Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Armenteira y la magia del Tiempo

 

El aspirar del aire

El canto de la dulce filomena…”

(Cántico espiritual, canción 39ª del manuscrito de Jaén)

 

¿Estamos atrapados en el Espacio tridimensional y el Tiempo lineal? ¿Existe otra realidad además de la conocida por nuestros sentidos? Se trata de uno de los problemas fundamentales de la Filosofía.

¿Por qué Kant decía que Espacio y Tiempo son formas de nuestro modo de conocer la Realidad? Que el sujeto influye en el conocimiento del objeto. Que la Razón a veces nos invita a estudiar cuestiones que no podemos solucionar, ¿O sí? Pero no se asuste el amable lector, que no vamos a debatir ahora sobre los planteamientos epistemológicos de Kant, sino que dentro de las visitas al patrimonio artístico y cultural gallego de las que tan generosamente se hace eco Vosotros, hoy vamos a dedicarnos a hablar sobre el monasterio pontevedrés de Armenteira así como de algunas de las reflexiones que sus famosa leyenda nos plantea.

crucero armenteira_optLa leyenda tradicional del abad gallego perdido en el tiempo es muy famosa. Pero no es la única de este mito que cabe encontrar en la Historia de la Cultura universal. Ni tampoco en España.

El abad Virila del monasterio navarro de San Salvador de Leyre, consagrado en 1057, permaneció absorto durante tres siglos escuchando el canto de un ruiseñor y cuando regresó al monasterio ya nadie le conocía por haber pasado tanto tiempo. Solo algunos recordaban aún la vieja historia que se contaba de cierto abad desaparecido. Lo del canto del pájaro no es anecdótico sino que el llamado lenguaje de los pájaros es una forma de aludir y significar por parte de la Tradición el acceso al Conocimiento espiritual, que, por definición, no cabe aprisionar en las coordenadas espacio-temporales y se trasmite por medio de experiencias místicas y simbólicas.

Este hermoso y sugerente mito ha influido mucho en nuestra literatura. Valle Inclán se hace eco de él en su Aromas de Leyenda:

El Misal donde rezaba aquel santo

Que oía en su rezo el canto de encanto

Del Ave celeste, del celeste Abril

Del Ave que sabe la áurea letanía

De Nuestra Señora la Virgen María

¡Azucena Mística! ¡Torre de Marfil!

Del Ave que sabe la ardiente plegaria

Que el santo eremita de alma visionaria

Abre la sellada puerta celestial…

La importante sura XVIII del Corán, La Caverna, también hace referencia a unos extraños durmientes que experimentan una extraña aventura iniciática en la que se diferencia el tiempo sagrado del profano y en la que se suceden actuaciones aparentemente absurdas pero que no lo son tanto cuando son explicadas.

La leyenda similar de los siete durmientes cristianos de Éfeso es una de las más antiguas del Cristianismo.

Sin olvidar la que emplea  Platón en su célebre reflexión epistemológica del diálogo La República.

quixote cueva montesinosNi menos la extraordinaria que narra nuestro gran Cervantes que experimenta El Quijote en la famosa Cueva de Montesinos situada en el corazón de la Mancha, con la singular aventura del corazón de Durandarte guardado amorosamente por su dama. Una aventura clave, fundamental, para la correcta interpretación esotérica e iniciática de la gran obra maestra de la Cultura española y en la que Don Quijote, como el abad Ero, experimenta un tiempo sagrado, de diferente duración del que viven sus compañeros que quedan fuera de la gruta.

 

Modernamente se especula mucho con la existencia de universos paralelos. La Física actual, en especial la moderna Física cuántica, viene superando los planteamientos de la Mecánica newtoniana. La llamada Teoría de Cuerdas considera la existencia de otras dimensiones, de universos paralelos que explicarían los extraños comportamientos y características de las partículas subatómicas, al hacer que se detecten unos y otras según la dimensión de su vibración.

Existirían los llamados “agujeros de gusanos” que conectan universos paralelos y que podrían explicar las extrañas materializaciones y desmaterializaciones observadas.

¿Es acaso esta teoría una variante científica de las antiguas doctrinas de la Tradición sobre la naturaleza oculta del hombre, el plano astral y los llamados archivos akhásicos?

Sea como fuere, sabemos que ligados a los fenómenos de carácter espiritual o metapsíquico se producen anomalías o interacciones espacio-temporales mientras se manifiestan. También se origina una cierta capacidad de interactuar con la mente del testigo y de otros potenciales para incluso modificar el “escenario” de operaciones o de manifestación para los que lo experimentan. Se generan impactos sobre nuestra mente, de modo que se originan cambios de conciencia entre los que los experimentan y de modo indirecto entre sus allegados y gente en general.

Para nosotros y nuestra forma de entender las cosas en cada momento histórico se presentan como apariciones de dioses, fenómenos paranormales, o incluso presuntas naves espaciales.

 

P1050057 fachada vos_optPero, volviendo a Armenteira, sabemos que en todo monasterio existe una doble organización espacio-temporal relativa. Primero al espacio, su distribución dentro de las diferentes dependencias interiores y lo que hoy se suele llamar ordenación del territorio en el que se enmarca. Y segundo, al tiempo. La regulación o pauta de actividades marcada por su Regla y disciplina interna.

Monjes de Claraval poblaron el de Armenteira en 1164, según Manrique, o en 1151 según Villa-amil, si bien la iglesia que subsiste se erigió en 1181. En ella predomina el románico. Desde tal punto de vista no resulta especialmente singular o llamativo salvo por elementos constructivos semejantes a los de la preciosa mezquita toledana de Valmardón hoy conocida como Cristo de la Luz o la sugerente iglesia templaria de la Veracruz, en el camino de Segovia a Zamarramala. Su construcción denota cierto severo arcaísmo que acaso quepa achacar menos a la antigüedad que a la pobreza de medios técnicos.

Las actividades tradicionales en Armenteira tampoco difieren de las habituales marcadas por la Regla. Sin embargo, la prodigiosa aventura del abad representa una doble violación de tales contingencias materiales. Una especie de liberación como la que señalaban los órficos, quienes consideraban que el cuerpo, el universo material, era la tumba del alma. ¿Qué lección nos ofrece que el piadoso abad salga del templo material para buscar extramuros la experiencia real de la iluminación?

Más allá de toda ortodoxia, dogma codificado o Regla sagrada que puede simbolizarse en el templo material, Ero, Virila, Don Quijote, los durmientes… “vuelan” en busca de su experiencia espiritual, en cierto modo intransferible, salvo lo que se nos permite comunicar gracias a las Artes.

P1050043 claustro 1 vos_optSi bien en todo templo se distingue el espacio y tiempo sagrados de los exteriores profanos, puede decirse que cuando contemplamos estructuras u obras de arte que de algún modo pertenecen al pasado es posible que nos quedemos como Ero, Virila, Don Quijote o los siete durmientes… es decir, en suspenso, fuera de nuestro propio tiempo.

A veces, los templos permanecen como artefactos de significados dudosos o equívocos para el hombre actual, con un funcionamiento de rituales, ortodoxias o liturgias en desuso sino olvidadas o perdidas. Como expresiones de un lenguaje parcial o totalmente desconocido en nuestro presente.

En tal caso, son valoradas por sus valores estéticos y la energía que condensan o trasmiten como principales mensajes.

El verdadero Arte sagrado ha de conmover. Y al viajero que visita Armenteira le surgen diversas preguntas que le han de mover a su propia reflexión, ¿Estamos presos en nuestro propio tiempo? ¿No podemos encontrar una salida para conocernos mejor, para explicarnos el sentido de la Vida, para comprender qué hacemos y sobre todo, qué somos?

Durante la Edad media el devoto pedía el auxilio de la Virgen María como expresaba el rey Sabio en sus bellas Cantigas. Precisamente la CIII, que fuera objeto de la tesis doctoral de Filgueira Valverde, recoge esta leyenda. En otros lugares más lejanos cabe encontrar vías espirituales semejantes: Avalokitesvara, el Buda de la Compasión, generalmente representado con formas femeninas, es quien acude en ayuda del buscador espiritual que la solicita. Y Amithaba, manifestado sobre su cabeza de Iluminado, simboliza la Omnisciencia, el Conocimiento del Noúmeno o de la Cosa en sí.

“Toda ciencia trascendiendo”.

 

 

 

 

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