Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Otro San Ildefonso

Tal día como hoy, festividad de San Ildefonso, pero del año 1995 era vilmente asesinado en San Sebastián, de donde era teniente de alcalde, don Gregorio Ordoñez, figura entonces importante, emblemática del Partido Popular. Un hombre valiente, de comportamiento heroico de otro Partido Popular, desde luego en las antípodas ideológicas y morales del que hoy regenta como una especie de casa de trata el cobarde taimado, felón, embustero y sobrecogedor Mariano el galleguista y su cuadrilla de apátridas, trepas, ineptos y o corruptos.

Algún día se hará la crónica de esta felonía, de las fechorías de Mariano. Y de un partido, antaño de héroes, hoy de abundantes bueyes pancistas y lametraseros, que no se atreve a rechistar aunque su cabecilla le lleve a una hecatombe, un suicidio colectivo como el de la secta de la de Guayana. Conviene comprender el cómo de don Gregorio Ordoñez, doña María San Gil o don José Ortega Lara hemos pasado a los Mariano, las Sorayas, las Alicias, los Fabra, los Bárcenas, los Gurtelidos, los Púnicos, los Camps, los Gallardones, los Botellones y demás nutrida famiglia. ¿Despotismo? ¿Indigencia intelectual y moral?

La leyenda de San Ildefonso, anterior a la invasión musulmana de España, y ligada a la sede catedralicia toledana, cuenta que cierta noche se le apareció la Virgen en medio de un gran resplandor y le ofreció una casulla celestial.

No sabemos qué, ni quién, se le habrá aparecido al lamentable mandamás compostelano criado en Pontevedra para hacer lo que hace y sobre todo para no hacer lo que no hace siendo su obligación moral y constitucional hacerlo. Pero la casulla que lleva impuesta es la de la inepcia, la traición y la ignominia.

¡Pobre Gregorio Ordoñez, pobres María San Gil y otros compañeros! Su sacrificio ha sido traicionado.

Pero, sobre todo, ¡pobre España, en manos de quienes se encuentra ahora su destino!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De Chamberlain a Boadella

Lo que se ha venido en llamar “el problema catalán” continuación de la teocrática y sanguinaria carlistada es ya antiguo, una plaga pertinaz y asoladora como los Borbones. Así, por ejemplo:

Eso de despedazar la nación única en naciones varias, de prohibir que puedan desempeñar cargos públicos en Cataluña los que no sean catalanes y proscribir el uso de la lengua española, que es una de las primeras del mundo, es un crimen contra la patria, contra la humanidad y contra el progreso

(John Chamberlain, EL ATRASO DE ESPAÑA, traducido por Cazalla, F. Sempere y Compañía Editores, 1910).

La canallada de racistas supremacistas, felones y obispos o abades trabucaires vemos que viene de lejos pero Suma y Sigue:

A continuación, pinchando en el texto resaltado en granate, las sentidas palabras del Muy Honorable Presidente de Tabarnia en el exilio,

 

 

Operación blanqueo

La del blanqueo es una práctica muy habitual en estos tiempos de posverdad aunque el susodicho término no resulte muy políticamente correcto. Seguro que la sorosiana tropa de mariquitas, tortilleras, feministas de rompe y rasga y trinca onerosas subvenciones varias con cualquier pretexto o condición algo tendrá que objetar. En vez de blanqueo, ¿Por qué no, negreo o amarilleo?

Pero, queramos o no, nos vemos incursos en una serie de blanqueos en los que se pretende camuflar la realidad en forma mohatrera. Caballero de mohatra, con perdón por lo de caballero pero así es como se decía durante nuestro siglo de oro, es el bizarro presidente del Consejo de Su Majestad que ya que ha regañadientes se ha visto obligado a aplicar el malvado artículo 155 se ha apresurado a aguarlo astutamente con una nueva demostración de su dominio magistral de los tiempos y consecuente felona convocatoria de elecciones. Muy oportuna y eficaz para salvar la cara de sus compañeros del pilla pilla del Régimen y blanquear la cosa golpista. Al fin y al cabo, unos y otros, la piadosa opusiana famiglia Pujol, Mariano y su gobierno, el pío Junqueras un raro carlista republicano, el abad de Monserrat, o la monja alférez son católicos del Opus o sionistas pro NOM, valga la doble militancia.

Sin olvidar el tenebroso origen y pasado histórico de los llamados mozos de escuadra. Un cuerpo militar realista catalán de acreditadas históricas puertas giratorias con contrabandistas, bandoleros y chantajistas. Y convertido hoy más en fuerza armada al servicio del golpismo institucional catalán que en mera policía al de la aplicación del Código Penal.

La ministra del ramo también ha intentado blanquear con tartufescos y falsarios otro sí digo la extraña e inconveniente situación de nuestras FFAA. Acampadas en lejanas misiones al servicio de intereses oscuros del NOM, pero muy lejos del escenario más peligroso para nuestra integridad nacional y territorial.

Pero, no para ahí la cosa. Poco dura la alegría en casa del pobre. Si otrora alabábamos a don Felipe en estruendosa manifiesta soledad institucional por su defensa de España y del orden constitucional ahora parece que le han leído la cartilla para que olvide eso de ir por libre. El Régimen no paga gente honrada, que… son un peligro para su supervivencia.

Sí. Ahora la consigna, en verdad metafísicamente imposible, es blanquear la conducta del campechano, Juan Carlos I, El Fraticida, y su siniestra Corte.

Contra toda razón o mínimo decoro, cortesanos saltimbanquis y felatrices de nombre muy conocido se aprestan a la lisonja, tan insultante para la Verdad, el Bien, la Justicia, nuestra dignidad como pueblo y la mera decencia humana.

Pero se trata de un tipo demostradamente depravado al que no hay por donde cogerlo y al que como buen Borbón, Puig Moltó o lo que sea dinastía tan ajetreada y recauchutada de tapadillo, no parece que haya vicio al que pueda ser ajeno. Tampoco es muy digno, es oportuno recordarlo, el papelón de su santa esposa, que luce impasible una cornamenta con miles de puntas. Record mundial absoluto. O protegiendo a la infanta de la Caixa y señora del Empalmao en sus aventuras inconfesables. Otra conducta ejemplar.

Gran invento borbónico, sin duda, es el de tener cuatro reyes como en el mus. Se puede envidar a la grande. Pero mejor dejarlos bien escondidos en el mazo de la baraja.

Desde el punto de vista de la dignidad nacional, que es lo que más nos preocupa, sería una pena que el glosado gesto patriótico de Don Felipe resultara una pasajera nube de otoño.

 

Sobre la mohatra constitucional

Cuando se vacía el corazón quedan los ritos” decían los taoístas de Lao Tsé.

Otro año más junto a la caída de las hojas vuelve la pantomima de la superstición constitucional, dejando al aire sus muchas vergüenzas. El supuesto templo de la supuesta soberanía, ¿Qué soberanía? Es abierto al despreciado populacho que paga la juerga, y visitado por sumisas multitudes de curiosos, ingenuos, cínicos o morbosos.

A los desorientados y desconcertados por lo que estamos viendo que sinceramente creen que el nuestro es un sistema verdaderamente constitucional y no un tinglado mohatrero, una oligarquía disfrazada, cuyos dirigentes y beneficiarios últimos ni siquiera serían españoles, cabe recordarles que hubo filósofos griegos que se ocupaban de discernir los atributos y condiciones de funcionamiento de los sistemas políticos.  Así Pitágoras, con su escuela de Crotona, su heredero Platón, o su discípulo Aristóteles entre otros.

En su Política Aristóteles nos explica que los sistemas políticos que existen o puedan existir pueden clasificarse conforme a dos criterios al menos. En atención a quienes sean los depositarios de la soberanía y quienes sean beneficiarios de su ejercicio. El primer criterio nos permite observar que puede ser uno, unos pocos o los muchos los que gobiernen. Cuestión que posee consecuencias más profundas pues al cabo tiene que ver con la riqueza en la sociedad: Pueden ser pocos (suelen ser los ricos) o muchos (suelen ser los pobres).

El segundo criterio tiene que ver con la finalidad del gobierno. Si se gobierna en beneficio propio del gobernante o de la comunidad. Los regímenes o sistemas políticos que obedecen a este última finalidad: gobernar para beneficiar a la comunidad son todos ellos justos. Y los anteriores, injustos.

Si se combinan ambos criterios se puede hacer un cuadro con seis alternativas básicas.

Tiranía, oligarquía y democracia. Monarquía, aristocracia y república o politeía.

Se deduce que la república o politeía aristotélica es lo opuesto a la tiranía. Un gobierno de los más dirigido al bien común. Se trataría de una democracia en la que los pobres gobiernan en beneficio no solo de ellos mismos sino de todos, absteniéndose por ejemplo de confiscar el patrimonio de los ricos.

Aristóteles considera que “muy razonablemente es aborrecida la usura, porque en ella la ganancia procede del mismo dinero, y no de aquello para lo que éste se inventó”.

Con el ejemplo del sabio Tales de Mileto expone “un principio general de crematística: asegurarse, siempre que uno pueda, el monopolio”.

En su Ética a Nicómaco Aristóteles critica a “los que se dedican a ocupaciones degradantes, como por ejemplo, la prostitución y otras semejantes, y los usureros que prestan cantidades pequeñas a un interés muy elevado. Todos estos toman de donde no deben y cantidades que no deben. Parece que es común a todos la codicia, pues soportan el descrédito por afán de ganancias, por pequeñas que sean. Pues a los que toman grandes riquezas de donde no deben, como los tiranos que saquean ciudades y despojan templos, no los llamamos avariciosos, sino más bien malvados, impíos e injustos. En cambio el jugador, el ladrón y el bandido están entre los avariciosos pues tienen un sórdido deseo de ganancias.  En efecto, unos y otros se dedican a esos menesteres por afán de lucro y por él soportan el descrédito, unos exponiéndose a los mayores peligros a causa del botín, y otros sacando ganancia de los amigos a quienes deberían dar. Ambos obtienen ganancias por medios viles. Al sacarlas de donde no deben, y todas estas adquisiciones son modos ávidos de adquirir”.

Hemos visto, pues, que el sabio de la Academia equipara el negocio financiero o al menos sus abusos con la prostitución. Es decir, la base del NOM tiene la calaña y jaez de la prostitución. Su resultado final de prosperar sería un gigantesco burdel para los nuevos esclavos, tanto, que ni siquiera se reconocerían como tales.

Pero, de acuerdo a la tipología aristotélica, ¿cuál sería el régimen político actual en España y más o menos en el resto de Europa?

Con la supremacía de lo que debería ser solo un medio de intercambio, la moneda, sobre las otras instituciones, economía real, sociedad, cultura, espiritualidad se está arbitrando un mundo subvertido de instituciones prostituidas. Probablemente estamos asistiendo al vaciado de las formas democráticas imperfectas de los sistemas constitucionales existentes por nuevos regímenes oligárquicos de carácter plutocrático, dirigidos a su propio beneficio pero no al de la comunidad. En ciertos casos más graves ni siquiera se respetan las formalidades democráticas y se eligen gobernantes tecnocráticos procedentes de la gran Banca internacional sin pasar siquiera por las urnas.  Aquí, en España, hemos asistido al escándalo de que dos dirigentes se reúnen una noche para cambiar entre los dos la constitución en asunto gravísimo y sin consultar al pueblo. Con nocturnidad, premeditación y alevosía.

La política en Europa se está vaciando de legitimidad. Puesta al servicio de los intereses financieros monopolísticos no parece buscar el bien de las comunidades, ni satisfacer sus auténticas necesidades, sino crear valor para los accionistas. Los financieros, sino usureros como los llamaba el sabio griego. Nos encontramos en una situación prerrevolucionaria latente. Es de temer que una supuesta refundación europea al servicio de la plutocracia agrave la situación de la gente común. De nosotros, el supuesto pueblo soberano. Ahora parece que se ha abierto la veda constitucional en España. Todo ello cuando, por el contrario, es más preciso recuperar la Politeía del sabio Aristóteles, la república dirigida al bien común.

Mientras la credibilidad institucional del Reino de España se va declarando como pura basura igual que sus bonos, cabe ir detallando elementos de esta descomunal mohatra.

Mohatra es un término muy empleado durante nuestro siglo de Oro, lo usa entre otros nuestro gran Cervantes, para designar una forma de picaresca de disimular o intentar acreditar lo que no se es. O una respetabilidad que no se tiene. Mohatrero o caballero de mohatra es el simulador, el falso avalista, timador o sustanciador, el pícaro que trata de parecer lo que no es. Mohatrero es Monipodio, tan pío beato de María Santísima y tan golfo delincuente. Mohatrero es el corchete compinchado con él, que viste con el uniforme de agente de la Ley pero sirve a su amo delincuente.

Mohatreras son las principales instituciones del reino de España.

La primera mohatra es que esto no es una auténtica democracia sino una monarquía de partidos, sin separación de poderes, sin listas abiertas ni responsabilidad de los supuestos representantes ante los supuestos representados. Una casta encanallada, sin sentido del honor ni de la Patria, miserable e impune que miente, saquea a los ciudadanos y conspira y atenta contra la sociedad y la nación española. Una oligarquía corrupta, inepta y apátrida que encubre sus acciones bajo una tapadera o cobertura constitucional.

La segunda mohatra es la de Justicia que se administra en nombre del Rey y donde toda arbitrariedad y desfachatez parece que puede tener su asiento, sea, entre otras, la expropiación de Rumasa, la bendición de ETA para que ocupe las instituciones el reino, el Estatut felón, la impunidad de los Albertos o la Infanta de la Caixa, los etarras y golpistas catalanes que negocian con el gobierno de Su Majestad, los EREs, la búsqueda de un arreglo para los policías gallináceas del faisán, o la reciente cosa catalana.

Mohatra es nuestro sistema financiero especialmente en lo que se refiere a las fenecidas cajas, objeto de deseo libidinoso – pecuniario de nuestros próceres autonómicos y municipales.

Mohatra es nuestro euro que sólo se parece al euro alemán en el nombre y la forma pero es más falso que si fuera de madera.

Mohatra es la actuación de la mayoría de los medios de desinformación empeñados en evitar que la gente tome conciencia de la condición de basura del sistema político e institucional en el que se encuentra.

Mohatra es el partido gobernante o más bien banda con Mariano y su famoso Luis sé fuerte. Un grupo considerado delictivo por jueces que se ocupan de sus muchos escándalos y desfalcos.

Mohatra es el autodenominado PSOE y sus franquicias regionales, bandas al servicio de la oligarquía financiera y oligopolista dedicada a saquear a los ciudadanos con servicios caros y a veces malos, sobre todo a los más pobres e ignorantes a los que va a llevar otra vez a la hegemonía de la alpargata.

Mohatra son muchos títulos universitarios obtenidos en Universidades degradadas o locales que sólo se parecen a los de hace treinta años en el nombre.

Mohatra es la actuación del Régimen en el caso catalán. Supuestamente resuelta con la aplicación mohatrera de un artículo 155.

El amable lector puede continuar si quiere esta relación interminable…

Pero que el tinglado sea mohatrero no le exime de ser altamente oneroso. Diversas entidades internacionales, también más o menos mohatreras nos avisan que vamos mal. Que no podemos seguir echando el coste de la juerga a las generaciones futuras ni a las más jóvenes presentes cuyo futuro cada vez es más negro. Y más aún cuando de la notoria austeridad organizativa del anterior Régimen hemos pasado a una súper abundancia barroca con millones de funcionarios de todas clases y calidades y no menos de cien mil políticos mantenidos por el Estado.  Sin contar los millones que viven o vivaquean en empresas y obras relacionadas con la Administración. O la onerosa financiación a escote por todos los españolitos del pillaje perpetrado por el impune golpismo catalán.

En Galicia hay 75 parlamentarios propios de la regionalidad, más sus diputados, sus senadores y los europarlamentarios. Así, s. e. u. o., en el conjunto de España existen 350 diputados, 264 senadores, y toda la retahíla autonómica de soberanías de nacionalidades y/ o regionalidades: 109 en Andalucía, 67 en Aragón, 45 en Asturias, 59 en Baleares, 60 en Canarias, 39 en Cantabria, 49 en Castilla La Mancha, 84 en Castilla León, 135 en Cataluña, 99 en Comunidad valenciana, 65 en Extremadura, 33 en La Rioja, 129 en Madrid, 45 en Murcia, 50 en Navarra y 107 en Vascongadas. A los que hay que añadir 139 de Cabildos y Consejos insulares, 13 consejeros del Valle de Arán, Y otra cincuentena de parlamentarios más para la cosa esa de Europa. A los que se suman presidentes de diputaciones…Y en el escalón del poder local, primero de tan abundante cadena trófica, se calcula existen 8.112 alcaldes y unos 65.896 concejales.

Con tanto parlamentario y representante del pueblo soberano deberíamos estar en la gloria, disfrutando de tanta y tan bendita democracia, pero la sensación es la contraria, apenas funciona nada, los infinitos parlamentos no parlamentan, la gente se encuentra indefensa y sin medios para combatir la plaga.

El autor recuerda lo que estudiaba de joven. En Agronomía se emplea el concepto de carga ganadera para tratar de evaluar la cantidad de ganado según su naturaleza rumiante o monogástrica o su tipo de dentición que puede soportar una determinada finca o predio sin ser esquilmada atendiendo a su extensión, estado y recursos para unas ciertas condiciones climatológicas. Es decir cuántas cabezas de ganado, según su naturaleza, caben en una finca de acuerdo a una gestión sostenible e integrada de sus recursos pascícolas, agrícolas o forestales.

Uno de los problemas europeos, españoles y especialmente con el cáncer autonómico es el de exceso de políticos que pastan presupuestos hasta agotar la renta o producto renovable y el propio patrimonio natural, cada vez más deteriorado y esquilmado. Sin duda demasiados para lo que puede soportar la finca España en parcelas sin riesgo de déficit, agotamiento de nutrientes del suelo, desertización y erosión hídrica o eólica. La carga parlamentaria resulta insufrible, genera deuda y entropía. Y habrá que ver cómo acabar con ella antes de que ella acabe con nuestro patrimonio.

Y no es solo eso. Hay que justificar el momio, prebenda, poltrona o sinecura. Para ello se hace la vida imposible al indefenso ciudadano, súbdito o paga patos, pariendo leyes, normas, otro sí digos. Es incalculable, pero en este infausto reino no debe de haber menos de doscientas o trescientas mil normas en vigor.  Las más de ellas arbitrarias, despóticas, absurdas, inconvenientes o imposibles de cumplir pero producto de la diarrea legislativa de nuestros próceres y de su necesidad de obtener poder y dinero a nuestra costa. Una de las últimas, la de la cretina de la alcaldesa de Madrid obligando a la gente a ir por una calle y volver por otra como si fuesen semovientes. Una vieja trotapresupuestos e inepta colocada en la poltrona por el sioniestro Soros para humillar y devastar la capital. Cuánta razón tenía Tácito o nuestro gran Cervantes cuando consideraban que tal proliferación de leyes y normas era causa y síntoma de la corrupción de las costumbres y de los dirigentes.

Mas la Naturaleza funciona con curvas sigmoides de modo que el crecimiento no puede ser geométrico: cuando existe superpoblación de alguna especie aparecen dificultades tróficas, epidemias, luchas entre depredadores, degeneración genética, hasta la vuelta a un nuevo equilibrio ¿Qué pasará?

Es normal que tanto ganao disfrute y engorde pastando de los esquilmados presupuestos, pero ¿de verdad, el saqueado y humillado pueblo español tiene algo que celebrar el 6 de diciembre?

Pero nuestros próceres ahora quieren abrir el melón constitucional, argüirá algún amable lector. Cierto. Sí, y es otra cosa que pone los pelos de punta. ¿Para bien nuestro o de la comunidad como diría Aristóteles? Sin duda será para peor. Para mucho peor. Un nuevo reparto del botín entre bandas políticas, territoriales y empresariales rivales pero compinchadas entre bambalinas. Un experimento de prueba y error para la pretendida reconstrucción política de la UE más acorde con el NOM. Porque con las actuales relaciones de poder y el pasotismo o la impotencia real del supuesto pueblo soberano es de temer que haya que decir lo que el pobre lisiado de Lourdes que iba sin frenos y cuesta abajo: ¡Virgencita, virgencita, qué me quede como estoy!

Amén.

 

 

 

 

El pelícano en la posverdad

                                                                                 

 

“La malicia introduce la discordia en el mundo y la astucia conserva al mundo en discordia y la disimulación hace bienquisto al que siembra la cizaña del propio que la padece” (Quevedo).

 

 

 

“Si los emperadores hubieran servido para algo no habrían permitido que se entronizaran los déspotas”, pensaban en el Renacimiento y aún ahora se puede seguir pensando comprobados los desastres y calamidades de las actuales intervenciones del Imperio globalista en las naciones y comunidades que ha ido haciendo sus víctimas: Vietnam, Corea, Irak, Libia, Siria, Afganistán, Centroamérica…

Con el Renacimiento hubo un tiempo en España y en el resto de Europa en que florecieron los Estados nación. Y con ellos la propia Teoría del Estado.  Una preocupación por la educación del Príncipe u hombre de Estado para evitar o al menos controlar la arbitrariedad de las tiranías. La literatura política española del siglo de oro desarrolla la teoría de la educación. Con Juan Huarte de San Juan y su Examen de los Ingenios, la selección científica de personal. Con Saavedra Fajardo y otros autores el empleo del emblema, con sus significados abiertos y referencias metafísicas, como método de educación y sabiduría.

Nuestro gran Quevedo desarrolla su compleja ideología en sus obras políticas, filosóficas, ascéticas sin olvidar en las satírico-morales joyas premonitorias de la actual teoría de la conspiración como La Fortuna con seso y la Hora de todos, donde enseña la lúcida amén de atrevida hipótesis de los Monopantos. En palabras de su personaje Rabbí Saadías: “Nosotros primer linaje del mundo, que somos desperdicio de las edades y multitud derramada que yace en esclavitud y vituperio congojoso, viendo arder en discordias el mundo, nos hemos juntado a prevenir advertencia desvelada en los presentes tumultos, para mejorar en la ruina de todos nuestro partido… hemos reconocido que no tienen comercio nuestras obras y nuestras palabras y que que nuestra boca y nuestro corazón nunca se aunaron en adorar un propio Dios. Aquella siempre aclamó al del Cielo, éste siempre fue idólatra del oro y de la usura”.

Son también plenamente actuales otras obras quevedescas, así: España defendida y los tiempos de ahora de las calumnias de los noveleros y sediciosos. O La Rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero en la que responde a la clericalista y teocrática Proclamación católica de los catalanes, denunciando su pertinaz demagogia propia de fabulosos y embusteros.

En este sucinto recuerdo no podemos dejar de citar a Gracián, cuyo traductor al alemán fuese nada menos que Schopenhauer, que expresa sus ideas políticas en El Político, El Héroe, El Discreto, El Oráculo manual y Arte de Prudencia o psicológicas en su Agudeza y Arte de Ingenio.

Cervantes también nos ofrece una genial interpretación de la naturaleza y obligaciones del Poder en los consejos de Don Quijote a Sancho gobernador.

Los grandes autores se planteaban problemas teóricos prácticos tales como el orden social, la necesidad del Poder. Las formas de Gobierno, la naturaleza del poder, la soberanía.  La destrucción del poder ordenado: la tiranía, el maquiavelismo…

Las condiciones personales del titular del poder, el concepto del Príncipe político y cristiano. O su Consejo: validos, ministros, secretarios. La condición de súbdito o incluso el problema de la opinión pública.

En efecto, el ya citado Saavedra Fajardo sostiene, Empresa XXXVIII, que “la grandeza y el poder del Rey no están en sí mismo, sino en la voluntad de sus súbditos”. “Procure el Príncipe ser amado de sus vasallos y temido de sus enemigos”. O, “¿Qué mayor infelicidad que mandar a los que por temor obedecen, y dominar los cuerpos, y no a los ánimos? Esta diferencia hay entre el príncipe justo y el tirano: que aquel se vale de las armas para mantener en paz los súbditos, y éste para estar seguro dellos.”

Pero bien sea por la pertinaz y continuada acción de los monopantos quevedescos, bien sea por el triunfo de la estulticia, el fanatismo, la ambición, la hipocresía, la corrupción o por lo que fuere, parece que estamos asistiendo en la contemporaneidad a la voladura más o menos controlada de todos estos planteamientos civilizadores, loor de la Cultura española de nuestro siglo de oro.

Los hasta ahora diversos Estados nación, sus Culturas, sus lenguas, sus sociedades peculiares, su orden propio, se van disolviendo en un nuevo magma imperial, bajo pretexto de la llamada globalización.  Un imperio sin emperador conocido, incluso el mismo Trump no dejaría de ser un subalterno, un mero actor en este proceso cuyo guión o libreto elaboran otros a los que resulta difícil poner cara o nacionalidad. Qué decir de personajillos insignificantes de reparto como el Mariano o la Soraya.

Los resultados son desoladores como estamos comprobando con la actual crisis catalana. No se pretende parar de verdad el golpe contra España sino llegar acuerdos entre golpistas de una y otra banda para asegurar la solidaridad y beneficio mutuos. Si no queda más remedio que disimular, la Justicia debe ser burlada para preservar el botín. Donde no hay Nación ni menos patriotismo, desaparece la soberanía y el dominio de la Ley. Sólo quedan entonces bandas organizadas para disputarse el botín. La banda de los Pujolone contra los de los Gürtelone. Como lúcidamente decían en El Padrino, “don Vito controla, políticos, jueces, policías y periodistas, pero no los comparte”. Y si alguien no estuviese por la labor se le chantajea o se le elimina.

Aquí, una de las cuestiones claves, ¿cómo engañar a la opinión pública?, ¿cómo lograr que bandidos y facinerosos a los que casi ningún crimen resulta ajeno parezcan santos varones? Y otra no menor, la selección de ingenios ya no se debe hacer según las ideas de Huarte de San Juan, sino entre los más chantajeables. El que no está en algún dossier acusado de algún delito o violencia debe ser descartado para ocupar cargos, porque acaso se viera en la disyuntiva de aplicar su razón y conciencia. Sin tal condición no hay visto bueno por los “Bilderberg” o grupos globalistas similares que fabrican, ponen o quitan próceres.

Otrora el símbolo del pelícano, asociado al del fénix pagano, significaba el amor del pájaro por sus crías a las que alimentaba con su sangre que obtenía picándose el pecho con su propio pico. Un símbolo muy frecuente en la iconología cristiana y en su versión como fénix, en la egipcia y rosacruciana. Se puede encontrar, por ejemplo, en San Juan de los Reyes en Toledo o en la catedral de Pamplona.

La primera corrupción de todas consiste en pudrir el entendimiento. Así, en estos tiempos de posverdad, de renuncia al universo de los valores metafísicos y su intento de realización en el plano personal, social y político, el pelícano significa otra cosa. Un temido informe para chantajear a Mariano Rajoy y otros grandes próceres de la Monarquía.

Lo dicho, fuera ya los Huarte, los Saavedra Fajardo, los Quevedo, los Cervantes, los Gracián. Su sabiduría no nos puede traer más que amargura, desazón o desgracias.

Lo importante para dirigir o reconducir el Poder en estos tiempos de globalización, posverdad y esclavitud sin soberanía, es fabricar próceres dóciles y cautivos. Los servicios secretos se desnacionalizan al mero servicio de los intereses particulares del amo.

Ya no más rollos de Teoría Política ni del Estado de Derecho, ni por supuesto de la Educación. La buena y feliz gobernación requiere disponer de buenos dossiers para chantajes.

 

 

 

Apólogo de la acémila y el Rey

En un extraño reino paraíso de bandoleros y vendepatrias donde cualquier cosa puede pasar, su rey, con muy buen sentido, en defensa del Bien común y en cumplimiento de sus propios cometidos y deberes constitucionales, ha tratado de llevar a la acémila galleguista, pasicorta, cozilarga, resabiada, invertida, mal capada, traicionera, a trabajar para cumplir con sus obligaciones.

Pero la aviesa acémila se rebela, muy levantisca, se lía a coces con todos y todas menos con sus colegas y compinches traidores de la cuadra oriental para no separarse de la comodidad del pesebre ni fatigar su única neurona pero calcificada.

¿Qué hacemos con la acémila?

El lector podrá terminar este apólogo como más le guste y mayor ejemplaridad tenga…

 

 

 

 

Y el Rey al final habló

Si el lunes criticaba el extraño silencio real, hoy hay que glosar que lo haya roto mediante un discurso institucional en defensa de la constitución y afirmando su compromiso con la unidad y permanencia de España.

Como debe ser. Sólo faltaría lo contrario. Aunque en la España actual cualquier cosa puede pasar y son instituciones de la Monarquía quienes están atacando a la Nación.

Sin embargo, hay un problema lógico, político y jurídico. Y es que es precisamente la actual constitución con su demencial Título VIII y su sistema autonómico la que provoca el menoscabo y al final la amenaza de destrucción de la unidad y permanencia de España.  Cosa que se está constatando ahora dramáticamente en una Cataluña a la que la Monarquía viene consintiendo toda clase de vulneración de derechos civiles, vejaciones, despilfarros y desfalcos.

Por tanto si se quiere preservar, como es deseable y exigible, dicha unidad y permanencia tal cosa se ha demostrado incompatible con el autogobierno.

Su llamada a asegurar el orden constitucional lo es también de atención a otras dos instituciones monárquicas que además de la Generalidad catalana están incumpliendo escandalosamente sus deberes: Su propio Gobierno y el Tribunal Constitucional. Estulticia, cobardía, cálculo egoísta, falta de patriotismo, corrupción, felonía, complicidad bajo cuerda … el amable lector podrá sacar sus propias conclusiones acerca de los motivos de tan lamentables, escandalosas, conductas de esas instituciones que deberían combatir la sedición.

Llama la atención también que el rey no se haya solidarizado expresamente con las Fuerzas de Seguridad a las que la incompetencia y / o felonía de su Gobierno ha dejado casi a merced de las hordas catalanistas, que junto con los traidores que las azuzan desde las instituciones monárquicas catalanas delinquen con total impunidad.  Fuerzas de Seguridad cuyo nivel de indignación con el Gobierno es fácilmente comprensible.

Sin embargo, hay que aplaudir que al final una Autoridad constitucional, la máxima, se atreva a defender a la Nación. Enhorabuena.

 

 

El discurso real no era imaginario

En un sonoro mentís a los extravíos de los malvados republicanos de siempre, gentes indoctas de la Anti-España que como Ortega jaleaban al heroico súbditaje español con discursos disolventes: “Españoles no tenéis Estado, tenéis que reconstruirlo”, me llena de orgullo y satisfacción que Su Católica Majestad se haya dignado ofrecer un patriótico y extraordinario discurso a la plebe, algo más que mosqueada, amén de saqueada para financiar el proceso golpista perpetrado por la Generalidá una impune corrupta institución monárquica catalana a la que se le consienten insultos, humillaciones y desfalcos.

Sobre todo, tras las declaraciones estupefacientes de su real valido. Palabras hueras que más parecían producto de los desvarios de un yonqui sin sentido alguno de la realidad o de un cínico caradura y ensoberbecido que volvía a burlarse de los sufridos españoles.

En efecto, según se ha sabido Su Excelencia el Jefe del Gobierno, (y de la Gurtel o lo que sea lo suyo), toma una pócima sagrada para mantener sus neuronas y audaz corazón en plena forma. Es la rajolinina, sustancia enteogénica de formulación tan desconocida como la de la misma Coca-cola. Fabricada con su propio licor viril mediante trato diabólico por una curandera de su oscura tierra, posee, sin embargo, los efectos secundarios que son patentes en tan excelentísimo adicto.

Pero decíamos que, frente a la inanidad del real valido, Su Católica Majestad había dado a propios y extraños toda una lección de inteligencia, lucidez, patriotismo, valentía y coraje en el hacer frente a sus obligaciones constitucionales. En su memorable discurso que debería ser esculpido en oro y recordado para siempre en los corazones de sus sufridos súbditos, destaca su defensa de los derechos humanos de sus pisoteados súbditos en Cataluña, Vascongadas y Galicia. Su enérgica apuesta a que no los va dejar bajo las garras de los nazis indígenas recurriendo a su condición de Jefe del Estado y de las Fuerzas Armadas si ello fuese menester. Su apoyo a los elementos del aparato del Estado abandonados a su suerte. Su promesa renovada de que va a cumplir su juramento y no va a tolerar la destrucción de España por mucho Soros, Vaticano, Israel, Marruecos, BCE, FMI, RF, o globalistas sacamantecas varios que se lo propongan.

Y es que Felipe BI sin duda es todo un hombre. Último retoño de una Dinastía ejemplar que tantos siglos de gloria ha dado a la España que tuvo la fortuna de acoger a los Borbones tras una cruenta y estúpida guerra en la que era disputada como botín por otra insaciable dinastía extranjera de no menos triste recuerdo.

En honor a la Justicia, y porque como decía el buen Sancho gobernador, no nos duelen prendas, hay que reconocer sin más demora el mérito de nuestro Rey. Quien con su patriótico y precioso discurso, ejemplo de economía de medios pues no se puede decir más con tan pocas palabras, ha alejado para siempre la sospecha de ser el niño obtuso, menospreciado por su progenitor A, mal criado por su progenitor B, una altanera señora frustrada, y mal casado. Lo que casi todos, excepto los cortesanos y ditirambo alabanciosos de siempre, le achacaban.

¡Estamos salvados!

¡España ha muerto, Viva el Rey!

 

 

Por la senda constitucional de Fernando VII

Que los Borbones siempre traicionan es un axioma, un postulado, una evidencia histórica. Lo raro, lo novedoso, sería que esta vez no lo hicieran. Lo más grave de la sedición catalana no es ya los delitos impunes de sus autores amparados en y financiados por las instituciones borbónicas sino la complicidad del resto de la Monarquía.

El cobarde e inepto gobierno sobrecogedor del “Luis sé fuerte” se refugia sobrecogido en la entereza moral, patriotismo y profesionalidad de la Guardia Civil y Policía, a los que sin embargo no sólo no protege ni apoya públicamente sino que deja indefensos ante los excesos y provocaciones de las hordas catalanas, y sus dirigentes, guardia mora incluida, bien cebados por la Monarquía. Felipe BI no se digna dar la cara. Parece que el golpe de Estado no va con él, supuesto Jefe del Estado a la hora de momios y privilegios cuando no corrupciones o desfalcos.

Como en el dos de mayo de 1808 solo una parte del pueblo español, en orfandad y ante la indigencia de las instituciones borbónicas, aún osa intentar defender a la Nación. A diferencia de entonces, esta vez la Iglesia también se encuentra del lado de los felones.

¿Para cuándo la expulsión del Nuncio o la denuncia del concordato?

Para terminar de recordarnos el ya vivido cuadro grotesco histórico, ahora en versión de sainete, sólo nos quedaría por ver a Felipe BI peleándose con el Fraticida a la rebatiña por los despojos de España ante el Napoleón de turno, ¿Soros?

Pero, es triste constatar que muchos cebados y por cebar bueyes del heroico pueblo español estarían dispuestos a desenganchar las acémilas que tiran de la comitiva borbónica para sustituirlas. ¡Vivan as caenas!

Y es que la primera corrupción consiste en pudrir el entendimiento. A ello se dedican con denuedo nuestros principales próceres e instituciones.

Nuestro reconocimiento como patriota español al esfuerzo de la Guardia civil y demás Fuerzas de Seguridad que aún intentan mantener la dignidad de España soportando en orfandad la cobarde traición de sus dirigentes. Ojalá su imagen y prestigio no queden arrasados por la demagogia nacionalista e internacional.

 

 

De farsantes e hipótesis globalistas

En la confusa melé en la que se ha convertido la orquestada sedición catalana, en especial tras el reciente atentado de probable falsa bandera de Barcelona y aún con el riesgo de desvariar por completo, cabría reflexionar en voz alta e intentar buscar algunas pistas de interpretación para intentar comprender lo que pasa y lo que puede pasar.

En España no hay soberanía. Hay que partir de este postulado irrebatible pero que los medios de confusión de masas y de propaganda del Régimen borbónico intentan ocultar. El verdadero Régimen español no es la Monarquía Parlamentaria con la que se constitucionalmente se envuelve, sino un tinglado oligárquico, corrupto, caciquil apátrida coronado. Si no se entiende eso, no se entiende nada.

La solución al tema catalán aunque tiene un evidente componente de pelea por el botín entre bandas mafiosas rivales va ser impuesta desde el extranjero. Los súbditos de Su Católica Majestad estamos para pagar los platos rotos y acaso como posibles conejillos de Indias de un hipotético plan de desestabilización europea similar al de la mal llamada primavera árabe de tan funestas consecuencias para la libertad, estabilidad y prosperidad de los pueblos agredidos por el Imperio.

La Generalidad es una institución extraordinariamente mimada de la Monarquía a la que históricamente se le viene consintiendo toda clase de fechorías y desfalcos de modo que si sigue la tradición las demás instituciones borbónicas no se van a oponer con eficacia a sus desmanes. Porque, donde no hay nación no hay verdaderas instituciones dirigidas al Bien común sino bandas y bandidos a la rebatiña. Y porque más que probablemente están casi todos en la mohatra. El valido Mariano, cómplice por omisión, seguirá mariconeando leguleyeces con el Constitucional para arriba o el fiscal para abajo mientras los golpistas se chotean impunemente de los españoles y nos siguen humillando y robando.

Hay que hacer tiempo, distrayendo al cada vez más preocupado y cabreado público, hasta la visita del próximo 26 de setiembre a la Casa Blanca para recibir órdenes directas del emperador.

Pero, al final, ¿qué se pretende? Muchos golpistas, criados en el odio a España y la Libertad, están guiados por el fanatismo supremacista racista histórico catalán. Otros, más cínicos, por escapar del Código Penal, para tapar sus mohatras, cohechos y desfalcos con la bandera sediciosa.

Por su parte, el valido real hace como que hace pero deja hacer al enemigo, supongo que más que por incompetencia, porque tales parece deben ser sus instrucciones: engordar la gusanera de la deuda hasta arruinarnos por completo y trasladar cualquier decisión importante para el presente y futuro de los españoles a grupos plutocráticos globalistas y sus instituciones instrumentales internacionales.

Y es desde este enfoque desde el que debemos intentar comprender la cosa.

A la luz de lo que ciertos datos conocidos parecen indicar, tal hipótesis cada vez tiene más partidarios, y a diversas razones históricas o conveniencias presentes, el Vaticano, Marruecos e Israel podrían estar por la sedición a las bravas. El foco de infección permanente del clero nacionalista trabucaire, la morisma subversiva fanática irrecuperable constituida en cabeza de puente de la invasión agarena de Europa o el actual adiestramiento militar del incipiente protoejército golpista, así parecerían avalarlo.

Sin embargo, lo que podríamos agrupar bajo el nombre más o menos impreciso de Club Bilderberg, alianza entre plutócratas e instituciones globalistas privatizadas al servicio del gran Capital, estaría por una solución algo menos drástica, al menos de momento, no sea que la cosa se termine por descontrolar en una situación internacional especialmente complicada. Con el cuento de que viene el lobo separatista catalán se haría tragar al alienado pueblo español con una reforma constitucional supuestamente federal, confederal como mucho en la práctica, como paso o etapa intermedios antes de la demolición total y definitiva de España como Nación.

En esta jugada podría estar Mariano y demás burócratas parásitos de la Monarquía, incluido el rey.  Se apuntarían un tanto cara a la galería, el de haber evitado in extremis la sedición catalana y sobre todo haber salvado el IBEX y las zozobras de los fondos buitre. Convertida en una sedición de facto, aunque no de iure, pagada por el pueblo español. Como diría Sancho Panza: tras cornudo apaleado o además de puta, poner la cama.

La verdad, me parece más probable a corto plazo esta segunda hipótesis, pero habrá que esperar a ver qué le ordena el emperador a nuestro intrépido estadista Mariano.

Hay otra que con el panorama descrito por supuesto que “ni está ni se la espera” por recordar la famosa frase de otro golpe borbónico. Es la solución de Cervantes en El Quijote, cuando el noble caballero le dice a un temeroso Sancho: “No tienes de qué tener miedo, porque estos píes y piernas que tientas y no ves, sin duda son de forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados, que por aquí los suele ahorcar la justicia, cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta; por donde me doy a entender que debo de estar cerca de Barcelona”.

 

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