Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Gasoductos y dominación imperial

El tremendo asunto del acto terrorista de sabotaje a los gasoductos rusos en el mar Báltico que suministran a Europa es tema que me importa especialmente. No solo como ciudadano español y europeo horrorizado por la deriva criminal que viene tomando la corrupta UE globalista actual bajo la servidumbre del imperio sionista anglosajón sino también porque he desarrollado buena parte de mi vida profesional como ingeniero en relación con el gas natural y los gasoductos en empresas del sector como Enagás o Gas Natural.

La del gasoducto ruso en el Mar Báltico constituye una cuestión geoestratégica de gran importancia que desborda por sus aspectos geopolíticos la mera preocupación por el suministro de energía, la aportación del gas natural en el balance de energía primaria o los problemas medioambientales tanto de su logística cuanto de sus principales aplicaciones en la actividad económica de las sociedades.

Este acto terrorista debe entenderse como la puntilla a toda una forma de dominación monopolista e imperialista impuesta por el cambio de política dirigido a arruinar Europa impidiéndola mantener su industria condenándola a una decadencia fatal por la ineficiente energía verde. La voladura pone en evidencia la catadura moral de nuestros líderes imperialistas actuales así como la verdadera naturaleza de subordinación de Europa occidental con el genocida imperio sionista anglosajón y su brazo armado. Con unos títeres prostituidos o sin sentido mínimo del decoro, la dignidad o la propia vergüenza.

Voluntad de imperio

En realidad, no debiera sorprendernos tanto, y menos a los españoles que hemos padecido atentados terroristas como el famoso del Maine en Cuba donde EEUU comenzaba a enseñar al mundo su falta absoluta de escrúpulos cuando se trata de satisfacer su ansia de rapiña a toda costa.

Lo que se ha venido en llamar desde la Guerra fría el Deep State, corporación criminal de intereses imperialistas de dominación militar industrial viene actuando desde hace mucho tiempo. Y sin cortapisas: El Maine, el Lusitania, los escondidos códigos de espionaje de Pearl Harbour, los genocidios de Tokio, Hiroshima o Nagasaki, Corea, el falso incidente del golfo de Tonkin que les permitiría arrasar Vietnam, Irak, Afganistán, Yugoslavia, otra vez Irak, Yemen, Libia, Palestina, Siria, sin olvidar los infames auto atentados contra la propia población civil de las torres gemelas… y ahora el peligrosísimo acoso a Rusia a la que se intenta derribar para mejor robar sus importantes recursos naturales…

En 1950 la nueva doctrina imperial se plasmaba en el documento conocido como NSC 68. La creciente sustitución de gastos sociales por militares fue una de sus consecuencias. Un creciente botín cada vez más descomunal para el conglomerado corporativo militar industrial, que necesita ser mantenido inventando supuestos enemigos a combatir cuando sea necesario para el negocio. Primero la guerra fría, luego tras la desaparición de la URSS, el déspota real o no que interese al negocio, Sadam , Sadat, los ayatolás, los aliados talibanes de quita y pon. Ahora el “malvadísimo” Putin. O el terrorismo made in USA de cualquier falsa bandera, todo vale para el convento. Todo menos la paz y la coexistencia pacífica para enfrentar los problemas reales de la humanidad.

La política imperial se definía en tres postulados. “El mundo debe ser organizado para que no haya desorden. Nosotros podemos imponer el orden, nuestro orden.  Debemos fijar los principios de nuestro orden, a nuestro servicio pero con carácter universal.”

Décadas después, extinguida la URSS, el enemigo a batir es Rusia y de paso la UE. En eso están con la complicidad de nuestros gobiernos y de las no menos prostituidas instituciones europeas.

El gas natural en el escenario europeo

Pero volvamos al problema energético y del gas natural que forma parte de este proyecto imperialista. Por lo que podemos ver existe un proceso intencionado por parte del imperio de sabotear la industria y la economía europea, dentro de lo que se ha venido en llamar El Gran Reseteo o la Agenda verde 2030.  Unas políticas en realidad criminales de las que se vanaglorian nuestros degenerados próceres.

En agosto de este año el precio del gas natural había subido más de un mil por ciento respecto al año anterior.

Los corruptos dirigentes de Alemania y de la UE “explican” que la razón es la guerra de Putin en Ucrania. Pero no es cierto, al menos no del todo. Las élites globalistas están utilizando el conflicto bélico para disimular una crisis energética anterior made in Germany y Bruselas. Ocultan la profunda transformación que han creado en la forma en que se determina hoy el precio del gas natural. La desregulación del mercado del gas natural que se vendió como la «liberalización» del mercado del gas natural de la Unión Europea. Lo que implica que el comercio no regulado del mercado libre en tiempo real fije los precios en lugar de los contratos a largo plazo, mucho más beneficiosos para el consumidor como se había venido haciendo desde siempre.

Es decir, la promoción de la especulación de los monopolios para mayor granjería del gran capital y lograr una mayor dominación. Las grandes corporaciones financieras y energéticas que en la práctica controlan la política de la UE en Bruselas mediante títeres ineptos o corruptos habían creado un nuevo sistema de precios  cortoplacista «independiente», en paralelo a los precios estables y a largo plazo del gas proveniente de los gasoductos rusos, o en su caso, argelinos, que no controlaban.

Desde hace un decenio la UE comenzó a impulsar un cambio radical en las normas de fijación de precios del gas natural. Hasta entonces, la mayoría de los precios del gas se fijaban en contratos fijos a largo plazo para el suministro por gasoducto. El mayor proveedor, la empresa rusa Gazprom, suministraba gas a la UE, sobre todo a Alemania, con contratos a largo plazo relacionados con el precio del petróleo. El suministro por GNL, (Gas Natural Licuado), a través de metaneros y plantas de regasificación, mucho menos eficiente desde el punto de vista energético y más peligroso para la seguridad y el medio ambiente, era relativamente reducido. Pero el imperio quería colocar su propio gas, a través de GNL procedente de esquistos, un sistema de tremendo impacto ambiental, en especial por la contaminación del suelo y de los acuíferos. Y empezaron a construirse terminales de GNL para hacer la competencia al gas natural ruso suministrado a Europa por gasoducto. Competencia imposible ¿de no ser “a bombazos”?

Pero se iba preparando el terreno. Unas directivas energéticas de la Comisión de la UE oportunamente desarrolladas ad hoc harían posible que el nuevo mercado de gas totalmente desregulado y más costoso fijara de facto los precios del gas natural en la UE, a pesar de que Rusia seguía siendo, con diferencia, la mayor fuente de importación de gas con sus contratos a largo plazo.

GNL frente a gasoductos

Parecido al mercado de Rótterdam para el petróleo, el llamado TTF (Title Transfer Facility) holandés era el centro de comercio dominante para el gas de la UE. El TTF es una plataforma virtual de negociación de contratos de futuros de gas entre en operaciones entre bancos y otros inversores financieros, que no está regulada de facto.

El año pasado sólo un 20% de las importaciones de gas natural a la UE eran de GNL, cuyos precios estaban determinados en gran medida por las operaciones de futuros en el TTF. La mayor cuota de importación de gas europeo procedía de la rusa Gazprom, que suministró más del 40% de las importaciones de la UE en ese año 2021. El gas se obtenía a través de contratos suministrados por gasoducto a largo plazo cuyo precio era inferior al actual de especulación de la TTF. Según algunas estimaciones la factura habría aumentado incluso en decenas de miles de millones de euros. El abuso estaba garantizado.

Las exportaciones rusas de gas natural a Europa han caído más de un 82% en un año, según la ministra de Transición Energética de España, Teresa Ribera. “En solo un año, el flujo de gas procedente de Rusia cayó más de un 82%. De hecho, en enero de 2021, los suministros desde Rusia supusieron cerca del 40% del gas consumido en Europa. De momento, esta cifra no alcanza 10%»

De modo, que en este estado de cosas y con respaldo de la propia UE al nuevo mercado mayorista del gas, Bruselas, Alemania y la OTAN comenzaron a sabotear sistemáticamente el gasoducto estable y a largo plazo a la UE. Los sabotajes administrativos o políticos se cebaron con el nuevo gasoducto ruso hasta culminar en el acto terrorista del 25 de septiembre que lo ha dejado inutilizado no se sabe hasta cuando.  Un atentado contra los intereses rusos pero también contra los de Alemania, considerada la locomotora europea.

No es solo el gas natural como energía primaria, es la electricidad

Para terminar estas notas conviene explicar que el asunto no se limita únicamente al gas natural en el balance de energía primaria, cosa ya importante en sí misma, sino que tiene un efecto demoledor en la factura eléctrica. Salvo la hidroelectricidad o ciertos convertidores o dispositivos verdes, la electricidad es una energía secundaria que se obtiene en centrales térmicas convencionales (carbón, petróleo, gas natural) o atómicas.

Nos encontramos inmersos en una suicida y demencial política de sabotaje de precios también de la electricidad de consecuencias catastróficas. Pero veamos. David Ricardo fue un economista inglés de origen sefardita autor de entre otras muchas obras su famosa teoría ricardiana de rentas que desarrollara para el caso de la agricultura pero que es aplicable también hoy al tema de la generación de electricidad.

Intentaba explicarlo hace un año, de modo que mejor copio y pego:

En la actual regulación tarifaria se produce un interesado totum revolutum para mejor ganancia de pescadores. Se trata de introducir tanto el empleo obligatorio de los convertidores energéticos más ineficientes cuanto los llamados derechos de emisión de CO2. Una cosa por demás harto curiosa porque a falta de que la Atmósfera abra su ventanilla de cobro entre las nubes, ahí están heroicos burócratas ecologistas al servicio del NOM para hacerlo, caiga quien caiga.  Y si es de aplicación aquí no lo sería al otro lado del Estrecho donde las térmicas contaminantes vecinas hacen su agosto.

El funcionamiento de la formación de precios recuerda al de la de las famosas rentas ricardianas estudiadas por David Ricardo para el caso de la renta de la Tierra. Si el precio se forma de acuerdo con el coste marginal del convertidor más incompetente aquellos que puedan producir con los convertidores más eficientes tendrán una renta ricardiana derivada de la diferencia entre ambos costes de producción. Por eso puede interesar utilizar energía hidroeléctrica, la más barata, vaciando embalses y cobrada a precio de lujo. Cuanto más ineficiencia energética, mayor negocio financiero.  No importa la paradoja: paga el consumidor que es idiota o está indefenso ante la mohatra institucional.

Existen otras cuestiones como la obtención de los mejores rendimientos eléctrico- térmicos en centrales de ciclo combinado o bien de cogeneración descentralizada en industrias, o de utilización solar para autoconsumo que también dependen de la satisfacción prioritaria de intereses corporativos que habitualmente no coinciden con los nacionales.

Sin embargo, para promover el empleo de convertidores más o menos eficientes se según los opacos términos de las complejas medidas de reforma del mercado eléctrico de la UE, los productores de electricidad procedente de la energía solar o eólica reciben automáticamente el mismo precio por su electricidad «renovable» que venden a las compañías eléctricas para la red que el de mayor coste, es decir, el del gas natural artificialmente subido gracias a las maniobras especulativas antes explicadas.

El intento de la UE de destruir nuestros embalses, seguido de modo complaciente y suicida por el gobierno falsario probablemente tenga otras motivaciones en las que no vamos a entrar ahora.

Pero, sí, nos encontramos en un mundo paradójico y esperpéntico en el que aunque sea difícil de creer y menos aún de asimilar nuestros propios dirigentes occidentales se están transformando en los peores enemigos de nuestros pueblos.

La UE actual, subordinada a los intereses imperiales, nos lleva al desastre con carácter fatal.

 

 

Mientras el forense hace la autopsia

«La vegetación arbórea silvestre es el encinar, en frecuente asociación con el alcornoque… el matorral característico es el jaral, en asociación politípica de especies con mata de encina, y, a veces, de alcornoque.

La creación de una dehesa de arbolado sin sotobosque, sino pastizal, consiste en eliminar las matas del jaral y guiar los pies de encina y de alcornoque. En los terrenos graníticos el jaral es sustituido por el retamar.

Las dehesas de arbolado son la base del gran desarrollo de la ganadería de Extremadura»    

(Profesor Hernández Pacheco)

 

Mientras aguardamos a que el orondo y bien cebado forense se decida a hacer la autopsia a la pobre Extremadura que yace postrada achicharrada a sus pies cabe hacer algunos comentarios sobre el pertinaz desatino socialista en estos tiempos de neomarxismo ecologista embrutecedor y de la sabiduría desaprovechada por estos señoritos vendepatrias al servicio del enemigo globalista.

Hubo una época en que tanto Marx como Bakunin pretendían liberar a la clase obrera. No es lugar este para volver a explicar sus distintos planteamientos que dieran lugar a la escisión de la I Internacional pero ambos revolucionarios tenían una concepción antropocéntrica mejor o peor enfocada, pero en la que el hombre y no los bichos o las florecillas campestres era lo más importante.  La revolución debía servir a la humanidad o al menos a la clase obrera.

Otrora, el PSOE y el resto del movimiento obrero pretendían la reforma agraria, se estableciere como quiera que fuera, para supuestamente elevar la vida de los trabajadores del campo. Sin embargo, la Reforma Agraria republicana tenía importantes defectos de diseño tanto en lo político, lo jurídico, lo técnico cuanto en el aspecto medioambiental o de buenas prácticas agronómicas relacionadas con los sistemas agrarios, es decir los ecosistemas modificados por el hombre. Su fracaso se debió por tanto a toda una serie de concausas, no solo de carácter político.

Con la nueva Restauración borbónica del general Franco el PSOE no se atrevió, o sus amos últimos no le dejaron, a realizar una reforma agraria con criterios modernos de carácter técnico más que político buscando nuevas alternativas dirigidas al desarrollo rural potenciado por una buena gestión de los recursos agroforestales.  En Andalucía hizo como que lo intentaba con el encargo a mi colega José María Sumpsi, antiguo profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid, de la dirección del Instituto Andaluz de Reforma Agraria. En Extremadura, ni eso, aunque disponía de estudios y tesis doctorales como la del investigador Pablo Campos sobre la dehesa que hubieran podido inspirar una reforma técnica con un buen conocimiento de los flujos de energía y materiales en este importantísimo sistema agroforestal.  Como alternativa a buscar formas de potenciar el sector primario se arbitraron paguitas para tener satisfecho al personal  propio de su corralito de votos que prefería permanecer ocioso. Con el consiguiente efecto desmoralizador y de mala asignación de recursos. La política se abandonó a lo que decía la PAC, Política Agraria Común, en Bruselas.

La perspectiva ha cambiado con el nuevo neomarxismo satánico que practican el actual PSOE y sus socios podemitas o afines al servicio del globalismo destructivo con, todo hay que decirlo, el colaboracionismo del resto de las instituciones borbónicas incluidas las  profesionales incapaces siquiera de denunciar tanta ruina, felonía y desatino. Pero las nuevas zurdas muy poco tienen que ver ya con los movimientos obreros clásicos. Se trata de gentes desvinculadas de la tradición obrera o trabajadora, muchos de ellos señoritos o niñas pijas que en su vida han dado un palo al agua, ignorantes de la realidad rural que tienen la osadía de establecer normativas con sus caprichos arrasadores al cabo destinadas a arruinar autónomos, la pequeña y mediana empresa que sostienen la vida rural.

Gracias a esta indigencia cuando no a la intervención directa de artefactos incendiarios pasa lo que pasa: el campo en llamas.

Pero una primera idea que conviene comprender es la del papel de la dehesa en la conservación de los ecosistemas y en la producción de alimentos o aprovechamientos, y qué concepto de climax hemos de adoptar y aplicar.

En 1956, Eduardo Hernández Pacheco, sabio extremeño, miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y presidente de la Real Sociedad de Española de Historia Natural, autor que tiene una calle dedicada en Cáceres, explicaba la cosa así: “más de dos terceras partes del conjunto de los territorios extremeños referidos es de dehesas de arbolado, en régimen, o no, de siembras de cereales, en alternancia con leguminosas y barbecho limpio, o sea, sin sembrar; utilización complementaria o auxiliar de la principal riqueza que es la pecuaria, y en especial, la ganadería de cerda.

Gran riqueza de Extremadura y muy importante en el conjunto hispano son las dehesas de arbolado. En general están situadas en territorios poco aptos para la agricultura intensiva por dificultades de orden geológico pertinentes a la constitución pizarrosa y silícea del terreno, de difícil descomposición en productos térreos y éstos en delgada capa laborable. Dehesas de arbolado, que sostienen abundante ganadería de especies pecuarias que no se perjudican mucho unas a otras; pues la oveja es animal herbívoro de hierba corta; el vacuno, herbívoro de hierba larga; el cerdo, omnívoro y principal consumidor de la bellota de la encina y después del alcornoque, cuyo fruto es de madurez más tardía. Consumidor es también el cerdo de hierbas primaverales, pero animal de gustos diferentes de la oveja pues ésta refiere las gramíneas mientras aquel apetece más las geraniáceas, tales como los Erodium que brotan en abundancia en los majadales.

La cabra es ramívora y, por lo tanto, son casi los únicos animales adecuados para el aprovechamiento del matorral en las cumbres y terrenos escabrosos, cuya conversión en encinar es difícil y costosa, quedando para cabreriles. La cabra, por tal carácter ramívoro, es peste de los chaparrales, o sea dehesas en formación, con pies de cupulíferas jóvenes y de pequeña talla aún.  Pero cuando el arbolado de la dehesa ha alcanzado talla suficiente para que las guías terminales de las chaparras (encinas) y chaparros (alcornoques) escapen de al diente voraz y destructor de las cabras, ésta es útil en la dehesa, porque detiene y destruye el matorral del sotobosque que amenaza invadir el terreno. Por otra parte, un corto número de cabras vive y pastorea bien junto con las ovejas del rebaño, produciendo gran utilidad a los pastores y al personal fijo de la dehesa por la leche diaria y el queso fresco, además de la renta anual de un chivo o dos por cabeza.”

Hoy todo esta sabiduría para producir proteína animal de gran calidad a base de la buena gestión verdaderamente sostenible de los recursos renovables de las dehesas ya forma parte del pasado.

En efecto, para el tenderete social globalista bien cebado Extremadura representa una especie de parque temático para esparcimiento y recreo de señoritos progres de ciudad que puedan contemplar el majestuoso vuelo del milano real o del buitre negro. Así, lo importante es, por ejemplo, llenar a la pobre Extremadura de ZEPAs o zonas de especial protección de aves mientras se dificultan o impiden las labores de la agronomía tradicional. Sin embargo, la política conservacionista debiera hacer especial hincapié en la especie hoy más amenazada, el  hombre del campo, al que arruinan y hacen la vida imposible con tanto disparate regulador cuando no sencillamente destructor. Para el neomarxismo satánico dominante sin duda un buitre es más importante que el señor Nemesio o la tía Juana, gentes prescindibles y exterminables. Sin embargo, Extremadura debiera ser una zona de especial protección de extremeños, una ZEPE para proteger a la gente que trabaja y mantiene, pese al orondo forense bien cebado y sus cómplices, los sistemas agrarios, las dehesas y las formas de vida y obtención de alimentos y recursos.

La Junta de Extremadura arruina a los extremeños con su nutrida colección de normas cada vez más restrictivas, aberrantes, necias o absurdas.

Sucesiones y Climax

Ahora un poco de Ecología, de la de verdad, no la explotada por chiringuitos tente mientras cobro. Las sucesiones ecológicas son las transformaciones de índole florística o fisionómica que de un modo continuo experimenta el tapiz vegetal.  Se llama climax a la agrupación o masa vegetal más estable a que conducen las sucesiones. Representan una una expresión de equilibrio entre el clima y la vegetación.  Para Bach «la climax es el resultado de del desarrollo natural de la vegetación bajo condiciones climáticas y de substrato dadas, excluyendo todas las influencias externas inhibidoras». Según indica el ingeniero y profesor Ezequiel Rodríguez López en su Tratado de Selvicultura de 1938:  «Las agrupaciones climácicas realizan, para cada forma biológica de la vegetación, nuestro llamado máximo ecológico bioecológico u óptimo vegetativo, y acusan, por consiguiente, localización natural de las mismas. La palabra climax, climacis es latina pero de origen griego y significa escalón, y en sentido figurado culminación, y con tal significado se emplea para designar la agrupación en que culmina la vegetación por su propia y natural evolución

El profesor Rodríguez aclara: «la acepción que hemos visto  se complementa con la consideración económica que impone el cultivo forestal.  Pues para que un máximo vegetativo realice un climax forestal es necesario que responda además a los fines económicos de dicho cultivo. con arreglo a esto podemos definir a la climax forestal como un máximo bioeconómico que realiza y asegura la persistencia del máximo rendimiento de una determinada producción forestal. »

Esta idea es lo que llaman Godwin y Tansley Climax alterada (deflected).  Es el estado de vegetación relativamente estable, que debe su existencia a las actuaciones humanas, como el pastoreo persistente, la siega, etc… en las regiones explotadas desde hace mucho tiempo es difícil diferenciar entre el estado final determinado por el clima y el así derivado. Las dehesas extremeñas formarían parte de esta clasificación.

Como podemos comprender aunque se deban tener en cuenta criterios ecológicos de gestión sostenible no cabe abandonar una perspectiva antropocéntrica que  está en la base de la Agronomía, la Silvicultura y, al cabo, la razón final de todo, la satisfacción de las necesidades sociales de alimentos u otros productos o aprovechamientos.

Abominando de, o simplemente ignorando, estas consideraciones sobre el sentido del climax, una manía de ecologistas de sauna picaflor y pilla pilla es la de no controlar el sotobosque, bien con ganadería extensiva o con otros aprovechamientos, del modo que explicaba Hernández Pacheco o conoce cualquier habitante de la zona. La falta de control del sotobosque permite la proliferación de las llamas, si además se emplean drones con artefactos incendiarios el desastre ecológico es seguro. Este abandono provocado por la Administración es negligente  Las dehesas que constituyen un sistema agroforestal de gran productividad para producir proteína animal de extraordinaria calidad están hoy desaprovechadas. Se puede atravesar la región sin ser capaz de ver a nadie en las fincas. Las casas cerradas a cal y canto. Ni un solo cerdo ibérico en el campo. De vez en cuando se ven vacas de la raza blanca cacereña y alguna oveja o cabra.  Las dehesas suelen estar llenas de jarales o retamares, matorrales producto de la degradación de los ecosistemas.

La sensación que ofrecen al viajero es la de abandono, de deterioro programado o al menos consentido. De fracaso. Un parque temático de tierras echadas a monte en el que, naturalmente, sobran los extremeños.  Un despilfarro de recursos. Un anticipo de la tenebrosa Agenda 2030 y del NOM.  También, en concreto, una forma práctica de hacer hueco a la carne fabricada con gusanos, petróleo y porquerías varias de Gates y otros  próceres de ese jaez.

Tal es la obra de sabotaje de las zurdas extremeñas con el orondo forense bien cebado a la cabeza. En vez de liberar a la clase obrera, engordar buitres carroñeros con plumas o sin ellas y proteger a la maleza.

El romántico paseo entre las cenizas del doctor falsario y de su forense es revelador, es todo un resumen de los resultados de su esforzada labor. Parafraseando a Sancho, ¡Vengan días y vengan cenizas!

La ceniza fue árbol, civilización y riqueza.

 

Hoy, 18 de julio, grandes inauguraciones del Régimen

Me llena de orgullo y satisfacción anunciaros que si los incendios que asolan Cáceres gracias a la incompetencia demagógica retroalimentada de socialistas y ecologistas no lo impiden, hoy 18 de julio, Su Majestad y Jefe del Estado don Felipe, en campaña personal de confraternización con el populacho y acompañado para tan memorable ocasión por el falsario presidente de Su gobierno, inaugura un auténtico prodigio técnico, gloria y honor de las más altas realizaciones del Régimen.

Nada que ver con minucias como el Plan Badajoz o la presa de Alcántara, la mayor de Europa, con las que el malvado estadista Franco intentaba seducir incautos so pretexto de mejorar Extremadura, siendo recibido con desbordado entusiasmo por todo el pueblo fascista irredento antes de la llegada del heroico socialismo salvador.  Entusiasmo popular que será oportunamente pasado por las tijeras del Ministerio de la Verdad previsto en la flamante Ley de Memoria democrática filoetarra.

No. Me refiero a la nueva línea de Alta Velocidad que permitirá al nuevo AVE extremeño, aunque algo paticojo y volandero como las crías o ejemplares inmaduros, hacer el trayecto Cáceres Badajoz y viceversa a la diabólica velocidad de ¡casi 100 kilómetros por hora!

Ahí es nada.

Recuerdo con singular emoción una memorable expedición ferroviaria desde Cáceres a Madrid, ida y vuelta. Toda una aventura que apenas tiene que envidiar nada al famoso transiberiano, aunque esa vez no tuvimos que bajarnos en algún descampado o barbecho por avería de la máquina como es frecuente, según me comentaban algunas de las esforzadas expertas víctimas ferroviarias habituales con las que tuve tiempo de confraternizar. Sin embargo, astuta y prudentemente, para no chocar de frente debíamos esperar en vía muerta el paso de otros trenes.  En mi humilde opinión es una pena que no se explote adecuadamente esta singular atracción turística, propia del Oeste, sobre todo si el Parque Nacional de Monfragüe quedase achicharrado a menos que la Providencia divina lo proteja, que la socialista ya se ve lo que da de sí.

En sabia previsión del falsario y su equipo de millones de asesores tal cosa de los peligrosos cruces de trenes no va a volver a pasar porque ahora sólo está previsto un trayecto diario para poder rentabilizar mejor la monumental obra entre ambas capitales extremeñas.

Según se ha sabido de fuentes autorizadas de la Casa imaginaria, para hacer más soportable la prueba a su marido, la Leti habría puesto tortilla a la española y filetes panaos con pimientos verdes en la humilde tartera de Su Majestad.

¡Dios nos guarde!

 

«Sine agricultura nihil», o eso decían

«Sine agricultura, nihil» es el lema de los Ingenieros Agrónomos y sigue siendo una gran verdad aunque Bill Gates y demás plutócratas sin corazón ni humanidad intenten destruirla con sus desvaríos criminales.

Ayer se produjo una gran manifestación en Madrid contra la política perpetrada por el infame gobierno de Su Majestad. Nos congratulamos de su éxito aunque desgraciadamente dudamos que el Régimen vaya a rectificar porque carece de suficiente soberanía ni general, ni alimentaria.

En España estamos sufriendo varios procesos conjuntos que han devenido en la actual crisis de abastecimientos, despoblación rural y pérdida de biodiversidad de los sistemas agrarios. Aunque en este caso la causa inmediata o directa sea la movilización del transporte contra la ruina a la que les condena el gobierno de Su Majestad. Hubo una época no tan lejana en la que la seguridad de abastecimientos en la alimentación se consideraba cuestión geoestratégica de seguridad nacional, de modo que las entidades públicas intentaban regular mercados y sobre todo evitar posibles hambrunas o crisis de subsistencias.  Cosas de la malvada dictadura dicen los progres cómplices de la nueva tiranía.

No está de más un sucinto repaso histórico por esquemático que sea que permita comprender mejor la problemática de la moderna agricultura industrializada consumidora de input cuyos mercados no controla al estar en manos de monopolios internacionales o de mercados como la energía fósil. Causa última por la que el sector ha pasado de fuente y refugio de ahorro a acumular deudas casi insostenibles. Porque hay que tratar de distinguir la responsabilidad del presente devastador gobierno de Su Majestad, que es mucha por estar al servicio del enemigo, de los que son variables o cuestiones permanentes de la actual forma de producción agraria y su sistema logístico y de industria agroalimentaria asociado.  Cuestiones que se deben comprender para poder informar una Política agraria que atienda los legítimos intereses de agricultores, ganaderos y consumidores así como la conservación de los sistemas agrarios y ecosistemas.

En la posguerra española el conocimiento práctico de los recursos agrarios y de su gestión era muy elevado y trataba de enfrentar las condiciones de penuria existentes. Las antiguas publicaciones del Ministerio de Agricultura, incluidas las de divulgación y extensión agraria eran muy buenas desde el punto de vista del conocimiento de la realidad agraria y forestal. Sobre todo durante los primeros años, saqueado por los socialistas el oro del Banco de España y cuanto valiese para su pillaje, sin apenas divisas, y sin ayudas exteriores como las que recibieron la mayoría de los países europeos, salvo alguna de la Argentina peronista, la autarquía obligaba a gestionar lo mejor posible lo poco de lo que se disponía.

Sostenibilidad

Para lograr auténtica sostenibilidad se trataba de distinguir lo que puede considerarse renta de lo que sería capital natural. Se conocía el medio al menos en su aspecto cualitativo porque a nivel estadístico existían notables lagunas. Especialmente desde que las magnitudes en términos reales van siendo progresivamente sustituidas por otras expresadas en términos monetarios, lo que dificulta el análisis y comparaciones en términos de biodiversidad, especies implicadas, o flujos de materia y energía de los diferentes sistemas agrarios.

Con posterioridad, cuando ya los sistemas tradicionales se habían desestabilizados por la emigración, o la creciente incursión de la agroindustria hubo un grupo de estudiosos españoles, como José Manuel Naredo, Pablo Campos, o Javier López Linage, con los que en otro tiempo tuve el honor de colaborar como ingeniero agrónomo. Eran investigadores preocupados por el conocimiento, mejora y en algunos casos rehabilitación de los sistemas agrarios tradicionales, incluyendo en este concepto una visión integrada  de diferentes aspectos de la vida rural tradicional como la vivienda, los aperos o los objetos útiles. Levantaron acta de un mundo perdido, en el que prevalecía el valor de uso sobre el valor de cambio, la escasez objetiva sobre la subjetiva, el ciclo cerrado y el largo plazo, y en que mal que bien, la gente a base de ingenio, conocimiento diferenciado de su universo y mucho esfuerzo, se apañaba para sobrevivir sin el uso intensivo de energía fósil.

Hace no tantos años se consideraba que la solución del problema social agrario era fundamental para la vida de los pueblos y especialmente para España. Durante la Segunda República este era uno de los problemas sociales fundamentales y muchos achacan al fracaso de la Reforma Agraria el posterior del propio del régimen republicano. Una Reforma instrumentada técnicamente entonces por el catedrático Pascual Carrión que resultaría demasiado lenta, desbordada por la acción revolucionaria de movimientos políticos y sindicales. Y también con un enfoque demasiado parcial, al centrarse principalmente en la Propiedad de la tierra en áreas latifundistas y carecer de una visión de conjunto o integral del problema, incluidos aspectos ecológicos relacionados con la producción.

Ya en la Transición se recrea un Instituto Andaluz para la Reforma Agraria (IARA) cuyo presidente fue José María Sumpsi, mi antiguo profesor de Econometría en la ETSIA de Madrid. Basado en la vieja mitología del reparto de tierras, y sin un apoyo adecuado de servicios, financiación y buenos gestores empresariales, su fracaso estaba anunciado y era cuestión de tiempo. En especial cuando la PSOE ideó otra forma de dominación menos peligrosa para sus intereses partidistas. Como compensación de ese fracaso y para mantener su clientela de votos y pax social se estableció el sistema de las paguillas, el llamado PER, una especie de sopa boba frailuna actualizada en la que las gentes de la PSOE hacían de píos hermanos limosneros benefactores del convento. Los nuevos manijeros de la PSOE reparten el dinero entre afines como antes jornales los antiguos capataces del malvado amo. Una forma de mantener gentes dependientes y permanentes votantes del pertinaz socialismo.  Y también de servir y no enfrentarse a los poderosos, a la vieja aristocracia o burguesía terrateniente. Un tinglado estable de corrupción, atraso e ineficiencia blindado con el lamentable sistema autonómico cuyo caciquismo estructural impedía la alternativa política.

En España ya no existe la antigua y dramática presión sobre la tierra pues la población empleada en la agricultura y residente en el mundo rural ha descendido enormemente, de modo que muchas extensiones de nuestros campos se hallan ahora solitarias, abandonadas, colonizadas por matorral o las primeras etapas de la sucesión ecológica y  los sistemas agrarios se han simplificado, perdiendo gran parte de su complejidad y riqueza ecológica, cuando simplemente ya han desaparecido.

Energía y Agricultura

Detrás de tan profunda transformación existen muchas causas, una de ellas es el cambio en la utilización de la energía y sus principales convertidores: plantas, ganado y máquinas en los sistemas agrarios. De singular importancia es, frente a la ganadería tradicional integrada, el desarrollo de la ganadería intensiva alimentada con productos propios del consumo humano como el maíz o la soja. Un combustible diferente del que usaban las máquinas vivientes de nuestra cabaña autóctona, más resistentes y mejor acomodadas al medio natural y capaces de aprovechar mejor los propios recursos pascícolas y la fotosíntesis no subsidiada con energía fósil, sirviendo además para la tracción en el caso del vacuno.

Hoy asistimos gracias a la manipulación mental de urbanitas ignorantes a otra vuelta de tuerca en el proceso aparentemente imparable de descomposición del mundo rural. La  nueva ofensiva bárbara y fanática se realiza contra actividades tradicionales de gran importancia ecológica como la ganadería brava o la caza. Actividades que forman parte de los hábitos y el ocio rural pero que constituyen actividades de extraordinaria importancia económica y social, también para el sector industrial y de los servicios.

Caza y ganadería brava

Dos actividades amenazadas de gran importancia ecológica, cultural y económica con generación de empleo en diferentes sectores relacionados. La caza bien gestionada es fundamental en el equilibrio de los ecosistemas. El toro de lidia constituye una rara y preciosa joya zootécnica de gran importancia también para la conservación de las dehesas. Las dehesas constituyen un sistema agrícola, ganadero, forestal y cinegético de extraordinaria importancia ecológica en la España sujeta a las condiciones de la sequía estival. No obstante, su alto rendimiento medido en capacidad de producir proteína animal en relación con la energía fósil empleada ha ido reduciéndose con el tiempo como muestran los importantes trabajos con datos reales obtenidos con documentación contable de base por el investigador extremeño Pablo Campos. Un asunto muy importante que merece otro desarrollo aparte.

Pero el actual despotismo iletrado se mueve por prejuicios y o intereses bastardos y no admite razones. El nuevo gobierno de señoritos prepotentes e ignorantes al servicio de fuerzas que muchos ignoran es más de temer que un nublado o que la peste porcina o la plaga de la langosta, todos juntos. Probablemente, detrás de los actuales intentos de prohibir la caza se encuentre el deseo de los gobernantes despóticos de retirar las escopetas y rifles en poder de los ciudadanos, para evitar cualquier posible resistencia a la nueva tiranía que amenaza consolidarse en España.

Dietas

Existe preocupación por el efecto que una dieta inadecuada tiene en enfermedades vasculares y en la salud en general de la población. Bill Gates ya nos dice que debemos consumir su sanísima carne de plástico sin olvidar insectos u otras porquerías.

No podemos sustraernos a la influencia de la potente industria agroalimentaria que condiciona nuestros hábitos y nuestras relaciones sociales y económicas, sin olvidar los impactos ambientales asociados a la agricultura y ganadería intensivas. No sin un cierto voluntarismo, unos hablan de recuperar la “dieta mediterránea”. Otros proponen como remedio la recuperación de la llamada “dieta atlántica”, o tradicional del Norte de la zona litoral, en la que el pescado tiene un componente fundamental. Sin embargo, la cuestión que es realmente compleja, y en la que tiene que ver tanto los hábitos alimentarios, las condiciones sociales, cuanto los cambios producidos en los sistemas de producción agrícolas y ganaderos occidentales.

Nuestra opinión es que, en el caso de toda España se esta sustituyendo en exceso la proteína de origen vegetal en la dieta por otra de origen animal, y, además, de animales monogástricos, aves, porcino, alimentados con piensos compuestos, (grano, soja, etcétera), alimentación ésta que también se emplea para los rumiantes, obviando la capacidad de utilización, gracias a la peculiaridad de su sistema digestivo, de los recursos pascícolas que se hallan crecientemente infrautilizados. La proteína vegetal sustituida era la aportada antes por las leguminosas de consumo humano, magníficos elementos de nuestra dieta y cocina tradicionales, extraordinarios pilares de nuestra gastronomía tradicional: garbanzos, judías, lentejas, habas, guisantes…  Tal sustitución es provocada tanto por razones de consumo: comida rápida o basura, modas, neomarxismo cultural con sus cambios sociales inducidos de provisionalidad, indigencia contra la tradición, disgregación familiar, etcétera, cuanto por razones técnicas productivas, dificultades de mecanización de la recolección, empresariales, falta de personal, disminución del valor añadido (y de la energía empleada) para las grandes transnacionales. El resultado es lamentable tanto para la salud de las gentes como de nuestros suelos, puesto que, asociados a las leguminosas, existen unos microorganismos capaces de fijar el nitrógeno atmosférico, es decir de abonar de modo natural nuestros campos, con el consiguiente ahorro energético. La pérdida de biodiversidad, o el aumento de matorral y entropía también se asocia a estas cuestiones.

Pero el despilfarro energético en el sistema agroalimentario occidental no acaba en el descenso de la producción de leguminosas para el consumo humano. Según los diferentes animales y modos de producción, la obtención de una unidad de proteína animal requiere el empleo de no

menos de siete de origen vegetal. El drama es mayor cuando parte de esta proteína no procede de recursos pascícolas sino de grano, de modo que el ganado alimentado de tal modo, aunque fuera rumiante y por tanto pudiere aprovechar los pastos a diente o por sistemas parecidos a los tradicionales, está quitando alimentos directamente válidos para la alimentación humana. Para colmo, la moda de los biocombustibles supone añadir otro competidor, los motores de explosión, actualización mayor que la correspondería antes a los animales empleados para tracción mecánica. Y esto, además, en una situación esquizofrénica en que se fomenta la desertización de las tierras sin habitantes ni ganados y a la vez la producción de ganado sin tierras.

Otro aspecto curioso con graves consecuencias para la dieta es la recesión de la producción hortofrutícola tanto en Galicia como en casi toda la Cornisa cantábrica. Cosa especialmente notable cuando habría que buscar alternativas viables al sector ganadero hoy atacado por animalistas, pseudo ecologistas, veganos y demás tribus urbanas. Existen condiciones ecológicas para ello, pero, también, las lacras endémicas del sector agrario gallego: atomización y dispersión de las explotaciones, falta de dimensionado y productividad, ausencia de experimentación, investigación aplicada y mejoras, infraestructuras de comercialización y conservación insuficientes. Falta de suficiente sensibilidad para acomodarse a la demanda en calidad y cantidad.

En este momento no sabría valorar el alcance y duración de la presente crisis de abastecimiento y carestías. Ojalá sea pasajera y no tenga graves consecuencias. Esperemos que nos sirva de lección para comprender y valorar hasta qué punto son frágiles las condiciones que permiten mantener nuestra civilización.  Si así fuese y hubiere voluntad de rectificar al menos habría servido para algo.

 

España vaciada y sistemas agrarios

“La solución del problema social agrario es fundamental para la vida de los pueblos y especialmente para España”  (Pascual Carrión)

 

 “En agricultura, sólo 1/3000 horas de trabajo humano por unidad de producto se necesitan comparadas con 1840…no respondo de la exactitud de estas cifras. Los tecnócratas de quienes proceden son demagogos y, por tanto, gente sin exactitud, poco escrupulosa y atropellada” (José Ortega y Gasset)

 

«Parad, airecillos, / y el ala encoged, / que en plácido sueño/ reposa mi bien.

Parad y de rosas/ tejedme un dosel,/  do del sol se guarde/ la flor del Zurguén…»

(Juan Meléndez Valdés)

 

Uno de los temas de actualidad es el de lo que se ha venido en llamar la España vaciada y su problemática representación política, fuente de sobresaltos para las más tranquilas aguas del Régimen. Para muchos ecologistas de salón influidos sin criterio propio ni experiencia por la plutocracia financiera y sus intereses ocultos esto del campo y la ecología es una moda parecida a la de la poesía bucólico- pastoril propia de otros tiempos, aunque sin un Cervantes, Lope de Vega o Meléndez Valdés que la glose.

De aquí muchos disparates como lo de la persecución de la ganadería, la de la cría de reses bravas, auténtica joya zootécnica de nuestras dehesas o la prohibición de la caza.

José Manuel Naredo, mi antiguo maestro en muchos temas de economía agraria, es uno de los meritorios estudiosos españoles, junto a Pablo Campos, Juan Martínez Alier, Javier López Linaje, Xaquín Lorenzo u otros, de los sistemas agrarios tradicionales, incluyendo en este concepto una visión integrada  de diferentes aspectos de la vida rural tradicional como la vivienda o los objetos útiles. Es decir, todo el conocimiento propio de la vida rural antes de la introducción en gran escala de los combustibles fósiles y la consiguiente emigración acelerada derivada de los cambios en la producción y el aumento de la productividad del trabajo. Hubo una época durante el franquismo en la que las publicaciones del Ministerio de Agricultura reflejaban un gran conocimiento de nuestros recursos y su forma de aprovecharlos.

Sin embargo, había que hacer frente a problemas técnicos importantes como la carencia de estadísticas fiables en unidades físicas de superficies, rendimientos o producciones de modo que levantaron acta de un mundo perdido, en el que prevalecía el valor de uso sobre el valor de cambio, la escasez objetiva sobre la subjetiva, el ciclo cerrado y el largo plazo, y en que mal que bien, la gente a base de ingenio, conocimiento diferenciado de su universo y mucho esfuerzo y dedicación, no hay que olvidarlo, se apañaba para sobrevivir sin el uso intensivo de energía fósil.

Tengan razón última o no teorías neomalthusianas como la de Olduvai el caso es que las poblaciones dependen de los recursos y en especial de la energía. Probablemente una futura carencia en la disponibilidad de energía fósil tenga por escenario una situación de histéresis. Muchos recursos agrarios se han degradado o extinguido y la gente que sabía como emplearlos ya habrá desaparecido. La necesidad de conservar ese conocimiento popular junto con los datos que pueda facilitar la investigación aplicada como las de las estaciones de ciertas cajas rurales resulta imprescindible.

Hace no tantos años se consideraba que la solución del problema social agrario era fundamental para España. Los errores políticos, ecológicos y técnicos en el planteamiento de la Reforma Agraria republicana influyeron en su fracaso lo que resultaría fuente de violencia y un importante factor de desestabilización del Régimen. Desde entonces muchas cosas han cambiado en el mundo, y hoy en España ya no existe la antigua y dramática presión sobre la tierra pues la población empleada en la agricultura y residente en el mundo rural ha descendido enormemente, de modo que muchas extensiones de nuestros campos se hallan ahora solitarias, abandonadas. Los sistemas agrarios se han simplificado, perdiendo gran parte de su complejidad y riqueza ecológica, cuando no desaparecido. Cuando se viaja por España cada vez se observan menos superficies de cultivo por lo que el paisaje resulta menos variado. Se puede atravesar buena parte de Extremadura sin poder ver piaras de cerdo ibérico en las dehesas. Algo de vacuno de raza blanca cacereña, alguna oveja y poco más.

Es al revés: la escasa presión sobre el recurso tierra viene provocando un proceso entrópico, de desorden y desorganización de los antiguos sistemas agrarios. Tampoco suele haber una ocupación racionalizada del espacio creciente que deja la disminución de Superficie Agrícola en forma de repoblaciones o de recuperación de bosques. Como mucho se suelen realizar algunas plantaciones de especies de crecimiento rápido, lo que más bien parece otra forma especial de cultivo, pero plurianual. Un asunto cuya desatención no deja de ser paradójica por no decir inexplicable en un momento de auténtica histeria inducida con lo del cambio climático de supuesto origen antropogénico cuando la actividad fotosintética sirve para fijar CO2 de la atmósfera. O con los problemas de la pérdida de suelo fértil debida a la erosión, un verdadero desastre desde el punto de vista de nuestro patrimonio natural. En muchas zonas de nuestros montes y penillanuras las especies vegetales dominantes ofrecen manchas uniformes significativas de los procesos de degradación de los ecosistemas.

Detrás de tan profunda transformación existen muchas causas. Las explotaciones se encuentran desestabilizadas en el aspecto financiero. Han pasado de antiguos sumideros de ahorro a posiciones deudoras, víctimas del juego de costes y precios no controlados. La productividad del trabajo ha crecido de modo extraordinario. Ya no hacen falta tantas personas para atender la producción agraria, y no todas pueden recolocarse en sector industrial o servicios al menos en su misma área.  Esta desordenación del territorio multicausa genera la España vaciada.

También es un resultado del cambio en la utilización de la energía y sus principales convertidores: plantas, ganado y máquinas en los sistemas agrarios. De singular importancia es, frente a la ganadería tradicional integrada, el desarrollo de la ganadería intensiva alimentada con productos propios del consumo humano como el maíz o la soja. Un combustible diferente del que usaban las máquinas vivientes de nuestra cabaña autóctona, más resistentes y mejor acomodadas al medio natural y capaces de aprovechar mejor los propios recursos pascícolas y la fotosíntesis no subsidiada con energía fósil, sirviendo además para la tracción en el caso del vacuno.

Por haber estudiado la cuestión ya en los años setenta he sido escéptico en lo que se refiere a la viabilidad real extendida de las biomasas para la automoción. Salvo que apenas tengan aparato logístico asociado y se consuman donde se producen los rendimientos valorados en términos energéticos son muy pequeños, incluso negativos. Es petróleo cambiado de forma, porque la agricultura de los países occidentales consume mucha energía fósil que asiste a la fotosíntesis.

También debe saberse que la producción de una proteína de carne requiere varias de proteína vegetal. Por ello es de gran importancia distinguir la ganadería extensiva que se cría comiendo productos no susceptibles del consumo humano de la intensiva, sin tierra, que drena recursos como maíz o soja que podrían alimentar directamente al hombre.

 

En los párrafos anteriores he tratado de trasmitir una breve idea de la complejidad de lo que sucede y como requiere una política agraria que tenga en cuenta todos estos aspectos ecológicos y técnicos junto con otros de carácter organizativo, financiero…así como su mejor integración en la agroindustria.

Y es que no tiene razón León Walras cuando afirma que: “el valor de cambio, la industria y la propiedad son los tres hechos generales de los que toda riqueza social es el teatro”.

Muy especialmente en el sector primario deberían revisarse conceptos básicos tales como escasez, valor, gestión de recursos basada en unidades físicas y no solo monetarias, diferencia entre riqueza patrimonio y riqueza renta, crecimiento…

Una política agraria de futuro debe replantearse sus objetivos. Ante la posibilidad de previsibles futuras hambrunas producidas por fenómenos naturales, o inducidas por la plutocracia financiera, es preciso recuperar una cierta autarquía en la producción agraria que permita alimentar y mantener la sociedad en previsibles condiciones de limitación del comercio internacional.

Algo que puede colegirse requiere recuperar soberanía para tratar de abordar un programa nacional de reconstrucción del sector FAO. Y que en mi humilde opinión no parece puedan arreglarlo unos cuantos francotiradores en guerra de guerrillas, aunque puedan tener un papel útil para… ¿acaso favorecer los intereses de los enemigos de España?

Pero, ¿Dónde influir de modo preferente?

Es preciso comprender dónde estamos y tratar de evaluar de modo multidisciplinar las políticas, los programas y los proyectos. El esquema energético de la agricultura española puede ilustrar esta pregunta. Al mirar en el esquema del diagrama energético la división en fotosíntesis asistida o no asistida se pueden observar los puntos más críticos e interesantes, en especial en un posible futuro de penuria e incluso hambrunas.

Pero esto puede ser objeto de otra garita.

 

 

Reforma laboral y 4ª revolución industrial

Hasta ahora, las escaramuzas acerca de la derogación o no de la reforma laboral de Mariano se suelen venir enmarcando en las peleas con sus dímes y diretes entre facciones enfrentadas del dañíno gobierno comunista de Su Majestad. Una disputa local entre familias o banderías mafiosas por obtener mayores cuotas de poder dentro del empobrecido reino pero que no deja de ser curiosa por miope o incluso ingenua.

En la propia pseudo derecha turnista se jalea la disputa como forma de desgaste gubernamental y oportunidad estratégica de negocio, no sé bien si comprendiendo del todo la gravedad del asunto.

Lo que quiero decir es que los tiros internacionales van por otros derroteros si hacemos caso a lo indicado por las propias publicaciones globalistas oficiales.

Para colmo, nos encontramos en una situación muy débil y peligrosa no ya en España sino en todo el mundo con amenazas de posibles desabastecimientos, hambrunas, apagones duraderos, en fin, todo un panorama desolador que puede hacer peligrar la supervivencia de muchas empresas ya muy tocadas o desestabilizadas por las exageradas medidas perpetradas contra la plandemia.

Veamos. Según explica Klaus Schwab Rothschild, Presidente del Foro de Davos, en su libro La Cuarta Revolución industrial: “son muchos los desafíos a los que se enfrenta el mundo de hoy, pero posiblemente uno de los más importantes sea comprender la nueva revolución tecnológica. Por primera vez podemos afirmar que la cuarta revolución industrial acarrea la transformación de la humanidad, debido a la convergencia de sistemas digitales, físicos y biológicos que la protagonizan.”   “… Esta revolución nos está obligando a repensar cómo los países se desarrollan, como las organizaciones generan valor e incluso qué significa ser humanos.”

Dicho de otra forma más clara: de la concepción más o menos clásica de la máquina y la Técnica al servicio del hombre ahora lo posmoderno progre será el hombre al servicio de la máquina controlada por el capital plutocrático.  Lo de generar valor para el accionista en vez de satisfacer necesidades reales ya sabemos lo que supone. Y lo del significado de ser hombre para cierta gente pone los pelos de punta al más templado.

Y todo ello en un marco legislativo en el que los Estados nacionales van ser desactivados e incluso quizás destruidos en un futuro no muy lejano a favor de las grandes corporaciones capaces de maniobrar en un universo desregularizado.

Según el Presidente del Foro de Davos la cuarta revolución industrial va a provocar importantes impactos en la Economía. En crecimiento, productividad y empleo con un proceso de sustituir trabajo por tecnología. En EEUU el 47 % de los empleos están en riesgo.  Sobre todo los repetitivos de ingresos medios, frente a ambos extremos. El futuro significa emplear algoritmos por seres humanos. Según él, puede ser automatizado incluso el trabajo de abogados, analistas financieros, médicos, periodistas, contables, aseguradores o bibliotecarios. Pero el trabajo sustituido es menor que el que anterior a sustituir por la tecnología.

Sin embargo, si se permite la digresión, sabemos que en la España actual esta ley no se cumple en el ámbito de la Administración ni en el del nutrido sector público redundante o parasitario. En tiempos de Franco el número de funcionarios y similares era mucho menor que ahora y eso que apenas había informática ni demasiadas cargas fiscales. Pero la posibilidad de saquear un sector privado menguante para engordar una gusanera pública creciente no es sostenible y ha de tener un límite.

De modo que se aumentará la productividad pero no los nuevos productos que necesitasen más mano de obra. Se va a un mercado laboral polarizado a ambos extremos de preparación y renta, con crecientes problemas sociales. Pudiera producirse una re-localización hacia economías avanzadas en segmentos altos o cuando el coste mano obra remanente no sea tan importante.

Se prevé una forma de trabajo en nube humana, organizaciones de geometría variable o muy fluidas … Es decir, autónomos de subcontratas temporeros sin derechos laborales frente a empleados. Y pluriempleo precario y variable para ir tirando.

En consecuencia, Schwab Rothschild insta a idear nuevas formas de contratos adaptados a las nuevas condiciones (¿de explotación?). Unas condiciones que generarían más fragmentación, aislamiento o exclusión social. Es de suponer que el prócer globalista alemán no se refiere los contratos prebendados por agradecidos monopolios de un prohombre socialista como Carmona o de la hija de Bono.

Con tal panorama el horno no estaría para bollos ni para mayores experimentos.  Es posible que podemitas y socialistas aprendices de brujo crean que tienen más poder real para hacer su Revolución que el meramente vicario otorgado temporalmente por la plutocracia para desestabilizar la sociedad actual. Un espejismo muy peligroso porque me temo no se pueda hacer la Revolución sin sus directrices ni su permiso.

Al contrario, lo prudente e inteligente desde el punto de vista del Bien común, del empleo y de la verdadera sostenibilidad, una palabra tan equívoca, manoseada y desnaturalizada por el uso, es tratar de proteger contra los abusos del globalismo a la pequeña y mediana empresa o a la condición de autónomo como alguna garantía de futuro o de resistencia ante las nuevas amenazas.

 

 

 

 

El trabucazo eléctrico

Lo de las tripas del sistema eléctrico cada vez resulta más difícil de entender, forma parte de los arcanos más abstrusos de la Termodinámica teológica o de la Teología termodinámica. Incluso para los ingenieros teólogos o los teólogos ingenieros que deben actualizar sus dogmas con las recientes aportaciones de los corruptos burócratas socialdemócratas y ecologistas a la violeta de la peligrosa pero interesada cuerda de la Greta zumbada. Un señuelo tras el que esconder el trabuco.

Pero existen pautas o criterios o atributos que se mantienen en el tiempo, no importa el Régimen, pues no en balde el tinglado empresarial eléctrico constituye el corazón de actividades de la oligarquía española. Uno de esos atributos es el oscurantismo. Otro el disimulo soportado por su gran influencia en los media. Sin olvidar la alta concentración de capital. Veamos.

Recuerdo las peripecias del ambicioso plan nuclear español heredado del franquismo. En esa época, primera administración socialista a principios de los ochenta, colaboraba como ingeniero asesor para temas de energía y medio ambiente del Vocal de la Junta permanente de Planificación, el gran estadístico, economista e investigador José Manuel Naredo.

Una de las cuestiones más apremiantes que entonces tuvimos que estudiar dentro del Plan Energético Nacional fue la de la continuidad del programa nuclear, diseñado de modo tan excesivo o descomunal que estaba causando graves problemas técnicos y financieros a las compañías eléctricas. En un informe confidencial elaborado por el Ministerio de Hacienda de la Administración Suárez en el año 1980 se explicaba el estado de quiebra técnica no declarada del sector eléctrico, maquillada con el oportuno juego de las amortizaciones. Para salvar al sector el gobierno felipista se envolvió en la filantrópica bandera ecologista y promovió el famoso parón nuclear, algo que de todas formas las eléctricas hubieran debído afrontar por razones estrictamente financieras y empresariales. De modo que, so pretexto ecologista, Felipe González las salvó la cara, del desastre y del escándalo haciendo pagar sus excesos y desafueros al consumidor engañado y acostumbrado a cargar siempre con los platos rotos. Para colmo, fundó ENRESA de modo que el sector público se hiciese cargo de la parte no rentable, o inasumible del negocio atómico.

Pero este asunto es muy importante, complejo, con muchas implicaciones y merece otro futuro desarrollo. Sirva ahora este apunte para ilustrar el que muchas veces las cosas no son lo que parecen o como nos las cuentan.

Visto este ejemplo de oscurantismo y disimulo, pero volviendo al tiempo presente, cabe comentar algunos aspectos de lo que decíamos al principio acerca de la generación y distribución eléctricas. Habría que distinguir lo que es Termodinámica, es decir naturaleza y economía física de los convertidores energéticos de lo que es tinglado político económico financiero empresarial. Lo que es Naturaleza de lo que Sociedad, con sus diferentes leyes respectivas.

En la actual regulación tarifaria se produce un interesado totum revolutum para mejor ganancia de pescadores. Se trata de introducir tanto el empleo obligatorio de los convertidores energéticos más ineficientes cuanto los llamados derechos de emisión de CO2. Una cosa por demás harto curiosa porque a falta de que la Atmósfera abra su ventanilla de cobro entre las nubes, ahí están heroicos burócratas ecologistas al servicio del NOM para hacerlo, caiga quien caiga.  Y si es de aplicación aquí no lo sería al otro lado del Estrecho donde las térmicas contaminantes vecinas hacen su agosto.

El funcionamiento de la formación de precios recuerda al de la de las famosas rentas ricardianas estudiadas por David Ricardo para el caso de la renta de la Tierra. Si el precio se forma de acuerdo con el coste marginal del convertidor más incompetente aquellos que puedan producir con los convertidores más eficientes tendrán una renta ricardiana derivada de la diferencia entre ambos costes de producción. Por eso puede interesar utilizar energía hidroeléctrica, la más barata, vaciando embalses y cobrada a precio de lujo. Cuanto más ineficiencia energética, mayor negocio financiero.  No importa la paradoja: paga el consumidor que es idiota o está indefenso ante la mohatra institucional.

Existen otras cuestiones como la obtención de los mejores rendimientos eléctrico- térmicos en centrales de ciclo combinado o bien de cogeneración descentralizada en industrias, o de utilización solar para autoconsumo que también dependen de la satisfacción prioritaria de intereses corporativos que habitualmente no coinciden con los nacionales.

Sin olvidar que, además de las características de los sistemas industriales de generación, distribución y consumo, en el proceso de formación de precios internacionales existen poderosos condicionantes geoestratégicos que poco tienen que ver con la naturaleza de los recursos energéticos y su eficacia o valor para la estructura del balance de energía primaria.

Un ejemplo actual, los obstáculos que EEUU está poniendo para el suministro de gas natural procedente de Rusia mediante el nuevo gasoducto Nord Stream 2 dificultan el abastecimiento de gas natural abundante para Europa y también influyen en la artificialidad de la actual carestía.

Todo ello en un marco generalizado de creciente ¿y acaso irrecuperable? pérdida de credibilidad de las actuales instituciones.

El infame Zapatero fue uno de los políticos mercenarios principales causantes del desastre actual, pero hubiera podido ser cualquier otro. Dicen que al doctor falsario le ha entrado pánico por las consecuencias que pueda tener para su feliz permanencia en lo alto de la cucaña los desmanes en el recibo de la luz. Y que ahora, en lo que pudiera ser el tiempo de descuento de su gobierno, trataría de «domar» a las eléctricas. Si esto fuese así, demostraría que es más tonto, o está más desinformado pese a su ejército de infinitos asesores, de lo que sospechábamos. De tanto mirarse el ombligo o al espejo en busca de alguien más guapo y apuesto, no comprende las delicias del globalismo cuya aportación a su logro son su actual razón de ser y estar.

Pero cualquiera que discurra por su cuenta pensará: si nos han engañado en esto del trabucazo eléctrico, o en lo de las vacunas, o en…  casi seguro que estemos engañados en todo.  En efecto, la Monarquía es un bonita tramoya de vistosos uniformes con sus plumeros y jarreteras para disimular el tenderete arrebatacapas y cohonestar el reparto del botín entre unos pocos beneficiarios del Monipodio real.  En ella, el falsario y su partido están puestos donde están para vestir el santo de los suculentos negocios monopolísticos de la oligarquía.

Sí. Felipe sí que entendió bien la cosa.

 

 

Atentados, una visión

Se cumplen veinte años de los famosos atentados de Nueva York y Washington que tantas y lamentables consecuencias han tenido sobre las libertades en todo el mundo. Y cuyas posteriores represalias han provocado la muerte de tanta población civil inocente a añadir a la inicialmente producida.

Del atentado del Pentágono se ha sabido que lo del supuesto avión impactante fue pura fabulación. No dejó ningún rastro ni fuera ni dentro del edificio. Pudiera haber sido un misil pero el material gráfico de cámaras cercanas fue secuestrado. De hecho, ya ni se suele citar para no despertar la bicha de la incredulidad en las versiones oficiales. Cabe recordar que uno de los autores pioneros en poner en cuestión la explicación oficial de lo que estaba pasando y de sus consecuencias fue el analista Thierry Meyssan. Entonces me pareció exagerado, ahora creo con la perspectiva de los años que no andaba tan descaminado. El que fuera luego presidente, Donald Trump, también desmentiría la versión oficial en unas declaraciones efecuadas ese mismo día a una cadena de TV.

Si lo del Pentágono duerme el sueño de los justos, aún siguen las teorías y especulaciones acerca del no por cierto menos enigmático derrumbe de las Torres gemelas neoyorkinas. El aspecto técnico del atentado no sólo tiene interés para ingenieros, arquitectos, científicos o expertos sino que es general en la medida que ofrezca pistas acerca de la posible autoría. En especial si la versión más o menos oficial se desechase. La espectacular caída de ambas torres se compadece mal con lo que sabemos tanto del diseño y la construcción de los edificios cuanto del comportamiento térmico del acero. Dicen que el acero falló por que así lo hizo antes su revestimiento ignífugo.

No obstante, el derrumbe más parecería debido a una demolición controlada efectuada desde la cimentación. Tampoco está clara la razón de porqué se cayó otro edificio relativamente próximo no afectado por el impacto de los aviones.

Se arguye que las explosiones previas a la caída escuchadas por los bomberos que atendieron el siniestro y de las que no se hacen eco los informes oficiales, pudieran deberse a una reacción del aluminio de los fuselajes en contacto con agua del sistema de incendios.

También parece poco verosímil la versión oficial según la cual unos pilotos no profesionales con unas pocas horas de entrenamiento en avionetas hayan podido dirigir con tanta puntería y precisión sendos grandes aviones de pasajeros, ni que tampoco al menos el segundo de ellos fuese interceptado por cazas. Y lo de la aparición entre tantas miles de toneladas de escombros del pasaporte intacto del jefe de los terroristas ya resulta verdaderamente milagroso.

Atentados de falsa bandera

Sea como fuere, ha habido un antes y un después de ese 11 S, con consecuencias lamentables para la Humanidad e incluso el futuro cada vez más preocupante y en entredicho de nuestra civilización.

Un sucinto repaso de la Historia nos demuestra que los EEUU son expertos en atentados de falsa bandera con el objetivo de iniciar guerras de conquista o rapiña.

Así el del hundimiento del Maine que provocó la guerra de Cuba contra nosotros. Previamente, el presidente español Cánovas del Castillo había sido oportunamente asesinado por el no menos oportuno anarquista de guardia. Le sustituyó el masón Sagasta, más inepto y complaciente.

O la introducción de armas en el Lusitania, violando las convenciones para el no trasporte clandestino de armas en cruceros trasatlánticos de pasajeros para intentar provocar fuera hundido por un submarino y satisfacer así los deseos imperialistas de entrada en guerra contra Alemania.

En apoyo de sus compañeros de armas acusados de negligencia, almirante Kimmel y general Short, el contralmirante norteamericano Robert A. Theobald explica y demuestra en su documentado y valiente informe publicado en español con el nombre de El secreto final de Pearl Harbor, la contribución de Washington al ataque japonés como el Alto Mando y el Presidente Roosevelt conocían la posibilidad de un ataque aéreo japonés a la base americana, ya que la inteligencia americana había conseguido descifrar los códigos secretos del espionaje japonés varios meses antes. Lo único que se hizo fue retirar a alta mar los portaaviones y barcos modernos dejando en puerto las naves obsoletas como el viejo acorazado Arizona en calidad de cebo.

Tampoco se puede olvidar el invento del falso incidente del Golfo de Tonkin para provocar la escalada bélica en la devastadora, sanguinaria y ecocida guerra de Vietnam.

Ni la falsedad de la luego oficialmente desmentida existencia de armas de destrucción masiva en Irak, pretexto empleado por Bush hijo, tras el extraño atentado de las Torres gemelas, para destrozar e invadir Irak. O la creación “occidental” de Isis para propagar la siniestra primavera árabe y provocar el caos en Oriente Medio amén de inundar y desestabilizar a la UE con millones de refugiados inasimilables. O la agresión bélica contra Siria mediante los sanguinarios terroristas de Isis y la horda de inventados «pacíficos demócratas» sirios, armados hasta los dientes por Occidente, Israel y Arabia Saudita.  O el traicionero ataque a Libia y el magnicidio de su presidente. Libia era el país africano de mayor renta per cápita y fue saqueado.

Los atentados del 11  de setiembre también sirvieron de pretexto para reiniciar la aventura bélica norteamericana en Afganistán. Una gesta lejos de heroica o filantrópica, cuya última etapa ha terminado con una retirada infame, toda una lección urbi et orbi de descrédito e ignominia para los EEUU y sus comparsas occidentales.

El inicio de un periodo lamentable de la Historia

Un punto más, el de Afganistán, para instrumentar la doctrina geopolítica principal de los últimos años. Pues, en palabras de cierto militar norteamericano: “A EEUU no le conviene la estabilidad.”

La generación de conflictos bélicos permanentes o insolubles es la constante de estos últimos veinte años. En estas guerras sin fin o guerras contra el terrorismo se calcula que habrían muerto más de un millón de personas sin contar desaparecidos. Ni tampoco las devastaciones sufridas por los países atacados a los que se les dificultaría poder utilizar sus propios recursos nacionales, lo que harían los EEUU como botín cuando fuese menester. Por otra parte, el costo para EEUU se estimaría en más de ocho billones (millones de millones) de dólares.

Otra de las consecuencias más indeseables del proceso iniciado hace veinte años es el control de la población y la creciente conculcación de los derechos y libertades, ahora también en Occidente. Antes so pretexto de la lucha contra el terrorismo, ahora con otros no menos engañosos y terribles. La salud pública.

Pues, hablando de atentados, ¿cabría considerar lo relativo a la introducción de la llamada pandemia y el comportamiento posterior de la OMS, ciertos gobiernos e instituciones internacionales o los intentos de vacunación obligatoria como atentados o actos terroristas contra la población civil de las diversas naciones? Y si así fuera, ¿con qué fines inconfesables?

Sea como se a nos encontramos ante mentiras de destrucción masiva. La mentira es una conocida arma de guerra. Ahora se estaría usando en diferentes ámbitos por los poderes institucionales contra sus respetivos pueblos. Toda una etapa histórica siniestra que cabe convenir empezase con carácter tan generalizado ese fatídico 11 de setiembre.

Para el observador más lúcido y consciente la credibilidad de muchas instituciones occidentales, incluidos los media, se ha derrumbado tan estrepitosamente como las propias Torres gemelas. Pero ahora no es cuestión de contemplar el espectáculo como algo lejano o distante. En realidad nosotros ya no somos espectadores sino que formamos parte de él.

Las nuevas Torres gemelas están cayendo sobre nosotros y no sabemos si vamos a poder eludir que nos aplasten.

 

 

 

 

 

Carne de plástico y Geopolítica del hambre

Es sabido, y ahora cosa de plena actualidad, que otra de las amenazas de la plutocracia globalista es la de alimentación y el sector económico primario o FAO como se suele llamar hoy. Genocidas filántropos pretenden arrumbar los sistemas agroforestales y en especial todo lo que tenga que ver con la ganadería, sin distinguir la extensiva de la intensiva. Y promover como alternativa a los ecosistemas modificados por el hombre el consumo de ecologista «carne de plástico» fabricada en sus propias factorías.

En otras garitas anteriores (para verlas, basta pinchar en el texto resaltado en granate) he tratado de explicar de modo elemental las implicaciones técnicas y de presión relativa sobre los recursos energéticos tanto renovables como no renovables de los sistemas de ganadería extensiva o intensiva industrializada.

Hace nueve años escribía en ABC un texto, resumen del que reproduzco a continuación porque creo interesante rescatar y actualizar:

No voy a hablar de la trastienda de los ¿otrora? Opulentos países europeos que están sintiendo en sus propias carnes los desastres actuales, agravados en el caso español por un sistema político corrupto, despilfarrador, injusto, caciquil y sin verdadera libertad política ni económica. El fantasma del hambre en las capas más desguarnecidas o vulnerables de sus sociedades vuelve a los países del Sur de Europa. Vamos a tener que ir olvidando los servicios del tambaleante Estado del Bienestar al menos mientras la casta política que manda aunque no gobierna no renuncie al Bienestar del Estado. Su Estado arrebatacapas.

Y es que con ese título hace ya varios años el médico brasileño Josué de Castro publicó un sugestivo libro sobre el hambre en el mundo. De acuerdo con sus investigaciones cabría establecer con carácter general una relación entre los ciclos hormonales femeninos, la tasa de fertilidad y el nivel de ingesta de proteína en la dieta alimentaria. Es decir, el hambre llama a más población y a más hambre. La mejora de la alimentación disminuye la tasa de fertilidad por razones bioquímicas más allá de los evidentes aspectos culturales y de costumbres que influyen decisivamente en la vida humana.

El asunto es importante porque mientras no haya una disminución de la población mundial no parece que exista posibilidad real de erradicar el hambre, y mientras no mejore la dieta habrá más dificultades naturales para frenar la población condenada a una pronta muerte.

Es un hecho conocido que los sistemas agroalimentarios de los países industrializados se basan en el consumo intensivo de energía fósil. A diferencia de las antiguas civilizaciones agrarias, e incluso de la organización del espacio en el feudalismo, que se basaban en la fotosíntesis y la utilización de energía renovable como es la energía solar así como de seres del reino vegetal y animal bien adaptados a las condiciones del medio natural, los logros productivos de  los modernos sistemas agrarios descansan en la introducción de cantidades ingentes de energía no renovable en forma de capital, maquinaria, combustibles, fertilizantes y criaturas especializadas en la conversión energética, pero menos rústicas y adaptadas al medio que necesitan, por tanto, mayores flujos energéticos de apoyo para sobrevivir.

En el momento presente el sistema agroalimentario occidental se ha convertido en un proceso industrial más, que demanda más energía que la que devuelve al sistema en forma de alimentos.

Las estimaciones de Pimentel en “Energy, food and society” indicaban que si se dedicara todas las reservas conocidas de petróleo exclusivamente a alimentar a la población mundial con los sistemas de producción, distribución de alimentos y dieta americanos, sólo habría petróleo para unos 11 años. Es importante la composición de la dieta, (se usan cada vez menos leguminosas).

De acuerdo con las investigaciones de Malcom Slesser, el paso de una dieta constituida por 30 kilogramos al año de proteína vegetal a otra en que 20 es de proteína animal y los otros 10 siguen siendo vegetal, multiplica por varias veces, en función de la densidad de población, las necesidades energéticas del sistema a igualdad de otras circunstancias. La cuestión es grave y cuanto más se deriven cereales que pudieran utilizarse en la alimentación humana a la de semovientes más se agravará.

Esta, entre otras, avalarían el interés de recuperar parte de la ganadería extensiva, cuya alimentación se basa principalmente en recursos pascícolas, ricos en celulosa que no hacen la competencia a la alimentación humana y permiten explotar mejor el sistema digestivo de los rumiantes.

Para colmo, además del ganado de los países ricos producido al modo intensivo les ha salido otra competencia a los pobres en sus intentos de comer todos los días, a ser posible caliente. La de la fabricación de los llamados biocombustibles. En muchos casos, en función de los sistemas de obtención y logística empleados, esto significa en la práctica que los depósitos de gasolina o gasóleo de los coches de los ricos les quitan las proteínas a los estómagos de los pobres más hambrientos.  No deja de constituir una maravilla del marketing que tal atentado contra la población mundial más desfavorecida se venda como algo “progresista”.

Los ciudadanos y los profesionales preocupados por el porvenir de la Humanidad, deberían tratar de distinguir entre los aspectos limitantes de la naturaleza, que pacientemente hay que “obedecer” como diría Sir Francis Bacon, y los culturales que pueden y deban ser cambiados en su beneficio.

El estudio de los sistemas agrarios desde el punto de vista, (por cierto curiosa y lamentablemente raro en las Escuelas Superiores de Ingenieros Agrónomos), de los recursos naturales y la energía puede ilustrar el funcionamiento del sistema de producción de alimentos en su conjunto y de los sistemas agrarios más importantes. Nadie parece querer estudiar el balance energético de la agricultura española ni gallega, por ejemplo, ni las consecuencias del abandono u ocupación por otras actividades del suelo fértil y la relegación de la ganadería extensiva.

Pero falta decisión para cambiar lo que pueda ser cambiado, pues choca con importantes intereses creados empezando por la propia PAC.

En todo caso sabemos que en la Naturaleza no se dan crecimientos exponenciales permanentes de población, pues bien aparecen limitaciones en la alimentación, o depredadores y calamidades que las frenan. Es decir, la evolución de la población se representa por curvas en forma de Z, llamadas sigmoides.

¿Qué sentido último tiene la devastadora crisis presente? ¿Estamos ya a las puertas de gigantescas hambrunas con sus secuelas de desolación, enfermedades y revueltas sociales, no ya en los puntos calientes habituales del planeta sino incluso en la opulenta Europa?

 

Hasta aquí lo que entonces comentaba.  La cosa pinta ahora mucho peor.

La PAC también está cambiando y pretende desviar parte mollar de sus fondos para subvencionar el engendro demagógico comunista de la Agenda 2030 con toda su palabrería orwelliana de sostenibilidad insostenible y en la que la realidad sería lo contrario de lo que dicha verborrea aparentemente significa. Una especie de Protocolos de los Sabios de Sión, pero en “filantrópico”.

Sin embargo, más allá de los bonitos discursos demagógico populistas la realidad parece ser otra y opuesta. Los filántropos eugenistas actuales anglosajones aliados con los comunistas chinos parecen haber resuelto el problema de la alimentación con una solución muy simple, digna de otros famosos filántropos históricos como los Mao, Stalin, Nol Pot o Himmler. En efecto, según podemos observar la solución se encuentra en exterminar a la mayoría de la población mundial mediante pandemias de laboratorio, experimentos genéticos generalizados como las mal llamadas “vacunas”, devastación económica y aumento de impuestos y deuda por el supuesto cambio climático de origen antropogénico, hambrunas por desastres naturales provocados mediante las modernas técnicas de manipulación del clima, o por sabotajes logísticos en la cadena de distribución alimentaria…

Todo ello asociado al desmantelamiento de las estructuras nacionales que pudieran proteger a sus respectivas sociedades por lo que el poder sobre los procesos pasaría a otras de carácter privado más o menos encubierto sin ningún tipo de control democrático y con fines presumiblemente muy lejos de los confesados.  Un ejemplo de ello ya lo estamos viendo en la siniestra OMS en manos de intereses espúreos.

Entre la visión exterminadora de la racista cultura anglosajona aliada hoy con otras no menos nocivas y la humanista auténticamente filantrópica de la Hispanidad existen grandes diferencias. Pero me temo que Thomas Malthus está ganando al pobre Josué De Castro por goleada.

 

 

Sobre la precisión en las carabinas de aire comprimido

Una de las cuestiones importantes para el aficionado al tiro con aire comprimido es el de la precisión. Un asunto en el que tiene que ver la capacidad para agrupar los impactos así como para colocarlos sobre un objetivo a una distancia determinada. Aquí, como en tantas otras cosas de la vida, se hace muy patente la famosa Ley de los rendimientos decrecientes.

Porque a poca distancia casi cualquier tirador puede acertar con casi cualquier carabina con casi cualquier balín y en casi cualquier circunstancia medioambiental.

Pero la cosa empieza a complicarse con la distancia al objetivo.

Las condiciones medioambientales influyen. En especial el viento tanto en magnitud como en dirección, sin olvidar la temperatura en el caso de emplear bombonas de CO2 ya que la expansión del gas toma calor del envase y en consecuencia se enfría variando la capacidad de proyección. Hilando aún más fino pueden influir la humedad, o la altitud. Y, por supuesto, las condiciones de visibilidad.

A diferencia de cuando yo era niño, ahora hay muchas clases de balines además de los distintos calibres, entonces apenas el 4,5 mm. Los balines además de su composición se distinguen por su peso y por su forma. Estas dos últimas características son las más importantes para un calibre determinado. En este aspecto hay que decir que el balín debe encajar bien en la recámara. Si se encuentra demasiado holgado dentro de ella y a lo largo de su recorrido dentro del ánima se perjudica la toma adecuada de estrías y la puntería.

El peso influye en la trayectoria pues estabiliza el movimiento sobre todo en caso de viento lateral, si bien acentúa la caída. Si es ligero, el tiro resulta más tenso. Esta cuestión influye especialmente a partir de unos 50 m de distancia. El mismo balín disparado con la misma carabina produce agrupaciones diferentes según las distancias. De modo que puede resultar relativamente preciso a 10 m y desviarse mucho ya a 20 o 30 m.

Pero el peso del balín pudiera también influir dentro del ánima del cañón, antes de salir. Cuanto más pesado sea suele ofrecer peor precisión porque tarda más en salir, toma más vibración en ese tiempo adicional de permanencia dentro de la carabina y es más difícil mantener la puntería. Así, cuanto más pesado también más difícil para el tirador, que debe ser comparativamente mejor y poseer mayor pulso.

Para tirar con balines pesados es necesario más potencia que con ligeros. Por ello, no valen carabinas con rangos de potencia pequeña o incluso mediana, que pueden ser perfectamente precisas con balines comunes y a distancias no muy grandes, 10 o 15 metros. En efecto, existen carabinas con potencias inferiores a los 7,5 julios, como las de la clase F alemana, sumamente precisas a distancias de 10 m.

Entiendo que la importancia de la potencia se sobrevalora. Y de nada sirve potencia sin precisión. A veces, ambas pueden resultar opuestas. Como no tiene mucho sentido comprar un deportivo para moverse campo a través, antes de elegir un arma también conviene tener en cuenta  saber en qué condiciones y distancias se va a utilizar habitualmente.

Es habitual, sobre todo en el calibre 4,5 mm que es el que uso, utilizar balines más pesados a mayor distancia de tiro. No obstante, creo que en la práctica común lo mejor se encuentra en una banda del ni demasiado pesado, ni demasiado ligero. En resumen, cabe decir que el calibre pequeño (4, 5mm) suele ser mejor por tiro más tenso y preciso, en caso de que no haya mucho viento lateral. Los balines son más baratos y tienen mayor surtido en más comercios. En general, creo que es preferible para tiro al blanco.

El calibre 4,5 mm también sirve para pequeñas piezas de caza o combate de plagas allí donde esté autorizado. En los países donde está permitida la caza los tiradores emplean los balines pesados para tratar de no dejar herido inútilmente al animal. Sin embargo, para cazar en los lugares donde esté permitido dicen que es mejor el 5,5 mm, por su mayor potencia que permitiría abatir piezas menores que un zorro apuntando a zonas vitales. Por eso el calibre 5,5 mm es más utilizado en América.

La forma del balín influye en lo que se suele llamar el coeficiente balístico. A igualdad de peso, unos balines resultan más precisos que otros empleados en una carabina determinada. La forma de la cabeza, y el equilibrio de pesos consecuente, influye en la aerodinámica.

Las carabinas son importantes

Pero no lo son todo. Puede observarse en ocasiones como tiradores con armas más modestas pueden superar los resultados obtenidos por otros dotados de carabinas de calidad y precio excepcionales.

Sobre los tipos de carabinas según sus sistemas de proyección puede recordarse lo que decía AQUÍ.

La precisión no siempre es cosa de disponer de mayor potencia, incluso a distancias cortas pudiera ser al revés. Hay que tener en cuenta el retroceso o movimiento al disparar, que está en función de la potencia. Que también afecta a la vida útil y fiabilidad del visor acoplado.

Conviene insistir en lo antes comentado y tener en cuenta que las carabinas accionadas por bombonas de CO2, en especial las de repetición, son más sensibles a las bajas temperaturas lo que puede afectar a la precisión en condiciones meterológicas desfavorables.

Influye mucho la sensibilidad del gatillo. Si está demasiado fuerte la puntería se ve perjudicada por lo que hay que aprender a manejarlo. Algunos son regulables. Conviene que estén lo más suaves que permita la seguridad. Para probar la seguridad para un ajuste dado se pueden dar golpecitos a la carabina para comprobar que no se dispara sin tocar el gatillo. Siempre apuntando a un lugar donde no haya ningún riesgo, por supuesto.

Los cañones fijos producen mayor regularidad y precisión. Los de quiebre pueden irse desajustando con las sucesivas cargas y el uso. La exactitud del balín debe ser mayor en las carabinas de cañón fijo para evitar que pueda moverse e incluso caerse de la recámara antes de cerrarla. Al parecer, para un mismo modelo, ceteris paribus, los cañones más cortos resultan más precisos que los largos.

Cada carabina tiene su equilibrio particular debido a la distribución de masas y pesos que se altera con los accesorios que se puedan colocar. El equilibrio estático favorece la precisión. También el dinámico cuando la carabina es disparada y se producen las vibraciones debidas al movimiento del muelle o del nitro-pistón.

La calidad del arma es fundamental. El rayado del ánima debe ser perfecto, y si tiene bocacha debe estar bien colocada.

Y los tiradores lo son aún más.

La precisión depende del tirador: experiencia, serenidad, capacidades sensoriales, habilidad. Incluso de cada momento del tirador, por muy regular que sea no suele haber dos días iguales. Es fundamental colocarse, sostener el arma y disparar el gatillo de igual manera para evitar achacar a otros factores ajenos lo que se debe a su propia forma de hacer las cosas.

Antes de una competición o prueba especial es importante intentar entrenarse reproduciendo las mismas condiciones de éstas.

Ayudan hábitos beneficiosos tales como el de mantener las armas limpias, cuidadas, en lugar seco, protegidas y en buen estado.

La cosa es más fácil después de todo

El lector no debería asustarse con tanto considerando y otro sí digo. En la realidad la cosa es más empírica y sencilla. No se sabe muy bien del todo porqué, o al menos yo lo ignoro, el caso es que unos balines van mejor que otros para cada carabina y tirador concretos.  Hay balines comunes, baratos, que se comportan estupendamente a corta y media distancia sin que sea preciso recurrir a otros más raros, pesados y costosos.  Es cuestión de probar.

Aunque se base en leyes físicas el tiro deportivo es algo experimental, empírico y cada aficionado debe buscar lo que mejor se acomoda a sus propios hábitos, o incluso vicios en su forma de disparar. Conviene ser consciente de lo que se hace y observar para retroalimentar y aprender de éxitos y fracasos.

Sin embargo, para divertirse sin más ambiciones competitivas basta con seguir pautas razonables al alcance de cualquier aficionado. Confío en que estos sencillos comentarios puedan contribuir a mejorar su precisión.

 

Referencias de las Imágenes

Las imágenes de las dianas se corresponden con agrupamientos a 10 m y a 20 m y balines medios y pesados de 4,5 mm. La carabina empleada es la misma excepto en la última.

La primera muestra la agrupación obtenida con balín medio convencional a 10 m.

La segunda y la tercera indican las diferencias según la distancia de 10 o 20 m con balín de 0,52 g u 8,02 gr

La cuarta se corresponde con un balín ligero match a 20 m.

La quinta con uno muy pesado de 1 g o 15,4 gr

La sexta con uno pesado tipo match de 0,69 g o 10,65 gr

La séptima muestra dos dianas superpuestas consecutivas conseguidas a 10 m con balín medio convencional.

La imagen final la incluyo como curiosidad. Se corresponde con el  resultado de tirar con una carabina en mal estado. Incluso a muy pequeña distancia la agrupación es muy mala, aleatoria. Y además, en vez de círculos nítidos, las perforaciones presentan forma de «lágrimas» debido a la escasa energía del impacto.

 

Equivalencias entre sistemas de medida

1 ft / lb = 1,35 julios

1 yarda = 0.914 metros

1 pulgada = 2,54 cm

1 libra = 453, 6 gramos

1 grain = 0,0648 gramos (Por ejemplo, un balin de 0,5 gramos equivale a 7,71 grains)

Julios= velocidad al cuadrado * peso balín en gramos / 2000

Un pie por segundo FPS equivale a 0,30 metros por segundo

 

 

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