Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Ovidio, dos mil años después

Se cumplen dos milenios de la muerte en el destierro de Publio Ovidio Nason. Un gran poeta, un escritor merecedor del más alto concepto. Y una figura simbólica o emblemática, muy a su pesar, de las relaciones conflictivas entre la Cultura o el Arte y el Poder.

En compañía de Pomponio Macro, Ovidio viajó mucho por el azaroso y deslumbrante mundo mediterráneo. Atenas, las hermosas ciudades helénicas de Asia Menor, Sicilia. La gran isla, un continente en pequeño por el que han pasado tantas y tan diferentes civilizaciones y culturas, patria de Arquímedes o Empédocles, donde Platón fuese para ayudar a Dion de Siracusa en su experiencia de gobierno. ¿Una antigua tentativa de gobierno de los sabios? En su carta séptima, Platón lo explica así:

Los problemas del mundo nunca tendrán solución mientras los poderosos no se rodeen de filósofos, siendo así que en cuanto poderosos es casi imposible que ellos mismos sean filósofos”. La bella Siracusa cuyo templo dedicado a Atenea en su acrópolis competía entonces con el mismísimo Partenón. Agrigento, la ciudad de los templos a la que Píndaro elogiaba como “la ciudad más hermosa de los mortales”.

Sin olvidar donde fuera raptada Proserpina mientras jugaba con unas ninfas entre papiros: el lago Pergusa no muy lejos del Etna. Una pena que los antiguos y poéticos bosques de laureles hayan sido sustituidos por un circuito para carreras de motos. Y el canto de los pájaros, testigos de la caída del alma, por el estridente ruido de sus motores. Los extraordinarios misterios de Eleusis, una de las instituciones espirituales y filosóficas de la Antigüedad, en homenaje a Proserpina y su rescate por su madre Ceres o Demeter se han desvanecido en el tiempo y apenas ya los himnos homéricos nos los recuerdan. Pero nuestro poeta no parecía muy de acuerdo con algunos de los condicionantes de la celebración profana:

Llegó el aniversario de las fiestas de Ceres la doncella descansa sola en su lecho vacío. Rubicunda Ceres, que coronas de espigas tus finos cabellos, por qué en el día de tu festividad nos prohíbes los placeres?… ¿Quién creerá que se alegra con las lágrimas de los amantes y quiere ser festejada con los tormentos de la continencia?

Ovidio era un caballero y, acaso en consecuencia, pudiera ser considerado un gran feminista, conocía el alma femenina en profundidad. Y un experto conocedor de los entresijos tantas veces insondables del Amor:

“Yo compuse esta obra, yo, aquel, poeta Nason, nacido en la lluviosa comarca  de los pelignos, que se divierte en cantar sus propios extravíos. Así me lo ordenó el Amor. ¡Lejos de aquí, muy lejos, bellezas intratables, no sois público adecuado a mis tiernos versos! Léame la virgen inflamada en presencia de su prometido y el sencillo adolescente que sufre por primera vez las angustias amorosas. Quiero que algún joven, herido por la misma flecha que yo llevo clavada, reconozca, leyéndome, las señales del fuego que le consume, y tras larga admiración exclame: “¿Por dónde este poeta ha penetrado y descubierto  mis ocultos dolores?”

En El arte de Amar Ovidio glosa el anhelo amoroso:

Si te cautiva la frescura de las muchachas adolescentes, presto se ofrecerá a tu vista alguna virgen candorosa; si la prefieres en la flor de la juventud, hallarás mil que te seduzcan con sus gracias, viéndote embarazado en la elección, y si acaso te agrada la edad juiciosa y madura. Créeme, encontrarás en éstas un verdadero enjambre…

Hasta el foro, ¿Quién lo creerá? Es un cómplice del amor, cuya llama brota infinitas veces entre las lides clamorosas. En las cercanías del marmóreo templo consagrado a Venus surge el raudal de la fuente Appia con dulcísimo murmullo, y allí mil veces se dejó prender el jurisconsulto en las amorosas redes, y no pudo evitar los peligros de que defendía a los demás; allí con frecuencia, el orador elocuente pierde el don de la palabra…”   

En efecto, es posible que la causa de su destierro, con el pretexto de la publicación del Ars amandi, fuese una venganza de Livia quien dominaba la voluntad del viejo emperador. En un momento dado el poeta y su obra parecieron peligrosos para el Poder. Fuere como fuere, Ovidio nunca regresaría a Roma.

Ovidio como nuestro Cervantes u otros de los más grandes resultan ser como un faro para la humanidad, una especie de cuásares de la cultura que muestran su luz durante algún tiempo en medio de la oscuridad reinante. Gentes que nos muestran la posibilidad de ser mejores, pero también por eso mismo, con vidas difíciles, el Espíritu enfrentado al Poder.

Un Poder que ahora puede seguir encarnado como antes en un déspota y sus caprichos pero que está consiguiendo nuevas y más peligrosas estrategias y técnicas de dominación. Un Platón y sus filósofos asesores reinterpretado a su maniera por la cuerda de, entre otros, Leo Strauss y sus secuaces neocons desplegados en variados e influyentes Think Tanks. La mentira como arma de los “sabios” que ya no filósofos que controlan la caverna platónica y nos confunden con su juego manipulado de sombras. una sociedad dominada por una élite que mediante técnicas depuradas y sutiles influyan en el comportamiento de la gente y ejerzan el control de los “ciudadanos” convertidos en obedientes esclavos sin que tengan conciencia de serlo.  En estas condiciones el Arte, la Cultura se convierten en peligrosos enemigos del Poder.  De ahí,  un nuevo destierro perpetrado por el Poder contra la Verdad, el Arte, el Conocimiento y la Libertad.

Se achaca a Confucio, la que parece una sentencia orwelliana: “cuando las palabras pierden su significado los hombres pierden su libertad”.

El liberalismo, al menos en su noble significado español de nuestro siglo de oro, ha sido prostituido por la Cultura anglosajona. La defensa de la Libertad, del débil, la lucha por la Justicia y la realización de los valores metafísicos, los derechos civiles, la libertad de pensamiento, expresión, cátedra o imprenta, vienen siendo sustituidas por la libertad del comercio y el dinero y las ventajas del pensamiento único.

En 1964, un humanista nacido en el país del exilio de Ovidio, investigador de la Metapsíquica y relacionado con Eliade, Cioran o Ionesco, consiguió el premio Goncourt por su inspirada novela Dios ha nacido en el exilio. Perseguido por el régimen comunista rumano, Vintila Horia no llegaría a recogerlo. En su obra el escritor rumano habla de Ovidio, de sus temores y anhelos y de una esperanza espiritual: una hierofanía cuya manifestación ha de esperarse. Pero, en realidad, de sus propias peripecias vitales en el exilio por diferentes países: Italia, Argentina, Francia o España, donde murió.

Aquí, en España, la repugnante y mercenaria zurda sorosiana  con la complicidad de una derecha cobarde, corrupta y felona, ante la debilidad y desguarnecimiento de nuestra Cultura actual pretende introducir una nueva ley de desmemoria, manipulación o confusión histórica. Por ella, el linchamiento intelectual y social o la cárcel sustituirán al debate de ideas o la investigación. La mentira al gusto del Poder será oportunamente enmucetada.

Y nuevos Ovidios volverán al exilio a la espera de una nueva consoladora hierofanía.

 

 

 

 

 

La Candelaria asoma

Dedicado a mis queridos amigos Milagros y Alejandro.  En homenaje a su gran y antigua amistad.

Hace cinco años escribía este texto:

“Ascendía desde el Tajo en la penumbra de sombríos pensamientos hacia la catedral junto a mi buen amigo el alquimista toledano Alejandro Vega, humilde sabio que se ha hecho uno con la conciencia numinosa de Toledo, la antigua ciudad sagrada, ombligo de Castilla y de España.

Mira. Es raro, todo un privilegio: hoy podemos entrar por la Puerta de los Leones o de la Alegría. Cruzamos el umbral. La figura de Cristóbal, el portador de la Luz, esa pesada inocencia que supera las fuerzas del coloso, nos muestra la enormidad de la carga que espera a quien trata de mantener la dignidad aún en tiempos tumultuosos. Seguimos por el deambulatorio. Al fondo en Poniente, la capilla mozárabe, donde aún se celebra el viejo rito hispánico, respetado durante la dominación musulmana de la ciudad, mas arrumbado luego por la influencia francesa. En la capilla de san Martín el caritativo santo nos señala la dualidad así como diferentes modos de iniciación. En la de los dos Juanes solsticiales se conserva uno de los pilares de la mezquita sobre cuyo solar se edificó la catedral. Y en la de san Eugenio, yeserías mudéjares en el arco sepulcral de Gudiel. En el noroeste, junto a otro pilar donde la leyenda sitúa el descenso de la Virgen para imponer la casulla a san Ildefonso se venera la piedra sagrada donde posaron sus píes. En el trascoro la Virgen de la Estrella expande su potente energía curativa.  Y en el exterior del coro, Alejandro me muestra figuras de templarios con su tau, así como una representación de la leyenda de Hiram Abí, el maestro de los masones.

De oca a oca, vamos hacia el mayor monumento en homenaje al grial que existe en España. Mira desde aquí el Trasparente del maestro Narciso Tomé. El Cabildo a principios del siglo XVIII quiso iluminar la zona posterior del sagrario para lo que encargó perforar parte de los muros del trasaltar de la capilla principal. Parece un sacrilegio perpetrado contra la obra gótica, pero no lo es. En realidad, es una culminación de la Gran Obra, la Solar. Cuando se eleve sobre el horizonte, un rayo de sol atravesará el círculo abierto en la bóveda original y penetrará con su luz primordial, fecundándolo, el centro entre los arcángeles. Observa el altar sobre el campo de estrellas de seis puntas, rodeado por el damero masónico de la dualidad sobre la que se apoya el conocimiento.

Sí que recuerda al famoso verso gongorino: “(el sol) en campos de zafiro pace estrellas”.

Pero como casi siempre lo más interesante está oculto a la mirada profana. Así la cámara sagrada situada detrás, entre él y el altar mayor, donde se custodia el sagrario, al que acceden las monjas cuidadoras. Allí está guardado el pelícano. Sí, el pelicano, el ave sagrada, símbolo de Cristo, emblema de la Rosa Cruz y de profundo significado místico. El del propio sacrificio. El principio creador y vivificante que se entrega para alimentar a sus criaturas. El sol, el fuego que permite la vida.

Antes de irnos, toca aquí, este pilar de la capilla de san Ildefonso, junto a la tumba del maestro Martín y los tres peldaños iniciáticos. Es tremendo el caudal vibratorio. Más aún quizás que en el parteluz del Pórtico de la Gloria compostelano. Donde más energía hay en Santiago es en la parte del altar, donde se abraza al Apóstol y en la cripta que guarda el sepulcro, pero las últimas obras además de eliminar el damero masónico del piso, han debilitado el efecto energético original.

Cae la tarde, mientras nos alejamos en dirección al pequeño cigarral de mi amigo, vuelvo la cabeza hacia la vieja ciudad gris y me fijo en las tres coronas que coronan la torre de la catedral. Son las tres coronas de poder sobre sus respectivos mundos que figuran coronar la cabeza del sabio constructor.

Toledo a veces enseña alguno de sus misterios, sus secretos, a los buscadores sinceros. Es un Libro escrito en una lengua ya olvidada. En un principio fue el Verbo pero en esta era de sombras y penumbras quedan sólo sílabas casi indescifrables de la antigua palabra perdida. Mi amigo lleva toda una vida buscando y reuniendo en la catedral primada los restos de ese lenguaje. Su semántica, su pragmática, su gramática. Me consuelo, confortado por la visita  al ombligo de España, con la idea de que el pelícano es fuerte, pese a ofrecer su propia sangre a sus hijos, y que, aunque falle la voluntad de ser o el conocimiento del arquitecto de las tres coronas, en todo caso, el Gran Arquitecto del Universo no va dejar de proteger a España y guiar con su Luz a los españoles.

Atrás queda el antiguo minarete de san Miguel, la casa del duende con sus misteriosos subterráneos, pero la Candelaria asoma y es la propia ciudad de Toledo quien la porta como un san Cristóbal”.

 

Con motivo de la presentación de una nueva edición de su famoso libro Introducción al Toledo filosofal, el pasado otoño tuve la oportunidad de visitar con Alejandro de cicerone otra vez el barrio templario de San Miguel, así como los subterráneos de la casa del duende, que otrora fuera taller del maestro Quismondo. Una casa tradicional toledana y un lugar de extraordinario interés, insólito, muy diferente de lo que el público puede visitar habitualmente.  En la penumbra de los recovecos de sus múltiples galerías y pasadizos se sienten las diferentes energías de la milenaria ciudad. De su memoria histórica.

Una especie de escondido eterno inconsciente colectivo, de viejas emociones y sentimientos, confundidas en el Espacio y el Tiempo. Del Ser que hace esfuerzos por Ser, tomar consciencia y mostrar así las glorias del micro y macrocosmos, las que corresponden a una vida en plenitud.

Ya en el exterior, junto a la aguja de acupuntura del campanario de san Miguel, en una de las colinas de Toledo, la Luz asoma en la calle de la Candelaria.

Entre un halcón de cetrería con el capirote puesto y un león dormido, ya lo decía nuestro gran Cervantes en el frontis de la Primera parte de El Quijote: “Spero lucem post tenebras“.  Ojalá su triunfo sea también el nuestro como criaturas en pos de realizar los más íntimos y queridos anhelos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONVOCATORIAS: Esteban Cortijo habla de Roso de Luna en el Ateneo de Madrid

El próximo lunes cinco de febrero el catedrático de Filosofía y máximo experto en su biografía, Esteban Cortijo, disertará sobre el polígrafo extremeño y ateneísta Mario Roso de Luna en el Ateneo de Madrid, del que fuera figura señera. Su retrato, retirado un tiempo como castigo a su heterodoxia, luce en la famosa Cacharrería de la antigua institución cultural madrileña.

Hoy acaso no tan recordado como se merece, Mario Roso de Luna ocupa un lugar de extraordinaria importancia en la Cultura y la Ciencia del primer tercio del siglo XX.  Astrónomo, licenciado en Filosofía y Letras, Doctor en Derecho, poseyó una cultura vastísima, puesta al servicio del Ideal. Pero Roso por encima de todo fue un hombre bueno. Un investigador y buscador espiritual que realizó una labor ingente al servicio de los valores humanísticos y metafísicos.

Un homenaje más que merecido a una figura singular que seguro habrá de gustar al público asistente. Mi enhorabuena a Esteban Cortijo y demás organizadores de este acto.

 

 

Boadella contra la mohatra picassiana

Que el Arte ya no es lo que era resulta evidencia de razón y de sentimientos. Una obviedad para cualquier persona verdaderamente culta, sensible que no haya dimitido de las inquietudes y anhelos estéticos del alma o quiera permanecer o incluso regodearse en la desesperación espiritual propia de estos tiempos.

En el proceso de degradación hasta la actual situación del Arte convertido en un asunto de finanzas y engaños han intervenido con diferentes modos y protagonismos un conjunto de gentes e instituciones que han conspirado o al menos colaborado para despojarlo de su naturaleza espiritual, materializarlo y convertirlo en dinero más o menos mohatrero.

Si los sionistas de la Reserva Federal americana disfrutan del poder alquímico de transformar tinta y papel en impecables y bizarros dólares, soportados por el poderío militar USA; cabe comprender que con la complicidad del sistema, galerías y críticos mohatreros, “artistas” encumbrados a la cima de la cucaña también sean capaces de convertir en oro de alquimia sus deposiciones entre el aplauso de sus cómplices o los tontos y el pasmo de los entendidos.

¿Cuándo empezó este proceso de degradación? Existen varías teorías. Pero Boadella, Presidente de Tabarnia en el exilio, nos da alguna pista en su último trabajo sobre la figura de Picasso.  Se trata de una ópera que se va a estrenar en Madrid a primeros del mes que viene sobre las hazañas o fechorías del afamado pintor malagueño.

Un tipo sobrevalorado que es la contradicción e incoherencia con patas salvo en una constante vital, hacerse rico y ser famoso. Comunista millonario de los que “entre el patrimonio que tengo y el que me toque en el reparto…”. Sin olvidar su significativa imagen de maltratador o “violento de género” como se dice ahora, pero admirado y deseado por cierto mujerío y rojerío complacientes. Un personaje que según Boadella “asestó un golpe mortal a la Pintura”.

El Pintor de Boadella cuenta la venta del alma picassiana al diablo. El malagueño deseaba alejar la amenaza de la pobreza propia de la bohemia y para ello no duda en aceptar las propuestas del Enemigo. Un genio malbaratado. En cierto modo algo emblemático de lo que ocurre con la propia civilización occidental que ha convertido todo, incluso lo más sagrado y elevado, en valor de cambio más o menos mohatrero.

Y también oportuno ahora que el rojerío desmadrado insiste en re-escribir la Historia a su gusto con el cuento de la llamada memoria histórica conviene dar a conocer o que verdaderamente significan algunos de su tótem y personajes emblemáticos desnudados a su genuina condición de oro de alquimia cuando no de simples fantoches enaltecidos por la mohatra o la propaganda.

 

 

El Albatros (Homenaje a Baudelaire)

Carlos Baudelaire, el “Dante del bulevar” como lo llamaba Anthero de Quintal, el maltratado poeta sufriente del que Víctor Hugo decía que “había creado un estremecimiento nuevo” es autor de un bello poema confesión de resonancias metafísicas, incluido con el número dos en sus famosísimas “Las Flores del Mal”.

Un estremecimiento acaso no tan nuevo pues no es sino el que resulta de la meditación sobre la condición humana, sobre el misterio del hombre que no es ni bestia ni ángel sino una combinación insatisfactoria y frustrante de ambos para muchos hombres que sufren. Y que padece una incomprensión metafísica, como ser de luz arrojado entre tinieblas.

 

Muchos años después de que se hubiera cumplido su famoso verso, ¡Oh Muerte, capitán, es tiempo ya levemos! Su traductora al español, Nydia Lamarque, cuenta su experiencia durante la visita a la tumba de Baudelaire en Montparnasse. Una tumba entonces anónima, sin inscripciones salvo una medio borrada de su padrastro, el general Aupick, mostrada a la traductora y admiradora por un guardián del cementerio.  Ante las protestas de ésta por el estado de la tumba, lo que entendía grave desconsideración a la memoria del poeta, su improvisado cicerone le replicó: “No importa, todo el mundo lo ama”.

A continuación la versión española del precioso poema citado de Baudelaire “realizada con reverente amor”, por Nydia Lamarque.

(Obras completas, Editorial Aguilar, página 110).

 

EL ALBATROS

Por divertirse, a veces, suelen los marineros

Cazar albatros, grandes pájaros de los mares

Que siguen, de su viaje lánguidos compañeros,

Al barco en los acerbos abismos de los mares

 

Pero sobre las tablas apenas los arrojan,

Esos reyes del cielo, torpes y avergonzados,

Sus grandes alas blancas míseramente aflojan,

Y las dejan cual remos caer sus costados.

 

¡Qué zurdo es y que débil ese viajero alado!

¡Él, antes tan hermoso, qué cómico en el suelo!

¡Con una pipa uno el pico le ha quemado,

Remeda el otro, renqueando, del inválido el vuelo!

 

El Poeta es como ese príncipe del nublado

Que puede huir las flechas y el rayo frecuentar;

En el suelo, entre ataques y mofas desterrado,

Sus alas de gigante le impiden caminar.

 

 

Buda, Parsifal y el Grial

Con el título de Buda, Parsifal y el Grial acaba de salir de imprenta editado por la Editorial Lautana mi último libro dedicado a la música, la saga del grial, el Parsifal wagneriano, la filosofía de Schopenhauer y su relación con el budismo, en especial con el tántrico y la sexualidad sagrada.  Se trata de una visión original, dentro de lo que cabe, de aspectos muy interesantes de la Cultura, tanto en Oriente como en Occidente.

Hermann Hesse, en su famoso discurso de recepción del Premio Nobel explicaba que “En lo espiritual no me siento inválido, sino unido a todos ustedes por una idea fundamental, la misma idea en la que se apoya la Institución Nobel: la del carácter supranacional, la del internacionalismo del espíritu, y el consiguiente deber de que no sirva a la guerra y a la destrucción, sino a la paz y al entendimiento entre los pueblos.

Sin embargo, no es de ninguna manera el que se anule lo nacional para dar así paso a una Humanidad espiritualmente uniforme; no, no; de ningún modo. ¡Viva la diversidad, vivan las diferencias y los matices en nuestra tierra bienanamada! ¿No es maravilloso que haya tantas razas y tantos pueblos, tantas lenguas, tantas formas de pensar y de concebir el mundo? Si yo odio y soy enemigo irreconciliable de la guerra, de las conquistas y de las depredaciones, se debe, entre otras razones, a que estas fuerzas tenebrosas exigen tan crueles holocaustos de lo que en la cultura humana hay de incorporaciones históricas, de individualización elevada, de fecunda diferenciación. Rotundamente me opongo a los grands simplificateurs, y me proclamo partidario ferviente de la calidad, de lo refinado”.

Claro que el mismo autor sostenía que “En un principio fue el  mito. Así como el gran Dios inspiraba las almas de los indios, griegos y germanos, anhelantes de expresión, vuelve también a inspirar el alma del niño”.

El mito es una manifestación espiritual que debe ir dirigida a impresionar al alma e inspirar la conducta. Uno de los mitos más fecundos de la Tradición de Occidente es el mito del Grial. Ha inspirado a buscadores espirituales, a caballeros y a sus damas, a artistas de distintas épocas.  Un mito que, como intuía Hesse, presentaba grandes similitudes metafísicas, simbólicas con otros muy sugestivos de la Tradición oriental que también pretenden la investigación y comprensión de lo sagrado.

A medida que el buscador espiritual se acerca al Uno, más próximos encontrará las ideas, los símbolos, el arte, la música, la metafísica de Wolfram von Eschenbach, Chretien de Troyes, Schopenhauer, Wagner o los budistas sinceros.

Especialmente curiosa y sugestiva y oportuna en los presentes tiempos de desconcierto inducido y destructivo sobre las relaciones amorosas entre hombre y mujer, ambos constituyen la Unidad tanto en Oriente como en Occidente, es la revisión de la concepción del Amor y de la sexualidad sagrada en la saga del grial, el Parsifal wagneriano y las concepciones tántricas orientales.

El breve libro recién nacido reflexiona sobre el papel de la Música como Arte sublime que abre las puertas de la percepción espiritual y pretende hallar puentes de comprensión entre tradiciones aparentemente diferentes en la idea de que las peripecias de la búsqueda del grial, son las mismas que la de nuestra identificación con el Ser.

Y en que es vital que nos respondamos con sinceridad a la vieja pregunta: ¿A quién sirves?

El libro será presentado próximamente en La Coruña, Cáceres, Madrid y Toledo.

 

Los interesados pueden dirigirse a Editorial Lautana, al siguiente correo: lautanaeditorial@gmail.com

 

Navidad

Es sabido que para la tradición hindú nos encontramos en pleno Kali Yuga la Era de las Sombras, la del oscurecimiento espiritual. Una edad en la que se van cegando los cauces de comprensión y experiencia espiritual del hombre. Incluso celebraciones tradicionales de profundo simbolismo se ven empañadas y bastardeadas por el mercantilismo.  Cuando se van perdiendo las ideas metafísicas, también el espíritu ha de convertirse en mercancía. Pero, pese a todo, estos días de renovación del ciclo solar nos pueden permitir momentos de plenitud si conseguimos superar prisas, aturdimientos, emociones negativas y zozobras.

Como ya he tratado de explicar en anteriores ocasiones, en nuestra Tradición navideña suelen combinarse dos formas de entender la celebración.

Para los cristianos el nacimiento de Jesús sucede el 25 de diciembre, en la que se celebra la fiesta de la Navidad. En realidad, poco sabemos desde el punto de vista histórico acerca de la biografía de Jesús. Tampoco los evangelios aclaran mucho este asunto. A falta de datos históricos, la biografía del salvador coincide con la mítica de los Héroes solares paganos. Nace en una gruta y se asimila a la del sol, entendido en el hemisferio boreal como solsticio de invierno, es decir, cuando el sol comienza a elevarse sobre el horizonte.

Tampoco se sabe mucho históricámente sobre su muerte. Desde el punto de vista astronómico, el Domingo de Resurrección cristiano es una fiesta lunisolar. Es decir, para su determinación intervienen tanto el sol como la luna. De modo que se fija en el primer domingo después del primer plenilunio tras el equinoccio de primavera. Por eso es variable atendiendo al ciclo lunar. Para la Astronomía, la eclíptica y el ecuador celeste forman una especie de gigantesca cruz de San Andrés, que el Cristianismo asimila a la de la crucifixión.

Son muchísimas las representaciones de la Navidad. También las de las tradiciones solares o solsticiales con el culto asociado del fuego: el Sol Invictus, Apolo… Pero es raro que ambas aparezcan juntas en el mismo grabado.  El que ilustra este texto procede del Siglo XVIII. En él se puede observar la concentración solar que produce el fuego, su hijo, como manifestación terrestre, a través de un espejo y la concepción de María para dar lugar al nacimiento de su Hijo, asimilado en el grabado a un héroe solar.

La siguiente imagen de la adoración de los reyes está tomada de una miniatura de la efemérides del Papa Alejandro VII, procedente de la Biblioteca Vaticana.

La Navidad posee un cierto carácter ambivalente. Ocasión de esperanza renovada, también de sombras provocadas por los recuerdos de los seres ausentes, las nostalgias del pasado que no volverá, con sus ilusiones perdidas y la pena por los anhelos de lo que pudo ser y no fue. Sentimientos que no siempre se ven compensados por la alegría de las realizaciones o posibilidades presentes.

También se ve hoy desnaturalizada, sino amenazada, por diferentes motivos. La explotación comercial desmesurada, la frigidez espiritual, la frivolidad, la rutina, la agitación o las prisas. Cuando no el violento fanatismo de algunos fieles de cierta importante religión lunar, que parece preferir el pálido reflejo de la luz en la superficie de la luna a la directa solar que celebramos.  Y que no respetan las costumbres de las gentes de los países que les acogen.

Sea como sea el escenario, el nacimiento del sol en la bóveda celeste, o de la manifestación de la divinidad encarnada, es motivo o debiera serlo para la renovación de nuestra propia conciencia. Del sol interior capaz de guiar e iluminar nuestra conducta si acompaña la subida del sol sobre el horizonte y su luz creciente. Del mundo emocional que nos hace movernos. De las energías positivas.

Feliz solsticio, Feliz Fiesta Saturnal o Feliz Navidad, deseo a todas las personas queridas o de buena voluntad.

Pinchando aquí se puede escuchar el tradicional Aleluya del Oratorio El Mesias de Haendel

 

 

“Chejovfanía” coruñesa o la aventura cultural de Lautana

El cerezo no es un árbol demasiado frecuente en Galicia aunque sin duda habría condiciones para cultivarlo.

Antón Chejov nos explicaba en una de sus obras dramáticas más conocidas cómo se talaba el jardín de los cerezos. Antes el buen Chejov había marchado en peregrinación a las antípodas del alma, al corazón de las tinieblas, del horror de la isla de Sajarín un lugar donde ninguna desgracia humana era ajena. Tanto le afectó dicho viaje iniciático al inframundo como el de otros héroes de la Tradición clásica que desde entonces Chejov fue un superviviente que dedicó lo que le quedaba de vida a enseñarnos algo más sobre ella y el hombre.

No es de extrañar el interés de España por las novedades de Rusia y una de las primeras aproximaciones españolas a la cultura y la literatura rusas se debe a la gran escritora coruñesa doña Emilia Pardo Bazán, quien comparaba a España con Rusia, “dos pueblos antiguos y a la vez jóvenes que aún ignoran adónde les empujará el porvenir, y no aciertan a poner de acuerdo la tradición con las aspiraciones”. Y explicaba muchas de las claves necesarias para comprender a los autores rusos, tanto desde el punto de vista literario cuanto de su contexto histórico, social, político e incluso paisajístico. Doña Emilia distingue el caso ruso dentro de “el fenómeno general contemporáneo, que es el renacimiento de las literaturas regionales y la reaparición de las razas postergadas o absorbidas” y nos explica que “ha de advertirse que las literaturas regionalistas son de suyo reaccionarias, restauradoras de una tradición más o menos olvidada o perdida, mientras las letras rusas se pasan de innovadoras, no tomando el pasado como ideal, sino como raíz a lo sumo”.

Doña Emilia Pardo Bazán también se ocupó de la literatura y su relación con la sociedad de su tiempo. Amiga de Galdós pero no de Clarín, son bien conocidas sus polémicas sobre el naturalismo en la novela. Contra la opinión de un San Francisco de Sales que sostenía que la mejor novela no vale nada, para la parte del pueblo ruso de entonces, sensibilizada y que sabía leer, la novela representaba una suerte de liberación amén de una forma de imaginar tiempos mejores. El intelectual como hacedor de historia, o al menos como testigo de la ferocidad cotidiana, frente a la visión actual del financiero y del comerciante como hacedores del pensar y la conducta de los nuevos siervos. Pensamiento más o menos certero frente a propaganda monda y lironda. Una variante de la famosa decadencia de Occidente. La plutocracia contra la Inteligencia libre y sin enmucetar ni doblegar.

Mas Chejov luego terminaría criticando la ideología de su antiguo amigo León Tolstoi. Asimismo, también el paradójico aristócrata campesino resultaría precozmente calado por la gran intelectual coruñesa: “El ideal social de Tolstoi no es instruir ni elevar al pobre ni siquiera suprimir el pauperismo, sino crear un estado compuesto de pobres todo él.  Aniquilar la riqueza el lujo, las artes, el refinamiento y delicadeza de las costumbres y … la limpieza corporal. Sí, el aseo y la instrucción, el lavarse y el aprender, le parecen a Tolstoi  dos graves pecados, causa de que se aíslen unos de otros los hombres.” Su ideal no es avanzar sino retroceder. Y luego remacha en su artículo sobre Resurrección: “Tolstoi reniega del intelectualismo y de la civilización y aspira a una especie de salto atrás”.

¿A que seguro que les suena?

Y es que hubo un tiempo en el que el periodismo se mostraba muy diferente al actual. No había renunciado a formar la opinión pública ni se habían producido los fracasos ni desolaciones posteriores. Había, como es el caso de Fiodor Dostoyevski, nada menos que periodistas filósofos. Pero quizás entonces la verdad tenía gentes que la amaban, buscaban y cultivaban por encima de la propaganda. Era un intento heroico de preservar las ideas sobre los intereses. Y si no ideas al menos la propia concepción del mundo.
Raros y lejanos tiempos en los que aún no existía la TV ni los actuales medios de manipulación de masas y la gente tenía más tiempo para leer y tratar de entender lo que de verdad pasaba. Menos medios tecnológicos, pero más voluntad de perfeccionarse y ser mejores. Ni el autor ni el lector habían perdido cierto sentido del honor o de la propia dignidad, del “no todo vale”.
Y en los que ciertos autores periodistas se planteaban preguntas hoy tan insólitas como estas: “si creo que ésa es la verdad ¿voy a servir a la mentira por buscar la popularidad?”
Colaborador de varias publicaciones, para poder desarrollar su labor periodística con cierta relativa independencia Dostoyevski dirigió el diario El Ciudadano. Un periódico modesto pero que alcanzó miles de suscripciones y en el que él hacía casi de todo.

Oportunamente marginados los raros Dostoyevski de turno y acaso inspirada en lo peor de las ideas de Tolstoi, la modernidad sorosiana de bienintencionados pero aturdidos “filantropófagos” consiste en un proceso de descomposición instigado por fuerzas devastadoras, y llevado a la práctica a mayor beneficio del sistema, consciente o inconscientemente, por la actual retoprogresía, facciones con y sin desodorante. Una septicemia filantrópica en la que la Literatura, aunque con menguante influencia social, aún tiene algo que aportar. Y es que Gramsci tenía razón, mucha razón, con sus teorías sobre la revolución cultural como bien saben y aplican los muñidores del globalismo y el NOM en la sombra. Y desde luego que no todo es Economía como aún sostienen mohatrera y cínicamente echacuervos, robaperas o tartufos demagogos del tipo Luis sé fuerte.

Pero, mientras el galleguismo normalizador y normalizado, enmucetado y entibado con sustanciosos presupuestos oficiales sigue su implacable tala de cerezos, aquí en La Coruña, hay otros renovados Chejov que por el contrario desde la intemperie institucional los plantan y cuidan generosa, casi heroicamente. Me refiero a la obra de Juan Mariñas y la nueva aventura de su valiente editorial Lautana, nombre combinación del de sus “otras” dos hijas.

Una pequeña editorial dedicada no a la cría y engorde orzamentario de retrovanguardias perecederas sino a intentar satisfacer la vocación de escritores devotos más de Atenea, patrona de las Artes y de la Sabiduría, que de Mercurio, el dios del Comercio. Obras, de mayor o menor perfección pero siempre logro de esa vocación artística más que del pane lucrando que alimenta los homogeneizados circuitos de los monopolios de distribución y gran consumo. Y es que Juan Mariñas ha sido lego antes que fraile y conoce lo que se cuece en esos procelosos tinglados.

Pero antes que editor, Juan Mariñas es un gran narrador como ya ha demostrado en otros anteriores relatos. Así sus novelas, En un lugar de Irlanda, Piel de salitre, Migas de pan o El olor de su silencio, o su reciente incursión en el mundo del teatro, de las que ya hemos tenido ocasión de dedicar anteriores comentarios. Sin embargo, su nuevo libro Alguien que te quiera es una colección de cuentos o relatos cortos, en la línea de un Chejov. Ya hablaremos de esta obra en otro momento. No es fácil la técnica del cuento. Sin embargo, el gran maestro ruso nos ofrecía algunas pistas sobre su propia experiencia como escritor:

La brevedad es la madre de todas las virtudes. Las descripciones de la naturaleza deben ser breves y venir muy a propósito. Apoderarse de los pequeños detalles.

El estado anímico de los personajes hay que hacerlo evidente por sus acciones. Tampoco hay que poner demasiados personajes. Escribir bien es escribir corto.

Eso es lo principal: la sencillez.

El que no quiere nada ni espera nada ni teme nada no puede ser artista.

Un cuento pude ser una instantánea sin trama argumental, apenas una situación que evoluciona un poco, pero decisivamente, hacia un clímax íntimo, después de pintarse con detalles que podrían parecer accidentales, pero desde esa concepción antinovelística puede crecer hasta ser todo el cuadro de una vida.

 

Pero ocuparse del arte no consiste solo en describir, analizar o documentar obras, sino más allá de la genialidad del artista también en tratar de explicar su origen dentro de una sociedad. Las pequeñas historias contadas por Juan Mariñas o María Suárez no forman parte desde luego de esa pandemia que ahora nos asola de septicemia filantrópica para auto-engañados progres sorosianos de diseño o abusonas feministas profesionales de género.

La aventura editorial de Lautana se inicia con un sugestivo libro de breves relatos. María Suárez es una escritora novel a la que se le nota que disfruta contando historias. Escribe, creo, con la ilusión que hace falta para compartir sueños en el papel y buscar cómplices. Así Soñando con Cala.  Cala no es la elegante flor blanca como nos aclara la autora sino la pequeña ensenada, cuya serena belleza sólo la ven los pocos que la conocen y que acoge a quien la busca para sentirse bien. Una identificación muy certera y apropiada con su propio quehacer.

María muestra devoción por el gran poeta orensano José Ángel Valente. No es extraño. Para los estudiosos o experimentadores del lenguaje, la poesía o la mística, la obra y la figura de Valente están preñadas de sugerencias. “Toda experiencia extrema del lenguaje tiende a la disolución de éste” sostenía el exiliado paisano de Prisciliano, que jubilado de su oficio ginebrino del pane lucrando, se fue a esperar la Luz suprema muy lejos de su Orense natal: al sur, en la lejana Almería.

Valente fue el estudioso del Verbo y de la respiración que nos armonizan con los ritmos ocultos del Universo, demiurgos desconocidos que hacen posible la Vida. En 1955 se fue de España “porque era todavía un lugar difícilmente respirable. Se iba uno en esa época por cuestiones de ritmo respiratorio”.

Pero Valente no volvió para afincarse en su Galicia natal porque, para nuestra desgracia, aún hoy en día siguen las cuestiones de ritmo respiratorio aludidas para su primer exilio. Al cabo, el admirado José Ángel se fue a su trastierro, que se constituyó en la escritura: “Creo, en efecto, que la escritura es la palabra propia del ausente”.

Es posible que también lo crea así María. Pero, afortunadamente, comprobamos que no está del todo ausente. Ni tampoco lo está del imaginario colectivo gallego Rosalía, personaje que bien merecería un estudio psicológico si es que aún no se ha hecho y al que la autora dedica una semblanza. Las hay de otros personajes femeninos históricos y anónimos. Desiguales, pero en todas con una preocupación por el estilo y la obra bien hecha.

No sabemos si, como a otros París, siempre nos quedará Lautana, pero, es de notar y agradecer que al menos, algunos no se rindan y lo intenten.

Resulte lo que sea, deseamos mucha suerte a Lautana, otro ejemplo de que la Cultura tiene que ver más con el Espíritu que con la abundancia de medios materiales. Más con la vocación, que con el pane lucrando.  Su éxito también sería el de todos los que entendemos la Cultura como un despertar espiritual, una necesidad vital amén de como un grato entretenimiento. Para los escritores de vocación, su obra viene a ser una necesidad, una suerte de búsqueda personal.  Una forma de comprenderse mejor a sí mismos. Y también de ayudar a sus lectores poniéndoles delante de sus espejos. Sabemos que Chejov fue muy lejos a buscarse a sí mismo. Nada menos que a la isla maldita de Sajalín. Para encontrar que “todo lo que quería era decir honradamente: ¡Echad una mirada a vuestras vidas y ved qué lamentables y desastrosas son!”

El Sajalin de Chejov está a muchos miles de kilómetros de España, pero aquí tampoco nos faltan infiernos análogos. Y aún peor, es de temer que si nadie lo remedia vayamos camino de convertir a nuestra querida Patria en un gran Sajalin con nuevas tecnologías. No hay ciudad donde todos son esclavos.

Deberíamos contemplar nuestro entorno, nuestras vidas ¿Es que no se pueden mejorar, enriquecer, gracias al Arte?

 

SOMA

Rene Guenon explicaba que lo que caracterizaba al mundo moderno era la pérdida del sentido metafísico de la existencia. Que los logros materiales de Occidente se habían realizado con ese tan alto y lamentable coste.  Sin embargo, en ese mismo mundo moderno son muchos los investigadores metafísicos que por curiosidad, especulación científica o por no resignarse a la desesperación espiritual hoy tan frecuente, buscan alternativas y el propio sentido de la vida. Unos de ellos son los llamados psiconautas, los investigadores con sustancias enteogénicas características de las antiguas tradiciones del mundo chamánico o de ciertas religiones. Criticados por los que consideran este camino un atajo peligroso o acaso virtual o engañoso, sabemos, empero, que el empleo de sustancias enteogénicas forma parte de casi todas las tradiciones religiosas e iniciáticas de la humanidad a lo largo del tiempo.

Cabe recordar aquí por su importancia para la Cultura occidental el kykeon de los Misterios eleusinos. Hoy sabemos que allí se empleaba una sustancia enteogénica, el kykeon. Si atendemos a las últimas investigaciones de Hofmann, Wasson y Ruck, probablemente elaborada a base de cebada, menta y el esclerocio del cornezuelo del centeno o de otra gramínea el Paspalum distichum, abundante en las llanuras griegas, que permitía a los iniciados, llamados epoptes, la visión directa de lo sagrado. Una visión de tal importancia radical que originaba un antes y un después en sus vidas.  Esta forma religiosa de carácter extático fue perseguida por el Cristianismo preponderante hasta la destrucción a finales del siglo IV del santuario de Eleusis con casi dos milenios de historia, del mismo modo que luego perseguiría y acabaría sin contemplaciones con priscilianistas, cátaros, albigenses, alumbrados o cualquier otro movimiento espiritual o religioso considerado como peligroso.

Para muchos lectores la palabra soma está íntimamente asociada con la famosa novela futurista o de ciencia ficción, Un mundo feliz, quizás la obra más conocida de Aldous Huxley. Perteneciente a una importante familia inglesa de políticos, estudiosos e investigadores, Aldous Huxley fue uno de los más conocidos investigadores contemporáneos del fenómeno de la enteogénesis y describe el empleo de sustancias euforizantes como el soma en su famoso Un Mundo feliz. Pero no solo en esta obra, también habla de otra sustancia, la enteogénica moksha, en su crepuscular novela testamento, La Isla. Una obra que deja cierta desolación al lector, como en el caso del 1984 orwelliano, otro texto profético sobre el horizonte sombrío que espera a la humanidad en el futuro, y ya casi en el presente. Huxley había dedicado los últimos diez años de su vida a investigar con este tipo de sustancias. El moksha sería un hongo semejante al teonanácatl mejicano, el empleado por la chamana María Sabina durante su célebre velada con Gordon Wasson, que formaba parte fundamental de la cultura y medicina de la isla asiática Pala donde se desarrolla la novela.

En efecto, los esposos Gordon y Valentina Wasson habían estado recogiendo evidencias durante años acerca del papel de los hongos en las sociedades primitivas lo que les había llevado a formular la conjetura que ciertos hongos habían jugado un importante papel en el origen y desarrollo del fenómeno religioso y en la interpretación de lo numinoso. Dentro de estas investigaciones, en 1952 descubren que cierto culto de hongos había sido documentado por algunos de nuestros cronistas de Indias, lo que les mueve a investigar en Centroamérica. Así, conviene recordar aquí una velada en la sierra de Oaxaca que tuvo lugar el 29 de junio de 1955 y que, al cabo, supondría un antes y un después en la comprensión occidental de la antigua y polémica cuestión de la ingesta de enteogénicos con fines sacramentales de acceso al mundo espiritual. Gordon Wasson convenció a la luego archifamosa chamana y curandera María Sabina para que le permitiera participar en una velada místico- ritualística indígena con “niños santos”, hongos del género Psilocybe. La experiencia místico estético epistemológica  fue deslumbradora, apabullante. Wasson saldría transformado de este profundo contacto con lo numinoso.

Pero violando sus propias promesas de discreción, dos años después, en 1957, Wasson publicó un reportaje en la revista LIFE acerca de sus experiencias en esta velada bajo la dirección y tutela de María Sabina, que tendría importantes repercusiones de todo tipo, incluidas las científicas. Su experiencia rescató de la incomprensión o cierto semi olvido algunos textos de los primitivos historiadores españoles de Indias como la Historia general de las cosas de Nueva España de fray Bernardino de Sahagún o las obras sobre Botánica americana de Francisco Hernández. O los Ritos antiguos de sacrificios e idolatrías de los indios de Nueva España de fray Toribio de Benavente y el Libellus de hierbas medicinales Indias de Martín de la Cruz. Aunque no otros, como el Manual de ministros de indias para el conocimiento de sus idolatrías y extirpación de ellas de Jacinto de la Serna, la Crónica mejicana de Fernando de Alvarado o la Historia de las Indias de Nueva España de Diego Durán.

Por su parte, en sus ensayos Las Puertas de la percepción y Cielo e infierno, Huxley describe sus propias experiencias visionarias asistidas con la mescalina, principio activo del peyote, cactus sagrado de los huichol y de composición bioquímica muy similar al del cornezuelo del centeno y a la LSD. Explica que aunque desconocía el comportamiento fisiológico de esta sustancia en el cerebro parece ser que causaría cambios o perturbaciones en el grupo de enzimas que regula su funcionamiento. De este modo, el cerebro disminuiría su eficacia para focalizar la mente en problemas vitales concretos necesarios para abordar nuestra supervivencia como criaturas y se permitiría la entrada en la conciencia de otros sucesos mentales no necesarios para la misma. Pero haciendo patentes fenómenos espirituales o estéticos que pasarían desapercibidos en estado de vigilia. Además de sustancias como la mescalina, la fatiga extrema o ciertas enfermedades pueden tener también efectos enteogénicos. Lo mismo que el ayuno extremo o la permanencia en grutas o lugares oscuros. En estos casos se trataría de la pérdida del nivel habitual de ácido nicotínico, que actúa como inhibidor de las visiones. Por eso muchos ascetas recurren a ambos procedimientos: su aislamiento en cuevas, en las famosas Tebaidas, o el ayuno. Su motivación sería doble: hacerse perdonar sus pecados y tratar de inducir la experiencia visionaria. También el castigo o sufrimiento que puedan inflingirse mediante, por ejemplo, cilicios u otras disciplinas, podría generar adrenalina, componente de fórmula química parecida a la mescalina.

No es sólo el empleo de ciertas prácticas ascéticas. Como sustituto de la sustancia enteogénica: kykeon, teonanacatl (Psilocybe cubensis), soma védico, peyote, etc; el Catolicismo también adopta una especie de sustancia placebo, la comunión eucarística. Una hierofagia, la ingesta simbólica de Dios. Y, en la medida que Cristo fuera también un hombre, lo que pudiera considerarse una forma de antropofagia simbólica. En las poblaciones precolombinas y en ciertas comunidades indígenas actuales que pueden entenderse como una especie de relicto cultural, las sustancias enteogénicas, hongos psilocíbicos, peyote, ayahuasca, …se asimilan a una deidad. La diferencia principal con la comunión cristiana, no estaría en esa identificación con lo sagrado sino en que en tales casos sí se ingiere una sustancia activa con poder enteogénico real.

Algunos autores incluso van más allá en sus planteamientos. El Doctor Allegro, uno de los investigadores pioneros de los famosos manuscritos de Qunran en el Mar Muerto, pretende en su controvertido libro The sacred mushroom and the Cross que el propio Cristianismo más que hecho histórico procede de la visión enteogénica causada por la amanita muscaria. Aunque tal hipótesis pueda parecer absurda o en exceso atrevida, es cierto que las representaciones de hongos aparentemente fuera de contexto, son extraordinariamente abundantes en frescos y vidrieras de templos cristianos primitivos en diferentes épocas y países.

En su tratado sobre chamanismo, Mircea Eliade nos explica que no hay solución de continuidad en la historia de la Mística. En el éxtasis se encuentra la  “nostalgia del paraíso”. También la Luz interna. Y sin embargo, el chamanismo no sólo es importante por el lugar que ocupa en la historia de la mística. Los chamanes han jugado un papel esencial en la defensa de la integridad física de la comunidad. …el chamán defiende la vida, la salud, la fecundidad y el mundo de la luz contra la muerte, las enfermedades, la esterilidad, la desgracia y el mundo de las tinieblas. Es decir, una fuerza civilizadora, pues, al cabo, toda civilización viva es una manifestación espiritual, pues del Espíritu se nutren sus Instituciones.

 

Pero la palabra soma empleada por Huxley en su famosa novela tiene una antigua tradición en relación con el mundo de la enteogénesis y de lo sagrado.

En el Avesta, libro sagrado del antiguo Irán atribuido a Zoroastro, se hace referencia a una planta sagrada de cualidades enteogénicas a la que llama Haoma /soma. Pero ya mucho antes, en los Vedas, se hacía referencia al sacrificio del soma. Una planta cuya identidad se ha perdido, que al parecer crecía en las montañas más que en el valle del Indo y que mueve a muchas especulaciones actuales sobre su verdadera naturaleza.  Soma es un dios, el que ocupa el tercer puesto por número de himnos a él dedicados en los Vedas, además de una planta. Es el dios que representa y da vida al jugo de la planta soma. El libro III del Rig Veda trata del Soma, de su clarividencia, generosidad, éxitos, inteligencia o sabiduría. También de su importancia ritualística y de las ceremonias de recolección y preparación de la bebida obtenida de la planta para esos fines. Nos dice que es prensada, pero no se sabe a ciencia cierta qué especie botánica se refiere. También parece que muy probablemente dicha planta originaria del culto védico habría sido sustituida por otras a lo largo de los siglos.

El soma posee cualidades que posibilitan la experiencia mística o extática. En uno de los himnos védicos se afirma que “hemos bebido el soma, ya somos inmortales. Hemos conseguido la luz y encontrado a los dioses. ¿Qué podrá hacernos ahora la impiedad o la malicia mortal? El soma permite una experiencia de ensanchamiento o dilatación de a conciencia.: “He dominado el cielo por mi estatura, he dominado la ancha tierra… he rozado el cielo con una de mis alas y con la otra la tierra… soy grande, me he lanzado hasta las nubes, ¿acaso no he bebido el soma?..” y es que el soma proporcionaba un segundo nacimiento, el iniciado, el dos veces nacido.

La identidad botánica del soma védico inicial nos es hoy desconocida. Para el ya citado Gordon Wasson el soma védico sería la Amanita muscaria, el conocido y vistoso hongo de extendida distribución geográfica que en muchos lugares se llama papamoscas u hongo de los gnomos. Pero no siempre ha sido así. Con anterioridad el mismo investigador consideraba que pudiera ser el hongo Psilocybe cubensis o alguno del género Claviceps. Para otros autores como Flattery o Schwartz se trataría, en cambio, del Peganum harmala, hipótesis que también asumía Wasson de no ser el soma algún tipo de hongo. Es la planta conocida en España como ruda siríaca, aún utilizada como enteogénico en lugares remotos como Ladakh. La ruda siria es una planta originaria de áreas desérticas. Es un arbusto con alcaloides enteogénicos que puede llegar a medir un metro de alto. Las flores son pequeñas, blancas, situadas en las axilas de las ramas. Las hojas están divididas en segmentos lineales, estrechos. El fruto es globoso y contiene muchas semillas color café. Pudiera ser un sustituto del soma védico primitivo.

Sobre la controversia de Wasson con los vedistas pueden verse los estudios de Jonathan Ott La historia de la planta del soma después de R. Gordon Wasson, capítulo del libro compilado por Fericgla, Plantas, Chamanismo y estado de conciencia o bien la monumental obra del investigador norteamericano Pharmacoteon, drogas enteogénicas, sus fuentes vegetales y su historia, con prólogo de Albert Hofmann.

Sin embargo, para estudiosos de la Mitología en el siglo XIX, que como es lógico desconocían las posteriores teorías de Wasson sobre los hongos enteogénicos y el soma, esta planta divina era una planta vascular, una fanerógama. Así, Gebhardt en el apéndice II dedicado a la India de su monumental obra de Mitología, Los Dioses de Grecia y Roma o Wilkins en su Mitología hindú sostienen que se trata de la Asclepias o asclepiada acida. “Las mujeres iban a cogerla a la luz de la luna. Los sacerdotes cortaban las partes jugosas del tallo, y después de de machacadas y prensadas filtraban el licor y lo dejaban fermentar obteniéndose así el soma, licor blaquizco y dulce como la miel. Transparente y de agradable olor, se inflama al ser derramado sobre el fuego y se volatiliza”.

Wilkins lo describe así: “La Asclepias ácida es un arbusto desprovisto de hojas. Tiene unas fragrantes florecillas blancas agrupadas alrededor de los extremos de las ramas. Roxbourg dice que proporciona un jugo lechoso más puro que el de cualquier otra planta que el conozca y que este jugo es dulce y algo ácido. Los brotes tiernos son cogidos a mano por los viajeros nativos. Crece en las colinas del Punjab, en el Paso Bolan, en los alrededores de Poona, etc…”

Wilkins explica que “En los versos descriptivos y en los cantos de alabanza a Soma, el jugo propiamente dicho y el dios que se supone que mora en él y se manifiesta por medio de él, no son en absoluto distintos.  Todos los dioses beben…se le atribuyen atributos divinos, se le invoca como a un Dios, se le solicitan bendiciones porque es quien las otorga… Llévame, ¡oh dios purificado! A ese mundo eterno e imperecedero en el que reinan eternas luz y gloria…”

 

En la búsqueda de la metafísica arrumbada sino perdida en Occidente cabe emplear otros somas. El yoga en sus diferentes modalidades.

Quizás sea una de las invariantes del pensamiento indio el pretender que la ignorancia o la ilusión sean la fuente de las formas cósmicas y del devenir universal.  El Cosmos como una ilusión. Para los Vedas la única realidad susceptible de ser pensada es el Ser, es decir, el Uno. Para los Upanishads la palabra sagrada OM identifica a las criaturas con el Uno. OM, sOMa. Algo semejante al planteamiento occidental de “Mi Padre y yo somos uno” o “El Reino de Dios está dentro de ti”. El Uno ha sido llamado con distintos nombres según las diferentes tradiciones religiosas o inciáticas: el Tao, el Único, Brahma, Dios, el Altísimo, el Único Dios, el GADU, el Cósmico, … Siempre la meta del buscador espiritual es hacerse uno con ese Uno.

Los famosos mandalas del budismo lamaísta presentan círculos concéntricos, en el  central suele haber un dios, solo o con su pareja divina. Rodeado de otras deidades en posición circular que forman su séquito o acompañamiento. La zona interior más sagrada se suele hallar inscrita en un cuadrado.  Es la estructura del templo tanto exterior como interior.  El meditador ha de identificarse con la figura divina central. Su identidad es la iniciación. Desde ese centro, desde ese uno, se contempla el mandala externo, la virtualidad de lo que lo rodea.

En Occidente el maestro Ekhart lo explicaba así: “Cuando el alma quiere experimentar algo lanza una imagen frente a sí, y después entra en ella”

Ya hemos comentado antes, citando a Eliade, que toda civilización viva es una manifestación espiritual, pues del Espíritu se nutren sus Instituciones. Quizás tenga razón Rene Guenon con lo de la pérdida del sentido metafísico en Occidente, porque, como dice el Svetasvatara Upanishad: ¿De qué sirve el Rig Veda a quien no conoce el espíritu del que proviene el Rig Veda?

OM, sOMa.

 

 

 

 

 

 

El texto se acompaña con imágenes de

Claviceps purpurea

Un mundo feliz

Hongos psilocybe cubensis

Claves clasificación de la Familia Asclepiadáceas, según Lázaro e Ibiza y Bonnier

El Bosco, San Antonio

Amanita muscaria

Dioses seta mesoamericanos

Texto de Los Vedas

Peganum harmala o ruda siriaca

Asclepias acida

Mandala

Sagrada OM

 

 

Intervención en el Ateneo de Cáceres. “Música y Esoterismo”. Temática: Robert Schumann / Espiritismo

Jueves 30 de noviembre 2017, sesión de las conferencias-conciertos de “Música y Esoterismo”, dirigidas por Esteban Cortijo, presidente de honor del Ateneo de Cáceres, con la participación de los músicos Juan Luis Sáez Salvador (clarinetista), José Luis Castillo Betancor y Guillermo Alonso Iriarte (ambos pianistas).

Temática: Robert Schumann / Espiritismo.

Programa:

Romanza Op. 28 nº 2, en Fa sostenido mayor, por Guillermo Alonso Iriarte (piano)

Romanzas Op. 94 nº 1 y 2, (en arreglo para clarinete y piano) por Juan Luis Sáez y José Luis Castillo (clarinete y piano)

Piezas de Fantasía, o Fantasiestücke Op. 73 (nº 1, 2 y 3), originales para clarinete y piano. Juan Luis Sáez (clarinete) y José Luis Castillo (piano)

Tema en Mi bemol mayor para piano (de las Geistervariationen, o Variaciones sobre un tema fantasma), por José Luis Castillo (piano)

 

Intervención del autor

1 El espiritismo es una doctrina desarrollada por Allan Kardec, que se basa en la interpretación de ciertos fenómenos, es decir de naturaleza experimental, de carácter espiritual, metapsíquico o paranormal. Otros autores como Sir Artur Conan Doyle tienen una visión más abierta o menos dogmática de él.

 

2 Otra cosa es la existencia de una antigua Tradición en la humanidad sobre la identidad y verdadera naturaleza humana y de los espíritus, ectoplasmas, dobles astrales, sombras, cuerpos gloriosos, etc.

 

3 Esta Tradición se manifiesta en la Mitología, las leyendas y también en la iconografía de carácter sagrado o épico.

 

4 Un ejemplo son las representaciones de figuras repetidas, dobles en  la iconografía egipcia faraónica. Dinastía XVIII, o de modo menos concluyente en la mesopotámica.

El Ka se representa como un doble o con dos brazos en forma de U y el Ba con forma alada.

 

5 En la literatura y la mitología clásica aparecen sombras, dobles, fantasmas. Así en La Odisea, La Eneida, el mito de Orfeo, La Metamorfosis… sin olvidar a Platón: Mito de Er de Panfilia,  etc

 

6 En la literatura cabalística el cuerpo humano se presenta como un conjunto de envolturas más o menos sutiles o densificadas. Para los cabalistas, la teoría se resume así: Cada mundo superior está contenido en el inferior como dechado e imitación, y es influido y regido por el superior. En el conjunto impera la ley divina o la inmediata presencia de dios, la SCHECHINAH. El hombre terrenal es el microcosmos.

El cuerpo es la envoltura del alma. En el alma hay que distinguir:

Neschamash, es espíritu puro, la cima suprema del ser anímico.

Ruach es el sujeto moral, asiento de lo bueno y lo malo.

Nephesch es el principio de vida animal sensitivo.

Chajah es el principio de vida ideal del cuerpo y tiene su asiento en el corazón.

 

7 En la literatura del Cristianismo primitivo San Pablo habla del cuerpo glorioso y los Padres de la Iglesia conocen este asunto. San Agustín en La Ciudad de Dios habla de la historia del padre de Prestantius.

 

8 En las causas de canonización de San Alfonso María de Ligorio o San Francisco Javier se alude a procesos de desdoblamiento o bilocaciones que se achacan a milagros.

 

9 En el Tibet, el tibetano Libro de los muertos explica un proceso por el que los astrales de los difuntos deben orientarse para no caer en un nuevo útero y reencarnarse.

 

10 Existen multitud de tradiciones relativas a la Huestia, Santa Compaña, huestes de Odín, cabalgata de las valkirias, recepción por las huríes, mito de Don Juan, la procesión en la cueva de Montesinos (DQ segunda parte), el de Orfeo ya citado y clave para la historia de la Música… que vienen a desarrollar un mismo o parecido fenómeno espiritual, de aviso o acogida a un difunto.

 

11 De todas estas tradiciones se deduciría que el hombre está formado por varios cuerpos, como en una especie de muñecas rusas. Cada uno de ellos, vehículo de otros más sutiles.

La Tradición enseña características de la constitución del hombre que explicarían los fenómenos de bilocación o desdoblamiento astral. ¿Cómo está constituido el hombre? Evidentemente del cuerpo material o bioquímico. Pero ¿existen más cuerpos? Las religiones establecen que existe también un alma o espíritu. Hay diferentes clasificaciones y tipologías de detalle según las diferentes tradiciones pero se pueden resumir en al menos tres:

El cuerpo físico o bioquímico

El cuerpo intermediario

El Espíritu

Las escuelas y concepciones esotéricas sostienen la existencia de una especie de intermediario entre uno y otro que está en comunicación con ambos. Tal sería el Ferner de Zoroastro, el Zelén de Ruach de los cabalistas, el nefest de la Biblia, el arqueo de Paracelso, el periespíritu de los espiritistas, el cuerpo astral de teósofos y alquimistas…

Ahora bien, este elemento intermediario también puede dividirse a su vez según las diferentes escuelas esotéricas. Suelen dividir esta tipología ternaria a su vez en otras tres de las que sus límites contiguos se solaparían dando lugar a una constitución septenaria del hombre.

A efectos descriptivos para la mejor comprensión del fenómeno, puede citarse la siguiente clasificación según el nivel de materialización y supervivencia de cada cuerpo que resulta vehículo de manifestación en su plano correspondiente del superior: Cuerpo físico. Doble etéreo. Cuerpo astral. Cuerpo mental. Cuerpo causal.  Cuerpos espirituales superiores o de alta vibración, inaccesibles a la investigación empírica. Según la terminología de los teósofos el espíritu sería el cuerpo mental y el alma el cuerpo astral. El cuerpo glorioso llamado así por San Pablo sería la combinación de cuerpo astral y cuerpo mental.

El doble etérico se disuelve pocos días después de la muerte del cuerpo físico. Por eso no se deberían incinerar los cadáveres hasta al menos pasados tres días desde el fallecimiento. El cuerpo astral, que posee forma humana, se mantiene en su plano durante mucho más tiempo. El cuerpo mental es una especie de aura especialmente brillante en la cabeza. El Dr. Baraduc afirma haberlo fotografiado en forma de bola luminosa. El cuerpo causal no parece poseer forma definida ni se ha podido fotografiar. Sería la frontera de las manifestaciones perceptibles por el presente conocimiento humano.

 

12 El espiritismo moderno hace especial hincapié en ese cuerpo intermediario habitualmente llamado cuerpo astral y que llaman periespíritu.

 

13 En la recuperación con carácter experimental de los planteamientos de la Tradición tuvo mucha importancia los fenómenos producidos en la casa de los Fox. Muchos investigadores y curiosos intentaron indagar qué pasaba de verdad allí.

 

14 Uno de estos investigadores fue Madame Blavatsky fundadora de la Sociedad Teosófica. Este asunto de los Fox tuvo importancia inicial en la fundación de dicha Sociedad.

 

15 Más conocido como Allan Kardec, el pedagogo francés Hipólito León Rivail comenzó a investigar sobre este tipo de experiencias tras conocer el fenómeno de las mesas parlantes y terminó desarrollando un método de trabajo y una interpretación doctrinal propia que fueron las bases del espiritismo, entendido como escuela espiritualista filosófica experimental.

 

16 Un movimiento de alcance internacional de gran influencia en Francia, países anglosajones, Hispanoamérica o Brasil.

 

17 En España ha tenido gran importancia. Muy difundido en ambientes esotéricos, republicanos, militares, etc.

 

18 Una gran investigadora espiritual viva con extraordinarias dotes es una querida dama de esta casa muy vinculada a este Ateneo, Doña Ángela Ghislery. Un ser de luz. Persona de grandes cualidades filantrópicas y gran poeta. Recomiendo sus libros, entre ellos Memorias de un médium.

 

19 La figura de sir Artur Conan Doyle es muy importante para el movimiento espiritista. Sir Arturo fue también presidente honorario de la Federación Espiritista Internacional, y del Colegio Británico de Ciencia Psíquica y una de las personalidades relevantes de la Ciencia o de la Cultura que durante el último tercio del siglo XIX y el primero del XX  se dedicaron a investigar de modo crítico y honrado la realidad de los fenómenos psíquicos.

No había asomo de frivolidad en las actuaciones espiritistas de Conan Doyle, quien en el prefacio de su famoso tratado sobre el espiritismo publicado en Madrid en 1927, se sorprendía porque “ese movimiento que muchos consideramos como el más importante de la historia del mundo desde el episodio de Jesucristo, no haya tenido un historiador entre los hombres que en el figuran, dotado de una amplia experiencia personal acerca de su desarrollo”.

Doyle había estudiado detenidamente el asunto así como de modo casi detectivesco las sospechas de fraude de médium como los esposos “Holmes” de Filadelfia, cuyo caso provocó una gran polémica en 1875. Sir Arturo, aunque preocupado por la deriva materialista de la civilización occidental, entendía el espiritismo no como una doctrina más o menos religiosa y cerrada al modo de Kardec, sino de un modo eminentemente empírico como

un conjunto de ideas y enseñanzas compatibles con todas las religiones. Sus principios fundamentales son la continuidad de la personalidad humana y el poder de comunicación después de la muerte…sólo existe una escuela con la que es absolutamente irreconciliable: la escuela del materialismo, que tiene agotado al mundo, y es causa radical de todos nuestros infortunios. La comprensión y aceptación del espiritismo son factores esenciales para la salvación de la humanidad, de lo contrario cada vez caerá más bajo dentro del campo utilitario y egoísta del Universo”.

 

20 Pero ¿qué hay de verdad en este asunto? Desde el último tercio del siglo XIX muchos científicos en Europa y América trataron de denunciar y desenmascarar lo que consideraban fraude o impostura de fenómenos y planteamientos tan opuestos a las teorías groseramente materialistas entonces dominantes.

 

21 Personalidades como Myers, Wallace, Owen, Geley, el reverendo Stainton Moses, Sir William Crookes, (descubridor del talio), Carlos Richet, (Premio Nobel medicina 1913) Camilo Flammarion, Ochorowitz, Rochas, Geley, descubren no sin cierto asombro, que si bien puede existir fraude en muchos casos en otros hay que buscar otra explicación diferente aunque cuestione o rompa los paradigmas científicos existentes.

 

22 Surge así la entonces llamada Metapsíquica. Sin embargo, el término Metapsíquica comenzó a ser sustituido desde el congreso de Utrech en 1953 por el más conocido hoy de Parapsicología, empleado en Alemania. Se pretendía desligarlo etimológica y simbólicamente de la metafísica. Para el profesor Carlos Richet, Premio Nobel de Medicina 1913:

La metapsíquica es una ciencia que tiene por objeto los fenómenos mecánicos y psíquicos debidos a fuerzas que parecen inteligentes o a potencias desconocidas latentes en la inteligencia humana.

 

23 Richet la divide en Metapsíquica objetiva y subjetiva.

La metapsíquica objetiva menciona, clasifica, analiza ciertos fenómenos externos, perceptibles por nuestros sentidos, de naturaleza macánica, física o química, que no dependen de fuerzas conocidas en la actualidad y que parecen tener carácter inteligente.

La metapsíquica subjetiva estudia los fenómenos que son exclusivamente intelectuales. Estos se caracterizan por la noción de ciertas realidades que nuestras sensaciones o han podido revelarnos. Ocurre cual si poseyéramos una facultad misteriosa de conocimiento, una lucidez que nuestra clásica psicología de las sensaciones no puede todavía explicar. Richet propone el nombre de criptestesia para esta facultad de naturaleza desconocida.

La metapsíquica subjetiva es interna, psíquica y no material. La objetiva es material y externa. A veces el límite entre unos y otros fenómenos resulta incierto.

Richet se encuentra convencido por sus propias experiencias durante décadas como profesor y experimentador de al menos cuatro fenómenos irrebatibles: Criptestesia. Telequinesia. Ectoplasmia. Premonición.

 

24 La Ectoplasmia o materialización de los antiguos autores es la formación de objetos diversos que generalmente parecen salir del cuerpo humano y toman la apariencia de una realidad material, como ropajes, velos, cuerpos vivos…

 

25 Un fantasma, ectoplasmia, espectro, aparición, presencia… sería una energía consciente, una envoltura o cuerpo sutil de un fallecido o de una persona viva.

Estas entidades pueden ser capaces de interactuar con los que habitamos el espacio tridimensional.

 

 

 

 

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