Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

El capitán Trueno en el Barrio de las Letras

Aunque no suelo hacerlo esta vez voy a dedicar unas líneas a la nostalgia así como al recuerdo de un ser querido. Me refiero a mi entrañable tío Antonio, fallecido hace ya varias décadas.

De niño y en mi adolescencia, hasta la muerte de mi abuela Adora, vivía en lo que hoy es conocido como el barrio madrileño de Las Letras. En él vivieron o con él estuvieron vinculados muchos de los más grandes autores de nuestro Siglo de Oro, que han dejado sus gloriosos nombres en el callejero. Entonces no era tan famoso, era más tranquilo y recoleto, dentro de lo que cabe en una gran ciudad como la capital de España. Espejo singular de un Madrid más amable, más noble y humano, hoy lamentablemente desaparecido.  Mi casa estaba en la calle del Amor de Dios, un nombre demasiado grande para una calle tan pequeña, cerca de la sede de la Real Academia de la Historia, del cine Monumental, hoy dedicado a conciertos o del cine Doré o “Palacio de las pipas” luego reconvertido en filmoteca.

Algo más lejos el Paseo del Prado, entre Cibeles y Neptuno donde iba con mi madre y mi hermana a pasear o jugar bajo la arboleda. El edificio de Las Cortes, entonces ocupado por procuradores de los tres tercios y ahora por gentes variopintas incluidas alguno que otro Rufián o ejemplar de primitivo y feroz catalanopithecus. El Ateneo, un lugar enigmático y entonces para mi con un cierto de halo misterio o de especulaciones prohibidas. La pescadería La Astorgana en la calle León cuyos nutridos mostradores eran una especie de fascinante zoo dedicado a la ictiología. Siempre me maravilló la especialización de la antigua ciudad leonesa en la comercialización de pescados y mariscos procedentes de nuestras costas gallegas. Sobre todo entonces cuando el viaje por carretera desde Madrid a La Coruña y regreso era una aventura digna del Paris Dakar.

Y la cercana plaza de Santa Ana, donde de niño a veces iba a jugar a la pelota bajo la protección de mi abuela y de un gran árbol, quizás una pseudoacacia, antes de que se hiciese el arboricida aparcamiento subterráneo desde entonces existente, y hoy con acceso trampa de multas gracias a la bruja.

La plaza era un lugar de sosiego rodeado por el bonito edificio del Hotel Vitoria, donde paraban toreros y cuadrillas con toda su impedimenta y parafernalia y se comían unos magníficos huevos nido, especialidad de la casa. O el del teatro Español, de gran tradición o el cercano de La Comedia, famoso también por otros actos no estrictamente teatrales aunque sí relacionados con la Vida y la Cultura. También estaba la pastelería Suiza. Y, no lejos, el callejón del Pozo, donde se podían comprar algunos de los mejores hojaldres de España. Los vistosos azulejos andaluces de Villa Rosa, la de famosos saraos cuando la dictablanda. O el callejón de Álvarez Gato con sus espejos inspiradores del esperpento valleinclaniano. Hoy el esperpento no los necesita curvos: se refleja perfectamente en espejos planos. Y tascas típicas como Las Bravas, que aún perdura, o La Casa de las Gambas…

Sin olvidar en la misma plaza un conjunto de librerías y editoriales de especialidades científicas, técnicas o de ensayo, hoy desaparecidas, no sé si por algún sectario premonitorio designio de la inicua ley de memoria histórica o como adaptación a los signos de los nuevos tiempos. Es decir, como logro indudable del progreso democrático y amor a la Cultura del pueblo, felizmente reconvertidas en jolgoriosas cervecerías.

Mi tío Antonio fue un personaje de gran valía, frustrada parcialmente como tantas otras por el desastre de la guerra civil. Tras la prematura muerte de mi abuelo, no pudo seguir una carrera universitaria pero su perspicacia, sensibilidad e inquietudes por los temas literarios, culturales y artísticos, seguro que superaba a la de tantos enmucetados más o menos mohatreros actuales, que han tenido otras oportunidades más que la simple aunque meritoria de ser autodidacta.

Era buen aficionado a los toros y entendía de la Fiesta. Un rito antiquísimo y lenguaje de gran belleza, colorido y precisión, al cabo. Debatía con amigos como Tip y Coll  sobre el sentido de ella y, sobre todo, cuando ocurría algún trágico percance conmovedor, hasta qué punto era legítimo poner en peligro la vida humana. Sabía mucha Gramática. Su poeta favorito era Antonio Machado. Conocía muy bien los poemas de Campos de Castilla, y he deducido luego que probablemente se identificaba además de con los valores del paisaje soriano de donde era su padre, con el propio heterónimo machadiano Juan de Mairena. En todo caso, mi tío Antonio era un hombre en el buen sentido de la palabra bueno. Mi principal recuerdo de él es el de su bondad y generosidad conmigo.

Cuando yo era niño esperaba con cierto anhelo o impaciencia la llegada de los miércoles.

Era el día en el que salía a los quioscos un nuevo cuadernillo apaisado con las aventuras del Capitán Trueno.  Todo un gran héroe que sin embargo hay que reconocer que hoy lo tendría muy difícil. Reunía todas las papeletas de lo políticamente incorrecto. Blanco, heterosexual, sin veleidades pederastas pese a la tentadora proximidad del joven Crispín. Valiente, animoso, hombre de honor, generoso, gran militar por valor e inteligencia estratégica y táctica, paladín de la Justicia, cristiano y defensor de la Cristiandad, abnegado solidario con sus compañeros y amigos, fiel enamorado de un bella princesa nórdica que se había creído hija de un pirata y que casta pero decididamente acaba correspondiéndole. Un personaje modelo que parecía sacado de la Orden de Caballería de Raimundo Lulio. Muchas de sus aventuras se desarrollaban en un mundo tópico de términos y personajes históricos muy conocidos incluso por niños pero de vaporosa definición geográfica y escasos detalles técnicos o de erudición. Su espada no era flamígera pero sí era utilizada como símbolo de Sabiduría.

Entonces no se había impuesto el tenebroso trágala del liberticida multiculturalismo y los caballeros eran caballeros pero no energúmenos del heteropatriarcado. Y las damas se identificaban con el alma y sus virtudes a cuya defensa servía el ideal caballeresco. Los salvajes eran salvajes; los tiranos, tiranos, tiranos; la morisma, la morisma; los caníbales, caníbales… A todos ellos combatía nuestro héroe sin temor a que le llamasen fascista o españolista. Y es que los tebeos entonces eran tebeos y no comics. No había ONGs creadas o financiadas por Soros o cualquier otro filantropófago conocido u oculto, que figurarían de pleno derecho entre los villanos, bellacos, tiranos y malvados a combatir por nuestro héroe. El capitán, Goliath y Crispín lo hacían a cuerpo, dando la cara. Y como buenos españoles orgullosos de serlo, de pura raza. Con perdón. Desde luego, si el Capitán Trueno hubiera tenido una calle con su nombre, la siniestra loba comunista disfrazada de dulce abuelita demócrata se la habría quitado.

Ignoro si para protegerle del revanchismo golpista progre que nos trajo la pertinaz Transición o como otra memez nacionalista más, alguno que otro sesudo investigador paniaguado sostiene que al igual que Cervantes, santa Teresa de Ávila o Colón, nuestro capitán Trueno era… ¡catalán de Gerona!

Todos los miércoles mi tío me daba puntualmente una paga para comprar cada nuevo cuadernillo apaisado que compraba y leía con avidez, con premura, apenas sin detenerme bien en los dibujos.  Y cuando estaba la cosa más interesante ¡zas! la maldita palabra: “Continuará”.

Mi abultada colección de tebeos se perdió o desapareció en una mudanza. Ahora estoy revisando algunos episodios del Capitán Trueno en versión facsímil. No es lo mismo, desde luego, pero tampoco lo es ya mi visión de muchas cosas medio siglo después.

La colección del Capitán Trueno es un conjunto de trepidantes aventuras de acción. Pero también forma parte de la literatura de los mitos. De la lucha eterna entre el Bien y el Mal. Una pugna cuya batalla principal se encuentra en nuestra propia conciencia.

Los tebeos como los de esta saga servían para ofrecer modelos de conducta, para dar pautas de actuación cuando la vida empieza a abrirse al niño y al adolescente y con ella también se empiezan a ver los conflictos que plantea y se ha de hacer frente a las primeras batallas . Más tarde he podido comprobar como la buena Literatura con sus arquetipos y sus relatos nos enseñan muchas cosas. Que detrás de las peripecias visibles de la trama existen interpretaciones más profundas. Caballeros míticos como nuestro Don Quijote o el arquero Arjuna nos dan lecciones y muestran verdades muy profundas para ilustrar nuestra conciencia.

Ellos, o en su momento y a su modo el capitán Trueno, nos hacen ver qué queremos que reine en nuestra conciencia y conducta. Si el mundo de la Dama y sus valores: la Belleza, la Justicia, el Bien o la Libertad, o el de las pasiones y deseos causantes de sufrimiento, el egoísmo o la ignorancia. Los hábitos que producen descontrol, fracaso o profunda infelicidad, o los que promueven la salud, la sabiduría, la bondad o los del alma que ha sido desahuciada de su reino por los otros y que las actuaciones del capitán Trueno le pretende devolver.

Gracias, querido tío Antonio.

 

 

De putas y cultas latiniparlas

La vicemandamás y madame del harén gubernamental LGTBI (Lérida, Gerona, Tarragona, Barcelona, Indígenas) y portabocazas imaginaria de igual servicio, como decían en la mili, es natural de Cabra, importante pueblo de Córdoba. Allí nació una persona, esta sí que ilustre egabrense, don Juan Valera, escritor de español primoroso, diplomático, ministro de Instrucción Pública. Autor de prosa cristalina y buen conocedor de los clásicos a quien le hubiera horrorizado la idiocia, estulticia, ignorancia, fanatismo, sectarismo, así como las coces al Diccionario, la Gramática, la Lógica y los valores metafísicos de su desaseada, malintencionada y semi alfabetizada paisana. Una ridícula hembra hembrista increíblemente aupada a la cucaña golpista socialista arrebatacapas por el pinturero jayán de popa de la banda, cuyo principal mérito, amén de los ya señalados, acaso sea su enemiga a la intrépida barona territorial andaluza, ex candidata socialista a la presidencia del gobierno por el Banco de Santander.

Cabra también es conocida por haber sido víctima de un criminal bombardeo efectuado por la aviación roja durante la guerra civil. Ocultado o escondido de la opinión pública actual como otros crímenes del rojerío socialista (como el asesinato del político de la oposición don José Calvo Sotelo o el genocidio de Paracuellos), por la torticera y sectaria Ley de Memoria histórica a diferencia del más famoso de Guernica. El bombardeo contra la población civil indefensa de Cabra, sin objetivos militares, que celebraba un día de mercado fue efectuado por tres Katiuskas, nombre con el que eran conocidos los aparatos Tupolev SB2 de bombardeo rápido y fabricación rusa empleados por la aviación republicana. Según el historiador Salas Larrazabal: “el 7 de noviembre de 1938, tres Katiuskas se presentaron a las 7.35 de la mañana sobre Cabra, que estaba en fiestas, y lanzaron su carga mortífera sobre la plaza, causando 86 muertos (11 soldados y 75 civiles) y 117 heridos, todos civiles excepto dos. Hasta la fecha nadie ha explicado los motivos de este extraño y cruento bombardeo.” Con posterioridad varios de los heridos fallecieron en el hospital, elevando el número de víctimas mortales a 111.

La culta latiniparla gubernamental dixit con esa su delicada boquita de pitiminí que eso de votar va en contra de los ciudadanos. Todo un aviso de la buscada “venezuelización” de España y del siniestro programa del despotismo liberticida que se nos viene encima si el pueblo español no logra echar pronto a los okupas golpistas de la Moncloa. Acciones como el despótico intento de eliminar al Senado, el indisimulado apoyo a los golpistas racistas catalanes o las nuevas iniciativas sobre la mal llamada violencia de género que constituyen venenosos aperitivos de un gigantesco y preocupante trágala liberticida.

Nuestro magnífico siglo de oro es abundante en hermosas palabras y de gran precisión para definir la delincuencia, prostitución y el hampa, que visto lo visto y con permiso de don Juan Valera va a ser conveniente repescar para el uso común en relación con las hazañas del gobierno Sánchez y de sus patrocinadores y sostenedores sionistas, satanistas, comunistas, catalanistas y bizcaitarras.

Publicado hace unos años por la Universidad de Salamanca, el profesor Alonso Hernández explicaba en El lenguaje de los maleantes españoles de los siglos XVI y XVII el léxico del marginalismo, del hampa, de esas heces de la sociedad degenerada, de la envidia igualitaria y de los enemigos de España, amparadoras del socialismo sanchopedresco. En su libro citado, Alonso resume los grupos del hampa español de la época en tres principales: Prostitutas, Ladrones y Valentones.

La flamante ministra para la cosa del paro y las putas haría bien, mientras recoge el balón de las perforadas redes de su portería, para mayor ilustración de su ministerio o del propio gineceo gubernamental, así como para mejor divulgar la floreciente cultura del hampa en el BOE, en saludar el curioso cuadro resumen que nos ofrece el profesor. Allí nos presenta una tipología sobre prostitución que atiende a diferentes variables. Según la clientela, los divide en mendigos, criados, valentones, soldados, clérigos e incautos. Según la relación de dependencia de la prostituta en alcahueta, marido cornudo o rufián. La meretriz puede ser liviana, buscona o asentada. Y según topología puede dividirse en: con casa, de cantón, callejera, de posada, de albergue de pobres o de cementerio. Desde el punto de vista de la calidad en: por edad, joven o vieja. Por hermosura, en guapa o fea. Por ganancia, en mucha o poca.

Nuestros autores del siglo de oro, así como el Diccionario de Autoridades, nos hablan de: Ramera, buena mujer, honrada, mujer al trote, mujer de buen fregado, mundana, errada, mundaria, común y de precio, de gusto, trotona, regatona, trabajadora, enamorada, zorra, cortesana, lozana, pobreta, mocetona, recatona o regatona, dama corsaria, dama de alquiler, dama de alta guisa, dama de conversación, dama de interés, dama de trote, dama descubierta en oposición a dama tapada, arpía, frutera del pecado, menacilla del deleite, alcorzada, pandorga de la lujuria, madama, metresa, putana, quiraca, cendolilla, saltabardales, pájara, horadada, doncella chanflona, apretada, estrecha, maja, rabadilla, rabicaliente, rabiza, escalentada, tusona, moza de golpe, redomada, matante, andorra, andorrera, (no se refiere a la ejemplar casta y honrada Martita Ferrusola de Pujol), trotalotodo, ninfa del cantón, pidona, salteadora de sonsaque, recoleta, puta de celosía, gorrona de puchero encinta,  pedigüeña, mujer de manto tendido, puta de tapete, haldraposa, pelleja, zurrona, marica, estragada, alquitara de pijas y carazos, manceba de a cuatro, piquera, barbacanera, galopeadora de gusto, bullidora del deleite, mula del diablo o amancebada con clérigo, tributaria (que no se refiere a la tristemente célebre agencia de igual nombre sino al término empleado por Cervantes en El rufián viudo)…..

 Otra curiosidad digna de recuerdo. Entonces, empeñarse significaba liarse una puta con un rufián.

Dejamos para otros artículos futuros las definiciones y sinónimos de ladrones y valentones a medida que nuestros próceres nos vayan inspirando con sus más ambiciosos y fértiles empeños.

Nota post scriptum

Esta tarde se ha sabido que Sánchez ha obligado a la lacrimosa portera Valerio a que sacase tarjeta roja a la directora general de empleo por su actuación en el escándalo del sindicato de putas legalizado por los socialistas en el BOE.

 

 

 

 

 

 

 

 

En la Gran Mezquita de Córdoba

Córdoba no es ajena a la moda imperante en muchas ciudades, no siempre justificada o razonable, de dificultar la circulación por su centro y sobre todo por su casco antiguo incluso cuando se intenta encontrar el hotel contratado aun con la ayuda de un GPS.  Pero disfrutar de la antigua y bella ciudad andaluza de tanta tradición romana e islámica merece salvar algún que otro embrollo o laberinto. Callejear por sus barrios tradicionales, admirar sus patios o sus callejuelas, algunas tan pequeñas como la calleja del pañuelo es una experiencia única.

 

La Gran Mezquita de Córdoba es una de las mayores joyas del arte islámico en todo el mundo y desde luego en España. Una extraordinaria obra de arte sagrado, alterada parcialmente en el siglo XVI para construir una adocenada catedral, híbrida de estilos gótico y renacentista con decoración barroca, en la que no faltan destrozos estéticos que cabe calificar de aberraciones insensibles a la belleza del lugar. La visión de las cubiertas desde el exterior muestra el adefesio perpetrado. El esfuerzo por resaltar la ocupación cristiana del espacio en lo que parece una competición con la islámica además de estéticamente aberrante llega en ocasiones a lo ridículo, como es el caso, a mi parecer, del moderno cuadro dedicado a la monja Teresa de Calcuta que pega allí como a un Cristo tres pistolas. Sin olvidar abigarrados retablos barrocos de purpurina. Una pena que la catedral rellena de tantas capillas, alguna de auténtico bodrio de lesa estética, no se edificara en otro lugar cercano respetando en su integridad la antigua belleza del templo musulmán.

Un lugar sagrado no exento de polémica actual no sólo estética sino también político religiosa. Ejemplos de incoherencia. Así, las presiones de movimientos islamistas para que también vuelva a tener culto islámico, cosa que no sucede al revés por ejemplo con la basílica bizantina de Santa Sofía en Estambul. Y la correspondiente reacción eclesiástica, no solo por razones de Poder, sino porque la explotación libre de impuestos de esta maravilla artística del Islam paradójicamente le proporciona enormes beneficios al clero católico. Quizás no exentos de cierto componente simoniaco dado que según su propia concepción se trata de un centro de culto católico. El coste de la entrada, diez euros por persona, es una cifra muy elevada que según las cuentas oficiales de número de visitantes proporciona muchos millones de euros al año. Y si es para acceder a un lugar de culto religioso en activo como pretende la Iglesia y no un negocio lucrativo, la cuestión de la onerosa entrada tiene aún peor justificación o defensa.

Templos, espacio y tiempo sagrados

Pero dicho esto, las cuestiones materiales o políticas no debieran distraernos de lo que es lo principal: el ámbito espiritual del templo, lo que de algún modo es común tanto para las religiones monoteístas, politeístas o para las Órdenes iniciáticas, más allá de consideraciones teológicas o incluso estéticas.

El templo es un espacio sagrado de disposición jerarquizada, ligado también a un tiempo sagrado, diferente del que trascurre extramuros del mismo. Un verdadero templo tradicional funciona como una especie de artefacto espiritual que nos facilita el contacto con lo numinoso y nos sirve para elevar la consciencia mediante un conjunto de fenómenos más o menos objetivos. Así la satisfacción de los sentidos originada por el disfrute del Arte sagrado.  O la elevación de la energía telúrica concentrada por su ubicación y disposición arquitectónica a través de los chakras o centros psíquicos para lograr una mayor sabiduría o realización espiritual. La Mezquita de Córdoba parece inspirada en las ideas platónicas de que la Belleza es el resplandor de la Verdad y de que Dios “geometriza”.

Los templos tradicionales suelen estar situados en determinados lugares geográficos asociados a condiciones energéticas especiales. Es notable que los mismos sitios suelan servir de base a diferentes y sucesivos cultos una vez arrumbado el anterior. También es ese el caso de la mezquita de Córdoba. La teología cambia y explica las cosas de lo numinoso a su manera, los fenómenos espirituales permanecen.

La evolución histórica de la Mezquita

El actual templo ecléctico cordobés ha experimentado diversas peripecias a lo largo de los siglos tanto en lo que se refiere a disposición original, ampliaciones, modificaciones, advocación religiosa y estilos artísticos. Las sucesivas ampliaciones musulmanas se realizaban añadiendo nuevas áreas mediante la repetición de los mismos elementos arquitectónicos. La forma o idea del templo de Abderramán I no se veía sensiblemente alterada con las nuevas columnas que se expandían como un precioso bosque encantado de mármol. Desde el siglo XVI ha perdido la unidad mahometana al erigirse una catedral concebida como gótica y finalizada como renacentista en su interior y decoración barroca, desfigurando tanto la planta como el alzado de la antigua Gran Mezquita.  Vista desde el exterior, la bóveda de la catedral recuerda un espantoso “chichón” que le hubiera salido al antiguo templo mahometano, rompiendo la coherencia de su belleza y unidad arquitectónicas y su línea de horizonte.

La Mezquita inicial de Abderramán I fue edificada transformando un primitivo templo cristiano, la catedral de San Vicente, que fue expropiado mediante el pago de 100.000 dinares y la facultad de construir otros templos cristianos en sustitución del expropiado. Cuenta el marqués de Lozoya siguiendo a Gómez Moreno que la transformación pudo hacerse de modo muy rápido. Los arquitectos musulmanes desmontaron las cinco naves primitivas cristianas orientadas al Este y distribuyeron sus materiales en once naves orientadas hacia la quibla (el Sur), en vez de hacia la Meca.  Ahora bien, surgió el problema de la cubierta que ya no podía seguir siendo de tipo basilical con la central más alta que las laterales.  Se solucionó mediante tejadillos a dos vertientes para cada una de las naves cuyas arquerías debían soportar los canales de desagüe, como si fueran una especie de acueductos. Hubo que hacer acopio de columnas, pues no bastaban las recicladas procedentes de los viejos edificios romanos o visigóticos.

Todos los emires ampliaban o modificaban la Mezquita. Hixen I hizo construir un espacio especial para las mujeres además de un minarete.  Abderramán II realizó una ampliación en dirección de la quibla, derribando el primitivo muro Sur. Mohamed I construyó y se reservó para sí una especie de iconostasis bizantina junto a la quibla. El primer califa, Abderramán III, construyó un magnífico minarete que fuera modelo para la Giralda sevillana. Y el segundo califa, Alhaquen II, la que se considera parte más importante de la mezquita: Nueva ampliación hacia el Sur, derribando el muro anterior. Nuevo y bello mihrab, magníficas cúpulas como la de la hoy conocida como capilla de Villaviciosa, que para algunos autores constituiría un precedente de las bóvedas de crucería, sin olvidar la de la mezquita toledana del Cristo de la Luz o la Iglesia templaria de la Vera Cruz en Segovia.  A la propia belleza arquitectónica se une la decorativa en la que destacan los mosaicos bizantinos para cuya ejecución vino un artífice desde Constantinopla. Almanzor también hizo su ampliación. Esta vez ya no hacia el Sur debido a la proximidad del río Guadalquivir sino hacía el Este, por lo que, en consecuencia, el mihrab quedaría descentrado. La Mezquita de Córdoba ocupa 22.250 m2, probablemente el mayor monumento religioso del mundo en superficie.

Y luego la decadencia del Islam español. Fernando III tomó la ciudad. En tiempos de su hijo, Alfonso X el Sabio, se habilitó una iglesia cristiana orientada al Este, reformada en el siglo XIV, aunque con el buen gusto e inteligencia de que no desentonase en el plano estético del maravilloso recinto en el que estaba, como sucedería más tarde con la absurda catedral del siglo XVI. El obispo Alonso Manrique determinó en 1521 que se levase un crucero y coro nuevos en el centro de la mezquita. Se produjo la correspondiente polémica zanjada al principio por el emperador a favor del insensible obispo aunque luego Carlos V se horrorizaría de la fechoría estética perpetrada: “Yo no sabía que era esto, pues no hubiera permitido que se llegase a lo antiguo, porque hacéis lo que puede haber en otras partes y habéis deshecho lo que era singular en el mundo”.  

Templos y arquitectura

La forma o disposición del templo ha variado según las instituciones espirituales o confesiones religiosas a lo largo de la Historia, en lugares y edades. Unas veces servía de residencia o morada a un Dios. Así los templos egipcios y griegos. Otras de escenario de rituales o sistemas simbólicos en acción. O, como en el famoso santuario de Eleusis, las ceremonias sagradas incluían la ingesta en determinadas condiciones ritualísticas de sustancias enteogénicas que permiten acceder a otros estadios de conciencia. En ocasiones, la iconología simbólica del templo, incluso entre los cristianos medievales, hace referencia a estos agentes que constituyen una especie de sacramento bioquímico. Así, por ejemplo, en las iglesias cristianas rupícolas de Capadocia.

Los templos de la antigüedad clásica eran la morada del dios o de la diosa en cuyo honor se habían erigido. Tales el famoso templo de Poseidón o Neptuno en  Sunion, el de Atenea Parthenos en la Acrópolis de Atenas o en la de Siracusa, el de Apolo en Delfos, el de Diana en Éfeso o el de Zeus en Olimpia. Su orientación habitual era Oeste- Este. A veces estos templos paganos también han sido reciclados o transformados por el Cristianismo: así por ejemplo, el grandioso templo dedicado a Atenea en Siracusa, rival del de la Acrópolis en Atenas, fue reconvertido como en una especie de palimpsesto de piedra en pintoresca catedral barroca. Con resultado lamentable desde el punto de vista estético.

Los templos del Cristianismo y los de las Órdenes iniciáticas, constituyen un lugar sagrado, distinto del profano, en el que el espacio está jerarquizado. Por ejemplo el Oriente, donde el Sol nace y se sitúa el Altar Mayor y el ábside o la girola. Y al lado opuesto del eje principal, el Poniente, llamada comúnmente Puerta del Perdón. Sin embargo, curiosamente y contra la tradición espiritual del Cristianismo como religión solar, San Pedro en el Vaticano tiene una orientación no tradicional cristiana sino pagana, con el altar al Oeste, el lugar donde muere el sol, símbolo del Espíritu. El arquitecto Alberti apenas pudo hacer nada sino demoler la antigua basílica. Su sucesor Bramante planeó un espacio central en estrella, con planta de cruz griega, de reminiscencias clásicas. Un diseño acaso mediatizado por las manías de grandeza del papa Julio II, quien quería que el nuevo templo exaltara su gloria, mientras sus cenizas reposaran bajo su cúpula magnífica. En cierto modo una especie de recuperación de la vieja idea pagana del templo como morada de un dios. Tras Rafael y Sangallo el encargo pasó a Miguel Ángel quien modificó la cúpula y la planta transformándola en cruz latina basilical.  El resultado es una obra descomunal, con una cúpula de ciento diez metros de ancho y cuarenta y cinco de alto, en el que la ostentación de poder material encubre la pérdida del simbolismo espiritual del sol como representación del Logos. Como hemos indicado, el altar se encuentra dirigido a la muerte del sol en vez de a su nacimiento, lo que no deja de ser significativo.

La catedral madrileña de la Almudena tampoco escapa a esta pérdida del sentido espiritual tradicional de la Institución y del templo, víctima de la hegemonía de los intereses materiales de la organización. No se orienta según el sol sino que su eje central se orienta o dirige por un lado hacia el Sur como la quibla de la Mezquita de Córdoba y por el otro al Palacio real, al Poder político.

Las mezquitas tienen su parte más sagrada, el mihrab, dirigido a La Meca, excepto precisamente la de Córdoba que lo está al Sur, un rasgo de la relativa autonomía político, cultural y religiosa del califato cordobés o quizás de respeto a las propias necesidades o condicionantes constructivos del precioso templo cordobés.

El templo como artefacto espiritual 

Y junto al espacio existe también un tiempo sagrado, relacionado con los rituales o sistemas simbólicos dinámicos de recreación de lo sagrado, la creación, la muerte y resurrección, etc., ajeno al tiempo profano.

Además de la jerarquización del espacio también existe una separación entre fieles y oficiante o bien entre miembros de sociedades iniciáticas según su grado o relación con el ritual. A veces está separación resulta grotesca por sus criterios arbitrarios o inconsecuentes. En consecuencia existe pues necesariamente un umbral o pórtico de separación entre el “tiempo / espacio” sagrados y el “tiempo / espacio” profanos.

Todas estas cosas formarían parte de una Sabiduría hoy relegada sino casi perdida. Rene Guenon liga el Arte sagrado a la concepción característica de las sociedades tradicionales, donde la  actividad humana derivaría de principios superiores: “El arte era algo distinto de lo que se concibe hoy por este término, era algo que implicaba un verdadero conocimiento”.

Un conocimiento del mundo espiritual más relacionado con la Mística que con la Teología. El arte sagrado pretende ser manifestación de lo perenne en el Tiempo. De lo Absoluto en un mundo de dualidad, contingencia y relatividad. De expresión de lo Inefable, de facilitar una Presencia, capaz de conmover al Alma. Por eso no debe quedar solo al albur de los deseos o caprichos del artista. En este caso de la búsqueda del Uno entre el bosque dual de columnas de piedra y el esplendor de la quibla.

Pero para el observador actual, perteneciente a una sociedad que casi ha perdido el sentido de la metafísica, tan alejada de sus preocupaciones y anhelos cotidianos, resulta difícil comprender que artistas que conocían o que incluso habían “visto” nos dejaban testimonios de Conocimiento, de Sabiduría, de arte Sagrado en la iconología religiosa y simbólica.

El templo como poder

Por eso la construcción de una catedral que no aportaba nada nuevo o de gran interés desde el punto de vista estético “profanando” desde tal punto de vista un precioso lugar también sagrado y además de carácter único fue una decisión lamentable. Como también lo sería en el plano político e histórico que Carlos I, quien había llegado incluso a establecer la pena de muerte para cualquiera que participara en la demolición de la antigua mezquita, no acertara a escarmentar al soberbio obispo, quien consiguió esconderse de la ira del emperador. Si tal hubiera sucedido y el rey hubiera castigado la estulticia y soberbia eclesiástica como merecía, probablemente la Historia de España hubiera resultado muy diferente, y acaso no hubiera estado tan supeditado el poder político al del clero.  Otra fechoría estética atribuida al mandato del obispo Juan de Toledo es la fachada renacentista que “adorna” desde 1531 el patio de los naranjos. Aunque para ser justos hay que reconocer que el propio emperador tampoco está libre de sacrilegios estéticos como nos muestra su inapropiado palacio renacentista de la Alhambra en Granada.

Muchas veces los monumentos resultan una mera manifestación de poder, tanto político como religioso, pues a lo largo de la Historia se suele observar el fenómeno de la estrecha simbiosis entre las castas sacerdotales y las políticas por la que mutuamente se sostienen y protegen. Decía Rocker que “Todo poder está inspirado por el deseo de ser único, pues, según su esencia se siente absoluto y se opone a toda barrera que le recuerde las limitaciones de su influencia. El poder es la conciencia de la autoridad en acción, no puede como Dios, soportar ninguna otra divinidad junto a sí.  Esta es la razón por la que entabla una lucha por la hegemonía…  solo cuando no se siente aún bastante fuerte, se muestra dispuesto a concesiones, pero en cuanto se siente bastante poderoso, no deja de recurrir a ningún medio para ensanchar los límites de su dominación. …la aspiración a unificarlo todo, a someter todo movimiento social a una voluntad central, es el fundamento de todo poder…” 

Sería desear desde el punto de vista estético que la Propiedad desnudara el espacio sagrado de toda esa abigarrada decoración de incoherentes capillas e imágenes de tan dudoso gusto. De todo lo que atenta contra la armonía y sencillez del espacio sagrado.  Recuperar la humilde y sabia santidad de San Juan de la Cruz frente a la confusión barroca de Fray Gerundio de Campazas, alias zotes. La arquitectura de la catedral ya está donde está y el asunto es irremediable, pero sí se podría trasladar todo ese ejército de santos e imágenes a otros recintos donde no afearan el hermoso recinto sagrado.

Islam español e Ilustración

Pero volviendo a la cuestión inicial del debate y pugna por el poder sobre el monumento cordobés cabe recordar aquí el texto de un gran filósofo y místico granadino del s XII Ibn Abentofail, quien en su extraordinaria obra El filósofo autodidacto defiende una visión de la religión como un fenómeno de la conciencia, espiritual, lejos de planteamientos teológicos que retroalimentan la dominación política. La concepción de la conducta humana de acuerdo con los valores metafísicos asociados a la divinidad pero no como sometimiento a las consignas de una casta sacerdotal, resulta en cierto modo una prefiguración de los planteamientos ilustrados genuinamente laicos que respetuosos de la libertad de conciencia, cátedra o expresión tratan de distinguir en el ámbito de lo social y estatal entre lo político y lo religioso y separar la influencia de sus relativas jurisdicciones e influencias.

Ojalá lejos de todo fanatismo y manipulación de las mentes se pudiera recuperar esta visión del mejor Islam español encarnada en el sabio granadino, curioso antecedente en este campo de la propia moderna Moral de la Ilustración.  Una Moral pública que combate el fanatismo religioso y que respeta los territorios de convivencia social asociados al lenguaje místico o común a todas las religiones más que a las teologías que las separan. Y donde los templos cumplen su naturaleza de constituir artefactos espirituales más allá de las propias consideraciones teológicas o de poder material que dividen a la Humanidad.

Es el Espíritu y sus manifestaciones artísticas lo valioso e importante

Bien entendido que hablamos aquí del universo espiritual y de mutuo respeto religioso ecuménico en lo místico. De tolerancia que no es igual sino lo opuesto a consentir. No se trata de sustituir un clero por otro, ni del pernicioso multiculturalismo, ni de alianzas de civilizaciones o majaderías similares propias de necios, ignorantes o canallas, ni menos de promover una nueva religión única de diseño para satisfacer los turbios intereses del NOM. Sabemos que en los últimos tiempos el Poder político y económico le está siendo arrebatado tanto a los ciudadanos como a los Estados Nación y ha sido trasferido a las organizaciones globales multilaterales transnacionales. Un paso más en esta estrategia de dominación mundial omnipresente sería la anulación de las distintas tradiciones y la creación de una nueva religión de diseño, de carácter unitario que forzara a la gente a un cierto pensamiento o creencia religiosa únicos.

Desde luego no es lo que se pretende con estas notas. Tenemos el ejemplo de las antiguas mezquitas toledanas aún conservadas, que hoy no son escenario de culto sino abiertas a la admiración de su Belleza: Tornerías, Valmandrón rebautizada como Cristo de la Luz o la preciosa ex sinagoga mudéjar conocida hoy como Santa María la Blanca, un ejemplar único en su clase, que también está siendo reclamada ahora por los judíos. Desnudas de Teologías pero preciosas manifestaciones de Geometría al servicio del Arte, todas ellas pueden entenderse como centros espirituales dedicados a promover la paz, la concordia y la búsqueda de lo Absoluto a través de la Belleza y o que debieran ser sus corolarios, la tolerancia o respeto mutuo y la fraternidad universal.

Ojalá el disfrute estético y espiritual de la Gran Mezquita de Córdoba, joya de nuestro patrimonio espiritual, cultural y artístico, que también lo debe ser nacional, pueda realizarse sin estar subordinado a los intereses de la casta sacerdotal de ninguna jerarquía confesional.

Ojalá se pueda dedicar así este magnífico espacio sagrado que sostenemos entre todos con nuestros impuestos a disfrutar de un tiempo simbólico dedicado a la búsqueda y goce del Espíritu.

 

 

 

Del nuevo Instituto Avellaneda, antes Cervantes

Dentro de la ignorancia y estulticia de gran parte de nuestra clase política dirigente parasitaria destaca por méritos propio la lugartenienta del gobierno sanchopedrero. Cabe considerar como disculpa que es socialista, miembra primate de las “repugnantes zurdas españolas” como las calificaba el poeta Antonio Machado, lo que al parecer da patente de corso para ignorar los rudimentos básicos de la Cultura y la Tradición españolas, incluido nuestro gran siglo de oro. Y para añadir a la ignorancia: la osadía, el desparpajo de nuestras próceras hembristas militantes y militantas. No es una preciosa ridícula, o IN-culta latiniparla, sino la maruja mandamás del gineceo zamarramalero de una permanente festividad de Santa Agueda.

Pero, aún así, con todo y eso, la señora “e moito” como dicen aquí en Galicia. En efecto, durante la más alta ocasión que vieron los siglos, la toma de posesión del nuevo director del Instituto Avellaneda, antes Cervantes, la enmucetada madame se ha puesto a pontificar a su basto modo sobre la obra capital de la Literatura española y puede que de la universal.

En un singular discurso dirigido a gilipollas, gilipollos y gilipolles de su cuerda la escoliasta feliz y jefa de maritorneras considera que en la nueva memoria histórica que patrocina, menos don Quijote y más Sancho o Aldonza o Dulcinea. Esta cretina partidaria de la igualad del cero es cero zapatero ignora por completo los fundamentos metafísicos y tradicionales de la obra maestra cervantina. Una obra inspirada en la cábala sefardita, la Gnosis, el neoplatonismo, el ideal caballeresco. Un universo de jerarquía, aristocrático en el sentido exacto de la palabra: de acción de los mejores, el propio de la Caballería y de los ideales metafísicos que la inspira, muy distinto al de la pretendida igualdad basura que la interfecta en su lamentable ignorancia culposa proclama.

Durante la Edad Media las antiguas Órdenes de Caballería trataban de contribuir a ese orden intentando que la Fuerza estuviera bajo el imperio de una concepción metafísica. Así, bajo la forma de la dualidad entre el caballero y su dama. El primer deber del caballero era ser fuerte, pero existía un código moral de uso de esa fuerza. Lo explicaba, antes que nuestro gran Cervantes, Raimundo Lulio en su famoso Libro del Orden de Caballería. Lulio que dividía la materia en siete partes. La primera del Principio de la Caballería, la segunda del Oficio del Caballero. La tercera del Examen que se debe hacer al escudero que quiere entrar en la Orden de Caballería. La cuarta del Modo de ser armado caballero. La quinta sobre el significado de las Armas del caballero. La sexta de sus Costumbres. La séptima es del Honor que se debe hacer al caballero.

Luego que comenzó en el mundo el desprecio de la justicia por haberse apocado la caridad, convino que por medio del temor volviese a ser honrada la justicia.” Para ello según un ideal aristocrático de selección de los mejores, se fueron eligiendo los más sabios, amables, leales, fuertes, ánimo más noble, de mejor trato y crianza. “Lo primero que debe preguntarse al escudero, para ser caballero, es si ama o teme a Dios. Así como caballero sin caballo no se aviene al oficio de caballero, escudero sin nobleza de corazón no se aviene con la Orden de Caballería. La nobleza de corazón no la pidas a la boca, porque no siempre dice la verdad, ni la pidas al vestido honrado, porque debajo de un honroso manto puede haber un corazón vil y flaco, en que haya maldad y engaño. Paraje o hidalguía y Caballería se convienen y concuerdan porque el paraje no es más que antiguo honor continuado, y la Caballería es una Orden y regla que se mantiene desde el tiempo en que fue instituida hasta el presente”.

El Libro de Caballería establece también que una de las primeras obligaciones del escudero que quiere ser ordenado caballero es la de la Fortaleza, pues sólo el que es fuerte puede luchar por la Justicia. Todo lo contrario del gobierno débil y entreguista al servicio del Mal que la madame representa.

Y hablemos de la Dama. La Dama en el ideal caballeresco es el símbolo de los valores metafísicos que deben inspirar al Caballero en el ejercicio de su labor. Nunca puede ser igual al caballero como pretende la cretina miembra sanchopedresca gubernamental.

El pensamiento político de Cervantes, como puede comprobarse por ejemplo pinchando aquí, resulta ser todo lo contrario de los de este gobierno socialista infame. Un gobierno de felones, cobardes, apoyado por especuladores con las manos manchadas de sangre, amos de Andresillos, curas trabucaires y traidores y corruptos de la peor ralea. Al contrario, el planteamiento cervantino es liberal, de respeto a principios éticos de orden superior, de pocas leyes pero nobles, dirigidas al bien común y con voluntad de cumplirlas. Las antípodas del sanchopedresco, si es que tiene alguno además crear caos y devastación en la práctica para favorecer a sus amos que le han aupado a la cucaña.

Cuando Don Quijote y Sancho buscan a Dulcinea, es decir: el Alma, encuentran que la Iglesia, (con mayúscula en la edición princeps, es decir, como Institución), representa un tremendo obstáculo para encontrarla.

La lugartenienta debiera pararse a pensar sobre si el mayor obstáculo para el desenvolvimiento espiritual, intelectual, y de bienestar del sufrido pueblo español es su propio partido y lo que representa. Bajo el disfraz de la pretendida igualdad, están el fanatismo, la ambición, la codicia, la ignorancia, el resentimiento, la hipocresía. La igualdad de la bazofia, de la villanía, de la mediocridad y la demagogia de las chusmas que ella promueve y con las que se identifica. El “ideal” contra aristocrático refrito por la memoria histórica: basado en el vicio, la ignorancia, en el jalear las bajas pasiones del populacho.

Como es sabido Avellaneda, otro okupa impostor e hipócrita ventajista como el propio Sánchez, transforma a Don Quijote de un noble caballero luchador por un ideal sublime a un loco para encerrar en el Nuncio toledano. Y a Dulcinea, el símbolo del más alto Ideal en una prostituta. Don Quijote es la Cultura, el patriotismo inspirado en los ideales de Dulcinea. Vendría a ser la malvada “Derecha” y el mundo metafísico, en consecuencia hay que encerrarlo en una jaula, hay que prostituirlo.

De valores metafísicos, del Ideal caballeresco, no. Pero de desfalcos, de mediocridad y de putas entiende mucho esta gente, que por pura coherencia debiera rebautizar al antiguo Instituto Cervantes en Instituto Avellaneda. Algo necesario antes de mancillar el nombre del insigne autor, honra de la Libertad, de las Letras y de la Cultura españolas.

Conferencia: El pensamiento Político de Cervantes. Salón de Actos sede central de la Caixa en La Coruña

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Conspiraciones: El golpe continúa, la violencia avanza, pero cerrado hasta setiembre

Es evidencia de razón que la situación internacional está muy deteriorada. Y que la de España también cada vez resulta más preocupante. Los golpes de Estado vigentes están triunfando y nuestras perspectivas de convivencia y bienestar basadas en el imperio de la legalidad, se están  deteriorando hasta un punto especialmente peligroso.

Mientras Su Majestad y la Sodoma gubernamental (por aquello de que ni Lot podría encontrar a nadie justo) se van de vacaciones, el problema español cada vez resulta más preocupante. Entre otras gravísimas cuestiones: Un gobernante que actúa como un mercenario amoral que sin empacho ni pudor recibe en su despacho oficial a especuladores financieros, golpistas y chantajistas. Un magistrado juez del Supremo que ha de huir para no ser linchado por las turbas nazis catalanas pagadas con el dinero que nos roban a los españoles, vía impuestos y vía monopolios; una revuelta violenta de taxistas contra la legalidad vigente que supone un lock out  anticonstitucional que amenaza la libre circulación de personas por las principales ciudades españolas, la permanente violación impune de nuestras fronteras incluso agrediendo mediante bandas criminales organizadas y armadas a nuestros agentes de Orden Público a quienes sus mandos al parecer les impiden defenderse y cumplir sus cometidos constitucionales… pero…¡ aquí no pasa nada!

O sí: los socialistas, como entonces, los golpistas catalanes, como entonces, pero hoy ayudados por una poblada quinta columna de salvajes y gentuza importados y organizados por la plutocracia financiera globalista internacional nos están volviendo a llevar al umbral de otro peligroso 36.

Para algunos las cosas van mal porque sí. Si pueden ir mal, pues van mal y basta, sin que haya que buscar tres píes al gato. Para otros considerados como “conspiranoicos” por lo anteriores, muchos de los grandes problemas de la Humanidad se deben a las acciones de grupos extremadamente minoritarios y poderosos que son capaces de generar los acontecimientos de una agenda mundial acorde a sus intereses, aunque al coste de provocar conflictos, desastres o incluso guerras abiertas.  Es decir, una Teoría de la Conspiración más o menos certera o más o menos fantástica.

Pero los hechos son que el mercenario de la Moncloa ha sido puesto como ocupa ilegítimo por lo peor de España. Que además recibe a un sionista peligrosísimo para  que le dé instrucciones:  Todas las desgracias que nos están ocurriendo, ¿son por impericia o son premeditadas?

Vamos a recoger a continuación un curioso testimonio de uno de los grandes intelectuales españoles al que cabría incluir en este segundo grupo de “conspiranoicos”.

Su testimonio es del siglo de Oro. Los enemigos denunciados por él entonces, probablemente los mismos que ahora. Cierta plutocracia globalista financiera fácilmente identificable.

Se trata del recuerdo de un personaje de gran interés y actualidad, porque la verdadera Cultura no es pasajera ni perecedera sino que permanece ya que conecta con las invariantes de la naturaleza humana.

Me refiero a Don Francisco de Quevedo y Villegas. Hidalgo de escasa fortuna, además de ingenioso autor prolífico que tocó todos los géneros literarios, fue un importante intelectual político que padeció más de un encontronazo con el Poder. Un patriota comprometido y preocupado por la deriva que iba tomando la Cosa pública en tiempos de Felipe IV.  Un rey que inspiró al principio de su reinado la ilusión de que las cosas podrían ir mejor. Pero Quevedo, como los demás, pronto se vio otra vez defraudado por la Monarquía.

Y es que, según uno de sus compiladores, “conociendo alternativamente el favor y la desgracia, en medio de una vida de contrastes hay algo que tiene unidad a lo largo de su existencia, y esto es el amor por el bienestar público, al que sacrificó su libertad, salud y reposo”.

Ahora cabe recordar aquí su lúcida visión sobre un tema de moda, el de las conspiraciones reales o supuestas. Me refiero a una breve obra maestra, un no muy conocido tratado político suyo, muy incorrecto, póstumo por haber sido secuestrado junto a otros documentos del autor cuando fuera preso en San Marcos, y al que los guardianes alabanciosos del Poder no dudarían en calificar de antisemita, término muy socorrido y facilón cuando se pretenden tapar incómodas fechorías del Poder. Se trata de La Fortuna con seso y la hora de todos.

Durante una hora, Júpiter obliga a la veleidosa Fortuna a sujetarse a la Razón, dando lugar a singulares alternativas que ponen de relieve la doblez, injusticia y sinrazón de nuestras relaciones sociales e institucionales. Todo un entramado de complicidades y despropósitos que recuerda las ideas e influencias de Erasmo.

De este modo desenmascara la hipocresía del tinglado institucional, en el que nada es lo que parece o debiera ser de acuerdo a sus fines confesados.

La obra demuestra la lucidez y erudición de su autor, su gran conocimiento de la política nacional e internacional de su época, en la que no falta una visión geopolítica o estratégica, que tanto se echa en falta entre nuestros mediocres próceres actuales. Así, por ejemplo, los equilibrios de los pequeños reinos italianos para mantenerse empleando a Su Católica Majestad contra el Rey Cristianísimo y viceversa.

No falta la visión moral: “La malicia introduce la discordia en el mundo y la astucia conserva al mundo en discordia y la disimulación hace bienquisto al que siembra la cizaña del propio que la padece”.

O la lucidez con la que constata la permanente inanidad de la Justicia en el Reino de España. El tinglado judicial como negocio de pícaros y sacamantecas: “la nota de la petición pedía dineros; el pasante pedía la pitanza de escribirla; el procurador, la de presentarla; el escribano de la cámara la de su oficio; el relator, la de su relación…” La Hora de la sinceridad explica que… “en los pleitos lo más barato es la parte contraria….más queremos una parte contraria que cinco (las propias)…cuando nosotros ganemos el pleito, el pleito nos ha perdido a nosotros… el mejor juriconsulto es la concordia…”

No parece que sea el perfil psicológico o profesional de un juez el más adecuado para acciones ejecutivas como las de los ministerios de Interior o Defensa, y aún menos en situaciones que requieren iniciativa, dinamismo y enérgica contundencia. Pero, quiero extenderme en otra visión que parece extraída no de un texto de nuestro Siglo de Oro sino de la más pura literatura mal llamada conspiranoica actual. Es la parte dedicada a la Isla de los Monopantos.

Reunión en la sinagoga de Salónica con rabíes representantes de las principales juderías. Entre ellos los Monopantos…”son hombres de cuadriplicada malicia, de perfecta hipocresía, de extremada disimulación, de tan equívoca apariencia, que todas las leyes y naciones les tienen por suyos…

Así habló Rabí Saadías:

Nosotros, primer linaje del mundo, que somos desperdicio de las edades y multitud derramada  que yace en esclavitud y vituperio congojoso, viendo arder en discordias al mundo, nos hemos juntado a prevenir advertencia desvelada en los presentes tumultos, para mejorar en la ruina de todos nuestro partido….y todo este enredo ciego y belicoso (se refiere a la promoción o financiación de guerras y rebeliones) causamos con haber tejido el socorro de cada uno en el arbitrio de su mayor contrario; porque nosotros socorremos como el que da con interés dineros al que juega y pierde, para que pierda más. No niego que los Monopantos son gariteros de la tabaola de Europa, que dan cartas y tantos, y entre lo que sacan de las barajas que meten y de luces, se quedan con todo el oro y la plata, no dejando a los jugadores sino voces y ruido, y perdición, y ansia de desquitarse a que los inducen porque su garito, que es fin de todos no tenga fin.

Ha considerado esta sinagoga que el oro y la plata son los verdaderos hijos de la tierra que hacen guerra al Cielo… el dinero es una deidad de rebozo que en ninguna parte tiene altar público y en todas tiene adoración secreta; no tiene templo particular porque se introduce en los templos. Es la riqueza una seta universal en que convienen los más espíritus del mundo, y la codicia, un heresiarca bienquisto de los discursos políticos y el conciliador de todas las diferencias de opiniones y humores…

No tenemos ni admitimos nombre de reino ni de república, ni otro que el de Monopantos: dejamos los apellidos a las repúblicas y a los reyes, y tomámosles el poder limpio de la vanidad de aquellas palabras magníficas; encaminamos nuestra pretensión a que ellos sean señores del mundo y nosotros de ellos. para fin tan de lleno de majestad no hemos hallado con quien hacer confederación igual, a pérdida y a ganancia, sino con vosotros que sois los tramposos de toda Europa. Y solamente os falta nuestra calificación para terminar de corromperlo todo, la cual os ofrecemos plenaria, en contagio y peste, por medio de una máquina infernal que contra los cristianos hemos fabricado los que estamos presentes…hemos inventado una contratriaca para encaminar al corazón los venenos, cargando sobre las virtudes y sacrificios, que se van derechos al corazón y al alma, los vicios y las abominaciones y errores, que, como vehículos, se introducen en ella. Si os determináis a esta alianza, os daremos la receta…

Dejaos gobernar por nuestro Pragas, que no dejareis de ser judíos y sabréis juntamente ser Monopantos”.    

Pero vino entonces la Hora de la Verdad, y tras las palabras de los Monopantos, uno de los dos rabíes procedentes de la sinagoga de Venecia le dijo al oído a Rabí Saadías: “la palabrita dejaos gobernar a roña sabe”.

Un Monopantos, componiendo su rapiña en palomita, dijo que convenía que el secreto fuese ciego y mudo. Y a continuación le dio a Saadías un libro: “esta prenda os damos como rehenes. ¿Cuyas son estas obras? De nuestras palabras. El autor es Nicolás Maquiavelo, que escribió el canto llano de nuestro contrapunto.

Se apartaron, tratando unos y otros entre sí de juntarse, como pedernal y eslabón, a combatirse y aporrearse hasta hacerse pedazos hasta echar chispas contra todo el mundo, para fundar la nueva seta del dinerismo, mudando el nombre de ateístas en dineranos…”

Pasada la Hora, Júpiter explica que: “He advertido que en esta Hora, que ha dado a cada uno lo que se merece, los que, por verse despreciados y pobres, eran humildes, se han desvanecido y demoniado, y los que eran reverenciados y ricos, que, por serlo, eran viciosos, tiranos, arrogantes y delincuentes, viéndose pobres y abatidos, están con arrepentimiento y retiro y piedad; de lo que se ha seguido que los que eran hombres de bien se hayan hecho pícaros y los que eran pícaros, hombres de bien. Para la satisfacción de las quejas de los mortales, que pocas veces saben lo que nos piden, basta este poco de tiempo, pues su flaqueza es tal, que el que hace mal cuando puede, le deja de hacer cuando no puede, y esto no es arrepentimiento sino dejar de ser malos a más no poder”.

Y continúa: “Todos reciban lo que repartiere la Fortuna, que sus favores o desdenes, por sí no son malos, pues, sufriendo éstos y no despreciando aquellos, son tan útiles los unos como los otros. Y aquel que recibe  y hace culpa para sí lo que para sí toma, se queje de sí propio, y no de la fortuna, que lo da con indiferencia y sin malicia. Y a ella la permitimos que se queje de los hombres que, usando mal de sus prosperidades o trabajos, la difaman y la maldicen”. 

Con su teoría sobre los judíos y los Monopantos, Quevedo parece estar hablando de cosas tan actuales como el club Bilderberg. O del CFR, Skull and Bones, Bohemian Club, los Illuminati… O de los Soros, Rockefeller, Retinger, Rothschild, Kissinger, Warburg…

Pero, ¿Por qué esa pulsión tan desordenada por tener y parecer? ¿Por qué las conspiraciones que aparentemente se perpetran contra los hombres tienen éxito? La Fortuna que ha aupado al cucañista Sánchez, ¿tiene o no tiene seso? ¿También le habrán dicho muy claro en la Moncloa: “la palabrita dejaos gobernar a roña sabe”?

La visión de Quevedo nos mueve hoy a reflexionar no solo acerca de las cuestiones políticas y sociales por lo que se ve siempre iguales en lo sustancial, sino, al cabo, sobre nosotros mismos. Desde luego existen cosas que nos rebasan, que escapan a la acción personal de los que no tenemos Poder. Pero también creo que la principal corrupción, madre de las conspiraciones, consiste en pudrir el Entendimiento. El no comprender que formamos parte de un universo de fuerzas espirituales con las que debiéramos intentar sintonizar y armonizarnos para que nos ayuden a entender, a vivir en plenitud, a ser felices.

Y Júpiter deja hacer a la aparente caprichosa Fortuna porque somos nosotros quienes debemos resolverlo, empezando cada uno por sí mismo. Como le habrán dicho: “la palabrita dejaos gobernar a roña sabe”.

Pero en la España actual los ciudadanos estamos indefensos. Pese a jueces y fuerzas de orden público que intentan cumplir con su deber constitucional, pese a todo, las instituciones nos han traicionado. ¿O, no? Aquí, nunca pasa nada y si pasa, con conspiraciones o sin ellas…¡estoy de vacaciones!

Nota: Los textos de Quevedo están tomados de la edición de las Obras Completas, tomo de Prosa, por Editorial Aguilar, con notas de doña Felicidad Buendía

Otra Nota: Pinchando Aquí pueden verse los vínculos de Pedro Sánchez con la Open Society de Soros

 

 

 

Sobre la actualidad del Mito de Santiago

La festividad de Santiago Apóstol tuvo gran importancia en su momento. Era festivo en toda España como el mismo 18 de julio, justo una semana antes. Ambas conmemoraciones presentan algunas similitudes aunque también muchas diferencias.

En los 25 de julio de ahora se confunden una amalgama de diferentes mitos, arquetipos y planteamientos históricos, pero empequeñecidos gracias a los heroicos galleguistas de todos los partidos, promotores y beneficiados del telón del grelo, como una caricatura de lo que fueron. Luego lo veremos.

Un importante mito es el de Santiago matamoros y su relación con Compostela. El que fuera jefe de la iglesia primitiva de Jerusalén, enfrentado a San Pablo por su visión de extender el Cristianismo a los gentiles en vez de reservarlo como secta del judaísmo, fue decapitado y dos ángeles pusieron su cuerpo en una singular patera y cruzando el mediterráneo, el estrecho y luego costeando terminaron embarrancando en Padrón. Se produce la invención del sepulcro de Santiago, el famoso camino de estrellas y bellezas arquitectónicas que alcanzó extraordinario interés internacional y su consagración como centro de peregrinación de la Cristiandad, en cierto modo sustitutivo de los inaccesibles Santos Lugares.

Pero la invención del sepulcro de Santiago no es del todo original.

El antiguo tema tradicional de la muerte aparente del Sol en Poniente, en el finisterrae geográfico, ya existía en la religión egipcia faraónica.

Bien es verdad que la causa de la España cristiana necesitaba un buen motivo de carácter mítico o religioso para defenderse del Islam invasor y guerrero. Una de las misiones del mito es precisamente la de inspirar conductas. En el caso de la España y Europa amenazadas por el Islam era la defensa de las propias tradiciones frente al violento invasor. Un asunto no lejano sino otra vez de plena actualidad por las nuevas invasiones promovidas por el sionismo y la plutocracia internacional. Su corolario militar entonces fue el Santiago matamoros del famoso lema ¡Santiago y cierra España!

El mítico Santiago, patrón de España y auxiliar de sus ejércitos en defensa del territorio contra el Islam tenía una pareja dual, San Millán. Porque la pareja cristiana Santiago y San Millán es el trasunto actualizado del mito pagano de Cástor y Pólux, los Dioscuros. Que también, montados en sendos caballos blancos, combatieron con resultado decisivo a los enemigos de sus fieles invocadores de socorro durante la batalla entre Locrios y Crotoniatas cerca del lago Rhegilla. Mito que, al parecer, luego sería usado mediante granjería por ciertos Panormo y Gonipo, vecinos de Andania, en una escaramuza contra los Lacedemonios. Ambos tienen su recuerdo en el Palacio de la Granja de San Ildefonso.

Pero cabe rastrear este mito aún más lejos: la antigua India de los Vedas. Acaso el que posee más componente metafísico.

Entre los dioses solares de la tradición védica se cuentan los Azvines, gemelos que abrían camino a la Aurora. Los Azvines védicos son piadosos, pero si a veces rompen las huestes enemigas y desbaratan a los rakshas o demonios, igual que Cástor y Pólux con los enemigos de sus fieles o Santiago y San Millán a la morisma, es con intento de amparar a los que imploraron su favor en momentos de zozobra o tribulación. También gozaban de poder terapéutico por tener atributos divinos y humanos, celestes y terrestres a la vez. A veces también los Azvines sacan del hoyo a los Rishis sacerdotes o poetas. En el mito compostelano también es preciso recuperar una tumba sagrada de un sacerdote legendario.

Probablemente, como en tantos otros casos, el mito cristiano medieval de Santiago puede tratarse de una “porfidización” mitológica o de una simple adaptación de mitos anteriores, en este caso de la mitología griega o la tradición védica, a las necesidades del Cristianismo de la época.

O de un arquetipo colectivo al modo jungiano que adopta diversos nombres o figuras según las épocas. La aspiración humana a ser ayudado por enviados del Espíritu en graves momentos de zozobra, peligro o aflicción.

Una deriva, no exenta de ciertos tintes simoniacos, de la batalla de Clavijo sería el llamado Voto de Santiago, una renta abusiva cobrada por la iglesia compostelana que sería la base económica de su escandalosa riqueza y poderío. Allá por el año 834 Ramiro I concedió un privilegio de acción de gracias por la decisiva intervención del apóstol en la legendaria batalla. El famoso Voto de Santiago tenía cierto disfraz eucarístico pues consistía en el pago anual de una medida de pan y otra de vino por parte de los campesinos para el sostenimiento del culto de Santiago y del voraz clero de la catedral. Tras varios dimes y diretes, como los llamaría cierto bizarro prócer galleguista, este abusivo privilegio fue abolido por las Cortes de Cádiz, restaurado por el rey felón por antonomasia y definitivamente anulado en 1834.

El mito de Santiago celebrado cada 25 de julio como vemos puede entenderse como una porfidización de antiguos mitos diferentes.

Una variante, modernización de Clavijo, es el llamado acto de ofrenda al apóstol, por la que un prócer político va a la catedral y pide al apóstol ayuda para sus fines. Otrora, el reverenciado invicto caudillo gallego entraba bajo palio ante los perplejos ojos de piedra de los veinticuatro ancianos del Apocalipsis, para hacer su particular ofrenda y recibir el incienso turiferario. Ahora, los políticos requieren el favor de Santiago para luchar no ya contra la fanática y violenta morisma invaora, asunto hoy incorrecto por la cosa esa de la alianza de civilizaciones y que tendría la decisiva oposición de Soros, sus ONGs y gobiernos mercenarios y el sionismo plutocrático acreedor, sino contra el paro, la inflación, la prima de riesgo, el bandidaje económico, los baches en la red de autovías o el techo de gasto para engordar la gusanera de la deuda.

Extraña representación, pues, ajena al universo de la Ilustración y el pensamiento occidental moderno que separa Iglesia y Estado, lo que constituye un anacrónico remedo de viejos ritos teocráticos, como cuando el emperador de la China renunciaba por unos días a fiestas y favores de concubinas para solicitar en el Templo pequinés del Cielo la lluvia fertilizadora de los campos y la paz y felicidad de sus sufridos súbditos.

Otra variante actual es la celebración de la Fiesta “nacional” gallega por los inventores y explotadores de la fingida nación gallega. La del antiguo patrono de España se reconvierte en fiesta solo de la inventada nación. Lo que constituye una adaptación de los viejos mitos y supersticiones a las necesidades de los caciques del nacionalismo galleguista común aunque con diferente grado de virulencia a todos los partidos. En sus versiones más degradadas el orden litúrgico se sustituye por algaradas propias de la “Gale-borroka”. Entre estas supersticiones en las que se recrea el morboso victimismo galleguista está la supuesta falta de autoestima o el auto-odio por hablar en español y no en la lengua local, que es considerada sacramento y lengua para oficiar actos galleguistas como lo fuera el latín en la Iglesia medieval. Otra superstición galleguista es la que considera lo suyo siempre mejor porque es propio, cosa desmentida sola cuando se apropian de un mito ajeno para hacerlo pasar por propio.

Pero, ¿tiene hoy algún valor recordar lo del mito de Santiago?

El mito no es enemigo de la ciencia como sostenía Ortega y lo hacen, en general, casi todos los progres modernos. Por el contrario, defiendo la concepción clásica tradicional del mito como vehículo de transmisión e iniciación de verdades espirituales de singular importancia para la conformación de la conducta humana.

En cierto modo el mito de Santiago, tanto en sus luces como en sus sombras antes comentadas, sigue siendo de actualidad. España se encuentra nuevamente amenazada. Incluso parecen abundar más los traidores don opas y mercenarios varios dedicados a favorecer la causa del enemigo que los que aún desean defender a la Nación y a la tradición española, grecorromana, cristiana, ilustrada y libre.

El Cristianismo o la genuina Tradición iniciática, e incluso la Ilustración son fuerzas declinantes en el Occidente avasallado por la construcción del NOM, como también está gravemente amenazado todo lo que tiene que ver con lo Sagrado, las Humanidades o la Cultura. O cuando las realidades históricas pretenden ser sustituidas por fanáticas y sectarias memorias sesgadas e impuestas por la violencia de leyes inicuas.

Pero es permanente, forma parte de nuestras naturalezas psicológica y afectiva más profundas, la aspiración humana a ser ayudado por enviados del Espíritu en graves momentos de zozobra, peligro o aflicción.  El Espíritu debe seguir vivo si queremos sobrevivir.  Tal es la mayor fuerza en el combate. El escenario de la batalla es nuestra consciencia que los mitos ayudan a esclarecer, así como a conmover la voluntad.

 

 

 

De Celestinas y viejas Trotaconventos

La señora o señorita Calvo ha vuelto a asombrar a propios y extraños con unas declaraciones más propias de una catequesis integrista vascocatalana o de populista consultorio de la señorita Francis que de un gobernante sabio y prudente sobre cómo follar y con quién, y de qué manera. Antes firme usted aquí en este impreso sin olvidar la póliza, el IVA o el pertinente impuesto sobre Actos jurídicos documentados.

Conviene recordar a la “lugartenienta” y demás miembros y “miembras” de este gobierno ignorante, servil, guerra civilista, protogolpista, vendepatrias y asalta tumbas, nacido de un golpe de mano oligárquico que, aunque no lo sepa por ignorancia culposa, la tradición española reconocía derechos a la mujer que los modernos recortaban. Porque, como decía Salvador de Madariaga, “el instinto de libertad es cosa que España da de sí”. También nos explicaba el antiguo ministro republicano coruñés que “si mal no recuerdo, la primera mujer que alcanzó cátedra de profesora de una Universidad europea fue doña Emilia Pardo Bazán, que en Madrid enseñó literatura comparada a principio de siglo, creo que en 1916.”   Y continuaba: “Poco después María de Maeztu iba a vindicar mi atrevido aserto sobre la igualdad académica de las mujeres en un famoso proceso contencioso contra un ministro de Instrucción Pública, que había dictado un real decreto denegando a las mujeres, por el mero hecho de serlo, el título de doctor. María que había terminado impecablemente sus exámenes y tesis, lo llevó a los tribunales, alegando que un decreto no valía contra una ley, y ganó el pleito. Pero ¿qué ley era esa que prevalecía contra un decreto del siglo XX por afirmar los derechos económicos de la mujer? Pues una de las leyes de Toro, codificadas por los Reyes Católicos en 1502 y promulgadas en 1505 por Juana la Loca, que no sería España España si una de sus leyes más sabias no hubieran sido promulgadas por una loca….”  

Una ley castellana, tierra de hombres libres y donde nació el derecho constitucional europeo con el antecedente del Fuero de Brañosera en el año 824.

“Estas leyes fueron más bien una codificación de leyes anteriores que, en lo que aquí nos concierne, venían a dar forma jurídica a la actitud liberal para con las mujeres que había prevalecido durante toda la Edad Media. Téngase en cuenta, por ejemplo, que la igualdad de derechos y la propiedad común de los bienes han regido siempre en España la relación conyugal…”   

Es decir, el principio básico de no discriminación y de igualdad ante la ley que los socialistas han destruido con leyes inicuas y sorosianas encanalladas como la de violencia de género. Hubo un tiempo en el que los socialistas pretendían justificarse a sí mismos por razones de justicia social, de defensa del trabajador y de la clase media. Sin embargo, vino la etapa de biutufulleros pignoradores del sector público, y la devastación de sectores enteros de la economía española. Y devino en instrumento de saqueadores y oligarcas. El actual PSOE de diseño se convirtió en banda de agentes mohatreros traidores a los intereses que dicen defender, cuando no en sonrientes mamporreros de la plutocracia autóctona vasca y catalana y sobre todo de la globalista internacional. Aunque hay que reconocer que se preocupan por los parados. No los olvidan: les roban con los EREs en su corral andaluz o les entregan tras destruir los derechos laborales provenientes de la época del malvado Franco cuya tumba quieren profanar a la precariedad en el empleo o a la inestabilidad de los contratos temporales. Pero ya que han renunciado a defender a los trabajadores y consumidores de la voracidad de los monopolios, se conforman con dinamitar las bases de la convivencia acogiendo toda idea disolvente o devastadora en el ámbito que les trasmiten sus amos. El colmo de la desvergüenza es mancillar la sede de la presidencia recibiendo a especuladores manchados de sangre como Soros o al racista Torra del lacito amarillo que tiene impunemente amenazados a la Nación, la Constitución y al propio Rey.

Sabotaje de la familia y de la estabilidad económica, promoción del aborto, el nazifeminismo, la inmigración incontrolada, el multiculturalismo, las invasiones islámicas, la homosexualidad, el terrorismo gramatical, ortográfico y semántico contra la lengua española, el embrutecimiento programado.  Chusma es chusma. Degradando razones y argumentos en consignas vacías y propaganda tramposa. Con la mayor idiocia intelectual probablemente mal intencionada porque es de suponer que entre tanto inepto y corrupto bien cebado habrá alguien que sepa las consecuencias últimas de sus fechorías, promover, en  resumen, todo lo que atenta contra la verdadera dignidad humana y el progreso o al menos la estabilidad de la Nación española y sus ciudadanos.

Maguer la “lugartenienta” y ex ministra socialista de la cosa esa facha de la Cultura acaso no lo sepa, nuestro siglo de Oro es uno de los momentos culturales cumbres de la Historia. Pero antes el ingenio artístico español había dado a luz grandes figuras arquetípicas sobre la condición femenina y el Amor. Así, por ejemplo, la vieja Trotaconventos o la Celestina.

Luego de dar el consentimiento a Celestina para que le haga llegar al mancebo, la bella amante Melibea juega con el ilusionado Calisto y le dice:

“La sobrada osadía de tus mensajes me ha forzado de haberte de hablar señor Calisto. Que habiendo habido de mí la pasada respuesta a tus razones, no sé qué piensas más sacar de mi amor de lo que entonces te mostré. Desvía estos vanos y locos pensamientos de ti, porque mi honra y persona estén, sin detrimento de mala sospecha, seguras. A esto fui aquí venida, a dar concierto en tu despedida a mi reposo. No quieras poner mi fama en la balanza de las lenguas maldicentes”. 

Es decir, le suelta un bonito discurso sobre su honra y le pide que renuncie a  sus vanos y locos pensamientos.

Pero, cuidado, No es sí, ¡qué no te enteras!

Calisto protesta y Melibea se lo tiene que explicar: “Pues no se puede al presente más fazer, toma la firma y sello de las razones que te envié escriptas en la lengua de aquella mensajera. Limpia, señor, tus ojos. Ordena de mí a tu voluntad”.

 

El arcipreste de Hita se había adelantado al bachiller Rojas y narra en El Libro del Buen Amor las peripecias de la vieja Trotaconventos.

“Yo le dix : Trotaconventos, ruégote mi amiga, que lleves esta carta ante que lo diga, e si en la respuesta no e dijere enemiga puede ser que de la fabla otro fecho se siga.

Llevó mi carta a la missa de prima, traxom buena respuesta de la fermosa rima, guardas tenie la monja más que la mi esgrima, pero de buena fila vino la buena cima…

En el nombre de Dios fui a missa de mañana, vi estar a la monja en oración: loçana alto cuello de garza, color fresco de grana: desaguisado fizo quien la mandó vestir de lana.……

oteom de unos ojos que pareccién candela. Yo sospiré por ellos, diz mi coraçon: ¡hela! Fuime para la dueña, fablome e fablela: enamoróm la monja e yo enamorela”.   

En otra ocasión la Trotaconventos habló con una mora de parte del arcipreste. La mora cabeceó y “dixó amxi, amxi”.

Tras la muerte de la vieja, el arcipreste se duele por las dificultades en las que le deja: “¡Ay muerte! ¡Muerta seas, muerta e malandante! ¡Matásteme mi vieja, matasses a mi antes!”  

El tiempo pasa, la vida se acaba:

“El bien que fer podierdes fazedlo luego, luego, tenet que cras morredes, ca la vida es juego”.

Y el arcipreste muestra su predilección por las dueñas chicas, pese a las apariencias y al No es Sí.

“Direvos de dueñas chicas que lo avedres por juego son frías como la nieve e arden más que el fuego. Pero son frías de fuera, son en el amor ardientes: en cama, solaz, trebejo, placenteras e rientes…en la dueña pequeña yaze muy grand amor; pocas palabras cumplen al buen entendedor”.   

 

Si la “lugartenienta” tuviera o tuviese dos dedos de frente, un mínimo de prudencia y apreciara la condición femenina, procuraría no decir barbaridades, incitar la falsa denuncia, al odio y la destrucción del amor y, en consecuencia, de la civilización y la sociedad.

Pero quizás entonces no sería “lugartenienta” de este gobierno populista, indigno, falaz y cainita.

 

Epílogo,

Un querido amigo me ha trasladado el borrador de nuevo modelo 69 de Hacienda para ser firmado por ambas partes y cotizar como Acto jurídico documentado cada relación sexual realizada según las sabias previsiones de la lugartenienta gubernamental y carabina de respeto, señorita Calvo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ateneo de Cáceres. Ciclo Música y esoterismo. Los Beatles, Los Beach Boys, Donovan y el gurú

El último episodio del ciclo de música y esoterismo desarrollado por el Ateneo de Cáceres en la temporada 2017-2018 según la idea de su presidente honorario, Esteban Cortijo, está dedicado al rock.

En Europa con Los Beatles y Donovan, y en relación a la etapa californiana especialmente con los Beach Boys como grupo señero o emblemático de toda una época.

Los años sesenta son unos años de renovación, del apogeo de una generación, la del boom demográfico, que no había vivido los horrores de la segunda guerra mundial pero que disfrutaba de mayores posibilidades de bienestar material que sus padres aunque de un futuro espiritual incierto. Un tiempo de cambio, de crisis de valores, con gran número de jóvenes y adolescentes en el conjunto de la sociedad, de búsqueda de nuevas relaciones sociales y políticas así como de nuevos aires espirituales, con o sin atajos. También de renovación estética en todas las Artes.  Con la obra de arte convertida más en objeto o mercancía con más valor de cambio que de uso. Un tiempo también de reacción criminal, incluso genocida, especialmente en la metrópoli imperial: El magnicidio del Presidente Kennedy, o los asesinatos de su hermano Robert o del líder pro derechos civiles y antisegregación, Martin Luther King por las cloacas del Régimen americano. Y la genocida guerra del Vietnam donde serían sacrificadas tantas vidas inocentes, tras inventarse cínicamente otro casus belli que nunca fue: el incidente del golfo de Tonkin.

Sabes, este solía ser un país fantástico. No sé lo que ocurrió para que se fastidiara”. Así se expresaba Jack Nicholson en el film Easy Reader (1968). Una película modesta que alcanzó extraordinario éxito, toda una lección para la industria de Hollywood, de la que el ahora insólito Premio Nobel, Bob Dylan, quien introdujera a los Beatles en el consumo de marihuana, decía: “no quiero intervenir porque no da esperanza”. 

Pero, ¿Qué esperanza? No solo la de un importante mercado para la emergente industria de la juventud, sino a la de posibilitar unas formas nuevas de vida.

Los Beatles constituirían un extraordinario fenómeno de masas que desbordaba el ámbito puramente musical y su industria asociada. Un fenómeno en cierto modo pionero de la globalización.  Y ello sucede en un tiempo en el que no existían ni internet ni las redes sociales, de modo que el poder de convocatoria estaba más limitado y condicionado por los media establecidos. El entonces extraño y desconcertante espectáculo de adolescentes, algunas apenas salidas de la niñez, ofreciendo sin miramientos ni compostura, su histeria, su fragilidad emocional, su falta de control hormonal, su desbordamiento de las pautas establecidas de conducta en sociedad, merecería la crítica de los media oficiales y la consideración de los Beatles como gentes peligrosas, subversivas. Así, sus planteamientos anti-segracionistas expresados durante su gira americana y en especial en el concierto de Jackesville, les granjearían ciertas enemistades en el racista Profundo Sur. Más tarde Nixon intentaría expulsar a John Lennon de EEUU sin éxito.

Sin embargo, con la habilidad amoral que caracteriza la conducta de la Casa de los Windsor, los Beatles fueran integrados en el sistema oficial de prebendas y reconocimientos al ser nombrados en 1965 Caballeros de la Orden del Imperio Británico.

Los Beatles significaron un antes y después no sólo en el ámbito musical sino en la percepción del mundo en los sesenta. En su éxito cabe reseñar la influencia del que sería su eficaz representante, catalizador del grupo e introductor en la industria: el empresario judío homosexual Brian Epstein, muerto en agosto de 1967 por sobredosis.

La Política, tal como se concibe normalmente, ¿puede solucionar los problemas básicos del individuo? ¿Hay alguna Política capaz de afrontar tanto las necesidades de contingencia material cuanto las de carácter metafísico o psico-espiritual?

Un aspecto de especial interés es de la búsqueda de la espiritualidad perdida. En cierto modo, sus conciertos daban lugar a escenas de frenesí dionisíaco entre las asistentes femeninas, que acaso poco tendrían que envidiar a las producidas dos milenios antes, durante la celebración de ciertos misterios.

La renovación del arte que plantea la famosa banda de Liverpool inspira o coadyuva un proceso de descodificación del fenómeno religioso y de la espiritualidad. Así el fenómeno de la llamada psicodelia. Me refiero al empleo de ciertas sustancias enteogénicas como esa especie de esclerocio de cornezuelo del centeno de laboratorio conocido como LSD o diamida del ácido lisérgico. Una sustancia de estructura bioquímica muy parecida a la empleada por los sacerdotes Eumólpidas durante las importantes ceremonias del santuario de Eleusis, a unos veinte kilómetros al oeste de Atenas, conocidas como Misterios eleusinos. Una Institución de extraordinaria importancia en la espiritualidad de la Antigüedad.

Si las puertas de la percepción quedaran depuradas, todo se habría de mostrar al hombre tal cual es: infinito (William Blake).

A lo largo de la historia y en diferentes civilizaciones y culturas, ciertas sustancias enteogénicas han sido empleadas por sus tradiciones espirituales, religiosas o chamánicas de modo litúrgico y dentro de una cierta teología o cosmología. Es decir, como sustancias sacramentales en la que los fieles o psiconautas empleaban sustancias y dosis determinadas así como con cartas de navegación y con cierta preparación o entrenamiento.  Tal por ejemplo el LSD, dietilamida del ácido lisérgico, similar a la del cornezuelo del centeno (claviceps purpurea) o de la gramínea paspalum distichum de Eleusis, la amanita muscaria del chamanismo de muchas regiones, el soma de los vedas probablemente la Asclepias o asclepiada acida, la mescalina del peyote empleado por los huicholes o por la Iglesia Nativa Americana, el teonanacalt o los psilocybes (niños santos) de María Sabina y los zapatecas, el ololiuqui de las semillas de dondiego, el cactus de San Pedro o la ayahuasca o Santo Daime.

El fenómeno es estudiado de modo científico en universidades. El propio Aldous Huxley que explica las funciones embrutecedoras y de control social del soma en Un mundo feliz o, por el contrario, para la liberación del espacio tiempo y la apertura espiritual del moksha en La Isla, su gran testamento filosófico, realiza experiencias visionarias con mescalina que contaría en conocidos ensayos como Las Puertas de la percepción, o Cielo e Infierno. En su colección de escritos sobre estos temas reunidos bajo el título de Moksha y con prólogo de Albert Hofmann, descubridor del LSD también estudia diferentes aspectos de la experiencia visionaria.

En cierta ocasión, preguntado Hofmann sobre si había encontrado algo como el Creador, respondió: “esta es una pregunta muy importante. Yo no concibo este concepto como una fuerza personal, como una entidad antropomórfica. Más bien lo veo como un espíritu Creador, como una fuerza espiritual que es la fuente de la que nace nuestro Ser. Respecto a mis expriencias místicas, y a si he encontrado esta fuerza Creadora en ellas, he de decir que sin haber tenido un encuentro directo, sí que tengo la sensación de formar parte de ella. Como ser humano me siento una parte de esa fuerza que fluye en el Universo“.

Pero a diferencia de la experiencia visionaria protegida, controlada o arropada por un grupo místico iniciático o religioso o tras una adecuada preparación personal, el uso de enteogénicos sin preparación ascética o mental previas puede lugar a terribles viajes al corazón de las tinieblas.

La mística, la experiencia sin intermediarios de la casta sacerdotal, siempre ha sido vista como peligrosa para el Poder.  No extraña, pues, el rechazo de los enteógenos por parte del calvinismo dominante en el establecimiento norteamericano.

 

Hacía casi dos siglos de la declaración de independencia americana cuando la juventud intenta una profunda renovación institucional en la que tiene más claro lo que no quiere que lo realmente quiere.  En mi opinión son tiempos de cierta orfandad espiritual.

Una de las ideas que se viene a la mente es la del problema de la Tradición. En un Occidente cada vez más materializado y con su propia visión de la Tradición ninguneada, preterida u olvidada la propia visión del arte como algo a descodificar a capricho del autor o del ismo respectivo surgen diferentes alternativas.

La primera revolución ha de partir de la transformación de uno mismo en el plano moral, metafísico y mental. Solo así cabe una auténtica y permanente revolución política y social. Los ideales filantrópicos, políticos y espirituales de los fundadores de EEUU casi dos siglos después han sido arrumbados en buena parte.

También se han perdido aparentemente las vías de transmisión de la Tradición en Occidente. La Tradición occidental se ha visto relegada, incluso desarbolada, de modo que se buscan nuevas tradiciones de importación, la mayoría falso orientalismo de gurús sectarios que se aprovechan de los deseos sinceros de búsqueda espiritual, de los anhelos metafísicos insatisfechos y de la propia ignorancia de sus asociados o captados.

Existen dos vías básicas de transmisión de la Tradición. Una de ellas, más común en Oriente es la de la relación directa Maestro discípulo o chela.  Otra, más común en Occidente es la transmisión  grupal, institucional, mediante centros iniciáticos: Masonería tradicional, Golden Dawn…  Una combinación de ambos sistemas es el de la Orden Martinista.  Probablemente la primera vía se presta más al oportunismo y abuso por parte de falsos maestros aunque pueda ser más directa y poderosa en el caso de verdaderos maestros.

California padece otra fiebre del oro, la llegada junto a auténticos buscadores espirituales de falsos gurús que buscan en el imperial EEUU dinero, fama e influencia sectaria.

Algunos de ellos tendrán influencia en los grupos musicales de la época, los Beatles, los Beach Boys o en artistas Folk como Donovan.

 

En California es la llamada de la playa, donde mueren las olas e Isolda, la del Tristán wagneriano.  Pero olas que ahora serán cabalgadas en un intento, efímero por naturaleza, de dominar la naturaleza, comprender fenómenos puntuales como las olas que surgen del mar, a la par que de desentenderse de otros aspectos de la sociedad de la época.  Son famosos temas de los Beach Boys como Good vibrations, Surf´s Up:  “…un hombre diferente que se esconde tras una aristocracia decadente…”

Mike Love también se transforma, apoya los intentos de establecer una clasificación moral para los discos de rock. Y se apunta a la meditación trascendental y promueve una pintoresca gira con el Maharishi Manesh yogi.

En el álbum Revólver (1966) de Los Beatles se incluye una canción Tomorrows never knows inspirada en el Libro de los muertos tibetano, El BARDO THODOL. Dice así su letra:

Mañana nunca se sabe

Apague su mente, relájese y flote río abajo

No está muriendo, no está muriendo.

Deje caer todos los pensamientos, ríndase al vacío

Está brillando, brilla

Sin embargo, puede ver el significado de lo que está dentro.

Está siendo, está siendo

El amor es todo y el amor es cada uno

Es saber, es saber….

…. Que la ignorancia y los odios pueden llorar a los muertos

es creer, es creer

pero escucha el color de tus sueños

no es vivir, es no vivir

así que juega el juego existencia hasta el final,

del principio, del comienzo

del comienzo, del comienzo,

del principio, del comienzo

del principio, del comienzo…”

El bardo es el estado intermedio por el que vaga el alma recién desencarnada a la que ayuda un lama oficiante para que no se pierda ni vuelva a encarnar. La idea es parecida a la del sacramento de la extremaunción del Cristianismo. Según la tradición tibetana lo que ocurre en el momento de morir es que la mente ordinaria y sus conceptos ilusorios mueren y en ese espacio que se abre se revela, limitada como el cielo, la naturaleza de nuestra mente. 

La historia del famoso álbum blanco (1968) de los Beatles está ligada a la aventura con el Maharishi en 1968.  Y en especial el incidente narrado en la canción satírica Sexi Sadie, que hiciera terminar de manera abrupta su relación con el gurú. Al parecer, el Maharisi había intentado ligar con, otros dicen abusar de, Mia Farrow que formaba parte del grupo de artistas desplazados hasta el centro del gurú en Rishikesh, la India. Esto dio lugar a la ruptura con el gurú y a la composición de una canción titulada primeramente Maharishi y luego Sexi Sadie para evitar posibles demandas judiciales.

Según otras versiones este incidente cuyo alcance real no se sabe con total certeza constituiría la gota que colmara el vaso de la decepción por parte de Lennon. Esta es la letra de la canción:

 Sexi Sadie

Sexi Sadie, ¿qué has hecho?

Has hecho el ridículo a todos

Has hecho el ridículo a todos

Sexi Sadie, ¿qué has hecho?

Sexi Sadie rompiste las reglas

Lo dejaste para que todos lo vieran

Lo pusiste para que todos lo vean

Sexi Sadie ohhh, rompiste las reglas

Un día soleado el mundo estaba esperando a un amante

Ella vino a unirse a todos

Sexi Sadie, el más grande de todos

Sexi Sadie, cómo supiste

el mundo te estaba esperando

el mundo te estaba esperando

Sexi Sadie ohhh, ¿cómo sabías que

Sexi Sadie obtendrás la tuya?

Sin importar cuán grande creas que eres.

Por grande que creas que eres.

Sexi Sadie ohhh, qué obtendrá la suya sin embargo

Le dimos todo lo que teníamos para sentarse en su mesa

Solo una sonrisa aligeraría todo

Sexi Sadie ella es la última y la más grande de todas

Hizo engañando a todos

Sexi Sadie

Por grande que pienses que eres

Sexi Sadie

El álbum Sgt. Peppers coloca muy alto el nivel de la música relacionada con la psicodelia.

Por su parte George Harrison tendría su propia evolución religiosa: edita My sweet lord, se aficionaría al sintar y organizaría con su amigo Ravi Shankar algún concierto benéfico pro Bangladesh.

 

Philip Donovan Leitch nace en Glasgow en 1946 también en una familia obrera. Donovan busca las raíces no exentas de protesta en el folk. Su canción Catch the wind le proporciona un gran éxito y es comparado con Dylan. Colours forma parte del repertorio folk, pero sunshine superman le liga a la psicocodelia californiana. Donovan, con su cara de inofensivo niño bueno, provoca un escándalo de repercusiones comerciales al afirmar que las cáscaras de plátanos sirven para colocarse.

 

¿Qué decir?

Hace medio siglo la juventud de la sociedad occidental experimentó un proceso de búsqueda metafísica, renovación de inquietudes, de costumbres, de formas estéticas y de entender la vida así como del modo de encajarse en ella. Un proceso en el que el papel de la música y de la experimentación con sustancias enteogénicas resultaría fundamental.  Una búsqueda espiritual que terminaría en fracaso en términos sociales, probablemente por no religarse con las tradiciones espirituales metafísicas e iniciáticas de Occidente. Tanto en lo que se refiere a la Mística inducida sin liturgia ni ascesis, como en el empeño de encontrar soluciones exóticas en cierto orientalismo falso.

La psicodelia, otro falso esoterismo cuando no está integrado en la Tradición, más que instrumento para derrocar la civilización americana terminaría resultando contrarrevolucionaria.

Pero la etapa de los sesenta fue un interesante proceso de revuelta muy ligado a la música que poco a poco sería integrado en la industria y que no deja de sorprendernos, y aún más hoy que parece que nos encontramos en medio de un proceso desestabilización social producido por la plutocracia globalista al borde de un abismo, de nueva esclavitud programada, sin que aparezcan movimientos de respuesta ni menos revolución.

 

Gracias por su atención y al Ateneo de Cáceres por ofrecerme esta nueva oportunidad de participar en sus actividades y hablar sobre un tema tan sugestivo.

Alfonso De la Vega

Ateneo de Cáceres, calle General Ezponda, 9 el 28 de Junio 2018 a partir de las veinte horas

NOTA IMPORTANTE: Las palabras resaltadas en color granate abren enlaces con otros artículos o con las canciones citadas que pueden escucharse mientras se lee el texto. Para ello se abre dos veces la web en una se lee en la otra que queda como secundaria u oculta mientras se escucha la canción.

 

 

 

 

 

Las bondades de Viridiana

Si en nuestra anterior texto sobre este tremendo tema del demagógico populismo del Partido de los EREs roba parados y las ONGs sorosioanas recordábamos Plácido, una de las grandes películas españolas, ahora no nos vamos a ocupar de Berlanga sino de Buñuel, y de una gran aunque más controvertida de sus películas: Viridiana.

Dentro del proceso de memoria histórica sesgada en la que la primera víctima es la Verdad cabe reconocer que la vieja política clerical de la sopa boba, ha sido recuperada con éxito de público y presupuesto por las modernas ONGs, (sorosianas o no), como el remedo de paradójica ONG que forma el flamante Gobierno sanchopedresco. Una política propia de los conventos del Antiguo Régimen, la del ¡vivan nuestros pobres! Tan necesarios para justificar nuestro buen corazón con el que tanto nos conmovemos y nos conmovemos por conmovernos por lo buenos que somos con tanto conmovernos por habernos conmovido…, así como coartada, a falta de intentar un poco de Justicia social o de acotar los abusos de los monopolios y oligarcas, de nuestra propia razón para asaltar y mantener el poder. Necesitamos más pobres, y si no hay bastantes para controlar la cosa, los fabricamos o los importamos en barra libre, y todo sea para el logro de esta nuevo tinglado paraclerical en que ha derivado la PSOE, organización mohatrera creada durante el franquismo postrero por los servicios secretos americanos y financiada por el gran capital alemán.

Pero esa conmoción del corazón conmovido por nuestra conmovida conmoción de conmonvernos debe orquestarse adecuadamente mediante la propaganda. A falta de catecismos creíbles el Poder se mantiene mediante el disimulo.  Montemos un ágape de pobres como la monja una especie de sagrada cena aunque con resultado al final opuesto a lo pretendido.  Los mendigos, marginales y lumpen, borrachos y envalentonados por la falta de autoridad y la incompetente blandura de los biempensantes se rebelan, destruyen lo que pueden e intentar violar a la caritativa monja que los acoge. Tampoco el resultado fue el esperado por sus más ingenuos promotores. Viridiana ganó la Palma de oro del Festival de Cannes de 1961. El galardón no lo recogió Buñuel sino el director general de Cinematografía, José Manuel Muñoz Fontán. Pero de regreso a Madrid fue citado por el ministro de Información y Turismo, a la sazón el pío Arias Salgado. En vez de las esperadas enhorabuenas se encontró con un cese fulminante:  El Vaticano había calificado la película de blasfema.  Hoy, con un Papa ¡Vergogna! que cojea y bizquea a favor del contubernio no hubiera habido tal caso.

¿Pero cuántos pobres, terroristas o fanáticos incluidos, podemos meter en España? Al parecer, la idea del filantropófago Soros, inspirada en el Plan Kalergi de inmigración incontrolada, sustitución de las sociedades europeas mediante mestizaje y degradación programada de la raza blanca sería de unos seis millones. A su consecución se dedican múltiples de sus organizaciones supuestamente filantrópicas que, en la práctica, consciente o inconscientemente, colaboran con este plan así como con las criminales mafias de trata de personas. Desde luego varios millones de invasores esperan en la ribera africana la gran oportunidad de una nueva Marcha Verde promovida por EEUU e instrumentada y jaleada por demagogos populistas ignorantes y o sin escrúpulos.

En la España presente parece ser que ya no nos quedan genios como Berlanga o Buñuel. Caro si que nos sale, y los actores son pésimos, el guión es tenebroso y siniestro aunque su final quizás no esté aún escrito, pero el caso es que el asombrado espectador no se atreve a protestar por no ser calificado de facha racista asqueroso machista español, ni desde luego menos a patear la función por falta de espectáculo.

 

 

Se va el caimán…

Durante el fin de semana los gallinazos se metieron por los balcones de la casa presidencial, destrozaron a picotazos las mallas de alambre de las ventanas y removieron con sus alas el tiempo estancado de su interior, y en la madrugada del lunes la ciudad despertó de su letargo de siglos con una tibia y tierna brisa de muerto grande y de podrida grandeza….fue como penetrar en el ámbito de otra época  porque el aire era más tenue en el pozo de escombros de la vasta guarida del poder, y el silencio era más antiguo, y las cosas eran arduamente visibles en la luz decrépita…

 El general escudriña la penumbra de los ojos para adivinar lo no le dice.

 Al general le hacen reverencia por delante y le hacen pistola por detrás

 Les reconoció uno a uno con la memoria inapelable del rencor

 En sus palabras siempre había otra verdad detrás de la verdad

 Nadie se mueva, nadie respire, nadie viva sin mi permiso

 Y había tratado de compensar aquel destino infame con el culto abrasador del vicio solitario del poder… se había sobrepuesto a su avaricia febril y al miedo congénito sólo para conservar hasta el fin de los tiempos su bolita de vidrio en el puño sin saber que era un vicio sin término cuya saciedad generaba su propio apetito hasta el fin de los tiempos… había llegado sin asombro a la ficción de ignominia de mandar sin poder, de ser exaltado sin gloria, y de ser obedecido sin autoridad…   

 

 

Su cabeza befada por la sentencia estuvo tres días puesta sobre un cadalso con hopas amarillas, en la Plaza de Armas: el mismo auto mandaba hacer cuartos el tronco y repartirlos de frontera a frontera, de mar a mar. Zamalpoa y Nueva Cartagena, Puerto Colorado y Sanjenjo del Titipay, fueron las ciudades agraciadas. 

 

 

 

 

Se va el caimán con lágrimas de cocodrilo pero quedan los caimancitos

 

 

 

 

 

 

 

 

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