Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Hipótesis sobre el diésel

Es sabido que el asunto del diésel está de moda. Y no para satisfacción de la mayoría. Desde que precisamente en EEUU se descubriera cierta manipulación en la gestión electrónica de motores de ciclo diésel de la marca Volkswagen que modificaba los datos de emisiones se ha iniciado una caza del diésel a la que se han apuntado con la estulticia e ignorancia que las caracterizan nuestras zurdas españolas, siempre dispuestas a pelotear en contra de los intereses de la gente común y a devastar nuestra economía real en beneficio de los grandes intereses globalistas financieros. Y a aumentar la presión fiscal confiscatoria con nuevos impuestos abusivos o confiscatorios para arrebañar al indefenso súbdito hasta el último euro y así apuntalar el lamentable y liberticida estado autonómico o la abundancia municipal, ecosistemas donde medran tanto parásito.

Pero el asunto no es solo español sino de geoestrategia mundial. El Poder globalista, la élite, ha iniciado la persecución del uso de gasóleo en sistemas de automoción sobre todo de pasajeros. Hace pocos años las mismas fuerzas vivas nos convencían de que el ciclo diesel era muy bueno, no contaminaba, entonces no había NOx ni nada parecido, y era una buena solución a nuestros problemas de automoción, pero ahora nos intentan convencer de lo contrario. Sí, ahora va y de repente resulta que es malísimo.  El pretexto como para muchas otras fechorías y estrategias de dominación político, financiera, económico o social es la cosa ecológica o medioambiental. Un argumento aparentemente noble pero hoy lamentablemente manipulado, degradado y contaminado por el marketing, la propaganda mercenaria y los intereses más espúreos. Las ONGs globalistas consciente o inconscientemente colaboran como misioneros de la nueva religión para convertir chinitos a la buena nueva de la causa. En este caso los chinitos somos nosotros.

Pero, ¿qué hay detrás de la campaña contra el diésel?

Muchas cosas, tantas y tan diferentes que son muy difíciles de comprender en toda su magnitud y más aún de explicar en un breve texto. Pero, la cosa medioambiental evidentemente es solo una excusa. El asunto es geoestratégico. Tiene que ver con el poder, la globalización, los intereses de grandes corporaciones transnacionales, sin olvidar el importantísimo problema, generalmente olvidado por los medios de los límites físicos o técnicos y la contabilidad empresarial de las deseconomías externas.

Un poco de memoria histórica

Cuando empecé mi vida profesional como ingeniero en el servicio de estudios y desarrollo de una importante empresa energética española ya se había producido la primera crisis del petróleo a principios de los setenta y se planteaba la segunda con la crisis del Irán del ayatolá Jomeini y luego la guerra entre Irán e Irak.  Entonces la situación era de subida descomunal de los precios del crudo y, en consecuencia, de inquietante desequilibrio en la balanza de pagos para los países importadores muy dependientes como España cuyas aportaciones autóctonas al balance de energía primaria eran la hidroeléctrica gracias a la previsora política hidráulica desarrollada por el general Franco pionero de las energías renovables eficaces, y el carbón nacional. Una época en la que el consumo de productos ligeros (GLPs, naftas, kerosenos, gasolinas) crecía más deprisa que la oferta.

Para una determinada estructura de refino, la producción de derivados petrolíferos no sólo es conjunta, sino que es rígida. De manera que si se trataba de cubrir la demanda de un producto, como las gasolinas, refinando más cantidad de petróleo se originan automáticamente excedentes de los de menor demanda. Además de aumentar el desequilibrio de la balanza de pagos.  Con un sistema de refino rígido como era el hydroskimming los incrementos en la demanda de productos ligeros para automoción debían satisfacerse fundamentalmente aumentando la demanda de crudo, aunque sobrasen algunas de las fracciones, las más pesadas, del proceso de refino.

Para satisfacer la demanda se intentaron otras soluciones además de la aumentar las importaciones de crudo tales como la sustitución de naftas en la fabricación de abonos nitrogenados, la obtención de biocombustibles, que, con gran lucidez y previsión ya eran contemplados hace casi un siglo como uno de los objetivos fundacionales del Monopolio de Petróleos creado por don José Calvo Sotelo. O bien el recurso, caro y también problemático en situaciones de incertidumbre, de la compra de ligeros en el mercado spot de Rotterdam.

Pero pese a la gravedad de la crisis entonces provocada, el horizonte era el de continuo aumento de la demanda de combustible para automoción, a satisfacer por las fracciones ligeras de la destilación del crudo, estando reservada la fracción media de gasóleos al transporte de pasajeros y mercancías, al uso agrícola, así como a calefacción su parte más pesada.

El refino de petróleo supone una producción conjunta de diferentes productos, GLPs, naftas, ligeros, kerosenos, gasóleos, fuel, en cantidades variables aunque relativamente rígidas para cada caso, según el tipo de crudo empleado y las características de los sistemas de refino. Así, de modo sencillo y esquemático pero suficiente para explicar lo que ocurría con el sistema de refino tipo hydroskimming vigente en la industria de refino española antes de las grandes crisis de los setenta, para un crudo ligero cabe desglosar los productos del refinado en un cuarto de fracciones ligeras (GLPs, naftas, gasolinas), otro cuarto de medias (gasóleos) y la mitad restante de fuel oil y asfaltos.

Al final se adoptó un nuevo sistema de refino el llamado fraccionamiento catalítico en F.C.C. que permitía mediante un doble sistema de refino procesar el residuo de fuel oil para obtener más gasóleos. Esquemáticamente, al final para cada unidad de crudo procesada el desglose de productos se modificaba aproximadamente así: un cuarto de ligeros, un cuarto más otro cuarto de medios y el resto de asfaltos fuel-oils pesados.

Este sistema de refino permitió sustituir gasolinas por gasóleos en la demanda de combustibles de automoción. Y desde el punto de vista tecnológico todas las grandes mejoras e innovaciones desarrolladas en los motores para automoción de ciclo diésel experimentadas en las últimas décadas. De modo que, si ahora nuestros próceres quieren eliminar el diésel en automoción nos encontraríamos con un exceso de oferta de gasóleos y otra vez un déficit de gasolinas.

Y con todo un desarrollo tecnológico de la industria automovilística que habría de ser arrumbado. Es decir, desandar lo andado en los últimos cuarenta años.

Diésel y geoestrategia

Pero, ¿por qué? ¿qué hay detrás de la campaña contra el diésel? Repetimos, muchas cosas y diferentes. Desde luego, la cosa medioambiental es solo una excusa, un pretexto. El asunto es geoestratégico. Tiene que ver con el poder, la globalización, los intereses sectoriales, nacionales especialmente norteamericanos, de grandes corporaciones transnacionales.

Una primera explicación es el intento de hacer subir el precio del petróleo. Esto beneficiaría a los países exportadores o “productores” y perjudicaría a los importadores. Otra, el atacar a la industria automovilística europea, sobre todo la potente germana, especializada durante las últimas décadas en el desarrollo de la automoción ligera en diésel. Esto beneficiaría a las industrias automovilísticas norteamericana y japonesa. Las ONGs más o menos sorosianas que se financian con el gran Capital globalista se harían cómplices de los excesos recaudatorios de los gobiernos, como los del falsario doctor Sánchez, proporcionando una justificación ecologista mohatrera a los abusos para engaño de ilusos, ingenuos y adeptos votantes así como para mejor granjería de oportunistas, ventajistas y especuladores.

Porque parece que se ha olvidado o al menos preterido una importante cuestión a considerar desde la perspectiva macro y la política económica en general como son las consecuencias de las alternativas de motorización sobre el balance de energía primaria. A su vez esto depende de los rendimientos o eficiencias energéticos.

El rendimiento de las máquinas térmicas o trabajo realizado por unidad de energía consumida no viene determinado por los deseos o la voluntad del gobierno, los directivos o los economistas de turno sino que tiene límites determinados por los principios de la Termodinámica.

Aquí cabe distinguir entre la máquina térmica ideal, maquina de Otto, el motor de gasolina perfecto, el real moderno según relación de comprensión, el motor diésel perfecto, el real moderno según relación de comprensión y el motor eléctrico. Los rendimientos son resultado de diferentes variables. Sin entrar en detalles técnicos y termodinámicos se puede indicar a modo de ilustración que los rendimientos son superiores en diésel a los de gasolinas, en torno al cuarenta y treinta por ciento respectivamente. Y que el rendimiento del motor eléctrico, más del noventa por ciento, es muy superior a los de combustión interna.

Desde tal perspectiva parecería muy conveniente fomentar el coche eléctrico puro. Pero tal comparación hay que ponerla en su contexto. Y en el proceso completo de generación de energía. Se trata de una falsa solución, engañosa, no solo porque hoy por hoy no constituya una alternativa comparable tanto por falta de autonomía, dato decisivo, sino porque tampoco es “limpio”. La energía eléctrica que consume hay que generarla. Un pequeño problema. Salvo la hidroeléctrica, renovable, resultado de la previsora política del general Franco, habría que hacerlo a partir de otros recursos fósiles como el carbón, petróleo o gas natural. Excepto en los sistemas de generación mediante ciclo combinado, o los de cogeneración, los rendimientos eléctricos de las centrales térmicas son reducidos, en torno a un tercio. Además habría que considerar que las centrales térmicas contaminan, acaso lejos de los centros de concentración urbana pero contaminan y que la energía eléctrica debe ser transportada desde los puntos de generación a los de consumo con las consiguientes mermas y pérdida de rendimientos para el sistema global. Todas estas cuestiones deben introducirse en el análisis comparativo. Y sin perder la perspectiva de los intereses nacionales, considerando la estructura de energía primaria y sus implicaciones.

Las normativas sobre emisiones para el sector de generación en centrales térmicas también son cada vez más exigentes. Ahora se está debatiendo cuántas térmicas se pretenden cerrar en el horizonte cercano de 2020 o el de 2030. Endesa acaba de anunciar el cierre de dos centrales térmicas de carbón para no tener que acomodarla a los nuevos requisitos ecológicos de la UE, lo que hubiera supuesto un coste de unos 400 millones de euros. El sistema atómico de generación tiene problemas irresolubles como son los residuos radiactivos. Esta cuestión así como otros factores de incertidumbre, plazos de construcción, vida útil, desmantelamiento, hacen que en realidad resulte imposible conocer a priori los verdaderos costes reales de la generación termonuclear.

Además de esta importante cuestión, pese a los importantes adelantos en su investigación las baterías hoy conocidas poseen poca autonomía, y cuando se desechan plantean problemas de residuos, costes económicos y medioambientales de reciclado.

Para comparar opciones hay que considerar todos los factores. Y cada ciclo completo. De la cuna a la tumba, suelen afirmar los sistemas de gestión medioambiental. Algo que no se cumple cuando, entre otras cuestiones, tampoco se incluyen los impactos ambientales de la minería de litio. O de la de Zn, otra de las alternativas que parecen más prometedoras. El de la minería de litio también es de actualidad en España porque una empresa transnacional australiana quiere explotar a cielo abierto un yacimiento junto a la ciudad monumental de Cáceres, la preciosa ciudad extremeña Patrimonio de la Humanidad. En fin, lo que explicaba William Kapp en The social costs  of  business enterprise. Las deseconomías de unos son mercados y negocio para otros.

Los vehículos híbridos desarrollados especialmente por la japonesa Toyota suponen una ventaja desde el punto de vista de la autonomía y la flexibilidad pero además del problema señalado con el desechado de baterías común con los eléctricos puros, este tipo de coches tienen una mecánica más compleja, doble, con dos motores, algo en cierto modo redundante. El motor de combustión interna es de gasolina, sencillo, con menos inercia que los de ciclo diésel, mejor para parar y arrancar. El eléctrico es pequeño pero suficiente para uso en ciudad. No parece que hoy por hoy sea una solución en verdad del todo interesante con carácter universal salvo para los conductores en medio urbano, sobre todo profesionales.

Para aumentar aún más la presión este mismo año hay cambios normativos: el nuevo método de medición WLTP sustituye al NEDC. No cambian las emisiones límites 120 gr /km pero sí la forma de medirlas porque con el nuevo método, más realista que el anterior, aumentarán los consumos homologados y en consecuencia, las emisiones declaradas.

El resultado es que las ventas de coches con motorización diésel han caído este año 2018 de modo espectacular así como el valor del mercado de segunda mano de esta clase de vehículos. Muchos perjudicados no ya solo por la cuestión de fondo sino cómo se está gestionando el problema por las autoridades españolas. Todo un grave contratiempo económico y de prestigio para la industria y los consumidores jaleado y aumentado por nuestra pintoresca casta política que no termina de explicarse o de entenderse. ¿O sí?

Llegados a este punto, volvemos a la pregunta inicial, ¿cómo se explica esta agresiva campaña contra el diésel con todos los problemas que está provocando?

Parece que nos falta algo. Y debe ser muy poderoso, tanto como para sacrificar tantos y tan importantes intereses. Y ese algo seguramente tiene que ver un importante sector económico y energético estadounidense, el país donde precisamente empezó el asunto con la denuncia contra la Volkswagen.  Me refiero al sector del esquisto y sus problemas económicos financieros.

El petróleo de esquisto tiene poco azufre sirve para producir gasolinas y ligeros pero no medios o pesados. La demanda de gasolina estaba relacionada de modo inverso con la de gasóleo de automoción.  Y en menor medida hoy a la de los eléctricos puros.

La industria del esquisto americano no consigue resultar rentable pese a que aporta aproximadamente la mitad de la oferta de petróleo de EEUU, 6,2 millones de barriles /día frente a los 11 millones del total.

Las razones parecen ser debidas al excesivo endeudamiento del sector. Que alcanzaría unos 300.000 millones de dólares según estimaciones de expertos. Deben dedicar una cuarta parte de la extracción para pagar intereses. Y también aumentan los gastos de modernización para tratar de evitar los rendimientos decrecientes.

Sin olvidar otra de carácter energético, la propia eficiencia interna de estos métodos de extracción, con menor rendimiento neto. O su impacto ambiental.

Muchos autores prevén una nueva crisis financiera global. ¿Aguantaría la problemática industria americana del esquisto una nueva crisis devastadora? ¿Acaso pudiera iniciarse un efecto de quiebras en cadena que, aparte de los efectos para el sector, redujesen a la mitad la “producción” de petróleo americano?

Las cosas están cambiando y ello desde luego no es malo en sí mismo. Lo malo, lo que pone los pelos de punta, entregada o mal vendida nuestra industria energética nacional ¡paradójicamente por los socialistas! es nuestra falta de soberanía en general. La falta de inteligencia entre lo que es Cultura, modificable por leyes humanas y lo que es Naturaleza con las suyas propias.

Y que ahora, para colmo, estemos a merced de las ocurrencias y demagogia de un gobierno inepto, lamentable, sin honor ni patriotismo, capaz de cualquier cosa por mantenerse en la poltrona.  Ayudado por ayuntamientos en manos de fanáticos, necios e ignorantes podemitas.

 

 

 

 

Abengoa y los pay backs energéticos

“Contra los progresistas y su ingenua fe en un mañana mejor descubrió Carnot el segundo principio de la termodinámica. O acaso fueron los progresistas quienes para consolarnos de ella decidieron hacernos creer que todo será para bien, como si el universo entero caminase hacia una inevitable edad de oro”

                                                                                         (Juan de Mairena, 1936)

  

La reciente crisis de la empresa Abengoa vuelve a poner de dramática actualidad algunos conceptos que se suelen preterir en la toma de decisiones políticas y empresariales que tienen que ver acerca de las interrelaciones entre economía y energía, flujos económicos, financieros y energéticos. Un asunto del que empecé a ocuparme teórica o profesionalmente como ingeniero hace ya casi cuarenta años.

Abengoa reyesSabemos que en la crisis de Abengoa lo inmediato es el habitual contubernio entre políticos y empresarios dinásticos que obtienen mediante influencias y subvenciones cautivas lo que serían incapaces de lograr en auténticos mercados. Ese mismo maridaje que ha venido condicionando la economía española propiciando el abuso y el despilfarro, cuando no el saqueo, del reino de España. Un maridaje que fomenta la corrupción y neutraliza la adecuada asignación de recursos. Jesús Cacho recordaba este domingo el nombramiento real del fundador de Abengoa como marqués de la Puebla de Cazalla y la obtención de acciones de la empresa por parte de Su Majestad emérita. Una empresa no sólo bien atendida y correspondida en Palacio sino también por los grupos de presión de mayor influencia en el Consejo de ministros y ministras del Reino, marca España.

Este peculiar contubernio explica buena parte de la actual situación de la empresa, pero hay otros aspectos técnicos que sería bueno considerar.

El asunto no es nuevo ni en los hechos ni en su tratamiento metodológico o científico y por su gran interés estratégico. Ya en la Asamblea Nacional de Ingenieros Agrónomos de 1980 escribía una comunicación titulada “Consideraciones acerca del estudio energético de la agricultura española” en la que entre otras muchas cuestiones proponía la conveniencia de promocionar la investigación desde la perspectiva energética, perfeccionar las técnicas más adecuadas y promover el empleo de los análisis energéticos y el desarrollo de proyectos inspirados en estos criterios. Y en la exposición de una ponencia del III Simposium nacional sobre Combustión celebrado en Valencia en 1982 o en el Seminario sobre La agricultura en la ordenación del territorio y el medio ambiente, desarrollado por el antiguo IRYDA en 1981, entendía que la crisis de la energía implicaba una cierta crisis también de confianza en instituciones como la llamada ciencia económica convencional. Pues para saber en que fases del proceso productivo resulta posible sustituir petróleo y / o ahorrar energía es preciso conocer cuales son los flujos reales en términos de materia de los sistemas de producción. Hay que recurrir a las evaluaciones energéticas, realizadas en unidades de energía, que indican la idoneidad y eficiencia de una fuente o convertidor energético. Es preciso emplear unidades físicas, ya no bastan las monetarias y como también conocer las leyes de funcionamiento de los procesos de transformación de la materia y de la energía: hay que recurrir  a la Termodinámica, sin olvidar en algunos casos la Ecología, a la Biología, a la Edafología. Y entonces resulta pues, que el sistema de asignación de recursos basados en criterios simplemente pecuniarios, se muestra insuficiente: hace falta una visión global del problema. Definiendo las limitaciones ecológicas al desarrollo del proceso económico y reencontrándose con el mundo físico.  Es curioso que estas cuestiones apenas se tengan en cuenta, o no tanto como merecerían para la toma de decisiones, en la evaluación de proyectos de convertidores energéticos. Las cosas suelen ser rentables en términos económicos e incluso financieros si lo son también en términos energéticos. Es decir, cuando, por ejemplo, el “pay back” energético es inferior a la duración estimada del proyecto o convertidor energético. Cabe recordar que tampoco es lo mismo el análisis económico que el financiero, entre otras razones por las subvenciones que pueden alterarlo profundamente.

Otra ilusión muy frecuente, además de confundir lo económico con lo financiero, es la de ligar la rentabilidad de los sistemas alternativos de energía a los precios del petróleo. Debido a la interrelación matricial de la actividad económica, si suben éstos también suben los de los inputs que se encuentran en la fabricación de los convertidores energéticos que pretenden sustituirlo. Es el rendimiento o eficiencia económica, valorados en unidades energéticas y no monetarias, lo que es preciso tener en cuenta para la adecuada investigación y desarrollo de proyectos.

Cuando hay ineficiencia alguien lo paga. Hasta ahora engordando abusivamente la tarifa eléctrica, hasta convertirla en apenas soportable para el consumo doméstico y el de las pequeñas y medianas empresas que ven así lastrada su competitividad por los abusos monopolísticos de la oligarquía.

magia schoot 2Aún cuando las decisiones no se encuentren definidas por presiones, intereses o la corrupción, la Teoría económica dominante suele moverse en el mundo abstracto de los conceptos y los modelos matemáticos y a veces no tiene en cuenta de modo suficiente la realidad física del territorio en que se asienta su actividad. Ya León Walras en sus planteamientos sobre la riqueza social establecía claramente cuales eran los postulados en los que el objeto de “lo económico” tenía su asiento: “el valor de cambio, la industria, la propiedad, tales son los tres hechos generales de los que toda riqueza social es el teatro”.

Un importante problema práctico se plantea cuando no están disponibles métodos y estadísticas sobre otros aspectos de la actividad económica que tienen que ver con el territorio. Cuando se carece de un “enfoque ecointegrador” o no existen estadísticas que reflejen la realidad de las cuentas de patrimonio natural, ni su relación con las estadísticas económicas usuales o walrasianas. Sin embargo, en la Contabilidad de empresas se distingue entre los resultados de explotación y los obtenidos por enajenación de patrimonio. En el caso de los recursos no renovables esta distinción no suele tenerse en cuenta, de modo que en términos monetarios no se distingue entre flujos y fondos, entre rentas y patrimonio natural. Ha habido intentos de relacionar las cuentas empresariales con los entornos sociales y naturales de su actividad como los del pionero William Kapp con su Social cost of business enterprise, (1963) o los desarrollados por el Banco mundial, con la aplicación de los métodos de evaluación de proyectos que han tratado de interpretar  mejor estas cuestiones, diferenciando entre la perspectiva económica y la financiera, entre el efecto renta de creación de valor y el efecto redistribución, es decir, cómo se distribuye ese valor entre agentes y territorios.

Evaluación que puede matizarse y complicarse con la determinación y aplicación de los llamados precios sombra. O con las ya citadas evaluaciones energéticas, realizadas en unidades de energía, que indican la idoneidad y eficiencia de una fuente o convertidor energético.

magia solarPero no se puede olvidar que desarrollo de civilización y aprovechamiento de energía están íntimamente ligados a lo largo de la historia, de modo que las instituciones no pueden perdurar sin ella. Y que muchos logros de la civilización, y el bienestar de la gente, descansan en la entrada de energía al sistema y en la invención o mejora de los convertidores energéticos y en el buen uso de los recursos naturales además del único teóricamente inagotable como es la inteligencia. A veces estas cuestiones de geopolítica elemental se olvidan, sobre todo entre los que carecen de formación científica o técnica. Cuando ya hace más de treinta años realizaba los balances de energía primaria en España para cierta publicación oficial, se consideraba deseable que aumentara el componente renovable. Que era bueno potenciar la energía hidráulica, y agotada la posibilidad de grandes embalses habría que recurrir a las mini centrales además de a otras fuentes renovables como la eólica, solar o geotérmica.

Pero para que el sistema energético funcione adecuadamente es necesario aunque no suficiente que lo sean cada uno de sus elementos energéticos principales. Una cosa que tiene que ver con la Termodinámica y con la ingeniería, no con subvenciones ni boletines oficiales o presiones de políticos, abusones y leguleyos.

 

 

Energía, agronomía y pane lucrando

 

Texto publicado en el libro conmemorativo editado por el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Galicia en el sexagésimo aniversario de su creación

 

 

 

 

Pocos años después de iniciar mi vida profesional tuve el honor de participar en la Asamblea Nacional de Ingenieros Agrónomos celebrada en Madrid en mayo de 1980 con una comunicación titulada: “Consideraciones acerca del estudio energético de la agricultura española” que creo mantiene cierta actualidad e interés pese a haber trascurrido ya un tercio de siglo desde entonces.

En ella planteaba algunas consideraciones de tipo científico y metodológico en relación con los análisis energéticos y su posibilidad de orientar proyectos, políticas y actividades agrarias, así como algunas de las que han sido mis preocupaciones permanentes sobre la agricultura, la sociedad y el uso de la energía. Tanto en forma renovable y descentralizada con la solar y la fotosíntesis cuanto las implicaciones del empleo masivo de energías fósiles que han dado lugar al nuevo modelo agrario de los países industrializados. Un modelo que, a diferencia de los que ha tenido la Humanidad a lo largo de milenios ahora resulta deficitario en energía sobre todo si se tienen en cuenta los requisitos energéticos del conjunto de la cadena alimentaria. Es decir, requiere más energía no renovable que la que la fotosíntesis asistida logra fijar en forma de alimentos o materias primas. Y que se caracteriza también por la simplificación de los diferentes elementos y especies de los tres reinos mineral, vegetal y animal, imbricados en los sistemas agrarios.

No podemos ignorar ni como ciudadanos ni menos como ingenieros que la cantidad y tipo de energía con sus convertidores asociados condiciona la manera de vivir del hombre en lo material y establece límites en lo que es capaz de realizar.

Agronomía y agrónomos

La agronomía puede considerarse como la manipulación de los sistemas agrarios compuestos por ecosistemas naturales y sistemas sociales de organización dirigida a aumentar determinados flujos energéticos y de materiales dirigidos a obtener un mayor logro de determinados productos. En estos sistemas agrarios son fundamentales, la composición e integración de sus diferentes componentes o convertidores energéticos, geo, plantas y animales. Y sus relaciones energéticas en sus diferentes clases. Porque la comprensión de lo que debe ser un ingeniero agrónomo debe establecerse en relación con el rol de lo que es ahora y el que sería deseable desempeñara en la sociedad y sus sistemas de producción, con una visión a largo plazo, de mantenimiento de la vida.

El ingeniero agrónomo clásico tenía una visión interdisciplinar de las cosas, una concepción global e integrada, “holística” se llama ahora en Teoría de Sistemas. Bien es verdad que se correspondía con sociedades de menor desarrollo científico y técnico, donde la barbarie de la especialización, como decía Ortega, no había alcanzado las cotas actuales. Y que entonces la carrera era una carrera de elite, de grandes exigencias formativas y de preparación, lejos de la actual heterogeneidad y degradación de la calidad de los títulos y de la proletarización de los profesionales.

La agronomía ha tenido un papel fundamental en el desarrollo de la civilización. No es casualidad que ésta se haya iniciado en lugares privilegiados para la productividad agraria como la cuenca del Nilo o los territorios bajos entre el Tigris y el Éufrates. Las propias posibilidades de estabilidad de la civilización se basan en una inteligente y ordenada gestión de los recursos naturales de modo que se pueda producir un excedente que permita sostener una clase dirigente, técnica y administrativa que cree y mantenga el orden social y el desarrollo de las instituciones y de la cultura. Así, algunas de las instituciones espirituales de mayor importancia la Antigüedad como los Misterios de Eleusis se relacionan muy íntimamente con los mitos agrarios sobre el origen de la agricultura, de muerte y de resurrección del grano de cereal asimilada a la peripecia del alma o con el empleo de sustancias enteogénicas tales como el cornezuelo parásito del Paspalum distichum, una gramínea de las llanuras cerca de Atenas, como método para lograr cierta iluminación espiritual mediante experiencias visionarias.

Nuestros primeros y lejanos antecesores de la profesión fueron también sacerdotes y gobernantes, capaces de generar y mantener las instituciones. Artefactos curiosos como el nilómetro del Antiguo Egipto muestran esas relaciones variables entre disponibilidad y gestión de recursos naturales, carga fiscal y administración.

Investigación y visión holística

Decía antes que la profesión tenía entre sus virtudes su marcado carácter interdisciplinar pero esto tiene como contrapartida la confusión acerca de nuestra identidad profesional si no se logra articular un lenguaje, un discurso propio.  Entiendo que tal lenguaje se derivaría de la profundización en el conocimiento de los sistemas agrarios. En la combinación integrada entre naturaleza y cultura. El conocimiento de tales sistemas debe orientar nuestra actividad profesional en sus múltiples vertientes. En la definición de los proyectos agrarios, atributo característico irrenunciable de cualquier ingeniero y también del agrónomo, o en la mejora y mejor gestión de las explotaciones. Aquí el papel de la investigación aplicada, cercana a las necesidades de los agricultores o ganaderos es fundamental.  He conocido de cerca en ciertos momentos de mi vida profesional los ejemplos de las fincas experimentales La Mayora del CSIC en Málaga, bajo la dirección del Doctor Wienberg dedicada a la introducción e implantación de nuevos cultivos o a la mejora de líneas genéticas de tomate con variedades locales. Y las privadas dirigidas a una investigación más aplicada de la antigua Caja Rural de Almería. Estas fincas experimentales permitían conocer de primera mano las necesidades de recursos o financieras de los nuevos cultivos, bien bajo plásticos en el Campo de Dalías o bien la fruticultura en ladera. Tales investigaciones posibilitaban análisis realistas para mejor comprender las necesidades e impactos ambientales de los diversos cultivos, orientar la producción y la política de precios que permitiesen el mantenimiento de una vida digna para los agricultores, y en este caso definir las características de las líneas de crédito adecuadas.

Sistemas agrarios y diagramas energéticos

Pero una visión sistémica también permitiría orientar la política agraria si tuviésemos soberanía, un pequeño problema por cierto, para aplicar los criterios técnicos que se consideren más adecuados para satisfacer nuestras necesidades sociales y gestionar bien nuestros recursos naturales, no obstante los intereses económico-financieros de las grandes compañías multinacionales y los condicionamientos de la globalización.

El diagrama energético de la cadena alimentaria española nos ofrece mucha información relevante para comprender la realidad e ilustrar la política agraria. La cantidad, distribución y aprovechamiento de la radiación solar en España nos muestra muchas cosas de interés. La radiación solar sobre España es muy grande. Viene a equivaler en términos energéticos brutos a casi unas quinientas veces su presupuesto actual de consumo de energía primaria. O a más de mil del consumo anual de petróleo. La contemplación del diagrama energético del sistema agroforestal español, tanto en el subsistema de fotosíntesis asistida como el de no asistida, permite conocer mejor las interrelaciones y cortocircuitos energéticos. El aumento de las necesidades energéticas del sistema agrario español y algunas de sus causas más notables. No parece lógico que las mayores importaciones energéticas de España, tras el petróleo y el gas natural, sean las de maíz o soja para alimentar a la ganadería intensiva. Y no lo es porque la radiación solar en territorio español se encuentra infrautilizada. Se observa en el subsistema de fotosíntesis no asistida que las posibilidades de los recursos pascícolas no son explotadas en todo su potencial. Dicho de otro modo, la postergación de la ganadería extensiva con especies rumiantes que emplea convertidores energéticos adaptados al empleo de “combustibles” que no hacen la competencia a la alimentación humana y que aprovecha convertidores energéticos muy especiales.  Sin embargo, el modelo potenciado por el establecimiento económico financiero es el de la costosa ganadería intensiva en la que apenas se establecen diferencias entre rumiantes y monogástricos y por el que se detraen importantes cantidades de cereales o leguminosas susceptibles de consumo humano.

Para colmo, a la humanidad más pobre le ha salido otro competidor para el consumo de maíz y soja además de la ganadería intensiva de los países ricos. La producción de los llamados biocombustibles. Otra variante de competencia por los recursos. Hubo una época en que había que dedicar superficie agraria útil para el sostenimiento de los animales de tracción hoy ya casi desaparecidos. Paradójicamente la producción de biocombustibles viene a resultar una actualización agravada de esa limitación.

Pero la mayor parte de las veces la aparente producción de energía útil en forma de biocombustibles resulta un espejismo porque con los actuales sistemas de producción de la agricultura industrializada consumidora de recursos energéticos no renovables, tales biocombustibles son en realidad petróleo cambiado de forma. No obstante, la obtención de biomasas puede tener interés local no tanto como producción diferenciada sino como aprovechamiento asociado a las tareas de limpieza de sotobosque, montes o matorral en prevención de incendios o de la poda en fruticultura y viticultura.

En todo caso, el criterio debe ser la evaluación energética de los proyectos, es decir no solo en unidades monetarias sino también en unidades energéticas. Con carácter general las cuentas energéticas de los llamados biocombustibles no salen.

La agricultura ecológica y la biodinámica

Por sus aspectos energéticos y medioambientales la agricultura de carácter ecológico, biológico ú orgánico, como se la llama en el ámbito anglosajón, debería dejar su carácter relativamente marginal y encontrar un mejor lugar en la producción de alimentos. Probablemente, los precios finales pueden bajar si se extiende, el mayor obstáculo para su desarrollo sea que pone en cuestión los intereses de la poderosa industria suministradora de algunos insumos. Lo que es coste para los agricultores o ganaderos significa ingreso, negocio y poder para el Agrobusiness.

Es decir, tal agricultura representa un cambio de modelo que el Poder no desea.

Incluso también de planteamientos científicos o epistemológicos en el caso de la agricultura inspirada en la obra de Paracelso, luego llamada biodinámica por el antropósofo austriaco Rudolf  Steiner. Uno de los primeros en darse cuenta hace un siglo de las consecuencias más indeseables que para campesinos y naturaleza podría tener la agricultura industrializada.

Pero además de los planteamientos agronómicos supone también una especie de revolución en la dieta y en las pautas de consumo. Dieta actual que produce creciente preocupación entre bromatólogos y personal sanitario libre de prejuicios.

En todo caso, conviene recordar que la obtención de proteínas animales desde las vegetales tiene bajos rendimientos energéticos. Entre seis y diez proteínas vegetales se estima que se necesitan para la obtención de una proteína animal. Los animales no son buenos convertidores energéticos. Sin embargo, aparte de sus ventajas para la fertilización nitrogenada natural del suelo, las leguminosas que proporcionan proteínas se encuentran estancadas o en recesión.  Una dieta más vegetariana en relación a otra más carnívora además de posibles ventajas para la salud humana supone ahorro energético para el sistema agrario en el caso del subsistema de fotosíntesis asistida.

La ganadería extensiva relegada en España y en Galicia

Así, en cierto modo cabe decir que toda una gran energía “alternativa” sería la promoción de la ganadería extensiva y de los sistemas agrarios a ella asociados. Que permitiría un gran ahorro energético en forma de importaciones para la ganadería intensiva. Pero para ello habría que reconducir algunas de las pautas de actuación hasta ahora seguidas. Una de ellas es tratar de volver a integrar de algún modo los ciclos como se hacía en la agricultura tradicional cuando había menos posibilidades de obtener recursos ajenos al sector, en vez de promocionar los ciclos abiertos en detrimento de los cerrados. Para evitar que cierta sabiduría sobre el medio, fruto de la observación y de la experiencia, se pierda definitivamente con la desaparición de las últimas generaciones de campesinos conviene inventariar y analizar antiguas prácticas. La antropología cultural sería de gran ayuda. Estudios antropológicos como los del último Risco poseen gran interés.

Uno de los efectos de esta política sería la prevención mediata de incendios forestales al restringir o acotar el abundante material combustible derivado de la degradación entrópica de los ecosistemas naturales o del abandono de sistemas agrarios. Me refiero a la proliferación de matorral o sotobosque que se observa en toda España y de modo muy alarmante en Galicia.

Esta integración en ciclo cerrado de la producción agraria además de importantes consecuencias de orden medioambiental seguramente también las tendría desde el punto de vista financiero. En gran medida la incapacidad actual del sector para ser reserva de ahorro como lo fuera en el pasado se debe a la creciente dependencia y a los niveles de precios de insumos con tasas de intercambio cada vez más desfavorables

Ya lo decía Jovellanos

Se argüirá, con razón, que la actual distribución de la tierra en Galicia con la escasa dimensión de las explotaciones que conlleva constituye un gran obstáculo para el conveniente desarrollo del sistema agroforestal.

Nos encontramos una vez más con un viejo problema que ya se plantearon nuestros ilustrados. Así por ejemplo, Jovellanos con su Informe sobre la Ley agraria. Es el problema de la funcionalidad o no de la propiedad de la tierra como factor económico y social de desarrollo. Jovellanos explicaba que el objetivo de la reforma agraria debiera ser potenciar el interés individual contra la permanencia de la tierra en manos muertas. Hoy paradójicamente las manos muertas son otras, pero algunas limitaciones de base siguen.

Una reforma agraria para la Galicia del siglo XXI debe respetar la propiedad privada, pero fomentar nuevas formas de gestión conjunta de modo que el tamaño de las parcelas y explotaciones no sea factor crítico. Para ello hay que profundizar en la adopción de las figuras jurídicas de tenencia de la tierra más adecuadas. Es curioso también que en España los valores de la tierra se encuentren anormalmente altos en relación con sus potencialidades agrarias. Es decir, que predominen otros factores en el precio de la tierra sobre el de la rentabilidad derivada de su gestión como activo agrario. Esto es especialmente notable en Galicia. Además de la especulación urbanística fomentada por las insaciables y sobredimensionadas administraciones en busca de recursos, con todas sus lacras de corrupción asociadas, ciertas instituciones oficiales como el Xurado de Expropiación forzosa de Galicia contribuyen a mantener estos precios elevados con sus decisiones administrativas, si bien es posible que los nuevos justiprecios se vayan revisando a la baja en virtud de los criterios de valoración por capitalización de rentas introducidos en la nueva legislación española vigente.

El sistema agrario gallego necesita una reforma profunda

En este orden de cosas, mi percepción  es que el sistema agrario gallego es manifiestamente mejorable. Que es preciso renovar con una cierta visión estratégica lo que podríamos llamar su catálogo de productos. No parece que ya tenga mayor interés insistir en la producción láctea. Sobre todo después de los errores cometidos durante la negociación para el ingreso en la UE que lastran nuestro potencial con importantes obstáculos administrativos. Y porque el consumo de leche de vaca puede provocar alergias entre la población tanto infantil como adulta.

Una posibilidad a largo plazo es la de tratar de restablecer ganaderías extensivas de orientación cárnica basadas en las dehesas de roble, similares a las de todo el occidente silíceo español con otros quercus, como la encina o el alcornoque. La dehesa se ha demostrado un excelente sistema agrario y forestal que permite producir proteína animal con gran rendimiento energético y proteger la naturaleza.

Por otra parte, la hortofruticultura está poco desarrollada en Galicia teniendo en cuenta las condiciones climáticas del litoral de la región. Si el antiguo pedregal árido de la costa almeriense ha dado lugar a varios miles de hectáreas de producción en invernaderos, incluso con suelos de préstamo y con aguas escasas, de freáticos profundos, salinas o duras, no se entiende como no se podría hacer en Galicia algo semejante. Ahora bien, tal actividad de base debe ser apoyada mediante una mejor logística de distribución. En el caso ya citado de la costa almeriense, se ha realizado gracias a la implantación de centrales hortofrutícolas en forma de alhóndigas o de cooperativas.

El sistema logístico se complementa con adecuados medios de transporte para el suministro al mercado exterior europeo.

El gas natural, energía para las industrias agrarias

Dentro del empleo de energías convencionales si ahora nadie se cuestionaría el empleo de la energía eléctrica en proyectos y actividades agrarias tampoco se debiera hacerlo con el gas natural. Es curioso que el estudio de esta fuente de energía sobre la que gira el proceso de renovación industrial en toda España, y también en Galicia, no merezca atención detallada en los planes de estudio de las escuelas de ingenieros agrónomos. Esta deficiencia que cabría calificar de escandalosa e indicativa del nivel de decadencia en la formación de los actuales ingenieros agrónomos, tiene importantes consecuencias estratégicas al renunciar así no sólo a los proyectos de instalaciones receptoras de gas natural, sino a todas las actividades relacionadas con el empleo de esta fuente emergente de energía sobre la que basculado gran parte de la actual renovación de las industrias agrarias gallegas. Mi experiencia de muchos años aquí, como responsable de la revisión y auditoría de proyectos e instalaciones de la compañía más importante del sector, indica que no sólo se encarga al ingeniero industrial la Instalación receptora de gas natural sino también el proyecto de la propia central lechera o de la industria agraria en su conjunto. El COIAG, más sensible a esta cuestión que los propios colegiados o que la universidad, ha realizado esfuerzos para intentar suplir esta importante deficiencia formativa. Así la publicación de un libro único en su género en España sobre Proyectos de instalaciones receptoras de gas natural en industrias agrarias o la organización de cursos especializados de formación. Sin olvidar los nichos de empleo asociados a la construcción de gasoductos tales como diseño de trazados, Evaluaciones de Impacto Ambiental, procesos expropiatorios, coordinación de seguridad, inversión de flora, control y desbroce de vegetación en las trazas, etc”. Pero, en resumen, me temo que nos hallamos ante una oportunidad de desarrollo profesional desaprovechada.

Mi visión personal de lo que pasa

Como prefiero ser sincero a políticamente correcto, para terminar estas breves notas me gustaría explicar mi visión personal sobre lo ocurrido en los últimos años con nuestra profesión.  Nos encontramos inmersos en una gran confusión acerca del rol e identidad profesional del ingeniero agrónomo. A ello han contribuido factores generales como la perniciosa supremacía de lo financiero sobre lo económico y de ambos sobre lo técnico. La actual hipertrofia de lo financiero, su desconexión de la actividad económica real,  se ha convertido en una grave amenaza para el mantenimiento de nuestra civilización tal como la conocemos y en consecuencia de la propia clase media y profesional que la sostiene en el tiempo.

El papel del ingeniero está devaluado en una sociedad especulativa, sin investigación ni muchas perspectivas, dependiente en lo tecnológico, lo técnico y lo administrativo de decisiones ajenas. Nuestra reaccionaria y cortoplacista oligarquía viene demostrando poca inteligencia y menos patriotismo. La insufrible maraña caciquil de normativa autonómica y local obstaculiza la innovación y la iniciativa empresariales.

La presente y creciente proliferación normativa dificulta el diseño de proyectos, cuestión agravada con el ineficaz y costoso régimen autonómico y su fragmentación de la nación española y del mercado. Por desgracia, la formación se ha degradado a extremos escandalosos durante la Restauración monárquíca. Los informes internacionales ofrecen datos terroríficos acerca del estado real de nuestro sistema educativo. Una catástrofe de dimensiones descomunales. Nuestras universidades también se encuentran degradadas. Una condición necesaria para el desarrollo de la sociedad y de la civilización, el principio de promoción del mérito o de fomento de la aristocracia de los mejores, resulta preterido y humillado. La proliferación de universidades locales de mentalidad localista o caciquil y de heterogéneos planes de estudios colabora en la promoción del desastre. Sus títulos cada vez poseen menos credibilidad y solvencia. Si esto sigue así llegarán a ser mera mohatra sin valor real.

Para colmo, el menoscabo del papel de los colegios profesionales que pretende la nueva legislación puede dar lugar al fomento de la incompetencia, el intrusismo y la merma de calidad en la actividad profesional. Una cosa es que su misión, funcionamiento interno y cometidos puedan y deban ser revisados, lejos de planteamientos corporativistas reaccionarios, y otra muy diferente que se inutilicen o desaparezcan. Mi experiencia me dice que es preciso guardar la viña puesto que no se guarda sola. Cuando nadie guarda la exigencia de calidad el sistema degenera y de ello abusan y se aprovechan los peores.

Sobre el rol del ingeniero agrónomo del siglo XXI

Pero, volviendo al principio, es preciso redefinir el rol del ingeniero agrónomo en la actual sociedad del siglo XXI. Su formación debe ser acorde con las necesidades sociales que debe contribuir a satisfacer. Ante todo, lo sustantivo: el ingeniero agrónomo es un ingeniero, y como tal debe ser capaz de proyectar.  Aprender a proyectar no es fácil, ni se improvisa, porque exige pautas de comportamiento, actitudes y aptitudes diferenciadas. Imaginación, creatividad, sentido de la medida. Otros técnicos de profesiones consagradas en el arte del diseño o de la construcción aprenden a proyectar durante varios cursos del plan de estudios hasta poder realizar el proyecto fin de carrera con alguna soltura. Precisamente esta capacidad es la que distingue a un ingeniero de un licenciado. Y esta capacidad es propia de la hoy relegada actividad de la profesión en el ejercicio libre. Es decir, clave del profesional libre, que está en el mercado profesional, de problemática muy diferente a la del funcionario. Base aquella de un colegio de economía saneada y de relevancia o prestigio social. Lo segundo más bien se confundiría con una especie de sindicato corporativo.

Si lo sustantivo es “ingeniero”, lo adjetivo es “agrónomo”. Acaso, más que en la competencia profesional en alguna de las muchas disciplinas que conforman los planes de estudios con los licenciados respectivos en Biología, Matemáticas, Física, Informática, Ecología, Bioquímica, Economía, Sociología agraria,… lo que importa como diferencial o relevante para el ingeniero agrónomo sea la capacidad de integración de la información, de esa visión holística de los sistemas. Una cualidad que posibilita una gran versatilidad y capacidad de adaptación al profesional a los cambios pero que por otra parte requiere una gran formación, de calidad, cosa que cada vez resulta más rara en un proceso de decadencia como el que padecemos.

Esperanza, aún contra toda esperanza

Sin embargo, a grandes males, grandes remedios: la hoy incierta supervivencia futura de nuestra profesión dependerá del querer y del saber. De la capacidad de adaptación a las nuevas necesidades y de la inteligencia para trasformar “Amenazas” en “Oportunidades” estratégicas, más que en el solicitar normativas corporativas proteccionistas sobre atribuciones. Y de nuestra confianza en la propia capacitación y mérito que inspire planes de estudios renovados, homogeneizados y coherentes con la identidad profesional.

CONVOCATORIAS. Acto del COIAG en Lugo

Mañana, martes día 20 de mayo, se celebrará en el Salón de actos de la Diputación de Lugo la entrega de Premios Fin de carrera a los nuevos ingenieros agrónomos, alumnos de la Escuela del campus lucense.

También se presentará el libro Escenarios profesionales del Ingeniero Agrónomo, conmemorativo del sexagésimo aniversario del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Galicia y editado por esta Institución que recoge textos aportados por varios colegiados.

El acto comenzará a las 18 horas.

Diputación de Lugo

Calle San Marcos, número 8

Lugo

Castor sin Pollux

Castor y Pollux son los llamados dioscuros, hermanos mellizos nacidos de un mismo huevo tras la seducción de Leda por Júpiter metamorfoseado en cisne. Según la mitología griega, Castor era mortal y Pollux, inmortal. Uno asociado a la materia y otro al espíritu.

Los seísmos que se están produciendo en puntos de la costa cercana después del inicio de la inyección de gas en el proyecto Castor, antiguo yacimiento de Amposta, además de causar la lógica inquietud entre las poblaciones próximas entre las que existen centrales atómicas, ofrecen muchos motivos para el debate y la reflexión.

En principio, la justificación oficial de la Administración Zapatero que dio los permisos de explotación a una empresa de Florentino Pérez es reforzar el sistema logístico gasista en su capacidad de almacenamiento. El sistema logístico gasista consta de depósitos de GNL y regasificación suministrados mediante metaneros, la red de gasoductos e instalaciones asociadas, así como el sistema de distribución capilar hasta los consumidores finales. A los que se añadirían ciertos almacenamientos subterráneos o submarinos aprovechando antiguas formaciones geológicas ya explotadas.

Sin embargo, los resultados del proyecto Castor, el ministro de Industria acaba de establecer su relación con los seísmos, pondrían en evidencia una vez más cómo funcionan muchas cosas en España cuando a monopolios e intereses oligárquicos se refiere. La incapacidad crónica de la administración, seguramente más por falta de independencia que por carencias técnicas, para vigilar las actuaciones privadas cuando existen poderosos intereses en juego, la escasa fiabilidad o solvencia científica de algunos informes técnicos de viabilidad o impacto para el entorno o medio ambiente, y esos cuando tales informes se exigen, lo que no siempre sucede. No ayuda tampoco la habitual inacción de la depauperada comunidad científica española, ni cierto dejar hacer de los colegios profesionales capaces de visar cualquier cosa. Ambas  instituciones necesarias sobre todo para servir de contrapeso a los intereses privados descontrolados, en especial cuando la administración pretende intervenir cada vez menos y dejar al albur de las instituciones privadas contratadas por los propios beneficiarios el control y supervisión de proyectos de gran importancia y consecuencias.

Se argüirá no sin humor negro que en un alarde de oportunidad, ahí ha ido Mariano nada menos que a Japón para contemplar de primera mano el desastre de la central atómica de Fukushima y poder decirnos que en todas partes cuecen habas, incluso al vapor radioactivo, o que aquí no pasa nada.

Pero sí que puede pasar, y ya el hecho de la propia incertidumbre es un modo de pasar.

El asunto del Castor pone también en evidencia otros proyectos hermanos como los conocidos como fracking cuando ni la administración, ni la comunidad científica ni los colegios profesionales parecen poder ofrecer suficientes garantías de que las actuaciones públicas no van a resultar mohatreras ni capaces de compensar las audacias monopolísticas más irresponsables.

Con casos como estos no puedo menos de recordar a un pionero de los estudios de las deseconomías externas o costes sociales de la actividad privada que no suelen introducirse en los costes económicos de las actividades empresariales. Me refiero a William Kapp, autor nada menos que en 1950 de la primera versión de un clásico fundamental: The Social cost of business enterprise”.  Cuya lectura creo de gran interés para todas las personas e instituciones que tratan de evitar que la codicia e irresponsabilidad de ciertas actividades privadas ligadas a los grandes monopolios y grupos de presión oligárquicos pongan en peligro no ya solo la verdadera economía social sino también, incluso, la propia vida de las personas.

Publicado en Periodista Digital

Papamóviles

La reciente pintoresca situación vivida en Brasil, hasta ahora inédita, de un papa bloqueado en un atasco de tráfico, junto con los admirables últimos gestos papales sobre este asunto del papamóvil, nos animan a pergeñar un breve bosquejo histórico sobre el medio de transporte usado por los herederos de Pedro a lo largo del tiempo.

El llamado papamóvil o transporte rodado terrestre del jefe espiritual de los católicos ha experimentado varios cambios en función de los diferentes momentos históricos.

In illo tempore los discípulos del Fundador iban andando de un lugar a otro. Nos dice el evangelio de San Lucas que Jesús se apareció a sus discípulos en el camino de Emaús.  Claro que al hacerlo en cuerpo astral o glorioso no fue reconocido hasta después de que desapareciera de su vista.

Lo de ir andando por muy evangélico y tradicional que hubiera sido, luego fue considerado incompatible con el prestigio y boato que merecía la Iglesia.

En su conocida polémica medieval con los dominicos, los franciscanos sostenían que la Iglesia debía ser pobre ya que su fundador lo había sido y además voluntariamente. Cuestión que horrorizaba a otras instituciones y estamentos eclesiásticos porque si Jesús había sido pobre era cosa suya, al cabo era Dios y podía hacer lo que quisiese según su voluntad, pero que tal cosa no tenía aplicación a los simples mortales, y en todo caso desde luego iba en contra del prestigio de la Iglesia y de sus próceres.

La mula, animal también estéril como los propios eclesiásticos, sobre todo si era mansa y no demasiado sensible a la querencia, se constituyó en un medio muy socorrido y empleado para pequeños desplazamientos.

Luego hubo papas que montaban a caballo y algunos de modo asaz bizarro, así tal el famoso papa guerrero Julio II que intervenía en batallas incluso con armadura. Todo un personaje, casi un condotiero, aunque de buen gusto artístico, que encargó a Miguel Ángel la decoración de la bóveda de la Capilla Sextina, así como un fastuoso sepulcro que el artista no llegó a concluir.

Un medio de transporte frecuente por lo cómodo fue la carroza en sus diferentes modalidades y con distintas prestaciones según las épocas.

Antecedente rudimentario del moderno papamóvil descapotable es la llamada silla gestatoria, curioso dispositivo de tracción animal bípeda y dotada de sendos vistosos abanicos plumeros al modo faraónico egipcio. Iba sin cinturón de seguridad ni airbag con el consiguiente riesgo para los sufridos porteadores e incluso para el porteado. Sobre todo en su versión de peana móvil para que Su Santidad fuera erguido. Existía también en modalidad bajo palio como la que puede observarse en el grabado que ilustra una procesión vaticana en 1867. La verdad es que quedaba muy resultona desde el punto de vista estético y también muy práctica amén de ergonómica ya que el papa podía bendecir a las gentes y humildes siervos de Dios con gran pompa y comodidad. Cayó en desuso después del concilio Vaticano II que acabó con tantas y acendradas tradiciones y el papa Juan XIII fue el último que la empleó en público.

El papamóvil reciente también ha experimentado variantes. Tras el trágico atentado que casi cuesta la vida al papa polaco dejó de ser abierto o descapotable para convertirse en una especie de urna blindada o fanal con ruedas donde el santo padre iba expuesto.

En vez de papamóvil terrestre el papa dimisionario Benedicto utilizó un helicóptero para su espectacular salida del Vaticano en lo que algunos consideraron no dejaba de ser un plagio de cierta película no ya del inmortal agente 007 sino la basada en una algo irreverente novela de Dan Brown sobre Ángeles y demonios en la que el malo era el camarlengo.

Lejos de los fastos del Estado Vaticano en la antigua capital del Imperio, a la vuelta de Emaús, el cuerpo glorioso o astral del Fundador, incomprendido y meditabundo, pasea a pie por los atormentados campos de Su Palestina natal mientras apenas nadie lo reconoce.

¿Nadie? No. Los mitos viven cuando las personas los tienen presentes en su conciencia e inspiran su conducta. En un rasgo sin precedentes, el papa Francisco quiere hacer honor a su nombre y a lo que el sabio de Asís representa en la Tradición espiritual cristiana y está usando un viejo utilitario Renault modelo 4L como papamóvil.  Un gesto admirable tanto por lo insólito cuanto por su altura moral y solidaridad humana. Digno de nuestro reconocimiento.

Ahora bien, existe otro tipo de papamóvil: el metafísico. Y aquí la velocidad que Francisco está imprimiendo a su papado parece vertiginosa para una organización con tantos intereses materiales como la eclesiástica.  Mucho, demasiado. Quizás tanto como para que los inmovilistas del ancla puesta decidan montarle un gran cisma, si la alternativa de otra solución Albani fracasase. Según las cuentas proféticas de San Malaquías el actual papa Francisco sería el último.

Terrible siniestro ferroviario en Compostela

Se ha producido un terrible accidente ferroviario cerca de la entrada de la estación de Santiago de Compostela. Habría descarrilado el tren ALVIA procedente de Madrid, destino La Coruña. Se cree hay al menos una veintena de fallecidos y varias decenas de heridos.

Existe gran confusión en este momento (22h 30m). Algunas fuentes sin confirmar explican que han creído escuchar una explosión antes del siniestro.

Actualización 23 h 15m

Se ruega realicen donaciones de sangre, bien en el Hospital clínico o en centro de transfusión en el campus Sur, Monte da condesa. No se aconseja el uso del automóvil por colapso del tráfico.

Parece ser que podría haber una treintena de fallecidos y en torno a varias decenas de heridos.

Existen diversas opiniones sobre la causa del siniestro.

Actualización 23h 45m

Las autoridades indican que ya no se precisan más donaciones de sangre.

El presidente del gobierno ha cancelado su agenda de mañana para desplazarse hasta Compostela.

Fuentes del Mº del Interior declaran que descartan la hipótesis del atentado.

Actualización de las 00 h 43 m

Se apunta al exceso de velocidad como primera hipótesis del siniestro.

En la foto de la Agencia EFE se puede observar la extraña posición adoptada por uno de los vagones, el que se encuentra por encima del talud en la parte superior derecha de la imagen, cerca de la máquina.

Última actualización, jueves 25 de julio

En la mañana del jueves 25 de julio se ha difundido este tremendo vídeo del descarrilamiento

Un gráfico resumen del siniestro alvia  publicado en la Gaceta de Salamanca

Pulsaciones climáticas en la Península

Este largo y triste invierno hace un frío que pela, como si la naturaleza quisiera acompañar la desolación social y anímica que padecemos los españoles.

Al igual que otras mohatras de propaganda del Régimen cada vez cuesta más trabajo creerse la mercancía averiada del calentamiento de la tierra o cambio del clima climático, como lo llamaba el añorado por lo cómico Moratinos, difundida con fervor digno de mejor causa por mohatreros y buscavidas.

Pero más bien lo que viene ocurriendo en un horizonte temporal dilatado es la oscilación climática. Con periodos de glaciación y de interglaciación.

Según Estrabón en la España romana había “densos bosques y corpulentos árboles”,  de carácter mesófilo más que mediterráneo.

El beneficio del cobre se realizaba con carbón vegetal, muy abundante.

En el cambio de especies vegetales conviene recordar, a diferencia de la orografía americana con cordilleras en el sentido de los meridianos, las dificultades de adaptación a la aridez por las barrederas orográficas según los paralelos que impiden el “movimiento” de las masas boscosas hacia el Norte. Sin embargo quedan relictos como el hayedo de Montejo en Madrid, testigos de un pasado de predominio mesófilo, antes de que el haya perdiera la batalla contra el pino.

Durante la Alta Edad media existe un periodo de frío en toda Europa.

En la Península Ibérica se produce un periodo de aridez desde los Reyes Católicos hasta Felipe II, con un descenso de más de la cuarta parte de la pluviometría anual lo que tuvo, junto a otros factores, singular importancia en la ruina de la agricultura castellana.

Se produce una grave crisis de la industria de la seda por regresión de la morera (después en el siglo XIX padeció además una plaga, semejante a la de la filoxera de la vid).  Síntoma indicativo del progreso de la aridez hacía el norte además de los cambios en la distribución natural de especies vegetales lo constituye la sustitución del buey por el mulo como elemento de tracción.

La madera de La Alhambra era de cedro, hoy inexistente en Andalucía y en regresión en todo el Mediterráneo.

Probablemente la pulsación climática ibérica está ligada a la experimentada por el Norte de África y el Sahara en particular, con un grave proceso de desertización patente desde el siglo VII, que probablemente influyó en el avance del Islam, pues muchos habitantes de las otrora áreas agrícolas se vieron forzados a emigrar.

No se conocen bien del todo las causas de dichas pulsaciones climáticas pero muy probablemente se relacionan con las variaciones en la actividad termonuclear del sol.

Elegía por la laurisilva gomera

El espantoso incendio de la preciosa isla de la Gomera me trae recuerdos agridulces de hace ya casi treinta años, cuando participé como agrónomo dentro de un grupo interdisciplinario internacional en la fase previa de la elaboración del llamado Ecoplan de la isla canaria. Un intento de sondear y plantear  alternativas distintas al turismo arrasador de guiris, sol, playa y cemento a mayor gloria de constructores, especuladores, caciques y concejales de urbanismo. Un modelo dominante al que entonces se oponían algunas pocas personas. Gentes como César Manrique, benefactor en especial de la isla de Lanzarote, artista multifacético y activista proteccionista que fallecería unos años más tarde en un extraño accidente de tráfico, aunque oportuno para ciertos intereses poco recomendables.

Eran los primeros meses de la ambiciosa administración González y entonces muchos españoles creíamos ingenuamente que las cosas podrían cambiar a mejor.  Conocido el lamentable precedente de la explotación de otras islas canarias, se trataba de evitar los excesos de turismo depredador, de la construcción desaforada que se apropia de la devastación del patrimonio natural transformándola en renta más o menos pasajera. El lamentable modelo que, al cabo, el socialismo no sólo no terminaría combatiendo sino que potenciaría como fuente de negocio, poder y botín.

Y también de ofrecer otras alternativas socioeconómicas complementarias basadas en el respeto y disfrute racional y verdaderamente “sostenible” de la riqueza natural de la isla, tanto de la joya singular del Garajonay, cuanto de la belleza “incaica andina” de sus terrazas para el cultivo, un esfuerzo de siglos de la laboriosa y sufrida población gomera.  Con este fin consultamos la opinión de antiguos campesinos, algunos ancianos ya retirados que guardaban memoria de otras formas de hacer las cosas, en los que la escasez aguzaba el conocimiento del medio y el ingenio. Una de las líneas propuestas era fomentar la integración de la ganadería tradicional en régimen adehesado tanto para obtener proteína animal sana y barata en términos energéticos como para controlar el matorral, que tan malas consecuencias suele tener para el desarrollo de los incendios.

Otra cuestión era el posible fomento del cultivo de especies menos ávidas por el agua que la platanera. El aguacate, emparentado con algunas de las especies de la laurisilva, requiere solo un tercio de agua para crecer, cuestión de gran importancia ecológica cuando precisamente el agua puede resultar el principal factor limitante de los cultivos, aún más que la superficie agraria útil. Pero factores económicos y administrativos como la organización y conjunto de intereses ligados a la actividad platanera constituyen un obstáculo al fomento de otros cultivos alternativos, mejor adaptados ecológicamente a las Canarias.

Sin embargo, hay que reconocer que la preocupación dominante de muchos de los entrevistados o contactados era saber si íbamos a aconsejar o no la construcción de un aeropuerto para “no ser menos que el resto de las otras islas” y no depender en lo posible del monopolio turístico de Gran Canaria o Tenerife.  En esa época la comunicación con la Gomera se realizaba por el ferry Benchijigua que unía la capital San Sebastián con el puerto tinerfeño de Los Cristianos. Paradójicamente, las dificultades de acceso a la isla constituían una forma de protección.

En el plano político, desactivado el independentista MPAIAC de Cubillo, el viejo caciquismo isleño se rearmaba para evitar la posible influencia benéfica jacobina de malvados godos como nosotros. Era el embrión del sectario, necio, inepto y despilfarrador nacionalismo canario actual que manda en las islas. Sin olvidar hazañas de la competencia en el resto del espectro político como las famosas del inefable don Casimiro Curbelo, prohombre socialista, conocido por sus hazañas madrileñas como putero, embustero, bronquista, y paradójico señero representante hoy de los gomeros en el cabildo isleño. Y al que ahora se le achaca especial responsabilidad en que el incendio devastador haya alcanzado tan descomunal magnitud al darle por controlado antes de tiempo y no reclamar ni asignar suficientes medios para combatirlo.

Recuerdo como uno de los más grandes placeres estéticos de mi vida la travesía con el resto del equipo de profesionales junto al director general de ICONA y la directora general de Medio Ambiente por el corazón del parque de Garajonay. Tesoro de la flora macaronésica. Uno de los ejemplares del bosque relicto de laurisilva más notables del mundo. La luz se filtraba entre la floresta, logrando tamizados contrastes, mientras un concierto de trinos nos hacía sentir que morábamos en un mundo inefable, virginal, de creación no hollada por el hombre.

La laurisilva es un bosque especial, en cierto modo puede considerarse una reliquia de la Era Terciaria, formado por la combinación de fayal-brezal y otras especies. El brezo, matorral en la Península ibérica, es aquí arbóreo. Es curioso porque el visitante de repente parece haber encogido entre sus masas y la naturaleza parece enseñar al hombre cual es su dimensión real. Con otras especies como el viñátigo, del mismo género del aguacate, forma intrincadas masas forestales, cuyas especies han de reconocerse más por sus troncos que por las hojas, intrincadas y enmarañadas en una densa y bella floresta.

Los isleños dicen que el bosque “ordeña las nubes”. En efecto, la combinación de precipitación y condensación de la humedad arrastrada por los alisios que choca en la vertiente nor-occidental de la isla por encima de las cotas de los ochocientos metros de altitud y es recogida por las hojas del bosque da lugar a pluviometrías aparentes en el suelo superiores a las registradas en observatorios meteorológicos como el de Santiago de Compostela.

Aún no sabemos el alcance real de la destrucción, ojalá la capacidad de renovación y recuperación de la naturaleza permita superar pronto los desatinos del hombre, pero cuando se ha conocido en todo su esplendor tal paraíso botánico queda un regusto amargo, la conciencia que esta cuestión como en otras muchas que acontecen en España, otro mundo fue y quizás aún es posible. Con el monstruoso desarrollo autonómico y su fatal corrupción asociada muchas esperanzas se han arrojado al ocaso. Hoy son cenizas lo que otrora fueron árboles ejemplares.

A veces da pena volver a ciertos parajes. Acaso como decía Platón el verdadero conocimiento está en el recuerdo.

La FAO advierte

El director de la FAO, José Garziano da Silva, advierte de una posible futura hambruna e insta a que no se dedique maíz a la producción de bioetanol.  La  sequía que padece un área importante de EEUU afecta a la producción del cereal y ha provocado una considerable alza de precios. El maíz, cereal susceptible de ser utilizado directamente por el hombre en su dieta alimentaria, tiene ahora otras dos competencias que drenan ese destino. A la ya clásica del ganado rumiante indebidamente alimentado en régimen intensivo con cereales o soja en lugar de emplear recursos pascícolas para los que su sistema digestivo se encuentra adaptado, le ha salido otra aún más nociva, la de los llamados biocombustibles, todo un despropósito energético, y al cabo, también moral.

Además de petróleo o gas natural, España importa todos los años enormes partidas energéticas en forma de maíz y soja.  Más allá del coste monetario y energético de dichas importaciones, en verdad se trata de petróleo u otros recursos no renovables en forma de grano, el inadecuado modelo de ganadería intensiva a ellas asociadas en vez de la extensiva tradicional provoca muchas disfunciones técnicas, empresariales y ecológicas, una no pequeña es el aumento de los devastadores incendios forestales que tienen su causa mediata en la carencia de una verdadera política agraria y en el abandono de las superficies agrarias e incluso forestales al matorral indiferenciado.

Conviene saber ahora que la cuestión de la productividad se suele emplear contra los trabajadores, que el rendimiento de transformación de proteína vegetal a animal es pequeño, en torno al séptimo o incluso menos, según los diferentes casos. Todo ello hace que los sistemas occidentales de producción de alimentos tengan peores rendimientos energéticos y que por primera vez en la historia alimentaria de la Humanidad los sistemas agrarios se hayan convertido en endotérmicos, generan menos energía de la que consumen.

En el caso concreto de Galicia, mientras abandona todos los años miles de hectáreas de superficie agraria, funciona una planta de bioetanol situada en la provincia de La Coruña que utiliza una gran turbina Rolls Royce a gas natural suministrado mediante gasoducto a APB.  Toda una aberración vendida a la opinión pública como una modernidad progre y ecológica pero que contribuye a quitar de la boca proteínas vegetales a las gentes víctimas del hambre.

Ojalá la FAO se equivoque porque una nueva hambruna mundial sería lo que nos faltaba para redondear la crisis.

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