Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Chusmas y sostenibilidad

“Cuando echamos una primera mirada a las grandes autoridades que se supone dirigen el mundo, lo primero que nos llama poderosamente la atención es la canalla gobernante ¡Qué gentuza! Ladrones, mafiosos, buscones, chulos, rijosos, criminales, mentirosos, psicópatas, prevaricadores, visionarios, traidores con sus propios ciudadanos y fantoches de toda ralea son los que en estos momentos ­–y creo que así ha sido siempre- tienen las riendas de este enorme rebaño humano extendido por toda la superficie del planeta. Muchas veces, cuando he visto la “foto de familia” publicada con gran despliegue en todos los periódicos tras algunas de las cumbres en las que cada cierto tiempo se divierten, me he parado detenidamente a identificar cada una de las caras y en voz alta he ido diciendo: este tendría que estar en la cárcel por prevaricador, este por estafador, este por haber ganado las elecciones haciendo trampa, este por borrachín, este por tener a su país en la miseria cuando dedica la mitad del presupuesto al ejército, este por haberse llevado a Suiza el dinero que robó, este por no haber cumplido nada de lo que prometió antes de las elecciones, este por haber comprado la presidencia con dinero del erario público, este por haber ayudado a sus amigos banqueros a blanquear ingentes cantidades de dinero, este por haber asesinado a sus enemigos políticos, este por indecente pues usaba a sus secretarias por debajo de la mesa presidencial, este por tener tratos con la mafia y a este habría que bajarlo de la presidencia sencillamente por incompetente o por haberse sentado a pactar con una banda de asesinos, contra el parecer de la mayoría de los ciudadanos de su país…”

Así se desahogaba el veterano investigador y antiguo jesuita Salvador Freixedo en su interesantísimo libro Teovnilogía, (Editorial Ushuaia, 2012). Y luego añadía:

Pero una vez más alta nos asalta una pregunta: ¿cómo es posible que individuos de esta calaña lleguen a estos puestos? Porque la realidad es que muchos de ellos son presidentes de países que aparentemente tienen regímenes democráticos y donde las elecciones se celebran limpiamente. Efectivamene, se celebran elecciones, y en la mayor parte de los casos aparentemente limpias, pero la manipulación de las masas por parte de los medios de comunicación, la escasez de políticos honestos y evolucionados y el atontamiento y borreguismo de nuestra sociedad son tales que es como un cáncer sistémico que ha invadido ya la esencia de muchas de las instituciones que constituyen el meollo de una verdadera democracia y en las que se basa nuestra convivencia. La independencia de los tres poderes es una pura utopía. La democracia de muchos países, y desde luego la de España es una farsa y una total mentira.

El Cuarto Poder (la prensa y los masivos medios de comunicación), que debiera ser un gran instrumento para que los ciudadanos estuviesen bien informados, ha sido siempre un medio de manipulación de las masas en manos de los políticos y de los poderosos”.

Sobre el crucial y lamentable papel de los media, Freixedo recoge una contundente cita del prestigioso periodista neoyorkino John Swinton, cuando, en ocasión de un homenaje, se dirigía así a sus colegas:

“No hay tal cosa como una prensa libre. Ustedes lo saben tan bien como yo. Ninguno de ustedes se atreve a escribir su honesta opinión, y si lo hiciese, saben perfectamente que no saldría impresa. A mi me pagan para que no escriba en el periódico en el que trabajo mi sincera opinión. A ustedes les pagan por lo mismo que a mí, y si alguno estuviese tan loco como para decir sinceramente lo que piensa, pronto estaría buscando trabajo. Si yo me permitiese escribir lo que pienso de muchas cosas en veinticuatro horas estaría despedido.

El trabajo de los periodistas es destruir la verdad, es mentir descaradamente, es pervertir, es vilipendiar, es adular a los que tienen el dinero y es vender a su patria y a su raza para ganarse el pan. Ustedes lo saben igual que yo. Por lo tanto, ¿a qué viene ese brindis por la prensa libre?

Nosotros somos las herramientas y los siervos de los ricos que están detrás de los bastidores. Nosotros somos solo muñecos: ellos tiran de los hilos y nosotros danzamos. Nuestros talentos, nuestras capacidades y nuestras vidas les pertenecen, somos prostitutas intelectuales”.

Aunque parezca en extremo exagerado quien como este autor ha tenido oportunidad de escribir en la prensa española ha de reconocer que desgraciadamente Swinton no andaba tan descaminado, al menos en muchos casos.

En nuestro Siglo de Oro dirían que el Cuarto Poder forma parte sustancial de la mohatra institucional. Pero, en la línea de la reflexión de Freixedo, ¿Cómo un tipo de la calaña de un Pedro Sánchez ha podido escalar en la cucaña presidencial de una de las naciones más antiguas del mundo? ¿Cómo es posible que no haya merecido la condena unánime de los ciudadanos y los media? ¿A qué se debe que incluso el Jefe del Estado le reciba con tan estentóreas muestras de empatía, satisfacción y complacencia más allá de las exigencias protocolarias? ¿Cobardía? ¿Miedo? ¿Incompetencia intelectual y moral?

Cuestión decisiva para la degradación y sostenibilidad del sistema en estas condiciones es el fomento de la chusma. El sistema fomenta el enchusmecimiento generalizado. El fracaso en la educación, el sabotaje de la Cultura, generan y engordan la chusma. Hay que sustituir al pueblo por chusma para que el invento se mantenga o prospere.

El enchusmecimiento, causa y efecto del  pensamiento único dirigido a enchusmecerse hasta estar dentro del redil como chusma bien enchusmecida, chapoteando en la chusmicultura que sostiene el régimen. La insolencia chusmosa descalifica lo que no entiende. Pero no es sino una etapa del proceso dirigida a convertir en chusma, es decir en gentes incapaces, infantilizadas, dependientes del Estado a las que se les ha impuesto consignas del pensamiento único para ocupar su vacío. Una especie de septicemia de carácter fatal que habrá de diezmarlas en el momento oportuno.

El auge de la chusma y de la chusmicultura explican la existencia y permanencia de los políticos infames de los que se hacía mérito al comienzo.

Y en esas estamos.

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.