Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Loor al eterno arquetipo femenino

A mediados de Agosto se celebra en toda España la fiesta de la Virgen. Cada pueblo tiene su Virgen, su patrona, y probablemente sea este uno de los momentos más importantes del calendario anual tradicional. Detrás de su común significado religioso católico, detrás de los atributos particulares de cada Virgen respectiva, tal festividad es un homenaje de reconocimiento y gratitud al arquetipo femenino. A la Dama como símbolo de las virtudes metafísicas y a la Mujer. Y a la Maternidad.

Un profundo y hermoso significado que conviene tener presente y más ahora que las violentas de género o la plutocrática fábrica sorosiana de engendros sociales puedan considerarla discriminatoria, incorrecta e impropia del nuevo rol de marimachos agresivos convenientemente introducido para fomentar la devastación espiritual, psicológica y social. Una variante actualizada de las nuevas furias, lamias y harpías que explicaban y contra las que nos precavían las antiguas tradiciones mitológicas y sagradas de la Humanidad.

En otros lugares y culturas desgraciadamente la condición femenina se encuentra humillada, preterida. Cabe comprender que la situación de la condición femenina es extraordinariamente significativa del propio estado de la civilización y de la sociedad.

Pero volvamos a lo nuestro. Es un arquetipo relacionado con la Naturaleza, con la Astronomía, con la Agricultura y la fertilidad. También con los más profundos planos de la Cosmología, la Epistemología y la Metafísica. Y de la Literatura y demás Artes.

Aunque ahora algo trasladada en el horizonte zodiacal por el fenómeno astronómico de la precesión de los equinoccios, la constelación de Virgo muestra su belleza con la brillante estrella alfa, la espica, la espiga que asocia los antiguos y sabios Misterios de Isis o Démeter con la propia fertilidad de los campos, con el cultivo de los cereales. Con la semilla que muere y renace. Ciclo de Muerte pero también de renacimiento de y en la Vida, misión de la condición femenina. Y motivo de iluminación y toma de conciencia del universo espiritual.

La Dama hace al caballero. Representa para él el universo espiritual y de los valores metafísicos: el Amor, la Belleza, el Bien, la Justicia…De su unión, la evolución del ser y de la propia civilización. No hay Don Quijote sin Dulcinea, ni Petrarca sin Laura, ni Dante sin Beatriz, ni Parsifal sin Condwiramurs.

Por eso nos dice Cervantes que un caballero sin Dama es un caballero sin alma.

Ni tampoco, en otra dimensión y como luego veremos, existiría manifestación cosmológica sin la combinación de Shakti o elemento femenino, pasividad que en el cosmos juega ante el masculino, simbolizado por Shiva.

En la celebración de la Virgen no podemos dejar de hacer unos breves comentarios sobre la cuestión del sexo y de la sexualidad sagrada. Acostumbrados a la actual promoción del infra sexo como medio de frivolización sino de puro embrutecimiento, pueden extrañar algunas de las concepciones del supra sexo.

El sexo es el instrumento para la transmisión y continuación de la Vida en el tiempo. Se encuentra muy relacionado con el rol de las glándulas de secreción interna, en especial las sexuales que potencian y mantienen los caracteres sexuales secundarios. Si las glándulas fallasen los caracteres secundarios se verían afectados y también el propio organismo en su totalidad. Incluso podría llegarse a un tipo degenerado de infra sexo.

Las tradiciones de Hinduismo y de la Gnosis relacionan además las glándulas de secreción interna con los llamados chacras o vórtices de Fuerza.

Pero según algunas tradiciones esotéricas, la energía sexual puede trasmutarse con fines de evolución interna y espiritual.  Mediante dos grandes vías. La primera, propia del Cristianismo oficial, es mediante la abstinencia. Su forma más terrible y desesperada es el llamado procedimiento de Orígenes. Confesores e inquisidores prestaban gran atención a las relaciones entre los fenómenos místicos y erótico sexuales.

El Cristianismo cae en una curiosa paradoja: celebrar el culto a una Virgen que tiene una misión fundamental que es… ¡ser Madre!

Pero precisamente por la íntima relación entre misticismo y supra sexualidad hay tradiciones que no sólo admiten sino que enseñan técnicas de transmutación de la energía sexual en ciertas condiciones de su ejercicio para alcanzar planos más elevados de desarrollo espiritual. De modo que el verdadero misticismo no debe sacrificar el mundo del sentimiento. Estas tradiciones consideran que el amor y la sexualidad son una variante de las sensaciones místicas, una especie de goce anticipado de ellas de cuya renuncia no parece pudiera salir nada favorable. El ejercicio de la supra sexualidad o sexualidad sagrada con su correspondiente influencia en el de las glándulas internas tendría un efecto transformador beneficioso para todo el organismo.

Es la doctrina del sendero medio: ni vida consagrada a la sensualidad o los placeres, ni tampoco a la ascesis mortificadora. El sendero medio evita ambos extremos y conduce a la Sabiduría, a la serenidad, al discernimiento,… al nirvana.

En cierto modo, de acuerdo a ciertas tradiciones orientales, el acto sexual recrearía el de la propia Creación.

Del hinduismo sivaísta proceden los planteamientos e incluso en buena parte la estética e iconología del yoga tántrico. La doctrina de Shakti o elemento femenino, pasividad que en el cosmos juega ante el masculino, simbolizado por Shiva. Pero Shakti en realidad es más importante, en cuanto energía pura de la Creación a la que Shiva da forma. Probablemente ambas Shakti y Shiva sean equivalentes a la interpretación de la doble naturaleza corpuscular y vibratoria de las ondas.  Además de tal manifestación física dentro del teclado cósmico, en el plano de la Psique se corresponderían con las Animus Anima que explica Jung en su Psicología profunda, y cuya combinación da lugar a lo que el sabio suizo llamaba Principio de individuación psicológica.

La visión de ciertas tradiciones budistas es semejante: el acto sexual realizado en ciertas condiciones ritualísticas y espirituales sería el método de liberación a practicar. Así, la unión sexual con la consorte sagrada, análoga a la primitiva u originaria de Shiva con Shakti, rememoraría las delicias de la unidad, y recrearía un cuerpo sutil, el Cuerpo del goce supremo o Maha Suknakaya que posibilitase el goce supremo de los budas realizados. Presididos o iluminados por Buddhi o rayo del Intelecto superior no individualizado que constituiría el más elevado principio en la manifestación humana.

En Occidente el legendario manuscrito de Nodín, íntimamente relacionado con la tradición rosacruciana, habla de un elemento vibratorio misterioso o una energía, al que Empédocles llamaba Nous, que interpenetra todas las manifestaciones de la existencia y se desdobla en una dualidad o energía binaria, es decir tiene una naturaleza dual aunque se manifiesta como un tres. En consecuencia, las propiedades de un elemento están en función de sus vibraciones. Todo resulta de la vibración a diferentes tasas de una esencia cósmica invisible apenas cognoscible.

Una interpretación filosófica pero también práctica del misterio de la Virgen Madre.

Un misterio del que revela más una preciosa sonrisa que cualquier elaboración teórica o filosófica.

De ahí el valor supremo del arquetipo femenino.

 

Notas:

Pinchando aquí puede escucharse una de las Cantigas de Santa María atribuidas a Don Alfonso X , El Sabio

Los textos resaltados en granate abren enlaces.

 

En homenaje a Sorolla

Sorolla falleció tal día como hoy, diez de agosto, el año 1923 en su casa de la sierra madrileña. Ya antes, en junio de 1920, había sufrido un percance vascular que le dejó muy disminuido mientras pintaba en el jardín del que hoy es su Museo en Madrid.

En memoria y homenaje del gran pintor español cabe recordar aquí (pinchad en el granate) una visita a su precioso Museo madrileño,

La Casa Museo de Sorolla 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Santa María de Cambre y el Temple

Invito al amigo lector a un breve paseo por el espacio y el tiempo en una especie de ribera sacra norteña, un lugar de la antes conocida como Mariñas dos Frades, nombre que lo más seguro es que se refiera más que a los frailes de los monasterios cluniacenses a la propia presencia del Temple, cuyos caballeros se habían establecido en la Puebla del Burgo, muy cercana de La Coruña. Y también de Cambre, la antigua Calambre. Y, en especial, por su actual iglesia parroquial de Santa María de Cambre, hermosa construcción románica del siglo XII acabada en el XIII que es lo que nos queda del antiguo monasterio benedictino fundado hace más de mil años y que ha sufrido muchas transformaciones y a veces penosas vicisitudes a lo largo del tiempo. Entre las que cabe destacar, la devastación del pirata Drake con ocasión del sitio de La Coruña o luego por las fuerzas napoleónicas del mariscal Soult. Sin olvidar las consecuencias, tan indeseables para el patrimonio artístico español, de la desamortización de Mendizabal.

Parcialmente reconstruida en el siglo XIX tras la campaña napoleónica que tantos estragos produjo, la preciosa iglesia románica hoy rehabilitada luce su majestuosa belleza junto a la plaza principal del pueblo y puede ser admirada desde todas las direcciones excepto por una, donde la casa rectoral, una edificación adosada de escaso valor estético construida en solar antes ocupado por el antiguo monasterio destruido, la afea y dificulta su perspectiva.

Su planta basilical, de cruz latina y distribución del espacio arquitectónico con el claustro ubicado en posición meridional se asemeja en pequeña escala a la catedral compostelana. Desde el Oriente sorprende su girola con cinco ábsides, rara solución arquitectónica en el románico gallego. Es muy notable, tanto por su rareza como por la elegancia con la que ha sido resuelta, dicha girola o deambulatorio que consta de cinco ábsides dotados de arcos apuntados. Su existencia puede tener que ver con las procesiones rituales de los monjes que en otros monasterios se realizaban en el claustro, más que con las numerosas visitas de peregrinos y fieles como en el caso de Compostela dado que no era un centro de peregrinación. La girola es de tramos trapezoidales de dimensiones alternadas. Da acceso a cinco capillas de planta ultra semicircular. Cada una con cinco ventanas y crucerías de fuertes nervios. Al parecer en una de ellas se ubicaba antiguamente la famosa hidria, de la que luego hablaremos. Las naves con cubierta de madera se apoyan en seis pilares de planta cuadrada con columnas adosadas y cuatro más fuertes en el crucero. Los de la girola son columnas monocilíndricas.

El exterior acusa su estructura interior por dos grandes contrafuertes que en la fachada principal  marcan la triple nave, contrafuertes correspondientes a los arcos en las laterales.  La puerta de Poniente o del Perdón aunque muy bella resulta más convencional, en la línea de las llamadas de peregrinación.  En las basas cabe encontrar monstruos semejantes a los existentes en las del Pórtico de la Gloria compostelano que admiten una interpretación tántrica. (Vosotros Nº 4). El Pórtico presente restos de arranques como de un cuerpo avanzado, acaso semejante al hoy demolido de la colegiata coruñesa de Santa María. En el tímpano figura el cordero místico, el agnus dei representativo del fuego, que aparece casi siempre en los templos románicos en una u otra posición. Sobre él una rosa formada con losas caladas en círculos. Pero también otras representaciones muy sugestivas como luego veremos.

El interior, mayor del que cabría presumir desde el exterior del templo, ofrece una elegante majestad que recuerda la que cabe admirar en la palentina de san Martín de Frómista. Esbeltos pilares coronados con bellos capiteles románicos de distintas decoraciones incluidos algunos de los bestiarios románicos clásicos, entre los habituales lotiformes. Cabe destacar algunos zoomórficos situados en sendas columnas de la nave central y el lateral norte. Animales mordiéndose entrelazados junto a aves o seres humanos con expresión de espanto.  O bien un rostro humano entre las garras y las fauces de una fiera, rodeado de hojas de acanto.

El templo ha sido estudiado por muchos autores. Entre ellos cabe citar por ejemplo a Sa Bravo, Ángel del Castillo, Chueca Goitia, Vila da Vila, o Lámperez.

Vicente Lampérez, catedrático de la Escuela de Arquitectura de Madrid fue autor de uno de los mejores inventarios de nuestra arquitectura sagrada medieval española y alzó un plano de su planta. Por esa época asesoraba en la remodelación y ampliación del vecino pazo de Meirás, ya que su esposa, Blanca de los Ríos, era muy amiga de su propietaria heredera, la condesa de Pardo Bazán.

Santa María de Cambre es un templo que nos depara otras sorpresas de gran interés. La más original o insólita quizás sea su hidria, considerada por la tradición local una rara reliquia traída desde nada menos que de Jerusalén por los vecinos caballeros templarios cuando se vieron obligados a abandonar Palestina. Fue depositada en Santa María del Temple y trasladada luego a Cambre con ocasión de la disolución oficial de la Orden.

En 1519 habría sido mencionada en cierto pleito. A finales del siglo XVII fue solicitada por el abad de San Martín Pinario, del que a la sazón pertenecía el prior de Cambre, pero los vecinos se negaron al traslado y consiguieron evitarlo.

Sa Bravo cita un texto obtenido de las Memorias del Arzobispado de Santiago escrito por el cardenal Jerónimo del Hoyo que recoge las impresiones de una visita en 1607: la iglesia es muy grande y muy capaz y la casa está muy reparada. Hay en la capilla mayor al lado del Evangelio una de las hidrías en que Cristo Nuestro Señor convirtió el agua en vino en el milagro de las bodas”.

La hidria supuestamente evangélica es un bello y singular recipiente de piedra en forma de monumental copa o pila bautismal que al parecer estaba situado en el ábside sudoriental y hoy puede admirarse en la parte nor-occidental del templo, junto a la entrada.  Muestra multitud de ralladuras al parecer provocadas por devotos que querían conservar o utilizar su polvillo para aprovechar sus supuestas propiedades terapéuticas en virtud de su supuesto protagonismo evangélico. En efecto, según la piadosa tradición citada la hidria habría sido usada por el Salvador durante las bodas de Caná para convertir el agua en vino.

La de Cambre no sería la única hidria conocida. Parece ser que habría tantas hidrias evangélicas “auténticas” por el ancho mundo como fragmentos del lignum crucis. El de la hidria de Cambre tampoco es el único caso de tradiciones templarias relacionadas con hidrias o con ciertos recipientes más o menos mágicos capaces de transformar agua en vino y viceversa, vino en agua. Así, respectivamente, la leyenda de la copa de Nuestra Señora del Temple en Maderuelo o la de Caravaca de la Cruz, ambas relacionadas también con los templarios. Que la supuesta reliquia proceda de los controvertidos monjes caballeros acaso pudiera tener que ver con cierta antigua tradición heterodoxa según la cual la famosa boda descrita en los Evangelios pudiera en verdad haber sido la del propio Jesús con María, la hermana de Lázaro o la Magdalena, lo que explicaría su iniciativa durante el banquete, asaz atrevida si sólo asistiera como un invitado y no fuera uno de los contrayentes o responsables de la organización del mismo.

Como el lector recordará dentro del ciclo del grial existen relaciones de asociación entre el caldero mágico, la hidria, que como el propio grial representaría simbólicamente el “mundo de la cosa en sí”, la caída del rey pescador y la Orden del Temple.

En su tesis de licenciatura sobre la arquitectura y escultura de la iglesia de Cambre Margarita Vila da Vila realiza un detallado estudio estético de nuestra hidria. La autora considera que la hidria no es un elemento relacionado con nuestra propia tradición. Concluye que probablemente sea hierosolimitana pero de una época muy posterior a la evangélica.

Pero prosigamos con nuestra visita al templo para comentar más cuestiones raras o heterodoxas que no suelen encontrarse en otros textos que parecen olvidar que un templo es una especie de artefacto espiritual capaz de elevar nuestro plano vibratorio y de conciencia.

Una importante curiosidad iconográfica es la pareja de figuras demoníacas existentes en las mochetas de la puerta meridional, hoy reconstruida, que en su momento sería de comunicación del templo con el antiguo claustro.  Parecen devorar o quizás aplastar a sus víctimas, en todo caso ambas poseen carácter intimidatorio. Y es más notable y elaborada la situada en la jamba occidental que en la oriental. Se asemejan a ciertas miniaturas medievales como la initium o capital inicial de la letra T del folio 163 del libro IV del Códice Calixtino, conocido luego como Historia Turpini. También recuerdan más vagamente la iconografía moderna habitual que suele ilustrar La Metamorfosis de Kafka.

Su simbolismo probablemente se encuentre relacionado con el llamado guardián del umbral. Un asunto que merece un comentario aparte.

En efecto, dentro de la Tradición esotérica universal, en su proceso evolutivo hacia la iluminación o desenvolvimiento espiritual, el buscador entra en una región llamada Amenti por los egipcios, Hades por los griegos, Kamaloca por los hindúes védicos, Purgatorio por los cristianos o plano astral por los esoteristas occidentales.  Una región donde se ven las formas siniestras de los elementales que parecen disuadir al buscador de proseguir su viaje espiritual. En todo caso, el umbral sería el punto de paso o transición entre el espacio profano y el sagrado. Un punto que da lugar a ciertas complicaciones aparentes o reales para ser traspasado hacia la plenitud espiritual que simboliza el espacio sagrado del interior del templo y en el que determinadas almas no evolucionadas pueden ser retenidas. Probablemente es a este mismo fenómeno al que se refiere también el llamado Libro tibetano de los Muertos o Bardo Thodol, en el que se ofrecen una serie de instrucciones al alma del moribundo para no ser atrapada en ese círculo de espanto y proseguir su desenvolvimiento espiritual, en este caso, post mortem.

La entrada al templo simboliza el acceso a un espacio y tiempo sagrados diferentes de los profanos. A cada plano vibratorio, a cada mundo, corresponde un diferente estado de conciencia y se accede desde diferentes vías. Tal acceso del yo a los planos de lo sagrado se opera en un punto, de modo que tal paso del umbral puede ser consciente o inconsciente. Para vivir en esos planos superiores es preciso disponer de los cuerpos o vehículos adecuados a tales vibraciones respectivas. Existen varias formas. Una de ellas es la invocación a determinadas deidades de protección. En este caso el buscador se intentaría colocar bajo la protección de entidades tales como los antiguos genios protectores, los santos y ángeles del Cristianismo o los bodisattwas del Budismo mahayánico. Una de estas variantes las constituirían los guardianes del umbral que operan en el plano astral inferior, un círculo de sufrimiento, pasiones y espanto. En la iconografía budista se asocian a los guerreros de aspecto terrorífico que protegen a los budas o deidades situadas en lo sagrado. Aquí en Cambre las formas son repugnantes pero su superación, dominando el miedo infundido que simbolizan, abre paso al templo desde el Sur. Sea como fuera, constituyen un aviso de la comprensión de la muerte como un paso a otra forma de existencia en un mundo dimensional diferente.

En la parte superior de la arquivolta de la fachada de Poniente se encuentra un personaje barbudo tocado con un raro gorro, situado entre dos leones y con un libro abierto. Esta representación es relativamente frecuente en capiteles y canecillos románicos. Pero ya no lo es tanto que aparezca con las piernas cruzadas, haciendo bocina con ambas manos, con un libro abierto y con la cabeza cubierta por una especie de gorro frigio o quizás bonete judío. Podría tratarse de Daniel, como en el caso de El Pórtico de la Gloria compostelano que también aparece con la pierna derecha en escorzo y los píes cruzados según una conocida posición iniciática. Sin olvidar que en el propio parteluz la figura sedente del maestro Santiago tiene un báculo que se asemeja a un mallete y también se encuentra entre sendos leones amansados. Sin embargo, tanto Daniel como Santiago presentan filacterias en lugar de libros. También recuerda el de cierto capitel situado junto a la jamba septentrional de la Puerta de Poniente de la más cercana iglesia de Santiago situada en la ciudad vieja de La Coruña.

Dentro de los dos principales significados de un símbolo tan polisémico como es el del león en la escultura románica: Activo como devorador o guerrero y pasivo como fiera dominada, los leones gallegos son amansados por el personaje cuya maestría sobre su propio yo se quiere resaltar. Pero no hay que olvidar que determinadas representaciones medievales son de carácter polisémico y a veces trasmiten mensajes ocultos dentro de otros más conocidos u ortodoxos. Así, la de Cambre probablemente tiene un significado heterodoxo: podría representar la figura de un mago, un alquimista espiritual dominando la naturaleza con el mutus liber en las manos y sus propias pasiones, ambos leones, domeñadas por el conocimiento y la voluntad.  En todo caso, el artista constructor le da una importancia relevante al situarlo donde lo hace.

¿Tiene alguna relación simbólica con las dos figuras demoníacas de los machetes de la otra puerta, o con la del rostro entre las fauces del capitel citado? Es posible. En la ya citada cercana iglesia de Santiago en La Coruña existe una figura semejante en idéntica posición, ubicada bajo una cruz templaria. Pero en este segundo ejemplo el personaje parece realizar un signo de horror semejante al que podemos contemplar en algunos cuadros de El Giotto o de los caballeros de El Entierro del Señor de Orgaz. ¿Qué sentido puede tener? La ubicación en la puerta de Poniente, la del ocaso del Logos representado por el sol, también conocida como del Perdón, podría indicarnos una advertencia sobre la muerte, al menos la espiritual.

También un capitel del interior de la iglesia visigótica del siglo VII de San Pedro de la Nave en Zamora muestra otra figura parecida de Daniel con los brazos abiertos entre dos leones. Y en la iglesia románica de Villanueva de la Torre (Palencia) o en la más próxima de Nuestra Señora de Lugás en Villaviciosa (Asturias). En el caso ya comentado de la iglesia de la capital coruñesa existe un capitel con la imagen clásica de Daniel pero no con dos sino con cuatro leones situados a su izquierda. Un número de rara frecuencia en arte románico que existe también en otro capitel de la iglesia palentina de Resoba, si bien en actitud orante sin sombrero ni libro abierto.

Pero, ¿por qué habría de haber dos Danieles casi juntos en la iglesia coruñesa de Santiago?

Otro sugestivo capitel de la Portada del Perdón es el de san Miguel o la pesada del alma. Se trata de un motivo iconográfico románico muy tradicional cuya representación gallega más clara e interesante se halla en la portada del convento situado en la recoleta plaza de las Bárbaras también en la ciudad vieja coruñesa. Su origen como el de buena parte de la iconografía tradicional cristiana se encuentra en Egipto, en las antiguas representaciones de Osiris y del Libro egipcio de los Muertos.

Pero probablemente estas representaciones nos advertirían del límite de lo sagrado. De otro plano de vibración cósmica del que corresponde a los profanos que están presos siempre en un plano de realidad ilusoria o virtual. Lo que se ha venido en llamar modernamente “la Matrix”. Un aviso de la entrada a otro plano de conocimiento y del logro alquímico, de la consecución de la Gran Obra.

Para Jung (Psicología y Alquimia) la alquimia tiene un componente de desarrollo espiritual, de proceso de individuación, de superación del Inconsciente, y la misión más importante de la Cultura (Psicología y Religión) consistiría en, de modo parecido a la mayéutica socrática, hacer patente en el consciente humano el arquetipo de Dios o de lo sagrado, de esa parte numinosa del ser que yace en nuestro inconsciente individual y colectivo. Jung entiende también que no habrá ocurrido nada esencial mientras que lo religioso continúe siendo una creencia en una forma exterior o código teológico de carácter externo. Es decir, mientras no se convierta en una experiencia del alma. Más allá de cualquier confesión religiosa determinada, el mysterium mágnum no existe solo en sí mismo sino que se funda en el alma humana.

Santa María de Cambre es una pequeña joya del patrimonio arquitectónico español.  Además del goce estético, el viajero puede tener aquí otra ocasión para reflexionar sobre la condición humana y disfrutar de las posibilidades que ofrece este templo gallego, todo un artefacto mágico y simbólico de desarrollo espiritual.

 

 

 

La Feria que ha sido y ya no es

En otra muestra más de sectarismo patológico, como diría Cervantes, no rebuzna de balde el señor alcalde, el concello de la ciudad  que presumía de que en ella nadie es forastero ha publicado su programa de festejos a cargo del saqueado contribuyente ninguneando a la lengua oficial de España: solo en gallego transgénico. En pasados tiempos mejores ahora se estaría celebrando la Feria Taurina de La Coruña si el Niño de las ratas, jefe visible de las hordas podemitas municipales en la actualmente decadente ciudad, no lo hubiera prohibido en muestra de sectarismo, con gran disgusto de empresarios de la hostelería, aficionados y de artistas como el pintor Marcial Ortiz, autor de muchos de sus más sugestivos carteles taurinos como el que ilustra este texto.

La Tauromaquia en Galicia ha pasado por diferentes etapas. No muy prodiga en toreros cabe recordar a Celita o a Hilario Taboada entre los más conocidos. Cuando La Coruña disponía de plaza estable había mucha más afición, pero luego la especulación inmobiliaria, la propaganda mercenaria financiada por el gran capital imperialista, la incuria acomplejada de nuestras autoridades mostrencas galleguistas pro abortistas y caga poquito o el escaso número de festejos y de la propia presencia pública de taurinófilos ha ido minando esa antigua afición.

Bien es verdad que el galleguista típico prefiere como animal totémico al torturado indefenso capón antes que al fiero toro bravo. El toro de lidia es un animal odiado por ser símbolo de España y por sus atributos, tan lejanos del galleguista típico. De modo que se pretende exterminarlo hasta que se extinga. Gracias, entre otros, a ecologistas de salón que ignoran el papel de esta preciosa pieza de nuestra zootecnia en la conservación de importantes ecosistemas seminaturales como son las dehesas. Curioso que Galicia, por sus condiciones de mesofitismo, también pudiera disponer de dehesas de roble semejantes a las de otras dehesas de quercus ilex o quercus suber de la España seca, capaces de dar cabida a una ganadería extensiva que aprovechara mejor sus recursos naturales y paliara su actual deterioro ecológico.

Desde luego que el capón torturado y metido en su tenebroso capoeiro durante meses da menos cornadas, y además así se puede dejar pasar el tiempo sin hacer nada, a lo Mariano, engordando el bicho antes de asesinarlo mediante cobarde puñalada pescuecera.

Pero estos son tiempos en que se ha casi perdido del todo el sentido de la metafísica no es de extrañar que se ignoren las relaciones de la Tauromaquia con la Antigua Cultura.

Su sentido de ritual, del orden, es decir, del modo correcto de hacer las cosas, de la muerte y los modos de enfrentarse a ella, de la comunión ritualística con la carne del sacrificio. Su Estética heroica, del riesgo vivido en plenitud, con vergüenza torera, es decir con dignidad para superar el miedo y lograr instantes de gran belleza fugaz. Sus relaciones con el erotismo y el amor fatal. O con los antiguos cultos y tradiciones sagradas como el Mitraísmo, antecedente del Cristianismo, que tanta influencia han tenido en la civilización occidental. Toda una lección de simbolismo.

Y una maravilla del lenguaje. Acaso aquí se encuentra otro motivo de persecución por galleguistas y hordas podemitas: su odio al español y su extraordinaria riqueza de expresión. En palabras de Don Ramón Pérez de Ayala, firmante con Marañón y Ortega y Gasset del Manifiesto Al servicio de la República: “el nacimiento de la Fiesta coincide con el de la nacionalidad española y con la lengua de Castilla… así pues, las corridas de toros… son una cosa tan nuestra, tan obligada por la naturaleza y la historia como el habla que hablamos”.

Siendo ecuánimes hay que decir que no todos los españoles están de acuerdo con la fiesta. Si bien en su actual persecución la pasión que predomina no es la protección a los animales propia de vegetarianos sino el odio a España y sus símbolos. Por ello se prohíbe a las bravas sin respetar que cada cual asista si es su deseo.

Todo un gran esteta como el poeta cordobés Luis de Góngora tenía que esconderse para ir a los toros.  En  el año de gracia de 1589 el obispo D. Francisco Pacheco realizó una visita a la iglesia mayor de Córdoba y con tal ocasión hizo una serie de cargos al ilustre poeta culterano del Siglo de oro. El cuarto de ellos rezaba así: “Ha concurrido a fiestas de toros en la Plaza de la Corredera contra lo terminantemente ordenado a los clérigos por motu propio de Su Santidad”.

A lo que Don Luis contestó: “Que si vi los toros, que hubo en la Corredera las fiestas del año pasado, fue por saber iban a ellas personas de más años y más órdenes que yo, y que tendrían más obligación de temer y de entender mejor los motus propios de Su Santidad”.

Irónica contestación al obispo, espectador de tapadillo. Y es que como puede verse la hipocresía y tartufismo de ciertas autoridades no se limita a estos absurdos tiempos.

 

 

 

 

Corrupción, divino tesoro

En estos tiempos de zozobra nos cabe recordar a Covarrubias y su Tesoro de la Lengua castellana. Un tesoro hoy saqueado casi sin remedio. Creo que debiera ser evidencia de razón que la primera corrupción, y en cierto modo madre de las demás, consiste en pudrir el Entendimiento para generar aturdimiento, superficialidad, frivolidad o confusión. De modo que así “no se acierte la mano con la herida” como acostumbraba a decir don Antonio Machado, tan honradamente crítico con “las repugnantes zurdas españolas”.

Un instrumento capital de corrupción del Entendimiento es la propia corrupción del lenguaje. El empobrecimiento de vocabulario, la carencia o torpeza en el empleo de sinónimos, la proliferación de anacolutos, por no decir el olvido de preciosas palabras de nuestro Siglo de Oro, algunas como mohatra tan preñadas de sabiduría e iluminadoras de nuestro eterno devenir histórico, son mañas que forman parte de toda esa neolingua fomentada desde el Poder con fines despóticos y que ya denunciara George Orwell con su gran lucidez. Influido por su etapa durante la guerra civil española como brigadista internacional en Cataluña, Orwell fue encuadrado en el POUM, estuvo a punto de ser asesinado no por los malvados fascistas enemigos sino por el fuego “amigo” de sus supuestos correligionarios del Partido Comunista. La verdad es que da pena y vergüenza ajena oír declaraciones de la mayoría de próceres y “próceras” de nuestra envilecida, mohatrera y pertinaz monarquía. O la estupidez e incorrección gramatical de la dominante costumbre de repetir en forma femenina los términos masculinos. O el peculiar relativismo semántico que hace que cada palabra signifique lo que al poderoso interesa que signifique en cada momento.

Sin olvidar las deposiciones en los media del encumbrado famoseo en exclusiva o no. Toda una práctica de reproducir sandeces, eslóganes de propaganda vacía o destinada a halagar los más bajos instintos del populacho.

Otra forma especialmente nociva de esa corrupción es la excesiva corrección política, la imposición hegemónica de lo que se ha venido en llamar lo políticamente correcto, cosa muy diferente y acaso opuesta al decoro, cortesía o buena educación.

Lo políticamente correcto posee multitud de matices. Uno de ellos es la persecución, incluso algunas ahora por vía penal, de palabras que eran habituales o de uso común en una lengua tan potente, rica y variada como el español. Así, por ejemplo, marica, tortillera, bujarrón, machirulo, huele braguetas, sionista, morisma, morería, moro, desvirga melones, trotaconventos, santiguador de bolsillos ajenos,… ¡si Cervantes, Quevedo o Cela levantaran la cabeza! O la adjudicación maliciosa o inapropiada de adjetivos calumniosos y denigrantes tales como homófobo, antisemita, xenófobo, facha, centralista… a la gente que aún con todo derecho las quiere seguir utilizando.

La tristemente célebre Ley para la Memoria Histórica, otro gran artefacto de devastación que lejos de buscar objetividad y con ella la verdad y la comprensión como base para una convivencia presente y futura de los españoles, ha devenido en una mohatrera y cobarde manipulación revanchista de nuestro pasado perpetrada por sectarios, fanáticos o ignorantes bizarros lanceadores de moro muerto. Más pintoresca aún cuando los socialistas y los separatistas catalanes perpetraron sendos violentos golpes de Estado contra la República y provocaron una casi vacatio legis posterior y con ella como reacción al desgobierno la sublevación militar inicialmente concebida para restaurar el orden republicano, aunque luego usurpada por el general Franco. Con la posterior frustración de militares republicanos de honor como el general Cabanellas que verían su acción desnaturalizada y sus objetivos iniciales burlados.

Todo ello también, para particular satisfacción de nacionalistas periféricos, con la complicidad por activa o pasiva de quienes debieran defenderla. Un sabotaje de nuestra lengua al degradarla y podarla de sus ricos matices y sinónimos, patrimonio de una sabiduría y lucidez de siglos. Una especie de castración de hecho, y un empobrecimiento y expropiación de nuestro mejor patrimonio cultural.

Claro que para favorecer la inducida nueva invasión musulmana en España y toda Europa conviene ningunear o ridiculizar los esfuerzos y sacrificios de nuestros antepasados para recuperar el control sobre la Península.

Una variante especialmente triste de esta corrupción es la introducción y aplicación contra los derechos civiles de leyes populistas, demagógicas o devastadoras que en la práctica vulneran sagrados principios constitucionales como la libertad de conciencia y expresión, igualdad ante la Ley, derecho a un juicio justo o a la presunción de inocencia.  Así el engendro del tratamiento de género que origina tantos abusos, tan caro a políticos ineptos y o corruptos, promovido y disfrutado por abusones y pilla subvenciones.

Pero las cosas no suceden por casualidad. Ni, menos, que todas estas maniobras sean inventos de nuestras embrutecidas zurdas españolas que se aplican a utilizarlas a su favor inmediato. Desde el Plan Kalergi a esta parte venimos asistiendo, hoy de modo extraordinariamente acelerado, a un proceso de sabotaje programado de la sociedad europea occidental. Un sabotaje, con altibajos y adaptaciones en cada uno de los diferentes países, que tiene varias estrategias confluyentes.  Observadas por separado pudieran parecer producto de la estulticia, corrupción e ineptitud de nuestras castas dirigentes, pero todas juntas iluminan un horizonte siniestro de creciente esclavitud. Promoción sino imposición por la vía legal de ideología de género, frivolización del aborto, homosexualidad desde la escuela, inmigración musulmana descontrolada, aulas pateras, lenguaje “correcto”, precariedad laboral y familiar en un entorno de salvajes crisis financieras artificialmente inducidas…

Su origen parece que puede encontrarse en la obra del filósofo y político italiano, dirigente del Partido Comunista, Antonio Gramsci sin olvidar la influencia de la llamada Escuela de Frankfurt con su sugestiva combinación de ideas de dos judíos notables, Carlos Marx y Segismundo Freud.

En efecto la teoría propia del marxismo clásico de la sociedad sin clases en lo económico vendría a tener su paralelo en el ámbito de la Cultura con el logro de una sociedad culturalmente indiferenciada. El paraíso de la entropía, es decir de la imposibilidad de diferenciar estados, lo opuesto al orden, a la diversidad ideológica y a la civilización. Si antes el rol fundamental para el marxismo clásico lo constituía lo económico, ahora lo es el lingüístico gracias a la deconstrucción del lenguaje lo que da un barniz pretendidamente democrático, filantrópico o científico a la farsa pergeñada.

Buena parte de responsabilidad de esta farsa mohatrera se centra en los propietarios y tecnoburocracia de los medios de comunicación que han renunciado a formar una verdadera opinión pública ciudadana y promueven o al menos colaboran con la creciente descomposición social. Y con los planteamientos de confusión.

Una famosa publicación periódica de los Rothschild, la revista The Economist, tiene la tradición de presentar en ciertas ocasiones unas curiosas portadas constituidas en auténticos jeroglíficos que por su carácter oracular excitan el análisis de expertos y curiosos.  Suelen dar pistas sobre lo que sucede o sobre lo que va a suceder en el futuro.

Pero el pasado uno de julio explicaba en un reportaje técnicas de manipulación de masas mediante la generación de convincentes falsas noticias. ¿Un nuevo aviso de lectores y navegantes?

Todo puede pasar en el mundo virtual y también en el real.

Sin embargo, en el marxismo moderno de lo culturalmente correcto se entiende que el Poder lo tienen los grupos considerados normales, al menos en el aspecto estadístico del término (occidentales, blancos, tradición cristiana o laica, heterosexuales, liberales demócratas… ) que serían los malos, los nuevos burgueses. Y el nuevo proletariado liberador estaría constituido por los que se les oponen por razones de sexo, raza, sexualidad normal, religión… Por tanto, sin entrar en detalles tener en cuenta su comportamiento real individualizado la corrección al uso y abuso declara como bueno o propio de “victimas” lo que hacen ciertos grupos (islámicos, feministas, homosexuales, progres…) y como diabólico a derribar lo que hacen otros grupos (cristianos, heterosexuales, blancos occidentales,…), es decir, gentes que se resisten a entrar por el aro. Según esta visión la vanguardia revolucionaria europea podrían ser ahora los moros, las feministas, los homosexuales o los lumpen y beneficiarios de las nuevas rentas universales.

En resumen, para deducirse de todo lo explicado que se pretende una sociedad indiferenciada e igualitarista promovida y mantenida a la fuerza por el poder de un Estado no neutral. Un Estado que pese a lo que muchos progres manipulados creen sería transitorio, de carácter vicario, utilizado temporalmente para devastar la sociedad actual, un paso necesario para su posterior disolución en el NOM unipolar de un Poder completamente privatizado al servicio de una pequeña plutocracia global. Algo muy parecido a la jungla. Los Estados parecen incapaces de mantener su soberanía. De modo que incluso partidos considerados “conservadores” no conservan el aspecto cultural que han perdido en los media y en los sistemas de ocio y entretenimiento. Está bien conservar la dignidad, la vergüenza, el honor o el patrimonio espiritual, cultural, natural, económico e institucional, e incluso, ya puestos, las libretas con la contabilidad B donde se anotan cohechos y desfalcos, pero el caso es que nuestros más rancios próceres, con o sin sobres, liquidan todo en almoneda, nos mienten, endeudan y esclavizan más y más con tal de mantenerse un tiempo mayor en la poltrona.

Pero, ante este estado de cosas podemos preguntarnos: ¿cómo podemos los occidentales europeos oponernos a lo políticamente correcto y rescatar a la sociedad de los nuevos marxistas de falsa bandera, de sus cómplices y promotores ocultos?

 

 

 

Otra petición a Santiago

Dentro del eterno retorno del calendario anual de festejos y efemérides hoy se celebra en Galicia, coincidiendo con la fiesta de Santiago Apóstol, el Día de la Patria galleguista.

Cuando el inmigrante exiliado Santiago llegó a estas procelosas costas tras un azaroso viaje en peligrosa patera de piedra conducida por ángeles navegantes, estaba muy lejos de pensar que existiese cosa tal como una Patria gallega. Ni acaso que fuese transformado luego junto a su pareja asociada San Millán en patrono de la Caballería cristiana en su lucha secular contra el Islam. En realidad, nada muy original, pues representa una oportuna actualización mitológica de otras leyendas similares como la de los Advines vedas, transmitidas por el mitraísmo a través de Persia, o las de Cástor y Pollux del mundo helénico.

Han pasado muchas cosas desde entonces. Gracias a la destrucción por parte del Imperio, y sus comparsas bélico financieras, de los países laicos mediterráneo ribereños empleando terroristas mercenarios y luego a la acción mediante la tapadera de Fundaciones y ONG mercenarias de famosos genocidas filántropos, se está produciendo una invasión de musulmanes en la antigua Europa. Todo un programa de desestabilización que es de temer habrá de tener graves consecuencias para la identidad europea y para el régimen de derechos civiles y separación de la Iglesia y del Estado derivados de la Ilustración.  Una separación, por cierto, no del todo vigente en Compostela cuando se celebra el pintoresco espectáculo de la Ofrenda al Apóstol por parte de autoridades civiles. Pero Santiago es ahora un personaje políticamente incorrecto, tan malvado o casi como Le Pen o cualquier otro denostado partidario de mantener la naturaleza secular de Europa controlando la actualmente imparable invasión musulmana.

Inmersos en un proceso acelerado y al parecer imparable de devastación, disolución o desmembramiento de los Estados Nación europeos tradicionales, cuando casi un siglo después de su redacción se relee el Plan del barón Kalergi no puede uno por menos que pensar que estamos ante una auténtica profecía.  Parece que se va cumpliendo fatalmente.  Kalergi, años antes que Hitler, promovía un proceso de dominación a través de criterios racistas, aunque opuestos a los del jefe del nacionalsocialismo. Se trataría de promover una nueva esclavitud a través de un proceso de mestizaje forzado de la población europea con inmigrantes de su periferia que traería la degradación de la raza haciéndola más susceptible de ser avasallada por el Poder.

Desde luego, algo parecido insinuaba también nuestro Vicente Risco cuando pontificaba sobre la “superioridade indiscutibel da nosa Raza sobre das razas morenas euroafricanas da Iberia, e pol o tanto, a inxusticia de que sexamos domeñados e gobernados por iles.”

Los sectores más inteligentes del galleguismo enmucetado oficial piensan, con razón, que es preciso, y además urgente, ir renovando la vieja y obsoleta historiografía galleguista basada en ensoñaciones o prejuicios románticos de carlistas revenidos, de meapilas o del pijerío de niños bien de la arruinada pequeña burguesía rural decimonónica, por otra más propia de la problemática del aquí y ahora. Y desde luego, menos risible.

Lo es, por ejemplo, la apropiación galleguista de ciertos personajes históricos. En Illo tempore había un liberal en La Coruña que era el general Díaz Porlier, que hoy aún mantiene pese a la Ley de Memoria histórica una estatua en la ciudad. Un mártir gallego pero nacido en Cartagena de Indias descendiente de un canario de La Laguna de familia relacionada con Flandes y con vinculaciones en el Perú.

Luego los malvados castellanos inventaron las cuatro provincias gallegas sólo por fastidiar: O antigo Reino de Galicia desapareceu como unha tarta cortada en cachos. A esto se opondría el gran intelectual Faraldo que no resultó “mártir de Carral” por los pelos ya que huyó a tiempo.  Claro que el jefe de esta sublevación típicamente nacionalista gallega era el comandante Solís, un liberal andaluz, destinado en La Coruña que se pronunció contra el régimen despótico del general Narváez, valido de la reina ninfómana.

Para qué seguir con más ejemplos. Algún galleguista de pro pudiera hacer un ejercicio de humildad clarividente y ver lo que los más ilustres próceres gallegos han aportado a la Política española. Han sido muchos y durante mucho tiempo los que han gobernado o influido en España.  Así, Pablo Iglesias o el general Franco. Sin olvidar al también ferrolano Canalejas. A Eduardo Dato o a Portela Valladares y Casares Quiroga. O el bizarro Mariano el de los sobres, heroico martillo de supremacistas catalanes. Aunque no presidentes del Gobierno, cabe recordar a Fraga o al simpático general Martínez Anido, promotor del pistolerismo patronal y la guerra sucia. De todos ellos, destaca Canalejas como un gran político que pudiera haber hecho mucho y bueno por España de no haber sido vil y oportunamente asesinado.

Las cosas están cambiando, mucho y rápido.  Pero las hordas podemitas con su clarividencia de topo no parece que se aclaren mucho sobre lo que está sucediendo en el mundo, de la importancia y servidumbres que impone la geoestrategia internacional. O algunos, los mercenarios sin escrúpulos, quizás sí.

El galleguismo de la Junta y sus instituciones satélites parásitas cada vez se muestra más obsoleto. La cosa está ya tan manoseada y tanto se ve la urdimbre remendada del tapiz que su mantenimiento podría llevar al traste todo el negocio de granjería montado sobre ella para ordeñar sino saquear presupuestos públicos. Lo que no obsta para que en la escuela se adoctrine a la más tierna e indefensa infancia con tópicos, mentiras y cintas de vídeo. Quizás sea en la educación, hoy en manos de fanáticos y sectarios, donde se manifiesta de modo más feroz el presente proceso de devastación que sufre España.

Se practica toda una especie de típica y anacrónica franquista Formación del espíritu nacional al galleguista modo que sigue envenenando a los jóvenes gallegos, víctimas de la LOGSE, la autonomía, los nacionalistas de todos los partidos y el pilla pilla. Para el ignorante niño “formado” con estos mimbres no existen ni Cela, ni Valle Inclán, ni la Pardo Bazán, ni Fernández Flórez, ni Torrente Ballester, ni Camba, ni…¡España como ámbito histórico común!

Todo está tergiversado descontextualizado como si Galicia hubiese sido siempre una isla sin apenas contacto con el resto de España o de la civilización occidental. Y menos mal para esclarecimiento intelectual del admirable y querido público que, como ha declarado un eximio prócer de la cosa galleguista enmucetada: “Rosalía es noso Cervantes”.  Nada más y nada menos.

Más allá del oportunismo histórico de la utilización de personajes legendarios para arrimar el ascua a nuestra sardina, conviene rescatar cierto espíritu tradicional, en el verdadero sentido de la palabra, hoy desacreditado por la propaganda. El de que es preciso potenciar nuestra conciencia y la voluntad para salir adelante porque nuestra propia evolución material, intelectual y espiritual, así como la existencia misma de España y de la Europa de la Ilustración y los derechos civiles se encuentran amenazadas.

El nuevo naufragio de Ulises

No debiéramos dejar pasar otro Bloomsday sin reflexionar sobre el estado de nuestra consciencia y su vehículo el lenguaje. Una cuestión de gran actualidad más de un siglo después del vagabundeo de Leopold Bloom sobre las calles de Dublín el 16 de junio de 1904. Una aventura vulgar, odisea de nuestros tiempos sin héroes, que nos muestra mucho, acaso demasiado para resultar grato, sobre el papel que representa el lenguaje en la construcción, desenvolvimiento y permanencia de nuestra propia identidad. En que el pensamiento, como la famosa paloma kantiana en el aire, se sustenta en el lenguaje.

Dentro del proceso de descodificación del arte y de los grandes mitos realizado o mejor perpetrado durante el pasado siglo el Ulises de Joyce juega un rol capital dentro de la Literatura.

Sin embargo, en uno de sus textos inéditos aparecidos en la biblioteca de la Universidad de Padua y publicados allá por el año 1976 en la Revista de Occidente, el propio Joyce teorizaba sobre la influencia del Renacimiento en la aparente atrofia de las facultades espirituales del hombre como la que parece manifestar el Ulises con sus íntimos circunloquios, con esa palabra interior que brota no siempre de la cristalina fuente de la que nos hablaba Juan de Yepes.

Dice Joyce: …”el tan alabado progreso de este siglo consiste en gran parte en una maraña de máquinas cuya finalidad es justamente recoger a prisa y corriendo los elementos dispersos de lo útil y lo conocible y redistribuirlos a todo miembro de la comunidad que esté en condiciones de pagar una tenue tasa. Admito que este sistema social puede presumir de grandes conquistas mecánicas, de grandes y benéficos descubrimientos. Basta, para convencerse de ello, con hacer una sumaria lista de todo lo que se ve en la calle de una gran ciudad moderna…pero en medio de esta civilización compleja y multifacético, la mente humana, casi aterrorizada por la grandeza material, se pierde, reniega de sí misma, se reblandece. ¿O habrá que llegar a la conclusión de que el materialismo actual, que desciende en línea recta del Renacimiento, atrofia las facultades espirituales del hombre, impide su desarrollo, embota su finura?…

… Del hombre moderno se podrá decir, desde luego, que tiene una epidermis en lugar de alma. La potencia sensorial de su organismo se ha desarrollado enormemente, pero se ha desarrollado en detrimento de su facultad espiritual. Carecemos de fuerza moral y quizás también de fuerza imaginativa”.

 

¿Qué diría hoy Joyce de las nuevas modernidades tales como internet o el teléfono móvil?  El hombre actual parece que se ha convertido en un periférico o dispositivo informático del sistema. Hoy busca cobertura o un wifii disponible donde engancharse como antes trataba de entender la realidad de las cosas y de su propia identidad, su razón de ser, que no es un mero estar y consumir. De algún modo su consciencia se ha externalizado. Muchas de las funciones tradicionales de nuestra mente, incluida la memoria se están atrofiando o directamente se ignoran al confiarse a dispositivos cuyo rol está derivando de auxiliares a esclavizantes.  La palabra interior que brota en la consciencia de Leopold Bloom está siendo sustituida por la acción de una “app” más o menos eficaz o de moda.

Si a Joyce, en su etapa colegial como educando de los jesuitas, le decían que Dios conoce lo más íntimo de nuestros pensamientos, la cosa parece haber cambiado con las nuevas modernidades. Ahora gracias a los nuevos trastos nos espían gentes e instituciones cuya existencia barruntamos más que conocemos.

Y la propia palabra interior, más o menos elaborada por nuestros conocimientos, se está degradando en una fea jerga de abreviaturas y anglicismos. Un Finnegans Wake cada vez más absurdo, incongruente, antesala del embrutecimiento y la pesadilla de una nueva esclavitud.

En los viejos mitos el héroe daba cuenta de la vida, recreaba la Creación, intentaba someter la Naturaleza y la Sociedad en función de determinados valores metafísicos o estéticos. Decía nuestro gran Cervantes que la pluma era la lengua del alma. El teclado del móvil parece la del autómata.

Si hoy dejásemos de lado tanto chisme prodigioso quizás podríamos comprender nuestro propio naufragio. Como la fuerza de una tecnología impuesta por intereses comerciales pero ya fuera de nuestro control personal nos está arrojando a una playa solitaria, sin cobertura, donde ni siquiera tenemos ya una amorosa y dulce Nausicaa que nos recoja y consuele.

 

 

 

 

 

Agradecimientos

De regreso a Galicia quiero dedicar unas líneas a agradecer al Ateneo de Cáceres y a su actual presidente, Javier Domínguez su amable invitación para hablar nuevamente sobre El Quijote.

En especial sobre el contenido de mi libro Los Misterios ocultos de El Quijote, objeto de anteriores comentarios y entrevistas.

Presidido por Dulcinea, el acto se celebró el pasado jueves ocho de junio en el salón dedicado a estas ocasiones de su preciosa sede del palacio del marqués de Camarena.

Fue presentado por el ex presidente del Ateneo, Esteban Cortijo y por Agustín Luceño, fisioterapeuta internacional y artista.

 

Mi gratitud a la Institución cultural cacereña y a sus representantes, así como al numeroso público asistente por haber hecho posible una velada tan grata de homenaje a los valores metafísicos, espirituales, simbólicos heterodoxos, de la magna obra de la Cultura española.

 

NOTA

Para información adicional sobre este tema puede consultarse:

Entrevista en la radio

Entrevista para Periodista digital

Entrevista en la TV de Castilla La Mancha

Reseña en La Razón

Conferencia: El pensamiento político de Cervantes

Conferencia en la Real Academia de Medicina

El Quijote y la Música

Cervantina

Sobre la posible relación entre la obra de Cervantes y la de Shakespeare

Teresa, Cervantes y los libros de caballerías

Otros artículos y textos sobre Cervantes y su obra

 

 

 

El Mitreo de Mérida

He tenido el honor de que el texto que sigue a continuación haya sido publicado como dossier en el número 17 de la revista del Ateneo de Cáceres que acaba de salir al público. Lo reproduzco aquí para aquellos posibles lectores interesados que no tengan acceso directo a la dignísima revista del Ateneo de Cáceres.

Mi agradecimiento a esta importante y veterana Institución cultural extremeña por su generosa hospitalidad.

  

Desde hace solo unos pocos años abiertos al público, los restos arqueológicos conocidos oficialmente como la Casa de Mitreo constituyen uno de las antigüedades más importantes y evocadoras de Emerita Augusta, la gran ciudad romana capital de la provincia de Lusitania.

En realidad, pese a haberle sido adjudicado un nombre algo equívoco y que mueve a la confusión,  nos hallamos casi con toda certeza ante los restos de un bastante bien conservado templo mitraico, en los que se puede inducir la relación entre continente y contenido, entre arquitectura sagrada y liturgia. El mitreo es un subterráneo artificial en forma de gruta de reducidas dimensiones utilizado como santuario o templo en el mitraísmo. Es famoso el hallado en 1934 en la iglesia de Santa Prisca de Roma.

Aquí en España se muestra otro junto a la muralla romana y la actual catedral lucense. Cabe la posibilidad de que el extraordinario santuario hoy conocido como Santa Eulalia de Bóveda también situado cerca de Lugo, que tantas interpretaciones diferentes ha originado, se correspondiese con la parte inferior o mitreo de un templo romano. Se sabe que la parte superior de este antiguo templo romano fue destruida y se ubicó una iglesia cristiana en su lugar.

Pero, volviendo al área monumental de Mérida, en efecto, existe un mitreo claramente dispuesto y diferenciado en dichas antigüedades arqueológicas emeritenses. Un mitreo que desde luego no debiera ser confundido con lo que las pintorescas descripciones oficiales llaman “las habitaciones subterráneas” e “interpretan” como ¡¡¡“dormitorios de verano”!!!

Tan notable confusión pudiera ser interesada. Sin embargo, parece ser que Mitra y el mitraísmo significan poco hoy, incluso para el público culto español conocedor de las diferentes religiones establecidas actuales. No en vano a lo largo de los siglos la religión dominante en España ha tratado de borrar las huellas de las tradiciones religiosas precedentes en las que se ha inspirado sino basado, o incluso a veces asimilado como propias. Y el culto mitraico no sólo es una de esas tradiciones, sino, acaso junto con los restos del pitagorismo recogidos por Platón en su obra filosófica, los misterios eleusinos y dionisiacos, la de mayor influencia en la formación del Cristianismo original o primitivo por parte de Saulo de Tarso, más conocido como San Pablo.

 

Mitraismo y Cristianismo

De acuerdo con cierta historiografía moderna, Saulo habría sido un hombre cultivado, nacido en Tarso una ciudad de Asia Menor. Un judío cosmopolita que ni conoció ni fue discípulo del Maestro Jesús protagonista de tan hermosas, iluminadoras y poéticas peripecias  descritas en los evangelios pero cuya existencia histórica real no está totalmente probada. Según tales interpretaciones vigentes desde el siglo XIX, el Maestro Jesús sería otro de los héroes o divinidades solares cuyas biografías míticas resultan semejantes en lo que se refiere a los datos astronómicos. Para muchos investigadores a partir de la escuela racionalista de David Strauss que buscaba la realidad del Jesús histórico, Saulo sería el verdadero fundador del Cristianismo, ya que habría abierto una inicial variante del judaísmo acaso ligada de modo más o menos estrecho con los nacionalistas zelotes al universo espiritual, intelectual, político y social más amplio de los gentiles. Un movimiento que tras la toma del poder político del antiguo Imperio romano durante la etapa del emperador Constantino y aprovechando su gran aparato de Estado, se transformaría en la poderosa religión hoy conocida. Para tan decisivo cambio sincrético y estratégico, Saulo habría asimilado diferentes tradiciones iniciáticas, esotéricas o mistéricas de la Antigüedad reconvirtiéndolas e introduciéndolas en el nuevo culto que se habría originado en Palestina con planteamientos más localistas o restringidos al judaísmo y en todo caso, diferentes.

No obstante, algunos autores contemporáneos llevan el asunto de la creación del Cristianismo incluso aún más allá y tratan de demostrar que los textos neotestamentarios en realidad carecerían de la antigüedad que se les atribuye. Constituirían una obra apócrifa de Lactancio y Eusebio de Cesárea, compuesta durante varios años a instancias del parricida emperador Constantino y dirigida a establecer una religión monoteísta que fortaleciese al Imperio Romano y en especial, la propia autoridad imperial personal. Para ello habrían empleado diversos materiales, mitos y tradiciones anteriores a las que habrían dado un discurso o forma de cierta coherencia. Entre ellas las tradiciones hebreas del Antiguo Testamento y los Misterios, en especial en lo que se refiere al culto solar. La figura fundamental de la nueva religión se identificaría con la de otros héroes o divinidades solares, desde los Vedas a los Misterios.

Sea San Pablo el verdadero fundador del Cristianismo o bien con posterioridad, Lactancio y Eusebio de Cesárea, el caso es que ya en el siglo II el filósofo Celso se refiere entre horrorizado y despectivo a los cristianos a los que considera una horda, fanática oriental opuesta a la concepción aristocrática de la Vida y de la Cultura, una forma de lumpen ignorante y subversivo que pretendía igualar a todos por abajo sin diferenciar sus méritos o virtudes, dispuesta a socavar la Tradición, que podía poner en riesgo las instituciones romanas. Es posible que tales gentes fueran distintas a las que en un grupo más reducido, ligado a los Misterios, celebraban sus reuniones en catacumbas o incluso instalaciones subterráneas mitraicas. Probablemente adaptando a su propio plan los símbolos de Mitra, tan queridos a los romanos, en especial a sus legiones.

Pero sean quienes fueran esos cristianos a los que el filósofo Celso se refiere, el caso es que no existe arquitectura cristiana hasta el siglo IV, ni iconología cristiana hasta el siglo III. Una iconología inequívoca, que vaya abandonando de forma clara el estrecho parentesco semiótico con otras tradiciones gráficas paganas o hebreas veterotestamentarias tampoco se encuentra hasta ya el siglo IV.

Un aspecto curioso de esta iconología que parece querer ir disimulando la identificación del cordero (agnus) con el agni o fuego védico lo constituye la notable evolución de su imagen a partir del siglo IV.  Al principio se sustituye el inicial cordero nimbado con el sol y portador de la cruz por otra figura con cabeza humana.  Luego aparece solo la cabeza nimbada. Luego se puso la cabeza humana en la intersección de dos brazos de la cruz. Tras el concilio de Constantinopla a finales del siglo VII se ordena representar el cuerpo entero de Jesús sobre la cruz. No sin ciertas reticencias, como muestra la imagen del cordero portador de la cruz en la cripta de la iglesia de Sos en Zaragoza. A partir del siglo XIII la figura dramática del Cristo clavado y sufriente en la cruz, semejante a otras anteriores de Prometeo o Baal, se adopta con carácter general.

En algunas imágenes se muestra la forma de mandalas al estilo oriental, con la figura espiritual principal en el centro geométrico de la composición. Es frecuente la figura del Buen Pastor y del cordero que suele asociarse a la del alma del cristiano. También aparecen personajes psicopompos acompañando el alma del difunto. Ambas están influidas por el culto del fuego, agnus, agni o por los misterios de Eleusis (Demeter / Proserpina) o de Orfeo (Orfeo / Euridice).

La imagen del Sol y del fuego, asimilada por el Cristianismo a Cristo y al cordero, procede de los Vedas. La antigua Trinidad védica del Sol (Savistri) el Padre celestial; del fuego (Agni), hijo y encarnación del sol, y del Espíritu (Vayu), el soplo, ha sido adoptada también como dogma fundamental por el Cristianismo. El ritual o ceremonial católico de resurrección del fuego oficiado el Sábado santo presenta reminiscencias de ritos védicos.

También cabe asimilar a las antiguas ceremonias védicas de reparto del cuerpo místico de Agni la propia comunión cristiana.

Son importantes también las relaciones entre los Vedas y el Mitraísmo persa como luego veremos.

 

Mitra y el mitraismo

Pero sea como sea nuestra opinión sobre este asunto, conviene repasar brevemente qué fue el mitraismo para apreciar mejor las similitudes que el posterior culto cristiano tendría con dicha tradición religiosa e iniciática precedente.

Decía el conde de Canilleros que Extremadura era “la tierra donde nacían los dioses”. Pero había otros héroes dioses, “enviados” para el progreso o desarrollo espiritual de la Humanidad, muy anteriores a los de la Conquista a los que se refería don Miguel.

Así, Mitra es hijo de Ahura Mazda u Ormuz, el Principio del Bien zoroastrino. Nace simbólicamente en el templo mitraico de Mérida, y como el sol o el Maestro del Cristianismo el 25 de diciembre, cuando el sol, tras el solsticio invernal, comienza a elevarse sobre el horizonte. Nace dentro de una montaña lapis o piedra sagrada lo que tiene su correspondencia con una de las versiones de naturaleza del grial, la que le identifica con una piedra sagrada caída del cielo. Suele acompañarse su figura con pastores. Mitra representa al Sol. Lleva un gorro frigio inclinado hacia adelante sobre su cabeza de simbolismo semejante al del ureaus de los faraones egipcios. Es decir, el símbolo de la diosa egipcia Uadyet o energía kundalini elevada desde la base de la columna vertebral hasta la frente, hasta los chacras superiores. Lo que significa la realización espiritual y la renovación o desmaterialización del cuerpo astral o intermediario.

Tiene dos servidores portadores de antorchas, Cautes con el fuego hacia arriba. Cautopates con el fuego de la antorcha hacia abajo. Día y noche, se asocian al Tiempo, porque el héroe solar, dios o avatar, dentro del eterno retorno ha encarnado en el Tiempo, para desarrollar una serie de trabajos iniciáticos de carácter mítico y filantrópico. El Tiempo es origen de la Creación y del Mal tras su manipulación  por el demiurgo, (Ahrimán) que en el culto mitraico se asocia al toro que se ha de combatir después de ser robado, como en otros mitos iniciáticos, y llevado a una caverna, donde vencido el demiurgo en forma de toro nace el principio espiritual. También nacen en una caverna, por ejemplo, Zeus, Hércules, El Quijote iniciado o el propio Maestro Jesús.

Cautes y Cautopates muy probablemente sean la adaptación mitraica de los Asvines védicos, que simbolizan a Venus, en forma de Estrella de la Mañana o Estrella de la Tarde, pero que acompañan al sol en su movimiento aparente desde la Tierra y han venido a este planeta para combatir al demiurgo enemigo de la Luz. Otras variantes suyas son la pareja mortal e inmortal formada por Castor y Pólux, que tendrían su trasunto en el Cristianismo con la pareja Santiago San Millán famosos protectores de la caballería cristiana.

Mitra tendría un aspecto masculino y otro femenino. Por una parte es el Señor del Sol, de otra, representa a la Naturaleza receptiva y terrestre que fructifica cuando la baña la luz solar. Mitra tiene un componente de Logos o inteligencia mediadora entre Ormuz y Ahrimán que se disputan el alma humana. Desde el punto de vista esotérico, atendiendo a la naturaleza triple del Hombre, Mitra representaría el cuerpo fluido, el astral, el Ka, el periespíritu o el “alma” de la tradición esotérica. Es decir, no la dualidad de cuerpo y alma de las religiones exotéricas, sino el intermediario entre el Espíritu y el cuerpo material o bioquímico. Cuerpo astral que ha de ser regenerado mediante la iniciación para lograr un mejor acceso al mundo espiritual.

Existe un Mitra relacionado con los Vedas como hemos indicado brevemente. Pero el culto mitraico influyente en Occidente fue fundado por los sacerdotes magos zoroastriano antes que el cristiano y extendido luego como ya hemos indicado por los militares romanos a lo largo del Imperio.

Mitra realiza una serie de trabajos simbólicos que son recreados en las iniciaciones o misas mitraicas. Así, como ya hemos visto, dentro de la caverna o templo mata al toro, cuya sangre se hace caer sobre los recipendiarios situados en una estancia o cavidad inferior. Da de comer y beber a sus fieles o adeptos su carne y su sangre en una especie de comunión, simbólicamente similar por otra parte a la del kykeon de los misterios eleusinos, ambas muy anteriores a las instauradas más tarde por el sacramento cristiano.

El culto de Mitra es otro ejemplo del propio de sociedades secretas antiguas cuyas leyendas son representaciones del sol y de sus trabajos. El iniciado mitraico se hacía Uno con Mitra, imitaba y formaba parte de la Divinidad, de modo semejante al cristiano que desea imitar y unirse a Cristo.

Los perros que acompañan a Mitra significan la lealtad, la confianza, la sinceridad. En cambio, la serpiente se identifica comúnmente con Ahrimán.

El asunto tiene una grandiosa representación cósmica o astronómica. Orión caza al toro, la constelación de Tauro, (constelación Taurus, cuya estrella más brillante es Aldebarán) acompañado por los dos canes (constelaciones Canis major, estrella alfa Sirio, y Canis minar) y se opone en el teatro cósmico a la constelación de Serpens (o, según otros, a la de Scorpius) situadas en el lado opuesto de la esfera celeste. Los templos mitraicos, también el de Mérida, poseen representaciones de fuerzas cosmológicas y zodiacales.

 

Los misterios mitraicos

Una vez repasadas las nociones elementales sobre lo qué fue el mitraísmo se pueden apreciar mejor las similitudes que el posterior culto cristiano tendría con dicha tradición religiosa e iniciática precedente.

Si los misterios de Eleusis tuvieron gran influencia en la Cultura griega e incluso en el helenismo tardío, el mitraísmo fue una de las tradiciones religiosas e iniciáticas más importantes en la Antigüedad, especialmente en Roma. Dominante en el ejército, fue extendida a lo largo de todo el Imperio por las legiones romanas. Muchos de los oficiales romanos, incluso emperadores, se hicieron iniciar en el culto de Mitra.

Los Misterios constituyeron una de las Instituciones espirituales más notables de la Antigüedad clásica. Trabajaban en paralelo, pero con autonomía de las religiones oficiales que, dirigidas a un público general de gentes con menores inquietudes espirituales o de menor capacitación intelectual, explicaban mitos religiosos o literarios con carácter exotérico. Por el contrario, dirigidos a un grupo minoritario, más selecto, de pensadores, filósofos, artistas, gentes de mayor capacitación intelectual o moral, los Misterios mostraban de modo más o menos experimental las realidades espirituales, esotéricas, inefables o difícilmente comunicables de otra forma. De algún modo, experiencia en vez de creencia. De carácter aristocrático, como comunidades reservadas, muchas de las grandes personalidades de la Antigüedad fueron iniciadas en unos u otros Misterios.

Los Misterios variaban en cuanto a contenidos míticos pero en cuanto a método coincidían en tratar de establecer de modo experimental y no meramente dogmático la existencia del alma así como otras realidades espirituales diferentes del espacio tridimensional y del sentido común del Tiempo. Pretendían ayudar al hombre a despertar sus poderes espirituales, que dormían en su alma presa en la cárcel del mundo material y de las pasiones.

Generalmente eran una especie de psicodramas u obras dramáticas sagradas que se representaban de modo reservado para los admitidos a la iniciación y durante ciertos momentos del año, comúnmente equinoccios o solsticios.

Sin embargo, de modo semejante al soma de los Vedas, parece ser que en los más importantes además de la representación dramática de las peripecias de algún dios o héroe solar, también se realizaba una especie de comunión con alguna sustancia de carácter enteogénico. En Eleusis, uno de los Misterios más importantes que perduró durante casi veinte siglos, se cree que el brebaje sagrado Kykeon incluía cebada contaminada con cornezuelo del centeno o de otras gramíneas. Su componente era similar desde el punto de vista bioquímico al moderno LSD. En los dionisiacos, el brebaje llevaba uva fermentada junto con otras sustancias psicogénicas. Se inducía así una experiencia espiritual de extraordinaria influencia en la vida posterior de los iniciados que la experimentaban. Estas ceremonias y sus preparaciones serían antecedentes de la comunión mitraica y luego cristiana, esta última de carácter simbólico, sin propiedades enteogénicas.

En los Misterios cabe resumir que se dramatizaban dos clases fundamentales de enseñanzas, más o menos combinadas según los casos:

Los mitos de regeneración o floración y fructificación vegetal propios de las sociedades agrarias, ligados a un héroe solar que padece la muerte causada por el Mal y el desmembramiento, cuyo cuerpo luego suele ser dado a los fieles como alimento espiritual (Osiris, Tammuz, Atis, Adonis, Mitra, Orfeo, Dionisos, Balder,… el Maestro Jesús). Se trata de la escenificación del mito del dios que muere. Por medio de ceremonias o rituales iniciáticos que simbolizaban la purificación y la regeneración, el dios resucitaba y se convertía en salvador. Así, identificado con su propia entidad divina oculta el hombre realizado ha conseguido superar su naturaleza inferior, dominar sus pasiones o apetitos para manifestar la versión más elevada de sí mismo.

Los mitos relacionados con algún agente psicopompo que participaba en alguna aventura iniciática de rescate del alma o de un elemento simbólico espiritual o sagrado (Ishtar, Demeter, Orfeo, Jasón, Horus,… el Maestro Jesús).

El mitraismo participaría sobre todo del primer grupo.

La iniciación mitraica también constaba, como otras, de tres grados fundamentales, aunque el último desglosado.

Tras una preparación intelectual, emocional y moral del solicitante era iniciado en el primer grado. Al parecer, se le entregaba al neófito una corona en la punta de una espada. Seguramente asociados a la naturaleza espiritual del hombre y a la sabiduría.

También se le enseñaba que el esoterismo de Mitra dentro de su naturaleza triple como hombre era el de su propia alma o principio intermedio entre su Espíritu y su cuerpo.

En el segundo grado se le dotaba de una armadura para luchar en los subterráneos donde era enviado a luchar contra sus propias pasiones y “demonios” mentales. Parece que entonces adoptaba el nombre de Mile, soldado. Mile es el soldado al servicio voluntario de Mitra.

Durante una de estas ceremonias se sacrificaba un toro cuya sangre al parecer caía sobre el neófito emplazado en el mitreo o cripta subterránea.

Las representaciones iconológicas del mitraismo suelen mostrar a Mitra arrodillado sobre un toro yacente al que clava una espada en el cuello. El toro significa el demiurgo causante del Mal. Desde otra perspectiva, la degollación del toro significa que los rayos solares simbolizados por la espada liberan en el equinoccio vernal las esencias vitales de la tierra que al manar de la herida abierta por la divinidad solar, Mitra, fertilizan las semillas de los seres vivos. El sol, Mitra, al herir al animal fertiliza al mundo con su sangre, trasmutada en la suya desde lo alto, como si viniese de otro mundo, la parte superior del templo que ocupan los ya iniciados. Desde ese punto de vista, el culto de Mitra constituye otro mito de fructificación o regeneración propio de las sociedades agrarias.

En el grado más alto le daban una capa con el Zodiaco y otros símbolos astronómicos.

Tras las iniciaciones era proclamado miembro de Mitra, se le iniciaba en las enseñanzas secretas de la mística persa y recibía el nombre de león, dado que una de las representaciones esotéricas del propio Mitra era con cabeza de león y un par de alas. Algunos de estos elementos del culto mitraico como el saludo ritualístico en garra de león fueron adoptados por la Masonería Tradicional.

El Sumo sacerdote de la Orden Mitraica recibía el nombre de Padre Supremo. En el Cristianismo el del Papa tiene cierta semejanza, se suele llamar Padre Santo.

Los cristianos emplearon el culto mitraico como forma de introducirse entre el ejército romano para una posterior toma del poder. Las similitudes simbólicas iniciales permitirían tal labor. Una vez conseguido el poder el mitraismo fue perseguido, sus templos devastados, un ninguneo que les permitiera no dejar huellas de sus adaptaciones.

El templo mitraico

Se dispone en dos alturas para poder oficiar sus ceremonias litúrgicas o ritualísticas iniciáticas.  La parte más singular o característica es el mitreo o cripta. El mitreo es un subterráneo artificial en forma de gruta de reducidas dimensiones utilizado como santuario o templo en el mitraismo. Su papel en el ritual iniciático mitraico es fundamental. En el de Mérida aparece claramente diferenciado dentro del conjunto arquitectónico. El recipendiario de la iniciación era conducido allí, a la oscuridad subterránea a luchar contra las tinieblas, las pasiones degradantes, el propio miedo. En el espacio superior situado sobre el mitreo se sacrificaba al toro, cuya sangre caía sobre el iniciado.

En el templo mitraico suele haber alguna imagen o representación cosmológica. En el de Mérida se conserva parcialmente un importante mosaico.

 

 

 

 

 

Invitación

La visita a antiguas ciudades representativas de grandes civilizaciones periclitadas suele ofrecer una ocasión para la nostalgia. Para dejarse llevar por todo un mundo de evocadoras sugerencias. Para el conocedor siquiera superficialmente el mitraismo la visita a la llamada Casa de Mitreo en el área monumental de Mérida es especialmente sugestiva. No sólo puede disfrutar de su Belleza arquitectónica. Representa una memoria viva de la historia de las creencias y de las instituciones filosóficas, religiosas y esotéricas de la Antigüedad. Invita a pensar lo que podría haber sido la civilización europea si no se hubiera arrumbado de modo tan drástico y dramático todo ese universo griego y romano. También nos muestra otro ejemplo de la caducidad de las formas, muere la letra pero acaso sobreviven sus más valiosas enseñanzas esotéricas con otros ropajes. Uno de ellos es el Cristianismo esotérico.

Sin embargo, de las viejas sombras, de la nostalgia por el viejo mundo de Atenea cuya lechuza voló de su hombro en busca de otro sitio donde posarse, cabe rescatar algunos planteamientos que hoy perviven de otro modo. Así por ejemplo la Fiesta de los Toros.

 

 

APÉNDICE. Mitra y la fiesta de los toros

El templo mitraico de Mérida, así como muchas de las esculturas a él asociadas, se hallaron cerca de la actual plaza de toros de la moderna ciudad. No parece del todo casualidad sino acaso una especie de Justicia poética o verdadera memoria histórica. En efecto, muchos estudiosos consideran la Fiesta Nacional española heredera o consecuencia transformada del antiguo culto mitraico. La Fiesta también es un ritual de sacrificio de un toro, extraordinario animal, magnífica joya de nuestra zootecnia, pieza fundamental en el ecosistema de la dehesa, de tan preciosa biodiversidad. De algún modo es su símbolo y en lo que se refiere a cadena trófica y a biotopo, el toro bravo condensa en su propia carne la potencialidad de un ecosistema cuya existencia se vería amenazada si tan hermoso animal se extinguiera a consecuencia de la sectaria, despótica, e irresponsable prohibición de la Fiesta nacional.

El toro de lidia es símbolo vivo de la Naturaleza pero en un plano psicológico también de las pulsiones subconscientes del hombre y del héroe, contra las que éste ha de enfrentarse, luchar y tratar de vencer.

Una de ellas es el miedo. Cuando se dominan y encauzan las pasiones se puede construir algo superior, civilización. El control del miedo asociado al orden preciso de la lidia puede originar un arte fugaz con momentos de gran emoción y valor estético.

La espada es un símbolo polisémico. Uno de sus significados es el de la sabiduría para discernir, para separar lo cierto de lo incierto, lo bueno de lo malo. Otro es el de protección contra las agresiones del Mal. Muerto a espada como Mitra hace en acto sagrado, el toro que representa las fuerzas oscuras del inconsciente es transformado en instrumento de elevación, el hombre realizado ha conseguido superar su naturaleza inferior, dominar sus pasiones o apetitos para manifestar la versión más elevada de sí mismo. Una especie de superación mayéutica al ser llevadas las fuerzas y pasiones ocultas al mundo consciente, incluso para crear Belleza y repartirla.

Una tradición que aún se mantiene, si bien algo deformada, en algunos lugares de España. Durante las fiestas de San Juan, solsticio de verano, en la Soria de caballeros templarios y sanjuanistas de poetas como Bécquer o Machado, la fiesta ritual incluye que la carne de los toros muertos durante la lidia se reparte entre los asistentes en una especie de comunión recuerdo de la antigua ceremonia mitraica.

Don Alfonso X el Sabio reconocía este carácter originalmente sagrado de la fiesta de los Toros al prohibir cobrar dinero o el lucro entre sus participantes.

 

 

 

 

Zama no es cunnus, ¿o sí?

Unos breves apuntes sobre el Amor, la Mística en la Poesía española y el problema del lenguaje

El Dante decía que “el Amor mueve el Sol y las estrellas”. Lo mejor de la Poesía española de nuestro siglo de oro también está inspirada por el neoplatonismo. Los ecos del Simposio o El Banquete de un Platón que probablemente conoció fragmentos de la sabiduría esotérica pitagórica a través de Filolao. Y la Hermosura, no olvidemos que es una especie de estrella que guía hacia el Amor.

También en Oriente. En los Tantras, como en los sistemas gnósticos, la simbología sexual es muy importante y es una consecuencia natural de su concepción del cosmos como un ser viviente.

En La Galatea Cervantes explica que la belleza es de dos maneras, corpórea e incorpórea. León Hebreo en sus Diálogos de Amor, obra fundamental del neoplatonismo citada por Cervantes en el prólogo a la segunda parte de El Quijote,  dice que “La Hermosura es gracia que, deleitando el ánimo, lo mueve a amar.”

Fray Luis de León muestra en su famosa Oda a Salinas la idea central de la Estética neoplatónica, no es sino ciertas reminiscencias pitagóricas sobre la música de las esferas:

A cuyo son divino   

Mi alma, que en olvido está sumida

Torna a cobrar el tino

Y memoria perdida

De su origen primera esclarecida

—-

que el vulgo ciego adora

la belleza caduca engañadora

traspasa el aire todo

hasta llegar a la más alta esfera

y oye allí de otro modo

de no perecedera

música que es la fuente y la primera

Y en su Tratado sobre Los Nombres de Cristo explica que “La poesía inspiró Dios en los ánimos de los hombres para con el movimiento y espíritu della levantarlos al cielo, de donde ella procede, porque poesía no es una comunicación del aliento celestial y divino”.

En la undécima lira del Cántico, añadida con posterioridad por San Juan al primer manuscrito de Sanlúcar, se afirma que:

Descubre tu presencia

Y mateme tu vista

Mira, que la dolencia

De amor, que no se cura,

Sino con la presencia y la figura

Canciones de la esposa es el nombre original del Cántico Espiritual de Juan de Yepes.

De esta preciosa obra, para algunos la máxima expresión de la Poesía española, Juan de Yepes escribió dos versiones: es absolutamente cierta su autoría del manuscrito de Sanlúcar de Barrameda, de 39 liras, conocido también como Cántico de Ana Jesús. Se trata de la gran figura femenina del Carmelo reformado (priora del Convento carmelita de Granada) a las que están dedicados tanto los comentarios del Cántico como los de la Exposición del Libro de Job de Fray Luis de León. Perseguida y penitenciada por el Santo Oficio, se exilió en Francia y Bélgica, llevando consigo un ejemplar del Cántico que sería editado mucho más tarde, ya en 1627, en Bruselas.

El Poder de entonces veía con reticencias el problema del Amor, la unión tántrica, gnosis, como opuestos a sus mecanismos de dominación, la ortodoxia.

El neoplatonismo, la gnosis se relaciona con ciertas tradiciones del hinduismo y el budismo tántrico.

El Tao que puede ser expresado no es el verdadero Tao”,

El budismo zen considera inútil el estudio de los diferentes cánones o textos sagrados y propugna el camino de la meditación. Si las verdades espirituales son inefables, y en todo caso, incomunicables, la meditación supera a los sentidos, y con ellos a la manifestación de la realidad ilusoria. Más que razonar o permanecer en el mundo de la sola erudición, lo que hay que hacer es meditar, porque en y durante su sereno silencio, la mente ha de cesar, de interferir en el verdadero conocimiento.

De aquí su recurso a extrañas o paradójicas formas de expresión en el límite del lenguaje poético. El arte como camino espiritual, o de acceso y disfrute a lo sagrado. Algo que por otra parte no es exclusivo de la tradición zen, sino de las formas místicas de expresión. Así, por ejemplo, en la poesía de Rumi o en la de nuestros Ibn Arabí o Juan de Yepes.  Probablemente la última lira del famoso Cántico espiritual del poeta abulense pueda ser considerada, diferencias formales o de estrofas aparte, como una especie de haiku zen que trata de fijar un contacto fugaz con lo numinoso inexpresable.

En todo caso, como explica magistralmente el propio Juan de Yepes reconocido luego como San Juan de la Cruz en el Prólogo:

“Sería ignorancia pensar que los dichos del amor en inteligencia mística (cuales son las presentes canciones) con alguna manera de palabras se puedan bien explicar porque el espíritu del señor que ayuda nuestra flaqueza, (como dice San Pablo) morando en nosotros pide por nosotros con gemidos inefables, lo que nosotros no podemos bien entender ni comprender para lo manifestar: porqué quién podrá escribir lo que a las almas amorosas, donde el mora, haze entender? Y quien lo que las hace desear? Y quien finalmente lo que las hace sentir?  Cierto nadie lo puede…

… y los dichos de amor es mejor declararlos en su anchura, para que cada uno de ellos se aproveche según su modo, y caudal de espíritu que abreviarlos a un sentido a que no se acomode todo paladar, y así aunque en alguna manera se declara no hay para que atarse a la declaración, porque la sabiduría mística, la cual es por amor, de que las presentes canciones tratan, no a menester distintamente entenderse para hacer efecto de amor…  “

Al hacerse inteligibles las experiencias yoguitas trasmutan la conciencia normal, y quedan abolidas las construcciones verbales y las estructuras de pensamiento.

Este es un aspecto común a todo lenguaje místico. Y al ligarlo a la dificultad de fijar una ortodoxia representa un riesgo para cualquier sistema de poder o dominación. Por eso los místicos no suelen ser bienquistos por el Poder religioso, aunque en ocasiones éste trata de asimilarlos.

El budismo tántrico al menos la tradición que dice proceder más directamente de las enseñanzas de Buda se considera como una forma de meditación, una teúrgia, una identificación del practicante con Buda y de ese modo se adora como si tal. El budista tántrico pretende suprimir la actividad mental, adentrarse en el Nirvana, alcanzar el estado búdico. Pero el método es distinto, toma un camino que puede considerarse directo como es la magia y los ritos erótico-místicos. Para ello necesita el concurso de una deidad femenina, una consorte sagrada.  El rol de tal Tara o Shakti sería así servir para alcanzar la liberación completa.

Dentro de esta interpretación el acto sexual realizado en ciertas condiciones ritualísticas y espirituales sería el método de liberación a practicar. Así, la unión sexual con la consorte sagrada, análoga a la primitiva u originaria de Shiva con Shakti, rememoraría las delicias de la unidad, y recrearía un cuerpo sutil, el Cuerpo del goce supremo.

Una idea quizás no tan exótica para Occidente ni acaso muy diferente a la que expone Platón, inspirado en la tradición pitagórica, en su diálogo sobre el Amor conocido como El Banquete. El Amor es una gran potencia, a veces ignorada, que puede volver a unir el andrógino originario, luego separado en dos, y con él la anhelada plenitud perdida.

Huxley en La Filosofía perenne explica, tomado de los Upanishad, la relación entre Atman, alma o principio individual, y Brahma, principio absoluto con la expresión tan tvan asi, que viene significar Tú eres eso.

Wu wei es un concepto taoísta retomado por el zen. Viene a significar, negación y actuar, coger, reaccionar, hacer.

Con el wu wei se intenta conseguir una relajación cuyo equivalente mental sería una desconexión, un desistimento.

Recibir pero no conservar. Dejar el espíritu en paz. Cabalgar sobre el viento.

En la medida que el místico es testigo y agente del poder espiritual es mal visto por el poder político y material, incluido el religioso establecido, al que de algún modo pone en evidencia de alguna suerte más o menos grave o profunda de impostura. Místicos y poderosos se llevan mal cuando no devienen, gracias al Poder, en enemigos irreconciliables. Así lo vieron dentro del Islam Avicena o nuestro Ibn Abentofail en su novela El Filósofo autodidacto.

Sin embargo en virtud del azar, las conveniencias o las circunstancias, el Poder eleva, enmuceta o degrada y destruye al místico. El Cristianismo institucionalizado convierte a Juan de Yepes en San Juan de la Cruz. A Teresa Cepeda en Santa Teresa de Ávila. Ambos investigados e incluso acosados en vida. Por el contrario, el quietista Miguel de Molinos muere preso en las cárceles romanas de la Inquisición. Su Guía Espiritual, también otra obra maestra, es condenada. La Iglesia no transige aún menos con su Defensa de la contemplación. Molinos comprende que el terreno es resbaladizo e intenta protegerse con sendos capítulos en los que explica las diferencias de su concepción con la de los alumbrados o trata de confirmar la contemplación con las autoridades de los doctores de la Iglesia. Otro gran libro muy cercano a las tradiciones espirituales de Oriente, y en consecuencia a la Tradición sagrada universal.

El fenómeno es general con las diferentes autoridades religiosas y no solo del Catolicismo. Así, por ejemplo, Jacob Boehme también fue considerado una amenaza por los sacerdotes luteranos.

Para terminar esta breve incursión en la Mística y sus conflictivas relaciones con el Poder establecido cabe recordar las peripecias de Fray Luis de León con motivo de su versión del Libro de los Cantares de Salomón que atrajo la persecución sobre su autor. En el Prólogo de su traducción Fray Luis expresa que “Cosa cierta es y sabida que en estos cantares como en persona del Rey salomón, y su Esposa la hija del Rey de Egipto debaxo de amorosos requiebros explica el Señor la Encarnación de Christo y el entrañable amor que siempre tuvo a su Iglesia, con otros secretos de gran misterio y peso”.

Debido a la naturaleza inefable del fenómeno místico caben diversas interpretaciones de sus traducciones al lenguaje. Así, el Poder puede intervenir para atacar a Fray Luis olvidando el sentido alegórico espiritual de la obra, de carácter místico pero también tántrica o de sexualidad sagrada y enreda con aspectos marginales como el significado de la palabra zama. Cunnus, para San Jerónimo, es decir, “zama era el nombre propio con que en hebreo se nombran las vergüenzas de la mujer que en castellano tiene su nombre” y que más bien serían las guedejas para el maestro de Salamanca. En 1573 Fray Luis se ve obligado a dar una respuesta exculpatoria desde su prisión y dirigida a sus émulos.

Al final, Fray Luis de León consiguió salir libre pero quedaba la lección de su encarcelamiento para aviso de místicos y otros navegantes.

 

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