Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Trump ha venido, ¿nadie sabe cómo ha sido…?

La reciente gira europea del presidente Trump y la misma cumbre de Helsinki con el presidente ruso Putin no han despertado gran expectación en nuestro Reino feliz, distraído con cosas de mayor enjundia teórica y práctica tales como las últimas fechorías y desmanes del filantrópico contubernio gubernamental golpistas & Sánchez o los no menos interesantes dimes y diretes cuando no desatada guerra sucia entre candidatos a heredar la marca (devaluada), el santo (poco) y la limosna (venida a menos) del viejo partido de Fraga.

Pero no se debería olvidar que los hilos de los títeres del guiñol español los mueven fuera de nuestras fronteras, (algunos de los protagonistas autóctonos vicarios aparentemente opuestos pertenecen a la misma ganadería sorosiana) y que es muy importante tratar de adivinar, aunque sea misión difícil para el ciudadano de a pie, qué pasa en realidad por ahí, en las áreas más sustanciosas y estratégicas del territorio imperial. Así, cabe aventurar alguna hipótesis.

A los estudiosos de los símbolos les ha llamado la atención el muestrario de gestos de desapego cuando no menosprecio con los que Trump ha obsequiado a los principales representantes del decadente y siniestro Imperio Británico. El prohombre americano se sienta sin remilgos en el sillón oficial de Churchill en su antiguo despacho oficial. La misma altiva señora May parecía la chica de los recados del presidente, quien tampoco ha olvidado ningunear a la propia reina de Inglaterra. Primero, con un plantón de varios minutos, luego al no inclinarse para saludarla y al colocarse por delante de ella en la obligada revista a las tropas en Palacio. Todo muy lejos de la prepotencia del ex ministro de Exteriores Lord Palmertson cuando pontificase: “Puedo decir sin vana jactancia que los británicos estamos en la cima de la civilización, moral, social y políticamente. Nuestra tarea es mostrar el camino y guiar la marcha de otras civilizaciones”. Una “pena” que nuestro heroico marino Blas de Lezo no se hubiera dejado convencer y pusiera en fuga a los civilizados piratas ingleses bajo el almirantazgo de lord Vernon durante el sitio a Cartagena de Indias. Pichilinguis es como se llama a los piratas en el Caribe. Pero, también es de suponer que otros “amigos” de la corrupta Corona pirata como La Rouche se habrán relamido de gusto con la actitud de Trump.

La cuestión de OTAN, sí o bien de entrada, no; pero de salida tampoco, (que quien manda, manda y a ver qué dice la embajada), parece que está tomando tintes nuevos. Como puede apreciarse en la foto, el presidente Trump mira a otro lado, de frente, que el resto de mandatarios con querencia visual izquierdosa mohatrera. Quizás un verdadero cambio geoestratégico, el mayor desde su fundación y la caída de la antigua URSS. Contra las mentiras convenientemente enmucetadas y entronizadas por los media de neocoons y mercaderes del Deep State, la Rusia de Putin demonizada de modo permanente por los imperialistas del NOM a fin de promover su agenda ya no debiera ser considerada como enemiga de Europa. Con quien, al contrario, debiera aliarse para desarrollar su cultura, economía y explotación de recursos energéticos en beneficio de ambas. ¿Pero entonces qué hacemos con el actual tenderete estandarte del conglomerado financiero, económico militar?

La consecuencia: un primer paso para la progresiva desaparición de la organización militar globalista, instrumento hoy más de dominación y agresión imperialista que de defensa de países pacíficos. Una oportunidad para la paz y la distensión, y por eso mismo una grave amenaza para los hasta ahora impunes y florecientes mercaderes la muerte. Globalistas financieros del NOM, vendedores de armas, promotores de talibanes, Al Qaeda, Isis y Estados islámicos, dirigentes de Fundaciones u ONGs mohatreras, traficantes de drogas, órganos y personas, tratantes de blancas, pederastas, satanistas… gentes que emplean su poderío y sus media para intentar desacreditar al malvado Trump, el tipo que parece un patán pero también estar poniendo en grave peligro sus siniestros negocios de muerte y desolación.  Toda una provocación para los que, sin embargo, con la mayor desvergüenza han logrado la concesión del Nobel de la Paz, paradojas de la vida, para el hipócrita genocida Obama “Ben Laden”, agresor de varios países y uno de los bienhechores del terrorismo islámico.

Se abre una oportunidad para la distensión y la coexistencia pacífica. Un momento para la esperanza, pero, por desgracia, también especialmente indicado para un oportuno atentado ad hoc de falsa bandera que trate de impedirlo.

 

 

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