Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Corrupción, divino tesoro

En estos tiempos de zozobra nos cabe recordar a Covarrubias y su Tesoro de la Lengua castellana. Un tesoro hoy saqueado casi sin remedio. Creo que debiera ser evidencia de razón que la primera corrupción, y en cierto modo madre de las demás, consiste en pudrir el Entendimiento para generar aturdimiento, superficialidad, frivolidad o confusión. De modo que así “no se acierte la mano con la herida” como acostumbraba a decir don Antonio Machado, tan honradamente crítico con “las repugnantes zurdas españolas”.

Un instrumento capital de corrupción del Entendimiento es la propia corrupción del lenguaje. El empobrecimiento de vocabulario, la carencia o torpeza en el empleo de sinónimos, la proliferación de anacolutos, por no decir el olvido de preciosas palabras de nuestro Siglo de Oro, algunas como mohatra tan preñadas de sabiduría e iluminadoras de nuestro eterno devenir histórico, son mañas que forman parte de toda esa neolingua fomentada desde el Poder con fines despóticos y que ya denunciara George Orwell con su gran lucidez. Influido por su etapa durante la guerra civil española como brigadista internacional en Cataluña, Orwell fue encuadrado en el POUM, estuvo a punto de ser asesinado no por los malvados fascistas enemigos sino por el fuego “amigo” de sus supuestos correligionarios del Partido Comunista. La verdad es que da pena y vergüenza ajena oír declaraciones de la mayoría de próceres y “próceras” de nuestra envilecida, mohatrera y pertinaz monarquía. O la estupidez e incorrección gramatical de la dominante costumbre de repetir en forma femenina los términos masculinos. O el peculiar relativismo semántico que hace que cada palabra signifique lo que al poderoso interesa que signifique en cada momento.

Sin olvidar las deposiciones en los media del encumbrado famoseo en exclusiva o no. Toda una práctica de reproducir sandeces, eslóganes de propaganda vacía o destinada a halagar los más bajos instintos del populacho.

Otra forma especialmente nociva de esa corrupción es la excesiva corrección política, la imposición hegemónica de lo que se ha venido en llamar lo políticamente correcto, cosa muy diferente y acaso opuesta al decoro, cortesía o buena educación.

Lo políticamente correcto posee multitud de matices. Uno de ellos es la persecución, incluso algunas ahora por vía penal, de palabras que eran habituales o de uso común en una lengua tan potente, rica y variada como el español. Así, por ejemplo, marica, tortillera, bujarrón, machirulo, huele braguetas, sionista, morisma, morería, moro, desvirga melones, trotaconventos, santiguador de bolsillos ajenos,… ¡si Cervantes, Quevedo o Cela levantaran la cabeza! O la adjudicación maliciosa o inapropiada de adjetivos calumniosos y denigrantes tales como homófobo, antisemita, xenófobo, facha, centralista… a la gente que aún con todo derecho las quiere seguir utilizando.

La tristemente célebre Ley para la Memoria Histórica, otro gran artefacto de devastación que lejos de buscar objetividad y con ella la verdad y la comprensión como base para una convivencia presente y futura de los españoles, ha devenido en una mohatrera y cobarde manipulación revanchista de nuestro pasado perpetrada por sectarios, fanáticos o ignorantes bizarros lanceadores de moro muerto. Más pintoresca aún cuando los socialistas y los separatistas catalanes perpetraron sendos violentos golpes de Estado contra la República y provocaron una casi vacatio legis posterior y con ella como reacción al desgobierno la sublevación militar inicialmente concebida para restaurar el orden republicano, aunque luego usurpada por el general Franco. Con la posterior frustración de militares republicanos de honor como el general Cabanellas que verían su acción desnaturalizada y sus objetivos iniciales burlados.

Todo ello también, para particular satisfacción de nacionalistas periféricos, con la complicidad por activa o pasiva de quienes debieran defenderla. Un sabotaje de nuestra lengua al degradarla y podarla de sus ricos matices y sinónimos, patrimonio de una sabiduría y lucidez de siglos. Una especie de castración de hecho, y un empobrecimiento y expropiación de nuestro mejor patrimonio cultural.

Claro que para favorecer la inducida nueva invasión musulmana en España y toda Europa conviene ningunear o ridiculizar los esfuerzos y sacrificios de nuestros antepasados para recuperar el control sobre la Península.

Una variante especialmente triste de esta corrupción es la introducción y aplicación contra los derechos civiles de leyes populistas, demagógicas o devastadoras que en la práctica vulneran sagrados principios constitucionales como la libertad de conciencia y expresión, igualdad ante la Ley, derecho a un juicio justo o a la presunción de inocencia.  Así el engendro del tratamiento de género que origina tantos abusos, tan caro a políticos ineptos y o corruptos, promovido y disfrutado por abusones y pilla subvenciones.

Pero las cosas no suceden por casualidad. Ni, menos, que todas estas maniobras sean inventos de nuestras embrutecidas zurdas españolas que se aplican a utilizarlas a su favor inmediato. Desde el Plan Kalergi a esta parte venimos asistiendo, hoy de modo extraordinariamente acelerado, a un proceso de sabotaje programado de la sociedad europea occidental. Un sabotaje, con altibajos y adaptaciones en cada uno de los diferentes países, que tiene varias estrategias confluyentes.  Observadas por separado pudieran parecer producto de la estulticia, corrupción e ineptitud de nuestras castas dirigentes, pero todas juntas iluminan un horizonte siniestro de creciente esclavitud. Promoción sino imposición por la vía legal de ideología de género, frivolización del aborto, homosexualidad desde la escuela, inmigración musulmana descontrolada, aulas pateras, lenguaje “correcto”, precariedad laboral y familiar en un entorno de salvajes crisis financieras artificialmente inducidas…

Su origen parece que puede encontrarse en la obra del filósofo y político italiano, dirigente del Partido Comunista, Antonio Gramsci sin olvidar la influencia de la llamada Escuela de Frankfurt con su sugestiva combinación de ideas de dos judíos notables, Carlos Marx y Segismundo Freud.

En efecto la teoría propia del marxismo clásico de la sociedad sin clases en lo económico vendría a tener su paralelo en el ámbito de la Cultura con el logro de una sociedad culturalmente indiferenciada. El paraíso de la entropía, es decir de la imposibilidad de diferenciar estados, lo opuesto al orden, a la diversidad ideológica y a la civilización. Si antes el rol fundamental para el marxismo clásico lo constituía lo económico, ahora lo es el lingüístico gracias a la deconstrucción del lenguaje lo que da un barniz pretendidamente democrático, filantrópico o científico a la farsa pergeñada.

Buena parte de responsabilidad de esta farsa mohatrera se centra en los propietarios y tecnoburocracia de los medios de comunicación que han renunciado a formar una verdadera opinión pública ciudadana y promueven o al menos colaboran con la creciente descomposición social. Y con los planteamientos de confusión.

Una famosa publicación periódica de los Rothschild, la revista The Economist, tiene la tradición de presentar en ciertas ocasiones unas curiosas portadas constituidas en auténticos jeroglíficos que por su carácter oracular excitan el análisis de expertos y curiosos.  Suelen dar pistas sobre lo que sucede o sobre lo que va a suceder en el futuro.

Pero el pasado uno de julio explicaba en un reportaje técnicas de manipulación de masas mediante la generación de convincentes falsas noticias. ¿Un nuevo aviso de lectores y navegantes?

Todo puede pasar en el mundo virtual y también en el real.

Sin embargo, en el marxismo moderno de lo culturalmente correcto se entiende que el Poder lo tienen los grupos considerados normales, al menos en el aspecto estadístico del término (occidentales, blancos, tradición cristiana o laica, heterosexuales, liberales demócratas… ) que serían los malos, los nuevos burgueses. Y el nuevo proletariado liberador estaría constituido por los que se les oponen por razones de sexo, raza, sexualidad normal, religión… Por tanto, sin entrar en detalles tener en cuenta su comportamiento real individualizado la corrección al uso y abuso declara como bueno o propio de “victimas” lo que hacen ciertos grupos (islámicos, feministas, homosexuales, progres…) y como diabólico a derribar lo que hacen otros grupos (cristianos, heterosexuales, blancos occidentales,…), es decir, gentes que se resisten a entrar por el aro. Según esta visión la vanguardia revolucionaria europea podrían ser ahora los moros, las feministas, los homosexuales o los lumpen y beneficiarios de las nuevas rentas universales.

En resumen, para deducirse de todo lo explicado que se pretende una sociedad indiferenciada e igualitarista promovida y mantenida a la fuerza por el poder de un Estado no neutral. Un Estado que pese a lo que muchos progres manipulados creen sería transitorio, de carácter vicario, utilizado temporalmente para devastar la sociedad actual, un paso necesario para su posterior disolución en el NOM unipolar de un Poder completamente privatizado al servicio de una pequeña plutocracia global. Algo muy parecido a la jungla. Los Estados parecen incapaces de mantener su soberanía. De modo que incluso partidos considerados “conservadores” no conservan el aspecto cultural que han perdido en los media y en los sistemas de ocio y entretenimiento. Está bien conservar la dignidad, la vergüenza, el honor o el patrimonio espiritual, cultural, natural, económico e institucional, e incluso, ya puestos, las libretas con la contabilidad B donde se anotan cohechos y desfalcos, pero el caso es que nuestros más rancios próceres, con o sin sobres, liquidan todo en almoneda, nos mienten, endeudan y esclavizan más y más con tal de mantenerse un tiempo mayor en la poltrona.

Pero, ante este estado de cosas podemos preguntarnos: ¿cómo podemos los occidentales europeos oponernos a lo políticamente correcto y rescatar a la sociedad de los nuevos marxistas de falsa bandera, de sus cómplices y promotores ocultos?

 

 

 

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