Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

De la conjura de los necios al conjuro de las necias

Lamento ser pesado e insistir sobre esta cuestión pero si existe una institución que explica y resume la realidad española es la mohatra. Ese fraude, esa validación o acreditación falsa, esa vulneración del derecho y del orden por todos y especialmente por quienes tienen la obligación de defenderlo. Mohatra, una palabra clave, esclarecedora, reveladora, de uso habitual entre los más grandes de nuestro Siglo de Oro.

La mohatra describe tanto la realidad de nuestras instituciones cuanto, en general, la vida misma de esta sociedad degradada.

En otras ocasiones me he referido a la mohatra universitaria. Dentro del proceso de sabotaje de la educación la degradación universitaria es la guinda de la tarta. Uno de los muchos desastres de la diarrea autonómica es la proliferación de chiringuitos universitarios autonómicos, el ideal de una facultad caciquil en cada pueblo, con pocos alumnos y escasa calidad. Sus consecuencias son la degradación de la calidad de la enseñanza y la escasa fiabilidad de sus títulos académicos. Si a esto se añaden los efectos del desastroso Plan Bolonia, made in UE, la degradación está asegurada. Un desastre social sobre todo para la gente de mérito que procede da familias humildes.

Un invento moderno, por lo que se ve muy lucrativo, para supuestamente paliar lo que ya Salamanca non presta es la introducción de master de toda clase, precio o pelaje, como bálsamo de Fierabrás redentor de la inducida incompetencia formativa de la enseñanza reglada.

Algunos masters sin duda son eficaces, y efectivamente proporcionan información y experiencias de calidad a los discentes. Pero otros no resultan ser sino coartadas para chiringuitos endogámicos mohatreros y sacacuartos. Y hablando de sacacuartos, no hay más que ver las lucrativas prácticas de ciertas escuelas de negocios que ha perpetrado con éxito singular el duque Empalmao, bien asesorado por su maestro académico. Aunque ciertas habilidades se pueden ejercer solo o en compañía de otros en la sombra palaciega sin ampararse en master alguno.

Pero como acabamos de comprobar con el enredo del famoso master de la rubia, de este mohatrero mal ya no se libra nadie, ni siquiera la otrora prestigiosa universidad de Madrid. Bien es verdad que en esta caso se trata de un centro universitario sin antigua tradición, que tiene por título identificador la turbia figura del campechano, modelo de mohatreros, cabría temer cualquier cosa.

Una conclusión es que el negocio de los master pudiera “democratizarse” como dicen nuestras zurdas mohatreras y comercializarse en cualquier tenderete o mercadillo de todo a un euro. Así, por lo menos se abarataría la mercancía y dejaría de ser tan onerosa para las familias.

Otra que el esperpéntico master de la rubia muestra la impunidad y falta de dignidad en la que se mueven nuestras instituciones más mohatreras. Se falsifican actas, firmas, documentos. Que supuestamente existen pero que luego desaparecen como por arte de magia. Sólo desde la conciencia de impunidad, ambición y frivolidad de nuestra casta dirigente se puede entender todo este asunto.

La rubia, que se ha olido de dónde vienen los tiros contra ella, Matajari en el horizonte, ha dicho que dimita su tía, que maricón el último, es decir a seguir la senda de Mariano,  el del famoso Luis sé fuerte.

No es el único master comprado al peso por nuestra casta política oligárquica. Y algunos de estos master se han revelado muy eficaces y útiles. No podemos olvidar las prácticas del duque Empalmao en las que a propios y extraños el piadoso talonmanista vasco mostraba sus nuevas habilidades adquiridas en una magistral catalana Escuela de Negocios.

 

Otra mohatra típicamente española es la de las supuestas virtudes de la realeza. El bochornoso blanqueo ditirambo alabancioso de las actividades no santas de sus miembros. O lo de la mona vestida de seda a propósito de la señora de Felipe VI a quien si la poltrona se le tuerce siempre podrá desarrollar sus dotes de actriz en Hollywood. Para colmo, la pretendidamente angelical Princesa de Asturias acaba de demostrar su mala educación, deseamos que no catadura, imitando a su madre, quien parece que la estaría adoctrinando en el odio como si fuera una podemita, golpista o sociata cualquiera. Aunque también pudiera ser que no fuera un caso de odio inducido a su abuela paterna sino de simple miedo cerval a su madre. Si esto sigue de esta guisa, ojalá que el Rey Felipe pueda rectificar a tiempo, entre ella y su primo Froilanito, van a dar grandes jornadas de gloria a la Monarquía, para mejor distracción y regocijo de sus humillados y saqueados súbditos.

 

Para terminar esta breve reseña de mohatras actuales podemos glosar el pintoresco sarao hagiográfico de Mariano en tierras de Susana, Rinconete y Cortadillo, en el que se ha reunido la flor y nata del mandarinato popular para hacerse aplaudir por su ninguneado populacho militante. Pero, lo que se maquinó como tónico reconstituyente ha devenido en una especie de funeral.

El planteamiento, acaso por la educación juesuítica del Cara Pocha y Gran Timonel Mariano, recordaba el de los viejos ejercicios espirituales ignacianos. Su objetivo: salir con el alma reconfortada, en comunión con el Salvador  y con propósito de enmienda contra las tentaciones patrióticas y democráticas del maligno materializado como VOX o Ciudadanos. No defraudó el esperado sermón estelar marianesco sobre el infierno.  El maligno se disfraza con la cara virginal del ex abogado de la Caixa para seducir a unos y otras. Vade retro Satanás.

La señora del también ilustre prócer López del Hierro comenzó endiñando un bochornoso discurso mohatrero presumiendo de víctimas del terrorismo, pero traicionadas por la actual gerencia popular. Una imagen vale más que mil palabras y la exhibición de trote gorrinero del jefe en funciones de la Generalidad golpista y Gran Mandarín corriendo para no ir a ninguna parte revela la actual circunstancia orteguiana no solo del felón gallego temeroso de un más que merecido banquillo sino del no menos corrupto, cobarde y consentidor Partido que resignadamente lo soporta y mantiene.

Su infame sermón final con la cara abotargada, más propio de fray Gerundio de Campazas alias Zotes, dirigido a insultar, despreciar y fustigar a quienes le sostienen parlamentariamente su simulacro de gobierno, ha superado todo límite de patriotismo, objetividad, decencia o el ridículo.  ¿Estaba bajo la influencia de la drogas o sólo es miedo?

Un espectáculo pornográfico en el que sólo se echó en falta un rijoso strep tease de la Matajari o de Maroto. Pero, más allá de la retórica, parabienes y tartufescos apoyos para la rubia difunta mientras la cínica Matajari y el prócer tartufo galleguista le preparan su definitivo embalsamiento y entierro.

 

El gran Valle, lúcido cronista fidedigno del pertinaz esperpento español, lo explicaba con ocasión de otro famoso entierro, el de Max Estrella.

Pobre entierro ha sido

Los papeles le ponen por hombre de mérito

En España el mérito no se premia. Se premia el robar y ser un sinvergüenza. En España se premia todo lo malo.

 

 

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