Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Medio milenio desde la Noche Triste

Los penosos sucesos que vive España con un ignorante gobierno siniestro y devastador para su pueblo y su Cultura hacen que pasen desapercibidos muchos de los grandes acontecimientos de nuestra Historia, motivo de honor y de orgullo para los españoles. La magnífica aventura de circunvalación del mundo lograda por el marino Juan Sebastián Elcano ha pasado con más pena que gloria. Incluso el llamado Instituto de su nombre se muestra más bien al servicio del enemigo inglés.

Otra cosa similar está ocurriendo con la conmemoración de la llamada Noche Triste sucedida hace ahora medio milenio en las afueras de la ciudad de Tenochtitlan. En la que las tropas de Hernán Cortés se retiraron en maniobra a la desesperada de la capital azteca.

Tras la muerte de Moctezuma a consecuencia de las heridas producidas por haber sido apedreado por sus propios súbditos aztecas, la situación de los españoles se estaba tornando desesperada. Hasta el último momento el genial militar había tratado de impedir el conflicto abierto. Marina traduce sus palabras:

¿No os apena el morir tanta gente; creéis que vale la pena sacrificar a la locura de expulsarnos a nosotros la flor de la juventud azteca? Sabed que soy muy fuerte aunque no lo creáis, y que el Dios que da la fuerza es el que está conmigo, no esos vanos simulacros de dioses, que ayer he arrojado por los peldaños del templo.

Cortés se refiere a lo sucedido durante la anterior escaramuza en la que estuvo a punto de perecer sacrificado a los dioses, aunque consiguió librarse y arrojar sus estatuas escalinata abajo, destrozándolas.

Bien veis que cada uno de nosotros vale por un millar de los vuestros. ¿Tenéis tantos millares de guerreros como yo hombres? Os ofrezco la paz. Con esta paz os libraréis del rigor de mi justicia. Yo he venido a esta tierra con una Alta misión, sabedlo…

Fracasada la cumbre con los caciques no quedó más remedio que preparase para una lucha desesperada debido a la enorme superioridad numérica de los feroces guerreros del imperio caníbal.

Cortés llama a su presencia a Blas Botello, considerado hechicero y astrólogo, lo que le permitía conocer el porvenir. Blas le explica al gran militar: todas las potestades del cielo están contra nosotros excepto una. Hay que aprovechar la noche en que reine Júpiter, el único que nos es propicio. Esa noche hay que escapar con sigilo, no hay otra posibilidad. Y ha de ser el uno de julio.

Así se acuerda y se hace. Estando a punto de abandonar la laguna una vieja espía da la señal de alarma, se desarma el efecto sorpresa y los fugitivos se ven acorralados. Mueren cientos de españoles, varios capitanes e incluso el mismo desafortunado astrólogo. Y miles de sus aliados americanos.  Pero contra todo pronóstico sobrevive parte de su ejército. Los aztecas no les persiguen entonces y logran sobreponerse a duras penas.

Tras cinco días de agotadora marcha los supervivientes llegan a Otumba. Cerca del camino de los muertos, junto a las pirámides del Sol y de la Luna, gloria majestuosa de la antigua civilización tolteca sometida por los invasores aztecas. El 7 de julio aparece un enorme ejército enemigo en el horizonte. Decenas de miles de aztecas contra cuatrocientos españoles. Se combate a la desesperada durante cuatro horas. La batalla parece definitivamente perdida ante la superioridad numérica del enemigo y entonces Cortés divisa el estandarte plateado con un sol en aurora y el águila sobre el nopal del cacique enemigo, el cihuacohuatl.  Junto con tres capitanes y un soldado cargan en modo suicida contra la masa india, y con gran esfuerzo logran acceder al lugar. El cacique es muerto por el soldado. Cortés toma el estandarte y lo blande cabalgando sobre el horizonte. La masa azteca al verlo en sus manos huye aterrorizada.

Cortés ha demostrado ser invencible. El prodigio militar se ha consumado y el poderoso sanguinario imperio caníbal azteca, vencido. Y su Alta misión civilizadora, de la que hablara el gran genio militar a los caciques intentando evitar la lucha antes de la Noche Triste, puede ya iniciarse en la Nueva España.

 

 

 

 

La barbarie demócrata y comunista contra don Quijote

Como acabo de indicar en anteriores entregas o cuando hablaba de oclocracia, estamos asistiendo entre perplejos y horrorizados a un estallido de barbarie no ya del hampa más criminal, que también, sino de grupos sociales supuestamente civilizados, si bien manipulados por, o mercenarios de, la plutocracia financiera.

Es una revuelta contra el orden civilizado, programada por ciertas jerarquías o beneficiarios de ese orden. Tanto ocultas como por sus instrumentos visibles como el tenebroso y satánico Partido Demócrata americano del que el déspota falsario constituye franquicia en España. Revuelta perpetrada por turbas ignorantes o vilmente encanalladas con especial saña contra figuras emblemáticas de la civilización española en América.

Es una rebelión satánica dirigida contra el universo de los valores espirituales o metafísicos. Los ataques al almirante Colón o a la reina benefactora Isabel reflejan ignorancia y envidia supinas por parte de los anglosajones o sionistas satánicos. Especialmente repugnante por su injusticia y fanatismo es el cobarde ataque a las estatuas de los clérigos benefactores y protectores de los indios, muchos de éstos salvados tras el descubrimiento de una horrible muerte mediante sacrificio ritual y posterior deglución caníbal por las criminales “culturas” americanas precolombinas. El salvajismo más atroz que se intenta rehabilitar y precedió al Cristianismo humanista del que Fray Junípero Serra fuera una de sus ejemplos.

Pero lo de la agresión contra Cervantes y nuestro señor don Quijote ya apenas admite calificación. Lo que en los salvajes ejecutores es simple criminal ignorancia y fanatismo encanallado, obedece entre los satánicos impulsores ocultos a causa coherentes aunque criminales. La persecución de la excelencia, de los valores espirituales metafísicos más sublimes de la Civilización tales como la Justicia, el Bien, el Amor, la Belleza, el Honor de la Caballería, la Tradición, la educación, el amparo de los débiles.

Por su gran actualidad dado que son valores perennes consustanciales con la naturaleza humana y de las sociedades avanzadas conviene repasar una y otra vez las ideas políticas cervantinas expresadas en sus obras y en especial en El Quijote. Así, durante las peripecias del Sancho gobernador, don Quijote, haciendo de Platón improvisado a un Dión de Siracusa, indica las condiciones del buen gobierno.

La primera es su referencia externa a la ley natural en la que el sabio, don Quijote, explica al Sancho que va a ejercer la gobernación de la ínsula: “primeramente, oh hijo, has de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada”. Que puede entenderse como una probable alusión al gobierno platónico de los sabios, expresada en la carta Séptima de Platón: “los problemas del mundo nunca tendrán solución si los poderosos no se rodean de sabios que los aconsejen, siendo así que siendo poderosos es casi imposible que ellos mismos sean sabios”.

Pero nos dice la Biblia: El temor de Dios que significa la sabiduría (Eclesiástico 1-15…)

O también Cicerón: ¿los hombres pueden hacer bueno lo que es malo, y malo lo que es bueno?

La primera premisa o referencia del buen gobierno es externa al gobernante cuya acción debe tenerla en cuenta y servirla. Sea esa tal referencia la Ley natural, un código de conducta, un sistema axiológico o constitucional, la verdad es que no vale todo.

La segunda condición del buen gobierno es la indagación de nuestra propia relación con la Ley natural: el famoso “conócete a ti mismo” del templo de Apolo en Delfos. O la pregunta que el servidor del Grial dirige al caballero buscador: ¿a quién sirves?

Es decir, la tensión dialéctica entre la pauta moral y nuestra propia capacidad para actuar en las contingencias personales, sociales e históricas. En las propias palabras de nuestro caballero andante: “lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse; del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey…”

Goethe considera que falta de dominio de sí y autocracia están muy unidos: “quien no se domina a sí mismo gusta de someter a otros bajo su poder y voluntad”

Sancho aunque iletrado resulta un buen gobernador: “letras pocas tengo porque aún no sé el A,B,C, pero bástame tener el Cristus en la memoria para ser buen gobernador…”.

Don Quijote prosigue los consejos a Sancho mediante carta en la que, una vez sentados los principios abstractos, ahora se exponen criterios de orden práctico: “para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras has de hacer dos cosas: la una ser bien criado con todos… y la otra procurar la abundancia de los mantenimientos que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres que el hambre y la carestía”.

Es decir, todo un programa actual de gobierno: atención a la imagen y a la economía.

Y como Tácito, que consideraba “la multiplicidad de las leyes como señal cierta e infalible de un mal gobierno y de un pueblo corrompido”, prosigue nuestro sabio Don Quijote avisando al buen gobernador Sancho contra la excesiva proliferación de leyes. Pero, continúa nuestro caballero: “si las hicieres procura que sean buenas, y sobre todo que se guarden y cumplan, que las pragmáticas que no se guardan lo mismo es que si no lo fuesen, antes dan a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen…”

Y avisa: “No te muestres, aunque por ventura lo seas, lo cual yo no creo, codicioso, mujeriego ni glotón, porque en sabiendo el pueblo y los que te tratan tu inclinación determinada, por allí te darán batería, hasta derribarte en el profundo de la perdición”.

A lo que el buen Sancho le contesta para tranquilizarle que “hasta agora no he tocado derecho ni llevado cohecho”.

Finalmente, cuando Sancho dimite de su cargo, don Quijote le consuela: “ven tu con segura conciencia y digan lo que dijeren”

No obstante, por si acaso lo de la conciencia no funcionaba debidamente, la administración española en los virreinatos entronizó lo que se conocía en el derecho castellano desde el siglo XIV como juicio de residencia, por el que cuando un virrey u oficial real acababa su mandato daba cuentas de lo realizado.

Como vemos, por injusto que sea no resulta tan desatinada para los criminales instigadores la vejación de Cervantes, don Quijote y lo que ellos como emblemas de la civilización española representan.  Valores que son pioneros y embrionarios también de la era de la Ilustración que los nuevos salvajes «progres» quieren clausurar.

Si no se enfrenta como merece, de esta violenta oclocracia no va a surgir nada bueno. Es necesario combatirla con todas nuestras armas y las primeras la de la Verdad, la Cultura y el Pensamiento.  Y para ello nos conviene invocar y ponernos bajo la protección del bienhechor y filantrópico arquetipo de don Quijote y lo él representa.

 

Notas adicionales sobre Cervantes y su obra

El pensamiento político de Cervantes

Misterios ocultos de El Quijote

Entrevista en la radio sobre El Quijote

Conferencia sobre Cervantes y su obra en la Real Academia de Medicina y Cirugía

Presentación del libro Misterios ocultos de El Quijote

 

Noche de San Juan

En cierto modo, la de San Juan Bautista, asimilación cristiana del solsticio de verano en el hemisferio norte, es una fiesta paradójica. Al ser un máximo, su entorno es menor y la trayectoria solar a partir de ella es declinante. En palabras de San Juan como anunciante de Cristo: “Él (Cristo) conviene que crezca y yo que disminuya”.

Jung también hace referencias a este asunto: si uno honra a Dios, al Sol o al fuego, honra también su propia fuerza vital, la libido”.  Que es símbolo de sus criaturas, plantas, animales y también de muchos héroes sagrados.

Así, por ejemplo, don Quijote, héroe solar cuya ejemplar actividad desfacedora de entuertos declina después de la noche de San Juan, al ser vencido en una playa de Barcelona. Aunque hace heroica proclamación de fe un su Dama, el Alma, justo en el momento en que el sol está en lo más alto, y en el lugar más oriental de sus aventuras. Una declaración de la preponderancia del Espíritu frente a las contingencias de la Materia expresada en un Tiempo y en un Espacio sagrados.

También de Hércules, patrono mitológico de la ciudad de La Coruña, que lucha contra Gerión, el símbolo del espíritu maligno que se opone a la Luz. Y por eso el héroe que se representa asociado o entre dos columnas, en el umbral de la iniciación. Dos columnas que figuraban en algunas antiguas monedas españolas con la inscripción “non plus ultra” en una banderola, iconología que aparece luego en el dólar americano, con la banderola simplificada en una S y las dos columnas solares como trazos o palos.

Pero hay otras preciosas costumbres populares relacionadas con la noche de San Juan como recoger plantas para hacer un ramito de amor y salud, remedo del lapis herbal de los alquimistas.

Una de las plantas emblemáticas de la botánica paracélsica es la artemisa (artemisa vulgaris) o hierba de San Juan, que cogida ese día vuelve fértiles a los campos. Planta defensiva contra las malas influencias forma parte de muchos ritos mágicos solsticiales en toda Europa. También se hacen perfumes.

De la Énula campana (Ínula helenium) dice el grimorio «Los secretos del pequeño Alberto«: «en la noche de San Juan, al dar las doce, cógese la hierba llamada énula campana, hágase secar y reducir a polvo, añadíendose una pequeña cantidad de ámbar gris. Métase todo en una bolsita verde y llévese encima del corazón durante nueve días. Pónganse luego estos polvos en contacto con la piel de la persona que se ama (sin que ella lo advierta), y se despertará en ella un amor irresistible hacia quien la ha preparado«.

Dentro de la gran tradición española cada pueblo tiene su hierba de San Juan preferida: corazoncillo, artemisa, helecho macho, genciana, grosella, algarrobo, no me olvides, menta sarracena, abrótano, yedra terrestre, milenrama….

En la comedia cervantina Pedro de Urdemalas, este año disfrutamos de la tragedia Pedro de Urdepeores, se hace referencia otra tradición popular: las mozas casaderas se ponían a la ventana en la noche de San Juan con el cabello suelto y un pie descalzo dentro de un barreño lleno de agua, y están atentas a escuchar el primer nombre que dijesen en la calle, suponiendo que así debería llamarse el que fuera su marido.  En palabras del personaje Benitae: «eres noche tan sagrada/ que hasta la voz que en tí suena/dicen que viene preñada/ de alguna ventura buena/ a quien la escucha guardada»

En la tradición cristiana, San Juan anuncia a Cristo, las hierbas de San Juan descubren todos los misterios y echan todos los demonios, la mayor luz que se manifiesta por San Juan es la medicina más poderosa, la riqueza y la ciencia por excelencia.

Don Antonio Machado nos explicaba que:

Tus ojos me recuerdan

Las noches de verano

Negras noches sin luna

Orilla al mar salado

Y el chispear de estrellas

Del cielo negro y bajo

– – – –

Para tu linda hermana

Arrancaré los ramos

De florecillas nuevas

Los regaré con agua de los arroyos claros

Los ataré con verdes junquillos del remanso

Para tu linda hermana

Yo haré un ramito blanco

La noche de San Juan es un punto de transición y una promesa de amor en un mundo hilozoístico. Puede que veamos grandes signos en el futuro inmediato, mas el sol nos advierte que a partir de ahora ya empieza a declinar, y Shakespeare, cuyo nombre oculta un sabio, nos enseña que el sueño de una noche de verano posibilita que Titania, la preciosa reina de las hadas, pueda enamorarse de un burro. No sé yo, pero parece que con esto de la posmodernidad que rompe con la Tradición y los ciclos naturales nuestras más bellas titanias se enamoran de burros como si fuesen hermosos donceles.

Pese a los que digan algunos forofos del racionalismo donde no existe eterno retorno sólo nos queda la incertidumbre del acaso.

 

 

Oclocracia, como sistema político transitorio, mohatrero y posmoderno

Según Polibio, Oclocracia es el fruto de la degradación demagógica cuando se llena de ilegalidades y violencias. Por ejemplo lo que está sucediendo ahora en EEUU con el terrorismo de falsa bandera provocado y financiado por el Partido Demócrata como instrumento político tradicional de la plutocracia financiera. Y también lo que está empezando a pasar aquí por su franquicia española del falsario, con algún ensayo anterior en Cataluña. Es un caso más de las llamadas revoluciones de colores, ahora en la metrópoli, de subversión mafiosa financiada y protegida por plutócratas amorales y su Partido Demócrata.

Oclocracia es el gobierno de la muchedumbre, de las turbas. Si vale la conceptual contradicción entre gobierno y turbas. Viene a ser una fórmula producto de la degradación de la democracia. Sabemos que también los otros sistemas políticos aristotélicos pueden degenerar. Así la monarquía puede degenerar en tiranía o la aristocracia en oligarquía, cuando se olvida el bien común como acción inspiradora del gobierno.

En España, tras la ruptura del pacto de la Transición entre Borbones y socialistas basado en la corrupción y la mohatra institucional controladas se está ensayando una curiosa monarquía oclocrática u oclocracia coronada. Una vacatio legis singular en las que las leyes no se aplican si no le convienen al Poder, ni tampoco se respetan los derechos constitucionales. Una suerte de Estado de derecho, pero abolido según convenga.

Quizás lo más curioso en esta oclocracia posmoderna sea la subversión programada como mohatra promovida por los mismos subvertidos. Una subversión paradójicamente enmucetada y subvencionada por el Poder. Un Poder oculto de carácter plutocrático que mueve los hilos y un Poder manifestado institucionalmente con sus agentes ocupando puestos claves de la politeia para hacer lo contrario de lo que se supone que sus instituciones representan.

Así pues, ya no es de extrañar que sea el gobierno de Su Majestad una de las principales fuentes de subversión contra Su Majestad y lo que se supone representa desde el punto de vista constitucional. Es un primoroso rizar el rizo del atentado de falsa bandera.

Está oclocracia dispone de diferentes tentáculos relacionados con los arietes del neomarxismo posmoderno que pone su estrategia de subversión violenta ya no en la antigua lucha de clases entre trabajadores y empresarios sino entre grupos sociales artificialmente formados y enfrentados. Y sus diferentes “ismos”.

Pero, la oclocracia difícilmente puede mantener un orden estable, es una situación transitoria por su propia naturaleza. Entonces, ¿qué pasará en el futuro?

En EEUU se trata de derribar la presidencia de Trump, considerado enemigo incompatible con el liberticida NOM, asesinándolo o impidiendo su reelección. Incluso la nación se puede ver envuelta en una crisis institucional y nacional terrible, sin descartar una contienda civil violenta.

En el Reino de España las turbas detentan el poder y están apoltronadas en Palacio. Su misión en la calle es la de ser mamporreros de protección del gobierno, allí donde no puedan o no convenga llegar las partidariamente sometidas Fuerzas de Orden Público. Las turbas como una especie de camisas pardas de las SA del nacionalsocialismo, pero sin uniforme.

Si hubiera crisis ministerial y el falsario se viera obligado a arrojar lastre comunista para que no se le caiga o pinche el globo, parte de las turbas, las más fanatizadas y violentas se desmandarían.

Una parte de nuestras élites empresariales están preocupadas por los desastrosos resultados de su gobierno oclocrático. Otras, muy entrenadas pescadoras en río revuelto de aguas previa y oportunamente enturbiadas, tratarán de sacar tajada mediante tarifas y privilegios monopolísticos. Pero pan para hoy, hambre para mañana, la oclocracia la carga el diablo internacional y el tinglado puede desmandarse fuera de control.

De modo que dejar que la oclocracia se estabilice como forma habitual de gobierno, medre mientras quede algo que saquear o destruir, tiene la ventaja de que sean las propias turbas las que luego tengan que auto atacarse, llegada la miseria o incluso la hambruna. Pero también el inconveniente de que por su propia condición transitoria pueda convertirse en una situación indeseable para el futuro de esas élites.

Así que el Poder del 35 está dividido. ¿Apuntalar al falsario o intentar derribarlo? ¿Qué es más elevado para el negocio?

Pues seguramente es cosa de perspectiva y de poseer la certeza o no de estar en un cambio de paradigma. Desde la globalista cuanto peor, mejor. En el solar devastado por la oclocracia se puede edificar sin obstáculos ni leyes regulatorias.

Casado, muy modosito y disciplinado, espera órdenes en primer tiempo de saludo.

Sin embargo, la suerte de España, de la oclocracia y de algunas élites se juega en la metrópoli.

 

 

 

Los nuevos talibanes

La subida al poder presidencial de Trump supuso el declinar y paulatino cierre de los talibanes, al Qaeda, Isis, y otras formaciones terroristas promovidas por el siniestro Partido Demócrata de los Clinton, los Obama, los Soros, los Kissinger y aquí, la franquicia canallesca del doctor falsario y sus compinches.

Pero la anterior actividad talibanesca en lo que se refiere a fanatismo, sectarismo, hipocresía, salvajismo, crimen, iconoclastia, tiene su relevo en Occidente con los nuevos planteamientos “demócratas”. Sí, del mismo partido cantera del racista Ku Klux Klan, hoy dedicado, con la complicidad de su agente Bergoglio, a excitar los bajos instintos de las fieras. En busca del voto de la envidia igualitaria, el racismo, el resentimiento y el sopabobismo contra los republicanos del partido de Lincoln.

Estamos asistiendo entre la perplejidad y el horror a las salvajadas de las turbas irracionales excitadas por la más atroz propaganda. Incluso gentes con estudios universitarios o del pijerío de diseño, manipuladas con absoluto éxito. En una demostración de inusitado satanismo público el populacho en muchos países tenidos por cultos y civilizados, se ha convertido en hordas violentas. Profiere insultos, rebuzna, blasfema como la niña del exorcista, destruye monumentos, incendia templos, saquea comercios, intenta linchar a quienes se le opone. Muestras de irracional violencia que se asocian a bochornosas manifestaciones de esclavitud, ineptitud intelectual y moral de la chusma genuflexa. De rodillas a la voz de su amo haciendo gala de su catadura de gente canallesca, cobarde, felona y descomunal, que diría don Quijote.

Gentuza ignorante y cobarde que, como aquí en España la desgreñada miliciana Colau o la bien cebada parejita de chocho y pisha, profana la estatua de Colón o de la reina Isabel La Católica o pretende echarlas abajo por las buenas o por las malas. Nuevos talibanes amenazantes, violentos, salvajes, insensibles al universo estético, capaces de volar los nuevos Budas de Bamiyan, no importa cuales sean, si se lo ordenan sus amos. Hordas que destruyen las bases históricas de nuestra civilización. Y parecen decididos a iniciar otro ciclo de terror contra la Cultura y el Pensamiento, con precedentes como la quema de libros de los nazis o de los socialistas en la Universidad de Oviedo.

No se entiende bien esta muestra actual de locura, de infestación satánica. Pero si esto se produce es porque quizá nos encontramos al final de un camino, ante una sociedad espiritual e intelectualmente desarmada y ante el fracaso de una civilización. No sé si de la civilización.

 

 

Bloomsday, una vez más y… distinto

Se ha cumplido más de un siglo desde que un veinteañero Joyce saliera a pasear por el viejo Dublín con Nora Barnacle un 16 de junio de 1905. Una fecha que ha quedado como emblemática para los joyceanos y que es la de la aventura del Ulises dublinés, un periplo entre olas, arrecifes y acantilados del traicionero lenguaje que nos permite navegar, y nos lleva a lugares remotos. Que con suerte nos permite regresar a la Ítaca perdida pero que también nos puede hacer naufragar contra un bajío oculto.

Lo que fuera un asesinato de dos miembros de la familia imperial en Sarajevo se convertiría en una terrible masacre que ensangrentara a Europa con millones de víctimas sacrificadas a unos poderes en conflicto, y a la voracidad de unas invisibles potestades del aire que diría san Pablo. Nuestro Vicente Blasco Ibáñez cuenta en su obra monumental sobre la Primera Guerra Mundial las idas y venidas de diplomáticos y políticos de una y otra potencia a una u otra embajada para tratar de evitar in extremis el conflicto que al final estallaría probablemente por la cerrazón de Guillermo II. Cuando un siglo después se observan las fotografías de la época el lector sensible no puede menos de quedar impresionado por las sonrisas inconscientes de los inexpertos hombres víctimas de la propaganda y de los falsos discursos que les iban a llevar al más absurdo y cruel matadero en las trincheras. Pero la memoria histórica la manipulan los poderes dominantes de acuerdo a sus intereses. Y son otras generaciones víctimas de su renovada ignorancia las que van a sufrir a mayor gloria de los mismos intereses ocultos.

Ajeno en lo posible al desastre, Joyce refugiado en Suiza, huye del conflicto y se dedica a escribir el Ulises, sobreviviendo como buenamente puede, y haciendo eco a lo que se ha venido en llamar corriente de conciencia, una palabra interior que a la vez limita y posibilita el pensamiento. Dada por finalizada la matanza Joyce vuelve a Trieste, ahora ciudad italiana, donde sigue dando vueltas al manuscrito.  Que no da por acabado hasta tres años después. Por fin, ya en 1922, consigue sea publicado.

Pero el Ulises es considerado un libro obsceno y provoca entonces un gran escándalo en la hipócrita cultura anglosajona sobre todo en lo que se refiere a su moralismo puritano. No tanto en la más liberal de orden católico, acostumbrada por tradición a tener más manga ancha con ciertos hechos, resultado de la verdadera condición humana. Una condición más liberal, de comprensión y tolerancia, hoy amenazada por cierto gracias la nefasta hegemónica influencia anglosajona promotora de grandes logros como los acusicas soplones de los balcones, jueces de lo ajeno, entre otras tiranías de lo políticamente correcto. Aunque ahora sea distinto en lo referente a temas sexuales dado el proceso de embrutecimiento animal programado propio de la posmodernidad con toda su corte siniestra de lumpen y especímenes.

Algunos críticos consideran que el Ulises refleja la formación jesuítica colegial de Joyce, y viene a ser un remedo parcial paródico de los ejercicios espirituales ignacianos. Hoy probablemente sea uno de esos libros más citados que leídos. Pero no podemos por menos de admirar lo que parece su mayor logro, la perspectiva del lenguaje como consustancial al hombre. Un discurso que fluye como buena puede. A veces a trompicones, con manifestaciones no domadas por la cultura de la líbido. Pero siempre con una espontaneidad de lo individual, hoy gravemente amenazada por la dominante neolingua orwelliana marcada a fuego de lo correcto. Una dictadura terrible que elimina sinónimos y palabras que son reflejo de la libertad personal, del individuo… una tala consciente perpetrada con las peores intenciones. Donde no hay sinónimos no hay libertad… ¡ni disidentes!

De las trescientas mil palabras con las que cuenta el español apenas se usan un par de decenas de miles por las personas más cultas. Las generaciones más jóvenes ignoran la mayoría. Pasma su pobreza de léxico que perjudica su comprensión de la realidad.  Una pena. Opongámonos a esta feroz tala de cerezos en nuestro jardín. Defendamos la libertad de conciencia y expresión.

El monólogo de Molly Bloom a la espera de su amante puede resultar obsceno pero no deja de estar en su derecho. Pero las palabras que son un instrumento, a veces también pueden resultar fuegos fatuos. De ello se lamenta otro personaje joyceano, esta vez de Dublineses. Gabriel ha ensayado un discurso tópico, prescindible, para perorar durante el banquete de una celebración tradicional familiar navideña. Pero una confidencia de su mujer le hace ver lo ridículo de su posición. Michael, un antiguo pretendiente suyo de cuando era joven habría muerto de amor.

Amor, palabra insondable que acaso resume en ella todas las demás del diccionario. Palabra que nos permite hablar a la Divinidad y se convierte en nave segura para el regreso de Ulises sin depender de la contingencia del lenguaje. Al final de la aventura de la vida y del lenguaje, cae la nieve… cae sobre el solitario cementerio donde yace enterrado Michael Furey… cae imperceptible sobre todo el universo. Imperceptible, como la llegada del momento final, sobre todos los vivos y los muertos.

 

 

 

 

El camarote de Marx

Con su actual agriado gracejo sevillano Felipe González ha calificado al gobierno en comandita de su partido y los comunistas como un camarote de los hermanos Marx. Esperpento y desmesura, sí; pero sin su gracia ni sentido del humor, desde luego. Ojalá tuviésemos un Groucho o un falso mudo Harpo rigiendo los destinos de España en lugar de la tenebrosa pareja siniestra que detenta el gobierno de Su Majestad.

Como era de esperar la afirmación no ha gustado demasiado en la banda de los comunistas filoetarras y han encargado al tarado moral de Echenike para que responda al multimillonario prohombre socialista.

Pero la comparación no es baladí. Cuanto menos bulto más claridad dice el refrán y cada vez hay más aspirantes a hacer bulto entre las estrechas cuatro paredes de la España menguante. Se suman a los socialistas y comunistas, golpistas tresporcentistas catalanes, filoetarras, píos racistas sabinianos, pelouros gallegos, turolenses en busca de mordida, mestizos guanches amigos del vecino moro… Y ahora también los mercenarios y mercenarias de Ciudadanos y si queda algo de hueco, todo será cosa de apretarse para hacer sitio, la propia complaciente banda de Casado. Sabia y oportunamente compinchado con Felipe, el mismísimo maquiavelo del Sar, experto en tirar la piedra y esconder la mano, ha ordenado que ahora no hay que crispar sino complacer a los simpáticos chicos del camarote. Pero, pasa tú primero que a mí me da la risa.

Casado ha demostrado ser un obediente chico de los recados, un mandadero capaz de hacer los mayores y extraños mandados sin rechistar, aunque recitando a la vez bonitos discursos contradictorios ensayados ante el espejo. El que no confunde, se confunde decía Unamuno, gran experto en paradojas. Y paradojas de la vida, la Open Society encerrando a todos y todas en el mismo claustrofóbico camarote.

Mucho me temo que los moradores que abarrotan el susodicho camarote marxista no cumplan las sabias recomendaciones de quita y pon del intrépido licenciado Simón. Sin distancia de seguridad entre ellos por muchos bozales que se pongan en salva sea la parte de su anatomía puede pasar de todo. Peligra la supuesta virtud de los próceres de la enmucetada oposición que no se opone a nada. Según las leyes de Mendel, prohibidas por el comunismo, los híbridos de la primera generación tendrán formato fenotípico parecido. Dará igual unos que otros a la hora de elegir. Aunque diferenciados en la segunda, si la hubiera y el NOM lo permite.

Otro sí digo. Con las togas arremangadas otro heroico personaje se mete a codazo limpio en el ya abarrotado camarote de Marx. Casi nadie quiere quedarse fuera del reparto de prebendas del nuevo Régimen marxista. Casi nadie puede resistirse a una oferta de don Corleone que no se puede rechazar. Se acaba de conocer el archivo de la causa abierta contra el delegado del gobierno de Su Católica Majestad en Madrid. La Justicia se administra en nombre del Rey. Ánimo Majestad que empujando un poco aún queda sitio en el camarote.

Lasciati ogni sperance.

 

 

Un cuento del conde Lucanor

A algunos les va parecer que disparato. O que me he salido de la estrecha senda de lo políticamente correcto cuando digo que el viejo emérito hoy con un pie en el destierro y el otro en fuga de banquillo era mucho mejor rey que lo que está demostrando ser su acomplejado hijo. Un reinado en el que vamos de desastre en desastre, de calamidad en calamidad, sin ningún logro o satisfacción para España y sus súbditos. Aseguran que el emérito era un insaciable putero y comisionista. No sé si será así como cuentan, que yo no soy quien para discutirlo, pero me parece que tenía cierto carisma que empleaba en defensa de la cosa al menos cuando se sentía amenazado. Lo que por efecto colateral beneficiaba a los españoles. Algo es algo, o quizá mucho, teniendo en cuenta que son Borbones que van a lo suyo que no suele ser lo nuestro.

Ahora bien, su hijo parece un tragasables. No reacciona cuando se silba o se ultraja la bandera o el himno nacionales en su presencia. O cuando se cuelgan carteles con su efigie cabeza abajo. O cuando sus gobernantes le ningunean y atentan contra la constitución. Su comportamiento parece propio de imbeles, de gentes sin sangre en las venas. Un personaje al que de tarde en tarde parece que le dan larga para lucir bonitos uniformes hecho un brazo de mar y soltar extraños discursos estupefacientes. Se deja humillar por todos, consiente todo.

Su mujer ha destruido la armonía de su familia, todos y todas contra todas y todos. Recordando episodios nacionales ejemplares como el del numerito de la entrega de los pasados Princesa de Asturias, cuando desterró a la emérita al gallinero del teatro, nos maliciamos que está en trance de instaurar la roja dinastía Rocasolano en vez de la Borbón, y desde luego no se puede decir que colabore en la credibilidad y estabilidad de las instituciones que debiera servir.

 

Los apólogos de la colección del conde Lucanor, obra maestra del Infante don Juan Manuel, siguen constituyendo preciosos ejemplos de comprensión de la naturaleza humana. Aún conservo con todo cariño y devoción filial un ejemplar de la colección de apólogos editada por Aguilar que me regalara mi padre siendo niño. Pese a formar parte de lo mejor de nuestra Cultura, o acaso por eso mismo, es una pena que nuestro apuesto y acicalado rey no parezca conocerlos, ni menos poner en práctica sus lecciones.

Me viene a la memoria el del Ejemplo XXXV, De lo que le aconteció a un mozo que casó con una mujer muy fuerte y muy brava.

Un cuento muy famoso y comentado. E incluso plagiado por el mismísimo Shakespeare en La Fierecilla domada. Por cierto, no el único plagio de la gran Cultura española del supuesto bardo de Avon. Ruego al amigo culto lector me disculpe si resumo brevemente el texto citado para mejor comprensión de lo que hablo en honor de las pobres víctimas de la ignorancia programada por el pertinaz socialismo patrio.

Se trata de un mozo que quiere casarse con una moza de carácter intratable por lo que nadie quería casarse con aquel demonio. Su padre se lo desaconseja pero no consigue disuadirle, de modo que va a pedir la mano de la novia. El futuro cosuegro le confiesa que «si tal hiciera cometería una maldad muy grande pues su hijo es bueno y si se casa con mi hija le matará o le hará pasar una vida peor que la muerte». Al final, la boda se produce, pero el astuto mozo ha planeado su estrategia para someter a la fiera. Pide a varios animales que le traigan agua para lavarse las manos. Dado que ellos por supuesto no le entienden y no lo hacen, los mata con su espada. Muerto así incluso su propio único caballo por fin le llega el turno a su mujer que, visto lo visto, se asusta y le obedece sin rechistar para evitar las fatales consecuencias de la temible ira marital.

Dado el éxito de la estratagema, el suegro quiso repetirla con un gallo que como es natural tampoco le obedecía, pero su mujer le disuadió: «la verdad, don Fulano, que te has acordado tarde, pues ya de nada te valdrá matar cien caballos que tuvieras, antes tendrías que haber empezado, que ahora te conozco

Patronio termina la narración escuchada atentamente por el conde con esta moraleja:

“Si al principio no te muestras como eres, no podrás hacerlo cuando tú quisieres”.

 

Majestad, me temo que ya es tarde para hacerse respetar pero sugiero como Patronio que no estaría de más probar a intentarlo por el bien de España. Lo mismo cuela.

 

 

Tiempos modernos

En 1936, Charles Chaplin entregaba una obra maestra crítica con los tiempos entonces modernos. Una denuncia social humanista muy crítica con la hipocresía de una sociedad que negaba en la práctica los altos principios que supone informaban su sistema jurídico, político y económico. A un sistema destajista, taylorista fordiano deshumanizado, que ponía la cantidad muy por encima de la calidad y sobre todo de la dignidad humana. “No es práctico” es lo único que sentencia un directivo tras una desternillante secuencia en la que un humillante invento para dar de comer sin perder tiempo de trabajo falla y hace que el propio Charlot casi termine descalabrado.

Ahora, aquellos tiempos modernos han quedado tan anticuados, como una reliquia de un pasado en el que había un proletariado, víctima de la codicia y de las especulaciones financieras, que se esforzaba en mejorar sus condiciones de trabajo. Nada que ver con el actual neomarxismo posmoderno en el que el ideal superior de la Humanidad irredenta es pillar paguitas para vagos o disfrutar indecentes sopabobas con carácter permanente e indiscriminado, urbi et orbi. Ni tampoco con la antigua clase ex trabajadora revolucionaria y concienciada que pretendía prosperar mediante el trabajo y el mérito en un entorno de justicia social. Y ahora simplemente revoltosa y ociosa formada por una masa abigarrada de lumpen, hembristas, chulos, putas, invertidos, vagos, morisma, golpistas, invasores, mercenarios, globalistas, socialistas y comunistas, la mayoría de ellos nunca han dado un palo al agua en sus lamentables y desastrosas vidas… La nueva Internacional del lumpen de izquierda neomarxista al servicio del Gran Capital apátrida.

El NOM propugna un mundo sin familias ni Estados nacionales, dos instituciones básicas de la civilización. Es decir, hablando coloquialmente, una masa de apátridas e hijos de puta.

Sin más proletariado clásico ahora se trata de otro público, de otras gentes, que sin embargo refleja los profundos cambios históricos producidos desde entonces. Marx explicaba que La violencia es la partera de toda sociedad vieja preñada de una nueva. Ella misma es una potencia económica. Pero ahora que ya apenas quedan clases tradicionales en Occidente y por tanto grandes luchas entre ellas, las violentas revueltas subversivas han de hacerse con otros pretextos. El clima, el feminismo, el multiculturalismo, los invasores, el aborto, la sodomía, la memoria histórica, la pachamama vaticana, el racismo blanco o lo que sea.

Ahora ya nadie parece preocuparse por la industria ni por los problemas y métodos de la producción. Tampoco por la Agricultura o la Ganadería como no sea para denigrarlas o acusarlas de agresión antropocéntrica contra el medio ambiente. Es la entropía contra la organización y el orden. Incluso ministras o alcaldesas meonas de cuota anhelan la destrucción del mundo laboral o el cierre de industrias, so pretexto del impostado problema del cambio del clima climático climatizable, aunque más bien como instrumento inconfesado de destrucción de la clase media y de la sociedad. Todo ello en el ámbito de la economía real, la que satisface necesidades sociales en forma de bienes y servicios, en paradójico beneficio del poder plutocrático financiero global, cara a la quiebra de los Estados nacionales y de su organización, así como de una drástica reducción de la población mundial, por vía de pandemias, vacunas, abortos, revoluciones de colores, guerras, hambrunas, desastres climáticos inducidos…

Claro es que la entropía programada por el Poder financiero globalizador aumenta el desorden, oculta desfalcos, pero no genera trabajo útil. Es decir, tiene un componente de transitoriedad obligada que nos ha de llevar a otro estadio histórico siguiente. Una etapa en la que ya no será necesaria ni útil la colaboración de la izquierda lumpen programada por el neomarxismo cultural, a la que también le llegará el turno de ser sacrificada una vez lograda la esclavitud espiritual, intelectual, económica y social de los supervivientes ajenos a la clase alfa de colaboradores cercanos de las familias oligárquicas. A los que se añadirán los mínimos imprescindibles betas, gammas, para atender los robots de inteligencia artificial, y los infrahumanos epsilones basura.

Recuerdo las penosas condiciones de trabajo de los obreros en China que pude observar en alguna visita. Peores desde luego que en Tiempos modernos. Uno de los plutócratas más cínicos y famosos que promueve y financia el NOM mediante su extensa red de fundaciones, ONG y sociedades mercenarias ha confesado repetidamente que pretende destruir la familia y que el modelo es el comunismo chino. Una dictadura feroz de una pequeña oligarquía despótica de linajes clásicos sobre gentes sin derechos. Gentes despojadas de la propia individualidad y espiritualidad humanas y en consecuencia, meros juguetes del interés en cada momento del nuevo Estado totalitario global. El sueño de la dictadura más criminal.

Un mundo feliz con soma, neolingua orwelliana. ¡Y sin Chaplin!

 

 

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Ojos verdes

Ojos verdes, verdes como la albahaca, verdes como el trigo verde, como el verde limón… no hay más que unos ojos que mi vida son…

Apoyá en el quicio de la mancebía, se ha incendiado la noche de mayo.

Serrana, ¿me das candela?

Gaché. Apoyo te daré.

Vimos desde el cuarto despertar el día…

Serrana para un vestío te quiero regalar.

Está  cumplió, no me tienes que dar ná.

Ojos verdes, verdes como la albahaca, verdes como el trigo verde, como el verde limón… no hay más que unos ojos que mi vida son…

La copla es un tesoro de sabiduría y economía de medios expresivos. Modelo de escritores y artistas españoles.

Los de León, Quiroga y Valverde pr lo que dicen eran otros tiempos de nobleza y sinceridad en las relaciones humanas.

¡Y  sin futuro vestido ministerial como premio, no del amor sino de la traición!

¡Qué cosas!

 

Pinchando aquí, la versión de Concha Piquer de la famosa copla de León, Quiroga y Valverde

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