Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

El Imperio contraataca

Aunque aún no se sabe si el candidato imperial creado ex nihilo para esta oportunidad conservará al final del escrutinio de la primera vuelta de las presidenciales francesas la ligerísima ventaja sobre Le Pen que muestra en el momento de escribir estas líneas a vuelapluma, cabe hacer algunos primeros comentarios sobre lo que está pasando en Francia y quizás puede ocurrir en el resto de lo países venidos a menos de la Europa globalizada, crecientes comparsas de anglosajones y sionistas. Todo un aviso, por ejemplo, para los Mariano, el de Bárcenas, o los chicos díscolos y o corruptos de la PSOE.

Al parecer la oligarquía internacional ha decidido prescindir de los partidos políticos tradicionales para fabricarse un candidato robot creado ex nihilo capaz de salvar los intereses del imperio globalizado aunque ello provoque la paulatina disolución de la vieja Francia republicana, su cultura e instituciones, en el esclavizante magma globalizado y globalizador. Un manijero fabricado a gusto del amo. Nación contra Imperio. Imperio contra Nación.

Se ha revelado importante el papel de la neolingua para la confusión de la opinión pública por los media mercenarios y o prostituidos. Sambenitos tales como extrema derecha, xenófobos, racistas, antisemitas… parece que siguen haciendo mella entre el público mal informado o cuidadosamente embrutecido por la programada degeneración de las instituciones.

Ni partidos, ni programas, ni pamplinas. Cuando el Imperio quiere, o se ve real o virtualmente amenazado, se fabrica un candidato robot a base de imagen y dólares y a la fenecida opinión pública se la torea para hacerla embestir donde se quiera.

Un mundo global requiere mercenarios más o menos guapos de cara, a ser posible tan dura como el hormigón armado, al servicio del gran capital internacional. Sin caras ni nombres, el suyo parece sacado de una gran cadena de supermercados, ni tradiciones o culturas propias, ni valores republicanos, ni nada de nada…

Que los partidos tradicionales del establecimiento imperante tras la segunda guerra mundial se ahoguen en su corrupción, traiciones y torpezas es normal. Pero no parece que haya respuestas llevaderas a la galopante crisis de legitimidad de las instituciones. Curiosamente uno de los primeros partidos a liquidar acaso por suicidio, ahogado en su propia corrupción, torpezas e incoherencias sea el Partido Socialista. Un Partido Socialista que, contra los intereses de su supuesta base electoral, curiosamente pide el voto para el manijero del gran Capital globalizado, disfrazado ahora de “centrista”.

Le Pen representaba un intento de defender desde las instituciones estatales francesas a la sociedad de los problemas y abusos financieros, políticos y sociales provocados por la globalización. Y es que ahora la cosa ya no va del clásico teatrillo de guiñol entre partidos más o menos corrompidos o desnaturalizados en su pugna por mandar y apañar presupuestos. Es la propia Nación y no sus instituciones más o menos podridas o deslegitimadas lo que puede estar en trance de disolución y finalmente desaparecer.

¿La Nación en almoneda? ¿La nueva esclavitud cada vez más cerca?

Veremos cómo acaba esto.

 

 

 

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