Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Ateneo de Cáceres. Ciclo Música y esoterismo: el Zen y Cage

Dentro del ciclo Música y Esoterismo patrocinado por el Ateneo de Cáceres según la iniciativa de su anterior presidente, don Esteban Cortijo, este jueves 24 de mayo está previsto tratar el tema del budismo zen y su influencia en el arte occidental en concreto sobre el músico John Cage.

A continuación ofrezco al amigo lector las notas preparadas para mi intervención de hoy en dicho ciclo en el que tengo el honor de participar invitado por don Esteban Cortijo.

 

 

PROBLEMA DEL LENGUAJE

¿Qué es zen?

El Zen es la forma japonesa del Chan-na chino (Dhyäna, concentración en sánscrito) y del budismo mahayana. El Chan se forma como escuela en el siglo VIII.

Zen es una forma de meditación con concentración y sabiduría.

Zen es una forma no intelectual, de expresión de experiencias más o menos iniciáticas que deben permitir obtener alguna suerte de ideas y emociones.

Por ello es difícil acceder al zen desde el mero discurso intelectual.  No soy practicante del budismo zen aunque lo revisé durante el proceso de documentación de mi último libro, Buda, Parsifal y el grial.

Para comprender mejor el funcionamiento del zen, y acaso su incomunicabilidad última radical, creo que es interesante repasar la Teoría de la expresión poética por Carlos Bousoño.

El LOGRO ÚLTIMO DEL ZEN ES EL SATORI

Entrar en contacto con el Ser a través de la intuición de la nada, algo inmaterial que no puede ser expresado mediante formas materiales o artísticas.

Como decía Lao Tsé (siglo VI, antes de Cristo): “El Tao que puede ser expresado con palabras no es el verdadero Tao”.

Logro del satori que ha de venir como una hierofanía “gratuita”.

Tres aspectos del zen

WABI,  simplicidad, despojo de lo aparente, anti barroquismo.

SABI, soledad

SHIBUI, lo inacabado, la forma no llevada a su plenitud.

En Japón tiene importantes expresiones artísticas en pintura, jardinería, composición floral, ceremonia del té…

La expresión poética tradicional es el haiku, poemas con diecisiete sílabas.

 

Algunas relaciones con la estética en Occidente

Música de las esferas, sin música y sin esferas

Similitudes con mística española

El haiku de diecisiete sílabas se asemeja a las estrofas liras formadas con versos de 7+11 (igual a 18) sílabas del Cántico de Juan de Yepes ¿Acaso es un número de oro, la relación entre heptasílabos y endecasílabos? Es curioso como Platón relaciona en el Timeo o Diálogo de la Naturaleza el número de oro o divina proporción, una relación material, con la idea abstracta, espiritual, de la armonía entre partes y de éstas con el Todo.

Tras toda una serie de paradojas, la última lira del poema del Cántico, trigésimo nona según el manuscrito de Sanlúcar o cuadragésima según el de Jaén dice, en un aparente intento de expresar lo inexpresable, que:

Que nadie lo miraba

Aminadab tampoco aparecía

Y el cerco sosegaba

Y la caballería

A vista de las aguas descendía

 

También tiene similitudes con Quietismo, Guía espiritual de Miguel de Molinos

Paradojas de otro Miguel, Unamuno

Teatro del absurdo

Simpleza formal, vacuidad

Arquetipos platónicos y arte incompleto como en el neoplatonismo renacentista en escultura.

—–

ESOTERISMO

Puede entenderse como un conjunto de enseñanzas alrededor de una idea central, que han sido preservadas mediante el secreto. No tanto porque haya pocos esoteristas iniciados en él sino más bien por el papel que cada uno le concede en su conciencia y en su conducta. Más que una doctrina acabada, una teología, lo que se transmite es un método iniciático que proporciona una experiencia de a que cada uno sacará sus propias conclusiones o pautas de conducta, que puede dar un nuevo sentido existencial a su vida.

Los métodos pueden ser varios, meditación, mitos, misterios, ritos, símbolos, que pueden ser interpretados de modo diferente.

El término esoterismo o esotérico (lo interior) se opone a exotérico (lo externo). Un término que aparecería por primera vez en 1568.  Define lo divulgable, lo que se puede conocer por todos. El término esotérico aparece casi un siglo después en 1752 para calificar lo reservado a los iniciados.

El término esoterismo surge en 1846 para definir lo que debe seguir siendo desconocido para los profanos.

En el caso del esoterismo budista cabe distinguir entre:

El zangmi o esoterismo tibetano, también conocido como budismo tántrico.

El dongmi o esoterismo oriental, enseñanza secreta primero china y luego japonesa.

Y por lo que se refiere a Japón

El mikkyo o enseñanza secreta o doctrina esotérica japonesa.

Dos escuelas esotéricas japonesas: Shingon y Tendai

 

                                                                                               John Cage

 

John Cage   1912-1992, músico “vanguardista” interesado en el zen y el taoismo

Alumno de Shoenberg

Discípulo de Suzuki, que estaba casado con una teósofa norteamericana.

He seleccionado la “Composición” titulada  4´ 33´ del año 1952. (Pinchad aquí)

Donde el espectador no escucha el sonido del piano porque éste no es tocado pero hay un silencio interrumpido por sonido ambiental, ruidos, toses…

Al parecer, los silencios se marcan con el i ching, o libro de las mutaciones.

Vacuidad zen aplicada a la música

Caos musical, distorsiones, silencios largos, ritmos imposibles.. sistema de 25 tonos, sonidos accidentales, interferencias al azar subordinando el criterio personal del artista, eliminación del ego personal como base para el satori o iluminación personal…

Me parece que es una renuncia a la genuina ora de arte: “si con barbas san Antón y si no la Purísima Concepción”

Silencio consciente o activo como adaptación del zen, liberado el silencio el tiempo se convierte en música– contemplación divina: ¿Amitaba sobre la cabeza de Avalokitesvara?

Inventa el piano modificado con tornillos, tuercas y pedazos de goma para que genere ruidos…

Concepto duchampiano de obra abierta (al medio ambiente)

Para Cage la música en melodías tiene el mismo valor que la música en ruidos.

No tiene interés por transmitir un mensaje al espectador— experiencia de iniciación para que cada quien saque sus conclusiones.—

Influencia de Thoreau   — Walden—como también de este libertario pacifista sobre Ghandi, Tolstoi, King..

Minimalismo en el arte y en la vida, influencia de Suzuki, casado con una teósofa americana. Concepto wabi.—- Suzuki Daisetz; El Zen y la cultura japonesa.

Comentario final

La vanguardia de hoy es obsolescencia de mañana ¿programada?

4´33´´ puede hacernos reflexionar y enseñarnos algo. Interrogación personal sobre el sentido del arte. Eso no significa que estemos de acuerdo.

Pero fuera de eso, experimento curioso, en cierto modo experiencia iniciática, en el sentido de hacernos reflexionar si acaso se trata de una burla, por qué cabe considerar que sea una tomadura de pelo.

Con un éxito mayor en sociedades de “bárbaros“, sin metafísica según la denuncia clásica de René Guenon, ni tradiciones. Sociedades dominadas por la materia y el dinero, como crecientemente ocurre en el Occidente actual, y en especial con los norteamericanos. Donde de modo generalmente muy superficial se trasplantan tradiciones ajenas de sólida base metafísica.

Sin embargo,  de las falsas influencias pueden surgir obras originales con inventiva que puedan dar lugar a renovaciones estéticas que permitan superar los excesos de racionalismo y de la técnica sin caer en los del inconsciente.

Alfonso De la Vega
Ateneo de Cáceres
Ciclo Música y Esoterismo, abril 2018.

Nota: Agradezco a los amigos presentes su amable cesión de fotografías tomadas durante el acto.

 

 

Redención, fenología e hilozoísmo

El llamado Domingo de Resurrección por la Tradición cristiana, tan pleno de amor, compasión, ilusiones y esperanzas, forma parte de las antiguas festividades relacionadas con la primavera y el proceso de renovación de la vegetación, con el calendario fenológico. Así, entre otras muchas, los cultos a Apolo, Baco, Adonis, o la tradición frigia de Cibeles y Atis, a su vez con diferentes variantes legendarias.

Fiestas de carácter astronómico y de conmemoración de diversas fases del ciclo solar.

En el Cristianismo, el Domingo de Resurrección se establece el primer domingo después del primer plenilunio tras el equinoccio de primavera. Es decir, una vez atravesado el punto vernal o de intersección formando una cruz apaisada o de san Andrés el ecuador celeste con la eclíptica.

Desde la Antigüedad, esta renovación cósmica se asocia a la que ha de tener en consonancia tanto las personas a nivel individual como las sociedades o culturas en las que viven. En efecto, el hilozoísmo asocia las obras del espíritu a la naturaleza. Religión, arte, cosmología, metafísica son formas de entender y desarrollar una misma concepción universal. El hilozoísmo puede entenderse como un sistema de la metafísica experimental, valga la paradoja, que intenta referir a un origen psíquico el conjunto de las cosas y los fenómenos de la naturaleza. Todas las cosas tendrían alguna forma de conciencia. Alguna forma de alma. La evolución de la naturaleza sería la del desenvolvimiento de la conciencia.

El asunto no es tan abstracto o extraño como pueda parecer. Ha tenido mucha influencia en diferentes ámbitos. En el País vasco, los nacionalistas adeptos de Sabino Arana celebran hoy lo que llaman el Aberri Eguna: El Día de la “patria” vasca. ¿Por qué? Al parecer se trata de una ocurrencia teocrática del orate Arana que tal día como hoy víctima de la fiebre por un fuerte proceso gripal y entre sus vapores delirantes asoció “su” “Euskadi” nada menos que a la figura del Redentor cristiano. Toda una blasfemia sacrílega, al fin y al cabo.

 

Pero el hilozoísmo ha tenido mucha influencia en el Arte y las diferentes manifestaciones estéticas.

Pintores como, entre otros muchos, el ruso peregrino en el Tibet Nicolás Roerich del que seleccionamos aquí alguna de sus cuadros. Poetas como Antonio Machado o Antero de Quental lo expresan en alguno de sus más hermosos poemas.

Don Antonio finalizaba así A un olmo seco:

Olmo, quiero anotar en mi cartera

la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera

también, hacia la luz y hacia la vida

otro milagro de la primavera

 

O el poema Redención, los dos preciosos sonetos del poeta romántico portugués en versión de Emilio Bernal citada por Miguel de Unamuno:

¡Voces del mar, los árboles y el viento!

Cuando a veces, en sueño doloroso

Me mece vuestro canto poderoso

Igual al vuestro juzgo mi tormento.

Verbo crepuscular, íntimo aliento

De las cosas sin voz, son misterioso,

¿No será tu quejido vaporoso

El suspiro del mundo y su lamento?

Flota un espíritu en la inmensidad

Una agonía cruel de libertad

Estremece las formas fugitivas

Y yo comprendo vuestra lengua extraña

Voces del mar, la selva y la montaña.

¡Almas, hermanas de la mía, cautivas!

 

¡No lloréis vientos, árboles, y mares!

Coro antiguo de voces rumorosas

De voces primitivas, dolorosas,

Como un llanto de larvas tumulares

Un día, entre visiones vesperales

Rompiendo sombras surgiréis radiosas

De esos sueños y ansias afrentosas

Que expresan vuestras quejas singulares

¡Almas en el albor de la existencia

Despertaréis un día en la Consciencia

Y flotando, ya puro pensamiento

Veréis caer deshechas, lentamente,

Las vanas formas que creo la mente

Y acabará por fin vuestro tormento!

 

Todas las civilizaciones han mantenido e interpretado el lenguaje de las plantas y de las flores, asociado a diferentes mitos. Egipto, India, China, Japón, Judea, Grecia, Roma, Arabia, África, América precolombina…

En Occidente la rosa relacionada con la caída en la materia (la cruz) del ama (la rosa que se abre).

En Oriente el loto, que nace en el fango, atraviesa la penumbra y la oscuridad de las aguas cenagosas y se abre en la luz. En su iconología tradicional las imágenes de sus entidades espirituales surgen de una flor de loto abierta.

Algunas de las plantas como las hoy denominadas enteogénicas habituales de prácticas chamanísticas son instrumentos auxiliares de ciertas formas de apertura de la percepción y la conciencia.

En Japón el florecimiento de la primavera aún constituye hoy toda una fiesta popular tradicional.

En España viene siendo tradicional la visita al valle del Jerte en Cáceres para admirar el precioso espectáculo de los cerezos en flor.

Este año es aún pronto por lo que el calendario fenológico de las flores del cerezo es posterior a esta semana Santa y el Domingo de Resurrección.

Sin embargo, sea como sea, las manifestaciones de la Naturaleza con sus calendarios fenológicos, los mitos, los símbolos, las grandes concepciones como el hilozoísmo nos inspiran para que el crecimiento externo de la luz se extienda al interior de nuestra propia consciencia.

 

 

CONVOCATORIAS: Medium

El lunes 19 de marzo a partir de las siete y media de la tarde Ángela Ghislery disertará sobre el fenómeno de la mediumnidad.

Será en la sala Úbeda del Ateneo de Madrid, calle del Prado número 19.

Presentarán y moderarán el acto Lola Marcos y J J Álvarez.

Ángela es reputada experta en este tema y autora de libros clásicos de referencia tales como Cartas del más allá, Memorias de un Medium o Los Ángeles te hablan.

 

 

 

Feminismo y Tradición. Un breve apunte

                                                                                 En honor de la Dama y del caballero

 

La semana pasada se ha montado un abigarrado sarao de carácter muy sectario y, en algunos casos, pletórico de fanatismo, ignorancia e incomprensión de los fundamentos últimos de la Vida y la Sociedad.

La promoción de la dignidad de la mujer es algo no solo muy respetable sino tarea propia de cualquier persona que quiera ser y seguir siendo persona. Y de cualquier civilización digna de tal nombre. Una obviedad.  Como lo es también que no se puede confundir lo que es susceptible de cambio social, derechos civiles, no discriminación, de lo que es condicionante biológico o de la Naturaleza. O bien el que donde más se protesta es donde la mujer ejerce más derechos. En la civilización basada en el Helenismo, el Cristianismo y la Ilustración. Pero se observa una especie de ombliguismo no tan solidario cuando, por ejemplo, no se critica la situación de la mujer en el Islam más retrógrado, aliado y cómplice de Occidente en el ataque a los regímenes laicos donde la mujer está mejor considerada.  Malos tiempos corren cuando es preciso demostrar lo evidente. Pero tal obviedad también lo debiera ser para toda persona que intente formarse su propia opinión pues detrás de este tinglado mal llamado feminista hay poderes oscurantistas, embrutecedores y esclavizantes, aunque, por el contrario, hay muchas personas que se suman a la procesión sin comprender sus objetivos últimos, ni el grado de manipulación del que puedan ser objeto.

En los últimos años estamos asistiendo a un proceso de devastación programada de las bases de la civilización occidental. Crisis financiera y económica, desempleo, anomía, desastre educativo, desestabilización de la pareja y de la familia, crisis demográfica, frivolización del aborto, promoción de la homosexualidad, inmigración descontrolada, multiculturalismo, desprestigio, neutralización y saqueo de las instituciones nacionales, mohatra climática, ridiculización de la espiritualidad…

Todo ello confluye en un proceso de devastación de la sociedad. En él colaboran agentes mercenarios, organizaciones supuestamente filantrópicas financiadas por la mini oligarquía globalista, medios de desinformación de masas, políticos demagogos, populistas, corruptos y o ineptos.

Pero, “Culo veo, culo quiero”, cada vez parece más difícil, casi heroico, pensar y actuar por uno mismo, de acuerdo no por modas sino por la inspiración de la propia conciencia debidamente formada y esclarecida.

El feminismo radical, mejor llamado hembrismo, porque tiene todos los vicios del machismo, amén de un fanatismo exacerbado, satánico, plantea y promueve como “solución” un nuevo sistema de dominación amo y esclavo en el que el hombre sería humillado, vejado, despojado de su patrimonio moral y genético, sometido al poder sectario y omnímodo de las nuevas arpías. Gentes sin escrúpulos que no dudan en promover aquí en España decenas de miles de falsas denuncias por violencia de género, basadas en la aplicación torticera de una ley inicua y notoriamente anticonstitucional porque discrimina por razón de sexo, vulnera el principio de presunción de inocencia e impide la igualdad de los ciudadanos ante la Ley.

Pero, la Tradición nos muestra otra idea de la relación entre hombres y mujeres diferente de los ataques de las arpías. Repasemos un par o tres de muestras. En Occidente, por ejemplo, Platón nos explica en su diálogo sobre el Amor, llamado El Banquete o el Symposium que el Amor es una gran potencia que puede volver a unir el andrógino originario, luego separado en dos, y con él la anhelada plenitud perdida. Al final de El Banquete, el propio Sócrates considera que Eros es un daimon, medianero entre los hombres y los dioses. El Amor consiste en querer alcanzar lo bueno. Su objeto es la generación de belleza y la inmortalidad. El que quiere aspirar a tal objeto del Amor debe amar los cuerpos bellos y considerar que la belleza del alma es más importante que la del cuerpo. Una aparente contradicción que no es tal si una cosa es instrumento de la otra como pretende la práctica del tantrismo.

En efecto, en Oriente la Tradición nos viene a explicar lo mismo:

El budismo tántrico se considera como una forma de meditación, una teurgia, una identificación del practicante con Buda y de ese modo se adora como si tal. El budista tántrico pretende suprimir la actividad mental, adentrarse en el Nirvana, alcanzar el estado búdico. Pero el método es distinto, toma un camino que puede considerarse directo como es la magia y los ritos erótico-místicos. Para ello necesita el concurso de una deidad femenina, una consorte sagrada.  El rol de tal Tara o Shakti unida a su consorte es el de servir para alcanzar la liberación completa de ambos.

Dentro de esta interpretación el acto sexual realizado en ciertas condiciones ritualísticas y espirituales sería el método de liberación a practicar. Así, la unión sexual con la consorte sagrada, análoga a la primitiva u originaria de Shiva con Shakti, rememoraría las delicias de la unidad, y recrearía un cuerpo sutil, el Cuerpo del goce supremo o Maha Suknakaya que posibilitase el goce supremo de los budas realizados. Presididos o iluminados por Buddhi o rayo del Intelecto superior no individualizado que constituiría el más elevado principio en la manifestación humana, los cuerpos sutiles forman la anatomía oculta del hombre.

Los cuerpos sutiles pueden entenderse como diferentes envolturas o vehículos vibratorios para habitar en los diferentes planos vibratorios. Tales cuerpos se forman con la unión entre Purusha y Prakitri en las diferentes octavas del gran teclado cósmico.  Análogamente, la unión sexual ritual con una mujer iniciada, es decir la introducción de la piedra preciosa, mani, en la flor de loto, padma, constituiría el máximo medio de obtener la perfección. También los centros de fuerza sutiles conocidos como chacras, ruedas o padmas, representan una especie de abertura o ventana que se pueden abrir a la conciencia cósmica. Los principales según la tradición son seis. En cada uno de ellos opera un variante vibratoria de la dualidad divina Shiva, Shikta.

Es decir, una idea acaso no muy diferente a la que según hemos recordado expone Platón, inspirado en la tradición pitagórica, en su diálogo sobre el Amor conocido como El Banquete. El Amor es una gran potencia, a veces ignorada, que puede volver a unir el andrógino originario, luego separado en dos, y con él la anhelada plenitud perdida.

Así se ve también el luminoso e inspirador mito del Grial. La Dama, no los sacerdotes, es custodia y protectora del Grial, es decir del universo de los grandes valores metafísicos: el Amor, la Belleza, el Bien, la Justicia, la Libertad, a la que, y a los que, ha de servir el caballero.

El señor del castillo había hablado así a Parzival: “El hombre y la mujer forman una inseparable unidad, como el sol que hoy ha brillado y eso que llamamos día. No se puede separar lo uno de lo otro: florecen a partir de la misma semilla”.

Unos momentos antes de unirse Parzival con la reina Condwiramurs “También Gurnemaz le había explicado que el hombre y la mujer forman una unidad perfecta”.

Desde la cuestión del método a la realización, dentro de la evolución del budismo histórico, el Tantra vendría a constituir un modo de encauzar la sexualidad hacia el Espíritu. Dionisos no es negado ni reprimido sino que es empleado mediante ritos, iniciaciones y liturgias como un retorno a la fuente, al mundo de lo sagrado. Los consortes y prácticas tántricos se convierten así en un símbolo de las fuerzas que presiden el cosmos. Dioses y diosas son los símbolos de estas funciones cósmicas, sus energías y su querer. La kundalini o líbido apresada en el chacra de la base de la columna vertebral puede volver a la fuente superior. Y llegar a la revelación, a través de su paso sucesivo por los chacras o puntos de interconexiones entre planos dimensionales. Por eso en los Tantras, como en los sistemas gnósticos occidentales, la simbología sexual es tan importante. Es una consecuencia natural de su concepción del cosmos como un ser viviente, con la que se identifican los consortes tántricos.

La actividad de Bhraman, el impensable, el incognoscible, se manifiesta bajo dos polos o aspectos: “Positivo”, masculino, Purusha, el creador. Y “Negativo”, femenino, Prakriti, principio plástico universal, la Virgen Madre, Isis, la sustancia primordial indiferenciada, el soporte de toda manifestación. La acción de Purusha en Pakriti determina formaciones de ondas vibratorias en la sustancia primordial que determinan las formaciones materiales en el Macrocosmos… El hombre (microcosmos) también participa de esos planos vibratorios desde los más elevados hasta los más groseros que forman su cuerpo material. Las técnicas contemplativas o de éxtasis tratan de hacer patentes los otros planos vibratorios, más elevados, a la conciencia.

Conciencia esclarecida. Una visión del Hombre y de la Mujer como criaturas complementarias, vehículos del Espíritu, que se aman, admiran y necesitan el uno al otro. Tao, Yin y Yan. Lo opuesto a las satánicas consignas manipuladoras del hembrismo mercenario.

 

 

 

 

 

 

 

CONSOLAMENTUM cátaro en La Coruña

Desde el siglo XI al XIII el sudeste de Francia fue escenario de un movimiento religioso místico político conocido como catarismo o movimiento herético de los albigenses o los puros. En 1209 Simón de Monfort había tomado uno de sus bastiones, la que entonces se creía fortaleza inexpugnable de Carcassonne. Todo el territorio del Languedoc y, en especial, el último bastión cátaro, el castillo de Montségur en las estribaciones del Pirineo, está relacionado con la hermosa leyenda del grial. Al parecer, según documentos de época, en enero de 1244 poco antes de la caída de la fortaleza bajo las tropas del Papado, cuatro cátaros se descolgaron por el precipicio cercano portando un pequeño tesoro en el que según la leyenda estaría incluido el propio grial. El 16 de enero caía el bastión y más de doscientas personas entre hombres, mujeres y niños fueron quemados vivos por las fuerzas del Papado en la explanada existente bajo el castillo llamada desde entonces Camp des Cremats.

Hoy existe una estela conmemorativa del terrible genocidio. Presenta una cruz paté y otra druídica, con una inscripción dedicada a los cátaros, a los mártires del puro amor cristiano.

¿Por qué fueron combatidos los cátaros con tanta saña y crueldad?  Desde el punto de vista espiritual participaban de gnosis, de una relación íntima entre el hombre y la Divinidad, sin intermediarios. Este supuesto ponía en cuestión radical todo el aparato de poder material eclesiástico. Es decir, una vez más la misma disyuntiva entre Espíritu y Poder material.

El consolamentum es una especie de sacramento propio de los cátaros, puros o albigenses. Se encuentra ligado a una transmisión espiritual de maestro a discípulo y asociado a un libro, habitualmente cerrado, que representa el libro de San Juan.

Para algunas tradiciones este libro es el que aparece en una carta del tarot. Bien abierto como en el de Marsella o bien cerrado como en el tarot de Visconti Sforza. Un tarot pintado por Bembo a mediados del siglo XV, que se conserva en varios museos, salvo cuatro cartas perdidas. Una de ellas, la del diablo, acaso hecha desaparecer por el mismo maligno.

Según ciertas tradiciones posteriores vinculadas al enigmático Leonardo y sus hipotéticas relaciones con la heterodoxia cátara, tal libro de la carta del tarot pudiera ser una obra de fray Amadeo de Portugal, hermano de Beatriz de Silva, la fundadora de las concepcionistas y fundador él mismo de cierta rama de los franciscanos con algún parecido a la propia reforma del Carmelo. El beato describe revelaciones relativas a San Juan, obtenidas durante éxtasis místicos: en efecto, en su Apocalipsis nova, uno de cuyos ejemplares se encuentra en la biblioteca de El Escorial probablemente gracias a don Diego Hurtado de Mendoza y codificado por su bibliotecario Benito Arias Montano con la signatura secreta relacionada con el cinco.

Pero, lo del tarot de la Casa Ducal de Milán, ¿era capricho de potentado o medio de transmisión de Conocimiento o de alguna tradición esotérica o iniciática?

Eliphas Levi decía que el tarot “acaso sea la obra maestra del espíritu humano y, con seguridad, una de las cosas más bellas que la antigüedad nos ha legado”. Y la Belleza afirman los platónicos que tiene un fin práctico: ayudar a la contemplación del Uno. Pues la Belleza es el resplandor de la Verdad. Cada arcano tiene su significado y se relaciona con los otros. Así, el arcano mayor de ordinal uno, El Mago, suele indicar un comienzo, que algo es posible, que se puede empezar, y además, ahora. Es una invitación a encarnar la energía que llamamos consciencia. Pero cada arcano está constituido por toda una constelación de símbolos, que como las estrellas tienen una realidad propia aunque sean ordenada de modo psicológico. El dos es dedicado a la figura de la papisa, según el tarot de Marsella, o de una dama vestida con hábito franciscano según el tarot de Visconti Sforza con un libro en la mano, que es la carta o arcano mayor al que ya hemos hecho referencia. En otras variantes formales aparece con la cruz del Languedoc cátaro.

El tarot, al que vulgar y habitualmente se le relaciona con el inframundo de lo que Cervantes llamaba “echacuervos”, es decir de los embaucadores de incautos e ignorantes, ha ejercido una gran atracción sobre muchos investigadores del Conocimiento.

Y constituye un lenguaje con su propia gramática, semántica y pragmática. Los algoritmos gramaticales del tarot varían con las diferentes escuelas e incluso con el propio modo particular de hacer las cosas, con la propia maniera. Pero la semántica a diferencia de los lenguajes con códigos cerrados es abierta, y como en todo lenguaje simbólico inaprensible en su integridad. Casi se puede hablar de idiolectos o lenguajes particulares, al menos desde el sentido último que se escapa en cada arcano o arquetipo. Un arcano, es un aspecto de la eternidad cuyo conocimiento no es accesible totalmente a la mente humana.

El tarot presenta veintidós arcanos mayores y cincuenta y seis menores que ayudan como en el famoso mito cretense a explorar el laberinto del inconsciente. Por tanto no está destinado a aspirantes a Teseos inmaduros o de mente frívola, ni para racionalistas que suprimen la dualidad humana, la dialéctica entre el día y la noche. Pero, como diría Jung, sirve a las gentes pensantes y reflexivas a las que gusta meditar acerca de lo que hacen y lo que les ocurre.

Existen diversas versiones o escuelas de tarot. Aunque de procedencia al menos medieval y luego renacentista, una de ellas fue desarrollada hace poco más de un siglo por un coruñés muy famoso en Francia aunque olvidado en su tierra natal, el Doctor Encausse, más conocido como Papus, estudioso de la Tradición Occidental quien renovó la Orden Martinista y desarrolló dos formas distintas del tarot de Marsella: el divinatoire y el de los bohemiens.

En Occidente, la Psicología, pese a lo que su propio nombre indica como ciencia del alma, se encuentra muy materializada, no obstante estar deambulando en la tierra fronteriza de lo invisible, y pretende descartar la palabra conciencia como algo diferente de lo físico. Para colmo, muestra una especie de síndrome de Estocolmo llamada Conductismo. Desde esa perspectiva materialista el mecanismo del tarot resulta incomprensible. Como lo es el fenómeno de la precognición, criptestesia o clarividencia referentes al futuro, estudiados entre otros por Osty o el gran Richet, Premio Nobel 1913.

Sea como fuere Jung y Pauli entendían estas cuestiones y, en general, las relacionadas con la mántica gracias a lo que llamaban el principio de sincronicidad: una relación inteligente pero no causal de acontecimientos, de modo que si se acepta la existencia de un espacio intermediario, ni interno o psíquico, ni externo o ambiental, pudiera interpretarse el fenómeno del sincronismo como una participación de lo anímico interno y de la realidad externa en los fenómenos de este mundo intermediario. Así, al consultar el tarot caben varías hipótesis: que informaciones metapsíquicas puedan influir en el orden de las cartas. Que las cartas actúen como inductores en el psíquismo del consultante o del interpretador. Bien porque la psiquis no es localizable espacialmente o bien porque el espacio es psíquicamente relativo. En todo caso, nunca cabe definir un código totalmente cerrado de interpretación.

Por si esa dificultad aún fuera poca, hay que añadir el que el tarot es un lenguaje total, sistémico. Como acaso diría von Bertalanffy, supone un paradigma diferente de la visión mecanicista del mundo. Su funcionamiento estaría más próximo al de las partes analógicas o sinópticas del famoso diccionario ideológico de Julio Casares o al de los mapas o cartografías mentales de lo que Buzan llama pensamiento irradiante.

El tarot puede entenderse como una manifestación del lenguaje sagrado o, al menos una ventana abierta al mundo de lo numinoso. Y, en consecuencia, si se usa con sensatez e inteligencia, una vía para conocernos mejor a nosotros mismos.

El cinco de oros tiene varios significados en el tarot.

Para Jodorowsky: “El 5 abre caminos para el conocimiento de uno mismo o propone ideas brillantes”. Se trata de la invitación a una aventura, a un comienzo, a iniciar algo nuevo, aunque en el caso de los oros él la identifica con el dinero.

Sin embargo, para Roso de Luna el cinco de oros tiene que ver con la realización espiritual. Con el oro del conocimiento iniciático. En El tesoro de los lagos de Somiedo cuenta que en cierta talla existente en una ermita berciana asociada a la tradición templaria, el cuatro de copas de la crucifixión del espíritu en la materia es cambiado por el cinco de oros: “El Niño, el Adepto, en respuesta a las palabras del salmo treinta pronunciadas por el candidato, de Ego autem in te speravi, Domini Dixi: in manibus tuis sortes meae, le alarga el Oro del Conocimiento iniciativo, con el cinco correspondiente, al par que le retira el naipe simbólicamente contrario, o sea el cuatro, que es de copas, por representar éstas el vino de las pasiones que embriagan a los humanos, sometiéndolos a la tiránica, cuanto grata, ley del sexo, y es un cuatro al par, como símbolo de la crucifixión en la carne, la limitación, la caída en el sexo. Queda así constituido en conjunto el emblema rosacruciano del cinco con el cuatro, del Conocimiento con la Pasión, de la Rosa con la Cruz”.

El tarot puede considerarse un medio de transmisión de la Tradición, pero pese a la opinión de Levy no creo que de los más importantes, aunque lo haya sido en algunas épocas y para ciertos movimientos históricos heterodoxos.  En mi opinión, lo es más la arquitectura sagrada, al menos aunque sólo fuese desde el punto de vista de ser menos perecedera, más permanente en el tiempo.

Pero volvamos al tarot en relación con el consolamentum cátaro y miremos algunos de sus arcanos menores presentes en la arquitectura románica coruñesa.

El arte gallego nos depara muchas sorpresas. Algunas que parecen íntimamente relacionadas con la gnosis y el movimiento cátaro.  Un ejemplo: en la puerta Norte de la catedral de Lugo se muestra un capitel con la sagrada cena en la que aparece una figura femenina ¿acaso la Magdalena? apoyada en el pecho del Salvador. Como se observa en la imagen no hay duda de que el personaje es una mujer. La dulzura del rostro, la melena, el collar…

Pero una sugestiva combinación de consolamentum, tarot y arquitectura sagrada se encuentra en la ciudad vieja de La Coruña, en la antigua iglesia de Santiago, interesante ejemplar de la arquitectura típica gallega de origen románico modificada luego en gótico. Tiene tres ábsides semicirculares con columnas y canecillos en el Oriente. En el Norte destaca el tímpano con el agnus dei y la cruz patriarcal, característicos del sanjuanismo y de la antigua Tradición solar.

En Poniente posee una puerta románica al modo compostelano y de arcos apuntados. Pero cabe fijarse en las jambas de las puertas. Aparecen dos figuras. Una tiene un libro cerrado sobre su cabeza, encima del libro se muestra un ángel, el mensajero con una filacteria. Los ángeles transmiten mensajes, dan consuelo, protegen e invitan al desenvolvimiento espiritual. El personaje hace el signo de fe con una mano y con la otra mantiene el bastón cetro de Santiago. Pero, si esta es singular y enigmática, la figura de la jamba opuesta llama la atención con el índice sobre un naipe, el cinco de oros que sostiene y muestra, enigmático, al visitante. El libro cerrado puede asociarse a la tradición gnóstica del maestro Mateo y su versión del Apocalipsis genialmente interpretada en el Pórtico de la Gloria. Mas el libro está cerrado y sus sellos, trasunto de los chacras o centros psíquicos humanos ¿también lo están? Una forma de esta Gnosis, como lo fuera el priscilianismo es la del catarismo. Pero también puede ser una referencia al evangelio de San Juan. ¿Esta figura con el libro cerrado sobre la cabeza nos muestra el consalamentum? ¿Casualidad o capricho del artista? Es posible, ¿pero también lo es la extraña figura de la jamba opuesta?

Como ya hemos visto, en la iconología tradicional el cinco de oros suele asociarse al cuatro de copas. Que representan el cinco, lo espiritual y los cuatro elementos materiales o lo pasional. La realización espiritual del hombre sublima las pasiones cambiando un naipe por otro.  A veces el libro cerrado, la palabra perdida, se asocia al grial, una sabiduría inalcanzable. Pero es una copa y no cuatro: ¿habría un cuatro de copas en la iglesia primitiva antes de su reforma?

Para Fulcanelli, la obra en alquimia se expresa de modo simbólico por un libro abierto o cerrado según que la materia prima haya sido trabajada o solo extraída.

El cinco de oros también significa una invitación a la aventura espiritual, a cruzar el umbral de lo sagrado. Suma del primer número par y del primer impar y medio de los primeros nueve, según los pitagóricos es signo de unión del centro, de la armonía. De la unión o bodas alquímicas entre lo celeste y lo terrestre.

En el interior del templo coruñés de Santiago nos hallamos ante una ancha nave dividida en tres grandes arcos apuntados que sostienen la cubierta, en el testero se ven tres arcos de medio punto, acceso a los ábsides donde estarían los arranques de las ahora suprimidas tres naves iniciales típicas que derivaron en única tras la reedificación del siglo XVI. Se siente una gran fuerza telúrica cerca de la puerta, hacia el mediodía, por donde quizás discurriría la separación entre naves. No sabemos dónde se manifestaba esta energía antes de la reforma.  Pero la energía telúrica transformada en el templo nos puede ayudar a elevar nuestra conciencia.

No es solo la inteligencia lo que nos permite avanzar. Se precisa la voluntad. Saber y querer ayudados por el espíritu, permiten trasformar la piedra bruta, abrir el libro cerrado de nuestros cuerpos y mentes. Y cambiar el cuatro de copas por el cinco de oros.

Así sea.

 

 

 

 

Agradecimientos por una grata velada literaria y cultural

Deseo agradecer al público presente ayer en el acto de presentación de mi último libro Buda, Parsifal y el Grial, editado por Lautana.

También dedicar unas líneas para agradecer a la Librería Arenas de La Coruña su amable invitación para hablar del libro en un ambiente grato y de tan gran tradición literaria en la ciudad de La Coruña.

Hospitalidad que ya manifestó con anterioridad con ocasión de la presentación de otro anterior libro, Los Misterios ocultos de El Quijote, objeto de otros anteriores comentarios y entrevistas.

El acto se celebró ayer miércoles siete de marzo de 2018 en el salón dedicado a estas ocasiones de la librería en su sede del Cantón coruñés.

Fue presentado por el abogado Francisco Fernánez Tarrío y por el editor Juan Mariñas.

Tras una breve explicación acerca de algunos aspectos principales del texto se abrió un animado coloquio y se procedió a la clásica firma de libros.

Mi gratitud a Fran y a Juan, los dos caballeros del Grial que tuve el honor de que me presentaran, a la Librería Arenas y a sus representantes, y, en especial, al sensible y numeroso público asistente por haber hecho posible una velada tan grata de homenaje a los valores metafísicos, espirituales, simbólicos heterodoxos, de uno de los mitos más esclarecedores de la Humanidad como es el del grial. Un mito que posee una íntima relación con otras tradiciones espirituales de Oriente y con la Filosofía de Schopenhauer.

Las fotos que ilustran esta entrada son cortesía de doña Belén Iglesias y don Marcial Ortíz, respectivamente.

 

Entrevista en El Ideal gallego, pinchad aquí.

 

 

Sobre el libro del grial, Parsifal y el budismo

El libro Buda, Parsifal y el Grial no es otro socorrido alimenticio “corta y pega” sobre un tema ya muy trillado como es el del grial y toda su mitología o leyenda, del que apenas parece que quede algo nuevo o interesante por decir.  En realidad, dentro una civilización como la actual que parece haber perdido el sentido metafísico de la existencia, ¿qué nos importa a los ciudadanos de hoy ciertas leyendas viejas de tiempos tan lejanos en nuestra comprensión y forma de entender la vida?

De un tiempo remoto en que si había una gran ferocidad cotidiana no era menos que existían damas y caballeros unidos por el Amor y el Honor.

Creo que es evidencia de razón para cualquier persona lúcida que no se resigne a la actual devastación estética, humanista y metafísica de la sociedad occidental reconocer que nos encontramos en un momento muy grave para la humanidad. Muchos valores tradicionales, en el mejor sentido del término, es decir de opuesto tanto a lo novedoso como a lo reaccionario, no son sólo discutidos sino también frívolamente destruidos. Es preciso acomodarse mal que bien a leyes chapuceras sino directamente inicuas. A la inestabilidad financiera producto de la actual subversión por la que resulta hegemónica con gran poder de devastación en vez de ser instrumental para potenciar la vida, el progreso y la convivencia. A la mediocridad social que prima la cantidad sobre la calidad, a la masa sobre la aristocracia del mérito y la virtud.

Pero es preciso tener en cuenta que a la desesperación espiritual nunca debemos acomodarnos. A reencontrar la razón de vivir en un mundo muy tecnificado, al servicio de intereses hegemónicos  del Capital, a veces tan opuestos a los del humanismo. Como ya decía en su momento, con tanta agudeza simbólica y desarraigo existencial, el poeta y académico Dámaso Alonso,

“Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres…. Y paso muchas horas preguntándole a Dios, preguntándole porqué se pudre lentamente mi alma”.

Es por eso que nos encontramos en un momento especialmente oportuno para buscar el grial. Nuestro grial. La sugestiva y heterodoxa saga del grial, con su cumbre estética en el Parsifal de Wagner nos plantea muchos interrogantes pero también nos ofrece muchas pistas y pautas para intentar su hallazgo.  Un encuentro que partiendo de mitos y leyendas tiene como escenario la Metafísica y la Música. Es curioso, así como muy revelador del valor universal de la Cultura, cómo existen profundas analogías simbólicas y metafísicas entre aspectos de la saga occidental del grial y de ciertas tradiciones budistas.  Y cómo la música, como ya indicaba el mito de Orfeo nos puede ayudar de modo muy práctico en esta búsqueda del universo del grial.

Decían los neoplatónicos que la Belleza es el resplandor de la Verdad. Hablar de Parsifal y de la saga del grial también supone inquirir acerca del propio sentido que ha de darse al arte, y de la relación de éste con nosotros mismos. Por ejemplo, Kandisky, al igual que antes Wagner, también consideraba que había llegado el tiempo de renovar la sociedad europea comenzando una nueva época espiritual cuya fuerza motriz fuese el arte. Una vocación siempre en parte fracasada y en parte renovada a lo largo de la Historia. Para el ciudadano medio occidental actual, cada vez más distraído y desinformado por los “media” para mayor gusto y satisfacción de un Sistema que le cosifica y embrutece, muchos de los temas estéticos y metafísicos, incluidos los símbolos, carecen ya de sentido.  Pero por su propio bien no estaría de más que intentara afinar su propio diapasón para poder vibrar en resonancia con las notas más elevadas del majestuoso teclado cósmico en el que habitamos consciente o inconscientemente. Al menos, como diría un budista zen, para ser conscientes de nuestra inconsciencia.

Pero el arte comprendido al modo tradicional vendría a ser objetivo. Su belleza estaría en la propia obra más que en la comprensión del espectador que pudiera no estar suficientemente capacitado para reconocerla. El verdadero arte vendría a satisfacer necesidades reales. Es decir, estaría destinado a ayudar al hombre a acercarse al Conocimiento. Con sus posibilidades de expresión es capaz de superar las de los límites del lenguaje común.

El mundo del grial es todo un universo simbólico que abarca muchos y diferentes campos del conocimiento. Forma parte de la antropología, la estética, la literatura, del arte, de la filosofía, de las tradiciones iniciáticas y esotéricas, de la música… del ideal caballeresco.

En tanto que universo es casi imposible abordarlo en su integridad, pero sí contribuir a mover las emociones.

Entre ellas la de su búsqueda, que en realidad no deja de ser la del propio encuentro con nuestro ser interior, el verdadero Yo. La búsqueda (queste) o demanda del grial puede considerarse simbólicamente semejante a la de la Palabra perdida de otras tradiciones esotéricas o iniciáticas.

O la relación de la sexualidad con el desenvolvimiento espiritual.  Las diferencias entre la actitud de Parsifal hacia Kundry con las de las parejas de la tradición tántrica no solo oriental sino también occidental.

En el libro tras repasar algunas de las principales ideas clave para comprender mejor el mito, extraídas de sus diferentes versiones o tradiciones, se estudia su influencia en la Música, el Parsifal de Wagner así como ciertos aspectos filosóficos y metafísicos del conocimiento.

Sin olvidar algo muy importante en toda Tradición universal o verdadera: establecer o mejor dicho recrear un cierto puente espiritual, cultural, estético y simbólico entre Occidente y Oriente. Revisar y comprender mejor las relaciones conceptuales, estéticas e incluso metodológicas, de antiguas enseñanzas de Gautama con la filosofía de la Voluntad, trasmitida en España por el neoplatonismo y la cábala, de la que el filósofo e hispanista alemán Schopenhauer es una de sus figuras modernas más señeras. Relaciones tanto con el budismo Hinayana o primitivo, como en el budismo Mahayana o gran vehículo con su variante zen y el Vajrayana o budismo tántrico.

 

La Cultura tiene un fin práctico que supera a la mera erudición. Antonio Machado solía decir que el fin de la Cultura no era otro que el de hacer despertar las almas dormidas y convertirlas en capaces de espiritualidad.

Así, pues, creo que es necesario iniciar nuestra propia búsqueda del grial, de ese Uno que supera nuestra finitud y dualidad para mejorar nuestras vidas y satisfacer nuestras necesidades espirituales, intelectuales y estéticas más profundas. El símbolo mueve emociones, el arte nos conmueve, nos mueve hacia.

Todo logro verdadero o auténtico requiere un cierto esfuerzo. Sin embargo, confío en contribuir a ayudar con este libro a tal búsqueda personal, ofreciendo algunas pistas a seguir.

Este libro sobre el grial viene a resumir algunos de los hallazgos y peripecias de mi propia búsqueda del grial, en la medida que estos puedan ser expresables. Es un itinerario personal que recorre paisajes exteriores legendarios emblemáticos pero también algunas indicaciones en cuanto que sean transmisibles a otros, de mis propias peripecias, reflexiones y meditaciones sobre este apasionante mito, tan iluminador y revelador de nuestra misma naturaleza humana.

 

La cuestión metafísica del grial es la de qué significa la totalidad de nuestra vida, qué fines tiene, qué felicidad nos cabe esperar. Gran parte de los importantes éxitos de los últimos siglos no son precisamente los del mejor conocimiento del hombre interior, que si es sensible, junto a sus logros materiales o tecnológicos se siente también pobre, vacío, como extrañamente deshabitado.  Preso o instrumento de un sistema de cultura impersonal, volcado en lo externo, descuidada la vida interior, de lo numinoso, de lo sagrado, del conocimiento del alma.

En esta búsqueda el símbolo del grial nos puede ser muy esclarecedor, muy revelador, muy útil.  En efecto, tales son las conocidas preguntas del grial: la que Parsifal no se atreve o no se le ocurre hacer en su primera visita al templo del grial, lo que le costará su expulsión del recinto sagrado, y el consiguiente fracaso en la curación y el rescate de Amfortas, el Rey malherido y su Orden o Hermandad de caballeros del Grial.

O las preguntas que hace el mismo grial a cualquiera de los caballeros que lo buscan. Acaso las mismas preguntas que se encuentran en el origen de la trayectoria de búsqueda espiritual de Gautama, el Buda. Un gran sabio que entendía que “No es el traje, ni el nacimiento lo que hacen un brahmán: son solamente sus méritos propios”. La misma concepción del ideal caballeresco que la de nuestro Raimundo Lulio. El caballero, y la Caballería como institución, no son cosa de linaje sino de virtud. ¿Cuál es la razón de nuestro sufrimiento? O, ¿Por qué sufre Amfortas?

 

La presentación del libro será el próximo miércoles 7 de marzo a partir de las ocho de la tarde en la librería Arenas de La Coruña.

Intervendrán en el acto Francisco Fernández Tarrío, abogado y estudioso comprometido con la cultura y la sociedad españolas y Juan Mariñas, escritor y editor.

La entrada es libre.

 

 

 

 

 

La Candelaria asoma

Dedicado a mis queridos amigos Milagros y Alejandro.  En homenaje a su gran y antigua amistad.

Hace cinco años escribía este texto:

“Ascendía desde el Tajo en la penumbra de sombríos pensamientos hacia la catedral junto a mi buen amigo el alquimista toledano Alejandro Vega, humilde sabio que se ha hecho uno con la conciencia numinosa de Toledo, la antigua ciudad sagrada, ombligo de Castilla y de España.

Mira. Es raro, todo un privilegio: hoy podemos entrar por la Puerta de los Leones o de la Alegría. Cruzamos el umbral. La figura de Cristóbal, el portador de la Luz, esa pesada inocencia que supera las fuerzas del coloso, nos muestra la enormidad de la carga que espera a quien trata de mantener la dignidad aún en tiempos tumultuosos. Seguimos por el deambulatorio. Al fondo en Poniente, la capilla mozárabe, donde aún se celebra el viejo rito hispánico, respetado durante la dominación musulmana de la ciudad, mas arrumbado luego por la influencia francesa. En la capilla de san Martín el caritativo santo nos señala la dualidad así como diferentes modos de iniciación. En la de los dos Juanes solsticiales se conserva uno de los pilares de la mezquita sobre cuyo solar se edificó la catedral. Y en la de san Eugenio, yeserías mudéjares en el arco sepulcral de Gudiel. En el noroeste, junto a otro pilar donde la leyenda sitúa el descenso de la Virgen para imponer la casulla a san Ildefonso se venera la piedra sagrada donde posaron sus píes. En el trascoro la Virgen de la Estrella expande su potente energía curativa.  Y en el exterior del coro, Alejandro me muestra figuras de templarios con su tau, así como una representación de la leyenda de Hiram Abí, el maestro de los masones.

De oca a oca, vamos hacia el mayor monumento en homenaje al grial que existe en España. Mira desde aquí el Trasparente del maestro Narciso Tomé. El Cabildo a principios del siglo XVIII quiso iluminar la zona posterior del sagrario para lo que encargó perforar parte de los muros del trasaltar de la capilla principal. Parece un sacrilegio perpetrado contra la obra gótica, pero no lo es. En realidad, es una culminación de la Gran Obra, la Solar. Cuando se eleve sobre el horizonte, un rayo de sol atravesará el círculo abierto en la bóveda original y penetrará con su luz primordial, fecundándolo, el centro entre los arcángeles. Observa el altar sobre el campo de estrellas de seis puntas, rodeado por el damero masónico de la dualidad sobre la que se apoya el conocimiento.

Sí que recuerda al famoso verso gongorino: “(el sol) en campos de zafiro pace estrellas”.

Pero como casi siempre lo más interesante está oculto a la mirada profana. Así la cámara sagrada situada detrás, entre él y el altar mayor, donde se custodia el sagrario, al que acceden las monjas cuidadoras. Allí está guardado el pelícano. Sí, el pelicano, el ave sagrada, símbolo de Cristo, emblema de la Rosa Cruz y de profundo significado místico. El del propio sacrificio. El principio creador y vivificante que se entrega para alimentar a sus criaturas. El sol, el fuego que permite la vida.

Antes de irnos, toca aquí, este pilar de la capilla de san Ildefonso, junto a la tumba del maestro Martín y los tres peldaños iniciáticos. Es tremendo el caudal vibratorio. Más aún quizás que en el parteluz del Pórtico de la Gloria compostelano. Donde más energía hay en Santiago es en la parte del altar, donde se abraza al Apóstol y en la cripta que guarda el sepulcro, pero las últimas obras además de eliminar el damero masónico del piso, han debilitado el efecto energético original.

Cae la tarde, mientras nos alejamos en dirección al pequeño cigarral de mi amigo, vuelvo la cabeza hacia la vieja ciudad gris y me fijo en las tres coronas que coronan la torre de la catedral. Son las tres coronas de poder sobre sus respectivos mundos que figuran coronar la cabeza del sabio constructor.

Toledo a veces enseña alguno de sus misterios, sus secretos, a los buscadores sinceros. Es un Libro escrito en una lengua ya olvidada. En un principio fue el Verbo pero en esta era de sombras y penumbras quedan sólo sílabas casi indescifrables de la antigua palabra perdida. Mi amigo lleva toda una vida buscando y reuniendo en la catedral primada los restos de ese lenguaje. Su semántica, su pragmática, su gramática. Me consuelo, confortado por la visita  al ombligo de España, con la idea de que el pelícano es fuerte, pese a ofrecer su propia sangre a sus hijos, y que, aunque falle la voluntad de ser o el conocimiento del arquitecto de las tres coronas, en todo caso, el Gran Arquitecto del Universo no va dejar de proteger a España y guiar con su Luz a los españoles.

Atrás queda el antiguo minarete de san Miguel, la casa del duende con sus misteriosos subterráneos, pero la Candelaria asoma y es la propia ciudad de Toledo quien la porta como un san Cristóbal”.

 

Con motivo de la presentación de una nueva edición de su famoso libro Introducción al Toledo filosofal, el pasado otoño tuve la oportunidad de visitar con Alejandro de cicerone otra vez el barrio templario de San Miguel, así como los subterráneos de la casa del duende, que otrora fuera taller del maestro Quismondo. Una casa tradicional toledana y un lugar de extraordinario interés, insólito, muy diferente de lo que el público puede visitar habitualmente.  En la penumbra de los recovecos de sus múltiples galerías y pasadizos se sienten las diferentes energías de la milenaria ciudad. De su memoria histórica.

Una especie de escondido eterno inconsciente colectivo, de viejas emociones y sentimientos, confundidas en el Espacio y el Tiempo. Del Ser que hace esfuerzos por Ser, tomar consciencia y mostrar así las glorias del micro y macrocosmos, las que corresponden a una vida en plenitud.

Ya en el exterior, junto a la aguja de acupuntura del campanario de san Miguel, en una de las colinas de Toledo, la Luz asoma en la calle de la Candelaria.

Entre un halcón de cetrería con el capirote puesto y un león dormido, ya lo decía nuestro gran Cervantes en el frontis de la Primera parte de El Quijote: “Spero lucem post tenebras“.  Ojalá su triunfo sea también el nuestro como criaturas en pos de realizar los más íntimos y queridos anhelos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONVOCATORIAS: Esteban Cortijo habla de Roso de Luna en el Ateneo de Madrid

El próximo lunes cinco de febrero el catedrático de Filosofía y máximo experto en su biografía, Esteban Cortijo, disertará sobre el polígrafo extremeño y ateneísta Mario Roso de Luna en el Ateneo de Madrid, del que fuera figura señera. Su retrato, retirado un tiempo como castigo a su heterodoxia, luce en la famosa Cacharrería de la antigua institución cultural madrileña.

Hoy acaso no tan recordado como se merece, Mario Roso de Luna ocupa un lugar de extraordinaria importancia en la Cultura y la Ciencia del primer tercio del siglo XX.  Astrónomo, licenciado en Filosofía y Letras, Doctor en Derecho, poseyó una cultura vastísima, puesta al servicio del Ideal. Pero Roso por encima de todo fue un hombre bueno. Un investigador y buscador espiritual que realizó una labor ingente al servicio de los valores humanísticos y metafísicos.

Un homenaje más que merecido a una figura singular que seguro habrá de gustar al público asistente. Mi enhorabuena a Esteban Cortijo y demás organizadores de este acto.

 

 

El Albatros (Homenaje a Baudelaire)

Carlos Baudelaire, el “Dante del bulevar” como lo llamaba Anthero de Quintal, el maltratado poeta sufriente del que Víctor Hugo decía que “había creado un estremecimiento nuevo” es autor de un bello poema confesión de resonancias metafísicas, incluido con el número dos en sus famosísimas “Las Flores del Mal”.

Un estremecimiento acaso no tan nuevo pues no es sino el que resulta de la meditación sobre la condición humana, sobre el misterio del hombre que no es ni bestia ni ángel sino una combinación insatisfactoria y frustrante de ambos para muchos hombres que sufren. Y que padece una incomprensión metafísica, como ser de luz arrojado entre tinieblas.

 

Muchos años después de que se hubiera cumplido su famoso verso, ¡Oh Muerte, capitán, es tiempo ya levemos! Su traductora al español, Nydia Lamarque, cuenta su experiencia durante la visita a la tumba de Baudelaire en Montparnasse. Una tumba entonces anónima, sin inscripciones salvo una medio borrada de su padrastro, el general Aupick, mostrada a la traductora y admiradora por un guardián del cementerio.  Ante las protestas de ésta por el estado de la tumba, lo que entendía grave desconsideración a la memoria del poeta, su improvisado cicerone le replicó: “No importa, todo el mundo lo ama”.

A continuación la versión española del precioso poema citado de Baudelaire “realizada con reverente amor”, por Nydia Lamarque.

(Obras completas, Editorial Aguilar, página 110).

 

EL ALBATROS

Por divertirse, a veces, suelen los marineros

Cazar albatros, grandes pájaros de los mares

Que siguen, de su viaje lánguidos compañeros,

Al barco en los acerbos abismos de los mares

 

Pero sobre las tablas apenas los arrojan,

Esos reyes del cielo, torpes y avergonzados,

Sus grandes alas blancas míseramente aflojan,

Y las dejan cual remos caer sus costados.

 

¡Qué zurdo es y que débil ese viajero alado!

¡Él, antes tan hermoso, qué cómico en el suelo!

¡Con una pipa uno el pico le ha quemado,

Remeda el otro, renqueando, del inválido el vuelo!

 

El Poeta es como ese príncipe del nublado

Que puede huir las flechas y el rayo frecuentar;

En el suelo, entre ataques y mofas desterrado,

Sus alas de gigante le impiden caminar.

 

 

Entradas feeds. XHTML y CSS válidos. Tema WordPress basado en GimpStyle diseñado por estudiocaravana.