Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

El Duque en Brieva

Prisión a la carta, el reo ducal ha elegido la cárcel de Brieva, cerca de Ávila, un penal de mujeres, donde podría disfrutar de todo un módulo para él solo. Aquí estuvo también otro modélico pro hombre de la Monarquía. El director general de la Guardia Civil con el PSOE de currículo tuneado, Luis Roldán.

Es curioso averiguar el porqué un joven de buena familia, de pura raza vasca, escapulario sabiniano, de espíritu puro y pensamientos elevados, (y no solo pensamientos)… un chico con todo a su favor para vivir de maravilla sin dar un palo al agua, disfrutando de toda clase de privilegios y sinecuras, creado nada menos que duque por la vía del braguetazo ha podido terminar de tan mala manera.

Es obvio que las malas compañías han influido. Y mucho. La mujer es una Borbón, dinastía a la que, según la Historia de España nos muestra, ningún delito, felonía o vicio fuese ajeno. Y además ha vivido en Cataluña donde sin duda ha podido tener buenos y experimentados maestros entre la familia Pujol, el propio Opus madre de todos ellos, el Barsa, la oligarquía ventajista arrebatacapas y la cuadrilla golpista catalanas.

La impunidad de la que vienen disfrutando los Borbones, con algún puntual y transitorio reseteo del sistema por parte de militares patriotas, a lo largo de nuestra sufrida historia también es otra presumible concausa.

A trancas y barrancas, gracias a la incorruptibilidad y firme voluntad del heroico juez Castro y pese a todas las trampas del fiscal renegado constituido en paradójico defensor de la Infanta, al final el caso ha prosperado y la condena, aunque leve de acuerdo con los méritos aportados y comparando con los casos de otros próceres, es verdad que se ha producido, lo que constituye un éxito, aunque parcial o incompleto, de la Justicia del que no podemos menos que alegrarnos los españoles.

Pero, de este apólogo digno del Conde Lucanor quedan algunas moralejas amargas:

Los intentos de burlar la acción de la Justicia que se administra curiosamente en nombre del primero el padre y luego el hermano de la acusada, que han estado a punto de dar al traste definitivamente con la escasa credibilidad que le quedaba al Régimen.

Las reuniones conspirativas de las más altas autoridades de la Monarquía para ver como torcer la mano del juez Castro. Con logros parciales y resoluciones judiciales parcialmente incomprensibles para la lógica.

La impunidad de los principales causantes de su caída en prisión. El Emérito y su aventajada hija en nombre de cuyos sagrados y patrióticos nombres actuaba. Lo del Emérito es consecuencia de la tergiversación de un privilegio medieval constitucional, aunque no se comprende lo siga disfrutando una vez que ya no es Jefe del Estado tras su obligada abdicación. Pero lo de la Infanta es gratia et amore, por su cara bonita.

La inmoral complicidad de lo más granado de nuestra clase política que soltaba la pasta acarreada y trincada a los contribuyentes españoles sin rechistar, a la más mínima indicación del capo.

Y otra cuestión preocupante, y nada pequeña, es la extraña condena en costas para la acusación particular. Parece un intento de aviso a futuros navegantes, o al menos cabría tal interpretación. Si fuese así la acusación vendría sólo de quien el Poder decidiese, es decir por la vía del fiscal, disuadiendo a futuros acusadores que puedan “estorbar” la actuación judicial deseada.

Un asunto de gran actualidad ahora que está pendiente el juicio de los principales golpistas catalanes.

Por último , quizás sea mera casualidad, pero el cuñado del reo y Rey de España ha puesto nada menos que un océano por medio.

 

NOTA: La imagen que ilustra el texto es de 20 minutos

 

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