Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Feminismo y Tradición. Un breve apunte

                                                                                 En honor de la Dama y del caballero

 

La semana pasada se ha montado un abigarrado sarao de carácter muy sectario y, en algunos casos, pletórico de fanatismo, ignorancia e incomprensión de los fundamentos últimos de la Vida y la Sociedad.

La promoción de la dignidad de la mujer es algo no solo muy respetable sino tarea propia de cualquier persona que quiera ser y seguir siendo persona. Y de cualquier civilización digna de tal nombre. Una obviedad.  Como lo es también que no se puede confundir lo que es susceptible de cambio social, derechos civiles, no discriminación, de lo que es condicionante biológico o de la Naturaleza. O bien el que donde más se protesta es donde la mujer ejerce más derechos. En la civilización basada en el Helenismo, el Cristianismo y la Ilustración. Pero se observa una especie de ombliguismo no tan solidario cuando, por ejemplo, no se critica la situación de la mujer en el Islam más retrógrado, aliado y cómplice de Occidente en el ataque a los regímenes laicos donde la mujer está mejor considerada.  Malos tiempos corren cuando es preciso demostrar lo evidente. Pero tal obviedad también lo debiera ser para toda persona que intente formarse su propia opinión pues detrás de este tinglado mal llamado feminista hay poderes oscurantistas, embrutecedores y esclavizantes, aunque, por el contrario, hay muchas personas que se suman a la procesión sin comprender sus objetivos últimos, ni el grado de manipulación del que puedan ser objeto.

En los últimos años estamos asistiendo a un proceso de devastación programada de las bases de la civilización occidental. Crisis financiera y económica, desempleo, anomía, desastre educativo, desestabilización de la pareja y de la familia, crisis demográfica, frivolización del aborto, promoción de la homosexualidad, inmigración descontrolada, multiculturalismo, desprestigio, neutralización y saqueo de las instituciones nacionales, mohatra climática, ridiculización de la espiritualidad…

Todo ello confluye en un proceso de devastación de la sociedad. En él colaboran agentes mercenarios, organizaciones supuestamente filantrópicas financiadas por la mini oligarquía globalista, medios de desinformación de masas, políticos demagogos, populistas, corruptos y o ineptos.

Pero, “Culo veo, culo quiero”, cada vez parece más difícil, casi heroico, pensar y actuar por uno mismo, de acuerdo no por modas sino por la inspiración de la propia conciencia debidamente formada y esclarecida.

El feminismo radical, mejor llamado hembrismo, porque tiene todos los vicios del machismo, amén de un fanatismo exacerbado, satánico, plantea y promueve como “solución” un nuevo sistema de dominación amo y esclavo en el que el hombre sería humillado, vejado, despojado de su patrimonio moral y genético, sometido al poder sectario y omnímodo de las nuevas arpías. Gentes sin escrúpulos que no dudan en promover aquí en España decenas de miles de falsas denuncias por violencia de género, basadas en la aplicación torticera de una ley inicua y notoriamente anticonstitucional porque discrimina por razón de sexo, vulnera el principio de presunción de inocencia e impide la igualdad de los ciudadanos ante la Ley.

Pero, la Tradición nos muestra otra idea de la relación entre hombres y mujeres diferente de los ataques de las arpías. Repasemos un par o tres de muestras. En Occidente, por ejemplo, Platón nos explica en su diálogo sobre el Amor, llamado El Banquete o el Symposium que el Amor es una gran potencia que puede volver a unir el andrógino originario, luego separado en dos, y con él la anhelada plenitud perdida. Al final de El Banquete, el propio Sócrates considera que Eros es un daimon, medianero entre los hombres y los dioses. El Amor consiste en querer alcanzar lo bueno. Su objeto es la generación de belleza y la inmortalidad. El que quiere aspirar a tal objeto del Amor debe amar los cuerpos bellos y considerar que la belleza del alma es más importante que la del cuerpo. Una aparente contradicción que no es tal si una cosa es instrumento de la otra como pretende la práctica del tantrismo.

En efecto, en Oriente la Tradición nos viene a explicar lo mismo:

El budismo tántrico se considera como una forma de meditación, una teurgia, una identificación del practicante con Buda y de ese modo se adora como si tal. El budista tántrico pretende suprimir la actividad mental, adentrarse en el Nirvana, alcanzar el estado búdico. Pero el método es distinto, toma un camino que puede considerarse directo como es la magia y los ritos erótico-místicos. Para ello necesita el concurso de una deidad femenina, una consorte sagrada.  El rol de tal Tara o Shakti unida a su consorte es el de servir para alcanzar la liberación completa de ambos.

Dentro de esta interpretación el acto sexual realizado en ciertas condiciones ritualísticas y espirituales sería el método de liberación a practicar. Así, la unión sexual con la consorte sagrada, análoga a la primitiva u originaria de Shiva con Shakti, rememoraría las delicias de la unidad, y recrearía un cuerpo sutil, el Cuerpo del goce supremo o Maha Suknakaya que posibilitase el goce supremo de los budas realizados. Presididos o iluminados por Buddhi o rayo del Intelecto superior no individualizado que constituiría el más elevado principio en la manifestación humana, los cuerpos sutiles forman la anatomía oculta del hombre.

Los cuerpos sutiles pueden entenderse como diferentes envolturas o vehículos vibratorios para habitar en los diferentes planos vibratorios. Tales cuerpos se forman con la unión entre Purusha y Prakitri en las diferentes octavas del gran teclado cósmico.  Análogamente, la unión sexual ritual con una mujer iniciada, es decir la introducción de la piedra preciosa, mani, en la flor de loto, padma, constituiría el máximo medio de obtener la perfección. También los centros de fuerza sutiles conocidos como chacras, ruedas o padmas, representan una especie de abertura o ventana que se pueden abrir a la conciencia cósmica. Los principales según la tradición son seis. En cada uno de ellos opera un variante vibratoria de la dualidad divina Shiva, Shikta.

Es decir, una idea acaso no muy diferente a la que según hemos recordado expone Platón, inspirado en la tradición pitagórica, en su diálogo sobre el Amor conocido como El Banquete. El Amor es una gran potencia, a veces ignorada, que puede volver a unir el andrógino originario, luego separado en dos, y con él la anhelada plenitud perdida.

Así se ve también el luminoso e inspirador mito del Grial. La Dama, no los sacerdotes, es custodia y protectora del Grial, es decir del universo de los grandes valores metafísicos: el Amor, la Belleza, el Bien, la Justicia, la Libertad, a la que, y a los que, ha de servir el caballero.

El señor del castillo había hablado así a Parzival: “El hombre y la mujer forman una inseparable unidad, como el sol que hoy ha brillado y eso que llamamos día. No se puede separar lo uno de lo otro: florecen a partir de la misma semilla”.

Unos momentos antes de unirse Parzival con la reina Condwiramurs “También Gurnemaz le había explicado que el hombre y la mujer forman una unidad perfecta”.

Desde la cuestión del método a la realización, dentro de la evolución del budismo histórico, el Tantra vendría a constituir un modo de encauzar la sexualidad hacia el Espíritu. Dionisos no es negado ni reprimido sino que es empleado mediante ritos, iniciaciones y liturgias como un retorno a la fuente, al mundo de lo sagrado. Los consortes y prácticas tántricos se convierten así en un símbolo de las fuerzas que presiden el cosmos. Dioses y diosas son los símbolos de estas funciones cósmicas, sus energías y su querer. La kundalini o líbido apresada en el chacra de la base de la columna vertebral puede volver a la fuente superior. Y llegar a la revelación, a través de su paso sucesivo por los chacras o puntos de interconexiones entre planos dimensionales. Por eso en los Tantras, como en los sistemas gnósticos occidentales, la simbología sexual es tan importante. Es una consecuencia natural de su concepción del cosmos como un ser viviente, con la que se identifican los consortes tántricos.

La actividad de Bhraman, el impensable, el incognoscible, se manifiesta bajo dos polos o aspectos: “Positivo”, masculino, Purusha, el creador. Y “Negativo”, femenino, Prakriti, principio plástico universal, la Virgen Madre, Isis, la sustancia primordial indiferenciada, el soporte de toda manifestación. La acción de Purusha en Pakriti determina formaciones de ondas vibratorias en la sustancia primordial que determinan las formaciones materiales en el Macrocosmos… El hombre (microcosmos) también participa de esos planos vibratorios desde los más elevados hasta los más groseros que forman su cuerpo material. Las técnicas contemplativas o de éxtasis tratan de hacer patentes los otros planos vibratorios, más elevados, a la conciencia.

Conciencia esclarecida. Una visión del Hombre y de la Mujer como criaturas complementarias, vehículos del Espíritu, que se aman, admiran y necesitan el uno al otro. Tao, Yin y Yan. Lo opuesto a las satánicas consignas manipuladoras del hembrismo mercenario.

 

 

 

 

 

 

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.