Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

As rúas de A Cruña

                                    “Y dígolo sin arrojancia. Soy de Lugo y no lo niejo y tengo un hijo estudiando para crejo en Santiajo…”

 

Pido disculpas al lector por malsonante título que encabeza esta garita dedicada a la cosa municipal. Tal es también el de un curioso panfletillo galleguista del año 1978 que en un baratillo ha caído en mis pecadoras manos, y que luego voy a comentar.

Empecemos por recordar que el nombre histórico de la ciudad antigua capital de Galicia es La Coruña, aunque un Fraga querencioso de la egoísta explotación del galleguismo como forma de afirmarse en la poltrona autonómica compostelana y como revanchismo o resabios aldeanos contra la ciudad impusiera el pseudo indígena de A Coruña. Porque el verdaderamente indígena sería A Cruña, o así lo pretendía o tal la llamaba el fanático orate de Rodríguez Castelao, en referencia o recuerdo, al parecer, de una mujer indígena que viviera in illo tempore en esta zona de la costa gallega. Un Fraga, al que el sectarismo actual “agradece” sus imposiciones galleguistas, retirándole con cobarde alevosía el título de hijo adoptivo de la ciudad. El galleguismo, como la Roma de Viriato, no paga a traidores. Y los bizarros compañeros de partido del agraviado Fraga, en una muestra más de su oportunismo, cobardía y carencia de principios políticos o morales tampoco hacen nada por defender su memoria no sea que les critiquen la sexta.

Pero vayamos al panfletillo galleguista en cuestión.

El panfleto está escrito en gallego, por lo que intentaré tomar sus puntos principales lo mejor que sepa al lector cuando no resulte mejor reproducirlo tal cual. Su autoría se debe a un autodenominado Equipo de estudios urbans partido socialista galego.  Es curioso que al parecer sea el mismo partido al que perteneciera un español sin complejos como el ex alcalde Francisco Vázquez que tanto hizo por la ciudad, defendió la integridad de su nombre, e incluso se opuso por vía judicial, sin éxito final por desgracia, al humillante cambio de su nombre perpetrado por el despotismo galleguista compostelano.

Pero, salvando en justicia la figura del ex alcalde Vázquez, una de las mayores felonías del Partido socialista “galejo” convertido en incomprensible aliado de la carcundia periférica más retrógrada, o el lumpen de vomitonas y mareos vomitivos o mareas vomitivas, es sabotear, ningunear y destruir si pudiese la Cultura común española expresada en lengua española. La antigua importante ciudad española está siendo galleguizada a la fuerza gracias a una brutal maniobra de ingeniería social y lavado de cerebro con el propio dinero que se saquea a sus víctimas. El panfleto confunde democratización, sectarismo y galleguismo,  promueve un despótico y oneroso cambio de nombres de modo que a la antigua capital española, galleguizada a la fuerza no la conozca ni la madre que la parió.

En el citado panfleto del 78 ya se pueden reconocer varias de las pautas de sabotaje y destrucción de la cultura y toponimia españolas en la ciudad. “Nas nosas rúas fallan os nomes dos galegos ilustres, xeralmente, pro abondan os de políticos que caciquean na Galiza. Co que imos camiño de ser mais que un país con alma cultivada a xeito coas súas esencias orixinaes, un territorio ou campón con habitantes que aspiran a vivir en unha cultura postiza, feita de fóra a dentro e non de dentro a fóra”  La reveladora cita es de un tal Antón Vilar Ponte, gloria literaria sublime de la Humanidad ex aequo con Cervantes, Dante o Shakespeare.

De tal paletería, ignorante, obtusa y sectaria se nutre la política oficial galleguista de todos los partidos gallegos de la Restauración borbónica.

El sectario actual alcalde, al que al estar ligado a la Universidad parece que ni siquiera le cabe la excusa de la ignorancia como a otros miembros y miembras de su desgreñada y zarrapastrosa banda, acaba de cambiar el nombre de la avenida de Finisterre, nombre latino y conocido en todo el mundo, por el ridículo indígenista de Fisterra, que más bien suena a chistorra. Fanatismo sectario, ignorancia, con sus consecuencias de despilfarro cuando no malversación de caudales públicos. Mas toda aberración es poca cuando pinta el caso patriótico de sustituir lo que estos felones ignorantes llaman la lengua del imperio por la lingoa nacional. Es decir, lo que Rosalía o la Pardo Bazán llamaban simplemente el dialecto.

Pero el panfletillo va desgranando como en una especie de caza de brujas otras de las denominaciones que es “galleguista democrático” cambiar según su peculiar y sectario criterio por otras más indígenas. Algunas de estas acusaciones inquisitoriales con sus ocurrencias sustitutivas ya han sido sentenciadas y ejecutadas, otras esperan turno en esta purga despótica galleguista. Entre éstas la de la plaza del Pintor Álvarez Sotomayor que ha de llamarse Praciña do Consulado según estos modernos salvajes iconoclastas.

No deja de ser curioso lo de las prioridades municipales actuales. La mentalidad dominante de paletería y romería de feria y juerga para el gentío irresponsable e ignaro en vez de gestión de una moderna conurbación urbana con todos sus complejos procesos logísticos y medio ambientales asociados. Un ejemplo: los procesos de la estación de depuración de aguas residuales de Bens que afecta a unos 600.000 usuarios de La Coruña y municipios limítrofes dependen del funcionamiento de un único y vetusto transformador eléctrico que pudiera cascar en el momento más inoportuno, pero no hay presupuestos para instalar otro alternativo que le proporcionara mayor fiabilidad a la planta que trata en torno a 50.000.000 de metros cúbicos de agua al año. Parte sustancial del dinero saqueado al contribuyente se va en festejos, mamonadas social-podemitas que dejan el escenario del crimen como puede admirarse en las fotos, propaganda vacía o y engañosa o se dilapida en cambios con criterios sectarios en los nombres de las calles. Así, por ejemplo, la antes dedicada a don Juan Canalejo malvado falangista vilmente asesinado por los filantrópicos socialistas en una de las siniestras sacas de Paracuellos. Otro proscrito: El general Millán Astray, procedente de una familia coruñesa de juristas, aunque tosco en las formas pudiera considerarse un militar valeroso con preocupaciones o ideas sociales avanzadas en la línea de Concepción Arenal al promover la rehabilitación personal de reos dentro de una unidad especial de la milicia.

Hay que reconocer que en esta obra de devastación de la que hacemos mérito, los socialistas, desde que se fue Vázquez, han sido precursores y maestros de pelouros y vomitonas podemitas mareadas. Cuando yo estaba en activo visitaba con alguna frecuencia la Unidad municipal de gestión de permisos y  licencias para obras e instalaciones en la vía pública para interesarme por la marcha de los expedientes a mi cargo. Me atendía con gran eficacia y amabilidad su responsable, una dama de mérito que no de cuota, en la tercera planta del palacio municipal de María Pita. Una de las veces, al entrar en las dependencias de la Unidad me encuentro con gentes desconocidas. La Unidad había sido desahuciada y el lugar estaba lleno de okupas. Después de indagar por los pasillos me encontré a un conserje que me indicó a dónde habían trasladado la Unidad administrativa que buscaba.  Todos habían sido desterrados y se hacinaban como piojos en costura en un pequeño chiscón bajo cubierta. ¿Pero que os pasado? Nada, nos han echado para colocar a los de la normalización lingüística. Excelentes criterios de moderna y eficaz gestión socialista como puede verse.  Toda una «presunta» malversación de fondos públicos.

Se han conocido sucesos escandalosos en los que  recursos municipales se disponen para mayor granjería de compinches y amiguetes. Pero además de España y la Cultura española la banda municipal tiene un enemigo particular a destruir. El malvado automovilista, convertido en payaso de todas las bofetadas sorosianas, ha de ser perseguido a muerte aunque sin empacho se cobra religiosamente un impuesto municipal de (teórica) circulación. Se eliminan despótica y arbitrariamente puestos de aparcamiento o carriles de circulación en lugares necesarios para promover carriles de bicicleta o patinete a pilas, cuyos conductores, no obstante, suelen preferir ir por las aceras aterrorizando a los peatones. Se cierra el paso en zonas de la ciudad con nefastas consecuencias para la vida ciudadana, el comercio de proximidad y la actividad social de las zonas afectadas. No hay más que pasear por la ciudad para comprobar la mortandad epidémica causada en muchos locales dedicados al pequeño comercio por estas arbitrarias medidas.

A ello también favorece la lamentable política de especulación para medro de grandes constructoras de potenciar nuevas grandes superficies arruinando a las inmediatas anteriores. Una política en el que el negocio, y las comisiones asociadas, se encuentran en la construcción más que en servicio. En la que los costes para unos son ingresos para los poderosos. Una política de socialistas, comunistas y vomitonas varias dirigida a favorecer al gran Capital y a relegar sino hundir a la pequeña y mediana empresa de proximidad y de entramado local. Lo que indica o debiera indicar al observador lúcido quiénes son sus verdaderos amos, a los que se deben y favorecen. Una izquierda falsa promovida por servicios secretos y mercenaria de la plutocracia globalista internacional. Y vorazmente depredadora: muchos jubilados o damnificados por la crisis se ven ante una heroica decisión el temido mes que toca pagar el IBI: ¿Comer o pagar?

Aún hay más. No se respeta a la opinión ni los derechos civiles. Se pretende reeducar al ciudadano de acuerdo con los nefastos y devastadores criterios de ingeniería social que impone el agente Rothschild Soros a la entrópica banda social comunista vomitona. La feria taurina es despóticamente prohibida. Con nocturnidad y alevosía, a traición como se corresponde con esta chusma, un cobarde degenerado de la banda del mareado alcalde ordena destruir la tradicional alfombra floral que paciente y artísticamente había elaborado un grupo de coruñeses en homenaje a la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad. En las fotos al margen la prueba, el antes y el después de esta fechoría totalitaria contra los católicos y contra los coruñeses respetuosos de las tradiciones en general. Fechoría vilmente perpetrada con la cobardía que distingue a estos miserables ninguno da la cara por la felonía una vez denunciada, ni tampoco dimite ni es obligado a dimitir nadie.

 

Es evidencia de razón que nos encontramos inmersos en un proceso de decadencia en toda Europa, agravado en países como España en que el Estado parece conspirar contra la nación. Nuestra casta política, en gran parte estulta, corrupta y prostituida, actúa contra la sociedad civil. Desde luego no sólo es la política municipal la que falla, ni a ella es achacable todo lo que nos pasa. Sin embargo, es apremiante buscar oportunidades y contrarrestar amenazas dentro del proceso de globalización al que estamos siendo sometidos. Tenemos ejemplos de ello en la ciudad de La Coruña como la gesta empresarial de Inditex. Pensar e intentar desarrollar una idea de ciudad que tenga algún futuro. Es preciso desarrollar una gestión municipal moderna e integrada basada en criterios técnicos, dotada de unos sistemas de transporte y logístico eficientes y con el objetivo de favorecer a la población. Buscar el bien común sin sectarismos sorosianos ni maquinaciones de ingeniería social para embrutecer a la gente. La política como servicio al ciudadano y no al revés, el ciudadano a merced de las canalladas que se le ocurran a las hordas. La política para resolver problemas, no para crearlos.

Y desde luego no creer, como hacen los de la vomitona con el patán alcalde a la cabeza, que con quitar el histórico Finisterre y poner el paleto nombre de Fisterra ya tienen justificados momios y poltronas para pillar durante cuatro años y el que venga detrás que arree.

 

 

 

 

Sobre el Día de las Letras indigenistas

«Toda mudanza sustancial en los idiomas es una mudanza en las conciencias, y el alma colectiva de los pueblos, una creación del verbo más que de la raza.»

 «A veces los idiomas son tan firmes en sus cercos, que nuestras pobres almas no hallan espacio para abrir las alas, y otras almas elegidas, místicas y sutiles, dado que pueden volar, no pueden expresar su vuelo. Los idiomas nos hacen y nosotros hemos de deshacerlos. Triste destino el de aquellas razas encerradas en el castillo hermético de sus viejas lenguas, como las momias de las remotas dinastías egipcias, en la hueca sonoridad de las Pirámides.»  

 «Ante la razón que medita se vela en el misterio la suprema comprensión del mundo. El Alma Creadora está fuera del tiempo, de su esencia son los atributos, y uno es la Belleza.»  

(Valle Inclán, La Lámpara maravillosa)

 

“Ora, na nacionalidade galega sinifica a superioridade indiscutibel da nosa Raza sobre das razas morenas euroafricanas de Iberia, e pol-o tanto, a inxusticia de que sexamos domeñados e gobernados por iles… que somos eiqui un pobo aparte, que as tradicios hespañolas das grorias de Castela, do Arabismo, do Século d ‘ Ouro, da Misteca, non son nosas, ni estan no noso ser, ni-nos podemos encariñar co’elas… sinifica o noso dereito a autonomia politica y a asoluta independencia no que toca a cultura.»

(Vicente Risco, Teoría del nacionalismo gallego) 

 

Cada diecisiete de mayo con gran bombo, gaitas y alharacas, la tartufesca Galicia oficial celebra lo que llaman el Día de las Letras gallegas, una denominación como poco equívoca sino directamente tramposa y sectaria. En efecto. De ella están erradicados los autores gallegos que escriben en español, que casualmente son los mejores. Nada más y nada menos que los grandísimos Valle, Cela, Torrente Ballester, Camba, Pardo Bazán, Fernández Flórez, Madariaga, Menéndez Pidal, Curros, Arenal e incluso la propia Rosalía quien llegaría a declarar, asqueada por el comportamiento sectario y fanático de los galleguistas, lo siguiente:

Mi querido Manolo: Te he escrito ayer pero vuelvo a  hacerlo hoy deprisa para decirte únicamente que me extraña que insistas todavía en que escriba un nuevo tomo de versos en dialecto gallego. No siendo porque lo apurado de las circunstancias me obligaran imperiosamente a ello, dado caso que el editor aceptase las condiciones que te dije, ni por tres, ni por seis, ni por nueve mil reales volveré a escribir nada en nuestro dialecto, ni acaso tampoco a ocuparme de nada que a nuestro país concierna. Con lo cual no perderá nada, pero yo perderé mucho menos todavía…..

(Carta de Rosalía de Castro a su marido, Manuel Murguía, fechada en Letrove el 26 de julio de 1881)

 

Se trata de gentes de muy variada mentalidad y planteamientos estéticos. Sin embargo, en estos festejos oficiales generosamente regados con dinero público se celebran y jalean personajes casi desconocidos para las musas o los aficionados a la literatura. Así, se premia a medianías, a mediocres normalizados acaso conocidos en su casa a la hora de comer. Gente bien cebada por los nutridos presupuestos respectivos, que junta letras en gallego transgénico o de laboratorio.

Habrá quien piense que exagero con esto de la inanidad estética de muchos de los galleguistas galardonados. Pues no. Hace unos años se llevó a cabo un experimento estético sobre este asunto en el diario ABC.  Publiqué un artículo con el título de Retrovanguardias  el 17 de mayo de 2012. Decía así:

“Ahora que se celebra otro Día de las Letras gallegas convendría glosar alguna figura olvidada sino preterida de su magra vanguardia. El lector avisado se extrañará de tal aparente contradicción, ya que la vanguardia dicen que se caracteriza por dos atributos: internacionalismo y antitradicionalismo, y no parece que ambas cosas se compadezcan con el vulgar y burocrático galleguismo.

Pero en todo hay excepciones y la figura de Nicanor Fernández lo es. Desde su pueblo natal en la provincia de Orense, Nicanor emprendería una búsqueda estética y personal singular cuando abandonó sus estudios de Medicina en Compostela y se marchó a Paris. Allí frecuentó a lo más granado de los grupos vanguardistas de entreguerras, se hizo amigo de toda una fauna artística notable entre la que destacan Max Jacob, el ex judío convertido en monje, al Unamuno existencialista recién escapado del destierro de Fuerteventura, al atormentado Cansinos Assens, sin olvidar a los futuristas lusos agrupados en torno a la revista Athena de la que Pessoa fuera figura señera.

Dicen que fue el verdadero inventor del dadaísmo y no Tzara, al encontrar por casualidad la palabra dadá en un periódico arrugado que envolvía un bocadillo de sardinas.

Muy influido por las Méditations esthétiques de Apollinaire escribió manifiestos sobre el cubismo. Confidente de Picasso, el pintor malagueño le explicaría el origen de su cuadro Las señoritas de Aviñón, inspirado no en chicas de la ciudad del cisma sino de una mancebía barcelonesa de tal calle.

No se sorprendió cuando la figura del cubismo literario Jean Cocteau le confesaba: “Yo soy una mentira que dice la verdad”.  En La Comedia francesa durante un ensayo de una obrita de éste, Picasso le explicaba algo sobre su ideal estético: “Ha estado bien esa escena. Los espectadores no deberían ver nada puesto que se supone una pared entre ellos y el escenario y debían irse… eso he pretendido yo con mi pintura, que se fueran, que dejasen de pretender ver lo que había, pero no lo he conseguido…”

Comprender a medias, de modo fragmentario porque la totalidad sólo se alcanza con la muerte. El Todo es muerte. La vida es parte.

De vuelta a Galicia ya muy enfermo fue ingresado por curas, escribanos, bachilleres, como otro don Quijote apócrifo cualquiera, en el loquero más próximo. Nicanor terminó su aventura en Conxo. Con su muerte se acabó la novela experimental. Las truculencias, la intriga, las recetas de magia negra recuperadas de viejos grimorios, se publican hoy en el DOGA un género literario sincrético que recoge todos los ísmos: La premonición sobre la muerte del arte de los Gorsz o Hertfield se ha cumplido.

Galicia no debería olvidar a sus hijos más preclaros y visionarios, gentes raras y heterodoxas que se atrevieron a cruzar al otro lado del psicológico telón del grelo. Nautas entre la Conciencia individual y el Inconsciente colectivo, habitantes de un universo imaginario de arco iris detrás de la lluvia, que mereció existir pero no pudo ser. Otro año será.”

(Publicado en ABC el Día de las Letras gallegas de 2012)

Hasta aquí el texto de ABC recuperado. El caso es que nadie me pidió explicaciones de quién era tal personaje, cuya biografía me había inventado. Muy bien ese personaje ficticio podría haber sido elegido autor galleguista del año.

Pero no hablamos del pasado: en la Galicia actual de Feijóo los autores gallegos que escriben en español no son considerados escritores gallegos ni tienen derecho a apoyo alguno. Increíble pero cierto: el hipócrita Feijóo por activa o pasiva está colaborando en el ninguneo sino erradicación de la Cultura española de Galicia.

A él y a sus beneficiados les conviene. El indigenismo es un recurso caciquil cuya primera víctima además de la libertad es la Cultura. Claro que según la versión oficial de Núñez Feijóo, nosotros los gallegos somos un ejemplo de nacionalismo fino, educado amén de filantrópico, feminazi, pro morisma, pro LGTBI, pro memoria histórica, pro aborto y cualquier otra maniobra destructiva propia de la vigente ingeniería social como la imposición del gallego. Alfredo Brañas ya explicaba la razón última del nacionalismo galleguista, «Regionalismo» en su jerga: Galicia para los gallegos. Un coto de caza caciquil lejos de los malvados españoles que nos puedan disputar el dulce mangoneo y la lucrativa comodidad de la poltrona.

Al cabo, un ejemplo más de sectarismo, de poner en nómina patriótica un Parnasillo jerarquizado, burocratizado y «orzamentado» como dicen aquí en la deplorable prosa de la neolingua gallega que ha venido a instaurarse por la cerril burocracia que pastorea los presupuestos autonómicos, en vez de la antigua musical habla popular o de aldea.

Y también un pretexto para ningunear la literatura española y tratar de deformar las mentes de las infelices criaturas que caen bajo las garras de los ignaros nacionalistas de todos los partidos. Literatura, Geografía, Historia son, es decir, debieran ser, materias comunes a todos los españoles. Forman parte de nuestra conciencia como pueblo, de nuestro sistema de afectos presentes y pasados. De nuestro pasado, presente y proyecto de futuro comunes. Es curioso recordar, hablando de Literatura, como las famosas Cantigas del rey Sabio compuestas en galaico portugués fueron inspiradas por el edificio de la encomienda templaria de Villasirga en Palencia, citada en varias de ellas. Y donde se encuentra, precisamente en su capilla de Santiago, el sepulcro de un hermano de don Alfonso X.

Y es que cuando se prefiere lo propio a lo bueno hay que reconocer que se está produciendo una castración. Mala siempre, pero criminal cuando no es una mera auto emasculación como la que se infringían los sacerdotes del viejo culto de la diosa Cibeles, sino que se produce a otros que tendrían derecho a no ver limitadas sus posibilidades intelectuales ni como miembros de una comunidad mayor y de más amplios horizontes. Una aventura dañina y fracasada, porque la gente no es tonta, y por la propia experiencia de la vida, suele terminar en desengaño e incluso con una reacción de lamentable paradójico aborrecimiento de la lengua autóctona que de modo tan fanático se les ha querido imponer.

Porque uno de los escasos grandes patrimonios que nos quedan a los españoles de la actual patria devastada y medio arruinada es nuestra Cultura. Una lengua franca hablada por cientos de millones de personas, entre las más importantes del mundo civilizado.  Con una literatura de extraordinario interés y belleza a la que nada de lo humano le es ajeno. Ligada íntimamente a la historia de las ideas estéticas y de los géneros literarios. Creadora de arquetipos universales y fuente de inspiración de muchos de los más grandes autores de todos los tiempos. En la que han bebido literatos como Shakespeare, filósofos como Schopenhauer o científicos como Freud, quien, estudiante de Medicina en Viena, aprendió con gran esfuerzo español para poder leer y estudiar El Quijote en su lengua original.

Está muy bien cuidar sin sectarismos, de modo prudente y proporcionado, las peculiaridades regionales que suman y enriquecen el conjunto, pero que no traten de imponerse para sustituir a la fuerza a la lengua y Cultura comunes como ocurre hoy en la Galicia de Feijóo. Pues hoy, más que una lengua moribunda, artificial, oficialmente impuesta pero sin futuro en la globalización, aún es más preciso recuperar el Arte y la Patria común. Hay que restaurar la Cultura española, el mundo de los valores donde habitara el Alma Creadora, como premisa indispensable para el desarrollo de otras cuestiones sociales. También es indispensable que las generaciones más jóvenes superen el corralito intelectual donde pretenden encerrarlas burocracias localistas y nacionalistas cómplices de las oligarquías y caciquismos locales y dispongan de coordenadas elementales donde cobren sentido ideas, autores y obras literarias. Y donde puedan comprenderse mejor a sí mismos en su condición de españoles, de miembros, pese a su actual postración provocada por el sabotaje de sus dirigentes, de una de las más importantes naciones de Occidente.

 

 

 

Meigallo

Al regreso de un viaje lejos de la desolación de la quimera española me encuentro con que al pobre Casado me lo han cambiado tanto que ya no lo reconoce ni la madre que lo parió. ¿O sí? Acaso, a falta de creer en nada como es norma habitual en su partido, todo es disimulo, función de conveniencias, y como los Marx, puede eliminar a su antojo fragmentos de la parte contratante de la primera parte de la parte contratante… ¿con sus electores…?

Don Miguel de Cervantes votó pero salió, mediante oportuno pucherazo o no, lo contrario. Cuando el sin par caballero Don Quijote resultó vencido en la playa de Barcelona no renegó de su ideal Dulcinea pese a estar amenazado de muerte. Claro que el muy loco o desarraigado sostenía que La libertad es uno de los más preciosos dones que los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida; y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.

Casado se comporta distinto. Opuesto al heroico Cervantes o al arquetipo quijotesco. El taimado clan galleguista de caderas altas parece haberle sorbido el seso y ¿el sexo? Cobardeando en tablas como manso pregonao y renegando de la sangre de su supuesta brava casta de lidia, va por ahí lloriqueando, mendicante, emasculado como sacerdote de Cibeles, en inútil peregrinación a un centro imaginario, mendaz, falso como la tesis de Sánchez o las cuentas de Bárcenas, pero lucrativo pretexto para  toda clase de imposturas, trampas y desfalcos. En su insólita desorientación busca cuartel y salvación en territorio enemigo donde más fácil ha sido su abducción.

 

Como homenaje al sufrido lector y en premio a su paciencia he estado haciendo algunas pesquisas por las remotas corredoiras y montañas de Galicia y por los no menos difíciles aunque más sutiles senderos astrales para tratar de averiguar la verdad del extraño caso acontecido, que ahora les ofrezco como auténtica primicia.

La cosa se fraguó hace unas semanas. El taimado prócer tartufo se sentía amenazado y estuvo buscando en el Catálogo oficial de meigas, bruxas, menciñeriros, saludadores, compoñedores, curandeiros, pastequeiros, cartuxeiras, corpos abertos, arresponsadores, rosareiras e boas mulleres de la Xunta de Galiza qué mañas podría mejor utilizar para neutralizar al osado impertinente de más allá de Pedrafita que pretendía hundir su negocio, rasgar el telón del grelo y recuperar al degenerado partido galleguizado para su teórica misión de defensa de España y de la clase media amenazadas por las diversas hordas franquicias sorosianas del Régimen.

Pero, ¿a quién consultar? Fuera de los enmucetados Catálogos oficiales, la misteriosa señora Maruxa, experta conocedora de tales oficios, le sugiere al oído una acreditada figura ya retirada que vive en una remota aldea de la Galicia profunda. Dicho y hecho. Ahí que va la bien cebada comitiva oficial como Santa Compaña motorizada con el nutrido ejército de cabecera formado por asesores, consultores, guardaespaldas, pitonisos electorales, normalizadores lingüísticos y xornalistas ditirambo- alabanciosos todo a cien de la telegaita o de la prensa adicta al pilla pilla orzamental.

Sin embargo, la delicadeza de tan singular asunto requiere mucha reserva. La misión real debe ser secreta a prueba de indiscreciones o cotilleos, dentro de lo que cabe. El ejército oficial queda reponiendo fuerzas en una venta cercana mientras el heroico prócer se encamina a pie sorteando charcos y boñigas hasta la enxebre casa indicada.

Se vas o San Benitiño, non vaias o de Paredes, que hai outro máis milagreiro San Benitiño de Lérez

Casi todas las dolencias tienen su santo adjudicado. San Benitiño es infalible para las verrugas. El tarangaño o raquitismo puede curarse mediante rituales efectuados por una sabia y otras tres mulleres que se llamen Maria al menos mientras duren los mismos. El tarangaño o raquitismo ideológico, endémico entre indígenas, se cura leyendo y viajando.

La sesión ha de empezar con un buen diagnóstico. Testigos, amén de una cruz de Caravaca y una figa de azabache sobre la mesa, una lechuza disecada, la piel de un sapo y una salamandra. La sabia carteira o napeira bota as cartas que ha sacado de un bolsillo de su colo. En efecto, el risueño joven moreno aparece claro en el naipe y es una amenaza peligrosa. Y tiene suerte, el fracaso en las votaciones ha tornado éxito indiscutible al poder formar gobierno sureño en comandita con el perejil de todas las salsas pero sobre todo gracias al apoyo de los malvados españolistas castellanos. Hay que hacer algo.

El encargo ha de ser provocar la perniciosa caída de la paletilla o mejor aún, una variante del meigallo, del ramo cativo o posesión diabólica que hace que los que lo sufren pierdan la cabeza. Según el teórico del nacionalismo gallego Vicente Risco lo causan unos demonios infernales o de espíritus intermedios: “Espiritos que andan no aire, que poden ser os ánxeles indultados cando os outros foron botados do ceo”. Claro que también pudieran ser animales irracionales invisibles o bien duendes como los indicados por el Padre Fuentelapeña en su famoso tratado El Ente elucidado.

Una vez dentro de las víctimas trastornan hasta tal punto su mente que hacen y dicen las cosas más extrañas o inadecuadas. Pretenden viajar al quimérico centro, renegar de sus mejores ideas o pretensiones, acogerse a la fementida protección de bujarrón mafioso o del enemigo en casa.

«Eu non sei que demo teño, que na barriga me vole, eu non sei se e macho ou femia, non sei se e muller ou home».

Según los galleguistas conocedores de la cosa uno de los síntomas más notables e irrefutables de estar bajo la influencia do demo es hablar en castellano. Lengua del maligno, que debe ser erradicada. Galicia para los gallegos postulaba el precursor Alfredo Brañas.

Según la Tradición y como promesa para lograr la total virtud del encantamiento, el prócer solicitante ha de hacer de ofrecido. Bien en la romería de Santa Marta de Ribateme o en la de la Puebla del Caramiñal, según mejor conveniencia.  Ha de meterse vivo en el ataúd portado a hombros y rodeado por sus deudos y derechohabientes provistos de velas y donativos para el cepillo. Buena táctica el hacerse el muerto estando muy vivo.

¿Cómo recuperar la prístina condición? Sabemos que Apuleyo, convertido en asno, debió comer rosas rojas consagradas a Isis para recuperar su primitiva figura humana. Pero lo más cercano es llevar al energúmeno al santuario de El Corpiño para hacerle un oportuno exorcismo.  No siempre el éxito está asegurado pese a la acreditada pericia del exorcista. Con el impenitente y recalcitrante Castelao no hubo manera ni exorcismo que valiese. Sí, en cambio, con Risco aunque acaso la terapia resultara excesiva: luego de nacionalista gallego se hizo falangista y paseaba bizarro con camisa azul y correajes por su Orense natal.

Hasta aquí las averiguaciones. Creo haber realizado un buen servicio a mis sufridos pero admirables lectores y demás público en general revelando estos escondidos arcanos de tanta trascendencia para la suerte de la Patria. Conviene saber lo que ha pasado para explicar lo que pasa y tratar de paliar los males de lo que fatalmente pasará sin exorcismo ni desencantamiento que lo remedie.

 

 

O Amor e a Morte (Eros y Tanatos)

Ayer sábado 17 de noviembre, Lautana de Teatro estrenó en La Coruña su producción O Amor e A Morte (Unha comedia doutra dimensión).  En un escenario muy grande como es el palacio del Palexco con una gran entrada y con gran éxito de público que aplaudió la función.

La obra viene a ser una revisión y actualización en clave de humor desenfadado de uno de los mitos más sugestivos de la cultura occidental.  El de Eros y Tanatos. La pugna eterna entre el Amor y la Muerte. Dos arquetipos, dos figuras, acaso dos fantasmas, que se disputan la suerte de un hombre unidimensional, vulgar, más o menos alienado y medio embrutecido por su trabajo.

Decía doña María Zambrano en El Hombre y lo Divino que “si en el Amor naciéramos y viviéramos siempre no habría lugar para la conciencia”. Un resumen magistral del sentido profundo de la Vida. Pero aquí, Casimiro, el protagonista de la obra cuya suerte se disputan, no permanece en el Amor aunque tampoco tiene conciencia de la vaciedad de su vida cotidiana. Hasta que aparece la Muerte como factor iniciático, como toma de conciencia. Como oportunidad para el repaso precipitado, acuciado por el tiempo que irreversiblemente se va, de lo hecho y de lo no hecho. De lo sentido a lo que no se le ha dado oportunidad de ser desarrollado, de ser vivido. Si yo hubiese sabido…

Pero un tema tan hondo, tan profundo, es tratado aquí en clave de humor explotando la vis cómica de los intérpretes. Tania Villamarín hizo de Muerte. Algo terrorífica pero con sus debilidades, algunas más fuertes que ella. Carmen Blanco es el Amor, multiforme, redentor, inasequible a la desesperanza. Carmen además demostró una gran capacidad para cantar y bailar. Y al final salió vencedora en su pugna con la Muerte.

Juan Mariñas interpretó un papel de hombre media, convencional, parecido al de su anterior producción El Obrero del futuro. Demostró una vez más su habilidad, sus facultades cómicas y su vocación por el teatro pese a no ser profesional, lo que aún hace más meritorio sus logros.

La dirección estuvo a cargo de la conocida actriz Isabel De Toro.

Una cuestión que no deja de ser curiosa es la música elegida. El Requiém mozartiano sonaba solemne, majestuoso, impresionante, en logrado contraste con el toque de humor e incluso cierta frivolidad de la escena. Pero es curioso que también se recurriera a la música anglosajona y a las letras en inglés cuando pocos géneros han hablado del amor, sus grandezas y sus miserias, tan bien y con tanta economía de medios como la copla española.

En el capítulo de los debe voy a dar mi opinión sincera aunque no sea políticamente correcta. En ocasiones el sonido no resultaba muy claro y se perdían algunas frases. La función comenzó con un breve texto inicial de homenaje a Mateo González, amigo de Juan Mariñas, trágicamente fallecido en extrañas circunstancias. Salvo este prólogo declamado en español, creo que la representación se ve lastrada por el empleo del gallego. La impresión que daba es que ninguno de los actores en realidad era verdadero galego falante, de modo que tenían que traducir en mente cada frase antes de pronunciarla, lo que quitaba agilidad y espontaneidad a los diálogos. Pese a la bonita musicalidad del gallego de aldea no sonaba así el de la función.

Sabemos que la política cultural de la Galicia de hoy posee un gran componente de despotismo, parte ilustrado y mucho sin ilustrar. En un trágala lamentable, no solo para la libertad de autores y espectadores sino también para el arte y la cultura. Todas las facciones políticas gallegas administradoras de oportunidades y fondos imponen el gallego normalizado con mayor o menor grado de arbitrariedad y violencia. En cierto modo una impostura que no favorece nada a la Cultura española en Galicia pero que hay que lamentar que ya forme parte del paisaje, una costumbre local como el famoso feísmo.

Supongo que si la interpretan los mismos actores la función sonará mejor en español, más ágil y natural. Lo que reforzará su éxito y así lo espero en sus próximas representaciones en el resto de España.

Un esfuerzo meritorio. Mi enhorabuena a todos.

 

 

Feijóo rehúsa y se refugia en el capoeiro

Se veía venir. Hay mucho dossier comprometedor por ahí suelto o peor aún, en las pecadoras manos de la niña Chole Soraya, una señora pagada de sí, ambiciosa sin escrúpulos ni ideología, quizás por ello candidata electa del Club Bilderberg.  El caso es que Nuñez Feijóo se ha acobardado y ha renunciado a heredar a su paisano y colega en tantos sentidos, el lamentable Mariano Rajoy que ha dejado a España y a su propio Partido al borde del abismo.

Dossieres al margen, y fuera del famoso y siniestro lema de Alfredo Brañas, “Galicia para los gallegos” que inspira la acción de la política regional, no se trataba de un buen candidato para España salvo para tapar las muchas vergüenzas de su cobarde acomplejado antecesor y de su nutrido equipo de ambiciosos inútiles. Nacionalista gallego vergonzante, sus planteamientos en la mal llamada normalización lingüística, un oneroso tinglado liberticida para imponer el gallego transgénico o de laboratorio en la Administración, la educación, la cultura o la vida, no se diferenciaba mucho de la inmersión diseñada por los golpistas catalanes. De hecho, desde Fraga estaba inspirada en su política de discriminación hacia los hispanohablantes, esos «anormales» que deben ser oportunamente «normalizados». Su ninguneo cuando no disimulado boicot a la organización pro derechos civiles Galicia Bilingüe presidida por Gloria Lago y hoy en la campaña de ámbito nacional Hablamos español es otro motivo de escándalo.

Hoy en Galicia, aunque cueste creerlo para los que no viven aquí, es difícil poder estrenar una obra de teatro en español, aunque haya sido escrita por un autor gallego. Ha de ser traducida al gallego oficialista para no sufrir el ninguneo o el boicot de la mafia galleguista patrocinada y subvencionada por Feijóo. Su Junta, que se nutre con los impuestos de todos los españoles y no solo de los gallego- hablantes, tampoco se digna apoyar a importantes autores gallegos que tienen la inaudita osadía de escribir en español y pretender mostrar sus obras, por ejemplo, en lugares emblemáticos como Buenos Aires.

La Sanidad también sufre las consecuencias de la gestión albertina. Importantes listas de espera, precariedad en el personal sanitario, mal ambiente inducido, desvío a la medicina privada … aunque las estadísticas y los informes oficiales quedan muy lucidos y aparentes.

En resumen, pase lo que pase con los restos del PP, mejor para España y al propio partido si por ventura quiere regenerarse de verdad, tarea harto difícil dada su inanidad ideológica e inoperancia política, que a Mariano no le suceda otro gallego imaginaria de igual servicio como decían en la mili y al que con tanto cálculo acobardado y tontiastuto se le ha ido pasando la edad de merecer.

 

 

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Firmas en Vigo pro derechos civiles y contra el despotismo lingüístico

Del mismo modo que sucedió con gran éxito el pasado sábado en la ciudad de La Coruña,  la próxima cita para la recogida de firmas será en Vigo, el sábado 12 de mayo.

El lugar: la Farola, a la entrada de la calle del Príncipe.  El Horario desde las cinco a las ocho y medía de la tarde.

Se trata de un asunto de gran interés cívico.

 

Firmas en La Coruña pro derechos civiles y contra el despotismo lingüístico, (realizada el 5 de mayo de 2018)

El ninguneo, postración, cuando no simple persecución, del español como lengua franca natural de relación habitual entre los españoles forma parte sustancial de la estrategia de devastación de España en la que colaboran por acción u omisión la mayoría de los poderes públicos e instituciones del Reino.

No solo en Cataluña o Vascongadas. También en Valencia, Baleares, Navarra incluso ahora Asturias, como puede verse en estas dependencias oficiales de las imágenes, con la intención de entronizar el bable como oficial y «normalizar» a los asturianos que por lo que se ve antes eran anormales por hablar español, se suman a esta deriva verdaderamente criminal si tenemos en cuenta sus fines últimos, la vulneración de los derechos civiles y la fragmentación y destrucción de la nación española. 

Y aquí en Galicia es el hipócrita Feijóo al frente de la administración regional controlada por el partido nacionalista gallego más conocido como PP, quien derrocha el dinero público sustraído a los españoles para estos siniestros fines de vulneración de sus propios derechos civiles.

Una de las instituciones que se han venido oponiendo con mayor éxito y reconocimiento a esta despótica política de imposición del gallego en la administración, las empresas y la sociedad en Galicia es la asociación pro derechos civiles Galicia Bilingüe, presidida por Gloria Lago. Persona de gran coraje, inteligencia y voluntad que hoy estará en la plaza de Lugo en la ciudad de La Coruña para recoger firmas de los ciudadanos cara a una iniciativa legislativa popular dirigida a oponerse al actual despotismo e intentar asegurar la libertad de elección de lengua en a enseñanza, la administración o la cultura. Acciones renovadas a través de la nueva plataforma Hablamos Español.

Deseamos suerte a Gloria Lago y demás activistas pro derechos civiles, pero, me temo, que el problema no es tanto de legislación, ni siquiera la constitución se cumple, sino de voluntad de aplicar las leyes vigentes por parte de una casta dirigente felona, oportunista,corrupta y prostituida.

CONSOLAMENTUM cátaro en La Coruña

Desde el siglo XI al XIII el sudeste de Francia fue escenario de un movimiento religioso místico político conocido como catarismo o movimiento herético de los albigenses o los puros. En 1209 Simón de Monfort había tomado uno de sus bastiones, la que entonces se creía fortaleza inexpugnable de Carcassonne. Todo el territorio del Languedoc y, en especial, el último bastión cátaro, el castillo de Montségur en las estribaciones del Pirineo, está relacionado con la hermosa leyenda del grial. Al parecer, según documentos de época, en enero de 1244 poco antes de la caída de la fortaleza bajo las tropas del Papado, cuatro cátaros se descolgaron por el precipicio cercano portando un pequeño tesoro en el que según la leyenda estaría incluido el propio grial. El 16 de enero caía el bastión y más de doscientas personas entre hombres, mujeres y niños fueron quemados vivos por las fuerzas del Papado en la explanada existente bajo el castillo llamada desde entonces Camp des Cremats.

Hoy existe una estela conmemorativa del terrible genocidio. Presenta una cruz paté y otra druídica, con una inscripción dedicada a los cátaros, a los mártires del puro amor cristiano.

¿Por qué fueron combatidos los cátaros con tanta saña y crueldad?  Desde el punto de vista espiritual participaban de gnosis, de una relación íntima entre el hombre y la Divinidad, sin intermediarios. Este supuesto ponía en cuestión radical todo el aparato de poder material eclesiástico. Es decir, una vez más la misma disyuntiva entre Espíritu y Poder material.

El consolamentum es una especie de sacramento propio de los cátaros, puros o albigenses. Se encuentra ligado a una transmisión espiritual de maestro a discípulo y asociado a un libro, habitualmente cerrado, que representa el libro de San Juan.

Para algunas tradiciones este libro es el que aparece en una carta del tarot. Bien abierto como en el de Marsella o bien cerrado como en el tarot de Visconti Sforza. Un tarot pintado por Bembo a mediados del siglo XV, que se conserva en varios museos, salvo cuatro cartas perdidas. Una de ellas, la del diablo, acaso hecha desaparecer por el mismo maligno.

Según ciertas tradiciones posteriores vinculadas al enigmático Leonardo y sus hipotéticas relaciones con la heterodoxia cátara, tal libro de la carta del tarot pudiera ser una obra de fray Amadeo de Portugal, hermano de Beatriz de Silva, la fundadora de las concepcionistas y fundador él mismo de cierta rama de los franciscanos con algún parecido a la propia reforma del Carmelo. El beato describe revelaciones relativas a San Juan, obtenidas durante éxtasis místicos: en efecto, en su Apocalipsis nova, uno de cuyos ejemplares se encuentra en la biblioteca de El Escorial probablemente gracias a don Diego Hurtado de Mendoza y codificado por su bibliotecario Benito Arias Montano con la signatura secreta relacionada con el cinco.

Pero, lo del tarot de la Casa Ducal de Milán, ¿era capricho de potentado o medio de transmisión de Conocimiento o de alguna tradición esotérica o iniciática?

Eliphas Levi decía que el tarot “acaso sea la obra maestra del espíritu humano y, con seguridad, una de las cosas más bellas que la antigüedad nos ha legado”. Y la Belleza afirman los platónicos que tiene un fin práctico: ayudar a la contemplación del Uno. Pues la Belleza es el resplandor de la Verdad. Cada arcano tiene su significado y se relaciona con los otros. Así, el arcano mayor de ordinal uno, El Mago, suele indicar un comienzo, que algo es posible, que se puede empezar, y además, ahora. Es una invitación a encarnar la energía que llamamos consciencia. Pero cada arcano está constituido por toda una constelación de símbolos, que como las estrellas tienen una realidad propia aunque sean ordenada de modo psicológico. El dos es dedicado a la figura de la papisa, según el tarot de Marsella, o de una dama vestida con hábito franciscano según el tarot de Visconti Sforza con un libro en la mano, que es la carta o arcano mayor al que ya hemos hecho referencia. En otras variantes formales aparece con la cruz del Languedoc cátaro.

El tarot, al que vulgar y habitualmente se le relaciona con el inframundo de lo que Cervantes llamaba “echacuervos”, es decir de los embaucadores de incautos e ignorantes, ha ejercido una gran atracción sobre muchos investigadores del Conocimiento.

Y constituye un lenguaje con su propia gramática, semántica y pragmática. Los algoritmos gramaticales del tarot varían con las diferentes escuelas e incluso con el propio modo particular de hacer las cosas, con la propia maniera. Pero la semántica a diferencia de los lenguajes con códigos cerrados es abierta, y como en todo lenguaje simbólico inaprensible en su integridad. Casi se puede hablar de idiolectos o lenguajes particulares, al menos desde el sentido último que se escapa en cada arcano o arquetipo. Un arcano, es un aspecto de la eternidad cuyo conocimiento no es accesible totalmente a la mente humana.

El tarot presenta veintidós arcanos mayores y cincuenta y seis menores que ayudan como en el famoso mito cretense a explorar el laberinto del inconsciente. Por tanto no está destinado a aspirantes a Teseos inmaduros o de mente frívola, ni para racionalistas que suprimen la dualidad humana, la dialéctica entre el día y la noche. Pero, como diría Jung, sirve a las gentes pensantes y reflexivas a las que gusta meditar acerca de lo que hacen y lo que les ocurre.

Existen diversas versiones o escuelas de tarot. Aunque de procedencia al menos medieval y luego renacentista, una de ellas fue desarrollada hace poco más de un siglo por un coruñés muy famoso en Francia aunque olvidado en su tierra natal, el Doctor Encausse, más conocido como Papus, estudioso de la Tradición Occidental quien renovó la Orden Martinista y desarrolló dos formas distintas del tarot de Marsella: el divinatoire y el de los bohemiens.

En Occidente, la Psicología, pese a lo que su propio nombre indica como ciencia del alma, se encuentra muy materializada, no obstante estar deambulando en la tierra fronteriza de lo invisible, y pretende descartar la palabra conciencia como algo diferente de lo físico. Para colmo, muestra una especie de síndrome de Estocolmo llamada Conductismo. Desde esa perspectiva materialista el mecanismo del tarot resulta incomprensible. Como lo es el fenómeno de la precognición, criptestesia o clarividencia referentes al futuro, estudiados entre otros por Osty o el gran Richet, Premio Nobel 1913.

Sea como fuere Jung y Pauli entendían estas cuestiones y, en general, las relacionadas con la mántica gracias a lo que llamaban el principio de sincronicidad: una relación inteligente pero no causal de acontecimientos, de modo que si se acepta la existencia de un espacio intermediario, ni interno o psíquico, ni externo o ambiental, pudiera interpretarse el fenómeno del sincronismo como una participación de lo anímico interno y de la realidad externa en los fenómenos de este mundo intermediario. Así, al consultar el tarot caben varías hipótesis: que informaciones metapsíquicas puedan influir en el orden de las cartas. Que las cartas actúen como inductores en el psíquismo del consultante o del interpretador. Bien porque la psiquis no es localizable espacialmente o bien porque el espacio es psíquicamente relativo. En todo caso, nunca cabe definir un código totalmente cerrado de interpretación.

Por si esa dificultad aún fuera poca, hay que añadir el que el tarot es un lenguaje total, sistémico. Como acaso diría von Bertalanffy, supone un paradigma diferente de la visión mecanicista del mundo. Su funcionamiento estaría más próximo al de las partes analógicas o sinópticas del famoso diccionario ideológico de Julio Casares o al de los mapas o cartografías mentales de lo que Buzan llama pensamiento irradiante.

El tarot puede entenderse como una manifestación del lenguaje sagrado o, al menos una ventana abierta al mundo de lo numinoso. Y, en consecuencia, si se usa con sensatez e inteligencia, una vía para conocernos mejor a nosotros mismos.

El cinco de oros tiene varios significados en el tarot.

Para Jodorowsky: “El 5 abre caminos para el conocimiento de uno mismo o propone ideas brillantes”. Se trata de la invitación a una aventura, a un comienzo, a iniciar algo nuevo, aunque en el caso de los oros él la identifica con el dinero.

Sin embargo, para Roso de Luna el cinco de oros tiene que ver con la realización espiritual. Con el oro del conocimiento iniciático. En El tesoro de los lagos de Somiedo cuenta que en cierta talla existente en una ermita berciana asociada a la tradición templaria, el cuatro de copas de la crucifixión del espíritu en la materia es cambiado por el cinco de oros: “El Niño, el Adepto, en respuesta a las palabras del salmo treinta pronunciadas por el candidato, de Ego autem in te speravi, Domini Dixi: in manibus tuis sortes meae, le alarga el Oro del Conocimiento iniciativo, con el cinco correspondiente, al par que le retira el naipe simbólicamente contrario, o sea el cuatro, que es de copas, por representar éstas el vino de las pasiones que embriagan a los humanos, sometiéndolos a la tiránica, cuanto grata, ley del sexo, y es un cuatro al par, como símbolo de la crucifixión en la carne, la limitación, la caída en el sexo. Queda así constituido en conjunto el emblema rosacruciano del cinco con el cuatro, del Conocimiento con la Pasión, de la Rosa con la Cruz”.

El tarot puede considerarse un medio de transmisión de la Tradición, pero pese a la opinión de Levy no creo que de los más importantes, aunque lo haya sido en algunas épocas y para ciertos movimientos históricos heterodoxos.  En mi opinión, lo es más la arquitectura sagrada, al menos aunque sólo fuese desde el punto de vista de ser menos perecedera, más permanente en el tiempo.

Pero volvamos al tarot en relación con el consolamentum cátaro y miremos algunos de sus arcanos menores presentes en la arquitectura románica coruñesa.

El arte gallego nos depara muchas sorpresas. Algunas que parecen íntimamente relacionadas con la gnosis y el movimiento cátaro.  Un ejemplo: en la puerta Norte de la catedral de Lugo se muestra un capitel con la sagrada cena en la que aparece una figura femenina ¿acaso la Magdalena? apoyada en el pecho del Salvador. Como se observa en la imagen no hay duda de que el personaje es una mujer. La dulzura del rostro, la melena, el collar…

Pero una sugestiva combinación de consolamentum, tarot y arquitectura sagrada se encuentra en la ciudad vieja de La Coruña, en la antigua iglesia de Santiago, interesante ejemplar de la arquitectura típica gallega de origen románico modificada luego en gótico. Tiene tres ábsides semicirculares con columnas y canecillos en el Oriente. En el Norte destaca el tímpano con el agnus dei y la cruz patriarcal, característicos del sanjuanismo y de la antigua Tradición solar.

En Poniente posee una puerta románica al modo compostelano y de arcos apuntados. Pero cabe fijarse en las jambas de las puertas. Aparecen dos figuras. Una tiene un libro cerrado sobre su cabeza, encima del libro se muestra un ángel, el mensajero con una filacteria. Los ángeles transmiten mensajes, dan consuelo, protegen e invitan al desenvolvimiento espiritual. El personaje hace el signo de fe con una mano y con la otra mantiene el bastón cetro de Santiago. Pero, si esta es singular y enigmática, la figura de la jamba opuesta llama la atención con el índice sobre un naipe, el cinco de oros que sostiene y muestra, enigmático, al visitante. El libro cerrado puede asociarse a la tradición gnóstica del maestro Mateo y su versión del Apocalipsis genialmente interpretada en el Pórtico de la Gloria. Mas el libro está cerrado y sus sellos, trasunto de los chacras o centros psíquicos humanos ¿también lo están? Una forma de esta Gnosis, como lo fuera el priscilianismo es la del catarismo. Pero también puede ser una referencia al evangelio de San Juan. ¿Esta figura con el libro cerrado sobre la cabeza nos muestra el consalamentum? ¿Casualidad o capricho del artista? Es posible, ¿pero también lo es la extraña figura de la jamba opuesta?

Como ya hemos visto, en la iconología tradicional el cinco de oros suele asociarse al cuatro de copas. Que representan el cinco, lo espiritual y los cuatro elementos materiales o lo pasional. La realización espiritual del hombre sublima las pasiones cambiando un naipe por otro.  A veces el libro cerrado, la palabra perdida, se asocia al grial, una sabiduría inalcanzable. Pero es una copa y no cuatro: ¿habría un cuatro de copas en la iglesia primitiva antes de su reforma?

Para Fulcanelli, la obra en alquimia se expresa de modo simbólico por un libro abierto o cerrado según que la materia prima haya sido trabajada o solo extraída.

El cinco de oros también significa una invitación a la aventura espiritual, a cruzar el umbral de lo sagrado. Suma del primer número par y del primer impar y medio de los primeros nueve, según los pitagóricos es signo de unión del centro, de la armonía. De la unión o bodas alquímicas entre lo celeste y lo terrestre.

En el interior del templo coruñés de Santiago nos hallamos ante una ancha nave dividida en tres grandes arcos apuntados que sostienen la cubierta, en el testero se ven tres arcos de medio punto, acceso a los ábsides donde estarían los arranques de las ahora suprimidas tres naves iniciales típicas que derivaron en única tras la reedificación del siglo XVI. Se siente una gran fuerza telúrica cerca de la puerta, hacia el mediodía, por donde quizás discurriría la separación entre naves. No sabemos dónde se manifestaba esta energía antes de la reforma.  Pero la energía telúrica transformada en el templo nos puede ayudar a elevar nuestra conciencia.

No es solo la inteligencia lo que nos permite avanzar. Se precisa la voluntad. Saber y querer ayudados por el espíritu, permiten trasformar la piedra bruta, abrir el libro cerrado de nuestros cuerpos y mentes. Y cambiar el cuatro de copas por el cinco de oros.

Así sea.

 

 

 

 

«Chejovfanía» coruñesa o la aventura cultural de Lautana

El cerezo no es un árbol demasiado frecuente en Galicia aunque sin duda habría condiciones para cultivarlo.

Antón Chejov nos explicaba en una de sus obras dramáticas más conocidas cómo se talaba el jardín de los cerezos. Antes el buen Chejov había marchado en peregrinación a las antípodas del alma, al corazón de las tinieblas, del horror de la isla de Sajarín un lugar donde ninguna desgracia humana era ajena. Tanto le afectó dicho viaje iniciático al inframundo como el de otros héroes de la Tradición clásica que desde entonces Chejov fue un superviviente que dedicó lo que le quedaba de vida a enseñarnos algo más sobre ella y el hombre.

No es de extrañar el interés de España por las novedades de Rusia y una de las primeras aproximaciones españolas a la cultura y la literatura rusas se debe a la gran escritora coruñesa doña Emilia Pardo Bazán, quien comparaba a España con Rusia, “dos pueblos antiguos y a la vez jóvenes que aún ignoran adónde les empujará el porvenir, y no aciertan a poner de acuerdo la tradición con las aspiraciones”. Y explicaba muchas de las claves necesarias para comprender a los autores rusos, tanto desde el punto de vista literario cuanto de su contexto histórico, social, político e incluso paisajístico. Doña Emilia distingue el caso ruso dentro de “el fenómeno general contemporáneo, que es el renacimiento de las literaturas regionales y la reaparición de las razas postergadas o absorbidas” y nos explica que “ha de advertirse que las literaturas regionalistas son de suyo reaccionarias, restauradoras de una tradición más o menos olvidada o perdida, mientras las letras rusas se pasan de innovadoras, no tomando el pasado como ideal, sino como raíz a lo sumo”.

Doña Emilia Pardo Bazán también se ocupó de la literatura y su relación con la sociedad de su tiempo. Amiga de Galdós pero no de Clarín, son bien conocidas sus polémicas sobre el naturalismo en la novela. Contra la opinión de un San Francisco de Sales que sostenía que la mejor novela no vale nada, para la parte del pueblo ruso de entonces, sensibilizada y que sabía leer, la novela representaba una suerte de liberación amén de una forma de imaginar tiempos mejores. El intelectual como hacedor de historia, o al menos como testigo de la ferocidad cotidiana, frente a la visión actual del financiero y del comerciante como hacedores del pensar y la conducta de los nuevos siervos. Pensamiento más o menos certero frente a propaganda monda y lironda. Una variante de la famosa decadencia de Occidente. La plutocracia contra la Inteligencia libre y sin enmucetar ni doblegar.

Mas Chejov luego terminaría criticando la ideología de su antiguo amigo León Tolstoi. Asimismo, también el paradójico aristócrata campesino resultaría precozmente calado por la gran intelectual coruñesa: “El ideal social de Tolstoi no es instruir ni elevar al pobre ni siquiera suprimir el pauperismo, sino crear un estado compuesto de pobres todo él.  Aniquilar la riqueza el lujo, las artes, el refinamiento y delicadeza de las costumbres y … la limpieza corporal. Sí, el aseo y la instrucción, el lavarse y el aprender, le parecen a Tolstoi  dos graves pecados, causa de que se aíslen unos de otros los hombres.” Su ideal no es avanzar sino retroceder. Y luego remacha en su artículo sobre Resurrección: “Tolstoi reniega del intelectualismo y de la civilización y aspira a una especie de salto atrás”.

¿A que seguro que les suena?

Y es que hubo un tiempo en el que el periodismo se mostraba muy diferente al actual. No había renunciado a formar la opinión pública ni se habían producido los fracasos ni desolaciones posteriores. Había, como es el caso de Fiodor Dostoyevski, nada menos que periodistas filósofos. Pero quizás entonces la verdad tenía gentes que la amaban, buscaban y cultivaban por encima de la propaganda. Era un intento heroico de preservar las ideas sobre los intereses. Y si no ideas al menos la propia concepción del mundo.
Raros y lejanos tiempos en los que aún no existía la TV ni los actuales medios de manipulación de masas y la gente tenía más tiempo para leer y tratar de entender lo que de verdad pasaba. Menos medios tecnológicos, pero más voluntad de perfeccionarse y ser mejores. Ni el autor ni el lector habían perdido cierto sentido del honor o de la propia dignidad, del “no todo vale”.
Y en los que ciertos autores periodistas se planteaban preguntas hoy tan insólitas como estas: «si creo que ésa es la verdad ¿voy a servir a la mentira por buscar la popularidad?»
Colaborador de varias publicaciones, para poder desarrollar su labor periodística con cierta relativa independencia Dostoyevski dirigió el diario El Ciudadano. Un periódico modesto pero que alcanzó miles de suscripciones y en el que él hacía casi de todo.

Oportunamente marginados los raros Dostoyevski de turno y acaso inspirada en lo peor de las ideas de Tolstoi, la modernidad sorosiana de bienintencionados pero aturdidos “filantropófagos” consiste en un proceso de descomposición instigado por fuerzas devastadoras, y llevado a la práctica a mayor beneficio del sistema, consciente o inconscientemente, por la actual retoprogresía, facciones con y sin desodorante. Una septicemia filantrópica en la que la Literatura, aunque con menguante influencia social, aún tiene algo que aportar. Y es que Gramsci tenía razón, mucha razón, con sus teorías sobre la revolución cultural como bien saben y aplican los muñidores del globalismo y el NOM en la sombra. Y desde luego que no todo es Economía como aún sostienen mohatrera y cínicamente echacuervos, robaperas o tartufos demagogos del tipo Luis sé fuerte.

Pero, mientras el galleguismo normalizador y normalizado, enmucetado y entibado con sustanciosos presupuestos oficiales sigue su implacable tala de cerezos, aquí en La Coruña, hay otros renovados Chejov que por el contrario desde la intemperie institucional los plantan y cuidan generosa, casi heroicamente. Me refiero a la obra de Juan Mariñas y la nueva aventura de su valiente editorial Lautana, nombre combinación del de sus “otras” dos hijas.

Una pequeña editorial dedicada no a la cría y engorde orzamentario de retrovanguardias perecederas sino a intentar satisfacer la vocación de escritores devotos más de Atenea, patrona de las Artes y de la Sabiduría, que de Mercurio, el dios del Comercio. Obras, de mayor o menor perfección pero siempre logro de esa vocación artística más que del pane lucrando que alimenta los homogeneizados circuitos de los monopolios de distribución y gran consumo. Y es que Juan Mariñas ha sido lego antes que fraile y conoce lo que se cuece en esos procelosos tinglados.

Pero antes que editor, Juan Mariñas es un gran narrador como ya ha demostrado en otros anteriores relatos. Así sus novelas, En un lugar de Irlanda, Piel de salitre, Migas de pan o El olor de su silencio, o su reciente incursión en el mundo del teatro, de las que ya hemos tenido ocasión de dedicar anteriores comentarios. Sin embargo, su nuevo libro Alguien que te quiera es una colección de cuentos o relatos cortos, en la línea de un Chejov. Ya hablaremos de esta obra en otro momento. No es fácil la técnica del cuento. Sin embargo, el gran maestro ruso nos ofrecía algunas pistas sobre su propia experiencia como escritor:

La brevedad es la madre de todas las virtudes. Las descripciones de la naturaleza deben ser breves y venir muy a propósito. Apoderarse de los pequeños detalles.

El estado anímico de los personajes hay que hacerlo evidente por sus acciones. Tampoco hay que poner demasiados personajes. Escribir bien es escribir corto.

Eso es lo principal: la sencillez.

El que no quiere nada ni espera nada ni teme nada no puede ser artista.

Un cuento pude ser una instantánea sin trama argumental, apenas una situación que evoluciona un poco, pero decisivamente, hacia un clímax íntimo, después de pintarse con detalles que podrían parecer accidentales, pero desde esa concepción antinovelística puede crecer hasta ser todo el cuadro de una vida.

 

Pero ocuparse del arte no consiste solo en describir, analizar o documentar obras, sino más allá de la genialidad del artista también en tratar de explicar su origen dentro de una sociedad. Las pequeñas historias contadas por Juan Mariñas o María Suárez no forman parte desde luego de esa pandemia que ahora nos asola de septicemia filantrópica para auto-engañados progres sorosianos de diseño o abusonas feministas profesionales de género.

La aventura editorial de Lautana se inicia con un sugestivo libro de breves relatos. María Suárez es una escritora novel a la que se le nota que disfruta contando historias. Escribe, creo, con la ilusión que hace falta para compartir sueños en el papel y buscar cómplices. Así Soñando con Cala.  Cala no es la elegante flor blanca como nos aclara la autora sino la pequeña ensenada, cuya serena belleza sólo la ven los pocos que la conocen y que acoge a quien la busca para sentirse bien. Una identificación muy certera y apropiada con su propio quehacer.

María muestra devoción por el gran poeta orensano José Ángel Valente. No es extraño. Para los estudiosos o experimentadores del lenguaje, la poesía o la mística, la obra y la figura de Valente están preñadas de sugerencias. “Toda experiencia extrema del lenguaje tiende a la disolución de éste” sostenía el exiliado paisano de Prisciliano, que jubilado de su oficio ginebrino del pane lucrando, se fue a esperar la Luz suprema muy lejos de su Orense natal: al sur, en la lejana Almería.

Valente fue el estudioso del Verbo y de la respiración que nos armonizan con los ritmos ocultos del Universo, demiurgos desconocidos que hacen posible la Vida. En 1955 se fue de España “porque era todavía un lugar difícilmente respirable. Se iba uno en esa época por cuestiones de ritmo respiratorio”.

Pero Valente no volvió para afincarse en su Galicia natal porque, para nuestra desgracia, aún hoy en día siguen las cuestiones de ritmo respiratorio aludidas para su primer exilio. Al cabo, el admirado José Ángel se fue a su trastierro, que se constituyó en la escritura: “Creo, en efecto, que la escritura es la palabra propia del ausente”.

Es posible que también lo crea así María. Pero, afortunadamente, comprobamos que no está del todo ausente. Ni tampoco lo está del imaginario colectivo gallego Rosalía, personaje que bien merecería un estudio psicológico si es que aún no se ha hecho y al que la autora dedica una semblanza. Las hay de otros personajes femeninos históricos y anónimos. Desiguales, pero en todas con una preocupación por el estilo y la obra bien hecha.

No sabemos si, como a otros París, siempre nos quedará Lautana, pero, es de notar y agradecer que al menos, algunos no se rindan y lo intenten.

Resulte lo que sea, deseamos mucha suerte a Lautana, otro ejemplo de que la Cultura tiene que ver más con el Espíritu que con la abundancia de medios materiales. Más con la vocación, que con el pane lucrando.  Su éxito también sería el de todos los que entendemos la Cultura como un despertar espiritual, una necesidad vital amén de como un grato entretenimiento. Para los escritores de vocación, su obra viene a ser una necesidad, una suerte de búsqueda personal.  Una forma de comprenderse mejor a sí mismos. Y también de ayudar a sus lectores poniéndoles delante de sus espejos. Sabemos que Chejov fue muy lejos a buscarse a sí mismo. Nada menos que a la isla maldita de Sajalín. Para encontrar que “todo lo que quería era decir honradamente: ¡Echad una mirada a vuestras vidas y ved qué lamentables y desastrosas son!”

El Sajalin de Chejov está a muchos miles de kilómetros de España, pero aquí tampoco nos faltan infiernos análogos. Y aún peor, es de temer que si nadie lo remedia vayamos camino de convertir a nuestra querida Patria en un gran Sajalin con nuevas tecnologías. No hay ciudad donde todos son esclavos.

Deberíamos contemplar nuestro entorno, nuestras vidas ¿Es que no se pueden mejorar, enriquecer, gracias al Arte?

 

Santa María de Cambre y el Temple

Invito al amigo lector a un breve paseo por el espacio y el tiempo en una especie de ribera sacra norteña, un lugar de la antes conocida como Mariñas dos Frades, nombre que lo más seguro es que se refiera más que a los frailes de los monasterios cluniacenses a la propia presencia del Temple, cuyos caballeros se habían establecido en la Puebla del Burgo, muy cercana de La Coruña. Y también de Cambre, la antigua Calambre. Y, en especial, por su actual iglesia parroquial de Santa María de Cambre, hermosa construcción románica del siglo XII acabada en el XIII que es lo que nos queda del antiguo monasterio benedictino fundado hace más de mil años y que ha sufrido muchas transformaciones y a veces penosas vicisitudes a lo largo del tiempo. Entre las que cabe destacar, la devastación del pirata Drake con ocasión del sitio de La Coruña o luego por las fuerzas napoleónicas del mariscal Soult. Sin olvidar las consecuencias, tan indeseables para el patrimonio artístico español, de la desamortización de Mendizabal.

Parcialmente reconstruida en el siglo XIX tras la campaña napoleónica que tantos estragos produjo, la preciosa iglesia románica hoy rehabilitada luce su majestuosa belleza junto a la plaza principal del pueblo y puede ser admirada desde todas las direcciones excepto por una, donde la casa rectoral, una edificación adosada de escaso valor estético construida en solar antes ocupado por el antiguo monasterio destruido, la afea y dificulta su perspectiva.

Su planta basilical, de cruz latina y distribución del espacio arquitectónico con el claustro ubicado en posición meridional se asemeja en pequeña escala a la catedral compostelana. Desde el Oriente sorprende su girola con cinco ábsides, rara solución arquitectónica en el románico gallego. Es muy notable, tanto por su rareza como por la elegancia con la que ha sido resuelta, dicha girola o deambulatorio que consta de cinco ábsides dotados de arcos apuntados. Su existencia puede tener que ver con las procesiones rituales de los monjes que en otros monasterios se realizaban en el claustro, más que con las numerosas visitas de peregrinos y fieles como en el caso de Compostela dado que no era un centro de peregrinación. La girola es de tramos trapezoidales de dimensiones alternadas. Da acceso a cinco capillas de planta ultra semicircular. Cada una con cinco ventanas y crucerías de fuertes nervios. Al parecer en una de ellas se ubicaba antiguamente la famosa hidria, de la que luego hablaremos. Las naves con cubierta de madera se apoyan en seis pilares de planta cuadrada con columnas adosadas y cuatro más fuertes en el crucero. Los de la girola son columnas monocilíndricas.

El exterior acusa su estructura interior por dos grandes contrafuertes que en la fachada principal  marcan la triple nave, contrafuertes correspondientes a los arcos en las laterales.  La puerta de Poniente o del Perdón aunque muy bella resulta más convencional, en la línea de las llamadas de peregrinación.  En las basas cabe encontrar monstruos semejantes a los existentes en las del Pórtico de la Gloria compostelano que admiten una interpretación tántrica. (Vosotros Nº 4). El Pórtico presente restos de arranques como de un cuerpo avanzado, acaso semejante al hoy demolido de la colegiata coruñesa de Santa María. En el tímpano figura el cordero místico, el agnus dei representativo del fuego, que aparece casi siempre en los templos románicos en una u otra posición. Sobre él una rosa formada con losas caladas en círculos. Pero también otras representaciones muy sugestivas como luego veremos.

El interior, mayor del que cabría presumir desde el exterior del templo, ofrece una elegante majestad que recuerda la que cabe admirar en la palentina de san Martín de Frómista. Esbeltos pilares coronados con bellos capiteles románicos de distintas decoraciones incluidos algunos de los bestiarios románicos clásicos, entre los habituales lotiformes. Cabe destacar algunos zoomórficos situados en sendas columnas de la nave central y el lateral norte. Animales mordiéndose entrelazados junto a aves o seres humanos con expresión de espanto.  O bien un rostro humano entre las garras y las fauces de una fiera, rodeado de hojas de acanto.

El templo ha sido estudiado por muchos autores. Entre ellos cabe citar por ejemplo a Sa Bravo, Ángel del Castillo, Chueca Goitia, Vila da Vila, o Lámperez.

Vicente Lampérez, catedrático de la Escuela de Arquitectura de Madrid fue autor de uno de los mejores inventarios de nuestra arquitectura sagrada medieval española y alzó un plano de su planta. Por esa época asesoraba en la remodelación y ampliación del vecino pazo de Meirás, ya que su esposa, Blanca de los Ríos, era muy amiga de su propietaria heredera, la condesa de Pardo Bazán.

Santa María de Cambre es un templo que nos depara otras sorpresas de gran interés. La más original o insólita quizás sea su hidria, considerada por la tradición local una rara reliquia traída desde nada menos que de Jerusalén por los vecinos caballeros templarios cuando se vieron obligados a abandonar Palestina. Fue depositada en Santa María del Temple y trasladada luego a Cambre con ocasión de la disolución oficial de la Orden.

En 1519 habría sido mencionada en cierto pleito. A finales del siglo XVII fue solicitada por el abad de San Martín Pinario, del que a la sazón pertenecía el prior de Cambre, pero los vecinos se negaron al traslado y consiguieron evitarlo.

Sa Bravo cita un texto obtenido de las Memorias del Arzobispado de Santiago escrito por el cardenal Jerónimo del Hoyo que recoge las impresiones de una visita en 1607: la iglesia es muy grande y muy capaz y la casa está muy reparada. Hay en la capilla mayor al lado del Evangelio una de las hidrías en que Cristo Nuestro Señor convirtió el agua en vino en el milagro de las bodas”.

La hidria supuestamente evangélica es un bello y singular recipiente de piedra en forma de monumental copa o pila bautismal que al parecer estaba situado en el ábside sudoriental y hoy puede admirarse en la parte nor-occidental del templo, junto a la entrada.  Muestra multitud de ralladuras al parecer provocadas por devotos que querían conservar o utilizar su polvillo para aprovechar sus supuestas propiedades terapéuticas en virtud de su supuesto protagonismo evangélico. En efecto, según la piadosa tradición citada la hidria habría sido usada por el Salvador durante las bodas de Caná para convertir el agua en vino.

La de Cambre no sería la única hidria conocida. Parece ser que habría tantas hidrias evangélicas “auténticas” por el ancho mundo como fragmentos del lignum crucis. El de la hidria de Cambre tampoco es el único caso de tradiciones templarias relacionadas con hidrias o con ciertos recipientes más o menos mágicos capaces de transformar agua en vino y viceversa, vino en agua. Así, respectivamente, la leyenda de la copa de Nuestra Señora del Temple en Maderuelo o la de Caravaca de la Cruz, ambas relacionadas también con los templarios. Que la supuesta reliquia proceda de los controvertidos monjes caballeros acaso pudiera tener que ver con cierta antigua tradición heterodoxa según la cual la famosa boda descrita en los Evangelios pudiera en verdad haber sido la del propio Jesús con María, la hermana de Lázaro o la Magdalena, lo que explicaría su iniciativa durante el banquete, asaz atrevida si sólo asistiera como un invitado y no fuera uno de los contrayentes o responsables de la organización del mismo.

Como el lector recordará dentro del ciclo del grial existen relaciones de asociación entre el caldero mágico, la hidria, que como el propio grial representaría simbólicamente el “mundo de la cosa en sí”, la caída del rey pescador y la Orden del Temple.

En su tesis de licenciatura sobre la arquitectura y escultura de la iglesia de Cambre Margarita Vila da Vila realiza un detallado estudio estético de nuestra hidria. La autora considera que la hidria no es un elemento relacionado con nuestra propia tradición. Concluye que probablemente sea hierosolimitana pero de una época muy posterior a la evangélica.

Pero prosigamos con nuestra visita al templo para comentar más cuestiones raras o heterodoxas que no suelen encontrarse en otros textos que parecen olvidar que un templo es una especie de artefacto espiritual capaz de elevar nuestro plano vibratorio y de conciencia.

Una importante curiosidad iconográfica es la pareja de figuras demoníacas existentes en las mochetas de la puerta meridional, hoy reconstruida, que en su momento sería de comunicación del templo con el antiguo claustro.  Parecen devorar o quizás aplastar a sus víctimas, en todo caso ambas poseen carácter intimidatorio. Y es más notable y elaborada la situada en la jamba occidental que en la oriental. Se asemejan a ciertas miniaturas medievales como la initium o capital inicial de la letra T del folio 163 del libro IV del Códice Calixtino, conocido luego como Historia Turpini. También recuerdan más vagamente la iconografía moderna habitual que suele ilustrar La Metamorfosis de Kafka.

Su simbolismo probablemente se encuentre relacionado con el llamado guardián del umbral. Un asunto que merece un comentario aparte.

En efecto, dentro de la Tradición esotérica universal, en su proceso evolutivo hacia la iluminación o desenvolvimiento espiritual, el buscador entra en una región llamada Amenti por los egipcios, Hades por los griegos, Kamaloca por los hindúes védicos, Purgatorio por los cristianos o plano astral por los esoteristas occidentales.  Una región donde se ven las formas siniestras de los elementales que parecen disuadir al buscador de proseguir su viaje espiritual. En todo caso, el umbral sería el punto de paso o transición entre el espacio profano y el sagrado. Un punto que da lugar a ciertas complicaciones aparentes o reales para ser traspasado hacia la plenitud espiritual que simboliza el espacio sagrado del interior del templo y en el que determinadas almas no evolucionadas pueden ser retenidas. Probablemente es a este mismo fenómeno al que se refiere también el llamado Libro tibetano de los Muertos o Bardo Thodol, en el que se ofrecen una serie de instrucciones al alma del moribundo para no ser atrapada en ese círculo de espanto y proseguir su desenvolvimiento espiritual, en este caso, post mortem.

La entrada al templo simboliza el acceso a un espacio y tiempo sagrados diferentes de los profanos. A cada plano vibratorio, a cada mundo, corresponde un diferente estado de conciencia y se accede desde diferentes vías. Tal acceso del yo a los planos de lo sagrado se opera en un punto, de modo que tal paso del umbral puede ser consciente o inconsciente. Para vivir en esos planos superiores es preciso disponer de los cuerpos o vehículos adecuados a tales vibraciones respectivas. Existen varias formas. Una de ellas es la invocación a determinadas deidades de protección. En este caso el buscador se intentaría colocar bajo la protección de entidades tales como los antiguos genios protectores, los santos y ángeles del Cristianismo o los bodisattwas del Budismo mahayánico. Una de estas variantes las constituirían los guardianes del umbral que operan en el plano astral inferior, un círculo de sufrimiento, pasiones y espanto. En la iconografía budista se asocian a los guerreros de aspecto terrorífico que protegen a los budas o deidades situadas en lo sagrado. Aquí en Cambre las formas son repugnantes pero su superación, dominando el miedo infundido que simbolizan, abre paso al templo desde el Sur. Sea como fuera, constituyen un aviso de la comprensión de la muerte como un paso a otra forma de existencia en un mundo dimensional diferente.

En la parte superior de la arquivolta de la fachada de Poniente se encuentra un personaje barbudo tocado con un raro gorro, situado entre dos leones y con un libro abierto. Esta representación es relativamente frecuente en capiteles y canecillos románicos. Pero ya no lo es tanto que aparezca con las piernas cruzadas, haciendo bocina con ambas manos, con un libro abierto y con la cabeza cubierta por una especie de gorro frigio o quizás bonete judío. Podría tratarse de Daniel, como en el caso de El Pórtico de la Gloria compostelano que también aparece con la pierna derecha en escorzo y los píes cruzados según una conocida posición iniciática. Sin olvidar que en el propio parteluz la figura sedente del maestro Santiago tiene un báculo que se asemeja a un mallete y también se encuentra entre sendos leones amansados. Sin embargo, tanto Daniel como Santiago presentan filacterias en lugar de libros. También recuerda el de cierto capitel situado junto a la jamba septentrional de la Puerta de Poniente de la más cercana iglesia de Santiago situada en la ciudad vieja de La Coruña.

Dentro de los dos principales significados de un símbolo tan polisémico como es el del león en la escultura románica: Activo como devorador o guerrero y pasivo como fiera dominada, los leones gallegos son amansados por el personaje cuya maestría sobre su propio yo se quiere resaltar. Pero no hay que olvidar que determinadas representaciones medievales son de carácter polisémico y a veces trasmiten mensajes ocultos dentro de otros más conocidos u ortodoxos. Así, la de Cambre probablemente tiene un significado heterodoxo: podría representar la figura de un mago, un alquimista espiritual dominando la naturaleza con el mutus liber en las manos y sus propias pasiones, ambos leones, domeñadas por el conocimiento y la voluntad.  En todo caso, el artista constructor le da una importancia relevante al situarlo donde lo hace.

¿Tiene alguna relación simbólica con las dos figuras demoníacas de los machetes de la otra puerta, o con la del rostro entre las fauces del capitel citado? Es posible. En la ya citada cercana iglesia de Santiago en La Coruña existe una figura semejante en idéntica posición, ubicada bajo una cruz templaria. Pero en este segundo ejemplo el personaje parece realizar un signo de horror semejante al que podemos contemplar en algunos cuadros de El Giotto o de los caballeros de El Entierro del Señor de Orgaz. ¿Qué sentido puede tener? La ubicación en la puerta de Poniente, la del ocaso del Logos representado por el sol, también conocida como del Perdón, podría indicarnos una advertencia sobre la muerte, al menos la espiritual.

También un capitel del interior de la iglesia visigótica del siglo VII de San Pedro de la Nave en Zamora muestra otra figura parecida de Daniel con los brazos abiertos entre dos leones. Y en la iglesia románica de Villanueva de la Torre (Palencia) o en la más próxima de Nuestra Señora de Lugás en Villaviciosa (Asturias). En el caso ya comentado de la iglesia de la capital coruñesa existe un capitel con la imagen clásica de Daniel pero no con dos sino con cuatro leones situados a su izquierda. Un número de rara frecuencia en arte románico que existe también en otro capitel de la iglesia palentina de Resoba, si bien en actitud orante sin sombrero ni libro abierto.

Pero, ¿por qué habría de haber dos Danieles casi juntos en la iglesia coruñesa de Santiago?

Otro sugestivo capitel de la Portada del Perdón es el de san Miguel o la pesada del alma. Se trata de un motivo iconográfico románico muy tradicional cuya representación gallega más clara e interesante se halla en la portada del convento situado en la recoleta plaza de las Bárbaras también en la ciudad vieja coruñesa. Su origen como el de buena parte de la iconografía tradicional cristiana se encuentra en Egipto, en las antiguas representaciones de Osiris y del Libro egipcio de los Muertos.

Pero probablemente estas representaciones nos advertirían del límite de lo sagrado. De otro plano de vibración cósmica del que corresponde a los profanos que están presos siempre en un plano de realidad ilusoria o virtual. Lo que se ha venido en llamar modernamente “la Matrix”. Un aviso de la entrada a otro plano de conocimiento y del logro alquímico, de la consecución de la Gran Obra.

Para Jung (Psicología y Alquimia) la alquimia tiene un componente de desarrollo espiritual, de proceso de individuación, de superación del Inconsciente, y la misión más importante de la Cultura (Psicología y Religión) consistiría en, de modo parecido a la mayéutica socrática, hacer patente en el consciente humano el arquetipo de Dios o de lo sagrado, de esa parte numinosa del ser que yace en nuestro inconsciente individual y colectivo. Jung entiende también que no habrá ocurrido nada esencial mientras que lo religioso continúe siendo una creencia en una forma exterior o código teológico de carácter externo. Es decir, mientras no se convierta en una experiencia del alma. Más allá de cualquier confesión religiosa determinada, el mysterium mágnum no existe solo en sí mismo sino que se funda en el alma humana.

Santa María de Cambre es una pequeña joya del patrimonio arquitectónico español.  Además del goce estético, el viajero puede tener aquí otra ocasión para reflexionar sobre la condición humana y disfrutar de las posibilidades que ofrece este templo gallego, todo un artefacto mágico y simbólico de desarrollo espiritual.

 

 

 

Gramsci y el voto de la lamprea

Suenan las campanas a arrebato llamando a acudir a la cosa de las votaciones. Una nueva plaga, más temible que un nublado o que la invasión de la langosta, porque gane quien gane tales votaciones, con o sin cireneos electrónicos, los ciudadanos españoles siempre pierden, ya que el sustancioso botín en disputa en esa merienda de galleguistas se hace a su cargo.

procesion electoralLa CCAA gallega, no solo es un aparato político sino que también organiza el consentimiento hacia su dominación. La ideología dominante aquí se basa en dos aspectos complementarios: el poder del dinero y su aliado local, el galleguismo más o menos miope o tribal, desde luego despótico y sectario como instrumento, sustitutivo de la ciudadanía española en Galicia, y decidido arrebañador sino saqueador de los presupuestos oficiales de la Junta.

Para entenderlo mejor conviene aplicar la gramsciana Teoría del Poder cultural. La Junta se beneficia de un poder cultural, de la adhesión de los espíritus a una determinada forma de concebir el mundo que le consolida y justifica. La propaganda y la deformación sectaria de la escuela constituyen modos de manipulación de esos espíritus, de su persuasión permanente.

La mayoría ideológica o psicológica asimilada es más importante que la parlamentaria, porque esta sin mantener también la primera no suele durar mucho. Por eso esa ideología galleguista o indigenista es defendida en la práctica por todas las formaciones políticas más allá de su hipotética coherencia. El rentable y socorrido Castelao los cría y la querencia del negocio del ordeño de los presupuestos los junta. La alternativa de los derechos civiles de la ciudadanía, en realidad ligada a la Cultura de España y lo español, está preterida, ninguneada, ridiculizada, sino directamente perseguida o proscrita de modo más o menos despótico. Si votar valiera para algo verdaderamente importante o decisivo creo que no nos dejarían. Pero ser callado o callarse de forma voluntaria sirve para aumentar el poder de los que hablan y tienen los medios para hablar. Todo depende de todo, de modo que cada nueva votación resulta fatalmente funesta pues sirve para apretar más, para dar otra vuelta de tuerca al grillete que margina y oprime a los ciudadanos españoles que viven en Galicia. En efecto, terrible dilema para el ciudadano es el tener que elegir entre caciques u hordas, ambos dispuestos a confiscar su nacionalidad española. El votar una y otra vez al considerado mal menor, no hace sino que se vayan acumulando sucesivos males hasta el desastre que ahora disfrutamos.

El acomplejado galleguismo oficial se gasta los presupuestos que le trasfieren desde el resto de España en blindarse a sí mismo. El BNGgalleguismo no es solo una lacra del Bloque o pelouro nacionalista de la estrella invertida, ni de las nuevas hordas mareadas o por marear. Ni de sus incoherentes cómplices del clásico socialismo internacionalista que consideraba el lío autonomista como maña o granjería de caciques, sino que por desgracia para España y los españoles también es bandera de corso, coartada del llamado PP de Galicia y no, en Galicia. Un pretexto para mantener los privilegios y actividades de oligarcas sin patriotismo que, para nuestra desgracia, resultan ser las contrarias a los derechos civiles, el sentido común y el bienestar social.

El tinglado autonómico gallego tiene su cosa mohatrera para el blanqueo de sus vicios gracias a una prensa del movimiento galleguista del te aplaudo y “tente mientras cobro” o bien, te pongo a parir hasta que me pagues. Junto con una telegaita desafinada y ruinosa, para que todo esté atado y bien atado. Pero también hay importantes “mejoras” históricas al modelo como el plagio de la liberticida normalización lingüística catalana cuyos excesos el PP no sólo se niega a corregir sino que fomenta de tapadillo. Y una lengua oficial o eclesiástica para oficiar como el viejo latín de las ciudades levíticas.

La neolingua gallega, criatura no natural, invento trasgénico orwelliano perpetrado por académicos, domadores de palabras y salteadores de presupuestos, tan lejos del gallego popular de parroquias y marineros. Y con un fin no confesado, conseguir el anhelo del decimonónico nacionalista Brañas: que todos los empleos oficiales sean para gallegos. Autarquía cultural pura y dura. Voluntaria, e inepta para resolver verdaderos problemas porque sabemos que entre adiabáticas ningún sistema puede generar trabajo útil indefinidamente. Pero con una diferencia notable: en los tiempos de don Alfredo, tan bien narrados por la eximia doña Emilia, los Trampetas de turno se pagaban mayormente sus propias redes clientelares caciquiles y ahora, con la cosa esta del progreso, las pagamos a escote entre todos los españoles desde el erario.

Pero desde la perspectiva gramsciana del Poder cultural el asunto es aún más repugnante cuando Galicia puede enorgullecerse de isla mar rojo wenceslaohaber dado grandes figuras a la Cultura y la Literatura española, hoy bochornosamente preteridos sino ninguneados por la funesta banda sectaria, cínica y semianalfabeta que controla la Política regional. Ni la Literatura ni la Cultura española podrían entenderse sin grandes genialidades consagradas como Valle, Torrente Ballester, Fernández Flórez, la Pardo Bazán, Valente, sin olvidar, entre otros muchos que el lector tendrá en mente, a Camba o a don Camilo, el del Premio.

Parafraseando a un noble e impenitente luchador contra los abusos de la oligarquía y del caciquismo, don Joaquín Costa, habría que echar siete llaves al sepulcro de Castelao. ¿Y echarlos al mar?

Lo mejor desde el punto de vista de la promoción de los derechos civiles y del aseguramiento de las prestaciones sociales, pensiones, educación, sanidad sería acabar con todos los ruinosos, sino incluso liberticidas, parlamentos regionales. Hoy, al final de la escapada de la chapucera Transición no va quedando más remedio que elegir entre lo uno o lo otro.

¡Veciños, veciños, roubaron o Corpo santo!

El verano coruñés es espantadizo y rara vez se muestra tan claro y rotundo como en este año. Es tal cual que Rajoy, envarado, tieso, con la herba namoradeira en una mano y un xunco de ben parir en la otra, marcha en santa y decidida peregrinación hacia ninguna parte, en un remedo de la que un burlón Miguel Buñuel mostraba en El discreto encanto de la Burguesía.

Como supremo argumento electoral también en el nivel regional, su alter ego orensano e imaginaria de igual servicio, insiste en el tan manido “O yo o el caos”. Toda una identidad si bien se mira.

Olvidando los graves y decisivos problemas internacionales que estamos viviendo, los españolitos se entretienen con la farragosa farsa que les muestran mientras se acerca imparable el otoño. De calendario tan horro de ilusiones como cargado de lúgubres presagios. Esta vez con la amenaza cierta de votaciones gallegas y la posible también de las dinásticas en general ¿Qué más nos harán ahora?

Para colmo, ¡Veciños, veciños, roubaron o Corpo santo!, ya no quedan lampreas en los ríos. No quedan lampreas hogaño porque robaron el cuerpo, o es al revés, robaron el cuerpo santo porque no quedan lampreas. El Florindo y Juan evangelista tampoco se ponen de acuerdo sobre el caso mientras recogen sus bártulos de pescar.

lamprea1Sin embargo, este voraz y primitivo pez ciclóstomo es considerado emblemático del galleguismo por su capacidad para dejar en los huesos a sus presas y eso que, sin mandíbulas, no muerde sino que chupa la nutritiva sangre orzamentaria.  Y hubo años como el 1908 en que, según el oficial de marina Sr. Cervera Valderrama citado por el eminente ictiólogo y catedrático Luis Lozano Rey, se pescaron unas 17.000 lampreas solo en el río Miño. Hoy la lamprea tradicional está siendo sustituida por su impostor sucedáneo criado en las piscifactorias de la Junta.

Las estaciones se suceden en la Galicia autonómica. Pero, hoy la tía Benita dos Carallos da la señal de alarma: ¡Veciños, veciños, roubaron o Corpo santo!

¿Conspiración de malvados castellanos españolistas? ¿Prenda de la insaciable plutocracia del maligno otro lado de Piedrafita? ¡Vade retro! ¿Milagro? ¿Lo robaron sus discípulos? ¿Lo han tirado al mar para criar lampreas? ¿Ha resucitado el santo varón para inaugurar un nuevo milenio de despilfarro autonómico, un típico Reich del grelo impasible a las amenazas de la crisis permanente?

El tiempo lo dirá. Aquí la comunión no es de cerezas con el lejano pero querido regusto del amado ausente, como nos contaba Gabriel Miró en su preciosa novela. El Régimen compostelano nos tienta a comulgar con la exquisita carne de la lamprea, pero no la mística de la verdadera Cultura que nace en libertad, sino la domesticada criada y cebada con picadillo de DOGA en piscifactorias compostelanas. La lamprea galleguista, extraña y antiquísima criatura endémica de organización sencilla, pero que según afirma el profesor Lozano es objeto de controversia pues mientras unos opinan que son representantes actuales, más o menos modificados de los antecesores de los peces, otros los creen simplemente formas degradadas por la vida parasitaria.   

 

 

 

 

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