Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Eyes wide shut

¿Debemos cerrar los ojos ante lo que pasa? Pero, ¿en verdad nos pasa lo que pasa? o ¿sólo parece que pasa lo que pasa y todo son osadas conjeturas de conspiranoicos?

¿Existe o no una élite satánica criminal que gobierna de modo oculto el mundo? Es decir, una realidad espantosa, terrible, a la que no sería ajena no ya la dominación globalista mundial, guerras de rapiña incluidas, sino ni siquiera la perpetración de rituales con sacrificios humanos. Una realidad entre bambalinas, con políticos y dirigentes mediante, oculta a las miradas indiscretas de los no miembros o cómplices ni de las gentes a las que cabe llamar normales.

Desde luego, parece demasiado truculento o abominable para ser cierto. Pero, ¿lo es?

Existen diversos testimonios que así lo aseveran. Así, por ejemplo, las actuales e inciertas batallas del sistema contra Trump y de éste contra el sistema o Estado Profundo (Deep State) serían las últimas escaramuzas entre poderes hegemónicos, en especial dentro del sionismo y del imperio americano. Una guerra de vídeos snuff en los que aparecerían importantes personajes de poder vicario u oculto, plutocracia selecta, políticos de ambos partidos en especial del Demócrata, miembros de la Casa Real británica o personalidades de la industria de Holliwood o de los media. De redes de pederastia. De ceremonias satánicas explícitas. De sanguinaria barbarie mesopotámica que se creía afortunadamente perdida hace muchos siglos.

 

La película póstuma de Stanley Kubrick Eyes wide shut se basa de modo bastante fidedigno en un texto publicado en 1926 del escritor austriaco Arthur Schnitzler con el título de Relato soñado o Nada más que un sueño cuyos derechos había comprado treinta años antes el cineasta neoyorquino. Dejando aquí de lado los aspectos freudianos de la historia, cabe preguntarse sobre la verdadera naturaleza de la orgía ritualística satánica a la que asiste el protagonista y en la que habrían participado como protagonistas importantes personalidades ocultas bajo las máscaras. ¿Sueño? ¿Divertimiento inocuo de clases dirigentes aburridas tanto en Europa como en Norteamérica? ¿Realidad criminal?

Pero, la sospecha de la existencia de una siniestra, tremenda, terrorífica realidad oculta, aunque sede del verdadero poder mundialista global, no se suscribiría únicamente al mundo anglosajón. También en Europa existirían este tipo de redes de casi omnímodo poder criminal.  Redes a cuyo servicio y con programas ocultos a los ciudadanos votantes o consumidores estarían buena parte de los actuales dirigentes políticos así como dirigentes de instituciones, conglomerados empresariales y mediáticos.

Un proceso de creciente vaciado de la soberanía de los diversos estados nacionales clásicos para establecer un NOM para avasallar a una infrahumanidad que se estaría promoviendo mediante la mal llamada ingeniería social dirigida a destruir a la clase media, protagonista del orden cultural, económico y social de las naciones. Crisis financieras inducidas, precariedad laboral y familiar, promoción de la homosexualidad, el feminismo totalitario y fanático, el aborto, devastación cultural, embrutecimiento programado, precarización del lenguaje….

Algo que no es nuevo. Dentro del aspecto político de la cuestión, Dostoievski lo explicaba para el caso ruso en una de sus más lúcidas y premonitorias novelas traducida con el título de Endemoniados o también como Demonios pone en boca del terrorista revolucionario Schigálev, uno de sus protagonistas, cómo pretendían fuera la organización social futura:

Fase previa: “Con un Quinquevirato que disimula su verdadera condición. Y luego, la división de la Humanidad en dos partes desiguales. Una décima parte de la misma recibirá la libertad personal y un derecho ilimitado sobre las otras nueve partes restantes. Estas vendrán obligadas a perder la personalidad y en convertirse en algo así como un rebaño, y, mediante una obediencia sin límites, alcanzar la primitiva inocencia, por el estilo del primitivo paraíso, aunque de otra parte, tendrán que trabajar. Hay medidas para extirpar la voluntad a las otras nueve partes de la Humanidad y reducirlas a la condición de rebaño, merced a la educación de generaciones enteras…”

Un proceso revolucionario global que ahora contaría con el protagonismo activo o con la complicidad pasiva por estulticia o egoísmo de la clase dirigente, acaso chantajeada por sus actividades inconfesables…

Aquí, en España algunos pocos pero valientes autores vienen denunciando estas cuestiones. Así, por ejemplo, Pilar Baselga, Rafael Palacios más conocido como “Rafapal”, Melchor Miralles, Juan Ignacio Blanco…

El antiguo jesuita y gran estudioso de fenómenos metapsíquicos, Salvador Freixedo, teoriza sobre estos temas en toda su vasta obra y especialmente en su importante y lúcido libro Teovniología al que ya he dedicado alguna glosa y en la misma línea de los anteriores La Granja humana o Defendámonos de los Dioses. E insiste en su inquietante convicción “que en este planeta hay otros seres, normalmente invisibles, más inteligentes que nosotros, que son los que desde las sombras nos dominan sin que nos demos cuenta”. Así, el origen del mal en el mundo se encontraría de modo inmediato en el dominio de una clase dirigente absolutamente corrompida,  hipócrita y siniestra a la que ningún vicio sería ajena. Pero detrás de tal clase dirigente mundial visible, según su hipótesis, de modo mediato estarían otras inteligencias humanas y extrahumanas que serían las verdaderas autoridades dueñas, aunque desconocidas para la mayoría, del planeta. Estas entidades exigirían, como en los aparentemente lejanos tiempos babilónicos, efusión de sangre, conflictos bélicos, sacrificios humanos. Sea cual fuere su destino final, tráfico de órganos, experimentos farmacéuticos, adopciones ilegales, sacrificios ritualísticos, el caso es que todos los años desaparecen decenas de miles de personas, la mayoría niños indefensos…

Freixedo acaba su libro con estas palabras que priman la responsabilidad de la lucha contra el Mal más que a las Instituciones a la propia conciencia del hombre noble y esclarecido: “La profunda antipatía (de los malos espíritus), junto a su gran superioridad con respecto a nosotros, es la causa de todos los males que siempre han aquejado a la humanidad. Y también que el ser humano que use su inteligencia y que obedezca a lo que le dice su conciencia estará más libre de los ataques de estas malignas entidades y mucho mejor preparado para pasar a otras dimensiones cuando le llegue su hora”.

De modo acaso más descriptivo y en relación con la realidad española, una controvertida aristócrata presumiblemente bien informada, la fallecida duquesa de Medina Sidonia, escribió en forma novelada un duro e inquietante texto denuncia de las prácticas de cierta clase dirigente. La ilustre degeneración narra sucesos verdaderamente espeluznantes que, de ser ciertos y no pura ficción, explicarían porqué las cosas van tan mal en España. El porqué buena parte de nuestra clase dirigente no cumple con sus obligaciones o, al menos, no se opone al actual proceso de devastación que padecemos.

Sea como sea, ¿debemos cerrar los ojos o por el contrario tenerlos bien abiertos?

He aquí uno de los más graves dilemas morales que se nos pueden plantear a quienes no queremos renunciar a nuestra condición de hombres libres que quieren vivir con principios éticos de orden superior en un momento tan crítico para la suerte de la Humanidad en general y del pueblo español en particular.

 

 

 

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