Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Ejercicios espirituales

No me sirve para otra cosa el haber sido Rey sino para tener que arrepentirme a esta hora de haberlo sido…” (Felipe III de España, moribundo, a su hijo)

 

Ya decía Platón que «las cosas del mundo no tendrían solución mientras los poderosos no se rodearan de filósofos, dado que ellos mismos, en cuanto poderosos era muy difícil que fuesen sabios”. Cosa muy cierta entonces y aún más ahora en la que el ideal aristocrático se encuentra cada vez más abandonado.  Y el populacho, instigado en sus más bajas pasiones por oligarcas, viciosos y demagogos, pretende gobernar y usurpar el bien común y la razón.

Probablemente, el inventor de algunos aspectos de los ejercicios espirituales ignacianos fuera Pitágoras. Así, el repaso nocturno silencioso a lo realizado durante la jornada. Ahora bien, sea como sea, me voy a referir a ciertos ejercicios espirituales que don Alfonso XIII realizara antes de su coronación. El asunto es muy interesante, se encuentra en la tradición política y literaria españolas, incluso ya antes de nuestro siglo de oro, el tratar de controlar las tendencias al despotismo de los reyes y otras autoridades. Y aunque las cosas hayan cambiado en la politeia no deja de tener gran actualidad, como todo lo que tiene que ver con los principios y valores espirituales. El Infante don Juan Manuel, Cervantes, Huarte de San Juan, Saavedra Fajardo, Quevedo, o los jesuitas Mariana y Gracián son algunos de los más famosos autores que me vienen a la memoria.

El padre Luis Coloma, jesuita como los dos últimos citados, académico y autor de Pequeñeces, Jeromín o Lecturas Recreativas, fue el encargado de dar esos ejercicios espirituales al joven que iba a ser coronado monarca. Me gustaría espigar y abreviar algunos de sus puntos.

Tras indicar que no es Rey por méritos propios sino por linaje, por nacimiento, Coloma explica qué medios puede tener un Rey para cumplir los fines propios de su Estado.  “Son cuatro: Su ejemplo, Su trabajo, Su valor y la gracia de Dios.”

Ejemplo

Ahí tiene V. M. el buen o mal ejemplo, bajando desde el trono y difundiéndose en todas las capas sociales,… recayendo siempre la última y primitiva responsabilidad sobre la conciencia del Rey.   El buen ejemplo hay que darlo con mucha cautela y con mucho tacto, todo lo que sea imponer y criticar hiere al amor propio y el amor propio herido de un hombre le convierte en su enemigo, y produce enemistades que pueden dañar mucho porque no hay enemigo pequeño….

Trabajo

El segundo medio que puede ayudar mucho a un Rey  para el cumplimiento de su fin como Rey es el trabajo. …

Los reyes holgazanes abundan en la Historia y no pocos han deslustrado las grandes cualidades con las que estaban dotados con la holgazanería, que les entregaba, atados de píes y manos a favoritos y ministros poco leales. El trabajo de un Rey que no quiere ser engañado es, a veces, muy duro, porque no debe reducirse a despachar una hora diaria con los ministros, sino que debe examinar mucho negocios por sí mismo; tomar informes, escribir notas, hacer estudios, oír consultas, recibir gentes y otras mil cosas que a cada paso nacerán de las circunstancias… y esto que de suyo es pesado, se hace insoportable y se convierte en tentación vehementísima cuando la diversión y los entretenimientos más agradables se tienen a la mano… gran fuerza de voluntad se necesita para no demorar el trabajo y no concluir por abandonarlo del todo, con grave daño de muchos…

Valor

El tercer medio que puede ayudar mucho a un Rey para alcanzar su fin es el Valor y este medio es de tal importancia que no sólo le es conveniente, sino que le es absolutamente necesario. Un Rey tiene que ser precisamente valiente, de lo contrario, degradará su corona como Rey  y merecerá el desprecio de todos como hombre, porque jamás se disculpa a un Rey la cobardía.

Hay dos clases de valor: el guerrero o activo y el pasivo o civil, y uno y otro son de todo punto indispensables a un Rey… el valor guerrero es el que hace al hombre desafiar al peligro material y acometer empresas y reñir batallas y jugarse la vida ante una bala o una espada, sin perder la presencia de espíritu… este valor propio del soldado, rara vez le será hoy necesario a un Rey en esta forma dada el modo de ser de las guerras actuales…

Un Rey debe estar, hoy como hoy, siempre dispuesto a morir, y para esto se necesita un valor muy grande… La raíz de este valor está en una cosa muy sencilla: tener la conciencia tranquila…

El otro valor pasivo es el que se necesita para arrostrar, sin ceder ni blandearse, las consecuencias que pueda traer un acto que ejecutamos o dejamos de ejecutar…

A un Rey, por ejemplo, quiere obligarle su Gobierno a cometer un acto injusto, o un pueblo amotinado exige de él una acción indecorosa… el Rey se niega y resiste y desafía todos los daños y peligros que le pintan y con que le amenazan, y como muchas veces las amenazas se realizan, se necesita para resistir a ellas un valor muy grande…

Otras veces, quizás las más, ni los peligros llegan, ni las amenazas se cumplen, porque cuando la energía de carácter sostiene lo que es justo, bueno y prudente, tiene la virtud de acobardar a todas esas pasiones bastardas que se levantan contra ella…

La gracia de Dios

El Padre Coloma explica que «la gracia de Dios es esa fuerza interna y sobrenatural que nos facilita y empuja hacia el bien y nos entorpece y aleja del mal…» y le dice a don Alfonso XIII: «V. M. se siente impulsado a una buena acción, pero le acometen dudas, vacilaciones, temores de que no le basten sus fuerzas y títulos y pide a Dios su auxilio, …y entonces, de repente, siente un nuevo impulso que le empuja hacia esa buena obra, y las vacilaciones cesan, las dificultades se desvanecen y V. M. ejecuta la acción con pleno conocimiento y plena libertad…pues esa fuerza misteriosa, ese impulso libre es la gracia de Dios…»

Corolario

El texto anterior del Padre Coloma sólo tiene poco más de un siglo aunque parecería que ha pasado mucho tiempo desde entonces. Son muchas las reflexiones que al lector consciente le pueden venir tras su lectura.

Una primera de ellas es la de la educación entendida como un servicio práctico a la sociedad y el Estado. Sin embargo, la antigua preocupación de nuestros tratadistas del Estado y preceptistas para subordinar al Poder a principios éticos de orden superior y formar personas con esos mismos valores, se ha venido sustituyendo por una suerte de embrutecimiento programado, y de recurso a la propaganda para encubrir mohatras, desfalcos, traiciones y felonías. Ahora apenas se educa la voluntad. Y en cambio se promueve la corrupción del Entendimiento, que permite y facilita todas las demás corrupciones y vicios, algunos de los cuales se quieren hacer pasar por supuestos derechos.

Al contrario que las ideas de Coloma nos encontramos en un proceso programado de contra educación: de pudrición del entendimiento y de debilitamiento de la voluntad.

En el caso particular de la actual heredera del trono su educación se confía a una institución vinculada al NOM, y ubicada en un país extranjero, enemigo histórico de España.

El neomarxismo ateo posmoderno propugnado por el NOM e instrumentado por la siniestra Agenda 2030 resulta inasimilable porque forma parte del mundo de los contravalores. Y su desarrollo puede llevar a una tiranía como nunca habría conocido la humanidad.

Acerca del ejemplo, el trabajo o el valor y la valentía ¡qué podríamos decir si se actualizase para don Felipe, el bisnieto de don Alfonso XIII hoy en el trono!

Cabe decir que lo de la gracia de Dios llama especialmente la atención. Con el actual ateísmo eugenésico propio de las instituciones del neomarxismo posmoderno estas cosas pueden ser tomadas a chufla y seguramente lo serán. El dirigente moderno, mucho más si es un Rey proveniente del linaje sin méritos personales propios y con legitimidad democrática por esta razón siempre en entredicho, más que en gracia de Dios lo que pretende es caer en gracia a los representantes de la plutocracia globalista que le han puesto allí, o al menos le permiten mantenerse mientras sirva sus intereses.  Y para tal fin lo útil son los contravalores. Los vicios, la degeneración, la vida poco ejemplar para poder ser objeto de chantajes, son atributos comunes de los nuevos gobernantes en casi todo el mundo occidental.

Esa es una de las razones por las que hoy la civilización occidental parece condenada a desaparecer. La búsqueda del bien común, a la mayor gloria de Dios se ha convertido en a la mayor gloria de la Agenda 2030 para el interés de clase de una plutocracia sin escrúpulos.

No nos debe extrañar, pues, que esté pasando lo que está pasando. Y lo que fatalmente vendrá si no se reacciona.

 

 

 

 

 

 

 

Más provocaciones

Por lo que se ve el llamado deep state americano está dispuesto a todo, incluso a destruir el planeta con tal de seguir mangoneando sobre sus escombros humeantes. Lejos de lo que podían imaginar los padres fundadores de EEUU, su viejo sueño de esperanza y libertad se ha convertido en una pesadilla letal, donde se falsifican resultados electorales, se engaña, se mata a inocentes, y se trafica con todo desde armas o drogas o niños o mujeres ú órganos o voluntades o lo que sea, porque ya no hay ningún código de honor ni siquiera el que antes se respetaba entre gánsters. Todo ello con un coste brutal no solo para las víctimas colonizadas del siniestro imperio, sino incluso para los mismos norteamericanos.

Un panorama en el que no cabría descartar una guerra civil entre globalistas disfrazados de demócratas y patriotas interesados en recuperar la soberanía nacional. Los fundadores ya han muerto y no pueden contemplar el triste naufragio de sus ideas y realizaciones debido no tanto a un enemigo exterior sino a la traición criminal de sus propias élites. La desolación de una quimera. La República americana convertida en otra dictadura bananera más y quizás la más peligrosa que ha conocido la humanidad.

Esa proclama de Lincoln que hoy suena a escandaloso anacrónico sarcasmo: «Que esta nación bajo Dios, tendrá un nuevo nacimiento de libertad y que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no perecerá en la Tierra.”   (Lincoln, junto al campo de batalla de Gettysburg, noviembre de 1863)

El deep state promotor de NOM y la Agenda 2030 es un contradios satánico movido por plutócratas depravados y ha degenerado en el mayor agente terrorista mundial, en una banda de psicópatas y asesinos sin control con o sin uniforme. Por si no había bastante con dar golpes de Estado, provocar revueltas y primaveras sangrientas, tirar bombas atómicas o promover la guerra biológica contra pueblos indefensos o manipulados, ahora se ufanan de incumplir sus propios acuerdos para provocar y agredir a Rusia. Y para colmo, como parece que la guerra de Ucrania no les va demasiado bien, estos genocidas incendiarios ahora prenden nuevos focos del incendio ya existente: Kosovo y China.

Como dicen que ocurriera con Nerón quemando Roma, el psicópata pederasta usurpador, como prostituido carcamal mascarón de proa de los genocidas, parece deleitarse, entre sobeteo y sobeteo, creando más problemas, guerras e incertidumbres de más guerras, y destruyendo vidas y haciendas.

¿Para qué tiene que ir la vieja bruja satánica a Taiwán precisamente ahora? ¿Acaso no hay ya bastantes problemas para provocar más? Tampoco se entiende bien. Los resultados aún inciertos de esta escaramuza, de no tener complicaciones bélicas, probablemente supondrán un desastre económico financiero para un EEUU de moneda tambaleante o puesta en entredicho, con una inflación ya desatada, hambrunas artificiales en el horizonte… además de una afrenta gratuita al hasta ahora gran aliado para atacar la civilización occidental.

Y ¿Por qué incitar también ahora a los terroristas separatistas kosovares contra Serbia? ¿Por ser aliada histórica tradicional de Rusia?

Con los países occidentales de comparsa, haciendo el desairado papel de putas poniendo la cama, el degenerado Imperio gringo no se resigna a declinar. Tanto falso discurso ecologista y filantrópico para en la realidad intentar salvar su dólar y la dominación plutocrática a costa de sacrificar el planeta.

Pero, ¿cómo es posible que hayamos podido llegar a esta situación?

Por un lado por la traición de unas élites carentes de patriotismo y de valores morales que desvirtúan las instituciones colocando títeres canallas a su propio servicio y no el del pueblo. Incluso haciendo trampas en las elecciones. De otro, generando nuevos esclavos. Gentes castradas espiritual e intelectualmente, embrutecidas a mayor gloria de este aborrecible sistema.

Si mirásemos hacia atrás, el pobre Tocqueville tendría que cambiar su clásico La Democracia en América añadiendo una quinta parte a su famosa obra para atender los nuevos tremendos acontecimientos actuales aunque con gran lucidez ya advertía algunos posibles problemas. Le sorprendería que la esclavitud sudista se iba a extender también más tarde a los blancos del Norte luego vencedores de los esclavistas. Pero entonces, como ahora, “el esclavo es un servidor que no discute y se somete a todo sin murmurar”.  Con alguna diferencia, pues muchos esclavos actuales ni siquiera son conscientes que lo son. No llevan grilletes materiales pero sí mentales inculcados machaconamente por los medios de intoxicación de masas en manos de los nuevos esclavistas sin escrúpulos.

Sí, en una garita anterior hablaba acerca del movimiento woke, de los paradójicos nuevos dormidos o alucinados más que despiertos que están destruyendo la república atacando sus valores.

En el discurso citado de Lincoln el presidente asesinado por el deep state de entonces también decía:

“Hace ochenta y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación concebida en la libertad y consagrada en el principio de que todas las personas han sido creadas iguales. Ahora estamos empeñados en una gran guerra civil que pone a prueba si esta nación, o cualquier otra nación así concebida y así consagrada, puede durar en el tiempo…» 

Hoy estamos en una guerra civil global más o menos abierta o encubierta con nuevos medios, entre patriotas civilizados y salvajes globalitarios.  Acaso por ello tenga alguna verosimilitud la información según la cual Trump habría evitado el desencadenamiento de las hostilidades, hablando y convenciendo in extremis al presidente chino.

Pero el escenario es terrorífico. Nunca imaginé que iba a tener que contemplar horrorizado los crímenes de los llamados “demócratas” made in USA emulando a los fanáticos salvajes de la tristemente célebre Revolución cultural de Mao Tsé Tung, promovida tanto entonces allí como ahora aquí para arrasar las sociedades y sus identidades culturales. Saqueos, quema de templos, destrucción de imágenes y símbolos culturales, asesinatos, satanismo, censura, persecución del desafecto…

Y a nivel internacional promoviendo sanguinarias revueltas y provocando guerras, en un ambiente enrarecido de manipulación de la opinión pública e hipocresía, pandemias artificiales, confinamientos, utilización del aparato del Estado supuestamente democrático para destruir los derechos civiles, inducción de pánico irracional, falsas “vacunas” letales obligatorias, destrucción de la clase media y de la economía real, trapicheos, engorde de la deuda odiosa, ridiculización de la Cultura, de la Patria y de lo espiritual….

Arrumbada hoy también la original democracia americana la vemos convertida en punta de lanza del nuevo despotismo, una tiranía tan brutal como nunca se ha conocido hasta ahora, ¿Tendrá un nuevo nacimiento de libertad y que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no perecerá en la Tierra?

 

Del Régimen filipino como WOKE

                                                                                    «La memez aislada y abandonada nada genera sino sandeces, pero enmucetada y condecorada, produce colaboracionistas. Los colaboracionistas habitan la tierra como servidores de la casta dominante. Cuando enmucetamos al necio, afrentamos la razón y su orgullosa pretensión de dar cuenta del mundo, misión reservada a la Gobernación». (Miguel Espinosa)

No me gusta usar palabras gringas porque aunque de los EEUU no nos vengan más que desastres, neomarxistas, feministas, desfalcos, bases de la OTAN, humillaciones y otras calamidades, se supone que el español con sus cientos de miles de términos puede tener alguna apropiada para cada caso. Sin embargo, esta vez voy a hablar de “woke”, término gringo nacido en las universidades más progres entre los cachorros díscolos de gente muy principal norteamericana, que sirve para designar a una variante de psicópatas pretendidamente revolucionarios, manipuladores orwellianos del lenguaje empeñados en acabar con la civilización occidental basada en el cristianismo y… los hombres blancos heterosexuales.

Estos woke, o despiertos, forman un movimiento equívoco y muy variable como el tiempo o el del cambio climático climatizable, pero profundamente malvado y en el fondo muy reaccionario en cuanto atenta contra las libertades y los mejores logros de la civilización occidental. Y en el que creo encaja a la perfección el siniestro falsario presidente del gobierno de Su Majestad como adelantado de todo el régimen filipino de dominación social. El régimen filipino sería el actual estadio de degeneración del antiguo constitucional, hoy arrumbado.

Los woke también dominan las redacciones de los prostituidos “media”, tanto en la ahora declarada república bananera gringa con dirigentes usurpadores, como ya en casi todo el mundo, incluida la arrumbada colonia española en manos del devastador neomarxismo filipino.

Constituyen de modo consciente o inconsciente los mamporreros al servicio de la despiadada plutocracia que establece el NOM. Hacen el trabajo sucio a ese grupo de magnates que buscan destruir las democracias, las naciones que las albergan y las raíces que las hacen reconocibles. Un potente gobierno en la sombra, capaz de influir sobre muchos países, alterar su estabilidad y hasta cambiar resultados electorales, o inducir golpes de estado para construir el NOM, porque eso les permitirá el control total sobre sociedades pequeñas, desestabilizadas, desestructuradas y debilitadas, reducir sus problemas de dominación global e incrementar sus enormes beneficios. Están detrás de «feminismos», disturbios y revoluciones de colorines. Promueven el miedo y el caos mediante la degradación y el enfrentamiento, rompiendo los grupos sociales en fragmentos cada vez más pequeños y fáciles de avasallar. Tratan de romper la cohesión social, de que proliferen las diferencias ente grupos más o menos artificialmente divididos, de censurar las opiniones e imponer el pensamiento obligatorio, incluso mediante leyes inicuas.  Los Woke son uno de sus instrumentos más eficaces en esta etapa histórica.

En España la clásica alianza histórica entre el Trono y el Altar ha sido sustituida, con un Bergoglio cómplice y encargado de desactivar al Catolicismo, por esta otra nueva entre el neomarxismo woke instrumento de la plutocracia internacional y don Felipe. Esta alianza se encuentra en la actual naturaleza del actual régimen filipino que sustituye al constitucional.

Los woke tienen un componente de secta religiosa iluminada destructiva. Una especie de nuevos alumbrados, como los que proliferaban durante parte del siglo XVI en España, para los que las palabras significan lo que ellos quieren que signifiquen, normalmente justo lo contrario de su acepción codificada en el diccionario.

Para algunos de ellos no existe una persona blanca que no sea racista: Porque según los woke el racismo, además de ser inherente a los blancos, resultaría incurable. Lo único que podrían hacer los blancos, si acaso, es mantenerlo a raya con un riguroso entrenamiento mental, y a las órdenes de otras razas.  El lector podrá adivinar cuál sería la principal entre ellas.

Desde el punto de vista de la práctica política vienen a ser violentos y fanáticos en sus prejuicios como unas nuevas camisas pardas SA o incluso unas negras SS pero sin uniforme. Eso del uniforme paramilitar no está de moda que lo que se lleva ahora es deambular despanzurrando instituciones y cosas, pero estudiadamente desarrapado o sin corbata, para ahorrar en el falcón. . .

Forman parte de una gran manipulación tanto del lenguaje como de movimientos respetables clásicos. Lo woke se identifica en gran medida con la izquierda identitaria, que ya no es la marxista o libertaria clásicas. Hasta el punto de que sus hordas se han extendido a Hollywood, los medios de intoxicación de masas y hasta las grandes corporaciones multinacionales que emplean sus consignas como instrumentos de marketing.

Pero como antes aconteció con la Revolución francesa, con el tiempo lo woke se radicaliza en el sentido malo del término: las cazas de brujas y las persecuciones a quienes no quieren pasar por el aro son cada vez más violentas. Se introduce en el discurso políticamente correcto y vigente, crecientemente obligatorio, una neolingua orwelliana que como jerga “profesional” para iniciados genera y entiende una pequeña casta difusa, autoerigida en audaz e hipócrita  portavoz de los oprimidos.  Una jerga que luego se va extendiendo contaminando todo como marea negra sobre el mar. Sin olvidar la introducción de pintorescos rituales colectivos inspirados en el indigenismo chamánico o en sociedades secretas como el que hemos visto el otro día en Madrid en la plaza del Palacio Real con el mismísimo don Felipe de insólito maestro de ceremonias.

Parte de este creciente radicalismo o mejor fanatismo en sus actuaciones que ya no tienen empacho en mostrar a las claras se debe a un sentimiento de falsa superioridad. Lo que hacen ellos está siempre bien, sea lo que sea, porque sus objetivos son «filantrópicos». Ellos tienen razón y punto. La ineptitud intelectual más el apocamiento de lo que se ha venido en llamar “derecha”, aquí en España el socialismo centrista del PP, hacen el resto. De modo que los woke campan a sus anchas en cuantas razzias destructivas se les antoja.

Incluso atentando contra lo más sagrado e indefenso, la infancia y la juventud en las escuelas. Todo ello dentro del proceso de derribo perpetrado por el neomarxismo posmoderno de la sociedad occidental y de sus instituciones básicas.  Woke y neomarxismo se compenetran hoy y se prestan metas y mañas. Y campan impunes atrincherados y compinchados en el impune gobierno social comunista de Su Majestad.

Los woke presentan una serie de mañas subversivas que conviene reconocer:

Así, por ejemplo, la consideración del lenguaje como algo violento. Y de ahí la necesidad de la memez del lenguaje inclusivo de abuso tan generalizado en la prostituida clase política, periodística y empresarial.

O bien la falta de homenaje a la verdad, a lo objetivo, a la realidad en cuanto pueda ser definida o conocida. Por ejemplo, en la ley de memoria democrática, que debiera mejor llamarse de Memoria WOKE. O en las anticonstitucionales leyes ultra feministas por las que el testimonio de una mujer, aunque sea falaz o producto del despecho o del chantaje, es lo que vale, más allá de las pruebas objetivas.

La realidad no importa para los woke. Pero más que debido a reflexiones acerca de las dificultades epistemológicas en la línea filosófica de un Platón o de un Kant, los woke identifican a «la mujer» con lo oprimido. Con una categoría política o social que aplican con evidente abuso. En España a falta de suficientes negros la cosa se suple así: Los oprimidos son las mujeres. O los homosexuales y tribadas. O incluso los golpistas catalanes, o los terroristas vascos.  O los filantrópicos rojos mal llamados «republicanos» para disimular.

Llegados a este punto y para no alargar más de lo debido el texto, el lector puede entender porqué se puede considerar al falsario y al resto de instituciones borbónicas de este Régimen degradado como parte de el movimiento woke.  Aquí, durante el desastroso reinado de don Felipe se está produciendo la desgracia de la coincidencia en el tiempo de: 1 una ideología centrada en la identidad, más del rojerío o del nacionalismo identitario que en el racial en nuestro caso; 2 el agravio victimista real o más comúnmente inventado; 3 el deterioro del sistema nacional saboteado para dar paso al tenebroso NOM; 4 una generación profundamente frívola, inmadura, inepta e ignorante, que se comporta como periféricos de chismes electrónicos y usa y abusa de las redes sociales con más prejuicios y pasiones que criterio.

En la Era Guttemberg se decía que el papel soportaba todo. Ahora internet y las redes sociales no van a ser menos. Son más.

Nos encontramos a nivel mundial con la resolución del antiguo contrato social, rescindido unilateralmente por la plutocracia globalista. Pero desde el punto de vista político nacional la triste conclusión para los españoles es la tremenda ineptitud del régimen borbónico actual para defender los legítimos intereses de la nación y de los españoles.  Un sistema ideado o al menos entrenado en la práctica para el saqueo impune y duradero de la gente por parte de la cleptocracia coronada se desestabiliza cuando no combate las malas ideas con hombres con buenas ideas. De ahí la traición suicida que asume la supuesta «oposición política» al no confrontar al falsario gobierno de Su Majestad, a Su Majestad y al movimiento woke que informa al sucedáneo actual del régimen constitucional en España.

 

 

Bergoglio oye gritos

Aumenta la preocupación por la salud mental de Su Satanidad.  Ahora el argentino ha confesado que «oye gritos». No la pitagórica música de las esferas. Ni tampoco los de los fetos abortados con su paternal ecologista complacencia malthusiana, o los de los niños abusados, sino los de la Madre Tierra, antes «pachamama».

¿Acaso será un episodio de esquizofrenia?

No lo sé. Lo de los gritos suele ser un síntoma. En sus propias palabras:

«Al escuchar estos gritos angustiosos de la «madre tierra», debemos arrepentirnos y modificar nuestros estilos de vida y sistemas destructivos».

Bergoglio implora a los católicos como «personas de fe» y los exhorta a «la conversión ecológica necesaria para lograr un cambio duradero».

¿Se abrirán más puntos limpios en vez de templos para desarrollar esta conversión ecológica?

Este cambio duradero al que insta tan angustiosamente Su Satanidad, ¿es otra forma de llamar a la conversión espiritual o religiosa y en concreto al Cristianismo?

Ni mucho menos. Faltaría más.

Se trata de este otro mandato, muy diferente del evangélico ir y evangelizar a todas las gentes: «Escucha la voz de la creación».

Según Bergoglio el planeta está «llegando a un «punto de ruptura«», al tiempo que describió el evento de oración como «una oportunidad para cultivar nuestra conversión ecológica.»

¡Toma ya! Conversión ecológica, ¡nada más y nada menos!

Ahora bien no es la primera que vez Su Satanidad representa un esforzado papel de agorero ecologista. Hace casi dos años ya asustaba así al personal:

“Nuestra demanda constante de crecimiento y un ciclo interminable de producción y consumo están agotando el mundo natural”.

“Los bosques se filtran, la capa superior del suelo se erosiona, los campos fallan, los desiertos avanzan, los mares se acidifican y las tormentas se intensifican. ¡La creación gime!”.

“Necesitamos hacer todo lo que esté en nuestra capacidad para limitar el aumento de la temperatura promedio mundial por debajo del umbral de 1,5° C consagrado en el Acuerdo Climático de París, porque ir más allá resultará catastrófico, especialmente para las comunidades pobres de todo el mundo”, dijo.

Una duda, ¿Lo del 1,5º es revelación inspirada?

Pero no queda ahí solo la cosa, el mensaje bergogliano de ahora también incluye un llamamiento a la aplicación del Acuerdo Climático de París al tiempo que defiende su autorización para que el Vaticano se adhiriera recientemente al Acuerdo.

No obstante la retórica filantrópica más o menos encubridora, es un Acuerdo que incluye una agenda subyacente para impulsar el aborto, la anticoncepción y la esterilización como medios necesarios para controlar a la población y minimizar el consumo humano y el uso de la los recursos de la tierra. La forma en que tales cosas se imponen a los países más pobres es vinculándolas a los fondos y recursos deseados.  «No tendrás nada y serás feliz» como explica la agenda 2030 cuya chapita de adhesión tan primorosamente lucen en la solapa tanto prócer globalista actual.

Pero ¿Qué pinta una institución religiosa adhiriéndose a un tinglado ecologista de orden material, más o menos encubridor de ocultos intereses espurios?

Esta sacralización de la Tierra, de la Materia, siempre se ha considerado una forma de paganismo más o menos hilozoísta.

En todo caso, creo que resulta un desvarío para un líder espiritual acongojarse más por la suerte de la materia que por la de sus almas.

Lo dicho: el pobre Bergoglio oye gritos.

 

Ucrania como espejo de nuestros males

                                                                                                                                                            “Vamos a seguir ayudando a Ucrania y castigando a Putin”  (Presidente del gobierno de Su Majestad, en el Parlamento)

¿Qué está pasando?

Cada vez es más necesario intentar averiguar qué es lo que está pasando, demagogia y propagandas aparte. No sé si tiene razón el presidente de El Salvador cuando afirma que la verdadera guerra no está en Ucrania sino en Canadá, Australia, Francia, Bruselas, Holanda, Inglaterra, Alemania, Italia… una guerra del Poder contra la Sociedad a la que debiera servir. Pero el actual conflicto abierto está haciendo caer muchas caretas y mostrando la verdadera levedad del ser europeo actual esclavo consciente o inconsciente de la cleptocracia plutocrática y de las delicias de la Agenda 2030. «América para los americanos» (los gringos, se entiende) decía Morgan y ahora debiéramos continuar: y Europa, la UE, y todo lo que necesite para el Deep State y su brazo armado, la OTAN. Más leña para la caldera.

Como a toda persona normal a mí tampoco me gustan las guerras. “Donde acampan los ejércitos sólo crece la maleza” decía Lao Tsé hace veintiséis siglos. Pero las enseñanzas taoístas también incluyen otras sentencias como “las palabras veraces no son agradables, ni las agradables veraces.” No sé si con estos protagonistas tan lejos de los usos de la Caballería andante, el sabio Don Quijote repetiría hoy su famoso discurso sobre las Armas y las Letras. La veracidad de los actores se termina de perder en las guerras, pero surge la que muestran los propios hechos.

Y es que las provocaciones a Rusia por parte del Deep State con la UE de comparsa cada vez más arruinada y envilecida nos muestran nuestra estulticia actual, si bien está empezando a haber importantes revueltas contra los gobiernos mercenarios o traidores.  Pero, son de sectores o grupos profesionales especialmente perjudicados por sus gobiernos que actúan como si estuviesen en guerra contra sus propias naciones. Creo que falta la comprensión última del proceso histórico en el que nos han metido.  Este proceso de sabotaje y devastación programados resulta una fase previa de la agenda 2030 y de la construcción del NOM.

Seguramente una de las razones del fraude electoral presidencial que aupara a lo alto de la cucaña presidencial a un personaje tan turbio, mafioso y encanallado como el decrépito Biden sea precisamente esa, elevar la tensión a mayor granjería y negocios del Deep State. Durante su mandato, el para ellos «malvadísimo», Trump no había iniciado ninguna otra guerra cosa asaz inadmisible en un buen director comercial de las grandes corporaciones globalistas, por lo que no les quedó más remedio que sustituirle incluso a costa de degradar a EEUU a la condición de emergente ejemplar república bananera electoralmente hablando. Los norteamericanos son especialistas en falsas banderas lucrativas como bien sabemos los españoles desde la triste experiencia del Maine en Cuba. Bueno es recordar ciertos precedentes históricos que terminaron con desigual fortuna.

Un poco de historia reciente

Tras las provocaciones en Dombass, Rusia ha invadido territorio disputado en teórica defensa de su población rusa según ha declarado.  Triste resultado de la escalada de la tensión entre Rusia y EEUU y RU verdaderos actores tras la OTAN. Tensión que bien pudiera haber remitido si la OTAN hubiera mantenido su antigua declaración o regla de los tres Noes: Ninguna razón, ningún plan, ninguna intención de desplegar armas nucleares en territorios de sus nuevos miembros.

La proposición rusa de noviembre pasado planteaba que tanto Estados Unidos como Rusia se atuviesen a respetar la Carta de la ONU y que EEUU respetase su promesa incumplida de ‎no extender la OTAN más allá de la línea Oder-Neisse. ‎

EEUU, ‎RU y todos los demás Estados miembros de la Organización para la Seguridad y la ‎Cooperación en Europa (OSCE) son firmantes de las declaraciones de Estambul y de Astaná que establecían dos principios:‎
‎1- Cada país es libre de unirse a una alianza militar‎
‎2- Cada país tiene la obligación de no reforzar su seguridad a costa de la seguridad de ‎los demás. ‎ Sobre este segundo punto cabe comprender que la admisión en la OTAN de los países ex miembros del Pacto de Varsovia ‎implicaría el despliegue en sus territorios de armamento y tropas de Estados Unidos, lo que supone o pudiera entenderse como una amenaza a la ‎seguridad de la actual Rusia.

La cosa aún es más pintoresca porque si es verdad que la OTAN se creó tras la Segunda Guerra Mundial para defender a Occidente de la URSS, ahora tal amenaza ya no existe, ni tampoco habría soviéticos que combatir. Al contrario, para las naciones de la UE, incluida naturalmente España, lo más conveniente para sus legítimos intereses sería buscar relaciones de buena vecindad e intercambio comercial y suministros energéticos con Rusia, que ya no es la URSS. Pero se hace lo contrario.

Detrás de la crisis de Ucrania se encuentran intereses globalistas propios y dirigidos por EEUU y RU con la OTAN como pretendida justificación y comparsa. Así:

Un intento o programa último, en la línea histórica ya iniciada por la financiación de la revolución bolchevique y luego por Trilateral y el movimiento Tecnocrático, de hacerse mediante la previa destrucción del orden nacional ruso y su posterior apropiación de los vastísimos recursos de Rusia, que permitirían un Tecnato globalista de valor extraordinario sino definitivo para el NOM.

O, mientras tanto pueda llegar a realizar ese objetivo, evitar la creciente desmotivación e incluso deserción de los Estados subordinados a la OTAN. A los que si mirasen sus verdaderos intereses no les haría ninguna gracia participar en un conflicto bélico abierto en el que no tendrían nada que ganar y mucho que perder. Sin embargo, esta es una estrategia muy inestable y difícil de gestionar: pudiera resultar contraproducente acelerando el proceso de desagregación de la OTAN cuando las naciones viesen las orejas al lobo nuclear si la cosa se descontrolase. Dentro de esta estrategia anglosajona, ajena e incluso contraria a nuestros intereses nacionales, ¿tendría que ver con los intentos de mantener el rebaño agrupado?

De momento, como en un nuevo Afganistán, el Deep State con el tenebroso Biden a la cabeza visible habría embarcado a Ucrania  en una provocación suicida que nunca podría ganar sin su apoyo militar.  Acaso pretende una larga guerra de desgaste que sería calamitosa para Putin pero también y acaso mucho peor para las naciones europeas. Como dice Kissinger: “La prueba de la política es cómo termina, no cómo comienza”.

La impertinente visión de Kissinger

De todas formas no se termina de entender bien lo que pasa. Nuestros próceres no nos lo explican con objetividad sino de modo sesgado, o

bedeciendo consignas. Kissinger no es santo de mi devoción pero más sabe el diablo por viejo que por diablo. De no ser apócrifas, en 2014 al principio de la crisis que ha terminado en el actual conflicto abierto decía el viejo político:

«Ucrania no debe funcionar como un enfrentamiento sino como un puente entre Este y Oeste. Occidente debe entender que, para Rusia, Ucrania nunca puede ser simplemente un país extranjero. La historia rusa comenzó en lo que se llamó Kievan-Rus. La religión rusa se extendió desde allí. Ucrania ha sido parte de Rusia durante siglos y sus historias estaban entrelazadas antes de esa fecha. Algunas de las batallas más importantes por la libertad rusa, comenzando con la Batalla de Poltava en 1709, se libraron en suelo ucraniano. La Flota del Mar Negro, el medio de Rusia para proyectar poder en el Mediterráneo, tiene su base en arrendamiento a largo plazo en Sebastopol, en Crimea. Incluso disidentes tan famosos como Aleksandr Solzhenitsyn y Joseph Brodsky insistieron en que Ucrania era una parte integral de la historia rusa y, de hecho, de Rusia.

Ucrania ha sido independiente por solo 23 años; anteriormente había estado bajo algún tipo de dominio extranjero desde el siglo XIV. No es sorprendente que sus líderes no hayan aprendido el arte del compromiso, y menos aún de la perspectiva histórica. La política de la Ucrania posterior a la independencia demuestra claramente que la raíz del problema radica en los esfuerzos de los políticos ucranianos por imponer su voluntad en partes recalcitrantes del país, primero por una facción, luego por la otra.

Cualquier intento de un ala de Ucrania de dominar a la otra, como ha sido el patrón, conduciría eventualmente a una guerra civil o una ruptura. Tratar a Ucrania como parte de una confrontación Este-Oeste hundiría durante décadas cualquier posibilidad de llevar a Rusia y Occidente, especialmente Rusia y Europa, a un sistema internacional cooperativo.

Una política sabia de EE. UU. hacia Ucrania buscaría una manera de que las dos partes del país cooperen entre sí. Debemos buscar la reconciliación, no la dominación de una facción.»

La interpretación oficial del Deep State de una única nación inocente y uniforme atacada por un malvado tirano invasor parece muy lejos de estas declaraciones del viejo político norteamericano, realizadas desde un ángulo diferente al del actual del NOM.

¿Qué hacer o no hacer?

Sea como sea, es muy probable que este conflicto haya de suponer un antes y un después. De momento, dentro de proceso de sabotajes en el que estamos inmersos desde hace un par de años puede provocar otro desastre económico para rematar las agresiones producidas por sus gobiernos a las respectivas clases medias que soportan las instituciones civilizadas. El suministro energético e incluso las cadenas logísticas pudieran no estar garantizados lo que provocaría un auténtico caos en la UE. Parece ser que en ellos estamos y que la situación después del verano va a ser catastrófica.

Pero, también, como indicaba al principio, debiera servir para reflexionar sobre el modelo en el que estamos al menos en España y en Europa. Un modelo de corrupción espiritual, moral, política, económica, intelectual y ecológica, sometido a los intereses despóticos de una plutocracia sin patria que se atrinchera detrás de instituciones globalistas antidemocráticas para subvertir la civilización hasta hacerla desaparecer tal como la hemos conocido. Un modelo en el que se están eliminando los últimos restos de soberanía de las naciones, en el que el juego político democrático se haya viciado de raíz tal como estamos pudiendo comprobar una y otra vez.

Ironías de la Historia, una nueva aparición de Fátima hoy puede que pidiese la conversión de Occidente en vez de Rusia. Una Rusia que ya no es la arrumbada URSS y que paradójicamente pudiera representar un bastión actual del Cristianismo frente a la tiranía del nuevo neomarxismo posmoderno de la Agenda 2030 y similares que campa a sus anchas entre los anglosajones y sus títeres, incluidos nosotros.

No solo el bochornoso espectáculo entre paleto y servil de la reciente Cumbre de la OTAN que muestra urbi et orbi la actual indigencia moral e intelectual de la sumisa Monarquía filipina de hoy en las antípodas de otra filipina de gloriosa memoria. El papelón que está haciendo el Reino de España, junto a otras naciones de la UE que fueron importantes, resulta lamentable, y se echa de menos nuestro antiguo status de neutralidad en los conflictos europeos. Con Gibraltar ocupado por una insolente potencia colonial, y otras partes de nuestro territorio nacional amenazado, con el Deep State apoyando e incluso armando a nuestros enemigos, nos vamos a que nos enreden en un conflicto fronterizo ruso, que en sí mismo nos es ajeno.

Para España la actual posición subordinada a intereses ajenos aún resulta más imprudente. Con un Jefe del Estado inoperante o colaboracionista, el desastroso Estado de las autonomías ha potenciado las fuerzas centrífugas de algunas regiones españolas sin apenas fuerza centrípeta que las equilibren. Los sistemas federales o confederales existentes de este tipo son repúblicas con presidentes elegibles, no monarquías parlamentarias que hasta cierto punto dependen de los propios golpistas, filoterroristas e insurrectos como estamos comprobando.

Por ello parece especialmente imprudente entrometerse en conflictos fronterizos externos o internos de otras naciones. Es el mismo Deep State que provoca a Rusia y manipula la política española quien potencia los golpistas catalanes o arma a Marruecos.

De modo que ojalá pudiéramos recuperar soberanía para mantener la neutralidad e intentar proteger nuestros legítimos intereses.

Mientras tanto, en pira funeraria que no parece purificadora, España arde por los cuatro costados…

 

 

Exhibición imperial

En un Madrid asolado con las orgullosas hordas y sus banderitas okupas se ceba otra plaga, la de los uniformados armados al servicio no ya de las naciones y los pueblos sino consciente o inconsciente del gran capital genocida anglosajón. De la plutocracia desalmada liberticida y ávida de poder y rapiña. So pretexto de la fingida cosa democrática, el amparo armado de la trata de blancas y niños, tráfico de órganos, drogas y vacunas, de armas y sobornos.  O del timo de la estampita impresa como bonitos dólares mohatreros. O del pillaje de las reservas de oro de los países atacados. O de los negocios sucios sino genocidas, manchados por sangre inocente, del tenebroso agio internacional. El poder de los usureros.

Según el diario oficial se dedicarán 35 millones de euros al humilde sarao. Comilonas y celebraciones incluidas. No importa: paga el pomposamente llamado Reino de España, es decir la saqueada finca de recreo borbónica, vamos usted y yo, amigo lector, que nos los cargarán pronto sobre nuestras espaldas junto con todos los demás dispendios, despilfarros y abusos. Lo que en el español clásico de la paremiología se llama: “Además de puta, poner la cama.”

Como en la inolvidable Bienvenido Mister Marshall ante el burlado populacho boquiabierto con sus banderitas de servidumbre, humillación e ignorancia, desfilan hordas de líderes títeres mohatreros que hacen ostentación de su poderío usurpado o vicario y de falta de empatía con el populacho que los vota y engorda. Pero ojalá nuestras prostituidas autoridades tuviesen la buena voluntad del alcalde de Villar del río. No es el caso, el fingidor Almeida, ha invitado a los madrileños a que se queden en sus casas y no molesten a los ilustres visitantes.

La galería fotográfica de los asistentes pone los pelos de punta ¡Tantos siglos de civilización para esto! Es como un retrato de Dorian Grey en el que el «mérito» va dejando su huella.

No sabemos el coste exacto de la foto de don Felipe VI de España y I de la OTAN con el tenebroso usurpador. Sí que la foto del falsario con el carcamal nos cuesta dos destructores más para Rota, aumento nada oportuno en plena crisis bélica con Rusia.

Nos hallamos ante la cruel representación del obsceno espectáculo de la renuncia a la soberanía nacional y personal. El régimen enterito se apretuja unido para salir en la foto. Por unos días, curiosamente ya no hay virus bioterrorista, ni chemtrails en los otrora cielos velazqueños ni menos cambio de clima climático climatizable. Que lo disfruta el carcamal señorito enmucetado y su infame horda de psicópatas, bufones, ministros y guardaespaldas.

Sí: El carcamal usurpador gringo, corrupto y sospechoso de pederasta y traficante, se trae en avión para la ocasión medio centenar de coches acorazados.  Pero eso, sí sin huella de carbono, motores eléctricos ni leches. Y, “maricón el último, que yo no voy a ser menos…”

Todos, todas y todes, o casi, quieren hacer méritos. Salir en la pasarela donde las doncellas de virgo remendado quieren ser vistas puestas de largo, en edad y ganas de merecer sustancioso cargo títere davosiano o para lo que exija el guión.

Una vez humillada, saqueada y devastada ya apenas hay Patria. Pero lo peor no es la galería de fotos para el museo de los horrores y aún estaría por saber: ¿Qué nueva sangrienta felonía tramarán? Los genocidas anglosajones y sus comparsas ente los que nos encontramos nosotros sin por supuesto habernos consultado, están hostigando temerariamente a Rusia, ávidos por saquear sus importantes recursos naturales.  Soros ha ordenado que esta guerra no se puede perder.  Pero aunque la guerra no se generalice en Europa el viejo continente ya está sufriendo las consecuencias de estar en manos de corruptos y desalmados apátridas. Y es que los reunidos ahora en Madrid, más que tranquilidad lo que dan es miedo.

Recemos para que la Providencia divina se apiade de nosotros y nos proteja, porque con tan heroicos filántropos institucionales no necesitamos más enemigos.

Amén.

 

 

Sobre el nuevo naufragio de Ulises

La publicación en 1922 del Ulises joyceano supuso toda una ruptura del escritor irlandés, tanto con su propio mundo de origen cuanto con el uso tradicional del lenguaje.

Un lenguaje que participa a la vez del simbolismo tomado de la epopeya de Homero y del naturalismo de un Dublín pequeño burgués, vulgar, cotidiano. Un lenguaje singular y variado que iniciado ya en el capítulo tercero con el título de Proteo adquiere en el final, llamado irónicamente Penélope, como una especie de vida propia desordenada en el famoso monólogo interior de Molly, la esposa infiel del protagonista principal de la novela, Leopold Bloom.

El Ulises es la obra de Dublín por antonomasia, escrita por un descreído ex alumno de los jesuitas, irlandés errante en busca de un mundo algo menos inhóspito que acaso sólo se hallaba en su pensamiento. Constituyó un escándalo para su época y tuvo muchas dificultades para verse publicada. Pero más allá del tema y de su tratamiento escabroso, la singular novela de Joyce nos invita a tomar conciencia del alcance que tiene para nosotros el lenguaje.

Hoy, cuando ya hace un siglo de la publicación del Ulises de Joyce no debiéramos dejar de reflexionar sobre el estado actual de nuestra consciencia y su vehículo: el lenguaje. Una cuestión de extraordinaria necesidad no obstante el tiempo transcurrido después del vagabundeo de Leopold Bloom sobre las calles de Dublín el 16 de junio de 1904. Una aventura vulgar, odisea de nuestros tiempos sin héroes, de gentes mediocres acomodadas a vidas mediocres, que nos muestra mucho, acaso demasiado para resultar grato, sobre el papel que representa el lenguaje en la construcción, desenvolvimiento y permanencia de nuestra propia identidad. Y es que el pensamiento, como la famosa paloma kantiana en el aire, se sustenta en el lenguaje.

Si esto es así, bien lo saben los enemigos de la gente. Estamos asistiendo a un naufragio provocado por un terrible sabotaje bajo la línea de flotación del lenguaje. Tanto el lenguaje codificado como el simbólico están siendo atacados por fuerzas satánicas demoledoras.

Dentro del proceso de descodificación del arte y de los grandes mitos realizado o mejor perpetrado durante el pasado siglo XX el Ulises de Joyce juega un rol capital en la Literatura.

Sin embargo, en uno de sus textos inéditos aparecidos en la biblioteca de la Universidad de Padua y publicados allá por el año 1976 en la Revista de Occidente, el propio Joyce teorizaba sobre la influencia del Renacimiento en la aparente atrofia de las facultades espirituales del hombre como la que parece manifestar el Ulises con sus íntimos circunloquios, con esa palabra interior que brota no siempre de la cristalina fuente de la que nos hablaba Juan de Yepes.

Dice Joyce: …”el tan alabado progreso de este siglo consiste en gran parte en una maraña de máquinas cuya finalidad es justamente recoger a prisa y corriendo los elementos dispersos de lo útil y lo conocible y redistribuirlos a todo miembro de la comunidad que esté en condiciones de pagar una tenue tasa. Admito que este sistema social puede presumir de grandes conquistas mecánicas, de grandes y benéficos descubrimientos. Basta, para convencerse de ello, con hacer una sumaria lista de todo lo que se ve en la calle de una gran ciudad moderna…pero en medio de esta civilización compleja y multifacético, la mente humana, casi aterrorizada por la grandeza material, se pierde, reniega de sí misma, se reblandece. ¿O habrá que llegar a la conclusión de que el materialismo actual, que desciende en línea recta del Renacimiento, atrofia las facultades espirituales del hombre, impide su desarrollo, embota su finura?…

… Del hombre moderno se podrá decir, desde luego, que tiene una epidermis en lugar de alma. La potencia sensorial de su organismo se ha desarrollado enormemente, pero se ha desarrollado en detrimento de su facultad espiritual. Carecemos de fuerza moral y quizás también de fuerza imaginativa”.

Y la cosa pinta ahora mucho peor que cuando Joyce realizaba estas reflexiones. ¿Qué diría hoy Joyce de las nuevas modernidades tales como internet o el teléfono móvil? El hombre actual parece que se ha convertido en un periférico o dispositivo informático del sistema. Hoy busca cobertura o un wifi disponible donde engancharse como antes trataba de entender la realidad de las cosas y de su propia identidad, su razón de ser, que no es un mero estar y consumir, vengan días y vengan ollas. De algún modo su consciencia se ha externalizado con periféricos. Muchas de las funciones tradicionales de nuestra mente, incluida la memoria se están atrofiando o directamente se ignoran al confiarse a dispositivos cuyo rol está derivando de auxiliares a esclavizantes.  La palabra interior que brotaba en la consciencia de Leopold Bloom está siendo sustituida por la acción de una “app” de moda.

Aún peor. Una de las pretendidas conquistas de los nuevos satanistas judíos es la generalizar los golem, la inteligencia artificial, degradando al hombre y a lo humano a un juego o negocio de máquinas dedicadas a la producción y al mantenimiento de la tiranía.

Si a Joyce, en su etapa colegial como educando de los jesuitas, le decían que Dios conoce lo más íntimo de nuestros pensamientos, la cosa parece haber cambiado con las nuevas modernidades. Ahora gracias a los nuevos trastos electrónicos nos espían gentes e instituciones cuya existencia barruntamos más que conocemos.  La tiranía total es posible.

Y la propia palabra interior, más o menos elaborada por nuestros conocimientos, se está degradando en una fea jerga de abreviaturas y anglicismos. Un Finnegans Wake cada vez más absurdo, incongruente, antesala del embrutecimiento y la pesadilla de una nueva esclavitud.

En los viejos mitos el héroe daba cuenta de la vida, recreaba la Creación, intentaba someter la Naturaleza y la Sociedad en función de determinados valores metafísicos o estéticos. Decía nuestro gran Cervantes que la pluma era la lengua del alma. El teclado del móvil parece la del autómata, la del desalmado.

Si hoy dejásemos de lado tanto chisme prodigioso quizás podríamos comprender nuestro propio naufragio. Como la fuerza de una tecnología impuesta por intereses comerciales pero ya fuera de nuestro control personal nos está arrojando a una playa solitaria, sin cobertura, donde ni siquiera tenemos ya una amorosa y dulce Nausicaa que nos recoja y consuele.

Una Europa otra vez en guerra

Ahora, con la crisis de Ucrania con la que un Occidente degradado en manos de la plutocracia más encanallada de la Historia pretende dar el golpe de gracia a nuestra civilización. Entonces, lo que fuera un asesinato de dos miembros de la familia imperial en Sarajevo se convertiría en una terrible masacre que ensangrentara a Europa con millones de víctimas sacrificadas a unos poderes en conflicto, y a la voracidad de unas invisibles potestades del aire que diría san Pablo. Nuestro Vicente Blasco Ibáñez cuenta en su obra monumental sobre la Primera Guerra Mundial las idas y venidas de diplomáticos y políticos de una y otra potencia a una u otra embajada para tratar de evitar in extremis el conflicto que al final estallaría probablemente por la cerrazón de Guillermo II. Cuando un siglo después se observan las fotografías de la época el lector sensible no puede menos de quedar impresionado por las sonrisas inconscientes de los inexpertos hombres víctimas de la propaganda y de los falsos discursos que les iban a llevar al más absurdo y cruel matadero en las trincheras. Pero la memoria histórica la manipulan los poderes dominantes de acuerdo a sus intereses. Y son otras generaciones víctimas de su renovada ignorancia las que van a sufrir a mayor gloria de los mismos intereses ocultos.

Ajeno en lo posible al desastre bélico, Joyce refugiado en Suiza, huye del conflicto y se dedica a escribir el Ulises, sobreviviendo como buenamente puede, y haciendo eco a lo que se ha venido en llamar corriente de conciencia, una palabra interior que a la vez limita y posibilita el pensamiento. Dada por finalizada la matanza Joyce vuelve a Trieste, ahora ciudad italiana, donde sigue dando vueltas al manuscrito.  Que no da por acabado hasta tres años después. Por fin, ya en 1922, consigue sea publicado.

Pero el Ulises es considerado un libro obsceno para el tartufo y pudibundo lector y entonces provoca un gran escándalo en la hipócrita cultura anglosajona sobre todo en lo que se refiere a su moralismo puritano. No tanto en la más liberal de orden católico, acostumbrada por tradición a tener más manga ancha con ciertos hechos, resultado de la auténtica condición humana. Una condición más liberal, de comprensión y tolerancia, hoy amenazada por cierto gracias la nefasta hegemónica influencia sionista y anglosajona. Aunque ahora sea distinto en lo referente a temas sexuales dado el proceso de embrutecimiento animal programado propio de la posmodernidad con toda su corte siniestra de falsas víctimas empoderadas, lumpen y especímenes tenebrosos.

Algunos críticos consideran que el Ulises refleja la formación jesuítica colegial de Joyce, y viene a ser un remedo parcial paródico de los ejercicios espirituales ignacianos. Hoy probablemente sea uno, como El Quijote o el Fausto, de esos libros famosos más citados que leídos. Pero no podemos por menos de admirar lo que parece su mayor logro, la perspectiva del lenguaje como consustancial al hombre. Un discurso que fluye como buena puede. A veces a trompicones, con manifestaciones no domadas por la cultura de la líbido. Pero siempre con una espontaneidad de lo individual, hoy gravemente amenazada por la dominante neolingua orwelliana marcada a fuego de lo correcto. Una dictadura terrible que elimina sinónimos y palabras que son reflejo de la libertad personal, del individuo… una tala consciente perpetrada con las peores intenciones.

Neolingua y flujo verbal

Donde no hay sinónimos no hay libertad… ¡ni disidentes! Porque también se está perpetrando una tala de aquellos que el Poder considera rebeldes, o inasimilables. Donde la censura es férrea o se tergiversan los significados tampoco se puede promover la Cultura ni la dignidad humana expresada en el lenguaje.

De las trescientas mil palabras con las que cuenta el español apenas se usan un par de decenas de miles por las personas más cultas. Las generaciones más jóvenes ignoran la mayoría. Pasma su pobreza de léxico que perjudica su comprensión de la realidad.  Una pena. Opongámonos a esta feroz tala de cerezos en nuestro jardín. Defendamos la libertad de conciencia y expresión. El doctor Freud aprendió español siendo modesto estudiante en Viena para poder entender mejor El Quijote, y con él, el conocimiento del alma humana. Hoy el español es perseguido con saña por gentes miserables, fanáticas e ignorantes en muchas regiones de nuestra patria. El inglés, lengua de los piratas como explican en el Golfo de Méjico, se ha convertido en la pretendida lengua culta alternativa de próceres, mercenarios y garrapatas presupuestarias.

El monólogo de Molly Bloom a la espera de su amante puede resultar obsceno pero es como es. Pero las palabras que son un instrumento, a veces también pueden resultar fuegos fatuos.  Pero como decíamos antes la elaboración del Ulises es contemporánea de la Gran Guerra. con todo lo que ella supuso de amenaza para la Humanidad y de amarga comprensión de hasta qué puntos puede llegar la estupidez y brutalidad humanas. Una época preocupante en la que también André Breton estudia los planteamientos del doctor Freud en un intento de comprender mejor la naturaleza humana y el sentido último del Arte.

En 1920, Riviere explicaba que al liberar a las palabras de las referencias colectivas, al restituirles su fuerza de invención, (Breton) las instauraba en dueñas del campo de la conciencia.

Dos años después de la azarosa publicación del Ulises, ya en 1924, Breton sacaba a la luz su Manifiesto surrealista. Definía el surrealismo como “un automatismo psíquico puro, por el que se intenta expresar el funcionamiento real del pensamiento. Un dictado de éste sin la intervención reguladora de la razón y ajeno a cualquier preocupación de carácter estético o moral”.

Es decir, una operación sobre el lenguaje. Y sobre lo que se encuentra al otro lado de él. Y aquí creo que aparece nuevamente la mística, porque al cabo, el misticismo viene a ser un intento de solución poética de los problemas filosóficos fundamentales.

Una aventura, por cierto, a la que España no es ajena. Nuestros grandes místicos fueron también redescubridores a su manera de continentes desconocidos. Así, Juan de Yepes, Teresa Cepeda, Ibn Gabirol, Ibn Arabí, o Moisés de León, desde su experiencia traducida al lenguaje poético o a la Cábala, a las relaciones más profundas entre Lenguaje y Espíritu.

El intento de superar lo que proponía Wittgenstein para concluir su famoso Tractatus: “De lo que no se puede hablar, mejor es callarse”. La tensión entre lo que puede decirse y lo que puede mostrarse porque el límite del mundo fenomenal que no es accesible no puede traspasar el lenguaje, porque tampoco podemos pensar fuera del pensamiento.

Sin embargo, fuera del pensamiento, cuando la mente se para, nos queda la Voluntad. En El Mundo como Voluntad y representación Schopenhauer demuestra ser uno de los últimos grandes filósofos de la Voluntad, de la búsqueda de la Cosa en Sí, que se encuentra en la Tradición hermética, el neoplatonismo o la Cábala.

No es exageración tal referencia a la Tradición iniciática. Breton llegará a decir en su segundo Manifiesto que: “El verbo no es para los cabalistas nada menos que aquello a semejanza de lo cual ha sido creada el alma humana. Se sabe que se la hace remontar hasta ser el primer ejemplar de la causa de las causas”.

Al final, una forma de regresar del exilio. Así, también nos explica en ese mismo Segundo manifiesto surrealista: “Todo conduce a la creencia de que existe un cierto punto del espíritu, desde el que la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el pasado y el futuro, lo comunicable y lo incomunicable, lo alto y lo bajo, dejan de ser percibidos contradictoriamente. Ahora bien sería vano buscar en la actividad surrealista otro móvil que no fuera la esperanza de determinación de ese punto”. 

O bien, en otras palabras de uso más habitual en la Tradición, la búsqueda del Uno desde la Dualidad. Y, viceversa, la manifestación del Uno mediante símbolos poéticos para tratar de superar la contingencia de un lenguaje dual, codificado, torpe y balbuciente para expresar ciertas ideas y emociones. Una dualidad que a veces nos atrapa impidiendo el vuelo.

El problema de la Palabra perdida

Pero, a diferencia del héroe homérico, ¿Por qué fracasa Leopold Bloom? El fracaso de él, ¿También es el nuestro de hoy?

Creo que es en esta cuestión, en el ejercicio de la Voluntad o mejor en su falta, donde podemos encontrar una explicación a las azarosas vicisitudes del errático Bloom por un Dublín mágico y real a la vez. Y también a nuestra presente crisis de civilización. La falta de reflexión, el atolondramiento, las nuevas tecnologías de la comunicación, nos confunden acerca de la alta peligrosidad que tienen para nosotros las palabras engañosas, orwellianas, que se emplean premeditadamente para encubrir su verdadero significado. Apenas es ya nada lo que parece en el mundo de la vacuidad dominante.

¿Qué es Itaca? ¿Dónde está Itaca? Acaso sea un producto de la mente, una mera construcción equívoca del lenguaje. Pero, al cabo, es en la falta de Voluntad para intentar realizar el mundo de los valores metafísicos que se supone debieran inspirar nuestra civilización donde fracasamos. Para algunos Itaca no existe, es una quimera. Pero otros más, quieren creer, confundiendo las palabras o para auto consolarse, que pese a todo Itaca es donde ya vivimos.  Presos de un mundo de representación ajeno a la Voluntad, o el de la Cosa en sí.

Un mundo, que como la tramoya de un escenario teatral, o engullido por la tempestad, está desapareciendo ante nosotros sin que apenas sepamos explicarlo ni podamos agarrarnos a ninguna palabra salvadora como un madero en el naufragio.

 

Sobre el concepto de carga ganadera según el NOM

Como es sabido existen dos grandes tipos de ganadería, la extensiva y la intensiva. En la primera la alimentación fundamental se debe a las posibilidades de la fotosíntesis no asistida, es decir, por pastos, praderas, pastizales o bien rastrojeras o residuos de cosechas. En la segunda, el ganado se alimenta con grano de cereal o soja, producto de cultivos o fotosíntesis asistida con fuentes energéticas colaterales diferentes y complementarias de la fotosíntesis, entrando en competencia con el consumo humano directo.

Es cierto que transformar proteínas vegetales en animales supone un cierto rendimiento en el proceso que varía con la especie animal, su condición rumiante o monogástrica. Su influencia sobre la capacidad de alimentar a la población humana es diferente.

Cada finca dispone de una carga ganadera variable según la estación y la climatología de ese año. En realidad, la ganadería imita a la naturaleza con sus ciclos de reproducción y cría según el ciclo estacional anual. Las ferias de ganado se asociaban a fechas de comienzo o fin de estacones o ciclos.

En caso de sequías persistentes, la carga ganadera que es capaz de sostener una finca se reduce de modo drástico. La productividad primaria no permite sostener la cadena trófica en el estadio deseado.  Lo que es válido para la ganadería extensiva también lo es para las grandes fincas de caza.  Para evitar epizootias se regulan cacerías especiales para disminuir la biocenosis hasta lo sostenible en tales condiciones.

Todo esto es bien sabido, pero conviene recordarlo hoy cuando en esta etapa final de la civilización los poderosos aliados con sus títeres políticos como pastores traidores y matarifes consideran a la mayor parte de la población humana como simple carga ganadera a sacrificar con uno u otro pretexto. Lástima que no empiecen dando ejemplo exterminándose ellos mismos y su diabólica ralea.

Para este proyecto satánico criminal han ido colocando pacientemente sus peones, viciosos chantajeables, corruptos, violadores, gentuza sin escrúpulos, en puestos claves de instituciones tradicionalmente consideradas respetables. Incluso han logrado desactivar el Vaticano con una mafia hipócrita y encanallada de ateos viciosos pederastas. O mediante el fraude electoral transformar a los EEUU en una república bananera más con usurpador criminal tramposo al que ningún crimen resultaría ajeno. Su Satanidad insta a sus traicionadas ovejas a obedecer a las lobunas instituciones internacionalistas globalistas mohatreras.

Y para disminuir la carga ganadera de acuerdo a sus intereses bastardos no dudan en sabotear la propia naturaleza manipulando el clima con las nuevas tecnologías. No sería raro que pronto veamos la promoción del canibalismo como tendencia hegemónica de consumo de proteína animal. No me extrañaría ya nada que Bergoglio estuviese preparando un filantrópico motu propio sobre asunto de tan alto contenido teológico.  Cerraría el ciclo de civilización inaugurado en América por la Hispanidad que tanta odia y potenciaría las exquisitas excelencias del indigenismo con o sin Pachamama.

El problema para la humanidad es muy difícil porque se trata del Poder contra la gente. Un Poder que se disfraza de modo hipócrita como filantrópico y que seduce aún a muchos.  O que divide a la sociedad para mejor engañarla y dominarla en falsas derechas o izquierdas que luego perpetran las mismas políticas.

Como último refugio ante la esclavitud, la barbarie o la muerte, el Arte, la Gran Cultura siempre nos muestran caminos de Libertad y supervivencia espiritual y material. Cabe imitar la postura del perro sabio cervantino en el Coloquio de los perros. Y comprobar por uno mismo que, pese a la propaganda, los supuestos lobos asesinos son los propios pastores que tienen la misión de proteger al ganado puesto a su cuidado.

 

 

 

 

 

Ahora, los nazis son los «buenos»

Con esto de la memoria histórica y demás demagogias propagandísticas la verdad es que ya no hay quien se aclare.  Tantas décadas de propaganda gringa peliculera sobre los malos que eran los nazis y el malvado Hitler, una criatura judía de la acreditada Casa Rothschild al fin y al cabo, y ahora va y resulta que hay nazis buenos, buenísimos, a los que hay que proteger, suministrar armas y dejarles asesinar y robar a mansalva porque resulta que «son de los nuestros». De los suyos. De los genocidas del Deep State, pederastas, demócratas, socialistas, traficantes de armas, órganos, niños y drogas, sionistas y oligarcas eugenésicos satánicos. Es decir, de lo más selecto de la mafia dirigente actual en esta civilización arrumbada en riesgo de desaparecer. Incluso, mientras hacen el saludo nazi, dejarles ganar la “mariconada” esa de la orgía de Eurovisión a mayor satisfacción del marujeo irredento teleidiota futuro votante de la Causa.

Desde luego, estos portentosos vuelcos en el relato no son bien comprendidos ni menos asimilados por el consumidor con un mínimo de conocimientos históricos. Pero no importa la pifia, el “más difícil todavía” en el circo depravado y corrompido en que se ha convertido Occidente y sus instituciones gracias a la oligarquía eugenésica genocida en Gringolandia y su brazo armado, con metástasis en todas las naciones a destruir.

Así, por ejemplo, un drogadicto fantoche, corrupto traficante de todo lo que se pueda, aupado por la oligarquía satánica a la cucaña presidencial ucraniana por su degenerada corrupción se permite insultar a España, tergiversando su grandiosa historia, y unánimemente nuestros diputados, diputadas y diputades le aplauden enfervorizados, enfervorizadas y enfervorizades, puestos en pie. Un espectáculo asaz bochornoso pero indicativo de la degradación institucional tras casi medio siglo de pertinaz borboneo. Y de la auténtica catadura intelectual y moral de la casta política de la Monarquía.

Lo dicho, necesitamos una especie de “guía burros” para que nos ordenen ahora a quién hay que aplaudir y a quién denostar. Que uno se molesta en estudiar, intentar comprender y luego pasa lo que pasa.

 

Miscelánea bergogliana

Con tantos sobresaltos hace tiempo que no le dedico unos momentos a Bergoglio, ahora en silla de ruedas por problemas en la rodilla que le impiden moverse con normalidad. Una cuestión importante es el último «rifi rafe» con el patriarca ortodoxo Kiril acerca  de la guerra de Ucrania. Sea por este encontronazo con su colega, sea por lo que sea, Bergoglio ha realizado unas declaraciones insólitas en él según la cuales la mayor responsabilidad de la guerra no estaría tanto en el malvado Putin sino en las provocaciones de la OTAN. Algo que no deja de ser cierto para cualquier conocedor del problema, pero que sorprende oírlo decir en el que se viene comportando como un títere globalista a merced de la plutocracia más satánica o desalmada.  Y otro dato curioso Bergoglio no es el único dirigente comunista que parece abrir brecha en la agenda globalista, me refiero a otras declaraciones similares del brasileño Lula da Silva.

Nos llamaba la atención que Bergoglio no nos llamase la atención. Acostumbrado a los flashes mientras bajaba la escalera como la diva asesina venida a menos de El Ocaso de los dioses o Sunset Boulevard, con esto de la guerra en el este de Europa había pasado a un segundo plano y apenas se comentan sus ocurrencias.  Pero él ahí sigue, dando todo de lo que es capaz al querido público que tanto debe pero sobre todo a sus amos que para eso lo han colocado en lo más alto de la cucaña vaticana. Aunque en este caso, ya digo, el tiro parecía fuera de programa. Una «morcilla» fuera de texto. Pero ¡quién sabe los secretos escrutinios del diablo!

No obstante, la ingente obra teológica bergogliana habría seguido su curso, inasequible al desaliento. Sabido es, sin ser vaticanólogo, que Bergoglio se lleva muy mal con su suegra. Para algunos de ahí deriva esa punta de cinismo malicioso, sonrisa lobuna y de pertinaz agriado mal carácter.  Quizás sea esa la razón de una de sus últimas lúcidas y profundas incursiones teológicas criticando las lenguas viperinas, o bergoglianas, de las suegras.

También ha sido muy comentada su audiencia especial con un póker de «trans» en el que intercambiaron iniciativas y experiencias. O su estruendoso silencio ante los avances del proceso cismático alemán promovido por el sector marxista, pederasta y LGTBI de su clero más orondo y mejor cebado.

“Zapatero a tus zapatos” ( o a tus minas), Bergoglio aprovechó un viaje en Alitalia para con su impostada voz más meliflua de no haber roto nunca un plato vender “vacunas” y criticar a los malvados negacionistas que estorban el suculento negocio. “En el Vaticano estamos todos vacunados”. Rostro pálido tienta con boca de serpiente. Por mucho que se le intente disculpar por razones de senilidad no cabe menos que concluir que estamos ante un auténtico malvado porque resulta increíble que por muy ignorante que sea no se documente antes de decir barbaridades y como pastor lobuno llevas a sus confiadas e inadvertidas ovejas al matadero.  Para «desbastar su natural rudeza» como diría don Quijote le podemos mandar un vídeo reciente de un ilustre militar de honor español, el coronel Vara del Rey, en el que explica el asunto con palabras sencillas. Y nos pone sobre aviso de la última canallada criminal que pretende perpetrar la terrorista OMS contra la soberanía y constituciones nacionales de los pueblos.

La situación internacional atraviesa una gran incertidumbre. En los propios EEUU, cuyos más depravados elementos son los mentores e impulsores de Bergoglio a la cucaña vaticana, existe la creciente posibilidad de una gran revuelta que pudiera alterar el sistema político conocido con el contubernio del Deep State. La senadora demócrata por Massachussets, Elizabeth Warren, llama a la insurrección contra el Tribunal Supremo.  La sombra del regreso de Trump como un nuevo arcángel San Miguel liquidador de las fuerzas demoniacas que le sostienen surge como amenaza en el horizonte.

Sea como sea y sin que sirva de precedente, en lo de la OTAN como provocadora de la guerra de Ucrania hay que darle la razón a Bergoglio.

 

 

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