Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Votaciones periféricas veraniegas 1

Para los que aborrecemos al oneroso, corrupto, liberticida en algunas taifas, tinglado autonómico la cita del 12 de julio nos plantea varias dudas. ¿Participar en algo que se considera perjudicial? ¿Tratar de evitar males aún mayores?

Lo verdaderamente diabólico es que aunque el ciudadano consciente intente pasar de la actual política corrompida y devastadora, ella no pasa del saqueado y humillado ciudadano. La monarquía ha dejado a sus súbditos indefensos ante los abusos de los señores de las taifas.

En el País Vasco, con la pasiva complicidad de su vistosa guardia mora bereber, los indígenas hostiles reciben a pedrada limpia a los forasteros que consideran peligrosos para la continuidad de sus abusos, cupos y mamandurrias.

Aquí, en Galicia donde escribo aún no se ha llegado a ese grado de violencia primaria tan brutal pero se emplean otras mañas no menos nocivas.

Y es que el problema viene a ser el mismo salvo en que afortunadamente los talibanciños galleguistas no han desarrollado aún el grado de criminalidad de sus correligionarios bilduetarras. En efecto, casi toda la oferta electoral consiste en nacionalismo con diversos grados de malignidad y virulencia. Excepto VOX, el verdadero enemigo a batir por el tinglado, todas las demás propuestas con posibilidades de sacar escaños significan nacionalismo, particularismo subvencionado, ingeniería social progre y represión de la lengua y Cultura españolas.

Desde luego es preciso reconocer que las propuestas electorales que hacen al sufrido y domesticado votante son irresistiblemente tentadoras.

Feijóo, un nacionalista lobuno recubierto cuando le conviene con piel de cordero español aparece en los carteles de propaganda con un impactante lema: «Galicia, Galicia, Galicia«.  La anterior creo recordar era «Galicia e moito«. O «Galicia primeiro».  Discursos sencillos sabiamente dirigidos a no complicar ni dificultar la comprensión de votantes entusiastas.

No muy diferente, por cierto, del de “vivamos como galegos” de una conocida cadena de supermercados de la tierra.

Por su parte, las repugnantes zurdas propiamente dichas presentan a un sobrino de un veterano cacique vigués y a diversos especimenes de la tropa galleguista paradójicamente imitadora de abusadores catalanes y vascos de pura raza vasca en busca de privilegios.

Vox, el único que parece diferente, es atacado o bien ninguneado con auténtico entusiasmo. Sobre todo por el PP de Galicia. No es extraño. Es el único que habla español y que defiende la idea de España y su Cultura. Uno de sus próceres más conocidos que osó criticar la figura de un santón indigenista local llamado Castelao ha sufrido ataques virulentos, los más suaves pedían que el maldito virus rojo chino se lo llevara por delante sin más dilación.

Como vamos a ver a continuación, el tal Castelao viene a ser aquí en Galicia el equivalente de los Sabino Arana o Prat de la Riba, si bien en versión comunista que no beata clerical meapilas como los anteriores. Un golpista xenófobo, irredento y sectario al que tras el golpe izquierdista y nacionalista del 34 la República desterró unos meses a Badajoz, donde escribiria su libro más conocido, Sempre en Galiza. Sin embargo, la represión no fue tan terrible: además de disfrutar de permisos, licencias o vacaciones, durante su estancia incluso fue ascendido a jefe de negociado de primera clase. Su opinión sobre Extremadura es otra muestra de su peculiar sectarismo racista zurdo: «¡Qué asco una tierra de hambrientos lujuriosos dominada por ricos indecentes! Dicen que quieren ser andaluces… La gente parece de una Andalucía montañesa. Sombrero ancho, zamarra, cchiporra. Caras chatas y amarillas: mezcla de tres razas mal llevadas«. Lo dice él, que se considera de pura raza celta.  Tal es el personaje alabado por Feijóo.

La para muchos injusta fama de Castelao como prohombre intelectual, un personaje que se llamaba Alfonso Rodríguez y no tanto Daniel Castelao, se debe paradójicamente a los complejos de la carcundia gallega abanderada por el PP de, que no en, Galicia. Luego, donde hay mito que se quiten Razón ni argumentos. El glosar a Castelao por parte del actual caciquismo autonómico enmucetado parece una forma de intentar tapar las propias vergüenzas y su mala conciencia. O su oportunismo, falta de ideas propias o de escrúpulos. Con denunciarlo así Vox ha puesto el dedo en la llaga aunque muchos no quieran acertar la mano con la herida.

Esta afinidad ideológica entre los tres nacionalismos periféricos españoles es conocida, aunque no siempre reconocida. Algunos de sus elementos más significativos e inquietantes pueden verse por ejemplo AQUÍ.

Hagamos un poco de verdadera memoria histórica para mejor comprender lo que pasa.

El 11 de setiembre de 1923, dos días antes del nombramiento de Primo de Rivera por Alfonso XIII, con ocasión de la Diada de ese año, se intenta una Triple Alianza entre las fuerzas nacionalistas de Galicia, Vascongadas y Cataluña. En el plano de las lenguas regionales todas se muestran de acuerdo, aunque Castelao explica que hay diferencias sustanciales entre ambas pretendidas “naciones”. Habría tres hechos diferenciales: Cataluña era un feito basado na vontade. Euskadi a memoria, o meior reaitivo das aicións reivindicadoas, y Galicia en la intelixencia  e imaxinación.

Castelao también puntualiza: “Cataluña representa, pola sua industria progresiva, a sua potencialidade económica e seu nivel de vida social tanto como o resto da Hespaña e, ademais, ten una cibdade populosa, meirande que Madrid, portador abrouxador das aspiracions catalanas”. Por el contrario, Galicia, “ e un pais precapitalista, povoado por traballadores que viven d-un misero xornal, que elos mesmos sacan da terra ou do mar; sen industrias d-abondo para absorber o escedente de povoacion labrega e mariñeira; c-un  paro forzoso e c-un déficit pecuniario constante, que se resolve pacíficamente por meido da emigración”.

En julio de 1932, por iniciativa de Unió Democrática de Catalunya, fuerzas nacionalistas catalanas homenajean a los diputados galleguistas Castelao y Otero Pedrayo en Barcelona.

Como continuación de la fallida Triple Alianza de 1923, el 25 de julio de 1933 Castelao inspira en Santiago de Compostela la formación de Galeusca.  Cuando muere el golpista Maciá, Castelao y el Partido Galeguista promueven un homenaje al traidor contra la República al que califican de «apostolo de Catalunya». El día de los santos inocentes de ese mismo año de 1933, Castelao escribe un luctuoso panfleto en A Nosa Terra, órgano del Partido Galeguista, bajo el título de Catalunya na morte do libertador en el que glosa al fallecido felón golpista y afirma, entre otras cosas, que “Catalunya e unha verdadeira potencia material e espiritual. Por eso, pese a quen pese, Caltalunya sera sempre ela, non sera parte de nieguen, senon que sera, por saber ser diferente,  unida e persoalidade existente. Catalunya merece ter homes da estirpe de Maciá. Cada pobo ten o que merece ter” .

Con ocasión del famoso filo republicano Pacto de San Sebastián, Castelao pondría a caer de un burro a su paisano y colega Casares Quiroga tanto por su escasa contundencia galleguista cuanto por no apoyar a los catalanistas: ”Casares non planteou  o problema galego nin se sumou aos catalans. Contase eso si, que pideu para Galiza os mesmos directos que lle fousen outorgados  a Catalunya; pero frenteros catalans, para dificultarlles, tal vez, a sua mision, e conformandose co sentir centralista da maoria.

Punto común de los nacionalistas es el racismo. Sin embargo, como dice Núñez Feijóo, nosotros los gallegos somos un ejemplo de nacionalismo fino, educado amén de filantrópico. Alfredo Brañas ya explicaba la razón última del nacionalismo galleguista, regionalismo en su jerga: Galicia para los gallegos. Un coto de caza caciquil lejos de los malvados españoles que nos puedan disputar el dulce mangoneo y la lucrativa comodidad de la poltrona.

Acabamos de citar unas frases injuriosas racistas de Castelao pero quizás sea en la obra de Vicente Risco donde más claro podamos encontrar las peculiaridades del racismo galleguista. Aquí, la pura raza aria de colegas vascones y catalanes se convierte en impostado celtismo. Risco nos lo explica muy puesto en razón con gran clarividencia y singular desparpajo: “Ora, na nacionalidade galega sinifica a superioridade indiscutibel da nosa Raza sobre das razas morenas euroafricanas de Iberia, e pol-o tanto, a inxusticia de que sexamos domeñados e gobernados por iles… que somos eiqui un pobo aparte, que as tradicios hespañolas das grorias de Castela, do Arabismo, do Século d ‘ Ouro, da Misteca, non son nosas, ni estan no noso ser, ni-nos podemos encariñar co’elas… sinifica o noso dereito a autonomia politica y a asoluta independencia no que toca a cultura.

Apenas existen importantes hechos diferenciales en lo ideológico entre los respectivos nacionalismos periféricos, si bien el paso del tiempo y en especial la decadencia de uno de sus instigadores, la Iglesia Católica, han producido los lógicos matices:

Conquista de su Lebensraum o espacio vital basado en el pilla pilla de grandes y crecientes presupuestos, porque bien saben que sin constante riego de dinero público su tinglado no se sostendría por falta de suficiente apoyo social.

Sectarismo, supremacismo, racismo, xenofobia más o menos virulenta, integrismo teocrático, imposición de la lengua regional, caciquismo, corrupción, busca de privilegios políticos y económicos,  antiliberalismo… son lacras comunes con mayor o menor grado de virulencia a todos ellos.

Se comprende que sean las oligarquías locales, los conservadores de mayor carcundia y la hoy declinante Iglesia periférica, quienes más pugnen por el plurilingüísmo con supremacía obligatoria de la lengua autóctona y teman las sociedades abiertas.  Pero lo que resulta incomprensible es el apoyo a las oligarquías regionales ventajistas y su lacra de nacionalismo, «normalización» lingüística incluida, de la supuesta izquierda española, ahora también de los sindicatos oficialistas. Unas zurdas renegadas, sectarias, corrompidas, incoherentes, que más que españolas cabría calificar de globalistas sorosianas al servicio del gran capital.  El colmo de los colmos es el ridículo de las zurdas asturianas con la imposición del bable.

Aquí, también, aunque los próceres galleguistas actuales ya no suelen acudir a soflamas racistas explícitas, sigue patente y cada vez más agudizado el problema de establecer con cargo a los impuestos de todos los españoles los supuestos derechos de las lenguas por encima de los de sus hablantes. La «normalización lingüística» que, en consecuencia, considera a los hispanohablantes gallegos o ciudadanos españoles que viven en Galicia como «anormales«. La imposición del gallego sacramental en la administración pública y la cultura subvencionada como viático para acceder a la galleguidad. Una agresión anticonstitucional impuesta desde las instituciones gallegas controladas por el PP y demás partidos que sólo viene siendo combatida de forma extraparlamentaria gracias a sufridas asociaciones pro derechos civiles como Galicia Bilingüe o la más reciente Hablamos español.

En resumen: el problema más que quienes las ocupan son las propias instituciones autonómicas que potencian el desastre, la filomanía.  Ojalá la votación en vez de para elegir políticos destinados a rellenar el bodrio institucional fuera sobre preguntas tales como, ¿Desea usted cerrar el actual chiringuito y asignar los ahorros de impuestos y los pingües beneficios derivados de ese clausura a obras en beneficio de la sociedad?

Pero sabemos que tal deseo es una quimera: los malos son herejes de VOX que pretenden estorbar la tranquilidad del paraíso denunciando el actual desastre ¡A la hoguera con ellos!

(Continuará)

 

Noche de San Juan

En cierto modo, la de San Juan Bautista, asimilación cristiana del solsticio de verano en el hemisferio norte, es una fiesta paradójica. Al ser un máximo, su entorno es menor y la trayectoria solar a partir de ella es declinante. En palabras de San Juan como anunciante de Cristo: “Él (Cristo) conviene que crezca y yo que disminuya”.

Jung también hace referencias a este asunto: si uno honra a Dios, al Sol o al fuego, honra también su propia fuerza vital, la libido”.  Que es símbolo de sus criaturas, plantas, animales y también de muchos héroes sagrados.

Así, por ejemplo, don Quijote, héroe solar cuya ejemplar actividad desfacedora de entuertos declina después de la noche de San Juan, al ser vencido en una playa de Barcelona. Aunque hace heroica proclamación de fe un su Dama, el Alma, justo en el momento en que el sol está en lo más alto, y en el lugar más oriental de sus aventuras. Una declaración de la preponderancia del Espíritu frente a las contingencias de la Materia expresada en un Tiempo y en un Espacio sagrados.

También de Hércules, patrono mitológico de la ciudad de La Coruña, que lucha contra Gerión, el símbolo del espíritu maligno que se opone a la Luz. Y por eso el héroe que se representa asociado o entre dos columnas, en el umbral de la iniciación. Dos columnas que figuraban en algunas antiguas monedas españolas con la inscripción “non plus ultra” en una banderola, iconología que aparece luego en el dólar americano, con la banderola simplificada en una S y las dos columnas solares como trazos o palos.

Pero hay otras preciosas costumbres populares relacionadas con la noche de San Juan como recoger plantas para hacer un ramito de amor y salud, remedo del lapis herbal de los alquimistas.

Una de las plantas emblemáticas de la botánica paracélsica es la artemisa (artemisa vulgaris) o hierba de San Juan, que cogida ese día vuelve fértiles a los campos. Planta defensiva contra las malas influencias forma parte de muchos ritos mágicos solsticiales en toda Europa. También se hacen perfumes.

De la Énula campana (Ínula helenium) dice el grimorio «Los secretos del pequeño Alberto«: «en la noche de San Juan, al dar las doce, cógese la hierba llamada énula campana, hágase secar y reducir a polvo, añadíendose una pequeña cantidad de ámbar gris. Métase todo en una bolsita verde y llévese encima del corazón durante nueve días. Pónganse luego estos polvos en contacto con la piel de la persona que se ama (sin que ella lo advierta), y se despertará en ella un amor irresistible hacia quien la ha preparado«.

Dentro de la gran tradición española cada pueblo tiene su hierba de San Juan preferida: corazoncillo, artemisa, helecho macho, genciana, grosella, algarrobo, no me olvides, menta sarracena, abrótano, yedra terrestre, milenrama….

En la comedia cervantina Pedro de Urdemalas, este año disfrutamos de la tragedia Pedro de Urdepeores, se hace referencia otra tradición popular: las mozas casaderas se ponían a la ventana en la noche de San Juan con el cabello suelto y un pie descalzo dentro de un barreño lleno de agua, y están atentas a escuchar el primer nombre que dijesen en la calle, suponiendo que así debería llamarse el que fuera su marido.  En palabras del personaje Benitae: «eres noche tan sagrada/ que hasta la voz que en tí suena/dicen que viene preñada/ de alguna ventura buena/ a quien la escucha guardada»

En la tradición cristiana, San Juan anuncia a Cristo, las hierbas de San Juan descubren todos los misterios y echan todos los demonios, la mayor luz que se manifiesta por San Juan es la medicina más poderosa, la riqueza y la ciencia por excelencia.

Don Antonio Machado nos explicaba que:

Tus ojos me recuerdan

Las noches de verano

Negras noches sin luna

Orilla al mar salado

Y el chispear de estrellas

Del cielo negro y bajo

– – – –

Para tu linda hermana

Arrancaré los ramos

De florecillas nuevas

Los regaré con agua de los arroyos claros

Los ataré con verdes junquillos del remanso

Para tu linda hermana

Yo haré un ramito blanco

La noche de San Juan es un punto de transición y una promesa de amor en un mundo hilozoístico. Puede que veamos grandes signos en el futuro inmediato, mas el sol nos advierte que a partir de ahora ya empieza a declinar, y Shakespeare, cuyo nombre oculta un sabio, nos enseña que el sueño de una noche de verano posibilita que Titania, la preciosa reina de las hadas, pueda enamorarse de un burro. No sé yo, pero parece que con esto de la posmodernidad que rompe con la Tradición y los ciclos naturales nuestras más bellas titanias se enamoran de burros como si fuesen hermosos donceles.

Pese a los que digan algunos forofos del racionalismo donde no existe eterno retorno sólo nos queda la incertidumbre del acaso.

 

 

Hojas caídas, sombras recobradas

Hoy, 17 de mayo, se celebra en Galicia el Día de las Letras gallegas.  Para homenajearlo como merece, reproduzco aquí sendos artículos remitidos dentro del marco de mi antigua colaboración con La Voz de Galicia que entonces fueron desatendidos.

El día de los números gallegos (15 de mayo 2004)

Igual que se celebra el día de las letras gallegas también habría que celebrar otro dedicado a los números gallegos, que viene a ser la otra cara de la cosa. Ya se sabe que Pitágoras sostenía que el universo es un conjunto ordenado de números e ideas.

«Bótase moito» de menos tal celebración para que el universo de este «curruncho» peninsular no quede cojo de una pata. Un ejemplo: la “Tesourería” de la “Deputación” de Pontevedra ofrece un modelo de “taxas” por autorización de obras. Pero luego, los diversos campos que tienen que ver con los «cartos», (plata, money, pelas, parné, etcétera) figuran en clarísimo español por si las moscas (o flies). Gran parte de las Letras gallegas se basan en la existencia de los correspondientes números. Los voluntariamente gallegos parlantes disminuyen en el común de la sociedad gallega. Muchos niños, no importa la procedencia geográfica de sus padres o si están o no de paso en esta Comunidad, a los que se les obliga a estudiarlo, lo detestan. Probablemente era mucho más querido en la época en que no era obligatorio o se le ninguneaba oficialmente.

El uso del gallego, a diferencia del pasado que constituía una habla genuinamente popular, crecientemente se está consolidando como una suerte de impostura en ciertos casos: políticos de la Xunta o de la oposición cuando hablan en público, escritos oficiales, (que a veces pudieran vulnerar los derechos constitucionales de los administrados), o caza subvenciones culturales. Se avecina otra ofensiva autonomista para hacer hincapié sobre los factores que dividen a los españoles, pero es preciso no olvidar que con la imposición del uso del gallego pasa lo que con ciertas muestras y exposiciones en Silleda. Serían insostenibles si se dejaran de regar con abundante dinero público. Deben ser «sin dubida» las limitaciones del galleguismo. Una cosa son las concesiones a la retórica y otra muy distinta las cosas de comer. Como la vida misma.

 

El 15 de julio de 2005 remitía este otro texto con el título de El Instituto Rosalía

Según parece el programa de gobierno de la nueva Xunta prevé la creación de una especie de Instituto Cervantes dedicada al fomento del gallego por todos esos mundos de Dios. La verdad es que resulta tan sorprende como penoso, y ni los españoles ni los hispanófilos entienden salvo por la tradicional incuria y falta de visión en que duermen muchos aspectos estratégicos fundamentales de interés para España, la falta de aprovechamiento y gestión del vital recurso agua o la del más importante recurso exportable no tangible, el español, lengua de cuatrocientos millones de personas.

Pero para que no sirva de despilfarro la creación de más organizaciones alimentadas con los mismos impuestos del sufrido contribuyente y dedicadas quizás a hacerse la competencia quizá lo mejor sea que se dispongan, donde fuera oportuno y razonable, secciones para las lenguas regionales dentro del mismo Instituto Cervantes. Los ahorros burocráticos y de representación política así logrados permitirían dedicarse a lo verdaderamente importante: su objeto institucional, la promoción de la lengua y la cultura más que la propaganda política o la colocación de afines.

No obstante, cabe hacer un comentario sobre el nombre a dar a tal institución. Es difícil elegir uno entre los grandes escritores gallegos Valle, Cela, Torrente, Fernández Flórez, Cunqueiro, Madariaga, Pardo de Andrade, etcétera.  Rosalía fue una mujer sensible y excelente poeta pero su pensamiento no debería ser tergiversado. En junio de 1881 escribía a Murguía: «me extraña que insistas todavía en que escriba un nuevo tomo de versos en dialecto gallego…ni por tres, ni por seis ni por nueve mil reales volveré a escribir nada en nuestro dialecto…”.

Rosalía quedó más que harta del sectarismo fanático de los regionalistas de su época y de la manipulación que con fines políticos quería hacerse de su persona y su obra.

 

Dante, pórticos y peregrinaciones

«… Amor que en la mente me razona…»

En los Hechos de los Apóstoles, XII, 1-2, se refiere que «Y en el mismo tiempo el rey Herodes envió tropas para maltratar a algunos de la Iglesia. Y mató a cuchillo a Santiago hermano de Juan.» La leyenda jacobea cuenta que el cuerpo fue sustraído por sus discípulos, lo depositaron en una barca y lo dejaron al albur de los vientos. En su insólita singladura desde Palestina, la barca portando las reliquias terminaría recalando cerca de Finisterre. Me recuerda Lohengrin, la más sublime expresión del mito de Psiquis una cuestión básica de la Filosofía, también con su barca tirada por dos cisnes a través del Escalda, que acude al rescate del honor de la Dama. El cuerpo fue enterrado y el sepulcro permaneció ignorado hasta que fuera descubierto por el obispo Teodomiro en el año 835.

El oportuno hallazgo del sepulcro del apóstol estuvo ligado a un planteamiento político de refuerzo de la moral de una agobiada Cristiandad ante las incursiones agarenas. Frente a la yihad islámica patrocinada por el poderoso califato de Córdoba, el orbe cristiano ha de defenderse con armas parecidas. El mito de Santiago resulta providencial. Así, Santiago y San Millán, como sus antecesores paganos los dioscuros Cástor y Pólux, que ayudaron montados en sendos caballos blancos a sus fieles romanos en la batalla de “Rhegilla”, aparecían milagrosa y oportunamente cuando su concurso era necesario para colaborar con la Cristiandad en su defensa contra la guerra santa del Islam.

Además, si el Islam tenía su centro sagrado de peregrinación, la Meca con su piedra cúbica, convenía buscar otro lugar de peregrinación en tierras relativamente más seguras, simbólicamente en relación con la gnosis y las antiguas religiones mistéricas solares, iniciadas en Egipto, en el lugar donde el sol se pierde en el horizonte cada tarde, al otro lado del Nilo, en el valle de los muertos, o en el finisterre de la civilización. Oeste simbolizado, dentro de la jerarquización del espacio arquitectónico sagrado, por las llamadas Puertas del Perdón, situadas en el lado opuesto al nacimiento del logos solar donde se sitúa el altar mayor, y donde este arte de peregrinación se esmera con uno de sus elementos diferenciadores: sus hermosos pórticos.

La peregrinación a Compostela posee una dimensión simbólica muy profunda relacionada con la renovación del logos solar y el camino de las estrellas. Tras la caída del Temple El Dante habla del camino de estrellas o Vía Láctea en su Commedia. Paraíso. Canto XIV, versos 97-99:

«de estrellas pequeñísimas e ingentes

salpicada, blanquea entre los polos

del mundo, y dudar hacer a los sapientes,»  

Y en El Convite, II, 15,: «… la Galaxia, o sea aquel blanco círculo que el vulgo llama la via di santo Jacopo. 

Y otra vez en su Commedia. Paraíso Canto XXV, versos 16-18.

«Y mi madona, llena de leticia,

me dijo : «Mira,  ira, he ahí el Caudillo 

por quien allá visitan a Galicia.» 

Dante termina cada uno de las Partes o Cánticas de su Commedia con la misma palabra: estrellas.

En su Vita Nuova la concepción hilozoísta del ocaso del logos, el camino de las estrellas y el simbolismo de la peregrinación en busca del centro se relaciona con la desaparecida amada Beatriz. Dante lo explica con fervor en el soneto XXIV:

“Deh peregrini che pensosi andate

¡Ah, peregrinos que marcháis pensosos

quizás por cosa que no está presente!

¿habéis venido de lejana gente,

como a los ojos descubrís curiosos

que no os veo con rostros lacrimosos

atravesar esta ciudad doliente

cual si ignoraseis la desgracia ingente

que motiva sus días luctuosos?

Si queréis escucharla, deteneos:

El corazón me afirma, entre suspiros,

Que no saldréis de aquí sin afligiros

La ciudad ha perdido a su Beatrice:

Y todo cuanto de ella el hombre dice

De llanto infunde, a los demás, deseos”    

En Santiago, los cofrades del Gremio de azabacheros, cuyo momento de mayor esplendor se encuentra durante la primera mitad del siglo XVI, basando su iconología en el arte románico. La decadencia de la industria azabachera compostelana comienza a finales del siglo XVI y se agrava a principios del XVII a causa de la crisis de peregrinaciones. Es muy curiosa la evolución de las formas de los azabaches peregrinos. Los más antiguos que pueden encontrarse en varios museos europeos suelen representar al Apóstol descubierto y descalzo. Después aparece con luengas barbas, bordón y sombrero de ala ancha, rara vez sedente. Pero una de las lacras habituales de la materialización de la espiritualidad es la granjería y el abuso de la gente. En 1590, Felipe II publicó una Real Cédula prohibiendo el uso del traje de peregrino, que tantas tropelías había llegado a amparar, y limitando los derechos de los peregrinos extranjeros. Surge así desde el siglo XVII la hegemonía de la forma ecuestre del Santiago Matamoros, hoy tan poco políticamente correcta.

El románico de la peregrinación

Pese a la importancia universal del genial templo compostelano desde las antiguas peregrinaciones medievales o las modernas grandes celebraciones del año jacobeo, no se deberían postergar otras obras del arte que se ha venido llamar románico. Así por ejemplo el olvido relativo de sedes catedralicias de singular mérito como Orense o Tuy. Sin olvidar el de parte de nuestro patrimonio arquitectónico y artístico, quizás modesto en lo material, pero casi siempre grande por su sabiduría sagrada, situado a veces en enclaves mágicos, de singular fuerza telúrica, lejanos de los más importantes centros de población actuales. Son templos románicos más modestos, para los que no se suelen disponer habitualmente suficientes recursos de conservación y que debemos evitar que les sean víctimas de la incuria como le ocurrió al de Carboeiro. Sirvan estas breves como una invitación al amigo lector para que busque todos estos hermosos tesoros por Galicia y los haga suyos en el conocimiento y el corazón.

El caso gallego es singular dentro del románico, y destaca por una de las joyas arquitectónicas de la humanidad como es la iglesia de Compostela, iniciada en tiempos del gran abad benedictino Hugo de Semur, y que se convertiría en el patrón o canon de toda una arquitectura posterior conocida como “de peregrinación”. Extraordinariamente original y revolucionaria en sus orígenes, pero que provocaría, paradójicamente quizás debido a su misma grandeza, el posterior adocenamiento de la arquitectura sagrada gallega. Así, por lo que se refiere a los Pórticos, el de la Gloria compostelano ejerció una gran influencia a través de todo el occidente de España. En el de Orense, llamado El Paraíso, de mediados del XIII, la copia es casi literal, en san Martín de Noya, ya en 1434, sigue observándose su notable influencia.  Sin embargo el de Tuy representa una transición del arquetipo compostelano al gótico con una doble imagen en su tímpano: de la adoración de los pastores y de los Reyes magos.

El arte románico gallego manifiesta múltiples significados e ilustra la evolución de la propia conciencia de sí del Cristianismo en Occidente, con su inmensa labor civilizadora al servicio de la satisfacción de necesidades espirituales, estéticas, políticas, económicas y sociales.

En la democrática Castilla originaria, la peculiar ordenación política de su territorio, (con un aparato estatal menos potente o incluso en precario, fueros de libre albedrío, etcétera) no favorece la uniformidad de sus manifestaciones arquitectónicas. Pero en León y Galicia, la antigua monarquía leonesa instituye un marco global, de desarrollo de poder que no descuida ninguna de sus vertientes y del que la organización de la peregrinación a Santiago constituye uno de sus instrumentos más importantes. Y a ella se asocia un canon artístico relativamente homogéneo. Sus influencias cabe relacionarlas con la casa de Borgoña, la reforma monástica de Cluny, y los criterios esotéricos trasmitidos por los masones operativos, que introducen un cripto lenguaje simbólico ligado a la antigua gnosis recuperada en Siria y Palestina por las Órdenes del Temple u Hospitalarios o de san Juan de Jerusalén,

El desarrollo del arte románico gallego además del apoyo real tiene un gran componente político cosmopolita ligado a la influencia borgoñona y al papel organizador de la peregrinación de Cluny y los obispos de origen francés a ella ligados como el famoso Bernardo o Gelmirez. Si el aspecto político es indudable, también se dota de un  programa estético y educativo basado en la imagen y en la iconología. Programa que no siempre es ortodoxo, pues muestra un lenguaje con su peculiar sintaxis geométrica, su pragmática en relación con los intereses más o menos declarados o declarables de los que lo emplean y con una semántica de varios sentidos o equívoca que el observador puede interpretar de acuerdo con su propia experiencia, en ocasiones de visiones tomadas del Inconsciente. Se desarrolla así, en efecto, todo un lenguaje visual en piedra, especialmente en los diferentes pórticos de las iglesias del arte de peregrinación. Era una época especialmente tumultuosa pero con una evidente voluntad de ser manifestada en el arte.

Sus precedentes se encuentran en el primer san Isidoro de León consagrado en 1063, cuyo pórtico se conserva y muestra una forma ya diferente de entender el arte sagrado, no sólo en lo litúrgico con la supresión por esta dominación francesa del rito hispánico o mozárabe, sino también en lo arquitectónico y en lo escultórico. Aparece ya en uno de los capiteles el motivo de claras resonancias iniciáticas de la resurrección de Lázaro, como luego a lo largo de las décadas sucesivas se muestran en los templos románicos extrañas tumbas abiertas, ritualísticas, orientadas al nacimiento del sol. Como el peregrino en su búsqueda ingresa en el cuerpo místico de Cristo desde poniente, desde el ocaso hasta el alba.

Sobre el simbolismo de la puerta

Como ya habíamos adelantado, el pórtico, y especialmente el de Poniente, posee un importante simbolismo: Representa el umbral de acceso a lo sagrado en el espacio y el tiempo, al que está asociado un rito de paso o iniciación. A él se asocian ciertos Guardianes del umbral tales como leones.

Es una Puerta abierta en el cielo como dice San Juan en el Apocalipsis, o de la caverna, donde nacen los héroes solares. En su tímpano suele aparecer una figura sagrada central: bien el cordero místico con la cruz, es decir el símbolo primitivo del Cristo y del fuego, del cristianismo originario y de las iglesias románicas asociadas a las órdenes iniciáticas o bien el Cristo Pantocrator, Señor del universo de las de peregrinación.

En este caso sobre la almendra o mandorla, semejante a los mandalas orientales aparece el cinco del espíritu en el centro del cuaternario formado con Tetramorfos, tierra, agua, aire, fuego, en forma de evangelistas o de querubines del carro de la merkabá según las visiones de Ezequiel y de san Juan, rodeado en la arquivolta de 24 ancianos o de 12 apóstoles (signos zodiacales), o coros angélicos. Cristo es el eje del mundo, el Verbo representativo de la actividad celeste en el mundo, alrededor del que éste gira.

Otra variante esotérica de ese mismo cinco son las curiosas rosacruces como las existentes en los tímpanos de los pórticos de santo Tomé de Serantes o san Pedro de Dozón.

La rosa es símbolo del Alma que se abre entre la cruz de la Materia.

Dante lo explica así: Paraíso. Canto XXXI

“En forma de alba y esplendente rosa

Me aparecía la legión sagrada…”

En realidad, podría entenderse que la cartografía mística de La Divina Comedia es una búsqueda del Alma, la Dama, Beatriz, a través del Arte poético, Virgilio. Alma que lleva al Paraíso, la rosa esplendente, del que forma parte.

La representación solsticial, los dos Juanes, símbolos de las dos puertas solares de la eclíptica suele aparecer también en los pórticos. Así figura de modo muy notable en el compostelano del Maestro Mateo. Mirando hacia el Sur ambos Juanes, el Evangelista a la izquierda, el Bautista a la derecha, símbolos del solsticio e invierno y verano, respectivamente, soportan la bóveda celeste.

Es muy importante desde el punto de vista de la evolución del pensamiento religioso la figura, propia del Cristianismo originario, del cordero en la cruz, sustituida mucho más tarde por el hombre.  A veces también se sustituye por criptogramas como el crismón y la cruz patada, también símbolos del fuego. Así en Santiago en La Coruña, san Juan de Caaveiro, san Miguel de Eiré, santa María de Cambre.

La cruz paté se muestra en la de portada románica del XII  de Samos en el ángulo NE del claustro de las Nereidas.

Anexos:

Más información sobre la iglesia de Santiago en la ciudad vieja de La Coruña, sus relaciones con tradiciones heterodoxas, y sobre la preciosa iglesia de santa María de Cambre pinchando en los respectivos nombres resaltados en granate.

Sobre el simbolismo del Pórtico de la Gloria puede verse este texto o también este otro publicado en ABC.

Nota:

Una primera versión primitiva y fragmentaria de este texto se publicó en el suplemento Culturas, de La Voz de Galicia en el año 2004

 

 

 

                                                                                 

Feijóo y el nacionalismo popular

¡Santiago ya no es Santiago

que es segundo guasinton!

¡Tié recreo y toa la hostia

de una culta población!

 

Como se esperaba Feijóo ha logrado doblar el por otra parte fláccido brazo de Casado y no habrá coalición con los restos de Ciudadanos en la tierra de las brumas. Sólo habrá feliz himeneo en Vascongadas donde el antiguo heroico partido de María San Gil o Gregorio Ordóñez ahora va dando tumbos gracias a su centrismo amariconado. El PP logra que su hoy semi coaligado Ciudadanos renuncie a su propuesta de supresión del ventajista y abusivo cupo vasco. Cuando se anuncian los clarines del miedo a perder las poltronas se recrudece la polémica sobre la verdadera naturaleza del Partido Popular DE Galicia que no EN Galicia y del propio manda más del mismo, Alberto Núñez Feijóo. En realidad el PP viene a ser una especie de neo CEDA. Confederación Española de Derechas Autónomas. Aunque en algunos lugares tampoco está demasiado claro ni lo de derechas, ni lo de española.  De modo que si puede cada taifa va por libre.

Lo primero que conviene decir es que muchos, o al menos bastantes, españoles que vivimos en regiones nacionalistas que a mayor gloria, fortuna y poderío de sus caciques autóctonos ningunean u hostigan la Cultura española, vemos las citas electorales autonómicas como una amenaza, como una desgracia que vuelve periódicamente como pernicioso virus que siempre retorna contra nuestros derechos civiles, nuestra tranquilidad, salud y hacienda.

El mal, desde luego, está en el calamitoso, oneroso, corrupto mosaico autonómico. Es decir, tiene carácter institucional, estructural. Aunque su gestión pueda hacer que sea simplemente malo, peor o pésimo. Lo mejor que pudiera pasar para el ciudadano y para España es que no hubiera ni parlamentos ni gobiernos regionales, habitual ecosistema de parásitos, desafueros, traiciones, despilfarros, despotismos, incompetencias y corruptelas. Cuanto más materia fermentable, más fermentación. Cuantas más leyes y agentes para aplicarlas, más corrupción. Tácito ya consideraba a “la multiplicidad de las leyes como señal cierta e infalible de un mal gobierno y de un pueblo corrompido”. Si, además de la debilitante diarrea legislativa, en el Parlamento regional está prohibido expresarse en español como es el caso del gallego con el PP, la cosa aún es peor. Todos esos ahorros pudieran y debieran ir a las amenazadas pensiones, la Sanidad, infraestructuras o, por ejemplo, la reforma agraria o la Administración de Justicia, que son las cosas que de verdad importan al ciudadano. No a que la Ley gallega de medio ambiente sea diferente a la del otro lado del fronterizo río Eo. O a que la inmersión lingüística en gallego, al cabo una lengua residual, vulnere derechos civiles, dificulte la posibilidad de conectar con los demás españoles, encontrar empleo en el resto de España o del mundo hispanohablante de quinientos millones de personas. O a que la autonomía sirva para sembrar cizaña en España y dar cobijo a miles de funcionarios y asimilados en una burocracia de crecimiento monstruoso relacionado con la dinámica de la hiper-regulación normativa que se retroalimentan a costa del contribuyente. Cuando los nacionalistas de la PSGA o del Bloque acceden a la poltrona no necesitan cambiar las leyes galleguistas del PP: les basta con aplicarlas sin piedad.

La verdad hay que reconocerla. El PP DE Galicia es un Partido nacionalista más, que aquí hace las veces de CiU o del PNV, que ha cambiado el primitivo España lo único importante del ex ministro Fraga antes de copiar el modelo catalán, por el actual sólo me importa Galicia declarado por su delfín heredero ¿Ni la Libertad, ni la Justicia, ni los derechos civiles, ni la democracia, ni España? ¡Galicia! Toda una escandalosa declaración.

A los que no viven en esta bonita tierra, que pese a su casta política mantiene grandes virtudes, quizás le extrañe esa afirmación de nacionalismo, pero aquí el modelo político establecido por el Partido Popular DE Galicia es el mismo catalán de CiU. Salvo, un importante matiz, que en Galicia hay más gallegos que catalanes. Y, en consecuencia, más sentidiño y mucho menos racismo supremacista en la población, cosa ya no tan clara en la oficialidad apoltronada y enmucetada que vive de los presupuestos, es decir financiada por sus víctimas.

Las viejas declaraciones de uno de los más importantes teóricos del nacionalismo gallego, Vicente Risco, en el sentido que Galicia debe ser independiente puesto que el rubio gallego es de una raza superior que no puede estar dominada por los morenos ibéricos africanos ahora no serían políticamente correctas y ya no se emplean. De modo que el sentido de exclusividad galleguista no es ahora el racismo sino la lengua. Una lengua no la popular de tan bonita musicalidad como la tradicionalmente hablada por el paisanaje en los pueblos y parroquias, sino otra, de laboratorio, transgénica con palabras importadas lusas, para el empleo y gusto de burócratas, insaciables caza subvenciones, lucrados déspotas normalizadores. Usada como instrumento del telón del grelo para evitar en lo posible que en Galicia vivan demasiados “castellanos”. “Galicia para los gallegos” clamaba otro ilustre prócer nacionalista decimonónico, Alfredo Brañas.  El caso es evitar la competencia de otros españoles para mayor gloria y medro del caciquismo regional, creando barreras artificiales, de ser posible adiabáticas, ideal liberticida oculto de todo nacionalismo.  Incluso en ciudades abiertas como fuera La Coruña la Cultura española es discriminada y está en retirada. Para estrenar una obra de teatro escrita en español por un gallego ha de ser previamente traducida al gallego.

Valga este sucinto e incompleto repaso de la situación actual para mejor comprender las actitudes de los caciques regionales y sus instrumentos de dominación. “No queremos coaliciones ni mandangas que pongan en riesgo prebendas, sinecuras o el ordeño de los presupuestos”. “No nos gustan los forasteros.” “Sólo es gallego quien habla y escribe en gallego”. “Aquí nos apañamos muy bien”. «Vivir como gallegos». “Galicia soy yo…”. Pero, también compaginado con un contradictorio: ¡”Qué el Gobierno nos devuelva el IVA»!

Algunas declaraciones oficialistas son delirantes, como las mercenarias que quieren hacer ver a VOX como un peligroso partido de izquierda compinchado con el resto de los nacionalistas gallegos para fastidiar al gran prócer que no nos merecemos, ese Moisés orensano que va a llevar a los gallegos a la Tierra Prometida, un siglo de estos. O bien calumnias disparatadas y doblemente falsas como «VOX se empeña en que los gallegos no se entiendan en su lengua materna«. En primer lugar, la lengua materna de muchos gallegos es el español, no el gallego. Y lo que pretende VOX es que los derechos civiles de los ciudadanos no se van discriminados por utilizar el español, lengua común en toda España, que todo español tiene obligación de conocer y derecho a usarla. Calumnias aparte, el PP y su poderío mediático regional azuzan el voto del miedo: “O yo, o el caos”. “Si votas a otros pones en peligro mi Feliz Gobernación.” “¡Qué vienen los comunistas y los narcos!” Incluso se esconden las siglas partidarias en la propaganda para resaltar la faz del Pretendiente como supremo argumento electoral y programa de voto.

Reproduciendo experiencias medievales propias del feudalismo antes del auge del poder real, las elecciones autonómicas constituyen excelente ocasión para escaramuzas sino batallas por aumentar el poder de las taifas y señores feudales. Feijóo demuestra a su enemigo compañero Casado que es él quien manda en “su” territorio.  No importa que por razones estratégicas de supervivencia nacional de partido el PP de Casado quiera ahora comerse los despojos de Ciudadanos. Pero que abandone toda esperanza: en Galicia manda Feijóo.

Mientras la lamentable casta política de la Monarquía se pelea a la rebatiña, probablemente harto y asqueado de la política española, de incomprensiones e incluso insultos cuando practica la filantropía, Amancio Ortega traslada su núcleo logístico fuera de España. A los Países Bajos, cerca de Amsterdam y del puerto de Rótterdam.

Pequeñeces. Como dice Feijóo: Galicia, lo único importante.

 

 

 

De poetas y lenguajes oscuros

                                                                 Obscurum per obscurius, ignotius per ignotius

En estos oscuros tiempos mal preñados de memorias desmemoriadas de botarates enmucetados y de cotos de caza de normalizaciones y sinuosos normalizadores, no solemos recordar al poeta José Ángel Valente cuando hablamos de los grandes escritores gallegos. Para los estudiosos o experimentadores del lenguaje, la poesía y la mística, la obra y la figura de Valente están preñadas de ideas, imágenes y sugerencias. Porque el doble exiliado paisano del mártir Prisciliano sostenía que “toda experiencia extrema del lenguaje tiende a la disolución de éste”. Jubilado de su oficio ginebrino del pane lucrando, Valente no regresó a su Orense natal sino que se fue a esperar la Luz suprema a la remota Almería, solo cercana cuando se dobla el mapa.

Valente fue el poeta, el estudioso del Verbo y de la respiración que nos armonizan con los ritmos ocultos del Universo, demiurgos desconocidos que hacen posible la Vida. En 1955 se fue de España “porque era todavía un lugar difícilmente respirable. Se iba uno en esa época por cuestiones de ritmo respiratorio”. José Ángel se fue a su trastierro, que se constituyó en la escritura: “Creo, en efecto, que la escritura es la palabra propia del ausente”.

Como ausentes sino ya cegadas para las nuevas generaciones amaestradas en la ignara estupidez posmoderna han quedado las viejas fuentes de cultura y la filosofía españolas donde bebió Valente. Los manantiales cegados de los voluntariosos buscadores a través se la Cábala sefardita o del retorno a la Unidad de los místicos del Islam español, de ese mundo de la Voluntad o de la Cosa en sí de los filósofos, antecesores de algún modo del hispanista Schopenhauer:

El Ibn Gabirol de “La creación se asemeja a la Palabra”.

El Abentofail de “Es parte de la ciencia oculta, que no alcanzan sino aquellos que conocen a Dios”.

El Ibn Arabí autor de “Sabed hermanos que el Verdadero Dios es la Existencia, que no tiene formas ni límites, que, a pesar de eso, aparece y se manifiesta en toda su gloria con formas discernibles”.

O el gran Cervantes: ¿Qué ciencias ha oído? La de la caballería andante que es tan buena como la de la poesía, y aún dos deditos más.

Dos deditos más, el secreto de todos los secretos. El Uno in-manifestado cuya Palabra perdida buscan todas las tradiciones religiosas. El punto de encuentro de La Piedra y el centro buscado también por Valente. El mismo que aparece en la cartografía ocultista de la Divina Comedia: la Poesía con Virgilio alcanza hasta las puertas del Paraíso, territorio del alma apenas conocido, donde moran las damas de los caballeros o los poetas como Beatriz y Coral. También mismo el que intuía el pequeño gran maestro Juan de Yepes, toda ciencia trascendiendo.

Pero a veces el lenguaje se complica aún más, burlando el código para causar emociones, a veces un extraño estremecimiento. Góngora nos enseña que cuando amanece el sol pace estrellas en campos de zafiro. Y al otro lado del mar su aventajada alumna Sor Juana Inés de la Cruz en su raro poema gongorino Primero Sueño aún oscurece más la luz del eclipse, el mundo de las tinieblas triunfantes que parecen enseñorearse del universo. Pero ese efecto es pasajero. Tarea solar es superar el eclipse o el dominio de las sombras, como la del poema iluminar la conciencia tras la oscuridad de un tropo o una imagen.

“Ilustraba del Sol madeja hermosa,

Que con luz judiciosa

De orden distributivo, repartiendo

A las cosas visibles sus colores

Iba, y restituyendo

Entera a los sentidos exteriores

Su operación, quedando a la luz más cierta

El Mundo iluminado y yo despierta”.

Si en verdad el Arte tiene un valor de arma contra la desesperación o incluso de redención humana conviene recordar este mensaje de poetas iluminados y despiertos, más ahora que nos encontramos en la sima del famoso Kali yuga, en lo más oscuro de la edad de las sombras.

 

 

 

 

 

 

De entierros y desmemorias

Mientras asistimos a las exequias corpore insepulto del Régimen del 78, tal parece que las neuronas recalentadas de algunos personajes no les permiten comprender cual es su verdadero papel en el entierro, que no es precisamente el de presidirlo sino el de exquisito finado con corona de hojalata sobredorada, vistoso terno marcial y florido morrión con plumero a juego.  No caben más pintorescas condecoraciones en el pecho del majestuoso y heroico difunto. Como tantas otras veces en el pasado, fracasadas las instituciones, traicionados los súbditos, quedamos en manos de la Providencia divina, hoy oscurecida por los Soros o Bergoglios de turno y sus amos usureros.

Sin embargo, en esta Galicia de eterna lluvia prodigiosa, barcos destripados a la deriva, sortilegios, elecciones de alquitara y botellones bravíos, quedan lugares donde se reciclan equipos de finados. Antros oscuros donde euro arriba o abajo se pueden obtener bizarros ternos con que fueran vestidos los difuntos para su última travesía. Por ejemplo, un equipo completo de cacique autonómico enterrado junto con las correspondientes obras del obtuso Castelao, fumador y mártir. La levita de tal prócer desconocido, premio de las Letras gallegas, rama de hostelería. Los zapatos donados por el ganador de la última típica carrera de ataúdes disputada en santa Marta de Ribarteme. El birrete rectoral de las grandes inauguraciones, la sotana nueva de cierto piadoso prebendado del cabildo compostelano, el frac usado indistintamente en sendas ofrendas al Apóstol o para desacreditar morosos. Las promesas electorales muertas, los presupuestos enterrados con sus legislaturas.

Se cepillan un poco para eliminar los restos de tierra sagrada que se hubieren podido adherir y ya están listos para su meritorio y ecológico reciclado.

No todos están de acuerdo con tan caritativa labor. Muchos se indignan por tal comercio macabro, sin caer en la cuenta que, avalado por el Supremo, el oficio de asalta tumbas es tan digno como otro cualquiera cuando está dado de alta en autónomos, siquiera a tiempo parcial y además permite vestir a los vivos sus vergüenzas. Mucho más aún cuando lo realizan autoridades rendidas que no hallan mejor forma de sufrir el dolor de sobrevivirse a sí mismas.  Gentes, tan querenciosas de aduladores y ditirambos que no se resignan a no colocar su propia tesela en el gran mosaico de la ignominia española. Tal las memorias desmemoriadas de un beodo galleguista invertido.

Eso sin tener en cuenta que no se puede decir de esta agua, con güisqui, no beberé, ni tal presupuesto no ordeñaré, en los presentes y azarosos mundos de globalización impía, donde el desarraigo propio de la modernidad líquida nos puede condenar, como decía el hoy proscrito en su tierra Valle, a la práctica de la voluptuosidad del ayuno, en el momento más inesperado o inoportuno.

 

La niña Greta expuesta en la lonja de La Coruña

No sabemos cómo le va a la horripilante niña Greta por las procelosas aguas invernales del mar de la OTAN. ¿Encogerá con las mojaduras?  ¿Tanta ducha fría acabará con sus chifladuras? ¿La tendrán que pescar como a una merluza con anisakis o a un imprudente bacalao? ¿Cumplirá las medidas establecidas de longitud por especies o habrá que devolverla al mar por razones ecológicas de compatibilidad con la dinámica de poblaciones de peces o la misma estabilidad de los cardúmenes? Peligroso asunto el que la irracionalidad y la superstición enmucetadas sustituyan al conocimiento libre de intereses económicos o de dominación.

Entonces nadie está ya a salvo y tampoco libre de que la mojadura de las debilitadas neuronas de la criatura, berrinche va, berrinche viene, pueda parir nuevos ruinosos disparates. El mangoneo del esfuerzo de pesca, de la captura por unidad de esfuerzo, o incluso la prohibición total de la actividad pesquera para mejor y duradero orgasmo de animalistas, pueden estar en el futuro candelabro del descalabro.

No sé, ya digo, cómo le irá la heroica singladura patrocinada por el Gobierno en funciones de Su Majestad en apuros (Spain). Silencio mediático. Puede que todo esto sea solo una farsa de las protagonizadas por el monstruito. Otra más. Y que viaje mucho más cómoda pero de tapadillo en medio oportunamente aportado por alguno de los plutócratas amorales o inmorales que la patrocinan y jalean.  Algunos especulan que la tal Greta no es una niña de carne y hueso aunque con problemas psiquiátricos, sino el ente fantasmagórico de una persona que vivió hace más de un siglo y cuya fotografía se ha encontrado. ¿También la hará santa Bergoglio como a otro famoso bilocado: San Alfonso María de Ligorio?

Transformada la antigua noble Ciencia de la Ecología en burdo espectáculo mohatrero sentimental para marujas, lloricas e ignorantes, los progres se disponen a tirar nuestra casa por la ventana en rendir homenaje a la zumbada heroína heredera de Jeremías. Un recibimiento multitudinario como no se habrá visto otra cosa semejante desde la ya lejana entusiasta bienvenida al deseado general Yagüe con el Tercio de Montserrat durante la liberación de Barcelona. O desde la berlanguiana llegada de los americanos a Villar del Río. ¡Será por presupuesto con dinero que no es de nadie!

Pero, aún no se sabe dónde apuntará el brioso catamarán si no enciende sus potentes motores de combustión para sostener el rumbo. ¿Tropezará con el bulto de la Península Ibérica? ¿Terminará en el Golfo de Guinea? ¿Irán directamente a Madrid a toda vela? Sabia es la Naturaleza con sus diferentes corrientes oceánicas.  ¿Greta será un raro monstruo mitológico a exponer y subastar en la Lonja de La Coruña? ¿Un nuevo Oannes, el dios pez sumerio que surgió del mar para llevar la Civilización a nuestros antepasados mesopotámicos? ¿Sustituirá esta niña globalista prodigio al también sumerio dios Enlil, dios del clima y las tormentas? ¿Un nuevo Jonás bíblico redivivo pero sin ballena por lo de la moratoria?

Por si acaso hubiera suerte y emparejara con la bocana del puerto, aquí en La Coruña, donde escribo, la socialista niña alcaldesa está pergeñando un bonito programa de festejos, muy ecológicos ellos. Todo sea por la causa. La niña alcaldesa lo es, aclaro para no damnificados coruñeses, no porque haya ganado las votaciones sino gracias a su oportuno conchabamiento con los bolcheviques locales, tras subirse democráticamente el sueldo más de un treinta por ciento como primera medida de su futura feliz gobernación.

Parece ser que actuará de clá una nutrida banda de socialistas condenados por los ERES, muy preocupados todos ellos por el cambio del clima climático climatizable, sus pobres y desconsoladas putas compuestas y sin clientes, o los camellos en busca de nuevos mercados. La corrupción ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. ERE muerto, bono verde puesto. A mayor gloria del capitalismo internacional y de la banca sionista en quiebra de los que la banda socialista obrera son sus principales portabocazas y mamporreros.

¡Santa Greta, sálvanos!

 

 

 

Un tranvía llamado fracaso

El señor don Dionisio Cascajares de la Vallina era amigo de Galdós. Médico de profesión, gozaba de cierta fama por sus habilidades terapéuticas que consistían en dar el tratamiento a sus enfermos que ellos mismos le solicitaban. El caso es que don Benito y don Dionisio se encontraron en un tranvía que procedente del barrio de Salamanca su destino era el hoy malogrado por la piqueta barrio de Pozas. El feliz encuentro y lo que luego acontecería no llega a la categoría de Episodio nacional pero se le asemeja.

Cuando cojo, dicho sea con perdón para mis lectores mejicanos, el autobús de la Compañía de Tranvías miro a ver si conozco a alguien en mi ciudad de prestado. Un antiguo enclave romano dotado de peregrina luz que hiere a las tinieblas. Un lugar remoto que andando el tiempo y gracias a una bizarra heroína feminista de las de verdad, no como las sorosianas amaestradas de hoy, tendría una influencia decisiva en la conservación de los virreinatos españoles de ultramar cuyos dominios ambicionaban los abusones pichilinguis o piratas ingleses anteriores al Brexit.

Pero no. Suben y bajan durante el trayecto urbano desde la plaza de España, dicho sea con perdón de Feijóo y demás nacionalistas, hasta mi casa en lo alto de la colina del parque muchos paisanos y paisanas pero todos desconocidos para mí. Tanto como yo lo soy para ellos. ¿Una muchedumbre con la que cada vez me siento menos identificado? ¿Cómo es posible que toda esta gente que parece tan inofensiva sea capaz de votar al falsario y su oprobiosa banda?

Cierta modernidad tecnológica ha llegado al transporte municipal. En algunas paradas pantallas electrónicas indican los tiempos de demora. Incluso para uso de viajeros habituales se ha arbitrado una tarjeta similar a las de crédito que puede recargarse en los cajeros de la banca venezolana amiga que salió al rescate de los devastadores desfalcos indígenas. Sin duda, y así hay que reconocerlo, uno de los grandes logros del depuesto fracasado alcalde mareado, adalid de animalistas, podemitas y lumpen desarrapado sin duchar, fue quitar los nostálgicos tranvías que circunvalaban la ciudad por el paseo marítimo en tiempos del gran Paco Vázquez.  Gracias al furor aniquilador con el que se intenta destruir la obra de los ilustres predecesores ya no hay tranvías pero sus vías y tendidos aún quedan, esperando como el arpa de Bécquer el alma caritativa que los resucite o les dé cristiana sepultura.

La modernidad de la tarjeta electrónica sustituye al billete tradicional en papel. Ojalá que la manipulación electrónica de los votos no sustituya los resultados depositados en las urnas.

Me temo que hoy nos encontramos inmersos en un fatal viaje a ninguna parte. Un tranvía que no sabe a dónde va o al menos no lo sabemos los cada vez más escamados usuarios. Jorge Luis Borges en su discurso de recepción del Premio Cervantes 1979 nos explicaba que: “me conmueve mucho el hecho de recibir este honor de manos de un Rey, ya que un Rey, como un Poeta, recibe un destino y cumple un destino y no lo busca, es decir se trata de algo fatal, hermosamente fatal …”

Pero, ¿es este nuestro destino fatal? Salir de un Zapatero para tropezarnos con un Mariano y luego en este suma y sigue permanente de sabotajes y despropósitos que sufrimos desde el golpe de Estado del 11M con un ensoberbecido doctor tramposo…

¿En verdad es necesario, que no hermosamente fatal, padecer las onerosísimas instituciones, con o sin modernidades tales como las tarjetas electrónicas, de este infortunado Reino que casi siempre se nos muestra a merced del enemigo?

¿Por qué una y otra vez intentar dar la razón al autor de La Lámpara maravillosa cuando lamentaba que fuésemos poco más que una deformación grotesca de la civilización occidental?

Camilo José Cela, Premio Cervantes 1995 terminaba su discurso con estas palabras: “Cervantes dice, en las misteriosas y enriquecedoras páginas del Persiles, que el arrepentimiento es la mejor medicina que tienen las enfermedades del alma. No puedo arrepentirme de haber visto pasar la vida entera con la pluma en la mano, yo ya no puedo dar marcha atrás por haberme pasado la vida escribiendo, tampoco quiero ni debo hacerlo y proclamo mi lealtad a mi oficio. Me reconforta pensar que la palabra tiene su mejor premio en sí misma y doy gracias a Dios, también a los hombres, por no haberme querido mudo ni muerto.”

Muda o muerta parece la intelectualidad española actual. Una nueva y feroz crisis económica amenaza por el horizonte. Pero, peor es la quiebra de la Educación y la Cultura. Nuestra Palabra perdida.

Doña María Zambrano expresaba su deseo de gran pensadora: “Ojalá que a esta misma hora, que bien pudiera ser la del alba, alguien pueda seguir hablando, aquí, allí o en otra parte cualquiera, acerca del nacimiento de la idea de libertad.

Mientras tanto, y una vez pronunciada de la oferta- gracias- voy a intentar seguir buscando la palabra perdida, la palabra única, secreto de del amor divino-humano. La palabra tal vez señalada por aquellas otras palabras privilegiadas, escasamente audible, casi como murmullo de paloma:

               Diréis que me he perdido

               Que, andando enamorada

               Me hice perdidiza y fui ganada”

 

 

 

La moda simoniaca llega a la catedral de Lugo

La catedral de Lugo inicialmente construida a imitación de la de Santiago es un ejemplo de lo peligroso que puede resultar para el patrimonio artístico y cultural cuando se dispone de mucho dinero y poder pero menor gusto o criterio estético. Todo un repertorio de estilos arquitectónicos diferentes, e incluso opuestos en su forma de concebir el Arte, ensartados con mejor o peor criterio.

Parece que no soy el único, ni el más experto, en verlo así: para el profesor Lámperez la impresión general producida en Santiago, no solo por la magnitud, sino por el acierto en las proporciones y la maestría del estilo, es en Lugo menor, como de algo tosco, vario e inarmónico.

El contrato para su erección se firmó en el siglo XII entre un obispo llamado Pedro Peregrino y el maestro Raimundo de Monforte, al que debiera suceder su hijo y a quien Murguía con la fantasíosa imaginación galleguista identificara nada menos que con el famoso Maestro Mateo. La catedral sería una versión galleguizada del modelo auvergniense.

La edificación se realizó en tres etapas, completándose en el siglo XVIII en un estilo neoclásico, muy frío, que a mi juicio le pega al románico primitivo como a un Cristo tres pistolas.

Para mi lo más interesante de esta catedral es la fuerza telúrica especialmente concentrada en la capilla o girola donde se encuentra expuesto el Santísimo, el triforio, la bonita talla de la Virgen de los Ojos grandes, patrona de la ciudad lucense, así como la singularidad de un curioso capitel, del que me he ocupado en otras ocasiones. Se trata del capitel situado bajo el tímpano sobre la puerta septentrional que se puede ver desde el exterior. Este último sugiere una sugestiva coincidencia con la leyenda occitana provenzal francesa de la Magdalena, descrita por el Nobel Federico Mistral entre otros autores.

En efecto, sobre el pecho del Salvador descansa una preciosa figura femenina joven con collar y todo que nunca podría confundirse con San Juan. Sin embargo, Manuel Murguía, el esposo de Rosalía de Castro, trata de salvar la ortodoxia diciendo que se trata de San Juan:  “Vese allí el bulto de la cena por cierto que San Juan evangelista apoya la cabeza sobre el hombro del divino maestro- pudiendo…” Pero tal identificación no es exacta. La evidencia es que no se trata de un hombre. La forma citada ni siquiera es andrógina sino claramente femenina y además no puede ser San Juan porque en tal caso su figura estaría repetida ya que también se encuentra algo más disimulada en la esquina contigua interior del capitel: es la figura barbilampiña que realiza con el índice derecho extendido, análogo al de otras representaciones del San Juan, (el Bautista), del propio Leonardo como la famosa del Louvre o la del Baco iniciador en ese mismo museo. Signo vinculado a la tradición esotérica universal. Pero si en la pintura de Leonardo la figura resulta equívoca por su buscada androginia en el caso de nuestro capitel no hay duda de que se trata de una bella mujer joven.

Murguía explica que el dístico grabado en las caras del ábaco, acaso para distraer de la heterodoxia de la figura femenina, dice lo siguiente:

                   discipulus domini placidi dans membra quieti

                   dum cubat in coena ocelestia vidit amaena 

Que podría traducirse por recostado en el regazo del Señor durante la Cena el discípulo amado vislumbró la belleza de las cosas celestiales. Lo que ligaría la tradición del simbolismo de la Puerta al éxtasis, al Apocalipsis (que como sabemos significa revelación en griego) y al grial con la sagrada Cena.

Así pues, el antiguo capitel lucense nos sugiere interesantes hipótesis heterodoxas, tanto en lo referente a la hipótesis de la Magdalena como grial, cuanto de modo indirecto a la asociación de la ingesta en la Sagrada cena con el éxtasis revelador de misterios espirituales.

 

Pero, a lo que íbamos, lo de la simonía. Antes de estos grandes logros del progreso mercantilista no sucedía así. La catedral de Lugo estaba abierta en las horas normales del día a los fieles cristianos o visitantes en general. Que un templo, que no olvidemos que es un lugar sagrado, se cierre al fiel, al que se le exigen cinco euros (en otras es más caro aún) para poder entrar, parece algo verdaderamente simoniaco. Aclaro que estoy hablando de poder entrar al propio espacio sagrado, al templo, no me refiero a museos catedralicios, sacristías u otras dependencias adyacentes de más o menos mérito o interés artístico en los que puede resultar razonable cobrar entrada. En mi opinión, viene a constituir la institucionalización de la compraventa de algo espiritual, como es el disfrute de un lugar que debiera acoger al que desee un espacio y tiempo sagrados para el sosiego espiritual, la devoción o la contemplación.

La cosa aún es más grave e inmoral cuando el contribuyente español es el que sufraga con su esfuerzo fiscal casi todos los gastos del clero y sus instalaciones, salvo la pequeña parte en términos relativos del presupuesto eclesiástico aportada libre, directa o voluntariamente por los fieles católicos en forma de limosnas o donaciones. Tampoco la Institución que hace negocio con esto paga IBI u otros impuestos locales ni siquiera por inmuebles distintos de los propios templos.

Para colmo, el peaje simoniaco lo cobran los mismos que con una estulticia, frivolidad e incoherencia más propia de quinceañera con sobresalto hormonal que de sabia matrona bimilenaria exigen muy puestos en píos filántropos que desaparezcan las malvadas fronteras nacionales y que pase quien quiera sin control alguno a España y demás países europeos. Claro que soluciones vendo que para mi no tengo. Los gigantescos muros defensivos del Vaticano no han sido derribados, que se sepa. Tampoco los ingentes recursos financieros de ese extraño y riquísimo Estado se ponen a disposición de los invasores movidos en su mayor parte por las mafias globalistas de trata de personas, ahora irresponsablemente benditas por la Jerarquía.

A este paso el fiel o el viajero que quiera entrar en las catedrales u otros templos de culto católico va tener que llevar la faldriquera bien provista. Y si acaso va acompañado de su familia mejor utilizar tarjeta de crédito para hacer frente en cómodos plazos a la suma exigida.

Amén.

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