Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Demonios contra la cruz

La endemoniada vicepresidente social comunista acaba de declarar que el Gobierno de Su Católica Majestad va a expulsar a la comunidad benedictina que cuida la Basílica y que además está valorando demoler la cruz del Valle de los Caídos. Derribo que para más INRI y escarnio vendría después de un periodo de “reflexión”. Sí como lo oyen. Con la osadía que da la impunidad.

Debido a su imprudencia temeraria con lo de la dichosa manifestación esta indigente espiritual, moral e intelectual ha estado al borde de la muerte y más que probablemente la ha causado a otras mujeres o sus familias que no han podido disfrutar de sus propios privilegios sanitarios en la más cara y selecta medicina privada.  Pero ni tan siquiera esta experiencia conmovedora para cualquier persona sensible o con un mínimo de empatía ante el sufrimiento ajeno, parece que la estaría haciendo reflexionar y tratar el universo espiritual con un mínimo si no de consideración al menos de respeto.

Y es que la susodicha forma parte de la izquierda satánica española. Odia la cruz como un demonio enfurecido, aunque se vista con costosos modelitos de gran costura propios de señorita socialista tan principal. Una preciosa ridícula, inculta latiniparla y… diabla.

Para intentar entender mejor este odio monstruoso a la civilización europea en general y cristiana en particular por parte de gentes del mismo establecimiento, acaso convenga releer algunas de las obras más clarificadoras de autores como el gran Dostoyesvki. Por ejemplo, Demonios o Endemoniados, que de ambas formas ha sido traducida al español. Ya lo hemos comentado en otras ocasiones pero creo que conviene hacerlo por su extraordinaria y clarificadora lucidez. Refleja muy bien la influencia del satanismo en las ideas y organizaciones políticas y terroristas.

Lo que nos planteaba en esa obra el gran escritor humanista ruso hace ya un siglo y medio se está cumpliendo con gran precisión en estos tiempos de zozobra y gran tribulación, en los que sobre los temores al parecer magnificados por la propia pandemia, la amenaza de la dictadura comunista se cierne cada vez de modo más probable en el reino borbónico de España. Se manifiesta ahora en toda su crudeza por la causa desencadenante o catalizadora de la pandemia roja, pero es debido a muchos años de incuria y a la estulticia culpable de muchos de nuestros próceres empezando por nuestros propios frívolos zares y su degradada Corte, sin olvidar a una oposición que no se opone o a grandes empresarios y otros dirigentes. Gentes que callan y otorgan cuando no son frívolos, codiciosos e insensatos cómplices.

Demonios no fue bien recibido, en general, acaso porque explicaba demasiado bien lo que la clase dirigente se negaba a aceptar. Para otros se trataba de simples calumnias. Muchos años después, ya a principios del siglo XX, el comunista Gorki pretendía que: “Los demonios es el más perverso, y el más talentoso, de todos los intentos por difamar el movimiento revolucionario de la década de los setenta”. Pero, ¿tiene razón Máximo Gorki con lo de la supuesta difamación?

Dostoyesvki supo ver las terribles consecuencias devastadoras del nihilismo hoy disimulado, aunque yacente, por el neomarxismo cultural. El que sustituye a la lucha de clases del marxismo convencional y es promovido por la plutocracia globalista.

Medio siglo después de su aparición, los descendientes de esa burguesía entonces tan crítica con el libro que pudieron huir, se escaparon de la Rusia bolchevique. Es posible, aún se está a tiempo de evitarlo, que tal pase aquí también, con nuestro heroico rey huyendo el primero después de sancionar leyes inicuas para salvar su vida y hacienda. Y es que una de las primeras cuestiones a lograr por el proceso revolucionario es tener un rey títere y unas instituciones ineptas, y en el fondo cómplices, que narcoticen a su nación impidiéndola reaccionar ante la agresión antes de que ya sea demasiado tarde. Esto es lo que habría pasado en la Rusia zarista y desde luego es lo que volvería a repetirse en la España borbónica con don Felipe VI.

Pero, en resumen, ¿cuáles serían las principales notas características del movimiento denunciado por Dostoyesvki, tan semejante por desgracia al que crece hoy aquí?

Dualidad social: Aristocracia sin muchos horizontes intelectuales, población con pocos económicos. Complejo de inferioridad hacia la inteligencia y hacia la cultura extranjera.

Creciente frivolidad en la costumbres. Cierto matriarcado real. Influencia de los revolucionarios sobre la mujer. Ahora con el ultra feminismo fanático y violento.

Halago de la vanidad. Utilización de la ambición ajena.  Una constante entre la gran mayoría de nuestros dirigentes actuales.

Ateísmo. Nihilismo. Pérdida de referencias morales y tradicionales. Feminismo, multiculturalismo, LGTBI, pederastia, aborto, transgénero y degeneración de costumbres.

Considerar el bien o el mal como prejuicios a eliminar en el nuevo orden a imponer.

Ostentación de mala educación y burla de convenciones sociales y de la urbanidad o “buena” educación.

Apocamiento de la derecha: “para el hombre ruso el honor es tan solo una carga superflua.”

“Yo aún soy partidario del honor pero sólo por la fuerza de la costumbre…”

Nada de esto estaría pasando aquí desde luego sin la complicidad por acción u omisión de la Corona y de las no menos fláccidas fuerzas de la mal llamada oposición de “derecha”. Una falsa oposición que no se opone y que es de esperar que tampoco lo hará ni a la expulsión de los benedictinos ni a la voladura de la cruz.

En lo que se refiere a la institución eclesial oficial, con el Vaticano de Francisco a la cabeza, su traición, cobardía, silencio y complicidad resultan verdaderamente escandalosos.

Se explican también las razones del éxito revolucionario nihilista en una sociedad decadente:

1 tener un “uniforme” (sentido de la pertenencia, cargos, misiones) y engaño sobre la verdadera realidad de la organización.

2 Sentimentalismo como elemento de difusión del socialismo

3 Los pícaros mondos y lirondos

4 El cemento principal: la vergüenza de la propia opinión.

Entendemos que esta última: el no saber o no querer dar la batalla cultural es decisiva.

La organización social futura es descrita por Schigálev:

Habría una Fase previa: el Quinquevirato que disimula su condición entre los otros, convertidos en tontos útiles, desavisados, o cooperadores necesarios de un proceso que no todos comprenderían en su verdadera naturaleza y alcance.

El NOM se caracterizará por la división de la Humanidad en dos partes muy desiguales. Una décima parte de la misma recibirá la libertad personal y un derecho ilimitado sobre las otras nueve partes restantes. Estas vendrán obligadas a perder la personalidad y en convertirse en algo así como un rebaño, y, mediante una obediencia sin límites, alcanzar la primitiva inocencia, por el estilo del primitivo paraíso, aunque de otra parte, tendrán que trabajar. Estas son las últimas intenciones del neomarxismo cultural y su alianza oculta con la plutocracia satanista y pederasta internacional.

Hay medidas para extirpar la voluntad a las otras nueve partes de la Humanidad y reducirlas a la condición de rebaño, merced a la educación de generaciones enteras… puede que una de ellas sea la vacuna mortal. Junto a la manipulación de masas y la llamada Inteligencia artificial.

Estrategias instrumentales de los sediciosos:

1 Usar lo que pasa (por ejemplo una revuelta o protesta laboral por la corrupción del administrador de su fábrica) para los propios fines, apropiándose de sucesos como algo premeditado e inducido por ellos. Sin embargo, no se aplica la misma vara de medir en el caso de la corrupción y los delitos propios.

2 Provocar tumultos.

3 Agentes demoledores profesionales y sociales que sin saberlo conscientemente trabajan para el desarrollo de la causa minando la moral y cohesión social. Resulta habitualmente bochornoso el papel de la Prensa, Judicatura, Universidades y Colegios profesionales.

4 El crimen ya no es una locura sino un deber. El dios ruso ha huido ante el alcohol.

5 Una o dos generaciones depravadas son ahora indispensables. De una depravación inaudita, ruin, en la que el hombre se convierta en un ser asqueroso, cobarde, cruel, egoísta…

6 Recurriremos al incendio, echaremos a volar leyendas…

7 Comprometer a los socios y simpatizantes con algún crimen para chantaje y cierre de solidaridad, aunque sea a la fuerza.

8 Fomentar la desconfianza e incluso el odio entre los diferentes miembros y humillarlos en público para distinguirse el mando de la masa. Terror ajeno y propio para mantener la disciplina. Incluso asesinato de disidentes y arrepentidos.

9 Buscar un rey títere. Aquí no hace falta buscarlo, desgraciadamente ya lo tienen.

La cuestión de la Organización:

Con una supuesta autoridad central desconocida para los miembros comunes, formada por una Red de secciones relacionadas (más o menos de verdad) que hacen prosélitos y se extienden. Club, de opinión, Agrupaciones esotéricas, Instituciones de supuesto marchamo oficial pero de carácter mohatrero…

Toda Organización tiene Misiones (declaradas u ocultas) que realizar. Las Misiones, mediante una propaganda sistemática delatora, serían:

1 Minar continuamente la autoridad de los poderes e instituciones locales. Aún respetando ciertas peculiaridades de los aliados regionales enemigos de España, se está empleando esta segunda fase de la pandemia para desacreditar a las autonomías y municipios. Acaba de fracasar, de momento, un intento de robarles los recursos.

2 Engendrar la duda en los vecinos. Con consignas irracionales, cambiantes y contradictorias.

3 Fomentar el cinismo y el escándalo, la incredulidad absoluta en todas las cosas, el ansia de mejora. A esto ayuda un repertorio decisiones judiciales incomprensibles, la carencia de tutela judicial efectiva, que parecen indicar que la ciudadanía se encuentra indefensa por la inanidad e insolvencia técnica y moral de las instituciones monárquicas.

4 Provocando incendios como medio popular por excelencia, lanzar a una región, en el momento indicado, si es preciso, incluso a la desesperación. Ahora lo están perpetrando los antifas patrocinados por Soros y el mal llamado Partido Demócrata en USA.

Excelente análisis y profético, literatura inspirada de un humanista en cierto modo superviviente. Acaso hoy habría que resaltar más el punto 7, el importante papel del chantaje ejercido contra los dirigentes aupados en la cucaña globalista para asegurar su colaboración por tremendas que sean las exigencias. Quizás sea ese ahora el actual “cemento principal”.

En una sociedad como la presente que está perdiendo, sino ha perdido ya, el sentido metafísico de la existencia y de la Civilización parecería que la cuestión espiritual o religiosa es cosa caduca y carecería de importancia. Nada más terriblemente errado.

Toda esta parafernalia satánica acaso pueda resumirse en el odio a la Tradición Cristiana y liberal. A la dignidad humana y a la Libertad. Por eso, estos demonios braman enfurecidos a la vista del símbolo de la Cruz. La eterna lucha entre el Bien y el Mal que se desarrolla en diferentes escenarios, el más importante de ellos el alma humana.

A falta de otros medios, que ni están ni se les esperan, ¡Ojalá la Providencia divina actúe pronto y nos ayude!

 

De correctione rusticorum en la religión covidiana

En un ya algo lejano enero de 2006 escribía para La Voz de Galicia este texto:

Para los comunistas de los sesenta que están en la Xunta actual con otras siglas, pues el comunismo vende poco sobre todo donde lo han padecido, ha llegado el ansiado I +D: que no se diga que en esto de inventar seguimos a la cola de Europa. Si antes fue la superstición marxista la que servía para desarrollar organizaciones y políticas totalitarias que justificaran el despotismo, ahora el pretexto es otro: la superstición nacionalista que ha causado en la Historia casi tantos muertos como la otra. Claro que en esto de la pura raza gallega ya Vicente Risco hacía sus pinitos a rebufo de Arana y Prat de la Riba. Si en su Teoría del nacionalismo gallego el buen Risco nos explicaba entonces muy serio que era la pura raza celta rubia gallega el gran hecho diferencial sobre las razas morenas ibérico africanas del resto de España, ahora la cosa cambia: la Xunta ha descubierto que nuestros verdaderos ilustres antepasados son una rama de los bárbaros, los suevos. Gran descubrimiento que tiene graves implicaciones prácticas. Por ejemplo: necesitamos otro estatuto que reconozca nuestro hecho diferencial suevo, habrá que reconducir la mal llamada normalización lingüística, pues el gallego no es una lengua bárbara sino romance, es decir claramente impropia, un invento diabólico del imperialismo para contaminar la pura raza sueva, de modo que habrá que buscar un diccionario de suevo, crear una academia que lo normalice y un ejército de enseñantes y policías para exigirlo. Ya San Martín Dumiense tuvo que escribir en el siglo VI su De correctione rusticorum para tratar de civilizarlos. Pero amigo lector, esto no ha hecho más que empezar, si somos suevos habrá que preparar subvenciones para hacernos bárbaros a la fuerza. La subida del diez por ciento del sueldo de nuestros representantes tribales no es digna de tales antepasados. Prepárese a ser asaltado a punta de estatuto. Mas no hay que preocuparse pues será nuevamente la morisma quien nos imponga la sharia”.

 

Casi tres lustros después se ha visto que lo de los suevos resultó una escaramuza pasajera que apenas ha hecho más estragos. A través de las telarañas galleguistas cambian aquí de siglo en siglo las ideas y a veces algunos de los hombres llevados a ejecutarlas, pero siguen los pretextos para el Poder. Así la llamada normalización lingüística que es una anormalidad democrática como con tanto acierto sostenía el malogrado Manuel Jardón. Pero en cambio no ha terminado de cuajar electoralmente el narcomunismo bolivariano por muy mareado que se encuentre, y el votante indígena recalcitrante recurre a la vieja marca conocida del Pelouro. Tampoco la defensa de la Hispanidad, en este recuncho ya casi perdido para la Cultura española ha logrado hacerse hueco en el único parlamento español de los infinitos que hay por esas regiones de Dios en el que está prohibido hablar en la lengua oficial de España.

Pero para distraer la penosa siesta ombliguista retrógrada en las veladas del pazo del Hórreo ahora estamos muy atareados para galleguizar en la medida de lo posible la foránea religión covidiana. Otra gran oportunidad de poder y negocio que la casta pueda aprovechar a poco que consiga infundir un miedo irracional en la población humillada y sometida.

La endémica falta de investigación propia y el abusivo recurso a los protocolos médicos defensivos por parte del establecimiento oficial galleguista ha evitado saber hasta ahora si la secuencia del código del virus es china como nos quieren hacer creer los enemigos de la imaginaria nación gallega o se basa en elementos suevos autóctonos. Asunto que sin duda tiene su importancia a la hora de patentarlo a poco que se modifique y cobrar lo que se pueda y a quien se pueda.

Y hablando de cobros, de la prodigiosa minerva del Gran Timonel del Sar ha salido un nutrido repertorio de sanciones en la que destaca una harto sustanciosa de 120.000 euros, que como bien es sabido todo gallego o suevo medio guarda en un cajón de la cómoda para propinas, chuches e imprevistos.

Pero las medidas contra la tierna infancia escolarizada son ya una terrorífica mezcla de estulticia enmucetada y fanatismo terrorista. Si no estuviera tan mal visto por nuestros cucañistas próceres políticos y arrebaña subvenciones citar a glorias españolas como Cervantes, cabría recordar lo que Don Quijote le aconsejaba al Sancho gobernador contra las muchas normas más o menos superfluas o caprichosas:

“si las hicieres procura que sean buenas, y sobre todo que se guarden y cumplan, que las pragmáticas que no se guardan lo mismo es que si no lo fuesen, antes dan a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen…”

En esto Cervantes coincide con Tácito, que consideraba “la multiplicidad de las leyes como señal cierta e infalible de un mal gobierno y de un pueblo corrompido”. Mal endémico, por cierto, de la política gallega y española, puesto que gran número de nuestros políticos piensan que basta la mera promulgación de las leyes sin proveer recursos para hacerlas posibles en la práctica.

Pero por mucho que Feijóo, el político demagogo no el sabio autor del Teatro Crítico Universal, ni menos un nuevo Martín Dumiense revivido, intente corregir a “sus rústicos”, confío en que al final, pese a la propaganda y la manipulación, el buen sentido se imponga. Ojalá se “desenmascare” a la nueva religión covidiana como una perniciosa  superstición antes que políticos e instituciones ineptas o corrompidas consigan arruinar del todo nuestro honor, dignidad, vidas y haciendas.

 

 

 

 

Once de setiembre. «Comentarios de la guerra de España»

Con el victimismo, morbo no exento de cierto masoquismo y humor negro que caracteriza a la facción pendenciera levantisca de los catalanes, se celebra el once de setiembre, una derrota transformada en grande gloria catalana. La cosa, perifollos retóricos engañabobos aparte, es que mal aconsejados por el clero trabucaire indígena y por nobles o caciques despóticos muy pagados de sus privilegios, los catalanes eligieron el bando equivocado o perdedor en la sangrienta guerra entre dos dinastías extranjeras que se disputaban el goloso botín español.

Pero lo que fuera una absurda guerra de Sucesión entre extranjeros con España en disputa, y en la que los españoles como en tantas otras ocasiones pusimos los desastres y los muertos, fue oportunamente reconvertida en una anacrónica falsaria gesta nacionalista catalana contra el resto de España.

Para celebrar un encuentro con la realidad histórica, que no con los imaginarios camelos de golpistas arrebatacapas, como curiosidad historiográfica voy a reproducir unos pequeños fragmentos de la obra de un autor contemporáneo de los hechos, que intervino personalmente en algunas de las batallas por formar parte del ejército del candidato borbónico Felipe V. Me refiero a don Vicente Bacallar y Senna, marqués de San Felipe (n 1669, +1726) y a su no muy conocida crónica Comentarios de la guerra de España. Y en concreto, a unos párrafos del segundo tomo de la obra, editada en 1725, en la ciudad de Génova por el Impresor Matheo Garvizza.

A principios del año 1713, la caída de Gerona..»consternó mucho a los Cathalanes, a favor de los quales se publicó un nuevo Indulto. Estaban sordos a las voces de la clemencia, porque los tenía Dios prevenido el castigo de la Rebelión. No era natural tanta pertinacia, conjurados al propio daño...

Haviendo de sacar las tropas de Barcelona mandó antes el Emperador que saliese de ella la Emperatriz su muger como lo executó el 19 de marzo en la Armada Inglesa llevandose la consigo la mayor parte de las Tropas en las mismas Naves. No es ponderable la rabia que de esto concibieron los Cathalanes. Estaban ya desengañados que no les socorrerian los Principes de la Liga: que era un delirio pensar quedarse Republica, que precisamente los havía de desamparar el Emperador y se obstinaron tanto, queriendo huir del dominio del Rey Phelipe, que por medio del Ministro, que el Emperador tenía en Constantinopla pidieron auxilio al Otomano. Las condiciones con que le imploraban no hemos podido saber a punto fixo. El Conde de Saballa, y Pinos, que estaban en Viena, Procuradores de Cathaluña, manejaron infelizmente este negocio, porque no quiso entrar en el Sultan, ya pareciendole ardua empresa, ya por no romper con la Francia. Creyeron muchos que le ofrecian los Cathalanes al Turco el Dominio del Principado de Cathaluña, conservandose solo su Religión y sus Fueros: otros mejor informados, aseguraban que solo pedian su auxilio y su amistad, para quedarse Republica, baxo el patrocinio de la Casa Otomana: como quiera es bien negro renglón para los Cathalanes en la historia tan ciega pertinacia, quando todavía ofrecia general Indulto el Rey Cathólico.

Con la emperatriz se salieron de Cathaluña todos los Rebeldes de distinción, que havia en ella, porque en aquel poco angulo de tierra se havían juntado todos quantos havia havido en España. Ordenó el Emperador que no passasen a Viena, con que se derramaron infelizmente por la Italia: la mayor parte se quedo en Milan y Genova, no todos bien asistidos, pues aunque no el Emperador, estaban los Alemanes cansados de los Españoles.         

Entretanto holgabanse el estrago los Cathalanes: buscaban la muerte antes de restituirle el debido Vasallaje (ellos lo llamaban esclavitud). No se pueden referir en corto volumen los lastimosos efectos de su obstinación. El Estado Eclesiástico era el mayor fomento de ella, a muchos se les espiraba el tiempo de una usurpada libertad, que no distaba mucho de apostasía, y así hacían los mayores esfuerzos por conservarla engañando los ignorantes pueblos. … juntaron hasta tres mil Cathalanes, que mantenían sublevada la Provincia, donde no havian tropas del rey ejecutaban mil crueldades, que fuera prolixo escrivirlas…»  

 Sobre la rendición de Barcelona, tras una primera intentada rendición fallida, don Vicente Bacallar narra lo siguiente:

“la noche fue de las más horribles, que se puedan ponderar, ni es fácil descrivir tan diferentes modos con que se exercitaba el furor y la rabia. … amaneció y aunque la perfidia de los Rebeldes irritaba la compassion, nunca la tuvo hombre alguno, ni más paciencia  que Bervich. Dio seis horas más de tiempo, fenecidas mandó quemar, prohibiendo el saque y la llama avisó de su ultimo peligro a los Rebeldes. Pusieron otra vez bandera blanca, mandose suspender el incendio, vinieron los diputados de la ciudad a entregarla al Rey, sin pacto alguno…

… se le quitaron los privilegios y se les pusieron regidores como en Castilla, arreglando a estas leyes todo el Gobierno. En esto paro la sobervia pertinaz de los Cathalanes, su infidelidad y traycion.

Quatro  mil hombres costo este asalto, con dos mil heridos. Tantos murieron de los Rebeldes. No faltó quien aconsejase al Rey Phelipe, asolar la ciudad y plantar en medio una Columna.  No havia rigor que no mereciese, Ciudad, que havía sido origen de tantos males y que havía quitado a la Monarquía tantos Reynos. El Rey se excedió en clemencia y la conservó aunque abatida. El gobierno de Barcelona se dio al marqués de Lede; y Capitán General del Principado se quedo el Príncipe de Sterclaes. Bervich paso a la Corte…“    

 

Como puede apreciarse algunos de los problemas históricos permanecen:

El aprovechamiento de las discordias entre españoles más o menos instigadas o inducidas desde fuera por nuestros enemigos para empobrecer y destruir nuestra nación.

La violencia del populacho cuando caen o se debilitan las leyes.

Un clero indígena ultra que fomenta la discordia y el fanatismo.

La intención de la oligarquía levantisca de aliarse entonces con los enemigos turcos, ahora con la morisma invasora.

La sangrienta entronización de los Borbones tras la Guerra de Sucesión supuso graves pérdidas para España, de vidas, haciendas y territorios, entre ellos Gibraltar. Así como una imparable decadencia que empezó a plasmarse en el Tratado de Utrech.

Hoy, por desgracia la nueva restauración borbónica en esta etapa final continúa los desaguisados con manifestaciones similares a las ce entonces. Tras la pérdida del Sahara, las ciudades españolas en África están amenazadas, también Canarias. Y la propia Cataluña puede ser la siguiente parte de la España en proceso de desmembramiento y devastación nacional.

Parece ser que nunca escarmentamos. Una y otra vez los mismos errores.

 

 

 

 

 

Cohechos y prevaricaciones

Yo divido a los hombres en rebeldes y aprovechados; los primeros hallan el ser bueno en la Ética, los segundos en la ocasión de colaborar con la Feliz Gobernación.” (Miguel Espinosa, Escuela de Mandarines)

Un gran misterio dentro de un enigma es el del estrepitoso aumento de supuestos enfermos del sobornavirus, la mayoría “asintomáticos” en el argot mohatrero oficial, es decir no enfermos en la práctica pero que engordan la gusanera estadística y el pilla pilla oficial. Una cantidad aún mayor que durante la primavera y sin embargo, afortunadamente con casi nula influencia en la mortalidad.

Es verdad que ahora se hacen muchos test y que la mayoría fallan de modo que en realidad, más allá de crear falsas alarmas que “justifiquen” el actual despotismo de nuestra casta cleptocrática parasitaria no hay demasiado problema sanitario relevante ni en necesidad de hospitalizaciones ni en fallecidos POR sobornavirus.

Ahora bien la explicación del enigma es que el BOE del 17 de junio establece toda una pedrea de pasta fresca a repartir entre las burocracias autonómicas por supuesto afectado. Y, a pillar que son dos días y la ocasión pintan calvo que el dinero público no es de nadie, la catedrática dixit.

Este asunto mohatrero típico del monipodio español me recuerda a un ilustre escritor ruso, Gogol, que fue un alma atormentada que sufrió mucho. Aunque hay muchas diferencias sustanciales, hoy Rusia dispone de un gran estadista y nosotros una cosecha, crianza y reserva de inútiles, y / o vendidos al oro de Soros, también existen ciertos parecidos profundos entre España y Rusia. La Pardo Bazán, estudiosa de la novela rusa y hoy tan de actualidad por lo de su antiguo pazo en Meirás, comparaba a España con Rusia: “dos pueblos antiguos y a la vez jóvenes que aún ignoran adónde les empujará el porvenir, y no aciertan a poner de acuerdo la tradición con las aspiraciones”.

Se considera a Gogol como el padre de la novela realista rusa. Su primera obra, “El Inspector”, es la historia de una corrupción equivocada. No en el sentido moral, que todas lo son, sino en el de sobornar a destinatario equivocado. Los corruptores, los caciques locales, confunden a un pobre diablo recién llegado con el temido inspector que viene a revisar la situación desde la capital. Primero censurada, luego autorizada expresamente por el propio zar Nicolás I, su estreno en San Petesburgo constituyó un gran escándalo. No obstante, gustó mucho en Moscú, con un público diferente y más sensible al asunto criticado. Dejo al amable lector su aplicación al caso español.

Después de este gran éxito, Gogol escribió la que se considera su obra maestra “Las almas muertas” que refleja con singular humor y maestría la peculiar situación de la sociedad rusa en relación con la servidumbre. El protagonista, Chichikov, consejero de Estado, propietario viaja por motivos particulares.  Muy “particulares” aprovechando la existencia de instituciones tradicionales como los siervos y la relativa inoperancia de la administración rusa, salvo en la cuestión represiva policial. En el caso de España, la eficaz sería Hacienda.

A Chichikov se le ocurre que puede aprovecharse del retraso con el que la administración zarista actualizaba el censo de siervos varones, “almas”, en su terminología, comprándoselas a sus antiguos propietarios. Estos se benefician al librarse de pagar la contribución que les correspondería hasta que fueran dados oficialmente de baja y el pícaro puede utilizarlos como ejército fantasma, como prenda ficticia para conseguir sus propias concesiones o proyectos ante la burocracia zarista.

Chichikov tiene ahora muchos nombres. Se encuentra desdoblado en múltiples personalidades y partidos políticos. Poco antes de morir, Gogol quemó una segunda parte de sus aventuras de modo que no sabemos cuál sería el final previsto por el Autor. Pero acaso el final no está escrito por el Autor sino por los personajes. Suponiendo que, como mucho nos tememos, ya no estemos todos muertos.

Muertos, eso sí, pero cotizantes para nuestros corruptos próceres borbónicos que aunque de incompetencia demostrada en resolver algo útil para sus expoliados súbditos, sin embargo son capaces de afeitar un huevo a la hora de arrebañar dineros ajenos y pillar poder y negocio. No sé. Lo mismo ordenan censurar a Gogol en las redes por “fake”, fraudulento y subversivo.

Nota: la imagen del virus con corona procede de la toma de posesión en Galicia

 

 

Todos los hombres mienten, menos Juan Mariñas

Con algún retraso a causa del dichoso confinamiento he leído con gran interés la última novela, quinta de las suyas, de Juan Mariñas. Todos los hombres mienten, es su título que se añade a otras anteriores como la trilogía Piel de salitre, Migas de pan y El olor de su silencio, o la vagamente autobiográfica En un lugar de Irlanda.

La narración es un conjunto o red de peripecias y personajes íntimamente entrelazados en la línea que ya había probado en la antes citada Migas de pan, también ambientada en la ciudad de La Coruña. Y con una técnica de teselas en mosaico que recuerda el Manhattan transfer, o La colmena o Tobogán de hambrientos de su paisano Cela.

Sin embargo, en esta nueva entrega es evidente una gran preocupación humanista, metafísica, espiritual, sobre el sentido de la vida, del sufrimiento o de la esperanza que parecería profunda huella de meditaciones durante la pandemia si no fuera porque está escrita antes de que se hiciera pública.

Una preocupación la de Mariñas que me recuerda a Chejov. En especial el que regresara de su viaje iniciático a la remota isla maldita de Sajalín.  Viaje geográfico hacia el fin del mundo que tenía su trasunto en otro esotérico al fondo o las antípodas de su propia conciencia.  Al cabo, tras la búsqueda de sí mismo, explicaba: Yo todo lo que quería decir honradamente: ¡Echad una mirada hacia vuestras vidas y ved qué lamentables y desastrosas son!

Algo parecido hace también Mariñas en esta novela. Su atenta y lúcida mirada sobre lo lamentables y desastrosas que parecen muchas vidas muestra la barbarie con una ligera patina de civilización en la que vegetamos cuando nos resignamos a un sobrevivir más o menos cómodo en una simple dimensión horizontal de la vida humana. Pero hay una mano azarosa que parece mover caprichosamente el destino, agitando vidas y haciendas, aunque nos dice el autor que en realidad no tanto: que existen unas razones escondidas cuya acción tejiendo y destejiendo como las famosas hilanderas de Velázquez nos pueden posibilitar el aumentar la conciencia de lo que nos pasa.

Desde ese punto de vista el texto de Mariñas además de insólito resulta sumamente “incorrecto” y valiente. En la España actual el tratamiento que da al grave problema de la violencia de género, lejos del sectarismo ultrafeminista, o la reivindicación del mundo espiritual desde luego no resultan cosas lo más convenientes para facilitar el aplauso de muchos necios unidimensionales atrapados en la realidad virtual progre.

En línea de algunos textos humorísticos de Wenceslao Fernández Flórez aparecen espíritus que interrelacionan con los personajes vivos y tienen una gran importancia en el desarrollo de la trama. Sin embargo, aquí no hay tópicas sesiones espiritistas ni Santas Compañas, sino algún médium natural que puede ejercer una influencia bienhechora y lo hace. La realidad visible o aparente oculta secretos escondidos que van siendo revelados.

¿Cómo iniciar una vida nueva? La voluntad es el principio del cambio. El querer. En su doble sentido en español. Querer como Voluntad y como realización del Amor. De eso trata la novela de Juan Mariñas.

Los principales protagonistas de Todos los hombres mienten se deciden a empezar una nueva vida con el querer en ambas acepciones. No lo voy a contar aquí para no destripar la trama y se pierda interés de lectura. Juan Mariñas nos indica que, aunque no podamos verla, nuestra ayuda está junto a nosotros de un modo u otro. Que tras la intrincada madeja de fenómenos y sucesos materiales más o menos vinculada al karma conocido, en el mundo espiritual siempre hay una condición vibratoria afín capaz de entrar en resonancia y comunicarse con nosotros. Porque aún cuando lo hiciesen todos los hombres, no todos los espíritus mienten.

Pero la verdad: no creo que Juan Mariñas nos mienta. Su última obra puede resultar insólita en esta rara época en la que tantas cosas se desmoronan, pero me parece un testimonio oportuno, sincero y valiente. Y una lectura amena, sugestiva y muy adecuada para estos problemáticos y amenazadores tiempos.

Todos los hombres mienten

Juan Mariñas 

Lautana Editorial

Diciembre 2019, 473 páginas

 

 

 

Ilustraciones, ocultamientos y sinrazones

uando se va a editar un nuevo texto suelen surgir dudas sobre qué título poner y cómo ilustrarlo. Lo de poner título es una habilidad especial que no todos los autores tenemos aunque pueda mejorarse con la costumbre. Como decía creo que Descartes “el método es más cosa de práctica que de estudio teórico”. Un buen título debe ser llamativo, claro, breve, original o al menos no muy gastado, y con alguna relación con el texto que encabeza.

Y lo de la ilustración sin duda ha mejorado mucho con san google o similares. Ahora no hace falta recurrir a fotografías propias o ajenas. O reproducir ilustraciones de libros propios o de otras bibliotecas más o menos accesibles. En la red se pueden encontrar buenas imágenes para ilustrar de forma fácil casi cualquier escrito por raro que fuere.

Pero es muy curioso comprender cómo se las apañaban los monjes miniaturistas del medioevo en la relativa serenidad de sus scriptoria y bibliotecas. Claro que era un trabajo de suma dedicación y paciencia.

No todo el monacato primitivo era partidario del trabajo. Los viejos monjes africanos entendían que el hombre que se ocupaba en la oración y en buscar la unión progresiva y más íntima con Dios no debiera ocuparse ni distraerse con los oficios propios de la tierra porque le distraerían de su alta ocupación espiritual.

Sin embargo, San Isidoro, San Agustín y otras personalidades notables proponían a los monjes actividades tanto manuales como intelectuales. Así el desarrollo de diversos oficios y manualidades o la lectura en comunidad o individual de códices procedentes de la propia biblioteca monacal. Entre sus fondos destacaban los de carácter eclesiástico, en especial, por supuesto, la Biblia. Sin olvidar textos de San Agustín, San Gregorio, San Jerónimo o San Isidoro, entre otros autores.

ero a veces la ficción sustituye o al menos complementa a la Historia. Cuando rememoro estos temas de las bibliotecas medievales me vienen a la memoria dos autores, Jorge Luis Borges y Umberto Eco.

Nos explicaba Borges que el Universo, que otros llaman Biblioteca, se compone de un número indefinido tal vez infinito de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas…También que a cada uno de los muros de cada hexágono le corresponden cinco anaqueles y que cada uno encierra  treinta y dos libros. Según el segundo axioma borgiano el número de signos ortográficos es veinticinco. Sea como sea, incluso el caos más monstruoso está ordenado al menos en hexágonos, anaqueles y libros. La Biblioteca incluye también todas las estructuras verbales, todas las variaciones que permiten los veinticinco símbolos ortográficos. No todos tienen sentido al menos conocido ni simbolizan una realidad descifrable.

La Gramática, la Sintaxis, la Semántica pueden ser meras cábalas, ilusiones para hacer comprensible el caos y crear civilización o trabajo útil. Pero sin estos límites culturales a la entropía no hay conocimiento ni tampoco forma de transmisión del mismo. Sin códigos el Universo deviene en idiolecto indescifrable.

El Universo es una realidad vibratoria. Los sentidos nos permiten una especie de ventana de oportunidad para acceder a partes o fracciones limitadas de esa realidad vibratoria. Nuestro cerebro, que es Naturaleza y Cultura, traduce la impresión de esas vibraciones en ideas, sentimientos y promueve conductas.

El orden es una simple necesidad cultural ¿o también lo es de la Naturaleza? El sentido, el cosmos, que es lo que significa universo ordenado ¿es una superstición propia de la finitud humana o una necesidad de la manifestación?

La naturaleza tiene límites. Las galaxias, los sistemas solares, los planetas, los ecosistemas con sus biotopos y biocenosis se pueden definir porque tienen límites. Incluso cada criatura por pequeña o sencilla que sea los tiene como condición sine qua non para ser. Seres diferenciados en tejidos. Hasta la célula posee membranas. Y los átomos, órbitas electrónicas con límites de probabilidad.

La membrana es una pared o barrera que delimita un medio exterior de otro interior. Por tanto es una estructura necesaria para todo ser vivo, como único procedimiento para crear un medio interno. Con su propio metabolismo que permite una fisiología y el mantenimiento de una anatomía.  Los únicos seres vivos sin membrana plasmática son precisamente los virus que necesitan de otros seres vivos para su propia supervivencia. En cierto modo lo que en el orden social ocurre con la plutocracia parasitaria que necesita someter y explotar a otros.

reemos que recordar todas estas cosas tan archisabidas viene a cuento cuando asistimos con renovada perplejidad como hoy es preciso demostrar lo evidente. Que ningún sistema sea natural, social, político o económico, puede vivir ni menos sobrevivir sin límites o fronteras, que precisamente le distingan o diferencien del medio exterior. Sin fronteras no hay vida, tampoco nación, civilización ni Cultura. otra cosa es debatir la naturaleza más conveniente de tales fronteras.

El lenguaje nos permite ordenar la monstruosa Biblioteca borgiana. Dar sentido a la realidad, crear orden y civilización. No todos los libros de sus anaqueles tienen sentido o mantienen un relato coherente. No todos, aunque sean coherentes, resultan igualmente recomendables. Umberto Eco nos dice que la Biblioteca monacal puede desaparecer como resultado de ciertos intentos de proteger el contenido del Finis Africae del conocimiento público. Si un ciego y fanático Jorge (no Borges) sino de Burgos la prende fuego. De ella sólo quedarían unos muros humeantes. El límite, ahora sí superfluo, entre dos nadas.

El primer libro que leí de Umberto Eco fue El nombre de la rosa que nos narra algo más que una peripecia de novela negra ambientada en un momento histórico de gran importancia para la Iglesia católica y en consecuencia dada la época, para todo Occidente.

Cabe pensar que en las famosas polémicas entre Bernardo, el dominico inquisidor jefe de la legación pontificia y el protagonista Guillermo, Eco se habría inspirado en otras muy famosas de esa época. Me refiero a las conocidas como polémicas gerundenses que tuvieron lugar en la bella población del reino aragonés a principios del siglo XIII entre el alquimista y heterodoxo valenciano Arnaldo de Vilanova y el dominico inquisidor Bernardo de Puigcercos. Personaje histórico que coincide en el nombre, profesión y rol con el siniestro ficticio de Eco en El nombre de la rosa.

uy interesante el problema que se planteaba, y aún hoy se sigue planteando, entre otros. Es decir, si la Iglesia como supuesta heredera de las enseñanzas de Jesús debe ser o no pobre, como lo fuera el Maestro Fundador. Es decir, las relaciones entre Espíritu y Poder material. El Fundador explicaba que había que actuar sin temor para el desenvolvimiento presente y futuro como tampoco lo hacen las florecillas del campo. Sin embargo, sus herederos demostrando así poca esperanza en lo espiritual hacían acopio de riquezas y Poder político para imponer sus doctrinas.  Incluso asesinando a los considerados herejes.

Pero en el libro también se desarrolla una importante reflexión epistemológica, para mí lo mejor y más revelador del texto. Es sobre la relación fundamental entre intuición y método deductivo. Entre el lenguaje simbólico y el racionalmente codificado. Al cabo, si Guillermo consigue acceder al Finis Africae, o sancta sanctorum secreto de la Biblioteca, es por una intuición o revelación onírica que es capaz de traducir a los términos del mundo tridimensional en el que nos movemos. El Inconsciente ofrece la pista clave para comprender lo que pasa. El Consciente permite su comprobación, desarrollo y aplicación en nuestro universo material.

Sin el primero, éste se queda atascado. Sin el segundo, la visión puede resultar estéril en cierto plano vital, en el que nos movemos como materia.

La biblioteca y el monasterio donde se guarda se convierten en una alegoría de la Cultura, y en consecuencia, de la propia vida individual y social que conforma. Un grupo clerical, cerrado, se convierte en su celoso y excluyente guardián, y ejerce sobre los demás el poder de fijar lo que puede o no ser conocido.  Se erige en celoso proscriptor incluso de la risa, que para Aristóteles constituye atributo decisivo de la naturaleza humana. La risa relativiza, nos hace dudar, poner cosas en cuestión, como también nuestra relación con ellas. Nos ayuda a comprender, a aprehender lo que somos.

Por eso el tenebroso y rígido monje Jorge de Burgos la oculta, así como la obra de la autoridad de Aristóteles, cuya divulgación puede resultar altamente subversiva y peligrosa para el mantenimiento de un sistema cerrado y excluyente de poder, basado en la imposición y la ignorancia. Para Eco el poder exotérico, encarnado en la complaciente y ambigua figura del abad es diferente del poder diríamos esotérico desnaturalizado en cuanto a sus fines y potencialidades que encarna Jorge de Burgos. Su ceguera física debe ser compartida como ceguera espiritual por lo demás. Hoy, con la crisis covidiana también observamos como el Poder exotérico o fáctico se encuentra al servicio del oscurantismo y de la sinrazón.

mberto Eco nos hace una serie irónica de guiños intelectuales o culturales. Es fácil pensar que, además de los Arnaldo de Vilanova o Bernardo de Puigcercós de los que ya hemos hablado, la figura de Jorge del Burgos, el monje ciego se inspira en la del antes citado genial escritor argentino Jorge Luis Borges. O que Guillermo de Baskerville es un homenaje a Sir Arthur Conan Doyle el ilustre médico espiritista creador de Sherlock Holmes. Que lo de Baskerville tiene que ver con lo del famoso perro de uno de sus títulos. O que Adso el joven ayudante de Guillermo es una trasunto fonético del famoso Watson que acompañaba al famoso detective de la Baker street.

La situación actual de Occidente con esto de la religión y represión covidianas no se encuentra tan lejos de lo que Eco narra de la vieja abadía medieval. Un grupo sectario en el Poder, dispuesto a todo, incluso a destruir la abadía, manipula el Conocimiento y fija lo que puede o no puede ser investigado y conocido. Y niega el acceso al Finis Africae. Un centro que la multitud ni tan siquiera sospecha que exista pero cuyo descubrimiento y comprensión para la creación de orden es la misión de la verdadera Cultura.

La capacidad de elegir es el ejercicio de la Libertad. Hoy amenazada cuando se difuminan o quitan los límites. Cuando de un modo torticero y con cómplices encanallados o ineptos se pretende acabar con la Civilización, la Tradición y la Historia.

 

 

Centeno sin guardián

Conocí a don Roberto Centeno hace más de cuarenta años. Él era un importante directivo de la antigua CAMPSA donde yo había empezado a trabajar como simple ingeniero en la unidad de Desarrollo. Frente a otros directivos más o menos paracaidistas vinculados a la Política de entonces, Centeno mantenía un importante perfil técnico tanto en el ámbito de la ingeniería como en el de la Economía, materia en la que fue catedrático en la E. T. S. I. de Minas de Madrid. Su libro Economía del petróleo y del gas natural publicado por Editorial Tecnos era un clásico que yo mismo utilicé para estudiar estas cuestiones.  Cabe considerar al profesor Centeno como un profesional de prestigio, no sin importante ego y cierta vehemencia.

Sin embargo, han pasado mucho tiempo y muchas vicisitudes desde entonces y el ahora controvertido profesor Centeno es noticia por haber sido censurado tras haber realizado una serie de comentarios y trasladar ciertas noticias sobre la polémica señora elegida para acompañar al decrépito candidato demócrata a la presidencia de EEUU. Una señora colocada no como puro adorno o cuota para hacer bulto, sino con muchas posibilidades de heredar poltrona en un orden natural de las cosas. Una especie de “tapado”, famosa institución del PRI mejicano.

Las principales virtudes, al parecer y según se ha publicado, de esta eximia candidata son incontestables. La primera es que es negra. O medio negra porque en realidad es de origen indio de la India, no piel roja americano. Una cosa muy oportuna o más bien oportunista tal como el Partido demócrata ha montado allí las revueltas en estas últimas semanas. Y sobre todo que es progre, muy progre, hasta decir basta. Feminista, abortista, comunista, ecologista y demás istas que al lector se le ocurran, incluido el de sorosista.

Este dúo candidato demócrata, que pondría los pelos como escarpias al más pintado sobre todo si se mueve por principios éticos de orden superior, es el preferido y a promocionar por nuestras élites globalistas, incluido Bergoglio pese a sus impactantes biografías y declaraciones. Todo un blanqueo paradójico aunque también muy interesante de estudiar. Allá cada quien con su conciencia. Ahora bien, lo verdaderamente incomprensible para una mentalidad liberal o simplemente democrática es esa feroz censura sin resolución judicial, bajo la absurda pero socorrida acusación de acoso practicada por déspotas y falsarios ¿Acoso?

Que eso pase en la desgraciada república bananera comunista de la Venezuela madurista pudiera resultar comprensible, pero que suceda en el supuestamente Reino constitucional de España con don Felipe VI a la cabeza, resulta verdaderamente preocupante. Y que nadie empezando por las instituciones que deben guardar y defender los derechos constitucionales de los españoles lo haga o siquiera proteste, verdaderamente aterrador.

Es posible que ya todo sea falsa bandera y que, en realidad, ya todo esté atado y bien atado. Que no haya dos sino un solo bando con diferentes disfraces o mañas y que la Humanidad carezca ya de salida sin intervención espiritual externa. Salinger hubiera podido ponerse las botas investigando y narrando sin tapujos la catadura psicológica y moral de estas gentes ¿Con el horror de descubrir, quizás, que ya no hay nadie de guardián en el centeno para impedir la caída en el abismo?

 

 

Destierros y Monipodios

Sobre la fuga, huida, retirada o astuta maniobra según se mire de Su Católica Majestad se está escribiendo mucho. En resumen general: las repugnantes zurdas españolas le ponen a parir. Y las secuestradas derechas le defienden.  Y si por pudor o sentido del ridículo no se atreven a llegar a tanto, contaatacan  y arguyen como disculpa exculpatoria, el clásico “y tú más”.

Es curioso, para ambas sectas de esclavos voluntarios en realidad es el mismo caso, se trata del ya tópico ¡Qué bien roban los nuestros!

Los forofos de la PSOE se muestran encantados de que los socialistas mientan y saqueen al país, contribuyentes, parados o huérfanos de la Guardia civil, incluidos. Los podemitas y demás ralea, igual: Inasequibles al desaliento hagan las fechorías que hagan sus hipócritas amos. El verdadero papel de la roja reina consorte en esta maniobra aún se desconoce.

Los golpistas catalanes propagadores del calumnioso bulo «España nos roba» están entusiasmados con que la piadosísima y muy aplaudida Famiglia Pujolone, considerada organización criminal por algún juez valiente, trinque todo lo que pueda y en la más absoluta impunidad. Todo sea por su fementida República of Catalunya a mayor gloria de la raza superior catalana sin baches en el ADN pero con insondables socavones en la dignidad y la vergüenza.

Y los sectarios de don Sabino tan a gusto con lo del no menos pío cupo, anacronismo medieval aún mayor que la monarquía, y que no deja de ser una forma de robo.

Pero los monárquicos disfrutan con que los Borbones ofrezcan parecido ejemplo. Para ellos el rey tendría derecho de pernada, a pillar, a abusar, a engañar, o a traicionar a la nación. Y los vasallos debemos estar agradecidos por tanto borbónico desvelo porque tenemos unos reyes que no nos merecemos. Y porque esta es la democracia que nos hemos dado y…

También dicen que el fugado, huido, escapado, escondido o desterrado no está imputado en España, pero se callan que hasta ahora disfrutaba de una especie de derecho de pernada judicial y que dado que la Justicia se administra en nombre del Rey nadie se atrevería a hacerlo. Por eso la actual investigación proviene de Suiza.

Otros explican muy doctamente que la figura del rey es inviolable en una Monaquía parlamentaria y que sus actos están refrendados por algún ministro. Lo de las cuentas ocultas en Suiza u otros paraísos fiscales ni la presunta defraudación a Hacienda no parece que se encuentre refrendado por ninguna autoridad o magistrado al que echar las culpas del presunto cohecho o desfalco o lo que fuere.

En realidad, parece que la actual defensa de la Monarquía se basa sobre todo en el miedo a las fechorías históricas del rojerío comunista y socialista mal llamado republicano y las que pudiera perpetrar, incluida la guerra civil. Sin embargo, es un hecho histórico que los Borbones han originado muchas guerras civiles o contra otros con resultados manifiestamente mejorables. Por ejemplo, la guerra de sucesión, para entronizar la Dinastía con la pérdida de Gibraltar. La guerra de las naranjas. El desastre naval de Trafalgar. La guerra de la Independencia por su traición al pueblo español. La de secesión americana con la pérdida de nuestros virreinatos americanos. Las tres guerras carlistas entre los descendientes bastardos de María Luisa de Parma. La guerra para expulsar a la reina Isabel II.  La guerra contra EEUU. La guerra de África. En ellas tuvo mucho que ver la incompetencia, corrupción y falta de patriotismo de la Dinastía. Después de la nueva entronización de 1975, la Monarquía heredó un país mucho mejor situado en datos comparativos o relativos que el presente en el que, arruinado y endeudado y con una organización política lamentable, ni siquiera ya está garantizada su integridad territorial.

En este momento, el debate entre Monarquía o República creo que debe ser contemplado en el ámbito o contexto del NOM y de las relaciones entre las oligarquía extranjeras y locales, en las que las gloalistas están ganando. Parece deducirse de su conducta que los Borbones quieren hacer méritos para continuar como guardas o manijeros de lujo en la finca y les preocupan poco sus habitantes mientras no les pongan en peligro su poltrona y explotación del negocio.

Sea como sea es preciso reconocer ahora un importante cambio estratégico como es la ruptura unilateral de la Unión Temporal de Empresas entre Borbones y socialistas para mejor ordeñar al Reino. Los socialistas, como se quejase el mafioso Tattaglia de turno, ayudados por las corrientes globalistas de fondo, ahora ya no quieren compartir. Igual que los golpistas trileros catalanes. Quieren el botín para ellos solos o solo compartido con sus amos del NOM.  Los Borbones ya no serían útiles como mohatra embaucadora de cierta derecha española cuando toca cargarse la Nación.  Al NOM al servicio de la plutocracia financiera internacional le estorba la realidad de los antiguos Estados Nación.  España es uno de los más débiles. Ese es el problema de fondo, por el que se ha roto la clave de bóveda que sostenía la cleptocracia coronada española. Sin embargo, parece ser que Su Emérita Majestad iría a plantar batalla y planearía regresar con las alforjas cargadas con pruebas inculpatorias para sus antiguos socios de la UTE.  Algunos especulan con que este Sansón octogenario pueda terminar derribando el Templo.

Con su extraordinaria lucidez y conocimiento de la naturaleza humana, Cervantes explicaba las reglas de Monipodio: ”cosa nueva es para mí, que haya ladrones en el mundo para servir a Dios y a la buena gente” se sorprende uno de los pillos menos avisados.

A lo que contesta otro más experimentado: señor yo no me meto en tologías. Lo que sé, es que cada uno en su oficio puede alabar a Dios.

Con la fuga, huida o retirada estratégica de Su Emérita Majestad tan vocacionalmente dispuesta a alabar a Dios pudiera haber empezado la cuenta atrás del fin de la Dinastía.  O quizás no, si se atreviese a plantear batalla. Donde las dan, las toman.

Mucho me temo que, pese a los bonitos discursos estupefacientes del Premio Cervantes, los Borbones nunca comprendieron ni a España, ni al autor ni a su gran obra:

Sí. Don Quijote ya le avisaba a Sancho Gobernador: No te muestres, aunque por ventura lo seas, lo cual yo no creo, codicioso, mujeriego ni glotón, porque en sabiendo el pueblo y los que te tratan tu inclinación determinada, por allí te darán batería, hasta derribarte en el profundo de la perdición”.

A lo que el buen Sancho le contesta para tranquilizarle que hasta agora no he tocado derecho ni llevado cohecho”.

Finalmente, cuando Sancho dimite de su cargo, don Quijote le consuela: ven tu con segura conciencia y digan lo que dijeren”

En la madrugada, en la soledad de la noche oscura, donde quiera que se esconda, tras escuchar lo que dijeren no parece que el huido pueda tener la conciencia demasiado tranquila. ¿Otra oportunidad histórica desperdiciada por los mismos vicios reales?

Puede que aún se esté a tiempo de hacer algo bueno por España librándola del actual despotismo.

 

 

 

Libros. La verdad de la pandemia

La conocida periodista andaluza Doctora Cristina Martín Jiménez acaba de publicar un libro con el nombre de La verdad de la pandemia.  Se trata, que yo sepa, del primer libro en español  que se atreve a explicar con algún detalle y perspectiva este tremendo y complejo asunto.  Un libro oportuno que ofrece una interpretación holística, integradora de la realidad, en la línea de lo que se ha venido en llamar teorías alternativas o de la conspiración, y que quizás algunos calificarán de un libro oportunista.

En realidad, es verdad que aún no ha acabado el proceso en el que estamos, sino desde el punto de vista estrictamente sanitario que eso no se sabe bien todavía, sí en cambio desde el global, político, cultural, psicológico y socioeconómico. De modo que aún todo mantiene un cierto carácter de provisionalidad y de posibilidad de revisión a la luz de los nuevos datos fidedignos que se puedan ir conociendo, gracias sobre todo más que las instituciones oficiales a la difícil labor de científicos e investigadores independientes.

Lo que sí parece claro es que nos encontramos a las puertas de una gravísima crisis general de alcance sin determinar.

La autora incide especialmente en lo que se considera experta, los entresijos de la plutocracia patrocinadora del NOM más que en los aspectos meramente sanitarios. Por eso hay muchas referencias a libros anteriores sobre esos protagonistas más o menos ocultos que según la investigadora Martín Jiménez se encuentran detrás de bambalinas, más allá de la representación cara al público.

Básicamente, en sucinto resumen, para la autora estamos siendo víctimas de un gigantesca mohatra de carácter sistémico con propósitos siniestros y consecuencias catastróficas para la Humanidad, preparada desde hace varios años y perspectivas por diversos agentes. Muchos de estos agentes, instituciones y personajes, son denunciados con detalle y multitud de datos. Unos son los verdaderos autores, otros sólo serían protagonistas subalternos. El momento elegido para provocar la pandemia es oportuno a la hora de tratar de evitar la reelección de su enemigo Trump en la presidencia de EEUU.

La pandemia sería una muestra más aunque muy importante del combate metafísico e histórico entre el Bien y el Mal. Un Solve que habría de producir un nuevo Coagula.

El quimera virus debe provocar una crisis institucional sin precedentes. De modo que la «solución» tenga que ser “global”. En realidad, una dictadura mundial al servicio de una reducida plutocracia que, además de eliminar soberanías, tradiciones y libertades, reduciría la población a los niveles que mejor convenga a sus intereses.

Sin embargo, hay un aspecto dentro del ámbito espiritual del problema que por su importancia al menos en países como España llama la atención que no se haya tratado debidamente. Me refiero a la aparente complicidad del Papa Bergoglio y de las principales autoridades oficiales de la Iglesia Católica en este proceso de construcción del NOM y de devastación de la sociedad tradicional.

En mi opinión esta es una cuestión clave que permite comprender el alcance y gravedad del problema desde el punto de vista de la amenaza a la civilización. Y quizás la más notable carencia del libro.

Un texto muy valiente, lúcido, documentado, importante y de lectura muy recomendable para intentar comprender mejor lo que pasa y formar la propia opinión.

 

Datos del Libro

La Verdad de la pandemia. Cristina Martín Jiménez. Ed. Martínez Roca. Julio 2020. 380 páginas. 19,90 euros

 

 

Sistemas

El término sistema se emplea en gran variedad de conocimientos. Luwdig von Bertalanffy desarrolló su famosa Teoría General de los Sistemas con una concepción holística, global, que trasciende el ámbito técnico de la ingeniería para esclarecer casi toda clase de ciencias y disciplinas. En la idea de que muchas cuestiones aparentemente muy diferentes obedecen a las mismas causas y “funcionan” de modo semejante. Si se comprende esto, se pueden conocer muchos aspectos y fenómenos de disciplinas distintas. Así cuestiones que pueden ser explicadas por las mismas ecuaciones diferenciales o bien por la Termodinámica. La información sería lo contrario del desorden o entropía negativa, es decir lo que se ha venido en llamar neguentropía.

Los sistemas poseen órganos o elementos de control. Por ejemplo, las hormonas regulan el metabolismo. La reproducción celular y la síntesis de proteínas se realizan según un código genético que viene a ser una especie de libro con instrucciones de montaje a nivel celular.

Si hay una carrera universitaria actual en la que predomina la visión holística más o menos integrada de la realidad es la de ingeniero agrónomo. En cierto modo una pervivencia, casi desahuciada en estos tiempos de la barbarie del especialismo, de la vieja mentalidad renacentista. Se estudian las materias más diversas en relación con la Física, la Química, las Matemáticas, la Biología, la Economía, la Sociología… y para intentar comprender tanta diversidad en ese árbol de la ciencia se agradece la existencia de pautas de investigación comunes. La idea de orden frente al caos no deja de ser un prejuicio metafísico aunque extrañamente soportado por las Matemáticas. Parece que Pitágoras tenía razón cuando sostenía que el Universo, lo Uno en lo vario, era una combinación de ideas y números.

 

Mi primer contacto con la Teoría de Sistemas fue en la ETSIA de Madrid, a raíz de la lectura de un libro titulado La Célula del doctor en Medicina y catedrático de Citología e Histología, F. Marín Girón, (Editorial Alhambra, 1972). Me llamó la atención especialmente lo que indicaba sobre el mecanismo de reproducción celular basado en la información genética contenida en las tripletas de ADN, así como el mecanismo de infección de una bacteria o célula por un virus.

El virus invasor consigue engañar a su huésped trastocando su mensaje genético y logrando que biosintetice sus propias proteínas en lugar de las del huésped, que termina muriendo mientras la propagación del virus se desarrolla gracias a sus recursos confiscados.

Algo similar se produce no sólo en las agresiones víricas contra seres vivos sino también en las mismas instituciones humanas. Cuando agentes patógenos consiguen introducirse y ocupar los códigos respectivos tienen acceso a las leyes y normativas que las rigen. A su gobierno y administración. Pueden establecer directrices contra el propio sentido original o natural de las instituciones parasitadas. Antes se decía: «Ahí van leyes do quieren reyes».  Ahora donde quieren los plutócratas. Un escándalo de hace pocos días: el Parlamento de la UE ha votado (618 a favor, 62 en contra, 13 abstenciones) facilitar la utilización de transgénicos en las vacunas que nos pretenden imponer sin tener en cuenta las posibles consecuencias para el medio ambiente o la salud de las personas. Es decir, sin garantías. Modificando la normativa existente para poderlo hacer sin vulnerar la legalidad hasta ahora vigente. Sí, gracias a “nuestros representantes”, en realidad la mayoría captados de un modo u otro por los lobbies globalistas.

En cierto modo cabría indicar que desde un punto de vista sistémico lo que está ocurriendo con el pretexto de la supuesta pandemia es uno de estos casos de afectación en las instituciones humanas. La actuación que estamos observando de muchas de las instituciones globalistas es similar a la de ataque de los virus a las bacterias o las células.

Contra lo que pudiera parecer tales instituciones actúan contra los intereses generales de la humanidad que se supone debieran defender esas instituciones. Algunos ejemplos: La OMS, que ejerce una dictadura incontestable desde el inicio de la falsa pandemia está en manos de un comunista acusado de genocidio en colusión con el Partido comunista chino y poderosos intereses farmacéuticos privados trasnacionales que son sus máximos financiadores actuales. Los científicos e investigadores que tratan de explicar lo que pasa son censurados y calumniados sin conseguir establecer un verdadero debate científico esclarecedor. El Vaticano ha caído en manos de un siniestro agente de los globalistas patrocinadores del NOM. Aquí, en España, para qué hablar. Una política gubernamental desastrosa, avalada por la no menos siniestra OMS, ha alcanzado los peores números relativos mundiales. Los destrozos que se están causando parecen intencionados para promover unas condiciones socioeconómicas pre revolucionarias.

En resumen, todo parece indicar que se están destruyendo intencionalmente los sistemas nacionales de orden para poder subsumirlos en un orden global diferente, desechando lo que no interese a ese nuevo orden y sus promotores, sea población, cultura, instituciones, etc. Y con la complicidad de los propios destruidos gracias a haber sido controlados por cómplices en las instituciones. En esta cuestión la imposición de la vacuna genética modificada obligatoria, la Marca de la Bestia, resulta clave.  Y acaso el objetivo único por su alcance de posible modificación de la genética humana, o incluso eugenésico, de todo este tinglado arbitrado en torno a la falsa pandemia.

En realidad todo esto no es tan abstracto como parecería. Otro ejemplo español: Monarquía, ¿sí o no?

En un futuro Nuevo Orden Mundial donde ya no existiese España evidentemente carecería de sentido un Rey de España. Lo mismo cabe decir de casi todo el resto del entramado constitucional actual. O de la soberanía nacional. Todas esas tripletas de su viejo código genético (constitución, leyes, politeia…) trastocadas por el virus globalista. La mayoría, sino todos, de los actuales agentes políticos de modo más o menos consciente buscan acomodo en el futuro NOM. Algunos así ya lo declaran o no lo ocultan. Otros disimulan más, o piensan, creo que muy equivocadamente, que pueda prosperar de modo independiente o autónomo una parte del sistema español desarticulado y desgajado en regiones. Otros parece que no se dan cuenta que la plutocracia internacional los usa como mamporreros demoledores del orden existente antes de prescindir también de ellos una vez la traición sea pasada.

Si estamos hoy como estamos, al borde del abismo, es gracias a lo sucedido y amparado por la Monarquía durante las últimas décadas. De modo que de no rectificar de modo radical tampoco sería solución sino parte del problema.

En las viejas oligarquías económicas españolas sucede algo similar. Ya no son garantía del orden económico financiero patrio con intereses nacionales. Gran parte del patrimonio industrial español ya ha sido saqueado y enajenado.

Instituciones de orden tradicional clásico como la Iglesia Católica también están siendo desarticuladas desde el actual Vaticano infectado de Bergoglio.

Y, para terminar este sucinto e incompleto repaso, ¿qué cabe esperar de la Corona ahora y en el futuro próximo?

Pues lo que parecería es que se está intentando ganar tiempo: un sanchopancesco vengan días y vengan ollas. Probablemente sea difícil encabezar al menos simbólicamente un movimiento patriótico popular español de resistencia, estilo dos de mayo. Lo preferible a título egoísta es acomodarse a la nueva situación mandando el mensaje que no va a ser obstáculo real para lo que deseen obtener los poderes globalistas internacionales. Y que, durante la etapa de transición y mientras se cambia del todo el decorado, se va a representar una actuación distrayente. En realidad, una especie de morfina estupefaciente para tranquilizar a los súbditos con un falso aquí no pasa nada que esto es una Monarquía. Y luego, Dios dirá.

La verdad es que la reciente concesión del premio Princesa de Asturias a los siniestros vacunadores acusados de prácticas euegénesicas de Gates constituye otro escándalo mayúsculo y pone los pelos de punta. Parece imposible que sea pura ignorancia. Y resulta indicativa de por dónde van las cosas.

 

 

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