Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Hipótesis sobre el diésel

Es sabido que el asunto del diésel está de moda. Y no para satisfacción de la mayoría. Desde que precisamente en EEUU se descubriera cierta manipulación en la gestión electrónica de motores de ciclo diésel de la marca Volkswagen que modificaba los datos de emisiones se ha iniciado una caza del diésel a la que se han apuntado con la estulticia e ignorancia que las caracterizan nuestras zurdas españolas, siempre dispuestas a pelotear en contra de los intereses de la gente común y a devastar nuestra economía real en beneficio de los grandes intereses globalistas financieros. Y a aumentar la presión fiscal confiscatoria con nuevos impuestos abusivos o confiscatorios para arrebañar al indefenso súbdito hasta el último euro y así apuntalar el lamentable y liberticida estado autonómico o la abundancia municipal, ecosistemas donde medran tanto parásito.

Pero el asunto no es solo español sino de geoestrategia mundial. El Poder globalista, la élite, ha iniciado la persecución del uso de gasóleo en sistemas de automoción sobre todo de pasajeros. Hace pocos años las mismas fuerzas vivas nos convencían de que el ciclo diesel era muy bueno, no contaminaba, entonces no había NOx ni nada parecido, y era una buena solución a nuestros problemas de automoción, pero ahora nos intentan convencer de lo contrario. Sí, ahora va y de repente resulta que es malísimo.  El pretexto como para muchas otras fechorías y estrategias de dominación político, financiera, económico o social es la cosa ecológica o medioambiental. Un argumento aparentemente noble pero hoy lamentablemente manipulado, degradado y contaminado por el marketing, la propaganda mercenaria y los intereses más espúreos. Las ONGs globalistas consciente o inconscientemente colaboran como misioneros de la nueva religión para convertir chinitos a la buena nueva de la causa. En este caso los chinitos somos nosotros.

Pero, ¿qué hay detrás de la campaña contra el diésel?

Muchas cosas, tantas y tan diferentes que son muy difíciles de comprender en toda su magnitud y más aún de explicar en un breve texto. Pero, la cosa medioambiental evidentemente es solo una excusa. El asunto es geoestratégico. Tiene que ver con el poder, la globalización, los intereses de grandes corporaciones transnacionales, sin olvidar el importantísimo problema, generalmente olvidado por los medios de los límites físicos o técnicos y la contabilidad empresarial de las deseconomías externas.

Un poco de memoria histórica

Cuando empecé mi vida profesional como ingeniero en el servicio de estudios y desarrollo de una importante empresa energética española ya se había producido la primera crisis del petróleo a principios de los setenta y se planteaba la segunda con la crisis del Irán del ayatolá Jomeini y luego la guerra entre Irán e Irak.  Entonces la situación era de subida descomunal de los precios del crudo y, en consecuencia, de inquietante desequilibrio en la balanza de pagos para los países importadores muy dependientes como España cuyas aportaciones autóctonas al balance de energía primaria eran la hidroeléctrica gracias a la previsora política hidráulica desarrollada por el general Franco pionero de las energías renovables eficaces, y el carbón nacional. Una época en la que el consumo de productos ligeros (GLPs, naftas, kerosenos, gasolinas) crecía más deprisa que la oferta.

Para una determinada estructura de refino, la producción de derivados petrolíferos no sólo es conjunta, sino que es rígida. De manera que si se trataba de cubrir la demanda de un producto, como las gasolinas, refinando más cantidad de petróleo se originan automáticamente excedentes de los de menor demanda. Además de aumentar el desequilibrio de la balanza de pagos.  Con un sistema de refino rígido como era el hydroskimming los incrementos en la demanda de productos ligeros para automoción debían satisfacerse fundamentalmente aumentando la demanda de crudo, aunque sobrasen algunas de las fracciones, las más pesadas, del proceso de refino.

Para satisfacer la demanda se intentaron otras soluciones además de la aumentar las importaciones de crudo tales como la sustitución de naftas en la fabricación de abonos nitrogenados, la obtención de biocombustibles, que, con gran lucidez y previsión ya eran contemplados hace casi un siglo como uno de los objetivos fundacionales del Monopolio de Petróleos creado por don José Calvo Sotelo. O bien el recurso, caro y también problemático en situaciones de incertidumbre, de la compra de ligeros en el mercado spot de Rotterdam.

Pero pese a la gravedad de la crisis entonces provocada, el horizonte era el de continuo aumento de la demanda de combustible para automoción, a satisfacer por las fracciones ligeras de la destilación del crudo, estando reservada la fracción media de gasóleos al transporte de pasajeros y mercancías, al uso agrícola, así como a calefacción su parte más pesada.

El refino de petróleo supone una producción conjunta de diferentes productos, GLPs, naftas, ligeros, kerosenos, gasóleos, fuel, en cantidades variables aunque relativamente rígidas para cada caso, según el tipo de crudo empleado y las características de los sistemas de refino. Así, de modo sencillo y esquemático pero suficiente para explicar lo que ocurría con el sistema de refino tipo hydroskimming vigente en la industria de refino española antes de las grandes crisis de los setenta, para un crudo ligero cabe desglosar los productos del refinado en un cuarto de fracciones ligeras (GLPs, naftas, gasolinas), otro cuarto de medias (gasóleos) y la mitad restante de fuel oil y asfaltos.

Al final se adoptó un nuevo sistema de refino el llamado fraccionamiento catalítico en F.C.C. que permitía mediante un doble sistema de refino procesar el residuo de fuel oil para obtener más gasóleos. Esquemáticamente, al final para cada unidad de crudo procesada el desglose de productos se modificaba aproximadamente así: un cuarto de ligeros, un cuarto más otro cuarto de medios y el resto de asfaltos fuel-oils pesados.

Este sistema de refino permitió sustituir gasolinas por gasóleos en la demanda de combustibles de automoción. Y desde el punto de vista tecnológico todas las grandes mejoras e innovaciones desarrolladas en los motores para automoción de ciclo diésel experimentadas en las últimas décadas. De modo que, si ahora nuestros próceres quieren eliminar el diésel en automoción nos encontraríamos con un exceso de oferta de gasóleos y otra vez un déficit de gasolinas.

Y con todo un desarrollo tecnológico de la industria automovilística que habría de ser arrumbado. Es decir, desandar lo andado en los últimos cuarenta años.

Diésel y geoestrategia

Pero, ¿por qué? ¿qué hay detrás de la campaña contra el diésel? Repetimos, muchas cosas y diferentes. Desde luego, la cosa medioambiental es solo una excusa, un pretexto. El asunto es geoestratégico. Tiene que ver con el poder, la globalización, los intereses sectoriales, nacionales especialmente norteamericanos, de grandes corporaciones transnacionales.

Una primera explicación es el intento de hacer subir el precio del petróleo. Esto beneficiaría a los países exportadores o “productores” y perjudicaría a los importadores. Otra, el atacar a la industria automovilística europea, sobre todo la potente germana, especializada durante las últimas décadas en el desarrollo de la automoción ligera en diésel. Esto beneficiaría a las industrias automovilísticas norteamericana y japonesa. Las ONGs más o menos sorosianas que se financian con el gran Capital globalista se harían cómplices de los excesos recaudatorios de los gobiernos, como los del falsario doctor Sánchez, proporcionando una justificación ecologista mohatrera a los abusos para engaño de ilusos, ingenuos y adeptos votantes así como para mejor granjería de oportunistas, ventajistas y especuladores.

Porque parece que se ha olvidado o al menos preterido una importante cuestión a considerar desde la perspectiva macro y la política económica en general como son las consecuencias de las alternativas de motorización sobre el balance de energía primaria. A su vez esto depende de los rendimientos o eficiencias energéticos.

El rendimiento de las máquinas térmicas o trabajo realizado por unidad de energía consumida no viene determinado por los deseos o la voluntad del gobierno, los directivos o los economistas de turno sino que tiene límites determinados por los principios de la Termodinámica.

Aquí cabe distinguir entre la máquina térmica ideal, maquina de Otto, el motor de gasolina perfecto, el real moderno según relación de comprensión, el motor diésel perfecto, el real moderno según relación de comprensión y el motor eléctrico. Los rendimientos son resultado de diferentes variables. Sin entrar en detalles técnicos y termodinámicos se puede indicar a modo de ilustración que los rendimientos son superiores en diésel a los de gasolinas, en torno al cuarenta y treinta por ciento respectivamente. Y que el rendimiento del motor eléctrico, más del noventa por ciento, es muy superior a los de combustión interna.

Desde tal perspectiva parecería muy conveniente fomentar el coche eléctrico puro. Pero tal comparación hay que ponerla en su contexto. Y en el proceso completo de generación de energía. Se trata de una falsa solución, engañosa, no solo porque hoy por hoy no constituya una alternativa comparable tanto por falta de autonomía, dato decisivo, sino porque tampoco es “limpio”. La energía eléctrica que consume hay que generarla. Un pequeño problema. Salvo la hidroeléctrica, renovable, resultado de la previsora política del general Franco, habría que hacerlo a partir de otros recursos fósiles como el carbón, petróleo o gas natural. Excepto en los sistemas de generación mediante ciclo combinado, o los de cogeneración, los rendimientos eléctricos de las centrales térmicas son reducidos, en torno a un tercio. Además habría que considerar que las centrales térmicas contaminan, acaso lejos de los centros de concentración urbana pero contaminan y que la energía eléctrica debe ser transportada desde los puntos de generación a los de consumo con las consiguientes mermas y pérdida de rendimientos para el sistema global. Todas estas cuestiones deben introducirse en el análisis comparativo. Y sin perder la perspectiva de los intereses nacionales, considerando la estructura de energía primaria y sus implicaciones.

Las normativas sobre emisiones para el sector de generación en centrales térmicas también son cada vez más exigentes. Ahora se está debatiendo cuántas térmicas se pretenden cerrar en el horizonte cercano de 2020 o el de 2030. Endesa acaba de anunciar el cierre de dos centrales térmicas de carbón para no tener que acomodarla a los nuevos requisitos ecológicos de la UE, lo que hubiera supuesto un coste de unos 400 millones de euros. El sistema atómico de generación tiene problemas irresolubles como son los residuos radiactivos. Esta cuestión así como otros factores de incertidumbre, plazos de construcción, vida útil, desmantelamiento, hacen que en realidad resulte imposible conocer a priori los verdaderos costes reales de la generación termonuclear.

Además de esta importante cuestión, pese a los importantes adelantos en su investigación las baterías hoy conocidas poseen poca autonomía, y cuando se desechan plantean problemas de residuos, costes económicos y medioambientales de reciclado.

Para comparar opciones hay que considerar todos los factores. Y cada ciclo completo. De la cuna a la tumba, suelen afirmar los sistemas de gestión medioambiental. Algo que no se cumple cuando, entre otras cuestiones, tampoco se incluyen los impactos ambientales de la minería de litio. O de la de Zn, otra de las alternativas que parecen más prometedoras. El de la minería de litio también es de actualidad en España porque una empresa transnacional australiana quiere explotar a cielo abierto un yacimiento junto a la ciudad monumental de Cáceres, la preciosa ciudad extremeña Patrimonio de la Humanidad. En fin, lo que explicaba William Kapp en The social costs  of  business enterprise. Las deseconomías de unos son mercados y negocio para otros.

Los vehículos híbridos desarrollados especialmente por la japonesa Toyota suponen una ventaja desde el punto de vista de la autonomía y la flexibilidad pero además del problema señalado con el desechado de baterías común con los eléctricos puros, este tipo de coches tienen una mecánica más compleja, doble, con dos motores, algo en cierto modo redundante. El motor de combustión interna es de gasolina, sencillo, con menos inercia que los de ciclo diésel, mejor para parar y arrancar. El eléctrico es pequeño pero suficiente para uso en ciudad. No parece que hoy por hoy sea una solución en verdad del todo interesante con carácter universal salvo para los conductores en medio urbano, sobre todo profesionales.

Para aumentar aún más la presión este mismo año hay cambios normativos: el nuevo método de medición WLTP sustituye al NEDC. No cambian las emisiones límites 120 gr /km pero sí la forma de medirlas porque con el nuevo método, más realista que el anterior, aumentarán los consumos homologados y en consecuencia, las emisiones declaradas.

El resultado es que las ventas de coches con motorización diésel han caído este año 2018 de modo espectacular así como el valor del mercado de segunda mano de esta clase de vehículos. Muchos perjudicados no ya solo por la cuestión de fondo sino cómo se está gestionando el problema por las autoridades españolas. Todo un grave contratiempo económico y de prestigio para la industria y los consumidores jaleado y aumentado por nuestra pintoresca casta política que no termina de explicarse o de entenderse. ¿O sí?

Llegados a este punto, volvemos a la pregunta inicial, ¿cómo se explica esta agresiva campaña contra el diésel con todos los problemas que está provocando?

Parece que nos falta algo. Y debe ser muy poderoso, tanto como para sacrificar tantos y tan importantes intereses. Y ese algo seguramente tiene que ver un importante sector económico y energético estadounidense, el país donde precisamente empezó el asunto con la denuncia contra la Volkswagen.  Me refiero al sector del esquisto y sus problemas económicos financieros.

El petróleo de esquisto tiene poco azufre sirve para producir gasolinas y ligeros pero no medios o pesados. La demanda de gasolina estaba relacionada de modo inverso con la de gasóleo de automoción.  Y en menor medida hoy a la de los eléctricos puros.

La industria del esquisto americano no consigue resultar rentable pese a que aporta aproximadamente la mitad de la oferta de petróleo de EEUU, 6,2 millones de barriles /día frente a los 11 millones del total.

Las razones parecen ser debidas al excesivo endeudamiento del sector. Que alcanzaría unos 300.000 millones de dólares según estimaciones de expertos. Deben dedicar una cuarta parte de la extracción para pagar intereses. Y también aumentan los gastos de modernización para tratar de evitar los rendimientos decrecientes.

Sin olvidar otra de carácter energético, la propia eficiencia interna de estos métodos de extracción, con menor rendimiento neto. O su impacto ambiental.

Muchos autores prevén una nueva crisis financiera global. ¿Aguantaría la problemática industria americana del esquisto una nueva crisis devastadora? ¿Acaso pudiera iniciarse un efecto de quiebras en cadena que, aparte de los efectos para el sector, redujesen a la mitad la “producción” de petróleo americano?

Las cosas están cambiando y ello desde luego no es malo en sí mismo. Lo malo, lo que pone los pelos de punta, entregada o mal vendida nuestra industria energética nacional ¡paradójicamente por los socialistas! es nuestra falta de soberanía en general. La falta de inteligencia entre lo que es Cultura, modificable por leyes humanas y lo que es Naturaleza con las suyas propias.

Y que ahora, para colmo, estemos a merced de las ocurrencias y demagogia de un gobierno inepto, lamentable, sin honor ni patriotismo, capaz de cualquier cosa por mantenerse en la poltrona.  Ayudado por ayuntamientos en manos de fanáticos, necios e ignorantes podemitas.

 

 

 

 

Desahogo sin hipotecas

Una de las cosas que más tiende a desmoralizar al observador que está cada vez más preocupado por la futura suerte de España no es ya que cada vez haya más golpistas, más subversión, más chusma poderosa evidente, más cómplices y mejor encaramados en las instituciones de la Monarquía sino que desgraciadamente no se le hace frente por quien puede y debe, mientras reina la demagogia, la estulticia, la carencia de patriotismo o cualquier idea de justicia, orden o elevación moral.

La mayoría de los dirigentes públicos se comportan como blogueros frívolos, narcisistas, ególatras, sin sustancia, ávidos de que “sus seguidores” les den un clic de satisfacción o un “me gusta”.  Al parecer ya no se libra nadie, ni los más altos y severos organismos que dirían en La Codorniz. Ilustres puñeteros se arremangan la toga y se lían a tortazo limpio para dirimir sus rencillas con el patrimonio de los demás como en un riña de patio de vecindad o verdulería de mercado. Las leyes son malas, dicen unos. Los jueces son peores, dicen los otros. O al revés. En vez de denunciar impuestos y gabelas injustas saqueadas al indefenso contribuyentes a fin de mantenerse e incluso, engordar la gusanera de un Estado autonómico vicioso, arbitrario y liberticida la riña o trifulca se anima para ver quién tiene que pagar el atraco. En primera instancia, porque repercutidos los impuestos siempre los pagan los mismos. Doncellas cegatas de virgo remendado como la Susi protestan contra la banca, esos viejos rijosos, después de haber perpetrado el impuesto confiscatorio. Y donceles puros sin desvirgar como el galleguista Feijóo se atreve a presumir en el parlamentiño gallego que es más “social” que los coleguillas de la vomitona o marea y que a él tampoco le tiembla la mano por saquear al personal y financiar despilfarros o grandes avances caciquiles como la “normalización lingüística”. Para colmo, nuestros más encucañados próceres se dedican a la mohatra o contratar maleantes para agredir, dejar impunes delitos o poner zancadillas al enemigo de su propia banda.

La esperanza naranja catalana se salta el libreto y se suelta a pleno pulmón con un inoportuno aria que querría ser de bravura propio de bizarro barítono anti banca pero quedó en ridícula coloratura de soprano impostora. Y ello, sospechosa y demagógicamente, después de haber levantado el veto en la Mesa del congreso a los presupuestos social comunistas, ¿acaso para ofrecerse para un futuro gobierno de coalición con el falso doctor Sánchez? Seguido por el tenebroso marqués de Galapagar y el siniestro tarado espiritual y moral que le sirve de corifeo.

El doctor falsario se cela, porque él es más demagogo, más caradura, más abyecto, más servil, más mentiroso que nadie, que para eso la canalla oportunamente empoderada por el amo Soros le ha hecho presidente con su varita mágica chorreante de trampas, desfalcos, traiciones y sangre. Y sale muy campanudo para amenazar a todos y todas con un nuevo decreto perpetrado a las bravas, en el calor de la noche y entre los sudores del alcohol y los desvaríos del poder sin ley.

La niña pera del nuevo socialismo pijo de Neguri anuncia la buena nueva mientras la no menos peligrosa niña Montoro de Sierra Morena se ajusta el trabuco cargado a la lupara para recaudar más quitando las subvenciones y ayudas para ciertas personas físicas ya que según la mitología oficial el atraco lo va a sufrir solo la malvada banca.

Suma y sigue…

Pero, ¿no hay nadie decente, no avillarejado o por avillarejar, que demuestre un poco de patriotismo, inteligencia o cordura? Realmente ¿tenemos que resignarnos a que nos vayamos pendiente abajo sin remedio?

 

 

Presupuestos Base Cero y realidad nacional española

Uno de los problemas conocidos de la actividad presupuestaria convencional es el aumento rutinario o más o menos automático de nuevos fondos en la asignación de partidas ya existentes sin tener en cuenta los cambios en las realidades externas. Tal forma de actuar prima el continuismo pero, sobre todo, dificulta sino impide abordar cambios. Algunos de ellos imprescindibles para la buena gestión de las instituciones.

Los presupuestos en el Sistema Base Cero por el contrario parten, como su propio nombre indica, de una situación inicial libre de ataduras lo que permite diseñar las actividades precisas en las nuevas circunstancias y asignar partidas presupuestarias en consecuencia. No se trata únicamente de un ejercicio teórico sino que puede abordarse en la práctica con cierta precauciones mientras se respeten las obligaciones legales ya contraídas.

Ahora bien, un Presupuesto Base Cero debe partir de una definición de lo que se desea hacer con lo que ya hay o bien en su caso, con lo que se quiere crear atendiendo a las definiciones de un Plan Estratégico con su correspondiente identificación de Puntos fuertes y débiles actuales así como de Oportunidades y Amenazas.

Pero pasando de las musas al Teatro la cuestión es múltiple además de compleja.

Primero: ¿quién o quiénes han de hacer planes estratégicos y presupuestos?

En la política actual española lo hacen monopolios y partidos políticos dinásticos sin olvidar agentes extranjeros de acuerdo a sus respectivos intereses. La mayoría de las decisiones se toman sin ningún patriotismo o altura de miras. Ejemplos: Mariano no combate sino que financia al golpismo catalán, se alía con los golpistas vascos para sacar ventajas personales, encubre la corrupción propia y de su partido. Se niega dimitir, acaso por temor a ser condenado por los jueces como sus subordinados. Miente e intenta ganar tiempo a toda costa aunque termine de destrozar España.  Pedro presenta una moción de censura oportunista por corrupción ¡el jefe del partido de los EREs o FILESA o los Roldán o los Felipe o los Bono o los Guerra! en la que busca el necesario apoyo de golpistas a los que acaba de calificar, con razón, de racistas y xenófobos.

Pero, ¿qué hace la Nación?  En principio nada o casi nada. Apechugar con las canalladas a que le someten unos y otros y procurar defenderse como buena o malamente puede. Con el régimen político actual la Nación carece de instrumentos para hacer nada de acuerdo a sus legítimos intereses y permanencia en la Historia. Por no tener hasta carece de soberanía hoy usurpada por agentes financieros, económicos y políticos autóctonos y alógenos.

Ve como es endeudada a la fuerza para mantener una voraz casta parasitaria, algunas de cuyas facciones no sólo la parasitan sino que además quieren destruirla. Ve como tiene que alimentar con su esfuerzo las felonías de golpistas y traidores, sin que nadie la defienda. En varias partes del territorio nacional los ciudadanos españoles leales son abandonados a su suerte por las onerosas instituciones monárquicas cuando no algunas de esas instituciones borbónicas tales como la Generalidad son las que amenazan y violan activa e impunemente sus derechos civiles.

A la luz de sentencias judiciales recientes amén de las anteriores o las que vendrán, los partidos políticos dinásticos clásicos lamentablemente han devenido en insaciables partidas mafiosas dedicadas a blindarse y saquear lo que se pueda del erario. Con la protección sino complicidad activa de la máxima Institución el desfalco y la mohatra se han convertido en el modo habitual de acción política. Los supuestos renovadores tampoco inspiran demasiada confianza. Dentro de un régimen tan prostituido y corrompido que utiliza el chantaje como peaje de iniciación o permanencia no parece posible que pueda haber, ni menos prosperar, alternativas lúcidas y honradas capaces de revertir la situación.

¿Qué hacer?

Lo deseable es que las bases políticas e institucionales se redefinieran atendiendo no a los deseos de mantenimiento del status quo de sus parásitos sino para atender los verdaderos problemas de la gente.

Un nuevo modelo constitucional que permita atenuar el poder de los enemigos de España. Sin autonomías focos imparable e insostenibles de destrucción, incompetencia y corrupción. Con una administración reducida pero capaz. Sin tantas regulaciones arbitrarias inspiradas por el NOM dirigidas a estorbar la actividad emprendedora económica real productora de bienes y servicios y promover la corrupción mediante la arbitrariedad en su interpretación. Ya lo decían Tácito o nuestro buen Cervantes: la proliferación de normas y leyes es señal inequívoca de la corrupción de la sociedad y las instituciones.

Es sabido que el tamaño de las estructuras organizativas depende del número, complejidad y arbitrariedad de las normativas que tiene que gestionar.

Pero no podemos olvidar las amenazas a las que tenemos que hacer frente. Así, por ejemplo, además de la venalidad de nuestra pseudo democracia y sus ineptas, sobredimensionadas y onerosas instituciones, los intentos de naciones o agentes enemigos muy poderosos por azuzar y apoyar al golpismo criminal en Cataluña y otras regiones. Una clase dirigente degenerada y apátrida. Los problemas financieros inducidos. La deuda odiosa. El deterioro de nuestro sector FAO e Industrial. La cuestión demográfica que revela una insostenibilidad de la actual sociedad en el tiempo. Los procesos inducidos de “ingeniería” social dirigidos a arruinar y devastar a la clase media y a la institución familiar. Precariedad laboral. Promoción del nazi-feminismo, el aborto, la homosexualidad…

Estos problemas no se arreglan con presupuestos dirigidos a mantener más de lo mismo mientras se engorda la gusanera de la deuda o se ponen más en riesgo aún las pensiones. Ni con variaciones dirigidas al mero reparto del botín entre bandas políticas, económicas y mafiosas que dominan sus respectivos “territorios”.

En tal situación de emergencia nacional no queda más remedio que realizar un ambicioso Presupuesto Base Cero que incluya una redefinición en profundidad de nuestro  desastroso y liberticida entramado institucional, naturalmente constitución incluida.

Se podrá argüir, como ya lo hicieran muchos notables políticos y estudiosos en el pasado, que en España existe un aparato institucional más o menos homologable dirigido a encubrir y blanquear la auténtica realidad: Un sistema oligárquico, corrupto, saqueador, apátrida, que se retroalimenta y mueve por intereses inconfesables. Y que, en consecuencia, la causa de nuestros problemas se encuentra en tal entramado. Que no se podrá combatir sin una renovación en profundidad de nosotros mismos, la gente, los españoles que no se avergüenzan de serlo y quieren lo mejor para su Patria, de modo que empecemos a dar prioridad a la realización de los valores metafísicos: Justicia, Bien común, Libertad, Honor, Dignidad, Belleza…

Pero, es verdad, tiene razón el lector. ¿Quién, cómo y cuándo lo va a hacer?

 

 

 

NOM y Fin de la Historia

¿Estamos en el Fin de la Historia? Fukuyama no tenía razón. Más bien la idea vigente es la del fin del Fin de la Historia. Pero, ¿y ahora qué?

Según el marxismo original, la burguesía sería un Movimiento revolucionario que terminaría desarrollando las fuerzas productivas que al final pondría las bases de la destrucción de esa misma burguesía. Para algunos el actual proceso de globalización vendría a cumplir el viejo vaticinio marxista.

No participo en absoluto de la visión materialista determinista de la Historia, en el sentido de que existe, debilitada o no por el estado general de la civilización y de la propia conciencia, una cierta autonomía de la voluntad para hacer lo que el recto pensamiento indica. Es decir, que las cosas se pueden hacer de otro modo y viene a ser tarea del verdadero liberalismo, el de origen español frente al mohatrero neoliberalismo anglosajón, el hacerlas. Tampoco participo de la opinión de que el supuesto final del orden burgués conocido vendrá de los proletarios. Pero, en cierto modo, la globalización, tal como se está llevando a cabo por el neoliberalismo anglosajón, viene a confirmar esa hipótesis marxista con el advenimiento del NOM, y su proceso de debilitamiento, desarticulación, pérdida de soberanía, devastación en un intento de liquidación definitiva de los estados nación con sus poderes ejecutivo, legislativo o judicial inermes, así como de sus burguesías, sociedades, culturas y mercados nacionales. Claro que, desde luego, no se trata como sostiene el marxismo de que las nuevas fuerzas revolucionarias estén formadas por proletarios, hoy las zurdas, consciente las mercenarias, o inconscientemente los tontos útiles, hacen el juego a la tenebrosa oligarquía globlalista mundial.

Existen hipótesis fundadas sobre quiénes estaban detrás de la promoción hace un siglo de la revolución rusa, financiación incluida. Que serían los mismos que hoy, después de la caída de la URSS, promueven la confrontación mundial amenazando a Rusia y otros países renuentes con la unipolaridad para así garantizar su oligárquico sistema de dominación mundial y sus sangrientos negocios de armamento y tráfico de drogas y personas.

El comunismo como primer intento de globalización ha fracasado y esto se ve en los nuevos disfraces que hoy adopta la izquierda. Unas zurdas que muestran su complicidad real en la supremacía de lo financiero frente a lo económico, el vaciado de la soberanía nacional, la devastación ética y de la clase media que es la que soporta el orden de las naciones y al cabo posibilita la civilización, la participación en los programas de lo que se ha venido en llamar, creo que no muy acertadamente, ingeniería social. Su apoyo a las agresiones imperialistas, la promoción de la inmigración descontrolada, embrutecedora y liberticida, el desastre educativo, la ignorancia embrutecedora, el fomento de la homosexualidad, el feminazismo, el aborto, el terrorismo y fanatismo islámico made in USA o el indigenismo.

Sin olvidar su complicidad en la instauración criminal de colectivos fuera de la ley o que logran que la ley y los recursos públicos se tuerzan a su favor contra los principios básicos de igualdad de todos ante la ley, presunción de inocencia o libertad de conciencia, religiosa, cátedra o expresión.

Pero que, en todo caso, utilizan su posición de dominio en el ámbito de la Cultura, es decir, en lo supraestructural, incluso colaborando con la hegemonía oligárquica financiera incluida, no tanto en las fuerzas productivas como pretendían Marx y Engels, para destruir la civilización.

En resumen, unas zurdas colaboracionistas en la promoción de una sociedad global de esclavos. Los peores esclavos, los que abandonada su dignidad de hombres libres ni siquiera saben que lo son.

 

La globalización es un proceso histórico concreto que no debe confundirse con la visión o concepción holística ni menos con la globalidad.  Tampoco es solo la internacionalización relacionada con los flujos de importación y de exportación. Ni tampoco la fase de transnacionalización y sus procesos de deslocalización de inversiones y flexibilización laboral, es decir, de supresión de derechos laborales y civiles. Un proceso, el de la globalización, agravado desde el atentado de falsa bandera de las Torres gemelas y la devastadora crisis financiera inducida por la mohatra sitémica, que concentra la riqueza y la capacidad de decisión sobre los problemas planetarios en una fracción cada vez más pequeña pero más poderosa de la oligarquía mundial. Y que se sustenta en la institucionalización de redes mundiales de producción, consumo y especialmente de información y control de la opinión pública. Tanto por los prostituidos media convencionales como por los nuevos: redes sociales, tecnología de la información.

Un sistema que en realidad ataca el medio ambiente pese a la propaganda, las leyes de supuesta protección y el mecenazgo de fundaciones títeres y ONG mohatreras.  Que utiliza señuelos como lo del cambio climático de origen antropogénico para tapar la devastación de recursos, el empleo de geoingeniería, chemtrails, o biotecnología, transgénicos, agricultura y ganadería tóxicas. Conviene recordar que en el actual proceso de destrucción medioambiental tiene un papel importante la concepción errónea del sistema económico como algo cerrado, autónomo, sometido a leyes ajenas a las de la termodinámica o la Naturaleza en general. Así como de instrumentos como la llamada teoría económica o la contabilidad por partida doble que externalizan el coste medioambiental de la actividad de las empresas transnacionales y llegan a constituir coartadas ideológicas o técnicas más que científicas.

Un proceso que, en consecuencia, no es democrático sino que precisamente se nutre del vaciamiento de los sistemas institucionales de decisión que pudieran tener o conservar alguna forma de control democrático. Pero, si no es democrático tampoco se dirige al Bien común. De modo que atendiendo a la famosa y clásica tipología aristotélica de los sistemas políticos basada en dos variables fundamentales: quiénes ostentan la soberanía y en qué sentido o con fines se ejerce el poder, no es un sistema aristocrático, o gobierno de los mejores, ni tampoco verdaderamente democrático porque la gente sólo tiene alguna capacidad de sustituir equipos políticos por otros similares que van a hacer más o menos lo mismo a las órdenes de quienes verdaderamente mandan. Pero no de alterar las grandes decisiones previamente adoptadas por la plutocracia mundial y sus diferentes instituciones instrumentales no democráticas.

Es decir, es triste reconocer que nuestra civilización se agota en la supremacía de una plutocracia de conducta criminal. Que estamos ante un sistema oligárquico fundamentado en la supremacía financiera del dinero falso o mohatrero al que todo se subordina y que promueve intereses oligárquicos, mafiosos, parciales y egoístas. Se estima que la suma de dinero falso o mohatrero, sin correlación con el mundo real de recursos, factores, bienes y servicios es muchas veces superior al valor de estos. Una capacidad de compra con moneda “falsa” que permite a la plutocracia apoderarse de los recursos a veces incluso sin tener que utilizar la violencia militar imperial. Y que resulta posible con la nueva tecnología informática o cibernética.

En resumen, nos encontramos ante una verdadera tiranía encubierta de acuerdo a la citada tipología aristotélica. Encubierta  mientras se mantenga una especie de velo democrático desarrollado por la mohatra mediática que disimula cómplice su auténtica condición. Una tiranía que de encubierta eventualmente pasaría a manifiesta cuando la plutocracia mundial entienda que ha llegado el momento, una vez desarbolados los Estados nación y adoptadas las grandes decisiones por instituciones globalistas títeres de la plutocracia tales como por ejemplo Reserva Federal, FMI, UE, BCE, BM, CFA, OTAN, Bilderberg…

Pero si los agentes globalizadores son instrumentos de la plutocracia mundial su acción no resulta igual de perniciosa en todos los países. Pues en esto también existen clases. Así, pues, existen países globalizadores y globalizados. España pertenece al grupo más numeroso de los segundos. Una de las causas es la estulticia criminal de su casta dirigente que carece del más mínimo sentido del patriotismo o de la decencia. De un sistema político nefasto pseudo democrático como es la Monarquía autonómica de partidos. Un tinglado mafioso coronado diseñado para el saqueo y devastación de la Nación mientras se engorda la gusanera de la corrupción y de la Deuda “soberana”. Pero desgraciadamente parece que una parte mayoritaria del pueblo español se compone más de súbditos que de ciudadanos. Consiente indiferente que se destruya su nación o se regodea en la servidumbre. Vota una y otra vez a los mismos traidores, embusteros y ladrones. Y, como diría Antonio Machado, se muestra incapaz de acertar la mano con la herida.

Esta condición de país globalizado que ni siquiera intenta una posición geoestratégica propia más favorable, la falta de soberanía real quizás es la explicación más plausible de la evidente complicidad del gobierno, títere de intereses extranjeros, con la sedición catalana. Es de temer, ojalá no fuese así, que el poder global haya elegido a España para desarrollar un nuevo experimento de desestabilización cara al NOM, como el terrible anterior de balcanización de Yugoslavia, en la que España se vería incapacitada para defender su Nación y territorio como entonces ocurriera con Serbia. Si no es un simple error judicial, ayudado por la incompetencia gubernamental, sentencias como la alemana de ayer o el ridículo hazmerreir al que se está sometiendo a España en la supuestamente aliada Europa serían indiciarias de nuestra posición de debilidad que nos hace estar a merced del enemigo.

Pero todo este proceso de devastación quizás fuera mucho más difícil o acaso imposible si se restaurara la conciencia de la dignidad de España y sin el concurso cómplice de las falsas izquierdas o zurdas mohatreras que ahora actúan no tanto en el mundo de la producción, cuanto en el de la superestructura.  Y que más que expropiar propiedades ahora se dedican a expropiar conciencias.

(Continuará)

Posdata del 7 de abril

Se han conocido unas declaraciones del gobierno alemán muy injuriosas para España. Un gobierno presidido por la Merkel, la misma que viene patrocinando la política sorosiana de implantación del siniestro Plan Kalergi, instrumento del NOM.

En efecto, el gobierno alemán por medio de una “miembra socialista aplaude la decisión muy probablemente prevaricadora del juez local que, incoherentemente con su rol de tramitación técnica de la euroorden, ha entrado a juzgar el fondo del caso. Una inadmisible intromisión en los asuntos internos de un país soberano y supuestamente amigo y aliado que favorece la causa golpista catalana, ridiculiza a España y al cabo, abre una vía de agua en la propia estabilidad de la UE.

Otro bofetón a España. ¿El felón pillasobres que ocupa la presidencia del gobierno de Su Majestad se va dignar hacer algo?

En el texto anterior ya se trataba de explicar porqué no.

 

Hipotecas sustanciosas

Un curioso vídeo realizado por Periodista digital se está haciendo famoso por lo inusual de su presentación. Una pareja de sesudos expertos pertenecientes a sendas instituciones respetables, de altos y severos organismos como dirían en La Codorniz, anuncian una serie de cuestiones relacionadas con el abstruso tema hipotecario. Lo raro, lo pintoresco, lo que ha llamado la atención del respetable, es que su presentación escapa a los cánones actualmente establecidos.

En efecto, el tema de las finanzas suele tener un aura impostada, mohatrera, de respetabilidad. Reforzada con imágenes de seriedad: trajes, corbatas, pañuelos, vestimentas de marca. Sabemos que la práctica se compadece mal con esa supuesta estricta moral.  Ahí están las múltiples estafas financieras perpetradas durante la pertinaz Monarquía que adornan, como en pabellones de caza, las lujosas salas de trofeos de los impunes consejos de Administración bancarios. Toda clase de estafas, timos o mohatras de nuestra ingeniosa picaresca del siglo de oro se ven actualizados con éxito indudable en la práctica habitual de nuestra oligárquica timocracia coronada. El lector lo sabe bien, aunque él mismo no haya sido una de sus víctimas directas.

La finanza es una mohatra, se basa en el engaño, que rebautizan los teóricos del sistema monetario como confianza. El propio Aristóteles también lo veía así.  En su Ética a Nicómaco Aristóteles critica a “los que se dedican a ocupaciones degradantes, como por ejemplo, la prostitución y otras semejantes, y los usureros que prestan cantidades pequeñas a un interés muy elevado. Todos estos toman de donde no deben y cantidades que no deben. Parece que es común a todos la codicia, pues soportan el descrédito por afán de ganancias, por pequeñas que sean. Pues a los que toman grandes riquezas de donde no deben, como los tiranos que saquean ciudades y despojan templos, no los llamamos avariciosos, sino más bien malvados, impíos e injustos. En cambio el jugador, el ladrón y el bandido están entre los avariciosos pues tienen un sórdido deseo de ganancias.  En efecto, unos y otros se dedican a esos menesteres por afán de lucro y por él soportan el descrédito, unos exponiéndose a los mayores peligros a causa del botín, y otros sacando ganancia de los amigos a quienes deberían dar. Ambos obtienen ganancias por medios viles. Al sacarlas de donde no deben, y todas estas adquisiciones son modos ávidos de adquirir”. El sabio filósofo griego agudamente equipara el negocio financiero, o al menos sus abusos, con la prostitución. Pero no solo Aristóteles, tampoco nuestra mejor tradición de pensadores de lo económico veía con buenos ojos el tema del interés. Un negocio, ese de los prestamistas, siempre sospechoso e impropio de cristianos viejos.

Es con la hegemonía de la civilización de piratas, boxeadores e ironistas como los llamaba Machado, cuando el dinero, “el excremento del diablo” según Papini, que adquiere sabor de deseado y exquisito manjar maloliente. Cúspide hegemónica de la actual organización social al que se subordinan vidas, culturas, necesidades reales, soberanías, dignidades y vergüenzas.  Todo en sacrificio por el negocio y la gloria del NOM.

De modo, que solo cabe felicitar a ambos expertos por mostrarnos la cosa tal como es. Sin tapujos, afeites ni coloretes.  La garantía hipotecaria ha perdido su verdadero sentido de garantía, de entrega a prenda en caso de impago, para convertirse en una condena de por vida para ciertos imprudentes o infortunados hipotecados. El negocio se redondea con la creación de las sociedades de tasación controladas por las propias entidades financieras que supuestamente han de dar respetable objetividad a la frecuente mohatra. Y luego con el empaquetamiento de las deudas más contaminadas a terceros, con lo que la titularidad pasa a otros, generalmente buitres y carroñeros, una vez consumada la fechoría. Lo que pese a todo no obsta para que ciertas entidades financieras lleven torticeramente a los tribunales a los hipotecados como si aún fuesen titulares prestamistas de sus hipotecas.

Ojalá se abra la veda de la publicidad responsable y vayan apareciendo las cosas tal como son. Mi más cordial enhorabuena a ambos pioneros de la publicidad veraz y bien hecha. La pareja científica y filantrópica. Y a Periodista Digital por su audaz promoción de la Verdad y de la dignidad humana.

 

Consciencia, un importante libro de Emilio Carrillo

Cuando comience el año mil que sigue al año mil, gobernarán los que carecen de fe. Mandarán sobre multitudes humanas inconscientes y pasivas. Lo harán escondiendo sus rostros, guardando en secretos sus nombres; y sus fortalezas estarán ocultas en los bosques. Pero ellos decidirán la suerte de todo y de todos, nadie participará en sus reuniones. Todos serán sus siervos, pero se creerán hombres libres y hasta caballeros.”

(Profecía de Juan de Jerusalén, el templario)

Hoy vamos a hacer mérito de Consciencia un libro revelador cuya lectura es muy recomendable especialmente en estos tiempos de zozobra y tribulación.

Los dos primeros capítulos, dedicados a la Economía y la Política internacionales, y a cuya glosa vamos a dedicar las siguientes líneas, constituyen un magistral resumen de lo que hoy ocurre y tratan de explicar con sencillez, brevedad y claridad la tremenda crisis de civilización en la que nos encontramos.

Pero, lejos de los tópicos libros de autoayuda, el autor aborda también los aspectos personales de la cuestión. Porque es precisamente a nivel individual, con la evolución de nuestra consciencia, de nuestro propio desarrollo espiritual, intelectual y emocional, como podemos hacer frente e intentar sobrevivir a las amenazas de la globalización y el NOM que se nos está imponiendo. Arrasando con todo. Cultura, lenguaje, tradiciones, instituciones y legítimos intereses o necesidades nacionales se están arrumbando para establecer el despotismo de los esclavizantes intereses de la oligarquía mundial.

 

Economía y consciencia

1 Prioridad del valor de cambio sobre el valor de uso.

2 prioridad del beneficio frente a satisfacción de las necesidades como motor de la actividad económica

3 apropiación y acumulación oligárquica de la riqueza

4 geoestrategia expansionista permanente

5 voracidad ecológica

6 subordinación de la ciencia y el conocimiento a los intereses oligárquicos

7 fomento de creencias egocéntricas e insolidarias, lejos de cualquier sentido espiritual o trascendente, materialismo ramplón y embrutecedor

En realidad, nada muy novedoso para algunos estudiosos del funcionamiento real de lo económico. Ya varios de estos atributos o propiedades habían sido por autores como el economista y estadístico José Manuel Naredo quien consideraba a lo que se ha venido en llamar sistema económico como un sistema autónomo, cerrado y autosuficiente, sujeto a propias leyes y modelos matemáticos o abstractos, independientes de la Moral y del contexto natural o ambiental en el que se desarrolla la actividad económica.

Y consideran a la Teoría económica menos como ciencia que como ideología de dominación enmascaradora de los intereses de los plutócratas.

Ya que, incluso, ni siquiera se cumplían todos postulados establecidos por el propio León  Walras en su famoso Tratado de la riqueza social como necesarios para la validez conceptual y metodológica de la teoría económica moderna y sus modelos matemáticos de los que nos hemos ocupado en otra garita.

Evolución histórica del sistema económico

1 mercantilismo, fotosíntesis, vela, imperialismo incipente, monarquías absolutas, (roedor que acumula comida)

2 revolución industrial, energía fósil, imperialismo desarrollado, democracias nacionales, (depredadores que respetan el rebaño para poder proveerse en el futuro)

3 mutación. Hegemonía de lo financiero y de la especulación, dinero basura emancipado de la realidad económica, activos intangibles para especular, engañar y someter.

Dinero sin base o respaldo por convertibilidad con oro. O del encaje bancario, sin base real como contraprestación de bienes o servicios.

Ni siquiera los Estados fabrican ya su dinero. La Reserva federal (institución privada, oligárquica sionista) crea dinero ex nihillo y cobra intereses por sus papelitos.

Instituciones globalizadoras internacionales, posdemocráticas, que someten a las instituciones nacionales, usurpando el poder a favor de una pequeña oligarquía internacional. (Cocodrilos. Matan por matar).

Saqueo privado de los recursos públicos. Aumento del déficit por gobiernos corruptos, sobornados o títeres y  de la deuda para someter a los pueblos. Desaparición del dinero físico.

En resumen la actual crisis no es producto del fracaso del sistema global actual sino su más preciosa conquista. El mercado financiero no es sino la manifestación del poder global real y de su carácter esclavizador. Manifestación y pilar de su poder. La inseguridad, la incertidumbre, el miedo son la nueva base de la dominación mundial.

Una raza universal de deudores y nuevos esclavos. Este es el estado real de la cuestión más allá de lo que los diferentes gobiernos títeres o instituciones mercenarias difundan a través de sus media de embrutecimiento y manipulación de masas para seguir engañando a la gente.

Los amos del mundo, Política y consciencia

Pretenden convertirnos en, y que sigamos siéndolo, esclavos integrales, ni siquiera conscientes de su esclavitud.

Actúan en el anonimato. No los conocemos. Sólo conocemos, mejor o peor, a las élites y subélites que les sirven para consumar su dominio.

Se organizan a partir de un núcleo duro muy reducido del que penden otros inferiores de élites y subélites a su servicio, que probablemente no conocen sino parcial o incompletamente a los verdaderos dirigentes de ese primer grupo que detenta el poder real.

El primer círculo de poder según Carrillo es el de seres inmateriales, (demonios o ángeles caídos, potencias del aire, de las diferentes tradiciones religiosas, ciertos seres extraterrestres). Aunque pertenecientes al universo espiritual son muy densos en el plano moral, despiadados, egoicos e insensibles al sufrimiento que causan. Pueden materializarse y hacerse visibles.

Acotación metafísica (Al Hallaj).

Dios es yo. Yo soy Dios cuando dejo de ser yo”.

El problema (de la caída o su materialización vibratoria) surge cuando el ente ansía ser Dios sin dejar de ser yo. Querer ser Dios estando separado de Dios. Esto lleva al afán de dominio y poder sobre otros.

El segundo círculo está formado por unas pocas familias postradas de modo consciente ante “Satanás”, es decir ante el primer círculo ya indicado. Se hallan a su servicio a cambio de poder y gloria. Dirigen y controlan (casi todo) instituciones, conciencias embrutecidas, gobiernos devenidos en títeres, organizaciones internacionales…

El tercer círculo no está formado por personas físicas como el segundo, sino por instituciones instrumentales u organizaciones secretas y elitistas implantadas a nivel mundial que protegen a los anteriores. Para ellas son seleccionados sus personajes colaboracionistas. Estos tienen ciertas habilidades convenientes, participan con mayor o menor grado de comprensión o consciencia de sus mismos objetivos y carecen de conciencia moral por lo que son capaces de cometer los mayores atropellos con impunidad e hipocresía. Consideran que la gente es un rebaño estúpido y dócil al que someter y explotar. En virtud de cómo lleven a cabo estas políticas son ascendidos en el escalafón.

El cuarto círculo y los siguientes entremezclan sociedades semisecretas o discretas como el Club Bilderberg, así como otras organizaciones internacionales o estatales que sirven intereses globalistas que captan a gentes para sus fines…a cambio de fama, prebendas y privilegios.

Cada círculo participa, según su nivel de importancia y subordinación, en el expolio general del planeta.

Sin embargo, el lector acaso se pregunte, ¿Cómo encaja el sistema descrito por Carrillo en la tipología de sistemas políticos de Aistóteles?

Desde el punto de vista de la Cultura española acaso se echa de menos la ligazón de estos temas con lo que ya veían algunos de nuestros grandes del Siglo de Oro, que ya denunciaban en varias de sus obras mucho de lo que ahora nos está pasando.

En sucesivos capítulos del libro Emilio Carrillo desarrolla conceptos tales como Consciencia y vida cotidiana (tu ego y tú); Consciencia y mente (la mente al servicio de la consciencia); Consciencia y aquí y ahora (el tiempo no existe, pero tú crees en él); Conciencia y Educación (la educación de tus hijos); Consciencia y dones (descubriendo tus dones y talentos); Consciencia y Enfermedad (la enfermedad y su significado consciencial); Consciencia y Muerte (¿qué te espera cuando vivas eso que llamas muerte?); conciencia y Ciencia (Física de la Deidad I); Consciencia y Dios (Física de la Deidad, II).

Y finaliza con un Epílogo, (eres, no estás; vives, no estás)

La entropía aumenta si no somos capaces de instalar el orden. Puede ser el siniestro NOM ú otros informados por valores espirituales y humanistas. Cabe avanzar que en mi opinión muchos de estos conceptos aunque muy bien expuestos, en lo que se muestra la maestría del autor, son coincidentes con los de la Tradición sagrada tanto occidental como oriental, así como de los últimos avances de la Física Cuántica, cuyos saberes cada vez se van pareciendo más a los de la Mística.

Cuestiones que forman parte de lo que Leibnitz ha venido en llamar Filosofía Perenne, o se conoce como Tradición sagrada. Muestra reminiscencias de los Vedas, los Upanishads, los budismos o el Jainismo, sin olvidar la propia Tradición esotérica occidental.

Este libro puede considerarse una especie de Upanishad o revelación secreta, en su sentido etimológico de sentarse a los píes del Maestro. Aquí el Maestro es la propia Consciencia. “Eso eres tú”.

 

Consciencia por Emilio Carrillo

Editorial Sirio, 2016

307 páginas;  13,95 euros

 

 

 

Por presupuestar que no quede

Emulando a los de la obras que presupuestan a la baja se hacen con el pedido o contrato mediante engaño mohatrero y luego a inventarse sobrecostes u otro sí digo y pillar lo que se pueda, el vampiro a las órdenes de Mariano para la insaciable Hacienda borbonera ha tenido a bien presentar los llamados presupuestos en casa de madame miss Alvia, quien los ha recibido muy risueña y con sus mejores galas para tan alta ocasión. Se trata de otro ritual supuestamente democrático vaciado de contenido. Un puro timo. Otro toco mocho marianesco, otra mohatra de pícaros y santiguadores de bolsillos. Aunque eso sí que hay que reconocerlo, con nuevas tecnologías. No importa, todos ellos se conocen sus mañas trileras y buscan cómplices para amañar o mantener la lucrativa timba o bien para sabotearla.

Mariano promete y promete antes de la cosa esa de las votaciones lo que sabe que no va a cumplir luego, pero por mentir que no quede en tan digno, fiable, severo y encopetado varón o dejémoslo en prócer. El tinglado arrebatacapas no sólo no disminuye sino que aumenta a costa de los indefensos parasitados. Un ejemplo sin importancia: Mariano, solo o en compañía de otros, se ha cepillado la llamada reserva de las pensiones. Y eso sin que ninguno de nuestros próceres y próceras borboneros y borboneras se haya ofrecido a repatriar sus caudales ocultos de paraísos fiscales o de la pacífica Suiza neutral donde descansa de sus azarosas peripecias judiciales la hija del Campechano y hermana del Preparao. El real valido engorda la pútrida gusanera con más déficit y más deuda. Como un niñato heredero borracho en juerga permanente echa más carnaza a píos operarios, púnicos, gurtelidos, pujolistones, heróicos EREinómanos, aranistas, nazionalistas y regionalistas autonómicos de toda ralea y pelaje, valerosos sindicalistas trinca-Cajas y demás bien cebada fauna borbonera ¡Qué no nos falte de ná!

Sin olvidar ahora aumentar también la partida de compra de armamento a nuestros amos gringos y de Su (poco) Graciosa Majestad. El Imperio amigo está muy tocado, luego del rescate del Deustche Bank, el Banco de Inglaterra parece fané y descangallao y para colmo deben tres billones a los amigos chinos.  A sanear las cuentas inglesas, armas mediante, dos pedazo de estadistas, Mariano y Xiapras al alimón y qué no se diga que no somos solidarios ni obedientes con el amo, dedicarán parte de los impuestos saqueados a sus respectivos súbditos.

Pero la memoria es flaca. Sabido y asumido es que Mariano miente más que habla. Es más, muchos piensan que es más que dudoso que conozca la verdad, ni siquiera como concepto abstracto. Sin embargo, bizarros imaginarias naranjas de igual servicio prometieron el oro y el moro a la desahuciada clase media y a los mal llamados autónomos ¡Cómo si alguien pudiera escaparse del redil! y ahora cargan el arma criminal que el puntillero Montoro va emplear contra nuestros pescuezos. Unos y otros disimulan la defensa de sus privilegios otorgados y de los intereses de sus amos ocultos con rancios pero ilusionantes motivos patrióticos del jaez de “votadme a mí que los otros son aún peores”.

Muchos se merecen lo que votan. Como dice la Biblia, poniendo en boca del Altísimo: “No queríais un rey, pues tomad rey y disfrutarlo”. Otros no nos merecemos la humillación de tener encima que votar a nuestros saqueadores. Por justa Ley del Karma colectivo, hemos de sufrir todos y todas las consecuencias derivadas del hecho de votar a los próceres y próceras que tanto se sacrificarán para representarnos y representarnas. Desde luego habrá que considerar como cómplices de uno y otro género de este engorde de la gusanera a todos aquellos que vulneren el deber moral, filantrópico y patriótico de defraudar a la Hacienda borbonera si acaso aún estuviesen en condiciones de poder hacerlo.

Este presente que con tanta felicidad disfrutamos son los mismos venturosos tiempos de los sembradores del caos que han de traernos un gozoso Nuevo Orden Mundial. Miramos a los títeres que nos enseñan como hipnotizadora distracción mientras nos roban libertad, salud y cartera, pero desconocemos la entidad real de los titiriteros que mueven los hilos.

Pues existe un hecho de claridad meridiana e irrefutable: si hoy en España votar sirviera para algo además de para legalizar el expolio y distraernos mientras nos santiguan los bolsillos, ¡lo habrían prohibido!

¡Paga y calla! Insta una amenazadora voz oculta tras el plasma.

 

 

 

 

El Estado contra la Nación. La Nación contra sí misma

 

                                                                Pasos de un peregrino son, errante,

                                                                Cuantos me dictó, versos, dulce musa.

                                                                En soledad confusa

                                                                Perdidos unos, otros inspirados

                                                                   (Luis de Góngora, Soledad Primera)

 

La bochornosa sentencia perpetrada en el Caso Infanta Cristina Federica Victoría Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón Scheleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, hija de El Campechano y hermana de El Preparao en cuyo nombre se administra Justicia en el Reino, nos devuelve a la triste realidad española y nos muestra donde en verdad estamos. La Infanta, principal protagonista de la trama junto con la Casa Real, queda impune. El astuto y feminista Tribunal considera que la Infanta, pese a tan sonoros e ilustres apellidos y a ser directiva de una importante institución bancaria catalana, es solo una pobre ignorante, medio retrasada mental, una simple ama de casa algo boba que no sabía lo que firmaba. Que no sabía nada de contratos ni menos de números. Que creía en su borbónica simpleza que los euros de los que disfrutaba a paladas llovían del cielo.

Pero tampoco se ha condenado siquiera el clamoroso tráfico de influencias de políticos dadivosos con dinero ajeno que el Régimen evidencia considerar conducta no punible y consustancial consigo mismo. En efecto, los honrados y patrióticos próceres compañeros del partido de Mariano y Bárcenas  son absueltos. El ayudante y subalterno Torres recibe más castigo que su ducal jefe Empalmao. Las singulares represalias contra Manos Limpias, que había ejercido la acusación particular, constituyen un aviso para disuadir a futuros navegantes en favor de la dignidad de la Justicia. Parecen indicar que, “como Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como”, no se va a tolerar que nadie intente hacer peligrar los amaños acordados. Un aviso de que el Régimen borbónico se ha enrocado y que nada bueno cabe esperar de él.

Es cierto que la cosa cada vez está más chunga, que cada vez parece más difícil mantener la actual mohatra institucional, que las gentes más lúcidas ya se han desengañado, pero también lo es que no parece que haya Nación, ni sociedad, ni Inteligencia, capaces de reaccionar pese a todo lo que está ocurriendo.  Apenas ha protestado nadie por el insulto a la dignidad ciudadana, a la Lógica, la Justicia, que representa la sentencia citada. ¿Otra oportunidad para una nueva vuelta de tuerca de la Monarquía contra la Nación?

Ayuno de toda visión geoestratégica en momentos tan delicados para la civilización como los que estamos viviendo y los que parece veremos en los próximos tiempos, el Régimen y su suicida clase dirigente, cómplice de intereses espúreos internacionales se dedica a ir tirando o mejor, a parasitar y taparse las vergüenzas de las diferentes mafias dominantes, a ir engañando e ir pillando lo que quede para saquear, que cada vez es menos.

Encaramos un año pleno de incertidumbres internacionales en el que cualquier cosa, incluso las más impensadas hace solo un poco, pueden ocurrir. La España eterna de los reyes apátridas con su insaciable abusona y codiciosa real parentela, los Bárcenas, los Gurtelidos, los Púnicos, los ambiciosos abogados del Estado aupados a la Feliz Gobernanza y los monopolios voraces pretende volver a la mansa tranquilidad una vez superado cierto susto por si era verdad que, como creían o anhelaban los más ingenuos, algo pudiera cambiar en este desastroso reino donde todo está atado y bien atado. Al menos eso se creía si la situación internacional no empeoraba y, una vez pactado con ETA y el PNV, se podía seguir sobornando a los siempre insaciables sediciosos catalanistas. Sin embargo, aunque en la superestructura mohatrera constitucional parezca que no ocurre nada nuevo, la realidad es que esto está carcomido por dentro y acaso puede desmoronarse como le ocurrió al árbol de la Mentira del apólogo del conde Lucanor cuando la Verdad sepultada bajo sus raíces salió a la luz.

Pero ni Régimen ni España están solos en el mundo. Muchos nos tememos que lo que ahora ocurre, este proceso de devastación de la Nación y de la soberanía, no es casualidad sino programado desde el exterior con complicidades españolas a varios niveles, por acción u omisión. España parece haberse convertido en un experimento de laboratorio en el que los supuestos ciudadanos y sus instituciones resultarían ser sus cobayas. Vamos a ver qué pasa con las nuevas amenazas tales como los cambios geoestratégicos de alianzas mundiales que pueden rematar a la actual UE ¿Proseguirá la globalización tal como ahora se entiende después de Trump?  Sin olvidar instrumentos de dominación tales como la deuda, los Tratados internacionales, la hegemonía de las transnacionales, la posible caída del euro, el dinero electrónico y las limitaciones de pago en moneda. Pero mientras tanto ya tenemos mucho y bueno con que entretenernos intramuros.

Así, una de las instituciones básicas de la Monarquía, la llamada Generalidad de Cataluña, está en pública y notoria rebeldía no ya sólo contra la constitución y las leyes españolas sino también contra la propia Nación española y promueve su destrucción desde el propio ámbito de poder. Pero las otras instituciones de la Monarquía, empezando por la Jefatura del Estado y siguiendo por el presidente de Su Gobierno, no hacen nada eficaz para impedirlo atendiendo a sus obligaciones constitucionales y a su propia dignidad personal e institucional como gobernantes. Nos encontramos en una situación en la que unas instituciones de la Monarquía agraden de modo gravísimo a los españoles que las pagan mientras el resto no nos defienden eficazmente de la agresión.

Como en anteriores momentos de nuestra Historia, nuevamente la Dinastía está resultando ser enemiga de la Nación. Pero, insisto, ¿Dónde está la Nación española? ¿Qué queda de ella despanzurrada por el Régimen en mal adobada pepitoria de tribus insolidarias o renovados siervos en feudos autonómicos corruptos y despóticos?

Con el paso del tiempo van desapareciendo las últimas generaciones de españoles educados y que se han considerado a sí mismos como tales. Las nuevas generaciones de jóvenes han sido “adiestradas” para ser simplemente catalanes, vascos, gallegos, navarros, extremeños, andaluces, asturianos, canarios o…lo que sea, debilitando o incluso saboteando en ciertos casos el sentido de pertenencia a la misma Nación.  Se ha generado una especie de caos provocado, de entropía, de falta de criterios, de pérdida de facto de Cultura, amén de la propia condición de verdadera ciudadanía para contribuir a ser mejor explotables y avasallados por la globalización, el caciquismo y los monopolios. Pero no se entiende como estas generaciones que son las que más lo van a sufrir no reaccionan ante la amenaza de un futuro de creciente servidumbre sino esclavitud que les acecha. La Cultura o sirve para abrir los ojos, para despertar las conciencias, para hacernos más libres o no es Cultura.

Quizás sea por eso que aunque el Estado no reaccione ante los sediciosos tampoco lo haga la Nación. Un estruendoso silencio ciudadano. Lo único que se oye hasta aquí son algunos llantos de las plañideras monopolistas bien cebadas a nuestra costa por si acaso la pelea abierta entre mafias políticas borbónicas se descontrola y les estorba o perjudica el trinque impune o el mantenimiento de sus tarifas abusivas y privilegios. Y entre nuestros próceres leguleyos el “Estese a la parte” o el no menos socorrido “Otro sí digo”. Cuando no una sugerencia a que la maltrecha UE, que ya no se sabe lo que pueda durar con lo que está ocurriendo, nos solucione los problemas de sedición que la cobardía, complicidad o corrupción de nuestros dirigentes no se atreven a abordar. Una cosa es que el Tribunal de Justicia de la UE pueda revocar legislación o prácticas abusivas de instituciones españolas y otra distinta es asegurar la integridad territorial y los legítimos intereses españoles. Sobre todo cuando ciertas potencias extranjeras parecen decididas a fomentar la sedición.

Los argumentos que se emplean por nuestros próceres son propios de mercaderes a la rebatiña por el Monipodio, la clientela y la pasta. Una pelea por apuntalar al Régimen como coartada para mantener y explotar mercados cautivos o trincar presupuestos oficiales. Nada de patriotismo, filantropía, cultura, solidaridad, o sentido espiritual de la existencia o de pertenencia a una civilización o a una comunidad. Nada de las simples enseñanzas de la Historia. Es decir, nada de auténtica Nación, algo distinto, y desde luego superior, a fulanismos, intereses dinásticos o corporativos, pesebres o mercados.

 “El sol pace estrellas en campos de zafiro”

Decía don Luis pero es de temer que ahora ya no amanece. Las estrellas ya no son borradas por una Luz mayor sino por la niebla de la Nada.

Pues, insisto, ¿qué fue de nuestra Gran Cultura? ¿Dónde están los intelectuales españoles defensores de la Cultura, la Nación y los legítimos intereses de las gentes? ¿Qué fue de nuestro Siglo de oro? ¿Alguién sabe o recuerda ya, sobre todo entre los españolitos más jóvenes, quién era Góngora?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La tía fingida, febrero 2017

En el Reino de España muchas de sus instituciones más relevantes resultan ser fingidas

La Tía fingida es una novela no muy ejemplar ¿o sí? Atribuida a nuestro gran Cervantes. Habla de mohatras, término tomado de la literatura picaresca española, verdaderamente esclarecedor  e imprescindible para comprender lo que nos pasa, aún hoy, en este malbaratado Reino de España. Hilo conductor de nuestro devenir histórico y de nuestro vivir presente. Hoy nuevamente de actualidad, por cierto. Mohatra es aval en falso. Falso valor, oro de alquimia. Son “caballeros de mohatra” los que participan en este fraude descomunal de hacer pasar un régimen oligárquico y corrupto por monarquía parlamentaria: políticos ladrones, tartufos o cobardicas, beatas remienda virgos, banqueros aduladores, corchetes corruptos, jueces complacientes, constitucionalistas filoetarras, golillas soplones, hampa enmucetada, golpistas impunes, empresarios pilla subvenciones, ordeñadores de presupuestos, santiguadores de bolsillos ajenos, garduños, indignados de encargo, esquiladores de oveja ajena, extorsionistas de dossieres, periodistas alabanciosos o bufonescos, electores fanáticos o mercenarios …Y sin olvidar ahora también las llamadas agencias de rating, ¿ganchos del timo financiero internacional?

Ni Antoñito el Camborio, como diría Lorca, es legítimo Camborio ni hace fuentes de sangre con cinco chorros, ni es el dinero es ya dinero, ni la auditoria, auditoria. Ni la bolsa mercados de valores para asignar recursos de inversión, sino timbas de tahúres en los que apenas solo los trileros experimentados que están en el ajo, y en el agio, saben dónde está la bolita mágica y salvadora del Banco central europeo, la Reserva federal o el siniestro FMI de la Señora Lagarto. La deuda como instrumento de dominación suministrada a dirigentes badulaques o corruptos de modo análogo a la droga por sus traficantes. Los políticos drogadictos de deuda se ponen tan contentos porque ahora la pueden pillar más barata y el que venga detrás que arree si es que queda semoviente que arrear.

Dicen que la cantidad de moneda virtual existente y remansada en paraísos fiscales serviría para comprar varias veces el PIB mundial. Por lo que el falso dinero de encaje, el que no puede ser contrapartida o contravalor de los flujos reales de recursos, bienes y servicios, va de burbuja en burbuja, de timba en timba, o peor: de guerra en guerra, recrecido por el interés compuesto y avalado por la mohatra de turno hasta el siguiente pufo.

A grandes males grandes remedios. Occidente acaso nunca podrá recuperarse del todo si no vuelve a poner sus grandes planteamientos axiológicos en orden. Pero el inquietante Nuevo Orden Mundial que algunos propugnan viene a conculcarlos o hacerlos imposibles por la vía de los hechos consumados. Aunque unos pocos lo denuncian. Y otros, recién llegados a la poltrona imperial, aún no se sabe muy bien a qué juegan, aunque quepa temerse lo peor. Mientras estamos atentos a las nuevas amenazas, no nos vendría mal recuperar lecturas de nuestros tratadistas de Salamanca y evitar el divorcio entre las finanzas y la ética. La mohatra científica de un sistema económico entendido como algo abstracto, ahistórico y asocial, inspirado en la matemática de la Física newtoniana, ajeno a su cometido de satisfacción de necesidades reales. Ahora las finanzas dominan a la economía, la economía a la política, la política a la sociedad, ésta ha abandonado a la Cultura y también al Espíritu, luz de la Ilustración que nos debería guiar por este valle cada vez más tenebroso. Pues ahora todo es al revés de como debiera ser tras tantos siglos de civilización.

Sin recuperar, el espíritu, la Cultura, el alma de las instituciones, éstas no serán sino cascarones vacíos campo de juego mohatrero. Detrás del Espíritu está la Cultura, la Sociedad, la economía real, la verdadera, la que permite satisfacer verdaderas necesidades humanas y sociales. A cuyo servicio debiera estar el dinero, las finanzas, un medio y no un fin en si mismo. Pero la cosa se aclara cuando se observa cómo hoy se ha sustituido la empresa económica de clásico medio para satisfacer necesidades reales de la gente en mohatrero artilugio para “crear valor para el accionista”.

Justicia no son leyes aunque muchos políticos parecen tener una visión mágica de las leyes. Creen que ley aprobada, cuestión ya resuelta. Es como el ¡ábrete sésamo! de Alí Babá y los cuarenta ladrones, con perdón. Nuestros numerosos parlamentos hacen leyes como churros en las ferias. Cosa nada buena si hacemos caso a Tácito, quien consideraba la multiplicidad de leyes como señal cierta e infalible de un mal gobierno y de un pueblo corrompido. Y el propio Cervantes, entre otros, adopta su visión y así lo manifiesta en sus sabios consejos al Sancho flamante gobernador. Consejos que debieran servir de guía de pensamiento y acción a cualquier político o poderoso decente. Y luego, otro “pequeño” problema: el de la voluntad de aplicar las leyes sea quien sea el justiciable y, sobre todo, de hacer Justicia. La Justicia no es igual para todos como afirma la propaganda borbónica repetida por la cínica mohatra periodística, en burla de la inteligencia y de la dignidad de los ciudadanos indefensos y degradados a súbditos. Se acaba de demostrar otra vez hoy cuando se ha conocido cierta esperada sentencia.

El BOE a veces se asemeja a cierta literatura piadosa, e inane científica e intelectualmente, propia de nuestro Barroco tardío. Y una ley no es una acción ni tiene eficacia en sí misma, pues si no se crean o se dotan de suficientes recursos las instituciones que deben luego aplicarlas, empezando por la formación e información del personal, el resultado es la desmoralización del administrado de buena fe y el aumento del “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Eso aún cuando las leyes no sean claramente desatinadas, producto de modas estultas, el desconocimiento de la realidad social, pesebre de amiguetes o de la simple desvergüenza. O como sabotajes de las clases medias, la soberanías nacionales o el orden social con miras de facilitar el proceso del NOM globalista y profundamente antidemocrático.

Si es cierto el dicho popular español: cuantos más abogados, más arbitrariedad e injusticia. Y cuantos más economistas, más pobreza y desigualdad social. Y cuanto más pío clericalismo tartufo, también más inmoralidad y ateísmo práctico. No hay más que admirar los grandes méritos y santas virtudes de las piadosas familias obreras de los Ruíz Mateos o los Pujol Ferrusola. Sin olvidar, cada uno en lo suyo, a otros no menos santos obreros: los Sepúlveda, Matos, Gurtelidos, De Guindos, Montoros, Margallos, Fernández, Bárcenas, Tejerinas….

Es obvio que en cualquier sociedad existen personas de diferente nivel intelectual y moral. El pacto social se basa en que las leyes protejan a la sociedad de aquellos, menos adelantados en su evolución espiritual o moral, que buscan la satisfacción de sus pasiones a cualquier costa. Por ello una de las funciones de las penas es proteger el bien común de la sociedad y de ahí el castigo al reo declarado culpable, disuasorio de otros, aunque se prevea la generosidad en los casos que quepa redención social, para lo que se requiere su arrepentimiento y la voluntad demostrada de no volver a delinquir. Generosidad, que no memez, arbitrariedad ni hipocresía. Pero, lo común hoy es que los grandes delincuentes al abrigo del Poder se burlen impunemente de la Justicia.

Pero esto es el Reino de España, reconvertido en la penosa Marca España de tantos mercachifles, es decir, el mundo al revés. Falla la responsabilidad individual asociada al ejercicio de la libertad. Falla la jerarquización de las prioridades, contraria de lo que la razón, el bien y el sentido común aconsejan.

Por unas razones u otras, fallan las personas que las aplican: la impunidad crece y si esto sigue así más pronto o más tarde se terminará volviendo al ¡Fuenteovejuna señor!

Pero comprender no basta, es preciso actuar antes de que la cosa ya no tenga solución pacífica.

En La tía fingida es el mozo enamorado el que con voluntad y valor logra rescatar a la falsa sobrina de virgo constitucional tantas veces remendado por las poco respetables tías institucionales que la vende una y otra vez a la oligarquía rijosa, mohatrera y perenne.

España, nuestra pobre España huérfana y desamparada, con amor y valor heroicos también necesita ser rescatada del imperio de la oligarquía, incluso aliada al hampa avalada por la hipertrofiada mohatra de turno. Como hoy hemos vuelto a constatar.

 

 

Distinguido público: “Pasen y vean. He aquí el teatro”

“Calisto; En esto veo, Melibea, la grandeza de Dios.

Melibea; ¿En qué, Calisto?

Calisto: En dar poder a natura que de tan perfecta hermosura te dotase, y facer a mí inmérito tanta merced que verte alcanzase, y en tan conveniente lugar, que mi secreto dolor manifestarte pudiese.”

Con este precioso diálogo entre los dos infortunados amantes comienza una de las obras más geniales pero también trágicas y desoladoras de nuestra Literatura.

La Celestina nos conmueve con el trágico drama humano del fracaso del Amor y sus anhelos ante ciertas convenciones sociales y determinadas instituciones hipócritas y corrompidas. Un fracaso que se repite muchas veces en lo individual a lo largo de la vida y en lo colectivo a lo largo de la historia. Una esperanza renovada pero arrojada una y otra vez al ocaso.

Para Federico García Lorca: El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o descenso.  Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo, y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera.

El teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre, donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre.

García Lorca no sólo escribía sino que desarrolló varias iniciativas como La Barraca para llevar a la gente los logros y beneficios culturales y estéticos del teatro.

Se podrá argüir que hoy el cine y la televisión han tomado el relevo del papel civilizador que Federico atribuía al teatro.  Que incluso hubo un momento de transición durante la malvada dictadura en la que existían grandes programas de televisión como el añorado Estudio Uno donde se adaptaban obras maestras del teatro de autores tanto españoles como del resto del mundo a ese nuevo medio. Son ya míticos actores y actrices como José María Rodero o Nuria Torray. Y realizadores como Gustavo Pérez Puig o Juan Guerrero Zamora, entre otros.

Pero, ¿qué queda hoy de ello?

Con honrosas excepciones, la TV actual se concibe como un negocio y un modo de manipulación política y mental para despistar al personal y excitar los más bajos instintos del populacho. Programas deleznables en horas de máxima audiencia sustituyen a los culturalmente ambiciosos y bienintencionados de otrora.

El teatro ya no se hace en las salas sino en supuestos más altos y severos organismos. En toda la onerosa parafernalia institucional dinástica que encubre la verdadera realidad. La  de una oligarquía nacional vicaria y en cierto modo decadente, porque cada vez hay más variables que ya no controla y que consciente o inconscientemente trabaja para fuerzas del extranjero más o menos claras o declaradas.

La Cultura clásica española está en almoneda. En parte víctima del siniestro colonialismo anglosajón y porque en cierto modo se está siguiendo el modelo de Gramsci. Según el autor italiano quien controla la Cultura controla las ideas políticas. Para entenderlo mejor conviene aplicar la gramsciana Teoría del Poder cultural. El sistema se beneficia de un poder cultural, de la adhesión de los espíritus a una determinada forma de concebir el mundo que le consolida y justifica. La propaganda y la deformación sectaria de la escuela constituyen modos de manipulación de esos espíritus, de su persuasión permanente.

Sin embargo, la antigua estructura oriental jerarquizada y dividida en clases de sacerdotes / reyes, guerreros y comerciantes ha cambiado hoy también su significado en lo que no deja de ser una notable subversión. Hoy podemos observar tres aspectos de la realidad social y política. El aspecto de lo económico se encuentra dominado por lo financiero. La economía real, la que sirve para satisfacer necesidades reales de las gentes, se subordina a los intereses financieros globalizados. La economía financiera con tipos de interés compuesto crece de modo desordenado y mucho más rápido que es capaz de hacerlo la economía real de bienes y servicios con base material, es decir que emplea cosas tangibles o recursos naturales. Las grandes guerras, las estafas, el agio, las recurrentes burbujas pinchadas, hacen que los capitales especulativos vuelvan a los sectores productivos. Es decir, son instrumentos para ajustar las economías financieras y productivas. Y por eso vuelven una y otra vez, como en la terrible y parecida crisis de los treinta. Sin olvidar, claro está, que el negocio de las armas y la industria bélica es uno de los más importantes del mundo. Y que, como decía Lord Keynes, si quieres vender algo antes tienes que crear tu propia demanda.

El capital especulativo es el que se produce por la disminución de la plusvalía productiva cuyo incremento no compensa la masa de capital empleado para producirlo, se expulsa a dicho capital de la producción para entrar en todo tipo de especulación, tradicionalmente financiera y bursátil, con excepción de la droga que es blanqueada por algún banco. Lo que está en juego en los mercados especulativos no es ya la plusvalía producida por los diferentes capitales sino el capital mismo, porque lo que unos ganan, otros pierden en juego de suma cero. De ahí la importancia de la colusión entre banqueros y políticos para obtener información, cohechos o ventajas. Es decir, de la corrupción estructural institucionalizada. Y de tal juego de suma nula también se concluye que no pueda haber verdadera democracia dirigida al progreso social cuando lo financiero es hegemónico.

Ante la falta de desarrollo verdadero, cuando no son las carreras armamentísticas, las políticas reaccionarias supremacistas financieras neoliberales, a las que sirven los políticos títeres de los diferentes países, se camuflan mediante acciones de carácter social. Que engordan el déficit y aumentan la deuda y la dependencia, es decir, el negocio de los especuladores globalizados. O que se hacen a base de aumentar la carga fiscal de los que aún trabajan en la economía productiva, empeorando su situación para mantener contentos a los grupos ordeña presupuestos bien organizados. Esto es así, gobierne quien gobierne, porque al final siempre gobiernan los mismos.

Valle Inclán ya se barruntaba, y lamentaba, que “El Arte se hace un oficio de celestinas”.

En efecto, para justificar este expolio y durante la presente fase transitoria, la Cultura se deja en manos de la actual Pseudo-izquierda domesticada, justificadora del imperialismo humanitario y generadora de más y más deuda. Es decir, cómplice activo de la reacción y de la implantación del hiper globalizado Nuevo Orden Mundial (NOM) que nos amenaza.

Paradójicamente el resultado de esta Revolución reaccionaria y plutocrática es similar al que explicaba Dostoyesvki en su novela Endemoniados cuando ponía en boca de uno de sus personajes, un revolucionario nihilista ruso, las estrategias a seguir. Así, para Schigálev la organización social futura irá dirigida a una dominación por parte de una minoría hacia casi la totalidad de la Humanidad. Habrá una Fase previa: lo que llama el Quinquevirato que disimula su condición entre los otros. Y más tarde como corolario la división de la Humanidad en dos partes desiguales. Una décima parte de la misma recibirá la libertad personal y un derecho ilimitado sobre las otras nueve partes restantes. Estas vendrán obligadas a perder la personalidad y en convertirse en algo así como un rebaño, y, mediante una obediencia sin límites, alcanzar la primitiva inocencia, por el estilo del primitivo paraíso, aunque de otra parte, tendrán que trabajar. Hay diferentes medidas para extirpar la voluntad a las otras nueve partes de la Humanidad y reducirlas a la condición de rebaño, merced a la educación de generaciones enteras…

En estas condiciones, pues, en absoluto conviene al Poder fomentar la Cultura. No es raro entonces que, por ejemplo, el Informe PISA ofrezca malos resultados cuando lo que al Poder le conviene es gente embrutecida, a ser posible sin dignidad ni honor, con mentalidad y vocación de mendigo pedigüeño, neo galloferos del a ver qué pillo con el menor esfuerzo posible. Y es que en el actual estadio de civilización al Poder no le conviene estimular el esfuerzo por ser mejores, la educación del carácter o de la voluntad, de la inteligencia y en los valores metafísicos.

Para la plutocracia internacional, que ahora algunos califican de “cleptocorporatocracia” el creciente desorden de los Estados, siempre que se encuentre bajo su control en lo que a ella interesa, hace prosperar sus negocios e intereses, engorda la gusanera de la corrupción y de la Deuda. Y facilita la descomposición y desmantelamiento previos a una nueva ordenación del Poder, ahora globalizado en lo que se denomina NOM. Por eso le conviene promover el pensamiento único, cómplice de esa construcción, especialmente en los pueblos primarios, embrutecidos, sin  formación moral ni instituciones dignas.  Pueblos prescindibles con nuevas tecnologías de producción y dominación. O fácilmente esclavizables.

Las instituciones pretendidamente democráticas devienen en farsa, cuando no vodevil o comedia de enredo. O teatro del absurdo con lenguaje camelo incluido. Me refiero al gran Enrique Jardiel Poncela y su teoría y práctica del camelo como lenguaje idiolecto amén de recurso estilístico. El camelo se basa en el empleo creativo de unos cuantos artificios: La invención de palabras. Las referencias apócrifas de citas, títulos, autores. Textos en otros idiomas, en especial falsos latinajos. Referencias engañosas, normativas o leyes fingidas o imaginarias o con carácter retroactivo, morcillas teatrales, discursos con apariencia de sentido pero que en verdad carecen de él. Todas estas mañas debidas al ingenio de Jardiel son falsa moneda común en el lenguaje de los políticos de la Monarquía, camelísticamente llamada “democracia” con singular exageración y abuso de propiedad, sino directamente “mohatra”. Nombre con el que era conocido por los grandes de nuestro Siglo de oro el fraude, la falsa apariencia, el desleal engaño provocado por la venalidad de las instituciones o personas garantes de la legalidad que debieran defender como autoridades. En todo caso, una democracia deshabitada de demócratas. Ojalá que tal teatro del absurdo no acabe en tragedia.

Sin soberanía real ni separación de Poderes y con Parlamentos mohatreros las sesiones resultan representaciones de corral de comedias dejadas a la improvisación, morcilla más o menos, de los diferentes actores de la compañía. Son personajes que adoban abstrusos discursos, se disputan quién va a ser primer actor del elenco y su botín asociado, pero que ni siquiera buscan autor como diría Pirandello porque, al cabo, son simple representación ya que el Poder real no se encuentra allí. Y ellos lo saben. La farsa sirve para distraer al público cuando no simple y llanamente santiguar sus bolsillos mientras están distraídos viendo la función. De vez en cuando, para que el interés no decaiga y baje la taquilla, aparecen en escena nuevos elementos para enredar, confundir y hacer bulto, aunque los anteriores se resisten como gato panza arriba a hacer merecido mutis y dejar el disfrutado momio a otros.

 

Distinguido público, esto es el sistema, cumbre de la civilización y avalado por el pensamiento único y políticamente correcto.  Sin embargo,  pese a todo, algunos despectivamente llaman “populismo” a ciertos crecientes mecanismos de defensa sobre todo de parte de la parte más lúcida de la clase media, garantía e instrumento del funcionamiento ordenado y progresivo de las sociedades, así como de unos pocos intelectuales heterodoxos. Acciones tendentes a intentar poner freno a este estado de cosas antes de que resulte irreversible. Los insultos para los populistas se completan con otros de puro jaez orwelliano tales como racistas, xenófobos, antisistema, fascistas, ultranacionalistas…

Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Ceguera a la que intentan condenar las diversas instituciones de unas naciones subvertidas, en profunda crisis de civilización, donde “las pezuñas sustituyen a las alas” y que consciente o inconscientemente están siendo llevadas a la disolución y al matadero.

Ceguera, por cierto, que a lo largo de la Historia han venido combatiendo, con desigual fortuna y méritos, la Cultura, el Arte y el Teatro.

 

El desgraciado final de Calisto y Melibea, ¿forzosamente ha de tener carácter fatal?

¿Podemos hacer algo para evitarlo quienes no estamos de acuerdo con él?

En vez de seguir viendo la función como meros espectadores, ¿acaso debiéramos subir al escenario para posibilitar un final distinto?

En todo caso, el amable lector juzgará a qué especialidad pertenece este texto que acaba de leer: drama, tragedia, comedia, teatro del absurdo, vodevil, enredo, teatro ficción, farsa, romance de ciegos, pliego de cordel o simple camelo.

 

 

 

 

 

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