Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Davos 2016, ¿Oportunidades o Amenazas?

En Davos 2016 se han dicho muchas cosas y algunas nos deberían preocupar porque son cuestiones de fondo, mucho más importantes que la rebatiña del qué poltrona pillo o del cómo puedo conseguir impunidad para no terminar en la trena, tragicomedia de enredo con la que nos tienen entretenidos la casta política dinástica y los pintorescos media españoles.

charlot tiempos modernosEl tema Davos de este año era el dominio de la cuarta revolución industrial. Y se han dicho cosas cuando menos llamativas. Según Bass, alto ejecutivo de Autodesk, la fábrica del futuro tendrá dos seres vivos que la atiendan. Dos empleados: un hombre y un perro. El hombre para darle de comer al perro y el perro para evitar que el hombre pueda manipular los robots. Exageración o no, la cosa parece que pinta fea para el trabajador común y la sociedad conocida.

No es la primera voz que alerta de importantísimos cambios, muchos de ellos ajenos a la conveniencia o la dignidad de la gente. Chaplin fue el autor de una genial obra maestra allá por el lejano 1936. Me refiero, claro es, a Tiempos modernos. Una diatriba humanista y sumamente divertida contra los abusos del Capital y  cierta organización del trabajo.

Pero ahora ya no es que el hombre se convierta en un apéndice subordinado a la máquina como magistralmente ilustraba Chaplin, sino que la máquina le habría eliminado definitivamente.

Sobre la problemática de la era de la información y la sociedad red tenemos también un gran clásico español. Me refiero a la conocida triología de Manuel Castells, considerado el gran filósofo del ciberespacio, publicado en Alianza y cuya primera edición es de hace ya casi veinte años.

Estos planteamientos resultarían coherentes con los negros augurios sobre lo que se ha venido en llamar Nuevo Orden Mundial y sus consecuencias para el futuro de la Humanidad. Siempre se dirá que lo que mueve la rueda de la producción es el consumo, de modo que si no existe demanda efectiva, el carrusel de producción y consumo se terminaría parando. Pero si en el estadio actual de la civilización sabemos que un centenar de familias dispone de igual riqueza que resto del mundo, no parece que el argumento del consumo valga demasiado si se pretende eliminar a gran parte de la población.

De modo que este año en la Montaña mágica de Davos se han aparecido otros fantasmas distintos de los de Joachim Ziemssen, el primo fallecido de Hans Castorp. Y su mensaje parece resultar más agorero que esperanzador.

No hay que tener miedo al cambio, quizás lo único verdaderamente permanente a lo largo de la historia. Pero si es prudente desconfiar de un cambio cuando la mayor parte de los afectados se encuentran indefensos en la práctica con unas instituciones mundiales puestas al servicio de los intereses de la plutocracia dominante, en condiciones de creciente pérdida de soberanía por parte de los Estados, incapaces de, aunque quisieran que esa es otra, defender los legítimos intereses de sus respectivas naciones.

Pero una cuestión tan importante merece un estudio más detallado.

 

 

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