Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Embalado, pero en sentido contrario

El observador del bochornoso espectáculo de acoso que está ofreciendo Casado y resto de mandamases del Partido Popular contra su compañera Ayuso se pregunta ¿Por qué?

Una primera respuesta parece obvia por lo fácil. Se trata de un caso típico más de celos del incompetente, tanto en lo moral como en lo técnico o político. No soy psiquiatra, pero he vivido muy de cerca situaciones semejantes en el mundo de la empresa o de otras instituciones. Casado ha resultado ser un inepto, desleal, rodeado de mediocres, algunos de los cuales estarían preparando su navaja cabritera a la espera del momento más oportuno para degollarle.  Convertido en déspota va de purga en purga haciendo patria.

Junto a la pelea de egos el control del reparto del botín del poder también es un buen argumento de fondo, pero que requiere ser encubierto o disimulado con otros de carácter ideológico.

Coincido con lo que explicaba muy bien Magdalena del Amo hace unos días en Alerta digital sobre Ayuso.  Un personaje al que sólo cabría considerar un mirlo blanco rodeada de otros pájaros más negros que el azabache.

Salvando las evidentes distancias, el asunto me recuerda, afortunadamente ahora en clave de farsa que no de tragedia, las enconadas luchas por quedarse con el partido nacional socialista entre Hitler con su estrecho cinturón de confianza, los Goebbels, Goering o Himmler contra los demás personajes relevantes del partido nazi originario. Así la pugna entre los partidarios de primar o resaltar su carácter obrerista incluso con nacionalizaciones, entre ellos el mismo primerizo Goebbels cuando fuera ayudante de Strasser, y las ideas hitlerianas de que el partido nazi se pusiese al servicio de la gran Industria alemana sustituyendo a otros partidos tradicionales de carácter más conservador de la república de Weimar. La excusa entonces para este salto ideológico donde derivar la diana inicial contra la oligarquía estaría en la alternativa persecución de los judíos como chivo expiatorio de todos los males.

Pero Casado no ha escrito ningún remedo del Mein kampf por lo que no sabemos cuál sea “su lucha”. Ni qué ideas tiene para llegado el caso intentar sacar a España de su desastre actual. Ni qué ha pasado con lo del teórico humanismo cristiano de su formación. Se intenta gobernar para hacer algo en lo que se cree, no para calentar la poltrona. Ni qué ha pasado con lo del teórico humanismo cristiano de su formación. Es incoherente criticar el comunismo y defender a la vez a la agenda 2030. Egos aparte, parece que “su” guión se lo dan hecho. Pero entonces, ¿qué se pretende?

Ya hemos asistido antes a diferentes ataques al Partido Popular para reconducirlo. El más grave ha sido el terrorífico 11 M. La propia pareja Rajoy Soraya junto con el tenebroso Montoro lo ha saboteado desde la jerarquía desperdiciando una estratégica mayoría absoluta y traicionando la confianza puesta en él.

La destrucción del Partido Popular dejaría más campo libre a Vox, al menos mientras no surgieran más agrupaciones políticas para rellenar espacios vacíos. Facilitaría la continuación del doctor Sánchez al frente del gobierno rojo de Su Majestad consolidando la iniciada devastación nacional española. El turnismo borbónico quedaría cojo y el Régimen muy desestabilizado casi listo para el descabello.

Los próximos acontecimientos ilustrarán hasta que punto la actual descomposición del Partido Popular con Casado es cosa de simple incompetencia personal posibilitada por una institución decrépita, amorfa, llena de oportunistas y cobardes e incapaces de poner orden en las ideas, o bien resulta premeditada por los poderes fácticos internacionales que le habrían colocado allí para controlar la cosa a mayor gloria del pensamiento único.

Sea como sea, Casado está encantado de ser considerado como “joven líder internacional” por Klaus Schawb Rothschild. Casado va embalado pero, como los kamikazes al volante, en sentido contrario.

 

 

Corrida en febrerillo loco o más cornás dan las urnas

Corrida en febrerillo loco, como si fuese la madrugadora feria de Valdemorillo. Se había anunciado el festejo fuera de temporada. De repente, como súbita enfermedad en ya antes solícitamente pinchado con todos los puyazos reglamentarios. Una prueba más bien oportunista para intentar evitar que medrase la cuadrilla socia rival y alterase el escalafón. En realidad, nada nuevo en esta plaza salvo la prodigiosa revelación de la niña torera.  Esto de las mujeres toreras no suele hacer mucha gracia a sus compañeros que pretenden monopolizar las virtudes hormonales y ven fatal que una dama les pueda dejar mal por valentía y pundonor ante el respetable. Peor aún si encima tiene cara de risueña manola goyesca. La honrilla y los celos, ya se sabe. De modo que se llega de tapadillo al poco honroso acuerdo de no anunciarla en el cartel principal salvo en la letra pequeña y que la susodicha actúe como sobresaliente llegado el caso para salvar la corrida si el electorado de más trapío manda al hule a la terna centrista titular, preferida de la empresa y de la alabanciosa prensa sobrecogedora siempre tan oportuna al quite de fechorías y entuertos.

Para colmo, además de la susodicha torera, otra nuevo protagonista emerge de futura figura con animosa cuadrilla para revolucionar el escalafón, a pesar del sabotaje empresarial o el ninguneo de la prensa en nómina que pretende mantener el tinglado y el afeitado institucionalizado. Gente con más ganas o menos acomodaticia que les puede madrugar la merienda o amenazar su poltrona y a la que es preciso desactivar como sea.

No pintaba demasiado bien la tarde, oscuros nubarrones amenazaban con acabar de modo brusco e inoportuno con la pertinaz sequía. Se eligió mal, pero ya no se puede suspender que está todo el tenderete preparado. Incluso para hacer bulto temiendo tendidos vacíos se ha dado entrada libre a vacunados en cuarentena y militares sin graduación pero con mascarilla.

Suenan los clarines del miedo, se preparan las cuadrillas para el paseíllo, el alguacil recoge las llaves del toril, y al diestro cuando mira el callejón de los sustos no le llega la camisa al cuerpo. Descendiente más que discípulo del famoso Escamillo, “toreador, toreador” el amante de la apasionada Carmen, el diestro centrista ha heredado poco de su gallardía y torería. Comprende que no se puede permitir otro desastre que deje por tierra sus ambiciosas aspiraciones de triunfar en Las Ventas. La gran feria de Madrid es la que decide la temporada y pone y quita en el disputado escalafón de la torería. Pero buenas faenas son amores y no sorosianas sinrazones. No, no vale para la lidia por mucho que se empeñe Bilderbeg. Mucho postureo centrista, mucho don tancredismo marianesco, mucho “dejadme solo” pero muy poco arrimarse y aún menos torear, sobre todo si el morlaco además de trapío muestra aviesas intenciones.

Otrora el público habría estado por colaborar alegre, con simpatía, incluso regalando los trofeos.  Pero se siente que la indignación contra el premeditado sabotaje a la fiesta va en aumento. Ya no sirve torear con el pico de la muleta ni arrimarse a toro pasado para mancharse el traje y hacerse el valiente. Toros suaves, mansos, afeitados, de las nuevas generaciones domesticadas, tambaleándose por la degeneración genética, el vicio, la mala dieta y la falta de suficiente ejercicio en las dehesas. Lástima de magnífica zootecnia española con sus razas autóctonas reducto de la ganadería extensiva. Con animalistas, socialistas, comunistas, feministas, golpistas, filoetarras, gentes asaz atrabiliarias y desbaratadas al servicio de los monopolios más depravados se van perdiendo las mejores joyas de la casta taurina. Todo ello a mayor medro y granjería de los manidos gustos globalistas que prefieren las vacas lecheras de gordas ubres pasteurizadas subvencionadas por Bruselas al autóctono bravo toro heteropatriarcal con su naturaleza bien puesta.

Pero también la casta torera sufre las consecuencias del neomarxismo posmoderno: en vez de gentes con pelo en pecho, ahora con cuadrillas de señoritos pelanas, toreadores de salón, ineptos y cobardes. Lo que pomposamente llaman los nuevos jóvenes líderes mundiales. Todo al gusto estragado y canallesco del Foro de Davos y del NOM, gente degenerada, aviesa y traicionera enemiga declarada de nuestra fiesta, nuestras tradiciones, patrimonios y libertades.

El morlaco huele el miedo centrista. Menos mal que estaba al quite nuestra malquerida sobresaliente, que si no hubiéramos presenciado una sonada desgracia. Trastabillado y con la taleguilla desgarrada el diestro centrista se retira a la enfermería. Nuestra heroína se abre de capa y con quince pases, quince, verónicas para taparse, manoletinas y chicuelinas pone al toro en suerte. Sube un poco la moral del respetable traicionado, aunque no lo suficiente para dejar de buscar otras cuadrillas. Lo actual no vale pero no termina de cuajar una alternativa. El titular regresa muy pálido y desencajado: faena de aliño, ronda de pega pases motorizados con inteligencia artificial. No convence ni siquiera al público más afín o querencioso. Se perfila para la suerte suprema, mete y saca a traición. Descabello no doy ni una. Por aburrimiento y para evitar más pinchazos, asqueado por tanto desatino, dobla el sufrido animal.

Indra cuenta la escasa pañolada a gusto del empresario que paga. ¿Otra vez será?

 

La democracia y The Economist

Si hacemos caso a The Economist, publicación de cierto interés pues pasa por ser portavoz de la plutocracia globalista, el calamitoso Reino de don Felipe se encontraría en retroceso entre las democracias acreditadas de todo el mundo.

“Democracia” no deja de ser un término equívoco. Recuerdo al genial Agustín García Calvo decir que se trata de una auténtica contradicción. Pues el pueblo sería sujeto y objeto a la vez, cosa más bien inconveniente, incoherente o más probablemente, absurda.

Para The Economist el sentido de democracia no deja de ser algo particular o pintoresco como ahora veremos. En el caso español, la negativa a instalar jueces de las diferentes marcas políticas en un renovado Consejo sería algo poco democrático. Pero no se entiende que unos jueces nombrados por los partidos políticos como impone la Reforma de 1985 en cambio lo sea.  O que el aumento de la dispersión en la representación política en el Parlamento también sea contrario a la democracia. O que, después de lo que estamos viendo, aún se consideren demócratas «fetén» a países como Australia ya resulta ser el colmo del cinismo, la osadía o la desvergüenza anglosajona.

Como en tantas otras cosas, para tratar de comprender mejor este asunto conviene volver a las antiguas fuentes de nuestra civilización.

Aristóteles nos explica en su Política que los sistemas políticos que existen o puedan existir pueden clasificarse conforme al menos a dos criterios: En atención a quienes sean los depositarios de la soberanía y quienes sean beneficiarios de su ejercicio. El primer criterio nos permite observar que puede ser uno, unos pocos o los muchos los que gobiernen. Cuestión que posee consecuencias más profundas pues al cabo tiene que ver con la riqueza en la sociedad: Pueden ser pocos (suelen ser los ricos) o muchos (suelen ser los pobres). El segundo criterio tiene que ver con la finalidad del gobierno. Si se gobierna en beneficio propio del gobernante o de la comunidad. Los regímenes o sistemas políticos que obedecen a este última finalidad: gobernar para beneficiar a la comunidad son todos ellos justos. Y los anteriores, injustos.

Cuando se combinan ambos criterios se puede hacer un cuadro con seis alternativas básicas. Tiranía, oligarquía y democracia. Monarquía, aristocracia y república o “politeía”. La república o politeía aristotélica es lo opuesto a la tiranía. Un gobierno de los más dirigido al bien común. Se trataría de una democracia en la que los pobres gobiernan en beneficio no solo de ellos mismos sino de todos, absteniéndose por ejemplo de confiscar el patrimonio de los ricos.

Como puede comprenderse con facilidad la democracia puede convertirse en tiranía cuando cae bajo el influjo de demagogos, corruptos u oportunistas. Ya no sabemos qué queda de soberanía nacional que no haya sido trasferida. En el caso de la Política española se está lejos de buscar el Bien común. Aunque haya votaciones lo más que se puede elegir, suponiendo la inexistencia de fraude y la fiabilidad del escrutinio, es entre listas cerradas presentadas al votante por grupos oligárquicos también cerrados como son los partidos políticos españoles. Hace algún tiempo me sorprendía por que el partido socialista fuera apoyado por los magnates, directivos del IBEX 35 y similares, en vez de lo que debieran ser sus grupos afines.  Este fenómeno tiene su explicación de acuerdo a la tipología aristotélica y da idea de la verdadera naturaleza de la presente Monarquía, pero aún más desde el punto de vista de la corrupción y de la generación de deuda. En efecto, la otra cara de la deuda generada por políticos mercenarios significa intereses, negocio, para la plutocracia financiera.

Aristóteles consideraba que “muy razonablemente es aborrecida la usura, porque en ella la ganancia procede del mismo dinero, y no de aquello para lo que éste se inventó”. En su Ética a Nicómaco critica a “los que se dedican a ocupaciones degradantes, como por ejemplo, la prostitución y otras semejantes, y los usureros que prestan cantidades pequeñas a un interés muy elevado. Todos estos toman de donde no deben y cantidades que no deben. Parece que es común a todos la codicia, pues soportan el descrédito por afán de ganancias, por pequeñas que sean. Pues a los que toman grandes riquezas de donde no deben, como los tiranos que saquean ciudades y despojan templos, no los llamamos avariciosos, sino más bien malvados, impíos e injustos. En cambio el jugador, el ladrón y el bandido están entre los avariciosos pues tienen un sórdido deseo de ganancias.  En efecto, unos y otros se dedican a esos menesteres por afán de lucro y por él soportan el descrédito, unos exponiéndose a los mayores peligros a causa del botín, y otros sacando ganancia de los amigos a quienes deberían dar. Ambos obtienen ganancias por medios viles. Al sacarlas de donde no deben, y todas estas adquisiciones son modos ávidos de adquirir”.

Por desgracia, la soberanía está siendo trasladada de las naciones a instituciones ajenas, incontroladas y quizás incontrolables por la gente. Esto ocurre ahora con la ONU, la OMS, la OTAN o la misma UE. Acabamos de ver la gran lucidez con la que el sabio fundador del Liceo ateniense equipara el negocio financiero o al menos sus abusos nada menos que con la prostitución. La trata o explotación del dinero falsario, sucio, se ha convertido en un negocio no menos lucrativo e inmoral que la trata de blancas con sus secuelas de degradación y esclavitud. Sus “proxenetas” son lo más granado y encumbrado de nuestros próceres, de esa clase dirigente de la civilización occidental, y de las sociedades hoy esclavizadas con las nuevas cadenas de la deuda creciente e impagable.

La reciente plandemia programada ha aumentado esa deuda hasta límites insostenibles. Pero peor es que también se ha convertido en un eficaz instrumento para fomentar y consolidar el poder omnímodo de la oligarquía plutocrática mediante el aumento de su riqueza y el empleo de tiranos títeres interpuestos.

Antígona se rebeló contra la tiranía de unas leyes inicuas que le impedían realizar lo que entendía era justo, pues era la Ley de los dioses, algo que está bien o mal más allá de lo que quiera imponer la tiranía. Terminó mal. La plandemia ha ofrecido otra lección dramática sobre la enorme dificultad sino clara y simple imposibilidad de luchar contra el despotismo, en este caso de la plutocracia corporativa o financiera, y salir indemne del intento.

Pero, como en el teatro de Sófocles, toda esta aventura nos permite reflexionar dónde estamos en verdad. Nos ilustra sobre nuestra realidad, que está muy lejos de ser la que nos venden con mayor o menor fortuna los medios de intoxicación de masas. No solo hubo autores teatrales que explicaban las cosas desde la emoción estética sino también filósofos griegos que se ocupaban desde la razón en los aspectos teóricos o abstractos de discernir los atributos y condiciones de funcionamiento de los sistemas políticos.

La evolución histórica del teatro griego hacía prevalecer al protagonismo del héroe frente al del Coro. Hoy, durante la actual crisis, el Coro ha sido traicionado, humillado, amenazado, incluso diezmado. Y ha fallado en su respuesta. Solo algún héroe ha intentado rebelarse contra un poder tan despótico que ni tan siquiera apenas tiene cara visible.

No es de extrañar que los tiranos modernos y antiguos estén contra el Arte y la Filosofía.

 

 

Bergoglio en la RAI

La actual crisis de civilización posee una dimensión espiritual. Para mí esa es la más importante de todas, incluida la política, cultural, económica, sanitaria… Sin embargo se disimula de modo mohatrero en lo que casi nada es como parece. El abogado alemán Reiner Fuellmich lo explica así: “Los gobiernos ya no son nuestros gobiernos, puesto que han sido tomados por la plataforma del Foro económico mundial…»

Desde ese punto de vista son usurpadores pese a haber sido entronizados tras elecciones supuestamente limpias aunque más o menos manipuladas: Muchos son tiranos decididos a oprimir y atacar a sus propios pueblos. Varios llevan la chapita de la Agenda 2030 o sueltan discursos estupefacientes similares para que no quepa duda de quienes son sus amos.

Pero tampoco algunos líderes religiosos son lo que parecen o hacen lo que se esperaría de ellos en función de su propia posición institucional. Algunos como Bergoglio son políticos clericales que parecen haber olvidado la razón de ser de la institución bimilenaria que se supone representa. Fuera de toda pretensión evangélica, Bergoglio ya no se reconoce como vicario de Cristo sino como Jefe de Estado Vaticano. Un poderoso Estado abducido ahora por el NOM, el foro de Davos u otras instituciones globalistas contra la humanidad. Y del que no sabemos qué verdadera naturaleza tendrá una vez felizmente acabado el bergogliato.

Mientras preparaba su próximo viaja a la Costa de los Piratas en la Península Arábiga, no para convertir infieles que eso ahora está muy feo sino para compadrear con sarracenos, Bergoglio ha sido entrevistado en la RAI.

En el programa, Bergoglio ha hecho alarde de sus últimas ocurrencias. Según ha declarado muy serio y puesto en razón, está en contra de las rigideces ideológicas.  En consecuencia, así se entiende que persiga con saña y crueldad inusitadas a los sacerdotes y fieles que, por ejemplo, no quieren comunión en la mano o prefieren la misa tradicional a la posconciliar.  Ceremonia sagrada que desde el punto de vista estético, en el asunto teológico no me meto, viene a ser como sustituir una obra sublime del Padre Vitoria por la canción de eurovisión de turno. O que, para no ser rígido, mientras niega entrevista al paciente octogenario cardenal Zen, compadree con los camaradas filantrópicos próceres del Partido comunista chino. O que busque la forma de desalojar de sus monasterios tradicionales al monjerío remanente y así liberar rico patrimonio para colocar en el mercado y crear valor para el accionista.

Pero donde Bergoglio estuvo felizmente “sembrao” es en su disposición para sustituir a la población europea autóctona. De ahí la propuesta de repartir pobres entre los diferentes países de la UE por indígenas de otras geografías y culturas. No sé si Bergoglio habrá visto Plácido o Viridiana, dos obras maestras españolas contra la demagogia del buenismo y la hipocresía.  Si no las ha visto se las recomiendo, y sin cobrar óbolo alguno por la asesoría.

Dado que el Vaticano es quizás uno de los Estados más opulentos del mundo es de suponer que empezaría dando ejemplo. En caso de subasta de pobres como en Plácido, el currante autónomo alienado y explotado del motocarro pagado a plazos, el Vaticano pudiera emplear su potencial financiero en quedarse con unos cuantos. E incluso con artistas venidos a menos para mejor animar la velada eclesiástica. El gran Berlanga ya contaba cómo hacerlo.

Si fuere Viridiana, habría que cuidar la mesa y mantel así como los manjares cardenalicios no sea que los menesterosos invitados al banquete se rebelen y asalten las bodegas y despensas vaticanas. Que está muy bien lo de presumir de llaneza y campechanía cara a la galería pero luego pasa lo que pasa.

Sabemos que Bergoglio es amiguete y coleguilla de los principales mafiosos del Partido demócrata: de los Clinton, Obama, Podesta, Biden, Pelosi, así como de la mafia cardenalicia homosexual de San Gallo, a los que debe poltrona y protección. Por eso no termino de entender la incoherencia de que diga le preocupen tanto las víctimas habituales de ambas sectas. Me refiero a los niños indefensos.

Tampoco se entiende desde un punto de vista evangélico, yo debo ser muy burro o muy rígido, su decidida apuesta por algo tan absolutamente anticristiano como el tenebroso y satánico NOM. Ni la protección en la práctica al aborto, uno de sus instrumentos más abominables.  Ni su empeño en “vacunar” urbi et orbi a quien no pueda escaparse incluso las más indefensas criaturas.

Desde mi modesto punto de vista estamos ante un demagogo y mohatrero. Sí, esto forma parte de una mohatra. Una mohatra globalista y global. Un personaje tenebroso encumbrado a lo más alto de la cucaña por el Mal para hacer desde allí lo contrario de lo que cabría esperar.

Repito las palabras del abogado alemán Reiner Fuellmich: “Los gobiernos ya no son nuestros gobiernos, puesto que han sido tomados por la plataforma del Foro económico mundial, los mismos que empezaron a crear su programa de jóvenes líderes mundiales por el año 1992 cuyos primeros graduados fueron Angela Merckel y Bill Gates.”

Líderes fabricados a troquel que van siendo colocados en los puestos decisivos para perpetrar políticas contra los intereses de los administrados. Bergoglio tiene otra edad que los antes citados, es de la misma quinta que el peligroso eugenista Klaus Schwab Rothschild, pero también agente de igual servicio.

Ahora bien, visto el actual proceso de descristianización del Vaticano o lo que ha pasado en España desde la muerte de Franco y la nueva restauración borbónica, parece que la fe y la espiritualidad en el Cristianismo se forja más en las persecuciones, en la resistencia a las leyes inicuas, en la soledad de la conciencia y aún en cierta debilidad material en contraste con la opulencia, que en la protección de instituciones esclerotizadas cuando no degradadas.

 

Bolcheviques y mencheviques se disputan el voto del Señor Cayo

Atravesar el vasto espacio en Castilla también resulta un viaje en el tiempo. Hoy, presa de una cierta nostalgia, con una creciente sensación de nuevo fracaso histórico español como el del 98. A diferencia de lo que aconteciera con el fundador del reino de Castilla, el conde Fernán González, vemos con tristeza que, traicionadas las ideas del Preámbulo constitucional, otra vez las instituciones de la monarquía se han convertido en obstáculo para el progreso de España y sus gentes.

Don Claudio Sánchez Albornoz explicaba que en el medioevo remoto Castilla gracias a la voluntad de las gentes y al arrojo des su conde luego primer rey castellano se convertiría en un “islote de hombres libres en la Europa feudal”. Contra el Islam cordobés y el feudalismo de otros reinos cristianos. Ya siglo y medio antes de él, en el año 824, en el valle de Brañosera surgía una especie de derecho limitativo del poder feudal de los señores. Más tarde irían surgiendo Comunidades de Villa y Tierra con sus fueros respectivos. En el viejo solar de Fernán González donde otrora se produjo una extraña y valiente apuesta por la libertad y dignidad humanas, bolcheviques y mencheviques hoy se disputan el botín de la taifa castellano leonesa del mayestáticamente llamado reino de España.

Para el que no lo recuerde acaso no está de más aclarar que bolchevique significa miembro de la mayoría. Menchevique, de la minoría. La ideología con ciertos matices venía a ser la misma de fondo en ambos. Los bolcheviques más radicalizados, los mencheviques más moderados. Como también ahora de diferenciación comercial del producto en el mercado electoral en estos tiempos posmodernos globalistas aunque mayorías y minorías dependan del lugar y el momento oportuno. Y, dado que no suele haber recuento oficial de votos tal como indica el procedimiento, los resultados reales nunca llegan a conocerse con certeza. Una España vaciada que de momento aún no tiene su correspondencia con una urna vaciada. El disputado voto del señor Cayo que tan lúcida y premonitoriamente narraría al comienzo de la Transición el gran Miguel Delibes.

Sí. En esas tierras de la España vaciada por el régimen, los bolcheviques son las mesnadas populares y los mencheviques las de la PSOE. En otras taifas, es al revés. En otras pocas más, es el indigenismo más o menos despótico, desleal e insolidario el que domina. Un turnismo imperfecto en esta enésima Restauración fracasada.

Cuesta pensar que entre las actuales ruinas de San Pedro de Arlanza se produjese ese milagro de libertad hace un milenio y en las condiciones más difíciles. Unas ruinas venerables hoy saqueadas, motivo de meditación en la medida que puedan ser representativas de la propia situación de Castilla en este momento. Aguas abajo del río Arlanza se encuentra la colegiata de Covarrubias donde se halla la tumba del rey. Desde esta bonita villa burgalesa a Santo Domingo de Silos apenas se cruza con algún otro viajero. Al menos durante el crepúsculo resulta más fácil ver algún corzo que se atreve a salir de la espesura para comer en los claros solitarios.

Parece increíble que en Medina al pie del famoso castillo de la Mota se fijará el formato moderno y negociara la letra de cambio. En memorial de Valle de la Cerda dirigido a don Felipe II se valoraba el tráfico en la pujante ciudad en unos ciento cincuenta y cinco millones de escudos de la época, nada parecida a la situación actual casi cuatro siglos y medio después. Una decadencia que no tendría que ver con un simple deterioro ecológico o de soporte de actividad agraria debido a las pulsaciones climáticas sino a algún problema geopolítico o cambios en las ideas fuerza de la civilización. Algún lector dirá: exagera. En la Comunidad no sólo hay vastas extensiones deshabitadas, también hay ciudades y algunas importantes.  Y grandes tesoros artísticos. Cosa que es cierta, como que también tanto la postración y decadencia como el auge o prosperidad son relativos. Y que, en este caso de Castilla, el Régimen castiga el patriotismo y la lealtad.

La gala de Medina, la flor de Olmedo, que de noche le mataron al caballero”. Con traición y alevosía.  Pero si sabemos quién mató al caballero castellano porque nos lo cuenta Lope de Vega, más difícil resulta qué pasa hoy con Castilla.

En nuestra dilatada y ajetreada Historia no podemos dejar de observar un cierto halo trágico. Azorín ofrece un final feliz en su libro Castilla a la aventura amorosa, tan desoladoramente trágica en el original, de Calisto y Melibea.

En esto veo Melibea la grandeza de Dios. ¿En qué Calisto? En dar poder a natura que de tan perfecta hermosura te dotase: y fazer a mi in merito tanta merced que verte alcanzase”.

¿Por qué el devenir de España parece tener también como en el caso de los tan desgraciados amantes un elemento permanentemente trágico, que impide el triunfo del amor y del bien? El devenir de España también parece eternamente víctima de una conspiración motivada por la ambición, el egoísmo y la codicia de las Celestinas de turno y consentida por un pueblo desorientado cada vez más amorfo.

Azorín nos presenta a un Calisto maduro, felizmente casado con Melibea y padre de una hija, del mismo nombre que su abuela, Alisa. Pero Calisto medita con la cabeza reclinada en la mano sobre el devenir del tiempo y las formas de las nubes, tan iguales, tan distintas, en su eterno caminar sobre el cielo… Otro halcón pasa el cercado del jardín y tras él un mancebo…

¿Tiene razón Azorín al permitirse dar otro final a la historia? ¿Es que la Historia de España tiene un carácter fatal que se impone a los intentos de reforma y mejora profunda y continua de generación tras generación?

Nos encontramos en un momento histórico en el que los logros de la labor de construcción de la gran civilización española iniciada por la vieja Castilla se encuentran gravemente amenazados. En el que el tren azoriniano de la lucecita roja parece que ya nunca regresará. Una aventura común de siglos hoy medio desbaratada por la corrupción y la falta de inteligencia, voluntad y patriotismo de muchas instituciones y sus ocupantes, trasladadas a buena parte del pueblo español actual, víctima de un proceso de embrutecimiento programado. Regresan las cigüeñas que barruntan la primavera y vuelven las votaciones a Castilla para otra vez disputarse el raro voto del ninguneado sino parasitado señor Cayo.

Lo que no sabemos es si también volverá nuestra dignidad y voluntad de ser libres y mejores al menos antes de que las urnas queden vacías para siempre.

 

El revés letal de Nadal

Hoy es la festividad de la Candelaria. Aunque muchos prefieren permanecer en letargo haciendo honor a la marmota anglosajona, creo que está especialmente indicado intentar aportar algo de luz gracias a los trabajos de investigadores y estudiosos que no se rinden.

El tío, consejero y entrenador de Nadal contaba que en sus inicios animó a su talentoso sobrino a jugar con la izquierda, pese a ser Rafa diestro o ambidextro. Ello suponía una ventaja diferencial porque sus “drives” serían contestados “de revés” por el rival diestro y viceversa. Nadal es un gran tenista, de eso no cabe la menor duda. Otra cosa es su presente comportamiento personal y ciudadano como se acaba de demostrar en el reciente escándalo australiano. El pretendido modelo cívico dechado de áticas virtudes resulta que es un globalista comprometido con el NOM de su amigo Gates y otros plutócratas. En España Nadal tiene fama de niño modosito, de buen chico, amigo de Su Majestad tan campechana, suponiendo que el ilustre expulsado de España por su propio hijo y heredero tenga amigos verdaderos. Pero en algún momento desgraciadamente Nadal fue “abducido por el lado oscuro de la fuerza”, aunque el malvado lord Gates no sea su padre.

El revés y el derecho. En lo que se convirtió en una vergonzosa caza de brujas totalitaria y despótica, Djokovic fue lamentablemente deportado de Australia como si fuera un terrorista, linchado mediáticamente por la envilecida prensa española. No le dejaron jugar un torneo mal llamado Open, o mejor dicho Cerrado, pues fue ignominiosamente cerrado para el mejor y más probable vencedor, lo que en su ausencia forzada haría al ganador más bien un usurpador del trofeo ahora malamente politizado fuera de lo deportivo.

Nadal también tiene responsabilidad e intereses en lo que ha sucedido con Djokovic según lo que el tenebroso déspota francés Macron gráficamente ha llamado a “joder” a los que quieren mantener su libertad, negándoles su condición de ciudadanos. En imponer los intereses incluso los más criminales de la élite sobre los derechos de las gentes. Lamentablemente se ha comportado como colaboracionista de estas políticas despóticas y en algunos casos con resultados letales para las víctimas.

Debemos al brillante y joven periodista Nicolás Morás una jugosa investigación sobre las aventuras extradeportivas de Nadal que explicarían su comportamiento. Entre otras informaciones esclarecedoras el periodista recoge unas declaraciones del tío y entrenador de Nadal en las que explica que el tenista contaba con información privilegiada de su amigo Gates sobre lo que podía pasar con la plandemia ,pues en realidad era uno de los que más sabían íntimamente de ella. Gates le asesoró y ayudó a posicionarse con lo que estamos viendo hoy, con excelentes resultados en sus inversiones y cuenta de beneficios, que algunos expertos calculan en evitar también ocho millones de dólares de posibles pérdidas ese año 2020.

Como es natural, estas declaraciones no gustaron al heroico sobrino. Siento tener que decirlo, buen tenista, insisto, pero defensor de las políticas liberticidas promovidas por su filantrópico amigo Gates. El eugenista americano que se calcula que habría doblado su fortuna gracias a tan oportuna plandemia e instrumentadas por los diferentes gobiernos títeres, como en este caso el de Australia que ha despóticamente impedido jugar al rival de su amigo Nadal, el número uno, Djokovic.

La plandemia. Una oportunidad estratégica revolucionaria que so pretexto sanitarios fortalecen el poder y riqueza de la plutocracia frente a los súbditos cada vez más saqueados y avasallados.

Pero Nadal, como Bergoglio, también hace sus pinitos como pío ecologista calentólogo global. Otra falacia mohatrera arrebatacapas y liberticida. La Fundación Nadal, además de permitir evadir legalmente impuestos, cosa en sí misma tampoco moralmente reprochable dado a lo que se dedican, también está relacionada con la pro abortista, pro eugenista y pro vacunas de Gates de la que incluso habría recibido tanto donaciones como asesoramiento.

Nicolás Morás revela otras cuestiones de importancia para entender lo que pasa y otra causa del escarmiento contra Djokovic. Así las relacionadas con inversiones en la minería de litio como las de Gates y otros próceres ecologistas. Entre ellas la empresa anglo australiana Riotinto, tristemente célebre en Huelva. Un valor inversor triplicado gracias a la información privilegiada y al aumento artificial de la demanda inducido por las políticas de teletrabajo.  Para Nadal este asunto le habría permitido compensar sus pérdidas anteriores derivadas de sus aventuras en energías renovables. La plandemia le ha revertido su situación.

Pero aún habría más, según Diario 16 recogido por el propio Morás. En el caso de Serbia, la población más directamente afectada por la contaminación de una de estas explotaciones mineras habría recurrido a la popularidad internacional de su paisano Djokovic para que les ayudara a mejor protegerse de los abusos y de la contaminación visualizando el problema. Djokovic había salido en defensa de la salud, el agua y la atmósfera limpia y se oponía a la concesión de licencias. No es de extrañar que quisieran dar un buen escarmiento a Djokovic así como un aviso de futuros navegantes a los que no entiendan quien manda y para que vean cómo se las gastan. No obstante, la última novedad es que el gobierno serbio como represalia ante la arbitraria deportación de Djokovic pretende revocar esas previas autorizaciones.

Por cierto, este asunto del litio es de actualidad en Cáceres donde, con la preocupación y oposición de muchos de sus habitantes, una empresa australiana quiere explotar un yacimiento a cielo abierto al lado de la preciosa ciudad monumental cacereña declarada Patrimonio de la Humanidad.

Si algo bueno ha de tener esta plandemia como moraleja acaso sea contribuir a  desenmascarar muchas farsas y a muchos farsantes. A muchos hipócritas con imágenes recauchutadas por los media e ídolos con píes de barro.

 

 

Canadienses, Gulag y Tecnatos

La gran manifestación en la capital de Canadá, apoyada en otras importantes ciudades, que ha reunido camioneros y gentes de todo el país incluso del vecino EEUU apenas ha tenido repercusión en los subordinados y domesticados media en España. Un éxito aún mayor si tenemos en cuenta la crudeza del invierno canadiense, la extensión de su territorio y los obstáculos que el infame gobierno globalista inoculador de Trudeu habría intentado interponer contra los ciudadanos. Al parecer, incluso se rumorea que el ejército se habría negado a ser usado para reprimir a los manifestantes. Sea como sea, la manifestación ha constituido un gran éxito de la sociedad contra el Estado opresor y el encanallado primer ministro canadiense cobardemente ha huido como las ratas.  No me extraña esa cobardía. El tal Trudeu, depravado hombre de paja de la plutocracia, es un dechado de virtudes globalistas «filantrópicas«.

Existe un dato que creo de especial interés desde un punto de vista geoestratégico cara un futuro gobierno tecnocrático con sus Tecnatos. Término que fue acuñado por el Movimiento tecnocrático histórico para describir el área sobre la que operaría una sociedad tecnocrática.  Según los tecnócratas, un Tecnato no puede simplemente fundarse como un nuevo país sin más. Tiene varios requerimientos que deben cumplirse para su viabilidad operativa. Así, por ejemplo: suficientes recursos naturales para operar. Una base industrial y científica pre-existente. Y suficiente personal calificado para gestionar la infraestructura y servicios del Tecnato.

Canadá junto con Australia son grandes territorios con muy poca población, una reserva ideal para las fechorías actuales y futuras del NOM o la implantación de futuros Tecnatos. Ironías de la Historia, lo que constituía una ventaja comparativa como nación, la escasa densidad de población con abundante recursos, se convierte en foco de atracción para las ambiciones globalistas. En ellos se ha cebado su clase dirigente mercenaria de la plutocracia internacional alcanzando cotas de represión y negación de los derechos humanos impensables hace pocos meses.

Los ciudadanos de estos países que, en el ejercicio de sus derechos y amparados por las leyes o los tratados internacionales, se niegan a ser inoculados con la peligrosa pócima experimental han sido acosados y reprimidos con una crueldad más propia de los GULAG o de un Auschwitz que de unos estados supuestamente civilizados y democráticos ¡Cuánta hipocresía!

Los no “vacunados” están siendo tratados como judíos en el Tercer Reich o como anarquistas o troskistas por Stalin. Se les pone su identificativa “estrella amarilla” para negarles los derechos civiles más básicos. Es decir, como al enemigo en guerra.

Esta vergüenza intolerable, e impensable en el siglo XXI, está siendo asumida incluso como necesaria y beneficiosa por buena parte de la población domesticada. Por políticos y profesionales ineptos, corruptos o mercenarios pero desgraciadamente también por una opinión pública cada vez más aterrorizada y presa de una especie de Síndrome de Estocolmo.

Sin embargo, parece ser que esta barbarie so pretexto de la impostada gravedad de la pandemia está remitiendo con carácter general por lo que aún hay motivos de cierta esperanza: La confesión de la inutilidad de los PCR, la última decisión del tribunal Supremo de EEUU en contra de la obligatoriedad de la vacunación generalizada, el anuncio del cese de restricciones ya en Dinamarca y luego en otros países europeos, la incipiente rebelión de algunos profesionales sanitarios contra el despotismo corrupto y mercenario, el creciente convencimiento de la letalidad de las “vacunas” que apenas puede ya disimularse, la sensación de corrupción moral y económica en la que parecen moverse la mayoría de los dirigentes…

Viendo la manifestación de Canadá podemos deducir que aunque no hay que echar las campanas al vuelo tampoco está todo perdido.

 

 

Metafísica y estrategia en «Ucrania»

En unas recientes declaraciones al periodista Alexander Oleksyuk de la publicación Good News, recogidas por la revista Katehon, el filósofo ruso Alexander Dugin, autor de la Cuarta Teoría política y bestia negra del Deep State occidental que incluso tiene prohibida la entrada en USA, comentaba algunos textos del gran Dostoievski.

Así por ejemplo la afirmación del novelista en una carta a A. N. Maikov de agosto de 1867, Ginebra): “Estaba aún más convencido de mi idea anterior: que es en parte beneficioso para nosotros que Europa no nos conozca y nos conozca tan vilmente”

Para Dugin, «¡Claro que es beneficioso! Verdad absoluta: los europeos no entienden a los rusos. Es interesante que los rusos puedan entender a los europeos: pueden convertirse en occidentales, sin dejar de ser rusos. Los rusos pueden entender muy bien la identidad europea, profunda y sutilmente, pero no funciona a la inversa. Una persona europea entiende mucho mejor a un exótico indio, musulmán, africano o latinoamericano, porque no se parece en nada a él, pero no hay ruso. El ruso es mitad similar y mitad no. Esto es algo que un europeo no puede dominar.

Ahora el segundo punto: ¿es beneficioso para nosotros o no? Rentable, en el sentido de que siempre estamos ocultos, y si están ocultos, libres de aquellos que nos observan, intentan calcular y, habiendo calculado, intentan usar. De hecho, Occidente logró colonizar a casi todos menos a Rusia. Fue precisamente por el hecho de que no podían entendernos del todo, y en nuestro lugar había una caricatura vil que podía ser tratada fácilmente. Pero cuando llegaron los ejércitos europeos, vieron que no todo era así en absoluto… 

Esto es lo que significa la caricatura de la que habla Dostoievski. No se nos presenta como quienes somos. Generalmente somos diferentes y somos incomprensibles para ellos. Esta es una de las sorpresas. Una de las consecuencias de esta fórmula fundamental de Dostoievski. Sin embargo, nosotros mismos somos a menudo incomprensibles…»

Esa incomprensión no es solo de ahora ni tiene los mismos motivos.

Pero, en plena crisis mundial ahora con el pretexto ucraniano, ¿Qué es lo que se puede entender sobre los rusos más allá de la propaganda de «buenos» y «malos»?

En la Rusia actual más que de comunismo como en la pasada etapa soviética cabría de hablar de nacionalismo en el sentido de protección de su Cultura, de su forma de entender la sociedad vinculada al Cristianismo lejos de los abusos y atrocidades de la posmodernidad occidental, también de sus vastos recursos naturales… . y de rechazo a una globalización sometida a los deseos voraces, liberticidas e insaciables de la plutocracia unipolar.

Porque ante una UE subordinada a intereses ajenos, en descomposición, presa de la corrupción, el multiculturalismo, leyes inicuas como la de género, es normal que se intenten poner barreras los que no están de acuerdo con tal estado de cosas.

No deja de ser curioso sino asombroso que a estas alturas, sea Rusia la gran potencia mundial que aún defiende el Cristianismo como alta forma de civilización frente a la actual degradación de Occidente. En el que muchas de sus instituciones traicionando su razón de ser conspiran contra la sociedad para pervertir sus valores tradicionales y degradar la dignidad de la gente.

Pensadores censurados por su heterodoxia y peligrosidad para el tenderete globalista liberticida como el ya citado Alexander Dugin creen que resulta preciso revivir el Dasein (Ser ahí) heideggeriano para que nuestras sociedades y culturas nacionales no perezcan por las agresiones de la globalización tal como se viene entendiendo y ejecutando. Heidegger pensaba que el olvido del Ser llevaba al predominio absoluto de la Técnica y al nihilismo. Precisamente una de las ideas fuerza del Gobierno tecnocrático del NOM y de la Agenda 2030 es la promoción de la I A y el transhumanismo. Robots sin alma.

Heidegger no es el único: en la Francia que fuera modelo cultural de la Rusia ilustrada de Dostoievski también existen otros autores con formulaciones similares. René Guenon decía que “lo que mejor caracterizaba a la sociedad occidental era su pérdida del sentido de la metafísica.”

Otro francés, más de actualidad, el candidato presidencial Eric Zemmour, autor de libros muy lúcidos contra los dogmas de la corrección política progre como El Suicidio francés, entiende que lo verdaderamente relevante hoy como gravísima amenaza actual para Francia (y para toda Europa incluida España) son el globalismo y el Islam: Estamos atrapados entre esos dos universalismos. El globalismo genera zombies desarraigados. La cuestión de la identidad precede a todas las demás, preexiste a todas, incluso la soberanía. Para recuperar el discurso nacional, cívico, republicano, lo primero es recuperar la identidad, en este caso francesa.

En la Rusia antigua tradicionalmente se solían distinguir tres tipos de eslavos orientales. Los rusos o granrusos, los rusos blancos y los ucranianos (de «Ucraína«, la frontera, la Pequeña Rusia de los zares). Frente a Novgorod La Grande, la primera capital donde se despertase la conciencia nacional rusa estaba en Kiev, la Rusia de Kiev, desde Oleg, siglo X. Su viuda, Olga, se bautizó y comenzó la etapa de cristianización rusa.

En el siglo XIII han de enfrentarse a la amenaza sueca y teutónica.  En 1240 mientras Alexander Nevski aún celebraba sus victorias sobre ellos, los tártaros dirigidos por un sobrino de Gengis Kan saqueaba Kiev. Desde entonces, la reunificación de las tierras rusas con un centro único no era una idea solo de Moscú, aunque sería quien lo llevara finalmente a cabo, una vez vencidos definitivamente los tártaros. Se consolida desde entonces la autocracia moscovita.

Ya en el siglo XIX, era vista con interés la cuestión rusa. Por ejemplo: el marqués de Custine editaba un libro en Bélgica, Rusia en 1939, que mostraría algunas de las constantes europeas occidentales de prejuicios más o menos fundados contra Rusia. Sus tesis básicas es que Rusia era un país de semi bárbaros, gentes sin dignidad, que mantienen su brutalidad bajo una capa de supuesta civilización europea.  Carecen de una Cultura propia que no sea de imitación. Resultarían poco fiables por su peligrosidad debida a esa posición de inferioridad que les haría vengarse en las más avanzadas naciones europeas. Custine proponía recuperar el espíritu patriótico y las bases tradicionales de su civilización en Europa occidental como protección contra la posible deriva revolucionaria violenta rusa.

Ironías de la Historia, la situación hoy probablemente sea la opuesta a la denunciada entonces por el marqués de Custine. La nueva Rusia paradójicamente pretendería mantener la Tradición nacional ante el avance globalista posmoderno con toda su parafernalia de devastación de la sociedad y la civilización.

 

Ahora bien, en relación con estas cuestiones nacionales, ¿para qué sirve hoy la OTAN?

Desnaturalizada su razón de ser original, la OTAN se ha convertido en un brazo armado del globalismo tecnocrático pro NOM y pretende extenderse para terminar de acogotar a Rusia. En cierto modo el conflicto ucraniano lo es entre naciones y globalismo. El golpe de Estado totalitario pro occidental y anti ruso de 2014 pudiera considerarse su inicio. En cambio, a las naciones europeas occidentales les interesaría al menos coexistir pacíficamente con Rusia, promover el intercambio comercial, consolidar la estabilidad de los suministros energéticos necesarios para su actividad económica y bienestar, tratar de promover la integración en una comunidad de intereses. Y no solo de intereses. También de lo que les une espiritual y culturalmente.

Fue el golpe de Estado de febrero de 2014 con los acontecimientos posteriores lo que provocó que Ucrania se convirtiera en un foco de desestabilización de toda la región. Siguiendo la antigua idea de Zbigniew Brzezinski, cofundador de la Trilateral con Rockefeller, organización pro tecnocracia plutocrática globalista, de que Ucrania debería pasar a formar parte del cinturón de seguridad europeo. Una forma de presión sobre Rusia. Pero la política exterior de Moscú ha querido dejar claro que tiene la intención de alentar ni observar callada la expansión adicional de la OTAN hacia el Este. Ni Ucrania ni Georgia. Una ampliación que está en su derecho de entender como muy peligrosa.

Han sido muchos los países admitidos en la OTAN y recibieron garantías militares estadounidenses después de 1991: República Checa, Eslovaquia, Rumania, Bulgaria, Hungría, Polonia, Eslovenia, Lituania, Letonia, Estonia, Albania, Croacia, Montenegro y Macedonia del Norte. Estos 14 nuevos miembros de la OTAN representan una expansión más audaz de los compromisos militares americanos que la creación original de la OTAN, cuando la alianza se encargó de proteger a 10 países de Europa Occidental contra el comunismo.

Hoy, la OTAN protege a 29 países que se extienden hasta Europa del Este. Lo que no deja de ser pintoresco debido a su nombre: Atlántico Norte, ¿Ahora también Ucrania? La Ucrania pos golpista busca unirse a la OTAN y, por lo tanto, obligar a USA a luchar contra Rusia de su lado. La OTAN mantener a los actuales dirigentes ucranianos.

Al final de la Guerra Fría habría existido un pacto entre Gorbachov y Baker por el que Rusia aceptaría la unificación de ambas Alemanias si USA garantizaba que la OTAN no se movería más hacia el Este. Sea como sea, no se ha cumplido esta condición, lo que para Rusia se entiende como una amenaza. Si Ucrania se uniera a la OTAN, la Alianza tendría una frontera terrestre de 1.200 millas con Rusia, una situación difícil de gestionar. Es como si las tropas del antiguo Pacto de Varsovia se desplegasen en las fronteras de Canadá o Méjico.

Si se me permite la ironía, una jugada “maestra” que indicaría lo absurdo de esta situación es que, globalismo aparte, Rusia pidiese también la entrada en la OTAN. Así se llevaría la frontera del «Atlántico Norte» nada menos que hasta el océano Pacífico.

 

Pero, para acabar sin que esto se haga ya más largo, volvamos al principio. Con Dugin y Dostoievski. “Soy una criatura temblorosa, ¿o tengo derecho?” («Crimen y castigo»).

A lo que responde Dugin: «Esta pregunta siempre me ha interesado. Incluso escribí un ensayo sobre «Crimen y Castigo» en la escuela, y la maestra se sorprendió mucho, porque argumenté que no podemos entender «Crimen y Castigo» sin un trasfondo religioso. Que esto no es la protesta social de Raskolnikov, sino que se está resolviendo el tema de la religión y la profundidad de la moral cristiana. No recuerdo qué evaluación me dieron, todo esto iba en contra de la posición soviética.

La pregunta está mal planteada. “Criatura” es una  creación de Dios, es algo dotado de una libertad colosal, y es precisamente porque somos criaturas, es decir, creados por Dios, no estamos temblando, pero tenemos el derecho, tenemos plena responsabilidad por el destino de ser.

Desde el sentido directo -la oposición del principio obstinado y el principio del humilde, sumiso, dispuesto a cualquier compromiso- debemos impulsar y repensar el contenido de esta fórmula. Si no fuéramos creados por Dios, entonces no seríamos libres….

A propósito, ¿a qué llega la civilización tecnocrática moderna? Dicen: las personas aparecieron de los animales, respectivamente, en el futuro, las personas pueden transferir la iniciativa a la inteligencia artificial. Con tales insumos, la humanidad se sumerge en cadenas fatales, mecánicas, absolutamente fatales de relaciones de causa y efecto, precisamente porque en este caso las personas no son creadas, es decir, no tienen ningún derecho, porque son  códigos genéticamente calculados. Es decir, son nuestras criaturas nos hace no temblorosos, sino libres, responsables y con todos los derechos en este mundo.

Por supuesto, es necesario cambiar la situación con el viejo prestamista, por supuesto, es necesario cambiar la situación social, por supuesto, es necesario corregir, transformar el mundo, espiritual, cultural, social, naturalmente. Las personas deben contribuir a la transformación del mundo. Esto se llama co-trabajar con Dios. Parece como si Dios hiciera todo esto sin nosotros. Y no lo hará. Somos lo que él hace. Somos sus ojos, manos y mentes…»

Dugin, como antes Dostoievski o el también citado Heidegger, pone la mano en la herida. La batalla en la que estamos incursos sin duda puede tener escenarios en diversos lugares geográficos como ahora Ucrania, pero en último lugar se desarrolla en la conciencia humana. En verdad, ¿Qué queremos? ¿Tradición nacional o Agenda 2030?

 

 

Urdangarín y la extraña familia

En un momento decisivo para el rey emérito, que tiene pendiente su deseado regreso a España poniendo fin al exilio al que le han condenado su hijo y su nuera, Urdangarín cambia de pareja y acaso de idea vital. Desde el punto de vista estrictamente personal con su pan se lo coman. Pero dado que son personajes públicos la cosa tiene cierto interés como apólogo con moraleja.

Según los expertos en estas raras materias, la ahora hecha publica sería una relación ya antigua. Con una nueva pareja que parecería una mujer normal, una plebeya aún casada sin más ambiciones que llevar una vida decente y lo más feliz posible dentro de lo que cabe, que gracias a nuestras autoridades cada vez va siendo menos. Pero, ¿por qué sale a la luz precisamente ahora cuando está pendiente el regreso del rey exiliado?

Las fotos reveladoras no fueron hechas por un profesional sino por un turista hace unas semanas. Cuando se dio cuenta de su posible valor empezó la negociación para su venta. Los compradores habituales que en este tipo de casos compran aunque sea para no ser publicadas sino para guardarlas en un cajón, quitarlas de la circulación y hacer méritos, esta vez se desentendieron. ¿Por qué? Al final, fueron adquiridas por un precio de rebajas: en el mundillo se habla de 3.000 euros. Y publicadas sin mayores remordimientos ni precauciones.  Para el que no crea en casualidades detrás pudiera haber un intento consensuado de presionar al Emérito para que retrasase su regreso o aceptase ser retenido en Portugal.

Según parecen indicar las últimas novedades, tras su paso por la cárcel Urdangarín habría reflexionado sobre su peripecia vital. Sic transit gloria mundi. Una aventura arriesgada. Lo que muchos estimaban un espectacular braguetazo, y otros menos un paso muy peligroso como es relacionarse con los Borbones, ha acabado bastante mal para él. Ha tenido que cargar con el mochuelo y las culpas de unos y de otras además de la suya personal propia. En su momento se acordó lo que podía o no hacerse, y los límites de la Justicia que, recordemos la constitución, se administra en nombre del rey: padre y hermano respectivamente de alguno de los acusados que resultarían indemnes.

Una sentencia peculiar en la que también se fueron de rositas los políticos con ganas de hacer méritos, agradaores y alabanciosos que regalaban el dinero público que no es de nadie pero oportunamente sustraído al indefenso súbdito contribuyente. Una muestra muy didáctica de lo que da de sí el real Régimen del 78 en su relación con las instituciones y el pueblo soberano.

Claro que peor acabó lady Di.

Una vez aprendida la lección de lo problemático sino traumático de relacionarse con las malas compañías y la necesidad de un buen propósito de enmienda, le deseamos lo mejor al apuesto mocetón vasco ex jugador del Barsa.

 

 

Kazajistán y el nuevo Gran Juego

El golpe de Estado fallido en Kazajistán en el que no falta la falsa bandera al gusto yankee supone un intento “primaveral” de apoderarse del extenso país y sus recursos naturales, como las “primaveras” subversivas antes promovidas en el Norte de África y Oriente medio por la pareja Obama & Clinton. Se trataría de compensar la bochornosa huida de Afganistán protagonizada por el Ejército gringo. Y mantener el Gran Juego tras ese fracaso. Golpe que ha sido neutralizado con el envío de fuerzas de mantenimiento de la paz de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), solicitado por Kazajistán para estabilizar la situación. Una cuestión legal de protección por tratados internacionales que se ha tratado de tergiversar por la prensa globalista occidental.

Desde luego se notan las hazañas de la administración demócrata desde que se encaramó a la cucaña presidencial el mafioso usurpador compadre de Bergoglio. Hicieron trampas más propias de una república bananera para echar al “malvadísimo” Trump que intentaba terminar las guerras que al llegar se encontró empezadas. Y sin comenzar ninguna nueva a mayor negocio del Deep State por primera vez en no sé cuantos años, y mira qué casualidad que es llegar el filantrópico carcamal a la poltrona y surgen más misteriosas provocaciones, falsas banderas, ataques mercenarios e invasiones por parte de los gringos. Ahora en Asia Central.

Kazajistán, la tierra de los kazajos, es un remoto país apenas habitado de Asia Central. Con una superficie cinco veces y media la de España y una población de escasos veinte millones de habitantes, se trata de un vasto territorio con importantes recursos energéticos. Históricamente, uno de los Estados tampón entre las antiguas potencias imperiales rusa e inglesa dentro del llamado Gran Juego de Asía Central. Su importancia como Estado tampón, caído humillantemente Afganistán, no ha disminuido, pero probablemente su interés geoestratégico principal sea precisamente el de su patrimonio en recursos naturales. En el centro de este Gran Juego renovado está la pugna por las inmensas riquezas de gas y petróleo que posee Asia Central. Las últimas reservas energéticas sin explotar y sin acceso directo al mar por lo que tiene gran importancia la logística de oleoductos y gasoductos, cuya construcción y gestión requiere control sobre los territorios que atraviesan.

Sabemos que, salvo acaso durante la etapa Trump, desde varias décadas la política norteamericana está inspirada en lo que se llama el movimiento tecnocrático nacido en los treinta e impulsado a partir de los setenta por la Trilateral, fundada por Rockefeller y Brzezinski.

Un movimiento que debe conocerse para comprender mejor lo que está pasando por primera vez en la historia, así como las propias bases intelectuales del NOM. En el movimiento están implicados ciertos intelectuales y la Elite globalista financiera. Aunque sea también una forma de totalitarismo, quizás el más peligroso con el que se pueda enfrentar la humanidad, no es exactamente comunismo, ni fascismo, al menos en su sentido histórico o clásico. Es «tecnocracia» renovada y justificada con el nombre de desarrollo sostenible, religión de cambio climático, dictadura sanitaria… El súbdito expropiado de dignidad humana, bienes y derechos está vigilado a través de aplicaciones, crédito social, aceptación del vasallaje… Se busca lograr una Economía basada en la energía con los medios de producción apropiados y controlados por los tecnócratas.  Un modelo que trasfiere recursos, elimina pequeñas y medianas empresas… La oportunidad de la plandemia para contribuir a implantarla es magnífica.

Sin embargo, la reciente aventura kazaja o la crisis ucraniana indicarían que nos encontramos aún lejos de la creación de un Sistema de Seguridad Transasiático (SSTA) en la que también estaría Rusia como propugnaba el político polaco en su libro El gran tablero mundial. Ese proceso de institucionalización de un sistema de seguridad transcontinental estaría en suspenso y EEUU y la OTAN seguirían con su estrategia unipolar.

El golpe de Estado fallido en Kazajistán no sabemos si agravará aún más la crisis en Ucrania. La crisis ucraniana recuerda la de los misiles en Cuba del 62, protagonizada por Kennedy y Kruschev, en la medida que suponen intentos de hostigamiento del considerado enemigo cerca de su propia frontera. Y ahora, en el caso ucraniano con el incumplimiento de la palabra empeñada por los norteamericanos de no llevar la amenazante OTAN con sus misiles a la misma frontera rusa.

Paradojas de la vida, aunque lo haga para promover el NOM, Europa no debiera hostigar a la Rusia actual, que bien pudiera ser su socio comercial y es probablemente la única gran potencia actual que defiende el Cristianismo e instituciones tradicionales como la familia. O quizás lo hace por eso mismo, dada la deriva neomarxista tecnócrata anticristiana de la UE. Y desde luego por tener un enemigo más o menos real o inventado contra el que mantener el poder y negocio del Deep State y al que arrebatar sus recursos naturales si se deja.

Pero este también es asunto complicado que requiere más estudio y explicación.

NOTA, publicado en Alerta Digital

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.