Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Nuestra Señora de los sobres

Un amigo bien informado y nada beato, residente en La Coruña, la vieja ciudad liberal española que perdió su nombre a zarpas de la carcundia compostelana, me acaba de remitir el humorístico pero ilustrativo texto que copio a continuación:

Nuestra Señora de los Sobres también es conocida popularmente en La Coruña como de la Mordida. Su devoción especialmente entre los píos próceres y fuerzas vivas ha crecido mucho en las instituciones locales y regionales de estos Católicos reinos, amoscados por el declive de las creencias bipartidistas borbónicas heredadas de nuestros antepasados. Tanto que algunos ya están buscando junto con el pitoniso de guardia, nuevo oficio de augur destripador de encuestas como antes de pájaros, si resultara o resultase conveniente sustituir a la vieja y achacosa patrona de la Virgen del Rosario, compartida por los gaditanos, por esta otra mejor adaptada a las nuevas mañas y tecnologías de nuestro propio I+D+i.

n sra mordidaEn efecto, aunque con la ventaja de estar acomodada a los nuevos tiempos, su leyenda es parecida a la de las otras infinitas vírgenes que lucen en cada pueblo de España, antigua tierra de conejos y por lo que se ve también de vírgenes enterradas por la morisma a la espera de ser descubiertas por el pastorcito de turno. En este caso el ingenuo y bondadoso pastorcillo al que se le aparece la venerada imagen de Nuestra Señora de los Sobres se llamaba Luisito Bárcenas y cuidaba el reato de su malvado amo, un tal Mariano, tipo mal encarado, estirado, incrédulo y de duro corazón, paleo-marxista de casino provinciano hoy afincado en la Corte, de los que sostienen que lo que no es economía es engañosa superestructura. Un cacique que no quería hablar más que de dinero y de cuentas de economías. La pasta, el parné, es lo único importante según su latiguillo inconmovible.

Tipo incrédulo no hacía caso cuando Luisito le decía que, igual que a San Isidro unos ángeles le araban la tierra mientras rezaba, a él le llegaban sobres celestiales que permitían que la alcuza del tesoro cortijero siempre permaneciera llena para así poder mantener la juerga, mientras, eso sí, aumentaba y aumentaba la deuda nacional hasta extremos impagables en varias generaciones.

n sra mordida sobre 1Una Virgen muy milagrosa y generosa cuyo relleno automático de fondos filantrópicos permitía que el amo Mariano y demás santos varones compañeros de francachelas partidarias siempre tuviesen su sobre para mejor logro, agio u ocio. Para colmo de su innata incredulidad de señorito educado en colegio de curas el amo estaba mal aconsejado por la malvada e impía María Dolores del Cigarral, ambiciosa proceresa manchega que le quería heredar, autora de la frase que cada palo aguante su vela y cada peana su virgen. De modo que el amo Mariano, después de instarle a que fuese fuerte, virilmente negó al tierno pastorcito Luisito para no tener que hablar de los sobres, asunto un poco sí digo comprometido amén de mal visto por el populacho mentido y saqueado.

Pero pese a la ingratitud del amo Mariano el milagro perdura.

Muchos devotos achacan a Su intervención la milagrosa multiplicación de centros comerciales, en los que uno nuevo sustituye al anterior recién construido para mayor edificación y regocijo de las muchedumbres que migran extasiadas de un dolce vita a un ikea o un corte inglés.

Al igual que San Fermín a veces pone el capote para proteger a la mocedad corredora de encierros, la Virgen de los sobres coloca a los imputados que la invocan en hospitalaria y comprensiva jurisdicción de togados piadosos y benevolentes. Por eso su imagen a la entrada del puerto de La Coruña se ha convertido en meta de peregrinaciones de piadosos próceres galleguistas mosqueados con la descreída plebe antes amansada y embrutecida por el bipartito borbónico, que se barruntan una inminente pérdida del cargo o poltrona con derecho a ordeño presupuestario. Y aún a percances mayores si diera o diese la vuelta a la tortilla.

bárbaras cartucho detalle la coruñaEn todo caso, quien escape la Justicia administrada en nombre del Rey no podrá hacerlo a la divina como bien se nos recuerda en la vecina plaza de las Bárbaras, donde se pesa el alma según bella iconografía tomada de los antiguos egipcios.

Pero mientras la Justicia divina llega, “Galicia para los gallegos” proclamaba el eximio cacique decimonónico compostelano Alfredo Brañas. Hoy mejor dicen los nuevos caciques: la poltrona impune para el voluntarioso devoto de nuestra señora de la mordida, virgen tan milagrera, e incansable protectora de pecadores reincidentes y sin arrepentir.

Amén.

 

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