Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

EXCLUSIVA: fragmentos de notas autobiográficas de don Benito Arias Montano en Sevilla, 1598

Entre un legajo de documentos varios, aparentemente inéditos, se han encontrado unos fragmentos de lo que parece una autobiografía del insigne polígrafo don Benito Arias Montano, fallecido en Sevilla el 6 de julio de 1598. Lo encontrado, con ortografía actualizada o modernizada, dice así:

En Sevilla, junio de 1598

Ahora, cuando siento que mi vida se acaba, acogido a la hospitalidad de mi entrañable amigo Simón de Tovar y su bondadosa familia me asaltan los recuerdos. Algunos gratos, placenteros, otros, no tanto. No me arrepiento de mi vida, aunque haya demasiadas cosas que creo no repetiría. Mi pasión por el conocimiento me ha impedido gozar del amor en todas sus dimensiones, aunque no tanto de la amistad verdadera. Me vienen a la mente los ojos y la sonrisa de Anne Herents, relación imposible de la que, sin embargo, mi buen y fiel amigo y confidente Plantino actuó como singular corresponsal. ¡Qué hermosos tiempos aquellos de Amberes!

Mi vida nunca fue lo que parecía. Mi primera crisis espiritual ocurrió en Trento. Recuerdo las interminables sesiones conciliares con dos únicos libros presidiendo los trabajos, la defectuosa Biblia vulgata de san Jerónimo y la descomunal Suma teológica de Tomás, el erudito local. Por aquella época yo aún creía plenamente en la Iglesia. No entendía hasta qué punto su aventura humana había traicionado el espíritu evangélico. Como se había preocupado más del poder y las riquezas que de la defensa del Verbo. Esa Palabra que estaba en el Principio y que, sin duda, había perdido suponiendo que alguna remota vez hubiera poseído en su integridad. La rebelión de Lutero era sólo un síntoma del deterioro pero no la causa del mal que la aquejaba. Había que ir nuevamente a las fuentes, en búsqueda de la Palabra. Pero la cuestión no era tan fácil. Intelectualmente las cosas cada vez estaban menos claras a medida que se investigaba, puesto que no era posible reconstruir con total certeza la peripecia del cristianismo histórico original. Aprendí lenguas para tratar de desentrañar la verdad, pero ésta siempre se me escapaba. Pero si las letras constituyen el cuerpo del lenguaje había que buscar su alma. Mis antepasados hebreos habían guardado la tradición de ese alma que vivifica la letra muerta y, desde ese punto de vista, habían avanzado más en el conocimiento de lo genuinamente sagrado que la propia escolástica, que si bien había contribuido grandemente al desarrollo del pensamiento dirigido, olvidaba que la revelación nunca podrá ser una mera experiencia intelectual que no tenga en cuenta el ser humano en su integridad, y, por tanto, el mundo de la emoción. No hay una traducción única de un libro único. El libro verdadero está en nuestra conciencia cuando se abre a todas las dimensiones del ser. Y no está escrito con letras de ningún único alfabeto, alefato o alifato. Está escrito con emociones y con revelaciones personales que se abren hacia una conciencia mística e inefable. Y por eso, incluso más valioso que un libro sagrado, sea tener un método que permita a los merecedores de ello acceder a esos sublimes estados de conciencia, en que las criaturas siquiera momentáneamente podemos integrarnos en el Todo. Los libros nos permiten recrear intelectualmente un modelo del Ideal, pero no son el Ideal mismo, hasta que sus valores son guardados en nuestro corazón y son vividos por nosotros mismos.

Por una de esas ironías de las que la vida es tan pródiga, no veía aún las cosas así cuando buscaba libros tanto para S. M. como para mí. Por aquel entonces parecía una especie de Noé en busca de libros que salvar de la barbarie que se avecinaba. Allá por la primavera de mi primer viaje a Flandes, en comunicación con el embajador imperial en Francia, D. Francés de Álava, por órdenes del Rey y con no poca vocación personal propia, rebuscaba libros cuando me encontré con un mercader griego de libros originales, de nombre Andrés Darmario, proveedor también del obispo de Segovia, al que yo ya conocía de Venecia, que llevaba unos raros ejemplares a la reina de Inglaterra. El pobre Darmario había caído en manos de la soldadesca flamenca y había sido despojado de su dinero y enseres salvo los libros, objetos casi siempre despreciados por el vulgo, menos para calentarse alimentando una hoguera. El contratiempo le obligaba a vender parte de su mercancía para poder proseguir su azaroso viaje. Me ofreció unos pocos a cambio de una fuerte suma de dinero, además de cartas de recomendación para el embajador español y otras autoridades del camino. Yo se las di pues temía por su vida, no sin advertirle antes de las grandes dificultades de su empeño y del incierto negocio que procuraba en un reino como el inglés con libros casi todos eclesiásticos y católicos, salvo algunos filosóficos. No acepté su oferta parcial, sino que le pedí todos, diciéndole que eran para mi propia colección y no disponía de más dinero. Después de mucho regateo, idas y venidas, se los saqué por sólo ciento quince escudos cuando de haber adivinado que iban destinados a la biblioteca real de san Lorenzo no los hubiera dejado por menos de quinientos. Bien es verdad que de la relación que remití al secretario real, Gabriel de Zayas, olvidé alguno sobre el tema que más me interesaba, además de una música de Ptolomeo, algunos comentarios a Platón, libros de astronomía en letra arábiga y caldea y un pequeño volumen de Orígenes.

Luego, el Duque de Alba me dio aviso de que viera las librerías de Haustrat y Breda, de modo que llegué a reunir hasta no menos de trescientos manuscritos originales griegos. Me imaginaba cual caballero andante en busca de la gloria menos material que de recuperación de tesoros del pasado. Mejor que un Marcilio Ficino al servicio de los Médicis, mis victorias lo serían frente a la ignorancia, y sus compañeras, el fanatismo, la ambición y la hipocresía. Lástima que luego la biblioteca imperial se convirtió en otra especie de tumba, en la que buena parte de tanta sabiduría dormiría el sueño del abandono sin aprovechar a nadie. Así que decidí durante mi trabajo como bibliotecario en san Lorenzo intentar salvar del olvido los mejores con una signatura asaz apropiada, 0.0 = 5.

Pero, os decía que a veces añoro Amberes, ese remanso de paz que con los familistas pudimos preservar pese a la guerra, la violencia y la destrucción. Hice lo que pude para evitar excesos, aunque no siempre con éxito. La paradoja del humanismo es que tras intentar despertar universalmente las mentes a la crítica, el pensamiento y la creencia libres, ha de refugiarse en pequeños grupos para no perecer en el vendaval del fanatismo y la violencia. La humanidad no está preparada para vivir los grandes valores, y aunque nuestro deber sea intentar alumbrar un nuevo y mejor estadio de conciencia, a veces no nos queda más remedio que disimular y de algún modo escondernos para poder sobrevivir personalmente. Y con nosotros, la Cultura.

Amberes, ese Amberes, oficialmente católico, tridentino, ocultaba muchos secretos,. que representaban formas particulares de esa fraternidad tradicional y sin nombre, promotora de la civilización, que luego desarrollaríamos en Toledo con Luis de Castilla y el pintor Dominico Greco. La peripecia de la Biblia Políglota motivó otra de mis crisis. La política real que yo trataba de suavizar en lo posible estaba equivocada en el fondo. La Religión no puede utilizarse políticamente pues su escenario natural no el Poder, ni las glorias de Palacio, sino lo más recóndito e íntimo de las conciencias. La política imperial que yo aconsejaba al principio, basada en la firmeza de la unidad católica y la intolerancia hacia los herejes, era un claro error. Empecé a darme cuenta de él por otro motivo, cuando ocurrieron los desordenes por la imposición de los tributos conocidos como décimo. Pero, el mismo edificio emblemático de san Lorenzo no era sino un error de concepto, un extravío moral. Representaba el ideal teocrático, la unión del Cielo y la Tierra realizada sobre un Centro. Pero en este caso, la jerarquización del espacio arquitectónico se había dispuesto de modo que el domus regia, el palacio imperial, se colocaba en el Este, subordinando no ya sólo el domus sacerdotum, el convento, sino incluso el domus domini, es decir, el propio templo, a la política imperial. Felipe, el rey monje tenía su cámara en el sancta – sanctorum.

 

A mi vuelta de Roma, se habían cumplido los peores presagios. Ya en agosto se había producido en París, instigada por Catalina de Médicis, la espeluznante matanza de hugonotes. Estaba así fuera de toda duda razonable que el catolicismo no podía imponerse como garante de la unidad política si queríamos evitar la destrucción de Europa. Era necesario sustituir al Duque de Alba y que su sucesor, don Luis de Requesens, cambiara su política hacia otra más tolerante, que permitiera la actuación creciente de las autoridades flamencas. Y así estuve yo un tiempo, como un pequeño Platón aficionado, aconsejando al nuevo gobernador en su ínsula. Propuse la abolición del aborrecido Consejo de Turbas entre otras reformas dirigidas a la pacificación de la población, como el control de los desmanes y abusos de sectores del ejército imperial, compuesto en buena parte de mercenarios. Mi trato con tanta gente me hizo ver que incluso los católicos flamencos se habían vuelto contrarios a España, por lo que las razones de las revueltas más bien cabía buscarlas en los abusos concretos que en la sola imposición religiosa.         

— Ilegible…

Posdata

En estos momentos tan tenebrosos y altamente peligrosos para la suerte de la Cultura española hoy gravemente amenazada por las instituciones, no está de más, aunque sólo fuese como consuelo, recordar  y si se puede tratar de emular los grandes logros de nuestro Siglo de Oro.

 

 

 

Actualidades del Ruedo Ibérico

Los generales Serrano y Novaliches, Paco y Manolo, se enviaban notas secretas, solapados en el propósito de coronar al príncipe de Asturias. (Mientras)…  acampados en una y otra ribera, los soldados de la revolución, y los leales, robaban gallinas mientras llegaba la abdicación de la Reina.”

La Gloriosa pasó a mejor vida salvo en las crónicas valleinclanescas. La revolución es puro esperpento, ahora desarrapada, sin soldados de uniforme salvo el del estudiado desaliño de los pantalones tobilleros rotos y arremangados a baja pantorrilla, las zapatillas veraniegas de lona tan adecuadas para las heladas de este enero que no sólo hiela los píes sino el alma.

Es la hora del lumpen no pastoreado ya por generales isabelinos ni menos letizio filipinos que se abalanza a tomar palacios, trincar lo que se pueda, pillar paguillas de la nueva sopa boba y despanzurrar tesoros históricos.

Mientras las hordas toman la Moncloa sin siquiera cabe como pretexto de la inacción la heroicidad histórica de un crucero Aurora bombardeando el Palacio real. Nuestros valientes generales durante la pintoresca Pascua Militar hacen corrillos misteriosos, huérfanos de un conspirador Aviraneta que les ilustre. En algo conviene gastar el tiempo hasta escuchar la tópica y estupefaciente homilía real de un impotente rey imaginario habitante del país de las ensoñaciones batuecas. Ahora ya no dimite nadie por razones de honor en desacuerdo con la promoción de los comunistas como hiciera el general De Santiago, que todos somos muy demócratas y el comunismo, aunque recién condenado por la UE no es para tanto. Que entre lo que ya tengo y lo que me toque en el futuro reparto me avío para una temporada. Todos firmes a la espera de un carguillo otorgado por el elemento revolucionario o la pedrea de algún negociado de la OTAN, lejos a ser posible de la madre patria.

La cosa tampoco va ya de robar gallinas isabelinas, buena parte del patrimonio nacional ya ha sido saqueado y queda poco importante que pillar salvo santiguar los bolsillos de los estúpidos súbditos que pagan el tan poco edificante espectáculo de la Monarquía.

 España es una deformación grotesca de la civilización europea”

Aquel Marte pontificio, capitán de zuavos, la miraba con petulante sonrisa…  regresaba de la Corte española adonde había ido, correo en la gran intriga que con monjas y frailes, camarilleros isabelinos y emigrados circundas, conducía el monseñor cardenal secretario de Estado. Sor Patrocinio la seráfica monja de las llagas, habíale alcanzado las charreteras… La conjura apostólica zozobraba y con ella otros piadosos ardides de la monja…por mediación de la seráfica madrina hubo secretas entrevistas- lágrimas y besuqueo, promesas y mieles, fallidos propósitos de remediarle con dineros…volvía desilusionado, temeroso….en Roma le esperaban los usureros…”

Los usureros esperan pero no solo en Roma para cobrarse la revolución. Con una deuda como la del Reino de España la cosa está madura, de “un mírame y no me toques”. Una conjura en la que si hay monjas u obispos invertidos del papa doña Francisquita, la parte el león la tienen sionistas, narcotraficantes y neomarxistas a lo Alinsky con su corte de milicianas meonas o desgreñadas, feroces hembristas, invertidos, mercenarios o invasores multiculturalistas. Mención aparte las denuncias bolivianas de financiación por el narcotráfico del puntal partidario del nuevo gobierno bolchevique de Su Majestad.

Muchas de las socaliñas con que hace ocho siglos se robaba en los caminos compostelanos son actuales, como aquella de la luciente dobla de oro que el peregrino descubre entre el polvo de su ruta, con todo el enredo de de la súbita aparición de dos sutiles tramposos que reclaman su quiñón en el hallazgo, mueven pleito de voces y retos acaban aviniéndose por gracia de alguna blanca de ley que ofrece el peregrino a cambio de guardarse la dobla, que luego le saldrá fullera. “

Para que luego se diga que las instituciones no funcionan.

Doña Isabel puso píes en polvorosa, tirando los trastos de reinar, porque el cristo revolucionario la sorprendió en lugar vecino a la frontera, donde tomaba los baños de mar tan saludables para el humor herpético.

Bien puede suponerse que aquellos sesudos políticos moderados, carcamales de la más docta veteranía en conjuras, trapisondas y cabildeos, no aventuraban un dictamen tan espinoso de responsabilidades y tan contrario a la adulación cortesana sin haberse previamente entendido con el duque de la victoria…”   

“Es la retórica lo que más separa a los pueblos.”

No solo la Retórica maestro Valle Inclán, también la ambición por mandar aunque sean borregos y la codicia por el reparto del botín.

 

 

El retraso, «o el dolor vendrá después»

«El dolor vendrá después«. Copio aquí las palabras que le ha dirigido el rey al falsario felón con ocasión de la jura del cargo ante un ejemplar de la constitución. Sánchez ha prometido por su conciencia y honor, entelequias hasta ahora desconocidas. Pese a lo que pueda parecer, en realidad en el comentario real no hay «acritú» como decía el tocayo González, sino risueñas confidencias y chascarrillos entre colegas de la casta. El dúo había sido así: PS: «Ocho meses para diez segundos«. FVI: «Ha sido rápido, simple y sin dolor. El dolor vendrá después.»  Lo del dolor ¿poscoital? no deja de ser un comentario extraño salvo que fuese producto de la experiencia, lo que acaso ameritaría la realidad de ciertas atrevidas especulaciones sobre la biografía erótica del entonces príncipe. Supongo que Su Majestad no se refería a la falta de lubricante sino al retraso en dar a conocer «Su» Gobierno. Pero el caso es que una vez trincado el cargo o poltrona al falsario de la conciencia y honor se le acabaron las prisas que obligaron a la casta y al servicio a trabajar en domingos y en estas fiestas tan señaladas. Cerrado hasta la semana que viene.

Para unos se trata de humillar y escarmentar al crecido compinche jayán de popa de la banda rival para que no se vaya tanto de la lengua y comprenda quién es el verdadero Padrino. Para otros de hacer tiempo hasta que el Supremo deje de remolonear e inhabilite al golpista Torra. Periodista Digital sostiene que la causa se debe a la penúltima encerrona del falsario, la pretensión de que Iglesias y su banda abandonen las actas de diputados si quieren ser ministros. Otros dicen que el nuevo encumbrado Maduro necesita descanso tras las agotadoras jornadas de trapicheo y cohecho con unos, otras y otres.

Pero se trata de algo más simple como diría Ockham, el de la navaja.

Esta garita ha sabido, sin embargo, que la causa principal estaba en encontrar un manitas adecuado que fabricase un supletorio a la mesa del futuro consejo conseja de ministros, ministras y ministres. Al aumentar la horda gubernamental con media docena de miembros, miembras y miembres hay que buscarles sitio y acoplarlos. Incluso la sala se ha quedado pequeña para tamaña y abigarrada multitud.

No obstante, mientras tanto el Padrino estaría madurando otra de sus jugadas maestras, que tal sería dejar a la horda podemita compuesta y sin carteras. Porque, vamos a ver, una vez embestido toro no hace falta vacada. En los próximos cuarenta años, de palacio sólo le puede echar el amo Soros, una peste mortal, que lo del cambio climático al final resulte verdad, no funcione el aire acondicionado y se le recalienten los sesos, o que la Begoña le aplique la Ley de violencia de género y en justicia poética le ponga de patitas en la calle.

Y, además, quien amaña unas elecciones, amaña ciento. No hay más que ver el ejemplo venezolano, aunque el boliviano del narco Morales terminase mal para el tinglado narco comunista andino. Los podemitas no son buena compañía. Otro macho alfa con ganas de follar en la misma jaula daría problemas. Lo de la pareja bien aprovechada con cartera ministerial incluida en gananciales apesta a distancia, aparte que es un mentís al tartufesco feminismo declarado. Y, para colmo, cuando se termine de descubrir todo el pastel de la narco financiación la cosa se va a poner fea a nivel internacional. Incluso a los hipócritas supuestos coleguillas de la socialdemocracia posmoderna y posverdadera no les va a gustar nada tener un miembro fotogénico postinero con un gobierno relacionado nada menos que con el narcotráfico.

No queda más remedio. Va a haber que parar lo del supletorio de la mesa ministerial.

 

 

La Nación está desnuda

Uno de los maravillosos apólogos del Conde Lucanor es el bien conocido del vendedor de telas invisibles. Un cuento como otros de tan memorable colección copiado luego por otros cuentistas de varios países. Recuerdo que se trata de una mohatra por la que una banda de estafadores hace creer a los moradores de un infausto reino, absurdo rey incluido, que poseen una tela prodigiosa, con la característica especial de sólo dejarse ver por bien nacidos.  No existe tal, pese a que una vez “terminada” el rey muy jacarandoso se muestra tal como lo parió su madre aunque supuestamente vestido con tan milagrosa tela, pero nadie se atreve a ser el primero en confesar que es hijodeputa, hasta que un sirviente más preocupado por el sentido común que por el linaje denuncia el trapicheo mohatrero al grito de “el rey está desnudo”. Y a partir de él, marlasca el último, ya todos reconocen haber sido engañados.

La realidad imita al Arte, y me parece que esto es lo que pasa hoy con nuestra nación y su milagrosa vestidura constitucional. Si algo tienen de bueno las infames peripecias del falsario valido de Su Majestad y su encanallada banda es hacer ver a la gente la verdadera naturaleza mohatrera de nuestras supuestamente estupendas instituciones constitucionales, incapaces, sino cómplices, de parar la destrucción. Estamos como estamos, al borde de la ruina total de la Nación, gracias a que el tinglado constitucional es una chapuza infecta vendida como maravillosa tela capaz de engalanarnos a todos con precioso primor democrático.

Nada es lo que parece. No vivimos una democracia auténtica sino una oligarquía que disimula su despotismo real en lo verdaderamente importante con votaciones periódicas. Desde el 11 M se ha abierto un proceso revolucionario que ahora se desboca y se quita las  últimas caretas. Comprobamos, algunos con estupor reciente, otros lo venimos anunciando, que el tinglado constitucional está ya tan corrompido con una aluminosis tan aguda que amenaza ruina inminente a poco que se le empuje. Y lo que aún parece peor, que no haya reacción. El liquidador para colmo de paradojas no es un enemigo exterior sino el propio Gobierno de Su Majestad ayudado por otras felonas instituciones de la Monarquía. Un Gobierno formado o apoyado por escoria humana, por bolcheviques, terroristas, golpistas, narcobolivianos y presidiarios ya condenados. Un Gobierno cuya investidura increíblemente ha sido presentada a las Cortes por el propio Rey que debiera garantizar la defensa de la nación y los derechos de los españoles. Es decir, sin tela milagrosa, ya sin disimulos: es la Constitución contra la Nación.

De modo que, en resumen, hay tres grandes bandos:

Los anticonstitucionalistas que también están contra la Nación.

Los constitucionalistas que, conscientes o no, al cabo están contra la Nación por serlo como desgraciadamente se está comprobando en la práctica.

Los anticonstitucionalistas que lo son porque están a favor de la Nación y por eso mismo denuncian la mohatra del actual tinglado constitucional que ataca a la Nación.

No todos lo reconocen así. Pero es una tipología valida, al menos en aproximación, aunque desde luego el grado de gravedad sea variable.

Los primeros son los golpistas catalanes, meapilas ventajistas vascos, etarras y derivados, bolcheviques del narco, neomarxistas sorosianos, okupas, hembristas, invasores morunos, nacionalistas gallegos de todos los partidos, socialistas, globalistas de Ciudadanos, lumpen y delincuentes varios…

Los segundos son algunos restos socialistas de la tercera edad, bizarros peperos sorayescos, casados o solteros bajo la infame cuerda del traidor Mariano y algún que otro miembro de Ciudadanos y de VOX.

Los terceros son hoy un pequeño grupo en crecimiento. En teoría debiera estar claramente VOX si se quita totalmente de encima el velo de la demagogia y establece un buen diagnóstico del mal que nos queja.

Esta sencilla clasificación debiera contribuir a aclarar algunas cosas que, repetidas por la machacona propaganda demagógica interesada, aún confunden a muchos bienintencionados. Por ejemplo, la trampa populista del España suma, cuando el PP es miembro fundador y beneficiario del presente tinglado arrebatacapas. El PP es un abigarrado y contradictorio tenderete de falsa bandera, organizado por antiguos caciques regionales y mencheviques cobardes o camuflados incapaces de dar ninguna batalla en defensa de la nación y de los derechos civiles de los españoles. Gentes que colaboran en la despótica implantación de las infames directrices del neomarxismo cultural: Memoria histórica, homosexualización de la sociedad, debilitamiento familiar, hembrismo de género, aborto, invasiones, multiculturalismo, ecolojetismo…, Indudablemente, el PP es parte del problema actual de España, no de su solución. No obstante, a diferencia de los miembros del primer grupo, dispuestos a acabar a las bravas, el PP puede alargar la vida del moribundo mientras se le termina de esquilmar. Tarea importante para el bien nacional futuro es rescatar a sus votantes que no odian a España pero sin embargo, les apoyan.

Por eso, la dicotomía constitucionalistas anticonstitucionalistas no deja de ser engañosa. Para los que consideramos que la Nación, el Ser, el Sujeto, es primero y más importante que la constitución, el instrumento, la defensa de la constitución es asunto solo contingente, instrumental, temporal, acaso válido para oponerse coyunturalmente al enemigo, pero no un fin en sí mismo. La cuestión, mejor planteada, debiera ser: España, sí o España, no.

Tal cuestión debiera ser motivo de reflexión por sus importantísimas consecuencias estratégicas y de todo tipo.

Sin embargo, es preciso reconocer que lo prioritario hoy, lo más urgente, es parar el actual golpe de estado social comunista golpista etarra. Y no dividir fuerzas para combatir la dictadura y el saqueo que vienen.

Caída la ilusión de la tela milagrosa de los tramposos, la constitución actual ha demostrado que ya no sirve. Si de verdad se ama a la Nación ya no vale ser constitucionalista de lo que hay. Por no valer ahora ya tampoco sirve el argumento del paralítico de Lourdes, «Virgencita, Virgencita, qué me quede como estoy«. Pero, ¿qué cambio constitucional habría que promover? Lo que promueven los dos primeros grupos de la tipología anterior es la desaparición o voladura más o menos controlada de la Nación y, por supuesto, de lo que queda de su soberanía. Precisamente el cambio constitucional que habría que promover es el contrario. Intentar dotarse de instrumentos eficaces conforme a derecho que posibiliten combatir y desactivar a los actuales elementos de devastación, autonomías, nacionalistas, neomarxismo cultural, socialistas traidores, globalismo y adhesión acrítica a la UE y NOM, etc…

Para muchos españoles preocupados por la suerte de España, VOX es una esperanza, aparentemente la única ahora visible, de recuperar parte de la soberanía nacional perdida o malvendida en lucrativa almoneda por y para algunos. Pero también una incógnita por la enormidad de la tarea. Si no quiere convertirse en un más de lo mismo, necesita revisar su diagnóstico sobre las causas de nuestro actual desastre. Y una de ellas fundamental es la crítica de la Transición desde el punto de vista de la soberanía y de la chapuza de la constitución que establece un Estado no solo financieramente insostenible sino que además atenta contra la Nación. Esa soledad sin duda es muy difícil. Demasiado arroz para tan poco pollo argüirá escéptico algún lector. Desde luego que así es. De ahí la gravedad de nuestra situación actual.

Si al principio recordábamos una obra maestra de la Literatura española, para terminar y como moraleja podemos traer aquí por oportuna la lúcida sentencia de un conocido filósofo con ocasión del anterior agotamiento y desastre de la Monarquía: ¡Españoles, vuestro Estado no existe! ¡Reconstruidlo!

 

 

 

Las amargas lágrimas de don Felipe VI

Como premio por su saqueo del dinero de los parados andaluces hay que reconocer que el estúpido, degradado y cobarde populacho ha posibilitado que la PSOE mandada por un psicópata felón se encuentre con las manos libres para destruir no ya solo la Monarquía, cuya responsabilidad histórica en este estado de cosas es enorme, si no lo que es peor, la propia vieja nación española. La absurda e indefensa España a la que el traidor falsario y su corrupta banda van a aplicar la eutanasia a la fuerza para quedarse con el botín.

Estamos ante un grave fracaso histórico colectivo, acaso el definitivo, y en el comienzo de la destrucción del Estado de derecho e imposición, por lo que se ve, de una imparable dictadura comunista, narcoboliviana, golpista, etarra, más los tartufos y mohatreros saqueadores socialistas de la cal viva, el pelotazo biuitifullero del patrimonio nacional y el me lo llevo.

Con unos media prostituidos, con una élite apátrida y traidora, una constitución chapucera que había troceado a la nación en magras piezas de carnicero, y en especial por la complicidad mohatrera en la corrupción de borbones, socialistas y golpistas catalanes, sin división de poderes, y con eficaz programa de lavado de cerebros y embrutecimiento de la población, era cuestión de tiempo que la cosa terminase así.

El desastre de don Felipe y sus tambaleantes instituciones se veía venir. Se muestra como inepto, pusilánime, acomplejado. Aparece ante la opinión dominado por una ambiciosa y  despótica mujer en guerra abierta con sus suegros y resto de la familia. Incapaz de poner orden en casa y aún menos en España. Al parecer, se encontraría chantajeado no se sabe muy bien porqué ni por quién.

Tampoco comprendió, ni sus cortesanos pudieron o supieron advertirle a tiempo, que había un cambio en el paradigma de colaboración de la Transición: ahora la PSOE no le necesita para cohonestar sus desfalcos y comisiones como en la época gloriosa de los biutifulleros del pelotazo y el Campechano. Estamos en otra fase en la que la PSOE va a cargarse la Monarquía porque obedece instrucciones de sus amos del NOM y está compinchada con los enemigos para repartirse los despojos de la Nación.

O aún no lo ha entendido o no se ve capaz de evitarlo. Y es que o el rey se carga al traidor, o el traidor se carga al rey. Así de crudo.

Me temo que va a ser lo segundo. Tanta puesta de largo, tanto denigratorio peloteo a los que les humillan, tanto juego floral y tanta mandanga ahora resulta que la rubia princesa no va a heredar. Una lástima.

Si esto sigue así y no hay reacción, a don Felipe, The end of the saga como ridiculizaba Berlanga y como a Boabdil el Chico lamentablemente le van a tener que decir: “Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre”.

Don Felipe, hasta ahora ha sido incapaz de reaccionar pese al peligro inmediato, acaso pensando ya en el exilio, no es el único con el píe cambiado. Para colmo, hoy Abascal se ha despedido en Las Cortes con un absurdo y extemporáneo ¡Viva el rey! Un grave error de diagnóstico cuando precisamente no se ha atrevido a ahorrar a la Nación, el Estado, o a él mismo, esta humillación y es corresponsable de la devastación de la soberanía nacional. Un gesto que además siembra dudas razonables entre sus electores y simpatizantes que observan como la monarquía se muestra más como parte del problema que de su solución.

Tras el manoseo de La Monarquía, como dice Luis Mejía en el Tenorio, imposible la habéis dejad para mí y para vos. Pero, sobre todo para la nación.

 

Galdós y las nuevas episodias nacionales

Supongo que muchos españolitos víctimas de la degenerada educación socialista y pepera apenas conocen al personaje y su ingente obra. Sin embargo, ahora que se conmemora el centenario de la muerte de don Benito Pérez Galdós no está de más recordar no sin nostalgia por el parnaso perdido lo que la obra y la propia figura del gran escritor canario ha significado para muchas generaciones de españoles. Una lección de patriotismo crítico y de amor a España, una dramatización de su historia y de sus costumbres e instituciones sociales. Un modo artístico de auténtica memoria histórica. La actual obra de demolición de España es también la de su lengua y su Literatura.

Un autor controvertido ya en su época, don Benito el garbancero, que también fue víctima de alguna que otra conspiración de envidiosos y miserables funcionarios de la Kultura para evitar que fuese galordonado con el Nobel. En esto algo parecido a las peripecias de otra humanista, doña Concha Espina, la Niña de Luzmela, autora de Retaguardia una de las novelas más interesantes y espeluznantes sobre el terror rojo durante la guerra civil.

Recuerdo que aún casi niño leía con admiración las peripecias patrióticas de Gabriel Araceli y su novia Inesilla en la edición de Obras completas de Aguilar de la biblioteca de mi querido padre. Unas peripecias que son las de la misma España. Una cartografía espiritual de ciudades emblemáticas, Cádiz, Madrid, Toledo, Zaragoza,… que merece la pena tener presente, junto con sus antiguos personajes, cuando se visitan años después.

No siempre lo narrado en los episodios galdosianos puede considerarse versión de verdad histórica. Un caso notable por su importancia estratégica para la suerte de España es el de uno de los 11 M de la época: el asesinato de Prim con sus posteriores verdades judiciales oficiales. Valle Inclán cuenta un comentario que le hizo a Galdós sobre la versión oficial con la autoría de Paul y Angulo: “Don Benito movió la cabeza: es posible que no haya sido Paul y Angulo … es posible… pero estas cosas no pueden decirse… en este episodio me hubiera gustado hablar de los negreros que financiaron la revolución… luego Cánovas los hizo senadores vitalicios y títulos del reino… tenía muchos datos pero está todo tan reciente… don Nicolás Estévanez me ha escrito. Tampoco cree que haya sido el autor del asesinato. Para don Nicolás han sido los alfonsinos…”

Su descripción de la Masonería de la época y sus intrigas políticas también es muy interesante y reseñable por su permanente actualidad.

Memorable especialmente la visión galdosiana de Toledo en su Ángel Guerra.  Completada en Toledo. Su historia y su leyenda. Critica aquí su decadencia: «El siglo XVII, que marca una atroz decadencia, así en política como en artes, crea en Toledo, como en toda España, una multitud de bárbaros e insubstanciales conventos, fundados por un fanatismo craso y una devoción poco ilustrada. ya no se ponen al servicio del culto aquellas artes tan bellas, tan ingeniosas y ricas, que fueron principal gala del siglo anterior. Se derriban palacios muzárabes y del Renacimiento para erigir esos desapacibles conventos de ladrillos, y esas casas de jesuitas, de que España está llena. La arquitectura es cosa muerta; y como por una especie de ironía, nace de sus cenizas una vil parodia, una caricatura, una burla, el churriguerismo, que pone su mano estúpida en todas las grandes catedrales de España, y en la de Toledo hace el transparente, que es un padrón de ignominia.» 

Interesantes y polémicas las ideas estéticas de don Benito. No sabemos si su crítica al Transparente acaso oculta alguna referencia freudiana al hembrismo o la homosexualidad, hoy tan de moda. O simplemente es solo un boquete efectuado en la bóveda del templo. Sin embargo, sea como sea, pese a todo, cuando paseo por la ciudad con la grata y sabia compañía de mis amigos toledanos Alejandro y Milagros a veces percibo la extraña presencia de viejos fantasmas como El Greco, Cervantes, San Juan de la Cruz o el mítico Ángel Guerra.

También digno de recuerdo por varias razones el escándalo político literario tras el estreno de Electra.

Ahora que no sabemos que futuras infaustas episodias nacionales nos tiene preparada la Providencia, ojalá sirva esta conmemoración del centenario para conocer mejor la obra titánica de Galdós y como homenaje a un gran español. Con perdón.

 

 

 

 

EXCLUSIVA: Se busca Palacio para futuro rey destronado

Fuentes bien informadas ya nos habían indicado que diversas agencias inmobiliarias y otros intermediarios buscan al intrépido rey Felipe BI cómodo palacio para su exilio.  La cosa no es tan fácil como parece y las prisas no son buenas por muy apremiante que sea la coyuntura. La investidura de Su primer ministro aún no se ha perpetrado por lo que aún queda algo de margen. En este caso el problema no es por dinero porque la fortuna de los Borbones es inabarcable o al menos inestimable, sino de comodidad, sibaritismo, prestigio, seguridad personal, conveniencia e incluso razones climatológicas que faciliten el dolce far niente.

Se agrava por las desavenencias entre el Rey y señora. La republicana quiere un lugar «moderno» que no huela demasiado a aristocrático, donde haya buena marcha nocturna, muchas tiendas de moda así como buenas clínicas especializadas en estirar pellejos de frívolas mujeres objeto. El rey prefiere algo tranquilo, señorial, con más estilo y prosapia, con vecinos de rancio abolengo.

Bélgica debe descartarse por ser un nido de pederastas y delincuentes protegidos por las viejas instituciones del genocida rey Leopoldo, reino fallido y faltón con gran atractivo para otros delincuentes y prófugos de la Justicia.

A Leticia le gusta Nueva York, donde puede pasar más desapercibida entre otros magnates, gente de la nobleza con posibles o tiranos depuestos, porque sus heroicas andaduras en el Méjico lindo y querido aún son recordadas allí con escándalo.

El rey prefiere Londres, sede de la Corte satanista de Windsor, donde acaba de ser in-oportunamente condecorado casi a título póstumo con la famosa Jarretera, y se rumorea que para agradecer los servicios prestados se le habría ofrecido sitio en un pabellón de Palacio junto a las caballerizas reales. En Londres también está la siempre filantrópica City. Londres es un valor inmobiliario seguro donde invierte la Banca vaticana como testaferro de los dictadores saqueadores hispanoamericanos y otras mafias. Además, ya no habría euro-orden de busca y captura que valga gracias al bendito Brexit. Y sobre todo, lo más importante, está cerca mamá.

Se ha hablado del señorial Chelsea que sin embargo tiene el inconveniente de la proximidad de la embajada española. De cierta gran mansión en Belgravia. De otra algo más modesta en Ovington gardens, entre los almacenes Harrods y el Museo de Historia Natural. En Kensington está el palacio del nieto de la reina, que puede heredar a la casi centenaria anciana si el príncipe Carlos no aguanta tanto. Pimlico es más accesible pero en algunas zonas como Dolphin Square queda cierto recuerdo de actividades non sanctas. Una decisión de este calibre no es fácil aunque se tengan muchos posibles.

¡Qué Dios guíe a los reyes en su heroica elección!

¡Viva el Rey!

Viva, sí. Pero lejos.

(El amable lector seguirá informado del devenir de los futuros acontecimientos si mis confidentes me siguen dando soplos)

 

Cantares, traiciones y otras políticas

España es la patria del romancero y de los cantares. Si el romancero estereotipa hazañas heroicas, los cantares son un catálogo de la intimidad del alma y los sentimientos.

A falta de otros logros en el desgraciado Reino de España bajo el tambaleante cetro del último Borbón, tenemos como ejemplar hazaña heroica la de robar el dinero de los parados aunque el heroísmo está aquí en la impunidad con el que escribanos y corchetes han celebrado la más alta estafa mohatrera que vieron los siglos. O con la que el falsario y sus compinches negocian cabritera en la mano en timba de trileros con presidiarios, ventajistas, abusones y filoetarras. La lugartenienta para la cosa del zoco de compraventa de cargos y cargas ha dejado con un palmo en las narices al pardillo logrero de Teruel también existe pero que ni pincha ni corta. El ministro Abalos ha sido llamado al orden por bocazas al vulnerar la regla de oro de toda celestina que debe llevar a cabo sus granjerías y desfalcos con nocturnidad, con alevosía, pero con gran discreción.

El falsario, con permiso de Begoño, sus lugartenientes y lugartenientas manda recado al orondo presidiario Polifemo, recién enmucetado por los chicos de la leyenda negra sobre la naturaleza de sus amores y canta en la ventana de la mancebía de madame iZ:  “Corazón de filigrana embutido en fino acero ¿cómo quieres que te olvide si has sido mi amor primero”.

Y en el umbral ruega le acoja el Polifemo de pura raza catalana en su nutricio seno maternal del opusino tanto por ciento: “nunca me digas adiós, que es una palabra triste: corazones que se quieren nunca deben despedirse”. Aunque el requebrado se confunde o se hace el digno al contestar: “no vengas en busca mía que va mucha diferencia de tu persona a la mía”.

Mientras, otra parte de la banda falsaria, olvidando que otrora algunos de los asesinados eran supuestos correligionarios, tiene la vileza de insultar a las Víctimas del terrorismo al ofender su memoria conchabándose para el botín con los del grupo representante de los terroristas. Aunque tan turbios personajes no se lo crean, aún hay muchas personas que guardan la memoria de los sacrificados por sus protegidos: “Las flores que en tu sepulcro derramo yo a manos llenas van regadas con mi llanto y por eso no se secan”.

La PSOE se quita definitivamente la careta y aparece en su genuina naturaleza de palanganeros y manijeros de la oligarquía compinchada con cualquier mafia que le sirva. Y aunque el PSOE ya desde la era ZP y ahora con el falsario haya traicionado sus orígenes de decidida oposición al bizcairratismo sabiniano: “del clavel que me distes anacarado, toma tú las cenizas que lo he quemado”, renunciando así a la solidaridad y la dignidad democrática y política, más vale que no olvide tampoco que para muchos españoles de todas clases, incluidos algunos socialistas: “Cuando se arranca una rama / el tronco siente dolor / las raíces lloran sangre / de luto viste la flor”.

El rey Felipe ya bien entrenado como inerme y resignado payaso de las bofetadas recibe otra más, ahora de la mafia sionista socialista del prostíbulo de Bruselas. “Pasaban los hombres y yo sonreía….”.

 

La plaga de la langosta y sus remedios

Sesudos miembros y miembras de los más diversos sanedrines y sanedrinas se encuentran reunidos en gabinete de crisis con suculentas dietas para tratar de averiguar si hay algo sobrenatural en esta pertinaz plaga de la langosta que acosa con extrema gravedad al infausto Reino de España desde que abdicara el Emérito.

Muchos se temen que en plaga tan persistente haya de algo de castigo divino por burlar tanto las leyes divinas como las humanas. Pese a sus encopetados discursos estupefacientes terminados para mayor INRI en un insólito e incoherente con su conducta ¡Coraje y valentía! Cuando lo cierto y contrastado es que no practica ni lo uno ni la otra, desde que Felipe BI se encaramó al trono vamos de mal en peor, en un concurso de calamidades, despropósitos, cobardías, humillaciones y ninguneos abochornantes que sólo se explicaría si el titular estuviera redondeando ahorrillos y preparando las maletas, pelillos a la mar. De Cartagena.

Los infinitos asesores de una parte de la abigarrada fauna política bombonera no saben qué hacer para combatir la plaga. En su pomposo master comprado todo a cien no venía la receta. ¿Qué hacer?: ¿lucha biológica o integrada? ¿insecticidas naturales? ¿DDT ahora que no mira Greenpeace ni la impertinente mocosa zumbada mohatrera? ¿Recurrir a MONSANTO o al Partido Demócrata que tanto saben de venenos mortíferos?

Lo que no presta posmoderno master ha de buscarse en la Tradición anterior a la posverdad.  Desde luego nuestra Escuela de Salamanca resulta demasiado noble, demasiado lúcida, demasiado subversiva, demasiado poco correcta para los castos oídos y pecaminosas manos de nuestros próceres y próceras de este fin de los tiempos.

Entre tanto, cierto erudito del cabildo rescata un raro ejemplar polvoriento, salvado de la última filantrópica quema de libros de arpías femicomunistas, titulado Reprobación de supersticiones y hechicerías, obra renacentista del maestro Pedro Ciruelo. En su Capítulo X de la Tercera parte: Disputa contra los que descomulgan la langosta y el pulgón y las otras sabandijas de las heredades, se explican los Juicios contra la langosta y el autor sentencia: “si no se van del término las condena a la pena de excomunión”.

Lamentablemente, la plaga ya no afecta solo a un término sino a toda España. Para colmo, la Conferencia Episcopal se muestra renuente a aplicar tan contundente medida ya que tienen los IBIs y demás prebendas en la cuerda floja. Remangándose oportunamente los faldones por lo del polvo, con perdón, del camino, van y alegan que esta forma de echar la langosta es supersticiosa y mala por dos razones. La primera es que son brutas y no pueden defenderse al no tener seso y razón para entender las cosas que dicen. La segunda es que las langostas son cosas que engendra la tierra española por causas naturales propias del Reino y no por operaciones de diablos. Luego los conjuros y amonestaciones canónicas de la Iglesia que el juez nigromántico les hace son en vano y la sentencia de excomunión contra ellas no es justa.

El remedio lícito y honesto para este peligro es que se hagan dos diligencias: espiritual y natural. La segunda es cosa de agrónomos. La espiritual es la misma que para los nublados. Que en los meses de primavera los clérigos cada mañana suban a bendecir los términos del lugar con los Evangelios. Pero tal cosa ha de hacerse desde luego sin que se entere la ecologista pachapapamama doña Francisquita no le vayan a fastidiar su lucrativa granjería cómplice.

Otros menos aseveran que también es muy útil la devoción a san Gregorio.

Sin embargo es preciso ir al origen de mal. Nada se puede hacer perdurable contra la plaga si no se ataca hasta intentar erradicarlo el foco de infección que se encuentra en el criadero de militantes. Y en las bajas pasiones de votantes y admiradores, obtusos, encanallados, envidiosos igualitarios, okupas, hembristas, drogadictos, amigos de lo ajeno y chusma en general.

Pero, sin duda, cabe recordar que para recuperar la voluntad divina la conducta de nuestros reyes ha de volver a ser ejemplar. Nada de estirarse los pellejos faciales, decir palabras mentirosas o dejar de penitenciar sus muchas vanidades. En cambio, es hora de disimulos y encomendarse a la modestia indumentaria popular del P. Ortega para mejor combatir las siete plagas que se avecinan.

 

 

 

Apunte sobre la actual peste psíquica

Una reciente sentencia condenando a penas inusitadas de cárcel a un grupo de jóvenes por la violación, al parecer no suficientemente probada de una muchacha que según se ha sabido pudiera haber mentido en sus denuncias y testimonios, ha provocado gran perplejidad e incluso escándalo por su incoherencia. Mostraría una doble vara de medir así como la subordinación de miembros de la actual magistratura a la infame tiranía de las feministas y, en general, de la secta de violencia de género y sus encanallados intereses al servicio de la devastación de la sociedad y de la voladura sin controlar de sus cimientos básicos como la familia. Sea como sea, el mero hecho de que incluso pueda considerase razonable la duda sobre las actuaciones judiciales ya resulta tremendo en sí mismo. El fenómeno de las denuncias falsas, habitualmente perpetradas hoy por las feministas de modo impune, no es nuevo y se encuentra bien recogido en la Literatura. Ya había sido criticado por Eurípides en el Hipólito, Cervantes en El Quijote o por Mozart en La Flauta mágica.

A la penosa luz de ciertas recientes sentencias, en la desquiciada España judicial de Felipe VI el tema hembrista es tabú pero asesinar a un patriota español por odio, dar un golpe de Estado poniendo en peligro la paz y la integridad de la nación o saquear presupuestos de protección de los más débiles sale casi gratis, ni siquiera se asegura que se vaya a intentar compensar el daño producido, ingresar en prisión para cumplir penas, ni menos devolver lo robado.

Fechorías de este jaez probablemente ocurran en todos los países, pero al parecer en el infausto Reino de España nos encontramos más indefensos ante el avance fatal de la actual peste psíquica promotora de una espeluznante vacatio legis o de una auténtica subversión de los valores morales y metafísicos hasta ahora en la base de la civilización occidental y de la convivencia social. La peste psíquica es un mal que afecta no solo al populacho ignaro esclavo de sus pasiones sino también, y esto resulta más raro, a gentes a las que cabría suponer un mínimo de entereza psíquica y madurez de criterio moral e intelectual atendiendo a su status social, profesional o institucional.

Pero, ¿Por qué en España medran todas esas gentes o existen leyes inicuas y anticonstitucionales como la de violencia de género que no se han perpetrado, al menos con tamaña gravedad, en los países de nuestro entorno?

 

Al observador que pasea atento por el precioso y sereno claustro de Santo Domingo de Silos le llama la atención la figura del cuatro, una especie de mandala, en cuyo centro el buscador se ha de colocar para identificarse con él, pero sobre todo la existencia de varios capiteles con imágenes de carácter teriomorfo que lo rodean. En el Arte tradicional verdadero las imágenes no son por casualidad, mero capricho de artista o de escuela, sino que forman parte de un lenguaje simbólico, una manera de aprehender lo numinoso. En el imaginario medieval los monstruos representan los instintos, una potencia y una amenaza. El simbolismo cristiano se funda en modelos arquetípicos, de ahí su fuerza y valor.

La Ilustración aparentemente habría expulsado a los viejos monstruos bajo la era de la supuesta Razón. El propio claustro románico de Silos estuvo a punto de desaparecer bajo la piqueta anti tradicional de Ventura Rodríguez, quien derribó el templo románico e invirtió la orientación del nuevo lo que supone, además de un disparate, un auténtico sacrilegio simbólico. Afortunadamente, menguaron los presupuestos y no se perpetró el desastre. De no ser así, las frías líneas rectas del neoclásico, representantes de una Razón vicaria, usurpadora de espacios que no le corresponden en el alma humana, acaso hubieran sustituido la ejemplar belleza del románico y el sabio mensaje del bestiario medieval.

En relación última con esta cuestión, pero en su propio lenguaje, Jung nos explicaba que “El hombre no es aquí el que puede sino que es un producto incapaz de cambiare a sí mismo. No sabe como se ha realizado en sus peculiaridades individuales y además tiene un conocimiento en alto grado imperfecto de sí mismo. Hasta hace poco hasta creyó que su psique consistía en lo que él sabe de sí mismo y era un producto de la corteza cerebral. El descubrimiento realizado hace más de cincuenta años de procesos psíquicos inconscientes dista todavía mucho de ser una adquisición de validez universal o reconocida en todo su alcance. Por ejemplo, el hombre no sabe todavía que ni siquiera depende por completo de la cooperación del inconsciente. El hombre no sospecha que mientras se considera el agente exclusivo, hay una entidad que lo conduce…”

“Los instintos son parte de la totalidad viva. Están coordinados a la totalidad y subordinados a ella. Su liberación como entidades conduce al caos y al consiguiente nihilismo, porque elimina la totalidad y la unidad del individuo, con lo cual lo destruye. Sería tarea del psicoterapeuta en el sentido más elevado de la palabra conservar o restablecer la unidad y la totalidad.”

“Las desviaciones del instinto se anuncian en emociones muy vivas, que en los sueños se expresan con animales. Por eso se consideran con razón como emociones irrefrenables como animalescas o primitivas y por eso se las evita. Sin represión, es decir, sin que se verifique una disociación de la conciencia, no puede eludírselas.  En realidad, no es posible sustraerse a su gran poder. Si no se las descubre en la conciencia, se dan en cualquier otra parte. En el peor de los casos se manifiestan en una neurosis… ”

Los impulsos hacia la sexualidad y hacia el poderío han sido y son muy importantes pero para Jung “el impulso religioso hacia la totalidad desempeña ahora el papel más modesto”. Con la posmodernidad, la posverdad y los abusos del neomarxismo cultural ha sido relegado el arquetipo de Dios que habita en la conciencia humana, llena ahora de okupas indeseables. Y eso trae consecuencias.

 

No debiera ocurrir lo que ahora pasa, la educación y luego la propaganda mediática no debieran producir gentes para disociar y fragmentar la sociedad.  Sino contribuir a que los instintos sean descubiertos y dominados. No incurrir en neurosis programadas desde el poder a favor de intereses ocultos e inconfesables.

Derrumbadas las bases no ya solo del Cristianismo, asimilado por la demagógica y satánica propaganda socialista al franquismo y el fascismo, sino de casi toda forma ya de vivencia espiritual, de contacto con lo numinoso, deshabitado por falta de hablantes el lenguaje tradicional de lo sagrado, el apabullante neomarxismo cultural está soltando los demonios, los instintos desatados que destrozan a los individuos, les dejan inermes e idiotas, títeres náufragos de fuerzas insoportables que algunos ni siquiera aciertan a comprender.

Al cabo, nos dice Jung que el logro del principio de individuación psicológica requiere la unión del animus con el ánima. Supongo, aunque yo no sea filósofo ni psicólogo clínico, que esta concepción jungiana es un trasunto psicológico de lo que ya expone Platón, inspirado en la tradición pitagórica, en su diálogo sobre el Amor conocido como El Banquete. El Amor es una gran potencia, a veces ignorada, que puede volver a unir el andrógino originario, luego separado en dos, y con él la anhelada plenitud perdida.

En la tradición oriental esta combinación recrea el propio fenómeno de la Creación: En efecto, la actividad de Bhraman, el impensable, el incognoscible, se manifiesta bajo dos polos o aspectos: “Positivo”, masculino, Purusha, el creador. “Negativo”, femenino, Prakriti, principio plástico universal, la Virgen Madre, Isis, la sustancia primordial indiferenciada, el soporte de toda manifestación. La acción de Purusha en Pakriti determina formaciones de ondas vibratorias en la sustancia primordial que determinan las formaciones materiales en el Macrocosmos…

El hombre (microcosmos) también participa de esos planos vibratorios desde los más elevados hasta los más groseros que forman su cuerpo material. Las técnicas contemplativas o de éxtasis tratan de hacer patentes los otros planos vibratorios, más elevados, a la conciencia.

La institución tradicional de la Caballería, y no solo la andante cervantina de nuestro Señor don Quijote, intentaba subordinar el poderío, la fuerza, a la Dama, símbolo femenino no solo y principalmente sexual, sino del universo de los grandes valores metafísicos a los que el caballero, en abstracto, la persona de acción, debiera subordinar su conducta. Es decir, el Amor, la Justicia, la Belleza, el Bien, el Honor, la Dignidad… Una forma de perfeccionar la Creación existente con esa unión entre la acción y lo que debe ser hecho según unos ciertos cánones o arquetipos.

Las actuales hembristas desgreñadas, posesas del más sectario y brutal fanatismo y agentes de la barbarie más nociva, recuerdan algunos de los mitos del mundo griego. Así el de furias rebeldes contra la Civilización, representada por dioses o héroes solares tales como Apolo u Orfeo: las Ménades de Ciconia asesinaron a Orfeo, el Civilizador, desmembrando su cuerpo y rompiendo su lira. Platón cuenta en el Libro décimo de La República, poniéndolo en boca del testigo y mensajero de ultratumba Er de Panfilia, que tras esa terrible experiencia en manos hembristas el alma de quien fuera Orfeo prefirió reencarnar en cisne que nacer de una mujer.

Pero, en este proceso de peste psíquica, ¿cómo identificar a las “apestadas”, fanáticas y sectarias hembristas despechugadas de hoy, víctimas más o menos conscientes del criminal neomarxismo, con el sublime mundo de la Dama? Ni menos con la alianza entre los complementarios opuestos, en busca de esa unidad superior en el Amor del Hombre y la Mujer que nos mostraba Platón. Pensar, tener vida espiritual propia es difícil, requiere querer y saber. Es más fácil, y mas guay y empoderado, insultar desde dentro del rebaño o de las hordas. Claro que, lo sepan todas o no, consciente o inconscientemente, están en otra unión encubierta: las provisionales y no precisamente por amor, sino por granjería y conveniencia del que paga, entre la plutocracia globalista, el chulo, y las prostituidas zurdas que preparan el NOM arrasando las bases sociales de la civilización existente.

Debemos reconocer que nos han puesto en grave peligro por la acción criminal de unos y la inacción cómplice de otros. Es preciso retornar a la civilización a la busca de la unión de los complementarios que juntos y en armonía forman el andrógino platónico.  Retornar al conocimiento que en nosotros, como en el claustro de Silos, existen monstruos que deben ser conocidos, sometidos e integrados en el espacio arquitectónico sagrado. Un espacio que posee un ámbito social pero cuyo escenario principal es el alma humana.

Volver a dar otra oportunidad al conocimiento y tratamiento de lo numinoso.  Al servicio del progreso del Hombre y de la Creación.

 

 

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