Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

CONVOCATORIAS: presentación del libro Memorias de una médium, escrito por Ángela Ghislery

Hoy jueves 26 de setiembre a las siete de la tarde en el Palacio de la Isla de la ciudad de Cáceres tendré el honor de presentar el hermoso último libro de Ángela Ghislery Memorias de una Médium.

Ruego puntualidad para poder aprovechar mejor el tiempo que Ángela pueda dedicarnos a contar sus experiencias.

En el acto está prevista la participación de los asistentes en coloquio que esperamos resulte animado por el interés de la autora y de la materia objeto del libro presentado.

 

 

Retorno a Praga (II). Praga y España

Praga y España

Se cuenta que durante una sesión de espiritismo con escritura automática en el palacio de su protectora la princesa Marie von Thurn und Taxis el poeta praguense Rainer María Rilke recibe la indicación de viajar a Toledo, situarse en un puente y ponerse a cantar. Cumplida la sugerencia así lo explica: “Jamás sabría decir cómo es esto, mi querida amiga, un lugar que está expresado en el lenguaje de los ángeles, tal como ellos se ingenian para convivir entre los hombres, pero vais a tener que fiaros de mi palabra…me he grabado en la memoria los puentes, ambos puentes…”

La hermosa España me parece ciertamente el país donde al arte le fue dado mantener su hegemonía, incluso cuando en la tormenta de los Treinta Años huía por todas partes al borde de la destrucción”

Praga y Toledo se encuentran íntimamente asociadas al mundo de la Tradición. Y no sólo por la obra poética de Rilke. Ambas fueron santuario y crisol de la cábala, la alquimia, el hermetismo, el neoplatonismo, el rosacrucismo. También en las historias legendarias del hombre de palo o del golem, formas pioneras de robot, una palabra checa, o de la moderna inteligencia artificial. En un caso obra del ingeniero e inventor Jacobo Turriani, en el otro del rabino Löw cuya tumba se encuentra en el cementerio judío.

Decía Rilke sobre la ciudad del Tajo “en la medida que la cosas tienen allí la intensidad de una aparición que comúnmente no se hace visible a diario, no hay nada como Toledo que pueda dar una representación de lo suprasensible en grado más alto.  Y posiblemente es éste el próximo peldaño que he de aprender: la realidad de los ángeles y a continuación la realidad del fantasma. …en los ángeles de los cuadros de El Greco el ángel ya no es antropomorfo como el animal en la fábula, ni tampoco el secreto signo ornamental del Estado teocrático bizantino. Su esencia es fluyente como el río que corre a través de los dos reinos, sí, lo que el agua es sobre la tierra y en la atmósfera eso es el ángel el círculo más ancho del espíritu, arroyo, rocío, abrevadero, surtidor de la anímica existencia, precipitación y ascenso. En sus cuadros el ángel sobrepasa al pájaro: para él lo decisivo no es que vuele, pues el volar está delimitado por ambas partes, es un intervalo de reposar, este ángel se alarga como algo sensible en lo suprasensible, sólo que ese alargarse es constante, paralelo, tiene su comienzo y se escapa a lo infinito…”

El vuelo hacía el infinito misterioso y desconocido de toda una época. El Uno, el Ain Soph de la Cábala, el Número pitagórico, el Monas platónico, el Mundo de la cosa en sí de Schopenhauer,… El anhelo de la antigua Praga que se atrevió a soñar a la orilla de otro río eterno…

Alquimista del emperador Carlos V sería  Cornelio Agrippa autor de La Filosofía oculta, famoso tratado renacentista de magia y ocultismo. No se sabe que tuviese éxito para engordar la debilitada hacienda imperial con oro de atanor.

Sin embargo, las preocupaciones esotéricas del rey Felipe II no distaban mucho de las de su famoso sobrino Rodolfo II de Habsburgo. El tío encargó a su embajador y hombre de confianza Benito Arias Montano, sabio polígrafo pacense, autor de la Biblia Políglota de Amberes, que le recogiera cuantos libros de arcanos y ciencias ocultas pudiese encontrar en la Europa imperial para su magna Biblioteca de El Escorial. Libros que tendrían la signatura selecta común infinito igual a cinco. El sobrino, que se hacía llamar Hermes Trismegistus Germanicus, reunió en su abigarrada Corte de Praga toda clase de heterodoxos así como astrónomos, médicos, herbolarios, espagiristas, alquimistas y científicos varios. Entre ellos grandes astrónomos como Tycho Brahe y Johannes Kepler. O su médico personal, el rosacruz Michael Maier, autor del tratado alquímico Atalanta fugiens. El propio músico Claudio Monteverdi debatiría allí con Maier para inspirarse en la creación de su ópera hoy perdida Mercurio et Marte. Karl von Liechtenstein, Thomas Hajek, Nicolás Barnaud, sir John Dee, autor de la Monas Hieroglyphica, investigador de la misteriosa lengua enoquiana, la perdida por los ángeles al que vinculan junto con su médium y colega Edwuard Kelley con el enigmático Manuscrito Voynich, personaje difícil que tuvo ciertos desencuentros con el emperador, fueron también otros de los más famosos alquimistas relacionado con la Corte de Rodolfo II en Praga.

Se cree que el benedictino alsaciano Basilius Valentinus, casi dos siglos anterior a esa época, influiría en la forma de elaborar la rica cerveza checa con las ideas expuestas en su tratado alquímico El carro triunfal del antimonio.

Es curioso que Kafka también tuviese una cierta relación aunque indirecta con España. Uno de sus tíos maternos, Alfred Löwy, el tío de Madrid como lo llamaba, fue director de la Sociedad de Ferrocarriles de Madrid a Cáceres y Portugal.

Notas

Los textos del poeta Rainer María Rilke están tomados de su Epistolario español, versión de Jaime Ferreiro en Espasa Calpe, (1976) y de las Obras escogidas, versión de José María Valverde en Plaza y Janés, (1967).

La fotografía de la catedral de san Vito, en el recinto del Castillo de Praga y la del detalle de la Torre de la Pólvora son del autor

 

 

CONVOCATORIAS. Acto liberal del Club de los Viernes en La Coruña

El Club de los Viernes organiza hoy lunes 29 de julio a partir de las ocho de la tarde en la sala Cervantes de la Librería Arenas, Cantón pequeño, La Coruña, un coloquio liberal con Francisco Fernández Tarrío, Juan Granados, Javier Santamarta y Luis Gorrochategui.

 

 

 

 

Aldana y Arias Montano. Dos figuras y una epístola

El viajero que pasea por la preciosa ciudad monumental de Cáceres tan plena de evocaciones y experiencias estéticas se encuentra en su asombrado caminar con una empinada calle paralela a los adarves llamada Cuesta de Aldana y en su altozano lo que queda de una casa palacio con el mismo nombre. El de una familia procedente de Galicia que se estableciese hace muchos siglos en Cáceres y su provincia. El recorrido por las solitarias calles de la ciudad monumental hasta la serena acrópolis en la noche, lejos de agitaciones y ruidos, es una memorable invitación a visitar otro espacio y otro tiempo. Una evocación de un mundo de belleza, casi mágico, del que ahora apenas nos quedan recuerdos.

El capitán Aldana y el polígrafo Arias Montano son dos figuras fascinantes, dos grandes extremeños universales de nuestro siglo de Oro. Algún avisado lector dirá, no exagere usted que Aldana nació en Italia en 1537. Según unos en Nápoles, según otros en Florencia donde se establecería la familia Aldana a partir de 1540, el mismo año por cierto de la publicación de la traducción del italiano que hiciera Garcilaso Inca de la Vega de Los Diálogos de Amor de León Hebreo, obra que tanta influencia tendría entre nuestros neoplatónicos del siglo de Oro. Era la época de la resurrección del Mundo Antiguo. Del Renacimiento y del Humanismo. Es la prodigiosa Florencia del Dante o de la Escuela neoplatónica de Marsilio Ficino. Cierto, pero Francisco de Aldana era hijo de extremeños. Como ya hemos visto, los Aldanas eran una importante familia, emparentada con militares y eclesiásticos, entre los que se encontraban el maestre de campo Bernardo de Aldana o el mismo San Pedro de Alcántara.

Pero estuviera donde estuviera siempre Francisco de Aldana se sintió muy extremeño y español, como puede verse en su famosa epístola a Benito Arias Montano, el gran sabio renacentista pacense de tan paradójica vida.

Cervantes lo cita en el libro VI de La Galatea, (p 315 y siguientes de la edición princeps). “La bella nimpha que surge del fuego y dice: mi nombre es Caliope, mi officio y condición es favorecer y ayudar a los divinos espíritus, cuyo loable exercicio es ocuparse en la maravillosa y (jamás como debe) alabada sciencia de la poesía…soy la que con inmortal fama, tiene conservada la memoria del conocido Petrarca. Y la que hizo baxar a los oscuros infiernos, y subir a los claros cielos al famoso Dante. Soy la que  ayudo a texer al divino Ariosto, la variada y hermosa tela que compuso. La que en esta patria vuestra, tuvo familiar amistad con el agudo Boscán, y con el famoso Garcilaso,…yo soy la que movi la pluma del celebrado Aldana.

El celebrado Aldana además de mimado por Caliope fue protegido por los Médicis en la Florencia considerada la nueva Atenas de las Artes y se desarrolló en el ambiente renacentista de la ciudad del Arno. Cultivó el neoplatonismo, el erotismo en sus distintas vertientes, también la espiritual, no demasiado ajeno al erotismo de Juan de Yepes en su magnífico Cántico inspirado en el Cantar de los Cantares. En Italia se formó en el Ejército como otros grandes de la literatura española como Garcilaso o Cervantes…

En Aldana vuelven a reunirse dos preciosas corrientes de pensamiento que habían tenido su remoto origen común en la Escuela de Alejandría de los Plotino, Proclo o Amonio de Saccas. La filosofía semítico-española de un lado y la de la nueva Atenas florentina de Marsilio Ficino y los Médicis, de otro. La obra de Aldana gira sobre dos grandes temas, sus impresiones acerca de su profesión militar y el Amor, tanto en su sentido religioso y místico, como en el erótico profano pleno de una preciosa y sugerente sensualidad al gusto italiano. Así por ejemplo una de sus más sugerentes  composiciones eróticas, el poema de Medoro y Angélica del que tomamos unos versos:

 Cuando Medor y Angélica, durmiendo

Dentro en albergue que les cupo en suerte

el dulce y largo olvido recibiendo,

juntos están con lazo estrecho y fuerte

el aire cada cual dellos bebiendo

boca con boca al otro, y se convierte

lo que sale de allí mal recibido

en alma, en vida, en gozo, en bien cumplido

Admirado la mira y dice: «¡Oh cuánto

debes, Medor, a tu ventura y suerte!»

Y más quiso decir, pero entre tanto

razón es ya que Angélica despierte,

la cual con breve y repentino salto,

viéndose así desnuda y de tal suerte,

los muslos dobla y lo mejor encubre,

y por cubrirse más, más se descubre.

Confusa al fin, halló nueva manera

que a su Medor abraza enternecida

y con la blanca mano por defuera

trabaja de quedar toda ceñida

dijo después la ninfa placentera:

«Paz y dichosa luz tengas,  mi vida»,

y él sin hablar con alegría no poca,

paz de su luz tomó dentro en la boca.

La paz tomaste, ¡Oh venturoso amante!

con dulce guerra en brazos de tu amiga,

y aquella paz, mil veces que es bastante,

nunca me fuera, en paz de mi fatiga,

triste, no porque paz mi lengua cante

(paz quieres inmortal, fiera enemiga),

mas antes, contra amor de celo armada,

huye la paz que tanto al Cielo agrada.

 

No cabe duda que la trágica muerte del capitán Aldana con solo cuarenta y un años de edad en la infausta batalla de Alcazarquivir junto con el Rey Don Sebastián de Portugal del que fuese asesor militar, privó a la Cultura española de la que hubiera sido la obra de madurez de un gran poeta. Fracasado en su intento de disuadir al rey portugués de su arriesgada aventura africana, la bisoña imprudencia real y el sentido de la caballerosidad de nuestro héroe que no quiso abandonarlo a su suerte llevaron a un calamitoso final para ambos. Aldana no sólo perdió su vida en tan luctuosa jornada sino obras tales como Tratado de amor en modo platónico o también Obra de Amor y hermosura a lo sensual. Fray Bernardo de la Cruz cuenta el desastre africano en su Crónica de Dom Sebastiao. Tras esa fecha de agosto de 1578 tan dramáticamente decisiva para Portugal donde desapareció no solo el rey sino también buena parte de la nobleza portuguesa surge el llamado sebastianismo, una especie de movimiento político literario de carácter casi mesiánico que pretendía el regreso del rey Don Sebastián para volver a revivir las glorias portuguesas. Años después, una intriga jesuítica proclamaría al que luego sería Juan IV como el rey prometido por las profecías.

Aldana fue amigo del eximio polígrafo y humanista renacentista don Benito Arias Montano, cuyo recuerdo bien merece otro texto aparte. El Montano es un personaje clave para comprender la cultura española del último tercio del siglo XVI y del comienzo de nuestro Siglo de oro, En El Entierro del Señor de Orgaz de El Greco hay un personaje, el que está situado inmediatamente a la derecha del pintor, lo que indicaría un especial afecto de éste, figura que llama la atención la mano derecha abierta del personaje que luce la cruz de Santiago en su pecho. Para Sánchez Luengo se trata del retrato de Benito Arias Montano. Se basa en el parecido más que notable de su rostro con otro existente en El Escorial en el que está claramente explicada la identidad del personaje retratado a la luz de la leyenda pintada en el mismo: “D. Benito Arias Montano incomparabilis”, sin firma, que se atribuye a Zurbarán. Don Benito, como el mismo caballero situado cerca de él y que parece señalarle en El Entierro también pertenecía a la Orden de Santiago.

El Montano es una de las figuras señeras de la cultura española y europea del siglo XVI.  Es lamentable, y probablemente estas cosas sólo ocurren en un país que trata tan mal a sus mejores hijos, que una figura tan notable por tantos aspectos como la suya apenas sea recordada. Y es quizás gracias a su biógrafo holandés Ben Rackers que no se haya difuminado o malinterpretado para siempre.

Pero el don Benito destinatario de la Epístola del capitán Aldana, es un personaje muy equívoco, que vivió una especie de doble vida:

La de persona de confianza del Rey Felipe II, consejero, embajador y bibliotecario de El Escorial, miembro de la prestigiosa Orden de Santiago, participante en Trento, y responsable del proyecto cultural más ambicioso del emperador: la edición de la Biblia Sacra o Políglota (hebrea, caldea, griega y latina) de Amberes editada por el famoso impresor Cristóbal Plantino.

Y la de miembro secreto de Familia Charitatis, los familistas del citado Plantino, grupo esotérico, místico, gnóstico, heterodoxo, que participa de valores de las tradiciones masónicas y rosacrucianas. Su Biblia Políglota a la que ambos habían dedicado tantos desvelos, y en la que el Emperador había comprometido todo su prestigio, había estado a punto de ser prohibida en Roma donde tuvo que ir a defenderla, y por esas fechas, debió conocer, probablemente en las reuniones de estudiosos y artistas en el Palacio Farnesio, a El Greco y a Luis de Castilla, de modo que probablemente contribuyó a convencer a El Greco para que viniera a España. El Montano siempre estuvo muy interesado por la pintura. Además de Toledo y el encargo de santo Domingo el Antiguo estaba El Escorial, a donde Felipe II estaba llevando diversos artistas italianos para decorar su obra arquitectónica.

Según la semblanza del cronista de El Escorial hasta su muerte, en 1591, fray Juan de la Orden de san Jerónimo:

Arias Montano era buen letrado y grande teólogo y muy visto en todo género de ciencias y lenguas hebrea y caldea, griega y latina, siríaca y arábiga, alemana, francesa y flamenca, toscana, portuguesa y castellana, y todas las sabía y entendía como si en estas naciones se hubiere criado”.

“Este doctor fue el que por mandato de el Rey don Felipe, nuestro señor, fue a Flandes a imprimir la Biblia Regia de cinco lenguas, en Amberes, por Plantino, impresor”.

“No comía más que una vez cada 24 horas y no comía carne ni pescado, sino legumbres, frutas y el caldo de la olla, ora fuere de carnero, ora fuese de aceite. Su dormir era sobre unas tablas, en las que ponía una estera y una manta de Bernia, y allí dormía. Su trato y conversación eran las de un santo, humilde, afable,..los hombres doctos procuraban su amistad, los caballeros hallaban en él cosas de edificación. Los oficiales, arquitectos y pintores y personas hábiles hallaban en él cosas que deprender”.

Tras su marcha del Escorial pasa los últimos años de su vida, felizmente enfrascado en diversos estudios sobre Historia, Medicina y Botánica en la Peña del Alajar. Rodeado de libros, grabados flamencos, instrumentos astronómicos y plantas que le enviaban sus amigos extranjeros.

La Peña del Alajar es un lugar mágico, donde el Montano escribió su Opus Mágnum, compendio del saber universal que caracterizaba a este renacentista español de talante europeo. A su muerte la Peña y todo lo que le rodeaba se fue arruinando. Se trata de un paraje del que dice (“De la varia república”, Amberes, 1590):

cuevas profundas y parajes abovedados formados por ásperos peñascos como hay en este retiro donde ahora vivo rústicamente, en parte debidos al capricho de la naturaleza y en parte como sospecho, ampliados y excavados por la mano del hombre cuando en estos lugares habitaban los sarracenos. Fundamento esta afirmación en vestigios de vajillas de barro junto con huesos humanos que, a veces vemos enterrados en estos antros”.

Según Sánchez Rodríguez: Arias Montano se enamoró de este lugar, no muy lejano de su lugar de nacimiento, Fregenal de la Sierra y buscó en estas alturas el encanto de la naturaleza, el aislamiento necesario para el cultivo del espíritu. También un refugio donde estar a salvo de las intrigas de sus enemigos.

Transformó la naturaleza más agreste en un vergel donde edificó un casa cómoda y amplia que llenó de obras de arte y libros, colecciones, curiosidades científicas. Sesenta pinturas de artistas españoles y flamencos, treinta esculturas, colecciones de monedas, piedras preciosas.

Gran aficionado a la Botánica procuró aclimatar flores y plantas importadas de los Países Bajos para embellecer su estancia, rodeada de fuentes, árboles y huertas, viñas y acequias. Un pequeño remedo de los hermosos jardines de Florencia en la sierra onubense.

Para su discípulo Pedro de Valencia, Arias Montano estaba iniciado en la verdadera piedad.

 

Una de las manifestaciones de la resurrección del mundo antiguo durante el Renacimiento italiano fue el auge de la epistolografía. Se estudiaban las epístolas de Plinio o Cicerón para ser imitadas o recreadas. Al principio en latín, luego en lengua vulgar toscana y española. Los dos temas epistolares preferidos de Aldana son el amoroso y el moral. Sin olvidar tratar otros que pudiéramos denominar de geoestrategia político-militar.

Aldana escribe a Arias Montano su epístola dedicada a La contemplación de Dios y los requisitos della en setiembre de 1577, solo unos meses antes de su trágica muerte en Alcazarquivir. En cierto modo puede considerarse una especie de testamento filosófico.

Aldana pensaba retirarse para llevar una vida contemplativa como el propio Montano, pero no al Alájar sino al monte Urgull en San Sebastián y trata de convencerle para que le acompañe.

Es bien verdad que a tan sublime cumbre

Suele impedir el venturoso vuelo

Del cuerpo la terrena pesadumbre

Pero con todo, llega al bajo suelo

La escala de Jacob, por do podemos

Al alcázar subir del alto cielo,

Que yendo allá no dudo que encontremos

Favor de más de un ángel diligente

Con quien alegre tránsito llevemos

———-

Tú, mi Montano, así tu Aldino viva

Contigo en paz dichosa esto que queda

Por consumir de vida fugitiva…

Cuando Arias Montano tuvo noticia de la trágica desaparición de su amigo escribió: “Gran pena me ha dado la muerte del capitán Aldana, y no me la ha aliviado el tener casi pasado este trago con la sospecha grande que dello tenía”.

 

A la mentalidad actual, y más aún con la creciente degeneración que supone la “posverdad” o deterioro sino progresivo abandono de los ideales o valores metafísicos bases de la civilización occidental, sorprenden personajes como Aldana o Arias Montano. Gentes de personalidad inabarcable o inclasificable, a las que el ejercicio de la contemplación mística no impide sino que potencia el emplearse con acierto en actividades políticas, sociales o estéticas de gran alcance. A las que los viajes astrales del alma a los mundos superiores, a los reinos desconocidos del espíritu, supusieron fuentes de lúcida inspiración para su vida.

Gentes con gran entendimiento y voluntad. Y gentes con honor que emplearon el español como preciosa lengua culta y sabia.

Aldana y Montano hoy son dos raros incomprendidos.

Y así nos va.

 

Alfonso De la Vega, para la Revista del Ateneo de Cáceres, noviembre de 2017.

 

 

 

 

 

 

CONVOCATORIAS: Presentación de libro en el palacio de la Isla, Cáceres

 

Esta tarde, a partir de las siete, en el salón de actos del Palacio de la Isla en Cáceres, Agustín Luceño presentará el libro de Fran Ignacio Mendoza: «Final e inicio: el nexo constante«.

El acto está organizado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Cáceres.

La entrada es libre.

 

 

 

 

 

El capitán Trueno en el Barrio de las Letras

Aunque no suelo hacerlo esta vez voy a dedicar unas líneas a la nostalgia así como al recuerdo de un ser querido. Me refiero a mi entrañable tío Antonio, fallecido hace ya varias décadas.

De niño y en mi adolescencia, hasta la muerte de mi abuela Adora, vivía en lo que hoy es conocido como el barrio madrileño de Las Letras. En él vivieron o con él estuvieron vinculados muchos de los más grandes autores de nuestro Siglo de Oro, que han dejado sus gloriosos nombres en el callejero. Entonces no era tan famoso, era más tranquilo y recoleto, dentro de lo que cabe en una gran ciudad como la capital de España. Espejo singular de un Madrid más amable, más noble y humano, hoy lamentablemente desaparecido.  Mi casa estaba en la calle del Amor de Dios, un nombre demasiado grande para una calle tan pequeña, cerca de la sede de la Real Academia de la Historia, del cine Monumental, hoy dedicado a conciertos o del cine Doré o “Palacio de las pipas” luego reconvertido en filmoteca.

Algo más lejos el Paseo del Prado, entre Cibeles y Neptuno donde iba con mi madre y mi hermana a pasear o jugar bajo la arboleda. El edificio de Las Cortes, entonces ocupado por procuradores de los tres tercios y ahora por gentes variopintas incluidas alguno que otro Rufián o ejemplar de primitivo y feroz catalanopithecus. El Ateneo, un lugar enigmático y entonces para mi con un cierto de halo misterio o de especulaciones prohibidas. La pescadería La Astorgana en la calle León cuyos nutridos mostradores eran una especie de fascinante zoo dedicado a la ictiología. Siempre me maravilló la especialización de la antigua ciudad leonesa en la comercialización de pescados y mariscos procedentes de nuestras costas gallegas. Sobre todo entonces cuando el viaje por carretera desde Madrid a La Coruña y regreso era una aventura digna del Paris Dakar.

Y la cercana plaza de Santa Ana, donde de niño a veces iba a jugar a la pelota bajo la protección de mi abuela y de un gran árbol, quizás una pseudoacacia, antes de que se hiciese el arboricida aparcamiento subterráneo desde entonces existente, y hoy con acceso trampa de multas gracias a la bruja.

La plaza era un lugar de sosiego rodeado por el bonito edificio del Hotel Vitoria, donde paraban toreros y cuadrillas con toda su impedimenta y parafernalia y se comían unos magníficos huevos nido, especialidad de la casa. O el del teatro Español, de gran tradición o el cercano de La Comedia, famoso también por otros actos no estrictamente teatrales aunque sí relacionados con la Vida y la Cultura. También estaba la pastelería Suiza. Y, no lejos, el callejón del Pozo, donde se podían comprar algunos de los mejores hojaldres de España. Los vistosos azulejos andaluces de Villa Rosa, la de famosos saraos cuando la dictablanda. O el callejón de Álvarez Gato con sus espejos inspiradores del esperpento valleinclaniano. Hoy el esperpento no los necesita curvos: se refleja perfectamente en espejos planos. Y tascas típicas como Las Bravas, que aún perdura, o La Casa de las Gambas…

Sin olvidar en la misma plaza un conjunto de librerías y editoriales de especialidades científicas, técnicas o de ensayo, hoy desaparecidas, no sé si por algún sectario premonitorio designio de la inicua ley de memoria histórica o como adaptación a los signos de los nuevos tiempos. Es decir, como logro indudable del progreso democrático y amor a la Cultura del pueblo, felizmente reconvertidas en jolgoriosas cervecerías.

Mi tío Antonio fue un personaje de gran valía, frustrada parcialmente como tantas otras por el desastre de la guerra civil. Tras la prematura muerte de mi abuelo, no pudo seguir una carrera universitaria pero su perspicacia, sensibilidad e inquietudes por los temas literarios, culturales y artísticos, seguro que superaba a la de tantos enmucetados más o menos mohatreros actuales, que han tenido otras oportunidades más que la simple aunque meritoria de ser autodidacta.

Era buen aficionado a los toros y entendía de la Fiesta. Un rito antiquísimo y lenguaje de gran belleza, colorido y precisión, al cabo. Debatía con amigos como Tip y Coll  sobre el sentido de ella y, sobre todo, cuando ocurría algún trágico percance conmovedor, hasta qué punto era legítimo poner en peligro la vida humana. Sabía mucha Gramática. Su poeta favorito era Antonio Machado. Conocía muy bien los poemas de Campos de Castilla, y he deducido luego que probablemente se identificaba además de con los valores del paisaje soriano de donde era su padre, con el propio heterónimo machadiano Juan de Mairena. En todo caso, mi tío Antonio era un hombre en el buen sentido de la palabra bueno. Mi principal recuerdo de él es el de su bondad y generosidad conmigo.

Cuando yo era niño esperaba con cierto anhelo o impaciencia la llegada de los miércoles.

Era el día en el que salía a los quioscos un nuevo cuadernillo apaisado con las aventuras del Capitán Trueno.  Todo un gran héroe que sin embargo hay que reconocer que hoy lo tendría muy difícil. Reunía todas las papeletas de lo políticamente incorrecto. Blanco, heterosexual, sin veleidades pederastas pese a la tentadora proximidad del joven Crispín. Valiente, animoso, hombre de honor, generoso, gran militar por valor e inteligencia estratégica y táctica, paladín de la Justicia, cristiano y defensor de la Cristiandad, abnegado solidario con sus compañeros y amigos, fiel enamorado de un bella princesa nórdica que se había creído hija de un pirata y que casta pero decididamente acaba correspondiéndole. Un personaje modelo que parecía sacado de la Orden de Caballería de Raimundo Lulio. Muchas de sus aventuras se desarrollaban en un mundo tópico de términos y personajes históricos muy conocidos incluso por niños pero de vaporosa definición geográfica y escasos detalles técnicos o de erudición. Su espada no era flamígera pero sí era utilizada como símbolo de Sabiduría.

Entonces no se había impuesto el tenebroso trágala del liberticida multiculturalismo y los caballeros eran caballeros pero no energúmenos del heteropatriarcado. Y las damas se identificaban con el alma y sus virtudes a cuya defensa servía el ideal caballeresco. Los salvajes eran salvajes; los tiranos, tiranos, tiranos; la morisma, la morisma; los caníbales, caníbales… A todos ellos combatía nuestro héroe sin temor a que le llamasen fascista o españolista. Y es que los tebeos entonces eran tebeos y no comics. No había ONGs creadas o financiadas por Soros o cualquier otro filantropófago conocido u oculto, que figurarían de pleno derecho entre los villanos, bellacos, tiranos y malvados a combatir por nuestro héroe. El capitán, Goliath y Crispín lo hacían a cuerpo, dando la cara. Y como buenos españoles orgullosos de serlo, de pura raza. Con perdón. Desde luego, si el Capitán Trueno hubiera tenido una calle con su nombre, la siniestra loba comunista disfrazada de dulce abuelita demócrata se la habría quitado.

Ignoro si para protegerle del revanchismo golpista progre que nos trajo la pertinaz Transición o como otra memez nacionalista más, alguno que otro sesudo investigador paniaguado sostiene que al igual que Cervantes, santa Teresa de Ávila o Colón, nuestro capitán Trueno era… ¡catalán de Gerona!

Todos los miércoles mi tío me daba puntualmente una paga para comprar cada nuevo cuadernillo apaisado que compraba y leía con avidez, con premura, apenas sin detenerme bien en los dibujos.  Y cuando estaba la cosa más interesante ¡zas! la maldita palabra: “Continuará”.

Mi abultada colección de tebeos se perdió o desapareció en una mudanza. Ahora estoy revisando algunos episodios del Capitán Trueno en versión facsímil. No es lo mismo, desde luego, pero tampoco lo es ya mi visión de muchas cosas medio siglo después.

La colección del Capitán Trueno es un conjunto de trepidantes aventuras de acción. Pero también forma parte de la literatura de los mitos. De la lucha eterna entre el Bien y el Mal. Una pugna cuya batalla principal se encuentra en nuestra propia conciencia.

Los tebeos como los de esta saga servían para ofrecer modelos de conducta, para dar pautas de actuación cuando la vida empieza a abrirse al niño y al adolescente y con ella también se empiezan a ver los conflictos que plantea y se ha de hacer frente a las primeras batallas . Más tarde he podido comprobar como la buena Literatura con sus arquetipos y sus relatos nos enseñan muchas cosas. Que detrás de las peripecias visibles de la trama existen interpretaciones más profundas. Caballeros míticos como nuestro Don Quijote o el arquero Arjuna nos dan lecciones y muestran verdades muy profundas para ilustrar nuestra conciencia.

Ellos, o en su momento y a su modo el capitán Trueno, nos hacen ver qué queremos que reine en nuestra conciencia y conducta. Si el mundo de la Dama y sus valores: la Belleza, la Justicia, el Bien o la Libertad, o el de las pasiones y deseos causantes de sufrimiento, el egoísmo o la ignorancia. Los hábitos que producen descontrol, fracaso o profunda infelicidad, o los que promueven la salud, la sabiduría, la bondad o los del alma que ha sido desahuciada de su reino por los otros y que las actuaciones del capitán Trueno le pretende devolver.

Gracias, querido tío Antonio.

 

 

Conspiraciones: El golpe continúa, la violencia avanza, pero cerrado hasta setiembre

Es evidencia de razón que la situación internacional está muy deteriorada. Y que la de España también cada vez resulta más preocupante. Los golpes de Estado vigentes están triunfando y nuestras perspectivas de convivencia y bienestar basadas en el imperio de la legalidad, se están  deteriorando hasta un punto especialmente peligroso.

Mientras Su Majestad y la Sodoma gubernamental (por aquello de que ni Lot podría encontrar a nadie justo) se van de vacaciones, el problema español cada vez resulta más preocupante. Entre otras gravísimas cuestiones: Un gobernante que actúa como un mercenario amoral que sin empacho ni pudor recibe en su despacho oficial a especuladores financieros, golpistas y chantajistas. Un magistrado juez del Supremo que ha de huir para no ser linchado por las turbas nazis catalanas pagadas con el dinero que nos roban a los españoles, vía impuestos y vía monopolios; una revuelta violenta de taxistas contra la legalidad vigente que supone un lock out  anticonstitucional que amenaza la libre circulación de personas por las principales ciudades españolas, la permanente violación impune de nuestras fronteras incluso agrediendo mediante bandas criminales organizadas y armadas a nuestros agentes de Orden Público a quienes sus mandos al parecer les impiden defenderse y cumplir sus cometidos constitucionales… pero…¡ aquí no pasa nada!

O sí: los socialistas, como entonces, los golpistas catalanes, como entonces, pero hoy ayudados por una poblada quinta columna de salvajes y gentuza importados y organizados por la plutocracia financiera globalista internacional nos están volviendo a llevar al umbral de otro peligroso 36.

Para algunos las cosas van mal porque sí. Si pueden ir mal, pues van mal y basta, sin que haya que buscar tres píes al gato. Para otros considerados como «conspiranoicos» por lo anteriores, muchos de los grandes problemas de la Humanidad se deben a las acciones de grupos extremadamente minoritarios y poderosos que son capaces de generar los acontecimientos de una agenda mundial acorde a sus intereses, aunque al coste de provocar conflictos, desastres o incluso guerras abiertas.  Es decir, una Teoría de la Conspiración más o menos certera o más o menos fantástica.

Pero los hechos son que el mercenario de la Moncloa ha sido puesto como ocupa ilegítimo por lo peor de España. Que además recibe a un sionista peligrosísimo para  que le dé instrucciones:  Todas las desgracias que nos están ocurriendo, ¿son por impericia o son premeditadas?

Vamos a recoger a continuación un curioso testimonio de uno de los grandes intelectuales españoles al que cabría incluir en este segundo grupo de «conspiranoicos».

Su testimonio es del siglo de Oro. Los enemigos denunciados por él entonces, probablemente los mismos que ahora. Cierta plutocracia globalista financiera fácilmente identificable.

Se trata del recuerdo de un personaje de gran interés y actualidad, porque la verdadera Cultura no es pasajera ni perecedera sino que permanece ya que conecta con las invariantes de la naturaleza humana.

Me refiero a Don Francisco de Quevedo y Villegas. Hidalgo de escasa fortuna, además de ingenioso autor prolífico que tocó todos los géneros literarios, fue un importante intelectual político que padeció más de un encontronazo con el Poder. Un patriota comprometido y preocupado por la deriva que iba tomando la Cosa pública en tiempos de Felipe IV.  Un rey que inspiró al principio de su reinado la ilusión de que las cosas podrían ir mejor. Pero Quevedo, como los demás, pronto se vio otra vez defraudado por la Monarquía.

Y es que, según uno de sus compiladores, “conociendo alternativamente el favor y la desgracia, en medio de una vida de contrastes hay algo que tiene unidad a lo largo de su existencia, y esto es el amor por el bienestar público, al que sacrificó su libertad, salud y reposo”.

Ahora cabe recordar aquí su lúcida visión sobre un tema de moda, el de las conspiraciones reales o supuestas. Me refiero a una breve obra maestra, un no muy conocido tratado político suyo, muy incorrecto, póstumo por haber sido secuestrado junto a otros documentos del autor cuando fuera preso en San Marcos, y al que los guardianes alabanciosos del Poder no dudarían en calificar de antisemita, término muy socorrido y facilón cuando se pretenden tapar incómodas fechorías del Poder. Se trata de La Fortuna con seso y la hora de todos.

Durante una hora, Júpiter obliga a la veleidosa Fortuna a sujetarse a la Razón, dando lugar a singulares alternativas que ponen de relieve la doblez, injusticia y sinrazón de nuestras relaciones sociales e institucionales. Todo un entramado de complicidades y despropósitos que recuerda las ideas e influencias de Erasmo.

De este modo desenmascara la hipocresía del tinglado institucional, en el que nada es lo que parece o debiera ser de acuerdo a sus fines confesados.

La obra demuestra la lucidez y erudición de su autor, su gran conocimiento de la política nacional e internacional de su época, en la que no falta una visión geopolítica o estratégica, que tanto se echa en falta entre nuestros mediocres próceres actuales. Así, por ejemplo, los equilibrios de los pequeños reinos italianos para mantenerse empleando a Su Católica Majestad contra el Rey Cristianísimo y viceversa.

No falta la visión moral: “La malicia introduce la discordia en el mundo y la astucia conserva al mundo en discordia y la disimulación hace bienquisto al que siembra la cizaña del propio que la padece”.

O la lucidez con la que constata la permanente inanidad de la Justicia en el Reino de España. El tinglado judicial como negocio de pícaros y sacamantecas: “la nota de la petición pedía dineros; el pasante pedía la pitanza de escribirla; el procurador, la de presentarla; el escribano de la cámara la de su oficio; el relator, la de su relación…” La Hora de la sinceridad explica que… “en los pleitos lo más barato es la parte contraria….más queremos una parte contraria que cinco (las propias)…cuando nosotros ganemos el pleito, el pleito nos ha perdido a nosotros… el mejor juriconsulto es la concordia…”

No parece que sea el perfil psicológico o profesional de un juez el más adecuado para acciones ejecutivas como las de los ministerios de Interior o Defensa, y aún menos en situaciones que requieren iniciativa, dinamismo y enérgica contundencia. Pero, quiero extenderme en otra visión que parece extraída no de un texto de nuestro Siglo de Oro sino de la más pura literatura mal llamada conspiranoica actual. Es la parte dedicada a la Isla de los Monopantos.

Reunión en la sinagoga de Salónica con rabíes representantes de las principales juderías. Entre ellos los Monopantos…”son hombres de cuadriplicada malicia, de perfecta hipocresía, de extremada disimulación, de tan equívoca apariencia, que todas las leyes y naciones les tienen por suyos…

Así habló Rabí Saadías:

Nosotros, primer linaje del mundo, que somos desperdicio de las edades y multitud derramada  que yace en esclavitud y vituperio congojoso, viendo arder en discordias al mundo, nos hemos juntado a prevenir advertencia desvelada en los presentes tumultos, para mejorar en la ruina de todos nuestro partido….y todo este enredo ciego y belicoso (se refiere a la promoción o financiación de guerras y rebeliones) causamos con haber tejido el socorro de cada uno en el arbitrio de su mayor contrario; porque nosotros socorremos como el que da con interés dineros al que juega y pierde, para que pierda más. No niego que los Monopantos son gariteros de la tabaola de Europa, que dan cartas y tantos, y entre lo que sacan de las barajas que meten y de luces, se quedan con todo el oro y la plata, no dejando a los jugadores sino voces y ruido, y perdición, y ansia de desquitarse a que los inducen porque su garito, que es fin de todos no tenga fin.

Ha considerado esta sinagoga que el oro y la plata son los verdaderos hijos de la tierra que hacen guerra al Cielo… el dinero es una deidad de rebozo que en ninguna parte tiene altar público y en todas tiene adoración secreta; no tiene templo particular porque se introduce en los templos. Es la riqueza una seta universal en que convienen los más espíritus del mundo, y la codicia, un heresiarca bienquisto de los discursos políticos y el conciliador de todas las diferencias de opiniones y humores…

No tenemos ni admitimos nombre de reino ni de república, ni otro que el de Monopantos: dejamos los apellidos a las repúblicas y a los reyes, y tomámosles el poder limpio de la vanidad de aquellas palabras magníficas; encaminamos nuestra pretensión a que ellos sean señores del mundo y nosotros de ellos. para fin tan de lleno de majestad no hemos hallado con quien hacer confederación igual, a pérdida y a ganancia, sino con vosotros que sois los tramposos de toda Europa. Y solamente os falta nuestra calificación para terminar de corromperlo todo, la cual os ofrecemos plenaria, en contagio y peste, por medio de una máquina infernal que contra los cristianos hemos fabricado los que estamos presentes…hemos inventado una contratriaca para encaminar al corazón los venenos, cargando sobre las virtudes y sacrificios, que se van derechos al corazón y al alma, los vicios y las abominaciones y errores, que, como vehículos, se introducen en ella. Si os determináis a esta alianza, os daremos la receta…

Dejaos gobernar por nuestro Pragas, que no dejareis de ser judíos y sabréis juntamente ser Monopantos”.    

Pero vino entonces la Hora de la Verdad, y tras las palabras de los Monopantos, uno de los dos rabíes procedentes de la sinagoga de Venecia le dijo al oído a Rabí Saadías: “la palabrita dejaos gobernar a roña sabe”.

Un Monopantos, componiendo su rapiña en palomita, dijo que convenía que el secreto fuese ciego y mudo. Y a continuación le dio a Saadías un libro: “esta prenda os damos como rehenes. ¿Cuyas son estas obras? De nuestras palabras. El autor es Nicolás Maquiavelo, que escribió el canto llano de nuestro contrapunto.

Se apartaron, tratando unos y otros entre sí de juntarse, como pedernal y eslabón, a combatirse y aporrearse hasta hacerse pedazos hasta echar chispas contra todo el mundo, para fundar la nueva seta del dinerismo, mudando el nombre de ateístas en dineranos…”

Pasada la Hora, Júpiter explica que: “He advertido que en esta Hora, que ha dado a cada uno lo que se merece, los que, por verse despreciados y pobres, eran humildes, se han desvanecido y demoniado, y los que eran reverenciados y ricos, que, por serlo, eran viciosos, tiranos, arrogantes y delincuentes, viéndose pobres y abatidos, están con arrepentimiento y retiro y piedad; de lo que se ha seguido que los que eran hombres de bien se hayan hecho pícaros y los que eran pícaros, hombres de bien. Para la satisfacción de las quejas de los mortales, que pocas veces saben lo que nos piden, basta este poco de tiempo, pues su flaqueza es tal, que el que hace mal cuando puede, le deja de hacer cuando no puede, y esto no es arrepentimiento sino dejar de ser malos a más no poder”.

Y continúa: “Todos reciban lo que repartiere la Fortuna, que sus favores o desdenes, por sí no son malos, pues, sufriendo éstos y no despreciando aquellos, son tan útiles los unos como los otros. Y aquel que recibe  y hace culpa para sí lo que para sí toma, se queje de sí propio, y no de la fortuna, que lo da con indiferencia y sin malicia. Y a ella la permitimos que se queje de los hombres que, usando mal de sus prosperidades o trabajos, la difaman y la maldicen”. 

Con su teoría sobre los judíos y los Monopantos, Quevedo parece estar hablando de cosas tan actuales como el club Bilderberg. O del CFR, Skull and Bones, Bohemian Club, los Illuminati… O de los Soros, Rockefeller, Retinger, Rothschild, Kissinger, Warburg…

Pero, ¿Por qué esa pulsión tan desordenada por tener y parecer? ¿Por qué las conspiraciones que aparentemente se perpetran contra los hombres tienen éxito? La Fortuna que ha aupado al cucañista Sánchez, ¿tiene o no tiene seso? ¿También le habrán dicho muy claro en la Moncloa: “la palabrita dejaos gobernar a roña sabe”?

La visión de Quevedo nos mueve hoy a reflexionar no solo acerca de las cuestiones políticas y sociales por lo que se ve siempre iguales en lo sustancial, sino, al cabo, sobre nosotros mismos. Desde luego existen cosas que nos rebasan, que escapan a la acción personal de los que no tenemos Poder. Pero también creo que la principal corrupción, madre de las conspiraciones, consiste en pudrir el Entendimiento. El no comprender que formamos parte de un universo de fuerzas espirituales con las que debiéramos intentar sintonizar y armonizarnos para que nos ayuden a entender, a vivir en plenitud, a ser felices.

Y Júpiter deja hacer a la aparente caprichosa Fortuna porque somos nosotros quienes debemos resolverlo, empezando cada uno por sí mismo. Como le habrán dicho: “la palabrita dejaos gobernar a roña sabe”.

Pero en la España actual los ciudadanos estamos indefensos. Pese a jueces y fuerzas de orden público que intentan cumplir con su deber constitucional, pese a todo, las instituciones nos han traicionado. ¿O, no? Aquí, nunca pasa nada y si pasa, con conspiraciones o sin ellas…¡estoy de vacaciones!

Nota: Los textos de Quevedo están tomados de la edición de las Obras Completas, tomo de Prosa, por Editorial Aguilar, con notas de doña Felicidad Buendía

Otra Nota: Pinchando Aquí pueden verse los vínculos de Pedro Sánchez con la Open Society de Soros

 

 

 

De la Feliz Gobernación o los votos muertos

                               “Dos fuentes de Sabiduría hay, el instinto natural y el juicio sobre lo conveniente, a este último se le llama Premeditación.”

                               “La Premeditación usa cuatro diccionarios. El primero para hablar con la Divinidad, diccionario falso; el segundo para hablar con el Pueblo, diccionario falso; el tercero para hablar con la Historia, diccionario falso; y el cuarto para hablar consigo misma; diccionario cerrado. Es costumbre esperar un Quinto Diccionario, verdadero y abierto, también llamado Diccionario de Aquel Día tan Debido o del Gran Juicio y su Justicia. Mas conviene saber que nunca habrá Quinto Diccionario.”

                               “De la vagina instintiva surge el Pueblo y de la Premeditada, los mandarines”.

                               “Quien se encumbra, me conoce

(Apuntes del Discurso de Cara Pocha reseñado por el noble escoliasta don Miguel Espinosa, cuya musa murió en enero pasado)

 

Aclaración previa: una variante anterior de este texto que sigue fue publicada el día 15 de mayo   de  2013. Sin embargo, se trata de un tema de perenne interés. Un reciclable. De modo que ahí va para diversión del amigo lector en una nueva versión actualizada. Todo parecido con la ficción es mera coincidencia:

 

Joaquín Belda ironizó en uno de sus famosos relatos breves sobre las mañas electorales de la época. Silvino Cordero, vota cuenta las aventuras de un personaje que votaba en todos los colegios electorales de Madrid, o al menos lo intentaba. No es que le inscribieran donde no vivía como a la excelentísima vicepresidenta del anterior gobierno socialista, hoy flamante jefa del Consejo de Estado. Silvino tenía un amigo empleado en eso de los muertos del Ayuntamiento que cuando se acercaba la fecha de las elecciones le facilitaba una lista en la que constaba el nombre y domicilio de de uno de los fallecidos más recientes en cada colegio electoral. A veces le ocurría que cuando se acercaba a la urna ya se le había adelantado otro suplente que había ocupado el lugar del muerto. Otras tenía que disimular puesto que era conocido de los interventores.

¿Y por qué hace usted eso? Le preguntaba algún conocido.

¡Toma! Por lo que se hacen casi todas las cosas en este mundo: por dos pesetas y un cigarro puro.

En la corrupta y medio desahuciada España actual es justo al revés: los electores vivos o muertos son los que convidan a los partidos políticos que cobran por cada voto recibido.

Pese al creciente déficit democrático en Europa, que no será por falta de políticos, más bien son tantos, tan voraces y tan inútiles para el logro de nada bueno para los supuestos representados a los que parasitan sin piedad ni tapujos, que cabe considerarlos como una terrible plaga, estamos otra vez de elecciones aunque el sufrido elector no puede elegir a nadie en las verdaderas fuentes de poder: las del financiero, al que hoy tras los grandes progresos del siglo XXI se encentran subordinados todos los demás.

Se ha celebrado no hace tanto el segundo centenario del nacimiento de Gogol, uno gran estudioso del alma rusa. Gogol fue un alma atormentada que sufrió mucho. Aunque también diferencias sustanciales, hoy Rusia dispone de un gran estadista y nosotros una cosecha, crianza y reserva de inútiles, y / o vendidos al oro de Soros, existen ciertos parecidos profundos entre España y Rusia. Uno de ellos es la corrupción derivada en ambos países del saqueo de las antiguas empresas públicas tras la perestroika y la “desamortización” socialista biutifullera del legado empresarial estatal del anterior Régimen español. La Pardo Bazán comparaba a España con Rusia: “dos pueblos antiguos y a la vez jóvenes que aún ignoran adónde les empujará el porvenir, y no aciertan a poner de acuerdo la tradición con las aspiraciones”.

Se considera a Gogol como el padre de la novela realista rusa. Su primera obra, “El inspector”, es la historia de una corrupción equivocada. No en el sentido moral, que todas lo son, sino en el de sobornar a destinatario equivocado. Los corruptores, los caciques locales, confunden a un pobre diablo recién llegado con el temido inspector que viene a revisar la situación desde la capital. Primero censurada, luego autorizada expresamente por el propio zar Nicolás I, su estreno en San Petesburgo constituyó un gran escándalo. No obstante, gustó mucho en Moscú, con un público diferente y más sensible al asunto criticado. Dejo al amable lector su aplicación al caso español.

Después de este gran éxito, Gogol escribió la que se considera su obra maestra “Las almas muertas” que refleja con singular humor y maestría la peculiar situación de la sociedad rusa en relación con la servidumbre. El protagonista, Chichikov, consejero de Estado, propietario viaja por motivos particulares.  Muy “particulares” aprovechando la existencia de instituciones tradicionales como los siervos y la relativa inoperancia de la administración rusa, salvo en la cuestión policial.

A Chichikov se le ocurre que puede aprovecharse del retraso con el que la administración zarista actualizaba el censo de siervos varones, “almas”, en su terminología, comprándoselas a sus antiguos propietarios. Estos se benefician al librarse de pagar la contribución que les correspondería hasta que fueran dados oficialmente de baja y el pícaro puede utilizarlos como ejército fantasma, como prenda ficticia para conseguir sus propias concesiones o proyectos ante la burocracia zarista.

 

El origen de la última gran crisis financiera internacional no andaba muy lejos de estas granjerías que nos narra magistralmente Gogol. El dinero cada vez más alejado de su papel original como medio de pago de bienes y servicios reales se convierte en un universo con vida propia, especulativo y casi ficticio. Apenas posee ya entidad física, no ya en oro o metales preciosos pero ni siquiera en papel moneda. Una mohatra. Un modo de aparentar fingida solvencia que no se posee, en la que siempre se encuentran presentes la capacidad para la picaresca más o menos delictiva de los promotores con la incompetencia de la burocracia para regular las cosas o mejor para velar por el cumplimiento de lo regulado. Concediendo que los promotores no sean los mismos gobiernos que perviertan su abundante burocracia en red delictiva.  En el llamado sistema económico, divorciado de la Moral o la Ética, ciencia madre de los primeros estudios económicos, cualquier cosa es ya mercancía, incluida la vergüenza dentro de ese sistema pretendidamente autónomo, calificado de científico porque se asimilaba al establecido por Newton en sus Principia y se basaba en postulados walrasianos. Y que ahora ha tratado de sustituir como motor a la producción por la autonomía del dinero. De un dinero ficticio, excremento del diablo como quería Papini, una nota o guarismo en una cuenta electrónica, pero una nota que, repetimos, apenas posee ya convertibilidad con algo tangible. E incluso su uso en estas formas físicas suele ir asociado a actividades non sanctas.  Doblemente emancipado de la Moral y de la realidad: paradójicamente, lo que nació con ínfulas científicas y contra escolásticas ha devenido en una especie de superstición pseudo-religiosa: la de que el carrusel de lo económico es un ente autónomo capaz de satisfacer necesidades reales e inducidas y puede crecer, una y otra vez, de modo mecánico sin tener en cuenta el segundo principio de la termodinámica, demografías, niveles de educación u organización o de recursos naturales. Pero ahora la mal llamada riqueza financiera, una forma de mohatra y picaresca, afecta a e incluso impide el desarrollo de la economía real, la que mueve la creación de bienes y servicios para la satisfacción de las verdaderas necesidades de la gente. De ese pueblo veterano y supuestamente soberano al que le dejan votar de vez en cuando siempre que no estorbe mucho las decisiones que la plutocracia internacional ha tomado ya por él.

Pese a lo ya comentado sobre las hazañas del inefable Silvino Cordero, quizás algún amable lector me critiqué que para hablar de las viejas mañas de la picaresca recurra a lejanos grandes autores rusos cuando nuestra literatura es una de las pioneras mundiales y la exportación de pícaros y sinvergüenzas podría equilibrar con ventaja nuestra lamentable balanza de pagos. En verdad, no hace falta que la odiosa y cursi niña angloparlante del ya afortunadamente fenecido Rajoy estudie inglés y repita extrañas palabrotas anglosajonas cuando todo ello está ya inventado en nuestro siglo de oro. Sub prime, hedge funds, ninjas, no son sino variantes de nuestra castiza mohatra. Y es que en el arte de la tercería, la corrupción política o el agio somos auténtica potencia mundial. Incluso el gobierno del “doctor” ZPedro va a satisfacer una vieja reivindicación de nuestra casta, la creación de las Facultades de Ciencias de la Corrupción donde elevar a científicas y dar rango académico con o sin masteres a nuestras viejas mañas y maneras, amén de enmucetar a expertos de todos los partidos dinásticos, incluyendo los más notoriamente golpistas.

Pero, ya nuestros Cervantes, Quevedo, Rojas, Mateo Alemán o Espinel eran notarios de la existencia de un ambiente social, unas criaturas y un lenguaje que tienen poco que aprender de los modernos estafadores, banqueros, auditores y caballeros de mohatra autonómicos, españoles y extranjeros. Pocas descripciones más notables y fidedignas de la España irredenta e inmutable que la que nos ofrece el maestro Cervantes en el “Rinconete y Cortadillo”. Esa sociedad hampona, con abundancia de desheredados, de segundones, de expósitos y logreros, genera trampas, ardides y engaños para vivir por medios distintos que los del trabajo.

Y qué decir de la singular taxonomía de todas estas pintorescas especies y de su jerarquía delictiva desde el novel chulo, marrajo o jorgolino hasta el jayán de popa pasando por los jaques y espadachines, antes del merecido retiro en el trono subido.

Por cierto, para preservar la famiglia algunos tronos subidos han tenido que volver a aparecer desde su retiro dorado donde disfrutan de sus logros de logreros.

En la aún más amarga de otra de las novelas ejemplares, la historia de un perro fiel e inteligente, tan inteligente que tiene el don de la Palabra, que comprende al fin que los supuestos lobos con cuya acción nos amenazan y nos agraden son los propios pastores al cuidado del rebaño. Son ellos los que nos matan y devoran ¿Con carácter fatal en este paraíso de Monipodio?

Chichikov tiene ahora muchos nombres. Se encuentra desdoblado en múltiples personalidades. Poco antes de morir, Gogol quemó una segunda parte de sus aventuras de modo que no sabemos cuál sería el final previsto por el Autor. Pero acaso el final no está escrito por el Autor sino por los personajes. Suponiendo que, como mucho nos tememos, ya no estemos todos muertos. Muertos, eso sí, votantes.

Y aún vienen más notas, se cree que algunas apócrifas, del gran Espinosa:

“Yo divido a los hombres en rebeldes y guiñosos; los primeros confían en sus obras, los segundos en sus muecas, salutaciones y respetuosidades. Yo divido a los hombres en rebeldes y provincianos, los primeros tienen un sentido universal y los segundos localista de la existencia. Yo divido a los hombres en rebeldes y aprovechados; los primeros hallan el ser bueno en la Ética, los segundos en la ocasión de colaborar con la Feliz Gobernación.  Palabras y más palabras configuran discursos como éste, parabienes y parabienes, como los que tan alabanciosamente me ofrecéis, relaciones. Ambos con intereses y negocios pergeñan una casta gobernante. Sabéis que la doctrina posee tres momentos, el fundador, el corruptor y el jurista. Mi gran premeditación consiste en no tener doctrina de modo que así puedo ser todo a la vez según convenga. Sin doctrina no hay programa y sin programa, ni incumplimientos ni reclamaciones».

«Nuestro objetivo es la permanencia, porque genera secuaces y mana entusiastas, rellenando con el bodrio el hueco entre palabras. Y es que ningún argumento engendraría Gobernación si los prosélitos no trasformaran los conceptos en bienes».

«La gobernación no puede perdurar sin intereses de ahí la necesidad de las teorías políticas. Pero la gobernación no necesita intelectos sino sumisiones, puesto que sólo el Sumo Mandarín interpreta los hechos de donde le viene el antiguo título de Comparecencia Dialéctica y Contradicción Resuelta. Quien se encumbra me conoce. He dicho. (Aplausos, gritos de entusiasmo y mil doscientos soponcios)”.

 

De Celestinas y viejas Trotaconventos

La señora o señorita Calvo ha vuelto a asombrar a propios y extraños con unas declaraciones más propias de una catequesis integrista vascocatalana o de populista consultorio de la señorita Francis que de un gobernante sabio y prudente sobre cómo follar y con quién, y de qué manera. Antes firme usted aquí en este impreso sin olvidar la póliza, el IVA o el pertinente impuesto sobre Actos jurídicos documentados.

Conviene recordar a la “lugartenienta” y demás miembros y “miembras” de este gobierno ignorante, servil, guerra civilista, protogolpista, vendepatrias y asalta tumbas, nacido de un golpe de mano oligárquico que, aunque no lo sepa por ignorancia culposa, la tradición española reconocía derechos a la mujer que los modernos recortaban. Porque, como decía Salvador de Madariaga, “el instinto de libertad es cosa que España da de sí”. También nos explicaba el antiguo ministro republicano coruñés que “si mal no recuerdo, la primera mujer que alcanzó cátedra de profesora de una Universidad europea fue doña Emilia Pardo Bazán, que en Madrid enseñó literatura comparada a principio de siglo, creo que en 1916.”   Y continuaba: “Poco después María de Maeztu iba a vindicar mi atrevido aserto sobre la igualdad académica de las mujeres en un famoso proceso contencioso contra un ministro de Instrucción Pública, que había dictado un real decreto denegando a las mujeres, por el mero hecho de serlo, el título de doctor. María que había terminado impecablemente sus exámenes y tesis, lo llevó a los tribunales, alegando que un decreto no valía contra una ley, y ganó el pleito. Pero ¿qué ley era esa que prevalecía contra un decreto del siglo XX por afirmar los derechos económicos de la mujer? Pues una de las leyes de Toro, codificadas por los Reyes Católicos en 1502 y promulgadas en 1505 por Juana la Loca, que no sería España España si una de sus leyes más sabias no hubieran sido promulgadas por una loca….»  

Una ley castellana, tierra de hombres libres y donde nació el derecho constitucional europeo con el antecedente del Fuero de Brañosera en el año 824.

«Estas leyes fueron más bien una codificación de leyes anteriores que, en lo que aquí nos concierne, venían a dar forma jurídica a la actitud liberal para con las mujeres que había prevalecido durante toda la Edad Media. Téngase en cuenta, por ejemplo, que la igualdad de derechos y la propiedad común de los bienes han regido siempre en España la relación conyugal…»   

Es decir, el principio básico de no discriminación y de igualdad ante la ley que los socialistas han destruido con leyes inicuas y sorosianas encanalladas como la de violencia de género. Hubo un tiempo en el que los socialistas pretendían justificarse a sí mismos por razones de justicia social, de defensa del trabajador y de la clase media. Sin embargo, vino la etapa de biutufulleros pignoradores del sector público, y la devastación de sectores enteros de la economía española. Y devino en instrumento de saqueadores y oligarcas. El actual PSOE de diseño se convirtió en banda de agentes mohatreros traidores a los intereses que dicen defender, cuando no en sonrientes mamporreros de la plutocracia autóctona vasca y catalana y sobre todo de la globalista internacional. Aunque hay que reconocer que se preocupan por los parados. No los olvidan: les roban con los EREs en su corral andaluz o les entregan tras destruir los derechos laborales provenientes de la época del malvado Franco cuya tumba quieren profanar a la precariedad en el empleo o a la inestabilidad de los contratos temporales. Pero ya que han renunciado a defender a los trabajadores y consumidores de la voracidad de los monopolios, se conforman con dinamitar las bases de la convivencia acogiendo toda idea disolvente o devastadora en el ámbito que les trasmiten sus amos. El colmo de la desvergüenza es mancillar la sede de la presidencia recibiendo a especuladores manchados de sangre como Soros o al racista Torra del lacito amarillo que tiene impunemente amenazados a la Nación, la Constitución y al propio Rey.

Sabotaje de la familia y de la estabilidad económica, promoción del aborto, el nazifeminismo, la inmigración incontrolada, el multiculturalismo, las invasiones islámicas, la homosexualidad, el terrorismo gramatical, ortográfico y semántico contra la lengua española, el embrutecimiento programado.  Chusma es chusma. Degradando razones y argumentos en consignas vacías y propaganda tramposa. Con la mayor idiocia intelectual probablemente mal intencionada porque es de suponer que entre tanto inepto y corrupto bien cebado habrá alguien que sepa las consecuencias últimas de sus fechorías, promover, en  resumen, todo lo que atenta contra la verdadera dignidad humana y el progreso o al menos la estabilidad de la Nación española y sus ciudadanos.

Maguer la «lugartenienta» y ex ministra socialista de la cosa esa facha de la Cultura acaso no lo sepa, nuestro siglo de Oro es uno de los momentos culturales cumbres de la Historia. Pero antes el ingenio artístico español había dado a luz grandes figuras arquetípicas sobre la condición femenina y el Amor. Así, por ejemplo, la vieja Trotaconventos o la Celestina.

Luego de dar el consentimiento a Celestina para que le haga llegar al mancebo, la bella amante Melibea juega con el ilusionado Calisto y le dice:

«La sobrada osadía de tus mensajes me ha forzado de haberte de hablar señor Calisto. Que habiendo habido de mí la pasada respuesta a tus razones, no sé qué piensas más sacar de mi amor de lo que entonces te mostré. Desvía estos vanos y locos pensamientos de ti, porque mi honra y persona estén, sin detrimento de mala sospecha, seguras. A esto fui aquí venida, a dar concierto en tu despedida a mi reposo. No quieras poner mi fama en la balanza de las lenguas maldicentes». 

Es decir, le suelta un bonito discurso sobre su honra y le pide que renuncie a  sus vanos y locos pensamientos.

Pero, cuidado, No es sí, ¡qué no te enteras!

Calisto protesta y Melibea se lo tiene que explicar: «Pues no se puede al presente más fazer, toma la firma y sello de las razones que te envié escriptas en la lengua de aquella mensajera. Limpia, señor, tus ojos. Ordena de mí a tu voluntad».

 

El arcipreste de Hita se había adelantado al bachiller Rojas y narra en El Libro del Buen Amor las peripecias de la vieja Trotaconventos.

«Yo le dix : Trotaconventos, ruégote mi amiga, que lleves esta carta ante que lo diga, e si en la respuesta no e dijere enemiga puede ser que de la fabla otro fecho se siga.

Llevó mi carta a la missa de prima, traxom buena respuesta de la fermosa rima, guardas tenie la monja más que la mi esgrima, pero de buena fila vino la buena cima…

En el nombre de Dios fui a missa de mañana, vi estar a la monja en oración: loçana alto cuello de garza, color fresco de grana: desaguisado fizo quien la mandó vestir de lana.……

oteom de unos ojos que pareccién candela. Yo sospiré por ellos, diz mi coraçon: ¡hela! Fuime para la dueña, fablome e fablela: enamoróm la monja e yo enamorela».   

En otra ocasión la Trotaconventos habló con una mora de parte del arcipreste. La mora cabeceó y «dixó amxi, amxi».

Tras la muerte de la vieja, el arcipreste se duele por las dificultades en las que le deja: «¡Ay muerte! ¡Muerta seas, muerta e malandante! ¡Matásteme mi vieja, matasses a mi antes!»  

El tiempo pasa, la vida se acaba:

«El bien que fer podierdes fazedlo luego, luego, tenet que cras morredes, ca la vida es juego».

Y el arcipreste muestra su predilección por las dueñas chicas, pese a las apariencias y al No es Sí.

«Direvos de dueñas chicas que lo avedres por juego son frías como la nieve e arden más que el fuego. Pero son frías de fuera, son en el amor ardientes: en cama, solaz, trebejo, placenteras e rientes…en la dueña pequeña yaze muy grand amor; pocas palabras cumplen al buen entendedor».   

 

Si la «lugartenienta» tuviera o tuviese dos dedos de frente, un mínimo de prudencia y apreciara la condición femenina, procuraría no decir barbaridades, incitar la falsa denuncia, al odio y la destrucción del amor y, en consecuencia, de la civilización y la sociedad.

Pero quizás entonces no sería «lugartenienta» de este gobierno populista, indigno, falaz y cainita.

 

Epílogo,

Un querido amigo me ha trasladado el borrador de nuevo modelo 69 de Hacienda para ser firmado por ambas partes y cotizar como Acto jurídico documentado cada relación sexual realizada según las sabias previsiones de la lugartenienta gubernamental y carabina de respeto, señorita Calvo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Purita Batet y los bandoleros catalanes

La criminal evolución del golpismo catalán progresa adecuadamente, jaleada y acelerada ahora por la flamante Gobierna de la PSOE y la humillante embajada de doña Purita Batet.

En los últimos días hemos asistido al violento sabotaje de una conferencia homenaje a nuestro gran Cervantes en la Universidad de Barcelona ¡Y luego algunos aún se extrañan de la imparable decadencia, con másteres o sin másteres mohatreros, de nuestra Universidad en el régimen liquidador de la Monarquía!

También en la muy clerical Vich, centro emblemático histórico de la carcundia antiliberal y del bandolerismo catalán, al no menos violento acoso por el populacho golpista a Inés Arrimadas, representante del partido más votado en Cataluña, quien aguantó, valiente y decidida, el linchamiento civil de las berrendas camisas pardas nazis gritando el himno corta cuellos catalán.

Cataluña ha sido y aún es, lo que contribuye a explicar su pertinaz querencia nacionalista y antiliberal, territorio de caza clerical que también solía educar a su clase dirigente, de ahí también quizás lo extendido de su fanatismo, doble moral, intolerancia y amor por la rapiña, sobre todo impune. Y donde se han distinguido una gran panoplia de curas trabucaires miembros de partidas de bandoleros o individualistas de explotar el negocí por libre, especialmente durante su brillante periodo barroco. Sin olvidar a fieros y sanguinarios carlistas, no hay más que recordar el emblemático caso del conde de España tan bien narrado por Baroja, que provocaban el terror sobre todo en las zonas rurales durante el agitado XIX. Pero si curas bandoleros o trabucaires hay tantos que sería imposible siquiera citarlos, vamos a recordar aquí ya que hablamos de Vich a todo un obispo. Su Ilustrísima don Francesc de Robuster i Sala, obispo de Vich. Este pío pastor de la Iglesia catalana había nacido en la vecina población de Igualada y desde su incorporación a la cátedra de Vich se había enfrentado a sus propios canónigos, quienes temiendo por su vida puesta en riesgo por los mercenarios de Su Ilustrísima catalanidad incluso retrasaban la hora de los maitines para evitar las peligrosas salidas nocturnas.

El obispo Robuster capitaneaba una bizarra tropa de doscientos bandoleros divididos en sendas escuadras mandadas por los hermanos Coxart, dos señeros artistas del bandolerismo barroco catalán. Para reforzar su influencia el pío obispo de Vich se afilió a la banda de Cadell enfrentada a muerte a la rival conocida como la de los nyerros, a la que pertenecían la mayoría de sus canónigos e incluso el mismo Rocaguinarda del que luego hablaremos. Los grandes méritos episcopales provocaron que sus secuaces fueran conocidos como los “robusters” en reconocimiento de su alto mérito y jerarquía en el escalafón. La piadosa vida del santo obispo bandolero se veía sin embargo oscurecida por sus desatadas aficiones eróticas de modo que incluso llamaban la atención entre sus colegas y subordinados de no menos inapropiadas costumbres y ante la magnitud de sus escándalos eróticos tuvo que intervenir Roma, ciega para la moral natural pero siempre tan preocupada por las buenas costumbres sexuales de los pastores y ovejas de su rebaño.

Pero volviendo al gran maestro vetado por los fanáticos golpistas catalanes, hay que recordar que Cervantes tuvo una relación ambivalente con Barcelona. La cita en El Viaje al Parnaso, El Trato de Argel, La Galatea, La Fuerza de la sangre, Las Dos doncellas, el Persiles y en El Quijote.

En la novela ejemplar Las Dos doncellas (1613), aunque ya habla de los muchos bandoleros que la rodean dedicados a asaltar españoles, glosa la ciudad: “Admiróles el hermoso sitio de la ciudad, y la estimaron por flor de las bellas ciudades del mundo, honra de España, temor y espanto de los circunvecinos y apartados enemigos, regalo y delicia de sus moradores, amparo de los extranjeros, escuela de caballería, ejemplo de lealtad y satisfacción de todo aquello que de una grande, famosa, rica y bien fundada ciudad, puede pedir un discreto y curioso deseo”. 

Pero en 1615 la opinión expresada ya no parece tan elogiosa. Su playa es el escenario de una aventura clave en el simbolismo esotérico de El Quijote. En efecto es allí, en el Oriente geográfico y simbólico de su viaje, donde se produce la derrota del caballero que sin embargo, de modo heroico, no renuncia a su ideal. También el morisco Ricote, tras haber confesado su amor a España mientras siente nostalgia de la libertad de conciencia en Alemania, muestra aquí su generosidad. Otra importante cuestión: la cabeza parlante encantada en casa de Moreno es un fraude como lo son los diferentes medios de manipulación de masas, TV3, La Vanguardia, etc. mantenidos por el corrupto régimen catalán. Voces hueras de su oculto siniestro oligárquico y liberticida amo. Cada vez están más acosados los que, como Inés Arrimadas o el menospreciado Ricote, no renuncian a su ideal, ni a su pertenencia a España.

Cervantes demuestra otra vez su gran ironía en el capítulo LX de la segunda parte de El Quijote durante su aventura con el noble bandido Roque Guinart, que no es sólo un personaje nacido de la minerva cervantina sino también trasunto de un bandolero célebre don Perot Rocaguinarda, que veló sus primeras armas entre la cuadrilla de los canónigos de la catedral de Vich, enemiga de la del muy piadoso obispo Robuster, de los que ya hemos hablado. Dice Don Quijote a un asustado Sancho: «no tienes de qué tener miedo, porque estos píes y piernas que tientas y no ves, sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados, que por aquí los suele ahorcar la justicia cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta, por donde me doy a entender que debo estar cerca de Barcelona».

En la época de Cervantes la abundancia de bandoleros era señal cierta de la cercanía a la ciudad de Barcelona. Ahora, la mayor diferencia con la época cervantina es que los bandoleros y forajidos no están en las afueras para perpetrar sus crímenes o fechorías escondidos de la justicia sino que, por el contrario, están dentro y disfrutando de sus privilegios en palacio, protegidos de facto o incluso de iure por el Poder y las instituciones borbónicas.

Pero la Política española se repite como fandango de Boccherini o bolero de Ravel. A principios de siglo XVII la situación de complicidad de la sociedad catalana con el bandolerismo era tal que el propio virrey, don Francisco Hurtado de Mendoza, marqués de Almazán, se vería obligado a confesar al Rey nuestro señor, Su Católica Majestad don Felipe III, que “en Cataluña la tierra producía bandoleros como hongos” y “Que gozaban de la protección de los naturales del país y de las autoridades francesas cuando se refugiaban al otro lado de la frontera”.

Así, los próceres regionales catalanes pidieron al Rey más autonomía como remedio para combatir el bandolerismo que ellos mismos promovían o amparaban, pero a cambio don Felipe III les mandó a un nuevo virrey, el bizarro duque de Alburquerque, quien tuvo que recurrir a tropas leales no catalanas para poner un poco de orden. Sin embargo, su mayor éxito estratégico fue ganarse a la nobleza catalana ofreciéndoles botín y ganancias sin tantos peligros y zozobras como los obtenidos del bandolerismo. Alburquerque provocó así una escisión entre el bandolerismo popular y el aristocrático u oligárquico caciquil, persiguiendo al primero y haciendo la vista gorda con el segundo.

Por cierto que en esto seguimos cuatro siglos después. Más o menos la idea mohatrera sigue siendo mantener impune el acrisolado bandolerismo de la plutocracia catalana siempre que se guarde un cierto paripé de reconocimiento formal de la legalidad del Reino y mientras tanto jalear a covachuelistas, corchetes o escribanos contra el súbdito común: el honrado industrial, modesto artesano, voluntarioso comerciante o pacífico menestral.  Status quo secular que se ha puesto en peligro cuando Cara Pocha y demás supremacistas racistas narcisistas y desmelenados desafían la autoridad formal de Su Majestad, ¡qué tiempos los de la lucrativa collera Pujol Emérito! con resultado incierto para el futuro botín común.

Y he aquí que Purita, la sin par ministra de otro rey Felipe, pierde el culo para recuperar y pregonar urbi et orbi la vieja política del virrey de Felipe III. No para solidarizarse con los compatriotas perseguidos, insultados y humillados por sus correligionarios, ni menos disolver a los sediciosos mozos ni reponer el orden constitucional con tropas leales, sino ¡para ofrecer más comprensión, botín e impunidad a los bandoleros del lacito con los colores vaticanistas!

 

 

 

 

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