Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Sic transit gloria mundi, o un real paseo noctámbulo por Vigo

                                                                      En un reciente texto en relación con el cuadro Las Hilanderas de Velázquez hablaba de las Parcas. Hoy salen otra vez a colación.

El incidente del otro día en Vigo, con el Rey emérito y un coro galleguista como protagonistas, parece sacado de una tragedia griega. Además de muy triste es altamente revelador de la España actual. E invita a una reflexión sobre el Poder, la Inteligencia y el paradójicamente eterno sic transit gloria mundi.

Tras el culto al poderoso mientras lo es, viene la befa, el escarnio, cuando cae. O el odio desatado, tanto mayor cuanto mayor haya sido el despotismo o la tiranía que haya encarnado. Ya se sabe. Estatuas derribadas, damnatio memoriae,…

La inicua Ley de Memoria Histórica, versión moderna del damnatio memoriae de los faraones egipcios, puede terminar con derechos civiles elementales como los de libertad de conciencia, expresión, investigación y cátedra. Pero también devorar a las principales figuras de la Transición.  El estadista general Franco es una de sus primeras víctimas gracias al revanchismo y ansias de venganza de nuestras zurdas irredentas, que embisten cuando se dignan usar de la cabeza, pero también su amenaza se cierne sobre su sucesor a título de Rey, Juan Carlos I, colocado en la Jefatura del Estado por el dictador gallego.

El que todo un Rey otrora omnipotente, por muy emérito que ahora sea, arrastre su tambaleante Majestad y húmeda decrepitud como un Max Estrella cualquiera ante la befa del populacho inmisericorde es lamentable para todos, incluso los que no somos monárquicos ni menos alabanciosos cortesanos borbónicos. Lamentable por simple humanidad y por sentido de la dignidad de las personas y de las instituciones.

Acaso algún avispado mercader explote el suceso como una peripecia digna de epopeya. Tal se hace en Dublín los dieciséis de junio recreando la odisea de Leopold Bloom, auque no haya en la actual Galicia nacionalista de Feijóo un Stephen Dedalus nuevo Telémaco que acompañe al héroe arrumbado, ni una Ítaca verdadero refugio de náufragos ni naufragios, ni menos aún todo un genial Joyce capaz de reproducir el verbo que fluye en la conciencia real como en los personajes del Ulises. Ahora con esto de la modernidad las palabras son sustituidas por imágenes captadas por un maldito móvil.

El gran Buda o nuestro Séneca nos advierten que la virtud se encuentra en el no desear. No poner obstáculos a la propia realización espiritual. Un consejo olvidado por Su Emérita Majestad a lo largo de su vida, esclava de pasiones y de epílogo tan penoso. Ataraxia que tampoco practicaba siempre el gran cordobés. Su Consolación a Polibio, escrita durante su destierro en Córcega, es considerada una muestra de oportunista vileza. Sus adulaciones en vida al siniestro emperador Claudio resultan vergonzosas. Así, por ejemplo: “Cuando quieras olvidarte de todo piensa en el César, pondera cuanta fidelidad y celo debes a su generosidad para contigo…desde el momento en que el César se consagró al servicio de todo el mundo, se sustrajo a sí mismo y, a la manera de las estrellas, que sin descanso despliegan su carrera, nunca le es lícito pararse a él, ni hacer nada por interés propio…todo le debes al César. En él tú lo tienes todo; el te basta por todo…”

Pero después que Agripina, la madre de Nerón, sustituyese unas exquisitas amanitas cesáreas por otras mortales phalloides, el mismo alabancioso Séneca pasa factura póstuma al emperador. En La Apocoloquintosis del divino Claudio describe su final.

Entonces Mercurio llama aparte a una de las tres Parcas y le dice: “Por qué, oh tú la más dura de las hembras, te huelgas martirizando a ese miserable? …haz lo que has de hacer, entrégale a la muerte; reine otro mejor en su palacio vacío…..

La postrer palabra que se le oyó entre los hombres fue ésta: “¡Ay me! Pienso que me he ensuciado” si así fue yo no lo sé. Lo cierto es que lo ensució todo.” 

Epitafio asaz riguroso aunque fuese veraz.

Claudio fue oficialmente deificado. Pero Séneca advierte al lector de otro final menos feliz. En el juicio final a las puertas del Hades hace que Eaco no sólo se oponga a la defensa del César fallecido sino que propugne que: “Trátesele como él trató a las otros y será hecha justicia”.

Pero en el mismo opúsculo Séneca aprovecha para alabar impúdicamente al sucesor de Claudio, su hijo adoptivo Nerón, en vez de Británico próximo a la mayoría de edad a la muerte de su padre. Rey muerto, rey puesto.

Febo les dice, no cortéis nada, oh Parcas. Supere el tiempo de la vida mortal, ese que en rostro se me asemeja y se me asemeja en hermosura y ni en canto ni en voz es a mí, segundo. A los cansados mortales devolverá los siglos venturosos y romperá el silencio impuesto a las leyes. Cual surge el Lucero precipitando la huida de los astros, cual surge el Véspero cuando retornan las estrellas; cual la Aurora ruborizada, desvaneciendo las tinieblas, llevó de su mano el día, y el sol resplandeciente contempla la redondez del universo y empuja su carro fuera de sus barreras: tal César aparece; tal Roma va ya a contemplar Nerón. Con brillo suave su rostro claro resplandece; refulge su cuello bajo la derramada cabellera. Esto dice Apolo. Mas Láquesis, por favorecer a tan hermoso mortal, hiló el estambre fatal con mano complaciente y de grado concede a Nerón años copiosos…

Palabras ditirambo alabanciosas sobre Nerón ¡del propio Séneca!

 

Lo habitual es que el Poder modele, cuando no coarte o incluso suprima la Inteligencia.  ¿Puede ser el Poder modelado por Ella?  No es fácil. A tan benefactora tarea se han entregado muchos preceptores de Príncipes. Saavedra Fajardo entre otros grandes autores del Siglo de oro despliega sus famosas Empresas/ Emblemas en Idea de un Príncipe político cristiano en cien empresas para mejor educación del rey.

Donde no reina la Justicia es gran peligro tener razón”, nos advierte Quevedo que supo en sus carnes las delicias de la prisión. Y ya antes un lúcido Cervantes confesaba que “Yo no valgo para Palacio porque no sé lisonjear y tengo vergüenza”.

Y el mismo Platón había advertido que “Los problemas del mundo nunca tendrán soluciones mientras los poderosos no se rodeen de filósofos, siendo así que como poderosos es casi imposible que ellos mismos sean filósofos”. Y su discípulo Aristóteles explicaba que todos los sistemas políticos son legítimos si tienden al Bien Común.

Pero, ¿Cómo se determina el Bien Común? ¿Quién lo hace? ¿La Inteligencia? ¿Un conjunto de valores metafísicos o espirituales de orden superior? Por el contrario, como pretenden todos los déspotas, ¿El propio Poder autoconsciente, autónomo, se autolegitima por sí mismo?

Al igual que en cualquier periodo pre revolucionario los símbolos del Poder político aparecen cada vez más arrumbados en la España actual. Golpes de Estado impunes perpetrados desde las propias instituciones monárquicas, cualquier canalla se limpia los mocos con la bandera y ello no tiene consecuencias, se consiente que la imagen del actual Jefe del Estado se coloque cabeza abajo. La Justicia escarnecida y en almoneda. Las Cortes degradadas como tugurio solaz de hampones y chusma. Los defensores de la Nación acosados…

¿Acaso con esto de la posmodernidad globalista la Inteligencia ha renunciado a ilustrar y civilizar al Poder? ¿Hasta cuándo vamos a asistir a que las propias tambaleantes instituciones del Poder se pongan, y nos pongan, en ridículo?

Un ridículo antesala del suicidio.

 

Notas:

Las imágenes del penoso incidente protagonizado por gentes burlándose del Rey Emérito en Vigo pueden verse aquí.

Los textos de Séneca reproducidos en este artículo están sacados de la edición de sus Obras Completas por la editorial Aguilar, con comentarios de Lorenzo Riber, Madrid, 1943

 

Las Hilanderas

El famoso cuadro de Velázquez ha dado lugar a múltiples interpretaciones. Muchos críticos consideran que constituye una interpretación mitológica de la leyenda de Aracnea y de su dramática relación con la diosa Atenea. Como tal aparece, si es que se trata del mismo cuadro, en un inventario del montero real don Pedro de Arce. Para Ortega pudiera tratarse de las bodas de Tetis, quien era capaz de metamorfosearse a voluntad y Peleo, uno de los argonautas. Para otros más, la alusión mitológica tiene que ver con las Parcas. Sin embargo, en su conocido libro sobre el pintor sevillano, Camón Aznar rechaza la interpretación mitológica y entiende que es un cuadro fundamentalmente costumbrista o naturalista, una de las primeras representaciones de la actividad fabril en el Arte. Con ciertas similitudes técnicas y de composición con Las Meninas, Velázquez nos muestra en Las Hilanderas la vida de trabajo en un taller madrileño, la fábrica de tapices de Santa Isabel.

Aracnea era hija de Idmon, famoso por su habilidad para teñir la lana con la púrpura de Focea. En los tiempos de Homero las mujeres griegas tenían a gala saber tejer e hilar y a la diosa Atenea como su sublime maestra. La finura de su hilado era comparada a veces con las de las telarañas. Pero Aracnea no se consideraba discípula de Atenea e incluso en un momento de ensoberbecimiento llegó a desafiar a la propia diosa.

Atenea se transforma en anciana y dirigiéndose a Aracnea le intenta hacer ver que no todo es malo en la vejez, que la experiencia es fruto de los años. Y le aconseja: “bien que aspiréis a la gloria de ser la mejor entre los mortales, pero no pretendáis igualaros a una diosa. Pedid perdón y Atenea os lo dará”. Pero Aracnea no se arredra y le recrimina porqué en vez de ella, una simple anciana, no se presenta la propia diosa. Entonces ésta se descubre ante el estupor de todos menos de la joven hilandera. Y se retan a ver quién teje la mejor pieza.

Atenea elige un tema central con Júpiter en majestad rodeado de los dioses y en sus cuatro esquinas varios temas relacionados con el atrevimiento, el desafío, la altivez, la usurpación y su posterior castigo divino.

Aracnea representa el rapto de Europa así como otras conocidas aventuras amorosas de Júpiter, recordatorio, acaso imprudente para la ocasión, de las flaquezas de los inmortales. Consigue una obra maestra insuperable y Atenea se indigna y en un arrebato la rasga.

La ofuscada y desesperada Aracnea se intenta colgar pero Atenea suaviza la trágica situación y transforma a la hábil hilandera en araña.

Este relato de Ovidio parece ser el antecedente mitológico de otra famosa metamorfosis, la de Kafka. Mas dejemos al checo germano parlante moderno héroe del absurdo meditando sobre las causas, los vicios, por los que los hombres pueden transformarse en irreconocibles bichos inmundos ¿la soberbia es uno de esos vicios? mientras pasea hacía El Castillo entre la niebla que diluye las figuras fantasmagóricas del puente Karluv sobre el Moldava. Y volvamos a nuestros antepasados griegos.

Salvo por la alusión a la metamorfosis que se da también en la leyenda de Aracnea no se entiende muy bien la citada asociación del cuadro con las bodas de Peleo y Tetis. Pero sabemos que para asustar a sus pretendientes la bella Tetis podía metamorfosearse a voluntad en diferentes animales más o menos peligrosos o escurridizos: ¿Las circunstancias de la vida que se escapan a nuestro control o voluntad o al menos nos aturden o dificultan nuestros logros? ¿Acaso distintas formas de su cuerpo astral? Sin embargo, Peleo logra sorprenderla dormida y someterla para lograr que Tetis se case con él.

Las Parcas, auxiliares de Júpiter y tejedoras de la vida humana, vienen a significar la personificación del destino. Pero, ¿Velan por el orden natural de las cosas en su sentido espiritual y físico o ceden a su capricho?  Ellas otorgan o niegan bienes e infortunios. Prescribían la duración de la vida humana, a veces descubrían, otras ocultaban nuestras suertes. Las Parcas suelen representarse como tres hermanas, Cloto, Láchesis y Atropos. Cloto es la hilandera que mueve una gran rueca y expresa el inevitable encadenamiento de los sucesos en la trama de la vida. Láchesis se asocia el azar, la suerte que sostiene el copo o los husos y en algunas representaciones mitológicas aparece auxiliada en su labor por otras figuras femeninas. Atropos tiene unas tijeras ¿para cortar el hilo vital.

Las peripecias humanas tienen un componente de incertidumbre, acaso de fatalidad, que desafía a nuestra comprensión. Para los griegos había un componente de azar, cierta veleidad de las Parcas, auxiliares instrumentales de los dioses.

Sin embargo, la tradición hindú lo interpreta como el karma. De algún modo, son nuestras acciones presentes o pasadas las que tejen nuestro destino. Nosotros somos artífices de nuestras vidas aunque no seamos conscientes en todo o en nada de las consecuencias de nuestros actos del pasado y de nuestras actitudes del presente. En el Bahgavad Gita el propio avatar Khrisna lo explica al dubitativo héroe Arjuna, el mejor y más valiente de los Pandevas que se encuentra en el campo de batalla. Se transforma ante él y se muestra como un océano de causas y concausas, de acciones y efectos, de fastos y nefastos, de logros y fracasos. Y le anima a hacer lo que debe ser hecho. Aunque parezca tremendo. No importa qué guerreros pueda matar en legítimo combate, si mueren durante la batalla es que ya habrían de estar muertos en el otro plano.  Cada hombre debe cumplir con su deber.

¿Podemos nosotros los hombres desafiar al mundo espiritual?  ¿Hasta dónde llega nuestra libertad? ¿Cuál es el coste del ejercicio de esa libertad?

Las Hilanderas es un lienzo extraordinario.  No deja de ser curioso que Antonio Palomino no lo comente en su Museo Pictórico cuando habla de Velázquez pese a relacionar Historias de la Metamorfosis de Ovidio con un cuadro de Rubens reproducido en Las Meninas. No obstante, Las Hilanderas casi siempre ha sido considera una de las joyas del Prado madrileño y reconocida como una obra maestra, propia de un gran maestro de la Pintura en la plenitud de su destreza, en la última etapa de su vida en la que desarrolla sus logros técnicos adquiridos durante su segundo viaje a Italia. Velázquez ha vuelto a una corte en decadencia, y en este cuadro podamos intuir una especie de concesión a la nostalgia de su actividad italiana, dedicada a la investigación y libre de etiquetas o huera prosapia. El recuerdo de un mundo de luminosa Belleza comparado con otro más prosaico, el del viejo Alcázar de los Austrias no exento de cierta penumbra de toque monacal.  El propio Felipe IV prefería el Palacio del Buen Retiro.

Contemplamos un primer plano iluminado con luz cernida, discreta, un ámbito intermedio más bien sombrío y al fondo una estancia colmada de luz, todo pintado en un plano sin que las luces de matiz diferente se superpongan, se estorben ni confundan, para llegar a la habitación del fondo luminoso la mirada tiene que transitar por el ámbito en sombra ayudándose de las formas sumidas en la penumbra. Con algunas similitudes técnicas y de composición con Las Meninas, al igual que en el Entierro del Señor de Orgaz en Las Hilanderas existe un plano arquetípico, espiritual, el de las Ideas platónicas, en el que se manifiesta la sentencia de Atenea que aparece con el brazo levantado en presencia de tres figuras femeninas, ¿Las tres Parcas o solo simples damas que pretenden hacer encargos en el Taller de Santa Isabel? Y al lado del tapiz con el rapto de Europa tejido por Aracnea, justo cuando va actuar contra la hábil hilandera. Y otro plano terrestre,  fabril, material, en el que parece mostrarse la sentencia hermética “cómo es arriba es abajo” divulgada por la Academia de los Médicis y su maestro neoplatónico Marsilio Ficino. Aquí se muestran varias figuras femeninas atareadas en sus quehaceres que no parecen prestar atención a dicho plano arquetípico, ¿Son las tres Parcas ayudadas por otras dos mujeres? ¿Son simples hilanderas que se afanan en las tareas ajenas a todo lo que no sea terminarla?

Ambos planos están magistralmente unidos y separados a la vez por una jerarquía del espacio debida a la luz.  Una luz que en el fondo iluminado no diferencia entre la diosa y las figuras femeninas que la acompañan.

¿Podemos ver ese universo espiritual desde nuestro destierro? ¿Qué nos enseña el Arte?

A través del polvillo en suspensión que se encuentra en la escena fabril debemos seguir la luz que nos guía hacia la fuente. Hay una escalera, recuerdo de la escala de Jacob y en la grada lo que parece una viola de gamba. La Música es el Arte más próximo a la naturaleza del Noúmeno, a la Cosa en Sí, ¿A la Voluntad? En español, lengua sabia y profunda, querer significa Voluntad y también Amar ¿A la Luz? ¿Somos Luz oscurecida en nuestro plano por la Materia? ¿Los vicios como la soberbia de la fábula de Aracnea nos apresan como en una telaraña?

Algunos autores critican la bóveda y el ojo tragaluz como innecesarios en la arquitectura del cuadro. E incluso en ciertas reproducciones se recorta esta parte superior. ¿Es el “ojo que todo lo ve” aunque para nosotros desde nuestra comprensión limitada aparezca como cegado?

¿Cuál es nuestra realidad más auténtica? ¿La del trabajo y los afanes materiales y cotidianos como la del prosaico taller o la del universo de arquetípico de nuestros anhelos espirituales y nuestros sueños?

Creo que ambas. La Estética, el Arte, nos muestra la posibilidad de que el tapiz que tejemos con nuestra vida se inspire en la Belleza, en los mitos de la Tradición que son instrumentos de transmisión del Conocimiento del mundo espiritual. Que nuestra técnica y saber hacer no constituya motivo de engreimiento como el de Aracnea, sino posibilidad de deleite y evolución para nosotros y para los demás.

 

 

 

 

 

O Amor e a Morte (Eros y Tanatos)

Ayer sábado 17 de noviembre, Lautana de Teatro estrenó en La Coruña su producción O Amor e A Morte (Unha comedia doutra dimensión).  En un escenario muy grande como es el palacio del Palexco con una gran entrada y con gran éxito de público que aplaudió la función.

La obra viene a ser una revisión y actualización en clave de humor desenfadado de uno de los mitos más sugestivos de la cultura occidental.  El de Eros y Tanatos. La pugna eterna entre el Amor y la Muerte. Dos arquetipos, dos figuras, acaso dos fantasmas, que se disputan la suerte de un hombre unidimensional, vulgar, más o menos alienado y medio embrutecido por su trabajo.

Decía doña María Zambrano en El Hombre y lo Divino que “si en el Amor naciéramos y viviéramos siempre no habría lugar para la conciencia”. Un resumen magistral del sentido profundo de la Vida. Pero aquí, Casimiro, el protagonista de la obra cuya suerte se disputan, no permanece en el Amor aunque tampoco tiene conciencia de la vaciedad de su vida cotidiana. Hasta que aparece la Muerte como factor iniciático, como toma de conciencia. Como oportunidad para el repaso precipitado, acuciado por el tiempo que irreversiblemente se va, de lo hecho y de lo no hecho. De lo sentido a lo que no se le ha dado oportunidad de ser desarrollado, de ser vivido. Si yo hubiese sabido…

Pero un tema tan hondo, tan profundo, es tratado aquí en clave de humor explotando la vis cómica de los intérpretes. Tania Villamarín hizo de Muerte. Algo terrorífica pero con sus debilidades, algunas más fuertes que ella. Carmen Blanco es el Amor, multiforme, redentor, inasequible a la desesperanza. Carmen además demostró una gran capacidad para cantar y bailar. Y al final salió vencedora en su pugna con la Muerte.

Juan Mariñas interpretó un papel de hombre media, convencional, parecido al de su anterior producción El Obrero del futuro. Demostró una vez más su habilidad, sus facultades cómicas y su vocación por el teatro pese a no ser profesional, lo que aún hace más meritorio sus logros.

La dirección estuvo a cargo de la conocida actriz Isabel De Toro.

Una cuestión que no deja de ser curiosa es la música elegida. El Requiém mozartiano sonaba solemne, majestuoso, impresionante, en logrado contraste con el toque de humor e incluso cierta frivolidad de la escena. Pero es curioso que también se recurriera a la música anglosajona y a las letras en inglés cuando pocos géneros han hablado del amor, sus grandezas y sus miserias, tan bien y con tanta economía de medios como la copla española.

En el capítulo de los debe voy a dar mi opinión sincera aunque no sea políticamente correcta. En ocasiones el sonido no resultaba muy claro y se perdían algunas frases. La función comenzó con un breve texto inicial de homenaje a Mateo González, amigo de Juan Mariñas, trágicamente fallecido en extrañas circunstancias. Salvo este prólogo declamado en español, creo que la representación se ve lastrada por el empleo del gallego. La impresión que daba es que ninguno de los actores en realidad era verdadero galego falante, de modo que tenían que traducir en mente cada frase antes de pronunciarla, lo que quitaba agilidad y espontaneidad a los diálogos. Pese a la bonita musicalidad del gallego de aldea no sonaba así el de la función.

Sabemos que la política cultural de la Galicia de hoy posee un gran componente de despotismo, parte ilustrado y mucho sin ilustrar. En un trágala lamentable, no solo para la libertad de autores y espectadores sino también para el arte y la cultura. Todas las facciones políticas gallegas administradoras de oportunidades y fondos imponen el gallego normalizado con mayor o menor grado de arbitrariedad y violencia. En cierto modo una impostura que no favorece nada a la Cultura española en Galicia pero que hay que lamentar que ya forme parte del paisaje, una costumbre local como el famoso feísmo.

Supongo que si la interpretan los mismos actores la función sonará mejor en español, más ágil y natural. Lo que reforzará su éxito y así lo espero en sus próximas representaciones en el resto de España.

Un esfuerzo meritorio. Mi enhorabuena a todos.

 

 

Nuevo estreno de Juan Mariñas

Juan Mariñas junto con Carmen Blanco y Tania Villamarín estrenan su nueva obra teatral esta tarde noche en el Palexco de La Coruña.

La dirección es de Isabel De Toro

La cita es a las ocho y media en el auditorio Gaviota.

El Halloween como decadencia de la civilización

Dentro de la suicida colonización que sufre la Cultura española por la anglosajona americana, acaso la fiesta del Halloween (All Hallows´ Eve) se lleva los honores de la frivolidad, estulticia e impostura, no exenta de cierto componente tenebroso, maléfico o incluso criminal.  Todo un síntoma del proceso de devastación de la civilización al que estamos siendo sometidos.

Pero aún quedan, quedamos, algunos autores, como el estudioso de las tradiciones esotéricas e iniciáticas Carmelo Ríos, que abominan de la fatídica moda anglosajona.  El Halloween procede de una antigua fiesta de origen celta relacionada con la luz, el samhain, cuyo significado se ha pervertido:

“En la actualidad, debido sin duda a la perniciosa y aplastadora influencia anglosajona y norteamericana, esta sagrada festividad no sólo se ha profanado de su propósito protector y divino, sino que se ha convertido en su opuesto, una invocación a la oscuridad por medio de una ordalía de niños y a veces de adultos vestidos de zombis, de vampiros o de monstruos.

Añádase la ingesta de alcohol, de drogas o de mejunjes selváticos tan a la moda en la sociedad, y luego veremos aparecer los síntomas de no ser uno mismo, de de estar desdoblado e incluso de algo mucho peor, de lo que es mejor no hablar.

En esta mágica noche se abría una puerta, decían los antiguos entre el más allá y el mundo de los vivos que podían comunicarse.  En las noches de Halloween se produce una verdadera entrada de fuerzas negativas que han de ser rechazadas y combatidas con las armas de la luz, con la alegría, el bien, la bondad, la compasión y la oración.

En esas noches verdaderas puertas dimensionales hacia el plano inferior astral son abiertas y cualquier forma de obsesión y posesión puede acaecer. Igualmente se producen crímenes, secuestros, raptos y otras maldades abominables, y es sabido que los brujos  magos negros usan esas fechas para incrementar su poder.

En las noches de Halloween las personas sensibles o sensitivas pueden percibir putrefactos hedores, escuchar sonidos horrísonos, música de baja frecuencia y palabras negativas en el espacio o en el interior”.

Carmelo Ríos también ofrece estas medidas para preservarse de o combatir sus efectos más perniciosos:

“En la noche debe dejarse una luz encendida, cantar, orar, leer textos de los grandes maestros, meditar, ejercerse en la plegaria santa del corazón, decorar la casa con flores, encender incienso de sándalo o rosas, lavarse con agua de rosas las manos y el rostro y sobre todo no disfrazar a los niños de espectros, pues esos rostros y cuerpos deformados, esas máscaras ensangrentadas no son en absoluto una forma de conjurar el mal, sino de llamarlo e invocarlo abiertamente”.        

La introducción de estas tradiciones ajenas, adulteradas con la peor intención, aún resulta más lamentable cuando se pretende sustituir con ellas las de propias de nuestra Cultura de gran profundidad metafísica. En la gran Tradición cultural mediterránea se asocia Eros a Tanatos. La civilización clásica nos ha enseñado mitos tan hermosos como, por ejemplo, el de Orfeo y Eurídice, tan sugestivos para la Historia del Arte y de la Música en particular, inspiradores de Monteverdi, Gluck o Haydn, entre otros.

Una tradición española es la del famoso Don Juan, mito iniciado por Tirso de Molina que con Mozart ha dado lugar a una de las obras maestras más extraordinarias de la Historia de la ópera. Sin olvidar otra antigua tradición teatral española propia del uno de noviembre: la representación del famoso Tenorio de Zorrilla. Una obra algo ripiosa pero muy sugestiva por su teatralidad y musicalidad en la lengua.  Entre las muchas versiones puede verse esta de Estudio Uno. Para los más jóvenes o desmemoriados acaso conviene aclarar que el añorado Estudio Uno era un “siniestro” programa de la televisión de Franco que es de justicia reconocer que tenía la perniciosa manía, ya felizmente erradicada con la pertinaz Monarquía, de promover la elevación intelectual, cultural y moral del televidente. El Tenorio de Zorrilla que ahora parece tan naif fue otrora motivo de escándalo para bien pensantes.  Clarín se hace eco en La Regenta de las escaramuzas seguidas de dimes y diretes entre Ana Ozores, el Magistral y demás personajes con motivo de la asistencia de Ana a una representación en Vetusta cierto uno de noviembre. Curiosamente otro escándalo fue el protagonizado durante la lejana posguerra por la actríz Ana Mariscal cuando interpretara el papel de Don Juan en sesiones de tarde mientras hacía el de Doña Inés en las de noche.

Sin embargo, en el actual proceso de estupidización y embrutecimiento programado de masas al que se dedican la actuales televisiones y la mayoría de los media la fiesta anglosajona resulta mucho más rentable que las disquisiciones metafísicas propias de nuestra Tradición, según se celebraban el uno de noviembre.

A diferencia de las antiguas tradiciones cíclicas relacionadas con el año solar, desde la Ilustración nos hemos acostumbrado a un sentido lineal del tiempo. Al goethiano conflicto fáustico, o el mito del progreso indefinido de la Humanidad. Pero las fiestas del uno de noviembre tuvieron su interpretación griega y luego romana. Participaban de cierto carácter sagrado común. En Grecia al comienzo del Pyanepsion se celebraban las Noemenias o fiestas de la Luna nueva consagradas a Hécate, mientras se preparaban las Thesmoforias de los Misterios eleusinos. Una de las más importantes instituciones sagradas de la antigüedad que representaban un profundo conocimiento del alma y su descenso a los infiernos, tema recurrente en la Cultura y el Arte occidentales. Primero por un rapto, luego por ingesta de una pepita de granada, se simbolizaba la caída del alma en la materia. Pero parcialmente salvada luego por amor. Materno filial en el caso de Eleusis; erótico, en el de los Misterios órficos. El bellísimo e inspirador mito de Orfeo, tan ligado a la Música. Que ha dado varias obras cumbres como las ya citadas: El sublime Orfeo y Euridice de Gluck, el Orfeo de Monteverdi, considerada la primera ópera representada en Europa, o el Orfeo de Haydn.  Y entre los romanos, bajo la protección de Diana, el uno de noviembre se celebraba el festín de Júpiter.

El Cristianismo recalificó muchas de las fiestas y celebraciones del paganismo, cristianizando su elevada concepción metafísica acerca del alma. En el caso de Todos los santos, una doble concepción: la implicación dialéctica entre Eros y Tanatos.

La Muerte redimida o superada por el Amor. Por el Amor sagrado del Salvador o por su remedo el amor humano. Y ligada a la cultura española se halla la figura del Don Juan. Un mito con raíces históricas reelaborado por varios autores españoles pero que alcanza su mayor logro estético en el Don Juan del gran Mozart. Aquí también puede encontrarse la sublime idea mistérica griega del rescate del alma por Amor. Junto con unos conocimientos sobre el mundo astral, envoltura del alma del que es fenómeno el Comendador. Pero en un orden popular resulta más enriquecedor el Tenorio de Zorrilla con todos sus ripios que estas introducidas costumbres de piratas y mercaderes ingleses tan bárbaras y desatinadas.

Quizás no esté de más aclarar por si acaso que esta crítica a la dichosa fiesta gringa de marras no lo es desde el punto de vista del Catolicismo, sino de la Metafísica. ¿Puede sobrevivir una Civilización sin Metafísica? ¿Occidente ha perdido el sentido de la Metafísica y por eso recurre a banalidades comerciales como el dichoso Halloween?

Pensadores actuales como el intelectual ruso Alexander Dugin creen que resulta preciso revivir el Dasein (Ser ahí) heideggeriano para que nuestras sociedades y culturas nacionales no perezcan por las agresiones de la globalización tal como se viene entendiendo y ejecutando. Heidegger pensaba que el olvido del Ser llevaba al predominio absoluto de la Técnica y al cabo, del nihilismo.

Otros como el francés Alain Benoist propugnan cierta neo-paganización de las bases metafísicas de nuestra civilización como remedio para tratar de paliar la al parecer imparable decadencia europea. Pero lo del Halloween no deja de ser una importación frívola y al servicio del negocio y del NOM, otra muestra de la subordinación cultural y estética que posterga antes de olvidar los propios valores. Una forma de arrasar la Cultura y tradiciones estéticas de los diferentes países colonizados y envilecidos con vistas a edificar una cultura todo a cien sobre sus escombros. Es cierto que no sería la primera vez en la Historia que una Cultura sustituye a otra, a veces originando procesos de porfidización, en los que algunos materiales primitivos quedan incluidos en otros si es que no se trasforman. Así, el Cristianismo se habría apropiado por estos lares de las antiguas reflexiones clásicas sobre el Amor y la Muerte.

Así, un mediterráneo y español por la lengua, el mejicano Amado Nervo, lamentaba en un poema titulado La flauta de Pan,

En las dóricas noches diamantinas

Cuando boga Selene por el cielo

Como un sol moribundo, y en el suelo

Duerme todo: memorias y ruinas

Puebla sotos, oteros y colinas

Un rumor de infinito desconsuelo,

Una música lánguida en que el duelo

Treme y llora con gamas cristalinas.

Es la flauta de Pan, hecha de caña,

Inmortal, porque al dios le plugo en ella

Convertir a Siringa en la campaña

Y parece decir su arrullo triste:

“viandante, une tu voz a mi querella:

si buscas la beldad… ¡Helos no existe!”

Pero esta melancolía es también la tristeza de la decadencia de El viejo sátiro. Y la causada por la introducción de un nuevo rito, sustituto del poético paganismo, el cristiano que también reproduce la idea de la Muerte superada por el Amor, pero que tampoco se libra hoy de su propia decadencia:

Yo tuve un culto en Delfos, de luz eran mis manes

Hoy negros; era fácil el hoy tedioso rito

Por ti me son hostiles mis padres los titanes

Y no hay un sitio para mi dicha en lo infinito.

Ayer me tuteaban los dioses soberanos

Y yo tiraba besos a Zeus a dos manos

Bebiendo el vino dórico de mi lagar…Mas luego

Surgió cual monje estéril el dogma que me aflige

Y el diáfano pontífice Máximo, que rige

La Iglesia, uncióme al culto del místico borrego.

—-

¿Por qué siguió al Olimpo del Gólgota infecundo

La soledad y, en rapto de amores imprevisto,

Las razas empuñaron el lábaro de Cristo,

Que trajo las tristezas al júbilo del mundo?

¿Qué mal había hecho la vida a ese iracundo

demoledor? Dionisio amable, ¡hubieras visto

la sangre de tus uvas en brebaje mixto

del cáliz, y sus hojas servir de pudibundo

fajero a las estatuas olímpicas! En vano

radió en defensa tuya la espada de Juliano;

la Humanidad trocaba su primogenitura

por las lentejas… o por la gloria que se abría;

y yo, ateniense, el sello mostraba en mi tonsura

del Nazareno, esposo de la Melancolía.

Y el poeta pide reparación:

¡En esta vida no la supe amar!

Dame otra vida para reparar,

¡oh Dios!, mis omisiones

para amarla con tantos corazones

como tuve en mis cuerpos anteriores

¡Quizá ya nos amamos

Con este mismo amor en otro mundo!

Dentro de la Cultura peninsular española cabe recordar también el precioso testimonio de un gran cordobés que vivió trágicos momentos para la civilización hispanomusulmana. Se disolvía el Califato y venía la rápida y suicida descomposición en taifas. Un fenómeno que de algún modo vuelve a repetirse en nuestro presente de devastación nacional en degradadas taifas.

Ali ibn Hazm nació a finales del siglo X y además de filósofo y político es autor de una gran obra poética puesta en español por don Emilio García Gómez.

Pero, de su preciosa obra  El collar de la paloma vamos a recordar ahora algunas notas sobre la unión amorosa.

Uno de los aspectos del amor es la unión amorosa, que constituye una sublime fortuna, un grado excelso, un alto escalón, un feliz augurio, más aún la vida renovada,

La existencia perfecta, la alegría perpetua, una gran misericordia de Dios. Si no fuese porque este mundo es una mansión pasajera, llena de congojas y sinsabores, y el paraíso, en cambio, la sede de la recompensa y el seguro de toda malaventura, todavía diríamos que la unión con el amado es la serenidad imperturbable, el gozo sin tacha que lo empañe ni tristeza que lo enturbie, la perfección de los deseos y el colmo de las esperanzas.

Yo que he gustado los más diversos placeres y he alcanzado las más variadas fortunas, digo que ni el favor del sultán, ni las ventajas del dinero, ni el ser algo tras no ser nada, ni el retorno después de una larga expatriación, ni la seguridad después del temor y de la falta de todo refugio tienen sobre el alma la misma influencia que la unión amorosa, sobre todo si la han precedido largos desabrimientos y ásperos desdenes, que han encendido la pasión, alimentado la llama del deseo y atizado la hoguera de la esperanza.

Ni el esponjarse de las plantas después del riego de la lluvia; ni el brillo de las flores luego del paso de las nubes de agua en los días de primavera; ni el murmullo de los arroyos que serpentean entre los arriates de flores, ni la belleza de los blancos alcázares orillados por los jardines verdes, causan placer mayor que el que siente el amante en la unión amorosa, cuando te agradan sus cualidades, y te gustan sus prendas, y tus partes han sido correspondidas en hermosura. Las lenguas más elocuentes son incapaces de pintarlo; la destreza de los retóricos se queda en ponderarlo; ante él se enajenan las inteligencias y se engolfa el entendimiento…

Lejos del patético ¿truco o trato? ajeno al Amor, el arte nos permite conocernos mejor, superarnos, abrirnos a la espiritualidad. Amor y Muerte. Muerte y Amor están conectados por sutiles hilos metafísicos.

Al cabo, como decía Cernuda en el exilio, no es el Amor quien muere, somos nosotros mismos.  

 

NOTAS:

Ediciones empleadas para las citas literarias

Amado Nervo   Poesías completas   Editorial Biblioteca Nueva, 1947

Ibn Hazm  El Collar de la Paloma, versión de Emilio García Gómez, Alianza Editorial, 1971

Luis Cernuda Obras Completas Tomo I Editorial RBA, 2006

 

Las palabras resaltadas en color granate abren enlaces a las obras mencionadas

 

 

El capitán Trueno en el Barrio de las Letras

Aunque no suelo hacerlo esta vez voy a dedicar unas líneas a la nostalgia así como al recuerdo de un ser querido. Me refiero a mi entrañable tío Antonio, fallecido hace ya varias décadas.

De niño y en mi adolescencia, hasta la muerte de mi abuela Adora, vivía en lo que hoy es conocido como el barrio madrileño de Las Letras. En él vivieron o con él estuvieron vinculados muchos de los más grandes autores de nuestro Siglo de Oro, que han dejado sus gloriosos nombres en el callejero. Entonces no era tan famoso, era más tranquilo y recoleto, dentro de lo que cabe en una gran ciudad como la capital de España. Espejo singular de un Madrid más amable, más noble y humano, hoy lamentablemente desaparecido.  Mi casa estaba en la calle del Amor de Dios, un nombre demasiado grande para una calle tan pequeña, cerca de la sede de la Real Academia de la Historia, del cine Monumental, hoy dedicado a conciertos o del cine Doré o “Palacio de las pipas” luego reconvertido en filmoteca.

Algo más lejos el Paseo del Prado, entre Cibeles y Neptuno donde iba con mi madre y mi hermana a pasear o jugar bajo la arboleda. El edificio de Las Cortes, entonces ocupado por procuradores de los tres tercios y ahora por gentes variopintas incluidas alguno que otro Rufián o ejemplar de primitivo y feroz catalanopithecus. El Ateneo, un lugar enigmático y entonces para mi con un cierto de halo misterio o de especulaciones prohibidas. La pescadería La Astorgana en la calle León cuyos nutridos mostradores eran una especie de fascinante zoo dedicado a la ictiología. Siempre me maravilló la especialización de la antigua ciudad leonesa en la comercialización de pescados y mariscos procedentes de nuestras costas gallegas. Sobre todo entonces cuando el viaje por carretera desde Madrid a La Coruña y regreso era una aventura digna del Paris Dakar.

Y la cercana plaza de Santa Ana, donde de niño a veces iba a jugar a la pelota bajo la protección de mi abuela y de un gran árbol, quizás una pseudoacacia, antes de que se hiciese el arboricida aparcamiento subterráneo desde entonces existente, y hoy con acceso trampa de multas gracias a la bruja.

La plaza era un lugar de sosiego rodeado por el bonito edificio del Hotel Vitoria, donde paraban toreros y cuadrillas con toda su impedimenta y parafernalia y se comían unos magníficos huevos nido, especialidad de la casa. O el del teatro Español, de gran tradición o el cercano de La Comedia, famoso también por otros actos no estrictamente teatrales aunque sí relacionados con la Vida y la Cultura. También estaba la pastelería Suiza. Y, no lejos, el callejón del Pozo, donde se podían comprar algunos de los mejores hojaldres de España. Los vistosos azulejos andaluces de Villa Rosa, la de famosos saraos cuando la dictablanda. O el callejón de Álvarez Gato con sus espejos inspiradores del esperpento valleinclaniano. Hoy el esperpento no los necesita curvos: se refleja perfectamente en espejos planos. Y tascas típicas como Las Bravas, que aún perdura, o La Casa de las Gambas…

Sin olvidar en la misma plaza un conjunto de librerías y editoriales de especialidades científicas, técnicas o de ensayo, hoy desaparecidas, no sé si por algún sectario premonitorio designio de la inicua ley de memoria histórica o como adaptación a los signos de los nuevos tiempos. Es decir, como logro indudable del progreso democrático y amor a la Cultura del pueblo, felizmente reconvertidas en jolgoriosas cervecerías.

Mi tío Antonio fue un personaje de gran valía, frustrada parcialmente como tantas otras por el desastre de la guerra civil. Tras la prematura muerte de mi abuelo, no pudo seguir una carrera universitaria pero su perspicacia, sensibilidad e inquietudes por los temas literarios, culturales y artísticos, seguro que superaba a la de tantos enmucetados más o menos mohatreros actuales, que han tenido otras oportunidades más que la simple aunque meritoria de ser autodidacta.

Era buen aficionado a los toros y entendía de la Fiesta. Un rito antiquísimo y lenguaje de gran belleza, colorido y precisión, al cabo. Debatía con amigos como Tip y Coll  sobre el sentido de ella y, sobre todo, cuando ocurría algún trágico percance conmovedor, hasta qué punto era legítimo poner en peligro la vida humana. Sabía mucha Gramática. Su poeta favorito era Antonio Machado. Conocía muy bien los poemas de Campos de Castilla, y he deducido luego que probablemente se identificaba además de con los valores del paisaje soriano de donde era su padre, con el propio heterónimo machadiano Juan de Mairena. En todo caso, mi tío Antonio era un hombre en el buen sentido de la palabra bueno. Mi principal recuerdo de él es el de su bondad y generosidad conmigo.

Cuando yo era niño esperaba con cierto anhelo o impaciencia la llegada de los miércoles.

Era el día en el que salía a los quioscos un nuevo cuadernillo apaisado con las aventuras del Capitán Trueno.  Todo un gran héroe que sin embargo hay que reconocer que hoy lo tendría muy difícil. Reunía todas las papeletas de lo políticamente incorrecto. Blanco, heterosexual, sin veleidades pederastas pese a la tentadora proximidad del joven Crispín. Valiente, animoso, hombre de honor, generoso, gran militar por valor e inteligencia estratégica y táctica, paladín de la Justicia, cristiano y defensor de la Cristiandad, abnegado solidario con sus compañeros y amigos, fiel enamorado de un bella princesa nórdica que se había creído hija de un pirata y que casta pero decididamente acaba correspondiéndole. Un personaje modelo que parecía sacado de la Orden de Caballería de Raimundo Lulio. Muchas de sus aventuras se desarrollaban en un mundo tópico de términos y personajes históricos muy conocidos incluso por niños pero de vaporosa definición geográfica y escasos detalles técnicos o de erudición. Su espada no era flamígera pero sí era utilizada como símbolo de Sabiduría.

Entonces no se había impuesto el tenebroso trágala del liberticida multiculturalismo y los caballeros eran caballeros pero no energúmenos del heteropatriarcado. Y las damas se identificaban con el alma y sus virtudes a cuya defensa servía el ideal caballeresco. Los salvajes eran salvajes; los tiranos, tiranos, tiranos; la morisma, la morisma; los caníbales, caníbales… A todos ellos combatía nuestro héroe sin temor a que le llamasen fascista o españolista. Y es que los tebeos entonces eran tebeos y no comics. No había ONGs creadas o financiadas por Soros o cualquier otro filantropófago conocido u oculto, que figurarían de pleno derecho entre los villanos, bellacos, tiranos y malvados a combatir por nuestro héroe. El capitán, Goliath y Crispín lo hacían a cuerpo, dando la cara. Y como buenos españoles orgullosos de serlo, de pura raza. Con perdón. Desde luego, si el Capitán Trueno hubiera tenido una calle con su nombre, la siniestra loba comunista disfrazada de dulce abuelita demócrata se la habría quitado.

Ignoro si para protegerle del revanchismo golpista progre que nos trajo la pertinaz Transición o como otra memez nacionalista más, alguno que otro sesudo investigador paniaguado sostiene que al igual que Cervantes, santa Teresa de Ávila o Colón, nuestro capitán Trueno era… ¡catalán de Gerona!

Todos los miércoles mi tío me daba puntualmente una paga para comprar cada nuevo cuadernillo apaisado que compraba y leía con avidez, con premura, apenas sin detenerme bien en los dibujos.  Y cuando estaba la cosa más interesante ¡zas! la maldita palabra: “Continuará”.

Mi abultada colección de tebeos se perdió o desapareció en una mudanza. Ahora estoy revisando algunos episodios del Capitán Trueno en versión facsímil. No es lo mismo, desde luego, pero tampoco lo es ya mi visión de muchas cosas medio siglo después.

La colección del Capitán Trueno es un conjunto de trepidantes aventuras de acción. Pero también forma parte de la literatura de los mitos. De la lucha eterna entre el Bien y el Mal. Una pugna cuya batalla principal se encuentra en nuestra propia conciencia.

Los tebeos como los de esta saga servían para ofrecer modelos de conducta, para dar pautas de actuación cuando la vida empieza a abrirse al niño y al adolescente y con ella también se empiezan a ver los conflictos que plantea y se ha de hacer frente a las primeras batallas . Más tarde he podido comprobar como la buena Literatura con sus arquetipos y sus relatos nos enseñan muchas cosas. Que detrás de las peripecias visibles de la trama existen interpretaciones más profundas. Caballeros míticos como nuestro Don Quijote o el arquero Arjuna nos dan lecciones y muestran verdades muy profundas para ilustrar nuestra conciencia.

Ellos, o en su momento y a su modo el capitán Trueno, nos hacen ver qué queremos que reine en nuestra conciencia y conducta. Si el mundo de la Dama y sus valores: la Belleza, la Justicia, el Bien o la Libertad, o el de las pasiones y deseos causantes de sufrimiento, el egoísmo o la ignorancia. Los hábitos que producen descontrol, fracaso o profunda infelicidad, o los que promueven la salud, la sabiduría, la bondad o los del alma que ha sido desahuciada de su reino por los otros y que las actuaciones del capitán Trueno le pretende devolver.

Gracias, querido tío Antonio.

 

 

De putas y cultas latiniparlas

La vicemandamás y madame del harén gubernamental LGTBI (Lérida, Gerona, Tarragona, Barcelona, Indígenas) y portabocazas imaginaria de igual servicio, como decían en la mili, es natural de Cabra, importante pueblo de Córdoba. Allí nació una persona, esta sí que ilustre egabrense, don Juan Valera, escritor de español primoroso, diplomático, ministro de Instrucción Pública. Autor de prosa cristalina y buen conocedor de los clásicos a quien le hubiera horrorizado la idiocia, estulticia, ignorancia, fanatismo, sectarismo, así como las coces al Diccionario, la Gramática, la Lógica y los valores metafísicos de su desaseada, malintencionada y semi alfabetizada paisana. Una ridícula hembra hembrista increíblemente aupada a la cucaña golpista socialista arrebatacapas por el pinturero jayán de popa de la banda, cuyo principal mérito, amén de los ya señalados, acaso sea su enemiga a la intrépida barona territorial andaluza, ex candidata socialista a la presidencia del gobierno por el Banco de Santander.

Cabra también es conocida por haber sido víctima de un criminal bombardeo efectuado por la aviación roja durante la guerra civil. Ocultado o escondido de la opinión pública actual como otros crímenes del rojerío socialista (como el asesinato del político de la oposición don José Calvo Sotelo o el genocidio de Paracuellos), por la torticera y sectaria Ley de Memoria histórica a diferencia del más famoso de Guernica. El bombardeo contra la población civil indefensa de Cabra, sin objetivos militares, que celebraba un día de mercado fue efectuado por tres Katiuskas, nombre con el que eran conocidos los aparatos Tupolev SB2 de bombardeo rápido y fabricación rusa empleados por la aviación republicana. Según el historiador Salas Larrazabal: “el 7 de noviembre de 1938, tres Katiuskas se presentaron a las 7.35 de la mañana sobre Cabra, que estaba en fiestas, y lanzaron su carga mortífera sobre la plaza, causando 86 muertos (11 soldados y 75 civiles) y 117 heridos, todos civiles excepto dos. Hasta la fecha nadie ha explicado los motivos de este extraño y cruento bombardeo.” Con posterioridad varios de los heridos fallecieron en el hospital, elevando el número de víctimas mortales a 111.

La culta latiniparla gubernamental dixit con esa su delicada boquita de pitiminí que eso de votar va en contra de los ciudadanos. Todo un aviso de la buscada “venezuelización” de España y del siniestro programa del despotismo liberticida que se nos viene encima si el pueblo español no logra echar pronto a los okupas golpistas de la Moncloa. Acciones como el despótico intento de eliminar al Senado, el indisimulado apoyo a los golpistas racistas catalanes o las nuevas iniciativas sobre la mal llamada violencia de género que constituyen venenosos aperitivos de un gigantesco y preocupante trágala liberticida.

Nuestro magnífico siglo de oro es abundante en hermosas palabras y de gran precisión para definir la delincuencia, prostitución y el hampa, que visto lo visto y con permiso de don Juan Valera va a ser conveniente repescar para el uso común en relación con las hazañas del gobierno Sánchez y de sus patrocinadores y sostenedores sionistas, satanistas, comunistas, catalanistas y bizcaitarras.

Publicado hace unos años por la Universidad de Salamanca, el profesor Alonso Hernández explicaba en El lenguaje de los maleantes españoles de los siglos XVI y XVII el léxico del marginalismo, del hampa, de esas heces de la sociedad degenerada, de la envidia igualitaria y de los enemigos de España, amparadoras del socialismo sanchopedresco. En su libro citado, Alonso resume los grupos del hampa español de la época en tres principales: Prostitutas, Ladrones y Valentones.

La flamante ministra para la cosa del paro y las putas haría bien, mientras recoge el balón de las perforadas redes de su portería, para mayor ilustración de su ministerio o del propio gineceo gubernamental, así como para mejor divulgar la floreciente cultura del hampa en el BOE, en saludar el curioso cuadro resumen que nos ofrece el profesor. Allí nos presenta una tipología sobre prostitución que atiende a diferentes variables. Según la clientela, los divide en mendigos, criados, valentones, soldados, clérigos e incautos. Según la relación de dependencia de la prostituta en alcahueta, marido cornudo o rufián. La meretriz puede ser liviana, buscona o asentada. Y según topología puede dividirse en: con casa, de cantón, callejera, de posada, de albergue de pobres o de cementerio. Desde el punto de vista de la calidad en: por edad, joven o vieja. Por hermosura, en guapa o fea. Por ganancia, en mucha o poca.

Nuestros autores del siglo de oro, así como el Diccionario de Autoridades, nos hablan de: Ramera, buena mujer, honrada, mujer al trote, mujer de buen fregado, mundana, errada, mundaria, común y de precio, de gusto, trotona, regatona, trabajadora, enamorada, zorra, cortesana, lozana, pobreta, mocetona, recatona o regatona, dama corsaria, dama de alquiler, dama de alta guisa, dama de conversación, dama de interés, dama de trote, dama descubierta en oposición a dama tapada, arpía, frutera del pecado, menacilla del deleite, alcorzada, pandorga de la lujuria, madama, metresa, putana, quiraca, cendolilla, saltabardales, pájara, horadada, doncella chanflona, apretada, estrecha, maja, rabadilla, rabicaliente, rabiza, escalentada, tusona, moza de golpe, redomada, matante, andorra, andorrera, (no se refiere a la ejemplar casta y honrada Martita Ferrusola de Pujol), trotalotodo, ninfa del cantón, pidona, salteadora de sonsaque, recoleta, puta de celosía, gorrona de puchero encinta,  pedigüeña, mujer de manto tendido, puta de tapete, haldraposa, pelleja, zurrona, marica, estragada, alquitara de pijas y carazos, manceba de a cuatro, piquera, barbacanera, galopeadora de gusto, bullidora del deleite, mula del diablo o amancebada con clérigo, tributaria (que no se refiere a la tristemente célebre agencia de igual nombre sino al término empleado por Cervantes en El rufián viudo)…..

 Otra curiosidad digna de recuerdo. Entonces, empeñarse significaba liarse una puta con un rufián.

Dejamos para otros artículos futuros las definiciones y sinónimos de ladrones y valentones a medida que nuestros próceres nos vayan inspirando con sus más ambiciosos y fértiles empeños.

Nota post scriptum

Esta tarde se ha sabido que Sánchez ha obligado a la lacrimosa portera Valerio a que sacase tarjeta roja a la directora general de empleo por su actuación en el escándalo del sindicato de putas legalizado por los socialistas en el BOE.

 

 

 

 

 

 

 

 

En la Gran Mezquita de Córdoba

Córdoba no es ajena a la moda imperante en muchas ciudades, no siempre justificada o razonable, de dificultar la circulación por su centro y sobre todo por su casco antiguo incluso cuando se intenta encontrar el hotel contratado aun con la ayuda de un GPS.  Pero disfrutar de la antigua y bella ciudad andaluza de tanta tradición romana e islámica merece salvar algún que otro embrollo o laberinto. Callejear por sus barrios tradicionales, admirar sus patios o sus callejuelas, algunas tan pequeñas como la calleja del pañuelo es una experiencia única.

 

La Gran Mezquita de Córdoba es una de las mayores joyas del arte islámico en todo el mundo y desde luego en España. Una extraordinaria obra de arte sagrado, alterada parcialmente en el siglo XVI para construir una adocenada catedral, híbrida de estilos gótico y renacentista con decoración barroca, en la que no faltan destrozos estéticos que cabe calificar de aberraciones insensibles a la belleza del lugar. La visión de las cubiertas desde el exterior muestra el adefesio perpetrado. El esfuerzo por resaltar la ocupación cristiana del espacio en lo que parece una competición con la islámica además de estéticamente aberrante llega en ocasiones a lo ridículo, como es el caso, a mi parecer, del moderno cuadro dedicado a la monja Teresa de Calcuta que pega allí como a un Cristo tres pistolas. Sin olvidar abigarrados retablos barrocos de purpurina. Una pena que la catedral rellena de tantas capillas, alguna de auténtico bodrio de lesa estética, no se edificara en otro lugar cercano respetando en su integridad la antigua belleza del templo musulmán.

Un lugar sagrado no exento de polémica actual no sólo estética sino también político religiosa. Ejemplos de incoherencia. Así, las presiones de movimientos islamistas para que también vuelva a tener culto islámico, cosa que no sucede al revés por ejemplo con la basílica bizantina de Santa Sofía en Estambul. Y la correspondiente reacción eclesiástica, no solo por razones de Poder, sino porque la explotación libre de impuestos de esta maravilla artística del Islam paradójicamente le proporciona enormes beneficios al clero católico. Quizás no exentos de cierto componente simoniaco dado que según su propia concepción se trata de un centro de culto católico. El coste de la entrada, diez euros por persona, es una cifra muy elevada que según las cuentas oficiales de número de visitantes proporciona muchos millones de euros al año. Y si es para acceder a un lugar de culto religioso en activo como pretende la Iglesia y no un negocio lucrativo, la cuestión de la onerosa entrada tiene aún peor justificación o defensa.

Templos, espacio y tiempo sagrados

Pero dicho esto, las cuestiones materiales o políticas no debieran distraernos de lo que es lo principal: el ámbito espiritual del templo, lo que de algún modo es común tanto para las religiones monoteístas, politeístas o para las Órdenes iniciáticas, más allá de consideraciones teológicas o incluso estéticas.

El templo es un espacio sagrado de disposición jerarquizada, ligado también a un tiempo sagrado, diferente del que trascurre extramuros del mismo. Un verdadero templo tradicional funciona como una especie de artefacto espiritual que nos facilita el contacto con lo numinoso y nos sirve para elevar la consciencia mediante un conjunto de fenómenos más o menos objetivos. Así la satisfacción de los sentidos originada por el disfrute del Arte sagrado.  O la elevación de la energía telúrica concentrada por su ubicación y disposición arquitectónica a través de los chakras o centros psíquicos para lograr una mayor sabiduría o realización espiritual. La Mezquita de Córdoba parece inspirada en las ideas platónicas de que la Belleza es el resplandor de la Verdad y de que Dios “geometriza”.

Los templos tradicionales suelen estar situados en determinados lugares geográficos asociados a condiciones energéticas especiales. Es notable que los mismos sitios suelan servir de base a diferentes y sucesivos cultos una vez arrumbado el anterior. También es ese el caso de la mezquita de Córdoba. La teología cambia y explica las cosas de lo numinoso a su manera, los fenómenos espirituales permanecen.

La evolución histórica de la Mezquita

El actual templo ecléctico cordobés ha experimentado diversas peripecias a lo largo de los siglos tanto en lo que se refiere a disposición original, ampliaciones, modificaciones, advocación religiosa y estilos artísticos. Las sucesivas ampliaciones musulmanas se realizaban añadiendo nuevas áreas mediante la repetición de los mismos elementos arquitectónicos. La forma o idea del templo de Abderramán I no se veía sensiblemente alterada con las nuevas columnas que se expandían como un precioso bosque encantado de mármol. Desde el siglo XVI ha perdido la unidad mahometana al erigirse una catedral concebida como gótica y finalizada como renacentista en su interior y decoración barroca, desfigurando tanto la planta como el alzado de la antigua Gran Mezquita.  Vista desde el exterior, la bóveda de la catedral recuerda un espantoso “chichón” que le hubiera salido al antiguo templo mahometano, rompiendo la coherencia de su belleza y unidad arquitectónicas y su línea de horizonte.

La Mezquita inicial de Abderramán I fue edificada transformando un primitivo templo cristiano, la catedral de San Vicente, que fue expropiado mediante el pago de 100.000 dinares y la facultad de construir otros templos cristianos en sustitución del expropiado. Cuenta el marqués de Lozoya siguiendo a Gómez Moreno que la transformación pudo hacerse de modo muy rápido. Los arquitectos musulmanes desmontaron las cinco naves primitivas cristianas orientadas al Este y distribuyeron sus materiales en once naves orientadas hacia la quibla (el Sur), en vez de hacia la Meca.  Ahora bien, surgió el problema de la cubierta que ya no podía seguir siendo de tipo basilical con la central más alta que las laterales.  Se solucionó mediante tejadillos a dos vertientes para cada una de las naves cuyas arquerías debían soportar los canales de desagüe, como si fueran una especie de acueductos. Hubo que hacer acopio de columnas, pues no bastaban las recicladas procedentes de los viejos edificios romanos o visigóticos.

Todos los emires ampliaban o modificaban la Mezquita. Hixen I hizo construir un espacio especial para las mujeres además de un minarete.  Abderramán II realizó una ampliación en dirección de la quibla, derribando el primitivo muro Sur. Mohamed I construyó y se reservó para sí una especie de iconostasis bizantina junto a la quibla. El primer califa, Abderramán III, construyó un magnífico minarete que fuera modelo para la Giralda sevillana. Y el segundo califa, Alhaquen II, la que se considera parte más importante de la mezquita: Nueva ampliación hacia el Sur, derribando el muro anterior. Nuevo y bello mihrab, magníficas cúpulas como la de la hoy conocida como capilla de Villaviciosa, que para algunos autores constituiría un precedente de las bóvedas de crucería, sin olvidar la de la mezquita toledana del Cristo de la Luz o la Iglesia templaria de la Vera Cruz en Segovia.  A la propia belleza arquitectónica se une la decorativa en la que destacan los mosaicos bizantinos para cuya ejecución vino un artífice desde Constantinopla. Almanzor también hizo su ampliación. Esta vez ya no hacia el Sur debido a la proximidad del río Guadalquivir sino hacía el Este, por lo que, en consecuencia, el mihrab quedaría descentrado. La Mezquita de Córdoba ocupa 22.250 m2, probablemente el mayor monumento religioso del mundo en superficie.

Y luego la decadencia del Islam español. Fernando III tomó la ciudad. En tiempos de su hijo, Alfonso X el Sabio, se habilitó una iglesia cristiana orientada al Este, reformada en el siglo XIV, aunque con el buen gusto e inteligencia de que no desentonase en el plano estético del maravilloso recinto en el que estaba, como sucedería más tarde con la absurda catedral del siglo XVI. El obispo Alonso Manrique determinó en 1521 que se levase un crucero y coro nuevos en el centro de la mezquita. Se produjo la correspondiente polémica zanjada al principio por el emperador a favor del insensible obispo aunque luego Carlos V se horrorizaría de la fechoría estética perpetrada: “Yo no sabía que era esto, pues no hubiera permitido que se llegase a lo antiguo, porque hacéis lo que puede haber en otras partes y habéis deshecho lo que era singular en el mundo”.  

Templos y arquitectura

La forma o disposición del templo ha variado según las instituciones espirituales o confesiones religiosas a lo largo de la Historia, en lugares y edades. Unas veces servía de residencia o morada a un Dios. Así los templos egipcios y griegos. Otras de escenario de rituales o sistemas simbólicos en acción. O, como en el famoso santuario de Eleusis, las ceremonias sagradas incluían la ingesta en determinadas condiciones ritualísticas de sustancias enteogénicas que permiten acceder a otros estadios de conciencia. En ocasiones, la iconología simbólica del templo, incluso entre los cristianos medievales, hace referencia a estos agentes que constituyen una especie de sacramento bioquímico. Así, por ejemplo, en las iglesias cristianas rupícolas de Capadocia.

Los templos de la antigüedad clásica eran la morada del dios o de la diosa en cuyo honor se habían erigido. Tales el famoso templo de Poseidón o Neptuno en  Sunion, el de Atenea Parthenos en la Acrópolis de Atenas o en la de Siracusa, el de Apolo en Delfos, el de Diana en Éfeso o el de Zeus en Olimpia. Su orientación habitual era Oeste- Este. A veces estos templos paganos también han sido reciclados o transformados por el Cristianismo: así por ejemplo, el grandioso templo dedicado a Atenea en Siracusa, rival del de la Acrópolis en Atenas, fue reconvertido como en una especie de palimpsesto de piedra en pintoresca catedral barroca. Con resultado lamentable desde el punto de vista estético.

Los templos del Cristianismo y los de las Órdenes iniciáticas, constituyen un lugar sagrado, distinto del profano, en el que el espacio está jerarquizado. Por ejemplo el Oriente, donde el Sol nace y se sitúa el Altar Mayor y el ábside o la girola. Y al lado opuesto del eje principal, el Poniente, llamada comúnmente Puerta del Perdón. Sin embargo, curiosamente y contra la tradición espiritual del Cristianismo como religión solar, San Pedro en el Vaticano tiene una orientación no tradicional cristiana sino pagana, con el altar al Oeste, el lugar donde muere el sol, símbolo del Espíritu. El arquitecto Alberti apenas pudo hacer nada sino demoler la antigua basílica. Su sucesor Bramante planeó un espacio central en estrella, con planta de cruz griega, de reminiscencias clásicas. Un diseño acaso mediatizado por las manías de grandeza del papa Julio II, quien quería que el nuevo templo exaltara su gloria, mientras sus cenizas reposaran bajo su cúpula magnífica. En cierto modo una especie de recuperación de la vieja idea pagana del templo como morada de un dios. Tras Rafael y Sangallo el encargo pasó a Miguel Ángel quien modificó la cúpula y la planta transformándola en cruz latina basilical.  El resultado es una obra descomunal, con una cúpula de ciento diez metros de ancho y cuarenta y cinco de alto, en el que la ostentación de poder material encubre la pérdida del simbolismo espiritual del sol como representación del Logos. Como hemos indicado, el altar se encuentra dirigido a la muerte del sol en vez de a su nacimiento, lo que no deja de ser significativo.

La catedral madrileña de la Almudena tampoco escapa a esta pérdida del sentido espiritual tradicional de la Institución y del templo, víctima de la hegemonía de los intereses materiales de la organización. No se orienta según el sol sino que su eje central se orienta o dirige por un lado hacia el Sur como la quibla de la Mezquita de Córdoba y por el otro al Palacio real, al Poder político.

Las mezquitas tienen su parte más sagrada, el mihrab, dirigido a La Meca, excepto precisamente la de Córdoba que lo está al Sur, un rasgo de la relativa autonomía político, cultural y religiosa del califato cordobés o quizás de respeto a las propias necesidades o condicionantes constructivos del precioso templo cordobés.

El templo como artefacto espiritual 

Y junto al espacio existe también un tiempo sagrado, relacionado con los rituales o sistemas simbólicos dinámicos de recreación de lo sagrado, la creación, la muerte y resurrección, etc., ajeno al tiempo profano.

Además de la jerarquización del espacio también existe una separación entre fieles y oficiante o bien entre miembros de sociedades iniciáticas según su grado o relación con el ritual. A veces está separación resulta grotesca por sus criterios arbitrarios o inconsecuentes. En consecuencia existe pues necesariamente un umbral o pórtico de separación entre el “tiempo / espacio” sagrados y el “tiempo / espacio” profanos.

Todas estas cosas formarían parte de una Sabiduría hoy relegada sino casi perdida. Rene Guenon liga el Arte sagrado a la concepción característica de las sociedades tradicionales, donde la  actividad humana derivaría de principios superiores: “El arte era algo distinto de lo que se concibe hoy por este término, era algo que implicaba un verdadero conocimiento”.

Un conocimiento del mundo espiritual más relacionado con la Mística que con la Teología. El arte sagrado pretende ser manifestación de lo perenne en el Tiempo. De lo Absoluto en un mundo de dualidad, contingencia y relatividad. De expresión de lo Inefable, de facilitar una Presencia, capaz de conmover al Alma. Por eso no debe quedar solo al albur de los deseos o caprichos del artista. En este caso de la búsqueda del Uno entre el bosque dual de columnas de piedra y el esplendor de la quibla.

Pero para el observador actual, perteneciente a una sociedad que casi ha perdido el sentido de la metafísica, tan alejada de sus preocupaciones y anhelos cotidianos, resulta difícil comprender que artistas que conocían o que incluso habían “visto” nos dejaban testimonios de Conocimiento, de Sabiduría, de arte Sagrado en la iconología religiosa y simbólica.

El templo como poder

Por eso la construcción de una catedral que no aportaba nada nuevo o de gran interés desde el punto de vista estético “profanando” desde tal punto de vista un precioso lugar también sagrado y además de carácter único fue una decisión lamentable. Como también lo sería en el plano político e histórico que Carlos I, quien había llegado incluso a establecer la pena de muerte para cualquiera que participara en la demolición de la antigua mezquita, no acertara a escarmentar al soberbio obispo, quien consiguió esconderse de la ira del emperador. Si tal hubiera sucedido y el rey hubiera castigado la estulticia y soberbia eclesiástica como merecía, probablemente la Historia de España hubiera resultado muy diferente, y acaso no hubiera estado tan supeditado el poder político al del clero.  Otra fechoría estética atribuida al mandato del obispo Juan de Toledo es la fachada renacentista que “adorna” desde 1531 el patio de los naranjos. Aunque para ser justos hay que reconocer que el propio emperador tampoco está libre de sacrilegios estéticos como nos muestra su inapropiado palacio renacentista de la Alhambra en Granada.

Muchas veces los monumentos resultan una mera manifestación de poder, tanto político como religioso, pues a lo largo de la Historia se suele observar el fenómeno de la estrecha simbiosis entre las castas sacerdotales y las políticas por la que mutuamente se sostienen y protegen. Decía Rocker que “Todo poder está inspirado por el deseo de ser único, pues, según su esencia se siente absoluto y se opone a toda barrera que le recuerde las limitaciones de su influencia. El poder es la conciencia de la autoridad en acción, no puede como Dios, soportar ninguna otra divinidad junto a sí.  Esta es la razón por la que entabla una lucha por la hegemonía…  solo cuando no se siente aún bastante fuerte, se muestra dispuesto a concesiones, pero en cuanto se siente bastante poderoso, no deja de recurrir a ningún medio para ensanchar los límites de su dominación. …la aspiración a unificarlo todo, a someter todo movimiento social a una voluntad central, es el fundamento de todo poder…” 

Sería desear desde el punto de vista estético que la Propiedad desnudara el espacio sagrado de toda esa abigarrada decoración de incoherentes capillas e imágenes de tan dudoso gusto. De todo lo que atenta contra la armonía y sencillez del espacio sagrado.  Recuperar la humilde y sabia santidad de San Juan de la Cruz frente a la confusión barroca de Fray Gerundio de Campazas, alias zotes. La arquitectura de la catedral ya está donde está y el asunto es irremediable, pero sí se podría trasladar todo ese ejército de santos e imágenes a otros recintos donde no afearan el hermoso recinto sagrado.

Islam español e Ilustración

Pero volviendo a la cuestión inicial del debate y pugna por el poder sobre el monumento cordobés cabe recordar aquí el texto de un gran filósofo y místico granadino del s XII Ibn Abentofail, quien en su extraordinaria obra El filósofo autodidacto defiende una visión de la religión como un fenómeno de la conciencia, espiritual, lejos de planteamientos teológicos que retroalimentan la dominación política. La concepción de la conducta humana de acuerdo con los valores metafísicos asociados a la divinidad pero no como sometimiento a las consignas de una casta sacerdotal, resulta en cierto modo una prefiguración de los planteamientos ilustrados genuinamente laicos que respetuosos de la libertad de conciencia, cátedra o expresión tratan de distinguir en el ámbito de lo social y estatal entre lo político y lo religioso y separar la influencia de sus relativas jurisdicciones e influencias.

Ojalá lejos de todo fanatismo y manipulación de las mentes se pudiera recuperar esta visión del mejor Islam español encarnada en el sabio granadino, curioso antecedente en este campo de la propia moderna Moral de la Ilustración.  Una Moral pública que combate el fanatismo religioso y que respeta los territorios de convivencia social asociados al lenguaje místico o común a todas las religiones más que a las teologías que las separan. Y donde los templos cumplen su naturaleza de constituir artefactos espirituales más allá de las propias consideraciones teológicas o de poder material que dividen a la Humanidad.

Es el Espíritu y sus manifestaciones artísticas lo valioso e importante

Bien entendido que hablamos aquí del universo espiritual y de mutuo respeto religioso ecuménico en lo místico. De tolerancia que no es igual sino lo opuesto a consentir. No se trata de sustituir un clero por otro, ni del pernicioso multiculturalismo, ni de alianzas de civilizaciones o majaderías similares propias de necios, ignorantes o canallas, ni menos de promover una nueva religión única de diseño para satisfacer los turbios intereses del NOM. Sabemos que en los últimos tiempos el Poder político y económico le está siendo arrebatado tanto a los ciudadanos como a los Estados Nación y ha sido trasferido a las organizaciones globales multilaterales transnacionales. Un paso más en esta estrategia de dominación mundial omnipresente sería la anulación de las distintas tradiciones y la creación de una nueva religión de diseño, de carácter unitario que forzara a la gente a un cierto pensamiento o creencia religiosa únicos.

Desde luego no es lo que se pretende con estas notas. Tenemos el ejemplo de las antiguas mezquitas toledanas aún conservadas, que hoy no son escenario de culto sino abiertas a la admiración de su Belleza: Tornerías, Valmandrón rebautizada como Cristo de la Luz o la preciosa ex sinagoga mudéjar conocida hoy como Santa María la Blanca, un ejemplar único en su clase, que también está siendo reclamada ahora por los judíos. Desnudas de Teologías pero preciosas manifestaciones de Geometría al servicio del Arte, todas ellas pueden entenderse como centros espirituales dedicados a promover la paz, la concordia y la búsqueda de lo Absoluto a través de la Belleza y o que debieran ser sus corolarios, la tolerancia o respeto mutuo y la fraternidad universal.

Ojalá el disfrute estético y espiritual de la Gran Mezquita de Córdoba, joya de nuestro patrimonio espiritual, cultural y artístico, que también lo debe ser nacional, pueda realizarse sin estar subordinado a los intereses de la casta sacerdotal de ninguna jerarquía confesional.

Ojalá se pueda dedicar así este magnífico espacio sagrado que sostenemos entre todos con nuestros impuestos a disfrutar de un tiempo simbólico dedicado a la búsqueda y goce del Espíritu.

 

 

 

Del nuevo Instituto Avellaneda, antes Cervantes

Dentro de la ignorancia y estulticia de gran parte de nuestra clase política dirigente parasitaria destaca por méritos propio la lugartenienta del gobierno sanchopedrero. Cabe considerar como disculpa que es socialista, miembra primate de las “repugnantes zurdas españolas” como las calificaba el poeta Antonio Machado, lo que al parecer da patente de corso para ignorar los rudimentos básicos de la Cultura y la Tradición españolas, incluido nuestro gran siglo de oro. Y para añadir a la ignorancia: la osadía, el desparpajo de nuestras próceras hembristas militantes y militantas. No es una preciosa ridícula, o IN-culta latiniparla, sino la maruja mandamás del gineceo zamarramalero de una permanente festividad de Santa Agueda.

Pero, aún así, con todo y eso, la señora “e moito” como dicen aquí en Galicia. En efecto, durante la más alta ocasión que vieron los siglos, la toma de posesión del nuevo director del Instituto Avellaneda, antes Cervantes, la enmucetada madame se ha puesto a pontificar a su basto modo sobre la obra capital de la Literatura española y puede que de la universal.

En un singular discurso dirigido a gilipollas, gilipollos y gilipolles de su cuerda la escoliasta feliz y jefa de maritorneras considera que en la nueva memoria histórica que patrocina, menos don Quijote y más Sancho o Aldonza o Dulcinea. Esta cretina partidaria de la igualad del cero es cero zapatero ignora por completo los fundamentos metafísicos y tradicionales de la obra maestra cervantina. Una obra inspirada en la cábala sefardita, la Gnosis, el neoplatonismo, el ideal caballeresco. Un universo de jerarquía, aristocrático en el sentido exacto de la palabra: de acción de los mejores, el propio de la Caballería y de los ideales metafísicos que la inspira, muy distinto al de la pretendida igualdad basura que la interfecta en su lamentable ignorancia culposa proclama.

Durante la Edad Media las antiguas Órdenes de Caballería trataban de contribuir a ese orden intentando que la Fuerza estuviera bajo el imperio de una concepción metafísica. Así, bajo la forma de la dualidad entre el caballero y su dama. El primer deber del caballero era ser fuerte, pero existía un código moral de uso de esa fuerza. Lo explicaba, antes que nuestro gran Cervantes, Raimundo Lulio en su famoso Libro del Orden de Caballería. Lulio que dividía la materia en siete partes. La primera del Principio de la Caballería, la segunda del Oficio del Caballero. La tercera del Examen que se debe hacer al escudero que quiere entrar en la Orden de Caballería. La cuarta del Modo de ser armado caballero. La quinta sobre el significado de las Armas del caballero. La sexta de sus Costumbres. La séptima es del Honor que se debe hacer al caballero.

Luego que comenzó en el mundo el desprecio de la justicia por haberse apocado la caridad, convino que por medio del temor volviese a ser honrada la justicia.” Para ello según un ideal aristocrático de selección de los mejores, se fueron eligiendo los más sabios, amables, leales, fuertes, ánimo más noble, de mejor trato y crianza. “Lo primero que debe preguntarse al escudero, para ser caballero, es si ama o teme a Dios. Así como caballero sin caballo no se aviene al oficio de caballero, escudero sin nobleza de corazón no se aviene con la Orden de Caballería. La nobleza de corazón no la pidas a la boca, porque no siempre dice la verdad, ni la pidas al vestido honrado, porque debajo de un honroso manto puede haber un corazón vil y flaco, en que haya maldad y engaño. Paraje o hidalguía y Caballería se convienen y concuerdan porque el paraje no es más que antiguo honor continuado, y la Caballería es una Orden y regla que se mantiene desde el tiempo en que fue instituida hasta el presente”.

El Libro de Caballería establece también que una de las primeras obligaciones del escudero que quiere ser ordenado caballero es la de la Fortaleza, pues sólo el que es fuerte puede luchar por la Justicia. Todo lo contrario del gobierno débil y entreguista al servicio del Mal que la madame representa.

Y hablemos de la Dama. La Dama en el ideal caballeresco es el símbolo de los valores metafísicos que deben inspirar al Caballero en el ejercicio de su labor. Nunca puede ser igual al caballero como pretende la cretina miembra sanchopedresca gubernamental.

El pensamiento político de Cervantes, como puede comprobarse por ejemplo pinchando aquí, resulta ser todo lo contrario de los de este gobierno socialista infame. Un gobierno de felones, cobardes, apoyado por especuladores con las manos manchadas de sangre, amos de Andresillos, curas trabucaires y traidores y corruptos de la peor ralea. Al contrario, el planteamiento cervantino es liberal, de respeto a principios éticos de orden superior, de pocas leyes pero nobles, dirigidas al bien común y con voluntad de cumplirlas. Las antípodas del sanchopedresco, si es que tiene alguno además crear caos y devastación en la práctica para favorecer a sus amos que le han aupado a la cucaña.

Cuando Don Quijote y Sancho buscan a Dulcinea, es decir: el Alma, encuentran que la Iglesia, (con mayúscula en la edición princeps, es decir, como Institución), representa un tremendo obstáculo para encontrarla.

La lugartenienta debiera pararse a pensar sobre si el mayor obstáculo para el desenvolvimiento espiritual, intelectual, y de bienestar del sufrido pueblo español es su propio partido y lo que representa. Bajo el disfraz de la pretendida igualdad, están el fanatismo, la ambición, la codicia, la ignorancia, el resentimiento, la hipocresía. La igualdad de la bazofia, de la villanía, de la mediocridad y la demagogia de las chusmas que ella promueve y con las que se identifica. El “ideal” contra aristocrático refrito por la memoria histórica: basado en el vicio, la ignorancia, en el jalear las bajas pasiones del populacho.

Como es sabido Avellaneda, otro okupa impostor e hipócrita ventajista como el propio Sánchez, transforma a Don Quijote de un noble caballero luchador por un ideal sublime a un loco para encerrar en el Nuncio toledano. Y a Dulcinea, el símbolo del más alto Ideal en una prostituta. Don Quijote es la Cultura, el patriotismo inspirado en los ideales de Dulcinea. Vendría a ser la malvada “Derecha” y el mundo metafísico, en consecuencia hay que encerrarlo en una jaula, hay que prostituirlo.

De valores metafísicos, del Ideal caballeresco, no. Pero de desfalcos, de mediocridad y de putas entiende mucho esta gente, que por pura coherencia debiera rebautizar al antiguo Instituto Cervantes en Instituto Avellaneda. Algo necesario antes de mancillar el nombre del insigne autor, honra de la Libertad, de las Letras y de la Cultura españolas.

Conferencia: El pensamiento Político de Cervantes. Salón de Actos sede central de la Caixa en La Coruña

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Conspiraciones: El golpe continúa, la violencia avanza, pero cerrado hasta setiembre

Es evidencia de razón que la situación internacional está muy deteriorada. Y que la de España también cada vez resulta más preocupante. Los golpes de Estado vigentes están triunfando y nuestras perspectivas de convivencia y bienestar basadas en el imperio de la legalidad, se están  deteriorando hasta un punto especialmente peligroso.

Mientras Su Majestad y la Sodoma gubernamental (por aquello de que ni Lot podría encontrar a nadie justo) se van de vacaciones, el problema español cada vez resulta más preocupante. Entre otras gravísimas cuestiones: Un gobernante que actúa como un mercenario amoral que sin empacho ni pudor recibe en su despacho oficial a especuladores financieros, golpistas y chantajistas. Un magistrado juez del Supremo que ha de huir para no ser linchado por las turbas nazis catalanas pagadas con el dinero que nos roban a los españoles, vía impuestos y vía monopolios; una revuelta violenta de taxistas contra la legalidad vigente que supone un lock out  anticonstitucional que amenaza la libre circulación de personas por las principales ciudades españolas, la permanente violación impune de nuestras fronteras incluso agrediendo mediante bandas criminales organizadas y armadas a nuestros agentes de Orden Público a quienes sus mandos al parecer les impiden defenderse y cumplir sus cometidos constitucionales… pero…¡ aquí no pasa nada!

O sí: los socialistas, como entonces, los golpistas catalanes, como entonces, pero hoy ayudados por una poblada quinta columna de salvajes y gentuza importados y organizados por la plutocracia financiera globalista internacional nos están volviendo a llevar al umbral de otro peligroso 36.

Para algunos las cosas van mal porque sí. Si pueden ir mal, pues van mal y basta, sin que haya que buscar tres píes al gato. Para otros considerados como “conspiranoicos” por lo anteriores, muchos de los grandes problemas de la Humanidad se deben a las acciones de grupos extremadamente minoritarios y poderosos que son capaces de generar los acontecimientos de una agenda mundial acorde a sus intereses, aunque al coste de provocar conflictos, desastres o incluso guerras abiertas.  Es decir, una Teoría de la Conspiración más o menos certera o más o menos fantástica.

Pero los hechos son que el mercenario de la Moncloa ha sido puesto como ocupa ilegítimo por lo peor de España. Que además recibe a un sionista peligrosísimo para  que le dé instrucciones:  Todas las desgracias que nos están ocurriendo, ¿son por impericia o son premeditadas?

Vamos a recoger a continuación un curioso testimonio de uno de los grandes intelectuales españoles al que cabría incluir en este segundo grupo de “conspiranoicos”.

Su testimonio es del siglo de Oro. Los enemigos denunciados por él entonces, probablemente los mismos que ahora. Cierta plutocracia globalista financiera fácilmente identificable.

Se trata del recuerdo de un personaje de gran interés y actualidad, porque la verdadera Cultura no es pasajera ni perecedera sino que permanece ya que conecta con las invariantes de la naturaleza humana.

Me refiero a Don Francisco de Quevedo y Villegas. Hidalgo de escasa fortuna, además de ingenioso autor prolífico que tocó todos los géneros literarios, fue un importante intelectual político que padeció más de un encontronazo con el Poder. Un patriota comprometido y preocupado por la deriva que iba tomando la Cosa pública en tiempos de Felipe IV.  Un rey que inspiró al principio de su reinado la ilusión de que las cosas podrían ir mejor. Pero Quevedo, como los demás, pronto se vio otra vez defraudado por la Monarquía.

Y es que, según uno de sus compiladores, “conociendo alternativamente el favor y la desgracia, en medio de una vida de contrastes hay algo que tiene unidad a lo largo de su existencia, y esto es el amor por el bienestar público, al que sacrificó su libertad, salud y reposo”.

Ahora cabe recordar aquí su lúcida visión sobre un tema de moda, el de las conspiraciones reales o supuestas. Me refiero a una breve obra maestra, un no muy conocido tratado político suyo, muy incorrecto, póstumo por haber sido secuestrado junto a otros documentos del autor cuando fuera preso en San Marcos, y al que los guardianes alabanciosos del Poder no dudarían en calificar de antisemita, término muy socorrido y facilón cuando se pretenden tapar incómodas fechorías del Poder. Se trata de La Fortuna con seso y la hora de todos.

Durante una hora, Júpiter obliga a la veleidosa Fortuna a sujetarse a la Razón, dando lugar a singulares alternativas que ponen de relieve la doblez, injusticia y sinrazón de nuestras relaciones sociales e institucionales. Todo un entramado de complicidades y despropósitos que recuerda las ideas e influencias de Erasmo.

De este modo desenmascara la hipocresía del tinglado institucional, en el que nada es lo que parece o debiera ser de acuerdo a sus fines confesados.

La obra demuestra la lucidez y erudición de su autor, su gran conocimiento de la política nacional e internacional de su época, en la que no falta una visión geopolítica o estratégica, que tanto se echa en falta entre nuestros mediocres próceres actuales. Así, por ejemplo, los equilibrios de los pequeños reinos italianos para mantenerse empleando a Su Católica Majestad contra el Rey Cristianísimo y viceversa.

No falta la visión moral: “La malicia introduce la discordia en el mundo y la astucia conserva al mundo en discordia y la disimulación hace bienquisto al que siembra la cizaña del propio que la padece”.

O la lucidez con la que constata la permanente inanidad de la Justicia en el Reino de España. El tinglado judicial como negocio de pícaros y sacamantecas: “la nota de la petición pedía dineros; el pasante pedía la pitanza de escribirla; el procurador, la de presentarla; el escribano de la cámara la de su oficio; el relator, la de su relación…” La Hora de la sinceridad explica que… “en los pleitos lo más barato es la parte contraria….más queremos una parte contraria que cinco (las propias)…cuando nosotros ganemos el pleito, el pleito nos ha perdido a nosotros… el mejor juriconsulto es la concordia…”

No parece que sea el perfil psicológico o profesional de un juez el más adecuado para acciones ejecutivas como las de los ministerios de Interior o Defensa, y aún menos en situaciones que requieren iniciativa, dinamismo y enérgica contundencia. Pero, quiero extenderme en otra visión que parece extraída no de un texto de nuestro Siglo de Oro sino de la más pura literatura mal llamada conspiranoica actual. Es la parte dedicada a la Isla de los Monopantos.

Reunión en la sinagoga de Salónica con rabíes representantes de las principales juderías. Entre ellos los Monopantos…”son hombres de cuadriplicada malicia, de perfecta hipocresía, de extremada disimulación, de tan equívoca apariencia, que todas las leyes y naciones les tienen por suyos…

Así habló Rabí Saadías:

Nosotros, primer linaje del mundo, que somos desperdicio de las edades y multitud derramada  que yace en esclavitud y vituperio congojoso, viendo arder en discordias al mundo, nos hemos juntado a prevenir advertencia desvelada en los presentes tumultos, para mejorar en la ruina de todos nuestro partido….y todo este enredo ciego y belicoso (se refiere a la promoción o financiación de guerras y rebeliones) causamos con haber tejido el socorro de cada uno en el arbitrio de su mayor contrario; porque nosotros socorremos como el que da con interés dineros al que juega y pierde, para que pierda más. No niego que los Monopantos son gariteros de la tabaola de Europa, que dan cartas y tantos, y entre lo que sacan de las barajas que meten y de luces, se quedan con todo el oro y la plata, no dejando a los jugadores sino voces y ruido, y perdición, y ansia de desquitarse a que los inducen porque su garito, que es fin de todos no tenga fin.

Ha considerado esta sinagoga que el oro y la plata son los verdaderos hijos de la tierra que hacen guerra al Cielo… el dinero es una deidad de rebozo que en ninguna parte tiene altar público y en todas tiene adoración secreta; no tiene templo particular porque se introduce en los templos. Es la riqueza una seta universal en que convienen los más espíritus del mundo, y la codicia, un heresiarca bienquisto de los discursos políticos y el conciliador de todas las diferencias de opiniones y humores…

No tenemos ni admitimos nombre de reino ni de república, ni otro que el de Monopantos: dejamos los apellidos a las repúblicas y a los reyes, y tomámosles el poder limpio de la vanidad de aquellas palabras magníficas; encaminamos nuestra pretensión a que ellos sean señores del mundo y nosotros de ellos. para fin tan de lleno de majestad no hemos hallado con quien hacer confederación igual, a pérdida y a ganancia, sino con vosotros que sois los tramposos de toda Europa. Y solamente os falta nuestra calificación para terminar de corromperlo todo, la cual os ofrecemos plenaria, en contagio y peste, por medio de una máquina infernal que contra los cristianos hemos fabricado los que estamos presentes…hemos inventado una contratriaca para encaminar al corazón los venenos, cargando sobre las virtudes y sacrificios, que se van derechos al corazón y al alma, los vicios y las abominaciones y errores, que, como vehículos, se introducen en ella. Si os determináis a esta alianza, os daremos la receta…

Dejaos gobernar por nuestro Pragas, que no dejareis de ser judíos y sabréis juntamente ser Monopantos”.    

Pero vino entonces la Hora de la Verdad, y tras las palabras de los Monopantos, uno de los dos rabíes procedentes de la sinagoga de Venecia le dijo al oído a Rabí Saadías: “la palabrita dejaos gobernar a roña sabe”.

Un Monopantos, componiendo su rapiña en palomita, dijo que convenía que el secreto fuese ciego y mudo. Y a continuación le dio a Saadías un libro: “esta prenda os damos como rehenes. ¿Cuyas son estas obras? De nuestras palabras. El autor es Nicolás Maquiavelo, que escribió el canto llano de nuestro contrapunto.

Se apartaron, tratando unos y otros entre sí de juntarse, como pedernal y eslabón, a combatirse y aporrearse hasta hacerse pedazos hasta echar chispas contra todo el mundo, para fundar la nueva seta del dinerismo, mudando el nombre de ateístas en dineranos…”

Pasada la Hora, Júpiter explica que: “He advertido que en esta Hora, que ha dado a cada uno lo que se merece, los que, por verse despreciados y pobres, eran humildes, se han desvanecido y demoniado, y los que eran reverenciados y ricos, que, por serlo, eran viciosos, tiranos, arrogantes y delincuentes, viéndose pobres y abatidos, están con arrepentimiento y retiro y piedad; de lo que se ha seguido que los que eran hombres de bien se hayan hecho pícaros y los que eran pícaros, hombres de bien. Para la satisfacción de las quejas de los mortales, que pocas veces saben lo que nos piden, basta este poco de tiempo, pues su flaqueza es tal, que el que hace mal cuando puede, le deja de hacer cuando no puede, y esto no es arrepentimiento sino dejar de ser malos a más no poder”.

Y continúa: “Todos reciban lo que repartiere la Fortuna, que sus favores o desdenes, por sí no son malos, pues, sufriendo éstos y no despreciando aquellos, son tan útiles los unos como los otros. Y aquel que recibe  y hace culpa para sí lo que para sí toma, se queje de sí propio, y no de la fortuna, que lo da con indiferencia y sin malicia. Y a ella la permitimos que se queje de los hombres que, usando mal de sus prosperidades o trabajos, la difaman y la maldicen”. 

Con su teoría sobre los judíos y los Monopantos, Quevedo parece estar hablando de cosas tan actuales como el club Bilderberg. O del CFR, Skull and Bones, Bohemian Club, los Illuminati… O de los Soros, Rockefeller, Retinger, Rothschild, Kissinger, Warburg…

Pero, ¿Por qué esa pulsión tan desordenada por tener y parecer? ¿Por qué las conspiraciones que aparentemente se perpetran contra los hombres tienen éxito? La Fortuna que ha aupado al cucañista Sánchez, ¿tiene o no tiene seso? ¿También le habrán dicho muy claro en la Moncloa: “la palabrita dejaos gobernar a roña sabe”?

La visión de Quevedo nos mueve hoy a reflexionar no solo acerca de las cuestiones políticas y sociales por lo que se ve siempre iguales en lo sustancial, sino, al cabo, sobre nosotros mismos. Desde luego existen cosas que nos rebasan, que escapan a la acción personal de los que no tenemos Poder. Pero también creo que la principal corrupción, madre de las conspiraciones, consiste en pudrir el Entendimiento. El no comprender que formamos parte de un universo de fuerzas espirituales con las que debiéramos intentar sintonizar y armonizarnos para que nos ayuden a entender, a vivir en plenitud, a ser felices.

Y Júpiter deja hacer a la aparente caprichosa Fortuna porque somos nosotros quienes debemos resolverlo, empezando cada uno por sí mismo. Como le habrán dicho: “la palabrita dejaos gobernar a roña sabe”.

Pero en la España actual los ciudadanos estamos indefensos. Pese a jueces y fuerzas de orden público que intentan cumplir con su deber constitucional, pese a todo, las instituciones nos han traicionado. ¿O, no? Aquí, nunca pasa nada y si pasa, con conspiraciones o sin ellas…¡estoy de vacaciones!

Nota: Los textos de Quevedo están tomados de la edición de las Obras Completas, tomo de Prosa, por Editorial Aguilar, con notas de doña Felicidad Buendía

Otra Nota: Pinchando Aquí pueden verse los vínculos de Pedro Sánchez con la Open Society de Soros

 

 

 

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