Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Don Felipe contempla Antígona en el teatro romano de Mérida

La Familia real al completo, retoños incluidos, ha visitado Mérida para asistir a una función en su magnífico Teatro romano. Por si el continente ya no fuera bastante en sí mismo esta vez la función también era extraordinaria. Nada menos que la Antígona de Sófocles, hito del Arte y de la Cultura occidental inspirador de las más elevadas conductas. Antígona, considerada arquetipo o emblema de los valores más elevados de la civilización occidental.

Un personaje arquetípico que desafía la orden del tirano Creonte de no enterrar el cuerpo de su hermano fallecido.

El tirano la acusa: “¿conocías el bando que prohibía eso?

Y la heroína le responde: “Lo conocía. ¿Cómo no debía conocerlo? Público era”.

Y así, ¿te atreviste a desobedecer las leyes?

Y la valiente Antígona le responde: «Como que no era Júpiter quien me las había promulgado, ni tampoco la Justicia, la compañera de los dioses infernales, ha impuesto esas leyes a los hombres, ni creí yo que tus decretos tuvieran fuerza para borrar e invalidar las leyes divinas, de manera que un mortal pudiese quebrantarlas. Pues no son de hoy ni de ayer, sino que siempre han estado en vigor y nadie sabe cuando aparecieron.  Por esto no debía yo, por temor al castigo de ningún hombre, violarlas para exponerme a sufrir el castigo de los dioses…”

Antígona constituye un arquetipo inmortal de plena actualidad siempre pero aún más hoy en el que la espiritualidad de la civilización se ve tan amenazada por los nuevos déspotas asiáticos y sus cómplices. Sófocles nos expone el drama personal pero también político de su heroína rebelde ante leyes injustas contra la Ley Natural, leyes tiránicas contra las que es preciso rebelarse para salvar la propia condición de la dignidad humana. En este caso, ofrecer sepultura a los restos mortales de su hermano.

Pero no solo el trágico griego, también Cicerón se pregunta: ¿los hombres pueden hacer bueno lo que es malo, y malo lo que es bueno? Nuestro Cervantes recoge esta tradición, base de la civilización occidental en los consejos de Don Quijote a Sancho gobernador. Y la mayoría de nuestros preceptistas del siglo de Oro, investigan las relaciones de los sistemas normativos y de las conductas de los Príncipes en relación al universo de los valores metafísicos. Algunos incluso llegan a considerar legítimo el tiranicidio.

La primera premisa o referencia del buen gobierno es, pues, externa al gobernante cuya acción debe tenerla en cuenta y servirla. Sea esa tal referencia la Ley natural, un código de conducta, un sistema axiológico metafísico de valores. O una Constitución política base del ordenamiento jurídico de un país. El gobernante no puede ir contra la Ley, ni el sistema político funcionar a su capricho.

En España hay o habido varias Antígonas repetidamente traicionadas por las conveniencias del Poder Político. Baste recordar por ejemplo a María San Gil en las Vascongadas. O a Gloria Lago, defensora del español, o a juezas y letradas, defensoras de la Justicia.

Antígona tenía una hermana, Ismena. Que no se atreve a seguir a Antígona y se busca excusas. Se lo afea la heroína: “Si te parece, haz desprecio de lo que más estimación tienen los dioses”.

A lo que la acobardada Ismena contesta: “Yo no hago desprecio de eso; pero soy impotente para obrar contra la voluntad de los ciudadanos”. O bien “De ningún modo conviene perseguir lo imposible”

Un sofisma: la voluntad del tirano Creonte no es la de los ciudadanos. La condición de ciudadanos es incompatible con apoyar el capricho del tirano. Y una cobardía, hacer lo fácil o lo que complace al poderoso en vez de lo que es debido.

Con la notable excepción del abad del Valle de los Caídos, émulo de Antígona, La postura de Imena es la adoptada por la temblorosa y felona Iglesia Católica española que acaso deba su supervivencia a la persona cuyos restos mortales se intentan afrentar. Una infame traición a la figura de su protector que no siguió su complaciente criterio de «no perseguir lo imposible» para salvarlos de la criminal ferocidad de las hordas. Pero también a la de los miles de víctimas católicas del clero y seglares vilmente asesinadas.

Ni conviene olvidar la ingratitud cobarde de la Corona, último objetivo a derribar por la inicua Ley de Memoria histórica, cuya actual Dinastía fue instaurada por la víctima del pretendido ultraje. Y que al no defender a quien tiene obligación moral y acaso legal de hacerlo, pronto puede encontrarse con que tampoco va a tener a nadie dispuesta defenderla cuando los caprichos del tirano y sus compinches cambien de víctima.

El arquetipo de Antígona contrasta con el pasmo de Su Católica Majestad que sin mover un músculo observa impasible la fatal devastación de Su Reino, es de justicia añadir más y más pasmaos a este encantamiento que padecemos, acaso provocado por el malvado gigante Soros Malambruno o sus más enconados bellacos secuaces. Como explicaba González de Cellorigo:No parece sino que se han convertido reducir estos reinos a una república de hombres encantados que vivan fuera del orden natural.”

Ignoro qué pensaría don Felipe mientras asistía amordazado a la función en el magnífico Teatro romano de Mérida, suponiendo que no se haya quedado dormido después de acabar la bolsa de palomitas. Acaso toda una provocación. Una encerrona. La España de hoy se parece cada vez más a la tiranía de Creonte. Y si en España hay hoy una figura política que está en las antípodas morales, de compromiso político y valentía para enfrentar la adversidad de la tiranía, virtudes representadas por la gran heroína griega esa es la del pobre don Felipe. Un personaje amargado, dominado, que se deja humillar impunemente en público. Que no actúa ni como debe ni como se espera de él en defensa de España. Y que si esto sigue así no se escapará de ser barrido también por la riada revolucionaria.

La lánguida flacidez de un imbel complaciente versus la apasionada defensa de la condición humana de la heroica Antígona. Gente que hace poco ha consentido lo que nunca hubiera hecho Antígona como es la humillante profanación de la tumba de su benefactor. Humillación que también lo es de la propia Corona que es su heredera. Y, más en abstracto, el sometimiento a los caprichos y contradioses de Su Gobierno. O el refrendo de leyes contra la Nación o la Ley Natural.

Si es que se ha enterado de algo del profundo mensaje humanista de la tragedia de Sófocles, ¿le servirá para algo a nuestro complaciente y pusilánime Rey?

Es preciso insistir. En este momento estamos sometidos a un creciente despotismo con ribetes genocidas que intenta arrumbar la civilización occidental intramuros del sistema. La cultura griega es un faro que ha venido iluminando durante siglos la civilización occidental, hoy saboteada y saqueada por quienes por razón de sus responsabilidades institucionales mayores obligaciones tendrían de defenderla.

En la tragedia de Sófocles el tirano Creonte y su familia acabaron mal, muy mal. Y el Coro pone fin a la obra:

La prudencia es la primera condición para la felicidad; y es menester, en todo lo que a los dioses se refiere, no cometer impiedad; pues las insolentes bravatas que castigan a los soberbios con atroces desgracias, les enseñan a ser prudentes en la vejez.”

Fin

 

Lorca y Papini hablan de toros en el café de Pombo

                                            “Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace

                                            Un andaluz  tan claro, tan rico de aventura.

                                            Yo canto su elegancia con palabras que gimen

                                            Y recuerdo una brisa triste por los olivos”

               (Federico García Lorca, Llanto por la muerte de Sánchez Mejías)

 

Cuando Coruña era La Coruña, importante ciudad española de gran personalidad histórica y no una amorfa población satélite progre de la carcundia burocrática compostelana, era costumbre celebrar su importante feria taurina, incluso después de derribar su famosa Plaza de Toros en una operación urbanística especulativa que privó a la ciudad de un coso permanente, sustituido primero por un edificio multiusos y ahora por nada. Todo ingeniería social para cambiar las tradiciones y costumbres.

Desde unas semanas antes, la afición se iba animando a comentar posibles expectativas e incidencias. Un momento esperado también por muchos buenos amigos. Con su maestría habitual, Marcial Ortiz solía crear el cartel de la feria. Calín disertaba con su gran conocimiento de la Fiesta y de la Ciudad. Hilario Taboada regresaba desde Cataluña para ofrecernos su conocimiento práctico del que ha sido torero de verdad, de los capaces de ponerse delante de un bicho con cuernos de pocos amigos. El único torero gallego hoy vivo.

Ahora, la (muy poco) Santa Inquisición de socialistas, abortistas, hembristas, nacionalistas, garduños, mareados, animalistas, asalta orzamentos, déspotas normalizadores y demás heroicos benefactores de la Humanidad, han conseguido prohibir la feria, y el ambiente taurino como la propia España van desapareciendo entre las sombras del recuerdo de un mundo mejor, que precedía al promovido por la actual enmucetada barbarie iconoclasta y panclasta de destructores universales.

Un profético Ernesto Giménez Caballero, fundador de la revista cultural La Gaceta literaria, ya se temía lo que podría pasar con la fiesta: Los toros son el último refugio que resta a la España heroica, pagana y viril, ya a punto de ser asfixiada por una España humanitarista, socializante, semieuropea, híbrida burguesa, pacifista y pedagógica. Ennoblecer de nuevo esta fiesta, extraer su esencia mítica es la labor de los nuevos españoles, consientes de un pasado y de un porvenir: orgullosos y leales de una gran tierra milenaria, como España.        

Pero, para mejor ilustración de ese resabiao y traicionero ganao o de quien quiera aprender algo sobre simbolismo y Cultura vamos a resucitar aquí una curiosa conversación más o menos imaginaria aunque lúcida e iluminadora entre el humanista italiano Giovanni Papini y Federico García Lorca, quien a la sazón estaba escribiendo el famoso poema de homenaje a su amigo Sánchez Mejías, muerto por un toro en la plaza manchega de Manzanares.

 

Cuentan que tras una corrida de toros en Las Ventas se fueron al Café de Pombo y Papini preguntó a Federico qué pensaba de los extranjeros que ven en este juego sangriento una prueba de la crueldad del pueblo español.

El poeta le contestó: no todos son tan imbéciles… son viajeros filisteos, carentes, aunque sean cultos, de verdadero espíritu poético. Espero hacer comprender la belleza heroica, pagana, popular y mística de la lucha entre el hombre y el toro. Creo que nadie ha sabido explicar a los extranjeros el significado profundo, sublime, y casi diría sobrehumano, del sacrificio taurino. 

Si los humanitarios y puritanos extranjeros que suelen ser de inteligencia limitada, fueran capaces de profundizar el verdadero secreto de la tauromaquia, juzgarían de modo diferente nuestras corridas. 

Y Federico continúa su explicación: La corrida, a despecho de su acompañamiento acrobático y espectacular, es en realidad un misterio religioso, un rito sagrado. El torero es, con sus acólitos, una especie de sacerdote de los tiempos precristianos, pero al que el Cristianismo no pudo condenar. ¿Qué representa el toro en la conciencia de los hombres? La energía primitiva y salvaje y, junto a ello, la ultrapotencia fecundadora. Es el bruto con toda su oscura fuerza, el macho con todo su vigor sexual.

Pero el hombre, si quiere ser verdadero hombre, debe disciplinar y guiar la fuerza de su inteligencia, debe ennoblecer y sublimar la fuerza del sexo con el amor. Tiene que matar en sí mismo la animalidad primigenia, vencer el porcentaje de bruto que hay en él. Su antagonista más evidente, en esta su voluntad de purificación, es el toro….

Y Lorca prosigue explicando porqué está hablando de civilización y de cultura:

La corrida es la representación pública y solemne de esta victoria humana sobre el instinto bestial…. La victoria sobre la bestia sensual y feroz es la visible proyección de una victoria interior.

La corrida es, por tanto, el símbolo pintoresco y agonístico de la superioridad del espíritu sobre la materia, de la inteligencia sobre el instinto, del héroe sonriente sobre el monstruo espumajeante, del sabio Ulises sobre el cruel Cíclope.

Y luego explica las relaciones desde el punto de vista espiritual y ritualístico con el Mitraísmo y el Cristianismo

El torero es el ministro cruento de una ceremonia de fondo espiritual, y su espada no es más que la supervivencia del cuchillo del sacrificio de los antiguos sacerdotes. Y coo también el Cristianismo enseña a los hombres a liberarse de las reminiscencias bestiales que quedan en nosotros, nada hay de extraño en que un pueblo católico como el nuestro concurra este espectáculo sagrado, aún cuando no comprenda muy claramente esa íntima significación espiritual.

Papini quedó un tanto sorprendido por las sabias y entusiastas palabras del poeta granadino y reconocería que tan ingeniosa y paradójica teoría era digna de atenta meditación.

 

Magnífico diálogo, pues, el que nos ofrece Papini y desde luego para atenta meditación como él sugiere. En la España actual por desgracia cada vez hay más extranjeros autóctonos con DNI, que desconocen su arte y su historia. Que odian o no comprenden ni a su Patria, ni a su Cultura. Y , por desgracia, cada vez menos poetas capaces de explicarlo.

Acaso, tras esta tremenda ruptura nacional que estamos viviendo horrorizados, paradójicamente seamos nosotros los españoles orgullosos de serlo, los patriotas, los estudiosos de la tradición española, los que estamos fuera de juego y somos considerados y tratados como extranjeros por parte de gobiernos títeres, mercenarios, apoyados por un creciente populacho ignaro, insensible o indiferente a la realidad del hombre como ser espiritual, de Arte y de Cultura.

 

Giovanni Papini. Obras, 1962, Editorial Plaza y Janés.

El Libro negro (página 533 y siguientes)

 

¡A repartir el botín!

El gineceo ministerial ha recibido con aplausos entusiastas al amo del harén, quien se pasea más chulo que un ocho contorneando su apuesto cuerpo gentíl. El Parlamento también ha hecho el correspondiente pasillo triunfal del nuevo Escamillo, al grito de “toreador, toreador” de Carmen, al aguerrido prócer sacamantecas. Aplausos ditirambo alabanciosos amplificados por la prensa y televisiones del régimen que malamente intentan rellenar el bodrio de un semi fracaso, al menos de acuerdo con las primeras expectativas.  El falsario pese a sus acreditadas mañas de pícaro mohatrero no ha conseguido colocar del todo el socorrido timo de la estampita solidaria uropea, ni tampoco santiguar los bolsillos de los puritanos protestantes.  Faena de aliño desde la barrera seguida de estocada pescuecera mete y saca a traición.

No obstante, cesta medio vacía o medía llena, el falsario trae pasta fresca que es preciso repartir entre las bandas y dilapidar antes que santa Rita Rita lo que se da no se quita, los pringaos de Uropa se den cuenta del timo y exijan su devolución. Ja, ja.

Dicen los más ingenuos y «enteraos» que Uropa va exigir garantías que el gobierno no se va a gastar la pasta en orgías, putas, feministas, vagos, paguitas, autonomías, chiringuitos, golpistas catalanes, cuponistas vascos, banquetes, falcon, ocupas, moros y demás fauna cómplice del Régimen. Que le van a exigir al falsario que presente planes ¡Planes! Parece mentira que aún no conozcan a nuestro heroico doctor capaz de plagiar una tesis encargada a un probo funcionario dispuesto a hacer méritos, o de sostener una cosa y su contraria en el mismo discurso.  Desfalcos, sí o no, lo único claro que los españoles vamos a ver es cómo engorda la gusanera de la deuda.

Según mi bolita de cristal el plan para las próximas semanas bien pudiera ser:

Vacaciones, muy merecidas desde luego, para nuestros heroicos diputados y senadores que llevan una primavera y medio verano agobiados de ímprobo trabajo y sin cobrar por solidaridad con sus representados.

Minucioso estudio de cómo repartir el botín entre adeptos y garrapatas del Régimen.

Presentación de presupuestos con el chantaje a fra Casado que si no colabora en la mohatra de apuntalamiento del Régimen como la traidora Arrimadas, el centrista complaciente Feijóo y la mafia monopolística del 35 le darán matarile mediático y luego político.

Nuevo confinamiento basado en test falsos para que el populacho no moleste y pueda ser engañado y reprimido con más facilidad.

Y lo más importante cara al futuro de España: ¡A ver qué pasa con Trump!

 

El nuevo Rey Lear

El malaconsejado rey Felipe se encuentra inmerso como Hamlet en una duda: ¿qué es mal elevado para el Espíritu, echar o no echar de Palacio a su padre y con él, a todos sus fantasmas? Todos sus fantasmas menos la propia herencia del Reino entregada por el hoy malvado benefactor, el general Franco, cuya tumba ha consentido sea profanada por Su Gobierno. Pero en realidad, más que hablar de Hamlet, en esta futura tragedia de resonancias shakesperianas convendría recordar El Rey Lear, bien en su versión primigenia con la historia del rey abdicado y sus tres hijas o en la hermosa, deslumbrante, obra maestra del cine, versión del gran Kurosawa: Ran. Aquí llevada al Japón feudal, con tres hijos herederos en lugar de hijas.

El cruel y libertino señor Hidetora abdica y reparte su feudo entre sus tres hijos varones pero la cosa no ocurre según sus planes, ni los papeles de buenos y malos a priori resultan bien repartidos. Tanto en la obra de Shakespeare como en la de Kurosawa el menospreciado e incluso calumniado hijo menor es el que al cabo, además de advertirle de lo inconveniente de tal decisión de abdicar, mantiene sentimientos filiales sobre el padre fuera del poder.

La profecía se cumple. El desastre fraticida se produce. El propio anciano Hidetora es expulsado de su castillo y termina huyendo para evitar ser liquidado, acompañado solo por un bufón. En este desastre del clan con su pérdida final existe una influencia maléfica femenina que resultaría decisiva. Kaede, la esposa del segundo hijo, el usurpador. Una mujer maléfica que consagra su vida a la destrucción y la venganza. Envenena las relaciones entre los hermanos hasta que consigue que el segundo asesine al primero y se declare la guerra, la descomposición y el desastre total hasta la ruina definitiva de la dinastía. Aunque ella también terminaría mal, ajusticiada in extremis por uno de los generales leales al clan. La humanista obra de Kurosawa termina con una secuencia magistral: la humanidad cegada por la crueldad y la ambición de los poderosos, indefensa al borde del abismo, ha perdido el relicario de protección espiritual con la figura de Buda.

No se hizo caso a tiempo a las advertencias de la figuras bienintencionadas. Y es que, como decía Lao Tsé, las palabras agradables no son veraces, ni las veraces, agradables.

Hoy en el Reino de España no tenemos un buen y noble Saburo que llevarnos al consuelo, aunque el papel maléfico principal se reparte entre la corrupta, liberticida, envidiosa, vengativa y resentida Zurda española en abstracto y a nivel personal la de una intrigante figura femenina generadora de discordia familiar de lamentable influencia sobre su marido. Aquí, de momento y gracias a Dios, la cosa aún no es tragedia sino vodevil o sainete tragicómico.

Sí, este ataque de repentina honradez que padece el heroico Rey, que al parecer llevaría medio siglo viviendo en Babia sin enterarse de nada, me recuerda la frase de otra joya gloriosa del cine. Cuando el cínico aunque simpático capitán Renault para justificar el cierre del garito de Rick en Casablanca explica: ¡Qué escándalo. He descubierto que aquí se juega!  Muy serio y puesto en razón mientras con la otra mano recibe su parte en el tinglado del poder.

Felipe y Pedro, sin duda, también ¡el principio de una hermosa amistad!

Nota:  las palabres resaltadas en granate abren enlaces a secuencias.

 

 

Gritos, susurros y … silencio

Gracias a los testimonios de gentes tan ejemplares como la penúltima onerosa barragana real o ciertos modélicos representantes de las llamadas cloacas españolas, se van conociendo los sustanciosos detalles concretos de la emérita corrupción real en un día a día de calamidades que como el tormento del gota a gota va cayendo sobre la obtusa cabeza mal aconsejada de su hijo y la nula credibilidad moral de la monarquía española incapaz de resistir la prueba de la verdad.

Una cuestión que no debiera quedar ahí, en limbo de la resignación, sin otras consecuencias, por lo que tiene de deslegitimización del Régimen y desmoralización del ciudadano indefenso, sin que al menos sirva de partera de otro nuevo.

Basta un breve repaso histórico de la obra de nuestros mejores intelectuales a lo largo del tiempo para comprobar en sus testimonios que la cleptocracia es consustancial al régimen monárquico español de los últimos siglos. Un Régimen dual. Un tinglado jurídico más o menos asimilable a los usos y costumbres europeas que encubre y de algún modo legitima la realidad de tal oligarquía cleptocrática coronada con sus propias normas y mafiosas omertás.

El rey está desnudo. Con mayor o menor disimulo o desvergüenza esta es la auténtica realidad político- social de los siglos borbónicos. Pero como dicen los mafiosos sicilianos de la Cosa Nostra lo importante es que haya respeto. Y el respeto se ha perdido por Su Católica Majestad, el leal heredero de Franco a título de rey y hoy gripado motor del cambio.

Ahora bien, del rey abajo, ¿ninguno, o más bien todos? No es justo que se haya levantado la veda del decrépito emérito octogenario mientras los personajes que le han acompañado en, o tapado, sus corruptelas y desfalcos sigan viendo el espectáculo desde la barrera como si con ellos no fuera la cosa (nostra). Me refiero a todos los amigos de lo ajeno bien situados en todos los partidos, y partidas de bandoleros, de esta pertinaz Monarquía sin olvidar los monopolios de tarifas fendetestas y tente mientras cobro.

Ahí está intacta, en la más odiosa e insultante impunidad, la mafiosa, piadosa y muy honorable famiglia Pujolone, capo di capi, récord Guinness y madrastra de todas las corrupciones, felonías y traiciones. Un mérito que es preciso reconocer. Sin olvidar, desde luego en esta infame jerarquía de saqueos y desfalcos el tinglado socialista de oportunistas biutifulleros saqueadores de las empresas públicas estratégicas que fueran parte fundamental de nuestro tesoro nacional edificado durante años por el ahorro del pueblo. O los heroicos golfos apandadores de los fondos de los parados. O los sabinianos del Cupo nostro. O los populares gurtélidos. O los especuladores con el patrimonio natural. Gentes que han hecho del pillaje impune una de las bellas artes.

Pero, si Su Majestad Emérita cae, ¿no terminará también cayendo con él todo el tinglado de la antigua farsa? Ya no valdrá el protector chantaje del silencio. La omertá mafiosa sostén del Régimen del 78.  Pese a lo que diga el doctor falsario como si con él y su corrupto partido cómplice no fuese la cosa: o todos o ninguno.  En realidad, lo inquietante y perturbador es el Régimen y sobre todo el negro futuro que nos espera.

Y, además, ¿quién les va a hacer caer? Desde intramuros no lo creo.

La Justicia se administra en nombre del Rey, cosa que tampoco nos sorprende demasiado, viendo lo que vemos, escándalo tras escándalo e intuyendo lo que nos tapan.

Uno de los mayores logros del Régimen ha sido desmontar el ejército o cualquier otra institución histórica posible defensora de la Nación.

No hay sociedad civil, sino gentes amaestradas, embrutecidas, aterradas, versión posmoderna del famoso ¡Vivan as caenas! Con el que el populacho ignaro recibiera a Fernando Séptimo, El Deseado.

Tras varias décadas empeñadas en la destrucción de la educación, la Cultura, la lengua y el mérito tampoco florecen intelectuales. Ni siglo de oro, ni siglo de plata, ni acaso ya de hojalata.

Sólo el contubernio globalista del NOM puede mover los hilos para sacrificar al rey, pero entonces ya no será el juego del ajedrez sino vaya usted a saber qué.

Sueño de Bradomín en Armenteira, pesadilla de votaciones, 2

El aspirar del aire

El canto de la dulce filomena…”

(Cántico espiritual, canción 39ª del manuscrito de Jaén, Juan de Yepes)

 

“El Misal donde rezaba aquel santo

Que oía en su rezo el canto de encanto

Del Ave celeste, del celeste Abril

Del Ave que sabe la áurea letanía

De Nuestra Señora la Virgen María

¡Azucena Mística! ¡Torre de Marfil!

Del Ave que sabe la ardiente plegaria

Que el santo eremita de alma visionaria

Abre la sellada puerta celestial…”

(Aromas de Leyenda, Valle Inclán)

 

Hay dos maneras de conocer, que los místicos llaman Meditación y Contemplación. La Meditación es aquel enlace de razonamientos por donde se llega a una verdad, y la Contemplación es la misma verdad deducida cuando se hace sustancia nuestra, olvidando el camino que enlaza razones a razones y pensamientos con pensamientos. La Contemplación es una manera absoluta de conocer, una intuición amable, deleitosa y quieta, por donde el alma goza de la belleza del mundo, privada del discurso y en divina tiniebla. Es así como una exégesis mística de todo conocimiento y la suprema manera de llegar a la comunión con el Todo. Pero cuando nuestra voluntad se reparte para amar a cada criatura separadamente y en sí, jamás asciende de las veredas meditativas a la cima donde la visión es una suma.,

(La Lámpara maravillosa, Valle Inclán)

 

¿Meditación o Contemplación? ¿Existe una Galicia eterna que se pueda contemplar como un Todo? ¿Cómo puede ser asimilada?

Hallé y gocé como un pecado místico la mudanza de las formas y el fluir del Tiempo. El Tiempo era un vasto mar que me tragaba,  de su seno angustioso y tenebroso mi alma salía cubierta de recuerdos, como si hubiese vivido mil años.

Ya es el momento despertar de un sueño tan profundo. Bradomín no se acuerda de ni cuándo ni cómo es que ha llegado allí, al legendario monasterio de Armenteira donde  durmiera el buen abad un sueño de siglos.

Señor abad, yo soy carlista por estética. El carlismo tiene para mí la belleza de las grandes catedrales. Me contentaría con que lo declarasen monumento nacional.

Confieso que no conocía esa clase de carlistas. Son los antiguos, no los recauchutados en progres por mor de la falaz desmemoria histórica. Los mismos enterradores de doblones y libertades de la ciudad de la cultura en vez de fomentar una cultura de ciudad.

Los carlistas progres actuales se dividen en dos bandos: uno, yo y el otro, los demás. Es decir, Feijóo primeiro.

Con la mala fe litigante del gallego la tenebrosa Junta burla la Justicia y menoscaba los derechos civiles de un maestro heroico y de sus sacrificados alumnos. La Junta hace befa cuando no ningunea la lengua común. Nos lo cuenta, compungida pero no resignada, Gloria Lago.

La Política gallega es oficio de celestinas. Acampados en una u otra orilla de la propaganda unos y otros felones roban las últimas gallinas antes de las votaciones. Galicia, Galicia, Galicia.

Aunque hoy cómoda e impúnemente apalancados en las aforadas poltronas autonómicas muchas de las socaliñas con que hace ocho siglos se robaba en los caminos compostelanos son actuales, como aquella de la luciente dobla de oro que el peregrino descubre entre el polvo de su ruta, con todo el enredo de de la súbita aparición de dos sutiles tramposos que reclaman su quiñón en el hallazgo, mueven pleito de voces y retos acaban aviniéndose por gracia de alguna blanca de ley que ofrece el peregrino a cambio de guardarse la dobla, que luego le saldrá fullera.

Y es que ahora, gracias a Dios y a los desvelos de la Junta, ya cabe decir con orgullo de toda una nueva gran capital de Galicia que:

 ¡Santiago ya no es Santiago

que es segundo guasinton!

¡Tié recreo y toa la hostia

de una culta población!

Tras visitar a su primo el feroz Montenegro, al rústico arrullo del aullido lejano de un lobo había cruzado la comarca del Salnés, hidalgo manco y arruinado caballero sobre un viejo jaco tan venido a menos como su amo. Anochecía y la luz del crepúsculo daba al yermo y riscoso paraje. Camino del Palacio de Brandueso a pocas leguas de jornada de Viana del Prior. Hubo un tiempo cuando había capellán en palacio que aparece perdido entre los vapores de la alquitara de mi memoria.

Allí estaba, sentada al abrigo de unas piedras célticas, doradas por líquenes milenarios. Pero Ádega ya no pastorea ovejas por esos montes echados a tojales en los que la entropía del olvido de los nuevos burócratas prebendados logra que ya no haya nada que cuidar

¿Qué tiene esa res?

No sabré decirle qué mal tiene

¿Éntrole de pronto?

De pronto, sí señor

No tan de pronto, que llevamos años de abusos y concesiones como en el largo sueño de Armenteira, de mal menor en mal menor hasta llegar al actual desastre.

España está en una encrucijada histórica en la que ya no cabe seguir engordando la gusanera de la deuda y el cáncer cainita de la desunión entre españoles mientras se termina de arruinar a los paisanos indefensos, víctimas de prebendados, oligarcas y monopolios.

Vieja baza de espadas, ahora al el despertar caído en otra pesadilla, baza de votos podridos en burgos empobrecidos y parroquias casi deshabitadas, ambos embrutecidos por aparatos diabólicos al servicio de los nuevos despiadados amos.

Seguirá el primer sueño porque no se puede comprender la insólita adoración de supuestos liberales del moderantismo centrista todo a cien, muy juntitos con caritas de místico arrobo, al viejo tótem arbóreo de los nazis cuponistas vascos. Triste y no menos pasmoso es comprobar como bajo el tilo del Arenal bilbaíno ya no quedan liberales, e incluso el antiguo frondoso tilo bajo cuya copa se reunían ha sido talado por si acaso pudiera haber habido alguna mala tentación.

Bien puede suponerse que aquellos sesudos políticos moderados, carcamales de la más docta veteranía en conjuras, trapisondas y cabildeos, no aventuraban un dictamen tan espinoso de responsabilidades y tan contrario a la adulación cortesana sin haberse previamente entendido con el falsario y sus cómplices indigenistas.  Es la retórica lo que más separa a los pueblos. Debe ser por eso, sin descartar la cobardía o la estulticia, por lo que han adoptado la del enemigo.

Como buena nueva posmoderna es preciso y a tan sublime tarea se dedica la Junta una evangelización patriótica galleguista con cargo al presupuesto financiado, eso sí, por los españoles de toda España. Como decía con su extraordinaria lucidez Manuel Jardón: “La galleguidad es la forma que ha de actuar sobre la materia prima para galleguizar a los gallegos, hacer de los gallegos poco fervorosos, gallegos muy gallegos, hacer de los gallegos galleguistas”.

Tal constituye el actual pensamiento único posmoderno y poscivilizado de los burgueses y pijerío revolucionario sorosianos, desvirga melones y tribunos, plutócratas de la trata de blancas y de la Banca, juristas de romanes virtudes y áticos maestros del periodismo…

Y malvados son los que osan perturbar el lucrativo melonar guardado por feroces talibanciños subvencionados, muy ladradores y algo mordedores si falta hiciera. De modo que el pobre Bradomín se lamenta compungido por la imparable victoria del Maligno. Ha sido cosa de Satanás. Como era de prever vistos sus antecedentes y fama de anciano feo, católico y sentimental no aparece en el censo electoral por lo que no puede votar a VOX y se retira otra vez al monasterio a continuar su sueño eterno.

En las cartelas publicitarias la seráfica madre sonreía con almíbar de santa que coquetea. Las manos sobre el pecho, se compungía con aviesa mansedumbre. Alargaba los rincones de la boca, sinuosa de disimulos. Insinuó con flema burlona y devota cadencia. Y pasó ante los espejos, recogiéndose con estilo estatutario los pliegues del ropón. Muy vanipavo.

También quiere su propia guardia mora, no va ser menos que los guindillas vasconavarros o los mozos de cuadra.

Abren los colegios electorales prestos para la renovación del sacratísimo supremo sacrificio. “Humeaban las últimas candilejas por baratillos y tenderetes. Tocaba el acordeón un soldado manco. Acudían a verle mozas de la greña caída y clavel en el rodete, patriotas alumbrados, juerguistas insomnes. El soldado, con el gorro sobre la oreja y el canuto de la licencia al pecho, se fumaba un brigadier:  

¡Manco por la patria, señores! ¿Qué he sacado? Este cigarro puro que me dio sobre el campo de batalla electoral el heroico general Núñez. “

Notas

Las frases en cursiva de este texto collage si no se expresa otra procedencia son invención de una auténtica bestia negra de galleguistas resentidos y envidiosos. Nada menos que del gran Valle Inclán, genio de la Literatura española.

Filomena, hija del rey de Atenas, dícese del ruiseñor según la antigua mitología

Otra sobre este tema: Votaciones periféricas veraniegas

 

Medio milenio desde la Noche Triste

Los penosos sucesos que vive España con un ignorante gobierno siniestro y devastador para su pueblo y su Cultura hacen que pasen desapercibidos muchos de los grandes acontecimientos de nuestra Historia, motivo de honor y de orgullo para los españoles. La magnífica aventura de circunvalación del mundo lograda por el marino Juan Sebastián Elcano ha pasado con más pena que gloria. Incluso el llamado Instituto de su nombre se muestra más bien al servicio del enemigo inglés.

Otra cosa similar está ocurriendo con la conmemoración de la llamada Noche Triste sucedida hace ahora medio milenio en las afueras de la ciudad de Tenochtitlan. En la que las tropas de Hernán Cortés se retiraron en maniobra a la desesperada de la capital azteca.

Tras la muerte de Moctezuma a consecuencia de las heridas producidas por haber sido apedreado por sus propios súbditos aztecas, la situación de los españoles se estaba tornando desesperada. Hasta el último momento el genial militar había tratado de impedir el conflicto abierto. Marina traduce sus palabras:

¿No os apena el morir tanta gente; creéis que vale la pena sacrificar a la locura de expulsarnos a nosotros la flor de la juventud azteca? Sabed que soy muy fuerte aunque no lo creáis, y que el Dios que da la fuerza es el que está conmigo, no esos vanos simulacros de dioses, que ayer he arrojado por los peldaños del templo.

Cortés se refiere a lo sucedido durante la anterior escaramuza en la que estuvo a punto de perecer sacrificado a los dioses, aunque consiguió librarse y arrojar sus estatuas escalinata abajo, destrozándolas.

Bien veis que cada uno de nosotros vale por un millar de los vuestros. ¿Tenéis tantos millares de guerreros como yo hombres? Os ofrezco la paz. Con esta paz os libraréis del rigor de mi justicia. Yo he venido a esta tierra con una Alta misión, sabedlo…

Fracasada la cumbre con los caciques no quedó más remedio que preparase para una lucha desesperada debido a la enorme superioridad numérica de los feroces guerreros del imperio caníbal.

Cortés llama a su presencia a Blas Botello, considerado hechicero y astrólogo, lo que le permitía conocer el porvenir. Blas le explica al gran militar: todas las potestades del cielo están contra nosotros excepto una. Hay que aprovechar la noche en que reine Júpiter, el único que nos es propicio. Esa noche hay que escapar con sigilo, no hay otra posibilidad. Y ha de ser el uno de julio.

Así se acuerda y se hace. Estando a punto de abandonar la laguna una vieja espía da la señal de alarma, se desarma el efecto sorpresa y los fugitivos se ven acorralados. Mueren cientos de españoles, varios capitanes e incluso el mismo desafortunado astrólogo. Y miles de sus aliados americanos.  Pero contra todo pronóstico sobrevive parte de su ejército. Los aztecas no les persiguen entonces y logran sobreponerse a duras penas.

Tras cinco días de agotadora marcha los supervivientes llegan a Otumba. Cerca del camino de los muertos, junto a las pirámides del Sol y de la Luna, gloria majestuosa de la antigua civilización tolteca sometida por los invasores aztecas. El 7 de julio aparece un enorme ejército enemigo en el horizonte. Decenas de miles de aztecas contra cuatrocientos españoles. Se combate a la desesperada durante cuatro horas. La batalla parece definitivamente perdida ante la superioridad numérica del enemigo y entonces Cortés divisa el estandarte plateado con un sol en aurora y el águila sobre el nopal del cacique enemigo, el cihuacohuatl.  Junto con tres capitanes y un soldado cargan en modo suicida contra la masa india, y con gran esfuerzo logran acceder al lugar. El cacique es muerto por el soldado. Cortés toma el estandarte y lo blande cabalgando sobre el horizonte. La masa azteca al verlo en sus manos huye aterrorizada.

Cortés ha demostrado ser invencible. El prodigio militar se ha consumado y el poderoso sanguinario imperio caníbal azteca, vencido. Y su Alta misión civilizadora, de la que hablara el gran genio militar a los caciques intentando evitar la lucha antes de la Noche Triste, puede ya iniciarse en la Nueva España.

 

 

 

 

La barbarie demócrata y comunista contra don Quijote

Como acabo de indicar en anteriores entregas o cuando hablaba de oclocracia, estamos asistiendo entre perplejos y horrorizados a un estallido de barbarie no ya del hampa más criminal, que también, sino de grupos sociales supuestamente civilizados, si bien manipulados por, o mercenarios de, la plutocracia financiera.

Es una revuelta contra el orden civilizado, programada por ciertas jerarquías o beneficiarios de ese orden. Tanto ocultas como por sus instrumentos visibles como el tenebroso y satánico Partido Demócrata americano del que el déspota falsario constituye franquicia en España. Revuelta perpetrada por turbas ignorantes o vilmente encanalladas con especial saña contra figuras emblemáticas de la civilización española en América.

Es una rebelión satánica dirigida contra el universo de los valores espirituales o metafísicos. Los ataques al almirante Colón o a la reina benefactora Isabel reflejan ignorancia y envidia supinas por parte de los anglosajones o sionistas satánicos. Especialmente repugnante por su injusticia y fanatismo es el cobarde ataque a las estatuas de los clérigos benefactores y protectores de los indios, muchos de éstos salvados tras el descubrimiento de una horrible muerte mediante sacrificio ritual y posterior deglución caníbal por las criminales “culturas” americanas precolombinas. El salvajismo más atroz que se intenta rehabilitar y precedió al Cristianismo humanista del que Fray Junípero Serra fuera una de sus ejemplos.

Pero lo de la agresión contra Cervantes y nuestro señor don Quijote ya apenas admite calificación. Lo que en los salvajes ejecutores es simple criminal ignorancia y fanatismo encanallado, obedece entre los satánicos impulsores ocultos a causa coherentes aunque criminales. La persecución de la excelencia, de los valores espirituales metafísicos más sublimes de la Civilización tales como la Justicia, el Bien, el Amor, la Belleza, el Honor de la Caballería, la Tradición, la educación, el amparo de los débiles.

Por su gran actualidad dado que son valores perennes consustanciales con la naturaleza humana y de las sociedades avanzadas conviene repasar una y otra vez las ideas políticas cervantinas expresadas en sus obras y en especial en El Quijote. Así, durante las peripecias del Sancho gobernador, don Quijote, haciendo de Platón improvisado a un Dión de Siracusa, indica las condiciones del buen gobierno.

La primera es su referencia externa a la ley natural en la que el sabio, don Quijote, explica al Sancho que va a ejercer la gobernación de la ínsula: “primeramente, oh hijo, has de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada”. Que puede entenderse como una probable alusión al gobierno platónico de los sabios, expresada en la carta Séptima de Platón: “los problemas del mundo nunca tendrán solución si los poderosos no se rodean de sabios que los aconsejen, siendo así que siendo poderosos es casi imposible que ellos mismos sean sabios”.

Pero nos dice la Biblia: El temor de Dios que significa la sabiduría (Eclesiástico 1-15…)

O también Cicerón: ¿los hombres pueden hacer bueno lo que es malo, y malo lo que es bueno?

La primera premisa o referencia del buen gobierno es externa al gobernante cuya acción debe tenerla en cuenta y servirla. Sea esa tal referencia la Ley natural, un código de conducta, un sistema axiológico o constitucional, la verdad es que no vale todo.

La segunda condición del buen gobierno es la indagación de nuestra propia relación con la Ley natural: el famoso “conócete a ti mismo” del templo de Apolo en Delfos. O la pregunta que el servidor del Grial dirige al caballero buscador: ¿a quién sirves?

Es decir, la tensión dialéctica entre la pauta moral y nuestra propia capacidad para actuar en las contingencias personales, sociales e históricas. En las propias palabras de nuestro caballero andante: “lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse; del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey…”

Goethe considera que falta de dominio de sí y autocracia están muy unidos: “quien no se domina a sí mismo gusta de someter a otros bajo su poder y voluntad”

Sancho aunque iletrado resulta un buen gobernador: “letras pocas tengo porque aún no sé el A,B,C, pero bástame tener el Cristus en la memoria para ser buen gobernador…”.

Don Quijote prosigue los consejos a Sancho mediante carta en la que, una vez sentados los principios abstractos, ahora se exponen criterios de orden práctico: “para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras has de hacer dos cosas: la una ser bien criado con todos… y la otra procurar la abundancia de los mantenimientos que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres que el hambre y la carestía”.

Es decir, todo un programa actual de gobierno: atención a la imagen y a la economía.

Y como Tácito, que consideraba “la multiplicidad de las leyes como señal cierta e infalible de un mal gobierno y de un pueblo corrompido”, prosigue nuestro sabio Don Quijote avisando al buen gobernador Sancho contra la excesiva proliferación de leyes. Pero, continúa nuestro caballero: “si las hicieres procura que sean buenas, y sobre todo que se guarden y cumplan, que las pragmáticas que no se guardan lo mismo es que si no lo fuesen, antes dan a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen…”

Y avisa: “No te muestres, aunque por ventura lo seas, lo cual yo no creo, codicioso, mujeriego ni glotón, porque en sabiendo el pueblo y los que te tratan tu inclinación determinada, por allí te darán batería, hasta derribarte en el profundo de la perdición”.

A lo que el buen Sancho le contesta para tranquilizarle que “hasta agora no he tocado derecho ni llevado cohecho”.

Finalmente, cuando Sancho dimite de su cargo, don Quijote le consuela: “ven tu con segura conciencia y digan lo que dijeren”

No obstante, por si acaso lo de la conciencia no funcionaba debidamente, la administración española en los virreinatos entronizó lo que se conocía en el derecho castellano desde el siglo XIV como juicio de residencia, por el que cuando un virrey u oficial real acababa su mandato daba cuentas de lo realizado.

Como vemos, por injusto que sea no resulta tan desatinada para los criminales instigadores la vejación de Cervantes, don Quijote y lo que ellos como emblemas de la civilización española representan.  Valores que son pioneros y embrionarios también de la era de la Ilustración que los nuevos salvajes «progres» quieren clausurar.

Si no se enfrenta como merece, de esta violenta oclocracia no va a surgir nada bueno. Es necesario combatirla con todas nuestras armas y las primeras la de la Verdad, la Cultura y el Pensamiento.  Y para ello nos conviene invocar y ponernos bajo la protección del bienhechor y filantrópico arquetipo de don Quijote y lo él representa.

 

Notas adicionales sobre Cervantes y su obra

El pensamiento político de Cervantes

Misterios ocultos de El Quijote

Entrevista en la radio sobre El Quijote

Conferencia sobre Cervantes y su obra en la Real Academia de Medicina y Cirugía

Presentación del libro Misterios ocultos de El Quijote

 

Noche de San Juan

En cierto modo, la de San Juan Bautista, asimilación cristiana del solsticio de verano en el hemisferio norte, es una fiesta paradójica. Al ser un máximo, su entorno es menor y la trayectoria solar a partir de ella es declinante. En palabras de San Juan como anunciante de Cristo: “Él (Cristo) conviene que crezca y yo que disminuya”.

Jung también hace referencias a este asunto: si uno honra a Dios, al Sol o al fuego, honra también su propia fuerza vital, la libido”.  Que es símbolo de sus criaturas, plantas, animales y también de muchos héroes sagrados.

Así, por ejemplo, don Quijote, héroe solar cuya ejemplar actividad desfacedora de entuertos declina después de la noche de San Juan, al ser vencido en una playa de Barcelona. Aunque hace heroica proclamación de fe un su Dama, el Alma, justo en el momento en que el sol está en lo más alto, y en el lugar más oriental de sus aventuras. Una declaración de la preponderancia del Espíritu frente a las contingencias de la Materia expresada en un Tiempo y en un Espacio sagrados.

También de Hércules, patrono mitológico de la ciudad de La Coruña, que lucha contra Gerión, el símbolo del espíritu maligno que se opone a la Luz. Y por eso el héroe que se representa asociado o entre dos columnas, en el umbral de la iniciación. Dos columnas que figuraban en algunas antiguas monedas españolas con la inscripción “non plus ultra” en una banderola, iconología que aparece luego en el dólar americano, con la banderola simplificada en una S y las dos columnas solares como trazos o palos.

Pero hay otras preciosas costumbres populares relacionadas con la noche de San Juan como recoger plantas para hacer un ramito de amor y salud, remedo del lapis herbal de los alquimistas.

Una de las plantas emblemáticas de la botánica paracélsica es la artemisa (artemisa vulgaris) o hierba de San Juan, que cogida ese día vuelve fértiles a los campos. Planta defensiva contra las malas influencias forma parte de muchos ritos mágicos solsticiales en toda Europa. También se hacen perfumes.

De la Énula campana (Ínula helenium) dice el grimorio «Los secretos del pequeño Alberto«: «en la noche de San Juan, al dar las doce, cógese la hierba llamada énula campana, hágase secar y reducir a polvo, añadíendose una pequeña cantidad de ámbar gris. Métase todo en una bolsita verde y llévese encima del corazón durante nueve días. Pónganse luego estos polvos en contacto con la piel de la persona que se ama (sin que ella lo advierta), y se despertará en ella un amor irresistible hacia quien la ha preparado«.

Dentro de la gran tradición española cada pueblo tiene su hierba de San Juan preferida: corazoncillo, artemisa, helecho macho, genciana, grosella, algarrobo, no me olvides, menta sarracena, abrótano, yedra terrestre, milenrama….

En la comedia cervantina Pedro de Urdemalas, este año disfrutamos de la tragedia Pedro de Urdepeores, se hace referencia otra tradición popular: las mozas casaderas se ponían a la ventana en la noche de San Juan con el cabello suelto y un pie descalzo dentro de un barreño lleno de agua, y están atentas a escuchar el primer nombre que dijesen en la calle, suponiendo que así debería llamarse el que fuera su marido.  En palabras del personaje Benitae: «eres noche tan sagrada/ que hasta la voz que en tí suena/dicen que viene preñada/ de alguna ventura buena/ a quien la escucha guardada»

En la tradición cristiana, San Juan anuncia a Cristo, las hierbas de San Juan descubren todos los misterios y echan todos los demonios, la mayor luz que se manifiesta por San Juan es la medicina más poderosa, la riqueza y la ciencia por excelencia.

Don Antonio Machado nos explicaba que:

Tus ojos me recuerdan

Las noches de verano

Negras noches sin luna

Orilla al mar salado

Y el chispear de estrellas

Del cielo negro y bajo

– – – –

Para tu linda hermana

Arrancaré los ramos

De florecillas nuevas

Los regaré con agua de los arroyos claros

Los ataré con verdes junquillos del remanso

Para tu linda hermana

Yo haré un ramito blanco

La noche de San Juan es un punto de transición y una promesa de amor en un mundo hilozoístico. Puede que veamos grandes signos en el futuro inmediato, mas el sol nos advierte que a partir de ahora ya empieza a declinar, y Shakespeare, cuyo nombre oculta un sabio, nos enseña que el sueño de una noche de verano posibilita que Titania, la preciosa reina de las hadas, pueda enamorarse de un burro. No sé yo, pero parece que con esto de la posmodernidad que rompe con la Tradición y los ciclos naturales nuestras más bellas titanias se enamoran de burros como si fuesen hermosos donceles.

Pese a los que digan algunos forofos del racionalismo donde no existe eterno retorno sólo nos queda la incertidumbre del acaso.

 

 

Supersticiones milagreras sevillanas

En la vieja tradición cervantina del ejemplar patio de Monipodio o bien de La Garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas de Alonso de Castillo Solórzano, me parece que debemos reconocer sin posible discusión que las sectas El Palmar de Troya y la PSOE son las dos máximas aportaciones sevillanas a las lucrativas organizaciones milagreras españolas durante el tardo franquismo y el comienzo de la Santísima Transición con las consecuencias que aún perduran.

Una fue fundada por el vidente obispo Clemente, luego Papa Gregorio XVII, gracias a las oportunas anteriores apariciones de la Virgen a cuatro niñas lugareñas: Ana, Rafaela, Josefa y Ana, fenómeno acaecido en la finca La Alcaparrosa.

Y la otra se había fraguado tras el contemporáneo congreso de Toulouse y luego en el famoso Concilio de Suresnes con la consolidación de la herejía felipista, originalmente apadrinada por el finado almirante Carrero con salvoconducto para tan alta ocasión y finalidad. Y  la posterior proclamación de Felipe como nuevo Gran Heresiarca del socialismo patrio, haciendo abdicar al anciano apoltronado masón y republicano Llopis. En este caso, gracias a las no menos milagrosas apariciones de la CIA y la Fundación Ekbert, en forma de holograma de falso Pablo Iglesias Pose, pero sin barba marxista, predicando la buena nueva de, a falta de próximo paraíso redentor, del ejercicio de grandes virtudes como la envidia igualitaria, el resentimiento, la demagogia y la salvífica suculenta corrupción por el socialismo.

Ambas sectas han tenido un origen común de protección anticomunista, y un poco en antimasónicas en diferentes grados, para que el humo de Satanás que ya había tomado cuerpo en la corte vaticana desde el Vaticano II no lo hiciera en la Santísima Transición borbónica. Ambas han sido financiadas con oscuros capitales y extrañas donaciones mediante aportaciones voluntarias o chantajes espirituales o político económicos.  Y ambas dos poseen una abundante y grotesca jerarquía muy bien dispuestas a hacer lo que exija el guión. Así como de toda una gran muchedumbre de fanáticos, oportunistas o irracionales fieles dispuestos a todo, incluso a la santa violencia mamporrera llegado el caso. Todo sea por recoger las migajas populares de PER o sopas bobas.

La pareja principal del Palmar estaba constituida por el tándem Clemente Domínguez Manual Del Corral, mientras que la de la PSOE era la famosa de Felipe y Alfonso. Los primeros fueron creados obispos por un arzobispo vietnamita, Pedro Martín Ngo Dinh TUC, hermano del dictador anticomunista puesto por los americanos. Los segundos por el oponente vietnamita de Ho Chi Min, un tal Kissinger, sanguinario dinosaurio del Deep state que aún sigue devorando lo que pilla, le echan o se le tercie.

Desde el principio, según investigadores de lo oculto, al parecer existía una voluntad indomable de hacer negocio, sea con FILESA, los EREs, las comisiones, los chanchullos y desfalcos. O la Orden Palmariana con sus donaciones.

La reuniones del clan sevillano de la tortilla, con sus vestimentas de pana pija rústica,  parecerían un remedo del sermón de la Montaña con su milagrosa multiplicación de los panes y los peces, modernizados en forma de sustanciosos altos cargos, poltronas con asesores, secretarias, coches oficiales, chiringuitos, EREs, comisiones y otras sustancias alimenticias propias del buen cebado prohombre socialista.

El gran pelotazo con la creación del pellón como unidad monetaria de desfalco lo dio la PSOE con los fastos del Quinto Centenario y sus aventuras y desventuras en su Isla del Tesoro. Con dos lustros de retraso pretendió también darlo la iglesia de Clemente con ocasión del Año Santo Palmariano de 2002.

Por su parte, Clemente y Manuel, aunque ya acusados de usurpación de funciones y de uso indebido de hábitos eclesiásticos, querían montar en el Palmar su propio Vaticano. Y lo consiguieron con simbólica tiara y todo. En 1988, durante la era filipina, y acaso como muestra de solidaridad unilateral entre colegas, la Iglesia Cristiana Palmariana resulta agraciada con su inscripción en el Registro de Asociaciones Religiosas del Ministerio del Interior. Sin embargo, no consta que hubiera similar declaración de urbi et orbi eucuménico reconocimiento entre potencias sectarias afines por parte de la Iglesia Cismática Palmariana.

Tampoco faltan las denuncias de presuntos abusos sexuales por parte de obispos o diputados. Una lacra que desgraciadamente se ha convertido en bochornoso signo de los tiempos para tantas instituciones de todo tipo.

Pero las dos sectas, aunque con algunos problemas similares debidos a la desaparición o retirada de sus principales promotores y a su unidad de destino en la mohatra y la corrupción han resistido de modo diferente el ecuador del milenio y su propia influencia social entre la muchedumbre supersticiosa o con ansias por el fácil pilla pilla.

Veamos algunos datos.

El patrimonio de una, con ser notable, es muy pequeño en relación con el de la otra, lo que se explica fácilmente por sus diferentes métodos de financiación.  En una, los fieles hacen donaciones de carácter voluntario, aunque sea como precio de la presunta salvación de su alma. En la otra, la naturaleza de dicha financiación de la secta es obligatoria como penitencia ineludible aunque no hubiere habido pecado. Con cargo a presupuestos y en consecuencia a impuestos del saqueado contribuyente, quiera o no quiera. Sin excluir las aportaciones por cuotas de fieles, las mordidas, comisiones, o por ofertas que no se puedan rechazar, extorsiones u otras razones.

En una y otra secta ha habido, traiciones, intrigas y purgas.  No importa sea declaradamente absolutista o lo intente disimular con ropajes democráticos, la sumisión al líder resulta imprescindible.

En cuanto al futuro. En el caso del Palmar, la sede matriz vaticana que se quería sustituir ha caído bajo la clara dominación del demonio, incluso del nuevo comunismo posmoderno de risueña hipócrita que no santa faz del agente Bergoglio. Aún tiene mercado si se eliminase o escondiese lo más chirriante. Algunos visionarios sinceros de la primera hora, aún mantienen ciertas actividades religiosas. Pero, en general la credibilidad es casi nula.

La PSOE también ha capitulado al signo de los nuevos tiempos como el mismo Vaticano. En realidad, tienen la misma influencia del Partido Demócrata y contra su postura inicial del Concilio de Suresnes ya apenas resulta distinguible hoy del comunismo en su versión neomarxista posmoderna. Ya no se aparece el holograma de Pablo Iglesias Pose sino Pablo Iglesias Turrión en cuerpo mortal de acreditado linaje rojo como profeta del neo narco socialismo. Sin embargo, dicho sea como mérito de los impostores embaucadores o como denuncia de la estúpida connivencia de sus adeptos, aún mantiene gentes recalcitrantes que contra toda evidencia aún les tienen fe. Y, si se me permite un inciso, observamos como los planteamientos sectarios trascienden el ámbito local sevillano o español.  La última declaración de la UE alineándose con los comunistas chinos y los terroristas norteamericanos a favor de la delincuencia, el crimen y la subversión golpista organizada por la actual facción política criminal del EEUU de la que la PSOE es franquicia aquí, indica un grave trastorno moral y un problema epistemológico notable. Tremendo. Claro que muchos eurodiputados estarían en la órbita económica de Soros, del que se dice controla al menos un tercio. El mismo tipo depravado sectario milagrero que está financiando la subversión contra el presidente Trump y las instituciones. Porque milagro y grande es volver idiotas a las muchedumbres, embrutecerlas con el fanatismo, vulnerar impunemente los principios jurídicos y derechos humanos más elementales, en lo que cada vez parece más el suicidio colectivo de la civilización occidental.

La raza degenera y apenas queda mérito ni sustancia que no se base en demagogia y feroz publicidad. Ni la capacidad de seducción de otrora. Tampoco cabe encontrar la finura de mañas de la acreditada pareja Felipe Alfonso en las torpes y pagadas de sí mismo de un fantoche ambicioso, chulesco, hermoso pero sin seso como le diría la zorra al busto.

No me gustan, claro está, las sectas destructivas, aunque tengamos que existir con ellas. Ojalá no tuvieran ninguna influencia en nuestra conducta. Pero estamos como estamos porque en parte las alimentamos con nuestros pensamientos y nuestra conducta. Tal es la reflexión necesaria, ¿qué hacemos mal para que tengan tanto éxito? ¿Qué podemos hacer con nuestra propia condición espiritual, intelectual, moral y física para neutralizarlas?

 

 

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