Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

La Candelaria asoma

Dedicado a mis queridos amigos Milagros y Alejandro.  En homenaje a su gran y antigua amistad.

Hace cinco años escribía este texto:

“Ascendía desde el Tajo en la penumbra de sombríos pensamientos hacia la catedral junto a mi buen amigo el alquimista toledano Alejandro Vega, humilde sabio que se ha hecho uno con la conciencia numinosa de Toledo, la antigua ciudad sagrada, ombligo de Castilla y de España.

Mira. Es raro, todo un privilegio: hoy podemos entrar por la Puerta de los Leones o de la Alegría. Cruzamos el umbral. La figura de Cristóbal, el portador de la Luz, esa pesada inocencia que supera las fuerzas del coloso, nos muestra la enormidad de la carga que espera a quien trata de mantener la dignidad aún en tiempos tumultuosos. Seguimos por el deambulatorio. Al fondo en Poniente, la capilla mozárabe, donde aún se celebra el viejo rito hispánico, respetado durante la dominación musulmana de la ciudad, mas arrumbado luego por la influencia francesa. En la capilla de san Martín el caritativo santo nos señala la dualidad así como diferentes modos de iniciación. En la de los dos Juanes solsticiales se conserva uno de los pilares de la mezquita sobre cuyo solar se edificó la catedral. Y en la de san Eugenio, yeserías mudéjares en el arco sepulcral de Gudiel. En el noroeste, junto a otro pilar donde la leyenda sitúa el descenso de la Virgen para imponer la casulla a san Ildefonso se venera la piedra sagrada donde posaron sus píes. En el trascoro la Virgen de la Estrella expande su potente energía curativa.  Y en el exterior del coro, Alejandro me muestra figuras de templarios con su tau, así como una representación de la leyenda de Hiram Abí, el maestro de los masones.

De oca a oca, vamos hacia el mayor monumento en homenaje al grial que existe en España. Mira desde aquí el Trasparente del maestro Narciso Tomé. El Cabildo a principios del siglo XVIII quiso iluminar la zona posterior del sagrario para lo que encargó perforar parte de los muros del trasaltar de la capilla principal. Parece un sacrilegio perpetrado contra la obra gótica, pero no lo es. En realidad, es una culminación de la Gran Obra, la Solar. Cuando se eleve sobre el horizonte, un rayo de sol atravesará el círculo abierto en la bóveda original y penetrará con su luz primordial, fecundándolo, el centro entre los arcángeles. Observa el altar sobre el campo de estrellas de seis puntas, rodeado por el damero masónico de la dualidad sobre la que se apoya el conocimiento.

Sí que recuerda al famoso verso gongorino: “(el sol) en campos de zafiro pace estrellas”.

Pero como casi siempre lo más interesante está oculto a la mirada profana. Así la cámara sagrada situada detrás, entre él y el altar mayor, donde se custodia el sagrario, al que acceden las monjas cuidadoras. Allí está guardado el pelícano. Sí, el pelicano, el ave sagrada, símbolo de Cristo, emblema de la Rosa Cruz y de profundo significado místico. El del propio sacrificio. El principio creador y vivificante que se entrega para alimentar a sus criaturas. El sol, el fuego que permite la vida.

Antes de irnos, toca aquí, este pilar de la capilla de san Ildefonso, junto a la tumba del maestro Martín y los tres peldaños iniciáticos. Es tremendo el caudal vibratorio. Más aún quizás que en el parteluz del Pórtico de la Gloria compostelano. Donde más energía hay en Santiago es en la parte del altar, donde se abraza al Apóstol y en la cripta que guarda el sepulcro, pero las últimas obras además de eliminar el damero masónico del piso, han debilitado el efecto energético original.

Cae la tarde, mientras nos alejamos en dirección al pequeño cigarral de mi amigo, vuelvo la cabeza hacia la vieja ciudad gris y me fijo en las tres coronas que coronan la torre de la catedral. Son las tres coronas de poder sobre sus respectivos mundos que figuran coronar la cabeza del sabio constructor.

Toledo a veces enseña alguno de sus misterios, sus secretos, a los buscadores sinceros. Es un Libro escrito en una lengua ya olvidada. En un principio fue el Verbo pero en esta era de sombras y penumbras quedan sólo sílabas casi indescifrables de la antigua palabra perdida. Mi amigo lleva toda una vida buscando y reuniendo en la catedral primada los restos de ese lenguaje. Su semántica, su pragmática, su gramática. Me consuelo, confortado por la visita  al ombligo de España, con la idea de que el pelícano es fuerte, pese a ofrecer su propia sangre a sus hijos, y que, aunque falle la voluntad de ser o el conocimiento del arquitecto de las tres coronas, en todo caso, el Gran Arquitecto del Universo no va dejar de proteger a España y guiar con su Luz a los españoles.

Atrás queda el antiguo minarete de san Miguel, la casa del duende con sus misteriosos subterráneos, pero la Candelaria asoma y es la propia ciudad de Toledo quien la porta como un san Cristóbal”.

 

Con motivo de la presentación de una nueva edición de su famoso libro Introducción al Toledo filosofal, el pasado otoño tuve la oportunidad de visitar con Alejandro de cicerone otra vez el barrio templario de San Miguel, así como los subterráneos de la casa del duende, que otrora fuera taller del maestro Quismondo. Una casa tradicional toledana y un lugar de extraordinario interés, insólito, muy diferente de lo que el público puede visitar habitualmente.  En la penumbra de los recovecos de sus múltiples galerías y pasadizos se sienten las diferentes energías de la milenaria ciudad. De su memoria histórica.

Una especie de escondido eterno inconsciente colectivo, de viejas emociones y sentimientos, confundidas en el Espacio y el Tiempo. Del Ser que hace esfuerzos por Ser, tomar consciencia y mostrar así las glorias del micro y macrocosmos, las que corresponden a una vida en plenitud.

Ya en el exterior, junto a la aguja de acupuntura del campanario de san Miguel, en una de las colinas de Toledo, la Luz asoma en la calle de la Candelaria.

Entre un halcón de cetrería con el capirote puesto y un león dormido, ya lo decía nuestro gran Cervantes en el frontis de la Primera parte de El Quijote: “Spero lucem post tenebras“.  Ojalá su triunfo sea también el nuestro como criaturas en pos de realizar los más íntimos y queridos anhelos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONVOCATORIAS: Esteban Cortijo habla de Roso de Luna en el Ateneo de Madrid

El próximo lunes cinco de febrero el catedrático de Filosofía y máximo experto en su biografía, Esteban Cortijo, disertará sobre el polígrafo extremeño y ateneísta Mario Roso de Luna en el Ateneo de Madrid, del que fuera figura señera. Su retrato, retirado un tiempo como castigo a su heterodoxia, luce en la famosa Cacharrería de la antigua institución cultural madrileña.

Hoy acaso no tan recordado como se merece, Mario Roso de Luna ocupa un lugar de extraordinaria importancia en la Cultura y la Ciencia del primer tercio del siglo XX.  Astrónomo, licenciado en Filosofía y Letras, Doctor en Derecho, poseyó una cultura vastísima, puesta al servicio del Ideal. Pero Roso por encima de todo fue un hombre bueno. Un investigador y buscador espiritual que realizó una labor ingente al servicio de los valores humanísticos y metafísicos.

Un homenaje más que merecido a una figura singular que seguro habrá de gustar al público asistente. Mi enhorabuena a Esteban Cortijo y demás organizadores de este acto.

 

 

El Albatros (Homenaje a Baudelaire)

Carlos Baudelaire, el “Dante del bulevar” como lo llamaba Anthero de Quintal, el maltratado poeta sufriente del que Víctor Hugo decía que “había creado un estremecimiento nuevo” es autor de un bello poema confesión de resonancias metafísicas, incluido con el número dos en sus famosísimas “Las Flores del Mal”.

Un estremecimiento acaso no tan nuevo pues no es sino el que resulta de la meditación sobre la condición humana, sobre el misterio del hombre que no es ni bestia ni ángel sino una combinación insatisfactoria y frustrante de ambos para muchos hombres que sufren. Y que padece una incomprensión metafísica, como ser de luz arrojado entre tinieblas.

 

Muchos años después de que se hubiera cumplido su famoso verso, ¡Oh Muerte, capitán, es tiempo ya levemos! Su traductora al español, Nydia Lamarque, cuenta su experiencia durante la visita a la tumba de Baudelaire en Montparnasse. Una tumba entonces anónima, sin inscripciones salvo una medio borrada de su padrastro, el general Aupick, mostrada a la traductora y admiradora por un guardián del cementerio.  Ante las protestas de ésta por el estado de la tumba, lo que entendía grave desconsideración a la memoria del poeta, su improvisado cicerone le replicó: “No importa, todo el mundo lo ama”.

A continuación la versión española del precioso poema citado de Baudelaire “realizada con reverente amor”, por Nydia Lamarque.

(Obras completas, Editorial Aguilar, página 110).

 

EL ALBATROS

Por divertirse, a veces, suelen los marineros

Cazar albatros, grandes pájaros de los mares

Que siguen, de su viaje lánguidos compañeros,

Al barco en los acerbos abismos de los mares

 

Pero sobre las tablas apenas los arrojan,

Esos reyes del cielo, torpes y avergonzados,

Sus grandes alas blancas míseramente aflojan,

Y las dejan cual remos caer sus costados.

 

¡Qué zurdo es y que débil ese viajero alado!

¡Él, antes tan hermoso, qué cómico en el suelo!

¡Con una pipa uno el pico le ha quemado,

Remeda el otro, renqueando, del inválido el vuelo!

 

El Poeta es como ese príncipe del nublado

Que puede huir las flechas y el rayo frecuentar;

En el suelo, entre ataques y mofas desterrado,

Sus alas de gigante le impiden caminar.

 

 

Buda, Parsifal y el Grial

Con el título de Buda, Parsifal y el Grial acaba de salir de imprenta editado por la Editorial Lautana mi último libro dedicado a la música, la saga del grial, el Parsifal wagneriano, la filosofía de Schopenhauer y su relación con el budismo, en especial con el tántrico y la sexualidad sagrada.  Se trata de una visión original, dentro de lo que cabe, de aspectos muy interesantes de la Cultura, tanto en Oriente como en Occidente.

Hermann Hesse, en su famoso discurso de recepción del Premio Nobel explicaba que “En lo espiritual no me siento inválido, sino unido a todos ustedes por una idea fundamental, la misma idea en la que se apoya la Institución Nobel: la del carácter supranacional, la del internacionalismo del espíritu, y el consiguiente deber de que no sirva a la guerra y a la destrucción, sino a la paz y al entendimiento entre los pueblos.

Sin embargo, no es de ninguna manera el que se anule lo nacional para dar así paso a una Humanidad espiritualmente uniforme; no, no; de ningún modo. ¡Viva la diversidad, vivan las diferencias y los matices en nuestra tierra bienanamada! ¿No es maravilloso que haya tantas razas y tantos pueblos, tantas lenguas, tantas formas de pensar y de concebir el mundo? Si yo odio y soy enemigo irreconciliable de la guerra, de las conquistas y de las depredaciones, se debe, entre otras razones, a que estas fuerzas tenebrosas exigen tan crueles holocaustos de lo que en la cultura humana hay de incorporaciones históricas, de individualización elevada, de fecunda diferenciación. Rotundamente me opongo a los grands simplificateurs, y me proclamo partidario ferviente de la calidad, de lo refinado”.

Claro que el mismo autor sostenía que “En un principio fue el  mito. Así como el gran Dios inspiraba las almas de los indios, griegos y germanos, anhelantes de expresión, vuelve también a inspirar el alma del niño”.

El mito es una manifestación espiritual que debe ir dirigida a impresionar al alma e inspirar la conducta. Uno de los mitos más fecundos de la Tradición de Occidente es el mito del Grial. Ha inspirado a buscadores espirituales, a caballeros y a sus damas, a artistas de distintas épocas.  Un mito que, como intuía Hesse, presentaba grandes similitudes metafísicas, simbólicas con otros muy sugestivos de la Tradición oriental que también pretenden la investigación y comprensión de lo sagrado.

A medida que el buscador espiritual se acerca al Uno, más próximos encontrará las ideas, los símbolos, el arte, la música, la metafísica de Wolfram von Eschenbach, Chretien de Troyes, Schopenhauer, Wagner o los budistas sinceros.

Especialmente curiosa y sugestiva y oportuna en los presentes tiempos de desconcierto inducido y destructivo sobre las relaciones amorosas entre hombre y mujer, ambos constituyen la Unidad tanto en Oriente como en Occidente, es la revisión de la concepción del Amor y de la sexualidad sagrada en la saga del grial, el Parsifal wagneriano y las concepciones tántricas orientales.

El breve libro recién nacido reflexiona sobre el papel de la Música como Arte sublime que abre las puertas de la percepción espiritual y pretende hallar puentes de comprensión entre tradiciones aparentemente diferentes en la idea de que las peripecias de la búsqueda del grial, son las mismas que la de nuestra identificación con el Ser.

Y en que es vital que nos respondamos con sinceridad a la vieja pregunta: ¿A quién sirves?

El libro será presentado próximamente en La Coruña, Cáceres, Madrid y Toledo.

 

Los interesados pueden dirigirse a Editorial Lautana, al siguiente correo: lautanaeditorial@gmail.com

 

SOMA

Rene Guenon explicaba que lo que caracterizaba al mundo moderno era la pérdida del sentido metafísico de la existencia. Que los logros materiales de Occidente se habían realizado con ese tan alto y lamentable coste.  Sin embargo, en ese mismo mundo moderno son muchos los investigadores metafísicos que por curiosidad, especulación científica o por no resignarse a la desesperación espiritual hoy tan frecuente, buscan alternativas y el propio sentido de la vida. Unos de ellos son los llamados psiconautas, los investigadores con sustancias enteogénicas características de las antiguas tradiciones del mundo chamánico o de ciertas religiones. Criticados por los que consideran este camino un atajo peligroso o acaso virtual o engañoso, sabemos, empero, que el empleo de sustancias enteogénicas forma parte de casi todas las tradiciones religiosas e iniciáticas de la humanidad a lo largo del tiempo.

Cabe recordar aquí por su importancia para la Cultura occidental el kykeon de los Misterios eleusinos. Hoy sabemos que allí se empleaba una sustancia enteogénica, el kykeon. Si atendemos a las últimas investigaciones de Hofmann, Wasson y Ruck, probablemente elaborada a base de cebada, menta y el esclerocio del cornezuelo del centeno o de otra gramínea el Paspalum distichum, abundante en las llanuras griegas, que permitía a los iniciados, llamados epoptes, la visión directa de lo sagrado. Una visión de tal importancia radical que originaba un antes y un después en sus vidas.  Esta forma religiosa de carácter extático fue perseguida por el Cristianismo preponderante hasta la destrucción a finales del siglo IV del santuario de Eleusis con casi dos milenios de historia, del mismo modo que luego perseguiría y acabaría sin contemplaciones con priscilianistas, cátaros, albigenses, alumbrados o cualquier otro movimiento espiritual o religioso considerado como peligroso.

Para muchos lectores la palabra soma está íntimamente asociada con la famosa novela futurista o de ciencia ficción, Un mundo feliz, quizás la obra más conocida de Aldous Huxley. Perteneciente a una importante familia inglesa de políticos, estudiosos e investigadores, Aldous Huxley fue uno de los más conocidos investigadores contemporáneos del fenómeno de la enteogénesis y describe el empleo de sustancias euforizantes como el soma en su famoso Un Mundo feliz. Pero no solo en esta obra, también habla de otra sustancia, la enteogénica moksha, en su crepuscular novela testamento, La Isla. Una obra que deja cierta desolación al lector, como en el caso del 1984 orwelliano, otro texto profético sobre el horizonte sombrío que espera a la humanidad en el futuro, y ya casi en el presente. Huxley había dedicado los últimos diez años de su vida a investigar con este tipo de sustancias. El moksha sería un hongo semejante al teonanácatl mejicano, el empleado por la chamana María Sabina durante su célebre velada con Gordon Wasson, que formaba parte fundamental de la cultura y medicina de la isla asiática Pala donde se desarrolla la novela.

En efecto, los esposos Gordon y Valentina Wasson habían estado recogiendo evidencias durante años acerca del papel de los hongos en las sociedades primitivas lo que les había llevado a formular la conjetura que ciertos hongos habían jugado un importante papel en el origen y desarrollo del fenómeno religioso y en la interpretación de lo numinoso. Dentro de estas investigaciones, en 1952 descubren que cierto culto de hongos había sido documentado por algunos de nuestros cronistas de Indias, lo que les mueve a investigar en Centroamérica. Así, conviene recordar aquí una velada en la sierra de Oaxaca que tuvo lugar el 29 de junio de 1955 y que, al cabo, supondría un antes y un después en la comprensión occidental de la antigua y polémica cuestión de la ingesta de enteogénicos con fines sacramentales de acceso al mundo espiritual. Gordon Wasson convenció a la luego archifamosa chamana y curandera María Sabina para que le permitiera participar en una velada místico- ritualística indígena con “niños santos”, hongos del género Psilocybe. La experiencia místico estético epistemológica  fue deslumbradora, apabullante. Wasson saldría transformado de este profundo contacto con lo numinoso.

Pero violando sus propias promesas de discreción, dos años después, en 1957, Wasson publicó un reportaje en la revista LIFE acerca de sus experiencias en esta velada bajo la dirección y tutela de María Sabina, que tendría importantes repercusiones de todo tipo, incluidas las científicas. Su experiencia rescató de la incomprensión o cierto semi olvido algunos textos de los primitivos historiadores españoles de Indias como la Historia general de las cosas de Nueva España de fray Bernardino de Sahagún o las obras sobre Botánica americana de Francisco Hernández. O los Ritos antiguos de sacrificios e idolatrías de los indios de Nueva España de fray Toribio de Benavente y el Libellus de hierbas medicinales Indias de Martín de la Cruz. Aunque no otros, como el Manual de ministros de indias para el conocimiento de sus idolatrías y extirpación de ellas de Jacinto de la Serna, la Crónica mejicana de Fernando de Alvarado o la Historia de las Indias de Nueva España de Diego Durán.

Por su parte, en sus ensayos Las Puertas de la percepción y Cielo e infierno, Huxley describe sus propias experiencias visionarias asistidas con la mescalina, principio activo del peyote, cactus sagrado de los huichol y de composición bioquímica muy similar al del cornezuelo del centeno y a la LSD. Explica que aunque desconocía el comportamiento fisiológico de esta sustancia en el cerebro parece ser que causaría cambios o perturbaciones en el grupo de enzimas que regula su funcionamiento. De este modo, el cerebro disminuiría su eficacia para focalizar la mente en problemas vitales concretos necesarios para abordar nuestra supervivencia como criaturas y se permitiría la entrada en la conciencia de otros sucesos mentales no necesarios para la misma. Pero haciendo patentes fenómenos espirituales o estéticos que pasarían desapercibidos en estado de vigilia. Además de sustancias como la mescalina, la fatiga extrema o ciertas enfermedades pueden tener también efectos enteogénicos. Lo mismo que el ayuno extremo o la permanencia en grutas o lugares oscuros. En estos casos se trataría de la pérdida del nivel habitual de ácido nicotínico, que actúa como inhibidor de las visiones. Por eso muchos ascetas recurren a ambos procedimientos: su aislamiento en cuevas, en las famosas Tebaidas, o el ayuno. Su motivación sería doble: hacerse perdonar sus pecados y tratar de inducir la experiencia visionaria. También el castigo o sufrimiento que puedan inflingirse mediante, por ejemplo, cilicios u otras disciplinas, podría generar adrenalina, componente de fórmula química parecida a la mescalina.

No es sólo el empleo de ciertas prácticas ascéticas. Como sustituto de la sustancia enteogénica: kykeon, teonanacatl (Psilocybe cubensis), soma védico, peyote, etc; el Catolicismo también adopta una especie de sustancia placebo, la comunión eucarística. Una hierofagia, la ingesta simbólica de Dios. Y, en la medida que Cristo fuera también un hombre, lo que pudiera considerarse una forma de antropofagia simbólica. En las poblaciones precolombinas y en ciertas comunidades indígenas actuales que pueden entenderse como una especie de relicto cultural, las sustancias enteogénicas, hongos psilocíbicos, peyote, ayahuasca, …se asimilan a una deidad. La diferencia principal con la comunión cristiana, no estaría en esa identificación con lo sagrado sino en que en tales casos sí se ingiere una sustancia activa con poder enteogénico real.

Algunos autores incluso van más allá en sus planteamientos. El Doctor Allegro, uno de los investigadores pioneros de los famosos manuscritos de Qunran en el Mar Muerto, pretende en su controvertido libro The sacred mushroom and the Cross que el propio Cristianismo más que hecho histórico procede de la visión enteogénica causada por la amanita muscaria. Aunque tal hipótesis pueda parecer absurda o en exceso atrevida, es cierto que las representaciones de hongos aparentemente fuera de contexto, son extraordinariamente abundantes en frescos y vidrieras de templos cristianos primitivos en diferentes épocas y países.

En su tratado sobre chamanismo, Mircea Eliade nos explica que no hay solución de continuidad en la historia de la Mística. En el éxtasis se encuentra la  “nostalgia del paraíso”. También la Luz interna. Y sin embargo, el chamanismo no sólo es importante por el lugar que ocupa en la historia de la mística. Los chamanes han jugado un papel esencial en la defensa de la integridad física de la comunidad. …el chamán defiende la vida, la salud, la fecundidad y el mundo de la luz contra la muerte, las enfermedades, la esterilidad, la desgracia y el mundo de las tinieblas. Es decir, una fuerza civilizadora, pues, al cabo, toda civilización viva es una manifestación espiritual, pues del Espíritu se nutren sus Instituciones.

 

Pero la palabra soma empleada por Huxley en su famosa novela tiene una antigua tradición en relación con el mundo de la enteogénesis y de lo sagrado.

En el Avesta, libro sagrado del antiguo Irán atribuido a Zoroastro, se hace referencia a una planta sagrada de cualidades enteogénicas a la que llama Haoma /soma. Pero ya mucho antes, en los Vedas, se hacía referencia al sacrificio del soma. Una planta cuya identidad se ha perdido, que al parecer crecía en las montañas más que en el valle del Indo y que mueve a muchas especulaciones actuales sobre su verdadera naturaleza.  Soma es un dios, el que ocupa el tercer puesto por número de himnos a él dedicados en los Vedas, además de una planta. Es el dios que representa y da vida al jugo de la planta soma. El libro III del Rig Veda trata del Soma, de su clarividencia, generosidad, éxitos, inteligencia o sabiduría. También de su importancia ritualística y de las ceremonias de recolección y preparación de la bebida obtenida de la planta para esos fines. Nos dice que es prensada, pero no se sabe a ciencia cierta qué especie botánica se refiere. También parece que muy probablemente dicha planta originaria del culto védico habría sido sustituida por otras a lo largo de los siglos.

El soma posee cualidades que posibilitan la experiencia mística o extática. En uno de los himnos védicos se afirma que “hemos bebido el soma, ya somos inmortales. Hemos conseguido la luz y encontrado a los dioses. ¿Qué podrá hacernos ahora la impiedad o la malicia mortal? El soma permite una experiencia de ensanchamiento o dilatación de a conciencia.: “He dominado el cielo por mi estatura, he dominado la ancha tierra… he rozado el cielo con una de mis alas y con la otra la tierra… soy grande, me he lanzado hasta las nubes, ¿acaso no he bebido el soma?..” y es que el soma proporcionaba un segundo nacimiento, el iniciado, el dos veces nacido.

La identidad botánica del soma védico inicial nos es hoy desconocida. Para el ya citado Gordon Wasson el soma védico sería la Amanita muscaria, el conocido y vistoso hongo de extendida distribución geográfica que en muchos lugares se llama papamoscas u hongo de los gnomos. Pero no siempre ha sido así. Con anterioridad el mismo investigador consideraba que pudiera ser el hongo Psilocybe cubensis o alguno del género Claviceps. Para otros autores como Flattery o Schwartz se trataría, en cambio, del Peganum harmala, hipótesis que también asumía Wasson de no ser el soma algún tipo de hongo. Es la planta conocida en España como ruda siríaca, aún utilizada como enteogénico en lugares remotos como Ladakh. La ruda siria es una planta originaria de áreas desérticas. Es un arbusto con alcaloides enteogénicos que puede llegar a medir un metro de alto. Las flores son pequeñas, blancas, situadas en las axilas de las ramas. Las hojas están divididas en segmentos lineales, estrechos. El fruto es globoso y contiene muchas semillas color café. Pudiera ser un sustituto del soma védico primitivo.

Sobre la controversia de Wasson con los vedistas pueden verse los estudios de Jonathan Ott La historia de la planta del soma después de R. Gordon Wasson, capítulo del libro compilado por Fericgla, Plantas, Chamanismo y estado de conciencia o bien la monumental obra del investigador norteamericano Pharmacoteon, drogas enteogénicas, sus fuentes vegetales y su historia, con prólogo de Albert Hofmann.

Sin embargo, para estudiosos de la Mitología en el siglo XIX, que como es lógico desconocían las posteriores teorías de Wasson sobre los hongos enteogénicos y el soma, esta planta divina era una planta vascular, una fanerógama. Así, Gebhardt en el apéndice II dedicado a la India de su monumental obra de Mitología, Los Dioses de Grecia y Roma o Wilkins en su Mitología hindú sostienen que se trata de la Asclepias o asclepiada acida. “Las mujeres iban a cogerla a la luz de la luna. Los sacerdotes cortaban las partes jugosas del tallo, y después de de machacadas y prensadas filtraban el licor y lo dejaban fermentar obteniéndose así el soma, licor blaquizco y dulce como la miel. Transparente y de agradable olor, se inflama al ser derramado sobre el fuego y se volatiliza”.

Wilkins lo describe así: “La Asclepias ácida es un arbusto desprovisto de hojas. Tiene unas fragrantes florecillas blancas agrupadas alrededor de los extremos de las ramas. Roxbourg dice que proporciona un jugo lechoso más puro que el de cualquier otra planta que el conozca y que este jugo es dulce y algo ácido. Los brotes tiernos son cogidos a mano por los viajeros nativos. Crece en las colinas del Punjab, en el Paso Bolan, en los alrededores de Poona, etc…”

Wilkins explica que “En los versos descriptivos y en los cantos de alabanza a Soma, el jugo propiamente dicho y el dios que se supone que mora en él y se manifiesta por medio de él, no son en absoluto distintos.  Todos los dioses beben…se le atribuyen atributos divinos, se le invoca como a un Dios, se le solicitan bendiciones porque es quien las otorga… Llévame, ¡oh dios purificado! A ese mundo eterno e imperecedero en el que reinan eternas luz y gloria…”

 

En la búsqueda de la metafísica arrumbada sino perdida en Occidente cabe emplear otros somas. El yoga en sus diferentes modalidades.

Quizás sea una de las invariantes del pensamiento indio el pretender que la ignorancia o la ilusión sean la fuente de las formas cósmicas y del devenir universal.  El Cosmos como una ilusión. Para los Vedas la única realidad susceptible de ser pensada es el Ser, es decir, el Uno. Para los Upanishads la palabra sagrada OM identifica a las criaturas con el Uno. OM, sOMa. Algo semejante al planteamiento occidental de “Mi Padre y yo somos uno” o “El Reino de Dios está dentro de ti”. El Uno ha sido llamado con distintos nombres según las diferentes tradiciones religiosas o inciáticas: el Tao, el Único, Brahma, Dios, el Altísimo, el Único Dios, el GADU, el Cósmico, … Siempre la meta del buscador espiritual es hacerse uno con ese Uno.

Los famosos mandalas del budismo lamaísta presentan círculos concéntricos, en el  central suele haber un dios, solo o con su pareja divina. Rodeado de otras deidades en posición circular que forman su séquito o acompañamiento. La zona interior más sagrada se suele hallar inscrita en un cuadrado.  Es la estructura del templo tanto exterior como interior.  El meditador ha de identificarse con la figura divina central. Su identidad es la iniciación. Desde ese centro, desde ese uno, se contempla el mandala externo, la virtualidad de lo que lo rodea.

En Occidente el maestro Ekhart lo explicaba así: “Cuando el alma quiere experimentar algo lanza una imagen frente a sí, y después entra en ella”

Ya hemos comentado antes, citando a Eliade, que toda civilización viva es una manifestación espiritual, pues del Espíritu se nutren sus Instituciones. Quizás tenga razón Rene Guenon con lo de la pérdida del sentido metafísico en Occidente, porque, como dice el Svetasvatara Upanishad: ¿De qué sirve el Rig Veda a quien no conoce el espíritu del que proviene el Rig Veda?

OM, sOMa.

 

 

 

 

 

 

El texto se acompaña con imágenes de

Claviceps purpurea

Un mundo feliz

Hongos psilocybe cubensis

Claves clasificación de la Familia Asclepiadáceas, según Lázaro e Ibiza y Bonnier

El Bosco, San Antonio

Amanita muscaria

Dioses seta mesoamericanos

Texto de Los Vedas

Peganum harmala o ruda siriaca

Asclepias acida

Mandala

Sagrada OM

 

 

Intervención en el Ateneo de Cáceres. “Música y Esoterismo”. Temática: Robert Schumann / Espiritismo

Jueves 30 de noviembre 2017, sesión de las conferencias-conciertos de “Música y Esoterismo”, dirigidas por Esteban Cortijo, presidente de honor del Ateneo de Cáceres, con la participación de los músicos Juan Luis Sáez Salvador (clarinetista), José Luis Castillo Betancor y Guillermo Alonso Iriarte (ambos pianistas).

Temática: Robert Schumann / Espiritismo.

Programa:

Romanza Op. 28 nº 2, en Fa sostenido mayor, por Guillermo Alonso Iriarte (piano)

Romanzas Op. 94 nº 1 y 2, (en arreglo para clarinete y piano) por Juan Luis Sáez y José Luis Castillo (clarinete y piano)

Piezas de Fantasía, o Fantasiestücke Op. 73 (nº 1, 2 y 3), originales para clarinete y piano. Juan Luis Sáez (clarinete) y José Luis Castillo (piano)

Tema en Mi bemol mayor para piano (de las Geistervariationen, o Variaciones sobre un tema fantasma), por José Luis Castillo (piano)

 

Intervención del autor

1 El espiritismo es una doctrina desarrollada por Allan Kardec, que se basa en la interpretación de ciertos fenómenos, es decir de naturaleza experimental, de carácter espiritual, metapsíquico o paranormal. Otros autores como Sir Artur Conan Doyle tienen una visión más abierta o menos dogmática de él.

 

2 Otra cosa es la existencia de una antigua Tradición en la humanidad sobre la identidad y verdadera naturaleza humana y de los espíritus, ectoplasmas, dobles astrales, sombras, cuerpos gloriosos, etc.

 

3 Esta Tradición se manifiesta en la Mitología, las leyendas y también en la iconografía de carácter sagrado o épico.

 

4 Un ejemplo son las representaciones de figuras repetidas, dobles en  la iconografía egipcia faraónica. Dinastía XVIII, o de modo menos concluyente en la mesopotámica.

El Ka se representa como un doble o con dos brazos en forma de U y el Ba con forma alada.

 

5 En la literatura y la mitología clásica aparecen sombras, dobles, fantasmas. Así en La Odisea, La Eneida, el mito de Orfeo, La Metamorfosis… sin olvidar a Platón: Mito de Er de Panfilia,  etc

 

6 En la literatura cabalística el cuerpo humano se presenta como un conjunto de envolturas más o menos sutiles o densificadas. Para los cabalistas, la teoría se resume así: Cada mundo superior está contenido en el inferior como dechado e imitación, y es influido y regido por el superior. En el conjunto impera la ley divina o la inmediata presencia de dios, la SCHECHINAH. El hombre terrenal es el microcosmos.

El cuerpo es la envoltura del alma. En el alma hay que distinguir:

Neschamash, es espíritu puro, la cima suprema del ser anímico.

Ruach es el sujeto moral, asiento de lo bueno y lo malo.

Nephesch es el principio de vida animal sensitivo.

Chajah es el principio de vida ideal del cuerpo y tiene su asiento en el corazón.

 

7 En la literatura del Cristianismo primitivo San Pablo habla del cuerpo glorioso y los Padres de la Iglesia conocen este asunto. San Agustín en La Ciudad de Dios habla de la historia del padre de Prestantius.

 

8 En las causas de canonización de San Alfonso María de Ligorio o San Francisco Javier se alude a procesos de desdoblamiento o bilocaciones que se achacan a milagros.

 

9 En el Tibet, el tibetano Libro de los muertos explica un proceso por el que los astrales de los difuntos deben orientarse para no caer en un nuevo útero y reencarnarse.

 

10 Existen multitud de tradiciones relativas a la Huestia, Santa Compaña, huestes de Odín, cabalgata de las valkirias, recepción por las huríes, mito de Don Juan, la procesión en la cueva de Montesinos (DQ segunda parte), el de Orfeo ya citado y clave para la historia de la Música… que vienen a desarrollar un mismo o parecido fenómeno espiritual, de aviso o acogida a un difunto.

 

11 De todas estas tradiciones se deduciría que el hombre está formado por varios cuerpos, como en una especie de muñecas rusas. Cada uno de ellos, vehículo de otros más sutiles.

La Tradición enseña características de la constitución del hombre que explicarían los fenómenos de bilocación o desdoblamiento astral. ¿Cómo está constituido el hombre? Evidentemente del cuerpo material o bioquímico. Pero ¿existen más cuerpos? Las religiones establecen que existe también un alma o espíritu. Hay diferentes clasificaciones y tipologías de detalle según las diferentes tradiciones pero se pueden resumir en al menos tres:

El cuerpo físico o bioquímico

El cuerpo intermediario

El Espíritu

Las escuelas y concepciones esotéricas sostienen la existencia de una especie de intermediario entre uno y otro que está en comunicación con ambos. Tal sería el Ferner de Zoroastro, el Zelén de Ruach de los cabalistas, el nefest de la Biblia, el arqueo de Paracelso, el periespíritu de los espiritistas, el cuerpo astral de teósofos y alquimistas…

Ahora bien, este elemento intermediario también puede dividirse a su vez según las diferentes escuelas esotéricas. Suelen dividir esta tipología ternaria a su vez en otras tres de las que sus límites contiguos se solaparían dando lugar a una constitución septenaria del hombre.

A efectos descriptivos para la mejor comprensión del fenómeno, puede citarse la siguiente clasificación según el nivel de materialización y supervivencia de cada cuerpo que resulta vehículo de manifestación en su plano correspondiente del superior: Cuerpo físico. Doble etéreo. Cuerpo astral. Cuerpo mental. Cuerpo causal.  Cuerpos espirituales superiores o de alta vibración, inaccesibles a la investigación empírica. Según la terminología de los teósofos el espíritu sería el cuerpo mental y el alma el cuerpo astral. El cuerpo glorioso llamado así por San Pablo sería la combinación de cuerpo astral y cuerpo mental.

El doble etérico se disuelve pocos días después de la muerte del cuerpo físico. Por eso no se deberían incinerar los cadáveres hasta al menos pasados tres días desde el fallecimiento. El cuerpo astral, que posee forma humana, se mantiene en su plano durante mucho más tiempo. El cuerpo mental es una especie de aura especialmente brillante en la cabeza. El Dr. Baraduc afirma haberlo fotografiado en forma de bola luminosa. El cuerpo causal no parece poseer forma definida ni se ha podido fotografiar. Sería la frontera de las manifestaciones perceptibles por el presente conocimiento humano.

 

12 El espiritismo moderno hace especial hincapié en ese cuerpo intermediario habitualmente llamado cuerpo astral y que llaman periespíritu.

 

13 En la recuperación con carácter experimental de los planteamientos de la Tradición tuvo mucha importancia los fenómenos producidos en la casa de los Fox. Muchos investigadores y curiosos intentaron indagar qué pasaba de verdad allí.

 

14 Uno de estos investigadores fue Madame Blavatsky fundadora de la Sociedad Teosófica. Este asunto de los Fox tuvo importancia inicial en la fundación de dicha Sociedad.

 

15 Más conocido como Allan Kardec, el pedagogo francés Hipólito León Rivail comenzó a investigar sobre este tipo de experiencias tras conocer el fenómeno de las mesas parlantes y terminó desarrollando un método de trabajo y una interpretación doctrinal propia que fueron las bases del espiritismo, entendido como escuela espiritualista filosófica experimental.

 

16 Un movimiento de alcance internacional de gran influencia en Francia, países anglosajones, Hispanoamérica o Brasil.

 

17 En España ha tenido gran importancia. Muy difundido en ambientes esotéricos, republicanos, militares, etc.

 

18 Una gran investigadora espiritual viva con extraordinarias dotes es una querida dama de esta casa muy vinculada a este Ateneo, Doña Ángela Ghislery. Un ser de luz. Persona de grandes cualidades filantrópicas y gran poeta. Recomiendo sus libros, entre ellos Memorias de un médium.

 

19 La figura de sir Artur Conan Doyle es muy importante para el movimiento espiritista. Sir Arturo fue también presidente honorario de la Federación Espiritista Internacional, y del Colegio Británico de Ciencia Psíquica y una de las personalidades relevantes de la Ciencia o de la Cultura que durante el último tercio del siglo XIX y el primero del XX  se dedicaron a investigar de modo crítico y honrado la realidad de los fenómenos psíquicos.

No había asomo de frivolidad en las actuaciones espiritistas de Conan Doyle, quien en el prefacio de su famoso tratado sobre el espiritismo publicado en Madrid en 1927, se sorprendía porque “ese movimiento que muchos consideramos como el más importante de la historia del mundo desde el episodio de Jesucristo, no haya tenido un historiador entre los hombres que en el figuran, dotado de una amplia experiencia personal acerca de su desarrollo”.

Doyle había estudiado detenidamente el asunto así como de modo casi detectivesco las sospechas de fraude de médium como los esposos “Holmes” de Filadelfia, cuyo caso provocó una gran polémica en 1875. Sir Arturo, aunque preocupado por la deriva materialista de la civilización occidental, entendía el espiritismo no como una doctrina más o menos religiosa y cerrada al modo de Kardec, sino de un modo eminentemente empírico como

un conjunto de ideas y enseñanzas compatibles con todas las religiones. Sus principios fundamentales son la continuidad de la personalidad humana y el poder de comunicación después de la muerte…sólo existe una escuela con la que es absolutamente irreconciliable: la escuela del materialismo, que tiene agotado al mundo, y es causa radical de todos nuestros infortunios. La comprensión y aceptación del espiritismo son factores esenciales para la salvación de la humanidad, de lo contrario cada vez caerá más bajo dentro del campo utilitario y egoísta del Universo”.

 

20 Pero ¿qué hay de verdad en este asunto? Desde el último tercio del siglo XIX muchos científicos en Europa y América trataron de denunciar y desenmascarar lo que consideraban fraude o impostura de fenómenos y planteamientos tan opuestos a las teorías groseramente materialistas entonces dominantes.

 

21 Personalidades como Myers, Wallace, Owen, Geley, el reverendo Stainton Moses, Sir William Crookes, (descubridor del talio), Carlos Richet, (Premio Nobel medicina 1913) Camilo Flammarion, Ochorowitz, Rochas, Geley, descubren no sin cierto asombro, que si bien puede existir fraude en muchos casos en otros hay que buscar otra explicación diferente aunque cuestione o rompa los paradigmas científicos existentes.

 

22 Surge así la entonces llamada Metapsíquica. Sin embargo, el término Metapsíquica comenzó a ser sustituido desde el congreso de Utrech en 1953 por el más conocido hoy de Parapsicología, empleado en Alemania. Se pretendía desligarlo etimológica y simbólicamente de la metafísica. Para el profesor Carlos Richet, Premio Nobel de Medicina 1913:

La metapsíquica es una ciencia que tiene por objeto los fenómenos mecánicos y psíquicos debidos a fuerzas que parecen inteligentes o a potencias desconocidas latentes en la inteligencia humana.

 

23 Richet la divide en Metapsíquica objetiva y subjetiva.

La metapsíquica objetiva menciona, clasifica, analiza ciertos fenómenos externos, perceptibles por nuestros sentidos, de naturaleza macánica, física o química, que no dependen de fuerzas conocidas en la actualidad y que parecen tener carácter inteligente.

La metapsíquica subjetiva estudia los fenómenos que son exclusivamente intelectuales. Estos se caracterizan por la noción de ciertas realidades que nuestras sensaciones o han podido revelarnos. Ocurre cual si poseyéramos una facultad misteriosa de conocimiento, una lucidez que nuestra clásica psicología de las sensaciones no puede todavía explicar. Richet propone el nombre de criptestesia para esta facultad de naturaleza desconocida.

La metapsíquica subjetiva es interna, psíquica y no material. La objetiva es material y externa. A veces el límite entre unos y otros fenómenos resulta incierto.

Richet se encuentra convencido por sus propias experiencias durante décadas como profesor y experimentador de al menos cuatro fenómenos irrebatibles: Criptestesia. Telequinesia. Ectoplasmia. Premonición.

 

24 La Ectoplasmia o materialización de los antiguos autores es la formación de objetos diversos que generalmente parecen salir del cuerpo humano y toman la apariencia de una realidad material, como ropajes, velos, cuerpos vivos…

 

25 Un fantasma, ectoplasmia, espectro, aparición, presencia… sería una energía consciente, una envoltura o cuerpo sutil de un fallecido o de una persona viva.

Estas entidades pueden ser capaces de interactuar con los que habitamos el espacio tridimensional.

 

 

 

 

CONVOCATORIAS. Intervención en el Ateneo de Cáceres. “Música y Esoterismo”. Temática: Robert Schumann / Espiritismo

Jueves 30 de noviembre 2017, a partir de las 20 horas: sesión de las conferencias-conciertos de “Música y Esoterismo”, dirigidas por Esteban Cortijo, presidente de honor del Ateneo de Cáceres, con la participación de los músicos Juan Luis Sáez Salvador (clarinetista), José Luis Castillo Betancor y Guillermo Alonso Iriarte (ambos pianistas).

Intervendrá el autor para hablar sobre el Espiritismo, la Tradición, la Metapsíquica y la constitución sutil del hombre. 

Temática: Robert Schumann / Espiritismo.

Programa:

Romanza Op. 28 nº 2, en Fa sostenido mayor, por Guillermo Alonso Iriarte (piano)

Romanzas Op. 94 nº 1 y 2, (en arreglo para clarinete y piano) por Juan Luis Sáez y José Luis Castillo (clarinete y piano)

Piezas de Fantasía, o Fantasiestücke Op. 73 (nº 1, 2 y 3), originales para clarinete y piano. Juan Luis Sáez (clarinete) y José Luis Castillo (piano)

Tema en Mi bemol mayor para piano (de las Geistervariationen, o Variaciones sobre un tema fantasma), por José Luis Castillo (piano)

 

Dualidades toledanas

El pasado jueves se presentó en Toledo la segunda edición de todo un clásico. Introducción al Toledo filosofal de Alejandro Vega, obra pionera muy querida por el autor en la que ya hace más de un cuarto de siglo plasmaba algunas de las relaciones entre el Arte de la Alquimia y la milenaria ciudad española.

 

No es, de naturaleza oportunista como tantas otras hoy al uso, un corta y pega, tente mientras cobro o granjería de echacuervos que tenga a Mercurio, el dios del comercio como patrón, sino por el contrario a Minerva, la diosa de los ojos glaucos, patrona de la Sabiduría.

 

En la misma línea de la propia Tradición alquímica no es obra fácil de entender sobre todo sino se aborda con la adecuada actitud espiritual y el ánimo de comprender y aprender. No habla solo a la mente sino también al corazón.

 

El acto estuvo muy concurrido y en él intervinieron un notable cabalista y un profesor de universidad. Dos planteamientos complementarios en lo intelectual pero únicos en lo que se refiere a la simpatía por el autor y su obra.

 

Antonio Chaves Jiménez estudia la cábala original, la del conocimiento de los mundos superiores, espirituales o metafísicos, la propia de los hombres justos en la mejor tradición del genuino judaísmo español. Hoy tantas veces desvirtuada para desgracia de la Humanidad y del propio Judaísmo por echacuervos, jázaros, sionistas o babilonios. Antonio conoce entre otras la escuela del sabio maestro austriaco Friedich Weinreb y explicó algunas de sus relaciones con el árbol sefirótico.

 

Joaquín José Sánchez Gárquez por su parte disertó sobre diversos aspectos simbólicos de la obra y reconoció la influencia que había tenido en su comprensión y amor a Toledo.

 

Les agradezco a ambos me diesen luego la oportunidad de conocerlos mejor y obtener datos, consejos e ideas valiosos.

 

Durante la luminosa mañana del viernes tuvimos la suerte de poder dar un memorable paseo por Toledo, en especial, por el área que otrora fuera ocupada por los templarios, próxima a la parte oriental de la catedral, hasta llegar a través de la calle de Locum, la plaza del Seco, la calle del Can hasta la Candelaria.

 

La rica y sugerente toponimia toledana adquiere su pleno significado cuando es integrada como hace Alejandro Vega con la maestría que dan muchos años de dedicación y estudio.  Da gusto pasear con él por las calles y callejas de la ciudad entre adarves y nombres a cada cual más sugerente. Ya decía el Doctor Alfonso que una forma de hacer arqueología además de la que se basa en pruebas materiales es la seguir la pista a antiguos mitos, nombres y leyendas, lo que pudieran considerarse pruebas o testimonios inmateriales pero de capacidad ilustrativa o incluso probatoria no menor. A los datos se le añaden criterios estéticos, los rumores misteriosos o legendarios, que muestran claves de la realidad más auténtica. En Toledo leyenda e Historia se confunden, como en la mansión del grial lo hacen Espacio y Tiempo.

 

Toledo fue emporio de las Letras, depósito de conocimiento. Es un libro que hay que leer despacio, página a página, calleja a calleja. Aunque no todos los lectores sean capaces de entenderlo como Alejandro. Toledo, el lugar donde hubo una gozosa hierofanía, se manifestó a la Humanidad la Revelación de nuestro Señor Don Quijote, aunque el gran Cervantes sabemos que es poco sincero en ciertas cosas importantes.

 

No nos encontramos con el fantasma de Ángel Guerra con su misticismo decadente y desorientado, retazos más o menos inconexos de un magnífico esplendor sincrético anterior, vagabundeando por esas callejas, si bien acaso no se pueda afirmar lo contrario. Y es que el siglo XVII marcó una gran decadencia a la que no escapa Toledo: Se derriban joyas arquitectónicas para construir conventos u otros edificios espantosos o insustanciales que constituyen un penoso laberinto para el alma.

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La fachada occidental de la catedral muestra la famosa puerta de los sabios con su simbólico parteluz alquímico. Y bordeando el majestuoso templo por la parte Norte, la calle Hombre de palo, en la antigua Alcaná de la que luego hablaremos.

 

El llamado taller del Moro luce su restauración. Su precioso artesonado. Su vista de los jardines del Palacio de Fuensalida, a través de unas ventanas que permitieran contemplar el Paraíso.

Pero pocos viajeros advierten algunos detalles que nos muestra Alejandro. Así, las palomas o las manos de Miriam o de Fátima, poderoso amuleto de protección en las dependencias privadas. O en el precioso brocal de pozo esmaltado.

 

Bien y Mal, Belleza y mal gusto. Amor y Odio, Paz y Guerra son la dualidad en la que nos movemos.

 

En el misterioso y magnético antro o caverna de la casa del duende junto a la torre de acupuntura de San Miguel puede emplearse su peculiar condición vibratoria telúrica para elevar el pensamiento, nuestra propia tasa de vibración personal. Lo sutil y lo pesado. El ego y la generosidad filantrópica a través de la cadena de unión. Toda una experiencia.

Otrora también fue lugar de reunión de academias de conocimiento e investigación.

 

En las cuevas del Alcaná, junto a la parte norte de la catedral, la vibración del suelo, es notable y semejante a la de su parte meridional. Sin embargo, en ella existe una exposición de siniestros instrumentos de tortura. Al parecer todos europeos, porque lo de la leyenda negra española no deja de ser invención en gran parte de nuestros enemigos históricos estúpidamente creída e incluso resaltada por algún compatriota ignorante o malintencionado.

Pero estos instrumentos de crueldad, de maldad, de barbarie, de odio, no dejan de irradiar sufrimiento, dolor de sus víctimas. Acaso mantengan cierta utilidad como recordatorio de hasta donde pueden llegar la maldad, la perversión, la crueldad, la brutalidad.

Es difícil permanecer allí mucho tiempo sin sentirse mal, desarmonizado, incluso con la salud afectada.

Pero desde luego también conviene recordar las sombras de nuestra Historia. Unas sombras de dolor, sufrimiento y esclavitud que nunca deben repetirse, aunque importantes nubarrones en el horizonte avisan que puede volver a suceder..

 

Pero Toledo nos muestra que otro mundo es posible. La catedral con todos sus criptomensajes salvíficos y bienhechores, con todas sus sugestiones de elevación espiritual, intelectual y moral, está al lado de este antro de tortura, salvajismo y barbarie.

 

Cuando el viajero con el libro de Alejandro como guía accede a la ciudad sagrada puede intentar reproducir en sí mismo la Gran Obra.

Así sea.

 

 

 

 

 

 

 

CONVOCATORIAS: Alejandro Vega presenta en Toledo una nueva edición de su clásico Introducción al Toledo filosofal

El gran investigador de Toledo Alejandro Vega presenta una nueva edición de su ya clásico y pionero por tantos conceptos, Introducción al Toledo filosofal.

Precisamente, tuve el honor de conocer al autor y hoy gran amigo hace más de un cuarto de siglo durante una de sus sugestivas y memorables visitas guiadas nocturnas a la milenaria y misteriosa ciudad del Tajo. Creo recordar que entonces  la llamaba El Toledo alquímico.

Alejandro conoce Toledo monumento a monumento, calle a calle, piedra a piedra.  Es un placer poder disfrutar de su compañía y aún más en un escenario histórico, rodeado de arte, lleno de misterios y leyendas.

En la estela de los antiguos maestros de la Tradición, Alejandro pone su conocimiento y sabiduría con total generosidad a disposición de quien tenga oídos para oír y sepa y quiera escuchar.

La interesantísima web de Alejandro Vega se llama El Toledo escondido, puede verse aquí.

El acto de presentación tendrá lugar el jueves 16 de noviembre a partir de las siete de la tarde en la biblioteca de Santa María de Benquerencia en Toledo.

Acompañarán al autor Antonio Chaves Jiménez, investigador en cábala y alquimia y el Profesor de la UA, Joaquín José Sánchez Gárquez.

Desde La Coruña animo al que pueda asistir a este acto a que lo haga.  Seguro que le va a gustar.

Mi enhorabuena al autor.

 

 

 

 

Itaca, según Cavafis

   

                                                     “Los amores relativos son experiencias enriquecedoras a través del conocimiento de otros seres y, una vez despejado el misterio, se abren nuevos caminos a la exploración amorosa siempre analítica e inquietante.

                                                       Quizá los dilemas del amor llevan al politeísmo erótico, amar muchas veces sin comprometerse en ninguna unión definitiva, que cierra el horizonte de de la infinitud amorosa. Y seguiremos buscando el Todo-Uno, la verdad absoluta del amor, el fin de sus dilemas”.  

(Carlos Gurméndez, Los dilemas del amor)

 

ITACA

Si emprendes el camino hacía Itaca

Desea que el camino sea largo,

Lleno de peripecias, lleno de experiencias.

A los lestrigones y a los cíclopes,

Al encolerizado Poseidón no temas,

Tales cosas en tu camino no encontrarás

Si tu pensamiento alto permanece, si una selecta

Emoción roba tu espíritu y tu cuerpo.

Ni lestrigones ni cíclopes

Ni al fiero Poseidón encontrarás

Si no los llevas en tu alma,

Si tu alma no los erige ante ti.

 

Desea que el camino sea largo.

Que sean muchas las mañanas estivales

En que, con que placer, con que alegría,

Entres en los puertos por primera vez vistos;

Detente en los mercados fenicios

Y compra las hermosas mercancías,

Nácar y corales, ámbar y ébanos,

Y voluptuosos perfumes de todo tipo,

Los perfumes más valiosos y voluptuosos que puedas;

Visita muchas ciudades egipcias

Y aprende y aprende de los sabios.

 

Ten siempre en tu mente Itaca.

Llegar allí es tu destino.

Pero no apresures el viaje en absoluto.

Mejor que muchos años dure

Y que, ya anciano, arribes a la isla,

Rico con cuanto ganaste en el camino

Sin esperar que Itaca te dé riquezas.

 

Itaca te dio el bello viaje.

Sin ella no hubieses emprendido el camino

Pero ya no tiene nada que darte.

 

Y, si la encontraras pobre, Itaca no te engañó.

Tan sabio has devenido, con tanta experiencia,

Ya habrás comprendido lo que significan las Itacas.

 

 

Nota

La traducción del poema Itaca de Costantino Cavafis es de Luis de Cañigral.  Ediciones Júcar, 1980.

Imágenes procedentes de Los dioses de Grecia y Roma de Víctor Gebhardt, Biblioteca ilustrada Espasa, 1881.

 

 

 

 

 

 

 

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