Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Los Borbones, según Granados

El historiador, novelista y ensayista Juan Granados acaba de publicar en la Editorial  Nowtilus un interesante y sugestivo relato con el título de Breve Historia de los Borbones españoles. De cuya presentación en La Coruña ya hicimos una glosa el pasado siete de octubre.

Se trata de un libro muy ameno, escrito con oficio, humor e inteligencia, muy meritorio por lo difícil que resulta resumir tres siglos tumultuosos de la Historia de España en doscientas cincuenta páginas. Que creo debería emplearse con éxito en desasnar víctimas de la LOGSE o de educación para la ciudadanía. Con un brillante prólogo del catedrático José Luis Gómez Urdáñez  que no obvia cierta pretensión popular a disfrutar de una república bien gobernada.

No se puede pedir más en el tan poco espacio de este libro, acaso algo desigual en el tratamiento y juicio de los diversos protagonistas de esta tragedia de fondo con momentos de comedía de enredo.

Su paisano Valle Inclán afirmaba con acierto que “los muchos libros son como los muchos desengaños: no dejan nada en el corazón”. Pero el libro de Granados después de  disfrutar de un rato agradable con su lectura sí que nos deja una cierta melancolía por lo que podría haber sido nuestra Patria bien gobernada. Y un cierto sentido optimista. Pese a su esforzada dedicación sin prisa pero sin pausa, con nuestra querida España no han podido acabar hasta ahora ni …los Borbones.

Ni los Borbones ni, todo hay que decirlo, un pueblo ignorante, embrutecido que gritaba “vivan as caenas” que desenganchaba a las bestias para sustituirlas y tirar del carro donde llevaban a Fernando VII y al general Palafox o que embestía donde le ponía el trapo buena parte de la cerril, corrupta y beata clase dirigente española.

Reinado a reinado de esta controvertida Dinastía francesa se van pasando revista a muchos acontecimientos de la Historia española de los tres últimos siglos.

La entronización de los Borbones tras una cruel guerra de sucesión al calamitoso y grotesco reinado de Carlos II el Hechizado, supuso la pérdida de parte de nuestro territorio incluidos Gibraltar o Menorca.  Aciertos como el decreto de nueva planta que trataban de poner un poco de orden en el caos de reinos variopintos explotados por el poder aristocrático y eclesiástico, origen remoto de la carlistada y del calamitoso actual estado de las Autonomías. La locura de Felipe V y de Fernando VI. El turbio asunto del Paraguay, ya narrado por el autor en un reciente libro de ficción. Las cacerías del sano beato Carlos III que tuvo el acierto de apenas intervenir en política y la suerte de contar con buenos ministros como bien se indica en el libro. Buen y esforzado cazador aunque 818 lobos en una sola temporada son muchos lobos caperucita…

Carlos III veía con gran preocupación las actitudes de su nuera y futura reina y en especial su dominio absoluto sobre el entonces Príncipe de Asturias. Y acertó.

Al reinado del tandem Godoy María Luisa de Parma con la aquiescencia consentidora de Carlos IV  quizás se le podría haber sacado un poco de más partido. Así como al tema de la constitución de 1812. O la influencia de instituciones como la Masonería en el desarrollo del primitivo liberalismo o de organizaciones terroristas teocráticas como el Ángel exterminador, brazo armado de la reacción, de la Alianza entre el Trono y el Altar. Sin embargo aunque breve está muy bien descrito el espectáculo de felonía competitiva y humillante entre Carlos IV y su hijo Fernando El deseado ante un risueño amén de perplejo Napoleón que no podía creerse tal espectáculo de villanía y miseria moral.

El asunto de la compra de los barcos podridos a Rusia no queda muy claro. Fontana , al que se cita en el libro, parece aceptar otra hipótesis.  Una cuestión muy interesante, pero algo levemente tratada, es la del Tratado Verona y la invasión absolutista contra Riego en 1823.

El tema carlista con, por ejemplo, las intrigas de Maroto y la camarilla del Pretendiente o el “paseo” del conde de España asesinado alevosamente por los curas de la Junta carlista de Berga en la teocrática Cataluña, hubiera podido dar más juego. Guerra de religión, crisis de Hacienda, reacción a la revolución burguesa. Precedente de la actual violencia separatista o nacionalista de origen teocrático o eclesiástico.

Aún cuando la edición está muy cuidada creo existen algunos descuidos de redacción o erratas. Por ejemplo, una rebelión con v, (página 186).

Jovellanos murió en 1811, después de haber estado unas semanas en el pazo de Rivadulla del hoy general Armada, de modo que llevaba casi tres años desaparecido cuando el manifiesto de los persas. Pepita Tudó, según testimonios de la época parece ser que sí fue esposa y no solo amante de Godoy.

Es muy probable que la autoría de la ferozmente satírica pero magnífica en su estilo, “Los Borbones en pelota”, sea de los hermanos Bécquer. Realmente Isabel II, su marido y su infame y corrupta camarilla merecían todo eso y más: “Doña Isabel puso píes en polvorosa, tirando los trastos de reinar, porque el cristo revolucionario la sorprendió en lugar vecino a la frontera, donde tomaba los baños de mar tan saludables para el humor herpético”. Nos explicaba el gran Valle quien no en vano aclaraba que: “España es una deformación grotesca de la civilización europea”. Y en ello han tenido buena cuenta los Borbones ayudados al alimón por nuestro noble y honrado pueblo y su esclarecida clase dirigente.

Las figuras de Alfonso XII y XIII son tratadas con acaso mayor benevolencia que los personajes merecen. Las crisis orientales. La aventura africana. Asuntos como la influencia del expediente Picasso en el golpe de Estado de 1923 creo quedan un poco difusos. Como el GAL de la época, bajo la Barcelona de Martínez Anido. O el porqué muchos monárquicos dejaron de apoyar al Rey y no se opusieron a la entronización republicana. Cuestiones que tienen cierta actualidad por analogía comparativa.

La sinuosa, torpe y egoísta figura de Juan de Borbón está breve pero muy bien tratada.

De lo mejor de la obra. No así, en mi modesto entender la del reinado actual. La visión del 23 F resulta demasiado tópicamente hagiográfica. Y el 11 M, verdadero golpe al Régimen nacido en la Transición ni se menciona. Probablemente hubiera sido mejor no incluir esta etapa en el libro.

Y es que durante mucho tiempo fue constante en la estrategia de supervivencia de la Dinastía la alianza entre el Trono y el Altar, ahora modificada con el signo de los  nuevos tiempos en una especie de UTE entre la Corona y el pertinaz Socialismo que no sabemos cómo ni cuándo acabará.

Un texto de gran interés, ameno y  de gran utilidad como breve aproximación al mundo apasionante de los últimos siglos de la historia de España.

Debemos agradecer y felicitar a Juan Granados por el esfuerzo y por el resultado. Mi enhorabuena al autor. Rara mezcla de estudioso intelectual, buen escritor y hombre de bien.

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