Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Purita Batet y los bandoleros catalanes

La criminal evolución del golpismo catalán progresa adecuadamente, jaleada y acelerada ahora por la flamante Gobierna de la PSOE y la humillante embajada de doña Purita Batet.

En los últimos días hemos asistido al violento sabotaje de una conferencia homenaje a nuestro gran Cervantes en la Universidad de Barcelona ¡Y luego algunos aún se extrañan de la imparable decadencia, con másteres o sin másteres mohatreros, de nuestra Universidad en el régimen liquidador de la Monarquía!

También en la muy clerical Vich, centro emblemático histórico de la carcundia antiliberal y del bandolerismo catalán, al no menos violento acoso por el populacho golpista a Inés Arrimadas, representante del partido más votado en Cataluña, quien aguantó, valiente y decidida, el linchamiento civil de las berrendas camisas pardas nazis gritando el himno corta cuellos catalán.

Cataluña ha sido y aún es, lo que contribuye a explicar su pertinaz querencia nacionalista y antiliberal, territorio de caza clerical que también solía educar a su clase dirigente, de ahí también quizás lo extendido de su fanatismo, doble moral, intolerancia y amor por la rapiña, sobre todo impune. Y donde se han distinguido una gran panoplia de curas trabucaires miembros de partidas de bandoleros o individualistas de explotar el negocí por libre, especialmente durante su brillante periodo barroco. Sin olvidar a fieros y sanguinarios carlistas, no hay más que recordar el emblemático caso del conde de España tan bien narrado por Baroja, que provocaban el terror sobre todo en las zonas rurales durante el agitado XIX. Pero si curas bandoleros o trabucaires hay tantos que sería imposible siquiera citarlos, vamos a recordar aquí ya que hablamos de Vich a todo un obispo. Su Ilustrísima don Francesc de Robuster i Sala, obispo de Vich. Este pío pastor de la Iglesia catalana había nacido en la vecina población de Igualada y desde su incorporación a la cátedra de Vich se había enfrentado a sus propios canónigos, quienes temiendo por su vida puesta en riesgo por los mercenarios de Su Ilustrísima catalanidad incluso retrasaban la hora de los maitines para evitar las peligrosas salidas nocturnas.

El obispo Robuster capitaneaba una bizarra tropa de doscientos bandoleros divididos en sendas escuadras mandadas por los hermanos Coxart, dos señeros artistas del bandolerismo barroco catalán. Para reforzar su influencia el pío obispo de Vich se afilió a la banda de Cadell enfrentada a muerte a la rival conocida como la de los nyerros, a la que pertenecían la mayoría de sus canónigos e incluso el mismo Rocaguinarda del que luego hablaremos. Los grandes méritos episcopales provocaron que sus secuaces fueran conocidos como los “robusters” en reconocimiento de su alto mérito y jerarquía en el escalafón. La piadosa vida del santo obispo bandolero se veía sin embargo oscurecida por sus desatadas aficiones eróticas de modo que incluso llamaban la atención entre sus colegas y subordinados de no menos inapropiadas costumbres y ante la magnitud de sus escándalos eróticos tuvo que intervenir Roma, ciega para la moral natural pero siempre tan preocupada por las buenas costumbres sexuales de los pastores y ovejas de su rebaño.

Pero volviendo al gran maestro vetado por los fanáticos golpistas catalanes, hay que recordar que Cervantes tuvo una relación ambivalente con Barcelona. La cita en El Viaje al Parnaso, El Trato de Argel, La Galatea, La Fuerza de la sangre, Las Dos doncellas, el Persiles y en El Quijote.

En la novela ejemplar Las Dos doncellas (1613), aunque ya habla de los muchos bandoleros que la rodean dedicados a asaltar españoles, glosa la ciudad: “Admiróles el hermoso sitio de la ciudad, y la estimaron por flor de las bellas ciudades del mundo, honra de España, temor y espanto de los circunvecinos y apartados enemigos, regalo y delicia de sus moradores, amparo de los extranjeros, escuela de caballería, ejemplo de lealtad y satisfacción de todo aquello que de una grande, famosa, rica y bien fundada ciudad, puede pedir un discreto y curioso deseo”. 

Pero en 1615 la opinión expresada ya no parece tan elogiosa. Su playa es el escenario de una aventura clave en el simbolismo esotérico de El Quijote. En efecto es allí, en el Oriente geográfico y simbólico de su viaje, donde se produce la derrota del caballero que sin embargo, de modo heroico, no renuncia a su ideal. También el morisco Ricote, tras haber confesado su amor a España mientras siente nostalgia de la libertad de conciencia en Alemania, muestra aquí su generosidad. Otra importante cuestión: la cabeza parlante encantada en casa de Moreno es un fraude como lo son los diferentes medios de manipulación de masas, TV3, La Vanguardia, etc. mantenidos por el corrupto régimen catalán. Voces hueras de su oculto siniestro oligárquico y liberticida amo. Cada vez están más acosados los que, como Inés Arrimadas o el menospreciado Ricote, no renuncian a su ideal, ni a su pertenencia a España.

Cervantes demuestra otra vez su gran ironía en el capítulo LX de la segunda parte de El Quijote durante su aventura con el noble bandido Roque Guinart, que no es sólo un personaje nacido de la minerva cervantina sino también trasunto de un bandolero célebre don Perot Rocaguinarda, que veló sus primeras armas entre la cuadrilla de los canónigos de la catedral de Vich, enemiga de la del muy piadoso obispo Robuster, de los que ya hemos hablado. Dice Don Quijote a un asustado Sancho: “no tienes de qué tener miedo, porque estos píes y piernas que tientas y no ves, sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados, que por aquí los suele ahorcar la justicia cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta, por donde me doy a entender que debo estar cerca de Barcelona”.

En la época de Cervantes la abundancia de bandoleros era señal cierta de la cercanía a la ciudad de Barcelona. Ahora, la mayor diferencia con la época cervantina es que los bandoleros y forajidos no están en las afueras para perpetrar sus crímenes o fechorías escondidos de la justicia sino que, por el contrario, están dentro y disfrutando de sus privilegios en palacio, protegidos de facto o incluso de iure por el Poder y las instituciones borbónicas.

Pero la Política española se repite como fandango de Boccherini o bolero de Ravel. A principios de siglo XVII la situación de complicidad de la sociedad catalana con el bandolerismo era tal que el propio virrey, don Francisco Hurtado de Mendoza, marqués de Almazán, se vería obligado a confesar al Rey nuestro señor, Su Católica Majestad don Felipe III, que “en Cataluña la tierra producía bandoleros como hongos” y “Que gozaban de la protección de los naturales del país y de las autoridades francesas cuando se refugiaban al otro lado de la frontera”.

Así, los próceres regionales catalanes pidieron al Rey más autonomía como remedio para combatir el bandolerismo que ellos mismos promovían o amparaban, pero a cambio don Felipe III les mandó a un nuevo virrey, el bizarro duque de Alburquerque, quien tuvo que recurrir a tropas leales no catalanas para poner un poco de orden. Sin embargo, su mayor éxito estratégico fue ganarse a la nobleza catalana ofreciéndoles botín y ganancias sin tantos peligros y zozobras como los obtenidos del bandolerismo. Alburquerque provocó así una escisión entre el bandolerismo popular y el aristocrático u oligárquico caciquil, persiguiendo al primero y haciendo la vista gorda con el segundo.

Por cierto que en esto seguimos cuatro siglos después. Más o menos la idea mohatrera sigue siendo mantener impune el acrisolado bandolerismo de la plutocracia catalana siempre que se guarde un cierto paripé de reconocimiento formal de la legalidad del Reino y mientras tanto jalear a covachuelistas, corchetes o escribanos contra el súbdito común: el honrado industrial, modesto artesano, voluntarioso comerciante o pacífico menestral.  Status quo secular que se ha puesto en peligro cuando Cara Pocha y demás supremacistas racistas narcisistas y desmelenados desafían la autoridad formal de Su Majestad, ¡qué tiempos los de la lucrativa collera Pujol Emérito! con resultado incierto para el futuro botín común.

Y he aquí que Purita, la sin par ministra de otro rey Felipe, pierde el culo para recuperar y pregonar urbi et orbi la vieja política del virrey de Felipe III. No para solidarizarse con los compatriotas perseguidos, insultados y humillados por sus correligionarios, ni menos disolver a los sediciosos mozos ni reponer el orden constitucional con tropas leales, sino ¡para ofrecer más comprensión, botín e impunidad a los bandoleros del lacito con los colores vaticanistas!

 

 

 

 

Castelao en Barcelona

Los 17 de mayo se conmemoran los Día de las Letras gallegas.  Tal como veo las cosas, se trata de una fiesta desenfocada al plantearse de modo algo paleto y sectario. Gallegos y grandes escritores son ninguneados en un ejercicio de parcialidad y fanatismo que intenta imponer conductas y demonizar a tibios y opuestos. Gallegos son genios como Valle Inclán. O los Torrente Ballester, Pardo Bazán, Cela, Camba, Fernández Flórez o Curros Enríquez, caso raro éste de un acreditado galleguista de origen no carlista ni planteamientos reaccionarios. Gentes muy variada en mentalidad y planteamientos estéticos. Sin embargo, en estos festejos oficiales generosamente regados con dinero público se celebran y jalean personajes casi desconocidos para las musas o los aficionados a la literatura.

Ahora hay gentes en toda España, también aquí en Galicia, que se escandalizan sorprendidos por las manifestaciones de supremacismo racista y xenófobo de Joaquín Torra, soberbio ejemplar de pura raza catalana recién elegido, gracias al bizarro galleguista Mariano, como jayán de popa de su degenerada y golpista Particularidad.

En realidad, son declaraciones escandalosas pero desde luego no nuevas aunque sí exacerbadas por el actual desastre autonómico del Régimen de 1978, ya que el racismo clerical décimononico forma parte de la más rancia prosapia de los nacionalismos periféricos españoles en Cataluña, Vascongadas y Galicia.

 

Veamos. Probablemente, las relaciones del famoso dibujante rianxeiro con Cataluña comienzan o se estrechan en 1912.

Desde la creación de las Irmandades da fala, Villar Ponte alaba con indisimulado seguidismo la política del meapilas racista Prat de la Riba.  Este siniestro abogado neocarlista feo, católico y sentimental, fue el secretario y factotum de la Comisión que elaboró las Bases de Manresa presentadas en 1892. Exposición del nacionalismo catalanista en la que ya dentro de su base primera previsoramente aprovechaba para endosar la deuda pública regional al poder central. En su base sexta establecía que “Cataluña será la única soberana de su gobierno interior”. Y en la séptima que “Las Cortes se formarán por sufragio de todos los cabezas agrupados en clases, fundadas en el trabajo manual, en la capacidad o en las carreras profesionales, en la propiedad, industria y comercio, mediante la correspondiente organización gremial que sea posible”. Gracias a la base decimocuarta “Cataluña disfrutaría de la capacidad de acuñar su propia moneda de obligada aceptación en toda España”.

Como no podía ser menos, la enseñanza también merece los desvelos del orate en su base decimoquinta: “La enseñanza pública, en sus diferentes ramos y grados, deberá organizarse de una manera adecuada a las necesidades y caracteres de la civilización catalana”.

Pero donde nuestro meapilas muestra lo mejor de sus ideas acaso sea en el no menos famoso Compendi, o catecismo catalanista, que ofrece su preciosa catequesis mediante el recurso de preguntas y respuestas.  La cosa no tiene desperdicio, pero cabe recuperar aquí algunas de sus frases:

P – ¿Qué vicios han comenzado a desnaturalizar el carácter catalán?

R- El espíritu de la rutina, el utilitarismo más desenfrenado, el individualismo, y el flamenquismo.

P- ¿Cómo ha surgido?

R- Por la degeneración de nuestro carácter, efecto de encontrarse Cataluña desde hace algunos siglos en una atmósfera contraria a nuestra manera de ser.

P- ¿Cuál es el elemento enemigo de Cataluña y que desnaturaliza su carácter?

R – El Estado español.

Lo de las sacrosantas tradiciones de la civilización catalana recuerda a ciertas importantes instituciones culturales del nazismo hitleriano. Así, la conocida como Deutsches Anhererbe o Sociedad de estudios para la antigua historia del espíritu, mejor conocida como Herencia de los Ancestros. El objetivo primario de esta institución nazi fue impulsar una sociedad que estudiara el origen del germanismo y diera sólidas bases científicas a la doctrina oficial del partido. Así como propulsar la investigación el alcance territorial y el espíritu de la raza germánica, rescatar y restituir las tradiciones alemanas, difundir la cultura tradicional alemana entre la población. Una cosa parecida a los abusos de la memoria histórica. Donde pone germana hoy se pondría catalana. La Anhererbe llegaría a tener ¡será por cuestiones de presupuesto cuando lo financian las razas inferiores! nada menos que 43 departamentos dedicados a danzas populares y canciones tradicionales, estilos regionales, folclore, leyendas, geografía sagrada, ciencias paranormales… El primero de estos departamentos o secciones fue el de Lingüística. Otros investigaban sobre los contenidos y símbolos de las tradiciones populares. También había un departamento de arqueología germánica. Y otro de Actividades esotéricas. En el caso catalán la cosa esotérica se limitaría a la ardua investigación de las cuentas ocultas de los Pujol y demás defraudadores del Barsa o de la ventajista, abusona y corrupta oligarquía catalana.

Los llamados CDR recuerdan las tristemente célebres Fuerzas de Asalto o camisas pardas de las SA, luego sustituidas por las SS.

Con anterioridad, el pío obispo Torras y Bagés en su obra La Tradició Catalana ya había fundido en una sola tradición indisoluble, antiliberal y reaccionaria, tanto la católica como la nacional catalana. Tampoco podemos olvidar las fechorías del famoso obispo bandolero Robuster, ni las amargas ironías de nuestro gran Cervantes sobre la pertinaz tradición bandolera en Cataluña.

Con ocasión de una importante vista real a Barcelona, la Lliga Regionalista, con Cambó y el propio Prat, juega al posibilismo victimista pidiendo privilegios y desigualdad ante la ley: “La legislación a que está sujeto el Ayuntamiento de Barcelona no corresponde a la grandeza y a la vida de esta ciudad, y esta legislación, que para otros municipios puede ser justa y protectora es para la nueva ciudad de Barcelona lo que eran las murallas para la ciudad antigua: un círculo que oprime y ahoga”.

En su respuesta, Alfonso XIII, oportunista, frívolo y locuaz, expresó sus deseos de satisfacer las peticiones.

No hay nada que un nacionalista catalán no merezca. Ya el doctor Robert medía cráneos para demostrar la superioridad de la pura raza catalana. Y en la temprana fecha de 1843, Mariano Cubi publicaba su Sistema completo de Frenolojía. Decía el ilustre científico catalanista en dicho texto publicado en Barzelona y con su propia ortografía: “Comparese la cabeza de un Hindú con la de un Suizo, notese la inmensa diferenzia  que entre las dos existe. ¿Y qué nos revela la Historia respecto a estas dos razas de jente?… que mientras los suizos lograron hace ya siglos su independenzia nazional, i la han sostenido contra fuerzas incomparablemente más numerosas, los Hindús se han dejado dominar por el primer invasor que se les ha presentado…

Y más abajo pontifica: “En la clase ínfima de idiotas, la zircunferenzia horizontal de la cabeza es de 12 a 14 pulgadas, cuando la cabeza regular de un adulto tiene de zircunferenzia unas 22 pulgadas. En aquellos idiotas la distancia desde la naríz por enzima de la cabeza hasta el extremo oczipital es de 8 a 9 pulgadas, la de la cabeza bien desarrollada es de 14…”

Siento no poder ofrecer al curioso lector las medidas de la cabeza de Joaquín Torra o las de Mas, Puchemont o Junqueras para comprobar la doctrina del ilustre científico catalán.

 

El 11 de setiembre de 1923, dos días antes del nombramiento de Primo de Rivera por Alfonso XIII, con ocasión de la Diada de ese año, se intenta una Triple Alianza entre las fuerzas nacionalistas de Galicia, Vascongadas y Cataluña. En el plano de las lenguas regionales todas se muestran de acuerdo, aunque Castelao explica que hay diferencias sustanciales entre ambas pretendidas “naciones”. Habría tres hechos diferenciales: Cataluña era un feito basado na vontade. Euskadi a memoria, o meior reaitivo das aicións reivindicadotas, y Galicia en la intelixencia  e imaxinación.

Castelao también puntualiza: “Cataluña representa, pola sua industria progresiva, a sua potencialidade económica e seu nivel de vida social tanto como o resto da Hespaña e, ademais, ten una cibdade populosa, meirande que Madrid, portador abrouxador das aspiracions catalanas”. Por el contrario, Galicia, “ e un pais precapitalista, povoado por traballadores que viven d-un misero xornal, que elos mesmos sacan da terra ou do mar; sen industrias d-abondo para absorber o escedente de povoacion labrega e mariñeira; c-un  paro forzoso e c-un déficit pecuniario constante, que se resolve pacíficamente por meido da emigración”.

En julio de 1932, por iniciativa de Unió Democrática de Catalunya, fuerzas nacionalistas catalanas homenajean a los diputados galleguistas Castelao y Otero Pedrayo en Barcelona.

Como continuación de la fallida Triple Alianza de 1923, el 25 de julio de 1933 Castelao inspira en Santiago la formación de Galeusca.  Cuando muere el golpista Maciá Castelao y el Partido Galeguista promueven un homenaje al traidor contra la República al que califican de “apostolo de Catalunya”. El día de los santos inocentes de ese mismo año de 1933, Castelao escribe un luctuoso panfleto en A Nosa Terra, órgano del Paritdo Galeguista, bajo el título de Catalunya na morte do libertador en el que glosa al felón golpista y afirma, entre otras cosas, que “Catalunya e unha verdadeira potencia material e espiritual. Por eso, pese a quen pese, Caltalunya sera sempre ela, non sera parte de nieguen, senon que sera, por saber ser diferente,  unida e persoalidade existente. Catalunya merece ter homes da estirpe de Maciá. Cada pobo ten o que merece ter” .

Con ocasión del famoso pre republicano Pacto de San Sebastián, Castelao pondría a caer de un burro a su paisano y colega Casares Quiroga tanto por su escasa contundencia galleguista cuanto por no apoyar a los catalanistas: ”Casares non planteou  o problema galego nin se sumou aos catalans. Contase eso si, que pideu para Galiza os mesmos directos que lle fousen outorgados  a Catalunya; pero frenteros catalans, para dificultarlles, tal vez, a sua mision, e conformandose co sentir centralista da maoria.”

Pero volvamos al racismo como elemento básico de nuestros nacionalismos periféricos.

El integrismo clerical racista xenófobo del orate señorito Sabino Arana, fundador del PNV, es bien conocido. Si su hermano Luis Arana probablemente fue el que primero concibió inspirado por los jesuitas catalanes el concepto de nacionalismo vasco, luego Sabino identificaría, mediante la festividad del Aberri Eguna, a su inventada patria vasca con la figura de Cristo. Ambos celebraban su resurrección el mismo día. El nacionalismo vasco, como el catalán o el gallego, matices aparte, se basa en la manipulación de falsedades históricas aprovechables a la caza de privilegios por déspotas, oligarcas, pícaros, cleptócratas y trinca presupuestos varios.

Sabino, un señorito rural medio arruinado, no quiere aceptar lo que considera degradación de su raza por el contacto con la peste española. Así, el maketo que todo lo invade es el enemigo del vasco, con independencia de su propia clase social, pues “nos aborrecen a muerte y no han de parar hasta extinguir nuestra raza”. La degradación vasca se debe a la mezcla racial, al contagio con los españoles.  “La raza maketa es vil, rastrera, servil y fementida”.

El liberalismo es “hijo de Satanás”. La raza vasca no es que ya fuese superior sino que estaba vinculada de modo indisoluble y metafísico al sagrado catolicismo que hay que preservar: “Bizcaya será católica apostólica romana en todas las manifestaciones de su vida interna y en sus relaciones con los demás pueblos”.

El sistema político vasco se debe establecer con principios tales como conformidad con lo dispuesto por la Iglesia Católica a la que el elemento civil pedirá la oportuna venia. Represión de todo lo que atente contra ella. Prohibición de otros cultos.  Sin olvidar, como Sabino explica en su artículo La pureza de la raza, la limpieza étnica, o nuevo estatuto de pureza de sangre.

La pura raza vasca también se marida con el vascuence, lengua ajena a las frivolidades y tentaciones latinas, que, según el erudito vasco Padre Astarloa, es la propia de Dios antes del diluvio universal. No obstante, para los secuaces actuales de Sabino, aparcada su lucrativa ETA en los cuarteles de invierno en espera de nuevas heroicas hazañas, lo de la raza significa más bien mayor cupo y creciente saqueo de maketos y la oportunidad de ampliar con la vecina Navarra su Lebensraum o espacio vital nazi. Y para lograrlo no importa chantajear a un maketo turbio, tan poco “varonil” y descreído como Mariano si resulta oportuno cómplice necesario vendepatrias y con eso nos sacan las mantecas a los odiados españoles que tal personaje había jurado defender.

Si el amable lector ha llegado a este punto acaso se dirá, los nacionalistas vascos y catalanes sin duda son racistas, integristas, pero que, como dice Núñez Feijóo, nosotros los gallegos somos un ejemplo de nacionalismo fino, educado amén de filantrópico. Alfredo Brañas ya explicaba la razón última del nacionalismo galleguista, regionalismo en su jerga: Galicia para los gallegos. Un coto de caza caciquil lejos de los malvados españoles que nos puedan disputar el dulce mangoneo y la lucrativa comodidad de la poltrona.

Pero quizás sea en la obra de Vicente Risco donde más claro podamos encontrar las peculiaridades del racismo galleguista. Aquí la pura raza aria de colegas vascones y catalanes se convierte en impostado celtismo. Risco nos lo explica muy puesto en razón con gran clarividencia y singular desparpajo: “Ora, na nacionalidade galega sinifica a superioridade indiscutibel da nosa Raza sobre das razas morenas euroafricanas de Iberia, e pol-o tanto, a inxusticia de que sexamos domeñados e gobernados por iles… que somos eiqui un pobo aparte, que as tradicios hespañolas das grorias de Castela, do Arabismo, do Século d ‘ Ouro, da Misteca, non son nosas, ni estan no noso ser, ni-nos podemos encariñar co’elas… sinifica o noso dereito a autonomia politica y a asoluta independencia no que toca a cultura.

De este breve florilegio se deduce que apenas existen importantes hechos diferenciales en lo ideológico entre los respectivos nacionalismos periféricos.

Conquista de su Lebensraum o espacio vital basado en el pilla pilla de grandes y crecientes presupuestos, porque bien saben que sin constante riego de dinero público su tinglado no se sostendría por falta de suficiente apoyo social.

Sectarismo, supremacismo, racismo, xenofobia más o menos virulenta, integrismo teocrático, imposición de la lengua regional, caciquismo, corrupción, busca de privilegios políticos y económicos,  antiliberalismo… son lacras comunes a todos ellos.

Se comprende que sean las oligarquías locales, los conservadores de mayor carcundia y la Iglesia periférica, quienes más pugnen por el plurilingüísmo con supremacía obligatoria de la lengua autóctona y teman las sociedades abiertas.  Pero lo que resulta incomprensible es el apoyo a las oligarquías regionales ventajistas y su lacra de nacionalismo, “normalización” lingüística incluida, de la supuesta izquierda española, ahora también de los sindicatos oficialistas. Unas zurdas renegadas, mercenarias, corrompidas, que más que españolas cabría calificar de sorosianas.

La para muchos injusta fama de Castelao, un personaje que se llamaba Alfonso Rodríguez y no tanto Daniel Castelao, se debe paradójicamente a los complejos de la carcundia gallega abanderada por el PP de, que no en, Galicia. Luego, donde hay mito que se quiten Razón ni argumentos. El glosar a Castelao por parte del actual caciquismo autonómico enmucetado es una forma de intentar tapar las propias vergüenzas y su mala conciencia.

Aquí, también, aunque ya los próceres galleguistas no suelen acudir a soflamas racistas, sigue patente y cada vez más agudizado el problema de establecer con cargo a los impuestos de todos los españoles los supuestos derechos de las lenguas por encima de los de sus hablantes. La “normalización lingüística que, en consecuencia, considera a los hispanohablantes gallegos o ciudadanos españoles que viven en Galicia como “anormales”. La imposición del gallego sacramental en la administración pública y la cultura subvencionada como viático para acceder a la galleguidad: Para ser buen súbdito de pro, como corresponde a una bandera única, la que ondea solitaria en la sede oficial de la Xunta en San Caetano.

Así estamos. Lamentablemente el racismo criminal del flamante jayán de popa del nacionalismo catalán es antiguo, canalla, pero sumamente peligroso para la nación española y los derechos civiles de los ciudadanos. No podemos ignorar que la Nación y la Libertad están gravemente amenazadas en España.

Para acabar, que ya es hora, cabe recordar una frase de Alejo Carpentier tomada de El siglo de las luces: “Cuidémonos de las palabras hermosas, de los mundos mejores creados por las palabras. Nuestra época sucumbe por un exceso de palabras. No hay más tierra prometida que la que el hombre puede encontrar en sí mismo. Y al decir esto pensaba Esteban en Ogé que tan menudo citaba una frase de su maestro Martínez de Pascually: el ser humano sólo podrá ser iluminado mediante el desarrollo de las facultades divinas dormidas en él por el predominio de la materia.”

 

El libro. Un artefacto subversivo

Leer, por lo pronto, es una actividad posterior a la de escribir: más resignada, más civil, más intelectual” (J. L. Borges, 1935)

 

Hoy se celebra en España el día del libro. En Cáceres coincide con la festividad de San Jorge, su patrono. Pero la elección precisamente del 23 de abril en homenaje al libro se debe a la conmemoración del fallecimiento de Cervantes. En esa misma fecha de 1616 aunque con diez días de diferencia, correspondientes a la existente entre los calendarios gregoriano y juliano, fallecieron dos grandes maestros de la literatura universal, Miguel de Cervantes y William Shakespeare.

Resulta curioso o paradójico pero, pese a lo que pudiera parecer, la figura de Cervantes no deja de ser equívoca y el conocimiento de su genial obra por desgracia demasiado superficial entre el gran público, cuando su poder educativo es extraordinario y especialmente necesario en los actuales momentos de crisis. Situaciones en las que es preciso preguntarse de modo acuciante cuál es el sentido de la vida y qué valores tanto a escala individual como social y política debemos adoptar para poder salir con bien e incluso crecidos de ellas.  Y los grandes maestros tienen respuestas y nos las muestran. Actúan como lo cuásares iluminándonos desde la remota oscuridad del tiempo y por muy nublado que esté nuestro firmamento gallego nunca deberíamos desdeñar su mensaje humanístico.

Los paralelismos entre ambos genios español e inglés no finalizan con la simple anécdota de la fecha de su muerte.  Cervantes entrega su cuerpo a la Orden Tercera tras días antes de su muerte imitando a la figura arquetípica de Don Quijote. Ambos la criatura y su autor mueren de acuerdo a la ortodoxia. No sin antes proclamar la fe en Dulcinea, su Dama, y el universo de valores metafísicos que ella representa para el caballero. En La Tempestad se hallan influencias españolas: la Historia de Nicephoro y Dardano, incluida en Las Noches de invierno, (Madrid 1609) por Antonio de Eslava. También la de una relación española en América, surgida hacia 1526, la de Sebastián Hurtado un capitán español de cuya mujer, Lucía Miranda se enamoró un cacique de la región del Paraná, del primer establecimiento español del Río de la Plata.

En el final de La Tempestad, Próspero, ¿trasunto de Shakespeare?, se despide de la magia y de la vida de un modo que recuerda el propio final de Don Quijote y de Cervantes.

No sería la primera vez que el autor inglés se “inspirase” en un texto español. La Fierecilla domada se asemeja mucho a un famoso apólogo de la colección el Libro del Conde Lucanor: El titulado De lo que aconteció a un mancebo que casó con una mujer muy fuerte y muy brava.

Si para cierta tradición erudita anglosajona Sir Francis Bacón sería el verdadero autor de  obras shakesperianas como la citada, no faltan profesores como el doctor Alfred Von Weber Ebenhoff, de Viena, que alientan otras audaces polémicas relacionadas con el genio español. Basándose en los diferentes sistemas ya aplicados a las obras de Shakespeare, Von Weber empezó a analizar las obras de Cervantes. En el curso de sus investigaciones descubrió una prueba material desconcertante: la primera traducción inglesa de Shelton, presenta correcciones a mano del propio Bacon. ¿Acaso esa versión inglesa era el original  de la novela y Cervantes habría publicado una versión en español?

¿Invención, casualidad? Sea como fuere ahí está El Quijote como obra universal, genial, un faro para la Humanidad lúcida sensible y doliente.

Y para los que, más víctimas que usuarios conscientes de los actuales adelantos tecnológicos electrónicos, ignoran qué cosa sea esa del libro pinchando aquí podrá encontrar un didáctico vídeo su explicación.

Otros comentarios

Conferencia: El pensamiento político de Cervantes

Entrevista en la radio sobre Misterios ocultos de El Quijote

Entrevista en PD sobre Misterios ocultos de El Quijote

Conferencia en la Real Academia de Medicina

 

 

CONVOCATORIAS. Editorial Lautana

El próximo martes y trece, Editorial Lautana convoca una reunión de los autores de libros recién editados para charlar sobre temas literarios, expresión artística y firmar obras.

Será en la sede de la Fundación ONCE, Cantón grande 3, La Coruña, a partir de las ocho de la tarde.

La entrada es libre.

Participarán en el encuentro:

María Suárez

Ronsel Pan

Jorge Borrajo

David Sande

Juan Mariñas

… y un servidor de ustedes

 

 

 

 

Agradecimientos por una grata velada literaria y cultural

Deseo agradecer al público presente ayer en el acto de presentación de mi último libro Buda, Parsifal y el Grial, editado por Lautana.

También dedicar unas líneas para agradecer a la Librería Arenas de La Coruña su amable invitación para hablar del libro en un ambiente grato y de tan gran tradición literaria en la ciudad de La Coruña.

Hospitalidad que ya manifestó con anterioridad con ocasión de la presentación de otro anterior libro, Los Misterios ocultos de El Quijote, objeto de otros anteriores comentarios y entrevistas.

El acto se celebró ayer miércoles siete de marzo de 2018 en el salón dedicado a estas ocasiones de la librería en su sede del Cantón coruñés.

Fue presentado por el abogado Francisco Fernánez Tarrío y por el editor Juan Mariñas.

Tras una breve explicación acerca de algunos aspectos principales del texto se abrió un animado coloquio y se procedió a la clásica firma de libros.

Mi gratitud a Fran y a Juan, los dos caballeros del Grial que tuve el honor de que me presentaran, a la Librería Arenas y a sus representantes, y, en especial, al sensible y numeroso público asistente por haber hecho posible una velada tan grata de homenaje a los valores metafísicos, espirituales, simbólicos heterodoxos, de uno de los mitos más esclarecedores de la Humanidad como es el del grial. Un mito que posee una íntima relación con otras tradiciones espirituales de Oriente y con la Filosofía de Schopenhauer.

Las fotos que ilustran esta entrada son cortesía de doña Belén Iglesias y don Marcial Ortíz, respectivamente.

 

Entrevista en El Ideal gallego, pinchad aquí.

 

 

Sobre el libro del grial, Parsifal y el budismo

El libro Buda, Parsifal y el Grial no es otro socorrido alimenticio “corta y pega” sobre un tema ya muy trillado como es el del grial y toda su mitología o leyenda, del que apenas parece que quede algo nuevo o interesante por decir.  En realidad, dentro una civilización como la actual que parece haber perdido el sentido metafísico de la existencia, ¿qué nos importa a los ciudadanos de hoy ciertas leyendas viejas de tiempos tan lejanos en nuestra comprensión y forma de entender la vida?

De un tiempo remoto en que si había una gran ferocidad cotidiana no era menos que existían damas y caballeros unidos por el Amor y el Honor.

Creo que es evidencia de razón para cualquier persona lúcida que no se resigne a la actual devastación estética, humanista y metafísica de la sociedad occidental reconocer que nos encontramos en un momento muy grave para la humanidad. Muchos valores tradicionales, en el mejor sentido del término, es decir de opuesto tanto a lo novedoso como a lo reaccionario, no son sólo discutidos sino también frívolamente destruidos. Es preciso acomodarse mal que bien a leyes chapuceras sino directamente inicuas. A la inestabilidad financiera producto de la actual subversión por la que resulta hegemónica con gran poder de devastación en vez de ser instrumental para potenciar la vida, el progreso y la convivencia. A la mediocridad social que prima la cantidad sobre la calidad, a la masa sobre la aristocracia del mérito y la virtud.

Pero es preciso tener en cuenta que a la desesperación espiritual nunca debemos acomodarnos. A reencontrar la razón de vivir en un mundo muy tecnificado, al servicio de intereses hegemónicos  del Capital, a veces tan opuestos a los del humanismo. Como ya decía en su momento, con tanta agudeza simbólica y desarraigo existencial, el poeta y académico Dámaso Alonso,

“Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres…. Y paso muchas horas preguntándole a Dios, preguntándole porqué se pudre lentamente mi alma”.

Es por eso que nos encontramos en un momento especialmente oportuno para buscar el grial. Nuestro grial. La sugestiva y heterodoxa saga del grial, con su cumbre estética en el Parsifal de Wagner nos plantea muchos interrogantes pero también nos ofrece muchas pistas y pautas para intentar su hallazgo.  Un encuentro que partiendo de mitos y leyendas tiene como escenario la Metafísica y la Música. Es curioso, así como muy revelador del valor universal de la Cultura, cómo existen profundas analogías simbólicas y metafísicas entre aspectos de la saga occidental del grial y de ciertas tradiciones budistas.  Y cómo la música, como ya indicaba el mito de Orfeo nos puede ayudar de modo muy práctico en esta búsqueda del universo del grial.

Decían los neoplatónicos que la Belleza es el resplandor de la Verdad. Hablar de Parsifal y de la saga del grial también supone inquirir acerca del propio sentido que ha de darse al arte, y de la relación de éste con nosotros mismos. Por ejemplo, Kandisky, al igual que antes Wagner, también consideraba que había llegado el tiempo de renovar la sociedad europea comenzando una nueva época espiritual cuya fuerza motriz fuese el arte. Una vocación siempre en parte fracasada y en parte renovada a lo largo de la Historia. Para el ciudadano medio occidental actual, cada vez más distraído y desinformado por los “media” para mayor gusto y satisfacción de un Sistema que le cosifica y embrutece, muchos de los temas estéticos y metafísicos, incluidos los símbolos, carecen ya de sentido.  Pero por su propio bien no estaría de más que intentara afinar su propio diapasón para poder vibrar en resonancia con las notas más elevadas del majestuoso teclado cósmico en el que habitamos consciente o inconscientemente. Al menos, como diría un budista zen, para ser conscientes de nuestra inconsciencia.

Pero el arte comprendido al modo tradicional vendría a ser objetivo. Su belleza estaría en la propia obra más que en la comprensión del espectador que pudiera no estar suficientemente capacitado para reconocerla. El verdadero arte vendría a satisfacer necesidades reales. Es decir, estaría destinado a ayudar al hombre a acercarse al Conocimiento. Con sus posibilidades de expresión es capaz de superar las de los límites del lenguaje común.

El mundo del grial es todo un universo simbólico que abarca muchos y diferentes campos del conocimiento. Forma parte de la antropología, la estética, la literatura, del arte, de la filosofía, de las tradiciones iniciáticas y esotéricas, de la música… del ideal caballeresco.

En tanto que universo es casi imposible abordarlo en su integridad, pero sí contribuir a mover las emociones.

Entre ellas la de su búsqueda, que en realidad no deja de ser la del propio encuentro con nuestro ser interior, el verdadero Yo. La búsqueda (queste) o demanda del grial puede considerarse simbólicamente semejante a la de la Palabra perdida de otras tradiciones esotéricas o iniciáticas.

O la relación de la sexualidad con el desenvolvimiento espiritual.  Las diferencias entre la actitud de Parsifal hacia Kundry con las de las parejas de la tradición tántrica no solo oriental sino también occidental.

En el libro tras repasar algunas de las principales ideas clave para comprender mejor el mito, extraídas de sus diferentes versiones o tradiciones, se estudia su influencia en la Música, el Parsifal de Wagner así como ciertos aspectos filosóficos y metafísicos del conocimiento.

Sin olvidar algo muy importante en toda Tradición universal o verdadera: establecer o mejor dicho recrear un cierto puente espiritual, cultural, estético y simbólico entre Occidente y Oriente. Revisar y comprender mejor las relaciones conceptuales, estéticas e incluso metodológicas, de antiguas enseñanzas de Gautama con la filosofía de la Voluntad, trasmitida en España por el neoplatonismo y la cábala, de la que el filósofo e hispanista alemán Schopenhauer es una de sus figuras modernas más señeras. Relaciones tanto con el budismo Hinayana o primitivo, como en el budismo Mahayana o gran vehículo con su variante zen y el Vajrayana o budismo tántrico.

 

La Cultura tiene un fin práctico que supera a la mera erudición. Antonio Machado solía decir que el fin de la Cultura no era otro que el de hacer despertar las almas dormidas y convertirlas en capaces de espiritualidad.

Así, pues, creo que es necesario iniciar nuestra propia búsqueda del grial, de ese Uno que supera nuestra finitud y dualidad para mejorar nuestras vidas y satisfacer nuestras necesidades espirituales, intelectuales y estéticas más profundas. El símbolo mueve emociones, el arte nos conmueve, nos mueve hacia.

Todo logro verdadero o auténtico requiere un cierto esfuerzo. Sin embargo, confío en contribuir a ayudar con este libro a tal búsqueda personal, ofreciendo algunas pistas a seguir.

Este libro sobre el grial viene a resumir algunos de los hallazgos y peripecias de mi propia búsqueda del grial, en la medida que estos puedan ser expresables. Es un itinerario personal que recorre paisajes exteriores legendarios emblemáticos pero también algunas indicaciones en cuanto que sean transmisibles a otros, de mis propias peripecias, reflexiones y meditaciones sobre este apasionante mito, tan iluminador y revelador de nuestra misma naturaleza humana.

 

La cuestión metafísica del grial es la de qué significa la totalidad de nuestra vida, qué fines tiene, qué felicidad nos cabe esperar. Gran parte de los importantes éxitos de los últimos siglos no son precisamente los del mejor conocimiento del hombre interior, que si es sensible, junto a sus logros materiales o tecnológicos se siente también pobre, vacío, como extrañamente deshabitado.  Preso o instrumento de un sistema de cultura impersonal, volcado en lo externo, descuidada la vida interior, de lo numinoso, de lo sagrado, del conocimiento del alma.

En esta búsqueda el símbolo del grial nos puede ser muy esclarecedor, muy revelador, muy útil.  En efecto, tales son las conocidas preguntas del grial: la que Parsifal no se atreve o no se le ocurre hacer en su primera visita al templo del grial, lo que le costará su expulsión del recinto sagrado, y el consiguiente fracaso en la curación y el rescate de Amfortas, el Rey malherido y su Orden o Hermandad de caballeros del Grial.

O las preguntas que hace el mismo grial a cualquiera de los caballeros que lo buscan. Acaso las mismas preguntas que se encuentran en el origen de la trayectoria de búsqueda espiritual de Gautama, el Buda. Un gran sabio que entendía que “No es el traje, ni el nacimiento lo que hacen un brahmán: son solamente sus méritos propios”. La misma concepción del ideal caballeresco que la de nuestro Raimundo Lulio. El caballero, y la Caballería como institución, no son cosa de linaje sino de virtud. ¿Cuál es la razón de nuestro sufrimiento? O, ¿Por qué sufre Amfortas?

 

La presentación del libro será el próximo miércoles 7 de marzo a partir de las ocho de la tarde en la librería Arenas de La Coruña.

Intervendrán en el acto Francisco Fernández Tarrío, abogado y estudioso comprometido con la cultura y la sociedad españolas y Juan Mariñas, escritor y editor.

La entrada es libre.

 

 

 

 

 

CONVOCATORIAS: Presentación de libro

En la tarde de hoy jueves 21 de febrero de 2018, a partir de las siete y media y en el salón de actos de El Sporting Club Casino, calle Real, 83, La Coruña, se presentará el libro de David Sande, Nam el rey.

Intervendrán D. Chero Celemín, D. Juan José Medín y D. Juan Mariñas.  La entrada es libre.

 

El Albatros (Homenaje a Baudelaire)

Carlos Baudelaire, el “Dante del bulevar” como lo llamaba Anthero de Quintal, el maltratado poeta sufriente del que Víctor Hugo decía que “había creado un estremecimiento nuevo” es autor de un bello poema confesión de resonancias metafísicas, incluido con el número dos en sus famosísimas “Las Flores del Mal”.

Un estremecimiento acaso no tan nuevo pues no es sino el que resulta de la meditación sobre la condición humana, sobre el misterio del hombre que no es ni bestia ni ángel sino una combinación insatisfactoria y frustrante de ambos para muchos hombres que sufren. Y que padece una incomprensión metafísica, como ser de luz arrojado entre tinieblas.

 

Muchos años después de que se hubiera cumplido su famoso verso, ¡Oh Muerte, capitán, es tiempo ya levemos! Su traductora al español, Nydia Lamarque, cuenta su experiencia durante la visita a la tumba de Baudelaire en Montparnasse. Una tumba entonces anónima, sin inscripciones salvo una medio borrada de su padrastro, el general Aupick, mostrada a la traductora y admiradora por un guardián del cementerio.  Ante las protestas de ésta por el estado de la tumba, lo que entendía grave desconsideración a la memoria del poeta, su improvisado cicerone le replicó: “No importa, todo el mundo lo ama”.

A continuación la versión española del precioso poema citado de Baudelaire “realizada con reverente amor”, por Nydia Lamarque.

(Obras completas, Editorial Aguilar, página 110).

 

EL ALBATROS

Por divertirse, a veces, suelen los marineros

Cazar albatros, grandes pájaros de los mares

Que siguen, de su viaje lánguidos compañeros,

Al barco en los acerbos abismos de los mares

 

Pero sobre las tablas apenas los arrojan,

Esos reyes del cielo, torpes y avergonzados,

Sus grandes alas blancas míseramente aflojan,

Y las dejan cual remos caer sus costados.

 

¡Qué zurdo es y que débil ese viajero alado!

¡Él, antes tan hermoso, qué cómico en el suelo!

¡Con una pipa uno el pico le ha quemado,

Remeda el otro, renqueando, del inválido el vuelo!

 

El Poeta es como ese príncipe del nublado

Que puede huir las flechas y el rayo frecuentar;

En el suelo, entre ataques y mofas desterrado,

Sus alas de gigante le impiden caminar.

 

 

Buda, Parsifal y el Grial

Con el título de Buda, Parsifal y el Grial acaba de salir de imprenta editado por la Editorial Lautana mi último libro dedicado a la música, la saga del grial, el Parsifal wagneriano, la filosofía de Schopenhauer y su relación con el budismo, en especial con el tántrico y la sexualidad sagrada.  Se trata de una visión original, dentro de lo que cabe, de aspectos muy interesantes de la Cultura, tanto en Oriente como en Occidente.

Hermann Hesse, en su famoso discurso de recepción del Premio Nobel explicaba que “En lo espiritual no me siento inválido, sino unido a todos ustedes por una idea fundamental, la misma idea en la que se apoya la Institución Nobel: la del carácter supranacional, la del internacionalismo del espíritu, y el consiguiente deber de que no sirva a la guerra y a la destrucción, sino a la paz y al entendimiento entre los pueblos.

Sin embargo, no es de ninguna manera el que se anule lo nacional para dar así paso a una Humanidad espiritualmente uniforme; no, no; de ningún modo. ¡Viva la diversidad, vivan las diferencias y los matices en nuestra tierra bienanamada! ¿No es maravilloso que haya tantas razas y tantos pueblos, tantas lenguas, tantas formas de pensar y de concebir el mundo? Si yo odio y soy enemigo irreconciliable de la guerra, de las conquistas y de las depredaciones, se debe, entre otras razones, a que estas fuerzas tenebrosas exigen tan crueles holocaustos de lo que en la cultura humana hay de incorporaciones históricas, de individualización elevada, de fecunda diferenciación. Rotundamente me opongo a los grands simplificateurs, y me proclamo partidario ferviente de la calidad, de lo refinado”.

Claro que el mismo autor sostenía que “En un principio fue el  mito. Así como el gran Dios inspiraba las almas de los indios, griegos y germanos, anhelantes de expresión, vuelve también a inspirar el alma del niño”.

El mito es una manifestación espiritual que debe ir dirigida a impresionar al alma e inspirar la conducta. Uno de los mitos más fecundos de la Tradición de Occidente es el mito del Grial. Ha inspirado a buscadores espirituales, a caballeros y a sus damas, a artistas de distintas épocas.  Un mito que, como intuía Hesse, presentaba grandes similitudes metafísicas, simbólicas con otros muy sugestivos de la Tradición oriental que también pretenden la investigación y comprensión de lo sagrado.

A medida que el buscador espiritual se acerca al Uno, más próximos encontrará las ideas, los símbolos, el arte, la música, la metafísica de Wolfram von Eschenbach, Chretien de Troyes, Schopenhauer, Wagner o los budistas sinceros.

Especialmente curiosa y sugestiva y oportuna en los presentes tiempos de desconcierto inducido y destructivo sobre las relaciones amorosas entre hombre y mujer, ambos constituyen la Unidad tanto en Oriente como en Occidente, es la revisión de la concepción del Amor y de la sexualidad sagrada en la saga del grial, el Parsifal wagneriano y las concepciones tántricas orientales.

El breve libro recién nacido reflexiona sobre el papel de la Música como Arte sublime que abre las puertas de la percepción espiritual y pretende hallar puentes de comprensión entre tradiciones aparentemente diferentes en la idea de que las peripecias de la búsqueda del grial, son las mismas que la de nuestra identificación con el Ser.

Y en que es vital que nos respondamos con sinceridad a la vieja pregunta: ¿A quién sirves?

El libro será presentado próximamente en La Coruña, Cáceres, Madrid y Toledo.

 

Los interesados pueden dirigirse a Editorial Lautana, al siguiente correo: lautanaeditorial@gmail.com

 

“Chejovfanía” coruñesa o la aventura cultural de Lautana

El cerezo no es un árbol demasiado frecuente en Galicia aunque sin duda habría condiciones para cultivarlo.

Antón Chejov nos explicaba en una de sus obras dramáticas más conocidas cómo se talaba el jardín de los cerezos. Antes el buen Chejov había marchado en peregrinación a las antípodas del alma, al corazón de las tinieblas, del horror de la isla de Sajarín un lugar donde ninguna desgracia humana era ajena. Tanto le afectó dicho viaje iniciático al inframundo como el de otros héroes de la Tradición clásica que desde entonces Chejov fue un superviviente que dedicó lo que le quedaba de vida a enseñarnos algo más sobre ella y el hombre.

No es de extrañar el interés de España por las novedades de Rusia y una de las primeras aproximaciones españolas a la cultura y la literatura rusas se debe a la gran escritora coruñesa doña Emilia Pardo Bazán, quien comparaba a España con Rusia, “dos pueblos antiguos y a la vez jóvenes que aún ignoran adónde les empujará el porvenir, y no aciertan a poner de acuerdo la tradición con las aspiraciones”. Y explicaba muchas de las claves necesarias para comprender a los autores rusos, tanto desde el punto de vista literario cuanto de su contexto histórico, social, político e incluso paisajístico. Doña Emilia distingue el caso ruso dentro de “el fenómeno general contemporáneo, que es el renacimiento de las literaturas regionales y la reaparición de las razas postergadas o absorbidas” y nos explica que “ha de advertirse que las literaturas regionalistas son de suyo reaccionarias, restauradoras de una tradición más o menos olvidada o perdida, mientras las letras rusas se pasan de innovadoras, no tomando el pasado como ideal, sino como raíz a lo sumo”.

Doña Emilia Pardo Bazán también se ocupó de la literatura y su relación con la sociedad de su tiempo. Amiga de Galdós pero no de Clarín, son bien conocidas sus polémicas sobre el naturalismo en la novela. Contra la opinión de un San Francisco de Sales que sostenía que la mejor novela no vale nada, para la parte del pueblo ruso de entonces, sensibilizada y que sabía leer, la novela representaba una suerte de liberación amén de una forma de imaginar tiempos mejores. El intelectual como hacedor de historia, o al menos como testigo de la ferocidad cotidiana, frente a la visión actual del financiero y del comerciante como hacedores del pensar y la conducta de los nuevos siervos. Pensamiento más o menos certero frente a propaganda monda y lironda. Una variante de la famosa decadencia de Occidente. La plutocracia contra la Inteligencia libre y sin enmucetar ni doblegar.

Mas Chejov luego terminaría criticando la ideología de su antiguo amigo León Tolstoi. Asimismo, también el paradójico aristócrata campesino resultaría precozmente calado por la gran intelectual coruñesa: “El ideal social de Tolstoi no es instruir ni elevar al pobre ni siquiera suprimir el pauperismo, sino crear un estado compuesto de pobres todo él.  Aniquilar la riqueza el lujo, las artes, el refinamiento y delicadeza de las costumbres y … la limpieza corporal. Sí, el aseo y la instrucción, el lavarse y el aprender, le parecen a Tolstoi  dos graves pecados, causa de que se aíslen unos de otros los hombres.” Su ideal no es avanzar sino retroceder. Y luego remacha en su artículo sobre Resurrección: “Tolstoi reniega del intelectualismo y de la civilización y aspira a una especie de salto atrás”.

¿A que seguro que les suena?

Y es que hubo un tiempo en el que el periodismo se mostraba muy diferente al actual. No había renunciado a formar la opinión pública ni se habían producido los fracasos ni desolaciones posteriores. Había, como es el caso de Fiodor Dostoyevski, nada menos que periodistas filósofos. Pero quizás entonces la verdad tenía gentes que la amaban, buscaban y cultivaban por encima de la propaganda. Era un intento heroico de preservar las ideas sobre los intereses. Y si no ideas al menos la propia concepción del mundo.
Raros y lejanos tiempos en los que aún no existía la TV ni los actuales medios de manipulación de masas y la gente tenía más tiempo para leer y tratar de entender lo que de verdad pasaba. Menos medios tecnológicos, pero más voluntad de perfeccionarse y ser mejores. Ni el autor ni el lector habían perdido cierto sentido del honor o de la propia dignidad, del “no todo vale”.
Y en los que ciertos autores periodistas se planteaban preguntas hoy tan insólitas como estas: “si creo que ésa es la verdad ¿voy a servir a la mentira por buscar la popularidad?”
Colaborador de varias publicaciones, para poder desarrollar su labor periodística con cierta relativa independencia Dostoyevski dirigió el diario El Ciudadano. Un periódico modesto pero que alcanzó miles de suscripciones y en el que él hacía casi de todo.

Oportunamente marginados los raros Dostoyevski de turno y acaso inspirada en lo peor de las ideas de Tolstoi, la modernidad sorosiana de bienintencionados pero aturdidos “filantropófagos” consiste en un proceso de descomposición instigado por fuerzas devastadoras, y llevado a la práctica a mayor beneficio del sistema, consciente o inconscientemente, por la actual retoprogresía, facciones con y sin desodorante. Una septicemia filantrópica en la que la Literatura, aunque con menguante influencia social, aún tiene algo que aportar. Y es que Gramsci tenía razón, mucha razón, con sus teorías sobre la revolución cultural como bien saben y aplican los muñidores del globalismo y el NOM en la sombra. Y desde luego que no todo es Economía como aún sostienen mohatrera y cínicamente echacuervos, robaperas o tartufos demagogos del tipo Luis sé fuerte.

Pero, mientras el galleguismo normalizador y normalizado, enmucetado y entibado con sustanciosos presupuestos oficiales sigue su implacable tala de cerezos, aquí en La Coruña, hay otros renovados Chejov que por el contrario desde la intemperie institucional los plantan y cuidan generosa, casi heroicamente. Me refiero a la obra de Juan Mariñas y la nueva aventura de su valiente editorial Lautana, nombre combinación del de sus “otras” dos hijas.

Una pequeña editorial dedicada no a la cría y engorde orzamentario de retrovanguardias perecederas sino a intentar satisfacer la vocación de escritores devotos más de Atenea, patrona de las Artes y de la Sabiduría, que de Mercurio, el dios del Comercio. Obras, de mayor o menor perfección pero siempre logro de esa vocación artística más que del pane lucrando que alimenta los homogeneizados circuitos de los monopolios de distribución y gran consumo. Y es que Juan Mariñas ha sido lego antes que fraile y conoce lo que se cuece en esos procelosos tinglados.

Pero antes que editor, Juan Mariñas es un gran narrador como ya ha demostrado en otros anteriores relatos. Así sus novelas, En un lugar de Irlanda, Piel de salitre, Migas de pan o El olor de su silencio, o su reciente incursión en el mundo del teatro, de las que ya hemos tenido ocasión de dedicar anteriores comentarios. Sin embargo, su nuevo libro Alguien que te quiera es una colección de cuentos o relatos cortos, en la línea de un Chejov. Ya hablaremos de esta obra en otro momento. No es fácil la técnica del cuento. Sin embargo, el gran maestro ruso nos ofrecía algunas pistas sobre su propia experiencia como escritor:

La brevedad es la madre de todas las virtudes. Las descripciones de la naturaleza deben ser breves y venir muy a propósito. Apoderarse de los pequeños detalles.

El estado anímico de los personajes hay que hacerlo evidente por sus acciones. Tampoco hay que poner demasiados personajes. Escribir bien es escribir corto.

Eso es lo principal: la sencillez.

El que no quiere nada ni espera nada ni teme nada no puede ser artista.

Un cuento pude ser una instantánea sin trama argumental, apenas una situación que evoluciona un poco, pero decisivamente, hacia un clímax íntimo, después de pintarse con detalles que podrían parecer accidentales, pero desde esa concepción antinovelística puede crecer hasta ser todo el cuadro de una vida.

 

Pero ocuparse del arte no consiste solo en describir, analizar o documentar obras, sino más allá de la genialidad del artista también en tratar de explicar su origen dentro de una sociedad. Las pequeñas historias contadas por Juan Mariñas o María Suárez no forman parte desde luego de esa pandemia que ahora nos asola de septicemia filantrópica para auto-engañados progres sorosianos de diseño o abusonas feministas profesionales de género.

La aventura editorial de Lautana se inicia con un sugestivo libro de breves relatos. María Suárez es una escritora novel a la que se le nota que disfruta contando historias. Escribe, creo, con la ilusión que hace falta para compartir sueños en el papel y buscar cómplices. Así Soñando con Cala.  Cala no es la elegante flor blanca como nos aclara la autora sino la pequeña ensenada, cuya serena belleza sólo la ven los pocos que la conocen y que acoge a quien la busca para sentirse bien. Una identificación muy certera y apropiada con su propio quehacer.

María muestra devoción por el gran poeta orensano José Ángel Valente. No es extraño. Para los estudiosos o experimentadores del lenguaje, la poesía o la mística, la obra y la figura de Valente están preñadas de sugerencias. “Toda experiencia extrema del lenguaje tiende a la disolución de éste” sostenía el exiliado paisano de Prisciliano, que jubilado de su oficio ginebrino del pane lucrando, se fue a esperar la Luz suprema muy lejos de su Orense natal: al sur, en la lejana Almería.

Valente fue el estudioso del Verbo y de la respiración que nos armonizan con los ritmos ocultos del Universo, demiurgos desconocidos que hacen posible la Vida. En 1955 se fue de España “porque era todavía un lugar difícilmente respirable. Se iba uno en esa época por cuestiones de ritmo respiratorio”.

Pero Valente no volvió para afincarse en su Galicia natal porque, para nuestra desgracia, aún hoy en día siguen las cuestiones de ritmo respiratorio aludidas para su primer exilio. Al cabo, el admirado José Ángel se fue a su trastierro, que se constituyó en la escritura: “Creo, en efecto, que la escritura es la palabra propia del ausente”.

Es posible que también lo crea así María. Pero, afortunadamente, comprobamos que no está del todo ausente. Ni tampoco lo está del imaginario colectivo gallego Rosalía, personaje que bien merecería un estudio psicológico si es que aún no se ha hecho y al que la autora dedica una semblanza. Las hay de otros personajes femeninos históricos y anónimos. Desiguales, pero en todas con una preocupación por el estilo y la obra bien hecha.

No sabemos si, como a otros París, siempre nos quedará Lautana, pero, es de notar y agradecer que al menos, algunos no se rindan y lo intenten.

Resulte lo que sea, deseamos mucha suerte a Lautana, otro ejemplo de que la Cultura tiene que ver más con el Espíritu que con la abundancia de medios materiales. Más con la vocación, que con el pane lucrando.  Su éxito también sería el de todos los que entendemos la Cultura como un despertar espiritual, una necesidad vital amén de como un grato entretenimiento. Para los escritores de vocación, su obra viene a ser una necesidad, una suerte de búsqueda personal.  Una forma de comprenderse mejor a sí mismos. Y también de ayudar a sus lectores poniéndoles delante de sus espejos. Sabemos que Chejov fue muy lejos a buscarse a sí mismo. Nada menos que a la isla maldita de Sajalín. Para encontrar que “todo lo que quería era decir honradamente: ¡Echad una mirada a vuestras vidas y ved qué lamentables y desastrosas son!”

El Sajalin de Chejov está a muchos miles de kilómetros de España, pero aquí tampoco nos faltan infiernos análogos. Y aún peor, es de temer que si nadie lo remedia vayamos camino de convertir a nuestra querida Patria en un gran Sajalin con nuevas tecnologías. No hay ciudad donde todos son esclavos.

Deberíamos contemplar nuestro entorno, nuestras vidas ¿Es que no se pueden mejorar, enriquecer, gracias al Arte?

 

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