Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Reinado Alfonso XIII, notas del libro de Melchor Fernández Almagro

El tomo XVIII de la monumental obra de Don Modesto Lafuente dedicada a la Historia de España fue redactado por Don Melchor Fernández Almagro. Se refiere al reinado de Alfonso XIII.

De este interesante libro, publicado por Montaner y Simón en 1933, recogemos una  breve serie de citas o comentarios de algunos de los más importantes próceres políticos de la época, que nos permiten evocar el ambiente y principales problemáticas de esta etapa frustrada y frustrante de nuestra Historia contemporánea. En esta primera entrega se tratan los primeros años de reinado alfonsino hasta el gobierno Canalejas. Un intento, el de este gobernante honrado y patriota, que constituiría una esperanza de renovación en profundidad de nuestras instituciones, brutalmente extirpada tras el magnicidio del político ferrolano. 

Otra vez cierta siniestra mano negra en contra de nuestros legítimos intereses como pueblo tuerce nuestra historia mediante un magnicidio estratégico.

Como leit motiv de esta época cabe destacar la falta de idoneidad de nuestras distintas instituciones, empezando por la propia Corona cuya conducta habitualmente fue lamentable, a las necesidades de España. El atraso político económico. El caciquismo. El fulanismo. La situación social. El terrorismo anarquista y de Estado. El problema de Marruecos, una lamentable sangrienta y estúpida aventura imperial borbónica. El separatismo. La influencia teocrática.

Más allá del recuerdo histórico del pasado, la cuestión también debiera tener un alcance práctico para la España de hoy. La anterior grave crisis de la Monarquía borbónica para abordar los problemas nacionales ilustra de modo significativo lo que ahora nos ocurre.

Los problemas vuelven una y otra vez porque las propias instituciones borbónicas forman parte del problema, pero no de su solución.

  

Canalejas pensaba que el proveer sobre las asociaciones religiosas era un acto de plena soberanía estatal española. Algunas de sus ideas:

“Sagasta es mortal, la monarquía perecedera, lo que siempre subsiste es la Nación”

“He aquí por qué, con escándalo de algunos que tienen de la monarquía un concepto que nadie comparte ya en el mundo, con asombro de aquellos que creen que para servir e ilustrar la conciencia del rey es preciso adularle y consentir que paseen las carteras de puerta a puerta, para no obtener jamás las firmas de los decretos, a despecho de los que estiman que los ministros no son hombres públicos, llevados por los votos y sufragios de la nación a los Consejos de la Corona, sino nueva prolongación de la servidumbre palatina, yo solicito el concurso de los republicanos, de los socialistas y de los demócratas españoles”.  (Al parecer se refería, entre otros casos, a la negativa de Su Católica Majestad a firmar el decreto de concesión a Pérez Galdós de la gran cruz de Alfonso XII. También, en otro sonado incidente que provocaría la dimisión del gobierno en pleno, SM rechazaría un nombramiento para imponer a su cuate, el alabancioso general Polavieja)

“Voy más allá que muchos republicanos”

 

Según Joaquín Costa, 18 febrero 1903:

“Deben desear  y proclamar el advenimiento de la República, aún los mismos que no tengan convicciones republicanas, pero que sean hombres previsores y patriotas, no tanto por la República, cuanto por España”

 

Maura:

“Para la obra de la revolución desde el gobierno estaremos dispuestos a ir con cualesquiera fuerzas que sean idóneas y que nos inspiren confianza de lealtad en sus propósitos y de tenacidad en sus empeños”.

“El pensamiento no delinque”.

“El derecho público no es católico ni protestante.”

“Considerará suicidada la monarquía cuando la Política no se haga en la calle sino en Palacio”.

Maura, “revolucionario” desde arriba tenía apoyos y fuerte oposición.

Entre esta la de muchos periodistas a los que pretendía quitar el pesebre o dificultar el concubinato con políticos borbónicos todo ello en detrimento de la Opinión pública. Cerró el fondo de reptiles que administraba Gobernación para sobornar periodistas.

Los chicos de la prensa formaban otra oligarquía política, relacionada con los partidos por lazos de corrupción o intereses. El “Cacicato de publicidad”…

Maura instó al rey a interesarse públicamente por la Cultura mediante asistencia actos en la Universidad o el Ateneo.

Las discusiones parlamentarias sobre los presupuestos se atascaban normalmente más por escaramuzas políticas que por criterios técnicos.

Maura organizó una arriesgada visita de Su Católica Majestad a Barcelona. Los nacionalistas aprovecharon para ejercer su acendrada vocación de pedigüeños impenitentes trasladando al rey sus numerosas peticiones.

Alfonso XIII, (muy a lo ZP), respondió a Cambó que concedería cuanto le pidiesen, si de él dependiera.

Alfonso XIII se enfadó con Maura porque al haber evitado éste la habitual consecución de trampas monárquicas en las votaciones, ganaron de modo muy claro y contundente las candidaturas republicanas en las ciudades importantes.

Probablemente aquí y por esta razón, Maura dificultaba que SM hiciera trampas y mantuviera el caciquismo, pilar fundamental de la Monarquía, se ganó la enemiga de Su Católica Majestad…

“El gobernador ha de ser en cada provincia mantenedor de la autoridad suprema, amparo de todo derecho, servidor de la justicia, ha de ser juez de campo en las contiendas de partidos y bandos., una entidad superior a todo partido y a toda lucha”.

Al final SM provocó una crisis oriental del gobierno Silvela y nombró a Villaverde presidente del Consejo e impuso a un amiguete como ministro de la Guerra.

El rey, muy pagado de su fuero real, cultivaba, junto con el desplante y el chiste, el profesionalismo de una convencional simpatía. (Otro como El Campechano).

Lo peor es que provocaba crisis “orientales” por el Palacio de Oriente, su residencia.

Maura atrajó una gran división y polémica sobre su figura. “Maura, sí” “Maura, no”

Amenazado de muerte en el Parlamento por Pablo Iglesias, sufre un atentado del que sale ileso.

 

Silvela era un hombre honrado, muy inteligente y lúcido por lo que tenía en muy mal concepto a los españoles. Carecía de ambición personal por lo que no tenía mucho futuro en la política borbónica.

 

Fernández Villaverde, hacendista, opuesto al aumento del déficit presupuestario. Su política experimentó los avatares e intrigas partidarias.

 

Azcárate: “Vuelve la monarquía a ser considerada como un oficio no enajenado, no revertido a la soberanía nacional. El pecado original de esta crisis no ha sido originarse a espaldas de las Cortes sino el hacerse contra el régimen parlamentario.”

 

Echegaray, doble ministro de Hacinda, autor de la frase “Santo temor al déficit”

 

Montero Ríos tuvo que dimitir por el ninguneo real, que apoyó a los militares facciosos en su contra con ocasión del incidente Cucut, lo que daría lugar a un jurisdicción militar no sujeta al derecho civil.

 

Moret: “talento claro, cultura escogida, flaca voluntad”…preside el nuevo gobierno mediatizado por SM y los militares.

Contra su propio proyecto de ley de Jurisdicciones, formalmente a favor del Poder civil, el gobierno trató de enmendarlo en Congreso y Senado en “astuta” maniobra para dejar el poder a los militares, salvando la cara. Se hace patente con este golpe de Estado encubierto el militarismo de la Monarquía y la impotencia de los liberales, obligados a disimular el despotismo de S M apoyando a los militares.

 

Salmerón, (Unión republicana), el duque de Soferino, (carlistas) y Rusiñol por la Liga catalana se hermanan en Barcelona durante un acto público. Solo Lerroux, radical, se mantiene fuera de la Solidaridad catalana.

 

Otras citas políticas de la Restauración

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.