Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Sobre la mohatra constitucional

Cuando se vacía el corazón quedan los ritos” decían los taoístas de Lao Tsé.

Otro año más junto a la caída de las hojas vuelve la pantomima de la superstición constitucional, dejando al aire sus muchas vergüenzas. El supuesto templo de la supuesta soberanía, ¿Qué soberanía? Es abierto al despreciado populacho que paga la juerga, y visitado por sumisas multitudes de curiosos, ingenuos, cínicos o morbosos.

A los desorientados y desconcertados por lo que estamos viendo que sinceramente creen que el nuestro es un sistema verdaderamente constitucional y no un tinglado mohatrero, una oligarquía disfrazada, cuyos dirigentes y beneficiarios últimos ni siquiera serían españoles, cabe recordarles que hubo filósofos griegos que se ocupaban de discernir los atributos y condiciones de funcionamiento de los sistemas políticos.  Así Pitágoras, con su escuela de Crotona, su heredero Platón, o su discípulo Aristóteles entre otros.

En su Política Aristóteles nos explica que los sistemas políticos que existen o puedan existir pueden clasificarse conforme a dos criterios al menos. En atención a quienes sean los depositarios de la soberanía y quienes sean beneficiarios de su ejercicio. El primer criterio nos permite observar que puede ser uno, unos pocos o los muchos los que gobiernen. Cuestión que posee consecuencias más profundas pues al cabo tiene que ver con la riqueza en la sociedad: Pueden ser pocos (suelen ser los ricos) o muchos (suelen ser los pobres).

El segundo criterio tiene que ver con la finalidad del gobierno. Si se gobierna en beneficio propio del gobernante o de la comunidad. Los regímenes o sistemas políticos que obedecen a este última finalidad: gobernar para beneficiar a la comunidad son todos ellos justos. Y los anteriores, injustos.

Si se combinan ambos criterios se puede hacer un cuadro con seis alternativas básicas.

Tiranía, oligarquía y democracia. Monarquía, aristocracia y república o politeía.

Se deduce que la república o politeía aristotélica es lo opuesto a la tiranía. Un gobierno de los más dirigido al bien común. Se trataría de una democracia en la que los pobres gobiernan en beneficio no solo de ellos mismos sino de todos, absteniéndose por ejemplo de confiscar el patrimonio de los ricos.

Aristóteles considera que “muy razonablemente es aborrecida la usura, porque en ella la ganancia procede del mismo dinero, y no de aquello para lo que éste se inventó”.

Con el ejemplo del sabio Tales de Mileto expone “un principio general de crematística: asegurarse, siempre que uno pueda, el monopolio”.

En su Ética a Nicómaco Aristóteles critica a “los que se dedican a ocupaciones degradantes, como por ejemplo, la prostitución y otras semejantes, y los usureros que prestan cantidades pequeñas a un interés muy elevado. Todos estos toman de donde no deben y cantidades que no deben. Parece que es común a todos la codicia, pues soportan el descrédito por afán de ganancias, por pequeñas que sean. Pues a los que toman grandes riquezas de donde no deben, como los tiranos que saquean ciudades y despojan templos, no los llamamos avariciosos, sino más bien malvados, impíos e injustos. En cambio el jugador, el ladrón y el bandido están entre los avariciosos pues tienen un sórdido deseo de ganancias.  En efecto, unos y otros se dedican a esos menesteres por afán de lucro y por él soportan el descrédito, unos exponiéndose a los mayores peligros a causa del botín, y otros sacando ganancia de los amigos a quienes deberían dar. Ambos obtienen ganancias por medios viles. Al sacarlas de donde no deben, y todas estas adquisiciones son modos ávidos de adquirir”.

Hemos visto, pues, que el sabio de la Academia equipara el negocio financiero o al menos sus abusos con la prostitución. Es decir, la base del NOM tiene la calaña y jaez de la prostitución. Su resultado final de prosperar sería un gigantesco burdel para los nuevos esclavos, tanto, que ni siquiera se reconocerían como tales.

Pero, de acuerdo a la tipología aristotélica, ¿cuál sería el régimen político actual en España y más o menos en el resto de Europa?

Con la supremacía de lo que debería ser solo un medio de intercambio, la moneda, sobre las otras instituciones, economía real, sociedad, cultura, espiritualidad se está arbitrando un mundo subvertido de instituciones prostituidas. Probablemente estamos asistiendo al vaciado de las formas democráticas imperfectas de los sistemas constitucionales existentes por nuevos regímenes oligárquicos de carácter plutocrático, dirigidos a su propio beneficio pero no al de la comunidad. En ciertos casos más graves ni siquiera se respetan las formalidades democráticas y se eligen gobernantes tecnocráticos procedentes de la gran Banca internacional sin pasar siquiera por las urnas.  Aquí, en España, hemos asistido al escándalo de que dos dirigentes se reúnen una noche para cambiar entre los dos la constitución en asunto gravísimo y sin consultar al pueblo. Con nocturnidad, premeditación y alevosía.

La política en Europa se está vaciando de legitimidad. Puesta al servicio de los intereses financieros monopolísticos no parece buscar el bien de las comunidades, ni satisfacer sus auténticas necesidades, sino crear valor para los accionistas. Los financieros, sino usureros como los llamaba el sabio griego. Nos encontramos en una situación prerrevolucionaria latente. Es de temer que una supuesta refundación europea al servicio de la plutocracia agrave la situación de la gente común. De nosotros, el supuesto pueblo soberano. Ahora parece que se ha abierto la veda constitucional en España. Todo ello cuando, por el contrario, es más preciso recuperar la Politeía del sabio Aristóteles, la república dirigida al bien común.

Mientras la credibilidad institucional del Reino de España se va declarando como pura basura igual que sus bonos, cabe ir detallando elementos de esta descomunal mohatra.

Mohatra es un término muy empleado durante nuestro siglo de Oro, lo usa entre otros nuestro gran Cervantes, para designar una forma de picaresca de disimular o intentar acreditar lo que no se es. O una respetabilidad que no se tiene. Mohatrero o caballero de mohatra es el simulador, el falso avalista, timador o sustanciador, el pícaro que trata de parecer lo que no es. Mohatrero es Monipodio, tan pío beato de María Santísima y tan golfo delincuente. Mohatrero es el corchete compinchado con él, que viste con el uniforme de agente de la Ley pero sirve a su amo delincuente.

Mohatreras son las principales instituciones del reino de España.

La primera mohatra es que esto no es una auténtica democracia sino una monarquía de partidos, sin separación de poderes, sin listas abiertas ni responsabilidad de los supuestos representantes ante los supuestos representados. Una casta encanallada, sin sentido del honor ni de la Patria, miserable e impune que miente, saquea a los ciudadanos y conspira y atenta contra la sociedad y la nación española. Una oligarquía corrupta, inepta y apátrida que encubre sus acciones bajo una tapadera o cobertura constitucional.

La segunda mohatra es la de Justicia que se administra en nombre del Rey y donde toda arbitrariedad y desfachatez parece que puede tener su asiento, sea, entre otras, la expropiación de Rumasa, la bendición de ETA para que ocupe las instituciones el reino, el Estatut felón, la impunidad de los Albertos o la Infanta de la Caixa, los etarras y golpistas catalanes que negocian con el gobierno de Su Majestad, los EREs, la búsqueda de un arreglo para los policías gallináceas del faisán, o la reciente cosa catalana.

Mohatra es nuestro sistema financiero especialmente en lo que se refiere a las fenecidas cajas, objeto de deseo libidinoso – pecuniario de nuestros próceres autonómicos y municipales.

Mohatra es nuestro euro que sólo se parece al euro alemán en el nombre y la forma pero es más falso que si fuera de madera.

Mohatra es la actuación de la mayoría de los medios de desinformación empeñados en evitar que la gente tome conciencia de la condición de basura del sistema político e institucional en el que se encuentra.

Mohatra es el partido gobernante o más bien banda con Mariano y su famoso Luis sé fuerte. Un grupo considerado delictivo por jueces que se ocupan de sus muchos escándalos y desfalcos.

Mohatra es el autodenominado PSOE y sus franquicias regionales, bandas al servicio de la oligarquía financiera y oligopolista dedicada a saquear a los ciudadanos con servicios caros y a veces malos, sobre todo a los más pobres e ignorantes a los que va a llevar otra vez a la hegemonía de la alpargata.

Mohatra son muchos títulos universitarios obtenidos en Universidades degradadas o locales que sólo se parecen a los de hace treinta años en el nombre.

Mohatra es la actuación del Régimen en el caso catalán. Supuestamente resuelta con la aplicación mohatrera de un artículo 155.

El amable lector puede continuar si quiere esta relación interminable…

Pero que el tinglado sea mohatrero no le exime de ser altamente oneroso. Diversas entidades internacionales, también más o menos mohatreras nos avisan que vamos mal. Que no podemos seguir echando el coste de la juerga a las generaciones futuras ni a las más jóvenes presentes cuyo futuro cada vez es más negro. Y más aún cuando de la notoria austeridad organizativa del anterior Régimen hemos pasado a una súper abundancia barroca con millones de funcionarios de todas clases y calidades y no menos de cien mil políticos mantenidos por el Estado.  Sin contar los millones que viven o vivaquean en empresas y obras relacionadas con la Administración. O la onerosa financiación a escote por todos los españolitos del pillaje perpetrado por el impune golpismo catalán.

En Galicia hay 75 parlamentarios propios de la regionalidad, más sus diputados, sus senadores y los europarlamentarios. Así, s. e. u. o., en el conjunto de España existen 350 diputados, 264 senadores, y toda la retahíla autonómica de soberanías de nacionalidades y/ o regionalidades: 109 en Andalucía, 67 en Aragón, 45 en Asturias, 59 en Baleares, 60 en Canarias, 39 en Cantabria, 49 en Castilla La Mancha, 84 en Castilla León, 135 en Cataluña, 99 en Comunidad valenciana, 65 en Extremadura, 33 en La Rioja, 129 en Madrid, 45 en Murcia, 50 en Navarra y 107 en Vascongadas. A los que hay que añadir 139 de Cabildos y Consejos insulares, 13 consejeros del Valle de Arán, Y otra cincuentena de parlamentarios más para la cosa esa de Europa. A los que se suman presidentes de diputaciones…Y en el escalón del poder local, primero de tan abundante cadena trófica, se calcula existen 8.112 alcaldes y unos 65.896 concejales.

Con tanto parlamentario y representante del pueblo soberano deberíamos estar en la gloria, disfrutando de tanta y tan bendita democracia, pero la sensación es la contraria, apenas funciona nada, los infinitos parlamentos no parlamentan, la gente se encuentra indefensa y sin medios para combatir la plaga.

El autor recuerda lo que estudiaba de joven. En Agronomía se emplea el concepto de carga ganadera para tratar de evaluar la cantidad de ganado según su naturaleza rumiante o monogástrica o su tipo de dentición que puede soportar una determinada finca o predio sin ser esquilmada atendiendo a su extensión, estado y recursos para unas ciertas condiciones climatológicas. Es decir cuántas cabezas de ganado, según su naturaleza, caben en una finca de acuerdo a una gestión sostenible e integrada de sus recursos pascícolas, agrícolas o forestales.

Uno de los problemas europeos, españoles y especialmente con el cáncer autonómico es el de exceso de políticos que pastan presupuestos hasta agotar la renta o producto renovable y el propio patrimonio natural, cada vez más deteriorado y esquilmado. Sin duda demasiados para lo que puede soportar la finca España en parcelas sin riesgo de déficit, agotamiento de nutrientes del suelo, desertización y erosión hídrica o eólica. La carga parlamentaria resulta insufrible, genera deuda y entropía. Y habrá que ver cómo acabar con ella antes de que ella acabe con nuestro patrimonio.

Y no es solo eso. Hay que justificar el momio, prebenda, poltrona o sinecura. Para ello se hace la vida imposible al indefenso ciudadano, súbdito o paga patos, pariendo leyes, normas, otro sí digos. Es incalculable, pero en este infausto reino no debe de haber menos de doscientas o trescientas mil normas en vigor.  Las más de ellas arbitrarias, despóticas, absurdas, inconvenientes o imposibles de cumplir pero producto de la diarrea legislativa de nuestros próceres y de su necesidad de obtener poder y dinero a nuestra costa. Una de las últimas, la de la cretina de la alcaldesa de Madrid obligando a la gente a ir por una calle y volver por otra como si fuesen semovientes. Una vieja trotapresupuestos e inepta colocada en la poltrona por el sioniestro Soros para humillar y devastar la capital. Cuánta razón tenía Tácito o nuestro gran Cervantes cuando consideraban que tal proliferación de leyes y normas era causa y síntoma de la corrupción de las costumbres y de los dirigentes.

Mas la Naturaleza funciona con curvas sigmoides de modo que el crecimiento no puede ser geométrico: cuando existe superpoblación de alguna especie aparecen dificultades tróficas, epidemias, luchas entre depredadores, degeneración genética, hasta la vuelta a un nuevo equilibrio ¿Qué pasará?

Es normal que tanto ganao disfrute y engorde pastando de los esquilmados presupuestos, pero ¿de verdad, el saqueado y humillado pueblo español tiene algo que celebrar el 6 de diciembre?

Pero nuestros próceres ahora quieren abrir el melón constitucional, argüirá algún amable lector. Cierto. Sí, y es otra cosa que pone los pelos de punta. ¿Para bien nuestro o de la comunidad como diría Aristóteles? Sin duda será para peor. Para mucho peor. Un nuevo reparto del botín entre bandas políticas, territoriales y empresariales rivales pero compinchadas entre bambalinas. Un experimento de prueba y error para la pretendida reconstrucción política de la UE más acorde con el NOM. Porque con las actuales relaciones de poder y el pasotismo o la impotencia real del supuesto pueblo soberano es de temer que haya que decir lo que el pobre lisiado de Lourdes que iba sin frenos y cuesta abajo: ¡Virgencita, virgencita, qué me quede como estoy!

Amén.

 

 

 

 

El pelícano en la posverdad

                                                                                 

 

“La malicia introduce la discordia en el mundo y la astucia conserva al mundo en discordia y la disimulación hace bienquisto al que siembra la cizaña del propio que la padece” (Quevedo).

 

 

 

“Si los emperadores hubieran servido para algo no habrían permitido que se entronizaran los déspotas”, pensaban en el Renacimiento y aún ahora se puede seguir pensando comprobados los desastres y calamidades de las actuales intervenciones del Imperio globalista en las naciones y comunidades que ha ido haciendo sus víctimas: Vietnam, Corea, Irak, Libia, Siria, Afganistán, Centroamérica…

Con el Renacimiento hubo un tiempo en España y en el resto de Europa en que florecieron los Estados nación. Y con ellos la propia Teoría del Estado.  Una preocupación por la educación del Príncipe u hombre de Estado para evitar o al menos controlar la arbitrariedad de las tiranías. La literatura política española del siglo de oro desarrolla la teoría de la educación. Con Juan Huarte de San Juan y su Examen de los Ingenios, la selección científica de personal. Con Saavedra Fajardo y otros autores el empleo del emblema, con sus significados abiertos y referencias metafísicas, como método de educación y sabiduría.

Nuestro gran Quevedo desarrolla su compleja ideología en sus obras políticas, filosóficas, ascéticas sin olvidar en las satírico-morales joyas premonitorias de la actual teoría de la conspiración como La Fortuna con seso y la Hora de todos, donde enseña la lúcida amén de atrevida hipótesis de los Monopantos. En palabras de su personaje Rabbí Saadías: “Nosotros primer linaje del mundo, que somos desperdicio de las edades y multitud derramada que yace en esclavitud y vituperio congojoso, viendo arder en discordias el mundo, nos hemos juntado a prevenir advertencia desvelada en los presentes tumultos, para mejorar en la ruina de todos nuestro partido… hemos reconocido que no tienen comercio nuestras obras y nuestras palabras y que que nuestra boca y nuestro corazón nunca se aunaron en adorar un propio Dios. Aquella siempre aclamó al del Cielo, éste siempre fue idólatra del oro y de la usura”.

Son también plenamente actuales otras obras quevedescas, así: España defendida y los tiempos de ahora de las calumnias de los noveleros y sediciosos. O La Rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero en la que responde a la clericalista y teocrática Proclamación católica de los catalanes, denunciando su pertinaz demagogia propia de fabulosos y embusteros.

En este sucinto recuerdo no podemos dejar de citar a Gracián, cuyo traductor al alemán fuese nada menos que Schopenhauer, que expresa sus ideas políticas en El Político, El Héroe, El Discreto, El Oráculo manual y Arte de Prudencia o psicológicas en su Agudeza y Arte de Ingenio.

Cervantes también nos ofrece una genial interpretación de la naturaleza y obligaciones del Poder en los consejos de Don Quijote a Sancho gobernador.

Los grandes autores se planteaban problemas teóricos prácticos tales como el orden social, la necesidad del Poder. Las formas de Gobierno, la naturaleza del poder, la soberanía.  La destrucción del poder ordenado: la tiranía, el maquiavelismo…

Las condiciones personales del titular del poder, el concepto del Príncipe político y cristiano. O su Consejo: validos, ministros, secretarios. La condición de súbdito o incluso el problema de la opinión pública.

En efecto, el ya citado Saavedra Fajardo sostiene, Empresa XXXVIII, que “la grandeza y el poder del Rey no están en sí mismo, sino en la voluntad de sus súbditos”. “Procure el Príncipe ser amado de sus vasallos y temido de sus enemigos”. O, “¿Qué mayor infelicidad que mandar a los que por temor obedecen, y dominar los cuerpos, y no a los ánimos? Esta diferencia hay entre el príncipe justo y el tirano: que aquel se vale de las armas para mantener en paz los súbditos, y éste para estar seguro dellos.”

Pero bien sea por la pertinaz y continuada acción de los monopantos quevedescos, bien sea por el triunfo de la estulticia, el fanatismo, la ambición, la hipocresía, la corrupción o por lo que fuere, parece que estamos asistiendo en la contemporaneidad a la voladura más o menos controlada de todos estos planteamientos civilizadores, loor de la Cultura española de nuestro siglo de oro.

Los hasta ahora diversos Estados nación, sus Culturas, sus lenguas, sus sociedades peculiares, su orden propio, se van disolviendo en un nuevo magma imperial, bajo pretexto de la llamada globalización.  Un imperio sin emperador conocido, incluso el mismo Trump no dejaría de ser un subalterno, un mero actor en este proceso cuyo guión o libreto elaboran otros a los que resulta difícil poner cara o nacionalidad. Qué decir de personajillos insignificantes de reparto como el Mariano o la Soraya.

Los resultados son desoladores como estamos comprobando con la actual crisis catalana. No se pretende parar de verdad el golpe contra España sino llegar acuerdos entre golpistas de una y otra banda para asegurar la solidaridad y beneficio mutuos. Si no queda más remedio que disimular, la Justicia debe ser burlada para preservar el botín. Donde no hay Nación ni menos patriotismo, desaparece la soberanía y el dominio de la Ley. Sólo quedan entonces bandas organizadas para disputarse el botín. La banda de los Pujolone contra los de los Gürtelone. Como lúcidamente decían en El Padrino, “don Vito controla, políticos, jueces, policías y periodistas, pero no los comparte”. Y si alguien no estuviese por la labor se le chantajea o se le elimina.

Aquí, una de las cuestiones claves, ¿cómo engañar a la opinión pública?, ¿cómo lograr que bandidos y facinerosos a los que casi ningún crimen resulta ajeno parezcan santos varones? Y otra no menor, la selección de ingenios ya no se debe hacer según las ideas de Huarte de San Juan, sino entre los más chantajeables. El que no está en algún dossier acusado de algún delito o violencia debe ser descartado para ocupar cargos, porque acaso se viera en la disyuntiva de aplicar su razón y conciencia. Sin tal condición no hay visto bueno por los “Bilderberg” o grupos globalistas similares que fabrican, ponen o quitan próceres.

Otrora el símbolo del pelícano, asociado al del fénix pagano, significaba el amor del pájaro por sus crías a las que alimentaba con su sangre que obtenía picándose el pecho con su propio pico. Un símbolo muy frecuente en la iconología cristiana y en su versión como fénix, en la egipcia y rosacruciana. Se puede encontrar, por ejemplo, en San Juan de los Reyes en Toledo o en la catedral de Pamplona.

La primera corrupción de todas consiste en pudrir el entendimiento. Así, en estos tiempos de posverdad, de renuncia al universo de los valores metafísicos y su intento de realización en el plano personal, social y político, el pelícano significa otra cosa. Un temido informe para chantajear a Mariano Rajoy y otros grandes próceres de la Monarquía.

Lo dicho, fuera ya los Huarte, los Saavedra Fajardo, los Quevedo, los Cervantes, los Gracián. Su sabiduría no nos puede traer más que amargura, desazón o desgracias.

Lo importante para dirigir o reconducir el Poder en estos tiempos de globalización, posverdad y esclavitud sin soberanía, es fabricar próceres dóciles y cautivos. Los servicios secretos se desnacionalizan al mero servicio de los intereses particulares del amo.

Ya no más rollos de Teoría Política ni del Estado de Derecho, ni por supuesto de la Educación. La buena y feliz gobernación requiere disponer de buenos dossiers para chantajes.

 

 

 

Ética y Estética en el desastre español

En 1876 Eugenio Sellés daba a la imprenta su famoso libro La Política de Capa y Espada. Es un libro muy realista no exento de humor en el que se pasa revista a muchos momentos y anécdotas de nuestra historia. En realidad este libro nos da pistas sobre lo que pasaba entonces, sobre lo que pasa ahora y sobre lo que seguirá pasando si, gracias a la providencia divina que no a la inteligencia, patriotismo y honradez de sus dirigentes, España sigue existiendo como nación.  Sellés viene a decir, recordemos que durante la anterior Restauración borbónica, que siempre ha sido igual, o más de lo mismo. Así, por ejemplo, sobre las ahora llamadas clases extractivas, explicaba que “convertidos en hereditarios los privilegios, honores señoríos y rentas que antes fueron personales, quedaron de parte de brazo noble todos los derechos, y de parte de brazo popular todas las cargas de la sociedad civil”.

En realidad, “político aquel pueblo que empezó por aliado de los reyes contra los grandes, y acabó por siervo de los grandes y de los reyes”.

“Tememos menos a las cosas que a los nombres y guardamos más la apariencia que la justicia”. Una frase que bien pudiera escribirse ahora con los últimos escándalos de la audaz prevaricadora vicetodo promotora de un Estado de Derecho de quita y pon según le venga bien a su jefe, un galleguista acomodaticio y sobrecogedor. Toda una estadista de talla, hay que reconocerlo, cuando se sube a una banqueta. Sellés prosigue con la hipocresía y el siniestro papel en la corrupción del entendimiento de generaciones y generaciones por instituciones como la Iglesia Católica, verdadero pilar del Régimen junto a la Dinastía borbónica. La tópica alianza histórica entre el Trono y el Altar.

“Nuestro dogma es el dogma verdadero: proclamamos lo bueno y lo justo, erigimos altares iluminados por todas las virtudes, y sobre los altares el ídolo sagrado; nos prosternamos y a él se levantan reverentes nuestros ojos y fervorosas nuestras oraciones: nuestras conciencias, no; porque luego, penetrados los misterios del culto, ¡cuántos son los adoradores y cuán pocos los creyentes!

Allí lo bueno es lo útil, lo ilícito lo conveniente, la simonía lo usual, la justicia se mide por el provecho, las virtudes se ferian, la dignidad se vende, trafícase con la fe, invéntanse nuevos motes para viejos vicios y a la apostasía se llama abnegación, habilidad a la doblez, a la creencia sustituye el interés del medro, a guerra al culto, el egoísmo al Dios, hasta que al cabo el ídolo rueda empujado por sacerdotes, y de su altar se hace mesa para torpes saturnales donde se sacian todas las concupiscencias del espíritu y todos los apetitos de la materia”.

La descripción encaja con las últimas felonías impunes de la Iglesia catalana amparadas por el Vaticano, su intrigante embajador y el resto de obispos españoles más o menos trabucaires o pancistas del a ver qué pillo del concordato.

Aunque nada tan nuevo si se mira bien nuestra Historia. Carlistas sanguinarios. Curas y obispos trabucaires. Por ceñirnos a los tiempos de Sellés y su obra citada, la falsaria monja de las llagas, el eximio P. Claret, los lucrados sementales de la reina, los banqueros y especuladores corruptos, los reales cornudos consentidores, los gobiernos estultos e inanes, siniestra fauna propia de la carcundia clerical de otro anterior desastre borbónico, tampoco eran mancos, ni desmerecían a los actuales. Pero antes la cosa, la fechoría o desmán, puede que se publicara menos. La gente parecía estar más en la inopia. Quedaba algún rescoldo de decoro incluso en la esperpéntica corte de la reina ninfómana.

Algún amable lector argüirá, no sin razón, que esa tradicional alianza contra natura se ha transformado durante el reinado del Campechano en otra más laica del Trono con la casta mohatrera PSOE y los nuevos grandes del Ibex 35. Sí, pero la casta sacerdotal sigue conspirando como se acaba de demostrar ahora en la Cataluña golpista y antes con la ETA y el PNV.

Hace ya casi un siglo, Corpus Barga preguntaba en la Revista de Occidente, “¿Cuál es la Venus de usted? ¿Cuál es para usted el patrón de la belleza?” Y es que según afirmaba, “preguntarle a usted  por su patrón de belleza es una pregunta de primera necesidad”.

Sobre todo porque “Toda belleza, más o menos desnaturalizada, de cualquier edad, de cualquier civilización, está ya como la griega, en los escaparates”.

Ahora, cabe hacernos la misma pregunta de primera necesidad dirigida a la Ética, a la Moral, no sólo a la Estética. Cuando todo vale, por muy desnaturalizado que esté, es que nada vale nada.

Lewis Munford sostenía en los turbulentos años treinta que la máquina había cambiado muchas cosas, entre ellas nuestra propia forma de verlas.  El cambio no era sólo la introducción de la máquina sino de un alma a ella asociada. Una técnica decimonónica, la fotografía, también contribuye como en una especie de reacción a cierto desenvolvimiento del arte pictórico. Impresionistas, cubistas, futuristas, surrealistas, suprarrealistas, buscan nuevas formas de expresión descodificando las anteriores. Nuevos códigos intentan suplir a los precedentes. La moda surge y se desarrolla como consecuencia de la carencia de patrón o arquetipo de la Belleza. Es una hipótesis. Otra que la corrupción del Arte es otra forma programada de devastación del alma y no cuestión solo de una máquina más o menos.

Pero hoy si hiciésemos la pregunta de Corpus Barga probablemente más de uno no sabría de qué se le está hablando. ¿Estética dice Usted? ¿Ética? En España aún existe mucha gente decente, honrada, competente que es sobre la que pesa el actual tinglado político económico social y que hoy se encuentra desamparada y a la defensiva. Sin embargo muchos de los personajillos de moda y con mayor predicamento en la España actual parecen escapados de la abigarrada zoología almodovariana: Quinquis, macarras, furcias, horteras, políticos dinásticos, rufianes, golpistas catalanes, banqueros desfalcadores, periodistas mohatreros, sorayos, cortesanos, duques empalmados, chulos, invertidos, tribadas, viejas Trotayuntamientos, pijas asaltacapillas, ropillas domesticados de mirada e instrucción sesgada, santiguadores de bolsillos, sobrecogedores, trileros de las ramblas, cursillistas con y sin ERE, sindicalistas verticales, pujolones, golpistas y monopolistas subvencionados, podemitas sorosianos de ambas facciones: con y sin desodorante… no disimulan sino que hacen ostentación de su degenerada condición e imponen modelos de conducta.

En un libro verdaderamente luminoso, lúcido, humorístico, quevediano, ejemplar, La Rebelión de las chusmas, el profesor Hurtado Valero explica con pelos y señales los valores y atributos de la actual chusmocracia patria. Obsérvese, gran signo de los tiempos, que las masas orteguianas se han transformado en chusmas. La genealogía de la chusma, sus dispositivos, su hegemonía, son desmenuzados en un extraordinariamente meritorio ensayo. Una chusma ajena a las preocupaciones de Corpus Barga que también son las básicas de la propia civilización occidental.

Pero ¿tiene que ser forzosamente así? Existe una corrupción estética, amén de la Política. Es verdad que llevamos tres siglos padeciendo las fechorías y devastaciones de una pertinaz Dinastía a la que de ningún vicio ha resultado históricamente ser ajena.  En todo caso, ¿Por qué lo toleramos, lo hemos tolerado y lo seguimos tolerando?

Dicho de otro modo, parafraseando a Corpus Barga, ¿Cuál es nuestra Minerva?

Después de la Estética, la primera corrupción consiste en pudrir el entendimiento. Cuando se asocia la moral a un código religioso cerrado y este falla o se desacredita por el acceso generalizado a una mayor información sobre el origen de ese código o sus consecuencias históricas, suele producirse una anomia personal y social que termina fomentando la corrupción. Se pudre el entendimiento cuando se asocia moral a religión, o las legislaciones positivas, y no a la propia naturaleza humana y sus exigencias. Quizás sea esta una posible explicación de porqué la corrupción impune resulta más abundante en los países de tradición católica. Creo que eso mismo también es lo que nos quiere decir Sellés.

 

La vuelta a la Moral ilustrada como forma de combatir la impostura ética y estética de la posverdad.

El barón Holbach fue un enciclopedista ilustrado, encargado de los artículos sobre Química en la Enciclopedia, que estudió a fondo problemas filosóficos, epistemológicos o sociales como es el de la Moral. De forma revolucionaria para la época, sus obras fueron prohibidas, trató de fundar la Moral en la naturaleza del hombre, no en las exigencias de códigos religiosos ajenos a la Razón. La Moral ilustrada resulta así de carácter universal, propia de los hombres, simplemente en tanto en cuanto hombres, no como miembros de una nación, etnia o confesión religiosa determinados. Y, al cabo, busca la felicidad, no la represión basada en imposiciones o criterios sobrenaturales o de revelación. Se trata, pues, de una moral de carácter verdaderamente laico.

En su libro La Moral universal, Holbach expone de modo muy brillante sus logros. Un libro que pese a tener más de dos siglos podría utilizarse como un perfecto manual didáctico para una genuina educación para la ciudadanía, libre de sectarismo u oportunismo político.  Publicado por primera vez en Ámsterdam en 1776, sería considerado un libro subversivo y peligroso para la oligarquía absolutista de la época. Su primera versión española se debe a Manuel Díaz Moreno y se publicó ya en 1812, varios años después de la muerte de su autor, pero coincidiendo, creo que no por casualidad, con la constitución que fijaba y promovía la nación como sujeto político. Un autor que no es nombrado en la portada ni en el frontis, y un traductor que sólo se atreve a poner sus iniciales lo que nos da idea de cómo estaba entonces el asunto, con la Santa Inquisición aún vigente gracias a los desvelos del rey felón. El felón por antonomasia, que de un modo u otro lo son todos. En esa primera edición aparece un bello pero solitario grabadito que recoge una idea atribuida a Séneca: “Amad, para ser amados“.

Holbach insiste en varias partes de la obra en la Moral como búsqueda y condición para la felicidad.  Así, por ejemplo: “La Moral es el arte de hacer al hombre feliz por medio del conocimiento y práctica de sus deberes. O bien: La Moral es la ciencia de la felicidad para todos los hombres”.

El texto está lleno de perlas, algunas de carácter político y plena actualidad:

“La Moral para tener una base invariable debe establecerse sobre un principio común…el amor de sí mismo, la intención de estar bien en cualquier momento…

Todo gobierno justo ejerce una autoridad legítima a la que el ciudadano virtuoso está obligado a obedecer, pero el gobierno injusto ejerce un poder usurpado. Bajo el despotismo y la tiranía no hay autoridad no hay más que usurpación y latrocinio público.

La sociedad se ve forzada a sufrir el yugo que le imponen el crimen y la violencia…

La autoridad legítima es decir, la que reconocida legalmente por la sociedad contribuye al bien de ella.

El buen ciudadano es el que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a sus leyes.

El buen ciudadano es el que dentro de su esfera contribuye de buena fe al interés general, porque reconoce que su interés personal no puede separase de aquel sin peligro ni daño de sí propio.

El ciudadano debe obedecer a las leyes que tengan por objeto la conservación, la seguridad, el bienestar, la unión y el reposo de la sociedad. 

El que obedece ciegamente los caprichos de un déspota no es un ciudadano, es un esclavo. No hay ciudadano bajo el despotismo ni ciudad para los esclavos.

La verdadera ciudad, la verdadera patria, la verdadera sociedad es aquella donde cada uno goza de sus derechos sostenidos por la ley. Donde el hombre es más poderoso que la ley, la justicia se ve obligada a callar y la sociedad no tarda en disolverse.

El cortesano que decía que él no llegaba a comprender como era posible resistir la voluntad de su señor hablaba como un esclavo criado con las máximas del despotismo oriental, según la cual el sultán es un dios, a cuyos caprichos es un delito oponerse, aún cando sean contrarios a la razón.

La tiranía es el gobierno de la injusticia sostenido por la fuerza”.

Toda una serie de cuestiones que también forman parte de la mejor tradición clásica.

Así la visión del emperador estoico Marco Aurelio: “No son ni la elocuencia, ni las riquezas, ni los placeres, ni la gloria lo que hacen feliz al hombre, sino sus acciones. Para que estas sean buenas, es menester conocer el bien y el mal…ser feliz es formarse uno a sí mismo una suerte agradable, la cual consiste en las buenas disposiciones del alma, en la práctica del bien, en el amor de la virtud…” “No puedo apreciar una felicidad que sólo se ha hecho para mí”.

O la de Cicerón: “Nadie debe obedecer a los que no tienen el derecho de mandar”.

 

Pero, ¿qué hacer? Con planteamientos más modestos que los citados de Holbach, Marco Aurelio o Cicerón me pregunto cómo completar tal visión. La intención de estar bien en cualquier momento de nuestra vida nos lleva a una serie de recomendaciones personales para hacer el trago más llevadero. Así, propongo entre otras:

Formarse e informarse. Leer sobre filosofías y religiones de todos los tiempos para informarse (Templar la mente con diferentes ideas).

Adoptar una sola doctrina elegida entre las demás, pero sin despreciar las otras.

Aprender a comprender, admirar y conmoverse con el Arte.

Ver poco la televisión, sobre todo los telecuentos de noticias y menos aún leer la tóxica prensa mohatrera de papel. Una prensa que ha renunciado a su labor de informar y formar a la opinión pública.

Comprender, esto es muy importante, que formamos parte de un juego internacional. Que somos títeres y víctimas de acontecimientos que se generan en centros de Poder fuera de nuestras fronteras. Que muchas de las cosas que nos suceden tienen su explicación en intereses, políticas y decisiones ajenas a los españoles. Es fundamental tener una idea de geoestrategia para comprender lo que pasa no ya en el mundo sino en la misma España. Sin esta visión no parece posible poder entender las corrientes políticas profundas que mueven a nuestros aparentemente absurdos próceres.

Cuidar la dieta. La agricultura industrializada nos está envenenando. Este es otro de los grandes escándalos silenciados por el Poder.

No participar en campañas gubernamentales. Ahora parece que nos van a meter una constitución canallesca made in Soros. Hay que denunciarla.

Tratar de evitar ser cómplices del mantenimiento del tinglado. No votar y buscar las soluciones legales que permitan pagar menos impuestos.

Mantenerse en la vida en una posición modesta, ni opulenta ni mísera, (aura mediocritas horaciana). No llamar demasiado la atención, renunciar a famas y glorias mundanas.

Tratar de ser indiferente hacía todo y frente a todo. Los políticos y oligarcas dinásticos no merecen más que nuestro desprecio, en especial la lamentable Dinastía borbónica, pero hay que procurar no envenenarse mentalmente con las bajas tasas vibratorias en las que medran.

Tratar de contemplar sin emocionarse en la medida de lo posible y con espíritu emancipado las diferentes luchas humanas.

Comprensión del vacío (lo que no deja de ser practicar lo anagógico, elevación de lo material a lo espiritual).

Y acaso la más importante, intentar mantener una tasa vibratoria elevada, mediante la meditación, el aprecio por el Arte, la recta conducta y los pensamientos positivos.

Estos planteamientos estoicos, propios de la Moral universal pero adaptados a nuestra circunstancia histórica presente, pueden contribuir a ayudarnos a ir sobrellevando nuestra peripecia y circunstancia. Eso si Soros, nuestros políticos prostituidos en los diferentes niveles de dominación y la globalización instrumento del sionismo internacional no nos lo impiden.

 

 

 

 

 

Apólogo de la acémila y el Rey

En un extraño reino paraíso de bandoleros y vendepatrias donde cualquier cosa puede pasar, su rey, con muy buen sentido, en defensa del Bien común y en cumplimiento de sus propios cometidos y deberes constitucionales, ha tratado de llevar a la acémila galleguista, pasicorta, cozilarga, resabiada, invertida, mal capada, traicionera, a trabajar para cumplir con sus obligaciones.

Pero la aviesa acémila se rebela, muy levantisca, se lía a coces con todos y todas menos con sus colegas y compinches traidores de la cuadra oriental para no separarse de la comodidad del pesebre ni fatigar su única neurona pero calcificada.

¿Qué hacemos con la acémila?

El lector podrá terminar este apólogo como más le guste y mayor ejemplaridad tenga…

 

 

 

 

Y el Rey al final habló

Si el lunes criticaba el extraño silencio real, hoy hay que glosar que lo haya roto mediante un discurso institucional en defensa de la constitución y afirmando su compromiso con la unidad y permanencia de España.

Como debe ser. Sólo faltaría lo contrario. Aunque en la España actual cualquier cosa puede pasar y son instituciones de la Monarquía quienes están atacando a la Nación.

Sin embargo, hay un problema lógico, político y jurídico. Y es que es precisamente la actual constitución con su demencial Título VIII y su sistema autonómico la que provoca el menoscabo y al final la amenaza de destrucción de la unidad y permanencia de España.  Cosa que se está constatando ahora dramáticamente en una Cataluña a la que la Monarquía viene consintiendo toda clase de vulneración de derechos civiles, vejaciones, despilfarros y desfalcos.

Por tanto si se quiere preservar, como es deseable y exigible, dicha unidad y permanencia tal cosa se ha demostrado incompatible con el autogobierno.

Su llamada a asegurar el orden constitucional lo es también de atención a otras dos instituciones monárquicas que además de la Generalidad catalana están incumpliendo escandalosamente sus deberes: Su propio Gobierno y el Tribunal Constitucional. Estulticia, cobardía, cálculo egoísta, falta de patriotismo, corrupción, felonía, complicidad bajo cuerda … el amable lector podrá sacar sus propias conclusiones acerca de los motivos de tan lamentables, escandalosas, conductas de esas instituciones que deberían combatir la sedición.

Llama la atención también que el rey no se haya solidarizado expresamente con las Fuerzas de Seguridad a las que la incompetencia y / o felonía de su Gobierno ha dejado casi a merced de las hordas catalanistas, que junto con los traidores que las azuzan desde las instituciones monárquicas catalanas delinquen con total impunidad.  Fuerzas de Seguridad cuyo nivel de indignación con el Gobierno es fácilmente comprensible.

Sin embargo, hay que aplaudir que al final una Autoridad constitucional, la máxima, se atreva a defender a la Nación. Enhorabuena.

 

 

El discurso real no era imaginario

En un sonoro mentís a los extravíos de los malvados republicanos de siempre, gentes indoctas de la Anti-España que como Ortega jaleaban al heroico súbditaje español con discursos disolventes: “Españoles no tenéis Estado, tenéis que reconstruirlo”, me llena de orgullo y satisfacción que Su Católica Majestad se haya dignado ofrecer un patriótico y extraordinario discurso a la plebe, algo más que mosqueada, amén de saqueada para financiar el proceso golpista perpetrado por la Generalidá una impune corrupta institución monárquica catalana a la que se le consienten insultos, humillaciones y desfalcos.

Sobre todo, tras las declaraciones estupefacientes de su real valido. Palabras hueras que más parecían producto de los desvarios de un yonqui sin sentido alguno de la realidad o de un cínico caradura y ensoberbecido que volvía a burlarse de los sufridos españoles.

En efecto, según se ha sabido Su Excelencia el Jefe del Gobierno, (y de la Gurtel o lo que sea lo suyo), toma una pócima sagrada para mantener sus neuronas y audaz corazón en plena forma. Es la rajolinina, sustancia enteogénica de formulación tan desconocida como la de la misma Coca-cola. Fabricada con su propio licor viril mediante trato diabólico por una curandera de su oscura tierra, posee, sin embargo, los efectos secundarios que son patentes en tan excelentísimo adicto.

Pero decíamos que, frente a la inanidad del real valido, Su Católica Majestad había dado a propios y extraños toda una lección de inteligencia, lucidez, patriotismo, valentía y coraje en el hacer frente a sus obligaciones constitucionales. En su memorable discurso que debería ser esculpido en oro y recordado para siempre en los corazones de sus sufridos súbditos, destaca su defensa de los derechos humanos de sus pisoteados súbditos en Cataluña, Vascongadas y Galicia. Su enérgica apuesta a que no los va dejar bajo las garras de los nazis indígenas recurriendo a su condición de Jefe del Estado y de las Fuerzas Armadas si ello fuese menester. Su apoyo a los elementos del aparato del Estado abandonados a su suerte. Su promesa renovada de que va a cumplir su juramento y no va a tolerar la destrucción de España por mucho Soros, Vaticano, Israel, Marruecos, BCE, FMI, RF, o globalistas sacamantecas varios que se lo propongan.

Y es que Felipe BI sin duda es todo un hombre. Último retoño de una Dinastía ejemplar que tantos siglos de gloria ha dado a la España que tuvo la fortuna de acoger a los Borbones tras una cruenta y estúpida guerra en la que era disputada como botín por otra insaciable dinastía extranjera de no menos triste recuerdo.

En honor a la Justicia, y porque como decía el buen Sancho gobernador, no nos duelen prendas, hay que reconocer sin más demora el mérito de nuestro Rey. Quien con su patriótico y precioso discurso, ejemplo de economía de medios pues no se puede decir más con tan pocas palabras, ha alejado para siempre la sospecha de ser el niño obtuso, menospreciado por su progenitor A, mal criado por su progenitor B, una altanera señora frustrada, y mal casado. Lo que casi todos, excepto los cortesanos y ditirambo alabanciosos de siempre, le achacaban.

¡Estamos salvados!

¡España ha muerto, Viva el Rey!

 

 

Por la senda constitucional de Fernando VII

Que los Borbones siempre traicionan es un axioma, un postulado, una evidencia histórica. Lo raro, lo novedoso, sería que esta vez no lo hicieran. Lo más grave de la sedición catalana no es ya los delitos impunes de sus autores amparados en y financiados por las instituciones borbónicas sino la complicidad del resto de la Monarquía.

El cobarde e inepto gobierno sobrecogedor del “Luis sé fuerte” se refugia sobrecogido en la entereza moral, patriotismo y profesionalidad de la Guardia Civil y Policía, a los que sin embargo no sólo no protege ni apoya públicamente sino que deja indefensos ante los excesos y provocaciones de las hordas catalanas, y sus dirigentes, guardia mora incluida, bien cebados por la Monarquía. Felipe BI no se digna dar la cara. Parece que el golpe de Estado no va con él, supuesto Jefe del Estado a la hora de momios y privilegios cuando no corrupciones o desfalcos.

Como en el dos de mayo de 1808 solo una parte del pueblo español, en orfandad y ante la indigencia de las instituciones borbónicas, aún osa intentar defender a la Nación. A diferencia de entonces, esta vez la Iglesia también se encuentra del lado de los felones.

¿Para cuándo la expulsión del Nuncio o la denuncia del concordato?

Para terminar de recordarnos el ya vivido cuadro grotesco histórico, ahora en versión de sainete, sólo nos quedaría por ver a Felipe BI peleándose con el Fraticida a la rebatiña por los despojos de España ante el Napoleón de turno, ¿Soros?

Pero, es triste constatar que muchos cebados y por cebar bueyes del heroico pueblo español estarían dispuestos a desenganchar las acémilas que tiran de la comitiva borbónica para sustituirlas. ¡Vivan as caenas!

Y es que la primera corrupción consiste en pudrir el entendimiento. A ello se dedican con denuedo nuestros principales próceres e instituciones.

Nuestro reconocimiento como patriota español al esfuerzo de la Guardia civil y demás Fuerzas de Seguridad que aún intentan mantener la dignidad de España soportando en orfandad la cobarde traición de sus dirigentes. Ojalá su imagen y prestigio no queden arrasados por la demagogia nacionalista e internacional.

 

 

De farsantes e hipótesis globalistas

En la confusa melé en la que se ha convertido la orquestada sedición catalana, en especial tras el reciente atentado de probable falsa bandera de Barcelona y aún con el riesgo de desvariar por completo, cabría reflexionar en voz alta e intentar buscar algunas pistas de interpretación para intentar comprender lo que pasa y lo que puede pasar.

En España no hay soberanía. Hay que partir de este postulado irrebatible pero que los medios de confusión de masas y de propaganda del Régimen borbónico intentan ocultar. El verdadero Régimen español no es la Monarquía Parlamentaria con la que se constitucionalmente se envuelve, sino un tinglado oligárquico, corrupto, caciquil apátrida coronado. Si no se entiende eso, no se entiende nada.

La solución al tema catalán aunque tiene un evidente componente de pelea por el botín entre bandas mafiosas rivales va ser impuesta desde el extranjero. Los súbditos de Su Católica Majestad estamos para pagar los platos rotos y acaso como posibles conejillos de Indias de un hipotético plan de desestabilización europea similar al de la mal llamada primavera árabe de tan funestas consecuencias para la libertad, estabilidad y prosperidad de los pueblos agredidos por el Imperio.

La Generalidad es una institución extraordinariamente mimada de la Monarquía a la que históricamente se le viene consintiendo toda clase de fechorías y desfalcos de modo que si sigue la tradición las demás instituciones borbónicas no se van a oponer con eficacia a sus desmanes. Porque, donde no hay nación no hay verdaderas instituciones dirigidas al Bien común sino bandas y bandidos a la rebatiña. Y porque más que probablemente están casi todos en la mohatra. El valido Mariano, cómplice por omisión, seguirá mariconeando leguleyeces con el Constitucional para arriba o el fiscal para abajo mientras los golpistas se chotean impunemente de los españoles y nos siguen humillando y robando.

Hay que hacer tiempo, distrayendo al cada vez más preocupado y cabreado público, hasta la visita del próximo 26 de setiembre a la Casa Blanca para recibir órdenes directas del emperador.

Pero, al final, ¿qué se pretende? Muchos golpistas, criados en el odio a España y la Libertad, están guiados por el fanatismo supremacista racista histórico catalán. Otros, más cínicos, por escapar del Código Penal, para tapar sus mohatras, cohechos y desfalcos con la bandera sediciosa.

Por su parte, el valido real hace como que hace pero deja hacer al enemigo, supongo que más que por incompetencia, porque tales parece deben ser sus instrucciones: engordar la gusanera de la deuda hasta arruinarnos por completo y trasladar cualquier decisión importante para el presente y futuro de los españoles a grupos plutocráticos globalistas y sus instituciones instrumentales internacionales.

Y es desde este enfoque desde el que debemos intentar comprender la cosa.

A la luz de lo que ciertos datos conocidos parecen indicar, tal hipótesis cada vez tiene más partidarios, y a diversas razones históricas o conveniencias presentes, el Vaticano, Marruecos e Israel podrían estar por la sedición a las bravas. El foco de infección permanente del clero nacionalista trabucaire, la morisma subversiva fanática irrecuperable constituida en cabeza de puente de la invasión agarena de Europa o el actual adiestramiento militar del incipiente protoejército golpista, así parecerían avalarlo.

Sin embargo, lo que podríamos agrupar bajo el nombre más o menos impreciso de Club Bilderberg, alianza entre plutócratas e instituciones globalistas privatizadas al servicio del gran Capital, estaría por una solución algo menos drástica, al menos de momento, no sea que la cosa se termine por descontrolar en una situación internacional especialmente complicada. Con el cuento de que viene el lobo separatista catalán se haría tragar al alienado pueblo español con una reforma constitucional supuestamente federal, confederal como mucho en la práctica, como paso o etapa intermedios antes de la demolición total y definitiva de España como Nación.

En esta jugada podría estar Mariano y demás burócratas parásitos de la Monarquía, incluido el rey.  Se apuntarían un tanto cara a la galería, el de haber evitado in extremis la sedición catalana y sobre todo haber salvado el IBEX y las zozobras de los fondos buitre. Convertida en una sedición de facto, aunque no de iure, pagada por el pueblo español. Como diría Sancho Panza: tras cornudo apaleado o además de puta, poner la cama.

La verdad, me parece más probable a corto plazo esta segunda hipótesis, pero habrá que esperar a ver qué le ordena el emperador a nuestro intrépido estadista Mariano.

Hay otra que con el panorama descrito por supuesto que “ni está ni se la espera” por recordar la famosa frase de otro golpe borbónico. Es la solución de Cervantes en El Quijote, cuando el noble caballero le dice a un temeroso Sancho: “No tienes de qué tener miedo, porque estos píes y piernas que tientas y no ves, sin duda son de forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados, que por aquí los suele ahorcar la justicia, cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta; por donde me doy a entender que debo de estar cerca de Barcelona”.

 

Más información, pinchando aquí

 

 

 

 

 

Breve antología catalana

Visto lo que pasa, y por que siguen siendo de renovada actualidad, he creído oportuno recuperar algunos textos ya publicados en los que ya se hablaba lo que se veía venir.  Más que “memoria” histórica es búsqueda de la verdad histórica. Escritos hace algunos años ofrecen una panorámica del desastre actual. Algo que se veía venir por cualquier persona lúcida, excepto para los ocupas de las lamentables instituciones borbónicas que nos han llevado a donde ahora estamos.

Se puede acceder a los textos pinchando en cada título.

 

Cataluña a la conquista del Estado

Florilegio de bandoleros: el caso del obispo Robuster

Florilegio de bibliografía en catalán durante la Ilustración 

La lliura pujolina, nueva moneda catalana

Memoria histórica de Camba sobre el Estatuto catalán republicano

La resaca de la Diada, un caso más de impostura histórica

De Cervantes, bandoleros y Cataluña

Bandolerismo catalán: Los mossos d`escuadra

Aventuras del Reich catalán

 

 

 

BCN, ¿Quid prodest?

Cuando se intenta comprender lo que pasa cuando suceden hechos tan graves es preciso tratar de controlar los sentimientos de indignación, horror, compasión con las víctimas así como no dejarse llevar hacia donde el poder desea, evitando entrar al trapo de interpretaciones sesgadas o posiblemente dirigidas a extraviar a la opinión pública.

Los intereses geoestratégicos son difíciles de comprender para el común de los mortales porque son muchas las variables a controlar y faltan datos fiables. De modo que lo que aquí se expone como reflexión en voz alta, salvo en lo referido a datos comprobados, se trata de hipótesis más o menos racionales o fantasiosas. Desde el punto de vista oficialista acaso simples disparates de conspiranoicos. El amable lector se formará su propia opinión.

El tiempo lo aclarará. O no.

Consideraciones previas:

Barcelona, y toda Cataluña, constituyen un centro de atracción de agarenos, especialmente moros del corrupto sultán vecino, patrocinado y subvencionados por la política pro golpista y antiespañola de la corrupta mafia pujolista y golpistas en general, que hacen el papel de nuevos conde don Julián, personaje mucho más “catalán” que Cervantes o Colón. Seguro que el meapilas de Prat de la Riba se llevaría un gran disgusto de comprobarlo pero ello es así.

Simbólicamente, en lo que se refiere a arrumbar símbolos españoles y sustituirlos por otros ajenos, la antigua plaza de toros monumental de Barcelona pretende convertirse en la mega mezquita más grande de Europa.

La educación catalanista, por llamarlo algo, se encuentra condicionada por corruptos, golpistas y docentes fanatizados que ven en el Islam y su quinta columna protegida y subvencionada un aliado contra España.

Cataluña puede convertirse en una República islámica de hecho más o menos camuflada, controlada por el NOM e Israel, para proporcionar apoyo a la invasión agarena de Europa.

Las organizaciones terroristas, quien quiera que estén detrás de ellas, amenazan públicamente a España con atentados y especialmente a Barcelona, tierra de especial acogida de la morisma.

Las fuerzas policiales están como poco “descoordinadas” en la Cataluña golpista actual con un gobierno regional en franca rebelión y la no menos extraña conducta paralela del gobierno español que, pese a sus remilgos de damisela ofendida, en la práctica deja hacer sin emplear la legalidad para perseguir los delitos.

Los mandos de los mozos de es-cuadra van por libre desde el punto de vista español y preparan el referendo y la sedición.

Según algunas fuentes, sus futuros servicios secretos independentistas estarían siendo entrenados por agentes israelíes.

Los atentados e incidentes, explosión y demolición atribuidas a gas, criminal atropello de las Ramblas, tiroteo de Cambrils, pueden estar íntimamente conectados y tener un componente geoestratégico, en relación con el programado referendo pro golpista.

Los asesinos directos son subcontratas con escaso grado de autonomía para sus crímenes. Conviene saber quiénes están detrás para organizarlos, entrenarlos y financiarlos.

La demolición del inmueble de Tarragona probablemente realizada con explosivo militar especializado si atendemos a las características de la explosión y al estado de los restos, recuerda la de Leganés tras el 11M. La principal diferencia no está en la destrucción de pruebas sino en que se ha realizado antes y no después de los atentados, y que aquí ha habido menos muertos.

El 11 M fue un atentado estratégico de falsa bandera dirigido como otros anteriores a cambiar la historia de España, que pudiera hacernos comprender mejor el de Barcelona, perpetrado igualmente en un momento crítico de nuestra historia.

¿A quién pudieran beneficiar los atentados?

Con carácter general a los mismos que provocan otros anteriores en otras ciudades de Europa o fuera de ella, dentro de una estrategia dirigida a la dominación mundial, utilizando terroristas islámicos como subcontrata sacrificable. Con sus consecuencias de miedo y desvío de la atención de la gente, fomento de un Estado policial y del control de la población, Ejército desplegado, pérdida de soberanía nacional, negocio armamentístico.

Pero en particular

-Tienen que ver con la debilidad de España gravemente amenazada y apenas con soberanía residual suficiente para combatir el proceso de desintegración territorial inducido por fuerzas tanto internas como externas, a favor del gran capital y de los intereses imperialistas de la dominación mundial. Proceso en el que colaboran consciente o inconscientemente una oligarquía corrupta e insaciable y unas lamentables zurdas prostituidas o con visión de topo.

-Tienen que ver con el proceso independentista, si fomentado desde el exterior, patrocinado y realizado por las propias instituciones de la Monarquía en la región. Es decir, por parte del aparato del Estado.

El atentado se relaciona con el proceso golpista en curso, pero su resultado a favor o en contra del mismo, probablemente va a depender de cómo se gestione.

¿Cómo van a gestionar la propaganda para arrojar los muertos al bando contrario?

¿Hasta que punto lo emocional va a desbordar el análisis racional de lo que ocurre?

Quid prodest. Pero ¿a quién o quiénes conviene el atentado?

Contra la continuidad del “proces” golpista

Mariano puede decir que Cataluña sin España estaría a merced total del terrorismo. Que su policía regional no funciona. Que el gobierno regional es un desastre ocupado por sediciosos, golpistas y corruptos que no se ocupan del interés general ni protegen a la población. Cierto, muy cierto, pero eso también sería reconocer que su gobierno ha perdido por completo el control de lo que pasa en esta región española.

Se puede hacer la demagogia barata de publicar lo mucho que nos queremos todos, y jalear que todos debemos ir juntos contra el maligno terrorismo, en este caso tremendamente oportuno.

Mariano puede dar instrucciones para desplegar al Ejército en Cataluña por lo que el proces quedaría fatalmente afectado.

Los golpistas catalanes menos fanatizados, y parte de la plutocracia catalana que teme por la continuidad de sus negocios, cohechos y desfalcos, verían con alivio la puerta abierta que el atentado les abre para huir del callejón sin salida en el que se habían metido, salvando la cara por causa de fuerza mayor. Eso, sí cobrando el servicio.

No deja de ser extraño que con un golpe de Estado anunciado para el mes que viene los diversos próceres borbónicos, incluido el rey, estén tan ricamente de vacaciones.

Por alguna razón que se nos escapa ¿al Poder internacional ya no le interesa el desmembramiento de España y por eso recurre a atentados para parar el proceso de sedición en ciernes?

Una hipótesis conspiranoica, atrevida, que plantea una duda terrible, ¿Pudiera ser este el cisne negro perpetrado por mano amiga y a la que pudiera agarrarse Mariano, y acaso la razón por la que antes no hacía nada mientras crecía la sedición? ¿Una oportunidad para poder decir, como el general Franco con ocasión del magnicidio de Carrero, otro atentado estratégico: “No hay mal que por bien no venga”.

A favor de la continuidad del “proces” golpista

Dependiendo de a quién se haga responsable finalmente de los muertos el atentado puede manipularse emocionalmente a favor del referendo. Los golpistas pueden echar la culpa a España por no defenderlos ni permitir que ellos se defiendan. Pueden hcer ver que es un atentado para impedir el “proces” y en consecuencia provocar un efecto rebote en los votantes desnortados, similar al producido después del 11 M, que entronizó al devastador ZP y su cuadrilla.

Los atentados favorecen los intereses turísticos de la competencia, y son criminalmente sinérgicos con las campañas anti turísticas orquestadas por mercenarios sorosianos y cretinos fanatizados de la pseudo izquierda que les hacen el juego. Afectan a un pilar fundamental de la economía española tras su suicida proceso de desmantelamiento de los sectores primario y secundario.

Aún existe mucha confusión sobre lo sucedido. Es preciso encajar las tres piezas, demolición de la casa de Tarragona, matanza de las Ramblas, muerte de los presuntos terroristas en Cambrils.

Como ya decíamos al principio de este breve texto provisional los intereses geoestratégicos son difíciles de comprender para el común de los mortales porque son muchas las variables a controlar y faltan datos fiables. De modo que lo que aquí se expone son hipótesis provisionales a la luz de las noticias conocidas y más o menos racionales o fantasiosas por si ayudan al amable lector a formar su propia opinión.

 

 

 

 

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