Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Mutus liber, Silent spring

En 1962 Rachel Carson publicaba Silent Spring (Primavera silenciosa) un libro pionero de denuncia ecológica en el que alertaba sobre las consecuencias del uso indiscriminado de pesticidas sobre la cadena trófica. En especial advertía de una no muy lejana primavera en la que ya no se pudiera oír el canto de los pájaros. Y menos comprenderlo. El lenguaje de los pájaros es una metáfora tradicional del lenguaje sagrado, que permite la comunicación del hombre con la divinidad.

Hace más tiempo, en 1677, se imprimía un raro libro de Alquimia formado por quince planchas grabadas. De autor anónimo es el conocido Mutus Liber.  Un libro mudo de gran interés y de difícil interpretación pese a que en una llamada al lector explicaba “que aunque se titule mutus liber, sin embargo todas las naciones del mundo, los hebreos, los griegos, los latinos, los franceses, los italianos, los españoles, los alemanes, etc., pueden leerlo y entenderlo.”  La Alquimia, tan importante en la historia del pensamiento científico, posee unos aspectos iluminadores que hoy se suelen pasar por alto. Dentro del universo, de esa especie de teclado cósmico, muestra la posibilidad de moverse en la escala de vibraciones, desde las más groseras a las más sutiles. También en el plano del Alma y de la Conciencia. Tal es el último secreto de la Gran Obra, ascender en ese mundo como Jacob en su escala.

Ya nos decían los herméticos, los pitagóricos o los hindúes que el sonido, el Verbo, el Logos, tiene una cualidad vibratoria creadora. En Psicología y Alquimia, el Doctor Jung explicaba las relaciones entre la antigua ciencia alquímica, el inconsciente colectivo de la humanidad y lo que él llamaba el proceso de individuación psicológica.  En otro de sus libros, Psicología y Religión, sostenía que el arquetipo de Dios se encuentra en la conciencia humana.

Nos podemos aturdir con el ruido pero a veces conviene escuchar el silencio. ¿Qué queda cuando el diapasón se para?

En estos tiempos de zozobra e inquietud, con perplejidad, con horror y desolación contemplamos otro silencio en esta amarga y triste primavera. El aparente silencio de Dios. Bernanos afirmaba que el sufrimiento es el buen Dios.

Vemos horrorizados las filas de féretros, mentís a la ciudad alegre y confiada construida por los intereses creados. Tras una crisis de conciencia, Antón Chejov realizó una larga peregrinación iniciática a la remota y maldita isla de Sajalin. Viaje geográfico hacia el fin del mundo que tenía su trasunto en otro esotérico al fondo o las antípodas de su propia conciencia.  Al cabo, tras la búsqueda de sí mismo, explicaba: Yo todo lo que quería decir honradamente: ¡Echad una mirada hacia vuestras vidas y ved qué lamentables y desastrosas son!

Su estancia en la isla maldita provocó una reacción personal ante los horrores que veía. Le hizo aumentar su simpatía con los desheredados, con los humildes, con la humanidad que sufre. Chejov pensaba que las cosas no tendrían porqué seguir siendo así siempre, que era posible el progreso y confesaba a un amigo: Dentro de trescientos o cuatrocientos años, toda la tierra se convertirá en un jardín florido, y la vida será entonces extraordinariamente fácil y agradable. 

Pero el liberalismo humanista de Chejov: el de la libertad de conciencia y de expresión, los derechos civiles y la protección de los débiles, ha sido traicionado y convertido en otro, que representa todo lo contrario. El pensamiento único.  El despotismo de los poderes económicos oligárquicos que controlan a los media, cada vez más imposibilitados para ejercer su misión de contribuir a informar e instruir a la opinión pública, de controlar al Poder. El abuso de los poderosos grupos plutocráticos y sus gobiernos títeres contra los débiles y desamparados.

¿Cómo iniciar una vida nueva? La voluntad es el principio del cambio. El querer. Pero, ¿qué pasa con el saber que permita conseguir ese querer?

El pequeño Iván, protagonista de uno de los cuentos de Chejov más tristes y humanos, escribe una carta a su abuelo que vive en una lejana aldea: Ayer me gané una regañina. El amo me sacó al patio, tirándome del pelo, y me zurró, porque cuando les estaba meciendo al niñito en la cuna me quedé dormido sin querer… de comer tampoco hay aquí nada. Por la mañana te dan pan para tomar el kascha, pero no té ni schi. Se lo zampan los amos. … querido abuelito: ¡Hazme una merced en nombre de Dios! ¡Sácame de aquí y llévame a la casa de la aldea! ¡Ya no puedo aguantar más!… ¡Llévame de aquí porque me voy a morir! 

Y continúa suplicando su rescate: ¡Ven querido abuelito! ¡Por el amor de Dios te lo pido!… ¡Ten piedad de mí! ¡De este desgraciado huérfano! ¡Todos me pegan y tengo tantas ganas de comer!… Además, ¡Tengo una tristeza tan grande que no te la puedo contar!

Pero ¿qué pasó con el pobre y desamparado niño?

Antón Chejov continúa su narración. Tras acabar de escribir la carta, el pequeño Iván plegó la hoja escrita en cuatro dobleces y la introdujo en el sobre comprado la víspera… después de meditar un momento, mojó la pluma y escribió las señas: Para el abuelo que está en la aldea”. Luego se rascó y, tras un instante de cavilación, añadió a lo escrito: “Para Konstantín Makarich”.

Una hora después de introducir la preciosa carta por la ranura del buzón, mecido en sus dulces esperanzas, el niño dormía profundamente. Soñaba con una estufa caliente y que, junto a ella, su abuelito leía la carta de su rescate…

La desesperada carta del pobre niño no encontró respuesta porque no acertó a poner las señas. Cuando el hombre moderno deja de aturdirse con el ruido que genera, se desespera en su revelada orfandad. Y pese a todo, a tanta historia, tanta ciencia, tanta civilización no parece encontrar las señas del destinatario que le ayude a salir de la esclavitud.

En esta silent spring tenemos una nueva oportunidad de comprender e interpretar nuestro propio mutus liberLa Gran Obra es la transformación, el rescate de nosotros mismos. Así sea

 

Lacambra o el poeta es un fingidor

Parece ser que al autor del heterónimo Miguel Lacambra le suena un poeta personaje ortónimo llamado Fernando Pessoa. Un genial fingidor, testigo del desasosiego, que desarrolló una serie de personajes, los heterónimos, autores de su propia producción literaria acorde a su supuesta personalidad individualizada. Pessoa significa persona y dicen los griegos que persona es lo que suena a través de la máscara. La máscara que representa a cada uno de los personajes que adoptamos en nuestra vida o que el demiurgo habilita en nosotros.

Entre los heterónimos pessoanos con abundante producción literaria “propia” cabe recordar a Álvaro Campos, Ricardo Reis, Alberto Caeiro, incluso alguno femenino: como la enamorada María José, entre otros muchos. Sin embargo, la realidad es mental como sostiene la Tradición hermética que inspiraba a Pessoa y una vez salidos de la minerva pessoana cada uno de sus autores adquiere vida propia.

José Saramago dedicaba una de sus novelas “El año de la muerte de Ricardo Reis” al heterónimo médico. Y si se me permite que me meta a llevar un cirio en este entierro, incluso Alvaro Campos me concedió una entrevista en su Algarve natal que fuera publicada in illo tempore por la sección cultural de La Voz de Galicia ¡Qué lejanos y felices tiempos aquellos en los que aún no había aparecido la terrible peste zapateril ni menos el terrorífico rebrote sanchopedresco!

¿Quién o qué estará detrás del heterónimo actual? Llamar “heterónimo” al tal Lacambra indica un cierto grado de Cultura normalmente incompatible con “las repugnantes zurdas españolas”, que diría don Antonio Machado, gentes cuyo repertorio se limita habitualmente a un resumen de las obras completas de filósofa Belén Esteban o del eximio doctor Sánchez.

Don Antonio, otro gran poeta hilozoísta aunque diferente de nuestro vecino portugués, fue el inventor de un Juan de Mairena, heterónimo heterodoxo educador que buena falta nos hace.

Ahora bien, el tal heterónimo Miguel Lacambra ¿vendría a ser una variante disimulada del malvado hechicero y satanista Aleister Crowley, «la Bestia», que visitara a Pessoa en Lisboa? Pessoa jugó al ajedrez con él como el caballero jugaba con la Muerte en El Séptimo sello. Cualquiera sabe, pero afirman que uno de los objetivos confesados de la actual pandemia mundial es la futura introducción forzosa de una vacuna siniestra con chip identificador, la famosa marca de la Bestia del Apocalipsis.

Pero, Crowley tampoco es «la Bestia» sino acaso uno de sus profetas o embajadores. Incluso me temo que detrás de Miguel Lacambra ni siquiera se encuentre el gobierno pomposamente llamado de España. Más bien parece que tanto este gobierno de devastación y demolición como su corte de propaganda ditirambo alabanciosa de frívolos señoritos comunistas ensoberbecidos y adinerados no sean sino heterónimos oportunos, simples máscaras de personajes ficticios, desalmados, desespiritualizados, formas vesperales sin entidad real salvo la impostada o hecha a troquel que les proporciona la plutocracia globalista internacional.

Una plutocracia que mediante su instrumento posmoderno el neomarxismo cultural, la propaganda infame y los media mohatreros asociados no hace sino crear heterónimos de biografía ficticia, insustancial, impostada, de levedad del ser más o menos insoportable para distracción y supuesta representación de otros entes asaz leves como alas de mariposa y embrutecidos como semovientes.

Pero, entonces, ¿Quién es el demiurgo que se encuentra tras la máscara de tanto heterónimo falaz?

Buena pregunta aún sin repuesta cierta. Probablemente la misma fuerza tenebrosa y satánica que habría inventado y promovido este virus genocida. Según Francis Boyle una oportuna mezcla de coronavirus anteriores tales como SARS, MERS e IVH preparada para crear esta pandemia, anunciada al menos desde 2007 por la American Society for Microbiology .

El falsario y su gobierno nos han revelado su gran capacidad letal. Demuestran un gran poder de devastación pero torpe y necio a la hora de construir nada. Apenas superables en su incompetencia devastadora.

Es posible que el demiurgo haya de improvisar otros heterónimos mejor preparados para las siguientes etapas de la revolución tras pandemia.  Atentos a los nuevos heterónimos.

 

 

Propaganda mortal

Un propagandista no debe perder de vista el hecho de que los valores relativos de los distintos instrumentos de propaganda, y su relación con las masas cambian sin cesar. Si quiere dar el máximo alcance a su mensaje deberá saber aprovechar estos cambios de valor en el mismo instante en que sucedan”. 

 

Se suele conceder a un sobrino de Segismundo Freud llamado Edward Bernays el honor de ser el inventor de la propaganda moderna. Propaganda de un modo u otro siempre ha habido a lo largo de la historia pero ahora es mucho más peligrosa y letal porque utiliza los avances del conocimiento contra el hombre. Su libro pionero Propaganda publicado hace un siglo se considera la biblia moderna donde han bebido propagandistas de todo tipo incluidos los tiranos. El neomarxismo cultural posmoderno y sus secuaces tampoco son ajenos. Varios autores nos han venido avisando de lo que se venía encima. Sin embargo, la letalidad de la propaganda actual se debe a la conjunción de los avances en las técnicas de control mental y de opinión, gracias a la manipulación de los media, hoy prostituidos en buena parte, y la potente tecnología actual. Nuevas tecnologías al servicio sin empatía cuando no criminal de reptiles. Capaces de proporcionar los recursos técnicos para un 1984 o Un mundo feliz fatalmente hechos realidad.

Cuando digo reptiles no me refiero aquí a los supuestos ET capaces de cambiar de forma y adoptar una imagen aparentemente humana, sino a otra cosa.

Me refiero a los hombres que tienen como dominante un cerebro primitivo, con impulsos relacionados con supervivencia en un contexto prehistórico. Tampoco, pues, a las criaturas de sangre fría que aparecieron en nuestro planeta en el Periodo Devónico de la Era Primaria junto con las Criptógamas.

Se trata de gentes sin empatia, insensibles parcial o totalmente al sufrimiento humano y al dolor que puedan causar. Curiosamente abundan sobremanera en las cúpulas de poder, en lo más alto de la cucaña. No todos son asesinos declarados, algunos llevan una vida aparentemente normal y disimulan su verdadera catadura. El Poder los suele seleccionar entre los suyos por lo que es más fácil encontrarlos en esas esferas. Cuando la empatía se considera un defecto o un obstáculo y se olvidan los criterios educativos de, por ejemplo, un Saavedra Fajardo o de selección de personal de Huarte de San Juan sucede lo que ahora vemos constantemente.

Aunque hoy en descrédito, algunas teorías muy de moda hace cincuenta años distinguían tres cerebros en el hombre, interrelacionados pero ligados a la evolución humana. Se trataría de: El Complejo R o cerebro reptiliano. El Límbico. Y el Cortex.

El primero, R, tiene que ver con las funciones más ligadas a la supervivencia en condiciones hostiles de la naturaleza. La violencia o la huida ante las amenazas, las funciones locomotoras, el olfato.

El Límbico, propio de los mamíferos con las emociones, los temores. Sin embargo suele anunciar un ataque defensivo cuando se va a recibir una agresión.

El cerebro Cortex, tiene que ver con el cálculo, la intelección, el pensamiento abstracto, el lenguaje, los símbolos…

Seguramente la cosa es más compleja pero más allá de su exactitud tal distinción puede ser útil a efectos expositivos.

Juan Luis Cebrián, alias Juanli, ha publicado un insólito texto en periódico gubernamental El País contra el gobierno falsario. No se sabe si por despecho al haber sido cesado del Club Bilderberg o por “encargo sorosiano”. El caso es que pone al gobierno del Doctor Muerte como chupa de dómine. Le reprocha lo que él mismo tantas veces ha practicado como buen reptiliano. Pero aunque no denuncie nada nuevo que no supiésemos que lo haga precisamente Cebrián y en El País sin duda es noticia. Y acaso un aviso para navegantes. ¿Acaso el IBEX 35 reacciona contra el gobierno del Doctor Muerte? Yo creo que es algo digno de investigación.

Me dicen, procuro ahorrarme en lo posible disgustos superfluos, que las últimas apariciones televisivas del Doctor Muerte han sido aún más escandalosamente repugnantes. Se ha practicado sin tapujos la censura, ha mentido a placer si bien se ha mostrado un poco compungido, en la línea de la farsa de control pobre de mí. Si tuviese conciencia, dignidad o vergüenza, desde luego que motivos para estar compungido no le faltan. Por su culpa van a morir miles de españoles e incluso no ha evitado siquiera que familiares o personas de su entorno se contagien. Todo un record de negligencia criminal. Su mujer, su madre, su suegro, sus hijas, varias ministras y subsecretarios, la mayoría asistentes a la asesina manifestación del chocho M, se encuentran entre los contagiados. El feminismo oficialista mata. De género, pero mata.

Sin embargo, para eso está la propaganda como bien saben comunistas y socialistas. Y los media prostituidos cómplices en la labor de hipnotizar al personal y desorientar al populacho con su abigarrado ejército rojo y morado de hembristas pijas encanalladas y trileros o palanganeros.

Discursos estupefacientes, insultos al adversario, demagogia, incoherencia, censuras, embustes, ocultamientos… todo cabe en la panoplia criminal del falsario y sus secuaces.

Para ocultar sus evidentes responsabilidades en la propagación de la muerte hoy el Discurso Poder se basa en varias estratagemas elementales. Así la simplicidad dirigida al cerebro reptiliano. Tal que hasta un votante zurdo pueda entenderlo. La polarización de la realidad en amigo, enemigo; blanco o negro. Nosotros contra ellos. El recurso a provocar sensiblería buenista, falsa solidaridad o indignación. La manipulación de las emociones a las que ya hacía referencia  Edward Bernays. Es decir, la manipulación del sistema límbico.

Y luego la diarrea premeditada de datos más o menos inconexos, con información poco relevante o engañosa o no integrable para ocultar la que puede procesar el raciocinio y sentido crítico. Una manipulación para tratar de evitar la de toma consciencia de la ya perpetrada en el mundo de la de las emociones.

Sea cierto o no, es legítimo pensar al menos como hipótesis de trabajo a la vista de lo que está pasando, que os encontramos inmersos de una guerra de buena parte de las élites mundiales globalistas contra la población de las diferentes naciones.

Sí, una agresión criminal, una guerra con tecnología biológica contra la población civil.

Las personas que sobrevivan al virus fatídico deberán sufrir la agresión de otro letal, el de propaganda gubernamental o global. Con uno nos jugamos la vida, con el otro, la libertad.

 

 

 

Un recuerdo de hace cinco años sobre la enfermedad como sufrimiento y revelación

Hace cinco años escribía un texto sobre la enfermedad y el modo de sufrirla y abordarla. Me refería a sendas novelas testimonios de dos Premios Nobel de Literatura. Un alemán, Thomas Mann y un español, Camilo José Cela.

Creo que pueda tener algún interés volverlo a editar en estos tiempos de zozobra y desolación. El lector juzgará. En todo caso, ahí queda.

El pabellón mágico. Cela, Mann, la enfermedad como sufrimiento y revelación

                        

                    El sufrimiento es el buen Dios sostenía cierto personaje de Bernanos

 

Una de las obras menos visitadas de don Camilo, el del Premio, tiene cierto carácter autobiográfico y supone una faceta muy diferente de la descarada, socarrona, mordaz, sarcástica, acaso un tanto frívola en ocasiones, del autor gallego. Me refiero a la terrible pero lúcida y conmovedora Pabellón de reposo, inicialmente publicada por entregas en el semanario El Español, homónimo del digital, no hay casualidades, que ahora quiere resucitar Pedro J para demostrarnos a todos que nunca se rinde ni hay despotismo capaz de tumbarlo sin remedio.

pabellon celaPabellón de reposo trascurre sin acción exterior apenas pero en el interior de la conciencia de los diferentes personajes se vive un drama de sufrimiento, dolor o angustia. Muestra la creciente desolación del enfermo que siente como su mal empeora hasta que la enfermedad rompe sus últimas esperanzas de evitar la condena fatal.

En vez de la barca de Caronte, aquí se trata de la más prosaica pero no menos terrible carretilla del jardinero del sanatorio donde eran transportados, como viejo tronco de encina derribado por el rayo, los ataúdes de los enfermos fallecidos.

Tampoco faltan breves pero ilustrativos momentos en los que se muestra la oculta realidad de intereses económicos que subyacen en la actividad sanitaria entendida como negocio empresarial.

Pero la enfermedad nos recuerda el milagro paradójicamente permanente y pasajero de la Vida. Para el enfermo existen sentimientos, verdades, revelaciones estéticas, que no se aprecian por el hombre sano.  Las preocupaciones y prioridades sobre lo de verdad importante cambian.

 ¿Qué es un Banco que se hunde, amigo mío, comparado con al espectáculo insólito de tantos miles y miles de cuerpos que a diario humillan la cabeza para no levantarla jamás?

No. No está usted en lo cierto. Toda esa dicha ficticia que usted se ha creado para vivir y en la que yo, para mi desgracia, he creído antes de la transmisión de poderes, cuando era, como usted ahora, gerente de …, nada importa, hágame caso, para conseguir o perder ese don inaprehensible que se llama salud.

Usted la tiene, que Dios se la conserve, y por eso habla inconscientemente de esas livianas preocupaciones, que ni lo son siquiera. Yo que la he perdido…

Mi salud marcha mal, amigo mío, muy mal: pero soy tan feliz…

cela 1El alma, como en barbecho en espera de la lluvia, se abre a la comprensión estética.

 He descubierto en un bello libro que me dejó un compañero de Sanatorio, un mundo ilimitado de poesía que desconocía. Me he estremecido al leer los versos de algún poeta, y he pensado que quizá la salud no sea tan importante como creemos, cuando fuera de ella pueden encontrarse insospechadas sensaciones, veladas para la mayor parte de los sanos.

No le deseo verse en mi trance; pero de otra parte, ¡se me antoja usted tan desdichado, sin un solo minuto al día para dejar de preocuparse por la marcha de las cotizaciones! 

En la antigua tradición rosacruz, el alma, simbolizada en la rosa, se abre esperanzada, buscando la luz de la conciencia, desde las vicisitudes y sufrimientos debidos a estar presa en la cruz de la Materia y sus contingencias.

 La muerte llama, uno a uno, a todos los hombres y a las mujeres todas, sin olvidarse de uno solo. ¡Dios, qué fatal memoria!…es doloroso tener que ahogar este cariño inmenso hacia las cosas y hacia los tiernos hombres que han echado raíces en mi corazón. … para lo que está vivo no existe lo que se muere, lo que se pierde implacablemente para la vida, lo que huye del cotidiano dolor de mantenerse, instante a instante, en una ininterumpida continuación de actitudes. Y para lo que se muere, lo que vive y perdura, es una dolorosa presencia que no se aguanta. ¡Dios mío, cómo siento en mis carnes, que pronto os regalarán su dolor y su temperatura el desgarrado dolor de la verdad de lo que os digo!  

Apenas veinte años antes que Cela, otro Premio Nobel, Thomas Mann, había tratado ya estas mismas cuestiones en su memorable obra La Montaña mágica.  El tema y los escenarios vienen a ser los mismos, el sentido de la vida, el amor, la esperanza, el sufrimiento y la muerte, en un tiempo singular y en escenario de sanatorios de cumbres nevadas, en una suerte de nueva acrópolis del espíritu, medio cubierta por un sudario húmedo y blanco. Fatal aunque de formas exteriores cambiantes. Sean Davos en Suiza o la Sierra de Guadarrama en Castilla. Si el paso del tiempo azoriniano se asociaba al paso periódico de Una Lucecita roja, aquí se hace al chirriante de la siniestra carretilla citada.

Un espacio y un tiempo diferentes de los profanos, al contacto con lo numinoso y lo sagrado. Con el sufrimiento y la introspección psicológica que causa.

Sin embargo, el desarrollo estético y, al cabo, la actitud para enfrentar las cosas y la aptitud para entenderlas, me parecen diferentes. Además del propio genio e inspiración personal de ambos autores, creo que cabe entenderlas en relación con las dos diferentes culturas o marcos intelectuales en las que han nacido y crecido.

En Pabellón de reposo no existe la sólida arquitectura narrativa de la novela de Mann. Es una novela más coral o comunitaria, en la que las desdichas, relaciones y amoríos frustrados de los enfermos no distinguen una clara pareja protagonista ni desarrollan, como en el caso de Hans Castorp y Clawdia Chauchat un conflicto amoroso o incluso una cierta iniciación al mundo de la madurez. En la obra de Cela los pacientes son números, los de sus habitaciones y sus relaciones aparecen más bien esbozadas.

Thomas-MannMann nos da nombres y apellidos de los que viven, se preguntan o sufren. Para algunos críticos el autor alemán abusa de adornos o se equivoca desde el punto de vista estético al introducir disquisiciones políticas o ideológicas lo que distrae al lector de la cuestión principal o alarga demasiado la narración. Una forma de escribir propia de Mann con sucesivas ramificaciones y frondosidades desde el tronco principal. Quizás porque él mismo se califica de esteta atraído por el abismo y en tales frondosidades capaces de permitir posar pájaros estéticos pueda también encontrar algo en lo que asirse. En cambio, lo de Cela acaso posee mayor tensión dramática en su brevedad y desnudez formal.

También lo son las diferentes formas de enfrentar el problema de lo numinoso.  En los desolados personajes del Pabellón se manifiesta una religiosidad ortodoxa, convencional dentro del Catolicismo, lo que no estorba sino que agranda las profundas y dolorosas dudas existenciales de los personajes, ni su alternancia entre rebelión y resignación ante el silencio de Dios. La carretilla de transporte de ataúdes es símbolo de esa materialidad descarnada contrapunto de una religiosidad amanerada.

Pero, en cambio, a Hans Castorp el principal protagonista de La Montaña mágica no le basta el dogma establecido y vence su inicial repugnancia a emplear recursos metapsíquicos, incluso espiritistas, para indagar acerca de la suerte de ultratumba de su primo Joachim. Durante su estancia en Davos es solicitado por diferentes fuerzas más o menos profundas o encontradas. De tal perplejidad le saca un hecho aparentemente fortuito. Con ocasión de una arriesgada excursión donde se extravía entre la nieve y la niebla durante la que está a punto de perecer sino extrema su lucha, tiene Davos-2un extraño sueño que le hace comprender que el hombre no debe permitir que la muerte se enseñoree de su pensamiento porque tal es el mandato de la bondad y del amor. Y, en consecuencia, debe aplicar su voluntad a tal fin. El episodio pudiera tener que ver con misma biografía de Mann. Tanto él como Goethe habían experimentado una especie de azul iniciación mediterránea tras su visita a Italia.

Cela no muestra revelaciones parecidas en sus personajes, en los que el sufrimiento no acaba de ilustrar una comprensión metafísica.

No obstante, existen importantes relaciones históricas de fondo entre las culturas española y alemana. Kant nos hace comprender la imposibilidad del conocimiento del noúmeno o Causa en Sí para la criatura atrapada en el fenómeno. En el fondo nada nuevo en la Cultura occidental. Había reelaborado con su propio lenguaje el sentido epistemológico y filosófico de algunas de narraciones simbólicas tradicionales como el clásico Mito de Psiquis o nuestras leyendas Flor de Amores, el Conde de Partinuplés o el Caballero del Cisne y su comprensión del problema de las limitaciones del conocimiento. Jung ya explicaba que una de las formas de expresión de los arquetipos de inconsciente colectivo es el mito y la leyenda. El hispanista Schopenhauer, traductor de Gracián y filósofo en la vieja tradición española de la Voluntad asociada a la cábala sefardita, al que Mann dedicaría un estudio posterior, tendría una importante influencia en las ideas y realizaciones estéticas de Wagner. Lohengrín es una ópera inspirada en el citado mito de Psiquis. El Parsifal y el Tristán en el problema del ejercicio o el desfallecimiento de la Voluntad.  Al cabo, el mundo del Gríal más que conservado en las bellas anfractuosidades de San Juan de la Peña es el de la cosa en sí, donde Tiempo y Espacio se confunden.

praha_puente_de_carlos_v_jpgY desde luego otras influencias más inmediatas o contemporáneas dentro de la Cultura alemana: La toma de consciencia del lenguaje dentro del neokantismo como forma a priori de la mente, como aduce Cassier cuando Mann publica su novela.  O la referencia al espíritu, según el famoso Tractatus de Wittgenstein: “7. De lo que no se puede hablar mejor es callar”.  O del poeta Rainer María Rilke que una década antes había cambiado el fluir del Moldava bajo el puente de Carlos de su Praga natal por el del Tajo desde el de Alcántara.

 

Pabellón de reposo es un libro desolador, La Montaña mágica mantiene un cierto tono optimista pese a las diferentes vicisitudes a las que no son ajenas la muerte. Una está escrita en el ambiente sombrío y reaccionario de la cruel posguerra española. La otra durante los felices años veinte, aunque no tan felices, por cierto, para la Alemania de entre guerras, con sus promesas más o menos arrumbadas de cambios sociales, estéticos e institucionales. Ambas son obras maestras de sendos Premios Nobel.

Puede que todo se deba a diferencias de genio o talento personal de ambos artistas. Pero, ya digo, también el marco intelectual de una y otra creación es diferente. La brillante antigua filosofía medieval española cegó sus fuentes tras la prepotencia escolástica y el monopolio eclesiástico sobre las conciencias. La autoridad versus la propia investigación de la experiencia. Comunidad versus individuo. El jesuita y teocrático Naphta frente al humanista liberal Settembrini.

¿Quién determinaba el verdadero estado y la verdadera posición del hombre? ¿Era el aniquilamiento dentro de la comunidad que lo nivelaba todo, o bien el individuo crítico?

cementerio-guerraSi Cela parece condenar de modo fatal a sus personajes, él mismo acaso también lo es por cierto carácter autobiográfico del texto; Mann piensa que no todo está perdido y deja la suerte del protagonista en la incertidumbre:

¡Vas a vivir ahora a caer! Tienes pocas posibilidades; esa danza terrible a la que te has visto arrastrado durará todavía algunos cortos años criminales, y no queremos apostar muy alto que puedas escaparte. Si hemos de ser francos, nos tiene sin cuidado dejar esta cuestión sin contestar. Las aventuras de la carne y del espíritu, que han elevado tu simplicidad, te han permitido vencer con el espíritu lo que no podrás sobrevivir con la carne. Hubo instantes en los que surgió en ti un sueño de amor, lleno de presentimientos – sueño que “gobernabas” -, fruto de la muerte y de la lujuria del cuerpo. De esta fiesta mundial de la muerte, de esta mala fiebre que incendia en torno tuyo el cielo de esta noche lluviosa, ¿se elevará el amor algún día?

 

Ahora, en estos tiempos de grave incertidumbre, de esa mala fiebre, ojalá encontremos una respuesta afirmativa a tan fundamental pregunta, así como la forma de vencer con el espíritu lo que no podemos sobrevivir con la carne.

Amén.

 

 

 

 

 

Abismo bursátil, más preguntas inquietantes

El IBEX 35 ha bajado hoy un 14, 06 %, la mayor caída de la historia. Se ha perdido más de una tercera parte del valor desde el principio de la crisis. En valor absoluto expresado en miles de millones de euros, una sangría terrible en comparación con el PIB español. No sólo en España. Otras bolsas también han sufrido enormes pérdidas.

Cabe hacerse muchas preguntas inquietantes, por ejemplo:

¿Estamos ante un desastre programado para debilitar los Estados nacionales, acabar con su soberanía y trasladarla a organizaciones controladas por las élites?

¿Es una forma de debilitar e intentar destruir las clases medias que soportan a los estados nacionales?

¿Vamos a la militarización de la sociedad?

¿Lo del coronavirus fue una casualidad, un capricho natural explotado por élites y organizaciones económicas sin escrúpulos?

¿El virus tiene origen artificial y está patentado? En tal caso, ¿los mismos que lo han creado disponen de su vacuna o antidoto? Israel dice disponer de uno muy avanzado.

¿Forma parte de las maniobras para evitar la reelección de Trump, enemigo número uno del Deep State y las élites globalistas?

¿Se trata de tapar o enmascarar otras quiebras fraudulentas?

¿Va a producirse un cambio radical en el sistema monetario internacional?

¿Tiene esto algo que ver con cuestiones programadas ya pasadas tales como el Event 201, Davos o futuras como las maniobras militares USA y OTAN en Europa, Defender Europe 20 o las que se vayan a arbitrar en el ámbito financiero?

Se como sea a los españoles nos pilla en las peores condiciones. Con dos plagas. A la particular del gobierno de mencheviques, bolcheviques y golpistas se añade esta otra. Estamos en manos de un gobierno más que de coalición de demolición formado por canallas, necios, sectarios e ineptos integrales, para terminar de añadir más incertidumbres e ineficacias al desastre autonómico que habitualmente disfrutamos.

Para hacer frente a la adversidad es momento de aumentar los valores cívicos y extremar la responsabilidad personal ante estos acontecimientos.

De La Peste a La Misión anglosajona

“Pues sabía lo que la muchedumbre en fiesta ignoraba y puede leerse en los libros, a saber: que el bacilo de la peste no muere ni desaparece nunca, que puede permanecer adormecido durante años en los muebles y la ropa, que aguarda pacientemente en las habitaciones, las cuevas, las maletas, los pañuelos y papeles y que quizá llegue un día en que, para desdicha y enseñanza de los hombres, la peste despierte sus ratas y las envíe a morir a una ciudad alegre.”

(Albert Camus, La Peste)

Hace dos meses, el 13 de enero pasado, rendía un homenaje a Albert Camus y a su gran obra La Peste. Hoy, con motivo de la manifestación de otra peste moderna convertida en pandemia, conviene volver sobre el asunto.

En su obra maestra, La Peste, Camus nos habla de una plaga que amenaza la ciudad alegre y confiada como diría otro premio Nobel, Jacinto Benavente. La ciudad dichosa e inconsciente hasta que se manifiesta el mal latente, oculto a los ojos de la sociedad. Cuando apareció la obra se consideró una alegoría del nazismo, esa peste que infectó cuerpos y almas antes de arrasar Europa. También de otro movimiento totalitario, el comunismo, causante aún de más muertes y desgracias. Pero no es cosa del pasado sino asunto de extraordinaria actualidad, la alegoría profética de un mundo que se nos desmorona desde hace unos años sin que hasta ahora hayamos advertido la profundidad y gravedad de la amenaza. En lo que llevamos de siglo XXI parece que vuelven muchos males que creíamos ya erradicados. Como nos advierte Camus: el bacilo de la peste ni muere ni desaparece jamás.

El siglo XXI nos muestra un nuevo proceso radicalmente revolucionario. La emergencia del mal ahora en forma de una nueva especie de comunismo devastador pero sin uniformes, cánticos ni correajes como en los años treinta. Un proceso de disolución del orden social, de la familia, de desestabilización y destrucción de la clase media, víctima de leyes inicuas y de la hipertrofia de lo financiero, transformado en poder absoluto y autónomo, inaccesible en castillo inexpugnable y desligado de lo real. Los nuevos servidores del despotismo y mercenarios del gran capital reniegan de los símbolos patentes de orden y jerarquía. Son agentes de entropía moral, intelectual, económica y social. En el caso de España la situación se agrava con los intentos de descomposición nacional y disgregación en partes independientes y enfrentadas. Sin que se hayan despejado las sospechas sobre cuestiones tan graves como las razones de la falta del preceptivo escrutinio general en las pasadas elecciones, el contenido de los acuerdos del falsario con los golpìstas, o sobre la verosimilitud del Expediente Royuela, la credibilidad institucional entre la gente informada se encuentra bajo mínimos.

Pero la peste se manifiesta y ataca a todos, sin respetar a los inocentes. Mas varían las actitudes de los diferentes personajes ante la peste. Así, el patético y abnegado Tarrou que la combate contra toda esperanza. Entre ellos, me quedo con el heroico y lúcido doctor Rieux, quien «decidió redactar la narración que aquí termina, por no ser de los que se callan, para testimoniar a favor de los apestados, para dejar por lo menos un recuerdo de la injusticia y de la violencia que les había sido hecha y para decir simplemente algo que se aprende en medio de las plagas: que hay más cosas en los hombres dignas de admiración que de desprecio

En La Peste Camus, más que como alguien que predice, es decir: pasará esto, hablaba como un profeta: esto va a pasar si no cambiamos tal cosa. En efecto, ciertos profetas nos explican que el futuro de la Humanidad nos amenaza con un modelo mundial global, habitualmente conocido como NOM, parecido al actual chino: capitalista oligárquico, sin libertades, con una pequeña clase dominante con todos los privilegios y el resto de dominados cerca de o en la esclavitud. Una esclavitud terrible e irremisible porque como los prisioneros de la caverna platónica ni siquiera sabrían que existe otra realidad más allá de las sombras que tienen por mundo real. La clase media, base de la sociedad y de la civilización como ahora se entiende, habrá desaparecido. Pero para llegar a esta situación se precisan una serie de pasos. Y desde luego premeditados porque si bien nos advierte Camus: «el bacilo de la peste ni muere ni desaparece jamás», habría que matizar que dicho bacilo puede ser creado, guardado y manipulado y al final soltado para agredir y acabar con la ciudad dichosa, alegre y confiada. Es decir, para obtener objetivos estratégicos inconfesables con métodos criminales.

La Peste fue escrita en 1947, tras los horrores de la Segunda Guerra mundial. Entonces la principal amenaza de la humanidad era el comunismo clásico. Hoy la amenaza es otra forma de despotismo, encubierto o enmascarado en sus primeras etapas,  llamado globlalismo o NOM, uno de cuyos paradójicos instrumentos es el neomarxismo cultural, peligrosa peste que pretende acabar con la civilización occidental.

Desde principios de este siglo algunos autores marginados ya nos advertían de la nueva Peste en ciernes. Una peste no natural sino premeditada, creada e inducida por y desde ciertos poderes ocultos. Sus profecías pueden tomarse como simples especulaciones sin fundamento, desahogo de gentes atormentadas, ensoñaciones de psicópatas, o de intoxicadores mercenarios. Pero que, sin embargo, presentan mayor verosimilitud a la luz de lo que hoy sucede. En febrero de 2010, dentro del Proyecto Camelot, Hill Ryan editaba un curioso vídeo titulado La Misión anglosajona en el que se hacían afirmaciones de gran gravedad, resumen de supuestas filtraciones confidenciales y, como él mismo reconocía, aparentemente fantasiosas e inverosímiles.

En efecto, Ryan se hacía eco en La Misión anglosajona de un supuesto plan de ciertas élites e instituciones para reducir drásticamente la población mundial, a fin de instaurar un nuevo orden, más manejable o controlable, a través de una serie de fases. Estas fases serían:

Un ataque nuclear de Israel contra Irán a la que se le acusaría de poseer armas atómicas, como ya se hizo con Irak.

El consiguiente control militar en Occidente para evitar el pánico inducido.

El empleo de armas biológicas como un virus de gripe genéticamente dirigido contra la población china a la que habría que diezmar. Aunque también tendría graves consecuencias en Occidente.

El comienzo de una guerra mundial generalizada.

Todo ello con el objetivo ya indicado de reducir la población mundial, muy especialmente las razas no blancas anglosajonas.

Según el vídeo de Ryan, los instigadores creen que necesitarían hacerlo pronto. No solo para poder mantener el control de la población mundial de acuerdo con sus intereses sino porque creen que en un futuro no muy lejano se producirá un evento geofísico o astronómico de carácter catastrófico.  Con la radical reducción de la población mundial se prepararía un estado totalitario militarizado controlado por la raza blanca, no por los chinos, que permitiría recuperarse de las terribles consecuencias de estos acontecimientos.

 

Pero, ¿Qué sucede ahora?

Hoy, diez años después, podríamos pensar que ahora también se trataría de impedir la reelección de Trump por lo que su política pretendidamente significa de protección de los Estados nacionales frente a las amenazas globalistas.

Los intentos de los últimos meses de que Israel atacase a Irán so pretexto de sus supuestas armas nucleares han fracasado, de momento. Tampoco provocaciones como las escaramuzas en el Estrecho de Ormuz con ataques de dudosa bandera a petroleros, o el reciente asesinato de un importante general persa han derivado en guerra abierta como pudiera haberse temido.

Sin embargo, lo de la pandemia actual de coronavirus vinculado con China sí que parecería encajar en esta pesadilla anunciada. Veremos pronto la gravedad real de pandemia que hoy ya afecta a países occidentales incluida España, si bien por fortuna con tasas de mortalidad muy reducidas excepto en grupos de riesgo. Aquí se dan circunstancias especialmente favorecedoras para la difusión del mal pese a la existencia de un buen, aunque venido a menos, servicio sanitario. Un gobierno central inepto, chantajeado, fanático y sectario, junto a unas instituciones lamentables como las Autonomías que dificultan el siquiera el conocimiento del avance del proceso y generan barreras para combatirlo, hacen la situación española imprevisible y especialmente peligrosa para la población. En Galicia, donde escribo, me dicen que muchos médicos no disponen de mascarillas, ni menos de protocolos de actuación o información relevante fidedigna, y hasta ahora se encuentran a merced de una burocracia inepta y servil al poder, además del propio virus. Son consecuencia indeseable de la indebida politización de cuestiones eminentemente técnicas que debieran ser tratadas por profesionales y expertos. Aparte de la cuestión sanitaria la economía se ve amenazada. Y las Finanzas están sufriendo una varapalo de escándalo. Hoy, mientras escribo estas líneas, el IBEX 35 cae ¡más de un siete por ciento! Y la Bolsa llevaría perdida desde el principio de la crisis el equivalente a un décimo del PIB. El barril de petróleo baja a los ¡treinta dólares!

En otro desorden de cosas se ha sabido que EEUU va a desplegar unos 20.000 soldados en Europa para participar en el ejercicio militar Defender Europe 20. Una operación en la que participarán decenas de miles de militares y civiles de países de la OTAN con el objetivo de “proteger Europa de cualquier amenaza potencial” pero que puede contribuir a la difusión de la pandemia. O en dar lugar a indeseables situaciones de riesgo de enfrentamiento o escaramuzas militares. En casos anteriores algunos de los simulacros han sido seguidos de atentados reales.

Sea como sea, la crisis del oportuno virus puede blanquear, encubrir o enmascarar otras crisis como la gravísima monetaria financiera internacional y la problemática de lo que se conoce como reseteo. Las economías reales y las Bolsas están sufriendo mucho con la pandemia. Amenaza y Oportunidad. Muchos males estructurales anteriores se podrán achacar al virus. Aquí, en España, los derivados de las actuaciones erradas o inacciones presentes o futuras del actual gobierno comunista golpista. No obstante, a cuenta de la crisis del virus se abren otras posibilidades políticas alternativas de reajustes con nuevas parejas de baile dentro de la casta.

Albert Camus fallecía en un trágico accidente de tráfico el 4 de enero de 1960.

Dicen que en su coche siniestrado se encontró un ejemplar de El hombre y lo divino, obra fundamental de la eximia pensadora española María Zambrano: «la conciencia misma se agranda tras un desengaño del amor, como el alma misma se había dilatado con su engaño. Si naciésemos en el amor y en él nos moviésemos  siempre, no hubiéramos conciencia.»  También Camus, al cabo un humanista, deja al final de su obra un mensaje de esperanza en las posibilidades del hombre.

Es fundamental que ese mensaje sea hoy crítica y comprometidamente renovado. La peste puede y debe servir para agrandar nuestra conciencia.  En la certeza espiritual de que, en la medida que el Hombre sea conciencia y amor, ninguna insidia prevalecerá contra la Humanidad.

Amén.

 

 

 

 

 

El rey pasmao, el reino indefenso

En las postrimerías de su reinado el gran rey Felipe II encargó a Martín González de Cellorigo que tratase de averiguar las causas de nuestros males de entonces para intentar enfrentarlos y ponerlos remedio. Don Martín se convenció de que “No parece sino que se han convertido reducir estos reinos a una república de hombres encantados que vivan fuera del orden natural.”  

Estamos otra vez fuera del orden natural. Otro rey Felipe asiste impertérrito, paralizado, encantado, sin reaccionar, no se sabe si por miedo, ineptitud o acaso chantaje, al desmoronamiento del Reino. “Su” Reino encantado por los feroces enemigos de Don Quijote y los sublimes ideales que el gran hidalgo manchego representa. Un encantamiento que no se opone y deja hacer a todo un letal proceso revolucionario que fatalmente habría de desembocar en tiranía. Los cortesanos dicen que no puede hacer nada. La Nación en grave peligro de desaparecer como tal, ¿y el Jefe del Estado no puede hacer nada? Entonces, la pregunta es obvia, ¿para qué sirve el Jefe del Estado? ¿Para lucir bonitos uniformes en desfiles venidos a menos de un Ejército en creciente desguace y desplazado lo más lejos posible de donde se le necesita? Por no hacer, el actual Felipe, a diferencia de su gran antecesor, ni tan siquiera parece atreverse a encargar a un grupo de intelectuales patriotas averiguar las razones de nuestra situación presente.

No hace falta ser un Cellórigo para comprender que una de las principales lecciones de esta grave crisis es que las propias instituciones borbónicas se han venido revelando incapaces de proteger a la sociedad y nación españolas. Incluso es más: arman al enemigo con los impuestos de sus víctimas y promocionan a lo más alto de la cucaña a los peores, en el orden moral, intelectual, técnico o cultural. El problema está ya en una Constitución defectuosa con errores garrafales como el lamentable tinglado autonómico o la falta de separación de Poderes.

Y otra conclusión, de alcance no menor, es que ya no podríamos volver a la situación anterior a la ascensión del falsario al gobierno de Su Majestad. En efecto, se ha roto la colusión de intereses o lucrativa UTE entre socialistas y Borbones según venía operando desde la Transición para otorgarse entre sí, en modo mohatra, respetabilidad e impunidad de sus abusos ante sus respectivos públicos. Hoy los socialistas han levantado la veda de los Borbones, si bien administran su acoso y derribo de acuerdo a su calendario del proceso revolucionario. Algo parecido ocurrió ya durante la Segunda República protagonizando golpes de Estado contra ella y destruyendo sus endebles garantías democráticas.

Un proceso revolucionario instigado y financiado desde el exterior que progresa hasta ahora de forma imparable con la complicidad, como entonces, de los enemigos internos de España y de la Libertad, junto con la inoperancia de quienes debieran combatirlo. Proceso revolucionario del que hoy forma parte no sólo la crisis nacionalista y de integridad territorial, sino la devastación de la Tradición y de la Cultura españolas, la Deuda descontrolada, el psicópata hembrismo fanático, la agresión a la familia, la promoción de la homosexualidad, el favorecimiento de invasiones, la onerosa mohatra climática, el sectarismo y agresión a la libertad de la Ley de Memoria histórica o el nuevo engendro hembrista sobre actividades sexuales…

Un proceso revolucionario y destructor sometido al chantaje permanente de los corruptos aventajados discípulos de Goebbels que amenazan con derribar la mesa de canallesca negociación golpista y con ella al Gobierno de la Monarquía si no se les facilita y financia la secesión.

Como paradoja, y al mismo tiempo corroboración de la inanidad de las instituciones borbónicas, la principal amenaza al progreso de la revolución no proviene de ellas sino de los conflictos internos derivados de los vicios y más bajas pasiones de las fuerzas revolucionarias. Por los conflictos entre bolcheviques y mencheviques, algunos de ellos más por motivos pasionales, viscerales, que meramente ideológicos.

Existe la leve esperanza de que las peleas a garrotazos dialécticos entre los miembros y miembras del Gobierno de Su Majestad pueden derivar a garrotazos de los otros, los físicos, dando quizás al traste con el actual tinglado revolucionario. También en el campo del corrupto golpismo catalán, si bien todos criminalmente compìnchados contra la Nación y los españoles, los conflictos están abiertos entre sus diferentes protagonistas. El fugado, si bien insulta a España y se cachondea impune de sus instituciones, está peleado con su corrupta banda y ésta también con los reaccionarios zurdos del Polifemo presidiario. En Vascongadas, los vascones de pura raza vasca, sector racista meapilas y sector filoetarra, disimulan algo mejor sus desavenencias de detalle para pillar mejor botín de sus víctimas españolas.

A todo esto hay que añadir un extraño cisne negro, la aparición del temido virus dicen que chino, que puede provocar un cataclismo internacional agravado aquí en el Reino por el caos autonómico amén del fanatismo, sectarismo e incompetencia de sus gobernantes. Detrás de esta extraña peste geoestratégica se aventuran muy diferentes hipótesis explicativas, algunas de ellas dentro del criticado campo de la conspiración. Si tal interpretación fuese cierta, la actual pandemia sería un instrumento del NOM, dentro de la guerra geoestratégica mundial entre “Trump” (patriotismo, Estados Nación) y el “Deep State” (Globalismo, neomarxismo cultural al servicio de la plutocracia financiera internacional) para generar caos, destruir relaciones humanas y economías. Provocar una gran recesión, peor que la del 29, de gravísimas consecuencias desestabilizadoras tanto para la economía real como para las sociedades, eliminar el dinero físico en poder de la gente, vaciar los supermercados para crear hambrunas artificiales…  Y desde luego provocar miedo pánico irracional para aumentar los mecanismos de represión y control de la población, e incluso la militarización de la misma.

Si tal interpretación de la pandemia fuese cierta, el actual Reino de España sería un laboratorio excelente, un conejo de Indias perfecto, para estas maniobras criminales.

El rey puede permanecer algún tiempo más en su actual pasmo suicida pero acaso algún día despierte de su encantamiento y en su amargo despertar termine figurando en la Historia de España como el último Borbón pusilánime en cuyo fracasado reinado se destruyó la Nación y fue entregada la sociedad española a la tiranía comunista.

Probablemente no hay para tanto. ¿O sí? El tiempo aclarará todo otorgando o quitando razones.

 

 

 

La plaga de la langosta

Con lo de la langosta no me refiero al brillante gobierno socialcomunista de Su Majestad con su abigarrada y voraz horda de sectarios, fanáticos, censores, represores, embusteros, cínicos, psicópatas, preciosas ridículas, catedráticos lisérgicos, astronautas en órbita excéntrica, vendedores de burras ciegas, agentes venezolanos, lúbricos íncubos nocturnos aeroportuarios, shoshos, pishas enmucetados y demás tropilla desconcertada.

Tampoco a una nueva inoportuna factura de banquete mariscada de heroicos sindicalistas con cargo a ERE o el erario.

No. Me refiero a un bicho pernicioso al que le ocurre como a los socialcomunistas que si es malo a nivel individual resulta terriblemente nocivo en grandes bandadas. Por eso fuera una plaga bíblica que hoy, bien por naturaleza o por premeditada ingeniería del crimen globalista, ataca de nuevo. Los onerosos expertos del habitual tente mientras cobro lo achacarán al cambio del clima climático climatizable o sorosiano, pretexto tan socorrido y “científico” que lo mismo vale para un roto que para un descosido.

Los animalistas las disculparán porque según su necia mentalidad los bichos que en realidad molestan y son perjudiciales y dignos de ser exterminados son los humanos, menos ellos claro está. De modo que las langostas, langostes y langostos están en su derecho de provocar hambrunas y penosas migraciones humanas. Claro que se ve muy bien la cosa desde la ciudadela urbana. Oportunamente protegidos por las barreras que la Civilización opone a las más indeseables acciones de la naturaleza.

Los urbanitas siempre han tenido una cierta querencia al tema pastoril. Una protesta sui generis de la cultura y una vuelta fingida y más falsa que la honradez socialista o el virgo de la Celestina, a lo elemental del vivir, al primitivismo indigenista amazónico o del Ampurdán. Querencia que se agudiza cuando la gente se puede permitir el lujo de sentir una suerte de fatiga, de cansancio en su vivir. Cervantes lo explica en la Galatea, Lope en la Arcadia, o Menéndez Valdés en sus Églogas pastoriles. Y nuestros ignorantes actuales se lo creen porque lo dice la tele y lo repiten la plaga de mercenarios tertulianos. Las estrofas cambian y ahora se emplea la prosa a la que se le da prestado toque «cientificista» para que mejor cuele. Y si no, el barriobajero habitual de la más refinada audiencia.

Pero desgraciadamente la amenaza de la langosta es real: los datos son escalofriantes según la FAO.

Solo uno de los enjambres de langostas del desierto compuesto por millones de insectos hambrientos observado en el norte de Kenia tenía unos 2.400 kilómetros cuadrados, tan extensa como la superficie del área metropolitana de París.

Al parecer la dinámica de poblaciones de esta plaga está muy íntimamente ligada al régimen de lluvias, de modo que la aridez frena el crecimiento de las poblaciones de langostas y la humedad lo potencia. Una barrera pluviométrica estaría en torno a los 200 milímetros anuales. En países desérticos como Arabia Saudita llovíó mucho más en años anteriores y es posible que tal sea una de las causas más importantes de la dimensión actual de la plaga.

Se calcula que podría afectar a unos trescientos cincuenta millones de personas en África oriental que ven terriblemente afectadas sus posibilidades de alimentación. Tras arrasar cultivos en Kenia, Somalía  o Etiopía, también se desplazan sus movimientos migratorios a Eritrea y Uganda. Y en dirección a Asia: Irán, Pakistán y la India, en donde ha devastado extensas áreas de cultivo.

Si no se pone freno a la plaga a partir de la primavera o del verano se podrían producir terribles hambrunas y una estampida hacia Europa de gentes desesperadas en busca de comida.

Tanto si se trata de una maniobra globalista premeditada en la línea del llamado Plan Kalergi o de una simple acción natural de escasa influencia antrópica, las consecuencias pueden ser terribles. Cierto flamante ministro sanchista acaba de sostener con cara de piedra, lengua de trapo y parece que en serio, que España necesita unos diez millones de invasores más. Él los llama migrantes, pero me temo que esa abundante remesa pudiera completarse en pocas semanas si no se hace nada para acabar con la amenazante langosta del desierto.

Para colmo, otro factor de preocupación o irresponsabilidad más. El Senado italiano va a permitir el enjuiciamiento del ex ministro Salvani no por ningún delito común sino por la opción política programática de intentar poner freno a la invasión de las costas italianas por gentes, triste mercancía de la nueva trata, procedente de África. Un aviso a los que se oponen a las funestas directrices globalistas de facilitar la invasión musulmana y negra en Europa.

Sin embargo, se acaba de conocer una buena noticia: la aprobación judicial internacional de la legalidad de las llamadas devoluciones en caliente de invasores violentos. Se trata de una cuestión doblemente paradójica. Primero, el que nadie ajeno meta sus narices y puñetas en lo que constituye, o debiera constituir, una decisión soberana de cada Estado, la forma de protección de sus fronteras. Segundo, el nutrido coro de plañideras bien alimentadas que se lamentan de algo tan elemental como la posibilidad real de proteger las fronteras y con ellas el estado de derecho y la convivencia pacífica amenazada por los invasores.

 

 

 

 

 

De patatas y patateros

Buena parte del agro español está actualmente en píe de guerra contra el zarrapastroso y traidor gobierno de Su Majestad. Sin duda méritos hace muchos el falsario y su tropa en la que se distinguen en este asunto el inepto ministro de Agricultura y el retorcido y revenido del Interior.  Un tipo cobarde y dócil hasta la nausea con los poderosos pero en cambio jaque matón de taberna con la gente de bien que protesta contra las injusticias que sufren incluidas las gratuitas agresiones gubernamentales.  Así la reciente carga de la Brigada pesada contra una manifestación pacífica en Don Benito, Badajoz.

Es verdad que las causas de la actual postración de nuestro agro son muchas y variadas y tienen que ver con aspectos de carácter estructural y de la formas de producción y comercialización. Son de carácter sistémico y no todas achacables a la encanallada estulticia socialista.

En homenaje a nuestros sufridos agricultores y como humilde invitación a que lleven sus cuitas con tesón y energía pero también con paciencia rescato un antiguo texto de hace un lustro que sirvo a continuación:

 

El mundo de la patata es complejo.  Pertenece a una de las familias más útiles para la Humanidad, el género Solanum que cuenta con miles de especies, algunas de ellas relacionadas con sustancias psicoactivas. Uno de los grandes tesoros traídos por los españoles desde América, conocida aquí en España antes de 1573, que ha permitido la supervivencia en periodos especialmente difíciles a parte de la población europea, como antes lo hacía con las americanas. Cieza de León explicaba en su Crónica del Perú que “el principal mantenimiento de ellos (los indios collas) es papas que son como turmas de tierra”. También se ocupa de ellas Garcilaso de la Vega, el Inca en sus Comentarios reales.

Patata _optLlamada Solanum Tuberosum por Linneo, hay patatas con 24, 36, 48, 60 y 72 cromosomas.

Hay patatas machos, término que en España significa patatas filosas e improductivas y que los ingleses emplean en cambio para distinguir los ejemplares estériles y de mayor tamaño.

Hay matas silvestres que manifiestan caracteres más rústicos y primitivos. Son defectuosas tanto por su menor rendimiento como porque tiende a brotar prematuramente.

Hay patatas tempranas, semi tempranas y tardías.

La patata de cultivo no se siembra directamente con semillas sino con otras patatas producidas en condiciones favorables. La buena patata de semilla debe obtenerse eliminando las plantas enfermas, o de otras variedades, en mezclas conocidas como ventureiras en Galicia.

La patata se acomoda bien al clima pero para que sea más útil para la siembra ha de hacerse en zonas productoras que presentan características climáticas especiales. Clima suave, lluvias repartidas pero no excesivas ni muy frecuentes, con vientos de velocidad media, días largos, ausencia de heladas durante el periodo vegetativo, temperaturas de verano no muy altas, para que no haya periodos de reposo ni de brusca reactividad de la planta. Los días largos favorecen la formación de la mata y los cortos, la de los tubérculos.

De modo que las condiciones ecológicas para obtener buena patata de siembra están limitadas en España.

Las mejores zonas patateras españolas deben estar por encima de la isoyeta de los 600 mm de precipitación. Las temperaturas del verano no deben ser excesivas. La altitud superior a 700 metros.  Suelen estar alineadas en la orografía cantabro pirenaica, carpetana e ibérica.

La Naturaleza es fuente de Sabiduría por lo que debiera llenarnos de orgullo y satisfacción imitarla en lo posible. Si de las patatas pasamos a los políticos cabe decir que existen también muchas variedades con diferentes cualidades productivas, de rendimiento y organolépticas. También, que degeneran si no se renuevan como las patatas de siembra, criadas en áreas especializadas y especialmente controladas.  La resiembra patatera produce degeneración y enfermedades por lo que no se debe dejar que formen casta cerrada y degenerada, autentica fuente de plagas y problemas para el suelo y el resto de cultivos.

De modo que es tarea inaplazable de genuina regeneración nacional determinar las zonas de cría político patatera más aptas para nuestras especiales condiciones ecológicas tan diferentes por cierto de las de allende los Pirineos, en la Europa laica, democrática y civilizada donde las estafas, atentados y fechorías no quedan impunes.

Así, una vez producido y certificado como libre de corrupción y plagas el político de siembra podría implantarse con éxito en la zona de cultivo, siempre con la condición de no ser reutilizado para una próxima cosecha para que la cosa no degenere.

El ente encargado de garantizar la calidad del producto político patatero, ¿debe ser nacional o autonómico?  La experiencia indica que un ente nacional tendría muchas más ventajas desde el punto de vista de la calidad, la logística, los legítimos intereses de productores y consumidores así como para la conservación de la naturaleza.

Se ha comprobado una y otra vez que los servicios autonómicos fatalmente caen en manos de caciques y gentes desaprensivas por lo que no tardan en convertirse en onerosas mohatras.

Las políticos patateros procedentes de zonas de alto riesgo degenerativo infeccioso como los valles de Arán y Aneo o las sierras del Cadí o Beaumort en Lérida; la Cerdaña y Ribera del Rigart en Gerona; Berga en Barcelona y Pradés en Tarragona, deben ser objeto de vigilancia especial dado su hábito de saltarse la legalidad vigente según convenga.

Fuente:

Servicio de Ocurrencias varias de la Presidencia del Gobierno, Marca España (Spain).

Memoria histórica: El despojo energético, 1

Cuando se produjo la primera crisis del petróleo hubo un cierto pasmo de economistas que no sabían muy bien qué hacer. La energía, y el petróleo en particular, pueden considerarse como una mercancía más, pero, si se hiciera caso al propio pionero Walras se trataría de una mercancía muy especial.

Dentro del teatro de la riqueza económica, el petróleo es “objeto de apropiación, de valor de cambio pero no es reproducible industrialmente”. Y, además, las leyes propias de la energía determinan que la eficiencia de su empleo sea muy importante para relacionar demandas finales con balances de energía primaria. Pero en un mundo en que prima la hegemonía de lo financiero, la epifanía del dinero en abstracto, lejos de su contrapartida en la circulación de recursos, bienes y servicios, la actual crisis puede dar lugar a una renovada reflexión sobre dónde nos encontramos y hacia dónde vamos.

La Constitución encarga a los poderes públicos que velen por la utilización racional de los recursos naturales y el sector público sería más adecuado, si estuviera gestionado de acuerdo con criterios de interés general y de satisfacción de balances sociales, y no sólo financieros, para abordar ciertas actividades que tienen que ver con el mundo de la naturaleza en el que la energía juega un papel semejante al del dinero en la sociedad. Sin embargo, el proceso privatizador, o mejor dicho desamortizador, seguido durante el Felipismo ha dado lugar a pasar de un sistema de monopolios públicos de energía, propiedad del Patrimonio Nacional con precios administrados con criterios más o menos multifunción, a un sistema de oligopolios privados con precios libres todo ello en perjuicio de clientes directos, empresas y el patrimonio de los españoles.

Según el profesor Roberto Centeno, ex consejero delegado de CAMPSA: ”los activos de dichos monopolios, y en particular sus redes logísticas que son la clave de la competencia, fueron adjudicados a dedo a precios irrisorios (unas cinco veces inferiores a su valor real), redes logísticas que se han utilizado y utilizan masivamente para impedir o limitar la competencia”.

Otro caso parecido, quien hace un cesto, hace ciento, ocurrió en el caso de la antigua empresa pública ENAGÁS. Entregada a precio de ganga a la oligarquía catalana para pagar el voto pujolero a la investidura de González, la pérdida para los españoles, fue también al menos de ese orden.  En efecto, el 91 %  de ENAGAS se malbarató por 50.000 millones de pesetas, unos 300 millones de euros. Una cantidad ridícula, el importe de una de las plantas de regasificación. En el lote saldado iba la infraestructura logística, con la red de gasoductos y las tres plantas de regasificación entonces existentes, el edificio de la sede central en Madrid, los contratos de suministro y la cartera de clientes. En el 2016 Gas natural vendió ese edificio junto con otros dos más pequeños por 85,6 millones de euros. A la hora del saqueo los ventajistas catalanes eran españoles como los que más. ENAGAS fue despojada como base del proceso de desarrollo de la catalana Gas Natural. Un caso pintoresco en el que el pez chico se comió al grande.

Es curioso, pero coherente con lo que indicamos, que ahora Amancio Ortega haya pagado la cifra de 281, 63 millones de euros por solo un 5 % de los restos despojados de ENAGAS , casi lo pagado en su día por el 91% de la empresa no despojada. En el 2016, Gas Natural vendió el edificio de la sede central, junto con otros dos más pequeños y menos valiosos, por 85,6 millones de euros.

Saqueado el patrimonio español constituido durante décadas de trabajo, ahorro y previsión, cuando ya apenas queda botín español que pillar y repartir, no es de extrañar que vascos y catalanes quieran soltar amarras para disfrutar del tesoro.

Y no es solo la cuestión del propio desfalco sino su influencia en la asignación de recursos, la mediatización de la actividad de terceros, tanto regiones como empresas, al terminar con la anterior neutralidad de la infraestructura logística primaria.

Un ejemplo se vio aquí en Galicia, cuando Gas Natural impidió la construcción de la planta de regasificación de punta Canela, al Norte de la entrada a la ría de Ferrol, con el proyecto ya hecho y los terrenos expropiados. De ese modo, lo que sería interesante desde el punto de vista estratégico para España, una entrada de GNL por el NO de la península se vio saboteado por los intereses parciales del capitalismo catalán. Una planta de regasificación en Ferrol favorecería empresas energéticas de su competencia.

Al final, la planta de regasificación se hizo con capital gallego en un lugar especialmente inadecuado, descartado por razones de seguridad en el estudio previo realizado por ENAGAS, antes de decidir la ubicación a la entrada de la ría ferrolana.

Cosas de la memoria histórica. Una de las subgobernantas del flamante gobierno comunista de Su Majestad, la señora de Bacigalupo, Teresa Ribera de soltera, promueve lo que los globalistas llaman la transición energética. Otra mohatra arrebatacapas con casi toda probabilidad. Medio arruinadas la industria y la agricultura la cosa puede que termine en transición al típico burro, un buen convertidor energético sostenible y renovable, desde luego. “La entropía aumenta” nos dice el Segundo Principio de la Termodinámica.

En realidad, esto viene definiendo al Régimen del 78, granjería de y entre abusones, descuideros y piratas. Y lo que queda de él, pura entropía.  El CO2 residual de lo que otrora fue orden más complejo de cadenas hidrocarbonadas.

 

Agradecimientos: La foto de la ría de Ferrol es de SempreVolando

 

 

 

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