Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Ministras a la greña

Ha pasado bastante desapercibido un hecho de singular importancia, al menos simbólica.

Me refiero a la reciente manifestación organizada por un llamado Movimiento Feminista de Madrid en la que se ha podido ver a un grupo de ministras pancarta en mano pidiendo en público la dimisión de su compañera de fatigas gubernamentales y coleguilla, la señorita ex de Iglesias.

La pancarta decía: “Irene Montero dimisión ¡¡Basta de leyes misóginas y chapuza!!

La interpelada no se dignó acudir al exquisito evento pero sí otras ministras del harén gubernamental. La encargada de la cosa esa económica y vicepresidente, Nadia Calviño; la de los atlas y geografía, Isabel Rodríguez y una tal Reyes Maroto que al parecer se encarga de ultimar la industria que queda, hasta que se vaya de candidata al botín de la alcaldía madrileña.

La ex de Iglesias llorosa cual heroína de antigua telenovela venezolana se consolaba con un ramo de flores que algún avisado sospecharía le haya podido regalar un violador recién soltado agradecido por sus desvelos.

Y lo de los «trans» que no ha hecho más que empezar también promete dar mucho juego. Es una pena que los consejos de ministras sean secretos. Nada más edificante y educativo para el populacho votante que una presunta pelea entre ministras desgreñadas tirándose de los pelos a favor de uno y otro feminismo de quita y pongo. Y me lo llevo.

Ahora bien las ministras contestatarias de la ley que ellas mismas en comandita han patrocinado en tanto miembras del desastroso pro pederasta Gobierno de Su Majestad debieran exigir la dimisión de… ¡sí mismas como colaboradoras necesarias en la perpetración del crimen!

No pasará.

¡No pasarán!

 

 

La Mojigata

                                                                           «El gran talento no consiste precisamente en saber lo que se ha de decir sino en lo que se ha de callar»  (Mariano José de Larra)

Para tapar otras fechorías y escándalos se ha venido produciendo una curiosa polémica artificial y demagógica sobre el supuesto honor perdido de la querida con ínfulas de mojigata más famosa del gobierno de Su Majestad. Polémica debida a que una dama, en feliz expresión que recuerda alguna de las más célebres de nuestro parlamentarismo, le ha señalado su verdadera condición.

La cosa me ha recordado un viejo texto del gran Larra sobre la conocida obra de Moratín y su relación con el Tartufo de Moliere. Decía así nuestro Pobrecito Hablador:

Nada más temible en las conmociones políticas que las reacciones: ellas hacen desandar a los partidos por lo común mucho más camino del que durante su progresivo movimiento anterior lograron avanzar. La literatura no es la que menos se ha resentido en nuestro país y en varias épocas recientes de esta lastimosa verdad. Un nombre sólo de un hombre, envuelto en la ruina de su partido, suele bastar a proscribir una obra inocente; al paso que la suspicacia del vencedor, recelándose de su misma sombra, suele hallar en las frases más indiferentes alusiones peligrosas capaces de comprometer su seguridad. He aquí la razón por que se ha escrito con más libertad e independencia en épocas ciertamente mucho más atrasadas que las que nosotros hemos alcanzado.

La mayor parte de las obras de nuestros autores que han corrido y corren en manos de todos constantemente no hubieran visto jamás la luz pública si hubieran debido sujetarse por primera vez a la censura parcial y opresora con que un partido caviloso y débil ha tenido en nuestros tiempos cerradas las puertas del saber. Y decimos débil, porque sabido es que tanto más tiránico es un partido cuanto menos fuerza moral, cuantos menos recursos físicos tiene de que disponer. Desprovisto de fuerzas propias, va a buscarlas en las ajenas conciencias, y teme la palabra. Sólo un Gobierno fuerte y apoyado en la pública opinión puede arrostrar la verdad, y aun buscarla: inseparable compañero de ella, no teme la expresión de las ideas, porque indaga las mejores y las más sanas para cimentar sobre ellas su poder indestructible….

Sí, tanto hoy como en los no menos tiempos lamentables de Larra el Régimen borbónico es débil. Y en sus diferentes facciones y banderías teme la Verdad y la Palabra. No se debe decir que el rey está desnudo. Ni que Su reinado, Su gobierno son una auténtica calamidad para la nación. Ni recordar la condición original de ciertas señoritas, muy feministas ellas, luego muy encumbradas y enmucetadas tras lucrativo y oportuno himeneo con gente muy principal. El lector comprenderá a quienes me refiero sin tener que señalar.

Y, en efecto, “Sólo un Gobierno fuerte y apoyado en la pública opinión puede arrostrar la verdad, y aun buscarla: inseparable compañero de ella, no teme la expresión de las ideas, porque indaga las mejores y las más sanas para cimentar sobre ellas su poder indestructible….

Ahora bien lo mismo le pasa a otras instituciones no solo al gobierno de Su Majestad:

Así la oposición sparring, una mohatra política convertida en payaso de las bofetadas para lo que el globalismo financiero OTAN guste ordenar y mejor embaucamiento de incautos o desavisados de modo que todo siga igual. Una aparente oposición feijorajuna sin moral ni principios que no sabe o no quiere discernir lo que se debe decir o es mejor callar. Se entretiene en decir sandeces como la penúltima de prohibir los coches normales, pero censura a sus mejores y más lúcidas o valientes diputadas y critica a otros lo que incumpliendo su misión no se atreve a hacer por complicidad, indigencia intelectual o cobardía. Pero mal se queja quien se deja.

Ya puestos, propongo que podríamos instaurar el Día de la Mojigata. Complicado dar el premio ante tanta virtud y merecimiento.

Ya queda menos

Etarras en hibernación, golpistas catalanes, píos abusones clericales vascos, comunistas, resentidos sociales, psicópatas, lurpias desenfrenadas, chorizos, trinca-Eres, bujarras, tortilleras… lo más vistoso y granado de la clase política borbónica en el poder se aplaudía a sí misma por el gran logro de haber perpetrado la aprobación de otros nuevos presupuestos disolventes y liberticidas, amén de otras clases de fechorías a cada cual peor para la simple dignidad de España y sus instituciones.

Sin duda es para alegrarse, ya queda menos. El golpe progresa adecuadamente. El gobierno de Su Majestad, pro pederasta, pro suelta de violadores, pro etarra, pro sedicioso, pro prevaricaciones impunes, pro derechos de las ratas y otros bichos pero no los de los fetos humanos, anti Guardia civil expulsada de una parte del territorio supuestamente nacional… ha sacado adelante los presupuestos del desgraciado Reino de España ¡Aleluya!

Claro que en realidad hay que reconocer que la cosa no era tan difícil.

Cuenta con la inoperancia absoluta de la supuesta oposición feijorajuna a Su Majestad, dispuesta a sumar trienios y trienios calentando banquillo mientras llega la merecida jubilación y con el riñón bien cubierto e impune, “a otra cosa mariposa”.

Dispone de la real acedia del Jefe del Estado. Entretenido con sus cosas, no se entera o acaso prefiere no enterarse de nada, en un penoso “laissez faire laissez passer” que, por lo que hoy vemos y la aceleración de acontecimientos lamentables, más pronto que tarde le puede dejar sin trono ni reino. Y eso ante otro “laissez faire laissez passer” pero esta vez de los españoles de bien hartos de ser traicionados.

El caso es que las instituciones borbónicas presentan un cuadro de fallo multiorgánico agudo que pueden dar al traste con el enfermo.

¿Está cada vez más cerca Cartagena?

No sé. «Soros» decidirá.

Otro sí digo 

Siempre hay algún elemento de distracción para evitar ocuparse de lo más importante. Ahora, el desastre de la aprobación de los presupuestos se ve algo relegado en la opinión pública por una polémica artificial, desde luego muy secundaria en cuanto a interés e importancia. Una diputada de VOX habría lastimado los muy castos oídos de la ministra pro pederasta y pro suelta de violadores  e indiferente a la prostitución forzada de niñas supuestamente amparadas por las instituciones borbónicas, con la estupenda frase siguiente, digna de las mejores etapas del parlamentarismo español: «El único mérito que tiene usted es haber estudiado en profundidad a Pablo Iglesias».

Y las pudibundas zurdas habrían cogido el cesto de las chufas para cínicamente montar bronca. La realidad es así, aunque las hipócritas y sectarias zurdas españolas se cabreen. Que sepamos esta feroz feminista de pro le debe la poltrona ministerial a su antiguo amante que en vez de ponerles piso a su cargo suele colocar a sus queridas al del erario público. Se ignora otro mérito de la interfecta, aunque probablemente el citado bien lo conozca cuando ha salido de naja huyendo de la madre de sus churumbeles.

Pero todo vale para el convento y las repugnantes zurdas españolas que destrozan todo lo que tocan y se dedican a insultar a diestro pero no siniestro aprovechan cualquier cosa para distraer al personal mientras le roban la dignidad, la Patria y la cartera.

 

 

 

 

 

 

 

Un escándalo tremendo: «Hackeos» masivos en la Administración

En el infortunado reino de España un escándalo tapa al anterior a la espera del inmediato siguiente. Y éste es gravísimo. Tremendo.  Y ya no solo por lo terrible del hecho en sí mismo sino por los intentos del Régimen incluidos los grandes media por taparlo, con alguna excepción. El gobierno de Su Majestad no ha dicho hasta ahora ni mu. Su Majestad tampoco, lo mismo que el resto de las instituciones de la Monarquía.

La Administración resulta muy celosa con lo de la protección de datos de los particulares. Lástima que lo que exige a otros no lo haga ella y no sea capaz de proteger los de los que obliga a que la entreguen ciudadanos y empresas. Una auténtica vergüenza. El caso es que piratas informáticos solos o en compañía de otros han conseguido datos confidenciales de todas clases supuestamente bien custodiados por la Administración. Y para más escándalo no solo una vez sino varias y a través de diferentes instituciones o muy altos y severos organismos lo que agrava la magnitud cualitativa y cuantitativa del desastre.

Todo en la misma línea lamentable de impuestos europeos y servicios africanos. Aunque alguno de los grandes monopolios extractivos que ganan miles y miles de millones abusando del indefenso cliente tampoco ha sido capaz de custodiarlos fuera del alcance de los delincuentes.

Ahora bien, dado el nivel de corrupción impune existente en España y la propia demostrada calaña del gobierno de Su Majestad las víctimas estamos libres de poder especular o imaginar cualquier cosa acerca de quiénes estarían detrás de estos robos y quiénes se benefician de ellos ¿Chapuzas de incompetentes o delitos de criminales?

Dentro del patio de Monipodio en el que se ha convertido el reino de España de todas las hipótesis que surgen para explicar lo sucedido la menos mala o inquietante acaso sea la de una radical incompetencia institucional.

Pero existirían otras teóricas posibilidades a cual peor:

Facciones del gobierno o del Régimen estarían presuntamente implicadas, bien para la venta de los datos al crimen internacional o a organizaciones políticas globalistas, lo que ahora viene a ser casi algo parecido.

Se trataría de una recogida de datos, en este caso de España, para el futuro gobierno despótico global.

El robo de los datos pudiera obedecer al famoso esquema criminal de acción, reacción, solución. Se pretenderían provocar revueltas de la gente acosada o saqueada para dar un golpe de Estado completo o bien con disfraz borbónico.

La cosa pudiera tener que ver con la instauración del llamado «pasaporte sanitario» instigado en la reciente reunión del G 20 que ya había sido inteligentemente rechazada por los países africanos. Una especie de chip perruno para el mejor control de los amos. Nuestros amos.

Se trataría de poder utilizar datos incriminatorios de opositores o gente molesta ya disponibles pero con el cuento del robo achacarlo a los delincuentes y poder chantajearles para neutralizarlos. Cosa especialmente útil en periodos de votaciones como los que se avecinan.

Sería una actuación del Ejecutivo para desacreditar o amordazar al Poder Judicial, debido a que uno de los ataques exitosos se produjo en esa Administración.

Pudiera resultar una forma de ocultar dónde han ido los fondos europeos desaparecidos cuyo destino reclama conocer ahora la UE. O bien de cualesquiera otro posible desfalco en los que el partido de los ERE se ha demostrado eficaz.

El suceso pudiera ser usado en la eficaz defensa judicial de cualquier delincuente por la falta en la cadena de custodia.

¿Se trataría de un ensayo de lo propuesto en la infame agenda 2030 y tan entusiásticamente jaleado por nuestros próceres?: “No tendrás nada y serás feliz.”

¿Estaría en relación con la supresión del dinero en efectivo?

O más en general, ¿Son datos necesarios para poder organizar la liberticida tarjeta de puntos personal como la perpetrada por el régimen comunista chino?

¡“Exprópiese”!

¿Sería responsabilidad de algún servicio secreto “amigo”?

O mejor, sin duda alguna la culpa la tiene el malvado Franco, el oportuno virus o el cambio del clima climático climatizable. Siempre habrá un socorrido “Putin” de turno al que echarle la culpa de nuestros propios males.

Sea como fuere, como es natural en este idílico paraíso borbónico, dimitir, lo que se dimitir no va a dimitir nadie. Y ser cesado lo que se dice ser cesado, tampoco. Faltaría más.

Si la gravedad de estos hechos se confirmase estaríamos ante otro ejemplo de que el Poder está hoy contra el Pueblo. Ante uno de los hechos más lamentables y peligrosos para los súbditos de la historia de la Monarquía.

¡Qué la Providencia divina se apiade de nosotros y nos ayude a defendernos de nuestras instituciones!

 

 

 

Sombrío panorama otoñal

Va creciendo la sensación de incertidumbre, indignación y temor por la deriva del Régimen borbónico cuyas instituciones atacan a la supervivencia de la nación en vez de defender al pueblo y promover su bienestar. A la caída otoñal de la hoja se une la de la dignidad y la vergüenza, por no hablar de la soberanía.

Los criterios del Preámbulo de la Constitución, que dicen vigente, resultan hoy un penoso sarcasmo. Una burla para las gentes a la que se atacan sus derechos mientras se ve obligada a pagar impuestos abusivos por servicios penosos o actuaciones oficiales perpetradas contra sus legítimos intereses. La credibilidad del Régimen se encuentra bajo mínimos con la sospecha de que lo que prima es la trampa, el saqueo y el pucherazo protector llegado el caso.

Una Hacienda ferozmente depredadora es la única institución que hoy funciona con eficacia y contundencia, dentro de un Estado autonómico artificialmente engordado, ineficaz y corrupto, cuando no favorecedor de golpistas, traidores y desfalcos.

El reino de España excepto en corrupción, paro, deuda y delincuencia retrocede en los diferentes escalafones internacionales, situación agravada bajo el desastroso reinado de don Felipe.

La constitución es vulnerada y no pasa nada, ni nadie, empezando por el Jefe del Estado, exige responsabilidades. Decenas de miles de muertes de españoles siguen sin explicación. Y tampoco pasa nada.

El oneroso y liberticida gobierno de Su Majestad está saboteando el código penal para apoltronarse con total impunidad en las instituciones monárquicas y sociales. El Parlamento nunca habría tenido un nivel más defectuoso y paupérrimo que en estos momentos. La Judicatura, que algo pudiera intentar hacer en respeto de la legalidad, no se presenta precisamente como heroica. Mal se queja quien se deja.

Habría que remitirse a los periodos más bochornosos de la historia de nuestra patria como las infames capitulaciones de Bayona o el reinado del felón Fernando VII para encontrar parangón con el reinado de don Felipe, al que visto lo visto parece que se le habría asignado el papelón de convertirse en unos de los peores reyes de nuestra historia conocida y el encargado de echar el telón definitivo.

En España y en buena parte de Occidente una minoría promueve y apoya activamente la dominación globalista liberticida, una mayoría la acepta pasivamente o se aprovecha. Y una pequeña minoría se opone de verdad a ella.

Un grupo relativamente reducido, los políticos, periodistas, profesionales, enmucetados, al servicio de la plutocracia financiera internacional dicen lo que sea necesario para organizar mohatras y tenderetes falsos y mantener el favor y la impunidad del tinglado. Un grupo un poco mayor de especuladores obtienen beneficios extras gracias a esas mohatras incluida la verde o la energética aunque sea arruinando la economía real clásica, la que satisface verdaderas necesidades sociales. Ambos son la red principal del sistema y copan sus instituciones.

El grupo más grande, las masas ignorantes o cobardes, hacen lo de siempre: nada, votar lo que se les ordena o aplaudir acríticamente al poderoso de turno.

Solo un grupo reducido y consciente, unas pocas almas valientes, intentan hacer algo a favor del bien común y constituyen la resistencia marginal y marginada. Ahora bien, debido a la singular naturaleza de la amenaza actual, no todos tienen suficientes instrumentos intelectuales o ideológicos para comprenderla en toda su dimensión.

Este pequeño grupo hasta ahora no ha obtenido apenas cabida dentro del Régimen quizás por incapacidad organizativa o quizás porque resulta imposible que la tengan. Sí. Es de lo más desolador el que no se vislumbre salida dentro del sistema.

La llamada oposición resulta casi tan mala como el gobierno. Puede que peor si se tiene en cuenta el cinismo y la hipocresía. El partido de la presunta oposición se muestra como una continuación del liberticida ocupante de la Moncloa. No hay más que ver lo que está perpetrando el PP de la mayoría absoluta en la taifa andaluza. Globalismo suicida, Agenda 2030, vacunas incluso a niños y así todo.

Cada vez resulta más patente entre los que aún no le conocían bien que la entronización de Feijoo como jefe de la presunta oposición resulta un fiasco. En parte por poner el carro antes que los bueyes. Si de verdad quisiera ser útil a España, el PP debiera intentar comprender lo que pasa aquí y en el mundo para obrar en consecuencia. Si prefiere el globalismo al patriotismo explicar las razones. Definir los “qué”, “para qué”, “por qué”, “cómo”, “cuándo” y “dónde” que se precisan pero se limita a cambiar el “quién”, de uno malo a otro peor. No es lo mismo torear de salón con público complaciente en una capea gallega con toritos afeitados que debutar nada menos que en Las Ventas.

Los minoritarios que pretendían corregir el desastroso bipartidismo se encuentran en regresión sino en trance de desaparición. Ignoro si la razón es la que decía Séneca: “Quien no sabe dónde va nunca encuentra viento favorable”. O es que simplemente no son sino otras caretas del partido y pensamiento únicos, de modo que su concurso ya no es menester siendo la traición pasada. En todo caso, demasiado arroz para tan poco pollo.

Pero no cabe eludir nuestra propia responsabilidad como ciudadanos en lo que pasa. Los regímenes políticos pueden caer y renovarse como las hojas en los bosques caducifolios, pero lo importante es que estamos asistiendo a la muerte del espíritu y de nuestra civilización. A la muerte del árbol. Y si grave es el propio hecho en sí, aún es peor que dicha muerte parece dejarnos sumidos en la mayor indiferencia, salvo en ese antes comentado pequeño grupo de resistentes.

De modo que si se mantiene este panorama no cabe esperar mucha corrección de rumbo en unas futuras votaciones. Probablemente, es de temer que no haga falta ni hacer trampas para mantenerse en la poltrona avasallando y destruyendo la nación.

 

 

 

 

 

De trileros y disimulos

¿Le pegará por fin el falsario la merecida patada en el culo a la posesa pro pederasta?  ¿Se consideraría tan benéfica solución otro caso de violencia de género, sin la preceptiva perspectiva de género?

La administración paralela del falsario y sus secuaces formada por millones y millones de asesores garrapatas y pelotas felatrices sustituye con razón y perspectiva de género, mucho género, la de la administración propiamente dicha. De modo que hoy en el reino de España los sesudos y argumentados dictámenes técnicos oficiales valen para calzar muebles o para emplear en la chimenea de Palacio como idóneo combustible para el cambio del clima climático climatizable. Así que todo disparate o fechoría sindiós tiene su enmucetado nihil obstat antes de pasar al imprimatur en el catecismo progre oficial del BOE.

Además, ¿Quién ha colocado en la onerosa poltrona ministerial a la posesa? ¿Quién promueve tantas fechorías?

Cesar o no cesar, ¿Qué es más elevado para la propia poltrona?

Mandar al temido motorista mensajero al palacete de Galapagar, ¿Acaso sería una forma de disimulo trilero de su propia responsabilidad en esta chapuza favorecedora de criminales?

No se sabe. La opinión oficialista del Régimen es que en realidad no hay que exagerar. No sólo porque las leyes impulsadas por el falsario constituyan un faro inequívoco para toda la Humanidad. En efecto:

Multitudes de mercenarios de casi todas las bandas votaron de modo entusiasta a favor del engendro. Socialistas, comunistas, golpistas catalanes, galleguistas, filoterroristas y píos beatos vascos, nacionalistas canarios y uno de Teruel, además del tipo que siempre se equivoca del PP. Apenas nadie sale en defensa de sus propios actos, ni menos los esforzados calienta escaños ¡Qué vergüenza de parlamento, antes templo de la pretendida soberanía nacional!

Sufragado como si fuera útil o bueno para los ciudadanos españoles, vemos impotentes como el Régimen se cae a pedazos incapaz de aprobar apenas ningún test de fiabilidad.  Ni pandemias, ni vacunas, ni bienestar, ni derechos civiles, ni igualdad ante la ley, ni presunción de inocencia, ni unidad nacional…

Aunque, si lo ha firmado ese baluarte de la libertad, la supervivencia nacional y los derechos civiles como es el lúcido, valiente y arrojado don Felipe VI la cosa no será para tanta protesta como promueven los descontentadizos de siempre incapaces de aceptar que tienen un rey y una Monarquía que no se merecen.

Amén.

 

 

La consigna feminista ahora es callar

Mientras don Felipe se va de excursión a los Balcanes para practicar el inglés jarretero con alguno de sus estupefacientes sermones se siguen perpetrando fechorías por las autoridades borbónicas en su desgraciado reino.

En un meritorio más difícil todavía el progretariado enmucetado y enriquecido gracias al pertinaz socialismo trata de blanquear las fechorías de la ministra ferozmente posesa. Todo un coro de paniaguados machos, hembras e híbridos disculpa sus salvajadas como si fuesen las cosas más naturales, razonables o filantrópicas del mundo. Así, por ejemplo, el pretendido fomento del delito de la pederastia, la disculpa de los parricidios si son perpetrados por las madres. Ahora el escándalo mayor viene porque la chapuza criminal de esta ley inicua programada por el gobierno de Su Majestad permite en la práctica aliviar las condenas de violadores y otros reos de ese jaez. Un auténtico logro filantrópico del acreditado feminismo contra natura del gobierno de Su Majestad.

El colmo de los colmos hasta ahora lo ha logrado un personaje especialmente siniestro por su condición de juez que aunque no se respete a sí mismo al menos debiera respetar la toga hoy oportunamente colgada. Toda una carrera para colocarse primero en la poltrona podemita y luego en la horda gubernamental de Su Majestad con el oneroso cargo que atiende al pomposo título de Secretaria de Estado contra la violencia de género.  La tal carga pública que atiende al nombre de Victoria Rosell, ha pedido no informar sobre las peticiones de revisión de condena a raíz de la entrada en vigor de la ley del ‘solo sí es sí’ porque «esto alarma mucho a las mujeres».

Las cosas se arreglan para esta señora ocultándolas, como antes se habría intentado hacer con los delitos perpetrados contra las niñas inducidas a prostituirse mientras teóricamente se encontraban protegidas por otras instituciones dominadas por correligionarias de la podemita.

Si se me permite la humilde opinión de un pobre súbdito que desea lo mejor para su patria creo que don Felipe haría bien tomarse su trabajo o la cosa más en serio porque a este paso las instituciones borbónicas no van a dejar de España ni las raspas. Y gran parte del humillado y empobrecido pueblo español bajo su lamentable reinado ya está empezando a estar harto y luego va y pasa lo que pasa.

Un poco de memoria histórica:

Su padre está hoy en el exilio en calientes tierras de infieles. Su abuelo se pasó buena parte de su heroica vida en el Casino de Estoril. Sus otros abuelos tuvieron que huir de Grecia. Y su tatarabuelo tuvo que salir corriendo a Cartagena como alma que le llevaba el diablo al merecido destierro abandonando con las prisas a su familia en Madrid. Por no olvidar los indudables méritos de la ninfómana y escandalosa reina Isabel que tuvo que tirar los trastos de reinar deprisa y corriendo para ponerse a salvo al otro lado de la frontera.

 

Irene, posesa

Irene es un nombre de origen griego que significa paz o la que trae paz. Nada más lejos en este caso. Cada vez parece más claro que a la Excelentísima señora ministra de Su Majestad doña Irene Montero le pasa ahora lo que a Hitler entonces, se habría convertido en una energúmena, una posesa que canalizara energías demoniacas para traernos «guerra», discordia y desolación.

No hay más que ver su cara endemoniada cuando despotrica contra los hombres. Se transforma como una posesa, y si alguien la quisiese bien de verdad acaso debiera recomendarla un buen exorcista porque lo suyo ya no parece solo de psiquiatra.

Con menos soberbia y un poco más de realismo y moderación le iría mejor. De no haber perdido totalmente el sentido común o el de la realidad, debiera comprender y aceptar que por méritos propios nunca habría alcanzado una poltrona de semejante categoría a la que hoy disfruta. Incoherentemente para una feminista de pro como presume ser, su fortuna actual se la debe al macho que la abandonó después de preñarla por triplicado. Pero esta, por otra parte humanamente comprensible, frustración personal no debiera intentar llevada de su despecho hacerla extensible a todos para su consuelo.

El fanatismo es un extravío moral amén de mal consejero capaz  de promover atrocidades. La señora ministra debiera pararse a reflexionar y asumir todo el mal que está haciendo a la causa de la mujer, a la de la Justicia y el bienestar social.

La ignorancia tampoco la favorece. Sus chapuceras medidas, jaleadas por quienes desean destruir la sociedad, resultan opuestas a sus pretendidos filantrópicos fines. Lo de la presente suelta de violadores gracias a sus inicuas leyes es de nota, incluso para este calamitoso reino donde olvidados el sentido común o los valores constitucionales toda barbaridad tiene su asiento. Doña Irene califica a los jueces de «machismo» y cómo será la cosa que hasta el habitualmente pasota CGPJ se ve en el compromiso de protestar un poquito.  Incluso otros pasotas, los finos centristas del PP, se apuntan a la melé.

Por no hablar de la hipocresía de doña Irene en su doble o triple vara de medir. Así la negación del cobarde atentado de los okupas contra la gente más vulnerable cuando ella y su mansión están protegidas por todo un ejército de guardias civiles pagados también por las víctimas. O el caso de las infelices niñas prostituidas por las mismas instituciones que deben protegerlas y educarlas. O la defensa o disimulo del parricidio cuando la asesina es la madre.

O la promoción de la infame pederastia, algo que debiera resultar absolutamente incompatible con el cargo de ministro de Su Majestad, suponiendo que tal cosa aún signifique algo a estas alturas de tan nefasto reinado.

Sin nadie que nos defienda es tremendo comprobar como podemos ser arrastrados con ella al abismo del Mal.

Pero, paradojas de la vida, Irene significa paz.

 

 

Feijoo ahora vende coches

¿Estaría buscando el mirlo blanco de la segunda marca del pertinaz socialismo su futura puerta giratoria en el sector de automoción? Tras el disfraz de atracador fiscal, de vacunador a la fuerza, estadista galleguista valga la contradicción en términos, o de normalizador lingüístico con los que tanto disfrutaba, ahora se nos ha puesto el de vendedor de coches.

Ahí es nada en una de sus últimas declaraciones ha exigido la retirada «inmediata» de coches con más de 10 años de antigüedad, que «son muy contaminantes».

¿Son muy contaminantes? ¿Qué dicen los de las ITV? ¿Son prevaricadores? Por lo que se ve ahora cualquiera sabe de Física, Termodinámica o Ecología, incluso un abogado inédito en el ejercicio profesional aunque experto usuario de coches oficiales «contaminantes».

Estas declaraciones constituyen un sonoro mentís a los que afirmaban que el cambio de aires lejos del mefítico galleguismo le había sentado muy bien al personaje.

«Nos estamos empeñando en vender vehículos eléctricos y no en retirar de las carreteras coches de más de diez, doce, catorce o quince años. Debemos hacer la transición de forma ordenada, sacar los motores de combustión viejos por los nuevos, e ir poco a poco transitando hacia las emisiones cero».

Estupendo, la gente es masoquista y no se ha dado cuenta hasta que se lo ha explicado Feijoo.  Sobra el dinero después de ser atracado mediante los impuestos abusivos o confiscadores del Régimen y si no cambia de coche es por sadismo maléfico de querer contaminar. Además como se sabe la enorme red logística de enchufes de recarga está disponible en cualquier parte de la geografía lo que permite salvar la falta de autonomía. Y mejor no hablar de la contaminación total del artefacto y su logística si se tiene en cuenta el ciclo de la cuna a la tumba.

En realidad, el camarada Feijoo enseña la patita bolchevique del peculiar comunismo ecologista hoy en vigor entre los países de la OTAN, anteriormente Occidente civilizado. Todo para la plutocracia y los demás que se apañen con tracción animal. Ahora bien la elite pretende dejar de fabricar vehículos de combustión interna dentro de trece años. De modo que aquí hay un cierto desajuste en plazos y objetivos. Me gustaría saber cuál sería el balance de energía primaria en el supuesto caso que todos los vehículos fuesen eléctricos.

Sin embargo, hay que reconocer que Feijoo supone un cambio de táctica respecto al falsario. Te insulta, arruina y acosa desde el más exquisito centrismo impostado, no desde la espantosa cosa radical como el actual gobierno pro prevaricación y pro sedición de Su Majestad.

Si se me permite un consejo o sugerencia, Feijoo haría mejor en no desvelar sus verdaderas intenciones si quiere pescar en río revuelto y no espantar a sus peces. Parece que aún queda mucho para las elecciones y, posibles pucherazos aparte, ya hay mucha gente cabreada que no está para más guasas ni provocaciones.

Es un mal candidato que ha cerrado temporalmente en falso la tremenda herida de la falta de defensa y representatividad de la sociedad española.  Y donde no hay valores, ni proyecto, ni criterio… surgen los caprichos y los despropósitos.

 

Prevarica, que algo queda

Por si ya no hubiera bastante con la despenalización de la pederastia que propugna la depravada ministra Montero o la de la sedición al gusto de delincuentes ahora el filantrópico gobierno de Su Majestad pretende atender otra exigencia de la delincuencia golpista o pro satánica.

El ministro de la Presidencia, un tipo llamado Félix Bolaños, ha confirmado que en la tramitación del delito de sedición también se puede «plantear modificar el de malversación». «Hay muchos delitos relacionados con lo que pasó en 2017 que no se han propuesto. No olvidemos que la clave es construir convivencia», ha afirmado muy ufano y puesto en razón, recalcando que el Código Penal debe armonizarse para que sea «razonable» y por tanto vale la pena estudiar las reformas. ¿Razonable la impunidad de delitos gravísimos? Para los socialistas y el gobierno de Su Majestad, sí.  Todo crimen es razonable si les conviene.

En principio no nos debe extrañar demasiado que un gobierno de «presuntos» apoyado por golpistas, filoterroristas o amigos de lo ajeno quiera colaborar con un grupo de ya condenados  y sus  compinches ladrones.  La verdad  es  que tal gobierno «sindios» ni código penal tampoco es del todo nuevo en la tenebrosa historia de la dinastía borbónica.

Para evitar que un «presunto»  que ha perpetrado un delito se convierta en reo condenado existen dos buenas  mañas:

Una es controlar y sobornar o chantajear a los jueces adecuados. Algunos ya colaboran encantados de modo activo. Incluso no tienen empacho en formar parte de este gobierno arrastrando sus togas por el albañal de las peores inmundicias.

La segunda es que el crimen  ya no sea considerado delito en un código penal astutamente reformado al gusto del delincuente y cohonestado y sancionado con la bonita y caligráfica firma de Su Majestad.

Porque esa es otra o acaso la misma: Su Majestad lo que se dice decir, la verdad es que no dice ni mu. Está dedicado a sus cosas, cuando no galardona a brujas hechiceras de magia negra o a potentados eugenistas homicidas. A asistir disfrazado de lobo de mar a saraos y desfiles pero no  para dedicar tiempo a estas otras menudencias. Un día Su gobierno indulta golpistas y ladrones, otro se permite defender la conveniencia del odioso crimen de la pederastia. Otro no investiga la prostitución de menores a cargo de las instituciones borbónicas inducida por las autoridades que deben protegerlas y educarlas. Otro entrega territorios como si fuesen  de su particular propiedad.  Otro deja indefensa a la nación. Otro presume que va a burlar la Justicia para que los ladrones condenados de su banda ni siquiera se molesten en ingresar en prisión. Otro le preguntan dónde están los miles de millones de euros entregados por la UE y ahora desaparecidos y… no sabe, no contesta…

Sí, como un  Poncio Pilatos, entrega al pueblo inocente al suplicio o la muerte, jaleado por el populacho y Su Gobierno mientras se lava las manos. Grandioso. Ejemplar. Majestuoso. Borbónico.

Sí. Para perpetrar estas  maniobras  destructivas de la nación y civilización españolas se precisa la colaboración activa o pasiva de las diferentes instituciones de este degenerado reino, empezando por la del titular de la Corona y Jefe del Estado y continuando con el Gobierno, el Ejército, la Judicatura, grupos civiles y todo lo demás. Quién nos iba a decir que tendríamos que añorar al Emérito oportunamente exilado en tierras de infieles. Con él en el Trono no pasaban estas cosas.

«Menos mal que tenemos un rey que no nos merecemos», sostendrá algún iluso fanático monárquico recalcitrante e incapaz de ver más allá de sus narices.

Pues sí, menos mal.

 

 

 

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