Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Feijóo y el nacionalismo popular

¡Santiago ya no es Santiago

que es segundo guasinton!

¡Tié recreo y toa la hostia

de una culta población!

 

Como se esperaba Feijóo ha logrado doblar el por otra parte fláccido brazo de Casado y no habrá coalición con los restos de Ciudadanos en la tierra de las brumas. Sólo habrá feliz himeneo en Vascongadas donde el antiguo heroico partido de María San Gil o Gregorio Ordóñez ahora va dando tumbos gracias a su centrismo amariconado. El PP logra que su hoy semi coaligado Ciudadanos renuncie a su propuesta de supresión del ventajista y abusivo cupo vasco. Cuando se anuncian los clarines del miedo a perder las poltronas se recrudece la polémica sobre la verdadera naturaleza del Partido Popular DE Galicia que no EN Galicia y del propio manda más del mismo, Alberto Núñez Feijóo. En realidad el PP viene a ser una especie de neo CEDA. Confederación Española de Derechas Autónomas. Aunque en algunos lugares tampoco está demasiado claro ni lo de derechas, ni lo de española.  De modo que si puede cada taifa va por libre.

Lo primero que conviene decir es que muchos, o al menos bastantes, españoles que vivimos en regiones nacionalistas que a mayor gloria, fortuna y poderío de sus caciques autóctonos ningunean u hostigan la Cultura española, vemos las citas electorales autonómicas como una amenaza, como una desgracia que vuelve periódicamente como pernicioso virus que siempre retorna contra nuestros derechos civiles, nuestra tranquilidad, salud y hacienda.

El mal, desde luego, está en el calamitoso, oneroso, corrupto mosaico autonómico. Es decir, tiene carácter institucional, estructural. Aunque su gestión pueda hacer que sea simplemente malo, peor o pésimo. Lo mejor que pudiera pasar para el ciudadano y para España es que no hubiera ni parlamentos ni gobiernos regionales, habitual ecosistema de parásitos, desafueros, traiciones, despilfarros, despotismos, incompetencias y corruptelas. Cuanto más materia fermentable, más fermentación. Cuantas más leyes y agentes para aplicarlas, más corrupción. Tácito ya consideraba a “la multiplicidad de las leyes como señal cierta e infalible de un mal gobierno y de un pueblo corrompido”. Si, además de la debilitante diarrea legislativa, en el Parlamento regional está prohibido expresarse en español como es el caso del gallego con el PP, la cosa aún es peor. Todos esos ahorros pudieran y debieran ir a las amenazadas pensiones, la Sanidad, infraestructuras o, por ejemplo, la reforma agraria o la Administración de Justicia, que son las cosas que de verdad importan al ciudadano. No a que la Ley gallega de medio ambiente sea diferente a la del otro lado del fronterizo río Eo. O a que la inmersión lingüística en gallego, al cabo una lengua residual, vulnere derechos civiles, dificulte la posibilidad de conectar con los demás españoles, encontrar empleo en el resto de España o del mundo hispanohablante de quinientos millones de personas. O a que la autonomía sirva para sembrar cizaña en España y dar cobijo a miles de funcionarios y asimilados en una burocracia de crecimiento monstruoso relacionado con la dinámica de la hiper-regulación normativa que se retroalimentan a costa del contribuyente. Cuando los nacionalistas de la PSGA o del Bloque acceden a la poltrona no necesitan cambiar las leyes galleguistas del PP: les basta con aplicarlas sin piedad.

La verdad hay que reconocerla. El PP DE Galicia es un Partido nacionalista más, que aquí hace las veces de CiU o del PNV, que ha cambiado el primitivo España lo único importante del ex ministro Fraga antes de copiar el modelo catalán, por el actual sólo me importa Galicia declarado por su delfín heredero ¿Ni la Libertad, ni la Justicia, ni los derechos civiles, ni la democracia, ni España? ¡Galicia! Toda una escandalosa declaración.

A los que no viven en esta bonita tierra, que pese a su casta política mantiene grandes virtudes, quizás le extrañe esa afirmación de nacionalismo, pero aquí el modelo político establecido por el Partido Popular DE Galicia es el mismo catalán de CiU. Salvo, un importante matiz, que en Galicia hay más gallegos que catalanes. Y, en consecuencia, más sentidiño y mucho menos racismo supremacista en la población, cosa ya no tan clara en la oficialidad apoltronada y enmucetada que vive de los presupuestos, es decir financiada por sus víctimas.

Las viejas declaraciones de uno de los más importantes teóricos del nacionalismo gallego, Vicente Risco, en el sentido que Galicia debe ser independiente puesto que el rubio gallego es de una raza superior que no puede estar dominada por los morenos ibéricos africanos ahora no serían políticamente correctas y ya no se emplean. De modo que el sentido de exclusividad galleguista no es ahora el racismo sino la lengua. Una lengua no la popular de tan bonita musicalidad como la tradicionalmente hablada por el paisanaje en los pueblos y parroquias, sino otra, de laboratorio, transgénica con palabras importadas lusas, para el empleo y gusto de burócratas, insaciables caza subvenciones, lucrados déspotas normalizadores. Usada como instrumento del telón del grelo para evitar en lo posible que en Galicia vivan demasiados “castellanos”. “Galicia para los gallegos” clamaba otro ilustre prócer nacionalista decimonónico, Alfredo Brañas.  El caso es evitar la competencia de otros españoles para mayor gloria y medro del caciquismo regional, creando barreras artificiales, de ser posible adiabáticas, ideal liberticida oculto de todo nacionalismo.  Incluso en ciudades abiertas como fuera La Coruña la Cultura española es discriminada y está en retirada. Para estrenar una obra de teatro escrita en español por un gallego ha de ser previamente traducida al gallego.

Valga este sucinto e incompleto repaso de la situación actual para mejor comprender las actitudes de los caciques regionales y sus instrumentos de dominación. “No queremos coaliciones ni mandangas que pongan en riesgo prebendas, sinecuras o el ordeño de los presupuestos”. “No nos gustan los forasteros.” “Sólo es gallego quien habla y escribe en gallego”. “Aquí nos apañamos muy bien”. «Vivir como gallegos». “Galicia soy yo…”. Pero, también compaginado con un contradictorio: ¡”Qué el Gobierno nos devuelva el IVA»!

Algunas declaraciones oficialistas son delirantes, como las mercenarias que quieren hacer ver a VOX como un peligroso partido de izquierda compinchado con el resto de los nacionalistas gallegos para fastidiar al gran prócer que no nos merecemos, ese Moisés orensano que va a llevar a los gallegos a la Tierra Prometida, un siglo de estos. O bien calumnias disparatadas y doblemente falsas como «VOX se empeña en que los gallegos no se entiendan en su lengua materna«. En primer lugar, la lengua materna de muchos gallegos es el español, no el gallego. Y lo que pretende VOX es que los derechos civiles de los ciudadanos no se van discriminados por utilizar el español, lengua común en toda España, que todo español tiene obligación de conocer y derecho a usarla. Calumnias aparte, el PP y su poderío mediático regional azuzan el voto del miedo: “O yo, o el caos”. “Si votas a otros pones en peligro mi Feliz Gobernación.” “¡Qué vienen los comunistas y los narcos!” Incluso se esconden las siglas partidarias en la propaganda para resaltar la faz del Pretendiente como supremo argumento electoral y programa de voto.

Reproduciendo experiencias medievales propias del feudalismo antes del auge del poder real, las elecciones autonómicas constituyen excelente ocasión para escaramuzas sino batallas por aumentar el poder de las taifas y señores feudales. Feijóo demuestra a su enemigo compañero Casado que es él quien manda en “su” territorio.  No importa que por razones estratégicas de supervivencia nacional de partido el PP de Casado quiera ahora comerse los despojos de Ciudadanos. Pero que abandone toda esperanza: en Galicia manda Feijóo.

Mientras la lamentable casta política de la Monarquía se pelea a la rebatiña, probablemente harto y asqueado de la política española, de incomprensiones e incluso insultos cuando practica la filantropía, Amancio Ortega traslada su núcleo logístico fuera de España. A los Países Bajos, cerca de Amsterdam y del puerto de Rótterdam.

Pequeñeces. Como dice Feijóo: Galicia, lo único importante.

 

 

 

La anormal normalidad

Con gran bombo y aparato mediático se ha celebrado en el Palacio de la Zarzuela conseja de ministras presidida por el Rey. No se entiende bien este asunto. Sabemos que la Constitución lo contempla, pero no puede ser más inoportuno para España, para los españoles y para la propia figura del rey, que según sus admiradores es un símbolo. Y ejemplar, dicen.

Podemos quedarnos en el anecdotario superficial de la más alta ocasión que vieran los siglos. Si el marqués de Galapagar iba despechugado y sin corbata. Si hubo que empalmar todas las mesas existentes en Palacio para este remedo de Viridiana o de El Ángel exterminador. O si hubo que esconder las cucharillas de plata por si acaso.

En efecto, por si ya no era suficiente con el vodevil de las maletas y el contrabando gubernamental o con el escarnio al derecho de que el falsario se entreviste y se compinche para perpetrar nuevas fechorías y desafueros con un golpista inhabilitado, en la conseja de ministras de este martes se ha debatido la creación de dos nuevos impuestos que afectan a intereses norteamericanos además no se sabe en qué medida, en efecto rebote, a empresas y ciudadanos españoles. En similar operación se había embarcado Macron aunque ha tenido que recular heroicamente ante la amenaza de sanciones de represalia. Todas estas cuestiones aparecen como legitimadas por la presencia de Su Majestad. Sólo faltaba la venezolana de okupa escondida bajo la mesa. Una normalidad falsa. Una mohatra lamentable.

La pinten como la pinten, esta inoportuna reunión gubernativa parece una astuta maniobra del falsario, a la que habría entrado como un incauto Su Majestad, para que la Corona se humille a cohonestar sus fechorías dando una sensación de normalidad política y constitucional que no existe, ni puede existir con el sanchismo en el poder. Una forma de dejar a la oposición con el culo al aire en sus intentos de denunciar la peligrosa anormalidad constitucional que acontece. La ministra portavoza no ha desaprovechado la oportunidad en la rueda de prensa posterior de sembrar cizaña entre Casado y el descontrolado Feijóo.

Sin olvidar, lo acaso peor en estos momentos tan delicados a nivel nacional e internacional, la posibilidad de enfrentar a Felipe VI con Trump, en un intento gubernamental de desacreditar al rey como cómplice del falsario a ojos del presidente norteamericano.

No se entiende que cosas tan elementales no se vean por los asesores de Su Majestad, si es que a él mismo no se le ocurren.  Dicen que la Corona es simbólica. No sé. De serlo, por desgracia con actos como los de este martes, parece un símbolo de desconcierto, de incompetencia y de inanidad. Ojalá me equivoque por el bien de España.

 

 

Descubriendo a Juan Carlos I

El veterano periodista Joaquín Abad acaba de publicar un libro títulado Descubriendo a Juan Carlos I.  Un título no sé si del todo acertado ya que es un personaje cuya verdadera catadura moral muchos observadores hemos descubierto hace tiempo, y en el que apenas hay demasiados datos auténticamente novedosos. Se trata de una mini biografía del Rey Emérito, es de suponer que no autorizada, en la que se revisan algunas de las principales hazañas del personaje sobre todo en sus abultadas facetas amatoria y comisionista. Si bien al principio del libro se glosa la traición del entonces príncipe en el tema de la Marcha Verde y el Sahara y sus complicidades con el sultán de Marruecos según aparecen en documentos filtrados por la inteligencia norteamericana. Y también existe alguna alusión al papel en el autogolpe del 23 F, por las posibilidades para el chantaje que ofrece tan espinoso y manipulado asunto.

Pero, sobre todo el pequeño libro trata de lo que Su Majestad el Rey Emérito entiende por “negocios” y amoríos.  Una especie de peculiar devocionario borbónico que tiene la virtud de decir sin muchos tapujos lo que se ha tratado de tapar gratis et amore o por miedo a las amenazas o las represalias sufridas por algunos cronistas durante varias décadas hasta la inesperada abdicación.

Según el autor se recorren 37 años de la vida y amores del Rey Emérito, en realidad son más años pues también habla de sus primeras amantes y bastardos, recordando múltiples peripecias y aventuras aunque con no mucho análisis sobre la influencia que haya tenido esta conducta tan poco ejemplar en el desastroso estado actual del Reino. Que, no obstante, se puede colegir por el altísimo sentido del honor y la honradez de sus más íntimas amistades económico- financieras. Manolo Prado, Ruíz Mateos, el príncipe Zourab Tchokotua, los Albertos, Javier de la Rosa, Conde, entre otros menos famosos.

No es de extrañar que un breve capítulo se dedique al “pánico a los dossieres de Jordi Pujol”.  Blindaje eficaz de la siniestra familia del padrino catalán.

También otro apartado muy sustancioso va dedicado a las filantrópicas aventuras del yerno Urdargarín y su ocultación de dinero del botín aprovechando una fundación para la teórica ayuda a niños descapacitados. O el tráfico de influencias para intentar colocar al entonces aún “presunto” al otro lado del charco, lejos de España.

En el libro se sostiene que el número de amantes reales supera el millar, aunque no ofrece datos sobre el de hijos bastardos. No se pasa revista a cada uno de esos amoríos, lo que me temo que en vez de un libro daría lugar a una biblioteca borgiana de Babel, pero sí a algunos de los más notables o sustanciosos. María Gabriela de Saboya, Carla Olghina de Rabilant, Sarita Montiel, Carmen Díez de Rivera, Bárbara Rey, Marta Gayá, lady Di, Nadiuska, Paloma San Basilio, Anne Igartiburu, Julia Steinbusch, Deborah Norville, y acaso el más triste de todos por su lamentable y sospechoso final, el de la joven actriz Sandra Mozarowsky.

Por supuesto que la falsa princesa Corinna Larsen es protagonista principal, y se comentan algunos de sus más sonados escándalos como amante y comisionista.

Un curioso resumen de las no precisamente ejemplares de las actividades de un personaje egoísta, turbio, sin empatía, que aunque sólo fuese por los extraordinarios privilegios que ha disfrutado sin merecerlos debiera haber tenido más sentido de la dignidad propia y sobre todo del país que supuestamente representaba. Pero que, pese a su abdicación, continúa a salvo de la jurisdicción de los tribunales de Justicia que según dice la constitución se administra en su nombre. Un pasado del que aún no se puede pasar página porque, lamentablemente, el heredero de la Corona se comporta como si siguiera atrapado por estas deudas del pasado lo que acaso explique su falta de respuesta en defensa de España, a los ataques que nuestra Nación está sufriendo por las propias instituciones de la Monarquía.

 

Descubriendo a Juan Carlos I, por Joaquín Abad

Edita Cibeles Group, CCL, 2019 (185 + 26 páginas)

15,60 euros

 

Cuius regio, eius religio

Me llena de orgullo y satisfacción anunciaros que al Preparao no se lo ha comido ningún lince durante su peligrosísima visita oficial a Doñana. Para que luego digan los descontentadizos y criticones de siempre que el más Galio de los Galios no asume graves riesgos durante su azaroso, incierto y espantadizo reinado. Dicen que es una especie de vacuna o preparación para su cita del martes con los leones enfurecidos y hambrientos, igualico que el difunto profeta Daniel. Otros disimulada ocasión de ver por dónde iría el futuro oleoducto de Doñana. Pero hoy no vamos a hablar de las heroicidades mal comprendidas de Su Majestad.

El berenjenal que está creciendo con el inepto gobierno social comunista del doctor falsario provoca situaciones cada vez más absurdas, chocantes, desbaratadas y cómicas aunque el problema de fondo desde luego carezca de gracia. Inepto para resolver problemas, muy eficaz para crearlos dentro de su encanallado devenir. Recuerdo un precedente no muy lejano cuando socialistas y nacionalistas gallegos propiamente llamados, aquí donde escribo todos son nacionalistas gallegos y déspotas lingüísticos menos VOX. Tras la pérdida de la mayoría absoluta del PP, la PSOE, aquí llamada PSGA, y los del Bloque Nacionalista, o los Pelouro de la satánica estrella invertida, se aliaron para repartirse el botín. Tuya, mía, sortearon las consejerías como los hermanos traidores de José el despojo de sus vestidos tras la gananciosa timba electoral. Si, por ejemplo, los bloqueros resultaron agraciados con la cosa esa de industria, colocaban a sus gentes, muchos ignorantes indígenas gañanes, algunos impresionados por tener coche oficial con chófer y vestir de señorito, gente de la partida que no tenía ni idea de qué iba la cosa.  Como ahora.

Una reminiscencia medieval de un sentido patrimonial de la Administración. Entonces se decía Cuius regio, eius religio, que en traducción para los damnificados por la educación socialista viene a significar algo así como: Según sea la religión del rey así será la de su reino o a tal rey, tal religión. De tal ministro, ministra o ministre, tal la de sus servidores ministeriales. Hoy, incluso el problema es más grave porque muchos de nuestros más encumbrados próceres digitalmente colocados en lo alto de la cucaña gubernamental por no saber ni siquiera saben sin son machos o hembras o machihembrados por concubinato múltiple. Y desde luego de religión atea. Con lo que el caos en sus mesnadas está garantizado.

La cosa es más evidente cuando se trata de problemas de carácter sistémico, polifuncional, integral, global o como se les quiera llamar, donde se precisa claridad de ideas, una visión ordenada del problema, de los objetivos y amenazas así como de capacidad para actuar en el detalle con políticas y acciones adecuadas y concretas.

El berenjenal es morrocotudo por ejemplo en Exteriores donde nuestra bizarra ministra del ramo se va por las ramas de la nueva lógica no aristotélica, ni menos booleana. Acaso, una variante de la dialéctica taoísta: el ente y el no ente se engendran mutuamente. En efecto, un tal señor Guaidó puede ser gobierno y oposición al mismo tiempo y en el mismo lugar. Lo que sin duda vulnera los principios de identidad y de contradicción en filosofía hasta ahora imperantes antes de la llegada del doctor falsario a los más altos desatinos históricos y científicos. Pero la excelentísima señora ministra de la Corona cual mula testaruda pasi corta y cozilarga se acula en el establo y a las repetidas preguntas de impertinentes plumillas, ni arre ni so.  Sin olvidar el intrusismo ministerial metiéndose en ganancial ajeno de un tal Abalos que muy jaque acaba de manifestar que a él no le echa ni Dios.  ¿Qué tenían las maletas? A su guardaespaldas y mandadero le han hecho archipámpano de no sé que cosa.

Wenceslao Fernández Flórez ya explicaba otro caso similar en Los trabajos del detective Ring durante la Segunda República.  Cuando el detective Ring llega a Madrid resulta que a su habitual mozo de equipajes al que apodaban el Mangante por sus altas virtudes republicanas había sido nombrado gobernador civil de la República. ¿Cómo es que está vez no estaba el mozo portaequipajes de siempre en la estación? Era muy bruto aunque servicial. La culpa la tiene una maleta olvidada que encontró con ciertos papeles comprometedores. Le han tenido que hacer gobernador civil.

También se están viendo grandes momentos con ocasión de la última crisis agraria provocada por el falsario. Las mesnadas narcovenezolanas montan reuniones con unos grupos más o menos amigos o afines, los cómplices del supuestamente desalojado Torra con otros paniaguados alabanciosos. Te junto, no te junto. El ministro es de secano, a diferencia del vicepresidente enésimo suma y sigue entrenado en el lujoso regadío galapaguero. La ministra es galleguista, feminista y comunista. Muy ista. No se percibe visión de conjunto ni criterio cuando se trata de solucionar algo. Sólo lo habría para destruir.  Solo oportunismo e improvisación: Digo la parida que se me ocurre, salgo en la teleidiota rodeado de conmilitones o paniaguados y el que venga detrás que arree.

Según el señor feudal que mande, si sale con barba san Antón, y si no, la Purísima Concepción. A veces la cosa es aún más difícil como el famoso borracho de la leyenda, ahora está en Pinto, un momento después en Valdemoro. Lo malo acontece cuando la juerga termina fatalmente caído en el arroyo, entre Pinto y Valdemoro. Todo un ejemplo de sabiduría y coordinación.

Otros aprovechan el desbarajuste para darse una dosis de autoestima mandando apalear a agricultores pacíficos en Extremadura tras la dejación de autoridad durante la rebelión de las turbas violentas en la otrora civilizada Barcelona. Ciudad bajo la meona y sus hordas de la que empieza a huir todo el que puede.

O, como la exquisita shosho Montero, castigando a los demás por los pecados propios de su anterior típica feliz gobernación cañí.

Estamos expectantes para ver cómo todo nos lo aclara la Calvo, gloria del Pensamiento, el Género de cuota y la Gramática españoles.

 

 

 

El Pantano, según Q

Como me explica mi amigo Antonio, en EEUU se emplea la frase “drenar el pantano” para referirse a la lucha sin cuartel contra el Deep State o Estado Profundo gobernante en la sombra con absoluta tranquilidad hasta la llegada de un proscrito como Trump. De ahí la actual lucha sin cuartel entre el presidente republicano y el poder oculto del que el famoso impeachment fallido ha sido una de las más recientes e importantes escaramuzas conocidas.

En esta labor de “drenar el pantano” en lo que a información se refiere, se ha destacado un misterioso agente o figura conocida como “Q”, al que algunos consideran un heterónimo o pseudónimo del propio presidente norteamericano o de una persona muy ligada a él. Otros consideran que es una especie de portavoz de cierto grupo patriótico militar.

Para Q el “pantano” se caracterizaría entre otras cuestiones por:

Preferir el Poder a la Justicia.

Emplear artimañas, engaños, falsas banderas, trucos, propaganda, como instrumentos.

No existe moderación en el pantano. Todos son radicales sin frenos.

Querer desarmar a la gente común

Porque casi todos los medios de comunicación promuevan y repitan sus propagandas y falsas noticias e interpretaciones.

Promover una especie de nueva religión que tiene entre sus pilares básicos la mohatra del cambio climático y la política de género.

Instalar el “Big Brother” orwelliano, un estado policial de control y vigilancia de la ciudadanía, que utiliza la moderna tecnología.

Como puede verse el problema se va extendiendo con el siniestro globalismo impulsado por la plutocracia financiera internacional, e instrumentado entre otros por el Partido demócrata y el neomarxismo cultural.

Un partido digno de toda sospecha del que el falsario presidente del Gobierno de España viene a ser una especie de franquicia. Todas estas características o consignas se van cumpliendo de modo inexorable con el presente gobierno social comunista. Incluso en lo de desarmar la población cabría pensar que los actuales intentos de prohibir la caza so pretexto animalista van en ese mismo sentido.

Mientras escribo este texto, con tramitación rápida como puñalada de pícaro, se ha aprobado la ley de eutanasia, un asunto muy complejo y delicado en el que habría que hacer muchos distingos y tomar las debidas precauciones. En teoría, una medida filantrópica dirigida a evitar sufrimientos innecesarios. Pero visto el precedente de la ley del aborto que en principio iba a ser de aplicación a casos excepcionales pero siega cien mil vidas cada año cabe temerse lo peor: la impunidad del abuso.

Por desgracia, a diferencia de EEUU, aquí la dictadura avanza sin que el Régimen borbónico le ponga freno. Al revés, la amenaza principal para la sociedad y la nación hoy procede de las propias instituciones de la Monarquía. El pantano español no sólo no se drena sino que cada vez parece más lleno. De modo que de dichas instituciones no cabe presumir demasiadas esperanzas. No obstante, algunos recientes movimientos escandalosos, sino meramente delictivos, del gobierno de Su Majestad nos están colocando en el punto de mira del amigo americano. Si el falsario no lo impide con alguna de sus trampas, el Rey visitará la Casa Blanca el próximo 21 de abril invitado por el presidente Trump. Aunque sólo sea por agarrarse a un clavo ardiendo acaso una carambola geoestratégica o una actuación contra el narcotráfico internacional pueda salvarnos del desastre al que fatalmente parecemos abocados.

 

 

 

 

 

Once de Febrero

Hoy martes once de febrero no está de más recordar que tal día como hoy de 1873 se iniciaba la agitada Primera República tras la salida de España de Amadeo de Saboya. Pese a ser una persona bienintencionada y ajena a corrupciones, parcialidades y camarillas palaciegas, o quizás por eso mismo, su reinado fue saboteado y no llegó a cuajar. También es verdad que su principal valedor, el general Juan Prim, había sido “oportunamente” asesinado unas horas antes de su llegada a España.  Un magnicidio, el primero de una serie de estratégicos asesinatos de presidentes del gobierno españoles que nunca llegaría a esclarecerse del todo, acaso por ser resultado de una conspiración de gentes muy poderosas.

En setiembre de 1868, tras La Gloriosa la reina Isabel II había huido según cuenta el experto en esperpentos borbónicos y de lo otros, Ramón María del Valle Inclán: “Doña Isabel puso píes en polvorosa, tirando los trastos de reinar, porque el cristo revolucionario la sorprendió en lugar vecino a la frontera, donde tomaba los baños de mar tan saludables para el humor herpético”.

Don Amadeo fue el único que se prestó a ser rey de España casi por caridad, tras una pintoresca búsqueda de candidatos a la Corona española por diversas cortes europeas, a la que no es ajena como resultado indeseado la guerra franco prusiana de 1870.

Pese a que frases célebres triunfalistas como la de que “los directores de los partidos republicanos estamos unidos para todo”, el mismo Valle ponía las cosas en su sitio: “¡Bah! Desengáñese El Motín, las cosas suceden cuando Dios quiere, y peor que la desunión republicana es hablar de ella como lo hacen algunos periódicos de la cáscara amarga, pinto el caso que diría el novelista montañés”.

La Primera República no llegó a durar un año. Apenas once meses de sobresalto en sobresalto y de violencia en violencia hasta que a primeros de enero de 1874 se pusiera piadoso fin a la aventura.

Su fracaso no es de extrañar porque se trataba de imponer una República federal. Cuando se proclama la I República, España parece estallar en pedazos, dando lugar a una abigarrada pepitoria de cantones, y localismos que impiden el gobierno. Dos presidentes catalanes, Figueras y Pí y Margall; y dos andaluces, Salmerón y Castelar todo ello en menos de un año. Y don Emilio gobernando por decreto con las Cortes suspendidas desde finales del verano. Catalanistas federalistas supuestamente progresistas, aliados con la irredenta carcundia carlista y la ayuda de violenta gente del bronce, protagonizaron una etapa especialmente siniestra de la Historia de España.

La desconexión entre las instituciones oficiales y la sociedad real era apabullante. Se gobernaba a trompicones sin el control efectivo del aparato de Estado, mientras el caos agravado por la subversión violenta de carlistas y federalistas se cebaba contra la población civil.  En setiembre, Castelar intentó reconducir la situación pero ya era demasiado tarde. Clausuró las sesiones parlamentarias y gobernó por decreto. Cuando ya en enero de 1874 quiso someterse a una moción de confianza, su amigo el gobernador militar de Madrid, el general Pavía, le aconsejó que no lo hiciera porque la iba a perderla y entonces «no iba a quedar más remedio» que intervenir. Así fue.

Ahora que una nueva feroz tropa desarrapada y santiguadora de bolsillos ajenos trata de imponernos otra constitución federal conviene recordar las peripecias del debate parlamentario mientras se discutía.  Y la voz del diputado canario don Fernando León y Castillo sigue siendo de plena actualidad.

Y es que había gente sensata y no todos los republicanos estaban afectados por las ideas federalistas del barcelonés Pí y Margall entre otros. Los sectores más conscientes de la situación ven venir el desastre en la impotencia. El proyecto de nueva constitución republicana federal es arrumbado en agosto tras las intervenciones entre otros de diputados como León y Castillo, cuyo lúcido discurso en las Cortes durante una memorable sesión de debate acerca del proyecto constituyente debiera ser recordado para una mejor memoria histórica y educación para la ciudadanía.

Insistimos. Este asunto no acaba en el siglo XIX. Contra la opinión de Ortega, los defensores del Estado integral republicano como Azaña pensaban que los estatutos de autonomía servirían para reforzar a España y la república, pronto se vio que los sectores más extremistas los consideraban como una plataforma para la escisión. Ortega demostró conocer mucho mejor lo que son capaces de dar de sí nuestros separatistas que el polémico político alcalaíno.

En ninguna de las experiencias republicanas anteriores cabe hablar de una constitución federal. La idea “federal” en la tradición española, salvo los pimargalianos y los anarquistas bakuninistas, como mal menor,  probablemente era más frecuente entre los monárquicos partidarios del Antiguo Régimen. En efecto éstos contaban con el régimen de fueros, jurisdicciones locales y privilegios como una barrera para la libre circulación de las ideas, las mercancías y los hombres propias del sistema liberal, si se evitaba la unidad de acción en todo el territorio, sería más fácil mantener los privilegios y en general el status quo pre-existente.

Estamos ahora en periodos tumultuosos con una cierta sensación de final de etapa.  Las instituciones fallan de nuevo. La gente más lúcida o conocedora de nuestra Historia cree necesario un cambio en profundidad. El presente sistema autonómico se revela insostenible o incompatible con la conservación de logros sociales, o con una salida pronta y razonable de la crisis del Régimen para la mayoría de la gente que sufre sus consecuencias.  Sin embargo, algunos partidos, bien que en cierta decadencia intelectual y de influencia política siguen proclamando su federalismo. Un federalismo asaz curioso porque a diferencia de otras naciones y procesos históricos se hace para separar no para unir o integrar.

Uno de los precedentes autóctonos de la actual deriva confederal autonómica o de la unión contra natura entre el socialismo hispano y sus aliados nacionalistas y golpistas son los cantones decimonónicos, una especie de átomos de soberanía radioactiva resultado de la fisión nuclear de la antigua soberanía española. Los cantones son una manifestación del particularismo ibérico en un tiempo que como decía el portugués Ramos Oliveira, “cayó el gobierno de España en manos de Cicerón cuando más hubiera necesitado a César”.

Aunque hoy las luchas entre CCAA son pacíficas, limitadas por el momento al mejor saqueo o arrebañado de presupuestos a la mejor gloria de los caciques territoriales que las dirigen, durante la Primera República hubo combates violentos entre los cantones. Por ejemplo entre el cantón de Sevilla y el de Utrera. La escuadra fondeada en Cartagena, la más moderna y con planchas de acero en el casco, fue confiscada por el cantón cartagenero rebelde al gobierno republicano y se fue a bombardear a la peligrosa potencia extranjera de Alicante. Cuando el pueblo de Jumilla se declaró soberano anunció solemnemente que:

“Jumilla desea estar en paz con todas las naciones extranjeras, y sobre todo, con la nación murciana, su vecina; pero si la nación murciana, su vecina, se atreve a desconocer su autonomía y  traspasar sus fronteras, Jumilla se defenderá, como los héroes del dos de mayo y triunfará en la demanda, resuelta completamente a llegar, en sus justísimos desquites, hasta Murcia, y a no dejar de Murcia, piedra sobre piedra.”     

No sabemos si los intereses beneficiarios de la España autonómica se encastillarán al modo numantino hasta que del llamado Estado del Bienestar tampoco quede piedra sobre piedra. Pero sería bueno aprender de nuestras anteriores experiencias históricas, sobre todo cuando resultaron fallidas como nuestra Primera república.

En estos momentos en que el presente desencuadernado Régimen monárquico, amenazado por la abigarrada patulea sorosiana, se desacredita y deslegitima a la vista del más topo, uno de los factores fundamentales a tener en cuenta es el del mal llamado federalismo. Un vicio interesado de catalanes pero azuzado por conocidas potencias extranjeras que pueda terminar de acabar con lo poco que nos queda de soberanía.

Cabe hacerse una vez más las dos preguntas básicas:

¿Para qué federar lo que ya está unido?

¿Cuál es el átomo indivisible de soberanía a federalizar?

Bajo el chantaje, cabe la posibilidad de que ya esté apalabrada en secreto una modificación de la lamentable constitución del 78, pero en un sentido en verdad contrario al deseable para el bienestar de la nación y de los españoles, que es el refuerzo de la unidad y de las fuerzas centrípetas.

Y es que el conocimiento de la Historia parece que sirve de poco salvo para particulares vendettas sectarias.

 

Dulcinea, Cataluña y otra idea de España

El 19 de abril de 1616 Cervantes siente que sus ansias crecen y sus esperanzas menguan y escribe una conmovedora carta de despedida al que fuera su protector el conde de Lemos. Muere cuatro días después.

Pronto le seguiría otro gran conocedor del alma humana, polémicas de autoría aparte, Shakespeare, quien fallece el 3 de mayo, aunque un 23 de abril también si se cuenta la fecha como calendario juliano en vez del gregoriano adoptado en los países católicos.

La tradición de Cataluña celebra la fiesta de san Jorge igual que en la preciosa ciudad de Cáceres y le asocia el libro a la rosa que son símbolos tradicionales del alma y de sus logros. La rosa del alma se desenvuelve entre las peripecias de la vida como el capullo se abre en la Naturaleza.

Cervantes que guardaba una visión compleja y paradójica de Barcelona a la que consideraba tanto archivo de cortesía como lugar de bandoleros. Sin embargo, quiere poner en su playa allá donde las olas y la agitación del mar mueren agotadas, como en ocurriera en el Tristán wagneriano, un recuerdo de la más hermosa, heroica y solemne declaración del caballero don Quijote: su valiente defensa del Ideal aún en peligro de muerte. Mas cabe pensar que el sabio maestro está jugando una vez más con los diferentes planos del lenguaje y si sitúa el escenario de la declaración cumbre del héroe solar en la ciudad catalana es porque es el punto más oriental de sus viajes. Y la gesta sucede el día de san Juan. Ambas referencias espacio temporales simbólicas del cenit en la Tradición esotérica: el solsticio de verano y el Oriente.

Ahora vivimos muy alejados de los cervantinos y quijotescos. El jueves pasado pudimos contemplar horrorizados otra entrega del bochornoso espectáculo del falsario rindiendo homenaje bellaco a depravados déspotas canallas. Tanta felonía nos entristece e indigna. ¿Cómo es posible que esta gentuza haya caído tan bajo?

Ahora se destruyen símbolos y tradiciones, de modo que nuestros más empinados próceres se comportan como herederos del tenebroso falsario Avellaneda, aquel que trasformó a Dulcinea en puta y encerró a don Quijote en el Nuncio, el antiguo manicomio toledano.

Para esta chusma gobernante actual, tan ignorante como felona y depravada, esto es lo que procede hacer hoy con nuestra gloriosa Historia y Cultura. Con esto de la posverdad y la posmodernidad la galaxia del Espíritu queda muy lejana.

Pero los españoles amantes del verdadero don Quijote, el iniciado, no queremos tomarle por un simple loco merecedor de ser encerrado para siempre, ni menos que nuestra sin par Dulcinea, España, se prostituya, sino que deseamos que sea centro de los viejos ideales de Libertad, Fraternidad y Justicia en toda España, también en la degenerada Cataluña.

 

Chamberlain visita al Fhürer

Recibido con toda la artificiosa pompa de la nueva República instrumento del Reich catalán que no tiene nada que envidiar al apolillado boato de la Reina de Inglaterra, la visita de Estado de Chamberlain a la guarida del Fhürer con fines de apaciguamiento del monstruo se ha saldado con una nueva y grave humillación.

Hemos salvado la paz ha declarado muy ufano el prócer, autoengañándose o tratando de engañar a su corral de votantes. Lo de los Sudetes será la última concesión a este honrado hombre de paz. En nuestra entrevista se habló del Lebensraun, el espacio vital catalán que de momento afecta hasta Burgos y Murcia. Y también de la Herencia de los Ancestros o Ahnenerbe con toda la pléyade de supremos héroes y glorias catalanes nacidos en cualquier parte del orbe pero con origen en Sumeria, antigua colonia catalana, y hemos podido constatar la buena voluntad pacífica y racional del gran vigía inhabilitado, supremo líder del pueblo catalán con permiso del Cara Pocha. También de abundantes compensaciones por la infinita deuda histórica contraída por la malvada España con el pacífico Reich catalán.

 

Desde luego, es preciso pedir disculpas por comparar a un hombre de honor, un caballero, aunque desacertado lord Chamberlain con el pícaro falsario sin escrúpulos ocupa de la Moncloa. No lo merece.

Por otra parte, pese a los rumores avalados por ciertas imágenes difundidas por los enemigos de siempre, trifachitos amparados en lo poco que queda de libertad de prensa, se ha desmentido que el edecán de Palacio hubiera realizado una sustanciosa felatio al Fhürer. Pese a estar más entrenado que la Lewinsky, en realidad no hubo lugar porque el gran conductor del pueblo catalán no se prestó a tener intimidad alguna, ni en público ni en privado, con una criatura de raza inferior, un repugnante representante de las bestias españolas.

 

Tal parece que la pertinaz Monarquía no quiere o no puede evitar toda humillación posible a España por parte de sus propias instituciones, que tan generosamente pagan los súbditos de esta indefensa nación. Algunos auguran que cuando Su Majestad se recupere del pertinaz pasmo que le aqueja va a tomar cartas en el asunto abanderando la defensa de la Nación y del actual orden constitucional. Me temo que va a ser mejor que esperen sentados.

Tras los escándalos de Venezuela o el de la embajada en La Paz reforzados por el humillante esperpento de ayer en Barcelona es preciso reconocer que el prestigio internacional del Reino borbónico de España progresa adecuadamente.

 

 

El gobierno español, ¿investigado por la DEA?

Ya hace unas semanas pensábamos que si era cierto que la ridícula y escandalosa aventura en la embajada mejicana en Bolivia tenía que ver con la supuesta protección de narcotraficantes relacionados con el actual gobierno español o personajes del PSOE o Podemos, partidos que lo sostienen, la cosa podía ponerse fea para el falsario y su lamentable banda gubernamental.

En efecto, la administración norteamericana ya está tomando nota de la deriva gubernamental española y de sus complicidades reales o aparentes con el narco régimen venezolano. Una de las bestias negras de la política norteamericana, hipocresías aparte, es el narcotráfico. Parece ser que a Abalos, tan jaque con los indefensos súbditos españoles se le pudiera atragantar su chulería demostrada una vez más con sus recientes declaraciones de que a él no le echa nadie. Según Periodista Digital, EEUU estudia cursar orden de detención contra el ministro Abalos por reunirse con una narcoterrorista. Pudiera ser que también terminase acusado por la Justicia española por prevaricación y complicidad con los narcos al evitar que la Policia cumpliese con su obligación de detener a una peligrosa narco buscada por INTERPOL.

Y si las graves denuncias de las autoridades bolivianas sobre narcotráfico, corrupción y financiación irregular fuesen ciertas, acaso otros personajes de las filantrópicas zurdas debieran poner sus barbas a remojar. Garzón, Zapatero, Monedero, Errejón…

En fin, el prestigio internacional del Reino de España progresa adecuadamente. Sólo nos faltaría ver a todo un excelentísimo señor ministro de la Corona con el mono naranja de presidiario en Guantánamo. Y al resto del Gobierno de Su Majestad, con el falsario a la cabeza, en cuarentena.

 

 

Candidatas a SCUM o hay que castrar a Platón

Una de las memeces dominantes en el feminismo rampante actual es la Teoría queer según la cual lo del género como se llama ahora la diversidad sexual no es una cosa genética o biológica o de la naturaleza o de nacimiento sino que es cultural, es decir, a gusto del personal o como construcción del Estado. Si se trata del género tonto estamos de acuerdo. El tonto se hace por propios méritos y ahora también con la inestimable ayuda estatal en muchos casos.

Pero no todas están de acuerdo en esto.  Por ejemplo la supremacista Valerie Solanas. Entre las feministas españolas subvencionadas por el Gran Capital vía marxismo cultural aún no ha aparecido una clara e indiscutible figura egregia de la talla sublime de Valerie Solanas. Sin duda, habitando el abigarrado anaquel de monstruas disponemos de inefables tortilleras que hacen méritos y son premiadas por el establecimiento lumpen patrocinado y encumbrado por el Ibex 35 o sus terminales de intoxicación del populacho y de la populacha. Así, por ejemplo, la pareja científica enmucetada en el flamante monasterio de Igualdad, centro cenobítico del esperpento, cuyos mejores trofeos confesados en su lucha contra la sociedad heteropatriarcal son el ánimo de empalar varones o abusar de menores.

El gran Miguel Espinosa, entre mandarines y mandarines que iban o volvían de la escuela, también dedicaba a tales fricadoras sendas obras: La Tribada falsaria y La Tribada confusa.  Pero, nada comparado con la provocadora prosa poética de la Solanas.

Todo un personaje del aberrante feminismo de diseño puesto a la venta en el supermercado del despropósito por sus terribles consecuencias de mercancía tóxica o averiada. Agentes de una nueva pandemia de estulticia, fanatismo y perversión.

Valerie Solanas, lesbiana medio loca, mendiga y luego prostituta, que disparó a Andy Warhol fue autora de SCUM, un manifiesto audaz, hilarante, penoso, patético y trágico, resumen emblemático de los desvaríos de la feminidad misógina. Publicado en 1968 en Nueva York, en él se encuentran preciosas perlas tales como:

 

Vivir en esta sociedad significa, con suerte, morir de aburrimiento; nada concierne a las mujeres; pero, a las dotadas de una mente cívica, de sentido de la responsabilidad y de la búsqueda de emociones, les queda una, sólo una única, posibilidad: destruir el gobierno, eliminar el sistema monetario, instaurar la automatización total y destruir al sexo masculino. 

Hoy gracias a la técnica es posible reproducir la raza humana sin ayuda de los hombres, (y también sin la ayuda de las mujeres). Es necesario empezar ahora, ya. El macho es un accidente biológico: el gen Y (masculino) no es otra cosa que un gen X (femenino) incompleto, es decir,  posee una serie incompleta de cromosomas. Para decirlo con otras palabras, el macho es una mujer inacabada, un aborto ambulante, un aborto en fase gen. Ser macho es ser deficiente; un deficiente con la sensibilidad limitada. La virilidad es una deficiencia orgánica, una enfermedad, los machos son lisiados emocionales.

“A pesar de ser total o solo físico, el hombre no sirve ni para semental”.

“Mujer incompleta el macho se pasa la vida intentando completarse convertirse en mujer.” 

“El gran Arte y la Cultura: el artista hombre intenta compensar su incapacidad para vivir y su impotencia para ser mujer, construyendo un mundo sumamente artificial en el qu él es el héroe, es decir despliega las características femeninas; y la mujer queda reducida a roles limitadísimos, de insípida subordinada, en una palabra queda reducid a hacer de hombre.”

 

Valga esta simple muestra, espigada entre lo más reproducible del Manifiesto SCUM.

Acaso la pobre Valerie si terminó tan mal y no ricamente enmucetada con cargo a déficit y deuda pública fuera por la imprudencia de citar la bicha que se esconde detrás de la aberración feminista actual: la plutocracia financiera internacional, la hipócrita y tapada doña Brígida pervertidora de doncellas incautas.

No deja de ser curioso, que tantas feministas de pro y dotadas, por natura que no por mérito salmantino, de tan incuestionable pureza genética dependan de dos grandes prepotentes machos de gen X defectuoso, soberbios ejemplares ambos de la malvada sociedad heteropatriarcal: el doctor falsario y el marqués. Sendos gallos para un violado gallinero cacareante, como decía cierta famosa majadera catalana. Además de curioso, incoherente que su feminismo solanesco ministerial se constituya en hacer de criaturas defectuosas, en el rol limitadísimo de hacer de hombres.

Contradicción de contradicciones, cultura de feroces ménades enajenadas disfrazada de filantropía culti- latiniparla, virtud fingida pero erradicada. Es contradicción insuperable que diría mandarín confesado y enmucetado, que lo que más odian las feministas sea precisamente lo más propio de la mujer: la maternidad y la feminidad.

No soy asesor gubernamental pues me tengo por persona libre, honrada y de buenas costumbres, pero propongo gratis total, a quien corresponda con su primoroso gen X o con su defectuoso gen Y, que el monasterio de Igualdad cada año inicie a una nueva miembra en la nueva Orden del SCUM. Con medalla pensionada, juego de bolas lubricadas y taparrabos a juego. De nada.

 

Sin embargo, pese a lo indicado por la Solanas y otras feroces feministas iconoclastas la cosa no debe quedar ahí. Es preciso mantener la tradición cultural occidental por muy de heteropatriarcal que se la acuse.

Platón nos explica en El Banquete como El Amor es una gran potencia que puede volver a unir el andrógino originario, luego separado en dos, y con él la anhelada plenitud perdida. También Platón distingue, en boca de Pausanías, entre la Afrodita popular o convencional y la Afrodita Urania, del amor propio del alma, que sería el verdadero y también duradero.

Al final de El Banquete, el propio Sócrates considera que Eros es un daimon, un agente espiritual medianero entre los hombres y los dioses. El Amor consiste en querer alcanzar lo bueno. Su objeto es la generación de belleza y la inmortalidad. El que quiere aspirar a tal objeto del Amor debe amar los cuerpos bellos y considerar que la belleza del alma es más importante que la del cuerpo.

Pero insistamos en la idea platónica esencial del Amor como restaurador del andrógino inicial. Idea que surge una y otra vez en la Tradición. En la saga del grial, en su Perzival, Wolfram von Eschenbach en su Perzival pone en boca del señor del castillo estas palabras:

El hombre y la mujer forman una inseparable unidad, como el sol que hoy ha brillado y eso que llamamos día. No se puede separar lo uno de lo otro: florecen a partir de la misma semilla”.

Y es que antes de unirse con la reina Condwiramurs, Parzival recordó que

También Gurnemaz le había explicado que el hombre y la mujer forman una unidad perfecta”

Y es ese ideal de unidad perfecta, potenciado por el Amor, base de la realización individual y humana así como de la estabilidad y del progreso de la sociedad lo que está siendo vilmente atacado por las instituciones que tendrían la obligación de defenderlo.

 

 

 

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