Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

La entropía aumenta

La entropía aumenta, postula la Termodinámica en su Segundo Principio. La entropía, el desorden, la incapacidad de distinguir un estado de otro, lo contrario de la información que define, crea o puede crear orden y por eso a veces a la información se la llama neguentropía o entropía negativa.

sistemaTodo sistema (Estado, Nación, Institución, Cultura, Individuo, Ecosistema, Organismo, Célula, etc.) debe ser capaz de ser distinguido de lo que no lo es, es decir debe disponer de límites o fronteras, que delimiten lo que está dentro de lo que está fuera de él.

A partir de recursos y de información, atendiendo a una serie de  criterios, principios o valores, el sistema genera organización, orden, trabajo útil, intramuros y entropía extramuros del mismo.

t general sistemas bertalanffyEn el caso de una célula o microorganismo, su orden vital lo informa su ADN o su ARN. Cuando es infectado por un virus éste se las arregla para utilizar los recursos y la energía disponible en su propio beneficio, de modo que el organismo infectado ensambla las proteínas del virus según la información de éste, en vez de las suyas, las que necesita.

En cierto modo algo parecido pasa en España. La casta parasitaria infecta a la Nación y crece a costa de la gente común que dedica gran parte de de su esfuerzo y patrimonio a trabajar para ella.

El sistema cada vez es más ineficiente e inestable.

El último espectáculo electoral sufrido en España tiene un cierto carácter paradójicamente ejemplar. Una campaña basada en la demagogia, la vulgaridad, la trivialidad, el pendenciero “Y tú más”, pero sin ninguna idea sugestiva. Ninguna verdadera propuesta de futuro salvo imposibles promesas de extender el saqueo al común de la plebe. Nadie parece dispuesto a poner orden, probablemente porque no sabe, ni puede.

El orden que a España le falta y que su viciosa y abusona clase dirigente no instaura salvo en lo que le necesita para mantener su hegemonía dirigida al abuso si no saqueo nacional, viene de fuera. Pero no es un orden adecuado a los intereses de España como sistema.

En realidad, la primera tarea que el español tendría que acometer es recuperar su soberanía secuestrada hoy no sólo por la casta borbónico- monopolístico- político- sindical, esa oligarquía indígena sino también por los poderes financieros internacionales que dominan y subordinan las instituciones nacionales, que cada vez prescinden siquiera de remilgos o disimulos democráticos. Esto es especialmente grave en el mundo financiero, perdida la capacidad para realizar una política monetaria acorde con los intereses generales del pueblo español. La política monetaria se ha convertido en arma para el avallasamiento de los países.

Aunque parezca mentira visto lo que ahora vemos aquí, hubo un tiempo en que existía una clase intelectual de categoría que servía a la nación con dedicación y sincero patriotismo, lejos del habitual borbónico actual “me lo llevo” nutrido por voraces bandas de nuevos sofistas, demagogos, leguleyos injustos y economistas despilfarradores.

Así, el ingeniero Don José de Echegaray, Premio Nobel 1904, que fue uno de los fundadores del Banco de España.

José-EchegarayDe orígenes no muy acomodados, mal alimentado y tampoco muy bien vestido, en esto parecido a Joaquín Costa que cuando estudiante universitario llevaba dos botas del mismo píe, el joven  Echegaray fue aprobando rápidamente cursos y se hizo ingeniero con veinte años. Matemático, científico, renunciaría varias veces a mayores remuneraciones por su voluntad de servicio. Así, rechazó un opíparo contrato que le ofrecía el turbio marqués de Salamanca.

En cierto discurso explicaba el ilustre patriota en el Senado: “Yo fundé el Banco de España en 1874. Entonces yo no podía fundarlo por un mero acto de mi voluntad, por un Fiat Lux. Yo tuve que entrar en tratos con los bancos, en convenios, conferencias que duraron meses porque yo quería tener a todo trance un instrumento poderoso de progreso para la industria, y también, ¿porqué ocultarlo?, quería un arma poderosa de guerra. Yo la necesitaba a todo trance. Necesitaba quien me pudiera prestar y al prestarme no me humillara, no me avergonzara, no me comprometiera, no arrastrase el crédito del Tesoro por el arroyo y por eso creé el Banco de España”.

La guerra es la que se refiere Echegaray es la de subversión carlista, la otra rama bastarda de los píos partidarios de la carcundia clerical. Una de los logros históricos de la Dinastía Borbónica ha sido ensangrentar España, primero con su entronización y luego con feroces guerras entre las dos ramas bastardas de Fernando VII, el Rey felón y Carlos María Isidro, el Pretendiente beato.

Pero, además de contribuir a la derrota de los facciosos, Echegaray con su creación del Banco de España dotaría a la economía española del gran instrumento crediticio que necesitaba: “Libró a la Patria de la usura extranjera”, porque no hay verdadera independencia política sin independencia económica, ni tampoco financiera, como es el caso actual. Cuando todo se pone al servicio de las finanzas internacionales controladas por muy pocas familias de plutócratas y sus políticos mercenarios.

Tras seguir explicando el verdadero rol de la Banca en la economía nuestro ilustre autor confesaba: “Yo señores no he sido nunca socialista, he sido siempre individualista, armónico de cierta manera; no es el caso de explicarlo ahora; soy muy viejo para cambiar de opinión; pero sin embargo ante el socialismo del obrero, ante el socialismo del dolor y de la miseria, ante ese socialismo, siento que mis duras entrañas de individualista impenitente se ablandan y se conmueven, y cederé todo cuanto humanamente puede cederse; pero ante el socialismo venenoso de ciertos burgueses que miran la riqueza ajena con envidia, no por el hambre, ni por la miseria, ni por el dolor, sino por la envidia, con ojos en que se pintan quizá el amarillo del oro que codician, ante esa burguesía yo no siento más que enemiga hostilidad y afán de fustigarla”.

Para mayor inverosimilitud actual de las peripecias de Echegaray, al cabo si salió de un modesto pasar en lo económico no fue precisamente por sus actividades como catedrático, ni como político fiel, ni menos por su dirección en el Banco de España, que había contribuido a crear para defender los intereses españoles, sino como dramaturgo de fama, que le valdría el Nobel de Literatura en 1904. Y eso que aún no se había inventado la voraz Sociedad de autores de tan abusivo proceder reciente.

yeatsOtro Premio Nobel, William Yeats, refiriéndose a su país natal, también de influencia católica, sostenía que “había creído siempre que la desgracia de Irlanda tiene su origen en que el odio es la base de nuestra política. Es posible que las emociones sean una especie de conjuro o evocación, y que en una forma que escapa a los sentidos, alteren los acontecimientos, creando la buena suerte y la desgracia….el odio es un manantial de desgracia y crea esterilidad. Una emoción produce un símbolo de la misma manera que un símbolo despierta una emoción… el odio que sirve de base a la imaginación contribuye a secar la naturaleza humana… ha venido realizándose durante los últimos diez o veinte años un desecamiento constante de la mentalidad irlandesa, con las consiguientes nubes de polvo”

España se encuentra nuevamente hoy ante un tremendo desafío que puede terminar dando al traste con su existencia secular como nación. Sin duda existen importantes aspectos técnicos que considerar, ¿Se puede salir del actual marasmo sin defender nuestro sistema de los abusos financieros y del euro?  Es decir, estableciendo límites a la política monetaria del BCE, que nos permitan crear nuestro propio orden como en su momento histórico hiciera Echegaray. Pero, ¿quién o quiénes pueden sacar a España del actual marasmo y descomposición generada por la política dinástica?

Pero los intelectuales y políticos verdaderamente patriotas que intenten dirigir su acción hacia el Bien común no debieran olvidar tampoco las palabras de Yeats. Es preciso superar el odio como base de nuestra política. Y es preciso generar emociones positivas mediante símbolos que nos muevan a crear y mantener un sistema abierto, con un orden dirigido al logro y mantenimiento del Bien común. A regenerar un verdadero patriotismo que es algo opuesto al nacionalismo o a la granjería de bandidos. Es decir, a controlar la entropía.

 

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