Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Abengoa y los pay backs energéticos

“Contra los progresistas y su ingenua fe en un mañana mejor descubrió Carnot el segundo principio de la termodinámica. O acaso fueron los progresistas quienes para consolarnos de ella decidieron hacernos creer que todo será para bien, como si el universo entero caminase hacia una inevitable edad de oro”

                                                                                         (Juan de Mairena, 1936)

  

La reciente crisis de la empresa Abengoa vuelve a poner de dramática actualidad algunos conceptos que se suelen preterir en la toma de decisiones políticas y empresariales que tienen que ver acerca de las interrelaciones entre economía y energía, flujos económicos, financieros y energéticos. Un asunto del que empecé a ocuparme teórica o profesionalmente como ingeniero hace ya casi cuarenta años.

Abengoa reyesSabemos que en la crisis de Abengoa lo inmediato es el habitual contubernio entre políticos y empresarios dinásticos que obtienen mediante influencias y subvenciones cautivas lo que serían incapaces de lograr en auténticos mercados. Ese mismo maridaje que ha venido condicionando la economía española propiciando el abuso y el despilfarro, cuando no el saqueo, del reino de España. Un maridaje que fomenta la corrupción y neutraliza la adecuada asignación de recursos. Jesús Cacho recordaba este domingo el nombramiento real del fundador de Abengoa como marqués de la Puebla de Cazalla y la obtención de acciones de la empresa por parte de Su Majestad emérita. Una empresa no sólo bien atendida y correspondida en Palacio sino también por los grupos de presión de mayor influencia en el Consejo de ministros y ministras del Reino, marca España.

Este peculiar contubernio explica buena parte de la actual situación de la empresa, pero hay otros aspectos técnicos que sería bueno considerar.

El asunto no es nuevo ni en los hechos ni en su tratamiento metodológico o científico y por su gran interés estratégico. Ya en la Asamblea Nacional de Ingenieros Agrónomos de 1980 escribía una comunicación titulada “Consideraciones acerca del estudio energético de la agricultura española” en la que entre otras muchas cuestiones proponía la conveniencia de promocionar la investigación desde la perspectiva energética, perfeccionar las técnicas más adecuadas y promover el empleo de los análisis energéticos y el desarrollo de proyectos inspirados en estos criterios. Y en la exposición de una ponencia del III Simposium nacional sobre Combustión celebrado en Valencia en 1982 o en el Seminario sobre La agricultura en la ordenación del territorio y el medio ambiente, desarrollado por el antiguo IRYDA en 1981, entendía que la crisis de la energía implicaba una cierta crisis también de confianza en instituciones como la llamada ciencia económica convencional. Pues para saber en que fases del proceso productivo resulta posible sustituir petróleo y / o ahorrar energía es preciso conocer cuales son los flujos reales en términos de materia de los sistemas de producción. Hay que recurrir a las evaluaciones energéticas, realizadas en unidades de energía, que indican la idoneidad y eficiencia de una fuente o convertidor energético. Es preciso emplear unidades físicas, ya no bastan las monetarias y como también conocer las leyes de funcionamiento de los procesos de transformación de la materia y de la energía: hay que recurrir  a la Termodinámica, sin olvidar en algunos casos la Ecología, a la Biología, a la Edafología. Y entonces resulta pues, que el sistema de asignación de recursos basados en criterios simplemente pecuniarios, se muestra insuficiente: hace falta una visión global del problema. Definiendo las limitaciones ecológicas al desarrollo del proceso económico y reencontrándose con el mundo físico.  Es curioso que estas cuestiones apenas se tengan en cuenta, o no tanto como merecerían para la toma de decisiones, en la evaluación de proyectos de convertidores energéticos. Las cosas suelen ser rentables en términos económicos e incluso financieros si lo son también en términos energéticos. Es decir, cuando, por ejemplo, el “pay back” energético es inferior a la duración estimada del proyecto o convertidor energético. Cabe recordar que tampoco es lo mismo el análisis económico que el financiero, entre otras razones por las subvenciones que pueden alterarlo profundamente.

Otra ilusión muy frecuente, además de confundir lo económico con lo financiero, es la de ligar la rentabilidad de los sistemas alternativos de energía a los precios del petróleo. Debido a la interrelación matricial de la actividad económica, si suben éstos también suben los de los inputs que se encuentran en la fabricación de los convertidores energéticos que pretenden sustituirlo. Es el rendimiento o eficiencia económica, valorados en unidades energéticas y no monetarias, lo que es preciso tener en cuenta para la adecuada investigación y desarrollo de proyectos.

Cuando hay ineficiencia alguien lo paga. Hasta ahora engordando abusivamente la tarifa eléctrica, hasta convertirla en apenas soportable para el consumo doméstico y el de las pequeñas y medianas empresas que ven así lastrada su competitividad por los abusos monopolísticos de la oligarquía.

magia schoot 2Aún cuando las decisiones no se encuentren definidas por presiones, intereses o la corrupción, la Teoría económica dominante suele moverse en el mundo abstracto de los conceptos y los modelos matemáticos y a veces no tiene en cuenta de modo suficiente la realidad física del territorio en que se asienta su actividad. Ya León Walras en sus planteamientos sobre la riqueza social establecía claramente cuales eran los postulados en los que el objeto de “lo económico” tenía su asiento: “el valor de cambio, la industria, la propiedad, tales son los tres hechos generales de los que toda riqueza social es el teatro”.

Un importante problema práctico se plantea cuando no están disponibles métodos y estadísticas sobre otros aspectos de la actividad económica que tienen que ver con el territorio. Cuando se carece de un “enfoque ecointegrador” o no existen estadísticas que reflejen la realidad de las cuentas de patrimonio natural, ni su relación con las estadísticas económicas usuales o walrasianas. Sin embargo, en la Contabilidad de empresas se distingue entre los resultados de explotación y los obtenidos por enajenación de patrimonio. En el caso de los recursos no renovables esta distinción no suele tenerse en cuenta, de modo que en términos monetarios no se distingue entre flujos y fondos, entre rentas y patrimonio natural. Ha habido intentos de relacionar las cuentas empresariales con los entornos sociales y naturales de su actividad como los del pionero William Kapp con su Social cost of business enterprise, (1963) o los desarrollados por el Banco mundial, con la aplicación de los métodos de evaluación de proyectos que han tratado de interpretar  mejor estas cuestiones, diferenciando entre la perspectiva económica y la financiera, entre el efecto renta de creación de valor y el efecto redistribución, es decir, cómo se distribuye ese valor entre agentes y territorios.

Evaluación que puede matizarse y complicarse con la determinación y aplicación de los llamados precios sombra. O con las ya citadas evaluaciones energéticas, realizadas en unidades de energía, que indican la idoneidad y eficiencia de una fuente o convertidor energético.

magia solarPero no se puede olvidar que desarrollo de civilización y aprovechamiento de energía están íntimamente ligados a lo largo de la historia, de modo que las instituciones no pueden perdurar sin ella. Y que muchos logros de la civilización, y el bienestar de la gente, descansan en la entrada de energía al sistema y en la invención o mejora de los convertidores energéticos y en el buen uso de los recursos naturales además del único teóricamente inagotable como es la inteligencia. A veces estas cuestiones de geopolítica elemental se olvidan, sobre todo entre los que carecen de formación científica o técnica. Cuando ya hace más de treinta años realizaba los balances de energía primaria en España para cierta publicación oficial, se consideraba deseable que aumentara el componente renovable. Que era bueno potenciar la energía hidráulica, y agotada la posibilidad de grandes embalses habría que recurrir a las mini centrales además de a otras fuentes renovables como la eólica, solar o geotérmica.

Pero para que el sistema energético funcione adecuadamente es necesario aunque no suficiente que lo sean cada uno de sus elementos energéticos principales. Una cosa que tiene que ver con la Termodinámica y con la ingeniería, no con subvenciones ni boletines oficiales o presiones de políticos, abusones y leguleyos.

 

 

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