Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Reinado de Alfonso XIII, notas sobre la guerra de África y el Desastre de Annual

Ahora que la integridad de España se encontraría de nuevo en grave riesgo inmediato, al parecer ya todo estaría desatado y bien desatado y el apaño perpetrado, probablemente a falta de ajustar los detalles o ver cómo y cuándo se explica la traición a los súbditos, no está de más recordar algunos otros sucesos lamentables provocados por la antinacional y corrupta dinastía borbónica que tantas desgracias ha traído a la Patria.

Más que de memoria, al cabo algo subjetivo, es mejor intentar conocer y recordar la verdad histórica, algo más objetivo, dentro de las dificultades de acceder a la realidad, tan mediatizada por tantos intereses parciales.

Uno de estos desastres históricos de España fomentados y agravados por los Borbones fue la aventura imperial africana del primer cuarto del siglo pasado, una especie de consoladora sustitución de la pérdida de las últimas posesiones españolas en América y Filipinas con la que el vanidoso e inepto Alfonso XIII trataría de compensar los desastres de 1898.

En esta absurda aventura imperialista militar en África promovida por la Corona existen varios hitos de graves crisis especiales, con importantes consecuencias para todo el sufrido Reino. Las más notables fueron la de la llamada Semana Trágica de Barcelona en 1909 y la del Desastre de Annual en 1921, ambas en julio. Un mes en el que especialmente parecen estallar muchos problemas crónicos de España.

De la primera cabe recordar la matanza del tristemente célebre Barranco del Lobo en el que la columna del general Guillermo Pintos fue exterminada por cabilas moras al mando del competente cabecilla rifeño Abd- el- Kader. La posterior leva forzosa de jóvenes pobres o de clase media que no podían reunir los seis mil reales para librarse del matadero africano provoca la insurrección de Barcelona con un centenar de muertos e importantes consecuencias políticas posteriores que condicionarían el reinado de Alfonso XIII.

Ahora vamos a dedicar unas líneas al desastre de Annual en el que perecieron el propio general favorito y recadero de Su Majestad, el Comandante general de Melilla Fernández Silvestre, y no menos de diez mil compatriotas víctimas de su incompetencia y de la estulticia alfonsina y en el que también a punto estuvo de caer la ciudad de Melilla y su población civil en manos de la morisma más feroz y sanguinaria.

Tras este desastre hubo varios intentos de tapar las responsabilidades por osadía, incompetencia e incluso corrupción, del propio rey y de buena parte del ejército. La censura, la tergiversación de los hechos para encubrir las responsabilidades del Borbón, e incluso el recurso final al golpe de Estado promovido en la sombra, (como el más reciente del 23 F), por el propio rey y ejecutado por el general Primo de Rivera. Con él se impidió que el Expediente oficial elaborado por el general de división Juan Picasso, quien había luchado por encontrar la verdad de los hechos, llegara a tener merecidos efectos devastadores para la Corona.

Como cabría suponer, la actuación de nuestros políticos monárquicos de la época cabe calificarse de verdaderamente de heroica y altamente comprometida con la Nación. El general Picasso presentó su famoso Expediente al Parlamento. El 10 de julio de 1923 se formó una Comisión de Responsabilidades que debería emitir su resolución en 21 días. Pero visto el cariz que tomaba el asunto para la Corona, sus señorías, con audaz prudencia, decidieron irse de vacaciones hasta la otoñada. (Si se me permite el inciso, ahora parece que se pudiera repetir parecida jugada con ocasión del golpe del estado anunciado y al ralentí con que nos amenazan los supremacistas catalanes que engordan trincando impunemente del presupuesto). Pero el 13 de setiembre el rey y Miguel Primo de Rivera perpetran el golpe de Estado y naturalmente la cosa queda aparcada sine die.

Sobre las peripecias y contenido del Expediente Picasso, que consta de 10 piezas y  2418 folios, puede consultarse, por ejemplo, el documentado libro de igual título publicado en Méjico por Diego Abad de Santillán. O el posterior de Juan Pando, Historia secreta de Annual.

En todo caso, el Expediente resultaría imposible de asimilar por el Régimen borbónico.

 

Pero, dejemos por ahora el Expediente Picasso y volvamos a 1921, unos días después de producirse la tragedia.  Cabe traer a colación el testimonio interesantísimo, a veces sobrecogedor, de personas que vivieron la situación como protagonistas o como testigos. Así por ejemplo, el periodista y corresponsal de guerra Juan Guixé  o el teniente coronel Pérez Ortiz, uno de los pocos supervivientes de Monte Arruit. Autores respectivos de dos importantes y valientes libros documentos, El Rif en sombras. Lo que yo he visto en Melilla, (Madrid 1922)  y De Annual a Monte Arruit. Dieciocho meses de cautiverio. Crónica de un testigo (Melilla, 1923), escrito y publicado este último tras su liberación de un cautiverio de dieciocho meses en terribles circunstancias.

Dice el teniente coronel Pérez Ortíz, (el segundo por la derecha en la foto de los oficiales prisioneros liberados) en su libro citado:

“Escribí esta crónica para darla publicidad. La idea de hacerlo así me nació durante mi largo cautiverio, dolido del abandono y desatenciones de unos, de la falta de caridad, de la odiosa calumnia, de las sangrientas burlas de otros. He padecido sed de justicia y he sufrido resignado la ofensa y la ingratitud, esperando mejores tiempos, confiado a la Providencia. No puedo tolerar el engaño ni los inmerecidos privilegios. En esto soy rebelde y lo seré siempre. La mentira, la más infame violación del orden moral, no puede prevalecer jamás ni argumentarse como necesidad de patriotismo. El callar es también un delito en los códigos cuando por hacerlo se otorga veracidad a lo que es falso y se pretende presentar como cierto. No, que no se escriba así la historia, que no se diga esto irónicamente.

Confieso que esta crónica encierra toda mi venganza; no consentir que nadie se engañe…

Para que yo señalase a los responsables del vergonzoso derrumbamiento necesitaría se me contestasen algunas preguntas.

¿Por qué se ocuparon Annual, Sidi – Dreis, Igueriben y Abarrán estando vendidas con un largo desfiladero a retaguardia, desfiladero que era la única vía de comunicación?

¿Se había pensado en la difícil situación de estas y otras posiciones?

¿Hubo imprudencia en la acción política por no apoyarla debidamente la militar, o en ésta por desacierto en la anterior?

¿Se tenía la noticia, y quién la tenía, si así era, del probable levantamiento del territorio?

Caso de resistirse aisladas todas las posiciones, ¿se las hubiera podido siquiera abastecer o, simplemente, mantener en comunicación con la plaza?

¿Cuál hubiera ido la línea de resistencia en caso de retirada? ¿Melilla?

¿Qué organización era la nuestra que en diez y nueve días, del 21 de julio al 9 de Agosto, y sin poder estorbar el enemigo el desembarco, no pudo saltar a la Restinga una columna y recorrer 25 kilómetros de terreno llano para auxiliar a los sitiadores de Monte Arruit?

¿Es verdad que se contaba con hombres y no con soldados?

¿Tan mala era la instrucción y tan escaso e incompleto el material que estos miles de hombres no estaban en condiciones de arrollar en un llano a inferior número de enemigos y con menos elementos?

¿No había en España más que dos aeroplanos?

¿Por  qué en lugar del ridículo envío de paquetes no arrojaron bombas en Monte Arruit?

¿Se sabía en Melilla cuando se recomendó la capitulación de esta posición el resultado de lo pactado en Zeluán?

¿Quién consistió las imprudencias, es es que las hubo, y quién el abandono de toda previsión?

Cuando estas preguntas y muchas más se hayan contestado podrá juzgarse en justicia…”

Al cabo, y gracias entre otras a las gestiones del magnate vasco afincado en Cádiz, Horacio Echavarrieta cerca del cabecilla Abd el Krim, se llegó a un acuerdo para un  canje de prisioneros y el pago de cuatro millones de pesetas como rescate y así se consigue la liberación de los militares prisioneros supervivientes. Al infame Alfonso XIII, co- causante de la tragedia, se le atribuye la frase: “parece resultar muy cara la carne de gallina”.

 

El libro crónica del corresponsal de guerra Juan Guixé tiene un gran interés, sobre todo para el lector de hoy por lo que cuenta en sus últimos capítulos. La especial psicología del rifeño, explicada por uno de sus notables. La situación de vicio e inmoralidad en la ciudad de Melilla, plena de burdeles, fracachelas y juergas, pero ayuna de bibliotecas. Los abusos sobre la población civil del militarismo allí dominante. La imprevisión e incompetencia de muchos altos mandos militares que no tuvieron en cuenta ni la preparación de las tropas ni menos la logística o necesidades de armamento moderno para combatir a los rifeños rebeldes en un terreno tan difícil desde el punto de vista militar. La censura militar que escondía o daba una versión desdibujada de los problemas y peripecias reales. O el problema de lo que Guixé llama “la dualidad del mando y el despotismo de tercero” (alusión encubierta al rey) con las desavenencias entre el comandante de Melilla el cortesano, protegido y amigo personal del rey, Fernández Silvestre, un hombre fanfarrón, impulsivo, acostumbrado a hacer las cosas por c… y su jefe el general Berenguer, Alto Comisionado en Marruecos, quien parece que habría sido incapaz de controlar a su supuesto subordinado: “Berenguer era menos antiguo que Silvestre en el empleo de general… la contextura de los dos generales opuesta de un modo irreductible. Berenguer es la reflexión y la ponderación mismas, con la añadidura de la cultura, encarnadas en un militar de perfecta sangre fría y de valor sereno a prueba.  Los dos hombres jamás podían entenderse. Berenguer, de alto comisario, había pacificado casi toda la zona de Ceuta y Tetuán, sin bajas apenas. Cautelosamente, con pie firme, avanzaba y planeaba ya la sumisión de los Beni-Urriaguel (una de las cabilas sublevadas más activas mandada por Abd el Krim) y el extender de un modo efectivo el protectorado a Alhucemas. ¿Quién de los dos llegaría antes? De ahí los avances temerarios de Silvestre hasta Labran y Annual…”

Prosigue más adelante Guifré criticando las infaustas actuaciones de Alfonso XIII: “En todo esto ha sonado el nombre de una alta personalidad, quizá la más alta por jerarquía, que no por entendimiento y autoridad, de la nación española. Hace tiempo, mucho tiempo, quizá prematuramente, que esa personalidad, es por culpa suya o no, traída y levada en los asuntos políticos. Se le atribuye la protección dispensada al general Silvestre y se añade que a ella se debe que España esté empeñada en la guerra de Marruecos. … comprendemos que en todo esto hay algo de turbio y hasta es muy posible que se exagere acerca de esa elevada intervención. Ahora bien, ¿de quién es la culpa de que eso suceda? Principalmente del régimen de clandestinidad en que vive la política española. Por causa de ese régimen clandestino se aplicará … la mordaza de la censura y se sigiló cuanto se pudo, todo lo concerniente a Marruecos…

El resultado de sigilar los hechos y sus causas, de fomentar e imponer el silencio en torno a ellas, es, a mi juicio, la falsificación de la historia. España, por esta causa, tiene una historia adulterada, deformada, mixtificada. Los sucesos se velan, se difuminan del modo más incoherente y disparatado; se descoyunta la lógica de las conductas y de los motivos sociales y lo que es acción liviana, lamentable y oprobiosa, se convierte en página heroica, hecho glorioso, (¿Igual que en el 23F, por cierto?) o se olvida entre enramaje de la omisión y la vaguedad. La habilidad arbitrista y maquiavélica discurre también expedientes para salvar situaciones comprometidas, a primera vista inevitables. El ardid de leguleyo y la cazurrería caciquil de nuestros políticos es fértil en estos artilugios. …

España daría una prueba de vitalidad y de sano amor a sí misma, discutiendo a la luz del día las responsabilidades, caiga quien cayere. Pero no lo hará. No tiene aquel pulso fuerte de los pueblos que caminan en la historia hacia un plano ascendente. Más bien se halla en un plano inclinado. Políticamente, ello me parece harto evidente, por desgracia…

No tenemos fuerza, este es un argumento, aparte de otras razones fundamentales de doctrina, para persistir en nuestra actitud frente al problema de Marruecos. Y como no tenemos fuerza de nada sirve que nos obstinemos en engañarnos a nosotros mismos, siguiendo la fatal trayectoria que viene costándole a España el achicamiento de su personalidad y que viene a ser una especie de liquidación española en el mundo. Esta debilidad nuestra nace de la desorganización del país, de la incultura general y de la falta de ideales. Si no tenemos fuerza, carecemos también de aptitud…”

No es de extrañar que un escéptico Guifré antes las posibilidades reales de rectificación de nuestra conducta y la escasa confianza en nuestra capacidad de enmienda, propugnase la retirada: “¿Somos capaces de cambiar? Sino, lo más fecundo, lo más cauto, mirando al presente y mirando a la historia, será el abandono”.

La psicología rifeña

Pero en la guerra conviene comprender al otro bando. Pese a la ideología buenista hoy dominante introducida por multiculturalistas o feministas, un testimonio de gran interés, y acaso aún de cierta actualidad, sobre la peculiar idiosincrasia de los moros al menos ce esa época es el que recoge el corresponsal tras sus conversaciones con algunos notables rifeños asimilados.

“El moro, suelen decir algunos españoles en África, tiene una mentalidad contraria a la nuestra. El del Rif no es siquiera heredero de una civilización opuesta a la europea; está sin civilizar y el Corán no sirve sino para estimular en él su barbarie nativa y hacerle fanático peligroso. Es, al lado del europeo, un malhechor, un bandido. En el rifeño todos los males y defectos de un pueblo desahuciado se agravan. El rifeño es un ser aparte, y aún dentro del Rif, entre las cabilas, hay diferencias enormes de psicología. ..el moro vulgar suele ser bandolero, tiene el instinto despierto del malhechor, para el cual, cosa natural es el robo y el crimen….no respetan la ancianidad ni la mujer, ni la debilidad física, sino cuando hay algo que las defienda.

En el hogar, el moro es un pequeño sultán. Practica la poligamia y las mujeres deben trabajar para él. El amor carece de espiritualidad (como revela esta conversación en Melilla):

— Manuel, por Dios grande, que ayer conocer a tus hijas, y estar cosa güena, güena. ¿Cuántos años tiene la mayor?

Trece

Manuel, tú estar tontón, si tu venderla a un moro rico, darte por ella cuatrocientos o quinientos duros —

Y prosigue el autor, “Yo no he visto pueblo que con mayor altivez y aparente desprecio de lo ajeno, lo codicie con más pasión y en cuanto puede trate de apoderase de lo que codicia. Es un género de hipocresía que el moro disfraza con orgullo y el británico con el ideal, pero en ambos, avasalladora.

El rifeño se arroja al robo con pasión. El moro desarrapado se entrega siempre que puede al merodeo y el bandidaje. El moro rico roba de otra manera, usando su fuerza guerrera y feudal y de la credulidad de los demás… la mayoría de las guerras, o de los movimientos de guerrilla que perpetuamente reproduce, los inspira, más que el fanatismo y la xenofobia, la esperanza de botín…

Es una equivocación suponer que le mueve el patriotismo que no siente ni comprende.

Su arteria y su astucia son muy grandes y lo mismo su ductilidad e impresionabilidad. .. yo creo que en ninguna parte del planeta es más fácil encontrar tan gran número de gentes dispuestas a traicionar como en el Rif. Esto explica que los mismos que estuvieron recibiendo los beneficios de la dávida española durante años, sin cosecha, se lanzaran  despanzurrar españoles y a estuprar niñas de estos.

¿Cuál ha de ser la reciprocidad de unos seres que no comprenden la compasión ni el que un país o una cabila, la cabila Hispania, como ellos dicen, asuma la empresa de suscitar entre ellos la riqueza, el progreso, el derecho de gentes?

No comprenden porqué razón España gasta el dinero y sus vidas para entrar y establecerse en el Rif, poseyendo ella por lo que le dicen e infiere, tantas tierras, tantos hombres y tanto dinero. España está tontona.

Solo la codicia del rifeño es superior a su odio. Por codicia, el español que de otro modo sería muerto irremisiblemente pasa a ser como un animal doméstico al que se prodigan cuidados para cotizarlo en el mercado. El prisionero será vendido por un buen rescate…

El testimonio de un jefe de cabila asimilado a España, Mizzian llamado El Bueno, también resulta esclarecedor.

Le pregunta el corresponsal:

Dime, ¿Cómo te explicas la traición?

Por exceso de confianza. Yo soy moro y los conozco. Los españoles habéis tratado al moro de una manera inadecuada, impropia…. En vez de agradecer lo que vosotros hacéis por él, se ríe en su interior de vosotros.

Entonces, ¿qué política crees tú que hay que seguir con el moro?

¡La de la fuerza! ¿No han matado ellos? ¿No han robado ellos? Aquí me tienes a mí, ahí tienes a mi hijo cuya cabeza han pregonado en 15.000 pesetas. ¿Crees tú que si el moro pudiera no arrasaría Melilla y nos pasaría a cuchillo a todos? Mira hay que llevar el palo en una mano y en la otra mano… el palo también. Créeme todo lo que sa no hacerlo así es perder tiempo, es dejar caer el prestigio de España y es derramar mucha sangre española. Si queréis ahorrar sangre, hay que pegar fuerte a esos bandidos…”

Una receta curiosa, sin duda, sobre todo viniendo de donde viene.

 

El llamado Desastre de Annual es un suceso más, aunque desde luego muy significativo, de un desastre mayor: el de la mortífera aventura imperialista borbónica en Marruecos. Y también de los viejos problemas endémicos que debemos sufrir los españoles bajo la Monarquía.  Un Régimen político oligárquico, corrupto, apátrida, que fomenta vicios e ineptitudes y los mantiene a lo largo del tiempo como garantía de su propia supervivencia. Otra vez se demostraría que el Régimen borbónico no resulta demasiado compatible con la verdad.

El Informe Picasso elaborado y escrito por un general honrado, digno y valiente podría haberse considerado como algo bueno del que podría honrarse la institución militar más lúcida y comprometida con la Nación. Pero era demasiado insólito en un mundo de incompetencia, corrupción y componendas; demasiado veraz  y contundente para ser asimilado por un Régimen corrompido como la Monarquía, que dio un golpe de estado para mantenerse.

 

 

Cuarenta años (y un día)

Es curioso como cierto importante país que tiene nombre de Sociedad Anónima aplica la ley del embudo. En lo que parece un tinglado de falsa bandera para hostigar al incómodo presidente Trump se le reprocha al polémico prócer y su entorno el que la Rusia del malvado Putin hubiera influido en las últimas elecciones de noviembre.

Sin embargo, a este hipócrita país con nombre de Sociedad Anónima le parece de perlas intervenir en los asuntos internos de otros muchos países, y no solo de, por ejemplo reciente, la mal llamada primavera árabe sino también de España.

Una intervención destinada a facilitar la entronización de un tenderete cleptocrático coronado al servicio de sus intereses estratégicos. El magnicidio del presidente Carrero, que se oponía a sus planes para nuestro desgraciado país, justo el día después de haber recibido al siniestro Kissinger y a uno de los directivos de la CIA en Europa, en una reunión que le resultaría fatal una vez que se negase a seguir sus órdenes, conforma un hito estratégico fundamental para nuestra evolución política posterior. Se trataba de entronizar a un personaje sin escrúpulos, perjuro, colaboracionista, fácilmente chantajeable, dispuesto a satisfacer sus exigencias como fuera con tal de acceder al deseado momio prometido.

Abandono del proyecto de bomba atómica española, cesión del Sahara al sultán moro, apoyo a los intereses sionistas, la OTAN y a la ampliación de algunas bases americanas, eliminación del sector público en actividades estratégicas, y en lo que se refiere a la politeia o estructura de Poder político, tuneado en profundidad del Régimen para darle una apariencia de democracia homologable. Y debilitamiento inducido de la Nación al fomentar los nacionalismos caciquiles y cleptocráticos periféricos y fomentar una España postrada, corrupta, embrutecida, crecientemente balcanizada y manejable para los intereses geoestratégicos del gran poder mundial.

La inmaculada constitución fue una carta otorgada porque el pueblo español nunca fue depositario de verdadera soberanía, ni menos protagonista de un proceso constituyente. Pero para llegar al actual engendro constitucional, a ese apaño, tuvieron que compincharse los píos opusdeístas con los falangistas de nómina y cerrado escalafón y llegar a un trato con fuerzas de la oposición mohatrera como las comandadas por el súper agente Isidoro.

Las posibilidades de una verdadera transformación en profundidad del sistema político se vieron arrumbadas, la Ruptura democrática saboteada a mayor beneficio de las oligarquías patrias y la tranquilidad imperial.

Cuando, cuarenta años después, se contemplan las nutridas colas de ingenuos y esperanzados españolitos dispuestos a votar por primera vez en décadas, cabe preguntarse qué fue de esa ilusión por mejorar que se ha transformado con el tiempo en otra ilusión: la de que vivimos en una democracia.

En realidad, hemos sido estafados otra vez más. Oligarquía, corrupta, apátrida y coronada, es la tipología que mejor se acomodaría a la siniestra realidad política actual. Un régimen, sin separación de poderes ni verdadera libertad política, secuestrado por mafias y bandas depredadoras con la Corona como clave de arco, que pone en entredicho no solo el futuro de la sociedad española sino la propia continuidad de España como nación.

Un régimen de Monipodio que ofrece, eso hay que reconocerlo, espectáculo teatral como el de estos días en el Parlamento mientras nos santigua los bolsillos. Quizás porque no existe soberanía, por ese carácter vicario del poder aparente, se distrae al distinguido público con juegos de trileros entre bandas mafiosas mientras monopolios y administraciones variopintas, inútiles, superfluas o redundantes le desvalijan.

Por eso, quizás la primera misión para intentar modificar algo las cosas sea tomar consciencia de que desgraciadamente no tenemos soberanía. Que somos títeres. Que nuestros supuestos representantes son agentes de falsa bandera al servicio de intereses opuestos a los nuestros. Que sus peleas son exigencias del guión, necesarias para mantener el saqueo.

Cara a la resolución de este aparente final de régimen es preciso intentar reconocer las nuevas mohatras. Si hace cuarenta años lo que primaba era apuntalar la estabilidad en esta parte del Mediterráneo, hoy a los poderes fácticos internacionales globalizadores les interesa una España balcanizada, dependiente por endeudada, embrutecida, con su cultura en almoneda y usurpada por lo peor de la anglosajona.

¿De ahí la sustitución, en la falsa izquierda títere, de la PSOE del agente Isidoro por la Podemos del agente Iglesias?

Mariano y Pablo se necesitan mutuamente. Su mohatra no podría sostenerse sin el otro. Nos distraen con sus riñas televisadas, no por distintas ideas para aumentar la dignidad y el bienestar de los españoles o promover y asegurar el mejor futuro de España sino por la simple y reconfortante poltrona, que permite satisfacer la vanidad propia, la impunidad, el mangoneo y el reparto de botín entre sus secuaces respectivos. El tópico “quítate tú que me pongo yo”.  Seguido del no menos habitual: “Y tú más”.

Mariano y los golpistas catalanes también se retroalimentan antes sus hinchadas respectivas. Sin olvidar el chantaje de los tinglados jesuíticos vascos que acaban de sacar onerosa tajada de la ambición por seguir a cualquier costa.

Sobre Mariano y la grandes finanzas internacionales, más de lo mismo. Cada minuto que pasa Mariano en la poltrona moncloaca manteniendo el tinglado, la deuda española se dispara, suma y sigue, y los españoles cada vez somos más pobres y dependientes. Un gobierno deuda-adicto que engorda en proporción geométrica la gusanera para mayor negocio y granjería de nuestros acreedores.

Dirá algún lector, no todo es tan malo, hemos progresado en estos cuarenta años. Claro que sí, también Zambia. Pero, ¿cuál sería nuestra posición actual si tuviéramos un régimen decente medianamente orientado al Bien común? Hemos perdido posiciones respecto a nuestra situación hace cuarenta años.

Sin embargo, ¿está hoy todo atado y bien atado?

Todo es posible en este Reino arrebatacapas pero mientras nos distraen con sus riñas escenificadas o sus dímes y diretes sucede que los más importantes servicios secretos del mundo están formando a los que están organizando los golpistas catalanes.

No tenemos soberanía.

Si entonces la figura del Borbón parecía clave para esos intereses ajenos ahora no lo parece tanto. Quizás ya sea amortizable según en qué escenarios futuros. De suyo, al anterior Borbón se le obligó a abdicar a toda prisa tras una reunión Bilderberg. El futuro de España, ahora como hace cuarenta años, dependerá otra vez de lo que decidan fuera.

 

 

De héroes y villanos

Aunque probablemente las circunstancias exactas de la muerte de nuestro compatriota en Londres al tratar de defender a una mujer amenazada no se conocerán nunca, no se entiende muy bien la versión oficial ni menos su demora en darla, sí cabe reconocer su extraordinario mérito, además de su carácter insólito para los enmucetados súbditos del cada vez más envilecido Reino de España.

Un héroe discípulo de Don Quijote cuyo comportamiento contrasta con el de los personajillos encumbrados a las más altas instituciones de la mohatra borbónica nacional que paradójicamente intentan chupar cámara homenajeando póstumamente a un hombre en las antípodas de su propia calaña y catadura moral.

Un, aunque avieso, cobardica como Mariano yendo a recibir al cadáver del héroe a píe de urna, digo de escalerilla. En cierto modo, provocando su segunda muerte ahora simbólica.

Y también un incapaz de hacer nada por defender a España de sus amenazas más inmediatas. Por felonía, por estulticia, por cobardía patológica, por obedecer órdenes del extranjero, no hace lo que tendría que hacer en defensa del orden constitucional, que hoy sólo parece existir para legitimar el impune saqueo de los súbditos.

La Botín y el De Guindos van a la reunión del Club Bilderberg del pasado fin de semana en Virginia probablemente a recibir órdenes sobre qué hacer con el Popular. Vuelven al devastado Reino borbónico y actúan. Así, lo que hace unos pocos días valía varios miles de millones de euros según dictamen de nuestros más acreditados, elevados y esclarecidos próceres, ministro De Guindos incluido, se ve reducido a un solo euro ofrecido caritativamente por la jefa del Santander.

A la banca catalana le viene muy bien la destrucción del Popular. Un competidor menos para trincar subvenciones y fondos de Bruselas o del malvado Madrit oficial colaboracionista con la secesión. Hay que hacer caja y acopio de pilla pilla a costa de los indefensos súbditos de España antes de proclamar este otoño la independencia. Acaso también una forma de tapar las corrupciones y desfalcos de los partidos monárquicos dominantes en las taifas más corrompidas que han contribuido decisivamente a llevar al Popular a la quiebra. Una forma de borrar los rastros de los delitos. Había que tapar, por ejemplo los chanchullos y desfalcos socialistas andaluces, ahora que la oficialista Susanita, tan íntima amiga de la Botín, y candidata de la oligarquía, acaba de recibir un sonado revolcón de manos de la militancia.

Unas instituciones oficiales o privadas, auditorías incluidas, de supuesto control de la actividad bancaria y empresarial que se comportan como caballeros de mohatra, como mercenarios para legitimar los desfalcos y atropellos a los más débiles.

Por si no hubiera bastante, también se acaba de conocer públicamente la decisión de los golpistas catalanes de perpetrar su referendo liberticida el uno de octubre próximo.

El Jefe del Estado, incapaz de defender su dignidad con motivo de la reciente y contumaz agresión a la institución que representa, y lo que es peor a los símbolos nacionales españoles, por las turbas barcelonistas, no reacciona. El Rey de España no dice ni mú cuando la España que él representa se ve amenazada de subsistir. Tampoco nuestro bizarro Jefe de Gobierno quien aplica mañas de leguleyo sin escrúpulos para no hacer nada mientras el mal avanza imparable financiado por sus víctimas.

Y cuando el Tribunal Constitucional devuelve a los corrales una de sus medidas estelares declarándola anticonstitucional no dimite ni obliga a dimitir a su siniestro ministro cómplice ejecutor de la fechoría perpetrada. Todo un alarde de su preocupación por la defensa del Estado de derecho y la dignidad de las instituciones.

Descanse en paz y en el recuerdo nuestro héroe, que lo es por mérito propio y contra el ejemplo de quienes más obligación tendrían de darlo.

 

 

El rey de las bofetadas

Un número clásico del circo es el de los payasos. Divididos los roles, el Listo le da de bofetadas al Tonto, figura conocida como el payaso de las bofetadas al que el poeta León Felipe dedicó un poemario. En este circo sin gracia en el que se ha convertido el Reino borbónico de España por tener incluso disponemos de un rey de las bofetadas.

Habitual en estos tiempos es que la fanática hinchada de cierto equipo de golpistas, delincuentes y pícaros de todas clases se dedica a ofender a los españoles con hasta ahora total impunidad. Gratis total. Chusmas que braman cobardemente escondidas en la masa demostrando su degradado jaez, silban el himno nacional español y se burlan de Su Católica Majestad que por desgracia demuestra ser asaz masoquista o acaso tan corto como tiene de largo. Y lo malo es que el Rey, para bien o para mal, se supone que nos representa a todos los españoles.  A los Borbones puede que les de igual cualquier cosa con tal de mantener el Trono y el momio porque han demostrado a lo largo de la Historia de España que van a lo suyo, pero a muchos ciudadanos moralmente nos duele que pasen estas cosas no solo con absoluta impunidad, sino con lo que parecería complicidad institucional.

La directiva de este club de golpistas tresporcentistas, que va de juzgado en juzgado por chorizos y remiendavirgos, no sólo no intenta poner un mínimo de decoro o sentido de la dignidad o de la hospitalidad sino que jalea a la chusma, su chusma de seguidores.

Es un juego denigrante, disparatado, soez en el que se ensartan sandeces e incoherencias igual que los golpistas catalanes ensartan desfalcos.

Pues, vamos a ver, si el club es acreditadamente golpista y anti español por vocación o malsana querencia, ¿qué hace jugando las competiciones deportivas del país al que ofende?

Si insulta o se chotea del rey, ¿para qué quiere su copa?

El delincuente, el soez, el mal educado, el golpista, demuestra su calaña con sus actos, pero ¿cómo es que las instituciones españolas se lo permiten?

¿Por qué no se suspende el partido? ¿Por qué no depuran responsabilidades ni se expulsa de la competición española a este club de maleducados, cobardes, tramposos e indeseables?

¿Qué hipotecas o complicidades mantiene la Corona con esta turba para no tomar ninguna medida en defensa de España y la dignidad nacional, ya que ella no parece defender la propia?

 

 

 

Notas para después de un naufragio

El PSOE ha celebrado unas primarias que habían despertado cierta expectación, aunque soy de los que piensan que el Sistema es inmune, pase lo que pase intramuros. Se ha demostrado un tinglado corrupto y corruptor que desprecia a la opinión pública que puede comprar y ningunea a la que no puede sobornar.

Sin embargo, la aplastante victoria del candidato al que todo el régimen quería ver derrotado, incluso humillado, nos invita a una breve serie de comentarios.

La credibilidad del tinglado está cada vez más mermada. Después de lo de Trump o lo del Brexit, se ha constatado que hay gentes que no están por mantener la labor ovejuna, y que se rebelan como pueden o dios les da a entender.

La prensa ha hecho el ridículo una vez más, de lo que en la presente situación no podemos menos que alegrarnos. Su corrupción, su posición mohatrera ante el Poder está siendo pagada  por cierta opinión pública con la misma moneda con la que aquella paga a ésta: el desprecio. El resultado merecido por su papel en la pudrición del Entendimiento, requisito para que el tinglado se mantenga, aunque renqueante.

Los viejos y tenebrosos cocodrilos forrados de dinero y embustes de la mafia mohatrera socialista, los González, los Guerra, el muy piadoso Bono, los caciques autonómicos con o si mando en los presupuestos, han quedado escandalosamente desautorizados. Es posible que el invento de la CIA en Suresnes por el que entronizó al agente Isidoro ya no da más de sí. También que la Susanita sea más bien obtusa. Un candidato asaz lamentable arrastrado por las malas compañías. Es verdad que en la actual degeneración de las diferentes ganaderías políticas de la monarquía, la oligarquía ya no tiene mucho donde elegir. Salvo cara dura, oportunismo, desparpajo para adornar su falta de principios y dignidad los próceres y próceras borbónicos cada vez son más incapaces de disimular su verdadero jaez.

Pero, si unos son malos los otros aún son peores, aunque el respetable público empiece a llevar su derecho al pataleo a las urnas. Tampoco el vencedor destaca por sus ideas, si es que acaso tiene alguna permanente. Más que voluntad, a falta de un verdadero plan político para España lo suyo parece testarudez y deseo de revancha contra sus enemigos.

Más allá del fulanismo, de la avidez para poner culo en poltrona, los graves problemas actuales de la socialdemocracia no son abordados. Muchos dirigentes carecen de lucidez o inteligencia para comprender las cuestiones de fondo. La mayoría de dignidad, honradez o vergüenza. Nuevos narcisos obtusos para comprender y hacer frenta a las nuevas amenazas geoestratégicas, preocupados por acrecentar el momio o la mordida no entienden que las cosas están cambiando y de modo muy rápido. Salvo para cooperar con el proceso inducido por la oligarquía internacional globalista de pérdida de soberanía, sabotaje de las naciones, desmantelamiento de la clase media a la que se le está saboteando con la desestabilización familiar, la crisis demográfica, el aborto, el hembrismo fanático, los separatismos, la inmigración incontrolada, la colonización cultural, el PSOE cada vez resulta menos valioso para la oligarquía financiera a la que sirve.

El régimen borbónico contaba con este PSOE producto de laboratorio extranjero como pilar de legitimación. Corona y Partido se tapaban mutuamente desfalcos y vergüenzas. Y así nos va.

Otro pilar destacado del régimen borbónico, el de Bárcenas y Mariano, anda renqueando a la búsqueda de cohechar jueces y fiscales, policías y periodistas como decía el gánster Tattaglia a Don Corleone. En un Estado de derecho ya habría sido disuelto.

Los golpistas, a los que se les tapaba la boca como a putas a base de dinero y sobornos o dejándoles saquear impunemente a España, ven ya próximo el final y consideran que les más lucrativo contribuir a demolerlo que seguir apuntalándolo con más cohechos y sinergias cleptocráticas.

Con la caída de Susanita nuestra oligarquía patria pierde un cómplice al que habían aupado de modo falaz o mohatrero. Sin embargo, desde una perspectiva globalista que es la que mejor debiéramos contemplar para intentar comprender mejor lo que nos pasa, es muy probable que los Soros y demás plutócratas internacionales se alegren con los resultados: cuanto peor le vayan las cosas a España mejor para ellos. Y en todo caso, la socialdemocracia ya no les sería útil como hasta ahora. En Francia no han dudado en prescindir de ella, adoptando a un desclasado sin ideología como agente.

 

 

Reinado Alfonso XIII, notas del libro de Melchor Fernández Almagro

El tomo XVIII de la monumental obra de Don Modesto Lafuente dedicada a la Historia de España fue redactado por Don Melchor Fernández Almagro. Se refiere al reinado de Alfonso XIII.

De este interesante libro, publicado por Montaner y Simón en 1933, recogemos una  breve serie de citas o comentarios de algunos de los más importantes próceres políticos de la época, que nos permiten evocar el ambiente y principales problemáticas de esta etapa frustrada y frustrante de nuestra Historia contemporánea. En esta primera entrega se tratan los primeros años de reinado alfonsino hasta el gobierno Canalejas. Un intento, el de este gobernante honrado y patriota, que constituiría una esperanza de renovación en profundidad de nuestras instituciones, brutalmente extirpada tras el magnicidio del político ferrolano. 

Otra vez cierta siniestra mano negra en contra de nuestros legítimos intereses como pueblo tuerce nuestra historia mediante un magnicidio estratégico.

Como leit motiv de esta época cabe destacar la falta de idoneidad de nuestras distintas instituciones, empezando por la propia Corona cuya conducta habitualmente fue lamentable, a las necesidades de España. El atraso político económico. El caciquismo. El fulanismo. La situación social. El terrorismo anarquista y de Estado. El problema de Marruecos, una lamentable sangrienta y estúpida aventura imperial borbónica. El separatismo. La influencia teocrática.

Más allá del recuerdo histórico del pasado, la cuestión también debiera tener un alcance práctico para la España de hoy. La anterior grave crisis de la Monarquía borbónica para abordar los problemas nacionales ilustra de modo significativo lo que ahora nos ocurre.

Los problemas vuelven una y otra vez porque las propias instituciones borbónicas forman parte del problema, pero no de su solución.

  

Canalejas pensaba que el proveer sobre las asociaciones religiosas era un acto de plena soberanía estatal española. Algunas de sus ideas:

“Sagasta es mortal, la monarquía perecedera, lo que siempre subsiste es la Nación”

“He aquí por qué, con escándalo de algunos que tienen de la monarquía un concepto que nadie comparte ya en el mundo, con asombro de aquellos que creen que para servir e ilustrar la conciencia del rey es preciso adularle y consentir que paseen las carteras de puerta a puerta, para no obtener jamás las firmas de los decretos, a despecho de los que estiman que los ministros no son hombres públicos, llevados por los votos y sufragios de la nación a los Consejos de la Corona, sino nueva prolongación de la servidumbre palatina, yo solicito el concurso de los republicanos, de los socialistas y de los demócratas españoles”.  (Al parecer se refería, entre otros casos, a la negativa de Su Católica Majestad a firmar el decreto de concesión a Pérez Galdós de la gran cruz de Alfonso XII. También, en otro sonado incidente que provocaría la dimisión del gobierno en pleno, SM rechazaría un nombramiento para imponer a su cuate, el alabancioso general Polavieja)

“Voy más allá que muchos republicanos”

 

Según Joaquín Costa, 18 febrero 1903:

“Deben desear  y proclamar el advenimiento de la República, aún los mismos que no tengan convicciones republicanas, pero que sean hombres previsores y patriotas, no tanto por la República, cuanto por España”

 

Maura:

“Para la obra de la revolución desde el gobierno estaremos dispuestos a ir con cualesquiera fuerzas que sean idóneas y que nos inspiren confianza de lealtad en sus propósitos y de tenacidad en sus empeños”.

“El pensamiento no delinque”.

“El derecho público no es católico ni protestante.”

“Considerará suicidada la monarquía cuando la Política no se haga en la calle sino en Palacio”.

Maura, “revolucionario” desde arriba tenía apoyos y fuerte oposición.

Entre esta la de muchos periodistas a los que pretendía quitar el pesebre o dificultar el concubinato con políticos borbónicos todo ello en detrimento de la Opinión pública. Cerró el fondo de reptiles que administraba Gobernación para sobornar periodistas.

Los chicos de la prensa formaban otra oligarquía política, relacionada con los partidos por lazos de corrupción o intereses. El “Cacicato de publicidad”…

Maura instó al rey a interesarse públicamente por la Cultura mediante asistencia actos en la Universidad o el Ateneo.

Las discusiones parlamentarias sobre los presupuestos se atascaban normalmente más por escaramuzas políticas que por criterios técnicos.

Maura organizó una arriesgada visita de Su Católica Majestad a Barcelona. Los nacionalistas aprovecharon para ejercer su acendrada vocación de pedigüeños impenitentes trasladando al rey sus numerosas peticiones.

Alfonso XIII, (muy a lo ZP), respondió a Cambó que concedería cuanto le pidiesen, si de él dependiera.

Alfonso XIII se enfadó con Maura porque al haber evitado éste la habitual consecución de trampas monárquicas en las votaciones, ganaron de modo muy claro y contundente las candidaturas republicanas en las ciudades importantes.

Probablemente aquí y por esta razón, Maura dificultaba que SM hiciera trampas y mantuviera el caciquismo, pilar fundamental de la Monarquía, se ganó la enemiga de Su Católica Majestad…

“El gobernador ha de ser en cada provincia mantenedor de la autoridad suprema, amparo de todo derecho, servidor de la justicia, ha de ser juez de campo en las contiendas de partidos y bandos., una entidad superior a todo partido y a toda lucha”.

Al final SM provocó una crisis oriental del gobierno Silvela y nombró a Villaverde presidente del Consejo e impuso a un amiguete como ministro de la Guerra.

El rey, muy pagado de su fuero real, cultivaba, junto con el desplante y el chiste, el profesionalismo de una convencional simpatía. (Otro como El Campechano).

Lo peor es que provocaba crisis “orientales” por el Palacio de Oriente, su residencia.

Maura atrajó una gran división y polémica sobre su figura. “Maura, sí” “Maura, no”

Amenazado de muerte en el Parlamento por Pablo Iglesias, sufre un atentado del que sale ileso.

 

Silvela era un hombre honrado, muy inteligente y lúcido por lo que tenía en muy mal concepto a los españoles. Carecía de ambición personal por lo que no tenía mucho futuro en la política borbónica.

 

Fernández Villaverde, hacendista, opuesto al aumento del déficit presupuestario. Su política experimentó los avatares e intrigas partidarias.

 

Azcárate: “Vuelve la monarquía a ser considerada como un oficio no enajenado, no revertido a la soberanía nacional. El pecado original de esta crisis no ha sido originarse a espaldas de las Cortes sino el hacerse contra el régimen parlamentario.”

 

Echegaray, doble ministro de Hacinda, autor de la frase “Santo temor al déficit”

 

Montero Ríos tuvo que dimitir por el ninguneo real, que apoyó a los militares facciosos en su contra con ocasión del incidente Cucut, lo que daría lugar a un jurisdicción militar no sujeta al derecho civil.

 

Moret: “talento claro, cultura escogida, flaca voluntad”…preside el nuevo gobierno mediatizado por SM y los militares.

Contra su propio proyecto de ley de Jurisdicciones, formalmente a favor del Poder civil, el gobierno trató de enmendarlo en Congreso y Senado en “astuta” maniobra para dejar el poder a los militares, salvando la cara. Se hace patente con este golpe de Estado encubierto el militarismo de la Monarquía y la impotencia de los liberales, obligados a disimular el despotismo de S M apoyando a los militares.

 

Salmerón, (Unión republicana), el duque de Soferino, (carlistas) y Rusiñol por la Liga catalana se hermanan en Barcelona durante un acto público. Solo Lerroux, radical, se mantiene fuera de la Solidaridad catalana.

 

Otras citas políticas de la Restauración

 

Por presupuestar que no quede

Emulando a los de la obras que presupuestan a la baja se hacen con el pedido o contrato mediante engaño mohatrero y luego a inventarse sobrecostes u otro sí digo y pillar lo que se pueda, el vampiro a las órdenes de Mariano para la insaciable Hacienda borbonera ha tenido a bien presentar los llamados presupuestos en casa de madame miss Alvia, quien los ha recibido muy risueña y con sus mejores galas para tan alta ocasión. Se trata de otro ritual supuestamente democrático vaciado de contenido. Un puro timo. Otro toco mocho marianesco, otra mohatra de pícaros y santiguadores de bolsillos. Aunque eso sí que hay que reconocerlo, con nuevas tecnologías. No importa, todos ellos se conocen sus mañas trileras y buscan cómplices para amañar o mantener la lucrativa timba o bien para sabotearla.

Mariano promete y promete antes de la cosa esa de las votaciones lo que sabe que no va a cumplir luego, pero por mentir que no quede en tan digno, fiable, severo y encopetado varón o dejémoslo en prócer. El tinglado arrebatacapas no sólo no disminuye sino que aumenta a costa de los indefensos parasitados. Un ejemplo sin importancia: Mariano, solo o en compañía de otros, se ha cepillado la llamada reserva de las pensiones. Y eso sin que ninguno de nuestros próceres y próceras borboneros y borboneras se haya ofrecido a repatriar sus caudales ocultos de paraísos fiscales o de la pacífica Suiza neutral donde descansa de sus azarosas peripecias judiciales la hija del Campechano y hermana del Preparao. El real valido engorda la pútrida gusanera con más déficit y más deuda. Como un niñato heredero borracho en juerga permanente echa más carnaza a píos operarios, púnicos, gurtelidos, pujolistones, heróicos EREinómanos, aranistas, nazionalistas y regionalistas autonómicos de toda ralea y pelaje, valerosos sindicalistas trinca-Cajas y demás bien cebada fauna borbonera ¡Qué no nos falte de ná!

Sin olvidar ahora aumentar también la partida de compra de armamento a nuestros amos gringos y de Su (poco) Graciosa Majestad. El Imperio amigo está muy tocado, luego del rescate del Deustche Bank, el Banco de Inglaterra parece fané y descangallao y para colmo deben tres billones a los amigos chinos.  A sanear las cuentas inglesas, armas mediante, dos pedazo de estadistas, Mariano y Xiapras al alimón y qué no se diga que no somos solidarios ni obedientes con el amo, dedicarán parte de los impuestos saqueados a sus respectivos súbditos.

Pero la memoria es flaca. Sabido y asumido es que Mariano miente más que habla. Es más, muchos piensan que es más que dudoso que conozca la verdad, ni siquiera como concepto abstracto. Sin embargo, bizarros imaginarias naranjas de igual servicio prometieron el oro y el moro a la desahuciada clase media y a los mal llamados autónomos ¡Cómo si alguien pudiera escaparse del redil! y ahora cargan el arma criminal que el puntillero Montoro va emplear contra nuestros pescuezos. Unos y otros disimulan la defensa de sus privilegios otorgados y de los intereses de sus amos ocultos con rancios pero ilusionantes motivos patrióticos del jaez de “votadme a mí que los otros son aún peores”.

Muchos se merecen lo que votan. Como dice la Biblia, poniendo en boca del Altísimo: “No queríais un rey, pues tomad rey y disfrutarlo”. Otros no nos merecemos la humillación de tener encima que votar a nuestros saqueadores. Por justa Ley del Karma colectivo, hemos de sufrir todos y todas las consecuencias derivadas del hecho de votar a los próceres y próceras que tanto se sacrificarán para representarnos y representarnas. Desde luego habrá que considerar como cómplices de uno y otro género de este engorde de la gusanera a todos aquellos que vulneren el deber moral, filantrópico y patriótico de defraudar a la Hacienda borbonera si acaso aún estuviesen en condiciones de poder hacerlo.

Este presente que con tanta felicidad disfrutamos son los mismos venturosos tiempos de los sembradores del caos que han de traernos un gozoso Nuevo Orden Mundial. Miramos a los títeres que nos enseñan como hipnotizadora distracción mientras nos roban libertad, salud y cartera, pero desconocemos la entidad real de los titiriteros que mueven los hilos.

Pues existe un hecho de claridad meridiana e irrefutable: si hoy en España votar sirviera para algo además de para legalizar el expolio y distraernos mientras nos santiguan los bolsillos, ¡lo habrían prohibido!

¡Paga y calla! Insta una amenazadora voz oculta tras el plasma.

 

 

 

 

Vidas parejas

A lo largo de la Historia se han producido una y otra vez similitudes o paralelismos entre biografías aparentemente diferentes. Es curioso observarlas. Y práctico. La primera corrupción consiste en pudrir el entendimiento. Detrás de ella se siguen las demás.

Es evidencia de razón que la situación tanto nacional como internacional se está poniendo muy fea y que desgraciadamente la amenaza de un posible conflicto internacional importante cada vez resulta más creíble. Para no amargarnos demasiado a la espera de lo que pueda pasar vamos a buscar entretenimiento. Hoy vamos a dedicar unas breves pero desenfadadas líneas a los paralelismos entre dos conocidos políticos españoles. Aunque confiemos en que uno de ellos no se sienta menospreciado por ser considerado español.

Nos referimos a Su Excelencia el general Francisco Franco y a su aventajado discípulo y paisano Mariano Rajoy, presente gran valido de la Corona borbónica.

Ambos gallegos. Uno de Ferrol, otro de Santiago, capital clerical y de la carcundia irredenta gallega. Ferrol es una ciudad venida a menos como La Coruña desde que se perpetró el oneroso invento autonómico pero que aún mantiene, a pesar de galleguistas, y saboteadores sorosianos, a trancas y barrancas su condición de españolidad.  Santiago es la milenaria sede tradicional de obispos más o menos trabucaires, canónigos, prebendados y ahora mullidos burócratas de la Junta. Y de una antigua Universidad, hoy decadente, casi toda en manos de galleguistas, nacionalistas y separatistas, donde insultar a España constituye un mérito académico, como por desgracia he tenido alguna ocasión de presenciar.

Galicia ha dado una abundante cosecha de políticos que han alcanzado importantes puestos en las instituciones españolas. Casi todos reaccionarios, fulanistas, con las excepciones de gentes como el coruñés Madariaga o el infortunado, culto y noble Canalejas, también ferrolano, que si no hubiera sido vilmente asesinado ¡a quién se le ocurre visitar una librería! ¡qué provocación para la España cerril! Acaso hubiera transformado a mejor la Historia del siglo XX. Así presidentes de gobierno como S E, Dato, el ya citado Canalejas, Portela Valladares, Calvo Sotelo, Mariano o el tenebroso sectario Casares Quiroga. Un demagogo siniestro al que Fernández Flórez retrataría con gran lucidez no políticamente correcta en Una Isla en el Mar rojo.

Franco, aunque de familia ligada al mundo militar, o según otros de oculta ascendencia judía gallega, fue un tipo desclasado, que en su infancia parece ser que más de una vez se acostaba sin cenar caliente. Un hombre acomplejado que detestaba a su padre y tuvo que hacerse a sí mismo superando sus complejos. Gallego ilustre, reunía las virtudes y defectos de la raza y protegió a Galicia a su manera, evitando, conocía sus mañas, que cayera en manos de galleguistas, nacionalistas y similares.  Sobre sus verdaderos méritos como militar hay diversas opiniones entre los especialistas. Sin embargo, probó y acreditó valor personal en la absurda pero sangrienta peripecia española en Marruecos donde estuvo a punto de morir en combate.

Mariano, en cambio, “sólo” ha recibido un electoralmente oportuno y rentable guantazo de un muchacho ¿”mk ultra”? y paisano. Mariano procede de una encumbrada y clasista familia del mundo judicial, de acreditada limpieza de sangre. Dejó el Sar por el más caudaloso Lérez, y pronto comprendió que eso de trabajar no era lo suyo por lo se fue en busca de sosiego y privilegios. Así, aprovechando su entorno altamente favorable para tan alta ocasión, se hizo registrador de la Propiedad, dicen que reminiscencia jurídico profesional del medieval derecho de pernada. Aunque para la otra parte, visto lo visto, tampoco debería constituir motivo de orgullo y satisfacción para tan severa, encopetada, ¿parasitaria? y antes socialmente acreditada institución, contar entre sus beneficiarios a personaje tan poco fiable. No obstante, como tal trabajo no dejara de ser demasiado cansado, “arrendó” el chiringuito a un propio discreto y pasó a dedicarse a la Política.  Una verdadera desgracia para España y para el propio Partido conservador al que hoy utiliza para hacer recados y cubrirse cínica y mohatreramente con la doblez, cobardía, complejos y falta de sinceridad que habitualmente se achaca con mayor o menor justicia al carácter típico gallego.

Acaso inspirado en lo que su sabio paisano, colega y maestro, S E El Caudillo, hacía con los falangistas colaboracionistas o con los píos tecnócratas del Opus, Mariano se basa en socialistas desteñidos, herederos de la vieja acomodaticia Falange y miembros de la Obra, ésta sigue siendo la misma, para mantener su tinglado personal. Sistemas de poder compensado, antes y ahora, al servicio de ambiciones personales.

Ambos personajes autoritarios y dispuestos a cumplir trienios en la poltrona. De ideología política igual o diferente, según se mire. Franco era franquista pero no fascista como se le achaca con escaso acierto y precisión conceptual o historiográfica. Mariano es forofo y convencido marianista pero desde luego no demócrata, según se presume o dicen de él los hagiógrafos alabanciosos o las gentes despistadas que han dado en platicar sobre todo lo divino y lo humano e impartir muy sana y santa doctrina democrática en cuantos medios subvencionados les ofrecen cátedra y pesebre.

Sin embargo, también existen importantes diferencias. Franco era un patriota a su manera. Creía en una España unida y, hasta cierto punto al menos, no completamente dominada o a merced de los abusos de la oligarquía. Acaso por sus estrecheces de la niñez tenía cierta visión social de la Política. Fomentaba la economía nacional y creó un conjunto de importantes empresas de bandera. Un extraño mundo el de entonces en el que la economía pretendía satisfacer necesidades sociales. Nada que ver con los logros democráticos de ahora después del reino de progreso borbonero cuando el fin de lo económico es crear valor (aunque sea mohatrero o nominal) para el accionista internacional y a los trabajadores y consumidores que les vayan dando. Es decir, se trataba de una Política que parece asemejarse a la dice querer patrocinar el presidente Trump, de regreso a la economía real, control de la banca especulativa y abusona, amén de contra los desmanes y fechorías de la actual globalización, de la que Mariano constituye uno de sus títeres más siniestros y lamentables.

S E también promocionó cierta ascensión social mediante una política de becas para quienes acreditaban merecerlo y de igualdad de oportunidades. La Universidad era técnicamente solvente y sus títulos no constituían mohatra. Instaló una legislación laboral de protección del trabajador que la Monarquía ha ido desmantelando en su camino hacía una creciente esclavitud. Desarrolló un importante sistema de Seguridad social que ahora están intentando sabotear desde dentro para conseguir otro botín privatizado para amigos y buitres. Mantuvo un cierto control sobre dos variables fundamentales para la actividad económica: dinero y energía, hoy en manos de voraces e insaciables monopolistas. Así como el solvente sistema de Cajas de ahorros antes que los políticos y sindicalistas borbónicos las saquearan hasta arruinarlas.

Franco fue el gran visionario pionero de las energías renovables y se dedicó a hacer pantanos mientras sus sucesores borbónicos ponen su empeño en… ¡hacer desfalcos!

Tampoco pillaba sobres, ni robaba personalmente aunque dejaba hacer a la camarilla de su señora, si bien no era ajeno a la sabia institución tan tradicional española del yerno abusón y pilla pilla. Y desde luego tenía cojones. Mariano se ha criado como sobrero de la ganadería popular, cuando a Rato el presidente le echó al corral y no parece creer en nada. Ni es verdadero galleguista, lo usó para medrar en la Junta y arrebañar presupuestos, ni desde luego menos patriota español. Carece de conciencia social, sirve al amo que le permite mangonear en lo accesorio para superar sus complejos. En realidad, ya lo hemos dicho, es marianista. “Mariano lo único importante”. Mariano y no la Economía como disimula sostener para extravío de incautos y medro de abusadores, monopolistas y cara duras.

Mariano, solo o en compañía de otros, está desmantelando lo que queda del sistema económico, industrial español. Al servicio de poderes oligárquicos propios y ajenos, arrincona o ningunea a la Cultura española, a la que considera un obstáculo para sus logros despóticos o los intereses de sus amos. Su pareja de baile con la prefabricada falsa bandera podemita nos indica otra de sus mañas tonti-astutas para mantenerse en la poltrona moncloaca en colaboración con poderes globalistas devastadores más o menos sorosianos.

Su antológico “Luis, sé fuerte” por el asunto de los sobres y su extraña cuenta en Suiza describe lo que verdaderamente significa su obra e ideología políticas mejor que cualquiera de sus plúmbeos o plasmáticos discursos exculpatorios o aburreovejas.

A diferencia del invicto Caudillo, Mariano actúa como un emasculado, como un eunuco guardián de harén. Doblez, cobardía, crueldad, cinismo, falta de honor, patriotismo, empatía o de palabra… No da nunca la cara en defensa de ningún valor metafísico o patriótico y más que mentir compulsivamente parece desconocer la verdad. Purga a los miembros más lúcidos u honrados de su partido que ahora ha transformado en su partida, pero en cambio protege y financia al golpismo catalán que ha transformado España en su colonia. Ha abandonado a su suerte a buena parte de los españoles residentes en Cataluña, Vascongadas, Navarra, Baleares y ahora también, Galicia o Valencia, donde la lengua y cultura española son perseguidas o ninguneadas por las propias instituciones monárquicas. Para unos por ser traidor por naturaleza de suyo, para otros por seguir órdenes globalistas internacionales o como valido real. Más probablemente por egocentrismo, ineptitud, cobardía o vagancia. En realidad, acaso pura astucia y economía de medios: Si posees el poder no te preocupes de organizar. Nacerán cien mil servidores que servirán a tu creación. Si fundas tu secta o partida, no te preocupes del dogma que la justifique. Nacerán cien mil comentadores que se encargarán de fijarlo.  Si se trata de un partido, no importa la ideología o el pretexto para la dominación. Tendrás ditirambo alabanciosos prestos a jalearte a fin de evitar la temida llegada del motorista con el cese. Todo es opinable menos el culto a la personalidad del amo que asegura la poltrona, escaño, mordida o sinecura.

De Mariano, valido de Su Majestad para desgracia de España, se pueden decir muchas cosas. Casi ninguna buena. A su honradez personal puesta en entredicho de modo contundente por el tesorero de su partido, su subordinado inmediato y hombre de su íntima confianza, se une una trayectoria pública de embustes, doble lenguaje, cobardía, incumplimientos electorales o concesiones a terroristas y separatistas por los que se deja amenazar de modo impune hasta hoy. Sin olvidar a los globalizadores que han hecho del Reino de España su cortijo y laboratorio de experimentos.

Como muchos otros españoles Mariano confunde tolerar con consentir. La tolerancia es una virtud del fuerte, del que tiene voluntad y también inteligencia para discernir. Se relaciona con criterios, normas o sistemas axiológicos que a priori sería preciso cumplir en un cierto grado según su naturaleza. Consentir es un defecto del cobarde, del pusilánime o del torpe, del que carece de inteligencia o de criterio para comprender además de voluntad para actuar según las convicciones o criterios.

Franco toleraba, no mucho la verdad dado su carácter y formación militar, pero casi nunca consentía. El invicto Caudillo dejo a su muerte una España con problemas pero potencia mundial en indudable ascenso. Su mayor error se ha demostrado que fue nombrar sucesor a un Borbón y más aún de la felona naturaleza fernandina del Campechano. Pero ahora, su paisano Mariano, el sobrero de la ganadería popular, en su calidad actual de valido borbónico emplea los instrumentos del Estado en desmantelar la Nación. De cabeza a la irrelevancia internacional e histórica. Es de temer que si la orgía continua mucho tiempo más no va a dejar ni las raspas.

Nota

Tal día como hoy del año 1939 acabó la terrible guerra civil española y comenzó la dictadura franquista. Sus sucesores Borbones y su valido Mariano siguen.

 

 

 

 

 

El Estado contra la Nación. La Nación contra sí misma

 

                                                                Pasos de un peregrino son, errante,

                                                                Cuantos me dictó, versos, dulce musa.

                                                                En soledad confusa

                                                                Perdidos unos, otros inspirados

                                                                   (Luis de Góngora, Soledad Primera)

 

La bochornosa sentencia perpetrada en el Caso Infanta Cristina Federica Victoría Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón Scheleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, hija de El Campechano y hermana de El Preparao en cuyo nombre se administra Justicia en el Reino, nos devuelve a la triste realidad española y nos muestra donde en verdad estamos. La Infanta, principal protagonista de la trama junto con la Casa Real, queda impune. El astuto y feminista Tribunal considera que la Infanta, pese a tan sonoros e ilustres apellidos y a ser directiva de una importante institución bancaria catalana, es solo una pobre ignorante, medio retrasada mental, una simple ama de casa algo boba que no sabía lo que firmaba. Que no sabía nada de contratos ni menos de números. Que creía en su borbónica simpleza que los euros de los que disfrutaba a paladas llovían del cielo.

Pero tampoco se ha condenado siquiera el clamoroso tráfico de influencias de políticos dadivosos con dinero ajeno que el Régimen evidencia considerar conducta no punible y consustancial consigo mismo. En efecto, los honrados y patrióticos próceres compañeros del partido de Mariano y Bárcenas  son absueltos. El ayudante y subalterno Torres recibe más castigo que su ducal jefe Empalmao. Las singulares represalias contra Manos Limpias, que había ejercido la acusación particular, constituyen un aviso para disuadir a futuros navegantes en favor de la dignidad de la Justicia. Parecen indicar que, “como Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como”, no se va a tolerar que nadie intente hacer peligrar los amaños acordados. Un aviso de que el Régimen borbónico se ha enrocado y que nada bueno cabe esperar de él.

Es cierto que la cosa cada vez está más chunga, que cada vez parece más difícil mantener la actual mohatra institucional, que las gentes más lúcidas ya se han desengañado, pero también lo es que no parece que haya Nación, ni sociedad, ni Inteligencia, capaces de reaccionar pese a todo lo que está ocurriendo.  Apenas ha protestado nadie por el insulto a la dignidad ciudadana, a la Lógica, la Justicia, que representa la sentencia citada. ¿Otra oportunidad para una nueva vuelta de tuerca de la Monarquía contra la Nación?

Ayuno de toda visión geoestratégica en momentos tan delicados para la civilización como los que estamos viviendo y los que parece veremos en los próximos tiempos, el Régimen y su suicida clase dirigente, cómplice de intereses espúreos internacionales se dedica a ir tirando o mejor, a parasitar y taparse las vergüenzas de las diferentes mafias dominantes, a ir engañando e ir pillando lo que quede para saquear, que cada vez es menos.

Encaramos un año pleno de incertidumbres internacionales en el que cualquier cosa, incluso las más impensadas hace solo un poco, pueden ocurrir. La España eterna de los reyes apátridas con su insaciable abusona y codiciosa real parentela, los Bárcenas, los Gurtelidos, los Púnicos, los ambiciosos abogados del Estado aupados a la Feliz Gobernanza y los monopolios voraces pretende volver a la mansa tranquilidad una vez superado cierto susto por si era verdad que, como creían o anhelaban los más ingenuos, algo pudiera cambiar en este desastroso reino donde todo está atado y bien atado. Al menos eso se creía si la situación internacional no empeoraba y, una vez pactado con ETA y el PNV, se podía seguir sobornando a los siempre insaciables sediciosos catalanistas. Sin embargo, aunque en la superestructura mohatrera constitucional parezca que no ocurre nada nuevo, la realidad es que esto está carcomido por dentro y acaso puede desmoronarse como le ocurrió al árbol de la Mentira del apólogo del conde Lucanor cuando la Verdad sepultada bajo sus raíces salió a la luz.

Pero ni Régimen ni España están solos en el mundo. Muchos nos tememos que lo que ahora ocurre, este proceso de devastación de la Nación y de la soberanía, no es casualidad sino programado desde el exterior con complicidades españolas a varios niveles, por acción u omisión. España parece haberse convertido en un experimento de laboratorio en el que los supuestos ciudadanos y sus instituciones resultarían ser sus cobayas. Vamos a ver qué pasa con las nuevas amenazas tales como los cambios geoestratégicos de alianzas mundiales que pueden rematar a la actual UE ¿Proseguirá la globalización tal como ahora se entiende después de Trump?  Sin olvidar instrumentos de dominación tales como la deuda, los Tratados internacionales, la hegemonía de las transnacionales, la posible caída del euro, el dinero electrónico y las limitaciones de pago en moneda. Pero mientras tanto ya tenemos mucho y bueno con que entretenernos intramuros.

Así, una de las instituciones básicas de la Monarquía, la llamada Generalidad de Cataluña, está en pública y notoria rebeldía no ya sólo contra la constitución y las leyes españolas sino también contra la propia Nación española y promueve su destrucción desde el propio ámbito de poder. Pero las otras instituciones de la Monarquía, empezando por la Jefatura del Estado y siguiendo por el presidente de Su Gobierno, no hacen nada eficaz para impedirlo atendiendo a sus obligaciones constitucionales y a su propia dignidad personal e institucional como gobernantes. Nos encontramos en una situación en la que unas instituciones de la Monarquía agraden de modo gravísimo a los españoles que las pagan mientras el resto no nos defienden eficazmente de la agresión.

Como en anteriores momentos de nuestra Historia, nuevamente la Dinastía está resultando ser enemiga de la Nación. Pero, insisto, ¿Dónde está la Nación española? ¿Qué queda de ella despanzurrada por el Régimen en mal adobada pepitoria de tribus insolidarias o renovados siervos en feudos autonómicos corruptos y despóticos?

Con el paso del tiempo van desapareciendo las últimas generaciones de españoles educados y que se han considerado a sí mismos como tales. Las nuevas generaciones de jóvenes han sido “adiestradas” para ser simplemente catalanes, vascos, gallegos, navarros, extremeños, andaluces, asturianos, canarios o…lo que sea, debilitando o incluso saboteando en ciertos casos el sentido de pertenencia a la misma Nación.  Se ha generado una especie de caos provocado, de entropía, de falta de criterios, de pérdida de facto de Cultura, amén de la propia condición de verdadera ciudadanía para contribuir a ser mejor explotables y avasallados por la globalización, el caciquismo y los monopolios. Pero no se entiende como estas generaciones que son las que más lo van a sufrir no reaccionan ante la amenaza de un futuro de creciente servidumbre sino esclavitud que les acecha. La Cultura o sirve para abrir los ojos, para despertar las conciencias, para hacernos más libres o no es Cultura.

Quizás sea por eso que aunque el Estado no reaccione ante los sediciosos tampoco lo haga la Nación. Un estruendoso silencio ciudadano. Lo único que se oye hasta aquí son algunos llantos de las plañideras monopolistas bien cebadas a nuestra costa por si acaso la pelea abierta entre mafias políticas borbónicas se descontrola y les estorba o perjudica el trinque impune o el mantenimiento de sus tarifas abusivas y privilegios. Y entre nuestros próceres leguleyos el “Estese a la parte” o el no menos socorrido “Otro sí digo”. Cuando no una sugerencia a que la maltrecha UE, que ya no se sabe lo que pueda durar con lo que está ocurriendo, nos solucione los problemas de sedición que la cobardía, complicidad o corrupción de nuestros dirigentes no se atreven a abordar. Una cosa es que el Tribunal de Justicia de la UE pueda revocar legislación o prácticas abusivas de instituciones españolas y otra distinta es asegurar la integridad territorial y los legítimos intereses españoles. Sobre todo cuando ciertas potencias extranjeras parecen decididas a fomentar la sedición.

Los argumentos que se emplean por nuestros próceres son propios de mercaderes a la rebatiña por el Monipodio, la clientela y la pasta. Una pelea por apuntalar al Régimen como coartada para mantener y explotar mercados cautivos o trincar presupuestos oficiales. Nada de patriotismo, filantropía, cultura, solidaridad, o sentido espiritual de la existencia o de pertenencia a una civilización o a una comunidad. Nada de las simples enseñanzas de la Historia. Es decir, nada de auténtica Nación, algo distinto, y desde luego superior, a fulanismos, intereses dinásticos o corporativos, pesebres o mercados.

 “El sol pace estrellas en campos de zafiro”

Decía don Luis pero es de temer que ahora ya no amanece. Las estrellas ya no son borradas por una Luz mayor sino por la niebla de la Nada.

Pues, insisto, ¿qué fue de nuestra Gran Cultura? ¿Dónde están los intelectuales españoles defensores de la Cultura, la Nación y los legítimos intereses de las gentes? ¿Qué fue de nuestro Siglo de oro? ¿Alguién sabe o recuerda ya, sobre todo entre los españolitos más jóvenes, quién era Góngora?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Reunión de cofrades

Pese a las propagandas y auto-ditirambos oficiales lo cierto es que agoreros y gentes de bien pensar y mal vivir auguran que pintan bastos. La cosa, el tinglado, se descompone a la vista del más topo. Es verdad que se ha salvado con éxito un año difícil en el que acaso vivieron peligrosamente, eso sí con el oportuno y mohatrero concurso de nuevas bandas disfrazadas. Pero el tenderete se mantiene de milagro. El impropiamente considerado jayán de popa de la cofradía pese a mostrar intrépidos corchetes, escribanos y ropones dispuestos a hacer Justicia, declara desconocer tales peripecias de su antigua tropa e incluso ha pedido tregua para unos ciertos jaques no tan adelantados en el escalafón, retirados del noble oficio o con menos suerte. Pero no un bajamanero cualquiera, que ya decía el Guzmán de Alfarache: “quien se precie de ladrón procure serlo con honra, no bajamanero, hurtando de la tienda una cebolla y trompos a los muchachos”. Ni fragute ni menos santiguador de bolsillos, cachuchero, gomarra, alcatifero, desmotador, murcigallero, mulciglero o murcio.

¿Piedad por el descarriado?, ¿solidaridad entre compadres?

Hay que descartar que todo un excelentísimo señor devenga en aguilucho, pero el desocupado lector tendrá su propia opinión y no es cosa de cambiarla a estas alturas. Sin embargo, sabido el ventor, quedan cosas aún por averiguar: ¿quién fuera el aliviador, azorero, caleta, palanquín?

Pero se abre un abismo para el virtuoso joven de talante virginal, espíritu puro y pensamientos elevados. Ante él, como visión de diabólico tentador, se despliega la carrera completa dentro de la cofradía: de jorgolino a trainel, luego a mandil o mandilandín si porta espada. Aquí, el ameno y florido jardín se bifurca: la honesta aspiración a rufezno por un lado. La carrera de ciertas armas de otro. De ahí a espadachín. Luego, previa oportuna iniciación, a jaque. La naturaleza de esa iniciación varía. Se debe probar coraje y desenvoltura para la causa: ¿pelearse con otros matones?, ¿liquidar a un corchete o justicia? Y ya demostrada la valía el jaque puede devenir en jaquetón. O jayán: el que, según Quevedo, es respetado por todos los demás. Tal como cierto descuidero, comendador de bola según otros, que le escolta.

¿Congresos amañados? ¿Puertas giratorias? ¿Valido o ministro de Su Católica Majestad? ¿Salteadores de caminos, cajas o presupuestos? ¿Condotiero de presa y empresa?

Es caso razonable que en las bandas las diferencias se resuelvan a navajazos. No se puede vulnerar la ley del silencio. Mas no hay nada que no se pueda resolver con pachorra o con talante.

 

 

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.