Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Navidad en Toledo

En la mítica, mística, ciudad sincrética de Toledo siempre puede hallar inspiración espiritual o estética el viajero. Sobre todo si tiene el privilegio de recorrer sus calles y lugares más emblemáticos con un sabio como mi querido amigo Alejandro Vega, que conoce la antigua capital visigótica, piedra a piedra, símbolo a símbolo, casi como si él mismo hubiera estado presente en cada momento de su vieja Historia.

to pta sol_optEn la Navidad, readaptación cristiana de la antigua fiesta del nacimiento del Sol, la visita posee especial atractivo para disfrutar de algunos momentos memorables si es posible alejarse del agitado torbellino de turistas.

Junto a la Puerta del Sol y su iniciático triángulo inscrito en una circunferencia se encuentra una pequeña pero extraordinaria joya monumental del arte español.:

Si se entra en el Toledo intramuros atravesando la Puerta de Valmardón en el antiguo recinto amurallado se sube hasta la antigua mezquita de Bab al Mardum transformada en el Cristo de la Luz tras la toma de Toledo por Alfonso VI en 1085. Y convertida luego en sede toledana de la Orden de los Hospitalarios de San Juan, hoy de Malta, tradicionales rivales de los templarios. De esta etapa es el ábside añadido en el Este del templo. La famosa cruz de la Orden aún puede verse en el interior.

No obstante las sucesivas transformaciones históricas y de culto, el templo original es extraordinario y presenta muy curiosas soluciones arquitectónicas, gran aportación al Arte universal de la Arquitectura hispana. Algunos autores ven en el cruce de diversos arcos en un espacio reducido el antecedente del gótico.

Dice la tradición que cuando el rey castellano entraba x de la Luz arcos_optcon su séquito a Toledo precisamente por este lugar, el caballo (¿la cábala?) se negó a pasar más allá de determinado punto a la puerta de la mezquita. Lo cierto es que allí existe un punto energético de especial importancia telúrica. Esta leyenda explica Alejandro Vega que se combina con otra. Benito Pérez Galdós cuenta que el nombre de El Cristo de la Luz proviene de que “al ser tomada la ciudad por los moros, ardía una lámpara ante un Crucifijo que dentro había (se refiere a un antiguo templo godo primitivo), permaneciendo encendida durante los trescientos setenta años de la dominación sarracena”.

octogono central X de la Luz_optEnergía e Intelecto. Naturaleza y representación cultural, potencias fundamentales para la renovación y el mejor conocimiento del Sí.  En el centro de los nueve compartimentos del templo toledano se encuentra una bella cúpula octogonal.

El ocho se manifiesta en todas las grandes Tradiciones. También en algunas lejanas como la hinduista o la budista.  Con comunes significados. Suele simbolizar el ir y el devenir de la Energía. La intermediación entre el Círculo espiritual y el Cuadrado de la materia. La renovación espiritual, la resurrección. La Justicia. Acaso su ubicación en el Centro también el eje cósmico polar alrededor del cual todo gira. El equilibrio central. Macroscosmos del templo, Microcosmos del templo interior humano.

El jardín que rodea la actual edificación presenta una fuente circular en el centro de un cuadrado de donde parten los cuatro brazos.

No sólo es un bello templo, una simple manifestación de la Arquitectura. La Luz inextinguible, el Ocho, la Energía, nos muestran una representación del Hombre realizado. Una invitación a que su propia edificación se inicie o crezca en Navidad, con la Luz del Sol naciente. O como poco, no vamos a ser menos que un caballo, a detenernos ante nuestro templo interior con sosiego y serenidad para intentar comprender. Para Querer y Saber.

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