Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Contra la agricultura, contra la vida

El lema de los ingenieros agrónomos es Sine agricultura nihil, y los plutócratas que mangonean en el mundo bien que lo saben. En efecto. En tanto que la agricultura ha permitido el desarrollo histórico de la civilización y se encuentra en la base de la alimentación humana, lo agrario, en sus muchas facetas y dimensiones, se ha convertido en otro blanco de sus actuales crímenes. Sabíamos de las campañas de nazis eugenistas como Schawb Rothschild o de psicópatas como Gates para acabar con la agricultura y la ganadería dentro de su proyecto genocida disfrazado de Agenda 2030. Pero este caso es muy curioso e interesante por lo que revela. Hace unos días en la hoy república bananera USA el gobierno rojo usurpador del corrupto pederasta Biden ha asaltado una granja de los amish.  No, no era un nido de violencia, que se encuentra fuera del código amish. Tampoco se trata de luchar contra el terrorismo, los terroristas impunes son ellos, sino de dar un escarmiento ejemplar.  Intolerable: los amish cultivan la tierra y alimentan su ganado con métodos tradicionales.  De modo que hay que mostrar que son implacables contra cualquiera que no se pliegue a su despotismo criminal.

La cosa no se queda en mero folclore, ni en una simple curiosidad para ociosos aficionados a la antropología.  La agronomía amish es tradicional, orgánica o biológica.  Desconozco si también posee ciertas características digamos “esotéricas” como la llamada agricultura biodinámica de Rudolf Steiner. Un profeta y pionero de hace un siglo de muchos estudios de hoy gran actualidad. El sabio estudioso fundador del movimiento antroposófico.  Pero sea como sea, no deben quedar disidentes vivos.

En la decadente Europa de la Úrsula von Trinken, la comisionista con pinta de pía congregante e íntima del psicópata falsario, parece ser que es Holanda la que está sufriendo el mayor ataque contra su agricultura.

Aquí, en el calamitoso reino de don Felipe, la agricultura y  la economía rural también están siendo vilmente amenazados. Sí, por lo que se ve a los nuevos tiranos ya no les interesa el disputado voto del Señor Cayo porque la idea ahora es erradicarlo. Sí, por lo que se ve ya nadie estaría seguro en Occidente. Mientras se desembalsan aposta los pantanos para mayor negocio de especuladores de «rentas ricardianas» oligopolistas, o se dedican a falsificar la pertinaz sequía o a echar la culpa a los malvados regantes, o al cambio del clima climático climatizable, el latiguillo político profesional de moda este verano es «queda inaugurado este incendio«.

Pero no obstante me llena de orgullo y satisfacción deciros que tras atravesar cientos de kilómetros por carreteras de Extremadura entre dehesas, regadíos, estepas y baldíos, por fin he conseguido ver especies que ya creía extinguidas en estas tierras: dos pequeñas piaras de cochinos, un rebaño de ovejas y alguna que otra vaca de raza blanca cacereña tumbada a la sombra de un alcornoque o junto a una charca. Todo un récord extraordinario para una región pretendidamente ganadera, un gran logro después de cuarenta años de desvelos agrarios del pertinaz y patriótico socialismo.

Pero la actividad agraria está a extinguir. Despropósito tras despropósito, so pretexto de ecologismo, animalismo, o porque yo lo digo, ni siquiera se respetan los derechos constitucionales.  Protegidos por embrutecedores media corruptos o prostituidos, sin ya casi tutela judicial efectiva de los indefensos súbditos, los títeres políticos y profesionales de la plutocracia globalista usurera se encargan de recordárnoslo.

Los descapuchados exigen su propia libra de carne cortada lo más cerca posible del corazón. Y vemos con horror que hay carreras en pelo de nuestros más significados y heroicos próceres para ofrecérsela. Son socialistas o demócratas.  O centristas. O Borbones.  Todos a una.

¿También Fuenteovejuna?

 

 

Ritos estivales compostelanos

Al regreso su esforzada amén de heroica aventura ferroviaria extremeña, don Felipe acompañado de la Leti y sus dos retoñas en edad de merecer ha inaugurado una versión políticamente correcta al gusto globalista bergogliano de la batalla de Clavijo.

En efecto, ahora en cumplimiento de las directrices de la Comisión europea perpetradas por mercenarios y de la nueva ley de memoria filoetarra perpetrada por el gobierno de Su Majestad, Santiago Matamoros renegaba de su glorioso pasado y se reciclaba para agradar a los amos, de modo que hacia como de amoroso responsable de ONG filantrópica de mimosa atención filantrópica del feroz enemigo moruno invasor.

Así que, ya puestos a inventar, don Felipe aprovechó tan alta ocasión para endiñar al sufrido respetable uno de sus sermones estupefacientes ante el pasmo o hastío de su víctimario.

Para nota del cotilleo y prensa del higadillo es preciso resaltar que a juego con el desastre de estos días el personal femenino borbónico, salvo una de azul grisáceo, iba de varios colores fuego a juego con la actual moda española en homenaje al cambio del clima climático climatizable. O algo así, dicen los más eruditos, como disfrazadas de flamígero túmulo de la doncella Altisidora.

Con la mosca de detrás de la borbónica oreja, hoy tocaba lisonjear al respetable público que tanto quiere y sobre todo al que tanto debe, que no está el horno para bollos y los Borbones serán malos y felones pero no tontos para lo que les conviene.

Tampoco podía faltar su tópica habitual parrafada demagógica en pseudo indígena transgénico de laboratorio autonómico.

Don Felipe afirmó muy convencido y puesto en razón, como si acabase de descubrir la pólvora o la penicilina, que el proyecto europeo conserva intacto su significado. Una trola y gorda.  Por favor, no nos engañemos ni mintamos más a la gente.

En realidad el “proyecto” europeo actual es de permanecer como colonia degenerada del imperialismo anglosajón. Nada que ver ya con su glorioso pasado tradicional.

Desde la perspectiva del mundo unipolar a la que don Felipe se arrima sin mayor disgusto, o incluso vendiéndonos una burra ciega, Europa es considerada como un satélite de América del Norte, la cabeza de puente del mundo anglosajón en el espacio euroasiático. A Europa no le está sin embargo permitido asumir ningún tipo de liderazgo. Es concebida como una herramienta al servicio de América, una entidad geopolítica privada de identidad específica y de una auténtica soberanía. Gran parte de las peculiaridades culturales, religiosas, etno-históricas de Europa, incluso su patrimonio greco-latino y sus raíces cristianas, se consideran hoy obsoletos. Tan obsoletos como el rito compostelano de hoy.

Se considera que la parte de la herencia del pasado utilizable por el proyecto globalista de dominación atea eugenésica anglosajona ya ha sido integrada en ello; todo lo demás se deja de lado sin demasiados escrúpulos. Y así, diga lo que diga don Felipe, Europa está condenada a la insignificancia geopolítica, vaciada de su propia esencia y privada de verdadera independencia.

Ahora bien, tras este desvarío, sin embargo muy revelador para comprender la estrategia o falta de ella de su calamitoso reinado, hubo un rasgo de humildad o raro rapto de lucidez: don Felipe pidió ayuda a Santiago Matamoros para que protegiese y ayudase a España ya que ellos por lo que se ve resultan incapaces, y con tantas calamidades producidas por la Infeliz Gobernación globalista pro NOM y agenda 2030 ya sólo queda pedir la intervención de la providencia divina.

Pasado el día, se acabó la romería. Así, uno se pregunta si este antiguo contubernio entre el Trono y el Altar, con tan pintorescas ceremonias como las del emperador de la China en el templo pequinés del Cielo para impetrar dones celestiales a su pobre reino, es como lo de esos edificios medio en ruinas que se sujetan unos a otros á punto de venirse abajo.

Lao Tsé ya nos advertía que cuando se vacía el corazón quedan los ritos.

Por si acaso habría que andarse con más cuidado no sea que con tanta sesión de espiritismo institucional el fantasma de Santiago Matamoros, asqueado por tanta hipócrita pantomima y harto de escuchar sandeces, en verdadera defensa de España y de Europa aparezca en su caballo blanco y los saque a todos a lanzadas del profanado recinto sagrado.

 

Mientras el forense hace la autopsia

«La vegetación arbórea silvestre es el encinar, en frecuente asociación con el alcornoque… el matorral característico es el jaral, en asociación politípica de especies con mata de encina, y, a veces, de alcornoque.

La creación de una dehesa de arbolado sin sotobosque, sino pastizal, consiste en eliminar las matas del jaral y guiar los pies de encina y de alcornoque. En los terrenos graníticos el jaral es sustituido por el retamar.

Las dehesas de arbolado son la base del gran desarrollo de la ganadería de Extremadura»    

(Profesor Hernández Pacheco)

 

Mientras aguardamos a que el orondo y bien cebado forense se decida a hacer la autopsia a la pobre Extremadura que yace postrada achicharrada a sus pies cabe hacer algunos comentarios sobre el pertinaz desatino socialista en estos tiempos de neomarxismo ecologista embrutecedor y de la sabiduría desaprovechada por estos señoritos vendepatrias al servicio del enemigo globalista.

Hubo una época en que tanto Marx como Bakunin pretendían liberar a la clase obrera. No es lugar este para volver a explicar sus distintos planteamientos que dieran lugar a la escisión de la I Internacional pero ambos revolucionarios tenían una concepción antropocéntrica mejor o peor enfocada, pero en la que el hombre y no los bichos o las florecillas campestres era lo más importante.  La revolución debía servir a la humanidad o al menos a la clase obrera.

Otrora, el PSOE y el resto del movimiento obrero pretendían la reforma agraria, se estableciere como quiera que fuera, para supuestamente elevar la vida de los trabajadores del campo. Sin embargo, la Reforma Agraria republicana tenía importantes defectos de diseño tanto en lo político, lo jurídico, lo técnico cuanto en el aspecto medioambiental o de buenas prácticas agronómicas relacionadas con los sistemas agrarios, es decir los ecosistemas modificados por el hombre. Su fracaso se debió por tanto a toda una serie de concausas, no solo de carácter político.

Con la nueva Restauración borbónica del general Franco el PSOE no se atrevió, o sus amos últimos no le dejaron, a realizar una reforma agraria con criterios modernos de carácter técnico más que político buscando nuevas alternativas dirigidas al desarrollo rural potenciado por una buena gestión de los recursos agroforestales.  En Andalucía hizo como que lo intentaba con el encargo a mi colega José María Sumpsi, antiguo profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid, de la dirección del Instituto Andaluz de Reforma Agraria. En Extremadura, ni eso, aunque disponía de estudios y tesis doctorales como la del investigador Pablo Campos sobre la dehesa que hubieran podido inspirar una reforma técnica con un buen conocimiento de los flujos de energía y materiales en este importantísimo sistema agroforestal.  Como alternativa a buscar formas de potenciar el sector primario se arbitraron paguitas para tener satisfecho al personal  propio de su corralito de votos que prefería permanecer ocioso. Con el consiguiente efecto desmoralizador y de mala asignación de recursos. La política se abandonó a lo que decía la PAC, Política Agraria Común, en Bruselas.

La perspectiva ha cambiado con el nuevo neomarxismo satánico que practican el actual PSOE y sus socios podemitas o afines al servicio del globalismo destructivo con, todo hay que decirlo, el colaboracionismo del resto de las instituciones borbónicas incluidas las  profesionales incapaces siquiera de denunciar tanta ruina, felonía y desatino. Pero las nuevas zurdas muy poco tienen que ver ya con los movimientos obreros clásicos. Se trata de gentes desvinculadas de la tradición obrera o trabajadora, muchos de ellos señoritos o niñas pijas que en su vida han dado un palo al agua, ignorantes de la realidad rural que tienen la osadía de establecer normativas con sus caprichos arrasadores al cabo destinadas a arruinar autónomos, la pequeña y mediana empresa que sostienen la vida rural.

Gracias a esta indigencia cuando no a la intervención directa de artefactos incendiarios pasa lo que pasa: el campo en llamas.

Pero una primera idea que conviene comprender es la del papel de la dehesa en la conservación de los ecosistemas y en la producción de alimentos o aprovechamientos, y qué concepto de climax hemos de adoptar y aplicar.

En 1956, Eduardo Hernández Pacheco, sabio extremeño, miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y presidente de la Real Sociedad de Española de Historia Natural, autor que tiene una calle dedicada en Cáceres, explicaba la cosa así: “más de dos terceras partes del conjunto de los territorios extremeños referidos es de dehesas de arbolado, en régimen, o no, de siembras de cereales, en alternancia con leguminosas y barbecho limpio, o sea, sin sembrar; utilización complementaria o auxiliar de la principal riqueza que es la pecuaria, y en especial, la ganadería de cerda.

Gran riqueza de Extremadura y muy importante en el conjunto hispano son las dehesas de arbolado. En general están situadas en territorios poco aptos para la agricultura intensiva por dificultades de orden geológico pertinentes a la constitución pizarrosa y silícea del terreno, de difícil descomposición en productos térreos y éstos en delgada capa laborable. Dehesas de arbolado, que sostienen abundante ganadería de especies pecuarias que no se perjudican mucho unas a otras; pues la oveja es animal herbívoro de hierba corta; el vacuno, herbívoro de hierba larga; el cerdo, omnívoro y principal consumidor de la bellota de la encina y después del alcornoque, cuyo fruto es de madurez más tardía. Consumidor es también el cerdo de hierbas primaverales, pero animal de gustos diferentes de la oveja pues ésta refiere las gramíneas mientras aquel apetece más las geraniáceas, tales como los Erodium que brotan en abundancia en los majadales.

La cabra es ramívora y, por lo tanto, son casi los únicos animales adecuados para el aprovechamiento del matorral en las cumbres y terrenos escabrosos, cuya conversión en encinar es difícil y costosa, quedando para cabreriles. La cabra, por tal carácter ramívoro, es peste de los chaparrales, o sea dehesas en formación, con pies de cupulíferas jóvenes y de pequeña talla aún.  Pero cuando el arbolado de la dehesa ha alcanzado talla suficiente para que las guías terminales de las chaparras (encinas) y chaparros (alcornoques) escapen de al diente voraz y destructor de las cabras, ésta es útil en la dehesa, porque detiene y destruye el matorral del sotobosque que amenaza invadir el terreno. Por otra parte, un corto número de cabras vive y pastorea bien junto con las ovejas del rebaño, produciendo gran utilidad a los pastores y al personal fijo de la dehesa por la leche diaria y el queso fresco, además de la renta anual de un chivo o dos por cabeza.”

Hoy todo esta sabiduría para producir proteína animal de gran calidad a base de la buena gestión verdaderamente sostenible de los recursos renovables de las dehesas ya forma parte del pasado.

En efecto, para el tenderete social globalista bien cebado Extremadura representa una especie de parque temático para esparcimiento y recreo de señoritos progres de ciudad que puedan contemplar el majestuoso vuelo del milano real o del buitre negro. Así, lo importante es, por ejemplo, llenar a la pobre Extremadura de ZEPAs o zonas de especial protección de aves mientras se dificultan o impiden las labores de la agronomía tradicional. Sin embargo, la política conservacionista debiera hacer especial hincapié en la especie hoy más amenazada, el  hombre del campo, al que arruinan y hacen la vida imposible con tanto disparate regulador cuando no sencillamente destructor. Para el neomarxismo satánico dominante sin duda un buitre es más importante que el señor Nemesio o la tía Juana, gentes prescindibles y exterminables. Sin embargo, Extremadura debiera ser una zona de especial protección de extremeños, una ZEPE para proteger a la gente que trabaja y mantiene, pese al orondo forense bien cebado y sus cómplices, los sistemas agrarios, las dehesas y las formas de vida y obtención de alimentos y recursos.

La Junta de Extremadura arruina a los extremeños con su nutrida colección de normas cada vez más restrictivas, aberrantes, necias o absurdas.

Sucesiones y Climax

Ahora un poco de Ecología, de la de verdad, no la explotada por chiringuitos tente mientras cobro. Las sucesiones ecológicas son las transformaciones de índole florística o fisionómica que de un modo continuo experimenta el tapiz vegetal.  Se llama climax a la agrupación o masa vegetal más estable a que conducen las sucesiones. Representan una una expresión de equilibrio entre el clima y la vegetación.  Para Bach «la climax es el resultado de del desarrollo natural de la vegetación bajo condiciones climáticas y de substrato dadas, excluyendo todas las influencias externas inhibidoras». Según indica el ingeniero y profesor Ezequiel Rodríguez López en su Tratado de Selvicultura de 1938:  «Las agrupaciones climácicas realizan, para cada forma biológica de la vegetación, nuestro llamado máximo ecológico bioecológico u óptimo vegetativo, y acusan, por consiguiente, localización natural de las mismas. La palabra climax, climacis es latina pero de origen griego y significa escalón, y en sentido figurado culminación, y con tal significado se emplea para designar la agrupación en que culmina la vegetación por su propia y natural evolución

El profesor Rodríguez aclara: «la acepción que hemos visto  se complementa con la consideración económica que impone el cultivo forestal.  Pues para que un máximo vegetativo realice un climax forestal es necesario que responda además a los fines económicos de dicho cultivo. con arreglo a esto podemos definir a la climax forestal como un máximo bioeconómico que realiza y asegura la persistencia del máximo rendimiento de una determinada producción forestal. »

Esta idea es lo que llaman Godwin y Tansley Climax alterada (deflected).  Es el estado de vegetación relativamente estable, que debe su existencia a las actuaciones humanas, como el pastoreo persistente, la siega, etc… en las regiones explotadas desde hace mucho tiempo es difícil diferenciar entre el estado final determinado por el clima y el así derivado. Las dehesas extremeñas formarían parte de esta clasificación.

Como podemos comprender aunque se deban tener en cuenta criterios ecológicos de gestión sostenible no cabe abandonar una perspectiva antropocéntrica que  está en la base de la Agronomía, la Silvicultura y, al cabo, la razón final de todo, la satisfacción de las necesidades sociales de alimentos u otros productos o aprovechamientos.

Abominando de, o simplemente ignorando, estas consideraciones sobre el sentido del climax, una manía de ecologistas de sauna picaflor y pilla pilla es la de no controlar el sotobosque, bien con ganadería extensiva o con otros aprovechamientos, del modo que explicaba Hernández Pacheco o conoce cualquier habitante de la zona. La falta de control del sotobosque permite la proliferación de las llamas, si además se emplean drones con artefactos incendiarios el desastre ecológico es seguro. Este abandono provocado por la Administración es negligente  Las dehesas que constituyen un sistema agroforestal de gran productividad para producir proteína animal de extraordinaria calidad están hoy desaprovechadas. Se puede atravesar la región sin ser capaz de ver a nadie en las fincas. Las casas cerradas a cal y canto. Ni un solo cerdo ibérico en el campo. De vez en cuando se ven vacas de la raza blanca cacereña y alguna oveja o cabra.  Las dehesas suelen estar llenas de jarales o retamares, matorrales producto de la degradación de los ecosistemas.

La sensación que ofrecen al viajero es la de abandono, de deterioro programado o al menos consentido. De fracaso. Un parque temático de tierras echadas a monte en el que, naturalmente, sobran los extremeños.  Un despilfarro de recursos. Un anticipo de la tenebrosa Agenda 2030 y del NOM.  También, en concreto, una forma práctica de hacer hueco a la carne fabricada con gusanos, petróleo y porquerías varias de Gates y otros  próceres de ese jaez.

Tal es la obra de sabotaje de las zurdas extremeñas con el orondo forense bien cebado a la cabeza. En vez de liberar a la clase obrera, engordar buitres carroñeros con plumas o sin ellas y proteger a la maleza.

El romántico paseo entre las cenizas del doctor falsario y de su forense es revelador, es todo un resumen de los resultados de su esforzada labor. Parafraseando a Sancho, ¡Vengan días y vengan cenizas!

La ceniza fue árbol, civilización y riqueza.

 

Viaje a las Hurdes

Su Majestad ha hecho un hueco mientras contaba sus ahorrillos para dignarse visitar acompañado de Su Señora uno de los lugares con fama de más exótico de Su Reino. Me refiero a la comarca cacereña de las Hurdes. Hace ahora un siglo a lomos de caballería el bisabuelo de don Felipe visitaba la comarca, entonces uno de los lugares más pobres y atrasados de Europa. Sobre ese viaje, tan famoso, han quedado diversos testimonios gráficos e incluso Luis Buñuel se apuntó a dejar su propio testimonio cinematográfico. En la fachada de una de las casas de la plaza mayor de Casar de Palomero, la antigua capitalita hurdina, aún hoy permanece una placa conmemorativa donde se explica que Su Majestad don Alfonso XIII se dignó pernoctar en cama limpia tras su intrépido periplo hurdino por la zona más remota y atrasada de sus dominios.

Hace medio siglo visité con mis padres esta región que ya salía de su penoso letargo y abandono.  Ya había algunas carreteras asfaltadas y el acceso era relativamente fácil.  Creo recordar que aún se conservaban varias muestras de las antiguas edificaciones, de las primitivas “soluciones habitacionales” como las llaman los ridículos tecnócratas socialistas que arruinan a la nación.

Hoy muchas cosas han cambiado. Sin embargo, en Casar de Palomero se quejan de la al parecer  irreversible decadencia de la localidad. El comercio va desapareciendo. Algunas iglesias permanecen cerradas desde antes de la “pandemia”, más por desidia eclesiástica que por falta de público, si es verdad lo que nos cuentan.  Pero otros lugares de nombres tristemente célebres han experimentado una gran transformación.

Han desaparecido las míseras construcciones donde vivían más o menos hacinados y en condiciones terribles los lugareños.  Ahora el viajero puede contemplar otro tipo de estragos, los estéticos de la cutrería, el feísmo desarrollista tercer mundista, que afortunadamente desde luego permite mejores condiciones de vida y habitabilidad, pero es lástima que apenas se hayan conservado algunas muestras de esas construcciones antiguas por su valor antropológico como relicto de una época felizmente superada.

A Su Majestad don Alfonso XIII le costó mucho esfuerzo e incomodidades llegar a lugares entonces tan remotos y olvidados como la alquería de El Gasco.  Hoy se puede acceder en buena carretera de montaña. Todo tipismo ha desaparecido, las edificaciones actuales son un concurso de fealdad, y lo más típico quizás sea ahora buscar un lugar donde poder aparcar.  De modo que no es que a don Felipe y señora cierto cortesano Potenkim les haya puesto un decorado para tapar miserias, sino que la cosa está así.

Es de suponer que junto a las placas ya existentes en la citada fachada de la plaza mayor de Casar de Palomero ahora colocarán otra placa conmemorativa junto a la anteriores, informativa de hasta dónde llegó la riada, hoy con don Felipe y Leticia como héroes. O quizás ni eso porque las rutas han cambiado y ya nada es lo que era. Dentro de poco, tras los logros de la filantrópica Agenda 2030, algún otro viajero del tiempo se sorprenderá porque en este solar yermo y desolado de la Península Ibérica hubiera existido una civilización como la española capaz de hacer progresar a todo el mundo conocido.

Pero, mientras tanto, afortunadamente, un siglo después de la intrépida aventura alfonsina, la señora de don Felipe puede lucir modelito ad hoc de audaz exploradora en tierras exóticas sin mancharse. Cosas del progreso.

 

 

 

Domingo de Resurreción

Hoy, Domingo de Resurrección, significa una fecha de especial alegría y esperanza para los cristianos. La constatación según la Fe de que, pese a todo su poner agobiante, el Mal no ha de prevalecer fatalmente y puede ser vencido. Y de hecho, es vencido por el Espíritu.

Esta semana santa muchos españoles han salido de su cotidianidad para bien en su propia ciudad o como viajeros celebrar estos días que como de repente han vuelto a tomar significados relegados o casi olvidados. En preciosas ciudades históricas como Toledo o Cáceres era mucho el gentío por sus calles.  Y mucho también los espectadores que acompañaban a las diferentes cofradías durante las procesiones.

En algunos momentos la hostelería estaba desbordada.

Me parece que esta semana santa ha constituido una forma de liberación de las miserias de toda naturaleza a las que nos condena el Poder, hoy mayoritariamente subordinado al Mal. Un Poder satanizado revestido con diferentes disfraces incluido el más hipócrita “filantrópico” que intenta sacrificarnos previo embrutecimiento y oscuridad según sus intereses inconfesables. Pero el Hombre no es un ser para la Nada.

Fuera de la liberticida Agenda 2030 existe Vida. Sí. Vida racional y digna de ser vivida no como esclavos sino como hombres libres. Y Tradición que se quiere eliminar.

La semana santa nos anima a un reencuentro iluminador y apasionante con el Arte y con la Historia. Ese Arte y esa Historia que el Mal boicotea y pretende ningunear para hacer que nos olvidemos de ellos como si nunca hubieran existido o como si nuestro pasado no hubiera sido singular, extraordinario y glorioso.

Y el Domingo de Resurrección nos indicaría que pese a todo la Vida está protegida por el Espíritu, y que ni el Mal ni la Mentira han de prevalecer si el hombre recupera su condición verdaderamente humana y se decide combatirlo, primero en su propia conciencia iluminada y luego recuperando las instituciones hoy en mano del Adversario.

 

 

Bolcheviques y mencheviques se disputan el voto del Señor Cayo

Atravesar el vasto espacio en Castilla también resulta un viaje en el tiempo. Hoy, presa de una cierta nostalgia, con una creciente sensación de nuevo fracaso histórico español como el del 98. A diferencia de lo que aconteciera con el fundador del reino de Castilla, el conde Fernán González, vemos con tristeza que, traicionadas las ideas del Preámbulo constitucional, otra vez las instituciones de la monarquía se han convertido en obstáculo para el progreso de España y sus gentes.

Don Claudio Sánchez Albornoz explicaba que en el medioevo remoto Castilla gracias a la voluntad de las gentes y al arrojo des su conde luego primer rey castellano se convertiría en un “islote de hombres libres en la Europa feudal”. Contra el Islam cordobés y el feudalismo de otros reinos cristianos. Ya siglo y medio antes de él, en el año 824, en el valle de Brañosera surgía una especie de derecho limitativo del poder feudal de los señores. Más tarde irían surgiendo Comunidades de Villa y Tierra con sus fueros respectivos. En el viejo solar de Fernán González donde otrora se produjo una extraña y valiente apuesta por la libertad y dignidad humanas, bolcheviques y mencheviques hoy se disputan el botín de la taifa castellano leonesa del mayestáticamente llamado reino de España.

Para el que no lo recuerde acaso no está de más aclarar que bolchevique significa miembro de la mayoría. Menchevique, de la minoría. La ideología con ciertos matices venía a ser la misma de fondo en ambos. Los bolcheviques más radicalizados, los mencheviques más moderados. Como también ahora de diferenciación comercial del producto en el mercado electoral en estos tiempos posmodernos globalistas aunque mayorías y minorías dependan del lugar y el momento oportuno. Y, dado que no suele haber recuento oficial de votos tal como indica el procedimiento, los resultados reales nunca llegan a conocerse con certeza. Una España vaciada que de momento aún no tiene su correspondencia con una urna vaciada. El disputado voto del señor Cayo que tan lúcida y premonitoriamente narraría al comienzo de la Transición el gran Miguel Delibes.

Sí. En esas tierras de la España vaciada por el régimen, los bolcheviques son las mesnadas populares y los mencheviques las de la PSOE. En otras taifas, es al revés. En otras pocas más, es el indigenismo más o menos despótico, desleal e insolidario el que domina. Un turnismo imperfecto en esta enésima Restauración fracasada.

Cuesta pensar que entre las actuales ruinas de San Pedro de Arlanza se produjese ese milagro de libertad hace un milenio y en las condiciones más difíciles. Unas ruinas venerables hoy saqueadas, motivo de meditación en la medida que puedan ser representativas de la propia situación de Castilla en este momento. Aguas abajo del río Arlanza se encuentra la colegiata de Covarrubias donde se halla la tumba del rey. Desde esta bonita villa burgalesa a Santo Domingo de Silos apenas se cruza con algún otro viajero. Al menos durante el crepúsculo resulta más fácil ver algún corzo que se atreve a salir de la espesura para comer en los claros solitarios.

Parece increíble que en Medina al pie del famoso castillo de la Mota se fijará el formato moderno y negociara la letra de cambio. En memorial de Valle de la Cerda dirigido a don Felipe II se valoraba el tráfico en la pujante ciudad en unos ciento cincuenta y cinco millones de escudos de la época, nada parecida a la situación actual casi cuatro siglos y medio después. Una decadencia que no tendría que ver con un simple deterioro ecológico o de soporte de actividad agraria debido a las pulsaciones climáticas sino a algún problema geopolítico o cambios en las ideas fuerza de la civilización. Algún lector dirá: exagera. En la Comunidad no sólo hay vastas extensiones deshabitadas, también hay ciudades y algunas importantes.  Y grandes tesoros artísticos. Cosa que es cierta, como que también tanto la postración y decadencia como el auge o prosperidad son relativos. Y que, en este caso de Castilla, el Régimen castiga el patriotismo y la lealtad.

La gala de Medina, la flor de Olmedo, que de noche le mataron al caballero”. Con traición y alevosía.  Pero si sabemos quién mató al caballero castellano porque nos lo cuenta Lope de Vega, más difícil resulta qué pasa hoy con Castilla.

En nuestra dilatada y ajetreada Historia no podemos dejar de observar un cierto halo trágico. Azorín ofrece un final feliz en su libro Castilla a la aventura amorosa, tan desoladoramente trágica en el original, de Calisto y Melibea.

En esto veo Melibea la grandeza de Dios. ¿En qué Calisto? En dar poder a natura que de tan perfecta hermosura te dotase: y fazer a mi in merito tanta merced que verte alcanzase”.

¿Por qué el devenir de España parece tener también como en el caso de los tan desgraciados amantes un elemento permanentemente trágico, que impide el triunfo del amor y del bien? El devenir de España también parece eternamente víctima de una conspiración motivada por la ambición, el egoísmo y la codicia de las Celestinas de turno y consentida por un pueblo desorientado cada vez más amorfo.

Azorín nos presenta a un Calisto maduro, felizmente casado con Melibea y padre de una hija, del mismo nombre que su abuela, Alisa. Pero Calisto medita con la cabeza reclinada en la mano sobre el devenir del tiempo y las formas de las nubes, tan iguales, tan distintas, en su eterno caminar sobre el cielo… Otro halcón pasa el cercado del jardín y tras él un mancebo…

¿Tiene razón Azorín al permitirse dar otro final a la historia? ¿Es que la Historia de España tiene un carácter fatal que se impone a los intentos de reforma y mejora profunda y continua de generación tras generación?

Nos encontramos en un momento histórico en el que los logros de la labor de construcción de la gran civilización española iniciada por la vieja Castilla se encuentran gravemente amenazados. En el que el tren azoriniano de la lucecita roja parece que ya nunca regresará. Una aventura común de siglos hoy medio desbaratada por la corrupción y la falta de inteligencia, voluntad y patriotismo de muchas instituciones y sus ocupantes, trasladadas a buena parte del pueblo español actual, víctima de un proceso de embrutecimiento programado. Regresan las cigüeñas que barruntan la primavera y vuelven las votaciones a Castilla para otra vez disputarse el raro voto del ninguneado sino parasitado señor Cayo.

Lo que no sabemos es si también volverá nuestra dignidad y voluntad de ser libres y mejores al menos antes de que las urnas queden vacías para siempre.

 

España vaciada y sistemas agrarios

“La solución del problema social agrario es fundamental para la vida de los pueblos y especialmente para España”  (Pascual Carrión)

 

 “En agricultura, sólo 1/3000 horas de trabajo humano por unidad de producto se necesitan comparadas con 1840…no respondo de la exactitud de estas cifras. Los tecnócratas de quienes proceden son demagogos y, por tanto, gente sin exactitud, poco escrupulosa y atropellada” (José Ortega y Gasset)

 

«Parad, airecillos, / y el ala encoged, / que en plácido sueño/ reposa mi bien.

Parad y de rosas/ tejedme un dosel,/  do del sol se guarde/ la flor del Zurguén…»

(Juan Meléndez Valdés)

 

Uno de los temas de actualidad es el de lo que se ha venido en llamar la España vaciada y su problemática representación política, fuente de sobresaltos para las más tranquilas aguas del Régimen. Para muchos ecologistas de salón influidos sin criterio propio ni experiencia por la plutocracia financiera y sus intereses ocultos esto del campo y la ecología es una moda parecida a la de la poesía bucólico- pastoril propia de otros tiempos, aunque sin un Cervantes, Lope de Vega o Meléndez Valdés que la glose.

De aquí muchos disparates como lo de la persecución de la ganadería, la de la cría de reses bravas, auténtica joya zootécnica de nuestras dehesas o la prohibición de la caza.

José Manuel Naredo, mi antiguo maestro en muchos temas de economía agraria, es uno de los meritorios estudiosos españoles, junto a Pablo Campos, Juan Martínez Alier, Javier López Linaje, Xaquín Lorenzo u otros, de los sistemas agrarios tradicionales, incluyendo en este concepto una visión integrada  de diferentes aspectos de la vida rural tradicional como la vivienda o los objetos útiles. Es decir, todo el conocimiento propio de la vida rural antes de la introducción en gran escala de los combustibles fósiles y la consiguiente emigración acelerada derivada de los cambios en la producción y el aumento de la productividad del trabajo. Hubo una época durante el franquismo en la que las publicaciones del Ministerio de Agricultura reflejaban un gran conocimiento de nuestros recursos y su forma de aprovecharlos.

Sin embargo, había que hacer frente a problemas técnicos importantes como la carencia de estadísticas fiables en unidades físicas de superficies, rendimientos o producciones de modo que levantaron acta de un mundo perdido, en el que prevalecía el valor de uso sobre el valor de cambio, la escasez objetiva sobre la subjetiva, el ciclo cerrado y el largo plazo, y en que mal que bien, la gente a base de ingenio, conocimiento diferenciado de su universo y mucho esfuerzo y dedicación, no hay que olvidarlo, se apañaba para sobrevivir sin el uso intensivo de energía fósil.

Tengan razón última o no teorías neomalthusianas como la de Olduvai el caso es que las poblaciones dependen de los recursos y en especial de la energía. Probablemente una futura carencia en la disponibilidad de energía fósil tenga por escenario una situación de histéresis. Muchos recursos agrarios se han degradado o extinguido y la gente que sabía como emplearlos ya habrá desaparecido. La necesidad de conservar ese conocimiento popular junto con los datos que pueda facilitar la investigación aplicada como las de las estaciones de ciertas cajas rurales resulta imprescindible.

Hace no tantos años se consideraba que la solución del problema social agrario era fundamental para España. Los errores políticos, ecológicos y técnicos en el planteamiento de la Reforma Agraria republicana influyeron en su fracaso lo que resultaría fuente de violencia y un importante factor de desestabilización del Régimen. Desde entonces muchas cosas han cambiado en el mundo, y hoy en España ya no existe la antigua y dramática presión sobre la tierra pues la población empleada en la agricultura y residente en el mundo rural ha descendido enormemente, de modo que muchas extensiones de nuestros campos se hallan ahora solitarias, abandonadas. Los sistemas agrarios se han simplificado, perdiendo gran parte de su complejidad y riqueza ecológica, cuando no desaparecido. Cuando se viaja por España cada vez se observan menos superficies de cultivo por lo que el paisaje resulta menos variado. Se puede atravesar buena parte de Extremadura sin poder ver piaras de cerdo ibérico en las dehesas. Algo de vacuno de raza blanca cacereña, alguna oveja y poco más.

Es al revés: la escasa presión sobre el recurso tierra viene provocando un proceso entrópico, de desorden y desorganización de los antiguos sistemas agrarios. Tampoco suele haber una ocupación racionalizada del espacio creciente que deja la disminución de Superficie Agrícola en forma de repoblaciones o de recuperación de bosques. Como mucho se suelen realizar algunas plantaciones de especies de crecimiento rápido, lo que más bien parece otra forma especial de cultivo, pero plurianual. Un asunto cuya desatención no deja de ser paradójica por no decir inexplicable en un momento de auténtica histeria inducida con lo del cambio climático de supuesto origen antropogénico cuando la actividad fotosintética sirve para fijar CO2 de la atmósfera. O con los problemas de la pérdida de suelo fértil debida a la erosión, un verdadero desastre desde el punto de vista de nuestro patrimonio natural. En muchas zonas de nuestros montes y penillanuras las especies vegetales dominantes ofrecen manchas uniformes significativas de los procesos de degradación de los ecosistemas.

Detrás de tan profunda transformación existen muchas causas. Las explotaciones se encuentran desestabilizadas en el aspecto financiero. Han pasado de antiguos sumideros de ahorro a posiciones deudoras, víctimas del juego de costes y precios no controlados. La productividad del trabajo ha crecido de modo extraordinario. Ya no hacen falta tantas personas para atender la producción agraria, y no todas pueden recolocarse en sector industrial o servicios al menos en su misma área.  Esta desordenación del territorio multicausa genera la España vaciada.

También es un resultado del cambio en la utilización de la energía y sus principales convertidores: plantas, ganado y máquinas en los sistemas agrarios. De singular importancia es, frente a la ganadería tradicional integrada, el desarrollo de la ganadería intensiva alimentada con productos propios del consumo humano como el maíz o la soja. Un combustible diferente del que usaban las máquinas vivientes de nuestra cabaña autóctona, más resistentes y mejor acomodadas al medio natural y capaces de aprovechar mejor los propios recursos pascícolas y la fotosíntesis no subsidiada con energía fósil, sirviendo además para la tracción en el caso del vacuno.

Por haber estudiado la cuestión ya en los años setenta he sido escéptico en lo que se refiere a la viabilidad real extendida de las biomasas para la automoción. Salvo que apenas tengan aparato logístico asociado y se consuman donde se producen los rendimientos valorados en términos energéticos son muy pequeños, incluso negativos. Es petróleo cambiado de forma, porque la agricultura de los países occidentales consume mucha energía fósil que asiste a la fotosíntesis.

También debe saberse que la producción de una proteína de carne requiere varias de proteína vegetal. Por ello es de gran importancia distinguir la ganadería extensiva que se cría comiendo productos no susceptibles del consumo humano de la intensiva, sin tierra, que drena recursos como maíz o soja que podrían alimentar directamente al hombre.

 

En los párrafos anteriores he tratado de trasmitir una breve idea de la complejidad de lo que sucede y como requiere una política agraria que tenga en cuenta todos estos aspectos ecológicos y técnicos junto con otros de carácter organizativo, financiero…así como su mejor integración en la agroindustria.

Y es que no tiene razón León Walras cuando afirma que: “el valor de cambio, la industria y la propiedad son los tres hechos generales de los que toda riqueza social es el teatro”.

Muy especialmente en el sector primario deberían revisarse conceptos básicos tales como escasez, valor, gestión de recursos basada en unidades físicas y no solo monetarias, diferencia entre riqueza patrimonio y riqueza renta, crecimiento…

Una política agraria de futuro debe replantearse sus objetivos. Ante la posibilidad de previsibles futuras hambrunas producidas por fenómenos naturales, o inducidas por la plutocracia financiera, es preciso recuperar una cierta autarquía en la producción agraria que permita alimentar y mantener la sociedad en previsibles condiciones de limitación del comercio internacional.

Algo que puede colegirse requiere recuperar soberanía para tratar de abordar un programa nacional de reconstrucción del sector FAO. Y que en mi humilde opinión no parece puedan arreglarlo unos cuantos francotiradores en guerra de guerrillas, aunque puedan tener un papel útil para… ¿acaso favorecer los intereses de los enemigos de España?

Pero, ¿Dónde influir de modo preferente?

Es preciso comprender dónde estamos y tratar de evaluar de modo multidisciplinar las políticas, los programas y los proyectos. El esquema energético de la agricultura española puede ilustrar esta pregunta. Al mirar en el esquema del diagrama energético la división en fotosíntesis asistida o no asistida se pueden observar los puntos más críticos e interesantes, en especial en un posible futuro de penuria e incluso hambrunas.

Pero esto puede ser objeto de otra garita.

 

 

Notre Dame woke y el Arte sagrado

Recuerdo con gran tristeza ese aciago lunes santo de 2019 en París. Haya sido o no un atentado no puedo olvidar la sonrisa mefistofélica de Macron acompañado del ministro del Interior cuando se dirigía al templo aún humeante. En este caso no creo que sea de aplicación el famoso aforismo taoísta de que “por la sonrisa del necio se conoce la grandeza del Tao”. Si la Providencia divina no lo remedia el presidente agente Rothschild y su gobierno van a perpetrar una gravísima fechoría en la catedral de Notre Dame: Convertirla en una especie de tenderete de mercaderes, parque temático Disneylandia y tinglado «woke».

La verdad es que tuve que buscar el significado de esta equívoca palabrota sacada de la lengua de globalistas y piratas y sí: significa despierto o despertó. En realidad, término para progres y buenistas que encubriría una revolución cultural al modo maoísta posmoderno, una agresión a la Tradición. Y en el caso concreto que nos ocupa una remodelación radical que desnaturalizaría la condición de Arte sagrado de la bella catedral parisina.

En uno de sus textos Proust ya especulaba con la muerte de las catedrales derivada del paso del tiempo y la supuesta extinción del Catolicismo. Excepto para algunos pocos sabios investigadores de rituales, liturgias y significados, hoy perseguidos y represaliados por el reciente motu propio bergogliano Traditionis custodes, las catedrales se habrían convertido para la sociedad de tal época monumentos ininteligibles. Nos explicaba Proust que “caravanas de snobs van a la ciudad santa y una vez al año sienten la emoción que antaño iban a buscar a Bayreuth y a Orange; gustar la obra de arte en el marco mismo que fue construido para ella.  Desgraciadamente no pueden ser más que unos curiosos, unos diletantes; hagan lo que hagan ya no habita en ellos el alma de antaño”.

Y es que algo cada vez más parecido a la advertencia proustiana nos sucede en una civilización deshabitada de actores conscientes y protagonistas salvo impostores poderosos encaramados en las cucañas institucionales. El tiempo perdido está siendo recobrado por los audaces mohatreros enemigos de la civilización y de lo sagrado, pero empeñados en crear valor para el accionista. Así, no es de extrañar que alejados los buscadores espirituales y los antiguos fieles los recintos de lo sagrado con su especial Espacio y Tiempo se están reconvirtiendo en una especie de parque temático para lectores apresurados, consumidores atolondrados y guiris o indígenas semi analfabetos de todas procedencias. Apenas incapaces de comprender nada por muy «woke» que se consideren. Ni menos el Tiempo que ni siquiera saben que lo que han perdido y así no son capaces de buscar.

El destino de Notre Dame ha entrado en la campaña política presidencial francesa. La nueva bestia negra del globalismo plutocrático y controvertido candidato Éric Zemmour clama porque “Notre-Dame vuelva a ser Notre-Dame”. Y ha jurado que si es elegido Presidente de la República volverá la catedral a su naturaleza original. Algunos tratan esta pretensión de demagógica, oportunista y ajena a un debate electoral. No estoy de acuerdo. Nada más necesario para la civilización hoy tan amenazada como recuperar el Arte y la emoción de lo sagrado, y evitar su sacrificio para crear valor para el accionista.

Desde este punto de vista, el futuro de Notre Dame también es nuestro futuro.

 

Leti se va de cooperanta a Tierra Caliente

Mucho más empoderada ahora por vía heteropatriarcal coronada, nada que ver, que cuando feminista liberada con una mano delante y otra detrás se fue a Méjico a hacer las Américas, la Leticia se ha marchado de esforzada cooperanta nada menos que a Paraguay.  Un viaje muy ecológico sin huella de carbono y gratis total, así hay que reconocerlo.

Para viajes ecológicos sin poner todo perdido de CO2, los desdoblamientos astrales de Lupita La Romántica en el Tirano Banderas, sin olvidar los deliquios eróticos de la infiel niña Chole en Sonata de Estío.

Con su vistoso chaleco rojo de cooperanta se sabe que Leticia ha visitado las reducciones jesuitas del Paraguay de cuando durante la Ilustración la Compañía de Jesús (en la compañía de Jesús estaba Judás)  intentó su traicionero sacrílego golpe de Estado contra España. En sueños de primorosa polifonía musical que pronto devienen en pesadilla aparece una asustada doncella guaraní perseguida por un sátiro Polifemo bergogliano.

Sin embargo, lo del chaleco rojo del disimulo no fue bien apreciado por todos. Una diputada paraguaya se atrevió a criticarlo como signo de impostura. Pero, las críticas de la diputada han puesto de moda la prenda y ahora casi todas quieren ser Leti por un día.

La mujer del rey visitó luego varios lugares donde actúan los cooperantes españoles, algunos de ellos empeñados en enseñar lo que es y da de sí la magnífica democracia borbónica española a estas pobres gentes de un país encantado en el tiempo.  Una democracia tan filantrópica que no sólo pone de moda chalecos rojos a 19 euros la pieza sino que dona vacunas a todo el que se descuida.

Provista del susodicho chaleco y de unas cómodas botas de senderismo para completar el equipo de cooperanta de diseño también visitó una cosa que llaman Centro de Entrenamiento del Emprendedor.

Pero no, la Leticia no es lady Di.

Fuese y no hubo nada.

 

 

 

Ya dieron las doce en Kabul

Al dar las doce en Kabul era el título de un interesante libro que me regaló mi padre cuando yo era un muchacho. Escrito por Walter Krause, un viajero y diplomático alemán, formaba parte de una sugestiva colección de libros de viajeros de la Editorial Labor. Contaba que, hasta avanzado el siglo XX, la hora oficial de Afganistán la fijaba un cañonazo que se disparaba desde el palacio del emir. Si eran o no las doce realmente no era cosa que importara demasiado en un remoto e inaccesible lugar, la antigua Ariana, cuna del pueblo ario. Dotado entonces un régimen teocrático templado, capaz de fijar la vida de sus súbditos hasta en los más pequeños detalles, y en los que el tiempo casi no existía pues apenas cabe movimiento o alteración que reflejar en un sistema inmutable hecho a la medida y semejanza de Alá.

Pero ya en la época que describe el libro, lo del cañón horario resultaba muy anacrónico. Afganistán despertaba de su letargo secular y se abría a la modernidad. Los americanos y los rusos se disputaban influencia política, económica y técnica sobre el problemático país asiático de situación tan estratégica y competían en proyectos de desarrollo para la mejor explotación de sus recursos naturales. Pese a intereses creados y dificultades técincas se pretendía promocionar una nueva agricultura con áreas de regadío que sustituyeran la tradicional especialización en el cultivo de adormidera. Comenzaba a surgir una clase media. Había una Universidad, digna de tal nombre. Las costumbres se habían aliviado, sobre todo para la condición femenina, de modo que junto a los tradicionales y humillantes burkas también podían verse insólitas fotos de muchachas vestidas a la occidental. Esto ¡hace tres cuartos de siglo!

Pero este incipiente proceso de modernización de la sociedad y su economía se vería frustrado más tarde. No es momento ni lugar de recordar toda su historia reciente. Tras el auto atentado del 11 S, en realidad un golpe de Estado del deep state que coloca en un política de hechos consumados a la politeia institucional, se arbitran nuevas acciones imperialistas.

Existía el interés por la construcción de un importante oleoducto que cruzase la región. Las negociaciones para su construcción se habían roto un par de meses antes del atentado de las Torres gemelas. Esa era una de las razones por las que el deep state estaba interesado en promover esta guerra.

Guerras o primaveras como subversión y granjería

Los feroces talibanes que antes habían sido los paradójicos aliados de los americanos se transformaron en sus enemigos. Y luego van a conseguir echarlos como en Vietnam. Desde el pasado domingo, Kabul es una nueva Saigón a la desbandada.  Un espectáculo penoso porque la evacuación  al parecer está dependiendo de la voluntad de los talibanes de masacrar o no a los fugitivos, abandonados casi a su suerte. Los talibanes aseguran en fuentes diplomáticas que no van a comportarse como fanáticos represores pese a los salvajes crímenes de guerra cometidos por las tropas USA y sus aliados contra la población civil, con bombas de racimo, drones y otros instrumentos mortíferos. Pero si no había bastante con el impune fraude electoral que ha puesto en ridículo a los USA como una república bananera más, y colocado a un títere corrupto en la presidencia, esta retirada precipitada indicaría que ni siquiera ya saben huir con decoro y más parecen gudaris en Santoña.

Lo del imperio USA no deja de ser curioso y no aparece que aprenda de los errores políticos, si es que se cree su propia propaganda. Aunque propaganda y realidad sean opuestas. Favorecedor o promotor del Islam más fanático y atrasado, creador del Estado Islámico, como mucho antes los Hermanos Musulmanes, y apoyo de los grupos terroristas que operan contra los regímenes laicos como en Egipto, Libia, Túnez, Irak o Siria. Claro que la gestación y dirección de las sucesivas guerras imperialistas se encuentra en realidad en el tenebroso deep state más que en la politeia institucional. Y así se explica tanto desatino.

Y si no primaveras sangrientas, guerras que también empiezan con atentados de falsa bandera: Maine, incidente de Tonkin, Torres Gemelas, y que como en Vietnam tienen sendos bandos de mercenarios y corruptos contra gente que cree en algo. Las caídas de los regímenes colaboracionistas o mercenarios con USA, pese a su importante superioridad militar en medios y efectivos resultan estrepitosas.

Guerras crónicas, en los que ya no se pretendería tanto llegar a un resultado tal como acabar con el enemigo para implantar un conjunto de principios y normas de civilización sino mantenerlas crónicas con subversión permanente para mayor granjería del siniestro negocio del deep state y el mantenimiento de grupos de inteligencia contrainteligecia y contra –recontra- inteligencia, un aparato que se justifica por atender los problemas previamente creados.

Un modelo probablemente tomado de la gran industria farmacéutica transnacional corporativa que más que curar enfermos pretendería mantenerlos crónicos como consumidores dependientes de sus productos. Al cabo, todo ello está al servicio de la misma plutocracia sanguinaria e insaciable que hoy impone su NOM.

La aportación inmediata de Afganistán al globalismo acaso sería el suministro de opio a las mafias del gran capital que controlan su tráfico mundial. Un cultivo y tráfico casi erradicado en algunas áreas bajo el anterior dominio ruso.

Un problema metafísico o espiritual

A lo largo de la Historia siempre ha habido intentos de manipular el universo espiritual desde Poder. O al menos se suponía que los valores espirituales informaban cada cultura y civilización. Incluso unos panteones divinos eran sustituidos por otros, informando sus valores a la sociedad. Todo ello hasta ahora en que, si tienen razón algunos autores como Guenon, el punto débil del Occidente actual, lo que le hace singular en la historia comparada de las civilizaciones, sea la pérdida del sentido metafísico de la existencia.

En el caso del Catolicismo, el poder del Papa era doble, espiritual y material como jefe de Estado. A veces ese doble Poder estaba al servicio de otros intereses políticos o económicos. En la teocracia propia del Budismo tibetano el Poder se hallaba desglosado en dos figuras principales: el Dalai Lama, con sede en Potala, Lhasa, depositario del poder material y el Pachen Lama, del espiritual. Título recibido por las grandes lamas o abades del monasterio gelugpa de Tashi Lhumpo. El actual Dalai Lama logró escapar a través del Himalaya tras la invasión china. El último Pachen Lama fue secuestrado por los comunistas chinos en 1995, y sustituido por otro afín o complaciente con los invasores comunistas chinos. Hoy, contra todo valor espiritual y de civilización, parece existir una coalición entre la plutocracia occidental y la China comunista para repartirse el botín mundial.

Pero, en muestra de fanatismo y de vesania satánica a veces el Mal adopta la solución de la simple y contundente destrucción. Así ocurrió con las famosas estatuas rupícolas de Buda en Bamiyan en Afganistán, destruidas por los talibanes islámicos. Y así está ocurriendo también durante la actual terrorista revolución iconoclasta comunista americana inspirada por el deep state y su brazo ejecutor, el Partido Demócrata, contra templos cristianos y figuras señeras de la civilización cristiana y occidental o de sus actuales enemigos políticos. Cosa que sufrimos especialmente en la medida que afecta a la Hispanidad y a nuestro papel en la Historia. Pero nuestro ejercito de comparsa al Afganistán. Y que la Providencia divina nos proteja de que el deep state quiera montar una primavera canaria, ceuti o catalana.

Asistimos a un feroz redoblado ataque contra la Humanidad por parte de las fuerzas demoníacas y materialistas uno de cuyos principales instrumentos es virus chino, transmisor de pánico, propaganda y despotismo. No sólo se ningunea o ridiculiza la idea de evolución espiritual personal, sino también que se suplanta la visión del arquetipo del Salvador por agentes impostores materialistas y materiales, neocomunistas, genocidas, falsamente benéficos o filantrópicos colocados por el Poder.

Esta huida americana de Afganistán con la subordinada de nuestros propios soldados que no se sabe muy bien qué demonios hacían allí, supone un nuevo caso o muestra de la nueva doctrina deep state, que significa que el verdadero enemigo es la paz y la estabilidad. El progreso en paz de las naciones. Insisto. Ya no es tan importante ganar las guerras que se provocan como asegurar la inestabilidad y conflictividad de las zonas para promover la decadencia o inviabilidad de las naciones cara al NOM.

Así se entiende este aparente fracaso y un nuevo ridículo para Occidente. Pero nosotros ya no somos capaces de atender ni solucionar nuestros propios problemas y ¡vamos a resolver los seculares de Afganistán! En algunos países como España observamos un lamentable proceso de talibanización. El fanatismo, la falta de raciocinio o de búsqueda de verdad campan a sus anchas devastando el universo espiritual, el Estado de derecho y el marco de la convivencia.

Los talibanes españoles no se basan en interpretaciones erróneas de una religión revelada sino en la satisfacción de sus más bajos instintos. Socialistas, comunistas, golpistas, filoterroristas, hampones, lumpen, incluso consentidores de la pretendida oposición, están dispuestos a derribar cruces cristianas con similar fanatismo con el que sus colegas asiáticos demolían las estatuas de Buda.

Ni libertad religiosa, ni libertad a secas. Puro salvajismo iconoclasta. El propio Proust especulaba con la muerte de las catedrales derivada del paso del tiempo y la supuesta extinción del Catolicismo. Excepto para algunos pocos sabios investigadores de rituales, liturgias y significados, las catedrales serían para la sociedad de tal época monumentos ininteligibles.

El progreso debiera ser el intento de realización a nivel político, social e individual de los grandes valores metafísicos. El Bien, la Belleza, el Amor, la Justicia, la Libertad, el Orden…  Pero cuando se manifiesta la decadencia de la civilización tal pérdida del sentido metafísico se suplanta con los intentos de pertenecer a algo. Un club de fútbol, un partido político, una región o raza superior… Los valores abstractos clásicos quedan demasiado lejos ante el instinto de tribu o de rebaño.

Un ejemplo reciente de la frívola insustancialidad en la que por desgracia ya se mueve mucha gente. La fuga de Messi a la vecina tierra de jeques y mercenarios Rothschild puede que produzca más sesudos comentarios y desolación en la voraz tribu catalana que el drama asiático y lo que significa.

Sic transit gloria mundi

 

 

 

 

 

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