Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Redención, fenología e hilozoísmo

El llamado Domingo de Resurrección por la Tradición cristiana, tan pleno de amor, compasión, ilusiones y esperanzas, forma parte de las antiguas festividades relacionadas con la primavera y el proceso de renovación de la vegetación, con el calendario fenológico. Así, entre otras muchas, los cultos a Apolo, Baco, Adonis, o la tradición frigia de Cibeles y Atis, a su vez con diferentes variantes legendarias.

Fiestas de carácter astronómico y de conmemoración de diversas fases del ciclo solar.

En el Cristianismo, el Domingo de Resurrección se establece el primer domingo después del primer plenilunio tras el equinoccio de primavera. Es decir, una vez atravesado el punto vernal o de intersección formando una cruz apaisada o de san Andrés el ecuador celeste con la eclíptica.

Desde la Antigüedad, esta renovación cósmica se asocia a la que ha de tener en consonancia tanto las personas a nivel individual como las sociedades o culturas en las que viven. En efecto, el hilozoísmo asocia las obras del espíritu a la naturaleza. Religión, arte, cosmología, metafísica son formas de entender y desarrollar una misma concepción universal. El hilozoísmo puede entenderse como un sistema de la metafísica experimental, valga la paradoja, que intenta referir a un origen psíquico el conjunto de las cosas y los fenómenos de la naturaleza. Todas las cosas tendrían alguna forma de conciencia. Alguna forma de alma. La evolución de la naturaleza sería la del desenvolvimiento de la conciencia.

El asunto no es tan abstracto o extraño como pueda parecer. Ha tenido mucha influencia en diferentes ámbitos. En el País vasco, los nacionalistas adeptos de Sabino Arana celebran hoy lo que llaman el Aberri Eguna: El Día de la “patria” vasca. ¿Por qué? Al parecer se trata de una ocurrencia teocrática del orate Arana que tal día como hoy víctima de la fiebre por un fuerte proceso gripal y entre sus vapores delirantes asoció “su” “Euskadi” nada menos que a la figura del Redentor cristiano. Toda una blasfemia sacrílega, al fin y al cabo.

 

Pero el hilozoísmo ha tenido mucha influencia en el Arte y las diferentes manifestaciones estéticas.

Pintores como, entre otros muchos, el ruso peregrino en el Tibet Nicolás Roerich del que seleccionamos aquí alguna de sus cuadros. Poetas como Antonio Machado o Antero de Quental lo expresan en alguno de sus más hermosos poemas.

Don Antonio finalizaba así A un olmo seco:

Olmo, quiero anotar en mi cartera

la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera

también, hacia la luz y hacia la vida

otro milagro de la primavera

 

O el poema Redención, los dos preciosos sonetos del poeta romántico portugués en versión de Emilio Bernal citada por Miguel de Unamuno:

¡Voces del mar, los árboles y el viento!

Cuando a veces, en sueño doloroso

Me mece vuestro canto poderoso

Igual al vuestro juzgo mi tormento.

Verbo crepuscular, íntimo aliento

De las cosas sin voz, son misterioso,

¿No será tu quejido vaporoso

El suspiro del mundo y su lamento?

Flota un espíritu en la inmensidad

Una agonía cruel de libertad

Estremece las formas fugitivas

Y yo comprendo vuestra lengua extraña

Voces del mar, la selva y la montaña.

¡Almas, hermanas de la mía, cautivas!

 

¡No lloréis vientos, árboles, y mares!

Coro antiguo de voces rumorosas

De voces primitivas, dolorosas,

Como un llanto de larvas tumulares

Un día, entre visiones vesperales

Rompiendo sombras surgiréis radiosas

De esos sueños y ansias afrentosas

Que expresan vuestras quejas singulares

¡Almas en el albor de la existencia

Despertaréis un día en la Consciencia

Y flotando, ya puro pensamiento

Veréis caer deshechas, lentamente,

Las vanas formas que creo la mente

Y acabará por fin vuestro tormento!

 

Todas las civilizaciones han mantenido e interpretado el lenguaje de las plantas y de las flores, asociado a diferentes mitos. Egipto, India, China, Japón, Judea, Grecia, Roma, Arabia, África, América precolombina…

En Occidente la rosa relacionada con la caída en la materia (la cruz) del ama (la rosa que se abre).

En Oriente el loto, que nace en el fango, atraviesa la penumbra y la oscuridad de las aguas cenagosas y se abre en la luz. En su iconología tradicional las imágenes de sus entidades espirituales surgen de una flor de loto abierta.

Algunas de las plantas como las hoy denominadas enteogénicas habituales de prácticas chamanísticas son instrumentos auxiliares de ciertas formas de apertura de la percepción y la conciencia.

En Japón el florecimiento de la primavera aún constituye hoy toda una fiesta popular tradicional.

En España viene siendo tradicional la visita al valle del Jerte en Cáceres para admirar el precioso espectáculo de los cerezos en flor.

Este año es aún pronto por lo que el calendario fenológico de las flores del cerezo es posterior a esta semana Santa y el Domingo de Resurrección.

Sin embargo, sea como sea, las manifestaciones de la Naturaleza con sus calendarios fenológicos, los mitos, los símbolos, las grandes concepciones como el hilozoísmo nos inspiran para que el crecimiento externo de la luz se extienda al interior de nuestra propia consciencia.

 

 

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