Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

CONSOLAMENTUM cátaro en La Coruña

Desde el siglo XI al XIII el sudeste de Francia fue escenario de un movimiento religioso místico político conocido como catarismo o movimiento herético de los albigenses o los puros. En 1209 Simón de Monfort había tomado uno de sus bastiones, la que entonces se creía fortaleza inexpugnable de Carcassonne. Todo el territorio del Languedoc y, en especial, el último bastión cátaro, el castillo de Montségur en las estribaciones del Pirineo, está relacionado con la hermosa leyenda del grial. Al parecer, según documentos de época, en enero de 1244 poco antes de la caída de la fortaleza bajo las tropas del Papado, cuatro cátaros se descolgaron por el precipicio cercano portando un pequeño tesoro en el que según la leyenda estaría incluido el propio grial. El 16 de enero caía el bastión y más de doscientas personas entre hombres, mujeres y niños fueron quemados vivos por las fuerzas del Papado en la explanada existente bajo el castillo llamada desde entonces Camp des Cremats.

Hoy existe una estela conmemorativa del terrible genocidio. Presenta una cruz paté y otra druídica, con una inscripción dedicada a los cátaros, a los mártires del puro amor cristiano.

¿Por qué fueron combatidos los cátaros con tanta saña y crueldad?  Desde el punto de vista espiritual participaban de gnosis, de una relación íntima entre el hombre y la Divinidad, sin intermediarios. Este supuesto ponía en cuestión radical todo el aparato de poder material eclesiástico. Es decir, una vez más la misma disyuntiva entre Espíritu y Poder material.

El consolamentum es una especie de sacramento propio de los cátaros, puros o albigenses. Se encuentra ligado a una transmisión espiritual de maestro a discípulo y asociado a un libro, habitualmente cerrado, que representa el libro de San Juan.

Para algunas tradiciones este libro es el que aparece en una carta del tarot. Bien abierto como en el de Marsella o bien cerrado como en el tarot de Visconti Sforza. Un tarot pintado por Bembo a mediados del siglo XV, que se conserva en varios museos, salvo cuatro cartas perdidas. Una de ellas, la del diablo, acaso hecha desaparecer por el mismo maligno.

Según ciertas tradiciones posteriores vinculadas al enigmático Leonardo y sus hipotéticas relaciones con la heterodoxia cátara, tal libro de la carta del tarot pudiera ser una obra de fray Amadeo de Portugal, hermano de Beatriz de Silva, la fundadora de las concepcionistas y fundador él mismo de cierta rama de los franciscanos con algún parecido a la propia reforma del Carmelo. El beato describe revelaciones relativas a San Juan, obtenidas durante éxtasis místicos: en efecto, en su Apocalipsis nova, uno de cuyos ejemplares se encuentra en la biblioteca de El Escorial probablemente gracias a don Diego Hurtado de Mendoza y codificado por su bibliotecario Benito Arias Montano con la signatura secreta relacionada con el cinco.

Pero, lo del tarot de la Casa Ducal de Milán, ¿era capricho de potentado o medio de transmisión de Conocimiento o de alguna tradición esotérica o iniciática?

Eliphas Levi decía que el tarot “acaso sea la obra maestra del espíritu humano y, con seguridad, una de las cosas más bellas que la antigüedad nos ha legado”. Y la Belleza afirman los platónicos que tiene un fin práctico: ayudar a la contemplación del Uno. Pues la Belleza es el resplandor de la Verdad. Cada arcano tiene su significado y se relaciona con los otros. Así, el arcano mayor de ordinal uno, El Mago, suele indicar un comienzo, que algo es posible, que se puede empezar, y además, ahora. Es una invitación a encarnar la energía que llamamos consciencia. Pero cada arcano está constituido por toda una constelación de símbolos, que como las estrellas tienen una realidad propia aunque sean ordenada de modo psicológico. El dos es dedicado a la figura de la papisa, según el tarot de Marsella, o de una dama vestida con hábito franciscano según el tarot de Visconti Sforza con un libro en la mano, que es la carta o arcano mayor al que ya hemos hecho referencia. En otras variantes formales aparece con la cruz del Languedoc cátaro.

El tarot, al que vulgar y habitualmente se le relaciona con el inframundo de lo que Cervantes llamaba “echacuervos”, es decir de los embaucadores de incautos e ignorantes, ha ejercido una gran atracción sobre muchos investigadores del Conocimiento.

Y constituye un lenguaje con su propia gramática, semántica y pragmática. Los algoritmos gramaticales del tarot varían con las diferentes escuelas e incluso con el propio modo particular de hacer las cosas, con la propia maniera. Pero la semántica a diferencia de los lenguajes con códigos cerrados es abierta, y como en todo lenguaje simbólico inaprensible en su integridad. Casi se puede hablar de idiolectos o lenguajes particulares, al menos desde el sentido último que se escapa en cada arcano o arquetipo. Un arcano, es un aspecto de la eternidad cuyo conocimiento no es accesible totalmente a la mente humana.

El tarot presenta veintidós arcanos mayores y cincuenta y seis menores que ayudan como en el famoso mito cretense a explorar el laberinto del inconsciente. Por tanto no está destinado a aspirantes a Teseos inmaduros o de mente frívola, ni para racionalistas que suprimen la dualidad humana, la dialéctica entre el día y la noche. Pero, como diría Jung, sirve a las gentes pensantes y reflexivas a las que gusta meditar acerca de lo que hacen y lo que les ocurre.

Existen diversas versiones o escuelas de tarot. Aunque de procedencia al menos medieval y luego renacentista, una de ellas fue desarrollada hace poco más de un siglo por un coruñés muy famoso en Francia aunque olvidado en su tierra natal, el Doctor Encausse, más conocido como Papus, estudioso de la Tradición Occidental quien renovó la Orden Martinista y desarrolló dos formas distintas del tarot de Marsella: el divinatoire y el de los bohemiens.

En Occidente, la Psicología, pese a lo que su propio nombre indica como ciencia del alma, se encuentra muy materializada, no obstante estar deambulando en la tierra fronteriza de lo invisible, y pretende descartar la palabra conciencia como algo diferente de lo físico. Para colmo, muestra una especie de síndrome de Estocolmo llamada Conductismo. Desde esa perspectiva materialista el mecanismo del tarot resulta incomprensible. Como lo es el fenómeno de la precognición, criptestesia o clarividencia referentes al futuro, estudiados entre otros por Osty o el gran Richet, Premio Nobel 1913.

Sea como fuere Jung y Pauli entendían estas cuestiones y, en general, las relacionadas con la mántica gracias a lo que llamaban el principio de sincronicidad: una relación inteligente pero no causal de acontecimientos, de modo que si se acepta la existencia de un espacio intermediario, ni interno o psíquico, ni externo o ambiental, pudiera interpretarse el fenómeno del sincronismo como una participación de lo anímico interno y de la realidad externa en los fenómenos de este mundo intermediario. Así, al consultar el tarot caben varías hipótesis: que informaciones metapsíquicas puedan influir en el orden de las cartas. Que las cartas actúen como inductores en el psíquismo del consultante o del interpretador. Bien porque la psiquis no es localizable espacialmente o bien porque el espacio es psíquicamente relativo. En todo caso, nunca cabe definir un código totalmente cerrado de interpretación.

Por si esa dificultad aún fuera poca, hay que añadir el que el tarot es un lenguaje total, sistémico. Como acaso diría von Bertalanffy, supone un paradigma diferente de la visión mecanicista del mundo. Su funcionamiento estaría más próximo al de las partes analógicas o sinópticas del famoso diccionario ideológico de Julio Casares o al de los mapas o cartografías mentales de lo que Buzan llama pensamiento irradiante.

El tarot puede entenderse como una manifestación del lenguaje sagrado o, al menos una ventana abierta al mundo de lo numinoso. Y, en consecuencia, si se usa con sensatez e inteligencia, una vía para conocernos mejor a nosotros mismos.

El cinco de oros tiene varios significados en el tarot.

Para Jodorowsky: “El 5 abre caminos para el conocimiento de uno mismo o propone ideas brillantes”. Se trata de la invitación a una aventura, a un comienzo, a iniciar algo nuevo, aunque en el caso de los oros él la identifica con el dinero.

Sin embargo, para Roso de Luna el cinco de oros tiene que ver con la realización espiritual. Con el oro del conocimiento iniciático. En El tesoro de los lagos de Somiedo cuenta que en cierta talla existente en una ermita berciana asociada a la tradición templaria, el cuatro de copas de la crucifixión del espíritu en la materia es cambiado por el cinco de oros: “El Niño, el Adepto, en respuesta a las palabras del salmo treinta pronunciadas por el candidato, de Ego autem in te speravi, Domini Dixi: in manibus tuis sortes meae, le alarga el Oro del Conocimiento iniciativo, con el cinco correspondiente, al par que le retira el naipe simbólicamente contrario, o sea el cuatro, que es de copas, por representar éstas el vino de las pasiones que embriagan a los humanos, sometiéndolos a la tiránica, cuanto grata, ley del sexo, y es un cuatro al par, como símbolo de la crucifixión en la carne, la limitación, la caída en el sexo. Queda así constituido en conjunto el emblema rosacruciano del cinco con el cuatro, del Conocimiento con la Pasión, de la Rosa con la Cruz”.

El tarot puede considerarse un medio de transmisión de la Tradición, pero pese a la opinión de Levy no creo que de los más importantes, aunque lo haya sido en algunas épocas y para ciertos movimientos históricos heterodoxos.  En mi opinión, lo es más la arquitectura sagrada, al menos aunque sólo fuese desde el punto de vista de ser menos perecedera, más permanente en el tiempo.

Pero volvamos al tarot en relación con el consolamentum cátaro y miremos algunos de sus arcanos menores presentes en la arquitectura románica coruñesa.

El arte gallego nos depara muchas sorpresas. Algunas que parecen íntimamente relacionadas con la gnosis y el movimiento cátaro.  Un ejemplo: en la puerta Norte de la catedral de Lugo se muestra un capitel con la sagrada cena en la que aparece una figura femenina ¿acaso la Magdalena? apoyada en el pecho del Salvador. Como se observa en la imagen no hay duda de que el personaje es una mujer. La dulzura del rostro, la melena, el collar…

Pero una sugestiva combinación de consolamentum, tarot y arquitectura sagrada se encuentra en la ciudad vieja de La Coruña, en la antigua iglesia de Santiago, interesante ejemplar de la arquitectura típica gallega de origen románico modificada luego en gótico. Tiene tres ábsides semicirculares con columnas y canecillos en el Oriente. En el Norte destaca el tímpano con el agnus dei y la cruz patriarcal, característicos del sanjuanismo y de la antigua Tradición solar.

En Poniente posee una puerta románica al modo compostelano y de arcos apuntados. Pero cabe fijarse en las jambas de las puertas. Aparecen dos figuras. Una tiene un libro cerrado sobre su cabeza, encima del libro se muestra un ángel, el mensajero con una filacteria. Los ángeles transmiten mensajes, dan consuelo, protegen e invitan al desenvolvimiento espiritual. El personaje hace el signo de fe con una mano y con la otra mantiene el bastón cetro de Santiago. Pero, si esta es singular y enigmática, la figura de la jamba opuesta llama la atención con el índice sobre un naipe, el cinco de oros que sostiene y muestra, enigmático, al visitante. El libro cerrado puede asociarse a la tradición gnóstica del maestro Mateo y su versión del Apocalipsis genialmente interpretada en el Pórtico de la Gloria. Mas el libro está cerrado y sus sellos, trasunto de los chacras o centros psíquicos humanos ¿también lo están? Una forma de esta Gnosis, como lo fuera el priscilianismo es la del catarismo. Pero también puede ser una referencia al evangelio de San Juan. ¿Esta figura con el libro cerrado sobre la cabeza nos muestra el consalamentum? ¿Casualidad o capricho del artista? Es posible, ¿pero también lo es la extraña figura de la jamba opuesta?

Como ya hemos visto, en la iconología tradicional el cinco de oros suele asociarse al cuatro de copas. Que representan el cinco, lo espiritual y los cuatro elementos materiales o lo pasional. La realización espiritual del hombre sublima las pasiones cambiando un naipe por otro.  A veces el libro cerrado, la palabra perdida, se asocia al grial, una sabiduría inalcanzable. Pero es una copa y no cuatro: ¿habría un cuatro de copas en la iglesia primitiva antes de su reforma?

Para Fulcanelli, la obra en alquimia se expresa de modo simbólico por un libro abierto o cerrado según que la materia prima haya sido trabajada o solo extraída.

El cinco de oros también significa una invitación a la aventura espiritual, a cruzar el umbral de lo sagrado. Suma del primer número par y del primer impar y medio de los primeros nueve, según los pitagóricos es signo de unión del centro, de la armonía. De la unión o bodas alquímicas entre lo celeste y lo terrestre.

En el interior del templo coruñés de Santiago nos hallamos ante una ancha nave dividida en tres grandes arcos apuntados que sostienen la cubierta, en el testero se ven tres arcos de medio punto, acceso a los ábsides donde estarían los arranques de las ahora suprimidas tres naves iniciales típicas que derivaron en única tras la reedificación del siglo XVI. Se siente una gran fuerza telúrica cerca de la puerta, hacia el mediodía, por donde quizás discurriría la separación entre naves. No sabemos dónde se manifestaba esta energía antes de la reforma.  Pero la energía telúrica transformada en el templo nos puede ayudar a elevar nuestra conciencia.

No es solo la inteligencia lo que nos permite avanzar. Se precisa la voluntad. Saber y querer ayudados por el espíritu, permiten trasformar la piedra bruta, abrir el libro cerrado de nuestros cuerpos y mentes. Y cambiar el cuatro de copas por el cinco de oros.

Así sea.

 

 

 

 

“Chejovfanía” coruñesa o la aventura cultural de Lautana

El cerezo no es un árbol demasiado frecuente en Galicia aunque sin duda habría condiciones para cultivarlo.

Antón Chejov nos explicaba en una de sus obras dramáticas más conocidas cómo se talaba el jardín de los cerezos. Antes el buen Chejov había marchado en peregrinación a las antípodas del alma, al corazón de las tinieblas, del horror de la isla de Sajarín un lugar donde ninguna desgracia humana era ajena. Tanto le afectó dicho viaje iniciático al inframundo como el de otros héroes de la Tradición clásica que desde entonces Chejov fue un superviviente que dedicó lo que le quedaba de vida a enseñarnos algo más sobre ella y el hombre.

No es de extrañar el interés de España por las novedades de Rusia y una de las primeras aproximaciones españolas a la cultura y la literatura rusas se debe a la gran escritora coruñesa doña Emilia Pardo Bazán, quien comparaba a España con Rusia, “dos pueblos antiguos y a la vez jóvenes que aún ignoran adónde les empujará el porvenir, y no aciertan a poner de acuerdo la tradición con las aspiraciones”. Y explicaba muchas de las claves necesarias para comprender a los autores rusos, tanto desde el punto de vista literario cuanto de su contexto histórico, social, político e incluso paisajístico. Doña Emilia distingue el caso ruso dentro de “el fenómeno general contemporáneo, que es el renacimiento de las literaturas regionales y la reaparición de las razas postergadas o absorbidas” y nos explica que “ha de advertirse que las literaturas regionalistas son de suyo reaccionarias, restauradoras de una tradición más o menos olvidada o perdida, mientras las letras rusas se pasan de innovadoras, no tomando el pasado como ideal, sino como raíz a lo sumo”.

Doña Emilia Pardo Bazán también se ocupó de la literatura y su relación con la sociedad de su tiempo. Amiga de Galdós pero no de Clarín, son bien conocidas sus polémicas sobre el naturalismo en la novela. Contra la opinión de un San Francisco de Sales que sostenía que la mejor novela no vale nada, para la parte del pueblo ruso de entonces, sensibilizada y que sabía leer, la novela representaba una suerte de liberación amén de una forma de imaginar tiempos mejores. El intelectual como hacedor de historia, o al menos como testigo de la ferocidad cotidiana, frente a la visión actual del financiero y del comerciante como hacedores del pensar y la conducta de los nuevos siervos. Pensamiento más o menos certero frente a propaganda monda y lironda. Una variante de la famosa decadencia de Occidente. La plutocracia contra la Inteligencia libre y sin enmucetar ni doblegar.

Mas Chejov luego terminaría criticando la ideología de su antiguo amigo León Tolstoi. Asimismo, también el paradójico aristócrata campesino resultaría precozmente calado por la gran intelectual coruñesa: “El ideal social de Tolstoi no es instruir ni elevar al pobre ni siquiera suprimir el pauperismo, sino crear un estado compuesto de pobres todo él.  Aniquilar la riqueza el lujo, las artes, el refinamiento y delicadeza de las costumbres y … la limpieza corporal. Sí, el aseo y la instrucción, el lavarse y el aprender, le parecen a Tolstoi  dos graves pecados, causa de que se aíslen unos de otros los hombres.” Su ideal no es avanzar sino retroceder. Y luego remacha en su artículo sobre Resurrección: “Tolstoi reniega del intelectualismo y de la civilización y aspira a una especie de salto atrás”.

¿A que seguro que les suena?

Y es que hubo un tiempo en el que el periodismo se mostraba muy diferente al actual. No había renunciado a formar la opinión pública ni se habían producido los fracasos ni desolaciones posteriores. Había, como es el caso de Fiodor Dostoyevski, nada menos que periodistas filósofos. Pero quizás entonces la verdad tenía gentes que la amaban, buscaban y cultivaban por encima de la propaganda. Era un intento heroico de preservar las ideas sobre los intereses. Y si no ideas al menos la propia concepción del mundo.
Raros y lejanos tiempos en los que aún no existía la TV ni los actuales medios de manipulación de masas y la gente tenía más tiempo para leer y tratar de entender lo que de verdad pasaba. Menos medios tecnológicos, pero más voluntad de perfeccionarse y ser mejores. Ni el autor ni el lector habían perdido cierto sentido del honor o de la propia dignidad, del “no todo vale”.
Y en los que ciertos autores periodistas se planteaban preguntas hoy tan insólitas como estas: “si creo que ésa es la verdad ¿voy a servir a la mentira por buscar la popularidad?”
Colaborador de varias publicaciones, para poder desarrollar su labor periodística con cierta relativa independencia Dostoyevski dirigió el diario El Ciudadano. Un periódico modesto pero que alcanzó miles de suscripciones y en el que él hacía casi de todo.

Oportunamente marginados los raros Dostoyevski de turno y acaso inspirada en lo peor de las ideas de Tolstoi, la modernidad sorosiana de bienintencionados pero aturdidos “filantropófagos” consiste en un proceso de descomposición instigado por fuerzas devastadoras, y llevado a la práctica a mayor beneficio del sistema, consciente o inconscientemente, por la actual retoprogresía, facciones con y sin desodorante. Una septicemia filantrópica en la que la Literatura, aunque con menguante influencia social, aún tiene algo que aportar. Y es que Gramsci tenía razón, mucha razón, con sus teorías sobre la revolución cultural como bien saben y aplican los muñidores del globalismo y el NOM en la sombra. Y desde luego que no todo es Economía como aún sostienen mohatrera y cínicamente echacuervos, robaperas o tartufos demagogos del tipo Luis sé fuerte.

Pero, mientras el galleguismo normalizador y normalizado, enmucetado y entibado con sustanciosos presupuestos oficiales sigue su implacable tala de cerezos, aquí en La Coruña, hay otros renovados Chejov que por el contrario desde la intemperie institucional los plantan y cuidan generosa, casi heroicamente. Me refiero a la obra de Juan Mariñas y la nueva aventura de su valiente editorial Lautana, nombre combinación del de sus “otras” dos hijas.

Una pequeña editorial dedicada no a la cría y engorde orzamentario de retrovanguardias perecederas sino a intentar satisfacer la vocación de escritores devotos más de Atenea, patrona de las Artes y de la Sabiduría, que de Mercurio, el dios del Comercio. Obras, de mayor o menor perfección pero siempre logro de esa vocación artística más que del pane lucrando que alimenta los homogeneizados circuitos de los monopolios de distribución y gran consumo. Y es que Juan Mariñas ha sido lego antes que fraile y conoce lo que se cuece en esos procelosos tinglados.

Pero antes que editor, Juan Mariñas es un gran narrador como ya ha demostrado en otros anteriores relatos. Así sus novelas, En un lugar de Irlanda, Piel de salitre, Migas de pan o El olor de su silencio, o su reciente incursión en el mundo del teatro, de las que ya hemos tenido ocasión de dedicar anteriores comentarios. Sin embargo, su nuevo libro Alguien que te quiera es una colección de cuentos o relatos cortos, en la línea de un Chejov. Ya hablaremos de esta obra en otro momento. No es fácil la técnica del cuento. Sin embargo, el gran maestro ruso nos ofrecía algunas pistas sobre su propia experiencia como escritor:

La brevedad es la madre de todas las virtudes. Las descripciones de la naturaleza deben ser breves y venir muy a propósito. Apoderarse de los pequeños detalles.

El estado anímico de los personajes hay que hacerlo evidente por sus acciones. Tampoco hay que poner demasiados personajes. Escribir bien es escribir corto.

Eso es lo principal: la sencillez.

El que no quiere nada ni espera nada ni teme nada no puede ser artista.

Un cuento pude ser una instantánea sin trama argumental, apenas una situación que evoluciona un poco, pero decisivamente, hacia un clímax íntimo, después de pintarse con detalles que podrían parecer accidentales, pero desde esa concepción antinovelística puede crecer hasta ser todo el cuadro de una vida.

 

Pero ocuparse del arte no consiste solo en describir, analizar o documentar obras, sino más allá de la genialidad del artista también en tratar de explicar su origen dentro de una sociedad. Las pequeñas historias contadas por Juan Mariñas o María Suárez no forman parte desde luego de esa pandemia que ahora nos asola de septicemia filantrópica para auto-engañados progres sorosianos de diseño o abusonas feministas profesionales de género.

La aventura editorial de Lautana se inicia con un sugestivo libro de breves relatos. María Suárez es una escritora novel a la que se le nota que disfruta contando historias. Escribe, creo, con la ilusión que hace falta para compartir sueños en el papel y buscar cómplices. Así Soñando con Cala.  Cala no es la elegante flor blanca como nos aclara la autora sino la pequeña ensenada, cuya serena belleza sólo la ven los pocos que la conocen y que acoge a quien la busca para sentirse bien. Una identificación muy certera y apropiada con su propio quehacer.

María muestra devoción por el gran poeta orensano José Ángel Valente. No es extraño. Para los estudiosos o experimentadores del lenguaje, la poesía o la mística, la obra y la figura de Valente están preñadas de sugerencias. “Toda experiencia extrema del lenguaje tiende a la disolución de éste” sostenía el exiliado paisano de Prisciliano, que jubilado de su oficio ginebrino del pane lucrando, se fue a esperar la Luz suprema muy lejos de su Orense natal: al sur, en la lejana Almería.

Valente fue el estudioso del Verbo y de la respiración que nos armonizan con los ritmos ocultos del Universo, demiurgos desconocidos que hacen posible la Vida. En 1955 se fue de España “porque era todavía un lugar difícilmente respirable. Se iba uno en esa época por cuestiones de ritmo respiratorio”.

Pero Valente no volvió para afincarse en su Galicia natal porque, para nuestra desgracia, aún hoy en día siguen las cuestiones de ritmo respiratorio aludidas para su primer exilio. Al cabo, el admirado José Ángel se fue a su trastierro, que se constituyó en la escritura: “Creo, en efecto, que la escritura es la palabra propia del ausente”.

Es posible que también lo crea así María. Pero, afortunadamente, comprobamos que no está del todo ausente. Ni tampoco lo está del imaginario colectivo gallego Rosalía, personaje que bien merecería un estudio psicológico si es que aún no se ha hecho y al que la autora dedica una semblanza. Las hay de otros personajes femeninos históricos y anónimos. Desiguales, pero en todas con una preocupación por el estilo y la obra bien hecha.

No sabemos si, como a otros París, siempre nos quedará Lautana, pero, es de notar y agradecer que al menos, algunos no se rindan y lo intenten.

Resulte lo que sea, deseamos mucha suerte a Lautana, otro ejemplo de que la Cultura tiene que ver más con el Espíritu que con la abundancia de medios materiales. Más con la vocación, que con el pane lucrando.  Su éxito también sería el de todos los que entendemos la Cultura como un despertar espiritual, una necesidad vital amén de como un grato entretenimiento. Para los escritores de vocación, su obra viene a ser una necesidad, una suerte de búsqueda personal.  Una forma de comprenderse mejor a sí mismos. Y también de ayudar a sus lectores poniéndoles delante de sus espejos. Sabemos que Chejov fue muy lejos a buscarse a sí mismo. Nada menos que a la isla maldita de Sajalín. Para encontrar que “todo lo que quería era decir honradamente: ¡Echad una mirada a vuestras vidas y ved qué lamentables y desastrosas son!”

El Sajalin de Chejov está a muchos miles de kilómetros de España, pero aquí tampoco nos faltan infiernos análogos. Y aún peor, es de temer que si nadie lo remedia vayamos camino de convertir a nuestra querida Patria en un gran Sajalin con nuevas tecnologías. No hay ciudad donde todos son esclavos.

Deberíamos contemplar nuestro entorno, nuestras vidas ¿Es que no se pueden mejorar, enriquecer, gracias al Arte?

 

Santa María de Cambre y el Temple

Invito al amigo lector a un breve paseo por el espacio y el tiempo en una especie de ribera sacra norteña, un lugar de la antes conocida como Mariñas dos Frades, nombre que lo más seguro es que se refiera más que a los frailes de los monasterios cluniacenses a la propia presencia del Temple, cuyos caballeros se habían establecido en la Puebla del Burgo, muy cercana de La Coruña. Y también de Cambre, la antigua Calambre. Y, en especial, por su actual iglesia parroquial de Santa María de Cambre, hermosa construcción románica del siglo XII acabada en el XIII que es lo que nos queda del antiguo monasterio benedictino fundado hace más de mil años y que ha sufrido muchas transformaciones y a veces penosas vicisitudes a lo largo del tiempo. Entre las que cabe destacar, la devastación del pirata Drake con ocasión del sitio de La Coruña o luego por las fuerzas napoleónicas del mariscal Soult. Sin olvidar las consecuencias, tan indeseables para el patrimonio artístico español, de la desamortización de Mendizabal.

Parcialmente reconstruida en el siglo XIX tras la campaña napoleónica que tantos estragos produjo, la preciosa iglesia románica hoy rehabilitada luce su majestuosa belleza junto a la plaza principal del pueblo y puede ser admirada desde todas las direcciones excepto por una, donde la casa rectoral, una edificación adosada de escaso valor estético construida en solar antes ocupado por el antiguo monasterio destruido, la afea y dificulta su perspectiva.

Su planta basilical, de cruz latina y distribución del espacio arquitectónico con el claustro ubicado en posición meridional se asemeja en pequeña escala a la catedral compostelana. Desde el Oriente sorprende su girola con cinco ábsides, rara solución arquitectónica en el románico gallego. Es muy notable, tanto por su rareza como por la elegancia con la que ha sido resuelta, dicha girola o deambulatorio que consta de cinco ábsides dotados de arcos apuntados. Su existencia puede tener que ver con las procesiones rituales de los monjes que en otros monasterios se realizaban en el claustro, más que con las numerosas visitas de peregrinos y fieles como en el caso de Compostela dado que no era un centro de peregrinación. La girola es de tramos trapezoidales de dimensiones alternadas. Da acceso a cinco capillas de planta ultra semicircular. Cada una con cinco ventanas y crucerías de fuertes nervios. Al parecer en una de ellas se ubicaba antiguamente la famosa hidria, de la que luego hablaremos. Las naves con cubierta de madera se apoyan en seis pilares de planta cuadrada con columnas adosadas y cuatro más fuertes en el crucero. Los de la girola son columnas monocilíndricas.

El exterior acusa su estructura interior por dos grandes contrafuertes que en la fachada principal  marcan la triple nave, contrafuertes correspondientes a los arcos en las laterales.  La puerta de Poniente o del Perdón aunque muy bella resulta más convencional, en la línea de las llamadas de peregrinación.  En las basas cabe encontrar monstruos semejantes a los existentes en las del Pórtico de la Gloria compostelano que admiten una interpretación tántrica. (Vosotros Nº 4). El Pórtico presente restos de arranques como de un cuerpo avanzado, acaso semejante al hoy demolido de la colegiata coruñesa de Santa María. En el tímpano figura el cordero místico, el agnus dei representativo del fuego, que aparece casi siempre en los templos románicos en una u otra posición. Sobre él una rosa formada con losas caladas en círculos. Pero también otras representaciones muy sugestivas como luego veremos.

El interior, mayor del que cabría presumir desde el exterior del templo, ofrece una elegante majestad que recuerda la que cabe admirar en la palentina de san Martín de Frómista. Esbeltos pilares coronados con bellos capiteles románicos de distintas decoraciones incluidos algunos de los bestiarios románicos clásicos, entre los habituales lotiformes. Cabe destacar algunos zoomórficos situados en sendas columnas de la nave central y el lateral norte. Animales mordiéndose entrelazados junto a aves o seres humanos con expresión de espanto.  O bien un rostro humano entre las garras y las fauces de una fiera, rodeado de hojas de acanto.

El templo ha sido estudiado por muchos autores. Entre ellos cabe citar por ejemplo a Sa Bravo, Ángel del Castillo, Chueca Goitia, Vila da Vila, o Lámperez.

Vicente Lampérez, catedrático de la Escuela de Arquitectura de Madrid fue autor de uno de los mejores inventarios de nuestra arquitectura sagrada medieval española y alzó un plano de su planta. Por esa época asesoraba en la remodelación y ampliación del vecino pazo de Meirás, ya que su esposa, Blanca de los Ríos, era muy amiga de su propietaria heredera, la condesa de Pardo Bazán.

Santa María de Cambre es un templo que nos depara otras sorpresas de gran interés. La más original o insólita quizás sea su hidria, considerada por la tradición local una rara reliquia traída desde nada menos que de Jerusalén por los vecinos caballeros templarios cuando se vieron obligados a abandonar Palestina. Fue depositada en Santa María del Temple y trasladada luego a Cambre con ocasión de la disolución oficial de la Orden.

En 1519 habría sido mencionada en cierto pleito. A finales del siglo XVII fue solicitada por el abad de San Martín Pinario, del que a la sazón pertenecía el prior de Cambre, pero los vecinos se negaron al traslado y consiguieron evitarlo.

Sa Bravo cita un texto obtenido de las Memorias del Arzobispado de Santiago escrito por el cardenal Jerónimo del Hoyo que recoge las impresiones de una visita en 1607: la iglesia es muy grande y muy capaz y la casa está muy reparada. Hay en la capilla mayor al lado del Evangelio una de las hidrías en que Cristo Nuestro Señor convirtió el agua en vino en el milagro de las bodas”.

La hidria supuestamente evangélica es un bello y singular recipiente de piedra en forma de monumental copa o pila bautismal que al parecer estaba situado en el ábside sudoriental y hoy puede admirarse en la parte nor-occidental del templo, junto a la entrada.  Muestra multitud de ralladuras al parecer provocadas por devotos que querían conservar o utilizar su polvillo para aprovechar sus supuestas propiedades terapéuticas en virtud de su supuesto protagonismo evangélico. En efecto, según la piadosa tradición citada la hidria habría sido usada por el Salvador durante las bodas de Caná para convertir el agua en vino.

La de Cambre no sería la única hidria conocida. Parece ser que habría tantas hidrias evangélicas “auténticas” por el ancho mundo como fragmentos del lignum crucis. El de la hidria de Cambre tampoco es el único caso de tradiciones templarias relacionadas con hidrias o con ciertos recipientes más o menos mágicos capaces de transformar agua en vino y viceversa, vino en agua. Así, respectivamente, la leyenda de la copa de Nuestra Señora del Temple en Maderuelo o la de Caravaca de la Cruz, ambas relacionadas también con los templarios. Que la supuesta reliquia proceda de los controvertidos monjes caballeros acaso pudiera tener que ver con cierta antigua tradición heterodoxa según la cual la famosa boda descrita en los Evangelios pudiera en verdad haber sido la del propio Jesús con María, la hermana de Lázaro o la Magdalena, lo que explicaría su iniciativa durante el banquete, asaz atrevida si sólo asistiera como un invitado y no fuera uno de los contrayentes o responsables de la organización del mismo.

Como el lector recordará dentro del ciclo del grial existen relaciones de asociación entre el caldero mágico, la hidria, que como el propio grial representaría simbólicamente el “mundo de la cosa en sí”, la caída del rey pescador y la Orden del Temple.

En su tesis de licenciatura sobre la arquitectura y escultura de la iglesia de Cambre Margarita Vila da Vila realiza un detallado estudio estético de nuestra hidria. La autora considera que la hidria no es un elemento relacionado con nuestra propia tradición. Concluye que probablemente sea hierosolimitana pero de una época muy posterior a la evangélica.

Pero prosigamos con nuestra visita al templo para comentar más cuestiones raras o heterodoxas que no suelen encontrarse en otros textos que parecen olvidar que un templo es una especie de artefacto espiritual capaz de elevar nuestro plano vibratorio y de conciencia.

Una importante curiosidad iconográfica es la pareja de figuras demoníacas existentes en las mochetas de la puerta meridional, hoy reconstruida, que en su momento sería de comunicación del templo con el antiguo claustro.  Parecen devorar o quizás aplastar a sus víctimas, en todo caso ambas poseen carácter intimidatorio. Y es más notable y elaborada la situada en la jamba occidental que en la oriental. Se asemejan a ciertas miniaturas medievales como la initium o capital inicial de la letra T del folio 163 del libro IV del Códice Calixtino, conocido luego como Historia Turpini. También recuerdan más vagamente la iconografía moderna habitual que suele ilustrar La Metamorfosis de Kafka.

Su simbolismo probablemente se encuentre relacionado con el llamado guardián del umbral. Un asunto que merece un comentario aparte.

En efecto, dentro de la Tradición esotérica universal, en su proceso evolutivo hacia la iluminación o desenvolvimiento espiritual, el buscador entra en una región llamada Amenti por los egipcios, Hades por los griegos, Kamaloca por los hindúes védicos, Purgatorio por los cristianos o plano astral por los esoteristas occidentales.  Una región donde se ven las formas siniestras de los elementales que parecen disuadir al buscador de proseguir su viaje espiritual. En todo caso, el umbral sería el punto de paso o transición entre el espacio profano y el sagrado. Un punto que da lugar a ciertas complicaciones aparentes o reales para ser traspasado hacia la plenitud espiritual que simboliza el espacio sagrado del interior del templo y en el que determinadas almas no evolucionadas pueden ser retenidas. Probablemente es a este mismo fenómeno al que se refiere también el llamado Libro tibetano de los Muertos o Bardo Thodol, en el que se ofrecen una serie de instrucciones al alma del moribundo para no ser atrapada en ese círculo de espanto y proseguir su desenvolvimiento espiritual, en este caso, post mortem.

La entrada al templo simboliza el acceso a un espacio y tiempo sagrados diferentes de los profanos. A cada plano vibratorio, a cada mundo, corresponde un diferente estado de conciencia y se accede desde diferentes vías. Tal acceso del yo a los planos de lo sagrado se opera en un punto, de modo que tal paso del umbral puede ser consciente o inconsciente. Para vivir en esos planos superiores es preciso disponer de los cuerpos o vehículos adecuados a tales vibraciones respectivas. Existen varias formas. Una de ellas es la invocación a determinadas deidades de protección. En este caso el buscador se intentaría colocar bajo la protección de entidades tales como los antiguos genios protectores, los santos y ángeles del Cristianismo o los bodisattwas del Budismo mahayánico. Una de estas variantes las constituirían los guardianes del umbral que operan en el plano astral inferior, un círculo de sufrimiento, pasiones y espanto. En la iconografía budista se asocian a los guerreros de aspecto terrorífico que protegen a los budas o deidades situadas en lo sagrado. Aquí en Cambre las formas son repugnantes pero su superación, dominando el miedo infundido que simbolizan, abre paso al templo desde el Sur. Sea como fuera, constituyen un aviso de la comprensión de la muerte como un paso a otra forma de existencia en un mundo dimensional diferente.

En la parte superior de la arquivolta de la fachada de Poniente se encuentra un personaje barbudo tocado con un raro gorro, situado entre dos leones y con un libro abierto. Esta representación es relativamente frecuente en capiteles y canecillos románicos. Pero ya no lo es tanto que aparezca con las piernas cruzadas, haciendo bocina con ambas manos, con un libro abierto y con la cabeza cubierta por una especie de gorro frigio o quizás bonete judío. Podría tratarse de Daniel, como en el caso de El Pórtico de la Gloria compostelano que también aparece con la pierna derecha en escorzo y los píes cruzados según una conocida posición iniciática. Sin olvidar que en el propio parteluz la figura sedente del maestro Santiago tiene un báculo que se asemeja a un mallete y también se encuentra entre sendos leones amansados. Sin embargo, tanto Daniel como Santiago presentan filacterias en lugar de libros. También recuerda el de cierto capitel situado junto a la jamba septentrional de la Puerta de Poniente de la más cercana iglesia de Santiago situada en la ciudad vieja de La Coruña.

Dentro de los dos principales significados de un símbolo tan polisémico como es el del león en la escultura románica: Activo como devorador o guerrero y pasivo como fiera dominada, los leones gallegos son amansados por el personaje cuya maestría sobre su propio yo se quiere resaltar. Pero no hay que olvidar que determinadas representaciones medievales son de carácter polisémico y a veces trasmiten mensajes ocultos dentro de otros más conocidos u ortodoxos. Así, la de Cambre probablemente tiene un significado heterodoxo: podría representar la figura de un mago, un alquimista espiritual dominando la naturaleza con el mutus liber en las manos y sus propias pasiones, ambos leones, domeñadas por el conocimiento y la voluntad.  En todo caso, el artista constructor le da una importancia relevante al situarlo donde lo hace.

¿Tiene alguna relación simbólica con las dos figuras demoníacas de los machetes de la otra puerta, o con la del rostro entre las fauces del capitel citado? Es posible. En la ya citada cercana iglesia de Santiago en La Coruña existe una figura semejante en idéntica posición, ubicada bajo una cruz templaria. Pero en este segundo ejemplo el personaje parece realizar un signo de horror semejante al que podemos contemplar en algunos cuadros de El Giotto o de los caballeros de El Entierro del Señor de Orgaz. ¿Qué sentido puede tener? La ubicación en la puerta de Poniente, la del ocaso del Logos representado por el sol, también conocida como del Perdón, podría indicarnos una advertencia sobre la muerte, al menos la espiritual.

También un capitel del interior de la iglesia visigótica del siglo VII de San Pedro de la Nave en Zamora muestra otra figura parecida de Daniel con los brazos abiertos entre dos leones. Y en la iglesia románica de Villanueva de la Torre (Palencia) o en la más próxima de Nuestra Señora de Lugás en Villaviciosa (Asturias). En el caso ya comentado de la iglesia de la capital coruñesa existe un capitel con la imagen clásica de Daniel pero no con dos sino con cuatro leones situados a su izquierda. Un número de rara frecuencia en arte románico que existe también en otro capitel de la iglesia palentina de Resoba, si bien en actitud orante sin sombrero ni libro abierto.

Pero, ¿por qué habría de haber dos Danieles casi juntos en la iglesia coruñesa de Santiago?

Otro sugestivo capitel de la Portada del Perdón es el de san Miguel o la pesada del alma. Se trata de un motivo iconográfico románico muy tradicional cuya representación gallega más clara e interesante se halla en la portada del convento situado en la recoleta plaza de las Bárbaras también en la ciudad vieja coruñesa. Su origen como el de buena parte de la iconografía tradicional cristiana se encuentra en Egipto, en las antiguas representaciones de Osiris y del Libro egipcio de los Muertos.

Pero probablemente estas representaciones nos advertirían del límite de lo sagrado. De otro plano de vibración cósmica del que corresponde a los profanos que están presos siempre en un plano de realidad ilusoria o virtual. Lo que se ha venido en llamar modernamente “la Matrix”. Un aviso de la entrada a otro plano de conocimiento y del logro alquímico, de la consecución de la Gran Obra.

Para Jung (Psicología y Alquimia) la alquimia tiene un componente de desarrollo espiritual, de proceso de individuación, de superación del Inconsciente, y la misión más importante de la Cultura (Psicología y Religión) consistiría en, de modo parecido a la mayéutica socrática, hacer patente en el consciente humano el arquetipo de Dios o de lo sagrado, de esa parte numinosa del ser que yace en nuestro inconsciente individual y colectivo. Jung entiende también que no habrá ocurrido nada esencial mientras que lo religioso continúe siendo una creencia en una forma exterior o código teológico de carácter externo. Es decir, mientras no se convierta en una experiencia del alma. Más allá de cualquier confesión religiosa determinada, el mysterium mágnum no existe solo en sí mismo sino que se funda en el alma humana.

Santa María de Cambre es una pequeña joya del patrimonio arquitectónico español.  Además del goce estético, el viajero puede tener aquí otra ocasión para reflexionar sobre la condición humana y disfrutar de las posibilidades que ofrece este templo gallego, todo un artefacto mágico y simbólico de desarrollo espiritual.

 

 

 

Gramsci y el voto de la lamprea

Suenan las campanas a arrebato llamando a acudir a la cosa de las votaciones. Una nueva plaga, más temible que un nublado o que la invasión de la langosta, porque gane quien gane tales votaciones, con o sin cireneos electrónicos, los ciudadanos españoles siempre pierden, ya que el sustancioso botín en disputa en esa merienda de galleguistas se hace a su cargo.

procesion electoralLa CCAA gallega, no solo es un aparato político sino que también organiza el consentimiento hacia su dominación. La ideología dominante aquí se basa en dos aspectos complementarios: el poder del dinero y su aliado local, el galleguismo más o menos miope o tribal, desde luego despótico y sectario como instrumento, sustitutivo de la ciudadanía española en Galicia, y decidido arrebañador sino saqueador de los presupuestos oficiales de la Junta.

Para entenderlo mejor conviene aplicar la gramsciana Teoría del Poder cultural. La Junta se beneficia de un poder cultural, de la adhesión de los espíritus a una determinada forma de concebir el mundo que le consolida y justifica. La propaganda y la deformación sectaria de la escuela constituyen modos de manipulación de esos espíritus, de su persuasión permanente.

La mayoría ideológica o psicológica asimilada es más importante que la parlamentaria, porque esta sin mantener también la primera no suele durar mucho. Por eso esa ideología galleguista o indigenista es defendida en la práctica por todas las formaciones políticas más allá de su hipotética coherencia. El rentable y socorrido Castelao los cría y la querencia del negocio del ordeño de los presupuestos los junta. La alternativa de los derechos civiles de la ciudadanía, en realidad ligada a la Cultura de España y lo español, está preterida, ninguneada, ridiculizada, sino directamente perseguida o proscrita de modo más o menos despótico. Si votar valiera para algo verdaderamente importante o decisivo creo que no nos dejarían. Pero ser callado o callarse de forma voluntaria sirve para aumentar el poder de los que hablan y tienen los medios para hablar. Todo depende de todo, de modo que cada nueva votación resulta fatalmente funesta pues sirve para apretar más, para dar otra vuelta de tuerca al grillete que margina y oprime a los ciudadanos españoles que viven en Galicia. En efecto, terrible dilema para el ciudadano es el tener que elegir entre caciques u hordas, ambos dispuestos a confiscar su nacionalidad española. El votar una y otra vez al considerado mal menor, no hace sino que se vayan acumulando sucesivos males hasta el desastre que ahora disfrutamos.

El acomplejado galleguismo oficial se gasta los presupuestos que le trasfieren desde el resto de España en blindarse a sí mismo. El BNGgalleguismo no es solo una lacra del Bloque o pelouro nacionalista de la estrella invertida, ni de las nuevas hordas mareadas o por marear. Ni de sus incoherentes cómplices del clásico socialismo internacionalista que consideraba el lío autonomista como maña o granjería de caciques, sino que por desgracia para España y los españoles también es bandera de corso, coartada del llamado PP de Galicia y no, en Galicia. Un pretexto para mantener los privilegios y actividades de oligarcas sin patriotismo que, para nuestra desgracia, resultan ser las contrarias a los derechos civiles, el sentido común y el bienestar social.

El tinglado autonómico gallego tiene su cosa mohatrera para el blanqueo de sus vicios gracias a una prensa del movimiento galleguista del te aplaudo y “tente mientras cobro” o bien, te pongo a parir hasta que me pagues. Junto con una telegaita desafinada y ruinosa, para que todo esté atado y bien atado. Pero también hay importantes “mejoras” históricas al modelo como el plagio de la liberticida normalización lingüística catalana cuyos excesos el PP no sólo se niega a corregir sino que fomenta de tapadillo. Y una lengua oficial o eclesiástica para oficiar como el viejo latín de las ciudades levíticas.

La neolingua gallega, criatura no natural, invento trasgénico orwelliano perpetrado por académicos, domadores de palabras y salteadores de presupuestos, tan lejos del gallego popular de parroquias y marineros. Y con un fin no confesado, conseguir el anhelo del decimonónico nacionalista Brañas: que todos los empleos oficiales sean para gallegos. Autarquía cultural pura y dura. Voluntaria, e inepta para resolver verdaderos problemas porque sabemos que entre adiabáticas ningún sistema puede generar trabajo útil indefinidamente. Pero con una diferencia notable: en los tiempos de don Alfredo, tan bien narrados por la eximia doña Emilia, los Trampetas de turno se pagaban mayormente sus propias redes clientelares caciquiles y ahora, con la cosa esta del progreso, las pagamos a escote entre todos los españoles desde el erario.

Pero desde la perspectiva gramsciana del Poder cultural el asunto es aún más repugnante cuando Galicia puede enorgullecerse de isla mar rojo wenceslaohaber dado grandes figuras a la Cultura y la Literatura española, hoy bochornosamente preteridos sino ninguneados por la funesta banda sectaria, cínica y semianalfabeta que controla la Política regional. Ni la Literatura ni la Cultura española podrían entenderse sin grandes genialidades consagradas como Valle, Torrente Ballester, Fernández Flórez, la Pardo Bazán, Valente, sin olvidar, entre otros muchos que el lector tendrá en mente, a Camba o a don Camilo, el del Premio.

Parafraseando a un noble e impenitente luchador contra los abusos de la oligarquía y del caciquismo, don Joaquín Costa, habría que echar siete llaves al sepulcro de Castelao. ¿Y echarlos al mar?

Lo mejor desde el punto de vista de la promoción de los derechos civiles y del aseguramiento de las prestaciones sociales, pensiones, educación, sanidad sería acabar con todos los ruinosos, sino incluso liberticidas, parlamentos regionales. Hoy, al final de la escapada de la chapucera Transición no va quedando más remedio que elegir entre lo uno o lo otro.

¡Veciños, veciños, roubaron o Corpo santo!

El verano coruñés es espantadizo y rara vez se muestra tan claro y rotundo como en este año. Es tal cual que Rajoy, envarado, tieso, con la herba namoradeira en una mano y un xunco de ben parir en la otra, marcha en santa y decidida peregrinación hacia ninguna parte, en un remedo de la que un burlón Miguel Buñuel mostraba en El discreto encanto de la Burguesía.

Como supremo argumento electoral también en el nivel regional, su alter ego orensano e imaginaria de igual servicio, insiste en el tan manido “O yo o el caos”. Toda una identidad si bien se mira.

Olvidando los graves y decisivos problemas internacionales que estamos viviendo, los españolitos se entretienen con la farragosa farsa que les muestran mientras se acerca imparable el otoño. De calendario tan horro de ilusiones como cargado de lúgubres presagios. Esta vez con la amenaza cierta de votaciones gallegas y la posible también de las dinásticas en general ¿Qué más nos harán ahora?

Para colmo, ¡Veciños, veciños, roubaron o Corpo santo!, ya no quedan lampreas en los ríos. No quedan lampreas hogaño porque robaron el cuerpo, o es al revés, robaron el cuerpo santo porque no quedan lampreas. El Florindo y Juan evangelista tampoco se ponen de acuerdo sobre el caso mientras recogen sus bártulos de pescar.

lamprea1Sin embargo, este voraz y primitivo pez ciclóstomo es considerado emblemático del galleguismo por su capacidad para dejar en los huesos a sus presas y eso que, sin mandíbulas, no muerde sino que chupa la nutritiva sangre orzamentaria.  Y hubo años como el 1908 en que, según el oficial de marina Sr. Cervera Valderrama citado por el eminente ictiólogo y catedrático Luis Lozano Rey, se pescaron unas 17.000 lampreas solo en el río Miño. Hoy la lamprea tradicional está siendo sustituida por su impostor sucedáneo criado en las piscifactorias de la Junta.

Las estaciones se suceden en la Galicia autonómica. Pero, hoy la tía Benita dos Carallos da la señal de alarma: ¡Veciños, veciños, roubaron o Corpo santo!

¿Conspiración de malvados castellanos españolistas? ¿Prenda de la insaciable plutocracia del maligno otro lado de Piedrafita? ¡Vade retro! ¿Milagro? ¿Lo robaron sus discípulos? ¿Lo han tirado al mar para criar lampreas? ¿Ha resucitado el santo varón para inaugurar un nuevo milenio de despilfarro autonómico, un típico Reich del grelo impasible a las amenazas de la crisis permanente?

El tiempo lo dirá. Aquí la comunión no es de cerezas con el lejano pero querido regusto del amado ausente, como nos contaba Gabriel Miró en su preciosa novela. El Régimen compostelano nos tienta a comulgar con la exquisita carne de la lamprea, pero no la mística de la verdadera Cultura que nace en libertad, sino la domesticada criada y cebada con picadillo de DOGA en piscifactorias compostelanas. La lamprea galleguista, extraña y antiquísima criatura endémica de organización sencilla, pero que según afirma el profesor Lozano es objeto de controversia pues mientras unos opinan que son representantes actuales, más o menos modificados de los antecesores de los peces, otros los creen simplemente formas degradadas por la vida parasitaria.   

 

 

 

 

Armenteira y la magia del Tiempo

 

El aspirar del aire

El canto de la dulce filomena…”

(Cántico espiritual, canción 39ª del manuscrito de Jaén)

 

¿Estamos atrapados en el Espacio tridimensional y el Tiempo lineal? ¿Existe otra realidad además de la conocida por nuestros sentidos? Se trata de uno de los problemas fundamentales de la Filosofía.

¿Por qué Kant decía que Espacio y Tiempo son formas de nuestro modo de conocer la Realidad? Que el sujeto influye en el conocimiento del objeto. Que la Razón a veces nos invita a estudiar cuestiones que no podemos solucionar, ¿O sí? Pero no se asuste el amable lector, que no vamos a debatir ahora sobre los planteamientos epistemológicos de Kant, sino que dentro de las visitas al patrimonio artístico y cultural gallego de las que tan generosamente se hace eco Vosotros, hoy vamos a dedicarnos a hablar sobre el monasterio pontevedrés de Armenteira así como de algunas de las reflexiones que sus famosa leyenda nos plantea.

crucero armenteira_optLa leyenda tradicional del abad gallego perdido en el tiempo es muy famosa. Pero no es la única de este mito que cabe encontrar en la Historia de la Cultura universal. Ni tampoco en España.

El abad Virila del monasterio navarro de San Salvador de Leyre, consagrado en 1057, permaneció absorto durante tres siglos escuchando el canto de un ruiseñor y cuando regresó al monasterio ya nadie le conocía por haber pasado tanto tiempo. Solo algunos recordaban aún la vieja historia que se contaba de cierto abad desaparecido. Lo del canto del pájaro no es anecdótico sino que el llamado lenguaje de los pájaros es una forma de aludir y significar por parte de la Tradición el acceso al Conocimiento espiritual, que, por definición, no cabe aprisionar en las coordenadas espacio-temporales y se trasmite por medio de experiencias místicas y simbólicas.

Este hermoso y sugerente mito ha influido mucho en nuestra literatura. Valle Inclán se hace eco de él en su Aromas de Leyenda:

El Misal donde rezaba aquel santo

Que oía en su rezo el canto de encanto

Del Ave celeste, del celeste Abril

Del Ave que sabe la áurea letanía

De Nuestra Señora la Virgen María

¡Azucena Mística! ¡Torre de Marfil!

Del Ave que sabe la ardiente plegaria

Que el santo eremita de alma visionaria

Abre la sellada puerta celestial…

La importante sura XVIII del Corán, La Caverna, también hace referencia a unos extraños durmientes que experimentan una extraña aventura iniciática en la que se diferencia el tiempo sagrado del profano y en la que se suceden actuaciones aparentemente absurdas pero que no lo son tanto cuando son explicadas.

La leyenda similar de los siete durmientes cristianos de Éfeso es una de las más antiguas del Cristianismo.

Sin olvidar la que emplea  Platón en su célebre reflexión epistemológica del diálogo La República.

quixote cueva montesinosNi menos la extraordinaria que narra nuestro gran Cervantes que experimenta El Quijote en la famosa Cueva de Montesinos situada en el corazón de la Mancha, con la singular aventura del corazón de Durandarte guardado amorosamente por su dama. Una aventura clave, fundamental, para la correcta interpretación esotérica e iniciática de la gran obra maestra de la Cultura española y en la que Don Quijote, como el abad Ero, experimenta un tiempo sagrado, de diferente duración del que viven sus compañeros que quedan fuera de la gruta.

 

Modernamente se especula mucho con la existencia de universos paralelos. La Física actual, en especial la moderna Física cuántica, viene superando los planteamientos de la Mecánica newtoniana. La llamada Teoría de Cuerdas considera la existencia de otras dimensiones, de universos paralelos que explicarían los extraños comportamientos y características de las partículas subatómicas, al hacer que se detecten unos y otras según la dimensión de su vibración.

Existirían los llamados “agujeros de gusanos” que conectan universos paralelos y que podrían explicar las extrañas materializaciones y desmaterializaciones observadas.

¿Es acaso esta teoría una variante científica de las antiguas doctrinas de la Tradición sobre la naturaleza oculta del hombre, el plano astral y los llamados archivos akhásicos?

Sea como fuere, sabemos que ligados a los fenómenos de carácter espiritual o metapsíquico se producen anomalías o interacciones espacio-temporales mientras se manifiestan. También se origina una cierta capacidad de interactuar con la mente del testigo y de otros potenciales para incluso modificar el “escenario” de operaciones o de manifestación para los que lo experimentan. Se generan impactos sobre nuestra mente, de modo que se originan cambios de conciencia entre los que los experimentan y de modo indirecto entre sus allegados y gente en general.

Para nosotros y nuestra forma de entender las cosas en cada momento histórico se presentan como apariciones de dioses, fenómenos paranormales, o incluso presuntas naves espaciales.

 

P1050057 fachada vos_optPero, volviendo a Armenteira, sabemos que en todo monasterio existe una doble organización espacio-temporal relativa. Primero al espacio, su distribución dentro de las diferentes dependencias interiores y lo que hoy se suele llamar ordenación del territorio en el que se enmarca. Y segundo, al tiempo. La regulación o pauta de actividades marcada por su Regla y disciplina interna.

Monjes de Claraval poblaron el de Armenteira en 1164, según Manrique, o en 1151 según Villa-amil, si bien la iglesia que subsiste se erigió en 1181. En ella predomina el románico. Desde tal punto de vista no resulta especialmente singular o llamativo salvo por elementos constructivos semejantes a los de la preciosa mezquita toledana de Valmardón hoy conocida como Cristo de la Luz o la sugerente iglesia templaria de la Veracruz, en el camino de Segovia a Zamarramala. Su construcción denota cierto severo arcaísmo que acaso quepa achacar menos a la antigüedad que a la pobreza de medios técnicos.

Las actividades tradicionales en Armenteira tampoco difieren de las habituales marcadas por la Regla. Sin embargo, la prodigiosa aventura del abad representa una doble violación de tales contingencias materiales. Una especie de liberación como la que señalaban los órficos, quienes consideraban que el cuerpo, el universo material, era la tumba del alma. ¿Qué lección nos ofrece que el piadoso abad salga del templo material para buscar extramuros la experiencia real de la iluminación?

Más allá de toda ortodoxia, dogma codificado o Regla sagrada que puede simbolizarse en el templo material, Ero, Virila, Don Quijote, los durmientes… “vuelan” en busca de su experiencia espiritual, en cierto modo intransferible, salvo lo que se nos permite comunicar gracias a las Artes.

P1050043 claustro 1 vos_optSi bien en todo templo se distingue el espacio y tiempo sagrados de los exteriores profanos, puede decirse que cuando contemplamos estructuras u obras de arte que de algún modo pertenecen al pasado es posible que nos quedemos como Ero, Virila, Don Quijote o los siete durmientes… es decir, en suspenso, fuera de nuestro propio tiempo.

A veces, los templos permanecen como artefactos de significados dudosos o equívocos para el hombre actual, con un funcionamiento de rituales, ortodoxias o liturgias en desuso sino olvidadas o perdidas. Como expresiones de un lenguaje parcial o totalmente desconocido en nuestro presente.

En tal caso, son valoradas por sus valores estéticos y la energía que condensan o trasmiten como principales mensajes.

El verdadero Arte sagrado ha de conmover. Y al viajero que visita Armenteira le surgen diversas preguntas que le han de mover a su propia reflexión, ¿Estamos presos en nuestro propio tiempo? ¿No podemos encontrar una salida para conocernos mejor, para explicarnos el sentido de la Vida, para comprender qué hacemos y sobre todo, qué somos?

Durante la Edad media el devoto pedía el auxilio de la Virgen María como expresaba el rey Sabio en sus bellas Cantigas. Precisamente la CIII, que fuera objeto de la tesis doctoral de Filgueira Valverde, recoge esta leyenda. En otros lugares más lejanos cabe encontrar vías espirituales semejantes: Avalokitesvara, el Buda de la Compasión, generalmente representado con formas femeninas, es quien acude en ayuda del buscador espiritual que la solicita. Y Amithaba, manifestado sobre su cabeza de Iluminado, simboliza la Omnisciencia, el Conocimiento del Noúmeno o de la Cosa en sí.

“Toda ciencia trascendiendo”.

 

 

 

 

Grandes zozobras del capón en su capoeiro

A la llamada a arrebato del agitar de campanas que anuncia el adelanto electoral, sobresaltados burócratas del bipartito, podemitas de igual servicio futuro, espantadizos nacionalistas pilla pilla arrejuntados en heterogéneo rebaño hollan hoy el viejo pazo cerrado do otrora paseara libre, escéptico, arruinado y meditabundo pero con su natural elegancia el marqués de Bradomín.

pazoca_optUnos corren aprestándose a la defensa de sus diezmos y sinecuras entre la flora típicamente gallega de metrosideros y eucaliptos de las antípodas, camelias japonesas, hortensias chinas, dondiegos mejicanos, tuliperos de Virginia, geranios sudafricanos, araucarias del Brasil, abetos pinsapos o españoles sin olvidar los hermosos ginkgos bilobas de hojas de abanico, la exótica especie botánica viva más antigua existente en el planeta, capaz de resistir las fechorías de los políticos y hasta a la misma bomba atómica. Otros se prestan al asalto de los más sustanciosos y arrebañables presupuestos disimulando a la tsiapresca griega manera sus verdaderos fines. Nuevas votaciones pudieran significar nuevos capataces y manijeros para administrar y mantener el pazo, la banca o el cortijo a gusto y beneficio de sus verdaderos amos a los que pocos son capaces de poner cara.

IMGP0950 laberinto _optEl calendario anual, el inmutable orden cósmico borbónico, el ciclo de eterno retorno de estaciones, siembras y cosechas o inocuas votaciones, caciques impunes, alcaldes de monterilla, con sus santos del día, sus carnavales y doña cuaresma, ha sido alterado en apariencia. So pretexto de pernicioso y falaz regeneracionismo, a trancas y barrancas irrumpen otras ideas disolventes, el malvado liberalismo, el noble patriotismo en defensa de la Nación arruinada y humillada por los dinásticos próceres, el jacobinismo subversivo de los nuevos caballeritos de Azcoitia. Gentes descontentadizas e insensible a las grandes conquistas del régimen: instituciones mohatreras, corrupción universal, paro irredento, analfabetismo funcional, alienación masiva, desfalcos y vocación panameña. Osan hablar pestes de los partidos dinásticos aunque algunas de ellas paradójicamente parecen dejar a salvo a la tenebrosa oligarquía borbonera de la que acaso sean actuales o futuros mercenarios o cubre vergüenzas.

espera a la puerta IMGP0967_optNo solo los mareantes y podemitas, en su calidad de tropa del pijerío zarrapastroso disfrazada de desarrapada y preparada por el Poder para ser imaginaria de igual servicio, se aprestan a cumplir la misión asignada de constituirse en renovados domadores y saqueadores del populacho ahora que las cosas pintan feas y los glotones sacamantecas de Berlín y Bruselas exigen más y más sangre. También repelentes criaturas de la Ilustración, malvados librepensadores, desafectos, aliados a simples currantes indignados, burlados y saqueados con el viejo cuento de la reforma, imposible de suyo, del régimen pretenden asaltar a golpe de argumentos y razones los hoy menguantes presupuestos y hacerse con la hacienda, el santo y la limosna, en un crujir y temblar de dientes delictivos.

Un rayo del espantadizo sol primaveral tamizado por la lluvia entre las temblonas hojas de los tilos hiere el sosiego del desvencijado pazo y del mismo orden cósmico borbonero amenazado. Mientras, la Ilustración y las criaturas de la Razón amenazan irrumpir en el viejo y apacible Reino patriarcal de preferentes, ensobrados, gurtelidos, panameños, salteadores de parados en formación, golpistas pedigüeños catalanes, meapilas vascos, saludadores, pujolones, opusdeistas de la pía comisión, carlistas afeitados y agiotistas autonomistas de varia condición.

caponEntre los enseres típicos del pazo destaca el capoeiro que es un banco típico situado junto a la lareira con la particularidad de que, debajo del asiento, enjaulados, engordaban en la inmovilidad, la penumbra, el calor y la ceba, los capones que habían de sacrificarse en vísperas de fechas solemnes y desde luego en Navidad. El adelanto en la llamada a votar ya no va permitir el cebo y engorde de los capones como estaba previsto. Barruntan el cercano degolladero. Se muestran inquietos y espantadizos. Mientras tanto la alquitara oficial destila promesas estupefacientes cuyos vapores aturden al sufrido, escamado e infeliz preferenciado votante.

Todo tiene su rito y el mismísimo Cunqueiro rechazaría estas prisas impropias del señorío de la gente de bien. Sí. Asusta la revolución que se acerca imparable aunque aún no se sabe qué garganta de gente principal, cual ranura de urna cautiva y servil, rajará la afilada papeleta. No hay peligro para la de los próceres. Probablemente, igual que siempre y disimulos aparte, se cebará en la del pueblo más o menos cándido o inocente que les vote. Esas gentes vulgares que no tienen un Panamá donde llevar sus desfalcos, prevaricaciones, sobres ni sisas.

El capón mayor del reino cacarea muy jaque desde su lujoso capoeiro que no tiene sustituto ni menos tartufa sustituta. Pero, por si acaso, no se digna reñir con gallos de enteros atributos. Observa inquieto al amo de la finca quien parece haber decidido sacrificarlo y sustituirlo por las audaces y feroces crías de hordas abigarradas mil razas para completar el trabajo sucio ya realizado.

Entre sus doradas y aromáticas cagarrutas barrunta que pudiera ser que no llegase vivo a Navidad.  ¿O sí?

 

 

 

Una experiencia ejemplar

He tenido la suerte de poder asistir al estreno de la primera obra teatral del conocido novelista Juan Mariñas, en la que también interviene como actor de singular vis cómica, con dirección de Luis Vivanco. Completaban el elenco representando con gran profesionalidad y brillantez sus papeles, Isabel de Toro y Paco Alvarellos.

cartel obra mariñasHemos de resaltar el gran mérito que supone esta representación reconocido así por el numeroso público que abarrotaba la sala en lo que ha constituido un importante éxito que esperemos permita nuevos logros en su carrera como artista.

En la misma línea de las tan conocidas de Orwell o Huxley, la de Mariñas es una obra muy crítica con el tenebroso panorama totalitario que parece que nos espera a la Humanidad de continuar el presente devenir.  El asunto es verdaderamente dramático pero Mariñas tiene el acierto de darle un continuo toque de humor que hace agradable y amena la trama pese a lo sombrío de lo que cuenta. Recuerda un poco la misma línea del clásico eslogan de La Codorniz de “Tiemble después de haber reído”.

La obra nos presenta con precisión y buen criterio muchos de los instrumentos de todo tipo que hacen posible el despotismo incluidos la manipulación mental, el sometimiento a un trabajo agotador además de embrutecedor, la represión sexual o la falta de autonomía personal, incluso en el mundo de la alimentación. Así, los defensores del cultivo de huertos ecológicos son perseguidos por el Poder en calidad de terroristas. ¿Exageración? No tanta si, por ejemplo, recordamos las represalias de los grandes monopolios y de sus gobiernos títeres contra los que intentan promover mayores cotas de independencia P1200858 detenergética, una dieta más sana o un cierto control de los abusos farmacéuticos que condicionan y de algún modo incluso corrompen el ejercicio de la profesionalidad en tales ámbitos.

La obra defiende una cierta idea libertaria en el sentido de intentar preservar la dignidad humana de los abusos de un Estado megalomaniaco, controlador hasta la náusea, totalitario, despótico, enemigo radical de la libertad.

Al cabo, se explican en tono de humor un conjunto de armas poderosas dirigidas al sometimiento de las personas en las líneas ya explicadas por un Le Bon o por el siniestro Goebbels.

Si el tema es actual, las propias peripecias anteriores al estreno son la mejor prueba de que no podemos tomarnos la cuestión a broma. El despotismo ya campa a sus anchas aquí en Galicia y trata de ningunear lo que no le gusta al Poder. En efecto, P1200860el estreno ha sido ninguneado. Para que le permitieran ser estrenada la obra ha tenido que ser traducida forzosamente al gallego, con lo que pierde mucho público potencial amén de su frescura e identidad originales. Sin esta censura e imposición seguro que la obra podrá tener repercusión en el resto de España.

Pero el logro final nos enseña que con valentía, inteligencia y tenacidad se puede resistir. La conducta humana se apoya en la inteligencia y la voluntad. El Poder trata de debilitar y corromper a ambas. Es nuestro derecho y nuestro deber resistirse. Como ha hecho Juan Mariñas.

Mi admiración y enhorabuena.

 

Estreno teatral de Juan Mariñas

El viernes 8 de abril a las ocho y media de la tarde se estrena en La Coruña la última obra de Juan Mariñas, en la que también interviene como actor.

cartel obra mariñasEsta vez no se trata de una novela sino de una obra teatral de importante contenido, pleno de actualidad, en la que el joven pero gran narrador coruñés demuestra una vez más su sentido del arte comprometido con lo humano y nos invita a una reflexión sobre lo que pasa, lo que nos pasa y lo que estamos abocados a que nos pase si las cosas siguen como van.

Un acontecimiento cultural que se estrena después de salvar importantes dificultades para vencer el creciente despotismo de la nueva censura y que estamos seguros tendrá una singular repercusión al menos entre los espectadores y ciudadanos más sensibles.

Muy recomendable.

 

El esperpéntico caso del obrero del  futuro.

Viernes 8 de abril a las 20 horas 30 minutos.

Centro Cívico de Los Mallos, avenida de Arteijo 147, La Coruña. 

Entrada,  5 euros (De la recaudación de esta sesión se beneficiará una entidad benéfica).

 

 

 

 

 

Basura galleguista

Una muestra más de la onerosa incompetencia galleguista se puede admirar en el actual Concello A Coruña, en épocas mejores basura 2_optanteriores conocido en toda España como Ayuntamiento de La Coruña.  El alcalde, que no rebuzna de balde como ya nos advertía Cervantes, además de déspota está demostrando ser un inepto rodeado de otros semejantes. Otra prueba de lo que digo la ofrece esta gloria de la cartelería galleguista basurera municipal.

El lector puede admirarla y juzgar por sí mismo en estas fotos tomadas esta misma tarde en la emblemática plaza coruñesa de Pontevedra.

Los carteles se encuentran redactados en lengua burocrática galleguista oficial sin duda bajo la supervisión de los oportunos correctores y traductores lingüísticos que tratan de exterminar el uso del español y le salen al sufrido contribuyente por un Potosí y el pretendido control de toda basura 2 detalle auna caterva de asesores y asesoras municipales.

basura 2 detalle bPero tanto galleguismo presenta un fallo lógico. Puede que producto fatal de tanta mareante marea que tiene a los nuevos aprendices de próceres mareados al nunca imaginar verse mandando cosas en una ciudad española importante por muy mareada y venida a menos que esté como para votarles.

Es todo un enigma. Una auténtica inquietud que tiene a los ciudadanos supervivientes de la antigua capital gallega liberal en plena zozobra. En un sin vivir.

Una cuestión dramática: ¿Qué hacer en Setiembre?

Los podemitas defenderán la cosa aduciendo que bien mirado se trata de una ingeniosa manera de reducir el monstruoso déficit municipal pariendo años de once meses, lo que permite que cunda un poco más el presupuesto anual. Al final es posible que la burocracia y asesores a las órdenes del alcalde mareante y mareado al cabo sustituya los cartelitos, encargando otros nuevos con sus correctores lingüísticos oportunos y aumentando el déficit municipal.  ¡Será por pasta!

 

 

La santa Compaña

 

                                                                                 Entre las nueve y las diez

                                                                                 Deja la noche para quien es

 

De lo que no se puede hablar mejor es callarse” nos advierte Wittgenstein en la contundente proposición que cierra su famoso Tractatus. Pero esta vez no vamos a hacer demasiado caso a don tractatus rev occidenteLuwding porque si no apenas podríamos hablar de nada.  Bien por las dificultades epistemológicas de acceso al conocimiento. Bien, (o mal), por razones más pedestres como son la casi censura objetiva y subjetiva con que se suelen tratar ciertos temas en España. Baroja decía que el éxito rápido no se puede conseguir más que adulando al público. Es decir, mintiendo.  Sin embargo, como acostumbro y los lectores de Vosotros merecen, voy a exponer aquí lo que pienso.

Así, en las líneas siguientes propongo al amable lector una breve revisión de uno de los mitos gallegos más famosos, considerado como mera superstición por los racionalistas a ultranza, el de la Santa Compaña. Cuya interpretación constituye todo un desafío epistemológico.  Quizás lo primero que cabría decir es que aunque se trata de una de las joyas de la Antropología gallega no es un hecho diferencial. Con variados aspectos formales o de detalle, de un modo u otro, se encuentra presente como una invariante de la Cultura universal en relación con la muerte.  Un mito, decían los griegos, es la expresión de una realidad espiritual que lo trasciende.  Sin embargo, modernamente no es esa la acepción dominante. Nuestro Ortega sostenía, a mi juicio de modo errado, que el mito era enemigo de la ciencia. Digo de modo errado porque para entenderlo es preciso separar la realidad del fenómeno de la forma o expresión contingente que pueda adoptar en las diferentes sociedades y culturas y de la interpretación que se hace del mismo según las creencias religiosas o intelectuales dominantes.

Modalidad de un mito universal

Relacionado de modo muy estrecho con el mito gallego de la Santa Compaña se encuentra el asturiano de la Buena Gente o Huestia, término que viene de hueste, ejército, compaña, en este caso de fantasmas. Pero ya el considerado padre de la lengua española como idioma culto, el riojano Gonzalo de Berceo, se hace eco de una variante de esta tradición en uno de los milagros de Nuestra Señora, el relacionado con Teófilo. Y también es frecuente con alguna variante en otros lugares de España. Y de un modo más genérico se asemeja a otros muchos de gran valor estético con notable influencia en la Historia del Arte: así por ejemplo, el comendador que en cuerpo astral invita a Don Juan a acompañarle, las huríes coránicas que reciben a los caídos de la guerra santa. Las valquirias de mitos nórdicos que recogen a los guerreros muertos en combate como ilustraba musicalmente Wagner en su famosa cabalgata de la segunda entrega de la Tetralogía de los Nibelungos. O la variante de Eros y Tanatos, el Alma rescatada de la Muerte por el Amor del bellísimo e inspirador mito de Orfeo.

quixote 11_optTambién los cortejos astrales retratados por nuestro gran Cervantes en sendos pasajes de El Quijote: En la cueva de Montesinos con el cortejo de Belerma y el corazón de Durandarte. Mito que, por cierto, tiene una imitación gallega en la vida real: al igual que Belerma, Juana de Vega, la viuda de Espoz y Mina, también guardaba el corazón de su esposo metido en un cofre. Otro más, cuando don Quijote ve la procesión del mago Merlín y le explican qué debe hacer para desencantar a Dulcinea. O cuando acomete a los disciplinantes que escoltan un cuerpo muerto desde Baeza hasta Segovia. Trasunto evidente de un conocido hecho histórico, el traslado del cadáver de San Juan de la Cruz.

Para terminar esta breve relación, otra variante literaria: Después de una noche tenebrosa, Espronceda también hace vivir su propio entierro a El estudiante de Salamanca: “Era más de media noche…los vivos muertos parecen, los muertos la tumba dejan…”

Dentro de la Arqueología española cabe entender también que quizás muchas de las figuras de la Fraternidad de Elo, anterior al Cristianismo, como las descubiertas en el zigurat natural de Montealegre (Albacete) pudieran representar alguna forma de cortejo o procesión astral relacionados con antiquísimos ritos mesopotámicos, introducidos en España por el pitagorismo.

Versiones gallegas del mito

 Entre las descripciones o interpretaciones personales relativas a la Santa Compaña, que pueden presentar diferentes variantes más o menos de detalle, podemos traer aquí la de Claudio Cuviero escrita a finales del XIX y basada en sus recuerdos de la niñez:

“Hay una hora en la noche, la más triste y fatídica; en ella los espíritus, fantasmas y visiones dejan sus ocultas moradas y vienen a este mundo a expiar sus culpas, bañando de terror las mentes de los sencillos labradores. Esta hora está entre las nueve y las diez. De aquí el adagio gallego que tan bien observan los hijos del país.

                                              Entre las nueve y las diez

                                             Deja la noche para quien es

Y, en efecto, poco después de las nueve, empiezan a distinguirse en lontananza multitud de luces que, pausada y majestuosamente, caminan sin rumbo ni dirección fija.  Apenas estas luces se divisan en la aldea, cuando un pánico terror se apodera de todos los vecinos; ciérranse las ventanas, atráncase las puertas, cada uno se encomienda al santo de su mayor devoción y entre  la consternación y espanto general escúchanse las voces de: ¡A Compaña! ¡A Compaña!

Motivo hay, efectivamente para una tan grande confusión, porque las que llevan aquellas luces son almas en pena, que después de haber entrado en la iglesia de donde toman la cruz y el escano (peto de las ánimas) empiezan a vagar por los contornos, penetran en las habitaciones, se apoderan de las personas dormidas, las sacan por el ojo de la cerradura, y entregándoles un hacha de cera, las hacen acompañar a la lúgubre procesión. Si, por acaso, en su tránsito, encuentran alguna persona que no haya tenido la precaución de echarse en tierra fingiéndose muerta, se apoderan de ella y entregándole un hacha la obligan a formar parte del acompañamiento”.

Otras versiones recogen que la doble hilera procesional acompaña a cuatro porteadores de un féretro vacío aún pero en el que se puede identificar la figura del próximo fallecido en cuerpo astral.

Dentro de los ritos antropológicos tradicionales gallegos relacionados de modo muy estrecho con la muerte, además del de la Santa Compaña, destacan también otros no menos populares, así las procesiones de ataúdes como las de Santa Marta de Ribarteme o las mortajas del Nazareno en la Puebla del Caramiñal. En la primera, dedicada a la hermana de Lázaro el resucitado, los “ofrecidos” incluso son transportados dentro de los féretros ellos abiertos, por sus deudos. En la del Nazareno, los ataúdes son llevados por los devotos y el “ofrecido” va detrás del féretro. De color blanco en el caso de los niños, sobre la cabeza de su madre o padre.

sudario_optCreo que estas tradiciones rituales más o menos deformadas se pueden encuadrar dentro de la llamada magia simpática. Se pretende evitar con ellas que el cortejo de la Santa Compaña, considerado maléfico sino terrorífico, se lleve al posible difunto en el féretro pues ya lo hacen por ella otros agentes bienhechores o más afines por amistad o parentela al que pudiera fallecer. Sin embargo, estas manifestaciones populares tradicionales acaso puedan ser reminiscencias o deformaciones, de las antiguas ceremonias litúrgicas iniciáticas propias de las antiguas escuelas de los Misterios o ciertas órdenes monásticas en la que los recipendiarios han de morir y renacer simbólicamente a una nueva vida, en pseudo tumbas que tanto abundan en antiguos templos o monasterios prerrománicos y románicos.

También cabe relacionar estas procesiones o las de la Santa Compaña con las de Semana Santa donde los nazarenos o cofrades con sus capirotes y uniformes asemejan manifestaciones en el plano material de cortejos de otros diferentes planos. Pero en su origen simbólico el Camino de Santiago es una procesión de estrellas, La Vía Láctea. Y para la tradición griega las almas heroicas se convierten en estrellas. Otra s and 3_optversión mitológica sostiene que primero junto al cabo Ortegal, en san Andrés de Teixido, y luego, una vez reelaborada por el Cristianismo, en Compostela estaba una entrada al “inferos”. Sea como fuere, ciertos clarividentes, explican que en san Andrés habría una especie de hospital de almas en espera o transición, de donde vendría las creencias en que allí va de muerto quien no fuera de vivo o en que durante la peregrinación al santuario hay que tener cuidado de no pisar lagartijas, culebras u otros reptiles no fueran a ser manifestaciones del alma de algún desorientado galleguista en busca de redención.

Como puede verse existe una gran semejanza con el hilozoísmo como concepción del mundo: la generalización de la idea de la vida a todos los seres. El intento de referir a un origen psíquico el conjunto de las cosas y de los fenómenos naturales. El mito de la concientización progresiva del Todo a través de la evolución creciente de sus criaturas desde el mineral hasta el ángel. En las bellas palabras de un soneto del poeta trágico portugués Antero de Quintal: ¡Almas en el albor de la existencia; despertaréis un día en la Consciencia; y flotando, ya puro pensamiento; veréis caer deshechas, lentamente; las vanas formas que creó la mente; y acabará, por fin, vuestro tormento!

Un fenómeno con explicación metapsíquica

¿Qué fenómeno es el que se trasmite con el mito de la santa Compaña? Lo que se expresa es un fenómeno metapsíquico: la experiencia de la percepción del plano astral por personas en estado de hipersensibilidad que puede hacerse más general mediante una persona dotada de facultades mediúmnicas o especiales. Esta percepción astral se asocia a la muerte. Cosa que enunciada así, tan de sopetón, puede mover a incredulidad sino sonrisa suficiente del lector más racionalista, que no investigador ecuánime racional. Pero este tipo de fenómenos han sido estudiados por muchos científicos de talla internacional, que en un principio trataban de demostrar que se trataba de fraudes o supercherías, hasta darse cuenta que dicha hipótesis del fraude bien pudiera explicar algunos, o muchos, casos pero no todos. Así, por ejemplo, entre otros, Sir William Crookes, descubridor del elemento químico talio, el naturalista Russell Wallace, Geley, el reverendo Stainton Moses, el astrónomo Flammarion, el alienista Lombroso, Oliver Lodge o el Profesor Richet, catedrático y Premio Nobel de Medicina de 1913. Este notable y valiente profesor de Fisiología en la Sorbona dedicó gran parte de su vida a la investigación de estos fenómenos extraños que el bautizó con el nombre de metapsíquicos. Sin embargo, el término Metapsíquica que voy a seguir utilizando comenzó a ser sustituido desde el congreso de Utrech en 1953 por el más conocido hoy de Parapsicología, empleado en Alemania.  Se pretendía desligarlo etimológica y simbólicamente de la metafísica para mejor resaltar lo empírico o fenomenal.

richet metapsiq_optEl doctor Richet define la Metapsíquica como la ciencia que tiene por objeto los fenómenos mecánicos y psíquicos debidos a fuerzas que parecen inteligentes o a potencias desconocidas latentes en la inteligencia humana. La Metapsíquica puede ser objetiva y subjetiva: La primera menciona, clasifica, analiza ciertos fenómenos externos, perceptibles por nuestros sentidos, de naturaleza mecánica, física o química, que no dependen de fuerzas conocidas en la actualidad y que parecen tener carácter inteligente. La Metapsíquica subjetiva estudia los fenómenos que son exclusivamente intelectuales. Estos se caracterizan por la noción de ciertas realidades que nuestras sensaciones o han podido revelarnos. Ocurre cual si poseyéramos una facultad misteriosa de conocimiento, una lucidez que nuestra clásica psicología de las sensaciones no puede todavía explicar. Richet propone el nombre de criptestesia para esta facultad de naturaleza desconocida. La metapsíquica subjetiva es interna, psíquica y no material. La objetiva es material y externa. A veces el límite entre unos y otros fenómenos resulta incierto. Los fenómenos subjetivos suelen ser mejor admitidos que los de la Metapsíquica objetiva que resultan más incoherentes con los paradigmas científicos dominantes.

Richet asegura que está establecido, es decir no es una simple hipótesis sino un hecho, que: “existen vibraciones o fuerzas en el Universo que conmueven nuestra sensibilidad y determinan ciertos conocimientos de la realidad que nuestros sentidos normales no han podido dar”. Richet descubrió, gracias a sus propias experiencias durante décadas como profesor e investigador, al menos cuatro importantes fenómenos: Criptestesia. Telequinesia. Ectoplasmia. Premonición.

La Criptestesia o lucidez de los antiguos es la facultad de percepción diferente de las facultades de conocimiento sensoriales normales.

La Telequinesia es una acción mecánica diferente de las conocidas que se ejerce sin contacto, a distancia, sobre objetos y personas, en ciertas condiciones.

La Ectoplasmia o materialización de los antiguos autores es la formación de objetos diversos que generalmente parecen salir del cuerpo humano y toman la apariencia de una realidad material, como ropajes, velos, cuerpos vivos…

La Premonición es una variante de la criptestesia, la capacidad de conocer fenómenos o hechos futuros, en consecuencia la facultad de adivinación, y una de las más difíciles de explicar.

Estas definiciones están recogidas de su Tratado de Metapsíquica de 1922, versión española de Editorial Araluce, prologada por el Doctor Ferrán, que constituye uno de los más importantes tratados científicos sobre este tema.

El mito gallego de la Santa Compaña tendría aspectos metapsíquicos tanto subjetivos como objetivos.

Interpretaciones eclesiásticas

La Antigüedad tenía noticias de la existencia en el hombre de muchos principios y cuerpos diferentes. Tal era la creencia de los zorastrinos, la de los egipcios y la de los griegos. También parece encontrarse en la iconología sumeria con sus conocidas e inquietantes figuras aladas. Y desde luego en la Iglesia Católica primitiva, sin olvidar el priscilianismo, aquí en Galicia.

Un moderno gran investigador de estos fenómenos, Sir Arthur Conan Doyle,  autor de la famosa saga del investigador Sherlock Holmes, médico, estudioso del mundo del esoterismo, achaca a la ignorante beatería hipócrita dominante los ataques del clero cristiano que sacrifica el Conocimiento al Poder ya que “es sorprendente que al leer los primitivos escritos de los Padres de la Iglesia, hallemos que éstos poseían ya completamente el conocimiento psíquico y de las ciencias psíquicas. Los cristianos primitivos vivían en íntimo y familiar contacto con los seres invisibles, y su fe absoluta y constante se fundaba en el conocimiento positivo y personal que adquirían con dicho contacto”.

Sin embargo, la Iglesia Católica cuenta infinidad de casos, entre ellos:

San Agustín en La ciudad de Dios habla de un caso de desdoblamiento en forma animal el del padre de Prestantius. Este había comido un alimento envenenado y quedó como dormido varios días sin que fuera posible despertarle. Cuando despertó al cabo de varios días relató lo que creía haber soñado. Se había transformado en caballo y había estado llevando provisiones a unos soldados a Rhetia, dando detalles que se pudieron comprobar.  San Agustín trata de explicar el hecho: no creo que sean demonios. “Más bien creería que en este hombre el elemento de la imaginación que se transforma en fantasmas, tomaba el aspecto de las cosas exteriores, bajo la acción del pensamiento o de los sueños, y aunque incorpóreo revistiendo con prontitud maravillosa la imagen de los cuerpos, creería digo que este elemento, cuando apariciones_optlos sentidos permanecen amodorrados o cerrados puede de manera que no se explica, presentarse a los sentidos de otro con forma corporal. Así mientras su cuerpo yace en cualquier parte, viviendo aún, pero con los sentidos encadenados más fuertemente que durante el sueño, el fantasma de su imaginación, incorporado, por decirlo así a los rasgos de cualquier animal, aparece ante los sentidos de otras personas, y el mismo se ve, como se ve en los sueños, llevando fardos bajo aquella forma…” (Lib, 18, c23)

El papa san Clemente celebraba misa en Roma cuando de pronto pareció que se durmió con profundo sueño, que duró tres horas. Cuando despertó dijo al pueblo que por orden de san Pedro había ido a Pisa a consagrar un templo. Todos los fieles le habían visto en Pisa durante el oficio que se había celebrado el mismo día y a la misma hora en que dormía en Roma.

En 1571, san Francisco Javier se hallaba en un navío que iba del Japón a China y que fue sorprendido por una tempestad terrible. Quince hombres que habían bajado a una chalupa fueron arrebatados y desaparecieron. Cuando el temporal amainó, la tripulación se preocupó por el bote, pero san Francisco Javier que estaba en oración les dijo que no se preocuparan, puesto que aparecerían pasados tres días. Efectivamente, así fue. Rescatados los desaparecidos, indicaron que no habían tenido miedo porque el santo había estado todo el tiempo con ellos, guiando la pequeña embarcación. La tripulación del navío también aseguraba que éste no había abandonado la nave en ningún momento.

También es conocido, e influyó en su posterior canonización, el desdoblamiento astral de San Alfonso María de Ligorio que le permitió asistir a la muerte del Papa Clemente XIV en Roma mientras permanecía en Nápoles.

Para explicar estos extraños fenómenos más allá del recurso al milagro se barajan por la Iglesia dos hipótesis:

Los partidarios de la bicorporeidad real o desdoblamiento, que admiten que el alma se puede separar del cuerpo, alejarse de él y aparecer lejos, tomando la materia del medio ambiente para constituirse un cuerpo que es exactamente el doble del que permanece inanimado.

Los partidarios de la representación, la mayoría, que creen que el alma no abandona jamás el cuerpo sino en la muerte, y que es un ángel el que toma las apariencias del cuerpo para ejecutar por sí mismo los actos que se atribuyen a la fantasma. También puede darse el caso que el individuo se traslade en cuerpo y alma, y entonces es el ángel quien toma su lugar como durmiente.

El primer caso coincidiría con las ascentrales técnicas y prácticas chamánicas de desdoblamiento inducido, en este caso de los chamanes, de carácter voluntario. De modo semejante el místico extático sumido en el sueño del éxtasis permanece inerte con apariencia de muerte, mientras que en otra parte aparece vivo y ocupándose del cumplimiento de su misión. El alma tendría la facultad de separarse del cuerpo mientras el éxtasis durase. Tal vez los místicos alcanzan la visión de este otro plano dimensional cuando hablan de ser trasportados al tercer cielo (San Pablo) o a la séptima morada (Santa Teresa) por citar algunos famosos dentro del ámbito del Cristianismo auque el fenómeno de la Mística sea universal. La antes citada Santa Teresa de Ávila estuvo a punto de ser enterrada viva en cierta ocasión durante un éxtasis experimentado durante su juventud en el que parecía muerta. ¿Por qué no muere, si no está el alma? Porque no se habría separado totalmente del cuerpo permaneciendo unido a él de forma sutil. Para algunos autores cristianos hay que distinguir entre alma y espíritu. Se llama espíritu cuando tiene conciencia de su elevación y de las maravillas que Dios ha obrado en ella, cuando se purifica, se separa de la tierra para vivir hacia Dios. Se llama alma cuando se une a su cuerpo para animarle para conservar en él su vida vegetativa y animal.

Constitución del hombre

doble etereo_opt¿Cómo está constituido el hombre? Evidentemente del cuerpo material o bioquímico. Pero ¿existen más cuerpos? Las religiones establecen que existe también un alma o espíritu, que según algunos autores incluso sería pesable en determinadas condiciones. Una curiosidad: según experiencias del Doctor Duncan la diferencia de peso observada en el momento de la muerte del hombre sería de unos 60 o 70 gramos.

Las escuelas y concepciones esotéricas sostienen la existencia de una especie de intermediario entre uno y otro que está en comunicación con ambos.  Tal sería el Ferner de Zoroastro, el Zelén de Ruach de los cabalistas, el nefest de la Biblia, el arqueo de Paracelso, el periespíritu de los espiritistas, el cuerpo astral de teósofos y alquimistas…

Ahora bien, este elemento intermediario también puede dividirse a su vez según las diferentes escuelas esotéricas. Suelen dividir esta tipología ternaria a su vez en otras tres de las que sus límites contiguos se solaparían dando lugar a una constitución septenaria del hombre. La doctrina de la multiplicidad de cuerpos, vehículo cada uno de un alma ya era defendida por Prisciliano y en general por la Gnosis. Dentro de esta visión antropológica las almas irían descendiendo cada una en su plano hasta cada vez mayor grado de materialización.  Tras la muerte, el proceso sería contrario, si bien afectado por la metempsicosis. Por ello los priscilianistas negaban la resurrección de los cuerpos como defiende el Cristianismo oficial. Según Murguía el priscilianismo arraigó en Galicia gracias a la tradición panteísta celta, cosa que objeta Menéndez Pelayo, creo que con razón, en el sentido de que el segundo era materialista y el primero de orden idealista pues la materia era obra defectuosa de un demiurgo malo.

cuerpo mental_optAhorro al amigo lector la  farragosa enumeración de los distintos términos con los que cada escuela los designa porque nos importan más los fenómenos que sus teologías. Pero, a efectos descriptivos para la mejor comprensión del fenómeno, adoptó aquí la siguiente clasificación según el nivel de materialización y supervivencia de cada cuerpo que resulta vehículo de manifestación en su plano correspondiente del superior: Cuerpo físico. Doble etéreo. Cuerpo astral. Cuerpo mental. Cuerpo causal.  Cuerpos espirituales superiores o de alta vibración, inaccesibles a la investigación empírica. Según la terminología de los teósofos el espíritu sería el cuerpo mental y el alma el cuerpo astral. El cuerpo glorioso llamado así por San Pablo sería la combinación de cuerpo astral y cuerpo mental.

El doble etérico se disuelve pocos días después de la muerte del cuerpo físico. Por eso no se deberían incinerar los cadáveres hasta al menos pasados tres días desde el fallecimiento. El cuerpo astral, que posee forma humana, se mantiene en su plano durante mucho más tiempo. El cuerpo mental es una especie de aura especialmente brillante en la cabeza.  Al parecer, el Dr. Baraduc lo habría fotografiado en forma de bola luminosa. El cuerpo causal no parece poseer forma definida ni se ha podido fotografiar. Sería la frontera de las manifestaciones perceptibles por el presente conocimiento humano.

¿Qué es lo que se “vería” en la Santa Compaña?

Es difícil contestar a esta pregunta y siempre nos podrá quedar una duda razonable. Los científicos metapsíquicos, una vez descartado el fraude o superchería como el de los monjes rijosos del monasterio de Cornellana, aludirían a los ectoplasmas como realidad experimental.  Son muchos los casos conocidos. flam 1_optA lo largo de decenios, Camilo Flammarion recogió varias decenas de miles de los que publicó una vasta selección en su famosa trilogía La Muerte y el Misterio, editada en España por Aguilar. Esto parece claro.

Pero a su vez estos ectoplasmas pueden ser cuerpos de otros cada  vez más sutiles como en una especie de muñeca rusa, envoltorio de otros más internos. Para los cabalistas cada mundo superior está contenido en el inferior como dechado e imitación, y es influido y regido por el superior. En el conjunto impera la ley divina o la inmediata presencia de Dios, la Schechinah.  El hombre terrenal es el microcosmos. El cuerpo es la envoltura del alma. El investigador Durville, entre otros, mediante hipnosis profunda ha realizado experimentos de progresivo desdoblamiento sucesivo. Una conclusión es la sorprendente exteriorización de la sensibilidad.

Aquí lo que nos interesa es el vehículo etéreo que serviría de primer plano a la conciencia post mortem y la cuarta dimensión del espacio. Este mundo o plano astral es el en el que los teósofos colocan la primera actividad de la conciencia tras la muerte. Es muy probable que en el cortejo astral que da lugar al mito de la Santa flam 2_optCompaña lo que se perciba sea una manifestación de cuerpos astrales y mentales.

Pero la Santa Compaña tiene un cierto componente de terror maléfico.  No exento de paradoja. En efecto. Algunos clarividentes consideran el proceso de la muerte como un nacimiento a otro plano diferente de existencia. Así los cuerpos sutiles del moribundo después de abandonar el cadáver serían recibidos para ayudarle y confortarle en ese trance por los cuerpos astrales de familiares o amigos de modo semejante al modo en que el bebé es recibido por los asistentes al parto.  A este fenómeno se achacaría el frecuente aparente delirio de muchos moribundos que, ante la incredulidad de sus acompañantes, pretenden ver junto a sí a personas allegadas ya fallecidas que vienen a acompañarle y asistirle en el trance de la muerte.

¿A qué se debería este aspecto maléfico de la Santa Compaña? Aquí si creo que cabría hablar de superstición debido al miedo inculcado por la religión tradicional que subordina el Conocimiento al Poder.  La ignorancia es madre de temores. En la Tradición tibetana se leen directrices de su famoso Libro de los Muertos flam 3_optpara evitar que los cuerpos sutiles del recién fallecido no se extravíen en el plano astral y en la medida de lo posible se libren de otra etapa en la rueda de las reencarnaciones. Otras tradiciones hablan de un llamado círculo del espanto dentro del plano astral. Una especie de pandemonium monstruoso que rodea el globo y que debemos franquear. Formado por el entramado de pasiones incontroladas de la humanidad, el cuerpo astral de los suicidas y por entes astrales retenidas en su evolución espiritual. En el Libro de los Muertos del antiguo Egipto se encuentra la confesión a Maat, diosa de la Verdad, en la que el difunto hace una declaración de no haber vulnerado la Ley Moral. Con su cabeza de perro o chacal, Anubis hace las veces de dios psicopompo, del mismo modo que Fausto recoge un perro negro que luego resulta ser Mefistófeles. También cabe recordar las diferencias de percepción o interpretación de las Noches de Walpurgis en ambas partes de la obra de Goethe. Mientras la Walpurgis medieval, de influencia eclesiástica, aparece como grotesca y maléfica, la de evocación clásica despliega los valores estéticos de la mitología griega, donde Eros se muestra como dador de Vida.

En todo caso, la Metapsíquica nos puede ayudar a conocernos mejor como microcosmos dentro de un macrocosmos más amplio del que formamos parte. Y además que la Metapsíquica también el Arte y  la Cultura.

Interpretación desde la Cultura

He aquí otra vez la gran cuestión. La Cultura no como erudición sino como forma de liberación humana. mercurio y las tres diosas_optLos admiradores de la antigua civilización clásica deberíamos recuperar los tiempos de Eros y Tanatos, de los antiguos mitos sobre la naturaleza del alma, del Amor que nos rescata de la muerte. Así, el simbólico desencantamiento de Dulcinea o superación del mundo de la materia, la Dama que el enamorado caballero Don Quijote debe rescatar para recuperar su verdadera forma y naturaleza. El tiempo a-histórico en que Orfeo el civilizador y dador de Cultura atravesaba el Hades en busca de Eurídice en una de las aventuras cenitales de la Cultura occidental que más notables logros estéticos ha logrado inspirar. Acaso no sea casualidad que la ópera moderna como renovación de los antiguos dramas sacros nace en el palacio del duque de Mantua con una representación ideada por Claudio Monteverdi sobre el mito de Orfeo. Luego la joya conmovedora de Gluck, pionera del leit motiv wagneriano, o la de Haydn  entre otras, ligadas a la renovación musical y estética. O la reelaboración mozartiana del mito órfico combinado con el eleusino en La Flauta mágica. El mito del rescate por amor: Proserpina, Eurídice o Pamina y Dulcinea, simbolizan al alma, la Dama del caballero.

Y es que necesitamos revivir los planteamientos éticos adornados de los mayores logros estéticos de la Cultura occidental. De los mensajes de muchos de sus más grandes autores. Pero las culturas y las formas cambian con los tiempos. Para muchos gallegos de hoy el mito de la Santa Compaña es cosa de un pasado remoto y supersticioso que conviene arrumbar. El pertinaz “aparecido” que le estropeaba el negocio al simpático bandido Fendetestas en su corredoira atajo y a quien éste quería llevar con la “Buena gente” sería cosa de otra época superada hoy por la modernidad de los peajes de AUDASA. Aquí en Galicia, al igual que en el resto de España, lo que hoy mola es la moda anglosajona del llamado Halloveen, que mueve dinero, comercio de máscaras y cachivaches o festejos lucrativos. No se trata de la negación materialista de la espiritualidad o de la supervivencia del alma, sino simplemente de su frivolización, de su adaptación a la mentalidad infantiloide del nuevo ciudadano disfrazado que vive sin vivir en él, feliz votante a lo que le digan en la inopia de esta civilización deshabitada. Acaso tenga razón Rene Guenon cuando sostiene que la nuestra es una civilización sin metafísica  y por eso yace en crisis permanente. La crisis espiritual que es la madre de todas las demás, incluida la estética, la política o la económica.

Mas tales cosas parecen relegadas en este siglo tan frívolo, tan renovadamente supersticioso, tan cobarde e incapaz de mirar a la muerte cara a cara, en el que tomar en serio la metapsíquica, las otras dimensiones de la existencia, la metafísica, se considera algo anticuado, o propio de gente desatinada con ganas de fastidiar, enturbiar la ejemplar Feliz Gobernación del Régimen o simplemente dar la nota porque no pillan subvenciones.

 

Artículo publicado en el número 5 de la revista Vosotros

 

 

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