Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

EXCLUSIVA: fragmentos de notas autobiográficas de don Benito Arias Montano en Sevilla, 1598

Entre un legajo de documentos varios, aparentemente inéditos, se han encontrado unos fragmentos de lo que parece una autobiografía del insigne polígrafo don Benito Arias Montano, fallecido en Sevilla el 6 de julio de 1598. Lo encontrado, con ortografía actualizada o modernizada, dice así:

En Sevilla, junio de 1598

Ahora, cuando siento que mi vida se acaba, acogido a la hospitalidad de mi entrañable amigo Simón de Tovar y su bondadosa familia me asaltan los recuerdos. Algunos gratos, placenteros, otros, no tanto. No me arrepiento de mi vida, aunque haya demasiadas cosas que creo no repetiría. Mi pasión por el conocimiento me ha impedido gozar del amor en todas sus dimensiones, aunque no tanto de la amistad verdadera. Me vienen a la mente los ojos y la sonrisa de Anne Herents, relación imposible de la que, sin embargo, mi buen y fiel amigo y confidente Plantino actuó como singular corresponsal. ¡Qué hermosos tiempos aquellos de Amberes!

Mi vida nunca fue lo que parecía. Mi primera crisis espiritual ocurrió en Trento. Recuerdo las interminables sesiones conciliares con dos únicos libros presidiendo los trabajos, la defectuosa Biblia vulgata de san Jerónimo y la descomunal Suma teológica de Tomás, el erudito local. Por aquella época yo aún creía plenamente en la Iglesia. No entendía hasta qué punto su aventura humana había traicionado el espíritu evangélico. Como se había preocupado más del poder y las riquezas que de la defensa del Verbo. Esa Palabra que estaba en el Principio y que, sin duda, había perdido suponiendo que alguna remota vez hubiera poseído en su integridad. La rebelión de Lutero era sólo un síntoma del deterioro pero no la causa del mal que la aquejaba. Había que ir nuevamente a las fuentes, en búsqueda de la Palabra. Pero la cuestión no era tan fácil. Intelectualmente las cosas cada vez estaban menos claras a medida que se investigaba, puesto que no era posible reconstruir con total certeza la peripecia del cristianismo histórico original. Aprendí lenguas para tratar de desentrañar la verdad, pero ésta siempre se me escapaba. Pero si las letras constituyen el cuerpo del lenguaje había que buscar su alma. Mis antepasados hebreos habían guardado la tradición de ese alma que vivifica la letra muerta y, desde ese punto de vista, habían avanzado más en el conocimiento de lo genuinamente sagrado que la propia escolástica, que si bien había contribuido grandemente al desarrollo del pensamiento dirigido, olvidaba que la revelación nunca podrá ser una mera experiencia intelectual que no tenga en cuenta el ser humano en su integridad, y, por tanto, el mundo de la emoción. No hay una traducción única de un libro único. El libro verdadero está en nuestra conciencia cuando se abre a todas las dimensiones del ser. Y no está escrito con letras de ningún único alfabeto, alefato o alifato. Está escrito con emociones y con revelaciones personales que se abren hacia una conciencia mística e inefable. Y por eso, incluso más valioso que un libro sagrado, sea tener un método que permita a los merecedores de ello acceder a esos sublimes estados de conciencia, en que las criaturas siquiera momentáneamente podemos integrarnos en el Todo. Los libros nos permiten recrear intelectualmente un modelo del Ideal, pero no son el Ideal mismo, hasta que sus valores son guardados en nuestro corazón y son vividos por nosotros mismos.

Por una de esas ironías de las que la vida es tan pródiga, no veía aún las cosas así cuando buscaba libros tanto para S. M. como para mí. Por aquel entonces parecía una especie de Noé en busca de libros que salvar de la barbarie que se avecinaba. Allá por la primavera de mi primer viaje a Flandes, en comunicación con el embajador imperial en Francia, D. Francés de Álava, por órdenes del Rey y con no poca vocación personal propia, rebuscaba libros cuando me encontré con un mercader griego de libros originales, de nombre Andrés Darmario, proveedor también del obispo de Segovia, al que yo ya conocía de Venecia, que llevaba unos raros ejemplares a la reina de Inglaterra. El pobre Darmario había caído en manos de la soldadesca flamenca y había sido despojado de su dinero y enseres salvo los libros, objetos casi siempre despreciados por el vulgo, menos para calentarse alimentando una hoguera. El contratiempo le obligaba a vender parte de su mercancía para poder proseguir su azaroso viaje. Me ofreció unos pocos a cambio de una fuerte suma de dinero, además de cartas de recomendación para el embajador español y otras autoridades del camino. Yo se las di pues temía por su vida, no sin advertirle antes de las grandes dificultades de su empeño y del incierto negocio que procuraba en un reino como el inglés con libros casi todos eclesiásticos y católicos, salvo algunos filosóficos. No acepté su oferta parcial, sino que le pedí todos, diciéndole que eran para mi propia colección y no disponía de más dinero. Después de mucho regateo, idas y venidas, se los saqué por sólo ciento quince escudos cuando de haber adivinado que iban destinados a la biblioteca real de san Lorenzo no los hubiera dejado por menos de quinientos. Bien es verdad que de la relación que remití al secretario real, Gabriel de Zayas, olvidé alguno sobre el tema que más me interesaba, además de una música de Ptolomeo, algunos comentarios a Platón, libros de astronomía en letra arábiga y caldea y un pequeño volumen de Orígenes.

Luego, el Duque de Alba me dio aviso de que viera las librerías de Haustrat y Breda, de modo que llegué a reunir hasta no menos de trescientos manuscritos originales griegos. Me imaginaba cual caballero andante en busca de la gloria menos material que de recuperación de tesoros del pasado. Mejor que un Marcilio Ficino al servicio de los Médicis, mis victorias lo serían frente a la ignorancia, y sus compañeras, el fanatismo, la ambición y la hipocresía. Lástima que luego la biblioteca imperial se convirtió en otra especie de tumba, en la que buena parte de tanta sabiduría dormiría el sueño del abandono sin aprovechar a nadie. Así que decidí durante mi trabajo como bibliotecario en san Lorenzo intentar salvar del olvido los mejores con una signatura asaz apropiada, 0.0 = 5.

Pero, os decía que a veces añoro Amberes, ese remanso de paz que con los familistas pudimos preservar pese a la guerra, la violencia y la destrucción. Hice lo que pude para evitar excesos, aunque no siempre con éxito. La paradoja del humanismo es que tras intentar despertar universalmente las mentes a la crítica, el pensamiento y la creencia libres, ha de refugiarse en pequeños grupos para no perecer en el vendaval del fanatismo y la violencia. La humanidad no está preparada para vivir los grandes valores, y aunque nuestro deber sea intentar alumbrar un nuevo y mejor estadio de conciencia, a veces no nos queda más remedio que disimular y de algún modo escondernos para poder sobrevivir personalmente. Y con nosotros, la Cultura.

Amberes, ese Amberes, oficialmente católico, tridentino, ocultaba muchos secretos,. que representaban formas particulares de esa fraternidad tradicional y sin nombre, promotora de la civilización, que luego desarrollaríamos en Toledo con Luis de Castilla y el pintor Dominico Greco. La peripecia de la Biblia Políglota motivó otra de mis crisis. La política real que yo trataba de suavizar en lo posible estaba equivocada en el fondo. La Religión no puede utilizarse políticamente pues su escenario natural no el Poder, ni las glorias de Palacio, sino lo más recóndito e íntimo de las conciencias. La política imperial que yo aconsejaba al principio, basada en la firmeza de la unidad católica y la intolerancia hacia los herejes, era un claro error. Empecé a darme cuenta de él por otro motivo, cuando ocurrieron los desordenes por la imposición de los tributos conocidos como décimo. Pero, el mismo edificio emblemático de san Lorenzo no era sino un error de concepto, un extravío moral. Representaba el ideal teocrático, la unión del Cielo y la Tierra realizada sobre un Centro. Pero en este caso, la jerarquización del espacio arquitectónico se había dispuesto de modo que el domus regia, el palacio imperial, se colocaba en el Este, subordinando no ya sólo el domus sacerdotum, el convento, sino incluso el domus domini, es decir, el propio templo, a la política imperial. Felipe, el rey monje tenía su cámara en el sancta – sanctorum.

 

A mi vuelta de Roma, se habían cumplido los peores presagios. Ya en agosto se había producido en París, instigada por Catalina de Médicis, la espeluznante matanza de hugonotes. Estaba así fuera de toda duda razonable que el catolicismo no podía imponerse como garante de la unidad política si queríamos evitar la destrucción de Europa. Era necesario sustituir al Duque de Alba y que su sucesor, don Luis de Requesens, cambiara su política hacia otra más tolerante, que permitiera la actuación creciente de las autoridades flamencas. Y así estuve yo un tiempo, como un pequeño Platón aficionado, aconsejando al nuevo gobernador en su ínsula. Propuse la abolición del aborrecido Consejo de Turbas entre otras reformas dirigidas a la pacificación de la población, como el control de los desmanes y abusos de sectores del ejército imperial, compuesto en buena parte de mercenarios. Mi trato con tanta gente me hizo ver que incluso los católicos flamencos se habían vuelto contrarios a España, por lo que las razones de las revueltas más bien cabía buscarlas en los abusos concretos que en la sola imposición religiosa.         

— Ilegible…

Posdata

En estos momentos tan tenebrosos y altamente peligrosos para la suerte de la Cultura española hoy gravemente amenazada por las instituciones, no está de más, aunque sólo fuese como consuelo, recordar  y si se puede tratar de emular los grandes logros de nuestro Siglo de Oro.

 

 

 

Zarrapastrosa tribada

Cuando no se nos ocurre nada que escribir, o nos da pereza hacerlo, siempre hay alguna hembrista zarrapastrosa haciendo el ridículo y dando por saco que proporciona tema para nuevos amenos chascarrillos. Cultas latiniparlas. Preciosas ridículas de portada de Vogue. Tortilleras contra el heteropatriarcado. Tribadas fanáticas empaladoras. Fricadoras por el socialismo. La verdad es que en este esperpéntico reino borbónico donde toda estulticia e impudicia tiene enmucetado asiento subvencionado por sus idiotizados súbditos, siempre hay una rota para una descosida.

El catálogo de la nueva gobierna de Su Católica Majestad no hay por donde cogerlo. Constituye un esperpento en espejo plano. Ni aposta se puede perpetrar algo que más apeste. Recuerda la Corte del Carlos II El Hechizado. Hay que reconocer la impactante chulería del falsario riéndose impunemente de las instituciones de la monarquía, y lo que desde luego es peor, del perplejo, insultado, humillado, asqueado pueblo al que unos y otros le obligan a pagar esta obscena función.

Sabemos que el gran Líder ha perpetrado un ministerio de igualdad para colocar en urna con fanal y todo para que no coja polvo, con perdón, a la querida del vice cuarto. Todo un engendro que desmiente su nombre porque más parece contubernio de la alcaldesa de Zamarramala y sus huestes el día de santa Agueda.  Un convento monjil sui generis en el que está prohibida la estancia, y es de suponer que el deleitoso uso de varón. Claro que a saber si no aparecerá un deslenguado Boccaccio que cuenta las peripecias ocultas del gineceo. Tal parecería, pero al revés, un casto monasterio ortodoxo del Monte Athos en el que están prohibidas toda clase de hembras, hasta las gatas.

Para un tinglado denominado Instituto de la Mujer no han tenido ovarios, o acaso no se les ha ocurrido, de colocar a un trans, a un begoño, como se dice ahora en el argot madrileño. Pero si a una feroz tribada fricadora que ha hecho méritos para acampar en este gobierno de progreso nada menos que proponiendo empalar a los varones. Sí, sí como lo oyen. A todo hombre por el hecho de serlo hay que meterle un palo u objeto contundente en salva sea la parte que tan bien conocen otros próceres socialistas de pro y popa. Una extraordinaria aportación a la paz y concordia que seguro será recordada. Un éxito asegurado como diría la otra.

El que consiga poner una cámara oculta durante un consejo de ministros, ministras y ministres se va a hacer de oro.

Otro Sí dicen

No amo a Pablo Iglesias, solo me interesa el sexo. El Amor es patriarcal y tóxico.

Los hombres son excluidos del Ministerio de Igualdad de Irene Montera

La Directora de diversidad racial (sic) se va por no ser negra

 

 

Vuelapluma esperpéntica de comunista blanqueado

 

                                                             ¡Roma ya no es Roma

                                                             que es segundo guasinton!

                                                             ¡Tié recreo y toa la hostia

                                                             de una culta población!

 

El clérigo jefe, que había cruzado las manos sobre el pecho, mientras desagraviaba a la pachamama en los jardines de su amurallado Estado se compungía con aviesa mansedumbre por la horrible labor evangelizadora de los antepasados españoles y su destrucción de piadosos imperios satánicos y caníbales.

Con sorosiano disimulo y piadosa congoja se lamentaba de las malvadas concertinas en la amenazada frontera española con la morería, junto con el astuto caimán progre catalán, egregio amigo…

Desde que dejara el rojo solideo entrenaba alambicada sonrisa plena de resabios de protocolo contra las escuelas chabacanas del asombrado pueblo de Dios.

Divinas Palabras insinuadas con flema burlona y devota cadencia. Con ademanes de seráfica madre sonreía con almíbar de santa que coquetea.

Se compadeció de todo el Mal de la humanidad, incluido el por él causado, con una carcajada omnisciente, orquestada de gallos pedantes.

Se desayunaba con puches de polenta preparados por sus cocineras, previa prueba contra venenos de la sufrida monja catadora.

Con manos pulidas del familiar que no quiere sortijas que puedan ser baboseadas por el ignorante amén de piadoso populacho, monseñor alargaba los rincones de la boca, sinuosa de disimulos, aunque desenmascarados tras el brutal manotazo a la católica china que reprochaba su traición a los fieles.

Encorvado con eclesiástica reverencia, zascandileaba muy vanipavo. Y pasó presumido ante las  cámaras y los espejos, recogiéndose con estilo estatutario los pliegues del ropón, estudiando con fingida indiferencia la perfecta caída del capisayo.

Santidad, es que lo del celibato

Luego, monseñor Sarah, (ya te ajustaré las cuentas, negro de…)

Y huye raudo, que la silla gestatoria que funciona a ecológica tracción animal está mal aparcada. Miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

Notas:

Hoy 15 de enero sale el libro conjunto del Papa Benedicto y el cardenal Sarah sobre el celibato y otras cuestiones. Muchos lo valoran como un intento de detener la deriva herética de Bergoglio. No obstante, acaba de surgir un nueva polémica cuando el secretario personal del Papa Emérito niega que éste autorice la co-autoría del texto siendo un simple colaborador.

Pobre Valle, lo que se está perdiendo.

 

 

Ejércitos de terracota

En ciertas excavaciones de Oriente se ha encontrado todo un ejército magistralmente realizado en terracota que guardaba al primer emperador en su tumba. Acompañándole en su desaparición yacían enterrados hermosos carros de guerra con primorosos adornos reflejo de la abundancia de las arcas imperiales, cuyos caudales fueron retraídos de la satisfacción de más apremiantes necesidades populares, majestuosos generales de gesto altivo, coroneles, capitanes y otros oficiales, junto a miles de soldados e incluso mandarines del millonario funcionariado civil, que impasibles guardaban al emperador en su última aventura. Todos muy serios, conscientes de su misión póstuma pues sus trabajos y sacrificio por la patria carecen ya de sentido tras el ocaso de su barbudo jefe. Sólo desentonan de tanta ajada solemnidad sendas furias tirándose de los pelos mientras ataca el enemigo inmisericorde.

Algunos permanecen sin cabeza, otros sin manos, todos sin aliento, lamentándose de la traición del yerno de un tendero extranjero experto en efebos y trata de blancos, al que no se le presumía tal capacidad de atravesar la Gran Muralla, desahuciando al Hijo del Sol y a su infinita burocracia. Letrados sindicales cuentan hasta varios millares de altos cargos dispuestos otrora a llevar las más nimias voluntades del Señor Cara Pocha a los más recónditos lugares del imperio, ahora cesantes que no llevan sino la zozobra a sus familias de derecho y de hecho, amantes y criados.

Otro voraz ejército de chulos, castrados, hembras lujuriosas, pagados por narcotraficantes, todos hipócritas seguidores de Nepote, había llegado para reforzar las huestes invasoras y lograr plaza en el reparto del botín que se prevé asaz sustancioso.

Medio millar de directores generales entrenados a lo largo de todo el largo reinado en engordar la gusanera, son desplazados por otro abundoso ejército ávido de arrebañar nuevas competencias autonómicas, legales o no.

Responsables de empresas dispuestos a convencer a los recién llegados que su puesto en realidad es altamente técnico y que lo ocupan por sus altos méritos profesionales. Todo por la patria. Y en el extremo opuesto del imperio otros mandarines empiezan a mirar de reojo a su máxima magistratura mientras intentan confundirse con el paisaje consolidando su mandarinato.

 

Animalistas y progres contra Sistemas agrarios

En la posguerra española el conocimiento práctico de los recursos agrarios y de su gestión era muy elevado y trataba de enfrentar las condiciones de penuria existentes. Las antiguas publicaciones del Ministerio de Agricultura, incluidas las de divulgación y extensión agraria eran muy buenas desde el punto de vista del conocimiento de la realidad agraria y forestal. Sobre todo durante los primeros años, saqueado por los socialistas el oro del Banco de España y cuanto valiese para su pillaje, sin apenas divisas, y sin ayudas exteriores como las que recibieron la mayoría de los países europeos, salvo alguna de la Argentina peronista, la autarquía obligaba a gestionar lo mejor posible lo poco de lo que se disponía.

Para lograr auténtica sostenibilidad se trataba de distinguir lo que puede considerarse renta de lo que sería capital natural. Se conocía el medio al menos en su aspecto cualitativo porque a nivel estadístico existían notables lagunas. Especialmente desde que las magnitudes en términos reales van siendo progresivamente sustituidas por otras expresadas en términos monetarios, lo que dificulta el análisis y comparaciones en términos de biodiversidad, especies implicadas, o flujos de materia y energía de los diferentes sistemas agrarios.

Con posterioridad, cuando ya los sistemas tradicionales se habían desestabilizados por la emigración, o la creciente incursión de la agroindustria hubo un grupo de estudiosos españoles, como José Manuel Naredo, Pablo Campos, o Javier López Linage, con los que en otro tiempo tuve el honor de colaborar como ingeniero agrónomo. Eran investigadores preocupados por el conocimiento, mejora y en algunos casos rehabilitación de los sistemas agrarios tradicionales, incluyendo en este concepto una visión integrada  de diferentes aspectos de la vida rural tradicional como la vivienda, los aperos o los objetos útiles. Levantaron acta de un mundo perdido, en el que prevalecía el valor de uso sobre el valor de cambio, la escasez objetiva sobre la subjetiva, el ciclo cerrado y el largo plazo, y en que mal que bien, la gente a base de ingenio, conocimiento diferenciado de su universo y mucho esfuerzo, se apañaba para sobrevivir sin el uso intensivo de energía fósil.

Hace no tantos años se consideraba que la solución del problema social agrario era fundamental para la vida de los pueblos y especialmente para España. Durante la Segunda República este era uno de los problemas sociales fundamentales y muchos achacan al fracaso de la Reforma Agraria el posterior del propio del régimen republicano. Una Reforma instrumentada técnicamente entonces por el catedrático Pascual Carrión que resultaría demasiado lenta, desbordada por la acción revolucionaria de movimientos políticos y sindicales. Y también con un enfoque demasiado parcial, al centrarse principalmente en la Propiedad de la tierra en áreas latifundistas y carecer de una visión de conjunto o integral del problema, incluidos aspectos ecológicos relacionados con la producción.

Ya en la Transición se recrea un Instituto Andaluz para la Reforma Agraria (IARA) cuyo presidente fue José María Sumpsi, mi antiguo profesor de Econometría en la ETSIA de Madrid. Basado en la vieja mitología del reparto de tierras, y sin un apoyo adecuado de servicios, financiación y buenos gestores empresariales, su fracaso estaba anunciado y era cuestión de tiempo. En especial cuando la PSOE ideó otra forma de dominación menos peligrosa para sus intereses partidistas.

Como compensación de ese fracaso y para mantener su clientela de votos y pax social se estableció el sistema de las paguillas, el llamado PER, una especie de sopa boba frailuna actualizada en la que las gentes de la PSOE hacían de píos hermanos limosneros benefactores del convento. Los nuevos manijeros de la PSOE reparten el dinero entre afines como antes jornales los antiguos capataces del malvado amo. Una forma de mantener gentes dependientes y permanentes votantes del pertinaz socialismo.  Y también de no enfrentarse a los poderosos, a la vieja aristocracia o burguesía terrateniente. Un tinglado estable de corrupción, atraso e ineficiencia blindado con el lamentable sistema autonómico cuyo caciquismo estructural impedía la alternativa política.

En España ya no existe la antigua y dramática presión sobre la tierra pues la población empleada en la agricultura y residente en el mundo rural ha descendido enormemente, de modo que muchas extensiones de nuestros campos se hallan ahora solitarias, abandonadas, colonizadas por matorral o las primeras etapas de la sucesión ecológica y  los sistemas agrarios se han simplificado, perdiendo gran parte de su complejidad y riqueza ecológica, cuando simplemente ya han desaparecido.

Detrás de tan profunda transformación existen muchas causas, una de ellas es el cambio en la utilización de la energía y sus principales convertidores: plantas, ganado y máquinas en los sistemas agrarios. De singular importancia es, frente a la ganadería tradicional integrada, el desarrollo de la ganadería intensiva alimentada con productos propios del consumo humano como el maíz o la soja. Un combustible diferente del que usaban las máquinas vivientes de nuestra cabaña autóctona, más resistentes y mejor acomodadas al medio natural y capaces de aprovechar mejor los propios recursos pascícolas y la fotosíntesis no subsidiada con energía fósil, sirviendo además para la tracción en el caso del vacuno.

Hoy asistimos gracias a la manipulación mental de urbanitas ignorantes a otra vuelta de tuerca en el proceso aparentemente imparable de descomposición del mundo rural. La  nueva ofensiva bárbara y fanática se realiza contra actividades tradicionales de gran importancia ecológica como la ganadería brava o la caza. Actividades que forman parte de los hábitos y el ocio rural pero que constituyen actividades de extraordinaria importancia económica y social, también para el sector industrial y de los servicios.

La caza bien gestionada es fundamental en el equilibrio de los ecosistemas. El toro de lidia constituye una rara y preciosa joya zootécnica de gran importancia también para la conservación de las dehesas. Las dehesas constituyen un sistema agrícola, ganadero, forestal y cinegético de extraordinaria importancia ecológica en la España sujeta a las condiciones de la sequía estival. No obstante, su alto rendimiento medido en capacidad de producir proteína animal en relación con la energía fósil empleada ha ido reduciéndose con el tiempo como muestran los importantes trabajos con datos reales obtenidos con documentación contable de base por el investigador extremeño Pablo Campos. Un asunto muy importante que merece una garita aparte.

Pero el actual despotismo iletrado se mueve por prejuicios y o intereses bastardos y no admite razones. El nuevo gobierno de señoritos prepotentes e ignorantes al servicio de fuerzas que muchos ignoran es más de temer que un nublado o que la peste porcina o la plaga de la langosta, todos juntos. Probablemente, detrás de los actuales intentos de prohibir la caza se encuentre el deseo de los gobernantes despóticos de retirar las escopetas y rifles en poder de los ciudadanos, para evitar cualquier posible resistencia a la nueva tiranía que amenaza consolidarse en España.

 

 

 

La Peste

“Pues sabía lo que la muchedumbre en fiesta ignoraba y puede leerse en los libros, a saber: que el bacilo de la peste no muere ni desaparece nunca, que puede permanecer adormecido durante años en los muebles y la ropa, que aguarda pacientemente en las habitaciones, las cuevas, las maletas, los pañuelos y papeles y que quizá llegue un día en que, para desdicha y enseñanza de los hombres, la peste despierte sus ratas y las envíe a morir a una ciudad alegre.”

(Albert Camus, La Peste)

Premio Nobel de 1957, admirador de Unamuno y Ortega, con preocupaciones acerca de la conciencia humana que nos recuerdan las de Dostoievski, Albert Camus fallecía en trágico accidente de tráfico el 4 de enero de 1960. Dicen que en su coche siniestrado se encontró un ejemplar de El hombre y lo divino, obra fundamental de la eximia pensadora María Zambrano. Una obra que quizás le había llegado demasiado tarde, justo a las puertas de la muerte: la conciencia misma se agranda tras un desengaño del amor, como el alma misma se había dilatado con su engaño. Si naciésemos en el amor y en él nos moviésemos  siempre, no hubiéramos conciencia.  Y esta luminosa sentencia convertida en una suerte de epitafio resume toda vida de plenitud, también la del gran humanista tan prematuramente arrebatado por la muerte.

Por una muerte absurda, como tantas de ahora, o de siempre, que sin embargo no le impidió constituirse en uno de los más notables y honrados testigos de su tiempo. Tiempo de búsquedas y desengaños, dirigido al alba pero arrumbado en el ocaso, en que, arrumbada o abandonada la metafísica, el hombre desligado resulta un extraño para sí y para su mundo verdadero: el que tiene que ver con el alma y el amor, auténticas medidas del universo.

Símbolo moderno de la conciencia, Albert Camus es testigo de los actos que se ejecutan sin ser demasiado consciente de ellos como los del señor Meursault, el protagonista de El extranjero (o El extraño, según la traducción de Sainz de Robles). Una vida en la ceguera, sólo aliviada por sensaciones placenteras como la tibieza del cuerpo desnudo de Marie, y que quizás ha de cerrarse con la furia o el insulto.

El drama personal de Camus es también el drama del propio y lamentable siglo XX, un siglo que había traicionado tantas esperanzas: así la del sometimiento de los demonios personales que se pretendía gracias a la psicoanálisis o la del comunismo que presuntamente habría de poner fin a la Historia con una civilización sin amos ni esclavos, pero que el cabo se ha revelado como lo que es: una ideología genocida que el humanista Camus abandonó asqueado. Una ideología que permanecía agazapada pero que hoy vuelve como la peste.

Albert Camus nació en Argelia donde trascurre su juventud. De ascendencia española por parte de madre que le enseñó nuestra lengua, su padre emigrado alsaciano, murió cuando Albert iba a cumplir un año, durante la Primera Guerra Mundial. No olvidaba los problemas de su Argelia natal. La búsqueda de una solución lejos de una imposible “reconquista” o del desarraigo de los franceses de Argelia, que si no tienen el derecho de oprimir a nadie, tienen el de no ser oprimidos  y el de disponer ellos mismos de la tierra en que nacieron. Para restablecer la justicia necesaria hay otros medios que el de reemplazar una injusticia por otra.  La sensación de la propia civilización amenazada. La descolonización no solo de Argelia ha resultado un desastre, acaso cada vez más complejo y difícil de manejar con el actual auge del islamismo fanatizado y propugnador de la sharia como código civil. Un Islamismo que ha pasado al ataque no ya en la Argelia pretendidamente ganada para la causa del laicismo neutro oficial, sino que está degradando la metrópoli republicana francesa con su indeseable multiculturalismo.

En las sociedades en las que se van difuminando las jerarquías y los órdenes morales, intelectuales y estéticos, en las que no hay modelos, o estos se encuentran deformados, se desvirtúa también el concepto de tolerancia y por tanto de sus límites. Tolerar no es consentir. Pues la tolerancia tanto como virtud moral como en su sentido técnico referido a los sistemas de calidad representa un ámbito en que se puede aceptar la diferencia o discrepancia de algunas de las características básicas de un integrante del sistema. Así, tal pieza puede aceptarse si no pone en peligro el funcionamiento del conjunto en su integridad. Lo primero que hay que conocer es el sistema axiológico en que la civilización se basa. Luego la capacidad de integración por la cantidad o por la calidad: por fallos no detectados, o si detectados no corregidos por diferentes intereses, en los subsistemas de educación, socialización e integración social que permiten la reproducción del sistema principal en el tiempo, impidan ésta y pongan en peligro la supervivencia de una forma de civilización. No puede funcionar bien un sistema democrático sin demócratas. Ni una república sin republicanos. Es decir: una sociedad solo puede ser crecientemente libre, próspera y justa si estos valores son vividos por las gentes que la integran. La progresía andante y mandante considera asaz impropio aspirar a la perfección. Son valores antisociales que degradan al ser humano los que promueve.

En su obra maestra, La Peste, Camus nos habla de una plaga que amenaza la ciudad alegre y confiada como diría otro premio Nobel, Jacinto Benavente. La ciudad dichosa e inconsciente hasta que se manifiesta el mal latente, oculto a los ojos de la sociedad. Cuando apareció la obra se consideró una alegoría del nazismo, esa peste que infectó cuerpos y almas antes de arrasar Europa. También de otro movimiento totalitario, el comunismo, causante aún de más muertes y desgracias. Pero no es cosa del pasado sino asunto de extraordinaria actualidad, la alegoría profética de un mundo que se nos desmorona desde hace unos años sin que hasta ahora hayamos advertido la profundidad y gravedad de la amenaza. En lo que llevamos de siglo XXI parecen volver en toda su virulencia muchos males que creíamos ya erradicados. Como nos advierte Camus: el bacilo de la peste ni muere ni desaparece jamás.

El siglo XXI nos muestra un nuevo proceso radicalmente revolucionario. La emergencia del mal ahora en forma de una nueva especie de comunismo devastador pero sin uniformes, cánticos ni correajes como en los años treinta. Un proceso de disolución del orden social, de la familia, de destrucción de la clase media, víctima de la hipertrofia de lo financiero, transformado en poder absoluto y autónomo, inaccesible en castillo desligado de lo real. Y es que Sánchez, Iglesias y sus bandas no aparecen con correajes ni desfiles uniformados. Ni siquiera se identifican con lo que son: comunistas despóticos y totalitarios o meros oportunistas del Poder. Los nuevos servidores del despotismo y mercenarios del gran capital reniegan de los símbolos patentes de orden y jerarquía. Son agentes de entropía moral, intelectual, económica y social. En el caso de España la situación se agrava con los intentos de descomposición nacional y disgregación en partes independientes y enfrentadas.

El mal se manifiesta y ataca a todos, sin respetar a los inocentes. Mas varían las actitudes de los diferentes personajes ante la peste. Así, el patético y abnegado Tarrou que la combate contra toda esperanza. Me quedo con la actitud del heroico y lúcido doctor Rieux, quien decidió redactar la narración que aquí termina, por no ser de los que se callan, para testimoniar a favor de los apestados, para dejar por lo menos un recuerdo de la injusticia y de la violencia que les había sido hecha y para decir simplemente algo que se aprende en medio de las plagas: que hay más cosas en los hombres dignas de admiración que de desprecio.

Ojalá sobrevivamos a la peste que se manifiesta. Ojalá, esta nueva aparición de la peste posea una faceta buena, útil, educativa. Y nos sirva como al doctor Rieux para reconocer y promover las cosas dignas de admiración en el hombre. Un hombre y una civilización que debieran combatir la peste amenazadora con la educación y la escuela. Y promover como vacuna contra la peste y las ratas que la expanden una opinión pública ilustrada y consciente digna de tal nombre.

 

Una dictadura, un dictador

Con infinidad de burlas y como último recurso de la impotencia las gentes se toman a chufla la relegación por el falsario de las antipáticas, prepotentes, codiciosas hordas podemitas gubernamentales con el ridículo vicepresidente objeto y su feminista ministra de doble cuota por hembra alfa del gran macho y miembra del comité central revolucionario de Galapagar, al cual servían como rodrigones a la espera de heredarle.

Pero cabe barruntar, pinto el caso, que el falsario con gran previsión y astutamente aconsejado por su amo imperial Soros  ya va preparando la próxima crisis ministerial, adoptando su programa electoral pero marcando a sus odiados enemigos en el Consejo de Su Majestad, de modo que carezcan de iniciativa o protagonismo y llevándolos a la impotencia, la rebelión suicida o el fracaso.

Una Majestad que pinta menos, por cierto, que un cero a la izquierda, con perdón. Humillado una y otra vez, acaso debiera preparar alguna respuesta siquiera simbólica antes de que sus saqueados y asqueados súbditos se den cuenta que sería preferible y mucho más barato comprar en Japón un autómata con inteligencia artificial que hiciera igual o mejor servicio.

Por ejemplo, en vez de contar ambiguos chistes verdes pudiera remolonear so pretexto de narcolepsia, retrasarse y hacer esperar hasta impacientarse a las hordas ministeriales en Palacio antes de la cínica ceremonia de promesa del cargo y de la carga. Bien es verdad que con oportuna y atenta vigilancia del personal de servicio palaciego no sea que en un descuido, se vaya llevar alguno, alguna o algune, las cucharillas de plata, las porcelanas de Sèvres, la antigua escribanía de cuero repujado o algún otro similar recuerdo trofeo de la más alta ocasión que vieran los siglos.

Pero, la dictadura progresa adecuadamente. ¿Cuándo cesará el falsario a la horda podemita para quedarse como amo único del cortijo? Ahora no queda sino esperar el momento oportuno para asestar la puñalada trapera. Puede aprovechar cualquier presumible futuro despropósito sonado de los ambiciosos neófitos. Después de aprobar los primeros presupuestos sanchopedrescos pudiera venir la purga. También es muy posible que los tribunales bolivianos se lo pongan a huevo si terminan procesando por narcotráfico, prevaricación y cohecho a los principales próceres podemitas. En tales circunstancias su cese sería democráticamente irreprochable, incluso para el partido mohatrero de los EREs y la cal viva.

Para disimular, darse pisto académico y presumir de intelectual a la violeta pudiera convenir salvar al pintoresco flamante ministro propuesto por la miliciana alcaldesa desgreñada y meona. Un tipo rarísimo y curioso que sabe leer y escribir, un lisérgico golpista catalán made in Albacete y pasado por Berkeley. Una joya para dejar boquiabiertas a cultas latiniparlas como la Lastra y demás miembros y miembras del partido sanchista.

Hay que resignarse. Las cosas suceden cuando Dios quiere, y peor que la desunión nacional o de las amargas vicisitudes de esta pobre Patria nuestra es hablar de ellas como lo hacen algunos tertulianos y periodistas de a tanto los mil caracteres.

 

 

Upanishad socialistas

Los Upanishad son tratados espirituales de contenido y extensión variables. Upanishad es un término sánscrito que viene a significar a los píes del maestro para recibir enseñanzas o instrucción. El fenómeno no es reducible únicamente a la India sino a todo ese tipo de literatura didáctica que pretende influir en la conducta de sus adeptos.

El lector algo amoscado argüirá con toda la razón del mundo, pero vamos a ver, pero qué barbaridades dice este hombre, Upanishad, es decir algo espiritual, y socialismo, al menos el de la banda arrebatacapas del PSOE borbónico, son cosas incompatibles.

Por su parte ya Goya expresaba en las pinturas negras la variante del Upanishad del Mal del diablo rodeado a sus píes de brujas, hechiceros, putos, celestinas y malhechores.

La  subversión socialista ataca en todo el ámbito de la hispanidad, y con ella los atentados contra los templos e instituciones católicas. Y no solo en los narco estados venezolano o mejicano de Maduro o López Obrador. O la Bolivia del expulsado indio comunista Morales a la que militares de sus servicios secretos acusan de financiar a podemitas con el lucro del narcotráfico andino y mejicano.

Dentro del ciclo del eterno retorno, hay cosas que se repiten. Empiezan las persecuciones religiosas impunes. Hace unas semanas, en Tauste, la patria natal del gran Joaquín Costa, ha sida quemada y profanada sacrílegamente una ermita y dañada un talla del nazareno. Se ha producido la invasión por gente armada bajo las órdenes del gobierno socialista de una emblemática basílica católica para proteger la ceremonia de profanación de una tumba. Incluso se han producido denuncias por parte de los religiosos encargados de su custodia de la realización de rituales o ceremonias sacrílegos perpetrados por los invasores. En la Cataluña golpista los obispos con la complicidad del siniestro Bergoglio protegen sino azuzan la rebelión contra España, exigen impunidad para los delincuentes mientras intentan tapar sus escándalos de pederastia o la apostasía generalizada de su hastiada clientela. En Francia también se producen atentados contra templos cristianos. Incluso una joya del arte como la catedral parisina de Notre Dame arde misteriosamente.

En Chile, varios templos como la catedral de Valdivia han sido saqueados e incendiados por el populacho salvaje e ignaro jaleado por el socialismo internacional organizado en torno al Foro de San Paulo y luego de Puebla y protegido por los medios de intoxicación sionistas.

La persecución cristiana no es solo por el socialismo. En Nigeria y otros lugares el genocidio cristiano se perpetra en nombre del Islam. Mientras esto ocurre, el propio Vaticano, Bergoglio y su Curia, rinden culto chamánico a la pachamama. Toda una descalificación de la obra evangelizadora y civilizadora de los españoles en América y a la que deben que la propia Iglesia Católica no sea una institución marginal en el mundo. Si el súper jefe lo anima o al menos lo consiente, no resulta tan raro que sus temblorosos prelados españoles, con alguna heroica excepción, hagan la vista gorda y callen cobardemente ante los desafueros, haciéndose cómplices de los mismos. En resumen, los Upanishad socialistas, variante del sionismo internacional, están a los píes del diablo. Del Mal.

En el siglo de oro empeñarse significaba liarse una puta con un rufián.

Nuestro falsario está empeñado hasta las cejas en hacer progresismo. Progresismo es lo que hacen los progresistas como él y sus compinches y compinchas. Desde luego también están en el progreso los racistas y meapilas vascos y catalanes, la carcundia abusona y trincona de las más degradadas burguesías regionales.  Incluso el progresista Feijóo felicita al falsario para ver si se empeña en hacerle hueco futuro si hubiere una OPA para absorber al no menos progresista marianismo centrismo que Casado es incapaz de desactivar.

Ahora los empeños gubernamentales son varios aunque casi se resumen en la destrucción de la convivencia y de la legalidad constitucional. Y en lo que queda de soberanía nacional e incluso de nación.

Otro empeño es que todas estas variantes de preciosa fauna sociológica se encuentren oportunamente representadas en el futuro muestrario gubernamental, para que se diga que es democrático, aunque algo bizco del ojo izquierdo.

Empeñados en que esto termine como el rosario de la aurora, todos y todas se muestran a los píes del maestro Satán. Pinto el caso.

 

 

 

 

 

Actualidades del Ruedo Ibérico

Los generales Serrano y Novaliches, Paco y Manolo, se enviaban notas secretas, solapados en el propósito de coronar al príncipe de Asturias. (Mientras)…  acampados en una y otra ribera, los soldados de la revolución, y los leales, robaban gallinas mientras llegaba la abdicación de la Reina.”

La Gloriosa pasó a mejor vida salvo en las crónicas valleinclanescas. La revolución es puro esperpento, ahora desarrapada, sin soldados de uniforme salvo el del estudiado desaliño de los pantalones tobilleros rotos y arremangados a baja pantorrilla, las zapatillas veraniegas de lona tan adecuadas para las heladas de este enero que no sólo hiela los píes sino el alma.

Es la hora del lumpen no pastoreado ya por generales isabelinos ni menos letizio filipinos que se abalanza a tomar palacios, trincar lo que se pueda, pillar paguillas de la nueva sopa boba y despanzurrar tesoros históricos.

Mientras las hordas toman la Moncloa sin siquiera cabe como pretexto de la inacción la heroicidad histórica de un crucero Aurora bombardeando el Palacio real. Nuestros valientes generales durante la pintoresca Pascua Militar hacen corrillos misteriosos, huérfanos de un conspirador Aviraneta que les ilustre. En algo conviene gastar el tiempo hasta escuchar la tópica y estupefaciente homilía real de un impotente rey imaginario habitante del país de las ensoñaciones batuecas. Ahora ya no dimite nadie por razones de honor en desacuerdo con la promoción de los comunistas como hiciera el general De Santiago, que todos somos muy demócratas y el comunismo, aunque recién condenado por la UE no es para tanto. Que entre lo que ya tengo y lo que me toque en el futuro reparto me avío para una temporada. Todos firmes a la espera de un carguillo otorgado por el elemento revolucionario o la pedrea de algún negociado de la OTAN, lejos a ser posible de la madre patria.

La cosa tampoco va ya de robar gallinas isabelinas, buena parte del patrimonio nacional ya ha sido saqueado y queda poco importante que pillar salvo santiguar los bolsillos de los estúpidos súbditos que pagan el tan poco edificante espectáculo de la Monarquía.

 España es una deformación grotesca de la civilización europea”

Aquel Marte pontificio, capitán de zuavos, la miraba con petulante sonrisa…  regresaba de la Corte española adonde había ido, correo en la gran intriga que con monjas y frailes, camarilleros isabelinos y emigrados circundas, conducía el monseñor cardenal secretario de Estado. Sor Patrocinio la seráfica monja de las llagas, habíale alcanzado las charreteras… La conjura apostólica zozobraba y con ella otros piadosos ardides de la monja…por mediación de la seráfica madrina hubo secretas entrevistas- lágrimas y besuqueo, promesas y mieles, fallidos propósitos de remediarle con dineros…volvía desilusionado, temeroso….en Roma le esperaban los usureros…”

Los usureros esperan pero no solo en Roma para cobrarse la revolución. Con una deuda como la del Reino de España la cosa está madura, de “un mírame y no me toques”. Una conjura en la que si hay monjas u obispos invertidos del papa doña Francisquita, la parte el león la tienen sionistas, narcotraficantes y neomarxistas a lo Alinsky con su corte de milicianas meonas o desgreñadas, feroces hembristas, invertidos, mercenarios o invasores multiculturalistas. Mención aparte las denuncias bolivianas de financiación por el narcotráfico del puntal partidario del nuevo gobierno bolchevique de Su Majestad.

Muchas de las socaliñas con que hace ocho siglos se robaba en los caminos compostelanos son actuales, como aquella de la luciente dobla de oro que el peregrino descubre entre el polvo de su ruta, con todo el enredo de de la súbita aparición de dos sutiles tramposos que reclaman su quiñón en el hallazgo, mueven pleito de voces y retos acaban aviniéndose por gracia de alguna blanca de ley que ofrece el peregrino a cambio de guardarse la dobla, que luego le saldrá fullera. “

Para que luego se diga que las instituciones no funcionan.

Doña Isabel puso píes en polvorosa, tirando los trastos de reinar, porque el cristo revolucionario la sorprendió en lugar vecino a la frontera, donde tomaba los baños de mar tan saludables para el humor herpético.

Bien puede suponerse que aquellos sesudos políticos moderados, carcamales de la más docta veteranía en conjuras, trapisondas y cabildeos, no aventuraban un dictamen tan espinoso de responsabilidades y tan contrario a la adulación cortesana sin haberse previamente entendido con el duque de la victoria…”   

“Es la retórica lo que más separa a los pueblos.”

No solo la Retórica maestro Valle Inclán, también la ambición por mandar aunque sean borregos y la codicia por el reparto del botín.

 

 

El retraso, «o el dolor vendrá después»

«El dolor vendrá después«. Copio aquí las palabras que le ha dirigido el rey al falsario felón con ocasión de la jura del cargo ante un ejemplar de la constitución. Sánchez ha prometido por su conciencia y honor, entelequias hasta ahora desconocidas. Pese a lo que pueda parecer, en realidad en el comentario real no hay «acritú» como decía el tocayo González, sino risueñas confidencias y chascarrillos entre colegas de la casta. El dúo había sido así: PS: «Ocho meses para diez segundos«. FVI: «Ha sido rápido, simple y sin dolor. El dolor vendrá después.»  Lo del dolor ¿poscoital? no deja de ser un comentario extraño salvo que fuese producto de la experiencia, lo que acaso ameritaría la realidad de ciertas atrevidas especulaciones sobre la biografía erótica del entonces príncipe. Supongo que Su Majestad no se refería a la falta de lubricante sino al retraso en dar a conocer «Su» Gobierno. Pero el caso es que una vez trincado el cargo o poltrona al falsario de la conciencia y honor se le acabaron las prisas que obligaron a la casta y al servicio a trabajar en domingos y en estas fiestas tan señaladas. Cerrado hasta la semana que viene.

Para unos se trata de humillar y escarmentar al crecido compinche jayán de popa de la banda rival para que no se vaya tanto de la lengua y comprenda quién es el verdadero Padrino. Para otros de hacer tiempo hasta que el Supremo deje de remolonear e inhabilite al golpista Torra. Periodista Digital sostiene que la causa se debe a la penúltima encerrona del falsario, la pretensión de que Iglesias y su banda abandonen las actas de diputados si quieren ser ministros. Otros dicen que el nuevo encumbrado Maduro necesita descanso tras las agotadoras jornadas de trapicheo y cohecho con unos, otras y otres.

Pero se trata de algo más simple como diría Ockham, el de la navaja.

Esta garita ha sabido, sin embargo, que la causa principal estaba en encontrar un manitas adecuado que fabricase un supletorio a la mesa del futuro consejo conseja de ministros, ministras y ministres. Al aumentar la horda gubernamental con media docena de miembros, miembras y miembres hay que buscarles sitio y acoplarlos. Incluso la sala se ha quedado pequeña para tamaña y abigarrada multitud.

No obstante, mientras tanto el Padrino estaría madurando otra de sus jugadas maestras, que tal sería dejar a la horda podemita compuesta y sin carteras. Porque, vamos a ver, una vez embestido toro no hace falta vacada. En los próximos cuarenta años, de palacio sólo le puede echar el amo Soros, una peste mortal, que lo del cambio climático al final resulte verdad, no funcione el aire acondicionado y se le recalienten los sesos, o que la Begoña le aplique la Ley de violencia de género y en justicia poética le ponga de patitas en la calle.

Y, además, quien amaña unas elecciones, amaña ciento. No hay más que ver el ejemplo venezolano, aunque el boliviano del narco Morales terminase mal para el tinglado narco comunista andino. Los podemitas no son buena compañía. Otro macho alfa con ganas de follar en la misma jaula daría problemas. Lo de la pareja bien aprovechada con cartera ministerial incluida en gananciales apesta a distancia, aparte que es un mentís al tartufesco feminismo declarado. Y, para colmo, cuando se termine de descubrir todo el pastel de la narco financiación la cosa se va a poner fea a nivel internacional. Incluso a los hipócritas supuestos coleguillas de la socialdemocracia posmoderna y posverdadera no les va a gustar nada tener un miembro fotogénico postinero con un gobierno relacionado nada menos que con el narcotráfico.

No queda más remedio. Va a haber que parar lo del supletorio de la mesa ministerial.

 

 

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