Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Bendita autarquía

Una de lecciones que la actual tragedia provocada por la peste roja debiera enseñarnos es la barbarie suicida del globalismo vendepatrias en ámbitos esenciales como Ciencia, Cultura, Alimentación, Sanidad, Industria, Defensa, finanzas, etc. Barbarie que significa pérdida de autonomía vital, de soberanía a todos los niveles. Y en ocasiones como las actuales, la pérdida de muchas vidas humanas que se podría haber evitado. No producimos material sanitario básico, los globalistas no nos lo proporcionan, nos timan o nos roban mientras la gente muere a puñados.

Cuando era estudiante en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid, al final del régimen de Franco, recuerdo las excelentes publicaciones técnicas sobre agricultura, ganadería y recursos naturales que había editado y aún publicaba entonces el Servicio de Publicaciones del Ministerio de Agricultura. Textos claros y sencillos que servían para obtener datos habitualmente reales de lo que se podría obtener de los sistemas agrarios. O de la documentación con ratios técnicos de los proyectos de desarrollo. Reflejaban conocimientos particulares y precisos de muchas materias específicas, tesoro valioso inmaterial de una época en que había menos posibilidades de emplear energía fósil o mercancías del comercio exterior y había que realizar esfuerzos por conocer, inventariar y aprovechar al máximo nuestros recursos propios tanto humanos como naturales.

El proceso descontrolado de transformación energética de la agricultura, la sustitución de convertidores energéticos acomodados a nuestros ecosistemas como muchas de nuestras razas de la cabaña ganadera tradicional fue haciendo tabla rasa con casi todo. La importación de cereales pienso y soja para la alimentación de razas alógenas de ganado se convirtió en la segunda importación energética española. La ganadería extensiva fue siendo relegada.

La entrada en el mercado común en condiciones precarias debidas a la nefasta negociación perpetrada por los socialistas que sacrificaron todo a sus propios intereses sectarios, contribuyó de modo decisivo al sucesivo arrumbamiento no solo de nuestro sector agroforestal, o primario en general, sino también industrial, relegando a España a una situación subordinada de dependencia. A la especialización casi en nuevo dependiente monocultivo de cierto sector servicios, para disfrute y solaz barato de la clase media de los países europeos.

El tenebroso Claudio Boada y sus hordas de insaciables biuitifulleros socialistas asolaron todo lo que pudiera ser vendido, pelotazo al canto, con las bendiciones cómplices campechanas. Arrasaron con la industria nacional y perpetraron una nueva desamortización salvaje del sector público español, en especial de sectores estratégicos como el energético. La oligarquía utilizó a los socialistas mohatreros para liquidar sin problemas ni protestas lo público. O para hacerse indemnizar con cargo al erario, el dinero público no es de nadie, deudas, errores o desfalcos so pretexto de consideraciones medioambientales como fuera el famoso caso del parón nuclear. Los antiguos sindicalistas y profesionales decentes que entonces se opusieron al atropello fueron laminados sin piedad. Los siguientes gobiernos de Su Majestad terminaron de saldar lo que quedaba.

 

Perdón por tan largo exordio pero lo creo oportuno para contextualizar el hecho de que la fuera octava potencia mundial a la muerte de Franco no tenga hoy mascarilla que llevarse a la boca ni menos respiradores, test de diagnóstico, o equipos de protección para salvar vidas, tras cuarenta años de pertinaz monarquía disolvente.

Más allá de la presente incompetencia o incluso mala fe del actual gobierno rojo, debemos comprender que por incompetencia, soborno o corrupción, el haber renunciado a cierta autonomía nacional al consentir la deslocalización en el extranjero de actividades y sectores estratégicos imprescindibles para la satisfacción de nuestras necesidades de bienes y servicios se está revelando criminal en estos tiempos de tribulación.

Recuperar una cierta autonomía nacional para satisfacer nuestras necesidades y legítimos intereses debiera ser tarea ineludible cuando pase esta tragedia, si pasa.

En el futuro no sólo no se trata de ver cómo podemos salir buenamente de la crisis sin escarmentar y hasta la inmediata siguiente. Al contrario, de comprender que debemos realizar una especie de Presupuesto Base Cero radical y patriótico en lo espiritual, cultural, político, económico, financiero, administrativo y social, que nos permita en lo posible transformar Amenazas en Oportunidades.  Ojalá Diógenes con su linterna mágica nos ayude a buscar quién pueda acometer tal ingente tarea de reconstrucción nacional. Pero es de temer que tal tarea hercúlea la lleven a cabo hombres de negro de acuerdo con los intereses de Alemania y de la UE central, no con los legítimos nuestros.

 

«Los Demonios» de Dostoyesvki y nosotros

Repasando unos viejos apuntes, algunos de ellos preparados para documentar algún texto en Periodista digital, he encontrado unas notas de lectura tomadas hace más de diez años de un libro verdaderamente profético del gran Dostoyesvki.  Me refiero a su novela Los Demonios. A veces traducida aquí por Endemoniados, Demonios.

Lo que nos planteaba en ella el gran escritor humanista ruso hace un siglo y medio se está cumpliendo con gran precisión en estos tiempos de zozobra y gran tribulación, en los que sobre los temores de la propia pandemia de más que probable origen antropogénico, la amenaza de la dictadura comunista se cierne cada vez de modo más probable en el reino borbónico de España. Se manifiesta ahora en toda su crudeza por la causa desencadenante o catalizadora de la pandemia roja, pero es debido a muchos años de incuria y a la estulticia culpable de muchos de nuestros próceres empezando por nuestros propios frívolos zares.

Demonios no fue bien recibido, en general, acaso porque explicaba demasiado bien lo que la clase dirigente se negaba a aceptar. Para otros se trataba de simples calumnias. Muchos años después, ya a principios del siglo XX, Gorki pretendía que: “Los demonios es el más perverso, y el más talentoso, de todos los intentos por difamar el movimiento revolucionario de la década de los setenta”.

Dostoyesvki supo ver las terribles consecuencias devastadoras del nihilismo hoy disimulado, aunque yacente, por el neomarxismo cultural. El que sustituye a la lucha de clases del marxismo convencional y es promovido por la plutocracia globalista.

Medio siglo después de su aparición, los descendientes de esa burguesía entonces tan crítica con el libro que pudieron huir, se escaparon de la Rusia bolchevique. Es posible, aún se está a tiempo de evitarlo, que tal pase aquí también, con nuestro heroico rey huyendo el primero por Cartagena o por donde pueda para salvar su vida y su hacienda.

Y es que una de las primeras cuestiones a lograr por el proceso revolucionario es tener un rey títere y unas instituciones ineptas, y en el fondo cómplices, que narcoticen a su nación impidiéndola reaccionar ante la agresión antes de que ya sea demasiado tarde.

 

Pero, en resumen, ¿cuáles serían las principales notas características del movimiento denunciado por Dostoyesvki?

Repasemos mis notas que copio a modo telegráfico, sin mayor elaboración:

Dualidad social: Aristocracia sin muchos horizontes intelectuales, población con pocos económicos. Complejo de inferioridad hacia la inteligencia y hacia la cultura extranjera.

Creciente frivolidad en la costumbres. Cierto matriarcado real. Influencia de los revolucionarios sobre la mujer (igual que los primeros cristianos de Saulo).

Halago de la vanidad. Utilización de la ambición ajena.

Ateísmo. Nihilismo. Pérdida de referencias morales y tradicionales.

Considerar el bien o el mal como prejuicios a eliminar en el nuevo orden a imponer.

Ostentación de mala educación y burla de convenciones sociales y de la urbanidad o “buena” educación.

Apocamiento de la derecha: “para el hombre ruso el honor es tan solo una carga superflua.”

“Yo aún soy partidario del honor pero sólo por la fuerza de la costumbre…

 

Se explican las razones del éxito revolucionario nihilista:

1 tener un “uniforme” (sentido de la pertenencia, cargos, misiones) y engaño sobre la verdadera realidad de la organización.

2 Sentimentalismo como elemento de difusión del socialismo

3 Los pícaros mondos y lirondos

4 El cemento principal: la vergüenza de la propia opinión

 

La organización social futura según Schigálev:

Fase previa: Quinquevirato que disimula su condición entre los otros

División de la Humanidad en dos partes desiguales. Una décima parte de la misma recibirá la libertad personal y un derecho ilimitado sobre las otras nueve partes restantes. Estas vendrán obligadas a perder la personalidad y en convertirse en algo así como un rebaño, y, mediante una obediencia sin límites, alcanzar la primitiva inocencia, por el estilo del primitivo paraíso, aunque de otra parte, tendrán que trabajar.

Hay medidas para extirpar la voluntad a las otras nueve partes de la Humanidad y reducirlas a la condición de rebaño, merced a la educación de generaciones enteras…

Estrategias:

1 Usar lo que pasa (por ejemplo una revuelta o protesta laboral por la corrupción del administrador de su fábrica) para los propios fines, apropiándose de sucesos como algo premeditado e inducido por ellos.

2 Provocar tumultos

3 Agentes demoledores profesionales y sociales que sin saberlo conscientemente trabajan para el desarrollo de la causa minando la moral y cohesión social.

4 El crimen ya no es una locura sino un deber. El dios ruso ha huido ante el alcohol.

5 Una o dos generaciones depravadas son ahora indispensables. De una depravación inaudita, ruin, en la que el hombre se convierta en un ser asqueroso, cobarde, cruel, egoísta…

6 Recurriremos al incendio, echaremos a volar leyendas…

7 Comprometer a los socios y simpatizantes con algún crimen para chantaje y cierre de solidaridad, aunque sea a la fuerza.

8 Fomentar la desconfianza e incluso el odio entre los diferentes miembros y humillarlos en público para distinguirse el mando de la masa. Terror ajeno y propio para mantener la disciplina. Incluso asesinato de disidentes y arrepentidos.

9 Buscar un rey títere.

Organización:

Con una supuesta autoridad central desconocida para los miembros comunes, formada por una Red de secciones relacionadas (más o menos de verdad) que hacen prosélitos y se extienden, cuyas Misiones, mediante una propaganda sistemática delatora, son:

1 Minar continuamente la autoridad de los poderes locales

2 Engendrar la duda en los vecinos

3 Fomentar el cinismo y el escándalo, la incredulidad absoluta en todas las cosas, el ansia de mejora

4 Provocando incendios como medio popular por excelencia, lanzar a una región, en el momento indicado, si es preciso, incluso a la desesperación.

No obstante, para un disidente, Schatov, los terroristas son:

Enemigos de la vida

Liberalotes anticuados que le temen a las personalidades independientes

Lacayos del pensamiento,

Enemigos de la personalidad y de la libertad

Puercos predicadores de la carroña y la podredumbre

Dorada medianía,

Canallas

 

En su libro Dostoyesvki tiene una curiosa reflexión no solo interesante para bibliófilos. Se refiere a cultura y encuadernación.

Leer un libro y encima encuadernarlo representa dos periodos enteros de evolución:

Primero el de aprender y gozar con la lectura, aunque haciendo poco caso del libro. Encuadernarlo representa ya respeto al libro, no sólo leer sino también que reconocen el valor de la lectura y del libro. A este segundo periodo no se ha llegado aún en Rusia.

 

Ojalá podamos no solo leer, hacer caso de él, sino también encuadernar Demonios como un importante libro clásico. Como una brillante obra de lo mejor de la Cultura europea. Como un homenaje a una obra humanista profética. Pero mucho me temo que, si esto sigue así y nadie reacciona, encuadernado o sin encuadernar los Demonios la arrojen a la enorme pira de nuestra Civilización arrasada con nosotros dentro.

Pero, ¿Qué opina el lector?

 

 

The Crown TV

Encerrado en casa hay tiempo para todo. Por recomendación de una querida amiga estoy viendo la serie The Crown.  Para el que no la conozca como era mi caso hace unos días, se trata de una famosa serie de TV cuya realización y ambientación son excelentes y sus guiones e interpretaciones muy notables. Dedicada a la Casa real inglesa en la “intimidad”. Describe sin acritud la extraña vida de unos personajes con graves psicopatías, encerrados en hermosas pero tremendas jaulas de oro y brillantes. Adulados por una “servidumbre” alabanciosa que atiende hasta los más absurdos y humillantes caprichos o sindioses. Con especial hincapié, desde luego, en la figura de la reina Isabel II que es la señora ama de sus vidas y haciendas.

Para mayor credibilidad del relato se han buscado actores con cierto parecido a los personajes representados. Sin embargo, en una segunda remesa de la serie los principales han sido sustituidos para acomodarse al paso del tiempo. En el caso de la reina Isabel II entiendo que se han pasado porque la segunda actriz representa muchos más años de los que le corresponderían en la época relatada.

Resulta muy interesante el repaso de sucesivos acontecimientos históricos que van testimoniando la progresiva decadencia británica, contexto en el que se desarrolla la visión de los personajes y personajillos de Palacio. Pero acaso lo más interesante sea la descripción psicológica de los personajes. ¿El medio monárquico les ha convertido en psicópatas o es un linaje de psicópatas el que ha hecho el medio?

Una cosa que llama especialmente la atención es la frialdad patológica de los protagonistas. Gentes sin emociones. Sin empatía.  Que parecen odiarse unos a otros, o al menos que se muestran incapaces de mostrar amor. Una patológica represión de los sentimientos. Y la transmisión del dolor y del sufrimiento de una generación a otra.

Curiosamente hace unos días hablaba de una antigua teoría sobre las tres clases de cerebros humanos: sistema R, límbico y cortical.

El sistema R o reptil, o reptiliano es el más primitivo, tiene que ver con los instintos más primarios tales como la supervivencia o la violencia. Es ajeno a las emociones, esfera del límbico o del pensamiento abstracto, propio del cortical.

Dentro de esta teoría se suele afirmar que los linajes reales, extendido por vía bastarda o de segundones al de algunas grandes corporaciones y empresas, mantienen en mayor medida que en la población común la influencia del tóxico cerebro reptil. Y que su peligrosidad social deviene de subordinar el pensamiento racional, el símbólico y el abstracto a sus propios intereses e instintos reptilianos. En la serie se puede observar como la monarquía sublima como deber nacional lo que más bien es un instinto reptiliano de su propia supervivencia al coste que sea.

Si lo contado es cierto, he de confesar que mi opinión sobre el eterno heredero, el príncipe Carlos, «El Orejas«, ha mejorado mucho. Comprendo que es muy difícil sobreponerse no ya solo a haber nacido en una familia carente de amor y empatía sino también a la serie de sevicias y maltratos que tan cruelmente le han inflingido sus propios padres.

Pese al lujo y oropel, al disfrute de palacios, cacerías y de ciertos caprichos más bien propios de frívolos, cínicos, inmaduros o esclavos, observamos una colección de personajes infelices, a los que se les ha extirpado, si es que su genética no venía ya así,  la capacidad de amar, de sentir empatia, algo de respeto a sus víctimas. Los súbditos de Su (poco) Graciosa Majestad. Más propiamente llamada la reina reptil.

Por otra parte, es una pena que nadie se atreva a meter el diente a nuestros propios insanos palacios y sus psicópatas habitantes. Sería muy educativo observar a los nuestros en plena faena.  Aquí me temo que ni siquiera cabría la excusa o pretexto del patriotismo.

 

 

Desastre nacional y europeismo de guardarropía

Se está criticando mucho a los países del Norte de Europa por no querer pagar los platos rotos por gobiernos manirrotos, corruptos, ineptos y desalmados del Sur. Y muy especialmente hoy por el gobierno comunista de Su Majestad.

Pero pese a la demagogia ahora con ribetes criminales de nuestras principales instituciones con el Gobierno a la cabeza, la verdad es que los tan criticados y chantajeados norteños están en su derecho. E incluso tienen la obligación de defender a sus naciones de la voracidad cleptocrática de parásitos liberticidas y demagogos robaperas.

El BCE ya había salvado la quiebra de España durante la grave crisis anterior en el 2008 cuando el siniestro Zapatero. Entonces no se aprovechó para aligerar el saqueador Estado autonómico sino para financiar su engorde mórbido. Ahora, con la demagogia que caracteriza al tenebroso falsario, el siniestro jefe del Gobierno de Su Majestad con miles de muertos sobre su conciencia acaba de pedir ayuda urgente a la UE. Ayuda para mantener un Estado inepto y corrupto para servir derrochando, engordando la gusanera, cuando no robando con EREs, chiringuitos, test de coronavirus o bien lo que empareje en cada momento; que el socialismo y otras castas parásitas de amplio espectro son insaciables.  Los muertos al hoyo y los políticos y demás benefactores de los españoles, al trinque.

Aquí nunca se aprende de las devastaciones provocadas, o al menos agravadas, casi siempre por nuestros impunes próceres. Pero una de las cosas que debiera enseñar la actual pandemia es el cuestionamiento de muchos de los ismos o mantras de la progrez criminal que padecemos. Es evidencia de razón que tanta impostada memez enmucetada no va a poder seguir siendo mantenida. Pero tampoco debiera serlo este siniestro Estado borbónico despilfarrador y liberticida con decenas de castas parásitas, taifas y chiringuitos arrebatacapas.

¿Autonomías basura y tenderetes corruptos varios o mascarillas y test anti virus?

¿Mantener el presente tinglado o servir a la gente?

He aquí el dilema.

Lacambra o el poeta es un fingidor

Parece ser que al autor del heterónimo Miguel Lacambra le suena un poeta personaje ortónimo llamado Fernando Pessoa. Un genial fingidor, testigo del desasosiego, que desarrolló una serie de personajes, los heterónimos, autores de su propia producción literaria acorde a su supuesta personalidad individualizada. Pessoa significa persona y dicen los griegos que persona es lo que suena a través de la máscara. La máscara que representa a cada uno de los personajes que adoptamos en nuestra vida o que el demiurgo habilita en nosotros.

Entre los heterónimos pessoanos con abundante producción literaria “propia” cabe recordar a Álvaro Campos, Ricardo Reis, Alberto Caeiro, incluso alguno femenino: como la enamorada María José, entre otros muchos. Sin embargo, la realidad es mental como sostiene la Tradición hermética que inspiraba a Pessoa y una vez salidos de la minerva pessoana cada uno de sus autores adquiere vida propia.

José Saramago dedicaba una de sus novelas “El año de la muerte de Ricardo Reis” al heterónimo médico. Y si se me permite que me meta a llevar un cirio en este entierro, incluso Alvaro Campos me concedió una entrevista en su Algarve natal que fuera publicada in illo tempore por la sección cultural de La Voz de Galicia ¡Qué lejanos y felices tiempos aquellos en los que aún no había aparecido la terrible peste zapateril ni menos el terrorífico rebrote sanchopedresco!

¿Quién o qué estará detrás del heterónimo actual? Llamar “heterónimo” al tal Lacambra indica un cierto grado de Cultura normalmente incompatible con “las repugnantes zurdas españolas”, que diría don Antonio Machado, gentes cuyo repertorio se limita habitualmente a un resumen de las obras completas de filósofa Belén Esteban o del eximio doctor Sánchez.

Don Antonio, otro gran poeta hilozoísta aunque diferente de nuestro vecino portugués, fue el inventor de un Juan de Mairena, heterónimo heterodoxo educador que buena falta nos hace.

Ahora bien, el tal heterónimo Miguel Lacambra ¿vendría a ser una variante disimulada del malvado hechicero y satanista Aleister Crowley, «la Bestia», que visitara a Pessoa en Lisboa? Pessoa jugó al ajedrez con él como el caballero jugaba con la Muerte en El Séptimo sello. Cualquiera sabe, pero afirman que uno de los objetivos confesados de la actual pandemia mundial es la futura introducción forzosa de una vacuna siniestra con chip identificador, la famosa marca de la Bestia del Apocalipsis.

Pero, Crowley tampoco es «la Bestia» sino acaso uno de sus profetas o embajadores. Incluso me temo que detrás de Miguel Lacambra ni siquiera se encuentre el gobierno pomposamente llamado de España. Más bien parece que tanto este gobierno de devastación y demolición como su corte de propaganda ditirambo alabanciosa de frívolos señoritos comunistas ensoberbecidos y adinerados no sean sino heterónimos oportunos, simples máscaras de personajes ficticios, desalmados, desespiritualizados, formas vesperales sin entidad real salvo la impostada o hecha a troquel que les proporciona la plutocracia globalista internacional.

Una plutocracia que mediante su instrumento posmoderno el neomarxismo cultural, la propaganda infame y los media mohatreros asociados no hace sino crear heterónimos de biografía ficticia, insustancial, impostada, de levedad del ser más o menos insoportable para distracción y supuesta representación de otros entes asaz leves como alas de mariposa y embrutecidos como semovientes.

Pero, entonces, ¿Quién es el demiurgo que se encuentra tras la máscara de tanto heterónimo falaz?

Buena pregunta aún sin repuesta cierta. Probablemente la misma fuerza tenebrosa y satánica que habría inventado y promovido este virus genocida. Según Francis Boyle una oportuna mezcla de coronavirus anteriores tales como SARS, MERS e IVH preparada para crear esta pandemia, anunciada al menos desde 2007 por la American Society for Microbiology .

El falsario y su gobierno nos han revelado su gran capacidad letal. Demuestran un gran poder de devastación pero torpe y necio a la hora de construir nada. Apenas superables en su incompetencia devastadora.

Es posible que el demiurgo haya de improvisar otros heterónimos mejor preparados para las siguientes etapas de la revolución tras pandemia.  Atentos a los nuevos heterónimos.

 

 

Propaganda mortal

Un propagandista no debe perder de vista el hecho de que los valores relativos de los distintos instrumentos de propaganda, y su relación con las masas cambian sin cesar. Si quiere dar el máximo alcance a su mensaje deberá saber aprovechar estos cambios de valor en el mismo instante en que sucedan”. 

 

Se suele conceder a un sobrino de Segismundo Freud llamado Edward Bernays el honor de ser el inventor de la propaganda moderna. Propaganda de un modo u otro siempre ha habido a lo largo de la historia pero ahora es mucho más peligrosa y letal porque utiliza los avances del conocimiento contra el hombre. Su libro pionero Propaganda publicado hace un siglo se considera la biblia moderna donde han bebido propagandistas de todo tipo incluidos los tiranos. El neomarxismo cultural posmoderno y sus secuaces tampoco son ajenos. Varios autores nos han venido avisando de lo que se venía encima. Sin embargo, la letalidad de la propaganda actual se debe a la conjunción de los avances en las técnicas de control mental y de opinión, gracias a la manipulación de los media, hoy prostituidos en buena parte, y la potente tecnología actual. Nuevas tecnologías al servicio sin empatía cuando no criminal de reptiles. Capaces de proporcionar los recursos técnicos para un 1984 o Un mundo feliz fatalmente hechos realidad.

Cuando digo reptiles no me refiero aquí a los supuestos ET capaces de cambiar de forma y adoptar una imagen aparentemente humana, sino a otra cosa.

Me refiero a los hombres que tienen como dominante un cerebro primitivo, con impulsos relacionados con supervivencia en un contexto prehistórico. Tampoco, pues, a las criaturas de sangre fría que aparecieron en nuestro planeta en el Periodo Devónico de la Era Primaria junto con las Criptógamas.

Se trata de gentes sin empatia, insensibles parcial o totalmente al sufrimiento humano y al dolor que puedan causar. Curiosamente abundan sobremanera en las cúpulas de poder, en lo más alto de la cucaña. No todos son asesinos declarados, algunos llevan una vida aparentemente normal y disimulan su verdadera catadura. El Poder los suele seleccionar entre los suyos por lo que es más fácil encontrarlos en esas esferas. Cuando la empatía se considera un defecto o un obstáculo y se olvidan los criterios educativos de, por ejemplo, un Saavedra Fajardo o de selección de personal de Huarte de San Juan sucede lo que ahora vemos constantemente.

Aunque hoy en descrédito, algunas teorías muy de moda hace cincuenta años distinguían tres cerebros en el hombre, interrelacionados pero ligados a la evolución humana. Se trataría de: El Complejo R o cerebro reptiliano. El Límbico. Y el Cortex.

El primero, R, tiene que ver con las funciones más ligadas a la supervivencia en condiciones hostiles de la naturaleza. La violencia o la huida ante las amenazas, las funciones locomotoras, el olfato.

El Límbico, propio de los mamíferos con las emociones, los temores. Sin embargo suele anunciar un ataque defensivo cuando se va a recibir una agresión.

El cerebro Cortex, tiene que ver con el cálculo, la intelección, el pensamiento abstracto, el lenguaje, los símbolos…

Seguramente la cosa es más compleja pero más allá de su exactitud tal distinción puede ser útil a efectos expositivos.

Juan Luis Cebrián, alias Juanli, ha publicado un insólito texto en periódico gubernamental El País contra el gobierno falsario. No se sabe si por despecho al haber sido cesado del Club Bilderberg o por “encargo sorosiano”. El caso es que pone al gobierno del Doctor Muerte como chupa de dómine. Le reprocha lo que él mismo tantas veces ha practicado como buen reptiliano. Pero aunque no denuncie nada nuevo que no supiésemos que lo haga precisamente Cebrián y en El País sin duda es noticia. Y acaso un aviso para navegantes. ¿Acaso el IBEX 35 reacciona contra el gobierno del Doctor Muerte? Yo creo que es algo digno de investigación.

Me dicen, procuro ahorrarme en lo posible disgustos superfluos, que las últimas apariciones televisivas del Doctor Muerte han sido aún más escandalosamente repugnantes. Se ha practicado sin tapujos la censura, ha mentido a placer si bien se ha mostrado un poco compungido, en la línea de la farsa de control pobre de mí. Si tuviese conciencia, dignidad o vergüenza, desde luego que motivos para estar compungido no le faltan. Por su culpa van a morir miles de españoles e incluso no ha evitado siquiera que familiares o personas de su entorno se contagien. Todo un record de negligencia criminal. Su mujer, su madre, su suegro, sus hijas, varias ministras y subsecretarios, la mayoría asistentes a la asesina manifestación del chocho M, se encuentran entre los contagiados. El feminismo oficialista mata. De género, pero mata.

Sin embargo, para eso está la propaganda como bien saben comunistas y socialistas. Y los media prostituidos cómplices en la labor de hipnotizar al personal y desorientar al populacho con su abigarrado ejército rojo y morado de hembristas pijas encanalladas y trileros o palanganeros.

Discursos estupefacientes, insultos al adversario, demagogia, incoherencia, censuras, embustes, ocultamientos… todo cabe en la panoplia criminal del falsario y sus secuaces.

Para ocultar sus evidentes responsabilidades en la propagación de la muerte hoy el Discurso Poder se basa en varias estratagemas elementales. Así la simplicidad dirigida al cerebro reptiliano. Tal que hasta un votante zurdo pueda entenderlo. La polarización de la realidad en amigo, enemigo; blanco o negro. Nosotros contra ellos. El recurso a provocar sensiblería buenista, falsa solidaridad o indignación. La manipulación de las emociones a las que ya hacía referencia  Edward Bernays. Es decir, la manipulación del sistema límbico.

Y luego la diarrea premeditada de datos más o menos inconexos, con información poco relevante o engañosa o no integrable para ocultar la que puede procesar el raciocinio y sentido crítico. Una manipulación para tratar de evitar la de toma consciencia de la ya perpetrada en el mundo de la de las emociones.

Sea cierto o no, es legítimo pensar al menos como hipótesis de trabajo a la vista de lo que está pasando, que os encontramos inmersos de una guerra de buena parte de las élites mundiales globalistas contra la población de las diferentes naciones.

Sí, una agresión criminal, una guerra con tecnología biológica contra la población civil.

Las personas que sobrevivan al virus fatídico deberán sufrir la agresión de otro letal, el de propaganda gubernamental o global. Con uno nos jugamos la vida, con el otro, la libertad.

 

 

 

La Izquierda no celebra ni reconoce al padre

Ayer hablaba de Arte y de Cultura, de padres e hijos. El Rey Lear, el clan Ichimonji, Los Borbones, son clanes o dinastías reales o de ficción en las que las relaciones entre padres e hijos eran lamentables, incluso manchadas de sangre. Y es que algunos tienen padres (y madres) de los que no cabría sentirse muy orgullosos.

No deja de ser motivo de reflexión que se promocionen hasta la vergüenza ajena y poniendo en peligro de muerte a la gente las orgías pro víricas de machorras psicópatas pero se olvide la esencial figura del padre excepto para denigrarle. Una figura de protección, de orden, que es fundamental en la formación psicológica tanto de unos como de otras. El animus que diría Jung destinado a unirse con el ánima en el proceso de evolución espiritual o de individuación psicológica. De maduración como ser libre y adulto. En cierto modo algo similar a lo que sostenía Platón en El Banquete. Un arquetipo odiado por los agentes malvados o inconscientes que combaten lo que llaman sociedad heteropatriarcal, sin olvidar la introducción y financiación de todas esas matracas posmodernas del neomarxismo cultural que hace estragos por estos pagos gracias a la promoción y la ayuda de las repugnantes mercenarias zurdas españolas.

Pero ¿es que nuestros zurdos acaso no tienen padre? Tenerlo, seguro que habrán de tenerlo por razones biológicas, pero ¿no lo conocen?

Y es que uno de los objetivos de la repugnante mercenaria zurda actual es la destrucción de la familia, lo que no empece el ejercicio del más descarado nepotismo entre sus adictos. Una contradicción. Sin ir más lejos y no aburrir, los mascarones de proa del actual proceso revolucionario, tanto Sánchez como Iglesias, colocan a sus mujeres en puestos de lo más alto de la cucaña más allá de sus propios méritos, en una muestra clarificadora de lo que significa el feminismo para estas gentes.

Pero la zurda existente en España, mal llamada española, tiene varios padres ideológicos. Los clásicos. No ya tanto los tradicionales antiautoritarios Bakunin o Proudhon sino la rama totalitaria marxista en sus diferentes variantes sionistas. Los bolqueviques y mencheviques seguidores de déspotas asesinos como Lenin, Stalin, Trotsky o nuestros Largo Caballero, Prieto, Negrín, Líster, La Pasionaria o Carrillo. Ahora reforzada por los Gramsci, Escuela de Frankfurt, Alinsky u otros neomarxistas, sin olvidar a las feroces hembristas posmodernas, nuevas ménades devoradoras de Orfeo. Apolo, la Cultura, es enemigo a destruir. Gentes mercenarias o desavisadas que ponen su énfasis no ya tanto en la clásica lucha de clases sino en la creación de grupos sociales a enfrentar entre sí en el afán de destruir la sociedad tradicional y sus pilares básicos como la familia.

Pero no deja de ser curioso como en el actual proceso revolucionario la izquierda española esconde sus crímenes históricos mediante la censura gracias a leyes inicuas y ya ni siquiera revindica a sus verdaderos padres. El proceso revolucionario hoy se produce mediante mecanismos diferentes del golpe de Estado convencional. Sin presentar su verdadera cara, del mismo modo que un virus infecta y destruye a una célula o a una bacteria. En efecto, el virus se infiltra, trastoca el ADN del huésped y éste engañado fabrica así las proteínas del virus no las suyas, hasta su total destrucción.  En esas estamos, y estaremos, hasta que no logremos reconocer al padre.

 

 

 

El nuevo Rey Lear

Lear

Silencio Kent, no te interpongas entre el dragón y su furia

Kent

¿Piensas que el deber tendrá miedo de hablar, cuando el poder se doblega a la adulación?

El honor debe rendirse a la sinceridad cuando la majestad se humilla a la locura.

Gonerila

Te ruego nos pongamos de acuerdo. Si nuestro padre ejerce autoridad alguna en la disposición en la que se halla, la resignación que acaba de hacernos de su poder no servirá sino para perjudicarnos…

¡Viejo inútil que todavía quisiera hacer alarde de aquellas preeminencias de que abdicó!

Gloster

El amor se enfría, la amistad se disuelve, los hermanos se dividen. En las ciudades, rebeliones; en los campos, discordias; en los palacios, la traición; y los lazos entre los hijos y los padres, rotos.

¡Y el noble y franco Kent desterrado! ¡Su delito fue la honradez!

Bufón

Deja tu bebida y tu puta y estate dentro de casa.

Si no sabes sonreír según el viento que sopla, pronto te aterirás de frío.

(Shakespeare, El Rey Lear, Acto I; Escenas I, II, III y IV)

 

Pocas escenas más desoladoras y al punto reveladoras de la condición humana que la del decrépito emérito después de empinar el codo dando tumbos, solo, por las no menos empinadas calles de Vigo. Acaso huyendo de su conciencia, que se niega a ser ahogada en alcohol, a merced de ser humillado por el populacho, los volubles y cobardes súbditos que otrora, cuando era poderoso, ditirambo alabanciosos le aplaudirían.

El espectáculo no llega a la grandiosa, terrible y hermosa tragedia de un Rey Lear o un Ran, pero nos ofrece sugerencias inacabables para la reflexión. Sobre el Poder, la Justicia, el Honor, la Lealtad, la Dignidad moral y la misma naturaleza del hombre.

La traición está en los palacios como decía Gloster. Es consustancial a la dinastía que el padre traicione al hijo y que el hijo traicione al padre. Tanto el padre de sangre como el padre adoptivo o benefactor al que se deben la posición y fortuna. Así ha sido, es y, probablemente, será. Resulta fatal cuando la soberbia, la ambición, la codicia, la hipocresía, la lujuria, el apetito desordenado de poder carece de barreras, ni siquiera se subordina ante lazos apenas existentes de amor filial o conyugal, salvo el del miedo común a la perdición final de todos. A que les sean arrebatados los inmerecidos privilegios de la tribu.

Como aprenderían con gran dolor en sus propias carnes el Rey Lear o el señor Hidetora Ichimonji  es muy peligroso abdicar cuando se tienen tantas fechorías perpetradas en el pasado. O cuando la autoridad constituye imposición legal o externa y no se basa en el propio mérito y la limpieza de ejercicio, en la auctoritas. Si hubiese sido un hombre culto el emérito debiera haberlo sabido cuando fue obligado a abdicar. La absoluta impunidad se acababa. Era cuestión de tiempo. Y no mucho.

¡Qué arda la casa, pero que no salga el humo!” Acostumbraba a decir mi sabia abuela que por méritos profesionales propios y no por injusta cuota feminista alguna fuera directora general de Instrucción pública. Pero la naturaleza nos indica que pese a las barreras artificiales es raro que el humo no termine saliendo, denunciando la situación real a vista del más topo.

Hoy, el heredero, en plena crisis del Corinavirus que se puede llevar por delante a la Dinastía, o al menos el poco honor y dignidad que le quedaba, ha perdido otra oportunidad de hacer frente a la situación. Ha salido en la tele a leer malamente cuatro obviedades, demostrando una vez más que es un pésimo actor, que el reino le viene muy grande o que está sometido a chantaje. O todo junto. Una soflama huera, tópica, tan inútil y prescindible como él mismo. Pese a sus contrastados vicios históricos al final los Borbones lo que dejan es una sensación de esperpento grotesco y de falta de grandeza incluso para el mal.

Ran, la tremenda adaptación de El Rey Lear realizada por Kurosawa es una gran obra maestra. En ella se muestra como las intrigas vengativas de una mujer envilecida, Kaede, esposa sucesiva de los dos herederos mayores del señor Hidetora, Taro y Jiro, trasuntos japoneses de las malas hijas de Lear, Gonerila y Regania, termina destruyendo el clan Ichimonji. El hermano bueno, Saburo, el equivalente a Cordelia, también resultará asesinado.

Al final de Ran, que en japonés significa caos o miseria, el gran artista, el sabio humanista, Akira Kurosawa nos da una última e inolvidable lección. Huyendo de la violencia y el espanto desatados, Tsurumaru, el pobre joven cruelmente cegado por orden de Hidetora, se encuentra peligrosamente al borde del abismo de su antiguo castillo destruido. Y, para colmo, ha perdido la imagen de protección de Buda que le había dado su bondadosa hermana Sue, el contra arquetipo de la maléfica Kaede, poco antes de ser vilmente asesinada. ¿Caerá?

 

La humanidad está cegada, al borde del desastre y ha perdido el sentido espiritual, la concepción metafísica del Ser, de la vida y de la muerte. Es decir, de la Cultura.

Urge recuperarlos.

 

 

El botín rehusado

Llenos de orgullo y satisfacción dicen los alabanciosos borbonólogos en nómina o aficionados por masoquismo o por seguir la linde que Felipe está en apuros y que él es bueno, buenísimo, vamos que no es un ladrón ni un degenerado putero como sus ascendientes dinásticos.

Y es que están empezando a sacar, y ahora sin posibilidad de ocultamiento como en otras ocasiones, las muchas vergüenzas de la Monarquía.  Tanto es así que, en plena crisis del virus de la corona, la Casa Real ha tenido que reconocer la existencia del botín producto del pillaje u operaciones non sanctas ejemplarmente oculto en paraísos fiscales, aunque luego ha hecho una declaración estupefaciente y no muy acorde con la legislación vigente: la pretendida renuncia a parte de la herencia, pero no a toda. Ello, naturalmente, cuando el Emérito se muera. Pero, entonces a saber dónde están unos y otros. También ha acordado retirar la discreta paguilla de supervivencia que disfrutaba el Emérito para tabaco y otros pequeños vicios.

El momento es oportuno, o inoportuno, según se mire. El detonante: parece ser que una de las últimas amantes del Emérito, acaso en régimen económico de gananciales, se ha llevado la mitad de los fondos de una cuenta común que ambos disponían con unos previsores ahorrillos para la vejez. Solo sesenta y cinco millones de euros, mera calderilla en relación con la fortuna oculta total que la revista Forbes valoraba en unos dos mil millones de dólares. También ha denunciado que el jefe de los espías españoles habría sido enviado a Londres, donde premian con jarreteras a los benefactores del Reino Unido, para amenazar a la susodicha si no devolvía la pasta o vulneraba la omertá.

Con el Reino (español) amenazado, manga por hombro, y sin que Su Majestad se atreva a decir esta boca es mía por los muchos desastres que sus propias instituciones provocan a la agredida y humillada Nación, chirría que sólo se digne dirigirse a sus sufridos súbditos para aclarar que no es un ladrón, mérito extraordinario por el que sin duda merece seguir siendo Jefe del Estado. Podemos estar de acuerdo en lo primero pero no en el corolario.

Pero no nos engañemos: Es el Estado, con sus diversas instituciones, (Gobierno, Generalidad, Fiscalía, Hacienda…) contra la Nación española. Sus defensores sostienen que pese a ser un Borbón y a las notorias malas compañías el chico es honrado, casto y virtuoso.  Y que si ésto es un desastre, en verdad el pobre, pese a ser el Jefe de ese Estado convertido en agresor de la Nación, no puede hacer nada para evitarlo aunque quisiera. En realidad, lo que viene a suponer la paladina confesión de que la monarquía resulta inútil sino cómplice por omisión en esta hora aciaga para nuestra Patria.

En este desorden de cosas el Gobierno del falsario aplaude la “contundente” reacción del Rey.

Indudablemente, aunque en la cima o piedra angular del Régimen corrupto, es evidencia de razón que los Borbones no son los únicos de conducta ejemplar.

Ahí están los Pujolone sin devolver nada de lo trincado. Tampoco los socialistas y sindicalistas valerosos que robaban a los parados para irse de putas o de polvos blancos. Sin olvidar a gurtélidos y sobrecogedores. Ni a los píos sabinianos vascos de pura raza vasca. Ni a los próceres monopolistas abusones y saqueadores en la banca y gran empresa que forman la nueva corte posmoderna globalizadora marca España (Spain) en vez de los anticuados, arruinados y aburridos aristócratas de otrora.

Sí. No son los únicos responsables del actual desastre, pero la percepción creciente es que los Borbones son parte fundamental del problema de España, no de su solución.

Otro sí digo

Leo en Periodista Digital una información de David Lozano en la que se expone la reacción del Emérito una vez que su hijo le ha echado de Palacio. Según esta información, el Emérito medita sacar material sensible sobre su nuera Letizia tanto gráfico como documental: encuentros extra matrimoniales, el contrato en caso de divorcio… “Un explosivo cóctel que podría dinamitar la Casa Real e incluso provocar el divorcio”

 

La hora de la verdad

El retraso en  instrumentar medidas urgentes de protección de la actividad económica, de empresas y trabajadores, tiene una explicación simple en la notoria incapacidad demostrada por el doctor falsario y sus bandas ministeriales. Pero puede que haya más, si, como se malician algunos, tamaña incompetencia que resulta extraña incluso entre estos artistas fuese un sabotaje que sirviese a intereses ocultos de carácter revolucionario añadido a los ya conocidos de los golpistas catalanes y vascos.

Para el falsario ha llegado la hora de la verdad. Mañana martes en el Consejo de ministros tendrá que decidir si se baja del golpe de Estado en marcha del Frente Popular junto a nazis catalanes y vascos o continúa con él. Un golpe de Estado que amenaza con destruir el entramado de la economía real de bienes y servicios que sostiene la sociedad y satisface las necesidades reales de la gente. El caldo de cultivo para la revolución comunista y la fragmentación territorial definitiva.

Un desastre que no va estar en condiciones de liderar porque sus amos oportunamente también prescindirán de él cuando inicien la siguiente etapa revolucionaria.

Escribo desde el arresto domiciliario decretado por esta caterva de sectarios e inútiles, aplaudido por lo que llaman “oposición”, que, salvo contadas excepciones, parece seguir pasmada o en cuarentena y lo que se dice oponerse, la verdad es que no se opone a nada.

Para colmo, el Jefe del Estado si dice algo en estos tiempos de incertidumbre y tribulación es para limitarse a aclarar a sus sufridos súbditos que él no es un ladrón ni piensa hacer de perista receptor de lo distraído y puesto a buen recaudo por su emérito papá. Ya nos quedamos mucho más tranquilos.

Aunque lo importante es la economía real, la financiera nos ofrece indicios medibles de lo que pasa. En este momento, la bolsa está cayendo en torno a un 10 % y la indignación popular por las funestas consecuencias de la incompetencia gubernamental va subiendo en términos que aún no podemos valorar. Con los ahorros de mucha gente volatilizados, con cientos de miles de empresas y autónomos en riesgo de desaparecer, millones de empleos en el alero, con gran parte de la población española arrestada en sus casas, las condiciones para la desestabilización social y futura revolución aumentan.

Al ministro de Sanidad, esa lumbrera catalana, íntimo de Iceta, ambos miembros de un partido golpista anti español como es el PSC, le han puesto de payaso de las bofetadas para decir cosas y demostrar su ignorancia culposa. Ayer hubo una comparecencia conjunta en la cumbre de nuestros ministros creados ex nihilo “autoridades competentes” en la que hicieron gala de su ignorancia o cobardía. Margarita, Salvador, Fernando, José Luis: un tremendo póker de ases colocados en el altar de los próximos a sacrificar en aras del avance del proceso revolucionario.

Un simple ejemplo: No sé a qué majadero ¿o criminal? se le habrá ocurrido lo de disminuir a la mitad el transporte público para así lograr aglomerar más a los usuarios a la fuerza y favorecer los contagios.

Otro: El heroico ministro complaciente con la narco terrorista bolivariana y sus maletas de contrabando confiesa que no tienen ni p. idea de hasta cuándo durará el arresto y que mejor nos vayamos preparando para sucesivas prórrogas.

Es posible que el engreído falsario, el inepto marido de la frívola irresponsable contagiada durante la manifestación hembrista, aún no se haya dado cuenta de que él también es otra pieza sacrificable del siniestro juego. Otro colaboracionista más, un ensoberbecido menchevique desorientado colocado allí por su osadía, inmoralidad radical y manifiesta incompetencia aún mayor que su petulancia de petimetre posmoderno. Un Kerensky de medio pelo. Útil para despanzurrar cosas pero incapaz de construir nada ni menos liderar el nuevo Régimen con que nos amenazan.

Pero mañana martes, si acaso le viniese un rapto de repentina lucidez, tiene la oportunidad de rectificar a fondo e intentar abortar el golpe de Estado, que ahora progresa adecuadamente.

Otro sí digo (14 horas).

El diputado  Hermann  Terstch anuncia que la Robles ha firmado un convenio por el que parte del ejército queda bajo el mando del comunista Iglesias.

Aparte de las cuantiosas multas amenazan con retirar la licencia de armas a los que se salten el confinamiento a juicio discrecional de las autoridades.

 

 

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