Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

ONU, vacas y economías

Como en años anteriores, dentro del ciclo del eterno retorno, esta noche San Lorenzo derramará sus lágrimas Perseidas que podrán verse algo mejor cuando la Luna se ponga. Inasequibles al desaliento, bien cebados por la plutocracia internacional, mientras daban cuenta de sendos suculentos entrecot y solomillos, las Fuerzas del Progreso la Ciencia y de la Cultura de la ONU y del NOM al parecer se han pronunciado por imponer una dieta vegetariana al sufrido populacho que les paga el sueldo. La excusa o pretexto es la tan socorrida y manida mohatra del cambio climático dicen que antropogénico.  Una cosa que lo mismo vale para un roto que para un descosido.

Mientras preparo un texto para explicar mi visión como ingeniero agrónomo sobre estas intrincadas cuestiones, invito a llevar la carga neomarxista cultural con serenidad y paciencia, no exenta de humor en lo posible. De modo que mejor vamos a tomarnos un aperitivo. 

Se trata de un ejercicio pedagógico escolar muy curioso

 

 

 

 

 

Socialismo:
Tú tienes 2 vacas
El Estado te obliga a darle 1 a tu vecino.

Comunismo:
Tú tienes 2 vacas.
El estado te las quita y te da algo de leche.

Fascismo:
Tú tienes 2 vacas.
El Estado te las quita y te vende algo de leche.

Nazismo:
Tú tienes 2 vacas.
El Estado te las quita y te dispara en la cabeza.

Burocratismo:
Tú tienes 2 vacas.
El Estado te pierde una, ordeña la otra y luego tira la leche al suelo.

Capitalismo tradicional:
Tú tienes 2 vacas.
Vendes una y te compras un toro.
Haces más vacas.
Vendes las vacas y ganas dinero.
Luego te jubilas rico.

Capitalismo moderno:
Tú tienes 2 vacas.
Vendes 3 de tus vacas a tu empresa que cotiza en bolsa mediante letras
de crédito abiertas por tu cuñado en el banco.
Luego ejecutas un intercambio de participación de deuda con una
oferta general asociada con lo que ya tienes las 4 vacas de vuelta,
con exención de impuestos por 5 vacas.
La leche que hacen tus 6 vacas es transferida mediante intermediario
a una empresa con sede en las Islas Cayman que vuelve a vender
los derechos de las 7 vacas a tu compañía.
El informe anual afirma que tú tienes 8 vacas con opción a una más.
Coges tus 9 vacas y las cortas en trocitos.
Luego vendes a la gente tus 10 vacas troceadas.
Curiosamente durante todo el proceso nadie parece darse cuenta que, en
realidad, tú sólo tienes 2 vacas.

Economía japonesa:
Tú tienes 2 vacas.
Las rediseñas a escala 1:10 y que te produzcan el doble de leche.
Pero no te haces rico.
Luego ruedas todo el proceso en dibujos animados.
Los llamas ‘Vakimon’ e incomprensiblemente, te haces millonario.

Economía alemana:
Tú tienes 2 vacas.
Mediante un proceso de reingeniería consigues que vivan 100 años,
coman una vez al mes y se ordeñen solas.
Nadie cree que tenga ningún mérito.

Economía rusa:
Tú tienes 2 vacas.
Cuentas y tienes 5 vacas.
Vuelves a contar y te salen 257 vacas.
Vuelves a contar y te salen 3 vacas.
Dejas de contar vacas y abres otra botella de vodka.

Economía china:
Tú tienes 2 vacas.
Tienes a 300 tíos ordeñándolas.
Explicas al mundo tu increíble ratio de productividad lechera.
Disparas a un periodista que se dispone a contar la verdad.

Capitalismo americano:
Tienes 2 vacas.
Vendes una y fuerzas a la otra a producir la leche de cuatro vacas.
Te quedas sorprendido cuando ella muere.

Economía iraquí:
Tú no tienes vacas.
Nadie cree que no tengas vacas, te bombardean y te invaden el país.
Tú sigues sin tener vacas.

Economía india:
Tú tienes 2 vacas.
Las pones en un altar para adorarlas.
Después sigues comiendo arroz al curry.

Economía suiza:
Hay 5.000.000.000 vacas.
Es obvio que tienen dueño pero nadie parece saber quién es.

Economía francesa:
Tú tienes 2 vacas.
Entonces te declaras en huelga, organizas una revuelta
violenta y cortas todas las carreteras del país, porque tú lo que quieres son 3 vacas.

Capitalismo italiano:
Tienes 2 vacas.
Una de ellas es tu madre, la otra tu suegra,
¡¡maledetto!!!

Capitalismo británico:
Tienes 2 vacas.
Las dos están locas.

Economía española:
Tú tienes 2 vacas, pero no tienes ni idea de donde están.
Pero como ya es viernes, te bajas a desayunar al bar que tienen el Marca.
Si acaso, ya te pondrás a buscarlas el miércoles después del puente de la Purísima…

 

 

 

$ociali$mo, sobre memoria histórica reciente y recuperada

Antes de que se apruebe la nueva y totalitaria Ley de Memoria histórica socialista que intenta suprimir los derechos a la libre investigación, cátedra, opinión, expresión o libertad religiosa, y representa un ataque contra la Monarquía, conviene ir recuperando algunos textos críticos contra el corrupto socialismo a la española. El que reproducimos a continuación se publicó hace un lustro en este mismo medio. Creo que es oportuno recordarlo cuando los hechos recientes indicarían que el socialismo de Pedro Sánchez ha decidido romper su alianza con los Borbones e ir, como ya hiciera en el 34 y en el 36,  hacía la destrucción del sistema constitucional español vigente. Para colmo, estas maniobras se producen cuando el fantasma de una nueva recesión internacional se materializa cada vez de modo más claro.

UNO

“Socialismo es lo que hacemos los socialistas”. O bien, “somos socialistas porque hacemos socialismo”.

El debate, más de características meramente personales que ideológicas o programáticas, entre los tres candidatos a dirigir el llamado PSOE, no ha dado para mucho más que para el arabesco demagógico, mohatrero o tautológico, no exento de algún que otro golpe bajo cuando el árbitro se hacía el distraído. Bien es verdad que el PSOE se comporta como marca de una conocida fábrica de empleos y comisionistas, hoy muy desacreditada por su escasa calidad y publicidad engañosa y por el “me lo llevo” indistinguible de los colegas de la escuadra de Bárcenas.

Sin embargo, hay que reconocer que en el aspecto de los métodos de elección de su secretario general, el PSOE ha ofrecido un ejemplo que no parece vaya a ser seguido por los súbditos de Mariano al menos hasta que se lleven su merecido revolcón electoral. La elección del candidato más agraciado y mejor visto por la derecha sociológica frente al candidato del aparato, que también parecía ser el de una facción importante de la oligarquía más reaccionaria, tradicional apoyo de la Monarquía, tampoco ofrece grandes pistas de por dónde van a ir las cosas. Un candidato sin apenas pasado, lo que en el Partido Socialista después de todo quizás no sea demasiado malo, pero del que sería difícil saber qué opina sobre nada, acaso porque él tampoco lo sabe.

Pero hubo un tiempo ¡tan lejano! en que el Partido Socialista tenía militantes incluso como don Miguel de Unamuno. Gentes con la cabeza bien puesta, con cultura y  con las ideas muy claras sobre muchos aspectos de la realidad de España: así, el socialismo como ideología y concepción del mundo opuesta a la carcundia clerical de los bizcaitarras, antiguo nombre de peneuvistas y su criminal escisión etarra. Unamuno era una de esas gentes que, junto a los liberales, antes preferían reunirse bajo las cosmopolitas ramas del majestuoso tilo del Arenal bilbaíno que las del rústico roble indígena bizcaitarra.  Y que no estaban por promover ningún hecho diferencial, ni federalismos asimétricos, ni menos compincharse con las reaccionarias oligarquías regionales contra los intereses generales de España y de los españoles. Entre ellos los del progreso y la igualdad de todos los españoles ante la ley.

Sí. Hubo un tiempo en que el PSOE no era monárquico, no estaba reducido a comportarse como un partido dinástico al servicio de la oligarquía, apenas pastaba en las descomunales praderas presupuestarias, ni sus más encumbrados gerifaltes pillaban consejos de Administración monopolísticos, paraísos prometidos para agradecer los servicios prestados por sus temporeros a nuestros próceres permanentes.

Y en tal lejano momento histórico y psicológico sí era un partido socialista e incluso quería hacer la revolución. Eran tiempos, esos de los años treinta, con aspectos muy parecidos a los actuales porque tanto entonces, como ahora, el sistema financiero internacional había desestabilizado en profundidad los sistemas políticos liberales, de modo que buena parte de la población europea, en sus ambiciosos deseos de comer caliente todos los días, desesperadamente buscaba otras alternativas. Fascismo, nazismo, comunismo estalinista eran soluciones desesperadas para una sociedad de mercado que se negaba a funcionar. En el caso español, también la originalidad del anarcosindicalismo y el comunismo libertario. La CNT, el hegemónico sindicato libertario, llegó a tener tres millones de militantes y eso que entonces, a diferencia de los de los subvencionados sindicatos oficiales de ahora, eran de verdad.

Luego, tras el desastre  de la guerra civil, el PSOE desapareció hasta su refundación como partido dinástico al servicio del poder económico tradicional, por el gran capital alemán y la protección de los servicios secretos norteamericanos. Disfrutar de un poder concedido para sus funcionarios con sus prebendas oportunas por la oligarquía tradicional española a la que legitima. Una versión no clerical actualizada de la vieja y obsoleta Alianza entre el Trono y el Altar.

Buena parte de su éxito electoral se debió a su comportamiento mohatrero apuntalando al rey impuesto por el caudillo con su sistema oligárquico factual recubierto de ropaje democrático, y a las reconocidas habilidades de cierto vendedor andaluz de alfombras falsas, con tanta labia como desvergüenza. Ambos conectaron con los anhelos de libertades democráticas y progreso en paz de buena parte de la clase media española, hoy arruinada por el régimen monárquico y su famoso comité de competitividad monopolística.

Una cosa que llama la atención de los actuales socialistas es su abandono de caracteres de identidad clásicos: La reivindicación de la españolidad como base de la solidaridad e igualdad ante la Ley de todos los ciudadanos españoles. Su oposición al caciquismo y la oligarquía financiera. Y un cierto sentido internacionalista, filantrópico y cosmopolita del ideal político.

El actual PSOE dinástico va a rebufo de los nacionalistas periféricos, la carcundia más caciquil, clerical e insolidaria. Mantiene relaciones de comensalismo parasitario con lo más granado de la plutocracia abusona tradicional. Y, al parecer, carece de análisis sobre los condicionantes del N.O.M. con sus nuevas amenazas, el pangermanismo político y financiero que está empleando las instituciones de la UE a su servicio, o el Tratado comercial con EEUU que se pretende perpetrar.

DOS

Cuando se va a cumplir un cuarto de siglo desde la caída del muro de Berlín, cabe preguntarse qué está pasando con el socialismo europeo y en concreto con el español. Aquí en España, salvo que se pretenda que lo único vigente es la tautología ya citada del “socialismo es lo que hacen los socialistas”, sería muy difícil definir qué cosa sea eso del socialismo a la española. Bien porque según parece carece de discurso o bien porque los diversos discursos de sus líderes públicos no son compatibles entre sí ni muchos de ellos con las diferentes tradiciones históricas. Y a falta de identidad propia viene la imitación de posturas o señas de identidad diferentes e incluso opuestas pues también lo son los intereses que sirven.

Explicaba Juan Eduardo Cirlot en uno de sus más conocidos libros que el manierismo es el estilo resultante de la petrificación de una manera, más allá de sus límites significativos. En el manierismo la fuerza de los moldes exteriores ha quedado endurecida y ya no sirve para contener el torrente vital de la evolución artística. Sería resultado de una incertidumbre derivada de la duda y la indecisión provocadas por la conciencia de que el presente se haya preso de un pasado no utilizable. Desde ese punto de vista la cacareada Transición española y los partidos políticos dinásticos que la han venido sosteniendo, y de modo fundamental el PSOE se encuentran en plena fase manierista.

Pero, visto desde otra perspectiva, las cosas en teoría no debieran ir tan mal para el socialismo cuando la economía de mercado no funciona bien hasta el punto que un mercado que se regula a sí mismo parezca una visión utópica y aumentan así sus oportunidades estratégicas. En un escenario en que el presente y el futuro muestran el apogeo del chantaje económico y la deuda descontrolada que usan a la sociedad como rehén. En el momento presente Europa cuenta con decenas de millones de parados, aumentan la inseguridad social o las desigualdades entre clases y regiones. Las transnacionales imponen su ley a los gobiernos que cada vez se muestran más impotentes para encarar el dilema: conceder más privilegios al gran capital a costa de la devaluación interna, la precarización en el empleo e incluso la depauperación de los más desfavorecidos, es decir, la “tercermundialización” de sus países, o, por el contrario, mantener los derechos sociales y dejar de ser así un aliciente para el capital que busca trabajo barato y domesticado.  El Tratado de libre comercio con EEUU que se pretende perpetrar ahora, negociado en secreto burlando las ya de por sí escasas garantías democráticas europeas, puede terminar siendo el remate para los saqueados países del Sur de Europa, entre ellos España.

Resulta necesario reconstruir la soberanía del Estado y la racionalidad y competencia técnica de su aparato o instituciones nacionales para hacer frente a las amenazas del gran capital internacional y los crecientes desajustes del sistema financiero con sus indeseables consecuencias ya vividas durante los pasados años treinta para los sistemas liberales. Esto parece imposible con el actual desastre autonómico. Ni puede abordarse con un sistema federal monárquico sin poder ejecutivo directamente elegido. Otro engendro en ciernes.

En ausencia o ante la dificultad causada por el desastroso liberticida sistema autonómico para promover e instrumentar políticas redistributivas clásicas en Educación o Sanidad, con carácter sucedáneo hoy se intentan vender mercancías alternativas. Así se adoptan como genuinas políticas socialistas la promoción de ciertos aspectos sociales marginales por su propia razón de ser. Así, por ejemplo, el fomento del movimiento gay o un feminismo mal entendido de carácter sectario.  Una desvirtuación del concepto común de progreso.

Aunque ya a mediados de los años treinta Juan de Mairena, heterónimo prosista de Antonio Machado, pensaba que el concepto de progreso estaba en entredicho: “Contra los progresistas y su ingenua fe en un mañana mejor descubrió Carnot el segundo principio de la termodinámica. O acaso fueron los progresistas quienes para consolarnos de ella decidieron hacernos creer que todo será para bien, como si el universo entero caminase hacia una inevitable edad de oro”

Y es que la opción socialdemócrata pilar de la construcción europea está ya en retirada en la nueva Europa del BCE y la Merkel. Parece incompatible con el nuevo pangermanismo financiero, hoy instrumentado mejor con deuda más o menos odiosa que con panzers, que está arrasando Europa, desnaturalizando el viejo ideal de reconstrucción e integración europeas. No sabemos cómo sobrevivir dentro del euro, ni tampoco parece viable hacerlo fuera. Para colmo, se cierne la amenaza del nuevo Tratado Comercial con EEUU que puede enterrar definitivamente el antiguo ideal europeo, reconvertir la UE en un coto privado de caza de las multinacionales que incluso podrán demandar a los Estados que legislasen contra sus intereses.

Un escenario de creciente desestabilización parecido al de los años treinta.

Si es preciso recuperar la soberanía nacional amenazada en España desde fuera por el nuevo colonialismo financiero y desde dentro por la carcundia separatista subvencionada por el actual tinglado borbónico, también lo es recuperar la economía real, la que satisface verdaderas necesidades humanas, de modo que el sistema financiero esté al servicio de la economía y de la sociedad y no al revés como hasta ahora. Hay un aspecto ideológico a tener en cuenta: El fin principal de la actividad económica en general y de modo especial los grandes monopolios es satisfacer necesidades reales de la gente y no tanto “crear valor para el accionista” como dice la falaz propaganda ideológica hoy comúnmente asumida y que, como consecuencia, los consejos de administración “se lo lleven”, como el escándalo reciente de los ochenta millones de Iberdrola, mientras saquean al consumidor indefenso.

Pero para eso es necesario que el dinero vuelva a recuperar sus antiguas funciones y, muy en especial, volver a ser la contrapartida del mundo de la producción real. Restablecer instrumentos como la famosa Ley Glass Stegall o Banking Act de Roosevelt para tratar de frenar la especulación financiera mediante la separación entre la banca de depósitos y la especulativa de inversión.

TRES

El vendaval de las últimas elecciones europeas con la inesperada aparición de Podemos ha puesto en evidencia la tramoya del viejo régimen Juancarlista. Un tinglado devenido en liberticida, de corrupción impune, amenaza y humillación de la Nación que está arruinando a la sociedad española. El gran varapalo experimentado por los partidos dinásticos junto con otras consideraciones nacionales e internacionales no confesadas, y acaso no confesables, han hecho tomar las de Villadiego al deteriorado jayán de popa del Monipodio español.

Su edecán para la mohatra socialista también ha decidido acompañar a su Señor en la espantada.

De las viejas caras visibles del Régimen sólo queda la tan ajada del déspota compostelano criado en Pontevedra. Un tipo experimentado en las mañas caciquiles y oscurantistas tan habituales en su Galicia natal. Un reaccionario, cobarde, al que de mayor le hubiera gustado más disfrutar del permanente Palacio del Pardo que del provisional y algo más azaroso de la Moncloa.

De modo que, salvo en el hegemónico partido de Bárcenas, se está produciendo un relevo generacional. Que no se sabe aún si es de carácter lampedusiano, rejuvenecer las caras para salvar los intereses del viejo y caduco tinglado borbónico, o por el contrario ha de tener un mayor alcance. En principio parece que es lo primero. El amo de la finca buscaría un nuevo manijero. Se ha sabido que Su Católica Majestad antes de irse habría pedido a la nueva gerifalte de la taifa andaluza que se hiciera cargo de la PSOE nacional a fin de seguir manteniendo su apoyo al Régimen como partido dinástico, mohatrero y corrupto. Botín, verdadero capo intocable de la oligarquía que “controla policías, jueces y periodistas”, también habría dado su bendición a la lozana andaluza. La escenificación del vasallaje que el nuevo secretario general electo del PSOE ha rendido a su oronda y redonda lideresa podría ser un indicio de tal relación de subordinación a los intereses oligárquico-monárquicos que darían al traste con cualquier intento de reforma en profundidad desde dentro.  O quizás no.

Pero ¿qué reformas? Dependen de varios factores, entre ellos el de disponer de alguna idea de lo que se quiere sea la España futura.  De constatar si la emergente Podemos, convertida en la tercera potencia política es una verdadera fuerza extramuros del Régimen o un mero señuelo de distracción oportunamente engordado por los servicios secretos y los media adictos. Un tenderete de falsa bandera organizado desde el poder para que Mariano pueda amenazar con un “nosotros o el caos”, que han demostrado ser también el caos. O, aunque de momento fuese una fuerza descontrolada, se podrá sembrar la discordia entre sus principales líderes, sobornarlos o neutralizarlos de algún modo.

Pero la actual crisis de funcionamiento y legitimidad de la economía de mercado con sus indeseables secuelas para la juventud española de incapacidad de integración social, paro o subempleo humillante, obliga a hacer algo al Régimen antes que la situación le desborde hasta un punto de no retorno.  Cada vez hay más jóvenes y no tan jóvenes desclasados, desubicados, incapaces de instalarse y consumir, emigrantes forzosos o con una existencia precaria que les impide formar una familia o llevar una vida razonablemente digna. Y todo ello mientras los monopolios y la inmoral casta política que los sirven se mantienen incapaces de poner remedio al problema, ni siquiera intentarlo y continúan con su habitual orgía de codicia y estulticia suicida.

Hasta ahora, acaso para tratar de disimular sus propias responsabilidades tripartitas con el desenvolvimiento subvencionado del golpismo separatista catalán, el PSOE propugna un vaporoso federalismo sin definir. Que más que un sistema moderno de organización del Estado en su territorio, dirigido a unir lo que antes estaba separado para reforzar el ejercicio equitativo de los derechos civiles y el desarrollo político y económico del conjunto de la nación, parece inspirarse en lacras reaccionarias históricas del pasado como el carlismo o la estulticia cantonal.  Y que tampoco define cuál sería el último átomo de indivisible soberanía.  ¿La comunidad autónoma? ¿la provincia? ¿el municipio? ¿el barrio?…

Sin embargo, en todo caso, un sistema federal digno de tal nombre debería ir unido a instituciones republicanas presidencialistas, de iure y de facto incompatibles con el régimen borbónico actual.

CUATRO

(O Corrupsoe sin propósito de enmienda)

Dentro de la nutrida saga de bandoleros españoles no podemos olvidar otra tierra clásica, además de Cataluña, donde se crían en abundancia. Sin tenerse que recurrir a los más toscos y majos bandoleros de Sierra Morena, gente del bronce, de calabrés y trabuco en ristre, ya nuestro gran Cervantes explicaba magistralmente las mañas del Monipodio sevillano. Y la tradición sigue: Sevilla, la tierra de María Santísima, bajo cuya advocación y amoroso manto se acoge la pía cleptocracia es ciudad irredenta de pícaros y golfos, donde el robo y la mohatra son un arte. Un Monipodio perfecto donde corchetes, escribanos, plumillas y golillas impunemente intercambian mañas, cohechos y botines con los más bragados jaques del hampa.

Mas en estos católicos reinos siempre puede haber un escribano o puñetero no avisado ni cohechado que pretenda hacer Justicia, olvidando que se administra en nombre del rey, y estropear a todos el negocio. Porque, aunque parezca mentira, aún quedan jueces y policías insobornables en el reino que no se prostituyen y se juegan un permanente dolor de cabeza cuando no la cabeza misma por hacer bien lo que exige su noble oficio.

Así tal, cierta juez valiente desafía la cleptocracia hecha régimen e, inasequible a las asechanzas oficiales ni a las amenazas, ha dado por concluido el de suyo casi infinito inventario de la delincuencia socialista, ugetera autonómica andaluza.

Si “socialismo es lo que hacen los socialistas”, la PSOE debiera ser erradicada cuanto antes por carecer del más mínimo propósito de enmienda. Es cierto que conocidos poderes fácticos internacionales han obligado a irse a algunos de nuestros próceres más corruptos o desgastados y existe una cierta renovación en los jayanes de popa de las diferentes bandas que constituyen el monipodio real, en un intento de salvarlo de la debacle total.

Pero los sucesores, más allá de los discursos regeneracionistas impostados para burla o distracción del sufrido público, hasta ahora no parecen dar la talla. La entronizada joven esperanza del socialismo patrio made in USA, una manola de nombre Susana pero sin baño, ha sido alabanciosamente recibida y jaleada con todos los honores por Su Abdicada Majestad y sobre todo por Botín, el gran jayán de popa de la oligarquía financiera. ¡Qué harían ambos sin la PSOE para mantener la pertinaz mohatra y santiguar los bolsillos de los trabajadores!

Y un tal Sánchez, galán de gran éxito femenino, poco después de prometer el oro y el moro en lo que a renovación y respeto al bolsillo ajeno se refiere, parece que se comporta como pipiolo o gorgolino incapaz de hacer otra cosa que la vista gorda ante los evidentes desmanes de sus antiguos jefes y jaques compañeros. Y compañeras. Una duda, ¿se creerá sus propios discursos? Si se los cree, malo porque demuestra pipiolez o inocencia para mandar en una banda de ese jaez. Y si no se los cree, casi peor, porque muestra su cinismo.

Pero el tiempo se acaba, aprieta Podemos tal como huestes bárbaras extramuros de la cleptocracia patria y los muros pueden caer a poco se les empujen porque se ha descubierto que algún patriótico prócer había robado el cemento.

Al cabo, nada nuevo en nuestra sufrida historia. Otro de nuestros grandes, Miguel Espinosa, explicaba en su famosa doctrina de los mandarines, que nunca me canso de recordar: “la idea sueña con el talante, deseosa de venir a la Tierra pero el talante es la corrupción de la idealidad. Ni la doncella ni el concepto producen descendencia, la primera debe ser desflorada, y el segundo corrompido”. Bien porque según parece el socialismo a la andaluza carece de verdadero discurso o bien porque sea tautológico, o porque los diversos discursos de sus líderes públicos no son compatibles entre sí, ni menos aún con los hechos observables.

Y a falta de identidad propia viene la imitación de posturas o señas de identidad diferentes según lo son los intereses de menudeo que sirven. Pero queda intacta la vocación por la poltrona y el famoso pilla pilla.

“Los colaboracionistas habitan la tierra como servidores de la casta dominante.

Cuando enmucetamos al necio, afrentamos la razón y su orgullosa pretensión de dar cuenta del mundo, misión reservada a la Gobernación.

Nuestros falsos sabios son la pella que arrojamos a la Inteligencia. La memez aislada y abandonada nada genera sino sandeces, pero enmucetada y condecorada, produce colaboracionistas.

La más alta forma de Corrupción es pudrir el Entendimiento”.

Esto seguramente es lo peor. El régimen ha podrido el entendimiento de los españoles. Las palabras ahora tienen significado equívoco, falaz, engañoso, variable a mayor conveniencia de oligarcas y sus colaboracionistas.

Así la tal doña Susana había demostrado con ocasión de la adjudicación prevaricadora de viviendas a sus correligionarios por parte de su banda asociada en la Junta, maneras de grácil jaca jerezana en el brioso arranque, pero luego de tosco rucio manchego en la inmediata parada. Regeneracionista de boquilla y bizarra lideresa contra corrupción, en pleno escándalo por el ordeño y saqueo de los parados andaluces, arriba parias de la tierra, ha declarado solemnemente que defiende la decencia y honestidad de sus puros antecesores. Puede que sean honestos y no le pongan los cuernos a sus respectivas, pero eso no significa que sean honrados, cosa muy diferente en lengua española. No sabemos quién, aparte de Su Abdicada Majestad o Botín que tanto deben a su banda, puede responder también por ella.

Y es que si se ha perdido la identidad se debería hacer un esfuerzo por no perder también la vergüenza.

Amén.

 

Sobre Liberalismo español y NeOliberalismo anglosajón

Hace unos días, paseando por la ciudad monumental de Cáceres en la grata compañía de unos queridos amigos, surgió la cuestión del liberalismo clásico o español y la interesada confusión actual con el neoliberalismo de origen anglosajón. Sostenía yo que pese a lo parecido del nombre liberalismo y neoliberalismo obedecían a planteamientos morales y filosóficos diferentes e incluso opuestos en muchos aspectos.

Creo que la importancia del asunto merece unas notas resumen sin ánimo ni mucho menos de agotar un tema tan sustancioso y capital para la Cultura, la historia del Pensamiento y con tantas implicaciones prácticas para la sociedad y la civilización.

Espero que puedan contribuir a aclarar, al menos un poco, el caos en que parece moverse nuestra Política actual.

 

El liberalismo español

El liberalismo español tiene una base metafísica y constituye un instrumento para la promoción de la dignidad humana. Nace de una visión humanista de su realidad. De la idea que el hombre tiene una misión espiritual que cumplir en la tierra. En palabras de María Zambrano: si el hombre naciera en el Amor y en él permaneciera siempre no habría lugar de la conciencia. Amor y Conciencia son los dos polos en los que se ha de mover la conducta humana. Para el desenvolvimiento de la conciencia el ejercicio de la Libertad, como virtud metafísica pero sujeta a las contingencias históricas, resulta insoslayable. Por eso el liberalismo español defiende la libertad de conciencia, de cátedra, de imprenta, de enseñanza, religiosa.  Como se pregunta Segismundo en La Vida es sueño, ¿Teniendo yo más alma, tengo menos libertad?

Tal ejercicio de la Libertad es el que defiende Cervantes y explica con la aventura del morisco Ricote. Admirador de “la libertad de Italia” y conocedor de que “en Alemania se vive con más libertad de conciencia”, trata de asociar la libertad a la responsabilidad de los propios actos: ”La libertad es uno de los más preciosos dones que los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida; y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.

Y Cervantes, en efecto, se jugó la vida varias veces tratando de huir de su cautiverio del mismo modo que su héroe, don Quijote, prefiere morir en la playa de Barcelona antes que renegar de su libertad de amar a Dulcinea.

La tolerancia en su sentido genuino, no en el hoy degradado de consentimiento, es necesaria para el ejercicio de la Libertad.

En estas ideas, junto con los planteamientos platónicos del gobierno de los sabios se basan también los consejos de Don Quijote a Sancho Gobernador.

Los dos primeros principios para el buen gobierno, básicos o abstractos, responden a una referencia externa a la ley natural en la que el sabio, don Quijote, explica al Sancho que va a ejercer la gobernación de la ínsula: “primeramente, oh hijo, has de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada”.

Son palabras de la Biblia: El temor de Dios que significa la sabiduría (Eclesiástico 1-15…) Y también de El Zohar o Libro del Esplendor de la cábala española, citando al Salmo XXV: “está escrito. El secreto del Señor es para los que Le temen”.

También en El Zohar, (salmo CXI): “el temor del Señor es el comienzo de la sabiduría: de buen entendimiento son todos aquellos que lo hacen (sus preceptos) su alabanza durará para siempre” pero en vez del comienzo de la Sabiduría sería más apropiado decir el fin de la sabiduría es el temor del Señor. Sin embargo el Salmista habla del grado más alto de la sabiduría que sólo puede ser alcanzado a través de la puerta del miedo a Dios. Esto se halla implicado en los versículos “¡abridme la puerta de justicia!, entraré por ella, daré gracias al Señor. Esta es la puerta del Señor, los justos entrarán por ella” (salmo CXVIII).

Pero, tampoco es ajena la idea a la Antigüedad clásica. Así en la rebelión de Antígona. O en palabras de Cicerón: ¿los hombres pueden hacer bueno lo que es malo, y malo lo que es bueno?

La primera premisa o referencia del buen gobierno es, pues, externa al gobernante cuya acción debe tenerla en cuenta y servirla. Sea esa tal referencia la Ley natural, un código de conducta, un sistema axiológico o constitucional. Esta referencia externa ha de estar por encima del capricho del gobernante para que no degenere en déspota.

Es decir, estamos hablando de Poder limitado.

La segunda condición del buen gobierno es la indagación de nuestra propia relación con la Ley natural: el famoso “conócete a ti mismo” del templo de Apolo en Delfos. O la pregunta que el servidor del Grial dirige al caballero buscador: ¿a quién sirves?

Es decir, la tensión dialéctica entre la pauta moral y nuestra propia capacidad para actuar en las contingencias personales, sociales e históricas. En las propias palabras de nuestro caballero andante: “lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse; del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey…”

El buen gobernante no sólo debe conocer su propia capacidad sino también la tradición y cultura del pueblo que pretende gobernar. Goethe consideraba que falta de dominio de sí y autocracia están muy unidos: “quien no se domina a sí mismo gusta de someter a otros bajo su poder y voluntad”. La mayoría de los déspotas son psicópatas, incapaces de comprenderse ni dominar sus pasiones.

Sancho, aunque iletrado, resulta un buen gobernador: “letras pocas tengo porque aún no sé el A,B,C, pero bástame tener el Cristus en la memoria para ser buen gobernador…”.

Don Quijote prosigue los consejos a Sancho mediante carta en la que, una vez sentados los principios abstractos, ahora se exponen útiles criterios de orden práctico: “para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras has de hacer dos cosas: la una ser bien criado con todos… y la otra procurar la abundancia de los mantenimientos que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres que el hambre y la carestía”.

Es decir, todo un programa actual de gobierno: atención a la imagen de la autoridad y a la economía.

Y como Tácito, que consideraba “la multiplicidad de las leyes como señal cierta e infalible de un mal gobierno y de un pueblo corrompido”, prosigue nuestro sabio Don Quijote avisando al buen gobernador Sancho contra la excesiva proliferación de leyes. Mal endémico, por cierto, de la política española, puesto que gran número de nuestros políticos piensan que basta la mera promulgación de las leyes sin proveer recursos para darlas curso y hacerlas posibles en la práctica.

Por cierto, ¿se imagina el amable lector lo que pasaría en España si un día se cumplieran exactamente todas las leyes y normativas vigentes, directivas europeas incluidas con las que nos esclaviza y agobia la degenerada socialdemocracia globalista? Sí, en efecto. Sería el colapso total. Un desastre quizás irreversible.

Pero, continúa nuestro caballero: “si las hicieres procura que sean buenas, y sobre todo que se guarden y cumplan, que las pragmáticas que no se guardan lo mismo es que si no lo fuesen, antes dan a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen…”

Y avisa: “No te muestres, aunque por ventura lo seas, lo cual yo no creo, codicioso, mujeriego ni glotón, porque en sabiendo el pueblo y los que te tratan tu inclinación determinada, por allí te darán batería, hasta derribarte en el profundo de la perdición”.

A lo que el buen Sancho le contesta para tranquilizarle que “hasta agora no he tocado derecho ni llevado cohecho”.

Otra lúcida recomendación de extraordinaria actualidad. Es de suponer, visto lo visto, que muchos de los altos dirigentes mundiales actuales se encuentran en el nutrido colectivo de los chantajeables.  Corrupción, pederastia, satanismo, mafias traficantes… Solo así, se explicarían algunas de sus extrañas decisiones ajenas al bien común.

Finalmente, cuando Sancho dimite de su cargo, don Quijote le consuela: “ven tu con segura conciencia y digan lo que dijeren”

Don Quijote ejerce la voluntad de ser libre, la voluntad de ser responsable en busca de la maestría, maestría de la que aún carece en la aventura de Andresillo que tan amargo sabor deja al lector, pero que desarrolla a lo largo de sus peripecias para poder lograr el genuino ideal caballeresco: la consecución gracias a la fortaleza y la inteligencia de los grandes valores metafísicos de Justicia y Libertad, pues “las armas tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida”. Es el ejercicio legítimo de la violencia que guarda la convivencia y el estado de derecho.

Existe una llamada a la responsabilidad individual más allá de la omnipresente pretendida protección del “papá estado”. En palabras cervantinas, en este caso de Preciosa, La Gitanilla: “en este mi baxo cobre/ siendo honestidad su esmalte/ no hay buen deseo que falte/ ni riqueza que no sobre/ no me causa alguna pena/ no quererme o estimarme/ que yo pienso fabricarme/ mi suerte y ventura buena”.

Aquí se encuentra la responsabilidad de cada persona en la buena marcha de la república. Y en especial de las clases rectoras o dirigentes. Cervantes critica las posiciones de status sin rol. La jerarquía social ajena al mérito.

La conducta de los duques parece indicar que las distinciones y privilegios que disfrutan como miembros de la nobleza no tienen fundamento en el propio mérito o virtud reales, ni cabe encontrar especial sentido del honor ni de la justicia en tratar de burlarse de un supuesto loco cuya nobleza de corazón y valor moral se encuentra tan lejos de su comprensión.

Para un hombre de mérito y talento como Cervantes, los duques de su obra magna, como otros aristócratas a los que tuvo que recurrir durante su vida, formarían parte del vulgo: aquellos que no saben.

Nuevamente nos tropezamos con la cuestión de la sabiduría como regidora de la conducta humana. Y con ella con el problema de la educación y de la selección o promoción de la gente. Para el verdadero liberalismo español la educación siempre ha sido fundamental. El liberalismo clásico español se basaba en una visión humanista, respetaba el mundo de los valores metafísicos, la Justicia, la Libertad, el Bien, la Belleza, cuyos valores trataba de realizar en el nivel político, social, cultural y, desde luego, personal. En la conciencia de cada hombre, para poder construir una sociedad basada en tales valores. El pilar político de la sociedad debe ser la promoción y defensa de la dignidad humana. Este ideal se expone durante nuestro Siglo de Oro en muchas grandes obras de nuestros más lúcidos antepasados. Además del Quijote, las Empresas políticas de Saavedra Fajardo, obras como El Príncipe o El Discreto de Gracián, la tantas veces “políticamente incorrecta” obra de Quevedo, o la metafísica de Calderón….  Sin olvidar la pionera y extraordinaria obra de selección de personal del doctor Juan Huarte de San Juan, Examen de los Ingenios. Baste esta muestra reducida por citar algunas de las más notables o conocidas.

En todo caso el Arte posee una gran importancia en la educación. Actúa no solo sobre la inteligencia sino también conmueve, mueve emociones, dirige hacia.

El primer documento de lo que pudiéramos considerar una muestra de derecho constitucional embrionario, en el sentido de pacto para acotar el poder, se firma por Nuño Núñez y los repobladores en el valle de Brañosera, Castilla, allá por el remoto año 824. Surge la prestigiosa institución de los jueces de Castilla y su manera de administrar justicia mediante fuero de libre albedrío. España es pionera universal de protección de derechos humanos con las Partidas del rey Sabio en las que se respetan y protegen derechos de las minorías. O el hito, insólito en otras culturas europeas, de las Leyes de Indias. Nuestra Escuela de Salamanca promueve el derecho de gentes, la libertad económica sujeta a principios morales y a la conciencia del hombre que debe ser bien formada. Critica el bastardeo de la moneda y la inflación como delitos abominables. La Economía es una rama de la Moral dirigida a comprender la realidad de la satisfacción de las necesidades sociales atendiendo a la condición humana en cada peripecia histórica y social. No una ciencia autónoma, abstracta, divorciada de la Moral y basada en postulados matemáticos, abstractos, inspirados en la mecánica newtoniana. Volveremos a este asunto, luego.

 

Y el neoliberalismo anglosajón

Sin embargo, hoy predomina por la influencia anglosajona, tantas veces nefasta, el llamado neoliberalismo. Desde luego existen aspectos comunes con el liberalismo clásico, como es el de pretender limitar el poder del Estado para de ese modo favorecer la libertad de comercio y empresa y evitar que la iniciativa privada resulte aplastada por la burocracia y la maquinaria estatales.

Pero, que sin embargo, también al neoliberalismo pudiéramos decir que le sobra una “e” y cabría calificar de no liberalismo en el sentido clásico español.  Cabe decir que se trata de una especie de liberalismo mohatrero. De un liberalismo ayuno de metafísica. Paradójicamente, una de sus obras modernas de referencia más conocidas es “La rebelión de Atlas” de Ayn Rand. Y su famoso ¿quién es John Galt?

El neoliberalismo se preocupa no tanto por los derechos humanos cuanto por la libertad de comercio y de circulación de mercancías. Es decir, por cuestiones materiales más que humanistas o espirituales. Prioriza el valor de cambio sobre el valor de uso. También el papel del dinero en la actividad económica es diferente.  Frente a la economía real, la que satisface necesidades reales de la sociedad, el neoliberalismo representa la hegemonía de la economía financiera. El cambio de mentalidad se comprende bien cuando la legitimación social de la empresa o de la actividad económica se establece en crear valor para el accionista en vez de en satisfacer necesidades reales de las gentes en forma de bienes y servicios.

Incluso del dinero, que no representa la contracorriente del flujo de circulación de bienes y servicios sino el dinero invención o de encaje, no soportado por el valor de la realidad material. Es el dinero como expresión del Poder abstracto omnímodo que se manifiesta como hierofanía cuando y donde quiere. Una simple anotación en una cuenta sin contrapartida real. En cierto modo cabría considerarlo como una especie de dinero falso. En los casos más graves origina desfalcos que hay que cubrir saqueando a accionistas minoritarios, clientes o contribuyentes en general. Un dinero falso o mohatrero que es preciso quemar con guerras, preferentes, productos financieros basuras, desfalcos de diseño con bizarros nombres ingleses, quiebras más o menos fraudulentas y abusos amparados por Estados títeres. Una de sus posibilidades, como mucho nos tememos, es arruinar la economía real.

Y con ella, la sociedad y la nación para promover un supuesto gran salto adelante como paradoja o irónicamente diría Mao, porque detrás de tal hegemonía financiera cabe colegir muy siniestras intenciones. Al final del proceso, la tiranía globalista contra las naciones estado.

El neoliberalismo no promueve la educación en valores, ni en el conocimiento de la propia tradición o Cultura ni menos el conócete a ti mismo o la igualdad ante la ley. En la práctica está desmontando el orden social nacional, atacando a la población autóctona y a las instituciones.

Más que el conocimiento de la Historia, promueve una Utopía, la neoliberal, si bien puede disfrazarse de modo transitorio y equívoco con la socialista. Contra la libertad de investigación, opinión o cátedra, promueve leyes totalitarias como la española de Memoria Histórica. Una visión sectaria unilateral con el punto de vista que más convenga al Poder. Y lograr la supuesta superación de la Historia para obtener una Utopía global totalitaria. Para ello ha de procurar la destrucción o al menos la pérdida de soberanía del Estado nacional para transformar a sus ciudadanos, ya indefensos, en una especie de siervos del gran capital financiero internacional. La peor esclavitud posible, la del esclavo que ni siquiera es consciente que lo es. Y que, en consecuencia, no intenta escapar como Cervantes de su cautiverio en Argel.

Otro de los instrumentos del neoliberalismo que denuncia su verdadera condición de anomia o carencia de valores es la promoción del multiculturalismo con la interesada confusión entre tolerancia, virtud de los fuertes y competentes, y consentimiento, defecto de los inanes o ineptos. O de las consignas del marxismo cultural. El multiculturalismo pretende la igualdad de todas las civilizaciones, y con ello, la ruina de la propia civilización occidental basada en la Ilustración y la tradición cristiana de separación entre Iglesia y Estado. Se crean privilegios para colectivos que pretenden, y a veces consiguen, vulnerar el principio de igualdad ante la ley o de presunción de inocencia.

Dado que el neoliberalismo tiene que ver básicamente con la hegemonía de lo financiero sobre lo real, el marxismo clásico con la lucha de la clase trabajadora contra el Capital ha evolucionado a la creación de, y pugna entre, diferentes colectivos más o menos particularistas, ajenos al internacionalismo proletario clásico. Hembristas, LGTBI, nacionalistas, racistas, abortistas, invasores, mafias étnicas o económicas. Todo ello favorece el desorden y la injusticia social, la creación de guetos.

No es de extrañar que una de las obras de referencia de este movimiento como la del neomarxista americano Saul Alinsky, gran gurú del Partido demócrata, titulada  Rules for radicals, esté dedicada nada menos que a Lucifer. “Que se me perdone por tener al menos un reconocimiento para el primer revolucionario: De todas nuestras leyendas, nuestra mitología y nuestra historia (y quién puede saber dónde termina la mitología y dónde empieza la historia, o cuál es cuál), el primer revolucionario conocido por el hombre, aquel que se rebeló contra el poder establecido y lo hizo de manera tan eficaz que pudo al menos ganarse su propio reino: Lucifer” (Saul Alinsky).

Alinsky fue un marxista americano con cierto componente satánico. Judío sionista, nacido en Chicago, ex mafioso de la banda de Al Capone, faro iluminador del Partido Demócrata al que ilustró sobre una forma de hacer política mediante técnicas como las comunity organizing, “una organización popular es un grupo conflictivo, su única razón de ser es lanzar una guerra contra los “demonios” que le causan sufrimiento e infelicidad”.

Pero algunos de los “demonios” a los que se refiere Alinsky no serían objetivos o sociales, sino que tienen una base subjetiva, psicológica, tales como la envidia igualitaria, el resentimiento social atávico, el odio a la jerarquía espiritual, intelectual y moral, la conciencia de la propia mediocridad, el fracaso en el proceso de individuación, en la maduración como ciudadano adulto, educado, sujeto de derechos pero también de deberes. Es decir, en los contravalores del liberalismo clásico y la educación, fomentados y explotados por la izquierda.

De este modo se abandona a la clase obrera o trabajadora en general, (componente de la economía real) como instrumento revolucionario para “empoderar” a diferentes grupos o colectivos que ya no tienen que ver con las fuerzas productivas ni con las relaciones de producción del marxismo clásico y a los que se les ofrece tribunas y eco de resonancia y representación impostada en los media controlados: pijerío comunista desaliñado, homosexuales, lesbianas, hembristas, abortistas, ecologistas urbanitas, golpistas racistas étnicos, zarrapastrosos varios, lumpen, drogadictos, chusma embrutecida, envalentonada y soez. Más que defender al trabajador, su razón o al menos coartada histórica de ser, ahora la cuestión es defender a las instituciones globalistas (Europeísmo tecno-burocrático, BCE, FMI, ONU, OTAN, “Bilderberg” y similares…).

Sin olvidar el decisivo papel del nuevo rol del dinero. Diferente sino opuesto al expresado en palabras de uno de los personajes ficticios de la antes citada obra de Rand, un empresario que parece hablar en nombre del liberalismo clásico: “el dinero es la forma material del principio según el cual quienes desean tratar con otros deben hacerlo mediante transacciones entregando valor por valor. No es el instrumento de los pordioseros que exigen llorando el producto del trabajo ajeno, ni de los saqueadores, que lo arrebatan por la fuerza, el dinero se hace solo posible gracias a quienes lo producen”.

En principio, Alinsky parecería un revolucionario más, en la línea de la ocupación de la Cultura que ya patrocinaba la Escuela de Frankfurt o Antonio Gramsci. Pero lo interesante y acaso novedoso es cuando estas técnicas de subversión son empleadas maquiavélicamente por el propio Poder real para sus proyectos de construcción del NOM, una de sus fases es precisamente emplear estos instrumentos en la fase de desestabilización, destrucción de lo que hay. Así lo viene haciendo la oligarquía plutocrática con instrumentos políticos como el Partido Demócrata americano que sirve de escuela aquí a nuestro doctor falsario e inspira a mucha de la izquierda degradada actual.

Con una serie de planteamientos tales como el pragmatismo amoral, la deslealtad, el materialismo anti-metafísico, la propaganda y la manipulación mental al servicio de la ingeniería social, el socialismo disfrazado de, o reconvertido en, “progresismo”. Y desde luego el disimulo del abuso de poder mediante la propaganda y el embrutecimiento programado.

Las socialdemocracias constituyen agentes de creación de déficit crónico y de ingente deuda mal llamada soberana que engordan la gusanera del Gran capital globalista financiero mientras arruinan a largo plazo las sociedades y anulan su soberanía. Desde este punto de vista globalista financiero resulta preferible para el Poder un socialista o socialdemócrata despilfarrador genético crónico que un liberal clásico con sacrosanto temor al déficit. De ahí esa alianza o sinergia aparentemente contra natura. Pero no deja de ser curiosa la deriva de las decrépitas socialdemocracias, vía ocupación de la cultura, hacia el travestismo ideológico de la pseudo ecología, la promoción del aborto, la quiebra familiar inducida, el nazi-feminismo, la homosexualidad, la eugenesia, la drogadicción, la manipulación genética, de la alimentación o del clima, la neolingua políticamente correcta, el animalismo o las invasiones islamistas, el multiculturalismo liberticida, sin olvidar el materialismo rampante y los ataques a la metafísica occidental. En algunos casos esa deriva se realiza de modo consciente y premeditado por los dirigentes de alto nivel, en otros puede que de modo inconsciente, mohatrero, para muchos de sus fieles. Todo lo contrario de los principios y  propuestas formativas de un Saavedra Fajardo o de un Cervantes.

Pero estos agentes de destrucción, cómplices del neoliberalismo, no se producen solo en España. Si bien aquí se refuercen con la peligrosa pinza existente entre globalistas movidos por organizaciones oligárquicas internacionales e indigenistas tribales acaparadores de privilegios y saqueadores de impuestos atrincherados en las Comunidades autónomas.

Otro de los instrumentos fundamentales de dominación es la propaganda. La consigna, la demagogia en vez de la búsqueda del conocimiento o de la sabiduría. Se emplean muchas de las técnicas de propaganda, algunos de cuyos teóricos clásicos fueron Gustavo Le Bon o Joseph Goebbels en lo político, para influir en una opinión pública poco exigente o cada vez más frívola e ignorante. Y también técnicas que especialmente en el ámbito empresarial americano desarrolló otro famoso gurú, Edward Bernays, un sobrino de Freud experto en manipulación.  Y autor de obras de gran trascendencia tales como The manipulation of american mind.  

El discurso cervantino sobre las Armas y las Letras se ve degradado ahora por una utilización de la Fuerza militar en el mantenimiento de guerras permanentes, provocadas la mayoría de las veces por acciones de falsa bandera. Una mohatra al servicio de los intereses de la industria de armamentos que no busca la paz como indicaba Cervantes sino la dominación mundial para implantar los intereses globalistas por la violencia allí donde no es suficiente la propaganda y la manipulación mental.

Convine resaltar aquí que tales cosas son posibles porque los principales media se encuentran en manos de financieros y en caso el español monopolizados por las ideas de las zurdas españolas que no actúan contra los intereses financieros y monopolistas de sus amos. Muchos media convencionales que se quejan de pérdida de audiencia y credibilidad debieran considerar si acaso ello tiene que ver con su renuncia a formar una verdadera opinión pública digna de tal nombre. Y sin opinión formada, culta, no hay verdadero pueblo en sentido político, ni auténtica democracia.

Insisto en este punto ¿Neomarxistas aliados sino cómplices del neoliberalismo? Se trata de una aparente contradicción, una supuesta incoherencia teórica. Sin embargo ya hemos visto que la creación de déficit y deuda crónicos y crecientes sirven los intereses, nunca mejor dicho, del gran capital globalista internacional. Pero también depende del plazo y proceso histórico que se contemple. La etapa de subversión presenta sinergias y tácticas comunes. A diferencia del marxismo clásico la última etapa de la revolución no sería la dictadura del proletariado y el paraíso comunista de la sociedad sin clases, sino el NOM caracterizado por la dictadura de la oligarquía plutocrático financiera, ¿también satánica?, mundial y la consecución de un sistema de esclavitud absoluta en la que, quebrado el universo espiritual, ni siquiera los esclavos serían conscientes de que lo son. Una etapa previa es la desestabilización y destrucción final de los Estados nacionales, sus economías reales y sus sociedades históricas sustentadas en la agredida clase media, a los que se les intenta desprestigiar como antiguallas a superar mediante instituciones globalistas oligárquicas, carentes de control social ni democrático, soportadas por tecnoburócratas apátridas que deciden desde su supuesta e impostada superioridad moral, tapadera de su real corrupción y encanallamiento qué es o no lo bueno para la ciudadanía ahora degradada a gentes sin cultura y tradiciones propias, indefensas como barquitos de papel en el torbellino histórico.

Es preciso comprender en definitiva que globalismo no es internacionalismo. Que el internacionalismo si quiere ser beneficioso y factor de progreso para la Humanidad debe acometerse desde el fortalecimiento de la Nación y sus instituciones culturales, políticas, económicas (de la economía real, la que satisface necesidades reales de la gente) y no desde su sabotaje o ninguneo. Desde la soberanía nacional, pero no desde su pérdida o traspaso. Que es desde la educación y la promoción del mérito, del esfuerzo, de la condición de hombres libres, iguales ante la Ley y con los mismos derechos y obligaciones, pero no de esclavos domesticados por la propaganda, habituados a la sopa boba, como se puede tratar de lograr una sociedad liberal, más justa y mejor.

 

Y para ello debemos volver a nuestro liberalismo español

En otras obras cervantinas como El Coloquio de los perros o Rinconete y Cortadillo también se hacen interesantes reflexiones críticas sobre el estado real de funcionamiento y corrupción de la sociedad española de la época, y se deja traslucir una creciente sensación de que buena parte de la clase dirigente no cumple adecuadamente con sus obligaciones. Por no decir como bien podríamos afirmar ahora que ha dimitido de su responsabilidad social e histórica con la sociedad y con la civilización.

En el Coloquio, uno de los canes sabios cuenta al otro sus aventuras y peripecias mientras se ocupó de guardar un rebaño de ovejas. Y observa, cuando trata de averiguar la verdad de los extraños ataques que sufren, como son los propios pastores quienes so pretexto del lobo matan y roban el mismo rebaño que deberían cuidar.

En las aventuras sevillanas de Rinconete y Cortadillo se describe con toda la ironía cervantina la congregación de Monipodio, que viene a ser el trasunto de una cofradía o incluso de una contra-orden iniciática, con fines poco benéficos o piadosos, por cuanto se dedica al robo y el pillaje, eso sí, bajo la advocación mohatrera de María Santísima.

Una organización perfecta en su clase en la que además de una variada tipología de elementos del hampa no faltan los funcionarios de policía y justicia que deberían reprimir los mismos delitos de los que se benefician. Desnudo de cualquier sentido moral, la realización de toda clase de trabajo se aborda allí de un modo técnico, como algo profesional que es preciso hacer bien, según una serie de reglas fijadas por Monipodio:”cosa nueva es para mí, que haya ladrones en el mundo para servir a Dios y a la buena gente” se sorprende uno de los pillos. A lo que contesta otro más experimentado: “señor yo no me meto en tologías. Lo que sé, es que cada uno en su oficio puede alabar a Dios”.

La Sevilla donde se ambienta la organización de Monipodio, que Cervantes conoce tan bien, lejos de cualquier paradigma utópico constituye el paraíso de los picaros y maleantes: muchas leyes, normas y enredos varios, funcionarios ignorantes, desmotivados o venales, para que el hampa pueda campar a sus anchas. Donde dice cofradía digamos partido político o gran empresa y donde dice Dios, pongamos democracia, constitución o economía de mercado o creación de valor del accionista y ya tenemos el tinglado mohatrero con términos actualizados. Todo un modelo de Socialdemocracia a la española.

Puede que algún observador escéptico, o que no quiera complicarse la vida, aún siga pensando tras leer estas notas que no hay sino molinos donde nosotros vemos gigantes. Desde luego nos encontramos ante un gran desafío histórico. Que solo desde los valores de nobleza y sublime dignidad de un arquetipo del Bien, la Libertad y la Justicia como Don Quijote podemos abordar.

Es decir, desde los ideales del liberalismo clásico español.

 

Pos scriptum

Sobre las relaciones del doctor falsario con el Partido demócrata norteamericano y el siniestro plutócrata globalista George Soros, puede verse este enlace que me ha pasado una querida lectora, AQUI

Gracias

 

 

 

Hipótesis sobre el diésel

Es sabido que el asunto del diésel está de moda. Y no para satisfacción de la mayoría. Desde que precisamente en EEUU se descubriera cierta manipulación en la gestión electrónica de motores de ciclo diésel de la marca Volkswagen que modificaba los datos de emisiones se ha iniciado una caza del diésel a la que se han apuntado con la estulticia e ignorancia que las caracterizan nuestras zurdas españolas, siempre dispuestas a pelotear en contra de los intereses de la gente común y a devastar nuestra economía real en beneficio de los grandes intereses globalistas financieros. Y a aumentar la presión fiscal confiscatoria con nuevos impuestos abusivos o confiscatorios para arrebañar al indefenso súbdito hasta el último euro y así apuntalar el lamentable y liberticida estado autonómico o la abundancia municipal, ecosistemas donde medran tanto parásito.

Pero el asunto no es solo español sino de geoestrategia mundial. El Poder globalista, la élite, ha iniciado la persecución del uso de gasóleo en sistemas de automoción sobre todo de pasajeros. Hace pocos años las mismas fuerzas vivas nos convencían de que el ciclo diesel era muy bueno, no contaminaba, entonces no había NOx ni nada parecido, y era una buena solución a nuestros problemas de automoción, pero ahora nos intentan convencer de lo contrario. Sí, ahora va y de repente resulta que es malísimo.  El pretexto como para muchas otras fechorías y estrategias de dominación político, financiera, económico o social es la cosa ecológica o medioambiental. Un argumento aparentemente noble pero hoy lamentablemente manipulado, degradado y contaminado por el marketing, la propaganda mercenaria y los intereses más espúreos. Las ONGs globalistas consciente o inconscientemente colaboran como misioneros de la nueva religión para convertir chinitos a la buena nueva de la causa. En este caso los chinitos somos nosotros.

Pero, ¿qué hay detrás de la campaña contra el diésel?

Muchas cosas, tantas y tan diferentes que son muy difíciles de comprender en toda su magnitud y más aún de explicar en un breve texto. Pero, la cosa medioambiental evidentemente es solo una excusa. El asunto es geoestratégico. Tiene que ver con el poder, la globalización, los intereses de grandes corporaciones transnacionales, sin olvidar el importantísimo problema, generalmente olvidado por los medios de los límites físicos o técnicos y la contabilidad empresarial de las deseconomías externas.

Un poco de memoria histórica

Cuando empecé mi vida profesional como ingeniero en el servicio de estudios y desarrollo de una importante empresa energética española ya se había producido la primera crisis del petróleo a principios de los setenta y se planteaba la segunda con la crisis del Irán del ayatolá Jomeini y luego la guerra entre Irán e Irak.  Entonces la situación era de subida descomunal de los precios del crudo y, en consecuencia, de inquietante desequilibrio en la balanza de pagos para los países importadores muy dependientes como España cuyas aportaciones autóctonas al balance de energía primaria eran la hidroeléctrica gracias a la previsora política hidráulica desarrollada por el general Franco pionero de las energías renovables eficaces, y el carbón nacional. Una época en la que el consumo de productos ligeros (GLPs, naftas, kerosenos, gasolinas) crecía más deprisa que la oferta.

Para una determinada estructura de refino, la producción de derivados petrolíferos no sólo es conjunta, sino que es rígida. De manera que si se trataba de cubrir la demanda de un producto, como las gasolinas, refinando más cantidad de petróleo se originan automáticamente excedentes de los de menor demanda. Además de aumentar el desequilibrio de la balanza de pagos.  Con un sistema de refino rígido como era el hydroskimming los incrementos en la demanda de productos ligeros para automoción debían satisfacerse fundamentalmente aumentando la demanda de crudo, aunque sobrasen algunas de las fracciones, las más pesadas, del proceso de refino.

Para satisfacer la demanda se intentaron otras soluciones además de la aumentar las importaciones de crudo tales como la sustitución de naftas en la fabricación de abonos nitrogenados, la obtención de biocombustibles, que, con gran lucidez y previsión ya eran contemplados hace casi un siglo como uno de los objetivos fundacionales del Monopolio de Petróleos creado por don José Calvo Sotelo. O bien el recurso, caro y también problemático en situaciones de incertidumbre, de la compra de ligeros en el mercado spot de Rotterdam.

Pero pese a la gravedad de la crisis entonces provocada, el horizonte era el de continuo aumento de la demanda de combustible para automoción, a satisfacer por las fracciones ligeras de la destilación del crudo, estando reservada la fracción media de gasóleos al transporte de pasajeros y mercancías, al uso agrícola, así como a calefacción su parte más pesada.

El refino de petróleo supone una producción conjunta de diferentes productos, GLPs, naftas, ligeros, kerosenos, gasóleos, fuel, en cantidades variables aunque relativamente rígidas para cada caso, según el tipo de crudo empleado y las características de los sistemas de refino. Así, de modo sencillo y esquemático pero suficiente para explicar lo que ocurría con el sistema de refino tipo hydroskimming vigente en la industria de refino española antes de las grandes crisis de los setenta, para un crudo ligero cabe desglosar los productos del refinado en un cuarto de fracciones ligeras (GLPs, naftas, gasolinas), otro cuarto de medias (gasóleos) y la mitad restante de fuel oil y asfaltos.

Al final se adoptó un nuevo sistema de refino el llamado fraccionamiento catalítico en F.C.C. que permitía mediante un doble sistema de refino procesar el residuo de fuel oil para obtener más gasóleos. Esquemáticamente, al final para cada unidad de crudo procesada el desglose de productos se modificaba aproximadamente así: un cuarto de ligeros, un cuarto más otro cuarto de medios y el resto de asfaltos fuel-oils pesados.

Este sistema de refino permitió sustituir gasolinas por gasóleos en la demanda de combustibles de automoción. Y desde el punto de vista tecnológico todas las grandes mejoras e innovaciones desarrolladas en los motores para automoción de ciclo diésel experimentadas en las últimas décadas. De modo que, si ahora nuestros próceres quieren eliminar el diésel en automoción nos encontraríamos con un exceso de oferta de gasóleos y otra vez un déficit de gasolinas.

Y con todo un desarrollo tecnológico de la industria automovilística que habría de ser arrumbado. Es decir, desandar lo andado en los últimos cuarenta años.

Diésel y geoestrategia

Pero, ¿por qué? ¿qué hay detrás de la campaña contra el diésel? Repetimos, muchas cosas y diferentes. Desde luego, la cosa medioambiental es solo una excusa, un pretexto. El asunto es geoestratégico. Tiene que ver con el poder, la globalización, los intereses sectoriales, nacionales especialmente norteamericanos, de grandes corporaciones transnacionales.

Una primera explicación es el intento de hacer subir el precio del petróleo. Esto beneficiaría a los países exportadores o «productores» y perjudicaría a los importadores. Otra, el atacar a la industria automovilística europea, sobre todo la potente germana, especializada durante las últimas décadas en el desarrollo de la automoción ligera en diésel. Esto beneficiaría a las industrias automovilísticas norteamericana y japonesa. Las ONGs más o menos sorosianas que se financian con el gran Capital globalista se harían cómplices de los excesos recaudatorios de los gobiernos, como los del falsario doctor Sánchez, proporcionando una justificación ecologista mohatrera a los abusos para engaño de ilusos, ingenuos y adeptos votantes así como para mejor granjería de oportunistas, ventajistas y especuladores.

Porque parece que se ha olvidado o al menos preterido una importante cuestión a considerar desde la perspectiva macro y la política económica en general como son las consecuencias de las alternativas de motorización sobre el balance de energía primaria. A su vez esto depende de los rendimientos o eficiencias energéticos.

El rendimiento de las máquinas térmicas o trabajo realizado por unidad de energía consumida no viene determinado por los deseos o la voluntad del gobierno, los directivos o los economistas de turno sino que tiene límites determinados por los principios de la Termodinámica.

Aquí cabe distinguir entre la máquina térmica ideal, maquina de Otto, el motor de gasolina perfecto, el real moderno según relación de comprensión, el motor diésel perfecto, el real moderno según relación de comprensión y el motor eléctrico. Los rendimientos son resultado de diferentes variables. Sin entrar en detalles técnicos y termodinámicos se puede indicar a modo de ilustración que los rendimientos son superiores en diésel a los de gasolinas, en torno al cuarenta y treinta por ciento respectivamente. Y que el rendimiento del motor eléctrico, más del noventa por ciento, es muy superior a los de combustión interna.

Desde tal perspectiva parecería muy conveniente fomentar el coche eléctrico puro. Pero tal comparación hay que ponerla en su contexto. Y en el proceso completo de generación de energía. Se trata de una falsa solución, engañosa, no solo porque hoy por hoy no constituya una alternativa comparable tanto por falta de autonomía, dato decisivo, sino porque tampoco es “limpio”. La energía eléctrica que consume hay que generarla. Un pequeño problema. Salvo la hidroeléctrica, renovable, resultado de la previsora política del general Franco, habría que hacerlo a partir de otros recursos fósiles como el carbón, petróleo o gas natural. Excepto en los sistemas de generación mediante ciclo combinado, o los de cogeneración, los rendimientos eléctricos de las centrales térmicas son reducidos, en torno a un tercio. Además habría que considerar que las centrales térmicas contaminan, acaso lejos de los centros de concentración urbana pero contaminan y que la energía eléctrica debe ser transportada desde los puntos de generación a los de consumo con las consiguientes mermas y pérdida de rendimientos para el sistema global. Todas estas cuestiones deben introducirse en el análisis comparativo. Y sin perder la perspectiva de los intereses nacionales, considerando la estructura de energía primaria y sus implicaciones.

Las normativas sobre emisiones para el sector de generación en centrales térmicas también son cada vez más exigentes. Ahora se está debatiendo cuántas térmicas se pretenden cerrar en el horizonte cercano de 2020 o el de 2030. Endesa acaba de anunciar el cierre de dos centrales térmicas de carbón para no tener que acomodarla a los nuevos requisitos ecológicos de la UE, lo que hubiera supuesto un coste de unos 400 millones de euros. El sistema atómico de generación tiene problemas irresolubles como son los residuos radiactivos. Esta cuestión así como otros factores de incertidumbre, plazos de construcción, vida útil, desmantelamiento, hacen que en realidad resulte imposible conocer a priori los verdaderos costes reales de la generación termonuclear.

Además de esta importante cuestión, pese a los importantes adelantos en su investigación las baterías hoy conocidas poseen poca autonomía, y cuando se desechan plantean problemas de residuos, costes económicos y medioambientales de reciclado.

Para comparar opciones hay que considerar todos los factores. Y cada ciclo completo. De la cuna a la tumba, suelen afirmar los sistemas de gestión medioambiental. Algo que no se cumple cuando, entre otras cuestiones, tampoco se incluyen los impactos ambientales de la minería de litio. O de la de Zn, otra de las alternativas que parecen más prometedoras. El de la minería de litio también es de actualidad en España porque una empresa transnacional australiana quiere explotar a cielo abierto un yacimiento junto a la ciudad monumental de Cáceres, la preciosa ciudad extremeña Patrimonio de la Humanidad. En fin, lo que explicaba William Kapp en The social costs  of  business enterprise. Las deseconomías de unos son mercados y negocio para otros.

Los vehículos híbridos desarrollados especialmente por la japonesa Toyota suponen una ventaja desde el punto de vista de la autonomía y la flexibilidad pero además del problema señalado con el desechado de baterías común con los eléctricos puros, este tipo de coches tienen una mecánica más compleja, doble, con dos motores, algo en cierto modo redundante. El motor de combustión interna es de gasolina, sencillo, con menos inercia que los de ciclo diésel, mejor para parar y arrancar. El eléctrico es pequeño pero suficiente para uso en ciudad. No parece que hoy por hoy sea una solución en verdad del todo interesante con carácter universal salvo para los conductores en medio urbano, sobre todo profesionales.

Para aumentar aún más la presión este mismo año hay cambios normativos: el nuevo método de medición WLTP sustituye al NEDC. No cambian las emisiones límites 120 gr /km pero sí la forma de medirlas porque con el nuevo método, más realista que el anterior, aumentarán los consumos homologados y en consecuencia, las emisiones declaradas.

El resultado es que las ventas de coches con motorización diésel han caído este año 2018 de modo espectacular así como el valor del mercado de segunda mano de esta clase de vehículos. Muchos perjudicados no ya solo por la cuestión de fondo sino cómo se está gestionando el problema por las autoridades españolas. Todo un grave contratiempo económico y de prestigio para la industria y los consumidores jaleado y aumentado por nuestra pintoresca casta política que no termina de explicarse o de entenderse. ¿O sí?

Llegados a este punto, volvemos a la pregunta inicial, ¿cómo se explica esta agresiva campaña contra el diésel con todos los problemas que está provocando?

Parece que nos falta algo. Y debe ser muy poderoso, tanto como para sacrificar tantos y tan importantes intereses. Y ese algo seguramente tiene que ver un importante sector económico y energético estadounidense, el país donde precisamente empezó el asunto con la denuncia contra la Volkswagen.  Me refiero al sector del esquisto y sus problemas económicos financieros.

El petróleo de esquisto tiene poco azufre sirve para producir gasolinas y ligeros pero no medios o pesados. La demanda de gasolina estaba relacionada de modo inverso con la de gasóleo de automoción.  Y en menor medida hoy a la de los eléctricos puros.

La industria del esquisto americano no consigue resultar rentable pese a que aporta aproximadamente la mitad de la oferta de petróleo de EEUU, 6,2 millones de barriles /día frente a los 11 millones del total.

Las razones parecen ser debidas al excesivo endeudamiento del sector. Que alcanzaría unos 300.000 millones de dólares según estimaciones de expertos. Deben dedicar una cuarta parte de la extracción para pagar intereses. Y también aumentan los gastos de modernización para tratar de evitar los rendimientos decrecientes.

Sin olvidar otra de carácter energético, la propia eficiencia interna de estos métodos de extracción, con menor rendimiento neto. O su impacto ambiental.

Muchos autores prevén una nueva crisis financiera global. ¿Aguantaría la problemática industria americana del esquisto una nueva crisis devastadora? ¿Acaso pudiera iniciarse un efecto de quiebras en cadena que, aparte de los efectos para el sector, redujesen a la mitad la “producción” de petróleo americano?

Las cosas están cambiando y ello desde luego no es malo en sí mismo. Lo malo, lo que pone los pelos de punta, entregada o mal vendida nuestra industria energética nacional ¡paradójicamente por los socialistas! es nuestra falta de soberanía en general. La falta de inteligencia entre lo que es Cultura, modificable por leyes humanas y lo que es Naturaleza con las suyas propias.

Y que ahora, para colmo, estemos a merced de las ocurrencias y demagogia de un gobierno inepto, lamentable, sin honor ni patriotismo, capaz de cualquier cosa por mantenerse en la poltrona.  Ayudado por ayuntamientos en manos de fanáticos, necios e ignorantes podemitas.

 

 

 

 

Desahogo sin hipotecas

Una de las cosas que más tiende a desmoralizar al observador que está cada vez más preocupado por la futura suerte de España no es ya que cada vez haya más golpistas, más subversión, más chusma poderosa evidente, más cómplices y mejor encaramados en las instituciones de la Monarquía sino que desgraciadamente no se le hace frente por quien puede y debe, mientras reina la demagogia, la estulticia, la carencia de patriotismo o cualquier idea de justicia, orden o elevación moral.

La mayoría de los dirigentes públicos se comportan como blogueros frívolos, narcisistas, ególatras, sin sustancia, ávidos de que “sus seguidores” les den un clic de satisfacción o un “me gusta”.  Al parecer ya no se libra nadie, ni los más altos y severos organismos que dirían en La Codorniz. Ilustres puñeteros se arremangan la toga y se lían a tortazo limpio para dirimir sus rencillas con el patrimonio de los demás como en un riña de patio de vecindad o verdulería de mercado. Las leyes son malas, dicen unos. Los jueces son peores, dicen los otros. O al revés. En vez de denunciar impuestos y gabelas injustas saqueadas al indefenso contribuyentes a fin de mantenerse e incluso, engordar la gusanera de un Estado autonómico vicioso, arbitrario y liberticida la riña o trifulca se anima para ver quién tiene que pagar el atraco. En primera instancia, porque repercutidos los impuestos siempre los pagan los mismos. Doncellas cegatas de virgo remendado como la Susi protestan contra la banca, esos viejos rijosos, después de haber perpetrado el impuesto confiscatorio. Y donceles puros sin desvirgar como el galleguista Feijóo se atreve a presumir en el parlamentiño gallego que es más «social» que los coleguillas de la vomitona o marea y que a él tampoco le tiembla la mano por saquear al personal y financiar despilfarros o grandes avances caciquiles como la «normalización lingüística». Para colmo, nuestros más encucañados próceres se dedican a la mohatra o contratar maleantes para agredir, dejar impunes delitos o poner zancadillas al enemigo de su propia banda.

La esperanza naranja catalana se salta el libreto y se suelta a pleno pulmón con un inoportuno aria que querría ser de bravura propio de bizarro barítono anti banca pero quedó en ridícula coloratura de soprano impostora. Y ello, sospechosa y demagógicamente, después de haber levantado el veto en la Mesa del congreso a los presupuestos social comunistas, ¿acaso para ofrecerse para un futuro gobierno de coalición con el falso doctor Sánchez? Seguido por el tenebroso marqués de Galapagar y el siniestro tarado espiritual y moral que le sirve de corifeo.

El doctor falsario se cela, porque él es más demagogo, más caradura, más abyecto, más servil, más mentiroso que nadie, que para eso la canalla oportunamente empoderada por el amo Soros le ha hecho presidente con su varita mágica chorreante de trampas, desfalcos, traiciones y sangre. Y sale muy campanudo para amenazar a todos y todas con un nuevo decreto perpetrado a las bravas, en el calor de la noche y entre los sudores del alcohol y los desvaríos del poder sin ley.

La niña pera del nuevo socialismo pijo de Neguri anuncia la buena nueva mientras la no menos peligrosa niña Montoro de Sierra Morena se ajusta el trabuco cargado a la lupara para recaudar más quitando las subvenciones y ayudas para ciertas personas físicas ya que según la mitología oficial el atraco lo va a sufrir solo la malvada banca.

Suma y sigue…

Pero, ¿no hay nadie decente, no avillarejado o por avillarejar, que demuestre un poco de patriotismo, inteligencia o cordura? Realmente ¿tenemos que resignarnos a que nos vayamos pendiente abajo sin remedio?

 

 

Presupuestos Base Cero y realidad nacional española

Uno de los problemas conocidos de la actividad presupuestaria convencional es el aumento rutinario o más o menos automático de nuevos fondos en la asignación de partidas ya existentes sin tener en cuenta los cambios en las realidades externas. Tal forma de actuar prima el continuismo pero, sobre todo, dificulta sino impide abordar cambios. Algunos de ellos imprescindibles para la buena gestión de las instituciones.

Los presupuestos en el Sistema Base Cero por el contrario parten, como su propio nombre indica, de una situación inicial libre de ataduras lo que permite diseñar las actividades precisas en las nuevas circunstancias y asignar partidas presupuestarias en consecuencia. No se trata únicamente de un ejercicio teórico sino que puede abordarse en la práctica con cierta precauciones mientras se respeten las obligaciones legales ya contraídas.

Ahora bien, un Presupuesto Base Cero debe partir de una definición de lo que se desea hacer con lo que ya hay o bien en su caso, con lo que se quiere crear atendiendo a las definiciones de un Plan Estratégico con su correspondiente identificación de Puntos fuertes y débiles actuales así como de Oportunidades y Amenazas.

Pero pasando de las musas al Teatro la cuestión es múltiple además de compleja.

Primero: ¿quién o quiénes han de hacer planes estratégicos y presupuestos?

En la política actual española lo hacen monopolios y partidos políticos dinásticos sin olvidar agentes extranjeros de acuerdo a sus respectivos intereses. La mayoría de las decisiones se toman sin ningún patriotismo o altura de miras. Ejemplos: Mariano no combate sino que financia al golpismo catalán, se alía con los golpistas vascos para sacar ventajas personales, encubre la corrupción propia y de su partido. Se niega dimitir, acaso por temor a ser condenado por los jueces como sus subordinados. Miente e intenta ganar tiempo a toda costa aunque termine de destrozar España.  Pedro presenta una moción de censura oportunista por corrupción ¡el jefe del partido de los EREs o FILESA o los Roldán o los Felipe o los Bono o los Guerra! en la que busca el necesario apoyo de golpistas a los que acaba de calificar, con razón, de racistas y xenófobos.

Pero, ¿qué hace la Nación?  En principio nada o casi nada. Apechugar con las canalladas a que le someten unos y otros y procurar defenderse como buena o malamente puede. Con el régimen político actual la Nación carece de instrumentos para hacer nada de acuerdo a sus legítimos intereses y permanencia en la Historia. Por no tener hasta carece de soberanía hoy usurpada por agentes financieros, económicos y políticos autóctonos y alógenos.

Ve como es endeudada a la fuerza para mantener una voraz casta parasitaria, algunas de cuyas facciones no sólo la parasitan sino que además quieren destruirla. Ve como tiene que alimentar con su esfuerzo las felonías de golpistas y traidores, sin que nadie la defienda. En varias partes del territorio nacional los ciudadanos españoles leales son abandonados a su suerte por las onerosas instituciones monárquicas cuando no algunas de esas instituciones borbónicas tales como la Generalidad son las que amenazan y violan activa e impunemente sus derechos civiles.

A la luz de sentencias judiciales recientes amén de las anteriores o las que vendrán, los partidos políticos dinásticos clásicos lamentablemente han devenido en insaciables partidas mafiosas dedicadas a blindarse y saquear lo que se pueda del erario. Con la protección sino complicidad activa de la máxima Institución el desfalco y la mohatra se han convertido en el modo habitual de acción política. Los supuestos renovadores tampoco inspiran demasiada confianza. Dentro de un régimen tan prostituido y corrompido que utiliza el chantaje como peaje de iniciación o permanencia no parece posible que pueda haber, ni menos prosperar, alternativas lúcidas y honradas capaces de revertir la situación.

¿Qué hacer?

Lo deseable es que las bases políticas e institucionales se redefinieran atendiendo no a los deseos de mantenimiento del status quo de sus parásitos sino para atender los verdaderos problemas de la gente.

Un nuevo modelo constitucional que permita atenuar el poder de los enemigos de España. Sin autonomías focos imparable e insostenibles de destrucción, incompetencia y corrupción. Con una administración reducida pero capaz. Sin tantas regulaciones arbitrarias inspiradas por el NOM dirigidas a estorbar la actividad emprendedora económica real productora de bienes y servicios y promover la corrupción mediante la arbitrariedad en su interpretación. Ya lo decían Tácito o nuestro buen Cervantes: la proliferación de normas y leyes es señal inequívoca de la corrupción de la sociedad y las instituciones.

Es sabido que el tamaño de las estructuras organizativas depende del número, complejidad y arbitrariedad de las normativas que tiene que gestionar.

Pero no podemos olvidar las amenazas a las que tenemos que hacer frente. Así, por ejemplo, además de la venalidad de nuestra pseudo democracia y sus ineptas, sobredimensionadas y onerosas instituciones, los intentos de naciones o agentes enemigos muy poderosos por azuzar y apoyar al golpismo criminal en Cataluña y otras regiones. Una clase dirigente degenerada y apátrida. Los problemas financieros inducidos. La deuda odiosa. El deterioro de nuestro sector FAO e Industrial. La cuestión demográfica que revela una insostenibilidad de la actual sociedad en el tiempo. Los procesos inducidos de “ingeniería” social dirigidos a arruinar y devastar a la clase media y a la institución familiar. Precariedad laboral. Promoción del nazi-feminismo, el aborto, la homosexualidad…

Estos problemas no se arreglan con presupuestos dirigidos a mantener más de lo mismo mientras se engorda la gusanera de la deuda o se ponen más en riesgo aún las pensiones. Ni con variaciones dirigidas al mero reparto del botín entre bandas políticas, económicas y mafiosas que dominan sus respectivos “territorios”.

En tal situación de emergencia nacional no queda más remedio que realizar un ambicioso Presupuesto Base Cero que incluya una redefinición en profundidad de nuestro  desastroso y liberticida entramado institucional, naturalmente constitución incluida.

Se podrá argüir, como ya lo hicieran muchos notables políticos y estudiosos en el pasado, que en España existe un aparato institucional más o menos homologable dirigido a encubrir y blanquear la auténtica realidad: Un sistema oligárquico, corrupto, saqueador, apátrida, que se retroalimenta y mueve por intereses inconfesables. Y que, en consecuencia, la causa de nuestros problemas se encuentra en tal entramado. Que no se podrá combatir sin una renovación en profundidad de nosotros mismos, la gente, los españoles que no se avergüenzan de serlo y quieren lo mejor para su Patria, de modo que empecemos a dar prioridad a la realización de los valores metafísicos: Justicia, Bien común, Libertad, Honor, Dignidad, Belleza…

Pero, es verdad, tiene razón el lector. ¿Quién, cómo y cuándo lo va a hacer?

 

 

 

NOM y Fin de la Historia

¿Estamos en el Fin de la Historia? Fukuyama no tenía razón. Más bien la idea vigente es la del fin del Fin de la Historia. Pero, ¿y ahora qué?

Según el marxismo original, la burguesía sería un Movimiento revolucionario que terminaría desarrollando las fuerzas productivas que al final pondría las bases de la destrucción de esa misma burguesía. Para algunos el actual proceso de globalización vendría a cumplir el viejo vaticinio marxista.

No participo en absoluto de la visión materialista determinista de la Historia, en el sentido de que existe, debilitada o no por el estado general de la civilización y de la propia conciencia, una cierta autonomía de la voluntad para hacer lo que el recto pensamiento indica. Es decir, que las cosas se pueden hacer de otro modo y viene a ser tarea del verdadero liberalismo, el de origen español frente al mohatrero neoliberalismo anglosajón, el hacerlas. Tampoco participo de la opinión de que el supuesto final del orden burgués conocido vendrá de los proletarios. Pero, en cierto modo, la globalización, tal como se está llevando a cabo por el neoliberalismo anglosajón, viene a confirmar esa hipótesis marxista con el advenimiento del NOM, y su proceso de debilitamiento, desarticulación, pérdida de soberanía, devastación en un intento de liquidación definitiva de los estados nación con sus poderes ejecutivo, legislativo o judicial inermes, así como de sus burguesías, sociedades, culturas y mercados nacionales. Claro que, desde luego, no se trata como sostiene el marxismo de que las nuevas fuerzas revolucionarias estén formadas por proletarios, hoy las zurdas, consciente las mercenarias, o inconscientemente los tontos útiles, hacen el juego a la tenebrosa oligarquía globlalista mundial.

Existen hipótesis fundadas sobre quiénes estaban detrás de la promoción hace un siglo de la revolución rusa, financiación incluida. Que serían los mismos que hoy, después de la caída de la URSS, promueven la confrontación mundial amenazando a Rusia y otros países renuentes con la unipolaridad para así garantizar su oligárquico sistema de dominación mundial y sus sangrientos negocios de armamento y tráfico de drogas y personas.

El comunismo como primer intento de globalización ha fracasado y esto se ve en los nuevos disfraces que hoy adopta la izquierda. Unas zurdas que muestran su complicidad real en la supremacía de lo financiero frente a lo económico, el vaciado de la soberanía nacional, la devastación ética y de la clase media que es la que soporta el orden de las naciones y al cabo posibilita la civilización, la participación en los programas de lo que se ha venido en llamar, creo que no muy acertadamente, ingeniería social. Su apoyo a las agresiones imperialistas, la promoción de la inmigración descontrolada, embrutecedora y liberticida, el desastre educativo, la ignorancia embrutecedora, el fomento de la homosexualidad, el feminazismo, el aborto, el terrorismo y fanatismo islámico made in USA o el indigenismo.

Sin olvidar su complicidad en la instauración criminal de colectivos fuera de la ley o que logran que la ley y los recursos públicos se tuerzan a su favor contra los principios básicos de igualdad de todos ante la ley, presunción de inocencia o libertad de conciencia, religiosa, cátedra o expresión.

Pero que, en todo caso, utilizan su posición de dominio en el ámbito de la Cultura, es decir, en lo supraestructural, incluso colaborando con la hegemonía oligárquica financiera incluida, no tanto en las fuerzas productivas como pretendían Marx y Engels, para destruir la civilización.

En resumen, unas zurdas colaboracionistas en la promoción de una sociedad global de esclavos. Los peores esclavos, los que abandonada su dignidad de hombres libres ni siquiera saben que lo son.

 

La globalización es un proceso histórico concreto que no debe confundirse con la visión o concepción holística ni menos con la globalidad.  Tampoco es solo la internacionalización relacionada con los flujos de importación y de exportación. Ni tampoco la fase de transnacionalización y sus procesos de deslocalización de inversiones y flexibilización laboral, es decir, de supresión de derechos laborales y civiles. Un proceso, el de la globalización, agravado desde el atentado de falsa bandera de las Torres gemelas y la devastadora crisis financiera inducida por la mohatra sitémica, que concentra la riqueza y la capacidad de decisión sobre los problemas planetarios en una fracción cada vez más pequeña pero más poderosa de la oligarquía mundial. Y que se sustenta en la institucionalización de redes mundiales de producción, consumo y especialmente de información y control de la opinión pública. Tanto por los prostituidos media convencionales como por los nuevos: redes sociales, tecnología de la información.

Un sistema que en realidad ataca el medio ambiente pese a la propaganda, las leyes de supuesta protección y el mecenazgo de fundaciones títeres y ONG mohatreras.  Que utiliza señuelos como lo del cambio climático de origen antropogénico para tapar la devastación de recursos, el empleo de geoingeniería, chemtrails, o biotecnología, transgénicos, agricultura y ganadería tóxicas. Conviene recordar que en el actual proceso de destrucción medioambiental tiene un papel importante la concepción errónea del sistema económico como algo cerrado, autónomo, sometido a leyes ajenas a las de la termodinámica o la Naturaleza en general. Así como de instrumentos como la llamada teoría económica o la contabilidad por partida doble que externalizan el coste medioambiental de la actividad de las empresas transnacionales y llegan a constituir coartadas ideológicas o técnicas más que científicas.

Un proceso que, en consecuencia, no es democrático sino que precisamente se nutre del vaciamiento de los sistemas institucionales de decisión que pudieran tener o conservar alguna forma de control democrático. Pero, si no es democrático tampoco se dirige al Bien común. De modo que atendiendo a la famosa y clásica tipología aristotélica de los sistemas políticos basada en dos variables fundamentales: quiénes ostentan la soberanía y en qué sentido o con fines se ejerce el poder, no es un sistema aristocrático, o gobierno de los mejores, ni tampoco verdaderamente democrático porque la gente sólo tiene alguna capacidad de sustituir equipos políticos por otros similares que van a hacer más o menos lo mismo a las órdenes de quienes verdaderamente mandan. Pero no de alterar las grandes decisiones previamente adoptadas por la plutocracia mundial y sus diferentes instituciones instrumentales no democráticas.

Es decir, es triste reconocer que nuestra civilización se agota en la supremacía de una plutocracia de conducta criminal. Que estamos ante un sistema oligárquico fundamentado en la supremacía financiera del dinero falso o mohatrero al que todo se subordina y que promueve intereses oligárquicos, mafiosos, parciales y egoístas. Se estima que la suma de dinero falso o mohatrero, sin correlación con el mundo real de recursos, factores, bienes y servicios es muchas veces superior al valor de estos. Una capacidad de compra con moneda “falsa” que permite a la plutocracia apoderarse de los recursos a veces incluso sin tener que utilizar la violencia militar imperial. Y que resulta posible con la nueva tecnología informática o cibernética.

En resumen, nos encontramos ante una verdadera tiranía encubierta de acuerdo a la citada tipología aristotélica. Encubierta  mientras se mantenga una especie de velo democrático desarrollado por la mohatra mediática que disimula cómplice su auténtica condición. Una tiranía que de encubierta eventualmente pasaría a manifiesta cuando la plutocracia mundial entienda que ha llegado el momento, una vez desarbolados los Estados nación y adoptadas las grandes decisiones por instituciones globalistas títeres de la plutocracia tales como por ejemplo Reserva Federal, FMI, UE, BCE, BM, CFA, OTAN, Bilderberg…

Pero si los agentes globalizadores son instrumentos de la plutocracia mundial su acción no resulta igual de perniciosa en todos los países. Pues en esto también existen clases. Así, pues, existen países globalizadores y globalizados. España pertenece al grupo más numeroso de los segundos. Una de las causas es la estulticia criminal de su casta dirigente que carece del más mínimo sentido del patriotismo o de la decencia. De un sistema político nefasto pseudo democrático como es la Monarquía autonómica de partidos. Un tinglado mafioso coronado diseñado para el saqueo y devastación de la Nación mientras se engorda la gusanera de la corrupción y de la Deuda “soberana”. Pero desgraciadamente parece que una parte mayoritaria del pueblo español se compone más de súbditos que de ciudadanos. Consiente indiferente que se destruya su nación o se regodea en la servidumbre. Vota una y otra vez a los mismos traidores, embusteros y ladrones. Y, como diría Antonio Machado, se muestra incapaz de acertar la mano con la herida.

Esta condición de país globalizado que ni siquiera intenta una posición geoestratégica propia más favorable, la falta de soberanía real quizás es la explicación más plausible de la evidente complicidad del gobierno, títere de intereses extranjeros, con la sedición catalana. Es de temer, ojalá no fuese así, que el poder global haya elegido a España para desarrollar un nuevo experimento de desestabilización cara al NOM, como el terrible anterior de balcanización de Yugoslavia, en la que España se vería incapacitada para defender su Nación y territorio como entonces ocurriera con Serbia. Si no es un simple error judicial, ayudado por la incompetencia gubernamental, sentencias como la alemana de ayer o el ridículo hazmerreir al que se está sometiendo a España en la supuestamente aliada Europa serían indiciarias de nuestra posición de debilidad que nos hace estar a merced del enemigo.

Pero todo este proceso de devastación quizás fuera mucho más difícil o acaso imposible si se restaurara la conciencia de la dignidad de España y sin el concurso cómplice de las falsas izquierdas o zurdas mohatreras que ahora actúan no tanto en el mundo de la producción, cuanto en el de la superestructura.  Y que más que expropiar propiedades ahora se dedican a expropiar conciencias.

(Continuará)

Posdata del 7 de abril

Se han conocido unas declaraciones del gobierno alemán muy injuriosas para España. Un gobierno presidido por la Merkel, la misma que viene patrocinando la política sorosiana de implantación del siniestro Plan Kalergi, instrumento del NOM.

En efecto, el gobierno alemán por medio de una «miembra socialista aplaude la decisión muy probablemente prevaricadora del juez local que, incoherentemente con su rol de tramitación técnica de la euroorden, ha entrado a juzgar el fondo del caso. Una inadmisible intromisión en los asuntos internos de un país soberano y supuestamente amigo y aliado que favorece la causa golpista catalana, ridiculiza a España y al cabo, abre una vía de agua en la propia estabilidad de la UE.

Otro bofetón a España. ¿El felón pillasobres que ocupa la presidencia del gobierno de Su Majestad se va dignar hacer algo?

En el texto anterior ya se trataba de explicar porqué no.

 

Hipotecas sustanciosas

Un curioso vídeo realizado por Periodista digital se está haciendo famoso por lo inusual de su presentación. Una pareja de sesudos expertos pertenecientes a sendas instituciones respetables, de altos y severos organismos como dirían en La Codorniz, anuncian una serie de cuestiones relacionadas con el abstruso tema hipotecario. Lo raro, lo pintoresco, lo que ha llamado la atención del respetable, es que su presentación escapa a los cánones actualmente establecidos.

En efecto, el tema de las finanzas suele tener un aura impostada, mohatrera, de respetabilidad. Reforzada con imágenes de seriedad: trajes, corbatas, pañuelos, vestimentas de marca. Sabemos que la práctica se compadece mal con esa supuesta estricta moral.  Ahí están las múltiples estafas financieras perpetradas durante la pertinaz Monarquía que adornan, como en pabellones de caza, las lujosas salas de trofeos de los impunes consejos de Administración bancarios. Toda clase de estafas, timos o mohatras de nuestra ingeniosa picaresca del siglo de oro se ven actualizados con éxito indudable en la práctica habitual de nuestra oligárquica timocracia coronada. El lector lo sabe bien, aunque él mismo no haya sido una de sus víctimas directas.

La finanza es una mohatra, se basa en el engaño, que rebautizan los teóricos del sistema monetario como confianza. El propio Aristóteles también lo veía así.  En su Ética a Nicómaco Aristóteles critica a “los que se dedican a ocupaciones degradantes, como por ejemplo, la prostitución y otras semejantes, y los usureros que prestan cantidades pequeñas a un interés muy elevado. Todos estos toman de donde no deben y cantidades que no deben. Parece que es común a todos la codicia, pues soportan el descrédito por afán de ganancias, por pequeñas que sean. Pues a los que toman grandes riquezas de donde no deben, como los tiranos que saquean ciudades y despojan templos, no los llamamos avariciosos, sino más bien malvados, impíos e injustos. En cambio el jugador, el ladrón y el bandido están entre los avariciosos pues tienen un sórdido deseo de ganancias.  En efecto, unos y otros se dedican a esos menesteres por afán de lucro y por él soportan el descrédito, unos exponiéndose a los mayores peligros a causa del botín, y otros sacando ganancia de los amigos a quienes deberían dar. Ambos obtienen ganancias por medios viles. Al sacarlas de donde no deben, y todas estas adquisiciones son modos ávidos de adquirir”. El sabio filósofo griego agudamente equipara el negocio financiero, o al menos sus abusos, con la prostitución. Pero no solo Aristóteles, tampoco nuestra mejor tradición de pensadores de lo económico veía con buenos ojos el tema del interés. Un negocio, ese de los prestamistas, siempre sospechoso e impropio de cristianos viejos.

Es con la hegemonía de la civilización de piratas, boxeadores e ironistas como los llamaba Machado, cuando el dinero, “el excremento del diablo” según Papini, que adquiere sabor de deseado y exquisito manjar maloliente. Cúspide hegemónica de la actual organización social al que se subordinan vidas, culturas, necesidades reales, soberanías, dignidades y vergüenzas.  Todo en sacrificio por el negocio y la gloria del NOM.

De modo, que solo cabe felicitar a ambos expertos por mostrarnos la cosa tal como es. Sin tapujos, afeites ni coloretes.  La garantía hipotecaria ha perdido su verdadero sentido de garantía, de entrega a prenda en caso de impago, para convertirse en una condena de por vida para ciertos imprudentes o infortunados hipotecados. El negocio se redondea con la creación de las sociedades de tasación controladas por las propias entidades financieras que supuestamente han de dar respetable objetividad a la frecuente mohatra. Y luego con el empaquetamiento de las deudas más contaminadas a terceros, con lo que la titularidad pasa a otros, generalmente buitres y carroñeros, una vez consumada la fechoría. Lo que pese a todo no obsta para que ciertas entidades financieras lleven torticeramente a los tribunales a los hipotecados como si aún fuesen titulares prestamistas de sus hipotecas.

Ojalá se abra la veda de la publicidad responsable y vayan apareciendo las cosas tal como son. Mi más cordial enhorabuena a ambos pioneros de la publicidad veraz y bien hecha. La pareja científica y filantrópica. Y a Periodista Digital por su audaz promoción de la Verdad y de la dignidad humana.

 

Consciencia, un importante libro de Emilio Carrillo

Cuando comience el año mil que sigue al año mil, gobernarán los que carecen de fe. Mandarán sobre multitudes humanas inconscientes y pasivas. Lo harán escondiendo sus rostros, guardando en secretos sus nombres; y sus fortalezas estarán ocultas en los bosques. Pero ellos decidirán la suerte de todo y de todos, nadie participará en sus reuniones. Todos serán sus siervos, pero se creerán hombres libres y hasta caballeros.”

(Profecía de Juan de Jerusalén, el templario)

Hoy vamos a hacer mérito de Consciencia un libro revelador cuya lectura es muy recomendable especialmente en estos tiempos de zozobra y tribulación.

Los dos primeros capítulos, dedicados a la Economía y la Política internacionales, y a cuya glosa vamos a dedicar las siguientes líneas, constituyen un magistral resumen de lo que hoy ocurre y tratan de explicar con sencillez, brevedad y claridad la tremenda crisis de civilización en la que nos encontramos.

Pero, lejos de los tópicos libros de autoayuda, el autor aborda también los aspectos personales de la cuestión. Porque es precisamente a nivel individual, con la evolución de nuestra consciencia, de nuestro propio desarrollo espiritual, intelectual y emocional, como podemos hacer frente e intentar sobrevivir a las amenazas de la globalización y el NOM que se nos está imponiendo. Arrasando con todo. Cultura, lenguaje, tradiciones, instituciones y legítimos intereses o necesidades nacionales se están arrumbando para establecer el despotismo de los esclavizantes intereses de la oligarquía mundial.

 

Economía y consciencia

1 Prioridad del valor de cambio sobre el valor de uso.

2 prioridad del beneficio frente a satisfacción de las necesidades como motor de la actividad económica

3 apropiación y acumulación oligárquica de la riqueza

4 geoestrategia expansionista permanente

5 voracidad ecológica

6 subordinación de la ciencia y el conocimiento a los intereses oligárquicos

7 fomento de creencias egocéntricas e insolidarias, lejos de cualquier sentido espiritual o trascendente, materialismo ramplón y embrutecedor

En realidad, nada muy novedoso para algunos estudiosos del funcionamiento real de lo económico. Ya varios de estos atributos o propiedades habían sido por autores como el economista y estadístico José Manuel Naredo quien consideraba a lo que se ha venido en llamar sistema económico como un sistema autónomo, cerrado y autosuficiente, sujeto a propias leyes y modelos matemáticos o abstractos, independientes de la Moral y del contexto natural o ambiental en el que se desarrolla la actividad económica.

Y consideran a la Teoría económica menos como ciencia que como ideología de dominación enmascaradora de los intereses de los plutócratas.

Ya que, incluso, ni siquiera se cumplían todos postulados establecidos por el propio León  Walras en su famoso Tratado de la riqueza social como necesarios para la validez conceptual y metodológica de la teoría económica moderna y sus modelos matemáticos de los que nos hemos ocupado en otra garita.

Evolución histórica del sistema económico

1 mercantilismo, fotosíntesis, vela, imperialismo incipente, monarquías absolutas, (roedor que acumula comida)

2 revolución industrial, energía fósil, imperialismo desarrollado, democracias nacionales, (depredadores que respetan el rebaño para poder proveerse en el futuro)

3 mutación. Hegemonía de lo financiero y de la especulación, dinero basura emancipado de la realidad económica, activos intangibles para especular, engañar y someter.

Dinero sin base o respaldo por convertibilidad con oro. O del encaje bancario, sin base real como contraprestación de bienes o servicios.

Ni siquiera los Estados fabrican ya su dinero. La Reserva federal (institución privada, oligárquica sionista) crea dinero ex nihillo y cobra intereses por sus papelitos.

Instituciones globalizadoras internacionales, posdemocráticas, que someten a las instituciones nacionales, usurpando el poder a favor de una pequeña oligarquía internacional. (Cocodrilos. Matan por matar).

Saqueo privado de los recursos públicos. Aumento del déficit por gobiernos corruptos, sobornados o títeres y  de la deuda para someter a los pueblos. Desaparición del dinero físico.

En resumen la actual crisis no es producto del fracaso del sistema global actual sino su más preciosa conquista. El mercado financiero no es sino la manifestación del poder global real y de su carácter esclavizador. Manifestación y pilar de su poder. La inseguridad, la incertidumbre, el miedo son la nueva base de la dominación mundial.

Una raza universal de deudores y nuevos esclavos. Este es el estado real de la cuestión más allá de lo que los diferentes gobiernos títeres o instituciones mercenarias difundan a través de sus media de embrutecimiento y manipulación de masas para seguir engañando a la gente.

Los amos del mundo, Política y consciencia

Pretenden convertirnos en, y que sigamos siéndolo, esclavos integrales, ni siquiera conscientes de su esclavitud.

Actúan en el anonimato. No los conocemos. Sólo conocemos, mejor o peor, a las élites y subélites que les sirven para consumar su dominio.

Se organizan a partir de un núcleo duro muy reducido del que penden otros inferiores de élites y subélites a su servicio, que probablemente no conocen sino parcial o incompletamente a los verdaderos dirigentes de ese primer grupo que detenta el poder real.

El primer círculo de poder según Carrillo es el de seres inmateriales, (demonios o ángeles caídos, potencias del aire, de las diferentes tradiciones religiosas, ciertos seres extraterrestres). Aunque pertenecientes al universo espiritual son muy densos en el plano moral, despiadados, egoicos e insensibles al sufrimiento que causan. Pueden materializarse y hacerse visibles.

Acotación metafísica (Al Hallaj).

Dios es yo. Yo soy Dios cuando dejo de ser yo”.

El problema (de la caída o su materialización vibratoria) surge cuando el ente ansía ser Dios sin dejar de ser yo. Querer ser Dios estando separado de Dios. Esto lleva al afán de dominio y poder sobre otros.

El segundo círculo está formado por unas pocas familias postradas de modo consciente ante “Satanás”, es decir ante el primer círculo ya indicado. Se hallan a su servicio a cambio de poder y gloria. Dirigen y controlan (casi todo) instituciones, conciencias embrutecidas, gobiernos devenidos en títeres, organizaciones internacionales…

El tercer círculo no está formado por personas físicas como el segundo, sino por instituciones instrumentales u organizaciones secretas y elitistas implantadas a nivel mundial que protegen a los anteriores. Para ellas son seleccionados sus personajes colaboracionistas. Estos tienen ciertas habilidades convenientes, participan con mayor o menor grado de comprensión o consciencia de sus mismos objetivos y carecen de conciencia moral por lo que son capaces de cometer los mayores atropellos con impunidad e hipocresía. Consideran que la gente es un rebaño estúpido y dócil al que someter y explotar. En virtud de cómo lleven a cabo estas políticas son ascendidos en el escalafón.

El cuarto círculo y los siguientes entremezclan sociedades semisecretas o discretas como el Club Bilderberg, así como otras organizaciones internacionales o estatales que sirven intereses globalistas que captan a gentes para sus fines…a cambio de fama, prebendas y privilegios.

Cada círculo participa, según su nivel de importancia y subordinación, en el expolio general del planeta.

Sin embargo, el lector acaso se pregunte, ¿Cómo encaja el sistema descrito por Carrillo en la tipología de sistemas políticos de Aistóteles?

Desde el punto de vista de la Cultura española acaso se echa de menos la ligazón de estos temas con lo que ya veían algunos de nuestros grandes del Siglo de Oro, que ya denunciaban en varias de sus obras mucho de lo que ahora nos está pasando.

En sucesivos capítulos del libro Emilio Carrillo desarrolla conceptos tales como Consciencia y vida cotidiana (tu ego y tú); Consciencia y mente (la mente al servicio de la consciencia); Consciencia y aquí y ahora (el tiempo no existe, pero tú crees en él); Conciencia y Educación (la educación de tus hijos); Consciencia y dones (descubriendo tus dones y talentos); Consciencia y Enfermedad (la enfermedad y su significado consciencial); Consciencia y Muerte (¿qué te espera cuando vivas eso que llamas muerte?); conciencia y Ciencia (Física de la Deidad I); Consciencia y Dios (Física de la Deidad, II).

Y finaliza con un Epílogo, (eres, no estás; vives, no estás)

La entropía aumenta si no somos capaces de instalar el orden. Puede ser el siniestro NOM ú otros informados por valores espirituales y humanistas. Cabe avanzar que en mi opinión muchos de estos conceptos aunque muy bien expuestos, en lo que se muestra la maestría del autor, son coincidentes con los de la Tradición sagrada tanto occidental como oriental, así como de los últimos avances de la Física Cuántica, cuyos saberes cada vez se van pareciendo más a los de la Mística.

Cuestiones que forman parte de lo que Leibnitz ha venido en llamar Filosofía Perenne, o se conoce como Tradición sagrada. Muestra reminiscencias de los Vedas, los Upanishads, los budismos o el Jainismo, sin olvidar la propia Tradición esotérica occidental.

Este libro puede considerarse una especie de Upanishad o revelación secreta, en su sentido etimológico de sentarse a los píes del Maestro. Aquí el Maestro es la propia Consciencia. “Eso eres tú”.

 

Consciencia por Emilio Carrillo

Editorial Sirio, 2016

307 páginas;  13,95 euros

 

 

 

Por presupuestar que no quede

Emulando a los de la obras que presupuestan a la baja se hacen con el pedido o contrato mediante engaño mohatrero y luego a inventarse sobrecostes u otro sí digo y pillar lo que se pueda, el vampiro a las órdenes de Mariano para la insaciable Hacienda borbonera ha tenido a bien presentar los llamados presupuestos en casa de madame miss Alvia, quien los ha recibido muy risueña y con sus mejores galas para tan alta ocasión. Se trata de otro ritual supuestamente democrático vaciado de contenido. Un puro timo. Otro toco mocho marianesco, otra mohatra de pícaros y santiguadores de bolsillos. Aunque eso sí que hay que reconocerlo, con nuevas tecnologías. No importa, todos ellos se conocen sus mañas trileras y buscan cómplices para amañar o mantener la lucrativa timba o bien para sabotearla.

Mariano promete y promete antes de la cosa esa de las votaciones lo que sabe que no va a cumplir luego, pero por mentir que no quede en tan digno, fiable, severo y encopetado varón o dejémoslo en prócer. El tinglado arrebatacapas no sólo no disminuye sino que aumenta a costa de los indefensos parasitados. Un ejemplo sin importancia: Mariano, solo o en compañía de otros, se ha cepillado la llamada reserva de las pensiones. Y eso sin que ninguno de nuestros próceres y próceras borboneros y borboneras se haya ofrecido a repatriar sus caudales ocultos de paraísos fiscales o de la pacífica Suiza neutral donde descansa de sus azarosas peripecias judiciales la hija del Campechano y hermana del Preparao. El real valido engorda la pútrida gusanera con más déficit y más deuda. Como un niñato heredero borracho en juerga permanente echa más carnaza a píos operarios, púnicos, gurtelidos, pujolistones, heróicos EREinómanos, aranistas, nazionalistas y regionalistas autonómicos de toda ralea y pelaje, valerosos sindicalistas trinca-Cajas y demás bien cebada fauna borbonera ¡Qué no nos falte de ná!

Sin olvidar ahora aumentar también la partida de compra de armamento a nuestros amos gringos y de Su (poco) Graciosa Majestad. El Imperio amigo está muy tocado, luego del rescate del Deustche Bank, el Banco de Inglaterra parece fané y descangallao y para colmo deben tres billones a los amigos chinos.  A sanear las cuentas inglesas, armas mediante, dos pedazo de estadistas, Mariano y Xiapras al alimón y qué no se diga que no somos solidarios ni obedientes con el amo, dedicarán parte de los impuestos saqueados a sus respectivos súbditos.

Pero la memoria es flaca. Sabido y asumido es que Mariano miente más que habla. Es más, muchos piensan que es más que dudoso que conozca la verdad, ni siquiera como concepto abstracto. Sin embargo, bizarros imaginarias naranjas de igual servicio prometieron el oro y el moro a la desahuciada clase media y a los mal llamados autónomos ¡Cómo si alguien pudiera escaparse del redil! y ahora cargan el arma criminal que el puntillero Montoro va emplear contra nuestros pescuezos. Unos y otros disimulan la defensa de sus privilegios otorgados y de los intereses de sus amos ocultos con rancios pero ilusionantes motivos patrióticos del jaez de “votadme a mí que los otros son aún peores”.

Muchos se merecen lo que votan. Como dice la Biblia, poniendo en boca del Altísimo: «No queríais un rey, pues tomad rey y disfrutarlo». Otros no nos merecemos la humillación de tener encima que votar a nuestros saqueadores. Por justa Ley del Karma colectivo, hemos de sufrir todos y todas las consecuencias derivadas del hecho de votar a los próceres y próceras que tanto se sacrificarán para representarnos y representarnas. Desde luego habrá que considerar como cómplices de uno y otro género de este engorde de la gusanera a todos aquellos que vulneren el deber moral, filantrópico y patriótico de defraudar a la Hacienda borbonera si acaso aún estuviesen en condiciones de poder hacerlo.

Este presente que con tanta felicidad disfrutamos son los mismos venturosos tiempos de los sembradores del caos que han de traernos un gozoso Nuevo Orden Mundial. Miramos a los títeres que nos enseñan como hipnotizadora distracción mientras nos roban libertad, salud y cartera, pero desconocemos la entidad real de los titiriteros que mueven los hilos.

Pues existe un hecho de claridad meridiana e irrefutable: si hoy en España votar sirviera para algo además de para legalizar el expolio y distraernos mientras nos santiguan los bolsillos, ¡lo habrían prohibido!

¡Paga y calla! Insta una amenazadora voz oculta tras el plasma.

 

 

 

 

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