Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Meditaciones nostálgicas en el pazo del general Armada

Uno de los pazos más hermosos y de mayor tradición de Galicia es Santa Cruz de Rivadulla que fuera propiedad de don Alfonso Armada Comyn. Toda una manifestación de belleza que cualquier amante del arte, la cultura, los jardines y la naturaleza debería tener la oportunidad y el placer de disfrutar. El general Armada fue un primoroso aficionado cultivador de camelias, flor no autóctona pero que tanto se identifica sin embargo con el alma y la sensibilidad gallegas.

Don Alfonso fue tutor y persona de íntima confianza de Su Majestad, el Rey Emérito hoy fugado o desterrado, hasta unos extraños sucesos ocurridos hace casi cuarenta años y aún pendientes de total aclaración. Se sabe que, como suele pasar en España cuando afecta a la Corona o al Poder oligárquico, la Justicia quedó oportunamente tuerta o al menos bizca.  Y algunos tuvieron que asumir las culpas de otros a mayor gloria del discurso oficial.

Rivadulla es famoso por un centenario olivar dispuesto en forma de cruz, que proviene de cuando la organización del espacio en el pazo gallego obedecía a aspectos de “haver mantenencia” además de estéticos. El olivo es el árbol de Minerva, la Sabiduría que llora longas hojas de plata por la incomprensión humana.

 

Un 23 F de 1811 don Gaspar Melchor Baltasar de Jovellanos regresaba desde las sesiones del Cádiz constitucional  hacia su Gijón natal. Su barco es amenazado por una terrible tempestad y a duras penas logra llegar a tierra en Muros y don Gaspar allí es detenido y registrado por el coronel Osorio que seguía órdenes de la Junta de Galicia. Sin embargo, más tarde se le deja en libertad vigilada con mejor fortuna que otros compañeros presos en los fuertes que protegen la ría de Ferrol.

Durante siete semanas de la primavera del atormentado año de 1811 Jovellanos residió en el pazo de Rivadulla. Un confinamiento provocado no por una pandemia sino por un mal endémico muy español: la falta de patriotismo y de comprensión del Bien comun. Aún hoy se enseña al afortunado visitante el banco donde el ilustre humanista se sentaba a meditar. A mis soledades voy, de mis soledades vengo, porque para andar conmigo, me bastan mis pensamientos

Se puede llegar al mismo, pasados los jardines más cercanos a la casa señorial, cerca de un bosquecillo de bojes, junto a benéficos ruscus y después de atajar la cascada con los actuales magníficos tuliperos de Virginia. Y no le faltaban temas a don Gaspar pues las peripecias del gran político y estudioso polifacético darían para varios volúmenes. La Libertad, la Justicia, la prosperidad de los pueblos….en España estorbadas o traicionadas por una maldición permanente.

Allí, el viejo ministro medita sobre la rueda de la fortuna y la deslealtad real cuando, pese a sus desvelos por sacar a flote la España arrumbada de Carlos IV, Godoy, el doble favorito real, le mandó prender y así le mantuvo en Mallorca durante seis largos años.

Ni en la España de su época ni tampoco ahora suele ser costumbre reconocer el mérito. Cabarrús, el propio Jovellanos, el almirante Malaspina tras su magnífico periplo científico por todo el mundo con sus corbetas gemelas Atrevida y Descubierta, el conde de Aranda, Floridablanca, son separados e incluso desterrados, encarcelados o perseguidos según las conspiraciones e intrigas de la Corte. Pero mientras la España oficial bosteza, cobarde o se encanalla y las instituciones se desmoronan, la aristocracia del mérito trata de organizarse para resistir en beneficio de la Nación y de la libertad. Pero sufre la incomprensión de unos y otros.

Eterno drama del patriota liberal español, sin más armas que la inteligencia, el trabajo, la voluntad y la decencia para combatir entre dos nutridos fuegos cruzados. Soledad, incomprensión, traiciones, el ninguneo dirigido a humillar la virtud y el pensamiento, cuando no abierta persecución fruto de la crueldad egoísta de poderosas clases dirigentes atentas solo a sus intereses más personales e inmediatos. O de la ciega y feroz embestida de las turbas embrutecidas, jaleadas por demagogos, instigadores o provocadores.

Junto al pazo existe una figura de la coca. El dragón o la quimera devoradora que recuerda algunos de los relatos cortos de doña Emilia Pardo Bazán.  Acaso la coca que adorna la fuente a la entrada del pazo de Santa Cruz de Rivadulla simboliza ese hechizo, esa serpe que, como la que nos cuenta la Pardo Bazán de la torre de los Aponte, a la que fray Berte le hacía la higa, pero que hechizaba y obsesionaba a don Gonzalo, el caballero amante de quimeras y condenado al eterno vagar de su linaje, sin sepultura en tierra firme. Una especie de wagneriano Holandés errante de reminiscencias gallegas.

Pero, retorno a retorno, como si en ocasiones no pasase el tiempo o las cosas siempre se pareciesen a sí mismas, el espacio intramuros posee un alma de Belleza, serenidad y generosidad.

 

Jovellanos resiste y logra regresar libre a Asturias para proseguir con su labor benefactora los últimos meses de su vida. Queda en su noble corazón desencantado un recuerdo grato de su estancia en el precioso pazo del País Ullán: la amabilidad de la generosa hospitalidad gallega. La serena belleza combinada y armónica de palacios y jardines, las tardes dulces y soleadas después de la lluvia matinal. El son de los pájaros o del hablar musical de alguna moza que acompañan el cíclico rebrotar primaveral de la Vida. El paseo sereno y relajado entre la preciosa y majestuosa floresta con ejemplares allegados de todas partes. Y sobre todo los de la flora española autóctona. El singular olivar centenario dispuesto en forma de cruz y el bosquecillo de boj. El olivo, árbol símbolo de Minerva, la sabiduría, que decíamos llora hojas de plata, y el boj de madera dura, resistente e imputrescible. Ambas especies raramente juntas en nuestra ingrata España eterna, la de la corrupción y la regeneración permanentes.

 

N. B : El enlace resaltado en granate permite escuchar grabaciones de cantos de pájaros españoles

 

Nuevos horrores. Una ley criminal que retrata a una sociedad suicida y desahuciada

El proceso de devastación de la sociedad y de la civilización continúa gracias a la incansable labor de muchos de nuestros más degenerados próceres mercenarios.

Con cierta nocturnidad y alevosía la Asamblea Nacional de Francia ha aprobado una modificación en la Ley de Bioética, un terrible proyecto de ley según el cual se podría abortar en cualquier momento del embarazo, incluso hasta momentos antes de nacer. Para ello se pretexta un hipotético peligro para la salud de la mujer si tal embarazo continuase. Ahora bien, tal peligro puede resultar simplemente de una supuesta “angustia psicosocial” de la gestante. Extraño síndrome de difícil diagnóstico y funesto aunque muy eficaz tratamiento: el asesinato del feto. Así, los 220.000 abortos anuales en Francia podrían aumentar. Aunque no hay que preocuparse: el famoso Plan Kalergi de sustitución de la población autóctona europea por la invasora musulmana progresa adecuadamente.

La votación se ha perpetrado medio de tapadillo en la noche del 31 de julio al uno de agosto. De los 577 miembros sólo participaron en el debate 101 diputados. 60 votaron a favor de la modificación, 37 en contra y 4 se abstuvieron.

Además se ha aprobado la procreación médicamente asistida y financiada por el Estado de lesbianas. Y la modificación genética de embriones para la investigación. Es decir, de embriones transgénicos. Bebés medicamento. Y bebés quimera, formados mediante la inserción de células madres humanos en embriones animales ¿Las peores pesadillas eugenésicas nazis hechas realidad?

Afortunadamente, la tramitación legal aún debe pasar por el Senado francés, de modo que todavía existen posibilidades de que la fechoría pueda ser corregida.

 

 

 

Morsamor, 2020

La actual crisis de la civilización me sugiere comentarios a un texto que con el título de Valera teósofo, publicaba el seis de diciembre de 2011 y que reproduzco a continuación:

Con ocasión del primer centenario de la muerte de Don Juan Valera elaboré este texto homenaje pero quedó inédito. Lo ofrezco a continuación para entretenimiento del amigo lector:

El 8 de mayo de 1905 Alejandro Pidal leyó en sesión presidida por D. Alfonso XIII el discurso póstumo de D. Juan Valera encargado en enero por la Real Academia para celebrar el tercer aniversario de El Quijote.

El cordobés de prosa cristalina ya mortalmente enfermo no pudo acabar el encargo pero nos dejó no obstante ciertas afirmaciones notables en la línea de la conocida tesis de que Cervantes no condenaba tanto los libros de caballerías cuanto su exageración: “reflexivamente cedía al espíritu razonador de su época, negaba lo milagroso poniéndolo en parodia, pero lo amaba con entusiasmo a par que lo negaba y parodiaba”. Sea verdadera o no en el fondo tal actitud cervantina, pues la ironía suele esconder el disimulo del propio pensamiento cuando no es socialmente correcto, algo parecido le ocurre al autor andaluz con su afición teosófica criticada por la Pardo Bazán, pero explicable, sin embargo en un inquieto hombre de mundo y vastísima cultura, conocedor de los movimientos internacionales de relevancia en casi todos los campos del saber.

Puede, que como el propio Quijote vencido por las artimañas de tanto bergante, Valera reniegue de la magia, y del invento de la Blavatsky que tuvo entre sus más insignes seguidores españoles a gentes tan honorables y sabias como Xifré o Roso de Luna. Pero, en la línea de La Tempestad de Shakespeare o de la novela bizantina del Persiles enriquecida por la caracterización psicológica de su personaje principal, su Morsamor narra una aventura teosófica o rosacruz en la que su protagonista el fraile Miguel de Zuheros, que había sido soldado y poeta antes de profesar, recuerda arquetipos de la mejor literatura universal tales como don Quijote o el doctor Fausto, cuando no la figura de gloriosos militares poetas como Camoens, Garcilaso, Aldana o Cervantes. Así como la de su compañero el alquimista, ocultista y erudito teólogo Ambrosio de Utrera recuerda también a la del eminente sabio polígrafo renacentista español Benito Arias Montano.

Y es que, como dice el Dr. Bensión en su hermosa obra sobre la cábala sefardita y El Zohar prologada por Unamuno: “hubo un tiempo en el que la nostalgia por algo hasta ahora desconocido fermentaba en el alma de España….pero siglos antes de que este espíritu hubiera todavía producido los intrépidos aventureros que trajeron a luz nuevos mundos, así del dominio físico como del literario, fue causa de los que se aventuraron en los reinos misteriosos del mundo metafísico y descubrieron las Maravillosas tierras del Alma”.

Miguel de Zuheros, como el movimiento rosacruz contemporáneo de Bacon o Cervantes o la Sociedad Teosófica de los tiempos de Juan Valera, participa de ese doble ánimo.

El Persiles es el libro más autobiográfico de Cervantes, ¿Morsamor lo es de Valera? Pero en una época tan materialista como finales del XIX, y no digamos ahora, el de la “verissimilitud” es un gran problema.

Sean cuales fueran los sueños e ideales de Cervantes o Valera quedan sus libros, escritos ambos, y sobre todo estos crepusculares, porque hacen suya la confesión final del fraile aventurero de Valera: “la plena conciencia no aparece sino con la palabra emitida y comunicada”.

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Hoy, casi nueve años después de editar ese texto homenaje a Valera, la palabra emitida y comunicada cada vez tiene más problemas de ser publicada. La censura más sectaria es introducida por los mercenarios del poder globalista haciendo tabla rasa de constituciones o derechos civiles. Hoy la libertad de expresión, la propia civilización, se encuentran gravemente amenazadas.

La plutocracia financiera internacional, el siniestro club de los genocidas filántropos, de los psicópatas satánicos que se creen dioses, muestran su meta, que no deja de ser paradójica, de convertir occidente a cualquier coste en una suerte de paraíso comunista al estilo chino. Un NOM dictatorial con una oligarquía plutocrática olímpica e impune y un limitado grupo de sirvientes. Sin culturas nacionales, sin libertades, sin clase media garantes del orden y de la civilización, con esclavos embrutecidos como robots para mantener los trabajos más penosos. Una población mundial reducida gracias a toda clase de calamidades provocadas a las que no escaparan tampoco los mercenarios y mamporreros que las hacen posibles.

Y lo que acaso es peor, una humanidad castrada espiritualmente. Gentes que ignoran siquiera la existencia de los reinos misteriosos del mundo metafísico, e incapaces de descubrir las Maravillosas tierras del Alma.

El sueño fáustico actual no es de potencial liberación de las contingencias del ser al servicio del Hombre. Es de opresión, de supremacía absoluta de la Materia. Una pesadilla de psicópatas.

Tanto el vuelo onírico de Miguel de Zuheros como el de Primero Sueño de Sor Juana Inés de la Cruz terminarían en cierta impotencia y en un despertar mucho más consciente de las propias limitaciones. Estamos presos en una pesadilla. Pero, ¿de verdad, con tantos siglos de civilización y cultura detrás, no podemos hacer nada para impedir lo que nos quieren imponer tales psicópatas?

Ante el pesimismo de la Razón prefiero creer como Lope de Vega que Contra el valor no hay desdicha.

Aquí un ejemplo de la nueva subnormalidad que no respeta nada

(Las palabras resaltadas en granate abren enlaces)

 

 

 

Redonda Guerra Kultural

Me dicen que el periódico globalista gubernamental vespertino independiente de la mañana y de la verdad ha publicado una entrevista ditirambo alabanciosa del Goebbels de la Moncloa, un tipo que recuerda algo a un José Dencás sin gafas. En el inédito Mein Kampf particular del intrigante Redondo figura el concepto guerra cultural. De eso se trata para el aventajado alumno de los jesuitas. De guerra, violencia, pillaje y sumisión. Y de demagogia y publicidad goebbelsiana. Publicidad y mercadotecnia tan fuertes como para conseguir vender a un psicópata, necio, mercenario, presumido, nada menos que como ilustre presidente del Gobierno de Su Majestad.  Y que muchos ineptos o cómplices consumidores lo compren, trampas electorales más o menos.

Claro que el falsario enmucetado tiene a su favor además de carecer de sentido del honor, del bien y del mal o de un mínimo patriotismo, el ser un protegido de tío Jorgito y franquicia española del Partido que resultó ser del Ku Klux Klan, la bomba atómica contra Hiroshima, los terroristas de Isis, o las mafias satanistas y pederastas que instigan el terrorismo y la guerra civil. Guerra que puede ser violenta abierta como la que hoy están perpetrando los antifas y demás compinches en EEUU o que puede actuar de modo más encubierto pero no menos letal sobre las conciencias, en lo que se ha venido en llamar el marxismo cultural, a lo Gramsci o Alinsky, instrumento de avasallamiento político y social de la plutocracia financiera internacional.

En realidad la que anuncia sería una guerra contra la civilización en la línea de la que ahora se fomenta contra Trump  y una concepción de la Política como arte dirigido a la promoción de la dignidad humana, superador del mero ejercicio pragmático de ésta y, claro está, menos aún de la esclavitud. Por lo que confiesa el Goebbels donostiarra se nos declara la guerra. No es esa la Tradición Política de nuestra civilización.

Sabemos que sin el ejercicio moral no puede haber verdadera estabilidad social ni económica, ni tampoco progreso político. Pero sólo puede haber república de verdad, no coto de pillaje impune del rojerío, si hay verdaderos republicanos, es decir gentes que deseen que su conciencia y voluntad sirvan a los valores metafísicos de libertad, justicia, amor y conocimiento, obstaculizados por un sistema político tan hoy degradado como el del Régimen del 78, que dificulta la autoridad de la aristocracia verdadera, la del trabajo y el mérito, frente a la tiranía del vulgo, sea quien sea ese vulgo puesto que en su acepción cervantina es “aquel que no sabe”.

Ya Aristóteles sostenía que el mayor daño que le podía venir a una república era la venta de los oficios. Un reino sólo podría ser bienaventurado despreciando el rey su propia ganancia. Oportunísima reflexión, aunque no sé qué opinan de esto en la muy democrática Abu Dabi, madriguera de tanto filántropo.

La naturaleza humana es la que es, pero puede mejorse a nivel individual al promoverse el ejercicio de la virtud a través de la voluntad de ser mejores, logro deseable de la educación. De ahí, la importancia no sólo humana sino también política de ésta para poder desarrollar y conservar sistemas políticos acordes con un mundo de valores metafísicos superiores.  No es extrañar que objetivo constante de la izquierda, consentido por la no derecha, haya sido sabotear la educación. Embrutecer al personal, hacerle esclavo de sus pasiones y brurlarle el conocimiento.

El arte es fundamental para educar. La poesía es un arma educadora. Según las teorías de la expresión poética de Carlos Bousoño, la poesía mueve el mundo de la emoción. El saber y el querer deben estar combinados. Es preciso educar la voluntad con generosidad para seguir la propia vocación antes que el pane lucrando. Por eso, el arte es deformado, desnaturalizado y convertido en uno de los objetos de la actual devastación.

Pero, la pregunta que ningunean todos los Redondos y sus falsarios próceres en guerra contra nosotros, es la que se planteaba Cicerón: ¿los hombres pueden hacer bueno lo que es malo, y malo lo que es bueno?

La primera premisa o referencia del buen gobierno es externa al gobernante cuya acción debe tenerla en cuenta y servirla. Sea esa tal referencia la Ley natural, un código de conducta, un sistema axiológico o constitucional, la actuación gubernamental no debe ser caprichosa y sin límites, sino estar acotada por esas referencias. No vale todo.

La segunda condición del buen gobierno es la indagación de nuestra propia relación con esa referencia o Ley natural: el famoso “conócete a ti mismo” del templo de Apolo en Delfos. O bien la pregunta que el servidor del Grial dirige al caballero buscador: ¿a quién sirves?

Es decir, la dialéctica entre la pauta moral y nuestra propia capacidad para actuar en las contingencias personales, sociales e históricas. En las lúcidas palabras de Don Quijote a Sancho gobernador: “lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse; del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey…

No sé. Tal puede ser el secreto objetivo de la redonda guerra cultural goebbelsiana: trasformarnos a todos en inconscientes ranas. Croando frívolas y desconcertadas a la luz de la luna en charcas vigiladas, a la espera de ser sacrificadas y devoradas para nuestro bien por los insaciables genocidas filántropos.

 

 

 

 

De damas y súcubos

La penúltima favorita vicepresidencial ha realizado unas estupefacientes declaraciones propias de su estulticia y empanada mental oportunamente galardonadas por el doctor falsario con una onerosa cartera ministerial en su mentiroso gobierno arrebatavidas y arrebatacapas. La enmucetada señorita ministra Montero muy seria y puesta en razón declara ignorar la diferencia entre un hombre y una mujer, salvo, al parecer, por la talla del sujetador a utilizar o por voluntarismo hegeliano de quita y pon. Aún no sabemos si para probar su raro aserto se dispone a preñar a su vice protector hasta luego ponerlo a parir.

Hasta la llegada al mundo de tan ilustre prócera para poder sacarnos de nuestro error, creíamos que tal cosa estaba mucho más clara en la historia de la Ciencia y de la Cultura. No obstante, habría que reconocer que sobre el papel benéfico o maléfico de la mujer e incluso de lo femenino existían diversidad de opiniones.

Leyenda hebrea antigua era la del primer matrimonio de Adán con Lilith, una diabla que tras divorciarse de él se casó con otro demonio llamado Samael con el que practicar coitos diabólicos y repoblar el mundo con sus descendientes. Era doctrina establecida a lo largo de siglos que las mujeres pueden ser a veces súcubos de demonios en forma humana.

De acuerdo con lo indicado por solemnes tratadistas, del comercio sexual de tales súcubos o demonias con hombres habrían nacido muchos célebres personajes históricos maléficos: Nerón, Calígula, Constantino, Teodora, Marozia, Atila, Stalin, Lenin, Hitler, Goebbels, Napoleón, Mao y su mujer Jian Qing, Gates, Soros, Bush, Epstein, Kissinger, los Rockefeller, los Rothschild, los Clinton, Podesta, la bruja Abramovich, la reina de Inglaterra y su marido, lady Macbeth, Chaves, Maduro, o nuestros aprendices meritorios Iglesias, Zapatero, Sánchez, Torra, Otegui, Echenique… Para otros sería al revés. Tan ejemplares descendientes serían resultado de coito diabólico entre mujeres e íncubos o demonios machos.

En Los cuentos de la luna pálida de agosto, hermosa obra del gran Mizoguchi, la peculiar señora Wakasa seduce al protagonista y luego se descubre lo que era. Si hacemos caso a Jung la leyenda tiene que ver con el amimus y el ánima en el azaroso proceso de individuación psicológica.

Pero cuidado, no siempre la hembra es una demonia. Boccaccio nos lo aclara muy bien en uno de los más divertidos cuentos del Decamerón, aquel en el que explica como Alibec aprendió a meter el diablo en el infierno.

O el hombre galán tampoco siempre es un demonio. Hay tenemos a los piadosos reyes con sus miles de bastardos.

Pese a estas consideraciones, el Génesis nos habla de la supuesta guerra entre la mujer y el diablo: “Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; ella te aplastará la cabeza y tú le herirás en el calcañar.”

Ya en la Edad Media con el mito del grial y el ideal trovadoresco se revindica el papel de la Mujer, convertida en Dama. Fieles del Amor como Dante elevan a Beatriz al papel de símbolo del espíritu y de los más elevados valores metafísicos. Así también lo hacen los poetas renacentistas y nuestro gran Cervantes con Dulcinea.

Se trata del arquetipo de un ideal inspirador: don Quijote ha de crear a su Dulcinea como un ideal utópico, de un erotismo más de carácter espiritual que sensorial, que trasciende las toscas realidades de una vulgar aldeana con cierta habilidad para salar puercos. Y nos declara: “no sabeis que si no fuese por el valor que ella infunde en mi brazo no le tendría yo para matar una pulga….¿quién ha hecho -todas las hazañas- sino es el valor de Dulcinea, tomando a mi brazo por instrumento de sus hazañas. Ella pelea en mí y vence en mí, y yo vivo y respiro en ella, y tengo vida y ser?

Dulcinea es la dama y el alma del caballero don Quijote, y le guía en su lucha interna contra los propios vicios. Es decir con una visión esotérica del ideal caballeresco don Quijote nos aclara que: “hemos de matar en los gigantes a la soberbia, a la envidia en la generosidad, y buen pecho, a la ira en el reposado continente, y quietud del ánimo, a la gula y al sueño, en el poco comer que comemos y en el mucho velar que velamos, a la injuria y lascivia en la lealtad que guardamos a las que hemos hecho señoras de nuestros pensamientos, a la pereza con andar por todas partes del mundo, buscando las ocasiones, que nos puedan hacer, sobre Christianos famosos Caballeros”.

Algo semejante podemos encontrar en la saga del grial. Por ejemplo cuando Trevizent le aclara a Parzival que: “Nadie puede conquistar el grial si el cielo no lo conoce bien y no lo designa para él.” También el señor del castillo había hablado así a Parzival: “El hombre y la mujer forman una inseparable unidad, como el sol que hoy ha brillado y eso que llamamos día. No se puede separar lo uno de lo otro: florecen a partir de la misma semilla”.

Y unos momentos antes de unirse Parzival con la reina Condwiramurs: “Gurnemaz le había explicado que el hombre y la mujer forman una unidad perfecta”

En realidad constituye un desarrollo del platonismo. Platón nos explica en El Banquete como El Amor es una gran potencia que puede volver a unir el andrógino originario, luego separado en dos, y con él la anhelada plenitud perdida. También Platón distingue, en boca de Pausanías, entre la Afrodita popular o convencional y la Afrodita Urania, del amor propio del alma, que sería el verdadero y también duradero.

Al final de El Banquete, Sócrates considera que Eros es un daimon, medianero entre los hombres y los dioses. El Amor consiste en querer alcanzar lo bueno. Su objeto es la generación de belleza y la inmortalidad. El que quiere aspirar a tal objeto del Amor debe amar los cuerpos bellos y considerar que la belleza del alma es más importante que la del cuerpo.

En estos momentos de acoso y derribo de la civilización occidental todas esas hermosas ideas del platonismo nos resuenan muy, muy, lejanas. Las inicuas leyes hoy impuestas en todas las naciones por los diabólicos agentes del neo marxismo cultural tratan de destruir la sociedad así como el ideal erótico básico de la unión de complementarios. Del hombre y de la mujer. Pero, pese a todo el terrible poder del Maligno y sus íncubos y súcubos, hemos de mantener la esperanza de que la estirpe de la serpiente no prevalecerá.

 

 

 

Plagio de mandarines

Una de las obras maestras de la literatura española del siglo XX es Escuela de Mandarines de Miguel Espinosa. Un libro genial que recuerda nada más y nada menos que… ¡al Quijote! Heredero en las motivaciones de nuestros grandes tratadistas del Siglo de Oro constituye fuente de inspiración, crónica y tratado de la condición del Poder.

Muchos piensan que es un mercenario, un tal Redondo, el Goebbels español aventajado alumno de los jesuitas, el que inspirado por el Diablo perpetra las políticas del falsario presidente del Gobierno de Su (amordazada) Majestad y sus secuaces. En realidad, no hay tal. La realidad imita al arte. Estamos ante plagiarios del gran Miguel Espinosa. Excelentes sus obras sobre las tribadas, pero verdaderamente excepcional su escuela de mandarines ya citada, obra que debiera ser de cabecera para todo ciudadano culto amante de su patria.

Veamos, lo que nos cuenta don Miguel:

La más alta forma de Corrupción consiste en pudrir el Entendimiento, a fin de que sólo pretenda dañar u ocultar intereses.

Dice el Libro: “cuando enmucetamos al necio, afrentamos la razón y su orgullosa pretensión de dar cuenta del mundo, misión reservada a la Gobernación. Nuestros falsos sabios son la pella que arrojamos a la Inteligencia”.

Y después: «La memez aislada y abandonada, nada genera sino sandeces; pero enmucetada y condecorada, produce colaboracionistas

 

¿Acaso se puede explicar mejor la actuación del falsario y su tenebrosa tropa?

¿Qué sería de miserables sandíos encanallados como el Illa o el Simón si no estuviesen enmucetados, condecorados y protegidos del código penal por sus amos?

Por no hablar de los fantasmagóricos expertos del comité gubernamental que nunca existió, imaginarios autores de tanta política criminal. Otro escandaloso embuste del falsario Presidente del Gobierno de Su (amordazada) Majestad.

Sin olvidar el nuevo ejército de colaboracionistas, denunciantes, verificadores y rastreadores imitadores de los cómplices del nazismo.

Uno de las mayores barbaridades del Gobierno de Su (amordazada) Majestad, por cierto en esto igual que otros mercenarios de todo el mundo al servicio de la plutocracia financiera y los genocidas filántropos, es precisamente arrojar pellas a la Inteligencia.

Este atentado contra la Razón es uno de los más peligrosos para la permanencia de la civilización, pues la amenaza desde sus mismas raíces.

 

Pero prosigue nuestro genial autor:

“La falsedad es sumisa y la verdad, indómita; aquella sirve a un dueño, y ésta, a nadie. Si precisáis cooperadores incondicionales inventad hombres mentira, como nuestros enmucetados y filósofos proclamados.

La casta que sistemáticamente engrandezca al bobo, reinará perpetua porque los memos sólo piden beneficios y rito. La Gobernación no necesita intelectos sino sumisiones.

Sabemos que la Inteligencia como Cosa Primera se opone a la Premeditación Gobernante y su Corrupción. Pero la combatiremos situando a un tonto en las claves del poder porque la necedad y la luz se repelen por naturaleza.”

 

Desde luego, si nos pasa lo que nos pasa no será porque nuestros grandes hombres de la Cultura no nos hayan advertido.

 

 

Reunión de rabadanes en San Millán de la Cogolla

Al grito de «Libertad, libertad» en la lengua de Cervantes o Gonzalo de Berceo, se ha montado en Berlín una gran manifestación contra los abusos de la clase política durante sus actuaciones por la falsa pandemia. Sin embargo, podemos parafrasear a Dámaso Alonso para aseverar que España es un reino de casi cincuenta millones de cadáveres. No ganamos para sustos. Éramos pocos y parió la abuela. La niña Ayuso, tan mona que era, tan modosita que parecía. La preciosa ridícula patrocinada por fra Casado se nos ha revelado aventajada discípula satánica orwelliana. Sus últimos disparates liberticidas representan auténticas agresiones a los derechos  civiles. Ni Declaración Universal de Derechos Humanos, ni Constitución, ni leyes, ni protección de datos,… para esta déspota con cara de mosquita muerta no hay obstáculo moral o legal que se resista.

Pero la noticia nacional más curiosa y no solo inquietante quizás sea la reunión de rabadanes. Ovejas muertas. Nada esta vez de inventados fantasmagóricos expertos como los que decían asesoraban al falsario y su siniestra banda gubernamental.

En San Millán de la Cogolla se conservan dos monasterios, el antiguo y precioso cenobio del Suso, joya de la arquitectura donde se encuentra el panteón de los siete Infantes de Lara y el posterior, más amplio y rico de Yuso. Según la antigua leyenda castellana los siete infantes fueron víctimas de una traición por parte de su tío oportunamente compinchado con la morisma para que les asesinaran.  La instigadora del crimen desaparecería ahogada en la oscuridad de la Laguna Negra de Neila. Todo muy simbólico.

Con gran lujo y boato se ha reunido en estas milenarias tierras donde naciera el español para gritar «Libertad, Libertad»... pero abajo, en el monasterio del Yuso, ese nuevo E17, remedo paleto con monterilla, boina, o gorro calabrés del no menos célebre G 20.  Bajo el pomposo nombre de Conferencia de Presidentes autonómicos se esconde una especie de mini ONU compuesta con todos los mandarines próceres taifales devora presupuestos y arrebatacapas con sus séquitos de cortesanos y millones de asesores y aduladores, más temibles y devastadores por separado o todos juntos que la plaga de la langosta.

Uropa promete botín, y el que más y el que menos afila la navaja cabritera dispuesto a pillar lo suyo. Que es lo nuestro. En realidad, todos menos uno. Falta a la cita el eximio representante de la pura raza superior catalana, gran logro zootécnico de excelente transformación cárnica como puede comprobarse por los soberbios ejemplares engordados en suelo o en semi estabulación.

El vasco de pura raza vasca después de hacerse el remolón, al cabo le ha hecho la boca un fraile, se anima a bajar a arrejuntarse con los pecaminosos maketos que bailan agarrao y muy pillín, astuto como la serpiente del hacha: quiere cupo y pillar también lo que pueda de los demás fuera de cupo.

Se calcula que el saqueo de ambas bandas al resto de los españoles empieza, para abrir boca y comprar votos golpistas mercenarios a mayor gloria del falsario, con una primera partida de cinco mil millones de euros.

Ésta, la más alta ocasión que vieran los siglos después de Lepanto, ha sido presidida por su amordazada Majestad, que lucía precioso bozal de diseño. A falta de correa y chip identificador como pretende la niña Ayuso, dispuso de férreo marcaje del falsario. Acaso en la intimidad todo resultase un remedo del banquete de Viridiana que terminó como el rosario de la aurora. Pero creo que es un error aparecer rodeado de semejante tropa. Visualizar que está a la cabeza simbólica del expolio de España, de la escandalosa discriminación entre súbditos de primera y de cuarta, no favorece los intereses ni la deteriorada imagen de la Corona.

La casta cleptocrática sabe que tiene que aprovechar el momento, acaso el último antes que el frondoso árbol de la Mentira donde se halla refugiado tanto granuja se venga abajo, incapaz de resistir la Verdad. Una visión profética la del conde Lucanor en su famoso apólogo. Y es que su desastrosa y abusiva actuación con pretexto de la falsa pandemia se va a llevar por delante no sólo la poca legitimidad que le pudiera quedar a nuestras onerosas e ineptas instituciones, sino lo que es mucho peor: nuestro patrimonio empresarial, natural o artístico producto de siglos, saldado a precio de ocasión para mayor negocio y granjería de filántropos genocidas y fondos buitres.

Omito por redundante la crónica detallada del sarao. Ya la hizo de modo insuperable don Miguel de Cervantes en El Coloquio de los perros.

 

 

El vuelo malogrado de una musa

Hoy, uno de agosto, muchos españoles comienzan sus vacaciones de verano. Este año con graves inquietudes y zozobras. Algunos vuelan en dirección a sus destinos aunque preocupados por un futuro incierto. También hoy la Iglesia Católica conmemora la festividad de San Alfonso María de Ligorio, protagonista de un famoso vuelo que oficialmente se convirtió en milagro. Pero un vuelo especial. Un caso más de lo que se ha venido en llamar vuelos astrales, cosa no solo de santos sino de muchos protagonistas de fenómenos metapsíquicos. Y un fenómeno difícil de explicar salvo mediante la investigación de paradigmas científicos no groseramente materialistas. En un mundo que en las cuestiones metafísicas cada vez se muestra más ignorante y embrutecido resulta no solo conveniente sino indispensable informarse y formarse opinión. La peripecia del santo parece lejana, incluso increíble, pero los fenómenos que hay detrás resultan apasionantes para la investigación e indispensables para nuestra propia evolución intelectual y espiritual.

La vida del santo de mi nombre, el fundador de los Redentoristas San Alfonso María de Ligorio, cuya festividad se celebra hoy el día uno de agosto, nos muestra aspectos de gran interés a los estudiosos de los fenómenos metapsíquicos. Como es conocido, e influyó en su posterior canonización, el “milagro” más famoso de San Alfonso María de Ligorio fue un desdoblamiento astral de que le permitió asistir a la muerte del Papa Clemente XIV en Roma mientras permanecía en Nápoles.

Para explicar estos extraños fenómenos más allá del recurso al milagro se barajan por la Iglesia Católica dos hipótesis:

Los partidarios de la bicorporeidad real o desdoblamiento, que admiten que el alma se puede separar del cuerpo, alejarse de él y aparecer lejos, tomando la materia del medio ambiente para constituirse un cuerpo que es exactamente el doble del que permanece inanimado.

Los partidarios de la representación, la mayoría, que creen que el alma no abandona jamás el cuerpo sino en la muerte, y que es un ángel el que toma las apariencias del cuerpo para ejecutar por sí mismo los actos que se atribuyen a la fantasma. También puede darse el caso que el individuo se traslade en cuerpo y alma, y entonces es el ángel quien toma su lugar como durmiente.

El primer caso coincidiría con las ancestrales técnicas y prácticas chamánicas de desdoblamiento inducido, en este caso de los chamanes, de carácter voluntario. De modo semejante el místico extático sumido en el sueño del éxtasis permanece inerte con apariencia de muerte, mientras que en otra parte aparece vivo y ocupándose del cumplimiento de su misión. El alma tendría la facultad de separarse del cuerpo mientras el éxtasis durase. Tal vez los místicos alcanzan la visión de este otro plano dimensional cuando hablan de ser trasportados al tercer cielo (San Pablo) o a la séptima morada

Pero no todos los vuelos han tenido tan feliz aterrizaje.

A sor Juana Inés de la Cruz se la conoce como La Dezima musa mejicana. Fue todo un personaje, admirada, y a la vez poco comprendida, envidiada y temida por su extraordinaria cultura y superioridad intelectual. La corta vida de Juana de Asvaje fue un prodigio. De niña ya deslumbraba por su asombrosa capacidad y de joven se atrevía a debatir con toda clase de personalidades. Nos lo cuenta, entre otros, doña Clara Campoamor en su biografía.

Cabe reseñar ahora un insólito poema suyo escrito al modo gongorino en silvas. Primero sueño. Un raro vuelo en busca del conocimiento, cuyo resumen puede ser este: “Siendo de noche me dormí, soñé que de una vez quería comprender todas las cosas de que el universo se compone; no pude, ni aún divisas por categorías, ni aun sólo un individuo. Desengañada, amaneció y desperté.”

No parece que este sea un vuelo astral o verdadero desdoblamiento sino aventura intelectual. Pleno de símbolos, inspirado en las Soledades de Góngora, sin embargo parece una demasía, un loco extravío de la razón en el lenguaje acaso como el Finnengans Wake de Joyce aunque más premeditado e ilustrado, culterano, que espontáneo. El discurso de la lengua huidiza se convierte en un laberinto del que sólo se libra al despertar.

Piramidal, funesta, de la tierra

Nacida sombra, al Cielo encaminaba

de vanos obeliscos punta altiva,

escalar pretendiendo las Estrellas…

 … Y del cerebro, ya desocupado,

Las fantasmas huyeron,

Su sombra iba pisando,…

 … y restituyendo

entera a los sentidos exteriores

su operación, quedando a luz más cierta

el Mundo iluminado y yo despierta.

Pero también su superioridad, no siempre apoyada ni bien vista por las autoridades, terminaría convirtiéndose en una especie de pesadilla

Trascendiendo la simple peripecia personal no sabemos el alcance social e histórico que pudo haber tenido sobre nuestra Cultura en el virreinato de Nueva España la barrera de investigación que se habría cerrado con el silencio impuesto a sor Juan Inés de la Cruz.

Dos vuelos distintos, dos resultados distintos.  En gran medida por un problema de simple comprensión, o de capacidad de asimilación social.

La censura sigue. Ahora con nuevas tecnologías. Acaso, más que google, solo el vuelo libre e íntimo del Espíritu puede superarla.

 

Diego Rivera, mestizo y rosacruz. O paradojas de la Hispanidad

Desde el extremo de la acrópolis cacereña a través del adarve de Santa Ana puede contemplarse el Palacio de Moctezuma. Es una de las vistas más hermosas y sugestivas de la ciudad extremeña Patrimonio de la Humanidad. Isabel era hija del emperador Moctezuma casada con el capitán cacereño Juan Cano Saavedra. Un ejemplo de mestizaje.

Si siempre es bueno y sugestivo desde el punto de vista intelectual, artístico, cultural o político revisar la cuestión de la Hispanidad este año 2020 tiene la especial consideración del medio milenio de acontecimientos trascendentales para la Historia de América y de Europa, cabe decir que para la propia Humanidad. Me refiero a sucesos acaecidos en julio de 1520 como la Noche Triste o la Batalla de Otumba, que aquí en España están pasando casi desapercibidos, bien por indiferencia producto de la ignorancia culposa o bien por no llamar la atención de gestas heroicas que contradicen los infundios de la Leyenda negra.

He encontrado un asunto muy curioso del que hablaré luego revisando diversos textos para preparar un breve estudio sobre el indigenismo y su relación con la Hispanidad y la ingente obra de España en América, de la que con sus muchas luces, y desde luego también  algunas pocas sombras, todos los españoles de bien deberíamos sentirnos orgullosos.

Una de las formas actuales de combatir a España y sus referencias históricas es el indigenismo como falaz mito de idílico adanismo contra la civilización occidental. Uno de cuyos publicistas más sectarios y fanáticos fuera el pintor Diego Rivera. En efecto, nos ataca un indigenismo hostil, una deformación histórica interesada para promover sus devastadores fines, jaleado por globalistas financieros sionistas, curas trabucaires, comunistas, echacuervos y arrebatacapas. Que curiosamente acusa a España de barbaridades sin darse cuenta que si la colonización de la hoy Hispanoamérica la hubieran perpetrado los anglosajones los pocos indígenas que no hubieran sido exterminados estarían en jaulas para solaz de turistas gringos o como carne de cañón de los experimentos genéticos de Monsanto o de la CIA.  Y, claro está, tampoco habría mestizos, grupo modal demográfico en muchos países de habla y cultura española, porque los anglosajones no se mezclaban con los pueblos que colonizaban. Su supremacismo racista no se lo permitía. Ni tampoco se molestaban en llevar su propia civilización a las gentes sino que se limitaban a montar las redes de comercio y especulación en complicidad con tiranos, caciques, reyezuelos o rajás que las sometían.

En realidad, el tema del indigenismo anti español no se suscribe solo a América. Aquí, se ha perpetrado una llamada Ley de Memoria Histórica tergiversadora y demagógica. Indígenistas vasquistas, catalanistas, balearistas, valencianistas, blasinfantistas, galleguistas y tribales canarios guanches también se han montado su “película indigenista», una deformación histórica interesada para promover sus devastadores pero lucrativos fines caciquiles. En cierto modo otra segunda parte o sesión del proceso de desmembramiento nacional ya padecido cuando el imperialismo anglosajón y sus instrumentos consiguieron desmembrar los virreinatos de España.

Al principio el antiespañolismo es cosa de criollos más que de indígenas o mestizos. O de comunistas más o menos opulentos o narcotraficantes como ahora. Los indígenas y mestizos lucharon por el rey. En realidad no eran tontos y sabían bien quienes les protegían y les posibilitaban una vida relativamente próspera. En general, la independencia americana resultaría una catástrofe para indígenas y mestizos, con gran pérdida de rentas y protección social. Así como la causa de una fragmentación en repúblicas clasistas, ineficaces, presa fácil del gigante norteño. Poco tiempo después de la independencia promovida por un grupo de oligarcas masones más o menos encanallados al servicio del imperio británico, las cosas se estropearon de forma fulminante. Una división en la Tradición iniciática. Como explica Alejo Carpentier en El Siglo de las luces, el místico y bienintencionado buscador espiritual Doctor Orgé se ve sobrepasado por el ambicioso político aventurero Víctor Hughes.

El moderno Méjico independiente pronto demostraría su incompetencia y perdería enseguida buena parte del antiguo territorio de Nueva España a manos de los hipócritas y oportunistas invasores gringos.

 

En otros textos anteriores me he referido a la lúcida visión  de Salvador de Madariaga sobre el problema de Méjico en relación a España y su cultura pero no está de más volver a traerla a colación por su gran interés. Decía así el ilustre intelectual, diplomático y ex ministro republicano en sus Memorias:

“El peligro en Méjico se agrava por el abierto antihispanismo de no pocos intelectuales, tan irracional que muchos son entre ellos los que se identifican con Montezuma y hasta con Cuautemoc antes de sentir con Cortés…. Todo ello va envuelto en cierta hipocresía más o menos consciente. Los aspectos más repulsivos de la cultura azteca- el abrirles el pecho a las víctimas y arrancarles el corazón para ofrecerlo aún palpitante al dios antropófago, los banquetes más o menos rituales de carne humana se esfuman y esconden cuando no se niegan-. Las piedras de sacrificio se exhiben pero no se describen. La historia se adapta al modelo antiespañol.…

Pero Méjico no llega a cuajar como nación una y fuerte porque niega a su padre. Méjico es una creación de Cortés, pero los mejicanitos no reciben en la escuela más que grotescas deformaciones de lo que fue la conquista fundadas en que aquellos conquistadores reviven en estos españoles, siendo así que aquellos conquistadores viven hoy en la parte blanca de la sangre del mejicano de hoy; por lo cual la enseñanza (¿?) insensata que se les da solo tiene por fruto la guerra perpetua que, en la sangre, lleva Méjico.

Cuando publiqué en Méjico y en Madrid (1972) un artículo sobre la verdadera fundación de Méjico, exponiendo estas ideas, recibí de un joven mejicano una carta indignada echándome en cara que yo diera por padre de Méjico a Hernán Cortés, que era un extranjero. Firmaba dos apellidos tan castellanos como Gómez Fernández. Le contesté que leyera el artículo primero antes de escribir tales disparates porque él no se llamaba Chichimecatecutli, sino Gómez Fernández, de modo que sin Cortés, ni siquiera existiría.”

Lamentablemente por ser una tierra tan querida por los españoles, Méjico ha venido a resultar un estado casi fallido cuyo germen acaso ya se encontraba desde que interrumpiera la ingente labor civilizadora de España. Si aquí, según sostiene Gonzalo Fernández de la Mora en ensayo famoso, uno de los grandes lastres y dramas nacionales es lo que llamaba la envidia igualitaria, tan astuta y lucrativamente explotado por las repugnantes zurdas locales, allí la cuestión de hispanofobia posee un componente racial, y en cierto modo racista: el del mestizaje y su envidia del blanco. Esa guerra en la propia sangre a la que se refería Madariaga.

A mi me también me ha llamado la atención en Méjico que muchos mejicanos actuales, con nombres y apellidos de origen español, se identifiquen con los aztecas, «la sociedad más monstruosa de todos los tiempos«, según Antonio Escohotado. Un pueblo genocida, que perpetraba habituales sacrificios humanos incluidos de niños pequeños, caníbal, comparable a los nazis. Un pueblo que ni siquiera era autóctono de Méjico como otros a los que había sojuzgado gracias a su salvajismo, ferocidad y crueldad. Los aztecas procedentes del N.O. de América habían protagonizado un éxodo similar al de los judíos en busca de la tierra prometida dos o tres siglos antes de la llegada de nuestros gloriosos antepasados. No suele hacer mucha gracia que se recuerde esta cuestión y menos aún en el lugar de la famosa matanza perpetrada por el gobierno priista de Ordaz y Echeverría, la plaza de las Tres Culturas en la capital mejicana.

 

Esta visión sectaria y en cierto modo incoherente y absurda denunciada por Madariaga también es la del pintor Diego Rivera expresada en su por otra parte brillante obra muralística. Y aquí cabe hacer un breve apunte sobre las hipotéticas influencias simbólicas rosacrucianas en una figura importante, famosa por su activismo más allá del aspecto puramente artístico, del indigenismo en Méjico como fue Pedro Rivera. El famoso y excelente muralista pero lamentable fanático sectario antiespañol. Prohombre del comunismo más o menos señorito, allá por los años veinte Rivera tuvo sus escarceos con la agrupación mejicana de la Orden Rosacruz, AMORC, con sede central en San José de California. Una institución controvertida a la que muchos achacan su carácter no tradicional, pese a su pretensión de haber sido refugio de la Tradición europea (Fama fraternitatis, Confessio, Bodas Químicas de C R) en EEUU, a partir de la crisis de entreguerras. Su Imperator Sar Alden, (Harvey Spencer Lewis) había sido uno de los fundadores de la llamada FUDOSI. Una especie de confederación de Órdenes místicas y esotéricas que trataba de no ser identificada con la Masonería.

Desconozco las motivaciones íntimas de Rivera para tal afiliación. Cabría especular con que, de no ser simple esnobismo o búsqueda de posibilidades eróticas para aumentar su numerosa colección femenina en la que estaba hasta su propia cuñada, fuera una forma de conseguir nuevas relaciones sociales o políticas, facilitadas por su afiliación.  Pero podría tratarse de una legítima inquietud espiritual. Una forma de abordar el misterio de lo numinoso. Incluso un modo de superar la barrera de investigación que se habría cerrado con el silencio impuesto a sor Juan Inés de la Cruz, dos siglos antes en tiempos del virreinato durante el reinado de Carlos II, El Hechizado. El vuelo fallido del Primero sueño en busca del Conocimiento, probablemente extraviado en vericuetos gongorinos, del que montada en su particular Clavileño nos habla la Musa Dezima mejicana. Es posible que sus inquietudes habrían quedado atrapadas en el ámbar de una espiritualidad no evolucionada, en “una república de hombres encantados que viven fuera del orden natural” como ya decía Martín González de Cellórigo. Pero el súbito desencantamiento histórico del siglo de las luces causaría más de un deslumbramiento lamentable en su búsqueda de luminarias sustitutivas del Sol interior. Y, que, como ya he indicado antes, el Doctor Orgé fuese preterido por el ambicioso político aventurero Víctor Hughes.

En la curiosa foto de época Rivera aparece vestido a la egipcia folclórica con otros miembros de la Gran Logia Rosacruz Anahuac. En el detalle, se le ve rodeado de columbas, personajes del ritual protagonizado por jóvenes, que se asocian a atributos positivos del arquetipo del Alma tales como la Virtud, la Luz y la Consciencia.

Pero esta aventura de Rivera le sería censurada por el Partido Comunista, dado que en sus ramplones planteamientos materialistas este Partido detesta y condena toda investigación que tenga que ver con el mundo espiritual y sus relaciones con la naturaleza humana. Y, en efecto, sometió a Rivera a un tercer grado, del que el pintor se defendió de modo más bien cobarde y espantadizo. En efecto, durante ese interrogatorio le obligaron a confesar si había tenido ligas con la Masonería. A lo que Rivera contestó que no. En realidad AMORC, no obstante las precauciones de la FUDOSI pudiera considerarse en cierto modo un sucedáneo abierto a mujeres de esa otra Institución, con la que compartiría ciertas relaciones e influencias sociales, aunque de menor poder político y material. Probablemente, esa búsqueda de influencia social y política, a veces no exenta de cierto nepotismo, es lo que le habría llevado a ingresar a Rivera en la logia Rosacruz Quetzacoalt

El asunto este de la aventura rosacruciana de Rivera no deja de resultar sorprendente en un comunista puesto que la Orden Rosacruz, AMORC considera al hombre como un alma viviente. Tal concepción encajaría más y mejor con otras situadas ideológicamente en las antípodas de la de Diego Rivera como, por ejemplo, la solemne declaración, pocos años después, de José Antonio Primo de Rivera: (Teatro de la Comedia, Madrid, 29 de octubre de 1933): “sólo se respeta la libertad del hombre cuando se le estima, como nosotros le estimamos, portador de valores eternos; cuando se le estima envoltura corporal de un alma que es capaz de condenarse y salvarse. Sólo cuando al hombre se le considera así, se puede decir que se respeta de veras su libertad”.

Pero el viejo diplomático, hombre de letras y ministro republicano Madariaga también nos da un sincero e inmisericorde retrato de Diego Rivera:

“No faltaban entonces en Méjico hombres de letras y también sedicentes historiadores consagrados a esta deformación sistémica de los hechos a los que el país debe su existencia; pero ninguno más potente y apasionado que el pintor Diego Rivera. Fui a verle una vez allá en Altavista, donde habitaba en una casa, por cierto, de una fealdad monumental. Jamás volví. Nada se dijo en nuestra conversación que produjera, en sí, la impresión que me produjo, pero pocas veces he sentido mayor repulsión por un ser humano….cuando fui a verle, lo único que sabía de Diego Rivera era una anécdota que me había contado Andrés Segovia. Vasconcelos, a su paso por el ministerio de Educación había confiado a Rivera la decoración de las paredes del patio; y un día al llegar Segovia al ministerio vio a Diego Rivera sobre un andamio, con paleta y pinceles, dispuesto a la labor. Pero preguntó Andrés, ¿para qué quieres esos dos pistolones al cinto?; y Diego, con su acento azucarado, contestó: Para orientar a la crítica, ¿sabes?

Ahora que lo miro desde lejos, creo que lo que en Rivera me repugnaba era su carencia de amor. El rostro era feroz, y además le faltaba sinceridad, todo en huidas y escurriduras de anguila. Sólo así era posible explicar sus sórdidas contradicciones…. Era cosa de preguntarse por qué se llamaba Diego Rivera y no Ahitzol o cosa por el estilo. Triste destino el del mestizo apasionado, incapaz de elevarse por encima de la guerra que lleva en la sangre; Rivera malgastó en esta guerra ancestral indudables dotes de gran pintor.”

 

Diego Rivera diseñó el pabellón de la logia Hermandad Quetzacoalt. Con el nombre de Quetzacoalt se conoce la serpiente emplumada, un antiguo e importante símbolo y mito mesoamericano anterior al descubrimiento. Se trata de un símbolo sincrético que participa de lo terrestre, la serpiente y de lo celeste, el quetzal, bello y raro pájaro con cuyo vistoso plumaje se adornaban ciertas poderosas autoridades precolombinas. Se le relaciona con el dragón oriental, y con la fertilidad del mundo vegetal, con el renacimiento y la primavera cuando la tierra se cubre como si fuese una serpiente con las escamas y plumas de la vegetación verde, del maíz que surgía después de haber sido tragado por las fauces del dragón terrestre. Desde ese punto de vista tendría un significado análogo a los de resurrección como el de Adonis en el viejo mundo.

También se asocia al mito de un antiguo héroe dios civilizador de origen desconocido, ¿acaso superviviente de la desaparecida Atlántida? ¿o quizás un extraterrestre? Un personaje blanco y barbudo, introductor de ciertas doctrinas misteriosas, opuesto a los sacrificios humanos, que cierto día había desaparecido pero que habría de volver en algún momento de la historia para proseguir su obra civilizadora. Había surgido del mar llevando consigo una cruz misteriosa. En sus vestiduras había nubes adornadas y cruces rojas. La cruz de Quetzacoalt se convirtió en un símbolo sagrado entre los mayas. Se cree que el mito de su retorno hiciera que algunos pueblos mesoamericanos se confundiesen con la aparición de los descubridores y conquistadores españoles que también procedían del mar, eran blancos y barbudos y portaban cruces.

Para el doctor Eduardo Alfonso, médico personal y discípulo de Mario Roso de Luna, “la serpiente emplumada o Quetzacoalt es un símbolo astronómico del cuerpo celeste en su eterno marchar por los espacios, en equilibrio perenne entre las dos fuerzas contrapuestas, centrífuga y centrípeta, de la gravitación. Los planetas giran elípticamente alrededor del Sol; el Sol, a su vez, gira en enorme órbita alrededor de otro centro desconocido, y de este modo los astros de nuestro sistema trazan en el espacio, no una elipse en realidad sino un epiciclo o línea serpentina como enseñó Hiparco. También los caldeos supieron que los espíritus de los astros se movían como serpientes y que eran, en una palabra serpientes que volaban por el espacio, es decir, pájaros serpientes o Quetzal- Coatls que diría un maya o un tolteca.”

Para Juan Eduardo Cirlot puede entenderse como un vínculo entre cielo y tierra, consciente e inconsciente o poseer un significado de androginia o ser completo.

Más allá de su gran técnica como pintor no parece que la etapa rosacruciana de Diego Rivera supusiera una influencia real ni duradera. Ni le sirviera para lograr una visión coherente del Arte tradicional. Tampoco para mejorar su conducta. ¿Quedó en el ámbito solo formal, exotérico que no esotérico, su iniciación en la AMORC californiana?

 

Sea como sea el aspecto personal anecdótico de esta cuestión, ojalá la Hispanidad se reencontrara a sí misma como ser completo, se consumara una especie de proceso de individuación psicológica a nivel personal y nacional que permitiese la unión de los opuestos. El animus y el ánima jungianos. Y en el que en el inconsciente colectivo del continente se integraran lo mejor de los antiguos arquetipos precolombinos con los de la civilización española. Acabar con esa inconveniente guerra en la sangre a la que alude Madariaga, tarea de la Cultura y del Arte, incluso antes que de la Política.  Tratar de lograr una base sólida para superar la actual suicida fragmentación, de tales logros acaso dependa la suerte última futura de muchos millones de personas, destinadas de lo contrario a ser víctimas propiciatorias de mafias, cárteles, Foros o las delicias del NOM que nos tratan de imponer.

 

¡Santiago y cierra el Espíritu!

De buen grado o a la fuerza debemos irnos haciendo a la idea de que las cosas ya no son como eran y que en los últimos tiempos los cambios se vienen acelerando vertiginosamente. Los 25 de julio eran una celebración de carácter polisémico. Pero sobre todo tenían un componente de reivindicación de España y de su papel en defensa de la Cristiandad, invencible bastión europeo contra las agresiones de la morisma. Las turbas del Pelouro aprovechaban también el eco mediático para hacer tumultuosa propaganda de su fementida e imaginaria patria gallega contra España.  Otrora, el 25 de julio era un fiesta nacional, la del apóstol patrón de España, nada menos, ahora se celebra medio de tapadillo para no herir los pudibundos sentimientos cuando les conviene no ya solo de obtusos nacionalistas de todo pelaje, sino también de los nuevos invasores agarenos, peligrosa y desarrapada quinta columna de trinca paguillas adictos a la sopa boba. Sí. La festividad de Santiago Apóstol tuvo gran importancia en su momento. Era festivo en toda España como el mismo 18 de julio, justo una semana antes. Ambas conmemoraciones presentan algunas similitudes aunque también muchas diferencias.

En los 25 de julio de ahora se confunden una amalgama de diferentes mitos, arquetipos y planteamientos históricos, pero empequeñecidos gracias a los heroicos galleguistas de todos los partidos, promotores y beneficiados del telón del grelo, como una caricatura de lo que fueron. No obstante, los sectores más inteligentes del galleguismo oficial piensan, con razón, que es preciso, y además urgente, ir renovando la vieja y obsoleta historiografía galleguista basada en ensoñaciones o prejuicios románticos de carlistas revenidos o niños bien de la arruinada pequeña burguesía rural, por otra menos risible. La cosa está ya tan manoseada y tanto se ve la urdimbre remendada del tapiz que su mantenimiento podría llevar al traste todo el negocio de granjería montado sobre ella para ordeñar sino saquear presupuestos públicos. La oficialidad autonómica recoge ahora la nueva idea del neomarxismo cultural con el mismo ardor que defendía los viejos mitos de Breogán o la impostada catadura democrática de un Castelao o de los viejos nacionalistas ganapanes Lo que no obsta para que en la escuela se adoctrine a la más tierna e indefensa infancia con tópicos y falsedades que siguen envenenando a los jóvenes gallegos, víctimas de la LOGSE, la autonomía, los nacionalistas de todos los partidos y el pilla pilla. Por desgracia, casi todo se encuentra tergiversado, descontextualizado como si Galicia hubiese sido siempre una isla sin apenas contacto con el resto de España o de la civilización occidental. Si bien, ya digo, ahora no hay locura posmoderna neomarxista de ingeniería social que las mesnadas de Feijóo no adopten para sus fines particulares.

Un importante mito es el de Santiago matamoros y su relación con Compostela. El que fuera jefe de la iglesia primitiva de Jerusalén, enfrentado a San Pablo por su visión de extender el Cristianismo a los gentiles en vez de reservarlo como secta del judaísmo, fue decapitado y dos ángeles pusieron su cuerpo en una singular patera y cruzando el Mediterráneo, el estrecho y luego costeando terminaron embarrancando en Padrón. Se produce la invención del sepulcro de Santiago, el famoso camino de estrellas y bellezas arquitectónicas que alcanzó extraordinario interés internacional y su consagración como centro de peregrinación de la Cristiandad, en cierto modo sustitutivo de los inaccesibles Santos Lugares.

Pero la invención del sepulcro de Santiago no es del todo original. El antiguo tema tradicional de la muerte aparente del Sol en Poniente, en el finisterrae geográfico, ya existía en la religión egipcia faraónica.

Bien es verdad que la causa de la España cristiana necesitaba un buen motivo de carácter mítico o religioso para defenderse del Islam invasor y guerrero. Una de las misiones del mito es precisamente la de inspirar conductas. En el caso de la España y Europa amenazadas por el Islam era la defensa de las propias tradiciones frente al violento invasor. Un asunto no lejano sino otra vez de plena actualidad por las nuevas invasiones promovidas por el sionismo y la plutocracia internacional. Su corolario militar entonces fue el Santiago matamoros del famoso lema militar ¡Santiago y cierra España!

Frente a la del Santiago peregrino, la promoción de la iconología de Santiago Matamoros también en la artesanía compostelana del azabache vendría de Felipe II cuando trataba de combatir los abusos y granjerías contra los peregrinos sufridas durante el camino de Santiago para lo que arbitró las disposiciones adecuadas.

El mítico Santiago, patrón de España y auxiliar de sus ejércitos en defensa del territorio contra el Islam tenía una pareja dual, San Millán. Porque la pareja cristiana Santiago y San Millán es el trasunto actualizado del mito pagano de Cástor y Pólux, los Dioscuros. Que también, montados en sendos caballos blancos, combatieron con resultado decisivo a los enemigos de sus fieles invocadores de socorro durante la batalla entre Locrios y Crotoniatas cerca del lago Rhegilla. Mito que, al parecer, luego sería usado mediante granjería por ciertos Panormo y Gonipo, vecinos de Andania, en una escaramuza contra los Lacedemonios. Ambos tienen su recuerdo en el Palacio de la Granja de San Ildefonso.

Pero cabe rastrear este mito aún más lejos: la antigua India de los Vedas. Acaso el que posee más componente metafísico.

Entre los dioses solares de la tradición védica se cuentan los Azvines, gemelos que abrían camino a la Aurora. Los Azvines védicos son piadosos, pero si a veces rompen las huestes enemigas y desbaratan a los rakshas o demonios, igual que Cástor y Pólux con los enemigos de sus fieles, o Santiago y San Millán a la morisma, es con intento de amparar a los que imploraron su favor en momentos de zozobra o tribulación. También gozaban de poder terapéutico por tener atributos divinos y humanos, celestes y terrestres a la vez. A veces también los Azvines sacan del hoyo a los Rishis sacerdotes o poetas. En el mito compostelano también es preciso recuperar una tumba sagrada de un sacerdote legendario.

Probablemente, como en tantos otros casos, el mito cristiano medieval de Santiago puede tratarse de una “porfidización” mitológica o de una simple adaptación de mitos anteriores, en este caso de la mitología griega o la tradición védica, a las necesidades del Cristianismo de la época. Lo que no se contradice con que sea un arquetipo colectivo al modo jungiano que adopta diversos nombres o figuras según las épocas. La aspiración humana a ser ayudado por enviados del Espíritu en graves momentos de zozobra, peligro o aflicción.

Entre nosotros, el recurso a la protección de Santiago era necesario por la amenaza del Islam. Una forma de aglutinar el ideal común de resistencia de los distintos reinos medievales cristianos frecuentemente enfrentados entre sí. Constituía una tradición de una inspiración civilizadora con un doble camino terrestre manifestación de realizaciones artísticas para los peregrinos. Y celeste, el camino de las Estrellas, hacía el Oeste, donde se pone el Sol, y el Uno se ve fragmentado en la Dualidad de infinitas pequeñas luces.

Con una imagen sobre esa misma Vía Láctea comenzaba Julián Cantera Orive su controvertido libro La Batalla de Clavijo: “Cuando yo era niño recuerdo que nuestras madres nos sacaban la noche del 24 de julio a contemplar el cielo estrellado, y señalando esa cinta blanquecina, llamada Camino de Santiago, que recorre en toda su extensión el firmamento, nos decían: Por ahí pasa a caballo el Apóstol Santiago, Patrón de España. Espoleada con esto nuestra infantil curiosidad, preguntábamos: Y ¿de dónde viene y a adónde va? Pues viene de Clavijo, lugar de su triunfo y va a Compostela, ciudad de su descanso, contestaban…

El libro La Batalla de Clavijo disponía de nihil obstat del censor Doctor Josephus Grau e imprimatur el 27 de setiembre de 1943 en la ciudad de Vitoria. Hoy sería imposible publicarlo. Bergoglio lo impediría por su inaudita e inoportuna glosa de la Cristiandad amenazada y las autoridades civiles del falsario y su abigarrada tropilla lo considerarían políticamente incorrecto, sembrador de odio e inadmisible. Los inquisidores de twitter o Facebook se apresurarían a cerrar toda clase de cuentas relacionadas con el autor, editor y demás partícipes. Sin embargo, Cantera desarrollaba toda una profusión de argumentos y documentación tomada de la más vetusta arqueología de tradiciones y cronicones. Y con numerosos mapas y fotografías realizadas por él mismo.

Una deriva, no exenta de ciertos tintes simoniacos, de la batalla de Clavijo sería el llamado Voto de Santiago, una renta, entendemos ahora que abusiva, cobrada por la iglesia compostelana que sería la base económica de su riqueza y poderío. Allá por el año 834 Ramiro I concedió un privilegio de acción de gracias por la decisiva intervención del apóstol en la legendaria batalla. El famoso Voto de Santiago tenía cierto pretexto eucarístico pues consistía en el pago anual de una medida de pan y otra de vino por parte de los campesinos para el sostenimiento del culto de Santiago y del voraz clero de la catedral. Tras varios dimes y diretes, este privilegio fue abolido por las Cortes de Cádiz, luego restaurado por el rey felón por antonomasia y definitivamente anulado en 1834.

Una variante, modernización de Clavijo, es el llamado acto de Ofrenda al Apóstol, por la que un prócer político va a la catedral y pide al apóstol ayuda para sus fines. Este año el propio rey Felipe tras su visita a Mérida para ver Antígona, otra heroína de resistencia.

Algunos no podrán por menos de resaltar cierto anacrónico componente teocrático de renovación de la legitimidad del Poder que cabe encontrar en ritos como el de la anual Ofrenda al Apóstol que se lleva a cabo en la catedral compostelana.  Existen similitudes con otros ejemplos de pretéritas y arrumbadas civilizaciones históricas. Así las reminiscencias faraónicas egipcias del dios Amón Min, el de portentoso falo erecto. O las imperiales chinas de la dinastía Ching en el pequinés Templo del Cielo. Un tiempo de penitencia y reposo en el que el pobre emperador chino se veía obligado a mantenerse lejos de sus concubinas para agradar a los dioses del Cielo y así pudiesen o quisiesen seguir fecundando la Tierra del Reino del Celeste Imperio a mayor beneficio de sus sufridos súbditos. Tiempos teocráticos en que la autoridad civil y religiosa apenas eran distinguibles. En los que la Feliz Gobernación del Reino se lograba con el gran Macho fecundando litúrgicamente a la entregada Tierra mientras impetraba al dios local único, o por lo menos mejor que el del vecino.

Otra variante actual, de cuyo contexto actual ya hemos referencia al principio, es la celebración de la Fiesta «nacional» gallega por los inventores y explotadores de la fingida nación gallega. La del antiguo patrono de España se reconvierte en fiesta solo de la inventada nación. Lo que constituye una adaptación de los viejos mitos y supersticiones a las necesidades de los caciques del nacionalismo galleguista común aunque con diferente grado de virulencia a todos los partidos. En sus versiones más degradadas el orden litúrgico se sustituye por algaradas propias de la «Gale-borroka». Entre estas supersticiones en las que se recrea el morboso victimismo galleguista está la supuesta falta de autoestima o el auto-odio por hablar en español y no en la lengua local, que es considerada sacramento y lengua para oficiar actos galleguistas como lo fuera el latín en la Iglesia medieval. Otra superstición galleguista es la que considera lo suyo siempre mejor porque es propio.

Pero, llegamos al punto crucial, ¿tiene hoy algún valor recordar lo del mito de Santiago?

El mito no es enemigo de la ciencia como sostenía Ortega y lo hacen, en general, casi todos los progres modernos. Por el contrario, defiendo la concepción clásica tradicional del mito como vehículo de transmisión e iniciación de verdades espirituales de singular importancia para la conformación de la conducta humana.

En cierto modo el mito de Santiago, tanto en sus luces como en sus sombras antes comentadas, sigue siendo de actualidad. España se encuentra nuevamente amenazada. Incluso parecen abundar más los traidores don opas y mercenarios varios dedicados a favorecer la causa del enemigo que los que aún desean defender a la Nación y a la tradición española, grecorromana, cristiana, ilustrada y libre.

El Cristianismo o la genuina Tradición e incluso la Ilustración son fuerzas declinantes en el Occidente avasallado por la construcción del NOM, como también está gravemente amenazado todo lo que tiene que ver con lo Sagrado, las Humanidades o la Cultura. O cuando las realidades históricas pretenden ser sustituidas por fanáticas y sectarias memorias sesgadas e impuestas por la violencia de leyes inicuas.

Es por eso, que muchas personas sensibles en todo el mundo sienten una especie de orfandad ante el fracaso de las instituciones para protegerles. Y sienten la urgente necesidad de un auxilio espiritual exterior en su propia batalla personal semejante al de Santiago en Clavijo.

Es permanente, forma parte de nuestras naturalezas psicológica y afectiva más profundas, la aspiración humana a ser ayudado por enviados del Espíritu en graves momentos de zozobra, peligro o aflicción.  El Espíritu debe seguir vivo si queremos sobrevivir.  Tal es la mayor fuerza en el combate. El escenario de la batalla es nuestra consciencia que los mitos ayudan a esclarecer, así como a conmover la voluntad.

 

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