Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Tragicomedia en la Corte de los milagros

Dentro del drama español que va a poner a mucha gente al borde de la supervivencia en los próximos meses, se producen escenas de tragicomedia de enredo para mayor entretenimiento y distracción del personal mientras les santiguan los bolsillos. Unos súbditos que aunque se les niega o estorba el pan se les da algo de circo, aunque sea a cargo de fieras o payasos sin gracia. Así tal la reciente escaramuza con motivo de un acto protocolario más o menos importante, o quizás prescindible, cual es la entrega de despachos a la última promoción de jueces.  Los actores de esta escaramuza bélica, que aún no llega a la categoría de Episodio Nacional galdosiano,  han sido el Gobierno de Su Majestad contra Su Majestad. Una Majestad que, todo hay que reconocerlo, ha quedado asaz ajada, tanto como para llevarla a tintorería si es que existen tintes para planchar majestades, línea de negocio con futuro, visto lo visto.

En este momento las cosas siguen sin estar claras. La hipótesis más probable es que el Gobierno de Su Majestad le habría advertido a Su Majestad que no podía garantizar Su seguridad en una importante ciudad del territorio aún nacional. Si eso fuese así, el Gobierno de Su Majestad debiera dimitir al menos por incompetente sino por alta traición y afrontar los juicios que le correspondan por la comisión de sus infinitos delitos. Pero, ¿Es que de verdad estamos en guerra? ¿Contra quién?

El asunto desde luego es chusco. Recuerda la conocida anécdota del sitio de la embajada inglesa por una serie de manifestantes contra la ocupación de Gibraltar:

Señor embajador, soy el director general de Seguridad, ¿quiere que le mande más protección a la embajada?

No, no hace falta, me conformo con que no me mande más manifestantes.

Claro que el veto del Gobierno de Su Majestad a Su Majestad bien pudiera haber sido una imposición de los socios golpistas catalanes del Gobierno de Su Majestad que no desean que Su Majestad visite esa abandonada y sin ley parte de Su infeliz Reino.  Que el Gobierno de Su Majestad sea golpista contra Su Majestad no deja de ser una paradoja unamuniana o mejor esperpento valleinclanesco propio del Ruedo ibérico. Pero España y los Borbones somos así, señora.

Ahora bien, el papelón de Su Majestad también es por lo menos tragicómico. Tenía que haber ido sí o sí. Lo contrario es reconocer cobardía ante el enemigo, cosa que no se puede consentir en alguien que se pone vistosos uniformes militares de alta graduación en los desfiles.

Otro sí digo. Existe la hipótesis contradictoria de que Su Majestad habría llamado muy llorosa y compungida al Presidente del Consejo del Poder Judicial para quejarse de que Su Gobierno no le dejaba ir. Mal se queja quien se deja. En el acto de marras el juez lo habría trasmitido así en calidad de corre ve y dile real togado. Y el Gobierno de Su Majestad se habría cabreado y denunciado que habría sido Su Majestad quien en persona personalmente como diría el agente Catarela habría rechazado ir por esa razón de inseguridad. Que Su Majestad había traicionado al Gobierno de Su Majestad.

Para mayor confusión en este enredo, el propio Consejo tampoco se habría atrevido a protestar oficialmente al Gobierno de Su Majestad a favor de Su Majestad en cuyo nombre curiosamente se administra la Justicia en España. De modo que el incidente por su parte habría quedado en pellizco de monja.  Hay que reconocer que estamos en tiempos inciertos y las necesidades y servidumbres del escalafón no permiten fingir heroicidades.

A todo esto la parte declaradamente comunista del Gobierno de Su Majestad ha aprovechado para hostigar a Su Majestad, sin que el presidente del Gobierno de Su Majestad se digne defender a Su Majestad de los ataques del Gobierno de Su Majestad.

Y es que hay más y divergentes versiones del enredo:

Según unas, una vez lealmente informado por el Gobierno de Su Majestad, muy preocupado por Su seguridad personal, Su Majestad habría sido quien decidiera no asistir al acto. Y una vez comprendida el tamaño de la metedura de pata, en la misma heroica línea de Su emérito padre con los generales Armada o Milans del Bosch, una vez embarcado habría desmentido y dejado tirado al juez que había trasmitido su confidencia. Donde dije digo, digo diego, pensando que el ilustre togado no se va a atrever a desmentirle y habría de aceptar quedar como el villano embustero o intrigante de la película.

Según otras, tal cosa sería una burda intoxicación del Gobierno de Su Majestad para desacreditar a Su Majestad, probo varón de espíritu puro y pensamientos elevados.

Mucho me temo que entre las hazañas de Su Majestad y del Gobierno de Su Majestad los españoles lo tenemos muy crudo. Menos mal que como merecida penitencia por nuestra suicida mansedumbre pronto podremos practicar la voluptuosidad del ayuno, como decía el gran Valle, experto en esperpentos y gran conocedor de la Corte de los Milagros.

 

 

Letifanía coruñesa. Otra sombra recobrada

De vez en cuando miro viejos dispositivos con antiguos textos o artículos enviados a la Prensa y a veces me entretengo en releerlos. Sobre todo por la curiosidad de comprobar qué decía hace varios años. Este que voy a reproducir a continuación está escrito en septiembre de 2008 y glosa la aparición de la entonces princesa Letizia, recién operada de la nariz, en La Coruña. Ahí va eso:

La Leti se ha aparecido en cuerpo mortal luciendo sus nuevas narices de diseño ante las fuerzas vivas, vivísimas, menos vivas y vivales de La Coruña. Con traje de chaqueta de color blanco roto y medallón dorado en la solapa. Estaba elegante, delgada, favorecida, aunque según las entendidas en la nueva ciencia emergente de la Letilogía, algo menos glamourosa que después de la habitual sesión de photoshó. Y algo distraída, sin saber muy bien donde poner las manos, como le recordaba discretamente alguno de sus ayudantes. O tocándose las nuevas narices, que debe ser que aún le molestan.

Habló con aseo y brevedad, aunque luego se amoscó un tanto por el inoportuno tuteo de una ex colega progre que se creía que aún estaba presentando esa gran obra del arte y la cultura conocida como Gran hermano. Incomparable aportación de la progresía española a la Civilización occidental.

Precedió a su aparición no menos de una gruesa de policías, escoltas y personajes de protocolo. Por cuadriplicado protocolo en este caso: Casa real, Xunta, Diputación y Caixa, que tras largas reuniones consensuaron asunto de tanta gravedad como era ver dónde colocaban a sus respectivos invitados en un aforo completo.

Y unas enormes medidas de seguridad.

La princesa lucía nuevas narices y para comprobarlo, media Coruña esperó su llegada al atrio del remozado Colón, junto a la feísta garita perpetrada debajo de un anejo magnolio del parque condenado a contemplar horrorizado el adefesio al que se ve obligado a dar sombra.

Es muy llana decía alguna enterada. Y muy simpática agregaba entusiasmada otra.

Va a ser una gran reina…¡tan preocupada por los pobres!

Si dura este tinglado, murmuraba otra.

Sea como sea y dure lo que dure, al menos la princesa no ha tenido el desacierto de avalar con su presencia una institución en la que se pisotea los derechos civiles, se discrimina a los niños impidiéndolos hablar en español, cosa que sus suegros han hecho en Menorca sin sonrojo ni prudencia.

El acto resultó interesante más allá de su nobilísimo objeto, del que luego hablaremos, por su carácter revelador de lo que no es.

Actos como el comentado reflejan bien a las claras el drama casi permanente de nuestra querida España. Un país saqueado por los políticos de turno, que parasitan al pueblo, echan pellas a la inteligencia y aprovechan torticeramente un acto de homenaje a lo que tiene más noble el ser humano, la compasión por el dolor, la búsqueda de soluciones científicas, espirituales, psicológicas y sociales al problema de la enfermedad, el sufrimiento y la muerte. Lo que debería ser un homenaje a la aristocracia del mérito intelectual, científico, a los logros del esfuerzo, de la voluntad de ser mejores, del mecenazgo privado, por supuesto, termina degradado a un hipócrita autobombo de políticos sin respeto ni vergüenza que “perdonan la vida” a quienes en verdad hacen algo por España y la sociedad real.

El presidente del gobierno regional aprovechó la ocasión para vender humo con su cara de enterrador de esperanzas y libertades. Ahora no tocaba el AVE o sus logros económicos al alimón con la vicepresidencia de la Junta. Contra su maniera, habló en español, lo que es peor porque se le entiende todo.

Ahora iba de “sanidad”, cuando es así que su gobierno regional está arrastrando a la sanidad gallega y coruñesa en particular a sus cotas más bajas que se recuerdan, abusando, para contener el desastre, de la buena voluntad y a veces pundonoroso heroísmo de los maltratados médicos y profesionales en general. Por no hablar del proclamado apoyo oficial a la investigación. Cero zapatero.

Una sanidad, en la que, con lo que está cayendo, parece que la prioridad es cambiar el nombre al gran Hospital de referencia de Galicia, por el que es conocido internacionalmente, por la extraña causa de que el personaje homenajeado, don Juan Canalejo, fue asesinado por el gobierno socialista de la época. Con todo lo que ello supone además de gasto inútil. Y en presencia de bizarro acade de a Coruña, señor Osada, médico anestesista ligado a ese centro, que en otra de sus acreditadas heroicidades lingüísticas e histórico- memorionas no dijo ni mú.

Pero las prioridades de los políticos son las prioridades y a los enfermos que les den.

El cronista quiere rendir su modesto pero agradecido homenaje a todas las personas de bien que dedican su trabajo, su esfuerzo, su inteligencia, su talento, su tiempo o sus medios económicos, a ayudar  a combatir el sufrimiento de la Humanidad y en especial a Asociación Española de lucha contra el Cáncer que promovía el acto de entrega de sus premios a los investigadores.

Y parece muy oportuno ética y estéticamente el que los investigadores recogieran los premios acompañados de quienes les patrocinan con su mecenazgo. Algo que debiera servir de emulación si nuestros políticos tuvieran un mínimo de pundonor y decencia.

Insisto: Felicidades a los premiados y a la Asociación española de lucha contra el cáncer por su labor.

(La Coruña, 19 de setiembre de 2008)

 

Once de setiembre. «Comentarios de la guerra de España»

Con el victimismo, morbo no exento de cierto masoquismo y humor negro que caracteriza a la facción pendenciera levantisca de los catalanes, se celebra el once de setiembre, una derrota transformada en grande gloria catalana. La cosa, perifollos retóricos engañabobos aparte, es que mal aconsejados por el clero trabucaire indígena y por nobles o caciques despóticos muy pagados de sus privilegios, los catalanes eligieron el bando equivocado o perdedor en la sangrienta guerra entre dos dinastías extranjeras que se disputaban el goloso botín español.

Pero lo que fuera una absurda guerra de Sucesión entre extranjeros con España en disputa, y en la que los españoles como en tantas otras ocasiones pusimos los desastres y los muertos, fue oportunamente reconvertida en una anacrónica falsaria gesta nacionalista catalana contra el resto de España.

Para celebrar un encuentro con la realidad histórica, que no con los imaginarios camelos de golpistas arrebatacapas, como curiosidad historiográfica voy a reproducir unos pequeños fragmentos de la obra de un autor contemporáneo de los hechos, que intervino personalmente en algunas de las batallas por formar parte del ejército del candidato borbónico Felipe V. Me refiero a don Vicente Bacallar y Senna, marqués de San Felipe (n 1669, +1726) y a su no muy conocida crónica Comentarios de la guerra de España. Y en concreto, a unos párrafos del segundo tomo de la obra, editada en 1725, en la ciudad de Génova por el Impresor Matheo Garvizza.

A principios del año 1713, la caída de Gerona..»consternó mucho a los Cathalanes, a favor de los quales se publicó un nuevo Indulto. Estaban sordos a las voces de la clemencia, porque los tenía Dios prevenido el castigo de la Rebelión. No era natural tanta pertinacia, conjurados al propio daño...

Haviendo de sacar las tropas de Barcelona mandó antes el Emperador que saliese de ella la Emperatriz su muger como lo executó el 19 de marzo en la Armada Inglesa llevandose la consigo la mayor parte de las Tropas en las mismas Naves. No es ponderable la rabia que de esto concibieron los Cathalanes. Estaban ya desengañados que no les socorrerian los Principes de la Liga: que era un delirio pensar quedarse Republica, que precisamente los havía de desamparar el Emperador y se obstinaron tanto, queriendo huir del dominio del Rey Phelipe, que por medio del Ministro, que el Emperador tenía en Constantinopla pidieron auxilio al Otomano. Las condiciones con que le imploraban no hemos podido saber a punto fixo. El Conde de Saballa, y Pinos, que estaban en Viena, Procuradores de Cathaluña, manejaron infelizmente este negocio, porque no quiso entrar en el Sultan, ya pareciendole ardua empresa, ya por no romper con la Francia. Creyeron muchos que le ofrecian los Cathalanes al Turco el Dominio del Principado de Cathaluña, conservandose solo su Religión y sus Fueros: otros mejor informados, aseguraban que solo pedian su auxilio y su amistad, para quedarse Republica, baxo el patrocinio de la Casa Otomana: como quiera es bien negro renglón para los Cathalanes en la historia tan ciega pertinacia, quando todavía ofrecia general Indulto el Rey Cathólico.

Con la emperatriz se salieron de Cathaluña todos los Rebeldes de distinción, que havia en ella, porque en aquel poco angulo de tierra se havían juntado todos quantos havia havido en España. Ordenó el Emperador que no passasen a Viena, con que se derramaron infelizmente por la Italia: la mayor parte se quedo en Milan y Genova, no todos bien asistidos, pues aunque no el Emperador, estaban los Alemanes cansados de los Españoles.         

Entretanto holgabanse el estrago los Cathalanes: buscaban la muerte antes de restituirle el debido Vasallaje (ellos lo llamaban esclavitud). No se pueden referir en corto volumen los lastimosos efectos de su obstinación. El Estado Eclesiástico era el mayor fomento de ella, a muchos se les espiraba el tiempo de una usurpada libertad, que no distaba mucho de apostasía, y así hacían los mayores esfuerzos por conservarla engañando los ignorantes pueblos. … juntaron hasta tres mil Cathalanes, que mantenían sublevada la Provincia, donde no havian tropas del rey ejecutaban mil crueldades, que fuera prolixo escrivirlas…»  

 Sobre la rendición de Barcelona, tras una primera intentada rendición fallida, don Vicente Bacallar narra lo siguiente:

“la noche fue de las más horribles, que se puedan ponderar, ni es fácil descrivir tan diferentes modos con que se exercitaba el furor y la rabia. … amaneció y aunque la perfidia de los Rebeldes irritaba la compassion, nunca la tuvo hombre alguno, ni más paciencia  que Bervich. Dio seis horas más de tiempo, fenecidas mandó quemar, prohibiendo el saque y la llama avisó de su ultimo peligro a los Rebeldes. Pusieron otra vez bandera blanca, mandose suspender el incendio, vinieron los diputados de la ciudad a entregarla al Rey, sin pacto alguno…

… se le quitaron los privilegios y se les pusieron regidores como en Castilla, arreglando a estas leyes todo el Gobierno. En esto paro la sobervia pertinaz de los Cathalanes, su infidelidad y traycion.

Quatro  mil hombres costo este asalto, con dos mil heridos. Tantos murieron de los Rebeldes. No faltó quien aconsejase al Rey Phelipe, asolar la ciudad y plantar en medio una Columna.  No havia rigor que no mereciese, Ciudad, que havía sido origen de tantos males y que havía quitado a la Monarquía tantos Reynos. El Rey se excedió en clemencia y la conservó aunque abatida. El gobierno de Barcelona se dio al marqués de Lede; y Capitán General del Principado se quedo el Príncipe de Sterclaes. Bervich paso a la Corte…“    

 

Como puede apreciarse algunos de los problemas históricos permanecen:

El aprovechamiento de las discordias entre españoles más o menos instigadas o inducidas desde fuera por nuestros enemigos para empobrecer y destruir nuestra nación.

La violencia del populacho cuando caen o se debilitan las leyes.

Un clero indígena ultra que fomenta la discordia y el fanatismo.

La intención de la oligarquía levantisca de aliarse entonces con los enemigos turcos, ahora con la morisma invasora.

La sangrienta entronización de los Borbones tras la Guerra de Sucesión supuso graves pérdidas para España, de vidas, haciendas y territorios, entre ellos Gibraltar. Así como una imparable decadencia que empezó a plasmarse en el Tratado de Utrech.

Hoy, por desgracia la nueva restauración borbónica en esta etapa final continúa los desaguisados con manifestaciones similares a las ce entonces. Tras la pérdida del Sahara, las ciudades españolas en África están amenazadas, también Canarias. Y la propia Cataluña puede ser la siguiente parte de la España en proceso de desmembramiento y devastación nacional.

Parece ser que nunca escarmentamos. Una y otra vez los mismos errores.

 

 

 

 

 

Capital intelectual y empresas políticas. Cataluña y Cayetana

En cierto mundillo empresarial muy influyente en España que considera que aumentar la productividad consiste en bajar el sueldo o empeorar las condiciones laborales de sus empleados, todas estas modernidades tales como el fomento del capital intelectual o el estudio y control de factores higienizantes, que son los que producen insatisfacción en el trabajo, suenan a herejía protestante, cosa quizás buena para entretener a los alumnos en Universidades y Escuelas de negocios aunque lejos de las prácticas cotidianas de las empresas.

En general, se considera por parte de la élite directiva que lo mejor es que el subordinado ofrezca un culto absoluto al jefe. Digo culto y no lealtad, que esa es una virtud notable aunque rara, habitualmente sustituida por la complacencia perruna de carácter ditirambo alabanciosa, en la idea de que tal actitud permita medrar e incluso heredar poltronas y prebendas algún incierto día cuando el líder actual se caiga o sea oportunamente empujado fuera de la poltrona.

Tal tipo de organización y de relaciones de poder son características de las organizaciones mafiosas, nuestro lenguaje de germanías es pintorescamente rico en dar nombres al escalafón, como he destacado en algún otro lugar. Incluso el lector más desavisado puede enseguida comprender que tal sistema es malo y sus resultados aún peores. Especialmente cuando el líder ocupa la poltrona por razones ocultas e inconfesables, está lejos de querer promover el bien común o al menos de la organización y le gusta rodearse de gentes aún peores que él.

Un patético mentís a la importancia del capital intelectual como fuente de ventajas competitivas, y, por tanto, como factor determinante del éxito de las organizaciones que está siendo objeto de estudio tanto para los académicos como para las empresas de esta nueva economía del conocimiento. Y es que la preocupación por el buen hacer, por el buen gobierno de empresas, instituciones o Estados, no es cosa solo de ahora. Platón o Aristóteles ya se ocuparon de ello. Y en nuestra cultura española, especialmente durante nuestro Siglo de oro, son muchos los grandes autores que han explicado su forma de entender la cuestión sin tener que caer obligatoriamente en el reduccionismo cínico y positivista de un Maquiavelo.

Así, por ejemplo, Cervantes, Gracián o Quevedo explicaban su visión en varias obras célebres. Especialmente certera amén de divertida la descripción de la “economía de mercado a la española” que hace Cervantes en Rinconete y Cortadillo. Pero Huarte de San Juan desarrollaba su Examen de los Ingenios, donde nos establecía los primeros sistemas de selección de personal. Y Saavedra Fajardo explicaba en su famoso tratado de emblemas comentados: Empresas políticas o Idea de un príncipe político-cristiano los criterios que debían regir el buen gobierno de un dirigente que quisiera hacer bien las cosas sin dejar de inspirarse en principios éticos de orden superior.

El uso de emblemas, es decir del lenguaje simbólico junto con un lema con una frase resumen o explicativa es en sí mismo un exponente de sentido de la pedagogía. Habla tanto al consciente como al subconsciente. En efecto, en la educación hay dos aspectos principales, el saber y el querer, la inteligencia y la voluntad, que deben ser ilustrados y fomentados. Por eso no es de extrañar que se ocuparan de este lenguaje intelectuales como Cesare Ripa, llamado El Perugino; Juan Bautista Porta o sir Francis Bacon.

 

Saavedra Fajardo, formado en la Universidad de Salamanca, polifacético, diplomático, hombre de su tiempo, desarrolla su tratado citado en 101 empresas o emblemas: “toda la obra está compuesta de sentencias y máximas de Estado, porque éstas son las piedras con que se levantan los edificios políticos. No están sueltas, sino atadas al discurso y aplicadas al caso por huir de los preceptos universales”.   

Las diversas empresas de Saavedra desarrollan temas tales como: Educación del Príncipe, Como se ha de haber el Príncipe en sus acciones, Como se ha de haber el Príncipe con los súbditos y extranjeros, Cómo se ha de haber el Príncipe con sus ministros, Como se ha de haber el Príncipe en el gobierno de sus Estados, Como se ha de haber el Príncipe en los males internos y externos de sus Estados,  Como se ha de haber el Príncipe en las victorias y los Tratados de Paz, Como se ha de haber el Príncipe en la vejez.

Esta disgresión creo que no deja de ser oportuna viendo lo que tenemos que ver.  Por ejemplo, en el caso del reciente cese de un importante talento, el mayor de los públicamente conocidos, de Partido político más numeroso de la oposición. Una organización que desprecia el capital intelectual con el que se levantan los edificios políticos, como diría Saavedra Fajardo. Una falsa oposición, todo hay que decirlo, porque más parece que funciona como gancho o mohatra falsamente antagonista para el timo electoral de dar una y otra vez gato por liebre. Y tal sería su contribución a revestir de forma mohatrera como Monarquía parlamentaria lo que es poco más que una oligarquía con mañas cleptocráticas o monopolistas, sin división de poderes pero con reparto de papeles y trinques. El akelarre mañanero en la Casa de América es un ejemplo reciente de esta farsa.

El cese de doña Cayetana resulta un acto mucho más revelador que el más florido y retórico de los discursos. Y espanta y preocupa con razón al más preparado por lo que supone de cobardía y desprecio del capital intelectual.

Vamos a ver otra curiosidad de especial aplicación a estos tiempos de embrutecimiento promovido y generalizado. Y también oportuna otro 11 S en la que la fementida nación catalana se lamenta de haber elegido el bando equivocado en la guerra civil por la que dos dinastías extranjeras se disputaban el botín español.

Para ello volvamos a Saavedra Fajardo. A continuación podemos citar algunas líneas de la empresa 73 de su tratado, en la que afirma que las sediciones se tratan con la celeridad y con la división. Veamos algunas de sus observaciones más notables:

“Ocultas son las enfermedades de las repúblicas. No hay juzgallas por su buena disposición, porque las que parecen más robustas suelen enfermar y morir de repente, descubierta su enfermedad cuando menos se pensaba…

… por esto conviene mucho la atención del príncipe para curallas en sus principios, no despreciando las causas por ligeras o remotas, ni los avisos, aunque más parezcan opuestos a la razón. ¿quién podrá asegurarse de lo que tiene en su pecho la multitud?..

nacen las sediciones de causas pequeñas y después se contiende por las mayores. Si se permiten los principios, no se pueden remediar los fines. Crecen los tumultos como los ríos. Primero por no mostrar flaqueza los suele dejar correr la imprudencia, y a poco trecho no los puede resistir la fuerza…

… el remedio de la división es muy eficaz para que se reduzca el pueblo, viendo desunidas sus fuerzas y sus cabezas….

…es también eficaz remedio la presencia del príncipe, despreciando con valor la furia del pueblo, …

…si bien se debe considerar mucho este remedio y pealle con la necesidad porque es el último. Y si no obra no queda otro….

Con pretexto de de libertad y conservación de privilegios suele el pueblo atreverse contra la autoridad de su príncipe, en que conviene no disimular tales desacatos, porque no críen bríos para otros mayores.  Y si se pudiese, se ha de disponer de suerte el castigo, que amanezcan quitadas las cabezas de los autores de la sedición y puestas en público antes que el pueblo lo entienda…

… pero también se debe advertir en que sea tan suave la forma, que no la reciba el pueblo por afrenta común de la nación, porque se obstina más….

…no suelen ser menos dañosos los favores y mercedes para quietar los Estados, hechas por el príncipe que ha perdido la estimación, porque quien la recibe las atribuye a flaqueza o procura mantenellas con la revuelta de las cosas, y a veces busca otro rey que se las mantenga…

En estos y en los demás remedios de las sediciones es muy conveniente la celeridad, porque la multitud se anima y ensoberbece cuando no ve luego el castigo o la oposición. El empeño la hace más insolente y con el tiempo se declaran los dudosos y peligran los confidentes.” 

Como se deduce de estas líneas todo parecido entre la actitud de nuestros gobernantes para tratar la sedición catalana y los sabios y prudentes consejos de Saavedra Fajardo es mera coincidencia. Tampoco se sigue la contundente receta de Gracián, «Contra malicia, milicia». Si nuestra devastadora casta política actual en vez de sostener tanto oneroso asesor a costa del erario buscase el consejo de los más importantes autores de nuestra cultura nos ahorraríamos muchos problemas, muchos dineros y muchos desastres.

Pero el tinglado es el tinglado y de momento no hay empresa ni menos capital intelectual que lo tumbe.

 

 

 

¡Exprópiese!

                                                                               Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita

«En esta feligresía hállase la aristocrática posesión de recreo, llamada Torres o Pazos de Meirás, de la eximia escritora Condesa de Pardo Bazán. En ella fueron concebidas y escritas numerosas obras de las que dieron fama mundial a la esclarecida coruñesa.»

(Eugenio Carré Aldao, Geografía general del Reino de Galicia, 1935)

 

“Torres de Meirás, que fueron de la Condesa de Pardo Bazán y están íntimamente ligadas a su vida. Aunque el origen del antiguo Pazo se hace remontar al siglo XIV, incendiado y destruido en la Guerra de la independencia, puso la primera piedra de las actuales Torres la Condesa Doña Amalia de Rúa Figueroa y Somoza en el año 1893. Hoy propiedad del Generalísimo Franco, que ha celebrado allí reuniones y Consejos de trascendencia política, lo que aumenta la importancia histórica de estas señoriales Torres…”

(Ángel del Castillo, Inventario de la riqueza monumental y artística de Galicia, 1972)

 

“Lo que doña Emilia Pardo Bazán llamaba Granja de Meirás era un modesto pazo mariñano construido sobre el que quemaron los franceses en 1809. Con las ganancias obtenidas por la venta de sus obras literarias, añadidas de seguro a otro capital heredado, doña Emilia y su madre, la Condesa viuda de Pardo Bazán, iniciaron y llevaron a término la construcción de un castillo de líneas románicas y macizos volúmenes, que la humedad del campo gallego patinó enseguida y pronto ofrecieron aspecto de antigüedad….

Consta Meirás de tres torres cuadradas de distinta altura, unidas por un cuerpo de edificio más bajo y con una capilla inserta en el conjunto de la construcción. En la torre más alta que doña Emilia llamó Torre de la Quimera, escribió muchos de sus libros y artículos y tuvo instalada su biblioteca, que, al parecer, aún se conserva, aunque expurgada.

Ya en manos de los nuevos dueños y a partir del final de la guerra civil, Meirás fue mejorado en comodidades y servicios, y se le añadieron muros, balaustradas, fuentes, blasones y estatuas traídos de oros lugares, como los pazos de Dodro y de Ximonde y otros edificios. La casa, así como el bellísimo parque están cuidados sin escatimar medios y presentan un aspecto grandioso. En 1978 sufrió esta casa los efectos destructores de un incendio.”

(Carlos Martínez Barbeito Torres, pazos y linajes de la provincia de La Coruña, editorial Everest, 1986)

 

Es evidencia de razón que gracias a su clamorosa incompetencia o puede que incluso complicidad el arruinado reino de don Felipe VI cada vez se parece más a la Venezuela comunista. El Estado de Derecho se difumina. Muchos derechos ciudadanos son limitados o conculcados. El derecho de Propiedad por lo que se ve apenas vale ya nada. Los ocupas hacen lo que quieren con la complicidad o gracias a la incompetencia de las autoridades y de los propios políticos que perpetran o mantienen leyes inicuas y anticonstitucionales en la idea de que nunca las van a tener que sufrir ellos.

El último ejemplo: “Exprópiese” dice el dictadorzuelo de turno y una ilustre togada de un juzgado coruñés busca la manera de lograrlo, a pesar del derecho de propiedad establecido en la constitución, dicen que vigente. Venezuela pura. Ahora resulta que cuarenta y cinco años después de morir su propietario, la sorpresa es que, diga lo que diga el Registro de la Propiedad o las leyes en cuanto a tiempo de prescripción, la Propiedad del pazo de Meirás no es ya del General Franco ni de sus herederos o derechohabientes, sino de la Jefatura del Estado.

Desde luego, el asunto tiene alcance personal además de institucional. No sólo es el «pequeño» problema de la vulneración del derecho de propiedad, don Felipe VI se está mostrando otra vez como un vulgar desagradecido a la figura tan bienhechora para los Borbones, que les deben actual trono y patrimonio, de su antiguo protector y entronizador: el General Franco, a cuya persecución a su memoria y linchamiento no se opone. Aunque tampoco me extraña ya tanto porque tenemos el precedente de cuando consintió la vil profanación de su tumba.

En este tema del Pazo de Meirás existe mucha hipocresía. Don Felipe y su familia disfrutan a voluntad de propiedades que han sido pasadas a titularidad pública para no hacer frente a sus gastos de mantenimiento como la Residencia Real de la Mareta, regalo en este caso no de los coruñeses sino no se sabe muy bien porqué de un conocido «demócrata» árabe. El palacio de Marivent en Mallorca que disfruta la Familia real en comandita de padres, tíos, primos y demás nutrida parentela es muy querencioso. Con titularidad de la Diputación quien paga los gastos, la legitimidad e incluso legalidad de su procedencia resulta dudosa dado que se incumplieron las condiciones para su cesión establecidas por la viuda del propietario Juan de Saridakis de que se crease un museo en su memoria. Cosa que evidentemente no es el caso.

Es de suponer que en cuanto les sea posible, en la misma línea del socialista Felipe González con el yate Azor, nuestros hipócritas próceres progres como Sánchez o Feijóo quieran disfrutar del morbo de dormir en los mismos aposentos que el Caudillo a ver si por magia simpática se les pega algo de su capacidad e inteligencia. Pero el asunto no deja de ser una lección que parece sacada de uno de los sabios Cuentos del conde Lucanor sobre la volubilidad del populacho y de las pasiones humanas. Hubo un tiempo en el que La Coruña se gloriaba del alto honor que suponía para la ciudad y para su Galicia natal que el Caudillo pasase alguna temporada en el pazo. Quizás el mismo tipo de gente del «suelta a Barrabás» que ahora jalea el atropello y «da lanzadas a moro muerto» pero no termina de atreverse con el Borbón. Las loas ditirambo alabanciosas de hoy se transformarán luego en insultos y humillaciones.  Nadie defenderá al imbel que no defiende.

El desaguisado judicial puede que tenga arreglo en instancias judiciales superiores, aunque me permito dudarlo dada la separación de poderes que disfrutamos en el arrumbado reino de don Felipe, ¿Venezuela o Estado de derecho?

Nuestros próceres una y otra vez se empeñan en dar la razón al insigne Valle Inclán, recreador estético de pazos y sus moradores, cuando sostenía que España es una deformación grotesca de la civilización europea.

(Continuará)

 

 

 

 

Meditaciones nostálgicas en el pazo del general Armada

Uno de los pazos más hermosos y de mayor tradición de Galicia es Santa Cruz de Rivadulla que fuera propiedad de don Alfonso Armada Comyn. Toda una manifestación de belleza que cualquier amante del arte, la cultura, los jardines y la naturaleza debería tener la oportunidad y el placer de disfrutar. El general Armada fue un primoroso aficionado cultivador de camelias, flor no autóctona pero que tanto se identifica sin embargo con el alma y la sensibilidad gallegas.

Don Alfonso fue tutor y persona de íntima confianza de Su Majestad, el Rey Emérito hoy fugado o desterrado, hasta unos extraños sucesos ocurridos hace casi cuarenta años y aún pendientes de total aclaración. Se sabe que, como suele pasar en España cuando afecta a la Corona o al Poder oligárquico, la Justicia quedó oportunamente tuerta o al menos bizca.  Y algunos tuvieron que asumir las culpas de otros a mayor gloria del discurso oficial.

Rivadulla es famoso por un centenario olivar dispuesto en forma de cruz, que proviene de cuando la organización del espacio en el pazo gallego obedecía a aspectos de “haver mantenencia” además de estéticos. El olivo es el árbol de Minerva, la Sabiduría que llora longas hojas de plata por la incomprensión humana.

 

Un 23 F de 1811 don Gaspar Melchor Baltasar de Jovellanos regresaba desde las sesiones del Cádiz constitucional  hacia su Gijón natal. Su barco es amenazado por una terrible tempestad y a duras penas logra llegar a tierra en Muros y don Gaspar allí es detenido y registrado por el coronel Osorio que seguía órdenes de la Junta de Galicia. Sin embargo, más tarde se le deja en libertad vigilada con mejor fortuna que otros compañeros presos en los fuertes que protegen la ría de Ferrol.

Durante siete semanas de la primavera del atormentado año de 1811 Jovellanos residió en el pazo de Rivadulla. Un confinamiento provocado no por una pandemia sino por un mal endémico muy español: la falta de patriotismo y de comprensión del Bien comun. Aún hoy se enseña al afortunado visitante el banco donde el ilustre humanista se sentaba a meditar. A mis soledades voy, de mis soledades vengo, porque para andar conmigo, me bastan mis pensamientos

Se puede llegar al mismo, pasados los jardines más cercanos a la casa señorial, cerca de un bosquecillo de bojes, junto a benéficos ruscus y después de atajar la cascada con los actuales magníficos tuliperos de Virginia. Y no le faltaban temas a don Gaspar pues las peripecias del gran político y estudioso polifacético darían para varios volúmenes. La Libertad, la Justicia, la prosperidad de los pueblos….en España estorbadas o traicionadas por una maldición permanente.

Allí, el viejo ministro medita sobre la rueda de la fortuna y la deslealtad real cuando, pese a sus desvelos por sacar a flote la España arrumbada de Carlos IV, Godoy, el doble favorito real, le mandó prender y así le mantuvo en Mallorca durante seis largos años.

Ni en la España de su época ni tampoco ahora suele ser costumbre reconocer el mérito. Cabarrús, el propio Jovellanos, el almirante Malaspina tras su magnífico periplo científico por todo el mundo con sus corbetas gemelas Atrevida y Descubierta, el conde de Aranda, Floridablanca, son separados e incluso desterrados, encarcelados o perseguidos según las conspiraciones e intrigas de la Corte. Pero mientras la España oficial bosteza, cobarde o se encanalla y las instituciones se desmoronan, la aristocracia del mérito trata de organizarse para resistir en beneficio de la Nación y de la libertad. Pero sufre la incomprensión de unos y otros.

Eterno drama del patriota liberal español, sin más armas que la inteligencia, el trabajo, la voluntad y la decencia para combatir entre dos nutridos fuegos cruzados. Soledad, incomprensión, traiciones, el ninguneo dirigido a humillar la virtud y el pensamiento, cuando no abierta persecución fruto de la crueldad egoísta de poderosas clases dirigentes atentas solo a sus intereses más personales e inmediatos. O de la ciega y feroz embestida de las turbas embrutecidas, jaleadas por demagogos, instigadores o provocadores.

Junto al pazo existe una figura de la coca. El dragón o la quimera devoradora que recuerda algunos de los relatos cortos de doña Emilia Pardo Bazán.  Acaso la coca que adorna la fuente a la entrada del pazo de Santa Cruz de Rivadulla simboliza ese hechizo, esa serpe que, como la que nos cuenta la Pardo Bazán de la torre de los Aponte, a la que fray Berte le hacía la higa, pero que hechizaba y obsesionaba a don Gonzalo, el caballero amante de quimeras y condenado al eterno vagar de su linaje, sin sepultura en tierra firme. Una especie de wagneriano Holandés errante de reminiscencias gallegas.

Pero, retorno a retorno, como si en ocasiones no pasase el tiempo o las cosas siempre se pareciesen a sí mismas, el espacio intramuros posee un alma de Belleza, serenidad y generosidad.

 

Jovellanos resiste y logra regresar libre a Asturias para proseguir con su labor benefactora los últimos meses de su vida. Queda en su noble corazón desencantado un recuerdo grato de su estancia en el precioso pazo del País Ullán: la amabilidad de la generosa hospitalidad gallega. La serena belleza combinada y armónica de palacios y jardines, las tardes dulces y soleadas después de la lluvia matinal. El son de los pájaros o del hablar musical de alguna moza que acompañan el cíclico rebrotar primaveral de la Vida. El paseo sereno y relajado entre la preciosa y majestuosa floresta con ejemplares allegados de todas partes. Y sobre todo los de la flora española autóctona. El singular olivar centenario dispuesto en forma de cruz y el bosquecillo de boj. El olivo, árbol símbolo de Minerva, la sabiduría, que decíamos llora hojas de plata, y el boj de madera dura, resistente e imputrescible. Ambas especies raramente juntas en nuestra ingrata España eterna, la de la corrupción y la regeneración permanentes.

 

N. B : El enlace resaltado en granate permite escuchar grabaciones de cantos de pájaros españoles

 

Madame Corinna en la BBC

La BBC británica, siempre tan oportuna para meter el dedo en el ojo cuando cree que así puede fastidiar a España, ha celebrado una entrevista con una de las más famosas amantes de Su Católica Majestad hoy prudentemente refugiada en Abu Dabi.

Corinna Larsen ha revelado algunos datos de su relación con don Juan Carlos que los media del Régimen con el heroísmo que les caracteriza habían ocultado patrióticamente hasta ahora en que se ha abierto la real veda.

En realidad, casi nada que ya no nos imagináramos. Dice que Su Católica Majestad tendría cuentas por todo paraíso fiscal que se precie. Que su relación era importante y el Emérito habría visitado a su padre para informarle de su intención de casarse con ella de la que estaría muy enamorado. Que la reina Sofía no le hacía ni caso a su marido, ni siquiera cuando fue operado del tumor y al Rey no le llegaba la camisa al cuerpo.

Por cierto, personalmente no entiendo que un personaje que nunca se ha integrado en España y que ha cambiado dignidad por privilegios a costa de un pueblo menospreciado aún conserve la más mínima aceptación popular. El paripé de la supuesta familia ejemplar, feliz y patriótica que oculta un tinglado extractivo.

Lo de los 65 millones de euros en litigio sería a cuenta de las disposiciones testamentarias de Su Emérita Majestad, en agradecimiento por sus desvelos con el real paciente y por si Su familia no respetase Su voluntad. En ese caso, la tan aplaudida renuncia de Su hijo a esa parte de la herencia emérita, además de inútil según la legislación española vigente, tendría el mismo mérito o valor que si yo renunciase a heredar el cuadro de las Meninas.

Explica que la conspiración para conseguir la abdicación real tenía fuerzas en Palacio.

Critica la intervención de los servicios secretos españoles para acosarla. Incluso de su jefe, ya retirado y hoy a sueldo de una compañía eléctrica muy verde.

A mi modo de ver la joya de la entrevista es un hallazgo lingüístico. Me refiero a su calificación de la Casa Real como “empresa familiar”.  Una definición muy aguda y puesta en razón, aunque no aclara si modesta PYME o gran Corporación multinacional por su volumen de negocio en diferentes países. Y sin pagar impuestos en ninguno.

Aunque supongo que una realidad no tan diferente de la que cabría esperar en la siniestra Casa de los Windsor, con o sin BBC.

 

 

Plagio de mandarines

Una de las obras maestras de la literatura española del siglo XX es Escuela de Mandarines de Miguel Espinosa. Un libro genial que recuerda nada más y nada menos que… ¡al Quijote! Heredero en las motivaciones de nuestros grandes tratadistas del Siglo de Oro constituye fuente de inspiración, crónica y tratado de la condición del Poder.

Muchos piensan que es un mercenario, un tal Redondo, el Goebbels español aventajado alumno de los jesuitas, el que inspirado por el Diablo perpetra las políticas del falsario presidente del Gobierno de Su (amordazada) Majestad y sus secuaces. En realidad, no hay tal. La realidad imita al arte. Estamos ante plagiarios del gran Miguel Espinosa. Excelentes sus obras sobre las tribadas, pero verdaderamente excepcional su escuela de mandarines ya citada, obra que debiera ser de cabecera para todo ciudadano culto amante de su patria.

Veamos, lo que nos cuenta don Miguel:

La más alta forma de Corrupción consiste en pudrir el Entendimiento, a fin de que sólo pretenda dañar u ocultar intereses.

Dice el Libro: “cuando enmucetamos al necio, afrentamos la razón y su orgullosa pretensión de dar cuenta del mundo, misión reservada a la Gobernación. Nuestros falsos sabios son la pella que arrojamos a la Inteligencia”.

Y después: «La memez aislada y abandonada, nada genera sino sandeces; pero enmucetada y condecorada, produce colaboracionistas

 

¿Acaso se puede explicar mejor la actuación del falsario y su tenebrosa tropa?

¿Qué sería de miserables sandíos encanallados como el Illa o el Simón si no estuviesen enmucetados, condecorados y protegidos del código penal por sus amos?

Por no hablar de los fantasmagóricos expertos del comité gubernamental que nunca existió, imaginarios autores de tanta política criminal. Otro escandaloso embuste del falsario Presidente del Gobierno de Su (amordazada) Majestad.

Sin olvidar el nuevo ejército de colaboracionistas, denunciantes, verificadores y rastreadores imitadores de los cómplices del nazismo.

Uno de las mayores barbaridades del Gobierno de Su (amordazada) Majestad, por cierto en esto igual que otros mercenarios de todo el mundo al servicio de la plutocracia financiera y los genocidas filántropos, es precisamente arrojar pellas a la Inteligencia.

Este atentado contra la Razón es uno de los más peligrosos para la permanencia de la civilización, pues la amenaza desde sus mismas raíces.

 

Pero prosigue nuestro genial autor:

“La falsedad es sumisa y la verdad, indómita; aquella sirve a un dueño, y ésta, a nadie. Si precisáis cooperadores incondicionales inventad hombres mentira, como nuestros enmucetados y filósofos proclamados.

La casta que sistemáticamente engrandezca al bobo, reinará perpetua porque los memos sólo piden beneficios y rito. La Gobernación no necesita intelectos sino sumisiones.

Sabemos que la Inteligencia como Cosa Primera se opone a la Premeditación Gobernante y su Corrupción. Pero la combatiremos situando a un tonto en las claves del poder porque la necedad y la luz se repelen por naturaleza.”

 

Desde luego, si nos pasa lo que nos pasa no será porque nuestros grandes hombres de la Cultura no nos hayan advertido.

 

 

Reunión de rabadanes en San Millán de la Cogolla

Al grito de «Libertad, libertad» en la lengua de Cervantes o Gonzalo de Berceo, se ha montado en Berlín una gran manifestación contra los abusos de la clase política durante sus actuaciones por la falsa pandemia. Sin embargo, podemos parafrasear a Dámaso Alonso para aseverar que España es un reino de casi cincuenta millones de cadáveres. No ganamos para sustos. Éramos pocos y parió la abuela. La niña Ayuso, tan mona que era, tan modosita que parecía. La preciosa ridícula patrocinada por fra Casado se nos ha revelado aventajada discípula satánica orwelliana. Sus últimos disparates liberticidas representan auténticas agresiones a los derechos  civiles. Ni Declaración Universal de Derechos Humanos, ni Constitución, ni leyes, ni protección de datos,… para esta déspota con cara de mosquita muerta no hay obstáculo moral o legal que se resista.

Pero la noticia nacional más curiosa y no solo inquietante quizás sea la reunión de rabadanes. Ovejas muertas. Nada esta vez de inventados fantasmagóricos expertos como los que decían asesoraban al falsario y su siniestra banda gubernamental.

En San Millán de la Cogolla se conservan dos monasterios, el antiguo y precioso cenobio del Suso, joya de la arquitectura donde se encuentra el panteón de los siete Infantes de Lara y el posterior, más amplio y rico de Yuso. Según la antigua leyenda castellana los siete infantes fueron víctimas de una traición por parte de su tío oportunamente compinchado con la morisma para que les asesinaran.  La instigadora del crimen desaparecería ahogada en la oscuridad de la Laguna Negra de Neila. Todo muy simbólico.

Con gran lujo y boato se ha reunido en estas milenarias tierras donde naciera el español para gritar «Libertad, Libertad»... pero abajo, en el monasterio del Yuso, ese nuevo E17, remedo paleto con monterilla, boina, o gorro calabrés del no menos célebre G 20.  Bajo el pomposo nombre de Conferencia de Presidentes autonómicos se esconde una especie de mini ONU compuesta con todos los mandarines próceres taifales devora presupuestos y arrebatacapas con sus séquitos de cortesanos y millones de asesores y aduladores, más temibles y devastadores por separado o todos juntos que la plaga de la langosta.

Uropa promete botín, y el que más y el que menos afila la navaja cabritera dispuesto a pillar lo suyo. Que es lo nuestro. En realidad, todos menos uno. Falta a la cita el eximio representante de la pura raza superior catalana, gran logro zootécnico de excelente transformación cárnica como puede comprobarse por los soberbios ejemplares engordados en suelo o en semi estabulación.

El vasco de pura raza vasca después de hacerse el remolón, al cabo le ha hecho la boca un fraile, se anima a bajar a arrejuntarse con los pecaminosos maketos que bailan agarrao y muy pillín, astuto como la serpiente del hacha: quiere cupo y pillar también lo que pueda de los demás fuera de cupo.

Se calcula que el saqueo de ambas bandas al resto de los españoles empieza, para abrir boca y comprar votos golpistas mercenarios a mayor gloria del falsario, con una primera partida de cinco mil millones de euros.

Ésta, la más alta ocasión que vieran los siglos después de Lepanto, ha sido presidida por su amordazada Majestad, que lucía precioso bozal de diseño. A falta de correa y chip identificador como pretende la niña Ayuso, dispuso de férreo marcaje del falsario. Acaso en la intimidad todo resultase un remedo del banquete de Viridiana que terminó como el rosario de la aurora. Pero creo que es un error aparecer rodeado de semejante tropa. Visualizar que está a la cabeza simbólica del expolio de España, de la escandalosa discriminación entre súbditos de primera y de cuarta, no favorece los intereses ni la deteriorada imagen de la Corona.

La casta cleptocrática sabe que tiene que aprovechar el momento, acaso el último antes que el frondoso árbol de la Mentira donde se halla refugiado tanto granuja se venga abajo, incapaz de resistir la Verdad. Una visión profética la del conde Lucanor en su famoso apólogo. Y es que su desastrosa y abusiva actuación con pretexto de la falsa pandemia se va a llevar por delante no sólo la poca legitimidad que le pudiera quedar a nuestras onerosas e ineptas instituciones, sino lo que es mucho peor: nuestro patrimonio empresarial, natural o artístico producto de siglos, saldado a precio de ocasión para mayor negocio y granjería de filántropos genocidas y fondos buitres.

Omito por redundante la crónica detallada del sarao. Ya la hizo de modo insuperable don Miguel de Cervantes en El Coloquio de los perros.

 

 

Diego Rivera, mestizo y rosacruz. O paradojas de la Hispanidad

Desde el extremo de la acrópolis cacereña a través del adarve de Santa Ana puede contemplarse el Palacio de Moctezuma. Es una de las vistas más hermosas y sugestivas de la ciudad extremeña Patrimonio de la Humanidad. Isabel era hija del emperador Moctezuma casada con el capitán cacereño Juan Cano Saavedra. Un ejemplo de mestizaje.

Si siempre es bueno y sugestivo desde el punto de vista intelectual, artístico, cultural o político revisar la cuestión de la Hispanidad este año 2020 tiene la especial consideración del medio milenio de acontecimientos trascendentales para la Historia de América y de Europa, cabe decir que para la propia Humanidad. Me refiero a sucesos acaecidos en julio de 1520 como la Noche Triste o la Batalla de Otumba, que aquí en España están pasando casi desapercibidos, bien por indiferencia producto de la ignorancia culposa o bien por no llamar la atención de gestas heroicas que contradicen los infundios de la Leyenda negra.

He encontrado un asunto muy curioso del que hablaré luego revisando diversos textos para preparar un breve estudio sobre el indigenismo y su relación con la Hispanidad y la ingente obra de España en América, de la que con sus muchas luces, y desde luego también  algunas pocas sombras, todos los españoles de bien deberíamos sentirnos orgullosos.

Una de las formas actuales de combatir a España y sus referencias históricas es el indigenismo como falaz mito de idílico adanismo contra la civilización occidental. Uno de cuyos publicistas más sectarios y fanáticos fuera el pintor Diego Rivera. En efecto, nos ataca un indigenismo hostil, una deformación histórica interesada para promover sus devastadores fines, jaleado por globalistas financieros sionistas, curas trabucaires, comunistas, echacuervos y arrebatacapas. Que curiosamente acusa a España de barbaridades sin darse cuenta que si la colonización de la hoy Hispanoamérica la hubieran perpetrado los anglosajones los pocos indígenas que no hubieran sido exterminados estarían en jaulas para solaz de turistas gringos o como carne de cañón de los experimentos genéticos de Monsanto o de la CIA.  Y, claro está, tampoco habría mestizos, grupo modal demográfico en muchos países de habla y cultura española, porque los anglosajones no se mezclaban con los pueblos que colonizaban. Su supremacismo racista no se lo permitía. Ni tampoco se molestaban en llevar su propia civilización a las gentes sino que se limitaban a montar las redes de comercio y especulación en complicidad con tiranos, caciques, reyezuelos o rajás que las sometían.

En realidad, el tema del indigenismo anti español no se suscribe solo a América. Aquí, se ha perpetrado una llamada Ley de Memoria Histórica tergiversadora y demagógica. Indígenistas vasquistas, catalanistas, balearistas, valencianistas, blasinfantistas, galleguistas y tribales canarios guanches también se han montado su “película indigenista», una deformación histórica interesada para promover sus devastadores pero lucrativos fines caciquiles. En cierto modo otra segunda parte o sesión del proceso de desmembramiento nacional ya padecido cuando el imperialismo anglosajón y sus instrumentos consiguieron desmembrar los virreinatos de España.

Al principio el antiespañolismo es cosa de criollos más que de indígenas o mestizos. O de comunistas más o menos opulentos o narcotraficantes como ahora. Los indígenas y mestizos lucharon por el rey. En realidad no eran tontos y sabían bien quienes les protegían y les posibilitaban una vida relativamente próspera. En general, la independencia americana resultaría una catástrofe para indígenas y mestizos, con gran pérdida de rentas y protección social. Así como la causa de una fragmentación en repúblicas clasistas, ineficaces, presa fácil del gigante norteño. Poco tiempo después de la independencia promovida por un grupo de oligarcas masones más o menos encanallados al servicio del imperio británico, las cosas se estropearon de forma fulminante. Una división en la Tradición iniciática. Como explica Alejo Carpentier en El Siglo de las luces, el místico y bienintencionado buscador espiritual Doctor Orgé se ve sobrepasado por el ambicioso político aventurero Víctor Hughes.

El moderno Méjico independiente pronto demostraría su incompetencia y perdería enseguida buena parte del antiguo territorio de Nueva España a manos de los hipócritas y oportunistas invasores gringos.

 

En otros textos anteriores me he referido a la lúcida visión  de Salvador de Madariaga sobre el problema de Méjico en relación a España y su cultura pero no está de más volver a traerla a colación por su gran interés. Decía así el ilustre intelectual, diplomático y ex ministro republicano en sus Memorias:

“El peligro en Méjico se agrava por el abierto antihispanismo de no pocos intelectuales, tan irracional que muchos son entre ellos los que se identifican con Montezuma y hasta con Cuautemoc antes de sentir con Cortés…. Todo ello va envuelto en cierta hipocresía más o menos consciente. Los aspectos más repulsivos de la cultura azteca- el abrirles el pecho a las víctimas y arrancarles el corazón para ofrecerlo aún palpitante al dios antropófago, los banquetes más o menos rituales de carne humana se esfuman y esconden cuando no se niegan-. Las piedras de sacrificio se exhiben pero no se describen. La historia se adapta al modelo antiespañol.…

Pero Méjico no llega a cuajar como nación una y fuerte porque niega a su padre. Méjico es una creación de Cortés, pero los mejicanitos no reciben en la escuela más que grotescas deformaciones de lo que fue la conquista fundadas en que aquellos conquistadores reviven en estos españoles, siendo así que aquellos conquistadores viven hoy en la parte blanca de la sangre del mejicano de hoy; por lo cual la enseñanza (¿?) insensata que se les da solo tiene por fruto la guerra perpetua que, en la sangre, lleva Méjico.

Cuando publiqué en Méjico y en Madrid (1972) un artículo sobre la verdadera fundación de Méjico, exponiendo estas ideas, recibí de un joven mejicano una carta indignada echándome en cara que yo diera por padre de Méjico a Hernán Cortés, que era un extranjero. Firmaba dos apellidos tan castellanos como Gómez Fernández. Le contesté que leyera el artículo primero antes de escribir tales disparates porque él no se llamaba Chichimecatecutli, sino Gómez Fernández, de modo que sin Cortés, ni siquiera existiría.”

Lamentablemente por ser una tierra tan querida por los españoles, Méjico ha venido a resultar un estado casi fallido cuyo germen acaso ya se encontraba desde que interrumpiera la ingente labor civilizadora de España. Si aquí, según sostiene Gonzalo Fernández de la Mora en ensayo famoso, uno de los grandes lastres y dramas nacionales es lo que llamaba la envidia igualitaria, tan astuta y lucrativamente explotado por las repugnantes zurdas locales, allí la cuestión de hispanofobia posee un componente racial, y en cierto modo racista: el del mestizaje y su envidia del blanco. Esa guerra en la propia sangre a la que se refería Madariaga.

A mi me también me ha llamado la atención en Méjico que muchos mejicanos actuales, con nombres y apellidos de origen español, se identifiquen con los aztecas, «la sociedad más monstruosa de todos los tiempos«, según Antonio Escohotado. Un pueblo genocida, que perpetraba habituales sacrificios humanos incluidos de niños pequeños, caníbal, comparable a los nazis. Un pueblo que ni siquiera era autóctono de Méjico como otros a los que había sojuzgado gracias a su salvajismo, ferocidad y crueldad. Los aztecas procedentes del N.O. de América habían protagonizado un éxodo similar al de los judíos en busca de la tierra prometida dos o tres siglos antes de la llegada de nuestros gloriosos antepasados. No suele hacer mucha gracia que se recuerde esta cuestión y menos aún en el lugar de la famosa matanza perpetrada por el gobierno priista de Ordaz y Echeverría, la plaza de las Tres Culturas en la capital mejicana.

 

Esta visión sectaria y en cierto modo incoherente y absurda denunciada por Madariaga también es la del pintor Diego Rivera expresada en su por otra parte brillante obra muralística. Y aquí cabe hacer un breve apunte sobre las hipotéticas influencias simbólicas rosacrucianas en una figura importante, famosa por su activismo más allá del aspecto puramente artístico, del indigenismo en Méjico como fue Pedro Rivera. El famoso y excelente muralista pero lamentable fanático sectario antiespañol. Prohombre del comunismo más o menos señorito, allá por los años veinte Rivera tuvo sus escarceos con la agrupación mejicana de la Orden Rosacruz, AMORC, con sede central en San José de California. Una institución controvertida a la que muchos achacan su carácter no tradicional, pese a su pretensión de haber sido refugio de la Tradición europea (Fama fraternitatis, Confessio, Bodas Químicas de C R) en EEUU, a partir de la crisis de entreguerras. Su Imperator Sar Alden, (Harvey Spencer Lewis) había sido uno de los fundadores de la llamada FUDOSI. Una especie de confederación de Órdenes místicas y esotéricas que trataba de no ser identificada con la Masonería.

Desconozco las motivaciones íntimas de Rivera para tal afiliación. Cabría especular con que, de no ser simple esnobismo o búsqueda de posibilidades eróticas para aumentar su numerosa colección femenina en la que estaba hasta su propia cuñada, fuera una forma de conseguir nuevas relaciones sociales o políticas, facilitadas por su afiliación.  Pero podría tratarse de una legítima inquietud espiritual. Una forma de abordar el misterio de lo numinoso. Incluso un modo de superar la barrera de investigación que se habría cerrado con el silencio impuesto a sor Juan Inés de la Cruz, dos siglos antes en tiempos del virreinato durante el reinado de Carlos II, El Hechizado. El vuelo fallido del Primero sueño en busca del Conocimiento, probablemente extraviado en vericuetos gongorinos, del que montada en su particular Clavileño nos habla la Musa Dezima mejicana. Es posible que sus inquietudes habrían quedado atrapadas en el ámbar de una espiritualidad no evolucionada, en “una república de hombres encantados que viven fuera del orden natural” como ya decía Martín González de Cellórigo. Pero el súbito desencantamiento histórico del siglo de las luces causaría más de un deslumbramiento lamentable en su búsqueda de luminarias sustitutivas del Sol interior. Y, que, como ya he indicado antes, el Doctor Orgé fuese preterido por el ambicioso político aventurero Víctor Hughes.

En la curiosa foto de época Rivera aparece vestido a la egipcia folclórica con otros miembros de la Gran Logia Rosacruz Anahuac. En el detalle, se le ve rodeado de columbas, personajes del ritual protagonizado por jóvenes, que se asocian a atributos positivos del arquetipo del Alma tales como la Virtud, la Luz y la Consciencia.

Pero esta aventura de Rivera le sería censurada por el Partido Comunista, dado que en sus ramplones planteamientos materialistas este Partido detesta y condena toda investigación que tenga que ver con el mundo espiritual y sus relaciones con la naturaleza humana. Y, en efecto, sometió a Rivera a un tercer grado, del que el pintor se defendió de modo más bien cobarde y espantadizo. En efecto, durante ese interrogatorio le obligaron a confesar si había tenido ligas con la Masonería. A lo que Rivera contestó que no. En realidad AMORC, no obstante las precauciones de la FUDOSI pudiera considerarse en cierto modo un sucedáneo abierto a mujeres de esa otra Institución, con la que compartiría ciertas relaciones e influencias sociales, aunque de menor poder político y material. Probablemente, esa búsqueda de influencia social y política, a veces no exenta de cierto nepotismo, es lo que le habría llevado a ingresar a Rivera en la logia Rosacruz Quetzacoalt

El asunto este de la aventura rosacruciana de Rivera no deja de resultar sorprendente en un comunista puesto que la Orden Rosacruz, AMORC considera al hombre como un alma viviente. Tal concepción encajaría más y mejor con otras situadas ideológicamente en las antípodas de la de Diego Rivera como, por ejemplo, la solemne declaración, pocos años después, de José Antonio Primo de Rivera: (Teatro de la Comedia, Madrid, 29 de octubre de 1933): “sólo se respeta la libertad del hombre cuando se le estima, como nosotros le estimamos, portador de valores eternos; cuando se le estima envoltura corporal de un alma que es capaz de condenarse y salvarse. Sólo cuando al hombre se le considera así, se puede decir que se respeta de veras su libertad”.

Pero el viejo diplomático, hombre de letras y ministro republicano Madariaga también nos da un sincero e inmisericorde retrato de Diego Rivera:

“No faltaban entonces en Méjico hombres de letras y también sedicentes historiadores consagrados a esta deformación sistémica de los hechos a los que el país debe su existencia; pero ninguno más potente y apasionado que el pintor Diego Rivera. Fui a verle una vez allá en Altavista, donde habitaba en una casa, por cierto, de una fealdad monumental. Jamás volví. Nada se dijo en nuestra conversación que produjera, en sí, la impresión que me produjo, pero pocas veces he sentido mayor repulsión por un ser humano….cuando fui a verle, lo único que sabía de Diego Rivera era una anécdota que me había contado Andrés Segovia. Vasconcelos, a su paso por el ministerio de Educación había confiado a Rivera la decoración de las paredes del patio; y un día al llegar Segovia al ministerio vio a Diego Rivera sobre un andamio, con paleta y pinceles, dispuesto a la labor. Pero preguntó Andrés, ¿para qué quieres esos dos pistolones al cinto?; y Diego, con su acento azucarado, contestó: Para orientar a la crítica, ¿sabes?

Ahora que lo miro desde lejos, creo que lo que en Rivera me repugnaba era su carencia de amor. El rostro era feroz, y además le faltaba sinceridad, todo en huidas y escurriduras de anguila. Sólo así era posible explicar sus sórdidas contradicciones…. Era cosa de preguntarse por qué se llamaba Diego Rivera y no Ahitzol o cosa por el estilo. Triste destino el del mestizo apasionado, incapaz de elevarse por encima de la guerra que lleva en la sangre; Rivera malgastó en esta guerra ancestral indudables dotes de gran pintor.”

 

Diego Rivera diseñó el pabellón de la logia Hermandad Quetzacoalt. Con el nombre de Quetzacoalt se conoce la serpiente emplumada, un antiguo e importante símbolo y mito mesoamericano anterior al descubrimiento. Se trata de un símbolo sincrético que participa de lo terrestre, la serpiente y de lo celeste, el quetzal, bello y raro pájaro con cuyo vistoso plumaje se adornaban ciertas poderosas autoridades precolombinas. Se le relaciona con el dragón oriental, y con la fertilidad del mundo vegetal, con el renacimiento y la primavera cuando la tierra se cubre como si fuese una serpiente con las escamas y plumas de la vegetación verde, del maíz que surgía después de haber sido tragado por las fauces del dragón terrestre. Desde ese punto de vista tendría un significado análogo a los de resurrección como el de Adonis en el viejo mundo.

También se asocia al mito de un antiguo héroe dios civilizador de origen desconocido, ¿acaso superviviente de la desaparecida Atlántida? ¿o quizás un extraterrestre? Un personaje blanco y barbudo, introductor de ciertas doctrinas misteriosas, opuesto a los sacrificios humanos, que cierto día había desaparecido pero que habría de volver en algún momento de la historia para proseguir su obra civilizadora. Había surgido del mar llevando consigo una cruz misteriosa. En sus vestiduras había nubes adornadas y cruces rojas. La cruz de Quetzacoalt se convirtió en un símbolo sagrado entre los mayas. Se cree que el mito de su retorno hiciera que algunos pueblos mesoamericanos se confundiesen con la aparición de los descubridores y conquistadores españoles que también procedían del mar, eran blancos y barbudos y portaban cruces.

Para el doctor Eduardo Alfonso, médico personal y discípulo de Mario Roso de Luna, “la serpiente emplumada o Quetzacoalt es un símbolo astronómico del cuerpo celeste en su eterno marchar por los espacios, en equilibrio perenne entre las dos fuerzas contrapuestas, centrífuga y centrípeta, de la gravitación. Los planetas giran elípticamente alrededor del Sol; el Sol, a su vez, gira en enorme órbita alrededor de otro centro desconocido, y de este modo los astros de nuestro sistema trazan en el espacio, no una elipse en realidad sino un epiciclo o línea serpentina como enseñó Hiparco. También los caldeos supieron que los espíritus de los astros se movían como serpientes y que eran, en una palabra serpientes que volaban por el espacio, es decir, pájaros serpientes o Quetzal- Coatls que diría un maya o un tolteca.”

Para Juan Eduardo Cirlot puede entenderse como un vínculo entre cielo y tierra, consciente e inconsciente o poseer un significado de androginia o ser completo.

Más allá de su gran técnica como pintor no parece que la etapa rosacruciana de Diego Rivera supusiera una influencia real ni duradera. Ni le sirviera para lograr una visión coherente del Arte tradicional. Tampoco para mejorar su conducta. ¿Quedó en el ámbito solo formal, exotérico que no esotérico, su iniciación en la AMORC californiana?

 

Sea como sea el aspecto personal anecdótico de esta cuestión, ojalá la Hispanidad se reencontrara a sí misma como ser completo, se consumara una especie de proceso de individuación psicológica a nivel personal y nacional que permitiese la unión de los opuestos. El animus y el ánima jungianos. Y en el que en el inconsciente colectivo del continente se integraran lo mejor de los antiguos arquetipos precolombinos con los de la civilización española. Acabar con esa inconveniente guerra en la sangre a la que alude Madariaga, tarea de la Cultura y del Arte, incluso antes que de la Política.  Tratar de lograr una base sólida para superar la actual suicida fragmentación, de tales logros acaso dependa la suerte última futura de muchos millones de personas, destinadas de lo contrario a ser víctimas propiciatorias de mafias, cárteles, Foros o las delicias del NOM que nos tratan de imponer.

 

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