Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Demonios contra la cruz

La endemoniada vicepresidente social comunista acaba de declarar que el Gobierno de Su Católica Majestad va a expulsar a la comunidad benedictina que cuida la Basílica y que además está valorando demoler la cruz del Valle de los Caídos. Derribo que para más INRI y escarnio vendría después de un periodo de “reflexión”. Sí como lo oyen. Con la osadía que da la impunidad.

Debido a su imprudencia temeraria con lo de la dichosa manifestación esta indigente espiritual, moral e intelectual ha estado al borde de la muerte y más que probablemente la ha causado a otras mujeres o sus familias que no han podido disfrutar de sus propios privilegios sanitarios en la más cara y selecta medicina privada.  Pero ni tan siquiera esta experiencia conmovedora para cualquier persona sensible o con un mínimo de empatía ante el sufrimiento ajeno, parece que la estaría haciendo reflexionar y tratar el universo espiritual con un mínimo si no de consideración al menos de respeto.

Y es que la susodicha forma parte de la izquierda satánica española. Odia la cruz como un demonio enfurecido, aunque se vista con costosos modelitos de gran costura propios de señorita socialista tan principal. Una preciosa ridícula, inculta latiniparla y… diabla.

Para intentar entender mejor este odio monstruoso a la civilización europea en general y cristiana en particular por parte de gentes del mismo establecimiento, acaso convenga releer algunas de las obras más clarificadoras de autores como el gran Dostoyesvki. Por ejemplo, Demonios o Endemoniados, que de ambas formas ha sido traducida al español. Ya lo hemos comentado en otras ocasiones pero creo que conviene hacerlo por su extraordinaria y clarificadora lucidez. Refleja muy bien la influencia del satanismo en las ideas y organizaciones políticas y terroristas.

Lo que nos planteaba en esa obra el gran escritor humanista ruso hace ya un siglo y medio se está cumpliendo con gran precisión en estos tiempos de zozobra y gran tribulación, en los que sobre los temores al parecer magnificados por la propia pandemia, la amenaza de la dictadura comunista se cierne cada vez de modo más probable en el reino borbónico de España. Se manifiesta ahora en toda su crudeza por la causa desencadenante o catalizadora de la pandemia roja, pero es debido a muchos años de incuria y a la estulticia culpable de muchos de nuestros próceres empezando por nuestros propios frívolos zares y su degradada Corte, sin olvidar a una oposición que no se opone o a grandes empresarios y otros dirigentes. Gentes que callan y otorgan cuando no son frívolos, codiciosos e insensatos cómplices.

Demonios no fue bien recibido, en general, acaso porque explicaba demasiado bien lo que la clase dirigente se negaba a aceptar. Para otros se trataba de simples calumnias. Muchos años después, ya a principios del siglo XX, el comunista Gorki pretendía que: “Los demonios es el más perverso, y el más talentoso, de todos los intentos por difamar el movimiento revolucionario de la década de los setenta”. Pero, ¿tiene razón Máximo Gorki con lo de la supuesta difamación?

Dostoyesvki supo ver las terribles consecuencias devastadoras del nihilismo hoy disimulado, aunque yacente, por el neomarxismo cultural. El que sustituye a la lucha de clases del marxismo convencional y es promovido por la plutocracia globalista.

Medio siglo después de su aparición, los descendientes de esa burguesía entonces tan crítica con el libro que pudieron huir, se escaparon de la Rusia bolchevique. Es posible, aún se está a tiempo de evitarlo, que tal pase aquí también, con nuestro heroico rey huyendo el primero después de sancionar leyes inicuas para salvar su vida y hacienda. Y es que una de las primeras cuestiones a lograr por el proceso revolucionario es tener un rey títere y unas instituciones ineptas, y en el fondo cómplices, que narcoticen a su nación impidiéndola reaccionar ante la agresión antes de que ya sea demasiado tarde. Esto es lo que habría pasado en la Rusia zarista y desde luego es lo que volvería a repetirse en la España borbónica con don Felipe VI.

Pero, en resumen, ¿cuáles serían las principales notas características del movimiento denunciado por Dostoyesvki, tan semejante por desgracia al que crece hoy aquí?

Dualidad social: Aristocracia sin muchos horizontes intelectuales, población con pocos económicos. Complejo de inferioridad hacia la inteligencia y hacia la cultura extranjera.

Creciente frivolidad en la costumbres. Cierto matriarcado real. Influencia de los revolucionarios sobre la mujer. Ahora con el ultra feminismo fanático y violento.

Halago de la vanidad. Utilización de la ambición ajena.  Una constante entre la gran mayoría de nuestros dirigentes actuales.

Ateísmo. Nihilismo. Pérdida de referencias morales y tradicionales. Feminismo, multiculturalismo, LGTBI, pederastia, aborto, transgénero y degeneración de costumbres.

Considerar el bien o el mal como prejuicios a eliminar en el nuevo orden a imponer.

Ostentación de mala educación y burla de convenciones sociales y de la urbanidad o “buena” educación.

Apocamiento de la derecha: “para el hombre ruso el honor es tan solo una carga superflua.”

“Yo aún soy partidario del honor pero sólo por la fuerza de la costumbre…”

Nada de esto estaría pasando aquí desde luego sin la complicidad por acción u omisión de la Corona y de las no menos fláccidas fuerzas de la mal llamada oposición de “derecha”. Una falsa oposición que no se opone y que es de esperar que tampoco lo hará ni a la expulsión de los benedictinos ni a la voladura de la cruz.

En lo que se refiere a la institución eclesial oficial, con el Vaticano de Francisco a la cabeza, su traición, cobardía, silencio y complicidad resultan verdaderamente escandalosos.

Se explican también las razones del éxito revolucionario nihilista en una sociedad decadente:

1 tener un “uniforme” (sentido de la pertenencia, cargos, misiones) y engaño sobre la verdadera realidad de la organización.

2 Sentimentalismo como elemento de difusión del socialismo

3 Los pícaros mondos y lirondos

4 El cemento principal: la vergüenza de la propia opinión.

Entendemos que esta última: el no saber o no querer dar la batalla cultural es decisiva.

La organización social futura es descrita por Schigálev:

Habría una Fase previa: el Quinquevirato que disimula su condición entre los otros, convertidos en tontos útiles, desavisados, o cooperadores necesarios de un proceso que no todos comprenderían en su verdadera naturaleza y alcance.

El NOM se caracterizará por la división de la Humanidad en dos partes muy desiguales. Una décima parte de la misma recibirá la libertad personal y un derecho ilimitado sobre las otras nueve partes restantes. Estas vendrán obligadas a perder la personalidad y en convertirse en algo así como un rebaño, y, mediante una obediencia sin límites, alcanzar la primitiva inocencia, por el estilo del primitivo paraíso, aunque de otra parte, tendrán que trabajar. Estas son las últimas intenciones del neomarxismo cultural y su alianza oculta con la plutocracia satanista y pederasta internacional.

Hay medidas para extirpar la voluntad a las otras nueve partes de la Humanidad y reducirlas a la condición de rebaño, merced a la educación de generaciones enteras… puede que una de ellas sea la vacuna mortal. Junto a la manipulación de masas y la llamada Inteligencia artificial.

Estrategias instrumentales de los sediciosos:

1 Usar lo que pasa (por ejemplo una revuelta o protesta laboral por la corrupción del administrador de su fábrica) para los propios fines, apropiándose de sucesos como algo premeditado e inducido por ellos. Sin embargo, no se aplica la misma vara de medir en el caso de la corrupción y los delitos propios.

2 Provocar tumultos.

3 Agentes demoledores profesionales y sociales que sin saberlo conscientemente trabajan para el desarrollo de la causa minando la moral y cohesión social. Resulta habitualmente bochornoso el papel de la Prensa, Judicatura, Universidades y Colegios profesionales.

4 El crimen ya no es una locura sino un deber. El dios ruso ha huido ante el alcohol.

5 Una o dos generaciones depravadas son ahora indispensables. De una depravación inaudita, ruin, en la que el hombre se convierta en un ser asqueroso, cobarde, cruel, egoísta…

6 Recurriremos al incendio, echaremos a volar leyendas…

7 Comprometer a los socios y simpatizantes con algún crimen para chantaje y cierre de solidaridad, aunque sea a la fuerza.

8 Fomentar la desconfianza e incluso el odio entre los diferentes miembros y humillarlos en público para distinguirse el mando de la masa. Terror ajeno y propio para mantener la disciplina. Incluso asesinato de disidentes y arrepentidos.

9 Buscar un rey títere. Aquí no hace falta buscarlo, desgraciadamente ya lo tienen.

La cuestión de la Organización:

Con una supuesta autoridad central desconocida para los miembros comunes, formada por una Red de secciones relacionadas (más o menos de verdad) que hacen prosélitos y se extienden. Club, de opinión, Agrupaciones esotéricas, Instituciones de supuesto marchamo oficial pero de carácter mohatrero…

Toda Organización tiene Misiones (declaradas u ocultas) que realizar. Las Misiones, mediante una propaganda sistemática delatora, serían:

1 Minar continuamente la autoridad de los poderes e instituciones locales. Aún respetando ciertas peculiaridades de los aliados regionales enemigos de España, se está empleando esta segunda fase de la pandemia para desacreditar a las autonomías y municipios. Acaba de fracasar, de momento, un intento de robarles los recursos.

2 Engendrar la duda en los vecinos. Con consignas irracionales, cambiantes y contradictorias.

3 Fomentar el cinismo y el escándalo, la incredulidad absoluta en todas las cosas, el ansia de mejora. A esto ayuda un repertorio decisiones judiciales incomprensibles, la carencia de tutela judicial efectiva, que parecen indicar que la ciudadanía se encuentra indefensa por la inanidad e insolvencia técnica y moral de las instituciones monárquicas.

4 Provocando incendios como medio popular por excelencia, lanzar a una región, en el momento indicado, si es preciso, incluso a la desesperación. Ahora lo están perpetrando los antifas patrocinados por Soros y el mal llamado Partido Demócrata en USA.

Excelente análisis y profético, literatura inspirada de un humanista en cierto modo superviviente. Acaso hoy habría que resaltar más el punto 7, el importante papel del chantaje ejercido contra los dirigentes aupados en la cucaña globalista para asegurar su colaboración por tremendas que sean las exigencias. Quizás sea ese ahora el actual “cemento principal”.

En una sociedad como la presente que está perdiendo, sino ha perdido ya, el sentido metafísico de la existencia y de la Civilización parecería que la cuestión espiritual o religiosa es cosa caduca y carecería de importancia. Nada más terriblemente errado.

Toda esta parafernalia satánica acaso pueda resumirse en el odio a la Tradición Cristiana y liberal. A la dignidad humana y a la Libertad. Por eso, estos demonios braman enfurecidos a la vista del símbolo de la Cruz. La eterna lucha entre el Bien y el Mal que se desarrolla en diferentes escenarios, el más importante de ellos el alma humana.

A falta de otros medios, que ni están ni se les esperan, ¡Ojalá la Providencia divina actúe pronto y nos ayude!

 

Curioso exorcismo en El Corpiño

El santuario del Corpiño estaba tranquilo cuando ya se barruntaba la festividad de san Juan. Fresnos y castaños de Indias sombreaban la campa de la romería. Guillermo el abad de santa Agueda había ido a exorcizar a una mujer que estaba poseída de un demonio muy travieso. Mentía el diablo más que hablaba a las preguntas que le hace el abad. Inquiere por la suerte de algunos difuntos de quienes deseaba tener noticias. Luego mandó al diablo libertase de su presencia a la poseída.

 ¿Y a dónde quieres que vaya?

No sé, pero aquí hay muchos nacionalistas y socialistas de todos los partidos.

Sí pero ya están todos cogidos.

En esto que suben a rastras las once gradas de piedra que superan el desnivel de Poniente a un tal Alfonso Rodríguez.

Este energúmeno sí que trae un demonio peligroso. Y “zumbao” monotemático. En cuanto oye hablar de Castilla, o en español, se pone a echar espumajos por la boca.

Me llamo Daniel. As dereitas ten a culpa de too

Sujetadle por Dios que nos va a organizar alguna.

Estaba tan tranquilo aparentemente, hablando con don Claudio Sánchez Albornoz el célebre historiador y ex ministro republicano que le recordaba la condición de la Castilla originaria como patria de hombres libres, cuando le ha dado el ataque.

Rápido, traedme el Benito Remigio Noydens. Y dice el manual de exorcistas:

Cuando el demonio obligado con los conjuros dijo su nombre ha de procurar el exorcista saber su significación porque el nombre que tiene suele declarar su propiedad o natural condición o por mejor decir vicio y pecado que asiste y preside y así puede obligarle a que manifieste la propiedad de su nombre, o el pecado sobre que predomina  y reina para poder así aplicar mejor el remedio con la virtud contraria…”

Así:

Contra nacionalismo…libertad, igualdad, fraternidad

Se agita desesperadamente el Energúmeno.

Contra galleguismo….cultura y cosmopolitismo

Contra fanatismo…tolerancia

Contra envidia…¿? largarse de España

Contra saudade… un paraguas.

El exorcista no solamente es ministro de la Iglesia sino también médico del alma y así debe saber aplicar al Energúmeno los remedios, y quitar los estorbos, ora sean extrínsecos o intrínsecos que puedan retardar el logro de sus fatigas.

A veces al comenzar el exorcismo tiembla todo, y con voces espantosas y aullidos pretende estorbarlos, y tal vez con dichos ridículos: “As dereitas ten a culpa de too” o “los señoritos parvos que no nos entienden tienen la mentalidad de señoritas cursis” y menos honestos, “te voy a joder con el DOGA” y con descubrir faltas, y pecados ajenos,: “la culpa la tiene Madrid” entretener a los circunstantes, e impedir la devoción, y atención que pide tan alta empresa.

Pero el ángel rebelde se mostraba muy pertinaz, y ni los oremus, ni el agua bendita, ni los exorcismos le decidían a alejarse.

Rosalía estaba muda, algo así como espantada contemplando al Energúmeno. Vicente Risco, nacionalista jubilado y gran experto gallego en sionistas, judíos y artes diabólicas, hábilmente le atormentaba con sus vistosos correajes de falangista valeroso. El antiguo teórico del nacionalismo gallego, ya felizmente reconvertido, era inasequible al desaliento. Después de muchos esfuerzos, el réprobo tuvo que salir del Energúmeno solicitando como última gracia, ya que no le permitían redimir a la Galicia mártir de los “crímenes castellanos”, que le permitiesen al menos entrar por segunda vez en el cuerpo del rencoroso médico renegado del fonendoscopio para castigarle de ciertos desacatos cometidos recientemente contra España y los derechos humanos.

Ser redimidos por el diablo no sería más que la inversión total, demasiado cerca del Cainismo que ninguna propaganda ni Prensa afín puede tapar.

Sabemos que Satanás puede crear en la imaginación del hombre numerosos mundos. Y aunque fingidos los puede hacer pasar por reales para engañar a su rebaño.

Muy razonable era esa tal demanda y el abad Guillermo que apreciaba los buenos modales, y que nada negaba cuando se lo pedían cortésmente, consistió desde luego en las benéficas intenciones del Maligno, regocijándose interior y caritativamente de poder dar una ultima lección al tan hipócrita como tenebroso paciente, pero solo accedió con la condición que había de introducirse por el trasero.

En esto que Castelao fue a sentarse sobre la pila de agua bendita y apoderándose del hisopo exclamó: “entra ahora si te atreves, maldito pariente de Isabel la Católica, ya te preparo el pago”.

De modo que no pudiendo salirse el diablo con la suya, se retiró murmurando.

Con esto del puñetero Laicismo, los socialistas  y el heresiarca papa Francisco nos van a dejar sin pan”.

 

 

 

Capital intelectual y empresas políticas. Cataluña y Cayetana

En cierto mundillo empresarial muy influyente en España que considera que aumentar la productividad consiste en bajar el sueldo o empeorar las condiciones laborales de sus empleados, todas estas modernidades tales como el fomento del capital intelectual o el estudio y control de factores higienizantes, que son los que producen insatisfacción en el trabajo, suenan a herejía protestante, cosa quizás buena para entretener a los alumnos en Universidades y Escuelas de negocios aunque lejos de las prácticas cotidianas de las empresas.

En general, se considera por parte de la élite directiva que lo mejor es que el subordinado ofrezca un culto absoluto al jefe. Digo culto y no lealtad, que esa es una virtud notable aunque rara, habitualmente sustituida por la complacencia perruna de carácter ditirambo alabanciosa, en la idea de que tal actitud permita medrar e incluso heredar poltronas y prebendas algún incierto día cuando el líder actual se caiga o sea oportunamente empujado fuera de la poltrona.

Tal tipo de organización y de relaciones de poder son características de las organizaciones mafiosas, nuestro lenguaje de germanías es pintorescamente rico en dar nombres al escalafón, como he destacado en algún otro lugar. Incluso el lector más desavisado puede enseguida comprender que tal sistema es malo y sus resultados aún peores. Especialmente cuando el líder ocupa la poltrona por razones ocultas e inconfesables, está lejos de querer promover el bien común o al menos de la organización y le gusta rodearse de gentes aún peores que él.

Un patético mentís a la importancia del capital intelectual como fuente de ventajas competitivas, y, por tanto, como factor determinante del éxito de las organizaciones que está siendo objeto de estudio tanto para los académicos como para las empresas de esta nueva economía del conocimiento. Y es que la preocupación por el buen hacer, por el buen gobierno de empresas, instituciones o Estados, no es cosa solo de ahora. Platón o Aristóteles ya se ocuparon de ello. Y en nuestra cultura española, especialmente durante nuestro Siglo de oro, son muchos los grandes autores que han explicado su forma de entender la cuestión sin tener que caer obligatoriamente en el reduccionismo cínico y positivista de un Maquiavelo.

Así, por ejemplo, Cervantes, Gracián o Quevedo explicaban su visión en varias obras célebres. Especialmente certera amén de divertida la descripción de la “economía de mercado a la española” que hace Cervantes en Rinconete y Cortadillo. Pero Huarte de San Juan desarrollaba su Examen de los Ingenios, donde nos establecía los primeros sistemas de selección de personal. Y Saavedra Fajardo explicaba en su famoso tratado de emblemas comentados: Empresas políticas o Idea de un príncipe político-cristiano los criterios que debían regir el buen gobierno de un dirigente que quisiera hacer bien las cosas sin dejar de inspirarse en principios éticos de orden superior.

El uso de emblemas, es decir del lenguaje simbólico junto con un lema con una frase resumen o explicativa es en sí mismo un exponente de sentido de la pedagogía. Habla tanto al consciente como al subconsciente. En efecto, en la educación hay dos aspectos principales, el saber y el querer, la inteligencia y la voluntad, que deben ser ilustrados y fomentados. Por eso no es de extrañar que se ocuparan de este lenguaje intelectuales como Cesare Ripa, llamado El Perugino; Juan Bautista Porta o sir Francis Bacon.

 

Saavedra Fajardo, formado en la Universidad de Salamanca, polifacético, diplomático, hombre de su tiempo, desarrolla su tratado citado en 101 empresas o emblemas: “toda la obra está compuesta de sentencias y máximas de Estado, porque éstas son las piedras con que se levantan los edificios políticos. No están sueltas, sino atadas al discurso y aplicadas al caso por huir de los preceptos universales”.   

Las diversas empresas de Saavedra desarrollan temas tales como: Educación del Príncipe, Como se ha de haber el Príncipe en sus acciones, Como se ha de haber el Príncipe con los súbditos y extranjeros, Cómo se ha de haber el Príncipe con sus ministros, Como se ha de haber el Príncipe en el gobierno de sus Estados, Como se ha de haber el Príncipe en los males internos y externos de sus Estados,  Como se ha de haber el Príncipe en las victorias y los Tratados de Paz, Como se ha de haber el Príncipe en la vejez.

Esta disgresión creo que no deja de ser oportuna viendo lo que tenemos que ver.  Por ejemplo, en el caso del reciente cese de un importante talento, el mayor de los públicamente conocidos, de Partido político más numeroso de la oposición. Una organización que desprecia el capital intelectual con el que se levantan los edificios políticos, como diría Saavedra Fajardo. Una falsa oposición, todo hay que decirlo, porque más parece que funciona como gancho o mohatra falsamente antagonista para el timo electoral de dar una y otra vez gato por liebre. Y tal sería su contribución a revestir de forma mohatrera como Monarquía parlamentaria lo que es poco más que una oligarquía con mañas cleptocráticas o monopolistas, sin división de poderes pero con reparto de papeles y trinques. El akelarre mañanero en la Casa de América es un ejemplo reciente de esta farsa.

El cese de doña Cayetana resulta un acto mucho más revelador que el más florido y retórico de los discursos. Y espanta y preocupa con razón al más preparado por lo que supone de cobardía y desprecio del capital intelectual.

Vamos a ver otra curiosidad de especial aplicación a estos tiempos de embrutecimiento promovido y generalizado. Y también oportuna otro 11 S en la que la fementida nación catalana se lamenta de haber elegido el bando equivocado en la guerra civil por la que dos dinastías extranjeras se disputaban el botín español.

Para ello volvamos a Saavedra Fajardo. A continuación podemos citar algunas líneas de la empresa 73 de su tratado, en la que afirma que las sediciones se tratan con la celeridad y con la división. Veamos algunas de sus observaciones más notables:

“Ocultas son las enfermedades de las repúblicas. No hay juzgallas por su buena disposición, porque las que parecen más robustas suelen enfermar y morir de repente, descubierta su enfermedad cuando menos se pensaba…

… por esto conviene mucho la atención del príncipe para curallas en sus principios, no despreciando las causas por ligeras o remotas, ni los avisos, aunque más parezcan opuestos a la razón. ¿quién podrá asegurarse de lo que tiene en su pecho la multitud?..

nacen las sediciones de causas pequeñas y después se contiende por las mayores. Si se permiten los principios, no se pueden remediar los fines. Crecen los tumultos como los ríos. Primero por no mostrar flaqueza los suele dejar correr la imprudencia, y a poco trecho no los puede resistir la fuerza…

… el remedio de la división es muy eficaz para que se reduzca el pueblo, viendo desunidas sus fuerzas y sus cabezas….

…es también eficaz remedio la presencia del príncipe, despreciando con valor la furia del pueblo, …

…si bien se debe considerar mucho este remedio y pealle con la necesidad porque es el último. Y si no obra no queda otro….

Con pretexto de de libertad y conservación de privilegios suele el pueblo atreverse contra la autoridad de su príncipe, en que conviene no disimular tales desacatos, porque no críen bríos para otros mayores.  Y si se pudiese, se ha de disponer de suerte el castigo, que amanezcan quitadas las cabezas de los autores de la sedición y puestas en público antes que el pueblo lo entienda…

… pero también se debe advertir en que sea tan suave la forma, que no la reciba el pueblo por afrenta común de la nación, porque se obstina más….

…no suelen ser menos dañosos los favores y mercedes para quietar los Estados, hechas por el príncipe que ha perdido la estimación, porque quien la recibe las atribuye a flaqueza o procura mantenellas con la revuelta de las cosas, y a veces busca otro rey que se las mantenga…

En estos y en los demás remedios de las sediciones es muy conveniente la celeridad, porque la multitud se anima y ensoberbece cuando no ve luego el castigo o la oposición. El empeño la hace más insolente y con el tiempo se declaran los dudosos y peligran los confidentes.” 

Como se deduce de estas líneas todo parecido entre la actitud de nuestros gobernantes para tratar la sedición catalana y los sabios y prudentes consejos de Saavedra Fajardo es mera coincidencia. Tampoco se sigue la contundente receta de Gracián, «Contra malicia, milicia». Si nuestra devastadora casta política actual en vez de sostener tanto oneroso asesor a costa del erario buscase el consejo de los más importantes autores de nuestra cultura nos ahorraríamos muchos problemas, muchos dineros y muchos desastres.

Pero el tinglado es el tinglado y de momento no hay empresa ni menos capital intelectual que lo tumbe.

 

 

 

Cohechos y prevaricaciones

Yo divido a los hombres en rebeldes y aprovechados; los primeros hallan el ser bueno en la Ética, los segundos en la ocasión de colaborar con la Feliz Gobernación.” (Miguel Espinosa, Escuela de Mandarines)

Un gran misterio dentro de un enigma es el del estrepitoso aumento de supuestos enfermos del sobornavirus, la mayoría “asintomáticos” en el argot mohatrero oficial, es decir no enfermos en la práctica pero que engordan la gusanera estadística y el pilla pilla oficial. Una cantidad aún mayor que durante la primavera y sin embargo, afortunadamente con casi nula influencia en la mortalidad.

Es verdad que ahora se hacen muchos test y que la mayoría fallan de modo que en realidad, más allá de crear falsas alarmas que “justifiquen” el actual despotismo de nuestra casta cleptocrática parasitaria no hay demasiado problema sanitario relevante ni en necesidad de hospitalizaciones ni en fallecidos POR sobornavirus.

Ahora bien la explicación del enigma es que el BOE del 17 de junio establece toda una pedrea de pasta fresca a repartir entre las burocracias autonómicas por supuesto afectado. Y, a pillar que son dos días y la ocasión pintan calvo que el dinero público no es de nadie, la catedrática dixit.

Este asunto mohatrero típico del monipodio español me recuerda a un ilustre escritor ruso, Gogol, que fue un alma atormentada que sufrió mucho. Aunque hay muchas diferencias sustanciales, hoy Rusia dispone de un gran estadista y nosotros una cosecha, crianza y reserva de inútiles, y / o vendidos al oro de Soros, también existen ciertos parecidos profundos entre España y Rusia. La Pardo Bazán, estudiosa de la novela rusa y hoy tan de actualidad por lo de su antiguo pazo en Meirás, comparaba a España con Rusia: “dos pueblos antiguos y a la vez jóvenes que aún ignoran adónde les empujará el porvenir, y no aciertan a poner de acuerdo la tradición con las aspiraciones”.

Se considera a Gogol como el padre de la novela realista rusa. Su primera obra, “El Inspector”, es la historia de una corrupción equivocada. No en el sentido moral, que todas lo son, sino en el de sobornar a destinatario equivocado. Los corruptores, los caciques locales, confunden a un pobre diablo recién llegado con el temido inspector que viene a revisar la situación desde la capital. Primero censurada, luego autorizada expresamente por el propio zar Nicolás I, su estreno en San Petesburgo constituyó un gran escándalo. No obstante, gustó mucho en Moscú, con un público diferente y más sensible al asunto criticado. Dejo al amable lector su aplicación al caso español.

Después de este gran éxito, Gogol escribió la que se considera su obra maestra “Las almas muertas” que refleja con singular humor y maestría la peculiar situación de la sociedad rusa en relación con la servidumbre. El protagonista, Chichikov, consejero de Estado, propietario viaja por motivos particulares.  Muy “particulares” aprovechando la existencia de instituciones tradicionales como los siervos y la relativa inoperancia de la administración rusa, salvo en la cuestión represiva policial. En el caso de España, la eficaz sería Hacienda.

A Chichikov se le ocurre que puede aprovecharse del retraso con el que la administración zarista actualizaba el censo de siervos varones, “almas”, en su terminología, comprándoselas a sus antiguos propietarios. Estos se benefician al librarse de pagar la contribución que les correspondería hasta que fueran dados oficialmente de baja y el pícaro puede utilizarlos como ejército fantasma, como prenda ficticia para conseguir sus propias concesiones o proyectos ante la burocracia zarista.

Chichikov tiene ahora muchos nombres. Se encuentra desdoblado en múltiples personalidades y partidos políticos. Poco antes de morir, Gogol quemó una segunda parte de sus aventuras de modo que no sabemos cuál sería el final previsto por el Autor. Pero acaso el final no está escrito por el Autor sino por los personajes. Suponiendo que, como mucho nos tememos, ya no estemos todos muertos.

Muertos, eso sí, pero cotizantes para nuestros corruptos próceres borbónicos que aunque de incompetencia demostrada en resolver algo útil para sus expoliados súbditos, sin embargo son capaces de afeitar un huevo a la hora de arrebañar dineros ajenos y pillar poder y negocio. No sé. Lo mismo ordenan censurar a Gogol en las redes por “fake”, fraudulento y subversivo.

Nota: la imagen del virus con corona procede de la toma de posesión en Galicia

 

 

Sobre la Derecha y el ideal aristocrático

Si la democracia y el despotismo se excluyen mutuamente, no lo hacen la democracia y la aristocracia verdaderas. La aristocracia se suele confundir ahora con privilegio de casta cerrada, linaje, herencia o patrimonio material. En realidad en su genuino origen significa el gobierno de los mejores. Por tanto, no es algo opuesto al mérito. El falso aristócrata consume los valores y el verdadero los crea.

Por eso y porque es contrario al orden natural que un gran número gobierne y que los menos sean los gobernados, toda verdadera democracia y por tanto toda organización que en verdad pretenda servirla debe poseer y desarrollar los ideales aristocráticos.

La reforma política y social debería tener la finalidad, ahora cada vez más utópica y aparentemente más lejana, de posibilitar el gobierno y la organización de la sociedad para comprender y promover los intereses generales por medio de la intervención jerárquica de un número creciente de ciudadanos capacitados, pues como decía Tácito: “los mejores instrumentos para gobernar bien son los hombres de bien”. Así no es de extrañar que la educación en valores sea saboteada por el neomarxismo actual.

Nos encontramos en un momento delicado por no decir pavoroso para la humanidad en la que una reducida oligarquía, una plutocracia distinta de una auténtica aristocracia en el sentido apuntado, pretende imponer un orden esclavo sin lugar para el mérito ni la consecución de un ideal mejor por parte de los mejores. Pero aquí en España sin aparente visión geoestratégica de casi nadie los problemas se centran en batallas entre grupos sectarios por lograr un poder vicario en este Reino degradado. Escaramuzas  por un botín menguante entre ciegos y tuertos con mañas de tahúres.

Una vez más en la historia contemporánea de España, tras la progresiva desaparición de un orden basado en la alternancia que no en la alternativa de un mendaz bipartidismo mohatrero, se abre una nueva dinámica que no creo se cierre en falso con más de lo mismo, poniendo por delante los intereses electorales a corto plazo, a los generales y del bienestar de la población amenazada por el peor enemigo de la democracia que es la demagogia, antesala de una cada vez más inminente tiranía. Y no por falta de ganas sino, porque sea una u otra la resolución de la crisis globalista, el tiempo del bipartidismo clásico ya ha pasado. Bien por la disolución de lo nacional español en el globalismo, o bien por la toma de conciencia del carácter mohatrero de su sistema político y su incapacidad para promover el bien común o la acción bienhechora de verdaderas élites aristocráticas.

Y volviendo a lo más inmediato, sería cerrar en falso bendecir una especie de coalición encubierta en que lo único que esté claro es la defensa de los privilegios personales cara a mantener cuotas de poder, arrebañar para casa las ayudas europeas y ordeñar presupuestos sin definir qué es lo se puede y se quiere hacer.

Pero la pregunta que se han hecho los aristócratas desde Pitágoras hasta nuestros días sigue siendo: ¿cómo organizar tal ascenso y predominio de los mejores? Asunto muy difícil pero que está asociado al predominio real de un conjunto de valores de valores o ideas fuerza ya conocidas aunque o tanto practicadas: educación de la Inteligencia y de la Voluntad; respeto a la Ley natural, es decir, respeto a la Ley pero mayor aún a la Justicia; mérito personal y conocimiento de sí; control de las propias pasiones; dignidad y honor; transparencia; libertad de conciencia…

 

 

¡Exprópiese! (y 2)

El rojerío hipócrita y arrebatacapas con Sánchez y Feijóo a la cabeza se encuentra muy alegre y campanudo porque han encontrado una jueza que les dé provisionalmente coartada para expropiar sin indemnización a los Franco de su propiedad en el pazo de Meirás.

Según Barbeito en su obra ya citada, Torres, pazos y linajes de la provincia de La Coruña, la casa das Enchousas estaba en la parroquia de Santiago Seré das Somozas. El General Franco era descendiente de don Antonio Pardo de Lama y su mujer Antonia das Enchousas, padres de don Pedro Pardo de Lama que al casar con la dueña del pazo de Meirás doña Ángela Patiño, fue por derecho de consorte, señor de esa casa. Del antiguo solar de las Enchousas era descendiente también doña Concepción Arenal con quien doña Emilia compitiera en algún premio.

No deja de ser curioso que de algún modo los antecesores del Caudillo también estuvieran vinculados al pazo de Meirás. Después de su muerte, a la viuda de Franco, doña Carmen Polo Martínez-Valdés, el rey emérito la hizo Señora de Meirás con Grandeza de España.

Un pazo que perteneciera a la familia Pardo Bazán hasta el asesinato en 1936 de sus propietarios anteriores a los Franco, últimos descendientes varones de la ilustre escritora coruñesa.

Don Jaime Quiroga y Pardo Bazán, el hijo varón de doña Emilia, era oficial de Caballería y estaba casado con doña Manuela Esteban Collantes, según aparecen en la imagen de su boda. Tuvieron un hijo varón, don Jaime Quiroga Esteban- Collantes.

Ambos, hijo y nieto de doña Emilia, fueron asesinados por los rojos el 11 de agosto de 1936 tras ser conducidos a la tristemente célebre checa de Bellas Artes en Madrid donde tantas personas de bien fueron vilmente asesinadas sin siquiera simulacro de juicio previo. Otra más de las hazañas criminales del socialismo, que ahora intentan tapar con una versión fraudulenta de la historia de España dándoselas cínicamente de demócratas e incluso de bondadosos filántropos en vez de lo que en realidad fueron.

De modo que con tales hazañas criminales en su sanguinario haber más valiera por prudencia mantener un discreto silencio que permitiese un piadoso olvido.

Parece ser que ahora la nueva matraca distrayente para el pasto de progres irredentos será la integridad de la biblioteca de doña Emilia, situada en la torre de la Quimera, quizás en recuerdo de uno de sus célebres relatos. También maravilla, y no poco, tanta sobrevenida preocupación socialista por los libros ajenos y la Cultura. Y no ya sólo por haber deteriorado la educación en la España actual, sino por otros hechos históricos de esa época. Cuando los socialistas dieron el sangriento golpe de Estado en Asturias en octubre de 1934 entre otras salvajadas, devastaciones y asesinatos, quemaron la  biblioteca de la Universidad de Oviedo, incluidos valiosísimos códices y manuscritos iluminados. Y en Madrid y otras ciudades bajo el terror rojo también saquearon y destruyeron bibliotecas.

Mucho criticar la adquisición de Meirás pero poco reconocer que si tal cosa fue posible se debió en primer lugar al vil asesinato de sus anteriores propietarios en el Madrid rojo donde los socialistas y otras fuerzas de izquierda sembraron el terror, asesinando a mansalva a gente inocente, incluso antiguos diputados y ex ministros republicanos. Una España ficticiamente con instituciones supuestamente republicanas, en realidad bajo las hordas socialistas, anarquistas y comunistas.

Y peor aún, si cabe, no es la actuación de los socialistas en esta vendetta del pazo sino el papelón del colaboracionista Feijóo de ignorante complaciente o de encanallado compinche: ¿La verdadera línea del PP actual?

 

 

¡Exprópiese!

                                                                               Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita

«En esta feligresía hállase la aristocrática posesión de recreo, llamada Torres o Pazos de Meirás, de la eximia escritora Condesa de Pardo Bazán. En ella fueron concebidas y escritas numerosas obras de las que dieron fama mundial a la esclarecida coruñesa.»

(Eugenio Carré Aldao, Geografía general del Reino de Galicia, 1935)

 

“Torres de Meirás, que fueron de la Condesa de Pardo Bazán y están íntimamente ligadas a su vida. Aunque el origen del antiguo Pazo se hace remontar al siglo XIV, incendiado y destruido en la Guerra de la independencia, puso la primera piedra de las actuales Torres la Condesa Doña Amalia de Rúa Figueroa y Somoza en el año 1893. Hoy propiedad del Generalísimo Franco, que ha celebrado allí reuniones y Consejos de trascendencia política, lo que aumenta la importancia histórica de estas señoriales Torres…”

(Ángel del Castillo, Inventario de la riqueza monumental y artística de Galicia, 1972)

 

“Lo que doña Emilia Pardo Bazán llamaba Granja de Meirás era un modesto pazo mariñano construido sobre el que quemaron los franceses en 1809. Con las ganancias obtenidas por la venta de sus obras literarias, añadidas de seguro a otro capital heredado, doña Emilia y su madre, la Condesa viuda de Pardo Bazán, iniciaron y llevaron a término la construcción de un castillo de líneas románicas y macizos volúmenes, que la humedad del campo gallego patinó enseguida y pronto ofrecieron aspecto de antigüedad….

Consta Meirás de tres torres cuadradas de distinta altura, unidas por un cuerpo de edificio más bajo y con una capilla inserta en el conjunto de la construcción. En la torre más alta que doña Emilia llamó Torre de la Quimera, escribió muchos de sus libros y artículos y tuvo instalada su biblioteca, que, al parecer, aún se conserva, aunque expurgada.

Ya en manos de los nuevos dueños y a partir del final de la guerra civil, Meirás fue mejorado en comodidades y servicios, y se le añadieron muros, balaustradas, fuentes, blasones y estatuas traídos de oros lugares, como los pazos de Dodro y de Ximonde y otros edificios. La casa, así como el bellísimo parque están cuidados sin escatimar medios y presentan un aspecto grandioso. En 1978 sufrió esta casa los efectos destructores de un incendio.”

(Carlos Martínez Barbeito Torres, pazos y linajes de la provincia de La Coruña, editorial Everest, 1986)

 

Es evidencia de razón que gracias a su clamorosa incompetencia o puede que incluso complicidad el arruinado reino de don Felipe VI cada vez se parece más a la Venezuela comunista. El Estado de Derecho se difumina. Muchos derechos ciudadanos son limitados o conculcados. El derecho de Propiedad por lo que se ve apenas vale ya nada. Los ocupas hacen lo que quieren con la complicidad o gracias a la incompetencia de las autoridades y de los propios políticos que perpetran o mantienen leyes inicuas y anticonstitucionales en la idea de que nunca las van a tener que sufrir ellos.

El último ejemplo: “Exprópiese” dice el dictadorzuelo de turno y una ilustre togada de un juzgado coruñés busca la manera de lograrlo, a pesar del derecho de propiedad establecido en la constitución, dicen que vigente. Venezuela pura. Ahora resulta que cuarenta y cinco años después de morir su propietario, la sorpresa es que, diga lo que diga el Registro de la Propiedad o las leyes en cuanto a tiempo de prescripción, la Propiedad del pazo de Meirás no es ya del General Franco ni de sus herederos o derechohabientes, sino de la Jefatura del Estado.

Desde luego, el asunto tiene alcance personal además de institucional. No sólo es el «pequeño» problema de la vulneración del derecho de propiedad, don Felipe VI se está mostrando otra vez como un vulgar desagradecido a la figura tan bienhechora para los Borbones, que les deben actual trono y patrimonio, de su antiguo protector y entronizador: el General Franco, a cuya persecución a su memoria y linchamiento no se opone. Aunque tampoco me extraña ya tanto porque tenemos el precedente de cuando consintió la vil profanación de su tumba.

En este tema del Pazo de Meirás existe mucha hipocresía. Don Felipe y su familia disfrutan a voluntad de propiedades que han sido pasadas a titularidad pública para no hacer frente a sus gastos de mantenimiento como la Residencia Real de la Mareta, regalo en este caso no de los coruñeses sino no se sabe muy bien porqué de un conocido «demócrata» árabe. El palacio de Marivent en Mallorca que disfruta la Familia real en comandita de padres, tíos, primos y demás nutrida parentela es muy querencioso. Con titularidad de la Diputación quien paga los gastos, la legitimidad e incluso legalidad de su procedencia resulta dudosa dado que se incumplieron las condiciones para su cesión establecidas por la viuda del propietario Juan de Saridakis de que se crease un museo en su memoria. Cosa que evidentemente no es el caso.

Es de suponer que en cuanto les sea posible, en la misma línea del socialista Felipe González con el yate Azor, nuestros hipócritas próceres progres como Sánchez o Feijóo quieran disfrutar del morbo de dormir en los mismos aposentos que el Caudillo a ver si por magia simpática se les pega algo de su capacidad e inteligencia. Pero el asunto no deja de ser una lección que parece sacada de uno de los sabios Cuentos del conde Lucanor sobre la volubilidad del populacho y de las pasiones humanas. Hubo un tiempo en el que La Coruña se gloriaba del alto honor que suponía para la ciudad y para su Galicia natal que el Caudillo pasase alguna temporada en el pazo. Quizás el mismo tipo de gente del «suelta a Barrabás» que ahora jalea el atropello y «da lanzadas a moro muerto» pero no termina de atreverse con el Borbón. Las loas ditirambo alabanciosas de hoy se transformarán luego en insultos y humillaciones.  Nadie defenderá al imbel que no defiende.

El desaguisado judicial puede que tenga arreglo en instancias judiciales superiores, aunque me permito dudarlo dada la separación de poderes que disfrutamos en el arrumbado reino de don Felipe, ¿Venezuela o Estado de derecho?

Nuestros próceres una y otra vez se empeñan en dar la razón al insigne Valle Inclán, recreador estético de pazos y sus moradores, cuando sostenía que España es una deformación grotesca de la civilización europea.

(Continuará)

 

 

 

 

Todos los hombres mienten, menos Juan Mariñas

Con algún retraso a causa del dichoso confinamiento he leído con gran interés la última novela, quinta de las suyas, de Juan Mariñas. Todos los hombres mienten, es su título que se añade a otras anteriores como la trilogía Piel de salitre, Migas de pan y El olor de su silencio, o la vagamente autobiográfica En un lugar de Irlanda.

La narración es un conjunto o red de peripecias y personajes íntimamente entrelazados en la línea que ya había probado en la antes citada Migas de pan, también ambientada en la ciudad de La Coruña. Y con una técnica de teselas en mosaico que recuerda el Manhattan transfer, o La colmena o Tobogán de hambrientos de su paisano Cela.

Sin embargo, en esta nueva entrega es evidente una gran preocupación humanista, metafísica, espiritual, sobre el sentido de la vida, del sufrimiento o de la esperanza que parecería profunda huella de meditaciones durante la pandemia si no fuera porque está escrita antes de que se hiciera pública.

Una preocupación la de Mariñas que me recuerda a Chejov. En especial el que regresara de su viaje iniciático a la remota isla maldita de Sajalín.  Viaje geográfico hacia el fin del mundo que tenía su trasunto en otro esotérico al fondo o las antípodas de su propia conciencia.  Al cabo, tras la búsqueda de sí mismo, explicaba: Yo todo lo que quería decir honradamente: ¡Echad una mirada hacia vuestras vidas y ved qué lamentables y desastrosas son!

Algo parecido hace también Mariñas en esta novela. Su atenta y lúcida mirada sobre lo lamentables y desastrosas que parecen muchas vidas muestra la barbarie con una ligera patina de civilización en la que vegetamos cuando nos resignamos a un sobrevivir más o menos cómodo en una simple dimensión horizontal de la vida humana. Pero hay una mano azarosa que parece mover caprichosamente el destino, agitando vidas y haciendas, aunque nos dice el autor que en realidad no tanto: que existen unas razones escondidas cuya acción tejiendo y destejiendo como las famosas hilanderas de Velázquez nos pueden posibilitar el aumentar la conciencia de lo que nos pasa.

Desde ese punto de vista el texto de Mariñas además de insólito resulta sumamente “incorrecto” y valiente. En la España actual el tratamiento que da al grave problema de la violencia de género, lejos del sectarismo ultrafeminista, o la reivindicación del mundo espiritual desde luego no resultan cosas lo más convenientes para facilitar el aplauso de muchos necios unidimensionales atrapados en la realidad virtual progre.

En línea de algunos textos humorísticos de Wenceslao Fernández Flórez aparecen espíritus que interrelacionan con los personajes vivos y tienen una gran importancia en el desarrollo de la trama. Sin embargo, aquí no hay tópicas sesiones espiritistas ni Santas Compañas, sino algún médium natural que puede ejercer una influencia bienhechora y lo hace. La realidad visible o aparente oculta secretos escondidos que van siendo revelados.

¿Cómo iniciar una vida nueva? La voluntad es el principio del cambio. El querer. En su doble sentido en español. Querer como Voluntad y como realización del Amor. De eso trata la novela de Juan Mariñas.

Los principales protagonistas de Todos los hombres mienten se deciden a empezar una nueva vida con el querer en ambas acepciones. No lo voy a contar aquí para no destripar la trama y se pierda interés de lectura. Juan Mariñas nos indica que, aunque no podamos verla, nuestra ayuda está junto a nosotros de un modo u otro. Que tras la intrincada madeja de fenómenos y sucesos materiales más o menos vinculada al karma conocido, en el mundo espiritual siempre hay una condición vibratoria afín capaz de entrar en resonancia y comunicarse con nosotros. Porque aún cuando lo hiciesen todos los hombres, no todos los espíritus mienten.

Pero la verdad: no creo que Juan Mariñas nos mienta. Su última obra puede resultar insólita en esta rara época en la que tantas cosas se desmoronan, pero me parece un testimonio oportuno, sincero y valiente. Y una lectura amena, sugestiva y muy adecuada para estos problemáticos y amenazadores tiempos.

Todos los hombres mienten

Juan Mariñas 

Lautana Editorial

Diciembre 2019, 473 páginas

 

 

 

Ilustraciones, ocultamientos y sinrazones

uando se va a editar un nuevo texto suelen surgir dudas sobre qué título poner y cómo ilustrarlo. Lo de poner título es una habilidad especial que no todos los autores tenemos aunque pueda mejorarse con la costumbre. Como decía creo que Descartes “el método es más cosa de práctica que de estudio teórico”. Un buen título debe ser llamativo, claro, breve, original o al menos no muy gastado, y con alguna relación con el texto que encabeza.

Y lo de la ilustración sin duda ha mejorado mucho con san google o similares. Ahora no hace falta recurrir a fotografías propias o ajenas. O reproducir ilustraciones de libros propios o de otras bibliotecas más o menos accesibles. En la red se pueden encontrar buenas imágenes para ilustrar de forma fácil casi cualquier escrito por raro que fuere.

Pero es muy curioso comprender cómo se las apañaban los monjes miniaturistas del medioevo en la relativa serenidad de sus scriptoria y bibliotecas. Claro que era un trabajo de suma dedicación y paciencia.

No todo el monacato primitivo era partidario del trabajo. Los viejos monjes africanos entendían que el hombre que se ocupaba en la oración y en buscar la unión progresiva y más íntima con Dios no debiera ocuparse ni distraerse con los oficios propios de la tierra porque le distraerían de su alta ocupación espiritual.

Sin embargo, San Isidoro, San Agustín y otras personalidades notables proponían a los monjes actividades tanto manuales como intelectuales. Así el desarrollo de diversos oficios y manualidades o la lectura en comunidad o individual de códices procedentes de la propia biblioteca monacal. Entre sus fondos destacaban los de carácter eclesiástico, en especial, por supuesto, la Biblia. Sin olvidar textos de San Agustín, San Gregorio, San Jerónimo o San Isidoro, entre otros autores.

ero a veces la ficción sustituye o al menos complementa a la Historia. Cuando rememoro estos temas de las bibliotecas medievales me vienen a la memoria dos autores, Jorge Luis Borges y Umberto Eco.

Nos explicaba Borges que el Universo, que otros llaman Biblioteca, se compone de un número indefinido tal vez infinito de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas…También que a cada uno de los muros de cada hexágono le corresponden cinco anaqueles y que cada uno encierra  treinta y dos libros. Según el segundo axioma borgiano el número de signos ortográficos es veinticinco. Sea como sea, incluso el caos más monstruoso está ordenado al menos en hexágonos, anaqueles y libros. La Biblioteca incluye también todas las estructuras verbales, todas las variaciones que permiten los veinticinco símbolos ortográficos. No todos tienen sentido al menos conocido ni simbolizan una realidad descifrable.

La Gramática, la Sintaxis, la Semántica pueden ser meras cábalas, ilusiones para hacer comprensible el caos y crear civilización o trabajo útil. Pero sin estos límites culturales a la entropía no hay conocimiento ni tampoco forma de transmisión del mismo. Sin códigos el Universo deviene en idiolecto indescifrable.

El Universo es una realidad vibratoria. Los sentidos nos permiten una especie de ventana de oportunidad para acceder a partes o fracciones limitadas de esa realidad vibratoria. Nuestro cerebro, que es Naturaleza y Cultura, traduce la impresión de esas vibraciones en ideas, sentimientos y promueve conductas.

El orden es una simple necesidad cultural ¿o también lo es de la Naturaleza? El sentido, el cosmos, que es lo que significa universo ordenado ¿es una superstición propia de la finitud humana o una necesidad de la manifestación?

La naturaleza tiene límites. Las galaxias, los sistemas solares, los planetas, los ecosistemas con sus biotopos y biocenosis se pueden definir porque tienen límites. Incluso cada criatura por pequeña o sencilla que sea los tiene como condición sine qua non para ser. Seres diferenciados en tejidos. Hasta la célula posee membranas. Y los átomos, órbitas electrónicas con límites de probabilidad.

La membrana es una pared o barrera que delimita un medio exterior de otro interior. Por tanto es una estructura necesaria para todo ser vivo, como único procedimiento para crear un medio interno. Con su propio metabolismo que permite una fisiología y el mantenimiento de una anatomía.  Los únicos seres vivos sin membrana plasmática son precisamente los virus que necesitan de otros seres vivos para su propia supervivencia. En cierto modo lo que en el orden social ocurre con la plutocracia parasitaria que necesita someter y explotar a otros.

reemos que recordar todas estas cosas tan archisabidas viene a cuento cuando asistimos con renovada perplejidad como hoy es preciso demostrar lo evidente. Que ningún sistema sea natural, social, político o económico, puede vivir ni menos sobrevivir sin límites o fronteras, que precisamente le distingan o diferencien del medio exterior. Sin fronteras no hay vida, tampoco nación, civilización ni Cultura. otra cosa es debatir la naturaleza más conveniente de tales fronteras.

El lenguaje nos permite ordenar la monstruosa Biblioteca borgiana. Dar sentido a la realidad, crear orden y civilización. No todos los libros de sus anaqueles tienen sentido o mantienen un relato coherente. No todos, aunque sean coherentes, resultan igualmente recomendables. Umberto Eco nos dice que la Biblioteca monacal puede desaparecer como resultado de ciertos intentos de proteger el contenido del Finis Africae del conocimiento público. Si un ciego y fanático Jorge (no Borges) sino de Burgos la prende fuego. De ella sólo quedarían unos muros humeantes. El límite, ahora sí superfluo, entre dos nadas.

El primer libro que leí de Umberto Eco fue El nombre de la rosa que nos narra algo más que una peripecia de novela negra ambientada en un momento histórico de gran importancia para la Iglesia católica y en consecuencia dada la época, para todo Occidente.

Cabe pensar que en las famosas polémicas entre Bernardo, el dominico inquisidor jefe de la legación pontificia y el protagonista Guillermo, Eco se habría inspirado en otras muy famosas de esa época. Me refiero a las conocidas como polémicas gerundenses que tuvieron lugar en la bella población del reino aragonés a principios del siglo XIII entre el alquimista y heterodoxo valenciano Arnaldo de Vilanova y el dominico inquisidor Bernardo de Puigcercos. Personaje histórico que coincide en el nombre, profesión y rol con el siniestro ficticio de Eco en El nombre de la rosa.

uy interesante el problema que se planteaba, y aún hoy se sigue planteando, entre otros. Es decir, si la Iglesia como supuesta heredera de las enseñanzas de Jesús debe ser o no pobre, como lo fuera el Maestro Fundador. Es decir, las relaciones entre Espíritu y Poder material. El Fundador explicaba que había que actuar sin temor para el desenvolvimiento presente y futuro como tampoco lo hacen las florecillas del campo. Sin embargo, sus herederos demostrando así poca esperanza en lo espiritual hacían acopio de riquezas y Poder político para imponer sus doctrinas.  Incluso asesinando a los considerados herejes.

Pero en el libro también se desarrolla una importante reflexión epistemológica, para mí lo mejor y más revelador del texto. Es sobre la relación fundamental entre intuición y método deductivo. Entre el lenguaje simbólico y el racionalmente codificado. Al cabo, si Guillermo consigue acceder al Finis Africae, o sancta sanctorum secreto de la Biblioteca, es por una intuición o revelación onírica que es capaz de traducir a los términos del mundo tridimensional en el que nos movemos. El Inconsciente ofrece la pista clave para comprender lo que pasa. El Consciente permite su comprobación, desarrollo y aplicación en nuestro universo material.

Sin el primero, éste se queda atascado. Sin el segundo, la visión puede resultar estéril en cierto plano vital, en el que nos movemos como materia.

La biblioteca y el monasterio donde se guarda se convierten en una alegoría de la Cultura, y en consecuencia, de la propia vida individual y social que conforma. Un grupo clerical, cerrado, se convierte en su celoso y excluyente guardián, y ejerce sobre los demás el poder de fijar lo que puede o no ser conocido.  Se erige en celoso proscriptor incluso de la risa, que para Aristóteles constituye atributo decisivo de la naturaleza humana. La risa relativiza, nos hace dudar, poner cosas en cuestión, como también nuestra relación con ellas. Nos ayuda a comprender, a aprehender lo que somos.

Por eso el tenebroso y rígido monje Jorge de Burgos la oculta, así como la obra de la autoridad de Aristóteles, cuya divulgación puede resultar altamente subversiva y peligrosa para el mantenimiento de un sistema cerrado y excluyente de poder, basado en la imposición y la ignorancia. Para Eco el poder exotérico, encarnado en la complaciente y ambigua figura del abad es diferente del poder diríamos esotérico desnaturalizado en cuanto a sus fines y potencialidades que encarna Jorge de Burgos. Su ceguera física debe ser compartida como ceguera espiritual por lo demás. Hoy, con la crisis covidiana también observamos como el Poder exotérico o fáctico se encuentra al servicio del oscurantismo y de la sinrazón.

mberto Eco nos hace una serie irónica de guiños intelectuales o culturales. Es fácil pensar que, además de los Arnaldo de Vilanova o Bernardo de Puigcercós de los que ya hemos hablado, la figura de Jorge del Burgos, el monje ciego se inspira en la del antes citado genial escritor argentino Jorge Luis Borges. O que Guillermo de Baskerville es un homenaje a Sir Arthur Conan Doyle el ilustre médico espiritista creador de Sherlock Holmes. Que lo de Baskerville tiene que ver con lo del famoso perro de uno de sus títulos. O que Adso el joven ayudante de Guillermo es una trasunto fonético del famoso Watson que acompañaba al famoso detective de la Baker street.

La situación actual de Occidente con esto de la religión y represión covidianas no se encuentra tan lejos de lo que Eco narra de la vieja abadía medieval. Un grupo sectario en el Poder, dispuesto a todo, incluso a destruir la abadía, manipula el Conocimiento y fija lo que puede o no puede ser investigado y conocido. Y niega el acceso al Finis Africae. Un centro que la multitud ni tan siquiera sospecha que exista pero cuyo descubrimiento y comprensión para la creación de orden es la misión de la verdadera Cultura.

La capacidad de elegir es el ejercicio de la Libertad. Hoy amenazada cuando se difuminan o quitan los límites. Cuando de un modo torticero y con cómplices encanallados o ineptos se pretende acabar con la Civilización, la Tradición y la Historia.

 

 

Batalla cultural con cainitas en Collioure

Tenemos un ejemplo muy reciente de lo de la batalla cultural que se niega a dar el PP y a la que se refería Cayetana Álvarez de Toledo el pasado lunes. Y muy significativo. El honorable prócer fugado escondido en un maletero y el no menos honorable patán de lo del ADN averiado han ido en obscena peregrinación propagandística a profanar a su modo la tumba de don Antonio Machado en el pueblo francés de Collioure. Lugar cercano a la frontera española donde falleciera poco después que su madre en febrero de 1939. Sí. Don Antonio Machado que es símbolo de los valores opuestos a los que estas gentes cainitas representan. Dos impostores. Dos fantoches.

Hablando de símbolos, de demagogia y de hipocresía, en cierto vídeo que viene circulando por las redes puede observarse la reciente actuación de la sectaria policía catalanista contra una anciana de edad similar a la de la madre del poeta mientras la gente que la rescataba pedía «libertad, libertad» a gritos ¿Batalla cultural? ¿Derechos civiles?

La tumba del insigne poeta e intelectual español Antonio Machado en el cementerio de Collioure se ha venido convirtiendo en una suerte de centro de peregrinación laica y republicana. Bueno está mantener el recuerdo de nuestros mejores artistas cuando no es el morbo de la desmemoria histórica, la manipulación cainita de nuestro pasado, el móvil real de estos homenajes.

Pero no deja de ser curioso el anhelo de ritos por parte de los hombres como si no se resignaran a la visión racionalista, profana, si no simplemente materialista, que de algún modo traicionan esos supuestos planteamientos profanos y conectan con lo sagrado. O lo numinoso como lo llamaba Otto el renovador de Eranos que tanta influencia tuviera en el pensamiento religioso e iniciático de Jung, Eliade o de nuestra Maria Zambrano, alumna aventajada del poeta en Segovia. Ritos que juegan con la demagogia y que prosperan gracias a la maldad o la ignorancia de tantos.

En la fachada meridional de San Juan de Duero, junto al famoso y singular claustro, existe una enigmática tumba de piedra vacía, que probablemente fuese ocupada hace siglos no por algún cadáver sino por caballeros en trance de iniciación. Una tumba donde el ángel debiera sustituir a la bestia. Experiencia del mundo espiritual que debiera ser guía de nuestra conducta.

Machado fue un humanista, estudioso de lo sagrado por su rara condición de masón honrado, hilozoísta convencido de que los campos también tienen alma como la de los álamos cantores de la ribera izquierda del Duero que escoltaban sus paseos con su esposa niña Beatriz cogida de la mano. En un paraje encantado, mágico, junto a San Juan de Duero en el que otro gran poeta sevillano barruntaba en el astral las feroces luchas de los templarios contra los señores feudales locales. O por su admiración de la pobre, hermosa y fugaz primavera de Soria. O por su curiosa recreación de la vieja leyenda de Hiram tomando un viejo cuento de pliegos de cordel del que tuviera noticia subiendo caballero en mula desde Cidones hasta la Laguna negra soriana, la de Urbión. Lo aclaro porque hay otra cercana en Burgos, junto al Neila, que también fuera sumidero de asesinos, en este otro caso de los siete infantes de Lara cuyas tumbas se guardan en el monasterio del Suso.

Los actuales cainitas catalanes no necesitarían mulas para subir a la Laguna negra donde desaparecer como los malos hijos, traidores y parricidas, de Alvargonzález.

El poema machadiano de Alvargonzález es una historia hilozoísta, mística y también un reflejo del alma cainita de la España embrutecida y eterna. Como la codicia, la ambición, la ignorancia y la hipocresía matan la maestría en el hombre. Como la suerte histórica de España no es una suma de logros generacionales, una renovación de la tradición por la razón y la prosperidad, sino una rueda ciega y feroz de infortunios, naufragios y vuelta a empezar. Traicionada por quienes más obligación o responsabilidad tienen defenderla aquí Saturno no devora a sus hijos sino que son los malos hijos de la tierra cainita, embrutecida y salvaje quienes matan al padre y arrojan su cadáver al abismo negro de la desmemoria, la incomprensión y el olvido.

Pero a mi modo de ver la verdadera tumba del gran poeta español no se encuentra en el sencillo cementerio de Collioure sino en un poema desesperado. Atroz. El testimonio de su muerte espiritual, del agotamiento moral que precede al físico. De un fracaso que es también el de toda su generación y de la propia España. De unos anhelos traicionados arrumbados al ocaso. Me refiero a su poema de alabanza a Enrique Líster, el fiero y cruel pistolero estalinista que no dudó en retirar sus carros de combate durante la batalla del Ebro contra las fuerzas del general Franco para reprimir a sangre y fuego las para él más peligrosas desarmadas comunas libertarias en la retaguardia de Aragón.

Si mi pluma valiera tu pistola / de capitán, contento moriría

Epitafio terrible, testimonio de un gran desastre, de un fracaso, que nos conviene recordar ahora que acaso nos encontramos en el umbral de otro grave retroceso histórico. Donde los álamos cantores vuelvan a quedar en silencio o sin poeta que nos lo cuente.

 

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