Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Sófocles en el Valle

Con el título de Esquilo en La Coruña el pasado fin de semana glosaba la gran función de Rafael Álvarez, El Brujo, en el teatro Colón de La Coruña. Hoy debemos hablar de Sófocles y de otro escenario donde otro drama con resonancias de tragedia griega tiene el teatro: la basílica  benedictina del Valle de los Caídos.

Sí. Hablar de Sófocles y de uno de sus personajes más famosos, nada menos que de Antígona, considerada arquetipo o emblema de los valores más elevados de la civilización occidental. Un personaje arquetípico que desafía la orden del tirano Creonte de no enterrar el cuerpo de su hermano fallecido.

El tirano la acusa: “¿conocías el bando que prohibía eso?

Y la heroína le responde: “Lo conocía. ¿Cómo no debía conocerlo? Público era”.

Y así, ¿te atreviste a desobedecer las leyes?

Y la valiente Antígona le responde: «Como que no era Júpiter quien me las había promulgado, ni tampoco la Justicia, la compañera de los dioses infernales, ha impuesto esas leyes a los hombres, ni creí yo que tus decretos tuvieran fuerza para borrar e invalidar las leyes divinas, de manera que un mortal pudiese quebrantarlas. Pues no son de hoy ni de ayer, sino que siempre han estado en vigor y nadie sabe cuando aparecieron.  Por esto no debía yo, por temor al castigo de ningún hombre, violarlas para exponerme a sufrir el castigo de los dioses…”

Las razones de Antígona para obedecer su deber de dar sepultura a su hermano, son también las de los consejos de Cervantes que por boca del caballero Don Quijote da a Sancho gobernador. El hombre, el gobernante justo, está sujeto a la Ley Natural, a un sistema de valores metafísicos previo y base de su misma condición política. Un sistema que no se puede traicionar sin caer en el despotismo y la tiranía.

Hoy se ha sabido que el prior del Valle ha tomado el difícil camino, el heroico camino de Antígona oponiéndose a los caprichos del pinturero y soberbio Creonte actual. Una decisión muy valiente, en la línea de los sabios consejos de Don Quijote, pero de gran coste personal, se ha publicado que el gobierno le está chantajeando reteniendo partidas presupuestadas, pero que salva su dignidad como persona y la de la Institución que representa.

Antígona tenía una hermana, Ismena. Que no se atreve a seguir a Antígona y se busca excusas. Se lo afea la heroína: “Si te parece, haz desprecio de lo que más estimación tienen los dioses”.

A lo que la acobardada Ismena contesta: “Yo no hago desprecio de eso; pero soy impotente para obrar contra la voluntad de los ciudadanos”. O bien “De ningún modo conviene perseguir lo imposible”

Un sofisma: la voluntad del tirano Creonte no es la de los ciudadanos. La condición de ciudadanos es incompatible con apoyar el capricho del tirano. Y una cobardía, hacer lo fácil o lo que complace al poderoso en vez de lo que es debido.

La postura de Imena es la adoptada por la temblorosa y felona Iglesia Católica española que acaso deba su supervivencia a la persona cuyos restos mortales se intentan afrentar. Una infame traición a la figura de su protector que no siguió su complaciente criterio de «no perseguir lo imposible» para salvarlos de la criminal ferocidad de las hordas. Pero también a la de los miles de víctimas católicas del clero y seglares vilmente asesinadas por los socialistas del mismo partido del actual tirano y de sus compinches comunistas. Tampoco hay que olvidar a la hora de pedir responsabilidades a la otra Ismena, la no menos cobarde y temblorosa no izquierda, sería un abuso conceptual y terminológico llamarla derecha, de un tal Casado y sus acomplejados, sobrecogidos y sobrecogedores amén de pudibundos muchachos, dispuestos a cualquier cosa si así lo exige el guión.

Ni conviene olvidar la ingratitud cobarde de la Corona, último objetivo a derribar por la inicua Ley de Memoria histórica, cuya actual Dinastía fue instaurada por la víctima del pretendido ultraje. Y que si no defiende a quien tiene obligación moral y acaso legal de hacerlo, pronto va encontrarse con que tampoco va a tener a nadie dispuesta defenderla cuando los caprichos del tirano y sus compinches cambien de víctima.

La cultura griega es un faro que ha venido iluminando durante siglos la civilización occidental, hoy saboteada y saqueada por quienes por razón de sus responsabilidades institucionales mayores obligaciones tendrían de defenderla.

En la tragedia de Sófocles el tirano Creonte y su familia acabaron mal, muy mal. Y el Coro pone fin a la obra:

La prudencia es la primera condición para la felicidad; y es menester, en todo lo que a los dioses se refiere, no cometer impiedad; pues las insolentes bravatas que castigan a los soberbios con atroces desgracias, les enseñan a ser prudentes en la vejez.”

 

 

 

 

La conjura de los boyardos

Ayer tuve la oportunidad de escuchar a un Pablo Casado algo balbuceante intentando defender lo indefendible o tirando balones fuera cuando se veía demasiado acorralado. Era en casa Federico, un amigo, que estuvo menos complaciente y alabancioso que en otras ocasiones. Cuando a Casado se le saca de su aprendida retahíla de consignas, mantras, tópicos y buscapiés, o de su retórica picapleitos, queda patente su orfandad. Y como apuntaría el mismo otrora cariñoso Federico su penosa falta de credibilidad, cuando no es capaz de poner orden en el partido que preside.

También ayer casualmente pude volver a admirar una joya del cine clásico Iván El Terrible y La Conjura de los Boyardos, obra maestra de Eisenstein, prevista como una trilogía pero que la temprana muerte del gran director dejaría inconclusa en dos entregas. Una obra de culto, como se suele decir, aunque menos conocida en España que otras suyas tales como El acorazado Potemkin u Octubre. Rodada en un primoroso blanco y negro salvo la secuencia del festín de la segunda parte, en un onírico color, que sugiere el cambio en la forma de pensar del zar y su decisión final, resulta un prodigio estético.  El uso simbólico de las sombras y de los claroscuros es prodigioso. Y la música es de Prokofiev.

Con una dirección, una escenografía y una interpretación, en especial la del protagonista, verdaderamente memorables, la trilogía incompleta es una profunda y bellísima reflexión sobre el Poder, sus intrigas y servidumbres. También de sus justificaciones para los excesos, injusticias, crueldades o abusos. Ambientada en el siglo XVI, se basa en la historia del zar Iván IV, unificador de todas las Rusias y su pelea mortal contra los boyardos.

Acaso convenga recordar que los boyardos formaban la nobleza terrateniente, autónoma, que manipulaban Rusia de acuerdo a sus intereses locales o particulares, hueros de patriotismo o sentido de la historia. Harto de felonías, intrigas y traiciones, para someterlos y vincularlos a la idea nacional de Rusia como nación soberana no sometida a los intereses de las potencias vecinas, el zar de Moscú, Iván El Terrible, se ve obligado a crear un cuerpo de origen no aristocrático sino popular, la Oprichnina. Un “cinturón de hierro” que le permita meter en cintura a los terratenientes autónomos supuestamente bajo su autoridad, pero que conspiraban para debilitarle y proteger su propio dominio sobre los territorios tradicionalmente asignados a sus linajes.

Esta historia admirablemente contada por Eisenstein nos parece hoy muy lejana tanto en el espacio como en el tiempo. Pero me temo que por desgracia no sea así. Quizás como experimento o conejillo de Indias, el caso es que hoy el Reino de España está siendo sometido a tensiones centrífugas insoportables por sus enemigos interiores y exteriores. En algunos territorios españoles ya apenas existe autoridad real. La teórica legalidad vigente es sustituida en la práctica por el capricho o el despotismo del boyardo de turno. Con casi absoluta impunidad.

Y no solo cabe hablar de los boyardos de conocida tradición levantisca, corrupta, mentirosa, de los infames traidores habituales, sino de otros supuestamente leales, pero hipócritas, taimados, que están conspirando en la sombra contra lo que España significa y que como su pretendido amigo el príncipe Kurbsky encuentran en el bastardeado partido de Casado refugio para sus intrigas a la espera de poder dar el golpe definitivo y venderse al afeminado vecino rey de Polonia.

Iván IV tuvo que asumir su tremenda condición de zar en toda su compleja naturaleza. La soledad del Poder. Castigar a los malos y premiar a los buenos. Combatir fulminantemente la traición incluso de sus supuestos amigos y de la manipuladora, intrigante, cobarde e interesada Iglesia ortodoxa rusa. Sin contemplaciones.

Es muy probable que tras las próximas elecciones de noviembre, alentados por potencias extranjeras que buscan nuestra impotencia y debilidad se dé el golpe de gracia a la unidad de España y a la autoridad real. Fracasada, de momento, la intentona golpista, violenta, de los corruptos, encanallados e infames boyardos nororientales, lo más probable es que una nueva conjura de los boyardos promueva un cambio constitucional para recuperar su siniestro poder feudal sin cortapisas y con nuevas tecnologías de dominación.

La realidad imita al Arte. Pero, ¿tenemos hoy un Iván el Terrible que lo impida y nos defienda?

 

 

 

 

 

Esquilo en La Coruña

La aparición de un genio como Rafael Álvarez, El Brujo por los sufridos escenarios de la derrocada antigua capital de Galicia supone siempre un hito cultural. De Cultura de la buena, lo contrario, conviene recordarlo, de la apesebrada para paletos y galleguistas sin remedio que nos intentan imponer. La promovida por el poder oficial de la Junta a mayor gloria suya y de su bien engordada gusanera y nutrido coro de ditirambo alabanciosos mercenarios. Diferentes, por cierto, en su inanidad horizontal, de los ditirambos dionisiacos, probable origen de la tragedia en la Grecia de los Misterios.

Su función Esquilo, nacimiento y muerte de la Tragedia, es una especie de conferencia con pretexto de teatro. Y supone el apogeo del Logos en una base escénica muy sencilla y es toda una lección de teatro y del sentido espiritual de la Cultura. Algo verdaderamente insólito en el páramo cultural del Régimen. Una obra de gran mérito y dificultad que denota la extraordinaria cultura y erudición de El Brujo, pero especialmente su rara y difícil asimilación al servicio del Espíritu. Una obra de descodificación y codificación del universo de la tragedia griega con interpretaciones de Nietzsche o de la civilización y religiosidad indias, probablemente pensada y desarrollada en su ashram santuario de Madrigal de la Vera.

Pura alquimia, porque busca la quintaesencia del teatro y de la tragedia griegos para ofrecerla al público actual en un contenido de irónica, des-enmucetada, vanguardia. Resulta pasmosa su agilidad para aplicar lo sublime a las mediocres peripecias y chanchullos de nuestros arrastrados e ignorantes próceres actuales. Y la hilaridad que ello produce, con consigna similar a la de La Codorniz: tiemble después de haber reído. Toda una recuperación del Teatro clásico.

Con la facilidad y clarividencia del genio, El Brujo no tiene miedo al Poder y se permite hablar alto y claro. Las criticas a la vigente paletería autonómica y su visión roma, sectaria, localista, pazguata, profundamente mema y horizontal del Pensamiento y de la Cultura. La engordada preponderancia de lo horizontal sobre la dimensión vertical, espiritual del hombre. Una civilización condenada por haber perdido su relación con los dioses y valores metafísicos.

El Brujo reclama, en el mismo sentido de los grandes autores maestros de la humanidad, el sentido espiritual de la Cultura. El del interrogante del templo de Apolo en Delfos, al pie del Parnaso. ¿Quién eres? ¿A quién sirves?

Decía Lord Bacon, acaso autor oculto de algunas obras de Shakespeare, también citado en la representación, que la magia es metafísica en acción. Desde tal punto de vista Rafael debiera llamarse El Mago. Su Esquilo es una obra de extraordinario valor preparada por un genio. En cierto modo, una hierofanía.

El espíritu de la Música es el silencio. Me callo.

Mi enhorabuena más entusiasta.

 

 

 

 

¿Un nuevo Hare Krishna?

Muy famosos durante el último tercio del siglo pasado los Hare Krishna eran una especie de secta destructiva a la americana formada por un gurú caradura y un nutrido rebaño de seguidores a explotar y esquilar mientras balaban estupidizados envueltos en pintorescas túnicas de color azafrán y daban saltitos. Una cosa entre naif y criminal atropello a la dignidad humana cuyo origen se encuentra en la manipulación torticera de la Tradición, en este caso del Bhagavad gita.

Culo veo, culo quiero, ayer también hubo una manifestación perpetrada con la complicidad de las autoridades junto a la ciudad monumental de Cáceres que me recordó algunas de las más estultas expresiones públicas de la susodicha secta. Una ciudad que pese a sus siglos de Historia y la respetabilidad de sus monumentos no parece escuchar las lecciones de la Historia y muestra entrar al trapo de la propaganda engañosa como si fuese un poblado del Oeste sin dignidad ni pasado.

Esta vez el pretexto para dar larga al ganao, mucho en edad de merecer a la espera de ser sacrificado, era la lucrativa mohatra de lo del cambio del clima climático climatizable. Una nueva estafa para saquear impunemente y con su propia colaboración al ciudadano al mismo tiempo que se le erosionan sus derechos políticos y económicos.  Un tinglado de marketing instigado por la plutocracia financiera globalista y los monopolios para perpetrar nuevas preferentes en forma de bonos verdes y otras escandalosas subidas en el recibo de la luz. Amén de contribuir a apuntalar importantísimos bancos en quiebra, de esos considerados demasiado grandes para caer.

Que toda esta farsa esté promovida y patrocinada por el gran Capital sin escrúpulos que se lucra con ella ya debiera levantar sospechas  a la gente con dos dedos de frente, no dimitida del peligroso hábito de pensar. Que las “repugnantes zurdas españolas”, como las calificaba tan acertadamente don Antonio Machado, jaleen estas medidas monopolísticas indica su grado de actual postración intelectual y prostitución moral al servicio de los poderosos.

Que una niña psicópata de frenopático sea presentada por el gran Poder mundial como una especie de nueva heroica Juana del arco iris, y que sus chifladuras sean aceptadas y seguidas sin rechistar indica el grado de descomposición de nuestra civilización.

Que contribuya a la confusión y generación de entropía una Institución como la Iglesia Católica, ahora liderada por un tal Bergoglio, con sus pintorescas encíclicas o sus sínodos ecologistas nos da idea del deterioro y nos pone sobre aviso de la nueva religión que se nos quiere imponer con las más inesperadas complicidades.

Cosas veredes, mio Cid que facerán fablar las piedras. Las centenarias, solemnes, hermosas piedras de la ciudad de Cáceres debieran prestar un poco de sensatez, cordura y sentido de la Historia a sus actuales más jóvenes habitantes, antes de que esto ya no tenga remedio.

La Tradición nos habla desde la imperturbabilidad del pasado, aunque los subvencionados e impostados gritos de los Hare Krishna de turno o de moda intenten tapar su mensaje.  Recuerdo otra vez a don Antonio: distingamos las voces de los ecos.

 

 

 

CONVOCATORIAS: presentación del libro Memorias de una médium, escrito por Ángela Ghislery

Hoy jueves 26 de setiembre a las siete de la tarde en el Palacio de la Isla de la ciudad de Cáceres tendré el honor de presentar el hermoso último libro de Ángela Ghislery Memorias de una Médium.

Ruego puntualidad para poder aprovechar mejor el tiempo que Ángela pueda dedicarnos a contar sus experiencias.

En el acto está prevista la participación de los asistentes en coloquio que esperamos resulte animado por el interés de la autora y de la materia objeto del libro presentado.

 

 

Retorno a Praga (II). Praga y España

Praga y España

Se cuenta que durante una sesión de espiritismo con escritura automática en el palacio de su protectora la princesa Marie von Thurn und Taxis el poeta praguense Rainer María Rilke recibe la indicación de viajar a Toledo, situarse en un puente y ponerse a cantar. Cumplida la sugerencia así lo explica: “Jamás sabría decir cómo es esto, mi querida amiga, un lugar que está expresado en el lenguaje de los ángeles, tal como ellos se ingenian para convivir entre los hombres, pero vais a tener que fiaros de mi palabra…me he grabado en la memoria los puentes, ambos puentes…”

La hermosa España me parece ciertamente el país donde al arte le fue dado mantener su hegemonía, incluso cuando en la tormenta de los Treinta Años huía por todas partes al borde de la destrucción”

Praga y Toledo se encuentran íntimamente asociadas al mundo de la Tradición. Y no sólo por la obra poética de Rilke. Ambas fueron santuario y crisol de la cábala, la alquimia, el hermetismo, el neoplatonismo, el rosacrucismo. También en las historias legendarias del hombre de palo o del golem, formas pioneras de robot, una palabra checa, o de la moderna inteligencia artificial. En un caso obra del ingeniero e inventor Jacobo Turriani, en el otro del rabino Löw cuya tumba se encuentra en el cementerio judío.

Decía Rilke sobre la ciudad del Tajo “en la medida que la cosas tienen allí la intensidad de una aparición que comúnmente no se hace visible a diario, no hay nada como Toledo que pueda dar una representación de lo suprasensible en grado más alto.  Y posiblemente es éste el próximo peldaño que he de aprender: la realidad de los ángeles y a continuación la realidad del fantasma. …en los ángeles de los cuadros de El Greco el ángel ya no es antropomorfo como el animal en la fábula, ni tampoco el secreto signo ornamental del Estado teocrático bizantino. Su esencia es fluyente como el río que corre a través de los dos reinos, sí, lo que el agua es sobre la tierra y en la atmósfera eso es el ángel el círculo más ancho del espíritu, arroyo, rocío, abrevadero, surtidor de la anímica existencia, precipitación y ascenso. En sus cuadros el ángel sobrepasa al pájaro: para él lo decisivo no es que vuele, pues el volar está delimitado por ambas partes, es un intervalo de reposar, este ángel se alarga como algo sensible en lo suprasensible, sólo que ese alargarse es constante, paralelo, tiene su comienzo y se escapa a lo infinito…”

El vuelo hacía el infinito misterioso y desconocido de toda una época. El Uno, el Ain Soph de la Cábala, el Número pitagórico, el Monas platónico, el Mundo de la cosa en sí de Schopenhauer,… El anhelo de la antigua Praga que se atrevió a soñar a la orilla de otro río eterno…

Alquimista del emperador Carlos V sería  Cornelio Agrippa autor de La Filosofía oculta, famoso tratado renacentista de magia y ocultismo. No se sabe que tuviese éxito para engordar la debilitada hacienda imperial con oro de atanor.

Sin embargo, las preocupaciones esotéricas del rey Felipe II no distaban mucho de las de su famoso sobrino Rodolfo II de Habsburgo. El tío encargó a su embajador y hombre de confianza Benito Arias Montano, sabio polígrafo pacense, autor de la Biblia Políglota de Amberes, que le recogiera cuantos libros de arcanos y ciencias ocultas pudiese encontrar en la Europa imperial para su magna Biblioteca de El Escorial. Libros que tendrían la signatura selecta común infinito igual a cinco. El sobrino, que se hacía llamar Hermes Trismegistus Germanicus, reunió en su abigarrada Corte de Praga toda clase de heterodoxos así como astrónomos, médicos, herbolarios, espagiristas, alquimistas y científicos varios. Entre ellos grandes astrónomos como Tycho Brahe y Johannes Kepler. O su médico personal, el rosacruz Michael Maier, autor del tratado alquímico Atalanta fugiens. El propio músico Claudio Monteverdi debatiría allí con Maier para inspirarse en la creación de su ópera hoy perdida Mercurio et Marte. Karl von Liechtenstein, Thomas Hajek, Nicolás Barnaud, sir John Dee, autor de la Monas Hieroglyphica, investigador de la misteriosa lengua enoquiana, la perdida por los ángeles al que vinculan junto con su médium y colega Edwuard Kelley con el enigmático Manuscrito Voynich, personaje difícil que tuvo ciertos desencuentros con el emperador, fueron también otros de los más famosos alquimistas relacionado con la Corte de Rodolfo II en Praga.

Se cree que el benedictino alsaciano Basilius Valentinus, casi dos siglos anterior a esa época, influiría en la forma de elaborar la rica cerveza checa con las ideas expuestas en su tratado alquímico El carro triunfal del antimonio.

Es curioso que Kafka también tuviese una cierta relación aunque indirecta con España. Uno de sus tíos maternos, Alfred Löwy, el tío de Madrid como lo llamaba, fue director de la Sociedad de Ferrocarriles de Madrid a Cáceres y Portugal.

Notas

Los textos del poeta Rainer María Rilke están tomados de su Epistolario español, versión de Jaime Ferreiro en Espasa Calpe, (1976) y de las Obras escogidas, versión de José María Valverde en Plaza y Janés, (1967).

La fotografía de la catedral de san Vito, en el recinto del Castillo de Praga y la del detalle de la Torre de la Pólvora son del autor

 

 

Retorno a Praga (I)

Puentes, poetas, ángeles

El Moldava sigue abrazando a la antigua ciudad medieval, el mismo fluir del agua pero no el mismo río, ni menos la misma ciudad que tantas cosas ha vivido y sufrido a lo largo de su historia. Bien es verdad que tampoco yo soy el mismo.

Mi primera visita a la ciudad natal de Kafka o Rilke fue hace ya cuarenta años. La situación entonces era muy distinta. La víspera de mi partida, en el entreacto de una función del Otelo verdiano en el Teatro de la Ópera, comentaba con otro espectador del palco mi intención de atravesar la frontera austro checa por carretera. No sin cierto asombro, o acaso preocupación porque dejase la tranquila y señorial Viena para adentrarme en territorio comunista hostil, me preguntó, “¿cree de verdad que Praga es un lugar para turistas?”

No, desde luego no lo era entonces. Nada que ver con su actual transformación en una suerte de parque temático globalizado con turistas atraídos de todo el mundo y que también forman parte ellos mismos del espectáculo. Hoy, en algunos lugares emblemáticos como el famoso puente de Carlos sobre el Moldova, a causa de la aglomeración casi es necesario caminar en fila india. Entonces, hace tantos años, el precioso puente estaba casi desierto, apenas con la simple compañía de las estatuas que se asemejaban a una variante de la Santa Compaña petrificada asomada entre la neblina crepuscular del atardecer. Un puente que unía dos orillas y también dos mundos. Toda una experiencia estética, sublime e inolvidable, hoy dificultada sino imposibilitada por la excesiva masificación.

Creo que la palabra Praga significa umbral, puerta, y a fe que nunca hubiera nombre más oportuno o mejor puesto para la hermosa capital checa. Rainer María Rilke, el incomprendido poeta praguense que parece que se movía entre las dos orillas, la de aquí y la de allá, asomado en el pretil contemplaba los árboles de la ribera, como en una linterna mágica o acaso inspirado en un antigua imagen mística del Zohar, libro de la Cábala sefardita: “Vistas por los ángeles, las copas de los árboles parecen quizás raíces que sorben los cielos; y las hondas raíces que surcan la tierra bajo un cielo compacto como un cuerpo. Esta tierra ardiente, donde se lamenta, junto a las fuentes, el olvido de los muertos.”

El paso por el puente, el acceso a la otra orilla, es un como un acto de creación artística vinculado con la maternidad. “Es natural que yo comprenda a las muchachas y a las mujeres; el acontecimiento más importante para el que crea, cual es dar el ser, pertenece al mundo femenino.”       

El poeta aconseja: “Tiene que dejar que cada impresión, cada germen de sentimiento madure en su interior, en esas regiones cerradas al entendimiento. Espere con humildad y paciencia la hora del nacimiento de la nueva luz.”

He de decir que creo que Rilke tenía razón: Mi experiencia de entonces ha permanecido en mi conciencia cuando la de otros muchos viajes ya apenas si las recuerdo. En Praga tuve una extraña revelación de la que hablaré luego.

Entre tanto, ajenos a las ideas o los sentimientos del viajero, a la conciencia del tiempo o al deambular de la multitud, los cisnes nadan junto a la orilla de Mala Strana. No parecen nobles caballeros encantados ni traen consigo a ningún Lohengrín redentor enviado del Grial, el mundo metafísico de la Cosa en Sí: “No creas que te invoco, ángel  y aunque te invocara, tú no acudirías…”

Claro que: “No he soltado a mi ángel mucho tiempo, y se me ha vuelto pobre entre los brazos, se hizo pequeño, y yo me hacía grande: de repente yo fui la compasión, y él, solamente un ruego tembloroso”…

“Hasta ti no llega mi estrépito si tú no me conoces porque soy ¡Alumbra, ay, alumbra! Haz que se me vea junto a las estrellas. Pues me desvanezco.”

Acaso espantado por la vulgaridad de la masificación de hoy, Rilke se ha desvanecido en el umbral pero nos quedan las antiguas formas envueltas en el misterio.

Praga en el Tiempo…

Siniestra y terrible en lo demás, desde el punto de vista de la conservación del patrimonio arquitectónico la forzada hibernación checa padecida durante la tremenda y dilatada etapa de dominio comunista soviético ha tenido la virtud de permitir conservar la belleza histórica de la ciudad casi íntegra, sin las devastaciones y fechorías padecidas por otras muchas a causa de la especulación, el mal gusto o la voraz osadía de emprendedores y arquitectos endiosados a los que Dios confunda y el demonio lleve.

Sí. Praga es un umbral, un lugar de paso al mundo de la belleza, de los arquetipos platónicos. Un ejemplo de buen gusto y de preocupación social por los valores estéticos que milagrosamente ha perdurado a través de los siglos. Acaso, el secreto último y más poderoso de la capacidad de resistencia del sufrido pueblo checo. Lo que les ha permitido sobrevivir a tanta opresión, invasiones y calamidades históricas. Conmueve evocar que ante la estatua solemne e impávida del rey san Wenceslao que tantas vicisitudes ha contemplado sin olvidar su alegórico propio asesinato fraticida, donde ahora hay parterres con hibiscos y flores y se puede pasear tranquilamente de la mano de la persona amada, otrora en tiempos de desdicha marchaban los invasores nazis. Y luego los asesinos carros comunistas aplastando las esperanzas de la primavera de Dubcek. Una plaza, la emblemática de san Wenceslao, que constituye centro de resonancia de las emociones del pueblo checo. Un pueblo superviviente de un proceso absurdo que por fin un día podría celebrar el logro de una espantadiza libertad y soberanía tras la caída del muro de Berlín y la implosión de la decrépita, inepta y opresora URSS. De las cenizas del inmolado Jan Palach surge el ave fénix del futuro. El final de una metamorfosis, hoy afortunadamente inversa a la de Kafka. De lo monstruoso a lo humano.

…. y la Belleza

Praga mueve a la reflexión sobre la idea de que no suele prosperar la Ética donde, como en España, se relegan o abandonan la Estética y la educación artística. Cuando a finales del XIX se puso a funcionar la piqueta y se eliminaron las sucias y estrechas callejuelas de parte del barrio judío, situado al norte de la ciudad burguesa, se empleó el espacio liberado en crear preciosidades como la calle Parizska, que no tienen nada que envidiar a ninguna otra de las grandes ciudades europeas como París o Londres.

Hace cuarenta años los bellísimos edificios de la calle Parizska y sus alrededores poseían cierta pátina gris, lustre propio característico del bizarro comunismo de austeridad impuesta, pero carecían de las tentaciones del actual consumismo globalizado marquista. Los exquisitos y elitistas establecimientos glamorosos de Prada, Rolex, Hermés, Hublot, Louis Vuitton, Versace, Salvatore Ferragamo et al..

El muy escaso glamour de los pocos y viejos medio tambaleantes Skodas, Ladas o Trabant usados por los dirigentes del Partido ha sido sustituido por el de los modernísimos Maserati, Audi, Mercedes, Volvo, Bentley, Range Rover, Lexus, Jaguar… de la nueva clase dirigente emergente checa o vinculada a la globalización. Quizás de las mismas familias lampedusianas que han sabido evolucionar y salvar su poder real sustituyendo radicalmente su máscara de legitimación con el cambio de los tiempos.

Praga está muy ligada al mundo de la heterodoxia, de la disidencia. Tras la represión de los colaboracionistas soviéticos afloran los viejos héroes. Dubcek, Palach, Kundera, Havel represaliados en su momento. Vaclal Havel un presidente amigo de España que se atrevió a criticar al frívolo Zapatero por su estulticia cómplice con los totalitarismos. Tampoco se libraban de la censura estalinista grandes autores como Kafka o Rilke. Acaso el primer disidente checo importante fuera Jan Huss, el sabio rector y reformista religioso sacrificado por las intrigas de la Iglesia Católica y el tenebroso Wenceslao IV. Traicionado por este vil rey, sus diatribas contra la corrupción y codicia eclesiásticas le llevaron a la hoguera. Su figura trasformada en arquetipo de libertad de conciencia, de disidencia y de amor a la libertad se muestra en un gran monumento en la antigua plaza mayor, uno de los lugares más visitados de la ciudad.

En el palacio Golz Kinsky que se ve tras el monumento al reformador religioso residió un tiempo el Kafka estudiante. Las relaciones del autor del absurdo con su ciudad natal serían una paradójica mezcla de amor y odio: quería escapar de su influjo pero siempre volvía, incluso después de muerto.  A la familia de su madre, que también vivió en una casa de esa misma plaza, pertenecieron rabinos, eruditos, bibliófilos, médicos naturistas, algunos con fama de excéntricos.

 

El proceso y la metamorfosis

El regreso a Praga invita a reflexionar sobre los nuevos problemas básicos que si antes era la tiranía comunista ahora es la globalización tal como se viene entendiendo y realizando. Hablar de globalización es hablar de orden y de límites, de fronteras. De soberanía.

Hace cuarenta años el paso de la frontera austro checa quedaba grabado indeleblemente en la sensibilidad y la memoria. La antigua Checoslovaquia se mostraba al viajero como un gigantesco campo de concentración. Líneas fronterizas minadas, torres de control con ametralladoras, vigilancia exhaustiva, meticulosa revisión de pasaportes, perros policía… hasta entonces nunca había visto cosa igual salvo en algunas películas sobre la Segunda guerra mundial. Eran los excesos de la globalización del Telón de acero.

Con grandes espacios vacíos, como si mucha gente prefiriera permanecer en sus casas, Praga ofrecía una imagen de cierta serena tristeza, incluso de desolación. Para el viajero de paso que no tenía que sufrir la feroz opresión cotidiana del régimen comunista ofrecía la ventaja de poder pasear por sus hermosas calles o lugares más emblemáticos casi en solitario, disfrutando de una ciudad que parecía hibernada en un cuento de hadas y que milagrosamente conservaba su misterio a través de tantas vicisitudes históricas.

Pese a haber sufrido un proceso histórico kafkiano, condenada sin saber bien de qué se le acusaba y una metamorfosis de lo humano a lo monstruoso, Praga se había salvado de la devastación de las guerras, de la codiciosa piqueta, de la estulticia de muchos osados arquitectos progres o de la siniestra ferocidad de la arquitectura realista estalinista. Incluso de los posibles excesos de su propia libertad. Un verdadero milagro.

Nada que ver con la situación actual, como ya hemos indicado. No obstante, se observa un gran esfuerzo por renovar y modernizar las infraestructuras de comunicaciones de la República, tantos años relegadas para acomodarlas a las nuevas necesidades y demandas. En Praga casi todos los viejos tranvías han sido sustituidos por otros modernos, pero se mantiene la tradición de este medio de trasporte urbano de superficie además del metro.

Pero, ¿Qué pasará?

La leyenda de la princesa Libussa, instauradora hacia el año 800 de la primera dinastía de reyes checos, los Premyslitas, cuenta que tuvo un sueño visionario en el que su daimon le explicó cómo sería la hermosa futura Praga en toda su grandeza y esplendor. Así aparece ilustrado en el atrio de la torre del reloj astronómico, sede del antiguo ayuntamiento de la ciudad.

Sobre este tema de las premoniciones o de las intuiciones visionarias he de hacer una confidencia al amigo lector, porque así sucedió hace cuarenta años y lo recuerdo como si fuese hoy. Durante la visita al famoso Castillo me encontré con un grupo de niños soldados. Todos uniformados, muy formales, muy disciplinados, con una severidad impropia de la edad. Probablemente futuros oficiales para asegurar el futuro del régimen. Sin embargo, esa imagen pronto se desvanecería: cuando entré en la desierta catedral de San Vito de repente empezó a sonar una insólita música maravillosa, celestial. Se manifestaba un mundo impensable, sancta santorum espiritual, escondido en la aparente hegemonía absoluta de la materia que lo rodeaba. Y tuve la impresión, en aquel entonces una quimera, algo imposible, de que el comunismo caería pronto. Que Praga volvería a disfrutar de Libertad.  Como así fue tras la caída del muro de Berlín y la posterior revolución de terciopelo.

La ciudad está históricamente relacionada con la Música, acaso el arte más universal. Incluso los representantes del nacionalismo checo como Smetena o Dvorack adquieren una dimensión cosmopolita.  En Praga estuvieron o vivieron muchos grandes músicos como Monteverdi o Mozart. La ciudad bohemia trató mejor que Viena al gran genio salzburgués. Alí estrenó el Don Juan cuya obertura concluyó pocas horas antes del estreno. También La clemencia de Tito, unos meses antes de su muerte, compuesta para celebrar la coronación de Leopoldo II como rey de Bohemia. Un rey liberal y benefactor. La sinfonía 38 fue bautizada con el nombre de Praga que se corresponde con el número 504 del catálogo de Köchel. Hoy la oferta musical en Praga es muy amplia y permite conocer el interior de los más bellos teatros.

 

En la Praga actual, al menos en su aeropuerto internacional, apenas son patentes las fronteras y aduanas. Por el contrario, abundan las aglomeraciones de turistas que parecen consustanciales con la ciudad. Es una forma de vivir la globalización. La juventud se muestra similar a la de otros países europeos, salvo en que suele ir mejor vestida sin los andrajos de diseño o pircing y tatuajes con que espantan la belleza o elegancia en otros lugares. Tampoco se ve botellón u otros excesos. Lumpen importado por creciente invasión extracomunitaria, ni  manteros africanos, ni demasiada morisma, excepto en las tiendas lujosas en las que las moras parecen intentar compensar con carísimas compras marquistas las humillaciones del harén. Sin embargo, en la ciudad balneario de Karlovi Vari puede observar a una mora luciendo favorecedor burka que sólo dejaba ver los ojos, caminando a tres pasos de su amo y señor como manda Alá y nuestras subvencionadas retrofeministas socialistas bendicen.

Praga está en el corazón de Europa, su destino se encuentra intímamente ligado al de ella. Hoy, que como decía Rilke, ya ha logrado con paciencia la hora del nacimiento de la nueva luz,  ¿Caerá en una nueva servidumbre futura relacionada no con los nazis o a los comunistas sino con la morisma islámica? ¿Podrán con Praga o se desvanecerá otra vez como el poeta?

Esperemos que la capacidad de resistencia, el demostrado amor por la belleza y la libertad de los checos sirvan de freno allí a la invasión programada que padece Europa, y que el culto a la estética sirva como vacuna ética contra la infección del demoledor multiculturalismo que las degradadas élites europeas y sus insaciables burocracias globalistas intentan imponer a la ciudadanía.

Amén.

Notas

Los textos del poeta Rainer María Rilke están tomados de su Epistolario español, versión de Jaime Ferreiro en Espasa Calpe, (1976) y de las Obras escogidas, versión de José María Valverde en Plaza y Janés, (1967).

Las fotografías de Praga son del autor excepto la de Ctibor Rybar, (1978), del puente Carlos IV en blanco y negro tomada desde la torre en la orilla derecha, en Staré Mesto.

 

 

Brazos cerrados y motocarro abierto

La cosa ya aburre además de enfadar al más templado. El blanqueo de las mafias negreras por parte de los embrutecedores media del progretariado, que son casi todos. El intento de linchamiento de quienes aún mantienen algo de cordura o vivo el instinto de conservación, el impune despilfarro de recursos públicos, la demagogia hasta sus niveles más obscenos y descarados del doctor falsario y su coro de plañideras y ministras objeto, la desvergüenza de los mafiosos golpistas catalanes… suma y sigue.

Pero, mucho de lo que estamos viendo, de toda esa hipocresía progre, de esa memez buenista, ya fue denunciada por grandes artistas de cuando la oprobiosa del malvadísimo general Franco, el tenebroso creador de la clase media española, la Seguridad social, y maligno constructor de pantanos para que los insaciables chicos de Iberdrola presuman ahora de energías renovables.

Me refiero, ya lo he recordado en anteriores ocasiones, a dos obras maestras de nuestro cine: Plácido y Viridiana.

Tiemble después de haber reído. La subasta de pobres de Plácido, un sacrificado autónomo con motocarro que se las ve y se las desea para pagar deudas y llegar a fin de mes es copiada ahora por nuestros más encumbrados próceres europeos. A ti te tocan quince, los más salvajes (que para eso sois los más gilipollas o los más envilecidos), yo me llevo veinte. Yo dos, que para eso soy la locomotora europea.  Claro que ahora en vez de motocarro el doctor falsario humilla a la Armada mandando a uno de nuestros más modernos buques de guerra a recoger a tan preciosa carga. Los italianos lo dejan en alta mar hasta que el falsario ordena a la bizarra sor almiranta Margarita de pitiminí que les haga regresar a la base de Cartagena, cientos de miles de euros despilfarrados y con nuestra Armada reciclada como eficaces buques taxi condenada al ridículo.

Y ahora viene lo siguiente. Viridiana. La monja bienintencionada, trasunto de nuestra progrez enmucetada que acoge a los invasores, mendigos y maleantes que sin respeto ni compasión para quienes generosamente les acoge, se emborrachan, destrozan la casa de acogida y la violan.

Decididamente, la Realidad imita al Arte.

(Continuará)

Murió Peter Fonda

Se ha anunciado la muerte de Peter Fonda, famoso entre otras cosas razones en España por su película Easy Rider. Como homenaje póstumo rescatamos una entrada de enero de este año sobre el emblemático film, característico de una época. Decía así:

El Ateneo de Cáceres programó el sábado en cine club dirigido por Daniel Lopo la visión del famoso clásico de culto Easy Rider. Toda una oportunidad para rememorar un tiempo pasado y de gran importancia para la cultura no solo norteamericana. La verdad es que ya no me acordaba de muchos detalles importantes de la película, quizás porque la interpretación de determinadas obras tiene mucho de subjetivo, de algún modo el propio observador no solo interpreta sino que modifica el mensaje del autor según su propio nivel o estado de conciencia. Un mensaje, McLuhan aparte, que en este caso trasciende las contingencias históricas concretas en el espacio y el tiempo para hablar e interrogar al hombre universal, a la propia condición humana.

En la obra se pueden ver las contradicciones de la sociedad norteamericana de finales de los sesenta del pasado siglo. Una singular forma del famoso “dasein” o ser ahí heideggeriano. Los anhelos de libertad, los intentos de innovar, buscar y establecer una contracultura, alternativa a la dominante hegemonía del dólar o a las sucesivas aventuras imperialistas en el Vietnam de turno. El napalm no sólo causaba desolación y muerte en los frondosos bosques de Indochina sino que también arrasaba la conciencia moral a muchos miles kilómetros de distancia, a la otra orilla del Pacífico. Pero, ¿Acaso era eso lo que pretendían los antiguos fundadores de EEUU?  

Sin embargo, deriva en escapismos de diferentes modos la búsqueda de vías para comprender el sentido de la existencia y recuperar el sentido metafísico de la vida que la civilización occidental lamentablemente habría perdido según René Guenon. Psiconautas sin tradiciones ligadas, vida en comunas, pasotismo, rehuir complicaciones en busca de lo fácil como sugiere el mismo título…

Cuando Gordon Wasson se inició en el mundo de los hongos psicogénicos con la chamana mejicana Maria Sabina y en 1957 los diera conocer al gran público norteamericano mediante su celebre artículo en la revista LIFE no era consciente de que abría y de algún modo lo desnaturalizaba al sacarlo de su contexto tradicional y ritualístico, un tabú antropológico. Tampoco Albert Hofmann cuando sintetizó el LSD como enteogénico de composición bioquímica similar a la del cornezuelo del centeno empleado en las ceremonias rituales de los Misterios de Eleusis podía pensar que su empleo se iba a desnaturalizar e incluso ser usado por la CIA o el Ejército americano con fines opuestos. Pero el viaje de experimentación psicogénica o enteogénica, el sueño de introspección psicológica sin compromiso moral se convertiría en pesadilla y el pretendido instrumento de liberación en otro de esclavitud de consecuencias trágicas y fatales. Algo de lo que la misma película es alegoría. ¿Puede haber una verdadera Mística sin la Ascética correspondiente?

Easy Rider describe un viaje iniciático sui generis. Una viaje hacia el Oriente desde California hasta Nueva Orleáns, pasando por un inicial trapicheo con droga para financiarlo. Caballeros esta vez sobre motos aunque recordando un poco la épica y estética del género del Oeste, grandes extensiones y paisajes, aventuras que al cabo resultarían quimeras incomprendidas por los otros, en películas tales como la fordiana Centauros del desierto. Aunque ahora, como correspondería al signo de los tiempos, ya no se trata de héroes quijotescos rescatadores de doncellas sino de personajes turbios, desnortados, que huyen de sí mismos. Y en los que podríamos reconocer rasgos de los diagnósticos de Erich Fromm en su El Miedo a la Libertad o la coraza caracteriológica en anorgásmicos de Wilhem Reich. El lúcido personaje, un abogado alcohólico de buena familia sureña, interpretado por un jovencísimo Jack Nicholson lo dice, poco antes de ser asesinado: el miedo convierte a la gente en peligrosa.  En este caso ligado a la represión o frustración sexuales y al racismo.

Las secuencias en el cementerio, las relaciones entre Eros y Tanatos se resuelven en un paisaje onírico en el que un personaje busca a la madre. El arquetipo del bien y de la protección.

La nueva música está representada en la película por una especie de antología del rock con temas de Steppewolf, the Byrds, Jimy Hendrix, Roger Mc Guinn…Algunos como Hendrix víctimas de otro fulminante disparo, en su caso el de la droga de gran calibre.

Medio siglo después Easy Rider sigue siendo una película de gran interés y, en cierto modo, de actualidad. Ahora nos encontramos en una encrucijada como hace medio siglo. Pese a los evidentes peligros a los que se enfrenta la Humanidad amenazada por la construcción del NOM, existe una sensación de que existe una oportunidad para el cambio, la posibilidad de que puedan arrumbarse ciertas prácticas de dominación. Pero ojalá no nos perdamos en falsas alternativas que no llevan a ninguna parte.

Y que al menos no seamos sacrificados como los protagonistas de Easy Rider por el miedo y el fanatismo, la ambición y la hipocresía puestos al servicio de los dominadores.    

 

 

Blas Infante y el multiculturalismo a la andaluza

Las chicas de Unidas Podemos siguen en franca rebelión contra el sentido común, la dignidad y la propia lengua española. A la pobre María Moliner le daría un patatús de vivir ahora y observar tanta estulticia entre tanta miembra y tanta membrilla. La última memez conocida procedente de la inquieta banda ha sido la de llamar “matria” andaluza a la fementida patria con chilaba moruna imaginada por el orate Blas Infante en algunos de sus peores delirios. La cosa en principio no tendría mayor importancia pero la cuestión del Islam y su utilización torticera para promover el nacionalismo regional en Andalucía sí que la tiene.

La verdad es que no se entiende muy bien, salvo porque las paguen los mismos «filántropos», que ellas, tan progres de género, sean tan aficionadas al Islam que legal, teórica y prácticamente relega y desprecia a la mujer, a la que considera un ser inferior que debe estar sometido al hombre. Un ejemplo de esto es, frente al derecho constitucional, la entronización de la sharia o ley islámica o la misma poligamia. Pero no se trata aquí de los conversos y conversas españoles u occidentales, una cuestión verdaderamente interesante por su rareza que mueve a perplejidad, sobre todo en el caso de las mujeres españolas o europeas, sino de la absurda y sectaria presente asociación entre Andalucía e Islam. No obstante lo anterior, debe quedar claro que en estas líneas no se pretende ofender las creencias de ninguna confesión ni menos el derecho a la libertad religiosa, sino criticar notorias falsedades históricas o las consecuencias políticas indeseables derivadas de la manipulación de algunos aspectos supuestamente religiosos en el ámbito de la sociedad, no en el íntimo de las conciencias. Y desde luego la terrible lacra del fanatismo religioso, aliado tantas veces al político.

El escocés Ian Dallas, quien al parecer fue durante un tiempo manager de Los Beatles, es el fundador de una especie de secta islámica conocida como movimiento morabito, de conversos autóctonos, europeos o americanos, diferente y enfrentado al Islam invasor o inmigrante que pretendía controlar. El nombre hace referencia los primitivos guerreros almorávides. A los antiguos combatientes por Alá, de resonancias que no parecen muy oportunas ni convenientes. Según investigadores que lo han estudiado en profundidad como Rosa María Rodríguez Magda, se trataría de una rama del Islam que aboga por la destrucción de los Estados actuales y la emancipación de las comunidades naturales a aquellos sometidas. En España el movimiento morabito empezó en Córdoba y se ha hecho fuerte en Granada donde han conseguido edificar una mezquita financiada por un sultán, el emir de Sharjah y se mantiene una comunidad islámica de vida más o menos autárquica.

Oficialmente, los musulmanes residentes en España son unos dos millones, y están en continuo aumento. Es decir, son muchas veces más que los moriscos expulsados en el siglo XVII. De mantenerse las actuales tendencias demográficas en el plazo de unas pocas décadas constituirían mayoría y podrían imponer su sharia, como ya empieza a suceder en algunos pocos barrios incluso de la Península. Tanto en la Cañada de Hidum o Cañada de la Muerte de Melilla como en la Barriada de El Príncipe de Ceuta es peligroso entrar para los no musulmanes. Son zonas controladas por los imanes donde ya apenas rige la ley española.

Los conversos españoles son minoría, acaso unos cuarenta mil. Algo menos de la mitad del total de musulmanes tienen pasaporte español, el resto son extranjeros. Donde más españoles musulmanes hay es en Ceuta y Melilla seguidos de Canarias, Extremadura, Madrid y Andalucía, donde superan o están muy próximos a la mitad del total de musulmanes.

En la Cataluña golpista, motivada por el proceso promovido oficialmente de desestabilización de España, existe una importante doble militancia islámica fomentada por las instituciones autonómicas borbónicas regionales, aunque vinculada mayoritariamente a la incentivada invasión procedente del norte de África más que a personal indígena catalán.

En cuanto a los yihadistas detenidos o muertos en España la mayoría, en torno a la mitad del total, son marroquíes de nacimiento y nacionalidad, seguidos de españoles especialmente nacionalizados.

Actualmente, el crecimiento publicado de las agresiones sexuales contra la mujer y en general contra la propiedad por parte de bandas criminales de musulmanes menores de edad está causando especial preocupación entre los ciudadanos conscientes, tanto por la violencia cobarde con la que perpetran sus crímenes cuanto por la impunidad con la que actúan, debido a la inoperancia de las leyes e instituciones españolas. Nuestras hembristas todo a cien tampoco parece que se dignen molestarse en defender a sus compatriotas cuando las agresiones son realizadas por la morisma.

La cuestión de la Andalucía política y el Islam no es nueva. En 1978 el ex seminarista y ex miembro del PCE Antonio Medina, converso con el nombre de Abderrahman, fue impulsor del llamado Frente para la Liberación de Andalucía (FLA) y luego con fondos marroquíes de la Yama ´a Islámica y la Universidad Averroes en Córdoba. Habsawi, imán de Sevilla de origen melillense, trata de recrear un Islam deísta, más relacionado con la tradición mística heterodoxa del sufismo y acaso con ciertas tendencias de la New Age.

Ya en 1986, un tal Muhammad al Mu´tamid funda el Frente Andaluz de Liberación para recuperar el mito del Islam tolerante como base ideológica de una futura Andalucía independiente de la malvada España integrista y destructora.

País Andaluz es un curioso documento no muy profético ni científico, paradójicamente publicado en Cádiz por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas también en ese mismo año 1978, durante el periodo preautonómico, cuyo autor es Manuel Ruiz Lagos. El documento citado, muy interesante para comprender ciertos anhelos y esperanzas depositadas en el entonces futuro y hoy fracasado régimen autonómico andaluz, presenta una serie de “ideas” fuerza relacionadas con la configuración de la “nacionalidad” andaluza. Así, contra la sabiduría popular basada en la experiencia y expresada en el clásico “del jefe, del político y del mulo, cuanto más lejos más seguro”, se denuncia lo intrínsicamente perverso que es el centralismo y lo bueno que sería una Andalucía autonómica para curar sus males endémicos. O la validez del fisiocratismo para Andalucía. O la “devolución” de poderes al país andaluz. O la glosa del pionero Blas Infante, nacionalista andaluz fusilado durante la guerra civil, incluso con fotos en las que aparece disfrazado de pintoresco moro fantasmón, y de sus planteamientos políticos: el “liberalantismo”.

En el fondo adaptaciones o recreaciones lugareñas del mito rousseauniano: el hombre salvaje, en este caso el andaluz, es bueno y el Estado, España (o Madrid), le hace malo. En realidad es un hecho falsamente diferencial. En otras regiones españolas también se adorna la cosa nacionalista regional con clericalismo antiliberal. Tal así en Vascongadas con el pío orate Arana, o Cataluña con el meapilas Prat de la Riba. O de racismo, al que hay que añadir, además de los dos autores anteriores citados, al audaz teórico del nacionalismo galleguista, Vicente Risco.

El texto va desgranando los tópicos más singulares o románticos: la Andalucía idílica de Fernán Caballero, el programa de vertebración de Borrego, la creación del andalucismo, la ofensiva contra el general Prim de su ex colaborador contra isabelino Paul y Angulo, la autonomía municipal de Ángel Ganivet, el folclore como cultura popular de Alejandro Guichot, los aguafuertes andaluces de Eugenio Noel, las críticas a Ortega, el patriotismo de lo vulgar azoriniano, la rebelión machadiana…

Y los anhelos irredentos; la educación para la Libertad de Blanco White para superar las dos Españas, las actuaciones de la Sociedad Económica de Amigos del País andaluz…

Pero volviendo a Blas Infante, el ensayo de Ruiz Lagos glosa de modo detallado su figura y su obra a favor del nacionalismo andaluz. Su defensa de la “dictadura pedagógica” que ha de promover el comunitarismo social y conducir a la felicidad de los hombres, aumentar las riquezas del espíritu y el poder para liberarlas ¿Un probable antecedente de la zapateresca educación para la ciudadanía? Su intento de promocionar un alma colectiva de la liberación, su apoyo al programa colectivista de Joaquín Costa si bien matizado con una visión fisiocrática a la andaluza. Una contradicción porque el cacique medra especialmente entre los lugareños. Y Ruiz Lagos nos habla de la nostalgia de Infante por la Andalucía islámica expresada en su obra teatral Motamid: “Andalucía se presenta en la historia como un dorado exilio pacífico ante las fuerzas de la barbarie norteafricana, demoledora y dictatorial y el empuje fanático intransigente de los reyes cristianos de León y Castilla”.  El tal Motamid es un islámico trasunto del propio Infante, convertido al Islam en 1924 con el nombre de Ahmad.

En efecto, para Infante, Andalucía sería el ejemplo de la liberalidad y de la tolerancia, el punto más distante de los extremismos y del fanatismo. Cosa que de ser cierta también podría achacarse, y con mayor propiedad, a la Castilla originaria de Fernán González y los jueces Nuño Rasura o Calvo Laín, o de las behetrías y fueros de libre albedrío. La calificada por el  historiador republicano don Claudio Sánchez Albornoz como “un islote de hombres libres en la Europa feudal”.

Curioso modo de comprender nuestra historia común, agravado hoy con las rebatiñas pseudo ideológicas por el poder y el dinero público entre CCAA, el de achacar de modo mágico a las diferentes regiones españoles valores que en todo caso serían de la gente, de la clase dirigente o del pueblo, que hace (y deshace) instituciones a lo largo de los diferentes avatares históricos.

Desde la publicación del esperanzado y tan poco profético texto comentado han pasado ya cuarenta años y de algún modo los viejos problemas persisten aunque transformados. La Andalucía autonómica, hasta hace pocas semanas siempre en manos socialistas, lejos de haber mejorado en términos relativos, y por mucha nacionalidad que sea, sigue a la cola de España y como gran campeona de magnitudes negativas, incluidas las lacras de la incultura, del paro endémico y de la falta de movilidad social. Así, pues, el problema se ha revelado que no era la autonomía del pueblo andaluz más o menos desligado de la suerte del resto del pueblo español. Ni el que los andaluces fuesen mejores que el resto del pueblo español y bastaría librarse de la servidumbre de Madrid para alcanzar una anhelada edad de oro a la andaluza. La corrupción andaluza, tan bien retratada ya por Cervantes durante el Siglo de Oro en su magistral Rinconete y Cortadillo, se ha reforzado porque la oligarquía necesita ahora atraer y sobornar a los nuevos y abundantes agentes políticos del régimen, que ya no son exactamente los manijeros del voto del caciquismo tradicional. El Monipodio sevillano clásico se ha adaptado a los modernos tiempos autonómicos. Las organizaciones supuestamente populares y de izquierda están profundamente corrompidas por la impunidad propia del barroco sistema autonómico que dificulta e incluso casi impide en la práctica el juego de alternancia política, promocionando a los más ineptos y corruptos en detrimento de los mejores, de la verdadera aristocracia popular del mérito.

Acaso porque en España persiste el doble sistema político denunciado hace ya más de un siglo por el citado y mal comprendido Joaquín Costa, entre otros: El ropaje legal de Monarquía parlamentaria que encubre un sistema real de oligarquía reforzada ahora por el nuevo caciquismo, la usurpación de la representación popular por un degradado casi duopolio partitocrático, ahora ampliado, junto a la acción desestabilizadora de la economía real, la que satisface necesidades reales de la gente, por parte del globalizado gran capital financiero internacional.

Es preciso estar atentos a las justificaciones para el medro caciquil en las autonomías. El Euzkadi o la Catalunya hacia Dios de los píos beatos Arana o Prat de la Riba, encubridores de los intereses de la oligarquía regional más ventajista y retrógrada. El nacionalismo gallego comparte el racismo de los anteriores. Los Pujol han declarado que prefieren a los moros antes que a los andaluces. Paradójicamente sus aliados progres del PSC les proporcionan coartada.

Pero es curioso como la degradación intelectual, política y moral del corrupto y sectario socialismo andaluz le hace tener cada vez más puntos en común o de sinergia con los morabitos y, en general, con el Islam. Desde luego tiene que ver con cómo el impostado multiculturalismo propio del neomarxismo cultural al hilo de Gramsci o Alinsky busca la creación y “empoderamientro”, según su tenebrosa jerga, de grupos o sectas de diferencias reales o impostadas que tratan de burlar la igualdad jurídica, la libertad de investigación, conciencia, opinión, prensa o imprenta, amén de otros derechos civiles, característicos de la civilización europea y generalmente vulnerados por el Islam actual e histórico. Un potente instrumento de combate y desestabilización de las sociedades y Estados nacionales europeos. Esta cuestión de ataque cultural tiene importantes consecuencias.  Como una copia de la famosa Liga Antidifamación sionista y su persecución a lo que llama de modo genérico e impropio «antisemitismo», también su colega islámica exige un trato de favor para el Islam y coartar la libertad de investigación, opinión, imprenta y cátedra para evitar críticas.

En esta misma línea totalitaria represiva los socialistas han presentado y conseguido aprobar la admisión a trámite en el Congreso de la pintorescamente llamada Proposición de Ley de memoria histórica y democrática con sus neurosis y chiringuitos pilla pilla correspondientes para facilitar nuevos despilfarros y desfalcos presupuestarios. Pero lo que es peor, que supone otra vuelta de tuerca en la vulneración de los derechos civiles y constitucionales y permite cerrar las asociaciones que el socialismo considere adversarias o que se opongan a sus propósitos. Dada la literalidad del texto propuesto, incluso la propia Monarquía entronizada por el general Franco. Y aquí también cabría recordar que paradójicamente la actual PSOE, consolidada tras el golpe de mano de Suresnes, fue fundada y protegida por los servicios secretos de Franco y de los EEUU. Constituye por tanto una herencia, probablemente la peor, del franquismo.

Pero cuando falla la represión ideológica quedan otras posibilidades. Es conocido que movimientos como los famosos Hermanos Musulmanes han sido creados o manipulados por servicios secretos occidentales, así como de modo más reciente el terrorismo de Isis o del llamado califato o Estado Islámico.  Organizaciones que son empleadas para destruir derechos civiles, desestabilizar países europeos mediante actos terroristas o creando guettos ajenos a la legalidad constitucional, o bien para tratar de aniquilar los Estados laicos supervivientes en el mundo musulmán mediante terribles y sanguinarias agresiones bélicas.

Las intrépidas chicas de la inventada «matria» andaluza acaso no sepan lo que dicen. Pero, cuidado, ¿y si otros sí?

 

 

 

 

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