Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Alumbrados y enteogénesis (I)

alumbrados antonio marquezEl término alumbrados no deja de ser equívoco. Suelen denominarse así en totum revolutum a grupos más o menos heterogéneos de buscadores espirituales, místicos, gnósticos, erasmistas, reformistas, proto semitas emboscados, herejes o heterodoxos, considerando como “ortodoxia” el Catolicismo imperial de la España del siglo XVI. Al principio se les llamaba iluminados, e incluso con el término inadecuado y más o menos fantasioso e italianizante de aluminado. Es un fenómeno anterior y que no tiene nada que ver, salvo en los nombres, con el de los Iluminados de Baviera, que con más o menos precisión se identifican hoy con los Illuminati.

El Iluminismo español, aunque proscrito, resulta de gran importancia para la historia de nuestra cultura durante el Siglo de oro. Un universo en el que muchas cosas y muchos personajes no resultan ser lo que parecen o lo que nos ha contado la ortodoxia bienpensante. El Iluminismo es un movimiento de gran importancia si bien en su heterogeneidad no faltan casos pintorescos como el de cierto fraile, “alumbrado con las tinieblas de Satanás”, que deseaba tener hijos con monjas o mujeres santas para engendrar profetas.  No obstante, en general, la cuestión erótica, como el propio término alumbrados no deja de ser también equívoca aunque se mantiene el predominio de un erotismo espiritual más que carnal.  El erotismo forma parte de la experiencia mística. Pero no todos están de acuerdo con tal visión predominantemente espiritual del erotismo alumbrado. Covarrubias entiende que “los alumbrados fueron ciertos hereges que hubo en España muy perjudiciales, que traían la piel de ovejas y eran lobos rapaces”. Menéndez y Pelayo los descalifica ferozmente, mezclando a los genuinos alumbrados con falsarios y milagreros de toda calaña.

Palacio_del_InfantadoGeográficamente parece ser que el epicentro del movimiento habría estado en el palacio de los Mendoza, hoy de los duques del Infantado, en Guadalajara.

Toda Mística no deja de ser un desafío al poder temporal eclesiástico o político. Supone la búsqueda del encuentro con lo divino sin intermediarios sean estructuras de poder o incluso textos revelados. Desde ese punto de vista, va más allá que la Reforma luterana. Ya no sólo se propugna el libre examen frente a los obstáculos del Catolicismo oficial para que sus fieles conocieran la Biblia, sino que se trata de buscar una revelación primordial, individual, de naturaleza apenas comunicable salvo para el lenguaje de símbolos, de semántica abierta, indefinible en términos rigurosos o racionalmente codificados. Muy lejos de las expresiones del pensamiento conceptual o de la Escolástica, posible origen del pensamiento dirigido moderno. No es solo un problema de lenguaje o epistemológico. En sus formulaciones más radicales como la de Campbell, la religión constituiría una defensa contra la experiencia de Dios. Contra la visión de lo numinoso. O como nos explica Jung, fuere cual fuere la realidad última, el arquetipo de Dios se encuentra en el hombre, tomado del inconsciente colectivo. No se trataría de una invención subjetiva sino de un dato o realidad “objetiva”.

x yacente m angelPara los alumbrados, a diferencia en esto de reformistas y luteranos, no existe nada entre Dios y el hombre, ni las sagradas escrituras ni siquiera Cristo. Lo que importa es la revelación directa y el Amor.

Lejos de la visión del Universo como energía, ¿la del Amor? Es considerado como Materia de la que los hombres estuviéramos separados. La herencia judeo-cristiana ha establecido una dualidad por la que lo divino se encontraría separado, alejado de una humanidad esclava del pecado.  ¿Una superstición esa dualidad? Sí para un místico que se siente parte de un Todo. Tal dualidad estaría en la base de los problemas metafísicos de nuestra civilización actual, incluida la falta de respeto a la Naturaleza cuando su conservación choca con los intereses económicos y financieros de los poderosos.

Aunque lamentable y criticable es muy comprensible que, sin libertad religiosa y de conciencia, el Poder imperial y eclesiástico, tan estrechamente aliados para mantener su dominación consideraran estos planteamientos místicos y de alumbrados como una gravísima amenaza y persiguieran a sus practicantes. Pero tal animadversión sino persecución de los místicos se da en todas las grandes religiones. No es un fenómeno sólo del Cristianismo, pero de la historia y biografías de nuestros místicos cristianos se deduce que la seguridad y el reconocimiento del Poder o, por el contrario la persecución e incluso prisión o ejecución inquisitorial depende un frágil hilo o de las cambiantes circunstancias políticas, sociales e históricas. Y no solo por este concepto tan importante y decisivo para la ortodoxia católica de la mediación de Cristo como elemento de salvación, mediante la encarnación y la redención.

s juan sta teresa37_optAsí vemos como el gran místico e insigne poeta Juan de Yepes, conocido como San Juan de la Cruz, pasó de estar preso y torturado en el convento toledano de los carmelitas calzados a nada menos que Padre de la Iglesia. Muy curiosa y merecedora de texto aparte la descripción que hace de la fuga de la prisión uno de sus primeros biógrafos.

Otro caso parecido es el de su amiga y compañera de fatigas emprendedoras y reformistas del Carmelo, Teresa Sánchez Cepeda, Santa Teresa de Ávila, luego patrona de España, no sin disgusto de Quevedo que prefería al apóstol Santiago. Teresa describiría en su obra alguna de sus experiencias extáticas como aquella en la que un ángel cuya faz parecía arder en llamas le clavaba una especie de dardo candente en su corazón. Al cabo, para la también entonces difamada e incomprendida y luego doctora de la Iglesia, lo importante de su experiencia mística sería la plenitud del Amor.

Pero otro magnífico místico, Miguel de Molinos, tuvo peor suerte. Proscrita su Guía espiritual, así como el quietismo que patrocinaba, muere en la cárcel romana de la Inquisición.

Tres místicos famosos que, el último con reparos, podrían ser rescatados dentro de cierta ortodoxia religiosa, a los que no se trata de alumbrados.

Pero, ¿cómo llegaban al trance o éxtasis místico los alumbrados?

Hoy sabemos que en los Misterios Eleusinos se empleaba una sustancia enteogénica, el kykeon. Si atendemos a las últimas investigaciones de Hofmann, Wasson y Ruck, probablemente elaborada a base de cebada, menta y el esclerocio del camino eleusis wassoncornezuelo del centeno o de otra gramínea de las llanuras griegas, que permitía a los iniciados, llamados epoptes, la visión directa de lo sagrado. Una visión de tal importancia radical que originaba un antes y un después en sus vidas.  Esta forma religiosa de carácter extático fue perseguida por el Cristianismo preponderante hasta la destrucción a finales del siglo IV del santuario de Eleusis con casi dos milenios de historia, del mismo modo que luego perseguiría y exterminaría sin contemplaciones a priscilianistas, cátaros, albigenses o cualquier otro movimiento espiritual o religioso considerado como peligroso.

Aldous Huxley, uno de los más conocidos investigadores contemporáneos del fenómeno de la enteogénesis, describe el empleo de sustancias euforizantes como el soma en su famoso Un Mundo feliz o la enteogénica moksha en su crepuscular novela testamento, La Isla. Sin embargo, en sus ensayos Las Puertas de la percepción y Cielo e infierno, en los que describe sus propias experiencias visionarias asistidas con la mescalina, principio activo del peyote, cactus sagrado de los huichol y de composición bioquímica muy similar al del cornezuelo del centeno y a la LSD, explica que aunque desconocía el comportamiento fisiológico de esta sustancia en el cerebro parece ser que causaría cambios o perturbaciones en el grupo de enzimas que regula su funcionamiento. De este modo, el cerebro disminuiría su eficacia para focalizar la mente en problemas vitales concretos necesarios para abordar nuestra supervivencia como criaturas y se permitiría la entrada en la conciencia de otros sucesos mentales no necesarios para la misma. Pero haciendo patentes fenómenos espirituales o estéticos que pasarían desapercibidos en estado de vigilia. Además de sustancias como la mescalina, la fatiga extrema o ciertas enfermedades pueden tener también efectos enteogénicos. Lo mismo que el ayuno extremo o la permanencia en grutas o lugares oscuros. En estos casos se trataría de la pérdida del nivel habitual de ácido nicotínico, que actúa como inhibidor de las visiones. Por eso muchos ascetas recurren a ambos procedimientos: su aislamiento en cuevas, en las famosas Tebaidas, o el ayuno. Su motivación sería doble: hacerse perdonar sus pecados y tratar de inducir la experiencia visionaria. También el castigo o sufrimiento que puedan inflingirse mediante, por ejemplo, cilicios u otras disciplinas, podría generar adrenalina, componente de fórmula química parecida a la mescalina.

No es sólo el empleo de ciertas prácticas ascéticas. Como sustituto de la sustancia enteogénica: kykeon, teonanacatl hongos Heim(Psilocybe cubensis), soma védico, peyote, etc; el Catolicismo también adopta una especie de sustancia placebo, la comunión eucarística. Una hierofagia, la ingesta simbólica de Dios. Y, en la medida que Cristo fuera también un hombre, lo que pudiera considerarse una forma de antropofagia simbólica. En las poblaciones precolombinas y en ciertas comunidades indígenas actuales que pueden entenderse como una especie de relicto cultural, las sustancias enteogénicas, hongos psilocíbicos, peyote, ayahuasca, …se asimilan a una deidad. La diferencia principal con la comunión cristiana, no estaría en esa identificación con lo sagrado sino en que en tales casos sí se ingiere una sustancia activa con poder enteogénico real.

Algunos autores incluso van más allá en sus planteamientos. El Doctor Allegro, uno de los investigadores pioneros de los famosos manuscritos de Qunran en el Mar Muerto, pretende en su controvertido libro The sacred mushroom and the Cross que el propio Cristianismo más que hecho histórico procede de la visión enteogénica causada por la amanita muscaria. Aunque tal hipótesis pueda parecer absurda o en exceso atrevida, es cierto que las representaciones de hongos, aparentemente fuera de contexto, son extraordinariamente abundantes en frescos y vidrieras de templos cristianos primitivos en diferentes épocas y países.

Para algunas personas es innata la habilidad natural para alcanzar la experiencia extática. Otras practican alguna suerte de auto hipnosis. Existen otras formas de inducción de las experiencias visionarias utilizadas por las diferentes traiciones religiosas o espirituales: Los rituales de danza sagrada. Cierta clase de música repetitiva. Algunos sonidos afectan a la mejora de la captación de vibraciones sutiles por parte de la glándula pineal, que actúa como un receptor.

La meditación, entendida como serena parada de la agitación de la mente, permitiría el acceso a otros niveles de conciencia no estorbados por las perturbaciones de nuestros propios pensamientos que nos distraen en la búsqueda y conocimiento de nuestro Ser.

En todo caso, parece fuera de dudas que el origen de las religiones estaría en experiencias visionarias de sus fundadores, íntimamente asociadas a la Luz y el color, transformadas más tarde en teologías o cuerpos doctrinales más o menos cerrados. Lo que en un principio habría sido experiencia para Jesús, Mahoma, Buda, el jainista Jahavira o el mormón John Smith, se convertiría así en motivo de fe para sus fieles seguidores. El chamanismo también se basa en estos o parecidos planteamientos de inducción de la experiencia visionaria.

Pero volviendo a nuestros alumbrados, no sabemos si para lograr sus experiencias visionarias, ese Eros y Ágape, acaso pudieran utilizar alguna sustancia enteogénica. ¿Cuáles hubieran estado disponibles en la España del siglo XVI?

cornezuelo del centenoEn la Península ibérica se encuentran en abundancia tanto la amanita muscaria como el claviceps purpúrea o cornezuelo del centeno. Este último era tristemente conocido en la Edad media por los estragos que producía la intoxicación con harina de cereal infectado. También existen especies de hongos activos o con alcaloides. Así especies de los géneros hoy llamados científicamente Panaeolus, Higrocybe, Mycena o el ya citado Psilocybe al que pertenece el famoso teonnanacatl mesoamericano.

Aunque tratados con incomprensión por sus prejuicios los principales enteogénicos precolombinos ya eran conocidos por nuestros primeros misioneros. Y también por pioneros investigadores de Historia natural en la América española. Pero parece del todo imposible que conocieran ni menos aún dispusieran de los potentes botones de peyote, cactus de San Pedro o ayahuasca.

Sin embargo, no sería tan rara la presencia de ololiuqui, una especie enteogénica americana del dondiego o de salvia divinorum, sucedáneo de los hongos citados. Ni de cannabis, amapolas, ruda española o ruda siria (Peganum harmala). O de la nuez moscada procedente del comercio oriental. O el floripondio o Brugmansia, hoy muy utilizada como ornamental en muchos jardines públicos. O el beleño negro y las datura o estramonio. Ni acaso de mandrágora o belladona, ya descritas en el Dioscórides y asociadas todas estas últimas a la magia negra y hechicería.

Pero parece mucho más plausible que la experiencia visionaria de nuestros alumbrados no se debiera al uso generalizado de enteógenos sino que, además de por habilidad o dones innatos, se lograra mediante el empleo de los recursos ascéticos ya citados o mediante rituales.

El lector actual lo más seguro es que rechace la persecución de los antiguos alumbrados. Pero no se trata solo de un hecho histórico, propio de un pasado lejano, oscurantista y ominoso. Hoy también el Poder censura y persigue la libertad de utilización espiritual de ciertas sustancias enteogénicas. Afortunadamente ya se ha arrumbado la antigua Inquisición pero existen otras.

Ciertas cosas que tienen que ver con lo numinoso, por su radicalidad libertaria frente al Poder, por su capacidad de liberación de la condición humana, no han mejorado tanto como parece.

Bibliografía básica consultada

Los alumbrados. Antonio Márquez.

El camino a Eleusis. Hofmann, Wasson y Ruck.

Pharmacotheon. Jonathan Ott.

Hongos visionarios en la Península ibérica. Ignacio Seral.

Las Puertas de la percepción. Aldous Huxley.

Hallucinogenic Plants Golden Guide. Schultes

The sacred mushroom and the Cross. John Allegro

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