Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Exorcismo papal en El Corpiño

El santuario gallego de El Corpiño, entre Lalín y Villa de cruces estaba tranquilo aún cuando ya se barruntaba la festividad de san Juan. Los fresnos y los castaños de Indias sombreaban la campa de la romería.

Después de la santa Misa se organiza la procesión alrededor del templo con la Virgen llevada en andas por fieles voluntarios. Algunos avisados se sitúan dentro, en el Sur, junto a la Virgen desata-nudos o el altar de San Silvestre, el de «meigas fora»  para la cola de homenaje a la virgen pasando bajo su manto protector según es la tradición.  Sin respetar el lugar sagrado, un viejo indígena puesto de limpio, avieso y malencarado, se empeña en colarse sin guardar turno.

Guillermo el abad de santa Agueda había ido a exorcizar a una mujer que estaba poseída de un demonio muy travieso. Mentía el diablo más que hablaba a las preguntas que le hace el abad. Inquiere por la suerte de algunos difuntos de quienes deseaba tener noticias. Luego mandó al diablo libertase de su presencia a la poseída.

¿Y a dónde quieres que vaya?

No sé, pero aquí hay muchos globalitarios y si no, socialistas, comunistas y demás ralea borbónica donde elegir.

Sí, sí, pero ya están todos cogidos.

El caso cierto es que a la Iglesia oficial actual no le gustan demasiado los exorcismos. Son testimonio tradicional de unas realidades espirituales que se pretenden ocultar o que chocan con la nueva religión de diseño que se pretende ofrecer al consumidor.

En esto que suben a rastras las once gradas de piedra que superan el desnivel de Poniente a un torvo personaje de edad provecta, que anda arrastrando una de sus peludas patas lobunas, vestido de blanco como de anacrónica primera comunión pero tocado con un vistoso plumero de abigarrados colorines.

Este energúmeno sí que trae un demonio peligroso. Y “zumbao” monotemático. Pro indigenista, incluso de aztecas caníbales o sacrificadores humanos en rituales de magia negra, en cuanto oye hablar de Tradición o Hispanidad se pone a echar espumajos por la boca.

«Yo me llamo Jorge. Trump es malo. Obama, bueno. Biden, un casto y santo varón.»

Sujetadle por Dios que nos va a organizar alguna.

Estaba tan tranquilo aparentemente, en amigable audiencia con la comadre abortista Pelosi, cuando le ha dado el ataque.

El exorcista no solamente es ministro de la iglesia sino también médico del alma y así debe saber aplicar al Energúmeno los remedios, y quitar los estorbos, ora sean extrínsecos o intrínsecos que puedan retardar el logro de sus fatigas.

A veces, al comenzar el exorcismo tiembla todo, y con voces espantosas y aullidos pretende estorbarlos, y tal vez con dichos ridículos: “Putin es el culpable de todo” o “los señoritos parvos que no nos entienden tienen la mentalidad de señoritas cursis” y menos honestos, “te voy a joder con los motu propios” o con descubrir faltas, y pecados ajenos: “la culpa la tiene España” entretener a los circunstantes, e impedir la devoción, y atención que pide tan alta empresa.

Insinúan los más secretos grimorios y abstrusos cronicones que el energúmeno pudiera ser fruto del comercio carnal de su santa madre con íncubo de la jerarquía satánica infernal. No creo que sea así. Pero se supone que si es católico argentino lo es gracias a los españoles. Si es jesuita, lo es gracias a los españoles. Si habla un idioma universal como el español es gracias a los españoles. Si ha estudiado Química no debe olvidar que las universidades americanas fueron fundadas por los españoles. Si ha traicionado a la Cristiandad y reniega de la Tradición, me temo que no parece que sea cosa de los españoles. Y un personaje tan cínico y lamentable que no pide perdón ni por las fechorías que perpetra es el ingrato desagradecido y desgraciado que quiere que España pida perdón por ¡haber evangelizado América!

Rápido, traedme el Benito Remigio Noydens:

Cuando el demonio obligado con los conjuros dijo su nombre ha de procurar el exorcista saber su significación porque el nombre que tiene suele declarar su propiedad o natural condición o por mejor decir vicio y pecado que asiste y preside y así puede obligarle a que manifieste la propiedad de su nombre, o el pecado sobre que predomina  y reina para poder así aplicar mejor el remedio con la virtud contraria...”

“Por la concha de tu madre,”

Pero, ¿qué dice?

Nada, insulta o blasfema. Le sale la vena bronca de lumpen lunfardo.

Y a este tipo, ¿dónde le pillaría el diablo?

Cualquiera sabe. Las ocasiones fueron muchas y variadas. Acaso en la nutrida logia P2 de Licio Gelli. O en el Banco Ambrosiano, el de los desfalcos. O en la Escuela Mecánica de la Armada donde su admirado amigo el almirante Emilio Masera, doctor honoris causa por la Universidad jesuita de El Salvador de Buenos Aires, torturaba a disidentes entre ellos a sus subordinados jesuitas Yorio y Jalics, que habían sido sus profesores.

O con sus benefactores, la mafia homosexual de San Gallo. O los satanistas degenerados del mal llamado Partido Demócrata…

Ya digo, cualquiera sabe.  Tenía meritorio currículo antes de encaramarse a lo más alto de la cucaña vaticana.

 

El sabio padre jesuita Martín del Río ya avisaba a los Curas y Párrocos para que en la Primavera y el Otoño suban muchas veces a la torre de la Iglesia por las mañanas y bendiciendo los campos y términos de la Parroquia, echen agua bendita por el aire y por la tierra porque estas diligencias anticipadas y prevenidas son las que se logran y se aprovechan y la oración perseverante puede mucho con Dios. Incluso con los poderes infectados que promueven la obra del Maligno con el NOM y la Agenda 2030.

Pero ahora con la diabólica tele infectando las mentes los campos y los aires con sus ondas y largando la maligna consigna de vivir como orgullosos «gays», feministas y tarados posmodernos, los ministros del Señor ya no damos abasto. Sí, ya lo decía Martín Dumiense en su De correctionem rusticorum. Y mil años después, Pedro Ciruelo. A veces se ha dado una mano de barniz cristiano al paganismo. Y salta la pintura…

Y se suceden las plagas: el fuego, el agua, los vendavales…hasta se mueve la Tierra. Ahora, bajo el reinado de don Felipe, se inauguran incendios, desfalcos, pandemias, tiranías y demás calamidades con la misma frecuencia, salero y desparpajo que cuando el invicto caudillo inauguraba industrias, comunicaciones, viviendas de protección o pantanos.

Pero el ángel rebelde se mostraba muy pertinaz, y ni los oremus, ni el agua bendita, ni los exorcismos le decidían a alejarse.

El exorcista se esmera hasta después de muchos esfuerzos, el Réprobo tuvo que salir del energúmeno solicitando como última gracia, ya que no le permitían despanzurrar a la Iglesia Católica desde arriba para desactivar Su rol de catejon paulino institucional y para que el enemigo trincase su patrimonio, que le permitiesen al menos entrar  por segunda vez en el cuerpo del rencoroso hispano renegado para castigarle de ciertos desacatos cometidos recientemente contra la Tradición, la Hispanidad, España y los derechos humanos.

Ser redimidos por el diablo no sería más que la inversión total, demasiado cerca del Cainismo comunista que ninguna propaganda ni Prensa afín puede tapar. Satanás puede crear en la imaginación del hombre numerosos mundos. Y aunque fingidos los puede hacer pasar por reales para engañar a su rebaño.

Muy razonable parecía esa tal demanda y el abad Guillermo que apreciaba los buenos modales, y que nada negaba cuando se lo pedían cortésmente, consistió desde luego en las benéficas intenciones del Maligno, regocijándose interior y caritativamente de poder dar una ultima lección al tan hipócrita como tenebroso paciente, pero solo accedió con la condición que había de introducirse por el trasero.

En esto que Jorge fue a sentarse sobre la pila de agua bendita y apoderándose del hisopo exclamó: “entra ahora si te atreves, ya te preparo el pago”.

De modo que no pudiendo salirse el diablo con la suya, se retiró malhumorado murmurando:

“Entre unos y otros, con esto del neomarxismo ateo papal nos van a dejar sin pan”.

 

Ritual del Pachamamangante y magia

Su Satanidad disfrazada de papa ha dado lugar a otro bochornoso espectáculo tan de su depravado gusto de lumpen bonarerense.

En Canadá donde ha aprovechado para meterse con su grosera gracia habitual con la colonización americana. Así, sin más, sin diferenciar las matanzas de indígenas de sus amigos y amos gringos de la descomunal labor civilizadora de España. Aunque Bergoglio tampoco habló de los abusos despóticos de su propia orden jesuita en las Reducciones de Paraguay bastardeando la raza guaraní. Luego alabó al psicópata Las Casas como ejemplo de lo único que se había hecho para defender a los indígenas, ignorando con esa infinita soberbia satánica que le domina, a las Leyes de Indias o los juicios de residencia. Y haciendo escandalosa ostentación de ignorancia de botarate sectario, maléfico y canalla, como es él.

Como decía antes, Su Satanidad ha participado en un pintoresco ritual chamánico de veneración de la madre tierra practicado por chamanes indígenas canadienses.  Muy en línea hilozoísta. El ritual mostraría un acto de superstición mágica, parecido a la veneración de Bergoglio al ídolo pagano de la pachamama celebrada en el mismo Vaticano en 2019.

Con su estulta admiración de turista payaso Su Satanidad no parece conocer las especiales características del plano astral donde ocurren muchos fenómenos metapsíquicos como el desdoblamiento y bilocación, la criptestesia o la telekinesia de los que hablaba el Premio Nobel Doctor Richet en su tratado de Metapsíquica.  O donde los chamanes pueden adoptar figuras astrales maléficas.

Pero no siempre es el caso de empleo del plano astral para la magia negra. Al contrario. Hoy, uno de agosto, la Iglesia Católica conmemora la festividad de San Alfonso María de Ligorio, que fue canonizado por un fenómeno de bilocación comprobada que fuera calificada de milagro.

La bilocación protagonizada por San Alfonso María de Ligorio constituye una muestra de la naturaleza biomagnética humana, de su componente espiritual, y su recuerdo no puede ser más oportuno en estos momentos de grave amenaza para la humanidad, cuando el Kali Yuga o Edad de la Sombra predicho por los hindúes parece extender su tenebroso oscurecimento espiritual sobre el planeta. Y la gente de Bien ha de buscar refugio extramuros para no ser perseguida o exterminada.

En este orden de cosas un famoso investigador del universo espiritual, Rudolf Steiner pensaba que en el futuro (¿hoy ya realidad?) la medicina oficial trataría de eliminar el alma. El 27 de octubre de 1917 Steiner expresaba esta preocupación en una de sus conferencias:

Con el pretexto de una perspectiva saludable habrá una vacuna mediante la cual el cuerpo humano será tratado al nacer para que el ser humano no pueda desarrollar el pensamiento sobre la existencia del espíritu y del alma.

A los médicos materialistas les será encomendada la misión de sacar el alma de la humanidad. Serán vacunados con una sustancia que les inmunizará contra a locura de la vida espiritual. Serán inteligentes pero sin conciencia moral.

Con tal vacuna el cuerpo etérico se separa del cuerpo físico, su relación con el universo se volvería muy inestable, convirtiendo al hombre en algo separado del cosmos, en un autómata, sin voluntad espiritual.

La vacuna sería una fuerza ahrimánica, materialista, de modo que el hombre vacunado se convierte en materialista y ya no podría desarrollar su naturaleza espiritual.”

Se generaría así una especie de zombi que aunque inteligente estaría desconectado del cosmos, una máquina o robot manipulado por un poder absoluto y despótico. No sabemos si la actual mal llamada «vacuna», un artefacto de modificación genética de consecuencias imprevisibles, pudiera entrar en la visión profética de Steiner.

Lo que él no podía pensar es que sería el propio jefe de la Iglesia Católica el que, satanizado, atentaría contra la dimensión espiritual de hombre, incluidos aquellos a los que más tiene la obligación de proteger.

 

Otro 23 de abril

Los veintitrés de abril se celebra el Día del Libro en toda España. En esa misma fecha de 1616 aunque con diez días de diferencia, correspondientes a la existente entre los calendarios gregoriano y juliano, fallecieron dos grandes maestros, Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Este año, (nota) la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia con sede en La Coruña también ha querido rendir homenaje a la señera figura de nuestras Letras programando una sesión científica dedicada a la Antropología y sanación en El Quijote, de la que ya informaba ABC el pasado jueves, y de la que fue promotor el académico Doctor Luis Ferrer.

Resulta curioso o paradójico pero, pese a lo que pudiera parecer, la figura de Cervantes no deja de ser equívoca y el conocimiento de su genial obra por desgracia demasiado superficial entre el gran público, cuando su poder educativo es extraordinario y especialmente necesario en los actuales momentos de crisis. Situaciones en las que es preciso preguntarse de modo acuciante cuál es el sentido de la vida y qué valores tanto a escala individual como social y política debemos adoptar para poder salir con bien e incluso crecidos de ellas.  Y los grandes maestros tienen respuestas y nos las muestran. Actúan como lo cuásares iluminándonos desde la remota oscuridad del tiempo y por muy nublado que esté nuestro firmamento gallego nunca deberíamos desdeñar su mensaje humanístico.

Los paralelismos entre ambos genios español e inglés no finalizan con la simple anécdota de la fecha de su muerte.  Cervantes entrega su cuerpo a la Orden Tercera tras días antes de su muerte imitando a la figura arquetípica de Don Quijote. Ambos la criatura y su autor mueren de acuerdo a la ortodoxia. No sin antes proclamar la fe en Dulcinea, su Dama, y el universo de valores metafísicos que ella representa para el caballero. En La Tempestad se hallan influencias españolas: la Historia de Nicephoro y Dardano, incluida en Las Noches de invierno, (Madrid 1609) por Antonio de Eslava. También la de una relación española en América, surgida hacia 1526, la de Sebastián Hurtado un capitán español de cuya mujer, Lucía Miranda se enamoró un cacique de la región del Paraná, del primer establecimiento español del Río de la Plata.

En el final de La Tempestad Próspero, ¿trasunto de Shakespeare?, se despide de la magia y de la vida recuerda el propio final de Don Quijote y de Cervantes.

Si para cierta tradición erudita anglosajona Sir Francis Bacón sería el verdadero autor de  obras shakesperianas como la citada, no faltan profesores como el doctor Alfred Von Weber Ebenhoff, de Viena, que alientan otras polémicas. Basándose en los diferentes sistemas ya aplicados a las obras de Shakespeare, Von Weber empezó a analizar las obras de Cervantes. En el curso de sus investigaciones descubrió una prueba material desconcertante: la primera traducción inglesa de Shelton, presenta correcciones a mano del propio Bacon. ¿Acaso esa versión inglesa era el original  de la novela, y Cervantes habría publicado una versión en español?

Nota,

Este artículo fue publicado en ABC el lunes 23 de abril, hace diez años, Día del Libro

 

Bergoglio, convertido al Cristianismo

PRIMICIA  EXCLUSIVA

Me llena de orgullo y satisfacción deciros que Bergoglio se ha convertido al Cristianismo. Por lo inesperado la noticia ha supuesto una auténtica bomba intramuros del Vaticano oportunamente vacunado y fuera de él, dejando honda preocupación entre sus mecenas y patrocinadores.

Preguntado Bergoglio por las razones de su insólita e inesperada conversión, el aludido ha explicado aún algo emocionado que no se debe a la contemplación de los horrores del infierno como evoca San Ignacio en uno de sus Ejercicios espirituales. No. Al cabo, se ha dado cuenta que dentro del Cristianismo existe en verdad algo sobrenatural: Cuando la gente me ve a mí y el resto de de la Curia encaramada en esta orgía de maldad, lujuria, doblez, codicia, ambición e hipocresía, y pese a todo aún cree en nosotros, sin duda es que existe algo sobrenatural e indestructible en el Cristianismo, por mucho que nos empeñemos los comunistas, globalistas y plutócratas desalmados en desnaturalizarlo y destruirlo.

¡¡¡Dios sea alabado!!!

Amén

Traditionis Custodes, liturgias y rituales

La liturgia constituye una forma de expresión de lo sagrado. Una manifestación de lo numinoso. Un lenguaje de símbolos que habla a la condición integral del hombre. En su momento, la Reforma modificó o abolió ceremonias y sacramentos. Hoy es bien sabido que Bergoglio y sus gentes han iniciado una especie de guerra de exterminio contra los partidarios de la Tradición litúrgica católica. Primero con el motu propio titulado Traditionis custodes y ahora con la respuesta oficial a algunas de las dubias en las que se insiste en el carácter represivo contra la antigua forma de entender la práctica y los rituales. Rompe así con siglos de tradiciones. Y con los planteamientos de sus antecesores, incluido Benedicto XVI quien había tratado de mantenerlos aunque fuese en un segundo plano.

Un asunto, este de la represión sin miramientos de la Tradición, que no deja de ser curioso sino paradójico cuando a la vez se quieren promover urbi et orbi las supuestas sinodalidades protestantes como pretexto para dejar a la Iglesia irreconocible.

Como no soy teólogo no me voy a meter en «tologías» como decía prudentemente Sancho Panza. Ahora bien creo que no estaría de más intentar repasar algunos aspectos básicos de esta cuestión en lo referente al lenguaje universal de los símbolos, algo de importancia básica para cualquier estudioso.

Los rituales son sistemas dinámicos de símbolos. Son gestos y símbolos en acción. A diferencia de los lenguajes racionalmente codificados hablan también al inconsciente, al mundo de la emoción, conmueven, es decir mueven hacia … todo un mundo espiritual. Y despiertan y movilizan determinadas energías sutiles. Los ornamentos también están en relación con los rituales, los gestos y la movilización de energías.

Se realizan en un espacio y un tiempo singulares, diferentes de los profanos. Es decir, en un templo. Que puede ser una construcción con pautas canónicas de Arte sagrado o simplemente en la sencilla desnudez de la propia Conciencia. Sin olvidar sus posibles influencias en las glándulas de secreción interna y los centros energéticos o chacras.

Esto puede entenderse que es Magia pero en un cierto sentido, el que defiende un compañero de Orden de Bergoglio. Me refiero al jesuita cordobés Francisco Torreblanca Villalpando: “Magia es ciencia divina, y natural, la cual Dios infundió a Adán, para el gobierno del mundo, y después dio a Salomón, José, Jacob, Daniel  y otros que celebran las sagradas letras, según probamos en el apartado de magia operativa. … Porque la Magia fue la ciencia de las ciencias, (que ello quiere decir en la voz Pérsica), la majestuosa, la magistral de todas ellas, de quien penden, como de su principio, dándolo a los demás, según el gran Philón. Por lo cual en los primeros siglos no podían ser reyes ni jueces, si no hubiesen estudiado la Magia. Porque los Magos no son encantadores como algunos piensan sino los sabios y letrados del mundo….”

En tanto que tengan que ver con el lenguaje de la Naturaleza resulta muy imprudente sino peliagudo cambiar los rituales a menos que se quieran sustituir sus fines o razón de ser. Es posible que su magia o capacidad de conmover o movilizar energías se resienta incluso se destruya con esos cambios. En cierta famosa sociedad iniciática existe el mito de la Palabra perdida, que se explica por la muerte del Maestro y la Sabiduría que representaba en manos de los malos compañeros: ambición, fanatismo, hipocresía…

Algunos observadores vaticanólogos se malician que esto forma parte del cisma que se promueve desde lo más alto de la cucaña.  En la misma o similar línea del Cor Orans para la reforma monacal. Una Iglesia oficial que disfrutaría de un abultadísimo patrimonio material a poner en el mercado para crear valor para el accionista y mayor granjería especulativa de fondos de inversión. Y otra, fiel a la Tradición, despojada, resistente, abocada a una difícil supervivencia en las catacumbas.

Sea como sea, considero que en general las reformas litúrgicas posteriores al Concilio Vaticano II han resultado una calamidad de lesa Belleza. En buena parte se ha perdido la emoción estética, una de cuyos modos de comunicación es mediante sonidos.

Como explica el Dr. Alfonso existen en el cerebro dos pequeños órganos glandulares, en relación anatómica y fisiológica: la Hipófisis y la Pineal, una especie de el cátodo y el ánodo del gran mecanismo electroquímico que es el sistema nervioso. La primera aumenta su actividad con los esfuerzos mentales, llegando sus vibraciones o sus hormonas a despertar la actividad de la pineal. Estas dos pequeñas glándulas son una especie de antenas receptoras y emisoras de la vibración mental, por las que se emiten o reciben pensamientos constructivos o destructivos, según las leyes de sintonización mental. Estas glándulas son los órganos donde se manifiestan las más elevadas operaciones intelectuales del ser humano.

La pineal está simbolizada en el clásico «tercer ojo» de los cíclopes mitológicos; y la manifestación de sus funciones no ha dejado de ser expresada por los artistas de todos los tiempos, en esos halos o haces de luminosidad nimbando la cabeza de los santos o seres espiritualmente elevados. Y esto desde los tiempos más remotos; lo que prueba el conocimiento arcaico de las funciones de la pineal.

Y además de los gestos y la vista o el olfato y las sustancias olorosas hay que destacar la importante misión del sentido del oído. Así, ciertos acordes y sonidos, abundantes en los cantos litúrgicos religiosos, en las obras de los grandes maestros y en la articulación de ciertas palabras de poder (los famosos mantras de los indos o de los tibetanos), que tienen la particular influencia de intensificar las pulsaciones de la hipófisis en los fieles sensibilizados y educados para ello.

Con estos sucintos conocimientos anatómicos y fisiológicos podemos comprender mejor la especial fascinación que produce el latín y el canto gregoriano dentro del culto católico tradicional. De modo que determinados rituales y liturgias representan una especie de artefacto espiritual al servicio de la evolución del alma. Y en la medida que estas cuestiones elementales son conocidas por casi cualquier buscador espiritual cabe preguntarse qué se pretende en realidad con estos cambios imperativos.

Y no sólo es el sonido, al fin y al cabo el Fundador del Cristianismo hablaba en arameo y no en latín. Pero existe otra cuestión fundamental para los católicos pues tiene que ver con su ritual más importante de todos, la Misa y el sacramento de la Eucaristía. Al parecer, también se quiere sustituir el propio concepto expresado en las palabras. Así en la misma forma o expresión de la consagración: «Alimento» por cuerpo. «Líquido» por sangre. Algunos teólogos consideran esta modificación como una forma de neutralizar el sacramento de la Eucaristía. Parecería que se le quiere dar la razón a Daniel cuando pr0fetizaba la abolición del Sacrificio perpetuo.

¿Supondría otra maniobra bergogliana dirigida a promover el futuro cisma?

Ignoro si al cabo se repetirá el milagro griálico medieval del Cebrero: Una leyenda del siglo XIII narra que un monje del monasterio cluniacense próximo celebraba el sacrificio de la santa misa y en el momento de consagrar dudaba de la eficacia de la liturgia para obtener la transubstanciación. Pero ocurrió ante el espantado e incrédulo oficiante. El pan y el vino se trasformaron en la carne y la sangre del Salvador.

Sea como sea, mi opinión profana es que se debieran dejar los rituales en paz. Porque ciertas modificaciones, como las armas, las carga el diablo.

 

Nota

Ilustraciones tomadas del Misal latino español, edición 1956 y de la pinacoteca de Eugene de Leastar

 

El Nacimiento de una esperanza

¡Felicidades a la gente de bien!

Dentro del Arte sagrado la iconología de los Nacimientos o Belenes puede considerarse una variante menor, de carácter algo tópico, con sus figuritas típicas, pero que sin duda despierta en el observador todo un mundo de emociones, muchas de ellas recuerdos nostálgicos de la infancia, de una suerte de inocencia habitualmente lejos de los problemas de los adultos.

A lo largo de la historia el misterio de la Navidad ha sido recogido con expresiones estéticas muy variadas. Unas son abstractas, otras vinculadas a fenómenos astronómicos, con mayor o menor apoyatura en los relatos evangélicos de San Mateo o San Lucas. Relatos que no dejan de ser, hasta cierto punto, más contradictorios que complementarios como luego veremos.

A falta de certeza sobre la verdadera fecha y circunstancias del nacimiento de Jesús los primitivos cristianos asociaron la navidad al nacimiento del sol, tras el solsticio de invierno. Siguiendo la estela de la conmemoración del Sol invicto, y del mitraísmo de los que toman los primeros atributos iconológicos. De modo que a veces, salvo por el contexto, pueden resultar indistinguibles.

Formas de esta concepción aún pueden observarse en algunos frontis de libros cristianos incluso del siglo XVIII como el que reproducimos de una edición alemana de Raimundo Lulio. En ella se asocia a Jesús con el fuego causado por un rayo solar concentrado en un espejo, que sería el vientre de la Virgen María. Una sugestiva analogía con resonancias de los Vedas y su culto al Fuego.

También se habían tomado otras representaciones de la maternidad divina de culturas anteriores en las que se puede observar una gran semejanza iconográfica con la maternidad sagrada del Cristianismo.

Así, por ejemplo, la hindú Devaki y Krhisna. Alguna variante de la budista Kuan Yin, sugestiva figura arquetípica de la que nos hemos ocupado otras veces. O la babilónica Semiramis y Tamuz o la más conocida egipcia de Isis y Horus, por citar solo algunas de las más conocidas entre las diosas madre de la Antigüedad precristiana. Formas sagradas asociadas a los antiguos cultos a la renovación de la vegetación de las antiguas sociedades agrarias.

Las interpretaciones de carácter astronómico también resultan muy sugestivas. Por ejemplo la que vincula las tres estrellas en hilera del cinturón de Orión, conocidas como los Tres Reyes magos con Sirio, asimilada a la brillante estrella de Belén a la que hace referencia el evangelista Mateo, que señalan continuando su alineación el nacimiento u orto del sol sobre el horizonte. El Niño Dios. Para otros autores la estrella sería el resultado de la visión de Júpiter y Saturno casi juntos en perspectiva desde nuestro planeta. Posición astronómica rara como la que se ha podido ver durante la noche de este último solsticio. Una supernova, un cometa pudieran ser otras posibilidades.

El uso del Belén tradicional fue introducido por San Francisco de Asís en el siglo XIII y enseguida alcanzó gran popularidad en Italia, Francia, Austria y España.

Son muy famosas las representaciones napolitanas en las que llama la atención el curioso naturalismo más o menos anacrónico de personajes, oficios y vestimentas de los integrantes. Son obras corales en las que suelen colaborar niños de todas las edades.

El Misterio principal está formado por cuatro figuras teóricamente estériles que rodean a la hierofanía insólita del Niño Dios: la manifestación del Espíritu en la Materia. Así, un anciano, una virgen, un buey y una mula. A ellas se asocian un ángel mensajero, la estrella famosa, los reyes magos con su séquito, pastores y toda clase de artesanos o representantes de los oficios más variopintos. No suele faltar el malvado rey Herodes con soldados en un castillo en el horizonte elevado.

No sé si será por eso la más o menos latente tendencia libertaria tradicional del español medio en recuerdo del trauma psicológico ocasionado en la niñez porque el Poder ejerciente del Estado se asocie simbólicamente al crimen, la persecución de inocentes, la injusticia, el despotismo y el Mal. En cambio, los valores humanos se encuentran entre los miembros más modestos de la sociedad civil extramuros del castillo palacio. La gente que se gana la vida como buenamente puede.

La geografía de los Belenes suele muy imaginativa y no muy coherente con la propia de Palestina y suele quedar al albur de la imaginación y los medios del belenista. No todos eran tan maravillosos como los que se suelen exponer en mi Madrid natal o aún ahora en el Palacio de los Golfines de de Abajo en la ciudad monumental de Cáceres. Recuerdo cuando guardaba el papel de plata de las chocolatinas que me regalaban por ser buen estudiante para fingir el curso de un río. Colocar las luces era toda una penitencia, unas veces funcionaban, otras, no. Había algún molino sin su Quijote y no faltaban las familias de animales. Ovejas, vacas, cerditos, gallinas, pavos, todos en familia acompañando a la de Jesús porque no se concebía entonces una civilización digna de tal nombre sin familia. A la que se identificaba con la entidad básica de protección, incluso contra el enemigo, el malvado Herodes.

Casi todas las noches aprovechaba para mover un poco los Reyes Magos para acercarlos al Portal. Por una especie de magia simpática así estaría más cerca de poder disfrutar de mis propios juguetes. Todo era o parecía tradicional, entrañable y ajeno a los tenebrosos e inconfundibles logros de la nueva subnormalidad posmoderna que los Poderes intentan meternos por los ojos y obligarnos a aceptar. Toda esa gente desquiciada, de conciencia desbaratada a la que la molesta el Belén y si puede prohíbe o desnaturaliza despóticamente esta manifestación tradicional y popular de arte sagrado. Pero, ¿por qué les molesta tanto?

No creo que sea especial purismo o interés por la memoria histórica entre gente tan soez, embrutecida o ignorante. La biografía del Jesús histórico presenta importantes fallas o lagunas que los contradictorios primeros capítulos de Mateo y Lucas apenas pueden cubrir. Empezando por el momento de Su nacimiento. Cristo habría nacido antes de año cuarto antes de Cristo, fecha de la muerte del rey Herodes El Grande. La familia de Jesús de Nazaret no se sabe si vivía en Belén como sugiere San Mateo o venía de Nazaret como indica San Lucas. Aunque pudiera referirse a otra ciudad llamada también Belén existente en Galilea. Lo del censo no tiene apoyatura histórica salvo que Jesús hubiera nacido en el año sexto después de Cristo cuando tuvo lugar el censo de Quirino. La historia de los Magos que narra Mateo parece traída a colación inspirada en el Libro de los Números, en la leyenda del mago Balaán y para relacionar la estrella anunciadora con la figura del Mesías prometido. Como lo del presunto nacimiento precisamente en Belén de Judea que pudiera servir para encajar con las Escrituras veterotestamentarias, Libro de Miqueas. La leyenda de los magos contada por San Mateo no encaja tampoco bien con la narración evangélica de San Lucas que no la menciona al igual que el viaje a Egipto o la matanza de los Inocentes.

A mi forma de entender lo importante no es aquí la fiabilidad histórica sino la vigencia del mito, en el antiguo sentido griego de forma de expresión de una realidad espiritual, que no en el moderno orteguiano de falsedad o impostura. En este caso de manifestación del Espíritu en la Materia. De conmoción íntima que anima a dirigir nuestras conductas hacía el Bien, el Amor, la Belleza… De iluminación del Alma desenvuelta o abierta a la mayor energía del Universo.

Es la adoración de la ternura, de lo Bueno, de la Maternidad, de lo aparentemente débil en su pureza, lejos del Mal.

Y también es importante el cómo. Porque la formación del Belén es una manera de participar en esta manifestación de lo sagrado. De colaborar humildemente en la obra magna de redención y salvación.

Ojalá así sea. Y más aún en estos tiempos en los que parece que todo se derrumba.  Y en los que cuando las actuales instituciones fallan más conviene regresar a los orígenes para reorientarnos. También a la infancia cuando estábamos protegidos por el amor de nuestros mayores y nos creíamos grandes agentes activos de la historia por colocar el nacimiento y luego mover las diferentes figuras. Pero con el tiempo aprendemos que las verdaderas figuras que debemos mover son internas, las emociones, las virtudes hacia el sol interior de los místicos, que nace siempre, ofrece su Luz y allí permanece aunque Herodes le persiga.

 

 

 

Bergoglio y el Nuevo Orden Monacal

Una de las peculiaridades del NOM es el vaciado de soberanía y patrimonio de las instituciones existentes para traspasarlas a entes supranacionales o internacionales globalistas usurpadores que sólo responden ante el Diablo y la historia. Así, la OMS, la ONU, la OTAN, la UE y demás instituciones similares.

Dentro del proceso de desnaturalización de la Iglesia y de destrucción de la Tradición cristiana perpetrado por Bergoglio y su banda existen movimientos que no se suelen destacar tanto pero que tienen singular importancia en todos los sentidos.

El más patente, creo yo, es el de represión de la liturgia tradicional y relativización de ciertos sacramentos. Pero también es de gran capacidad de devastación el promovido para reformar el monacato. Una tradición milenaria de la Iglesia, hoy en sus horas bajas, que el poder Vaticano parece querer rematar. El botín es grande. Un importante patrimonio distribuido en muchos países  por valor de millones de euros. Y en el aspecto espiritual un proceso de desmontaje de la protección de la oración en el cuerpo místico de Cristo.

Es verdad que existe un problema real: la crisis de vocaciones, agravada tras el Concilio Vaticano II, que ha hecho que sea necesario abordar una especie de reestructuración o reconversión del sector. Lo habitual hoy en muchos conventos femeninos es encontrar a candidatas jóvenes procedentes de países del Tercer Mundo. La aportación de origen español estaría muy lejos de conseguir una adecuada tasa de reposición. En cierto modo, un microcosmos especial que se comporta como el propio macrocosmos nacional: muestra la incapacidad de mantener la población autóctona.

Ahora bien en esta fase de su lamentable mandato, Bergoglio está acelerando la intensidad de su poder demoledor y su afán de acabar con la vida contemplativa que, según nos muestra, para él ya no tiene sentido en el siglo XXI. Las Órdenes contemplativas ya no gustan, se presentan como inútiles y desde los organismos del Vaticano pretenden aplicarles la eutanasia de moda ya que no quieren desaparecer.

El instrumento legal para la instauración del Nuevo Orden Monacal resultaría ser el Cor orans, derivado del Vultum Dei quaerere bergogliano.

Las órdenes femeninas a nivel mundial tenían un año de plazo para ajustarse. Cor orans viene a ser un plan de abandono planificado del monaquismo contemplativo, anunciando que esta vocación ya se habría agotado. Al Vaticano actual no le gusta el monaquismo contemplativo y predica que se trata de una forma de vida desactualizada. No se facilita la labor: Se exigen periodos de formación de nueve años controlados fuera del monasterio. No ya para las novicias sino con requisitos para sus maestras que deben asistir constantemente a cursos de educación continua fuera de su monasterio, con amenaza de disolución si no fuesen dóciles.

Los monasterios deben pertenecer a una federación con poder absoluto sobre ellos, incluso sobre sus miembros. Aunque no quieran se les obliga a la fuerza vulnerando la autonomía instituida por las reglas de sus fundadores. Los bienes y los miembros deben ser compartidos, lo que significa que una federación puede exigir que un monasterio entregue dinero y hermanas en cualquier momento y por cualquier motivo. Cor orans establece en un mínimo de seis miembros profesos la comunidad sostenible. Los bienes de los monasterios cerrados se reparten entre la federación, la diócesis y la Santa Sede que puede intervenir en cualquier momento y reclamar el monasterio cerrado para sí. De esta forma el Vaticano ha cerrado cientos de monasterios con patrimonios de millones de euros.

Pero no se trataría solo de una cuestión de botín material, el botín patrimonial que puesto en valor para el accionista pueda producir buenos dineros al codicioso Vaticano heteropatriarcal bergogliano.  El asunto es mucho más profundo.  Y nos debiera interesar especialmente como españoles. María Zambrano hablando de la piedad en El Hombre y lo divino nos explica con argumentos jungianos que «al reducirse el conocimiento a la razón solamente, se redujo también eso tan sagrado que es el contacto inicial del hombre con la realidad a un modo único: el de la conciencia… el hombre se tornaba en simple soporte del conocimiento racional… a medida que el sujeto se ampliaba, diríase que absorbiendo las funciones que el alma desempeñaba antes, la realidad se empequeñecía.»

 

Mística y espíritu en la vida monástica española

A Bergoglio lo que tiene que ver con España y la Hispanidad, sobre todo por su extraordinaria aportación al Cristianismo histórico, le produce urticaria insostenible. Y este tema de la vida monástica, la Ascética y la Mística tiene especial importancia en la Cultura española. O cabe decir, ha tenido.

Desde la perspectiva actual los anhelos de Teresa o de su paisano Juan de Yepes apenas resultan comprensibles. Pero hay un componente simbólico que da a su gesto un valor permanente por mucho que hayan podido cambiar las cosas durante estos cinco siglos. Sus figuras modestas por fuera pero tan inmensas por dentro atravesando los desolados campos castellanos, reverso de los fastos imperiales que junto a la Mesta y al cambio climático en la Península Ibérica habían casi arruinado al sufrido pueblo común, tienen algo de aventura quijotesca, de intento de realizar en un mundo hostil todo un universo de valores metafísicos según era por ellos entendido. En el caso de Teresa, tuvo que enfrentarse además a las trabas que la sociedad clerical y autoritaria de la época reservaba a la condición femenina. Su sometimiento intelectual y jerarquizado al varón, por muy inferior en intelecto o sensibilidad espiritual que fuera.

La experiencia mística y el poder establecido se llevan siempre mal, sea cual sea la ortodoxia o teología de la confesión dominante en la sociedad donde el místico florece. El lenguaje místico tiende a ser subversivo porque por su propia naturaleza inefable, simbólica, se encuentra en la frontera epistemológica de lo numinoso y no encaja en ninguna teología.

La Mística se vincula al mundo de la experiencia más que al de la mera creencia teológica. Por ello siempre ha sido considerada peligrosa para el Poder político o sacerdotal, con Bergoglio es lo mismo, que considera inconveniente la idea y misma la práctica de buscar el Reino del Espíritu sin intermediarios. Aquellos que no comprenden que la ortodoxia es más una necesidad de las organizaciones que una virtud espiritual. Y que, muchas veces, la ortodoxia se convierte en escudo de la ignorancia, la ambición, la cobardía, el fanatismo o la hipocresía. Contra estos vicios está la búsqueda del origen, de la razón de ser, de la fuente: “Que bien sé yo la fuente que mana y corre, aunque es de noche”.

La extraordinaria aventura espiritual, intelectual, literaria y organizativa de los reformadores del Carmelo no pueden dejar maravillarnos. Pasando frío y penalidades de todas clases, cuando no bajo la persecución oficialista, atravesaban la inhóspita Castilla de mediados del XVI entusiasmados con su voluntad fundacional.  Asombran, nos conmueven, las peripecias, verdaderas gestas heroicas, de los quijotescos andariegos para promover nuevas fundaciones de conventos y monasterios. Una aventura espiritual, pero que hoy también llamaríamos empresarial en el mejor sentido del término, que supone un riguroso mentís a la supuesta inhibición de los místicos y los metafísicos ante los problemas temporales.

Por el contrario, es en el ejercicio de la Mística y por su inspiración donde nuestros héroes encuentran la energía que, incansables, les lleva a remover obstáculos que parecerían insalvables. Un modelo que, con los matices que se quieran, debiera ser motivo de inspiración medio milenio después, a los españoles empantanados en una etapa histórica de nueva zozobra y tribulación.

Sí. Bergoglio es malvado pero no tonto.

 

 

En Homenaje a don Antonio Escohotado, el psiconauta

«La sociedad más monstruosa de todos los tiempos fue la azteca» (Antonio Escohotado)

 

Ha fallecido este domingo don Antonio Escohotado. Una personalidad difícil de definir y especialmente rara en la Cultura española actual. Y habitualmente incomprendida e incluso denostada. Como homenaje a su memoria rescato a continuación una garita con el título de Soma publicado en diciembre de 2017 en el que trataba de explicar algunos aspectos de una cuestión que ocupase a Don Antonio buena parte de su aventura intelectual y experiencia vital.

 

SOMA

Rene Guenon explicaba que lo que caracterizaba al mundo moderno era la pérdida del sentido metafísico de la existencia. Que los logros materiales de Occidente se habían realizado con ese tan alto y lamentable coste.  Sin embargo, en ese mismo mundo moderno son muchos los investigadores metafísicos que por curiosidad, especulación científica o por no resignarse a la desesperación espiritual hoy tan frecuente, buscan alternativas y el propio sentido de la vida. Unos de ellos son los llamados psiconautas, los investigadores con sustancias enteogénicas características de las antiguas tradiciones del mundo chamánico o de ciertas religiones. Criticados por los que consideran este camino un atajo peligroso o acaso virtual o engañoso, sabemos, empero, que el empleo de sustancias enteogénicas forma parte de casi todas las tradiciones religiosas e iniciáticas de la humanidad a lo largo del tiempo.

Cabe recordar aquí por su importancia para la Cultura occidental el kykeon de los Misterios eleusinos. Hoy sabemos que allí se empleaba una sustancia enteogénica, el kykeon. Si atendemos a las últimas investigaciones de Hofmann, Wasson y Ruck, probablemente elaborada a base de cebada, menta y el esclerocio del cornezuelo del centeno o de otra gramínea el Paspalum distichum, abundante en las llanuras griegas, que permitía a los iniciados, llamados epoptes, la visión directa de lo sagrado. Una visión de tal importancia radical que originaba un antes y un después en sus vidas.  Esta forma religiosa de carácter extático fue perseguida por el Cristianismo preponderante hasta la destrucción a finales del siglo IV del santuario de Eleusis con casi dos milenios de historia, del mismo modo que luego perseguiría y acabaría sin contemplaciones con priscilianistas, cátaros, albigenses, alumbrados o cualquier otro movimiento espiritual o religioso considerado como peligroso.

Para muchos lectores la palabra soma está íntimamente asociada con la famosa novela futurista o de ciencia ficción, Un mundo feliz, quizás la obra más conocida de Aldous Huxley. Perteneciente a una importante familia inglesa de políticos, estudiosos e investigadores, Aldous Huxley fue uno de los más conocidos investigadores contemporáneos del fenómeno de la enteogénesis y describe el empleo de sustancias euforizantes como el soma en su famoso Un Mundo feliz. Pero no solo en esta obra, también habla de otra sustancia, la enteogénica moksha, en su crepuscular novela testamento, La Isla. Una obra que deja cierta desolación al lector, como en el caso del 1984 orwelliano, otro texto profético sobre el horizonte sombrío que espera a la humanidad en el futuro, y ya casi en el presente. Huxley había dedicado los últimos diez años de su vida a investigar con este tipo de sustancias. El moksha sería un hongo semejante al teonanácatl mejicano, el empleado por la chamana María Sabina durante su célebre velada con Gordon Wasson, que formaba parte fundamental de la cultura y medicina de la isla asiática Pala donde se desarrolla la novela.

En efecto, los esposos Gordon y Valentina Wasson habían estado recogiendo evidencias durante años acerca del papel de los hongos en las sociedades primitivas lo que les había llevado a formular la conjetura que ciertos hongos habían jugado un importante papel en el origen y desarrollo del fenómeno religioso y en la interpretación de lo numinoso. Dentro de estas investigaciones, en 1952 descubren que cierto culto de hongos había sido documentado por algunos de nuestros cronistas de Indias, lo que les mueve a investigar en Centroamérica. Así, conviene recordar aquí una velada en la sierra de Oaxaca que tuvo lugar el 29 de junio de 1955 y que, al cabo, supondría un antes y un después en la comprensión occidental de la antigua y polémica cuestión de la ingesta de enteogénicos con fines sacramentales de acceso al mundo espiritual. Gordon Wasson convenció a la luego archifamosa chamana y curandera María Sabina para que le permitiera participar en una velada místico- ritualística indígena con “niños santos”, hongos del género Psilocybe. La experiencia místico estético epistemológica  fue deslumbradora, apabullante. Wasson saldría transformado de este profundo contacto con lo numinoso.

Pero violando sus propias promesas de discreción, dos años después, en 1957, Wasson publicó un reportaje en la revista LIFE acerca de sus experiencias en esta velada bajo la dirección y tutela de María Sabina, que tendría importantes repercusiones de todo tipo, incluidas las científicas. Su experiencia rescató de la incomprensión o cierto semi olvido algunos textos de los primitivos historiadores españoles de Indias como la Historia general de las cosas de Nueva España de fray Bernardino de Sahagún o las obras sobre Botánica americana de Francisco Hernández. O los Ritos antiguos de sacrificios e idolatrías de los indios de Nueva España de fray Toribio de Benavente y el Libellus de hierbas medicinales Indias de Martín de la Cruz. Aunque no otros, como el Manual de ministros de indias para el conocimiento de sus idolatrías y extirpación de ellas de Jacinto de la Serna, la Crónica mejicana de Fernando de Alvarado o la Historia de las Indias de Nueva España de Diego Durán.

Por su parte, en sus ensayos Las Puertas de la percepción y Cielo e infierno, Huxley describe sus propias experiencias visionarias asistidas con la mescalina, principio activo del peyote, cactus sagrado de los huichol y de composición bioquímica muy similar al del cornezuelo del centeno y a la LSD. Explica que aunque desconocía el comportamiento fisiológico de esta sustancia en el cerebro parece ser que causaría cambios o perturbaciones en el grupo de enzimas que regula su funcionamiento. De este modo, el cerebro disminuiría su eficacia para focalizar la mente en problemas vitales concretos necesarios para abordar nuestra supervivencia como criaturas y se permitiría la entrada en la conciencia de otros sucesos mentales no necesarios para la misma. Pero haciendo patentes fenómenos espirituales o estéticos que pasarían desapercibidos en estado de vigilia. Además de sustancias como la mescalina, la fatiga extrema o ciertas enfermedades pueden tener también efectos enteogénicos. Lo mismo que el ayuno extremo o la permanencia en grutas o lugares oscuros. En estos casos se trataría de la pérdida del nivel habitual de ácido nicotínico, que actúa como inhibidor de las visiones. Por eso muchos ascetas recurren a ambos procedimientos: su aislamiento en cuevas, en las famosas Tebaidas, o el ayuno. Su motivación sería doble: hacerse perdonar sus pecados y tratar de inducir la experiencia visionaria. También el castigo o sufrimiento que puedan inflingirse mediante, por ejemplo, cilicios u otras disciplinas, podría generar adrenalina, componente de fórmula química parecida a la mescalina.

No es sólo el empleo de ciertas prácticas ascéticas. Como sustituto de la sustancia enteogénica: kykeon, teonanacatl (Psilocybe cubensis), soma védico, peyote, etc; el Catolicismo también adopta una especie de sustancia placebo, la comunión eucarística. Una hierofagia, la ingesta simbólica de Dios. Y, en la medida que Cristo fuera también un hombre, lo que pudiera considerarse una forma de antropofagia simbólica. En las poblaciones precolombinas y en ciertas comunidades indígenas actuales que pueden entenderse como una especie de relicto cultural, las sustancias enteogénicas, hongos psilocíbicos, peyote, ayahuasca, …se asimilan a una deidad. La diferencia principal con la comunión cristiana, no estaría en esa identificación con lo sagrado sino en que en tales casos sí se ingiere una sustancia activa con poder enteogénico real.

Algunos autores incluso van más allá en sus planteamientos. El Doctor Allegro, uno de los investigadores pioneros de los famosos manuscritos de Qunran en el Mar Muerto, pretende en su controvertido libro The sacred mushroom and the Cross que el propio Cristianismo más que hecho histórico procede de la visión enteogénica causada por la amanita muscaria. Aunque tal hipótesis pueda parecer absurda o en exceso atrevida, es cierto que las representaciones de hongos aparentemente fuera de contexto, son extraordinariamente abundantes en frescos y vidrieras de templos cristianos primitivos en diferentes épocas y países.

En su tratado sobre chamanismo, Mircea Eliade nos explica que no hay solución de continuidad en la historia de la Mística. En el éxtasis se encuentra la  “nostalgia del paraíso”. También la Luz interna. Y sin embargo, el chamanismo no sólo es importante por el lugar que ocupa en la historia de la mística. Los chamanes han jugado un papel esencial en la defensa de la integridad física de la comunidad. …el chamán defiende la vida, la salud, la fecundidad y el mundo de la luz contra la muerte, las enfermedades, la esterilidad, la desgracia y el mundo de las tinieblas. Es decir, una fuerza civilizadora, pues, al cabo, toda civilización viva es una manifestación espiritual, pues del Espíritu se nutren sus Instituciones.

 

Pero la palabra soma empleada por Huxley en su famosa novela tiene una antigua tradición en relación con el mundo de la enteogénesis y de lo sagrado.

En el Avesta, libro sagrado del antiguo Irán atribuido a Zoroastro, se hace referencia a una planta sagrada de cualidades enteogénicas a la que llama Haoma /soma. Pero ya mucho antes, en los Vedas, se hacía referencia al sacrificio del soma. Una planta cuya identidad se ha perdido, que al parecer crecía en las montañas más que en el valle del Indo y que mueve a muchas especulaciones actuales sobre su verdadera naturaleza.  Soma es un dios, el que ocupa el tercer puesto por número de himnos a él dedicados en los Vedas, además de una planta. Es el dios que representa y da vida al jugo de la planta soma. El libro III del Rig Veda trata del Soma, de su clarividencia, generosidad, éxitos, inteligencia o sabiduría. También de su importancia ritualística y de las ceremonias de recolección y preparación de la bebida obtenida de la planta para esos fines. Nos dice que es prensada, pero no se sabe a ciencia cierta qué especie botánica se refiere. También parece que muy probablemente dicha planta originaria del culto védico habría sido sustituida por otras a lo largo de los siglos.

El soma posee cualidades que posibilitan la experiencia mística o extática. En uno de los himnos védicos se afirma que “hemos bebido el soma, ya somos inmortales. Hemos conseguido la luz y encontrado a los dioses. ¿Qué podrá hacernos ahora la impiedad o la malicia mortal? El soma permite una experiencia de ensanchamiento o dilatación de a conciencia.: “He dominado el cielo por mi estatura, he dominado la ancha tierra… he rozado el cielo con una de mis alas y con la otra la tierra… soy grande, me he lanzado hasta las nubes, ¿acaso no he bebido el soma?..” y es que el soma proporcionaba un segundo nacimiento, el iniciado, el dos veces nacido.

La identidad botánica del soma védico inicial nos es hoy desconocida. Para el ya citado Gordon Wasson el soma védico sería la Amanita muscaria, el conocido y vistoso hongo de extendida distribución geográfica que en muchos lugares se llama papamoscas u hongo de los gnomos. Pero no siempre ha sido así. Con anterioridad el mismo investigador consideraba que pudiera ser el hongo Psilocybe cubensis o alguno del género Claviceps. Para otros autores como Flattery o Schwartz se trataría, en cambio, del Peganum harmala, hipótesis que también asumía Wasson de no ser el soma algún tipo de hongo. Es la planta conocida en España como ruda siríaca, aún utilizada como enteogénico en lugares remotos como Ladakh. La ruda siria es una planta originaria de áreas desérticas. Es un arbusto con alcaloides enteogénicos que puede llegar a medir un metro de alto. Las flores son pequeñas, blancas, situadas en las axilas de las ramas. Las hojas están divididas en segmentos lineales, estrechos. El fruto es globoso y contiene muchas semillas color café. Pudiera ser un sustituto del soma védico primitivo.

Sobre la controversia de Wasson con los vedistas pueden verse los estudios de Jonathan Ott La historia de la planta del soma después de R. Gordon Wasson, capítulo del libro compilado por Fericgla, Plantas, Chamanismo y estado de conciencia o bien la monumental obra del investigador norteamericano Pharmacoteon, drogas enteogénicas, sus fuentes vegetales y su historia, con prólogo de Albert Hofmann.

Sin embargo, para estudiosos de la Mitología en el siglo XIX, que como es lógico desconocían las posteriores teorías de Wasson sobre los hongos enteogénicos y el soma, esta planta divina era una planta vascular, una fanerógama. Así, Gebhardt en el apéndice II dedicado a la India de su monumental obra de Mitología, Los Dioses de Grecia y Roma o Wilkins en su Mitología hindú sostienen que se trata de la Asclepias o asclepiada acida. “Las mujeres iban a cogerla a la luz de la luna. Los sacerdotes cortaban las partes jugosas del tallo, y después de de machacadas y prensadas filtraban el licor y lo dejaban fermentar obteniéndose así el soma, licor blaquizco y dulce como la miel. Transparente y de agradable olor, se inflama al ser derramado sobre el fuego y se volatiliza”.

Wilkins lo describe así: «La Asclepias ácida es un arbusto desprovisto de hojas. Tiene unas fragrantes florecillas blancas agrupadas alrededor de los extremos de las ramas. Roxbourg dice que proporciona un jugo lechoso más puro que el de cualquier otra planta que el conozca y que este jugo es dulce y algo ácido. Los brotes tiernos son cogidos a mano por los viajeros nativos. Crece en las colinas del Punjab, en el Paso Bolan, en los alrededores de Poona, etc…»

Wilkins explica que “En los versos descriptivos y en los cantos de alabanza a Soma, el jugo propiamente dicho y el dios que se supone que mora en él y se manifiesta por medio de él, no son en absoluto distintos.  Todos los dioses beben…se le atribuyen atributos divinos, se le invoca como a un Dios, se le solicitan bendiciones porque es quien las otorga… Llévame, ¡oh dios purificado! A ese mundo eterno e imperecedero en el que reinan eternas luz y gloria…”

 

En la búsqueda de la metafísica arrumbada sino perdida en Occidente cabe emplear otros somas. El yoga en sus diferentes modalidades.

Quizás sea una de las invariantes del pensamiento indio el pretender que la ignorancia o la ilusión sean la fuente de las formas cósmicas y del devenir universal.  El Cosmos como una ilusión. Para los Vedas la única realidad susceptible de ser pensada es el Ser, es decir, el Uno. Para los Upanishads la palabra sagrada OM identifica a las criaturas con el Uno. OM, sOMa. Algo semejante al planteamiento occidental de “Mi Padre y yo somos uno” o “El Reino de Dios está dentro de ti”. El Uno ha sido llamado con distintos nombres según las diferentes tradiciones religiosas o inciáticas: el Tao, el Único, Brahma, Dios, el Altísimo, el Único Dios, el GADU, el Cósmico, … Siempre la meta del buscador espiritual es hacerse uno con ese Uno.

Los famosos mandalas del budismo lamaísta presentan círculos concéntricos, en el  central suele haber un dios, solo o con su pareja divina. Rodeado de otras deidades en posición circular que forman su séquito o acompañamiento. La zona interior más sagrada se suele hallar inscrita en un cuadrado.  Es la estructura del templo tanto exterior como interior.  El meditador ha de identificarse con la figura divina central. Su identidad es la iniciación. Desde ese centro, desde ese uno, se contempla el mandala externo, la virtualidad de lo que lo rodea.

En Occidente el maestro Ekhart lo explicaba así: “Cuando el alma quiere experimentar algo lanza una imagen frente a sí, y después entra en ella”

Ya hemos comentado antes, citando a Eliade, que toda civilización viva es una manifestación espiritual, pues del Espíritu se nutren sus Instituciones. Quizás tenga razón Rene Guenon con lo de la pérdida del sentido metafísico en Occidente, porque, como dice el Svetasvatara Upanishad: ¿De qué sirve el Rig Veda a quien no conoce el espíritu del que proviene el Rig Veda?

OM, sOMa.

 

 

 

 

 

 

El texto se acompaña con imágenes de

Claviceps purpurea

Un mundo feliz

Hongos psilocybe cubensis

Claves clasificación de la Familia Asclepiadáceas, según Lázaro e Ibiza y Bonnier

El Bosco, San Antonio

Amanita muscaria

Dioses seta mesoamericanos

Texto de Los Vedas

Peganum harmala o ruda siriaca

Asclepias acida

Mandala

Sagrada OM

 

 

De Orfeo al «Jalogüin»

Una de las muestras más patentes de la actual postración española es la celebración del llamado «Jalogüin«, antigua fiesta pagana oportunamente reciclada por el neomarxismo cultural y el mal gusto mercader anglosajón. Un espectáculo grotesco, estúpido y frívolo en el mejor de los casos; de necromancia en el peor, es decir: de magia negra. Un festejo que pretende sustituir a las antiguas tradiciones tanto puramente españolas como las precedentes derivadas de la civilización mediterránea grecorromana. Los antiguos mitos y Misterios griegos. Nuestro mito de Don Juan con su visión de Eros y Tanatos, o la redención por el Amor. La metafísica trascendente de nuestra Tradición versus la estulticia del anglosajón truco o trato.

Decía René Guenon que lo que mejor caracterizaba a la sociedad occidental era su pérdida del sentido de la metafísica. Uno de los medios más potentes para lograrlo es la devastación del Arte. La crisis estética suele ir por delante y fomenta la de la ética. Así se explicaría lo de la perfomance y demás crímenes estéticos o de magia negra glosados hace poco por don Felipe de Borbón. En ello están.

A diferencia de las antiguas tradiciones cíclicas relacionadas con el año solar, desde la Ilustración nos hemos acostumbrado a un sentido lineal del tiempo. Al goethiano conflicto fáustico, o el mito del progreso indefinido de la Humanidad. Pero las fiestas del uno de noviembre tuvieron su interpretación griega y luego romana. Participaban de cierto carácter sagrado común. En Grecia al comienzo del Pyanepsion se celebraban las Noemenias o fiestas de la Luna nueva consagradas a Hécate, mientras se preparaban las Thesmoforias de los Misterios eleusinos. Una de las más importantes instituciones sagradas de la antigüedad que representaban un profundo conocimiento del alma y su descenso a los infiernos, tema recurrente en la Cultura y el Arte occidentales. Primero por un rapto, luego por ingesta de una pepita de granada, se simbolizaba la caída del alma en la materia. Pero parcialmente salvada luego por amor. Materno filial en el caso de Eleusis; erótico entre hombre y mujer en el de los Misterios órficos. El bellísimo e inspirador mito de Orfeo, tan ligado a la Música. Que ha dado varias obras cumbres: El sublime Orfeo y Euridice de Gluck, el Orfeo de Monteverdi, considerada la primera ópera representada en Europa, o el Orfeo de Haydn.  Y entre los romanos, bajo la protección de Diana, el uno de noviembre se celebraba el festín de Júpiter.

Es verdad que en la Europa septentrional también existió una tradición cética gala, hoy deformada: el samaín:

Los antiguos druidas celebraban dos manifestaciones anuales. La del muérdago del año nuevo, donde el gran sacerdote druida después de recortarlo del tronco de un quercus ofrecía un sacrificio de pan y vino que más tarde distribuía entre los asistentes. Y con gran solemnidad se ocupaban de los negocios de la república. La otra gran celebración se hacía en otoño. Era la de la renovación del fuego, con un cierto carácter fiscal. Para asegurar el pago del tributo anual a los druidas los sacerdotes exigían que cada familia de su distrito apagara el fuego de sus casas la última tarde de octubre. Y a presentarse en el templo con el tributo anual y recibir el primer día de noviembre una parte del fuego sagrado que ardía sobre el altar con el cual volvían a encenderle en sus casas. Si alguno faltaba a tomar el fuego, o más bien a pagar la contribución, aquel de sus amigos o vecino quien daba o permitía tomar fuego quedaba también excomulgado lo mismo que el delincuente.

Pero además existe un importante aspecto espiritual. En esas mágicas noches se abría una puerta entre el más allá y el mundo de los vivos que podían comunicarse.  En las noches de Jalogüin se produce una verdadera entrada de fuerzas negativas que han de ser rechazadas y combatidas con las armas de la luz, el bien, la bondad, la compasión o la oración.  O escuchando algunas de las versiones musicales más sublimes.

El Cristianismo recalificó muchas de las fiestas y celebraciones del paganismo, cristianizando su elevada concepción metafísica acerca del alma. En el caso de Todos los santos, una doble concepción: la implicación dialéctica entre Amor y Muerte.

La Muerte redimida o superada por el Amor. Por el Amor sagrado del Salvador o por su remedo el amor humano. Y ligada a la cultura española se halla la figura del Don Juan. Un mito con raíces históricas reelaborado por varios autores españoles pero que alcanza su mayor logro estético en el Don Juan del gran Mozart. Introducido por Tirso de Molina, una forma cristianizada del mito, ligada también a una variante de las realidades espirituales tipo la Santa Compaña es el don Juan en su posterior versión de Zorrilla. La terrorífica visita de la figura astral del Comendador. Pero es el Amor y la Redención lo que ha de prevalecer. La escena del cementerio, bien representada, aún sigue siendo conmovedora.

Sin embargo, en el actual proceso de estupidización y embrutecimiento programado de masas al que se dedican los políticos, los docentes, los «artistas» degenerados, las actuales televisiones y la mayoría de los media la fiesta anglosajona resulta mucho más rentable que las disquisiciones metafísicas propias de nuestra Tradición, según se celebraban el uno de noviembre.

Mientras no reconstruyamos la metafísica y la genuina concepción del Arte estaremos en crisis permanente. La espiritual que es la madre de todas las demás, incluida la estética. Mas tales cuestiones parecen relegadas en este siglo tan frívolo, tan ignorante, tan supersticioso, tan cobarde e incapaz de mirar a la muerte cara a cara en el que tomar en serio la metapsíquica, las otras dimensiones de la existencia, la metafísica, se considera anticuado o incorrecto. Pero resulta más enriquecedor el tradicional Tenorio de Zorrilla incluso con todos sus ripios que estas costumbres extrañas, bárbaras y desatinadas.

Orfeo se ha disfrazado de impertinente macarra gringo. Nada de rescate del Alma de las garras de la Muerte por el Amor. En el posmoderno «Jalogüin» olvida rescatar a su amada Euridice y se contenta con ser sobornado para que se calle. Ya ni las Bacantes se molestan en despedazarle. Lo ha hecho la entropía del olvido.

No es el Amor quien muere, que somos nosotros mismos.

 

 

La conversión ecológica del Vaticano

                                   “Que no falte el valor de la conversión ecológica” (Bergoglio de la Pampa)

Bergoglio, tras pedir paguillas universales y otras reivindicaciones sindicales, ha instado a sus fieles a la conversión ecológica. Al principio había entendido mal, me había parecido escuchar enológica. Eso sí que tendría sentido histórico. Volver al culto de Dionisos con el vino como sacramento es más propio del Mediterráneo que los exóticos pintoresquismos indigenistas de la Pachamama y las peligrosas pócimas alucinógenas o enteogénicas usadas por sus chamanes.

Para celebrar tan grata ocurrencia se podría encargar a la recién premiada hechicera Abramovic, quien ya dado muestras de su ingenio artístico en la nueva liturgia perfomance bergogliana, que pintara otro cuadro remedo del de nuestro gran Velázquez que puede admirarse en el Museo del Prado. O bien una especie de retrato con el propio Bergoglio medio en pelotas haciendo de Baco entre borrachos sinodales de su ambiciosa cordada ecológico comunista globalista pederasta vacunadora.

Pero no. Era conversión ecológica. Una cuestión teológica fundamental esta de la Ecología que se le olvidó al Salvador y Fundador en un descuido catastrófico que menos mal dos mil años después el sabio Profeta eco-pampero viene oportunamente a corregir a fin si no de salvar almas de crear valor para el accionista.

Tanto es así que para dar ejemplo y evitar ser acusados como tantas otras veces de mucho predicar pero poco dar trigo, existiría un ambicioso proyecto de transformación ecológica de la Ciudad de Vaticano para hacerla autosuficiente energéticamente.

Lejos del tradicional pecado de gula, su población comería frugal de lo que plantase en los antiguos jardines ya trasformados en huertos urbanos. Se sustituirían los automóviles del parque papal por carruajes de tracción animal tirados por elementos fornidos de la guardia suiza. Las columnatas de Bernini se emplearían para colocar molinillos de viento con los bonitos colorines LGTBi. Y la plaza de San Pedro se cubriría con paneles solares que recibirían la bendición urbi et orbi con no menos solemnidad que los antiguos peregrinos que, en realidad, daban mal ejemplo con su devoción, hacían mucho bulto y perturbaban los santos menesteres curiales.

En el aspecto interior de la basílica aún no se ha decidido si se utilizarán las monumentales columnas salomónicas del baldaquino como posible torretas de refrigeración de una central atómica sin huella de carbono ni efecto invernadero a disponer en la nave central de la basílica. Se ha descartado que los residuos radioactivos se almacenen en la Capilla Sixtina o en los lúgubres sótanos llenos de secretos y fantasmas.

Se podrían aprovechar las obras para reorientar el grandioso templo porque ahora el altar mayor no se encuentra orientado hacia el Este sino a Poniente, hacia la muerte del Sol (o del Logos) en vez de a su nacimiento, lo que no deja de ser una aberración simbólica incomprensible en lugar tan famoso y sagrado como este.

La próxima semana se va a celebrar un esperado concilio de la nueva emergente religión calentológica en el que se prevé la asistencia de los teólogos y teólogas más subvencionados, afamados y enmucetados del momento para debatir sobre el sexo del clima climático climatizable y su capacidad para justificar artificiales hambrunas antropogénicas y nuevas vulneraciones de derechos civiles. Como no podía ser menos, en tal ocasión «pastoral y evangelizadora» promovida por los comunistas de la ONU y dirigida a avasallar a las naciones, se ha pedido el valioso concurso bergogliano y allí estará Su Satanidad. De tan fundamental acontecimiento para humanidad pudieran derivarse nuevas ideas satánicas a aplicar.

Como puede verse aunque la intención sea tan filantrópica la cosa no deja de estar quizás aún un poco verde, pero no en el sentido fotosintético o natural del término, sino en el de cómo destruir la civilización sin que la gente agredida se rebele.

Iremos informando al sufrido lector de las futuras novedades. Si nos dejan.

 

 

 

 

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