Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Tantra. Una visión de la sexualidad sagrada

Para documentar mi último libro sobre Parsifal, el grial y el budismo tántrico hube de consultar varios textos clásicos orientales y algunos occidentales modernos. La cuestión de la sexualidad sagrada o práctica tántrica no es antiquísima tradición propia solo de Oriente, (taoísmo, budismo vajrayana o hinduísmo). En efecto, también Occidente presenta tradiciones tántricas vinculadas a la Gnosis, (priscilaismo, catarismo)… Incluso grandes obras del Arte sagrado occidental como el Pórtico de la Gloria pueden interpretarse como un mensaje sagrado tántrico, asunto del que ya nos hemos ocupado en otras ocasiones. A continuación exponemos una visión actual del Tantra, la de Barry Long.

 

Tantra, Amor sexual en modo divino (apuntes ideas de Barry Long)

maithuna-tantra-10_opt¿Cómo hacer el amor de modo perfecto, no solo físico sino espiritual?

El hombre fracasa en recoger las energías femeninas, lo que a la mujer produce trastornos emocionales, sexuales y psicológicos.

El hombre se ha convertido en un obseso sexual al olvidar cómo hacer bien el amor a una mujer. A su vez ella queda insatisfecha si no puede ofrecer a su amante sus energías femeninas. Mutua entrega, amor más que técnica, para que el hombre permita a la mujer realizarse, ahí está su verdadera autoridad que ahora ha perdido sobre la mujer, y ella le proporcione a él su realización.

 

El problema de la eyaculación precoz en el hombre, tiene que ver con la emoción previa, debida a su obsesión sexual, la temperatura sexual en el hombre es mucho mayor que en la mujer, que es amor, más que emoción. Entonces el hombre no se da por completo y ella tampoco puede darle todo el amor que pudiera. El hombre es un poco menos hombre y la mujer es menos ella misma, lo que a larga provoca frustración y distanciamiento.

La única “autoridad” del hombre sobre la mujer es la del amor. Ella sólo puede dar lo que él puede tomar. El amor no tiene que ver, e incluso es obstaculizado, por la eyaculación.

Hubo un tiempo en el que había un halo de energía dorada que poseían ambos amantes. Ambos se regeneraban mutuamente. No eran palabras. Estaban en el amor, no decían “te amo”. Pero luego se olvidó. Aunque hacían el mismo acto físico ya no podían liberar o generar la energía divina y personificar en ellos mismos el espíritu viviente o la presencia de amor, el no tiempo.

Los cuerpos de los amantes ya no estaban en el no tiempo, sino en el tiempo y la emoción.

 

nimbo-mistico_optLa alternativa mística se hizo egoísta e innatural al negarse a unirse con el otro, por su idealismo y altiva devoción. El resultado se refleja en los halos y orbes de estos seres místicos, de modo que sus halos se habían reducido a un pequeño círculo alrededor de su cabeza. Se reduce a la cabeza, a la abstracción mental, y no a todo el cuerpo. No amaron a su prójimo con suficiente intensidad dorada como para sumergirse en la mente divina con sus propios cuerpos a través de la cópula y recordar así cómo hacer el amor sobre la tierra para dar una guía o algún tipo de ejemplo inspirado.

Caritativos ignoraban, sin embargo, el problema del amor físico, la mayor causa de infelicidad de la Humanidad sobre la tierra, incluidos los propios místicos.

 

Se empieza a amar, no como acto de voluntad sino haciendo el amor— querer, doble acepción de amar y voluntad—

Pocas mujeres han integrado la parte arriba de la cintura (polo de amor superior), pechos, plexo solar, con la inferior, genitales, muslos, parte baja maithunade la espalda que también posee energía. Pura vitalidad o energía de la tierra antes de ser “sexualizada” o sujeta a emociones.

El hombre debe unificar esas dos polaridades del amor en la mujer para que todo su sistema fluya libre y satisfactoriamente con el amor divino. Por esta unión entre lo divino y terreno, lo alcanzable y lo inalcanzable, se produce la corriente de amor divino, o la energía dorada radiante. Cuando esto se consigue plenamente, la mujer se reúne con su verdadero ser, física, psicológica y espiritualmente. Su descontento se desvanece y ya no es dependiente de sus tareas vividas como una necesidad para mostrarse realizada o con propósito. La motivación sexual de la mujer es hacer la conexión divina a través del hombre.

El amor no viene de la experiencia, que puede estorbar el darse. Sin reservas ni miedo.

El amor no es el orgasmo, que incluso puede llega ser un sustituto del verdadero amor que el hombre ya no es capaz de ofrecerle a la mujer. Es preciso recoger antes de él las energías divinas que la mujer ofrece en el acto amoroso verdadero.

Solo el pene, (y no, por ejemplo, los dedos en el clítoris), puede amar a la mujer. Un pene desinteresado, apasionado, paciente y amoroso puede devolver al orgasmo donde debe estar.

El orgasmo es un final emocional pero el acto de amor no tiene fin. Los verdaderos amantes continúan hasta que pasado el tiempo se apartan, para continuar más tarde.

Los amantes, dejando de lado fantasías o emociones del pasado, deben ser conscientes durante todo el proceso. Permanecer psicológica y espiritualmente presentes durante los preliminares y el acto amoroso. No irse ausentes mientras se realiza. Unir los dos polos de la divinidad.

erotismo-chino-1_optLa interacción del pene y la vagina genera amor que es la sensación más intensamente gozosa en el ser humano. Pero la intensidad del amor se reduce si existe demasiada emoción o de pasado en los genitales. La emoción es la sustancia de todo deseo sexual que se haya tenido y acumulado en los genitales en el pasado. El pene emocional genera vagina emocional, tensa, dura,,,

Un pene y una vagina que se liberan de la emoción o del pasado comienzan a hacer juntos un amor extático. La sensación y la percepción son tan elevadas que puede elevar el placer hasta incluso perder la conciencia. Pero al continuar se hace presente la percepción del amor divino. El pene y la vagina son órganos espirituales.

El pene sabe, el hombre debe identificarse con su pene durante el acto.

La cavidad vaginal debe ser llenada con el pene, el amor. El pene es el único amor que puede llenarla. Y hasta que el pene no esté en la vagina ni el hombre ni la mujer pueden estar contentos. En cambio, el útero no puede ser llenado en paz como la vagina porque demanda nacimiento y existencia, no descanso.

tantra-de-fuego-y-agua_optEl pene sólo es feliz cuando está erecto dentro de la vagina. Cuando está fuera se muestra expectante, agresivo, obsceno…el pene se erecta por emoción o por amor.

Un pene que se erecta por amor lo hace inmediatamente antes de entrar o ya dentro, no fuera en alguna mujer imaginada o excitación o condición inducida mentalmente. Una vagina amorosa no tiene dificultad en admitir un pene flojo, completo, amoroso, que se volverá erecto para el propósito de amar. El hombre amoroso encuentra estímulo suficiente en la mujer que está amando. La pureza del amor está más allá de la necesidad de imágenes imaginadas y artificios que requieren el sexo emocional.

El pene se erecta por amor o por emoción. La impotencia está causada por falta de amor o consciencia por parte tanto de ella como de él. Esto sucede cuando las parejas se aburren el uno del otro. O cuando el hombre no puede amar o emocionarse. Si bien el pene no erecto es su estado natural fuera de la vagina.

 

Pero, ¿qué ha pasado con la mujer? Pues que adopta ciertos roles masculinos, olvidando los suyos propios. Y ahora la mujer suele elegir a su hombre con vibraciones emocionales masculinas por lo que tal elección suele resultar errónea.

 

Para comenzar a hacer el amor divino, a elevar la conciencia a través del amor, primero se debe deshacerse uno del propio pasado. Y nino-callatambién de lo acumulado emocionalmente. Hay que tratar de acercarse al acto amoroso sin ninguna excitación, sin ninguna expectativa, sin ninguna imaginación. Estando presentes ambos amantes y entendiendo lo que se está haciendo juntos. Con menos frecuencia. Con el Yo aparte para no estorbar el lenguaje de nuestros cuerpos. De ambos. Ser antes que pensar. Al principio puede parecer frío, porque se tarda en desandar lo acumulado durante el pasado. Hay que poner los cuerpos juntos y mirar.

Comunicar lo que está pasando, también con palabras. A ser posible con la misma pareja si se ha encontrado la conveniente. Sólo hacer el amor donde haya suficiente amor para ser sincero. Lo que hace daño es la emoción y la carencia de amor.

No hay que enamorarse porque eso implica estar en la imaginación, perder la consciencia. Estar en el amor es contrario a enamorarse.

Ambos deben decidir cuando hacer el amor. Evitar la incertidumbre que provoca desasosiego, excitación o frustración.

La excitación viene por adelantar un final, el orgasmo. Pero hacer el amor no es un final, es estar. La mujer debe decirle al hombre que siempre está disponible para amar. El deseo se gasta, el amor, no. Evitar la imaginación con otras mujeres.

Rejuvenecer la relación si ésta se ha convertido en gastada o aburrida. Evitando la hegemonía de los egos.

Desnudarse en la misma habitación, con la luz encendida, si hay dudas sobre la “emocionalidad” del otro, preguntar, actuar con sinceridad. Sin esconderse ni concentrarse.

Contemplar el cuerpo desnudo del otro. Mirarse mutuamente, también a los ojos. Sin juzgar ni pensar. En el presente. Desnudarse psicológicamente. No cohibirse, ayudar a que el amante no se cohíba.

maithuna-tantra-2-mi-estatua_optSin usar la imaginación, no es una realidad virtual sino que está ahí presente para satisfacerte en la carne y no en la mente. La masturbación requiere imaginación que es la que crea hábito. Si no quedara más remedio que ceder a ello, no usar rostros, no poner caras sólo la imagen de la parte femenina.

El poder de hacer el amor (no “to fuck”, “follar“) es la autoconciencia que no poseen otras especies animales, pero si se hace mal uso de la imaginación mediante imágenes sexuales, se potencia el pasado animal y el coito sin amor. Entonces no es feliz.

Sonreíos mutuamente y abrazaos, todavía de pie, sin cerrar los ojos,

Sentir la carne del amante, la espalda, los brazos. Sin pensar, solo sentir.

El hombre puede acariciar a la mujer y ella al hombre pero no los genitales.

El hombre ha de complacer a la mujer lo que le dará a él placer sin emoción, sin excitarse él mismo.

evola-metafisica-sexo_optBesarse en los labios pero no en la lengua, que puede hacer las veces de un pene emocional.

El amor se hace conscientemente en la vagina. Una vez se está dentro, se pueden hacer otras cosas.

Prestar atención al plexo solar que es donde empieza la pasión antes de desbordarse a los genitales.

No es preciso tener la erección completa (pene emocional), apartando las imágenes en esta fase mientras no se haya penetrado.  De lo contrario, la excitación puede convertirse en incontrolable cuando luego se encuentre dentro de la vagina. Sin erección total se pueden besar los pechos o acariciar los genitales sin penetrar los dedos. Es decir, demostrar el amor con las manos mediante caricias.

Hablar sobre lo que se siente con las caricias, poniendo su conciencia en la parte del cuerpo acariciada, donde está el placer.

Después de un mínimo o nulo juego amoroso acostarse juntos y penetrar a la mujer suave y amorosamente. Es el pene y la vagina juntos los que hacen el amor. Lo demás es imaginación. El juego amoroso se relaciona más con la imaginación que con el amor.

tantra-17Haz el amor y no juegues juegos.

La erección puede ser ayudada en la vagina, pero a ser posible la mujer debe evitar estimularlo con caricias. Si hay amor entre los amantes, la erección suficiente vendrá.

Si el amor fluye el pene cobra vida dentro de la vagina y con la práctica la experiencia puede alargarse con periodos más largos. Pero la tensión emocional de la mujer puede afectar a la vagina, cuanto más se reduzca esta más preparada estará para el amor y más le gustará.

Si el hombre tiene una erección completa antes de entrar ya es emocional, tiene una voluntad emocional por si mismo. Debe entrar lentamente, siendo uno con la sensación de su pene, debe sentir a su pene, no a su propio deseo. La consciencia debe estar en el pene que carece de imaginación y no en la cabeza o la mente. El pene tiene sensación de que es dentro de la vagina, acorde con las necesidades energéticas de la consciencia vaginal.  Cuando ve que va a eyacular debe evitarlo, parando el movimiento o incluso retirándose.

Ella no debe moverse de modo consciente sino dejándose mover por la consciencia vaginal. Luego se moverá apasionadamente por el propio impulso del cuerpo motivado por la vagina.

Conviene hablar para expresar lo que sienten ambos amantes.

El pene es mejor que esté en la parte alta de la vagina más que moviéndose de modo compulsivo. Primero recoge las tensiones vaginales, luego sus divinas energías. Cuando las energías divinas han sido recogidas, se ha cumplido el propósito de hacer el amor y el hombre puede perder su erección dentro de la vagina sin tener un orgasmo.

 

Los dos polos del amor se unen en la magia de la consciencia, la divina presencia de su mutua divinidad.

Hacer el amor es ser el amor que nunca hiciste.

 

Texto: Trascripción libre de ideas de Barry Long

 

 

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