Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

SOMA

Rene Guenon explicaba que lo que caracterizaba al mundo moderno era la pérdida del sentido metafísico de la existencia. Que los logros materiales de Occidente se habían realizado con ese tan alto y lamentable coste.  Sin embargo, en ese mismo mundo moderno son muchos los investigadores metafísicos que por curiosidad, especulación científica o por no resignarse a la desesperación espiritual hoy tan frecuente, buscan alternativas y el propio sentido de la vida. Unos de ellos son los llamados psiconautas, los investigadores con sustancias enteogénicas características de las antiguas tradiciones del mundo chamánico o de ciertas religiones. Criticados por los que consideran este camino un atajo peligroso o acaso virtual o engañoso, sabemos, empero, que el empleo de sustancias enteogénicas forma parte de casi todas las tradiciones religiosas e iniciáticas de la humanidad a lo largo del tiempo.

Cabe recordar aquí por su importancia para la Cultura occidental el kykeon de los Misterios eleusinos. Hoy sabemos que allí se empleaba una sustancia enteogénica, el kykeon. Si atendemos a las últimas investigaciones de Hofmann, Wasson y Ruck, probablemente elaborada a base de cebada, menta y el esclerocio del cornezuelo del centeno o de otra gramínea el Paspalum distichum, abundante en las llanuras griegas, que permitía a los iniciados, llamados epoptes, la visión directa de lo sagrado. Una visión de tal importancia radical que originaba un antes y un después en sus vidas.  Esta forma religiosa de carácter extático fue perseguida por el Cristianismo preponderante hasta la destrucción a finales del siglo IV del santuario de Eleusis con casi dos milenios de historia, del mismo modo que luego perseguiría y acabaría sin contemplaciones con priscilianistas, cátaros, albigenses, alumbrados o cualquier otro movimiento espiritual o religioso considerado como peligroso.

Para muchos lectores la palabra soma está íntimamente asociada con la famosa novela futurista o de ciencia ficción, Un mundo feliz, quizás la obra más conocida de Aldous Huxley. Perteneciente a una importante familia inglesa de políticos, estudiosos e investigadores, Aldous Huxley fue uno de los más conocidos investigadores contemporáneos del fenómeno de la enteogénesis y describe el empleo de sustancias euforizantes como el soma en su famoso Un Mundo feliz. Pero no solo en esta obra, también habla de otra sustancia, la enteogénica moksha, en su crepuscular novela testamento, La Isla. Una obra que deja cierta desolación al lector, como en el caso del 1984 orwelliano, otro texto profético sobre el horizonte sombrío que espera a la humanidad en el futuro, y ya casi en el presente. Huxley había dedicado los últimos diez años de su vida a investigar con este tipo de sustancias. El moksha sería un hongo semejante al teonanácatl mejicano, el empleado por la chamana María Sabina durante su célebre velada con Gordon Wasson, que formaba parte fundamental de la cultura y medicina de la isla asiática Pala donde se desarrolla la novela.

En efecto, los esposos Gordon y Valentina Wasson habían estado recogiendo evidencias durante años acerca del papel de los hongos en las sociedades primitivas lo que les había llevado a formular la conjetura que ciertos hongos habían jugado un importante papel en el origen y desarrollo del fenómeno religioso y en la interpretación de lo numinoso. Dentro de estas investigaciones, en 1952 descubren que cierto culto de hongos había sido documentado por algunos de nuestros cronistas de Indias, lo que les mueve a investigar en Centroamérica. Así, conviene recordar aquí una velada en la sierra de Oaxaca que tuvo lugar el 29 de junio de 1955 y que, al cabo, supondría un antes y un después en la comprensión occidental de la antigua y polémica cuestión de la ingesta de enteogénicos con fines sacramentales de acceso al mundo espiritual. Gordon Wasson convenció a la luego archifamosa chamana y curandera María Sabina para que le permitiera participar en una velada místico- ritualística indígena con “niños santos”, hongos del género Psilocybe. La experiencia místico estético epistemológica  fue deslumbradora, apabullante. Wasson saldría transformado de este profundo contacto con lo numinoso.

Pero violando sus propias promesas de discreción, dos años después, en 1957, Wasson publicó un reportaje en la revista LIFE acerca de sus experiencias en esta velada bajo la dirección y tutela de María Sabina, que tendría importantes repercusiones de todo tipo, incluidas las científicas. Su experiencia rescató de la incomprensión o cierto semi olvido algunos textos de los primitivos historiadores españoles de Indias como la Historia general de las cosas de Nueva España de fray Bernardino de Sahagún o las obras sobre Botánica americana de Francisco Hernández. O los Ritos antiguos de sacrificios e idolatrías de los indios de Nueva España de fray Toribio de Benavente y el Libellus de hierbas medicinales Indias de Martín de la Cruz. Aunque no otros, como el Manual de ministros de indias para el conocimiento de sus idolatrías y extirpación de ellas de Jacinto de la Serna, la Crónica mejicana de Fernando de Alvarado o la Historia de las Indias de Nueva España de Diego Durán.

Por su parte, en sus ensayos Las Puertas de la percepción y Cielo e infierno, Huxley describe sus propias experiencias visionarias asistidas con la mescalina, principio activo del peyote, cactus sagrado de los huichol y de composición bioquímica muy similar al del cornezuelo del centeno y a la LSD. Explica que aunque desconocía el comportamiento fisiológico de esta sustancia en el cerebro parece ser que causaría cambios o perturbaciones en el grupo de enzimas que regula su funcionamiento. De este modo, el cerebro disminuiría su eficacia para focalizar la mente en problemas vitales concretos necesarios para abordar nuestra supervivencia como criaturas y se permitiría la entrada en la conciencia de otros sucesos mentales no necesarios para la misma. Pero haciendo patentes fenómenos espirituales o estéticos que pasarían desapercibidos en estado de vigilia. Además de sustancias como la mescalina, la fatiga extrema o ciertas enfermedades pueden tener también efectos enteogénicos. Lo mismo que el ayuno extremo o la permanencia en grutas o lugares oscuros. En estos casos se trataría de la pérdida del nivel habitual de ácido nicotínico, que actúa como inhibidor de las visiones. Por eso muchos ascetas recurren a ambos procedimientos: su aislamiento en cuevas, en las famosas Tebaidas, o el ayuno. Su motivación sería doble: hacerse perdonar sus pecados y tratar de inducir la experiencia visionaria. También el castigo o sufrimiento que puedan inflingirse mediante, por ejemplo, cilicios u otras disciplinas, podría generar adrenalina, componente de fórmula química parecida a la mescalina.

No es sólo el empleo de ciertas prácticas ascéticas. Como sustituto de la sustancia enteogénica: kykeon, teonanacatl (Psilocybe cubensis), soma védico, peyote, etc; el Catolicismo también adopta una especie de sustancia placebo, la comunión eucarística. Una hierofagia, la ingesta simbólica de Dios. Y, en la medida que Cristo fuera también un hombre, lo que pudiera considerarse una forma de antropofagia simbólica. En las poblaciones precolombinas y en ciertas comunidades indígenas actuales que pueden entenderse como una especie de relicto cultural, las sustancias enteogénicas, hongos psilocíbicos, peyote, ayahuasca, …se asimilan a una deidad. La diferencia principal con la comunión cristiana, no estaría en esa identificación con lo sagrado sino en que en tales casos sí se ingiere una sustancia activa con poder enteogénico real.

Algunos autores incluso van más allá en sus planteamientos. El Doctor Allegro, uno de los investigadores pioneros de los famosos manuscritos de Qunran en el Mar Muerto, pretende en su controvertido libro The sacred mushroom and the Cross que el propio Cristianismo más que hecho histórico procede de la visión enteogénica causada por la amanita muscaria. Aunque tal hipótesis pueda parecer absurda o en exceso atrevida, es cierto que las representaciones de hongos aparentemente fuera de contexto, son extraordinariamente abundantes en frescos y vidrieras de templos cristianos primitivos en diferentes épocas y países.

En su tratado sobre chamanismo, Mircea Eliade nos explica que no hay solución de continuidad en la historia de la Mística. En el éxtasis se encuentra la  “nostalgia del paraíso”. También la Luz interna. Y sin embargo, el chamanismo no sólo es importante por el lugar que ocupa en la historia de la mística. Los chamanes han jugado un papel esencial en la defensa de la integridad física de la comunidad. …el chamán defiende la vida, la salud, la fecundidad y el mundo de la luz contra la muerte, las enfermedades, la esterilidad, la desgracia y el mundo de las tinieblas. Es decir, una fuerza civilizadora, pues, al cabo, toda civilización viva es una manifestación espiritual, pues del Espíritu se nutren sus Instituciones.

 

Pero la palabra soma empleada por Huxley en su famosa novela tiene una antigua tradición en relación con el mundo de la enteogénesis y de lo sagrado.

En el Avesta, libro sagrado del antiguo Irán atribuido a Zoroastro, se hace referencia a una planta sagrada de cualidades enteogénicas a la que llama Haoma /soma. Pero ya mucho antes, en los Vedas, se hacía referencia al sacrificio del soma. Una planta cuya identidad se ha perdido, que al parecer crecía en las montañas más que en el valle del Indo y que mueve a muchas especulaciones actuales sobre su verdadera naturaleza.  Soma es un dios, el que ocupa el tercer puesto por número de himnos a él dedicados en los Vedas, además de una planta. Es el dios que representa y da vida al jugo de la planta soma. El libro III del Rig Veda trata del Soma, de su clarividencia, generosidad, éxitos, inteligencia o sabiduría. También de su importancia ritualística y de las ceremonias de recolección y preparación de la bebida obtenida de la planta para esos fines. Nos dice que es prensada, pero no se sabe a ciencia cierta qué especie botánica se refiere. También parece que muy probablemente dicha planta originaria del culto védico habría sido sustituida por otras a lo largo de los siglos.

El soma posee cualidades que posibilitan la experiencia mística o extática. En uno de los himnos védicos se afirma que “hemos bebido el soma, ya somos inmortales. Hemos conseguido la luz y encontrado a los dioses. ¿Qué podrá hacernos ahora la impiedad o la malicia mortal? El soma permite una experiencia de ensanchamiento o dilatación de a conciencia.: “He dominado el cielo por mi estatura, he dominado la ancha tierra… he rozado el cielo con una de mis alas y con la otra la tierra… soy grande, me he lanzado hasta las nubes, ¿acaso no he bebido el soma?..” y es que el soma proporcionaba un segundo nacimiento, el iniciado, el dos veces nacido.

La identidad botánica del soma védico inicial nos es hoy desconocida. Para el ya citado Gordon Wasson el soma védico sería la Amanita muscaria, el conocido y vistoso hongo de extendida distribución geográfica que en muchos lugares se llama papamoscas u hongo de los gnomos. Pero no siempre ha sido así. Con anterioridad el mismo investigador consideraba que pudiera ser el hongo Psilocybe cubensis o alguno del género Claviceps. Para otros autores como Flattery o Schwartz se trataría, en cambio, del Peganum harmala, hipótesis que también asumía Wasson de no ser el soma algún tipo de hongo. Es la planta conocida en España como ruda siríaca, aún utilizada como enteogénico en lugares remotos como Ladakh. La ruda siria es una planta originaria de áreas desérticas. Es un arbusto con alcaloides enteogénicos que puede llegar a medir un metro de alto. Las flores son pequeñas, blancas, situadas en las axilas de las ramas. Las hojas están divididas en segmentos lineales, estrechos. El fruto es globoso y contiene muchas semillas color café. Pudiera ser un sustituto del soma védico primitivo.

Sobre la controversia de Wasson con los vedistas pueden verse los estudios de Jonathan Ott La historia de la planta del soma después de R. Gordon Wasson, capítulo del libro compilado por Fericgla, Plantas, Chamanismo y estado de conciencia o bien la monumental obra del investigador norteamericano Pharmacoteon, drogas enteogénicas, sus fuentes vegetales y su historia, con prólogo de Albert Hofmann.

Sin embargo, para estudiosos de la Mitología en el siglo XIX, que como es lógico desconocían las posteriores teorías de Wasson sobre los hongos enteogénicos y el soma, esta planta divina era una planta vascular, una fanerógama. Así, Gebhardt en el apéndice II dedicado a la India de su monumental obra de Mitología, Los Dioses de Grecia y Roma o Wilkins en su Mitología hindú sostienen que se trata de la Asclepias o asclepiada acida. “Las mujeres iban a cogerla a la luz de la luna. Los sacerdotes cortaban las partes jugosas del tallo, y después de de machacadas y prensadas filtraban el licor y lo dejaban fermentar obteniéndose así el soma, licor blaquizco y dulce como la miel. Transparente y de agradable olor, se inflama al ser derramado sobre el fuego y se volatiliza”.

Wilkins lo describe así: “La Asclepias ácida es un arbusto desprovisto de hojas. Tiene unas fragrantes florecillas blancas agrupadas alrededor de los extremos de las ramas. Roxbourg dice que proporciona un jugo lechoso más puro que el de cualquier otra planta que el conozca y que este jugo es dulce y algo ácido. Los brotes tiernos son cogidos a mano por los viajeros nativos. Crece en las colinas del Punjab, en el Paso Bolan, en los alrededores de Poona, etc…”

Wilkins explica que “En los versos descriptivos y en los cantos de alabanza a Soma, el jugo propiamente dicho y el dios que se supone que mora en él y se manifiesta por medio de él, no son en absoluto distintos.  Todos los dioses beben…se le atribuyen atributos divinos, se le invoca como a un Dios, se le solicitan bendiciones porque es quien las otorga… Llévame, ¡oh dios purificado! A ese mundo eterno e imperecedero en el que reinan eternas luz y gloria…”

 

En la búsqueda de la metafísica arrumbada sino perdida en Occidente cabe emplear otros somas. El yoga en sus diferentes modalidades.

Quizás sea una de las invariantes del pensamiento indio el pretender que la ignorancia o la ilusión sean la fuente de las formas cósmicas y del devenir universal.  El Cosmos como una ilusión. Para los Vedas la única realidad susceptible de ser pensada es el Ser, es decir, el Uno. Para los Upanishads la palabra sagrada OM identifica a las criaturas con el Uno. OM, sOMa. Algo semejante al planteamiento occidental de “Mi Padre y yo somos uno” o “El Reino de Dios está dentro de ti”. El Uno ha sido llamado con distintos nombres según las diferentes tradiciones religiosas o inciáticas: el Tao, el Único, Brahma, Dios, el Altísimo, el Único Dios, el GADU, el Cósmico, … Siempre la meta del buscador espiritual es hacerse uno con ese Uno.

Los famosos mandalas del budismo lamaísta presentan círculos concéntricos, en el  central suele haber un dios, solo o con su pareja divina. Rodeado de otras deidades en posición circular que forman su séquito o acompañamiento. La zona interior más sagrada se suele hallar inscrita en un cuadrado.  Es la estructura del templo tanto exterior como interior.  El meditador ha de identificarse con la figura divina central. Su identidad es la iniciación. Desde ese centro, desde ese uno, se contempla el mandala externo, la virtualidad de lo que lo rodea.

En Occidente el maestro Ekhart lo explicaba así: “Cuando el alma quiere experimentar algo lanza una imagen frente a sí, y después entra en ella”

Ya hemos comentado antes, citando a Eliade, que toda civilización viva es una manifestación espiritual, pues del Espíritu se nutren sus Instituciones. Quizás tenga razón Rene Guenon con lo de la pérdida del sentido metafísico en Occidente, porque, como dice el Svetasvatara Upanishad: ¿De qué sirve el Rig Veda a quien no conoce el espíritu del que proviene el Rig Veda?

OM, sOMa.

 

 

 

 

 

 

El texto se acompaña con imágenes de

Claviceps purpurea

Un mundo feliz

Hongos psilocybe cubensis

Claves clasificación de la Familia Asclepiadáceas, según Lázaro e Ibiza y Bonnier

El Bosco, San Antonio

Amanita muscaria

Dioses seta mesoamericanos

Texto de Los Vedas

Peganum harmala o ruda siriaca

Asclepias acida

Mandala

Sagrada OM

 

 

Intervención en el Ateneo de Cáceres. “Música y Esoterismo”. Temática: Robert Schumann / Espiritismo

Jueves 30 de noviembre 2017, sesión de las conferencias-conciertos de “Música y Esoterismo”, dirigidas por Esteban Cortijo, presidente de honor del Ateneo de Cáceres, con la participación de los músicos Juan Luis Sáez Salvador (clarinetista), José Luis Castillo Betancor y Guillermo Alonso Iriarte (ambos pianistas).

Temática: Robert Schumann / Espiritismo.

Programa:

Romanza Op. 28 nº 2, en Fa sostenido mayor, por Guillermo Alonso Iriarte (piano)

Romanzas Op. 94 nº 1 y 2, (en arreglo para clarinete y piano) por Juan Luis Sáez y José Luis Castillo (clarinete y piano)

Piezas de Fantasía, o Fantasiestücke Op. 73 (nº 1, 2 y 3), originales para clarinete y piano. Juan Luis Sáez (clarinete) y José Luis Castillo (piano)

Tema en Mi bemol mayor para piano (de las Geistervariationen, o Variaciones sobre un tema fantasma), por José Luis Castillo (piano)

 

Intervención del autor

1 El espiritismo es una doctrina desarrollada por Allan Kardec, que se basa en la interpretación de ciertos fenómenos, es decir de naturaleza experimental, de carácter espiritual, metapsíquico o paranormal. Otros autores como Sir Artur Conan Doyle tienen una visión más abierta o menos dogmática de él.

 

2 Otra cosa es la existencia de una antigua Tradición en la humanidad sobre la identidad y verdadera naturaleza humana y de los espíritus, ectoplasmas, dobles astrales, sombras, cuerpos gloriosos, etc.

 

3 Esta Tradición se manifiesta en la Mitología, las leyendas y también en la iconografía de carácter sagrado o épico.

 

4 Un ejemplo son las representaciones de figuras repetidas, dobles en  la iconografía egipcia faraónica. Dinastía XVIII, o de modo menos concluyente en la mesopotámica.

El Ka se representa como un doble o con dos brazos en forma de U y el Ba con forma alada.

 

5 En la literatura y la mitología clásica aparecen sombras, dobles, fantasmas. Así en La Odisea, La Eneida, el mito de Orfeo, La Metamorfosis… sin olvidar a Platón: Mito de Er de Panfilia,  etc

 

6 En la literatura cabalística el cuerpo humano se presenta como un conjunto de envolturas más o menos sutiles o densificadas. Para los cabalistas, la teoría se resume así: Cada mundo superior está contenido en el inferior como dechado e imitación, y es influido y regido por el superior. En el conjunto impera la ley divina o la inmediata presencia de dios, la SCHECHINAH. El hombre terrenal es el microcosmos.

El cuerpo es la envoltura del alma. En el alma hay que distinguir:

Neschamash, es espíritu puro, la cima suprema del ser anímico.

Ruach es el sujeto moral, asiento de lo bueno y lo malo.

Nephesch es el principio de vida animal sensitivo.

Chajah es el principio de vida ideal del cuerpo y tiene su asiento en el corazón.

 

7 En la literatura del Cristianismo primitivo San Pablo habla del cuerpo glorioso y los Padres de la Iglesia conocen este asunto. San Agustín en La Ciudad de Dios habla de la historia del padre de Prestantius.

 

8 En las causas de canonización de San Alfonso María de Ligorio o San Francisco Javier se alude a procesos de desdoblamiento o bilocaciones que se achacan a milagros.

 

9 En el Tibet, el tibetano Libro de los muertos explica un proceso por el que los astrales de los difuntos deben orientarse para no caer en un nuevo útero y reencarnarse.

 

10 Existen multitud de tradiciones relativas a la Huestia, Santa Compaña, huestes de Odín, cabalgata de las valkirias, recepción por las huríes, mito de Don Juan, la procesión en la cueva de Montesinos (DQ segunda parte), el de Orfeo ya citado y clave para la historia de la Música… que vienen a desarrollar un mismo o parecido fenómeno espiritual, de aviso o acogida a un difunto.

 

11 De todas estas tradiciones se deduciría que el hombre está formado por varios cuerpos, como en una especie de muñecas rusas. Cada uno de ellos, vehículo de otros más sutiles.

La Tradición enseña características de la constitución del hombre que explicarían los fenómenos de bilocación o desdoblamiento astral. ¿Cómo está constituido el hombre? Evidentemente del cuerpo material o bioquímico. Pero ¿existen más cuerpos? Las religiones establecen que existe también un alma o espíritu. Hay diferentes clasificaciones y tipologías de detalle según las diferentes tradiciones pero se pueden resumir en al menos tres:

El cuerpo físico o bioquímico

El cuerpo intermediario

El Espíritu

Las escuelas y concepciones esotéricas sostienen la existencia de una especie de intermediario entre uno y otro que está en comunicación con ambos. Tal sería el Ferner de Zoroastro, el Zelén de Ruach de los cabalistas, el nefest de la Biblia, el arqueo de Paracelso, el periespíritu de los espiritistas, el cuerpo astral de teósofos y alquimistas…

Ahora bien, este elemento intermediario también puede dividirse a su vez según las diferentes escuelas esotéricas. Suelen dividir esta tipología ternaria a su vez en otras tres de las que sus límites contiguos se solaparían dando lugar a una constitución septenaria del hombre.

A efectos descriptivos para la mejor comprensión del fenómeno, puede citarse la siguiente clasificación según el nivel de materialización y supervivencia de cada cuerpo que resulta vehículo de manifestación en su plano correspondiente del superior: Cuerpo físico. Doble etéreo. Cuerpo astral. Cuerpo mental. Cuerpo causal.  Cuerpos espirituales superiores o de alta vibración, inaccesibles a la investigación empírica. Según la terminología de los teósofos el espíritu sería el cuerpo mental y el alma el cuerpo astral. El cuerpo glorioso llamado así por San Pablo sería la combinación de cuerpo astral y cuerpo mental.

El doble etérico se disuelve pocos días después de la muerte del cuerpo físico. Por eso no se deberían incinerar los cadáveres hasta al menos pasados tres días desde el fallecimiento. El cuerpo astral, que posee forma humana, se mantiene en su plano durante mucho más tiempo. El cuerpo mental es una especie de aura especialmente brillante en la cabeza. El Dr. Baraduc afirma haberlo fotografiado en forma de bola luminosa. El cuerpo causal no parece poseer forma definida ni se ha podido fotografiar. Sería la frontera de las manifestaciones perceptibles por el presente conocimiento humano.

 

12 El espiritismo moderno hace especial hincapié en ese cuerpo intermediario habitualmente llamado cuerpo astral y que llaman periespíritu.

 

13 En la recuperación con carácter experimental de los planteamientos de la Tradición tuvo mucha importancia los fenómenos producidos en la casa de los Fox. Muchos investigadores y curiosos intentaron indagar qué pasaba de verdad allí.

 

14 Uno de estos investigadores fue Madame Blavatsky fundadora de la Sociedad Teosófica. Este asunto de los Fox tuvo importancia inicial en la fundación de dicha Sociedad.

 

15 Más conocido como Allan Kardec, el pedagogo francés Hipólito León Rivail comenzó a investigar sobre este tipo de experiencias tras conocer el fenómeno de las mesas parlantes y terminó desarrollando un método de trabajo y una interpretación doctrinal propia que fueron las bases del espiritismo, entendido como escuela espiritualista filosófica experimental.

 

16 Un movimiento de alcance internacional de gran influencia en Francia, países anglosajones, Hispanoamérica o Brasil.

 

17 En España ha tenido gran importancia. Muy difundido en ambientes esotéricos, republicanos, militares, etc.

 

18 Una gran investigadora espiritual viva con extraordinarias dotes es una querida dama de esta casa muy vinculada a este Ateneo, Doña Ángela Ghislery. Un ser de luz. Persona de grandes cualidades filantrópicas y gran poeta. Recomiendo sus libros, entre ellos Memorias de un médium.

 

19 La figura de sir Artur Conan Doyle es muy importante para el movimiento espiritista. Sir Arturo fue también presidente honorario de la Federación Espiritista Internacional, y del Colegio Británico de Ciencia Psíquica y una de las personalidades relevantes de la Ciencia o de la Cultura que durante el último tercio del siglo XIX y el primero del XX  se dedicaron a investigar de modo crítico y honrado la realidad de los fenómenos psíquicos.

No había asomo de frivolidad en las actuaciones espiritistas de Conan Doyle, quien en el prefacio de su famoso tratado sobre el espiritismo publicado en Madrid en 1927, se sorprendía porque “ese movimiento que muchos consideramos como el más importante de la historia del mundo desde el episodio de Jesucristo, no haya tenido un historiador entre los hombres que en el figuran, dotado de una amplia experiencia personal acerca de su desarrollo”.

Doyle había estudiado detenidamente el asunto así como de modo casi detectivesco las sospechas de fraude de médium como los esposos “Holmes” de Filadelfia, cuyo caso provocó una gran polémica en 1875. Sir Arturo, aunque preocupado por la deriva materialista de la civilización occidental, entendía el espiritismo no como una doctrina más o menos religiosa y cerrada al modo de Kardec, sino de un modo eminentemente empírico como

un conjunto de ideas y enseñanzas compatibles con todas las religiones. Sus principios fundamentales son la continuidad de la personalidad humana y el poder de comunicación después de la muerte…sólo existe una escuela con la que es absolutamente irreconciliable: la escuela del materialismo, que tiene agotado al mundo, y es causa radical de todos nuestros infortunios. La comprensión y aceptación del espiritismo son factores esenciales para la salvación de la humanidad, de lo contrario cada vez caerá más bajo dentro del campo utilitario y egoísta del Universo”.

 

20 Pero ¿qué hay de verdad en este asunto? Desde el último tercio del siglo XIX muchos científicos en Europa y América trataron de denunciar y desenmascarar lo que consideraban fraude o impostura de fenómenos y planteamientos tan opuestos a las teorías groseramente materialistas entonces dominantes.

 

21 Personalidades como Myers, Wallace, Owen, Geley, el reverendo Stainton Moses, Sir William Crookes, (descubridor del talio), Carlos Richet, (Premio Nobel medicina 1913) Camilo Flammarion, Ochorowitz, Rochas, Geley, descubren no sin cierto asombro, que si bien puede existir fraude en muchos casos en otros hay que buscar otra explicación diferente aunque cuestione o rompa los paradigmas científicos existentes.

 

22 Surge así la entonces llamada Metapsíquica. Sin embargo, el término Metapsíquica comenzó a ser sustituido desde el congreso de Utrech en 1953 por el más conocido hoy de Parapsicología, empleado en Alemania. Se pretendía desligarlo etimológica y simbólicamente de la metafísica. Para el profesor Carlos Richet, Premio Nobel de Medicina 1913:

La metapsíquica es una ciencia que tiene por objeto los fenómenos mecánicos y psíquicos debidos a fuerzas que parecen inteligentes o a potencias desconocidas latentes en la inteligencia humana.

 

23 Richet la divide en Metapsíquica objetiva y subjetiva.

La metapsíquica objetiva menciona, clasifica, analiza ciertos fenómenos externos, perceptibles por nuestros sentidos, de naturaleza macánica, física o química, que no dependen de fuerzas conocidas en la actualidad y que parecen tener carácter inteligente.

La metapsíquica subjetiva estudia los fenómenos que son exclusivamente intelectuales. Estos se caracterizan por la noción de ciertas realidades que nuestras sensaciones o han podido revelarnos. Ocurre cual si poseyéramos una facultad misteriosa de conocimiento, una lucidez que nuestra clásica psicología de las sensaciones no puede todavía explicar. Richet propone el nombre de criptestesia para esta facultad de naturaleza desconocida.

La metapsíquica subjetiva es interna, psíquica y no material. La objetiva es material y externa. A veces el límite entre unos y otros fenómenos resulta incierto.

Richet se encuentra convencido por sus propias experiencias durante décadas como profesor y experimentador de al menos cuatro fenómenos irrebatibles: Criptestesia. Telequinesia. Ectoplasmia. Premonición.

 

24 La Ectoplasmia o materialización de los antiguos autores es la formación de objetos diversos que generalmente parecen salir del cuerpo humano y toman la apariencia de una realidad material, como ropajes, velos, cuerpos vivos…

 

25 Un fantasma, ectoplasmia, espectro, aparición, presencia… sería una energía consciente, una envoltura o cuerpo sutil de un fallecido o de una persona viva.

Estas entidades pueden ser capaces de interactuar con los que habitamos el espacio tridimensional.

 

 

 

 

CONVOCATORIAS. Intervención en el Ateneo de Cáceres. “Música y Esoterismo”. Temática: Robert Schumann / Espiritismo

Jueves 30 de noviembre 2017, a partir de las 20 horas: sesión de las conferencias-conciertos de “Música y Esoterismo”, dirigidas por Esteban Cortijo, presidente de honor del Ateneo de Cáceres, con la participación de los músicos Juan Luis Sáez Salvador (clarinetista), José Luis Castillo Betancor y Guillermo Alonso Iriarte (ambos pianistas).

Intervendrá el autor para hablar sobre el Espiritismo, la Tradición, la Metapsíquica y la constitución sutil del hombre. 

Temática: Robert Schumann / Espiritismo.

Programa:

Romanza Op. 28 nº 2, en Fa sostenido mayor, por Guillermo Alonso Iriarte (piano)

Romanzas Op. 94 nº 1 y 2, (en arreglo para clarinete y piano) por Juan Luis Sáez y José Luis Castillo (clarinete y piano)

Piezas de Fantasía, o Fantasiestücke Op. 73 (nº 1, 2 y 3), originales para clarinete y piano. Juan Luis Sáez (clarinete) y José Luis Castillo (piano)

Tema en Mi bemol mayor para piano (de las Geistervariationen, o Variaciones sobre un tema fantasma), por José Luis Castillo (piano)

 

Dualidades toledanas

El pasado jueves se presentó en Toledo la segunda edición de todo un clásico. Introducción al Toledo filosofal de Alejandro Vega, obra pionera muy querida por el autor en la que ya hace más de un cuarto de siglo plasmaba algunas de las relaciones entre el Arte de la Alquimia y la milenaria ciudad española.

 

No es, de naturaleza oportunista como tantas otras hoy al uso, un corta y pega, tente mientras cobro o granjería de echacuervos que tenga a Mercurio, el dios del comercio como patrón, sino por el contrario a Minerva, la diosa de los ojos glaucos, patrona de la Sabiduría.

 

En la misma línea de la propia Tradición alquímica no es obra fácil de entender sobre todo sino se aborda con la adecuada actitud espiritual y el ánimo de comprender y aprender. No habla solo a la mente sino también al corazón.

 

El acto estuvo muy concurrido y en él intervinieron un notable cabalista y un profesor de universidad. Dos planteamientos complementarios en lo intelectual pero únicos en lo que se refiere a la simpatía por el autor y su obra.

 

Antonio Chaves Jiménez estudia la cábala original, la del conocimiento de los mundos superiores, espirituales o metafísicos, la propia de los hombres justos en la mejor tradición del genuino judaísmo español. Hoy tantas veces desvirtuada para desgracia de la Humanidad y del propio Judaísmo por echacuervos, jázaros, sionistas o babilonios. Antonio conoce entre otras la escuela del sabio maestro austriaco Friedich Weinreb y explicó algunas de sus relaciones con el árbol sefirótico.

 

Joaquín José Sánchez Gárquez por su parte disertó sobre diversos aspectos simbólicos de la obra y reconoció la influencia que había tenido en su comprensión y amor a Toledo.

 

Les agradezco a ambos me diesen luego la oportunidad de conocerlos mejor y obtener datos, consejos e ideas valiosos.

 

Durante la luminosa mañana del viernes tuvimos la suerte de poder dar un memorable paseo por Toledo, en especial, por el área que otrora fuera ocupada por los templarios, próxima a la parte oriental de la catedral, hasta llegar a través de la calle de Locum, la plaza del Seco, la calle del Can hasta la Candelaria.

 

La rica y sugerente toponimia toledana adquiere su pleno significado cuando es integrada como hace Alejandro Vega con la maestría que dan muchos años de dedicación y estudio.  Da gusto pasear con él por las calles y callejas de la ciudad entre adarves y nombres a cada cual más sugerente. Ya decía el Doctor Alfonso que una forma de hacer arqueología además de la que se basa en pruebas materiales es la seguir la pista a antiguos mitos, nombres y leyendas, lo que pudieran considerarse pruebas o testimonios inmateriales pero de capacidad ilustrativa o incluso probatoria no menor. A los datos se le añaden criterios estéticos, los rumores misteriosos o legendarios, que muestran claves de la realidad más auténtica. En Toledo leyenda e Historia se confunden, como en la mansión del grial lo hacen Espacio y Tiempo.

 

Toledo fue emporio de las Letras, depósito de conocimiento. Es un libro que hay que leer despacio, página a página, calleja a calleja. Aunque no todos los lectores sean capaces de entenderlo como Alejandro. Toledo, el lugar donde hubo una gozosa hierofanía, se manifestó a la Humanidad la Revelación de nuestro Señor Don Quijote, aunque el gran Cervantes sabemos que es poco sincero en ciertas cosas importantes.

 

No nos encontramos con el fantasma de Ángel Guerra con su misticismo decadente y desorientado, retazos más o menos inconexos de un magnífico esplendor sincrético anterior, vagabundeando por esas callejas, si bien acaso no se pueda afirmar lo contrario. Y es que el siglo XVII marcó una gran decadencia a la que no escapa Toledo: Se derriban joyas arquitectónicas para construir conventos u otros edificios espantosos o insustanciales que constituyen un penoso laberinto para el alma.

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La fachada occidental de la catedral muestra la famosa puerta de los sabios con su simbólico parteluz alquímico. Y bordeando el majestuoso templo por la parte Norte, la calle Hombre de palo, en la antigua Alcaná de la que luego hablaremos.

 

El llamado taller del Moro luce su restauración. Su precioso artesonado. Su vista de los jardines del Palacio de Fuensalida, a través de unas ventanas que permitieran contemplar el Paraíso.

Pero pocos viajeros advierten algunos detalles que nos muestra Alejandro. Así, las palomas o las manos de Miriam o de Fátima, poderoso amuleto de protección en las dependencias privadas. O en el precioso brocal de pozo esmaltado.

 

Bien y Mal, Belleza y mal gusto. Amor y Odio, Paz y Guerra son la dualidad en la que nos movemos.

 

En el misterioso y magnético antro o caverna de la casa del duende junto a la torre de acupuntura de San Miguel puede emplearse su peculiar condición vibratoria telúrica para elevar el pensamiento, nuestra propia tasa de vibración personal. Lo sutil y lo pesado. El ego y la generosidad filantrópica a través de la cadena de unión. Toda una experiencia.

Otrora también fue lugar de reunión de academias de conocimiento e investigación.

 

En las cuevas del Alcaná, junto a la parte norte de la catedral, la vibración del suelo, es notable y semejante a la de su parte meridional. Sin embargo, en ella existe una exposición de siniestros instrumentos de tortura. Al parecer todos europeos, porque lo de la leyenda negra española no deja de ser invención en gran parte de nuestros enemigos históricos estúpidamente creída e incluso resaltada por algún compatriota ignorante o malintencionado.

Pero estos instrumentos de crueldad, de maldad, de barbarie, de odio, no dejan de irradiar sufrimiento, dolor de sus víctimas. Acaso mantengan cierta utilidad como recordatorio de hasta donde pueden llegar la maldad, la perversión, la crueldad, la brutalidad.

Es difícil permanecer allí mucho tiempo sin sentirse mal, desarmonizado, incluso con la salud afectada.

Pero desde luego también conviene recordar las sombras de nuestra Historia. Unas sombras de dolor, sufrimiento y esclavitud que nunca deben repetirse, aunque importantes nubarrones en el horizonte avisan que puede volver a suceder..

 

Pero Toledo nos muestra que otro mundo es posible. La catedral con todos sus criptomensajes salvíficos y bienhechores, con todas sus sugestiones de elevación espiritual, intelectual y moral, está al lado de este antro de tortura, salvajismo y barbarie.

 

Cuando el viajero con el libro de Alejandro como guía accede a la ciudad sagrada puede intentar reproducir en sí mismo la Gran Obra.

Así sea.

 

 

 

 

 

 

 

CONVOCATORIAS: Alejandro Vega presenta en Toledo una nueva edición de su clásico Introducción al Toledo filosofal

El gran investigador de Toledo Alejandro Vega presenta una nueva edición de su ya clásico y pionero por tantos conceptos, Introducción al Toledo filosofal.

Precisamente, tuve el honor de conocer al autor y hoy gran amigo hace más de un cuarto de siglo durante una de sus sugestivas y memorables visitas guiadas nocturnas a la milenaria y misteriosa ciudad del Tajo. Creo recordar que entonces  la llamaba El Toledo alquímico.

Alejandro conoce Toledo monumento a monumento, calle a calle, piedra a piedra.  Es un placer poder disfrutar de su compañía y aún más en un escenario histórico, rodeado de arte, lleno de misterios y leyendas.

En la estela de los antiguos maestros de la Tradición, Alejandro pone su conocimiento y sabiduría con total generosidad a disposición de quien tenga oídos para oír y sepa y quiera escuchar.

La interesantísima web de Alejandro Vega se llama El Toledo escondido, puede verse aquí.

El acto de presentación tendrá lugar el jueves 16 de noviembre a partir de las siete de la tarde en la biblioteca de Santa María de Benquerencia en Toledo.

Acompañarán al autor Antonio Chaves Jiménez, investigador en cábala y alquimia y el Profesor de la UA, Joaquín José Sánchez Gárquez.

Desde La Coruña animo al que pueda asistir a este acto a que lo haga.  Seguro que le va a gustar.

Mi enhorabuena al autor.

 

 

 

 

CONVOCATORIAS. Exposición de Márgara Hernández y Marta Pardo de Vera

El miércoles 15 de noviembre las artistas Márgara Hernández y Marta Pardo de Vera inauguran la exposición de sus últimas obras en la sede de Nuestra Señora del Rosario 11, bajo, en la Ciudad vieja de La Coruña. El acto empezará a las ocho y media de la tarde.

Sobre la escultora Márgara Hernández puede encontrarse más información aquí  (ABC, 21 setiembre del 2011)

 

 

 

El pelícano en la posverdad

                                                                                 

 

“La malicia introduce la discordia en el mundo y la astucia conserva al mundo en discordia y la disimulación hace bienquisto al que siembra la cizaña del propio que la padece” (Quevedo).

 

 

 

“Si los emperadores hubieran servido para algo no habrían permitido que se entronizaran los déspotas”, pensaban en el Renacimiento y aún ahora se puede seguir pensando comprobados los desastres y calamidades de las actuales intervenciones del Imperio globalista en las naciones y comunidades que ha ido haciendo sus víctimas: Vietnam, Corea, Irak, Libia, Siria, Afganistán, Centroamérica…

Con el Renacimiento hubo un tiempo en España y en el resto de Europa en que florecieron los Estados nación. Y con ellos la propia Teoría del Estado.  Una preocupación por la educación del Príncipe u hombre de Estado para evitar o al menos controlar la arbitrariedad de las tiranías. La literatura política española del siglo de oro desarrolla la teoría de la educación. Con Juan Huarte de San Juan y su Examen de los Ingenios, la selección científica de personal. Con Saavedra Fajardo y otros autores el empleo del emblema, con sus significados abiertos y referencias metafísicas, como método de educación y sabiduría.

Nuestro gran Quevedo desarrolla su compleja ideología en sus obras políticas, filosóficas, ascéticas sin olvidar en las satírico-morales joyas premonitorias de la actual teoría de la conspiración como La Fortuna con seso y la Hora de todos, donde enseña la lúcida amén de atrevida hipótesis de los Monopantos. En palabras de su personaje Rabbí Saadías: “Nosotros primer linaje del mundo, que somos desperdicio de las edades y multitud derramada que yace en esclavitud y vituperio congojoso, viendo arder en discordias el mundo, nos hemos juntado a prevenir advertencia desvelada en los presentes tumultos, para mejorar en la ruina de todos nuestro partido… hemos reconocido que no tienen comercio nuestras obras y nuestras palabras y que que nuestra boca y nuestro corazón nunca se aunaron en adorar un propio Dios. Aquella siempre aclamó al del Cielo, éste siempre fue idólatra del oro y de la usura”.

Son también plenamente actuales otras obras quevedescas, así: España defendida y los tiempos de ahora de las calumnias de los noveleros y sediciosos. O La Rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero en la que responde a la clericalista y teocrática Proclamación católica de los catalanes, denunciando su pertinaz demagogia propia de fabulosos y embusteros.

En este sucinto recuerdo no podemos dejar de citar a Gracián, cuyo traductor al alemán fuese nada menos que Schopenhauer, que expresa sus ideas políticas en El Político, El Héroe, El Discreto, El Oráculo manual y Arte de Prudencia o psicológicas en su Agudeza y Arte de Ingenio.

Cervantes también nos ofrece una genial interpretación de la naturaleza y obligaciones del Poder en los consejos de Don Quijote a Sancho gobernador.

Los grandes autores se planteaban problemas teóricos prácticos tales como el orden social, la necesidad del Poder. Las formas de Gobierno, la naturaleza del poder, la soberanía.  La destrucción del poder ordenado: la tiranía, el maquiavelismo…

Las condiciones personales del titular del poder, el concepto del Príncipe político y cristiano. O su Consejo: validos, ministros, secretarios. La condición de súbdito o incluso el problema de la opinión pública.

En efecto, el ya citado Saavedra Fajardo sostiene, Empresa XXXVIII, que “la grandeza y el poder del Rey no están en sí mismo, sino en la voluntad de sus súbditos”. “Procure el Príncipe ser amado de sus vasallos y temido de sus enemigos”. O, “¿Qué mayor infelicidad que mandar a los que por temor obedecen, y dominar los cuerpos, y no a los ánimos? Esta diferencia hay entre el príncipe justo y el tirano: que aquel se vale de las armas para mantener en paz los súbditos, y éste para estar seguro dellos.”

Pero bien sea por la pertinaz y continuada acción de los monopantos quevedescos, bien sea por el triunfo de la estulticia, el fanatismo, la ambición, la hipocresía, la corrupción o por lo que fuere, parece que estamos asistiendo en la contemporaneidad a la voladura más o menos controlada de todos estos planteamientos civilizadores, loor de la Cultura española de nuestro siglo de oro.

Los hasta ahora diversos Estados nación, sus Culturas, sus lenguas, sus sociedades peculiares, su orden propio, se van disolviendo en un nuevo magma imperial, bajo pretexto de la llamada globalización.  Un imperio sin emperador conocido, incluso el mismo Trump no dejaría de ser un subalterno, un mero actor en este proceso cuyo guión o libreto elaboran otros a los que resulta difícil poner cara o nacionalidad. Qué decir de personajillos insignificantes de reparto como el Mariano o la Soraya.

Los resultados son desoladores como estamos comprobando con la actual crisis catalana. No se pretende parar de verdad el golpe contra España sino llegar acuerdos entre golpistas de una y otra banda para asegurar la solidaridad y beneficio mutuos. Si no queda más remedio que disimular, la Justicia debe ser burlada para preservar el botín. Donde no hay Nación ni menos patriotismo, desaparece la soberanía y el dominio de la Ley. Sólo quedan entonces bandas organizadas para disputarse el botín. La banda de los Pujolone contra los de los Gürtelone. Como lúcidamente decían en El Padrino, “don Vito controla, políticos, jueces, policías y periodistas, pero no los comparte”. Y si alguien no estuviese por la labor se le chantajea o se le elimina.

Aquí, una de las cuestiones claves, ¿cómo engañar a la opinión pública?, ¿cómo lograr que bandidos y facinerosos a los que casi ningún crimen resulta ajeno parezcan santos varones? Y otra no menor, la selección de ingenios ya no se debe hacer según las ideas de Huarte de San Juan, sino entre los más chantajeables. El que no está en algún dossier acusado de algún delito o violencia debe ser descartado para ocupar cargos, porque acaso se viera en la disyuntiva de aplicar su razón y conciencia. Sin tal condición no hay visto bueno por los “Bilderberg” o grupos globalistas similares que fabrican, ponen o quitan próceres.

Otrora el símbolo del pelícano, asociado al del fénix pagano, significaba el amor del pájaro por sus crías a las que alimentaba con su sangre que obtenía picándose el pecho con su propio pico. Un símbolo muy frecuente en la iconología cristiana y en su versión como fénix, en la egipcia y rosacruciana. Se puede encontrar, por ejemplo, en San Juan de los Reyes en Toledo o en la catedral de Pamplona.

La primera corrupción de todas consiste en pudrir el entendimiento. Así, en estos tiempos de posverdad, de renuncia al universo de los valores metafísicos y su intento de realización en el plano personal, social y político, el pelícano significa otra cosa. Un temido informe para chantajear a Mariano Rajoy y otros grandes próceres de la Monarquía.

Lo dicho, fuera ya los Huarte, los Saavedra Fajardo, los Quevedo, los Cervantes, los Gracián. Su sabiduría no nos puede traer más que amargura, desazón o desgracias.

Lo importante para dirigir o reconducir el Poder en estos tiempos de globalización, posverdad y esclavitud sin soberanía, es fabricar próceres dóciles y cautivos. Los servicios secretos se desnacionalizan al mero servicio de los intereses particulares del amo.

Ya no más rollos de Teoría Política ni del Estado de Derecho, ni por supuesto de la Educación. La buena y feliz gobernación requiere disponer de buenos dossiers para chantajes.

 

 

 

Itaca, según Cavafis

   

                                                     “Los amores relativos son experiencias enriquecedoras a través del conocimiento de otros seres y, una vez despejado el misterio, se abren nuevos caminos a la exploración amorosa siempre analítica e inquietante.

                                                       Quizá los dilemas del amor llevan al politeísmo erótico, amar muchas veces sin comprometerse en ninguna unión definitiva, que cierra el horizonte de de la infinitud amorosa. Y seguiremos buscando el Todo-Uno, la verdad absoluta del amor, el fin de sus dilemas”.  

(Carlos Gurméndez, Los dilemas del amor)

 

ITACA

Si emprendes el camino hacía Itaca

Desea que el camino sea largo,

Lleno de peripecias, lleno de experiencias.

A los lestrigones y a los cíclopes,

Al encolerizado Poseidón no temas,

Tales cosas en tu camino no encontrarás

Si tu pensamiento alto permanece, si una selecta

Emoción roba tu espíritu y tu cuerpo.

Ni lestrigones ni cíclopes

Ni al fiero Poseidón encontrarás

Si no los llevas en tu alma,

Si tu alma no los erige ante ti.

 

Desea que el camino sea largo.

Que sean muchas las mañanas estivales

En que, con que placer, con que alegría,

Entres en los puertos por primera vez vistos;

Detente en los mercados fenicios

Y compra las hermosas mercancías,

Nácar y corales, ámbar y ébanos,

Y voluptuosos perfumes de todo tipo,

Los perfumes más valiosos y voluptuosos que puedas;

Visita muchas ciudades egipcias

Y aprende y aprende de los sabios.

 

Ten siempre en tu mente Itaca.

Llegar allí es tu destino.

Pero no apresures el viaje en absoluto.

Mejor que muchos años dure

Y que, ya anciano, arribes a la isla,

Rico con cuanto ganaste en el camino

Sin esperar que Itaca te dé riquezas.

 

Itaca te dio el bello viaje.

Sin ella no hubieses emprendido el camino

Pero ya no tiene nada que darte.

 

Y, si la encontraras pobre, Itaca no te engañó.

Tan sabio has devenido, con tanta experiencia,

Ya habrás comprendido lo que significan las Itacas.

 

 

Nota

La traducción del poema Itaca de Costantino Cavafis es de Luis de Cañigral.  Ediciones Júcar, 1980.

Imágenes procedentes de Los dioses de Grecia y Roma de Víctor Gebhardt, Biblioteca ilustrada Espasa, 1881.

 

 

 

 

 

 

 

Viaje por el espacio y el tiempo

El viajero viene de Francia. Ha visitado a su familia. También con ella el ahora museo donde estaba el antiguo convento de los Agustinos. Y el precioso templo de los Jacobinos, en Toulouse. Se trata de una rara iglesia de dos naves separadas por una singular fila de  preciosas palmeras de piedra. Un templo extraño, elegante, bellísimo, donde se custodia la tumba de Santo Tomás de Aquino. Acaso inspirado en otros ibéricos de hermosos árboles encantados en piedra como la colegiata de Berlanga de Duero, la Veracruz segoviana, Tomar en la sede de la Orden del Cristo de Portugal y los mozárabes San Baudelio de Berlanga o Santa María de Peñalba en Arnedillo. Pero de estos templos, su historia, arquitectura y sugestivo simbolismo, se hablará en otro artículo.

El viajero no participa de la indiferencia, casi menosprecio, de Fernando, el protagonista barojiano de Camino de Perfección, ante la preciosa citada iglesia de la Veracruz, antes templaria y hoy de la Orden de Malta, en el camino de Segovia a Zamarramala: “Era románica y debía de ser muy antigua; tenía adosada una torre cuadrada, y en la parte de atrás, tres ábsides pequeños”.

Al contrario, piensa que en estas pequeñas joyas de nuestra antigua arquitectura se hallan los mayores valores estéticos y lo mejor del alma o la espiritualidad española. Que en difícil sencillez sin apenas ornamentación trascienden su pertenencia al arte cristiano medieval para constituir artefactos universales de perfeccionamiento espiritual. De alquimia para el alma sosegada y receptiva.

El viajero no está solo en esa apreciación: Si Machado rechazaba la religiosidad huera de la España oficial sin embargo buscaba recuperar un Dios vivo, interior y esotérico. Un Dios al que parecería más fácil encontrar refugiado en las modestas pero preciosas ermitas mozárabes o románicas que en las encopetadas y recargadas iglesias barrocas donde la retórica y la ostentación de Poder ahogan el Espíritu.

Bécquer también nos anima a que, sea como historiador o como artista, sea examinada la importancia de monumentos que merecen fijar la atención de los hombres pensadores y estudiosos.

En Oriente, tan lejano y cercano a la vez, un importante yogui, Paramahansa Yogananda, también nos lo dice: “Adorar al Señor en la iglesia o en templo es un buen hábito, siempre y cuando a partir de esa inspiración aprendas a entrar en tu propio templo de la meditación y a experimentar el éxtasis interior. En las horas más profundas de la noche y en la quietud del amanecer, entra en tu catedral interior y háblale a la congregación de tus pensamientos, exhortándolos a todos ellos a consagrarse al infinito. y en el grandioso órgano de tu templo de paz, sonará el majestuoso Om”  

 

El viajero, aburrido de la autovía francesa hacia la frontera con Irún en la que la principal emoción es saber si el dispositivo automático de su auto levantará o no la barrera del peaje, decide volver a España atravesando el Pirineo por zona nacional evitando los más fáciles pasos de Gerona y Vascongadas.

Duda entre sendos túneles oscenses, bien el de Bielsa, conocido de otros viajes y más corto pero más agobiante por su reducida sección, o el de Somport -Canfrant, amplio y cómodo aunque de casi nueve kM de largo.

Se decide por esta última opción. El viajero pasa cerca de Lourdes, famoso centro de apariciones marianas o lo que sean, pero no entra en la población porque ahora no está para milagros. A la altura de la ciudad de Pau toma la intrincada y anticuada carretera en dirección Sur por Oloron Ste-Marie, siguiendo aguas arriba el curso del Gave d`Aspe hasta el túnel que atraviesa el Pirineo en dirección a España. Una ruta de montaña con tramos de gran belleza.

Francia tiene muy descuidadas, firme gastado, trazados tercermundistas, cruce de poblaciones, las carreteras cercanas a nuestra frontera.  Debe ser cosa de prioridades. Las suyas. Pero mal iríamos si no pudiésemos emplear los pasos fronterizos cómodos en manos nacionalistas hostiles y tuviésemos que comunicarnos a través del Pirineo.

La emblemática estación de Canfrant, hoy cerrada, tiene un aire como de viejo balneario decadente de tiempos pasados y acaso mejores, al menos para ella. Ya en tierra española de Aragón, aunque con trazado de montaña, la carretera es buena. Jaca es una ciudad hermosa, con amplias urbanizaciones pero de urbanismo moderno, de escasa tradición arquitectónica popular salvo en la zona de su preciosa catedral, joya del románico español.

 

El viajero confiesa que tiene una cierta nostalgia. Una sensación de nuevo fracaso histórico español como el del 98. Y se distrae rememorando la obra de algunos de los más preclaros autores de esa generación, tan ligada en sus comienzos al regeneracionismo y al modernismo. Pero los miembros de la generación del 98 adquieren pronto un discurso propio que no es el simple de los datos, el positivismo de unos o el esteticismo atemporal y casi apolítico de otros.

Acaso sus juicios no resulten hoy demasiado científicos, al menos con la perspectiva que nos da el tiempo, pero mantienen una gran carga de emotividad, de rebeldía asociada a una idea estética de la vida. Su visión de Castilla está teñida de su preocupación por el paisaje. Pero la de la Castilla geográfica no es muy real, al confundirla con las inmensas llanuras leonesas, cuando es así que el verdadero relieve castellano es accidentado. También esa idea estética se inspira en los mitos históricos, legendarios y literarios de nuestra gran Cultura. Una de las más importantes del mundo, dicho sea en honor a la verdad lejos de cualquier nacionalismo barato.

 

En su libro Castilla Azorín ofrece un final feliz a la aventura amorosa, tan desoladoramente trágica en el original, de Calisto y Melibea.

En esto veo Melibea la grandeza de Dios. ¿En qué Calisto? En dar poder a natura que de tan perfecta hermosura te dotase: y fazer a mi in merito tanta merced que verte alcanzase”.

¿Por qué el devenir de España parece tener también como en el caso de los tan desgraciados amantes un elemento permanentemente trágico, que impide el triunfo del amor y del bien? El devenir de España también parece eternamente víctima de una conspiración motivada por la ambición, el egoísmo y la codicia de las Celestinas de turno y permitida por un pueblo desorientado cada vez más amorfo.

Azorín nos presenta a un Calisto maduro, felizmente casado con Melibea y padre de una hija, del mismo nombre que su abuela, Alisa. Pero Calisto medita con la cabeza reclinada en la mano sobre el devenir del tiempo y las formas de las nubes, tan iguales, tan distintas, en su eterno caminar sobre el cielo… Otro halcón pasa el cercado del jardín y tras él un mancebo…

¿Tiene razón Azorín al permitirse dar otro final a la historia? ¿Es que la Historia de España tiene un carácter fatal que se impone a los intentos de reforma y mejora profunda y continua de generación tras generación?

 

En una de sus Cartas desde mi celda Bécquer nos confiesa que: “lo único que yo desearía es un poco de respetuosa atención para aquellas edades, un poco de justicia para los que lentamente vinieron preparando el camino por donde hemos llegado hasta aquí, y cuya obra colosal quedará acaso olvidada por nuestra ingratitud e incuriala vida de una nación, a semejanza de la de un hombre, parece como que se dilata con la memoria de las cosas que fueron, y a medida que es más viva y más completa su imagen, es más real esa segunda existencia del espíritu en el pasado, existencia preferible y más positiva tal vez que la del punto presente”.   

 

De modo que el viajero desea atravesar Castilla otra vez en un momento histórico en el que los logros de su labor de construcción de la gran civilización española se encuentran gravemente amenazados. En el que el tren azoriniano de la lucecita roja parece que ya nunca regresará. Una aventura común de siglos hoy medio desbaratada por la corrupción y la falta de inteligencia, voluntad y patriotismo de muchas instituciones y sus ocupantes, trasladadas a buena parte del pueblo español actual, objeto de un proceso de embrutecimiento programado. No sin zozobra y con una extraña sensación de final de época se decide a adentrarse en un paisaje de nostalgia, que como el reino de Fantasía de La Historia interminable parecería que ya no tiene nadie que lo piense.

Atravesar el espacio en Castilla también es un viaje en el tiempo.

Si desde una perspectiva funcional las actividades mentales pueden desglosarse en varias capacidades: de observar, de recordar, de analizar y juzgar, la vida moderna con sus variados chismes y artilugios pone en entredicho la más plenamente humana de todas, la de creación, la capacidad de intuir y generar ideas. El campo de la imaginación es tanto o más vasto que las llanuras de la Castilla noventayochista.

En su Una Hora de España cuando habla de Un Viandante el pequeño filósofo de Monóvar nos explica que “cuando nos sentimos superiores a las cosas que nos rodean y la necesidad nos mantiene ligados a esas cosas, poco a poco nuestro espíritu se va concentrando en un ideal íntimo… dejamos el mundo material y creamos para nosotros, otro mundo fantástico. En ese ideal que nosotros solos guardamos se reconcentra toda nuestra vida. Sin ese asidero imaginativo-imaginario y salvador- nuestro espíritu se hundiría en el abismo. Y podremos trafagar por los pueblos y por las ventas, podremos sufrir adversidades, pero allá en lo íntimo de nuestro ser se eleva para nosotros solos un mundo que todos los días, en nuestras meditaciones vamos purificando y hermoseando. Las sugestiones de los libros importan mucho; pero en vano serían las sugestiones de los libros, leídos acá y allá, si no se llevara en el ánimo este desequilibrio del que hablamos. Las lecturas no hacen más que ayudar a la gestación de la obra. Las lecturas son simplemente la piedra aguzadera del ensueño”. 

El gran Valle también lo expresa con las bellas palabras de su español alquímico, primorosamente destilado en alquitara galaica: Los muchos libros son como las muchas amantes: no dejan huella.  Y así sería si, como dice Azorín, no lleváramos ya tal desequilibrio en el ánimo.

Pero ¿el mundo interior es real? Azorín continúa su relato con el encuentro en una venta y el posterior abrazo de mutuo reconocimiento entre el caballero de la triste figura y … ¡Cervantes! Y es que “El ensueño interior del viandante – ¡Oh maravillosa ironía! – se concretaba, fuera, en el mundo, en la persona de un loco”.

Hoy la hostelería es muy buena en España. Ya no existen esas terribles ventas cervantinas ni menos las fondas y fonditas con tenedores manchados de huevo irónicamente glosadas por Azorín. Tampoco se cruzan los parajes en diligencia o caballero sobre mula pasicorta con el temor de algún infeliz encuentro con bandoleros de los de antes, sin impunes poltronas ni nuevas tecnologías cleptocráticas. Hoy se pueden hacer en cómodo automóvil por carreteras de variada condición aunque siempre lejos de las dificultades de antaño.

 

Antes de meterse en tierras castellanas el viajero cruza Aragón y Navarra. Esta vez no se desvía por Santa Cristina de Seros para acceder al precioso claustro de San Juan de la Peña, lugar del grial, por Naturaleza, Historia, Arte y Cultura. Ni tampoco al monasterio navarro de Leire con su hermosa leyenda del abad que trascendió nuestro universo tridimensional embelesado por el canto de un pájaro. Una leyenda no solo navarra sino universal semejante a las de Armenteira, Éfeso o la que cuenta la sura decimoctava del Corán.

El transparente azul turquesa del agua, ahora muy escasa, del embalse de Yelsa recuerda la tonalidad habitual de las playas del Caribe. Un punto de colorida serenidad en medio del agreste paisaje del pre Pirineo. Pasa de largo del reducto jesuítico de Javier. Sangüesa, bella ciudad en el camino de Santiago, también queda atrás con sus emblemáticas casas solariegas de curiosos aleros y el precioso Pórtico de Poniente de su iglesia románica de Santa María la Real, una de las más bellas del camino.

Olite estaba en fiestas y hubo que dar un rodeo bordeando el parador Príncipe de Viana para atravesarla en dirección al río Ebro y La Rioja. Arnedo es una capital muy industrializada, la última que el viajero va a ver durante un tiempo cuando se adentre en la desamparada, noble y dignísima Castilla milenaria hasta el momento de llegar a la provincia de Madrid.

 

Remontando el río Cidacos desde Arnedo el viajero se acerca a Arnedillo, parada y hospedaje para poder visitar la ermita mozárabe de Santa María de Peñalba, más modesta pero de cierto parecido con la famosísima soriana de San Baudelio de Berlanga.

Arnedillo es una pequeña y bonita población riojana cuyos orígenes se remontan al siglo X, cuando se funda la Castilla del conde Fernán González “islote de hombres libres en la Europa feudal”, como decía Sánchez Albornoz.

Gracias a la eficaces gestiones del amable hospedero Don Javier y del alcalde, Don Pedro, el viajero pudo organizar las visitas del día siguiente.

Su amable, culto, discreto y hospitalario cura, Don Joaquín, proporciona al viajero muchos y valiosos datos sobre la población, su entorno, balneario y ermitas. Gracias a su gentileza subirá con él a admirar el interior de la ermita mozárabe de Santa María de Peñalba en una hermosa mañana bajo el transparente cielo azul y el testigo inmutable de la peña blanca. Desde allí la panorámica sobre el valle del Cidacos, declarado Reserva de la Biosfera, es realmente bonita. Pero de este modesto aunque bello y sugestivo templo mozárabe se hablará más en otro texto que prepara el autor sobre templos con palmeras de piedra y su profundo e inspirador simbolismo.

Don Joaquín también le enseña una curiosa nevera medieval con sendos orificios de entrada y salida donde se conservaba la nieve invernal. Junto a ella se encuentra la curiosa pequeña ermita de San Miguel.

Arnedillo está rodeado de ermitas. Una muy curiosa es la de San Tirso. Ocupa una cueva irregular excavada en la roca antes que la de Peñalba datada en el siglo X.

No deja de ser sugestiva la comparación de ese conjunto con el de San Baudilio de Berlanga, también del siglo X donde la cueva está situada dentro del templo y a la que se accede por una pequeña entrada en la esquina sudoccidental.

Y ya volviendo al pueblo de Arnedillo, su iglesia parroquial es notable. Sin embargo, debido a su ubicación cercana al río hubo que rellenar el suelo original con hasta dos metros de piedra para combatir las filtraciones de agua, lo que quita esbeltez a sus pilares.

Cerca de Arnedillo y Enciso y en la comarca soriana de Tierras altas se encuentran yacimientos con huellas de seres antediluvianos. Son las icnitas, huellas fosilizadas de dinosaurios. En algún momento del pasado remoto del planeta lo que hoy son abruptos montes fueron valles y vergeles capaces de soportar la presión sobre los recursos de los grandes herbívoros.

La carretera que conduce directamente a Soria aguas arriba del Cidacos y a través del puerto de Oncala estaba cortada entre Enciso y Yanguas, de modo que hubo que dar un largo rodeo por Cervera del río Alhama. Se frustra así la ruta hacia Soria mediante excursión por las Tierras altas. Donde, además de las huellas de los grandes saurios, permanecen relictos del culto secular al fuego.

 

Es obligado visitar Soria cuando se anda cerca de ella. San Juan de Duero, San Polo y San Saturio, la ribera de los álamos cantores ejercen una atracción irresistible para el viajero: pocos lugares en la España mágica son capaces de igualar estos parajes maravillosos en los que se combinan tan estrechamente Naturaleza y Arte. El arte arquitectónico tan hermoso, evocador, enigmático y singular del claustro de San Juan de Duero con su sugerente sarcófago iniciatorio. El literario resaltado por dos grandes poetas sevillanos, Gustavo Adolfo Bécquer y Antonio Machado.

Donde otrora Bécquer nos contaba las feroces batallas astrales en el Monte de las Ánimas o la fugaz belleza de la misteriosa y esquiva dama convertida en rayo de luna, hoy podemos pasear de modo apacible en un paraje sublime que genera una de las mayores emociones estéticas que cabe encontrar el viajero en toda España. Nada menos y nada más.

Para la inspiración de su obra soriana acaso Bécquer viera los elementales en su celda o en el mismo templo del monasterio de Veruela. O quizás tomó ideas de las misteriosas leyendas de la no muy lejana Trasmoz al pie del oscuro Moncayo escenario de aquelarres. O de la bilocada dama azul en la vecina Ágreda. Un sutil universo de brujas o hadas benefactoras viajeras en el astral.

 

Don Antonio Machado paseaba por la ribera del Duero, primero solitario. Luego de la mano de su amada. Al cabo, otra vez solo y… desolado. Pero el viejo olmo reflorecido, entre los álamos cantores, le consuela y le abre a la esperanza de otra futura alma en flor.

No será la única vez que don Antonio, como el portugués Antero de Quental u otros grandes poetas ibéricos, recurre al hilozoísmo como fuente de inspiración y sublime expresión poética. Así también, por ejemplo, en la Tierra de Alvargonzález el Mal cae en la oscuridad perpetua de la Laguna negra. Como, antes que los hijos parricidas en la de Urbión, cuando era perseguida por Mudarra, la malvada Doña Lambra instigadora del asesinato de los Siete Infantes de Lara en otra laguna negra cercana, la de Neila, ya en Burgos.

 

Mientras recorremos y admiramos el precioso y evocador paraje junto al Duero resuena en nuestros oídos las palabras del eximio poeta republicano:

¡Colinas plateadas,

Grises alcores, cárdenas roquedas

Por donde traza el Duero

Su curva de ballesta

En torno a Soria, oscuros encinares,

Ariscos pedregales, calvas sierras,

Caminos blancos y álamos del río,

Tardes de Soria, mística y guerrera,

Hoy siento por vosotros, en el fondo del corazón tristeza,

Tristeza que es amor! ¡Campos de Soria

Donde parece que las rocas sueña,

Conmigo vais! ¡Colinas plateadas,

Grises alcores, cárdenas roquedas!…

 

He vuelto a ver los álamos dorados,

Álamos del camino en la ribera

Del Duero, entre san Polo y san Saturio,

Tras las murallas viejas

De Soria- barbacana

Hacía Aragón, en castellana tierra-,

Estos chopos del río, que acompañan

Con el sonido de sus hojas secas

El son del agua, cuando el viento sopla,

Tienen en sus cortezas

Grabadas iniciales que son nombres

De enamorados, cifras que son fechas,

¡Álamos del amor que ayer tuvisteis

 De ruiseñores vuestras ramas llenas;

Álamos que seréis mañana liras

Del viento perfumado en primavera;

Álamos del amor cerca del agua

Que corre, pasa y sueña,

Álamos de las márgenes del Duero,

Conmigo vais, mi corazón os lleva!

 

Pero, ¡Cómo ser tan insensible para no llevarlos en el corazón!

El viajero cruza luego el puente sobre el río donde soñaba el poeta que antes cruzaban silenciosamente lejanos pasajeros ¡tan diminutos! Carros, jinetes y arrieros y bajo cuyas arcadas de piedra veía ensombrecerse las aguas plateadas del Duero.

Poco queda ya sino el recuerdo de la muerta ciudad de señores, soldados o cazadores de esa Soria fría con su castillo guerrero arruinado sobre el Duero, con sus murallas roídas y casas denegridas...

Luego de hacer una corta visita a la iglesia de Santo Domingo y a esa joya de la arquitectura civil española que es el Palacio de Gómara sigue aguas abajo del Duero en dirección a Almazán para visitar su famosa iglesia de San Miguel.

 

La iglesia de San Miguel en Almazán no pertenece a la tipología de las de palmera a las que se dedicará otro texto, de modo que conviene hablar aquí brevemente sobre ella. Aunque dedicada al famoso arcángel tiene referencias a Hércules, su posible antecedente pagano.

El templo presenta una extraña disposición con su eje desviado lo que se ha prestado a muchas y variadas especulaciones. Una de ellas (Lampérez) es que la planta representa la figura del Salvador con su cabeza reclinada sobre un hombro. Otra (Almazán de Gracia) es que el ábside fuera o se asimilara a un mihrab orientado hacía La Meca.

Pero lo más interesante es la cúpula nervada califal. Gaya Nuño aprecia influencias sirias, de Córdoba y Toledo a través de su gran mezquita, o las hoy conocidas como el Cristo de la Luz o Tornerías.

El cuadrado del crucero se convierte en el octógono preciso para la cúpula por medio de unas trompas singularísima en el románico español: la trompa propiamente dicha o trompillón es muy pequeña, con un arquito de medio cono, y el juego de fuerzas convergentes desde aquí hasta que llega a formar el paño intermedio, lo constituyen cinco arcos abocinados, los mayores escazanos y el último de medio arco apuntado…”

En la parte exterior, en la ventana meridional del ábside, se encuentra esculpida una pequeña figura muy deteriorada, acaso intencionadamente por su tema, que se asemeja a las tántricas de San Pedro de Cervatos.

El simbolismo templario e islámico del ocho aparece en una solución arquitectónica muy original.

Desde luego se trata de un hermoso templo singular de visita obligada, previo peaje eso sí, para el tesoro del obispado de Osma.

 

El viajero continúa rumbo a la cercana Berlanga de Duero, declarada Conjunto Histórico Artístico. Población soriana reconquistada en el siglo XI por Fernando I está dotada de joyas arquitectónicas monumentales que demuestran su gran importancia durante el siglo XVI.  De urbanismo medieval fue cabeza de una histórica Comunidad castellana de Villa y Tierra, extraordinaria forma de ordenación territorial propia de hombres libres alternativa de los señoríos feudales medievales europeos.

Tras buscar alojamiento en el acogedor hostal que tiene por nombre el de un ilustre fraile renacentista, merodea sin prisa por las calles del pueblo. La aljama, la plaza mayor porticada con pilares de madera sobre basas de piedra, la calle real, la espaciosa plaza del Mercado o la de san Andrés, la puerta Aguilera.

El Palacio renacentista de los Marqueses de Berlanga fue una gran construcción del siglo XVI el de máximo esplendor de la población luego semi destruido durante la barbarie napoleónica que lo incendió. Fue erguido junto al palacio paterno del Condestable de Castilla y la señora de Berlanga. Disponía de dos torres, un patio central y preciosos jardines en varias alturas. En cierto modo estos restos venerables simbolizan la propia dignidad de la Castilla agredida. Ahora se mantiene una de sus torres y la fachada como un decorado testigo de un pasado mejor.

En la misma plaza del Mercado se yergue la estatua de Fray Tomás de Berlanga. Un gran humanista y polígrafo del Renacimiento. Geógrafo, descubrió las islas Galápagos, consejero del emperador Carlos, tercer obispo de Panamá y uno de los pioneros en la idea de la construcción su actual canal. Intentó mediar, sin éxito, en las sangrientas disputas peruanas que enfrentaban a muerte a los Pizarro con Orellana. En la estatua se halla un caimán. No es capricho ornamental: la leyenda afirma que fray Tomás trajo dos de las Américas. Uno de ellos está en Medina de Rioseco. El otro en la Colegiata.

Pero la monumental Colegiata de Santa María de Mercado que entraría dentro de la tipología de templos con palmeras de piedra merece su glosa aparte.

Aquí, simplemente decir que sorprende un templo de tal calidad arquitectónica, belleza y monumentalidad en lo que hoy es una pequeña villa castellana. Pero no tanto si se recuerda la importancia que tuvo Berlanga de Duero especialmente durante su construcción en el siglo XVI.

El templo es enseñado al visitante por don Jesús, un joven amable y culto historiador. El viajero entabla una instructiva, amena y agradable conversación. Se agradece en estos tiempos poder conversar con gente tan sensible y preocupada por nuestro patrimonio artístico, histórico y cultural. Gentes verdaderamente insustituibles pese a la aparente modestia de sus cometidos, que constituyen el entramado de lo que queda de España.

 

El viajero prosigue su ruta en dirección Sur para visitar otra de las grandes joyas y una de las más singulares de la arquitectura española medieval: San Baudelio de Berlanga.

Un lugar que merece no solo ser visitado sino un viaje ex profeso para admirar su rara belleza. Se trata de otro templo mozárabe con palmera de piedra.

Y también de un verdadero artefacto espiritual, un canal de comunicación espiritual, un centro iniciático extraordinario que causa admiración por su extraña disposición a cualquier estudioso o amante de la Tradición universal.

Un lugar en el que se comprende perfectamente la máxima de Platón de que La Belleza es el esplendor de la Verdad.

O un tiempo que se nos manifiesta en su beatitud.

 

El viajero continúa luego su viaje en dirección Sur hacía Atienza, otra bonita villa medieval, ya en Guadalajara. También posee su castillo en el altozano desde donde se divisa una gran panorámica. En un restaurante junto a la hermosa iglesia de San Juan Bautista come unas judías pintas, receta antes tan popular hoy en desuso y un exquisito plato de corzo. No sin cierto remordimiento de conciencia, todo hay que decirlo, porque el corzo es uno de los animales más elegantes y bellos de nuestros bosques. Con el proceso de desertización y progresivo abandono de nuestros campos no es muy difícil verlos, en especial durante el crepúsculo cuando atraviesan la frontera del bosque en busca de comida. Su elegante y misteriosa silueta se perfila sobre los terrenos de colores más claros.

Deja Sigüenza al Este y atravesando tierras y barrancos de la Alcarria sigue en dirección Brihuega y luego hacía Pastrana donde hará noche.

La Alcarria es el nombre de una vasta y famosa comarca de Guadalajara pero también de un accidente geográfico que da lugar a todo un ecosistema presente también en otras provincias de la meseta sur. Para la Real Academia, normalmente no muy precisa en cuestiones de Ecología, es un terreno alto, raso y con poca hierba. Una definición en la que podría encajar por lo menos media Península Ibérica.

Parece proceder de una palabra arábigo española, Al karria que vendría a significar según unos, aldea o lugar de poca población. O bien, según otros, camino, ruta de paso.

Las alcarrias son mesetas altas, troncos de pirámide parecidos a artesas volcadas con laderas erosionadas. A veces reducidos a simples cerros testigo.

Es decir, desde el punto de vista ecológico la alcarria es un ecosistema modificado por el hombre que consta en lo geológico de rasas, planicies o páramos superiores calizos y valles de erosión y barrancos excavados por redes fluviales hoy de escaso caudal en cotas crecientes de terrenos arcillosos pardo bermejos, margas, e incluso lignitos en estratos de baja potencia. Y en lo botánico de especies resistentes a la sequía entre las que abundan las labiadas y aromáticas: Lavanda, espliego, romero, tomillo.

En la Alcarria se han entablado batallas históricas famosas. Así durante la Guerra de Secesión entre las fuerzas borbónicas de Felipe V y las imperiales austriacas. Y otra más reciente y conocida durante la Guerra civil, entre fuerzas defensoras y atacantes de Madrid.

Esta última tuvo lugar junto a Brihuega y como protagonistas principales a las fuerzas expedicionarias italianas mandadas por el general Coppi y las nacionales del general Moscardó frente a las republicanas de los entonces teniente coroneles Segismundo Casado y Vicente Rojo, excelente militar de carrera éste, admirado por Franco, y las columnas libertarias de Cipriano Mera, obrero de la construcción y genio militar improvisado.

Tras la contundente derrota de los italianos los comunistas de modo oportunista y propagandístico intentaron hacerse protagonistas a posteriori de la misma, ninguneando a Mera y Rojo sus verdaderos artífices.

Me vienen a la memoria todas estas cuestiones, comportamientos valientes, incluso heroicos, junto a miserias humanas cuando en Brihuega me asomo al mirador sobre el río Tajuña. Contrasta la apacible serenidad de esta tarde de verano con los feroces combates de marzo del 37.

Don Camilo el del Premio cuenta su entrada en Brihuega, allá por el año 46:

“El viajero baja por unas callejas y se fuma un pitillo, a la puerta de una casa, con un viejo.

Parece hermoso el pueblo.

No es malo. Cuando había que haberlo visto era antes de la aviación.

Las gentes de Brihuega hablan de antes y después de la aviación como los cristianos hablan de antes y después del diluvio.

Ahora no es ni sombra de lo que fue”.

Pero afortunadamente hoy Brihuega ha recuperado la luz, venciendo al menos temporalmente a las sombras. Esas sombras que amenazan la vida de las pequeñas urbes castellanas situadas lejos de las grandes vías de comunicación y cuyo futuro parece menos esplendoroso que su pasado.

En Brihuega nació la querida abuela Ildefonsa, mujer de gran talento que por méritos profesionales llegaría a ser directora general de Instrucción Pública. El viajero se permite dedicar unos momentos a su emocionado recuerdo.

Antes de partir hacia Pastrana merodea por las calles del pueblo. Atraviesa los restos de las murallas árabes por la puerta de la Cadena. Desciende hasta la plaza del Coso y desde allí a través del arco de la Guía se dirige extramuros a la Iglesia de Santa María y al mirador sobre la vega.

 

El viajero continúa su ruta en dirección a Pastrana atravesando alcarrias y previo paso por Budia, el pueblo donde miraban a don Camilo como un bicho raro y luego las pasara canutas para llevarse algo al estómago y encontrar fonda donde dormir.

Pastrana fue una población muy importante en el siglo XVI. Aquí vivió Ana de Mendoza, hija de los condes de Melito, la controvertida princesa de Éboli, esposa del privado real Ruy Gómez da Silva, y casi segura amante del propio rey Felipe. El hecho es que, según Morayta, “el primogénito de sus hijos era el único que tenía la cabellera como el rey, rubia y que se vanagloriaba de ser hijo del monarca y que en la corte, como tal hijo del rey se consideraba, y más porque Felipe II  hacía que se le guardasen las mismas consideraciones que al príncipe de Ascoli, su hijo natural”.

Ana de Mendoza debió ser una dama muy guapa aunque tuerta tras un accidente, caprichosa acostumbrada a salirse con la suya e inconstante en sus voluntades.

En las afueras de Pastrana Teresa Cepeda fundó un importante convento descalzo y también Juan de Yepes otro masculino.

La extraordinaria aventura espiritual, intelectual, literaria y organizativa de ambos reformadores del Carmelo, no pueden dejar de sorprendernos. Pasando frío y penalidades de todas clases, cuando no bajo la persecución del Carmelo calzado, atravesaban la inhóspita Castilla de mediados del XVI entusiasmados con su voluntad fundacional.  Recuperaron el valor de la Mística como yoga de unidad espiritual. Sus biografías están repletas de sucesos metapsíquicos, algunos tan singulares que hoy llamaríamos propios del fenómeno OVNI.

El biógrafo de Juan de Yepes, el Padre Fray Gerónimo de San Joseph, también carmelita descalzo, cuenta así la peripecia de la fundación del convento masculino de los carmelitas descalzos en Pastrana:

Aviendo ya instruido el Santo Padre los novicios de Duruelo, y Mancera, se partió mediado Otubre (1570) a hazer lo mismo en el de Pastrana con título de Vicario de aquella casa. Halló n ella a un escogido rebañuelo de catorze Novicios que en el primer año de su fundacion se avian recebido todos excelentes, y de grandes esperanzas: los quales aunque muy fervorosos, y dispuestos a toda perfección, pero necesitados de doctrina, por no aver tenido Maestro de asiento, ni a proposito. Por lo qual el Santo Padre, como a quien tocava la enseñanza comun de la Reforma, comencó a instruirlos de nuevo en las obligaciones de ella. Luego se echó de ver en el Noviciado, y en toda la casa la eficacia de su Magisterio: porque andavan todos alegres, devotos y alentados, y con una Santa competencia diligentes en el camino del Señor.

No pudo durar mucho la asistencia de nuestro Beato Padre en Pastrana, porque avindose  fundado en Alcala en este año de 1571, un Colegio, que fue el primero y más señalado de la Orden, fue señalado en él por primer Rector, para que le diese el temple devido a la virtud y las letras…”

Santa Teresa explica de propia mano la peripecia de la fundación de su convento femenino en Pastrana. Se produjo en un momento muy inoportuno para ella porque estaba organizando el recientemente creado en Toledo pero obligada por la insistencia de la de Éboli, no se pudo negar. Estuvo en Pastrana unos dos meses antes de regresar a Toledo en ese mismo 1569. Cuando murió don Ruy cuatro años después a la princesa viuda se le antojó meterse a monja descalza en el convento de Pastrana con el nombre de Sor Ana de la Madre de Dios. Sin embargo, al parecer sus caprichos y exigencias fueron tantos que Santa Teresa decidió trasladar a sus monjas a otro convento en Segovia. La vida religiosa de la intrépida doña Ana como monja descalza duraría solo unos meses. Luego de lo cual volvería a tener amoríos con el rey y ante la infidelidad de éste disfrutaría de su viudez con otros amantes, el secretario de Estado Antonio Pérez, el más importante de todos.

En la plaza pastranera de la Hora, junto al palacio ducal existe una placa conmemorativa de la visita de Cela. La plaza se mantiene en lo principal como la describe don Camilo: “La plaza de la Hora es una plaza cuadrada, grande despejada, con mucho aire. Es también una plaza curiosa, una plaza con sólo tres fachadas, una plaza abierta a uno de sus lados por un largo balcón que cae sobre la vega, sobre una de las dos vegas del Arlés”.

El viajero se fija allí en una misteriosa y esbelta dama con andares como de felino cansado que también se asoma a ver el paisaje. Luego inesperadamente se la vuelve a encontrar en el hotel. Resulta ser una ciclista aficionada que ha parado en Pastrana para hacer noche.

El tute por estrechas carreteras secundarias hace que el viajero se sienta algo cansado y decida irse a acostar pronto. Mañana un paseo por Pastrana y luego ruta hacia el destino final, la hermosa ciudad de Cáceres.

Pero antes hay que picar algo. En un primer bar el dueño le indica que aún es pronto para el Pastrana la nuit y la cocina está cerrada. En otro establecimiento negocia que le pongan medias raciones. La de callos estaba muy buena. En los precios se observa ya la influencia madrileña. Para bajar la cena pasea por calles empinadas de nombres sugerentes o de personalidades históricas españolas. Algunos balcones lucen banderas españolas. Seguimos en zona nacional.

Ya de mañana, el viajero no pudo entrar en el palacio ducal pero seguro que ya no se encuentra en el estado calamitoso descrito entonces por Cela. Tampoco en el museo de tapices idea que fue de don Eustoquio García que fuera párroco de la villa. La visita a la plaza de la fuente de los Cuatro Caños es obligada.

El viajero compra unos melones, se despide de Pastrana y vuelve a la agitación de la civilización industrial.

 

 

Menos mal que le queda el destino final de la ciudad monumental de Cáceres.  Allí paseando por el Parque del Príncipe acompañado por su sombra podrá poner en orden sus pensamientos y los recuerdos de su excursión por la España eterna.

¿Eterna?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Loor al eterno arquetipo femenino

A mediados de Agosto se celebra en toda España la fiesta de la Virgen. Cada pueblo tiene su Virgen, su patrona, y probablemente sea este uno de los momentos más importantes del calendario anual tradicional. Detrás de su común significado religioso católico, detrás de los atributos particulares de cada Virgen respectiva, tal festividad es un homenaje de reconocimiento y gratitud al arquetipo femenino. A la Dama como símbolo de las virtudes metafísicas y a la Mujer. Y a la Maternidad.

Un profundo y hermoso significado que conviene tener presente y más ahora que las violentas de género o la plutocrática fábrica sorosiana de engendros sociales puedan considerarla discriminatoria, incorrecta e impropia del nuevo rol de marimachos agresivos convenientemente introducido para fomentar la devastación espiritual, psicológica y social. Una variante actualizada de las nuevas furias, lamias y harpías que explicaban y contra las que nos precavían las antiguas tradiciones mitológicas y sagradas de la Humanidad.

En otros lugares y culturas desgraciadamente la condición femenina se encuentra humillada, preterida. Cabe comprender que la situación de la condición femenina es extraordinariamente significativa del propio estado de la civilización y de la sociedad.

Pero volvamos a lo nuestro. Es un arquetipo relacionado con la Naturaleza, con la Astronomía, con la Agricultura y la fertilidad. También con los más profundos planos de la Cosmología, la Epistemología y la Metafísica. Y de la Literatura y demás Artes.

Aunque ahora algo trasladada en el horizonte zodiacal por el fenómeno astronómico de la precesión de los equinoccios, la constelación de Virgo muestra su belleza con la brillante estrella alfa, la espica, la espiga que asocia los antiguos y sabios Misterios de Isis o Démeter con la propia fertilidad de los campos, con el cultivo de los cereales. Con la semilla que muere y renace. Ciclo de Muerte pero también de renacimiento de y en la Vida, misión de la condición femenina. Y motivo de iluminación y toma de conciencia del universo espiritual.

La Dama hace al caballero. Representa para él el universo espiritual y de los valores metafísicos: el Amor, la Belleza, el Bien, la Justicia…De su unión, la evolución del ser y de la propia civilización. No hay Don Quijote sin Dulcinea, ni Petrarca sin Laura, ni Dante sin Beatriz, ni Parsifal sin Condwiramurs.

Por eso nos dice Cervantes que un caballero sin Dama es un caballero sin alma.

Ni tampoco, en otra dimensión y como luego veremos, existiría manifestación cosmológica sin la combinación de Shakti o elemento femenino, pasividad que en el cosmos juega ante el masculino, simbolizado por Shiva.

En la celebración de la Virgen no podemos dejar de hacer unos breves comentarios sobre la cuestión del sexo y de la sexualidad sagrada. Acostumbrados a la actual promoción del infra sexo como medio de frivolización sino de puro embrutecimiento, pueden extrañar algunas de las concepciones del supra sexo.

El sexo es el instrumento para la transmisión y continuación de la Vida en el tiempo. Se encuentra muy relacionado con el rol de las glándulas de secreción interna, en especial las sexuales que potencian y mantienen los caracteres sexuales secundarios. Si las glándulas fallasen los caracteres secundarios se verían afectados y también el propio organismo en su totalidad. Incluso podría llegarse a un tipo degenerado de infra sexo.

Las tradiciones de Hinduismo y de la Gnosis relacionan además las glándulas de secreción interna con los llamados chacras o vórtices de Fuerza.

Pero según algunas tradiciones esotéricas, la energía sexual puede trasmutarse con fines de evolución interna y espiritual.  Mediante dos grandes vías. La primera, propia del Cristianismo oficial, es mediante la abstinencia. Su forma más terrible y desesperada es el llamado procedimiento de Orígenes. Confesores e inquisidores prestaban gran atención a las relaciones entre los fenómenos místicos y erótico sexuales.

El Cristianismo cae en una curiosa paradoja: celebrar el culto a una Virgen que tiene una misión fundamental que es… ¡ser Madre!

Pero precisamente por la íntima relación entre misticismo y supra sexualidad hay tradiciones que no sólo admiten sino que enseñan técnicas de transmutación de la energía sexual en ciertas condiciones de su ejercicio para alcanzar planos más elevados de desarrollo espiritual. De modo que el verdadero misticismo no debe sacrificar el mundo del sentimiento. Estas tradiciones consideran que el amor y la sexualidad son una variante de las sensaciones místicas, una especie de goce anticipado de ellas de cuya renuncia no parece pudiera salir nada favorable. El ejercicio de la supra sexualidad o sexualidad sagrada con su correspondiente influencia en el de las glándulas internas tendría un efecto transformador beneficioso para todo el organismo.

Es la doctrina del sendero medio: ni vida consagrada a la sensualidad o los placeres, ni tampoco a la ascesis mortificadora. El sendero medio evita ambos extremos y conduce a la Sabiduría, a la serenidad, al discernimiento,… al nirvana.

En cierto modo, de acuerdo a ciertas tradiciones orientales, el acto sexual recrearía el de la propia Creación.

Del hinduismo sivaísta proceden los planteamientos e incluso en buena parte la estética e iconología del yoga tántrico. La doctrina de Shakti o elemento femenino, pasividad que en el cosmos juega ante el masculino, simbolizado por Shiva. Pero Shakti en realidad es más importante, en cuanto energía pura de la Creación a la que Shiva da forma. Probablemente ambas Shakti y Shiva sean equivalentes a la interpretación de la doble naturaleza corpuscular y vibratoria de las ondas.  Además de tal manifestación física dentro del teclado cósmico, en el plano de la Psique se corresponderían con las Animus Anima que explica Jung en su Psicología profunda, y cuya combinación da lugar a lo que el sabio suizo llamaba Principio de individuación psicológica.

La visión de ciertas tradiciones budistas es semejante: el acto sexual realizado en ciertas condiciones ritualísticas y espirituales sería el método de liberación a practicar. Así, la unión sexual con la consorte sagrada, análoga a la primitiva u originaria de Shiva con Shakti, rememoraría las delicias de la unidad, y recrearía un cuerpo sutil, el Cuerpo del goce supremo o Maha Suknakaya que posibilitase el goce supremo de los budas realizados. Presididos o iluminados por Buddhi o rayo del Intelecto superior no individualizado que constituiría el más elevado principio en la manifestación humana.

En Occidente el legendario manuscrito de Nodín, íntimamente relacionado con la tradición rosacruciana, habla de un elemento vibratorio misterioso o una energía, al que Empédocles llamaba Nous, que interpenetra todas las manifestaciones de la existencia y se desdobla en una dualidad o energía binaria, es decir tiene una naturaleza dual aunque se manifiesta como un tres. En consecuencia, las propiedades de un elemento están en función de sus vibraciones. Todo resulta de la vibración a diferentes tasas de una esencia cósmica invisible apenas cognoscible.

Una interpretación filosófica pero también práctica del misterio de la Virgen Madre.

Un misterio del que revela más una preciosa sonrisa que cualquier elaboración teórica o filosófica.

De ahí el valor supremo del arquetipo femenino.

 

Notas:

Pinchando aquí puede escucharse una de las Cantigas de Santa María atribuidas a Don Alfonso X , El Sabio

Los textos resaltados en granate abren enlaces.

 

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