Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

El hemistiquio de Purita Batet

Muchos estaban convencidos que Purita Batet tenía el simple valor de ministra objeto, o ministra de cuota para hacer bulto. Otros calumniosos maledicentes del malvado trifachito de que se trataba de una especie de becaria Lewinsky para las felaciones pronto pago a gentes de pura raza superior. Otros más, de una sectaria pro-golpista catalana colocada por el yernísimo falsario como remedio a su malsana e incurable voluptuosidad. Pero no, Justicia es reconocerlo, el nombramiento de Purita como Tercera Magistratura de la Monarquía nos ha revelado las antes ocultas habilidades de la señorita Purita y constituye el más severo mentís de que sea un bien mostrenco o mostrenca, sino que más bien nos hallamos ante una rara avis en el abigarrado zoológico social comunista golpista: estamos ante un auténtica culta latiniparla.

Entre tantas idas y venidas de oficio para arriba, oficio para abajo, estese a la parte y parte a la estese, otro sí digos, considerandos y considerandas, letrados y letradas, sin excluir meter en la farragosa melé al mismísimo Tribunal Supremo o a Su Majestad a quien se pretendía obligar a recibir a sus queridos compadres golpistas, traidores y presuntos, se nos ha revelado el gran talento oculto así como la exquisita sensibilidad de la sin par latiniparla.

Podemos sostener en exclusiva según indican nuestras fuentes, que Purita está sinceramente preocupada por temas que ahora suelen pasar desapercibidos o son poco apreciados entre votantes y consumidores víctimas de la moderna educación socialista. Me refiero a la búsqueda de la cesura, de la pausa para lograr una declamación armoniosa, pura melodía capaz de suspender el tiempo como al abad Virila en el monasterio navarro de Leyre o a Ero, otro santo durmiente en el más próximo de Armenteira. Un tiempo para los profanos y otro diferente a la medida y deseo de socialistas y sus aliados golpistas.

Tras laboriosas pesquisas hemos podido deducir que buscaba rescatar el hemistiquio, ese oportuno corte de los versos por la mitad.  Con tantos extraños dímes y diretes pretendía que los superfluos dictámenes requeridos a unos y a otros se plasmaran en hermosos versos y además estuvieran divididos en dos partes iguales para lograr el deseado efecto de pausa y suspensión temporal. Pero no. No tragaban los muy insensibles. Primero, los oficios y dictámenes venían en aburrida prosa prosaica de marcado jaez jurídico. Luego de rechazados por la exquisita Purita, puestos ya en versos pero de sílabas impares, y así no había manera de colocar hemistiquio que valga.

S. E. con santa paciencia catalana, entre otros sí digos del jurídico frontón incluso puso un ejemplo de cómo debiera redactarse la cosa. El declamar así:

Que muchos Entelles fagamos da Dares,

Y muchos también de Darés, Entelles.

No es correcto. En efecto, de aquesta manera el primer hemisquitio del segundo verso no estaba completo. De modo que había que ponerlo de otro modo, acaso así:

Que muchos Entelles   fagamos ya Dares

E muchos de Darés   fagamos Entelles.

Sí. Suena mucho mejor como Purita nos explica.

Pero mientras holgamos en tan bonito ejercicio de hemisquitio va, o hemisquitio viene, vengan días y vengan ollas, como diría Sancho, he aquí que los escribanos notoriamente hartos por tanto intento de tomadura de pelo disfrazada de sensibilidad culturana se impacientan. La prevaricación parece clara, tanto como que el sol pace estrellas en campos de zafiro.  Vulgo: amanece. Y la sin par Purita, como buena catalana del «procés», se acojona con perdón. Se acabaron las mariconadas.

Suspenso que te crió,  a ¡volver en setiembre, después del indulto!

 

El ritual satánico de Madonna en Israel

Según mi costumbre este año tampoco había visto el festival de Eurovisión, un evento dicen que musical que me parece penoso, síntoma de la decadencia de Occidente y del Arte.  Para colmo y mayor entropía o confusión se celebraba en Israel, que no parece que pueda considerarse Europa desde ningún concepto, ni geográfico, ni político, ni artístico. Misterios y trágalas del sionismo.

Tradicionalmente la España progre, la única que cuenta en la tele, la (sub)cultura y la política, aprovecha la ocasión para hacer el ridículo y sacar algún adefesio, mamarracho, esperpento, chiquilicuatre o bodrio de estética LGTBI almodovariana, felatríz socialista u horda podemita. Sin embargo, pese a tanto afanoso desvelo de nuestros próceres y próceras, creo que en esta ocasión no hemos conseguido quedar los últimos.

Pero, si desde el punto de vista del Arte la reunión suele carecer de importancia, salvo como digo para constatar el imperio del mal gusto y la creciente decadencia de Europa, este año el asiático y teocrático Estado de Israel nos ha sorprendido con un acto satánico en el que el vejestorio Madonna ha servido de siniestro hierofante o suma sacerdotisa.

Ya digo. No lo había visto en vivo, pero, avisado por un amigo horrorizado, sí he podido rescatar un vídeo del que oportunamente se han eliminado los gallitos con los que la diva dicen que deslumbró al degradado populacho presente. Degradado estéticamente por gustarle este bodrio y / o degradado por aplaudir un nauseabundo acto satánico, con sacrificios humanos simbólicos incluidos.

La estética de la intervención de la depravada diva vintage recordaba en algún momento la de Eyes Wide Shut, obra póstuma que le costó la vida, del maestro Kubrick.  También la de otro escándalo bochornoso, que demuestra en que manos de próceres y próceras degenerados y degeneradas nos encontramos, perpetrado para celebrar la inauguración del túnel de san Gotardo en los Alpes.

Lo del otro día se trata de un acto de magia negra, de una evidente burla del Cristianismo en la línea de las últimas declaraciones cómplices de Bergoglio.  ¿Tiene algo que ver con el incendio de Notre Dame o la profanación de templos cristianos en todo el mundo?

 

Aunque debe verse para valorarlo en su verdadera naturaleza cabe enumerar algunos de los rasgos principales:

El ritual comienza con un decorado de referencias satánicas. Efigie en rojo del diablo, escalones, monjes negros… descenso de fuerzas maléficas para reconstruir el Templo de Salomón con unas columnas que curiosamente parecen tramos de gasoductos. La suma sacerdotisa aparecía tuerta, supongo que para resaltar y simbolizar el ojo que todo lo ve tan caro a la élite criminal que gobierna el mundo. Vestida de negro con un horrendo atuendo litúrgico reptiliano y con calaveras al estilo de la poderosa sociedad secreta cantera del Deep State en Yale.

Luego del descenso por los escalones contra-iniciáticos  la hierofante satánica besa el suelo como un Bergoglio cualquiera. Entonces cambia la luz que pasa del rojo al azul.

Terrible la representación de sacrificios humanos sincronizado con el escarnio de religiones tradicionales. Aparece una figura femenina velada, ¿acaso Isis o Astarte?

La apertura de un portal dimensional.

Y la propia visión diabólica del astral inferior con la invasión de los demonios y la Bestia alimentándose de los vicios y pasiones de la humanidad degradada.

La Libertad amputada.

La visión del futuro con sufrimiento y destrucción por el Fuego y el Agua como paso previo a la contra “hierofanía” de la Bestia que esta liturgia representada asocia a la reconstrucción del Templo de Salomón.

Y que se relaciona con un dominio extraterrestre de seres de las estrellas que van haciendo desaparecer a la Humanidad.

 

Al final parece el famoso triángulo.

Y un cínico «wake up» (Despierta) para finalizar el ritual.

El populacho asistente aplaudió entusiasmado, ¿se regodea con el satanismo criminal o ignora el abc más elemental de la alegoría, el ocultismo y el simbolismo?

¿Cómo valorar este sacrílego acto satánico en Israel?

¿Se regodea la élite de su próxima victoria definitiva sobre la Humanidad?

O, al contrario, con rituales satánicos como éste, visto por millones de personas, ¿se trata de revertir el creciente despertar de las gentes más lúcidas?

No sé. Pero probablemente, no soy experto en estos eventos, nunca el Festival de Eurovisión habrá caído tan bajo como en el celebrado el pasado sábado en Israel.

NOTA:

El vídeo con el ritual de Madonna empleado para la redacción de este texto puede verse aquí

POST SCRIPTUM:

Para elevar nuestra tasa vibratoria y como desagravio al Arte, la condición espiritual del hombre y a la propia Cultura europea sugiero la audición de este sublime pasaje de Bach (pinchando en el texto resaltado en granate).

 

 

 

As rúas de A Cruña

                                    “Y dígolo sin arrojancia. Soy de Lugo y no lo niejo y tengo un hijo estudiando para crejo en Santiajo…”

 

Pido disculpas al lector por malsonante título que encabeza esta garita dedicada a la cosa municipal. Tal es también el de un curioso panfletillo galleguista del año 1978 que en un baratillo ha caído en mis pecadoras manos, y que luego voy a comentar.

Empecemos por recordar que el nombre histórico de la ciudad antigua capital de Galicia es La Coruña, aunque un Fraga querencioso de la egoísta explotación del galleguismo como forma de afirmarse en la poltrona autonómica compostelana y como revanchismo o resabios aldeanos contra la ciudad impusiera el pseudo indígena de A Coruña. Porque el verdaderamente indígena sería A Cruña, o así lo pretendía o tal la llamaba el fanático orate de Rodríguez Castelao, en referencia o recuerdo, al parecer, de una mujer indígena que viviera in illo tempore en esta zona de la costa gallega. Un Fraga, al que el sectarismo actual “agradece” sus imposiciones galleguistas, retirándole con cobarde alevosía el título de hijo adoptivo de la ciudad. El galleguismo, como la Roma de Viriato, no paga a traidores. Y los bizarros compañeros de partido del agraviado Fraga, en una muestra más de su oportunismo, cobardía y carencia de principios políticos o morales tampoco hacen nada por defender su memoria no sea que les critiquen la sexta.

Pero vayamos al panfletillo galleguista en cuestión.

El panfleto está escrito en gallego, por lo que intentaré tomar sus puntos principales lo mejor que sepa al lector cuando no resulte mejor reproducirlo tal cual. Su autoría se debe a un autodenominado Equipo de estudios urbans partido socialista galego.  Es curioso que al parecer sea el mismo partido al que perteneciera un español sin complejos como el ex alcalde Francisco Vázquez que tanto hizo por la ciudad, defendió la integridad de su nombre, e incluso se opuso por vía judicial, sin éxito final por desgracia, al humillante cambio de su nombre perpetrado por el despotismo galleguista compostelano.

Pero, salvando en justicia la figura del ex alcalde Vázquez, una de las mayores felonías del Partido socialista “galejo” convertido en incomprensible aliado de la carcundia periférica más retrógrada, o el lumpen de vomitonas y mareos vomitivos o mareas vomitivas, es sabotear, ningunear y destruir si pudiese la Cultura común española expresada en lengua española. La antigua importante ciudad española está siendo galleguizada a la fuerza gracias a una brutal maniobra de ingeniería social y lavado de cerebro con el propio dinero que se saquea a sus víctimas. El panfleto confunde democratización, sectarismo y galleguismo,  promueve un despótico y oneroso cambio de nombres de modo que a la antigua capital española, galleguizada a la fuerza no la conozca ni la madre que la parió.

En el citado panfleto del 78 ya se pueden reconocer varias de las pautas de sabotaje y destrucción de la cultura y toponimia españolas en la ciudad. “Nas nosas rúas fallan os nomes dos galegos ilustres, xeralmente, pro abondan os de políticos que caciquean na Galiza. Co que imos camiño de ser mais que un país con alma cultivada a xeito coas súas esencias orixinaes, un territorio ou campón con habitantes que aspiran a vivir en unha cultura postiza, feita de fóra a dentro e non de dentro a fóra”  La reveladora cita es de un tal Antón Vilar Ponte, gloria literaria sublime de la Humanidad ex aequo con Cervantes, Dante o Shakespeare.

De tal paletería, ignorante, obtusa y sectaria se nutre la política oficial galleguista de todos los partidos gallegos de la Restauración borbónica.

El sectario actual alcalde, al que al estar ligado a la Universidad parece que ni siquiera le cabe la excusa de la ignorancia como a otros miembros y miembras de su desgreñada y zarrapastrosa banda, acaba de cambiar el nombre de la avenida de Finisterre, nombre latino y conocido en todo el mundo, por el ridículo indígenista de Fisterra, que más bien suena a chistorra. Fanatismo sectario, ignorancia, con sus consecuencias de despilfarro cuando no malversación de caudales públicos. Mas toda aberración es poca cuando pinta el caso patriótico de sustituir lo que estos felones ignorantes llaman la lengua del imperio por la lingoa nacional. Es decir, lo que Rosalía o la Pardo Bazán llamaban simplemente el dialecto.

Pero el panfletillo va desgranando como en una especie de caza de brujas otras de las denominaciones que es “galleguista democrático” cambiar según su peculiar y sectario criterio por otras más indígenas. Algunas de estas acusaciones inquisitoriales con sus ocurrencias sustitutivas ya han sido sentenciadas y ejecutadas, otras esperan turno en esta purga despótica galleguista. Entre éstas la de la plaza del Pintor Álvarez Sotomayor que ha de llamarse Praciña do Consulado según estos modernos salvajes iconoclastas.

No deja de ser curioso lo de las prioridades municipales actuales. La mentalidad dominante de paletería y romería de feria y juerga para el gentío irresponsable e ignaro en vez de gestión de una moderna conurbación urbana con todos sus complejos procesos logísticos y medio ambientales asociados. Un ejemplo: los procesos de la estación de depuración de aguas residuales de Bens que afecta a unos 600.000 usuarios de La Coruña y municipios limítrofes dependen del funcionamiento de un único y vetusto transformador eléctrico que pudiera cascar en el momento más inoportuno, pero no hay presupuestos para instalar otro alternativo que le proporcionara mayor fiabilidad a la planta que trata en torno a 50.000.000 de metros cúbicos de agua al año. Parte sustancial del dinero saqueado al contribuyente se va en festejos, mamonadas social-podemitas que dejan el escenario del crimen como puede admirarse en las fotos, propaganda vacía o y engañosa o se dilapida en cambios con criterios sectarios en los nombres de las calles. Así, por ejemplo, la antes dedicada a don Juan Canalejo malvado falangista vilmente asesinado por los filantrópicos socialistas en una de las siniestras sacas de Paracuellos. Otro proscrito: El general Millán Astray, procedente de una familia coruñesa de juristas, aunque tosco en las formas pudiera considerarse un militar valeroso con preocupaciones o ideas sociales avanzadas en la línea de Concepción Arenal al promover la rehabilitación personal de reos dentro de una unidad especial de la milicia.

Hay que reconocer que en esta obra de devastación de la que hacemos mérito, los socialistas, desde que se fue Vázquez, han sido precursores y maestros de pelouros y vomitonas podemitas mareadas. Cuando yo estaba en activo visitaba con alguna frecuencia la Unidad municipal de gestión de permisos y  licencias para obras e instalaciones en la vía pública para interesarme por la marcha de los expedientes a mi cargo. Me atendía con gran eficacia y amabilidad su responsable, una dama de mérito que no de cuota, en la tercera planta del palacio municipal de María Pita. Una de las veces, al entrar en las dependencias de la Unidad me encuentro con gentes desconocidas. La Unidad había sido desahuciada y el lugar estaba lleno de okupas. Después de indagar por los pasillos me encontré a un conserje que me indicó a dónde habían trasladado la Unidad administrativa que buscaba.  Todos habían sido desterrados y se hacinaban como piojos en costura en un pequeño chiscón bajo cubierta. ¿Pero que os pasado? Nada, nos han echado para colocar a los de la normalización lingüística. Excelentes criterios de moderna y eficaz gestión socialista como puede verse.  Toda una «presunta» malversación de fondos públicos.

Se han conocido sucesos escandalosos en los que  recursos municipales se disponen para mayor granjería de compinches y amiguetes. Pero además de España y la Cultura española la banda municipal tiene un enemigo particular a destruir. El malvado automovilista, convertido en payaso de todas las bofetadas sorosianas, ha de ser perseguido a muerte aunque sin empacho se cobra religiosamente un impuesto municipal de (teórica) circulación. Se eliminan despótica y arbitrariamente puestos de aparcamiento o carriles de circulación en lugares necesarios para promover carriles de bicicleta o patinete a pilas, cuyos conductores, no obstante, suelen preferir ir por las aceras aterrorizando a los peatones. Se cierra el paso en zonas de la ciudad con nefastas consecuencias para la vida ciudadana, el comercio de proximidad y la actividad social de las zonas afectadas. No hay más que pasear por la ciudad para comprobar la mortandad epidémica causada en muchos locales dedicados al pequeño comercio por estas arbitrarias medidas.

A ello también favorece la lamentable política de especulación para medro de grandes constructoras de potenciar nuevas grandes superficies arruinando a las inmediatas anteriores. Una política en el que el negocio, y las comisiones asociadas, se encuentran en la construcción más que en servicio. En la que los costes para unos son ingresos para los poderosos. Una política de socialistas, comunistas y vomitonas varias dirigida a favorecer al gran Capital y a relegar sino hundir a la pequeña y mediana empresa de proximidad y de entramado local. Lo que indica o debiera indicar al observador lúcido quiénes son sus verdaderos amos, a los que se deben y favorecen. Una izquierda falsa promovida por servicios secretos y mercenaria de la plutocracia globalista internacional. Y vorazmente depredadora: muchos jubilados o damnificados por la crisis se ven ante una heroica decisión el temido mes que toca pagar el IBI: ¿Comer o pagar?

Aún hay más. No se respeta a la opinión ni los derechos civiles. Se pretende reeducar al ciudadano de acuerdo con los nefastos y devastadores criterios de ingeniería social que impone el agente Rothschild Soros a la entrópica banda social comunista vomitona. La feria taurina es despóticamente prohibida. Con nocturnidad y alevosía, a traición como se corresponde con esta chusma, un cobarde degenerado de la banda del mareado alcalde ordena destruir la tradicional alfombra floral que paciente y artísticamente había elaborado un grupo de coruñeses en homenaje a la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad. En las fotos al margen la prueba, el antes y el después de esta fechoría totalitaria contra los católicos y contra los coruñeses respetuosos de las tradiciones en general. Fechoría vilmente perpetrada con la cobardía que distingue a estos miserables ninguno da la cara por la felonía una vez denunciada, ni tampoco dimite ni es obligado a dimitir nadie.

 

Es evidencia de razón que nos encontramos inmersos en un proceso de decadencia en toda Europa, agravado en países como España en que el Estado parece conspirar contra la nación. Nuestra casta política, en gran parte estulta, corrupta y prostituida, actúa contra la sociedad civil. Desde luego no sólo es la política municipal la que falla, ni a ella es achacable todo lo que nos pasa. Sin embargo, es apremiante buscar oportunidades y contrarrestar amenazas dentro del proceso de globalización al que estamos siendo sometidos. Tenemos ejemplos de ello en la ciudad de La Coruña como la gesta empresarial de Inditex. Pensar e intentar desarrollar una idea de ciudad que tenga algún futuro. Es preciso desarrollar una gestión municipal moderna e integrada basada en criterios técnicos, dotada de unos sistemas de transporte y logístico eficientes y con el objetivo de favorecer a la población. Buscar el bien común sin sectarismos sorosianos ni maquinaciones de ingeniería social para embrutecer a la gente. La política como servicio al ciudadano y no al revés, el ciudadano a merced de las canalladas que se le ocurran a las hordas. La política para resolver problemas, no para crearlos.

Y desde luego no creer, como hacen los de la vomitona con el patán alcalde a la cabeza, que con quitar el histórico Finisterre y poner el paleto nombre de Fisterra ya tienen justificados momios y poltronas para pillar durante cuatro años y el que venga detrás que arree.

 

 

 

 

Fugaces impresiones viajeras sobre la decadencia de España

España siempre fue una especie de continente en pequeño. Con gran variedad de climas y paisajes. De biotopos y biocenosis, como se dice ahora. También de tradiciones y mentalidades. Pero con una especie de vocación universal. De Universo, es decir de Uno en lo vario, en lo heterogéneo, en lo diverso. Las anteriores generaciones de españoles no habían perdido la conciencia común, el sentido de pertenencia a una honorable unidad superior, incluso a uno y otro lado de inmensos océanos. Hoy ya no parece que siga siendo así. Tras cuarenta años de política disgregadora de la Monarquía y de graves destrozos en la Cultura o la educación, incluso con la persecución de la lengua común desde las instituciones borbónicas periféricas, los antiguos españoles se encuentran en extinción, sustituidos por nuevas generaciones de lugareños vascos, catalanes, gallegos, riojanos, canarios, valencianos, andaluces, extremeños… Además de las onerosas autonómicas servidoras de su cacique respectivo, incluso la televisión pública supuestamente nacional contribuye a esa fragmentación con sus programas regionales, en los que cada lugar parece el ombligo del mundo.

Cuando se viaja por España a través de cientos de kilómetros, cruzando paisajes de las regiones privilegiadas por el Régimen así como de las sacrificadas o relegadas, se constata hasta qué punto se haya deteriorada la nación española, fragmentada en diversos feudos, más privilegiados por él cuanto más ventajistas, traidores e insolidarios con el resto.  Así, un ejemplo: El Norte de Aragón tiene carreteras de varia condición. Unas son buenas o pasables, sobre todo comparadas con las semejantes francesas del otro lado de los Pirineos. Otras, incluso “nacionales” aunque con asfalto son viejos caminos de cabras, que contrastan con las modernas autovías, que no falte de ná, que adornan la vecina Navarra, la del Foro y los viejos carlistas recauchutados en no menos fieros batasunos. Y del  insolidario privilegio, siempre antiliberal. Claro que, para compensar, muchos de los rótulos indicadores navarros están solo en lengua indígena, de manera que no se sabe lo que significan.

Pero la desolación parece mayor en Castilla o León. Los campos parecen desiertos salvo por las filas de peregrinos que la atraviesan, a veces con andares torpes fruto del cansancio o del sufrimiento físico, camino de Santiago. A mil quilómetros, al principio de la parte española de una de sus variantes, en la colegiata de Roncesvalles ahora llamada “Orreaga” en lengua indígena, un grupo de devotos peregrinos oía Misa concelebrada por un cura oriental que hablaba en su lengua tan incomprensible como el vascuence. El único español allí era yo.

En muchos lugares especialmente en La Rioja, Castilla, León o Galicia, la atención a los modernos peregrinos ya es la actividad económica más rentable, una especie de moderno barbecho semillado con estampitas y todo impresas en la famosa compostela. Con el calendario fenológico primaveral los peregrinos son más esperados ahora que otras tradicionales especies viajeras estacionales como las golondrinas, las tórtolas o las cigüeñas. Albergues, hostales, bares o casas de comidas les esperan como agua de mayo. Muchos antiguos monumentos religiosos como el monasterio benedictino de San Zoilo en Carrión de los Condes han cambiado su destino para escapar de una segura ruina. Ahora reconvertido en lujoso hotel. Por sus claustros o demás dependencias ahora pasean huéspedes alojados en lugar de monjes. El templo, desierto durante mi vista, mantiene una elevada condición vibratoria telúrica, acaso por la presencia de aguas subterráneas del álveo del río Carrión en su subsuelo.

No deja de ser curioso el fatigoso caminar de los peregrinos hasta el ocaso, en dirección hacia donde se pone el Sol. En la oscuridad de la noche brillan las estrellas donde antes estaban deslumbradas por la potencia de la de nuestro propio sistema solar.  Y el viajero puede enmarcar su propio devenir con el del cosmos y sus abismos infinitos. Y así tomar conciencia de que aunque pequeña criatura, mini planeta errante, forma parte de un Todo. En algunos casos, tal luz salió de la estrella lejana antes del principio de nuestra historia conocida. Antes del comienzo de nuestro propio Tiempo.

Llama la atención del viajero la insólita presencia de extraordinarios monumentos artísticos en poblaciones decadentes o casi estancadas en el Tiempo. Un Tiempo, sí, que parece haberse detenido en algunos lugares sagrados: Sasamón, Castrogeríz, Frómista, Carrión, Sahagún… Joyas que son como mojones de un pasado digno, honorable, con otro concepto de la vida. Es curioso observar las cicatrices del Tiempo o los replanteos sobre la marcha de algunas de sus plantas o concepciones arquitectónicas. Y testigos de lo que fuese una importante nación hoy desvastada, saboteada por su clase dirigente mercenaria y estúpidamente jaleada por cierta chusma embrutecida, engañada, envilecida e identificada con los próceres más canallas o mercenarios. Una honorable nación antigua, que lograse las mayores e inauditas gestas, postrada y a las puertas de su desaparición. Esperando el machetazo definitivo que, si sigue así sin reaccionar ante el peligro, fatalmente ha de llegar más pronto que tarde.

¿Qué dirían hoy nuestros Azorín, Unamuno, Baroja, Machado? Ignoro si hoy proscritos como gente peligrosa por la moderna pedagogía socialista y golpista arrebatacapas. Gentes que nos enseñaron a muchos jóvenes de nuestra generación a amar a España y al español, su prodigiosa lengua. Desde luego el gran Valle, ninguneado en su tierra natal por Feijóo y su bien cebada corte de ignorantes galleguistas enmucetados, no necesitaría los espejos curvos del callejón de Álvarez Gato para explicar su teoría del esperpento. Basta con poner uno plano para ver reflejada la grotesca realidad en puritos cueros. Tampoco su Lámpara maravillosa, hoy ya casi apagada. Como la famosa lucecita roja azoriniana.

Pero si los del 98 parecen que habitaron una galaxia, muy, muy lejana, aún hay cosas que perduran. A través del rosetón meridional de su imponente iglesia de origen templario dedicada a Santa María la Blanca se filtra la luz solar que tarda en desperezarse en la fría mañana de Villalcázar de Sirga. Ahí, en la capilla de Santiago, están las tumbas de Felipe, hermano del Rey Sabio. Un personaje interesante que fuera compañero en la universidad de París del alquimista Alberto Magno o de Tomás de Aquino. Curiosa la tumba del teólogo de Trento en la rara e impresionante iglesia de los Jacobinos en la ciudad francesa de Toulouse. La virgen, acaso la misma que inspirara Las Cantigas al rey poeta, vigila protectora el sueño eterno de su hermano en la capilla de Santiago.

Pero de la singular iglesia española templaria de Villalcázar de Sirga hablaremos en otro futuro texto.

 

Fotos del autor, excepto la primera:

Mapa de España antes del desastre o fragmentación autonómica (Fuente: Internet)

Estella, la de la corte carlista, facción borbónica de otro rey bastardo como Fernando VII

Pórtico románico del antiguo monasterio benedictino de san Zoilo, hoy transformado en hotel

San Tirso en Sahagún de Campos

Iglesia de santa María, antigua encomienda templaria de Villálcazar de Sirga

 

 

 

 

Sobre el Día de las Letras indigenistas

«Toda mudanza sustancial en los idiomas es una mudanza en las conciencias, y el alma colectiva de los pueblos, una creación del verbo más que de la raza.»

 «A veces los idiomas son tan firmes en sus cercos, que nuestras pobres almas no hallan espacio para abrir las alas, y otras almas elegidas, místicas y sutiles, dado que pueden volar, no pueden expresar su vuelo. Los idiomas nos hacen y nosotros hemos de deshacerlos. Triste destino el de aquellas razas encerradas en el castillo hermético de sus viejas lenguas, como las momias de las remotas dinastías egipcias, en la hueca sonoridad de las Pirámides.»  

 «Ante la razón que medita se vela en el misterio la suprema comprensión del mundo. El Alma Creadora está fuera del tiempo, de su esencia son los atributos, y uno es la Belleza.»  

(Valle Inclán, La Lámpara maravillosa)

 

“Ora, na nacionalidade galega sinifica a superioridade indiscutibel da nosa Raza sobre das razas morenas euroafricanas de Iberia, e pol-o tanto, a inxusticia de que sexamos domeñados e gobernados por iles… que somos eiqui un pobo aparte, que as tradicios hespañolas das grorias de Castela, do Arabismo, do Século d ‘ Ouro, da Misteca, non son nosas, ni estan no noso ser, ni-nos podemos encariñar co’elas… sinifica o noso dereito a autonomia politica y a asoluta independencia no que toca a cultura.»

(Vicente Risco, Teoría del nacionalismo gallego) 

 

Cada diecisiete de mayo con gran bombo, gaitas y alharacas, la tartufesca Galicia oficial celebra lo que llaman el Día de las Letras gallegas, una denominación como poco equívoca sino directamente tramposa y sectaria. En efecto. De ella están erradicados los autores gallegos que escriben en español, que casualmente son los mejores. Nada más y nada menos que los grandísimos Valle, Cela, Torrente Ballester, Camba, Pardo Bazán, Fernández Flórez, Madariaga, Menéndez Pidal, Curros, Arenal e incluso la propia Rosalía quien llegaría a declarar, asqueada por el comportamiento sectario y fanático de los galleguistas, lo siguiente:

Mi querido Manolo: Te he escrito ayer pero vuelvo a  hacerlo hoy deprisa para decirte únicamente que me extraña que insistas todavía en que escriba un nuevo tomo de versos en dialecto gallego. No siendo porque lo apurado de las circunstancias me obligaran imperiosamente a ello, dado caso que el editor aceptase las condiciones que te dije, ni por tres, ni por seis, ni por nueve mil reales volveré a escribir nada en nuestro dialecto, ni acaso tampoco a ocuparme de nada que a nuestro país concierna. Con lo cual no perderá nada, pero yo perderé mucho menos todavía…..

(Carta de Rosalía de Castro a su marido, Manuel Murguía, fechada en Letrove el 26 de julio de 1881)

 

Se trata de gentes de muy variada mentalidad y planteamientos estéticos. Sin embargo, en estos festejos oficiales generosamente regados con dinero público se celebran y jalean personajes casi desconocidos para las musas o los aficionados a la literatura. Así, se premia a medianías, a mediocres normalizados acaso conocidos en su casa a la hora de comer. Gente bien cebada por los nutridos presupuestos respectivos, que junta letras en gallego transgénico o de laboratorio.

Habrá quien piense que exagero con esto de la inanidad estética de muchos de los galleguistas galardonados. Pues no. Hace unos años se llevó a cabo un experimento estético sobre este asunto en el diario ABC.  Publiqué un artículo con el título de Retrovanguardias  el 17 de mayo de 2012. Decía así:

“Ahora que se celebra otro Día de las Letras gallegas convendría glosar alguna figura olvidada sino preterida de su magra vanguardia. El lector avisado se extrañará de tal aparente contradicción, ya que la vanguardia dicen que se caracteriza por dos atributos: internacionalismo y antitradicionalismo, y no parece que ambas cosas se compadezcan con el vulgar y burocrático galleguismo.

Pero en todo hay excepciones y la figura de Nicanor Fernández lo es. Desde su pueblo natal en la provincia de Orense, Nicanor emprendería una búsqueda estética y personal singular cuando abandonó sus estudios de Medicina en Compostela y se marchó a Paris. Allí frecuentó a lo más granado de los grupos vanguardistas de entreguerras, se hizo amigo de toda una fauna artística notable entre la que destacan Max Jacob, el ex judío convertido en monje, al Unamuno existencialista recién escapado del destierro de Fuerteventura, al atormentado Cansinos Assens, sin olvidar a los futuristas lusos agrupados en torno a la revista Athena de la que Pessoa fuera figura señera.

Dicen que fue el verdadero inventor del dadaísmo y no Tzara, al encontrar por casualidad la palabra dadá en un periódico arrugado que envolvía un bocadillo de sardinas.

Muy influido por las Méditations esthétiques de Apollinaire escribió manifiestos sobre el cubismo. Confidente de Picasso, el pintor malagueño le explicaría el origen de su cuadro Las señoritas de Aviñón, inspirado no en chicas de la ciudad del cisma sino de una mancebía barcelonesa de tal calle.

No se sorprendió cuando la figura del cubismo literario Jean Cocteau le confesaba: “Yo soy una mentira que dice la verdad”.  En La Comedia francesa durante un ensayo de una obrita de éste, Picasso le explicaba algo sobre su ideal estético: “Ha estado bien esa escena. Los espectadores no deberían ver nada puesto que se supone una pared entre ellos y el escenario y debían irse… eso he pretendido yo con mi pintura, que se fueran, que dejasen de pretender ver lo que había, pero no lo he conseguido…”

Comprender a medias, de modo fragmentario porque la totalidad sólo se alcanza con la muerte. El Todo es muerte. La vida es parte.

De vuelta a Galicia ya muy enfermo fue ingresado por curas, escribanos, bachilleres, como otro don Quijote apócrifo cualquiera, en el loquero más próximo. Nicanor terminó su aventura en Conxo. Con su muerte se acabó la novela experimental. Las truculencias, la intriga, las recetas de magia negra recuperadas de viejos grimorios, se publican hoy en el DOGA un género literario sincrético que recoge todos los ísmos: La premonición sobre la muerte del arte de los Gorsz o Hertfield se ha cumplido.

Galicia no debería olvidar a sus hijos más preclaros y visionarios, gentes raras y heterodoxas que se atrevieron a cruzar al otro lado del psicológico telón del grelo. Nautas entre la Conciencia individual y el Inconsciente colectivo, habitantes de un universo imaginario de arco iris detrás de la lluvia, que mereció existir pero no pudo ser. Otro año será.”

(Publicado en ABC el Día de las Letras gallegas de 2012)

Hasta aquí el texto de ABC recuperado. El caso es que nadie me pidió explicaciones de quién era tal personaje, cuya biografía me había inventado. Muy bien ese personaje ficticio podría haber sido elegido autor galleguista del año.

Pero no hablamos del pasado: en la Galicia actual de Feijóo los autores gallegos que escriben en español no son considerados escritores gallegos ni tienen derecho a apoyo alguno. Increíble pero cierto: el hipócrita Feijóo por activa o pasiva está colaborando en el ninguneo sino erradicación de la Cultura española de Galicia.

A él y a sus beneficiados les conviene. El indigenismo es un recurso caciquil cuya primera víctima además de la libertad es la Cultura. Claro que según la versión oficial de Núñez Feijóo, nosotros los gallegos somos un ejemplo de nacionalismo fino, educado amén de filantrópico, feminazi, pro morisma, pro LGTBI, pro memoria histórica, pro aborto y cualquier otra maniobra destructiva propia de la vigente ingeniería social como la imposición del gallego. Alfredo Brañas ya explicaba la razón última del nacionalismo galleguista, «Regionalismo» en su jerga: Galicia para los gallegos. Un coto de caza caciquil lejos de los malvados españoles que nos puedan disputar el dulce mangoneo y la lucrativa comodidad de la poltrona.

Al cabo, un ejemplo más de sectarismo, de poner en nómina patriótica un Parnasillo jerarquizado, burocratizado y «orzamentado» como dicen aquí en la deplorable prosa de la neolingua gallega que ha venido a instaurarse por la cerril burocracia que pastorea los presupuestos autonómicos, en vez de la antigua musical habla popular o de aldea.

Y también un pretexto para ningunear la literatura española y tratar de deformar las mentes de las infelices criaturas que caen bajo las garras de los ignaros nacionalistas de todos los partidos. Literatura, Geografía, Historia son, es decir, debieran ser, materias comunes a todos los españoles. Forman parte de nuestra conciencia como pueblo, de nuestro sistema de afectos presentes y pasados. De nuestro pasado, presente y proyecto de futuro comunes. Es curioso recordar, hablando de Literatura, como las famosas Cantigas del rey Sabio compuestas en galaico portugués fueron inspiradas por el edificio de la encomienda templaria de Villasirga en Palencia, citada en varias de ellas. Y donde se encuentra, precisamente en su capilla de Santiago, el sepulcro de un hermano de don Alfonso X.

Y es que cuando se prefiere lo propio a lo bueno hay que reconocer que se está produciendo una castración. Mala siempre, pero criminal cuando no es una mera auto emasculación como la que se infringían los sacerdotes del viejo culto de la diosa Cibeles, sino que se produce a otros que tendrían derecho a no ver limitadas sus posibilidades intelectuales ni como miembros de una comunidad mayor y de más amplios horizontes. Una aventura dañina y fracasada, porque la gente no es tonta, y por la propia experiencia de la vida, suele terminar en desengaño e incluso con una reacción de lamentable paradójico aborrecimiento de la lengua autóctona que de modo tan fanático se les ha querido imponer.

Porque uno de los escasos grandes patrimonios que nos quedan a los españoles de la actual patria devastada y medio arruinada es nuestra Cultura. Una lengua franca hablada por cientos de millones de personas, entre las más importantes del mundo civilizado.  Con una literatura de extraordinario interés y belleza a la que nada de lo humano le es ajeno. Ligada íntimamente a la historia de las ideas estéticas y de los géneros literarios. Creadora de arquetipos universales y fuente de inspiración de muchos de los más grandes autores de todos los tiempos. En la que han bebido literatos como Shakespeare, filósofos como Schopenhauer o científicos como Freud, quien, estudiante de Medicina en Viena, aprendió con gran esfuerzo español para poder leer y estudiar El Quijote en su lengua original.

Está muy bien cuidar sin sectarismos, de modo prudente y proporcionado, las peculiaridades regionales que suman y enriquecen el conjunto, pero que no traten de imponerse para sustituir a la fuerza a la lengua y Cultura comunes como ocurre hoy en la Galicia de Feijóo. Pues hoy, más que una lengua moribunda, artificial, oficialmente impuesta pero sin futuro en la globalización, aún es más preciso recuperar el Arte y la Patria común. Hay que restaurar la Cultura española, el mundo de los valores donde habitara el Alma Creadora, como premisa indispensable para el desarrollo de otras cuestiones sociales. También es indispensable que las generaciones más jóvenes superen el corralito intelectual donde pretenden encerrarlas burocracias localistas y nacionalistas cómplices de las oligarquías y caciquismos locales y dispongan de coordenadas elementales donde cobren sentido ideas, autores y obras literarias. Y donde puedan comprenderse mejor a sí mismos en su condición de españoles, de miembros, pese a su actual postración provocada por el sabotaje de sus dirigentes, de una de las más importantes naciones de Occidente.

 

 

 

Meigallo

Al regreso de un viaje lejos de la desolación de la quimera española me encuentro con que al pobre Casado me lo han cambiado tanto que ya no lo reconoce ni la madre que lo parió. ¿O sí? Acaso, a falta de creer en nada como es norma habitual en su partido, todo es disimulo, función de conveniencias, y como los Marx, puede eliminar a su antojo fragmentos de la parte contratante de la primera parte de la parte contratante… ¿con sus electores…?

Don Miguel de Cervantes votó pero salió, mediante oportuno pucherazo o no, lo contrario. Cuando el sin par caballero Don Quijote resultó vencido en la playa de Barcelona no renegó de su ideal Dulcinea pese a estar amenazado de muerte. Claro que el muy loco o desarraigado sostenía que La libertad es uno de los más preciosos dones que los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida; y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.

Casado se comporta distinto. Opuesto al heroico Cervantes o al arquetipo quijotesco. El taimado clan galleguista de caderas altas parece haberle sorbido el seso y ¿el sexo? Cobardeando en tablas como manso pregonao y renegando de la sangre de su supuesta brava casta de lidia, va por ahí lloriqueando, mendicante, emasculado como sacerdote de Cibeles, en inútil peregrinación a un centro imaginario, mendaz, falso como la tesis de Sánchez o las cuentas de Bárcenas, pero lucrativo pretexto para  toda clase de imposturas, trampas y desfalcos. En su insólita desorientación busca cuartel y salvación en territorio enemigo donde más fácil ha sido su abducción.

 

Como homenaje al sufrido lector y en premio a su paciencia he estado haciendo algunas pesquisas por las remotas corredoiras y montañas de Galicia y por los no menos difíciles aunque más sutiles senderos astrales para tratar de averiguar la verdad del extraño caso acontecido, que ahora les ofrezco como auténtica primicia.

La cosa se fraguó hace unas semanas. El taimado prócer tartufo se sentía amenazado y estuvo buscando en el Catálogo oficial de meigas, bruxas, menciñeriros, saludadores, compoñedores, curandeiros, pastequeiros, cartuxeiras, corpos abertos, arresponsadores, rosareiras e boas mulleres de la Xunta de Galiza qué mañas podría mejor utilizar para neutralizar al osado impertinente de más allá de Pedrafita que pretendía hundir su negocio, rasgar el telón del grelo y recuperar al degenerado partido galleguizado para su teórica misión de defensa de España y de la clase media amenazadas por las diversas hordas franquicias sorosianas del Régimen.

Pero, ¿a quién consultar? Fuera de los enmucetados Catálogos oficiales, la misteriosa señora Maruxa, experta conocedora de tales oficios, le sugiere al oído una acreditada figura ya retirada que vive en una remota aldea de la Galicia profunda. Dicho y hecho. Ahí que va la bien cebada comitiva oficial como Santa Compaña motorizada con el nutrido ejército de cabecera formado por asesores, consultores, guardaespaldas, pitonisos electorales, normalizadores lingüísticos y xornalistas ditirambo- alabanciosos todo a cien de la telegaita o de la prensa adicta al pilla pilla orzamental.

Sin embargo, la delicadeza de tan singular asunto requiere mucha reserva. La misión real debe ser secreta a prueba de indiscreciones o cotilleos, dentro de lo que cabe. El ejército oficial queda reponiendo fuerzas en una venta cercana mientras el heroico prócer se encamina a pie sorteando charcos y boñigas hasta la enxebre casa indicada.

Se vas o San Benitiño, non vaias o de Paredes, que hai outro máis milagreiro San Benitiño de Lérez

Casi todas las dolencias tienen su santo adjudicado. San Benitiño es infalible para las verrugas. El tarangaño o raquitismo puede curarse mediante rituales efectuados por una sabia y otras tres mulleres que se llamen Maria al menos mientras duren los mismos. El tarangaño o raquitismo ideológico, endémico entre indígenas, se cura leyendo y viajando.

La sesión ha de empezar con un buen diagnóstico. Testigos, amén de una cruz de Caravaca y una figa de azabache sobre la mesa, una lechuza disecada, la piel de un sapo y una salamandra. La sabia carteira o napeira bota as cartas que ha sacado de un bolsillo de su colo. En efecto, el risueño joven moreno aparece claro en el naipe y es una amenaza peligrosa. Y tiene suerte, el fracaso en las votaciones ha tornado éxito indiscutible al poder formar gobierno sureño en comandita con el perejil de todas las salsas pero sobre todo gracias al apoyo de los malvados españolistas castellanos. Hay que hacer algo.

El encargo ha de ser provocar la perniciosa caída de la paletilla o mejor aún, una variante del meigallo, del ramo cativo o posesión diabólica que hace que los que lo sufren pierdan la cabeza. Según el teórico del nacionalismo gallego Vicente Risco lo causan unos demonios infernales o de espíritus intermedios: “Espiritos que andan no aire, que poden ser os ánxeles indultados cando os outros foron botados do ceo”. Claro que también pudieran ser animales irracionales invisibles o bien duendes como los indicados por el Padre Fuentelapeña en su famoso tratado El Ente elucidado.

Una vez dentro de las víctimas trastornan hasta tal punto su mente que hacen y dicen las cosas más extrañas o inadecuadas. Pretenden viajar al quimérico centro, renegar de sus mejores ideas o pretensiones, acogerse a la fementida protección de bujarrón mafioso o del enemigo en casa.

«Eu non sei que demo teño, que na barriga me vole, eu non sei se e macho ou femia, non sei se e muller ou home».

Según los galleguistas conocedores de la cosa uno de los síntomas más notables e irrefutables de estar bajo la influencia do demo es hablar en castellano. Lengua del maligno, que debe ser erradicada. Galicia para los gallegos postulaba el precursor Alfredo Brañas.

Según la Tradición y como promesa para lograr la total virtud del encantamiento, el prócer solicitante ha de hacer de ofrecido. Bien en la romería de Santa Marta de Ribateme o en la de la Puebla del Caramiñal, según mejor conveniencia.  Ha de meterse vivo en el ataúd portado a hombros y rodeado por sus deudos y derechohabientes provistos de velas y donativos para el cepillo. Buena táctica el hacerse el muerto estando muy vivo.

¿Cómo recuperar la prístina condición? Sabemos que Apuleyo, convertido en asno, debió comer rosas rojas consagradas a Isis para recuperar su primitiva figura humana. Pero lo más cercano es llevar al energúmeno al santuario de El Corpiño para hacerle un oportuno exorcismo.  No siempre el éxito está asegurado pese a la acreditada pericia del exorcista. Con el impenitente y recalcitrante Castelao no hubo manera ni exorcismo que valiese. Sí, en cambio, con Risco aunque acaso la terapia resultara excesiva: luego de nacionalista gallego se hizo falangista y paseaba bizarro con camisa azul y correajes por su Orense natal.

Hasta aquí las averiguaciones. Creo haber realizado un buen servicio a mis sufridos pero admirables lectores y demás público en general revelando estos escondidos arcanos de tanta trascendencia para la suerte de la Patria. Conviene saber lo que ha pasado para explicar lo que pasa y tratar de paliar los males de lo que fatalmente pasará sin exorcismo ni desencantamiento que lo remedie.

 

 

CONVOCATORIAS: La fiesta del Capazo en Torre Don Miguel y el culto solar

Pese al reciente acoso de ciertas organizaciones de izquierda, en muchas ciudades españolas se viven con gran devoción o interés las procesiones de semana santa. Incluso jóvenes y niños participan con gran dedicación. Fiestas cuyo remoto origen mítico e histórico se encuentra en las paganas del inicio de la primavera, tras el cruce o intersección del ecuador celeste con la eclíptica.  Y cuya estética, en ocasiones verdaderamente conmovedora o emocionante, con sus antorchas, hábitos y capirotes, recuerda la de los cortejos astrales según lo describen algunos clarividentes. En ocasiones, la belleza de la conmovedora manifestación se refuerza cuado se manifiesta en hermosos ambientes como el de la ciudad monumental de Cáceres, que parece inspirado en el antiguo Jerusalén evangélico.

Es sabido que el solsticio de invierno en el hemisferio boreal ha dado lugar a la Navidad cristiana, que fue fijada el 25 de diciembre por el Papa Julio I el año 337 como una adaptación del culto solar, del nacimiento del Sol en el solsticio de invierno, como encarnación o materialización del Verbo, Natalis solis invicti. Cabe recordar el profundo sentido espiritual propio de los Misterios paganos, tomado luego por el Cristianismo, que el nacimiento de la Luz y del Fuego, posee para el alma humana. Sean figuras como Mitra, Horus o Jesús las representaciones simbólicas o históricas del Sol, lo importante es la propia renovación interior favorecida por la de la energía comunicada al planeta, el “tal como es arriba es abajo” de la tradición hermética. Pero si la fiesta de la Navidad se asocia al Sol, la Semana santa tiene que ver también con la Luna. El punto vernal o equinoccio de primavera supone el punto de corte entre la eclíptica y el ecuador celeste. Trayectorias que forman en su intersección una especie de cruz en aspa o cruz de San Andrés.  Pero también se asocia a la Luna porque el domingo de Resurrección se fija por el primer domingo después del primer plenilunio tras el equinoccio de primavera.

El llamado Domingo de Resurrección por la Tradición cristiana, tan pleno de amor, compasión, ilusiones y esperanzas, forma parte de las antiguas festividades relacionadas con la primavera y el proceso de renovación de la vegetación, con el calendario fenológico. Así, entre otras muchas, los cultos a Apolo, Baco, Adonis, o la tradición frigia de Cibeles y Attis, a su vez con diferentes variantes legendarias. En el Cristianismo, como ya hemos indicado, el Domingo de Resurrección se establece tras el equinoccio de primavera. Es decir, una vez atravesado el punto vernal o de intersección formando una cruz apaisada o de san Andrés el ecuador celeste con la eclíptica.

Pero hoy, una vez recordadas estas ideas elementales, vamos a dedicar un poco de tiempo a revisar otra fiesta íntimamente relacionada con el sol y el fuego, de extraordinario interés antropológico: El sábado siguiente al domingo de resurrección se celebra el Capazo en Torre Don Miguel, un pintoresco pueblo del norte de Cáceres en la sierra de Gata. Se trata de una interesante fiesta que constituye todo un universo simbólico relacionado con sabios mitos enriquecedores de capital importancia para el desenvolvimiento de la civilización occidental.

En la fiesta del Capazo también se pueden encontrar las raíces de la antigua religión solar, del hilozoísmo y de los Misterios de Oriente medio o Grecia. Aunque haya personas a las que esta afirmación les pueda resultar chocante, ciertos aspectos simbólicos y ritualísticos de muchas de las religiones actuales son variantes del antiguo culto o religión solar. Que en el caso ario también se relaciona con el fuego. Para los Vedas existe la alegoría del fuego (Agni) que es el hijo encarnado del sol en el Cielo. Su nacimiento se celebraba durante el solsticio de invierno. Al igual que, por ejemplo, Mitra o Cristo. Esta interpretación puede encontrarse en muchas imágenes de libros sagrados como la que reproducimos aquí, tomada del frontis de un libro religioso del siglo XVIII.

En el Cristianismo la custodia del Santo Sacramento se asocia al sol cuya forma adopta. El encendido del cirio pascual renovado el sábado santo es una forma de resurrección del fuego que posee reminiscencias védicas. En la fiesta del Capazo también se produce otra forma de renovación del fuego cuando de las ramas caídas del árbol incendiado se prenden los cirios que son ofrecidos a la Virgen Madre. La Naturaleza dadora de Vida con la renovación de la vegetación y con la Agricultura.

Desde la Antigüedad, esta renovación cósmica se asocia a la que ha de tener en consonancia tanto las personas a nivel individual como las sociedades o culturas en las que viven. En efecto, el hilozoísmo asocia las obras del espíritu a la naturaleza. Religión, arte, cosmología, metafísica son formas de entender y desarrollar una misma concepción universal. El hilozoísmo puede entenderse como un sistema de la metafísica experimental, valga la paradoja, que intenta referir a un origen psíquico el conjunto de las cosas y los fenómenos de la naturaleza. Todas las cosas tendrían alguna forma de conciencia. Alguna forma de alma. La evolución de la naturaleza sería la del desenvolvimiento de la conciencia. El florecimiento o renovación de la vegetación ha de acompañarse armónicamente con el del alma humana. No es de extrañar que en él se inspiren muchos artistas.

Para ayudar en esta bienhechora acción se habían instituido los diversos Misterios, representaciones míticas o simbólicas de la actividad solar, la renovación y muerte de la vegetación, del Amor, de la iluminación de la Conciencia. Pero además del aspecto metafísico, poético, también había una razón práctica como era la del rol de la agricultura para prevenir el hambre.

En el llanto de las mujeres por Adonis, el amante de Venus e hijo del árbol Mirra, propio del ritual de los antiguos Misterios adonias se observaba el dolor porque su señor (el grano) hubiera sido muerto y luego triturado en el molino. Aquí, en Torre Don Miguel son otras producciones agrícolas, el aceite o la vid las que han sido llevadas al molino mediante sendos capazos. En la variante frigia del mito, la de Attis y Cibeles, que se celebraban en la proximidad del equinoccio de primavera, el árbol donde se refugió Attis, que también había nacido un 25 de diciembre, adquiere una gran importancia simbólica en el proceso de renovación. Los cofrades cortaban un pino que envolvían en bandas como un cadáver y al que se adosaba una imagen de Attis. Música y cánticos. Tras el duelo venía la explosión de gozo. El héroe dios había resucitado. Su inmortalidad había sido trasmitida al árbol bajo el que murió. De ahí parece que viene también, además de la del roble del Capazo, la costumbre del árbol de Navidad. El fuego renovado prende los cirios en honor de la Virgen Madre Bienvenida, rodeada de flores abiertas como las almas se abren a la Luz. Los ritos de Attis también incluían una comida o ágape sacramental. En Torre Don Miguel el Capazo acaba con el llamado sopetón, comida ritual, elaborada con pan tostado, empapado en aceite, zumo de naranja y cubierto de azúcar.

De estas breves notas a vuela pluma podemos deducir el interés antropológico del rito del Capazo, sus similitudes con ciertos antiguos Misterios agrarios y de renovación espiritual. Estamos ante un ejemplo claro y probado de esa porfidización de las creencias que nos cuenta Spengler. Que estos rituales como el del Capazo en Torre Don Miguel de algún modo son anteriores al propio Cristianismo, que su origen remoto data de hace muchos milenios y luego en la celebración de la Diosa Madre y del Dios Héroe sacrificado, propios de los diferentes Misterios del Paganismo iniciático más que de los socorridos celtas.

El fuego, hijo del Sol, renueva la Naturaleza. Y con ellos la agricultura que permitía el mantenimiento de la vida humana en lo material, a la vez que el Arte iluminaba las conciencias. La fiesta del Capazo en Torre Don Miguel se incardina en la acción bienhechora y filantrópica de la milenaria tradición hilozoísta.

 

Notas:

Mi gratitud al Doctor don Pablo Bahillo por la cesión de su impresionante fotografía de una procesión de la semana santa cacereña de este año.

La fiesta del Capazo de este año se celebra este sábado 27 de abril en Torre Don Miguel, Cáceres. Para más información puede consultarse https://www.fiestaelcapazo.com/

 

 

 

 

 

Don Miguel de Cervantes vota

Algunas personas, al parecer aún minoría, lo tienen claro: En la situación política mundial cada vez resulta más preciso intentar defender las culturas y tradiciones nacionales frente a las agresiones globalistas dispuestas a disolverlas en un marasmo embrutecedor y esclavizante. Nos encontramos ante un futuro sombrío y en el que la propia civilización occidental se encuentra en peligro de desaparición tal como la conocemos y con los valores que ha venido manteniendo durante los últimos siglos.

La creciente servidumbre de nuevo cuño nos amenaza con la peor esclavitud, la de los esclavos que ni siquiera son conscientes que lo son, y en consecuencia, no luchan por su libertad. Tal es también la situación actual española y con el agravante de las presentes amenazas para la unidad e integridad territorial nacional. Y si tal es la cuestión fundamental, que puede resumirse en recuperar la mayor cuota de soberanía posible para intentar acometer y revertir los problemas y amenazas desde las instituciones, así sería preciso tratarla con el voto, suponiendo que aún las cosas tengan remedio votando dentro de un sistema tan degenerado, corrupto y liberticida como es el tinglado borbónico actual.

La calidad de un sistema democrático es función de la de sus instituciones y a su vez estas lo son de los hombres que las representan, hacen y gestionan. De modo que no puede haber una república sin republicanos, ni una democracia sin demócratas. Y ninguna de las dos cosas sin un respeto último a la dignidad humana y el mundo de los valores metafísicos. La Justicia, la Libertad, la Belleza, el Bien Común, el desenvolvimiento espiritual, moral, cultural, social, económico e intelectual del hombre. Una sociedad progresa cuando promueve y logra una mayor realización de este conjunto de valores metafísicos en sus diferentes niveles personal, social e histórico. Y para ello es indispensable recuperar la Educación y la Cultura.

Algunos grandes hombres de nuestra Cultura nos muestran caminos. En esta campaña electoral, preñada de tanta estulticia, sandez, oportunismo marrullero y de tan malos presagios, resulta especialmente oportuno recordar algunas de las ideas filosóficas y políticas del insigne Cervantes, y mejor, hoy un 23 de abril, aniversario de su muerte, día del libro, en el que en España Cáceres celebra la festividad de san Jorge.

 

Sí. Es importante y de utilidad práctica aquí y ahora. Conviene destacar la modernidad y actualidad de muchos de los planteamientos cervantinos, propios de la moral universal desarrollada por los enciclopedistas. Cervantes puede ser considerado un pionero de la Ilustración, claramente convencido del sentido aristocrático de la cultura, en su genuino sentido griego: un ideal de perfeccionamiento propio y de la sociedad, por parte de la virtud y de los mejores, es decir, de la aristocracia del mérito, el talento y el trabajo. Algo que hoy para muchos sonará a chino pero que constituye idea fuerza de nuestra tradición desde Grecia.

Y como buen heredero de la Tradición española, Cervantes ejerce como filósofo de la voluntad, mucho antes que Schopenhauer. Ejerce la voluntad de ser libre, la voluntad de ser responsable en busca de la maestría, maestría de la que don Quijote carece en la aventura de Andresillo que tan amargo sabor deja al lector, pero que desarrolla a lo largo de sus peripecias para poder lograr el genuino ideal caballeresco: la consecución gracias a la fortaleza y la inteligencia de los grandes valores metafísicos de Justicia y Libertad, pues “las armas tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida”.

Admirador de “la libertad de Italia” y conocedor de que “en Alemania se vive con más libertad de conciencia”, trata de asociar la libertad a la responsabilidad de los propios actos: ”La libertad es uno de los más preciosos dones que los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida; y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.

Y Cervantes, en efecto, se jugó la vida varias veces tratando de huir de su cautiverio del mismo modo que su héroe, don Quijote, prefiere morir en la playa de Barcelona antes que renegar de su libertad de amar a Dulcinea.

 

El Zohar, el libro sagrado de la cábala española, que tanto influiría en la composición de El Quijote, explica poéticamente el problema de la Libertad asociándola al de la existencia del Mal: “los mundos de la emanación y de la creación permanecen encima del trono de Dios. Allí es imposible distinguir a Dios de la Schechina, porque allí todas las cosas son uno. Pero debajo del trono, en los mundos de formación y de acción, empiezan las distinciones. Como todo pecado que el hombre comete da vida a un demonio, estos demonios son la barrera que se interpone entre El y la Schechina. Pero nosotros hemos visto que el deseo del pensamiento supremo fue que cuando el hombre se arrastró a sí mismo al pecado y muerte se le permitió el libre albedrío, de manera que pudiera, poco a poco elevar a sí mismo, así como a los mundos inferiores al estado de los superiores. Pero el libre albedrío sería imposible sin la tentación al mal. De aquí que la Schechina prefiere sufrir las penas de la invasión de los demonios, más bien que debilitarlas probabilidades de felicidad eterna dadas al hombre. El Santo Rey es la belleza, mientras que la Reina, la Schechina es la actividad perpetua de las emanaciones divinas que penetran toda la existencia. El Rey es el sol, mientras que la Reina es la luna, siendo su luz la verdadera reflexión de la del sol”.

En el trance español actual, ¿cuál es el pecado, el Mal político, que puede general el uso  inadecuado o estulto del libre albedrío?  Pone los pelos de punta siquiera barruntar lo que podría pasar si alcanzan mayoría suficiente las formaciones que odian a España y a la Libertad.

Sabemos que como hombre de su tiempo Cervantes padeció en sus propias carnes los males endémicos de la justicia española, la lentitud, la llamada ley del encaje cuando no incluso el cohecho mondo y lirondo. Igual que Mateo Alemán admiraba los métodos más ágiles de la justicia islámica, que entendía por ello más favorables para el justiciable común, si bien y esto constituye un interesante contraste, mientras en Mateo Alemán, y en general en toda la literatura picaresca española, suele primar la desolación de las criaturas arrojadas a un mundo violento, humillante y hostil, es decir, la dimensión horizontal del hombre frente a la vertical, en Cervantes, el culto al ideal salva al héroe del naufragio total tras su derrota.

El enciclopedista barón de Holbach, casi dos siglos después que nuestro autor, aún clamaba: ¿Qué ideas claras y verdaderas de equidad natural podrían sacar los pueblos de ese agregado confuso de costumbres y de leyes injustas, contrarias a la razón, caprichosas, oscuras e inconciliables, como son las que forman en casi todos los países la jurisprudencia y la regla de los hombres? ¿Qué recursos pueden hallar los ciudadanos en una jurisprudencia capciosa, que sólo parece favorecer la mala fe, los empréstitos y contratos fraudulentos, las mayores picardías, y los artificios más a propósito para desterrar la probidad de los tratos y de las obligaciones recíprocas de los ciudadanos? ¿qué confianza puede tenerse, ni qué protección encontrarse en leyes que dan lugar a trampas y enredos interminables, que arruinan a los pleiteantes, engordan a los curiales, y facilitan a los gobiernos el cargar impuestos y derechos sobre las disensiones y pleitos eternos de sus súbditos?

Cervantes es partidario del principio jurídico “in dubio pro reo”. Expresado en palabras del escudero metido a gobernador:”se me vino a la memoria un precepto, entre otros muchos que me dio mi amo don Quijote la noche antes que viniese a ser gobernador de esta ínsula, que fue que cuando la justicia estuviese en duda me decantase y acogiese a la misericordia”.

 

La moral cervantina es de carácter filosófico, humanista, no confesional y práctico. Antecedente de la moral de los enciclopedistas. Con una Moral de alcance universalista, basada en lo que tienen en común todos los hombres y no en distinciones de clase, religión o nacionalidad, y de carácter aristocrático en el sentido de supremacía de la virtud, y del ejercicio de la libertad asociada a la responsabilidad, pues, de acuerdo con la opinión de los estoicos “cada uno es artífice de su ventura”.

En palabras cervantinas, en este caso de Preciosa, La Gitanilla: “en este mi baxo cobre/ siendo honestidad su esmalte/ no hay buen deseo que falte/ ni riqueza que no sobre/ no me causa alguna pena/ no quererme o estimarme/ que yo pienso fabricarme/ mi suerte y ventura buena”.

Extraordinariamente oportuna esta afirmación de auto responsabilidad cuando tanto se ofrece y se busca como ventaja electoral la sopa boba de una paguilla del papá Estado. Es la reivindicación de la voluntad, del intento de conseguir el logro a través del mérito y no del monipodio, del partido o del grupo de presión lo que permite el verdadero progreso.

 

En la búsqueda personal de la realización del Ideal y de lo sagrado, cuyo escenario verdadero es la conciencia, a veces las organizaciones son un obstáculo. Así, cuando don Quijote intenta dar con la morada de Dulcinea, arquetipo del alma y sus valores, se encuentra con que “con la Iglesia hemos dado Sancho”.

Cervantes rechaza la expulsión de los moriscos españoles, y pone en boca del morisco Ricote que “el destierro… la pena más terrible que nos podían dar”. Y prosigue Ricote: doquiera que estamos lloramos por España, que, en fin, nacimos en ella y es nuestra patria natural…no hemos conocido el bien hasta que le hemos perdido; y es el deseo tan grande que casi todos tenemos de volver a España, que los más de aquellos, y son muchos, que saben la lengua, como yo, se vuelven a ella…es dulce el amor de la patria”.

Cervantes defiende el matrimonio natural dirigido a la felicidad y el amor así como el papel libre de la mujer en la sociedad, las heroínas cervantinas suelen ser más sensibles e incluso ilustradas que sus respectivas parejas. La defensa de la verdadera dignidad de la mujer, opuesta al ultra femicomunismo enmucetado y subvencionado actual.

Para Cervantes cabe una concepción de la Política como arte dirigido a la promoción de la dignidad humana, superador del mero ejercicio pragmático de ésta, sin ideales ni patriotismo, arquetípico de la Restauración pasada y presente.

Sin el ejercicio moral no puede haber verdadera estabilidad ni progreso político. Cervantes considera que la reforma político religiosa de la sociedad es necesaria, pero sólo puede haber república si hay verdaderos republicanos, es decir gentes que deseen que su conciencia y voluntad sirvan a los valores metafísicos de libertad, justicia, amor y conocimiento, obstaculizados por un  sistema político tal como el del Antiguo Régimen  que dificulta la autoridad de la aristocracia verdadera, la del trabajo y el mérito, frente a la tiranía del vulgo, sea quien sea ese vulgo puesto que en su acepción cervantina es “aquel que no sabe”. Una cuestión que sigue siendo de rabiosa  actualidad en la era de la posmodernidad y la posverdad.

Ya Aristóteles sostenía que el mayor daño que le podía venir a una república era la venta de los oficios. Un reino sólo podría ser bienaventurado despreciando el rey su propia ganancia. Otra cuestión básica, la de la corrupción de los dirigentes. La naturaleza humana es la que es, pero puede promoverse el ejercicio de la virtud a través de la voluntad de ser mejores, logro deseable de la educación. De ahí, la importancia no sólo humana sino también política de ésta.

El arte es fundamental para educar. La poesía es un arma educadora casi tan importante como las antiguas escuelas mistéricas en cuyas fuentes ha bebido Cervantes. La poesía mueve el mundo de la emoción. El saber y el querer deben estar combinados. Es preciso educar la voluntad con generosidad para seguir la propia vocación antes que el pane lucrando.

Cervantes explica la base iniciática tradicional, y por tanto moral, de sus ideales sobre el buen gobierno, en sus consejos a Sancho gobernador en una especie de remedo de la famosa carta séptima de Platón.

De ahí su referencia externa a la ley natural en la que el sabio, don Quijote, explica al Sancho que va a ejercer la gobernación de la ínsula: “primeramente, oh hijo, has de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada”. Que puede entenderse como una probable alusión al gobierno platónico de los sabios, expresada en la carta Séptima de Platón: “los problemas del mundo nunca tendrán solución si los poderosos no se rodean de sabios que los aconsejen, siendo así que siendo poderosos es casi imposible que ellos mismos sean sabios”.

Don Quijote había disputado con cierto clérigo contrario a lo libros de caballerías la atención y la opinión de los duques. Pero como en el caso ya citado del Platón que pretende que sus ideas políticas basadas en las doctrinas pitagóricas se apliquen y a ese fin no duda en arrostrar grandes peligros y se embarca para Sicilia para ayudar a Dión de Siracusa, don Quijote intenta asesorar a su amigo Sancho en el arte del buen gobierno de la ínsula Barataria.

Pero nos dice la Biblia: El temor de Dios que significa la sabiduría (Eclesiástico 1-15…) Y también en El Zohar o Libro del Esplendor de la cábala española, citando al Salmo XXV: “está escrito. El secreto del Señor es para los que Le temen”.

En El Zohar se halla también otra acotación interesante sobre este tema, (salmo CXI): “el temor del Señor es el comienzo de la sabiduría: de buen entendimiento son todos aquellos que lo hacen (sus preceptos) su alabanza durará para siempre” pero en vez del comienzo de la Sabiduría sería más apropiado decir el fin de la sabiduría es el temor del Señor. Sin embargo el Salmista habla del grado más alto de la sabiduría que sólo puede ser alcanzado a través de la puerta del miedo a Dios. Esto se halla implicado en los versículos “¡abridme la puerta de justicia!, entraré por ella, daré gracias al Señor. Esta es la puerta del Señor, los justos entrarán por ella” (salmo CXVIII).

O también en Cicerón: ¿los hombres pueden hacer bueno lo que es malo, y malo lo que es bueno? De gran importancia ahora que se arremete e insulta la Ley Natural y se hacen cohonestar las mayores aberraciones.

La primera premisa o referencia del buen gobierno es, pues, externa al gobernante cuya acción debe tenerla en cuenta y servirla. Sea la Ley natural, un código de conducta, un sistema axiológico o constitucional, no vale todo para mantenerse en el poder.

La segunda condición del buen gobierno es la indagación de nuestra propia relación con la Ley natural: el famoso “conócete a ti mismo” del templo de Apolo en Delfos. O la pregunta que el servidor del Grial dirige al caballero buscador: ¿a quién sirves?

Es decir, la tensión entre la pauta moral y nuestra propia capacidad para actuar en las contingencias personales, sociales e históricas. En las propias palabras de nuestro caballero andante: “lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse; del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey…

También Goethe consideraba que falta de dominio de sí y autocracia están muy unidos: “quien no se domina a sí mismo gusta de someter a otros bajo su poder y voluntad”

Sancho aunque iletrado resulta un buen gobernador: “letras pocas tengo porque aún no sé el A,B,C, pero bástame tener el Cristus en la memoria para ser buen gobernador…”.

Don Quijote prosigue los consejos a Sancho mediante carta en la que, una vez sentados los principios abstractos, ahora se exponen criterios de orden práctico: “para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras has de hacer dos cosas: la una ser bien criado con todos… y la otra procurar la abundancia de los mantenimientos que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres que el hambre y la carestía”.

Es decir, todo un programa actual de gobierno: atención a la imagen y a la economía.

Y como Tácito, que consideraba “la multiplicidad de las leyes como señal cierta e infalible de un mal gobierno y de un pueblo corrompido”, prosigue nuestro sabio Don Quijote avisando al buen gobernador Sancho contra la excesiva proliferación de leyes. Mal endémico, por cierto, de la política española, puesto que gran número de nuestros políticos piensan que basta la mera promulgación de las leyes sin proveer recursos para darlas curso y hacerlas posibles en la práctica. Aunque tienen claro que a más leyes, normas y reglamentos menos libertad y más corrupción. El ya citado Holbach tenía mucha razón. Por cierto, ¿se imagina el amable lector lo que pasaría en España si un día se cumplieran exactamente todas las leyes y normativas vigentes, directivas europeas incluidas?

Pero, continúa nuestro caballero: “si las hicieres procura que sean buenas, y sobre todo que se guarden y cumplan, que las pragmáticas que no se guardan lo mismo es que si no lo fuesen, antes dan a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen…”

Y avisa: “No te muestres, aunque por ventura lo seas, lo cual yo no creo, codicioso, mujeriego ni glotón, porque en sabiendo el pueblo y los que te tratan tu inclinación determinada, por allí te darán batería, hasta derribarte en el profundo de la perdición”.

A lo que el buen Sancho le contesta para tranquilizarle que “hasta agora no he tocado derecho ni llevado cohecho”.

Cada vez parece más acertada la sospecha de la promoción de los chantajeables a lo más alto de la cucaña política, institucional, financiera o empresarial.

Finalmente, cuando Sancho dimite de su cargo, don Quijote le consuela: “ven tu con segura conciencia y digan lo que dijeren” ¿Cuántos se pueden ir hoy con la conciencia tranquila?

La ociosidad fastidiosa de los duques pone a prueba por simple entretenimiento, cuando no por mera burla, las dotes morales y políticas de don Quijote y de Sancho con buen resultado para ambos, aunque no tan bueno para los promotores, que en verdad no acreditan, ni ante el lector ni ante la sociedad racional y crítica, sus talentos y virtudes.

La conducta de los duques parece indicar que las distinciones y privilegios que disfrutan como miembros de la nobleza no tienen fundamento en el propio mérito o virtud reales, ni cabe encontrar especial sentido del honor en tratar de burlarse de un supuesto loco cuya nobleza de corazón y valor moral se encuentra tan lejos de su comprensión.

Para un hombre de mérito y talento como Cervantes, los duques de su obra magna, como otros aristócratas a los que tuvo que recurrir durante su vida, formarían parte del vulgo: aquellos que no saben. Lamentablemente, gran parte de la dirigencia y de las clases altas españolas no están a la altura que corresponde a su verdadero mérito, ni menos cumplen las exigencias que la hora actual demanda.

Por lo que se refiere al problema catalán, Cervantes lo tenía claro: En el capítulo LX de la segunda parte de El Quijote durante su aventura con el noble bandido Roque Guinart, dice Don Quijote a un asustado Sancho: no tienes de qué tener miedo, porque estos píes y piernas que tientas y no ves, sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados, que por aquí los suele ahorcar la justicia cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta, por donde me doy a entender que debo estar cerca de Barcelona.

El Quijote no es la obra de un simple intelectual, de un teórico, de un mero y empedernido lector que reelabora en su genial novela gran parte de las ideas recibidas de otros, sino la de un hombre que ha vivido y ha sufrido mucho y al que la sociedad de su época no ha tratado como se merecía. Por eso, de algún modo, toda la peripecia del noble caballero andante y su escudero con los duques posee un cierto componente biográfico. Quizás conocedor del viejo consejo platónico de que “más vale padecer la injusticia que inflingírsela a otros”, Cervantes aprovecha para explicar en capítulos magistrales de la Segunda parte del ingenioso hidalgo trasformado ya en caballero, cuáles serían  realmente las ideas virtuosas para el arte del buen gobierno. Ideas que lamentablemente, no suelen ejercer los grandes y poderosos, que olvidan que la verdadera grandeza para ser estable debe apoyarse en la justicia. Pues es la virtud la única que puede dar justos y legítimos derechos a la grandeza, de modo que en un estado bien constituido, donde la justicia sea observada, los ciudadanos más virtuosos, los más útiles o ilustrados serían los más distinguidos. El poder sólo estaría entre los más capaces de ejercerlo en beneficio de la sociedad, de manera que los cargos, los honores y dignidades serían concedidas a los que las hubiesen merecido con sus talentos y su conducta.

Como vemos, todo parecido de este ideal de la Tradición con nuestra penosa realidad actual sería simple coincidencia.

Don Quijote ayuda a Sancho en su intento de ser buen gobernador y lucha dentro del mundo enrevesado y hostil de clérigos, duques y bachilleres, por desencantar a Dulcinea. Ese ideal encantado por unos y otros poderosos hasta que se ha convertido en irreconocible para el caballero andante. Pero su verdadera grandeza estriba primero en no renegar de ese ideal en el momento cenit o de mayor plenitud de todas sus peripecias, que, según expresa Cervantes con símbolos, sucede en un espacio y un tiempo sagrados, pues ocurre en el Oriente geográfico y durante el solsticio de verano. Y en asumir, al cabo, que quizás el universo de los valores metafísicos no sea realizable en este mundo dominado por una u otra canalla, donde sin duda es más difícil encontrar verdaderas Dulcineas que mozas con algunas habilidades para salar puercos.

Sigue siendo tarea fundamental, pues, desencantar la actual España embrutecida por duques y plebeyos.

No solo en El Quijote, en El Coloquio de los perros o en Rinconete y Cortadillo, también se hacen interesantes reflexiones críticas sobre la situación de corrupción de la sociedad española de la época, y se deja traslucir a inquietante sensación de que buena parte de la clase dirigente no cumple adecuadamente con sus obligaciones.

En el Coloquio, uno de los canes sabios cuenta al otro sus aventuras y peripecias mientras se ocupó de guardar un rebaño de ovejas. Y observa, cuando trata de averiguar la verdad de los extraños ataques que sufren, como son los propios pastores quienes so pretexto del lobo matan y roban el mismo rebaño que deberían cuidar. Tremendo. Y actual.

En las aventuras sevillanas de Rinconete y Cortadillo se describe con toda la ironía cervantina la congregación de Monipodio, que viene a ser el trasunto de una cofradía o incluso de una contra-orden iniciática, con fines poco benéficos o piadosos, por cuanto se dedica al robo y el pillaje, eso sí, bajo la advocación de María Santísima.

Una organización perfecta en su clase en la que además de una variada tipología de elementos del hampa no faltan los funcionarios de policía y justicia que deberían reprimir los mismos delitos de los que se benefician.

Desnudo de cualquier sentido moral, la realización de toda clase de trabajo se aborda allí de un modo técnico, como algo profesional que es preciso hacer bien, según una serie de reglas fijadas por Monipodio: ”cosa nueva es para mí, que haya ladrones en el mundo para servir a Dios y a la buena gente” se sorprende uno de los pillos. A lo que contesta otro más experimentado: “señor yo no me meto en tologías. Lo que sé, es que cada uno en su oficio puede alabar a Dios”.

¿Les suena lo de la santificación del trabajo promovida por cierta organización político religiosa?

Es decir, la Sevilla primera ciudad española y puente entre dos mundos donde se ambienta la aventura de Rinconete y Cortadillo con la organización de Monipodio, que Cervantes conoce tan  bien, lejos de cualquier paradigma utópico financiado por los frutos de la obra española en América constituye el paraíso de los picaros y maleantes: muchas leyes, normas y enredos varios, funcionarios ignorantes, desmotivados o venales, para que el hampa pueda campar a sus anchas.

 

Así pues, Cervantes nos resulta un autor moderno de puro clásico porque ha indagado, como un verdadero gran maestro de la humanidad, en el mundo de la permanencia de los valores metafísicos, en la base de la moral universal donde debe edificarse las construcciones políticas e institucionales, más allá de las olas de la contingencia de las modas o las formas pasajeras de organización institucional.

Las ideas de Cervantes son representativas del liberalismo español clásico. En realidad lo opuesto a lo que los anglosajones y la lamentable dirigencia actual llama neoliberalismo, al que le sobra una e, porque más bien es no liberalismo.

El liberalismo español promueve y defiende la libertad de conciencia, de expresión, de cátedra, de religión. Los derechos civiles, porque poseen una dimensión sagrada que ningún gobierno despótico puede quitar, ya que se basan, como explica el Zohar, en el sagrado libre albedrío del hombre. Y en el que existe como pilar básico del orden una referencia exterior al capricho del poderoso. La ley natural, el ordenamiento jurídico o constitucional. Es lo contrario del pensamiento único. O del todo vale multiculturalista, porque cuando todo vale, nada vale nada. A diferencia de la ley del fuerte, del amo que golpea a Andresillo, con la que opera el neoliberalismo, nuestro liberalismo español tiene algo de quijotesco, de apoyo al débil contra los abusos del fuerte. De ahí, por ejemplo, las Leyes de Indias, pioneras en el derecho de gentes, calumniadas y o ninguneadas por el enemigo holandés o anglosajón.

Pero repitamos la idea básica liberal de La Gitanilla: yo pienso fabricarme mi suerte y ventura buena”.

 

Como colofón cabe concluir que, probablemente, Cervantes como lúcido representante de la Tradición liberal española, si votase, votaría a VOX como el partido liberal que más y mejor representa el Amor a España y el universo de los valores cervantinos en la contingencia actual.

 

NOTA

Este texto se basa en la conferencia del autor: El pensamiento político de Cervantes que puede reproducirse AQUÍ y en el capítulo homónimo del libro Misterios ocultos de El Quijote.

 

 

 

 

Llanto y estupor por la destrucción de un símbolo benemérito

Casi de modo simultáneo empezaban a arder dos templos simbólicos muy importantes para la Humanidad. Uno de ellos la famosa mezquita de Omar en Jerusalén de donde según la tradición Mahoma subió a los cielos a lomos de Alborak, y en cuyos sótanos dicen que los primeros caballeros templarios encontraron ciertos importantes tesoros. Afortunadamente, no ha sufrido grandes daños. El otro, el más cercano a nosotros, en cambio se ha perdido. Desgracia que conmueve a toda persona sensible, sea o no francés o europeo, sea o no católico. Notre Dame no era solo un templo sino también un símbolo de Europa. De esa Europa combinación y desarrollo históricos de Espiritualidad y Razón. Espiritualidad ortodoxa pero también heterodoxa, de alquimistas, rosacruces, pitagóricos y masones medievales. Y un símbolo de la Humanidad en busca el conocimiento sagrado. Del sentido de la Vida. De ese resplandor de la Verdad que el gran Platón, el de los arquetipos, el de la duda epistemológica, el del armónico número de oro del Timeo, asociaba a la Belleza.

Ignoramos si los dos incendios están relacionados. Tampoco sabemos si el incendio de la catedral parisina tiene que ver con el resto de atentados contra templos católicos que ha sufrido Francia en los últimos días.

Sin  embargo, de acuerdo con mi experiencia profesional, y con el propio sentido común, la inicial versión oficial sobre el origen del drama parece increíble. Ya veremos qué se sabe pero es muy de temer que nunca dirán lo que verdaderamente ocurrió. Seguramente preferirán quedar como chapuceros, ineptos, corruptos o mentirosos que como complacientes con el terrorismo o el crimen que no han sabido, ¿o podido? evitar. Preferirán achacar la tremenda desgracia a la estupidez, la estulticia, la codicia, la corrupción antes que al fanatismo religioso o político, que ciertos grandes poderes criminales promueven.

Verdaderamente terrible la destrucción de un templo y más aún cuando es especialmente hermoso y emblemático.  Pero nunca podrán acabar con el Arquetipo de Dios que mora en la conciencia de cada hombre mientras la Humanidad siga existiendo.

Notas:

Aquí una visión de la catedral

Mini vídeo de la última Misa celebrada en la catedral justo antes del incendio

 

 

 

El primer actor Sánchez celebra el Día Mundial del Teatro

Para celebrar el Día Mundial del Teatro el lindo jefe y primer actor de la compañía de moda adornado por un muy nutrido elenco de preciosas ridículas, travestis, meritorias, becarias e incluso una repipi culta latiniparla ha presentado su nueva obra mezcla indigesta de sociología ficción, género de terror y teatro de absurdo al Ionesco modo.

Ante un entregado público que le recibiera al grito de “guapo, guapo, guapo…queremos un hijo tuyo” el primer actor, yernísimo del empresario de actividades non sanctas, que algunos maledicientes incluso tienen por rufianescas, se ha presentado muy puesto en su doble papel de heroico Presidente de la Gobierna con los calzones a media asta para mayor felicidad y facilidad de los enemigos de España y de ejemplar Doctor falsario inventor de mohatras inéditas, audaz descubridor de la pólvora despilfarrada del rey o cruel mercenario martillo de pseudo-ciencias. Así disfrazado, ha declamado en indigesto monólogo o letanía penitencial sus ciento diez nuevas medidas electoreras para pescar incautos, envidiosos igualitarios, golpistas, bandas feminazis arrebata impuestos, desmemoriados históricos, animalistas en corral de comedias ajenas, fauna LGTBI, okupas, colgados, esclavos de varia condición…

Y todo ello ante un entusiasta auditorio de tifus como decía Valle.

Hay que reconocer que el lindo galán, el impostado Rodolfo Valentino, las enamora mientras termina de arruinar a España y ensaya la repetición de Los cuernos de Don Friolera.

Al otro lado de la vistosa tramoya, el tinglado de este enmucetado farsante y su impenitente banda de analfabetas con ínfulas recuerda los enredos de Lope, las aventuras de pícaros, burladores y rufianes, o bien las ambiciosas pasiones baconianas o shakesperianas de esta peligrosa Lady Macbeth de pacotilla con su petrimetre Begoño incluida.

Nada que ver con la profundidad filosófica calderoniana de El Gran Teatro del Mundo, aunque cabría protestar, imitando al pobre Segismundo en La Vida es sueño, el porqué siendo menos brutos tenemos menos libertad.

Pero, ya digo, el texto sanchopedresco de marras no hay por donde cogerlo. Inspirado en las peores intenciones devastadoras parece muestra aventajada del teatro de absurdo de los hermanos Marx con sus partes contratantes, atestadas soluciones habitacionales, vulgo camarote, o bien del Ionesco más inspirado.

El viejo arte del Teatro no se merece esta degeneración.

Sin embargo, tal como tenemos las cosas ahora, el (poco) respetable manda aunque las subvenciones las paguen otros. La clá está bien untada. Así estamos.

¡Más madera, hasta la ruina total!

COLOFÓN

Antes de que la filantrópica y progresiva televisión actual viniera a redimir y culturizar al pueblo embrutecido por la perniciosa TVE del malvado general Franco, existían programas verdaderamente canallescos como Estudio Uno. Una cosa abominable donde se representaban las mejores obras de nuestro Teatro clásico. Una vergüenza felizmente superada gracias a los desvelos de nuestros actuales próceres y próceras promotores de Sálvame y otras obras maestras de la humanidad.

Pinchando en los títulos en granate aparecen algunas de estas obras rescatadas como en una especie de  fahrenheit 451.

La Vida es sueño 

Don Juan Tenorio

La Celestina

La Venganza de Don Mendo

Tres sombreros de copa

Cuatro corazones con freno y marcha atrás

La Malquerida

Los Intereses creados

Crimen y Castigo

El Mercader de Venecia

La Casa de muñecas

El Tartufo

 

 

 

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