Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Antorchas en La Palma

Al parecer, ya se está empezando a someter a control el terrible incendio en la hermosa isla canaria de La Palma. La imprevisión o estupidez humana, en este caso de un supuesto ecologista ermitaño alemán que ya ha sido detenido, ha puesto en peligro la vida y patrimonio de muchas personas, por desgracia un agente forestal ha fallecido, así como la estabilidad ecológica de buena parte de la isla. Tras la devastación forestal, una vez apagado el incendio, debido a la orografía es de temer se produzcan graves riadas y daños de escorrentía cuando vuelvan las lluvias.

la palmaLamentablemente no es la primera vez que ocurre un devastador incendio en Canarias, especialmente en sus islas más occidentales, refugio relíctico de una joya botánica como es la flora macarronésica canaria. Todos recordamos los anteriores terribles en La Gomera, en uno de los cuales falleciera incluso el propio gobernador civil de la provincia junto a otros acompañantes.

Por fortuna, dentro del desastre ecológico originado, el fuego en La Palma no ha alcanzado preciosa Caldera de Taburiente, como en los otros citados ocurrió con el maravilloso Parque de Garajonay.

Josefina Múgica cuenta que hace unos años cierto viajero acudió corriendo muerto de miedo a una casa en el camino de Los Llanos de Aridane. Allí narró su experiencia. Se había perdido junto a un barranco cerca del Time, nombre de un risco de la zona de la Caldera y ya en la anochecida, en un momento determinado observó aterrorizado una procesión de multitud de antorchas que ascendían en zigzag frente de donde él estaba.

No se trataba de un incendio común sino de una manifestación silenciosa de llamas que, sin embargo, no quemaban el entorno y parecía que formaban parte de algún tipo de rara ceremonia o ritual.

¿Qué era aquello tan extraño y sobrecogedor?

No se trataba una manifestación espiritual como la gallega Santa Compaña o la asturiana Huestia, pero puede que sí de algo similar. En la isla canaria existe la leyenda que las extrañas antorchas o llamas se corresponderían con las almas de los guerreros guanches que lucharon junto con Tanausú contra los primeros descubridores del antiguo Reino de Castilla.

Poesía, mito o Metapsíquica apartes, la conservación de nuestro patrimonio natural exige el cuidado de todos, incluidos los ignorantes ecologistas urbanos, que consideran que todo es virtual, y que se pueden apagar incendios y volver a la situación inicial de los espacios naturales con la misma facilidad que se resetean aplicaciones o se cazan poquemones o gamusinos.

Ojalá termine pronto esta pesadilla que nos afecta a todos, no solo a los isleños, y que en el futuro las únicas llamas que veamos en el paisaje de La Palma sean las del héroe guanche Tanausú y sus compañeros. Pero es preciso aprender de los desastres. No se entiende que el ermitaño pirómano de marras haya podido estar viviendo meses e incluso años en una cueva de la zona incendiada. Ni tampoco que no lo controlase nadie. España debe hacerse respetar por los viajeros y residentes extranjeros, pero para ello, no estaría de más que se valorase y respetase a sí misma. Aunque habrá que reconocer que si las numerosas instituciones dinásticas, ¡será por leyes, normas y burocracia! siguen fallando no nos va a quedar más remedio que pedir ayuda sobrenatural a Tanausú y su fantasmagórica tropa.

Nota: La ilustración procede de EL MUNDO.

 

 

 

 

 

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