Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Conspiraciones: El golpe continúa, la violencia avanza, pero cerrado hasta setiembre

Es evidencia de razón que la situación internacional está muy deteriorada. Y que la de España también cada vez resulta más preocupante. Los golpes de Estado vigentes están triunfando y nuestras perspectivas de convivencia y bienestar basadas en el imperio de la legalidad, se están  deteriorando hasta un punto especialmente peligroso.

Mientras Su Majestad y la Sodoma gubernamental (por aquello de que ni Lot podría encontrar a nadie justo) se van de vacaciones, el problema español cada vez resulta más preocupante. Entre otras gravísimas cuestiones: Un gobernante que actúa como un mercenario amoral que sin empacho ni pudor recibe en su despacho oficial a especuladores financieros, golpistas y chantajistas. Un magistrado juez del Supremo que ha de huir para no ser linchado por las turbas nazis catalanas pagadas con el dinero que nos roban a los españoles, vía impuestos y vía monopolios; una revuelta violenta de taxistas contra la legalidad vigente que supone un lock out  anticonstitucional que amenaza la libre circulación de personas por las principales ciudades españolas, la permanente violación impune de nuestras fronteras incluso agrediendo mediante bandas criminales organizadas y armadas a nuestros agentes de Orden Público a quienes sus mandos al parecer les impiden defenderse y cumplir sus cometidos constitucionales… pero…¡ aquí no pasa nada!

O sí: los socialistas, como entonces, los golpistas catalanes, como entonces, pero hoy ayudados por una poblada quinta columna de salvajes y gentuza importados y organizados por la plutocracia financiera globalista internacional nos están volviendo a llevar al umbral de otro peligroso 36.

Para algunos las cosas van mal porque sí. Si pueden ir mal, pues van mal y basta, sin que haya que buscar tres píes al gato. Para otros considerados como “conspiranoicos” por lo anteriores, muchos de los grandes problemas de la Humanidad se deben a las acciones de grupos extremadamente minoritarios y poderosos que son capaces de generar los acontecimientos de una agenda mundial acorde a sus intereses, aunque al coste de provocar conflictos, desastres o incluso guerras abiertas.  Es decir, una Teoría de la Conspiración más o menos certera o más o menos fantástica.

Pero los hechos son que el mercenario de la Moncloa ha sido puesto como ocupa ilegítimo por lo peor de España. Que además recibe a un sionista peligrosísimo para  que le dé instrucciones:  Todas las desgracias que nos están ocurriendo, ¿son por impericia o son premeditadas?

Vamos a recoger a continuación un curioso testimonio de uno de los grandes intelectuales españoles al que cabría incluir en este segundo grupo de “conspiranoicos”.

Su testimonio es del siglo de Oro. Los enemigos denunciados por él entonces, probablemente los mismos que ahora. Cierta plutocracia globalista financiera fácilmente identificable.

Se trata del recuerdo de un personaje de gran interés y actualidad, porque la verdadera Cultura no es pasajera ni perecedera sino que permanece ya que conecta con las invariantes de la naturaleza humana.

Me refiero a Don Francisco de Quevedo y Villegas. Hidalgo de escasa fortuna, además de ingenioso autor prolífico que tocó todos los géneros literarios, fue un importante intelectual político que padeció más de un encontronazo con el Poder. Un patriota comprometido y preocupado por la deriva que iba tomando la Cosa pública en tiempos de Felipe IV.  Un rey que inspiró al principio de su reinado la ilusión de que las cosas podrían ir mejor. Pero Quevedo, como los demás, pronto se vio otra vez defraudado por la Monarquía.

Y es que, según uno de sus compiladores, “conociendo alternativamente el favor y la desgracia, en medio de una vida de contrastes hay algo que tiene unidad a lo largo de su existencia, y esto es el amor por el bienestar público, al que sacrificó su libertad, salud y reposo”.

Ahora cabe recordar aquí su lúcida visión sobre un tema de moda, el de las conspiraciones reales o supuestas. Me refiero a una breve obra maestra, un no muy conocido tratado político suyo, muy incorrecto, póstumo por haber sido secuestrado junto a otros documentos del autor cuando fuera preso en San Marcos, y al que los guardianes alabanciosos del Poder no dudarían en calificar de antisemita, término muy socorrido y facilón cuando se pretenden tapar incómodas fechorías del Poder. Se trata de La Fortuna con seso y la hora de todos.

Durante una hora, Júpiter obliga a la veleidosa Fortuna a sujetarse a la Razón, dando lugar a singulares alternativas que ponen de relieve la doblez, injusticia y sinrazón de nuestras relaciones sociales e institucionales. Todo un entramado de complicidades y despropósitos que recuerda las ideas e influencias de Erasmo.

De este modo desenmascara la hipocresía del tinglado institucional, en el que nada es lo que parece o debiera ser de acuerdo a sus fines confesados.

La obra demuestra la lucidez y erudición de su autor, su gran conocimiento de la política nacional e internacional de su época, en la que no falta una visión geopolítica o estratégica, que tanto se echa en falta entre nuestros mediocres próceres actuales. Así, por ejemplo, los equilibrios de los pequeños reinos italianos para mantenerse empleando a Su Católica Majestad contra el Rey Cristianísimo y viceversa.

No falta la visión moral: “La malicia introduce la discordia en el mundo y la astucia conserva al mundo en discordia y la disimulación hace bienquisto al que siembra la cizaña del propio que la padece”.

O la lucidez con la que constata la permanente inanidad de la Justicia en el Reino de España. El tinglado judicial como negocio de pícaros y sacamantecas: “la nota de la petición pedía dineros; el pasante pedía la pitanza de escribirla; el procurador, la de presentarla; el escribano de la cámara la de su oficio; el relator, la de su relación…” La Hora de la sinceridad explica que… “en los pleitos lo más barato es la parte contraria….más queremos una parte contraria que cinco (las propias)…cuando nosotros ganemos el pleito, el pleito nos ha perdido a nosotros… el mejor juriconsulto es la concordia…”

No parece que sea el perfil psicológico o profesional de un juez el más adecuado para acciones ejecutivas como las de los ministerios de Interior o Defensa, y aún menos en situaciones que requieren iniciativa, dinamismo y enérgica contundencia. Pero, quiero extenderme en otra visión que parece extraída no de un texto de nuestro Siglo de Oro sino de la más pura literatura mal llamada conspiranoica actual. Es la parte dedicada a la Isla de los Monopantos.

Reunión en la sinagoga de Salónica con rabíes representantes de las principales juderías. Entre ellos los Monopantos…”son hombres de cuadriplicada malicia, de perfecta hipocresía, de extremada disimulación, de tan equívoca apariencia, que todas las leyes y naciones les tienen por suyos…

Así habló Rabí Saadías:

Nosotros, primer linaje del mundo, que somos desperdicio de las edades y multitud derramada  que yace en esclavitud y vituperio congojoso, viendo arder en discordias al mundo, nos hemos juntado a prevenir advertencia desvelada en los presentes tumultos, para mejorar en la ruina de todos nuestro partido….y todo este enredo ciego y belicoso (se refiere a la promoción o financiación de guerras y rebeliones) causamos con haber tejido el socorro de cada uno en el arbitrio de su mayor contrario; porque nosotros socorremos como el que da con interés dineros al que juega y pierde, para que pierda más. No niego que los Monopantos son gariteros de la tabaola de Europa, que dan cartas y tantos, y entre lo que sacan de las barajas que meten y de luces, se quedan con todo el oro y la plata, no dejando a los jugadores sino voces y ruido, y perdición, y ansia de desquitarse a que los inducen porque su garito, que es fin de todos no tenga fin.

Ha considerado esta sinagoga que el oro y la plata son los verdaderos hijos de la tierra que hacen guerra al Cielo… el dinero es una deidad de rebozo que en ninguna parte tiene altar público y en todas tiene adoración secreta; no tiene templo particular porque se introduce en los templos. Es la riqueza una seta universal en que convienen los más espíritus del mundo, y la codicia, un heresiarca bienquisto de los discursos políticos y el conciliador de todas las diferencias de opiniones y humores…

No tenemos ni admitimos nombre de reino ni de república, ni otro que el de Monopantos: dejamos los apellidos a las repúblicas y a los reyes, y tomámosles el poder limpio de la vanidad de aquellas palabras magníficas; encaminamos nuestra pretensión a que ellos sean señores del mundo y nosotros de ellos. para fin tan de lleno de majestad no hemos hallado con quien hacer confederación igual, a pérdida y a ganancia, sino con vosotros que sois los tramposos de toda Europa. Y solamente os falta nuestra calificación para terminar de corromperlo todo, la cual os ofrecemos plenaria, en contagio y peste, por medio de una máquina infernal que contra los cristianos hemos fabricado los que estamos presentes…hemos inventado una contratriaca para encaminar al corazón los venenos, cargando sobre las virtudes y sacrificios, que se van derechos al corazón y al alma, los vicios y las abominaciones y errores, que, como vehículos, se introducen en ella. Si os determináis a esta alianza, os daremos la receta…

Dejaos gobernar por nuestro Pragas, que no dejareis de ser judíos y sabréis juntamente ser Monopantos”.    

Pero vino entonces la Hora de la Verdad, y tras las palabras de los Monopantos, uno de los dos rabíes procedentes de la sinagoga de Venecia le dijo al oído a Rabí Saadías: “la palabrita dejaos gobernar a roña sabe”.

Un Monopantos, componiendo su rapiña en palomita, dijo que convenía que el secreto fuese ciego y mudo. Y a continuación le dio a Saadías un libro: “esta prenda os damos como rehenes. ¿Cuyas son estas obras? De nuestras palabras. El autor es Nicolás Maquiavelo, que escribió el canto llano de nuestro contrapunto.

Se apartaron, tratando unos y otros entre sí de juntarse, como pedernal y eslabón, a combatirse y aporrearse hasta hacerse pedazos hasta echar chispas contra todo el mundo, para fundar la nueva seta del dinerismo, mudando el nombre de ateístas en dineranos…”

Pasada la Hora, Júpiter explica que: “He advertido que en esta Hora, que ha dado a cada uno lo que se merece, los que, por verse despreciados y pobres, eran humildes, se han desvanecido y demoniado, y los que eran reverenciados y ricos, que, por serlo, eran viciosos, tiranos, arrogantes y delincuentes, viéndose pobres y abatidos, están con arrepentimiento y retiro y piedad; de lo que se ha seguido que los que eran hombres de bien se hayan hecho pícaros y los que eran pícaros, hombres de bien. Para la satisfacción de las quejas de los mortales, que pocas veces saben lo que nos piden, basta este poco de tiempo, pues su flaqueza es tal, que el que hace mal cuando puede, le deja de hacer cuando no puede, y esto no es arrepentimiento sino dejar de ser malos a más no poder”.

Y continúa: “Todos reciban lo que repartiere la Fortuna, que sus favores o desdenes, por sí no son malos, pues, sufriendo éstos y no despreciando aquellos, son tan útiles los unos como los otros. Y aquel que recibe  y hace culpa para sí lo que para sí toma, se queje de sí propio, y no de la fortuna, que lo da con indiferencia y sin malicia. Y a ella la permitimos que se queje de los hombres que, usando mal de sus prosperidades o trabajos, la difaman y la maldicen”. 

Con su teoría sobre los judíos y los Monopantos, Quevedo parece estar hablando de cosas tan actuales como el club Bilderberg. O del CFR, Skull and Bones, Bohemian Club, los Illuminati… O de los Soros, Rockefeller, Retinger, Rothschild, Kissinger, Warburg…

Pero, ¿Por qué esa pulsión tan desordenada por tener y parecer? ¿Por qué las conspiraciones que aparentemente se perpetran contra los hombres tienen éxito? La Fortuna que ha aupado al cucañista Sánchez, ¿tiene o no tiene seso? ¿También le habrán dicho muy claro en la Moncloa: “la palabrita dejaos gobernar a roña sabe”?

La visión de Quevedo nos mueve hoy a reflexionar no solo acerca de las cuestiones políticas y sociales por lo que se ve siempre iguales en lo sustancial, sino, al cabo, sobre nosotros mismos. Desde luego existen cosas que nos rebasan, que escapan a la acción personal de los que no tenemos Poder. Pero también creo que la principal corrupción, madre de las conspiraciones, consiste en pudrir el Entendimiento. El no comprender que formamos parte de un universo de fuerzas espirituales con las que debiéramos intentar sintonizar y armonizarnos para que nos ayuden a entender, a vivir en plenitud, a ser felices.

Y Júpiter deja hacer a la aparente caprichosa Fortuna porque somos nosotros quienes debemos resolverlo, empezando cada uno por sí mismo. Como le habrán dicho: “la palabrita dejaos gobernar a roña sabe”.

Pero en la España actual los ciudadanos estamos indefensos. Pese a jueces y fuerzas de orden público que intentan cumplir con su deber constitucional, pese a todo, las instituciones nos han traicionado. ¿O, no? Aquí, nunca pasa nada y si pasa, con conspiraciones o sin ellas…¡estoy de vacaciones!

Nota: Los textos de Quevedo están tomados de la edición de las Obras Completas, tomo de Prosa, por Editorial Aguilar, con notas de doña Felicidad Buendía

Otra Nota: Pinchando Aquí pueden verse los vínculos de Pedro Sánchez con la Open Society de Soros

 

 

 

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