Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Bienvenido Míster Buda

Insólita, desde luego incluso para el enrarecido Reino de España donde cualquier cosa por extraña e inconveniente que sea puede ocurrir y ocurre, incluso con el paradójico concurso de nuestras autoridades, es la noticia de la intención de construir un parque temático dedicado a Buda en plena estepa cacereña. Sí. Extraño escenario para un nuevo sermón de Benarés, disputando hábitat a sisones, avutardas, ortegas, cortezas, alondras, cogujadas, aguanieves o alcaravanes se pretende construir como gigantesco espantapájaros y atrae-guiris una descomunal estatua del príncipe indio, la mayor de todo el mundo, con nada menos que cuarenta metros de altura. Rodeada de varios centros de atención al guiri. Una cosa kitsch que recuerda el engendro compostelano de la Ciudad de la Cultura, un emergente ecosistema entre tojales para hacer la competencia en atracción del turista al clásico paquete de la vieja catedral y sus alrededores monumentales.

Lo del Buda en la estepa es una aventura como poco extravagante que tiene, me temo, todos los visos de constituir un renovado Bienvenido Míster Buda. Con un alcalde y su séquito viajero a exóticas tierras para hermanar la ciudad extremeña con la nepalí de Lumbini. Un séquito municipal que nos debe una explicación, que puede nos vaya a pagar como el colega de Villar del Río cuando la cosa no tenga remedio y haya que recoger con la cabeza gacha la parafernalia de confetis y banderitas del fallido festejo pagado a escote por los sufridos lugareños. Eso sino se convierte en ocasión para la granjería y especulación de poderosos, testaferros y sus aledaños.

No deja de ser curioso que cuando imagen de tipo religioso o espiritual como es la cruz, que tan grande tradición posee en Extremadura, molesta al fanatismo socialista, comunista o ateo progre, y se pretende derribarla, en cambio, se vaya a realizar un proyecto supuestamente religioso sin vinculación con la tradición cacereña. Deben ser cosas del multiculturalismo impuesto por el globalismo. O sin más argumentos raros, como explicaría Ockham, el de la navaja, por pura especulación, no intelectual sino urbanística.

Sabemos que no sería el único, que ya existe un parque temático budista en Portugal. También que en Madrid, escarmentados quizás después de la fallida experiencia del timo sionista de Eurovegas, el proyecto ha sido rechazado.

Pero, ¿qué sentido tiene montar este extraño tenderete sobre los secarrales que bordean la prodigiosa ciudad patrimonio de la Humanidad? ¿Tendrá estación apeadero del nuevo mitológico AVE a ninguna parte? ¿Acaso nuestros piadosos próceres velan por nuestra buena salud espiritual?  Me extrañaría en gentes tan proclives a desafueros político, familiar o sindical vendible por votos en el zoco o mercadillo de la moral y la espiritualidad desahuciadas…  Gentes que se muestran como la negación intelectual y vital del mensaje de Buda o de todo filósofo o avatar espiritual.

Hasta donde hoy se conoce el sentido del proyecto no parece que sea espiritual. Ya hay otros centros budistas en el Norte de Cáceres aparentemente más acordes con las ideas del gran hombre bueno preocupado por combatir el sufrimiento, el hombre de la Gran Renunciación al que es de suponer le habría sorprendido este tinglado que se pretende montar en su nombre.

 

El budismo es un término que no deja de ser equívoco porque puede incluir diferentes concepciones espirituales, metafísicas e incluso mágicas. Entre ellas, un método práctico de desarrollo espiritual. Siddartha Gautama, Buda, fue un personaje histórico más o menos adornado de leyenda que sostenía que el hombre puede contribuir a acabar con el sufrimiento y alcanzar la iluminación por sus propios medios. Buda no se considera un Dios ni tampoco un profeta monoteísta. Tras muchos años de meditación Buda llega a una serie de conclusiones que expresa de modo oral.

Es la doctrina del sendero medio: ni vida consagrada a la sensualidad o los placeres, ni tampoco a la ascesis mortificadora. El sendero medio evita ambos extremos y conduce a la Sabiduría, a la serenidad, al discernimiento,… al nirvana.

Para Buda hay Cuatro Nobles Verdades que forman el Dharma o doctrina experimental budista. La verdad del sufrimiento. La verdad de su causa. La verdad de su cese. La verdad del método que conduce a lograr esa extinción del sufrimiento.

Este método es el explicado en el famoso Sermón de Benarés: Las cuatro nobles verdades sobre el dolor, su origen, su detención y el camino para su cesación. Brevemente: Visión u opinión correcta o justa, Pensamiento correcto, Palabra correcta, Actividad correcta, Medios de vida correctos o acordes, Esfuerzo, Atención y Concentración.

La Enseñanza budista propugna la triple corrección:

Conducta  ética, o sila  (palabra, actividad y forma de vida correctas)

Disciplina mental, o samadhi (esfuerzo, atención y concentración correctos)

Sabiduría, o panna o prajna (visión correcta, pensamiento correcto)

El Buda promueve la experimentación de cada cual. Nadie debe creerse lo que el propio Buda dice sin experimentarlo primero. Buda no se considera un salvador.

Tampoco es un pesimista, Buda entiende que el sufrimiento tiene solución y explica cómo solucionarlo.

En la concepción original de Buda no existiría un atman o alma individual que trasmigrase como sostiene el hinduismo, sino una especie de conglomerados de atributos, energía o conciencia que puede disolverse o reagruparse parcialmente.

Si no es un alma susceptible de reencarnación como tal, el individuo sería una manifestación de energías cambiantes y agrupadas en cinco agregados: materia, sensaciones o sentimientos, percepciones e ideas, deseos que generan karma y conciencia.

La extinción de tal conglomerado y con ella, del sufrimiento, depende de la conducta ética, de las acciones, no de la devoción. Con la muerte el Buda ya liberado, se extinguiría por lo que no tendría sentido rezarle.

Pero mientras no haya liberación definitiva esas energías no desaparecen con la muerte del cuerpo sino que se siguen manifestando con otra forma.

Si se eliminase la ignorancia sobre nuestra verdadera naturaleza sucesivamente se eliminarían el deseo, el apego, el devenir, el nacer, el envejecer, el morir, la aflicción, todo lo que constituye el sufrimiento. Y con ello el abandono de los fundamentos de la existencia, el fin del deseo, el logro del nirvana.  Y supongo, dicho sea de paso, de la “necesidad” de ningún parque temático “budista” como del que aquí se hace mérito.

El nirvana no representa la nada sino el verdadero ser.

Es importante intentar comprender el sentido profundo del nirvana asociado a Beatitud, Bienaventuranza inquebrantable, Inmortalidad

La visión designada en el canon como “el ojo de los santos” permite el contacto con lo incondicionado, lo no construido, nirvana.

Esta visión trascendental se obtiene mediante técnicas contemplativas o ejercicios guiados por la sabiduría, es decir, por una comprensión de los estados psíquicos y para psíquicos experimentados.

Al hacerse inteligibles las experiencias yoguitas trasmutan la conciencia normal, y quedan abolidas las construcciones verbales y las estructuras de pensamiento.

Este es un aspecto común a todo lenguaje místico. Y al ligarlo a la dificultad de fijar una ortodoxia representa un riesgo para cualquier sistema de poder o dominación. Por eso los místicos no suelen ser bienquistos por el Poder religioso, aunque en ocasiones éste trata de asimilarlos.

La doctrina de lo Absoluto o no construido se puede comprender y confirmar con esas tales experiencias. Una de ella sería el tantra. Sus ritos intentarían realizar el coincidentia oppositorum a todos los niveles de la existencia.

Las verdades de Buda deben ser experimentadas y confirmadas de este modo. No basta el conocimiento simplemente intelectual. No es una simple teología motivo de fe.

Pero el difícil concepto de nirvana se ha interpretado de diverso modo.

La condición de “nirvanado”, si vale la expresión, puede ser la extinción total. Para otros una beatitud más allá de la existencia que nadie puede expresar.

Si algunos enseñan que el Nirvana es la aniquilación del Yo, decidles que mienten. Si algunos enseñan que el Nirvana es vida separada, decidles que se engañan, porque ignoran la verdad, no ven la luz que brilla por encima de sus rotas lámparas y no saben que la felicidad está fuera de la existencia y del tiempo”  (Arnold, Luz de Asia).

El problema epistemológico se plantea así: Si el nirvana es lo incondicionado por excelencia, el Absoluto, el mundo de la cosa en sí, trascenderá no sólo las estructuras cósmicas, sino también las categorías del conocimiento. En este caso podrá decirse que el ser que ha penetrado en el nirvana ya no existiría, si entendemos la existencia como un modo de ser en el mundo, pero puede afirmarse también que “existe” en el nirvana, en lo incondicionado, en un modo de ser por tanto que no cabe imaginar ni comprender en nuestra finitud de criaturas.

El budismo se fue trasformando a medida que se fue extendiendo por toda Asia al contacto con las principales creencias de los diferentes países. La doctrina más escueta, racionalista y experimental de los orígenes se fue diluyendo o modificando en ocasiones cuando asimilaba creencias locales. En efecto, la doctrina inicial se expuso al peligro de irse diluyendo al contacto con las imágenes y los símbolos anteriores a su llegada a los diferentes países en los que se fue extendiendo. De modo que hubo un proceso histórico de adaptación y asimilación. Más que intentar desalojar espíritus y demonios de a imaginación de los hombres, se entretejieron hábilmente las creencias populares en las enseñanzas, surgiendo así un complejo pero acertado y eficaz sistema de metáforas que permitía que tanto el racionalista como el mero devoto interpretaran la doctrina cada uno a su manera. Para los racionalistas era una filosofía positivista y a la vez un código moral basado en el autodominio, la bondad y la clarividencia. Para los devotos era una fidelidad, un sentido emocional de pertenencia, una fe o devoción.

De tal manera que de aristocrático, en el genuino sentido del mérito y la Virtud pero no del linaje, sin necesidad de un clero o casta sacerdotal porque su ámbito era cada individuo, se fue trasformando en  popular, con un creciente papel de un clero intermediario. Lo que daría lugar a panteones más o menos barrocos, teologías complejas y devociones inspiradas o gestionadas por ese clero.

El lamaísmo tibetano, en realidad una forma de teocracia, fue un buen ejemplo de ello. En cierto modo, el budismo y el cristianismo sufren evoluciones parecidas, donde el Conocimiento espiritual se degrada en ortodoxia y poder político o religioso para aplicarla.

En consecuencia, lo que un principio era una doctrina escueta, austera, racionalista, positivista y un código moral basado en la bondad, la lucidez o el autodominio, se convierte así en una visión devocional. Buda ya no es sólo un príncipe, un hombre bienintencionado experimentador espiritual, sino que se trasforma en una deidad superior capaz de escuchar sus ruegos. El conglomerado de atributos o energías antes citado sería para esta asimilación posterior un alma que reencarnaría más veces.

La pura concepción originaria de Buda, tan sencilla en lo abstracto pero difícil en la práctica vital, trasmitida a un grupo reducido de iniciados a través de una doctrina secreta, da lugar cuando se extiende primero al budismo Hinayana luego al Mahayana o gran vehículo, al budismo tántrico y al zen.

Junto a una cosmografía fantástica, también nace así una iconología tradicional que se va haciendo cada vez más compleja o barroca, por la que se entronizan arquetipos o atributos del mundo espiritual.  Y surge un arte tradicional o sagrado, fijado en cánones, en el que de modo semejante a lo establecido por el Tratado de Iconografía de Panselinos en el  caso del Cristianismo, las imágenes pueden ser identificadas por sus gestos o mudras, posturas o asanas, u objetos ritualísticos y símbolos que portan.  Surgen también las bellas y consoladoras figuras de los bodhisattwas o budas de la compasión, las taras o deidades tántricas femeninas cuyo origen es sin embargo, humano: las dos esposas, mogola y nepalí de cierto rey tibetano. Los arhats, llamados Lo-hans en China, o discípulos personajes realizados; los terroríficos guardianes protectores contra la acción de los demonios, etc.

Sin embargo, pese a su gran pureza inicial, e integridad del buscador espiritual que le diera vida, el budismo histórico tampoco es ajeno a los procesos de desgaste sino cierta degeneración histórica clerical a los que aludía Max Müller.

 

Tras este somero repaso recordatorio sigue sin estar clara la espiritualidad o razón última de semejante proyecto, que parece incardinado en lo meramente material, en maya, el mundo ilusorio del que Buda invitaba a separase. Pero en tal plano material, dando a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, desde ese punto de vista, todo proyecto tiene un efecto renta y un efecto distribución. Y unos costes medioambientales que en el actual estado de cosas no sabríamos evaluar, aunque esperamos que no sean críticos con las suficientes y adecuadas acciones correctoras.

Desde el punto de vista iconológico llama la atención que en el vídeo que se ha hecho público la figura de Buda, punto espiritual con el que identificarse y hacerse Uno, no se encuentre en el centro geométrico de lo que podría constituir un gran mandala, sino en uno de los lados.

Es de suponer que la cosa termine como en Bienvenido Mister Marshall, pero si al cabo, el proyecto termina saliendo adelante, es preciso que la opinión pública esté muy vigilante para ver cómo se concretan estas cuestiones o variables estratégicas del proyecto y exigir a las autoridades y agentes empresariales transparencia, rigor y sensatez en sus planteamientos y desarrollo.

 

 

Fotos del autor, incluidas las del parque budista de Barrabal en Portugal.

Sobre el libro Buda, Parsifal y el grial

Buda, Parsifal y el grial

 

 

Un tañido lejano

Los más impacientes se asoman intrépidos en el monte del Gozo.  Suenan lejanas campanas. ¿Será su tañer el anuncio de nuevas lides electorales? De la renovación de un oneroso rito macabro de magia negra normalizadora.

En esta Galicia prodigiosa, de barcos destripados, sortilegios, narcos filántropos, nécoras de alguaciles alguacilados, y botellones bravíos, quedan lugares donde se reciclan equipos de finados. Antros oscuros donde, euro arriba o abajo, se pueden obtener bizarros ternos con que fueran vestidos los difuntos para su última travesía antes de ir a san Andrés de Teixido.

Por ejemplo, un equipo completo de cacique autonómico enterrado junto con las correspondientes obras de Castelao. El fonendoescopio apenas sin uso de ese desertor, tabaquista y celebrado obtuso mártir de las letras y los números galleguistas. Los zapatos ofrendados por el ganador de la última carrera de ataúdes disputada en santa Marta de Ribarteme. La levita de tal prócer desconocido, premio de las Letras gallegas, rama de hostelería. El birrete rectoral de las grandes inauguraciones, la sotana nueva de cierto piadoso prebendado del cabildo compostelano, el frac usado indistintamente en ofrendas al Apóstol o para desacreditar morosos.

Las promesas electorales muertas, los presupuestos enterrados con sus legislaturas, pero vivificados con nuevos y flamantes impuestos… se cepillan un poco para eliminar los restos de tierra sagrada que se hubieren podido adherir y ya están listos para su meritorio y ecológico reciclado. No todos están de acuerdo con tan caritativa labor. Muchos se indignan por tal comercio macabro, sin caer en la cuenta que, a falta de jurisprudencia, el oficio de asalta tumbas es tan digno como otro cualquiera cuando se está dado de alta en autónomos, siquiera a tiempo parcial y, además, permite vestir a los vivos sus vergüenzas.  El funcionarial traje de registrador ausente, no ejerciente pero cobrante y exquisito sobrecogedor puede ser rescatado para ejemplar escarmiento de inoportunos pipiolos modernizadores y métome en todo que ignoran las oscuras servidumbres del centrismo redentor.

Mucho mejor aún cuando lo realizan autoridades que no hallan mejor forma de sufrir el dolor de sobrevivirse a sí mismas. Eso sin tener en cuenta que no se puede decir de esta agua no beberé, ni tal presupuesto no rescataré, ni tales impuestos no subiré, en estos azarosos mundos de globalización impía, donde el desarraigo propio de la modernidad, el centrismo líquido, la delincuencia enmucetada con nuevas tecnologías o el acoso criminal del comunismo gobernante nos puede condenar a la voluptuosidad del ayuno en el momento más inconveniente.

 

EXCLUSIVA: fragmentos de notas autobiográficas de don Benito Arias Montano en Sevilla, 1598

Entre un legajo de documentos varios, aparentemente inéditos, se han encontrado unos fragmentos de lo que parece una autobiografía del insigne polígrafo don Benito Arias Montano, fallecido en Sevilla el 6 de julio de 1598. Lo encontrado, con ortografía actualizada o modernizada, dice así:

En Sevilla, junio de 1598

Ahora, cuando siento que mi vida se acaba, acogido a la hospitalidad de mi entrañable amigo Simón de Tovar y su bondadosa familia me asaltan los recuerdos. Algunos gratos, placenteros, otros, no tanto. No me arrepiento de mi vida, aunque haya demasiadas cosas que creo no repetiría. Mi pasión por el conocimiento me ha impedido gozar del amor en todas sus dimensiones, aunque no tanto de la amistad verdadera. Me vienen a la mente los ojos y la sonrisa de Anne Herents, relación imposible de la que, sin embargo, mi buen y fiel amigo y confidente Plantino actuó como singular corresponsal. ¡Qué hermosos tiempos aquellos de Amberes!

Mi vida nunca fue lo que parecía. Mi primera crisis espiritual ocurrió en Trento. Recuerdo las interminables sesiones conciliares con dos únicos libros presidiendo los trabajos, la defectuosa Biblia vulgata de san Jerónimo y la descomunal Suma teológica de Tomás, el erudito local. Por aquella época yo aún creía plenamente en la Iglesia. No entendía hasta qué punto su aventura humana había traicionado el espíritu evangélico. Como se había preocupado más del poder y las riquezas que de la defensa del Verbo. Esa Palabra que estaba en el Principio y que, sin duda, había perdido suponiendo que alguna remota vez hubiera poseído en su integridad. La rebelión de Lutero era sólo un síntoma del deterioro pero no la causa del mal que la aquejaba. Había que ir nuevamente a las fuentes, en búsqueda de la Palabra. Pero la cuestión no era tan fácil. Intelectualmente las cosas cada vez estaban menos claras a medida que se investigaba, puesto que no era posible reconstruir con total certeza la peripecia del cristianismo histórico original. Aprendí lenguas para tratar de desentrañar la verdad, pero ésta siempre se me escapaba. Pero si las letras constituyen el cuerpo del lenguaje había que buscar su alma. Mis antepasados hebreos habían guardado la tradición de ese alma que vivifica la letra muerta y, desde ese punto de vista, habían avanzado más en el conocimiento de lo genuinamente sagrado que la propia escolástica, que si bien había contribuido grandemente al desarrollo del pensamiento dirigido, olvidaba que la revelación nunca podrá ser una mera experiencia intelectual que no tenga en cuenta el ser humano en su integridad, y, por tanto, el mundo de la emoción. No hay una traducción única de un libro único. El libro verdadero está en nuestra conciencia cuando se abre a todas las dimensiones del ser. Y no está escrito con letras de ningún único alfabeto, alefato o alifato. Está escrito con emociones y con revelaciones personales que se abren hacia una conciencia mística e inefable. Y por eso, incluso más valioso que un libro sagrado, sea tener un método que permita a los merecedores de ello acceder a esos sublimes estados de conciencia, en que las criaturas siquiera momentáneamente podemos integrarnos en el Todo. Los libros nos permiten recrear intelectualmente un modelo del Ideal, pero no son el Ideal mismo, hasta que sus valores son guardados en nuestro corazón y son vividos por nosotros mismos.

Por una de esas ironías de las que la vida es tan pródiga, no veía aún las cosas así cuando buscaba libros tanto para S. M. como para mí. Por aquel entonces parecía una especie de Noé en busca de libros que salvar de la barbarie que se avecinaba. Allá por la primavera de mi primer viaje a Flandes, en comunicación con el embajador imperial en Francia, D. Francés de Álava, por órdenes del Rey y con no poca vocación personal propia, rebuscaba libros cuando me encontré con un mercader griego de libros originales, de nombre Andrés Darmario, proveedor también del obispo de Segovia, al que yo ya conocía de Venecia, que llevaba unos raros ejemplares a la reina de Inglaterra. El pobre Darmario había caído en manos de la soldadesca flamenca y había sido despojado de su dinero y enseres salvo los libros, objetos casi siempre despreciados por el vulgo, menos para calentarse alimentando una hoguera. El contratiempo le obligaba a vender parte de su mercancía para poder proseguir su azaroso viaje. Me ofreció unos pocos a cambio de una fuerte suma de dinero, además de cartas de recomendación para el embajador español y otras autoridades del camino. Yo se las di pues temía por su vida, no sin advertirle antes de las grandes dificultades de su empeño y del incierto negocio que procuraba en un reino como el inglés con libros casi todos eclesiásticos y católicos, salvo algunos filosóficos. No acepté su oferta parcial, sino que le pedí todos, diciéndole que eran para mi propia colección y no disponía de más dinero. Después de mucho regateo, idas y venidas, se los saqué por sólo ciento quince escudos cuando de haber adivinado que iban destinados a la biblioteca real de san Lorenzo no los hubiera dejado por menos de quinientos. Bien es verdad que de la relación que remití al secretario real, Gabriel de Zayas, olvidé alguno sobre el tema que más me interesaba, además de una música de Ptolomeo, algunos comentarios a Platón, libros de astronomía en letra arábiga y caldea y un pequeño volumen de Orígenes.

Luego, el Duque de Alba me dio aviso de que viera las librerías de Haustrat y Breda, de modo que llegué a reunir hasta no menos de trescientos manuscritos originales griegos. Me imaginaba cual caballero andante en busca de la gloria menos material que de recuperación de tesoros del pasado. Mejor que un Marcilio Ficino al servicio de los Médicis, mis victorias lo serían frente a la ignorancia, y sus compañeras, el fanatismo, la ambición y la hipocresía. Lástima que luego la biblioteca imperial se convirtió en otra especie de tumba, en la que buena parte de tanta sabiduría dormiría el sueño del abandono sin aprovechar a nadie. Así que decidí durante mi trabajo como bibliotecario en san Lorenzo intentar salvar del olvido los mejores con una signatura asaz apropiada, 0.0 = 5.

Pero, os decía que a veces añoro Amberes, ese remanso de paz que con los familistas pudimos preservar pese a la guerra, la violencia y la destrucción. Hice lo que pude para evitar excesos, aunque no siempre con éxito. La paradoja del humanismo es que tras intentar despertar universalmente las mentes a la crítica, el pensamiento y la creencia libres, ha de refugiarse en pequeños grupos para no perecer en el vendaval del fanatismo y la violencia. La humanidad no está preparada para vivir los grandes valores, y aunque nuestro deber sea intentar alumbrar un nuevo y mejor estadio de conciencia, a veces no nos queda más remedio que disimular y de algún modo escondernos para poder sobrevivir personalmente. Y con nosotros, la Cultura.

Amberes, ese Amberes, oficialmente católico, tridentino, ocultaba muchos secretos,. que representaban formas particulares de esa fraternidad tradicional y sin nombre, promotora de la civilización, que luego desarrollaríamos en Toledo con Luis de Castilla y el pintor Dominico Greco. La peripecia de la Biblia Políglota motivó otra de mis crisis. La política real que yo trataba de suavizar en lo posible estaba equivocada en el fondo. La Religión no puede utilizarse políticamente pues su escenario natural no el Poder, ni las glorias de Palacio, sino lo más recóndito e íntimo de las conciencias. La política imperial que yo aconsejaba al principio, basada en la firmeza de la unidad católica y la intolerancia hacia los herejes, era un claro error. Empecé a darme cuenta de él por otro motivo, cuando ocurrieron los desordenes por la imposición de los tributos conocidos como décimo. Pero, el mismo edificio emblemático de san Lorenzo no era sino un error de concepto, un extravío moral. Representaba el ideal teocrático, la unión del Cielo y la Tierra realizada sobre un Centro. Pero en este caso, la jerarquización del espacio arquitectónico se había dispuesto de modo que el domus regia, el palacio imperial, se colocaba en el Este, subordinando no ya sólo el domus sacerdotum, el convento, sino incluso el domus domini, es decir, el propio templo, a la política imperial. Felipe, el rey monje tenía su cámara en el sancta – sanctorum.

 

A mi vuelta de Roma, se habían cumplido los peores presagios. Ya en agosto se había producido en París, instigada por Catalina de Médicis, la espeluznante matanza de hugonotes. Estaba así fuera de toda duda razonable que el catolicismo no podía imponerse como garante de la unidad política si queríamos evitar la destrucción de Europa. Era necesario sustituir al Duque de Alba y que su sucesor, don Luis de Requesens, cambiara su política hacia otra más tolerante, que permitiera la actuación creciente de las autoridades flamencas. Y así estuve yo un tiempo, como un pequeño Platón aficionado, aconsejando al nuevo gobernador en su ínsula. Propuse la abolición del aborrecido Consejo de Turbas entre otras reformas dirigidas a la pacificación de la población, como el control de los desmanes y abusos de sectores del ejército imperial, compuesto en buena parte de mercenarios. Mi trato con tanta gente me hizo ver que incluso los católicos flamencos se habían vuelto contrarios a España, por lo que las razones de las revueltas más bien cabía buscarlas en los abusos concretos que en la sola imposición religiosa.         

— Ilegible…

Posdata

En estos momentos tan tenebrosos y altamente peligrosos para la suerte de la Cultura española hoy gravemente amenazada por las instituciones, no está de más, aunque sólo fuese como consuelo, recordar  y si se puede tratar de emular los grandes logros de nuestro Siglo de Oro.

 

 

 

Vuelapluma esperpéntica de comunista blanqueado

 

                                                             ¡Roma ya no es Roma

                                                             que es segundo guasinton!

                                                             ¡Tié recreo y toa la hostia

                                                             de una culta población!

 

El clérigo jefe, que había cruzado las manos sobre el pecho, mientras desagraviaba a la pachamama en los jardines de su amurallado Estado se compungía con aviesa mansedumbre por la horrible labor evangelizadora de los antepasados españoles y su destrucción de piadosos imperios satánicos y caníbales.

Con sorosiano disimulo y piadosa congoja se lamentaba de las malvadas concertinas en la amenazada frontera española con la morería, junto con el astuto caimán progre catalán, egregio amigo…

Desde que dejara el rojo solideo entrenaba alambicada sonrisa plena de resabios de protocolo contra las escuelas chabacanas del asombrado pueblo de Dios.

Divinas Palabras insinuadas con flema burlona y devota cadencia. Con ademanes de seráfica madre sonreía con almíbar de santa que coquetea.

Se compadeció de todo el Mal de la humanidad, incluido el por él causado, con una carcajada omnisciente, orquestada de gallos pedantes.

Se desayunaba con puches de polenta preparados por sus cocineras, previa prueba contra venenos de la sufrida monja catadora.

Con manos pulidas del familiar que no quiere sortijas que puedan ser baboseadas por el ignorante amén de piadoso populacho, monseñor alargaba los rincones de la boca, sinuosa de disimulos, aunque desenmascarados tras el brutal manotazo a la católica china que reprochaba su traición a los fieles.

Encorvado con eclesiástica reverencia, zascandileaba muy vanipavo. Y pasó presumido ante las  cámaras y los espejos, recogiéndose con estilo estatutario los pliegues del ropón, estudiando con fingida indiferencia la perfecta caída del capisayo.

Santidad, es que lo del celibato

Luego, monseñor Sarah, (ya te ajustaré las cuentas, negro de…)

Y huye raudo, que la silla gestatoria que funciona a ecológica tracción animal está mal aparcada. Miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

Notas:

Hoy 15 de enero sale el libro conjunto del Papa Benedicto y el cardenal Sarah sobre el celibato y otras cuestiones. Muchos lo valoran como un intento de detener la deriva herética de Bergoglio. No obstante, acaba de surgir un nueva polémica cuando el secretario personal del Papa Emérito niega que éste autorice la co-autoría del texto siendo un simple colaborador.

Pobre Valle, lo que se está perdiendo.

 

 

Ejércitos de terracota

En ciertas excavaciones de Oriente se ha encontrado todo un ejército magistralmente realizado en terracota que guardaba al primer emperador en su tumba. Acompañándole en su desaparición yacían enterrados hermosos carros de guerra con primorosos adornos reflejo de la abundancia de las arcas imperiales, cuyos caudales fueron retraídos de la satisfacción de más apremiantes necesidades populares, majestuosos generales de gesto altivo, coroneles, capitanes y otros oficiales, junto a miles de soldados e incluso mandarines del millonario funcionariado civil, que impasibles guardaban al emperador en su última aventura. Todos muy serios, conscientes de su misión póstuma pues sus trabajos y sacrificio por la patria carecen ya de sentido tras el ocaso de su barbudo jefe. Sólo desentonan de tanta ajada solemnidad sendas furias tirándose de los pelos mientras ataca el enemigo inmisericorde.

Algunos permanecen sin cabeza, otros sin manos, todos sin aliento, lamentándose de la traición del yerno de un tendero extranjero experto en efebos y trata de blancos, al que no se le presumía tal capacidad de atravesar la Gran Muralla, desahuciando al Hijo del Sol y a su infinita burocracia. Letrados sindicales cuentan hasta varios millares de altos cargos dispuestos otrora a llevar las más nimias voluntades del Señor Cara Pocha a los más recónditos lugares del imperio, ahora cesantes que no llevan sino la zozobra a sus familias de derecho y de hecho, amantes y criados.

Otro voraz ejército de chulos, castrados, hembras lujuriosas, pagados por narcotraficantes, todos hipócritas seguidores de Nepote, había llegado para reforzar las huestes invasoras y lograr plaza en el reparto del botín que se prevé asaz sustancioso.

Medio millar de directores generales entrenados a lo largo de todo el largo reinado en engordar la gusanera, son desplazados por otro abundoso ejército ávido de arrebañar nuevas competencias autonómicas, legales o no.

Responsables de empresas dispuestos a convencer a los recién llegados que su puesto en realidad es altamente técnico y que lo ocupan por sus altos méritos profesionales. Todo por la patria. Y en el extremo opuesto del imperio otros mandarines empiezan a mirar de reojo a su máxima magistratura mientras intentan confundirse con el paisaje consolidando su mandarinato.

 

Galdós y las nuevas episodias nacionales

Supongo que muchos españolitos víctimas de la degenerada educación socialista y pepera apenas conocen al personaje y su ingente obra. Sin embargo, ahora que se conmemora el centenario de la muerte de don Benito Pérez Galdós no está de más recordar no sin nostalgia por el parnaso perdido lo que la obra y la propia figura del gran escritor canario ha significado para muchas generaciones de españoles. Una lección de patriotismo crítico y de amor a España, una dramatización de su historia y de sus costumbres e instituciones sociales. Un modo artístico de auténtica memoria histórica. La actual obra de demolición de España es también la de su lengua y su Literatura.

Un autor controvertido ya en su época, don Benito el garbancero, que también fue víctima de alguna que otra conspiración de envidiosos y miserables funcionarios de la Kultura para evitar que fuese galordonado con el Nobel. En esto algo parecido a las peripecias de otra humanista, doña Concha Espina, la Niña de Luzmela, autora de Retaguardia una de las novelas más interesantes y espeluznantes sobre el terror rojo durante la guerra civil.

Recuerdo que aún casi niño leía con admiración las peripecias patrióticas de Gabriel Araceli y su novia Inesilla en la edición de Obras completas de Aguilar de la biblioteca de mi querido padre. Unas peripecias que son las de la misma España. Una cartografía espiritual de ciudades emblemáticas, Cádiz, Madrid, Toledo, Zaragoza,… que merece la pena tener presente, junto con sus antiguos personajes, cuando se visitan años después.

No siempre lo narrado en los episodios galdosianos puede considerarse versión de verdad histórica. Un caso notable por su importancia estratégica para la suerte de España es el de uno de los 11 M de la época: el asesinato de Prim con sus posteriores verdades judiciales oficiales. Valle Inclán cuenta un comentario que le hizo a Galdós sobre la versión oficial con la autoría de Paul y Angulo: “Don Benito movió la cabeza: es posible que no haya sido Paul y Angulo … es posible… pero estas cosas no pueden decirse… en este episodio me hubiera gustado hablar de los negreros que financiaron la revolución… luego Cánovas los hizo senadores vitalicios y títulos del reino… tenía muchos datos pero está todo tan reciente… don Nicolás Estévanez me ha escrito. Tampoco cree que haya sido el autor del asesinato. Para don Nicolás han sido los alfonsinos…”

Su descripción de la Masonería de la época y sus intrigas políticas también es muy interesante y reseñable por su permanente actualidad.

Memorable especialmente la visión galdosiana de Toledo en su Ángel Guerra.  Completada en Toledo. Su historia y su leyenda. Critica aquí su decadencia: «El siglo XVII, que marca una atroz decadencia, así en política como en artes, crea en Toledo, como en toda España, una multitud de bárbaros e insubstanciales conventos, fundados por un fanatismo craso y una devoción poco ilustrada. ya no se ponen al servicio del culto aquellas artes tan bellas, tan ingeniosas y ricas, que fueron principal gala del siglo anterior. Se derriban palacios muzárabes y del Renacimiento para erigir esos desapacibles conventos de ladrillos, y esas casas de jesuitas, de que España está llena. La arquitectura es cosa muerta; y como por una especie de ironía, nace de sus cenizas una vil parodia, una caricatura, una burla, el churriguerismo, que pone su mano estúpida en todas las grandes catedrales de España, y en la de Toledo hace el transparente, que es un padrón de ignominia.» 

Interesantes y polémicas las ideas estéticas de don Benito. No sabemos si su crítica al Transparente acaso oculta alguna referencia freudiana al hembrismo o la homosexualidad, hoy tan de moda. O simplemente es solo un boquete efectuado en la bóveda del templo. Sin embargo, sea como sea, pese a todo, cuando paseo por la ciudad con la grata y sabia compañía de mis amigos toledanos Alejandro y Milagros a veces percibo la extraña presencia de viejos fantasmas como El Greco, Cervantes, San Juan de la Cruz o el mítico Ángel Guerra.

También digno de recuerdo por varias razones el escándalo político literario tras el estreno de Electra.

Ahora que no sabemos que futuras infaustas episodias nacionales nos tiene preparada la Providencia, ojalá sirva esta conmemoración del centenario para conocer mejor la obra titánica de Galdós y como homenaje a un gran español. Con perdón.

 

 

 

 

EXCLUSIVA: Se busca Palacio para futuro rey destronado

Fuentes bien informadas ya nos habían indicado que diversas agencias inmobiliarias y otros intermediarios buscan al intrépido rey Felipe BI cómodo palacio para su exilio.  La cosa no es tan fácil como parece y las prisas no son buenas por muy apremiante que sea la coyuntura. La investidura de Su primer ministro aún no se ha perpetrado por lo que aún queda algo de margen. En este caso el problema no es por dinero porque la fortuna de los Borbones es inabarcable o al menos inestimable, sino de comodidad, sibaritismo, prestigio, seguridad personal, conveniencia e incluso razones climatológicas que faciliten el dolce far niente.

Se agrava por las desavenencias entre el Rey y señora. La republicana quiere un lugar «moderno» que no huela demasiado a aristocrático, donde haya buena marcha nocturna, muchas tiendas de moda así como buenas clínicas especializadas en estirar pellejos de frívolas mujeres objeto. El rey prefiere algo tranquilo, señorial, con más estilo y prosapia, con vecinos de rancio abolengo.

Bélgica debe descartarse por ser un nido de pederastas y delincuentes protegidos por las viejas instituciones del genocida rey Leopoldo, reino fallido y faltón con gran atractivo para otros delincuentes y prófugos de la Justicia.

A Leticia le gusta Nueva York, donde puede pasar más desapercibida entre otros magnates, gente de la nobleza con posibles o tiranos depuestos, porque sus heroicas andaduras en el Méjico lindo y querido aún son recordadas allí con escándalo.

El rey prefiere Londres, sede de la Corte satanista de Windsor, donde acaba de ser in-oportunamente condecorado casi a título póstumo con la famosa Jarretera, y se rumorea que para agradecer los servicios prestados se le habría ofrecido sitio en un pabellón de Palacio junto a las caballerizas reales. En Londres también está la siempre filantrópica City. Londres es un valor inmobiliario seguro donde invierte la Banca vaticana como testaferro de los dictadores saqueadores hispanoamericanos y otras mafias. Además, ya no habría euro-orden de busca y captura que valga gracias al bendito Brexit. Y sobre todo, lo más importante, está cerca mamá.

Se ha hablado del señorial Chelsea que sin embargo tiene el inconveniente de la proximidad de la embajada española. De cierta gran mansión en Belgravia. De otra algo más modesta en Ovington gardens, entre los almacenes Harrods y el Museo de Historia Natural. En Kensington está el palacio del nieto de la reina, que puede heredar a la casi centenaria anciana si el príncipe Carlos no aguanta tanto. Pimlico es más accesible pero en algunas zonas como Dolphin Square queda cierto recuerdo de actividades non sanctas. Una decisión de este calibre no es fácil aunque se tengan muchos posibles.

¡Qué Dios guíe a los reyes en su heroica elección!

¡Viva el Rey!

Viva, sí. Pero lejos.

(El amable lector seguirá informado del devenir de los futuros acontecimientos si mis confidentes me siguen dando soplos)

 

Apunte sobre la actual peste psíquica

Una reciente sentencia condenando a penas inusitadas de cárcel a un grupo de jóvenes por la violación, al parecer no suficientemente probada de una muchacha que según se ha sabido pudiera haber mentido en sus denuncias y testimonios, ha provocado gran perplejidad e incluso escándalo por su incoherencia. Mostraría una doble vara de medir así como la subordinación de miembros de la actual magistratura a la infame tiranía de las feministas y, en general, de la secta de violencia de género y sus encanallados intereses al servicio de la devastación de la sociedad y de la voladura sin controlar de sus cimientos básicos como la familia. Sea como sea, el mero hecho de que incluso pueda considerase razonable la duda sobre las actuaciones judiciales ya resulta tremendo en sí mismo. El fenómeno de las denuncias falsas, habitualmente perpetradas hoy por las feministas de modo impune, no es nuevo y se encuentra bien recogido en la Literatura. Ya había sido criticado por Eurípides en el Hipólito, Cervantes en El Quijote o por Mozart en La Flauta mágica.

A la penosa luz de ciertas recientes sentencias, en la desquiciada España judicial de Felipe VI el tema hembrista es tabú pero asesinar a un patriota español por odio, dar un golpe de Estado poniendo en peligro la paz y la integridad de la nación o saquear presupuestos de protección de los más débiles sale casi gratis, ni siquiera se asegura que se vaya a intentar compensar el daño producido, ingresar en prisión para cumplir penas, ni menos devolver lo robado.

Fechorías de este jaez probablemente ocurran en todos los países, pero al parecer en el infausto Reino de España nos encontramos más indefensos ante el avance fatal de la actual peste psíquica promotora de una espeluznante vacatio legis o de una auténtica subversión de los valores morales y metafísicos hasta ahora en la base de la civilización occidental y de la convivencia social. La peste psíquica es un mal que afecta no solo al populacho ignaro esclavo de sus pasiones sino también, y esto resulta más raro, a gentes a las que cabría suponer un mínimo de entereza psíquica y madurez de criterio moral e intelectual atendiendo a su status social, profesional o institucional.

Pero, ¿Por qué en España medran todas esas gentes o existen leyes inicuas y anticonstitucionales como la de violencia de género que no se han perpetrado, al menos con tamaña gravedad, en los países de nuestro entorno?

 

Al observador que pasea atento por el precioso y sereno claustro de Santo Domingo de Silos le llama la atención la figura del cuatro, una especie de mandala, en cuyo centro el buscador se ha de colocar para identificarse con él, pero sobre todo la existencia de varios capiteles con imágenes de carácter teriomorfo que lo rodean. En el Arte tradicional verdadero las imágenes no son por casualidad, mero capricho de artista o de escuela, sino que forman parte de un lenguaje simbólico, una manera de aprehender lo numinoso. En el imaginario medieval los monstruos representan los instintos, una potencia y una amenaza. El simbolismo cristiano se funda en modelos arquetípicos, de ahí su fuerza y valor.

La Ilustración aparentemente habría expulsado a los viejos monstruos bajo la era de la supuesta Razón. El propio claustro románico de Silos estuvo a punto de desaparecer bajo la piqueta anti tradicional de Ventura Rodríguez, quien derribó el templo románico e invirtió la orientación del nuevo lo que supone, además de un disparate, un auténtico sacrilegio simbólico. Afortunadamente, menguaron los presupuestos y no se perpetró el desastre. De no ser así, las frías líneas rectas del neoclásico, representantes de una Razón vicaria, usurpadora de espacios que no le corresponden en el alma humana, acaso hubieran sustituido la ejemplar belleza del románico y el sabio mensaje del bestiario medieval.

En relación última con esta cuestión, pero en su propio lenguaje, Jung nos explicaba que “El hombre no es aquí el que puede sino que es un producto incapaz de cambiare a sí mismo. No sabe como se ha realizado en sus peculiaridades individuales y además tiene un conocimiento en alto grado imperfecto de sí mismo. Hasta hace poco hasta creyó que su psique consistía en lo que él sabe de sí mismo y era un producto de la corteza cerebral. El descubrimiento realizado hace más de cincuenta años de procesos psíquicos inconscientes dista todavía mucho de ser una adquisición de validez universal o reconocida en todo su alcance. Por ejemplo, el hombre no sabe todavía que ni siquiera depende por completo de la cooperación del inconsciente. El hombre no sospecha que mientras se considera el agente exclusivo, hay una entidad que lo conduce…”

“Los instintos son parte de la totalidad viva. Están coordinados a la totalidad y subordinados a ella. Su liberación como entidades conduce al caos y al consiguiente nihilismo, porque elimina la totalidad y la unidad del individuo, con lo cual lo destruye. Sería tarea del psicoterapeuta en el sentido más elevado de la palabra conservar o restablecer la unidad y la totalidad.”

“Las desviaciones del instinto se anuncian en emociones muy vivas, que en los sueños se expresan con animales. Por eso se consideran con razón como emociones irrefrenables como animalescas o primitivas y por eso se las evita. Sin represión, es decir, sin que se verifique una disociación de la conciencia, no puede eludírselas.  En realidad, no es posible sustraerse a su gran poder. Si no se las descubre en la conciencia, se dan en cualquier otra parte. En el peor de los casos se manifiestan en una neurosis… ”

Los impulsos hacia la sexualidad y hacia el poderío han sido y son muy importantes pero para Jung “el impulso religioso hacia la totalidad desempeña ahora el papel más modesto”. Con la posmodernidad, la posverdad y los abusos del neomarxismo cultural ha sido relegado el arquetipo de Dios que habita en la conciencia humana, llena ahora de okupas indeseables. Y eso trae consecuencias.

 

No debiera ocurrir lo que ahora pasa, la educación y luego la propaganda mediática no debieran producir gentes para disociar y fragmentar la sociedad.  Sino contribuir a que los instintos sean descubiertos y dominados. No incurrir en neurosis programadas desde el poder a favor de intereses ocultos e inconfesables.

Derrumbadas las bases no ya solo del Cristianismo, asimilado por la demagógica y satánica propaganda socialista al franquismo y el fascismo, sino de casi toda forma ya de vivencia espiritual, de contacto con lo numinoso, deshabitado por falta de hablantes el lenguaje tradicional de lo sagrado, el apabullante neomarxismo cultural está soltando los demonios, los instintos desatados que destrozan a los individuos, les dejan inermes e idiotas, títeres náufragos de fuerzas insoportables que algunos ni siquiera aciertan a comprender.

Al cabo, nos dice Jung que el logro del principio de individuación psicológica requiere la unión del animus con el ánima. Supongo, aunque yo no sea filósofo ni psicólogo clínico, que esta concepción jungiana es un trasunto psicológico de lo que ya expone Platón, inspirado en la tradición pitagórica, en su diálogo sobre el Amor conocido como El Banquete. El Amor es una gran potencia, a veces ignorada, que puede volver a unir el andrógino originario, luego separado en dos, y con él la anhelada plenitud perdida.

En la tradición oriental esta combinación recrea el propio fenómeno de la Creación: En efecto, la actividad de Bhraman, el impensable, el incognoscible, se manifiesta bajo dos polos o aspectos: “Positivo”, masculino, Purusha, el creador. “Negativo”, femenino, Prakriti, principio plástico universal, la Virgen Madre, Isis, la sustancia primordial indiferenciada, el soporte de toda manifestación. La acción de Purusha en Pakriti determina formaciones de ondas vibratorias en la sustancia primordial que determinan las formaciones materiales en el Macrocosmos…

El hombre (microcosmos) también participa de esos planos vibratorios desde los más elevados hasta los más groseros que forman su cuerpo material. Las técnicas contemplativas o de éxtasis tratan de hacer patentes los otros planos vibratorios, más elevados, a la conciencia.

La institución tradicional de la Caballería, y no solo la andante cervantina de nuestro Señor don Quijote, intentaba subordinar el poderío, la fuerza, a la Dama, símbolo femenino no solo y principalmente sexual, sino del universo de los grandes valores metafísicos a los que el caballero, en abstracto, la persona de acción, debiera subordinar su conducta. Es decir, el Amor, la Justicia, la Belleza, el Bien, el Honor, la Dignidad… Una forma de perfeccionar la Creación existente con esa unión entre la acción y lo que debe ser hecho según unos ciertos cánones o arquetipos.

Las actuales hembristas desgreñadas, posesas del más sectario y brutal fanatismo y agentes de la barbarie más nociva, recuerdan algunos de los mitos del mundo griego. Así el de furias rebeldes contra la Civilización, representada por dioses o héroes solares tales como Apolo u Orfeo: las Ménades de Ciconia asesinaron a Orfeo, el Civilizador, desmembrando su cuerpo y rompiendo su lira. Platón cuenta en el Libro décimo de La República, poniéndolo en boca del testigo y mensajero de ultratumba Er de Panfilia, que tras esa terrible experiencia en manos hembristas el alma de quien fuera Orfeo prefirió reencarnar en cisne que nacer de una mujer.

Pero, en este proceso de peste psíquica, ¿cómo identificar a las “apestadas”, fanáticas y sectarias hembristas despechugadas de hoy, víctimas más o menos conscientes del criminal neomarxismo, con el sublime mundo de la Dama? Ni menos con la alianza entre los complementarios opuestos, en busca de esa unidad superior en el Amor del Hombre y la Mujer que nos mostraba Platón. Pensar, tener vida espiritual propia es difícil, requiere querer y saber. Es más fácil, y mas guay y empoderado, insultar desde dentro del rebaño o de las hordas. Claro que, lo sepan todas o no, consciente o inconscientemente, están en otra unión encubierta: las provisionales y no precisamente por amor, sino por granjería y conveniencia del que paga, entre la plutocracia globalista, el chulo, y las prostituidas zurdas que preparan el NOM arrasando las bases sociales de la civilización existente.

Debemos reconocer que nos han puesto en grave peligro por la acción criminal de unos y la inacción cómplice de otros. Es preciso retornar a la civilización a la busca de la unión de los complementarios que juntos y en armonía forman el andrógino platónico.  Retornar al conocimiento que en nosotros, como en el claustro de Silos, existen monstruos que deben ser conocidos, sometidos e integrados en el espacio arquitectónico sagrado. Un espacio que posee un ámbito social pero cuyo escenario principal es el alma humana.

Volver a dar otra oportunidad al conocimiento y tratamiento de lo numinoso.  Al servicio del progreso del Hombre y de la Creación.

 

 

De poetas y lenguajes oscuros

                                                                 Obscurum per obscurius, ignotius per ignotius

En estos oscuros tiempos mal preñados de memorias desmemoriadas de botarates enmucetados y de cotos de caza de normalizaciones y sinuosos normalizadores, no solemos recordar al poeta José Ángel Valente cuando hablamos de los grandes escritores gallegos. Para los estudiosos o experimentadores del lenguaje, la poesía y la mística, la obra y la figura de Valente están preñadas de ideas, imágenes y sugerencias. Porque el doble exiliado paisano del mártir Prisciliano sostenía que “toda experiencia extrema del lenguaje tiende a la disolución de éste”. Jubilado de su oficio ginebrino del pane lucrando, Valente no regresó a su Orense natal sino que se fue a esperar la Luz suprema a la remota Almería, solo cercana cuando se dobla el mapa.

Valente fue el poeta, el estudioso del Verbo y de la respiración que nos armonizan con los ritmos ocultos del Universo, demiurgos desconocidos que hacen posible la Vida. En 1955 se fue de España “porque era todavía un lugar difícilmente respirable. Se iba uno en esa época por cuestiones de ritmo respiratorio”. José Ángel se fue a su trastierro, que se constituyó en la escritura: “Creo, en efecto, que la escritura es la palabra propia del ausente”.

Como ausentes sino ya cegadas para las nuevas generaciones amaestradas en la ignara estupidez posmoderna han quedado las viejas fuentes de cultura y la filosofía españolas donde bebió Valente. Los manantiales cegados de los voluntariosos buscadores a través se la Cábala sefardita o del retorno a la Unidad de los místicos del Islam español, de ese mundo de la Voluntad o de la Cosa en sí de los filósofos, antecesores de algún modo del hispanista Schopenhauer:

El Ibn Gabirol de “La creación se asemeja a la Palabra”.

El Abentofail de “Es parte de la ciencia oculta, que no alcanzan sino aquellos que conocen a Dios”.

El Ibn Arabí autor de “Sabed hermanos que el Verdadero Dios es la Existencia, que no tiene formas ni límites, que, a pesar de eso, aparece y se manifiesta en toda su gloria con formas discernibles”.

O el gran Cervantes: ¿Qué ciencias ha oído? La de la caballería andante que es tan buena como la de la poesía, y aún dos deditos más.

Dos deditos más, el secreto de todos los secretos. El Uno in-manifestado cuya Palabra perdida buscan todas las tradiciones religiosas. El punto de encuentro de La Piedra y el centro buscado también por Valente. El mismo que aparece en la cartografía ocultista de la Divina Comedia: la Poesía con Virgilio alcanza hasta las puertas del Paraíso, territorio del alma apenas conocido, donde moran las damas de los caballeros o los poetas como Beatriz y Coral. También mismo el que intuía el pequeño gran maestro Juan de Yepes, toda ciencia trascendiendo.

Pero a veces el lenguaje se complica aún más, burlando el código para causar emociones, a veces un extraño estremecimiento. Góngora nos enseña que cuando amanece el sol pace estrellas en campos de zafiro. Y al otro lado del mar su aventajada alumna Sor Juana Inés de la Cruz en su raro poema gongorino Primero Sueño aún oscurece más la luz del eclipse, el mundo de las tinieblas triunfantes que parecen enseñorearse del universo. Pero ese efecto es pasajero. Tarea solar es superar el eclipse o el dominio de las sombras, como la del poema iluminar la conciencia tras la oscuridad de un tropo o una imagen.

“Ilustraba del Sol madeja hermosa,

Que con luz judiciosa

De orden distributivo, repartiendo

A las cosas visibles sus colores

Iba, y restituyendo

Entera a los sentidos exteriores

Su operación, quedando a la luz más cierta

El Mundo iluminado y yo despierta”.

Si en verdad el Arte tiene un valor de arma contra la desesperación o incluso de redención humana conviene recordar este mensaje de poetas iluminados y despiertos, más ahora que nos encontramos en la sima del famoso Kali yuga, en lo más oscuro de la edad de las sombras.

 

 

 

 

 

 

La leyenda de la Virgen del Ara

                                        El negocio cristiano no consiste en ciencia, sino en experiencia. (Juan de Valdés)

 

En cierto paraje recóndito de la siempre sorprendente y preciosa Extremadura se encuentra una insólita por importante aunque no muy conocida ermita. Se trata del santuario de Nuestra Señora de Ara, a una legua del pueblo de Fuente del Arco, en la actual provincia de Badajoz, lindando casi con Andalucía en las estribaciones de Sierra Morena.

Se trata de un territorio ya bien conocido por la civilización romana. No solo de la entonces gran urbe Emérita Augusta. Cerca de allí está Regina, cuyo teatro romano aún se conserva. O la mina de hierro de La Jayona, hoy declarada monumento natural, antiquísima explotación, en un interesante paraje geológico con fallas y actividad kárstica, de la que hace sucinta referencia Tomás López a finales del siglo XVIII en su famosa descripción geográfica de “Estremadura”.

El santuario también es citado por Pascual Madoz aunque por error o errata la llama la ermita de Nuestra Señora de Lara.

La ermita se encuentra ubicada en un lugar sagrado romano probablemente donde ya estuviera antes un templo o lugar de peregrinación pagano. Dado el importante nivel vibratorio del lugar, y la propia orografía de valle entre colinas, en un área con aguas subterráneas y una fuente.

La fuente es uno de los elementos importantes de la leyenda de la Virgen de Ara. Una leyenda cargada de profundo simbolismo como trataremos de explicar.

La finca donde está la ermita tiene un paisaje muy sugestivo. Aunque logró permanecer fue objeto de la nefasta desamortización de Mendizábal que tantos desastres artísticos provocaría. Hoy es de propiedad privada, excepto la ermita santuario propiedad del arzobispado y de la Hermandad o cofradía dedicada a la Virgen, entidad que tiene su cargo la conservación y gestión de visitas. También superó la desaparición en la práctica de la Orden de Santiago que la protegiera y dotara a lo largo del tiempo.

No sin alguna exageración al santuario de Nuestra Señora del Ara se le califica de la Capilla Sixtina de Extremadura. Desde luego, no estuvieron aquí ni Boticelli ni menos Miguel Ángel, o demás artistas biografiados por Vasari, pero el conjunto de pinturas de la decoración de variado mérito y calidad resulta hermoso y sorprende en un lugar tan alejado de núcleos importantes de población. La mayoría de ellas relacionada con temas bíblicos. Algunas dedicadas a originales exvotos que aquí son pinturas en vez de esculturas en cera. Muy interesantes, entre ese conjunto de pinturas, las de las bóvedas del coro con sus insólitos temas geográficos de continentes y puntos cardinales. Y los frescos con motivos geométricos.

La visita merece la pena y no puede por menos de hacernos recordar la sugestiva peripecia de los alumbrados españoles, alguno de cuyos centros más importantes se hallaban precisamente en la vecina Llerena, en especial desde 1570 a 1582. Una ciudad de importancia cultural entonces, calificada de “pequeña Atenas de Extremadura” por Rodríguez Moñino.

Probablemente, lo más importante a recordar hoy sobre el fenómeno de los alumbrados sea la experiencia del lenguaje sagrado y su incierta traducción a códigos religiosos, teológicos, poéticos conocidos por comunes o canónicos en cada Cultura. En el iluminismo de los alumbrados se da una hegemonía de lo emocional, sin límites críticos de la Cultura o de la Razón. Y para el alumbrado se prioriza la aspiración de lo sagrado como ser una especie de criatura entregada al deseo para conseguir identificarse con el Absoluto, con lo incondicionado.

En la decoración de la ermita se muestra una Biblia expuesta al libre examen pero en imágenes. Los frescos del zócalo con motivos geométricos se habrían realizado en el siglo XVI mientras las pinturas de la bóveda de cañón proceden del siglo XVIII y se deberían al maestro Brieva y su hijo.

Pero para mí lo más importante o significativo es la contemplación del conjunto. Y desde luego, del paisaje, el propio centro de poder telúrico, la leyenda originaria, así como la peregrinación que recuerda a la famosa del Rocío.

Como afirmaba el doctor Eduardo Alfonso, médico y amigo de Mario Roso de Luna: “Las leyendas y tradiciones son tan “restos arqueológicos” como las estatuas, estelas y ceramios. Lo importante, como sucede en éstos, es saberlos interpretar… lo que ocurre es que los investigadores positivistas que siguen la línea del conocimiento discursivo, basado en la observación y deducción, parecen olvidar que hay también una forma de conocimiento “intuitivo” o suprarracional, que es tan legítimo como el otro; aparte el camino inductivo del conocimiento racional que empleamos muchos como formas de llegar también a la verdad. Y no creemos que deje de ser “racional” buscar soluciones en la voz del espíritu de los pueblos, buscando en la masa psíquica ancestral de la humanidad, fuente del pensamiento fantástico, mítico simbólico, con el cual se ha expresado invariablemente la humanidad primitiva, y que a nosotros nos toca descifrar ante las exigencias racionalistas de nuestra ciencia actual…”

 

La leyenda de Nuestra Señora de Ara plantea un conocido e importante problema epistemológico. El sentido y naturaleza del conocimiento y de sus relaciones con el universo espiritual.

La leyenda se describe en un bonito y sugestivo cuadro de origen gótico renovado varias veces, la primera ya en un lejano 1488, según refiere el investigador Francisco Tejada. Sin embargo, el este cuadro paradójicamente no se encuentra situado en un lugar preeminente del templo sino en la sacristía, un lugar con fuerza telúrica. En el camarín de la parte superior del retablo, parecido al de Guadalupe, al que también se puede acceder desde atrás, se presenta una talla un poco anodina, a mi juicio de menor interés estético y simbólico que la imagen del cuadro, “desterrada” a la sacristía.

En una cartela explicativa del cuadro cuyo texto copiamos al margen se resume la leyenda de muy alto contenido simbólico y espiritual.

En resumen, la princesa mora Erminda consigue la cura de la ceguera de su padre el reyezuelo Jayón quien tras la revelación o apertura al mundo espiritual también se convierte al Cristianismo.

Aparecen varios arquetipos tradicionales. El agua y la fuente. La doncella que va al manantial. La fuente como centro. Según Justino mártir “como una fuente de agua viva de Dios manó este Cristo en los paganos privados del conocimiento de Dios, el Cristo que se manifestó también a vuestro pueblo, y que curó a los que por nacimiento y por la carne eran ciegos, mudos o paralíticos…”.

Y el gran poeta místico español nos lo explica:

Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche.

(Toledo, cárcel calzados, 1578)

 

¡Oh cristalina fuente

Si en esos tus semblantes plateados

Formases de repente

Los ojos deseados

Que tengo en mis entrañas dibujados!

(Cántico, 11 Sanlúcar, A; 12 Jáen, B)

 

Entréme donde no supe

Y quedéme no sabiendo

Toda ciencia trascendiendo

(Ávila)

El árbol es en este caso un alcornoque, especie del género quercus adaptada a las condiciones de sequía estival. El moro con poder político como indica su cetro, pero ciego tanto en lo fisiológico como en lo espiritual.  Y en la copa del árbol, la revelación de lo sagrado, en la imagen de Nuestra Señora con el Niño, rodeada por ángeles. El árbol da una imagen de verticalidad, de eje de la existencia, que conduce desde lo subterráneo hasta el cielo. Este tipo de representación hilozoísta de una figura arquetipo espiritual sobre una planta florecida, no es exclusiva de la tradición cristiana sino que es muy habitual en Oriente en la forma de un loto en flor. Allí suele ser una figura budista femenina, Kuan Yin o un Avalokitesvara, Bodhisattva o Buda de la Compasión. El loto nace en el fango, atraviesa las tinieblas del fango y se abre a la luz.

El árbol sefirótico es resumen o diagrama de la antigua tradición de la Cábala. El hombre puede regresar a su verdadero mundo originario. El verdadero árbol posee sus raíces en el espíritu y las ramas en la ilusión de la existencia tangible. El Árbol de la Vida en la columna central indicaría el equilibrio espiritual y la inmortalidad. El Árbol del Bien y del Mal, o de la Dualidad, la polaridad y el desequilibrio, lo perecedero, en sendas ramas laterales.

También Mozart nos cuenta en su última ópera que la flauta mágica que abre el acceso al mundo espiritual estaba escondida en otro quercus. La flauta según algunos cuentos sufíes se relaciona con las cañas y con el agua, y trata de decir lo indecible.

En el Pórtico de la Gloria de Santiago el árbol de la Vida, con el linaje de Jesús, es de piedra esculpido en el parteluz y por encima de él, en el tímpano semicircular se presenta la Apocalipsis o visión sagrada en este caso con una figura de Pantocrátor en vez de la Virgen.

La representación del árbol como medio de evolución espiritual, de trasformación de lo grosero en lo elevado, aparece en los grabados de muchos libros de alquimia de esa época. Así, por ejemplo en el Tractatus qui dicitur Thomae Aquiniatis de Alchimia. O en Miscellanea d´Alchimia. En este último texto se muestran sendos grabados, uno con el árbol naciendo del falo de Adán; otro con el árbol naciendo de la cabeza de Eva, como un arquetipo de lo sagrado. En cierto modo recuerda el nacimiento de Atenea desde la cabeza mente de Zeus.

En la mitología nórdica también existe un árbol sagrado, el gran fresno Yggdrasill, que crece en el centro del Cosmos, protegiendo y nutriendo los mundos. Y de algún modo, diríamos ahora, conectando universos de diferentes dimensiones y tasas de vibración. Esa misma idea la encontramos aquí: en la copa se encuentra la imagen de la Virgen, aparecida o manifestada desde el mundo espiritual al nuestro.

 

El santuario se encuentra en un antiguo olivar con su dotación de almazara. El olivo es el árbol de Minerva, que la diosa donara a los mortales, el árbol de la Paz y de la Sabiduría. Una de las formas de su protección. Es posible que la procesión actual al santuario del Ara, además de por ser un centro o punto de poder, tenga su remotísimo y olvidado origen, trasmitido por los romanos, en las antiguas procesiones inmortalizadas por la escuela de Fidias en el friso del Partenón que subían desde Atenas a la Acrópolis para lleva a la diosa protectora un delicado peplo de lana teñido con azafrán.

 

La pervivencia de antiquísimas tradiciones como ésta nos mueve a la reflexión sobre su sentido último en el actual ciego mundo posmoderno instalado en la simulación y la mentira. El arte tradicional conmueve, mueve hacia. Tiene un componente práctico. Creo que nos indica que debemos prestar atención a lo sagrado, a la contemplación de lo numinoso. Al mundo que se abre cuando renunciamos a nuestra ceguera voluntaria. A como dice la leyenda: «a ser esclavos del infernal Dragón«.

 

Este texto es una interpretación personal de la leyenda, para saber más sobre el santuario

Web del ayuntamiento de Fuente del Arco

Explicaciones de la guía Ara María Martín

El Santuario de Nuestra Señora del Ara de Fuente del Arco por Francisco Tejada Vizuete

(Fotografías del autor, tomadas durante su visita en julio de 2019)

 

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