Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

De Celestinas y viejas Trotaconventos

La señora o señorita Calvo ha vuelto a asombrar a propios y extraños con unas declaraciones más propias de una catequesis integrista vascocatalana o de populista consultorio de la señorita Francis que de un gobernante sabio y prudente sobre cómo follar y con quién, y de qué manera. Antes firme usted aquí en este impreso sin olvidar la póliza, el IVA o el pertinente impuesto sobre Actos jurídicos documentados.

Conviene recordar a la “lugartenienta” y demás miembros y “miembras” de este gobierno ignorante, servil, guerra civilista, protogolpista, vendepatrias y asalta tumbas, nacido de un golpe de mano oligárquico que, aunque no lo sepa por ignorancia culposa, la tradición española reconocía derechos a la mujer que los modernos recortaban. Porque, como decía Salvador de Madariaga, “el instinto de libertad es cosa que España da de sí”. También nos explicaba el antiguo ministro republicano coruñés que “si mal no recuerdo, la primera mujer que alcanzó cátedra de profesora de una Universidad europea fue doña Emilia Pardo Bazán, que en Madrid enseñó literatura comparada a principio de siglo, creo que en 1916.”   Y continuaba: “Poco después María de Maeztu iba a vindicar mi atrevido aserto sobre la igualdad académica de las mujeres en un famoso proceso contencioso contra un ministro de Instrucción Pública, que había dictado un real decreto denegando a las mujeres, por el mero hecho de serlo, el título de doctor. María que había terminado impecablemente sus exámenes y tesis, lo llevó a los tribunales, alegando que un decreto no valía contra una ley, y ganó el pleito. Pero ¿qué ley era esa que prevalecía contra un decreto del siglo XX por afirmar los derechos económicos de la mujer? Pues una de las leyes de Toro, codificadas por los Reyes Católicos en 1502 y promulgadas en 1505 por Juana la Loca, que no sería España España si una de sus leyes más sabias no hubieran sido promulgadas por una loca….”  

Una ley castellana, tierra de hombres libres y donde nació el derecho constitucional europeo con el antecedente del Fuero de Brañosera en el año 824.

“Estas leyes fueron más bien una codificación de leyes anteriores que, en lo que aquí nos concierne, venían a dar forma jurídica a la actitud liberal para con las mujeres que había prevalecido durante toda la Edad Media. Téngase en cuenta, por ejemplo, que la igualdad de derechos y la propiedad común de los bienes han regido siempre en España la relación conyugal…”   

Es decir, el principio básico de no discriminación y de igualdad ante la ley que los socialistas han destruido con leyes inicuas y sorosianas encanalladas como la de violencia de género. Hubo un tiempo en el que los socialistas pretendían justificarse a sí mismos por razones de justicia social, de defensa del trabajador y de la clase media. Sin embargo, vino la etapa de biutufulleros pignoradores del sector público, y la devastación de sectores enteros de la economía española. Y devino en instrumento de saqueadores y oligarcas. El actual PSOE de diseño se convirtió en banda de agentes mohatreros traidores a los intereses que dicen defender, cuando no en sonrientes mamporreros de la plutocracia autóctona vasca y catalana y sobre todo de la globalista internacional. Aunque hay que reconocer que se preocupan por los parados. No los olvidan: les roban con los EREs en su corral andaluz o les entregan tras destruir los derechos laborales provenientes de la época del malvado Franco cuya tumba quieren profanar a la precariedad en el empleo o a la inestabilidad de los contratos temporales. Pero ya que han renunciado a defender a los trabajadores y consumidores de la voracidad de los monopolios, se conforman con dinamitar las bases de la convivencia acogiendo toda idea disolvente o devastadora en el ámbito que les trasmiten sus amos. El colmo de la desvergüenza es mancillar la sede de la presidencia recibiendo a especuladores manchados de sangre como Soros o al racista Torra del lacito amarillo que tiene impunemente amenazados a la Nación, la Constitución y al propio Rey.

Sabotaje de la familia y de la estabilidad económica, promoción del aborto, el nazifeminismo, la inmigración incontrolada, el multiculturalismo, las invasiones islámicas, la homosexualidad, el terrorismo gramatical, ortográfico y semántico contra la lengua española, el embrutecimiento programado.  Chusma es chusma. Degradando razones y argumentos en consignas vacías y propaganda tramposa. Con la mayor idiocia intelectual probablemente mal intencionada porque es de suponer que entre tanto inepto y corrupto bien cebado habrá alguien que sepa las consecuencias últimas de sus fechorías, promover, en  resumen, todo lo que atenta contra la verdadera dignidad humana y el progreso o al menos la estabilidad de la Nación española y sus ciudadanos.

Maguer la “lugartenienta” y ex ministra socialista de la cosa esa facha de la Cultura acaso no lo sepa, nuestro siglo de Oro es uno de los momentos culturales cumbres de la Historia. Pero antes el ingenio artístico español había dado a luz grandes figuras arquetípicas sobre la condición femenina y el Amor. Así, por ejemplo, la vieja Trotaconventos o la Celestina.

Luego de dar el consentimiento a Celestina para que le haga llegar al mancebo, la bella amante Melibea juega con el ilusionado Calisto y le dice:

“La sobrada osadía de tus mensajes me ha forzado de haberte de hablar señor Calisto. Que habiendo habido de mí la pasada respuesta a tus razones, no sé qué piensas más sacar de mi amor de lo que entonces te mostré. Desvía estos vanos y locos pensamientos de ti, porque mi honra y persona estén, sin detrimento de mala sospecha, seguras. A esto fui aquí venida, a dar concierto en tu despedida a mi reposo. No quieras poner mi fama en la balanza de las lenguas maldicentes”. 

Es decir, le suelta un bonito discurso sobre su honra y le pide que renuncie a  sus vanos y locos pensamientos.

Pero, cuidado, No es sí, ¡qué no te enteras!

Calisto protesta y Melibea se lo tiene que explicar: “Pues no se puede al presente más fazer, toma la firma y sello de las razones que te envié escriptas en la lengua de aquella mensajera. Limpia, señor, tus ojos. Ordena de mí a tu voluntad”.

 

El arcipreste de Hita se había adelantado al bachiller Rojas y narra en El Libro del Buen Amor las peripecias de la vieja Trotaconventos.

“Yo le dix : Trotaconventos, ruégote mi amiga, que lleves esta carta ante que lo diga, e si en la respuesta no e dijere enemiga puede ser que de la fabla otro fecho se siga.

Llevó mi carta a la missa de prima, traxom buena respuesta de la fermosa rima, guardas tenie la monja más que la mi esgrima, pero de buena fila vino la buena cima…

En el nombre de Dios fui a missa de mañana, vi estar a la monja en oración: loçana alto cuello de garza, color fresco de grana: desaguisado fizo quien la mandó vestir de lana.……

oteom de unos ojos que pareccién candela. Yo sospiré por ellos, diz mi coraçon: ¡hela! Fuime para la dueña, fablome e fablela: enamoróm la monja e yo enamorela”.   

En otra ocasión la Trotaconventos habló con una mora de parte del arcipreste. La mora cabeceó y “dixó amxi, amxi”.

Tras la muerte de la vieja, el arcipreste se duele por las dificultades en las que le deja: “¡Ay muerte! ¡Muerta seas, muerta e malandante! ¡Matásteme mi vieja, matasses a mi antes!”  

El tiempo pasa, la vida se acaba:

“El bien que fer podierdes fazedlo luego, luego, tenet que cras morredes, ca la vida es juego”.

Y el arcipreste muestra su predilección por las dueñas chicas, pese a las apariencias y al No es Sí.

“Direvos de dueñas chicas que lo avedres por juego son frías como la nieve e arden más que el fuego. Pero son frías de fuera, son en el amor ardientes: en cama, solaz, trebejo, placenteras e rientes…en la dueña pequeña yaze muy grand amor; pocas palabras cumplen al buen entendedor”.   

 

Si la “lugartenienta” tuviera o tuviese dos dedos de frente, un mínimo de prudencia y apreciara la condición femenina, procuraría no decir barbaridades, incitar la falsa denuncia, al odio y la destrucción del amor y, en consecuencia, de la civilización y la sociedad.

Pero quizás entonces no sería “lugartenienta” de este gobierno populista, indigno, falaz y cainita.

 

Epílogo,

Un querido amigo me ha trasladado el borrador de nuevo modelo 69 de Hacienda para ser firmado por ambas partes y cotizar como Acto jurídico documentado cada relación sexual realizada según las sabias previsiones de la lugartenienta gubernamental y carabina de respeto, señorita Calvo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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