Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Bienvenido Míster Buda

Insólita, desde luego incluso para el enrarecido Reino de España donde cualquier cosa por extraña e inconveniente que sea puede ocurrir y ocurre, incluso con el paradójico concurso de nuestras autoridades, es la noticia de la intención de construir un parque temático dedicado a Buda en plena estepa cacereña. Sí. Extraño escenario para un nuevo sermón de Benarés, disputando hábitat a sisones, avutardas, ortegas, cortezas, alondras, cogujadas, aguanieves o alcaravanes se pretende construir como gigantesco espantapájaros y atrae-guiris una descomunal estatua del príncipe indio, la mayor de todo el mundo, con nada menos que cuarenta metros de altura. Rodeada de varios centros de atención al guiri. Una cosa kitsch que recuerda el engendro compostelano de la Ciudad de la Cultura, un emergente ecosistema entre tojales para hacer la competencia en atracción del turista al clásico paquete de la vieja catedral y sus alrededores monumentales.

Lo del Buda en la estepa es una aventura como poco extravagante que tiene, me temo, todos los visos de constituir un renovado Bienvenido Míster Buda. Con un alcalde y su séquito viajero a exóticas tierras para hermanar la ciudad extremeña con la nepalí de Lumbini. Un séquito municipal que nos debe una explicación, que puede nos vaya a pagar como el colega de Villar del Río cuando la cosa no tenga remedio y haya que recoger con la cabeza gacha la parafernalia de confetis y banderitas del fallido festejo pagado a escote por los sufridos lugareños. Eso sino se convierte en ocasión para la granjería y especulación de poderosos, testaferros y sus aledaños.

No deja de ser curioso que cuando imagen de tipo religioso o espiritual como es la cruz, que tan grande tradición posee en Extremadura, molesta al fanatismo socialista, comunista o ateo progre, y se pretende derribarla, en cambio, se vaya a realizar un proyecto supuestamente religioso sin vinculación con la tradición cacereña. Deben ser cosas del multiculturalismo impuesto por el globalismo. O sin más argumentos raros, como explicaría Ockham, el de la navaja, por pura especulación, no intelectual sino urbanística.

Sabemos que no sería el único, que ya existe un parque temático budista en Portugal. También que en Madrid, escarmentados quizás después de la fallida experiencia del timo sionista de Eurovegas, el proyecto ha sido rechazado.

Pero, ¿qué sentido tiene montar este extraño tenderete sobre los secarrales que bordean la prodigiosa ciudad patrimonio de la Humanidad? ¿Tendrá estación apeadero del nuevo mitológico AVE a ninguna parte? ¿Acaso nuestros piadosos próceres velan por nuestra buena salud espiritual?  Me extrañaría en gentes tan proclives a desafueros político, familiar o sindical vendible por votos en el zoco o mercadillo de la moral y la espiritualidad desahuciadas…  Gentes que se muestran como la negación intelectual y vital del mensaje de Buda o de todo filósofo o avatar espiritual.

Hasta donde hoy se conoce el sentido del proyecto no parece que sea espiritual. Ya hay otros centros budistas en el Norte de Cáceres aparentemente más acordes con las ideas del gran hombre bueno preocupado por combatir el sufrimiento, el hombre de la Gran Renunciación al que es de suponer le habría sorprendido este tinglado que se pretende montar en su nombre.

 

El budismo es un término que no deja de ser equívoco porque puede incluir diferentes concepciones espirituales, metafísicas e incluso mágicas. Entre ellas, un método práctico de desarrollo espiritual. Siddartha Gautama, Buda, fue un personaje histórico más o menos adornado de leyenda que sostenía que el hombre puede contribuir a acabar con el sufrimiento y alcanzar la iluminación por sus propios medios. Buda no se considera un Dios ni tampoco un profeta monoteísta. Tras muchos años de meditación Buda llega a una serie de conclusiones que expresa de modo oral.

Es la doctrina del sendero medio: ni vida consagrada a la sensualidad o los placeres, ni tampoco a la ascesis mortificadora. El sendero medio evita ambos extremos y conduce a la Sabiduría, a la serenidad, al discernimiento,… al nirvana.

Para Buda hay Cuatro Nobles Verdades que forman el Dharma o doctrina experimental budista. La verdad del sufrimiento. La verdad de su causa. La verdad de su cese. La verdad del método que conduce a lograr esa extinción del sufrimiento.

Este método es el explicado en el famoso Sermón de Benarés: Las cuatro nobles verdades sobre el dolor, su origen, su detención y el camino para su cesación. Brevemente: Visión u opinión correcta o justa, Pensamiento correcto, Palabra correcta, Actividad correcta, Medios de vida correctos o acordes, Esfuerzo, Atención y Concentración.

La Enseñanza budista propugna la triple corrección:

Conducta  ética, o sila  (palabra, actividad y forma de vida correctas)

Disciplina mental, o samadhi (esfuerzo, atención y concentración correctos)

Sabiduría, o panna o prajna (visión correcta, pensamiento correcto)

El Buda promueve la experimentación de cada cual. Nadie debe creerse lo que el propio Buda dice sin experimentarlo primero. Buda no se considera un salvador.

Tampoco es un pesimista, Buda entiende que el sufrimiento tiene solución y explica cómo solucionarlo.

En la concepción original de Buda no existiría un atman o alma individual que trasmigrase como sostiene el hinduismo, sino una especie de conglomerados de atributos, energía o conciencia que puede disolverse o reagruparse parcialmente.

Si no es un alma susceptible de reencarnación como tal, el individuo sería una manifestación de energías cambiantes y agrupadas en cinco agregados: materia, sensaciones o sentimientos, percepciones e ideas, deseos que generan karma y conciencia.

La extinción de tal conglomerado y con ella, del sufrimiento, depende de la conducta ética, de las acciones, no de la devoción. Con la muerte el Buda ya liberado, se extinguiría por lo que no tendría sentido rezarle.

Pero mientras no haya liberación definitiva esas energías no desaparecen con la muerte del cuerpo sino que se siguen manifestando con otra forma.

Si se eliminase la ignorancia sobre nuestra verdadera naturaleza sucesivamente se eliminarían el deseo, el apego, el devenir, el nacer, el envejecer, el morir, la aflicción, todo lo que constituye el sufrimiento. Y con ello el abandono de los fundamentos de la existencia, el fin del deseo, el logro del nirvana.  Y supongo, dicho sea de paso, de la “necesidad” de ningún parque temático “budista” como del que aquí se hace mérito.

El nirvana no representa la nada sino el verdadero ser.

Es importante intentar comprender el sentido profundo del nirvana asociado a Beatitud, Bienaventuranza inquebrantable, Inmortalidad

La visión designada en el canon como “el ojo de los santos” permite el contacto con lo incondicionado, lo no construido, nirvana.

Esta visión trascendental se obtiene mediante técnicas contemplativas o ejercicios guiados por la sabiduría, es decir, por una comprensión de los estados psíquicos y para psíquicos experimentados.

Al hacerse inteligibles las experiencias yoguitas trasmutan la conciencia normal, y quedan abolidas las construcciones verbales y las estructuras de pensamiento.

Este es un aspecto común a todo lenguaje místico. Y al ligarlo a la dificultad de fijar una ortodoxia representa un riesgo para cualquier sistema de poder o dominación. Por eso los místicos no suelen ser bienquistos por el Poder religioso, aunque en ocasiones éste trata de asimilarlos.

La doctrina de lo Absoluto o no construido se puede comprender y confirmar con esas tales experiencias. Una de ella sería el tantra. Sus ritos intentarían realizar el coincidentia oppositorum a todos los niveles de la existencia.

Las verdades de Buda deben ser experimentadas y confirmadas de este modo. No basta el conocimiento simplemente intelectual. No es una simple teología motivo de fe.

Pero el difícil concepto de nirvana se ha interpretado de diverso modo.

La condición de “nirvanado”, si vale la expresión, puede ser la extinción total. Para otros una beatitud más allá de la existencia que nadie puede expresar.

Si algunos enseñan que el Nirvana es la aniquilación del Yo, decidles que mienten. Si algunos enseñan que el Nirvana es vida separada, decidles que se engañan, porque ignoran la verdad, no ven la luz que brilla por encima de sus rotas lámparas y no saben que la felicidad está fuera de la existencia y del tiempo”  (Arnold, Luz de Asia).

El problema epistemológico se plantea así: Si el nirvana es lo incondicionado por excelencia, el Absoluto, el mundo de la cosa en sí, trascenderá no sólo las estructuras cósmicas, sino también las categorías del conocimiento. En este caso podrá decirse que el ser que ha penetrado en el nirvana ya no existiría, si entendemos la existencia como un modo de ser en el mundo, pero puede afirmarse también que “existe” en el nirvana, en lo incondicionado, en un modo de ser por tanto que no cabe imaginar ni comprender en nuestra finitud de criaturas.

El budismo se fue trasformando a medida que se fue extendiendo por toda Asia al contacto con las principales creencias de los diferentes países. La doctrina más escueta, racionalista y experimental de los orígenes se fue diluyendo o modificando en ocasiones cuando asimilaba creencias locales. En efecto, la doctrina inicial se expuso al peligro de irse diluyendo al contacto con las imágenes y los símbolos anteriores a su llegada a los diferentes países en los que se fue extendiendo. De modo que hubo un proceso histórico de adaptación y asimilación. Más que intentar desalojar espíritus y demonios de a imaginación de los hombres, se entretejieron hábilmente las creencias populares en las enseñanzas, surgiendo así un complejo pero acertado y eficaz sistema de metáforas que permitía que tanto el racionalista como el mero devoto interpretaran la doctrina cada uno a su manera. Para los racionalistas era una filosofía positivista y a la vez un código moral basado en el autodominio, la bondad y la clarividencia. Para los devotos era una fidelidad, un sentido emocional de pertenencia, una fe o devoción.

De tal manera que de aristocrático, en el genuino sentido del mérito y la Virtud pero no del linaje, sin necesidad de un clero o casta sacerdotal porque su ámbito era cada individuo, se fue trasformando en  popular, con un creciente papel de un clero intermediario. Lo que daría lugar a panteones más o menos barrocos, teologías complejas y devociones inspiradas o gestionadas por ese clero.

El lamaísmo tibetano, en realidad una forma de teocracia, fue un buen ejemplo de ello. En cierto modo, el budismo y el cristianismo sufren evoluciones parecidas, donde el Conocimiento espiritual se degrada en ortodoxia y poder político o religioso para aplicarla.

En consecuencia, lo que un principio era una doctrina escueta, austera, racionalista, positivista y un código moral basado en la bondad, la lucidez o el autodominio, se convierte así en una visión devocional. Buda ya no es sólo un príncipe, un hombre bienintencionado experimentador espiritual, sino que se trasforma en una deidad superior capaz de escuchar sus ruegos. El conglomerado de atributos o energías antes citado sería para esta asimilación posterior un alma que reencarnaría más veces.

La pura concepción originaria de Buda, tan sencilla en lo abstracto pero difícil en la práctica vital, trasmitida a un grupo reducido de iniciados a través de una doctrina secreta, da lugar cuando se extiende primero al budismo Hinayana luego al Mahayana o gran vehículo, al budismo tántrico y al zen.

Junto a una cosmografía fantástica, también nace así una iconología tradicional que se va haciendo cada vez más compleja o barroca, por la que se entronizan arquetipos o atributos del mundo espiritual.  Y surge un arte tradicional o sagrado, fijado en cánones, en el que de modo semejante a lo establecido por el Tratado de Iconografía de Panselinos en el  caso del Cristianismo, las imágenes pueden ser identificadas por sus gestos o mudras, posturas o asanas, u objetos ritualísticos y símbolos que portan.  Surgen también las bellas y consoladoras figuras de los bodhisattwas o budas de la compasión, las taras o deidades tántricas femeninas cuyo origen es sin embargo, humano: las dos esposas, mogola y nepalí de cierto rey tibetano. Los arhats, llamados Lo-hans en China, o discípulos personajes realizados; los terroríficos guardianes protectores contra la acción de los demonios, etc.

Sin embargo, pese a su gran pureza inicial, e integridad del buscador espiritual que le diera vida, el budismo histórico tampoco es ajeno a los procesos de desgaste sino cierta degeneración histórica clerical a los que aludía Max Müller.

 

Tras este somero repaso recordatorio sigue sin estar clara la espiritualidad o razón última de semejante proyecto, que parece incardinado en lo meramente material, en maya, el mundo ilusorio del que Buda invitaba a separase. Pero en tal plano material, dando a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, desde ese punto de vista, todo proyecto tiene un efecto renta y un efecto distribución. Y unos costes medioambientales que en el actual estado de cosas no sabríamos evaluar, aunque esperamos que no sean críticos con las suficientes y adecuadas acciones correctoras.

Desde el punto de vista iconológico llama la atención que en el vídeo que se ha hecho público la figura de Buda, punto espiritual con el que identificarse y hacerse Uno, no se encuentre en el centro geométrico de lo que podría constituir un gran mandala, sino en uno de los lados.

Es de suponer que la cosa termine como en Bienvenido Mister Marshall, pero si al cabo, el proyecto termina saliendo adelante, es preciso que la opinión pública esté muy vigilante para ver cómo se concretan estas cuestiones o variables estratégicas del proyecto y exigir a las autoridades y agentes empresariales transparencia, rigor y sensatez en sus planteamientos y desarrollo.

 

 

Fotos del autor, incluidas las del parque budista de Barrabal en Portugal.

Sobre el libro Buda, Parsifal y el grial

Buda, Parsifal y el grial

 

 

Homenaje a Gregorio Ordoñez

Hace ahora justo un año escribía

«Hablando de «Memoria histórica» cabe recordar que tal día como hoy, el 23 de enero de 1995, festividad de San Ildefonso, fue vilmente asesinado Gregorio Ordóñez cuando comía con María San Gil por la banda nacionalista vasca asesina ETA, uno de los socios del actual gobierno de Su Majestad.

Pero la segunda muerte de Gregorio Ordóñez se debe al fuego amigo, la de su propio partido degradado por la pérdida de valores morales, las felonías y traiciones a España y la Libertad.

Remedo de los malvados e hipócritas pastores sacrificadores de sus ovejas so pretexto de lobo ajeno que con tanta lucidez nos cuenta el gran Cervantes en El coloquio de los perros. Esa gente bellaca, cobarde y mohatrera que hace lo contrario de lo que dice defender y para lo que ha sido elegida por votantes primero engañados y luego burlados.

La barbarie nacionalista requiere de sacrificios humanos, una vez sacrificados la verdad, el honor, la lealtad, la dignidad y la decencia. Pero, un cuarto de siglo después, debemos preguntarnos, ¿El sacrificio de Gregorio Ordóñez y el resto de centenares víctimas de los nacionalistas asesinos ha sido inútil?

Hoy parece evidencia de razón que nos encontramos más cerca que entonces de que España pueda ser derrotada. El golpismo controla muchas instituciones de la Monarquía incluido su gobierno y un parte apreciable del territorio nacional. Leyes inicuas hacen estragos y debilitan la amenazada condición de ciudadano español.

Más allá de la ideología política, el PP de Gregorio Ordóñez o de María San Gil constituyó una referencia moral para la nación española. Hoy parece que solo VOX ha recogido su testigo. No es de extrañar que ahora constituya el núcleo de resistencia contra la devastación nacional y que cada vez tenga más apoyos.»

 

Hoy, en el mismo día pero del 2020, cabe añadir que la situación aún está peor que el año pasado. Que el actual Gobierno del falsario, que recoge todo lo peor de la sociedad española, debe su amenazante vida a los herederos de la banda criminal que asesinara a don Gregorio Ordoñez.  

Pero la culpa de que hayamos llegado a este nivel de aberración no es culpa solo del falsario y su banda, sino de, en una u otra medida, del monipodio del fuenteovejuna las infinitas instituciones borbónicas españoles. Unas instituciones que en su momento sacrificaron al joven y valiente héroe para lograr permanencia en el cargo y que hoy lo vuelven a hacer, renovando el ritual, insultando su memoria. El partido del gobierno de Su Católica Majestad, aupado por filoetarras, también manda en coalición con ellos en Navarra.  E incluso supuestos «compañeros» del pobre Gregorio no tienen empacho en brindar junto a los herederos de sus asesinos.  Una felonía.

 

 

Represión o de la libertad como crimen

La situación actual se está poniendo cada vez más fea para los valores clásicos de la civilización occidental, incluso para los derechos consagrados en la supuestamente vigente constitución del 78. Estamos en un verdadero proceso de emergencia pero no del timo de la estampita climática precisamente. Es preciso reconocerlo y que cada quien haga lo que pueda. Y no solo en el infausto Reino de España con un gobierno comunista apoyado por etarras, golpistas, hembristas depravadas, cocaleros y trincones varios.

Increíble pero cierto. En la Francia presidida por el títere Rothschild la libertad está bajo mínimos. En la Francia donde se queman iglesias católicas impunemente también se acaba de condenar al escritor Renaud Camus, autor de El Gran Reemplazo, por un delito de opinión. ¿Qué ha osado decir?

Pues algo obvio, que debiera ser evidencia de razón para cualquier persona en su sano juicio no prostituido ni manipulado por los media mercenarios. Que la inmigración masiva en Europa representa una invasión.

Durante un discurso de hace dos años Camus había explicado que la colonización irreversible es la colonización demográfica, por el reemplazo de la población. La sustitución étnica, el gran reemplazo, es el evento más importante en la historia de nuestra nación desde que ha existido; como con otras personas, si la historia continúa no será la de Francia.

Camus pidió un consenso nacional de resistencia para oponerse a la islamización en la lucha por la salvación común, celta, eslava, germánica, greco latina, judeocristiana.

La inmigración masiva es la sustitución, la tendencia a sustituir todo con su emulador, normalizado, estandarizado, intercambiable: el original con su copia, lo auténtico con su imitación, lo verdadero con lo falso, las madres con madres sustitutas, la cultura con tiempo libre y entretenimiento.

Como se puede observar un discurso “subversivo”, algo tremendo. La acusación se ha revestido de incitación pública al odio o la violencia por motivos de origen étnico, nacionalidad, raza o religión. La condena dos meses de cárcel sustituibles por un pago de 1.800 euros a dos organizaciones globalistas: Sos Racisme y la LICRA (Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo).

La tiranía en curso hurta de su escenario natural que es el debate científico, la investigación o la libertad de opinión, cátedra o imprenta, cuestiones de interés general que puedan molestar al Poder real. Así se penalizan opiniones o tesis no obstante incluso estar soportadas por hechos, pruebas o documentación atendible. En la Europa de las supuestas libertades y de los derechos civiles ciertos temas que interesan al Poder por razones inconfesables como el holocausto, las ventajas de la homosexualidad, el hembrismo, la invasión musulmana, la estafa climática o la memoria histórica, la discrepancia de las tesis oficialmente enmucetadas se pueden pagar con cárcel.

Esto es monstruoso, indignante, una auténtica vergüenza. La siniestra dictadura global está empezando a ser un hecho. Sí, estamos al final de una civilización. No parece que nadie esté dispuesto a pararlo. No desde luego, los mercenarios fantoches de falsa bandera democrática encaramados en lo más alto de la cucaña política. Algo que recuerda cuando algunos de mis más estúpidos antepasados desenganchaban el tiro de la carroza de Fernando VII, El Deseado, para colocarse ellos de sustitutas acémilas. No sabemos si entre esas complacientes acémilas portadoras de la tiranía se encuentra el flamante ministro Escrivá que pretende importar ocho o nueve millones de musulmanes. Claro que puede que sea un mero agente de devastación programada.

Es con la complicidad del vulgo, del populacho, que se está instaurando la tiranía.

Fuente: Infowars

 

Manual de instrucciones ecologistas bergoglianas

Se ha filtrado una carta del cardenal Hummes a los obispos por la que se les anuncia la buena nueva bergogliana de la próxima publicación del documento sobre la cosa esa del llamado sínodo de la amazonía desarrollado en varios escenarios urbanos romanos. Sobre el objeto y contenido de este futuro raro documento ecologista, sublime hito paganizante e indigenizante del innovador papado bergogliano, ya hemos hablado con anterioridad.

La verdad es que Bergoglio es uno de los políticos más ocurrentes y controvertidos del panorama internacional. Un manantial de noticias a cada cual más pintoresca.

El cardenal Hummes da una serie de instrucciones a los purpurados para explicar cómo presentar en sociedad tan glorioso evento amazónico:

Por ejemplo, puede ser apropiado para usted presentar la Exhortación junto a un representante indígena, si es posible de vuestra zona, un responsable pastoral experto (ordenado o religioso, laico o laica), un experto en cuestiones ecológicas, y un joven dedicado a la pastoral juvenil.

Hummes no aclara si el joven de la pastoral acaso pueda ser jovena, o miembra. Ahora bien, lo de que la bimilenaria Iglesia Católica tenga que apoyarse en un experto, (supongo que también puede ser experta), en cuestiones ecológicas resulta asaz chocante, aunque casaría con el catálogo de nuevos productos pecaminosos, como los pecados ecológicos, que el argentino pretende implantar para renovar el tenderete con nuevas ofertas de mercadotecnia.

Algunos desavisados se plantean graves y abstrusas dudas ecológico- teológicas: ¿Tendrá que ver con la cadena trófica de ángeles? Con los serafines, querubines, tronos, del escalón trófico superior, las dominaciones, virtudes y potestades del escalón intermedio o de los principados, arcángeles y ángeles del más bajo, ¿acaso autótrofo?

No sé si la querencia papal va de Materia o de Espíritu. ¿Cuál será el nuevo ecosistema? ¿Tendrá fronteras, con perdón? Si no los tuviese, cómo se distinguiría cada ecosistema de los de su entorno?  ¿Habrá algún estudio de dinámica de poblaciones? ¿Y cómo será la homeóstasis deseada? Y lo más importante a mi modesto parecer, ¿Quedaría algún católico en la nueva biocenosis que se pretende implantar?

Aquí, en Galicia donde escribo, tampoco se me ocurre dónde buscarán un indígena adecuado para complacer a Bergoglio. Que yo sepa, aunque no conozco los infinitos vericuetos burocráticos del árbol funcionarial galleguista autóctono, al indígena indigenizante Feijóo no se le ha ocurrido poner un negociado indígena con ese nombre, aunque toda su Junta galleguista lo sea. Pero seguro que los de la normalización lingüística saben donde buscarlo, sobre todo si pasan onerosa minuta.

No obstante, me temo que habrá que pedir a la actual matriz del Vaticano, la Open Society, que ponga personal con experiencia afín. Y es que los directivos sensibles a la moda tienen muchos caprichos y exigen mucho, pero luego no son tan diligentes en instrumentarlos.

Cosas del moderno management.

Nota:

En la ilustración, el tradicional Santiago matamoros, hoy bergogliomente incorrecto, combatiendo a la morisma y a sanguinarios homicidas caníbales aztecas.

 

Por San Antón

Recuerdo de niño, en un Madrid del que apenas queda nada ni siquiera el nombre de las calles, las procesiones de animales domésticos que se llevaban a bendecir por la festividad de San Antón. Todo un espectáculo con burros, perros, gatos, gallinas, conejos, pichones, canarios y otros elementos de la fauna típica al cuidado infantil de la época. Ahora, con esto de la posmodernidad, la posverdad y la posvergüenza, kali yuga lo llaman los hindúes, la cosa ha cambiado naturalmente a peor y es la abigarrada fauna gubernamental la que se lleva a ser bendita por la mano siniestra del Padre Ángel Caído.

Todo un espectáculo tenebroso de lucrativas parejas ministeriales, contubernios eróticos totum revolutum ejecutivo legislativo judicial, animalistas, censores, tribadas empaladoras, maricones, begoños, fricadoras y demás variada e incluso feroz fauna gubernamental de progreso.

San Antón fue un santo egipcio de biografía muy curiosa que ha inspirado o dado lugar a una importante iconología. Parece que tuvo agitado trato con el diablo que le tentaba aunque resistió con coraje los embates del maligno. Se le aparecían potencias demoníacas con la misma naturalidad que al falsario, dicen sus hagiógrafos, se le aparece Soros en cuerpo materializado y en su despacho oficial de la Moncloa para ordenar fechorías y cohechos o bendecir fauna de progreso. O renovar tentaciones. Todo esto será tuyo. Y el próximo palacio, La Zarzuela.

San Antón también bendecía panes y esto constituye otra interesante curiosidad. Durante la Edad media era frecuente la enfermedad llamada Fuego de San Antón que producía horribles mutilaciones y era debida a la ingesta de pan elaborado con harinas infectadas de cornezuelo de centeno. La orden de San Antón elaboraba panes sanos para curar a los enfermos infectados.

Se especula también con que el cornezuelo de centeno se encontraría también en el origen de las visiones del santo ermitaño. Sabemos que era usado en los famosos Misterios de Eleusis. La estructura bioquímica de este hongo es casi idéntica a la del moderno LSD, como sabe el flamante y orondo ministro nombrado por la Colau. Un rarísimo ejemplar de golpista catalán made in Albacete, pasado por el lisérgico Berkeley.

Dentro del calendario anual la festividad de San Antón tiene que ver con el celo de algunas especies que se preparan para la primavera. No sabemos que engendros monstruosos producirían tales futuras hibridaciones.

Fuere como fuere, recordemos el chiste, el gobierno (papá) preparado, prepárate tú. Con o sin bendición.

 

 

EXCLUSIVA: fragmentos de notas autobiográficas de don Benito Arias Montano en Sevilla, 1598

Entre un legajo de documentos varios, aparentemente inéditos, se han encontrado unos fragmentos de lo que parece una autobiografía del insigne polígrafo don Benito Arias Montano, fallecido en Sevilla el 6 de julio de 1598. Lo encontrado, con ortografía actualizada o modernizada, dice así:

En Sevilla, junio de 1598

Ahora, cuando siento que mi vida se acaba, acogido a la hospitalidad de mi entrañable amigo Simón de Tovar y su bondadosa familia me asaltan los recuerdos. Algunos gratos, placenteros, otros, no tanto. No me arrepiento de mi vida, aunque haya demasiadas cosas que creo no repetiría. Mi pasión por el conocimiento me ha impedido gozar del amor en todas sus dimensiones, aunque no tanto de la amistad verdadera. Me vienen a la mente los ojos y la sonrisa de Anne Herents, relación imposible de la que, sin embargo, mi buen y fiel amigo y confidente Plantino actuó como singular corresponsal. ¡Qué hermosos tiempos aquellos de Amberes!

Mi vida nunca fue lo que parecía. Mi primera crisis espiritual ocurrió en Trento. Recuerdo las interminables sesiones conciliares con dos únicos libros presidiendo los trabajos, la defectuosa Biblia vulgata de san Jerónimo y la descomunal Suma teológica de Tomás, el erudito local. Por aquella época yo aún creía plenamente en la Iglesia. No entendía hasta qué punto su aventura humana había traicionado el espíritu evangélico. Como se había preocupado más del poder y las riquezas que de la defensa del Verbo. Esa Palabra que estaba en el Principio y que, sin duda, había perdido suponiendo que alguna remota vez hubiera poseído en su integridad. La rebelión de Lutero era sólo un síntoma del deterioro pero no la causa del mal que la aquejaba. Había que ir nuevamente a las fuentes, en búsqueda de la Palabra. Pero la cuestión no era tan fácil. Intelectualmente las cosas cada vez estaban menos claras a medida que se investigaba, puesto que no era posible reconstruir con total certeza la peripecia del cristianismo histórico original. Aprendí lenguas para tratar de desentrañar la verdad, pero ésta siempre se me escapaba. Pero si las letras constituyen el cuerpo del lenguaje había que buscar su alma. Mis antepasados hebreos habían guardado la tradición de ese alma que vivifica la letra muerta y, desde ese punto de vista, habían avanzado más en el conocimiento de lo genuinamente sagrado que la propia escolástica, que si bien había contribuido grandemente al desarrollo del pensamiento dirigido, olvidaba que la revelación nunca podrá ser una mera experiencia intelectual que no tenga en cuenta el ser humano en su integridad, y, por tanto, el mundo de la emoción. No hay una traducción única de un libro único. El libro verdadero está en nuestra conciencia cuando se abre a todas las dimensiones del ser. Y no está escrito con letras de ningún único alfabeto, alefato o alifato. Está escrito con emociones y con revelaciones personales que se abren hacia una conciencia mística e inefable. Y por eso, incluso más valioso que un libro sagrado, sea tener un método que permita a los merecedores de ello acceder a esos sublimes estados de conciencia, en que las criaturas siquiera momentáneamente podemos integrarnos en el Todo. Los libros nos permiten recrear intelectualmente un modelo del Ideal, pero no son el Ideal mismo, hasta que sus valores son guardados en nuestro corazón y son vividos por nosotros mismos.

Por una de esas ironías de las que la vida es tan pródiga, no veía aún las cosas así cuando buscaba libros tanto para S. M. como para mí. Por aquel entonces parecía una especie de Noé en busca de libros que salvar de la barbarie que se avecinaba. Allá por la primavera de mi primer viaje a Flandes, en comunicación con el embajador imperial en Francia, D. Francés de Álava, por órdenes del Rey y con no poca vocación personal propia, rebuscaba libros cuando me encontré con un mercader griego de libros originales, de nombre Andrés Darmario, proveedor también del obispo de Segovia, al que yo ya conocía de Venecia, que llevaba unos raros ejemplares a la reina de Inglaterra. El pobre Darmario había caído en manos de la soldadesca flamenca y había sido despojado de su dinero y enseres salvo los libros, objetos casi siempre despreciados por el vulgo, menos para calentarse alimentando una hoguera. El contratiempo le obligaba a vender parte de su mercancía para poder proseguir su azaroso viaje. Me ofreció unos pocos a cambio de una fuerte suma de dinero, además de cartas de recomendación para el embajador español y otras autoridades del camino. Yo se las di pues temía por su vida, no sin advertirle antes de las grandes dificultades de su empeño y del incierto negocio que procuraba en un reino como el inglés con libros casi todos eclesiásticos y católicos, salvo algunos filosóficos. No acepté su oferta parcial, sino que le pedí todos, diciéndole que eran para mi propia colección y no disponía de más dinero. Después de mucho regateo, idas y venidas, se los saqué por sólo ciento quince escudos cuando de haber adivinado que iban destinados a la biblioteca real de san Lorenzo no los hubiera dejado por menos de quinientos. Bien es verdad que de la relación que remití al secretario real, Gabriel de Zayas, olvidé alguno sobre el tema que más me interesaba, además de una música de Ptolomeo, algunos comentarios a Platón, libros de astronomía en letra arábiga y caldea y un pequeño volumen de Orígenes.

Luego, el Duque de Alba me dio aviso de que viera las librerías de Haustrat y Breda, de modo que llegué a reunir hasta no menos de trescientos manuscritos originales griegos. Me imaginaba cual caballero andante en busca de la gloria menos material que de recuperación de tesoros del pasado. Mejor que un Marcilio Ficino al servicio de los Médicis, mis victorias lo serían frente a la ignorancia, y sus compañeras, el fanatismo, la ambición y la hipocresía. Lástima que luego la biblioteca imperial se convirtió en otra especie de tumba, en la que buena parte de tanta sabiduría dormiría el sueño del abandono sin aprovechar a nadie. Así que decidí durante mi trabajo como bibliotecario en san Lorenzo intentar salvar del olvido los mejores con una signatura asaz apropiada, 0.0 = 5.

Pero, os decía que a veces añoro Amberes, ese remanso de paz que con los familistas pudimos preservar pese a la guerra, la violencia y la destrucción. Hice lo que pude para evitar excesos, aunque no siempre con éxito. La paradoja del humanismo es que tras intentar despertar universalmente las mentes a la crítica, el pensamiento y la creencia libres, ha de refugiarse en pequeños grupos para no perecer en el vendaval del fanatismo y la violencia. La humanidad no está preparada para vivir los grandes valores, y aunque nuestro deber sea intentar alumbrar un nuevo y mejor estadio de conciencia, a veces no nos queda más remedio que disimular y de algún modo escondernos para poder sobrevivir personalmente. Y con nosotros, la Cultura.

Amberes, ese Amberes, oficialmente católico, tridentino, ocultaba muchos secretos,. que representaban formas particulares de esa fraternidad tradicional y sin nombre, promotora de la civilización, que luego desarrollaríamos en Toledo con Luis de Castilla y el pintor Dominico Greco. La peripecia de la Biblia Políglota motivó otra de mis crisis. La política real que yo trataba de suavizar en lo posible estaba equivocada en el fondo. La Religión no puede utilizarse políticamente pues su escenario natural no el Poder, ni las glorias de Palacio, sino lo más recóndito e íntimo de las conciencias. La política imperial que yo aconsejaba al principio, basada en la firmeza de la unidad católica y la intolerancia hacia los herejes, era un claro error. Empecé a darme cuenta de él por otro motivo, cuando ocurrieron los desordenes por la imposición de los tributos conocidos como décimo. Pero, el mismo edificio emblemático de san Lorenzo no era sino un error de concepto, un extravío moral. Representaba el ideal teocrático, la unión del Cielo y la Tierra realizada sobre un Centro. Pero en este caso, la jerarquización del espacio arquitectónico se había dispuesto de modo que el domus regia, el palacio imperial, se colocaba en el Este, subordinando no ya sólo el domus sacerdotum, el convento, sino incluso el domus domini, es decir, el propio templo, a la política imperial. Felipe, el rey monje tenía su cámara en el sancta – sanctorum.

 

A mi vuelta de Roma, se habían cumplido los peores presagios. Ya en agosto se había producido en París, instigada por Catalina de Médicis, la espeluznante matanza de hugonotes. Estaba así fuera de toda duda razonable que el catolicismo no podía imponerse como garante de la unidad política si queríamos evitar la destrucción de Europa. Era necesario sustituir al Duque de Alba y que su sucesor, don Luis de Requesens, cambiara su política hacia otra más tolerante, que permitiera la actuación creciente de las autoridades flamencas. Y así estuve yo un tiempo, como un pequeño Platón aficionado, aconsejando al nuevo gobernador en su ínsula. Propuse la abolición del aborrecido Consejo de Turbas entre otras reformas dirigidas a la pacificación de la población, como el control de los desmanes y abusos de sectores del ejército imperial, compuesto en buena parte de mercenarios. Mi trato con tanta gente me hizo ver que incluso los católicos flamencos se habían vuelto contrarios a España, por lo que las razones de las revueltas más bien cabía buscarlas en los abusos concretos que en la sola imposición religiosa.         

— Ilegible…

Posdata

En estos momentos tan tenebrosos y altamente peligrosos para la suerte de la Cultura española hoy gravemente amenazada por las instituciones, no está de más, aunque sólo fuese como consuelo, recordar  y si se puede tratar de emular los grandes logros de nuestro Siglo de Oro.

 

 

 

Zarrapastrosa tribada

Cuando no se nos ocurre nada que escribir, o nos da pereza hacerlo, siempre hay alguna hembrista zarrapastrosa haciendo el ridículo y dando por saco que proporciona tema para nuevos amenos chascarrillos. Cultas latiniparlas. Preciosas ridículas de portada de Vogue. Tortilleras contra el heteropatriarcado. Tribadas fanáticas empaladoras. Fricadoras por el socialismo. La verdad es que en este esperpéntico reino borbónico donde toda estulticia e impudicia tiene enmucetado asiento subvencionado por sus idiotizados súbditos, siempre hay una rota para una descosida.

El catálogo de la nueva gobierna de Su Católica Majestad no hay por donde cogerlo. Constituye un esperpento en espejo plano. Ni aposta se puede perpetrar algo que más apeste. Recuerda la Corte del Carlos II El Hechizado. Hay que reconocer la impactante chulería del falsario riéndose impunemente de las instituciones de la monarquía, y lo que desde luego es peor, del perplejo, insultado, humillado, asqueado pueblo al que unos y otros le obligan a pagar esta obscena función.

Sabemos que el gran Líder ha perpetrado un ministerio de igualdad para colocar en urna con fanal y todo para que no coja polvo, con perdón, a la querida del vice cuarto. Todo un engendro que desmiente su nombre porque más parece contubernio de la alcaldesa de Zamarramala y sus huestes el día de santa Agueda.  Un convento monjil sui generis en el que está prohibida la estancia, y es de suponer que el deleitoso uso de varón. Claro que a saber si no aparecerá un deslenguado Boccaccio que cuenta las peripecias ocultas del gineceo. Tal parecería, pero al revés, un casto monasterio ortodoxo del Monte Athos en el que están prohibidas toda clase de hembras, hasta las gatas.

Para un tinglado denominado Instituto de la Mujer no han tenido ovarios, o acaso no se les ha ocurrido, de colocar a un trans, a un begoño, como se dice ahora en el argot madrileño. Pero si a una feroz tribada fricadora que ha hecho méritos para acampar en este gobierno de progreso nada menos que proponiendo empalar a los varones. Sí, sí como lo oyen. A todo hombre por el hecho de serlo hay que meterle un palo u objeto contundente en salva sea la parte que tan bien conocen otros próceres socialistas de pro y popa. Una extraordinaria aportación a la paz y concordia que seguro será recordada. Un éxito asegurado como diría la otra.

El que consiga poner una cámara oculta durante un consejo de ministros, ministras y ministres se va a hacer de oro.

Otro Sí dicen

No amo a Pablo Iglesias, solo me interesa el sexo. El Amor es patriarcal y tóxico.

Los hombres son excluidos del Ministerio de Igualdad de Irene Montera

La Directora de diversidad racial (sic) se va por no ser negra

 

 

Vuelapluma esperpéntica de comunista blanqueado

 

                                                             ¡Roma ya no es Roma

                                                             que es segundo guasinton!

                                                             ¡Tié recreo y toa la hostia

                                                             de una culta población!

 

El clérigo jefe, que había cruzado las manos sobre el pecho, mientras desagraviaba a la pachamama en los jardines de su amurallado Estado se compungía con aviesa mansedumbre por la horrible labor evangelizadora de los antepasados españoles y su destrucción de piadosos imperios satánicos y caníbales.

Con sorosiano disimulo y piadosa congoja se lamentaba de las malvadas concertinas en la amenazada frontera española con la morería, junto con el astuto caimán progre catalán, egregio amigo…

Desde que dejara el rojo solideo entrenaba alambicada sonrisa plena de resabios de protocolo contra las escuelas chabacanas del asombrado pueblo de Dios.

Divinas Palabras insinuadas con flema burlona y devota cadencia. Con ademanes de seráfica madre sonreía con almíbar de santa que coquetea.

Se compadeció de todo el Mal de la humanidad, incluido el por él causado, con una carcajada omnisciente, orquestada de gallos pedantes.

Se desayunaba con puches de polenta preparados por sus cocineras, previa prueba contra venenos de la sufrida monja catadora.

Con manos pulidas del familiar que no quiere sortijas que puedan ser baboseadas por el ignorante amén de piadoso populacho, monseñor alargaba los rincones de la boca, sinuosa de disimulos, aunque desenmascarados tras el brutal manotazo a la católica china que reprochaba su traición a los fieles.

Encorvado con eclesiástica reverencia, zascandileaba muy vanipavo. Y pasó presumido ante las  cámaras y los espejos, recogiéndose con estilo estatutario los pliegues del ropón, estudiando con fingida indiferencia la perfecta caída del capisayo.

Santidad, es que lo del celibato

Luego, monseñor Sarah, (ya te ajustaré las cuentas, negro de…)

Y huye raudo, que la silla gestatoria que funciona a ecológica tracción animal está mal aparcada. Miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

Notas:

Hoy 15 de enero sale el libro conjunto del Papa Benedicto y el cardenal Sarah sobre el celibato y otras cuestiones. Muchos lo valoran como un intento de detener la deriva herética de Bergoglio. No obstante, acaba de surgir un nueva polémica cuando el secretario personal del Papa Emérito niega que éste autorice la co-autoría del texto siendo un simple colaborador.

Pobre Valle, lo que se está perdiendo.

 

 

Animalistas y progres contra Sistemas agrarios

En la posguerra española el conocimiento práctico de los recursos agrarios y de su gestión era muy elevado y trataba de enfrentar las condiciones de penuria existentes. Las antiguas publicaciones del Ministerio de Agricultura, incluidas las de divulgación y extensión agraria eran muy buenas desde el punto de vista del conocimiento de la realidad agraria y forestal. Sobre todo durante los primeros años, saqueado por los socialistas el oro del Banco de España y cuanto valiese para su pillaje, sin apenas divisas, y sin ayudas exteriores como las que recibieron la mayoría de los países europeos, salvo alguna de la Argentina peronista, la autarquía obligaba a gestionar lo mejor posible lo poco de lo que se disponía.

Para lograr auténtica sostenibilidad se trataba de distinguir lo que puede considerarse renta de lo que sería capital natural. Se conocía el medio al menos en su aspecto cualitativo porque a nivel estadístico existían notables lagunas. Especialmente desde que las magnitudes en términos reales van siendo progresivamente sustituidas por otras expresadas en términos monetarios, lo que dificulta el análisis y comparaciones en términos de biodiversidad, especies implicadas, o flujos de materia y energía de los diferentes sistemas agrarios.

Con posterioridad, cuando ya los sistemas tradicionales se habían desestabilizados por la emigración, o la creciente incursión de la agroindustria hubo un grupo de estudiosos españoles, como José Manuel Naredo, Pablo Campos, o Javier López Linage, con los que en otro tiempo tuve el honor de colaborar como ingeniero agrónomo. Eran investigadores preocupados por el conocimiento, mejora y en algunos casos rehabilitación de los sistemas agrarios tradicionales, incluyendo en este concepto una visión integrada  de diferentes aspectos de la vida rural tradicional como la vivienda, los aperos o los objetos útiles. Levantaron acta de un mundo perdido, en el que prevalecía el valor de uso sobre el valor de cambio, la escasez objetiva sobre la subjetiva, el ciclo cerrado y el largo plazo, y en que mal que bien, la gente a base de ingenio, conocimiento diferenciado de su universo y mucho esfuerzo, se apañaba para sobrevivir sin el uso intensivo de energía fósil.

Hace no tantos años se consideraba que la solución del problema social agrario era fundamental para la vida de los pueblos y especialmente para España. Durante la Segunda República este era uno de los problemas sociales fundamentales y muchos achacan al fracaso de la Reforma Agraria el posterior del propio del régimen republicano. Una Reforma instrumentada técnicamente entonces por el catedrático Pascual Carrión que resultaría demasiado lenta, desbordada por la acción revolucionaria de movimientos políticos y sindicales. Y también con un enfoque demasiado parcial, al centrarse principalmente en la Propiedad de la tierra en áreas latifundistas y carecer de una visión de conjunto o integral del problema, incluidos aspectos ecológicos relacionados con la producción.

Ya en la Transición se recrea un Instituto Andaluz para la Reforma Agraria (IARA) cuyo presidente fue José María Sumpsi, mi antiguo profesor de Econometría en la ETSIA de Madrid. Basado en la vieja mitología del reparto de tierras, y sin un apoyo adecuado de servicios, financiación y buenos gestores empresariales, su fracaso estaba anunciado y era cuestión de tiempo. En especial cuando la PSOE ideó otra forma de dominación menos peligrosa para sus intereses partidistas.

Como compensación de ese fracaso y para mantener su clientela de votos y pax social se estableció el sistema de las paguillas, el llamado PER, una especie de sopa boba frailuna actualizada en la que las gentes de la PSOE hacían de píos hermanos limosneros benefactores del convento. Los nuevos manijeros de la PSOE reparten el dinero entre afines como antes jornales los antiguos capataces del malvado amo. Una forma de mantener gentes dependientes y permanentes votantes del pertinaz socialismo.  Y también de no enfrentarse a los poderosos, a la vieja aristocracia o burguesía terrateniente. Un tinglado estable de corrupción, atraso e ineficiencia blindado con el lamentable sistema autonómico cuyo caciquismo estructural impedía la alternativa política.

En España ya no existe la antigua y dramática presión sobre la tierra pues la población empleada en la agricultura y residente en el mundo rural ha descendido enormemente, de modo que muchas extensiones de nuestros campos se hallan ahora solitarias, abandonadas, colonizadas por matorral o las primeras etapas de la sucesión ecológica y  los sistemas agrarios se han simplificado, perdiendo gran parte de su complejidad y riqueza ecológica, cuando simplemente ya han desaparecido.

Detrás de tan profunda transformación existen muchas causas, una de ellas es el cambio en la utilización de la energía y sus principales convertidores: plantas, ganado y máquinas en los sistemas agrarios. De singular importancia es, frente a la ganadería tradicional integrada, el desarrollo de la ganadería intensiva alimentada con productos propios del consumo humano como el maíz o la soja. Un combustible diferente del que usaban las máquinas vivientes de nuestra cabaña autóctona, más resistentes y mejor acomodadas al medio natural y capaces de aprovechar mejor los propios recursos pascícolas y la fotosíntesis no subsidiada con energía fósil, sirviendo además para la tracción en el caso del vacuno.

Hoy asistimos gracias a la manipulación mental de urbanitas ignorantes a otra vuelta de tuerca en el proceso aparentemente imparable de descomposición del mundo rural. La  nueva ofensiva bárbara y fanática se realiza contra actividades tradicionales de gran importancia ecológica como la ganadería brava o la caza. Actividades que forman parte de los hábitos y el ocio rural pero que constituyen actividades de extraordinaria importancia económica y social, también para el sector industrial y de los servicios.

La caza bien gestionada es fundamental en el equilibrio de los ecosistemas. El toro de lidia constituye una rara y preciosa joya zootécnica de gran importancia también para la conservación de las dehesas. Las dehesas constituyen un sistema agrícola, ganadero, forestal y cinegético de extraordinaria importancia ecológica en la España sujeta a las condiciones de la sequía estival. No obstante, su alto rendimiento medido en capacidad de producir proteína animal en relación con la energía fósil empleada ha ido reduciéndose con el tiempo como muestran los importantes trabajos con datos reales obtenidos con documentación contable de base por el investigador extremeño Pablo Campos. Un asunto muy importante que merece una garita aparte.

Pero el actual despotismo iletrado se mueve por prejuicios y o intereses bastardos y no admite razones. El nuevo gobierno de señoritos prepotentes e ignorantes al servicio de fuerzas que muchos ignoran es más de temer que un nublado o que la peste porcina o la plaga de la langosta, todos juntos. Probablemente, detrás de los actuales intentos de prohibir la caza se encuentre el deseo de los gobernantes despóticos de retirar las escopetas y rifles en poder de los ciudadanos, para evitar cualquier posible resistencia a la nueva tiranía que amenaza consolidarse en España.

 

 

 

La Peste

“Pues sabía lo que la muchedumbre en fiesta ignoraba y puede leerse en los libros, a saber: que el bacilo de la peste no muere ni desaparece nunca, que puede permanecer adormecido durante años en los muebles y la ropa, que aguarda pacientemente en las habitaciones, las cuevas, las maletas, los pañuelos y papeles y que quizá llegue un día en que, para desdicha y enseñanza de los hombres, la peste despierte sus ratas y las envíe a morir a una ciudad alegre.”

(Albert Camus, La Peste)

Premio Nobel de 1957, admirador de Unamuno y Ortega, con preocupaciones acerca de la conciencia humana que nos recuerdan las de Dostoievski, Albert Camus fallecía en trágico accidente de tráfico el 4 de enero de 1960. Dicen que en su coche siniestrado se encontró un ejemplar de El hombre y lo divino, obra fundamental de la eximia pensadora María Zambrano. Una obra que quizás le había llegado demasiado tarde, justo a las puertas de la muerte: la conciencia misma se agranda tras un desengaño del amor, como el alma misma se había dilatado con su engaño. Si naciésemos en el amor y en él nos moviésemos  siempre, no hubiéramos conciencia.  Y esta luminosa sentencia convertida en una suerte de epitafio resume toda vida de plenitud, también la del gran humanista tan prematuramente arrebatado por la muerte.

Por una muerte absurda, como tantas de ahora, o de siempre, que sin embargo no le impidió constituirse en uno de los más notables y honrados testigos de su tiempo. Tiempo de búsquedas y desengaños, dirigido al alba pero arrumbado en el ocaso, en que, arrumbada o abandonada la metafísica, el hombre desligado resulta un extraño para sí y para su mundo verdadero: el que tiene que ver con el alma y el amor, auténticas medidas del universo.

Símbolo moderno de la conciencia, Albert Camus es testigo de los actos que se ejecutan sin ser demasiado consciente de ellos como los del señor Meursault, el protagonista de El extranjero (o El extraño, según la traducción de Sainz de Robles). Una vida en la ceguera, sólo aliviada por sensaciones placenteras como la tibieza del cuerpo desnudo de Marie, y que quizás ha de cerrarse con la furia o el insulto.

El drama personal de Camus es también el drama del propio y lamentable siglo XX, un siglo que había traicionado tantas esperanzas: así la del sometimiento de los demonios personales que se pretendía gracias a la psicoanálisis o la del comunismo que presuntamente habría de poner fin a la Historia con una civilización sin amos ni esclavos, pero que el cabo se ha revelado como lo que es: una ideología genocida que el humanista Camus abandonó asqueado. Una ideología que permanecía agazapada pero que hoy vuelve como la peste.

Albert Camus nació en Argelia donde trascurre su juventud. De ascendencia española por parte de madre que le enseñó nuestra lengua, su padre emigrado alsaciano, murió cuando Albert iba a cumplir un año, durante la Primera Guerra Mundial. No olvidaba los problemas de su Argelia natal. La búsqueda de una solución lejos de una imposible “reconquista” o del desarraigo de los franceses de Argelia, que si no tienen el derecho de oprimir a nadie, tienen el de no ser oprimidos  y el de disponer ellos mismos de la tierra en que nacieron. Para restablecer la justicia necesaria hay otros medios que el de reemplazar una injusticia por otra.  La sensación de la propia civilización amenazada. La descolonización no solo de Argelia ha resultado un desastre, acaso cada vez más complejo y difícil de manejar con el actual auge del islamismo fanatizado y propugnador de la sharia como código civil. Un Islamismo que ha pasado al ataque no ya en la Argelia pretendidamente ganada para la causa del laicismo neutro oficial, sino que está degradando la metrópoli republicana francesa con su indeseable multiculturalismo.

En las sociedades en las que se van difuminando las jerarquías y los órdenes morales, intelectuales y estéticos, en las que no hay modelos, o estos se encuentran deformados, se desvirtúa también el concepto de tolerancia y por tanto de sus límites. Tolerar no es consentir. Pues la tolerancia tanto como virtud moral como en su sentido técnico referido a los sistemas de calidad representa un ámbito en que se puede aceptar la diferencia o discrepancia de algunas de las características básicas de un integrante del sistema. Así, tal pieza puede aceptarse si no pone en peligro el funcionamiento del conjunto en su integridad. Lo primero que hay que conocer es el sistema axiológico en que la civilización se basa. Luego la capacidad de integración por la cantidad o por la calidad: por fallos no detectados, o si detectados no corregidos por diferentes intereses, en los subsistemas de educación, socialización e integración social que permiten la reproducción del sistema principal en el tiempo, impidan ésta y pongan en peligro la supervivencia de una forma de civilización. No puede funcionar bien un sistema democrático sin demócratas. Ni una república sin republicanos. Es decir: una sociedad solo puede ser crecientemente libre, próspera y justa si estos valores son vividos por las gentes que la integran. La progresía andante y mandante considera asaz impropio aspirar a la perfección. Son valores antisociales que degradan al ser humano los que promueve.

En su obra maestra, La Peste, Camus nos habla de una plaga que amenaza la ciudad alegre y confiada como diría otro premio Nobel, Jacinto Benavente. La ciudad dichosa e inconsciente hasta que se manifiesta el mal latente, oculto a los ojos de la sociedad. Cuando apareció la obra se consideró una alegoría del nazismo, esa peste que infectó cuerpos y almas antes de arrasar Europa. También de otro movimiento totalitario, el comunismo, causante aún de más muertes y desgracias. Pero no es cosa del pasado sino asunto de extraordinaria actualidad, la alegoría profética de un mundo que se nos desmorona desde hace unos años sin que hasta ahora hayamos advertido la profundidad y gravedad de la amenaza. En lo que llevamos de siglo XXI parecen volver en toda su virulencia muchos males que creíamos ya erradicados. Como nos advierte Camus: el bacilo de la peste ni muere ni desaparece jamás.

El siglo XXI nos muestra un nuevo proceso radicalmente revolucionario. La emergencia del mal ahora en forma de una nueva especie de comunismo devastador pero sin uniformes, cánticos ni correajes como en los años treinta. Un proceso de disolución del orden social, de la familia, de destrucción de la clase media, víctima de la hipertrofia de lo financiero, transformado en poder absoluto y autónomo, inaccesible en castillo desligado de lo real. Y es que Sánchez, Iglesias y sus bandas no aparecen con correajes ni desfiles uniformados. Ni siquiera se identifican con lo que son: comunistas despóticos y totalitarios o meros oportunistas del Poder. Los nuevos servidores del despotismo y mercenarios del gran capital reniegan de los símbolos patentes de orden y jerarquía. Son agentes de entropía moral, intelectual, económica y social. En el caso de España la situación se agrava con los intentos de descomposición nacional y disgregación en partes independientes y enfrentadas.

El mal se manifiesta y ataca a todos, sin respetar a los inocentes. Mas varían las actitudes de los diferentes personajes ante la peste. Así, el patético y abnegado Tarrou que la combate contra toda esperanza. Me quedo con la actitud del heroico y lúcido doctor Rieux, quien decidió redactar la narración que aquí termina, por no ser de los que se callan, para testimoniar a favor de los apestados, para dejar por lo menos un recuerdo de la injusticia y de la violencia que les había sido hecha y para decir simplemente algo que se aprende en medio de las plagas: que hay más cosas en los hombres dignas de admiración que de desprecio.

Ojalá sobrevivamos a la peste que se manifiesta. Ojalá, esta nueva aparición de la peste posea una faceta buena, útil, educativa. Y nos sirva como al doctor Rieux para reconocer y promover las cosas dignas de admiración en el hombre. Un hombre y una civilización que debieran combatir la peste amenazadora con la educación y la escuela. Y promover como vacuna contra la peste y las ratas que la expanden una opinión pública ilustrada y consciente digna de tal nombre.

 

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