Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Dante, pórticos y peregrinaciones

«… Amor que en la mente me razona…»

En los Hechos de los Apóstoles, XII, 1-2, se refiere que «Y en el mismo tiempo el rey Herodes envió tropas para maltratar a algunos de la Iglesia. Y mató a cuchillo a Santiago hermano de Juan.» La leyenda jacobea cuenta que el cuerpo fue sustraído por sus discípulos, lo depositaron en una barca y lo dejaron al albur de los vientos. En su insólita singladura desde Palestina, la barca portando las reliquias terminaría recalando cerca de Finisterre. Me recuerda Lohengrin, la más sublime expresión del mito de Psiquis una cuestión básica de la Filosofía, también con su barca tirada por dos cisnes a través del Escalda, que acude al rescate del honor de la Dama. El cuerpo fue enterrado y el sepulcro permaneció ignorado hasta que fuera descubierto por el obispo Teodomiro en el año 835.

El oportuno hallazgo del sepulcro del apóstol estuvo ligado a un planteamiento político de refuerzo de la moral de una agobiada Cristiandad ante las incursiones agarenas. Frente a la yihad islámica patrocinada por el poderoso califato de Córdoba, el orbe cristiano ha de defenderse con armas parecidas. El mito de Santiago resulta providencial. Así, Santiago y San Millán, como sus antecesores paganos los dioscuros Cástor y Pólux, que ayudaron montados en sendos caballos blancos a sus fieles romanos en la batalla de “Rhegilla”, aparecían milagrosa y oportunamente cuando su concurso era necesario para colaborar con la Cristiandad en su defensa contra la guerra santa del Islam.

Además, si el Islam tenía su centro sagrado de peregrinación, la Meca con su piedra cúbica, convenía buscar otro lugar de peregrinación en tierras relativamente más seguras, simbólicamente en relación con la gnosis y las antiguas religiones mistéricas solares, iniciadas en Egipto, en el lugar donde el sol se pierde en el horizonte cada tarde, al otro lado del Nilo, en el valle de los muertos, o en el finisterre de la civilización. Oeste simbolizado, dentro de la jerarquización del espacio arquitectónico sagrado, por las llamadas Puertas del Perdón, situadas en el lado opuesto al nacimiento del logos solar donde se sitúa el altar mayor, y donde este arte de peregrinación se esmera con uno de sus elementos diferenciadores: sus hermosos pórticos.

La peregrinación a Compostela posee una dimensión simbólica muy profunda relacionada con la renovación del logos solar y el camino de las estrellas. Tras la caída del Temple El Dante habla del camino de estrellas o Vía Láctea en su Commedia. Paraíso. Canto XIV, versos 97-99:

«de estrellas pequeñísimas e ingentes

salpicada, blanquea entre los polos

del mundo, y dudar hacer a los sapientes,»  

Y en El Convite, II, 15,: «… la Galaxia, o sea aquel blanco círculo que el vulgo llama la via di santo Jacopo. 

Y otra vez en su Commedia. Paraíso Canto XXV, versos 16-18.

«Y mi madona, llena de leticia,

me dijo : «Mira,  ira, he ahí el Caudillo 

por quien allá visitan a Galicia.» 

Dante termina cada uno de las Partes o Cánticas de su Commedia con la misma palabra: estrellas.

En su Vita Nuova la concepción hilozoísta del ocaso del logos, el camino de las estrellas y el simbolismo de la peregrinación en busca del centro se relaciona con la desaparecida amada Beatriz. Dante lo explica con fervor en el soneto XXIV:

“Deh peregrini che pensosi andate

¡Ah, peregrinos que marcháis pensosos

quizás por cosa que no está presente!

¿habéis venido de lejana gente,

como a los ojos descubrís curiosos

que no os veo con rostros lacrimosos

atravesar esta ciudad doliente

cual si ignoraseis la desgracia ingente

que motiva sus días luctuosos?

Si queréis escucharla, deteneos:

El corazón me afirma, entre suspiros,

Que no saldréis de aquí sin afligiros

La ciudad ha perdido a su Beatrice:

Y todo cuanto de ella el hombre dice

De llanto infunde, a los demás, deseos”    

En Santiago, los cofrades del Gremio de azabacheros, cuyo momento de mayor esplendor se encuentra durante la primera mitad del siglo XVI, basando su iconología en el arte románico. La decadencia de la industria azabachera compostelana comienza a finales del siglo XVI y se agrava a principios del XVII a causa de la crisis de peregrinaciones. Es muy curiosa la evolución de las formas de los azabaches peregrinos. Los más antiguos que pueden encontrarse en varios museos europeos suelen representar al Apóstol descubierto y descalzo. Después aparece con luengas barbas, bordón y sombrero de ala ancha, rara vez sedente. Pero una de las lacras habituales de la materialización de la espiritualidad es la granjería y el abuso de la gente. En 1590, Felipe II publicó una Real Cédula prohibiendo el uso del traje de peregrino, que tantas tropelías había llegado a amparar, y limitando los derechos de los peregrinos extranjeros. Surge así desde el siglo XVII la hegemonía de la forma ecuestre del Santiago Matamoros, hoy tan poco políticamente correcta.

El románico de la peregrinación

Pese a la importancia universal del genial templo compostelano desde las antiguas peregrinaciones medievales o las modernas grandes celebraciones del año jacobeo, no se deberían postergar otras obras del arte que se ha venido llamar románico. Así por ejemplo el olvido relativo de sedes catedralicias de singular mérito como Orense o Tuy. Sin olvidar el de parte de nuestro patrimonio arquitectónico y artístico, quizás modesto en lo material, pero casi siempre grande por su sabiduría sagrada, situado a veces en enclaves mágicos, de singular fuerza telúrica, lejanos de los más importantes centros de población actuales. Son templos románicos más modestos, para los que no se suelen disponer habitualmente suficientes recursos de conservación y que debemos evitar que les sean víctimas de la incuria como le ocurrió al de Carboeiro. Sirvan estas breves como una invitación al amigo lector para que busque todos estos hermosos tesoros por Galicia y los haga suyos en el conocimiento y el corazón.

El caso gallego es singular dentro del románico, y destaca por una de las joyas arquitectónicas de la humanidad como es la iglesia de Compostela, iniciada en tiempos del gran abad benedictino Hugo de Semur, y que se convertiría en el patrón o canon de toda una arquitectura posterior conocida como “de peregrinación”. Extraordinariamente original y revolucionaria en sus orígenes, pero que provocaría, paradójicamente quizás debido a su misma grandeza, el posterior adocenamiento de la arquitectura sagrada gallega. Así, por lo que se refiere a los Pórticos, el de la Gloria compostelano ejerció una gran influencia a través de todo el occidente de España. En el de Orense, llamado El Paraíso, de mediados del XIII, la copia es casi literal, en san Martín de Noya, ya en 1434, sigue observándose su notable influencia.  Sin embargo el de Tuy representa una transición del arquetipo compostelano al gótico con una doble imagen en su tímpano: de la adoración de los pastores y de los Reyes magos.

El arte románico gallego manifiesta múltiples significados e ilustra la evolución de la propia conciencia de sí del Cristianismo en Occidente, con su inmensa labor civilizadora al servicio de la satisfacción de necesidades espirituales, estéticas, políticas, económicas y sociales.

En la democrática Castilla originaria, la peculiar ordenación política de su territorio, (con un aparato estatal menos potente o incluso en precario, fueros de libre albedrío, etcétera) no favorece la uniformidad de sus manifestaciones arquitectónicas. Pero en León y Galicia, la antigua monarquía leonesa instituye un marco global, de desarrollo de poder que no descuida ninguna de sus vertientes y del que la organización de la peregrinación a Santiago constituye uno de sus instrumentos más importantes. Y a ella se asocia un canon artístico relativamente homogéneo. Sus influencias cabe relacionarlas con la casa de Borgoña, la reforma monástica de Cluny, y los criterios esotéricos trasmitidos por los masones operativos, que introducen un cripto lenguaje simbólico ligado a la antigua gnosis recuperada en Siria y Palestina por las Órdenes del Temple u Hospitalarios o de san Juan de Jerusalén,

El desarrollo del arte románico gallego además del apoyo real tiene un gran componente político cosmopolita ligado a la influencia borgoñona y al papel organizador de la peregrinación de Cluny y los obispos de origen francés a ella ligados como el famoso Bernardo o Gelmirez. Si el aspecto político es indudable, también se dota de un  programa estético y educativo basado en la imagen y en la iconología. Programa que no siempre es ortodoxo, pues muestra un lenguaje con su peculiar sintaxis geométrica, su pragmática en relación con los intereses más o menos declarados o declarables de los que lo emplean y con una semántica de varios sentidos o equívoca que el observador puede interpretar de acuerdo con su propia experiencia, en ocasiones de visiones tomadas del Inconsciente. Se desarrolla así, en efecto, todo un lenguaje visual en piedra, especialmente en los diferentes pórticos de las iglesias del arte de peregrinación. Era una época especialmente tumultuosa pero con una evidente voluntad de ser manifestada en el arte.

Sus precedentes se encuentran en el primer san Isidoro de León consagrado en 1063, cuyo pórtico se conserva y muestra una forma ya diferente de entender el arte sagrado, no sólo en lo litúrgico con la supresión por esta dominación francesa del rito hispánico o mozárabe, sino también en lo arquitectónico y en lo escultórico. Aparece ya en uno de los capiteles el motivo de claras resonancias iniciáticas de la resurrección de Lázaro, como luego a lo largo de las décadas sucesivas se muestran en los templos románicos extrañas tumbas abiertas, ritualísticas, orientadas al nacimiento del sol. Como el peregrino en su búsqueda ingresa en el cuerpo místico de Cristo desde poniente, desde el ocaso hasta el alba.

Sobre el simbolismo de la puerta

Como ya habíamos adelantado, el pórtico, y especialmente el de Poniente, posee un importante simbolismo: Representa el umbral de acceso a lo sagrado en el espacio y el tiempo, al que está asociado un rito de paso o iniciación. A él se asocian ciertos Guardianes del umbral tales como leones.

Es una Puerta abierta en el cielo como dice San Juan en el Apocalipsis, o de la caverna, donde nacen los héroes solares. En su tímpano suele aparecer una figura sagrada central: bien el cordero místico con la cruz, es decir el símbolo primitivo del Cristo y del fuego, del cristianismo originario y de las iglesias románicas asociadas a las órdenes iniciáticas o bien el Cristo Pantocrator, Señor del universo de las de peregrinación.

En este caso sobre la almendra o mandorla, semejante a los mandalas orientales aparece el cinco del espíritu en el centro del cuaternario formado con Tetramorfos, tierra, agua, aire, fuego, en forma de evangelistas o de querubines del carro de la merkabá según las visiones de Ezequiel y de san Juan, rodeado en la arquivolta de 24 ancianos o de 12 apóstoles (signos zodiacales), o coros angélicos. Cristo es el eje del mundo, el Verbo representativo de la actividad celeste en el mundo, alrededor del que éste gira.

Otra variante esotérica de ese mismo cinco son las curiosas rosacruces como las existentes en los tímpanos de los pórticos de santo Tomé de Serantes o san Pedro de Dozón.

La rosa es símbolo del Alma que se abre entre la cruz de la Materia.

Dante lo explica así: Paraíso. Canto XXXI

“En forma de alba y esplendente rosa

Me aparecía la legión sagrada…”

En realidad, podría entenderse que la cartografía mística de La Divina Comedia es una búsqueda del Alma, la Dama, Beatriz, a través del Arte poético, Virgilio. Alma que lleva al Paraíso, la rosa esplendente, del que forma parte.

La representación solsticial, los dos Juanes, símbolos de las dos puertas solares de la eclíptica suele aparecer también en los pórticos. Así figura de modo muy notable en el compostelano del Maestro Mateo. Mirando hacia el Sur ambos Juanes, el Evangelista a la izquierda, el Bautista a la derecha, símbolos del solsticio e invierno y verano, respectivamente, soportan la bóveda celeste.

Es muy importante desde el punto de vista de la evolución del pensamiento religioso la figura, propia del Cristianismo originario, del cordero en la cruz, sustituida mucho más tarde por el hombre.  A veces también se sustituye por criptogramas como el crismón y la cruz patada, también símbolos del fuego. Así en Santiago en La Coruña, san Juan de Caaveiro, san Miguel de Eiré, santa María de Cambre.

La cruz paté se muestra en la de portada románica del XII  de Samos en el ángulo NE del claustro de las Nereidas.

Anexos:

Más información sobre la iglesia de Santiago en la ciudad vieja de La Coruña, sus relaciones con tradiciones heterodoxas, y sobre la preciosa iglesia de santa María de Cambre pinchando en los respectivos nombres resaltados en granate.

Sobre el simbolismo del Pórtico de la Gloria puede verse este texto o también este otro publicado en ABC.

Nota:

Una primera versión primitiva y fragmentaria de este texto se publicó en el suplemento Culturas, de La Voz de Galicia en el año 2004

 

 

 

                                                                                 

Feijóo y el nacionalismo popular

¡Santiago ya no es Santiago

que es segundo guasinton!

¡Tié recreo y toa la hostia

de una culta población!

 

Como se esperaba Feijóo ha logrado doblar el por otra parte fláccido brazo de Casado y no habrá coalición con los restos de Ciudadanos en la tierra de las brumas. Sólo habrá feliz himeneo en Vascongadas donde el antiguo heroico partido de María San Gil o Gregorio Ordóñez ahora va dando tumbos gracias a su centrismo amariconado. El PP logra que su hoy semi coaligado Ciudadanos renuncie a su propuesta de supresión del ventajista y abusivo cupo vasco. Cuando se anuncian los clarines del miedo a perder las poltronas se recrudece la polémica sobre la verdadera naturaleza del Partido Popular DE Galicia que no EN Galicia y del propio manda más del mismo, Alberto Núñez Feijóo. En realidad el PP viene a ser una especie de neo CEDA. Confederación Española de Derechas Autónomas. Aunque en algunos lugares tampoco está demasiado claro ni lo de derechas, ni lo de española.  De modo que si puede cada taifa va por libre.

Lo primero que conviene decir es que muchos, o al menos bastantes, españoles que vivimos en regiones nacionalistas que a mayor gloria, fortuna y poderío de sus caciques autóctonos ningunean u hostigan la Cultura española, vemos las citas electorales autonómicas como una amenaza, como una desgracia que vuelve periódicamente como pernicioso virus que siempre retorna contra nuestros derechos civiles, nuestra tranquilidad, salud y hacienda.

El mal, desde luego, está en el calamitoso, oneroso, corrupto mosaico autonómico. Es decir, tiene carácter institucional, estructural. Aunque su gestión pueda hacer que sea simplemente malo, peor o pésimo. Lo mejor que pudiera pasar para el ciudadano y para España es que no hubiera ni parlamentos ni gobiernos regionales, habitual ecosistema de parásitos, desafueros, traiciones, despilfarros, despotismos, incompetencias y corruptelas. Cuanto más materia fermentable, más fermentación. Cuantas más leyes y agentes para aplicarlas, más corrupción. Tácito ya consideraba a “la multiplicidad de las leyes como señal cierta e infalible de un mal gobierno y de un pueblo corrompido”. Si, además de la debilitante diarrea legislativa, en el Parlamento regional está prohibido expresarse en español como es el caso del gallego con el PP, la cosa aún es peor. Todos esos ahorros pudieran y debieran ir a las amenazadas pensiones, la Sanidad, infraestructuras o, por ejemplo, la reforma agraria o la Administración de Justicia, que son las cosas que de verdad importan al ciudadano. No a que la Ley gallega de medio ambiente sea diferente a la del otro lado del fronterizo río Eo. O a que la inmersión lingüística en gallego, al cabo una lengua residual, vulnere derechos civiles, dificulte la posibilidad de conectar con los demás españoles, encontrar empleo en el resto de España o del mundo hispanohablante de quinientos millones de personas. O a que la autonomía sirva para sembrar cizaña en España y dar cobijo a miles de funcionarios y asimilados en una burocracia de crecimiento monstruoso relacionado con la dinámica de la hiper-regulación normativa que se retroalimentan a costa del contribuyente. Cuando los nacionalistas de la PSGA o del Bloque acceden a la poltrona no necesitan cambiar las leyes galleguistas del PP: les basta con aplicarlas sin piedad.

La verdad hay que reconocerla. El PP DE Galicia es un Partido nacionalista más, que aquí hace las veces de CiU o del PNV, que ha cambiado el primitivo España lo único importante del ex ministro Fraga antes de copiar el modelo catalán, por el actual sólo me importa Galicia declarado por su delfín heredero ¿Ni la Libertad, ni la Justicia, ni los derechos civiles, ni la democracia, ni España? ¡Galicia! Toda una escandalosa declaración.

A los que no viven en esta bonita tierra, que pese a su casta política mantiene grandes virtudes, quizás le extrañe esa afirmación de nacionalismo, pero aquí el modelo político establecido por el Partido Popular DE Galicia es el mismo catalán de CiU. Salvo, un importante matiz, que en Galicia hay más gallegos que catalanes. Y, en consecuencia, más sentidiño y mucho menos racismo supremacista en la población, cosa ya no tan clara en la oficialidad apoltronada y enmucetada que vive de los presupuestos, es decir financiada por sus víctimas.

Las viejas declaraciones de uno de los más importantes teóricos del nacionalismo gallego, Vicente Risco, en el sentido que Galicia debe ser independiente puesto que el rubio gallego es de una raza superior que no puede estar dominada por los morenos ibéricos africanos ahora no serían políticamente correctas y ya no se emplean. De modo que el sentido de exclusividad galleguista no es ahora el racismo sino la lengua. Una lengua no la popular de tan bonita musicalidad como la tradicionalmente hablada por el paisanaje en los pueblos y parroquias, sino otra, de laboratorio, transgénica con palabras importadas lusas, para el empleo y gusto de burócratas, insaciables caza subvenciones, lucrados déspotas normalizadores. Usada como instrumento del telón del grelo para evitar en lo posible que en Galicia vivan demasiados “castellanos”. “Galicia para los gallegos” clamaba otro ilustre prócer nacionalista decimonónico, Alfredo Brañas.  El caso es evitar la competencia de otros españoles para mayor gloria y medro del caciquismo regional, creando barreras artificiales, de ser posible adiabáticas, ideal liberticida oculto de todo nacionalismo.  Incluso en ciudades abiertas como fuera La Coruña la Cultura española es discriminada y está en retirada. Para estrenar una obra de teatro escrita en español por un gallego ha de ser previamente traducida al gallego.

Valga este sucinto e incompleto repaso de la situación actual para mejor comprender las actitudes de los caciques regionales y sus instrumentos de dominación. “No queremos coaliciones ni mandangas que pongan en riesgo prebendas, sinecuras o el ordeño de los presupuestos”. “No nos gustan los forasteros.” “Sólo es gallego quien habla y escribe en gallego”. “Aquí nos apañamos muy bien”. «Vivir como gallegos». “Galicia soy yo…”. Pero, también compaginado con un contradictorio: ¡”Qué el Gobierno nos devuelva el IVA»!

Algunas declaraciones oficialistas son delirantes, como las mercenarias que quieren hacer ver a VOX como un peligroso partido de izquierda compinchado con el resto de los nacionalistas gallegos para fastidiar al gran prócer que no nos merecemos, ese Moisés orensano que va a llevar a los gallegos a la Tierra Prometida, un siglo de estos. O bien calumnias disparatadas y doblemente falsas como «VOX se empeña en que los gallegos no se entiendan en su lengua materna«. En primer lugar, la lengua materna de muchos gallegos es el español, no el gallego. Y lo que pretende VOX es que los derechos civiles de los ciudadanos no se van discriminados por utilizar el español, lengua común en toda España, que todo español tiene obligación de conocer y derecho a usarla. Calumnias aparte, el PP y su poderío mediático regional azuzan el voto del miedo: “O yo, o el caos”. “Si votas a otros pones en peligro mi Feliz Gobernación.” “¡Qué vienen los comunistas y los narcos!” Incluso se esconden las siglas partidarias en la propaganda para resaltar la faz del Pretendiente como supremo argumento electoral y programa de voto.

Reproduciendo experiencias medievales propias del feudalismo antes del auge del poder real, las elecciones autonómicas constituyen excelente ocasión para escaramuzas sino batallas por aumentar el poder de las taifas y señores feudales. Feijóo demuestra a su enemigo compañero Casado que es él quien manda en “su” territorio.  No importa que por razones estratégicas de supervivencia nacional de partido el PP de Casado quiera ahora comerse los despojos de Ciudadanos. Pero que abandone toda esperanza: en Galicia manda Feijóo.

Mientras la lamentable casta política de la Monarquía se pelea a la rebatiña, probablemente harto y asqueado de la política española, de incomprensiones e incluso insultos cuando practica la filantropía, Amancio Ortega traslada su núcleo logístico fuera de España. A los Países Bajos, cerca de Amsterdam y del puerto de Rótterdam.

Pequeñeces. Como dice Feijóo: Galicia, lo único importante.

 

 

 

De poetas y lenguajes oscuros

                                                                 Obscurum per obscurius, ignotius per ignotius

En estos oscuros tiempos mal preñados de memorias desmemoriadas de botarates enmucetados y de cotos de caza de normalizaciones y sinuosos normalizadores, no solemos recordar al poeta José Ángel Valente cuando hablamos de los grandes escritores gallegos. Para los estudiosos o experimentadores del lenguaje, la poesía y la mística, la obra y la figura de Valente están preñadas de ideas, imágenes y sugerencias. Porque el doble exiliado paisano del mártir Prisciliano sostenía que “toda experiencia extrema del lenguaje tiende a la disolución de éste”. Jubilado de su oficio ginebrino del pane lucrando, Valente no regresó a su Orense natal sino que se fue a esperar la Luz suprema a la remota Almería, solo cercana cuando se dobla el mapa.

Valente fue el poeta, el estudioso del Verbo y de la respiración que nos armonizan con los ritmos ocultos del Universo, demiurgos desconocidos que hacen posible la Vida. En 1955 se fue de España “porque era todavía un lugar difícilmente respirable. Se iba uno en esa época por cuestiones de ritmo respiratorio”. José Ángel se fue a su trastierro, que se constituyó en la escritura: “Creo, en efecto, que la escritura es la palabra propia del ausente”.

Como ausentes sino ya cegadas para las nuevas generaciones amaestradas en la ignara estupidez posmoderna han quedado las viejas fuentes de cultura y la filosofía españolas donde bebió Valente. Los manantiales cegados de los voluntariosos buscadores a través se la Cábala sefardita o del retorno a la Unidad de los místicos del Islam español, de ese mundo de la Voluntad o de la Cosa en sí de los filósofos, antecesores de algún modo del hispanista Schopenhauer:

El Ibn Gabirol de “La creación se asemeja a la Palabra”.

El Abentofail de “Es parte de la ciencia oculta, que no alcanzan sino aquellos que conocen a Dios”.

El Ibn Arabí autor de “Sabed hermanos que el Verdadero Dios es la Existencia, que no tiene formas ni límites, que, a pesar de eso, aparece y se manifiesta en toda su gloria con formas discernibles”.

O el gran Cervantes: ¿Qué ciencias ha oído? La de la caballería andante que es tan buena como la de la poesía, y aún dos deditos más.

Dos deditos más, el secreto de todos los secretos. El Uno in-manifestado cuya Palabra perdida buscan todas las tradiciones religiosas. El punto de encuentro de La Piedra y el centro buscado también por Valente. El mismo que aparece en la cartografía ocultista de la Divina Comedia: la Poesía con Virgilio alcanza hasta las puertas del Paraíso, territorio del alma apenas conocido, donde moran las damas de los caballeros o los poetas como Beatriz y Coral. También mismo el que intuía el pequeño gran maestro Juan de Yepes, toda ciencia trascendiendo.

Pero a veces el lenguaje se complica aún más, burlando el código para causar emociones, a veces un extraño estremecimiento. Góngora nos enseña que cuando amanece el sol pace estrellas en campos de zafiro. Y al otro lado del mar su aventajada alumna Sor Juana Inés de la Cruz en su raro poema gongorino Primero Sueño aún oscurece más la luz del eclipse, el mundo de las tinieblas triunfantes que parecen enseñorearse del universo. Pero ese efecto es pasajero. Tarea solar es superar el eclipse o el dominio de las sombras, como la del poema iluminar la conciencia tras la oscuridad de un tropo o una imagen.

“Ilustraba del Sol madeja hermosa,

Que con luz judiciosa

De orden distributivo, repartiendo

A las cosas visibles sus colores

Iba, y restituyendo

Entera a los sentidos exteriores

Su operación, quedando a la luz más cierta

El Mundo iluminado y yo despierta”.

Si en verdad el Arte tiene un valor de arma contra la desesperación o incluso de redención humana conviene recordar este mensaje de poetas iluminados y despiertos, más ahora que nos encontramos en la sima del famoso Kali yuga, en lo más oscuro de la edad de las sombras.

 

 

 

 

 

 

De entierros y desmemorias

Mientras asistimos a las exequias corpore insepulto del Régimen del 78, tal parece que las neuronas recalentadas de algunos personajes no les permiten comprender cual es su verdadero papel en el entierro, que no es precisamente el de presidirlo sino el de exquisito finado con corona de hojalata sobredorada, vistoso terno marcial y florido morrión con plumero a juego.  No caben más pintorescas condecoraciones en el pecho del majestuoso y heroico difunto. Como tantas otras veces en el pasado, fracasadas las instituciones, traicionados los súbditos, quedamos en manos de la Providencia divina, hoy oscurecida por los Soros o Bergoglios de turno y sus amos usureros.

Sin embargo, en esta Galicia de eterna lluvia prodigiosa, barcos destripados a la deriva, sortilegios, elecciones de alquitara y botellones bravíos, quedan lugares donde se reciclan equipos de finados. Antros oscuros donde euro arriba o abajo se pueden obtener bizarros ternos con que fueran vestidos los difuntos para su última travesía. Por ejemplo, un equipo completo de cacique autonómico enterrado junto con las correspondientes obras del obtuso Castelao, fumador y mártir. La levita de tal prócer desconocido, premio de las Letras gallegas, rama de hostelería. Los zapatos donados por el ganador de la última típica carrera de ataúdes disputada en santa Marta de Ribarteme. El birrete rectoral de las grandes inauguraciones, la sotana nueva de cierto piadoso prebendado del cabildo compostelano, el frac usado indistintamente en sendas ofrendas al Apóstol o para desacreditar morosos. Las promesas electorales muertas, los presupuestos enterrados con sus legislaturas.

Se cepillan un poco para eliminar los restos de tierra sagrada que se hubieren podido adherir y ya están listos para su meritorio y ecológico reciclado.

No todos están de acuerdo con tan caritativa labor. Muchos se indignan por tal comercio macabro, sin caer en la cuenta que, avalado por el Supremo, el oficio de asalta tumbas es tan digno como otro cualquiera cuando está dado de alta en autónomos, siquiera a tiempo parcial y además permite vestir a los vivos sus vergüenzas. Mucho más aún cuando lo realizan autoridades rendidas que no hallan mejor forma de sufrir el dolor de sobrevivirse a sí mismas.  Gentes, tan querenciosas de aduladores y ditirambos que no se resignan a no colocar su propia tesela en el gran mosaico de la ignominia española. Tal las memorias desmemoriadas de un beodo galleguista invertido.

Eso sin tener en cuenta que no se puede decir de esta agua, con güisqui, no beberé, ni tal presupuesto no ordeñaré, en los presentes y azarosos mundos de globalización impía, donde el desarraigo propio de la modernidad líquida nos puede condenar, como decía el hoy proscrito en su tierra Valle, a la práctica de la voluptuosidad del ayuno, en el momento más inesperado o inoportuno.

 

La niña Greta expuesta en la lonja de La Coruña

No sabemos cómo le va a la horripilante niña Greta por las procelosas aguas invernales del mar de la OTAN. ¿Encogerá con las mojaduras?  ¿Tanta ducha fría acabará con sus chifladuras? ¿La tendrán que pescar como a una merluza con anisakis o a un imprudente bacalao? ¿Cumplirá las medidas establecidas de longitud por especies o habrá que devolverla al mar por razones ecológicas de compatibilidad con la dinámica de poblaciones de peces o la misma estabilidad de los cardúmenes? Peligroso asunto el que la irracionalidad y la superstición enmucetadas sustituyan al conocimiento libre de intereses económicos o de dominación.

Entonces nadie está ya a salvo y tampoco libre de que la mojadura de las debilitadas neuronas de la criatura, berrinche va, berrinche viene, pueda parir nuevos ruinosos disparates. El mangoneo del esfuerzo de pesca, de la captura por unidad de esfuerzo, o incluso la prohibición total de la actividad pesquera para mejor y duradero orgasmo de animalistas, pueden estar en el futuro candelabro del descalabro.

No sé, ya digo, cómo le irá la heroica singladura patrocinada por el Gobierno en funciones de Su Majestad en apuros (Spain). Silencio mediático. Puede que todo esto sea solo una farsa de las protagonizadas por el monstruito. Otra más. Y que viaje mucho más cómoda pero de tapadillo en medio oportunamente aportado por alguno de los plutócratas amorales o inmorales que la patrocinan y jalean.  Algunos especulan que la tal Greta no es una niña de carne y hueso aunque con problemas psiquiátricos, sino el ente fantasmagórico de una persona que vivió hace más de un siglo y cuya fotografía se ha encontrado. ¿También la hará santa Bergoglio como a otro famoso bilocado: San Alfonso María de Ligorio?

Transformada la antigua noble Ciencia de la Ecología en burdo espectáculo mohatrero sentimental para marujas, lloricas e ignorantes, los progres se disponen a tirar nuestra casa por la ventana en rendir homenaje a la zumbada heroína heredera de Jeremías. Un recibimiento multitudinario como no se habrá visto otra cosa semejante desde la ya lejana entusiasta bienvenida al deseado general Yagüe con el Tercio de Montserrat durante la liberación de Barcelona. O desde la berlanguiana llegada de los americanos a Villar del Río. ¡Será por presupuesto con dinero que no es de nadie!

Pero, aún no se sabe dónde apuntará el brioso catamarán si no enciende sus potentes motores de combustión para sostener el rumbo. ¿Tropezará con el bulto de la Península Ibérica? ¿Terminará en el Golfo de Guinea? ¿Irán directamente a Madrid a toda vela? Sabia es la Naturaleza con sus diferentes corrientes oceánicas.  ¿Greta será un raro monstruo mitológico a exponer y subastar en la Lonja de La Coruña? ¿Un nuevo Oannes, el dios pez sumerio que surgió del mar para llevar la Civilización a nuestros antepasados mesopotámicos? ¿Sustituirá esta niña globalista prodigio al también sumerio dios Enlil, dios del clima y las tormentas? ¿Un nuevo Jonás bíblico redivivo pero sin ballena por lo de la moratoria?

Por si acaso hubiera suerte y emparejara con la bocana del puerto, aquí en La Coruña, donde escribo, la socialista niña alcaldesa está pergeñando un bonito programa de festejos, muy ecológicos ellos. Todo sea por la causa. La niña alcaldesa lo es, aclaro para no damnificados coruñeses, no porque haya ganado las votaciones sino gracias a su oportuno conchabamiento con los bolcheviques locales, tras subirse democráticamente el sueldo más de un treinta por ciento como primera medida de su futura feliz gobernación.

Parece ser que actuará de clá una nutrida banda de socialistas condenados por los ERES, muy preocupados todos ellos por el cambio del clima climático climatizable, sus pobres y desconsoladas putas compuestas y sin clientes, o los camellos en busca de nuevos mercados. La corrupción ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. ERE muerto, bono verde puesto. A mayor gloria del capitalismo internacional y de la banca sionista en quiebra de los que la banda socialista obrera son sus principales portabocazas y mamporreros.

¡Santa Greta, sálvanos!

 

 

 

Un tranvía llamado fracaso

El señor don Dionisio Cascajares de la Vallina era amigo de Galdós. Médico de profesión, gozaba de cierta fama por sus habilidades terapéuticas que consistían en dar el tratamiento a sus enfermos que ellos mismos le solicitaban. El caso es que don Benito y don Dionisio se encontraron en un tranvía que procedente del barrio de Salamanca su destino era el hoy malogrado por la piqueta barrio de Pozas. El feliz encuentro y lo que luego acontecería no llega a la categoría de Episodio nacional pero se le asemeja.

Cuando cojo, dicho sea con perdón para mis lectores mejicanos, el autobús de la Compañía de Tranvías miro a ver si conozco a alguien en mi ciudad de prestado. Un antiguo enclave romano dotado de peregrina luz que hiere a las tinieblas. Un lugar remoto que andando el tiempo y gracias a una bizarra heroína feminista de las de verdad, no como las sorosianas amaestradas de hoy, tendría una influencia decisiva en la conservación de los virreinatos españoles de ultramar cuyos dominios ambicionaban los abusones pichilinguis o piratas ingleses anteriores al Brexit.

Pero no. Suben y bajan durante el trayecto urbano desde la plaza de España, dicho sea con perdón de Feijóo y demás nacionalistas, hasta mi casa en lo alto de la colina del parque muchos paisanos y paisanas pero todos desconocidos para mí. Tanto como yo lo soy para ellos. ¿Una muchedumbre con la que cada vez me siento menos identificado? ¿Cómo es posible que toda esta gente que parece tan inofensiva sea capaz de votar al falsario y su oprobiosa banda?

Cierta modernidad tecnológica ha llegado al transporte municipal. En algunas paradas pantallas electrónicas indican los tiempos de demora. Incluso para uso de viajeros habituales se ha arbitrado una tarjeta similar a las de crédito que puede recargarse en los cajeros de la banca venezolana amiga que salió al rescate de los devastadores desfalcos indígenas. Sin duda, y así hay que reconocerlo, uno de los grandes logros del depuesto fracasado alcalde mareado, adalid de animalistas, podemitas y lumpen desarrapado sin duchar, fue quitar los nostálgicos tranvías que circunvalaban la ciudad por el paseo marítimo en tiempos del gran Paco Vázquez.  Gracias al furor aniquilador con el que se intenta destruir la obra de los ilustres predecesores ya no hay tranvías pero sus vías y tendidos aún quedan, esperando como el arpa de Bécquer el alma caritativa que los resucite o les dé cristiana sepultura.

La modernidad de la tarjeta electrónica sustituye al billete tradicional en papel. Ojalá que la manipulación electrónica de los votos no sustituya los resultados depositados en las urnas.

Me temo que hoy nos encontramos inmersos en un fatal viaje a ninguna parte. Un tranvía que no sabe a dónde va o al menos no lo sabemos los cada vez más escamados usuarios. Jorge Luis Borges en su discurso de recepción del Premio Cervantes 1979 nos explicaba que: “me conmueve mucho el hecho de recibir este honor de manos de un Rey, ya que un Rey, como un Poeta, recibe un destino y cumple un destino y no lo busca, es decir se trata de algo fatal, hermosamente fatal …”

Pero, ¿es este nuestro destino fatal? Salir de un Zapatero para tropezarnos con un Mariano y luego en este suma y sigue permanente de sabotajes y despropósitos que sufrimos desde el golpe de Estado del 11M con un ensoberbecido doctor tramposo…

¿En verdad es necesario, que no hermosamente fatal, padecer las onerosísimas instituciones, con o sin modernidades tales como las tarjetas electrónicas, de este infortunado Reino que casi siempre se nos muestra a merced del enemigo?

¿Por qué una y otra vez intentar dar la razón al autor de La Lámpara maravillosa cuando lamentaba que fuésemos poco más que una deformación grotesca de la civilización occidental?

Camilo José Cela, Premio Cervantes 1995 terminaba su discurso con estas palabras: “Cervantes dice, en las misteriosas y enriquecedoras páginas del Persiles, que el arrepentimiento es la mejor medicina que tienen las enfermedades del alma. No puedo arrepentirme de haber visto pasar la vida entera con la pluma en la mano, yo ya no puedo dar marcha atrás por haberme pasado la vida escribiendo, tampoco quiero ni debo hacerlo y proclamo mi lealtad a mi oficio. Me reconforta pensar que la palabra tiene su mejor premio en sí misma y doy gracias a Dios, también a los hombres, por no haberme querido mudo ni muerto.”

Muda o muerta parece la intelectualidad española actual. Una nueva y feroz crisis económica amenaza por el horizonte. Pero, peor es la quiebra de la Educación y la Cultura. Nuestra Palabra perdida.

Doña María Zambrano expresaba su deseo de gran pensadora: “Ojalá que a esta misma hora, que bien pudiera ser la del alba, alguien pueda seguir hablando, aquí, allí o en otra parte cualquiera, acerca del nacimiento de la idea de libertad.

Mientras tanto, y una vez pronunciada de la oferta- gracias- voy a intentar seguir buscando la palabra perdida, la palabra única, secreto de del amor divino-humano. La palabra tal vez señalada por aquellas otras palabras privilegiadas, escasamente audible, casi como murmullo de paloma:

               Diréis que me he perdido

               Que, andando enamorada

               Me hice perdidiza y fui ganada”

 

 

 

La moda simoniaca llega a la catedral de Lugo

La catedral de Lugo inicialmente construida a imitación de la de Santiago es un ejemplo de lo peligroso que puede resultar para el patrimonio artístico y cultural cuando se dispone de mucho dinero y poder pero menor gusto o criterio estético. Todo un repertorio de estilos arquitectónicos diferentes, e incluso opuestos en su forma de concebir el Arte, ensartados con mejor o peor criterio.

Parece que no soy el único, ni el más experto, en verlo así: para el profesor Lámperez la impresión general producida en Santiago, no solo por la magnitud, sino por el acierto en las proporciones y la maestría del estilo, es en Lugo menor, como de algo tosco, vario e inarmónico.

El contrato para su erección se firmó en el siglo XII entre un obispo llamado Pedro Peregrino y el maestro Raimundo de Monforte, al que debiera suceder su hijo y a quien Murguía con la fantasíosa imaginación galleguista identificara nada menos que con el famoso Maestro Mateo. La catedral sería una versión galleguizada del modelo auvergniense.

La edificación se realizó en tres etapas, completándose en el siglo XVIII en un estilo neoclásico, muy frío, que a mi juicio le pega al románico primitivo como a un Cristo tres pistolas.

Para mi lo más interesante de esta catedral es la fuerza telúrica especialmente concentrada en la capilla o girola donde se encuentra expuesto el Santísimo, el triforio, la bonita talla de la Virgen de los Ojos grandes, patrona de la ciudad lucense, así como la singularidad de un curioso capitel, del que me he ocupado en otras ocasiones. Se trata del capitel situado bajo el tímpano sobre la puerta septentrional que se puede ver desde el exterior. Este último sugiere una sugestiva coincidencia con la leyenda occitana provenzal francesa de la Magdalena, descrita por el Nobel Federico Mistral entre otros autores.

En efecto, sobre el pecho del Salvador descansa una preciosa figura femenina joven con collar y todo que nunca podría confundirse con San Juan. Sin embargo, Manuel Murguía, el esposo de Rosalía de Castro, trata de salvar la ortodoxia diciendo que se trata de San Juan:  “Vese allí el bulto de la cena por cierto que San Juan evangelista apoya la cabeza sobre el hombro del divino maestro- pudiendo…” Pero tal identificación no es exacta. La evidencia es que no se trata de un hombre. La forma citada ni siquiera es andrógina sino claramente femenina y además no puede ser San Juan porque en tal caso su figura estaría repetida ya que también se encuentra algo más disimulada en la esquina contigua interior del capitel: es la figura barbilampiña que realiza con el índice derecho extendido, análogo al de otras representaciones del San Juan, (el Bautista), del propio Leonardo como la famosa del Louvre o la del Baco iniciador en ese mismo museo. Signo vinculado a la tradición esotérica universal. Pero si en la pintura de Leonardo la figura resulta equívoca por su buscada androginia en el caso de nuestro capitel no hay duda de que se trata de una bella mujer joven.

Murguía explica que el dístico grabado en las caras del ábaco, acaso para distraer de la heterodoxia de la figura femenina, dice lo siguiente:

                   discipulus domini placidi dans membra quieti

                   dum cubat in coena ocelestia vidit amaena 

Que podría traducirse por recostado en el regazo del Señor durante la Cena el discípulo amado vislumbró la belleza de las cosas celestiales. Lo que ligaría la tradición del simbolismo de la Puerta al éxtasis, al Apocalipsis (que como sabemos significa revelación en griego) y al grial con la sagrada Cena.

Así pues, el antiguo capitel lucense nos sugiere interesantes hipótesis heterodoxas, tanto en lo referente a la hipótesis de la Magdalena como grial, cuanto de modo indirecto a la asociación de la ingesta en la Sagrada cena con el éxtasis revelador de misterios espirituales.

 

Pero, a lo que íbamos, lo de la simonía. Antes de estos grandes logros del progreso mercantilista no sucedía así. La catedral de Lugo estaba abierta en las horas normales del día a los fieles cristianos o visitantes en general. Que un templo, que no olvidemos que es un lugar sagrado, se cierre al fiel, al que se le exigen cinco euros (en otras es más caro aún) para poder entrar, parece algo verdaderamente simoniaco. Aclaro que estoy hablando de poder entrar al propio espacio sagrado, al templo, no me refiero a museos catedralicios, sacristías u otras dependencias adyacentes de más o menos mérito o interés artístico en los que puede resultar razonable cobrar entrada. En mi opinión, viene a constituir la institucionalización de la compraventa de algo espiritual, como es el disfrute de un lugar que debiera acoger al que desee un espacio y tiempo sagrados para el sosiego espiritual, la devoción o la contemplación.

La cosa aún es más grave e inmoral cuando el contribuyente español es el que sufraga con su esfuerzo fiscal casi todos los gastos del clero y sus instalaciones, salvo la pequeña parte en términos relativos del presupuesto eclesiástico aportada libre, directa o voluntariamente por los fieles católicos en forma de limosnas o donaciones. Tampoco la Institución que hace negocio con esto paga IBI u otros impuestos locales ni siquiera por inmuebles distintos de los propios templos.

Para colmo, el peaje simoniaco lo cobran los mismos que con una estulticia, frivolidad e incoherencia más propia de quinceañera con sobresalto hormonal que de sabia matrona bimilenaria exigen muy puestos en píos filántropos que desaparezcan las malvadas fronteras nacionales y que pase quien quiera sin control alguno a España y demás países europeos. Claro que soluciones vendo que para mi no tengo. Los gigantescos muros defensivos del Vaticano no han sido derribados, que se sepa. Tampoco los ingentes recursos financieros de ese extraño y riquísimo Estado se ponen a disposición de los invasores movidos en su mayor parte por las mafias globalistas de trata de personas, ahora irresponsablemente benditas por la Jerarquía.

A este paso el fiel o el viajero que quiera entrar en las catedrales u otros templos de culto católico va tener que llevar la faldriquera bien provista. Y si acaso va acompañado de su familia mejor utilizar tarjeta de crédito para hacer frente en cómodos plazos a la suma exigida.

Amén.

As rúas de A Cruña

                                    “Y dígolo sin arrojancia. Soy de Lugo y no lo niejo y tengo un hijo estudiando para crejo en Santiajo…”

 

Pido disculpas al lector por malsonante título que encabeza esta garita dedicada a la cosa municipal. Tal es también el de un curioso panfletillo galleguista del año 1978 que en un baratillo ha caído en mis pecadoras manos, y que luego voy a comentar.

Empecemos por recordar que el nombre histórico de la ciudad antigua capital de Galicia es La Coruña, aunque un Fraga querencioso de la egoísta explotación del galleguismo como forma de afirmarse en la poltrona autonómica compostelana y como revanchismo o resabios aldeanos contra la ciudad impusiera el pseudo indígena de A Coruña. Porque el verdaderamente indígena sería A Cruña, o así lo pretendía o tal la llamaba el fanático orate de Rodríguez Castelao, en referencia o recuerdo, al parecer, de una mujer indígena que viviera in illo tempore en esta zona de la costa gallega. Un Fraga, al que el sectarismo actual “agradece” sus imposiciones galleguistas, retirándole con cobarde alevosía el título de hijo adoptivo de la ciudad. El galleguismo, como la Roma de Viriato, no paga a traidores. Y los bizarros compañeros de partido del agraviado Fraga, en una muestra más de su oportunismo, cobardía y carencia de principios políticos o morales tampoco hacen nada por defender su memoria no sea que les critiquen la sexta.

Pero vayamos al panfletillo galleguista en cuestión.

El panfleto está escrito en gallego, por lo que intentaré tomar sus puntos principales lo mejor que sepa al lector cuando no resulte mejor reproducirlo tal cual. Su autoría se debe a un autodenominado Equipo de estudios urbans partido socialista galego.  Es curioso que al parecer sea el mismo partido al que perteneciera un español sin complejos como el ex alcalde Francisco Vázquez que tanto hizo por la ciudad, defendió la integridad de su nombre, e incluso se opuso por vía judicial, sin éxito final por desgracia, al humillante cambio de su nombre perpetrado por el despotismo galleguista compostelano.

Pero, salvando en justicia la figura del ex alcalde Vázquez, una de las mayores felonías del Partido socialista “galejo” convertido en incomprensible aliado de la carcundia periférica más retrógrada, o el lumpen de vomitonas y mareos vomitivos o mareas vomitivas, es sabotear, ningunear y destruir si pudiese la Cultura común española expresada en lengua española. La antigua importante ciudad española está siendo galleguizada a la fuerza gracias a una brutal maniobra de ingeniería social y lavado de cerebro con el propio dinero que se saquea a sus víctimas. El panfleto confunde democratización, sectarismo y galleguismo,  promueve un despótico y oneroso cambio de nombres de modo que a la antigua capital española, galleguizada a la fuerza no la conozca ni la madre que la parió.

En el citado panfleto del 78 ya se pueden reconocer varias de las pautas de sabotaje y destrucción de la cultura y toponimia españolas en la ciudad. “Nas nosas rúas fallan os nomes dos galegos ilustres, xeralmente, pro abondan os de políticos que caciquean na Galiza. Co que imos camiño de ser mais que un país con alma cultivada a xeito coas súas esencias orixinaes, un territorio ou campón con habitantes que aspiran a vivir en unha cultura postiza, feita de fóra a dentro e non de dentro a fóra”  La reveladora cita es de un tal Antón Vilar Ponte, gloria literaria sublime de la Humanidad ex aequo con Cervantes, Dante o Shakespeare.

De tal paletería, ignorante, obtusa y sectaria se nutre la política oficial galleguista de todos los partidos gallegos de la Restauración borbónica.

El sectario actual alcalde, al que al estar ligado a la Universidad parece que ni siquiera le cabe la excusa de la ignorancia como a otros miembros y miembras de su desgreñada y zarrapastrosa banda, acaba de cambiar el nombre de la avenida de Finisterre, nombre latino y conocido en todo el mundo, por el ridículo indígenista de Fisterra, que más bien suena a chistorra. Fanatismo sectario, ignorancia, con sus consecuencias de despilfarro cuando no malversación de caudales públicos. Mas toda aberración es poca cuando pinta el caso patriótico de sustituir lo que estos felones ignorantes llaman la lengua del imperio por la lingoa nacional. Es decir, lo que Rosalía o la Pardo Bazán llamaban simplemente el dialecto.

Pero el panfletillo va desgranando como en una especie de caza de brujas otras de las denominaciones que es “galleguista democrático” cambiar según su peculiar y sectario criterio por otras más indígenas. Algunas de estas acusaciones inquisitoriales con sus ocurrencias sustitutivas ya han sido sentenciadas y ejecutadas, otras esperan turno en esta purga despótica galleguista. Entre éstas la de la plaza del Pintor Álvarez Sotomayor que ha de llamarse Praciña do Consulado según estos modernos salvajes iconoclastas.

No deja de ser curioso lo de las prioridades municipales actuales. La mentalidad dominante de paletería y romería de feria y juerga para el gentío irresponsable e ignaro en vez de gestión de una moderna conurbación urbana con todos sus complejos procesos logísticos y medio ambientales asociados. Un ejemplo: los procesos de la estación de depuración de aguas residuales de Bens que afecta a unos 600.000 usuarios de La Coruña y municipios limítrofes dependen del funcionamiento de un único y vetusto transformador eléctrico que pudiera cascar en el momento más inoportuno, pero no hay presupuestos para instalar otro alternativo que le proporcionara mayor fiabilidad a la planta que trata en torno a 50.000.000 de metros cúbicos de agua al año. Parte sustancial del dinero saqueado al contribuyente se va en festejos, mamonadas social-podemitas que dejan el escenario del crimen como puede admirarse en las fotos, propaganda vacía o y engañosa o se dilapida en cambios con criterios sectarios en los nombres de las calles. Así, por ejemplo, la antes dedicada a don Juan Canalejo malvado falangista vilmente asesinado por los filantrópicos socialistas en una de las siniestras sacas de Paracuellos. Otro proscrito: El general Millán Astray, procedente de una familia coruñesa de juristas, aunque tosco en las formas pudiera considerarse un militar valeroso con preocupaciones o ideas sociales avanzadas en la línea de Concepción Arenal al promover la rehabilitación personal de reos dentro de una unidad especial de la milicia.

Hay que reconocer que en esta obra de devastación de la que hacemos mérito, los socialistas, desde que se fue Vázquez, han sido precursores y maestros de pelouros y vomitonas podemitas mareadas. Cuando yo estaba en activo visitaba con alguna frecuencia la Unidad municipal de gestión de permisos y  licencias para obras e instalaciones en la vía pública para interesarme por la marcha de los expedientes a mi cargo. Me atendía con gran eficacia y amabilidad su responsable, una dama de mérito que no de cuota, en la tercera planta del palacio municipal de María Pita. Una de las veces, al entrar en las dependencias de la Unidad me encuentro con gentes desconocidas. La Unidad había sido desahuciada y el lugar estaba lleno de okupas. Después de indagar por los pasillos me encontré a un conserje que me indicó a dónde habían trasladado la Unidad administrativa que buscaba.  Todos habían sido desterrados y se hacinaban como piojos en costura en un pequeño chiscón bajo cubierta. ¿Pero que os pasado? Nada, nos han echado para colocar a los de la normalización lingüística. Excelentes criterios de moderna y eficaz gestión socialista como puede verse.  Toda una «presunta» malversación de fondos públicos.

Se han conocido sucesos escandalosos en los que  recursos municipales se disponen para mayor granjería de compinches y amiguetes. Pero además de España y la Cultura española la banda municipal tiene un enemigo particular a destruir. El malvado automovilista, convertido en payaso de todas las bofetadas sorosianas, ha de ser perseguido a muerte aunque sin empacho se cobra religiosamente un impuesto municipal de (teórica) circulación. Se eliminan despótica y arbitrariamente puestos de aparcamiento o carriles de circulación en lugares necesarios para promover carriles de bicicleta o patinete a pilas, cuyos conductores, no obstante, suelen preferir ir por las aceras aterrorizando a los peatones. Se cierra el paso en zonas de la ciudad con nefastas consecuencias para la vida ciudadana, el comercio de proximidad y la actividad social de las zonas afectadas. No hay más que pasear por la ciudad para comprobar la mortandad epidémica causada en muchos locales dedicados al pequeño comercio por estas arbitrarias medidas.

A ello también favorece la lamentable política de especulación para medro de grandes constructoras de potenciar nuevas grandes superficies arruinando a las inmediatas anteriores. Una política en el que el negocio, y las comisiones asociadas, se encuentran en la construcción más que en servicio. En la que los costes para unos son ingresos para los poderosos. Una política de socialistas, comunistas y vomitonas varias dirigida a favorecer al gran Capital y a relegar sino hundir a la pequeña y mediana empresa de proximidad y de entramado local. Lo que indica o debiera indicar al observador lúcido quiénes son sus verdaderos amos, a los que se deben y favorecen. Una izquierda falsa promovida por servicios secretos y mercenaria de la plutocracia globalista internacional. Y vorazmente depredadora: muchos jubilados o damnificados por la crisis se ven ante una heroica decisión el temido mes que toca pagar el IBI: ¿Comer o pagar?

Aún hay más. No se respeta a la opinión ni los derechos civiles. Se pretende reeducar al ciudadano de acuerdo con los nefastos y devastadores criterios de ingeniería social que impone el agente Rothschild Soros a la entrópica banda social comunista vomitona. La feria taurina es despóticamente prohibida. Con nocturnidad y alevosía, a traición como se corresponde con esta chusma, un cobarde degenerado de la banda del mareado alcalde ordena destruir la tradicional alfombra floral que paciente y artísticamente había elaborado un grupo de coruñeses en homenaje a la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad. En las fotos al margen la prueba, el antes y el después de esta fechoría totalitaria contra los católicos y contra los coruñeses respetuosos de las tradiciones en general. Fechoría vilmente perpetrada con la cobardía que distingue a estos miserables ninguno da la cara por la felonía una vez denunciada, ni tampoco dimite ni es obligado a dimitir nadie.

 

Es evidencia de razón que nos encontramos inmersos en un proceso de decadencia en toda Europa, agravado en países como España en que el Estado parece conspirar contra la nación. Nuestra casta política, en gran parte estulta, corrupta y prostituida, actúa contra la sociedad civil. Desde luego no sólo es la política municipal la que falla, ni a ella es achacable todo lo que nos pasa. Sin embargo, es apremiante buscar oportunidades y contrarrestar amenazas dentro del proceso de globalización al que estamos siendo sometidos. Tenemos ejemplos de ello en la ciudad de La Coruña como la gesta empresarial de Inditex. Pensar e intentar desarrollar una idea de ciudad que tenga algún futuro. Es preciso desarrollar una gestión municipal moderna e integrada basada en criterios técnicos, dotada de unos sistemas de transporte y logístico eficientes y con el objetivo de favorecer a la población. Buscar el bien común sin sectarismos sorosianos ni maquinaciones de ingeniería social para embrutecer a la gente. La política como servicio al ciudadano y no al revés, el ciudadano a merced de las canalladas que se le ocurran a las hordas. La política para resolver problemas, no para crearlos.

Y desde luego no creer, como hacen los de la vomitona con el patán alcalde a la cabeza, que con quitar el histórico Finisterre y poner el paleto nombre de Fisterra ya tienen justificados momios y poltronas para pillar durante cuatro años y el que venga detrás que arree.

 

 

 

 

Sobre el Día de las Letras indigenistas

«Toda mudanza sustancial en los idiomas es una mudanza en las conciencias, y el alma colectiva de los pueblos, una creación del verbo más que de la raza.»

 «A veces los idiomas son tan firmes en sus cercos, que nuestras pobres almas no hallan espacio para abrir las alas, y otras almas elegidas, místicas y sutiles, dado que pueden volar, no pueden expresar su vuelo. Los idiomas nos hacen y nosotros hemos de deshacerlos. Triste destino el de aquellas razas encerradas en el castillo hermético de sus viejas lenguas, como las momias de las remotas dinastías egipcias, en la hueca sonoridad de las Pirámides.»  

 «Ante la razón que medita se vela en el misterio la suprema comprensión del mundo. El Alma Creadora está fuera del tiempo, de su esencia son los atributos, y uno es la Belleza.»  

(Valle Inclán, La Lámpara maravillosa)

 

“Ora, na nacionalidade galega sinifica a superioridade indiscutibel da nosa Raza sobre das razas morenas euroafricanas de Iberia, e pol-o tanto, a inxusticia de que sexamos domeñados e gobernados por iles… que somos eiqui un pobo aparte, que as tradicios hespañolas das grorias de Castela, do Arabismo, do Século d ‘ Ouro, da Misteca, non son nosas, ni estan no noso ser, ni-nos podemos encariñar co’elas… sinifica o noso dereito a autonomia politica y a asoluta independencia no que toca a cultura.»

(Vicente Risco, Teoría del nacionalismo gallego) 

 

Cada diecisiete de mayo con gran bombo, gaitas y alharacas, la tartufesca Galicia oficial celebra lo que llaman el Día de las Letras gallegas, una denominación como poco equívoca sino directamente tramposa y sectaria. En efecto. De ella están erradicados los autores gallegos que escriben en español, que casualmente son los mejores. Nada más y nada menos que los grandísimos Valle, Cela, Torrente Ballester, Camba, Pardo Bazán, Fernández Flórez, Madariaga, Menéndez Pidal, Curros, Arenal e incluso la propia Rosalía quien llegaría a declarar, asqueada por el comportamiento sectario y fanático de los galleguistas, lo siguiente:

Mi querido Manolo: Te he escrito ayer pero vuelvo a  hacerlo hoy deprisa para decirte únicamente que me extraña que insistas todavía en que escriba un nuevo tomo de versos en dialecto gallego. No siendo porque lo apurado de las circunstancias me obligaran imperiosamente a ello, dado caso que el editor aceptase las condiciones que te dije, ni por tres, ni por seis, ni por nueve mil reales volveré a escribir nada en nuestro dialecto, ni acaso tampoco a ocuparme de nada que a nuestro país concierna. Con lo cual no perderá nada, pero yo perderé mucho menos todavía…..

(Carta de Rosalía de Castro a su marido, Manuel Murguía, fechada en Letrove el 26 de julio de 1881)

 

Se trata de gentes de muy variada mentalidad y planteamientos estéticos. Sin embargo, en estos festejos oficiales generosamente regados con dinero público se celebran y jalean personajes casi desconocidos para las musas o los aficionados a la literatura. Así, se premia a medianías, a mediocres normalizados acaso conocidos en su casa a la hora de comer. Gente bien cebada por los nutridos presupuestos respectivos, que junta letras en gallego transgénico o de laboratorio.

Habrá quien piense que exagero con esto de la inanidad estética de muchos de los galleguistas galardonados. Pues no. Hace unos años se llevó a cabo un experimento estético sobre este asunto en el diario ABC.  Publiqué un artículo con el título de Retrovanguardias  el 17 de mayo de 2012. Decía así:

“Ahora que se celebra otro Día de las Letras gallegas convendría glosar alguna figura olvidada sino preterida de su magra vanguardia. El lector avisado se extrañará de tal aparente contradicción, ya que la vanguardia dicen que se caracteriza por dos atributos: internacionalismo y antitradicionalismo, y no parece que ambas cosas se compadezcan con el vulgar y burocrático galleguismo.

Pero en todo hay excepciones y la figura de Nicanor Fernández lo es. Desde su pueblo natal en la provincia de Orense, Nicanor emprendería una búsqueda estética y personal singular cuando abandonó sus estudios de Medicina en Compostela y se marchó a Paris. Allí frecuentó a lo más granado de los grupos vanguardistas de entreguerras, se hizo amigo de toda una fauna artística notable entre la que destacan Max Jacob, el ex judío convertido en monje, al Unamuno existencialista recién escapado del destierro de Fuerteventura, al atormentado Cansinos Assens, sin olvidar a los futuristas lusos agrupados en torno a la revista Athena de la que Pessoa fuera figura señera.

Dicen que fue el verdadero inventor del dadaísmo y no Tzara, al encontrar por casualidad la palabra dadá en un periódico arrugado que envolvía un bocadillo de sardinas.

Muy influido por las Méditations esthétiques de Apollinaire escribió manifiestos sobre el cubismo. Confidente de Picasso, el pintor malagueño le explicaría el origen de su cuadro Las señoritas de Aviñón, inspirado no en chicas de la ciudad del cisma sino de una mancebía barcelonesa de tal calle.

No se sorprendió cuando la figura del cubismo literario Jean Cocteau le confesaba: “Yo soy una mentira que dice la verdad”.  En La Comedia francesa durante un ensayo de una obrita de éste, Picasso le explicaba algo sobre su ideal estético: “Ha estado bien esa escena. Los espectadores no deberían ver nada puesto que se supone una pared entre ellos y el escenario y debían irse… eso he pretendido yo con mi pintura, que se fueran, que dejasen de pretender ver lo que había, pero no lo he conseguido…”

Comprender a medias, de modo fragmentario porque la totalidad sólo se alcanza con la muerte. El Todo es muerte. La vida es parte.

De vuelta a Galicia ya muy enfermo fue ingresado por curas, escribanos, bachilleres, como otro don Quijote apócrifo cualquiera, en el loquero más próximo. Nicanor terminó su aventura en Conxo. Con su muerte se acabó la novela experimental. Las truculencias, la intriga, las recetas de magia negra recuperadas de viejos grimorios, se publican hoy en el DOGA un género literario sincrético que recoge todos los ísmos: La premonición sobre la muerte del arte de los Gorsz o Hertfield se ha cumplido.

Galicia no debería olvidar a sus hijos más preclaros y visionarios, gentes raras y heterodoxas que se atrevieron a cruzar al otro lado del psicológico telón del grelo. Nautas entre la Conciencia individual y el Inconsciente colectivo, habitantes de un universo imaginario de arco iris detrás de la lluvia, que mereció existir pero no pudo ser. Otro año será.”

(Publicado en ABC el Día de las Letras gallegas de 2012)

Hasta aquí el texto de ABC recuperado. El caso es que nadie me pidió explicaciones de quién era tal personaje, cuya biografía me había inventado. Muy bien ese personaje ficticio podría haber sido elegido autor galleguista del año.

Pero no hablamos del pasado: en la Galicia actual de Feijóo los autores gallegos que escriben en español no son considerados escritores gallegos ni tienen derecho a apoyo alguno. Increíble pero cierto: el hipócrita Feijóo por activa o pasiva está colaborando en el ninguneo sino erradicación de la Cultura española de Galicia.

A él y a sus beneficiados les conviene. El indigenismo es un recurso caciquil cuya primera víctima además de la libertad es la Cultura. Claro que según la versión oficial de Núñez Feijóo, nosotros los gallegos somos un ejemplo de nacionalismo fino, educado amén de filantrópico, feminazi, pro morisma, pro LGTBI, pro memoria histórica, pro aborto y cualquier otra maniobra destructiva propia de la vigente ingeniería social como la imposición del gallego. Alfredo Brañas ya explicaba la razón última del nacionalismo galleguista, «Regionalismo» en su jerga: Galicia para los gallegos. Un coto de caza caciquil lejos de los malvados españoles que nos puedan disputar el dulce mangoneo y la lucrativa comodidad de la poltrona.

Al cabo, un ejemplo más de sectarismo, de poner en nómina patriótica un Parnasillo jerarquizado, burocratizado y «orzamentado» como dicen aquí en la deplorable prosa de la neolingua gallega que ha venido a instaurarse por la cerril burocracia que pastorea los presupuestos autonómicos, en vez de la antigua musical habla popular o de aldea.

Y también un pretexto para ningunear la literatura española y tratar de deformar las mentes de las infelices criaturas que caen bajo las garras de los ignaros nacionalistas de todos los partidos. Literatura, Geografía, Historia son, es decir, debieran ser, materias comunes a todos los españoles. Forman parte de nuestra conciencia como pueblo, de nuestro sistema de afectos presentes y pasados. De nuestro pasado, presente y proyecto de futuro comunes. Es curioso recordar, hablando de Literatura, como las famosas Cantigas del rey Sabio compuestas en galaico portugués fueron inspiradas por el edificio de la encomienda templaria de Villasirga en Palencia, citada en varias de ellas. Y donde se encuentra, precisamente en su capilla de Santiago, el sepulcro de un hermano de don Alfonso X.

Y es que cuando se prefiere lo propio a lo bueno hay que reconocer que se está produciendo una castración. Mala siempre, pero criminal cuando no es una mera auto emasculación como la que se infringían los sacerdotes del viejo culto de la diosa Cibeles, sino que se produce a otros que tendrían derecho a no ver limitadas sus posibilidades intelectuales ni como miembros de una comunidad mayor y de más amplios horizontes. Una aventura dañina y fracasada, porque la gente no es tonta, y por la propia experiencia de la vida, suele terminar en desengaño e incluso con una reacción de lamentable paradójico aborrecimiento de la lengua autóctona que de modo tan fanático se les ha querido imponer.

Porque uno de los escasos grandes patrimonios que nos quedan a los españoles de la actual patria devastada y medio arruinada es nuestra Cultura. Una lengua franca hablada por cientos de millones de personas, entre las más importantes del mundo civilizado.  Con una literatura de extraordinario interés y belleza a la que nada de lo humano le es ajeno. Ligada íntimamente a la historia de las ideas estéticas y de los géneros literarios. Creadora de arquetipos universales y fuente de inspiración de muchos de los más grandes autores de todos los tiempos. En la que han bebido literatos como Shakespeare, filósofos como Schopenhauer o científicos como Freud, quien, estudiante de Medicina en Viena, aprendió con gran esfuerzo español para poder leer y estudiar El Quijote en su lengua original.

Está muy bien cuidar sin sectarismos, de modo prudente y proporcionado, las peculiaridades regionales que suman y enriquecen el conjunto, pero que no traten de imponerse para sustituir a la fuerza a la lengua y Cultura comunes como ocurre hoy en la Galicia de Feijóo. Pues hoy, más que una lengua moribunda, artificial, oficialmente impuesta pero sin futuro en la globalización, aún es más preciso recuperar el Arte y la Patria común. Hay que restaurar la Cultura española, el mundo de los valores donde habitara el Alma Creadora, como premisa indispensable para el desarrollo de otras cuestiones sociales. También es indispensable que las generaciones más jóvenes superen el corralito intelectual donde pretenden encerrarlas burocracias localistas y nacionalistas cómplices de las oligarquías y caciquismos locales y dispongan de coordenadas elementales donde cobren sentido ideas, autores y obras literarias. Y donde puedan comprenderse mejor a sí mismos en su condición de españoles, de miembros, pese a su actual postración provocada por el sabotaje de sus dirigentes, de una de las más importantes naciones de Occidente.

 

 

 

Meigallo

Al regreso de un viaje lejos de la desolación de la quimera española me encuentro con que al pobre Casado me lo han cambiado tanto que ya no lo reconoce ni la madre que lo parió. ¿O sí? Acaso, a falta de creer en nada como es norma habitual en su partido, todo es disimulo, función de conveniencias, y como los Marx, puede eliminar a su antojo fragmentos de la parte contratante de la primera parte de la parte contratante… ¿con sus electores…?

Don Miguel de Cervantes votó pero salió, mediante oportuno pucherazo o no, lo contrario. Cuando el sin par caballero Don Quijote resultó vencido en la playa de Barcelona no renegó de su ideal Dulcinea pese a estar amenazado de muerte. Claro que el muy loco o desarraigado sostenía que La libertad es uno de los más preciosos dones que los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida; y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.

Casado se comporta distinto. Opuesto al heroico Cervantes o al arquetipo quijotesco. El taimado clan galleguista de caderas altas parece haberle sorbido el seso y ¿el sexo? Cobardeando en tablas como manso pregonao y renegando de la sangre de su supuesta brava casta de lidia, va por ahí lloriqueando, mendicante, emasculado como sacerdote de Cibeles, en inútil peregrinación a un centro imaginario, mendaz, falso como la tesis de Sánchez o las cuentas de Bárcenas, pero lucrativo pretexto para  toda clase de imposturas, trampas y desfalcos. En su insólita desorientación busca cuartel y salvación en territorio enemigo donde más fácil ha sido su abducción.

 

Como homenaje al sufrido lector y en premio a su paciencia he estado haciendo algunas pesquisas por las remotas corredoiras y montañas de Galicia y por los no menos difíciles aunque más sutiles senderos astrales para tratar de averiguar la verdad del extraño caso acontecido, que ahora les ofrezco como auténtica primicia.

La cosa se fraguó hace unas semanas. El taimado prócer tartufo se sentía amenazado y estuvo buscando en el Catálogo oficial de meigas, bruxas, menciñeriros, saludadores, compoñedores, curandeiros, pastequeiros, cartuxeiras, corpos abertos, arresponsadores, rosareiras e boas mulleres de la Xunta de Galiza qué mañas podría mejor utilizar para neutralizar al osado impertinente de más allá de Pedrafita que pretendía hundir su negocio, rasgar el telón del grelo y recuperar al degenerado partido galleguizado para su teórica misión de defensa de España y de la clase media amenazadas por las diversas hordas franquicias sorosianas del Régimen.

Pero, ¿a quién consultar? Fuera de los enmucetados Catálogos oficiales, la misteriosa señora Maruxa, experta conocedora de tales oficios, le sugiere al oído una acreditada figura ya retirada que vive en una remota aldea de la Galicia profunda. Dicho y hecho. Ahí que va la bien cebada comitiva oficial como Santa Compaña motorizada con el nutrido ejército de cabecera formado por asesores, consultores, guardaespaldas, pitonisos electorales, normalizadores lingüísticos y xornalistas ditirambo- alabanciosos todo a cien de la telegaita o de la prensa adicta al pilla pilla orzamental.

Sin embargo, la delicadeza de tan singular asunto requiere mucha reserva. La misión real debe ser secreta a prueba de indiscreciones o cotilleos, dentro de lo que cabe. El ejército oficial queda reponiendo fuerzas en una venta cercana mientras el heroico prócer se encamina a pie sorteando charcos y boñigas hasta la enxebre casa indicada.

Se vas o San Benitiño, non vaias o de Paredes, que hai outro máis milagreiro San Benitiño de Lérez

Casi todas las dolencias tienen su santo adjudicado. San Benitiño es infalible para las verrugas. El tarangaño o raquitismo puede curarse mediante rituales efectuados por una sabia y otras tres mulleres que se llamen Maria al menos mientras duren los mismos. El tarangaño o raquitismo ideológico, endémico entre indígenas, se cura leyendo y viajando.

La sesión ha de empezar con un buen diagnóstico. Testigos, amén de una cruz de Caravaca y una figa de azabache sobre la mesa, una lechuza disecada, la piel de un sapo y una salamandra. La sabia carteira o napeira bota as cartas que ha sacado de un bolsillo de su colo. En efecto, el risueño joven moreno aparece claro en el naipe y es una amenaza peligrosa. Y tiene suerte, el fracaso en las votaciones ha tornado éxito indiscutible al poder formar gobierno sureño en comandita con el perejil de todas las salsas pero sobre todo gracias al apoyo de los malvados españolistas castellanos. Hay que hacer algo.

El encargo ha de ser provocar la perniciosa caída de la paletilla o mejor aún, una variante del meigallo, del ramo cativo o posesión diabólica que hace que los que lo sufren pierdan la cabeza. Según el teórico del nacionalismo gallego Vicente Risco lo causan unos demonios infernales o de espíritus intermedios: “Espiritos que andan no aire, que poden ser os ánxeles indultados cando os outros foron botados do ceo”. Claro que también pudieran ser animales irracionales invisibles o bien duendes como los indicados por el Padre Fuentelapeña en su famoso tratado El Ente elucidado.

Una vez dentro de las víctimas trastornan hasta tal punto su mente que hacen y dicen las cosas más extrañas o inadecuadas. Pretenden viajar al quimérico centro, renegar de sus mejores ideas o pretensiones, acogerse a la fementida protección de bujarrón mafioso o del enemigo en casa.

«Eu non sei que demo teño, que na barriga me vole, eu non sei se e macho ou femia, non sei se e muller ou home».

Según los galleguistas conocedores de la cosa uno de los síntomas más notables e irrefutables de estar bajo la influencia do demo es hablar en castellano. Lengua del maligno, que debe ser erradicada. Galicia para los gallegos postulaba el precursor Alfredo Brañas.

Según la Tradición y como promesa para lograr la total virtud del encantamiento, el prócer solicitante ha de hacer de ofrecido. Bien en la romería de Santa Marta de Ribateme o en la de la Puebla del Caramiñal, según mejor conveniencia.  Ha de meterse vivo en el ataúd portado a hombros y rodeado por sus deudos y derechohabientes provistos de velas y donativos para el cepillo. Buena táctica el hacerse el muerto estando muy vivo.

¿Cómo recuperar la prístina condición? Sabemos que Apuleyo, convertido en asno, debió comer rosas rojas consagradas a Isis para recuperar su primitiva figura humana. Pero lo más cercano es llevar al energúmeno al santuario de El Corpiño para hacerle un oportuno exorcismo.  No siempre el éxito está asegurado pese a la acreditada pericia del exorcista. Con el impenitente y recalcitrante Castelao no hubo manera ni exorcismo que valiese. Sí, en cambio, con Risco aunque acaso la terapia resultara excesiva: luego de nacionalista gallego se hizo falangista y paseaba bizarro con camisa azul y correajes por su Orense natal.

Hasta aquí las averiguaciones. Creo haber realizado un buen servicio a mis sufridos pero admirables lectores y demás público en general revelando estos escondidos arcanos de tanta trascendencia para la suerte de la Patria. Conviene saber lo que ha pasado para explicar lo que pasa y tratar de paliar los males de lo que fatalmente pasará sin exorcismo ni desencantamiento que lo remedie.

 

 

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