Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Ciudadanos, les citoyens, citizens…

Mientras en Andalucía los de Ciudadanos deciden si les conviene más meterse a monjas o a putas el caso es que suceden muchas cosas por ese ancho mundo. Así, por ejemplo, la revuelta francesa contra el globalista Macron, sucesor del señorito Valls, ex primer ministro globalista socialista francés y ahora flamante precandidato de la agrupación globalista socialista naranja a la alcaldía barcelonesa, puede tener diferentes interpretaciones. El motivo inmediato es la protesta contra el abuso del consumidor perpetrado mediante el asunto del diésel, del que me he ocupado en otro texto reciente, pero en el fondo parece una protesta de más alcance contra políticos, como Macron, aupados desde la nada y que se comportan como apátridas mercenarios del globalismo.

Gente que ve “extrema derecha” hasta en la sopa y desde luego en quienes se oponen a sus turbios manejos. La fiscala amiga de Villarejo, bizarra feminista, la de los jueces “maricones” o menoreros y las putas de confidencias vaginales, aún flamante ministra para el escarnio de la Justicia en el gabinete del doctor falsario, se ha sumado a las esclarecedoras recientes declaraciones del señorito Valls sobre VOX.

Demostrando quién es el verdadero enemigo tanto para la PSOE, como para Ciudadanos o los comunistas. La idea de Nación. De Soberanía Nacional, de Cultura y sociedad basada en las propias tradiciones. Y de instituciones propias al servicio de la gente, de los ciudadanos y compatriotas pero no prostituidas al de intereses globalistas, ocultos, antidemocráticos y bastardos.

La actual amenaza contra la Nación española no es sólo empeño y quehaceres de golpistas catalanes, meapilas vascos, etarras, comunistas ricachones o de los mohatreros socialistas del felón y falsario doctor Sánchez, sino también, con otros tiempos y métodos, de otras fuerzas que disimulan sus intenciones para copar todos los nichos del mercado electoral tales como Ciudadanos o la fracción sorayista marianesca bilderbergiana del PP que se mantiene agazapada en la sombra.

Grupos que aunque diferentes quieren ver una España fragmentada, indefensa, a merced del enemigo, disuelta en taifas particularistas y en la globalidad de unos hostiles Estados Unidos de Europa, como se acaba otra vez de comprobar con nuestra humillación en el tema de Gibraltar. O en la negativa, tan solidaria, de la ministra del ramo y de la rama al trasvase Tajo Segura.  O en la próxima firma del tratado ONU para favorecer la invasión europea, una nueva Marcha Verde de triste recuerdo y renovada actualidad. Y por eso colaboran con mayor o menor intensidad, eficacia o disimulo, en favorecer la invasión de sin papeles, la sustitución de la población autóctona española y europea, la devastación de la familia y de la clase media mediante crisis financieras inducidas, el sabotaje al entramado empresarial autóctono industrial o agrario, la precariedad laboral, el saqueo por los monopolios privatizados, el hembrismo fanático liberticida, la represión de la libertad de conciencia, cátedra o de expresión, el ninguneo de la lengua española o de nuestra Cultura…

En este desorden de cosas y no solo en la mera ambición de poder de ciertos lamentables personajillos prescindibles es donde creo que cabe entender mejor mucho de lo que nos sucede así como los actuales escarceos de Rivera y su visir para hacerse con el poder autonómico andaluz. ¿Simple amenaza como baza negociadora?  ¿O una vocación más profunda, y generalizable, como okupas compinchándose con los próceres y próceras del maloliente susanato del que ha sido cireneo? Sin excluir, como cooperador necesario si fuese menester, a las hordas violentas y vocingleras del shosho parlante del pisha Kichi.

Pero, geoestrategias aparte, siempre queda cierto factor humano capaz de influir en la Historia. Así, paradójicamente son las rencillas, por no hablar del feroz odio y enemistad mortales, entre la licenciada Susana y el doctor Sánchez las que pueden dar al traste con la operación. El falsario quiere verla muerta y enterrada.

¿Putas o monjas? Lo que diga Soros.

 

 

 

La Nación resiste y reacciona en Andalucía

                                                                                   “Durante el fin de semana los gallinazos se metieron por los balcones de la casa presidencial, destrozaron a picotazos las mallas de alambre de las ventanas y removieron con sus alas el tiempo estancado en su interior, y en la madrugada del lunes la ciudad despertó de su letargo de siglos con una tibia y tierna brisa de muerto grande y podrida grandeza. Sólo entonces nos atrevimos a entrar sin embestir los carcomidos muros de piedra fortificada, como quería los más resueltos, ni desquiciar con yuntas de bueyes la entrada principal, como otros proponían, pues bastó con que alguien los empujara para que cedieran en sus goznes los portones blindados que en los tiempos heroicos de la casa habían resistido las lombardas de William Dampier. Fue como penetrar en el ámbito de otra época, porque el aire era más tenue en los pozos de escombros de la vasta guarida del poder, y el silencio era más antiguo, y las cosas eran arduamente visibles en la luz decrépita”.

(Gabriel García Márquez, El Otoño del patriarca)

 

Considero las autonomías un invento diabólico, nefasto, verdaderamente nocivo para la libertad, los derechos civiles, el progreso cultural y material de los españoles y un atentado a la propia idea de la Nación. Algo que, como una enfermedad grave sino terminal, hay que llevar con paciencia y resignación mientras no puedan ser combatidas y eliminadas. Un asunto lamentable, desagradable, del que prefiero no hablar.

En lo que puede considerarse la variable o dilema más importante del momento histórico actual, globalismo NOM contra naciones, las autonomías constituyen un caballo de Troya del globalismo, un elemento de debilitación de la Nación española, su Cultura y Economía, y en consecuencia, de los derechos civiles y posibilidades de mejora real de los ciudadanos españoles.

Sin embargo, las pasadas elecciones andaluzas han alumbrado un nuevo escenario cuyas posibilidades esperanzadoras conviene comentar brevemente.

Por primera vez desde hace cuarenta años se abre la posibilidad de expulsar al partido corrupto, degradado, liberticida, encanallado, del poder político andaluz y de todos sus lucrativos tenderetes arrebatacapas de trileros, golfos, chulos, mercenarios y corruptos. Un partido, la PSOE, que, traiciones y felonías golpistas aparte, tiene a buena parte de su plana mayor, incluidos dos ex presidentes procesados por corrupción y que ha perpetrado desfalcos de miles de millones de euros incluso de presupuestos que debieran haber ido a mejorar las posibilidades de los trabajadores que dicen defender y que constituyen su pretexto existencial.

Esa posibilidad de limpiar los establos socialistas la ha abierto con todo en contra y un mérito extraordinario un nuevo partido, VOX, que se opone al régimen autonómico, al golpe de estado, al hembrismo, a las invasiones programadas, a las marrullerías, consentimientos y corrupciones de los partidos existentes.  Un partido calumniado, ninguneado, blanco de descalificaciones de los enemigos de España y del hampa y de la chusma política o periodística. Una victoria de la voluntad, del querer en los dos sentidos de la palabra en español, la de querer, amar a España y la de querer, tener voluntad de defenderla. Ojalá sepa identificar bien y actuar en consecuencia, las oportunidades y amenazas estratégicas y en efecto, como dicen constituya un eficaz instrumento de defensa de la Nación.

Se abre una oportunidad impensable hasta hace poco que va a poner a cada cual en su lugar. Vamos a ver qué sucede, cómo evolucionan las diferentes fuerzas políticas. Vamos a poder contrastar las verdaderas querencias del partido de Rivera, si va a convertirse otra vez en oportuno cireneo del socialismo corrupto o si se va a quitar sus complejos y prejuicios.

Casado, con un mal candidato elegido por la siniestra pareja, Mariano Soraya, ha conseguido salvar a su partido de un desastre anunciado, pero ha de ver qué hacer con el frente que se le ha abierto y consolidado parlamentariamente por su derecha.

Un humo negro asciende desde las chimeneas de los palacios y chiringuitos socialistas. No es que aún no haya nuevo Papa, no. Debe ser el procedente de la quema de pruebas. El señorito Iglesias llama a las barricadas desde su lujosa mansión, protegido por turno reforzado de vilipendiados guardias civiles.  La Susanita remienda virgos y tapa desfalcos llora como mujer lo que no ha sabido defender como hombre.

 

                                                                              “Tirano Banderas salió a la ventana, blandiendo el puñal, y cayó acribillado. Su cabeza, befada por sentencia, estuvo tres días puesta sobre un cadalso con hopas amarillas, en la Plaza de Armas: el mismo auto mandaba hacer cuartos el tronco y repartirlo de frontera a frontera, de mar a mar. Zamalpoa y Nueva Cartagena, Puerto Colorado y Santa Rosa de Titipay, fueron las ciudades agraciadas”.

(Ramón María del Valle Inclán, Tirano Banderas)

 

 

Apólogo moral

Érase una vez un niño bien de buena y conocida de familia de rancio abolengo y buenos posibles por su pía condición prócer de católicas finanzas, votante del integrista y racista PNV y de misa cantada los domingos y fiestas de guardar en santuario mariano (dicho sea sin segundas).  Joven de espíritu puro y pensamientos elevados, no le había dotado la providencia divina con grandes luces intelectuales ni morales,  pero sí, en cambio, de gran estatura, buena presencia y musculatura, amén, al parecer de las felices usuarias, de otras cosas que omitimos por pudor y discreción. Lejos de la pía influencia de su confesor espiritual vascongado, fichó por cierto equipo deportivo de Galeuzca de los patrocinadores del corro de la patata y trinca trinca, se fue haciendo a vida de molicie donde el maligno acecha.

Lucía cachas en calzón corto y una lánguida aunque nada pánfila princesa admiradora de ciertos buenos talentos se fijó en él. Acaso, dicen, por cierto morboso parecido fraternal. Encaprichose la dama, le sedujo apoyada en su deslumbrante mundo de fastos palaciegos y pidió permiso a papá para legalizar honestamente su feliz himeneo con el voluble maromo. Pero de acuerdo con el ritual, era preciso superar una prueba iniciática. Si en el Turandot la caprichosa amén de sádica princesa china sometía a un temible acertijo mortal a sus pretendientes antes de conceder su mano, nuestro joven vasco de espíritu puro y pensamientos elevados habría de someterse a otra peligrosa prueba de resultado no menos asaz incierto. Probar sus habilidades en las acreditadas mañas de su nueva familia, su capacidad de adaptación a los usos y costumbres en Palacio. Prueba superada aunque de final incierto.

Al cabo, aviesos o envidiosos descontentadizos escribanos y golillas acechan para turbar el apacible disfrute del botín, su felicidad y el comer perdices. El pertinaz populacho no descansa para fastidiar a una extraña familia que no nos merecemos. Las instituciones maniobran y cohechan para hacer descarrilar el proceso judicial en curso y provocar bien la nulidad de las actuaciones o bien que caiga bajo la jurisdicción de puñetas más acomodaticias o graciables.  Escaramuzas, acusaciones a probos funcionarios judiciales, dímes y diretes oficiales aunque sentencia popular firme.

Al cabo, el abogado del diablo impuso parcialmente sus tesis sobre los partidarios de la turiferaria beatificación. Un caso de género, sin violencia, o saber de quién a quién. El hombre, malo; la hembra, buena. Buenísima. No hubo remedio, como diría Goya.

Ahora toca rescatar a la sufrida princesa doliente de las garras del rijoso dragón vasco de pura raza vasca. La princesa acompaña a su ejemplar “progenitor A”, el noctámbulo de Vigo imitador de Max Estrella, a saludar al piadoso Salman, El Descuartizador.

La Familia se adapta a las exigencias de los tiempos, pero por si acaso siempre nos quedará Suiza.

 

 

 

 

 

 

Feijóo cruza Despeñaperros

Desde la batalla de las Navas de Tolosa no se ha visto otro fasto comparable. Feijóo heroicamente se ha bajado al susanato para arreglar la cosa esa de Andalucía. Y es que el actual candidato autóctono popular, tan deficiente, tan complaciente, procede de la etapa oprobiosa, había sido elegido a dedo por la gloriosa pareja Mariano Soraya, tanto monta, monta tanto, para proteger al pertinaz socialismo andaluz, pilar insustituible del Régimen.  Y lucrativa coartada de cobardes, corruptos y traidores.

Al parecer la cosa no les pinta bien. Y no será porque el programa popular no admita todas las posibilidades teóricas. Sin empacho ni embozo se sostiene una cosa y la contraria.

Hay que admirarse del desparpajo, de la coherencia, de todo un “normalizador” lingüístico que considera a los españoles que hablamos español en Galicia como anormales y sin embargo acompaña al provisional jefe Casado que ¡a buenas horas mangas verdes! Va y dice ahora en las asoladas tierras del susanato que hay que recuperar la Educación para España. ¿Normalizada a lo Feijóo, o sin normalizar?

Se le debiera caer la cara de vergüenza, si la tuviera o tuviese, que haya tenido que ser una asociación pro derechos civiles en la que otrora se apoyó electoralmente para luego traicionarla, y a la que sabotea, quien haya tenido que salir en defensa del uso del español y de una enseñanza de calidad.

El efecto VOX, sea cual sea el resultado final en las urnas, está “acojonando” a los próceres y próceras populares. Un efecto saludable de higiene y salud públicas.

Otro que tal baila, un tal Maroto, del mismo sector de caderas altas, también ha entrado en campaña para calumniar e insultar a Abascal y otros de sus antiguos compañeros del PP vasco, el de aquellos tiempos pre marianescos, pre traidores, en la que el PP en Vascongadas era una referencia moral, heroica, de resistencia democrática y de patriotismo español. Unas declaraciones incendiarias, rastreras, cobardes, encanalladas. Un sabotaje. Otro escándalo verdaderamente repugnante con el que Casado traga.

Si las intenciones de Casado son sinceras y no meras posturas de oportunismo para pillar votos de incautos debiera librarse de la guardia pretoriana heredada antes de que lo liquide. Y pronto.

 

 

Sic transit gloria mundi, o un real paseo noctámbulo por Vigo

                                                                      En un reciente texto en relación con el cuadro Las Hilanderas de Velázquez hablaba de las Parcas. Hoy salen otra vez a colación.

El incidente del otro día en Vigo, con el Rey emérito y un coro galleguista como protagonistas, parece sacado de una tragedia griega. Además de muy triste es altamente revelador de la España actual. E invita a una reflexión sobre el Poder, la Inteligencia y el paradójicamente eterno sic transit gloria mundi.

Tras el culto al poderoso mientras lo es, viene la befa, el escarnio, cuando cae. O el odio desatado, tanto mayor cuanto mayor haya sido el despotismo o la tiranía que haya encarnado. Ya se sabe. Estatuas derribadas, damnatio memoriae,…

La inicua Ley de Memoria Histórica, versión moderna del damnatio memoriae de los faraones egipcios, puede terminar con derechos civiles elementales como los de libertad de conciencia, expresión, investigación y cátedra. Pero también devorar a las principales figuras de la Transición.  El estadista general Franco es una de sus primeras víctimas gracias al revanchismo y ansias de venganza de nuestras zurdas irredentas, que embisten cuando se dignan usar de la cabeza, pero también su amenaza se cierne sobre su sucesor a título de Rey, Juan Carlos I, colocado en la Jefatura del Estado por el dictador gallego.

El que todo un Rey otrora omnipotente, por muy emérito que ahora sea, arrastre su tambaleante Majestad y húmeda decrepitud como un Max Estrella cualquiera ante la befa del populacho inmisericorde es lamentable para todos, incluso los que no somos monárquicos ni menos alabanciosos cortesanos borbónicos. Lamentable por simple humanidad y por sentido de la dignidad de las personas y de las instituciones.

Acaso algún avispado mercader explote el suceso como una peripecia digna de epopeya. Tal se hace en Dublín los dieciséis de junio recreando la odisea de Leopold Bloom, auque no haya en la actual Galicia nacionalista de Feijóo un Stephen Dedalus nuevo Telémaco que acompañe al héroe arrumbado, ni una Ítaca verdadero refugio de náufragos ni naufragios, ni menos aún todo un genial Joyce capaz de reproducir el verbo que fluye en la conciencia real como en los personajes del Ulises. Ahora con esto de la modernidad las palabras son sustituidas por imágenes captadas por un maldito móvil.

El gran Buda o nuestro Séneca nos advierten que la virtud se encuentra en el no desear. No poner obstáculos a la propia realización espiritual. Un consejo olvidado por Su Emérita Majestad a lo largo de su vida, esclava de pasiones y de epílogo tan penoso. Ataraxia que tampoco practicaba siempre el gran cordobés. Su Consolación a Polibio, escrita durante su destierro en Córcega, es considerada una muestra de oportunista vileza. Sus adulaciones en vida al siniestro emperador Claudio resultan vergonzosas. Así, por ejemplo: “Cuando quieras olvidarte de todo piensa en el César, pondera cuanta fidelidad y celo debes a su generosidad para contigo…desde el momento en que el César se consagró al servicio de todo el mundo, se sustrajo a sí mismo y, a la manera de las estrellas, que sin descanso despliegan su carrera, nunca le es lícito pararse a él, ni hacer nada por interés propio…todo le debes al César. En él tú lo tienes todo; el te basta por todo…”

Pero después que Agripina, la madre de Nerón, sustituyese unas exquisitas amanitas cesáreas por otras mortales phalloides, el mismo alabancioso Séneca pasa factura póstuma al emperador. En La Apocoloquintosis del divino Claudio describe su final.

Entonces Mercurio llama aparte a una de las tres Parcas y le dice: “Por qué, oh tú la más dura de las hembras, te huelgas martirizando a ese miserable? …haz lo que has de hacer, entrégale a la muerte; reine otro mejor en su palacio vacío…..

La postrer palabra que se le oyó entre los hombres fue ésta: “¡Ay me! Pienso que me he ensuciado” si así fue yo no lo sé. Lo cierto es que lo ensució todo.” 

Epitafio asaz riguroso aunque fuese veraz.

Claudio fue oficialmente deificado. Pero Séneca advierte al lector de otro final menos feliz. En el juicio final a las puertas del Hades hace que Eaco no sólo se oponga a la defensa del César fallecido sino que propugne que: “Trátesele como él trató a las otros y será hecha justicia”.

Pero en el mismo opúsculo Séneca aprovecha para alabar impúdicamente al sucesor de Claudio, su hijo adoptivo Nerón, en vez de Británico próximo a la mayoría de edad a la muerte de su padre. Rey muerto, rey puesto.

Febo les dice, no cortéis nada, oh Parcas. Supere el tiempo de la vida mortal, ese que en rostro se me asemeja y se me asemeja en hermosura y ni en canto ni en voz es a mí, segundo. A los cansados mortales devolverá los siglos venturosos y romperá el silencio impuesto a las leyes. Cual surge el Lucero precipitando la huida de los astros, cual surge el Véspero cuando retornan las estrellas; cual la Aurora ruborizada, desvaneciendo las tinieblas, llevó de su mano el día, y el sol resplandeciente contempla la redondez del universo y empuja su carro fuera de sus barreras: tal César aparece; tal Roma va ya a contemplar Nerón. Con brillo suave su rostro claro resplandece; refulge su cuello bajo la derramada cabellera. Esto dice Apolo. Mas Láquesis, por favorecer a tan hermoso mortal, hiló el estambre fatal con mano complaciente y de grado concede a Nerón años copiosos…

Palabras ditirambo alabanciosas sobre Nerón ¡del propio Séneca!

 

Lo habitual es que el Poder modele, cuando no coarte o incluso suprima la Inteligencia.  ¿Puede ser el Poder modelado por Ella?  No es fácil. A tan benefactora tarea se han entregado muchos preceptores de Príncipes. Saavedra Fajardo entre otros grandes autores del Siglo de oro despliega sus famosas Empresas/ Emblemas en Idea de un Príncipe político cristiano en cien empresas para mejor educación del rey.

Donde no reina la Justicia es gran peligro tener razón”, nos advierte Quevedo que supo en sus carnes las delicias de la prisión. Y ya antes un lúcido Cervantes confesaba que “Yo no valgo para Palacio porque no sé lisonjear y tengo vergüenza”.

Y el mismo Platón había advertido que “Los problemas del mundo nunca tendrán soluciones mientras los poderosos no se rodeen de filósofos, siendo así que como poderosos es casi imposible que ellos mismos sean filósofos”. Y su discípulo Aristóteles explicaba que todos los sistemas políticos son legítimos si tienden al Bien Común.

Pero, ¿Cómo se determina el Bien Común? ¿Quién lo hace? ¿La Inteligencia? ¿Un conjunto de valores metafísicos o espirituales de orden superior? Por el contrario, como pretenden todos los déspotas, ¿El propio Poder autoconsciente, autónomo, se autolegitima por sí mismo?

Al igual que en cualquier periodo pre revolucionario los símbolos del Poder político aparecen cada vez más arrumbados en la España actual. Golpes de Estado impunes perpetrados desde las propias instituciones monárquicas, cualquier canalla se limpia los mocos con la bandera y ello no tiene consecuencias, se consiente que la imagen del actual Jefe del Estado se coloque cabeza abajo. La Justicia escarnecida y en almoneda. Las Cortes degradadas como tugurio solaz de hampones y chusma. Los defensores de la Nación acosados…

¿Acaso con esto de la posmodernidad globalista la Inteligencia ha renunciado a ilustrar y civilizar al Poder? ¿Hasta cuándo vamos a asistir a que las propias tambaleantes instituciones del Poder se pongan, y nos pongan, en ridículo?

Un ridículo antesala del suicidio.

 

Notas:

Las imágenes del penoso incidente protagonizado por gentes burlándose del Rey Emérito en Vigo pueden verse aquí.

Los textos de Séneca reproducidos en este artículo están sacados de la edición de sus Obras Completas por la editorial Aguilar, con comentarios de Lorenzo Riber, Madrid, 1943

 

Viernes subsahariano

Seguimos con las rebajas democráticas y sobre todo de dignidad o vergüenza. A precio de saldo. Barato, barato. Menos mal que la eximia aunque llorosa y al borde de un ataque de nervios presidente de Las Cortes va a borrar de las actas parlamentarias las cosas que no quiere oír. Como el Gran Hermano prefiere la falaz neolingua políticamente correcta a llamar a las cosas por su nombre. No se puede llamar golpista a los golpistas. Faltaría más. Que son lucrativos compinches del amo Mariano y ahora del doctor falsario. Piezas esenciales en la desgobernabilidad del Reino a las que las instituciones de la Monarquía deben proteger.

Una señora a la que le disgusta y considera machista que la llamen “institutriz” pero no tanto deber su prescindible carrera política a las estrechas relaciones entre su marido y el estafermo. Todo es mentira menos algunas cosas.

Al excelentísimo señor ministro de Asuntos Exteriores ha tenido a bien escupirle a la cara un esclarecido miembro de la enmucetada horda rufianesca. El escupitajo ha venido, nadie sabe cómo ha sido. Nadie lo ha visto excepto la víctima. Nadie sabe nada. Nadie conoce a nadie. La Ley de la mafia impera en Las Cortes. El doctor falsario se va a homenajear la tumba el siniestro sultán moro poco antes de que nos lancen su segundo satélite espía. Bruselas y la Monarquía hermana se chotean y ningunean a España con motivo de Gibraltar, pero no importa el okupa se larga a Cuba al ojeo de mulatos, mulatas y mulates. Además de a España deja tirado a su ministro carabina. Y el excelentísimo señor ministro se calla y se queda con el escupitinajo puesto y tras cornudo, apaleado. Doblemente humillado y maltratado, colaborador cobarde e indigno de déspotas y golpistas.

La Justicia expuesta en oferta. Lo democrático según la Montesquieu de guardia sacada del analfabeto harén socialista de ministras objeto es que no haya separación de poderes. Barato, barato. Zoco de morisma.

Por ahí fuera nadie se cree las cuentas y los cuentos presupuestarios del doctor falsario. El crédito institucional del Reino de España por los suelos. La Marca España en liquidación de baratillo.

Pero, no hay mal que por bien no venga, nos consuela que nuestros filantrópicos próceres aprueben que nos van a poder espiar en la mayor impunidad. Van a mirar con lupa lo que decimos o hacemos. Aquí sí que ningún escupitajo va ser ignorado o pasar desapercibido.

Pero, otro consuelo. Aquí tenemos más muestras heroicas de una vida ejemplarmente preocupada por los males de la Patria: el Emérito rey objeto de rechifla en Vigo por el populacho cobarde e inmisericorde. La degradación aumenta.

Merienda de negros, viernes subsahariano.

 

 

 

Desahogo sin hipotecas

Una de las cosas que más tiende a desmoralizar al observador que está cada vez más preocupado por la futura suerte de España no es ya que cada vez haya más golpistas, más subversión, más chusma poderosa evidente, más cómplices y mejor encaramados en las instituciones de la Monarquía sino que desgraciadamente no se le hace frente por quien puede y debe, mientras reina la demagogia, la estulticia, la carencia de patriotismo o cualquier idea de justicia, orden o elevación moral.

La mayoría de los dirigentes públicos se comportan como blogueros frívolos, narcisistas, ególatras, sin sustancia, ávidos de que “sus seguidores” les den un clic de satisfacción o un “me gusta”.  Al parecer ya no se libra nadie, ni los más altos y severos organismos que dirían en La Codorniz. Ilustres puñeteros se arremangan la toga y se lían a tortazo limpio para dirimir sus rencillas con el patrimonio de los demás como en un riña de patio de vecindad o verdulería de mercado. Las leyes son malas, dicen unos. Los jueces son peores, dicen los otros. O al revés. En vez de denunciar impuestos y gabelas injustas saqueadas al indefenso contribuyentes a fin de mantenerse e incluso, engordar la gusanera de un Estado autonómico vicioso, arbitrario y liberticida la riña o trifulca se anima para ver quién tiene que pagar el atraco. En primera instancia, porque repercutidos los impuestos siempre los pagan los mismos. Doncellas cegatas de virgo remendado como la Susi protestan contra la banca, esos viejos rijosos, después de haber perpetrado el impuesto confiscatorio. Y donceles puros sin desvirgar como el galleguista Feijóo se atreve a presumir en el parlamentiño gallego que es más “social” que los coleguillas de la vomitona o marea y que a él tampoco le tiembla la mano por saquear al personal y financiar despilfarros o grandes avances caciquiles como la “normalización lingüística”. Para colmo, nuestros más encucañados próceres se dedican a la mohatra o contratar maleantes para agredir, dejar impunes delitos o poner zancadillas al enemigo de su propia banda.

La esperanza naranja catalana se salta el libreto y se suelta a pleno pulmón con un inoportuno aria que querría ser de bravura propio de bizarro barítono anti banca pero quedó en ridícula coloratura de soprano impostora. Y ello, sospechosa y demagógicamente, después de haber levantado el veto en la Mesa del congreso a los presupuestos social comunistas, ¿acaso para ofrecerse para un futuro gobierno de coalición con el falso doctor Sánchez? Seguido por el tenebroso marqués de Galapagar y el siniestro tarado espiritual y moral que le sirve de corifeo.

El doctor falsario se cela, porque él es más demagogo, más caradura, más abyecto, más servil, más mentiroso que nadie, que para eso la canalla oportunamente empoderada por el amo Soros le ha hecho presidente con su varita mágica chorreante de trampas, desfalcos, traiciones y sangre. Y sale muy campanudo para amenazar a todos y todas con un nuevo decreto perpetrado a las bravas, en el calor de la noche y entre los sudores del alcohol y los desvaríos del poder sin ley.

La niña pera del nuevo socialismo pijo de Neguri anuncia la buena nueva mientras la no menos peligrosa niña Montoro de Sierra Morena se ajusta el trabuco cargado a la lupara para recaudar más quitando las subvenciones y ayudas para ciertas personas físicas ya que según la mitología oficial el atraco lo va a sufrir solo la malvada banca.

Suma y sigue…

Pero, ¿no hay nadie decente, no avillarejado o por avillarejar, que demuestre un poco de patriotismo, inteligencia o cordura? Realmente ¿tenemos que resignarnos a que nos vayamos pendiente abajo sin remedio?

 

 

Educación en la taifa

Mi ilustre colega la ingeniero agrónomo Isabel García Tejerina ha hecho unas objetivas, no sé si exactas, declaraciones sobre educación, basadas en informes de la UE, que han sentado como un tiro a los caciques y cacicas de la degradada taifa andaluza y aún más ahora que se disponen a hacer la vistosa rueda con sus mejores galas y plumajes para encelar electoralmente a sus habituales víctimas. Unas declaraciones sobre un tema capital como bien comprendía Gramsci, aunque hoy relegado a mayor gloria del NOM, que vienen a colocar un espejo en el que se refleja la caradura, cinismo y en el fondo mala conciencia por la estafa cronificada a la que los socialistas y socialistos andaluces someten a sus paisanos desde hace décadas.

Para colmo, el mohatrero socialismo menchevique la cosa esa de la educación había hecho un histórico banderín de propaganda. Así, según acreditada doctrina luego revelada falsaria ellos se preocupaban por el bienestar y redención del populacho, mientras la malvada derecha castigaba al mérito y promovía el embrutecimiento y el auge de las más bajas pasiones.

El mundo al revés. Tras cuarenta años de régimen borbónico las universidades sometidas a la hegemonía izquierdista se han degradado, su prestigio está en mínimos, muchas son un desastre cuando no algunas algo parecido a un zoco árabe en que se trapichea con créditos, másteres e incluso con tesis doctorales, enmucetando impunemente a necios, ignorantes o canallas bien relacionados con el Poder.

El Bachillerato o la enseñanza media tan prestigiosos en tiempos de la oprobiosa, valioso instrumento entonces de elevación intelectual y de promoción social de los españoles, también se han igualado por debajo. Ya no se educa bien la inteligencia ni menos la voluntad. En los casos peores se adoctrina vilmente a los discentes o se les impide despóticamente estudiar en su lengua materna: el español. En incluso se llega a castigar y relegar a algunos de los niños más inquietos o dotados calificándolos de hiperactivos e incluso drogándolos legalmente con fármacos para que no den la lata.

Por desgracia, y lo lamento por mi simpatía por esa región, hoy Andalucía se encuentra a la cola de todo salvo en corrupción donde va en cabeza junto con la Cataluña golpista. Pero que las palabras de mi colega hayan sentado mal a los aventajados señoritos y señoritas del régimen de monipodio de los desfalcos, el saqueo del dinero destinado a los parados o las putas pagadas con dinero público, puede considerarse comprensible o normal ya que defienden su botín. Pero no lo es que contra todo sentido común y pronóstico el candidato popular a la poltrona andaluza se haga la doncella de virgo remendado y salga en defensa de los socialistas y su pía obra educativa. Es verdad que se trata de un residuo sorayesco- marianil pero es de temer que o el nuevo líder popular electo se toma la cosa en serio, hace renunciar al patrioterismo regional demagógico, construye una visión y arbitra un ambicioso programa de cambio que debiera empezar por la Cultura conectándola con la extraordinaria Tradición española o habrá socialismo endémico e inerradicable en Andalucía y en el resto de España.

El socialismo de Neguri

Es un clásico de la mitología del movimiento obrero que el margen izquierdo del Nervión a su paso por Bilbao era el lugar de la clase trabajadora, la cantera tradicional del socialismo y los comunistas vascos. En cambio, la ribera derecha, la de Neguri y otras elitistas zonas residenciales, era la de los potentados, la de los ricos de rancio abolengo, píos comulgantes o no, y capitalistas explotadores más o menos malvados.

En estos azarosos tiempos pre revolucionarios las cosas ya no son así y parece que puede que incluso terminen resultando al revés.  Desacreditado el comunismo histórico por sus genocidios y crímenes contra la libertad y la dignidad de los pueblos, arrumbada electoralmente la socialdemocracia europea posterior a la segunda guerra mundial, la tarea actual del socialismo de nuevo cuño es devastar el orden espiritual, cultural y económico financiero de las sociedades y en particular la estabilidad de la clase media a fin de promover el advenimiento del NOM más despiadado, despótico e inhumano. Todo ello mientras se engorda la gusanera de una deuda impagable, rémora para cualquier política de futuro desarrollo económico y social verdaderamente sostenible. Y sin el más mínimo empacho se ponen en peligro las pensiones mientras se abren las fronteras en lo que parece aplicación del siniestro Plan Kalergi.

A esta tarea disolvente se encuentra entregado el gobierno títere del falsario doctor Sánchez. Un gobierno que actúa como coordinador más o menos eficaz de fuerzas ajenas escondidas tras la tramoya, todas enemigas de España, algunas de ellas sencillamente criminales.

Así no es de extrañar que en él no haya cosa parecida a un obrero o trabajador que se gane honradamente la vida o que cumpla sus obligaciones con Hacienda. El que más y el que menos trapichea, oculta patrimonio o fuerza la ley para escabullirse de pagar tributos mientras aumenta ferozmente la carga fiscal del común indefenso ante sus abusos.  Otros están íntimamente relacionados con las cloacas. Otras son indignas corre ve y díles de golpistas. Acaso todos y todas son chantajeables, mérito principal por el que han sido aupados a lo más alto de la cucaña gubernamental.

Si el socialismo ya no pretende velar por los intereses de la ciudadanía, ni menos por los de los obreros que era su pretexto histórico, las nuevas tareas son aumentar la deuda y la dependencia de las multinacionales e instituciones globalistas con señuelos de distracción aunque lesivos como la política de género que viene a sustituir a la de clases, la disolución nacional española en nuevos señoríos feudales con derecho de pernada. O, desde un punto de vista pragmático, disfrutar de poltronas, prebendas y sinecuras y estar bien posicionados donde haiga.

En este desorden de cosas, en este mundo al revés, no es de extrañar que la socialista ministra portabocazas gubernamental oculte su patrimonio real o more en la margen derecha del Nervión, en Neguri, junto con sus colegas potentados, los antiguos adversarios de la clase trabajadora que el heroico socialismo de la PSOE declara defender. Farsantes, sí. Pero también terriblemente peligrosos.

 

 

El capitán Trueno en el Barrio de las Letras

Aunque no suelo hacerlo esta vez voy a dedicar unas líneas a la nostalgia así como al recuerdo de un ser querido. Me refiero a mi entrañable tío Antonio, fallecido hace ya varias décadas.

De niño y en mi adolescencia, hasta la muerte de mi abuela Adora, vivía en lo que hoy es conocido como el barrio madrileño de Las Letras. En él vivieron o con él estuvieron vinculados muchos de los más grandes autores de nuestro Siglo de Oro, que han dejado sus gloriosos nombres en el callejero. Entonces no era tan famoso, era más tranquilo y recoleto, dentro de lo que cabe en una gran ciudad como la capital de España. Espejo singular de un Madrid más amable, más noble y humano, hoy lamentablemente desaparecido.  Mi casa estaba en la calle del Amor de Dios, un nombre demasiado grande para una calle tan pequeña, cerca de la sede de la Real Academia de la Historia, del cine Monumental, hoy dedicado a conciertos o del cine Doré o “Palacio de las pipas” luego reconvertido en filmoteca.

Algo más lejos el Paseo del Prado, entre Cibeles y Neptuno donde iba con mi madre y mi hermana a pasear o jugar bajo la arboleda. El edificio de Las Cortes, entonces ocupado por procuradores de los tres tercios y ahora por gentes variopintas incluidas alguno que otro Rufián o ejemplar de primitivo y feroz catalanopithecus. El Ateneo, un lugar enigmático y entonces para mi con un cierto de halo misterio o de especulaciones prohibidas. La pescadería La Astorgana en la calle León cuyos nutridos mostradores eran una especie de fascinante zoo dedicado a la ictiología. Siempre me maravilló la especialización de la antigua ciudad leonesa en la comercialización de pescados y mariscos procedentes de nuestras costas gallegas. Sobre todo entonces cuando el viaje por carretera desde Madrid a La Coruña y regreso era una aventura digna del Paris Dakar.

Y la cercana plaza de Santa Ana, donde de niño a veces iba a jugar a la pelota bajo la protección de mi abuela y de un gran árbol, quizás una pseudoacacia, antes de que se hiciese el arboricida aparcamiento subterráneo desde entonces existente, y hoy con acceso trampa de multas gracias a la bruja.

La plaza era un lugar de sosiego rodeado por el bonito edificio del Hotel Vitoria, donde paraban toreros y cuadrillas con toda su impedimenta y parafernalia y se comían unos magníficos huevos nido, especialidad de la casa. O el del teatro Español, de gran tradición o el cercano de La Comedia, famoso también por otros actos no estrictamente teatrales aunque sí relacionados con la Vida y la Cultura. También estaba la pastelería Suiza. Y, no lejos, el callejón del Pozo, donde se podían comprar algunos de los mejores hojaldres de España. Los vistosos azulejos andaluces de Villa Rosa, la de famosos saraos cuando la dictablanda. O el callejón de Álvarez Gato con sus espejos inspiradores del esperpento valleinclaniano. Hoy el esperpento no los necesita curvos: se refleja perfectamente en espejos planos. Y tascas típicas como Las Bravas, que aún perdura, o La Casa de las Gambas…

Sin olvidar en la misma plaza un conjunto de librerías y editoriales de especialidades científicas, técnicas o de ensayo, hoy desaparecidas, no sé si por algún sectario premonitorio designio de la inicua ley de memoria histórica o como adaptación a los signos de los nuevos tiempos. Es decir, como logro indudable del progreso democrático y amor a la Cultura del pueblo, felizmente reconvertidas en jolgoriosas cervecerías.

Mi tío Antonio fue un personaje de gran valía, frustrada parcialmente como tantas otras por el desastre de la guerra civil. Tras la prematura muerte de mi abuelo, no pudo seguir una carrera universitaria pero su perspicacia, sensibilidad e inquietudes por los temas literarios, culturales y artísticos, seguro que superaba a la de tantos enmucetados más o menos mohatreros actuales, que han tenido otras oportunidades más que la simple aunque meritoria de ser autodidacta.

Era buen aficionado a los toros y entendía de la Fiesta. Un rito antiquísimo y lenguaje de gran belleza, colorido y precisión, al cabo. Debatía con amigos como Tip y Coll  sobre el sentido de ella y, sobre todo, cuando ocurría algún trágico percance conmovedor, hasta qué punto era legítimo poner en peligro la vida humana. Sabía mucha Gramática. Su poeta favorito era Antonio Machado. Conocía muy bien los poemas de Campos de Castilla, y he deducido luego que probablemente se identificaba además de con los valores del paisaje soriano de donde era su padre, con el propio heterónimo machadiano Juan de Mairena. En todo caso, mi tío Antonio era un hombre en el buen sentido de la palabra bueno. Mi principal recuerdo de él es el de su bondad y generosidad conmigo.

Cuando yo era niño esperaba con cierto anhelo o impaciencia la llegada de los miércoles.

Era el día en el que salía a los quioscos un nuevo cuadernillo apaisado con las aventuras del Capitán Trueno.  Todo un gran héroe que sin embargo hay que reconocer que hoy lo tendría muy difícil. Reunía todas las papeletas de lo políticamente incorrecto. Blanco, heterosexual, sin veleidades pederastas pese a la tentadora proximidad del joven Crispín. Valiente, animoso, hombre de honor, generoso, gran militar por valor e inteligencia estratégica y táctica, paladín de la Justicia, cristiano y defensor de la Cristiandad, abnegado solidario con sus compañeros y amigos, fiel enamorado de un bella princesa nórdica que se había creído hija de un pirata y que casta pero decididamente acaba correspondiéndole. Un personaje modelo que parecía sacado de la Orden de Caballería de Raimundo Lulio. Muchas de sus aventuras se desarrollaban en un mundo tópico de términos y personajes históricos muy conocidos incluso por niños pero de vaporosa definición geográfica y escasos detalles técnicos o de erudición. Su espada no era flamígera pero sí era utilizada como símbolo de Sabiduría.

Entonces no se había impuesto el tenebroso trágala del liberticida multiculturalismo y los caballeros eran caballeros pero no energúmenos del heteropatriarcado. Y las damas se identificaban con el alma y sus virtudes a cuya defensa servía el ideal caballeresco. Los salvajes eran salvajes; los tiranos, tiranos, tiranos; la morisma, la morisma; los caníbales, caníbales… A todos ellos combatía nuestro héroe sin temor a que le llamasen fascista o españolista. Y es que los tebeos entonces eran tebeos y no comics. No había ONGs creadas o financiadas por Soros o cualquier otro filantropófago conocido u oculto, que figurarían de pleno derecho entre los villanos, bellacos, tiranos y malvados a combatir por nuestro héroe. El capitán, Goliath y Crispín lo hacían a cuerpo, dando la cara. Y como buenos españoles orgullosos de serlo, de pura raza. Con perdón. Desde luego, si el Capitán Trueno hubiera tenido una calle con su nombre, la siniestra loba comunista disfrazada de dulce abuelita demócrata se la habría quitado.

Ignoro si para protegerle del revanchismo golpista progre que nos trajo la pertinaz Transición o como otra memez nacionalista más, alguno que otro sesudo investigador paniaguado sostiene que al igual que Cervantes, santa Teresa de Ávila o Colón, nuestro capitán Trueno era… ¡catalán de Gerona!

Todos los miércoles mi tío me daba puntualmente una paga para comprar cada nuevo cuadernillo apaisado que compraba y leía con avidez, con premura, apenas sin detenerme bien en los dibujos.  Y cuando estaba la cosa más interesante ¡zas! la maldita palabra: “Continuará”.

Mi abultada colección de tebeos se perdió o desapareció en una mudanza. Ahora estoy revisando algunos episodios del Capitán Trueno en versión facsímil. No es lo mismo, desde luego, pero tampoco lo es ya mi visión de muchas cosas medio siglo después.

La colección del Capitán Trueno es un conjunto de trepidantes aventuras de acción. Pero también forma parte de la literatura de los mitos. De la lucha eterna entre el Bien y el Mal. Una pugna cuya batalla principal se encuentra en nuestra propia conciencia.

Los tebeos como los de esta saga servían para ofrecer modelos de conducta, para dar pautas de actuación cuando la vida empieza a abrirse al niño y al adolescente y con ella también se empiezan a ver los conflictos que plantea y se ha de hacer frente a las primeras batallas . Más tarde he podido comprobar como la buena Literatura con sus arquetipos y sus relatos nos enseñan muchas cosas. Que detrás de las peripecias visibles de la trama existen interpretaciones más profundas. Caballeros míticos como nuestro Don Quijote o el arquero Arjuna nos dan lecciones y muestran verdades muy profundas para ilustrar nuestra conciencia.

Ellos, o en su momento y a su modo el capitán Trueno, nos hacen ver qué queremos que reine en nuestra conciencia y conducta. Si el mundo de la Dama y sus valores: la Belleza, la Justicia, el Bien o la Libertad, o el de las pasiones y deseos causantes de sufrimiento, el egoísmo o la ignorancia. Los hábitos que producen descontrol, fracaso o profunda infelicidad, o los que promueven la salud, la sabiduría, la bondad o los del alma que ha sido desahuciada de su reino por los otros y que las actuaciones del capitán Trueno le pretende devolver.

Gracias, querido tío Antonio.

 

 

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