Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

El vuelo malogrado de una musa

Hoy, uno de agosto, muchos españoles comienzan sus vacaciones de verano. Este año con graves inquietudes y zozobras. Algunos vuelan en dirección a sus destinos aunque preocupados por un futuro incierto. También hoy la Iglesia Católica conmemora la festividad de San Alfonso María de Ligorio, protagonista de un famoso vuelo que oficialmente se convirtió en milagro. Pero un vuelo especial. Un caso más de lo que se ha venido en llamar vuelos astrales, cosa no solo de santos sino de muchos protagonistas de fenómenos metapsíquicos. Y un fenómeno difícil de explicar salvo mediante la investigación de paradigmas científicos no groseramente materialistas. En un mundo que en las cuestiones metafísicas cada vez se muestra más ignorante y embrutecido resulta no solo conveniente sino indispensable informarse y formarse opinión. La peripecia del santo parece lejana, incluso increíble, pero los fenómenos que hay detrás resultan apasionantes para la investigación e indispensables para nuestra propia evolución intelectual y espiritual.

La vida del santo de mi nombre, el fundador de los Redentoristas San Alfonso María de Ligorio, cuya festividad se celebra hoy el día uno de agosto, nos muestra aspectos de gran interés a los estudiosos de los fenómenos metapsíquicos. Como es conocido, e influyó en su posterior canonización, el “milagro” más famoso de San Alfonso María de Ligorio fue un desdoblamiento astral de que le permitió asistir a la muerte del Papa Clemente XIV en Roma mientras permanecía en Nápoles.

Para explicar estos extraños fenómenos más allá del recurso al milagro se barajan por la Iglesia Católica dos hipótesis:

Los partidarios de la bicorporeidad real o desdoblamiento, que admiten que el alma se puede separar del cuerpo, alejarse de él y aparecer lejos, tomando la materia del medio ambiente para constituirse un cuerpo que es exactamente el doble del que permanece inanimado.

Los partidarios de la representación, la mayoría, que creen que el alma no abandona jamás el cuerpo sino en la muerte, y que es un ángel el que toma las apariencias del cuerpo para ejecutar por sí mismo los actos que se atribuyen a la fantasma. También puede darse el caso que el individuo se traslade en cuerpo y alma, y entonces es el ángel quien toma su lugar como durmiente.

El primer caso coincidiría con las ancestrales técnicas y prácticas chamánicas de desdoblamiento inducido, en este caso de los chamanes, de carácter voluntario. De modo semejante el místico extático sumido en el sueño del éxtasis permanece inerte con apariencia de muerte, mientras que en otra parte aparece vivo y ocupándose del cumplimiento de su misión. El alma tendría la facultad de separarse del cuerpo mientras el éxtasis durase. Tal vez los místicos alcanzan la visión de este otro plano dimensional cuando hablan de ser trasportados al tercer cielo (San Pablo) o a la séptima morada

Pero no todos los vuelos han tenido tan feliz aterrizaje.

A sor Juana Inés de la Cruz se la conoce como La Dezima musa mejicana. Fue todo un personaje, admirada, y a la vez poco comprendida, envidiada y temida por su extraordinaria cultura y superioridad intelectual. La corta vida de Juana de Asvaje fue un prodigio. De niña ya deslumbraba por su asombrosa capacidad y de joven se atrevía a debatir con toda clase de personalidades. Nos lo cuenta, entre otros, doña Clara Campoamor en su biografía.

Cabe reseñar ahora un insólito poema suyo escrito al modo gongorino en silvas. Primero sueño. Un raro vuelo en busca del conocimiento, cuyo resumen puede ser este: “Siendo de noche me dormí, soñé que de una vez quería comprender todas las cosas de que el universo se compone; no pude, ni aún divisas por categorías, ni aun sólo un individuo. Desengañada, amaneció y desperté.”

No parece que este sea un vuelo astral o verdadero desdoblamiento sino aventura intelectual. Pleno de símbolos, inspirado en las Soledades de Góngora, sin embargo parece una demasía, un loco extravío de la razón en el lenguaje acaso como el Finnengans Wake de Joyce aunque más premeditado e ilustrado, culterano, que espontáneo. El discurso de la lengua huidiza se convierte en un laberinto del que sólo se libra al despertar.

Piramidal, funesta, de la tierra

Nacida sombra, al Cielo encaminaba

de vanos obeliscos punta altiva,

escalar pretendiendo las Estrellas…

 … Y del cerebro, ya desocupado,

Las fantasmas huyeron,

Su sombra iba pisando,…

 … y restituyendo

entera a los sentidos exteriores

su operación, quedando a luz más cierta

el Mundo iluminado y yo despierta.

Pero también su superioridad, no siempre apoyada ni bien vista por las autoridades, terminaría convirtiéndose en una especie de pesadilla

Trascendiendo la simple peripecia personal no sabemos el alcance social e histórico que pudo haber tenido sobre nuestra Cultura en el virreinato de Nueva España la barrera de investigación que se habría cerrado con el silencio impuesto a sor Juan Inés de la Cruz.

Dos vuelos distintos, dos resultados distintos.  En gran medida por un problema de simple comprensión, o de capacidad de asimilación social.

La censura sigue. Ahora con nuevas tecnologías. Acaso, más que google, solo el vuelo libre e íntimo del Espíritu puede superarla.

 

Diego Rivera, mestizo y rosacruz. O paradojas de la Hispanidad

Desde el extremo de la acrópolis cacereña a través del adarve de Santa Ana puede contemplarse el Palacio de Moctezuma. Es una de las vistas más hermosas y sugestivas de la ciudad extremeña Patrimonio de la Humanidad. Isabel era hija del emperador Moctezuma casada con el capitán cacereño Juan Cano Saavedra. Un ejemplo de mestizaje.

Si siempre es bueno y sugestivo desde el punto de vista intelectual, artístico, cultural o político revisar la cuestión de la Hispanidad este año 2020 tiene la especial consideración del medio milenio de acontecimientos trascendentales para la Historia de América y de Europa, cabe decir que para la propia Humanidad. Me refiero a sucesos acaecidos en julio de 1520 como la Noche Triste o la Batalla de Otumba, que aquí en España están pasando casi desapercibidos, bien por indiferencia producto de la ignorancia culposa o bien por no llamar la atención de gestas heroicas que contradicen los infundios de la Leyenda negra.

He encontrado un asunto muy curioso del que hablaré luego revisando diversos textos para preparar un breve estudio sobre el indigenismo y su relación con la Hispanidad y la ingente obra de España en América, de la que con sus muchas luces, y desde luego también  algunas pocas sombras, todos los españoles de bien deberíamos sentirnos orgullosos.

Una de las formas actuales de combatir a España y sus referencias históricas es el indigenismo como falaz mito de idílico adanismo contra la civilización occidental. Uno de cuyos publicistas más sectarios y fanáticos fuera el pintor Diego Rivera. En efecto, nos ataca un indigenismo hostil, una deformación histórica interesada para promover sus devastadores fines, jaleado por globalistas financieros sionistas, curas trabucaires, comunistas, echacuervos y arrebatacapas. Que curiosamente acusa a España de barbaridades sin darse cuenta que si la colonización de la hoy Hispanoamérica la hubieran perpetrado los anglosajones los pocos indígenas que no hubieran sido exterminados estarían en jaulas para solaz de turistas gringos o como carne de cañón de los experimentos genéticos de Monsanto o de la CIA.  Y, claro está, tampoco habría mestizos, grupo modal demográfico en muchos países de habla y cultura española, porque los anglosajones no se mezclaban con los pueblos que colonizaban. Su supremacismo racista no se lo permitía. Ni tampoco se molestaban en llevar su propia civilización a las gentes sino que se limitaban a montar las redes de comercio y especulación en complicidad con tiranos, caciques, reyezuelos o rajás que las sometían.

En realidad, el tema del indigenismo anti español no se suscribe solo a América. Aquí, se ha perpetrado una llamada Ley de Memoria Histórica tergiversadora y demagógica. Indígenistas vasquistas, catalanistas, balearistas, valencianistas, blasinfantistas, galleguistas y tribales canarios guanches también se han montado su “película indigenista», una deformación histórica interesada para promover sus devastadores pero lucrativos fines caciquiles. En cierto modo otra segunda parte o sesión del proceso de desmembramiento nacional ya padecido cuando el imperialismo anglosajón y sus instrumentos consiguieron desmembrar los virreinatos de España.

Al principio el antiespañolismo es cosa de criollos más que de indígenas o mestizos. O de comunistas más o menos opulentos o narcotraficantes como ahora. Los indígenas y mestizos lucharon por el rey. En realidad no eran tontos y sabían bien quienes les protegían y les posibilitaban una vida relativamente próspera. En general, la independencia americana resultaría una catástrofe para indígenas y mestizos, con gran pérdida de rentas y protección social. Así como la causa de una fragmentación en repúblicas clasistas, ineficaces, presa fácil del gigante norteño. Poco tiempo después de la independencia promovida por un grupo de oligarcas masones más o menos encanallados al servicio del imperio británico, las cosas se estropearon de forma fulminante. Una división en la Tradición iniciática. Como explica Alejo Carpentier en El Siglo de las luces, el místico y bienintencionado buscador espiritual Doctor Orgé se ve sobrepasado por el ambicioso político aventurero Víctor Hughes.

El moderno Méjico independiente pronto demostraría su incompetencia y perdería enseguida buena parte del antiguo territorio de Nueva España a manos de los hipócritas y oportunistas invasores gringos.

 

En otros textos anteriores me he referido a la lúcida visión  de Salvador de Madariaga sobre el problema de Méjico en relación a España y su cultura pero no está de más volver a traerla a colación por su gran interés. Decía así el ilustre intelectual, diplomático y ex ministro republicano en sus Memorias:

“El peligro en Méjico se agrava por el abierto antihispanismo de no pocos intelectuales, tan irracional que muchos son entre ellos los que se identifican con Montezuma y hasta con Cuautemoc antes de sentir con Cortés…. Todo ello va envuelto en cierta hipocresía más o menos consciente. Los aspectos más repulsivos de la cultura azteca- el abrirles el pecho a las víctimas y arrancarles el corazón para ofrecerlo aún palpitante al dios antropófago, los banquetes más o menos rituales de carne humana se esfuman y esconden cuando no se niegan-. Las piedras de sacrificio se exhiben pero no se describen. La historia se adapta al modelo antiespañol.…

Pero Méjico no llega a cuajar como nación una y fuerte porque niega a su padre. Méjico es una creación de Cortés, pero los mejicanitos no reciben en la escuela más que grotescas deformaciones de lo que fue la conquista fundadas en que aquellos conquistadores reviven en estos españoles, siendo así que aquellos conquistadores viven hoy en la parte blanca de la sangre del mejicano de hoy; por lo cual la enseñanza (¿?) insensata que se les da solo tiene por fruto la guerra perpetua que, en la sangre, lleva Méjico.

Cuando publiqué en Méjico y en Madrid (1972) un artículo sobre la verdadera fundación de Méjico, exponiendo estas ideas, recibí de un joven mejicano una carta indignada echándome en cara que yo diera por padre de Méjico a Hernán Cortés, que era un extranjero. Firmaba dos apellidos tan castellanos como Gómez Fernández. Le contesté que leyera el artículo primero antes de escribir tales disparates porque él no se llamaba Chichimecatecutli, sino Gómez Fernández, de modo que sin Cortés, ni siquiera existiría.”

Lamentablemente por ser una tierra tan querida por los españoles, Méjico ha venido a resultar un estado casi fallido cuyo germen acaso ya se encontraba desde que interrumpiera la ingente labor civilizadora de España. Si aquí, según sostiene Gonzalo Fernández de la Mora en ensayo famoso, uno de los grandes lastres y dramas nacionales es lo que llamaba la envidia igualitaria, tan astuta y lucrativamente explotado por las repugnantes zurdas locales, allí la cuestión de hispanofobia posee un componente racial, y en cierto modo racista: el del mestizaje y su envidia del blanco. Esa guerra en la propia sangre a la que se refería Madariaga.

A mi me también me ha llamado la atención en Méjico que muchos mejicanos actuales, con nombres y apellidos de origen español, se identifiquen con los aztecas, «la sociedad más monstruosa de todos los tiempos«, según Antonio Escohotado. Un pueblo genocida, que perpetraba habituales sacrificios humanos incluidos de niños pequeños, caníbal, comparable a los nazis. Un pueblo que ni siquiera era autóctono de Méjico como otros a los que había sojuzgado gracias a su salvajismo, ferocidad y crueldad. Los aztecas procedentes del N.O. de América habían protagonizado un éxodo similar al de los judíos en busca de la tierra prometida dos o tres siglos antes de la llegada de nuestros gloriosos antepasados. No suele hacer mucha gracia que se recuerde esta cuestión y menos aún en el lugar de la famosa matanza perpetrada por el gobierno priista de Ordaz y Echeverría, la plaza de las Tres Culturas en la capital mejicana.

 

Esta visión sectaria y en cierto modo incoherente y absurda denunciada por Madariaga también es la del pintor Diego Rivera expresada en su por otra parte brillante obra muralística. Y aquí cabe hacer un breve apunte sobre las hipotéticas influencias simbólicas rosacrucianas en una figura importante, famosa por su activismo más allá del aspecto puramente artístico, del indigenismo en Méjico como fue Pedro Rivera. El famoso y excelente muralista pero lamentable fanático sectario antiespañol. Prohombre del comunismo más o menos señorito, allá por los años veinte Rivera tuvo sus escarceos con la agrupación mejicana de la Orden Rosacruz, AMORC, con sede central en San José de California. Una institución controvertida a la que muchos achacan su carácter no tradicional, pese a su pretensión de haber sido refugio de la Tradición europea (Fama fraternitatis, Confessio, Bodas Químicas de C R) en EEUU, a partir de la crisis de entreguerras. Su Imperator Sar Alden, (Harvey Spencer Lewis) había sido uno de los fundadores de la llamada FUDOSI. Una especie de confederación de Órdenes místicas y esotéricas que trataba de no ser identificada con la Masonería.

Desconozco las motivaciones íntimas de Rivera para tal afiliación. Cabría especular con que, de no ser simple esnobismo o búsqueda de posibilidades eróticas para aumentar su numerosa colección femenina en la que estaba hasta su propia cuñada, fuera una forma de conseguir nuevas relaciones sociales o políticas, facilitadas por su afiliación.  Pero podría tratarse de una legítima inquietud espiritual. Una forma de abordar el misterio de lo numinoso. Incluso un modo de superar la barrera de investigación que se habría cerrado con el silencio impuesto a sor Juan Inés de la Cruz, dos siglos antes en tiempos del virreinato durante el reinado de Carlos II, El Hechizado. El vuelo fallido del Primero sueño en busca del Conocimiento, probablemente extraviado en vericuetos gongorinos, del que montada en su particular Clavileño nos habla la Musa Dezima mejicana. Es posible que sus inquietudes habrían quedado atrapadas en el ámbar de una espiritualidad no evolucionada, en “una república de hombres encantados que viven fuera del orden natural” como ya decía Martín González de Cellórigo. Pero el súbito desencantamiento histórico del siglo de las luces causaría más de un deslumbramiento lamentable en su búsqueda de luminarias sustitutivas del Sol interior. Y, que, como ya he indicado antes, el Doctor Orgé fuese preterido por el ambicioso político aventurero Víctor Hughes.

En la curiosa foto de época Rivera aparece vestido a la egipcia folclórica con otros miembros de la Gran Logia Rosacruz Anahuac. En el detalle, se le ve rodeado de columbas, personajes del ritual protagonizado por jóvenes, que se asocian a atributos positivos del arquetipo del Alma tales como la Virtud, la Luz y la Consciencia.

Pero esta aventura de Rivera le sería censurada por el Partido Comunista, dado que en sus ramplones planteamientos materialistas este Partido detesta y condena toda investigación que tenga que ver con el mundo espiritual y sus relaciones con la naturaleza humana. Y, en efecto, sometió a Rivera a un tercer grado, del que el pintor se defendió de modo más bien cobarde y espantadizo. En efecto, durante ese interrogatorio le obligaron a confesar si había tenido ligas con la Masonería. A lo que Rivera contestó que no. En realidad AMORC, no obstante las precauciones de la FUDOSI pudiera considerarse en cierto modo un sucedáneo abierto a mujeres de esa otra Institución, con la que compartiría ciertas relaciones e influencias sociales, aunque de menor poder político y material. Probablemente, esa búsqueda de influencia social y política, a veces no exenta de cierto nepotismo, es lo que le habría llevado a ingresar a Rivera en la logia Rosacruz Quetzacoalt

El asunto este de la aventura rosacruciana de Rivera no deja de resultar sorprendente en un comunista puesto que la Orden Rosacruz, AMORC considera al hombre como un alma viviente. Tal concepción encajaría más y mejor con otras situadas ideológicamente en las antípodas de la de Diego Rivera como, por ejemplo, la solemne declaración, pocos años después, de José Antonio Primo de Rivera: (Teatro de la Comedia, Madrid, 29 de octubre de 1933): “sólo se respeta la libertad del hombre cuando se le estima, como nosotros le estimamos, portador de valores eternos; cuando se le estima envoltura corporal de un alma que es capaz de condenarse y salvarse. Sólo cuando al hombre se le considera así, se puede decir que se respeta de veras su libertad”.

Pero el viejo diplomático, hombre de letras y ministro republicano Madariaga también nos da un sincero e inmisericorde retrato de Diego Rivera:

“No faltaban entonces en Méjico hombres de letras y también sedicentes historiadores consagrados a esta deformación sistémica de los hechos a los que el país debe su existencia; pero ninguno más potente y apasionado que el pintor Diego Rivera. Fui a verle una vez allá en Altavista, donde habitaba en una casa, por cierto, de una fealdad monumental. Jamás volví. Nada se dijo en nuestra conversación que produjera, en sí, la impresión que me produjo, pero pocas veces he sentido mayor repulsión por un ser humano….cuando fui a verle, lo único que sabía de Diego Rivera era una anécdota que me había contado Andrés Segovia. Vasconcelos, a su paso por el ministerio de Educación había confiado a Rivera la decoración de las paredes del patio; y un día al llegar Segovia al ministerio vio a Diego Rivera sobre un andamio, con paleta y pinceles, dispuesto a la labor. Pero preguntó Andrés, ¿para qué quieres esos dos pistolones al cinto?; y Diego, con su acento azucarado, contestó: Para orientar a la crítica, ¿sabes?

Ahora que lo miro desde lejos, creo que lo que en Rivera me repugnaba era su carencia de amor. El rostro era feroz, y además le faltaba sinceridad, todo en huidas y escurriduras de anguila. Sólo así era posible explicar sus sórdidas contradicciones…. Era cosa de preguntarse por qué se llamaba Diego Rivera y no Ahitzol o cosa por el estilo. Triste destino el del mestizo apasionado, incapaz de elevarse por encima de la guerra que lleva en la sangre; Rivera malgastó en esta guerra ancestral indudables dotes de gran pintor.”

 

Diego Rivera diseñó el pabellón de la logia Hermandad Quetzacoalt. Con el nombre de Quetzacoalt se conoce la serpiente emplumada, un antiguo e importante símbolo y mito mesoamericano anterior al descubrimiento. Se trata de un símbolo sincrético que participa de lo terrestre, la serpiente y de lo celeste, el quetzal, bello y raro pájaro con cuyo vistoso plumaje se adornaban ciertas poderosas autoridades precolombinas. Se le relaciona con el dragón oriental, y con la fertilidad del mundo vegetal, con el renacimiento y la primavera cuando la tierra se cubre como si fuese una serpiente con las escamas y plumas de la vegetación verde, del maíz que surgía después de haber sido tragado por las fauces del dragón terrestre. Desde ese punto de vista tendría un significado análogo a los de resurrección como el de Adonis en el viejo mundo.

También se asocia al mito de un antiguo héroe dios civilizador de origen desconocido, ¿acaso superviviente de la desaparecida Atlántida? ¿o quizás un extraterrestre? Un personaje blanco y barbudo, introductor de ciertas doctrinas misteriosas, opuesto a los sacrificios humanos, que cierto día había desaparecido pero que habría de volver en algún momento de la historia para proseguir su obra civilizadora. Había surgido del mar llevando consigo una cruz misteriosa. En sus vestiduras había nubes adornadas y cruces rojas. La cruz de Quetzacoalt se convirtió en un símbolo sagrado entre los mayas. Se cree que el mito de su retorno hiciera que algunos pueblos mesoamericanos se confundiesen con la aparición de los descubridores y conquistadores españoles que también procedían del mar, eran blancos y barbudos y portaban cruces.

Para el doctor Eduardo Alfonso, médico personal y discípulo de Mario Roso de Luna, “la serpiente emplumada o Quetzacoalt es un símbolo astronómico del cuerpo celeste en su eterno marchar por los espacios, en equilibrio perenne entre las dos fuerzas contrapuestas, centrífuga y centrípeta, de la gravitación. Los planetas giran elípticamente alrededor del Sol; el Sol, a su vez, gira en enorme órbita alrededor de otro centro desconocido, y de este modo los astros de nuestro sistema trazan en el espacio, no una elipse en realidad sino un epiciclo o línea serpentina como enseñó Hiparco. También los caldeos supieron que los espíritus de los astros se movían como serpientes y que eran, en una palabra serpientes que volaban por el espacio, es decir, pájaros serpientes o Quetzal- Coatls que diría un maya o un tolteca.”

Para Juan Eduardo Cirlot puede entenderse como un vínculo entre cielo y tierra, consciente e inconsciente o poseer un significado de androginia o ser completo.

Más allá de su gran técnica como pintor no parece que la etapa rosacruciana de Diego Rivera supusiera una influencia real ni duradera. Ni le sirviera para lograr una visión coherente del Arte tradicional. Tampoco para mejorar su conducta. ¿Quedó en el ámbito solo formal, exotérico que no esotérico, su iniciación en la AMORC californiana?

 

Sea como sea el aspecto personal anecdótico de esta cuestión, ojalá la Hispanidad se reencontrara a sí misma como ser completo, se consumara una especie de proceso de individuación psicológica a nivel personal y nacional que permitiese la unión de los opuestos. El animus y el ánima jungianos. Y en el que en el inconsciente colectivo del continente se integraran lo mejor de los antiguos arquetipos precolombinos con los de la civilización española. Acabar con esa inconveniente guerra en la sangre a la que alude Madariaga, tarea de la Cultura y del Arte, incluso antes que de la Política.  Tratar de lograr una base sólida para superar la actual suicida fragmentación, de tales logros acaso dependa la suerte última futura de muchos millones de personas, destinadas de lo contrario a ser víctimas propiciatorias de mafias, cárteles, Foros o las delicias del NOM que nos tratan de imponer.

 

¡Santiago y cierra el Espíritu!

De buen grado o a la fuerza debemos irnos haciendo a la idea de que las cosas ya no son como eran y que en los últimos tiempos los cambios se vienen acelerando vertiginosamente. Los 25 de julio eran una celebración de carácter polisémico. Pero sobre todo tenían un componente de reivindicación de España y de su papel en defensa de la Cristiandad, invencible bastión europeo contra las agresiones de la morisma. Las turbas del Pelouro aprovechaban también el eco mediático para hacer tumultuosa propaganda de su fementida e imaginaria patria gallega contra España.  Otrora, el 25 de julio era un fiesta nacional, la del apóstol patrón de España, nada menos, ahora se celebra medio de tapadillo para no herir los pudibundos sentimientos cuando les conviene no ya solo de obtusos nacionalistas de todo pelaje, sino también de los nuevos invasores agarenos, peligrosa y desarrapada quinta columna de trinca paguillas adictos a la sopa boba. Sí. La festividad de Santiago Apóstol tuvo gran importancia en su momento. Era festivo en toda España como el mismo 18 de julio, justo una semana antes. Ambas conmemoraciones presentan algunas similitudes aunque también muchas diferencias.

En los 25 de julio de ahora se confunden una amalgama de diferentes mitos, arquetipos y planteamientos históricos, pero empequeñecidos gracias a los heroicos galleguistas de todos los partidos, promotores y beneficiados del telón del grelo, como una caricatura de lo que fueron. No obstante, los sectores más inteligentes del galleguismo oficial piensan, con razón, que es preciso, y además urgente, ir renovando la vieja y obsoleta historiografía galleguista basada en ensoñaciones o prejuicios románticos de carlistas revenidos o niños bien de la arruinada pequeña burguesía rural, por otra menos risible. La cosa está ya tan manoseada y tanto se ve la urdimbre remendada del tapiz que su mantenimiento podría llevar al traste todo el negocio de granjería montado sobre ella para ordeñar sino saquear presupuestos públicos. La oficialidad autonómica recoge ahora la nueva idea del neomarxismo cultural con el mismo ardor que defendía los viejos mitos de Breogán o la impostada catadura democrática de un Castelao o de los viejos nacionalistas ganapanes Lo que no obsta para que en la escuela se adoctrine a la más tierna e indefensa infancia con tópicos y falsedades que siguen envenenando a los jóvenes gallegos, víctimas de la LOGSE, la autonomía, los nacionalistas de todos los partidos y el pilla pilla. Por desgracia, casi todo se encuentra tergiversado, descontextualizado como si Galicia hubiese sido siempre una isla sin apenas contacto con el resto de España o de la civilización occidental. Si bien, ya digo, ahora no hay locura posmoderna neomarxista de ingeniería social que las mesnadas de Feijóo no adopten para sus fines particulares.

Un importante mito es el de Santiago matamoros y su relación con Compostela. El que fuera jefe de la iglesia primitiva de Jerusalén, enfrentado a San Pablo por su visión de extender el Cristianismo a los gentiles en vez de reservarlo como secta del judaísmo, fue decapitado y dos ángeles pusieron su cuerpo en una singular patera y cruzando el Mediterráneo, el estrecho y luego costeando terminaron embarrancando en Padrón. Se produce la invención del sepulcro de Santiago, el famoso camino de estrellas y bellezas arquitectónicas que alcanzó extraordinario interés internacional y su consagración como centro de peregrinación de la Cristiandad, en cierto modo sustitutivo de los inaccesibles Santos Lugares.

Pero la invención del sepulcro de Santiago no es del todo original. El antiguo tema tradicional de la muerte aparente del Sol en Poniente, en el finisterrae geográfico, ya existía en la religión egipcia faraónica.

Bien es verdad que la causa de la España cristiana necesitaba un buen motivo de carácter mítico o religioso para defenderse del Islam invasor y guerrero. Una de las misiones del mito es precisamente la de inspirar conductas. En el caso de la España y Europa amenazadas por el Islam era la defensa de las propias tradiciones frente al violento invasor. Un asunto no lejano sino otra vez de plena actualidad por las nuevas invasiones promovidas por el sionismo y la plutocracia internacional. Su corolario militar entonces fue el Santiago matamoros del famoso lema militar ¡Santiago y cierra España!

Frente a la del Santiago peregrino, la promoción de la iconología de Santiago Matamoros también en la artesanía compostelana del azabache vendría de Felipe II cuando trataba de combatir los abusos y granjerías contra los peregrinos sufridas durante el camino de Santiago para lo que arbitró las disposiciones adecuadas.

El mítico Santiago, patrón de España y auxiliar de sus ejércitos en defensa del territorio contra el Islam tenía una pareja dual, San Millán. Porque la pareja cristiana Santiago y San Millán es el trasunto actualizado del mito pagano de Cástor y Pólux, los Dioscuros. Que también, montados en sendos caballos blancos, combatieron con resultado decisivo a los enemigos de sus fieles invocadores de socorro durante la batalla entre Locrios y Crotoniatas cerca del lago Rhegilla. Mito que, al parecer, luego sería usado mediante granjería por ciertos Panormo y Gonipo, vecinos de Andania, en una escaramuza contra los Lacedemonios. Ambos tienen su recuerdo en el Palacio de la Granja de San Ildefonso.

Pero cabe rastrear este mito aún más lejos: la antigua India de los Vedas. Acaso el que posee más componente metafísico.

Entre los dioses solares de la tradición védica se cuentan los Azvines, gemelos que abrían camino a la Aurora. Los Azvines védicos son piadosos, pero si a veces rompen las huestes enemigas y desbaratan a los rakshas o demonios, igual que Cástor y Pólux con los enemigos de sus fieles, o Santiago y San Millán a la morisma, es con intento de amparar a los que imploraron su favor en momentos de zozobra o tribulación. También gozaban de poder terapéutico por tener atributos divinos y humanos, celestes y terrestres a la vez. A veces también los Azvines sacan del hoyo a los Rishis sacerdotes o poetas. En el mito compostelano también es preciso recuperar una tumba sagrada de un sacerdote legendario.

Probablemente, como en tantos otros casos, el mito cristiano medieval de Santiago puede tratarse de una “porfidización” mitológica o de una simple adaptación de mitos anteriores, en este caso de la mitología griega o la tradición védica, a las necesidades del Cristianismo de la época. Lo que no se contradice con que sea un arquetipo colectivo al modo jungiano que adopta diversos nombres o figuras según las épocas. La aspiración humana a ser ayudado por enviados del Espíritu en graves momentos de zozobra, peligro o aflicción.

Entre nosotros, el recurso a la protección de Santiago era necesario por la amenaza del Islam. Una forma de aglutinar el ideal común de resistencia de los distintos reinos medievales cristianos frecuentemente enfrentados entre sí. Constituía una tradición de una inspiración civilizadora con un doble camino terrestre manifestación de realizaciones artísticas para los peregrinos. Y celeste, el camino de las Estrellas, hacía el Oeste, donde se pone el Sol, y el Uno se ve fragmentado en la Dualidad de infinitas pequeñas luces.

Con una imagen sobre esa misma Vía Láctea comenzaba Julián Cantera Orive su controvertido libro La Batalla de Clavijo: “Cuando yo era niño recuerdo que nuestras madres nos sacaban la noche del 24 de julio a contemplar el cielo estrellado, y señalando esa cinta blanquecina, llamada Camino de Santiago, que recorre en toda su extensión el firmamento, nos decían: Por ahí pasa a caballo el Apóstol Santiago, Patrón de España. Espoleada con esto nuestra infantil curiosidad, preguntábamos: Y ¿de dónde viene y a adónde va? Pues viene de Clavijo, lugar de su triunfo y va a Compostela, ciudad de su descanso, contestaban…

El libro La Batalla de Clavijo disponía de nihil obstat del censor Doctor Josephus Grau e imprimatur el 27 de setiembre de 1943 en la ciudad de Vitoria. Hoy sería imposible publicarlo. Bergoglio lo impediría por su inaudita e inoportuna glosa de la Cristiandad amenazada y las autoridades civiles del falsario y su abigarrada tropilla lo considerarían políticamente incorrecto, sembrador de odio e inadmisible. Los inquisidores de twitter o Facebook se apresurarían a cerrar toda clase de cuentas relacionadas con el autor, editor y demás partícipes. Sin embargo, Cantera desarrollaba toda una profusión de argumentos y documentación tomada de la más vetusta arqueología de tradiciones y cronicones. Y con numerosos mapas y fotografías realizadas por él mismo.

Una deriva, no exenta de ciertos tintes simoniacos, de la batalla de Clavijo sería el llamado Voto de Santiago, una renta, entendemos ahora que abusiva, cobrada por la iglesia compostelana que sería la base económica de su riqueza y poderío. Allá por el año 834 Ramiro I concedió un privilegio de acción de gracias por la decisiva intervención del apóstol en la legendaria batalla. El famoso Voto de Santiago tenía cierto pretexto eucarístico pues consistía en el pago anual de una medida de pan y otra de vino por parte de los campesinos para el sostenimiento del culto de Santiago y del voraz clero de la catedral. Tras varios dimes y diretes, este privilegio fue abolido por las Cortes de Cádiz, luego restaurado por el rey felón por antonomasia y definitivamente anulado en 1834.

Una variante, modernización de Clavijo, es el llamado acto de Ofrenda al Apóstol, por la que un prócer político va a la catedral y pide al apóstol ayuda para sus fines. Este año el propio rey Felipe tras su visita a Mérida para ver Antígona, otra heroína de resistencia.

Algunos no podrán por menos de resaltar cierto anacrónico componente teocrático de renovación de la legitimidad del Poder que cabe encontrar en ritos como el de la anual Ofrenda al Apóstol que se lleva a cabo en la catedral compostelana.  Existen similitudes con otros ejemplos de pretéritas y arrumbadas civilizaciones históricas. Así las reminiscencias faraónicas egipcias del dios Amón Min, el de portentoso falo erecto. O las imperiales chinas de la dinastía Ching en el pequinés Templo del Cielo. Un tiempo de penitencia y reposo en el que el pobre emperador chino se veía obligado a mantenerse lejos de sus concubinas para agradar a los dioses del Cielo y así pudiesen o quisiesen seguir fecundando la Tierra del Reino del Celeste Imperio a mayor beneficio de sus sufridos súbditos. Tiempos teocráticos en que la autoridad civil y religiosa apenas eran distinguibles. En los que la Feliz Gobernación del Reino se lograba con el gran Macho fecundando litúrgicamente a la entregada Tierra mientras impetraba al dios local único, o por lo menos mejor que el del vecino.

Otra variante actual, de cuyo contexto actual ya hemos referencia al principio, es la celebración de la Fiesta «nacional» gallega por los inventores y explotadores de la fingida nación gallega. La del antiguo patrono de España se reconvierte en fiesta solo de la inventada nación. Lo que constituye una adaptación de los viejos mitos y supersticiones a las necesidades de los caciques del nacionalismo galleguista común aunque con diferente grado de virulencia a todos los partidos. En sus versiones más degradadas el orden litúrgico se sustituye por algaradas propias de la «Gale-borroka». Entre estas supersticiones en las que se recrea el morboso victimismo galleguista está la supuesta falta de autoestima o el auto-odio por hablar en español y no en la lengua local, que es considerada sacramento y lengua para oficiar actos galleguistas como lo fuera el latín en la Iglesia medieval. Otra superstición galleguista es la que considera lo suyo siempre mejor porque es propio.

Pero, llegamos al punto crucial, ¿tiene hoy algún valor recordar lo del mito de Santiago?

El mito no es enemigo de la ciencia como sostenía Ortega y lo hacen, en general, casi todos los progres modernos. Por el contrario, defiendo la concepción clásica tradicional del mito como vehículo de transmisión e iniciación de verdades espirituales de singular importancia para la conformación de la conducta humana.

En cierto modo el mito de Santiago, tanto en sus luces como en sus sombras antes comentadas, sigue siendo de actualidad. España se encuentra nuevamente amenazada. Incluso parecen abundar más los traidores don opas y mercenarios varios dedicados a favorecer la causa del enemigo que los que aún desean defender a la Nación y a la tradición española, grecorromana, cristiana, ilustrada y libre.

El Cristianismo o la genuina Tradición e incluso la Ilustración son fuerzas declinantes en el Occidente avasallado por la construcción del NOM, como también está gravemente amenazado todo lo que tiene que ver con lo Sagrado, las Humanidades o la Cultura. O cuando las realidades históricas pretenden ser sustituidas por fanáticas y sectarias memorias sesgadas e impuestas por la violencia de leyes inicuas.

Es por eso, que muchas personas sensibles en todo el mundo sienten una especie de orfandad ante el fracaso de las instituciones para protegerles. Y sienten la urgente necesidad de un auxilio espiritual exterior en su propia batalla personal semejante al de Santiago en Clavijo.

Es permanente, forma parte de nuestras naturalezas psicológica y afectiva más profundas, la aspiración humana a ser ayudado por enviados del Espíritu en graves momentos de zozobra, peligro o aflicción.  El Espíritu debe seguir vivo si queremos sobrevivir.  Tal es la mayor fuerza en el combate. El escenario de la batalla es nuestra consciencia que los mitos ayudan a esclarecer, así como a conmover la voluntad.

 

Don Felipe contempla Antígona en el teatro romano de Mérida

La Familia real al completo, retoños incluidos, ha visitado Mérida para asistir a una función en su magnífico Teatro romano. Por si el continente ya no fuera bastante en sí mismo esta vez la función también era extraordinaria. Nada menos que la Antígona de Sófocles, hito del Arte y de la Cultura occidental inspirador de las más elevadas conductas. Antígona, considerada arquetipo o emblema de los valores más elevados de la civilización occidental.

Un personaje arquetípico que desafía la orden del tirano Creonte de no enterrar el cuerpo de su hermano fallecido.

El tirano la acusa: “¿conocías el bando que prohibía eso?

Y la heroína le responde: “Lo conocía. ¿Cómo no debía conocerlo? Público era”.

Y así, ¿te atreviste a desobedecer las leyes?

Y la valiente Antígona le responde: «Como que no era Júpiter quien me las había promulgado, ni tampoco la Justicia, la compañera de los dioses infernales, ha impuesto esas leyes a los hombres, ni creí yo que tus decretos tuvieran fuerza para borrar e invalidar las leyes divinas, de manera que un mortal pudiese quebrantarlas. Pues no son de hoy ni de ayer, sino que siempre han estado en vigor y nadie sabe cuando aparecieron.  Por esto no debía yo, por temor al castigo de ningún hombre, violarlas para exponerme a sufrir el castigo de los dioses…”

Antígona constituye un arquetipo inmortal de plena actualidad siempre pero aún más hoy en el que la espiritualidad de la civilización se ve tan amenazada por los nuevos déspotas asiáticos y sus cómplices. Sófocles nos expone el drama personal pero también político de su heroína rebelde ante leyes injustas contra la Ley Natural, leyes tiránicas contra las que es preciso rebelarse para salvar la propia condición de la dignidad humana. En este caso, ofrecer sepultura a los restos mortales de su hermano.

Pero no solo el trágico griego, también Cicerón se pregunta: ¿los hombres pueden hacer bueno lo que es malo, y malo lo que es bueno? Nuestro Cervantes recoge esta tradición, base de la civilización occidental en los consejos de Don Quijote a Sancho gobernador. Y la mayoría de nuestros preceptistas del siglo de Oro, investigan las relaciones de los sistemas normativos y de las conductas de los Príncipes en relación al universo de los valores metafísicos. Algunos incluso llegan a considerar legítimo el tiranicidio.

La primera premisa o referencia del buen gobierno es, pues, externa al gobernante cuya acción debe tenerla en cuenta y servirla. Sea esa tal referencia la Ley natural, un código de conducta, un sistema axiológico metafísico de valores. O una Constitución política base del ordenamiento jurídico de un país. El gobernante no puede ir contra la Ley, ni el sistema político funcionar a su capricho.

En España hay o habido varias Antígonas repetidamente traicionadas por las conveniencias del Poder Político. Baste recordar por ejemplo a María San Gil en las Vascongadas. O a Gloria Lago, defensora del español, o a juezas y letradas, defensoras de la Justicia.

Antígona tenía una hermana, Ismena. Que no se atreve a seguir a Antígona y se busca excusas. Se lo afea la heroína: “Si te parece, haz desprecio de lo que más estimación tienen los dioses”.

A lo que la acobardada Ismena contesta: “Yo no hago desprecio de eso; pero soy impotente para obrar contra la voluntad de los ciudadanos”. O bien “De ningún modo conviene perseguir lo imposible”

Un sofisma: la voluntad del tirano Creonte no es la de los ciudadanos. La condición de ciudadanos es incompatible con apoyar el capricho del tirano. Y una cobardía, hacer lo fácil o lo que complace al poderoso en vez de lo que es debido.

Con la notable excepción del abad del Valle de los Caídos, émulo de Antígona, La postura de Imena es la adoptada por la temblorosa y felona Iglesia Católica española que acaso deba su supervivencia a la persona cuyos restos mortales se intentan afrentar. Una infame traición a la figura de su protector que no siguió su complaciente criterio de «no perseguir lo imposible» para salvarlos de la criminal ferocidad de las hordas. Pero también a la de los miles de víctimas católicas del clero y seglares vilmente asesinadas.

Ni conviene olvidar la ingratitud cobarde de la Corona, último objetivo a derribar por la inicua Ley de Memoria histórica, cuya actual Dinastía fue instaurada por la víctima del pretendido ultraje. Y que al no defender a quien tiene obligación moral y acaso legal de hacerlo, pronto puede encontrarse con que tampoco va a tener a nadie dispuesta defenderla cuando los caprichos del tirano y sus compinches cambien de víctima.

El arquetipo de Antígona contrasta con el pasmo de Su Católica Majestad que sin mover un músculo observa impasible la fatal devastación de Su Reino, es de justicia añadir más y más pasmaos a este encantamiento que padecemos, acaso provocado por el malvado gigante Soros Malambruno o sus más enconados bellacos secuaces. Como explicaba González de Cellorigo:No parece sino que se han convertido reducir estos reinos a una república de hombres encantados que vivan fuera del orden natural.”

Ignoro qué pensaría don Felipe mientras asistía amordazado a la función en el magnífico Teatro romano de Mérida, suponiendo que no se haya quedado dormido después de acabar la bolsa de palomitas. Acaso toda una provocación. Una encerrona. La España de hoy se parece cada vez más a la tiranía de Creonte. Y si en España hay hoy una figura política que está en las antípodas morales, de compromiso político y valentía para enfrentar la adversidad de la tiranía, virtudes representadas por la gran heroína griega esa es la del pobre don Felipe. Un personaje amargado, dominado, que se deja humillar impunemente en público. Que no actúa ni como debe ni como se espera de él en defensa de España. Y que si esto sigue así no se escapará de ser barrido también por la riada revolucionaria.

La lánguida flacidez de un imbel complaciente versus la apasionada defensa de la condición humana de la heroica Antígona. Gente que hace poco ha consentido lo que nunca hubiera hecho Antígona como es la humillante profanación de la tumba de su benefactor. Humillación que también lo es de la propia Corona que es su heredera. Y, más en abstracto, el sometimiento a los caprichos y contradioses de Su Gobierno. O el refrendo de leyes contra la Nación o la Ley Natural.

Si es que se ha enterado de algo del profundo mensaje humanista de la tragedia de Sófocles, ¿le servirá para algo a nuestro complaciente y pusilánime Rey?

Es preciso insistir. En este momento estamos sometidos a un creciente despotismo con ribetes genocidas que intenta arrumbar la civilización occidental intramuros del sistema. La cultura griega es un faro que ha venido iluminando durante siglos la civilización occidental, hoy saboteada y saqueada por quienes por razón de sus responsabilidades institucionales mayores obligaciones tendrían de defenderla.

En la tragedia de Sófocles el tirano Creonte y su familia acabaron mal, muy mal. Y el Coro pone fin a la obra:

La prudencia es la primera condición para la felicidad; y es menester, en todo lo que a los dioses se refiere, no cometer impiedad; pues las insolentes bravatas que castigan a los soberbios con atroces desgracias, les enseñan a ser prudentes en la vejez.”

Fin

 

Lorca y Papini hablan de toros en el café de Pombo

                                            “Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace

                                            Un andaluz  tan claro, tan rico de aventura.

                                            Yo canto su elegancia con palabras que gimen

                                            Y recuerdo una brisa triste por los olivos”

               (Federico García Lorca, Llanto por la muerte de Sánchez Mejías)

 

Cuando Coruña era La Coruña, importante ciudad española de gran personalidad histórica y no una amorfa población satélite progre de la carcundia burocrática compostelana, era costumbre celebrar su importante feria taurina, incluso después de derribar su famosa Plaza de Toros en una operación urbanística especulativa que privó a la ciudad de un coso permanente, sustituido primero por un edificio multiusos y ahora por nada. Todo ingeniería social para cambiar las tradiciones y costumbres.

Desde unas semanas antes, la afición se iba animando a comentar posibles expectativas e incidencias. Un momento esperado también por muchos buenos amigos. Con su maestría habitual, Marcial Ortiz solía crear el cartel de la feria. Calín disertaba con su gran conocimiento de la Fiesta y de la Ciudad. Hilario Taboada regresaba desde Cataluña para ofrecernos su conocimiento práctico del que ha sido torero de verdad, de los capaces de ponerse delante de un bicho con cuernos de pocos amigos. El único torero gallego hoy vivo.

Ahora, la (muy poco) Santa Inquisición de socialistas, abortistas, hembristas, nacionalistas, garduños, mareados, animalistas, asalta orzamentos, déspotas normalizadores y demás heroicos benefactores de la Humanidad, han conseguido prohibir la feria, y el ambiente taurino como la propia España van desapareciendo entre las sombras del recuerdo de un mundo mejor, que precedía al promovido por la actual enmucetada barbarie iconoclasta y panclasta de destructores universales.

Un profético Ernesto Giménez Caballero, fundador de la revista cultural La Gaceta literaria, ya se temía lo que podría pasar con la fiesta: Los toros son el último refugio que resta a la España heroica, pagana y viril, ya a punto de ser asfixiada por una España humanitarista, socializante, semieuropea, híbrida burguesa, pacifista y pedagógica. Ennoblecer de nuevo esta fiesta, extraer su esencia mítica es la labor de los nuevos españoles, consientes de un pasado y de un porvenir: orgullosos y leales de una gran tierra milenaria, como España.        

Pero, para mejor ilustración de ese resabiao y traicionero ganao o de quien quiera aprender algo sobre simbolismo y Cultura vamos a resucitar aquí una curiosa conversación más o menos imaginaria aunque lúcida e iluminadora entre el humanista italiano Giovanni Papini y Federico García Lorca, quien a la sazón estaba escribiendo el famoso poema de homenaje a su amigo Sánchez Mejías, muerto por un toro en la plaza manchega de Manzanares.

 

Cuentan que tras una corrida de toros en Las Ventas se fueron al Café de Pombo y Papini preguntó a Federico qué pensaba de los extranjeros que ven en este juego sangriento una prueba de la crueldad del pueblo español.

El poeta le contestó: no todos son tan imbéciles… son viajeros filisteos, carentes, aunque sean cultos, de verdadero espíritu poético. Espero hacer comprender la belleza heroica, pagana, popular y mística de la lucha entre el hombre y el toro. Creo que nadie ha sabido explicar a los extranjeros el significado profundo, sublime, y casi diría sobrehumano, del sacrificio taurino. 

Si los humanitarios y puritanos extranjeros que suelen ser de inteligencia limitada, fueran capaces de profundizar el verdadero secreto de la tauromaquia, juzgarían de modo diferente nuestras corridas. 

Y Federico continúa su explicación: La corrida, a despecho de su acompañamiento acrobático y espectacular, es en realidad un misterio religioso, un rito sagrado. El torero es, con sus acólitos, una especie de sacerdote de los tiempos precristianos, pero al que el Cristianismo no pudo condenar. ¿Qué representa el toro en la conciencia de los hombres? La energía primitiva y salvaje y, junto a ello, la ultrapotencia fecundadora. Es el bruto con toda su oscura fuerza, el macho con todo su vigor sexual.

Pero el hombre, si quiere ser verdadero hombre, debe disciplinar y guiar la fuerza de su inteligencia, debe ennoblecer y sublimar la fuerza del sexo con el amor. Tiene que matar en sí mismo la animalidad primigenia, vencer el porcentaje de bruto que hay en él. Su antagonista más evidente, en esta su voluntad de purificación, es el toro….

Y Lorca prosigue explicando porqué está hablando de civilización y de cultura:

La corrida es la representación pública y solemne de esta victoria humana sobre el instinto bestial…. La victoria sobre la bestia sensual y feroz es la visible proyección de una victoria interior.

La corrida es, por tanto, el símbolo pintoresco y agonístico de la superioridad del espíritu sobre la materia, de la inteligencia sobre el instinto, del héroe sonriente sobre el monstruo espumajeante, del sabio Ulises sobre el cruel Cíclope.

Y luego explica las relaciones desde el punto de vista espiritual y ritualístico con el Mitraísmo y el Cristianismo

El torero es el ministro cruento de una ceremonia de fondo espiritual, y su espada no es más que la supervivencia del cuchillo del sacrificio de los antiguos sacerdotes. Y coo también el Cristianismo enseña a los hombres a liberarse de las reminiscencias bestiales que quedan en nosotros, nada hay de extraño en que un pueblo católico como el nuestro concurra este espectáculo sagrado, aún cuando no comprenda muy claramente esa íntima significación espiritual.

Papini quedó un tanto sorprendido por las sabias y entusiastas palabras del poeta granadino y reconocería que tan ingeniosa y paradójica teoría era digna de atenta meditación.

 

Magnífico diálogo, pues, el que nos ofrece Papini y desde luego para atenta meditación como él sugiere. En la España actual por desgracia cada vez hay más extranjeros autóctonos con DNI, que desconocen su arte y su historia. Que odian o no comprenden ni a su Patria, ni a su Cultura. Y , por desgracia, cada vez menos poetas capaces de explicarlo.

Acaso, tras esta tremenda ruptura nacional que estamos viviendo horrorizados, paradójicamente seamos nosotros los españoles orgullosos de serlo, los patriotas, los estudiosos de la tradición española, los que estamos fuera de juego y somos considerados y tratados como extranjeros por parte de gobiernos títeres, mercenarios, apoyados por un creciente populacho ignaro, insensible o indiferente a la realidad del hombre como ser espiritual, de Arte y de Cultura.

 

Giovanni Papini. Obras, 1962, Editorial Plaza y Janés.

El Libro negro (página 533 y siguientes)

 

Una aclaración acaso necesaria

Algún amable lector me ha criticado que, entre bromas y veras, en una de mis últimas garitas mezclara a Bergoglio con otros papas históricos muy indeseables. Les ha parecido irrespetuoso e incluso sectario por tratar de pasar lo que entienden simples aunque lamentables anécdotas por categorías.

Sobre Bergoglio he escuchado de todo a los especialistas. Normalmente suele tener la mejor prensa entre ateos, socialistas, comunistas, golpistas, progres, ecolojetas, peronistas, pachamamameros new age y demás fauna semejante, y en cambio manifiestamente mejorable entre los católicos, especialmente entre los más conservadores u ortodoxos. Más parecería que se tratara de un político queda bien, servidor de las contingencias de la moda, incluido lo políticamente correcto, que de un representante de Jesús en la Tierra cuya misión fuese fundamental espiritual.

Algunos directamente le acusan de ser un protector de la mafia homosexual de san Gallo, un antipapa o un heresiarca. Sea como sea, creo que está fuera de toda duda razonable su estrecha vinculación con el globalismo izquierdista instrumento del NOM. O su actual relación con el siniestro Partido Demócrata americano como antes con la dictadura argentina, en especial con el tristemente célebre almirante Massera. O su indisimulado apoyo a los enemigos de España y de la Hispanidad.

Sin embargo,  este asunto me parece que en el fondo tiene que ver con el papel de lo numinoso en epistemología, con esa impresión no racional o arracional del fenómeno religioso, que escapa al análisis o a la comprensión racional de las cosas. Quizás simbólicamente más con Platón que con Aristóteles.

Ahora bien, quizá sea un artista quien mejor pueda explicar lo que intento decir. Me refiero a Boccaccio en el Decamerón. Uno de sus apólogos es la famosa historia del judío converso. Podemos recordarla resumida aquí para las victimas de la educación socialista.

Un judío de París a instancias de los comentarios de un amigo suyo empieza a tener dudas sobre la naturaleza de su fe y decide realizar un viaje para intentar buscar la Verdad. Tras varios meses de ausencia y una estancia en Roma, regresa convertido al Catolicismo. Le preguntan al antiguo judío por las razones de su conversión. ¿El ejemplo de caridad y humildad del Santo Pontífice? ¿La vida virtuosa o evangélica de cardenales y demás miembros de la Curia romana, incluidos los clérigos?

No, no hay tal, contestaba a los interrogadores. Vistos los escándalos de soberbia, avaricia, fraude, latrocinio, fornicación e intrigas en el Vaticano contra todo lo propugnado por el Fundador, y comprobado que pese a todo los fieles aún creen en ellos, no cabe duda que tiene que haber algo sobrenatural en tal religión, fuera de toda razón humana. Y ante misterio tan tremendo, que me sobrepasa, me he convertido.

Ignoro si vuelvo a desvariar pero se me ocurre que algo de esto, mal comparando, también se encuentra en la religión atea del socialismo patrio y en muchos de sus votantes y adeptos recalcitrantes. Una y otra vez son engañados, humillados y robados, dejando España arruinada y hecha unos zorros. Una y otra vez sus enriquecidos próceres y prohombres socialistas vuelven a excitar ya no las más altas virtudes evangélicas sino las más bajas pasiones como el resentimiento social, el odio o la envidia igualitaria. Y una y otra vez se hacen con el poder, con o sin trampas en la propaganda o las votaciones.

Sin duda debe existir algo sobrenatural, numinoso, en todo ello, aunque en este caso satánico o diabólico. Y por tanto motivo suficiente para huir de él lo más lejos posible.

Por seguir con el extraño influjo que estas extrañas religiones ateas españolas no podemos menos que extrañarnos la influencia, inasequible al desaliento, de la herejía golpista diabólica catalana entre muchos fieles incluidos los propios parias de la despreciable casta charnega y sobre todo de buena parte del fanático clero nacionalista protegido y jaleado por Bergoglio. Tampoco se entiende ese anhelo, esa afinidad por el futuro paraíso catalán cuando sus promotores son corruptos racistas encanallados u organizaciones criminales de hipócritas, ladrones y mafiosos que parecen sacados de lo peorcito del ominoso siglo de la Pornocracia romana. Un paraíso sectario al que sólo podrán acceder los elegidos: catalanes de pura raza superior catalana previo pago del tres por ciento.

Como podemos comprobar dos de las mayores desgracias que asolan España, el socialismo y el nacionalismo catalán, tienen un componente irracional, numinoso, que escapa a la razón, la experiencia histórica y la lógica. El problema actual de nuestra querida patria es más objeto de psiquiatras y epistemólogos que de políticos. Y me temo que solo desde la reeducación espiritual del hombre reintegrado pueda abordarse con éxito.

 

 

 

 

¡A repartir el botín!

El gineceo ministerial ha recibido con aplausos entusiastas al amo del harén, quien se pasea más chulo que un ocho contorneando su apuesto cuerpo gentíl. El Parlamento también ha hecho el correspondiente pasillo triunfal del nuevo Escamillo, al grito de “toreador, toreador” de Carmen, al aguerrido prócer sacamantecas. Aplausos ditirambo alabanciosos amplificados por la prensa y televisiones del régimen que malamente intentan rellenar el bodrio de un semi fracaso, al menos de acuerdo con las primeras expectativas.  El falsario pese a sus acreditadas mañas de pícaro mohatrero no ha conseguido colocar del todo el socorrido timo de la estampita solidaria uropea, ni tampoco santiguar los bolsillos de los puritanos protestantes.  Faena de aliño desde la barrera seguida de estocada pescuecera mete y saca a traición.

No obstante, cesta medio vacía o medía llena, el falsario trae pasta fresca que es preciso repartir entre las bandas y dilapidar antes que santa Rita Rita lo que se da no se quita, los pringaos de Uropa se den cuenta del timo y exijan su devolución. Ja, ja.

Dicen los más ingenuos y «enteraos» que Uropa va exigir garantías que el gobierno no se va a gastar la pasta en orgías, putas, feministas, vagos, paguitas, autonomías, chiringuitos, golpistas catalanes, cuponistas vascos, banquetes, falcon, ocupas, moros y demás fauna cómplice del Régimen. Que le van a exigir al falsario que presente planes ¡Planes! Parece mentira que aún no conozcan a nuestro heroico doctor capaz de plagiar una tesis encargada a un probo funcionario dispuesto a hacer méritos, o de sostener una cosa y su contraria en el mismo discurso.  Desfalcos, sí o no, lo único claro que los españoles vamos a ver es cómo engorda la gusanera de la deuda.

Según mi bolita de cristal el plan para las próximas semanas bien pudiera ser:

Vacaciones, muy merecidas desde luego, para nuestros heroicos diputados y senadores que llevan una primavera y medio verano agobiados de ímprobo trabajo y sin cobrar por solidaridad con sus representados.

Minucioso estudio de cómo repartir el botín entre adeptos y garrapatas del Régimen.

Presentación de presupuestos con el chantaje a fra Casado que si no colabora en la mohatra de apuntalamiento del Régimen como la traidora Arrimadas, el centrista complaciente Feijóo y la mafia monopolística del 35 le darán matarile mediático y luego político.

Nuevo confinamiento basado en test falsos para que el populacho no moleste y pueda ser engañado y reprimido con más facilidad.

Y lo más importante cara al futuro de España: ¡A ver qué pasa con Trump!

 

Las profecías de Gog

El Arte explica muchas cosas. Por eso está siendo atacado en estos tiempos posmodernos que tratan de derribar la civilización. Sí. La ficción literaria puede ilustrar de modo profético lo que nos pasa o lo que nos puede pasar. Así nuestro Quevedo con sus La Fortuna con Seso o su Execración de los judíos escritas en el siglo XVII. O el humanista italiano Giovanni Papini quien de modo profético hace nada menos que 90 años explicaba en su famosa obra Gog las actuaciones de muchos próceres, vividores, sablistas y autores disparatados que pretendían conseguir apoyo y financiación del escéptico plutócrata que da nombre al relato.

En uno de sus capítulos más ingeniosos llamado La FOM, acróstico de Friends of Mankind, Papini explica la existencia de una sociedad secreta de carácter filantrópico cuya misión es eliminar población mundial, pues para sus fundadores, el aumento continuo de la humanidad es contrario al bienestar de la humanidad misma. Al igual que un Bill Gates, el famoso filántropo falsario de las vacunas asesinas, se presenta a Gog un personaje de unos cincuenta años, amable y casi obsequioso, para darle a conocer la existencia de una Liga secreta: Mis jefes creen que la adhesión de usted sería infinitamente de desear.

La idea básica de gentes tan filantrópicas es que el progreso técnico permite una mayor producción y distribución de alimentos y otros bienes pero está claro que dentro de algún tiempo habrá un balance demasiado desigual entre el banquete y el número de los que al banquete asisten. Malthus tenía razón pero se equivocó al creer demasiado cerca el desastre. La naturaleza en forma de terremotos, erupciones, epidemias, carestía y guerras, viene a diezmar de un modo periódico al género humano…

De modo que la FOM pretende ayudar a la Naturaleza en tan filantrópica labor, pero de modo más racional y menos aleatorio acelerando racionalmente la desaparición de los que sean menos dignos de vivir. Entre ellos no están, por cierto, ni los ingleses ni los anglosajones autores de las mayores calamidades que padece el género humano.  Ni menos los plutócratas filántropos globalistas promotores de las FOM y similares de hoy, dispuestos a asesinar a los demás, sin pensar en suicidarse ellos mismos y sus familias para ayudar a la Causa.

El siniestro apóstol de la buena nueva globalista continúa explicando a Gog que a la Liga pertenecen muchos médicos, enfermeros y criados, los que se hallan en las condiciones más favorables para estos actos humanitarios, y los resultados son excelentes.

Tan hermosa labor tanatófila se completa con otra de carácter homeopático eliminando a los que consideran delincuentes. Delito contra delito.

Y hablando de delitos, cierto abogado llamado Malgaz también intenta convencer a Gog de sus teorías en pro del Derecho sui generis: La salvación de la moral y de la sociedad no se obtienen con vanos y costosos procesos contra los culpables, sino con interminables procesos contra los inocentes. … los pretendidos inocentes son el semillero del que salen los malhechores más repugnantes. Debemos dejar de de mirar los actos externos y atender, en cambio, a la conducta, a las opiniones, al género de existencia, a los sentimientos, y a las costumbres de todos los ciudadanos.

Otro tipo solicitante de apoyo de nuestro amigo Gog es un tal Rabah Tehom quien pretende sustituir a la vieja Filosofía con la Filomanía o amor a la locura. Quien quiera ascender al cielo superior de la revelación interna y universal, debe ante todo volverse loco…. Estoy recorriendo Europa para recoger dinero que me permita fundar el primer Instituto de Demencia Voluntaria. Desde luego, no le falta razón al pionero: solo los locos o los canallas pueden entender y pacer a gusto en este mundo posmoderno.

Otro personaje curioso es un anciano redentor que pretende apoyo para su labor de embrutecimiento del ser humano. Yo creo que pocos años bastarían, si la vigilancia es continua, para obtener el embrutecimiento integral de esas criaturas y, por consiguiente, su plena felicidad. Todo lo que atormenta e inquieta al hombre, bestia degenerada y corrompida, desaparecería por encanto, y mis pupilos reconquistarían lenta, pero seguramente, la plácida inconsciencia de sus antiguos hermanos… 

Muy curiosa es la subasta oculta de países, vendidos al mejor postor por lotes individuales. En palabras del subastador: Novecientos setenta y tres mil millones…es un regalo. Negocio seguro. Las estadísticas oficiales a disposición de los compradores. Facilidades de pago. Todo comprendido: suelo y subsuelo, ciudades y ferrocarriles, puertos y minas, bosques y lagos, hombres y mujeres. Únicamente con el petróleo se rescatará en diez años el capital invertido…

Gog también explica la compra directa, sin subastas, de una República: Era un deseo costoso y he querido librarme de él. Me imaginaba que el ser dueño de un país daba más gusto. La ocasión era buena y el asunto quedó arreglado en pocos días. El Presidente tenía el agua al cuello: su ministerio compuesto de clientes suyos era un peligro. Las cajas de la República estaban vacías; crear nuevos impuestos hubiera sido la señal del derrumbamiento de todo el clan que se hallaba en el poder, tal vez de una revolución. Había ya un general que armaba bandas de irregulares y prometía cargos y empleos al primero que llegaba…

El espectáculo, para mí, es bastante divertido. Las Cámaras continúan legislando, en apariencia libremente, los ciudadanos continúan imaginándose que la república es autónoma e independiente y que de su voluntad depende el curso de las cosa. No saben que todo cuanto se imaginan poseer, vida, bienes, derechos civiles, depende en última instancia de un extranjero desconocido para ellos, es decir, de mí. Mañana puedo ordenar la clausura del Parlamento, una reforma de la Constitución, el aumento de las tarifas de aduanas, la expulsión de los inmigrados. Podría si me pluguiese, revelar los acuerdos secretos de la camarilla ahora dominante y derribar así al Gobierno…

Y continúa el potentado: Sufrir todos los fastidios y la servidumbre de la comedia política es una fatiga bestial; pero ser el titiritero que detrás del telón puede solazarse tirando de los hilos de los fantoches obedientes a su movimiento es una voluptuosidad única. Mi desprecio de los hombres encuentra un sabroso alimento y mil confirmaciones…

 

Como vemos por esta breve selección se trata de todo el programa de embrutecimiento programado de la Humanidad y exterminio de parte de la misma que se muestra expuesto de modo desenfadado, pero muy bien explicado en la ficción de Papini. La compra de Repúblicas previamente arruinadas por sus próceres. Sin olvidar lo políticamente incorrecto o la libertad de pensamiento como fuente de presuntos delincuentes contra el Estado, todo un hallazgo posmoderno de plena actualidad, pero ya profetizado nada menos que en 1930.

Pero, Papini, tan lúcido, tan certero, no creo que perteneciese a la élite tenebrosa que gobierna, hoy sin tapujos, este mundo iconoclasta y enloquecido. Su conocimiento viene del Pensamiento, de la Cultura, del Arte, del Espíritu. De lo que precisamente ahora se pretende desdibujar y erradicar. Conocimiento, el saber, que junto la Voluntad, el querer, siguen siendo las bases de la conducta humana esclarecida y de la Civilización.

Por eso la batalla por la Cultura es decisiva y hoy la estamos perdiendo por incomparencia sino por goleada.

 

 

El nuevo Rey Lear

El malaconsejado rey Felipe se encuentra inmerso como Hamlet en una duda: ¿qué es mal elevado para el Espíritu, echar o no echar de Palacio a su padre y con él, a todos sus fantasmas? Todos sus fantasmas menos la propia herencia del Reino entregada por el hoy malvado benefactor, el general Franco, cuya tumba ha consentido sea profanada por Su Gobierno. Pero en realidad, más que hablar de Hamlet, en esta futura tragedia de resonancias shakesperianas convendría recordar El Rey Lear, bien en su versión primigenia con la historia del rey abdicado y sus tres hijas o en la hermosa, deslumbrante, obra maestra del cine, versión del gran Kurosawa: Ran. Aquí llevada al Japón feudal, con tres hijos herederos en lugar de hijas.

El cruel y libertino señor Hidetora abdica y reparte su feudo entre sus tres hijos varones pero la cosa no ocurre según sus planes, ni los papeles de buenos y malos a priori resultan bien repartidos. Tanto en la obra de Shakespeare como en la de Kurosawa el menospreciado e incluso calumniado hijo menor es el que al cabo, además de advertirle de lo inconveniente de tal decisión de abdicar, mantiene sentimientos filiales sobre el padre fuera del poder.

La profecía se cumple. El desastre fraticida se produce. El propio anciano Hidetora es expulsado de su castillo y termina huyendo para evitar ser liquidado, acompañado solo por un bufón. En este desastre del clan con su pérdida final existe una influencia maléfica femenina que resultaría decisiva. Kaede, la esposa del segundo hijo, el usurpador. Una mujer maléfica que consagra su vida a la destrucción y la venganza. Envenena las relaciones entre los hermanos hasta que consigue que el segundo asesine al primero y se declare la guerra, la descomposición y el desastre total hasta la ruina definitiva de la dinastía. Aunque ella también terminaría mal, ajusticiada in extremis por uno de los generales leales al clan. La humanista obra de Kurosawa termina con una secuencia magistral: la humanidad cegada por la crueldad y la ambición de los poderosos, indefensa al borde del abismo, ha perdido el relicario de protección espiritual con la figura de Buda.

No se hizo caso a tiempo a las advertencias de la figuras bienintencionadas. Y es que, como decía Lao Tsé, las palabras agradables no son veraces, ni las veraces, agradables.

Hoy en el Reino de España no tenemos un buen y noble Saburo que llevarnos al consuelo, aunque el papel maléfico principal se reparte entre la corrupta, liberticida, envidiosa, vengativa y resentida Zurda española en abstracto y a nivel personal la de una intrigante figura femenina generadora de discordia familiar de lamentable influencia sobre su marido. Aquí, de momento y gracias a Dios, la cosa aún no es tragedia sino vodevil o sainete tragicómico.

Sí, este ataque de repentina honradez que padece el heroico Rey, que al parecer llevaría medio siglo viviendo en Babia sin enterarse de nada, me recuerda la frase de otra joya gloriosa del cine. Cuando el cínico aunque simpático capitán Renault para justificar el cierre del garito de Rick en Casablanca explica: ¡Qué escándalo. He descubierto que aquí se juega!  Muy serio y puesto en razón mientras con la otra mano recibe su parte en el tinglado del poder.

Felipe y Pedro, sin duda, también ¡el principio de una hermosa amistad!

Nota:  las palabres resaltadas en granate abren enlaces a secuencias.

 

 

Funeral por lo civil, ninguneo de lo numinoso

Hoy tocaba funeral por lo civil. El presidente del gobierno de Su Majestad había boicoteado el funeral religioso por las víctimas de la pandemia y del desastre gubernamental. Hoy se ha producido un muy solemne funeral por lo civil con su antorcha flamígera y todo, amén de la presencia coartada de Sus Graciosas Majestades.

Esto del rito del fuego, no deja de ser incoherente en un acto que se pretenda puramente laicista racional y no deja de tener antiguas reminiscencias del mazdeísmo persa o de los Vedas. Y, vista la íntima relación entre el tradicional culto del fuego y el Cristianismo como forma de la religión solar, no deja de ser una llamativa incoherencia entre tanta gente atea y desalmada. Como el loto en Oriente, las rosas rojas en Occidente suelen ser un símbolo del alma. El alma que, como la rosa al sol, se abre a la Conciencia en la Materia, muchas veces representada por la cruz. También el fuego surge como fricción de dos palos o maderos cruzados.

Pero en la tradición masónica operativa el fuego tiene un cierto sentido de instrumento de renovación de la Naturaleza, INRI (Igni Natura Renovatur Integra).

La equívoca combinación de rosas y fuego sin la cruz admite la interpretación de que se arrojan las almas al olvido indiferenciado. La entrega del Espíritu a la entropía más degradada. De lo que otrora fuera milagroso orden microcósmico de criatura viva, susceptible de superarla a través del Amor y de la Conciencia.

Sin embargo, en la conciencia de lo numinoso siempre aparece un elemento emocional de dependencia como criatura. Sentimiento de nuestra propia insuficiencia, incapacidad o sujeción a lo contingente. De la enormidad de la dimensión de los aspectos de la Vida no susceptibles de definirse en conceptos. De ese misterio tremendo que es el Ser.

Sin embargo, el acto palaciego de hoy contiene un cierto componente sacrificial y propiciatorio. Las víctimas principales son los ancianos sacrificados si atención médica en residencias supuestamente atendidas y controladas por las infinitas, ineptas e insaciables Administraciones del Reino. Sin olvidar la multitud víctima del fanatismo, el oportunismo, la ambición, la incompetencia o la codicia del gobierno dicen que de progreso. Todo sea para bien, y cualquier número de víctimas resulta poco si así se construye mejor el socialismo de los verdugos. Esos filantrópicos adalides del progreso cuyas fechorías no necesitan expiación.

Ya teníamos bodas civiles incluso de homosexuales, lesbianas, trans, no binarios y demás abigarradas tipologías sexuales, oficiadas por muy honrados concejales de urbanismo. Incluso primeras comuniones y bautizos por lo civil, pero faltaba lo de los funerales en el que el oficiante sea, por ejemplo, un salteador cocainómano de lucrativo ERE o Consejo de Administración o el heroico protagonista de algún doloroso desfalco.

Para que no falte de nada, en un extenso catálogo de ineptitud cuando no de corrupción, se han dignado acudir al acto los infinitos señores de las egoístas taifas y nos hemos honrado esta vez con la asistencia de un mundialmente considerado cómplice genocida del Partido Comunista Chino como es el director de la OMS.  Una presencia que es toda una provocación pero también declaración de poder.  Y, el burro delante para que no se espante, del falsario y toda su onerosa y abigarrada tropilla ministerial. Los mayores responsables de que el Reino de España haya sido el peor del mundo en cuanto a víctimas relativas y personal sanitario infectado. Que por no saber ni saben o quieren saber ni menos decir el número de los fallecidos entre los reales, los escamoteados y los declarados a mayor gloria del pertinaz socialismo. Y que el nuestro sea probablemente uno de los países que más van a sufrir miseria y calamidades mientras gerontocidas muy cercanos al Poder especulan o se enriquecen con el sufrimiento y la muerte. Las jefas del Legislativo, horteras nacionalistas catalanas tenían que ser, vestidas como si fuese a inaugurar un burdel. El falsario también confunde y se confunde. Se arrima a la barrera real del protocolo para protegerse de los abucheos que merece.

Desde luego hay ceremonias peores. Estamos asistiendo horrorizados a los tumultos iconoclastas sangrientos promovidos por los próceres satanistas del Partido Demócrata, una de cuyas franquicias es el falsario. De triste recuerdo es la de la inauguración del túnel de San Gotardo que atraviesa los Alpes, perpetrada hace pocos años. Una horripilante glorificación del satanismo y de la esclavitud en presencia de altas autoridades europeas que producía nauseas además de una terrible desazón e inquietud por el futuro de la Humanidad en manos de tales gentes.

Pero, es curioso lo de la necesidad de rituales incluso entre ateos declarados. Una de las frases para mí más enigmáticas o paradójicas del sabio Lao Tsé es aquella que dice: cuando se vacía el corazón, quedan los ritos. El hombre es un animal simbólico. Incluso los socialistas y el rojerío más degradado o bestializado necesita de símbolos o de rituales que son símbolos dinámicos en acción.

Los rituales son una manifestación de lo numinoso.  De ahí su incompatibilidad metafísica o radical con los planteamientos racionalistas. Algunos de estos rituales, si son tradicionales sabios y el oficiante es digno, mueven poderosas energías espirituales. Tienen un componente mágico capaz de operar de diverso modo en la conciencia. Se sabe que determinadas élites oscuras desde la más remota antigüedad utilizan rituales de magia negra para acrecentar su poder material sobre sus servidores.

Algún lector se lamentará de que hable de estas cuestiones en las que aparentemente mezclo churras con merinas pero creo es preciso hacerlo para entender el fondo numinoso de lo que sucede.

Contemporáneo de Cervantes en lo más brillante de nuestro Siglo de Oro, el jesuita Francisco Torreblanca Villalpando fue autor de uno de los más completos y mejor estructurados tratados sobre Magia, titulado Epitomes Delictorum  Inquisibus Aperta Vel Oculta Invocatio Daemonis Intervenit. De él espigo estas dos conclusiones:

“La Magia es ciencia divina, y natural, la cual Dios infundió a Adán, para el gobierno del mundo, y después dio a Salomón, José, Jacob, Daniel  y otros que celebran las sagradas letras, según probamos en el apartado de magia operativa…. Porque la Magia fue la ciencia de las ciencias, (que ello quiere decir en la voz Pérsica), la majestuosa, la magistral de todas ellas, de quien penden, como de su principio, dándolo a los demás….»

“Y así consta que aunque hubo varios autores la Magia, según la diversidad de tiempos y regiones, en que se enseñó, ninguno la atribuyó a los Hebreos, como el curioso, falto del conocimiento de la antigüedad, si bien la falsa Cabala tuvo origen en ellos según dijimos en lib. 1 c. 13. n. 1. pero esta es diferente Magia de que tratamos: y si toda una, contra ambas escribo, porque estos mis libros son en defensa de la primera Magia, de quien dios es autor y en detestación de la segunda de quien es autor el demonio, y así es gran disparate condenar lo uno con lo otro.…”

Y es que los ritos, los verdaderos ritos de lo numinoso, deben servir al corazón, no vaciarlo. A Dios, no al demonio.

 

 

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