Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Rebelión feudal por los diezmos

Los señores feudales de los feudos monipódicos en manos de las facciones socialistas se han “cabreado” y protestan airadamente, no por el escándalo de la criminal entrega de Navarra a los filoetarras  perpetrada por su falsario jefe, sino por la audaz e insólita promesa de la flamante nueva presidente de la Comunidad de Madrid de hacer bajar impuestos. Impuestos que ahora no son precisamente los modositos diezmos de la Edad Media. Es de suponer, tal para cual, que los señores feudales de los feudos monipódicos en manos populares lo estarán igualmente pero lo callan para no dar pistas a sus enemigos compañeros mientras afilan la navaja cachicuerna a la espera de su propia ocasión. Ambos son vendedores de telas invisibles para el sufrido pueblo engañado y traicionado que las paga a precio de hilo de oro.

Más allá o acá de distingos de matiz entre unos y otros, el trinque es para quien se lo trabaja viene a ser el lema oculto común del tinglado o tenderete autonómico desplegado por los Borbones. Autonomías en su forma infecciosa más benigna significa despilfarros, tenderetes superfluos, incompetencia, obstáculos a las libertades y en las más nocivas y terminales, crimen, traición, felonía, saqueo y destrucción del patrimonio nacional común a todos los españoles empezando por el tesoro de su lengua milenaria hablada o conocida hoy en todo el mundo. Pero siempre engorde de la gusanera financiera plutocrática internacional que se nutre de deuda descontrolada creada por políticos irresponsables o corruptos a su servicio.

Es competencia desleal brama el jayán de popa de cierta cofradía y lo denuncia a los corchetes de su cuerda y los de las bandas colegas. La promesa de santiguar menos los bolsillos de los madrileños que los de los sufridos aragoneses constituiría competencia desleal entre bandas y monipodios rivales. Una ruptura del santo consenso de la no menos santa Transición.

No creemos que llegue la sangre al río. Mariano el sobrecogedor  prometió bajar los impuestos y una vez  apoltronado los subió sin misericordia dejando a sus súbditos sobrecogidos. Las promesas de Ayuso aún pueden durar menos.

Pero, la cuestión ya no es que facciones políticas abusan o roban menos que otras en el oneroso tenderete feudal autonómico, sino en eliminar este lamentable bastión de la servidumbre voluntaria. Y base de la corrupción estructural o endémica que padecemos.

NOTA:

En la imagen una morena y una rubia acompañan a don Hilarión en la verbena de la Paloma.

Blas Infante y el multiculturalismo a la andaluza

Las chicas de Unidas Podemos siguen en franca rebelión contra el sentido común, la dignidad y la propia lengua española. A la pobre María Moliner le daría un patatús de vivir ahora y observar tanta estulticia entre tanta miembra y tanta membrilla. La última memez conocida procedente de la inquieta banda ha sido la de llamar “matria” andaluza a la fementida patria con chilaba moruna imaginada por el orate Blas Infante en algunos de sus peores delirios. La cosa en principio no tendría mayor importancia pero la cuestión del Islam y su utilización torticera para promover el nacionalismo regional en Andalucía sí que la tiene.

La verdad es que no se entiende muy bien, salvo porque las paguen los mismos «filántropos», que ellas, tan progres de género, sean tan aficionadas al Islam que legal, teórica y prácticamente relega y desprecia a la mujer, a la que considera un ser inferior que debe estar sometido al hombre. Un ejemplo de esto es, frente al derecho constitucional, la entronización de la sharia o ley islámica o la misma poligamia. Pero no se trata aquí de los conversos y conversas españoles u occidentales, una cuestión verdaderamente interesante por su rareza que mueve a perplejidad, sobre todo en el caso de las mujeres españolas o europeas, sino de la absurda y sectaria presente asociación entre Andalucía e Islam. No obstante lo anterior, debe quedar claro que en estas líneas no se pretende ofender las creencias de ninguna confesión ni menos el derecho a la libertad religiosa, sino criticar notorias falsedades históricas o las consecuencias políticas indeseables derivadas de la manipulación de algunos aspectos supuestamente religiosos en el ámbito de la sociedad, no en el íntimo de las conciencias. Y desde luego la terrible lacra del fanatismo religioso, aliado tantas veces al político.

El escocés Ian Dallas, quien al parecer fue durante un tiempo manager de Los Beatles, es el fundador de una especie de secta islámica conocida como movimiento morabito, de conversos autóctonos, europeos o americanos, diferente y enfrentado al Islam invasor o inmigrante que pretendía controlar. El nombre hace referencia los primitivos guerreros almorávides. A los antiguos combatientes por Alá, de resonancias que no parecen muy oportunas ni convenientes. Según investigadores que lo han estudiado en profundidad como Rosa María Rodríguez Magda, se trataría de una rama del Islam que aboga por la destrucción de los Estados actuales y la emancipación de las comunidades naturales a aquellos sometidas. En España el movimiento morabito empezó en Córdoba y se ha hecho fuerte en Granada donde han conseguido edificar una mezquita financiada por un sultán, el emir de Sharjah y se mantiene una comunidad islámica de vida más o menos autárquica.

Oficialmente, los musulmanes residentes en España son unos dos millones, y están en continuo aumento. Es decir, son muchas veces más que los moriscos expulsados en el siglo XVII. De mantenerse las actuales tendencias demográficas en el plazo de unas pocas décadas constituirían mayoría y podrían imponer su sharia, como ya empieza a suceder en algunos pocos barrios incluso de la Península. Tanto en la Cañada de Hidum o Cañada de la Muerte de Melilla como en la Barriada de El Príncipe de Ceuta es peligroso entrar para los no musulmanes. Son zonas controladas por los imanes donde ya apenas rige la ley española.

Los conversos españoles son minoría, acaso unos cuarenta mil. Algo menos de la mitad del total de musulmanes tienen pasaporte español, el resto son extranjeros. Donde más españoles musulmanes hay es en Ceuta y Melilla seguidos de Canarias, Extremadura, Madrid y Andalucía, donde superan o están muy próximos a la mitad del total de musulmanes.

En la Cataluña golpista, motivada por el proceso promovido oficialmente de desestabilización de España, existe una importante doble militancia islámica fomentada por las instituciones autonómicas borbónicas regionales, aunque vinculada mayoritariamente a la incentivada invasión procedente del norte de África más que a personal indígena catalán.

En cuanto a los yihadistas detenidos o muertos en España la mayoría, en torno a la mitad del total, son marroquíes de nacimiento y nacionalidad, seguidos de españoles especialmente nacionalizados.

Actualmente, el crecimiento publicado de las agresiones sexuales contra la mujer y en general contra la propiedad por parte de bandas criminales de musulmanes menores de edad está causando especial preocupación entre los ciudadanos conscientes, tanto por la violencia cobarde con la que perpetran sus crímenes cuanto por la impunidad con la que actúan, debido a la inoperancia de las leyes e instituciones españolas. Nuestras hembristas todo a cien tampoco parece que se dignen molestarse en defender a sus compatriotas cuando las agresiones son realizadas por la morisma.

La cuestión de la Andalucía política y el Islam no es nueva. En 1978 el ex seminarista y ex miembro del PCE Antonio Medina, converso con el nombre de Abderrahman, fue impulsor del llamado Frente para la Liberación de Andalucía (FLA) y luego con fondos marroquíes de la Yama ´a Islámica y la Universidad Averroes en Córdoba. Habsawi, imán de Sevilla de origen melillense, trata de recrear un Islam deísta, más relacionado con la tradición mística heterodoxa del sufismo y acaso con ciertas tendencias de la New Age.

Ya en 1986, un tal Muhammad al Mu´tamid funda el Frente Andaluz de Liberación para recuperar el mito del Islam tolerante como base ideológica de una futura Andalucía independiente de la malvada España integrista y destructora.

País Andaluz es un curioso documento no muy profético ni científico, paradójicamente publicado en Cádiz por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas también en ese mismo año 1978, durante el periodo preautonómico, cuyo autor es Manuel Ruiz Lagos. El documento citado, muy interesante para comprender ciertos anhelos y esperanzas depositadas en el entonces futuro y hoy fracasado régimen autonómico andaluz, presenta una serie de “ideas” fuerza relacionadas con la configuración de la “nacionalidad” andaluza. Así, contra la sabiduría popular basada en la experiencia y expresada en el clásico “del jefe, del político y del mulo, cuanto más lejos más seguro”, se denuncia lo intrínsicamente perverso que es el centralismo y lo bueno que sería una Andalucía autonómica para curar sus males endémicos. O la validez del fisiocratismo para Andalucía. O la “devolución” de poderes al país andaluz. O la glosa del pionero Blas Infante, nacionalista andaluz fusilado durante la guerra civil, incluso con fotos en las que aparece disfrazado de pintoresco moro fantasmón, y de sus planteamientos políticos: el “liberalantismo”.

En el fondo adaptaciones o recreaciones lugareñas del mito rousseauniano: el hombre salvaje, en este caso el andaluz, es bueno y el Estado, España (o Madrid), le hace malo. En realidad es un hecho falsamente diferencial. En otras regiones españolas también se adorna la cosa nacionalista regional con clericalismo antiliberal. Tal así en Vascongadas con el pío orate Arana, o Cataluña con el meapilas Prat de la Riba. O de racismo, al que hay que añadir, además de los dos autores anteriores citados, al audaz teórico del nacionalismo galleguista, Vicente Risco.

El texto va desgranando los tópicos más singulares o románticos: la Andalucía idílica de Fernán Caballero, el programa de vertebración de Borrego, la creación del andalucismo, la ofensiva contra el general Prim de su ex colaborador contra isabelino Paul y Angulo, la autonomía municipal de Ángel Ganivet, el folclore como cultura popular de Alejandro Guichot, los aguafuertes andaluces de Eugenio Noel, las críticas a Ortega, el patriotismo de lo vulgar azoriniano, la rebelión machadiana…

Y los anhelos irredentos; la educación para la Libertad de Blanco White para superar las dos Españas, las actuaciones de la Sociedad Económica de Amigos del País andaluz…

Pero volviendo a Blas Infante, el ensayo de Ruiz Lagos glosa de modo detallado su figura y su obra a favor del nacionalismo andaluz. Su defensa de la “dictadura pedagógica” que ha de promover el comunitarismo social y conducir a la felicidad de los hombres, aumentar las riquezas del espíritu y el poder para liberarlas ¿Un probable antecedente de la zapateresca educación para la ciudadanía? Su intento de promocionar un alma colectiva de la liberación, su apoyo al programa colectivista de Joaquín Costa si bien matizado con una visión fisiocrática a la andaluza. Una contradicción porque el cacique medra especialmente entre los lugareños. Y Ruiz Lagos nos habla de la nostalgia de Infante por la Andalucía islámica expresada en su obra teatral Motamid: “Andalucía se presenta en la historia como un dorado exilio pacífico ante las fuerzas de la barbarie norteafricana, demoledora y dictatorial y el empuje fanático intransigente de los reyes cristianos de León y Castilla”.  El tal Motamid es un islámico trasunto del propio Infante, convertido al Islam en 1924 con el nombre de Ahmad.

En efecto, para Infante, Andalucía sería el ejemplo de la liberalidad y de la tolerancia, el punto más distante de los extremismos y del fanatismo. Cosa que de ser cierta también podría achacarse, y con mayor propiedad, a la Castilla originaria de Fernán González y los jueces Nuño Rasura o Calvo Laín, o de las behetrías y fueros de libre albedrío. La calificada por el  historiador republicano don Claudio Sánchez Albornoz como “un islote de hombres libres en la Europa feudal”.

Curioso modo de comprender nuestra historia común, agravado hoy con las rebatiñas pseudo ideológicas por el poder y el dinero público entre CCAA, el de achacar de modo mágico a las diferentes regiones españoles valores que en todo caso serían de la gente, de la clase dirigente o del pueblo, que hace (y deshace) instituciones a lo largo de los diferentes avatares históricos.

Desde la publicación del esperanzado y tan poco profético texto comentado han pasado ya cuarenta años y de algún modo los viejos problemas persisten aunque transformados. La Andalucía autonómica, hasta hace pocas semanas siempre en manos socialistas, lejos de haber mejorado en términos relativos, y por mucha nacionalidad que sea, sigue a la cola de España y como gran campeona de magnitudes negativas, incluidas las lacras de la incultura, del paro endémico y de la falta de movilidad social. Así, pues, el problema se ha revelado que no era la autonomía del pueblo andaluz más o menos desligado de la suerte del resto del pueblo español. Ni el que los andaluces fuesen mejores que el resto del pueblo español y bastaría librarse de la servidumbre de Madrid para alcanzar una anhelada edad de oro a la andaluza. La corrupción andaluza, tan bien retratada ya por Cervantes durante el Siglo de Oro en su magistral Rinconete y Cortadillo, se ha reforzado porque la oligarquía necesita ahora atraer y sobornar a los nuevos y abundantes agentes políticos del régimen, que ya no son exactamente los manijeros del voto del caciquismo tradicional. El Monipodio sevillano clásico se ha adaptado a los modernos tiempos autonómicos. Las organizaciones supuestamente populares y de izquierda están profundamente corrompidas por la impunidad propia del barroco sistema autonómico que dificulta e incluso casi impide en la práctica el juego de alternancia política, promocionando a los más ineptos y corruptos en detrimento de los mejores, de la verdadera aristocracia popular del mérito.

Acaso porque en España persiste el doble sistema político denunciado hace ya más de un siglo por el citado y mal comprendido Joaquín Costa, entre otros: El ropaje legal de Monarquía parlamentaria que encubre un sistema real de oligarquía reforzada ahora por el nuevo caciquismo, la usurpación de la representación popular por un degradado casi duopolio partitocrático, ahora ampliado, junto a la acción desestabilizadora de la economía real, la que satisface necesidades reales de la gente, por parte del globalizado gran capital financiero internacional.

Es preciso estar atentos a las justificaciones para el medro caciquil en las autonomías. El Euzkadi o la Catalunya hacia Dios de los píos beatos Arana o Prat de la Riba, encubridores de los intereses de la oligarquía regional más ventajista y retrógrada. El nacionalismo gallego comparte el racismo de los anteriores. Los Pujol han declarado que prefieren a los moros antes que a los andaluces. Paradójicamente sus aliados progres del PSC les proporcionan coartada.

Pero es curioso como la degradación intelectual, política y moral del corrupto y sectario socialismo andaluz le hace tener cada vez más puntos en común o de sinergia con los morabitos y, en general, con el Islam. Desde luego tiene que ver con cómo el impostado multiculturalismo propio del neomarxismo cultural al hilo de Gramsci o Alinsky busca la creación y “empoderamientro”, según su tenebrosa jerga, de grupos o sectas de diferencias reales o impostadas que tratan de burlar la igualdad jurídica, la libertad de investigación, conciencia, opinión, prensa o imprenta, amén de otros derechos civiles, característicos de la civilización europea y generalmente vulnerados por el Islam actual e histórico. Un potente instrumento de combate y desestabilización de las sociedades y Estados nacionales europeos. Esta cuestión de ataque cultural tiene importantes consecuencias.  Como una copia de la famosa Liga Antidifamación sionista y su persecución a lo que llama de modo genérico e impropio «antisemitismo», también su colega islámica exige un trato de favor para el Islam y coartar la libertad de investigación, opinión, imprenta y cátedra para evitar críticas.

En esta misma línea totalitaria represiva los socialistas han presentado y conseguido aprobar la admisión a trámite en el Congreso de la pintorescamente llamada Proposición de Ley de memoria histórica y democrática con sus neurosis y chiringuitos pilla pilla correspondientes para facilitar nuevos despilfarros y desfalcos presupuestarios. Pero lo que es peor, que supone otra vuelta de tuerca en la vulneración de los derechos civiles y constitucionales y permite cerrar las asociaciones que el socialismo considere adversarias o que se opongan a sus propósitos. Dada la literalidad del texto propuesto, incluso la propia Monarquía entronizada por el general Franco. Y aquí también cabría recordar que paradójicamente la actual PSOE, consolidada tras el golpe de mano de Suresnes, fue fundada y protegida por los servicios secretos de Franco y de los EEUU. Constituye por tanto una herencia, probablemente la peor, del franquismo.

Pero cuando falla la represión ideológica quedan otras posibilidades. Es conocido que movimientos como los famosos Hermanos Musulmanes han sido creados o manipulados por servicios secretos occidentales, así como de modo más reciente el terrorismo de Isis o del llamado califato o Estado Islámico.  Organizaciones que son empleadas para destruir derechos civiles, desestabilizar países europeos mediante actos terroristas o creando guettos ajenos a la legalidad constitucional, o bien para tratar de aniquilar los Estados laicos supervivientes en el mundo musulmán mediante terribles y sanguinarias agresiones bélicas.

Las intrépidas chicas de la inventada «matria» andaluza acaso no sepan lo que dicen. Pero, cuidado, ¿y si otros sí?

 

 

 

 

ONU, vacas y economías

Como en años anteriores, dentro del ciclo del eterno retorno, esta noche San Lorenzo derramará sus lágrimas Perseidas que podrán verse algo mejor cuando la Luna se ponga. Inasequibles al desaliento, bien cebados por la plutocracia internacional, mientras daban cuenta de sendos suculentos entrecot y solomillos, las Fuerzas del Progreso la Ciencia y de la Cultura de la ONU y del NOM al parecer se han pronunciado por imponer una dieta vegetariana al sufrido populacho que les paga el sueldo. La excusa o pretexto es la tan socorrida y manida mohatra del cambio climático dicen que antropogénico.  Una cosa que lo mismo vale para un roto que para un descosido.

Mientras preparo un texto para explicar mi visión como ingeniero agrónomo sobre estas intrincadas cuestiones, invito a llevar la carga neomarxista cultural con serenidad y paciencia, no exenta de humor en lo posible. De modo que mejor vamos a tomarnos un aperitivo. 

Se trata de un ejercicio pedagógico escolar muy curioso

 

 

 

 

 

Socialismo:
Tú tienes 2 vacas
El Estado te obliga a darle 1 a tu vecino.

Comunismo:
Tú tienes 2 vacas.
El estado te las quita y te da algo de leche.

Fascismo:
Tú tienes 2 vacas.
El Estado te las quita y te vende algo de leche.

Nazismo:
Tú tienes 2 vacas.
El Estado te las quita y te dispara en la cabeza.

Burocratismo:
Tú tienes 2 vacas.
El Estado te pierde una, ordeña la otra y luego tira la leche al suelo.

Capitalismo tradicional:
Tú tienes 2 vacas.
Vendes una y te compras un toro.
Haces más vacas.
Vendes las vacas y ganas dinero.
Luego te jubilas rico.

Capitalismo moderno:
Tú tienes 2 vacas.
Vendes 3 de tus vacas a tu empresa que cotiza en bolsa mediante letras
de crédito abiertas por tu cuñado en el banco.
Luego ejecutas un intercambio de participación de deuda con una
oferta general asociada con lo que ya tienes las 4 vacas de vuelta,
con exención de impuestos por 5 vacas.
La leche que hacen tus 6 vacas es transferida mediante intermediario
a una empresa con sede en las Islas Cayman que vuelve a vender
los derechos de las 7 vacas a tu compañía.
El informe anual afirma que tú tienes 8 vacas con opción a una más.
Coges tus 9 vacas y las cortas en trocitos.
Luego vendes a la gente tus 10 vacas troceadas.
Curiosamente durante todo el proceso nadie parece darse cuenta que, en
realidad, tú sólo tienes 2 vacas.

Economía japonesa:
Tú tienes 2 vacas.
Las rediseñas a escala 1:10 y que te produzcan el doble de leche.
Pero no te haces rico.
Luego ruedas todo el proceso en dibujos animados.
Los llamas ‘Vakimon’ e incomprensiblemente, te haces millonario.

Economía alemana:
Tú tienes 2 vacas.
Mediante un proceso de reingeniería consigues que vivan 100 años,
coman una vez al mes y se ordeñen solas.
Nadie cree que tenga ningún mérito.

Economía rusa:
Tú tienes 2 vacas.
Cuentas y tienes 5 vacas.
Vuelves a contar y te salen 257 vacas.
Vuelves a contar y te salen 3 vacas.
Dejas de contar vacas y abres otra botella de vodka.

Economía china:
Tú tienes 2 vacas.
Tienes a 300 tíos ordeñándolas.
Explicas al mundo tu increíble ratio de productividad lechera.
Disparas a un periodista que se dispone a contar la verdad.

Capitalismo americano:
Tienes 2 vacas.
Vendes una y fuerzas a la otra a producir la leche de cuatro vacas.
Te quedas sorprendido cuando ella muere.

Economía iraquí:
Tú no tienes vacas.
Nadie cree que no tengas vacas, te bombardean y te invaden el país.
Tú sigues sin tener vacas.

Economía india:
Tú tienes 2 vacas.
Las pones en un altar para adorarlas.
Después sigues comiendo arroz al curry.

Economía suiza:
Hay 5.000.000.000 vacas.
Es obvio que tienen dueño pero nadie parece saber quién es.

Economía francesa:
Tú tienes 2 vacas.
Entonces te declaras en huelga, organizas una revuelta
violenta y cortas todas las carreteras del país, porque tú lo que quieres son 3 vacas.

Capitalismo italiano:
Tienes 2 vacas.
Una de ellas es tu madre, la otra tu suegra,
¡¡maledetto!!!

Capitalismo británico:
Tienes 2 vacas.
Las dos están locas.

Economía española:
Tú tienes 2 vacas, pero no tienes ni idea de donde están.
Pero como ya es viernes, te bajas a desayunar al bar que tienen el Marca.
Si acaso, ya te pondrás a buscarlas el miércoles después del puente de la Purísima…

 

 

 

$ociali$mo, sobre memoria histórica reciente y recuperada

Antes de que se apruebe la nueva y totalitaria Ley de Memoria histórica socialista que intenta suprimir los derechos a la libre investigación, cátedra, opinión, expresión o libertad religiosa, y representa un ataque contra la Monarquía, conviene ir recuperando algunos textos críticos contra el corrupto socialismo a la española. El que reproducimos a continuación se publicó hace un lustro en este mismo medio. Creo que es oportuno recordarlo cuando los hechos recientes indicarían que el socialismo de Pedro Sánchez ha decidido romper su alianza con los Borbones e ir, como ya hiciera en el 34 y en el 36,  hacía la destrucción del sistema constitucional español vigente. Para colmo, estas maniobras se producen cuando el fantasma de una nueva recesión internacional se materializa cada vez de modo más claro.

UNO

“Socialismo es lo que hacemos los socialistas”. O bien, “somos socialistas porque hacemos socialismo”.

El debate, más de características meramente personales que ideológicas o programáticas, entre los tres candidatos a dirigir el llamado PSOE, no ha dado para mucho más que para el arabesco demagógico, mohatrero o tautológico, no exento de algún que otro golpe bajo cuando el árbitro se hacía el distraído. Bien es verdad que el PSOE se comporta como marca de una conocida fábrica de empleos y comisionistas, hoy muy desacreditada por su escasa calidad y publicidad engañosa y por el “me lo llevo” indistinguible de los colegas de la escuadra de Bárcenas.

Sin embargo, hay que reconocer que en el aspecto de los métodos de elección de su secretario general, el PSOE ha ofrecido un ejemplo que no parece vaya a ser seguido por los súbditos de Mariano al menos hasta que se lleven su merecido revolcón electoral. La elección del candidato más agraciado y mejor visto por la derecha sociológica frente al candidato del aparato, que también parecía ser el de una facción importante de la oligarquía más reaccionaria, tradicional apoyo de la Monarquía, tampoco ofrece grandes pistas de por dónde van a ir las cosas. Un candidato sin apenas pasado, lo que en el Partido Socialista después de todo quizás no sea demasiado malo, pero del que sería difícil saber qué opina sobre nada, acaso porque él tampoco lo sabe.

Pero hubo un tiempo ¡tan lejano! en que el Partido Socialista tenía militantes incluso como don Miguel de Unamuno. Gentes con la cabeza bien puesta, con cultura y  con las ideas muy claras sobre muchos aspectos de la realidad de España: así, el socialismo como ideología y concepción del mundo opuesta a la carcundia clerical de los bizcaitarras, antiguo nombre de peneuvistas y su criminal escisión etarra. Unamuno era una de esas gentes que, junto a los liberales, antes preferían reunirse bajo las cosmopolitas ramas del majestuoso tilo del Arenal bilbaíno que las del rústico roble indígena bizcaitarra.  Y que no estaban por promover ningún hecho diferencial, ni federalismos asimétricos, ni menos compincharse con las reaccionarias oligarquías regionales contra los intereses generales de España y de los españoles. Entre ellos los del progreso y la igualdad de todos los españoles ante la ley.

Sí. Hubo un tiempo en que el PSOE no era monárquico, no estaba reducido a comportarse como un partido dinástico al servicio de la oligarquía, apenas pastaba en las descomunales praderas presupuestarias, ni sus más encumbrados gerifaltes pillaban consejos de Administración monopolísticos, paraísos prometidos para agradecer los servicios prestados por sus temporeros a nuestros próceres permanentes.

Y en tal lejano momento histórico y psicológico sí era un partido socialista e incluso quería hacer la revolución. Eran tiempos, esos de los años treinta, con aspectos muy parecidos a los actuales porque tanto entonces, como ahora, el sistema financiero internacional había desestabilizado en profundidad los sistemas políticos liberales, de modo que buena parte de la población europea, en sus ambiciosos deseos de comer caliente todos los días, desesperadamente buscaba otras alternativas. Fascismo, nazismo, comunismo estalinista eran soluciones desesperadas para una sociedad de mercado que se negaba a funcionar. En el caso español, también la originalidad del anarcosindicalismo y el comunismo libertario. La CNT, el hegemónico sindicato libertario, llegó a tener tres millones de militantes y eso que entonces, a diferencia de los de los subvencionados sindicatos oficiales de ahora, eran de verdad.

Luego, tras el desastre  de la guerra civil, el PSOE desapareció hasta su refundación como partido dinástico al servicio del poder económico tradicional, por el gran capital alemán y la protección de los servicios secretos norteamericanos. Disfrutar de un poder concedido para sus funcionarios con sus prebendas oportunas por la oligarquía tradicional española a la que legitima. Una versión no clerical actualizada de la vieja y obsoleta Alianza entre el Trono y el Altar.

Buena parte de su éxito electoral se debió a su comportamiento mohatrero apuntalando al rey impuesto por el caudillo con su sistema oligárquico factual recubierto de ropaje democrático, y a las reconocidas habilidades de cierto vendedor andaluz de alfombras falsas, con tanta labia como desvergüenza. Ambos conectaron con los anhelos de libertades democráticas y progreso en paz de buena parte de la clase media española, hoy arruinada por el régimen monárquico y su famoso comité de competitividad monopolística.

Una cosa que llama la atención de los actuales socialistas es su abandono de caracteres de identidad clásicos: La reivindicación de la españolidad como base de la solidaridad e igualdad ante la Ley de todos los ciudadanos españoles. Su oposición al caciquismo y la oligarquía financiera. Y un cierto sentido internacionalista, filantrópico y cosmopolita del ideal político.

El actual PSOE dinástico va a rebufo de los nacionalistas periféricos, la carcundia más caciquil, clerical e insolidaria. Mantiene relaciones de comensalismo parasitario con lo más granado de la plutocracia abusona tradicional. Y, al parecer, carece de análisis sobre los condicionantes del N.O.M. con sus nuevas amenazas, el pangermanismo político y financiero que está empleando las instituciones de la UE a su servicio, o el Tratado comercial con EEUU que se pretende perpetrar.

DOS

Cuando se va a cumplir un cuarto de siglo desde la caída del muro de Berlín, cabe preguntarse qué está pasando con el socialismo europeo y en concreto con el español. Aquí en España, salvo que se pretenda que lo único vigente es la tautología ya citada del “socialismo es lo que hacen los socialistas”, sería muy difícil definir qué cosa sea eso del socialismo a la española. Bien porque según parece carece de discurso o bien porque los diversos discursos de sus líderes públicos no son compatibles entre sí ni muchos de ellos con las diferentes tradiciones históricas. Y a falta de identidad propia viene la imitación de posturas o señas de identidad diferentes e incluso opuestas pues también lo son los intereses que sirven.

Explicaba Juan Eduardo Cirlot en uno de sus más conocidos libros que el manierismo es el estilo resultante de la petrificación de una manera, más allá de sus límites significativos. En el manierismo la fuerza de los moldes exteriores ha quedado endurecida y ya no sirve para contener el torrente vital de la evolución artística. Sería resultado de una incertidumbre derivada de la duda y la indecisión provocadas por la conciencia de que el presente se haya preso de un pasado no utilizable. Desde ese punto de vista la cacareada Transición española y los partidos políticos dinásticos que la han venido sosteniendo, y de modo fundamental el PSOE se encuentran en plena fase manierista.

Pero, visto desde otra perspectiva, las cosas en teoría no debieran ir tan mal para el socialismo cuando la economía de mercado no funciona bien hasta el punto que un mercado que se regula a sí mismo parezca una visión utópica y aumentan así sus oportunidades estratégicas. En un escenario en que el presente y el futuro muestran el apogeo del chantaje económico y la deuda descontrolada que usan a la sociedad como rehén. En el momento presente Europa cuenta con decenas de millones de parados, aumentan la inseguridad social o las desigualdades entre clases y regiones. Las transnacionales imponen su ley a los gobiernos que cada vez se muestran más impotentes para encarar el dilema: conceder más privilegios al gran capital a costa de la devaluación interna, la precarización en el empleo e incluso la depauperación de los más desfavorecidos, es decir, la “tercermundialización” de sus países, o, por el contrario, mantener los derechos sociales y dejar de ser así un aliciente para el capital que busca trabajo barato y domesticado.  El Tratado de libre comercio con EEUU que se pretende perpetrar ahora, negociado en secreto burlando las ya de por sí escasas garantías democráticas europeas, puede terminar siendo el remate para los saqueados países del Sur de Europa, entre ellos España.

Resulta necesario reconstruir la soberanía del Estado y la racionalidad y competencia técnica de su aparato o instituciones nacionales para hacer frente a las amenazas del gran capital internacional y los crecientes desajustes del sistema financiero con sus indeseables consecuencias ya vividas durante los pasados años treinta para los sistemas liberales. Esto parece imposible con el actual desastre autonómico. Ni puede abordarse con un sistema federal monárquico sin poder ejecutivo directamente elegido. Otro engendro en ciernes.

En ausencia o ante la dificultad causada por el desastroso liberticida sistema autonómico para promover e instrumentar políticas redistributivas clásicas en Educación o Sanidad, con carácter sucedáneo hoy se intentan vender mercancías alternativas. Así se adoptan como genuinas políticas socialistas la promoción de ciertos aspectos sociales marginales por su propia razón de ser. Así, por ejemplo, el fomento del movimiento gay o un feminismo mal entendido de carácter sectario.  Una desvirtuación del concepto común de progreso.

Aunque ya a mediados de los años treinta Juan de Mairena, heterónimo prosista de Antonio Machado, pensaba que el concepto de progreso estaba en entredicho: “Contra los progresistas y su ingenua fe en un mañana mejor descubrió Carnot el segundo principio de la termodinámica. O acaso fueron los progresistas quienes para consolarnos de ella decidieron hacernos creer que todo será para bien, como si el universo entero caminase hacia una inevitable edad de oro”

Y es que la opción socialdemócrata pilar de la construcción europea está ya en retirada en la nueva Europa del BCE y la Merkel. Parece incompatible con el nuevo pangermanismo financiero, hoy instrumentado mejor con deuda más o menos odiosa que con panzers, que está arrasando Europa, desnaturalizando el viejo ideal de reconstrucción e integración europeas. No sabemos cómo sobrevivir dentro del euro, ni tampoco parece viable hacerlo fuera. Para colmo, se cierne la amenaza del nuevo Tratado Comercial con EEUU que puede enterrar definitivamente el antiguo ideal europeo, reconvertir la UE en un coto privado de caza de las multinacionales que incluso podrán demandar a los Estados que legislasen contra sus intereses.

Un escenario de creciente desestabilización parecido al de los años treinta.

Si es preciso recuperar la soberanía nacional amenazada en España desde fuera por el nuevo colonialismo financiero y desde dentro por la carcundia separatista subvencionada por el actual tinglado borbónico, también lo es recuperar la economía real, la que satisface verdaderas necesidades humanas, de modo que el sistema financiero esté al servicio de la economía y de la sociedad y no al revés como hasta ahora. Hay un aspecto ideológico a tener en cuenta: El fin principal de la actividad económica en general y de modo especial los grandes monopolios es satisfacer necesidades reales de la gente y no tanto “crear valor para el accionista” como dice la falaz propaganda ideológica hoy comúnmente asumida y que, como consecuencia, los consejos de administración “se lo lleven”, como el escándalo reciente de los ochenta millones de Iberdrola, mientras saquean al consumidor indefenso.

Pero para eso es necesario que el dinero vuelva a recuperar sus antiguas funciones y, muy en especial, volver a ser la contrapartida del mundo de la producción real. Restablecer instrumentos como la famosa Ley Glass Stegall o Banking Act de Roosevelt para tratar de frenar la especulación financiera mediante la separación entre la banca de depósitos y la especulativa de inversión.

TRES

El vendaval de las últimas elecciones europeas con la inesperada aparición de Podemos ha puesto en evidencia la tramoya del viejo régimen Juancarlista. Un tinglado devenido en liberticida, de corrupción impune, amenaza y humillación de la Nación que está arruinando a la sociedad española. El gran varapalo experimentado por los partidos dinásticos junto con otras consideraciones nacionales e internacionales no confesadas, y acaso no confesables, han hecho tomar las de Villadiego al deteriorado jayán de popa del Monipodio español.

Su edecán para la mohatra socialista también ha decidido acompañar a su Señor en la espantada.

De las viejas caras visibles del Régimen sólo queda la tan ajada del déspota compostelano criado en Pontevedra. Un tipo experimentado en las mañas caciquiles y oscurantistas tan habituales en su Galicia natal. Un reaccionario, cobarde, al que de mayor le hubiera gustado más disfrutar del permanente Palacio del Pardo que del provisional y algo más azaroso de la Moncloa.

De modo que, salvo en el hegemónico partido de Bárcenas, se está produciendo un relevo generacional. Que no se sabe aún si es de carácter lampedusiano, rejuvenecer las caras para salvar los intereses del viejo y caduco tinglado borbónico, o por el contrario ha de tener un mayor alcance. En principio parece que es lo primero. El amo de la finca buscaría un nuevo manijero. Se ha sabido que Su Católica Majestad antes de irse habría pedido a la nueva gerifalte de la taifa andaluza que se hiciera cargo de la PSOE nacional a fin de seguir manteniendo su apoyo al Régimen como partido dinástico, mohatrero y corrupto. Botín, verdadero capo intocable de la oligarquía que “controla policías, jueces y periodistas”, también habría dado su bendición a la lozana andaluza. La escenificación del vasallaje que el nuevo secretario general electo del PSOE ha rendido a su oronda y redonda lideresa podría ser un indicio de tal relación de subordinación a los intereses oligárquico-monárquicos que darían al traste con cualquier intento de reforma en profundidad desde dentro.  O quizás no.

Pero ¿qué reformas? Dependen de varios factores, entre ellos el de disponer de alguna idea de lo que se quiere sea la España futura.  De constatar si la emergente Podemos, convertida en la tercera potencia política es una verdadera fuerza extramuros del Régimen o un mero señuelo de distracción oportunamente engordado por los servicios secretos y los media adictos. Un tenderete de falsa bandera organizado desde el poder para que Mariano pueda amenazar con un “nosotros o el caos”, que han demostrado ser también el caos. O, aunque de momento fuese una fuerza descontrolada, se podrá sembrar la discordia entre sus principales líderes, sobornarlos o neutralizarlos de algún modo.

Pero la actual crisis de funcionamiento y legitimidad de la economía de mercado con sus indeseables secuelas para la juventud española de incapacidad de integración social, paro o subempleo humillante, obliga a hacer algo al Régimen antes que la situación le desborde hasta un punto de no retorno.  Cada vez hay más jóvenes y no tan jóvenes desclasados, desubicados, incapaces de instalarse y consumir, emigrantes forzosos o con una existencia precaria que les impide formar una familia o llevar una vida razonablemente digna. Y todo ello mientras los monopolios y la inmoral casta política que los sirven se mantienen incapaces de poner remedio al problema, ni siquiera intentarlo y continúan con su habitual orgía de codicia y estulticia suicida.

Hasta ahora, acaso para tratar de disimular sus propias responsabilidades tripartitas con el desenvolvimiento subvencionado del golpismo separatista catalán, el PSOE propugna un vaporoso federalismo sin definir. Que más que un sistema moderno de organización del Estado en su territorio, dirigido a unir lo que antes estaba separado para reforzar el ejercicio equitativo de los derechos civiles y el desarrollo político y económico del conjunto de la nación, parece inspirarse en lacras reaccionarias históricas del pasado como el carlismo o la estulticia cantonal.  Y que tampoco define cuál sería el último átomo de indivisible soberanía.  ¿La comunidad autónoma? ¿la provincia? ¿el municipio? ¿el barrio?…

Sin embargo, en todo caso, un sistema federal digno de tal nombre debería ir unido a instituciones republicanas presidencialistas, de iure y de facto incompatibles con el régimen borbónico actual.

CUATRO

(O Corrupsoe sin propósito de enmienda)

Dentro de la nutrida saga de bandoleros españoles no podemos olvidar otra tierra clásica, además de Cataluña, donde se crían en abundancia. Sin tenerse que recurrir a los más toscos y majos bandoleros de Sierra Morena, gente del bronce, de calabrés y trabuco en ristre, ya nuestro gran Cervantes explicaba magistralmente las mañas del Monipodio sevillano. Y la tradición sigue: Sevilla, la tierra de María Santísima, bajo cuya advocación y amoroso manto se acoge la pía cleptocracia es ciudad irredenta de pícaros y golfos, donde el robo y la mohatra son un arte. Un Monipodio perfecto donde corchetes, escribanos, plumillas y golillas impunemente intercambian mañas, cohechos y botines con los más bragados jaques del hampa.

Mas en estos católicos reinos siempre puede haber un escribano o puñetero no avisado ni cohechado que pretenda hacer Justicia, olvidando que se administra en nombre del rey, y estropear a todos el negocio. Porque, aunque parezca mentira, aún quedan jueces y policías insobornables en el reino que no se prostituyen y se juegan un permanente dolor de cabeza cuando no la cabeza misma por hacer bien lo que exige su noble oficio.

Así tal, cierta juez valiente desafía la cleptocracia hecha régimen e, inasequible a las asechanzas oficiales ni a las amenazas, ha dado por concluido el de suyo casi infinito inventario de la delincuencia socialista, ugetera autonómica andaluza.

Si “socialismo es lo que hacen los socialistas”, la PSOE debiera ser erradicada cuanto antes por carecer del más mínimo propósito de enmienda. Es cierto que conocidos poderes fácticos internacionales han obligado a irse a algunos de nuestros próceres más corruptos o desgastados y existe una cierta renovación en los jayanes de popa de las diferentes bandas que constituyen el monipodio real, en un intento de salvarlo de la debacle total.

Pero los sucesores, más allá de los discursos regeneracionistas impostados para burla o distracción del sufrido público, hasta ahora no parecen dar la talla. La entronizada joven esperanza del socialismo patrio made in USA, una manola de nombre Susana pero sin baño, ha sido alabanciosamente recibida y jaleada con todos los honores por Su Abdicada Majestad y sobre todo por Botín, el gran jayán de popa de la oligarquía financiera. ¡Qué harían ambos sin la PSOE para mantener la pertinaz mohatra y santiguar los bolsillos de los trabajadores!

Y un tal Sánchez, galán de gran éxito femenino, poco después de prometer el oro y el moro en lo que a renovación y respeto al bolsillo ajeno se refiere, parece que se comporta como pipiolo o gorgolino incapaz de hacer otra cosa que la vista gorda ante los evidentes desmanes de sus antiguos jefes y jaques compañeros. Y compañeras. Una duda, ¿se creerá sus propios discursos? Si se los cree, malo porque demuestra pipiolez o inocencia para mandar en una banda de ese jaez. Y si no se los cree, casi peor, porque muestra su cinismo.

Pero el tiempo se acaba, aprieta Podemos tal como huestes bárbaras extramuros de la cleptocracia patria y los muros pueden caer a poco se les empujen porque se ha descubierto que algún patriótico prócer había robado el cemento.

Al cabo, nada nuevo en nuestra sufrida historia. Otro de nuestros grandes, Miguel Espinosa, explicaba en su famosa doctrina de los mandarines, que nunca me canso de recordar: “la idea sueña con el talante, deseosa de venir a la Tierra pero el talante es la corrupción de la idealidad. Ni la doncella ni el concepto producen descendencia, la primera debe ser desflorada, y el segundo corrompido”. Bien porque según parece el socialismo a la andaluza carece de verdadero discurso o bien porque sea tautológico, o porque los diversos discursos de sus líderes públicos no son compatibles entre sí, ni menos aún con los hechos observables.

Y a falta de identidad propia viene la imitación de posturas o señas de identidad diferentes según lo son los intereses de menudeo que sirven. Pero queda intacta la vocación por la poltrona y el famoso pilla pilla.

“Los colaboracionistas habitan la tierra como servidores de la casta dominante.

Cuando enmucetamos al necio, afrentamos la razón y su orgullosa pretensión de dar cuenta del mundo, misión reservada a la Gobernación.

Nuestros falsos sabios son la pella que arrojamos a la Inteligencia. La memez aislada y abandonada nada genera sino sandeces, pero enmucetada y condecorada, produce colaboracionistas.

La más alta forma de Corrupción es pudrir el Entendimiento”.

Esto seguramente es lo peor. El régimen ha podrido el entendimiento de los españoles. Las palabras ahora tienen significado equívoco, falaz, engañoso, variable a mayor conveniencia de oligarcas y sus colaboracionistas.

Así la tal doña Susana había demostrado con ocasión de la adjudicación prevaricadora de viviendas a sus correligionarios por parte de su banda asociada en la Junta, maneras de grácil jaca jerezana en el brioso arranque, pero luego de tosco rucio manchego en la inmediata parada. Regeneracionista de boquilla y bizarra lideresa contra corrupción, en pleno escándalo por el ordeño y saqueo de los parados andaluces, arriba parias de la tierra, ha declarado solemnemente que defiende la decencia y honestidad de sus puros antecesores. Puede que sean honestos y no le pongan los cuernos a sus respectivas, pero eso no significa que sean honrados, cosa muy diferente en lengua española. No sabemos quién, aparte de Su Abdicada Majestad o Botín que tanto deben a su banda, puede responder también por ella.

Y es que si se ha perdido la identidad se debería hacer un esfuerzo por no perder también la vergüenza.

Amén.

 

RIP

Hace pocos días comentaba la detención del millonario sionista y presunto pederasta y alcahueto de pederastas y satanistas estrechamente vinculado al Partido Demócrata Jeffrey Epstein acusado de crímenes terribles. Como decía Goya, “no hubo remedio”. Se había ofrecido una suma cuantiosa a quien lo asesinara y, en efecto, ha aparecido muerto en su celda, lo que constituye otro escándalo mayúsculo. Pues, o bien han sido capaces de sorprender a Trump, o bien ha habido alguna suerte de complicidad oficial en la desaparición del acusado. Un suceso que nos recuerda los sucesivos asesinatos de Oswald o Ruby para tapar ciertas bocas incomodas o que sabían demasiado, y una muestra del poder de las mafias americanas o de la autonomía de cierto Deep State.

Pero estaba cantado lo sucedido. Jeffrey Epstein ya había tenido otro intento anterior de supuesto suicidio en su celda, sin que la autoridad tomara ninguna medida preventiva. Pero desde luego, lo sabía todo de casi todos. Porque por su burdel pederasta y acaso templo satanista conocido como isla de las Lolitas situado para mayor paradoja en las Islas Vírgenes, zona caribeña de piratas y pichilinguis, había pasado de lo más granado y encumbrado de nuestros próceres globalistas en todas las ramas del Arte Total mafioso criminal. Un centro de solaz y sana diversión para muchos de los poderosos degenerados que dominan y explotan el planeta. Pero también de extorsión, “lo sé todo de todos”, como decía aquí por estos pagos el finado Rubalcaba.

Más de uno habría respirado con alivio por la oportuna muerte del prócer sionista. Empresarios, banqueros, miembros de Casas reales europeas, primeros ministros, personajes de Hollywood y del “Progreso y la Cultura” por utilizar la peculiar jerga extendida por nuestra ignara progresía arrebatacapas.  Cierto conocido diario mohatrero promotor de consignas progres incluso le califica insidiosamente de “amigo de Trump”, acaso para disimular su probada relación con los Clinton, los Obama y el resto del Partido amigo y patrocinador de Pedro Sánchez. Una víctima, Virginia Giuffre, que colaboraba con la Justicia, ha acusado de estar implicado cierto presidente español cuyo nombre no ha trascendido.  Si tal testimonio fuese cierto, ¿de quién se puede tratar?

Nos están explicando, o al menos lo intentan, las malignas relaciones de la flamante candidata Ayuso a la poltrona madrileña con las «diabólicas» Aguirre o la Cifuentes.  Sin embargo, aunque dicen que colaborara de modo estrecho en su campaña electoral, no conocemos la verdadera naturaleza de la relación de Pedro Sánchez con los Clinton y su degenerado partido, pero puede que ya no se sepa nunca, establecido para siempre tan radical cortafuegos. Sin olvidar el ridículo papel de nuestras pintorescas mercenarias hembristas cuya solidaridad, no ya con los niños sino tampoco con las niñas prostituidas o abusadas por el tinglado del prócer sionista colaborador del Partido Demócrata, ni está ni se les espera.

Probablemente se termine tapando el asunto con la complicidad de los media. Habrá que estar atentos a otra fuente similar: NXIVM, otra organización ligada a multimillonarios sionistas de actividades poco sanctas que puede ofrecer muchas futuras jornadas de gloria pro NOM para mayor y mejor edificación del progretariado globalista español e internacional.

 

 

 

 

Una curiosidad rescatada

Voy a rescatar y reproducir a continuación una entrada del 30 de marzo de 2014 titulada En Busca de Estacio. Decía así:

Hoy que la libertad de pensamiento y de expresión se refugia en internet huyendo de la censura de los “media” controlados por la oligarquía borbonera resulta muy conveniente rescatar textos de nuestra picaresca.  Literatura costumbrista que constituye una de nuestras grandes aportaciones a la Cultura universal.

Y es que si hay algo permanente en estos católicos reinos a lo largo de los siglos y diversas circunstancias históricas es la corrupción, el puterío, la hipocresía, la idiocia e irresponsabilidad de los reyes. La venalidad y estulticia de nuestros más encumbrados próceres, la ignorancia de nuestros enmucetados. La doble moral. La religión como tapadera ideológica del crimen, la dominación y el saqueo de los súbditos.  La escandalosa corrupción de costumbres, en las que el pueblo llano, si podía, imitaba las fechorías y desenfreno de sus píos próceres.

Durante el reinado de Sus Católicas Majestades Felipe III y Felipe IV era común buscar cornudos consentidores que avalasen con su presencia las actividades non sanctas de sus esposas nominales.

Según Pyñeiro, citado por Deleito y Piñuela que es la fuente principal de esta entrada, se hacían escrituras públicas ante notario de venta de la honra de las doncellas. Quizás remedo de las cartas de mancebía tan comunes en la Edad Media, en Valladolid se celebraban escrituras públicas ante notario o escribano de mujeres que vendían su honor, real o hipotético, por sí o por medio de su madre, a un caballero acaudalado. “Una desposada por poder, tenía prometida a tres la segunda visita, que a todos traía engañados. En la ausencia del novio, fingió irle a ver, y escribió una de estas escrituras para ayuda de la dote, y como a la vuelta había de ver al contratante, hizo tres tratos, y, por ser amigos, los cumplió en la misma tarde y noche con los tres, para no descubrir el engaño antes de cobrar el salario”.

Pero se guardaban ciertas formas como corresponde a gente católica y piadosa. Así, fue muy comentado el caso un tal Joseph del Castillo que vivía a expensas de su devota consorte a la que dio de puñaladas por negarse a prostituirse durante el tiempo de Cuaresma.

Quevedo propugna que igual que hay judería haya también cornudería, aunque intuye que no va a poder habilitarse sitio para todos. Y razona en su Carta de un cornudo a otro: dicho usted que es cornudo sólo en ese lugar, donde es fuerza que todos acudan, y no aquí que nos quitamos la ganancia los unos a los otros. ¿Cómo piensa que está recibido esto de cornudar? Pues ya se hace inquisición para casarse uno, que después de darle el dote se obliga a hacelle cornudo dentro de tanto tiempo, y el marido escoge el género de gente con quien mejor le está, extranjeros, seglares o eclesiásticos…antes cuando en una provincia había dos cornudos se hundía el mundo. Y ahora, señor, no hay hombre bajo que no se meta a cornudo.

Pero es Salas y Barbadillo quien explica mejor el asunto en su novela dialogada o comedia en prosa titulada El sagaz Estacio, marido examinado.

Para poder ejercer su oficio sin zozobra las damas cortesanas buscaban un marido que no lo fuera sino de apariencia. Pero el matrimonio, si necesario, no dejaba de ser un remedio peligroso si al marido le daba el capricho de ejercer verdaderamente como tal.

De ahí que se hiciera un examen de aptitud y actitud al aspirante a marido cornudo antes de desposarse. No parece que el proceso fuera tan erudito como el indicado por don Juan Huarte de San Juan en su famoso Examen de ingenios, primer tratado de selección de personal conocido en Occidente, pero se miraba bien por el futuro formalmente en común.

En la obra de Salas, su protagonista una tal Marcella consulta con su amante el noble don Pedro y con sus criados de mayor confianza qué candidato debe ser elegido entre los muchos presentados para obtener el ambicionado puesto de marido cornudo consentidor. Un tal Estacio resulta seleccionado una vez que consigue demostrar sus conocimientos y experiencia afín para el mejor desempeño del cargo.

Luego, el tal Estacio le saldría un poco rana a Marcella y su amante don Pedro al ir por libre.

También fue célebre por entonces una celestina de nombre Margaritona, vieja trotaconventos que fuera detenida, ya octogenaria, por la Santa Inquisición con dos mil ducados escondidos y una pequeña joya de la contabilidad cuya exactitud y meticulosidad quisieran los esbirros de Montoro, los fabuladores de cifras del INE o la cotilla tropa perdicera: Un libro de pliego entero, hecho de retratos de su abecedario, número, calle y plaza de las mujeres que querían ser gozadas, donde iban los señores, y los que no lo eran también, a escoger, ojeando, la que más gusto les daba, donde se dice había gente de muy buen porte de todos los estados, y zurcidoras de honras tan bien como de paños desgarrados.

De vez en cuando Su Majestad Católica don Felipe IV, que llegaría a engendrar varias docenas de bastardos, todos sanos salvo su heredero legítimo, el tarado de Carlos II, se preocupaba administrativamente a veces y un poco tartufamente por la salud espiritual de sus súbditos: las mancebías sólo sirven de profanación, de abominaciones, escándalos e inquietudes y de traer divertida mucha gente infamemente: y porque no es justo dar lugar a esto en una república tan cristiana…Su Divina Majestad se irrita y ofende con ellos. Sin embargo, los clérigos más sensatos, sinceros y bien informados se oponían al cierre de las mancebías por considerarlas con prácticas y atinadas razones un mal menor.

Todas estas nobles aventuras de nuestra sin par picaresca no se limitan al ejercicio de tan pías y católicas costumbres eróticas sino que también tienen su trasfondo, su ser político. Desde este punto de vista, la beatificada Transición, tan de actualidad durante estos últimos días tras la muerte de uno de sus principales actores, al cabo vendría a representar la búsqueda del Estacio correspondiente que haga de buen tono y consienta la prostitución libre de riesgos y sobresaltos de nuestras piadosas oligarquías coronadas.

Un Estacio que ponga la respetabilidad, la legitimidad democrática, la cara y los cuernos para que la oligarquía nos siga explotando mientras se divierte.

De modo que con menor o mayor fortuna y capacidad de disimulo han ido desempeñando este bizarro cargo, nuestros validos sucesivos. Pero la astuta Marcella no le consintió a ninguno que fuera honrado y no se prestara al conchabamiento eliminando rápidamente a quien tal decencia pretendiera.

Otro sí digo de hoy, 9 de agosto 2019.

Dudo que en la ignorancia oceánica del doctor falsario exista algún hueco para saber de los Estacios de nuestro siglo de oro. Pero entender de Estacios seguro que entiende, bien por la escuela de su suegro, bien por las enseñanzas del pertinaz monipodio socialista, bien por sus propias querencias y habilidades.  En todo caso, de sus actos se deduce que parece querer reservar el poco lucido papel de Estacio político simbólico a Su Majestad don Felipe, el sufriente. Sin embargo confiamos en que, pese a todo, Su Majestad tenga la inteligencia y voluntad de poner al falsario y sus maquinaciones en el lugar que les corresponden.

 

El retraso del membrillo

La maduración del membrillo es tardía. Hay membrillos humanos. Todos conocemos a gentes que tienen por costumbre llegar siempre tarde a sus citas. No por inconvenientes o imprevistos de última hora más o menos justificados sino por sistema. Son maleducados, gentes muy pagadas de sí mismas, que quieren hacerse notar, jugar a ser importantes, aunque probablemente con su actitud esconden complejos de inseguridad o la conciencia de su propia insignificancia.

Con ocasión de su visita de ayer a Mallorca el membrillo doctor falsario se ha permitido dar plantón de casi una hora al Jefe del Estado. Que Felipe de Borbón y Grecia a título personal lo aguante, como también está acostumbrado a hacer con los desplantes y desaires de su próxima o de los golpistas, socialistas y comunistas que quieren echarle, es cosa suya. Ahora bien, que se deje ningunear y humillar como Jefe del Estado nos afecta a todos los españoles si hacemos caso a la mitología oficial según la cual su figura representa la soberanía nacional.

El Jefe del Estado probablemente sea otro insignificante a título personal pero no debiera tolerar ser tratado como el pito del sereno. Y mucho ganaríamos los españoles si tratara de hacerse respetar por sus enemigos. Y de poner al membrillo falsario en su sitio. En el lugar que le corresponde.

Debiera haber dejado recado con el ujier de guardia en palacio que volviera en otro momento, cuando pudiera hacerle algún hueco en su agenda.  Y mientras tanto buscar una alternativa constitucional eficaz para librar a España de este felón sin escrúpulos.

 

 

 

 

 

 

Calores y palabras al viento

Están siendo muy comentadas sendas recientes declaraciones, una del presidente de la llamada Sociedad Civil Catalana, Fernando Sánchez Costa, desde la zona cero del golpismo catalán y otra del Rey en funciones desde su plácido retiro veraniego en Palma entre regata y regata.

El primero abogaba por un nuevo diálogo para la reconciliación con los golpistas. Por tirar la toalla, expresado en términos más vulgares. Se comprende esa posición de hastío y desesperanza porque si hay algo claro a estas alturas y visto lo visto es que la Monarquía ha abandonado a los ciudadanos españoles tanto en Cataluña como en País Vasco, Navarra o con algún retardo o menor virulencia en Galicia, Baleares, Valencia…

Bien es verdad que incluso en la SCC la opinión de su presidente dista de ser unánime. Su vicepresidente, Xavier Marín, mantiene la defensa numantina y sostiene por el contrario que es preciso ilegalizar a los partidos golpistas.  El caso es que a los españoles en Cataluña les han abandonado. Les han dejado solos. Incluso Ciudadanos, el partido franco catalán supuestamente nacido para combatir los desmanes nacionalistas, ha huido en busca de valles más amenos y apacibles. La cobardía y la falta de solidaridad con las víctimas del nacionalismo corrupto y sus cómplices socialistas siguen siendo las notas dominantes de gran parte de las instituciones y sus ocupantes.

En efecto, parte considerable de la gravedad actual del problema catalán es que utiliza las instituciones de la Monarquía contra la Nación y los derechos civiles de los españoles allí residentes sin que hasta ahora haya habido un intento serio de hacer propósito de enmienda para corregir la situación. La Monarquía no debiera consentir que en ciertas regiones del territorio nacional no se cumplan las leyes. Sus leyes. Sus instituciones hostiguen la idea de España, persigan a la lengua oficial común y a sus hablantes… Todos los elementos, en suma, de la traición y el crimen.

Si hemos llegado a esta situación es por los tremendos defectos técnicos de la Constitución, en especial del Título VIII, agravados por la corrupción del entendimiento y de las costumbres. Otros factores históricos e histéricos aparte, entendemos que no se puede obviar la responsabilidad en este desorden de cosas de la alianza de civilizaciones entre dos dinastías, los Borbones y los Pujolones, para repartirse el botín. Dos de las mayores fortunas emergentes españolas obtenidas gracias a la Política.

Por su parte, el actual rey parece no resignarse a ser una figura meramente decorativa, al que poner impunemente cabeza abajo, para mayor befa y jolgorio de golpistas, traidores y ladrones de todos los monipodios y ganaderías. De vez en cuando dice algo, aunque demasiado poco dada la gravedad de lo que sucede. Sus palabras pueden interpretarse de modo muy diferente e incluso opuesto. Si su antecesor en el cargo jugó la baza de la UTE con los corrompidos socialistas por la que ambas partes se ofrecían legitimidad mohatrera mientras medraban e iban al negocio y al descuido, ahora tal complicidad no parece que pueda mantenerse con un socialismo asilvestrado, cómplice de la plutocracia financiera globalista a la que parece que ya no interesa mantener la España nación.

El socialismo ya no es un socio de fiar para los Borbones. Tampoco lo es ya la mafia catalana que ha decidido tirar su lucrativo tenderete de trileros para pasar al asalto a mano armada. Ya no vale lo que venía sirviendo hasta ahora. No es de extrañar que se le vea muy desmejorado, avejentado. No lo tiene fácil. Con unas instituciones en fallo multiorgánico. Un presidente en funciones cómplice del enemigo, con el peligro en retaguardia del fuego familiar amigo, va creciendo, ahora también la Navarra socioetarra, la superficie del Reino en permanente impune vacatio legis. Para colmo, tampoco se puede fiar de algunos de los pretendidos constitucionalistas que aguardan instrucciones desde el extranjero para promover una nueva Constitución confederal que enterraría definitivamente a la Nación. Y que de decidir mantener a a la Monarquía sería en el repugnante papel de Celestina o tratoconventos para legitimar el crimen cara a la galería.

De modo que la negra sombra amenazante de una nueva huida real a Cartagena cada vez se va haciendo más clara. Ironías de la Historia, la Dinastía de los Austrias empezó y terminó con un Carlos y con tres Felipes por medio. Capicúa. Ahora pudiera ser que la de los Borbones con varios Carlos por medio empiece y termine con un Felipe. Una Dinastía extranjera cuya entronización primero y mantenimiento guerras carlistas mediante, ha provocado cientos de miles de muertos y la pérdida de nuestra integridad territorial.  Pérdida que ahora pudiera terminar siendo definitiva como fin de fiestas de la Dinastía.

 

 

 

 

 

Comedia popular y (poco) divina

 

 

Nel mezzo dil camin di nostra vita

Mi ritrovai per una selva oscura,

Che la diritta via era smarrita.

Ahí quanto a dir qual era é cosa dura

Questa selva selvaggia ed aspra e forte,

Chel nel pensier rinnova la paura!

 Tanto é amara, che poco é piú morte:

Ma per trattar del ben ch´ i´ vi trovai,

Diró dell´ altre cose, ch´io v´ho scorte.

 

 

 

En la mitad del camino de la vida Pablo Casado comprendió, otros muchos ya lo habían hecho antes, que la derecha supuestamente española había abandonado el camino recto. El que representa la fidelidad a la nación, la promoción y realización del universo de los valores metafísicos y el amor a la Cultura y los valores de la civilización española.  Eso tan cobarde, tan falaz, tan marianesco de la economía es lo único importante no deja de ser una consigna falaz tomada del paleo marxismo, mientras el neo marxismo cultural a lo Frankfurt, Gramsci o Alinski promueve impunemente y casi sin oposición alguna su actual agenda de destrucción cultural y de las instituciones básicas que posibilitan e impulsan la prosperidad en paz. Entre ellas y de modo radical, la familia, objeto de destrucción por la inicua criatura sorosiana zetaperina Ley de Violencia de Género, hoy con tantos dímes y diretes por los tenderetes trinca subvenciones pillados con las manos en la masa cuando el calumiado VOX ha salido en defensa de principios constitucionales o valores básicos de la Civilización tales como la Igualdad ante la Ley o la presunción de inocencia.

A Casado, extraviado en la selva selvática de su Partido, se le aparece la pantera pintada, el león hambriento, o la loba demacrada aunque henchida de deseos insaciables y es empujado hasta donde el sol ya no resplandece. Acabamos de conocer que algunos tartufos prostituidos que buscan su pronta perdición le animan a que baje a los más recónditos y degradados círculos infernales donde vivaquea el doctor falsario y su degenerada tropilla de filogolpistas, cómplices de terroristas en excedencia,  LGTBI, pseudo ecologistas transicionales financiados por las grandes petroleras, lurpias hembristas, banqueros chupasangres, promotores de desfalcos, chulos de burdeles para chantajeables próceres sorosianos… Dicen que lo hacen por su bien: la amistad o al menos complicidad con gente tan soez, encanallada y descomunal habría de permitirle escalar en lo alto de la cucaña a mayor gloria del globalismo plutocrático internacional.

Pero Casado no lo ve claro, o al menos una palabra iluminadora de la Razón poética aún le susurra a su conciencia adormecida. Desde luego, el Arte, y la Poesía mantienen un cierto componente psicopompo.

No solo el Dante nos pone sobre aviso de abandonar el camino recto. También el Libro tibetano de los muertos o Bardo Thödol trata de evitar con sus consejos que nos reencarnemos en algo de naturaleza indeseable. Acaso en rata, cucaracha, podemita sin duchar, periodista ignorante o mercenario, presidente de banco mohatrero o ministra objeto de Sánchez.

Es el valor de la Cultura, ignorada, olvidada o ninguneada por su Partido, y no el de la llamada Economía, bonito nombre encubridor de negocios más o menos sucios, el que permite encontrar el mundo metafísico de Beatriz. El mundo del Alma y de la Dama.

Y donde no llega la Poesía y el Arte, que rescata del Infierno y acompaña en el Purgatorio, es el mundo metafísico, el mundo de los valores, el propio de Beatriz, el que ha de inspirar la conducta el caballero.

Hace ya más de siete siglos el Dante dibujó una hermosa cartografía de las peripecias y contingencias del alma. Hoy con tantos adelantos, con los GPS y demás artilugios acaso inventados o puestos al servicio del Maligno, cada vez nos mostramos más ignorantes, débiles y dependientes.

Se ha perdido la diritta via, la vía derecha, acaso más que por ignorancia culposa porque no hay voluntad de seguirla.

 

 

Chusmocracia

Hace ahora ocho años el catedrático Pedro Hurtado Valero publicaba un interesante y documentado libro con el sugestivo título de La Rebelión de las chusmas. ¿Es el destino fatal de las masas orteguianas convertirse en chusmas?

Creemos que no necesariamente, pero que puede ser así cuando las clases rectoras en una sociedad renuncian a su labor de educar y formar al populacho y, por el contrario, se dedican a excitar sus más bajos instintos, a su embrutecimiento programado.

La reflexión viene a cuento visto lo que estamos viendo cuando la indignación y la vergüenza por la conducta de muchos de nuestros supuestos compatriotas supera todo lo permisible.

Me refiero al bochornoso chalaneo entre pícaros, golfos, trileros y tratantes de ganado averiado perpetrado en el supuesto templo de la aún más supuesta soberanía nacional.

A las maniobras canallescas del doctor falsario para burlar a su odiado enemigo de otra tenebrosa y prostituida facción de las repugnantes zurdas españolas.

O al infame homenaje que vascos de pura raza vasca, compinches públicos del doctor falsario y su banda, rinden a cobardes torturadores, asesinos y criminales de pura raza vasca. O a las infames maniobras de los golpistas racistas catalanes de pura raza catalana para compincharse con el jefe de Gobierno de Su Majestad  para destruir la nación y subvertir impunemente la Ley y el Estado de Derecho.

Todo esto es posible porque el populacho, la chusma, abunda en la sociedad española. Abunda y por lo que se ve domina las instituciones, sustituyendo al pueblo.

El asunto es verdaderamente triste pero sin embargo coherente con el proceso de devastación programado de la Cultura y la Tradición españolas.

Para el verdadero liberalismo español la educación siempre ha sido fundamental. El liberalismo clásico español se basaba en una visión humanista, respetaba el mundo de los valores metafísicos, la Justicia, la Libertad, el Bien, la Belleza, cuyos valores trataba de realizar en el nivel político, social, cultural y, desde luego, personal. En la conciencia de cada hombre, para poder construir una sociedad basada en tales valores. El pilar político de la sociedad debe ser la promoción y defensa de la dignidad humana.

Por eso no es de extrañar la existencia de Leyes de Indias o la invención del Derecho de Gentes. De Economía política como la notable Escuela de Salamanca. O de grandes obras tales como El Quijote cervantino, las Empresas políticas de Saavedra Fajardo, obras como El Príncipe o El Discreto de Gracián….  O la pionera y extraordinaria obra de selección de personal del doctor, éste sí, Juan Huarte de San Juan, Examen de los Ingenios.

La clase dirigente española de la Monarquía, la oligarquía autóctona compinchada con la plutocracia globalista, dedicada en buena medida al expolio y saqueo, ha renegado de su obligación rectora, tiene una gravísima responsabilidad en lo que está pasando. Para favorecer a corto plazo sus intereses materiales, muchos bastardos, ha abandonado la tradición histórica de España para promover las aberraciones del marxismo cultural a lo Alinsky, Gramsci o la Escuela de Frankfurt. Chusma es chusma. Vulgo es vulgo.

Y, como decía Cervantes, sea cual sea la clase social a la que pertenezca, vulgo es el que no sabe.

No es cuestión solo de leyes electorales o incluso de pucherazos. No puede haber una democracia digna de tal nombre cuando la chusma sustituye al pueblo. Si es que no la hemos sobrepasado aún, como nos ya advertían los filósofos griegos estamos en la antesala de la tiranía.

 

 

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