Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Las bondades de Viridiana

Si en nuestra anterior texto sobre este tremendo tema del demagógico populismo del Partido de los EREs roba parados y las ONGs sorosioanas recordábamos Plácido, una de las grandes películas españolas, ahora no nos vamos a ocupar de Berlanga sino de Buñuel, y de una gran aunque más controvertida de sus películas: Viridiana.

Dentro del proceso de memoria histórica sesgada en la que la primera víctima es la Verdad cabe reconocer que la vieja política clerical de la sopa boba, ha sido recuperada con éxito de público y presupuesto por las modernas ONGs, (sorosianas o no), como el remedo de paradójica ONG que forma el flamante Gobierno sanchopedresco. Una política propia de los conventos del Antiguo Régimen, la del ¡vivan nuestros pobres! Tan necesarios para justificar nuestro buen corazón con el que tanto nos conmovemos y nos conmovemos por conmovernos por lo buenos que somos con tanto conmovernos por habernos conmovido…, así como coartada, a falta de intentar un poco de Justicia social o de acotar los abusos de los monopolios y oligarcas, de nuestra propia razón para asaltar y mantener el poder. Necesitamos más pobres, y si no hay bastantes para controlar la cosa, los fabricamos o los importamos en barra libre, y todo sea para el logro de esta nuevo tinglado paraclerical en que ha derivado la PSOE, organización mohatrera creada durante el franquismo postrero por los servicios secretos americanos y financiada por el gran capital alemán.

Pero esa conmoción del corazón conmovido por nuestra conmovida conmoción de conmonvernos debe orquestarse adecuadamente mediante la propaganda. A falta de catecismos creíbles el Poder se mantiene mediante el disimulo.  Montemos un ágape de pobres como la monja una especie de sagrada cena aunque con resultado al final opuesto a lo pretendido.  Los mendigos, marginales y lumpen, borrachos y envalentonados por la falta de autoridad y la incompetente blandura de los biempensantes se rebelan, destruyen lo que pueden e intentar violar a la caritativa monja que los acoge. Tampoco el resultado fue el esperado por sus más ingenuos promotores. Viridiana ganó la Palma de oro del Festival de Cannes de 1961. El galardón no lo recogió Buñuel sino el director general de Cinematografía, José Manuel Muñoz Fontán. Pero de regreso a Madrid fue citado por el ministro de Información y Turismo, a la sazón el pío Arias Salgado. En vez de las esperadas enhorabuenas se encontró con un cese fulminante:  El Vaticano había calificado la película de blasfema.  Hoy, con un Papa ¡Vergogna! que cojea y bizquea a favor del contubernio no hubiera habido tal caso.

¿Pero cuántos pobres, terroristas o fanáticos incluidos, podemos meter en España? Al parecer, la idea del filantropófago Soros, inspirada en el Plan Kalergi de inmigración incontrolada, sustitución de las sociedades europeas mediante mestizaje y degradación programada de la raza blanca sería de unos seis millones. A su consecución se dedican múltiples de sus organizaciones supuestamente filantrópicas que, en la práctica, consciente o inconscientemente, colaboran con este plan así como con las criminales mafias de trata de personas. Desde luego varios millones de invasores esperan en la ribera africana la gran oportunidad de una nueva Marcha Verde promovida por EEUU e instrumentada y jaleada por demagogos populistas ignorantes y o sin escrúpulos.

En la España presente parece ser que ya no nos quedan genios como Berlanga o Buñuel. Caro si que nos sale, y los actores son pésimos, el guión es tenebroso y siniestro aunque su final quizás no esté aún escrito, pero el caso es que el asombrado espectador no se atreve a protestar por no ser calificado de facha racista asqueroso machista español, ni desde luego menos a patear la función por falta de espectáculo.

 

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.