Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Grandes zozobras del capón en su capoeiro

A la llamada a arrebato del agitar de campanas que anuncia el adelanto electoral, sobresaltados burócratas del bipartito, podemitas de igual servicio futuro, espantadizos nacionalistas pilla pilla arrejuntados en heterogéneo rebaño hollan hoy el viejo pazo cerrado do otrora paseara libre, escéptico, arruinado y meditabundo pero con su natural elegancia el marqués de Bradomín.

pazoca_optUnos corren aprestándose a la defensa de sus diezmos y sinecuras entre la flora típicamente gallega de metrosideros y eucaliptos de las antípodas, camelias japonesas, hortensias chinas, dondiegos mejicanos, tuliperos de Virginia, geranios sudafricanos, araucarias del Brasil, abetos pinsapos o españoles sin olvidar los hermosos ginkgos bilobas de hojas de abanico, la exótica especie botánica viva más antigua existente en el planeta, capaz de resistir las fechorías de los políticos y hasta a la misma bomba atómica. Otros se prestan al asalto de los más sustanciosos y arrebañables presupuestos disimulando a la tsiapresca griega manera sus verdaderos fines. Nuevas votaciones pudieran significar nuevos capataces y manijeros para administrar y mantener el pazo, la banca o el cortijo a gusto y beneficio de sus verdaderos amos a los que pocos son capaces de poner cara.

IMGP0950 laberinto _optEl calendario anual, el inmutable orden cósmico borbónico, el ciclo de eterno retorno de estaciones, siembras y cosechas o inocuas votaciones, caciques impunes, alcaldes de monterilla, con sus santos del día, sus carnavales y doña cuaresma, ha sido alterado en apariencia. So pretexto de pernicioso y falaz regeneracionismo, a trancas y barrancas irrumpen otras ideas disolventes, el malvado liberalismo, el noble patriotismo en defensa de la Nación arruinada y humillada por los dinásticos próceres, el jacobinismo subversivo de los nuevos caballeritos de Azcoitia. Gentes descontentadizas e insensible a las grandes conquistas del régimen: instituciones mohatreras, corrupción universal, paro irredento, analfabetismo funcional, alienación masiva, desfalcos y vocación panameña. Osan hablar pestes de los partidos dinásticos aunque algunas de ellas paradójicamente parecen dejar a salvo a la tenebrosa oligarquía borbonera de la que acaso sean actuales o futuros mercenarios o cubre vergüenzas.

espera a la puerta IMGP0967_optNo solo los mareantes y podemitas, en su calidad de tropa del pijerío zarrapastroso disfrazada de desarrapada y preparada por el Poder para ser imaginaria de igual servicio, se aprestan a cumplir la misión asignada de constituirse en renovados domadores y saqueadores del populacho ahora que las cosas pintan feas y los glotones sacamantecas de Berlín y Bruselas exigen más y más sangre. También repelentes criaturas de la Ilustración, malvados librepensadores, desafectos, aliados a simples currantes indignados, burlados y saqueados con el viejo cuento de la reforma, imposible de suyo, del régimen pretenden asaltar a golpe de argumentos y razones los hoy menguantes presupuestos y hacerse con la hacienda, el santo y la limosna, en un crujir y temblar de dientes delictivos.

Un rayo del espantadizo sol primaveral tamizado por la lluvia entre las temblonas hojas de los tilos hiere el sosiego del desvencijado pazo y del mismo orden cósmico borbonero amenazado. Mientras, la Ilustración y las criaturas de la Razón amenazan irrumpir en el viejo y apacible Reino patriarcal de preferentes, ensobrados, gurtelidos, panameños, salteadores de parados en formación, golpistas pedigüeños catalanes, meapilas vascos, saludadores, pujolones, opusdeistas de la pía comisión, carlistas afeitados y agiotistas autonomistas de varia condición.

caponEntre los enseres típicos del pazo destaca el capoeiro que es un banco típico situado junto a la lareira con la particularidad de que, debajo del asiento, enjaulados, engordaban en la inmovilidad, la penumbra, el calor y la ceba, los capones que habían de sacrificarse en vísperas de fechas solemnes y desde luego en Navidad. El adelanto en la llamada a votar ya no va permitir el cebo y engorde de los capones como estaba previsto. Barruntan el cercano degolladero. Se muestran inquietos y espantadizos. Mientras tanto la alquitara oficial destila promesas estupefacientes cuyos vapores aturden al sufrido, escamado e infeliz preferenciado votante.

Todo tiene su rito y el mismísimo Cunqueiro rechazaría estas prisas impropias del señorío de la gente de bien. Sí. Asusta la revolución que se acerca imparable aunque aún no se sabe qué garganta de gente principal, cual ranura de urna cautiva y servil, rajará la afilada papeleta. No hay peligro para la de los próceres. Probablemente, igual que siempre y disimulos aparte, se cebará en la del pueblo más o menos cándido o inocente que les vote. Esas gentes vulgares que no tienen un Panamá donde llevar sus desfalcos, prevaricaciones, sobres ni sisas.

El capón mayor del reino cacarea muy jaque desde su lujoso capoeiro que no tiene sustituto ni menos tartufa sustituta. Pero, por si acaso, no se digna reñir con gallos de enteros atributos. Observa inquieto al amo de la finca quien parece haber decidido sacrificarlo y sustituirlo por las audaces y feroces crías de hordas abigarradas mil razas para completar el trabajo sucio ya realizado.

Entre sus doradas y aromáticas cagarrutas barrunta que pudiera ser que no llegase vivo a Navidad.  ¿O sí?

 

 

 

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