Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Ritos primaverales

Pese a que para el neo-marxista Mariano la economía es lo único importante, a cuyo arreglo dedica sus desvelos ente siesta y siesta, o mientras saca en procesión a la prima de riesgo, el caso es que permanece cierto fervor popular en ciudades andaluzas o castellanas para celebrar la Semana santa. Que es una fiesta astronómica en su origen que combina el Sol con la Luna.

Es sabido que el solsticio de invierno en el hemisferio boreal ha dado lugar a la Navidad cristiana, que fue fijada el 25 de diciembre por el Papa Julio I el año 337 como una adaptación del culto solar, del nacimiento del Sol en el solsticio de invierno, como encarnación o materialización del Verbo, Natalis solis invicti, celebrado popularmente con grandes juegos en el Circo. Cabe recordar el profundo sentido espiritual propio de los Misterios paganos tomado luego por el Cristianismo, que el nacimiento de la Luz posee para el alma humana. Sean figuras como Mitra, Horus o Jesús las representaciones simbólicas o históricas del Sol, lo importante es la propia renovación interior favorecida por la de la energía comunicada al planeta, el “tal como es arriba es abajo” de la tradición hermética.

Pero si la fiesta de la Navidad se asocia al Sol, la Semana santa tiene que ver también con la Luna. El punto vernal o equinoccio de primavera supone el punto de corte entre la eclíptica y el ecuador celeste. Trayectorias que forman en su intersección una especie de cruz en aspa o cruz de San Andrés.  Pero también se asocia a la Luna porque el domingo de Resurrección se fija por el primer domingo después del primer plenilunio tras el equinoccio de primavera.

Este año la Luna poco madrugadora hace que la Semana santa se celebre a mediados de abril.

En el lejano mundo mesopotámico de Sumer y Acad, origen remoto de muchas de nuestras tradiciones religiosas, la fiesta del Año Nuevo era precedida de una especie de Saturnales o Carnaval en los que dominaba el desorden y los demonios antes de que el Orden fuese luego así restaurado. La celebración del Año Nuevo tenía que ver con la renovación del fuego, como ahora también se produce con la del cirio pascual cristiano durante el sábado santo. Y también se celebraba la muerte y resurrección de un dios, Marduk, que descendía a los infiernos. Su estatua y la de la diosa eran colocadas juntas y salían en procesión. El rey presidía esta procesión hasta el llamado Bit Akitu, edificio que era un gran templo construido como imago mundi.

Pero esto de la Astronomía aunque esté en los orígenes de la fiesta, y como tal convenga recordarlo como curiosidad de vez en cuando, suele quedar un poco lejos para el respetable consumidor miembro de la generación más preparada de la historia española.

Así, este año durante la semana de preparación, en una especie de Cuaresma socialista, hemos disfrutado del misterio de las peripecias de Nuestra Señora de los desahucios con su posterior domingo de resurrección o de esperanza de los sucesivos realojos.

A la hora de elegir entre el Barrabás de hago lo que me da la gana que para eso mando yo o el sufrido Mesías del Estado de Derecho, la nueva Pilatas cohecha con Izquierda Unida, viola sus propias leyes y se lava las manos.

Andalucía ¡y Sevilla! …un gigantesco Monipodio irredento.

Pero, llegada la hora de la de verdad en la tierra de María Santísima, la emoción y el ambiente curiosamente erotizado de las procesiones en Sevilla es difícil de trasmitir al lector si no se ha vivido. Erotismo que acaso tiene que ver con el de los ritos de la hierogamia mesopotámica, sumeria o acádica, ya citados.

Aunque decía Álvaro Mutis que nos encontramos en el tiempo de la muerte del Espíritu, fuere como fuere la emoción vive en las abarrotadas calles que rodean la enorme catedral sevillana, no menos que entonces los de Bit Akitu.

Pero no escucharán por mucho que se explique que se trata de un ejemplo claro y probado de esa porfidización de las creencias que nos cuenta Spengler. Que estos rituales de la Semana santa de algún modo son anteriores al propio Cristianismo, que su origen remoto se encuentra hace muchos milenios y luego en la celebración de la Diosa Madre y del Dios Héroe sacrificado, propios de los diferentes Misterios del Paganismo iniciático.

En este tipo de rituales es la emoción lo que se mueve, se conmueve el corazón, aunque la razón y la cultura lo expliquen de una u otra manera.

Antiguamente los toreros de postín regalaban esmeraldas a la Virgen de la Esperanza Macarena en gratitud y homenaje por Su protección de las tarascadas del morlaco y como manifestación de prestigio social por sus éxitos y trofeos profesionales. Ahora con la modernidad de la más moderna modernez se busca la protección de escribanos, Alayas y corchetes por los cofrades de Susana Díaz, para librarse de las heridas causadas por EREs falsos o chanchullos diversos como el recientemente perpetrado por su ilustre y piadosa colega, la consejera de la Vivienda.

Mirad a las tres Marías / con sus cálices de plata / van recogiendo la sangre / que Jesucristo derrama”.

¿Quién cantará saetas desoladas por las esperanzas perdidas? ¿Dónde están las Marías con los cálices para recoger el futuro derramado?

Me temo que ¡soltad a Barrabás! solo la heroica jueza Alaya tendrá que desfilar de penitente dolorosa entre las iras del respetable y embrutecido público y las resabiadas urgencias de sus jefes.

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