Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

BCN, ¿Quid prodest?

Cuando se intenta comprender lo que pasa cuando suceden hechos tan graves es preciso tratar de controlar los sentimientos de indignación, horror, compasión con las víctimas así como no dejarse llevar hacia donde el poder desea, evitando entrar al trapo de interpretaciones sesgadas o posiblemente dirigidas a extraviar a la opinión pública.

Los intereses geoestratégicos son difíciles de comprender para el común de los mortales porque son muchas las variables a controlar y faltan datos fiables. De modo que lo que aquí se expone como reflexión en voz alta, salvo en lo referido a datos comprobados, se trata de hipótesis más o menos racionales o fantasiosas. Desde el punto de vista oficialista acaso simples disparates de conspiranoicos. El amable lector se formará su propia opinión.

El tiempo lo aclarará. O no.

Consideraciones previas:

Barcelona, y toda Cataluña, constituyen un centro de atracción de agarenos, especialmente moros del corrupto sultán vecino, patrocinado y subvencionados por la política pro golpista y antiespañola de la corrupta mafia pujolista y golpistas en general, que hacen el papel de nuevos conde don Julián, personaje mucho más “catalán” que Cervantes o Colón. Seguro que el meapilas de Prat de la Riba se llevaría un gran disgusto de comprobarlo pero ello es así.

Simbólicamente, en lo que se refiere a arrumbar símbolos españoles y sustituirlos por otros ajenos, la antigua plaza de toros monumental de Barcelona pretende convertirse en la mega mezquita más grande de Europa.

La educación catalanista, por llamarlo algo, se encuentra condicionada por corruptos, golpistas y docentes fanatizados que ven en el Islam y su quinta columna protegida y subvencionada un aliado contra España.

Cataluña puede convertirse en una República islámica de hecho más o menos camuflada, controlada por el NOM e Israel, para proporcionar apoyo a la invasión agarena de Europa.

Las organizaciones terroristas, quien quiera que estén detrás de ellas, amenazan públicamente a España con atentados y especialmente a Barcelona, tierra de especial acogida de la morisma.

Las fuerzas policiales están como poco “descoordinadas” en la Cataluña golpista actual con un gobierno regional en franca rebelión y la no menos extraña conducta paralela del gobierno español que, pese a sus remilgos de damisela ofendida, en la práctica deja hacer sin emplear la legalidad para perseguir los delitos.

Los mandos de los mozos de es-cuadra van por libre desde el punto de vista español y preparan el referendo y la sedición.

Según algunas fuentes, sus futuros servicios secretos independentistas estarían siendo entrenados por agentes israelíes.

Los atentados e incidentes, explosión y demolición atribuidas a gas, criminal atropello de las Ramblas, tiroteo de Cambrils, pueden estar íntimamente conectados y tener un componente geoestratégico, en relación con el programado referendo pro golpista.

Los asesinos directos son subcontratas con escaso grado de autonomía para sus crímenes. Conviene saber quiénes están detrás para organizarlos, entrenarlos y financiarlos.

La demolición del inmueble de Tarragona probablemente realizada con explosivo militar especializado si atendemos a las características de la explosión y al estado de los restos, recuerda la de Leganés tras el 11M. La principal diferencia no está en la destrucción de pruebas sino en que se ha realizado antes y no después de los atentados, y que aquí ha habido menos muertos.

El 11 M fue un atentado estratégico de falsa bandera dirigido como otros anteriores a cambiar la historia de España, que pudiera hacernos comprender mejor el de Barcelona, perpetrado igualmente en un momento crítico de nuestra historia.

¿A quién pudieran beneficiar los atentados?

Con carácter general a los mismos que provocan otros anteriores en otras ciudades de Europa o fuera de ella, dentro de una estrategia dirigida a la dominación mundial, utilizando terroristas islámicos como subcontrata sacrificable. Con sus consecuencias de miedo y desvío de la atención de la gente, fomento de un Estado policial y del control de la población, Ejército desplegado, pérdida de soberanía nacional, negocio armamentístico.

Pero en particular

-Tienen que ver con la debilidad de España gravemente amenazada y apenas con soberanía residual suficiente para combatir el proceso de desintegración territorial inducido por fuerzas tanto internas como externas, a favor del gran capital y de los intereses imperialistas de la dominación mundial. Proceso en el que colaboran consciente o inconscientemente una oligarquía corrupta e insaciable y unas lamentables zurdas prostituidas o con visión de topo.

-Tienen que ver con el proceso independentista, si fomentado desde el exterior, patrocinado y realizado por las propias instituciones de la Monarquía en la región. Es decir, por parte del aparato del Estado.

El atentado se relaciona con el proceso golpista en curso, pero su resultado a favor o en contra del mismo, probablemente va a depender de cómo se gestione.

¿Cómo van a gestionar la propaganda para arrojar los muertos al bando contrario?

¿Hasta que punto lo emocional va a desbordar el análisis racional de lo que ocurre?

Quid prodest. Pero ¿a quién o quiénes conviene el atentado?

Contra la continuidad del “proces” golpista

Mariano puede decir que Cataluña sin España estaría a merced total del terrorismo. Que su policía regional no funciona. Que el gobierno regional es un desastre ocupado por sediciosos, golpistas y corruptos que no se ocupan del interés general ni protegen a la población. Cierto, muy cierto, pero eso también sería reconocer que su gobierno ha perdido por completo el control de lo que pasa en esta región española.

Se puede hacer la demagogia barata de publicar lo mucho que nos queremos todos, y jalear que todos debemos ir juntos contra el maligno terrorismo, en este caso tremendamente oportuno.

Mariano puede dar instrucciones para desplegar al Ejército en Cataluña por lo que el proces quedaría fatalmente afectado.

Los golpistas catalanes menos fanatizados, y parte de la plutocracia catalana que teme por la continuidad de sus negocios, cohechos y desfalcos, verían con alivio la puerta abierta que el atentado les abre para huir del callejón sin salida en el que se habían metido, salvando la cara por causa de fuerza mayor. Eso, sí cobrando el servicio.

No deja de ser extraño que con un golpe de Estado anunciado para el mes que viene los diversos próceres borbónicos, incluido el rey, estén tan ricamente de vacaciones.

Por alguna razón que se nos escapa ¿al Poder internacional ya no le interesa el desmembramiento de España y por eso recurre a atentados para parar el proceso de sedición en ciernes?

Una hipótesis conspiranoica, atrevida, que plantea una duda terrible, ¿Pudiera ser este el cisne negro perpetrado por mano amiga y a la que pudiera agarrarse Mariano, y acaso la razón por la que antes no hacía nada mientras crecía la sedición? ¿Una oportunidad para poder decir, como el general Franco con ocasión del magnicidio de Carrero, otro atentado estratégico: “No hay mal que por bien no venga”.

A favor de la continuidad del “proces” golpista

Dependiendo de a quién se haga responsable finalmente de los muertos el atentado puede manipularse emocionalmente a favor del referendo. Los golpistas pueden echar la culpa a España por no defenderlos ni permitir que ellos se defiendan. Pueden hcer ver que es un atentado para impedir el “proces” y en consecuencia provocar un efecto rebote en los votantes desnortados, similar al producido después del 11 M, que entronizó al devastador ZP y su cuadrilla.

Los atentados favorecen los intereses turísticos de la competencia, y son criminalmente sinérgicos con las campañas anti turísticas orquestadas por mercenarios sorosianos y cretinos fanatizados de la pseudo izquierda que les hacen el juego. Afectan a un pilar fundamental de la economía española tras su suicida proceso de desmantelamiento de los sectores primario y secundario.

Aún existe mucha confusión sobre lo sucedido. Es preciso encajar las tres piezas, demolición de la casa de Tarragona, matanza de las Ramblas, muerte de los presuntos terroristas en Cambrils.

Como ya decíamos al principio de este breve texto provisional los intereses geoestratégicos son difíciles de comprender para el común de los mortales porque son muchas las variables a controlar y faltan datos fiables. De modo que lo que aquí se expone son hipótesis provisionales a la luz de las noticias conocidas y más o menos racionales o fantasiosas por si ayudan al amable lector a formar su propia opinión.

 

 

 

 

Corrupción, divino tesoro

En estos tiempos de zozobra nos cabe recordar a Covarrubias y su Tesoro de la Lengua castellana. Un tesoro hoy saqueado casi sin remedio. Creo que debiera ser evidencia de razón que la primera corrupción, y en cierto modo madre de las demás, consiste en pudrir el Entendimiento para generar aturdimiento, superficialidad, frivolidad o confusión. De modo que así “no se acierte la mano con la herida” como acostumbraba a decir don Antonio Machado, tan honradamente crítico con “las repugnantes zurdas españolas”.

Un instrumento capital de corrupción del Entendimiento es la propia corrupción del lenguaje. El empobrecimiento de vocabulario, la carencia o torpeza en el empleo de sinónimos, la proliferación de anacolutos, por no decir el olvido de preciosas palabras de nuestro Siglo de Oro, algunas como mohatra tan preñadas de sabiduría e iluminadoras de nuestro eterno devenir histórico, son mañas que forman parte de toda esa neolingua fomentada desde el Poder con fines despóticos y que ya denunciara George Orwell con su gran lucidez. Influido por su etapa durante la guerra civil española como brigadista internacional en Cataluña, Orwell fue encuadrado en el POUM, estuvo a punto de ser asesinado no por los malvados fascistas enemigos sino por el fuego “amigo” de sus supuestos correligionarios del Partido Comunista. La verdad es que da pena y vergüenza ajena oír declaraciones de la mayoría de próceres y “próceras” de nuestra envilecida, mohatrera y pertinaz monarquía. O la estupidez e incorrección gramatical de la dominante costumbre de repetir en forma femenina los términos masculinos. O el peculiar relativismo semántico que hace que cada palabra signifique lo que al poderoso interesa que signifique en cada momento.

Sin olvidar las deposiciones en los media del encumbrado famoseo en exclusiva o no. Toda una práctica de reproducir sandeces, eslóganes de propaganda vacía o destinada a halagar los más bajos instintos del populacho.

Otra forma especialmente nociva de esa corrupción es la excesiva corrección política, la imposición hegemónica de lo que se ha venido en llamar lo políticamente correcto, cosa muy diferente y acaso opuesta al decoro, cortesía o buena educación.

Lo políticamente correcto posee multitud de matices. Uno de ellos es la persecución, incluso algunas ahora por vía penal, de palabras que eran habituales o de uso común en una lengua tan potente, rica y variada como el español. Así, por ejemplo, marica, tortillera, bujarrón, machirulo, huele braguetas, sionista, morisma, morería, moro, desvirga melones, trotaconventos, santiguador de bolsillos ajenos,… ¡si Cervantes, Quevedo o Cela levantaran la cabeza! O la adjudicación maliciosa o inapropiada de adjetivos calumniosos y denigrantes tales como homófobo, antisemita, xenófobo, facha, centralista… a la gente que aún con todo derecho las quiere seguir utilizando.

La tristemente célebre Ley para la Memoria Histórica, otro gran artefacto de devastación que lejos de buscar objetividad y con ella la verdad y la comprensión como base para una convivencia presente y futura de los españoles, ha devenido en una mohatrera y cobarde manipulación revanchista de nuestro pasado perpetrada por sectarios, fanáticos o ignorantes bizarros lanceadores de moro muerto. Más pintoresca aún cuando los socialistas y los separatistas catalanes perpetraron sendos violentos golpes de Estado contra la República y provocaron una casi vacatio legis posterior y con ella como reacción al desgobierno la sublevación militar inicialmente concebida para restaurar el orden republicano, aunque luego usurpada por el general Franco. Con la posterior frustración de militares republicanos de honor como el general Cabanellas que verían su acción desnaturalizada y sus objetivos iniciales burlados.

Todo ello también, para particular satisfacción de nacionalistas periféricos, con la complicidad por activa o pasiva de quienes debieran defenderla. Un sabotaje de nuestra lengua al degradarla y podarla de sus ricos matices y sinónimos, patrimonio de una sabiduría y lucidez de siglos. Una especie de castración de hecho, y un empobrecimiento y expropiación de nuestro mejor patrimonio cultural.

Claro que para favorecer la inducida nueva invasión musulmana en España y toda Europa conviene ningunear o ridiculizar los esfuerzos y sacrificios de nuestros antepasados para recuperar el control sobre la Península.

Una variante especialmente triste de esta corrupción es la introducción y aplicación contra los derechos civiles de leyes populistas, demagógicas o devastadoras que en la práctica vulneran sagrados principios constitucionales como la libertad de conciencia y expresión, igualdad ante la Ley, derecho a un juicio justo o a la presunción de inocencia.  Así el engendro del tratamiento de género que origina tantos abusos, tan caro a políticos ineptos y o corruptos, promovido y disfrutado por abusones y pilla subvenciones.

Pero las cosas no suceden por casualidad. Ni, menos, que todas estas maniobras sean inventos de nuestras embrutecidas zurdas españolas que se aplican a utilizarlas a su favor inmediato. Desde el Plan Kalergi a esta parte venimos asistiendo, hoy de modo extraordinariamente acelerado, a un proceso de sabotaje programado de la sociedad europea occidental. Un sabotaje, con altibajos y adaptaciones en cada uno de los diferentes países, que tiene varias estrategias confluyentes.  Observadas por separado pudieran parecer producto de la estulticia, corrupción e ineptitud de nuestras castas dirigentes, pero todas juntas iluminan un horizonte siniestro de creciente esclavitud. Promoción sino imposición por la vía legal de ideología de género, frivolización del aborto, homosexualidad desde la escuela, inmigración musulmana descontrolada, aulas pateras, lenguaje “correcto”, precariedad laboral y familiar en un entorno de salvajes crisis financieras artificialmente inducidas…

Su origen parece que puede encontrarse en la obra del filósofo y político italiano, dirigente del Partido Comunista, Antonio Gramsci sin olvidar la influencia de la llamada Escuela de Frankfurt con su sugestiva combinación de ideas de dos judíos notables, Carlos Marx y Segismundo Freud.

En efecto la teoría propia del marxismo clásico de la sociedad sin clases en lo económico vendría a tener su paralelo en el ámbito de la Cultura con el logro de una sociedad culturalmente indiferenciada. El paraíso de la entropía, es decir de la imposibilidad de diferenciar estados, lo opuesto al orden, a la diversidad ideológica y a la civilización. Si antes el rol fundamental para el marxismo clásico lo constituía lo económico, ahora lo es el lingüístico gracias a la deconstrucción del lenguaje lo que da un barniz pretendidamente democrático, filantrópico o científico a la farsa pergeñada.

Buena parte de responsabilidad de esta farsa mohatrera se centra en los propietarios y tecnoburocracia de los medios de comunicación que han renunciado a formar una verdadera opinión pública ciudadana y promueven o al menos colaboran con la creciente descomposición social. Y con los planteamientos de confusión.

Una famosa publicación periódica de los Rothschild, la revista The Economist, tiene la tradición de presentar en ciertas ocasiones unas curiosas portadas constituidas en auténticos jeroglíficos que por su carácter oracular excitan el análisis de expertos y curiosos.  Suelen dar pistas sobre lo que sucede o sobre lo que va a suceder en el futuro.

Pero el pasado uno de julio explicaba en un reportaje técnicas de manipulación de masas mediante la generación de convincentes falsas noticias. ¿Un nuevo aviso de lectores y navegantes?

Todo puede pasar en el mundo virtual y también en el real.

Sin embargo, en el marxismo moderno de lo culturalmente correcto se entiende que el Poder lo tienen los grupos considerados normales, al menos en el aspecto estadístico del término (occidentales, blancos, tradición cristiana o laica, heterosexuales, liberales demócratas… ) que serían los malos, los nuevos burgueses. Y el nuevo proletariado liberador estaría constituido por los que se les oponen por razones de sexo, raza, sexualidad normal, religión… Por tanto, sin entrar en detalles tener en cuenta su comportamiento real individualizado la corrección al uso y abuso declara como bueno o propio de “victimas” lo que hacen ciertos grupos (islámicos, feministas, homosexuales, progres…) y como diabólico a derribar lo que hacen otros grupos (cristianos, heterosexuales, blancos occidentales,…), es decir, gentes que se resisten a entrar por el aro. Según esta visión la vanguardia revolucionaria europea podrían ser ahora los moros, las feministas, los homosexuales o los lumpen y beneficiarios de las nuevas rentas universales.

En resumen, para deducirse de todo lo explicado que se pretende una sociedad indiferenciada e igualitarista promovida y mantenida a la fuerza por el poder de un Estado no neutral. Un Estado que pese a lo que muchos progres manipulados creen sería transitorio, de carácter vicario, utilizado temporalmente para devastar la sociedad actual, un paso necesario para su posterior disolución en el NOM unipolar de un Poder completamente privatizado al servicio de una pequeña plutocracia global. Algo muy parecido a la jungla. Los Estados parecen incapaces de mantener su soberanía. De modo que incluso partidos considerados “conservadores” no conservan el aspecto cultural que han perdido en los media y en los sistemas de ocio y entretenimiento. Está bien conservar la dignidad, la vergüenza, el honor o el patrimonio espiritual, cultural, natural, económico e institucional, e incluso, ya puestos, las libretas con la contabilidad B donde se anotan cohechos y desfalcos, pero el caso es que nuestros más rancios próceres, con o sin sobres, liquidan todo en almoneda, nos mienten, endeudan y esclavizan más y más con tal de mantenerse un tiempo mayor en la poltrona.

Pero, ante este estado de cosas podemos preguntarnos: ¿cómo podemos los occidentales europeos oponernos a lo políticamente correcto y rescatar a la sociedad de los nuevos marxistas de falsa bandera, de sus cómplices y promotores ocultos?

 

 

 

Otra petición a Santiago

Dentro del eterno retorno del calendario anual de festejos y efemérides hoy se celebra en Galicia, coincidiendo con la fiesta de Santiago Apóstol, el Día de la Patria galleguista.

Cuando el inmigrante exiliado Santiago llegó a estas procelosas costas tras un azaroso viaje en peligrosa patera de piedra conducida por ángeles navegantes, estaba muy lejos de pensar que existiese cosa tal como una Patria gallega. Ni acaso que fuese transformado luego junto a su pareja asociada San Millán en patrono de la Caballería cristiana en su lucha secular contra el Islam. En realidad, nada muy original, pues representa una oportuna actualización mitológica de otras leyendas similares como la de los Advines vedas, transmitidas por el mitraísmo a través de Persia, o las de Cástor y Pollux del mundo helénico.

Han pasado muchas cosas desde entonces. Gracias a la destrucción por parte del Imperio, y sus comparsas bélico financieras, de los países laicos mediterráneo ribereños empleando terroristas mercenarios y luego a la acción mediante la tapadera de Fundaciones y ONG mercenarias de famosos genocidas filántropos, se está produciendo una invasión de musulmanes en la antigua Europa. Todo un programa de desestabilización que es de temer habrá de tener graves consecuencias para la identidad europea y para el régimen de derechos civiles y separación de la Iglesia y del Estado derivados de la Ilustración.  Una separación, por cierto, no del todo vigente en Compostela cuando se celebra el pintoresco espectáculo de la Ofrenda al Apóstol por parte de autoridades civiles. Pero Santiago es ahora un personaje políticamente incorrecto, tan malvado o casi como Le Pen o cualquier otro denostado partidario de mantener la naturaleza secular de Europa controlando la actualmente imparable invasión musulmana.

Inmersos en un proceso acelerado y al parecer imparable de devastación, disolución o desmembramiento de los Estados Nación europeos tradicionales, cuando casi un siglo después de su redacción se relee el Plan del barón Kalergi no puede uno por menos que pensar que estamos ante una auténtica profecía.  Parece que se va cumpliendo fatalmente.  Kalergi, años antes que Hitler, promovía un proceso de dominación a través de criterios racistas, aunque opuestos a los del jefe del nacionalsocialismo. Se trataría de promover una nueva esclavitud a través de un proceso de mestizaje forzado de la población europea con inmigrantes de su periferia que traería la degradación de la raza haciéndola más susceptible de ser avasallada por el Poder.

Desde luego, algo parecido insinuaba también nuestro Vicente Risco cuando pontificaba sobre la “superioridade indiscutibel da nosa Raza sobre das razas morenas euroafricanas da Iberia, e pol o tanto, a inxusticia de que sexamos domeñados e gobernados por iles.”

Los sectores más inteligentes del galleguismo enmucetado oficial piensan, con razón, que es preciso, y además urgente, ir renovando la vieja y obsoleta historiografía galleguista basada en ensoñaciones o prejuicios románticos de carlistas revenidos, de meapilas o del pijerío de niños bien de la arruinada pequeña burguesía rural decimonónica, por otra más propia de la problemática del aquí y ahora. Y desde luego, menos risible.

Lo es, por ejemplo, la apropiación galleguista de ciertos personajes históricos. En Illo tempore había un liberal en La Coruña que era el general Díaz Porlier, que hoy aún mantiene pese a la Ley de Memoria histórica una estatua en la ciudad. Un mártir gallego pero nacido en Cartagena de Indias descendiente de un canario de La Laguna de familia relacionada con Flandes y con vinculaciones en el Perú.

Luego los malvados castellanos inventaron las cuatro provincias gallegas sólo por fastidiar: O antigo Reino de Galicia desapareceu como unha tarta cortada en cachos. A esto se opondría el gran intelectual Faraldo que no resultó “mártir de Carral” por los pelos ya que huyó a tiempo.  Claro que el jefe de esta sublevación típicamente nacionalista gallega era el comandante Solís, un liberal andaluz, destinado en La Coruña que se pronunció contra el régimen despótico del general Narváez, valido de la reina ninfómana.

Para qué seguir con más ejemplos. Algún galleguista de pro pudiera hacer un ejercicio de humildad clarividente y ver lo que los más ilustres próceres gallegos han aportado a la Política española. Han sido muchos y durante mucho tiempo los que han gobernado o influido en España.  Así, Pablo Iglesias o el general Franco. Sin olvidar al también ferrolano Canalejas. A Eduardo Dato o a Portela Valladares y Casares Quiroga. O el bizarro Mariano el de los sobres, heroico martillo de supremacistas catalanes. Aunque no presidentes del Gobierno, cabe recordar a Fraga o al simpático general Martínez Anido, promotor del pistolerismo patronal y la guerra sucia. De todos ellos, destaca Canalejas como un gran político que pudiera haber hecho mucho y bueno por España de no haber sido vil y oportunamente asesinado.

Las cosas están cambiando, mucho y rápido.  Pero las hordas podemitas con su clarividencia de topo no parece que se aclaren mucho sobre lo que está sucediendo en el mundo, de la importancia y servidumbres que impone la geoestrategia internacional. O algunos, los mercenarios sin escrúpulos, quizás sí.

El galleguismo de la Junta y sus instituciones satélites parásitas cada vez se muestra más obsoleto. La cosa está ya tan manoseada y tanto se ve la urdimbre remendada del tapiz que su mantenimiento podría llevar al traste todo el negocio de granjería montado sobre ella para ordeñar sino saquear presupuestos públicos. Lo que no obsta para que en la escuela se adoctrine a la más tierna e indefensa infancia con tópicos, mentiras y cintas de vídeo. Quizás sea en la educación, hoy en manos de fanáticos y sectarios, donde se manifiesta de modo más feroz el presente proceso de devastación que sufre España.

Se practica toda una especie de típica y anacrónica franquista Formación del espíritu nacional al galleguista modo que sigue envenenando a los jóvenes gallegos, víctimas de la LOGSE, la autonomía, los nacionalistas de todos los partidos y el pilla pilla. Para el ignorante niño “formado” con estos mimbres no existen ni Cela, ni Valle Inclán, ni la Pardo Bazán, ni Fernández Flórez, ni Torrente Ballester, ni Camba, ni…¡España como ámbito histórico común!

Todo está tergiversado descontextualizado como si Galicia hubiese sido siempre una isla sin apenas contacto con el resto de España o de la civilización occidental. Y menos mal para esclarecimiento intelectual del admirable y querido público que, como ha declarado un eximio prócer de la cosa galleguista enmucetada: “Rosalía es noso Cervantes”.  Nada más y nada menos.

Más allá del oportunismo histórico de la utilización de personajes legendarios para arrimar el ascua a nuestra sardina, conviene rescatar cierto espíritu tradicional, en el verdadero sentido de la palabra, hoy desacreditado por la propaganda. El de que es preciso potenciar nuestra conciencia y la voluntad para salir adelante porque nuestra propia evolución material, intelectual y espiritual, así como la existencia misma de España y de la Europa de la Ilustración y los derechos civiles se encuentran amenazadas.

Reinado de Alfonso XIII, notas sobre la guerra de África y el Desastre de Annual

Ahora que la integridad de España se encontraría de nuevo en grave riesgo inmediato, al parecer ya todo estaría desatado y bien desatado y el apaño perpetrado, probablemente a falta de ajustar los detalles o ver cómo y cuándo se explica la traición a los súbditos, no está de más recordar algunos otros sucesos lamentables provocados por la antinacional y corrupta dinastía borbónica que tantas desgracias ha traído a la Patria.

Más que de memoria, al cabo algo subjetivo, es mejor intentar conocer y recordar la verdad histórica, algo más objetivo, dentro de las dificultades de acceder a la realidad, tan mediatizada por tantos intereses parciales.

Uno de estos desastres históricos de España fomentados y agravados por los Borbones fue la aventura imperial africana del primer cuarto del siglo pasado, una especie de consoladora sustitución de la pérdida de las últimas posesiones españolas en América y Filipinas con la que el vanidoso e inepto Alfonso XIII trataría de compensar los desastres de 1898.

En esta absurda aventura imperialista militar en África promovida por la Corona existen varios hitos de graves crisis especiales, con importantes consecuencias para todo el sufrido Reino. Las más notables fueron la de la llamada Semana Trágica de Barcelona en 1909 y la del Desastre de Annual en 1921, ambas en julio. Un mes en el que especialmente parecen estallar muchos problemas crónicos de España.

De la primera cabe recordar la matanza del tristemente célebre Barranco del Lobo en el que la columna del general Guillermo Pintos fue exterminada por cabilas moras al mando del competente cabecilla rifeño Abd- el- Kader. La posterior leva forzosa de jóvenes pobres o de clase media que no podían reunir los seis mil reales para librarse del matadero africano provoca la insurrección de Barcelona con un centenar de muertos e importantes consecuencias políticas posteriores que condicionarían el reinado de Alfonso XIII.

Ahora vamos a dedicar unas líneas al desastre de Annual en el que perecieron el propio general favorito y recadero de Su Majestad, el Comandante general de Melilla Fernández Silvestre, y no menos de diez mil compatriotas víctimas de su incompetencia y de la estulticia alfonsina y en el que también a punto estuvo de caer la ciudad de Melilla y su población civil en manos de la morisma más feroz y sanguinaria.

Tras este desastre hubo varios intentos de tapar las responsabilidades por osadía, incompetencia e incluso corrupción, del propio rey y de buena parte del ejército. La censura, la tergiversación de los hechos para encubrir las responsabilidades del Borbón, e incluso el recurso final al golpe de Estado promovido en la sombra, (como el más reciente del 23 F), por el propio rey y ejecutado por el general Primo de Rivera. Con él se impidió que el Expediente oficial elaborado por el general de división Juan Picasso, quien había luchado por encontrar la verdad de los hechos, llegara a tener merecidos efectos devastadores para la Corona.

Como cabría suponer, la actuación de nuestros políticos monárquicos de la época cabe calificarse de verdaderamente de heroica y altamente comprometida con la Nación. El general Picasso presentó su famoso Expediente al Parlamento. El 10 de julio de 1923 se formó una Comisión de Responsabilidades que debería emitir su resolución en 21 días. Pero visto el cariz que tomaba el asunto para la Corona, sus señorías, con audaz prudencia, decidieron irse de vacaciones hasta la otoñada. (Si se me permite el inciso, ahora parece que se pudiera repetir parecida jugada con ocasión del golpe del estado anunciado y al ralentí con que nos amenazan los supremacistas catalanes que engordan trincando impunemente del presupuesto). Pero el 13 de setiembre el rey y Miguel Primo de Rivera perpetran el golpe de Estado y naturalmente la cosa queda aparcada sine die.

Sobre las peripecias y contenido del Expediente Picasso, que consta de 10 piezas y  2418 folios, puede consultarse, por ejemplo, el documentado libro de igual título publicado en Méjico por Diego Abad de Santillán. O el posterior de Juan Pando, Historia secreta de Annual.

En todo caso, el Expediente resultaría imposible de asimilar por el Régimen borbónico.

 

Pero, dejemos por ahora el Expediente Picasso y volvamos a 1921, unos días después de producirse la tragedia.  Cabe traer a colación el testimonio interesantísimo, a veces sobrecogedor, de personas que vivieron la situación como protagonistas o como testigos. Así por ejemplo, el periodista y corresponsal de guerra Juan Guixé  o el teniente coronel Pérez Ortiz, uno de los pocos supervivientes de Monte Arruit. Autores respectivos de dos importantes y valientes libros documentos, El Rif en sombras. Lo que yo he visto en Melilla, (Madrid 1922)  y De Annual a Monte Arruit. Dieciocho meses de cautiverio. Crónica de un testigo (Melilla, 1923), escrito y publicado este último tras su liberación de un cautiverio de dieciocho meses en terribles circunstancias.

Dice el teniente coronel Pérez Ortíz, (el segundo por la derecha en la foto de los oficiales prisioneros liberados) en su libro citado:

“Escribí esta crónica para darla publicidad. La idea de hacerlo así me nació durante mi largo cautiverio, dolido del abandono y desatenciones de unos, de la falta de caridad, de la odiosa calumnia, de las sangrientas burlas de otros. He padecido sed de justicia y he sufrido resignado la ofensa y la ingratitud, esperando mejores tiempos, confiado a la Providencia. No puedo tolerar el engaño ni los inmerecidos privilegios. En esto soy rebelde y lo seré siempre. La mentira, la más infame violación del orden moral, no puede prevalecer jamás ni argumentarse como necesidad de patriotismo. El callar es también un delito en los códigos cuando por hacerlo se otorga veracidad a lo que es falso y se pretende presentar como cierto. No, que no se escriba así la historia, que no se diga esto irónicamente.

Confieso que esta crónica encierra toda mi venganza; no consentir que nadie se engañe…

Para que yo señalase a los responsables del vergonzoso derrumbamiento necesitaría se me contestasen algunas preguntas.

¿Por qué se ocuparon Annual, Sidi – Dreis, Igueriben y Abarrán estando vendidas con un largo desfiladero a retaguardia, desfiladero que era la única vía de comunicación?

¿Se había pensado en la difícil situación de estas y otras posiciones?

¿Hubo imprudencia en la acción política por no apoyarla debidamente la militar, o en ésta por desacierto en la anterior?

¿Se tenía la noticia, y quién la tenía, si así era, del probable levantamiento del territorio?

Caso de resistirse aisladas todas las posiciones, ¿se las hubiera podido siquiera abastecer o, simplemente, mantener en comunicación con la plaza?

¿Cuál hubiera ido la línea de resistencia en caso de retirada? ¿Melilla?

¿Qué organización era la nuestra que en diez y nueve días, del 21 de julio al 9 de Agosto, y sin poder estorbar el enemigo el desembarco, no pudo saltar a la Restinga una columna y recorrer 25 kilómetros de terreno llano para auxiliar a los sitiadores de Monte Arruit?

¿Es verdad que se contaba con hombres y no con soldados?

¿Tan mala era la instrucción y tan escaso e incompleto el material que estos miles de hombres no estaban en condiciones de arrollar en un llano a inferior número de enemigos y con menos elementos?

¿No había en España más que dos aeroplanos?

¿Por  qué en lugar del ridículo envío de paquetes no arrojaron bombas en Monte Arruit?

¿Se sabía en Melilla cuando se recomendó la capitulación de esta posición el resultado de lo pactado en Zeluán?

¿Quién consistió las imprudencias, es es que las hubo, y quién el abandono de toda previsión?

Cuando estas preguntas y muchas más se hayan contestado podrá juzgarse en justicia…”

Al cabo, y gracias entre otras a las gestiones del magnate vasco afincado en Cádiz, Horacio Echavarrieta cerca del cabecilla Abd el Krim, se llegó a un acuerdo para un  canje de prisioneros y el pago de cuatro millones de pesetas como rescate y así se consigue la liberación de los militares prisioneros supervivientes. Al infame Alfonso XIII, co- causante de la tragedia, se le atribuye la frase: “parece resultar muy cara la carne de gallina”.

 

El libro crónica del corresponsal de guerra Juan Guixé tiene un gran interés, sobre todo para el lector de hoy por lo que cuenta en sus últimos capítulos. La especial psicología del rifeño, explicada por uno de sus notables. La situación de vicio e inmoralidad en la ciudad de Melilla, plena de burdeles, fracachelas y juergas, pero ayuna de bibliotecas. Los abusos sobre la población civil del militarismo allí dominante. La imprevisión e incompetencia de muchos altos mandos militares que no tuvieron en cuenta ni la preparación de las tropas ni menos la logística o necesidades de armamento moderno para combatir a los rifeños rebeldes en un terreno tan difícil desde el punto de vista militar. La censura militar que escondía o daba una versión desdibujada de los problemas y peripecias reales. O el problema de lo que Guixé llama “la dualidad del mando y el despotismo de tercero” (alusión encubierta al rey) con las desavenencias entre el comandante de Melilla el cortesano, protegido y amigo personal del rey, Fernández Silvestre, un hombre fanfarrón, impulsivo, acostumbrado a hacer las cosas por c… y su jefe el general Berenguer, Alto Comisionado en Marruecos, quien parece que habría sido incapaz de controlar a su supuesto subordinado: “Berenguer era menos antiguo que Silvestre en el empleo de general… la contextura de los dos generales opuesta de un modo irreductible. Berenguer es la reflexión y la ponderación mismas, con la añadidura de la cultura, encarnadas en un militar de perfecta sangre fría y de valor sereno a prueba.  Los dos hombres jamás podían entenderse. Berenguer, de alto comisario, había pacificado casi toda la zona de Ceuta y Tetuán, sin bajas apenas. Cautelosamente, con pie firme, avanzaba y planeaba ya la sumisión de los Beni-Urriaguel (una de las cabilas sublevadas más activas mandada por Abd el Krim) y el extender de un modo efectivo el protectorado a Alhucemas. ¿Quién de los dos llegaría antes? De ahí los avances temerarios de Silvestre hasta Labran y Annual…”

Prosigue más adelante Guifré criticando las infaustas actuaciones de Alfonso XIII: “En todo esto ha sonado el nombre de una alta personalidad, quizá la más alta por jerarquía, que no por entendimiento y autoridad, de la nación española. Hace tiempo, mucho tiempo, quizá prematuramente, que esa personalidad, es por culpa suya o no, traída y levada en los asuntos políticos. Se le atribuye la protección dispensada al general Silvestre y se añade que a ella se debe que España esté empeñada en la guerra de Marruecos. … comprendemos que en todo esto hay algo de turbio y hasta es muy posible que se exagere acerca de esa elevada intervención. Ahora bien, ¿de quién es la culpa de que eso suceda? Principalmente del régimen de clandestinidad en que vive la política española. Por causa de ese régimen clandestino se aplicará … la mordaza de la censura y se sigiló cuanto se pudo, todo lo concerniente a Marruecos…

El resultado de sigilar los hechos y sus causas, de fomentar e imponer el silencio en torno a ellas, es, a mi juicio, la falsificación de la historia. España, por esta causa, tiene una historia adulterada, deformada, mixtificada. Los sucesos se velan, se difuminan del modo más incoherente y disparatado; se descoyunta la lógica de las conductas y de los motivos sociales y lo que es acción liviana, lamentable y oprobiosa, se convierte en página heroica, hecho glorioso, (¿Igual que en el 23F, por cierto?) o se olvida entre enramaje de la omisión y la vaguedad. La habilidad arbitrista y maquiavélica discurre también expedientes para salvar situaciones comprometidas, a primera vista inevitables. El ardid de leguleyo y la cazurrería caciquil de nuestros políticos es fértil en estos artilugios. …

España daría una prueba de vitalidad y de sano amor a sí misma, discutiendo a la luz del día las responsabilidades, caiga quien cayere. Pero no lo hará. No tiene aquel pulso fuerte de los pueblos que caminan en la historia hacia un plano ascendente. Más bien se halla en un plano inclinado. Políticamente, ello me parece harto evidente, por desgracia…

No tenemos fuerza, este es un argumento, aparte de otras razones fundamentales de doctrina, para persistir en nuestra actitud frente al problema de Marruecos. Y como no tenemos fuerza de nada sirve que nos obstinemos en engañarnos a nosotros mismos, siguiendo la fatal trayectoria que viene costándole a España el achicamiento de su personalidad y que viene a ser una especie de liquidación española en el mundo. Esta debilidad nuestra nace de la desorganización del país, de la incultura general y de la falta de ideales. Si no tenemos fuerza, carecemos también de aptitud…”

No es de extrañar que un escéptico Guifré antes las posibilidades reales de rectificación de nuestra conducta y la escasa confianza en nuestra capacidad de enmienda, propugnase la retirada: “¿Somos capaces de cambiar? Sino, lo más fecundo, lo más cauto, mirando al presente y mirando a la historia, será el abandono”.

La psicología rifeña

Pero en la guerra conviene comprender al otro bando. Pese a la ideología buenista hoy dominante introducida por multiculturalistas o feministas, un testimonio de gran interés, y acaso aún de cierta actualidad, sobre la peculiar idiosincrasia de los moros al menos ce esa época es el que recoge el corresponsal tras sus conversaciones con algunos notables rifeños asimilados.

“El moro, suelen decir algunos españoles en África, tiene una mentalidad contraria a la nuestra. El del Rif no es siquiera heredero de una civilización opuesta a la europea; está sin civilizar y el Corán no sirve sino para estimular en él su barbarie nativa y hacerle fanático peligroso. Es, al lado del europeo, un malhechor, un bandido. En el rifeño todos los males y defectos de un pueblo desahuciado se agravan. El rifeño es un ser aparte, y aún dentro del Rif, entre las cabilas, hay diferencias enormes de psicología. ..el moro vulgar suele ser bandolero, tiene el instinto despierto del malhechor, para el cual, cosa natural es el robo y el crimen….no respetan la ancianidad ni la mujer, ni la debilidad física, sino cuando hay algo que las defienda.

En el hogar, el moro es un pequeño sultán. Practica la poligamia y las mujeres deben trabajar para él. El amor carece de espiritualidad (como revela esta conversación en Melilla):

— Manuel, por Dios grande, que ayer conocer a tus hijas, y estar cosa güena, güena. ¿Cuántos años tiene la mayor?

Trece

Manuel, tú estar tontón, si tu venderla a un moro rico, darte por ella cuatrocientos o quinientos duros —

Y prosigue el autor, “Yo no he visto pueblo que con mayor altivez y aparente desprecio de lo ajeno, lo codicie con más pasión y en cuanto puede trate de apoderase de lo que codicia. Es un género de hipocresía que el moro disfraza con orgullo y el británico con el ideal, pero en ambos, avasalladora.

El rifeño se arroja al robo con pasión. El moro desarrapado se entrega siempre que puede al merodeo y el bandidaje. El moro rico roba de otra manera, usando su fuerza guerrera y feudal y de la credulidad de los demás… la mayoría de las guerras, o de los movimientos de guerrilla que perpetuamente reproduce, los inspira, más que el fanatismo y la xenofobia, la esperanza de botín…

Es una equivocación suponer que le mueve el patriotismo que no siente ni comprende.

Su arteria y su astucia son muy grandes y lo mismo su ductilidad e impresionabilidad. .. yo creo que en ninguna parte del planeta es más fácil encontrar tan gran número de gentes dispuestas a traicionar como en el Rif. Esto explica que los mismos que estuvieron recibiendo los beneficios de la dávida española durante años, sin cosecha, se lanzaran  despanzurrar españoles y a estuprar niñas de estos.

¿Cuál ha de ser la reciprocidad de unos seres que no comprenden la compasión ni el que un país o una cabila, la cabila Hispania, como ellos dicen, asuma la empresa de suscitar entre ellos la riqueza, el progreso, el derecho de gentes?

No comprenden porqué razón España gasta el dinero y sus vidas para entrar y establecerse en el Rif, poseyendo ella por lo que le dicen e infiere, tantas tierras, tantos hombres y tanto dinero. España está tontona.

Solo la codicia del rifeño es superior a su odio. Por codicia, el español que de otro modo sería muerto irremisiblemente pasa a ser como un animal doméstico al que se prodigan cuidados para cotizarlo en el mercado. El prisionero será vendido por un buen rescate…

El testimonio de un jefe de cabila asimilado a España, Mizzian llamado El Bueno, también resulta esclarecedor.

Le pregunta el corresponsal:

Dime, ¿Cómo te explicas la traición?

Por exceso de confianza. Yo soy moro y los conozco. Los españoles habéis tratado al moro de una manera inadecuada, impropia…. En vez de agradecer lo que vosotros hacéis por él, se ríe en su interior de vosotros.

Entonces, ¿qué política crees tú que hay que seguir con el moro?

¡La de la fuerza! ¿No han matado ellos? ¿No han robado ellos? Aquí me tienes a mí, ahí tienes a mi hijo cuya cabeza han pregonado en 15.000 pesetas. ¿Crees tú que si el moro pudiera no arrasaría Melilla y nos pasaría a cuchillo a todos? Mira hay que llevar el palo en una mano y en la otra mano… el palo también. Créeme todo lo que sa no hacerlo así es perder tiempo, es dejar caer el prestigio de España y es derramar mucha sangre española. Si queréis ahorrar sangre, hay que pegar fuerte a esos bandidos…”

Una receta curiosa, sin duda, sobre todo viniendo de donde viene.

 

El llamado Desastre de Annual es un suceso más, aunque desde luego muy significativo, de un desastre mayor: el de la mortífera aventura imperialista borbónica en Marruecos. Y también de los viejos problemas endémicos que debemos sufrir los españoles bajo la Monarquía.  Un Régimen político oligárquico, corrupto, apátrida, que fomenta vicios e ineptitudes y los mantiene a lo largo del tiempo como garantía de su propia supervivencia. Otra vez se demostraría que el Régimen borbónico no resulta demasiado compatible con la verdad.

El Informe Picasso elaborado y escrito por un general honrado, digno y valiente podría haberse considerado como algo bueno del que podría honrarse la institución militar más lúcida y comprometida con la Nación. Pero era demasiado insólito en un mundo de incompetencia, corrupción y componendas; demasiado veraz  y contundente para ser asimilado por un Régimen corrompido como la Monarquía, que dio un golpe de estado para mantenerse.

 

 

La Opinión del lector. Natalidad sin orgullo

Con tanto orgullo homosexual inducido y jaleado por poderes internacionales siniestros, de Estética tan soez, vulgar y repugnante a la que no tienen empacho de engancharse políticos oportunistas, mercenarios y ganapanes de todo jaez, quizás convenga recordar el sentido de la normalidad que permite la permanencia y estabilidad en el tiempo de las sociedades. Es evidencia de razón para cualquier observador lúcido y bienintencionado que nos encontramos inmersos en un proceso de desestabilización social de gran alcance en el que confluyen causas tales como el fracaso de la educación, las crisis financieras inducidas que socavan la economía real que es la que permite satisfacer las necesidades reales de la gente y provocan paro, anomia y precariedad laboral y personal. La institución familiar también es víctima de esta conspiración desde diversos frentes confluyentes: la promoción del feminismo radical fanático o hembrismo, la homosexualidad, el aborto o de leyes fruto del oportunismo irreflexivo, el sectarismo, vulnerantes de principios constitucionales o inicuas. Y con el ataque a la institución familiar también a la demografía necesaria para la pervivencia de la sociedad y la civilización en el tiempo.  Pirámides demográficas invertidas que los mismos poderes que las inducen pretenden arreglar con inmigraciones descontroladas que provocan multiculturalismo, guettos y más crisis desestabilizadoras.

Sobre este tema de la demografía La Garita ha recibido un interesante texto del Doctor Cossío Coll que reproducimos a continuación:

 

La semana pasada se difundía la noticia de que el año anterior en España hubo mas defunciones que nacimientos. Son noticias realmente preocupantes, al menos para los que piensan en el futuro además de no pensar solo en ellos. No era la primera vez que lo comentaba, y me parece oportuno recordar este texto de febrero del 2011. Creo que contiene algún dato útil:

¿Favorecer la natalidad es de derechas?  Si no interpreto mal, parece que eso  opina el PSOE en sintonía con  los  nacionalistas gallegos frente a  Núñez Feijoo. Me opongo rotundamente al argumento  y  expongo mis  razones:

A  partir  de la  década  de los  70 la intensa movilidad  geográfica,  la prosperidad  general y las  reformas sociales diluyeron las  clases estanco  ancestrales, no dejando  ya mucho espacio para los  debates  políticos entre moderados  de  izquierdas  y  de  derechas. También surgían otros  temas nuevos como  el  sexo y la política  sexual con  reivindicaciones  de  derechos hacía  poco  impensables. Y  sobre  todo la  “juventud” pasó  a  primer plano  cuando los mayores  de  18 años  accedieron al  voto, con lo que la sociedad  consumista  se aprestó a  vivir  alegremente. Las  técnicas  de  venta, la publicidad y la  televisión  nos machacaron-y  machacan-impunemente.

Había pues  nuevos banderines  de enganche  político, y el feminismo fue  uno de  ellos. Las  mujeres ya compartían intereses con los  hombres y  además  tenían  preocupaciones propias,  como el cuidado  de los niños, la  igualdad  salarial,  el aborto,  los métodos  anticonceptivos o la  violencia  de  género.

Por  otra parte  la incorporación de la mujer al trabajo urbano fue espectacular. En 1970 en Alemania Occidental  una  de cada 2 mujeres casadas  tenía  trabajo  remunerado. Del millón y medio de personas  que  se incorporo  al mercado laboral en Italia  entre  1972-1980, 1.250.000  eran  mujeres. A mediados  de los  90 las  mujeres constituían  alrededor  del 40%  del total de la  población activa oficial en todos los países  europeos. Pero aún  tenían  que  demandar igualdad  salarial, guarderías  en el lugar  de  trabajo  y más apoyo para cuidar  a  sus  hijos, sin  desear  necesariamente  tener más. De  hecho, al aumentar  la prosperidad y el tiempo que pasaban  trabajando fuera  de  casa, querían un número menor  de  hijos y  que  su  opinión al  respecto contara  más.

Hasta  aquí  todo  fue  justo y positivo. Se  liberalizaron,  regularizaron y  hasta  se  despenalizaron muchas  cosas,  como por  ejemplo el aborto. Y  en ciertos contextos  de la  época hasta podría  verse  con buenos  ojos que el  5  de  Abril de  1971 el  semanario francés Le Nouvel Observateur publicase  una petición  que  exigía  la  revisión del  código  penal y la  legalización del aborto, firmada por  343  mujeres que  declaraban  haberse sometido a  abortos provocados, infringiendo  por  tanto la  ley vigente. Todas las firmantes  eran muy  famosas o bastante conocidas (Simone de Beauvoir, Francoise Sagan, Catherine Deneuve, Jeanne  Moreau…). La petición la  había  organizado el  Mouvement de Liberation  des  Femmes, fundado el año anterior. En  España   en 1979  1000 mujeres  hicieron lo mismo. Durante  esos  años  también  hubo  una  exitosa batalla por el divorcio. En consecuencia las  circunstancias personales  de millones  de  mujeres mejoraron  de  manera muy  apreciable,  sobre  todo  de las  pobres. Y la mujer  trabajadora  podía posponer  el nacimiento de su primer  hijo hasta  un momento de su  edad  fértil  que no  tenía precedentes históricos.

 Pero  hubo otros  resultados no tan halagüeños:  el  índice  de natalidad  en España  registró  una  caída  del  60% entre  1960-1996. Le seguían de cerca  Italia, Alemania  Occidental y  Holanda. A  los pocos  años  de las  reformas  de los  70  ningún país  de  Europa  Occidental, a  excepción de Irlanda, contaba  con un índice  de natalidad   suficiente para  sustituir a  la generación anterior (y  era llamativo el  gran  tanto por ciento de los nacimientos  extramaritales: el 52%  en Suecia, el 29%  en Francia …).

A  medida  que la  economía  se  ralentizaba  y la  emancipación de la  mujer cobraba  impulso,  la  demografía  europea  iba  cambiando con presagios  de mal  agüero para  el Estado de bienestar  en los años  venideros.

Y cuando  los  años  venideros  están ya  aporreando la  puerta, cuando  es imperativo y urgente  que la sociedad  reaccione  buscando políticas  de protección de la  familia  que  posibiliten el aumento de la  natalidad, incentivándola  en lo posible hasta cerca  de lo  imposible …. ¡Ahora  se nos ocurre  que parir  es  de  derechas!. ¿Qué pensabais que  hacía Zapatero cuando sin previsión alguna  anunció  en el  Congreso una ayuda  de  2500 €  para  quien  diera  a luz?. ¿Lo habrá  quitado porque  se  dio  cuenta  de que  era  de  derechas?

Benigno Cossío Coll

 

 

Cuarenta años (y un día)

Es curioso como cierto importante país que tiene nombre de Sociedad Anónima aplica la ley del embudo. En lo que parece un tinglado de falsa bandera para hostigar al incómodo presidente Trump se le reprocha al polémico prócer y su entorno el que la Rusia del malvado Putin hubiera influido en las últimas elecciones de noviembre.

Sin embargo, a este hipócrita país con nombre de Sociedad Anónima le parece de perlas intervenir en los asuntos internos de otros muchos países, y no solo de, por ejemplo reciente, la mal llamada primavera árabe sino también de España.

Una intervención destinada a facilitar la entronización de un tenderete cleptocrático coronado al servicio de sus intereses estratégicos. El magnicidio del presidente Carrero, que se oponía a sus planes para nuestro desgraciado país, justo el día después de haber recibido al siniestro Kissinger y a uno de los directivos de la CIA en Europa, en una reunión que le resultaría fatal una vez que se negase a seguir sus órdenes, conforma un hito estratégico fundamental para nuestra evolución política posterior. Se trataba de entronizar a un personaje sin escrúpulos, perjuro, colaboracionista, fácilmente chantajeable, dispuesto a satisfacer sus exigencias como fuera con tal de acceder al deseado momio prometido.

Abandono del proyecto de bomba atómica española, cesión del Sahara al sultán moro, apoyo a los intereses sionistas, la OTAN y a la ampliación de algunas bases americanas, eliminación del sector público en actividades estratégicas, y en lo que se refiere a la politeia o estructura de Poder político, tuneado en profundidad del Régimen para darle una apariencia de democracia homologable. Y debilitamiento inducido de la Nación al fomentar los nacionalismos caciquiles y cleptocráticos periféricos y fomentar una España postrada, corrupta, embrutecida, crecientemente balcanizada y manejable para los intereses geoestratégicos del gran poder mundial.

La inmaculada constitución fue una carta otorgada porque el pueblo español nunca fue depositario de verdadera soberanía, ni menos protagonista de un proceso constituyente. Pero para llegar al actual engendro constitucional, a ese apaño, tuvieron que compincharse los píos opusdeístas con los falangistas de nómina y cerrado escalafón y llegar a un trato con fuerzas de la oposición mohatrera como las comandadas por el súper agente Isidoro.

Las posibilidades de una verdadera transformación en profundidad del sistema político se vieron arrumbadas, la Ruptura democrática saboteada a mayor beneficio de las oligarquías patrias y la tranquilidad imperial.

Cuando, cuarenta años después, se contemplan las nutridas colas de ingenuos y esperanzados españolitos dispuestos a votar por primera vez en décadas, cabe preguntarse qué fue de esa ilusión por mejorar que se ha transformado con el tiempo en otra ilusión: la de que vivimos en una democracia.

En realidad, hemos sido estafados otra vez más. Oligarquía, corrupta, apátrida y coronada, es la tipología que mejor se acomodaría a la siniestra realidad política actual. Un régimen, sin separación de poderes ni verdadera libertad política, secuestrado por mafias y bandas depredadoras con la Corona como clave de arco, que pone en entredicho no solo el futuro de la sociedad española sino la propia continuidad de España como nación.

Un régimen de Monipodio que ofrece, eso hay que reconocerlo, espectáculo teatral como el de estos días en el Parlamento mientras nos santigua los bolsillos. Quizás porque no existe soberanía, por ese carácter vicario del poder aparente, se distrae al distinguido público con juegos de trileros entre bandas mafiosas mientras monopolios y administraciones variopintas, inútiles, superfluas o redundantes le desvalijan.

Por eso, quizás la primera misión para intentar modificar algo las cosas sea tomar consciencia de que desgraciadamente no tenemos soberanía. Que somos títeres. Que nuestros supuestos representantes son agentes de falsa bandera al servicio de intereses opuestos a los nuestros. Que sus peleas son exigencias del guión, necesarias para mantener el saqueo.

Cara a la resolución de este aparente final de régimen es preciso intentar reconocer las nuevas mohatras. Si hace cuarenta años lo que primaba era apuntalar la estabilidad en esta parte del Mediterráneo, hoy a los poderes fácticos internacionales globalizadores les interesa una España balcanizada, dependiente por endeudada, embrutecida, con su cultura en almoneda y usurpada por lo peor de la anglosajona.

¿De ahí la sustitución, en la falsa izquierda títere, de la PSOE del agente Isidoro por la Podemos del agente Iglesias?

Mariano y Pablo se necesitan mutuamente. Su mohatra no podría sostenerse sin el otro. Nos distraen con sus riñas televisadas, no por distintas ideas para aumentar la dignidad y el bienestar de los españoles o promover y asegurar el mejor futuro de España sino por la simple y reconfortante poltrona, que permite satisfacer la vanidad propia, la impunidad, el mangoneo y el reparto de botín entre sus secuaces respectivos. El tópico “quítate tú que me pongo yo”.  Seguido del no menos habitual: “Y tú más”.

Mariano y los golpistas catalanes también se retroalimentan antes sus hinchadas respectivas. Sin olvidar el chantaje de los tinglados jesuíticos vascos que acaban de sacar onerosa tajada de la ambición por seguir a cualquier costa.

Sobre Mariano y la grandes finanzas internacionales, más de lo mismo. Cada minuto que pasa Mariano en la poltrona moncloaca manteniendo el tinglado, la deuda española se dispara, suma y sigue, y los españoles cada vez somos más pobres y dependientes. Un gobierno deuda-adicto que engorda en proporción geométrica la gusanera para mayor negocio y granjería de nuestros acreedores.

Dirá algún lector, no todo es tan malo, hemos progresado en estos cuarenta años. Claro que sí, también Zambia. Pero, ¿cuál sería nuestra posición actual si tuviéramos un régimen decente medianamente orientado al Bien común? Hemos perdido posiciones respecto a nuestra situación hace cuarenta años.

Sin embargo, ¿está hoy todo atado y bien atado?

Todo es posible en este Reino arrebatacapas pero mientras nos distraen con sus riñas escenificadas o sus dímes y diretes sucede que los más importantes servicios secretos del mundo están formando a los que están organizando los golpistas catalanes.

No tenemos soberanía.

Si entonces la figura del Borbón parecía clave para esos intereses ajenos ahora no lo parece tanto. Quizás ya sea amortizable según en qué escenarios futuros. De suyo, al anterior Borbón se le obligó a abdicar a toda prisa tras una reunión Bilderberg. El futuro de España, ahora como hace cuarenta años, dependerá otra vez de lo que decidan fuera.

 

 

De héroes y villanos

Aunque probablemente las circunstancias exactas de la muerte de nuestro compatriota en Londres al tratar de defender a una mujer amenazada no se conocerán nunca, no se entiende muy bien la versión oficial ni menos su demora en darla, sí cabe reconocer su extraordinario mérito, además de su carácter insólito para los enmucetados súbditos del cada vez más envilecido Reino de España.

Un héroe discípulo de Don Quijote cuyo comportamiento contrasta con el de los personajillos encumbrados a las más altas instituciones de la mohatra borbónica nacional que paradójicamente intentan chupar cámara homenajeando póstumamente a un hombre en las antípodas de su propia calaña y catadura moral.

Un, aunque avieso, cobardica como Mariano yendo a recibir al cadáver del héroe a píe de urna, digo de escalerilla. En cierto modo, provocando su segunda muerte ahora simbólica.

Y también un incapaz de hacer nada por defender a España de sus amenazas más inmediatas. Por felonía, por estulticia, por cobardía patológica, por obedecer órdenes del extranjero, no hace lo que tendría que hacer en defensa del orden constitucional, que hoy sólo parece existir para legitimar el impune saqueo de los súbditos.

La Botín y el De Guindos van a la reunión del Club Bilderberg del pasado fin de semana en Virginia probablemente a recibir órdenes sobre qué hacer con el Popular. Vuelven al devastado Reino borbónico y actúan. Así, lo que hace unos pocos días valía varios miles de millones de euros según dictamen de nuestros más acreditados, elevados y esclarecidos próceres, ministro De Guindos incluido, se ve reducido a un solo euro ofrecido caritativamente por la jefa del Santander.

A la banca catalana le viene muy bien la destrucción del Popular. Un competidor menos para trincar subvenciones y fondos de Bruselas o del malvado Madrit oficial colaboracionista con la secesión. Hay que hacer caja y acopio de pilla pilla a costa de los indefensos súbditos de España antes de proclamar este otoño la independencia. Acaso también una forma de tapar las corrupciones y desfalcos de los partidos monárquicos dominantes en las taifas más corrompidas que han contribuido decisivamente a llevar al Popular a la quiebra. Una forma de borrar los rastros de los delitos. Había que tapar, por ejemplo los chanchullos y desfalcos socialistas andaluces, ahora que la oficialista Susanita, tan íntima amiga de la Botín, y candidata de la oligarquía, acaba de recibir un sonado revolcón de manos de la militancia.

Unas instituciones oficiales o privadas, auditorías incluidas, de supuesto control de la actividad bancaria y empresarial que se comportan como caballeros de mohatra, como mercenarios para legitimar los desfalcos y atropellos a los más débiles.

Por si no hubiera bastante, también se acaba de conocer públicamente la decisión de los golpistas catalanes de perpetrar su referendo liberticida el uno de octubre próximo.

El Jefe del Estado, incapaz de defender su dignidad con motivo de la reciente y contumaz agresión a la institución que representa, y lo que es peor a los símbolos nacionales españoles, por las turbas barcelonistas, no reacciona. El Rey de España no dice ni mú cuando la España que él representa se ve amenazada de subsistir. Tampoco nuestro bizarro Jefe de Gobierno quien aplica mañas de leguleyo sin escrúpulos para no hacer nada mientras el mal avanza imparable financiado por sus víctimas.

Y cuando el Tribunal Constitucional devuelve a los corrales una de sus medidas estelares declarándola anticonstitucional no dimite ni obliga a dimitir a su siniestro ministro cómplice ejecutor de la fechoría perpetrada. Todo un alarde de su preocupación por la defensa del Estado de derecho y la dignidad de las instituciones.

Descanse en paz y en el recuerdo nuestro héroe, que lo es por mérito propio y contra el ejemplo de quienes más obligación tendrían de darlo.

 

 

Notas para después de un naufragio

El PSOE ha celebrado unas primarias que habían despertado cierta expectación, aunque soy de los que piensan que el Sistema es inmune, pase lo que pase intramuros. Se ha demostrado un tinglado corrupto y corruptor que desprecia a la opinión pública que puede comprar y ningunea a la que no puede sobornar.

Sin embargo, la aplastante victoria del candidato al que todo el régimen quería ver derrotado, incluso humillado, nos invita a una breve serie de comentarios.

La credibilidad del tinglado está cada vez más mermada. Después de lo de Trump o lo del Brexit, se ha constatado que hay gentes que no están por mantener la labor ovejuna, y que se rebelan como pueden o dios les da a entender.

La prensa ha hecho el ridículo una vez más, de lo que en la presente situación no podemos menos que alegrarnos. Su corrupción, su posición mohatrera ante el Poder está siendo pagada  por cierta opinión pública con la misma moneda con la que aquella paga a ésta: el desprecio. El resultado merecido por su papel en la pudrición del Entendimiento, requisito para que el tinglado se mantenga, aunque renqueante.

Los viejos y tenebrosos cocodrilos forrados de dinero y embustes de la mafia mohatrera socialista, los González, los Guerra, el muy piadoso Bono, los caciques autonómicos con o si mando en los presupuestos, han quedado escandalosamente desautorizados. Es posible que el invento de la CIA en Suresnes por el que entronizó al agente Isidoro ya no da más de sí. También que la Susanita sea más bien obtusa. Un candidato asaz lamentable arrastrado por las malas compañías. Es verdad que en la actual degeneración de las diferentes ganaderías políticas de la monarquía, la oligarquía ya no tiene mucho donde elegir. Salvo cara dura, oportunismo, desparpajo para adornar su falta de principios y dignidad los próceres y próceras borbónicos cada vez son más incapaces de disimular su verdadero jaez.

Pero, si unos son malos los otros aún son peores, aunque el respetable público empiece a llevar su derecho al pataleo a las urnas. Tampoco el vencedor destaca por sus ideas, si es que acaso tiene alguna permanente. Más que voluntad, a falta de un verdadero plan político para España lo suyo parece testarudez y deseo de revancha contra sus enemigos.

Más allá del fulanismo, de la avidez para poner culo en poltrona, los graves problemas actuales de la socialdemocracia no son abordados. Muchos dirigentes carecen de lucidez o inteligencia para comprender las cuestiones de fondo. La mayoría de dignidad, honradez o vergüenza. Nuevos narcisos obtusos para comprender y hacer frenta a las nuevas amenazas geoestratégicas, preocupados por acrecentar el momio o la mordida no entienden que las cosas están cambiando y de modo muy rápido. Salvo para cooperar con el proceso inducido por la oligarquía internacional globalista de pérdida de soberanía, sabotaje de las naciones, desmantelamiento de la clase media a la que se le está saboteando con la desestabilización familiar, la crisis demográfica, el aborto, el hembrismo fanático, los separatismos, la inmigración incontrolada, la colonización cultural, el PSOE cada vez resulta menos valioso para la oligarquía financiera a la que sirve.

El régimen borbónico contaba con este PSOE producto de laboratorio extranjero como pilar de legitimación. Corona y Partido se tapaban mutuamente desfalcos y vergüenzas. Y así nos va.

Otro pilar destacado del régimen borbónico, el de Bárcenas y Mariano, anda renqueando a la búsqueda de cohechar jueces y fiscales, policías y periodistas como decía el gánster Tattaglia a Don Corleone. En un Estado de derecho ya habría sido disuelto.

Los golpistas, a los que se les tapaba la boca como a putas a base de dinero y sobornos o dejándoles saquear impunemente a España, ven ya próximo el final y consideran que les más lucrativo contribuir a demolerlo que seguir apuntalándolo con más cohechos y sinergias cleptocráticas.

Con la caída de Susanita nuestra oligarquía patria pierde un cómplice al que habían aupado de modo falaz o mohatrero. Sin embargo, desde una perspectiva globalista que es la que mejor debiéramos contemplar para intentar comprender mejor lo que nos pasa, es muy probable que los Soros y demás plutócratas internacionales se alegren con los resultados: cuanto peor le vayan las cosas a España mejor para ellos. Y en todo caso, la socialdemocracia ya no les sería útil como hasta ahora. En Francia no han dudado en prescindir de ella, adoptando a un desclasado sin ideología como agente.

 

 

Macron desborda la Línea Maginot

No hubo remedio, el candidato del Gran Capital, empleado de la Banca Rothschild, manijero de la globalización y el NOM, ha ganado las elecciones francesas. Y con un margen tan grande que ni siquiera quepa la duda, cada vez más razonable en estos azarosos tiempos modernos, de la comisión de oportunas trampas, con o sin INDRA, en el recuento electrónico de los votos. Y es que “quien tiene padrinos se bautiza”, con perdón por poner un ejemplo tan poco políticamente correcto para la fauna sorosiana.

Que el candidato Rothschild sea el favorito y el elegido por ese uno por ciento aproximado que ejerce y se beneficia especialmente de su dominación globalizadora sobre el planeta o bien de sus círculos de control, acaso otro diez por ciento, tiene su coherencia. Pero que sea votado por sus víctimas actuales y futuras merece muchas reflexiones y seguro que las habrá cuando tengamos algo más de perspectiva.

Pero cabe adelantar ahora algunos comentarios a vuelapluma.

Así la creciente validez de las tenebrosas visiones de Orwell acerca de la siniestra dictadura mundial que se nos viene encima. El ejercicio de la neolingua por parte de los mercenarios medios de manipulación de masas se comprueba que hace estragos incluso en países con cultura política como Francia.

Consignas difamatorias como extrema derecha, xenofobia, homofobia, antieuropeísmo, populismo, totalitarismo, fascismo…resultan eficaces pese a su primitivismo y falta de objetividad o sustancia. Todo lo que se opone a la hegemonía sin cortapisas morales, institucionales o legales del Gran Capital financiero internacional va a ser fatalmente acusado con tales sambenitos.

No importa que existan consideraciones importantes que realizar. Así, por ejemplo, el derecho al mantenimiento del propio orden nacional. Orden que tiene que ver con la soberanía, con la cultura, con las instituciones nacionales, con la protección del trabajo y la gente común contra las agresiones imperialistas de la usura internacional. Uno de cuyos instrumentos es forzar emigraciones masivas o la promoción del llamado multiculturalismo. En esta fase el imperio crea desorden, entropía, a fin de desmantelar el orden de cada Estado y arrojar sus elementos y recursos aprovechables en el magma liberticida del NOM.

Una reflexión que atañe a todas las instituciones nacionales, incluidos los partidos políticos como instrumentos de control e integración de la población. Se habla quizás impropiamente de partitocracia. En realidad los partidos son instituciones mercenarias corruptas, engañosas, degradadas, al servicio de la oligarquía. Su poder, más allá de lo que nos muestran los habituales trileros y manipuladores de la comunicación, es vicario. Mera representación.

Se acaba de comprobar en Francia. El candidato Rothschild, en nómina de esta filantrópica Casa de usura y esclavitud, fue ministro francés “socialista” de Economía. Así está de degenerado el “socialismo” europeo que no tiene empacho ninguno en patrocinar y blanquear la carrera de un agente confeso del enemigo. Sin olvidar aquí tampoco a nuestras castizas puertas giratorias por las que las empresas de la timba IBEX agradecen los servicios prestados a nuestros meritoriamente encumbrados próceres.

Pero, ya digo, basta que el Gran Capital y sus instituciones globalistas instrumentales hayan visto en riesgo su dominación en Francia para que se dejen de partidos, mandangas y zarandajas y coloquen directamente a uno de los suyos prescindiendo de la parafernalia partidaria pero haciendo ostentación de un poder que hace “ofertas que nadie puede rechazar”.

Hombre en nómina, joven y guapito de cara para asegurar mejor el voto femenino, pinturero gestor de currículo tuneado, con labia de vendedor de crecepelo, acostumbrado a soltar embustes a caño abierto y sin despeinarse, siempre dispuesto a hacer lo que el amo exija en cada ocasión.

Nuestros partidos políticos acaso debieran empezar a poner sus barbas a remojar. Y no solo nuestro bizarro valido Mariano, tan soso, tan fláccido, tan burdo, tan degradado, tan trotón, con tan poco sex appeal o credibilidad, al que los amos pueden dar por amortizado en cualquier momento. Si bien colaboran con la Causa usurera generando déficits, deuda y esclavitud, son caros, roban mucho, trastornan con sus desfalcos, embrollos, leguleyeces, “otro sí digos” o dímes y diretes la correcta asignación de recursos, como diría un tecnócrata. Puede que en un futuro no muy lejano ya no hagan falta para representar la función, cuando el Gran Capital puede sacarse un candidato de la chistera y hacerlo medrar según convenga. Salvo, claro está mientras se quiera que dure el tenderete, Podemos construcción ex nihillo de servicios secretos que es preciso cuidar como estratégico recambio mohatrero como en otro momento de crisis se cuidó al agente Isidoro y su equívoca banda. Un buen asustaviejas de probada eficacia. Sin olvidar en la bandería confesadamente pro IBEX la promoción a bragas quitadas de la chica sureña del Santander.

Pero volviendo a la cosa teórica del asunto conviene resaltar la cuestión del orden dentro del sistema. Luwding Bertalanffy es uno de los intelectuales que desarrolló la Teoría de Sistemas. Una forma de entender de modo abstracto y lúcido muchas de las cosas que ocurren en la Naturaleza, la Sociedad, la Política, la Cultura y las Artes que tienen principios, leyes y conductas isomorfos cuando se conocen con el suficiente nivel de abstracción. Un sistema puede ser teórico o real. Conceptual, científico, metodológico. Político, económico, cultural o social. También puede ser un organismo vivo, una célula, un tejido o grupo de células. Un país con su instituciones y sus fronteras…

Porque una de las primeras cuestiones es, obviamente, poder distinguir el sistema de lo que no es el sistema. De ahí que exista un límite, frontera, criterio de distinción, membrana de separación entre cada sistema y su entorno. Por ejemplo, Francia no es EEUU, ni Libia, ni España. Ni una célula del tejido de una planta o un animal es un virus.

Los sistemas pueden ser cerrados si están completamente aislados de su entorno o abiertos si interrelacionan con el mismo. Organismos vivientes, países no absolutamente autárquicos, ecosistemas naturales son ejemplos de sistemas abiertos. Los sistemas tienen información. Poseen un orden que les hace distinguir unos de otros así como entre los elementos de un mismo sistema. Lo contrario de la información es la entropía, el desorden o incapacidad de distinguir un estado de otro. Los sistemas abiertos intercambian energía, materiales e información entre sus propios elementos y con su entorno. Y están ligados a la Gestalt, la totalidad, lo que interactúa, lo holístico…

Cuando las naciones poseían una cierta soberanía sus sistemas políticos y su idiosincrasia institucional obedecían a alguna de los expresados en la famosa tipología de Aristóteles a la que ya hemos hecho referencia en otras garitas, pero cada con su propia personalidad, cultura e historia. Tenían un orden propio. Y también sus partidos a su vez con un cierto orden más o menos coherente con su real o presunta ideología.

Pero ahora todo es distinto. Ese orden nacional se está vaciando, y rotos los límites o fronteras sus elementos pasan a engrosar el magma global que está promoviendo la presente etapa del NOM.  Así, un empleado de la siniestra Banca Rothschild se convierte gracias a la varita mágica de los media y la credulidad del gentío votante en honrado prohombre socialista, nada menos que todo un ministro francés de Economía. Y ahora además, vaciados y puestos patas arriba los partidos clásicos nacionales históricos, en flamante candidato y presidente por y para la oligarquía internacional, sin disimulo ideológico que valga. Una oligarquía sin fronteras, ni moral, ni apego siquiera a la historia, la cultura o la lengua común de cada nación. A la que ve como rebaño a esquilmar y aplicar sus recetas de usura, deuda y sometimiento, que trasciende la visión francesa o de las cosas, para constituir problema fundamenta para la supervivencia de las naciones.

Es desde esta perspectiva de los sistemas desde la que se puede comprender mejor lo que está pasando en este momento histórico tan apasionante pero también tan peligroso en el que se encuentra la civilización occidental.

Un sistema cerrado es un régimen autárquico, sin comunicación con el exterior. Pero no parece que tal cosa tenga que ver ni con la clásica Nueva Derecha francesa de Benoist ni tampoco con el partido de Le Pen. Más bien su visión tendría que ver con la de los sistemas abiertos de membrana semipermeable. La que permite intercambio de información, materiales y energía entre el sistema y su entorno. Pero, dentro de las posibilidades y conveniencias para la permanencia del sistema.

Cuando los poderes globalistas occidentales provocan invasiones, destrucciones masivas, hambrunas y genocidios para la destrucción del propio orden de las naciones agredidas a fin de apropiarse de sus recursos y continuar con la agenda globalista es normal que se produzcan tremendas emigraciones de las poblaciones afectadas. Y que se trate de atender a las víctimas. Pero otra cosa es que todo ello se produzca asaltando fronteras, costumbres e instituciones, más allá de lo que cada sistema nación puede asimilar. Intentar mantener el orden interior de acuerdo con las tradiciones de cada nación no es extrema derecha, ni populismo, ni xenofobia como nos venden, con éxito. La conveniente tolerancia hacia lo diferente no es multiculturalismo. Es lo opuesto. El multiculturalismo que los globalistas pretenden imponer contra las tradiciones e instituciones de cada sistema nación viene a significar que todo es equivalente. Y cuando todo vale, ya nada vale nada.

Es un primer paso para el crecimiento del magma globalizador. Un estado entrópico en el que la clase media,  formadora y mantenedora de las instituciones que permiten el orden nacional es desestabilizada y luego arrasada con vistas a impedir la continuidad de la nación en el tiempo. Si el orden es arrasado, las poblaciones se encuentran indefensas ante los poderes e instituciones globalistas al servicio de la plutocracia financiera internacional.

Todo este proceso recuerda el que se produce cuando un virus infecta a una bacteria. Desbordada su membrana celular, el virus descodifica el código genético de la bacteria para imponer su propio código. La bacteria emplea sus recursos en replicar el mensaje genético del virus hasta que finalmente muere. Y los nuevos virus continúan infectando más bacterias.

Las elecciones francesas de ayer, vistas desde la Teoría de Sistemas, nos resultan muy reveladoras, nos muestran cómo actúan los virus políticos. Como su crecimiento se hace a nuestra costa.

La famosa Línea Maginot era el límite de un sistema defensivo cerrado.  Fue fácilmente desbordada por el enemigo. Pero es peor cuando los globalistas desbordan y atacan desde dentro del sistema empleando nuestros recursos e instituciones para destruirnos. No nos gustan ni convienen los sistemas cerrados. Sin embargo, es preciso recuperar sin tardanza nuestros códigos genéticos y las membranas semipermeables de nuestros sistemas abiertos.

Los amos de Macron acechan y van ganando.

 

 

 

 

 

 

 

 

Reinado Alfonso XIII, notas del libro de Melchor Fernández Almagro

El tomo XVIII de la monumental obra de Don Modesto Lafuente dedicada a la Historia de España fue redactado por Don Melchor Fernández Almagro. Se refiere al reinado de Alfonso XIII.

De este interesante libro, publicado por Montaner y Simón en 1933, recogemos una  breve serie de citas o comentarios de algunos de los más importantes próceres políticos de la época, que nos permiten evocar el ambiente y principales problemáticas de esta etapa frustrada y frustrante de nuestra Historia contemporánea. En esta primera entrega se tratan los primeros años de reinado alfonsino hasta el gobierno Canalejas. Un intento, el de este gobernante honrado y patriota, que constituiría una esperanza de renovación en profundidad de nuestras instituciones, brutalmente extirpada tras el magnicidio del político ferrolano. 

Otra vez cierta siniestra mano negra en contra de nuestros legítimos intereses como pueblo tuerce nuestra historia mediante un magnicidio estratégico.

Como leit motiv de esta época cabe destacar la falta de idoneidad de nuestras distintas instituciones, empezando por la propia Corona cuya conducta habitualmente fue lamentable, a las necesidades de España. El atraso político económico. El caciquismo. El fulanismo. La situación social. El terrorismo anarquista y de Estado. El problema de Marruecos, una lamentable sangrienta y estúpida aventura imperial borbónica. El separatismo. La influencia teocrática.

Más allá del recuerdo histórico del pasado, la cuestión también debiera tener un alcance práctico para la España de hoy. La anterior grave crisis de la Monarquía borbónica para abordar los problemas nacionales ilustra de modo significativo lo que ahora nos ocurre.

Los problemas vuelven una y otra vez porque las propias instituciones borbónicas forman parte del problema, pero no de su solución.

  

Canalejas pensaba que el proveer sobre las asociaciones religiosas era un acto de plena soberanía estatal española. Algunas de sus ideas:

“Sagasta es mortal, la monarquía perecedera, lo que siempre subsiste es la Nación”

“He aquí por qué, con escándalo de algunos que tienen de la monarquía un concepto que nadie comparte ya en el mundo, con asombro de aquellos que creen que para servir e ilustrar la conciencia del rey es preciso adularle y consentir que paseen las carteras de puerta a puerta, para no obtener jamás las firmas de los decretos, a despecho de los que estiman que los ministros no son hombres públicos, llevados por los votos y sufragios de la nación a los Consejos de la Corona, sino nueva prolongación de la servidumbre palatina, yo solicito el concurso de los republicanos, de los socialistas y de los demócratas españoles”.  (Al parecer se refería, entre otros casos, a la negativa de Su Católica Majestad a firmar el decreto de concesión a Pérez Galdós de la gran cruz de Alfonso XII. También, en otro sonado incidente que provocaría la dimisión del gobierno en pleno, SM rechazaría un nombramiento para imponer a su cuate, el alabancioso general Polavieja)

“Voy más allá que muchos republicanos”

 

Según Joaquín Costa, 18 febrero 1903:

“Deben desear  y proclamar el advenimiento de la República, aún los mismos que no tengan convicciones republicanas, pero que sean hombres previsores y patriotas, no tanto por la República, cuanto por España”

 

Maura:

“Para la obra de la revolución desde el gobierno estaremos dispuestos a ir con cualesquiera fuerzas que sean idóneas y que nos inspiren confianza de lealtad en sus propósitos y de tenacidad en sus empeños”.

“El pensamiento no delinque”.

“El derecho público no es católico ni protestante.”

“Considerará suicidada la monarquía cuando la Política no se haga en la calle sino en Palacio”.

Maura, “revolucionario” desde arriba tenía apoyos y fuerte oposición.

Entre esta la de muchos periodistas a los que pretendía quitar el pesebre o dificultar el concubinato con políticos borbónicos todo ello en detrimento de la Opinión pública. Cerró el fondo de reptiles que administraba Gobernación para sobornar periodistas.

Los chicos de la prensa formaban otra oligarquía política, relacionada con los partidos por lazos de corrupción o intereses. El “Cacicato de publicidad”…

Maura instó al rey a interesarse públicamente por la Cultura mediante asistencia actos en la Universidad o el Ateneo.

Las discusiones parlamentarias sobre los presupuestos se atascaban normalmente más por escaramuzas políticas que por criterios técnicos.

Maura organizó una arriesgada visita de Su Católica Majestad a Barcelona. Los nacionalistas aprovecharon para ejercer su acendrada vocación de pedigüeños impenitentes trasladando al rey sus numerosas peticiones.

Alfonso XIII, (muy a lo ZP), respondió a Cambó que concedería cuanto le pidiesen, si de él dependiera.

Alfonso XIII se enfadó con Maura porque al haber evitado éste la habitual consecución de trampas monárquicas en las votaciones, ganaron de modo muy claro y contundente las candidaturas republicanas en las ciudades importantes.

Probablemente aquí y por esta razón, Maura dificultaba que SM hiciera trampas y mantuviera el caciquismo, pilar fundamental de la Monarquía, se ganó la enemiga de Su Católica Majestad…

“El gobernador ha de ser en cada provincia mantenedor de la autoridad suprema, amparo de todo derecho, servidor de la justicia, ha de ser juez de campo en las contiendas de partidos y bandos., una entidad superior a todo partido y a toda lucha”.

Al final SM provocó una crisis oriental del gobierno Silvela y nombró a Villaverde presidente del Consejo e impuso a un amiguete como ministro de la Guerra.

El rey, muy pagado de su fuero real, cultivaba, junto con el desplante y el chiste, el profesionalismo de una convencional simpatía. (Otro como El Campechano).

Lo peor es que provocaba crisis “orientales” por el Palacio de Oriente, su residencia.

Maura atrajó una gran división y polémica sobre su figura. “Maura, sí” “Maura, no”

Amenazado de muerte en el Parlamento por Pablo Iglesias, sufre un atentado del que sale ileso.

 

Silvela era un hombre honrado, muy inteligente y lúcido por lo que tenía en muy mal concepto a los españoles. Carecía de ambición personal por lo que no tenía mucho futuro en la política borbónica.

 

Fernández Villaverde, hacendista, opuesto al aumento del déficit presupuestario. Su política experimentó los avatares e intrigas partidarias.

 

Azcárate: “Vuelve la monarquía a ser considerada como un oficio no enajenado, no revertido a la soberanía nacional. El pecado original de esta crisis no ha sido originarse a espaldas de las Cortes sino el hacerse contra el régimen parlamentario.”

 

Echegaray, doble ministro de Hacinda, autor de la frase “Santo temor al déficit”

 

Montero Ríos tuvo que dimitir por el ninguneo real, que apoyó a los militares facciosos en su contra con ocasión del incidente Cucut, lo que daría lugar a un jurisdicción militar no sujeta al derecho civil.

 

Moret: “talento claro, cultura escogida, flaca voluntad”…preside el nuevo gobierno mediatizado por SM y los militares.

Contra su propio proyecto de ley de Jurisdicciones, formalmente a favor del Poder civil, el gobierno trató de enmendarlo en Congreso y Senado en “astuta” maniobra para dejar el poder a los militares, salvando la cara. Se hace patente con este golpe de Estado encubierto el militarismo de la Monarquía y la impotencia de los liberales, obligados a disimular el despotismo de S M apoyando a los militares.

 

Salmerón, (Unión republicana), el duque de Soferino, (carlistas) y Rusiñol por la Liga catalana se hermanan en Barcelona durante un acto público. Solo Lerroux, radical, se mantiene fuera de la Solidaridad catalana.

 

Otras citas políticas de la Restauración

 

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