Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Mariano y yo (poema de Luis el fuerte)

Hace un siglo Juan Ramón Jiménez escribía Platero y yo. Una preciosa y exquisita obra para adultos que según nos explicaba el poeta de la luz, “el niño puede leer los libros que lee el hombre”, salvo algunas cosas, apostillaría hoy el cínico prócer engañoso y engañado.

Pero si los niños pueden leer las cosas de los hombres, los súbditos del reino de España demuestran que ni como niños pueden entender los extraños arcanos y tradiciones de nuestra democracia y sus instituciones. Ni las diferencias entre responsabilidad judicial exigible ante el juez, o las responsabilidades políticas que ha de exigir el supuesto pueblo supuestamente soberano a sus supuestos representantes, sobre todo si son supuestos delincuentes o supuestos encubridores de supuestos delincuentes.

Con todo mi respeto y admiración por los burros reales o de cuento y claro es por la egregia figura del gran artista de Moguer, a los lectores que nunca serán ciudadanos capaces de renegar de su condición de hombres libres va dedicada esta versión actualizada del poema del ilustre y sabio poeta onubense.

Mariano es — peludo, suave, tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Solo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas las florecillas rosas, celestes y gualdas. Le llamo dulcemente, Mariano, y viene hacia mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe en no sé qué cascabeleo ideal…

Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados con su cristalina gotita de miel, los sobres azulados rebosantes de jugosas suculentas dulzuras que otros no gustarán…

Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña, pero fuerte y seco por dentro como una piedra.

Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo. Tien’ asero.

Acero y cara dura al mismo tiempo.    

 

 

Un cuento del Conde Lucanor

No me voy a referir al tan conocido del vendedor de telas invisibles, timador que encaja junto con sus múltiples cómplices mediáticos,en la figura del egregio registrador en funciones, sino a otro cuento de esa joya de la literatura española, con perdón, que constituye la famosa Colección medieval de apólogos del Conde Lucanor, debida a la pluma del Infante Don Juan Manuel, familiar de Don Alfonso X el Sabio, que tanto ha inspirado a Andersen o Shakespeare.

dos en burroSe trata del cuento del padre y del hijo que iban con un borriquillo al mercado de una población cercana. El padre le dijo al hijo, “Súbete al burro que es una tontería que los dos vayamos andando y el burro de vacío”. Así lo hizo el muchacho pero tal decisión fue muy criticada por dos viandantes que pasaban por allí: “Parece mentira, el joven va en burro y el padre, un hombre mayor andando, una vergüenza”. Oído lo anterior se produce un cambio de planes de modo que se baja el joven del burro y se sube el padre. Mala idea puesto que otros viajeros criticaron que el padre, un adulto curtido por la vida fuese en burro y por el contrario el tierno doncel a pie. Se baja el padre y el burro continúa de vacío. Un absurdo, según otros, ya que las dos personas van andando y sufriendo las fatigas del camino mientras el burro va descansado, cómodamente sin carga.

De modo que ambos se suben en el burro, no sin la crítica de otros: “parece mentira, pobre burro, lo van a reventar con el peso de dos hombres sobre sus espaldas”.

Llegadas las cosas a este término el padre le vino a decir a su hijo: “Pues tú me dirás quién está en lo cierto y con qué consejo te quedas… ¿Qué podremos hacer a gusto de todos? Por tanto, hijo mío, hagamos el bien según nuestra conciencia y despreciemos las hablillas de la gente. Así, por parecerme lo justo, iré yo montado y tú me arrearás la cabalgadura ¿Conque vámonos ya! ¡Arre, burro!”

Dudo mucho que las decisiones de los actuales políticos dinásticos, tanto los ya en nómina vitalicia como los meritorios o imaginarias de igual servicio, se basen en la misma buena voluntad y buen sentido de nuestros protagonistas del apólogo medieval. Sin embargo, el que no tenga servidumbres inconfesables que satisfacer debe actuar según su conciencia y en busca de lo que considere el Bien común.

La Monarquía supuestamente parlamentaria nos humilla y arruina pero hay que reconocer que al menos nos da espectáculo y suspense como en una comedia de enredo, un vodevil no sin golpes de efecto a lo largo del guión, que puede acabar en onerosa tragedia o relato de novela negra. Seguramente todo es cuento, una representación para salvar las apariencias y no terminar de espantar a los crédulos que les van quedando a unos y a otros. El gran Prócer que no nos merecemos, ¿Se dignará dar órdenes a la flamante tercera autoridad del Reino, doña miss Alvia, para que le busque cómodo aposento libre de molestias, mosquitos y diputados de la competencia en el lujoso balneario de la carrera de san Jerónimo? ¿Les pondrá piso a los bellos aunque recelosos efebos para que se dejen querer o al menos no estorben su feliz gobernación?

Qué un personaje tan funesto, turbio y tramposo como el actual privado en funciones se salga con la suya después de burlarse de todos, probablemente es lo peor que le puede pasar a España a medio y largo plazo desde el punto de vista de la dignidad nacional.

Las seis condiciones de regeneración se resumen en una sola sine qua non: ¡Mariano, vete ya! Con o sin burro.

 

Una experiencia ejemplar

He tenido la suerte de poder asistir al estreno de la primera obra teatral del conocido novelista Juan Mariñas, en la que también interviene como actor de singular vis cómica, con dirección de Luis Vivanco. Completaban el elenco representando con gran profesionalidad y brillantez sus papeles, Isabel de Toro y Paco Alvarellos.

cartel obra mariñasHemos de resaltar el gran mérito que supone esta representación reconocido así por el numeroso público que abarrotaba la sala en lo que ha constituido un importante éxito que esperemos permita nuevos logros en su carrera como artista.

En la misma línea de las tan conocidas de Orwell o Huxley, la de Mariñas es una obra muy crítica con el tenebroso panorama totalitario que parece que nos espera a la Humanidad de continuar el presente devenir.  El asunto es verdaderamente dramático pero Mariñas tiene el acierto de darle un continuo toque de humor que hace agradable y amena la trama pese a lo sombrío de lo que cuenta. Recuerda un poco la misma línea del clásico eslogan de La Codorniz de “Tiemble después de haber reído”.

La obra nos presenta con precisión y buen criterio muchos de los instrumentos de todo tipo que hacen posible el despotismo incluidos la manipulación mental, el sometimiento a un trabajo agotador además de embrutecedor, la represión sexual o la falta de autonomía personal, incluso en el mundo de la alimentación. Así, los defensores del cultivo de huertos ecológicos son perseguidos por el Poder en calidad de terroristas. ¿Exageración? No tanta si, por ejemplo, recordamos las represalias de los grandes monopolios y de sus gobiernos títeres contra los que intentan promover mayores cotas de independencia P1200858 detenergética, una dieta más sana o un cierto control de los abusos farmacéuticos que condicionan y de algún modo incluso corrompen el ejercicio de la profesionalidad en tales ámbitos.

La obra defiende una cierta idea libertaria en el sentido de intentar preservar la dignidad humana de los abusos de un Estado megalomaniaco, controlador hasta la náusea, totalitario, despótico, enemigo radical de la libertad.

Al cabo, se explican en tono de humor un conjunto de armas poderosas dirigidas al sometimiento de las personas en las líneas ya explicadas por un Le Bon o por el siniestro Goebbels.

Si el tema es actual, las propias peripecias anteriores al estreno son la mejor prueba de que no podemos tomarnos la cuestión a broma. El despotismo ya campa a sus anchas aquí en Galicia y trata de ningunear lo que no le gusta al Poder. En efecto, P1200860el estreno ha sido ninguneado. Para que le permitieran ser estrenada la obra ha tenido que ser traducida forzosamente al gallego, con lo que pierde mucho público potencial amén de su frescura e identidad originales. Sin esta censura e imposición seguro que la obra podrá tener repercusión en el resto de España.

Pero el logro final nos enseña que con valentía, inteligencia y tenacidad se puede resistir. La conducta humana se apoya en la inteligencia y la voluntad. El Poder trata de debilitar y corromper a ambas. Es nuestro derecho y nuestro deber resistirse. Como ha hecho Juan Mariñas.

Mi admiración y enhorabuena.

 

Moral ilustrada, corrupción y supervivencia

Hace ya casi un siglo, Corpus Barga preguntaba en la Revista de Occidente, “¿Cuál es la Venus de usted? ¿Cuál es para usted el patrón de la belleza?” Y es que según afirmaba, “preguntarle a usted  por su patrón de belleza es una pregunta de primera necesidad”.

Sobre todo porque “Toda belleza, más o menos desnaturalizada, de cualquier edad, de cualquier civilización, está ya como la griega, en los escaparates”.

Ahora, cabe hacernos la misma pregunta de primera necesidad dirigida a la Ética, a la Moral, no sólo a la Estética. Cuando todo vale, por muy desnaturalizado que esté, es que nada vale nada. Pero de eso hablaremos luego.

Paisaje 1080698_optLewis Munford sostenía en los turbulentos treinta que la máquina había cambiado muchas cosas, entre ellas nuestra propia forma de verlas.  El cambio no era sólo la introducción de la máquina sino de un alma a ella asociada. Una técnica decimonónica, la fotografía, también contribuye como en una especie de reacción a cierto desenvolvimiento del arte pictórico. Impresionistas, cubistas, futuristas, surrealistas, suprarrealistas, buscan nuevas formas de expresión descodificando las anteriores. Nuevos códigos intentan suplir a los precedentes. La moda surge y se desarrolla como consecuencia de la carencia de patrón o arquetipo de la Belleza.

Muchos de los personajillos de moda y con mayor predicamento en la España actual parecen escapados de la abigarrada zoología almodovariana. Quinquis, macarras, furcias, horteras, políticos dinásticos, rufianes, banqueros desfalcadores, periodistas mohatreros, sorayos, cortesanos, duques empalmados, chulos, invertidos, tribadas, viejas Trotayuntamientos, pijas asaltacapillas o promotoras de la cuota láctea galleguista, ropillas de mirada e instrucción sesgada, santiguadores de bolsillos, trileros de las ramblas, cursillistas con y sin ERE, sindicalistas verticales, pujolones, titirietarras, golpistas y monopolistas subvencionados… no disimulan sino que hacen ostentación de su degenerada condición e imponen modelos de conducta.

isabel-ii-con-su-intendente-carlos-marfori-fco-de-asis-a-la-derecha-espera-un-batallon-de-guardia-ccAunque nada tan nuevo si se mira bien nuestra Historia. Carlistas sanguinarios. Curas y obispos trabucaires. La falsaria monja de las llagas, el eximio P. Claret, los lucrados sementales de la reina, los banqueros y especuladores corruptos, los reales cornudos consentidores, los gobiernos estultos e inanes, siniestra fauna propia de la carcundia clerical de otro anterior desastre borbónico, tampoco eran mancos, ni desmerecían a los actuales. Pero antes la cosa, la fechoría o desmán, puede que se publicara menos. La gente parecía estar más en la inopia. Quedaba algún rescoldo de decoro incluso en la esperpéntica corte de la reina ninfómana.

Pero ¿tiene que ser forzosamente así? Existe una corrupción estética, amén de la Política. Es verdad que llevamos tres siglos padeciendo las fechorías y devastaciones de una pertinaz Dinastía a la que de ningún vicio ha resultado históricamente ser ajena.  En todo caso, ¿Por qué lo toleramos, lo hemos tolerado y lo seguimos tolerando?

Dicho de otro modo, parafraseando a Corpus Barga, ¿Cuál es nuestra Minerva?

MD45. MADRID, 19/08/2011.- Fotografía facilitada por el Ayuntamiento de Madrid que muestra a la teniente de alcalde y delegada de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella, que saluda al Papa Benedicto XVI, en el marco de su asistencia al Vía Crucis celebrado en Madrid con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). EFE/Ayuntamiento de Madrid

MADRID, 19/08/2011.- Fotografía facilitada por el Ayuntamiento de Madrid que muestra a su teniente de alcalde, la piadosa Ana Botella, mientras reverencia al Jefe de Estado Vaticano, Benedicto XVI.

Después de la Estética, la primera corrupción consiste en pudrir el entendimiento. Cuando se asocia la moral a un código religioso cerrado y este falla o se desacredita por el acceso generalizado a una mayor información sobre el origen de ese código o sus consecuencias históricas, suele producirse una anomia personal y social que termina fomentando la corrupción. Se pudre el entendimiento cuando se asocia moral a religión, o las legislaciones positivas, y no a la propia naturaleza humana y sus exigencias. Quizás sea esta una posible explicación de porqué la corrupción impune resulta más abundante en los países de tradición católica.

El barón Holbach fue un enciclopedista ilustrado, encargado de los artículos sobre Química en la Enciclopedia, que estudió a fondo problemas filosóficos, epistemológicos o sociales como es el de la Moral. De forma revolucionaria para la época, sus obras fueron prohibidas, trató de fundar la Moral en la naturaleza del hombre, no en las exigencias de códigos religiosos ajenos a la Razón. La Moral ilustrada resulta así de carácter universal, propia de los hombres, simplemente en tanto en cuanto hombres, no como miembros de una nación, etnia o confesión religiosa determinados. Y, al cabo, busca la felicidad, no la represión basada en imposiciones o criterios sobrenaturales o de revelación. Se trata, pues, de una moral de carácter verdaderamente laico.

portada moral universal_optEn su libro La Moral universal, Holbach expone de modo muy brillante sus logros. Un libro que pese a tener más de dos siglos podría utilizarse como un perfecto manual didáctico para una genuina educación para la ciudadanía, libre de sectarismo u oportunismo político.  Publicado por primera vez en Ámsterdam en 1776, sería considerado un libro subversivo y peligroso para la oligarquía absolutista de la época. Su primera versión española se debe a Manuel Díaz Moreno y se publicó ya en 1812, varios años después de la muerte de su autor, pero coincidiendo, creo que no por casualidad, con la constitución que fijaba y promovía la nación como sujeto político. Un autor que no es nombrado en la portada ni en el frontis, y un traductor que sólo se atreve a poner sus iniciales lo que nos da idea de cómo estaba entonces el asunto, con la Santa Inquisición aún vigente. En esa primera edición aparece un bello pero solitario grabadito que recoge una idea atribuida a Séneca: “Amad, para ser amados”.

Holbach insiste en varias partes de la obra en la Moral como búsqueda y condición para la felicidad.  Así, por ejemplo: La Moral es el arte de hacer al hombre feliz por medio del conocimiento y práctica de sus deberes. O bien: La Moral es la ciencia de la felicidad para todos los hombres.

El texto está lleno de perlas, algunas de carácter político y plena actualidad:

La Moral para tener una base invariable debe indice temas moral universal_optestablecerse sobre un principio común…el amor de sí mismo, la intención de estar bien en cualquier momento…

Todo gobierno justo ejerce una autoridad legítima a la que el ciudadano virtuoso está obligado a obedecer, pero el gobierno injusto ejerce un poder usurpado. Bajo el despotismo y la tiranía no hay autoridad no hay más que usurpación y latrocinio público.

La sociedad se ve forzada a sufrir el yugo que le imponen el crimen y la violencia…

La autoridad legítima es decir, la que reconocida legalmente por la sociedad contribuye al bien de ella.

El buen ciudadano es el que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a sus leyes.

El buen ciudadano es el que dentro de su esfera contribuye de buena fe al interés general, porque reconoce que su interés personal no puede separase de aquel sin peligro ni daño de sí propio.

El ciudadano debe obedecer a las leyes que tengan por objeto la conservación, la seguridad, el bienestar, la unión y el reposo de la sociedad. 

El que obedece ciegamente los caprichos de un déspota no es un ciudadano, es un esclavo. No hay ciudadano bajo el despotismo ni ciudad para los esclavos.

La verdadera ciudad, la verdadera patria, la verdadera sociedad es aquella donde cada uno goza de sus derechos sostenidos por la ley. Donde el hombre es más poderoso que la ley, la justicia se ve obligada a callar y la sociedad no tarda en disolverse.

El cortesano que decía que él no llegaba a comprender como era posible resistir la voluntad de su señor hablaba como un esclavo criado con las máximas del despotismo oriental, según la cual el sultán es un dios, a cuyos caprichos un delito oponerse, aún cando sean contrarios a la razón.

La tiranía es el gobierno de la injusticia sostenido por la fuerza.

Toda una serie de cuestiones que forman parte de la mejor tradición clásica.

Marco Aurelio: “No son ni la elocuencia, ni las riquezas, ni los placeres, ni la gloria lo que hacen feliz al hombre, sino sus acciones. Para que estas sean buenas, es menester conocer el bien y el mal…ser feliz es formarse uno a sí mismo una suerte agradable, la cual consiste en las buenas disposiciones del alma, en la práctica del bien, en el amor de la virtud…” “No puedo apreciar una felicidad que sólo se ha hecho para mí”.

Cicerón: “Nadie debe obedecer a los que no tienen el derecho de mandar”.

Pero, ¿qué hacer? Con planteamientos más modestos que los citados de Holbach, Marco Aurelio o Cicerón cabe completar su visión. La intención de estar bien en cualquier momento nos lleva a una serie de recomendaciones personales para hacer el trago más llevadero…así, entre otras:

grabado moral universal_optFormarse e informarse. Leer sobre filosofías y religiones de todos los tiempos para informarse (Templar la mente con diferentes ideas).

Adoptar una sola doctrina elegida entre las demás, pero sin despreciar las otras.

Ver poco la televisión y menos aún leer la tóxica prensa mohatrera de papel.

Comprender que formamos parte de un juego internacional. Que muchas de las cosas que nos suceden tienen su explicación en intereses, políticas y decisiones ajenas a los españoles.

Cuidar la dieta. La agricultura industrializada nos está envenenando.

No participar en campañas gubernamentales.

Tratar de evitar ser cómplices del mantenimiento del tinglado. No votar y buscar las soluciones legales que permitan pagar menos impuestos.

Mantenerse en la vida en una posición modesta, ni opulenta ni mísera, (aura mediocritas horaciana). No llamar demasiado la atención, renunciar a famas y glorias mundanas.

Tratar de ser indiferente hacía todo y frente a todo. Los políticos y oligarcas dinásticos no merecen más que nuestro desprecio, pero hay que procurar no envenenarse mentalmente con las bajas tasas vibratorias en las que medran.

Contemplar sin emocionarse y con espíritu emancipado las diferentes luchas humanas.

Comprensión del vacío (lo que no deja de ser practicar lo anagógico, elevación de lo material a lo espiritual).

Estos planteamientos estoicos, propios de la Moral universal pero adaptados a nuestra circunstancia histórica presente, pueden contribuir a ayudarnos a ir sobrellevando nuestra peripecia y circunstancia.

Amén.

 

Otro cuento del Conde Lucanor

En el Reino arrebatacapas de España cualquier cosa puede pasar. Acaso se podría comprender la laxitud de la Monarquía con el corrupto golpismo catalán por el hecho de compartir testaferros en paraísos fiscales con la misma Famiglia Pujolone. Todos saben mucho de todos y pueden usarlo para volcar el lucrativo tenderete de trileros si la cosa se pone fea y alguno de los cómplices mafiosos le da por avisar a la pasma o corchetes. Es sabido y comprobado que aquí los ropones y corchetes van lentos, muy lentos, montados en briosos caballos de madera para mejor poder ser burlados por los poderosos.

conde lucanorAnte tanta institución mohatrera de este monarco-Estado que disfrutamos cualquier cosa es lícito pensar, como, por ejemplo, que estamos asistiendo a una representación picaresca para, sirla más o menos, seguir desplumando a sus incautos súbditos que observan admirados la función.

El cómico primer galán de pelo teñido y bizarra gallardía impostada, actual valido galleguista de Su Católica Majestad, tras muchos años de consentimiento y disimulo de cuernos ha tenido a bien dignarse mandar a cierto mal llamado tribunal, la cosa esa del golpismo catalán.  Se ha chivado a tan Alto pero no menos Severo Organismo que un tal Massolini, que ya se permitió amenazarle con total impunidad en su propio despacho oficial en Palacio, viene perpetrando varias y constantes fechorías, amparado en la corrupta, codiciosa, piadosa e impune oligarquía de pura raza catalana. Y que, para colmo, ahora ni siquiera consiente para mejor disimular en seguir besando el anillo del Padrino y se declara en público desacato.

El presente valido real ha demostrado una y otra vez que no es muy creíble, ni su palabra o promesas valen más que un maravedí de madera, de modo que puede que todo sea un paripé electoral para seguir ordeñando presupuestos una vez el blandito pueblo español haya depuesto su disputado pero inútil voto en la urna. Pero aunque la política de la Monarquía sea la que es, independientemente del valido de turno, el de ahora tiene fama de cobardica, de heroico imitador de los sacrificados sacerdotes de Cibeles.

Sus amenazas carecen de credibilidad. El asunto tiene su lado tragicómico y a mi me recuerda la preciosa colección de apólogos divertidos y sabios del Conde Lucanor.

Uno de sus más famosos cuentos explica cómo el frondoso árbol de la Mentira en que se acomodaban en sus ramas y bajo su sombra tantos próceres dinásticos se viene abajo con todos sus numerosos habitantes cuando la Verdad enterrada decide ver la luz.

Otro cuenta las peripecias de un padre, su hijo y un burro, que siguen los criterios de unos y otros a falta del propio. El valido pasa el camino preguntando a unos y otros si se baja o se sube al burro con variadas opiniones contrapuestas. Es bueno preguntar para seguir ganando tiempo y no hacer nada hasta que termina el camino, digo la legislatura.

Pero quiero hacer aquí especial mérito de otro cuento más: De lo que aconteció a un mozo que casó con una mujer muy fuerte y muy brava, retomado luego por Shakespeare en su famosa comedia La Fierecilla domada. En este sabio apólogo el galán protagonista, avisado de cómo se las gasta su doña, se estrena como marido mandando diversas cosas a sus animales domésticos, como estos naturalmente no le entienden y obedecen, los liquida sin contemplaciones. Luego repite la jugada con su antes bizarra mujer que, con el susto de lo presenciado en el cuerpo, le intenta complacer sin reservas.

Pero con tal precedente el padre del interfecto, hasta entonces un algo calzonazos, intenta repetir la maniobra con su mujer y liquida primero un gallo y luego un perro y su caballo. A lo que ella responde muy chula y bizarra que ya puede liquidar todo el corral si quiere, que ya conoce su escasa voluntad y va a seguir haciendo su catalana gana.

Mariano, ¡Qué ya te conocemos!

La solución de esta farsa seguro se encuentre en otro apólogo. Voy a ver si la encuentro.

 

 

CONVOCATORIAS. Presentación de libro

El próximo viernes 7 de julio a partir de las 21 horas y dentro de los actos programados para la Feria del Libro en La Coruña, la periodista y escritora Magdalena Del Amo presentará el libro de Verónica Celdrán, Estar delgada y en armonía con el Universo.  También estarán en la presentación el periodista Roberto Moskowich y el director y guionista de cine Ángel de la Cruz.

 

Portada Vero face_optEl libro recoge la experiencia de su autora, que no se limita a los aspectos meramente dietéticos o bromatológicos sino que los enmarca en una dimensión integral u holística del ser humano.

Esta es la información que ofrece la editorial La Regla de Oro acerca del texto y de su autora:                  “Verónica Celdrán es una mujer que se ha hecho a sí misma. Su fuerza mental y espiritual, unidas a su afán de superación, la han convertido en lo que es hoy: un ser especial que contagia alegría y optimismo allá por donde va. Sin embargo, su vida pasó por momentos muy delicados en los que llegó a estar completamente hundida. Fueron necesarias grandes ansias de superación para salir de una situación que afectaba a varios aspectos de su vida. Verónica consiguió abandonar un mundo lúgubre de sufrimiento, e irrumpir en un jardín luminoso y alegre que ofrece un sinnúmero de posibilidades para ser feliz. En definitiva, pasar de una vida sin esperanza a una existencia plena. Su metamorfosis es todo un milagro, a la vez que un ejemplo, pues en un espacio de tiempo relativamente corto, pasó de ser una persona gorda, fea, triste y desarmonizada –son sus propias palabras—, a lucir delgada, guapa, alegre y en armonía con todo lo que la rodea. Por eso quiere contarlo, gritarlo a los cuatro vientos. En este libro, Estar delgada y en armonía con el universo, comparte con nosotros el gran secreto de su transformación, que tiene su origen en un cambio de paradigma; un cambio al alcance de cualquier persona capaz de de pensar: “Si Verónica pudo, yo también”.

El sobrepeso, la falta de energía o el cansancio crónico son algunas de las lacras que afectan a nuestras modernas sociedades del bienestar. Lo tenemos todo o casi todo, pero no estamos haciendo las cosas bien. En el mundo de la abundancia, donde todo sobra, y a menudo lo fácil se hace difícil, faltan métodos asequibles al gran público para solucionar problemas que se han convertido en endémicos, como el de los kilos de más, una auténtica preocupación de los sistemas sanitarios. El “Método Verónica” viene a aportar una solución fácil, divertida y asequible, que está causando toda una revolución en Internet. La autora, en principio, no pensaba crear ningún compendio de menús, pero padecía un gran sobrepeso que le acarreaba graves problemas de salud. Investigando sobre dietas que había probado llegó a establecer su sistema de comidas por créditos y ella misma fue el mejor ejemplo. Así, casi sin darse cuenta, se vio aconsejando a sus familiares y amigos sus propios menús. En la actualidad, atiende su consulta online y viaja allá donde le solicitan su ayuda. El “Método Verónica” no es una dieta, sino un sistema de vida al alcance de todos. ¡Y funciona!”

 

 

En un lugar de Irlanda

Decía Cervantes que no se quería acordar del nombre de un lugar de La Mancha donde vivía cierto hidalgo echado a perder para la vida común por su maniática afición a la literatura. Pero en un lugar de Irlanda, del condado de Kerry al sudoeste de la isla, también suceden aventuras a héroes contemporáneos, aunque sus motivaciones más obvias no sean sino el pane lucrando amén de alejarse de un desengaño amoroso. De una falsa Dulcinea de frustrados anhelos.

en un lugar de irlanda_optLa literatura y el paisaje irlandeses no suelen ser bien conocidos por estas tierras más allá del ya casi tópico Joyce y su Ulises, significativo de la odisea del lenguaje, que en cierto modo es la del propio hombre. Sin embargo, Álvaro Cunqueiro evoca una Irlanda mítica en Viajes imaginarios y reales donde rememora la entrevista isla esmeralda posada entre las olas.  Allí existe, según Cunqueiro, una fuente mágica que poco o nada tendría que envidiar a la profética de Apolo en Delfos, al pie del Olimpo. Cuando los irlandeses perdían un nombre, un objeto, una institución o se adentraban en la desmemoria, iban a la fuente de Tyrone para recordarlos.

Yeats, Premio Nobel de Literatura y miembro de la famosa Sociedad rosacruciana de la Golden Dawn, guardaba un fuerte sentimiento patriótico irlandés, aunque Sean O’Casey resalta los peligros del nacionalismo como fuente de dolor, frustración y sufrimiento. Seamus Heaney o Samuel Beckett tienen visiones contradictorias del amor y de la pasión. En Primer amor Beckett ironiza con que: “el encanto de nuestro país, aparte, claro, está, de su escasa población (y eso sin ayuda de ningún tipo de anticonceptivo), reside en que todos son desechos…”

Por eso que la primera novela de un joven pero ya gran escritor coruñés se encuentre ambientada en un lugar de Irlanda y tenga un cierto componente autobiográfico no deja de llamar la atención.  Bien es verdad que la Irlanda del siglo XXI ya no tendría mucho que ver con la descrita por los clásicos anteriores aunque algunas pasiones y conductas sean iguales, como lo es en lo profundo la propia naturaleza humana.  No parece que la opinión del dramaturgo pueda seguir manteniéndose ya si hacemos caso a las peripecias amorosas de muchos de los protagonistas. Ni a la precocidad sexual de algunas de las muchachas, lejos de la represiva moral católica de la otrora clerical Irlanda.

Sin el recurso a la fuente mágica de los recuerdos glosada por Cunqueiro, Juan Mariñas narra, con una incipiente maestría que crece a lo largo de la novela hasta un logrado climax final, la peripecia de un emigrante español, una especie de náufrago económico y vital refugiado durante unos meses en la costa irlandesa. Sus problemas con el inglés y aún más con el gaelico, relicto del nacionalismo irlandés. Las peripecias y condicionantes que la globalización impone a los trabajadores. Las mohatras y abusos empresariales. El inquietante recurso al alcohol como forma de socialización. Los escarceos y avances amorosos entre criaturas más o menos desoladas, arrojadas a un mundo que apenas controlan, pero que también les ofrece oportunidades de desarrollo personal. Uno de esos estímulos los proporciona Beatrice Signatore que parece una inasequible Dulcinea italiana acomodada en Irlanda, menos ingenua o angelical pero acaso más humana que su tocaya florentina, la guía metafísica de Dante.

En un lugar de Irlanda es la primera novela de Juan Mariñas, anterior a la trilogía “Destino, tiempo, sentimientos” de ambiente gallego, marinero, urbano y rural, formada por Piel de salitre, Migas de pan y El olor de su silencio, respectivamente.

Una obra Meritoria en si misma y valiosa para apreciar mejor la evolución hacia la madurez literaria de su autor.

 

 

Teresa, Cervantes y los libros de Caballería

Medio milenio desde nacimiento de Teresa Cepeda, cuatro siglos desde la publicación de la edición príncipe de la segunda parte de El Quijote confluyen en este año 2015.  Cien años que suponen también un cambio en la forma de comprender muchos aspectos de la aventura espiritual. E incluso en los intentos de renovar e incluso superar la relación del hombre con el poder eclesiástico. Es bien sabido que los libros de caballería, con toda su carga heterodoxa, formaron parte del imaginario estético y literario de muchos de los españoles del Siglo de Oro, incluidos nuestros autores más señeros. Cervantes en su conocida polémica con Quevedo defendía la consideración de Teresa de Ávila como patrona de España mejor que la de Santiago matamoros. Tanto Cervantes como Teresa aparentemente reniegan en sus escritos de los libros de caballería. Sin embargo, por muchas razones, lo exotérico muchas veces disimula o incluso encubre lo esotérico, que no obstante resulta el verdadero inspirador de la conducta.

teresa y juan 0En el capítulo II de su famosa autobiografía Teresa Cepeda confiesa su, para ella inconveniente, relación con los libros de caballería. Costumbre heredada de su madre, nos dice la excepcional carmelita:

Considero algunas veces cuán mal hacen algunos padres que no procuran que vean sus hijos siempre cosas de virtud de todas maneras; porque con serlo tanto mi madre, como he dicho, de lo bueno no tomé tanto en llegando a uso de razón, ni casi nada, y lo malo me dañó mucho. Era aficionada a los libros de caballería, y no tan mal tomaba este pensamiento como yo lo tomé para mí, porque no perdía su labor; sino desenvolvíamonos para leer en ellos, y por ventura lo hacía para no pensar en grandes trabajos que tenía, y ocupar sus hijos, que no anduviesen en otras cosas perdidos. De esto le pesaba tanto a mi padre, que se había de tener aviso a que no lo viese. Yo comencé a quedarme en costumbre de leerlos, y aquella pequeña falta que en ella vi, me comenzó a enfriar los deseos y comenzar a faltar en lo demás; y parecíame no ser malo, con gastar muchas horas del día y de la noche en tan vano ejercicio, aunque escondida de mi padre. Era tan extremo lo que en esto me embebía, que, si no tenía libro nuevo, no me parece tenía contento. Comencé a traer galas y a desear contentar en parecer bien, con mucho cuidado de manos y cabello, y olores y todas las vanidades que en esto podía tener, que eran hartas, por ser muy curiosa. No tenía mala intención, porque no quisiera yo que nadie ofendiera a Dios por mí. Duróme mucha curiosidad de limpieza demasiada, y cosas que me parecía a mí no eran ningún pecado, muchos años, ahora veo cuán malo debía ser”.       

E G caballero de la mano en el pechoPor su parte, Cervantes hace confesar astuta e irónicamente a su heterónimo y alter ego Cid Hamete Benengeli: “pues no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías…” Frase que es mucho más equívoca de lo que parece porque puede interpretarse que critica las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías, es decir una parte o el abuso pero no el todo, los libros en sí mismos, al menos algunos, vehículos de transmisión del ideal caballeresco más o menos inspirado en el ciclo artúrico.

Pero la propia obra maestra cervantina es un mentís a la interpretación exotérica de El Quijote que ofrece en su final para satisfacción de ortodoxos bien pensantes.

Don Quijote nos declara: “no sabeis que si no fuese por el valor que ella infunde en mi brazo no le tendría yo para matar una pulga….¿quién ha hecho -todas las hazañas- sino es el valor de Dulcinea, tomando a mi brazo por instrumento de sus hazañas. Ella pelea en mí y vence en mí, y yo vivo y respiro en ella, y tengo vida y ser?

Dulcinea es la dama y el alma del caballero don Quijote, y le guía iniciáticamente y sin intermediarios eclesiásticos en su lucha contra los propios vicios. Es decir, con una visión esotérica del ideal caballeresco don Quijote nos aclara que: “hemos de matar en los gigantes a la soberbia, a la envidia en la generosidad, y buen pecho, a la ira en el reposado continente, y quietud del ánimo, a la gula y al sueño, en el poco comer que comemos y en el mucho velar que velamos, a la injuria y lascivia en la lealtad que guardamos a las que hemos hecho señoras de nuestros pensamientos, a la pereza con andar por todas partes del mundo, buscando las ocasiones, que nos puedan hacer, sobre Christianos famosos Caballeros”.

Cervantes liga la sufrida profesión de caballero andante con la saga artúrica de cuya transmisión iniciática se reclama don Quijote, quien cree en verdad que ha sido regularmente iniciado en un castillo y no burlado externamente por un ventero socarrón: “¿no han vuesas mercedes leído los anales e historias de Inglaterra donde se tratan las famosas fazañas del rey Arturo, que continuamente en nuestro romance castellano llamamos el rey Artús, de quien es tradición antigua y común que este rey no murió sino que por arte de encantamiento se convirtió en cuervo…?” y prosigue don Quijote: “pues en tiempo de este rey fue instituida aquella famosa orden de caballería de los caballeros de la Tabla Redonda… desde entonces de mano en mano fue aquella orden de caballería extendiéndose  y dilatándose por muchas y diversas partes del mundo y en ella fueron famosos y conocidos por sus fechos el valiente Amadís de Gaula, …Tirante el Blanco,… Belianís de Grecia. Esto es ser caballero andante y la que he dicho es la orden de su caballería, en la cual he hecho profesión y lo mesmo que profesaron referidos profeso yo”

La referencia a la saga artúrica del Grial no es superflua. Los caballeros, héroes solares buscan el grial, el recipiente telúrico femenino. La marcha del caballero que abandona su vida normal para iniciar la aventura de la búsqueda del grial también puede relacionarse con las primeras fases de la mística, la que llamaban noche oscura del alma.

puesta sol ov 011_optEl Grial es un símbolo polisémico anterior al cristianismo, pero que en la variante cristiana representa una concepción heterodoxa de esa tradición. En Galicia el Grial está ligado a las más antiguas tradiciones. Así al culto solar y al ara solis. A la contemplación del sol en el ocaso sobre el mar. Al espectáculo de Poniente y a la posterior resurrección del sol una vez atravesada la mar. Se consideraba al cáliz o vaso en el que navegaba el sol por el océano como un antecedente del Grial cristiano. Al cabo, Jesús también es un héroe solar que nace un solsticio de invierno y es crucificado tras el cruce de la eclíptica con el ecuador celeste. Para muchos autores el cristianismo es una de las variantes de dicha Tradición solar.

Según la antigua leyenda del Grial cristiano dos discípulos ocultos, Arimatea y Nicodemo, recibieron las reliquias de la copa y la lanza sagradas. Así, José de Arimatea pudiera considerarse el primer obispo de la cristiandad en su aspecto esotérico, la Iglesia secreta del Grial, frente a la Iglesia de San Pedro, la del Poder exotérico o establecido.

En otro momento refiriéndose a san Jorge, san Diego matamoros, san Martín o san Pablo, don Quijote afirma que: “estos santos y caballeros profesaron lo que yo profeso, que es el ejercicio de las armas, sino que la diferencia que hay entre mi y ellos es que ellos fueron Santos y pelearon a lo divino, y yo soy pecador y peleo a lo humano. Ellos conquistaron el cielo a fuerza de  brazos (porque el cielo padece fuerza) y yo hasta agora no se lo que conquisto a fuerza de mis trabajos: pero si mi Dulcinea del Toboso saliese de los que padece mejorándose mi ventura, y adobándoseme el juicio, podría ser que encaminase mis pasos por mejor camino del que llevo”.

Acaso para compensar tantas concesiones formales como se ve obligado a hacer para la censura, el Cervantes más anticlerical, como corresponde a un buen caballero andante del siglo XVII, hace patente el obstáculo que supone la construcción material eclesiástica en la búsqueda de Dulcinea. Don Quijote no puede acceder al conocimiento de su alma, Dulcinea, encantada y deformada por lo material, porque la iglesia del Toboso le impide pasar y exclama: “con la Iglesia (con mayúscula en la edición príncipe de mil seiscientos quince) hemos dado, Sancho

Pero, ¿también la Iglesia poder de la época constituiría un paradójico obstáculo en la peripecia espiritual e intelectual de Teresa? La intrépida monja padeció muchas vicisitudes con el poder eclesiástico. Fue procesada por la Inquisición, y acaso, en vez de ser calificada de santa o doctora de la Iglesia podría haber acabado con sus huesos en prisión hasta su muerte como le ocurriera al quietista Miguel de Molinos.

dq ed alemana_optEn el capítulo L de la primera parte Cervantes alaba el valor para arrojarse al oscuro lago de pez hirviente a borbollones, los guardianes del umbral, el iniciático viaje astral hasta el Palacio o Morada encantados donde moran las doncellas que han de mostrarle todo su esplendor.  Y don Quijote nos aclara: De mí sé decir que después que soy caballero andante soy valiente, comedido, liberal, biencriado, generoso, cortés, atrevido, blando, paciente, sufridor de trabajos, de prisiones, de encantos,….

Un vuelo místico que con similares consecuencias para Teresa supone que el alma queda animosa…allí son las promesas y determinaciones heroicas, la viveza de los deseos,   (Cap XIX, p 122)

En ambos casos una forma nueva, distinta, de ver la Luz. Para don Quijote: “El cielo es más transparente, el sol luce con claridad más nueva” Y dice Teresa: “cuando mira este divino Sol, deslúmbrale la claridad”…p 134

Sin embargo, don Quijote cree que la aventura depende de él y de la influencia bienhechora de Dulcinea que le inspira y da fuerzas. Teresa explica que “Verdad es que no en todas moradas podéis entrar por vuestra propias fuerzas, sino no os mete el mismo Señor del castillo”. P484

Cervantes explica otro sentido de las Órdenes de Caballería en uno de los pasajes más importantes de la obra desde el punto de vista educativo y pedagógico. El diálogo con el caballero del verde gabán y luego con su hijo poeta. “quise resucitar la ya muerta Andante Caballería… y he cumplido gran parte de mi deseo, socorriendo viudas, amparando doncellas, y favoreciendo casadas, huérfanos y pupilos, propio y natural oficio de Caballeros Andantes…”. Y como el padre se quejara del demasiado interés por la poesía de su hijo Lorenzo, don Quijote se ve obligado a responderle: “La poesía, señor Hidalgo, a mi parecer, es como una doncella tierna y de poca edad, y en todo extremo hermosa a quien tienen cuidado de enriquecer, pulir y adornar otras muchas doncellas, que son todas las otras ciencias….y ella es hecha de una alquimia de tal virtud, que quien la sabe tratar la volverá en oro purísimo de inestimable precio…no se ha de dejar tratar de los truhanes, ni del ignorante vulgo, incapaz de conocer ni estimar los tesoros que en ella se encierran, y no penseis señor que yo llamo aquí vulgo solamente a la gente plebeya y humilde, que todo aquel que no sabe, aunque sea señor y Príncipe, puede y debe entrar en número de vulgo…sea pues la conclusión de mi plática señor Hidalgo, que vuesa merced deje caminar a su hijo por donde su estrella le llama”.

Y don Quijote continúa desgranando todas las virtudes de la ciencia caballeresca en la más hermosa descripción que se haya compuesto nunca sobre ella, y que finaliza con un valiente, “ha de ser mantenedor de la verdad, aunque le cueste la vida el defenderla”, del que daría hermoso ejemplo en el momento clave de su derrota en la playa de Barcelona, donde daría testimonio de su verdad, de su ideal, sin renegar de Dulcinea, aún en grave peligro de muerte. Porque don Quijote se tomaba el ideal caballeresco muy en serio, y su creador, aún más.

Pero El Quijote viene a representar una suerte de renovación o puesta al día del ideal caballeresco tradicional, que Cervantes finge criticar. Transformando eso sí, el plomo de ciertos libros abigarrados, absurdos, barrocos e inútiles en el oro purísimo de una nueva definición del ideal espiritual, y por ello, también práctico que representa. Porque la Caballería Andante es aún mayor alquimia que la Poesía pues ha de aplicar la piedra filosofal no sólo sobre la Palabra sino sobre el hombre mismo.

Si el caballero se identifica más con el símbolo complementario del grial, la lanza de Longinos, Teresa, femenina, lo hace con el grial o recipiente sagrado: opta por la aplicación de la búsqueda gríalica de sus luego criticados libros de caballería al ministerio eclesiástico. A una renovación de la Iglesia poder inspirada en los orígenes de la tradición del grial, de pureza, sencillez y verdad, que se concreta en su Reforma del Carmelo.

Una paradoja, no obstante, pues la ortodoxia es una necesidad de las organizaciones pero no una virtud espiritual.

 

 

 

Mariñas presenta la segunda edición de El olor de su silencio

mariñas 2 edicion olor silencio_optEl escritor coruñés Juan Mariñas presenta esta tarde la segunda edición de su novela El olor del silencio, tercera de la trilogía Destino, tiempo y sentimientos.

El acto tendrá lugar esta tarde en El hacedor de charlas, calle Gómez Zamalloa 5 en la ciudad de La Coruña.

También intervendrá, como en la presentación original del libro, Alfonso de la Vega.

 

A continuación, para el lector interesado que no pudiese asistir, un resumen de las notas de la anterior presentación de El Olor de su silencio, el 29 de diciembre pasado:

TRILOGÍA

 novela filosófica

schopenhauer—tiempo.. lo que pudo ser y lo que fue

tres plantas y un silencio  oloroso  ruda– menta –manzanilla 

historía de un encantamiento y de un rescate

 qué

misterios—- dama caballero — voluntad    mente

(historia de un encantamiento y de un desencantamiento)

totem—  azor— gaviota carlota—loro

 antecedentes  literatura

—-la esfinge maragata……… florinda y rogelio

—-la aldea perdida

cuándo

el tiempo como elemento narrativo. elementos o pistas de comprensión del tiempo real.

cómo

técnica o recurso literario ligado a los cuándos, los cómos y los qués 

quiénes y personajes

varios contadores— heroínas mozartianas—

abuela marcelo

madre de malaika

malaika—complejo.. heroína

ana— kundry— sexualidad femenina insatisfecha

iria

concha, la maga blanca o hada desencantadora

dos curas opuestos…bien y mal   vocación anécdota de una navaja

marcelo— figura compleja atormentada–schopenhaueriana

¿arquetipo ciertos demonios galleguistas?

mario, “el escritor que no escribe” ¿juan? vocación vs pane lucrando

juego                 voluntad     mente                querer y saber

drama de la existencia humana.

novela coral pero menos que anteriores

 

 

 

16 de junio, Bloomsday

La publicación en 1922 del Ulises joyceano supuso toda una ruptura del escritor irlandés, tanto con su propio mundo de origen cuanto con el uso tradicional del lenguaje.

marilyn leyendo ulysses ovUn lenguaje que participa a la vez del simbolismo tomado de la epopeya de Homero y del naturalismo de un Dublín pequeño burgués, vulgar, cotidiano. Un lenguaje singular y variado que iniciado ya en el capítulo tercero con el título de Proteo adquiere en el final, llamado irónicamente Penélope, como una especie de vida propia desordenada en el famoso monólogo interior de Molly, la esposa infiel del protagonista principal de la novela, Leopold Bloom.

El Ulises es la obra de Dublín por antonomasia, escrita por un descreído ex alumno de los jesuitas, irlandés errante en busca de un mundo algo menos inhóspito que acaso sólo se hallaba en su pensamiento. Constituyó un escándalo para su época y tuvo muchas dificultades para verse publicada. Pero más allá del tema y de su tratamiento escabroso, la genial novela de Joyce nos invita a tomar conciencia del alcance que tiene para nosotros el lenguaje.

La elaboración del texto coincide con la Gran Guerra, con todo lo que ella supuso de amenaza para la Humanidad y de amarga comprensión de hasta qué puntos puede llegar la estupidez y brutalidad humanas. Una época en la que también André Breton estudia los planteamientos de Freud en un intento de comprender mejor la naturaleza humana y el sentido último del arte.

En 1920, Riviere explicaba que al liberar a las palabras de las referencias colectivas, al restituirles su fuerza de invención, (Breton) las instauraba en dueñas del campo de la conciencia.

manifiesto-surrealistaDos años después de la azarosa publicación del Ulises, en 1924, Breton sacaba a la luz su Manifiesto surrealista. Definía el surrealismo como “un automatismo psíquico puro, por el que se intenta expresar el funcionamiento real del pensamiento. Un dictado de éste sin la intervención reguladora de la razón y ajeno a cualquier preocupación de carácter estético o moral”.

Es decir, una operación sobre el lenguaje. Y sobre lo que se encuentra al otro lado de él. Y aquí aparece nuevamente la mística, porque al cabo, el misticismo es un intento de solución poética de los problemas filosóficos fundamentales.

Una aventura, por cierto, a la que España no es ajena. Nuestros grandes místicos fueron también redescubridores a su manera de continentes desconocidos. Así, Juan de Yepes, Teresa Cepeda, Ibn Gabirol, Ibn Arabí, o Moisés de León, desde su experiencia traducida al lenguaje poético o a la Cábala, a las relaciones más profundas entre Lenguaje y Espíritu.

El intento de superar lo que proponía Wittgenstein para concluir su famoso Tractatus: “De lo que no se puede hablar, mejor es callarse”. La tensión entre lo que puede decirse y lo que puede mostrarse porque el límite del mundo fenomenal que no es accesible no puede traspasar el lenguaje, porque tampoco podemos pensar fuera del pensamiento.

Sin embargo, fuera del pensamiento, cuando la mente se para, nos queda la Voluntad. En El Mundo como Voluntad y representación Schopenhauer demuestra ser uno de los últimos grandes filósofos de la Voluntad, de la búsqueda de la Cosa en Sí, que se encuentra en la Tradición hermética, el neoplatonismo o la Cábala.

No es exageración tal referencia a la Tradición iniciática. Breton llegará a decir en su segundo Manifiesto que: “El verbo no es para los cabalistas nada menos que aquello a semejanza de lo cual ha sido creada el alma humana. Se sabe que se la hace remontar hasta ser el primer ejemplar de la causa de las causas”.

Al final, una forma de regresar del exilio. Así, también nos explica en ese mismo Segundo manifiesto surrealista: “Todo conduce a la creencia de que existe un cierto punto del espíritu, desde el que la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el pasado y el futuro, lo comunicable y lo incomunicable, lo alto y lo bajo, dejan de ser percibidos contradictoriamente. Ahora bien sería vano buscar en la actividad surrealista otro móvil que no fuera la esperanza de determinación de ese punto”. 

O bien, en otras palabras de uso más habitual en la Tradición, la búsqueda del Uno desde la Dualidad. Y, viceversa, la manifestación del Uno mediante símbolos poéticos para tratar de superar la contingencia de un lenguaje dual, codificado, torpe y balbuciente para expresar ciertas ideas y emociones. Una dualidad que a veces nos atrapa impidiendo el vuelo.

joyce estatua dublinPero, a diferencia del héroe homérico, ¿Por qué fracasa Leopold Bloom? El fracaso de él, ¿También es el nuestro de hoy?

Creo que es en esta cuestión, en el ejercicio de la Voluntad o mejor en su falta, donde podemos encontrar una explicación a las azarosas vicisitudes del errático Bloom por un Dublín mágico y real a la vez. Y también a nuestra presente crisis de civilización. La falta de reflexión, el atolondramiento, las nuevas tecnologías de la comunicación, nos confunden acerca de la alta peligrosidad que tienen para nosotros las palabras engañosas, orwellianas, que se emplean premeditadamente para encubrir su verdadero significado. Apenas es ya nada lo que parece en el mundo de la vacuidad dominante.

¿Qué es Itaca? ¿Dónde está Itaca? Acaso sea un producto de la mente, una mera construcción equívoca del lenguaje. Pero, al cabo, es en la falta de Voluntad para intentar realizar el mundo de los valores metafísicos que se supone debieran inspirar nuestra civilización donde fracasamos. Para algunos Itaca no existe, es una quimera. Pero otros más, quieren creer, confundiendo las palabras o para autoconsolarse, que Itaca es donde ya vivimos.  Presos de un mundo de representación ajeno a la Voluntad.

Texto publicado en Periodista Digital

 

 

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