Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Arquitectura sagrada en el Domingo de Ramos

De mis notas para una futura publicación acerca de los templos con estructura de árboles, singularmente de palmeras, rescato algunas que hoy, en el que se celebra el Domingo de Ramos, acaso poseen especial oportunidad.

Ente los templos con palmeras como pilares estructurales básicos podemos destacar algunos de gran belleza. En ellos las palmas son de piedra, lapis, de estabilidad y permanencia.

Así el precioso templo de los Jacobinos, en Toulouse (Francia). Se trata de una rara iglesia de dos naves separadas por una singular fila de esbeltas preciosas palmeras de piedra. Un templo extraño, elegante, bellísimo, donde se custodia la tumba de Santo Tomás de Aquino.

Acaso inspirado en otros ibéricos de hermosos árboles encantados en piedra como la colegiata de Berlanga de Duero, la Veracruz segoviana, Tomar en la sede de la Orden del Cristo de Portugal y los mozárabes San Baudelio de Berlanga o Santa María de Peñalba en Arnedillo. Pero de estos templos, su historia, arquitectura y sugestivo simbolismo, se hablará con detalle en otro futuro texto.

 

Por tierras de Segovia, frente al Alcázar, el viajero no participa de la indiferencia, casi menosprecio, de Fernando, el protagonista barojiano de Camino de Perfección, ante la preciosa citada iglesia de la Veracruz, antes templaria y hoy de la Orden de Malta. Una iglesia poligonal de doce lados, en el camino de subida desde Segovia a Zamarramala: “Era románica y debía de ser muy antigua; tenía adosada una torre cuadrada, y en la parte de atrás, tres ábsides pequeños”.

Al contrario, en estas pequeñas joyas de nuestra antigua arquitectura se hallan los mayores valores estéticos y lo mejor del alma o la espiritualidad española. Que en difícil sencillez sin apenas ornamentación trascienden su pertenencia al arte cristiano medieval para constituir artefactos universales de perfeccionamiento espiritual. De alquimia para el alma sosegada y receptiva. En este caso la arquitectura se encuentra en consonancia con ciertos rituales iniciáticos.

 

Si Machado rechazaba la religiosidad huera de la España oficial de su época sin embargo buscaba recuperar un Dios vivo, interior y esotérico.

Un Dios al que parecería más fácil encontrar refugiado en las modestas pero preciosas ermitas mozárabes o románicas que en las encopetadas y recargadas iglesias barrocas donde la retórica y la ostentación de Poder ahogan el Espíritu.

 

 

Inspiradas ambas, según algunos estudiosos, en la estructura de la Iglesia del santo Sepulcro en Jerusalén, la Iglesia de la Veracruz es bastante semejante en su disposición arquitectónica interior a la de la sede de la Orden de Cristo, antes caballeros templarios, existente en la villa portuguesa de Thomar.

 

 

En La Rioja remontando el río Cidacos desde Arnedo el viajero se acerca a Arnedillo, parada y hospedaje para poder visitar la ermita mozárabe de Santa María de Peñalba, más modesta pero de cierto parecido con la famosísima soriana de San Baudelio de Berlanga. Arnedillo es una pequeña y bonita población riojana cuyos orígenes se remontan al siglo X, cuando se funda la Castilla del conde Fernán González “islote de hombres libres en la Europa feudal”, como decía Sánchez Albornoz.

El interior de la ermita mozárabe de Santa María de Peñalba es muy sencillo aunque de notable belleza en su austeridad. Destaca en él la palmera que hace de pilar estructural en el centro de la misma. Desde el exterior de la ermita se puede admirar la panorámica sobre el valle del Cidacos, declarado Reserva de la Biosfera, es realmente bonita.

Arnedillo está rodeado de ermitas. Una muy curiosa es la de San Tirso. Ocupa una cueva irregular excavada en la roca antes que la de Peñalba datada en el siglo X. No deja de ser sugestiva la comparación de ese conjunto con el de San Baudilio de Berlanga, también del siglo X donde la cueva está situada dentro del templo y a la que se accede por una pequeña entrada en la esquina sudoccidental.

 

Berlanga de Duero, fue declarada Conjunto Histórico Artístico. Bonita población soriana reconquistada en el siglo XI por Fernando I está dotada de joyas arquitectónicas monumentales que demuestran su gran importancia durante el siglo XVI.  De urbanismo medieval fue cabeza de una histórica Comunidad castellana de Villa y Tierra, extraordinaria forma de ordenación territorial propia de hombres libres alternativa de los señoríos feudales medievales europeos.

Pero la monumental Colegiata de Santa María de Mercado que entraría dentro de la tipología de templos con palmeras de piedra destaca por su importancia. Sorprende un templo de tal calidad arquitectónica, belleza y monumentalidad en lo que hoy es una pequeña villa castellana. Pero no tanto si se recuerda la importancia que tuvo Berlanga de Duero especialmente durante su construcción en el siglo XVI.

 

Un poco más al Sur es indispensable visitar otra de las grandes joyas y una de las más singulares de la arquitectura española medieval: San Baudelio de Berlanga.

Un lugar que merece no solo ser visitado sino un viaje ex profeso para admirar su rara belleza. Para ello hay que desviarse de la carretera entre Berlanga y Atienza. Vista desde el exterior no se podría apenas intuir la insólita originalidad y belleza de su interior.Algunos de sus antiguos frescos se trasladaron a Nueva York y el Prado.

Se trata de otro templo mozárabe con palmera de piedra. Verdaderamente maravilloso.

Y también de un verdadero artefacto espiritual, un canal de comunicación espiritual, un centro iniciático extraordinario que causa admiración por su extraña disposición a cualquier estudioso o amante de la Tradición universal.

El pequeño templo se encuentra dotado de tres espacios iniciáticos. Una cueva a la que se accede desde el interior. Otro, junto a la plataforma superior del mini bosque de arcos de herradura. Y otro más oculto en la copa de la palmera principal que soporta la carga de la cubierta.

Un lugar en el que se comprende perfectamente la máxima de Platón de que La Belleza es el esplendor de la Verdad. Una reliquia preciosa de un tiempo que se nos manifiesta en su beatitud. Y una joya única que todo amante del Arte español no debe dejar de conocer.

 

 

 

«Los Demonios» de Dostoyesvki y nosotros

Repasando unos viejos apuntes, algunos de ellos preparados para documentar algún texto en Periodista digital, he encontrado unas notas de lectura tomadas hace más de diez años de un libro verdaderamente profético del gran Dostoyesvki.  Me refiero a su novela Los Demonios. A veces traducida aquí por Endemoniados, Demonios.

Lo que nos planteaba en ella el gran escritor humanista ruso hace un siglo y medio se está cumpliendo con gran precisión en estos tiempos de zozobra y gran tribulación, en los que sobre los temores de la propia pandemia de más que probable origen antropogénico, la amenaza de la dictadura comunista se cierne cada vez de modo más probable en el reino borbónico de España. Se manifiesta ahora en toda su crudeza por la causa desencadenante o catalizadora de la pandemia roja, pero es debido a muchos años de incuria y a la estulticia culpable de muchos de nuestros próceres empezando por nuestros propios frívolos zares.

Demonios no fue bien recibido, en general, acaso porque explicaba demasiado bien lo que la clase dirigente se negaba a aceptar. Para otros se trataba de simples calumnias. Muchos años después, ya a principios del siglo XX, Gorki pretendía que: “Los demonios es el más perverso, y el más talentoso, de todos los intentos por difamar el movimiento revolucionario de la década de los setenta”.

Dostoyesvki supo ver las terribles consecuencias devastadoras del nihilismo hoy disimulado, aunque yacente, por el neomarxismo cultural. El que sustituye a la lucha de clases del marxismo convencional y es promovido por la plutocracia globalista.

Medio siglo después de su aparición, los descendientes de esa burguesía entonces tan crítica con el libro que pudieron huir, se escaparon de la Rusia bolchevique. Es posible, aún se está a tiempo de evitarlo, que tal pase aquí también, con nuestro heroico rey huyendo el primero por Cartagena o por donde pueda para salvar su vida y su hacienda.

Y es que una de las primeras cuestiones a lograr por el proceso revolucionario es tener un rey títere y unas instituciones ineptas, y en el fondo cómplices, que narcoticen a su nación impidiéndola reaccionar ante la agresión antes de que ya sea demasiado tarde.

 

Pero, en resumen, ¿cuáles serían las principales notas características del movimiento denunciado por Dostoyesvki?

Repasemos mis notas que copio a modo telegráfico, sin mayor elaboración:

Dualidad social: Aristocracia sin muchos horizontes intelectuales, población con pocos económicos. Complejo de inferioridad hacia la inteligencia y hacia la cultura extranjera.

Creciente frivolidad en la costumbres. Cierto matriarcado real. Influencia de los revolucionarios sobre la mujer (igual que los primeros cristianos de Saulo).

Halago de la vanidad. Utilización de la ambición ajena.

Ateísmo. Nihilismo. Pérdida de referencias morales y tradicionales.

Considerar el bien o el mal como prejuicios a eliminar en el nuevo orden a imponer.

Ostentación de mala educación y burla de convenciones sociales y de la urbanidad o “buena” educación.

Apocamiento de la derecha: “para el hombre ruso el honor es tan solo una carga superflua.”

“Yo aún soy partidario del honor pero sólo por la fuerza de la costumbre…

 

Se explican las razones del éxito revolucionario nihilista:

1 tener un “uniforme” (sentido de la pertenencia, cargos, misiones) y engaño sobre la verdadera realidad de la organización.

2 Sentimentalismo como elemento de difusión del socialismo

3 Los pícaros mondos y lirondos

4 El cemento principal: la vergüenza de la propia opinión

 

La organización social futura según Schigálev:

Fase previa: Quinquevirato que disimula su condición entre los otros

División de la Humanidad en dos partes desiguales. Una décima parte de la misma recibirá la libertad personal y un derecho ilimitado sobre las otras nueve partes restantes. Estas vendrán obligadas a perder la personalidad y en convertirse en algo así como un rebaño, y, mediante una obediencia sin límites, alcanzar la primitiva inocencia, por el estilo del primitivo paraíso, aunque de otra parte, tendrán que trabajar.

Hay medidas para extirpar la voluntad a las otras nueve partes de la Humanidad y reducirlas a la condición de rebaño, merced a la educación de generaciones enteras…

Estrategias:

1 Usar lo que pasa (por ejemplo una revuelta o protesta laboral por la corrupción del administrador de su fábrica) para los propios fines, apropiándose de sucesos como algo premeditado e inducido por ellos.

2 Provocar tumultos

3 Agentes demoledores profesionales y sociales que sin saberlo conscientemente trabajan para el desarrollo de la causa minando la moral y cohesión social.

4 El crimen ya no es una locura sino un deber. El dios ruso ha huido ante el alcohol.

5 Una o dos generaciones depravadas son ahora indispensables. De una depravación inaudita, ruin, en la que el hombre se convierta en un ser asqueroso, cobarde, cruel, egoísta…

6 Recurriremos al incendio, echaremos a volar leyendas…

7 Comprometer a los socios y simpatizantes con algún crimen para chantaje y cierre de solidaridad, aunque sea a la fuerza.

8 Fomentar la desconfianza e incluso el odio entre los diferentes miembros y humillarlos en público para distinguirse el mando de la masa. Terror ajeno y propio para mantener la disciplina. Incluso asesinato de disidentes y arrepentidos.

9 Buscar un rey títere.

Organización:

Con una supuesta autoridad central desconocida para los miembros comunes, formada por una Red de secciones relacionadas (más o menos de verdad) que hacen prosélitos y se extienden, cuyas Misiones, mediante una propaganda sistemática delatora, son:

1 Minar continuamente la autoridad de los poderes locales

2 Engendrar la duda en los vecinos

3 Fomentar el cinismo y el escándalo, la incredulidad absoluta en todas las cosas, el ansia de mejora

4 Provocando incendios como medio popular por excelencia, lanzar a una región, en el momento indicado, si es preciso, incluso a la desesperación.

No obstante, para un disidente, Schatov, los terroristas son:

Enemigos de la vida

Liberalotes anticuados que le temen a las personalidades independientes

Lacayos del pensamiento,

Enemigos de la personalidad y de la libertad

Puercos predicadores de la carroña y la podredumbre

Dorada medianía,

Canallas

 

En su libro Dostoyesvki tiene una curiosa reflexión no solo interesante para bibliófilos. Se refiere a cultura y encuadernación.

Leer un libro y encima encuadernarlo representa dos periodos enteros de evolución:

Primero el de aprender y gozar con la lectura, aunque haciendo poco caso del libro. Encuadernarlo representa ya respeto al libro, no sólo leer sino también que reconocen el valor de la lectura y del libro. A este segundo periodo no se ha llegado aún en Rusia.

 

Ojalá podamos no solo leer, hacer caso de él, sino también encuadernar Demonios como un importante libro clásico. Como una brillante obra de lo mejor de la Cultura europea. Como un homenaje a una obra humanista profética. Pero mucho me temo que, si esto sigue así y nadie reacciona, encuadernado o sin encuadernar los Demonios la arrojen a la enorme pira de nuestra Civilización arrasada con nosotros dentro.

Pero, ¿Qué opina el lector?

 

 

The Crown TV

Encerrado en casa hay tiempo para todo. Por recomendación de una querida amiga estoy viendo la serie The Crown.  Para el que no la conozca como era mi caso hace unos días, se trata de una famosa serie de TV cuya realización y ambientación son excelentes y sus guiones e interpretaciones muy notables. Dedicada a la Casa real inglesa en la “intimidad”. Describe sin acritud la extraña vida de unos personajes con graves psicopatías, encerrados en hermosas pero tremendas jaulas de oro y brillantes. Adulados por una “servidumbre” alabanciosa que atiende hasta los más absurdos y humillantes caprichos o sindioses. Con especial hincapié, desde luego, en la figura de la reina Isabel II que es la señora ama de sus vidas y haciendas.

Para mayor credibilidad del relato se han buscado actores con cierto parecido a los personajes representados. Sin embargo, en una segunda remesa de la serie los principales han sido sustituidos para acomodarse al paso del tiempo. En el caso de la reina Isabel II entiendo que se han pasado porque la segunda actriz representa muchos más años de los que le corresponderían en la época relatada.

Resulta muy interesante el repaso de sucesivos acontecimientos históricos que van testimoniando la progresiva decadencia británica, contexto en el que se desarrolla la visión de los personajes y personajillos de Palacio. Pero acaso lo más interesante sea la descripción psicológica de los personajes. ¿El medio monárquico les ha convertido en psicópatas o es un linaje de psicópatas el que ha hecho el medio?

Una cosa que llama especialmente la atención es la frialdad patológica de los protagonistas. Gentes sin emociones. Sin empatía.  Que parecen odiarse unos a otros, o al menos que se muestran incapaces de mostrar amor. Una patológica represión de los sentimientos. Y la transmisión del dolor y del sufrimiento de una generación a otra.

Curiosamente hace unos días hablaba de una antigua teoría sobre las tres clases de cerebros humanos: sistema R, límbico y cortical.

El sistema R o reptil, o reptiliano es el más primitivo, tiene que ver con los instintos más primarios tales como la supervivencia o la violencia. Es ajeno a las emociones, esfera del límbico o del pensamiento abstracto, propio del cortical.

Dentro de esta teoría se suele afirmar que los linajes reales, extendido por vía bastarda o de segundones al de algunas grandes corporaciones y empresas, mantienen en mayor medida que en la población común la influencia del tóxico cerebro reptil. Y que su peligrosidad social deviene de subordinar el pensamiento racional, el símbólico y el abstracto a sus propios intereses e instintos reptilianos. En la serie se puede observar como la monarquía sublima como deber nacional lo que más bien es un instinto reptiliano de su propia supervivencia al coste que sea.

Si lo contado es cierto, he de confesar que mi opinión sobre el eterno heredero, el príncipe Carlos, «El Orejas«, ha mejorado mucho. Comprendo que es muy difícil sobreponerse no ya solo a haber nacido en una familia carente de amor y empatía sino también a la serie de sevicias y maltratos que tan cruelmente le han inflingido sus propios padres.

Pese al lujo y oropel, al disfrute de palacios, cacerías y de ciertos caprichos más bien propios de frívolos, cínicos, inmaduros o esclavos, observamos una colección de personajes infelices, a los que se les ha extirpado, si es que su genética no venía ya así,  la capacidad de amar, de sentir empatia, algo de respeto a sus víctimas. Los súbditos de Su (poco) Graciosa Majestad. Más propiamente llamada la reina reptil.

Por otra parte, es una pena que nadie se atreva a meter el diente a nuestros propios insanos palacios y sus psicópatas habitantes. Sería muy educativo observar a los nuestros en plena faena.  Aquí me temo que ni siquiera cabría la excusa o pretexto del patriotismo.

 

 

Mutus liber, Silent spring

En 1962 Rachel Carson publicaba Silent Spring (Primavera silenciosa) un libro pionero de denuncia ecológica en el que alertaba sobre las consecuencias del uso indiscriminado de pesticidas sobre la cadena trófica. En especial advertía de una no muy lejana primavera en la que ya no se pudiera oír el canto de los pájaros. Y menos comprenderlo. El lenguaje de los pájaros es una metáfora tradicional del lenguaje sagrado, que permite la comunicación del hombre con la divinidad.

Hace más tiempo, en 1677, se imprimía un raro libro de Alquimia formado por quince planchas grabadas. De autor anónimo es el conocido Mutus Liber.  Un libro mudo de gran interés y de difícil interpretación pese a que en una llamada al lector explicaba “que aunque se titule mutus liber, sin embargo todas las naciones del mundo, los hebreos, los griegos, los latinos, los franceses, los italianos, los españoles, los alemanes, etc., pueden leerlo y entenderlo.”  La Alquimia, tan importante en la historia del pensamiento científico, posee unos aspectos iluminadores que hoy se suelen pasar por alto. Dentro del universo, de esa especie de teclado cósmico, muestra la posibilidad de moverse en la escala de vibraciones, desde las más groseras a las más sutiles. También en el plano del Alma y de la Conciencia. Tal es el último secreto de la Gran Obra, ascender en ese mundo como Jacob en su escala.

Ya nos decían los herméticos, los pitagóricos o los hindúes que el sonido, el Verbo, el Logos, tiene una cualidad vibratoria creadora. En Psicología y Alquimia, el Doctor Jung explicaba las relaciones entre la antigua ciencia alquímica, el inconsciente colectivo de la humanidad y lo que él llamaba el proceso de individuación psicológica.  En otro de sus libros, Psicología y Religión, sostenía que el arquetipo de Dios se encuentra en la conciencia humana.

Nos podemos aturdir con el ruido pero a veces conviene escuchar el silencio. ¿Qué queda cuando el diapasón se para?

En estos tiempos de zozobra e inquietud, con perplejidad, con horror y desolación contemplamos otro silencio en esta amarga y triste primavera. El aparente silencio de Dios. Bernanos afirmaba que el sufrimiento es el buen Dios.

Vemos horrorizados las filas de féretros, mentís a la ciudad alegre y confiada construida por los intereses creados. Tras una crisis de conciencia, Antón Chejov realizó una larga peregrinación iniciática a la remota y maldita isla de Sajalin. Viaje geográfico hacia el fin del mundo que tenía su trasunto en otro esotérico al fondo o las antípodas de su propia conciencia.  Al cabo, tras la búsqueda de sí mismo, explicaba: Yo todo lo que quería decir honradamente: ¡Echad una mirada hacia vuestras vidas y ved qué lamentables y desastrosas son!

Su estancia en la isla maldita provocó una reacción personal ante los horrores que veía. Le hizo aumentar su simpatía con los desheredados, con los humildes, con la humanidad que sufre. Chejov pensaba que las cosas no tendrían porqué seguir siendo así siempre, que era posible el progreso y confesaba a un amigo: Dentro de trescientos o cuatrocientos años, toda la tierra se convertirá en un jardín florido, y la vida será entonces extraordinariamente fácil y agradable. 

Pero el liberalismo humanista de Chejov: el de la libertad de conciencia y de expresión, los derechos civiles y la protección de los débiles, ha sido traicionado y convertido en otro, que representa todo lo contrario. El pensamiento único.  El despotismo de los poderes económicos oligárquicos que controlan a los media, cada vez más imposibilitados para ejercer su misión de contribuir a informar e instruir a la opinión pública, de controlar al Poder. El abuso de los poderosos grupos plutocráticos y sus gobiernos títeres contra los débiles y desamparados.

¿Cómo iniciar una vida nueva? La voluntad es el principio del cambio. El querer. Pero, ¿qué pasa con el saber que permita conseguir ese querer?

El pequeño Iván, protagonista de uno de los cuentos de Chejov más tristes y humanos, escribe una carta a su abuelo que vive en una lejana aldea: Ayer me gané una regañina. El amo me sacó al patio, tirándome del pelo, y me zurró, porque cuando les estaba meciendo al niñito en la cuna me quedé dormido sin querer… de comer tampoco hay aquí nada. Por la mañana te dan pan para tomar el kascha, pero no té ni schi. Se lo zampan los amos. … querido abuelito: ¡Hazme una merced en nombre de Dios! ¡Sácame de aquí y llévame a la casa de la aldea! ¡Ya no puedo aguantar más!… ¡Llévame de aquí porque me voy a morir! 

Y continúa suplicando su rescate: ¡Ven querido abuelito! ¡Por el amor de Dios te lo pido!… ¡Ten piedad de mí! ¡De este desgraciado huérfano! ¡Todos me pegan y tengo tantas ganas de comer!… Además, ¡Tengo una tristeza tan grande que no te la puedo contar!

Pero ¿qué pasó con el pobre y desamparado niño?

Antón Chejov continúa su narración. Tras acabar de escribir la carta, el pequeño Iván plegó la hoja escrita en cuatro dobleces y la introdujo en el sobre comprado la víspera… después de meditar un momento, mojó la pluma y escribió las señas: Para el abuelo que está en la aldea”. Luego se rascó y, tras un instante de cavilación, añadió a lo escrito: “Para Konstantín Makarich”.

Una hora después de introducir la preciosa carta por la ranura del buzón, mecido en sus dulces esperanzas, el niño dormía profundamente. Soñaba con una estufa caliente y que, junto a ella, su abuelito leía la carta de su rescate…

La desesperada carta del pobre niño no encontró respuesta porque no acertó a poner las señas. Cuando el hombre moderno deja de aturdirse con el ruido que genera, se desespera en su revelada orfandad. Y pese a todo, a tanta historia, tanta ciencia, tanta civilización no parece encontrar las señas del destinatario que le ayude a salir de la esclavitud.

En esta silent spring tenemos una nueva oportunidad de comprender e interpretar nuestro propio mutus liberLa Gran Obra es la transformación, el rescate de nosotros mismos. Así sea

 

Lacambra o el poeta es un fingidor

Parece ser que al autor del heterónimo Miguel Lacambra le suena un poeta personaje ortónimo llamado Fernando Pessoa. Un genial fingidor, testigo del desasosiego, que desarrolló una serie de personajes, los heterónimos, autores de su propia producción literaria acorde a su supuesta personalidad individualizada. Pessoa significa persona y dicen los griegos que persona es lo que suena a través de la máscara. La máscara que representa a cada uno de los personajes que adoptamos en nuestra vida o que el demiurgo habilita en nosotros.

Entre los heterónimos pessoanos con abundante producción literaria “propia” cabe recordar a Álvaro Campos, Ricardo Reis, Alberto Caeiro, incluso alguno femenino: como la enamorada María José, entre otros muchos. Sin embargo, la realidad es mental como sostiene la Tradición hermética que inspiraba a Pessoa y una vez salidos de la minerva pessoana cada uno de sus autores adquiere vida propia.

José Saramago dedicaba una de sus novelas “El año de la muerte de Ricardo Reis” al heterónimo médico. Y si se me permite que me meta a llevar un cirio en este entierro, incluso Alvaro Campos me concedió una entrevista en su Algarve natal que fuera publicada in illo tempore por la sección cultural de La Voz de Galicia ¡Qué lejanos y felices tiempos aquellos en los que aún no había aparecido la terrible peste zapateril ni menos el terrorífico rebrote sanchopedresco!

¿Quién o qué estará detrás del heterónimo actual? Llamar “heterónimo” al tal Lacambra indica un cierto grado de Cultura normalmente incompatible con “las repugnantes zurdas españolas”, que diría don Antonio Machado, gentes cuyo repertorio se limita habitualmente a un resumen de las obras completas de filósofa Belén Esteban o del eximio doctor Sánchez.

Don Antonio, otro gran poeta hilozoísta aunque diferente de nuestro vecino portugués, fue el inventor de un Juan de Mairena, heterónimo heterodoxo educador que buena falta nos hace.

Ahora bien, el tal heterónimo Miguel Lacambra ¿vendría a ser una variante disimulada del malvado hechicero y satanista Aleister Crowley, «la Bestia», que visitara a Pessoa en Lisboa? Pessoa jugó al ajedrez con él como el caballero jugaba con la Muerte en El Séptimo sello. Cualquiera sabe, pero afirman que uno de los objetivos confesados de la actual pandemia mundial es la futura introducción forzosa de una vacuna siniestra con chip identificador, la famosa marca de la Bestia del Apocalipsis.

Pero, Crowley tampoco es «la Bestia» sino acaso uno de sus profetas o embajadores. Incluso me temo que detrás de Miguel Lacambra ni siquiera se encuentre el gobierno pomposamente llamado de España. Más bien parece que tanto este gobierno de devastación y demolición como su corte de propaganda ditirambo alabanciosa de frívolos señoritos comunistas ensoberbecidos y adinerados no sean sino heterónimos oportunos, simples máscaras de personajes ficticios, desalmados, desespiritualizados, formas vesperales sin entidad real salvo la impostada o hecha a troquel que les proporciona la plutocracia globalista internacional.

Una plutocracia que mediante su instrumento posmoderno el neomarxismo cultural, la propaganda infame y los media mohatreros asociados no hace sino crear heterónimos de biografía ficticia, insustancial, impostada, de levedad del ser más o menos insoportable para distracción y supuesta representación de otros entes asaz leves como alas de mariposa y embrutecidos como semovientes.

Pero, entonces, ¿Quién es el demiurgo que se encuentra tras la máscara de tanto heterónimo falaz?

Buena pregunta aún sin repuesta cierta. Probablemente la misma fuerza tenebrosa y satánica que habría inventado y promovido este virus genocida. Según Francis Boyle una oportuna mezcla de coronavirus anteriores tales como SARS, MERS e IVH preparada para crear esta pandemia, anunciada al menos desde 2007 por la American Society for Microbiology .

El falsario y su gobierno nos han revelado su gran capacidad letal. Demuestran un gran poder de devastación pero torpe y necio a la hora de construir nada. Apenas superables en su incompetencia devastadora.

Es posible que el demiurgo haya de improvisar otros heterónimos mejor preparados para las siguientes etapas de la revolución tras pandemia.  Atentos a los nuevos heterónimos.

 

 

Un recuerdo de hace cinco años sobre la enfermedad como sufrimiento y revelación

Hace cinco años escribía un texto sobre la enfermedad y el modo de sufrirla y abordarla. Me refería a sendas novelas testimonios de dos Premios Nobel de Literatura. Un alemán, Thomas Mann y un español, Camilo José Cela.

Creo que pueda tener algún interés volverlo a editar en estos tiempos de zozobra y desolación. El lector juzgará. En todo caso, ahí queda.

El pabellón mágico. Cela, Mann, la enfermedad como sufrimiento y revelación

                        

                    El sufrimiento es el buen Dios sostenía cierto personaje de Bernanos

 

Una de las obras menos visitadas de don Camilo, el del Premio, tiene cierto carácter autobiográfico y supone una faceta muy diferente de la descarada, socarrona, mordaz, sarcástica, acaso un tanto frívola en ocasiones, del autor gallego. Me refiero a la terrible pero lúcida y conmovedora Pabellón de reposo, inicialmente publicada por entregas en el semanario El Español, homónimo del digital, no hay casualidades, que ahora quiere resucitar Pedro J para demostrarnos a todos que nunca se rinde ni hay despotismo capaz de tumbarlo sin remedio.

pabellon celaPabellón de reposo trascurre sin acción exterior apenas pero en el interior de la conciencia de los diferentes personajes se vive un drama de sufrimiento, dolor o angustia. Muestra la creciente desolación del enfermo que siente como su mal empeora hasta que la enfermedad rompe sus últimas esperanzas de evitar la condena fatal.

En vez de la barca de Caronte, aquí se trata de la más prosaica pero no menos terrible carretilla del jardinero del sanatorio donde eran transportados, como viejo tronco de encina derribado por el rayo, los ataúdes de los enfermos fallecidos.

Tampoco faltan breves pero ilustrativos momentos en los que se muestra la oculta realidad de intereses económicos que subyacen en la actividad sanitaria entendida como negocio empresarial.

Pero la enfermedad nos recuerda el milagro paradójicamente permanente y pasajero de la Vida. Para el enfermo existen sentimientos, verdades, revelaciones estéticas, que no se aprecian por el hombre sano.  Las preocupaciones y prioridades sobre lo de verdad importante cambian.

 ¿Qué es un Banco que se hunde, amigo mío, comparado con al espectáculo insólito de tantos miles y miles de cuerpos que a diario humillan la cabeza para no levantarla jamás?

No. No está usted en lo cierto. Toda esa dicha ficticia que usted se ha creado para vivir y en la que yo, para mi desgracia, he creído antes de la transmisión de poderes, cuando era, como usted ahora, gerente de …, nada importa, hágame caso, para conseguir o perder ese don inaprehensible que se llama salud.

Usted la tiene, que Dios se la conserve, y por eso habla inconscientemente de esas livianas preocupaciones, que ni lo son siquiera. Yo que la he perdido…

Mi salud marcha mal, amigo mío, muy mal: pero soy tan feliz…

cela 1El alma, como en barbecho en espera de la lluvia, se abre a la comprensión estética.

 He descubierto en un bello libro que me dejó un compañero de Sanatorio, un mundo ilimitado de poesía que desconocía. Me he estremecido al leer los versos de algún poeta, y he pensado que quizá la salud no sea tan importante como creemos, cuando fuera de ella pueden encontrarse insospechadas sensaciones, veladas para la mayor parte de los sanos.

No le deseo verse en mi trance; pero de otra parte, ¡se me antoja usted tan desdichado, sin un solo minuto al día para dejar de preocuparse por la marcha de las cotizaciones! 

En la antigua tradición rosacruz, el alma, simbolizada en la rosa, se abre esperanzada, buscando la luz de la conciencia, desde las vicisitudes y sufrimientos debidos a estar presa en la cruz de la Materia y sus contingencias.

 La muerte llama, uno a uno, a todos los hombres y a las mujeres todas, sin olvidarse de uno solo. ¡Dios, qué fatal memoria!…es doloroso tener que ahogar este cariño inmenso hacia las cosas y hacia los tiernos hombres que han echado raíces en mi corazón. … para lo que está vivo no existe lo que se muere, lo que se pierde implacablemente para la vida, lo que huye del cotidiano dolor de mantenerse, instante a instante, en una ininterumpida continuación de actitudes. Y para lo que se muere, lo que vive y perdura, es una dolorosa presencia que no se aguanta. ¡Dios mío, cómo siento en mis carnes, que pronto os regalarán su dolor y su temperatura el desgarrado dolor de la verdad de lo que os digo!  

Apenas veinte años antes que Cela, otro Premio Nobel, Thomas Mann, había tratado ya estas mismas cuestiones en su memorable obra La Montaña mágica.  El tema y los escenarios vienen a ser los mismos, el sentido de la vida, el amor, la esperanza, el sufrimiento y la muerte, en un tiempo singular y en escenario de sanatorios de cumbres nevadas, en una suerte de nueva acrópolis del espíritu, medio cubierta por un sudario húmedo y blanco. Fatal aunque de formas exteriores cambiantes. Sean Davos en Suiza o la Sierra de Guadarrama en Castilla. Si el paso del tiempo azoriniano se asociaba al paso periódico de Una Lucecita roja, aquí se hace al chirriante de la siniestra carretilla citada.

Un espacio y un tiempo diferentes de los profanos, al contacto con lo numinoso y lo sagrado. Con el sufrimiento y la introspección psicológica que causa.

Sin embargo, el desarrollo estético y, al cabo, la actitud para enfrentar las cosas y la aptitud para entenderlas, me parecen diferentes. Además del propio genio e inspiración personal de ambos autores, creo que cabe entenderlas en relación con las dos diferentes culturas o marcos intelectuales en las que han nacido y crecido.

En Pabellón de reposo no existe la sólida arquitectura narrativa de la novela de Mann. Es una novela más coral o comunitaria, en la que las desdichas, relaciones y amoríos frustrados de los enfermos no distinguen una clara pareja protagonista ni desarrollan, como en el caso de Hans Castorp y Clawdia Chauchat un conflicto amoroso o incluso una cierta iniciación al mundo de la madurez. En la obra de Cela los pacientes son números, los de sus habitaciones y sus relaciones aparecen más bien esbozadas.

Thomas-MannMann nos da nombres y apellidos de los que viven, se preguntan o sufren. Para algunos críticos el autor alemán abusa de adornos o se equivoca desde el punto de vista estético al introducir disquisiciones políticas o ideológicas lo que distrae al lector de la cuestión principal o alarga demasiado la narración. Una forma de escribir propia de Mann con sucesivas ramificaciones y frondosidades desde el tronco principal. Quizás porque él mismo se califica de esteta atraído por el abismo y en tales frondosidades capaces de permitir posar pájaros estéticos pueda también encontrar algo en lo que asirse. En cambio, lo de Cela acaso posee mayor tensión dramática en su brevedad y desnudez formal.

También lo son las diferentes formas de enfrentar el problema de lo numinoso.  En los desolados personajes del Pabellón se manifiesta una religiosidad ortodoxa, convencional dentro del Catolicismo, lo que no estorba sino que agranda las profundas y dolorosas dudas existenciales de los personajes, ni su alternancia entre rebelión y resignación ante el silencio de Dios. La carretilla de transporte de ataúdes es símbolo de esa materialidad descarnada contrapunto de una religiosidad amanerada.

Pero, en cambio, a Hans Castorp el principal protagonista de La Montaña mágica no le basta el dogma establecido y vence su inicial repugnancia a emplear recursos metapsíquicos, incluso espiritistas, para indagar acerca de la suerte de ultratumba de su primo Joachim. Durante su estancia en Davos es solicitado por diferentes fuerzas más o menos profundas o encontradas. De tal perplejidad le saca un hecho aparentemente fortuito. Con ocasión de una arriesgada excursión donde se extravía entre la nieve y la niebla durante la que está a punto de perecer sino extrema su lucha, tiene Davos-2un extraño sueño que le hace comprender que el hombre no debe permitir que la muerte se enseñoree de su pensamiento porque tal es el mandato de la bondad y del amor. Y, en consecuencia, debe aplicar su voluntad a tal fin. El episodio pudiera tener que ver con misma biografía de Mann. Tanto él como Goethe habían experimentado una especie de azul iniciación mediterránea tras su visita a Italia.

Cela no muestra revelaciones parecidas en sus personajes, en los que el sufrimiento no acaba de ilustrar una comprensión metafísica.

No obstante, existen importantes relaciones históricas de fondo entre las culturas española y alemana. Kant nos hace comprender la imposibilidad del conocimiento del noúmeno o Causa en Sí para la criatura atrapada en el fenómeno. En el fondo nada nuevo en la Cultura occidental. Había reelaborado con su propio lenguaje el sentido epistemológico y filosófico de algunas de narraciones simbólicas tradicionales como el clásico Mito de Psiquis o nuestras leyendas Flor de Amores, el Conde de Partinuplés o el Caballero del Cisne y su comprensión del problema de las limitaciones del conocimiento. Jung ya explicaba que una de las formas de expresión de los arquetipos de inconsciente colectivo es el mito y la leyenda. El hispanista Schopenhauer, traductor de Gracián y filósofo en la vieja tradición española de la Voluntad asociada a la cábala sefardita, al que Mann dedicaría un estudio posterior, tendría una importante influencia en las ideas y realizaciones estéticas de Wagner. Lohengrín es una ópera inspirada en el citado mito de Psiquis. El Parsifal y el Tristán en el problema del ejercicio o el desfallecimiento de la Voluntad.  Al cabo, el mundo del Gríal más que conservado en las bellas anfractuosidades de San Juan de la Peña es el de la cosa en sí, donde Tiempo y Espacio se confunden.

praha_puente_de_carlos_v_jpgY desde luego otras influencias más inmediatas o contemporáneas dentro de la Cultura alemana: La toma de consciencia del lenguaje dentro del neokantismo como forma a priori de la mente, como aduce Cassier cuando Mann publica su novela.  O la referencia al espíritu, según el famoso Tractatus de Wittgenstein: “7. De lo que no se puede hablar mejor es callar”.  O del poeta Rainer María Rilke que una década antes había cambiado el fluir del Moldava bajo el puente de Carlos de su Praga natal por el del Tajo desde el de Alcántara.

 

Pabellón de reposo es un libro desolador, La Montaña mágica mantiene un cierto tono optimista pese a las diferentes vicisitudes a las que no son ajenas la muerte. Una está escrita en el ambiente sombrío y reaccionario de la cruel posguerra española. La otra durante los felices años veinte, aunque no tan felices, por cierto, para la Alemania de entre guerras, con sus promesas más o menos arrumbadas de cambios sociales, estéticos e institucionales. Ambas son obras maestras de sendos Premios Nobel.

Puede que todo se deba a diferencias de genio o talento personal de ambos artistas. Pero, ya digo, también el marco intelectual de una y otra creación es diferente. La brillante antigua filosofía medieval española cegó sus fuentes tras la prepotencia escolástica y el monopolio eclesiástico sobre las conciencias. La autoridad versus la propia investigación de la experiencia. Comunidad versus individuo. El jesuita y teocrático Naphta frente al humanista liberal Settembrini.

¿Quién determinaba el verdadero estado y la verdadera posición del hombre? ¿Era el aniquilamiento dentro de la comunidad que lo nivelaba todo, o bien el individuo crítico?

cementerio-guerraSi Cela parece condenar de modo fatal a sus personajes, él mismo acaso también lo es por cierto carácter autobiográfico del texto; Mann piensa que no todo está perdido y deja la suerte del protagonista en la incertidumbre:

¡Vas a vivir ahora a caer! Tienes pocas posibilidades; esa danza terrible a la que te has visto arrastrado durará todavía algunos cortos años criminales, y no queremos apostar muy alto que puedas escaparte. Si hemos de ser francos, nos tiene sin cuidado dejar esta cuestión sin contestar. Las aventuras de la carne y del espíritu, que han elevado tu simplicidad, te han permitido vencer con el espíritu lo que no podrás sobrevivir con la carne. Hubo instantes en los que surgió en ti un sueño de amor, lleno de presentimientos – sueño que “gobernabas” -, fruto de la muerte y de la lujuria del cuerpo. De esta fiesta mundial de la muerte, de esta mala fiebre que incendia en torno tuyo el cielo de esta noche lluviosa, ¿se elevará el amor algún día?

 

Ahora, en estos tiempos de grave incertidumbre, de esa mala fiebre, ojalá encontremos una respuesta afirmativa a tan fundamental pregunta, así como la forma de vencer con el espíritu lo que no podemos sobrevivir con la carne.

Amén.

 

 

 

 

 

La Izquierda no celebra ni reconoce al padre

Ayer hablaba de Arte y de Cultura, de padres e hijos. El Rey Lear, el clan Ichimonji, Los Borbones, son clanes o dinastías reales o de ficción en las que las relaciones entre padres e hijos eran lamentables, incluso manchadas de sangre. Y es que algunos tienen padres (y madres) de los que no cabría sentirse muy orgullosos.

No deja de ser motivo de reflexión que se promocionen hasta la vergüenza ajena y poniendo en peligro de muerte a la gente las orgías pro víricas de machorras psicópatas pero se olvide la esencial figura del padre excepto para denigrarle. Una figura de protección, de orden, que es fundamental en la formación psicológica tanto de unos como de otras. El animus que diría Jung destinado a unirse con el ánima en el proceso de evolución espiritual o de individuación psicológica. De maduración como ser libre y adulto. En cierto modo algo similar a lo que sostenía Platón en El Banquete. Un arquetipo odiado por los agentes malvados o inconscientes que combaten lo que llaman sociedad heteropatriarcal, sin olvidar la introducción y financiación de todas esas matracas posmodernas del neomarxismo cultural que hace estragos por estos pagos gracias a la promoción y la ayuda de las repugnantes mercenarias zurdas españolas.

Pero ¿es que nuestros zurdos acaso no tienen padre? Tenerlo, seguro que habrán de tenerlo por razones biológicas, pero ¿no lo conocen?

Y es que uno de los objetivos de la repugnante mercenaria zurda actual es la destrucción de la familia, lo que no empece el ejercicio del más descarado nepotismo entre sus adictos. Una contradicción. Sin ir más lejos y no aburrir, los mascarones de proa del actual proceso revolucionario, tanto Sánchez como Iglesias, colocan a sus mujeres en puestos de lo más alto de la cucaña más allá de sus propios méritos, en una muestra clarificadora de lo que significa el feminismo para estas gentes.

Pero la zurda existente en España, mal llamada española, tiene varios padres ideológicos. Los clásicos. No ya tanto los tradicionales antiautoritarios Bakunin o Proudhon sino la rama totalitaria marxista en sus diferentes variantes sionistas. Los bolqueviques y mencheviques seguidores de déspotas asesinos como Lenin, Stalin, Trotsky o nuestros Largo Caballero, Prieto, Negrín, Líster, La Pasionaria o Carrillo. Ahora reforzada por los Gramsci, Escuela de Frankfurt, Alinsky u otros neomarxistas, sin olvidar a las feroces hembristas posmodernas, nuevas ménades devoradoras de Orfeo. Apolo, la Cultura, es enemigo a destruir. Gentes mercenarias o desavisadas que ponen su énfasis no ya tanto en la clásica lucha de clases sino en la creación de grupos sociales a enfrentar entre sí en el afán de destruir la sociedad tradicional y sus pilares básicos como la familia.

Pero no deja de ser curioso como en el actual proceso revolucionario la izquierda española esconde sus crímenes históricos mediante la censura gracias a leyes inicuas y ya ni siquiera revindica a sus verdaderos padres. El proceso revolucionario hoy se produce mediante mecanismos diferentes del golpe de Estado convencional. Sin presentar su verdadera cara, del mismo modo que un virus infecta y destruye a una célula o a una bacteria. En efecto, el virus se infiltra, trastoca el ADN del huésped y éste engañado fabrica así las proteínas del virus no las suyas, hasta su total destrucción.  En esas estamos, y estaremos, hasta que no logremos reconocer al padre.

 

 

 

El nuevo Rey Lear

Lear

Silencio Kent, no te interpongas entre el dragón y su furia

Kent

¿Piensas que el deber tendrá miedo de hablar, cuando el poder se doblega a la adulación?

El honor debe rendirse a la sinceridad cuando la majestad se humilla a la locura.

Gonerila

Te ruego nos pongamos de acuerdo. Si nuestro padre ejerce autoridad alguna en la disposición en la que se halla, la resignación que acaba de hacernos de su poder no servirá sino para perjudicarnos…

¡Viejo inútil que todavía quisiera hacer alarde de aquellas preeminencias de que abdicó!

Gloster

El amor se enfría, la amistad se disuelve, los hermanos se dividen. En las ciudades, rebeliones; en los campos, discordias; en los palacios, la traición; y los lazos entre los hijos y los padres, rotos.

¡Y el noble y franco Kent desterrado! ¡Su delito fue la honradez!

Bufón

Deja tu bebida y tu puta y estate dentro de casa.

Si no sabes sonreír según el viento que sopla, pronto te aterirás de frío.

(Shakespeare, El Rey Lear, Acto I; Escenas I, II, III y IV)

 

Pocas escenas más desoladoras y al punto reveladoras de la condición humana que la del decrépito emérito después de empinar el codo dando tumbos, solo, por las no menos empinadas calles de Vigo. Acaso huyendo de su conciencia, que se niega a ser ahogada en alcohol, a merced de ser humillado por el populacho, los volubles y cobardes súbditos que otrora, cuando era poderoso, ditirambo alabanciosos le aplaudirían.

El espectáculo no llega a la grandiosa, terrible y hermosa tragedia de un Rey Lear o un Ran, pero nos ofrece sugerencias inacabables para la reflexión. Sobre el Poder, la Justicia, el Honor, la Lealtad, la Dignidad moral y la misma naturaleza del hombre.

La traición está en los palacios como decía Gloster. Es consustancial a la dinastía que el padre traicione al hijo y que el hijo traicione al padre. Tanto el padre de sangre como el padre adoptivo o benefactor al que se deben la posición y fortuna. Así ha sido, es y, probablemente, será. Resulta fatal cuando la soberbia, la ambición, la codicia, la hipocresía, la lujuria, el apetito desordenado de poder carece de barreras, ni siquiera se subordina ante lazos apenas existentes de amor filial o conyugal, salvo el del miedo común a la perdición final de todos. A que les sean arrebatados los inmerecidos privilegios de la tribu.

Como aprenderían con gran dolor en sus propias carnes el Rey Lear o el señor Hidetora Ichimonji  es muy peligroso abdicar cuando se tienen tantas fechorías perpetradas en el pasado. O cuando la autoridad constituye imposición legal o externa y no se basa en el propio mérito y la limpieza de ejercicio, en la auctoritas. Si hubiese sido un hombre culto el emérito debiera haberlo sabido cuando fue obligado a abdicar. La absoluta impunidad se acababa. Era cuestión de tiempo. Y no mucho.

¡Qué arda la casa, pero que no salga el humo!” Acostumbraba a decir mi sabia abuela que por méritos profesionales propios y no por injusta cuota feminista alguna fuera directora general de Instrucción pública. Pero la naturaleza nos indica que pese a las barreras artificiales es raro que el humo no termine saliendo, denunciando la situación real a vista del más topo.

Hoy, el heredero, en plena crisis del Corinavirus que se puede llevar por delante a la Dinastía, o al menos el poco honor y dignidad que le quedaba, ha perdido otra oportunidad de hacer frente a la situación. Ha salido en la tele a leer malamente cuatro obviedades, demostrando una vez más que es un pésimo actor, que el reino le viene muy grande o que está sometido a chantaje. O todo junto. Una soflama huera, tópica, tan inútil y prescindible como él mismo. Pese a sus contrastados vicios históricos al final los Borbones lo que dejan es una sensación de esperpento grotesco y de falta de grandeza incluso para el mal.

Ran, la tremenda adaptación de El Rey Lear realizada por Kurosawa es una gran obra maestra. En ella se muestra como las intrigas vengativas de una mujer envilecida, Kaede, esposa sucesiva de los dos herederos mayores del señor Hidetora, Taro y Jiro, trasuntos japoneses de las malas hijas de Lear, Gonerila y Regania, termina destruyendo el clan Ichimonji. El hermano bueno, Saburo, el equivalente a Cordelia, también resultará asesinado.

Al final de Ran, que en japonés significa caos o miseria, el gran artista, el sabio humanista, Akira Kurosawa nos da una última e inolvidable lección. Huyendo de la violencia y el espanto desatados, Tsurumaru, el pobre joven cruelmente cegado por orden de Hidetora, se encuentra peligrosamente al borde del abismo de su antiguo castillo destruido. Y, para colmo, ha perdido la imagen de protección de Buda que le había dado su bondadosa hermana Sue, el contra arquetipo de la maléfica Kaede, poco antes de ser vilmente asesinada. ¿Caerá?

 

La humanidad está cegada, al borde del desastre y ha perdido el sentido espiritual, la concepción metafísica del Ser, de la vida y de la muerte. Es decir, de la Cultura.

Urge recuperarlos.

 

 

Jiménez Lozano y la nostalgia de un mundo deshabitado

Conocí personalmente a José Jiménez Lozano hace muchos años durante un breve encuentro en la librería anticuaria de mi amigo Rafael Molina, junto a la iglesia de San Sebastián. Me lo presentó, estuvo comentando algunas cosas en relación con el Siglo de Oro. Creo recordar que buscaba un libro sobre o de Teresa, Molinos o algún otro protagonista de la  Mística española. No sé.

Cuando Jiménez Lozano se fue, Rafael y yo seguimos charlando sobre literatura. Era un auténtico privilegio hablar con Rafael, que no era un mercader sino un librero de vocación, una de las personas más cultas, acogedoras y amables que he conocido. Tengo la impresión de que cuando vendía un libro se llevaba un disgusto solo mitigado por el consuelo de que el comprador iba a saber apreciarlo. Por amistad o fraternidad bibliófila cómplice que no por negocio, me recomendaba o me buscaba ediciones raras o descatalogadas de libros curiosos. Una vez me proporcionó una ejemplar de Los Borbones en pelota, la irreverente pero lúcida obra de los hermanos Bécquer, que presté al hoy director de ABC y no sé si aún la conserva dadas las obligaciones de su empinado cargo.

Rafael abominaba de los “discípulos aventajados de Robespierre”, como llamaba a los insensibles encuadernadores demasiado dados a guillotinar sin respetar márgenes. Pensaba que uno de los mayores crímenes del socialismo patrio había sido cerrar la antigua Editora Nacional y destruir sus publicaciones so pretexto de que el malvado dictador procuraba mantener la Cultura y Tradición españolas, crimen por lo visto imperdonable para los herederos del sectario Iglesias. Un tipo maniqueo bronco. Un paleomarxista poco amigo de matices y distingos culteranos o de posmodernismos neomarxistas que sostenía que “sólo quedan dos clases sociales. La burguesa y la obrera.”  Y “que el odio entre una y otra tienen forzosamente que existir”.

Era la época de Estudio Uno y luego de La Clave, terribles y peligrosos programas afortunadamente sustituidos gracias al pertinaz socialismo por los exquisitos y filantrópicos Sálvame o Gran Hermano.

Por desgracia, mi amigo Rafael murió muy joven cuando trasladaba sus queridos libros a otro local cercano de la calle Santa Isabel.

No es casualidad, por tanto, que Jiménez Lozano frecuentase su librería. Un centro de pensamiento y de amor a la literatura española en el barrio madrileño de Las Letras. Lugar que guardo con especial cariño pues fue donde yo viví de niño y de joven, en la vecina calle de Amor de Dios protegido por el de mi familia.

Decía Cernuda que no es el amor quien muere sino nosotros mismos. Ojalá. Vamos desapareciendo poco a poco las gentes de las más veteranas generaciones españolas y no me parece que vaya habiendo suficiente recambio.  Como lamentable signo de los tiempos cierran librerías de nuevo y de viejo. Cada vez se lee menos y se ignora más. La prodigiosa Cultura española se ve hoy amenazada por una instrucción pública y una educación cada vez más deficientes y degradadas. Si los arbitristas barrocos soltaban latinajos viniesen o no a cuento para demostrar su erudito estar al loro, ahora lo moderno es colocar alguna bárbara palabreja gringa. Como si el español no tuviese cientos de miles de palabras en su Diccionario y hubiera que usar el comparativamente paupérrimo inglés, lengua de piratas y boxeadores.

El desprecio al español y nuestra Cultura se ha convertido en prenda de honor entre nuestras ágrafas autoridades encaramadas a la cucaña o los infames personajillos de la subcultura de masas vilmente promocionados por los prostituidos media que, como bien sostiene cierta valiente y hoy denostada personalidad política, se enriquecen arruinando a la Nación. Y dando coces a la Gramática.

Jiménez Lozano es una de las últimas personalidades desaparecidas de ese mundo que poco a poco va quedando deshabitado.  Como homenaje a su memoria y como recreo del alma sugiero la relectura de una de sus obras Guía espiritual de Castilla en la que nos invita a un viaje por la Castilla inmensa y eterna. Ese islote de hombres libres que además de por un paisaje, también lo es por el tiempo, por nuestra historia.

Una guía que comienza con la semblanza de una de las joyas del arte español. Nada más y nada menos que la ermita de San Baudelio de Berlanga.  Con su mítico tronco de palmera pétrea de copa iniciática, trasunto del Árbol de la Vida.

Árbol cuyos frutos ojalá permitan un nuevo renacer espiritual, intelectual y cultural de España.  Lo anuncia el salmo hilozoísta: «El Justo florecerá como la palmera»

Descansen en paz.

 

 

 

 

 

De La Peste a La Misión anglosajona

“Pues sabía lo que la muchedumbre en fiesta ignoraba y puede leerse en los libros, a saber: que el bacilo de la peste no muere ni desaparece nunca, que puede permanecer adormecido durante años en los muebles y la ropa, que aguarda pacientemente en las habitaciones, las cuevas, las maletas, los pañuelos y papeles y que quizá llegue un día en que, para desdicha y enseñanza de los hombres, la peste despierte sus ratas y las envíe a morir a una ciudad alegre.”

(Albert Camus, La Peste)

Hace dos meses, el 13 de enero pasado, rendía un homenaje a Albert Camus y a su gran obra La Peste. Hoy, con motivo de la manifestación de otra peste moderna convertida en pandemia, conviene volver sobre el asunto.

En su obra maestra, La Peste, Camus nos habla de una plaga que amenaza la ciudad alegre y confiada como diría otro premio Nobel, Jacinto Benavente. La ciudad dichosa e inconsciente hasta que se manifiesta el mal latente, oculto a los ojos de la sociedad. Cuando apareció la obra se consideró una alegoría del nazismo, esa peste que infectó cuerpos y almas antes de arrasar Europa. También de otro movimiento totalitario, el comunismo, causante aún de más muertes y desgracias. Pero no es cosa del pasado sino asunto de extraordinaria actualidad, la alegoría profética de un mundo que se nos desmorona desde hace unos años sin que hasta ahora hayamos advertido la profundidad y gravedad de la amenaza. En lo que llevamos de siglo XXI parece que vuelven muchos males que creíamos ya erradicados. Como nos advierte Camus: el bacilo de la peste ni muere ni desaparece jamás.

El siglo XXI nos muestra un nuevo proceso radicalmente revolucionario. La emergencia del mal ahora en forma de una nueva especie de comunismo devastador pero sin uniformes, cánticos ni correajes como en los años treinta. Un proceso de disolución del orden social, de la familia, de desestabilización y destrucción de la clase media, víctima de leyes inicuas y de la hipertrofia de lo financiero, transformado en poder absoluto y autónomo, inaccesible en castillo inexpugnable y desligado de lo real. Los nuevos servidores del despotismo y mercenarios del gran capital reniegan de los símbolos patentes de orden y jerarquía. Son agentes de entropía moral, intelectual, económica y social. En el caso de España la situación se agrava con los intentos de descomposición nacional y disgregación en partes independientes y enfrentadas. Sin que se hayan despejado las sospechas sobre cuestiones tan graves como las razones de la falta del preceptivo escrutinio general en las pasadas elecciones, el contenido de los acuerdos del falsario con los golpìstas, o sobre la verosimilitud del Expediente Royuela, la credibilidad institucional entre la gente informada se encuentra bajo mínimos.

Pero la peste se manifiesta y ataca a todos, sin respetar a los inocentes. Mas varían las actitudes de los diferentes personajes ante la peste. Así, el patético y abnegado Tarrou que la combate contra toda esperanza. Entre ellos, me quedo con el heroico y lúcido doctor Rieux, quien «decidió redactar la narración que aquí termina, por no ser de los que se callan, para testimoniar a favor de los apestados, para dejar por lo menos un recuerdo de la injusticia y de la violencia que les había sido hecha y para decir simplemente algo que se aprende en medio de las plagas: que hay más cosas en los hombres dignas de admiración que de desprecio

En La Peste Camus, más que como alguien que predice, es decir: pasará esto, hablaba como un profeta: esto va a pasar si no cambiamos tal cosa. En efecto, ciertos profetas nos explican que el futuro de la Humanidad nos amenaza con un modelo mundial global, habitualmente conocido como NOM, parecido al actual chino: capitalista oligárquico, sin libertades, con una pequeña clase dominante con todos los privilegios y el resto de dominados cerca de o en la esclavitud. Una esclavitud terrible e irremisible porque como los prisioneros de la caverna platónica ni siquiera sabrían que existe otra realidad más allá de las sombras que tienen por mundo real. La clase media, base de la sociedad y de la civilización como ahora se entiende, habrá desaparecido. Pero para llegar a esta situación se precisan una serie de pasos. Y desde luego premeditados porque si bien nos advierte Camus: «el bacilo de la peste ni muere ni desaparece jamás», habría que matizar que dicho bacilo puede ser creado, guardado y manipulado y al final soltado para agredir y acabar con la ciudad dichosa, alegre y confiada. Es decir, para obtener objetivos estratégicos inconfesables con métodos criminales.

La Peste fue escrita en 1947, tras los horrores de la Segunda Guerra mundial. Entonces la principal amenaza de la humanidad era el comunismo clásico. Hoy la amenaza es otra forma de despotismo, encubierto o enmascarado en sus primeras etapas,  llamado globlalismo o NOM, uno de cuyos paradójicos instrumentos es el neomarxismo cultural, peligrosa peste que pretende acabar con la civilización occidental.

Desde principios de este siglo algunos autores marginados ya nos advertían de la nueva Peste en ciernes. Una peste no natural sino premeditada, creada e inducida por y desde ciertos poderes ocultos. Sus profecías pueden tomarse como simples especulaciones sin fundamento, desahogo de gentes atormentadas, ensoñaciones de psicópatas, o de intoxicadores mercenarios. Pero que, sin embargo, presentan mayor verosimilitud a la luz de lo que hoy sucede. En febrero de 2010, dentro del Proyecto Camelot, Hill Ryan editaba un curioso vídeo titulado La Misión anglosajona en el que se hacían afirmaciones de gran gravedad, resumen de supuestas filtraciones confidenciales y, como él mismo reconocía, aparentemente fantasiosas e inverosímiles.

En efecto, Ryan se hacía eco en La Misión anglosajona de un supuesto plan de ciertas élites e instituciones para reducir drásticamente la población mundial, a fin de instaurar un nuevo orden, más manejable o controlable, a través de una serie de fases. Estas fases serían:

Un ataque nuclear de Israel contra Irán a la que se le acusaría de poseer armas atómicas, como ya se hizo con Irak.

El consiguiente control militar en Occidente para evitar el pánico inducido.

El empleo de armas biológicas como un virus de gripe genéticamente dirigido contra la población china a la que habría que diezmar. Aunque también tendría graves consecuencias en Occidente.

El comienzo de una guerra mundial generalizada.

Todo ello con el objetivo ya indicado de reducir la población mundial, muy especialmente las razas no blancas anglosajonas.

Según el vídeo de Ryan, los instigadores creen que necesitarían hacerlo pronto. No solo para poder mantener el control de la población mundial de acuerdo con sus intereses sino porque creen que en un futuro no muy lejano se producirá un evento geofísico o astronómico de carácter catastrófico.  Con la radical reducción de la población mundial se prepararía un estado totalitario militarizado controlado por la raza blanca, no por los chinos, que permitiría recuperarse de las terribles consecuencias de estos acontecimientos.

 

Pero, ¿Qué sucede ahora?

Hoy, diez años después, podríamos pensar que ahora también se trataría de impedir la reelección de Trump por lo que su política pretendidamente significa de protección de los Estados nacionales frente a las amenazas globalistas.

Los intentos de los últimos meses de que Israel atacase a Irán so pretexto de sus supuestas armas nucleares han fracasado, de momento. Tampoco provocaciones como las escaramuzas en el Estrecho de Ormuz con ataques de dudosa bandera a petroleros, o el reciente asesinato de un importante general persa han derivado en guerra abierta como pudiera haberse temido.

Sin embargo, lo de la pandemia actual de coronavirus vinculado con China sí que parecería encajar en esta pesadilla anunciada. Veremos pronto la gravedad real de pandemia que hoy ya afecta a países occidentales incluida España, si bien por fortuna con tasas de mortalidad muy reducidas excepto en grupos de riesgo. Aquí se dan circunstancias especialmente favorecedoras para la difusión del mal pese a la existencia de un buen, aunque venido a menos, servicio sanitario. Un gobierno central inepto, chantajeado, fanático y sectario, junto a unas instituciones lamentables como las Autonomías que dificultan el siquiera el conocimiento del avance del proceso y generan barreras para combatirlo, hacen la situación española imprevisible y especialmente peligrosa para la población. En Galicia, donde escribo, me dicen que muchos médicos no disponen de mascarillas, ni menos de protocolos de actuación o información relevante fidedigna, y hasta ahora se encuentran a merced de una burocracia inepta y servil al poder, además del propio virus. Son consecuencia indeseable de la indebida politización de cuestiones eminentemente técnicas que debieran ser tratadas por profesionales y expertos. Aparte de la cuestión sanitaria la economía se ve amenazada. Y las Finanzas están sufriendo una varapalo de escándalo. Hoy, mientras escribo estas líneas, el IBEX 35 cae ¡más de un siete por ciento! Y la Bolsa llevaría perdida desde el principio de la crisis el equivalente a un décimo del PIB. El barril de petróleo baja a los ¡treinta dólares!

En otro desorden de cosas se ha sabido que EEUU va a desplegar unos 20.000 soldados en Europa para participar en el ejercicio militar Defender Europe 20. Una operación en la que participarán decenas de miles de militares y civiles de países de la OTAN con el objetivo de “proteger Europa de cualquier amenaza potencial” pero que puede contribuir a la difusión de la pandemia. O en dar lugar a indeseables situaciones de riesgo de enfrentamiento o escaramuzas militares. En casos anteriores algunos de los simulacros han sido seguidos de atentados reales.

Sea como sea, la crisis del oportuno virus puede blanquear, encubrir o enmascarar otras crisis como la gravísima monetaria financiera internacional y la problemática de lo que se conoce como reseteo. Las economías reales y las Bolsas están sufriendo mucho con la pandemia. Amenaza y Oportunidad. Muchos males estructurales anteriores se podrán achacar al virus. Aquí, en España, los derivados de las actuaciones erradas o inacciones presentes o futuras del actual gobierno comunista golpista. No obstante, a cuenta de la crisis del virus se abren otras posibilidades políticas alternativas de reajustes con nuevas parejas de baile dentro de la casta.

Albert Camus fallecía en un trágico accidente de tráfico el 4 de enero de 1960.

Dicen que en su coche siniestrado se encontró un ejemplar de El hombre y lo divino, obra fundamental de la eximia pensadora española María Zambrano: «la conciencia misma se agranda tras un desengaño del amor, como el alma misma se había dilatado con su engaño. Si naciésemos en el amor y en él nos moviésemos  siempre, no hubiéramos conciencia.»  También Camus, al cabo un humanista, deja al final de su obra un mensaje de esperanza en las posibilidades del hombre.

Es fundamental que ese mensaje sea hoy crítica y comprometidamente renovado. La peste puede y debe servir para agrandar nuestra conciencia.  En la certeza espiritual de que, en la medida que el Hombre sea conciencia y amor, ninguna insidia prevalecerá contra la Humanidad.

Amén.

 

 

 

 

 

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