Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

De putas y cultas latiniparlas

La vicemandamás y madame del harén gubernamental LGTBI (Lérida, Gerona, Tarragona, Barcelona, Indígenas) y portabocazas imaginaria de igual servicio, como decían en la mili, es natural de Cabra, importante pueblo de Córdoba. Allí nació una persona, esta sí que ilustre egabrense, don Juan Valera, escritor de español primoroso, diplomático, ministro de Instrucción Pública. Autor de prosa cristalina y buen conocedor de los clásicos a quien le hubiera horrorizado la idiocia, estulticia, ignorancia, fanatismo, sectarismo, así como las coces al Diccionario, la Gramática, la Lógica y los valores metafísicos de su desaseada, malintencionada y semi alfabetizada paisana. Una ridícula hembra hembrista increíblemente aupada a la cucaña golpista socialista arrebatacapas por el pinturero jayán de popa de la banda, cuyo principal mérito, amén de los ya señalados, acaso sea su enemiga a la intrépida barona territorial andaluza, ex candidata socialista a la presidencia del gobierno por el Banco de Santander.

Cabra también es conocida por haber sido víctima de un criminal bombardeo efectuado por la aviación roja durante la guerra civil. Ocultado o escondido de la opinión pública actual como otros crímenes del rojerío socialista (como el asesinato del político de la oposición don José Calvo Sotelo o el genocidio de Paracuellos), por la torticera y sectaria Ley de Memoria histórica a diferencia del más famoso de Guernica. El bombardeo contra la población civil indefensa de Cabra, sin objetivos militares, que celebraba un día de mercado fue efectuado por tres Katiuskas, nombre con el que eran conocidos los aparatos Tupolev SB2 de bombardeo rápido y fabricación rusa empleados por la aviación republicana. Según el historiador Salas Larrazabal: “el 7 de noviembre de 1938, tres Katiuskas se presentaron a las 7.35 de la mañana sobre Cabra, que estaba en fiestas, y lanzaron su carga mortífera sobre la plaza, causando 86 muertos (11 soldados y 75 civiles) y 117 heridos, todos civiles excepto dos. Hasta la fecha nadie ha explicado los motivos de este extraño y cruento bombardeo.” Con posterioridad varios de los heridos fallecieron en el hospital, elevando el número de víctimas mortales a 111.

La culta latiniparla gubernamental dixit con esa su delicada boquita de pitiminí que eso de votar va en contra de los ciudadanos. Todo un aviso de la buscada “venezuelización” de España y del siniestro programa del despotismo liberticida que se nos viene encima si el pueblo español no logra echar pronto a los okupas golpistas de la Moncloa. Acciones como el despótico intento de eliminar al Senado, el indisimulado apoyo a los golpistas racistas catalanes o las nuevas iniciativas sobre la mal llamada violencia de género que constituyen venenosos aperitivos de un gigantesco y preocupante trágala liberticida.

Nuestro magnífico siglo de oro es abundante en hermosas palabras y de gran precisión para definir la delincuencia, prostitución y el hampa, que visto lo visto y con permiso de don Juan Valera va a ser conveniente repescar para el uso común en relación con las hazañas del gobierno Sánchez y de sus patrocinadores y sostenedores sionistas, satanistas, comunistas, catalanistas y bizcaitarras.

Publicado hace unos años por la Universidad de Salamanca, el profesor Alonso Hernández explicaba en El lenguaje de los maleantes españoles de los siglos XVI y XVII el léxico del marginalismo, del hampa, de esas heces de la sociedad degenerada, de la envidia igualitaria y de los enemigos de España, amparadoras del socialismo sanchopedresco. En su libro citado, Alonso resume los grupos del hampa español de la época en tres principales: Prostitutas, Ladrones y Valentones.

La flamante ministra para la cosa del paro y las putas haría bien, mientras recoge el balón de las perforadas redes de su portería, para mayor ilustración de su ministerio o del propio gineceo gubernamental, así como para mejor divulgar la floreciente cultura del hampa en el BOE, en saludar el curioso cuadro resumen que nos ofrece el profesor. Allí nos presenta una tipología sobre prostitución que atiende a diferentes variables. Según la clientela, los divide en mendigos, criados, valentones, soldados, clérigos e incautos. Según la relación de dependencia de la prostituta en alcahueta, marido cornudo o rufián. La meretriz puede ser liviana, buscona o asentada. Y según topología puede dividirse en: con casa, de cantón, callejera, de posada, de albergue de pobres o de cementerio. Desde el punto de vista de la calidad en: por edad, joven o vieja. Por hermosura, en guapa o fea. Por ganancia, en mucha o poca.

Nuestros autores del siglo de oro, así como el Diccionario de Autoridades, nos hablan de: Ramera, buena mujer, honrada, mujer al trote, mujer de buen fregado, mundana, errada, mundaria, común y de precio, de gusto, trotona, regatona, trabajadora, enamorada, zorra, cortesana, lozana, pobreta, mocetona, recatona o regatona, dama corsaria, dama de alquiler, dama de alta guisa, dama de conversación, dama de interés, dama de trote, dama descubierta en oposición a dama tapada, arpía, frutera del pecado, menacilla del deleite, alcorzada, pandorga de la lujuria, madama, metresa, putana, quiraca, cendolilla, saltabardales, pájara, horadada, doncella chanflona, apretada, estrecha, maja, rabadilla, rabicaliente, rabiza, escalentada, tusona, moza de golpe, redomada, matante, andorra, andorrera, (no se refiere a la ejemplar casta y honrada Martita Ferrusola de Pujol), trotalotodo, ninfa del cantón, pidona, salteadora de sonsaque, recoleta, puta de celosía, gorrona de puchero encinta,  pedigüeña, mujer de manto tendido, puta de tapete, haldraposa, pelleja, zurrona, marica, estragada, alquitara de pijas y carazos, manceba de a cuatro, piquera, barbacanera, galopeadora de gusto, bullidora del deleite, mula del diablo o amancebada con clérigo, tributaria (que no se refiere a la tristemente célebre agencia de igual nombre sino al término empleado por Cervantes en El rufián viudo)…..

 Otra curiosidad digna de recuerdo. Entonces, empeñarse significaba liarse una puta con un rufián.

Dejamos para otros artículos futuros las definiciones y sinónimos de ladrones y valentones a medida que nuestros próceres nos vayan inspirando con sus más ambiciosos y fértiles empeños.

Nota post scriptum

Esta tarde se ha sabido que Sánchez ha obligado a la lacrimosa portera Valerio a que sacase tarjeta roja a la directora general de empleo por su actuación en el escándalo del sindicato de putas legalizado por los socialistas en el BOE.

 

 

 

 

 

 

 

 

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