Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

El prisionero de la Zarzuela

La situación española se está descomponiendo de modo muy acelerado. Tras la reciente humillación de Gerona, el nuevo hostigamiento sufrido en Barcelona por el teórico rey de España, un rey que en la práctica apenas puede poner los píes en ciertas partes de su reino sin ser humillado y abucheado por las corruptas mafias tribales que excitan impunemente los más bajos instintos del populacho, muestran el nivel de abyecta degeneración espiritual, intelectual, política, social, nacional, en el que nos encontramos.

No ha faltado de nada: los desplantes de los racistas golpistas, las impertinencias y educación barriobajera del racista Torra, o la zafiedad de la turbia degenerada que ejerce de alcaldesa. La mora, nueva catalana multicultural, con su velo feminista y todo. La pancarta insultante contra el rey o el lema que presidía el acto escrita de modo sectario exclusivamente en lengua indígena como en discursos y declaraciones. Al cabo, una nueva agresión a las víctimas del atentado.

Pero ¡qué lejos queda la actual ciudad prostituida por los golpistas de lo que fue!  La recordada por Cervantes que en 1613 glosaba Barcelona:  “Admiróles el hermoso sitio de la ciudad, y la estimaron por flor de las bellas ciudades del mundo, honra de España, temor y espanto de los circunvecinos y apartados enemigos, regalo y delicia de sus moradores, amparo de los extranjeros, escuela de caballería, ejemplo de lealtad y satisfacción de todo aquello que de una grande, famosa, rica y bien fundada ciudad, puede pedir un discreto y curioso deseo”.  Aunque luego, en 1615, su opinión ya no era tan elogiosa.  Dice Don Quijote a un asustado Sancho: “no tienes de qué tener miedo, porque estos píes y piernas que tientas y no ves, sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados, que por aquí los suele ahorcar la justicia cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta, por donde me doy a entender que debo estar cerca de Barcelona”.

Y la culpa de ello no sólo la tienen las hordas agresoras, las chusmas ignorantes, zafias, excitadas y fanatizadas, porque lamentablemente hay que reconocer que hasta el actual nivel de degeneración se ha llegado a través de un dilatado proceso con muchas traiciones y complicidades de quienes tenían la obligación institucional de evitarlo.

En primer lugar por los propios Borbones. Así, la complicidad del emérito con la mafia golpista catalana de la que incluso ha sido socio o colaborador necesario en el expolio del erario y patrimonio nacional español y los más turbios negocios perpetrados desde el poder. El abandono de sus súbditos a su suerte en varios territorios del reino, sin defender sus derechos civiles ni la dignidad de la nación española ha propiciado que hayamos llegado a este peligroso punto de aparente no retorno y sin posible solución dentro de la constitución actual causante del desafuero ni menos con una clase política tan inepta, apátrida, degradada y prostituida como la que disfrutamos.

Pero no es solo la inmoralidad individual. El mismo sistema institucional surgido de la Transición se ha revelado sin lugar a dudas como una chapuza destructora. El Estado monárquico del 78 contra la Nación española. El demencial y suicida sistema autonómico, causa y potenciación de casi todos los desastres y traiciones. La cobardía y egoísmo de los corruptos partidos políticos de la Monarquía capaces de pactar con criminales para alcanzar y mantenerse en la lucrativa poltrona. Sin verdadera separación de Poderes. Con una ley electoral viciada e injusta que fomenta la desigualdad entre los españoles, unos partidos sin patriotismo y altamente podridos, y dado que “La más alta forma de Corrupción es pudrir el Entendimiento” con gran parte del pueblo embrutecido por los media hasta degenerar en chusma, y con una Cultura saboteada,… el tinglado borbónico español es una mohatra que malamente cabe calificar de democracia. Ni siquiera de mala calidad.  Pero, entonces, ¿Qué es? ¿Quién manda en España?

Para tratar de averiguarlo, y pese al tiempo trascurrido desde que fue establecida, sigue aún siendo muy útil por su sencillez y claridad la tipología aristotélica.

En su Política Aristóteles nos explica que los sistemas políticos que existen o puedan existir pueden clasificarse conforme a dos criterios al menos. En atención a quienes sean los depositarios de la soberanía y quienes sean beneficiarios de su ejercicio. El primer criterio nos permite observar que puede ser uno, unos pocos o los muchos los que gobiernen. Cuestión que posee consecuencias más profundas pues al cabo tiene que ver con la riqueza en la sociedad: Pueden ser pocos (suelen ser los ricos) o muchos (suelen ser los pobres).

El segundo criterio tiene que ver con la finalidad del gobierno. Si se gobierna en beneficio propio del gobernante o de la comunidad. Los regímenes o sistemas políticos que obedecen a este última finalidad: gobernar para beneficiar a la comunidad son todos ellos justos. Y los anteriores, injustos.

Si se combinan ambos criterios se puede hacer un cuadro con seis alternativas básicas.

Tiranía, oligarquía y democracia. Monarquía, aristocracia y república o politeía.

Se deduce que la república o politeía aristotélica es lo opuesto a la tiranía. Un gobierno de los más dirigido al bien común. Se trataría de una democracia en la que los pobres gobiernan en beneficio no solo de ellos mismos sino de todos, absteniéndose por ejemplo de confiscar el patrimonio de los ricos. Pero, los gobiernos de los muchos, si se ha instigado la envidia igualitaria como acicate, tal es el caso de las repugnantes y antipatrióticas zurdas españolas, tienden a ser sectarios, demagógicos, corruptos, contrarios al bien común y antesala de la tiranía.

En el caso español es muy dudoso que nos quede ya auténtica soberanía. Las grandes decisiones se toman fuera de nuestras fronteras y en contra de nuestros legítimos intereses. Las toman la plutocracia financiera internacional a través de diversas instituciones pro globalización y de las propias subordinadas nacionales que nos las imponen. No es ningún consuelo. Aristóteles consideraba que “muy razonablemente es aborrecida la usura, porque en ella la ganancia procede del mismo dinero, y no de aquello para lo que éste se inventó”. Con el ejemplo del sabio Tales de Mileto expone “un principio general de crematística: asegurarse, siempre que uno pueda, el monopolio”. Esa es la realidad, el monopolio so capa de libre comercio y neoliberalismo globalista. La economía financiera sobre la economía real o productora de bienes y servicios dirigidos a satisfacer las necesidades reales de las sociedades.

En su Ética a Nicómaco critica a “los que se dedican a ocupaciones degradantes, como por ejemplo, la prostitución y otras semejantes, y los usureros que prestan cantidades pequeñas a un interés muy elevado. Todos estos toman de donde no deben y cantidades que no deben. Parece que es común a todos la codicia, pues soportan el descrédito por afán de ganancias, por pequeñas que sean. Pues a los que toman grandes riquezas de donde no deben, como los tiranos que saquean ciudades y despojan templos, no los llamamos avariciosos, sino más bien malvados, impíos e injustos. En cambio el jugador, el ladrón y el bandido están entre los avariciosos pues tienen un sórdido deseo de ganancias.  En efecto, unos y otros se dedican a esos menesteres por afán de lucro y por él soportan el descrédito, unos exponiéndose a los mayores peligros a causa del botín, y otros sacando ganancia de los amigos a quienes deberían dar. Ambos obtienen ganancias por medios viles. Al sacarlas de donde no deben, y todas estas adquisiciones son modos ávidos de adquirir”.

Hemos visto, pues, que el sabio de la Academia equipara el negocio financiero o al menos sus abusos con la prostitución. Según Aristóteles, Soros, el “amo” de Sánchez, sería un malvado agente de la prostitución y el actual presidente un mercenario a su servicio. Uno de esos hipócritas y demagogos colaboracionistas que habitan la tierra como servidores de la casta dominante.

 

Pero, de acuerdo a la tipología aristotélica, ¿cuál sería el régimen político actual en España y con más o menos intensidad en el resto de Europa?

Con la supremacía de lo que debería ser solo un medio de intercambio, la moneda, sobre las otras instituciones, economía real, sociedad, cultura, espiritualidad se está arbitrando un mundo subvertido de instituciones prostituidas. Probablemente estamos asistiendo con mayor o menor intensidad al vaciado de las formas democráticas imperfectas de los sistemas constitucionales existentes por nuevos regímenes oligárquicos de carácter plutocrático, dirigidos a su propio beneficio pero no al de la comunidad.  En la misma UE en ciertas ocasiones incluso se obvian las más elementales formas democráticas y se eligen gobernantes tecnocráticos procedentes de la gran Banca internacional sin pasar siquiera por las urnas. En España acabamos de asistir además al escándalo de que el nuevo presidente del gobierno reciba en su despacho oficial a un especulador sionista como Soros que tantas desgracias viene ocasionando. Alguien al que Aristóteles compararía con un usurero agente de prostitución. O que hace poco dos dirigentes se reúnen una noche para cambiar entre los dos la constitución en asunto gravísimo, pagar al prestamista “Soros de turno” antes que las necesidades de los ciudadanos y todo ello muy democráticamente, sin molestarse en consultar al pueblo.

Es de temer que sea esa misma plutocracia globalista financiera quien esté apoyando el impune golpe catalán, la total e irreversible fragmentación de España y la caída o al menos subordinación de la Monarquía hasta recibir el golpe definitivo.

¿Qué puede hacer el prisionero de la Zarzuela ante estas amenazas?

Puede plegarse a las exigencias del globalismo internacional, compadrear con sus cómplices los socialistas, golpistas, comunistas y demás enemigos de España y durar hasta que decida echarle ¿o incluso atentar contra él? O bien intentar resistir y oponerse al golpe. El emérito pasó a su actual condición tras la contundente indicación de Bilderberg. Claro que era un personaje turbio, encanallado y fácilmente chantajeable ¿Tiene alguna posibilidad de sobrevivir Felipe como rey? Si el golpe catalán, al que seguirían el vasco, el navarro entre otros…, se consumase definitivamente no parece que tampoco pudiera seguir siendo rey de una España destruida, humillada, amputada. La apuesta del globalismo parece ya demasiado fuerte como para intentar disimular siquiera como en anteriores ocasiones.

La situación no es fácil desde luego, pero paradójicamente, las mayores posibilidades estarían en que fuese capaz de liderar un difícil proceso de recuperación de la soberanía nacional. En promover un proceso de instauración de una genuina república aristotélica o politeia.

La decisión es muy arriesgada y desde luego exige voluntad, coraje e inteligencia. Amén de buenos, inteligentes y honrados asesores. En un gran artículo publicado hace cierto tiempo, el fallecido ex presidente checo, Vaclal Havel, había realizado valientes y lúcidas afirmaciones criticando la política de contemporización con el Mal representado entonces por Zapatero y hoy por el felón mercenario Sánchez y sus sostenedores:

Es suicida que la UE se deje atraer por las tradiciones políticas de Europa, cuyo denominador común es la idea de que es necesario apaciguar el mal y que la mejor manera de conseguir la paz es mediante la indiferencia hacia la libertad de los demás. Es justamente lo contrario…la miopía del presidente socialista español, José Luis Rodríguez Zapatero se ha impuesto…difícilmente se puede pensar en una forma mejor para que la UE deshonre los nobles ideales de libertad, igualdad y derechos humanos que profesa….

Es notable tal lucidez basada en el propio sufrimiento personal del dirigente checo y de su pueblo durante la tiranía comunista. También la valentía para expresar la verdad frente a los intereses bastardos del NOM y su instrumento ideológico: los think tank para establecer estrategias de dominación disimuladas mediante lo políticamente correcto. O la generosidad filantrópica para buscar el bien común sin revanchismo tras haber sufrido la injusticia de la que había sido objeto.

Toda una lección, la de la mejor Tradición liberal europea y española, que es preciso restablecer para salvar la dignidad de España, la de los españoles y recuperar la de la propia Corona y con ella la posibilidad de su permanencia.

 

 

 

 

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