Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Sobre el cambio de Régimen

Ninguna sorpresa, Sánchez ha anunciado su intención de apoltronarse en Palacio mientras no le echen o hasta que convoque elecciones. Necesita tiempo para provocar una grave vía de agua, a ser posible definitiva, en un barco ya renqueante y de periplo incierto como es la actual desvencijada España constitucional.

Pero lo de Sánchez no tiene nada que ver con un supuesto socialismo que ha perdido sus señas de identidad si es que alguna vez las tuviera, para convertirse en báculo de monopolios y defensor de pernadas de oligarcas. Lo que se lleva ahora y el neosocialismo de diseño sorosioano promueve en su tarea de destrucción la Nación, insólito compinchamiento con golpistas, meapilas y caciques ventajistas y cerriles son cosas tales como: El empobrecimiento y desmantelamiento de la clase media incluida la trabajadora organizada. La devastación familiar, de la Cultura y de las Tradiciones nacionales, sacrificadas en holocausto globalista al NOM. Sin olvidar el fomento del aborto, la homosexualidad, el nazifeminismo, el analfabetismo funcional o la ignara zafiedad barriobajera. La barra libre de la devastadora inmigración ilegal contra España y Europa. Acercar la quiebra de las cuentas públicas, pensiones, Deuda impagable…

Otra seña de identidad perdida del viejo socialismo, entonces aún español, era la de su radical oposición, su incompatibilidad ideológica con el rancio nacionalismo caciquil, la carcundia clerical refugiada en las podridas, supremacistas o simplemente racistas organizaciones nazionalistas periféricas de los Arana o Prat de la Riba, hoy felizmente renovadas con el capitalismo de rapiña y el Ibex 35. Las mismas que han encumbrado al agente globalista a la Moncloa ¡Si Unamuno levantara la cabeza!

Pedro Sánchez se ha rodeado de arpías entre las que destaca la Purita Batet, nacionalista catalana que bien podría ser ministrilla con Puigdemont. No parece error ni casualidad.  Sánchez tiene importantes vínculos globalistas.  En 2015 el Club Bilderberg ya habría decidido encaramarlo a la presidencia del Consejo de Su Majestad, con ayuda de otro agente encubierto y disidente controlado, Pablo Iglesias. No importaba que el suyo no fuese el partido más votado, regla que hasta ahora había sido seguida por el que venía formando gobierno. Antes la cosa falló pero ahora ya no, pirueta de abigarrada moción de censura mediante. Se va a acelerar el actual golpe de Estado en Cataluña o Vascongadas, pero, no obstante, la aventura gubernamental de Sánchez parece que será de transición. Para preparar el golpe definitivo que lo habrán de perpetrar los futuros supuestos salvadores a cuyos traidores brazos se acogerá una nación arruinada, humillada y desesperada. En todo caso, parece que los Bilderberg no quieren elecciones este año, necesitan también tiempo para rematarnos. Para el descabello definitivo.

Sánchez es un agente del siniestro Deep State americano. Quien le introdujera en la órbita del Partido Demócrata americano parece que fue el ex ministro Carlos Westendorp, amigo del padre del hoy presidente censorio, quien le reclutó para su equipo y le introdujo en la órbita del Partido Demócrata a través del NDI o Instituto Nacional Demócrata para los Asuntos Internacionales presidido por Madeleine Albright. Se trata de una tapadera para poderosos lobbies en los que estarían detrás organizaciones de Soros o David Rockefeller, de las que Madeleine es co- inversora. Albright está considerada como una belicista arpía psicópata promotora de los bombardeos de la OTAN contra Belgrado y del envío de tropas a Bosnia que provocaron el desmembramiento final de la antigua Yugoslavia. También ha sido acusada de participar en el genocidio Ruandés, donde fueron sacrificados miles de niños. Desastres bélicos con los que se lucró personalmente.

Pero ni los genocidios ni los desastres bélicos importan si se trata de aprovechar una excelente ventana de oportunidad para el intrépido y ambicioso socialista, auténtico lobo envuelto en piel de oveja, y de lucir méritos para los ojeadores del Club Bilderberg. En el 2011, Pedro Sánchez colaboraba con el Instituto Nacional Demócrata e iba con él como observador a Marruecos. En 2016, se fue a Washington a apoyar la campaña electoral de otra arpía psicópata, la denunciada en EEUU como satánica, pedófila y genocida Hilaria Clinton. En 2017, el filósofo Sánchez disertaba en Bruselas bajo el patrocinio de la NDI acerca de Política y Partidos políticos.

El papel globalista de Sánchez parece que será actuar de catalizador de la descomposición del Régimen del 78. Afortunadamente España no es la Yugoslavia de Albright pero también puede ser objeto de eficaz ataque globalista. El papel aquí sería agravar todo lo posible sus males e incoherencias.  Dejar una España desmoralizada y arruinada que habrá de ser rematada, mediante irónico consenso, por los definitivos enterradores, que al parecer serán los invitados a la reunión Bilderberg de este año, doña Soraya del CNI y don Alberto Rivera de la Caixa. Toreando al alimón o en colleras no parece que puedan ni quieran oponerse y elevarán el desastre a definitivo mediante el cambio constitucional promovido desde el exterior que fije la destrucción definitiva de la nación española, paradójico sujeto constituyente, al que se le convencerá o se le ninguneará para que no se oponga a su propio descabello.

Pero, ¿cómo podría ser el cambio constitucional? De eso nos vamos a ocupar en otra entrada, considerando dos antecedentes históricos: el movimiento fundacional americano y el precedente español, el proyecto de constitución de república federal de 1873.

 

 

 

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