Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Viaje por el espacio y el tiempo

El viajero viene de Francia. Ha visitado a su familia. También con ella el ahora museo donde estaba el antiguo convento de los Agustinos. Y el precioso templo de los Jacobinos, en Toulouse. Se trata de una rara iglesia de dos naves separadas por una singular fila de  preciosas palmeras de piedra. Un templo extraño, elegante, bellísimo, donde se custodia la tumba de Santo Tomás de Aquino. Acaso inspirado en otros ibéricos de hermosos árboles encantados en piedra como la colegiata de Berlanga de Duero, la Veracruz segoviana, Thomar en la sede de la Orden del Cristo de Portugal y los mozárabes San Baudelio de Berlanga o Santa María de Peñalba en Arnedillo. Pero de estos templos, su historia, arquitectura y sugestivo simbolismo, se hablará en otro artículo.

El viajero no participa de la indiferencia, casi menosprecio, de Fernando, el protagonista barojiano de Camino de Perfección, ante la preciosa citada iglesia de la Veracruz, antes templaria y hoy de la Orden de Malta, en el camino de Segovia a Zamarramala: “Era románica y debía de ser muy antigua; tenía adosada una torre cuadrada, y en la parte de atrás, tres ábsides pequeños”.

Al contrario, piensa que en estas pequeñas joyas de nuestra antigua arquitectura se hallan los mayores valores estéticos y lo mejor del alma o la espiritualidad española. Que en difícil sencillez sin apenas ornamentación trascienden su pertenencia al arte cristiano medieval para constituir artefactos universales de perfeccionamiento espiritual. De alquimia para el alma sosegada y receptiva.

El viajero no está solo en esa apreciación: Si Machado rechazaba la religiosidad huera de la España oficial sin embargo buscaba recuperar un Dios vivo, interior y esotérico. Un Dios al que parecería más fácil encontrar refugiado en las modestas pero preciosas ermitas mozárabes o románicas que en las encopetadas y recargadas iglesias barrocas donde la retórica y la ostentación de Poder ahogan el Espíritu.

Bécquer también nos anima a que, sea como historiador o como artista, sea examinada la importancia de monumentos que merecen fijar la atención de los hombres pensadores y estudiosos.

En Oriente, tan lejano y cercano a la vez, un importante yogui, Paramahansa Yogananda, también nos lo dice: “Adorar al Señor en la iglesia o en templo es un buen hábito, siempre y cuando a partir de esa inspiración aprendas a entrar en tu propio templo de la meditación y a experimentar el éxtasis interior. En las horas más profundas de la noche y en la quietud del amanecer, entra en tu catedral interior y háblale a la congregación de tus pensamientos, exhortándolos a todos ellos a consagrarse al infinito. y en el grandioso órgano de tu templo de paz, sonará el majestuoso Om”  

 

El viajero, aburrido de la autovía francesa hacia la frontera con Irún en la que la principal emoción es saber si el dispositivo automático de su auto levantará o no la barrera del peaje, decide volver a España atravesando el Pirineo por zona nacional evitando los más fáciles pasos de Gerona y Vascongadas.

Duda entre sendos túneles oscenses, bien el de Bielsa, conocido de otros viajes y más corto pero más agobiante por su reducida sección, o el de Somport -Canfrant, amplio y cómodo aunque de casi nueve kM de largo.

Se decide por esta última opción. El viajero pasa cerca de Lourdes, famoso centro de apariciones marianas o lo que sean, pero no entra en la población porque ahora no está para milagros. A la altura de la ciudad de Pau toma la intrincada y anticuada carretera en dirección Sur por Oloron Ste-Marie, siguiendo aguas arriba el curso del Gave d`Aspe hasta el túnel que atraviesa el Pirineo en dirección a España. Una ruta de montaña con tramos de gran belleza.

Francia tiene muy descuidadas, firme gastado, trazados tercermundistas, cruce de poblaciones, las carreteras cercanas a nuestra frontera.  Debe ser cosa de prioridades. Las suyas. Pero mal iríamos si no pudiésemos emplear los pasos fronterizos cómodos en manos nacionalistas hostiles y tuviésemos que comunicarnos a través del Pirineo.

La emblemática estación de Canfrant, hoy cerrada, tiene un aire como de viejo balneario decadente de tiempos pasados y acaso mejores, al menos para ella. Ya en tierra española de Aragón, aunque con trazado de montaña, la carretera es buena. Jaca es una ciudad hermosa, con amplias urbanizaciones pero de urbanismo moderno, de escasa tradición arquitectónica popular salvo en la zona de su preciosa catedral, joya del románico español.

 

El viajero confiesa que tiene una cierta nostalgia. Una sensación de nuevo fracaso histórico español como el del 98. Y se distrae rememorando la obra de algunos de los más preclaros autores de esa generación, tan ligada en sus comienzos al regeneracionismo y al modernismo. Pero los miembros de la generación del 98 adquieren pronto un discurso propio que no es el simple de los datos, el positivismo de unos o el esteticismo atemporal y casi apolítico de otros.

Acaso sus juicios no resulten hoy demasiado científicos, al menos con la perspectiva que nos da el tiempo, pero mantienen una gran carga de emotividad, de rebeldía asociada a una idea estética de la vida. Su visión de Castilla está teñida de su preocupación por el paisaje. Pero la de la Castilla geográfica no es muy real, al confundirla con las inmensas llanuras leonesas, cuando es así que el verdadero relieve castellano es accidentado. También esa idea estética se inspira en los mitos históricos, legendarios y literarios de nuestra gran Cultura. Una de las más importantes del mundo, dicho sea en honor a la verdad lejos de cualquier nacionalismo barato.

 

En su libro Castilla Azorín ofrece un final feliz a la aventura amorosa, tan desoladoramente trágica en el original, de Calisto y Melibea.

En esto veo Melibea la grandeza de Dios. ¿En qué Calisto? En dar poder a natura que de tan perfecta hermosura te dotase: y fazer a mi in merito tanta merced que verte alcanzase”.

¿Por qué el devenir de España parece tener también como en el caso de los tan desgraciados amantes un elemento permanentemente trágico, que impide el triunfo del amor y del bien? El devenir de España también parece eternamente víctima de una conspiración motivada por la ambición, el egoísmo y la codicia de las Celestinas de turno y permitida por un pueblo desorientado cada vez más amorfo.

Azorín nos presenta a un Calisto maduro, felizmente casado con Melibea y padre de una hija, del mismo nombre que su abuela, Alisa. Pero Calisto medita con la cabeza reclinada en la mano sobre el devenir del tiempo y las formas de las nubes, tan iguales, tan distintas, en su eterno caminar sobre el cielo… Otro halcón pasa el cercado del jardín y tras él un mancebo…

¿Tiene razón Azorín al permitirse dar otro final a la historia? ¿Es que la Historia de España tiene un carácter fatal que se impone a los intentos de reforma y mejora profunda y continua de generación tras generación?

 

En una de sus Cartas desde mi celda Bécquer nos confiesa que: “lo único que yo desearía es un poco de respetuosa atención para aquellas edades, un poco de justicia para los que lentamente vinieron preparando el camino por donde hemos llegado hasta aquí, y cuya obra colosal quedará acaso olvidada por nuestra ingratitud e incuriala vida de una nación, a semejanza de la de un hombre, parece como que se dilata con la memoria de las cosas que fueron, y a medida que es más viva y más completa su imagen, es más real esa segunda existencia del espíritu en el pasado, existencia preferible y más positiva tal vez que la del punto presente”.   

 

De modo que el viajero desea atravesar Castilla otra vez en un momento histórico en el que los logros de su labor de construcción de la gran civilización española se encuentran gravemente amenazados. En el que el tren azoriniano de la lucecita roja parece que ya nunca regresará. Una aventura común de siglos hoy medio desbaratada por la corrupción y la falta de inteligencia, voluntad y patriotismo de muchas instituciones y sus ocupantes, trasladadas a buena parte del pueblo español actual, objeto de un proceso de embrutecimiento programado. No sin zozobra y con una extraña sensación de final de época se decide a adentrarse en un paisaje de nostalgia, que como el reino de Fantasía de La Historia interminable parecería que ya no tiene nadie que lo piense.

Atravesar el espacio en Castilla también es un viaje en el tiempo.

Si desde una perspectiva funcional las actividades mentales pueden desglosarse en varias capacidades: de observar, de recordar, de analizar y juzgar, la vida moderna con sus variados chismes y artilugios pone en entredicho la más plenamente humana de todas, la de creación, la capacidad de intuir y generar ideas. El campo de la imaginación es tanto o más vasto que las llanuras de la Castilla noventayochista.

En su Una Hora de España cuando habla de Un Viandante el pequeño filósofo de Monóvar nos explica que “cuando nos sentimos superiores a las cosas que nos rodean y la necesidad nos mantiene ligados a esas cosas, poco a poco nuestro espíritu se va concentrando en un ideal íntimo… dejamos el mundo material y creamos para nosotros, otro mundo fantástico. En ese ideal que nosotros solos guardamos se reconcentra toda nuestra vida. Sin ese asidero imaginativo-imaginario y salvador- nuestro espíritu se hundiría en el abismo. Y podremos trafagar por los pueblos y por las ventas, podremos sufrir adversidades, pero allá en lo íntimo de nuestro ser se eleva para nosotros solos un mundo que todos los días, en nuestras meditaciones vamos purificando y hermoseando. Las sugestiones de los libros importan mucho; pero en vano serían las sugestiones de los libros, leídos acá y allá, si no se llevara en el ánimo este desequilibrio del que hablamos. Las lecturas no hacen más que ayudar a la gestación de la obra. Las lecturas son simplemente la piedra aguzadera del ensueño”. 

El gran Valle también lo expresa con las bellas palabras de su español alquímico, primorosamente destilado en alquitara galaica: Los muchos libros son como las muchas amantes: no dejan huella.  Y así sería si, como dice Azorín, no lleváramos ya tal desequilibrio en el ánimo.

Pero ¿el mundo interior es real? Azorín continúa su relato con el encuentro en una venta y el posterior abrazo de mutuo reconocimiento entre el caballero de la triste figura y … ¡Cervantes! Y es que “El ensueño interior del viandante – ¡Oh maravillosa ironía! – se concretaba, fuera, en el mundo, en la persona de un loco”.

Hoy la hostelería es muy buena en España. Ya no existen esas terribles ventas cervantinas ni menos las fondas y fonditas con tenedores manchados de huevo irónicamente glosadas por Azorín. Tampoco se cruzan los parajes en diligencia o caballero sobre mula pasicorta con el temor de algún infeliz encuentro con bandoleros de los de antes, sin impunes poltronas ni nuevas tecnologías cleptocráticas. Hoy se pueden hacer en cómodo automóvil por carreteras de variada condición aunque siempre lejos de las dificultades de antaño.

 

Antes de meterse en tierras castellanas el viajero cruza Aragón y Navarra. Esta vez no se desvía por Santa Cristina de Seros para acceder al precioso claustro de San Juan de la Peña, lugar del grial, por Naturaleza, Historia, Arte y Cultura. Ni tampoco al monasterio navarro de Leire con su hermosa leyenda del abad que trascendió nuestro universo tridimensional embelesado por el canto de un pájaro. Una leyenda no solo navarra sino universal semejante a las de Armenteira, Éfeso o la que cuenta la sura decimoctava del Corán.

El transparente azul turquesa del agua, ahora muy escasa, del embalse de Yelsa recuerda la tonalidad habitual de las playas del Caribe. Un punto de colorida serenidad en medio del agreste paisaje del pre Pirineo. Pasa de largo del reducto jesuítico de Javier. Sangüesa, bella ciudad en el camino de Santiago, también queda atrás con sus emblemáticas casas solariegas de curiosos aleros y el precioso Pórtico de Poniente de su iglesia románica de Santa María la Real, una de las más bellas del camino.

Olite estaba en fiestas y hubo que dar un rodeo bordeando el parador Príncipe de Viana para atravesarla en dirección al río Ebro y La Rioja. Arnedo es una capital muy industrializada, la última que el viajero va a ver durante un tiempo cuando se adentre en la desamparada, noble y dignísima Castilla milenaria hasta el momento de llegar a la provincia de Madrid.

 

Remontando el río Cidacos desde Arnedo el viajero se acerca a Arnedillo, parada y hospedaje para poder visitar la ermita mozárabe de Santa María de Peñalba, más modesta pero de cierto parecido con la famosísima soriana de San Baudelio de Berlanga.

Arnedillo es una pequeña y bonita población riojana cuyos orígenes se remontan al siglo X, cuando se funda la Castilla del conde Fernán González “islote de hombres libres en la Europa feudal”, como decía Sánchez Albornoz.

Gracias a la eficaces gestiones del amable hospedero Don Javier y del alcalde, Don Pedro, el viajero pudo organizar las visitas del día siguiente.

Su amable, culto, discreto y hospitalario cura, Don Joaquín, proporciona al viajero muchos y valiosos datos sobre la población, su entorno, balneario y ermitas. Gracias a su gentileza subirá con él a admirar el interior de la ermita mozárabe de Santa María de Peñalba en una hermosa mañana bajo el transparente cielo azul y el testigo inmutable de la peña blanca. Desde allí la panorámica sobre el valle del Cidacos, declarado Reserva de la Biosfera, es realmente bonita. Pero de este modesto aunque bello y sugestivo templo mozárabe se hablará más en otro texto que prepara el autor sobre templos con palmeras de piedra y su profundo e inspirador simbolismo.

Don Joaquín también le enseña una curiosa nevera medieval con sendos orificios de entrada y salida donde se conservaba la nieve invernal. Junto a ella se encuentra la curiosa pequeña ermita de San Miguel.

Arnedillo está rodeado de ermitas. Una muy curiosa es la de San Tirso. Ocupa una cueva irregular excavada en la roca antes que la de Peñalba datada en el siglo X.

No deja de ser sugestiva la comparación de ese conjunto con el de San Baudilio de Berlanga, también del siglo X donde la cueva está situada dentro del templo y a la que se accede por una pequeña entrada en la esquina sudoccidental.

Y ya volviendo al pueblo de Arnedillo, su iglesia parroquial es notable. Sin embargo, debido a su ubicación cercana al río hubo que rellenar el suelo original con hasta dos metros de piedra para combatir las filtraciones de agua, lo que quita esbeltez a sus pilares.

Cerca de Arnedillo y Enciso y en la comarca soriana de Tierras altas se encuentran yacimientos con huellas de seres antediluvianos. Son las icnitas, huellas fosilizadas de dinosaurios. En algún momento del pasado remoto del planeta lo que hoy son abruptos montes fueron valles y vergeles capaces de soportar la presión sobre los recursos de los grandes herbívoros.

La carretera que conduce directamente a Soria aguas arriba del Cidacos y a través del puerto de Oncala estaba cortada entre Enciso y Yanguas, de modo que hubo que dar un largo rodeo por Cervera del río Alhama. Se frustra así la ruta hacia Soria mediante excursión por las Tierras altas. Donde, además de las huellas de los grandes saurios, permanecen relictos del culto secular al fuego.

 

Es obligado visitar Soria cuando se anda cerca de ella. San Juan de Duero, San Polo y San Saturio, la ribera de los álamos cantores ejercen una atracción irresistible para el viajero: pocos lugares en la España mágica son capaces de igualar estos parajes maravillosos en los que se combinan tan estrechamente Naturaleza y Arte. El arte arquitectónico tan hermoso, evocador, enigmático y singular del claustro de San Juan de Duero con su sugerente sarcófago iniciatorio. El literario resaltado por dos grandes poetas sevillanos, Gustavo Adolfo Bécquer y Antonio Machado.

Donde otrora Bécquer nos contaba las feroces batallas astrales en el Monte de las Ánimas o la fugaz belleza de la misteriosa y esquiva dama convertida en rayo de luna, hoy podemos pasear de modo apacible en un paraje sublime que genera una de las mayores emociones estéticas que cabe encontrar el viajero en toda España. Nada menos y nada más.

Para la inspiración de su obra soriana acaso Bécquer viera los elementales en su celda o en el mismo templo del monasterio de Veruela. O quizás tomó ideas de las misteriosas leyendas de la no muy lejana Trasmoz al pie del oscuro Moncayo escenario de aquelarres. O de la bilocada dama azul en la vecina Ágreda. Un sutil universo de brujas o hadas benefactoras viajeras en el astral.

 

Don Antonio Machado paseaba por la ribera del Duero, primero solitario. Luego de la mano de su amada. Al cabo, otra vez solo y… desolado. Pero el viejo olmo reflorecido, entre los álamos cantores, le consuela y le abre a la esperanza de otra futura alma en flor.

No será la única vez que don Antonio, como el portugués Antero de Quental u otros grandes poetas ibéricos, recurre al hilozoísmo como fuente de inspiración y sublime expresión poética. Así también, por ejemplo, en la Tierra de Alvargonzález el Mal cae en la oscuridad perpetua de la Laguna negra. Como, antes que los hijos parricidas en la de Urbión, cuando era perseguida por Mudarra, la malvada Doña Lambra instigadora del asesinato de los Siete Infantes de Lara en otra laguna negra cercana, la de Neila, ya en Burgos.

 

Mientras recorremos y admiramos el precioso y evocador paraje junto al Duero resuena en nuestros oídos las palabras del eximio poeta republicano:

¡Colinas plateadas,

Grises alcores, cárdenas roquedas

Por donde traza el Duero

Su curva de ballesta

En torno a Soria, oscuros encinares,

Ariscos pedregales, calvas sierras,

Caminos blancos y álamos del río,

Tardes de Soria, mística y guerrera,

Hoy siento por vosotros, en el fondo del corazón tristeza,

Tristeza que es amor! ¡Campos de Soria

Donde parece que las rocas sueña,

Conmigo vais! ¡Colinas plateadas,

Grises alcores, cárdenas roquedas!…

 

He vuelto a ver los álamos dorados,

Álamos del camino en la ribera

Del Duero, entre san Polo y san Saturio,

Tras las murallas viejas

De Soria- barbacana

Hacía Aragón, en castellana tierra-,

Estos chopos del río, que acompañan

Con el sonido de sus hojas secas

El son del agua, cuando el viento sopla,

Tienen en sus cortezas

Grabadas iniciales que son nombres

De enamorados, cifras que son fechas,

¡Álamos del amor que ayer tuvisteis

 De ruiseñores vuestras ramas llenas;

Álamos que seréis mañana liras

Del viento perfumado en primavera;

Álamos del amor cerca del agua

Que corre, pasa y sueña,

Álamos de las márgenes del Duero,

Conmigo vais, mi corazón os lleva!

 

Pero, ¡Cómo ser tan insensible para no llevarlos en el corazón!

El viajero cruza luego el puente sobre el río donde soñaba el poeta que antes cruzaban silenciosamente lejanos pasajeros ¡tan diminutos! Carros, jinetes y arrieros y bajo cuyas arcadas de piedra veía ensombrecerse las aguas plateadas del Duero.

Poco queda ya sino el recuerdo de la muerta ciudad de señores, soldados o cazadores de esa Soria fría con su castillo guerrero arruinado sobre el Duero, con sus murallas roídas y casas denegridas...

Luego de hacer una corta visita a la iglesia de Santo Domingo y a esa joya de la arquitectura civil española que es el Palacio de Gómara sigue aguas abajo del Duero en dirección a Almazán para visitar su famosa iglesia de San Miguel.

 

La iglesia de San Miguel en Almazán no pertenece a la tipología de las de palmera a las que se dedicará otro texto, de modo que conviene hablar aquí brevemente sobre ella. Aunque dedicada al famoso arcángel tiene referencias a Hércules, su posible antecedente pagano.

El templo presenta una extraña disposición con su eje desviado lo que se ha prestado a muchas y variadas especulaciones. Una de ellas (Lampérez) es que la planta representa la figura del Salvador con su cabeza reclinada sobre un hombro. Otra (Almazán de Gracia) es que el ábside fuera o se asimilara a un mihrab orientado hacía La Meca.

Pero lo más interesante es la cúpula nervada califal. Gaya Nuño aprecia influencias sirias, de Córdoba y Toledo a través de su gran mezquita, o las hoy conocidas como el Cristo de la Luz o Tornerías.

El cuadrado del crucero se convierte en el octógono preciso para la cúpula por medio de unas trompas singularísima en el románico español: la trompa propiamente dicha o trompillón es muy pequeña, con un arquito de medio cono, y el juego de fuerzas convergentes desde aquí hasta que llega a formar el paño intermedio, lo constituyen cinco arcos abocinados, los mayores escazanos y el último de medio arco apuntado…”

En la parte exterior, en la ventana meridional del ábside, se encuentra esculpida una pequeña figura muy deteriorada, acaso intencionadamente por su tema, que se asemeja a las tántricas de San Pedro de Cervatos.

El simbolismo templario e islámico del ocho aparece en una solución arquitectónica muy original.

Desde luego se trata de un hermoso templo singular de visita obligada, previo peaje eso sí, para el tesoro del obispado de Osma.

 

El viajero continúa rumbo a la cercana Berlanga de Duero, declarada Conjunto Histórico Artístico. Población soriana reconquistada en el siglo XI por Fernando I está dotada de joyas arquitectónicas monumentales que demuestran su gran importancia durante el siglo XVI.  De urbanismo medieval fue cabeza de una histórica Comunidad castellana de Villa y Tierra, extraordinaria forma de ordenación territorial propia de hombres libres alternativa de los señoríos feudales medievales europeos.

Tras buscar alojamiento en el acogedor hostal que tiene por nombre el de un ilustre fraile renacentista, merodea sin prisa por las calles del pueblo. La aljama, la plaza mayor porticada con pilares de madera sobre basas de piedra, la calle real, la espaciosa plaza del Mercado o la de san Andrés, la puerta Aguilera.

El Palacio renacentista de los Marqueses de Berlanga fue una gran construcción del siglo XVI el de máximo esplendor de la población luego semi destruido durante la barbarie napoleónica que lo incendió. Fue erguido junto al palacio paterno del Condestable de Castilla y la señora de Berlanga. Disponía de dos torres, un patio central y preciosos jardines en varias alturas. En cierto modo estos restos venerables simbolizan la propia dignidad de la Castilla agredida. Ahora se mantiene una de sus torres y la fachada como un decorado testigo de un pasado mejor.

En la misma plaza del Mercado se yergue la estatua de Fray Tomás de Berlanga. Un gran humanista y polígrafo del Renacimiento. Geógrafo, descubrió las islas Galápagos, consejero del emperador Carlos, tercer obispo de Panamá y uno de los pioneros en la idea de la construcción su actual canal. Intentó mediar, sin éxito, en las sangrientas disputas peruanas que enfrentaban a muerte a los Pizarro con Orellana. En la estatua se halla un caimán. No es capricho ornamental: la leyenda afirma que fray Tomás trajo dos de las Américas. Uno de ellos está en Medina de Rioseco. El otro en la Colegiata.

Pero la monumental Colegiata de Santa María de Mercado que entraría dentro de la tipología de templos con palmeras de piedra merece su glosa aparte.

Aquí, simplemente decir que sorprende un templo de tal calidad arquitectónica, belleza y monumentalidad en lo que hoy es una pequeña villa castellana. Pero no tanto si se recuerda la importancia que tuvo Berlanga de Duero especialmente durante su construcción en el siglo XVI.

El templo es enseñado al visitante por don Jesús, un joven amable y culto historiador. El viajero entabla una instructiva, amena y agradable conversación. Se agradece en estos tiempos poder conversar con gente tan sensible y preocupada por nuestro patrimonio artístico, histórico y cultural. Gentes verdaderamente insustituibles pese a la aparente modestia de sus cometidos, que constituyen el entramado de lo que queda de España.

 

El viajero prosigue su ruta en dirección Sur para visitar otra de las grandes joyas y una de las más singulares de la arquitectura española medieval: San Baudelio de Berlanga.

Un lugar que merece no solo ser visitado sino un viaje ex profeso para admirar su rara belleza. Se trata de otro templo mozárabe con palmera de piedra.

Y también de un verdadero artefacto espiritual, un canal de comunicación espiritual, un centro iniciático extraordinario que causa admiración por su extraña disposición a cualquier estudioso o amante de la Tradición universal.

Un lugar en el que se comprende perfectamente la máxima de Platón de que La Belleza es el esplendor de la Verdad.

O un tiempo que se nos manifiesta en su beatitud.

 

El viajero continúa luego su viaje en dirección Sur hacía Atienza, otra bonita villa medieval, ya en Guadalajara. También posee su castillo en el altozano desde donde se divisa una gran panorámica. En un restaurante junto a la hermosa iglesia de San Juan Bautista come unas judías pintas, receta antes tan popular hoy en desuso y un exquisito plato de corzo. No sin cierto remordimiento de conciencia, todo hay que decirlo, porque el corzo es uno de los animales más elegantes y bellos de nuestros bosques. Con el proceso de desertización y progresivo abandono de nuestros campos no es muy difícil verlos, en especial durante el crepúsculo cuando atraviesan la frontera del bosque en busca de comida. Su elegante y misteriosa silueta se perfila sobre los terrenos de colores más claros.

Deja Sigüenza al Este y atravesando tierras y barrancos de la Alcarria sigue en dirección Brihuega y luego hacía Pastrana donde hará noche.

La Alcarria es el nombre de una vasta y famosa comarca de Guadalajara pero también de un accidente geográfico que da lugar a todo un ecosistema presente también en otras provincias de la meseta sur. Para la Real Academia, normalmente no muy precisa en cuestiones de Ecología, es un terreno alto, raso y con poca hierba. Una definición en la que podría encajar por lo menos media Península Ibérica.

Parece proceder de una palabra arábigo española, Al karria que vendría a significar según unos, aldea o lugar de poca población. O bien, según otros, camino, ruta de paso.

Las alcarrias son mesetas altas, troncos de pirámide parecidos a artesas volcadas con laderas erosionadas. A veces reducidos a simples cerros testigo.

Es decir, desde el punto de vista ecológico la alcarria es un ecosistema modificado por el hombre que consta en lo geológico de rasas, planicies o páramos superiores calizos y valles de erosión y barrancos excavados por redes fluviales hoy de escaso caudal en cotas crecientes de terrenos arcillosos pardo bermejos, margas, e incluso lignitos en estratos de baja potencia. Y en lo botánico de especies resistentes a la sequía entre las que abundan las labiadas y aromáticas: Lavanda, espliego, romero, tomillo.

En la Alcarria se han entablado batallas históricas famosas. Así durante la Guerra de Secesión entre las fuerzas borbónicas de Felipe V y las imperiales austriacas. Y otra más reciente y conocida durante la Guerra civil, entre fuerzas defensoras y atacantes de Madrid.

Esta última tuvo lugar junto a Brihuega y como protagonistas principales a las fuerzas expedicionarias italianas mandadas por el general Coppi y las nacionales del general Moscardó frente a las republicanas de los entonces teniente coroneles Segismundo Casado y Vicente Rojo, excelente militar de carrera éste, admirado por Franco, y las columnas libertarias de Cipriano Mera, obrero de la construcción y genio militar improvisado.

Tras la contundente derrota de los italianos los comunistas de modo oportunista y propagandístico intentaron hacerse protagonistas a posteriori de la misma, ninguneando a Mera y Rojo sus verdaderos artífices.

Me vienen a la memoria todas estas cuestiones, comportamientos valientes, incluso heroicos, junto a miserias humanas cuando en Brihuega me asomo al mirador sobre el río Tajuña. Contrasta la apacible serenidad de esta tarde de verano con los feroces combates de marzo del 37.

Don Camilo el del Premio cuenta su entrada en Brihuega, allá por el año 46:

“El viajero baja por unas callejas y se fuma un pitillo, a la puerta de una casa, con un viejo.

Parece hermoso el pueblo.

No es malo. Cuando había que haberlo visto era antes de la aviación.

Las gentes de Brihuega hablan de antes y después de la aviación como los cristianos hablan de antes y después del diluvio.

Ahora no es ni sombra de lo que fue”.

Pero afortunadamente hoy Brihuega ha recuperado la luz, venciendo al menos temporalmente a las sombras. Esas sombras que amenazan la vida de las pequeñas urbes castellanas situadas lejos de las grandes vías de comunicación y cuyo futuro parece menos esplendoroso que su pasado.

En Brihuega nació la querida abuela Ildefonsa, mujer de gran talento que por méritos profesionales llegaría a ser directora general de Instrucción Pública. El viajero se permite dedicar unos momentos a su emocionado recuerdo.

Antes de partir hacia Pastrana merodea por las calles del pueblo. Atraviesa los restos de las murallas árabes por la puerta de la Cadena. Desciende hasta la plaza del Coso y desde allí a través del arco de la Guía se dirige extramuros a la Iglesia de Santa María y al mirador sobre la vega.

 

El viajero continúa su ruta en dirección a Pastrana atravesando alcarrias y previo paso por Budia, el pueblo donde miraban a don Camilo como un bicho raro y luego las pasara canutas para llevarse algo al estómago y encontrar fonda donde dormir.

Pastrana fue una población muy importante en el siglo XVI. Aquí vivió Ana de Mendoza, hija de los condes de Melito, la controvertida princesa de Éboli, esposa del privado real Ruy Gómez da Silva, y casi segura amante del propio rey Felipe. El hecho es que, según Morayta, “el primogénito de sus hijos era el único que tenía la cabellera como el rey, rubia y que se vanagloriaba de ser hijo del monarca y que en la corte, como tal hijo del rey se consideraba, y más porque Felipe II  hacía que se le guardasen las mismas consideraciones que al príncipe de Ascoli, su hijo natural”.

Ana de Mendoza debió ser una dama muy guapa aunque tuerta tras un accidente, caprichosa acostumbrada a salirse con la suya e inconstante en sus voluntades.

En las afueras de Pastrana Teresa Cepeda fundó un importante convento descalzo y también Juan de Yepes otro masculino.

La extraordinaria aventura espiritual, intelectual, literaria y organizativa de ambos reformadores del Carmelo, no pueden dejar de sorprendernos. Pasando frío y penalidades de todas clases, cuando no bajo la persecución del Carmelo calzado, atravesaban la inhóspita Castilla de mediados del XVI entusiasmados con su voluntad fundacional.  Recuperaron el valor de la Mística como yoga de unidad espiritual. Sus biografías están repletas de sucesos metapsíquicos, algunos tan singulares que hoy llamaríamos propios del fenómeno OVNI.

El biógrafo de Juan de Yepes, el Padre Fray Gerónimo de San Joseph, también carmelita descalzo, cuenta así la peripecia de la fundación del convento masculino de los carmelitas descalzos en Pastrana:

Aviendo ya instruido el Santo Padre los novicios de Duruelo, y Mancera, se partió mediado Otubre (1570) a hazer lo mismo en el de Pastrana con título de Vicario de aquella casa. Halló n ella a un escogido rebañuelo de catorze Novicios que en el primer año de su fundacion se avian recebido todos excelentes, y de grandes esperanzas: los quales aunque muy fervorosos, y dispuestos a toda perfección, pero necesitados de doctrina, por no aver tenido Maestro de asiento, ni a proposito. Por lo qual el Santo Padre, como a quien tocava la enseñanza comun de la Reforma, comencó a instruirlos de nuevo en las obligaciones de ella. Luego se echó de ver en el Noviciado, y en toda la casa la eficacia de su Magisterio: porque andavan todos alegres, devotos y alentados, y con una Santa competencia diligentes en el camino del Señor.

No pudo durar mucho la asistencia de nuestro Beato Padre en Pastrana, porque avindose  fundado en Alcala en este año de 1571, un Colegio, que fue el primero y más señalado de la Orden, fue señalado en él por primer Rector, para que le diese el temple devido a la virtud y las letras…”

Santa Teresa explica de propia mano la peripecia de la fundación de su convento femenino en Pastrana. Se produjo en un momento muy inoportuno para ella porque estaba organizando el recientemente creado en Toledo pero obligada por la insistencia de la de Éboli, no se pudo negar. Estuvo en Pastrana unos dos meses antes de regresar a Toledo en ese mismo 1569. Cuando murió don Ruy cuatro años después a la princesa viuda se le antojó meterse a monja descalza en el convento de Pastrana con el nombre de Sor Ana de la Madre de Dios. Sin embargo, al parecer sus caprichos y exigencias fueron tantos que Santa Teresa decidió trasladar a sus monjas a otro convento en Segovia. La vida religiosa de la intrépida doña Ana como monja descalza duraría solo unos meses. Luego de lo cual volvería a tener amoríos con el rey y ante la infidelidad de éste disfrutaría de su viudez con otros amantes, el secretario de Estado Antonio Pérez, el más importante de todos.

En la plaza pastranera de la Hora, junto al palacio ducal existe una placa conmemorativa de la visita de Cela. La plaza se mantiene en lo principal como la describe don Camilo: “La plaza de la Hora es una plaza cuadrada, grande despejada, con mucho aire. Es también una plaza curiosa, una plaza con sólo tres fachadas, una plaza abierta a uno de sus lados por un largo balcón que cae sobre la vega, sobre una de las dos vegas del Arlés”.

El viajero se fija allí en una misteriosa y esbelta dama con andares como de felino cansado que también se asoma a ver el paisaje. Luego inesperadamente se la vuelve a encontrar en el hotel. Resulta ser una ciclista aficionada que ha parado en Pastrana para hacer noche.

El tute por estrechas carreteras secundarias hace que el viajero se sienta algo cansado y decida irse a acostar pronto. Mañana un paseo por Pastrana y luego ruta hacia el destino final, la hermosa ciudad de Cáceres.

Pero antes hay que picar algo. En un primer bar el dueño le indica que aún es pronto para el Pastrana la nuit y la cocina está cerrada. En otro establecimiento negocia que le pongan medias raciones. La de callos estaba muy buena. En los precios se observa ya la influencia madrileña. Para bajar la cena pasea por calles empinadas de nombres sugerentes o de personalidades históricas españolas. Algunos balcones lucen banderas españolas. Seguimos en zona nacional.

Ya de mañana, el viajero no pudo entrar en el palacio ducal pero seguro que ya no se encuentra en el estado calamitoso descrito entonces por Cela. Tampoco en el museo de tapices idea que fue de don Eustoquio García que fuera párroco de la villa. La visita a la plaza de la fuente de los Cuatro Caños es obligada.

El viajero compra unos melones, se despide de Pastrana y vuelve a la agitación de la civilización industrial.

Menos mal que le queda el destino final de la ciudad monumental de Cáceres.  Allí paseando por el Parque del Príncipe acompañado por su sombra podrá poner en orden sus pensamientos y los recuerdos de su excursión por la España eterna. ¿Eterna?

 

 

 

 

 

 

 

 

El Mitreo de Mérida

He tenido el honor de que el texto que sigue a continuación haya sido publicado como dossier en el número 17 de la revista del Ateneo de Cáceres que acaba de salir al público. Lo reproduzco aquí para aquellos posibles lectores interesados que no tengan acceso directo a la dignísima revista del Ateneo de Cáceres.

Mi agradecimiento a esta importante y veterana Institución cultural extremeña por su generosa hospitalidad.

  

Desde hace solo unos pocos años abiertos al público, los restos arqueológicos conocidos oficialmente como la Casa de Mitreo constituyen uno de las antigüedades más importantes y evocadoras de Emerita Augusta, la gran ciudad romana capital de la provincia de Lusitania.

En realidad, pese a haberle sido adjudicado un nombre algo equívoco y que mueve a la confusión,  nos hallamos casi con toda certeza ante los restos de un bastante bien conservado templo mitraico, en los que se puede inducir la relación entre continente y contenido, entre arquitectura sagrada y liturgia. El mitreo es un subterráneo artificial en forma de gruta de reducidas dimensiones utilizado como santuario o templo en el mitraísmo. Es famoso el hallado en 1934 en la iglesia de Santa Prisca de Roma.

Aquí en España se muestra otro junto a la muralla romana y la actual catedral lucense. Cabe la posibilidad de que el extraordinario santuario hoy conocido como Santa Eulalia de Bóveda también situado cerca de Lugo, que tantas interpretaciones diferentes ha originado, se correspondiese con la parte inferior o mitreo de un templo romano. Se sabe que la parte superior de este antiguo templo romano fue destruida y se ubicó una iglesia cristiana en su lugar.

Pero, volviendo al área monumental de Mérida, en efecto, existe un mitreo claramente dispuesto y diferenciado en dichas antigüedades arqueológicas emeritenses. Un mitreo que desde luego no debiera ser confundido con lo que las pintorescas descripciones oficiales llaman “las habitaciones subterráneas” e “interpretan” como ¡¡¡“dormitorios de verano”!!!

Tan notable confusión pudiera ser interesada. Sin embargo, parece ser que Mitra y el mitraísmo significan poco hoy, incluso para el público culto español conocedor de las diferentes religiones establecidas actuales. No en vano a lo largo de los siglos la religión dominante en España ha tratado de borrar las huellas de las tradiciones religiosas precedentes en las que se ha inspirado sino basado, o incluso a veces asimilado como propias. Y el culto mitraico no sólo es una de esas tradiciones, sino, acaso junto con los restos del pitagorismo recogidos por Platón en su obra filosófica, los misterios eleusinos y dionisiacos, la de mayor influencia en la formación del Cristianismo original o primitivo por parte de Saulo de Tarso, más conocido como San Pablo.

 

Mitraismo y Cristianismo

De acuerdo con cierta historiografía moderna, Saulo habría sido un hombre cultivado, nacido en Tarso una ciudad de Asia Menor. Un judío cosmopolita que ni conoció ni fue discípulo del Maestro Jesús protagonista de tan hermosas, iluminadoras y poéticas peripecias  descritas en los evangelios pero cuya existencia histórica real no está totalmente probada. Según tales interpretaciones vigentes desde el siglo XIX, el Maestro Jesús sería otro de los héroes o divinidades solares cuyas biografías míticas resultan semejantes en lo que se refiere a los datos astronómicos. Para muchos investigadores a partir de la escuela racionalista de David Strauss que buscaba la realidad del Jesús histórico, Saulo sería el verdadero fundador del Cristianismo, ya que habría abierto una inicial variante del judaísmo acaso ligada de modo más o menos estrecho con los nacionalistas zelotes al universo espiritual, intelectual, político y social más amplio de los gentiles. Un movimiento que tras la toma del poder político del antiguo Imperio romano durante la etapa del emperador Constantino y aprovechando su gran aparato de Estado, se transformaría en la poderosa religión hoy conocida. Para tan decisivo cambio sincrético y estratégico, Saulo habría asimilado diferentes tradiciones iniciáticas, esotéricas o mistéricas de la Antigüedad reconvirtiéndolas e introduciéndolas en el nuevo culto que se habría originado en Palestina con planteamientos más localistas o restringidos al judaísmo y en todo caso, diferentes.

No obstante, algunos autores contemporáneos llevan el asunto de la creación del Cristianismo incluso aún más allá y tratan de demostrar que los textos neotestamentarios en realidad carecerían de la antigüedad que se les atribuye. Constituirían una obra apócrifa de Lactancio y Eusebio de Cesárea, compuesta durante varios años a instancias del parricida emperador Constantino y dirigida a establecer una religión monoteísta que fortaleciese al Imperio Romano y en especial, la propia autoridad imperial personal. Para ello habrían empleado diversos materiales, mitos y tradiciones anteriores a las que habrían dado un discurso o forma de cierta coherencia. Entre ellas las tradiciones hebreas del Antiguo Testamento y los Misterios, en especial en lo que se refiere al culto solar. La figura fundamental de la nueva religión se identificaría con la de otros héroes o divinidades solares, desde los Vedas a los Misterios.

Sea San Pablo el verdadero fundador del Cristianismo o bien con posterioridad, Lactancio y Eusebio de Cesárea, el caso es que ya en el siglo II el filósofo Celso se refiere entre horrorizado y despectivo a los cristianos a los que considera una horda, fanática oriental opuesta a la concepción aristocrática de la Vida y de la Cultura, una forma de lumpen ignorante y subversivo que pretendía igualar a todos por abajo sin diferenciar sus méritos o virtudes, dispuesta a socavar la Tradición, que podía poner en riesgo las instituciones romanas. Es posible que tales gentes fueran distintas a las que en un grupo más reducido, ligado a los Misterios, celebraban sus reuniones en catacumbas o incluso instalaciones subterráneas mitraicas. Probablemente adaptando a su propio plan los símbolos de Mitra, tan queridos a los romanos, en especial a sus legiones.

Pero sean quienes fueran esos cristianos a los que el filósofo Celso se refiere, el caso es que no existe arquitectura cristiana hasta el siglo IV, ni iconología cristiana hasta el siglo III. Una iconología inequívoca, que vaya abandonando de forma clara el estrecho parentesco semiótico con otras tradiciones gráficas paganas o hebreas veterotestamentarias tampoco se encuentra hasta ya el siglo IV.

Un aspecto curioso de esta iconología que parece querer ir disimulando la identificación del cordero (agnus) con el agni o fuego védico lo constituye la notable evolución de su imagen a partir del siglo IV.  Al principio se sustituye el inicial cordero nimbado con el sol y portador de la cruz por otra figura con cabeza humana.  Luego aparece solo la cabeza nimbada. Luego se puso la cabeza humana en la intersección de dos brazos de la cruz. Tras el concilio de Constantinopla a finales del siglo VII se ordena representar el cuerpo entero de Jesús sobre la cruz. No sin ciertas reticencias, como muestra la imagen del cordero portador de la cruz en la cripta de la iglesia de Sos en Zaragoza. A partir del siglo XIII la figura dramática del Cristo clavado y sufriente en la cruz, semejante a otras anteriores de Prometeo o Baal, se adopta con carácter general.

En algunas imágenes se muestra la forma de mandalas al estilo oriental, con la figura espiritual principal en el centro geométrico de la composición. Es frecuente la figura del Buen Pastor y del cordero que suele asociarse a la del alma del cristiano. También aparecen personajes psicopompos acompañando el alma del difunto. Ambas están influidas por el culto del fuego, agnus, agni o por los misterios de Eleusis (Demeter / Proserpina) o de Orfeo (Orfeo / Euridice).

La imagen del Sol y del fuego, asimilada por el Cristianismo a Cristo y al cordero, procede de los Vedas. La antigua Trinidad védica del Sol (Savistri) el Padre celestial; del fuego (Agni), hijo y encarnación del sol, y del Espíritu (Vayu), el soplo, ha sido adoptada también como dogma fundamental por el Cristianismo. El ritual o ceremonial católico de resurrección del fuego oficiado el Sábado santo presenta reminiscencias de ritos védicos.

También cabe asimilar a las antiguas ceremonias védicas de reparto del cuerpo místico de Agni la propia comunión cristiana.

Son importantes también las relaciones entre los Vedas y el Mitraísmo persa como luego veremos.

 

Mitra y el mitraismo

Pero sea como sea nuestra opinión sobre este asunto, conviene repasar brevemente qué fue el mitraismo para apreciar mejor las similitudes que el posterior culto cristiano tendría con dicha tradición religiosa e iniciática precedente.

Decía el conde de Canilleros que Extremadura era “la tierra donde nacían los dioses”. Pero había otros héroes dioses, “enviados” para el progreso o desarrollo espiritual de la Humanidad, muy anteriores a los de la Conquista a los que se refería don Miguel.

Así, Mitra es hijo de Ahura Mazda u Ormuz, el Principio del Bien zoroastrino. Nace simbólicamente en el templo mitraico de Mérida, y como el sol o el Maestro del Cristianismo el 25 de diciembre, cuando el sol, tras el solsticio invernal, comienza a elevarse sobre el horizonte. Nace dentro de una montaña lapis o piedra sagrada lo que tiene su correspondencia con una de las versiones de naturaleza del grial, la que le identifica con una piedra sagrada caída del cielo. Suele acompañarse su figura con pastores. Mitra representa al Sol. Lleva un gorro frigio inclinado hacia adelante sobre su cabeza de simbolismo semejante al del ureaus de los faraones egipcios. Es decir, el símbolo de la diosa egipcia Uadyet o energía kundalini elevada desde la base de la columna vertebral hasta la frente, hasta los chacras superiores. Lo que significa la realización espiritual y la renovación o desmaterialización del cuerpo astral o intermediario.

Tiene dos servidores portadores de antorchas, Cautes con el fuego hacia arriba. Cautopates con el fuego de la antorcha hacia abajo. Día y noche, se asocian al Tiempo, porque el héroe solar, dios o avatar, dentro del eterno retorno ha encarnado en el Tiempo, para desarrollar una serie de trabajos iniciáticos de carácter mítico y filantrópico. El Tiempo es origen de la Creación y del Mal tras su manipulación  por el demiurgo, (Ahrimán) que en el culto mitraico se asocia al toro que se ha de combatir después de ser robado, como en otros mitos iniciáticos, y llevado a una caverna, donde vencido el demiurgo en forma de toro nace el principio espiritual. También nacen en una caverna, por ejemplo, Zeus, Hércules, El Quijote iniciado o el propio Maestro Jesús.

Cautes y Cautopates muy probablemente sean la adaptación mitraica de los Asvines védicos, que simbolizan a Venus, en forma de Estrella de la Mañana o Estrella de la Tarde, pero que acompañan al sol en su movimiento aparente desde la Tierra y han venido a este planeta para combatir al demiurgo enemigo de la Luz. Otras variantes suyas son la pareja mortal e inmortal formada por Castor y Pólux, que tendrían su trasunto en el Cristianismo con la pareja Santiago San Millán famosos protectores de la caballería cristiana.

Mitra tendría un aspecto masculino y otro femenino. Por una parte es el Señor del Sol, de otra, representa a la Naturaleza receptiva y terrestre que fructifica cuando la baña la luz solar. Mitra tiene un componente de Logos o inteligencia mediadora entre Ormuz y Ahrimán que se disputan el alma humana. Desde el punto de vista esotérico, atendiendo a la naturaleza triple del Hombre, Mitra representaría el cuerpo fluido, el astral, el Ka, el periespíritu o el “alma” de la tradición esotérica. Es decir, no la dualidad de cuerpo y alma de las religiones exotéricas, sino el intermediario entre el Espíritu y el cuerpo material o bioquímico. Cuerpo astral que ha de ser regenerado mediante la iniciación para lograr un mejor acceso al mundo espiritual.

Existe un Mitra relacionado con los Vedas como hemos indicado brevemente. Pero el culto mitraico influyente en Occidente fue fundado por los sacerdotes magos zoroastriano antes que el cristiano y extendido luego como ya hemos indicado por los militares romanos a lo largo del Imperio.

Mitra realiza una serie de trabajos simbólicos que son recreados en las iniciaciones o misas mitraicas. Así, como ya hemos visto, dentro de la caverna o templo mata al toro, cuya sangre se hace caer sobre los recipendiarios situados en una estancia o cavidad inferior. Da de comer y beber a sus fieles o adeptos su carne y su sangre en una especie de comunión, simbólicamente similar por otra parte a la del kykeon de los misterios eleusinos, ambas muy anteriores a las instauradas más tarde por el sacramento cristiano.

El culto de Mitra es otro ejemplo del propio de sociedades secretas antiguas cuyas leyendas son representaciones del sol y de sus trabajos. El iniciado mitraico se hacía Uno con Mitra, imitaba y formaba parte de la Divinidad, de modo semejante al cristiano que desea imitar y unirse a Cristo.

Los perros que acompañan a Mitra significan la lealtad, la confianza, la sinceridad. En cambio, la serpiente se identifica comúnmente con Ahrimán.

El asunto tiene una grandiosa representación cósmica o astronómica. Orión caza al toro, la constelación de Tauro, (constelación Taurus, cuya estrella más brillante es Aldebarán) acompañado por los dos canes (constelaciones Canis major, estrella alfa Sirio, y Canis minar) y se opone en el teatro cósmico a la constelación de Serpens (o, según otros, a la de Scorpius) situadas en el lado opuesto de la esfera celeste. Los templos mitraicos, también el de Mérida, poseen representaciones de fuerzas cosmológicas y zodiacales.

 

Los misterios mitraicos

Una vez repasadas las nociones elementales sobre lo qué fue el mitraísmo se pueden apreciar mejor las similitudes que el posterior culto cristiano tendría con dicha tradición religiosa e iniciática precedente.

Si los misterios de Eleusis tuvieron gran influencia en la Cultura griega e incluso en el helenismo tardío, el mitraísmo fue una de las tradiciones religiosas e iniciáticas más importantes en la Antigüedad, especialmente en Roma. Dominante en el ejército, fue extendida a lo largo de todo el Imperio por las legiones romanas. Muchos de los oficiales romanos, incluso emperadores, se hicieron iniciar en el culto de Mitra.

Los Misterios constituyeron una de las Instituciones espirituales más notables de la Antigüedad clásica. Trabajaban en paralelo, pero con autonomía de las religiones oficiales que, dirigidas a un público general de gentes con menores inquietudes espirituales o de menor capacitación intelectual, explicaban mitos religiosos o literarios con carácter exotérico. Por el contrario, dirigidos a un grupo minoritario, más selecto, de pensadores, filósofos, artistas, gentes de mayor capacitación intelectual o moral, los Misterios mostraban de modo más o menos experimental las realidades espirituales, esotéricas, inefables o difícilmente comunicables de otra forma. De algún modo, experiencia en vez de creencia. De carácter aristocrático, como comunidades reservadas, muchas de las grandes personalidades de la Antigüedad fueron iniciadas en unos u otros Misterios.

Los Misterios variaban en cuanto a contenidos míticos pero en cuanto a método coincidían en tratar de establecer de modo experimental y no meramente dogmático la existencia del alma así como otras realidades espirituales diferentes del espacio tridimensional y del sentido común del Tiempo. Pretendían ayudar al hombre a despertar sus poderes espirituales, que dormían en su alma presa en la cárcel del mundo material y de las pasiones.

Generalmente eran una especie de psicodramas u obras dramáticas sagradas que se representaban de modo reservado para los admitidos a la iniciación y durante ciertos momentos del año, comúnmente equinoccios o solsticios.

Sin embargo, de modo semejante al soma de los Vedas, parece ser que en los más importantes además de la representación dramática de las peripecias de algún dios o héroe solar, también se realizaba una especie de comunión con alguna sustancia de carácter enteogénico. En Eleusis, uno de los Misterios más importantes que perduró durante casi veinte siglos, se cree que el brebaje sagrado Kykeon incluía cebada contaminada con cornezuelo del centeno o de otras gramíneas. Su componente era similar desde el punto de vista bioquímico al moderno LSD. En los dionisiacos, el brebaje llevaba uva fermentada junto con otras sustancias psicogénicas. Se inducía así una experiencia espiritual de extraordinaria influencia en la vida posterior de los iniciados que la experimentaban. Estas ceremonias y sus preparaciones serían antecedentes de la comunión mitraica y luego cristiana, esta última de carácter simbólico, sin propiedades enteogénicas.

En los Misterios cabe resumir que se dramatizaban dos clases fundamentales de enseñanzas, más o menos combinadas según los casos:

Los mitos de regeneración o floración y fructificación vegetal propios de las sociedades agrarias, ligados a un héroe solar que padece la muerte causada por el Mal y el desmembramiento, cuyo cuerpo luego suele ser dado a los fieles como alimento espiritual (Osiris, Tammuz, Atis, Adonis, Mitra, Orfeo, Dionisos, Balder,… el Maestro Jesús). Se trata de la escenificación del mito del dios que muere. Por medio de ceremonias o rituales iniciáticos que simbolizaban la purificación y la regeneración, el dios resucitaba y se convertía en salvador. Así, identificado con su propia entidad divina oculta el hombre realizado ha conseguido superar su naturaleza inferior, dominar sus pasiones o apetitos para manifestar la versión más elevada de sí mismo.

Los mitos relacionados con algún agente psicopompo que participaba en alguna aventura iniciática de rescate del alma o de un elemento simbólico espiritual o sagrado (Ishtar, Demeter, Orfeo, Jasón, Horus,… el Maestro Jesús).

El mitraismo participaría sobre todo del primer grupo.

La iniciación mitraica también constaba, como otras, de tres grados fundamentales, aunque el último desglosado.

Tras una preparación intelectual, emocional y moral del solicitante era iniciado en el primer grado. Al parecer, se le entregaba al neófito una corona en la punta de una espada. Seguramente asociados a la naturaleza espiritual del hombre y a la sabiduría.

También se le enseñaba que el esoterismo de Mitra dentro de su naturaleza triple como hombre era el de su propia alma o principio intermedio entre su Espíritu y su cuerpo.

En el segundo grado se le dotaba de una armadura para luchar en los subterráneos donde era enviado a luchar contra sus propias pasiones y “demonios” mentales. Parece que entonces adoptaba el nombre de Mile, soldado. Mile es el soldado al servicio voluntario de Mitra.

Durante una de estas ceremonias se sacrificaba un toro cuya sangre al parecer caía sobre el neófito emplazado en el mitreo o cripta subterránea.

Las representaciones iconológicas del mitraismo suelen mostrar a Mitra arrodillado sobre un toro yacente al que clava una espada en el cuello. El toro significa el demiurgo causante del Mal. Desde otra perspectiva, la degollación del toro significa que los rayos solares simbolizados por la espada liberan en el equinoccio vernal las esencias vitales de la tierra que al manar de la herida abierta por la divinidad solar, Mitra, fertilizan las semillas de los seres vivos. El sol, Mitra, al herir al animal fertiliza al mundo con su sangre, trasmutada en la suya desde lo alto, como si viniese de otro mundo, la parte superior del templo que ocupan los ya iniciados. Desde ese punto de vista, el culto de Mitra constituye otro mito de fructificación o regeneración propio de las sociedades agrarias.

En el grado más alto le daban una capa con el Zodiaco y otros símbolos astronómicos.

Tras las iniciaciones era proclamado miembro de Mitra, se le iniciaba en las enseñanzas secretas de la mística persa y recibía el nombre de león, dado que una de las representaciones esotéricas del propio Mitra era con cabeza de león y un par de alas. Algunos de estos elementos del culto mitraico como el saludo ritualístico en garra de león fueron adoptados por la Masonería Tradicional.

El Sumo sacerdote de la Orden Mitraica recibía el nombre de Padre Supremo. En el Cristianismo el del Papa tiene cierta semejanza, se suele llamar Padre Santo.

Los cristianos emplearon el culto mitraico como forma de introducirse entre el ejército romano para una posterior toma del poder. Las similitudes simbólicas iniciales permitirían tal labor. Una vez conseguido el poder el mitraismo fue perseguido, sus templos devastados, un ninguneo que les permitiera no dejar huellas de sus adaptaciones.

El templo mitraico

Se dispone en dos alturas para poder oficiar sus ceremonias litúrgicas o ritualísticas iniciáticas.  La parte más singular o característica es el mitreo o cripta. El mitreo es un subterráneo artificial en forma de gruta de reducidas dimensiones utilizado como santuario o templo en el mitraismo. Su papel en el ritual iniciático mitraico es fundamental. En el de Mérida aparece claramente diferenciado dentro del conjunto arquitectónico. El recipendiario de la iniciación era conducido allí, a la oscuridad subterránea a luchar contra las tinieblas, las pasiones degradantes, el propio miedo. En el espacio superior situado sobre el mitreo se sacrificaba al toro, cuya sangre caía sobre el iniciado.

En el templo mitraico suele haber alguna imagen o representación cosmológica. En el de Mérida se conserva parcialmente un importante mosaico.

 

 

 

 

 

Invitación

La visita a antiguas ciudades representativas de grandes civilizaciones periclitadas suele ofrecer una ocasión para la nostalgia. Para dejarse llevar por todo un mundo de evocadoras sugerencias. Para el conocedor siquiera superficialmente el mitraismo la visita a la llamada Casa de Mitreo en el área monumental de Mérida es especialmente sugestiva. No sólo puede disfrutar de su Belleza arquitectónica. Representa una memoria viva de la historia de las creencias y de las instituciones filosóficas, religiosas y esotéricas de la Antigüedad. Invita a pensar lo que podría haber sido la civilización europea si no se hubiera arrumbado de modo tan drástico y dramático todo ese universo griego y romano. También nos muestra otro ejemplo de la caducidad de las formas, muere la letra pero acaso sobreviven sus más valiosas enseñanzas esotéricas con otros ropajes. Uno de ellos es el Cristianismo esotérico.

Sin embargo, de las viejas sombras, de la nostalgia por el viejo mundo de Atenea cuya lechuza voló de su hombro en busca de otro sitio donde posarse, cabe rescatar algunos planteamientos que hoy perviven de otro modo. Así por ejemplo la Fiesta de los Toros.

 

 

APÉNDICE. Mitra y la fiesta de los toros

El templo mitraico de Mérida, así como muchas de las esculturas a él asociadas, se hallaron cerca de la actual plaza de toros de la moderna ciudad. No parece del todo casualidad sino acaso una especie de Justicia poética o verdadera memoria histórica. En efecto, muchos estudiosos consideran la Fiesta Nacional española heredera o consecuencia transformada del antiguo culto mitraico. La Fiesta también es un ritual de sacrificio de un toro, extraordinario animal, magnífica joya de nuestra zootecnia, pieza fundamental en el ecosistema de la dehesa, de tan preciosa biodiversidad. De algún modo es su símbolo y en lo que se refiere a cadena trófica y a biotopo, el toro bravo condensa en su propia carne la potencialidad de un ecosistema cuya existencia se vería amenazada si tan hermoso animal se extinguiera a consecuencia de la sectaria, despótica, e irresponsable prohibición de la Fiesta nacional.

El toro de lidia es símbolo vivo de la Naturaleza pero en un plano psicológico también de las pulsiones subconscientes del hombre y del héroe, contra las que éste ha de enfrentarse, luchar y tratar de vencer.

Una de ellas es el miedo. Cuando se dominan y encauzan las pasiones se puede construir algo superior, civilización. El control del miedo asociado al orden preciso de la lidia puede originar un arte fugaz con momentos de gran emoción y valor estético.

La espada es un símbolo polisémico. Uno de sus significados es el de la sabiduría para discernir, para separar lo cierto de lo incierto, lo bueno de lo malo. Otro es el de protección contra las agresiones del Mal. Muerto a espada como Mitra hace en acto sagrado, el toro que representa las fuerzas oscuras del inconsciente es transformado en instrumento de elevación, el hombre realizado ha conseguido superar su naturaleza inferior, dominar sus pasiones o apetitos para manifestar la versión más elevada de sí mismo. Una especie de superación mayéutica al ser llevadas las fuerzas y pasiones ocultas al mundo consciente, incluso para crear Belleza y repartirla.

Una tradición que aún se mantiene, si bien algo deformada, en algunos lugares de España. Durante las fiestas de San Juan, solsticio de verano, en la Soria de caballeros templarios y sanjuanistas de poetas como Bécquer o Machado, la fiesta ritual incluye que la carne de los toros muertos durante la lidia se reparte entre los asistentes en una especie de comunión recuerdo de la antigua ceremonia mitraica.

Don Alfonso X el Sabio reconocía este carácter originalmente sagrado de la fiesta de los Toros al prohibir cobrar dinero o el lucro entre sus participantes.

 

 

 

 

Vidas parejas

A lo largo de la Historia se han producido una y otra vez similitudes o paralelismos entre biografías aparentemente diferentes. Es curioso observarlas. Y práctico. La primera corrupción consiste en pudrir el entendimiento. Detrás de ella se siguen las demás.

Es evidencia de razón que la situación tanto nacional como internacional se está poniendo muy fea y que desgraciadamente la amenaza de un posible conflicto internacional importante cada vez resulta más creíble. Para no amargarnos demasiado a la espera de lo que pueda pasar vamos a buscar entretenimiento. Hoy vamos a dedicar unas breves pero desenfadadas líneas a los paralelismos entre dos conocidos políticos españoles. Aunque confiemos en que uno de ellos no se sienta menospreciado por ser considerado español.

Nos referimos a Su Excelencia el general Francisco Franco y a su aventajado discípulo y paisano Mariano Rajoy, presente gran valido de la Corona borbónica.

Ambos gallegos. Uno de Ferrol, otro de Santiago, capital clerical y de la carcundia irredenta gallega. Ferrol es una ciudad venida a menos como La Coruña desde que se perpetró el oneroso invento autonómico pero que aún mantiene, a pesar de galleguistas, y saboteadores sorosianos, a trancas y barrancas su condición de españolidad.  Santiago es la milenaria sede tradicional de obispos más o menos trabucaires, canónigos, prebendados y ahora mullidos burócratas de la Junta. Y de una antigua Universidad, hoy decadente, casi toda en manos de galleguistas, nacionalistas y separatistas, donde insultar a España constituye un mérito académico, como por desgracia he tenido alguna ocasión de presenciar.

Galicia ha dado una abundante cosecha de políticos que han alcanzado importantes puestos en las instituciones españolas. Casi todos reaccionarios, fulanistas, con las excepciones de gentes como el coruñés Madariaga o el infortunado, culto y noble Canalejas, también ferrolano, que si no hubiera sido vilmente asesinado ¡a quién se le ocurre visitar una librería! ¡qué provocación para la España cerril! Acaso hubiera transformado a mejor la Historia del siglo XX. Así presidentes de gobierno como S E, Dato, el ya citado Canalejas, Portela Valladares, Calvo Sotelo, Mariano o el tenebroso sectario Casares Quiroga. Un demagogo siniestro al que Fernández Flórez retrataría con gran lucidez no políticamente correcta en Una Isla en el Mar rojo.

Franco, aunque de familia ligada al mundo militar, o según otros de oculta ascendencia judía gallega, fue un tipo desclasado, que en su infancia parece ser que más de una vez se acostaba sin cenar caliente. Un hombre acomplejado que detestaba a su padre y tuvo que hacerse a sí mismo superando sus complejos. Gallego ilustre, reunía las virtudes y defectos de la raza y protegió a Galicia a su manera, evitando, conocía sus mañas, que cayera en manos de galleguistas, nacionalistas y similares.  Sobre sus verdaderos méritos como militar hay diversas opiniones entre los especialistas. Sin embargo, probó y acreditó valor personal en la absurda pero sangrienta peripecia española en Marruecos donde estuvo a punto de morir en combate.

Mariano, en cambio, “sólo” ha recibido un electoralmente oportuno y rentable guantazo de un muchacho ¿”mk ultra”? y paisano. Mariano procede de una encumbrada y clasista familia del mundo judicial, de acreditada limpieza de sangre. Dejó el Sar por el más caudaloso Lérez, y pronto comprendió que eso de trabajar no era lo suyo por lo se fue en busca de sosiego y privilegios. Así, aprovechando su entorno altamente favorable para tan alta ocasión, se hizo registrador de la Propiedad, dicen que reminiscencia jurídico profesional del medieval derecho de pernada. Aunque para la otra parte, visto lo visto, tampoco debería constituir motivo de orgullo y satisfacción para tan severa, encopetada, ¿parasitaria? y antes socialmente acreditada institución, contar entre sus beneficiarios a personaje tan poco fiable. No obstante, como tal trabajo no dejara de ser demasiado cansado, “arrendó” el chiringuito a un propio discreto y pasó a dedicarse a la Política.  Una verdadera desgracia para España y para el propio Partido conservador al que hoy utiliza para hacer recados y cubrirse cínica y mohatreramente con la doblez, cobardía, complejos y falta de sinceridad que habitualmente se achaca con mayor o menor justicia al carácter típico gallego.

Acaso inspirado en lo que su sabio paisano, colega y maestro, S E El Caudillo, hacía con los falangistas colaboracionistas o con los píos tecnócratas del Opus, Mariano se basa en socialistas desteñidos, herederos de la vieja acomodaticia Falange y miembros de la Obra, ésta sigue siendo la misma, para mantener su tinglado personal. Sistemas de poder compensado, antes y ahora, al servicio de ambiciones personales.

Ambos personajes autoritarios y dispuestos a cumplir trienios en la poltrona. De ideología política igual o diferente, según se mire. Franco era franquista pero no fascista como se le achaca con escaso acierto y precisión conceptual o historiográfica. Mariano es forofo y convencido marianista pero desde luego no demócrata, según se presume o dicen de él los hagiógrafos alabanciosos o las gentes despistadas que han dado en platicar sobre todo lo divino y lo humano e impartir muy sana y santa doctrina democrática en cuantos medios subvencionados les ofrecen cátedra y pesebre.

Sin embargo, también existen importantes diferencias. Franco era un patriota a su manera. Creía en una España unida y, hasta cierto punto al menos, no completamente dominada o a merced de los abusos de la oligarquía. Acaso por sus estrecheces de la niñez tenía cierta visión social de la Política. Fomentaba la economía nacional y creó un conjunto de importantes empresas de bandera. Un extraño mundo el de entonces en el que la economía pretendía satisfacer necesidades sociales. Nada que ver con los logros democráticos de ahora después del reino de progreso borbonero cuando el fin de lo económico es crear valor (aunque sea mohatrero o nominal) para el accionista internacional y a los trabajadores y consumidores que les vayan dando. Es decir, se trataba de una Política que parece asemejarse a la dice querer patrocinar el presidente Trump, de regreso a la economía real, control de la banca especulativa y abusona, amén de contra los desmanes y fechorías de la actual globalización, de la que Mariano constituye uno de sus títeres más siniestros y lamentables.

S E también promocionó cierta ascensión social mediante una política de becas para quienes acreditaban merecerlo y de igualdad de oportunidades. La Universidad era técnicamente solvente y sus títulos no constituían mohatra. Instaló una legislación laboral de protección del trabajador que la Monarquía ha ido desmantelando en su camino hacía una creciente esclavitud. Desarrolló un importante sistema de Seguridad social que ahora están intentando sabotear desde dentro para conseguir otro botín privatizado para amigos y buitres. Mantuvo un cierto control sobre dos variables fundamentales para la actividad económica: dinero y energía, hoy en manos de voraces e insaciables monopolistas. Así como el solvente sistema de Cajas de ahorros antes que los políticos y sindicalistas borbónicos las saquearan hasta arruinarlas.

Franco fue el gran visionario pionero de las energías renovables y se dedicó a hacer pantanos mientras sus sucesores borbónicos ponen su empeño en… ¡hacer desfalcos!

Tampoco pillaba sobres, ni robaba personalmente aunque dejaba hacer a la camarilla de su señora, si bien no era ajeno a la sabia institución tan tradicional española del yerno abusón y pilla pilla. Y desde luego tenía cojones. Mariano se ha criado como sobrero de la ganadería popular, cuando a Rato el presidente le echó al corral y no parece creer en nada. Ni es verdadero galleguista, lo usó para medrar en la Junta y arrebañar presupuestos, ni desde luego menos patriota español. Carece de conciencia social, sirve al amo que le permite mangonear en lo accesorio para superar sus complejos. En realidad, ya lo hemos dicho, es marianista. “Mariano lo único importante”. Mariano y no la Economía como disimula sostener para extravío de incautos y medro de abusadores, monopolistas y cara duras.

Mariano, solo o en compañía de otros, está desmantelando lo que queda del sistema económico, industrial español. Al servicio de poderes oligárquicos propios y ajenos, arrincona o ningunea a la Cultura española, a la que considera un obstáculo para sus logros despóticos o los intereses de sus amos. Su pareja de baile con la prefabricada falsa bandera podemita nos indica otra de sus mañas tonti-astutas para mantenerse en la poltrona moncloaca en colaboración con poderes globalistas devastadores más o menos sorosianos.

Su antológico “Luis, sé fuerte” por el asunto de los sobres y su extraña cuenta en Suiza describe lo que verdaderamente significa su obra e ideología políticas mejor que cualquiera de sus plúmbeos o plasmáticos discursos exculpatorios o aburreovejas.

A diferencia del invicto Caudillo, Mariano actúa como un emasculado, como un eunuco guardián de harén. Doblez, cobardía, crueldad, cinismo, falta de honor, patriotismo, empatía o de palabra… No da nunca la cara en defensa de ningún valor metafísico o patriótico y más que mentir compulsivamente parece desconocer la verdad. Purga a los miembros más lúcidos u honrados de su partido que ahora ha transformado en su partida, pero en cambio protege y financia al golpismo catalán que ha transformado España en su colonia. Ha abandonado a su suerte a buena parte de los españoles residentes en Cataluña, Vascongadas, Navarra, Baleares y ahora también, Galicia o Valencia, donde la lengua y cultura española son perseguidas o ninguneadas por las propias instituciones monárquicas. Para unos por ser traidor por naturaleza de suyo, para otros por seguir órdenes globalistas internacionales o como valido real. Más probablemente por egocentrismo, ineptitud, cobardía o vagancia. En realidad, acaso pura astucia y economía de medios: Si posees el poder no te preocupes de organizar. Nacerán cien mil servidores que servirán a tu creación. Si fundas tu secta o partida, no te preocupes del dogma que la justifique. Nacerán cien mil comentadores que se encargarán de fijarlo.  Si se trata de un partido, no importa la ideología o el pretexto para la dominación. Tendrás ditirambo alabanciosos prestos a jalearte a fin de evitar la temida llegada del motorista con el cese. Todo es opinable menos el culto a la personalidad del amo que asegura la poltrona, escaño, mordida o sinecura.

De Mariano, valido de Su Majestad para desgracia de España, se pueden decir muchas cosas. Casi ninguna buena. A su honradez personal puesta en entredicho de modo contundente por el tesorero de su partido, su subordinado inmediato y hombre de su íntima confianza, se une una trayectoria pública de embustes, doble lenguaje, cobardía, incumplimientos electorales o concesiones a terroristas y separatistas por los que se deja amenazar de modo impune hasta hoy. Sin olvidar a los globalizadores que han hecho del Reino de España su cortijo y laboratorio de experimentos.

Como muchos otros españoles Mariano confunde tolerar con consentir. La tolerancia es una virtud del fuerte, del que tiene voluntad y también inteligencia para discernir. Se relaciona con criterios, normas o sistemas axiológicos que a priori sería preciso cumplir en un cierto grado según su naturaleza. Consentir es un defecto del cobarde, del pusilánime o del torpe, del que carece de inteligencia o de criterio para comprender además de voluntad para actuar según las convicciones o criterios.

Franco toleraba, no mucho la verdad dado su carácter y formación militar, pero casi nunca consentía. El invicto Caudillo dejo a su muerte una España con problemas pero potencia mundial en indudable ascenso. Su mayor error se ha demostrado que fue nombrar sucesor a un Borbón y más aún de la felona naturaleza fernandina del Campechano. Pero ahora, su paisano Mariano, el sobrero de la ganadería popular, en su calidad actual de valido borbónico emplea los instrumentos del Estado en desmantelar la Nación. De cabeza a la irrelevancia internacional e histórica. Es de temer que si la orgía continua mucho tiempo más no va a dejar ni las raspas.

Nota

Tal día como hoy del año 1939 acabó la terrible guerra civil española y comenzó la dictadura franquista. Sus sucesores Borbones y su valido Mariano siguen.

 

 

 

 

 

CONVOCATORIAS: A cada cual lo suyo

Iker Jiménez, conductor del programa de televisión Cuarto Milenio e hijo del conocido psiquiatra y estudioso de fenómenos metapsíquicos o misterios OVNI Jiménez del Oso, viene anunciando una exposición a partir del día catorce de enero sobre los templarios en Toledo, un tema muy sugestivo, de cuyo estudio a finales del pasado siglo fuera pionero Alejandro Vega, el famoso investigador toledano y memoria viva de la ciudad.

Recuerdo con especial agrado y gratitud sus visitas guiadas nocturnas allá por los ochenta por un Toledo diferente al que enseñaban los rutinarios guías oficiales a guiris más o menos adocenados. Con la llegada de la noche, una vez que las remesas de turistas habían sido embarcadas de regreso, la ciudad deja su mercantilizada impostura como parque temático y es capaz de abrirse para dejar traslucir su magia secular. Siguiendo la siempre bien orientada brújula de Alejandro, sus acompañantes íbamos descubriendo muchas de las facetas desconocidas, misteriosas o insólitas de la mágica ciudad milenaria. Gracias a sus explicaciones, además del templario, los Toledo alquímico o de la Judería revelaban muchos de sus misterios.

Singular interés despertaba la visita, en su compañía y gracias a la hospitalidad de Salvador, su dueño, al interior de la casa del candil o del duende con sus misteriosos subterráneos, que cabría conectar con la imaginación a los famosos pasadizos de la Cueva de Hércules y todo un universo de leyendas asociadas.

Acaso guiado por un ángel como decía Rainer María Rilke cuando visitó la ciudad hace un siglo, o acaso por su intuición, Alejandro Vega, sabio modesto, autodidacta de mérito, había estudiado a fondo cada piedra y rincón de Toledo para poder documentar sus diferentes recorridos, entre los que destacaba precisamente el del Toledo templario.

Como suele pasar tantas veces en España, incluso entre supuestos buscadores espirituales, el mérito, más que reconocido o apoyado, es ninguneado por ignorantes o por los que no muestran agradecimiento por todo lo que han aprendido gracias al esfuerzo y dedicación de otros.  Y a los que incluso se atreven a ningunear después de entrar a saco sino directamente plagiar sus obras. Entre las que cabe destacar en el caso de Alejandro Vega, no solo los citados sugestivos paseos nocturnos, sino también sus varios libros, cuadernos heterodoxos o programas de televisión, entre ellos también sobre la vida y la obra de El Greco. Su blog toledoescondido.wordpress.com es referencia obligada para todos los amantes del Toledo mágico.

No sé si Iker Jiménez ha estudiado la obra de Alejandro para documentar mejor su exposición, pero si no lo ha hecho así me permito aconsejarle que hable con él o lo haga. No encontrará mejor conocedor personal del Temple toledano. Podrá aprender mucho y comprender de qué manantial mana mucha de la información ahora existente sobre los misterios, mitos y topografía del Toledo templario.

En todo caso, Toledo siempre se revela al buscador atento que se acerca a él con el alma abierta. Recuerdo la noche que a la salida de la casa del duende, junto a la torre de San Miguel que sirve de aguja de acupuntura a la ciudad, Alejandro nos mostró la calle de la Candelaria. Esa Luz que se abre paso entre las tinieblas del invierno, como nos gustaría ocurriese con el reconocimiento al mérito ajeno en el cultivo de las virtudes metafísicas.

 

Más información, (las palabras resaltadas en granate abren sendos enlaces).

Un documentado comentario de D. Alejandro Vega sobre este asunto

Sobre el Toledo templario, en La Voz de Galicia

La Candelaria en Toledo

Navidad en Toledo

 

 

 

 

 

Unamuno, ochenta años después

La pasada noche de san Silvestre se han cumplido ochenta años de la muerte de don Miguel de Unamuno y Jugo en su residencia salmantina donde se encontraba bajo arresto domiciliario tras el conocido incidente en la Universidad con el famoso general Millán Astray acaecido durante la celebración de la fiesta de la Hispanidad de 1936.

El Rector de la Universidad de Salamanca tuvo la gallardía de hacer honor a su nombre, actuar como tal y defender públicamente la Razón y la Cultura, el sentido de la Libertad y de la Universidad, ante las impertinentes declaraciones de un Millán Astray desaforado. Lo que se sabe menos, porque no se suele contar, es el digno comportamiento que tuvo la mujer de Franco, doña Carmen Polo, defendiendo a don Miguel, y saliendo con él y acompañándolo para protegerle. Un gesto que le honra.

La trayectoria política de don Miguel no deja de ser interesante tanto en lo personal como en relación con las peripecias históricas españolas de su época. Liberalismo, socialismo, republicanismo, desencanto y amargura finales. Unamuno combatió la carcundia clerical vasca de jesuitas y PNV, el nacionalismo ventajista y retrógrado que tan bien narra otro escritor noventayochista, don Vicente Blasco Ibáñez en El Intruso.

Entre las dos Españas prefería el majestuoso tilo de los liberales bilbaínos al rústico roble nacionalista.

Como es sabido Unamuno sufrió destierro durante la Dictadura de Primo de Rivera en la isla canaria de Fuerteventura. Vivió un tiempo en su capital, llamada entonces Puerto de las cabras, en vez del más fino actual de Puerto del Rosario. Se fuga a Paris y regresa más tarde a España.

De su etapa ideológica republicana es interesante y poco conocida su correspondencia con el insigne poeta Antonio Machado, quien le confesaba su desencanto con “las repugnantes zurdas españolas”.

Más conocido es su descontento con la marcha de la Segunda República que tanto había contribuido a traer, junto con otros conocidos intelectuales.

Aunque el término de generación del 98 no está perfectamente delimitado, ni en el tiempo ni en sus integrantes, Unamuno siempre figura como indiscutible.

Es admisible creer que ahora nos encontramos en otra crisis con grandes similitudes con la del 98.  Pero también con importantes diferencias. Una de ellas es que hoy no parece que haya intelectuales de la talla de Unamuno para denunciar los abusos del Poder, ni menos aún, la búsqueda del sentido metafísico de nuestros males como nación civilizada. Ni la Universidad es hoy la que era.

Pero sabemos que esto de las crisis en España y de España constituye un problema recurrente. A principios del siglo pasado, Joaquín Costa estudiaba también la problemática del liberalismo español y su relación con la oligarquía y el caciquismo. Costa se quejaba del liberalismo formal, una cáscara hueca de legalidad y derechos formales pero que encubría una mohatra práctica al servicio de caciques y oligarcas.  Propugnaba como alternativa un nuevo liberalismo “orgánico, ético y (que) atienda a crear y afianzar dichas libertades con actos personales de los gobernantes principalmente, dirigidos a reprimir con mano de hierro, sin piedad y sin tregua, a caciques y oligarcas… haciendo de un Estado peor que feudal una nación de ciudadanos libres de hecho, con justicia y autoridades que protejan por igual sus personas, sus derechos y sus intereses”

El liberalismo no puede perder un componente espiritual, metafísico y humano, dedicado a satisfacer las necesidades reales de la gente. El valor de uso por encima del valor de cambio. Y un obstáculo para evitar el cautiverio contra el que también nos prevenía Cervantes.

Así, don Miguel de Unamuno, en respuesta a esta encuesta y en la misma concepción cervantina, había propugnado la importancia de los hombres y no solo de las ideas. Decía don Miguel: “vida interior necesitamos… no tanto leyes como personas nos hace falta, no ideas sino hombres. …el instrumento con que los hombres hacen hombres son las ideas, y que sin hombres no hacen ideas las ideas. Pero aquí hombres necesitamos…y ¿se hace hombres con la palabra?, creo que sí. La palabra es el gran ariete contra el caciquismo

Hombres e ideas, ideas y hombres. Unidos por la voluntad y en defensa de la Palabra. El gran desafío de la Cultura. Nuestro gran desafío de hoy para vencer la zozobra y tribulación que nos acechan. Sentir nuestros problemas y ofrecer respuestas a nuestra crisis actual es quizás el mejor homenaje que podemos ofrecer al maestro Unamuno en el ochenta aniversario de su muerte.

 

 

 

Hispanidad pasada por agua

El doce de octubre se ha “celebrado” el día de la Hispanidad. Que al parecer se “celebra” por los que no creen en ella. Y, en efecto, actúan en su contra. Mientras Felipe Bi, muy elegantemente disfrazado para tan alta ocasión, y su valido en funciones juegan con los soldaditos de plomo que sacan de su cajita polvorienta una vez al año, la Nación está en almoneda, indefensa. Un desfile en el que no están los del nutrido banquillo de ilustres compañeros y colegas del valido real en funciones. Ni los próceres chupones de las tarjetas fraudulentas con el altivo y malencarado ex Jefe de la Casa Real incluido y asesor de los Urdangarín en cabeza del desfile.

hispanidad-rapaces_optY con la Cultura española arrumbada y saboteada desde fuera pero también desde dentro, por los más obligados a defenderla. El sádico Montoro confiesa muy risueño y puesto en razón que con tanta sisa presupuestaria y tanto choriceo ya no hay ni para pagar el Cervantes. Cosas de Bruselas y del malvado Sánchez.

Los golpistas se cachondean impunemente de Felipe Bi, de su fláccido valido en funciones y lo que es mucho peor para nosotros, los humillados súbditos, de la legalidad y de la difunta Nación española, de la Patria y sus mitos más importantes.

Para colmo, algunas autoridades escenifican públicamente la burla, el escarnio y la injuria, se atreven a chotearse de la Justicia, y a cachondearse del propio Felipe Bi en cuyo nombre se administra, rompiendo los mandatos judiciales en las pasotas barbas de agudos golillas, plumillas de a cien el renglón, escribanos de otro sí digo y valerosas gentes de estaca.

Ni Felipe Bi, ni su valido en funciones, ni sus bizarros soldaditos de plomo están ni se les espera en la defensa de la Nación y de la propia legalidad vigente. Su legalidad.

 

Es sabido que muchos políticos e intelectuales del pasado se maravillaban porque en el Reino borbónico de España existiesen tradicionalmente dos constituciones. Una, la legal publicada en la gaceta oficial para extravío de bienintencionados y disimulo de fechorías, duerme embalsamada fuera de la práctica política del Reino. Pura fachada o decorado de la tramoya. Y otra la real, la verdadera que es un contubernio oligárquico y caciquil inconfesable para el expolio de la comunidad y mayor embrutecimiento de sus súbditos.

Esta tartufesca y cínica dualidad se ha vuelto a escenificar en Palacio. Mientras la legalidad y la propia razón de ser de las instituciones, Monarquía incluida, es estentórea y ostensiblemente vulnerada ante el cachondeo público, (al que cabe reconocer que solo una valiente heroína ha hecho frente), en la recepción palaciega, mohatra socialista vende patrias incluida, se felicitaban por lo que de verdad importa a sus intereses: el golpe de partido (dinástico y por tanto, de Estado) perpetrado a mayor beneficio y dominación de la oligarquía. La feliz pareja de hecho de Mariano y ese complaciente chico asturiano que promete tantos días de gloria y dividendos, asegura la no menos feliz gobernación del renovado valido y el regreso del recauchutado bipartidismo dinástico pilla-pilla. Todos felices y contentos. A comer perdices y arrebañar presupuestos. Y a darse de codazos para coger sitio en la timba renovada y repartirse el botín. De lo que queda de España.

Y que se prepare la heroica e indefensa ciudadana catalana que en verdad, con hechos, ha defendido la hispanidad así como la dignidad y el honor de España entre las burlas y abucheos del populacho impune. Que sin duda las hordas catalanistas le van a dar julepe, ostracismo y muerte social por su insólito atrevimiento de pretender que las instituciones dinásticas respeten su propia legalidad. Legalidad que la deja abandonada e indefensa ante las hordas. Mi gratitud y reconocimiento para la patriota que ha desenmascarado la tramoya oficial y demuestra que, sin embargo, pese a las traiciones, la Hispanidad aún no ha podido ser erradicada del todo de nuestra conciencia.

 

PD.

hispanidad-republica-islamica-cataluna_optPara terminar de rematar la cosa esa de la Hispanidad, la gubernamental Tele 2 aprovecha para celebrarlo paradójicamente a su manera y proyecta una película que glosa la historia del nacionalismo catalán. “La ciudad cremada”. Incluso con Prat de la Riba, Cambó que hace de plutócrata bueno soltando un sermón victimista, marrullero, ventajista e hipócrita frente a un Alfonso XIII de opereta, o el mismísimo doctor Robert, audaz científico nacionalista que medía cráneos para demostrar la superioridad de la pura raza catalana. Y el maligno Lerroux es el malo, malísimo, todo un republicano españolista violador del monjerío.

Para remate, otra gran manipulación: la lamentable guerra de África, juguete siniestro para el entretenimiento y negocio de Su Católica Majestad, es considerada como una agresión de la malvada España … ¡contra Cataluña! La misma que se lucraba de ella.

Ahora bien, fuera esa su pretensión o no, ya hace cuarenta años y en una película que parecía hagiográfica, la burguesía catalanista quedaba retratada una vez más en sus endémicas codicia, oportunismo, frivolidad, doblez y cobardía.

 

Santa Lucía de Trampal

Aunque parezca mentira, aún se descubren en España joyas de arquitectura prerrománica hispana que vienen a completar nuestro DSC_0297_optcatálogo de tesoros legados por el pasado.  Así, por ejemplo, a principios del siglo XX, el bello templo pagano lucense conocido ahora como Santa Eulalia de Bóveda, al que ya hemos hecho referencia en otras ocasiones. O el importante templo mitraico de Mérida que merece estudio aparte.

Sin olvidar otros preciosos templos que han sufrido importantes peripecias que pusieron en un brete su conservación. Así, Melque, que se utilizó como pajar en una explotación agrícola. San Baudelio de Berlanga fue utilizado como aprisco y sus singulares frescos, algunos hoy recuperados y expuestos en el Museo del Prado, desmantelados. San Pedro de la Nave fue trasladada para no ser inundada por la construcción de un gran embalse sobre el río DSC_0351_optDSC_0360_opt DSC_0367_optDuero.

 

Hoy vamos a dedicar un tiempo a la más reciente, la encontrada también en Extremadura, en el término municipal de Alcuéscar, en la provincia de Cáceres, no lejos de Montánchez, de la antigua dehesa pública de Mérida o del desaparecido santuario dedicado al culto pagano de Ataecina, una diosa prerromana que se representaba por una pequeña cabra, luego asimilada por los romanos a Proserpina, la hija de Démeter y esposa de Plutón, protagonistas de los famosos DSC_0362_optMisterios de Eleusis en Grecia, una de las instituciones más importantes de la Antigüedad. El santuario de Ataecina se cree estaba a unos diez kilómetros cerca de la ruta de la plata. Se celebraba un culto, acaso mistérico, que identificaba a la diosa con una cabra que era sacrificada en su honor y luego consumida entre sus fieles como en una especie de comunión pre-cristiana.

 

DSC_0340_optProbablemente mudéjar más que visigótica como inicialmente se creyó por su estructura y decoración o la presencia de tres ábsides como en San Juan de Baños, y contemporánea de Santa María de Melque (Toledo), vamos a tratar a continuación de la iglesia prerrománica cristiana de Santa Lucía de Trampal. Esta preciosidad, parcialmente escondida entre la maleza, se encontraba “reutilizada” como casa de labranza, corrales, aprisco y almacén y ha sido rescatada del deterioro o del olvido en 1980 cuando amenazaba ruina y felizmente recuperada para la admiración del visitante. Santa Lucía fue convertida en sede provisional de un destacamento de las tropas invasoras napoleónicas durante la Guerra de la Independencia. Y luego, como ya se ha indicado, en casa de labranza donde vivía un aparcero y su familia que dedicarían a establo una parte del crucero.

 

El edificio felizmente hoy recuperado formaba parte de un conjunto cenobítico erigido hacia finales del siglo VIII, situado a unos cinco kilómetros al sudoeste de la población cacereña de Alcuéscar y al que se puede acceder por una carretera asfaltada que discurre entre dehesas. Se ubica a media ladera cerca de un manantial o venero llamado de Trampal. Una singular obra hidráulica rodeaba el conjunto del recinto con sendas acequias que se juntaban aguas abajo, hasta desembocar en la conocida como charca de Santiago. De modo que, como otros muy posteriores de Cluny o el Cister, con tal ordenación del espacio y un sistema de cultivo en regadío, pudiera sobrevivir en un régimen de cierta autarquía alimentaria e incluso de venta de excedentes. El conjunto cenobítico disponía de dos iglesias, Santa Lucía y Santiago, un monasterio, un poblado para colonos encargados de la agricultura hortícola, una torre o campanario, talleres y herrería.

Para su construcción se reutilizaron materiales procedentes de otras edificaciones anteriores, y en especial, se empleó una especie de pepitoria de sillares, pilastras, dovelas y aras de origen romano o visigótico. Un recurso muy habitual cuando una Cultura sucede a otra sobre el mismo territorio.

DSC_0361_optEn su comienzo la liturgia se basaba en el rito mozárabe o hispánico. De ahí, es decir a la acomodación entre rito y distribución del espacio arquitectónico, la singular disposición de la construcción. Tras una procesión ceremonial el sacerdote se situaba en el ábside central y, al igual que en las tradiciones judía o cristiana ortodoxa oriental, parte de la liturgia quedaba oculta a los fieles que se acomodaban en la nave.

La iglesia fue abandonada unas décadas después de la invasión musulmana, parcialmente despojada de mármoles o elementos arquitectónicos valiosos y luego rehabilitada ya hacía el siglo XV, sobre todo la nave principal. El conjunto oriental con los tres ábsides, el crucero y el coro es la parte mejor conservada de la original. Sus cubiertas originarias han llegado hasta hoy, excepto las de los cimborrios. Con bóvedas de cañón peraltadas, arcos de sujeción de los cimborrios y de herradura. El resto parece que se arruinó durante los siglos de abandono.

DSC_0328_optLas bóvedas iniciales se contrarrestaban y transmitían la presión del peso de la cubierta a las laterales. El juego y posición de los muros de carga permitía una especie de arrostramiento que proporcionaba estabilidad al conjunto. Los macizos de estos muros están construidos con mampostería de pizarra, salvo el del ábside central realizado en sillería algo desigual.

 

No se sabe muy bien las razones del abandono del monasterio por varios siglos a partir del IX.  Acaso la influencia musulmana produjera la conversión más o menos forzosa al Islam o quizá migraciones en busca de una mayor protección.  Un siglo y medio después de la reconquista del territorio por las fuerzas cristianas, el monasterio se volvió a ocupar y comenzó la rehabilitación de la iglesia. Por eso la nave principal presenta DSC_0385_optahora arcos góticos, anacrónicos con la arquitectura originaria de influencia bizantina.

También se recuperó el sistema de acequias que permitía su explotación agrícola.

Santa Lucía de Trampal es otro tesoro a añadir a los que muchos que adornan Extremadura y su visita es altamente recomendable.

 

En el actual centro de interpretación del monumento, atendido amablemente por Miguel, se presentan una serie de paneles didácticos ilustrativos e incluso una maqueta que reproduce su disposición original.

Caballero Zoreda y Sáez Lara (CSIC) son algunos de los investigadores del monumento de cuya ponencia presentada en el V Congreso de Arqueología medieval española también he tomado datos para la documentación de este texto.

 

Postdata

Sobre Santa Lucía del Trampal disponemos de las noticias que nos han llegado a través del llamado Interrogatorio recopilado por Thomás López, Pensionista de Su Majestad y Geógrafo de Sus Dominios, publicado bajo el nombre de Estremadura a finales del siglo XVIII y dirigido a la elaboración de un Diccionario Geográfico de España. Un empeño científico de la Ilustración al que cabe considerar también una especie de embrión de catastro.

Define a “Alcuesca” como “villa eximida, territorio y encomienda de la Orden de Santiago”.

Dice que “Tubo, antiguamente, cinco hermitas que eran las de San Gregorio, situada en la cima de la sierra de Santa Lucía, cerro del Calvario, distante del pueblo medio cuarto de legua en medio del oriente y del mediodía. La de San Jorge en la dehesa boyal, distante un cuarto de legua, más acia levante. Estas dos ya demolidas (se refiere al año 1798). La de Santa Lucía en la falda de la sierra de este nombre, distante media hora entre mediodía y levante. Esta se tiene, por tradición constante, que fue convento de templarios y estar rodeada de cimientos que indican haver sido convento y de una hermosa huerta. La de los Mártires… y la de San Yldefonso…”

Y más adelante nos indica que “La sierra de Santa Lucía… acaba en el zerro del Trampal, de cuya cima nace un copioso venero de aguas que fertiliza la mencionada huerta de Santa Lucía, situada al fin de su falda

Esta descripción, con la curiosidad añadida de vincular a Santa Lucía de Trampal con los templarios, tiene especial interés al haber sido realizada antes de la desamortización que tantos desastres artísticos propiciara.

 

 

 

 

 

Cofradías borboneras

El impropiamente considerado jayán de popa de la cofradía ha pedido tregua para unos ciertos jaques no tan adelantados en el escalafón o con menos suerte. Forman parte de la cofradía cómplice de igual servicio y mejor gloria de estos católicos Reinos. Pero no un bajamanero cualquiera, que ya decía el Guzmán de Alfarache: “quien se precie de ladrón procure serlo con honra, no bajamanero, hurtando de la tienda una cebolla y trompos a los muchachos”. Ni fragute ni menos santiguador de bolsillos, cachuchero, gomarra, alcatifero, desmotador, murcigallero, mulciglero o murcio.

2086 - Sienna_opt¿Piedad por el descarriado?, ¿solidaridad entre compadres, colegas y cómplices?

Hay que descartar que todo un excelentísimo señor devenga en aguilucho, pero el desocupado lector tendrá su propia opinión y no es cosa de cambiarla a estas alturas.

Sin embargo, sabido el ventor, quedan cosas aún por averiguar: ¿quién fuera el aliviador, azorero, caleta, palanquín?

¿Nuevas generaciones? ¿Regeneracionismo?  Se abre un abismo para el virtuoso joven de talante virginal, espíritu puro y pensamientos elevados. Ante él, como visión de diabólico tentador, se despliega la carrera completa dentro de la cofradía: de jorgolino a trainel, luego a mandil o mandilandín republica cataluña_optsi porta espada. Aquí, el ameno y florido jardín se bifurca: la honesta aspiración a rufezno por un lado. La carrera de ciertas armas de otro. De ahí a espadachín. Luego, previa oportuna iniciación, a jaque. La naturaleza de esa iniciación varía. Se debe probar coraje y desenvoltura para la causa: ¿pelearse con otros matones?, ¿liquidar a un corchete o justicia? Y ya demostrada la valía el jaque puede devenir en jaquetón. O jayán: el que, según Quevedo, es respetado por todos los demás. Tal como cierto descuidero, comendador de bola según otros, que le escolta.

Mas no hay nada que no pueda resolver un virtuoso dinástico, un buen colaboracionista. Y, al cabo, la Justicia se administra en nombre del Rey.

Otro cuento del Conde Lucanor

En el Reino arrebatacapas de España cualquier cosa puede pasar. Acaso se podría comprender la laxitud de la Monarquía con el corrupto golpismo catalán por el hecho de compartir testaferros en paraísos fiscales con la misma Famiglia Pujolone. Todos saben mucho de todos y pueden usarlo para volcar el lucrativo tenderete de trileros si la cosa se pone fea y alguno de los cómplices mafiosos le da por avisar a la pasma o corchetes. Es sabido y comprobado que aquí los ropones y corchetes van lentos, muy lentos, montados en briosos caballos de madera para mejor poder ser burlados por los poderosos.

conde lucanorAnte tanta institución mohatrera de este monarco-Estado que disfrutamos cualquier cosa es lícito pensar, como, por ejemplo, que estamos asistiendo a una representación picaresca para, sirla más o menos, seguir desplumando a sus incautos súbditos que observan admirados la función.

El cómico primer galán de pelo teñido y bizarra gallardía impostada, actual valido galleguista de Su Católica Majestad, tras muchos años de consentimiento y disimulo de cuernos ha tenido a bien dignarse mandar a cierto mal llamado tribunal, la cosa esa del golpismo catalán.  Se ha chivado a tan Alto pero no menos Severo Organismo que un tal Massolini, que ya se permitió amenazarle con total impunidad en su propio despacho oficial en Palacio, viene perpetrando varias y constantes fechorías, amparado en la corrupta, codiciosa, piadosa e impune oligarquía de pura raza catalana. Y que, para colmo, ahora ni siquiera consiente para mejor disimular en seguir besando el anillo del Padrino y se declara en público desacato.

El presente valido real ha demostrado una y otra vez que no es muy creíble, ni su palabra o promesas valen más que un maravedí de madera, de modo que puede que todo sea un paripé electoral para seguir ordeñando presupuestos una vez el blandito pueblo español haya depuesto su disputado pero inútil voto en la urna. Pero aunque la política de la Monarquía sea la que es, independientemente del valido de turno, el de ahora tiene fama de cobardica, de heroico imitador de los sacrificados sacerdotes de Cibeles.

Sus amenazas carecen de credibilidad. El asunto tiene su lado tragicómico y a mi me recuerda la preciosa colección de apólogos divertidos y sabios del Conde Lucanor.

Uno de sus más famosos cuentos explica cómo el frondoso árbol de la Mentira en que se acomodaban en sus ramas y bajo su sombra tantos próceres dinásticos se viene abajo con todos sus numerosos habitantes cuando la Verdad enterrada decide ver la luz.

Otro cuenta las peripecias de un padre, su hijo y un burro, que siguen los criterios de unos y otros a falta del propio. El valido pasa el camino preguntando a unos y otros si se baja o se sube al burro con variadas opiniones contrapuestas. Es bueno preguntar para seguir ganando tiempo y no hacer nada hasta que termina el camino, digo la legislatura.

Pero quiero hacer aquí especial mérito de otro cuento más: De lo que aconteció a un mozo que casó con una mujer muy fuerte y muy brava, retomado luego por Shakespeare en su famosa comedia La Fierecilla domada. En este sabio apólogo el galán protagonista, avisado de cómo se las gasta su doña, se estrena como marido mandando diversas cosas a sus animales domésticos, como estos naturalmente no le entienden y obedecen, los liquida sin contemplaciones. Luego repite la jugada con su antes bizarra mujer que, con el susto de lo presenciado en el cuerpo, le intenta complacer sin reservas.

Pero con tal precedente el padre del interfecto, hasta entonces un algo calzonazos, intenta repetir la maniobra con su mujer y liquida primero un gallo y luego un perro y su caballo. A lo que ella responde muy chula y bizarra que ya puede liquidar todo el corral si quiere, que ya conoce su escasa voluntad y va a seguir haciendo su catalana gana.

Mariano, ¡Qué ya te conocemos!

La solución de esta farsa seguro se encuentre en otro apólogo. Voy a ver si la encuentro.

 

 

El Toisón de hojalata sobredorada

A muchos jóvenes lo del Toisón de oro les suena a aventura de Tintín, el de Hergé. Sin embargo, la Jasonhistoria viene de lejos: el Toisón o vellocino de oro está ligado en su origen mitológico y simbólico a la aventura de Jasón y los argonautas en la antigua Cólquida. Además del propio simbolismo del viaje o aventura iniciática, la figura de Jasón se suele asociar a las diversas divinidades solares de la Mitología universal.

El vellocino o toisón de oro que buscaban Jasón y sus argonautas es el cordero celestial: el sol espiritual e intelectual.  El dragón que lo custodiaba significaba la ignorancia, o la oscuridad que luchan contra el sol en el paso equinoccial. El entrante signo astrológico de Aries o el Cordero. Un símbolo de pureza. En muchos Misterios del paganismo representaba al Salvador universal, también luego en el Cristianismo. En especial con la Semana Santa, una fiesta astronómica lunisolar, fijada en función del equinoccio y la luna llena. Como tal puede observarse, asociado a la Cruz, en el tímpano de muchas iglesias románicas. Es el Fuego, criatura o hijo Solar, a través de la cruz astronómica formada por el ecuador celeste y la eclíptica. Y cuya sangre es la luz y vida solar que se vierte sobre la tierra desde ese signo de Aries.

Para algunos autores el vellocino de oro en realidad es un libro sagrado, depositario de la doctrina secreta. En otras tradiciones el vellocino de oro debe ser ganado tras el logro espiritual para poder reinar.

orden toison oro 2_optLa actual Orden del Toisón de Oro fue establecida el año 1430 en la iglesia de San Bertín por Felipe Primero, llamado El Bueno, Duque de Borgoña, famoso según los viejos cronicones por su “gran liberalidad con los pobres, afabilidad con los vasallos y todos los príncipes extranjeros. Gastó infinitas riquezas en socorrer y amparar a los necesitados vasallos, viudas, huérfanos y pupilos, en enriquecer a sus amigos y favorecer a muchos señores…”

Una Orden de Caballería con unos objetivos muy claros. “El instituto fue para mantener la Iglesia de Dios y la noble Cavallería del Toisón, a ejemplo del valeroso Gedeon, capitán de los israelitas, y su vellón o de Jasón, u otro cualquier ejemplo, pero el fin fue la defensa de la Ley Christiana”.

Durante la solemne ceremonia tradicional de entrega del Collar del Toisón de oro el Maestre exhortará al nuevo caballero que cumpla diferentes juramentos y preceptos.  Y a que el collar que ha de llevar “lo sea en gloria de Dios, de toda la Christiandad y ensalzamiento de la Santa Iglesia, y en honra y aumento así de esta orden universal como privadamente a fama, reputación y alabanza vuestra en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”.

Con Carlos I, la Maestría de la Orden del Toisón de oro pasa a depender de la Corona española en virtud de que el emperador era nieto de María de Borgoña y heredero de sus instituciones.

campechania realHace pocos años Su Católica y no menos campechana aunque hoy emérita Majestad tuvo a bien conceder esta altísima distinción de tan hondo significado religioso y filantrópico a un famoso gran defensor de la Cristiandad, nada menos que a su colega y cofrade el Rey de Arabia Saudita, quien al parecer según crónicas cortesanas le habría correspondido con el veloz y rodante galardón del Cavallino rampante, sabedor de la gran devoción que le profesa nuestro augusto y austero monarca.

Pero ahora hay nuevas actuaciones reales en ayuda y socorro de todos los súbditos que estaban en un ¡ay!, en un sin dormir ni pegar ojo, por si quizás podría también cumplirse con los Felipes de la actual dinastía, la precedente tradición de los Austrias. Que empezó con un Carlos y terminó, desastrosamente, con otro. Así, y en inapelable mentís a las gentes descontentadizas y criticonas de siempre que aseguraban que Su Católica Majestad Preparada no se preocupaba demasiado por los maltrechos derechos civiles de sus súbditos, o desatendía los enormes problemas del Reino, el Rey ha tenido bien desde sus más altas miras conceder el codiciado Collar de la Orden del Toisón de Oro a su hija, el nuevo caballero niña Leonor, en la que concurren tantos méritos intelectuales, morales, patrióticos e iniciáticos.

¡Estamos salvados!

 

 

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