Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

De héroes y villanos

Aunque probablemente las circunstancias exactas de la muerte de nuestro compatriota en Londres al tratar de defender a una mujer amenazada no se conocerán nunca, no se entiende muy bien la versión oficial ni menos su demora en darla, sí cabe reconocer su extraordinario mérito, además de su carácter insólito para los enmucetados súbditos del cada vez más envilecido Reino de España.

Un héroe discípulo de Don Quijote cuyo comportamiento contrasta con el de los personajillos encumbrados a las más altas instituciones de la mohatra borbónica nacional que paradójicamente intentan chupar cámara homenajeando póstumamente a un hombre en las antípodas de su propia calaña y catadura moral.

Un, aunque avieso, cobardica como Mariano yendo a recibir al cadáver del héroe a píe de urna, digo de escalerilla. En cierto modo, provocando su segunda muerte ahora simbólica.

Y también un incapaz de hacer nada por defender a España de sus amenazas más inmediatas. Por felonía, por estulticia, por cobardía patológica, por obedecer órdenes del extranjero, no hace lo que tendría que hacer en defensa del orden constitucional, que hoy sólo parece existir para legitimar el impune saqueo de los súbditos.

La Botín y el De Guindos van a la reunión del Club Bilderberg del pasado fin de semana en Virginia probablemente a recibir órdenes sobre qué hacer con el Popular. Vuelven al devastado Reino borbónico y actúan. Así, lo que hace unos pocos días valía varios miles de millones de euros según dictamen de nuestros más acreditados, elevados y esclarecidos próceres, ministro De Guindos incluido, se ve reducido a un solo euro ofrecido caritativamente por la jefa del Santander.

A la banca catalana le viene muy bien la destrucción del Popular. Un competidor menos para trincar subvenciones y fondos de Bruselas o del malvado Madrit oficial colaboracionista con la secesión. Hay que hacer caja y acopio de pilla pilla a costa de los indefensos súbditos de España antes de proclamar este otoño la independencia. Acaso también una forma de tapar las corrupciones y desfalcos de los partidos monárquicos dominantes en las taifas más corrompidas que han contribuido decisivamente a llevar al Popular a la quiebra. Una forma de borrar los rastros de los delitos. Había que tapar, por ejemplo los chanchullos y desfalcos socialistas andaluces, ahora que la oficialista Susanita, tan íntima amiga de la Botín, y candidata de la oligarquía, acaba de recibir un sonado revolcón de manos de la militancia.

Unas instituciones oficiales o privadas, auditorías incluidas, de supuesto control de la actividad bancaria y empresarial que se comportan como caballeros de mohatra, como mercenarios para legitimar los desfalcos y atropellos a los más débiles.

Por si no hubiera bastante, también se acaba de conocer públicamente la decisión de los golpistas catalanes de perpetrar su referendo liberticida el uno de octubre próximo.

El Jefe del Estado, incapaz de defender su dignidad con motivo de la reciente y contumaz agresión a la institución que representa, y lo que es peor a los símbolos nacionales españoles, por las turbas barcelonistas, no reacciona. El Rey de España no dice ni mú cuando la España que él representa se ve amenazada de subsistir. Tampoco nuestro bizarro Jefe de Gobierno quien aplica mañas de leguleyo sin escrúpulos para no hacer nada mientras el mal avanza imparable financiado por sus víctimas.

Y cuando el Tribunal Constitucional devuelve a los corrales una de sus medidas estelares declarándola anticonstitucional no dimite ni obliga a dimitir a su siniestro ministro cómplice ejecutor de la fechoría perpetrada. Todo un alarde de su preocupación por la defensa del Estado de derecho y la dignidad de las instituciones.

Descanse en paz y en el recuerdo nuestro héroe, que lo es por mérito propio y contra el ejemplo de quienes más obligación tendrían de darlo.

 

 

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