Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Ética y Estética en el desastre español

En 1876 Eugenio Sellés daba a la imprenta su famoso libro La Política de Capa y Espada. Es un libro muy realista no exento de humor en el que se pasa revista a muchos momentos y anécdotas de nuestra historia. En realidad este libro nos da pistas sobre lo que pasaba entonces, sobre lo que pasa ahora y sobre lo que seguirá pasando si, gracias a la providencia divina que no a la inteligencia, patriotismo y honradez de sus dirigentes, España sigue existiendo como nación.  Sellés viene a decir, recordemos que durante la anterior Restauración borbónica, que siempre ha sido igual, o más de lo mismo. Así, por ejemplo, sobre las ahora llamadas clases extractivas, explicaba que “convertidos en hereditarios los privilegios, honores señoríos y rentas que antes fueron personales, quedaron de parte de brazo noble todos los derechos, y de parte de brazo popular todas las cargas de la sociedad civil”.

En realidad, “político aquel pueblo que empezó por aliado de los reyes contra los grandes, y acabó por siervo de los grandes y de los reyes”.

“Tememos menos a las cosas que a los nombres y guardamos más la apariencia que la justicia”. Una frase que bien pudiera escribirse ahora con los últimos escándalos de la audaz prevaricadora vicetodo promotora de un Estado de Derecho de quita y pon según le venga bien a su jefe, un galleguista acomodaticio y sobrecogedor. Toda una estadista de talla, hay que reconocerlo, cuando se sube a una banqueta. Sellés prosigue con la hipocresía y el siniestro papel en la corrupción del entendimiento de generaciones y generaciones por instituciones como la Iglesia Católica, verdadero pilar del Régimen junto a la Dinastía borbónica. La tópica alianza histórica entre el Trono y el Altar.

“Nuestro dogma es el dogma verdadero: proclamamos lo bueno y lo justo, erigimos altares iluminados por todas las virtudes, y sobre los altares el ídolo sagrado; nos prosternamos y a él se levantan reverentes nuestros ojos y fervorosas nuestras oraciones: nuestras conciencias, no; porque luego, penetrados los misterios del culto, ¡cuántos son los adoradores y cuán pocos los creyentes!

Allí lo bueno es lo útil, lo ilícito lo conveniente, la simonía lo usual, la justicia se mide por el provecho, las virtudes se ferian, la dignidad se vende, trafícase con la fe, invéntanse nuevos motes para viejos vicios y a la apostasía se llama abnegación, habilidad a la doblez, a la creencia sustituye el interés del medro, a guerra al culto, el egoísmo al Dios, hasta que al cabo el ídolo rueda empujado por sacerdotes, y de su altar se hace mesa para torpes saturnales donde se sacian todas las concupiscencias del espíritu y todos los apetitos de la materia”.

La descripción encaja con las últimas felonías impunes de la Iglesia catalana amparadas por el Vaticano, su intrigante embajador y el resto de obispos españoles más o menos trabucaires o pancistas del a ver qué pillo del concordato.

Aunque nada tan nuevo si se mira bien nuestra Historia. Carlistas sanguinarios. Curas y obispos trabucaires. Por ceñirnos a los tiempos de Sellés y su obra citada, la falsaria monja de las llagas, el eximio P. Claret, los lucrados sementales de la reina, los banqueros y especuladores corruptos, los reales cornudos consentidores, los gobiernos estultos e inanes, siniestra fauna propia de la carcundia clerical de otro anterior desastre borbónico, tampoco eran mancos, ni desmerecían a los actuales. Pero antes la cosa, la fechoría o desmán, puede que se publicara menos. La gente parecía estar más en la inopia. Quedaba algún rescoldo de decoro incluso en la esperpéntica corte de la reina ninfómana.

Algún amable lector argüirá, no sin razón, que esa tradicional alianza contra natura se ha transformado durante el reinado del Campechano en otra más laica del Trono con la casta mohatrera PSOE y los nuevos grandes del Ibex 35. Sí, pero la casta sacerdotal sigue conspirando como se acaba de demostrar ahora en la Cataluña golpista y antes con la ETA y el PNV.

Hace ya casi un siglo, Corpus Barga preguntaba en la Revista de Occidente, “¿Cuál es la Venus de usted? ¿Cuál es para usted el patrón de la belleza?” Y es que según afirmaba, “preguntarle a usted  por su patrón de belleza es una pregunta de primera necesidad”.

Sobre todo porque “Toda belleza, más o menos desnaturalizada, de cualquier edad, de cualquier civilización, está ya como la griega, en los escaparates”.

Ahora, cabe hacernos la misma pregunta de primera necesidad dirigida a la Ética, a la Moral, no sólo a la Estética. Cuando todo vale, por muy desnaturalizado que esté, es que nada vale nada.

Lewis Munford sostenía en los turbulentos años treinta que la máquina había cambiado muchas cosas, entre ellas nuestra propia forma de verlas.  El cambio no era sólo la introducción de la máquina sino de un alma a ella asociada. Una técnica decimonónica, la fotografía, también contribuye como en una especie de reacción a cierto desenvolvimiento del arte pictórico. Impresionistas, cubistas, futuristas, surrealistas, suprarrealistas, buscan nuevas formas de expresión descodificando las anteriores. Nuevos códigos intentan suplir a los precedentes. La moda surge y se desarrolla como consecuencia de la carencia de patrón o arquetipo de la Belleza. Es una hipótesis. Otra que la corrupción del Arte es otra forma programada de devastación del alma y no cuestión solo de una máquina más o menos.

Pero hoy si hiciésemos la pregunta de Corpus Barga probablemente más de uno no sabría de qué se le está hablando. ¿Estética dice Usted? ¿Ética? En España aún existe mucha gente decente, honrada, competente que es sobre la que pesa el actual tinglado político económico social y que hoy se encuentra desamparada y a la defensiva. Sin embargo muchos de los personajillos de moda y con mayor predicamento en la España actual parecen escapados de la abigarrada zoología almodovariana: Quinquis, macarras, furcias, horteras, políticos dinásticos, rufianes, golpistas catalanes, banqueros desfalcadores, periodistas mohatreros, sorayos, cortesanos, duques empalmados, chulos, invertidos, tribadas, viejas Trotayuntamientos, pijas asaltacapillas, ropillas domesticados de mirada e instrucción sesgada, santiguadores de bolsillos, sobrecogedores, trileros de las ramblas, cursillistas con y sin ERE, sindicalistas verticales, pujolones, golpistas y monopolistas subvencionados, podemitas sorosianos de ambas facciones: con y sin desodorante… no disimulan sino que hacen ostentación de su degenerada condición e imponen modelos de conducta.

En un libro verdaderamente luminoso, lúcido, humorístico, quevediano, ejemplar, La Rebelión de las chusmas, el profesor Hurtado Valero explica con pelos y señales los valores y atributos de la actual chusmocracia patria. Obsérvese, gran signo de los tiempos, que las masas orteguianas se han transformado en chusmas. La genealogía de la chusma, sus dispositivos, su hegemonía, son desmenuzados en un extraordinariamente meritorio ensayo. Una chusma ajena a las preocupaciones de Corpus Barga que también son las básicas de la propia civilización occidental.

Pero ¿tiene que ser forzosamente así? Existe una corrupción estética, amén de la Política. Es verdad que llevamos tres siglos padeciendo las fechorías y devastaciones de una pertinaz Dinastía a la que de ningún vicio ha resultado históricamente ser ajena.  En todo caso, ¿Por qué lo toleramos, lo hemos tolerado y lo seguimos tolerando?

Dicho de otro modo, parafraseando a Corpus Barga, ¿Cuál es nuestra Minerva?

Después de la Estética, la primera corrupción consiste en pudrir el entendimiento. Cuando se asocia la moral a un código religioso cerrado y este falla o se desacredita por el acceso generalizado a una mayor información sobre el origen de ese código o sus consecuencias históricas, suele producirse una anomia personal y social que termina fomentando la corrupción. Se pudre el entendimiento cuando se asocia moral a religión, o las legislaciones positivas, y no a la propia naturaleza humana y sus exigencias. Quizás sea esta una posible explicación de porqué la corrupción impune resulta más abundante en los países de tradición católica. Creo que eso mismo también es lo que nos quiere decir Sellés.

 

La vuelta a la Moral ilustrada como forma de combatir la impostura ética y estética de la posverdad.

El barón Holbach fue un enciclopedista ilustrado, encargado de los artículos sobre Química en la Enciclopedia, que estudió a fondo problemas filosóficos, epistemológicos o sociales como es el de la Moral. De forma revolucionaria para la época, sus obras fueron prohibidas, trató de fundar la Moral en la naturaleza del hombre, no en las exigencias de códigos religiosos ajenos a la Razón. La Moral ilustrada resulta así de carácter universal, propia de los hombres, simplemente en tanto en cuanto hombres, no como miembros de una nación, etnia o confesión religiosa determinados. Y, al cabo, busca la felicidad, no la represión basada en imposiciones o criterios sobrenaturales o de revelación. Se trata, pues, de una moral de carácter verdaderamente laico.

En su libro La Moral universal, Holbach expone de modo muy brillante sus logros. Un libro que pese a tener más de dos siglos podría utilizarse como un perfecto manual didáctico para una genuina educación para la ciudadanía, libre de sectarismo u oportunismo político.  Publicado por primera vez en Ámsterdam en 1776, sería considerado un libro subversivo y peligroso para la oligarquía absolutista de la época. Su primera versión española se debe a Manuel Díaz Moreno y se publicó ya en 1812, varios años después de la muerte de su autor, pero coincidiendo, creo que no por casualidad, con la constitución que fijaba y promovía la nación como sujeto político. Un autor que no es nombrado en la portada ni en el frontis, y un traductor que sólo se atreve a poner sus iniciales lo que nos da idea de cómo estaba entonces el asunto, con la Santa Inquisición aún vigente gracias a los desvelos del rey felón. El felón por antonomasia, que de un modo u otro lo son todos. En esa primera edición aparece un bello pero solitario grabadito que recoge una idea atribuida a Séneca: “Amad, para ser amados“.

Holbach insiste en varias partes de la obra en la Moral como búsqueda y condición para la felicidad.  Así, por ejemplo: “La Moral es el arte de hacer al hombre feliz por medio del conocimiento y práctica de sus deberes. O bien: La Moral es la ciencia de la felicidad para todos los hombres”.

El texto está lleno de perlas, algunas de carácter político y plena actualidad:

“La Moral para tener una base invariable debe establecerse sobre un principio común…el amor de sí mismo, la intención de estar bien en cualquier momento…

Todo gobierno justo ejerce una autoridad legítima a la que el ciudadano virtuoso está obligado a obedecer, pero el gobierno injusto ejerce un poder usurpado. Bajo el despotismo y la tiranía no hay autoridad no hay más que usurpación y latrocinio público.

La sociedad se ve forzada a sufrir el yugo que le imponen el crimen y la violencia…

La autoridad legítima es decir, la que reconocida legalmente por la sociedad contribuye al bien de ella.

El buen ciudadano es el que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a sus leyes.

El buen ciudadano es el que dentro de su esfera contribuye de buena fe al interés general, porque reconoce que su interés personal no puede separase de aquel sin peligro ni daño de sí propio.

El ciudadano debe obedecer a las leyes que tengan por objeto la conservación, la seguridad, el bienestar, la unión y el reposo de la sociedad. 

El que obedece ciegamente los caprichos de un déspota no es un ciudadano, es un esclavo. No hay ciudadano bajo el despotismo ni ciudad para los esclavos.

La verdadera ciudad, la verdadera patria, la verdadera sociedad es aquella donde cada uno goza de sus derechos sostenidos por la ley. Donde el hombre es más poderoso que la ley, la justicia se ve obligada a callar y la sociedad no tarda en disolverse.

El cortesano que decía que él no llegaba a comprender como era posible resistir la voluntad de su señor hablaba como un esclavo criado con las máximas del despotismo oriental, según la cual el sultán es un dios, a cuyos caprichos es un delito oponerse, aún cando sean contrarios a la razón.

La tiranía es el gobierno de la injusticia sostenido por la fuerza”.

Toda una serie de cuestiones que también forman parte de la mejor tradición clásica.

Así la visión del emperador estoico Marco Aurelio: “No son ni la elocuencia, ni las riquezas, ni los placeres, ni la gloria lo que hacen feliz al hombre, sino sus acciones. Para que estas sean buenas, es menester conocer el bien y el mal…ser feliz es formarse uno a sí mismo una suerte agradable, la cual consiste en las buenas disposiciones del alma, en la práctica del bien, en el amor de la virtud…” “No puedo apreciar una felicidad que sólo se ha hecho para mí”.

O la de Cicerón: “Nadie debe obedecer a los que no tienen el derecho de mandar”.

 

Pero, ¿qué hacer? Con planteamientos más modestos que los citados de Holbach, Marco Aurelio o Cicerón me pregunto cómo completar tal visión. La intención de estar bien en cualquier momento de nuestra vida nos lleva a una serie de recomendaciones personales para hacer el trago más llevadero. Así, propongo entre otras:

Formarse e informarse. Leer sobre filosofías y religiones de todos los tiempos para informarse (Templar la mente con diferentes ideas).

Adoptar una sola doctrina elegida entre las demás, pero sin despreciar las otras.

Aprender a comprender, admirar y conmoverse con el Arte.

Ver poco la televisión, sobre todo los telecuentos de noticias y menos aún leer la tóxica prensa mohatrera de papel. Una prensa que ha renunciado a su labor de informar y formar a la opinión pública.

Comprender, esto es muy importante, que formamos parte de un juego internacional. Que somos títeres y víctimas de acontecimientos que se generan en centros de Poder fuera de nuestras fronteras. Que muchas de las cosas que nos suceden tienen su explicación en intereses, políticas y decisiones ajenas a los españoles. Es fundamental tener una idea de geoestrategia para comprender lo que pasa no ya en el mundo sino en la misma España. Sin esta visión no parece posible poder entender las corrientes políticas profundas que mueven a nuestros aparentemente absurdos próceres.

Cuidar la dieta. La agricultura industrializada nos está envenenando. Este es otro de los grandes escándalos silenciados por el Poder.

No participar en campañas gubernamentales. Ahora parece que nos van a meter una constitución canallesca made in Soros. Hay que denunciarla.

Tratar de evitar ser cómplices del mantenimiento del tinglado. No votar y buscar las soluciones legales que permitan pagar menos impuestos.

Mantenerse en la vida en una posición modesta, ni opulenta ni mísera, (aura mediocritas horaciana). No llamar demasiado la atención, renunciar a famas y glorias mundanas.

Tratar de ser indiferente hacía todo y frente a todo. Los políticos y oligarcas dinásticos no merecen más que nuestro desprecio, en especial la lamentable Dinastía borbónica, pero hay que procurar no envenenarse mentalmente con las bajas tasas vibratorias en las que medran.

Tratar de contemplar sin emocionarse en la medida de lo posible y con espíritu emancipado las diferentes luchas humanas.

Comprensión del vacío (lo que no deja de ser practicar lo anagógico, elevación de lo material a lo espiritual).

Y acaso la más importante, intentar mantener una tasa vibratoria elevada, mediante la meditación, el aprecio por el Arte, la recta conducta y los pensamientos positivos.

Estos planteamientos estoicos, propios de la Moral universal pero adaptados a nuestra circunstancia histórica presente, pueden contribuir a ayudarnos a ir sobrellevando nuestra peripecia y circunstancia. Eso si Soros, nuestros políticos prostituidos en los diferentes niveles de dominación y la globalización instrumento del sionismo internacional no nos lo impiden.

 

 

 

 

 

Apólogo de la acémila y el Rey

En un extraño reino paraíso de bandoleros y vendepatrias donde cualquier cosa puede pasar, su rey, con muy buen sentido, en defensa del Bien común y en cumplimiento de sus propios cometidos y deberes constitucionales, ha tratado de llevar a la acémila galleguista, pasicorta, cozilarga, resabiada, invertida, mal capada, traicionera, a trabajar para cumplir con sus obligaciones.

Pero la aviesa acémila se rebela, muy levantisca, se lía a coces con todos y todas menos con sus colegas y compinches traidores de la cuadra oriental para no separarse de la comodidad del pesebre ni fatigar su única neurona pero calcificada.

¿Qué hacemos con la acémila?

El lector podrá terminar este apólogo como más le guste y mayor ejemplaridad tenga…

 

 

 

 

Y el Rey al final habló

Si el lunes criticaba el extraño silencio real, hoy hay que glosar que lo haya roto mediante un discurso institucional en defensa de la constitución y afirmando su compromiso con la unidad y permanencia de España.

Como debe ser. Sólo faltaría lo contrario. Aunque en la España actual cualquier cosa puede pasar y son instituciones de la Monarquía quienes están atacando a la Nación.

Sin embargo, hay un problema lógico, político y jurídico. Y es que es precisamente la actual constitución con su demencial Título VIII y su sistema autonómico la que provoca el menoscabo y al final la amenaza de destrucción de la unidad y permanencia de España.  Cosa que se está constatando ahora dramáticamente en una Cataluña a la que la Monarquía viene consintiendo toda clase de vulneración de derechos civiles, vejaciones, despilfarros y desfalcos.

Por tanto si se quiere preservar, como es deseable y exigible, dicha unidad y permanencia tal cosa se ha demostrado incompatible con el autogobierno.

Su llamada a asegurar el orden constitucional lo es también de atención a otras dos instituciones monárquicas que además de la Generalidad catalana están incumpliendo escandalosamente sus deberes: Su propio Gobierno y el Tribunal Constitucional. Estulticia, cobardía, cálculo egoísta, falta de patriotismo, corrupción, felonía, complicidad bajo cuerda … el amable lector podrá sacar sus propias conclusiones acerca de los motivos de tan lamentables, escandalosas, conductas de esas instituciones que deberían combatir la sedición.

Llama la atención también que el rey no se haya solidarizado expresamente con las Fuerzas de Seguridad a las que la incompetencia y / o felonía de su Gobierno ha dejado casi a merced de las hordas catalanistas, que junto con los traidores que las azuzan desde las instituciones monárquicas catalanas delinquen con total impunidad.  Fuerzas de Seguridad cuyo nivel de indignación con el Gobierno es fácilmente comprensible.

Sin embargo, hay que aplaudir que al final una Autoridad constitucional, la máxima, se atreva a defender a la Nación. Enhorabuena.

 

 

El discurso real no era imaginario

En un sonoro mentís a los extravíos de los malvados republicanos de siempre, gentes indoctas de la Anti-España que como Ortega jaleaban al heroico súbditaje español con discursos disolventes: “Españoles no tenéis Estado, tenéis que reconstruirlo”, me llena de orgullo y satisfacción que Su Católica Majestad se haya dignado ofrecer un patriótico y extraordinario discurso a la plebe, algo más que mosqueada, amén de saqueada para financiar el proceso golpista perpetrado por la Generalidá una impune corrupta institución monárquica catalana a la que se le consienten insultos, humillaciones y desfalcos.

Sobre todo, tras las declaraciones estupefacientes de su real valido. Palabras hueras que más parecían producto de los desvarios de un yonqui sin sentido alguno de la realidad o de un cínico caradura y ensoberbecido que volvía a burlarse de los sufridos españoles.

En efecto, según se ha sabido Su Excelencia el Jefe del Gobierno, (y de la Gurtel o lo que sea lo suyo), toma una pócima sagrada para mantener sus neuronas y audaz corazón en plena forma. Es la rajolinina, sustancia enteogénica de formulación tan desconocida como la de la misma Coca-cola. Fabricada con su propio licor viril mediante trato diabólico por una curandera de su oscura tierra, posee, sin embargo, los efectos secundarios que son patentes en tan excelentísimo adicto.

Pero decíamos que, frente a la inanidad del real valido, Su Católica Majestad había dado a propios y extraños toda una lección de inteligencia, lucidez, patriotismo, valentía y coraje en el hacer frente a sus obligaciones constitucionales. En su memorable discurso que debería ser esculpido en oro y recordado para siempre en los corazones de sus sufridos súbditos, destaca su defensa de los derechos humanos de sus pisoteados súbditos en Cataluña, Vascongadas y Galicia. Su enérgica apuesta a que no los va dejar bajo las garras de los nazis indígenas recurriendo a su condición de Jefe del Estado y de las Fuerzas Armadas si ello fuese menester. Su apoyo a los elementos del aparato del Estado abandonados a su suerte. Su promesa renovada de que va a cumplir su juramento y no va a tolerar la destrucción de España por mucho Soros, Vaticano, Israel, Marruecos, BCE, FMI, RF, o globalistas sacamantecas varios que se lo propongan.

Y es que Felipe BI sin duda es todo un hombre. Último retoño de una Dinastía ejemplar que tantos siglos de gloria ha dado a la España que tuvo la fortuna de acoger a los Borbones tras una cruenta y estúpida guerra en la que era disputada como botín por otra insaciable dinastía extranjera de no menos triste recuerdo.

En honor a la Justicia, y porque como decía el buen Sancho gobernador, no nos duelen prendas, hay que reconocer sin más demora el mérito de nuestro Rey. Quien con su patriótico y precioso discurso, ejemplo de economía de medios pues no se puede decir más con tan pocas palabras, ha alejado para siempre la sospecha de ser el niño obtuso, menospreciado por su progenitor A, mal criado por su progenitor B, una altanera señora frustrada, y mal casado. Lo que casi todos, excepto los cortesanos y ditirambo alabanciosos de siempre, le achacaban.

¡Estamos salvados!

¡España ha muerto, Viva el Rey!

 

 

Por la senda constitucional de Fernando VII

Que los Borbones siempre traicionan es un axioma, un postulado, una evidencia histórica. Lo raro, lo novedoso, sería que esta vez no lo hicieran. Lo más grave de la sedición catalana no es ya los delitos impunes de sus autores amparados en y financiados por las instituciones borbónicas sino la complicidad del resto de la Monarquía.

El cobarde e inepto gobierno sobrecogedor del “Luis sé fuerte” se refugia sobrecogido en la entereza moral, patriotismo y profesionalidad de la Guardia Civil y Policía, a los que sin embargo no sólo no protege ni apoya públicamente sino que deja indefensos ante los excesos y provocaciones de las hordas catalanas, y sus dirigentes, guardia mora incluida, bien cebados por la Monarquía. Felipe BI no se digna dar la cara. Parece que el golpe de Estado no va con él, supuesto Jefe del Estado a la hora de momios y privilegios cuando no corrupciones o desfalcos.

Como en el dos de mayo de 1808 solo una parte del pueblo español, en orfandad y ante la indigencia de las instituciones borbónicas, aún osa intentar defender a la Nación. A diferencia de entonces, esta vez la Iglesia también se encuentra del lado de los felones.

¿Para cuándo la expulsión del Nuncio o la denuncia del concordato?

Para terminar de recordarnos el ya vivido cuadro grotesco histórico, ahora en versión de sainete, sólo nos quedaría por ver a Felipe BI peleándose con el Fraticida a la rebatiña por los despojos de España ante el Napoleón de turno, ¿Soros?

Pero, es triste constatar que muchos cebados y por cebar bueyes del heroico pueblo español estarían dispuestos a desenganchar las acémilas que tiran de la comitiva borbónica para sustituirlas. ¡Vivan as caenas!

Y es que la primera corrupción consiste en pudrir el entendimiento. A ello se dedican con denuedo nuestros principales próceres e instituciones.

Nuestro reconocimiento como patriota español al esfuerzo de la Guardia civil y demás Fuerzas de Seguridad que aún intentan mantener la dignidad de España soportando en orfandad la cobarde traición de sus dirigentes. Ojalá su imagen y prestigio no queden arrasados por la demagogia nacionalista e internacional.

 

 

De farsantes e hipótesis globalistas

En la confusa melé en la que se ha convertido la orquestada sedición catalana, en especial tras el reciente atentado de probable falsa bandera de Barcelona y aún con el riesgo de desvariar por completo, cabría reflexionar en voz alta e intentar buscar algunas pistas de interpretación para intentar comprender lo que pasa y lo que puede pasar.

En España no hay soberanía. Hay que partir de este postulado irrebatible pero que los medios de confusión de masas y de propaganda del Régimen borbónico intentan ocultar. El verdadero Régimen español no es la Monarquía Parlamentaria con la que se constitucionalmente se envuelve, sino un tinglado oligárquico, corrupto, caciquil apátrida coronado. Si no se entiende eso, no se entiende nada.

La solución al tema catalán aunque tiene un evidente componente de pelea por el botín entre bandas mafiosas rivales va ser impuesta desde el extranjero. Los súbditos de Su Católica Majestad estamos para pagar los platos rotos y acaso como posibles conejillos de Indias de un hipotético plan de desestabilización europea similar al de la mal llamada primavera árabe de tan funestas consecuencias para la libertad, estabilidad y prosperidad de los pueblos agredidos por el Imperio.

La Generalidad es una institución extraordinariamente mimada de la Monarquía a la que históricamente se le viene consintiendo toda clase de fechorías y desfalcos de modo que si sigue la tradición las demás instituciones borbónicas no se van a oponer con eficacia a sus desmanes. Porque, donde no hay nación no hay verdaderas instituciones dirigidas al Bien común sino bandas y bandidos a la rebatiña. Y porque más que probablemente están casi todos en la mohatra. El valido Mariano, cómplice por omisión, seguirá mariconeando leguleyeces con el Constitucional para arriba o el fiscal para abajo mientras los golpistas se chotean impunemente de los españoles y nos siguen humillando y robando.

Hay que hacer tiempo, distrayendo al cada vez más preocupado y cabreado público, hasta la visita del próximo 26 de setiembre a la Casa Blanca para recibir órdenes directas del emperador.

Pero, al final, ¿qué se pretende? Muchos golpistas, criados en el odio a España y la Libertad, están guiados por el fanatismo supremacista racista histórico catalán. Otros, más cínicos, por escapar del Código Penal, para tapar sus mohatras, cohechos y desfalcos con la bandera sediciosa.

Por su parte, el valido real hace como que hace pero deja hacer al enemigo, supongo que más que por incompetencia, porque tales parece deben ser sus instrucciones: engordar la gusanera de la deuda hasta arruinarnos por completo y trasladar cualquier decisión importante para el presente y futuro de los españoles a grupos plutocráticos globalistas y sus instituciones instrumentales internacionales.

Y es desde este enfoque desde el que debemos intentar comprender la cosa.

A la luz de lo que ciertos datos conocidos parecen indicar, tal hipótesis cada vez tiene más partidarios, y a diversas razones históricas o conveniencias presentes, el Vaticano, Marruecos e Israel podrían estar por la sedición a las bravas. El foco de infección permanente del clero nacionalista trabucaire, la morisma subversiva fanática irrecuperable constituida en cabeza de puente de la invasión agarena de Europa o el actual adiestramiento militar del incipiente protoejército golpista, así parecerían avalarlo.

Sin embargo, lo que podríamos agrupar bajo el nombre más o menos impreciso de Club Bilderberg, alianza entre plutócratas e instituciones globalistas privatizadas al servicio del gran Capital, estaría por una solución algo menos drástica, al menos de momento, no sea que la cosa se termine por descontrolar en una situación internacional especialmente complicada. Con el cuento de que viene el lobo separatista catalán se haría tragar al alienado pueblo español con una reforma constitucional supuestamente federal, confederal como mucho en la práctica, como paso o etapa intermedios antes de la demolición total y definitiva de España como Nación.

En esta jugada podría estar Mariano y demás burócratas parásitos de la Monarquía, incluido el rey.  Se apuntarían un tanto cara a la galería, el de haber evitado in extremis la sedición catalana y sobre todo haber salvado el IBEX y las zozobras de los fondos buitre. Convertida en una sedición de facto, aunque no de iure, pagada por el pueblo español. Como diría Sancho Panza: tras cornudo apaleado o además de puta, poner la cama.

La verdad, me parece más probable a corto plazo esta segunda hipótesis, pero habrá que esperar a ver qué le ordena el emperador a nuestro intrépido estadista Mariano.

Hay otra que con el panorama descrito por supuesto que “ni está ni se la espera” por recordar la famosa frase de otro golpe borbónico. Es la solución de Cervantes en El Quijote, cuando el noble caballero le dice a un temeroso Sancho: “No tienes de qué tener miedo, porque estos píes y piernas que tientas y no ves, sin duda son de forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados, que por aquí los suele ahorcar la justicia, cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta; por donde me doy a entender que debo de estar cerca de Barcelona”.

 

Más información, pinchando aquí

 

 

 

 

 

Breve antología catalana

Visto lo que pasa, y por que siguen siendo de renovada actualidad, he creído oportuno recuperar algunos textos ya publicados en los que ya se hablaba lo que se veía venir.  Más que “memoria” histórica es búsqueda de la verdad histórica. Escritos hace algunos años ofrecen una panorámica del desastre actual. Algo que se veía venir por cualquier persona lúcida, excepto para los ocupas de las lamentables instituciones borbónicas que nos han llevado a donde ahora estamos.

Se puede acceder a los textos pinchando en cada título.

 

Cataluña a la conquista del Estado

Florilegio de bandoleros: el caso del obispo Robuster

Florilegio de bibliografía en catalán durante la Ilustración 

La lliura pujolina, nueva moneda catalana

Memoria histórica de Camba sobre el Estatuto catalán republicano

La resaca de la Diada, un caso más de impostura histórica

De Cervantes, bandoleros y Cataluña

Bandolerismo catalán: Los mossos d`escuadra

Aventuras del Reich catalán

 

 

 

BCN, ¿Quid prodest?

Cuando se intenta comprender lo que pasa cuando suceden hechos tan graves es preciso tratar de controlar los sentimientos de indignación, horror, compasión con las víctimas así como no dejarse llevar hacia donde el poder desea, evitando entrar al trapo de interpretaciones sesgadas o posiblemente dirigidas a extraviar a la opinión pública.

Los intereses geoestratégicos son difíciles de comprender para el común de los mortales porque son muchas las variables a controlar y faltan datos fiables. De modo que lo que aquí se expone como reflexión en voz alta, salvo en lo referido a datos comprobados, se trata de hipótesis más o menos racionales o fantasiosas. Desde el punto de vista oficialista acaso simples disparates de conspiranoicos. El amable lector se formará su propia opinión.

El tiempo lo aclarará. O no.

Consideraciones previas:

Barcelona, y toda Cataluña, constituyen un centro de atracción de agarenos, especialmente moros del corrupto sultán vecino, patrocinado y subvencionados por la política pro golpista y antiespañola de la corrupta mafia pujolista y golpistas en general, que hacen el papel de nuevos conde don Julián, personaje mucho más “catalán” que Cervantes o Colón. Seguro que el meapilas de Prat de la Riba se llevaría un gran disgusto de comprobarlo pero ello es así.

Simbólicamente, en lo que se refiere a arrumbar símbolos españoles y sustituirlos por otros ajenos, la antigua plaza de toros monumental de Barcelona pretende convertirse en la mega mezquita más grande de Europa.

La educación catalanista, por llamarlo algo, se encuentra condicionada por corruptos, golpistas y docentes fanatizados que ven en el Islam y su quinta columna protegida y subvencionada un aliado contra España.

Cataluña puede convertirse en una República islámica de hecho más o menos camuflada, controlada por el NOM e Israel, para proporcionar apoyo a la invasión agarena de Europa.

Las organizaciones terroristas, quien quiera que estén detrás de ellas, amenazan públicamente a España con atentados y especialmente a Barcelona, tierra de especial acogida de la morisma.

Las fuerzas policiales están como poco “descoordinadas” en la Cataluña golpista actual con un gobierno regional en franca rebelión y la no menos extraña conducta paralela del gobierno español que, pese a sus remilgos de damisela ofendida, en la práctica deja hacer sin emplear la legalidad para perseguir los delitos.

Los mandos de los mozos de es-cuadra van por libre desde el punto de vista español y preparan el referendo y la sedición.

Según algunas fuentes, sus futuros servicios secretos independentistas estarían siendo entrenados por agentes israelíes.

Los atentados e incidentes, explosión y demolición atribuidas a gas, criminal atropello de las Ramblas, tiroteo de Cambrils, pueden estar íntimamente conectados y tener un componente geoestratégico, en relación con el programado referendo pro golpista.

Los asesinos directos son subcontratas con escaso grado de autonomía para sus crímenes. Conviene saber quiénes están detrás para organizarlos, entrenarlos y financiarlos.

La demolición del inmueble de Tarragona probablemente realizada con explosivo militar especializado si atendemos a las características de la explosión y al estado de los restos, recuerda la de Leganés tras el 11M. La principal diferencia no está en la destrucción de pruebas sino en que se ha realizado antes y no después de los atentados, y que aquí ha habido menos muertos.

El 11 M fue un atentado estratégico de falsa bandera dirigido como otros anteriores a cambiar la historia de España, que pudiera hacernos comprender mejor el de Barcelona, perpetrado igualmente en un momento crítico de nuestra historia.

¿A quién pudieran beneficiar los atentados?

Con carácter general a los mismos que provocan otros anteriores en otras ciudades de Europa o fuera de ella, dentro de una estrategia dirigida a la dominación mundial, utilizando terroristas islámicos como subcontrata sacrificable. Con sus consecuencias de miedo y desvío de la atención de la gente, fomento de un Estado policial y del control de la población, Ejército desplegado, pérdida de soberanía nacional, negocio armamentístico.

Pero en particular

-Tienen que ver con la debilidad de España gravemente amenazada y apenas con soberanía residual suficiente para combatir el proceso de desintegración territorial inducido por fuerzas tanto internas como externas, a favor del gran capital y de los intereses imperialistas de la dominación mundial. Proceso en el que colaboran consciente o inconscientemente una oligarquía corrupta e insaciable y unas lamentables zurdas prostituidas o con visión de topo.

-Tienen que ver con el proceso independentista, si fomentado desde el exterior, patrocinado y realizado por las propias instituciones de la Monarquía en la región. Es decir, por parte del aparato del Estado.

El atentado se relaciona con el proceso golpista en curso, pero su resultado a favor o en contra del mismo, probablemente va a depender de cómo se gestione.

¿Cómo van a gestionar la propaganda para arrojar los muertos al bando contrario?

¿Hasta que punto lo emocional va a desbordar el análisis racional de lo que ocurre?

Quid prodest. Pero ¿a quién o quiénes conviene el atentado?

Contra la continuidad del “proces” golpista

Mariano puede decir que Cataluña sin España estaría a merced total del terrorismo. Que su policía regional no funciona. Que el gobierno regional es un desastre ocupado por sediciosos, golpistas y corruptos que no se ocupan del interés general ni protegen a la población. Cierto, muy cierto, pero eso también sería reconocer que su gobierno ha perdido por completo el control de lo que pasa en esta región española.

Se puede hacer la demagogia barata de publicar lo mucho que nos queremos todos, y jalear que todos debemos ir juntos contra el maligno terrorismo, en este caso tremendamente oportuno.

Mariano puede dar instrucciones para desplegar al Ejército en Cataluña por lo que el proces quedaría fatalmente afectado.

Los golpistas catalanes menos fanatizados, y parte de la plutocracia catalana que teme por la continuidad de sus negocios, cohechos y desfalcos, verían con alivio la puerta abierta que el atentado les abre para huir del callejón sin salida en el que se habían metido, salvando la cara por causa de fuerza mayor. Eso, sí cobrando el servicio.

No deja de ser extraño que con un golpe de Estado anunciado para el mes que viene los diversos próceres borbónicos, incluido el rey, estén tan ricamente de vacaciones.

Por alguna razón que se nos escapa ¿al Poder internacional ya no le interesa el desmembramiento de España y por eso recurre a atentados para parar el proceso de sedición en ciernes?

Una hipótesis conspiranoica, atrevida, que plantea una duda terrible, ¿Pudiera ser este el cisne negro perpetrado por mano amiga y a la que pudiera agarrarse Mariano, y acaso la razón por la que antes no hacía nada mientras crecía la sedición? ¿Una oportunidad para poder decir, como el general Franco con ocasión del magnicidio de Carrero, otro atentado estratégico: “No hay mal que por bien no venga”.

A favor de la continuidad del “proces” golpista

Dependiendo de a quién se haga responsable finalmente de los muertos el atentado puede manipularse emocionalmente a favor del referendo. Los golpistas pueden echar la culpa a España por no defenderlos ni permitir que ellos se defiendan. Pueden hcer ver que es un atentado para impedir el “proces” y en consecuencia provocar un efecto rebote en los votantes desnortados, similar al producido después del 11 M, que entronizó al devastador ZP y su cuadrilla.

Los atentados favorecen los intereses turísticos de la competencia, y son criminalmente sinérgicos con las campañas anti turísticas orquestadas por mercenarios sorosianos y cretinos fanatizados de la pseudo izquierda que les hacen el juego. Afectan a un pilar fundamental de la economía española tras su suicida proceso de desmantelamiento de los sectores primario y secundario.

Aún existe mucha confusión sobre lo sucedido. Es preciso encajar las tres piezas, demolición de la casa de Tarragona, matanza de las Ramblas, muerte de los presuntos terroristas en Cambrils.

Como ya decíamos al principio de este breve texto provisional los intereses geoestratégicos son difíciles de comprender para el común de los mortales porque son muchas las variables a controlar y faltan datos fiables. De modo que lo que aquí se expone son hipótesis provisionales a la luz de las noticias conocidas y más o menos racionales o fantasiosas por si ayudan al amable lector a formar su propia opinión.

 

 

 

 

Corrupción, divino tesoro

En estos tiempos de zozobra nos cabe recordar a Covarrubias y su Tesoro de la Lengua castellana. Un tesoro hoy saqueado casi sin remedio. Creo que debiera ser evidencia de razón que la primera corrupción, y en cierto modo madre de las demás, consiste en pudrir el Entendimiento para generar aturdimiento, superficialidad, frivolidad o confusión. De modo que así “no se acierte la mano con la herida” como acostumbraba a decir don Antonio Machado, tan honradamente crítico con “las repugnantes zurdas españolas”.

Un instrumento capital de corrupción del Entendimiento es la propia corrupción del lenguaje. El empobrecimiento de vocabulario, la carencia o torpeza en el empleo de sinónimos, la proliferación de anacolutos, por no decir el olvido de preciosas palabras de nuestro Siglo de Oro, algunas como mohatra tan preñadas de sabiduría e iluminadoras de nuestro eterno devenir histórico, son mañas que forman parte de toda esa neolingua fomentada desde el Poder con fines despóticos y que ya denunciara George Orwell con su gran lucidez. Influido por su etapa durante la guerra civil española como brigadista internacional en Cataluña, Orwell fue encuadrado en el POUM, estuvo a punto de ser asesinado no por los malvados fascistas enemigos sino por el fuego “amigo” de sus supuestos correligionarios del Partido Comunista. La verdad es que da pena y vergüenza ajena oír declaraciones de la mayoría de próceres y “próceras” de nuestra envilecida, mohatrera y pertinaz monarquía. O la estupidez e incorrección gramatical de la dominante costumbre de repetir en forma femenina los términos masculinos. O el peculiar relativismo semántico que hace que cada palabra signifique lo que al poderoso interesa que signifique en cada momento.

Sin olvidar las deposiciones en los media del encumbrado famoseo en exclusiva o no. Toda una práctica de reproducir sandeces, eslóganes de propaganda vacía o destinada a halagar los más bajos instintos del populacho.

Otra forma especialmente nociva de esa corrupción es la excesiva corrección política, la imposición hegemónica de lo que se ha venido en llamar lo políticamente correcto, cosa muy diferente y acaso opuesta al decoro, cortesía o buena educación.

Lo políticamente correcto posee multitud de matices. Uno de ellos es la persecución, incluso algunas ahora por vía penal, de palabras que eran habituales o de uso común en una lengua tan potente, rica y variada como el español. Así, por ejemplo, marica, tortillera, bujarrón, machirulo, huele braguetas, sionista, morisma, morería, moro, desvirga melones, trotaconventos, santiguador de bolsillos ajenos,… ¡si Cervantes, Quevedo o Cela levantaran la cabeza! O la adjudicación maliciosa o inapropiada de adjetivos calumniosos y denigrantes tales como homófobo, antisemita, xenófobo, facha, centralista… a la gente que aún con todo derecho las quiere seguir utilizando.

La tristemente célebre Ley para la Memoria Histórica, otro gran artefacto de devastación que lejos de buscar objetividad y con ella la verdad y la comprensión como base para una convivencia presente y futura de los españoles, ha devenido en una mohatrera y cobarde manipulación revanchista de nuestro pasado perpetrada por sectarios, fanáticos o ignorantes bizarros lanceadores de moro muerto. Más pintoresca aún cuando los socialistas y los separatistas catalanes perpetraron sendos violentos golpes de Estado contra la República y provocaron una casi vacatio legis posterior y con ella como reacción al desgobierno la sublevación militar inicialmente concebida para restaurar el orden republicano, aunque luego usurpada por el general Franco. Con la posterior frustración de militares republicanos de honor como el general Cabanellas que verían su acción desnaturalizada y sus objetivos iniciales burlados.

Todo ello también, para particular satisfacción de nacionalistas periféricos, con la complicidad por activa o pasiva de quienes debieran defenderla. Un sabotaje de nuestra lengua al degradarla y podarla de sus ricos matices y sinónimos, patrimonio de una sabiduría y lucidez de siglos. Una especie de castración de hecho, y un empobrecimiento y expropiación de nuestro mejor patrimonio cultural.

Claro que para favorecer la inducida nueva invasión musulmana en España y toda Europa conviene ningunear o ridiculizar los esfuerzos y sacrificios de nuestros antepasados para recuperar el control sobre la Península.

Una variante especialmente triste de esta corrupción es la introducción y aplicación contra los derechos civiles de leyes populistas, demagógicas o devastadoras que en la práctica vulneran sagrados principios constitucionales como la libertad de conciencia y expresión, igualdad ante la Ley, derecho a un juicio justo o a la presunción de inocencia.  Así el engendro del tratamiento de género que origina tantos abusos, tan caro a políticos ineptos y o corruptos, promovido y disfrutado por abusones y pilla subvenciones.

Pero las cosas no suceden por casualidad. Ni, menos, que todas estas maniobras sean inventos de nuestras embrutecidas zurdas españolas que se aplican a utilizarlas a su favor inmediato. Desde el Plan Kalergi a esta parte venimos asistiendo, hoy de modo extraordinariamente acelerado, a un proceso de sabotaje programado de la sociedad europea occidental. Un sabotaje, con altibajos y adaptaciones en cada uno de los diferentes países, que tiene varias estrategias confluyentes.  Observadas por separado pudieran parecer producto de la estulticia, corrupción e ineptitud de nuestras castas dirigentes, pero todas juntas iluminan un horizonte siniestro de creciente esclavitud. Promoción sino imposición por la vía legal de ideología de género, frivolización del aborto, homosexualidad desde la escuela, inmigración musulmana descontrolada, aulas pateras, lenguaje “correcto”, precariedad laboral y familiar en un entorno de salvajes crisis financieras artificialmente inducidas…

Su origen parece que puede encontrarse en la obra del filósofo y político italiano, dirigente del Partido Comunista, Antonio Gramsci sin olvidar la influencia de la llamada Escuela de Frankfurt con su sugestiva combinación de ideas de dos judíos notables, Carlos Marx y Segismundo Freud.

En efecto la teoría propia del marxismo clásico de la sociedad sin clases en lo económico vendría a tener su paralelo en el ámbito de la Cultura con el logro de una sociedad culturalmente indiferenciada. El paraíso de la entropía, es decir de la imposibilidad de diferenciar estados, lo opuesto al orden, a la diversidad ideológica y a la civilización. Si antes el rol fundamental para el marxismo clásico lo constituía lo económico, ahora lo es el lingüístico gracias a la deconstrucción del lenguaje lo que da un barniz pretendidamente democrático, filantrópico o científico a la farsa pergeñada.

Buena parte de responsabilidad de esta farsa mohatrera se centra en los propietarios y tecnoburocracia de los medios de comunicación que han renunciado a formar una verdadera opinión pública ciudadana y promueven o al menos colaboran con la creciente descomposición social. Y con los planteamientos de confusión.

Una famosa publicación periódica de los Rothschild, la revista The Economist, tiene la tradición de presentar en ciertas ocasiones unas curiosas portadas constituidas en auténticos jeroglíficos que por su carácter oracular excitan el análisis de expertos y curiosos.  Suelen dar pistas sobre lo que sucede o sobre lo que va a suceder en el futuro.

Pero el pasado uno de julio explicaba en un reportaje técnicas de manipulación de masas mediante la generación de convincentes falsas noticias. ¿Un nuevo aviso de lectores y navegantes?

Todo puede pasar en el mundo virtual y también en el real.

Sin embargo, en el marxismo moderno de lo culturalmente correcto se entiende que el Poder lo tienen los grupos considerados normales, al menos en el aspecto estadístico del término (occidentales, blancos, tradición cristiana o laica, heterosexuales, liberales demócratas… ) que serían los malos, los nuevos burgueses. Y el nuevo proletariado liberador estaría constituido por los que se les oponen por razones de sexo, raza, sexualidad normal, religión… Por tanto, sin entrar en detalles tener en cuenta su comportamiento real individualizado la corrección al uso y abuso declara como bueno o propio de “victimas” lo que hacen ciertos grupos (islámicos, feministas, homosexuales, progres…) y como diabólico a derribar lo que hacen otros grupos (cristianos, heterosexuales, blancos occidentales,…), es decir, gentes que se resisten a entrar por el aro. Según esta visión la vanguardia revolucionaria europea podrían ser ahora los moros, las feministas, los homosexuales o los lumpen y beneficiarios de las nuevas rentas universales.

En resumen, para deducirse de todo lo explicado que se pretende una sociedad indiferenciada e igualitarista promovida y mantenida a la fuerza por el poder de un Estado no neutral. Un Estado que pese a lo que muchos progres manipulados creen sería transitorio, de carácter vicario, utilizado temporalmente para devastar la sociedad actual, un paso necesario para su posterior disolución en el NOM unipolar de un Poder completamente privatizado al servicio de una pequeña plutocracia global. Algo muy parecido a la jungla. Los Estados parecen incapaces de mantener su soberanía. De modo que incluso partidos considerados “conservadores” no conservan el aspecto cultural que han perdido en los media y en los sistemas de ocio y entretenimiento. Está bien conservar la dignidad, la vergüenza, el honor o el patrimonio espiritual, cultural, natural, económico e institucional, e incluso, ya puestos, las libretas con la contabilidad B donde se anotan cohechos y desfalcos, pero el caso es que nuestros más rancios próceres, con o sin sobres, liquidan todo en almoneda, nos mienten, endeudan y esclavizan más y más con tal de mantenerse un tiempo mayor en la poltrona.

Pero, ante este estado de cosas podemos preguntarnos: ¿cómo podemos los occidentales europeos oponernos a lo políticamente correcto y rescatar a la sociedad de los nuevos marxistas de falsa bandera, de sus cómplices y promotores ocultos?

 

 

 

Otra petición a Santiago

Dentro del eterno retorno del calendario anual de festejos y efemérides hoy se celebra en Galicia, coincidiendo con la fiesta de Santiago Apóstol, el Día de la Patria galleguista.

Cuando el inmigrante exiliado Santiago llegó a estas procelosas costas tras un azaroso viaje en peligrosa patera de piedra conducida por ángeles navegantes, estaba muy lejos de pensar que existiese cosa tal como una Patria gallega. Ni acaso que fuese transformado luego junto a su pareja asociada San Millán en patrono de la Caballería cristiana en su lucha secular contra el Islam. En realidad, nada muy original, pues representa una oportuna actualización mitológica de otras leyendas similares como la de los Advines vedas, transmitidas por el mitraísmo a través de Persia, o las de Cástor y Pollux del mundo helénico.

Han pasado muchas cosas desde entonces. Gracias a la destrucción por parte del Imperio, y sus comparsas bélico financieras, de los países laicos mediterráneo ribereños empleando terroristas mercenarios y luego a la acción mediante la tapadera de Fundaciones y ONG mercenarias de famosos genocidas filántropos, se está produciendo una invasión de musulmanes en la antigua Europa. Todo un programa de desestabilización que es de temer habrá de tener graves consecuencias para la identidad europea y para el régimen de derechos civiles y separación de la Iglesia y del Estado derivados de la Ilustración.  Una separación, por cierto, no del todo vigente en Compostela cuando se celebra el pintoresco espectáculo de la Ofrenda al Apóstol por parte de autoridades civiles. Pero Santiago es ahora un personaje políticamente incorrecto, tan malvado o casi como Le Pen o cualquier otro denostado partidario de mantener la naturaleza secular de Europa controlando la actualmente imparable invasión musulmana.

Inmersos en un proceso acelerado y al parecer imparable de devastación, disolución o desmembramiento de los Estados Nación europeos tradicionales, cuando casi un siglo después de su redacción se relee el Plan del barón Kalergi no puede uno por menos que pensar que estamos ante una auténtica profecía.  Parece que se va cumpliendo fatalmente.  Kalergi, años antes que Hitler, promovía un proceso de dominación a través de criterios racistas, aunque opuestos a los del jefe del nacionalsocialismo. Se trataría de promover una nueva esclavitud a través de un proceso de mestizaje forzado de la población europea con inmigrantes de su periferia que traería la degradación de la raza haciéndola más susceptible de ser avasallada por el Poder.

Desde luego, algo parecido insinuaba también nuestro Vicente Risco cuando pontificaba sobre la “superioridade indiscutibel da nosa Raza sobre das razas morenas euroafricanas da Iberia, e pol o tanto, a inxusticia de que sexamos domeñados e gobernados por iles.”

Los sectores más inteligentes del galleguismo enmucetado oficial piensan, con razón, que es preciso, y además urgente, ir renovando la vieja y obsoleta historiografía galleguista basada en ensoñaciones o prejuicios románticos de carlistas revenidos, de meapilas o del pijerío de niños bien de la arruinada pequeña burguesía rural decimonónica, por otra más propia de la problemática del aquí y ahora. Y desde luego, menos risible.

Lo es, por ejemplo, la apropiación galleguista de ciertos personajes históricos. En Illo tempore había un liberal en La Coruña que era el general Díaz Porlier, que hoy aún mantiene pese a la Ley de Memoria histórica una estatua en la ciudad. Un mártir gallego pero nacido en Cartagena de Indias descendiente de un canario de La Laguna de familia relacionada con Flandes y con vinculaciones en el Perú.

Luego los malvados castellanos inventaron las cuatro provincias gallegas sólo por fastidiar: O antigo Reino de Galicia desapareceu como unha tarta cortada en cachos. A esto se opondría el gran intelectual Faraldo que no resultó “mártir de Carral” por los pelos ya que huyó a tiempo.  Claro que el jefe de esta sublevación típicamente nacionalista gallega era el comandante Solís, un liberal andaluz, destinado en La Coruña que se pronunció contra el régimen despótico del general Narváez, valido de la reina ninfómana.

Para qué seguir con más ejemplos. Algún galleguista de pro pudiera hacer un ejercicio de humildad clarividente y ver lo que los más ilustres próceres gallegos han aportado a la Política española. Han sido muchos y durante mucho tiempo los que han gobernado o influido en España.  Así, Pablo Iglesias o el general Franco. Sin olvidar al también ferrolano Canalejas. A Eduardo Dato o a Portela Valladares y Casares Quiroga. O el bizarro Mariano el de los sobres, heroico martillo de supremacistas catalanes. Aunque no presidentes del Gobierno, cabe recordar a Fraga o al simpático general Martínez Anido, promotor del pistolerismo patronal y la guerra sucia. De todos ellos, destaca Canalejas como un gran político que pudiera haber hecho mucho y bueno por España de no haber sido vil y oportunamente asesinado.

Las cosas están cambiando, mucho y rápido.  Pero las hordas podemitas con su clarividencia de topo no parece que se aclaren mucho sobre lo que está sucediendo en el mundo, de la importancia y servidumbres que impone la geoestrategia internacional. O algunos, los mercenarios sin escrúpulos, quizás sí.

El galleguismo de la Junta y sus instituciones satélites parásitas cada vez se muestra más obsoleto. La cosa está ya tan manoseada y tanto se ve la urdimbre remendada del tapiz que su mantenimiento podría llevar al traste todo el negocio de granjería montado sobre ella para ordeñar sino saquear presupuestos públicos. Lo que no obsta para que en la escuela se adoctrine a la más tierna e indefensa infancia con tópicos, mentiras y cintas de vídeo. Quizás sea en la educación, hoy en manos de fanáticos y sectarios, donde se manifiesta de modo más feroz el presente proceso de devastación que sufre España.

Se practica toda una especie de típica y anacrónica franquista Formación del espíritu nacional al galleguista modo que sigue envenenando a los jóvenes gallegos, víctimas de la LOGSE, la autonomía, los nacionalistas de todos los partidos y el pilla pilla. Para el ignorante niño “formado” con estos mimbres no existen ni Cela, ni Valle Inclán, ni la Pardo Bazán, ni Fernández Flórez, ni Torrente Ballester, ni Camba, ni…¡España como ámbito histórico común!

Todo está tergiversado descontextualizado como si Galicia hubiese sido siempre una isla sin apenas contacto con el resto de España o de la civilización occidental. Y menos mal para esclarecimiento intelectual del admirable y querido público que, como ha declarado un eximio prócer de la cosa galleguista enmucetada: “Rosalía es noso Cervantes”.  Nada más y nada menos.

Más allá del oportunismo histórico de la utilización de personajes legendarios para arrimar el ascua a nuestra sardina, conviene rescatar cierto espíritu tradicional, en el verdadero sentido de la palabra, hoy desacreditado por la propaganda. El de que es preciso potenciar nuestra conciencia y la voluntad para salir adelante porque nuestra propia evolución material, intelectual y espiritual, así como la existencia misma de España y de la Europa de la Ilustración y los derechos civiles se encuentran amenazadas.

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