Artículos, solfas y epistolarios
Paisaje sin fuego (y II)
Dentro de la ordenación de aprovechamientos que contribuiría a la prevención de incendios inspirada en la gestión tradicional e integrada del suelo es preciso resaltar el valor de la ganadería extensiva en el control del sotobosque. Antes existían aprovechamientos tales como leñas, camas de ganado o cultivos de cereal en turno largo, que la experiencia y en la escasez de recursos ajenos al propio mundo rural había implantado. El incremento de biomasa de sotobosque, estimado en unas tres toneladas de materia seca por Ha y año, representa un peligroso combustible para fomentar y propagar incendios que podría tener un valioso empleo alternativo como alimento para el ganado y además no en competencia con el consumo humano directo como es el caso de cereales pienso o soja. Así, los cuarenta a cincuenta toneladas de biomasa de sotobosque que se alcanzan en parcelas sin pastorear se podrían bajar a diez incluso mucho menos, según situaciones y especies. De algunas experiencias realizadas se deduce que las especies arbóreas no parece se vean afectadas en su crecimiento ni en altura ni en diámetro. Tal actividad ganadera pudiera dificultar la acción de los pirómanos si hubiera menos parajes solitarios y un mayor control de la presencia humana en el monte.
Conviene replantearse si ante las nuevas amenazas derivadas de la crisis económica, energética con sus subidas de costes y de la propia devastación provocada por los incendio no cabe buscar nuevas oportunidades estratégicas basadas paradójicamente en cierta forma tradicional de hacer las cosas aunque con nuevas técnicas. Es decir, en la promoción de la fotosíntesis no asistida o apenas asistida.
Pero, ¿qué hacer? ¿Quién va a realizar la innovación en nuestro sector agrario?
Como los del Jovellanos autor del Informe sobre la Ley agraria, ¿vivimos paradójicos tiempos en los que también resulta preciso remover los obstáculos que se oponen al interés individual? ¿Cuáles son ahora las manos muertas?
Hay que deslindar el problema técnico agronómico y forestal del institucional: social, económico y empresarial. Pero ambos están unidos por la geopolítica o “modificación de un ambiente geográfico por la acción del hombre en un momento preciso de la evolución histórica”, (Olagüe). La demanda de Tierra para fines agrarios o forestales no deja de de ser una demanda derivada y lo más prioritario resulta ser hallar una geopolítica adecuada con aprovechamientos rentables, puesto que el problema de la diferentes formas de tenencia de la tierra resultaría secundario para el innovador si supiera o tuviera en qué invertir.
Se conoce la vocación y capacidad del suelo gallego para los diferentes aprovechamientos. Pero falta esa visión geopolítica actualizada. Un aprovechamiento o conjunto de aprovechamientos interrelacionados capaces de producir ese cambio decisivo desde el punto de vista empresarial que mejore la actual situación. Lo importante es que puedan contribuir a vencer la actual dinámica de abandono. Muchas especies pueden repoblar nuestros montes, con su acción benéfica como sumideros de carbono, sobre la economía del agua, el control de la erosión y sobre el medio ambiente general, además de devolvernos junto con la diversidad y riqueza del paisaje, la hermosa tradición campesina gallega de tener una cartilla de ahorros viva.
En resumen, es preciso cuidar la prevención de los incendios. Integrando sectores agrarios y forestales en los que la ganadería extensiva puede resultar importante nexo. Promoviendo nuevos aprovechamientos. Removiendo los obstáculos que se oponen al interés individual. Cuidando al inversor, al empresario y a la gente ocupada en el rural.
El ojo del amo engorda el caballo…e impide o apaga el incendio.
Publicado en ABC Galicia, 21 de agosto de 2010
Paisaje sin fuego (I)
Cierto poeta con tendencias hilozoístas decía que “el alma de las gentes está como se muestran los campos”. Si eso fuera cierto no es una buena noticia. La belleza singular de Galicia se ve frecuentemente afeada por la acción humana. Podría ser un paraíso estético extraordinario porque condiciones naturales sobran. Pero lo que se muestra al observador es el desorden en el territorio.
En lo que se refiere a la campiña gallega hay nuevo factor que modifica el paisaje propio de la economía campesina tradicional: El proceso de transformación experimentado desde los sesenta. La realidad actual muestra decadencia de los aprovechamientos agrícolas. La ocupación del suelo para este uso, y en especial el policultivo de labradío, está en regresión en Galicia. En el paisaje el orden y variedad de cultivos y aprovechamientos ha derivado, a falta de criterios claros de innovación o sustitución de nuevos aprovechamientos cuestión que constituye una auténtica e importante reforma pendiente, en una mayor entropía o falta de información visual debido a la sucesiva y uniformadora invasión de matorral, especialmente de tojo y brezal. Pero tampoco hay suficientes bosques verdaderos al menos atendiendo al potencial que permiten las condiciones gallegas para el bosque “mesofítico”.
Las estadísticas de ocupación del suelo gallego no suelen ser totalmente veraces al haber un importante colchón o cajón de sastre definido como forestal pero cuya realidad se desvía bastante del sentido común de dicho término. El viajero se lleva la impresión que en buena parte de la geografía gallega, más que de verdadera gestión general de recursos naturales lo que hay es abandono, aún salpicado de explotaciones, que es aprovechado por la maleza invasora propia de los primeros estadios de la sucesión ecológica.
Los criterios de valoración de la nueva Ley del Suelo plantean cuál ha de ser el uso potencial de la tierra, para deducir una renta a capitalizar, pero observamos que lo dominante, lo modal, viene a ser dicha degradación. ¿Es que Galicia no es capaz de otra cosa? ¿No hay ningún planteamiento estratégico eficaz para sustituir aprovechamientos limitados por la PAC o de alto coste energético? Asombra comprobar lo que ha sucedido en áreas con grandes limitaciones ecológicas, como el Poniente de Almería, pero en las que, por contra, se demuestra el valor de la inteligencia y el trabajo humanos apoyados por iniciativas científicas y de investigación agronómica experimental ad hoc a las que no son ajenas las cajas rurales locales, así como de creación de estructuras comerciales ágiles y trasparentes.
La agricultura tradicional basada en el aprovechamiento integral de la fotosíntesis cerraba ciclos. Operaba con sistemas agrarios en los que el monte estaba integrado en su sistema de gestión de la tierra. Con la agricultura industrializada basada en la introducción de petróleo y otros combustibles fósiles muchos de estos ciclos se han abierto. Se han fragmentado. Así, mientras millones de Has se van degradando sin carga ganadera, una de las importaciones energéticas más importantes de España son los cereales grano y la soja para alimentar a la ganadería sin tierra. Dentro de los sistemas ganaderos extensivos la dehesa de quercus tiene un valor económico y ecológico singular como productora de proteína animal a bajo coste energético. En Galicia existen quercus mesofíticos a diferencia de los mediterráneos pero también con bellotas susceptibles de aprovechamientos ganaderos extensivos.
Pero, sea cual sea el aprovechamiento, tradicional o innovador, con especies autóctonas o importadas, el caso es que haya orden y actividad. Que haya sistema y no abandono, absentismo y degeneración.
El artículo 25.b de la Ley 3/2007, do 9 de abril, de prevención y defensa contra los incendios forestales de Galicia, prohíbe las repoblaciones forestales en zonas dedicadas a labradío, cultivo, prados o pastos, con independencia da su cualificación urbanística. Es una medida contraproducente. El problema no es sólo de disyuntativa entre aprovechamientos agrarios o forestales sino de que haya aprovechamientos.
Más vale que haya plantaciones de especies de crecimiento rápido a que no haya sino tojales o brezales.
Una política eficaz contra los incendios forestales no puede ser ajena a la prevención.
Y una prevención eficaz se basa en la ordenación de aprovechamientos, tarea pendiente en la Galicia de hoy.
Publicado en ABC Galicia, 18 de agosto d 2010
Viaje hacia el UNO
Desde que el hombre empezó a discurrir, la Astrosofía, luego dividida en Astronomía y Astrología, ha sido una de sus inquietudes más notables. En su intento por dar cuenta del mundo la antigua Astrosofía participaba de dos aspectos fundamentales. Su objeto, al cabo, la Luz. Y otro que podríamos llamar metaobjeto, o base metafísica de la búsqueda del Conocimiento. Es decir, la certeza o intuición mental, de carácter metafísico, que el Universo obedece a algún orden, que puede ser conocido y además comunicado. Y aunque algunos de los presupuestos pudieran acaso pudieron resultar falsos fueron motivos de inspiración para el descubrimiento de leyes científicas. Tal por ejemplo los logros de Kepler sobre el movimiento de los planetas cuando trataba de comprobar las viejas doctrinas místico-matemáticas del gran Pitágoras sobre la música de las esferas. La frase atribuida al Rey de Castilla, D. Alfonso X el Sabio, “si Dios me hubiera consultado el modelo del universo sería más sencillo”, en la que criticaba la sucesiva complicación de los epiciclos del modelo ptolomeico. O la prodigiosa comprobación experimental de la existencia del planeta Neptuno, descubierto primeramente con “papel y lápiz”.
El Universo de los pueblos antiguos era más limitado que el nuestro actual pero participaba de planteamientos estéticos. Era un universo humanizado. Una hermosa leyenda escrita con palabras y renglones de Luz: el Zodiaco y las constelaciones.
De esa Luz participaba la antigua Tradición Solar que derivó en diferentes códigos religiosos de los que también participa el Cristianismo. Y el orden cósmico permitió también materializar un orden social y una regulación y mejor comprensión de las artes y actividades que permitieron las sociedades históricas, entre ellas la Agricultura o la navegación marítima.
El vídeo cuyo enlace se acompaña ha sido realizado y publicado por el American Museum of Natural History (Museo Americano de Historia Natural) es una reconstrucción informática que muestra un “viaje” desde la superficie de la Tierra hasta los límites del universo conocido.
Se ha realizado con datos reales o científicos, no como mera representación artística. Es una auténtica reconstrucción, pieza a pieza, de todo lo que sabemos sobre el universo.
Todo, desde las trayectorias de los satélites que orbitan la Tierra, hasta la posición de todas las estrellas, galaxias o lejanísimos quasares, está basado exactamente en los datos que tenemos sobre cada uno de esos objetos. O para ser más precisos, en los datos del Sloan Digital Sky Survey, que componen la que quizá sea la visión más completa disponible del universo.
En total, el trabajo comprende casi un millón de galaxias y más de 120.000 quasares.
El viaje comienza en el Himalaya y termina en el límite mismo de lo que podemos observar con los instrumentos más potentes de que disponemos, los ecos del Big Bang, a 13.700 millones de años luz de distancia.
Es recomendable disfrutarlo en modo de pantalla completa y con los altavoces abiertos.
Nuevamente, este tipo de meditaciones nos debería hacer comprender la verdadera dimensión de nuestro planeta. Un lugar hermoso, diminuto que deberíamos procurar que fuera más habitable.
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