Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Ahora ¡contra los museos!

Siguiendo la globalista moda de atentar contra el Arte para llamar la atención sobre sus propias patologías dos descerebrados calentólogos de la acreditada y nutrida secta mercenaria del cambio climático climatizable se han pegado a sendos cuadros de Goya en una sala del museo del Prado madrileño.

«Culo veo, culo quiero«, estos dos ignorantes  pretendían protestar así contra el supuesto calentamiento global cuando sólo estaría demostrado el de sus propias neuronas con síndrome de NUC, (Neurona Única Calcificada). Para colmo, estos dos cretinos están en contra de la ganadería y quieren solo productos vegetales. Sin más distinciones. ¡Qué sabrá de Agronomía esta chusma ignorante! Me recuerdan el célebre caso de hace unos meses de cierta feminista zumbada que estaba contra los gallos por violar gallinas que al cabo nos enteramos que resultó que ejercía de puta. Ahora cualquier fanático o desquiciado se cree con derecho a rebuznar y a que le hagan caso otros cretinos como ellos.

Es curioso que la cuidadora de la sala donde se produce el atentado se muestra más interesada en que no se grabase que en intentar controlar a los delincuentes.

Creo que ya urge tomarse estas cosas en serio y empezar a calentar a estos iconoclastas a host….s como santo remedio para que se les pase la lucrativa y contagiosa gilipollez. También como aviso preventivo ante las posibles actuaciones de otros terroristas de su calaña. Unos meses de trabajos forzados extendiendo purines y estiércol por los campos pudieran resultar milagrosos como terapia. Y ahora con las lluvias otoñales hay tempero.

¡Vaya desastre el del ministro de doble cuota! Las autoridades le avisan del riesgo inminente de atentados nada menos que en la mejor pinacoteca del mundo y él bailando. Pero el muy inepto y miserable no dimitirá.

Y no es el único atentado actual contra los museos españoles. Es de temer otro aún más peligroso a perpetrar por el gobierno del enmucetado falsario. Este otro sería con cargo al erario público, de modo que «tras cornudo, apaleado«.  «Corrupción, divino tesoro» y ¡Viva la agenda 2030! El ministerio de la bien cebada danzarina catalana pretendería esquilmar nuestros museos ¿acaso al estilo Irak? La propuesta oficial de la horda gubernamental se presentaría bajo el eufemismo de “descolonizarlos”.

Pero ¡qué cosas! La paja en el ojo ajeno. Recuerdo como hace poco en la insaciable ventajista regionalidad de la bayadera de pura raza catalana y ministro del ramo defendían y justificaban el expolio de obras artísticas de otras partes del Reino de Aragón.

Suma y sigue.

Sic transit gloria mundi

 

 

Amor y muerte

Agradezco que el diario Alerta Digital haya tenido a bien rescatar un texto crítico mío publicado el año pasado sobre el lamentable jologüin.

Puede verse aquí,

O a continuación,

La degeneración de los mitos y la espiritualidad: de Orfeo a Halloween

Por Alfonso de la Vega.- Una de las muestras más patentes de la actual postración española es la celebración del llamado Jalogüin, antigua fiesta pagana oportunamente reciclada por el neomarxismo cultural y el mal gusto mercader anglosajón. Un espectáculo grotesco, estúpido y frívolo en el mejor de los casos; de necromancia en el peor, es decir, de magia negra. Un festejo que pretende sustituir a las antiguas tradiciones, tanto puramente españolas como las precedentes derivadas de la civilización mediterránea grecorromana. Los antiguos mitos y misterios griegos. Nuestro mito de Don Juan con su visión de Eros y Tánatos, o la redención por el Amor. La metafísica trascendente de nuestra tradición, versus la estulticia del anglosajón truco o trato.

Decía René Guénon que lo que mejor caracterizaba a la sociedad occidental era su pérdida del sentido de la metafísica. Uno de los medios más potentes para lograrlo es la devastación del arte. La crisis estética suele ir por delante y fomenta la de la ética. Así se explicaría lo de la perfomance y demás crímenes estéticos o de magia negra glosados hace poco por don Felipe de Borbón. En ello están.

A diferencia de las antiguas tradiciones cíclicas relacionadas con el año solar, desde la Ilustración nos hemos acostumbrado a un sentido lineal del tiempo. Al goethiano conflicto fáustico, o el mito del progreso indefinido de la humanidad. Pero las fiestas del uno de noviembre tuvieron su interpretación griega y luego romana. Participaban de cierto carácter sagrado común. En Grecia, al comienzo del Pyanepsion, se celebraban las Noemenias o fiestas de la Luna nueva consagradas a Hécate, mientras se preparaban las Thesmoforias de los misterios eleusinos: una de las más importantes instituciones sagradas de la antigüedad que representaban un profundo conocimiento del alma y su descenso a los infiernos, tema recurrente en la cultura y el arte occidentales. Primero por un rapto, luego por ingesta de una pepita de granada, se simbolizaba la caída del alma en la materia. Pero parcialmente salvada luego por amor: materno filial en el caso de Eleusis; erótico entre hombre y mujer en el de los misterios órficos; el bellísimo e inspirador mito de Orfeo, tan ligado a la música, que ha dado varias obras cumbres: el sublime Orfeo y Eurídice de Gluck, el Orfeo de Monteverdi, considerada la primera ópera representada en Europa, o el Orfeo de Haydn. Y entre los romanos, bajo la protección de Diana, el uno de noviembre se celebraba el festín de Júpiter.

Es verdad que en la Europa septentrional también existió una tradición cética gala, hoy deformada: el samaín. Los antiguos druidas celebraban dos manifestaciones anuales. La del muérdago del año nuevo, donde el gran sacerdote druida después de recortarlo del tronco de un quercus ofrecía un sacrificio de pan y vino que más tarde distribuía entre los asistentes. Y con gran solemnidad se ocupaban de los negocios de la república. La otra gran celebración se hacía en otoño. Era la de la renovación del fuego, con un cierto carácter fiscal. Para asegurar el pago del tributo anual a los druidas, los sacerdotes exigían que cada familia de su distrito apagara el fuego de sus casas la última tarde de octubre, y presentarse en el templo con el tributo anual y recibir el primer día de noviembre una parte del fuego sagrado que ardía sobre el altar con el cual volvían a encenderlo en sus casas. Si alguno faltaba a tomar el fuego, o más bien a pagar la contribución, aquel de sus amigos o vecino, quien daba o permitía tomar fuego, quedaba también excomulgado lo mismo que el delincuente.

Pero, además, existe un importante aspecto espiritual. En esas mágicas noches se abría una puerta entre el más allá y el mundo de los vivos, que podían comunicarse. En las noches de Jalogüin se produce una verdadera entrada de fuerzas negativas que han de ser rechazadas y combatidas con las armas de la luz, el bien, la bondad, la compasión o la oración. O escuchando algunas de las versiones musicales más sublimes.

El Cristianismo recalificó muchas de las fiestas y celebraciones del paganismo, cristianizando su elevada concepción metafísica acerca del alma. En el caso de Todos los santos, una doble concepción: la implicación dialéctica entre amor y muerte.

La muerte redimida o superada por el amor. Por el amor sagrado del Salvador o por su remedo, el amor humano. Y ligada a la cultura española se halla la figura del Don Juan, un mito con raíces históricas reelaborado por varios autores españoles, pero que alcanza su mayor logro estético en el don Juan del gran Mozart. Introducido por Tirso de Molina, una forma cristianizada del mito, ligada también a una variante de las realidades espirituales, tipo la Santa Compaña, es el Don Juan en su posterior versión de Zorrilla; la terrorífica visita de la figura astral del Comendador.

Pero es el amor y la redención lo que ha de prevalecer. La escena del cementerio, bien representada, aún sigue siendo conmovedora.

Sin embargo, en el actual proceso de estupidización y embrutecimiento programado de masas al que se dedican los políticos, los docentes, los “artistas” degenerados, las actuales televisiones y la mayoría de los media, la fiesta anglosajona resulta mucho más rentable que las disquisiciones metafísicas propias de nuestra tradición, según se celebraban el uno de noviembre.

Mientras no reconstruyamos la metafísica y la genuina concepción del arte estaremos en crisis permanente. La espiritual es la madre de todas las demás, incluida la estética. Mas tales cuestiones parecen relegadas en este siglo tan frívolo, tan ignorante, tan supersticioso, tan cobarde e incapaz de mirar a la muerte cara a cara, en el que tomar en serio la metapsíquica, las otras dimensiones de la existencia, la metafísica, se considera anticuado o incorrecto.

Pero resulta más enriquecedor el tradicional Tenorio de Zorrilla, incluso con todos sus ripios, que estas costumbres extrañas, bárbaras y desatinadas.

Orfeo se ha disfrazado de impertinente macarra gringo. Nada de rescate del alma de las garras de la muerte por el amor. En el posmoderno Jalogüin olvida rescatar a su amada Euridice y se contenta con ser sobornado para que se calle. Ya ni las Bacantes se molestan en despedazarle. Lo ha hecho la entropía del olvido.

No es el Amor quien muere, que somos nosotros mismos.

*Ingeniero y escritor

Y siempre, lo Numinoso

Hace diez años publicaba bajo la hospitalidad del ABC una garita sobre lo numinoso y nuestra forma de entender la vida y convivencia nacional. Me temo que la situación de nuestra patria se ha agravado en este tiempo hasta alcanzar límites cada vez más peligrosos. Entonces decía así:

En la desquiciada España de hoy el sentido de lo numinoso parece ir encerrándose en el ámbito de lo político, sobre todo en las nuevas naciones taifales fingidas o inventadas. El debate político cada vez resulta aquí menos racional, menos sujeto a la prueba del acierto o error, es decir a lo contrastable.  Por el contrario, los fanáticos se tiran los pufos, estafas, desfalcos o los recortes a la cabeza, jalean todo lo que dicen o hacen unos, atacan sin mesura ni razón todo lo que dicen o hacen los otros. Más que una nación europea avanzada con más de 500 años de Historia en común parecemos tribus de salvajes a la greña prestas a una nueva y devastadora guerra de religión.

Parte de nuestro actual fracaso como nación es que nuestra Cultura no establece puntos de encuentro, de discusión noble y abierta a las ideas y opiniones de los demás. Más que integrar lo posible al parecer no pretende sino armar a los propios para combates ventajistas. Dirigidos a vencer más que a convencer. En la subversión de hoy los políticos y poderosos echan de vez en cuando alguna subvención pitanza a sus autores afines para mantenerlos callados mientras comen. Es lo contrario de la Cultura como manifestación del Espíritu, es decir, como fuente de noble inspiración para nuestra conducta.

Muchos desconocen la figura y la obra de Rudolf Otto, pese a que la Revista de Occidente publicó su obra Lo santo, lo racional y lo irracional en la idea de Dios.  Otto tuvo una gran importancia en la elaboración del concepto de lo numinoso, que tanta influencia tendría en la obra jungiana. Junto con la teósofa Olga Fröbe y el ya citado Jung organizó el Círculo Eranos cuyo objetivo era original era explorar los vínculos existentes entre el pensamiento de Oriente y Occidente. El Círculo Eranos puede entenderse como la asamblea multidisciplinar de un grupo de sabios, científicos, artistas y estudiosos que se reunía en agosto en la casa de la señora Fröbe situada en la localidad suiza de Ascona. Eranos significa en griego comida en común, comida frugal donde cada uno aporta su parte, celebración compartida.

Cuando arrecia el temporal de esa “no se qué explosiva” que ataca la costa gallega estos días, como si la naturaleza también quisiera sumarse a la labor de devastación de muchas de nuestras instituciones, uno en su ingenuidad incorregible echa de menos que no exista algún círculo Eranos aquí entre nosotros. Un lugar de encuentro de alta Cultura que preserve su autonomía. Que nos ayude a explicarnos qué nos pasa y porqué nos pasa. Capaz de viajar al fondo de nuestra conciencia. También al ámbito de lo numinoso.

Hay algo enfermizo en el fondo de nuestro inconsciente colectivo que es preciso conocer, comprender, corregir. Decía Jung que el arquetipo de Dios estaba en nosotros y que constituía labor capital de la Educación y de la Cultura aflorarlo a la conciencia.

Algo parecido, deberíamos afrontar con nuestro ser como nación. Para evitar que cada cierto tiempo emerjan las pulsiones destructivas de nuestra convivencia. La que nos hace ser fuertes para vencer juntos las dificultades.»

 

Sí, mucho me temo que desde abril del 2012, fecha en que publicaba estas impresiones, las cosas se han venido agravando en España y en el resto del mundo.  La oscuridad cada vez es mayor, y cada vez parece más difícil lo que Góngora poetizaba como “el sol pace estrellas en campos de zafiro.”

Los hindúes lo llaman el Kali Yuga, la Era de la sombra, donde la espiritualidad, el arte, los valores metafísicos habrán quedado ocultos o oscurecidos, dando lugar a una civilización deshabitada y luego ocupada por criminales o salvajes. El sol se hace esperar y ya casi ni parece haber estrellas. Y los antiguos ágapes son suplantados por aquelarres para entes embrutecidos que parecen renegar de su propia condición humana.

Heidegger filosofaba con la idea difícil y acaso equívoca del dasein, que viene querer decir, el ser ahí o el modo de nuestro ser. Aplicable a nivel individual y también como sociedad y nación en el sentido de mantener y revivir la mejor tradición de nuestro pasado.

Heidegger pensaba que el olvido del Ser llevaba al predominio absoluto de la Técnica y al nihilismo. Al cabo, a la barbarie. Precisamente es esta una de las ideas fuerza del Gobierno tecnocrático del NOM y de la Agenda 2030 es la promoción de la Inteligencia Artificial y el transhumanismo. Robots sin alma, zombies desarraigados generados por el globalismo de saqueo oligárquico para suplantar a las criaturas sagradas.

Y es que el problema de identidad precede al más comentado de la soberanía.

En este desorden de cosas la cultura tradicional rusa nos puede ayudar acaso mejor que la hoy devastada occidental.

Tras la lectura de Crimen y Castigo, Alexander Dugin se había convencido que no podemos entenderla sin un trasfondo religioso. Que esto no es la protesta social de Raskolnikov, sino que se está resolviendo el tema de la religión y la profundidad de la moral cristiana”. La pregunta Soy una criatura temblorosa, ¿o tengo derecho?” estaría mal formulada.

“Criatura” es una  creación de Dios, es algo dotado de una libertad colosal, y es precisamente porque somos criaturas, es decir, creados por Dios, no estamos temblando, pero tenemos el derecho, tenemos plena responsabilidad por el destino de ser. Desde el sentido directo -la oposición del principio obstinado y el principio del humilde, sumiso, dispuesto a cualquier compromiso- debemos impulsar y repensar el contenido de esta fórmula. Si no fuéramos creados por Dios, entonces no seríamos libres….

A propósito, ¿a qué llega la civilización tecnocrática moderna? Dicen: las personas aparecieron de los animales, respectivamente, en el futuro, las personas pueden transferir la iniciativa a la inteligencia artificial. Con tales insumos, la humanidad se sumerge en cadenas fatales, mecánicas, absolutamente fatales de relaciones de causa y efecto, precisamente porque en este caso las personas no son creadas, es decir, no tienen ningún derecho, porque son  códigos genéticamente calculados. Es decir, son nuestras criaturas nos hace no temblorosos, sino libres, responsables y con todos los derechos en este mundo.

Por supuesto, es necesario cambiar la situación con el viejo prestamista, por supuesto, es necesario cambiar la situación social, por supuesto, es necesario corregir, transformar el mundo, espiritual, cultural, social, naturalmente. Las personas deben contribuir a la transformación del mundo…”

Dugin, como antes Dostoievski o el también citado Heidegger, sin olvidar a nuestros magníficos clásicos de la Escuela de Salamanca pioneros del derecho de gentes, manifestación de nuestro dasein y gloria de España, ponen la mano en la herida.

La batalla en la que estamos incursos sin duda puede tener escenarios en diversos lugares geográficos de este planeta atormentado pero en último lugar se desarrolla en la conciencia humana. En la idea de lo numinoso que pace estrellas entre las sombras. Y para no repetirme… remito al lector al final de mi texto de entonces.

En verdad, ¿Qué queremos? ¿Tradición nacional y libertad o Agenda 2030? ¿Haremos mérito a nuestra condición de criaturas, de hombres libres, de almas vivientes?

 

 

 

 

Impresiones de una exposición

En la sede de la Fundación Barrié de la Maza de La Coruña se expone hasta mediados de enero una breve pero sugestiva muestra de arte oriental perteneciente a los Rockefeller en Asia Society Museum.

He tenido el honor y satisfacción de acompañar a la doctora Iglesias y un pequeño grupo de personas inquietas espiritualmente e interesadas en el declinante mundo del Arte y de la Cultura en una visita guiada a la misma.

La exposición pretende acercar al público coruñés interesado una muestra de arte tradicional asiático, con varias obras de Arte sagrado, así como establecer alguna forma de comparación o puente de unión con el correspondiente Arte occidental.

Desde ese punto de vista resulta especialmente interesante porque nos anima a entender, además de ciertos prodigios técnicos, el propio sentido del Arte tradicional y del Arte sagrado hoy tan olvidado o maltrecho en una civilización como la occidental actual que casi habría perdido el sentido metafísico de la existencia.

Así la evolución del arte budista trasunto de la propia peripecia de este método de autorrealización espiritual transformada en confesión devocional tras el contacto de las ideas primigenias de Sidarta Gautama con las diferentes culturas y sociedades asiáticas.

La idea budista original, de alta pureza y dificultad, va evolucionando en un sentido parecido al del propio Cristianismo.

Pero el Arte asiático tradicional nos permite una ocasión excepcional de conectar con lo numinoso, con el símbolo en su genuino sentido original de expresión de principios metafísicos.

Por eso, nos anima a una incursión hacia el universo espiritual que trasciende la propia manifestación de las formas. En ese Arte cabe descubrir no sólo otras tradiciones espirituales o religiosas de Oriente o de Occidente en lo que tienen de común como experiencia de lo sagrado, sino la filosofía de Ibn Gabirol o Schopenhauer, la filosofía de la Voluntad, o el tantrismo como imagen personificada de la creación cosmológica. Ya expresada en la Cábala sefardí o en la búsqueda filosófica del noúmeno antes de la manifestación fenomenal. Representada en el Arte mediante símbolos. También una cierta lección de anatomía y fisiología humanas acerca de la composición esotérica del hombre. Lo que en la tradición cristiana San Pablo por ejemplo llamaba cuerpo glorioso. En el que un místico como San Pedro de Alcántara se aparecía a Teresa de Ávila.

El Arte sagrado es un lenguaje con sus códigos y su propio diccionario. Para entender el oriental hace falta abrir ese diccionario, habitualmente cerrado a los ojos y el entendimiento del profano materializado producto de la actual civilización. En la idea, no obstante, que la semántica más que perfectamente clara o definida es abierta al tratarse de símbolos expresión de la metafísica.

Pero en las disposiciones formales de representación de un Buda además de aspectos relacionados con el ambiente cultural de su realización existen códigos definidos de interpretación. Similares por otra parte a los fijados por Panselinos en Occidente para la pintura sagrada relativa al Cristianismo.

Y también cabe encontrar otras ideas consideradas de nuestra cultura. Así, la androginia iconológica como con reminiscencias platónicas de unión de los complementarios, hombre y mujer, en El Banquete. O el número de oro explicado en el Timeo según doctrinas pitagóricas rescatadas por Filolao.

El también sugestivo arte hindú está representado de modo muy reducido y el chino y japonés se limita casi a sendas colecciones de cerámica o porcelana, que sirven para admirar las cualidades técnicas de dominio de los materiales en épocas muy remotas

La exposición se complementa con un ciclo de conferencias.

En mi humilde opinión lo más importante de esta breve muestra es la posibilidad de reencontrarse con el Arte sagrado tradicional, es decir con la posibilidad de hacernos más humanos, de revisar nuestra propia condición sagrada gracias al Arte.

Nota:

Los textos resaltados en granate abren enlaces temáticos

 

 

El Arte y la Bestia

Hace ya muchos años mi padre me pidió a los reyes magos una trilogía bajo el título común de El Arte y el Hombre editada por Planeta. Fue uno de mis primeros libros dedicados a ese estudio fundamental para intentar comprenderse mejor a sí mismo y a la vida. No puedo por menos de recordar esa época con nostalgia. Y no ya solo por sentimientos subjetivos debido a las heridas del tiempo sino por el desgraciado proceso actual de degeneración acelerada de nuestra civilización que están perpetrando ciertas élites globalistas diabólicas con capacidad de mangoneo urbi et orbi.

Ha habido precedentes en otros momentos de atentados contra obras artísticas perpetrados por lunáticos, tarados o miserables que pretende llamar así la atención hacia su propia lamentable producción “artística”.

Incluso se dirá y con razón que muchas de las representaciones actuales de ópera helarían la sangre de sus geniales autores, de los Wagner, Mozart, Gluck, Haendel, Purcell, Puccini, Verdi, Bellini…, víctimas indefensas del ego canallesco de los actuales productores iconoclastas. Y de esta moda que cabría calificar en algunos casos de atentado criminal parece que ya no se libra ninguno de los templos clásicos de la gran música. Ni Bayreuth, Salzburgo, Nueva York, Viena, Londres, Milán o nuestro Teatro Real.

Pero me quería referir a una actividad terrorista que se ha puesto de moda entre «ecologistas» fanatizados o salvajes: atentar contra obras de arte expuestas en diversos museos. Los girasoles de Van Gogh, o Los pajares de Monet han sido las últimas víctimas de estos “ecologistas” de pro.

El pretexto de esta gentuza desalmada es ¡la Ecología!

Los que por razones profesionales o de interés ciudadano nos hemos dedicado a su estudio desde hace medio siglo no podemos estar más indignados porque una ciencia de extraordinario interés para la vida se convierta en caballo de Troya para introducir el despotismo político, el fanatismo pseudo religioso, la superchería al servicio y mejor granjería de mafias criminales. La barbarie de la bestia.

Hoy el lenguaje propio de esa ciencia está manipulado, sobado, degradado por políticos y periodistas ignorantes, corruptos o desalmados. La Ecología, de ciencia al servicio del hombre y de la sociedad, se ha convertido hoy en pretexto para toda clase de crímenes, tiranías, desfalcos. De ser estudiada por científicos, ingenieros y profesionales ha devenido en «ecologismo» es decir mercadería de ladrones, ignorantes, fanáticos, desequilibrados mentales o gentuza varia.

Las bestias indeseables que atentan contra el arte muestra su propia incompetencia para vivir en una sociedad civilizada que debe reaccionar ante estos atentados si quiere sobrevivir como tal. Pero no deja de ser curioso o significativo que estos valientes «guerreros» no vayan a pintarle la cara a los Soros, Gates, Rockefeller, Schawb, Fink, Buckley, Biden, Von Trinken, Botin, o demás amos próceres dueños de vidas y haciendas…

Enredados en la hojarasca de la producción primaria se ve que estos topos se encuentran incapaces de conocer quiénes están en la cúspide de la pirámide trófica.

 

 

Dostoyesvki y la Agenda 2030

De la novela Demonios, obra extraordinaria de Dostoyesvki, ya me he ocupado en varias ocasiones anteriores porque me parece un libro esclarecedor, y podemos comprobar que también de un carácter profético fascinante. Escrito hace siglo y medio, poco antes de su fallecimiento, parece reflejar muy bien la actualidad del plan de la tremenda agenda 2030, y en general de la despiadada estrategia globalista.

Pero podemos comprobar que existen cuestiones que son como una especie de leit motiv históricos, que se vienen repitiendo con casi los mismos autores y víctimas. Así, por ejemplo el acoso a Rusia por parte de la plutocracia de judíos jázaros, sionistas y anglosajones.  Autores no sólo de guerras y atentados contra ella, su cultura, instituciones y autoridades, sino también de una especie de leyenda negra anti rusa con cierto parecido a la perpetrada contra España, otra de sus enemigos tradicionales históricos.

Cuando hace ya muchos años leí la novela pensé que era interesante ir tomando notas o apuntes de algunos de los temas que iban pareciendo más importantes en relación con las bases de la subversión, sus autores, cómplices y perversos métodos de actuación. Resulta asombroso reconocer en esas notas o apuntes de algunos textos de la obra mucho de lo que pasa ahora paradójicamente no en Rusia sino en el Occidente degradado, satanizado por esas élites endemoniadas, que envalentonadas por la impunidad que le da el casi absoluto control de las instituciones globalistas, cada vez muestran más su real catadura espiritual y moral.

Gran parte de su valor es que Dostoyesvski trasciende lo contingente, no se queda en el aspecto meramente político o social de la subversión en este caso rusa, sino que profundiza en lo más importante que es su naturaleza espiritual. Su sentido profundo de manifestación del Mal. Muchas de las cuestiones siguen siendo reconocibles, salvo quizás en un aspecto fundamental para comprender lo que pasa. Y es la verdadera naturaleza y misión del Poder, que en tiempos del zar combatía la subversión y la revolución y ahora, en cambio, la promueve. Tal es la tremenda característica de la amenaza a la civilización actual.

Quizás por eso los endemoniados conspiraban y atentaban contra el zar y contra el Poder institucional, ahora lo encarnan mediante colaboracionistas más o menos conscientes de lo que está en juego. En el Occidente globalizado ya no “hace falta” asesinar al zar para imponer los propios objetivos, cuando, abolidas patrias y naciones, se dispone de la voluntad de los reyes y demás mandamases políticos vicarios como colaboradores inconscientes o mercenarios del Poder real y la granjería. El Poder real y ahora como novedad también formal contra la nación y contra el pueblo.

Pero hoy con el Vaticano en manos del enemigo, Rusia, la malvada Rusia ex bolchevique jázara, ha devenido gracias a las paradojas de la historia en acaso el último bastión del Cristianismo ahora existente. De modo que disponiendo de, por ejemplo, un complaciente Felipe VI que luce muy ufano la dichosa chapita 2030 a la revolución globalista no le hace falta atentar contra él como hiciera contra los zares Pablo I, Alejandro II o Nicolás II.

La presente agresión a Rusia pretende destruir uno de los últimos grandes obstáculos a la tiranía globalista anglo jázara. Por eso, la lectura de Demonios posee una gran actualidad. Refleja muy bien la influencia del satanismo en las ideas y organizaciones políticas y terroristas anteriores y presentes. Porque aunque muchos no lo quieran admitir existe un factor espiritual fundamental en esta crisis del siglo XXI, y Dostoyesvki lo explica muy bien.

Lo que nos planteaba en esa obra el gran escritor humanista ruso hace ya un siglo y medio se está cumpliendo con gran precisión en estos tiempos de zozobra y gran tribulación, en los que, por los temores magnificados por la prensa encanallada la amenaza de la dictadura globalista se cierne cada vez de modo más probable en todo Occidente y desde luego en el calamitoso reino de España. Una cleptocracia frívola o irresponsable dirigida aquí hacia el abismo. Sí. Se manifiesta ahora en toda su crudeza por la causa desencadenante o catalizadora de la pandemia o la guerra ucraniana, pero es debido a muchos años de incuria y a la estulticia culpable de muchos de nuestros próceres empezando por nuestros propios frívolos “zares” y su degradada Corte, sin olvidar a la izquierda instrumento de la oligarquía y los monopolios, al servicio de financieros, grandes empresarios y otros dirigentes.

Demonios no fue bien recibido acaso porque explicaba demasiado bien lo que cierta clase dirigente también entonces como hoy se negaba a aceptar. Para otros se trataba de simples calumnias. Muchos años después, ya a principios del siglo XX, el comunista Gorki pretendía que: “Los demonios es el más perverso, y el más talentoso, de todos los intentos por difamar el movimiento revolucionario de la década de los setenta”. Pero, visto lo visto, ¿tenía razón Máximo Gorki con lo de la supuesta difamación?

Con extraordinaria lucidez Dostoyesvki supo ver las terribles consecuencias devastadoras del proceso revolucionario. Hoy disimulado, aunque yacente, en el neomarxismo cultural. El instrumento de devastación social que sustituye a la lucha de clases del marxismo convencional y es promovido ahora también como entonces por la plutocracia globalista uno de cuyos peones actuales es Bergoglio, farsante cómplice en la implantación del NOM.

Medio siglo después de la aparición del libro, los descendientes de esa burguesía entonces tan crítica o incrédula con lo denunciado que pudieron hacerlo se escaparon de la Rusia jázaro bolchevique. Y es que una de las primeras cuestiones a lograr por el proceso revolucionario es tener unas instituciones ineptas, y en el fondo cómplices, que narcoticen a su nación impidiéndola reaccionar ante la agresión antes de que ya sea demasiado tarde. Esto es lo que habría pasado en la Rusia zarista y pudiera ser que volviera a repetirse en la desquiciada España borbónica actual.  Pero, con una diferencia, si al final nuevamente Rusia cae con lo que significa de oportunidad para un mundo multipolar no nos va a quedar ningún sitio donde refugiarse.

 

Apuntes tomados de Demonios o Endemoniados.

Dualidad social: Aristocracia sin muchos horizontes intelectuales, población con pocos económicos.

Complejo de inferioridad hacia la inteligencia y hacia la cultura extranjera.

Creciente frivolidad en la costumbres.

Cierto matriarcado real. Influencia de los revolucionarios sobre la mujer (igual que los primeros cristianos de Saulo).

Halago de la vanidad.

Utilización de la ambición ajena.

Ateísmo. Nihilismo. Pérdida de referencias morales y tradicionales.

Considerar el bien o el mal como prejuicios a eliminar en el nuevo orden a imponer.

Ostentación de mala educación y burla de convenciones sociales y de la urbanidad o “buena” educación.

Apocamiento de la derecha: “para el hombre ruso el honor es tan solo una carga superflua.”

“Yo aún soy partidario del honor pero sólo por la fuerza de la costumbre…

Razones del éxito revolucionario

Tener un “uniforme” (sentido de la pertenencia, cargos, misiones) y engaño sobre la verdadera realidad de la organización.

Sentimentalismo como elemento de difusión del socialismo

Los pícaros mondos y lirondos

El cemento principal: la vergüenza de la propia opinión

La sociedad u organización social futura, según Schigálev:

Fase previa: Quinquevirato que disimula su condición entre los otros.

División de la Humanidad en dos partes desiguales. Una décima parte de la misma recibirá la libertad personal y un derecho ilimitado sobre las otras nueve partes restantes. Estas vendrán obligadas a perder la personalidad y en convertirse en algo así como un rebaño, y, mediante una obediencia sin límites, alcanzar la primitiva inocencia, por el estilo del primitivo paraíso, aunque de otra parte, tendrán que trabajar.

Hay medidas para extirpar la voluntad a las otras nueve partes de la Humanidad y reducirlas a la condición de rebaño, merced a la educación de generaciones enteras…

Estrategias:

Usar lo que pasa (por ejemplo una revuelta o protesta laboral por la corrupción del administrador de su fábrica) para los propios fines, apropiándose de sucesos como algo premeditado e inducido por ellos.

Provocar tumultos

Agentes demoledores profesionales y sociales que sin saberlo conscientemente trabajan para el desarrollo de la causa minando la moral y cohesión social.

El crimen ya no es una locura sino un deber. El dios ruso ha huido ante el alcohol.

Una o dos generaciones depravadas son ahora indispensables. De una depravación inaudita, ruin, en la que el hombre se convierta en un ser asqueroso, cobarde, cruel, egoísta…

Recurriremos al incendio, echaremos a volar leyendas…

Comprometer a los socios y simpatizantes con algún crimen para chantaje y cierre de solidaridad, aunque sea a la fuerza.

Fomentar la desconfianza e incluso el odio entre los diferentes miembros y humillarlos en público para distinguirse el mando de la masa. Terror ajeno y propio para mantener la disciplina. Incluso asesinato de disidentes y arrepentidos.

Buscar un rey títere.

Organización:

Con una supuesta autoridad central desconocida para los miembros comunes, formada por una Red de secciones relacionadas (más o menos de verdad) que hacen prosélitos y se extienden, cuyas Misiones, mediante una propaganda sistemática delatora, son:

Minar continuamente la autoridad de los poderes locales

Engendrar la duda en los vecinos

Fomentar el cinismo y el escándalo, la incredulidad absoluta en todas las cosas, el ansia de mejora

Provocando incendios como medio popular por excelencia, lanzar a una región, en el momento indicado, si es preciso, incluso a la desesperación.

Para un disidente, Schatov, los terroristas son:

Enemigos de la vida

Liberalotes anticuados que le temen a las personalidades independientes

Lacayos del pensamiento,

Enemigos de la personalidad y de la libertad

Puercos predicadores de la carroña y la podredumbre

Dorada medianía,

Canallas

…..

 

Montalbano, héroe y síntoma

Al parecer, los genios de la telesánchez se han sorprendido por el éxito de la reposición de la serie del comisario Montalbano, que habrían colocado como una especie de relleno veraniego de la programación. De modo que han reforzado la exhibición además de los martes también los jueves en la 2, hasta que se dio por finalizada trasladada a la 1.

Pero sin ser expertos ni profesionales de la cosa televisiva son muchos los motivos por los que cabría presumir tal éxito, casi como el del canto del cisne. Es de suponer que buena parte de la antigua audiencia de TVE está hasta el gorro de las obscenas procacidades populacheras como las que impone el moderno rojerío en su exquisito afán embrutecedor.  La producción española ha caído a un nivel verdaderamente incomprensible por lo malo y soez en una nación del pasado histórico, artístico y cultural de España.

Y la mayoría de las series policiacas o sentimentales vienen de la estragada fábrica gringa desde donde exportan el peligroso virus sionista anglosajón de su forma de entender y dominar al mundo: Americanos y judíos muy güenos, los demás, muy malos.  Si acaso te matan, no te debes quejar que seguro es por tu bien. En serio, abundan personajes de cartón piedra, como una especie de robots que actúan según han sido programados. Destaca el escaso valor que suelen dar a la vida humana y una visión superficial sino infantilizada del patriotismo.

Las series europeas suelen ser o francesas o inglesas. Algo más cercanas, sobre todo las francesas, porque en las inglesas desde luego se nota la “infinita superioridad británica”, especialmente en cuanto a rarezas o excentricidades se refiere.

Pero lo de Montalbano es otra cuestión. Personas, costumbres y paisajes perfectamente humanos y reconocibles. Sicilia, tan parecido al Sur de España, no deja de ser un lugar exótico en Europa, puente con África, una especie de sugestivo destierro en el espacio y en el tiempo aún algo alejado de la asimilación cultural anglosajona.

Sin olvidar nuestra propia relevancia en su accidentada historia, Sicilia es obra de griegos y musulmanes con más influencia en lo que ha quedado de su Cultura que incluso la de los romanos. Pero cultura propia aunque ecléctica en su singular insularidad.

Sicilia es lugar donde moraban los dioses y la mitología aún perdura como si el cristianismo pese a su enorme influencia no hubiera podido expulsarla del todo. El paganismo está presente, cada pueblo tiene su dios o su ninfa o algún lugar ilustre por el paso de alguna divinidad. Cerca de Enna está el lago de Pergusa y en su orilla Hades atrapó a Perséfone, la hija de Demeter, cuando cogía flores. Y la gruta de entrada a los infiernos.  Los protagonistas de los grandes Misterios eleusinos, que nos ofrecían un luminoso saber sobre el alma. Pero hoy lo poético y ecológico de este paraje siciliano ha sido lamentablemente sacrificado a un ruidoso circuito de motos que bordea el lago. Tampoco el antiguo famoso santuario de Eleusis al oeste de Atenas donde se vivía la experiencia de lo sagrado se ha librado de la incuria del tiempo. Ignoro que hubiera pasado en la historia de la cultura y de las creencias religiosas si el propio comisario Montalbano hubiera investigado el mítico secuestro, alegórico de la caída del alma en la Materia, debida a la curiosidad. Curiosidad que ayuda a Montalbano a deshacer entuertos y resolver crímenes.

Pero decía que el paisaje de la serie no puede menos de recordarnos el de Andalucía o Extremadura. Colinas con olivares, viñedos. Pueblos sobre las partes altas. Y una costa con mucho parecido a la española. Para mi la principal razón del gran éxito de la serie es el clásico humanismo meridional de sus personajes. Sobre todo del propio comisario Montalbano. Un ya raro en estos tiempos, pero inescondible sentido de la dignidad, de la piedad, de la comprensión de lo complejo de la vida en cuyas peripecias se funden dioses, héroes y villanos.

Si le dejan, Montalbano va a su aire, como un libertario sui generis al que no le gustan demasiado autoridades y protocolos de actuación. Actúa por instinto u ojo clínico como los buenos médicos no estropeados o sobornados por las farmacéuticas. Posee una virtud propia de los grandes líderes: es capaz de sacar lo mejor de sus colaboradores y en general de todos los que le rodean, excepto quizás de su eterna novia, Livia, interpretada por tres actrices diferentes en el curso de la serie. Es capaz de entender o descifrar diferentes lenguajes, incluso de la mafia o del hampa en general, sin olvidar el de la usura, por lo que refleja la serie mal endémico popular en la isla sicilana.

Aunque no de modo especialmente violento o macabro, en la serie es constante la presencia en la sombra de la mafia y de la corrupción que Camillieri, al cabo amigo del comunista charnego Vázquez Montalbán y buen izquierdista también, suele asociar a la Iglesia como poder institucional y a la Democracia cristiana, aunque salva a muchos sacerdotes que, si pueden, como el propio comisario también operan un poco por libre, a título personal.  Ni la judicatura ni la fiscalía o los mismos servicios secretos salen demasiado bien parados.  Mucho condicionante político, mucho discreteo, mucha conveniencia política o personal dificultan la labor. Así, el problema de la inmigración ilegal que tanto afecta no solo a Sicilia sino a toda Europa creo que se encuentra excesivamente caricaturizado o minusvalorado por el sentimentalismo desviado de la izquierda inconsecuente que facilta la labor de mafias y perjudica los legítimos intereses de la clase trabajadora.

Mi opinión de viajero o visitante es que las nuevas carreteras, túneles y comunicaciones de la isla han hecho mucho por erradicar la mafia, puede que más que las propias autoridades. Como ya sugerí, las personas se muestran muy superiores a las instituciones.

La galería de personajes es muy variopinta y resulta creíble pese a cierto tono de humor incluso de farsa.

La novia, que afortunadamente para él vive lejos en el Norte de Italia, tiene buen corazón pero casi siempre está enfadada, gruñendo, y regañando. Unamuno lo mismo diría que se debe al ansia de maternidad insatisfecha. En el último capítulo se supone que rompen definitivamente tras muchos años de noviazgo.

Una especie de contrapunto en cuanto a arquetipo femenino es el de su íntima amiga Ingrid, divertida, desacomplejada y guapa sueca que le ayuda en muchas ocasiones.

Aunque Montalbano bien pudiera ligar más de lo que lo hace, el don Juan por excelencia, casi siempre metido en líos de faldas con gran enfado de su mujer, Genoveva, es su comisario adjunto Domenico Augello. El comisario Montalbano le salva del desastre personal y profesional más de una vez.

Un policía meticuloso y honrado, y persona discreta además de fiel, es el joven detective o inspector Fazio, hijo de un antiguo colega.

Una calamidad intelectual, pero de gran bondad y habilidad para comunicarse con animales y máquinas es la entrañable figura del agente Catarella.

El mal hablado, gruñón y glotón, pero humano y pese a todo sensible forense doctor Pascuano.

Sin olvidar otros personajes de interés como Adelina, su asistenta y cocinera, toda una artista de la gastronomía siciliana, cuyos hijos suelen meterse en líos.

O a Nicolo Zito, el periodista bienintencionado y milagrosamente no corrupto,  que colabora con el comisario en beneficio mutuo.

Acostumbrados a las pinturas cinematográficas norteamericanas de Sicilia como un lugar de crimen y barbarie, Camilleri muestra una visión más civilizada de la hermosa isla con, por ejemplo, su gran Pirandello, el famoso fabricante de pasta y autor teatral en sus ratos libres. En uno de los capítulos la cobarde y vil soldadesca gringa que supuestamente venía a liberarles durante la segunda guerra mundial es quien viola a una chica italiana indefensa. Y no es tan habitual la sangrienta balacera del teatro de ópera Massimo de Palermo entre mafiosos norteamericanos y de la tierra según nos muestran en el final de El Padrino.

Si cuando paseamos por Segesta, el valle de Agrigento o por las calles de Siracusa pensamos que en cualquier momento se nos pueden aparecer las sombras de Eneas, Empédocles o el mismísimo Platón filósofo consejero de Dion, hoy en la mítica Vigata podemos visitar los lugares donde compadrear con el comisario Montalbano y su gente.

Un filósofo moderno que creo sigue a su maniera a Plutarco cuando nos explicaba que «lo que hace a los filósofos no es la costumbre de criar luenga barba, ni la de cubrirse con un manto raído. Tampoco los vestidos de lino ni la costumbre de afeitarse hace a los sacerdotes de Isis: el verdadero Isíaco es aquel que habiendo recibido, por la vía legal de la tradición, todo cuanto se enseña y practica relativo a estas divinidades, lo somete al examen de la razón, y se esfuerza, por medio de la filosofía, en profundizar toda la verdad». 

Hartos de tanta ordinariez, procacidad o barbarie, el lector, el espectador, el público está deseoso de encontrarse otra vez con los héroes y valores de la Cultura universal.

 

 

Nuevo romancero de Antoñito El Camborio

La otra tarde, acogidos a la hospitalidad de sus sensibles propietarios charlábamos un pequeño grupo de amigos en la trastienda de una famosa tienda anticuaria en La Coruña. En tan grata compañía hablábamos de casi todo lo divino y humano cuando surgió el tema de la extraña deriva actual del falsario.

Un tema interesante para la tertulia, desde luego, que trasciende la mera peripecia o la anécdota. Sin que sea un acta exacta de lo tratado puede ser oportuno traerlo aquí resumido. Hasta ahora Antonio y su lamentable tropilla de raritos, ganapanes, desvirga melones, trincones, tortilleras, femi-comunistas, golpistas indigenistas, me lo llevo para el chiringuito y demás especímenes del rapaz neomarxismo posmoderno liberticida, se comportaba como una especie de Luis Candelas pero al revés. Lejos de la bonhomía de este famoso bandolero decimonónico, Antonio, prohombre socialista y gran timonel de los desatinos del reino de España, se dedica a robar a los pobres con trampas y disimulos para allanar el camino a sus amos, los ricos.

Sin embargo, no termina de encajar en la trayectoria de lo hasta hoy perpetrado el nuevo impuesto revolucionario que pretende meter mano en la bolsa de la oligarquía española. Bien es verdad que si no es otro brindis al sol de los suyos las pretendidas víctimas buscarán las formas más eficaces de burlarlo, de modo que sólo lo pagarán los de siempre.

Ahora bien, ¿por qué como un perro tonto o rabioso ahora va y muerde la mano que le da de comer?

Cabe pensar en la mala influencia de la miliciana desgreñada amiga de lo ajeno que responde al nombre de guerra blasinfanteño de la Susi.  Pero no. Creo que el falsario no quiere irse o que le echen sus amos sin terminar su heroica labor de devastación nacional.

Pero el culo le huele a pólvora. Veamos. En las últimas votaciones andaluzas no ha habido pucherazo o si lo ha habido se habría perpetrado para favorecer a la otra facción del globalismo de la Agenda 2030, la del PP, en detrimento de VOX.

Tal sería señal mafiosa que los amos no estarían del todo contentos con él, o bien consideran que es mejor dar paso a la alternancia pepera que apunta y desarrolla maneras en la misma querencia.  Un relevo de postas para el mismo carro y con el mismo destino hacia el abismo.

Ante esta situación le caben dos posturas:

La primera sería la rebeldía que el falsario llama resilencia en la creencia que la suerte le acompaña, cuando el caso es que hay tongo y la suerte tiene nombre y apellidos que a su propia conveniencia y granjería colocan el temido pulgar hacia arriba o hacia abajo. La venganza tributaria contra la oligarquía española, con la internacional no podría, sería una de estas maneras del tan clásico os vais a enterar.

Pero estos enfrentamientos suelen terminar mal, según nos avisa el poeta:

Antonio Torres Heredia,

hijo y nieto de Camborios,

con una vara de mimbre

va a Sevilla a ver los toros.

 

Moreno de verde luna

anda despacio y garboso.

 

Y a la mitad del camino,

bajo las ramas de un olmo,

guardia civil caminera

lo llevó codo con codo.

 

Antonio Torres Heredia,

hijo y nieto de Camborios,

viene sin vara de mimbre

entre los cinco tricornios.

 

   Antonio, ¿quién eres tú?

Si te llamaras Camborio,

hubieras hecho una fuente

de sangre con cinco chorros.

 

Ni tú eres hijo de nadie,

ni legítimo Camborio.

 ¡Se acabaron los gitanos

que iban por el monte solos!

 

Antonio Torres Heredia.

Camborio de dura crin,

moreno de verde luna,

voz de clavel varonil:

 

¿Quién te ha quitado la vida

cerca del Guadalquivir?

Mis cuatro primos Heredias

hijos de Benamejí.

 

De modo que es mejor guardarse el orgullo gitano de legítimo Camborio y hacer caja para el porvenir. Y establecer un muro de complicidades e impunidades para sus fechorías cuando le echen. Mejor comprar un lucrativo futuro puesto de trabajo donde presumir de figura juncal como Antoñito Camborio de dura crin, moreno de verde luna, voz de clavel varonil, pero con el dinero pillado al contribuyente. Así, aumentar los cien millones anuales apoquinados al tenebroso Gates, o los otros cien para chiringuitos patera de golfos apandadores progres.  Comprometido su orgullo y negra honrilla de gitano garboso mientras le dejen repartir dinero ajeno no va a ser menos que don Felipe, El Hermoso, que también premia al vacunador urbi et orbi, acaso con similares intenciones.

Hasta ahora el Camborio está haciendo las dos, pero pronto tendrá que elegir y veremos su definitiva querencia.

 

 

Las Cuatro Estaciones o El Triunfo de la Voluntad

                                                 «La multitud es extraordinariamente influenciable y crédula, sin sentido crítico, de modo que lo inverosímil carece de existencia para ella. Inclinada por naturaleza a toda clase de excesos, reacciona mejor a estímulos intensos. Para influir en ella es inútil argumentar de modo lógico o racional. Por el contrario resulta más eficaz presentar imágenes y repetir varias veces las mismas consignas.»      (Goebbels, ministro de propaganda del III Reich

 

El BOE del 10 de este mes publicaba el concurso para glosar las glorias del nuevo Reich protagonizada por el Fhürer Antoñito Sánchez, “El Camborio” y su meritísima banda.

Se trata de la Resolución de la Secretaría de Estado de Comunicación, por la que se acuerda un convenio entre dicho alto y severo organismo con las productoras de cine Secuoya Contenidos SLU y The Pooltm SL “para la colaboración en la serie documental sobre la Presidencia del Gobierno”.

Sí, sin las humildades y modestias propias del enemigo cristiano, para la mejor propaganda ditirambo alabanciosa acerca de nuestro fhürer gran timonel.

La Secretaría viene a ser algo como el negociado de Goebbels, pero la dirección de los documentales ahora no estará en la genial Leni Riefenstahl, pero lo mismo pudiera recaer en el manchego Almodóvar, que tantas sinergias muestra con los homenajeados…

El nombre de los panfletos perpetrados con dinero público del contribuyente tampoco será El Triunfo de la voluntad, ni el de la resilencia, ni leches, sino uno copiado a Vivaldi: Las cuatro estaciones.

Ignoro qué contenido tendrá esta futura magna obra de del séptimo arte cuando a diferencia de las obras monumentales del III Reich lo más que se inaugura en este calamitoso Reino de España son desastres, quiebras, desfalcos, volcanes, hambrunas, demoliciones de presas o incendios… ¡los grandes logros actuales del Reich sanchista! Logros del socialismo ambos pero en nuestro caso no del nacional socialismo sino del socialismo a secas, que eso de «la nación» les da dentera.

A falta de la paradójica fascinación ejercida por la original de Leni Riefenstahl es de suponer que será de especial interés morboso que nos expliquen dónde y cómo el heroico fhürer y gran timonel del pertinaz socialismo conoció a su Begoña. O a su no menos heroico protector, el filantropófago Soros, el judío nazi húngaro que denunciaba a sus correligionarios para robarlos. O el extraordinario misterio de las urnas con votos de quita y pon.

Las cuatro estaciones, versión indígena de El triunfo de la voluntad, título de evidentes reminiscencias cabalísticas o schopenhauerianas, no creo que lleve música wagneriana, sino acaso de copla, ojos verdes, verdes como la albahaca

NOTA

Apuntes de Goebbels  AQUÍ

 

 

 

Exorcismo papal en El Corpiño

El santuario gallego de El Corpiño, entre Lalín y Villa de cruces estaba tranquilo aún cuando ya se barruntaba la festividad de san Juan. Los fresnos y los castaños de Indias sombreaban la campa de la romería.

Después de la santa Misa se organiza la procesión alrededor del templo con la Virgen llevada en andas por fieles voluntarios. Algunos avisados se sitúan dentro, en el Sur, junto a la Virgen desata-nudos o el altar de San Silvestre, el de «meigas fora»  para la cola de homenaje a la virgen pasando bajo su manto protector según es la tradición.  Sin respetar el lugar sagrado, un viejo indígena puesto de limpio, avieso y malencarado, se empeña en colarse sin guardar turno.

Guillermo el abad de santa Agueda había ido a exorcizar a una mujer que estaba poseída de un demonio muy travieso. Mentía el diablo más que hablaba a las preguntas que le hace el abad. Inquiere por la suerte de algunos difuntos de quienes deseaba tener noticias. Luego mandó al diablo libertase de su presencia a la poseída.

¿Y a dónde quieres que vaya?

No sé, pero aquí hay muchos globalitarios y si no, socialistas, comunistas y demás ralea borbónica donde elegir.

Sí, sí, pero ya están todos cogidos.

El caso cierto es que a la Iglesia oficial actual no le gustan demasiado los exorcismos. Son testimonio tradicional de unas realidades espirituales que se pretenden ocultar o que chocan con la nueva religión de diseño que se pretende ofrecer al consumidor.

En esto que suben a rastras las once gradas de piedra que superan el desnivel de Poniente a un torvo personaje de edad provecta, que anda arrastrando una de sus peludas patas lobunas, vestido de blanco como de anacrónica primera comunión pero tocado con un vistoso plumero de abigarrados colorines.

Este energúmeno sí que trae un demonio peligroso. Y “zumbao” monotemático. Pro indigenista, incluso de aztecas caníbales o sacrificadores humanos en rituales de magia negra, en cuanto oye hablar de Tradición o Hispanidad se pone a echar espumajos por la boca.

«Yo me llamo Jorge. Trump es malo. Obama, bueno. Biden, un casto y santo varón.»

Sujetadle por Dios que nos va a organizar alguna.

Estaba tan tranquilo aparentemente, en amigable audiencia con la comadre abortista Pelosi, cuando le ha dado el ataque.

El exorcista no solamente es ministro de la iglesia sino también médico del alma y así debe saber aplicar al Energúmeno los remedios, y quitar los estorbos, ora sean extrínsecos o intrínsecos que puedan retardar el logro de sus fatigas.

A veces, al comenzar el exorcismo tiembla todo, y con voces espantosas y aullidos pretende estorbarlos, y tal vez con dichos ridículos: “Putin es el culpable de todo” o “los señoritos parvos que no nos entienden tienen la mentalidad de señoritas cursis” y menos honestos, “te voy a joder con los motu propios” o con descubrir faltas, y pecados ajenos: “la culpa la tiene España” entretener a los circunstantes, e impedir la devoción, y atención que pide tan alta empresa.

Insinúan los más secretos grimorios y abstrusos cronicones que el energúmeno pudiera ser fruto del comercio carnal de su santa madre con íncubo de la jerarquía satánica infernal. No creo que sea así. Pero se supone que si es católico argentino lo es gracias a los españoles. Si es jesuita, lo es gracias a los españoles. Si habla un idioma universal como el español es gracias a los españoles. Si ha estudiado Química no debe olvidar que las universidades americanas fueron fundadas por los españoles. Si ha traicionado a la Cristiandad y reniega de la Tradición, me temo que no parece que sea cosa de los españoles. Y un personaje tan cínico y lamentable que no pide perdón ni por las fechorías que perpetra es el ingrato desagradecido y desgraciado que quiere que España pida perdón por ¡haber evangelizado América!

Rápido, traedme el Benito Remigio Noydens:

Cuando el demonio obligado con los conjuros dijo su nombre ha de procurar el exorcista saber su significación porque el nombre que tiene suele declarar su propiedad o natural condición o por mejor decir vicio y pecado que asiste y preside y así puede obligarle a que manifieste la propiedad de su nombre, o el pecado sobre que predomina  y reina para poder así aplicar mejor el remedio con la virtud contraria...”

“Por la concha de tu madre,”

Pero, ¿qué dice?

Nada, insulta o blasfema. Le sale la vena bronca de lumpen lunfardo.

Y a este tipo, ¿dónde le pillaría el diablo?

Cualquiera sabe. Las ocasiones fueron muchas y variadas. Acaso en la nutrida logia P2 de Licio Gelli. O en el Banco Ambrosiano, el de los desfalcos. O en la Escuela Mecánica de la Armada donde su admirado amigo el almirante Emilio Masera, doctor honoris causa por la Universidad jesuita de El Salvador de Buenos Aires, torturaba a disidentes entre ellos a sus subordinados jesuitas Yorio y Jalics, que habían sido sus profesores.

O con sus benefactores, la mafia homosexual de San Gallo. O los satanistas degenerados del mal llamado Partido Demócrata…

Ya digo, cualquiera sabe.  Tenía meritorio currículo antes de encaramarse a lo más alto de la cucaña vaticana.

 

El sabio padre jesuita Martín del Río ya avisaba a los Curas y Párrocos para que en la Primavera y el Otoño suban muchas veces a la torre de la Iglesia por las mañanas y bendiciendo los campos y términos de la Parroquia, echen agua bendita por el aire y por la tierra porque estas diligencias anticipadas y prevenidas son las que se logran y se aprovechan y la oración perseverante puede mucho con Dios. Incluso con los poderes infectados que promueven la obra del Maligno con el NOM y la Agenda 2030.

Pero ahora con la diabólica tele infectando las mentes los campos y los aires con sus ondas y largando la maligna consigna de vivir como orgullosos «gays», feministas y tarados posmodernos, los ministros del Señor ya no damos abasto. Sí, ya lo decía Martín Dumiense en su De correctionem rusticorum. Y mil años después, Pedro Ciruelo. A veces se ha dado una mano de barniz cristiano al paganismo. Y salta la pintura…

Y se suceden las plagas: el fuego, el agua, los vendavales…hasta se mueve la Tierra. Ahora, bajo el reinado de don Felipe, se inauguran incendios, desfalcos, pandemias, tiranías y demás calamidades con la misma frecuencia, salero y desparpajo que cuando el invicto caudillo inauguraba industrias, comunicaciones, viviendas de protección o pantanos.

Pero el ángel rebelde se mostraba muy pertinaz, y ni los oremus, ni el agua bendita, ni los exorcismos le decidían a alejarse.

El exorcista se esmera hasta después de muchos esfuerzos, el Réprobo tuvo que salir del energúmeno solicitando como última gracia, ya que no le permitían despanzurrar a la Iglesia Católica desde arriba para desactivar Su rol de catejon paulino institucional y para que el enemigo trincase su patrimonio, que le permitiesen al menos entrar  por segunda vez en el cuerpo del rencoroso hispano renegado para castigarle de ciertos desacatos cometidos recientemente contra la Tradición, la Hispanidad, España y los derechos humanos.

Ser redimidos por el diablo no sería más que la inversión total, demasiado cerca del Cainismo comunista que ninguna propaganda ni Prensa afín puede tapar. Satanás puede crear en la imaginación del hombre numerosos mundos. Y aunque fingidos los puede hacer pasar por reales para engañar a su rebaño.

Muy razonable parecía esa tal demanda y el abad Guillermo que apreciaba los buenos modales, y que nada negaba cuando se lo pedían cortésmente, consistió desde luego en las benéficas intenciones del Maligno, regocijándose interior y caritativamente de poder dar una ultima lección al tan hipócrita como tenebroso paciente, pero solo accedió con la condición que había de introducirse por el trasero.

En esto que Jorge fue a sentarse sobre la pila de agua bendita y apoderándose del hisopo exclamó: “entra ahora si te atreves, ya te preparo el pago”.

De modo que no pudiendo salirse el diablo con la suya, se retiró malhumorado murmurando:

“Entre unos y otros, con esto del neomarxismo ateo papal nos van a dejar sin pan”.

 

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