Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Estéticas

Decía don Ramón María del Valle Inclán que España era una deformación grotesca de la Civilización occidental. No le faltaba razón al genial artista gallego, tan odiado por sus paisanos indigenistas de la banda galleguista arrebaña presupuestos. Pero dejemos al autor de La Lámpara maravillosa.

Así, de gentes que abordaban la Política o la Economía desde una inspiración e impulso ético como nuestros grandes tratadistas de la Escuela de Salamanca pioneros del Derecho de gentes o del Siglo de Oro, los Mariana, Suárez, los Saavedra Fajardo, Gracián, Quevedo, o incluso el Cervantes de Rinconete y Cortadillo, El Coloquio de los perros, Pedro Urdemalas o la segunda parte de El Quijote, hemos llegado, degenerando, degenerando, a las habilidades prácticas de un Trampeta o un Bocanegra denunciadas por la gran escritora Pardo Bazán. Otra repudiada en su tierra gallega por la mismas razones: ser culta, inteligente y escribir en español, hoy actualizadas por la bandería zurda o arrebatacapas de todos los partidos borbónicos menos VOX. Y ahora disfrutamos de un caciquismo con nuevas tecnologías en un marco estético atrozmente degradado.

Yo soy de los que creo que el origen del desastre español actual se encuentra en la quiebra estética. En lo grotesco sino esperpéntico del funcionamiento real de nuestras instituciones que hace juego con el no menor de las almas descarriadas de toda esa horrible chusma desarrapada de lumpen, horteras, busconas, maricas, tribadas, envidiosos igualitarios, trinca subvenciones, descuideros y amigos de lo ajeno que el sistema cría en abundancia tan contundente como sobrecogedora, y engorda en los partidos del prostituido consenso globalista progre y que, por desgracia para España y la civilización, mete frívola o irreflexivamente papelitos viciados en la urna.

Todo un modelo estético que las instituciones del Régimen se encargan de promover y establecer a mayor gloria y beneficio de la plutocracia escondida.

Porque aunque Aristóteles no lo explicase de modo tan directo mucho me temo exista una gran conexión de fondo entre modelos políticos e ideales estéticos. El bien común propio de las aristocracias del mérito no puede buscarse ni prosperar entre la deformidad de lo grotesco de las democracias degradadas, demagogias o tiranías.

Si acaso pudiera resultar comprensible que de las brumas norteñas, de esos cielos grises que desdibujan las formas nazca confusión o falta de criterio, surgiese abulia, anomia, entropía o falta de cánones, no se entiende cómo es posible que tal cosa ocurra en ambientes soleados donde la luz permitiría distinguir formas armónicas, establecer módulos y proporciones geométricas y matemáticas como in illo tempore sucediera en el solar griego, origen de nuestra civilización.

Un extraño universo, como tal de unidad en lo vario, dedicado a Belleza donde el arte resultaba una necesidad espiritual, una forma de ser y de estar en el mundo. Donde se erigían hermosos templos donde vivían los dioses. También hermosos dioses de armónicas proporciones humanas, de plenitud solar, lejos de las horribles imágenes de seres atormentados, torturados, ensangrentados, propias de nuestro Barroco tardío. Allí se alcanzó la gloria estética del equilibrio entre continente y contenido entre la armonía del templo exterior y la del templo interior en forma del dios o diosa ambos en equilibrio, bellos, sobrios, mesurados, hasta constituir un ideal de existencia.  Del ser y no solo del estar.

Algunos piensan que esa sublime Belleza basada en la Geometría no genera verdadera emoción, que es demasiado fría. Que la famosa Oración de la Acrópolis de Renan fuera más producto de alquimia alambicada que de genuino o sincero pasmo ante la revelación geométrica. O que la catedral de Siracusa, remiendo o palimpsesto arquitectónico del antiguo bello templo dedicado a Atenea y rival de la anterior, donde ahora las columnas dóricas están camufladas en las fachadas, es más interesante y emotiva que antes. No lo creo así. Dios geometriza.

Mas no basta con lamentarse. Es preciso recuperar los cánones clásicos de nuestra civilización que vemos en peligro, quizás en trance de pérdida definitiva. Si Dafne se transformó en laurel huyendo de un apasionado Apolo, mucho me temo que las hediondas plantas de hechicería o las industriales de diseño sean las nuevas formas de moda. En el camino al santuario de Eleusis en busca de la epoptia o revelación sobre el ser y la existencia en forma de iniciación, las procesiones de atenienses devotos atravesaban sin perderse un frondoso bosque de laureles. Hoy la cosa tiende a degenerar en el tugurio más cercano con mal viaje estupefaciente al astral inferior, según empareje.

Las criaturas majestuosas de Fidias ha sido sustituidas con indudable ganancia por las del excéntrico o atrabiliario Almodóvar de turno. Los héroes actuales a imitar son habitualmente personajes grotescos, atolondrados, desnortados, viciosos, esclavos sin voluntad, a merced de la tempestad. Tallados a troquel como autómatas más que como personas diferenciadas, maduras por su proceso de individuación psicológica. Algunos incluso tatuados como salvajes. El ideal del orden y ejercicio de voluntad sobre las propias pasiones coronado por el laurel de la victoria sobre sí mismo, ha sido sustituido por un dejarse perder en el intrincado y falaz laberinto de pasiones, no por el noble laurel protector sino entre siniestros estramonios y beleños negros. Y la búsqueda de la creación y del mérito por la jeremiada de un lamentarse como víctima en busca de la sopa boba o la paguita social.

Pero en la Antigüedad algunos grandes pensadores y artistas se planteaban las condiciones o atributos del desarrollo armonioso. Desde el Timeo de Platón sabemos que el número de oro nos enseña que la relación de una parte con el todo debe ser semejante como entre las partes entre sí para que se deduzca el crecimiento o la manifestación armónica. Tal Estética de las proporciones o de la armonía en la naturaleza y en las artes tiene su trasunto en otras actividades humanas como la Política. La democracia sólo puede funcionar cuando existe una mayoría de auténticos demócratas ilustrados. Sólo cuando las personas dirigen su propia conducta al Bien común es esperable que los sistemas políticos democráticos basados en la cantidad también lo hagan. El ideal estético, el reconocimiento y el culto a la Belleza, ayudan a la realización del universo de los otros valores metafísicos: el Bien, la Justicia, el Amor, la Sabiduría, la Libertad… No sé si es del todo cierto lo que decía Platón de que la Belleza es el resplandor de la Verdad. Tampoco si solo la Verdad en sí misma puede mantener un sistema político democrático dirigido al Bien común en el estado actual de la naturaleza humana. Sea como fuere, en la vieja caverna, hoy sobre todo electrónica, se muestran las sombras falaces a los cautivos presos en la mohatra que no aciertan a comprender el nuevo despotismo fatal que amenaza como un omnipotente espanto desatado. Un despotismo en el que la Virtud y el Bien común han sido derrotados fatalmente por el Dinero y el Poder sin contrapesos.

Para las oligarquías la democracia degradada por la demagogia es solo un paso intermedio para lograr la perfecta tiranía. Un régimen de esclavitud en el que los esclavos, en el fondo más sombrío de la caverna, ignoran que lo son. Pero por si la cosa aún tuviese remedio estaríamos a tiempo de seguir las sabias recomendaciones de El Greco o Kandisky en el sentido que el hombre puede liberarse espiritualmente gracias al Arte.

Sea como sea, el Erecteirion, en la Acrópolis, nos enseña el papel fundamental de la mujer para sostener la arquitectura de la sociedad equilibrada y en armonía. No es de extrañar que el ideal clásico de la mujer como Dama y alegoría de las virtudes metafísicas sea una de uno de los objetivos a batir por el nuevo feísmo. Atributo propio del mercenario pseudo feminismo desgreñado, tan horrible por dentro como por fuera.

No es el Amor quien muere…

 

 

 

¿Vamos hacia una narco Monarquía?

Los últimos acontecimientos revelan una situación cada vez más preocupante. Ya no solo que el Gobierno de Su Majestad haga una fechoría tras otra y se burle de la legalidad nacional e internacional, con ser eso gravísimo, sino que lo hace con total y absoluta impunidad.

El dossier Royuela, ficción o realidad, pone los pelos de punta y pudiera ser un relato terrorífico de nuestro particular Estado profundo, de nuestras cloacas más degeneradas. El asunto denunciado en dicho dossier es tan grave que debiera ser desmentido o investigado en profundidad para depurar las responsabilidades que correspondan sin mayor dilación. De lo contrario, cabe la presunción popular de que quién calla, otorga.

Se vienen conociendo escándalos sexuales gravísimos, relacionados con menores, algunos bajo la teórica tutela y protección del Estado que afectarían a importantes próceres socialistas e izquierdistas en San Sebastián y Baleares, sin que hasta ahora haya habido exigencia de responsabilidades. Ni menos por parte de nuestros chiringuitos de amaestradas feministas mercenarias de las que se ignora hayan dicho ni mú.

El Gobierno “blanquea” los delitos del golpismo y demás delincuencia catalana “dialogando” con delincuentes en un culebrón que deja por los suelos la teórica dignidad de las instituciones constitucionales de la Monarquía.

El Gobierno de Su Majestad ningunea descaradamente a Su Majestad, sin que hasta ahora el Rey tampoco reaccione en defensa de la constitución y de su propio trono, gravemente amenazados por “Su” Gobierno.

Pero, por si esto fuese poco, los extraños sucesos de la embajada mejicana en Bolivia promovidos presuntamente por el Gobierno de Su Majestad para proteger a narco delincuentes y del encuentro clandestino de un ministro de la Corona con una delincuente en busca y captura en Barajas, amén de sendos ridículos de ópera bufa propia de embusteros villanos inútiles, parecerían indicar una extraña relación del Gobierno de Su Majestad con la corrupción y el narcotráfico bolivarianos.

Las nuevas autoridades bolivianas vienen denunciando a importantes próceres podemitas como vinculados y financiados por los narcos de su país durante el mandato de Evo Morales, así como relacionados con el narco régimen venezolano.

Otros de los presuntos implicados en estas tramas de corrupción vinculada a los regímenes narcos, según estas denuncias internacionales, serían el ex presidente socialista Zapatero, el juez condenado Garzón, así como el ex ministro Bono y el embajador Morodo.

Un escándalo gubernamental tapa al inmediato siguiente. Suma y sigue. Y llevamos solo unos pocos días de tinglado ministerial. Y mientras tanto, ¿hay alguna institución que resista el avance del emergente narco Estado? Mucho nos tememos que por desgracia no, salvo a nivel individual. El de los ciudadanos que siguen intentando cumplir con su deber, a veces con gran coste personal. Otros miran expectantes a ver si instituciones internacionales que luchan contra el narcotráfico socialista hispanoamericano nos echan una mano.

El rey parece pasmado, como el de Torrente Ballester.

La oposición aún se cree que esto es una democracia de verdad y anda enredando con solicitudes de comisiones de investigación y otras inutilidades mientras el cáncer avanza.

Las grandes fuerzas vivas o están muertas o bien parecen compinchadas con los comunistas a ver si cae algún nuevo momio o ventaja monopolística, so pretexto del cambio del clima climático climatizable o la mohatra globalista que toque. Y a los demás que les zurzan.

Y la más consciente entre la gente común que padece las agresiones de las instituciones monárquicas busca horrorizada la manera de proteger lo que le sea posible hasta ver si pasa la tempestad.

Pero es de temer que la tempestad no pase. Al menos por las buenas. Como ha dicho el ministro Abalos, han venido a quedarse y no los va a echar nadie con instrumentos políticos convencionales. Si el narco estado se consolida, se acabó lo que se daba. De la Monarquía sólo quedará una engañosa fachada mohatrera. Y luego ni eso.

 

 

 

Memoria histórica: El despojo energético, 1

Cuando se produjo la primera crisis del petróleo hubo un cierto pasmo de economistas que no sabían muy bien qué hacer. La energía, y el petróleo en particular, pueden considerarse como una mercancía más, pero, si se hiciera caso al propio pionero Walras se trataría de una mercancía muy especial.

Dentro del teatro de la riqueza económica, el petróleo es “objeto de apropiación, de valor de cambio pero no es reproducible industrialmente”. Y, además, las leyes propias de la energía determinan que la eficiencia de su empleo sea muy importante para relacionar demandas finales con balances de energía primaria. Pero en un mundo en que prima la hegemonía de lo financiero, la epifanía del dinero en abstracto, lejos de su contrapartida en la circulación de recursos, bienes y servicios, la actual crisis puede dar lugar a una renovada reflexión sobre dónde nos encontramos y hacia dónde vamos.

La Constitución encarga a los poderes públicos que velen por la utilización racional de los recursos naturales y el sector público sería más adecuado, si estuviera gestionado de acuerdo con criterios de interés general y de satisfacción de balances sociales, y no sólo financieros, para abordar ciertas actividades que tienen que ver con el mundo de la naturaleza en el que la energía juega un papel semejante al del dinero en la sociedad. Sin embargo, el proceso privatizador, o mejor dicho desamortizador, seguido durante el Felipismo ha dado lugar a pasar de un sistema de monopolios públicos de energía, propiedad del Patrimonio Nacional con precios administrados con criterios más o menos multifunción, a un sistema de oligopolios privados con precios libres todo ello en perjuicio de clientes directos, empresas y el patrimonio de los españoles.

Según el profesor Roberto Centeno, ex consejero delegado de CAMPSA: ”los activos de dichos monopolios, y en particular sus redes logísticas que son la clave de la competencia, fueron adjudicados a dedo a precios irrisorios (unas cinco veces inferiores a su valor real), redes logísticas que se han utilizado y utilizan masivamente para impedir o limitar la competencia”.

Otro caso parecido, quien hace un cesto, hace ciento, ocurrió en el caso de la antigua empresa pública ENAGÁS. Entregada a precio de ganga a la oligarquía catalana para pagar el voto pujolero a la investidura de González, la pérdida para los españoles, fue también al menos de ese orden.  En efecto, el 91 %  de ENAGAS se malbarató por 50.000 millones de pesetas, unos 300 millones de euros. Una cantidad ridícula, el importe de una de las plantas de regasificación. En el lote saldado iba la infraestructura logística, con la red de gasoductos y las tres plantas de regasificación entonces existentes, el edificio de la sede central en Madrid, los contratos de suministro y la cartera de clientes. En el 2016 Gas natural vendió ese edificio junto con otros dos más pequeños por 85,6 millones de euros. A la hora del saqueo los ventajistas catalanes eran españoles como los que más. ENAGAS fue despojada como base del proceso de desarrollo de la catalana Gas Natural. Un caso pintoresco en el que el pez chico se comió al grande.

Es curioso, pero coherente con lo que indicamos, que ahora Amancio Ortega haya pagado la cifra de 281, 63 millones de euros por solo un 5 % de los restos despojados de ENAGAS , casi lo pagado en su día por el 91% de la empresa no despojada. En el 2016, Gas Natural vendió el edificio de la sede central, junto con otros dos más pequeños y menos valiosos, por 85,6 millones de euros.

Saqueado el patrimonio español constituido durante décadas de trabajo, ahorro y previsión, cuando ya apenas queda botín español que pillar y repartir, no es de extrañar que vascos y catalanes quieran soltar amarras para disfrutar del tesoro.

Y no es solo la cuestión del propio desfalco sino su influencia en la asignación de recursos, la mediatización de la actividad de terceros, tanto regiones como empresas, al terminar con la anterior neutralidad de la infraestructura logística primaria.

Un ejemplo se vio aquí en Galicia, cuando Gas Natural impidió la construcción de la planta de regasificación de punta Canela, al Norte de la entrada a la ría de Ferrol, con el proyecto ya hecho y los terrenos expropiados. De ese modo, lo que sería interesante desde el punto de vista estratégico para España, una entrada de GNL por el NO de la península se vio saboteado por los intereses parciales del capitalismo catalán. Una planta de regasificación en Ferrol favorecería empresas energéticas de su competencia.

Al final, la planta de regasificación se hizo con capital gallego en un lugar especialmente inadecuado, descartado por razones de seguridad en el estudio previo realizado por ENAGAS, antes de decidir la ubicación a la entrada de la ría ferrolana.

Cosas de la memoria histórica. Una de las subgobernantas del flamante gobierno comunista de Su Majestad, la señora de Bacigalupo, Teresa Ribera de soltera, promueve lo que los globalistas llaman la transición energética. Otra mohatra arrebatacapas con casi toda probabilidad. Medio arruinadas la industria y la agricultura la cosa puede que termine en transición al típico burro, un buen convertidor energético sostenible y renovable, desde luego. “La entropía aumenta” nos dice el Segundo Principio de la Termodinámica.

En realidad, esto viene definiendo al Régimen del 78, granjería de y entre abusones, descuideros y piratas. Y lo que queda de él, pura entropía.  El CO2 residual de lo que otrora fue orden más complejo de cadenas hidrocarbonadas.

 

Agradecimientos: La foto de la ría de Ferrol es de SempreVolando

 

 

 

Ministro a la fuga

Se ha sabido que el valetudinario ministro de cuota colauresa, un charnego filogolpista catalán made in Albacete, ha salido por patas para refugiarse en su lujosa mansión californiana. Natural perplejidad en su ministerio, seducido y abandonado. ¿Dónde está nuestro Manolito? ¿Lo habrán secuestrado? Pero, qué raro, ¿quién lo querría?

No parece haber tal. Sin encomendarse a Dios ni a Soros, el lisérgico ministro amigo de la meona Purita se ha cogido motu propio unas semanas de vacaciones para arreglar, dicen los más enterados, algunos asuntillos personales. Acogido a la malvada pax americana, a miles de kilómetros de distancia, rodeado de actores y actrices de verdad, lejos de los escándalos y morcillas de sus colegas gubernamentales.

En su hermosa mansión, lo de Galapagar es cosa de ambiciosos paletos presumidos, entre el lujo del comunismo bien entendido, aparecen toda una serie de recuerdos, emociones pasadas, logros y frustraciones. Además, Berkeley es mucho. Toda una generación desquiciada. Un desvarío estupefaciente, servido por servicios secretos inconfesables. La cosa no terminó muy bien pese a haber pillado Nobel de matute. Claro que aún podía haber acabado peor, a lo Easy Rider.  Pereza por el presente, si quedasen ganas habría que preparar las próximas movidas organizativas, ascensos y purgas, remover o crear poltronas, planear escandalosos dímes y diretes para mejor granjería de trileros.

Para ello nada mejor que contemplar el ir y venir de las olas. Un momento como entes individuales con entidad propia, al inmediato siguiente, perdidas en el informe nirvana oceánico.  Algo parecido, burguesas alegorías románticas aparte, a las oportunas sociedades instrumentales que ocultan identidades al fisco o al fiscal.

¡Qué lección!, dejar mecerse en el ensueño narcótico, en la melopea salada del caprichoso devenir del tiempo.

Hoy, nada más y nada menos que flamante excelentísimo señor ministro de la pertinaz monarquía para lo que el enemigo guste mandar. Mañana, acaso perdido en lo más sombrío entre las sombras. No en algún espacio maravilloso del paraíso psicodélico sino en el último círculo infernal que concibiese Dante.

¿Volver o no volver? He aquí la cuestión.

 

Perjúmenes de mujer que sulibeyan

Me comentan que escribo mucho pero hablo poco de los escándalos gubernamentales. Puede ser verdad, pero es imposible seguirlos todos, no ya comentarlos. A cada fechoría perpetrada sucede inmediatamente otra aún más aberrante o peor. Es imposible dar abasto, de modo que cada cual hace lo que puede y no tengo para contratar becarios que aquí no hay publicidad y se trata de que resplandezca la verdad como decían en La Codorníz. No obstante, es preciso reconocer que si la tropilla ministerial del falsario da tremendos sustos también es verdad que ofrece espectáculo como un teatro de enredo. Veamos un ejemplo:

Abalos tiene cara de señor serio, de tipo duro algo así como de inspector de Hacienda podemita o de mafioso siciliano, uno de los matones de El Padrino, de esos contratados para hacer algún trabajo sucio de encargo. Alguien de quien huir sobre todo si eres honrado y no perteneces a la casta ventajista o progre. Pero parece ser que nuestro tipo duro también se mete en líos confiando en la impunidad que da el miedo a la falta de honradez, dignidad política y respeto a la Ley de su jefe y la complicidad de los medios de intoxicación mercenarios.

Todo un excelentísimo ministro de la Corona de España, digo Abalos, ha tenido un extraño encuentro nocturno de tapadillo con una de las chicas del Maduro bolivariano. La interfecta tiene prohibido pisar territorio de la UE por los crímenes y fechorías que perpetra el gobierno cocalero del que forma parte. Hasta aquí todo es bien sabido, reconocido y aceptado. A partir de aquí el relato sigue senderos que se bifurcan como en el libro borgiano.

Unos especulan que, aunque tipo duro, Abalos no es de piedra y más que harto de la indeseable compañía de tribadas, brujas, tiorras, hembristas empaladoras, mercaderes de invasores, maricones y demás familia, se ha dejado seducir por los perjúmenes de mujer que sulibeyan. Sí, por la dulzura de la mujer caribeña, entrenada como matahari cubana, y ha tenido un feliz himeneo en el avión. Otros niegan lo del avión que Enmanuelle ya dejo claro en Perpiñán lo incómodo que es hacerlo en las butacas o en el lavabo. En cambio, el feliz encuentro se habría producido en las instalaciones del propio aeropuerto de Madrid vulnerando flagrantemente la prohibición europea. Eso estaría feo, muy feo. Todo un excelentísimo ministro de una cosa tan seria y encopetada como se supone la Corona de España vulnerando la legalidad y burlando a las autoridades no sería de recibo, ni siquiera en este malbaratado reino filipino convertido en befa y escarnio de propios y extraños. Y además poco después de otro escándalo internacional ¿relacionado? el fiasco hasta ahora impune de nuestra pasma socialista en la embajada mejicana en Bolivia. No me lo creo.

Fuentes generalmente bien informadas y conocedoras del gremio contradicen la versión anterior del supuesto carácter erótico de la aventura en sus diferentes variantes y la modifican en el sentido que el excelentísimo señor ministro habría ido a pillar costo de bolivariana calidad acreditada a precio de régimen amigo para consumo propio y de otros colegas del consejo. Aún me lo creo menos. Veintitantos ministros, ministras y ministres a la vez enredando de tal guisa en Palacio dejarían el prestigio de tan alto y severo organismo por debajo de la fosa de las Marianas, con perdón.  Otros hablan de ciertos papeles comprometedores para parte del actual gobierno o del anterior socialista. BONUS PRAESUMITUR QUI DE BONO GENERE NATUS EST.  Creo que el latinajo viene a cuento, pero desde luego queda bonito y difícil de descifrar para nuestras preciosas censoras ridículas.

Pero, zapatero a tus zapatos, no hay que darle más vueltas. La penúltima versión del enredo seguro que es la cierta. El ministro se aburría en casa y su colega Marlaska le pidió que fuese a Barajas a saludar a la proscrita e invitarla a su carroza del orgullo gay, si para entonces la dejaban pisar suelo europeo.

¡A que sí! Esta es la verdad y lo demás son tonterías y calumnias de la «derecha extrema». Por cierto a la que acaban de cerrar la cuenta de twitter, que otra cosa no serán nuestras zurdas, pero a honradas, púdicas, bien-pensantes, trasparentes y democráticas de pandereta no hay quien las gane.

 

 

Un tañido lejano

Los más impacientes se asoman intrépidos en el monte del Gozo.  Suenan lejanas campanas. ¿Será su tañer el anuncio de nuevas lides electorales? De la renovación de un oneroso rito macabro de magia negra normalizadora.

En esta Galicia prodigiosa, de barcos destripados, sortilegios, narcos filántropos, nécoras de alguaciles alguacilados, y botellones bravíos, quedan lugares donde se reciclan equipos de finados. Antros oscuros donde, euro arriba o abajo, se pueden obtener bizarros ternos con que fueran vestidos los difuntos para su última travesía antes de ir a san Andrés de Teixido.

Por ejemplo, un equipo completo de cacique autonómico enterrado junto con las correspondientes obras de Castelao. El fonendoescopio apenas sin uso de ese desertor, tabaquista y celebrado obtuso mártir de las letras y los números galleguistas. Los zapatos ofrendados por el ganador de la última carrera de ataúdes disputada en santa Marta de Ribarteme. La levita de tal prócer desconocido, premio de las Letras gallegas, rama de hostelería. El birrete rectoral de las grandes inauguraciones, la sotana nueva de cierto piadoso prebendado del cabildo compostelano, el frac usado indistintamente en ofrendas al Apóstol o para desacreditar morosos.

Las promesas electorales muertas, los presupuestos enterrados con sus legislaturas, pero vivificados con nuevos y flamantes impuestos… se cepillan un poco para eliminar los restos de tierra sagrada que se hubieren podido adherir y ya están listos para su meritorio y ecológico reciclado. No todos están de acuerdo con tan caritativa labor. Muchos se indignan por tal comercio macabro, sin caer en la cuenta que, a falta de jurisprudencia, el oficio de asalta tumbas es tan digno como otro cualquiera cuando se está dado de alta en autónomos, siquiera a tiempo parcial y, además, permite vestir a los vivos sus vergüenzas.  El funcionarial traje de registrador ausente, no ejerciente pero cobrante y exquisito sobrecogedor puede ser rescatado para ejemplar escarmiento de inoportunos pipiolos modernizadores y métome en todo que ignoran las oscuras servidumbres del centrismo redentor.

Mucho mejor aún cuando lo realizan autoridades que no hallan mejor forma de sufrir el dolor de sobrevivirse a sí mismas. Eso sin tener en cuenta que no se puede decir de esta agua no beberé, ni tal presupuesto no rescataré, ni tales impuestos no subiré, en estos azarosos mundos de globalización impía, donde el desarraigo propio de la modernidad, el centrismo líquido, la delincuencia enmucetada con nuevas tecnologías o el acoso criminal del comunismo gobernante nos puede condenar a la voluptuosidad del ayuno en el momento más inconveniente.

 

Manual de instrucciones ecologistas bergoglianas

Se ha filtrado una carta del cardenal Hummes a los obispos por la que se les anuncia la buena nueva bergogliana de la próxima publicación del documento sobre la cosa esa del llamado sínodo de la amazonía desarrollado en varios escenarios urbanos romanos. Sobre el objeto y contenido de este futuro raro documento ecologista, sublime hito paganizante e indigenizante del innovador papado bergogliano, ya hemos hablado con anterioridad.

La verdad es que Bergoglio es uno de los políticos más ocurrentes y controvertidos del panorama internacional. Un manantial de noticias a cada cual más pintoresca.

El cardenal Hummes da una serie de instrucciones a los purpurados para explicar cómo presentar en sociedad tan glorioso evento amazónico:

Por ejemplo, puede ser apropiado para usted presentar la Exhortación junto a un representante indígena, si es posible de vuestra zona, un responsable pastoral experto (ordenado o religioso, laico o laica), un experto en cuestiones ecológicas, y un joven dedicado a la pastoral juvenil.

Hummes no aclara si el joven de la pastoral acaso pueda ser jovena, o miembra. Ahora bien, lo de que la bimilenaria Iglesia Católica tenga que apoyarse en un experto, (supongo que también puede ser experta), en cuestiones ecológicas resulta asaz chocante, aunque casaría con el catálogo de nuevos productos pecaminosos, como los pecados ecológicos, que el argentino pretende implantar para renovar el tenderete con nuevas ofertas de mercadotecnia.

Algunos desavisados se plantean graves y abstrusas dudas ecológico- teológicas: ¿Tendrá que ver con la cadena trófica de ángeles? Con los serafines, querubines, tronos, del escalón trófico superior, las dominaciones, virtudes y potestades del escalón intermedio o de los principados, arcángeles y ángeles del más bajo, ¿acaso autótrofo?

No sé si la querencia papal va de Materia o de Espíritu. ¿Cuál será el nuevo ecosistema? ¿Tendrá fronteras, con perdón? Si no los tuviese, cómo se distinguiría cada ecosistema de los de su entorno?  ¿Habrá algún estudio de dinámica de poblaciones? ¿Y cómo será la homeóstasis deseada? Y lo más importante a mi modesto parecer, ¿Quedaría algún católico en la nueva biocenosis que se pretende implantar?

Aquí, en Galicia donde escribo, tampoco se me ocurre dónde buscarán un indígena adecuado para complacer a Bergoglio. Que yo sepa, aunque no conozco los infinitos vericuetos burocráticos del árbol funcionarial galleguista autóctono, al indígena indigenizante Feijóo no se le ha ocurrido poner un negociado indígena con ese nombre, aunque toda su Junta galleguista lo sea. Pero seguro que los de la normalización lingüística saben donde buscarlo, sobre todo si pasan onerosa minuta.

No obstante, me temo que habrá que pedir a la actual matriz del Vaticano, la Open Society, que ponga personal con experiencia afín. Y es que los directivos sensibles a la moda tienen muchos caprichos y exigen mucho, pero luego no son tan diligentes en instrumentarlos.

Cosas del moderno management.

Nota:

En la ilustración, el tradicional Santiago matamoros, hoy bergogliomente incorrecto, combatiendo a la morisma y a sanguinarios homicidas caníbales aztecas.

 

Zarrapastrosa tribada

Cuando no se nos ocurre nada que escribir, o nos da pereza hacerlo, siempre hay alguna hembrista zarrapastrosa haciendo el ridículo y dando por saco que proporciona tema para nuevos amenos chascarrillos. Cultas latiniparlas. Preciosas ridículas de portada de Vogue. Tortilleras contra el heteropatriarcado. Tribadas fanáticas empaladoras. Fricadoras por el socialismo. La verdad es que en este esperpéntico reino borbónico donde toda estulticia e impudicia tiene enmucetado asiento subvencionado por sus idiotizados súbditos, siempre hay una rota para una descosida.

El catálogo de la nueva gobierna de Su Católica Majestad no hay por donde cogerlo. Constituye un esperpento en espejo plano. Ni aposta se puede perpetrar algo que más apeste. Recuerda la Corte del Carlos II El Hechizado. Hay que reconocer la impactante chulería del falsario riéndose impunemente de las instituciones de la monarquía, y lo que desde luego es peor, del perplejo, insultado, humillado, asqueado pueblo al que unos y otros le obligan a pagar esta obscena función.

Sabemos que el gran Líder ha perpetrado un ministerio de igualdad para colocar en urna con fanal y todo para que no coja polvo, con perdón, a la querida del vice cuarto. Todo un engendro que desmiente su nombre porque más parece contubernio de la alcaldesa de Zamarramala y sus huestes el día de santa Agueda.  Un convento monjil sui generis en el que está prohibida la estancia, y es de suponer que el deleitoso uso de varón. Claro que a saber si no aparecerá un deslenguado Boccaccio que cuenta las peripecias ocultas del gineceo. Tal parecería, pero al revés, un casto monasterio ortodoxo del Monte Athos en el que están prohibidas toda clase de hembras, hasta las gatas.

Para un tinglado denominado Instituto de la Mujer no han tenido ovarios, o acaso no se les ha ocurrido, de colocar a un trans, a un begoño, como se dice ahora en el argot madrileño. Pero si a una feroz tribada fricadora que ha hecho méritos para acampar en este gobierno de progreso nada menos que proponiendo empalar a los varones. Sí, sí como lo oyen. A todo hombre por el hecho de serlo hay que meterle un palo u objeto contundente en salva sea la parte que tan bien conocen otros próceres socialistas de pro y popa. Una extraordinaria aportación a la paz y concordia que seguro será recordada. Un éxito asegurado como diría la otra.

El que consiga poner una cámara oculta durante un consejo de ministros, ministras y ministres se va a hacer de oro.

Otro Sí dicen

No amo a Pablo Iglesias, solo me interesa el sexo. El Amor es patriarcal y tóxico.

Los hombres son excluidos del Ministerio de Igualdad de Irene Montera

La Directora de diversidad racial (sic) se va por no ser negra

 

 

Animalistas y progres contra Sistemas agrarios

En la posguerra española el conocimiento práctico de los recursos agrarios y de su gestión era muy elevado y trataba de enfrentar las condiciones de penuria existentes. Las antiguas publicaciones del Ministerio de Agricultura, incluidas las de divulgación y extensión agraria eran muy buenas desde el punto de vista del conocimiento de la realidad agraria y forestal. Sobre todo durante los primeros años, saqueado por los socialistas el oro del Banco de España y cuanto valiese para su pillaje, sin apenas divisas, y sin ayudas exteriores como las que recibieron la mayoría de los países europeos, salvo alguna de la Argentina peronista, la autarquía obligaba a gestionar lo mejor posible lo poco de lo que se disponía.

Para lograr auténtica sostenibilidad se trataba de distinguir lo que puede considerarse renta de lo que sería capital natural. Se conocía el medio al menos en su aspecto cualitativo porque a nivel estadístico existían notables lagunas. Especialmente desde que las magnitudes en términos reales van siendo progresivamente sustituidas por otras expresadas en términos monetarios, lo que dificulta el análisis y comparaciones en términos de biodiversidad, especies implicadas, o flujos de materia y energía de los diferentes sistemas agrarios.

Con posterioridad, cuando ya los sistemas tradicionales se habían desestabilizados por la emigración, o la creciente incursión de la agroindustria hubo un grupo de estudiosos españoles, como José Manuel Naredo, Pablo Campos, o Javier López Linage, con los que en otro tiempo tuve el honor de colaborar como ingeniero agrónomo. Eran investigadores preocupados por el conocimiento, mejora y en algunos casos rehabilitación de los sistemas agrarios tradicionales, incluyendo en este concepto una visión integrada  de diferentes aspectos de la vida rural tradicional como la vivienda, los aperos o los objetos útiles. Levantaron acta de un mundo perdido, en el que prevalecía el valor de uso sobre el valor de cambio, la escasez objetiva sobre la subjetiva, el ciclo cerrado y el largo plazo, y en que mal que bien, la gente a base de ingenio, conocimiento diferenciado de su universo y mucho esfuerzo, se apañaba para sobrevivir sin el uso intensivo de energía fósil.

Hace no tantos años se consideraba que la solución del problema social agrario era fundamental para la vida de los pueblos y especialmente para España. Durante la Segunda República este era uno de los problemas sociales fundamentales y muchos achacan al fracaso de la Reforma Agraria el posterior del propio del régimen republicano. Una Reforma instrumentada técnicamente entonces por el catedrático Pascual Carrión que resultaría demasiado lenta, desbordada por la acción revolucionaria de movimientos políticos y sindicales. Y también con un enfoque demasiado parcial, al centrarse principalmente en la Propiedad de la tierra en áreas latifundistas y carecer de una visión de conjunto o integral del problema, incluidos aspectos ecológicos relacionados con la producción.

Ya en la Transición se recrea un Instituto Andaluz para la Reforma Agraria (IARA) cuyo presidente fue José María Sumpsi, mi antiguo profesor de Econometría en la ETSIA de Madrid. Basado en la vieja mitología del reparto de tierras, y sin un apoyo adecuado de servicios, financiación y buenos gestores empresariales, su fracaso estaba anunciado y era cuestión de tiempo. En especial cuando la PSOE ideó otra forma de dominación menos peligrosa para sus intereses partidistas.

Como compensación de ese fracaso y para mantener su clientela de votos y pax social se estableció el sistema de las paguillas, el llamado PER, una especie de sopa boba frailuna actualizada en la que las gentes de la PSOE hacían de píos hermanos limosneros benefactores del convento. Los nuevos manijeros de la PSOE reparten el dinero entre afines como antes jornales los antiguos capataces del malvado amo. Una forma de mantener gentes dependientes y permanentes votantes del pertinaz socialismo.  Y también de no enfrentarse a los poderosos, a la vieja aristocracia o burguesía terrateniente. Un tinglado estable de corrupción, atraso e ineficiencia blindado con el lamentable sistema autonómico cuyo caciquismo estructural impedía la alternativa política.

En España ya no existe la antigua y dramática presión sobre la tierra pues la población empleada en la agricultura y residente en el mundo rural ha descendido enormemente, de modo que muchas extensiones de nuestros campos se hallan ahora solitarias, abandonadas, colonizadas por matorral o las primeras etapas de la sucesión ecológica y  los sistemas agrarios se han simplificado, perdiendo gran parte de su complejidad y riqueza ecológica, cuando simplemente ya han desaparecido.

Detrás de tan profunda transformación existen muchas causas, una de ellas es el cambio en la utilización de la energía y sus principales convertidores: plantas, ganado y máquinas en los sistemas agrarios. De singular importancia es, frente a la ganadería tradicional integrada, el desarrollo de la ganadería intensiva alimentada con productos propios del consumo humano como el maíz o la soja. Un combustible diferente del que usaban las máquinas vivientes de nuestra cabaña autóctona, más resistentes y mejor acomodadas al medio natural y capaces de aprovechar mejor los propios recursos pascícolas y la fotosíntesis no subsidiada con energía fósil, sirviendo además para la tracción en el caso del vacuno.

Hoy asistimos gracias a la manipulación mental de urbanitas ignorantes a otra vuelta de tuerca en el proceso aparentemente imparable de descomposición del mundo rural. La  nueva ofensiva bárbara y fanática se realiza contra actividades tradicionales de gran importancia ecológica como la ganadería brava o la caza. Actividades que forman parte de los hábitos y el ocio rural pero que constituyen actividades de extraordinaria importancia económica y social, también para el sector industrial y de los servicios.

La caza bien gestionada es fundamental en el equilibrio de los ecosistemas. El toro de lidia constituye una rara y preciosa joya zootécnica de gran importancia también para la conservación de las dehesas. Las dehesas constituyen un sistema agrícola, ganadero, forestal y cinegético de extraordinaria importancia ecológica en la España sujeta a las condiciones de la sequía estival. No obstante, su alto rendimiento medido en capacidad de producir proteína animal en relación con la energía fósil empleada ha ido reduciéndose con el tiempo como muestran los importantes trabajos con datos reales obtenidos con documentación contable de base por el investigador extremeño Pablo Campos. Un asunto muy importante que merece una garita aparte.

Pero el actual despotismo iletrado se mueve por prejuicios y o intereses bastardos y no admite razones. El nuevo gobierno de señoritos prepotentes e ignorantes al servicio de fuerzas que muchos ignoran es más de temer que un nublado o que la peste porcina o la plaga de la langosta, todos juntos. Probablemente, detrás de los actuales intentos de prohibir la caza se encuentre el deseo de los gobernantes despóticos de retirar las escopetas y rifles en poder de los ciudadanos, para evitar cualquier posible resistencia a la nueva tiranía que amenaza consolidarse en España.

 

 

 

La Peste

“Pues sabía lo que la muchedumbre en fiesta ignoraba y puede leerse en los libros, a saber: que el bacilo de la peste no muere ni desaparece nunca, que puede permanecer adormecido durante años en los muebles y la ropa, que aguarda pacientemente en las habitaciones, las cuevas, las maletas, los pañuelos y papeles y que quizá llegue un día en que, para desdicha y enseñanza de los hombres, la peste despierte sus ratas y las envíe a morir a una ciudad alegre.”

(Albert Camus, La Peste)

Premio Nobel de 1957, admirador de Unamuno y Ortega, con preocupaciones acerca de la conciencia humana que nos recuerdan las de Dostoievski, Albert Camus fallecía en trágico accidente de tráfico el 4 de enero de 1960. Dicen que en su coche siniestrado se encontró un ejemplar de El hombre y lo divino, obra fundamental de la eximia pensadora María Zambrano. Una obra que quizás le había llegado demasiado tarde, justo a las puertas de la muerte: la conciencia misma se agranda tras un desengaño del amor, como el alma misma se había dilatado con su engaño. Si naciésemos en el amor y en él nos moviésemos  siempre, no hubiéramos conciencia.  Y esta luminosa sentencia convertida en una suerte de epitafio resume toda vida de plenitud, también la del gran humanista tan prematuramente arrebatado por la muerte.

Por una muerte absurda, como tantas de ahora, o de siempre, que sin embargo no le impidió constituirse en uno de los más notables y honrados testigos de su tiempo. Tiempo de búsquedas y desengaños, dirigido al alba pero arrumbado en el ocaso, en que, arrumbada o abandonada la metafísica, el hombre desligado resulta un extraño para sí y para su mundo verdadero: el que tiene que ver con el alma y el amor, auténticas medidas del universo.

Símbolo moderno de la conciencia, Albert Camus es testigo de los actos que se ejecutan sin ser demasiado consciente de ellos como los del señor Meursault, el protagonista de El extranjero (o El extraño, según la traducción de Sainz de Robles). Una vida en la ceguera, sólo aliviada por sensaciones placenteras como la tibieza del cuerpo desnudo de Marie, y que quizás ha de cerrarse con la furia o el insulto.

El drama personal de Camus es también el drama del propio y lamentable siglo XX, un siglo que había traicionado tantas esperanzas: así la del sometimiento de los demonios personales que se pretendía gracias a la psicoanálisis o la del comunismo que presuntamente habría de poner fin a la Historia con una civilización sin amos ni esclavos, pero que el cabo se ha revelado como lo que es: una ideología genocida que el humanista Camus abandonó asqueado. Una ideología que permanecía agazapada pero que hoy vuelve como la peste.

Albert Camus nació en Argelia donde trascurre su juventud. De ascendencia española por parte de madre que le enseñó nuestra lengua, su padre emigrado alsaciano, murió cuando Albert iba a cumplir un año, durante la Primera Guerra Mundial. No olvidaba los problemas de su Argelia natal. La búsqueda de una solución lejos de una imposible “reconquista” o del desarraigo de los franceses de Argelia, que si no tienen el derecho de oprimir a nadie, tienen el de no ser oprimidos  y el de disponer ellos mismos de la tierra en que nacieron. Para restablecer la justicia necesaria hay otros medios que el de reemplazar una injusticia por otra.  La sensación de la propia civilización amenazada. La descolonización no solo de Argelia ha resultado un desastre, acaso cada vez más complejo y difícil de manejar con el actual auge del islamismo fanatizado y propugnador de la sharia como código civil. Un Islamismo que ha pasado al ataque no ya en la Argelia pretendidamente ganada para la causa del laicismo neutro oficial, sino que está degradando la metrópoli republicana francesa con su indeseable multiculturalismo.

En las sociedades en las que se van difuminando las jerarquías y los órdenes morales, intelectuales y estéticos, en las que no hay modelos, o estos se encuentran deformados, se desvirtúa también el concepto de tolerancia y por tanto de sus límites. Tolerar no es consentir. Pues la tolerancia tanto como virtud moral como en su sentido técnico referido a los sistemas de calidad representa un ámbito en que se puede aceptar la diferencia o discrepancia de algunas de las características básicas de un integrante del sistema. Así, tal pieza puede aceptarse si no pone en peligro el funcionamiento del conjunto en su integridad. Lo primero que hay que conocer es el sistema axiológico en que la civilización se basa. Luego la capacidad de integración por la cantidad o por la calidad: por fallos no detectados, o si detectados no corregidos por diferentes intereses, en los subsistemas de educación, socialización e integración social que permiten la reproducción del sistema principal en el tiempo, impidan ésta y pongan en peligro la supervivencia de una forma de civilización. No puede funcionar bien un sistema democrático sin demócratas. Ni una república sin republicanos. Es decir: una sociedad solo puede ser crecientemente libre, próspera y justa si estos valores son vividos por las gentes que la integran. La progresía andante y mandante considera asaz impropio aspirar a la perfección. Son valores antisociales que degradan al ser humano los que promueve.

En su obra maestra, La Peste, Camus nos habla de una plaga que amenaza la ciudad alegre y confiada como diría otro premio Nobel, Jacinto Benavente. La ciudad dichosa e inconsciente hasta que se manifiesta el mal latente, oculto a los ojos de la sociedad. Cuando apareció la obra se consideró una alegoría del nazismo, esa peste que infectó cuerpos y almas antes de arrasar Europa. También de otro movimiento totalitario, el comunismo, causante aún de más muertes y desgracias. Pero no es cosa del pasado sino asunto de extraordinaria actualidad, la alegoría profética de un mundo que se nos desmorona desde hace unos años sin que hasta ahora hayamos advertido la profundidad y gravedad de la amenaza. En lo que llevamos de siglo XXI parecen volver en toda su virulencia muchos males que creíamos ya erradicados. Como nos advierte Camus: el bacilo de la peste ni muere ni desaparece jamás.

El siglo XXI nos muestra un nuevo proceso radicalmente revolucionario. La emergencia del mal ahora en forma de una nueva especie de comunismo devastador pero sin uniformes, cánticos ni correajes como en los años treinta. Un proceso de disolución del orden social, de la familia, de destrucción de la clase media, víctima de la hipertrofia de lo financiero, transformado en poder absoluto y autónomo, inaccesible en castillo desligado de lo real. Y es que Sánchez, Iglesias y sus bandas no aparecen con correajes ni desfiles uniformados. Ni siquiera se identifican con lo que son: comunistas despóticos y totalitarios o meros oportunistas del Poder. Los nuevos servidores del despotismo y mercenarios del gran capital reniegan de los símbolos patentes de orden y jerarquía. Son agentes de entropía moral, intelectual, económica y social. En el caso de España la situación se agrava con los intentos de descomposición nacional y disgregación en partes independientes y enfrentadas.

El mal se manifiesta y ataca a todos, sin respetar a los inocentes. Mas varían las actitudes de los diferentes personajes ante la peste. Así, el patético y abnegado Tarrou que la combate contra toda esperanza. Me quedo con la actitud del heroico y lúcido doctor Rieux, quien decidió redactar la narración que aquí termina, por no ser de los que se callan, para testimoniar a favor de los apestados, para dejar por lo menos un recuerdo de la injusticia y de la violencia que les había sido hecha y para decir simplemente algo que se aprende en medio de las plagas: que hay más cosas en los hombres dignas de admiración que de desprecio.

Ojalá sobrevivamos a la peste que se manifiesta. Ojalá, esta nueva aparición de la peste posea una faceta buena, útil, educativa. Y nos sirva como al doctor Rieux para reconocer y promover las cosas dignas de admiración en el hombre. Un hombre y una civilización que debieran combatir la peste amenazadora con la educación y la escuela. Y promover como vacuna contra la peste y las ratas que la expanden una opinión pública ilustrada y consciente digna de tal nombre.

 

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