Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Curioso exorcismo en El Corpiño

El santuario del Corpiño estaba tranquilo cuando ya se barruntaba la festividad de san Juan. Fresnos y castaños de Indias sombreaban la campa de la romería. Guillermo el abad de santa Agueda había ido a exorcizar a una mujer que estaba poseída de un demonio muy travieso. Mentía el diablo más que hablaba a las preguntas que le hace el abad. Inquiere por la suerte de algunos difuntos de quienes deseaba tener noticias. Luego mandó al diablo libertase de su presencia a la poseída.

 ¿Y a dónde quieres que vaya?

No sé, pero aquí hay muchos nacionalistas y socialistas de todos los partidos.

Sí pero ya están todos cogidos.

En esto que suben a rastras las once gradas de piedra que superan el desnivel de Poniente a un tal Alfonso Rodríguez.

Este energúmeno sí que trae un demonio peligroso. Y “zumbao” monotemático. En cuanto oye hablar de Castilla, o en español, se pone a echar espumajos por la boca.

Me llamo Daniel. As dereitas ten a culpa de too

Sujetadle por Dios que nos va a organizar alguna.

Estaba tan tranquilo aparentemente, hablando con don Claudio Sánchez Albornoz el célebre historiador y ex ministro republicano que le recordaba la condición de la Castilla originaria como patria de hombres libres, cuando le ha dado el ataque.

Rápido, traedme el Benito Remigio Noydens. Y dice el manual de exorcistas:

Cuando el demonio obligado con los conjuros dijo su nombre ha de procurar el exorcista saber su significación porque el nombre que tiene suele declarar su propiedad o natural condición o por mejor decir vicio y pecado que asiste y preside y así puede obligarle a que manifieste la propiedad de su nombre, o el pecado sobre que predomina  y reina para poder así aplicar mejor el remedio con la virtud contraria…”

Así:

Contra nacionalismo…libertad, igualdad, fraternidad

Se agita desesperadamente el Energúmeno.

Contra galleguismo….cultura y cosmopolitismo

Contra fanatismo…tolerancia

Contra envidia…¿? largarse de España

Contra saudade… un paraguas.

El exorcista no solamente es ministro de la Iglesia sino también médico del alma y así debe saber aplicar al Energúmeno los remedios, y quitar los estorbos, ora sean extrínsecos o intrínsecos que puedan retardar el logro de sus fatigas.

A veces al comenzar el exorcismo tiembla todo, y con voces espantosas y aullidos pretende estorbarlos, y tal vez con dichos ridículos: “As dereitas ten a culpa de too” o “los señoritos parvos que no nos entienden tienen la mentalidad de señoritas cursis” y menos honestos, “te voy a joder con el DOGA” y con descubrir faltas, y pecados ajenos,: “la culpa la tiene Madrid” entretener a los circunstantes, e impedir la devoción, y atención que pide tan alta empresa.

Pero el ángel rebelde se mostraba muy pertinaz, y ni los oremus, ni el agua bendita, ni los exorcismos le decidían a alejarse.

Rosalía estaba muda, algo así como espantada contemplando al Energúmeno. Vicente Risco, nacionalista jubilado y gran experto gallego en sionistas, judíos y artes diabólicas, hábilmente le atormentaba con sus vistosos correajes de falangista valeroso. El antiguo teórico del nacionalismo gallego, ya felizmente reconvertido, era inasequible al desaliento. Después de muchos esfuerzos, el réprobo tuvo que salir del Energúmeno solicitando como última gracia, ya que no le permitían redimir a la Galicia mártir de los “crímenes castellanos”, que le permitiesen al menos entrar por segunda vez en el cuerpo del rencoroso médico renegado del fonendoscopio para castigarle de ciertos desacatos cometidos recientemente contra España y los derechos humanos.

Ser redimidos por el diablo no sería más que la inversión total, demasiado cerca del Cainismo que ninguna propaganda ni Prensa afín puede tapar.

Sabemos que Satanás puede crear en la imaginación del hombre numerosos mundos. Y aunque fingidos los puede hacer pasar por reales para engañar a su rebaño.

Muy razonable era esa tal demanda y el abad Guillermo que apreciaba los buenos modales, y que nada negaba cuando se lo pedían cortésmente, consistió desde luego en las benéficas intenciones del Maligno, regocijándose interior y caritativamente de poder dar una ultima lección al tan hipócrita como tenebroso paciente, pero solo accedió con la condición que había de introducirse por el trasero.

En esto que Castelao fue a sentarse sobre la pila de agua bendita y apoderándose del hisopo exclamó: “entra ahora si te atreves, maldito pariente de Isabel la Católica, ya te preparo el pago”.

De modo que no pudiendo salirse el diablo con la suya, se retiró murmurando.

Con esto del puñetero Laicismo, los socialistas  y el heresiarca papa Francisco nos van a dejar sin pan”.

 

 

 

¡Exprópiese! (y 2)

El rojerío hipócrita y arrebatacapas con Sánchez y Feijóo a la cabeza se encuentra muy alegre y campanudo porque han encontrado una jueza que les dé provisionalmente coartada para expropiar sin indemnización a los Franco de su propiedad en el pazo de Meirás.

Según Barbeito en su obra ya citada, Torres, pazos y linajes de la provincia de La Coruña, la casa das Enchousas estaba en la parroquia de Santiago Seré das Somozas. El General Franco era descendiente de don Antonio Pardo de Lama y su mujer Antonia das Enchousas, padres de don Pedro Pardo de Lama que al casar con la dueña del pazo de Meirás doña Ángela Patiño, fue por derecho de consorte, señor de esa casa. Del antiguo solar de las Enchousas era descendiente también doña Concepción Arenal con quien doña Emilia compitiera en algún premio.

No deja de ser curioso que de algún modo los antecesores del Caudillo también estuvieran vinculados al pazo de Meirás. Después de su muerte, a la viuda de Franco, doña Carmen Polo Martínez-Valdés, el rey emérito la hizo Señora de Meirás con Grandeza de España.

Un pazo que perteneciera a la familia Pardo Bazán hasta el asesinato en 1936 de sus propietarios anteriores a los Franco, últimos descendientes varones de la ilustre escritora coruñesa.

Don Jaime Quiroga y Pardo Bazán, el hijo varón de doña Emilia, era oficial de Caballería y estaba casado con doña Manuela Esteban Collantes, según aparecen en la imagen de su boda. Tuvieron un hijo varón, don Jaime Quiroga Esteban- Collantes.

Ambos, hijo y nieto de doña Emilia, fueron asesinados por los rojos el 11 de agosto de 1936 tras ser conducidos a la tristemente célebre checa de Bellas Artes en Madrid donde tantas personas de bien fueron vilmente asesinadas sin siquiera simulacro de juicio previo. Otra más de las hazañas criminales del socialismo, que ahora intentan tapar con una versión fraudulenta de la historia de España dándoselas cínicamente de demócratas e incluso de bondadosos filántropos en vez de lo que en realidad fueron.

De modo que con tales hazañas criminales en su sanguinario haber más valiera por prudencia mantener un discreto silencio que permitiese un piadoso olvido.

Parece ser que ahora la nueva matraca distrayente para el pasto de progres irredentos será la integridad de la biblioteca de doña Emilia, situada en la torre de la Quimera, quizás en recuerdo de uno de sus célebres relatos. También maravilla, y no poco, tanta sobrevenida preocupación socialista por los libros ajenos y la Cultura. Y no ya sólo por haber deteriorado la educación en la España actual, sino por otros hechos históricos de esa época. Cuando los socialistas dieron el sangriento golpe de Estado en Asturias en octubre de 1934 entre otras salvajadas, devastaciones y asesinatos, quemaron la  biblioteca de la Universidad de Oviedo, incluidos valiosísimos códices y manuscritos iluminados. Y en Madrid y otras ciudades bajo el terror rojo también saquearon y destruyeron bibliotecas.

Mucho criticar la adquisición de Meirás pero poco reconocer que si tal cosa fue posible se debió en primer lugar al vil asesinato de sus anteriores propietarios en el Madrid rojo donde los socialistas y otras fuerzas de izquierda sembraron el terror, asesinando a mansalva a gente inocente, incluso antiguos diputados y ex ministros republicanos. Una España ficticiamente con instituciones supuestamente republicanas, en realidad bajo las hordas socialistas, anarquistas y comunistas.

Y peor aún, si cabe, no es la actuación de los socialistas en esta vendetta del pazo sino el papelón del colaboracionista Feijóo de ignorante complaciente o de encanallado compinche: ¿La verdadera línea del PP actual?

 

 

¡Exprópiese!

                                                                               Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita

«En esta feligresía hállase la aristocrática posesión de recreo, llamada Torres o Pazos de Meirás, de la eximia escritora Condesa de Pardo Bazán. En ella fueron concebidas y escritas numerosas obras de las que dieron fama mundial a la esclarecida coruñesa.»

(Eugenio Carré Aldao, Geografía general del Reino de Galicia, 1935)

 

“Torres de Meirás, que fueron de la Condesa de Pardo Bazán y están íntimamente ligadas a su vida. Aunque el origen del antiguo Pazo se hace remontar al siglo XIV, incendiado y destruido en la Guerra de la independencia, puso la primera piedra de las actuales Torres la Condesa Doña Amalia de Rúa Figueroa y Somoza en el año 1893. Hoy propiedad del Generalísimo Franco, que ha celebrado allí reuniones y Consejos de trascendencia política, lo que aumenta la importancia histórica de estas señoriales Torres…”

(Ángel del Castillo, Inventario de la riqueza monumental y artística de Galicia, 1972)

 

“Lo que doña Emilia Pardo Bazán llamaba Granja de Meirás era un modesto pazo mariñano construido sobre el que quemaron los franceses en 1809. Con las ganancias obtenidas por la venta de sus obras literarias, añadidas de seguro a otro capital heredado, doña Emilia y su madre, la Condesa viuda de Pardo Bazán, iniciaron y llevaron a término la construcción de un castillo de líneas románicas y macizos volúmenes, que la humedad del campo gallego patinó enseguida y pronto ofrecieron aspecto de antigüedad….

Consta Meirás de tres torres cuadradas de distinta altura, unidas por un cuerpo de edificio más bajo y con una capilla inserta en el conjunto de la construcción. En la torre más alta que doña Emilia llamó Torre de la Quimera, escribió muchos de sus libros y artículos y tuvo instalada su biblioteca, que, al parecer, aún se conserva, aunque expurgada.

Ya en manos de los nuevos dueños y a partir del final de la guerra civil, Meirás fue mejorado en comodidades y servicios, y se le añadieron muros, balaustradas, fuentes, blasones y estatuas traídos de oros lugares, como los pazos de Dodro y de Ximonde y otros edificios. La casa, así como el bellísimo parque están cuidados sin escatimar medios y presentan un aspecto grandioso. En 1978 sufrió esta casa los efectos destructores de un incendio.”

(Carlos Martínez Barbeito Torres, pazos y linajes de la provincia de La Coruña, editorial Everest, 1986)

 

Es evidencia de razón que gracias a su clamorosa incompetencia o puede que incluso complicidad el arruinado reino de don Felipe VI cada vez se parece más a la Venezuela comunista. El Estado de Derecho se difumina. Muchos derechos ciudadanos son limitados o conculcados. El derecho de Propiedad por lo que se ve apenas vale ya nada. Los ocupas hacen lo que quieren con la complicidad o gracias a la incompetencia de las autoridades y de los propios políticos que perpetran o mantienen leyes inicuas y anticonstitucionales en la idea de que nunca las van a tener que sufrir ellos.

El último ejemplo: “Exprópiese” dice el dictadorzuelo de turno y una ilustre togada de un juzgado coruñés busca la manera de lograrlo, a pesar del derecho de propiedad establecido en la constitución, dicen que vigente. Venezuela pura. Ahora resulta que cuarenta y cinco años después de morir su propietario, la sorpresa es que, diga lo que diga el Registro de la Propiedad o las leyes en cuanto a tiempo de prescripción, la Propiedad del pazo de Meirás no es ya del General Franco ni de sus herederos o derechohabientes, sino de la Jefatura del Estado.

Desde luego, el asunto tiene alcance personal además de institucional. No sólo es el «pequeño» problema de la vulneración del derecho de propiedad, don Felipe VI se está mostrando otra vez como un vulgar desagradecido a la figura tan bienhechora para los Borbones, que les deben actual trono y patrimonio, de su antiguo protector y entronizador: el General Franco, a cuya persecución a su memoria y linchamiento no se opone. Aunque tampoco me extraña ya tanto porque tenemos el precedente de cuando consintió la vil profanación de su tumba.

En este tema del Pazo de Meirás existe mucha hipocresía. Don Felipe y su familia disfrutan a voluntad de propiedades que han sido pasadas a titularidad pública para no hacer frente a sus gastos de mantenimiento como la Residencia Real de la Mareta, regalo en este caso no de los coruñeses sino no se sabe muy bien porqué de un conocido «demócrata» árabe. El palacio de Marivent en Mallorca que disfruta la Familia real en comandita de padres, tíos, primos y demás nutrida parentela es muy querencioso. Con titularidad de la Diputación quien paga los gastos, la legitimidad e incluso legalidad de su procedencia resulta dudosa dado que se incumplieron las condiciones para su cesión establecidas por la viuda del propietario Juan de Saridakis de que se crease un museo en su memoria. Cosa que evidentemente no es el caso.

Es de suponer que en cuanto les sea posible, en la misma línea del socialista Felipe González con el yate Azor, nuestros hipócritas próceres progres como Sánchez o Feijóo quieran disfrutar del morbo de dormir en los mismos aposentos que el Caudillo a ver si por magia simpática se les pega algo de su capacidad e inteligencia. Pero el asunto no deja de ser una lección que parece sacada de uno de los sabios Cuentos del conde Lucanor sobre la volubilidad del populacho y de las pasiones humanas. Hubo un tiempo en el que La Coruña se gloriaba del alto honor que suponía para la ciudad y para su Galicia natal que el Caudillo pasase alguna temporada en el pazo. Quizás el mismo tipo de gente del «suelta a Barrabás» que ahora jalea el atropello y «da lanzadas a moro muerto» pero no termina de atreverse con el Borbón. Las loas ditirambo alabanciosas de hoy se transformarán luego en insultos y humillaciones.  Nadie defenderá al imbel que no defiende.

El desaguisado judicial puede que tenga arreglo en instancias judiciales superiores, aunque me permito dudarlo dada la separación de poderes que disfrutamos en el arrumbado reino de don Felipe, ¿Venezuela o Estado de derecho?

Nuestros próceres una y otra vez se empeñan en dar la razón al insigne Valle Inclán, recreador estético de pazos y sus moradores, cuando sostenía que España es una deformación grotesca de la civilización europea.

(Continuará)

 

 

 

 

Meditaciones nostálgicas en el pazo del general Armada

Uno de los pazos más hermosos y de mayor tradición de Galicia es Santa Cruz de Rivadulla que fuera propiedad de don Alfonso Armada Comyn. Toda una manifestación de belleza que cualquier amante del arte, la cultura, los jardines y la naturaleza debería tener la oportunidad y el placer de disfrutar. El general Armada fue un primoroso aficionado cultivador de camelias, flor no autóctona pero que tanto se identifica sin embargo con el alma y la sensibilidad gallegas.

Don Alfonso fue tutor y persona de íntima confianza de Su Majestad, el Rey Emérito hoy fugado o desterrado, hasta unos extraños sucesos ocurridos hace casi cuarenta años y aún pendientes de total aclaración. Se sabe que, como suele pasar en España cuando afecta a la Corona o al Poder oligárquico, la Justicia quedó oportunamente tuerta o al menos bizca.  Y algunos tuvieron que asumir las culpas de otros a mayor gloria del discurso oficial.

Rivadulla es famoso por un centenario olivar dispuesto en forma de cruz, que proviene de cuando la organización del espacio en el pazo gallego obedecía a aspectos de “haver mantenencia” además de estéticos. El olivo es el árbol de Minerva, la Sabiduría que llora longas hojas de plata por la incomprensión humana.

 

Un 23 F de 1811 don Gaspar Melchor Baltasar de Jovellanos regresaba desde las sesiones del Cádiz constitucional  hacia su Gijón natal. Su barco es amenazado por una terrible tempestad y a duras penas logra llegar a tierra en Muros y don Gaspar allí es detenido y registrado por el coronel Osorio que seguía órdenes de la Junta de Galicia. Sin embargo, más tarde se le deja en libertad vigilada con mejor fortuna que otros compañeros presos en los fuertes que protegen la ría de Ferrol.

Durante siete semanas de la primavera del atormentado año de 1811 Jovellanos residió en el pazo de Rivadulla. Un confinamiento provocado no por una pandemia sino por un mal endémico muy español: la falta de patriotismo y de comprensión del Bien comun. Aún hoy se enseña al afortunado visitante el banco donde el ilustre humanista se sentaba a meditar. A mis soledades voy, de mis soledades vengo, porque para andar conmigo, me bastan mis pensamientos

Se puede llegar al mismo, pasados los jardines más cercanos a la casa señorial, cerca de un bosquecillo de bojes, junto a benéficos ruscus y después de atajar la cascada con los actuales magníficos tuliperos de Virginia. Y no le faltaban temas a don Gaspar pues las peripecias del gran político y estudioso polifacético darían para varios volúmenes. La Libertad, la Justicia, la prosperidad de los pueblos….en España estorbadas o traicionadas por una maldición permanente.

Allí, el viejo ministro medita sobre la rueda de la fortuna y la deslealtad real cuando, pese a sus desvelos por sacar a flote la España arrumbada de Carlos IV, Godoy, el doble favorito real, le mandó prender y así le mantuvo en Mallorca durante seis largos años.

Ni en la España de su época ni tampoco ahora suele ser costumbre reconocer el mérito. Cabarrús, el propio Jovellanos, el almirante Malaspina tras su magnífico periplo científico por todo el mundo con sus corbetas gemelas Atrevida y Descubierta, el conde de Aranda, Floridablanca, son separados e incluso desterrados, encarcelados o perseguidos según las conspiraciones e intrigas de la Corte. Pero mientras la España oficial bosteza, cobarde o se encanalla y las instituciones se desmoronan, la aristocracia del mérito trata de organizarse para resistir en beneficio de la Nación y de la libertad. Pero sufre la incomprensión de unos y otros.

Eterno drama del patriota liberal español, sin más armas que la inteligencia, el trabajo, la voluntad y la decencia para combatir entre dos nutridos fuegos cruzados. Soledad, incomprensión, traiciones, el ninguneo dirigido a humillar la virtud y el pensamiento, cuando no abierta persecución fruto de la crueldad egoísta de poderosas clases dirigentes atentas solo a sus intereses más personales e inmediatos. O de la ciega y feroz embestida de las turbas embrutecidas, jaleadas por demagogos, instigadores o provocadores.

Junto al pazo existe una figura de la coca. El dragón o la quimera devoradora que recuerda algunos de los relatos cortos de doña Emilia Pardo Bazán.  Acaso la coca que adorna la fuente a la entrada del pazo de Santa Cruz de Rivadulla simboliza ese hechizo, esa serpe que, como la que nos cuenta la Pardo Bazán de la torre de los Aponte, a la que fray Berte le hacía la higa, pero que hechizaba y obsesionaba a don Gonzalo, el caballero amante de quimeras y condenado al eterno vagar de su linaje, sin sepultura en tierra firme. Una especie de wagneriano Holandés errante de reminiscencias gallegas.

Pero, retorno a retorno, como si en ocasiones no pasase el tiempo o las cosas siempre se pareciesen a sí mismas, el espacio intramuros posee un alma de Belleza, serenidad y generosidad.

 

Jovellanos resiste y logra regresar libre a Asturias para proseguir con su labor benefactora los últimos meses de su vida. Queda en su noble corazón desencantado un recuerdo grato de su estancia en el precioso pazo del País Ullán: la amabilidad de la generosa hospitalidad gallega. La serena belleza combinada y armónica de palacios y jardines, las tardes dulces y soleadas después de la lluvia matinal. El son de los pájaros o del hablar musical de alguna moza que acompañan el cíclico rebrotar primaveral de la Vida. El paseo sereno y relajado entre la preciosa y majestuosa floresta con ejemplares allegados de todas partes. Y sobre todo los de la flora española autóctona. El singular olivar centenario dispuesto en forma de cruz y el bosquecillo de boj. El olivo, árbol símbolo de Minerva, la sabiduría, que decíamos llora hojas de plata, y el boj de madera dura, resistente e imputrescible. Ambas especies raramente juntas en nuestra ingrata España eterna, la de la corrupción y la regeneración permanentes.

 

N. B : El enlace resaltado en granate permite escuchar grabaciones de cantos de pájaros españoles

 

Reunión de rabadanes en San Millán de la Cogolla

Al grito de «Libertad, libertad» en la lengua de Cervantes o Gonzalo de Berceo, se ha montado en Berlín una gran manifestación contra los abusos de la clase política durante sus actuaciones por la falsa pandemia. Sin embargo, podemos parafrasear a Dámaso Alonso para aseverar que España es un reino de casi cincuenta millones de cadáveres. No ganamos para sustos. Éramos pocos y parió la abuela. La niña Ayuso, tan mona que era, tan modosita que parecía. La preciosa ridícula patrocinada por fra Casado se nos ha revelado aventajada discípula satánica orwelliana. Sus últimos disparates liberticidas representan auténticas agresiones a los derechos  civiles. Ni Declaración Universal de Derechos Humanos, ni Constitución, ni leyes, ni protección de datos,… para esta déspota con cara de mosquita muerta no hay obstáculo moral o legal que se resista.

Pero la noticia nacional más curiosa y no solo inquietante quizás sea la reunión de rabadanes. Ovejas muertas. Nada esta vez de inventados fantasmagóricos expertos como los que decían asesoraban al falsario y su siniestra banda gubernamental.

En San Millán de la Cogolla se conservan dos monasterios, el antiguo y precioso cenobio del Suso, joya de la arquitectura donde se encuentra el panteón de los siete Infantes de Lara y el posterior, más amplio y rico de Yuso. Según la antigua leyenda castellana los siete infantes fueron víctimas de una traición por parte de su tío oportunamente compinchado con la morisma para que les asesinaran.  La instigadora del crimen desaparecería ahogada en la oscuridad de la Laguna Negra de Neila. Todo muy simbólico.

Con gran lujo y boato se ha reunido en estas milenarias tierras donde naciera el español para gritar «Libertad, Libertad»... pero abajo, en el monasterio del Yuso, ese nuevo E17, remedo paleto con monterilla, boina, o gorro calabrés del no menos célebre G 20.  Bajo el pomposo nombre de Conferencia de Presidentes autonómicos se esconde una especie de mini ONU compuesta con todos los mandarines próceres taifales devora presupuestos y arrebatacapas con sus séquitos de cortesanos y millones de asesores y aduladores, más temibles y devastadores por separado o todos juntos que la plaga de la langosta.

Uropa promete botín, y el que más y el que menos afila la navaja cabritera dispuesto a pillar lo suyo. Que es lo nuestro. En realidad, todos menos uno. Falta a la cita el eximio representante de la pura raza superior catalana, gran logro zootécnico de excelente transformación cárnica como puede comprobarse por los soberbios ejemplares engordados en suelo o en semi estabulación.

El vasco de pura raza vasca después de hacerse el remolón, al cabo le ha hecho la boca un fraile, se anima a bajar a arrejuntarse con los pecaminosos maketos que bailan agarrao y muy pillín, astuto como la serpiente del hacha: quiere cupo y pillar también lo que pueda de los demás fuera de cupo.

Se calcula que el saqueo de ambas bandas al resto de los españoles empieza, para abrir boca y comprar votos golpistas mercenarios a mayor gloria del falsario, con una primera partida de cinco mil millones de euros.

Ésta, la más alta ocasión que vieran los siglos después de Lepanto, ha sido presidida por su amordazada Majestad, que lucía precioso bozal de diseño. A falta de correa y chip identificador como pretende la niña Ayuso, dispuso de férreo marcaje del falsario. Acaso en la intimidad todo resultase un remedo del banquete de Viridiana que terminó como el rosario de la aurora. Pero creo que es un error aparecer rodeado de semejante tropa. Visualizar que está a la cabeza simbólica del expolio de España, de la escandalosa discriminación entre súbditos de primera y de cuarta, no favorece los intereses ni la deteriorada imagen de la Corona.

La casta cleptocrática sabe que tiene que aprovechar el momento, acaso el último antes que el frondoso árbol de la Mentira donde se halla refugiado tanto granuja se venga abajo, incapaz de resistir la Verdad. Una visión profética la del conde Lucanor en su famoso apólogo. Y es que su desastrosa y abusiva actuación con pretexto de la falsa pandemia se va a llevar por delante no sólo la poca legitimidad que le pudiera quedar a nuestras onerosas e ineptas instituciones, sino lo que es mucho peor: nuestro patrimonio empresarial, natural o artístico producto de siglos, saldado a precio de ocasión para mayor negocio y granjería de filántropos genocidas y fondos buitres.

Omito por redundante la crónica detallada del sarao. Ya la hizo de modo insuperable don Miguel de Cervantes en El Coloquio de los perros.

 

 

Diego Rivera, mestizo y rosacruz. O paradojas de la Hispanidad

Desde el extremo de la acrópolis cacereña a través del adarve de Santa Ana puede contemplarse el Palacio de Moctezuma. Es una de las vistas más hermosas y sugestivas de la ciudad extremeña Patrimonio de la Humanidad. Isabel era hija del emperador Moctezuma casada con el capitán cacereño Juan Cano Saavedra. Un ejemplo de mestizaje.

Si siempre es bueno y sugestivo desde el punto de vista intelectual, artístico, cultural o político revisar la cuestión de la Hispanidad este año 2020 tiene la especial consideración del medio milenio de acontecimientos trascendentales para la Historia de América y de Europa, cabe decir que para la propia Humanidad. Me refiero a sucesos acaecidos en julio de 1520 como la Noche Triste o la Batalla de Otumba, que aquí en España están pasando casi desapercibidos, bien por indiferencia producto de la ignorancia culposa o bien por no llamar la atención de gestas heroicas que contradicen los infundios de la Leyenda negra.

He encontrado un asunto muy curioso del que hablaré luego revisando diversos textos para preparar un breve estudio sobre el indigenismo y su relación con la Hispanidad y la ingente obra de España en América, de la que con sus muchas luces, y desde luego también  algunas pocas sombras, todos los españoles de bien deberíamos sentirnos orgullosos.

Una de las formas actuales de combatir a España y sus referencias históricas es el indigenismo como falaz mito de idílico adanismo contra la civilización occidental. Uno de cuyos publicistas más sectarios y fanáticos fuera el pintor Diego Rivera. En efecto, nos ataca un indigenismo hostil, una deformación histórica interesada para promover sus devastadores fines, jaleado por globalistas financieros sionistas, curas trabucaires, comunistas, echacuervos y arrebatacapas. Que curiosamente acusa a España de barbaridades sin darse cuenta que si la colonización de la hoy Hispanoamérica la hubieran perpetrado los anglosajones los pocos indígenas que no hubieran sido exterminados estarían en jaulas para solaz de turistas gringos o como carne de cañón de los experimentos genéticos de Monsanto o de la CIA.  Y, claro está, tampoco habría mestizos, grupo modal demográfico en muchos países de habla y cultura española, porque los anglosajones no se mezclaban con los pueblos que colonizaban. Su supremacismo racista no se lo permitía. Ni tampoco se molestaban en llevar su propia civilización a las gentes sino que se limitaban a montar las redes de comercio y especulación en complicidad con tiranos, caciques, reyezuelos o rajás que las sometían.

En realidad, el tema del indigenismo anti español no se suscribe solo a América. Aquí, se ha perpetrado una llamada Ley de Memoria Histórica tergiversadora y demagógica. Indígenistas vasquistas, catalanistas, balearistas, valencianistas, blasinfantistas, galleguistas y tribales canarios guanches también se han montado su “película indigenista», una deformación histórica interesada para promover sus devastadores pero lucrativos fines caciquiles. En cierto modo otra segunda parte o sesión del proceso de desmembramiento nacional ya padecido cuando el imperialismo anglosajón y sus instrumentos consiguieron desmembrar los virreinatos de España.

Al principio el antiespañolismo es cosa de criollos más que de indígenas o mestizos. O de comunistas más o menos opulentos o narcotraficantes como ahora. Los indígenas y mestizos lucharon por el rey. En realidad no eran tontos y sabían bien quienes les protegían y les posibilitaban una vida relativamente próspera. En general, la independencia americana resultaría una catástrofe para indígenas y mestizos, con gran pérdida de rentas y protección social. Así como la causa de una fragmentación en repúblicas clasistas, ineficaces, presa fácil del gigante norteño. Poco tiempo después de la independencia promovida por un grupo de oligarcas masones más o menos encanallados al servicio del imperio británico, las cosas se estropearon de forma fulminante. Una división en la Tradición iniciática. Como explica Alejo Carpentier en El Siglo de las luces, el místico y bienintencionado buscador espiritual Doctor Orgé se ve sobrepasado por el ambicioso político aventurero Víctor Hughes.

El moderno Méjico independiente pronto demostraría su incompetencia y perdería enseguida buena parte del antiguo territorio de Nueva España a manos de los hipócritas y oportunistas invasores gringos.

 

En otros textos anteriores me he referido a la lúcida visión  de Salvador de Madariaga sobre el problema de Méjico en relación a España y su cultura pero no está de más volver a traerla a colación por su gran interés. Decía así el ilustre intelectual, diplomático y ex ministro republicano en sus Memorias:

“El peligro en Méjico se agrava por el abierto antihispanismo de no pocos intelectuales, tan irracional que muchos son entre ellos los que se identifican con Montezuma y hasta con Cuautemoc antes de sentir con Cortés…. Todo ello va envuelto en cierta hipocresía más o menos consciente. Los aspectos más repulsivos de la cultura azteca- el abrirles el pecho a las víctimas y arrancarles el corazón para ofrecerlo aún palpitante al dios antropófago, los banquetes más o menos rituales de carne humana se esfuman y esconden cuando no se niegan-. Las piedras de sacrificio se exhiben pero no se describen. La historia se adapta al modelo antiespañol.…

Pero Méjico no llega a cuajar como nación una y fuerte porque niega a su padre. Méjico es una creación de Cortés, pero los mejicanitos no reciben en la escuela más que grotescas deformaciones de lo que fue la conquista fundadas en que aquellos conquistadores reviven en estos españoles, siendo así que aquellos conquistadores viven hoy en la parte blanca de la sangre del mejicano de hoy; por lo cual la enseñanza (¿?) insensata que se les da solo tiene por fruto la guerra perpetua que, en la sangre, lleva Méjico.

Cuando publiqué en Méjico y en Madrid (1972) un artículo sobre la verdadera fundación de Méjico, exponiendo estas ideas, recibí de un joven mejicano una carta indignada echándome en cara que yo diera por padre de Méjico a Hernán Cortés, que era un extranjero. Firmaba dos apellidos tan castellanos como Gómez Fernández. Le contesté que leyera el artículo primero antes de escribir tales disparates porque él no se llamaba Chichimecatecutli, sino Gómez Fernández, de modo que sin Cortés, ni siquiera existiría.”

Lamentablemente por ser una tierra tan querida por los españoles, Méjico ha venido a resultar un estado casi fallido cuyo germen acaso ya se encontraba desde que interrumpiera la ingente labor civilizadora de España. Si aquí, según sostiene Gonzalo Fernández de la Mora en ensayo famoso, uno de los grandes lastres y dramas nacionales es lo que llamaba la envidia igualitaria, tan astuta y lucrativamente explotado por las repugnantes zurdas locales, allí la cuestión de hispanofobia posee un componente racial, y en cierto modo racista: el del mestizaje y su envidia del blanco. Esa guerra en la propia sangre a la que se refería Madariaga.

A mi me también me ha llamado la atención en Méjico que muchos mejicanos actuales, con nombres y apellidos de origen español, se identifiquen con los aztecas, «la sociedad más monstruosa de todos los tiempos«, según Antonio Escohotado. Un pueblo genocida, que perpetraba habituales sacrificios humanos incluidos de niños pequeños, caníbal, comparable a los nazis. Un pueblo que ni siquiera era autóctono de Méjico como otros a los que había sojuzgado gracias a su salvajismo, ferocidad y crueldad. Los aztecas procedentes del N.O. de América habían protagonizado un éxodo similar al de los judíos en busca de la tierra prometida dos o tres siglos antes de la llegada de nuestros gloriosos antepasados. No suele hacer mucha gracia que se recuerde esta cuestión y menos aún en el lugar de la famosa matanza perpetrada por el gobierno priista de Ordaz y Echeverría, la plaza de las Tres Culturas en la capital mejicana.

 

Esta visión sectaria y en cierto modo incoherente y absurda denunciada por Madariaga también es la del pintor Diego Rivera expresada en su por otra parte brillante obra muralística. Y aquí cabe hacer un breve apunte sobre las hipotéticas influencias simbólicas rosacrucianas en una figura importante, famosa por su activismo más allá del aspecto puramente artístico, del indigenismo en Méjico como fue Pedro Rivera. El famoso y excelente muralista pero lamentable fanático sectario antiespañol. Prohombre del comunismo más o menos señorito, allá por los años veinte Rivera tuvo sus escarceos con la agrupación mejicana de la Orden Rosacruz, AMORC, con sede central en San José de California. Una institución controvertida a la que muchos achacan su carácter no tradicional, pese a su pretensión de haber sido refugio de la Tradición europea (Fama fraternitatis, Confessio, Bodas Químicas de C R) en EEUU, a partir de la crisis de entreguerras. Su Imperator Sar Alden, (Harvey Spencer Lewis) había sido uno de los fundadores de la llamada FUDOSI. Una especie de confederación de Órdenes místicas y esotéricas que trataba de no ser identificada con la Masonería.

Desconozco las motivaciones íntimas de Rivera para tal afiliación. Cabría especular con que, de no ser simple esnobismo o búsqueda de posibilidades eróticas para aumentar su numerosa colección femenina en la que estaba hasta su propia cuñada, fuera una forma de conseguir nuevas relaciones sociales o políticas, facilitadas por su afiliación.  Pero podría tratarse de una legítima inquietud espiritual. Una forma de abordar el misterio de lo numinoso. Incluso un modo de superar la barrera de investigación que se habría cerrado con el silencio impuesto a sor Juan Inés de la Cruz, dos siglos antes en tiempos del virreinato durante el reinado de Carlos II, El Hechizado. El vuelo fallido del Primero sueño en busca del Conocimiento, probablemente extraviado en vericuetos gongorinos, del que montada en su particular Clavileño nos habla la Musa Dezima mejicana. Es posible que sus inquietudes habrían quedado atrapadas en el ámbar de una espiritualidad no evolucionada, en “una república de hombres encantados que viven fuera del orden natural” como ya decía Martín González de Cellórigo. Pero el súbito desencantamiento histórico del siglo de las luces causaría más de un deslumbramiento lamentable en su búsqueda de luminarias sustitutivas del Sol interior. Y, que, como ya he indicado antes, el Doctor Orgé fuese preterido por el ambicioso político aventurero Víctor Hughes.

En la curiosa foto de época Rivera aparece vestido a la egipcia folclórica con otros miembros de la Gran Logia Rosacruz Anahuac. En el detalle, se le ve rodeado de columbas, personajes del ritual protagonizado por jóvenes, que se asocian a atributos positivos del arquetipo del Alma tales como la Virtud, la Luz y la Consciencia.

Pero esta aventura de Rivera le sería censurada por el Partido Comunista, dado que en sus ramplones planteamientos materialistas este Partido detesta y condena toda investigación que tenga que ver con el mundo espiritual y sus relaciones con la naturaleza humana. Y, en efecto, sometió a Rivera a un tercer grado, del que el pintor se defendió de modo más bien cobarde y espantadizo. En efecto, durante ese interrogatorio le obligaron a confesar si había tenido ligas con la Masonería. A lo que Rivera contestó que no. En realidad AMORC, no obstante las precauciones de la FUDOSI pudiera considerarse en cierto modo un sucedáneo abierto a mujeres de esa otra Institución, con la que compartiría ciertas relaciones e influencias sociales, aunque de menor poder político y material. Probablemente, esa búsqueda de influencia social y política, a veces no exenta de cierto nepotismo, es lo que le habría llevado a ingresar a Rivera en la logia Rosacruz Quetzacoalt

El asunto este de la aventura rosacruciana de Rivera no deja de resultar sorprendente en un comunista puesto que la Orden Rosacruz, AMORC considera al hombre como un alma viviente. Tal concepción encajaría más y mejor con otras situadas ideológicamente en las antípodas de la de Diego Rivera como, por ejemplo, la solemne declaración, pocos años después, de José Antonio Primo de Rivera: (Teatro de la Comedia, Madrid, 29 de octubre de 1933): “sólo se respeta la libertad del hombre cuando se le estima, como nosotros le estimamos, portador de valores eternos; cuando se le estima envoltura corporal de un alma que es capaz de condenarse y salvarse. Sólo cuando al hombre se le considera así, se puede decir que se respeta de veras su libertad”.

Pero el viejo diplomático, hombre de letras y ministro republicano Madariaga también nos da un sincero e inmisericorde retrato de Diego Rivera:

“No faltaban entonces en Méjico hombres de letras y también sedicentes historiadores consagrados a esta deformación sistémica de los hechos a los que el país debe su existencia; pero ninguno más potente y apasionado que el pintor Diego Rivera. Fui a verle una vez allá en Altavista, donde habitaba en una casa, por cierto, de una fealdad monumental. Jamás volví. Nada se dijo en nuestra conversación que produjera, en sí, la impresión que me produjo, pero pocas veces he sentido mayor repulsión por un ser humano….cuando fui a verle, lo único que sabía de Diego Rivera era una anécdota que me había contado Andrés Segovia. Vasconcelos, a su paso por el ministerio de Educación había confiado a Rivera la decoración de las paredes del patio; y un día al llegar Segovia al ministerio vio a Diego Rivera sobre un andamio, con paleta y pinceles, dispuesto a la labor. Pero preguntó Andrés, ¿para qué quieres esos dos pistolones al cinto?; y Diego, con su acento azucarado, contestó: Para orientar a la crítica, ¿sabes?

Ahora que lo miro desde lejos, creo que lo que en Rivera me repugnaba era su carencia de amor. El rostro era feroz, y además le faltaba sinceridad, todo en huidas y escurriduras de anguila. Sólo así era posible explicar sus sórdidas contradicciones…. Era cosa de preguntarse por qué se llamaba Diego Rivera y no Ahitzol o cosa por el estilo. Triste destino el del mestizo apasionado, incapaz de elevarse por encima de la guerra que lleva en la sangre; Rivera malgastó en esta guerra ancestral indudables dotes de gran pintor.”

 

Diego Rivera diseñó el pabellón de la logia Hermandad Quetzacoalt. Con el nombre de Quetzacoalt se conoce la serpiente emplumada, un antiguo e importante símbolo y mito mesoamericano anterior al descubrimiento. Se trata de un símbolo sincrético que participa de lo terrestre, la serpiente y de lo celeste, el quetzal, bello y raro pájaro con cuyo vistoso plumaje se adornaban ciertas poderosas autoridades precolombinas. Se le relaciona con el dragón oriental, y con la fertilidad del mundo vegetal, con el renacimiento y la primavera cuando la tierra se cubre como si fuese una serpiente con las escamas y plumas de la vegetación verde, del maíz que surgía después de haber sido tragado por las fauces del dragón terrestre. Desde ese punto de vista tendría un significado análogo a los de resurrección como el de Adonis en el viejo mundo.

También se asocia al mito de un antiguo héroe dios civilizador de origen desconocido, ¿acaso superviviente de la desaparecida Atlántida? ¿o quizás un extraterrestre? Un personaje blanco y barbudo, introductor de ciertas doctrinas misteriosas, opuesto a los sacrificios humanos, que cierto día había desaparecido pero que habría de volver en algún momento de la historia para proseguir su obra civilizadora. Había surgido del mar llevando consigo una cruz misteriosa. En sus vestiduras había nubes adornadas y cruces rojas. La cruz de Quetzacoalt se convirtió en un símbolo sagrado entre los mayas. Se cree que el mito de su retorno hiciera que algunos pueblos mesoamericanos se confundiesen con la aparición de los descubridores y conquistadores españoles que también procedían del mar, eran blancos y barbudos y portaban cruces.

Para el doctor Eduardo Alfonso, médico personal y discípulo de Mario Roso de Luna, “la serpiente emplumada o Quetzacoalt es un símbolo astronómico del cuerpo celeste en su eterno marchar por los espacios, en equilibrio perenne entre las dos fuerzas contrapuestas, centrífuga y centrípeta, de la gravitación. Los planetas giran elípticamente alrededor del Sol; el Sol, a su vez, gira en enorme órbita alrededor de otro centro desconocido, y de este modo los astros de nuestro sistema trazan en el espacio, no una elipse en realidad sino un epiciclo o línea serpentina como enseñó Hiparco. También los caldeos supieron que los espíritus de los astros se movían como serpientes y que eran, en una palabra serpientes que volaban por el espacio, es decir, pájaros serpientes o Quetzal- Coatls que diría un maya o un tolteca.”

Para Juan Eduardo Cirlot puede entenderse como un vínculo entre cielo y tierra, consciente e inconsciente o poseer un significado de androginia o ser completo.

Más allá de su gran técnica como pintor no parece que la etapa rosacruciana de Diego Rivera supusiera una influencia real ni duradera. Ni le sirviera para lograr una visión coherente del Arte tradicional. Tampoco para mejorar su conducta. ¿Quedó en el ámbito solo formal, exotérico que no esotérico, su iniciación en la AMORC californiana?

 

Sea como sea el aspecto personal anecdótico de esta cuestión, ojalá la Hispanidad se reencontrara a sí misma como ser completo, se consumara una especie de proceso de individuación psicológica a nivel personal y nacional que permitiese la unión de los opuestos. El animus y el ánima jungianos. Y en el que en el inconsciente colectivo del continente se integraran lo mejor de los antiguos arquetipos precolombinos con los de la civilización española. Acabar con esa inconveniente guerra en la sangre a la que alude Madariaga, tarea de la Cultura y del Arte, incluso antes que de la Política.  Tratar de lograr una base sólida para superar la actual suicida fragmentación, de tales logros acaso dependa la suerte última futura de muchos millones de personas, destinadas de lo contrario a ser víctimas propiciatorias de mafias, cárteles, Foros o las delicias del NOM que nos tratan de imponer.

 

¡Santiago y cierra el Espíritu!

De buen grado o a la fuerza debemos irnos haciendo a la idea de que las cosas ya no son como eran y que en los últimos tiempos los cambios se vienen acelerando vertiginosamente. Los 25 de julio eran una celebración de carácter polisémico. Pero sobre todo tenían un componente de reivindicación de España y de su papel en defensa de la Cristiandad, invencible bastión europeo contra las agresiones de la morisma. Las turbas del Pelouro aprovechaban también el eco mediático para hacer tumultuosa propaganda de su fementida e imaginaria patria gallega contra España.  Otrora, el 25 de julio era un fiesta nacional, la del apóstol patrón de España, nada menos, ahora se celebra medio de tapadillo para no herir los pudibundos sentimientos cuando les conviene no ya solo de obtusos nacionalistas de todo pelaje, sino también de los nuevos invasores agarenos, peligrosa y desarrapada quinta columna de trinca paguillas adictos a la sopa boba. Sí. La festividad de Santiago Apóstol tuvo gran importancia en su momento. Era festivo en toda España como el mismo 18 de julio, justo una semana antes. Ambas conmemoraciones presentan algunas similitudes aunque también muchas diferencias.

En los 25 de julio de ahora se confunden una amalgama de diferentes mitos, arquetipos y planteamientos históricos, pero empequeñecidos gracias a los heroicos galleguistas de todos los partidos, promotores y beneficiados del telón del grelo, como una caricatura de lo que fueron. No obstante, los sectores más inteligentes del galleguismo oficial piensan, con razón, que es preciso, y además urgente, ir renovando la vieja y obsoleta historiografía galleguista basada en ensoñaciones o prejuicios románticos de carlistas revenidos o niños bien de la arruinada pequeña burguesía rural, por otra menos risible. La cosa está ya tan manoseada y tanto se ve la urdimbre remendada del tapiz que su mantenimiento podría llevar al traste todo el negocio de granjería montado sobre ella para ordeñar sino saquear presupuestos públicos. La oficialidad autonómica recoge ahora la nueva idea del neomarxismo cultural con el mismo ardor que defendía los viejos mitos de Breogán o la impostada catadura democrática de un Castelao o de los viejos nacionalistas ganapanes Lo que no obsta para que en la escuela se adoctrine a la más tierna e indefensa infancia con tópicos y falsedades que siguen envenenando a los jóvenes gallegos, víctimas de la LOGSE, la autonomía, los nacionalistas de todos los partidos y el pilla pilla. Por desgracia, casi todo se encuentra tergiversado, descontextualizado como si Galicia hubiese sido siempre una isla sin apenas contacto con el resto de España o de la civilización occidental. Si bien, ya digo, ahora no hay locura posmoderna neomarxista de ingeniería social que las mesnadas de Feijóo no adopten para sus fines particulares.

Un importante mito es el de Santiago matamoros y su relación con Compostela. El que fuera jefe de la iglesia primitiva de Jerusalén, enfrentado a San Pablo por su visión de extender el Cristianismo a los gentiles en vez de reservarlo como secta del judaísmo, fue decapitado y dos ángeles pusieron su cuerpo en una singular patera y cruzando el Mediterráneo, el estrecho y luego costeando terminaron embarrancando en Padrón. Se produce la invención del sepulcro de Santiago, el famoso camino de estrellas y bellezas arquitectónicas que alcanzó extraordinario interés internacional y su consagración como centro de peregrinación de la Cristiandad, en cierto modo sustitutivo de los inaccesibles Santos Lugares.

Pero la invención del sepulcro de Santiago no es del todo original. El antiguo tema tradicional de la muerte aparente del Sol en Poniente, en el finisterrae geográfico, ya existía en la religión egipcia faraónica.

Bien es verdad que la causa de la España cristiana necesitaba un buen motivo de carácter mítico o religioso para defenderse del Islam invasor y guerrero. Una de las misiones del mito es precisamente la de inspirar conductas. En el caso de la España y Europa amenazadas por el Islam era la defensa de las propias tradiciones frente al violento invasor. Un asunto no lejano sino otra vez de plena actualidad por las nuevas invasiones promovidas por el sionismo y la plutocracia internacional. Su corolario militar entonces fue el Santiago matamoros del famoso lema militar ¡Santiago y cierra España!

Frente a la del Santiago peregrino, la promoción de la iconología de Santiago Matamoros también en la artesanía compostelana del azabache vendría de Felipe II cuando trataba de combatir los abusos y granjerías contra los peregrinos sufridas durante el camino de Santiago para lo que arbitró las disposiciones adecuadas.

El mítico Santiago, patrón de España y auxiliar de sus ejércitos en defensa del territorio contra el Islam tenía una pareja dual, San Millán. Porque la pareja cristiana Santiago y San Millán es el trasunto actualizado del mito pagano de Cástor y Pólux, los Dioscuros. Que también, montados en sendos caballos blancos, combatieron con resultado decisivo a los enemigos de sus fieles invocadores de socorro durante la batalla entre Locrios y Crotoniatas cerca del lago Rhegilla. Mito que, al parecer, luego sería usado mediante granjería por ciertos Panormo y Gonipo, vecinos de Andania, en una escaramuza contra los Lacedemonios. Ambos tienen su recuerdo en el Palacio de la Granja de San Ildefonso.

Pero cabe rastrear este mito aún más lejos: la antigua India de los Vedas. Acaso el que posee más componente metafísico.

Entre los dioses solares de la tradición védica se cuentan los Azvines, gemelos que abrían camino a la Aurora. Los Azvines védicos son piadosos, pero si a veces rompen las huestes enemigas y desbaratan a los rakshas o demonios, igual que Cástor y Pólux con los enemigos de sus fieles, o Santiago y San Millán a la morisma, es con intento de amparar a los que imploraron su favor en momentos de zozobra o tribulación. También gozaban de poder terapéutico por tener atributos divinos y humanos, celestes y terrestres a la vez. A veces también los Azvines sacan del hoyo a los Rishis sacerdotes o poetas. En el mito compostelano también es preciso recuperar una tumba sagrada de un sacerdote legendario.

Probablemente, como en tantos otros casos, el mito cristiano medieval de Santiago puede tratarse de una “porfidización” mitológica o de una simple adaptación de mitos anteriores, en este caso de la mitología griega o la tradición védica, a las necesidades del Cristianismo de la época. Lo que no se contradice con que sea un arquetipo colectivo al modo jungiano que adopta diversos nombres o figuras según las épocas. La aspiración humana a ser ayudado por enviados del Espíritu en graves momentos de zozobra, peligro o aflicción.

Entre nosotros, el recurso a la protección de Santiago era necesario por la amenaza del Islam. Una forma de aglutinar el ideal común de resistencia de los distintos reinos medievales cristianos frecuentemente enfrentados entre sí. Constituía una tradición de una inspiración civilizadora con un doble camino terrestre manifestación de realizaciones artísticas para los peregrinos. Y celeste, el camino de las Estrellas, hacía el Oeste, donde se pone el Sol, y el Uno se ve fragmentado en la Dualidad de infinitas pequeñas luces.

Con una imagen sobre esa misma Vía Láctea comenzaba Julián Cantera Orive su controvertido libro La Batalla de Clavijo: “Cuando yo era niño recuerdo que nuestras madres nos sacaban la noche del 24 de julio a contemplar el cielo estrellado, y señalando esa cinta blanquecina, llamada Camino de Santiago, que recorre en toda su extensión el firmamento, nos decían: Por ahí pasa a caballo el Apóstol Santiago, Patrón de España. Espoleada con esto nuestra infantil curiosidad, preguntábamos: Y ¿de dónde viene y a adónde va? Pues viene de Clavijo, lugar de su triunfo y va a Compostela, ciudad de su descanso, contestaban…

El libro La Batalla de Clavijo disponía de nihil obstat del censor Doctor Josephus Grau e imprimatur el 27 de setiembre de 1943 en la ciudad de Vitoria. Hoy sería imposible publicarlo. Bergoglio lo impediría por su inaudita e inoportuna glosa de la Cristiandad amenazada y las autoridades civiles del falsario y su abigarrada tropilla lo considerarían políticamente incorrecto, sembrador de odio e inadmisible. Los inquisidores de twitter o Facebook se apresurarían a cerrar toda clase de cuentas relacionadas con el autor, editor y demás partícipes. Sin embargo, Cantera desarrollaba toda una profusión de argumentos y documentación tomada de la más vetusta arqueología de tradiciones y cronicones. Y con numerosos mapas y fotografías realizadas por él mismo.

Una deriva, no exenta de ciertos tintes simoniacos, de la batalla de Clavijo sería el llamado Voto de Santiago, una renta, entendemos ahora que abusiva, cobrada por la iglesia compostelana que sería la base económica de su riqueza y poderío. Allá por el año 834 Ramiro I concedió un privilegio de acción de gracias por la decisiva intervención del apóstol en la legendaria batalla. El famoso Voto de Santiago tenía cierto pretexto eucarístico pues consistía en el pago anual de una medida de pan y otra de vino por parte de los campesinos para el sostenimiento del culto de Santiago y del voraz clero de la catedral. Tras varios dimes y diretes, este privilegio fue abolido por las Cortes de Cádiz, luego restaurado por el rey felón por antonomasia y definitivamente anulado en 1834.

Una variante, modernización de Clavijo, es el llamado acto de Ofrenda al Apóstol, por la que un prócer político va a la catedral y pide al apóstol ayuda para sus fines. Este año el propio rey Felipe tras su visita a Mérida para ver Antígona, otra heroína de resistencia.

Algunos no podrán por menos de resaltar cierto anacrónico componente teocrático de renovación de la legitimidad del Poder que cabe encontrar en ritos como el de la anual Ofrenda al Apóstol que se lleva a cabo en la catedral compostelana.  Existen similitudes con otros ejemplos de pretéritas y arrumbadas civilizaciones históricas. Así las reminiscencias faraónicas egipcias del dios Amón Min, el de portentoso falo erecto. O las imperiales chinas de la dinastía Ching en el pequinés Templo del Cielo. Un tiempo de penitencia y reposo en el que el pobre emperador chino se veía obligado a mantenerse lejos de sus concubinas para agradar a los dioses del Cielo y así pudiesen o quisiesen seguir fecundando la Tierra del Reino del Celeste Imperio a mayor beneficio de sus sufridos súbditos. Tiempos teocráticos en que la autoridad civil y religiosa apenas eran distinguibles. En los que la Feliz Gobernación del Reino se lograba con el gran Macho fecundando litúrgicamente a la entregada Tierra mientras impetraba al dios local único, o por lo menos mejor que el del vecino.

Otra variante actual, de cuyo contexto actual ya hemos referencia al principio, es la celebración de la Fiesta «nacional» gallega por los inventores y explotadores de la fingida nación gallega. La del antiguo patrono de España se reconvierte en fiesta solo de la inventada nación. Lo que constituye una adaptación de los viejos mitos y supersticiones a las necesidades de los caciques del nacionalismo galleguista común aunque con diferente grado de virulencia a todos los partidos. En sus versiones más degradadas el orden litúrgico se sustituye por algaradas propias de la «Gale-borroka». Entre estas supersticiones en las que se recrea el morboso victimismo galleguista está la supuesta falta de autoestima o el auto-odio por hablar en español y no en la lengua local, que es considerada sacramento y lengua para oficiar actos galleguistas como lo fuera el latín en la Iglesia medieval. Otra superstición galleguista es la que considera lo suyo siempre mejor porque es propio.

Pero, llegamos al punto crucial, ¿tiene hoy algún valor recordar lo del mito de Santiago?

El mito no es enemigo de la ciencia como sostenía Ortega y lo hacen, en general, casi todos los progres modernos. Por el contrario, defiendo la concepción clásica tradicional del mito como vehículo de transmisión e iniciación de verdades espirituales de singular importancia para la conformación de la conducta humana.

En cierto modo el mito de Santiago, tanto en sus luces como en sus sombras antes comentadas, sigue siendo de actualidad. España se encuentra nuevamente amenazada. Incluso parecen abundar más los traidores don opas y mercenarios varios dedicados a favorecer la causa del enemigo que los que aún desean defender a la Nación y a la tradición española, grecorromana, cristiana, ilustrada y libre.

El Cristianismo o la genuina Tradición e incluso la Ilustración son fuerzas declinantes en el Occidente avasallado por la construcción del NOM, como también está gravemente amenazado todo lo que tiene que ver con lo Sagrado, las Humanidades o la Cultura. O cuando las realidades históricas pretenden ser sustituidas por fanáticas y sectarias memorias sesgadas e impuestas por la violencia de leyes inicuas.

Es por eso, que muchas personas sensibles en todo el mundo sienten una especie de orfandad ante el fracaso de las instituciones para protegerles. Y sienten la urgente necesidad de un auxilio espiritual exterior en su propia batalla personal semejante al de Santiago en Clavijo.

Es permanente, forma parte de nuestras naturalezas psicológica y afectiva más profundas, la aspiración humana a ser ayudado por enviados del Espíritu en graves momentos de zozobra, peligro o aflicción.  El Espíritu debe seguir vivo si queremos sobrevivir.  Tal es la mayor fuerza en el combate. El escenario de la batalla es nuestra consciencia que los mitos ayudan a esclarecer, así como a conmover la voluntad.

 

Sueño de Bradomín en Armenteira, pesadilla de votaciones, 2

El aspirar del aire

El canto de la dulce filomena…”

(Cántico espiritual, canción 39ª del manuscrito de Jaén, Juan de Yepes)

 

“El Misal donde rezaba aquel santo

Que oía en su rezo el canto de encanto

Del Ave celeste, del celeste Abril

Del Ave que sabe la áurea letanía

De Nuestra Señora la Virgen María

¡Azucena Mística! ¡Torre de Marfil!

Del Ave que sabe la ardiente plegaria

Que el santo eremita de alma visionaria

Abre la sellada puerta celestial…”

(Aromas de Leyenda, Valle Inclán)

 

Hay dos maneras de conocer, que los místicos llaman Meditación y Contemplación. La Meditación es aquel enlace de razonamientos por donde se llega a una verdad, y la Contemplación es la misma verdad deducida cuando se hace sustancia nuestra, olvidando el camino que enlaza razones a razones y pensamientos con pensamientos. La Contemplación es una manera absoluta de conocer, una intuición amable, deleitosa y quieta, por donde el alma goza de la belleza del mundo, privada del discurso y en divina tiniebla. Es así como una exégesis mística de todo conocimiento y la suprema manera de llegar a la comunión con el Todo. Pero cuando nuestra voluntad se reparte para amar a cada criatura separadamente y en sí, jamás asciende de las veredas meditativas a la cima donde la visión es una suma.,

(La Lámpara maravillosa, Valle Inclán)

 

¿Meditación o Contemplación? ¿Existe una Galicia eterna que se pueda contemplar como un Todo? ¿Cómo puede ser asimilada?

Hallé y gocé como un pecado místico la mudanza de las formas y el fluir del Tiempo. El Tiempo era un vasto mar que me tragaba,  de su seno angustioso y tenebroso mi alma salía cubierta de recuerdos, como si hubiese vivido mil años.

Ya es el momento despertar de un sueño tan profundo. Bradomín no se acuerda de ni cuándo ni cómo es que ha llegado allí, al legendario monasterio de Armenteira donde  durmiera el buen abad un sueño de siglos.

Señor abad, yo soy carlista por estética. El carlismo tiene para mí la belleza de las grandes catedrales. Me contentaría con que lo declarasen monumento nacional.

Confieso que no conocía esa clase de carlistas. Son los antiguos, no los recauchutados en progres por mor de la falaz desmemoria histórica. Los mismos enterradores de doblones y libertades de la ciudad de la cultura en vez de fomentar una cultura de ciudad.

Los carlistas progres actuales se dividen en dos bandos: uno, yo y el otro, los demás. Es decir, Feijóo primeiro.

Con la mala fe litigante del gallego la tenebrosa Junta burla la Justicia y menoscaba los derechos civiles de un maestro heroico y de sus sacrificados alumnos. La Junta hace befa cuando no ningunea la lengua común. Nos lo cuenta, compungida pero no resignada, Gloria Lago.

La Política gallega es oficio de celestinas. Acampados en una u otra orilla de la propaganda unos y otros felones roban las últimas gallinas antes de las votaciones. Galicia, Galicia, Galicia.

Aunque hoy cómoda e impúnemente apalancados en las aforadas poltronas autonómicas muchas de las socaliñas con que hace ocho siglos se robaba en los caminos compostelanos son actuales, como aquella de la luciente dobla de oro que el peregrino descubre entre el polvo de su ruta, con todo el enredo de de la súbita aparición de dos sutiles tramposos que reclaman su quiñón en el hallazgo, mueven pleito de voces y retos acaban aviniéndose por gracia de alguna blanca de ley que ofrece el peregrino a cambio de guardarse la dobla, que luego le saldrá fullera.

Y es que ahora, gracias a Dios y a los desvelos de la Junta, ya cabe decir con orgullo de toda una nueva gran capital de Galicia que:

 ¡Santiago ya no es Santiago

que es segundo guasinton!

¡Tié recreo y toa la hostia

de una culta población!

Tras visitar a su primo el feroz Montenegro, al rústico arrullo del aullido lejano de un lobo había cruzado la comarca del Salnés, hidalgo manco y arruinado caballero sobre un viejo jaco tan venido a menos como su amo. Anochecía y la luz del crepúsculo daba al yermo y riscoso paraje. Camino del Palacio de Brandueso a pocas leguas de jornada de Viana del Prior. Hubo un tiempo cuando había capellán en palacio que aparece perdido entre los vapores de la alquitara de mi memoria.

Allí estaba, sentada al abrigo de unas piedras célticas, doradas por líquenes milenarios. Pero Ádega ya no pastorea ovejas por esos montes echados a tojales en los que la entropía del olvido de los nuevos burócratas prebendados logra que ya no haya nada que cuidar

¿Qué tiene esa res?

No sabré decirle qué mal tiene

¿Éntrole de pronto?

De pronto, sí señor

No tan de pronto, que llevamos años de abusos y concesiones como en el largo sueño de Armenteira, de mal menor en mal menor hasta llegar al actual desastre.

España está en una encrucijada histórica en la que ya no cabe seguir engordando la gusanera de la deuda y el cáncer cainita de la desunión entre españoles mientras se termina de arruinar a los paisanos indefensos, víctimas de prebendados, oligarcas y monopolios.

Vieja baza de espadas, ahora al el despertar caído en otra pesadilla, baza de votos podridos en burgos empobrecidos y parroquias casi deshabitadas, ambos embrutecidos por aparatos diabólicos al servicio de los nuevos despiadados amos.

Seguirá el primer sueño porque no se puede comprender la insólita adoración de supuestos liberales del moderantismo centrista todo a cien, muy juntitos con caritas de místico arrobo, al viejo tótem arbóreo de los nazis cuponistas vascos. Triste y no menos pasmoso es comprobar como bajo el tilo del Arenal bilbaíno ya no quedan liberales, e incluso el antiguo frondoso tilo bajo cuya copa se reunían ha sido talado por si acaso pudiera haber habido alguna mala tentación.

Bien puede suponerse que aquellos sesudos políticos moderados, carcamales de la más docta veteranía en conjuras, trapisondas y cabildeos, no aventuraban un dictamen tan espinoso de responsabilidades y tan contrario a la adulación cortesana sin haberse previamente entendido con el falsario y sus cómplices indigenistas.  Es la retórica lo que más separa a los pueblos. Debe ser por eso, sin descartar la cobardía o la estulticia, por lo que han adoptado la del enemigo.

Como buena nueva posmoderna es preciso y a tan sublime tarea se dedica la Junta una evangelización patriótica galleguista con cargo al presupuesto financiado, eso sí, por los españoles de toda España. Como decía con su extraordinaria lucidez Manuel Jardón: “La galleguidad es la forma que ha de actuar sobre la materia prima para galleguizar a los gallegos, hacer de los gallegos poco fervorosos, gallegos muy gallegos, hacer de los gallegos galleguistas”.

Tal constituye el actual pensamiento único posmoderno y poscivilizado de los burgueses y pijerío revolucionario sorosianos, desvirga melones y tribunos, plutócratas de la trata de blancas y de la Banca, juristas de romanes virtudes y áticos maestros del periodismo…

Y malvados son los que osan perturbar el lucrativo melonar guardado por feroces talibanciños subvencionados, muy ladradores y algo mordedores si falta hiciera. De modo que el pobre Bradomín se lamenta compungido por la imparable victoria del Maligno. Ha sido cosa de Satanás. Como era de prever vistos sus antecedentes y fama de anciano feo, católico y sentimental no aparece en el censo electoral por lo que no puede votar a VOX y se retira otra vez al monasterio a continuar su sueño eterno.

En las cartelas publicitarias la seráfica madre sonreía con almíbar de santa que coquetea. Las manos sobre el pecho, se compungía con aviesa mansedumbre. Alargaba los rincones de la boca, sinuosa de disimulos. Insinuó con flema burlona y devota cadencia. Y pasó ante los espejos, recogiéndose con estilo estatutario los pliegues del ropón. Muy vanipavo.

También quiere su propia guardia mora, no va ser menos que los guindillas vasconavarros o los mozos de cuadra.

Abren los colegios electorales prestos para la renovación del sacratísimo supremo sacrificio. “Humeaban las últimas candilejas por baratillos y tenderetes. Tocaba el acordeón un soldado manco. Acudían a verle mozas de la greña caída y clavel en el rodete, patriotas alumbrados, juerguistas insomnes. El soldado, con el gorro sobre la oreja y el canuto de la licencia al pecho, se fumaba un brigadier:  

¡Manco por la patria, señores! ¿Qué he sacado? Este cigarro puro que me dio sobre el campo de batalla electoral el heroico general Núñez. “

Notas

Las frases en cursiva de este texto collage si no se expresa otra procedencia son invención de una auténtica bestia negra de galleguistas resentidos y envidiosos. Nada menos que del gran Valle Inclán, genio de la Literatura española.

Filomena, hija del rey de Atenas, dícese del ruiseñor según la antigua mitología

Otra sobre este tema: Votaciones periféricas veraniegas

 

Turné real

Los reyes de España (Spain) están realizando una sentida turné por su desventurado y humillado Reino, que tanto nos recuerda a lo que peinamos canas si aún tenemos algo que peinar, a las que hacían cuando la oprobiosa los entonces príncipes Juan Carlos y Sofía. De vez en cuando para distraer al distinguido público tocaba salir de excursión y el invicto caudillo los sacaba de Palacio a pasear en olor de multitud donde recibían las muestras del comprensible entusiasmo de la plebe, según nos indicaba el NODO.

Muy campechanos, muy llanos como corresponde a gente tan elevada y principal se dignaban sonreír al populacho mientras agitaban sus manos en primorosos saludos. Bellos como vuelo de palomas al viento diría un osado vate ditirambo alabancioso a diez duros el renglón. El invicto caudillo, que se las sabía casi todas, había advertido al entonces príncipe sin emeritar que no convenía que le hiciesen fotos con el brazo derecho estirado en alto, ya que podría dar lugar a confusiones y asimilaciones poco deseables. El príncipe heredero de la corona instaurada para él por el malvado caudillo obedecía muy aplicado y modosito como corresponde a un tímido y complaciente becario en edad de hacer méritos. Y saludaba con la zurda mano abierta como jugando a los cinco lobitos, que viene la loba y todo eso.

El tiempo pasa inmisericorde, el emérito vaga ahora como alma en pena por Palacio y no se habla con nadie, o mejor dicho ya nadie le habla, condenado por su olvidadizo hijo a una suerte de damnatio memoriae. Similar por otra parte a la que el ingrato emérito hiciera a su benefactor el invicto caudillo, sin molestarse en tratar de impedir siquiera la profanación de su tumba. Una tradición que parece tomada del Egipto faraónico.

El tiempo pasa, capitulaciones de Bayona, Fernando VII El Deseado, la rijosa niña Isabel, y todas las que están en mente del amable lector, pero las mañas vuelven, o más bien siguen, porque no parece que jamás se hayan ido entre los Borbones.

Sin embargo, cabe reconocer que hay algunas astutas adaptaciones a los signos de los tiempos. La reina consorte saluda con el puño tímidamente cerrado en alto casi casi como una miliciana revolucionaria más. Aunque se la ve flacucha, muy flacucha. Tal parece que padeciera anorexia.

En resumen, como repiten una y otra vez la prensa, radio, televisión del Régimen: Tenemos unos reyes que no nos merecemos.

(Continuará).

 

 

 

 

La barbarie demócrata y comunista contra don Quijote

Como acabo de indicar en anteriores entregas o cuando hablaba de oclocracia, estamos asistiendo entre perplejos y horrorizados a un estallido de barbarie no ya del hampa más criminal, que también, sino de grupos sociales supuestamente civilizados, si bien manipulados por, o mercenarios de, la plutocracia financiera.

Es una revuelta contra el orden civilizado, programada por ciertas jerarquías o beneficiarios de ese orden. Tanto ocultas como por sus instrumentos visibles como el tenebroso y satánico Partido Demócrata americano del que el déspota falsario constituye franquicia en España. Revuelta perpetrada por turbas ignorantes o vilmente encanalladas con especial saña contra figuras emblemáticas de la civilización española en América.

Es una rebelión satánica dirigida contra el universo de los valores espirituales o metafísicos. Los ataques al almirante Colón o a la reina benefactora Isabel reflejan ignorancia y envidia supinas por parte de los anglosajones o sionistas satánicos. Especialmente repugnante por su injusticia y fanatismo es el cobarde ataque a las estatuas de los clérigos benefactores y protectores de los indios, muchos de éstos salvados tras el descubrimiento de una horrible muerte mediante sacrificio ritual y posterior deglución caníbal por las criminales “culturas” americanas precolombinas. El salvajismo más atroz que se intenta rehabilitar y precedió al Cristianismo humanista del que Fray Junípero Serra fuera una de sus ejemplos.

Pero lo de la agresión contra Cervantes y nuestro señor don Quijote ya apenas admite calificación. Lo que en los salvajes ejecutores es simple criminal ignorancia y fanatismo encanallado, obedece entre los satánicos impulsores ocultos a causa coherentes aunque criminales. La persecución de la excelencia, de los valores espirituales metafísicos más sublimes de la Civilización tales como la Justicia, el Bien, el Amor, la Belleza, el Honor de la Caballería, la Tradición, la educación, el amparo de los débiles.

Por su gran actualidad dado que son valores perennes consustanciales con la naturaleza humana y de las sociedades avanzadas conviene repasar una y otra vez las ideas políticas cervantinas expresadas en sus obras y en especial en El Quijote. Así, durante las peripecias del Sancho gobernador, don Quijote, haciendo de Platón improvisado a un Dión de Siracusa, indica las condiciones del buen gobierno.

La primera es su referencia externa a la ley natural en la que el sabio, don Quijote, explica al Sancho que va a ejercer la gobernación de la ínsula: “primeramente, oh hijo, has de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada”. Que puede entenderse como una probable alusión al gobierno platónico de los sabios, expresada en la carta Séptima de Platón: “los problemas del mundo nunca tendrán solución si los poderosos no se rodean de sabios que los aconsejen, siendo así que siendo poderosos es casi imposible que ellos mismos sean sabios”.

Pero nos dice la Biblia: El temor de Dios que significa la sabiduría (Eclesiástico 1-15…)

O también Cicerón: ¿los hombres pueden hacer bueno lo que es malo, y malo lo que es bueno?

La primera premisa o referencia del buen gobierno es externa al gobernante cuya acción debe tenerla en cuenta y servirla. Sea esa tal referencia la Ley natural, un código de conducta, un sistema axiológico o constitucional, la verdad es que no vale todo.

La segunda condición del buen gobierno es la indagación de nuestra propia relación con la Ley natural: el famoso “conócete a ti mismo” del templo de Apolo en Delfos. O la pregunta que el servidor del Grial dirige al caballero buscador: ¿a quién sirves?

Es decir, la tensión dialéctica entre la pauta moral y nuestra propia capacidad para actuar en las contingencias personales, sociales e históricas. En las propias palabras de nuestro caballero andante: “lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse; del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey…”

Goethe considera que falta de dominio de sí y autocracia están muy unidos: “quien no se domina a sí mismo gusta de someter a otros bajo su poder y voluntad”

Sancho aunque iletrado resulta un buen gobernador: “letras pocas tengo porque aún no sé el A,B,C, pero bástame tener el Cristus en la memoria para ser buen gobernador…”.

Don Quijote prosigue los consejos a Sancho mediante carta en la que, una vez sentados los principios abstractos, ahora se exponen criterios de orden práctico: “para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras has de hacer dos cosas: la una ser bien criado con todos… y la otra procurar la abundancia de los mantenimientos que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres que el hambre y la carestía”.

Es decir, todo un programa actual de gobierno: atención a la imagen y a la economía.

Y como Tácito, que consideraba “la multiplicidad de las leyes como señal cierta e infalible de un mal gobierno y de un pueblo corrompido”, prosigue nuestro sabio Don Quijote avisando al buen gobernador Sancho contra la excesiva proliferación de leyes. Pero, continúa nuestro caballero: “si las hicieres procura que sean buenas, y sobre todo que se guarden y cumplan, que las pragmáticas que no se guardan lo mismo es que si no lo fuesen, antes dan a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen…”

Y avisa: “No te muestres, aunque por ventura lo seas, lo cual yo no creo, codicioso, mujeriego ni glotón, porque en sabiendo el pueblo y los que te tratan tu inclinación determinada, por allí te darán batería, hasta derribarte en el profundo de la perdición”.

A lo que el buen Sancho le contesta para tranquilizarle que “hasta agora no he tocado derecho ni llevado cohecho”.

Finalmente, cuando Sancho dimite de su cargo, don Quijote le consuela: “ven tu con segura conciencia y digan lo que dijeren”

No obstante, por si acaso lo de la conciencia no funcionaba debidamente, la administración española en los virreinatos entronizó lo que se conocía en el derecho castellano desde el siglo XIV como juicio de residencia, por el que cuando un virrey u oficial real acababa su mandato daba cuentas de lo realizado.

Como vemos, por injusto que sea no resulta tan desatinada para los criminales instigadores la vejación de Cervantes, don Quijote y lo que ellos como emblemas de la civilización española representan.  Valores que son pioneros y embrionarios también de la era de la Ilustración que los nuevos salvajes «progres» quieren clausurar.

Si no se enfrenta como merece, de esta violenta oclocracia no va a surgir nada bueno. Es necesario combatirla con todas nuestras armas y las primeras la de la Verdad, la Cultura y el Pensamiento.  Y para ello nos conviene invocar y ponernos bajo la protección del bienhechor y filantrópico arquetipo de don Quijote y lo él representa.

 

Notas adicionales sobre Cervantes y su obra

El pensamiento político de Cervantes

Misterios ocultos de El Quijote

Entrevista en la radio sobre El Quijote

Conferencia sobre Cervantes y su obra en la Real Academia de Medicina y Cirugía

Presentación del libro Misterios ocultos de El Quijote

 

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