Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Curioso exorcismo en El Corpiño

El santuario del Corpiño estaba tranquilo cuando ya se barruntaba la festividad de san Juan. Fresnos y castaños de Indias sombreaban la campa de la romería. Guillermo el abad de santa Agueda había ido a exorcizar a una mujer que estaba poseída de un demonio muy travieso. Mentía el diablo más que hablaba a las preguntas que le hace el abad. Inquiere por la suerte de algunos difuntos de quienes deseaba tener noticias. Luego mandó al diablo libertase de su presencia a la poseída.

 ¿Y a dónde quieres que vaya?

No sé, pero aquí hay muchos nacionalistas y socialistas de todos los partidos.

Sí pero ya están todos cogidos.

En esto que suben a rastras las once gradas de piedra que superan el desnivel de Poniente a un tal Alfonso Rodríguez.

Este energúmeno sí que trae un demonio peligroso. Y “zumbao” monotemático. En cuanto oye hablar de Castilla, o en español, se pone a echar espumajos por la boca.

Me llamo Daniel. As dereitas ten a culpa de too

Sujetadle por Dios que nos va a organizar alguna.

Estaba tan tranquilo aparentemente, hablando con don Claudio Sánchez Albornoz el célebre historiador y ex ministro republicano que le recordaba la condición de la Castilla originaria como patria de hombres libres, cuando le ha dado el ataque.

Rápido, traedme el Benito Remigio Noydens. Y dice el manual de exorcistas:

Cuando el demonio obligado con los conjuros dijo su nombre ha de procurar el exorcista saber su significación porque el nombre que tiene suele declarar su propiedad o natural condición o por mejor decir vicio y pecado que asiste y preside y así puede obligarle a que manifieste la propiedad de su nombre, o el pecado sobre que predomina  y reina para poder así aplicar mejor el remedio con la virtud contraria…”

Así:

Contra nacionalismo…libertad, igualdad, fraternidad

Se agita desesperadamente el Energúmeno.

Contra galleguismo….cultura y cosmopolitismo

Contra fanatismo…tolerancia

Contra envidia…¿? largarse de España

Contra saudade… un paraguas.

El exorcista no solamente es ministro de la Iglesia sino también médico del alma y así debe saber aplicar al Energúmeno los remedios, y quitar los estorbos, ora sean extrínsecos o intrínsecos que puedan retardar el logro de sus fatigas.

A veces al comenzar el exorcismo tiembla todo, y con voces espantosas y aullidos pretende estorbarlos, y tal vez con dichos ridículos: “As dereitas ten a culpa de too” o “los señoritos parvos que no nos entienden tienen la mentalidad de señoritas cursis” y menos honestos, “te voy a joder con el DOGA” y con descubrir faltas, y pecados ajenos,: “la culpa la tiene Madrid” entretener a los circunstantes, e impedir la devoción, y atención que pide tan alta empresa.

Pero el ángel rebelde se mostraba muy pertinaz, y ni los oremus, ni el agua bendita, ni los exorcismos le decidían a alejarse.

Rosalía estaba muda, algo así como espantada contemplando al Energúmeno. Vicente Risco, nacionalista jubilado y gran experto gallego en sionistas, judíos y artes diabólicas, hábilmente le atormentaba con sus vistosos correajes de falangista valeroso. El antiguo teórico del nacionalismo gallego, ya felizmente reconvertido, era inasequible al desaliento. Después de muchos esfuerzos, el réprobo tuvo que salir del Energúmeno solicitando como última gracia, ya que no le permitían redimir a la Galicia mártir de los “crímenes castellanos”, que le permitiesen al menos entrar por segunda vez en el cuerpo del rencoroso médico renegado del fonendoscopio para castigarle de ciertos desacatos cometidos recientemente contra España y los derechos humanos.

Ser redimidos por el diablo no sería más que la inversión total, demasiado cerca del Cainismo que ninguna propaganda ni Prensa afín puede tapar.

Sabemos que Satanás puede crear en la imaginación del hombre numerosos mundos. Y aunque fingidos los puede hacer pasar por reales para engañar a su rebaño.

Muy razonable era esa tal demanda y el abad Guillermo que apreciaba los buenos modales, y que nada negaba cuando se lo pedían cortésmente, consistió desde luego en las benéficas intenciones del Maligno, regocijándose interior y caritativamente de poder dar una ultima lección al tan hipócrita como tenebroso paciente, pero solo accedió con la condición que había de introducirse por el trasero.

En esto que Castelao fue a sentarse sobre la pila de agua bendita y apoderándose del hisopo exclamó: “entra ahora si te atreves, maldito pariente de Isabel la Católica, ya te preparo el pago”.

De modo que no pudiendo salirse el diablo con la suya, se retiró murmurando.

Con esto del puñetero Laicismo, los socialistas  y el heresiarca papa Francisco nos van a dejar sin pan”.

 

 

 

De correctione rusticorum en la religión covidiana

En un ya algo lejano enero de 2006 escribía para La Voz de Galicia este texto:

Para los comunistas de los sesenta que están en la Xunta actual con otras siglas, pues el comunismo vende poco sobre todo donde lo han padecido, ha llegado el ansiado I +D: que no se diga que en esto de inventar seguimos a la cola de Europa. Si antes fue la superstición marxista la que servía para desarrollar organizaciones y políticas totalitarias que justificaran el despotismo, ahora el pretexto es otro: la superstición nacionalista que ha causado en la Historia casi tantos muertos como la otra. Claro que en esto de la pura raza gallega ya Vicente Risco hacía sus pinitos a rebufo de Arana y Prat de la Riba. Si en su Teoría del nacionalismo gallego el buen Risco nos explicaba entonces muy serio que era la pura raza celta rubia gallega el gran hecho diferencial sobre las razas morenas ibérico africanas del resto de España, ahora la cosa cambia: la Xunta ha descubierto que nuestros verdaderos ilustres antepasados son una rama de los bárbaros, los suevos. Gran descubrimiento que tiene graves implicaciones prácticas. Por ejemplo: necesitamos otro estatuto que reconozca nuestro hecho diferencial suevo, habrá que reconducir la mal llamada normalización lingüística, pues el gallego no es una lengua bárbara sino romance, es decir claramente impropia, un invento diabólico del imperialismo para contaminar la pura raza sueva, de modo que habrá que buscar un diccionario de suevo, crear una academia que lo normalice y un ejército de enseñantes y policías para exigirlo. Ya San Martín Dumiense tuvo que escribir en el siglo VI su De correctione rusticorum para tratar de civilizarlos. Pero amigo lector, esto no ha hecho más que empezar, si somos suevos habrá que preparar subvenciones para hacernos bárbaros a la fuerza. La subida del diez por ciento del sueldo de nuestros representantes tribales no es digna de tales antepasados. Prepárese a ser asaltado a punta de estatuto. Mas no hay que preocuparse pues será nuevamente la morisma quien nos imponga la sharia”.

 

Casi tres lustros después se ha visto que lo de los suevos resultó una escaramuza pasajera que apenas ha hecho más estragos. A través de las telarañas galleguistas cambian aquí de siglo en siglo las ideas y a veces algunos de los hombres llevados a ejecutarlas, pero siguen los pretextos para el Poder. Así la llamada normalización lingüística que es una anormalidad democrática como con tanto acierto sostenía el malogrado Manuel Jardón. Pero en cambio no ha terminado de cuajar electoralmente el narcomunismo bolivariano por muy mareado que se encuentre, y el votante indígena recalcitrante recurre a la vieja marca conocida del Pelouro. Tampoco la defensa de la Hispanidad, en este recuncho ya casi perdido para la Cultura española ha logrado hacerse hueco en el único parlamento español de los infinitos que hay por esas regiones de Dios en el que está prohibido hablar en la lengua oficial de España.

Pero para distraer la penosa siesta ombliguista retrógrada en las veladas del pazo del Hórreo ahora estamos muy atareados para galleguizar en la medida de lo posible la foránea religión covidiana. Otra gran oportunidad de poder y negocio que la casta pueda aprovechar a poco que consiga infundir un miedo irracional en la población humillada y sometida.

La endémica falta de investigación propia y el abusivo recurso a los protocolos médicos defensivos por parte del establecimiento oficial galleguista ha evitado saber hasta ahora si la secuencia del código del virus es china como nos quieren hacer creer los enemigos de la imaginaria nación gallega o se basa en elementos suevos autóctonos. Asunto que sin duda tiene su importancia a la hora de patentarlo a poco que se modifique y cobrar lo que se pueda y a quien se pueda.

Y hablando de cobros, de la prodigiosa minerva del Gran Timonel del Sar ha salido un nutrido repertorio de sanciones en la que destaca una harto sustanciosa de 120.000 euros, que como bien es sabido todo gallego o suevo medio guarda en un cajón de la cómoda para propinas, chuches e imprevistos.

Pero las medidas contra la tierna infancia escolarizada son ya una terrorífica mezcla de estulticia enmucetada y fanatismo terrorista. Si no estuviera tan mal visto por nuestros cucañistas próceres políticos y arrebaña subvenciones citar a glorias españolas como Cervantes, cabría recordar lo que Don Quijote le aconsejaba al Sancho gobernador contra las muchas normas más o menos superfluas o caprichosas:

“si las hicieres procura que sean buenas, y sobre todo que se guarden y cumplan, que las pragmáticas que no se guardan lo mismo es que si no lo fuesen, antes dan a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen…”

En esto Cervantes coincide con Tácito, que consideraba “la multiplicidad de las leyes como señal cierta e infalible de un mal gobierno y de un pueblo corrompido”. Mal endémico, por cierto, de la política gallega y española, puesto que gran número de nuestros políticos piensan que basta la mera promulgación de las leyes sin proveer recursos para hacerlas posibles en la práctica.

Pero por mucho que Feijóo, el político demagogo no el sabio autor del Teatro Crítico Universal, ni menos un nuevo Martín Dumiense revivido, intente corregir a “sus rústicos”, confío en que al final, pese a la propaganda y la manipulación, el buen sentido se imponga. Ojalá se “desenmascare” a la nueva religión covidiana como una perniciosa  superstición antes que políticos e instituciones ineptas o corrompidas consigan arruinar del todo nuestro honor, dignidad, vidas y haciendas.

 

 

 

 

¡Exprópiese! (y 2)

El rojerío hipócrita y arrebatacapas con Sánchez y Feijóo a la cabeza se encuentra muy alegre y campanudo porque han encontrado una jueza que les dé provisionalmente coartada para expropiar sin indemnización a los Franco de su propiedad en el pazo de Meirás.

Según Barbeito en su obra ya citada, Torres, pazos y linajes de la provincia de La Coruña, la casa das Enchousas estaba en la parroquia de Santiago Seré das Somozas. El General Franco era descendiente de don Antonio Pardo de Lama y su mujer Antonia das Enchousas, padres de don Pedro Pardo de Lama que al casar con la dueña del pazo de Meirás doña Ángela Patiño, fue por derecho de consorte, señor de esa casa. Del antiguo solar de las Enchousas era descendiente también doña Concepción Arenal con quien doña Emilia compitiera en algún premio.

No deja de ser curioso que de algún modo los antecesores del Caudillo también estuvieran vinculados al pazo de Meirás. Después de su muerte, a la viuda de Franco, doña Carmen Polo Martínez-Valdés, el rey emérito la hizo Señora de Meirás con Grandeza de España.

Un pazo que perteneciera a la familia Pardo Bazán hasta el asesinato en 1936 de sus propietarios anteriores a los Franco, últimos descendientes varones de la ilustre escritora coruñesa.

Don Jaime Quiroga y Pardo Bazán, el hijo varón de doña Emilia, era oficial de Caballería y estaba casado con doña Manuela Esteban Collantes, según aparecen en la imagen de su boda. Tuvieron un hijo varón, don Jaime Quiroga Esteban- Collantes.

Ambos, hijo y nieto de doña Emilia, fueron asesinados por los rojos el 11 de agosto de 1936 tras ser conducidos a la tristemente célebre checa de Bellas Artes en Madrid donde tantas personas de bien fueron vilmente asesinadas sin siquiera simulacro de juicio previo. Otra más de las hazañas criminales del socialismo, que ahora intentan tapar con una versión fraudulenta de la historia de España dándoselas cínicamente de demócratas e incluso de bondadosos filántropos en vez de lo que en realidad fueron.

De modo que con tales hazañas criminales en su sanguinario haber más valiera por prudencia mantener un discreto silencio que permitiese un piadoso olvido.

Parece ser que ahora la nueva matraca distrayente para el pasto de progres irredentos será la integridad de la biblioteca de doña Emilia, situada en la torre de la Quimera, quizás en recuerdo de uno de sus célebres relatos. También maravilla, y no poco, tanta sobrevenida preocupación socialista por los libros ajenos y la Cultura. Y no ya sólo por haber deteriorado la educación en la España actual, sino por otros hechos históricos de esa época. Cuando los socialistas dieron el sangriento golpe de Estado en Asturias en octubre de 1934 entre otras salvajadas, devastaciones y asesinatos, quemaron la  biblioteca de la Universidad de Oviedo, incluidos valiosísimos códices y manuscritos iluminados. Y en Madrid y otras ciudades bajo el terror rojo también saquearon y destruyeron bibliotecas.

Mucho criticar la adquisición de Meirás pero poco reconocer que si tal cosa fue posible se debió en primer lugar al vil asesinato de sus anteriores propietarios en el Madrid rojo donde los socialistas y otras fuerzas de izquierda sembraron el terror, asesinando a mansalva a gente inocente, incluso antiguos diputados y ex ministros republicanos. Una España ficticiamente con instituciones supuestamente republicanas, en realidad bajo las hordas socialistas, anarquistas y comunistas.

Y peor aún, si cabe, no es la actuación de los socialistas en esta vendetta del pazo sino el papelón del colaboracionista Feijóo de ignorante complaciente o de encanallado compinche: ¿La verdadera línea del PP actual?

 

 

¡Exprópiese!

                                                                               Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita

«En esta feligresía hállase la aristocrática posesión de recreo, llamada Torres o Pazos de Meirás, de la eximia escritora Condesa de Pardo Bazán. En ella fueron concebidas y escritas numerosas obras de las que dieron fama mundial a la esclarecida coruñesa.»

(Eugenio Carré Aldao, Geografía general del Reino de Galicia, 1935)

 

“Torres de Meirás, que fueron de la Condesa de Pardo Bazán y están íntimamente ligadas a su vida. Aunque el origen del antiguo Pazo se hace remontar al siglo XIV, incendiado y destruido en la Guerra de la independencia, puso la primera piedra de las actuales Torres la Condesa Doña Amalia de Rúa Figueroa y Somoza en el año 1893. Hoy propiedad del Generalísimo Franco, que ha celebrado allí reuniones y Consejos de trascendencia política, lo que aumenta la importancia histórica de estas señoriales Torres…”

(Ángel del Castillo, Inventario de la riqueza monumental y artística de Galicia, 1972)

 

“Lo que doña Emilia Pardo Bazán llamaba Granja de Meirás era un modesto pazo mariñano construido sobre el que quemaron los franceses en 1809. Con las ganancias obtenidas por la venta de sus obras literarias, añadidas de seguro a otro capital heredado, doña Emilia y su madre, la Condesa viuda de Pardo Bazán, iniciaron y llevaron a término la construcción de un castillo de líneas románicas y macizos volúmenes, que la humedad del campo gallego patinó enseguida y pronto ofrecieron aspecto de antigüedad….

Consta Meirás de tres torres cuadradas de distinta altura, unidas por un cuerpo de edificio más bajo y con una capilla inserta en el conjunto de la construcción. En la torre más alta que doña Emilia llamó Torre de la Quimera, escribió muchos de sus libros y artículos y tuvo instalada su biblioteca, que, al parecer, aún se conserva, aunque expurgada.

Ya en manos de los nuevos dueños y a partir del final de la guerra civil, Meirás fue mejorado en comodidades y servicios, y se le añadieron muros, balaustradas, fuentes, blasones y estatuas traídos de oros lugares, como los pazos de Dodro y de Ximonde y otros edificios. La casa, así como el bellísimo parque están cuidados sin escatimar medios y presentan un aspecto grandioso. En 1978 sufrió esta casa los efectos destructores de un incendio.”

(Carlos Martínez Barbeito Torres, pazos y linajes de la provincia de La Coruña, editorial Everest, 1986)

 

Es evidencia de razón que gracias a su clamorosa incompetencia o puede que incluso complicidad el arruinado reino de don Felipe VI cada vez se parece más a la Venezuela comunista. El Estado de Derecho se difumina. Muchos derechos ciudadanos son limitados o conculcados. El derecho de Propiedad por lo que se ve apenas vale ya nada. Los ocupas hacen lo que quieren con la complicidad o gracias a la incompetencia de las autoridades y de los propios políticos que perpetran o mantienen leyes inicuas y anticonstitucionales en la idea de que nunca las van a tener que sufrir ellos.

El último ejemplo: “Exprópiese” dice el dictadorzuelo de turno y una ilustre togada de un juzgado coruñés busca la manera de lograrlo, a pesar del derecho de propiedad establecido en la constitución, dicen que vigente. Venezuela pura. Ahora resulta que cuarenta y cinco años después de morir su propietario, la sorpresa es que, diga lo que diga el Registro de la Propiedad o las leyes en cuanto a tiempo de prescripción, la Propiedad del pazo de Meirás no es ya del General Franco ni de sus herederos o derechohabientes, sino de la Jefatura del Estado.

Desde luego, el asunto tiene alcance personal además de institucional. No sólo es el «pequeño» problema de la vulneración del derecho de propiedad, don Felipe VI se está mostrando otra vez como un vulgar desagradecido a la figura tan bienhechora para los Borbones, que les deben actual trono y patrimonio, de su antiguo protector y entronizador: el General Franco, a cuya persecución a su memoria y linchamiento no se opone. Aunque tampoco me extraña ya tanto porque tenemos el precedente de cuando consintió la vil profanación de su tumba.

En este tema del Pazo de Meirás existe mucha hipocresía. Don Felipe y su familia disfrutan a voluntad de propiedades que han sido pasadas a titularidad pública para no hacer frente a sus gastos de mantenimiento como la Residencia Real de la Mareta, regalo en este caso no de los coruñeses sino no se sabe muy bien porqué de un conocido «demócrata» árabe. El palacio de Marivent en Mallorca que disfruta la Familia real en comandita de padres, tíos, primos y demás nutrida parentela es muy querencioso. Con titularidad de la Diputación quien paga los gastos, la legitimidad e incluso legalidad de su procedencia resulta dudosa dado que se incumplieron las condiciones para su cesión establecidas por la viuda del propietario Juan de Saridakis de que se crease un museo en su memoria. Cosa que evidentemente no es el caso.

Es de suponer que en cuanto les sea posible, en la misma línea del socialista Felipe González con el yate Azor, nuestros hipócritas próceres progres como Sánchez o Feijóo quieran disfrutar del morbo de dormir en los mismos aposentos que el Caudillo a ver si por magia simpática se les pega algo de su capacidad e inteligencia. Pero el asunto no deja de ser una lección que parece sacada de uno de los sabios Cuentos del conde Lucanor sobre la volubilidad del populacho y de las pasiones humanas. Hubo un tiempo en el que La Coruña se gloriaba del alto honor que suponía para la ciudad y para su Galicia natal que el Caudillo pasase alguna temporada en el pazo. Quizás el mismo tipo de gente del «suelta a Barrabás» que ahora jalea el atropello y «da lanzadas a moro muerto» pero no termina de atreverse con el Borbón. Las loas ditirambo alabanciosas de hoy se transformarán luego en insultos y humillaciones.  Nadie defenderá al imbel que no defiende.

El desaguisado judicial puede que tenga arreglo en instancias judiciales superiores, aunque me permito dudarlo dada la separación de poderes que disfrutamos en el arrumbado reino de don Felipe, ¿Venezuela o Estado de derecho?

Nuestros próceres una y otra vez se empeñan en dar la razón al insigne Valle Inclán, recreador estético de pazos y sus moradores, cuando sostenía que España es una deformación grotesca de la civilización europea.

(Continuará)

 

 

 

 

Meditaciones nostálgicas en el pazo del general Armada

Uno de los pazos más hermosos y de mayor tradición de Galicia es Santa Cruz de Rivadulla que fuera propiedad de don Alfonso Armada Comyn. Toda una manifestación de belleza que cualquier amante del arte, la cultura, los jardines y la naturaleza debería tener la oportunidad y el placer de disfrutar. El general Armada fue un primoroso aficionado cultivador de camelias, flor no autóctona pero que tanto se identifica sin embargo con el alma y la sensibilidad gallegas.

Don Alfonso fue tutor y persona de íntima confianza de Su Majestad, el Rey Emérito hoy fugado o desterrado, hasta unos extraños sucesos ocurridos hace casi cuarenta años y aún pendientes de total aclaración. Se sabe que, como suele pasar en España cuando afecta a la Corona o al Poder oligárquico, la Justicia quedó oportunamente tuerta o al menos bizca.  Y algunos tuvieron que asumir las culpas de otros a mayor gloria del discurso oficial.

Rivadulla es famoso por un centenario olivar dispuesto en forma de cruz, que proviene de cuando la organización del espacio en el pazo gallego obedecía a aspectos de “haver mantenencia” además de estéticos. El olivo es el árbol de Minerva, la Sabiduría que llora longas hojas de plata por la incomprensión humana.

 

Un 23 F de 1811 don Gaspar Melchor Baltasar de Jovellanos regresaba desde las sesiones del Cádiz constitucional  hacia su Gijón natal. Su barco es amenazado por una terrible tempestad y a duras penas logra llegar a tierra en Muros y don Gaspar allí es detenido y registrado por el coronel Osorio que seguía órdenes de la Junta de Galicia. Sin embargo, más tarde se le deja en libertad vigilada con mejor fortuna que otros compañeros presos en los fuertes que protegen la ría de Ferrol.

Durante siete semanas de la primavera del atormentado año de 1811 Jovellanos residió en el pazo de Rivadulla. Un confinamiento provocado no por una pandemia sino por un mal endémico muy español: la falta de patriotismo y de comprensión del Bien comun. Aún hoy se enseña al afortunado visitante el banco donde el ilustre humanista se sentaba a meditar. A mis soledades voy, de mis soledades vengo, porque para andar conmigo, me bastan mis pensamientos

Se puede llegar al mismo, pasados los jardines más cercanos a la casa señorial, cerca de un bosquecillo de bojes, junto a benéficos ruscus y después de atajar la cascada con los actuales magníficos tuliperos de Virginia. Y no le faltaban temas a don Gaspar pues las peripecias del gran político y estudioso polifacético darían para varios volúmenes. La Libertad, la Justicia, la prosperidad de los pueblos….en España estorbadas o traicionadas por una maldición permanente.

Allí, el viejo ministro medita sobre la rueda de la fortuna y la deslealtad real cuando, pese a sus desvelos por sacar a flote la España arrumbada de Carlos IV, Godoy, el doble favorito real, le mandó prender y así le mantuvo en Mallorca durante seis largos años.

Ni en la España de su época ni tampoco ahora suele ser costumbre reconocer el mérito. Cabarrús, el propio Jovellanos, el almirante Malaspina tras su magnífico periplo científico por todo el mundo con sus corbetas gemelas Atrevida y Descubierta, el conde de Aranda, Floridablanca, son separados e incluso desterrados, encarcelados o perseguidos según las conspiraciones e intrigas de la Corte. Pero mientras la España oficial bosteza, cobarde o se encanalla y las instituciones se desmoronan, la aristocracia del mérito trata de organizarse para resistir en beneficio de la Nación y de la libertad. Pero sufre la incomprensión de unos y otros.

Eterno drama del patriota liberal español, sin más armas que la inteligencia, el trabajo, la voluntad y la decencia para combatir entre dos nutridos fuegos cruzados. Soledad, incomprensión, traiciones, el ninguneo dirigido a humillar la virtud y el pensamiento, cuando no abierta persecución fruto de la crueldad egoísta de poderosas clases dirigentes atentas solo a sus intereses más personales e inmediatos. O de la ciega y feroz embestida de las turbas embrutecidas, jaleadas por demagogos, instigadores o provocadores.

Junto al pazo existe una figura de la coca. El dragón o la quimera devoradora que recuerda algunos de los relatos cortos de doña Emilia Pardo Bazán.  Acaso la coca que adorna la fuente a la entrada del pazo de Santa Cruz de Rivadulla simboliza ese hechizo, esa serpe que, como la que nos cuenta la Pardo Bazán de la torre de los Aponte, a la que fray Berte le hacía la higa, pero que hechizaba y obsesionaba a don Gonzalo, el caballero amante de quimeras y condenado al eterno vagar de su linaje, sin sepultura en tierra firme. Una especie de wagneriano Holandés errante de reminiscencias gallegas.

Pero, retorno a retorno, como si en ocasiones no pasase el tiempo o las cosas siempre se pareciesen a sí mismas, el espacio intramuros posee un alma de Belleza, serenidad y generosidad.

 

Jovellanos resiste y logra regresar libre a Asturias para proseguir con su labor benefactora los últimos meses de su vida. Queda en su noble corazón desencantado un recuerdo grato de su estancia en el precioso pazo del País Ullán: la amabilidad de la generosa hospitalidad gallega. La serena belleza combinada y armónica de palacios y jardines, las tardes dulces y soleadas después de la lluvia matinal. El son de los pájaros o del hablar musical de alguna moza que acompañan el cíclico rebrotar primaveral de la Vida. El paseo sereno y relajado entre la preciosa y majestuosa floresta con ejemplares allegados de todas partes. Y sobre todo los de la flora española autóctona. El singular olivar centenario dispuesto en forma de cruz y el bosquecillo de boj. El olivo, árbol símbolo de Minerva, la sabiduría, que decíamos llora hojas de plata, y el boj de madera dura, resistente e imputrescible. Ambas especies raramente juntas en nuestra ingrata España eterna, la de la corrupción y la regeneración permanentes.

 

N. B : El enlace resaltado en granate permite escuchar grabaciones de cantos de pájaros españoles

 

¡Santiago y cierra el Espíritu!

De buen grado o a la fuerza debemos irnos haciendo a la idea de que las cosas ya no son como eran y que en los últimos tiempos los cambios se vienen acelerando vertiginosamente. Los 25 de julio eran una celebración de carácter polisémico. Pero sobre todo tenían un componente de reivindicación de España y de su papel en defensa de la Cristiandad, invencible bastión europeo contra las agresiones de la morisma. Las turbas del Pelouro aprovechaban también el eco mediático para hacer tumultuosa propaganda de su fementida e imaginaria patria gallega contra España.  Otrora, el 25 de julio era un fiesta nacional, la del apóstol patrón de España, nada menos, ahora se celebra medio de tapadillo para no herir los pudibundos sentimientos cuando les conviene no ya solo de obtusos nacionalistas de todo pelaje, sino también de los nuevos invasores agarenos, peligrosa y desarrapada quinta columna de trinca paguillas adictos a la sopa boba. Sí. La festividad de Santiago Apóstol tuvo gran importancia en su momento. Era festivo en toda España como el mismo 18 de julio, justo una semana antes. Ambas conmemoraciones presentan algunas similitudes aunque también muchas diferencias.

En los 25 de julio de ahora se confunden una amalgama de diferentes mitos, arquetipos y planteamientos históricos, pero empequeñecidos gracias a los heroicos galleguistas de todos los partidos, promotores y beneficiados del telón del grelo, como una caricatura de lo que fueron. No obstante, los sectores más inteligentes del galleguismo oficial piensan, con razón, que es preciso, y además urgente, ir renovando la vieja y obsoleta historiografía galleguista basada en ensoñaciones o prejuicios románticos de carlistas revenidos o niños bien de la arruinada pequeña burguesía rural, por otra menos risible. La cosa está ya tan manoseada y tanto se ve la urdimbre remendada del tapiz que su mantenimiento podría llevar al traste todo el negocio de granjería montado sobre ella para ordeñar sino saquear presupuestos públicos. La oficialidad autonómica recoge ahora la nueva idea del neomarxismo cultural con el mismo ardor que defendía los viejos mitos de Breogán o la impostada catadura democrática de un Castelao o de los viejos nacionalistas ganapanes Lo que no obsta para que en la escuela se adoctrine a la más tierna e indefensa infancia con tópicos y falsedades que siguen envenenando a los jóvenes gallegos, víctimas de la LOGSE, la autonomía, los nacionalistas de todos los partidos y el pilla pilla. Por desgracia, casi todo se encuentra tergiversado, descontextualizado como si Galicia hubiese sido siempre una isla sin apenas contacto con el resto de España o de la civilización occidental. Si bien, ya digo, ahora no hay locura posmoderna neomarxista de ingeniería social que las mesnadas de Feijóo no adopten para sus fines particulares.

Un importante mito es el de Santiago matamoros y su relación con Compostela. El que fuera jefe de la iglesia primitiva de Jerusalén, enfrentado a San Pablo por su visión de extender el Cristianismo a los gentiles en vez de reservarlo como secta del judaísmo, fue decapitado y dos ángeles pusieron su cuerpo en una singular patera y cruzando el Mediterráneo, el estrecho y luego costeando terminaron embarrancando en Padrón. Se produce la invención del sepulcro de Santiago, el famoso camino de estrellas y bellezas arquitectónicas que alcanzó extraordinario interés internacional y su consagración como centro de peregrinación de la Cristiandad, en cierto modo sustitutivo de los inaccesibles Santos Lugares.

Pero la invención del sepulcro de Santiago no es del todo original. El antiguo tema tradicional de la muerte aparente del Sol en Poniente, en el finisterrae geográfico, ya existía en la religión egipcia faraónica.

Bien es verdad que la causa de la España cristiana necesitaba un buen motivo de carácter mítico o religioso para defenderse del Islam invasor y guerrero. Una de las misiones del mito es precisamente la de inspirar conductas. En el caso de la España y Europa amenazadas por el Islam era la defensa de las propias tradiciones frente al violento invasor. Un asunto no lejano sino otra vez de plena actualidad por las nuevas invasiones promovidas por el sionismo y la plutocracia internacional. Su corolario militar entonces fue el Santiago matamoros del famoso lema militar ¡Santiago y cierra España!

Frente a la del Santiago peregrino, la promoción de la iconología de Santiago Matamoros también en la artesanía compostelana del azabache vendría de Felipe II cuando trataba de combatir los abusos y granjerías contra los peregrinos sufridas durante el camino de Santiago para lo que arbitró las disposiciones adecuadas.

El mítico Santiago, patrón de España y auxiliar de sus ejércitos en defensa del territorio contra el Islam tenía una pareja dual, San Millán. Porque la pareja cristiana Santiago y San Millán es el trasunto actualizado del mito pagano de Cástor y Pólux, los Dioscuros. Que también, montados en sendos caballos blancos, combatieron con resultado decisivo a los enemigos de sus fieles invocadores de socorro durante la batalla entre Locrios y Crotoniatas cerca del lago Rhegilla. Mito que, al parecer, luego sería usado mediante granjería por ciertos Panormo y Gonipo, vecinos de Andania, en una escaramuza contra los Lacedemonios. Ambos tienen su recuerdo en el Palacio de la Granja de San Ildefonso.

Pero cabe rastrear este mito aún más lejos: la antigua India de los Vedas. Acaso el que posee más componente metafísico.

Entre los dioses solares de la tradición védica se cuentan los Azvines, gemelos que abrían camino a la Aurora. Los Azvines védicos son piadosos, pero si a veces rompen las huestes enemigas y desbaratan a los rakshas o demonios, igual que Cástor y Pólux con los enemigos de sus fieles, o Santiago y San Millán a la morisma, es con intento de amparar a los que imploraron su favor en momentos de zozobra o tribulación. También gozaban de poder terapéutico por tener atributos divinos y humanos, celestes y terrestres a la vez. A veces también los Azvines sacan del hoyo a los Rishis sacerdotes o poetas. En el mito compostelano también es preciso recuperar una tumba sagrada de un sacerdote legendario.

Probablemente, como en tantos otros casos, el mito cristiano medieval de Santiago puede tratarse de una “porfidización” mitológica o de una simple adaptación de mitos anteriores, en este caso de la mitología griega o la tradición védica, a las necesidades del Cristianismo de la época. Lo que no se contradice con que sea un arquetipo colectivo al modo jungiano que adopta diversos nombres o figuras según las épocas. La aspiración humana a ser ayudado por enviados del Espíritu en graves momentos de zozobra, peligro o aflicción.

Entre nosotros, el recurso a la protección de Santiago era necesario por la amenaza del Islam. Una forma de aglutinar el ideal común de resistencia de los distintos reinos medievales cristianos frecuentemente enfrentados entre sí. Constituía una tradición de una inspiración civilizadora con un doble camino terrestre manifestación de realizaciones artísticas para los peregrinos. Y celeste, el camino de las Estrellas, hacía el Oeste, donde se pone el Sol, y el Uno se ve fragmentado en la Dualidad de infinitas pequeñas luces.

Con una imagen sobre esa misma Vía Láctea comenzaba Julián Cantera Orive su controvertido libro La Batalla de Clavijo: “Cuando yo era niño recuerdo que nuestras madres nos sacaban la noche del 24 de julio a contemplar el cielo estrellado, y señalando esa cinta blanquecina, llamada Camino de Santiago, que recorre en toda su extensión el firmamento, nos decían: Por ahí pasa a caballo el Apóstol Santiago, Patrón de España. Espoleada con esto nuestra infantil curiosidad, preguntábamos: Y ¿de dónde viene y a adónde va? Pues viene de Clavijo, lugar de su triunfo y va a Compostela, ciudad de su descanso, contestaban…

El libro La Batalla de Clavijo disponía de nihil obstat del censor Doctor Josephus Grau e imprimatur el 27 de setiembre de 1943 en la ciudad de Vitoria. Hoy sería imposible publicarlo. Bergoglio lo impediría por su inaudita e inoportuna glosa de la Cristiandad amenazada y las autoridades civiles del falsario y su abigarrada tropilla lo considerarían políticamente incorrecto, sembrador de odio e inadmisible. Los inquisidores de twitter o Facebook se apresurarían a cerrar toda clase de cuentas relacionadas con el autor, editor y demás partícipes. Sin embargo, Cantera desarrollaba toda una profusión de argumentos y documentación tomada de la más vetusta arqueología de tradiciones y cronicones. Y con numerosos mapas y fotografías realizadas por él mismo.

Una deriva, no exenta de ciertos tintes simoniacos, de la batalla de Clavijo sería el llamado Voto de Santiago, una renta, entendemos ahora que abusiva, cobrada por la iglesia compostelana que sería la base económica de su riqueza y poderío. Allá por el año 834 Ramiro I concedió un privilegio de acción de gracias por la decisiva intervención del apóstol en la legendaria batalla. El famoso Voto de Santiago tenía cierto pretexto eucarístico pues consistía en el pago anual de una medida de pan y otra de vino por parte de los campesinos para el sostenimiento del culto de Santiago y del voraz clero de la catedral. Tras varios dimes y diretes, este privilegio fue abolido por las Cortes de Cádiz, luego restaurado por el rey felón por antonomasia y definitivamente anulado en 1834.

Una variante, modernización de Clavijo, es el llamado acto de Ofrenda al Apóstol, por la que un prócer político va a la catedral y pide al apóstol ayuda para sus fines. Este año el propio rey Felipe tras su visita a Mérida para ver Antígona, otra heroína de resistencia.

Algunos no podrán por menos de resaltar cierto anacrónico componente teocrático de renovación de la legitimidad del Poder que cabe encontrar en ritos como el de la anual Ofrenda al Apóstol que se lleva a cabo en la catedral compostelana.  Existen similitudes con otros ejemplos de pretéritas y arrumbadas civilizaciones históricas. Así las reminiscencias faraónicas egipcias del dios Amón Min, el de portentoso falo erecto. O las imperiales chinas de la dinastía Ching en el pequinés Templo del Cielo. Un tiempo de penitencia y reposo en el que el pobre emperador chino se veía obligado a mantenerse lejos de sus concubinas para agradar a los dioses del Cielo y así pudiesen o quisiesen seguir fecundando la Tierra del Reino del Celeste Imperio a mayor beneficio de sus sufridos súbditos. Tiempos teocráticos en que la autoridad civil y religiosa apenas eran distinguibles. En los que la Feliz Gobernación del Reino se lograba con el gran Macho fecundando litúrgicamente a la entregada Tierra mientras impetraba al dios local único, o por lo menos mejor que el del vecino.

Otra variante actual, de cuyo contexto actual ya hemos referencia al principio, es la celebración de la Fiesta «nacional» gallega por los inventores y explotadores de la fingida nación gallega. La del antiguo patrono de España se reconvierte en fiesta solo de la inventada nación. Lo que constituye una adaptación de los viejos mitos y supersticiones a las necesidades de los caciques del nacionalismo galleguista común aunque con diferente grado de virulencia a todos los partidos. En sus versiones más degradadas el orden litúrgico se sustituye por algaradas propias de la «Gale-borroka». Entre estas supersticiones en las que se recrea el morboso victimismo galleguista está la supuesta falta de autoestima o el auto-odio por hablar en español y no en la lengua local, que es considerada sacramento y lengua para oficiar actos galleguistas como lo fuera el latín en la Iglesia medieval. Otra superstición galleguista es la que considera lo suyo siempre mejor porque es propio.

Pero, llegamos al punto crucial, ¿tiene hoy algún valor recordar lo del mito de Santiago?

El mito no es enemigo de la ciencia como sostenía Ortega y lo hacen, en general, casi todos los progres modernos. Por el contrario, defiendo la concepción clásica tradicional del mito como vehículo de transmisión e iniciación de verdades espirituales de singular importancia para la conformación de la conducta humana.

En cierto modo el mito de Santiago, tanto en sus luces como en sus sombras antes comentadas, sigue siendo de actualidad. España se encuentra nuevamente amenazada. Incluso parecen abundar más los traidores don opas y mercenarios varios dedicados a favorecer la causa del enemigo que los que aún desean defender a la Nación y a la tradición española, grecorromana, cristiana, ilustrada y libre.

El Cristianismo o la genuina Tradición e incluso la Ilustración son fuerzas declinantes en el Occidente avasallado por la construcción del NOM, como también está gravemente amenazado todo lo que tiene que ver con lo Sagrado, las Humanidades o la Cultura. O cuando las realidades históricas pretenden ser sustituidas por fanáticas y sectarias memorias sesgadas e impuestas por la violencia de leyes inicuas.

Es por eso, que muchas personas sensibles en todo el mundo sienten una especie de orfandad ante el fracaso de las instituciones para protegerles. Y sienten la urgente necesidad de un auxilio espiritual exterior en su propia batalla personal semejante al de Santiago en Clavijo.

Es permanente, forma parte de nuestras naturalezas psicológica y afectiva más profundas, la aspiración humana a ser ayudado por enviados del Espíritu en graves momentos de zozobra, peligro o aflicción.  El Espíritu debe seguir vivo si queremos sobrevivir.  Tal es la mayor fuerza en el combate. El escenario de la batalla es nuestra consciencia que los mitos ayudan a esclarecer, así como a conmover la voluntad.

 

Lorca y Papini hablan de toros en el café de Pombo

                                            “Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace

                                            Un andaluz  tan claro, tan rico de aventura.

                                            Yo canto su elegancia con palabras que gimen

                                            Y recuerdo una brisa triste por los olivos”

               (Federico García Lorca, Llanto por la muerte de Sánchez Mejías)

 

Cuando Coruña era La Coruña, importante ciudad española de gran personalidad histórica y no una amorfa población satélite progre de la carcundia burocrática compostelana, era costumbre celebrar su importante feria taurina, incluso después de derribar su famosa Plaza de Toros en una operación urbanística especulativa que privó a la ciudad de un coso permanente, sustituido primero por un edificio multiusos y ahora por nada. Todo ingeniería social para cambiar las tradiciones y costumbres.

Desde unas semanas antes, la afición se iba animando a comentar posibles expectativas e incidencias. Un momento esperado también por muchos buenos amigos. Con su maestría habitual, Marcial Ortiz solía crear el cartel de la feria. Calín disertaba con su gran conocimiento de la Fiesta y de la Ciudad. Hilario Taboada regresaba desde Cataluña para ofrecernos su conocimiento práctico del que ha sido torero de verdad, de los capaces de ponerse delante de un bicho con cuernos de pocos amigos. El único torero gallego hoy vivo.

Ahora, la (muy poco) Santa Inquisición de socialistas, abortistas, hembristas, nacionalistas, garduños, mareados, animalistas, asalta orzamentos, déspotas normalizadores y demás heroicos benefactores de la Humanidad, han conseguido prohibir la feria, y el ambiente taurino como la propia España van desapareciendo entre las sombras del recuerdo de un mundo mejor, que precedía al promovido por la actual enmucetada barbarie iconoclasta y panclasta de destructores universales.

Un profético Ernesto Giménez Caballero, fundador de la revista cultural La Gaceta literaria, ya se temía lo que podría pasar con la fiesta: Los toros son el último refugio que resta a la España heroica, pagana y viril, ya a punto de ser asfixiada por una España humanitarista, socializante, semieuropea, híbrida burguesa, pacifista y pedagógica. Ennoblecer de nuevo esta fiesta, extraer su esencia mítica es la labor de los nuevos españoles, consientes de un pasado y de un porvenir: orgullosos y leales de una gran tierra milenaria, como España.        

Pero, para mejor ilustración de ese resabiao y traicionero ganao o de quien quiera aprender algo sobre simbolismo y Cultura vamos a resucitar aquí una curiosa conversación más o menos imaginaria aunque lúcida e iluminadora entre el humanista italiano Giovanni Papini y Federico García Lorca, quien a la sazón estaba escribiendo el famoso poema de homenaje a su amigo Sánchez Mejías, muerto por un toro en la plaza manchega de Manzanares.

 

Cuentan que tras una corrida de toros en Las Ventas se fueron al Café de Pombo y Papini preguntó a Federico qué pensaba de los extranjeros que ven en este juego sangriento una prueba de la crueldad del pueblo español.

El poeta le contestó: no todos son tan imbéciles… son viajeros filisteos, carentes, aunque sean cultos, de verdadero espíritu poético. Espero hacer comprender la belleza heroica, pagana, popular y mística de la lucha entre el hombre y el toro. Creo que nadie ha sabido explicar a los extranjeros el significado profundo, sublime, y casi diría sobrehumano, del sacrificio taurino. 

Si los humanitarios y puritanos extranjeros que suelen ser de inteligencia limitada, fueran capaces de profundizar el verdadero secreto de la tauromaquia, juzgarían de modo diferente nuestras corridas. 

Y Federico continúa su explicación: La corrida, a despecho de su acompañamiento acrobático y espectacular, es en realidad un misterio religioso, un rito sagrado. El torero es, con sus acólitos, una especie de sacerdote de los tiempos precristianos, pero al que el Cristianismo no pudo condenar. ¿Qué representa el toro en la conciencia de los hombres? La energía primitiva y salvaje y, junto a ello, la ultrapotencia fecundadora. Es el bruto con toda su oscura fuerza, el macho con todo su vigor sexual.

Pero el hombre, si quiere ser verdadero hombre, debe disciplinar y guiar la fuerza de su inteligencia, debe ennoblecer y sublimar la fuerza del sexo con el amor. Tiene que matar en sí mismo la animalidad primigenia, vencer el porcentaje de bruto que hay en él. Su antagonista más evidente, en esta su voluntad de purificación, es el toro….

Y Lorca prosigue explicando porqué está hablando de civilización y de cultura:

La corrida es la representación pública y solemne de esta victoria humana sobre el instinto bestial…. La victoria sobre la bestia sensual y feroz es la visible proyección de una victoria interior.

La corrida es, por tanto, el símbolo pintoresco y agonístico de la superioridad del espíritu sobre la materia, de la inteligencia sobre el instinto, del héroe sonriente sobre el monstruo espumajeante, del sabio Ulises sobre el cruel Cíclope.

Y luego explica las relaciones desde el punto de vista espiritual y ritualístico con el Mitraísmo y el Cristianismo

El torero es el ministro cruento de una ceremonia de fondo espiritual, y su espada no es más que la supervivencia del cuchillo del sacrificio de los antiguos sacerdotes. Y coo también el Cristianismo enseña a los hombres a liberarse de las reminiscencias bestiales que quedan en nosotros, nada hay de extraño en que un pueblo católico como el nuestro concurra este espectáculo sagrado, aún cuando no comprenda muy claramente esa íntima significación espiritual.

Papini quedó un tanto sorprendido por las sabias y entusiastas palabras del poeta granadino y reconocería que tan ingeniosa y paradójica teoría era digna de atenta meditación.

 

Magnífico diálogo, pues, el que nos ofrece Papini y desde luego para atenta meditación como él sugiere. En la España actual por desgracia cada vez hay más extranjeros autóctonos con DNI, que desconocen su arte y su historia. Que odian o no comprenden ni a su Patria, ni a su Cultura. Y , por desgracia, cada vez menos poetas capaces de explicarlo.

Acaso, tras esta tremenda ruptura nacional que estamos viviendo horrorizados, paradójicamente seamos nosotros los españoles orgullosos de serlo, los patriotas, los estudiosos de la tradición española, los que estamos fuera de juego y somos considerados y tratados como extranjeros por parte de gobiernos títeres, mercenarios, apoyados por un creciente populacho ignaro, insensible o indiferente a la realidad del hombre como ser espiritual, de Arte y de Cultura.

 

Giovanni Papini. Obras, 1962, Editorial Plaza y Janés.

El Libro negro (página 533 y siguientes)

 

España en retirada

Poco a poco hila la vieja el copo. Estamos llegando al fin de la escapada o a las metas ocultas no confesadas del Régimen del 78. En efecto, los resultados de las votaciones de ayer domingo en las taifas regionales periféricas, si no ha habido trampas en el recuento, suponen una España derrotada y en retirada en ambos territorios.  Unas votaciones que ha ganado la abstención por mayoría súper absoluta.  Más de un cuarenta por ciento en Galicia, casi la mitad en Vascongadas, donde la deslegitimización es ya casi total. Uno de cada dos vasco, vasca o vasque en censo ha pasado de ir a votar.

En las Vascongadas la presencia española ya está bajo mínimos. La española VOX ha sacado un escaño y varios descalabrados por los indígenas. El partido verde, heredero del heroico antiguo liquidado PP de Gegrorio Ordoñez, Miguel Ángel Blanco o José Antonio Ortega Lara, ha sido la víctima predilecta de la salvaje violencia bizcaitarra y la única organización política claramente defensora de la nación española. Ese meritorio escaño junto con los otros cinco del dudoso contubernio oportunista Ciudadanos Populares, incoherentes y autohumillados adoradores del tótem tribal de Guernica, constituyen el magro resultado de las fuerzas españolas en Vascongadas.

En Galicia, por desgracia, la cosa tampoco ha ido mucho mejor. En el Parlamento gallego seguirá estando prohibido hablar en español, tras volver a ser ocupado en su integridad por fuerzas nacionalistas de diverso peligro, disimulo y pelaje.  Ni libertad, ni prosperidad, ni derechos civiles, ni ná de ná: Galicia primeiro.

Sí. Con un detallado programa nacionalista populista de alto alcance filosófico y no menos precisión científica goebbelsina: Galicia, Galicia, Galicia, e outra vez Galicia, escondiendo las siglas partidarias y con la omnipresente foto del Máximo Gran Timonel del Sar los nacionalistas hipócritas blandengues se han impuesto por mayoría absoluta. Galicia uber alles. Otra mala noticia para España. Y también para la gente decente del Partido Popular, que pretendiera que el PP dejase de ser una formación populista de falsa bandera, complaciente con las aberraciones del rojerío o del nacionalismo.

De modo que el turbio Gran Timonel podrá seguir con su política de demolición de la Cultura española y de expulsión de su lengua común de las instituciones. Su Galicia, Galicia, Galicia contra la España a la que sin embargo parasita y engaña. Es curioso que haya hecho una especie de plesbiscito sobre su patética figura a costa del propio partido del que ha escamoteado hasta las siglas.

El nacionalismo galleguista en su facción roja ha resultado agraciado con un segundo puesto en el podio, adelantando, creo que por primera vez, a los social comunistas del falsario.  Del pretendido socialismo integrador de las Españas ya no van quedando ni las raspas. No es extraño, el peculiar socialismo vendepatrias del reino borbónico ha renunciado a ideas básicas de su supuesta ideología como la igualdad de todos los ciudadanos ante la Ley para convertirse en excipiente amorfo de la carcundia nacionalista protectora de abusos y privilegios.  Y obtiene lo que se merece.

Las hordas podemitas más o menos mareadas o mareantes han desaparecido en Galicia y sufrido un fuerte revolcón en la pía patria sabiniana del cupo, humilladora y abusadora de maketos.

Y, lamentablemente, VOX la única defensora clara de España también ha quedado fuera como muchos de los ciudadanos españoles aquí en Galicia, cada vez más abandonados a su suerte.

Los dirigentes de VOX además de lamentarse por el fracaso gallego y antes de dejarse arrastrar por el torbellino que se avecina, acaso debieran reflexionar sobre su posición estratégica intramuros y sobre todo extramuros de Régimen. Y  en todo caso, si pudieran haber hecho o pueden hacer algo diferente, pues existe la necesidad real de defender a España en Galicia. Pero mucho me temo que haya demasiado arroz para tan poco pollo.

Desde una perspectiva general en el ámbito del bipartidismo imperfecto, para la no derecha popular y populista parece imposible renovar en una idea de España diferente de la impostada por una recauchutada CEDA, mera yuxtaposición de pseudo derechas autonómicas. Una idea nacional de España, patria común de los españoles, más allá de un equilibrio inestable entre los intereses diferentes e incluso opuestos de las taifas.

También parece que tras el plebiscito gallego y la calamitosa experiencia vasca la futura defenestración de Casado ahora se encuentre más cercana. Feijóo sería un perfecto segundo Mariano: demagogo, trapalleiro, cobarde, galleguista, traidor, complaciente… Un auténtico mirlo blanco para la izquierda y el apuntalamiento del NOM y de los negocios a corto plazo de los monopolistas sobre las ruinas de lo que fuera España.

 

 

Votaciones periféricas veraniegas (y 3)

Pero, ¿Y qué?

Me dicen que “mucho rollo con lo de las votaciones en anteriores garitas, que si el racista Castelao, que si el genial Valle Inclán, que si el heroico Jardón, pero que no queda claro lo que propugno para lo del voto”.

No sé, desde luego cada quien es mayorcito para intentar comprender y votar lo que le parezca. Por supuesto.

Allá cada cual si quiere seguir disfrutando del actual tinglado arrebatacapas y liberticida, o por el contrario, prefiere intentar la posibilidad de algún cambio. Pero ahí quedan algunas anotaciones muy concisas.

Hasta ahora el que no quisiera votar nacionalismo con mayor o menor grado de peligrosidad o virulencia sólo le quedaba la abstención, el voto en blanco o el nulo con división de opiniones, unos en su padre y otros, en su madre.

Pero ahora sí existe la posibilidad de votar sin indigenismos ni paleterías, en sentido claro de defensa de España, su Cultura y su lengua, así como de las libertades. Y convendría hacerlo.

Sin chantajes emocionales sobre el truco del mal menor del tipo tradicional del PP de: “Somos malos, hay que reconocerlo así, pero los otros aún son peores, (aunque parezca imposible)”. O del «vótanos, total a tí qué más te da, hombre»

Sin identificarse con la nación como ahora Feijóo: ¡Galicia uber alles!

Sin dar culto al Jefe ya que las ideas, o bien hay pocas, o bien no hay por donde cogerlas desde un punto vista liberal o democrático.

El programa electoral ya no es el clásico “España lo único importante” de cuando Fraga era Fraga y aún no se nos había hecho galleguista y copiado aquí el tinglado catalanista pujolero de la normalización lingüística y demás imposiciones antidemocráticas. Ahora, el programa es el mucho más sustancioso de Feijóo, lo único importante.

Conviene pensar que loas opciones que sufren boicot y ninguneo por parte de la Prensa, Radio y Televisión del Régimen nacionalista, es decir la opción genuinamente española, VOX en este caso, seguramente será la mejor para los derechos civiles del ciudadano devastados por el Régimen porque de lo contrario no se vería calumniada y atacada con tal saña por parte del nacionalismo de los restantes partidos así como por el gobierno del falsario.

La entrada de VOX en el parlamento gallego, el único de toda España en el que no se permite hablar en español gracias a la mayoría absoluta del PP DE Galicia, sería un hito estratégico que supondría un antes y un después.

No sabemos si habrá trampa en el recuento como en otras gloriosas ocasiones del galleguismo de mayor prosapia y más recia raigambre.

Para tratar de evitar esas malas inclinaciones galleguistas ojalá se haga el escrutinio electoral como debe hacerse: sumando acta a acta tal como regula la ley.

Notas anejas

Votaciones periféricas veraniegas, 1

Sueño de Bradomín en Armenteira o pesadilla de votaciones, 2

 

 

Sueño de Bradomín en Armenteira, pesadilla de votaciones, 2

El aspirar del aire

El canto de la dulce filomena…”

(Cántico espiritual, canción 39ª del manuscrito de Jaén, Juan de Yepes)

 

“El Misal donde rezaba aquel santo

Que oía en su rezo el canto de encanto

Del Ave celeste, del celeste Abril

Del Ave que sabe la áurea letanía

De Nuestra Señora la Virgen María

¡Azucena Mística! ¡Torre de Marfil!

Del Ave que sabe la ardiente plegaria

Que el santo eremita de alma visionaria

Abre la sellada puerta celestial…”

(Aromas de Leyenda, Valle Inclán)

 

Hay dos maneras de conocer, que los místicos llaman Meditación y Contemplación. La Meditación es aquel enlace de razonamientos por donde se llega a una verdad, y la Contemplación es la misma verdad deducida cuando se hace sustancia nuestra, olvidando el camino que enlaza razones a razones y pensamientos con pensamientos. La Contemplación es una manera absoluta de conocer, una intuición amable, deleitosa y quieta, por donde el alma goza de la belleza del mundo, privada del discurso y en divina tiniebla. Es así como una exégesis mística de todo conocimiento y la suprema manera de llegar a la comunión con el Todo. Pero cuando nuestra voluntad se reparte para amar a cada criatura separadamente y en sí, jamás asciende de las veredas meditativas a la cima donde la visión es una suma.,

(La Lámpara maravillosa, Valle Inclán)

 

¿Meditación o Contemplación? ¿Existe una Galicia eterna que se pueda contemplar como un Todo? ¿Cómo puede ser asimilada?

Hallé y gocé como un pecado místico la mudanza de las formas y el fluir del Tiempo. El Tiempo era un vasto mar que me tragaba,  de su seno angustioso y tenebroso mi alma salía cubierta de recuerdos, como si hubiese vivido mil años.

Ya es el momento despertar de un sueño tan profundo. Bradomín no se acuerda de ni cuándo ni cómo es que ha llegado allí, al legendario monasterio de Armenteira donde  durmiera el buen abad un sueño de siglos.

Señor abad, yo soy carlista por estética. El carlismo tiene para mí la belleza de las grandes catedrales. Me contentaría con que lo declarasen monumento nacional.

Confieso que no conocía esa clase de carlistas. Son los antiguos, no los recauchutados en progres por mor de la falaz desmemoria histórica. Los mismos enterradores de doblones y libertades de la ciudad de la cultura en vez de fomentar una cultura de ciudad.

Los carlistas progres actuales se dividen en dos bandos: uno, yo y el otro, los demás. Es decir, Feijóo primeiro.

Con la mala fe litigante del gallego la tenebrosa Junta burla la Justicia y menoscaba los derechos civiles de un maestro heroico y de sus sacrificados alumnos. La Junta hace befa cuando no ningunea la lengua común. Nos lo cuenta, compungida pero no resignada, Gloria Lago.

La Política gallega es oficio de celestinas. Acampados en una u otra orilla de la propaganda unos y otros felones roban las últimas gallinas antes de las votaciones. Galicia, Galicia, Galicia.

Aunque hoy cómoda e impúnemente apalancados en las aforadas poltronas autonómicas muchas de las socaliñas con que hace ocho siglos se robaba en los caminos compostelanos son actuales, como aquella de la luciente dobla de oro que el peregrino descubre entre el polvo de su ruta, con todo el enredo de de la súbita aparición de dos sutiles tramposos que reclaman su quiñón en el hallazgo, mueven pleito de voces y retos acaban aviniéndose por gracia de alguna blanca de ley que ofrece el peregrino a cambio de guardarse la dobla, que luego le saldrá fullera.

Y es que ahora, gracias a Dios y a los desvelos de la Junta, ya cabe decir con orgullo de toda una nueva gran capital de Galicia que:

 ¡Santiago ya no es Santiago

que es segundo guasinton!

¡Tié recreo y toa la hostia

de una culta población!

Tras visitar a su primo el feroz Montenegro, al rústico arrullo del aullido lejano de un lobo había cruzado la comarca del Salnés, hidalgo manco y arruinado caballero sobre un viejo jaco tan venido a menos como su amo. Anochecía y la luz del crepúsculo daba al yermo y riscoso paraje. Camino del Palacio de Brandueso a pocas leguas de jornada de Viana del Prior. Hubo un tiempo cuando había capellán en palacio que aparece perdido entre los vapores de la alquitara de mi memoria.

Allí estaba, sentada al abrigo de unas piedras célticas, doradas por líquenes milenarios. Pero Ádega ya no pastorea ovejas por esos montes echados a tojales en los que la entropía del olvido de los nuevos burócratas prebendados logra que ya no haya nada que cuidar

¿Qué tiene esa res?

No sabré decirle qué mal tiene

¿Éntrole de pronto?

De pronto, sí señor

No tan de pronto, que llevamos años de abusos y concesiones como en el largo sueño de Armenteira, de mal menor en mal menor hasta llegar al actual desastre.

España está en una encrucijada histórica en la que ya no cabe seguir engordando la gusanera de la deuda y el cáncer cainita de la desunión entre españoles mientras se termina de arruinar a los paisanos indefensos, víctimas de prebendados, oligarcas y monopolios.

Vieja baza de espadas, ahora al el despertar caído en otra pesadilla, baza de votos podridos en burgos empobrecidos y parroquias casi deshabitadas, ambos embrutecidos por aparatos diabólicos al servicio de los nuevos despiadados amos.

Seguirá el primer sueño porque no se puede comprender la insólita adoración de supuestos liberales del moderantismo centrista todo a cien, muy juntitos con caritas de místico arrobo, al viejo tótem arbóreo de los nazis cuponistas vascos. Triste y no menos pasmoso es comprobar como bajo el tilo del Arenal bilbaíno ya no quedan liberales, e incluso el antiguo frondoso tilo bajo cuya copa se reunían ha sido talado por si acaso pudiera haber habido alguna mala tentación.

Bien puede suponerse que aquellos sesudos políticos moderados, carcamales de la más docta veteranía en conjuras, trapisondas y cabildeos, no aventuraban un dictamen tan espinoso de responsabilidades y tan contrario a la adulación cortesana sin haberse previamente entendido con el falsario y sus cómplices indigenistas.  Es la retórica lo que más separa a los pueblos. Debe ser por eso, sin descartar la cobardía o la estulticia, por lo que han adoptado la del enemigo.

Como buena nueva posmoderna es preciso y a tan sublime tarea se dedica la Junta una evangelización patriótica galleguista con cargo al presupuesto financiado, eso sí, por los españoles de toda España. Como decía con su extraordinaria lucidez Manuel Jardón: “La galleguidad es la forma que ha de actuar sobre la materia prima para galleguizar a los gallegos, hacer de los gallegos poco fervorosos, gallegos muy gallegos, hacer de los gallegos galleguistas”.

Tal constituye el actual pensamiento único posmoderno y poscivilizado de los burgueses y pijerío revolucionario sorosianos, desvirga melones y tribunos, plutócratas de la trata de blancas y de la Banca, juristas de romanes virtudes y áticos maestros del periodismo…

Y malvados son los que osan perturbar el lucrativo melonar guardado por feroces talibanciños subvencionados, muy ladradores y algo mordedores si falta hiciera. De modo que el pobre Bradomín se lamenta compungido por la imparable victoria del Maligno. Ha sido cosa de Satanás. Como era de prever vistos sus antecedentes y fama de anciano feo, católico y sentimental no aparece en el censo electoral por lo que no puede votar a VOX y se retira otra vez al monasterio a continuar su sueño eterno.

En las cartelas publicitarias la seráfica madre sonreía con almíbar de santa que coquetea. Las manos sobre el pecho, se compungía con aviesa mansedumbre. Alargaba los rincones de la boca, sinuosa de disimulos. Insinuó con flema burlona y devota cadencia. Y pasó ante los espejos, recogiéndose con estilo estatutario los pliegues del ropón. Muy vanipavo.

También quiere su propia guardia mora, no va ser menos que los guindillas vasconavarros o los mozos de cuadra.

Abren los colegios electorales prestos para la renovación del sacratísimo supremo sacrificio. “Humeaban las últimas candilejas por baratillos y tenderetes. Tocaba el acordeón un soldado manco. Acudían a verle mozas de la greña caída y clavel en el rodete, patriotas alumbrados, juerguistas insomnes. El soldado, con el gorro sobre la oreja y el canuto de la licencia al pecho, se fumaba un brigadier:  

¡Manco por la patria, señores! ¿Qué he sacado? Este cigarro puro que me dio sobre el campo de batalla electoral el heroico general Núñez. “

Notas

Las frases en cursiva de este texto collage si no se expresa otra procedencia son invención de una auténtica bestia negra de galleguistas resentidos y envidiosos. Nada menos que del gran Valle Inclán, genio de la Literatura española.

Filomena, hija del rey de Atenas, dícese del ruiseñor según la antigua mitología

Otra sobre este tema: Votaciones periféricas veraniegas

 

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