Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Operación blanqueo

La del blanqueo es una práctica muy habitual en estos tiempos de posverdad aunque el susodicho término no resulte muy políticamente correcto. Seguro que la sorosiana tropa de mariquitas, tortilleras, feministas de rompe y rasga y trinca onerosas subvenciones varias con cualquier pretexto o condición algo tendrá que objetar. En vez de blanqueo, ¿Por qué no, negreo o amarilleo?

Pero, queramos o no, nos vemos incursos en una serie de blanqueos en los que se pretende camuflar la realidad en forma mohatrera. Caballero de mohatra, con perdón por lo de caballero pero así es como se decía durante nuestro siglo de oro, es el bizarro presidente del Consejo de Su Majestad que ya que ha regañadientes se ha visto obligado a aplicar el malvado artículo 155 se ha apresurado a aguarlo astutamente con una nueva demostración de su dominio magistral de los tiempos y consecuente felona convocatoria de elecciones. Muy oportuna y eficaz para salvar la cara de sus compañeros del pilla pilla del Régimen y blanquear la cosa golpista. Al fin y al cabo, unos y otros, la piadosa opusiana famiglia Pujol, Mariano y su gobierno, el pío Junqueras un raro carlista republicano, el abad de Monserrat, o la monja alférez son católicos del Opus o sionistas pro NOM, valga la doble militancia.

Sin olvidar el tenebroso origen y pasado histórico de los llamados mozos de escuadra. Un cuerpo militar realista catalán de acreditadas históricas puertas giratorias con contrabandistas, bandoleros y chantajistas. Y convertido hoy más en fuerza armada al servicio del golpismo institucional catalán que en mera policía al de la aplicación del Código Penal.

La ministra del ramo también ha intentado blanquear con tartufescos y falsarios otro sí digo la extraña e inconveniente situación de nuestras FFAA. Acampadas en lejanas misiones al servicio de intereses oscuros del NOM, pero muy lejos del escenario más peligroso para nuestra integridad nacional y territorial.

Pero, no para ahí la cosa. Poco dura la alegría en casa del pobre. Si otrora alabábamos a don Felipe en estruendosa manifiesta soledad institucional por su defensa de España y del orden constitucional ahora parece que le han leído la cartilla para que olvide eso de ir por libre. El Régimen no paga gente honrada, que… son un peligro para su supervivencia.

Sí. Ahora la consigna, en verdad metafísicamente imposible, es blanquear la conducta del campechano, Juan Carlos I, El Fraticida, y su siniestra Corte.

Contra toda razón o mínimo decoro, cortesanos saltimbanquis y felatrices de nombre muy conocido se aprestan a la lisonja, tan insultante para la Verdad, el Bien, la Justicia, nuestra dignidad como pueblo y la mera decencia humana.

Pero se trata de un tipo demostradamente depravado al que no hay por donde cogerlo y al que como buen Borbón, Puig Moltó o lo que sea dinastía tan ajetreada y recauchutada de tapadillo, no parece que haya vicio al que pueda ser ajeno. Tampoco es muy digno, es oportuno recordarlo, el papelón de su santa esposa, que luce impasible una cornamenta con miles de puntas. Record mundial absoluto. O protegiendo a la infanta de la Caixa y señora del Empalmao en sus aventuras inconfesables. Otra conducta ejemplar.

Gran invento borbónico, sin duda, es el de tener cuatro reyes como en el mus. Se puede envidar a la grande. Pero mejor dejarlos bien escondidos en el mazo de la baraja.

Desde el punto de vista de la dignidad nacional, que es lo que más nos preocupa, sería una pena que el glosado gesto patriótico de Don Felipe resultara una pasajera nube de otoño.

 

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