Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

La moda simoniaca llega a la catedral de Lugo

La catedral de Lugo inicialmente construida a imitación de la de Santiago es un ejemplo de lo peligroso que puede resultar para el patrimonio artístico y cultural cuando se dispone de mucho dinero y poder pero menor gusto o criterio estético. Todo un repertorio de estilos arquitectónicos diferentes, e incluso opuestos en su forma de concebir el Arte, ensartados con mejor o peor criterio.

Parece que no soy el único, ni el más experto, en verlo así: para el profesor Lámperez la impresión general producida en Santiago, no solo por la magnitud, sino por el acierto en las proporciones y la maestría del estilo, es en Lugo menor, como de algo tosco, vario e inarmónico.

El contrato para su erección se firmó en el siglo XII entre un obispo llamado Pedro Peregrino y el maestro Raimundo de Monforte, al que debiera suceder su hijo y a quien Murguía con la fantasíosa imaginación galleguista identificara nada menos que con el famoso Maestro Mateo. La catedral sería una versión galleguizada del modelo auvergniense.

La edificación se realizó en tres etapas, completándose en el siglo XVIII en un estilo neoclásico, muy frío, que a mi juicio le pega al románico primitivo como a un Cristo tres pistolas.

Para mi lo más interesante de esta catedral es la fuerza telúrica especialmente concentrada en la capilla o girola donde se encuentra expuesto el Santísimo, el triforio, la bonita talla de la Virgen de los Ojos grandes, patrona de la ciudad lucense, así como la singularidad de un curioso capitel, del que me he ocupado en otras ocasiones. Se trata del capitel situado bajo el tímpano sobre la puerta septentrional que se puede ver desde el exterior. Este último sugiere una sugestiva coincidencia con la leyenda occitana provenzal francesa de la Magdalena, descrita por el Nobel Federico Mistral entre otros autores.

En efecto, sobre el pecho del Salvador descansa una preciosa figura femenina joven con collar y todo que nunca podría confundirse con San Juan. Sin embargo, Manuel Murguía, el esposo de Rosalía de Castro, trata de salvar la ortodoxia diciendo que se trata de San Juan:  “Vese allí el bulto de la cena por cierto que San Juan evangelista apoya la cabeza sobre el hombro del divino maestro- pudiendo…” Pero tal identificación no es exacta. La evidencia es que no se trata de un hombre. La forma citada ni siquiera es andrógina sino claramente femenina y además no puede ser San Juan porque en tal caso su figura estaría repetida ya que también se encuentra algo más disimulada en la esquina contigua interior del capitel: es la figura barbilampiña que realiza con el índice derecho extendido, análogo al de otras representaciones del San Juan, (el Bautista), del propio Leonardo como la famosa del Louvre o la del Baco iniciador en ese mismo museo. Signo vinculado a la tradición esotérica universal. Pero si en la pintura de Leonardo la figura resulta equívoca por su buscada androginia en el caso de nuestro capitel no hay duda de que se trata de una bella mujer joven.

Murguía explica que el dístico grabado en las caras del ábaco, acaso para distraer de la heterodoxia de la figura femenina, dice lo siguiente:

                   discipulus domini placidi dans membra quieti

                   dum cubat in coena ocelestia vidit amaena 

Que podría traducirse por recostado en el regazo del Señor durante la Cena el discípulo amado vislumbró la belleza de las cosas celestiales. Lo que ligaría la tradición del simbolismo de la Puerta al éxtasis, al Apocalipsis (que como sabemos significa revelación en griego) y al grial con la sagrada Cena.

Así pues, el antiguo capitel lucense nos sugiere interesantes hipótesis heterodoxas, tanto en lo referente a la hipótesis de la Magdalena como grial, cuanto de modo indirecto a la asociación de la ingesta en la Sagrada cena con el éxtasis revelador de misterios espirituales.

 

Pero, a lo que íbamos, lo de la simonía. Antes de estos grandes logros del progreso mercantilista no sucedía así. La catedral de Lugo estaba abierta en las horas normales del día a los fieles cristianos o visitantes en general. Que un templo, que no olvidemos que es un lugar sagrado, se cierre al fiel, al que se le exigen cinco euros (en otras es más caro aún) para poder entrar, parece algo verdaderamente simoniaco. Aclaro que estoy hablando de poder entrar al propio espacio sagrado, al templo, no me refiero a museos catedralicios, sacristías u otras dependencias adyacentes de más o menos mérito o interés artístico en los que puede resultar razonable cobrar entrada. En mi opinión, viene a constituir la institucionalización de la compraventa de algo espiritual, como es el disfrute de un lugar que debiera acoger al que desee un espacio y tiempo sagrados para el sosiego espiritual, la devoción o la contemplación.

La cosa aún es más grave e inmoral cuando el contribuyente español es el que sufraga con su esfuerzo fiscal casi todos los gastos del clero y sus instalaciones, salvo la pequeña parte en términos relativos del presupuesto eclesiástico aportada libre, directa o voluntariamente por los fieles católicos en forma de limosnas o donaciones. Tampoco la Institución que hace negocio con esto paga IBI u otros impuestos locales ni siquiera por inmuebles distintos de los propios templos.

Para colmo, el peaje simoniaco lo cobran los mismos que con una estulticia, frivolidad e incoherencia más propia de quinceañera con sobresalto hormonal que de sabia matrona bimilenaria exigen muy puestos en píos filántropos que desaparezcan las malvadas fronteras nacionales y que pase quien quiera sin control alguno a España y demás países europeos. Claro que soluciones vendo que para mi no tengo. Los gigantescos muros defensivos del Vaticano no han sido derribados, que se sepa. Tampoco los ingentes recursos financieros de ese extraño y riquísimo Estado se ponen a disposición de los invasores movidos en su mayor parte por las mafias globalistas de trata de personas, ahora irresponsablemente benditas por la Jerarquía.

A este paso el fiel o el viajero que quiera entrar en las catedrales u otros templos de culto católico va tener que llevar la faldriquera bien provista. Y si acaso va acompañado de su familia mejor utilizar tarjeta de crédito para hacer frente en cómodos plazos a la suma exigida.

Amén.

Fugaces impresiones viajeras sobre la decadencia de España

España siempre fue una especie de continente en pequeño. Con gran variedad de climas y paisajes. De biotopos y biocenosis, como se dice ahora. También de tradiciones y mentalidades. Pero con una especie de vocación universal. De Universo, es decir de Uno en lo vario, en lo heterogéneo, en lo diverso. Las anteriores generaciones de españoles no habían perdido la conciencia común, el sentido de pertenencia a una honorable unidad superior, incluso a uno y otro lado de inmensos océanos. Hoy ya no parece que siga siendo así. Tras cuarenta años de política disgregadora de la Monarquía y de graves destrozos en la Cultura o la educación, incluso con la persecución de la lengua común desde las instituciones borbónicas periféricas, los antiguos españoles se encuentran en extinción, sustituidos por nuevas generaciones de lugareños vascos, catalanes, gallegos, riojanos, canarios, valencianos, andaluces, extremeños… Además de las onerosas autonómicas servidoras de su cacique respectivo, incluso la televisión pública supuestamente nacional contribuye a esa fragmentación con sus programas regionales, en los que cada lugar parece el ombligo del mundo.

Cuando se viaja por España a través de cientos de kilómetros, cruzando paisajes de las regiones privilegiadas por el Régimen así como de las sacrificadas o relegadas, se constata hasta qué punto se haya deteriorada la nación española, fragmentada en diversos feudos, más privilegiados por él cuanto más ventajistas, traidores e insolidarios con el resto.  Así, un ejemplo: El Norte de Aragón tiene carreteras de varia condición. Unas son buenas o pasables, sobre todo comparadas con las semejantes francesas del otro lado de los Pirineos. Otras, incluso “nacionales” aunque con asfalto son viejos caminos de cabras, que contrastan con las modernas autovías, que no falte de ná, que adornan la vecina Navarra, la del Foro y los viejos carlistas recauchutados en no menos fieros batasunos. Y del  insolidario privilegio, siempre antiliberal. Claro que, para compensar, muchos de los rótulos indicadores navarros están solo en lengua indígena, de manera que no se sabe lo que significan.

Pero la desolación parece mayor en Castilla o León. Los campos parecen desiertos salvo por las filas de peregrinos que la atraviesan, a veces con andares torpes fruto del cansancio o del sufrimiento físico, camino de Santiago. A mil quilómetros, al principio de la parte española de una de sus variantes, en la colegiata de Roncesvalles ahora llamada “Orreaga” en lengua indígena, un grupo de devotos peregrinos oía Misa concelebrada por un cura oriental que hablaba en su lengua tan incomprensible como el vascuence. El único español allí era yo.

En muchos lugares especialmente en La Rioja, Castilla, León o Galicia, la atención a los modernos peregrinos ya es la actividad económica más rentable, una especie de moderno barbecho semillado con estampitas y todo impresas en la famosa compostela. Con el calendario fenológico primaveral los peregrinos son más esperados ahora que otras tradicionales especies viajeras estacionales como las golondrinas, las tórtolas o las cigüeñas. Albergues, hostales, bares o casas de comidas les esperan como agua de mayo. Muchos antiguos monumentos religiosos como el monasterio benedictino de San Zoilo en Carrión de los Condes han cambiado su destino para escapar de una segura ruina. Ahora reconvertido en lujoso hotel. Por sus claustros o demás dependencias ahora pasean huéspedes alojados en lugar de monjes. El templo, desierto durante mi vista, mantiene una elevada condición vibratoria telúrica, acaso por la presencia de aguas subterráneas del álveo del río Carrión en su subsuelo.

No deja de ser curioso el fatigoso caminar de los peregrinos hasta el ocaso, en dirección hacia donde se pone el Sol. En la oscuridad de la noche brillan las estrellas donde antes estaban deslumbradas por la potencia de la de nuestro propio sistema solar.  Y el viajero puede enmarcar su propio devenir con el del cosmos y sus abismos infinitos. Y así tomar conciencia de que aunque pequeña criatura, mini planeta errante, forma parte de un Todo. En algunos casos, tal luz salió de la estrella lejana antes del principio de nuestra historia conocida. Antes del comienzo de nuestro propio Tiempo.

Llama la atención del viajero la insólita presencia de extraordinarios monumentos artísticos en poblaciones decadentes o casi estancadas en el Tiempo. Un Tiempo, sí, que parece haberse detenido en algunos lugares sagrados: Sasamón, Castrogeríz, Frómista, Carrión, Sahagún… Joyas que son como mojones de un pasado digno, honorable, con otro concepto de la vida. Es curioso observar las cicatrices del Tiempo o los replanteos sobre la marcha de algunas de sus plantas o concepciones arquitectónicas. Y testigos de lo que fuese una importante nación hoy desvastada, saboteada por su clase dirigente mercenaria y estúpidamente jaleada por cierta chusma embrutecida, engañada, envilecida e identificada con los próceres más canallas o mercenarios. Una honorable nación antigua, que lograse las mayores e inauditas gestas, postrada y a las puertas de su desaparición. Esperando el machetazo definitivo que, si sigue así sin reaccionar ante el peligro, fatalmente ha de llegar más pronto que tarde.

¿Qué dirían hoy nuestros Azorín, Unamuno, Baroja, Machado? Ignoro si hoy proscritos como gente peligrosa por la moderna pedagogía socialista y golpista arrebatacapas. Gentes que nos enseñaron a muchos jóvenes de nuestra generación a amar a España y al español, su prodigiosa lengua. Desde luego el gran Valle, ninguneado en su tierra natal por Feijóo y su bien cebada corte de ignorantes galleguistas enmucetados, no necesitaría los espejos curvos del callejón de Álvarez Gato para explicar su teoría del esperpento. Basta con poner uno plano para ver reflejada la grotesca realidad en puritos cueros. Tampoco su Lámpara maravillosa, hoy ya casi apagada. Como la famosa lucecita roja azoriniana.

Pero si los del 98 parecen que habitaron una galaxia, muy, muy lejana, aún hay cosas que perduran. A través del rosetón meridional de su imponente iglesia de origen templario dedicada a Santa María la Blanca se filtra la luz solar que tarda en desperezarse en la fría mañana de Villalcázar de Sirga. Ahí, en la capilla de Santiago, están las tumbas de Felipe, hermano del Rey Sabio. Un personaje interesante que fuera compañero en la universidad de París del alquimista Alberto Magno o de Tomás de Aquino. Curiosa la tumba del teólogo de Trento en la rara e impresionante iglesia de los Jacobinos en la ciudad francesa de Toulouse. La virgen, acaso la misma que inspirara Las Cantigas al rey poeta, vigila protectora el sueño eterno de su hermano en la capilla de Santiago.

Pero de la singular iglesia española templaria de Villalcázar de Sirga hablaremos en otro futuro texto.

 

Fotos del autor, excepto la primera:

Mapa de España antes del desastre o fragmentación autonómica (Fuente: Internet)

Estella, la de la corte carlista, facción borbónica de otro rey bastardo como Fernando VII

Pórtico románico del antiguo monasterio benedictino de san Zoilo, hoy transformado en hotel

San Tirso en Sahagún de Campos

Iglesia de santa María, antigua encomienda templaria de Villálcazar de Sirga

 

 

 

 

Meigallo

Al regreso de un viaje lejos de la desolación de la quimera española me encuentro con que al pobre Casado me lo han cambiado tanto que ya no lo reconoce ni la madre que lo parió. ¿O sí? Acaso, a falta de creer en nada como es norma habitual en su partido, todo es disimulo, función de conveniencias, y como los Marx, puede eliminar a su antojo fragmentos de la parte contratante de la primera parte de la parte contratante… ¿con sus electores…?

Don Miguel de Cervantes votó pero salió, mediante oportuno pucherazo o no, lo contrario. Cuando el sin par caballero Don Quijote resultó vencido en la playa de Barcelona no renegó de su ideal Dulcinea pese a estar amenazado de muerte. Claro que el muy loco o desarraigado sostenía que La libertad es uno de los más preciosos dones que los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida; y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.

Casado se comporta distinto. Opuesto al heroico Cervantes o al arquetipo quijotesco. El taimado clan galleguista de caderas altas parece haberle sorbido el seso y ¿el sexo? Cobardeando en tablas como manso pregonao y renegando de la sangre de su supuesta brava casta de lidia, va por ahí lloriqueando, mendicante, emasculado como sacerdote de Cibeles, en inútil peregrinación a un centro imaginario, mendaz, falso como la tesis de Sánchez o las cuentas de Bárcenas, pero lucrativo pretexto para  toda clase de imposturas, trampas y desfalcos. En su insólita desorientación busca cuartel y salvación en territorio enemigo donde más fácil ha sido su abducción.

 

Como homenaje al sufrido lector y en premio a su paciencia he estado haciendo algunas pesquisas por las remotas corredoiras y montañas de Galicia y por los no menos difíciles aunque más sutiles senderos astrales para tratar de averiguar la verdad del extraño caso acontecido, que ahora les ofrezco como auténtica primicia.

La cosa se fraguó hace unas semanas. El taimado prócer tartufo se sentía amenazado y estuvo buscando en el Catálogo oficial de meigas, bruxas, menciñeriros, saludadores, compoñedores, curandeiros, pastequeiros, cartuxeiras, corpos abertos, arresponsadores, rosareiras e boas mulleres de la Xunta de Galiza qué mañas podría mejor utilizar para neutralizar al osado impertinente de más allá de Pedrafita que pretendía hundir su negocio, rasgar el telón del grelo y recuperar al degenerado partido galleguizado para su teórica misión de defensa de España y de la clase media amenazadas por las diversas hordas franquicias sorosianas del Régimen.

Pero, ¿a quién consultar? Fuera de los enmucetados Catálogos oficiales, la misteriosa señora Maruxa, experta conocedora de tales oficios, le sugiere al oído una acreditada figura ya retirada que vive en una remota aldea de la Galicia profunda. Dicho y hecho. Ahí que va la bien cebada comitiva oficial como Santa Compaña motorizada con el nutrido ejército de cabecera formado por asesores, consultores, guardaespaldas, pitonisos electorales, normalizadores lingüísticos y xornalistas ditirambo- alabanciosos todo a cien de la telegaita o de la prensa adicta al pilla pilla orzamental.

Sin embargo, la delicadeza de tan singular asunto requiere mucha reserva. La misión real debe ser secreta a prueba de indiscreciones o cotilleos, dentro de lo que cabe. El ejército oficial queda reponiendo fuerzas en una venta cercana mientras el heroico prócer se encamina a pie sorteando charcos y boñigas hasta la enxebre casa indicada.

Se vas o San Benitiño, non vaias o de Paredes, que hai outro máis milagreiro San Benitiño de Lérez

Casi todas las dolencias tienen su santo adjudicado. San Benitiño es infalible para las verrugas. El tarangaño o raquitismo puede curarse mediante rituales efectuados por una sabia y otras tres mulleres que se llamen Maria al menos mientras duren los mismos. El tarangaño o raquitismo ideológico, endémico entre indígenas, se cura leyendo y viajando.

La sesión ha de empezar con un buen diagnóstico. Testigos, amén de una cruz de Caravaca y una figa de azabache sobre la mesa, una lechuza disecada, la piel de un sapo y una salamandra. La sabia carteira o napeira bota as cartas que ha sacado de un bolsillo de su colo. En efecto, el risueño joven moreno aparece claro en el naipe y es una amenaza peligrosa. Y tiene suerte, el fracaso en las votaciones ha tornado éxito indiscutible al poder formar gobierno sureño en comandita con el perejil de todas las salsas pero sobre todo gracias al apoyo de los malvados españolistas castellanos. Hay que hacer algo.

El encargo ha de ser provocar la perniciosa caída de la paletilla o mejor aún, una variante del meigallo, del ramo cativo o posesión diabólica que hace que los que lo sufren pierdan la cabeza. Según el teórico del nacionalismo gallego Vicente Risco lo causan unos demonios infernales o de espíritus intermedios: “Espiritos que andan no aire, que poden ser os ánxeles indultados cando os outros foron botados do ceo”. Claro que también pudieran ser animales irracionales invisibles o bien duendes como los indicados por el Padre Fuentelapeña en su famoso tratado El Ente elucidado.

Una vez dentro de las víctimas trastornan hasta tal punto su mente que hacen y dicen las cosas más extrañas o inadecuadas. Pretenden viajar al quimérico centro, renegar de sus mejores ideas o pretensiones, acogerse a la fementida protección de bujarrón mafioso o del enemigo en casa.

«Eu non sei que demo teño, que na barriga me vole, eu non sei se e macho ou femia, non sei se e muller ou home».

Según los galleguistas conocedores de la cosa uno de los síntomas más notables e irrefutables de estar bajo la influencia do demo es hablar en castellano. Lengua del maligno, que debe ser erradicada. Galicia para los gallegos postulaba el precursor Alfredo Brañas.

Según la Tradición y como promesa para lograr la total virtud del encantamiento, el prócer solicitante ha de hacer de ofrecido. Bien en la romería de Santa Marta de Ribateme o en la de la Puebla del Caramiñal, según mejor conveniencia.  Ha de meterse vivo en el ataúd portado a hombros y rodeado por sus deudos y derechohabientes provistos de velas y donativos para el cepillo. Buena táctica el hacerse el muerto estando muy vivo.

¿Cómo recuperar la prístina condición? Sabemos que Apuleyo, convertido en asno, debió comer rosas rojas consagradas a Isis para recuperar su primitiva figura humana. Pero lo más cercano es llevar al energúmeno al santuario de El Corpiño para hacerle un oportuno exorcismo.  No siempre el éxito está asegurado pese a la acreditada pericia del exorcista. Con el impenitente y recalcitrante Castelao no hubo manera ni exorcismo que valiese. Sí, en cambio, con Risco aunque acaso la terapia resultara excesiva: luego de nacionalista gallego se hizo falangista y paseaba bizarro con camisa azul y correajes por su Orense natal.

Hasta aquí las averiguaciones. Creo haber realizado un buen servicio a mis sufridos pero admirables lectores y demás público en general revelando estos escondidos arcanos de tanta trascendencia para la suerte de la Patria. Conviene saber lo que ha pasado para explicar lo que pasa y tratar de paliar los males de lo que fatalmente pasará sin exorcismo ni desencantamiento que lo remedie.

 

 

CONVOCATORIAS: La fiesta del Capazo en Torre Don Miguel y el culto solar

Pese al reciente acoso de ciertas organizaciones de izquierda, en muchas ciudades españolas se viven con gran devoción o interés las procesiones de semana santa. Incluso jóvenes y niños participan con gran dedicación. Fiestas cuyo remoto origen mítico e histórico se encuentra en las paganas del inicio de la primavera, tras el cruce o intersección del ecuador celeste con la eclíptica.  Y cuya estética, en ocasiones verdaderamente conmovedora o emocionante, con sus antorchas, hábitos y capirotes, recuerda la de los cortejos astrales según lo describen algunos clarividentes. En ocasiones, la belleza de la conmovedora manifestación se refuerza cuado se manifiesta en hermosos ambientes como el de la ciudad monumental de Cáceres, que parece inspirado en el antiguo Jerusalén evangélico.

Es sabido que el solsticio de invierno en el hemisferio boreal ha dado lugar a la Navidad cristiana, que fue fijada el 25 de diciembre por el Papa Julio I el año 337 como una adaptación del culto solar, del nacimiento del Sol en el solsticio de invierno, como encarnación o materialización del Verbo, Natalis solis invicti. Cabe recordar el profundo sentido espiritual propio de los Misterios paganos, tomado luego por el Cristianismo, que el nacimiento de la Luz y del Fuego, posee para el alma humana. Sean figuras como Mitra, Horus o Jesús las representaciones simbólicas o históricas del Sol, lo importante es la propia renovación interior favorecida por la de la energía comunicada al planeta, el “tal como es arriba es abajo” de la tradición hermética. Pero si la fiesta de la Navidad se asocia al Sol, la Semana santa tiene que ver también con la Luna. El punto vernal o equinoccio de primavera supone el punto de corte entre la eclíptica y el ecuador celeste. Trayectorias que forman en su intersección una especie de cruz en aspa o cruz de San Andrés.  Pero también se asocia a la Luna porque el domingo de Resurrección se fija por el primer domingo después del primer plenilunio tras el equinoccio de primavera.

El llamado Domingo de Resurrección por la Tradición cristiana, tan pleno de amor, compasión, ilusiones y esperanzas, forma parte de las antiguas festividades relacionadas con la primavera y el proceso de renovación de la vegetación, con el calendario fenológico. Así, entre otras muchas, los cultos a Apolo, Baco, Adonis, o la tradición frigia de Cibeles y Attis, a su vez con diferentes variantes legendarias. En el Cristianismo, como ya hemos indicado, el Domingo de Resurrección se establece tras el equinoccio de primavera. Es decir, una vez atravesado el punto vernal o de intersección formando una cruz apaisada o de san Andrés el ecuador celeste con la eclíptica.

Pero hoy, una vez recordadas estas ideas elementales, vamos a dedicar un poco de tiempo a revisar otra fiesta íntimamente relacionada con el sol y el fuego, de extraordinario interés antropológico: El sábado siguiente al domingo de resurrección se celebra el Capazo en Torre Don Miguel, un pintoresco pueblo del norte de Cáceres en la sierra de Gata. Se trata de una interesante fiesta que constituye todo un universo simbólico relacionado con sabios mitos enriquecedores de capital importancia para el desenvolvimiento de la civilización occidental.

En la fiesta del Capazo también se pueden encontrar las raíces de la antigua religión solar, del hilozoísmo y de los Misterios de Oriente medio o Grecia. Aunque haya personas a las que esta afirmación les pueda resultar chocante, ciertos aspectos simbólicos y ritualísticos de muchas de las religiones actuales son variantes del antiguo culto o religión solar. Que en el caso ario también se relaciona con el fuego. Para los Vedas existe la alegoría del fuego (Agni) que es el hijo encarnado del sol en el Cielo. Su nacimiento se celebraba durante el solsticio de invierno. Al igual que, por ejemplo, Mitra o Cristo. Esta interpretación puede encontrarse en muchas imágenes de libros sagrados como la que reproducimos aquí, tomada del frontis de un libro religioso del siglo XVIII.

En el Cristianismo la custodia del Santo Sacramento se asocia al sol cuya forma adopta. El encendido del cirio pascual renovado el sábado santo es una forma de resurrección del fuego que posee reminiscencias védicas. En la fiesta del Capazo también se produce otra forma de renovación del fuego cuando de las ramas caídas del árbol incendiado se prenden los cirios que son ofrecidos a la Virgen Madre. La Naturaleza dadora de Vida con la renovación de la vegetación y con la Agricultura.

Desde la Antigüedad, esta renovación cósmica se asocia a la que ha de tener en consonancia tanto las personas a nivel individual como las sociedades o culturas en las que viven. En efecto, el hilozoísmo asocia las obras del espíritu a la naturaleza. Religión, arte, cosmología, metafísica son formas de entender y desarrollar una misma concepción universal. El hilozoísmo puede entenderse como un sistema de la metafísica experimental, valga la paradoja, que intenta referir a un origen psíquico el conjunto de las cosas y los fenómenos de la naturaleza. Todas las cosas tendrían alguna forma de conciencia. Alguna forma de alma. La evolución de la naturaleza sería la del desenvolvimiento de la conciencia. El florecimiento o renovación de la vegetación ha de acompañarse armónicamente con el del alma humana. No es de extrañar que en él se inspiren muchos artistas.

Para ayudar en esta bienhechora acción se habían instituido los diversos Misterios, representaciones míticas o simbólicas de la actividad solar, la renovación y muerte de la vegetación, del Amor, de la iluminación de la Conciencia. Pero además del aspecto metafísico, poético, también había una razón práctica como era la del rol de la agricultura para prevenir el hambre.

En el llanto de las mujeres por Adonis, el amante de Venus e hijo del árbol Mirra, propio del ritual de los antiguos Misterios adonias se observaba el dolor porque su señor (el grano) hubiera sido muerto y luego triturado en el molino. Aquí, en Torre Don Miguel son otras producciones agrícolas, el aceite o la vid las que han sido llevadas al molino mediante sendos capazos. En la variante frigia del mito, la de Attis y Cibeles, que se celebraban en la proximidad del equinoccio de primavera, el árbol donde se refugió Attis, que también había nacido un 25 de diciembre, adquiere una gran importancia simbólica en el proceso de renovación. Los cofrades cortaban un pino que envolvían en bandas como un cadáver y al que se adosaba una imagen de Attis. Música y cánticos. Tras el duelo venía la explosión de gozo. El héroe dios había resucitado. Su inmortalidad había sido trasmitida al árbol bajo el que murió. De ahí parece que viene también, además de la del roble del Capazo, la costumbre del árbol de Navidad. El fuego renovado prende los cirios en honor de la Virgen Madre Bienvenida, rodeada de flores abiertas como las almas se abren a la Luz. Los ritos de Attis también incluían una comida o ágape sacramental. En Torre Don Miguel el Capazo acaba con el llamado sopetón, comida ritual, elaborada con pan tostado, empapado en aceite, zumo de naranja y cubierto de azúcar.

De estas breves notas a vuela pluma podemos deducir el interés antropológico del rito del Capazo, sus similitudes con ciertos antiguos Misterios agrarios y de renovación espiritual. Estamos ante un ejemplo claro y probado de esa porfidización de las creencias que nos cuenta Spengler. Que estos rituales como el del Capazo en Torre Don Miguel de algún modo son anteriores al propio Cristianismo, que su origen remoto data de hace muchos milenios y luego en la celebración de la Diosa Madre y del Dios Héroe sacrificado, propios de los diferentes Misterios del Paganismo iniciático más que de los socorridos celtas.

El fuego, hijo del Sol, renueva la Naturaleza. Y con ellos la agricultura que permitía el mantenimiento de la vida humana en lo material, a la vez que el Arte iluminaba las conciencias. La fiesta del Capazo en Torre Don Miguel se incardina en la acción bienhechora y filantrópica de la milenaria tradición hilozoísta.

 

Notas:

Mi gratitud al Doctor don Pablo Bahillo por la cesión de su impresionante fotografía de una procesión de la semana santa cacereña de este año.

La fiesta del Capazo de este año se celebra este sábado 27 de abril en Torre Don Miguel, Cáceres. Para más información puede consultarse https://www.fiestaelcapazo.com/

 

 

 

 

 

Llanto y estupor por la destrucción de un símbolo benemérito

Casi de modo simultáneo empezaban a arder dos templos simbólicos muy importantes para la Humanidad. Uno de ellos la famosa mezquita de Omar en Jerusalén de donde según la tradición Mahoma subió a los cielos a lomos de Alborak, y en cuyos sótanos dicen que los primeros caballeros templarios encontraron ciertos importantes tesoros. Afortunadamente, no ha sufrido grandes daños. El otro, el más cercano a nosotros, en cambio se ha perdido. Desgracia que conmueve a toda persona sensible, sea o no francés o europeo, sea o no católico. Notre Dame no era solo un templo sino también un símbolo de Europa. De esa Europa combinación y desarrollo históricos de Espiritualidad y Razón. Espiritualidad ortodoxa pero también heterodoxa, de alquimistas, rosacruces, pitagóricos y masones medievales. Y un símbolo de la Humanidad en busca el conocimiento sagrado. Del sentido de la Vida. De ese resplandor de la Verdad que el gran Platón, el de los arquetipos, el de la duda epistemológica, el del armónico número de oro del Timeo, asociaba a la Belleza.

Ignoramos si los dos incendios están relacionados. Tampoco sabemos si el incendio de la catedral parisina tiene que ver con el resto de atentados contra templos católicos que ha sufrido Francia en los últimos días.

Sin  embargo, de acuerdo con mi experiencia profesional, y con el propio sentido común, la inicial versión oficial sobre el origen del drama parece increíble. Ya veremos qué se sabe pero es muy de temer que nunca dirán lo que verdaderamente ocurrió. Seguramente preferirán quedar como chapuceros, ineptos, corruptos o mentirosos que como complacientes con el terrorismo o el crimen que no han sabido, ¿o podido? evitar. Preferirán achacar la tremenda desgracia a la estupidez, la estulticia, la codicia, la corrupción antes que al fanatismo religioso o político, que ciertos grandes poderes criminales promueven.

Verdaderamente terrible la destrucción de un templo y más aún cuando es especialmente hermoso y emblemático.  Pero nunca podrán acabar con el Arquetipo de Dios que mora en la conciencia de cada hombre mientras la Humanidad siga existiendo.

Notas:

Aquí una visión de la catedral

Mini vídeo de la última Misa celebrada en la catedral justo antes del incendio

 

 

 

Notas sobre el Mal y los ángeles

  “Conócete a ti mismo y conoce a tus enemigos”

Muchas personas de buena voluntad se preguntan por qué van las cosas tan mal en el mundo actual. Por qué las promesas de progreso y de un mundo mejor se están viendo desmentidas una y otra vez por la Historia, pese o quizás ¿a causa? de los muchos adelantos tecnológicos de los que ahora disponemos.  Adelantos que si se aplicarán a la educación y al desenvolvimiento espiritual, intelectual y emocional de las gentes permitirían un gran salto adelante. Pero se constata más bien lo contrario, una creciente descomposición y la amenaza cada vez más cercana de un horizonte de esclavitud. De la peor esclavitud posible, de la del esclavo que ni siquiera es consciente que lo es.

Es como si el Poder, el de verdad, no el que se nos muestra como cimbel o tramoya por las instituciones sociales tales como políticas o los media, conspirara en contra del bienestar y el progreso de la Humanidad. Pero, ¿por qué?

Las interpretaciones son muchas. Para algunos, los representantes y cada vez menos beneficiados del Poder, estamos en el mejor de los mundos posibles. Para otros, sin embargo, la culpa de lo que nos ocurre está en el capitalismo, el comunismo, el terrorismo, el nacionalismo o el Islam. El proceso de globalización teóricamente pude tener muchas ventajas pero desde luego no tal como se está acometiendo. La devastación del orden cultural y social en curso está arrasando con las instituciones nacionales conocidas, vaciándolas de soberanía real o efectiva, para que sea expropiada por instituciones internacionales globalistas sin arraigo popular, no democráticas y lo que aún parece mucho peor, sin estar dirigidas al bien común.

Tras la conclusión de la guerra fría ahora se han buscado nuevos enemigos reales o ficticios a los que combatir y pretexto para mantener y aumentar la rentable máquina de guerra, en la que se incluyen nuevas formas perniciosas. La agricultura química y ganaderías intensivas sin base en el suelo o en los ecosistemas integrados. La hegemonía de la industria farmacéutica que impone nuevas pautas y protocolos médicos y actúa como si quisiera mantener a gran parte de la población con medicaciones y enfermedades cronificadas. Que promociona o perpetra modernos autos de fe inquisitoriales mediante la propaganda o la acción contra lo que denominan pseúdociencias por parte de gobiernos títeres o mercenarios como los del doctor falsario. Si olvidar los abusos de la biotecnología.

Asistimos a una dominación casi absoluta del capital financiero, incluso de dinero ex nihillo o falso, de encaje bancario, sin contrapartida de bienes y servicios, que se desarrolla de modo casi autónomo, no al servicio de la economía real, la que satisface las necesidades vitales o verdaderas de la gente sino a intereses oligárquicos de poder globalista ajenos y opuestos a los de la gente común. A una subversión en la que lo financiero domina a lo económico y esto a lo social. A su vez a la Cultura, al Arte y al mundo espiritual. La Libertad clásica entendida como virtud o capacidad metafísica de las personas se ve sustituida por la libertad del dinero y del comercio. Por la desregulación, la ausencia de la ley, el dominio absoluto del poderoso sobre el indefenso y cada vez más ignorante en el fondo. Los derechos civiles, las libertades de pensamiento, de conciencia, de cátedra, de imprenta o religiosa se ven sustituidos por el pensamiento único, la dominación mediante la tecnología so pretexto de terrorismo, usualmente de falsas banderas, es decir promovida por el propio Poder como instrumento de cínica dominación. O la hegemonía de grupos que gracias a la propaganda interesada hacen pasar sus propios intereses o privilegios como cuestiones a defender con carácter general y contra ese tal interés general.

La riqueza mundial incluso en los países más avanzados cada vez se encuentra peor repartida. Las desigualdades crecen. La clase media, protagonista del orden y organización sociales, está siendo acosada por la desestabilización económica, los abusos de la oligarquía económico financiera empresarial, las políticas de familia como el feminismo fanático radical, la promoción de la homosexualidad o el aborto, la precarización del empleo, (aquí en España, los derechos laborales que quedan son básicamente los procedentes de la Dictadura que la Monarquía aún no ha podido destruir con la complicidad de unos sindicatos mohatreros o corruptos mercenarios del sistema), la introducción de leyes inicuas e impuestos confiscatorios e injustos dedicados a mantener una clase parasitaria, liberticida y corrupta, cómplice de la oligarquía, o la inmigración descontrolada e inducida por agresiones bélicas occidentales a terceros países.

Un primera interpretación teórica de lo que nos pasa puede encontrarse en la socorrida tipología política aristotélica resumida en la combinación de dos elementos, quién o quiénes ejercen la soberanía y la finalidad de su poder. La llamada ciencia económica al divorciar la actividad económica de la Moral, como era entendida por los tratadistas con anterioridad, ayuda a considerar determinados vicios y abusos como algo neutro, fuera del orden moral y camufla la realidad social e histórica del Poder con ficciones matemáticas abstractas como los mercados. El valor de cambio domina al valor de uso. Y el objeto de lo económico escapa a la Moral. La moneda más o menos falsa crea un mundo en cierto modo virtual o supuestamente autónomo de las realidades vitales, del valor de la energía, los recursos materiales o los ecosistemas naturales que posibilitan la vida.

Cierto, pero algunos se preguntan, nos preguntamos, por las bases metafísicas del Mal. ¿El Mal está en la conciencia del hombre o es servido por criaturas maléficas que no tienen porqué ser necesariamente todas humanas? ¿Qué, o quiénes estaban detrás de Hitler o del siniestro fundador de las SS? ¿Era Hitler un energúmeno?

El investigador inquieto se vuelve a plantear ahora la pregunta que se han hecho muchos autores y estudiosos a lo largo del tiempo. El universo del Mal, ¿acaso tiene existencia propia? ¿Existen criaturas no humanas que lo forman y sirven? ¿Se alimentan con el sufrimiento, el miedo, la angustia que nos provocan? ¿Existe, en consecuencia, también un lenguaje de los ángeles?

Ciertos importantes textos más o menos históricos o legendarios así lo sostienen. Entre ellos, por ejemplo: La Biblia, el Libro de Toth, el Libro de Enoch, las Estancias de Dzyan, el manuscrito de Mathers base de la Golden Dawn, la Esteganografía del abad Tritemo, los escritos de John Dee, las obras de Pico de la Mirándola basadas en antiguos textos de Orígenes, la Cábala, o las de Nicolás de Cusa, Santo Tomás de Aquino…

Modernamente, cabe resaltar entre los investigadores españoles las obras del antiguo jesuita Salvador Freixedo, y en especial su importante libro Teovniología, que debiera servir de reflexión y debate por la gravedad de las cosas que dice.

Otras personas como Ángela Ghislery de modo más sencillo y cercano afirman tener y dan testimonio de contacto con entidades espirituales angélicas, en su caso de carácter benefactor y filantrópico. En la imagen es presentada por la moderadora durante la conferencia ofrecida el sábado pasado en Sierra de Gata. (Los Ángeles te hablan. Mensajes de amor, sabiduría y consuelo. Ángela Ghislery. Editorial EDAF)

Las representaciones angélicas en el arte, generalmente bellísimas, nos ofrecen otros curiosos testimonios. En La Flauta mágica mozartiana también aparecen ángeles como mensajeros espirituales dedicados a la filantropía. Son algunos de los momentos de música más sublime de la famosa ópera masónica.

Para Orígenes el origen del mal está en libre albedrío de ciertos seres espirituales.  Sin embargo, acerca de esto existen varias teorías:

Los pecados de los ángeles son los “espirituales” de soberbia y envidia (Santo Tomás de Aquino, cuestiones 63.2 de su Suma Teológica)

La causa de la iniquidad es el orgullo y la lujuria (Henoc y Orígenes)

Para Enoch o Henoc el problema del mal comenzó cuando los ángeles celestiales y su líder Samyaza desarrollaron una gran lujuria por las mujeres. Si hay lujuria es que hay cuerpo, se trataría de un pecado carnal.

Nefilim e hijas de los hombres.

Los ángeles pueden convertirse en hombres.

Ciertos hombres son en realidad encarnaciones de ángeles malvados.

También su misión puede resultar paradójica. Lucifer que significa el portador de luz, y que según algunas doctrinas llevaba en su frente la esmeralda de la que está hecho el grial se asocia a la rebelión de los ángeles, pero también a la caída a la conciencia. La conciencia tiene que ver con la Dualidad, con la pérdida del Uno, pero, según Orígenes, el resultado final será la Apocatástasis, es decir, la reintegración en el Uno. La Redención universal, puesto que el castigo por el pecado no puede ser eterno.

También los ángeles buenos pueden encarnar en cuerpos humanos para propósitos divinos. Sobre la corporeidad de los ángeles existen contundentes testimonios bíblicos tales como la lucha de Jacob o el pasaje de Lot con ángeles enviados a Sodoma.

El lector más positivista pensará que todo esto no son sino supersticiones de viejas.

¿Lo son? ¿Tienen algún tipo de realidad los ángeles más allá de los innumerables testimonios de la literatura sagrada o de investigadores místicos o metapsíquicos de todos los tiempos? Su conocimiento y la petición de su auxilio bienintencionado en el caso de los benéficos, ¿nos puede ayudar a combatir el Mal metafísico?

En todo caso, con patrañas tales como la posverdad no deberíamos hacer tabla rasa de nuestra Cultura y Tradición, porque precisamente en ellas se encuentra el remedio a nuestros problemas.

La antigua Tradición española, en cierto modo reactualizada modernamente por Schopenhauer, hace especial hincapié en la Voluntad. En el Querer en su doble sentido, el volitivo y el amoroso. El Querer y el Saber debieran ser los pilares de nuestra conducta.

———-

Aldana y Arias Montano. Dos figuras y una epístola

El viajero que pasea por la preciosa ciudad monumental de Cáceres tan plena de evocaciones y experiencias estéticas se encuentra en su asombrado caminar con una empinada calle paralela a los adarves llamada Cuesta de Aldana y en su altozano lo que queda de una casa palacio con el mismo nombre. El de una familia procedente de Galicia que se estableciese hace muchos siglos en Cáceres y su provincia. El recorrido por las solitarias calles de la ciudad monumental hasta la serena acrópolis en la noche, lejos de agitaciones y ruidos, es una memorable invitación a visitar otro espacio y otro tiempo. Una evocación de un mundo de belleza, casi mágico, del que ahora apenas nos quedan recuerdos.

El capitán Aldana y el polígrafo Arias Montano son dos figuras fascinantes, dos grandes extremeños universales de nuestro siglo de Oro. Algún avisado lector dirá, no exagere usted que Aldana nació en Italia en 1537. Según unos en Nápoles, según otros en Florencia donde se establecería la familia Aldana a partir de 1540, el mismo año por cierto de la publicación de la traducción del italiano que hiciera Garcilaso Inca de la Vega de Los Diálogos de Amor de León Hebreo, obra que tanta influencia tendría entre nuestros neoplatónicos del siglo de Oro. Era la época de la resurrección del Mundo Antiguo. Del Renacimiento y del Humanismo. Es la prodigiosa Florencia del Dante o de la Escuela neoplatónica de Marsilio Ficino. Cierto, pero Francisco de Aldana era hijo de extremeños. Como ya hemos visto, los Aldanas eran una importante familia, emparentada con militares y eclesiásticos, entre los que se encontraban el maestre de campo Bernardo de Aldana o el mismo San Pedro de Alcántara.

Pero estuviera donde estuviera siempre Francisco de Aldana se sintió muy extremeño y español, como puede verse en su famosa epístola a Benito Arias Montano, el gran sabio renacentista pacense de tan paradójica vida.

Cervantes lo cita en el libro VI de La Galatea, (p 315 y siguientes de la edición princeps). “La bella nimpha que surge del fuego y dice: mi nombre es Caliope, mi officio y condición es favorecer y ayudar a los divinos espíritus, cuyo loable exercicio es ocuparse en la maravillosa y (jamás como debe) alabada sciencia de la poesía…soy la que con inmortal fama, tiene conservada la memoria del conocido Petrarca. Y la que hizo baxar a los oscuros infiernos, y subir a los claros cielos al famoso Dante. Soy la que  ayudo a texer al divino Ariosto, la variada y hermosa tela que compuso. La que en esta patria vuestra, tuvo familiar amistad con el agudo Boscán, y con el famoso Garcilaso,…yo soy la que movi la pluma del celebrado Aldana.

El celebrado Aldana además de mimado por Caliope fue protegido por los Médicis en la Florencia considerada la nueva Atenas de las Artes y se desarrolló en el ambiente renacentista de la ciudad del Arno. Cultivó el neoplatonismo, el erotismo en sus distintas vertientes, también la espiritual, no demasiado ajeno al erotismo de Juan de Yepes en su magnífico Cántico inspirado en el Cantar de los Cantares. En Italia se formó en el Ejército como otros grandes de la literatura española como Garcilaso o Cervantes…

En Aldana vuelven a reunirse dos preciosas corrientes de pensamiento que habían tenido su remoto origen común en la Escuela de Alejandría de los Plotino, Proclo o Amonio de Saccas. La filosofía semítico-española de un lado y la de la nueva Atenas florentina de Marsilio Ficino y los Médicis, de otro. La obra de Aldana gira sobre dos grandes temas, sus impresiones acerca de su profesión militar y el Amor, tanto en su sentido religioso y místico, como en el erótico profano pleno de una preciosa y sugerente sensualidad al gusto italiano. Así por ejemplo una de sus más sugerentes  composiciones eróticas, el poema de Medoro y Angélica del que tomamos unos versos:

 Cuando Medor y Angélica, durmiendo

Dentro en albergue que les cupo en suerte

el dulce y largo olvido recibiendo,

juntos están con lazo estrecho y fuerte

el aire cada cual dellos bebiendo

boca con boca al otro, y se convierte

lo que sale de allí mal recibido

en alma, en vida, en gozo, en bien cumplido

Admirado la mira y dice: «¡Oh cuánto

debes, Medor, a tu ventura y suerte!»

Y más quiso decir, pero entre tanto

razón es ya que Angélica despierte,

la cual con breve y repentino salto,

viéndose así desnuda y de tal suerte,

los muslos dobla y lo mejor encubre,

y por cubrirse más, más se descubre.

Confusa al fin, halló nueva manera

que a su Medor abraza enternecida

y con la blanca mano por defuera

trabaja de quedar toda ceñida

dijo después la ninfa placentera:

«Paz y dichosa luz tengas,  mi vida»,

y él sin hablar con alegría no poca,

paz de su luz tomó dentro en la boca.

La paz tomaste, ¡Oh venturoso amante!

con dulce guerra en brazos de tu amiga,

y aquella paz, mil veces que es bastante,

nunca me fuera, en paz de mi fatiga,

triste, no porque paz mi lengua cante

(paz quieres inmortal, fiera enemiga),

mas antes, contra amor de celo armada,

huye la paz que tanto al Cielo agrada.

 

No cabe duda que la trágica muerte del capitán Aldana con solo cuarenta y un años de edad en la infausta batalla de Alcazarquivir junto con el Rey Don Sebastián de Portugal del que fuese asesor militar, privó a la Cultura española de la que hubiera sido la obra de madurez de un gran poeta. Fracasado en su intento de disuadir al rey portugués de su arriesgada aventura africana, la bisoña imprudencia real y el sentido de la caballerosidad de nuestro héroe que no quiso abandonarlo a su suerte llevaron a un calamitoso final para ambos. Aldana no sólo perdió su vida en tan luctuosa jornada sino obras tales como Tratado de amor en modo platónico o también Obra de Amor y hermosura a lo sensual. Fray Bernardo de la Cruz cuenta el desastre africano en su Crónica de Dom Sebastiao. Tras esa fecha de agosto de 1578 tan dramáticamente decisiva para Portugal donde desapareció no solo el rey sino también buena parte de la nobleza portuguesa surge el llamado sebastianismo, una especie de movimiento político literario de carácter casi mesiánico que pretendía el regreso del rey Don Sebastián para volver a revivir las glorias portuguesas. Años después, una intriga jesuítica proclamaría al que luego sería Juan IV como el rey prometido por las profecías.

Aldana fue amigo del eximio polígrafo y humanista renacentista don Benito Arias Montano, cuyo recuerdo bien merece otro texto aparte. El Montano es un personaje clave para comprender la cultura española del último tercio del siglo XVI y del comienzo de nuestro Siglo de oro, En El Entierro del Señor de Orgaz de El Greco hay un personaje, el que está situado inmediatamente a la derecha del pintor, lo que indicaría un especial afecto de éste, figura que llama la atención la mano derecha abierta del personaje que luce la cruz de Santiago en su pecho. Para Sánchez Luengo se trata del retrato de Benito Arias Montano. Se basa en el parecido más que notable de su rostro con otro existente en El Escorial en el que está claramente explicada la identidad del personaje retratado a la luz de la leyenda pintada en el mismo: “D. Benito Arias Montano incomparabilis”, sin firma, que se atribuye a Zurbarán. Don Benito, como el mismo caballero situado cerca de él y que parece señalarle en El Entierro también pertenecía a la Orden de Santiago.

El Montano es una de las figuras señeras de la cultura española y europea del siglo XVI.  Es lamentable, y probablemente estas cosas sólo ocurren en un país que trata tan mal a sus mejores hijos, que una figura tan notable por tantos aspectos como la suya apenas sea recordada. Y es quizás gracias a su biógrafo holandés Ben Rackers que no se haya difuminado o malinterpretado para siempre.

Pero el don Benito destinatario de la Epístola del capitán Aldana, es un personaje muy equívoco, que vivió una especie de doble vida:

La de persona de confianza del Rey Felipe II, consejero, embajador y bibliotecario de El Escorial, miembro de la prestigiosa Orden de Santiago, participante en Trento, y responsable del proyecto cultural más ambicioso del emperador: la edición de la Biblia Sacra o Políglota (hebrea, caldea, griega y latina) de Amberes editada por el famoso impresor Cristóbal Plantino.

Y la de miembro secreto de Familia Charitatis, los familistas del citado Plantino, grupo esotérico, místico, gnóstico, heterodoxo, que participa de valores de las tradiciones masónicas y rosacrucianas. Su Biblia Políglota a la que ambos habían dedicado tantos desvelos, y en la que el Emperador había comprometido todo su prestigio, había estado a punto de ser prohibida en Roma donde tuvo que ir a defenderla, y por esas fechas, debió conocer, probablemente en las reuniones de estudiosos y artistas en el Palacio Farnesio, a El Greco y a Luis de Castilla, de modo que probablemente contribuyó a convencer a El Greco para que viniera a España. El Montano siempre estuvo muy interesado por la pintura. Además de Toledo y el encargo de santo Domingo el Antiguo estaba El Escorial, a donde Felipe II estaba llevando diversos artistas italianos para decorar su obra arquitectónica.

Según la semblanza del cronista de El Escorial hasta su muerte, en 1591, fray Juan de la Orden de san Jerónimo:

Arias Montano era buen letrado y grande teólogo y muy visto en todo género de ciencias y lenguas hebrea y caldea, griega y latina, siríaca y arábiga, alemana, francesa y flamenca, toscana, portuguesa y castellana, y todas las sabía y entendía como si en estas naciones se hubiere criado”.

“Este doctor fue el que por mandato de el Rey don Felipe, nuestro señor, fue a Flandes a imprimir la Biblia Regia de cinco lenguas, en Amberes, por Plantino, impresor”.

“No comía más que una vez cada 24 horas y no comía carne ni pescado, sino legumbres, frutas y el caldo de la olla, ora fuere de carnero, ora fuese de aceite. Su dormir era sobre unas tablas, en las que ponía una estera y una manta de Bernia, y allí dormía. Su trato y conversación eran las de un santo, humilde, afable,..los hombres doctos procuraban su amistad, los caballeros hallaban en él cosas de edificación. Los oficiales, arquitectos y pintores y personas hábiles hallaban en él cosas que deprender”.

Tras su marcha del Escorial pasa los últimos años de su vida, felizmente enfrascado en diversos estudios sobre Historia, Medicina y Botánica en la Peña del Alajar. Rodeado de libros, grabados flamencos, instrumentos astronómicos y plantas que le enviaban sus amigos extranjeros.

La Peña del Alajar es un lugar mágico, donde el Montano escribió su Opus Mágnum, compendio del saber universal que caracterizaba a este renacentista español de talante europeo. A su muerte la Peña y todo lo que le rodeaba se fue arruinando. Se trata de un paraje del que dice (“De la varia república”, Amberes, 1590):

cuevas profundas y parajes abovedados formados por ásperos peñascos como hay en este retiro donde ahora vivo rústicamente, en parte debidos al capricho de la naturaleza y en parte como sospecho, ampliados y excavados por la mano del hombre cuando en estos lugares habitaban los sarracenos. Fundamento esta afirmación en vestigios de vajillas de barro junto con huesos humanos que, a veces vemos enterrados en estos antros”.

Según Sánchez Rodríguez: Arias Montano se enamoró de este lugar, no muy lejano de su lugar de nacimiento, Fregenal de la Sierra y buscó en estas alturas el encanto de la naturaleza, el aislamiento necesario para el cultivo del espíritu. También un refugio donde estar a salvo de las intrigas de sus enemigos.

Transformó la naturaleza más agreste en un vergel donde edificó un casa cómoda y amplia que llenó de obras de arte y libros, colecciones, curiosidades científicas. Sesenta pinturas de artistas españoles y flamencos, treinta esculturas, colecciones de monedas, piedras preciosas.

Gran aficionado a la Botánica procuró aclimatar flores y plantas importadas de los Países Bajos para embellecer su estancia, rodeada de fuentes, árboles y huertas, viñas y acequias. Un pequeño remedo de los hermosos jardines de Florencia en la sierra onubense.

Para su discípulo Pedro de Valencia, Arias Montano estaba iniciado en la verdadera piedad.

 

Una de las manifestaciones de la resurrección del mundo antiguo durante el Renacimiento italiano fue el auge de la epistolografía. Se estudiaban las epístolas de Plinio o Cicerón para ser imitadas o recreadas. Al principio en latín, luego en lengua vulgar toscana y española. Los dos temas epistolares preferidos de Aldana son el amoroso y el moral. Sin olvidar tratar otros que pudiéramos denominar de geoestrategia político-militar.

Aldana escribe a Arias Montano su epístola dedicada a La contemplación de Dios y los requisitos della en setiembre de 1577, solo unos meses antes de su trágica muerte en Alcazarquivir. En cierto modo puede considerarse una especie de testamento filosófico.

Aldana pensaba retirarse para llevar una vida contemplativa como el propio Montano, pero no al Alájar sino al monte Urgull en San Sebastián y trata de convencerle para que le acompañe.

Es bien verdad que a tan sublime cumbre

Suele impedir el venturoso vuelo

Del cuerpo la terrena pesadumbre

Pero con todo, llega al bajo suelo

La escala de Jacob, por do podemos

Al alcázar subir del alto cielo,

Que yendo allá no dudo que encontremos

Favor de más de un ángel diligente

Con quien alegre tránsito llevemos

———-

Tú, mi Montano, así tu Aldino viva

Contigo en paz dichosa esto que queda

Por consumir de vida fugitiva…

Cuando Arias Montano tuvo noticia de la trágica desaparición de su amigo escribió: “Gran pena me ha dado la muerte del capitán Aldana, y no me la ha aliviado el tener casi pasado este trago con la sospecha grande que dello tenía”.

 

A la mentalidad actual, y más aún con la creciente degeneración que supone la “posverdad” o deterioro sino progresivo abandono de los ideales o valores metafísicos bases de la civilización occidental, sorprenden personajes como Aldana o Arias Montano. Gentes de personalidad inabarcable o inclasificable, a las que el ejercicio de la contemplación mística no impide sino que potencia el emplearse con acierto en actividades políticas, sociales o estéticas de gran alcance. A las que los viajes astrales del alma a los mundos superiores, a los reinos desconocidos del espíritu, supusieron fuentes de lúcida inspiración para su vida.

Gentes con gran entendimiento y voluntad. Y gentes con honor que emplearon el español como preciosa lengua culta y sabia.

Aldana y Montano hoy son dos raros incomprendidos.

Y así nos va.

 

Alfonso De la Vega, para la Revista del Ateneo de Cáceres, noviembre de 2017.

 

 

 

 

 

 

Navidad, otra vez

Vuelve la Navidad.  Y con ella todo un momento de balance íntimo de anhelos, logros y frustraciones… un momento, salvo en los más jóvenes, de nostalgia por un tiempo y unas personas queridas que ya no están. Aunque también de esperanza y renovación de energía e ilusiones, si es verdad la vieja máxima hermética de “como es arriba es abajo” o la identidad entre microcosmos y macrocosmos. Entre el hombre y el universo ordenado del que forma parte.

La eclíptica es la zona del cielo en la que discurre el sol en su movimiento aparente alrededor de la tierra. La inclinación del plano del ecuador terrestre respecto del plano de la eclíptica es de unos 23 grados. Cuando El sol alcanza los 270 grados de longitud y en nuestro hemisferio boreal comienza el invierno, el sol parece quieto (eso es lo que significa solsticio). Pero ya no se proyecta sobre la constelación de Capricornio como hace dos mil años. La razón está, como es sabido en el fenómeno de la llamada precesión de los equinoccios, que ha originado que los signos zodiacales se vayan desplazando unos treinta grados cada dos milenios aproximadamente. A partir de ese momento el sol aparentemente comienza a elevarse en el horizonte, hasta que seis meses después empieza a declinar.

Dentro de la leyenda dorada occidental el sol representado por Febo o por Apolo posee una gran relevancia simbólica. Y buena parte de su antigua iconología fue recuperada por el emergente Cristianismo. Tal es así que si no fuese por su contexto sería difícil distinguir a veces qué representaciones proceden del paganismo y cuáles del Salvador.

Apolo era hijo de Zeus y de Leto. Cuando iba a dar a luz su madre buscó posada donde refugiarse pero perseguida por la celosa Hera no encontraba lugar seguro. Gracias al lenguaje de los pájaros y convertida en codorniz pudo al fin acogerse en una isla solitaria y desolada, una de las Cícladas en el Egeo, que luego se llamaría Delos que significa la brillante en honor del naciente divino Apolo. Dios de la Luz, de las Artes, de la Civilización, del que luego Nietzsche abominaría como símbolo del según él hombre degradado por no seguir sus propios instintos.

Uno de los primeros hechos de Apolo, el hijo de Dios, fue matar la serpiente, símbolo polisémico, acaso ese componente de la naturaleza inconsciente, soterrada, del hombre, de la que debe ser redimido. Es curioso que el héroe de La Flauta mágica mozartiana, (Tamino), también inicia su rescate del alma (Pamina) con la muerte de una serpiente.

A Apolo le gusta morar en el monte Parnaso, cuyas laderas se encuentran cubiertas de bosques, y donde dirigía los coros danzantes de las Musas inspiradoras y de las Gracias. Pero como dios que ilumina el mundo es testigo de los acontecimientos, a cuya vista nada escapa. En Delfos, a los píes del Parnaso en un lugar magnífico, impresionante, tiene su famoso templo donde hablaba su oráculo más venerado. Y lugar emblemático de peregrinación, considerado el ónfalo u ombligo del mundo, lugar de hierofanía, de conexión entre el Cielo y la Tierra y donde se celebraban los juegos píticos.

Han pasado muchos siglos, y estas celebraciones del paganismo y de la antigua cultura griega pese a su belleza e inspiración espiritual y a estar en el origen de nuestra civilización nos resultan ya muy lejanas. Cuentan que la famosa Oración de la Acrópolis de Ernesto Renán no fue algo espontáneo producto inmediato de la contemplación de su solemne pureza de líneas, de su belleza resplandor platónico de la verdad, sino algo posterior, elaborado, fruto más de la razón que de la emoción. Pero esa emoción, ese conmover, ese movimiento del alma hacia, lo ha venido renovando el Cristianismo durante los últimos siglos, no obstante encontrarse también ahora amenazado por las nuevas serpientes.

Serpientes que tienen también una interpretación astronómica. Los astros de nuestro sistema solar trazan en el espacio una especie de línea serpentina o epiciclo como decía Hiparco. Los planetas giran elípticamente alrededor del sol y éste alrededor de otro centro en el universo, cuya combinación forma un movimiento de apariencia serpentina. De unas serpientes que vuelan como aves en el espacio infinito. Puede que de ahí venga la representación de Quetzalcoat o de la serpiente emplumada del arte precolombino. Y que algunos de sus más importantes monumentos una figura de serpiente aparezca en relieve en determinadas efemérides solares como esta de la imagen en la pirámide de la ciudad maya de Chichen Itzá.

En el ciclo del eterno retorno vuelve otra vez la Navidad. Y con ella una cierta sensación de inocencia perdida. La sabiduría de María Zambrano ya lo decía: “Si en el amor naciéramos y permaneciéramos siempre no habría lugar para la consciencia”. Uno de los retos mayores de nuestra civilización en estos tiempos inciertos, azarosos, de zozobra o precariedad espiritual, creciente debilidad intelectual y moral, donde pretenden imponernos la posverdad, acaso sea recuperar el equilibrio perdido entre Amor y Consciencia. El hombre es un animal de nido. Nido que debe estar amueblado con símbolos enriquecedores, que hagan crecer.  Y de esperanza. Y con el Amor de las personas que quieren y son queridas.

A partir de ahora la Luz empieza a crecer. Lo hace en su renovación cíclica el Universo. Ojalá también nos ayude para renovarla en el escenario íntimo de nuestra consciencia.

Tal es mi deseo para todos mis amigos, personas queridas y de buena voluntad.

Nota:

Las dos imágenes de nacimientos corresponden a sendas fotografías realizadas por el autor durante su visita a la preciosa exposición de Belenes del palacio de los Golfines de abajo, en Cáceres.

El escudo heráldico procede de una fotografía de la casa del sol tomada en la acrópolis de la ciudad monumental de Cáceres.

 

 

Las Hilanderas

El famoso cuadro de Velázquez ha dado lugar a múltiples interpretaciones. Muchos críticos consideran que constituye una interpretación mitológica de la leyenda de Aracnea y de su dramática relación con la diosa Atenea. Como tal aparece, si es que se trata del mismo cuadro, en un inventario del montero real don Pedro de Arce. Para Ortega pudiera tratarse de las bodas de Tetis, quien era capaz de metamorfosearse a voluntad y Peleo, uno de los argonautas. Para otros más, la alusión mitológica tiene que ver con las Parcas. Sin embargo, en su conocido libro sobre el pintor sevillano, Camón Aznar rechaza la interpretación mitológica y entiende que es un cuadro fundamentalmente costumbrista o naturalista, una de las primeras representaciones de la actividad fabril en el Arte. Con ciertas similitudes técnicas y de composición con Las Meninas, Velázquez nos muestra en Las Hilanderas la vida de trabajo en un taller madrileño, la fábrica de tapices de Santa Isabel.

Aracnea era hija de Idmon, famoso por su habilidad para teñir la lana con la púrpura de Focea. En los tiempos de Homero las mujeres griegas tenían a gala saber tejer e hilar y a la diosa Atenea como su sublime maestra. La finura de su hilado era comparada a veces con las de las telarañas. Pero Aracnea no se consideraba discípula de Atenea e incluso en un momento de ensoberbecimiento llegó a desafiar a la propia diosa.

Atenea se transforma en anciana y dirigiéndose a Aracnea le intenta hacer ver que no todo es malo en la vejez, que la experiencia es fruto de los años. Y le aconseja: “bien que aspiréis a la gloria de ser la mejor entre los mortales, pero no pretendáis igualaros a una diosa. Pedid perdón y Atenea os lo dará”. Pero Aracnea no se arredra y le recrimina porqué en vez de ella, una simple anciana, no se presenta la propia diosa. Entonces ésta se descubre ante el estupor de todos menos de la joven hilandera. Y se retan a ver quién teje la mejor pieza.

Atenea elige un tema central con Júpiter en majestad rodeado de los dioses y en sus cuatro esquinas varios temas relacionados con el atrevimiento, el desafío, la altivez, la usurpación y su posterior castigo divino.

Aracnea representa el rapto de Europa así como otras conocidas aventuras amorosas de Júpiter, recordatorio, acaso imprudente para la ocasión, de las flaquezas de los inmortales. Consigue una obra maestra insuperable y Atenea se indigna y en un arrebato la rasga.

La ofuscada y desesperada Aracnea se intenta colgar pero Atenea suaviza la trágica situación y transforma a la hábil hilandera en araña.

Este relato de Ovidio parece ser el antecedente mitológico de otra famosa metamorfosis, la de Kafka. Mas dejemos al checo germano parlante moderno héroe del absurdo meditando sobre las causas, los vicios, por los que los hombres pueden transformarse en irreconocibles bichos inmundos ¿la soberbia es uno de esos vicios? mientras pasea hacía El Castillo entre la niebla que diluye las figuras fantasmagóricas del puente Karluv sobre el Moldava. Y volvamos a nuestros antepasados griegos.

Salvo por la alusión a la metamorfosis que se da también en la leyenda de Aracnea no se entiende muy bien la citada asociación del cuadro con las bodas de Peleo y Tetis. Pero sabemos que para asustar a sus pretendientes la bella Tetis podía metamorfosearse a voluntad en diferentes animales más o menos peligrosos o escurridizos: ¿Las circunstancias de la vida que se escapan a nuestro control o voluntad o al menos nos aturden o dificultan nuestros logros? ¿Acaso distintas formas de su cuerpo astral? Sin embargo, Peleo logra sorprenderla dormida y someterla para lograr que Tetis se case con él.

Las Parcas, auxiliares de Júpiter y tejedoras de la vida humana, vienen a significar la personificación del destino. Pero, ¿Velan por el orden natural de las cosas en su sentido espiritual y físico o ceden a su capricho?  Ellas otorgan o niegan bienes e infortunios. Prescribían la duración de la vida humana, a veces descubrían, otras ocultaban nuestras suertes. Las Parcas suelen representarse como tres hermanas, Cloto, Láchesis y Atropos. Cloto es la hilandera que mueve una gran rueca y expresa el inevitable encadenamiento de los sucesos en la trama de la vida. Láchesis se asocia el azar, la suerte que sostiene el copo o los husos y en algunas representaciones mitológicas aparece auxiliada en su labor por otras figuras femeninas. Atropos tiene unas tijeras ¿para cortar el hilo vital.

Las peripecias humanas tienen un componente de incertidumbre, acaso de fatalidad, que desafía a nuestra comprensión. Para los griegos había un componente de azar, cierta veleidad de las Parcas, auxiliares instrumentales de los dioses.

Sin embargo, la tradición hindú lo interpreta como el karma. De algún modo, son nuestras acciones presentes o pasadas las que tejen nuestro destino. Nosotros somos artífices de nuestras vidas aunque no seamos conscientes en todo o en nada de las consecuencias de nuestros actos del pasado y de nuestras actitudes del presente. En el Bahgavad Gita el propio avatar Khrisna lo explica al dubitativo héroe Arjuna, el mejor y más valiente de los Pandevas que se encuentra en el campo de batalla. Se transforma ante él y se muestra como un océano de causas y concausas, de acciones y efectos, de fastos y nefastos, de logros y fracasos. Y le anima a hacer lo que debe ser hecho. Aunque parezca tremendo. No importa qué guerreros pueda matar en legítimo combate, si mueren durante la batalla es que ya habrían de estar muertos en el otro plano.  Cada hombre debe cumplir con su deber.

¿Podemos nosotros los hombres desafiar al mundo espiritual?  ¿Hasta dónde llega nuestra libertad? ¿Cuál es el coste del ejercicio de esa libertad?

Las Hilanderas es un lienzo extraordinario.  No deja de ser curioso que Antonio Palomino no lo comente en su Museo Pictórico cuando habla de Velázquez pese a relacionar Historias de la Metamorfosis de Ovidio con un cuadro de Rubens reproducido en Las Meninas. No obstante, Las Hilanderas casi siempre ha sido considera una de las joyas del Prado madrileño y reconocida como una obra maestra, propia de un gran maestro de la Pintura en la plenitud de su destreza, en la última etapa de su vida en la que desarrolla sus logros técnicos adquiridos durante su segundo viaje a Italia. Velázquez ha vuelto a una corte en decadencia, y en este cuadro podamos intuir una especie de concesión a la nostalgia de su actividad italiana, dedicada a la investigación y libre de etiquetas o huera prosapia. El recuerdo de un mundo de luminosa Belleza comparado con otro más prosaico, el del viejo Alcázar de los Austrias no exento de cierta penumbra de toque monacal.  El propio Felipe IV prefería el Palacio del Buen Retiro.

Contemplamos un primer plano iluminado con luz cernida, discreta, un ámbito intermedio más bien sombrío y al fondo una estancia colmada de luz, todo pintado en un plano sin que las luces de matiz diferente se superpongan, se estorben ni confundan, para llegar a la habitación del fondo luminoso la mirada tiene que transitar por el ámbito en sombra ayudándose de las formas sumidas en la penumbra. Con algunas similitudes técnicas y de composición con Las Meninas, al igual que en el Entierro del Señor de Orgaz en Las Hilanderas existe un plano arquetípico, espiritual, el de las Ideas platónicas, en el que se manifiesta la sentencia de Atenea que aparece con el brazo levantado en presencia de tres figuras femeninas, ¿Las tres Parcas o solo simples damas que pretenden hacer encargos en el Taller de Santa Isabel? Y al lado del tapiz con el rapto de Europa tejido por Aracnea, justo cuando va actuar contra la hábil hilandera. Y otro plano terrestre,  fabril, material, en el que parece mostrarse la sentencia hermética “cómo es arriba es abajo” divulgada por la Academia de los Médicis y su maestro neoplatónico Marsilio Ficino. Aquí se muestran varias figuras femeninas atareadas en sus quehaceres que no parecen prestar atención a dicho plano arquetípico, ¿Son las tres Parcas ayudadas por otras dos mujeres? ¿Son simples hilanderas que se afanan en las tareas ajenas a todo lo que no sea terminarla?

Ambos planos están magistralmente unidos y separados a la vez por una jerarquía del espacio debida a la luz.  Una luz que en el fondo iluminado no diferencia entre la diosa y las figuras femeninas que la acompañan.

¿Podemos ver ese universo espiritual desde nuestro destierro? ¿Qué nos enseña el Arte?

A través del polvillo en suspensión que se encuentra en la escena fabril debemos seguir la luz que nos guía hacia la fuente. Hay una escalera, recuerdo de la escala de Jacob y en la grada lo que parece una viola de gamba. La Música es el Arte más próximo a la naturaleza del Noúmeno, a la Cosa en Sí, ¿A la Voluntad? En español, lengua sabia y profunda, querer significa Voluntad y también Amar ¿A la Luz? ¿Somos Luz oscurecida en nuestro plano por la Materia? ¿Los vicios como la soberbia de la fábula de Aracnea nos apresan como en una telaraña?

Algunos autores critican la bóveda y el ojo tragaluz como innecesarios en la arquitectura del cuadro. E incluso en ciertas reproducciones se recorta esta parte superior. ¿Es el “ojo que todo lo ve” aunque para nosotros desde nuestra comprensión limitada aparezca como cegado?

¿Cuál es nuestra realidad más auténtica? ¿La del trabajo y los afanes materiales y cotidianos como la del prosaico taller o la del universo de arquetípico de nuestros anhelos espirituales y nuestros sueños?

Creo que ambas. La Estética, el Arte, nos muestra la posibilidad de que el tapiz que tejemos con nuestra vida se inspire en la Belleza, en los mitos de la Tradición que son instrumentos de transmisión del Conocimiento del mundo espiritual. Que nuestra técnica y saber hacer no constituya motivo de engreimiento como el de Aracnea, sino posibilidad de deleite y evolución para nosotros y para los demás.

 

 

 

 

 

El Halloween como decadencia de la civilización

Dentro de la suicida colonización que sufre la Cultura española por la anglosajona americana, acaso la fiesta del Halloween (All Hallows´ Eve) se lleva los honores de la frivolidad, estulticia e impostura, no exenta de cierto componente tenebroso, maléfico o incluso criminal.  Todo un síntoma del proceso de devastación de la civilización al que estamos siendo sometidos.

Pero aún quedan, quedamos, algunos autores, como el estudioso de las tradiciones esotéricas e iniciáticas Carmelo Ríos, que abominan de la fatídica moda anglosajona.  El Halloween procede de una antigua fiesta de origen celta relacionada con la luz, el samhain, cuyo significado se ha pervertido:

“En la actualidad, debido sin duda a la perniciosa y aplastadora influencia anglosajona y norteamericana, esta sagrada festividad no sólo se ha profanado de su propósito protector y divino, sino que se ha convertido en su opuesto, una invocación a la oscuridad por medio de una ordalía de niños y a veces de adultos vestidos de zombis, de vampiros o de monstruos.

Añádase la ingesta de alcohol, de drogas o de mejunjes selváticos tan a la moda en la sociedad, y luego veremos aparecer los síntomas de no ser uno mismo, de de estar desdoblado e incluso de algo mucho peor, de lo que es mejor no hablar.

En esta mágica noche se abría una puerta, decían los antiguos entre el más allá y el mundo de los vivos que podían comunicarse.  En las noches de Halloween se produce una verdadera entrada de fuerzas negativas que han de ser rechazadas y combatidas con las armas de la luz, con la alegría, el bien, la bondad, la compasión y la oración.

En esas noches verdaderas puertas dimensionales hacia el plano inferior astral son abiertas y cualquier forma de obsesión y posesión puede acaecer. Igualmente se producen crímenes, secuestros, raptos y otras maldades abominables, y es sabido que los brujos  magos negros usan esas fechas para incrementar su poder.

En las noches de Halloween las personas sensibles o sensitivas pueden percibir putrefactos hedores, escuchar sonidos horrísonos, música de baja frecuencia y palabras negativas en el espacio o en el interior”.

Carmelo Ríos también ofrece estas medidas para preservarse de o combatir sus efectos más perniciosos:

“En la noche debe dejarse una luz encendida, cantar, orar, leer textos de los grandes maestros, meditar, ejercerse en la plegaria santa del corazón, decorar la casa con flores, encender incienso de sándalo o rosas, lavarse con agua de rosas las manos y el rostro y sobre todo no disfrazar a los niños de espectros, pues esos rostros y cuerpos deformados, esas máscaras ensangrentadas no son en absoluto una forma de conjurar el mal, sino de llamarlo e invocarlo abiertamente”.        

La introducción de estas tradiciones ajenas, adulteradas con la peor intención, aún resulta más lamentable cuando se pretende sustituir con ellas las de propias de nuestra Cultura de gran profundidad metafísica. En la gran Tradición cultural mediterránea se asocia Eros a Tanatos. La civilización clásica nos ha enseñado mitos tan hermosos como, por ejemplo, el de Orfeo y Eurídice, tan sugestivos para la Historia del Arte y de la Música en particular, inspiradores de Monteverdi, Gluck o Haydn, entre otros.

Una tradición española es la del famoso Don Juan, mito iniciado por Tirso de Molina que con Mozart ha dado lugar a una de las obras maestras más extraordinarias de la Historia de la ópera. Sin olvidar otra antigua tradición teatral española propia del uno de noviembre: la representación del famoso Tenorio de Zorrilla. Una obra algo ripiosa pero muy sugestiva por su teatralidad y musicalidad en la lengua.  Entre las muchas versiones puede verse esta de Estudio Uno. Para los más jóvenes o desmemoriados acaso conviene aclarar que el añorado Estudio Uno era un «siniestro» programa de la televisión de Franco que es de justicia reconocer que tenía la perniciosa manía, ya felizmente erradicada con la pertinaz Monarquía, de promover la elevación intelectual, cultural y moral del televidente. El Tenorio de Zorrilla que ahora parece tan naif fue otrora motivo de escándalo para bien pensantes.  Clarín se hace eco en La Regenta de las escaramuzas seguidas de dimes y diretes entre Ana Ozores, el Magistral y demás personajes con motivo de la asistencia de Ana a una representación en Vetusta cierto uno de noviembre. Curiosamente otro escándalo fue el protagonizado durante la lejana posguerra por la actríz Ana Mariscal cuando interpretara el papel de Don Juan en sesiones de tarde mientras hacía el de Doña Inés en las de noche.

Sin embargo, en el actual proceso de estupidización y embrutecimiento programado de masas al que se dedican la actuales televisiones y la mayoría de los media la fiesta anglosajona resulta mucho más rentable que las disquisiciones metafísicas propias de nuestra Tradición, según se celebraban el uno de noviembre.

A diferencia de las antiguas tradiciones cíclicas relacionadas con el año solar, desde la Ilustración nos hemos acostumbrado a un sentido lineal del tiempo. Al goethiano conflicto fáustico, o el mito del progreso indefinido de la Humanidad. Pero las fiestas del uno de noviembre tuvieron su interpretación griega y luego romana. Participaban de cierto carácter sagrado común. En Grecia al comienzo del Pyanepsion se celebraban las Noemenias o fiestas de la Luna nueva consagradas a Hécate, mientras se preparaban las Thesmoforias de los Misterios eleusinos. Una de las más importantes instituciones sagradas de la antigüedad que representaban un profundo conocimiento del alma y su descenso a los infiernos, tema recurrente en la Cultura y el Arte occidentales. Primero por un rapto, luego por ingesta de una pepita de granada, se simbolizaba la caída del alma en la materia. Pero parcialmente salvada luego por amor. Materno filial en el caso de Eleusis; erótico, en el de los Misterios órficos. El bellísimo e inspirador mito de Orfeo, tan ligado a la Música. Que ha dado varias obras cumbres como las ya citadas: El sublime Orfeo y Euridice de Gluck, el Orfeo de Monteverdi, considerada la primera ópera representada en Europa, o el Orfeo de Haydn.  Y entre los romanos, bajo la protección de Diana, el uno de noviembre se celebraba el festín de Júpiter.

El Cristianismo recalificó muchas de las fiestas y celebraciones del paganismo, cristianizando su elevada concepción metafísica acerca del alma. En el caso de Todos los santos, una doble concepción: la implicación dialéctica entre Eros y Tanatos.

La Muerte redimida o superada por el Amor. Por el Amor sagrado del Salvador o por su remedo el amor humano. Y ligada a la cultura española se halla la figura del Don Juan. Un mito con raíces históricas reelaborado por varios autores españoles pero que alcanza su mayor logro estético en el Don Juan del gran Mozart. Aquí también puede encontrarse la sublime idea mistérica griega del rescate del alma por Amor. Junto con unos conocimientos sobre el mundo astral, envoltura del alma del que es fenómeno el Comendador. Pero en un orden popular resulta más enriquecedor el Tenorio de Zorrilla con todos sus ripios que estas introducidas costumbres de piratas y mercaderes ingleses tan bárbaras y desatinadas.

Quizás no esté de más aclarar por si acaso que esta crítica a la dichosa fiesta gringa de marras no lo es desde el punto de vista del Catolicismo, sino de la Metafísica. ¿Puede sobrevivir una Civilización sin Metafísica? ¿Occidente ha perdido el sentido de la Metafísica y por eso recurre a banalidades comerciales como el dichoso Halloween?

Pensadores actuales como el intelectual ruso Alexander Dugin creen que resulta preciso revivir el Dasein (Ser ahí) heideggeriano para que nuestras sociedades y culturas nacionales no perezcan por las agresiones de la globalización tal como se viene entendiendo y ejecutando. Heidegger pensaba que el olvido del Ser llevaba al predominio absoluto de la Técnica y al cabo, del nihilismo.

Otros como el francés Alain Benoist propugnan cierta neo-paganización de las bases metafísicas de nuestra civilización como remedio para tratar de paliar la al parecer imparable decadencia europea. Pero lo del Halloween no deja de ser una importación frívola y al servicio del negocio y del NOM, otra muestra de la subordinación cultural y estética que posterga antes de olvidar los propios valores. Una forma de arrasar la Cultura y tradiciones estéticas de los diferentes países colonizados y envilecidos con vistas a edificar una cultura todo a cien sobre sus escombros. Es cierto que no sería la primera vez en la Historia que una Cultura sustituye a otra, a veces originando procesos de porfidización, en los que algunos materiales primitivos quedan incluidos en otros si es que no se trasforman. Así, el Cristianismo se habría apropiado por estos lares de las antiguas reflexiones clásicas sobre el Amor y la Muerte.

Así, un mediterráneo y español por la lengua, el mejicano Amado Nervo, lamentaba en un poema titulado La flauta de Pan,

En las dóricas noches diamantinas

Cuando boga Selene por el cielo

Como un sol moribundo, y en el suelo

Duerme todo: memorias y ruinas

Puebla sotos, oteros y colinas

Un rumor de infinito desconsuelo,

Una música lánguida en que el duelo

Treme y llora con gamas cristalinas.

Es la flauta de Pan, hecha de caña,

Inmortal, porque al dios le plugo en ella

Convertir a Siringa en la campaña

Y parece decir su arrullo triste:

“viandante, une tu voz a mi querella:

si buscas la beldad… ¡Helos no existe!”

Pero esta melancolía es también la tristeza de la decadencia de El viejo sátiro. Y la causada por la introducción de un nuevo rito, sustituto del poético paganismo, el cristiano que también reproduce la idea de la Muerte superada por el Amor, pero que tampoco se libra hoy de su propia decadencia:

Yo tuve un culto en Delfos, de luz eran mis manes

Hoy negros; era fácil el hoy tedioso rito

Por ti me son hostiles mis padres los titanes

Y no hay un sitio para mi dicha en lo infinito.

Ayer me tuteaban los dioses soberanos

Y yo tiraba besos a Zeus a dos manos

Bebiendo el vino dórico de mi lagar…Mas luego

Surgió cual monje estéril el dogma que me aflige

Y el diáfano pontífice Máximo, que rige

La Iglesia, uncióme al culto del místico borrego.

—-

¿Por qué siguió al Olimpo del Gólgota infecundo

La soledad y, en rapto de amores imprevisto,

Las razas empuñaron el lábaro de Cristo,

Que trajo las tristezas al júbilo del mundo?

¿Qué mal había hecho la vida a ese iracundo

demoledor? Dionisio amable, ¡hubieras visto

la sangre de tus uvas en brebaje mixto

del cáliz, y sus hojas servir de pudibundo

fajero a las estatuas olímpicas! En vano

radió en defensa tuya la espada de Juliano;

la Humanidad trocaba su primogenitura

por las lentejas… o por la gloria que se abría;

y yo, ateniense, el sello mostraba en mi tonsura

del Nazareno, esposo de la Melancolía.

Y el poeta pide reparación:

¡En esta vida no la supe amar!

Dame otra vida para reparar,

¡oh Dios!, mis omisiones

para amarla con tantos corazones

como tuve en mis cuerpos anteriores

¡Quizá ya nos amamos

Con este mismo amor en otro mundo!

Dentro de la Cultura peninsular española cabe recordar también el precioso testimonio de un gran cordobés que vivió trágicos momentos para la civilización hispanomusulmana. Se disolvía el Califato y venía la rápida y suicida descomposición en taifas. Un fenómeno que de algún modo vuelve a repetirse en nuestro presente de devastación nacional en degradadas taifas.

Ali ibn Hazm nació a finales del siglo X y además de filósofo y político es autor de una gran obra poética puesta en español por don Emilio García Gómez.

Pero, de su preciosa obra  El collar de la paloma vamos a recordar ahora algunas notas sobre la unión amorosa.

Uno de los aspectos del amor es la unión amorosa, que constituye una sublime fortuna, un grado excelso, un alto escalón, un feliz augurio, más aún la vida renovada,

La existencia perfecta, la alegría perpetua, una gran misericordia de Dios. Si no fuese porque este mundo es una mansión pasajera, llena de congojas y sinsabores, y el paraíso, en cambio, la sede de la recompensa y el seguro de toda malaventura, todavía diríamos que la unión con el amado es la serenidad imperturbable, el gozo sin tacha que lo empañe ni tristeza que lo enturbie, la perfección de los deseos y el colmo de las esperanzas.

Yo que he gustado los más diversos placeres y he alcanzado las más variadas fortunas, digo que ni el favor del sultán, ni las ventajas del dinero, ni el ser algo tras no ser nada, ni el retorno después de una larga expatriación, ni la seguridad después del temor y de la falta de todo refugio tienen sobre el alma la misma influencia que la unión amorosa, sobre todo si la han precedido largos desabrimientos y ásperos desdenes, que han encendido la pasión, alimentado la llama del deseo y atizado la hoguera de la esperanza.

Ni el esponjarse de las plantas después del riego de la lluvia; ni el brillo de las flores luego del paso de las nubes de agua en los días de primavera; ni el murmullo de los arroyos que serpentean entre los arriates de flores, ni la belleza de los blancos alcázares orillados por los jardines verdes, causan placer mayor que el que siente el amante en la unión amorosa, cuando te agradan sus cualidades, y te gustan sus prendas, y tus partes han sido correspondidas en hermosura. Las lenguas más elocuentes son incapaces de pintarlo; la destreza de los retóricos se queda en ponderarlo; ante él se enajenan las inteligencias y se engolfa el entendimiento…

Lejos del patético ¿truco o trato? ajeno al Amor, el arte nos permite conocernos mejor, superarnos, abrirnos a la espiritualidad. Amor y Muerte. Muerte y Amor están conectados por sutiles hilos metafísicos.

Al cabo, como decía Cernuda en el exilio, no es el Amor quien muere, somos nosotros mismos.  

 

NOTAS:

Ediciones empleadas para las citas literarias

Amado Nervo   Poesías completas   Editorial Biblioteca Nueva, 1947

Ibn Hazm  El Collar de la Paloma, versión de Emilio García Gómez, Alianza Editorial, 1971

Luis Cernuda Obras Completas Tomo I Editorial RBA, 2006

 

Las palabras resaltadas en color granate abren enlaces a las obras mencionadas

 

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.