Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Memoria histórica. Aniversario de un genocidio

El 6 y el 9 de agosto de 1945 el presidente Truman mandó arrojar sendas bombas atómicas sobre la población civil indefensa de dos ciudades japonesas, Hiroshima y Nagasaki causando cientos de miles de muertos entre ancianos, mujeres y niños. Uno de los mayores y cobardes genocidios de la Historia.  Era una nueva dimensión del terror, del espanto desatado, que superaba la destrucción mediante bombardeos convencionales de Tokio u otras grandes ciudades del Japón. O los también practicados contra las poblaciones civiles de Dresde o Hamburgo entre otras ciudades alemanas no objetivos militares por parte de Churchill.

Contra lo que luego sostendría la propaganda norteamericana a fin de tapar el verdadero alcance y naturaleza de su crimen, los ataques atómicos eran innecesarios porque Japón, completamente desarbolado, estaba sometido a un bloqueo naval que le hubiera obligado a rendirse pronto por hambre. No hubiera podido resistir mucho tiempo.

El genocidio de Hiroshima y Nagasaki supone un caso de crueldad gratuita. No exento del indisimulado racismo y supremacismo inherentes a la sociedad norteamericana. Una sociedad poco culta, prepotente, fanatizada por una oligarquía hipócrita, corrupta y criminal que le ha hecho creer que Dios les ha dado una misión que cumplir e imponer sobre la Humanidad sin importar los medios. Que siempre tienen razón para sus agresiones. Y que tantas veces ha demostrado carecer de filantropía y sentido de la compasión.

También un ejemplo tremendo de lo que puede dar de sí la naturaleza humana cuando caen las leyes y el hombre se convierte en un lobo para el hombre. Entre los huérfanos causados por la masacre mientras casi todos los niños murieron de hambre, penalidades o por la radiación, sin embargo las niñas fueron captadas por la criminal mafia japonesa para su explotación sexual. Tampoco los mandos superiores del ejército imperial japonés con el fanatismo de preferir al emperador a su propio pueblo se encuentran libres de responsabilidades en el trato que inflingieron a la población civil que se supone debieran defender.

Hay otros aspectos relativamente secundarios que completan la infamia o que ilustran su naturaleza. La censura para evitar que se supiera la magnitud del desastre lo que contribuiría a que aumentase el número de víctimas.  La consigna orwelliana de llamar artefactos a las bombas. El papel de la Ciencia y de los científicos. La premeditación organizada en la base de Los Álamos, Nuevo Méjico, no tan lejana en lo moral de las aventuras armamentísticas nazis. Claro que en este caso ellos eran «los buenos».

Después del bombardeo, EEUU creó un instituto de investigación (Atomic Bomb Casualty Commission) en Hiroshima y luego otro en Nagasaki pero no para tratar de curar a los enfermos con atención hospitalaria sino para investigar sobre las consecuencias de la radiación sobre el cuerpo humano. Algo parecido, en cierto modo, a lo de los siniestros médicos nazis. Usando a las víctimas y supervivientes como cobayas humanas.

Es de suponer que muchos norteamericanos aún siguen orgullosos del crimen o lo siguen justificando. Aunque el genocidio atómico en Japón desde luego supone un antes y un después.

 

La diosa de la Misericordia o de la Compasión conocida en Japón como Kwan-on es una forma femenina del buda de la compasión. En la talla medieval que ilustra el texto Kwan- on derrama hacia la Humanidad doliente el bálsamo celestial que sostiene en la vasija de su mano izquierda y recoge con el mudra de su mano derecha.

La divinidad Kwan-on  es auxiliadora de las gentes en peligro o devastadas espiritualmente. Invito al anónimo lector a una oración al Dios de su corazón en memoria de las víctimas y en auxilio espiritual de sus allegados y compatriotas en general.

Y a escuchar este homenaje en forma musical: Kohachiro Miyata toca Honshirabe al shakuhachi o flauta japonesa. (Pinchando aquí)

El Tao que puede ser expresado con palabras no es el verdadero Tao.

 

Otro sí digo

Sobre el ataque japonés a Pearl Harbour y el papel de los servicios secretos norteamericanos puede consultarse el esclarecedor documento del contralmirante norteamericano Robert A. Theobald donde explicaba sus investigaciones (Aquí).

 

 

Sobre Liberalismo español y NeOliberalismo anglosajón

Hace unos días, paseando por la ciudad monumental de Cáceres en la grata compañía de unos queridos amigos, surgió la cuestión del liberalismo clásico o español y la interesada confusión actual con el neoliberalismo de origen anglosajón. Sostenía yo que pese a lo parecido del nombre liberalismo y neoliberalismo obedecían a planteamientos morales y filosóficos diferentes e incluso opuestos en muchos aspectos.

Creo que la importancia del asunto merece unas notas resumen sin ánimo ni mucho menos de agotar un tema tan sustancioso y capital para la Cultura, la historia del Pensamiento y con tantas implicaciones prácticas para la sociedad y la civilización.

Espero que puedan contribuir a aclarar, al menos un poco, el caos en que parece moverse nuestra Política actual.

 

El liberalismo español

El liberalismo español tiene una base metafísica y constituye un instrumento para la promoción de la dignidad humana. Nace de una visión humanista de su realidad. De la idea que el hombre tiene una misión espiritual que cumplir en la tierra. En palabras de María Zambrano: si el hombre naciera en el Amor y en él permaneciera siempre no habría lugar de la conciencia. Amor y Conciencia son los dos polos en los que se ha de mover la conducta humana. Para el desenvolvimiento de la conciencia el ejercicio de la Libertad, como virtud metafísica pero sujeta a las contingencias históricas, resulta insoslayable. Por eso el liberalismo español defiende la libertad de conciencia, de cátedra, de imprenta, de enseñanza, religiosa.  Como se pregunta Segismundo en La Vida es sueño, ¿Teniendo yo más alma, tengo menos libertad?

Tal ejercicio de la Libertad es el que defiende Cervantes y explica con la aventura del morisco Ricote. Admirador de “la libertad de Italia” y conocedor de que “en Alemania se vive con más libertad de conciencia”, trata de asociar la libertad a la responsabilidad de los propios actos: ”La libertad es uno de los más preciosos dones que los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida; y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.

Y Cervantes, en efecto, se jugó la vida varias veces tratando de huir de su cautiverio del mismo modo que su héroe, don Quijote, prefiere morir en la playa de Barcelona antes que renegar de su libertad de amar a Dulcinea.

La tolerancia en su sentido genuino, no en el hoy degradado de consentimiento, es necesaria para el ejercicio de la Libertad.

En estas ideas, junto con los planteamientos platónicos del gobierno de los sabios se basan también los consejos de Don Quijote a Sancho Gobernador.

Los dos primeros principios para el buen gobierno, básicos o abstractos, responden a una referencia externa a la ley natural en la que el sabio, don Quijote, explica al Sancho que va a ejercer la gobernación de la ínsula: “primeramente, oh hijo, has de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada”.

Son palabras de la Biblia: El temor de Dios que significa la sabiduría (Eclesiástico 1-15…) Y también de El Zohar o Libro del Esplendor de la cábala española, citando al Salmo XXV: “está escrito. El secreto del Señor es para los que Le temen”.

También en El Zohar, (salmo CXI): “el temor del Señor es el comienzo de la sabiduría: de buen entendimiento son todos aquellos que lo hacen (sus preceptos) su alabanza durará para siempre” pero en vez del comienzo de la Sabiduría sería más apropiado decir el fin de la sabiduría es el temor del Señor. Sin embargo el Salmista habla del grado más alto de la sabiduría que sólo puede ser alcanzado a través de la puerta del miedo a Dios. Esto se halla implicado en los versículos “¡abridme la puerta de justicia!, entraré por ella, daré gracias al Señor. Esta es la puerta del Señor, los justos entrarán por ella” (salmo CXVIII).

Pero, tampoco es ajena la idea a la Antigüedad clásica. Así en la rebelión de Antígona. O en palabras de Cicerón: ¿los hombres pueden hacer bueno lo que es malo, y malo lo que es bueno?

La primera premisa o referencia del buen gobierno es, pues, externa al gobernante cuya acción debe tenerla en cuenta y servirla. Sea esa tal referencia la Ley natural, un código de conducta, un sistema axiológico o constitucional. Esta referencia externa ha de estar por encima del capricho del gobernante para que no degenere en déspota.

Es decir, estamos hablando de Poder limitado.

La segunda condición del buen gobierno es la indagación de nuestra propia relación con la Ley natural: el famoso “conócete a ti mismo” del templo de Apolo en Delfos. O la pregunta que el servidor del Grial dirige al caballero buscador: ¿a quién sirves?

Es decir, la tensión dialéctica entre la pauta moral y nuestra propia capacidad para actuar en las contingencias personales, sociales e históricas. En las propias palabras de nuestro caballero andante: “lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse; del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey…”

El buen gobernante no sólo debe conocer su propia capacidad sino también la tradición y cultura del pueblo que pretende gobernar. Goethe consideraba que falta de dominio de sí y autocracia están muy unidos: “quien no se domina a sí mismo gusta de someter a otros bajo su poder y voluntad”. La mayoría de los déspotas son psicópatas, incapaces de comprenderse ni dominar sus pasiones.

Sancho, aunque iletrado, resulta un buen gobernador: “letras pocas tengo porque aún no sé el A,B,C, pero bástame tener el Cristus en la memoria para ser buen gobernador…”.

Don Quijote prosigue los consejos a Sancho mediante carta en la que, una vez sentados los principios abstractos, ahora se exponen útiles criterios de orden práctico: “para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras has de hacer dos cosas: la una ser bien criado con todos… y la otra procurar la abundancia de los mantenimientos que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres que el hambre y la carestía”.

Es decir, todo un programa actual de gobierno: atención a la imagen de la autoridad y a la economía.

Y como Tácito, que consideraba “la multiplicidad de las leyes como señal cierta e infalible de un mal gobierno y de un pueblo corrompido”, prosigue nuestro sabio Don Quijote avisando al buen gobernador Sancho contra la excesiva proliferación de leyes. Mal endémico, por cierto, de la política española, puesto que gran número de nuestros políticos piensan que basta la mera promulgación de las leyes sin proveer recursos para darlas curso y hacerlas posibles en la práctica.

Por cierto, ¿se imagina el amable lector lo que pasaría en España si un día se cumplieran exactamente todas las leyes y normativas vigentes, directivas europeas incluidas con las que nos esclaviza y agobia la degenerada socialdemocracia globalista? Sí, en efecto. Sería el colapso total. Un desastre quizás irreversible.

Pero, continúa nuestro caballero: “si las hicieres procura que sean buenas, y sobre todo que se guarden y cumplan, que las pragmáticas que no se guardan lo mismo es que si no lo fuesen, antes dan a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen…”

Y avisa: “No te muestres, aunque por ventura lo seas, lo cual yo no creo, codicioso, mujeriego ni glotón, porque en sabiendo el pueblo y los que te tratan tu inclinación determinada, por allí te darán batería, hasta derribarte en el profundo de la perdición”.

A lo que el buen Sancho le contesta para tranquilizarle que “hasta agora no he tocado derecho ni llevado cohecho”.

Otra lúcida recomendación de extraordinaria actualidad. Es de suponer, visto lo visto, que muchos de los altos dirigentes mundiales actuales se encuentran en el nutrido colectivo de los chantajeables.  Corrupción, pederastia, satanismo, mafias traficantes… Solo así, se explicarían algunas de sus extrañas decisiones ajenas al bien común.

Finalmente, cuando Sancho dimite de su cargo, don Quijote le consuela: “ven tu con segura conciencia y digan lo que dijeren”

Don Quijote ejerce la voluntad de ser libre, la voluntad de ser responsable en busca de la maestría, maestría de la que aún carece en la aventura de Andresillo que tan amargo sabor deja al lector, pero que desarrolla a lo largo de sus peripecias para poder lograr el genuino ideal caballeresco: la consecución gracias a la fortaleza y la inteligencia de los grandes valores metafísicos de Justicia y Libertad, pues “las armas tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida”. Es el ejercicio legítimo de la violencia que guarda la convivencia y el estado de derecho.

Existe una llamada a la responsabilidad individual más allá de la omnipresente pretendida protección del “papá estado”. En palabras cervantinas, en este caso de Preciosa, La Gitanilla: “en este mi baxo cobre/ siendo honestidad su esmalte/ no hay buen deseo que falte/ ni riqueza que no sobre/ no me causa alguna pena/ no quererme o estimarme/ que yo pienso fabricarme/ mi suerte y ventura buena”.

Aquí se encuentra la responsabilidad de cada persona en la buena marcha de la república. Y en especial de las clases rectoras o dirigentes. Cervantes critica las posiciones de status sin rol. La jerarquía social ajena al mérito.

La conducta de los duques parece indicar que las distinciones y privilegios que disfrutan como miembros de la nobleza no tienen fundamento en el propio mérito o virtud reales, ni cabe encontrar especial sentido del honor ni de la justicia en tratar de burlarse de un supuesto loco cuya nobleza de corazón y valor moral se encuentra tan lejos de su comprensión.

Para un hombre de mérito y talento como Cervantes, los duques de su obra magna, como otros aristócratas a los que tuvo que recurrir durante su vida, formarían parte del vulgo: aquellos que no saben.

Nuevamente nos tropezamos con la cuestión de la sabiduría como regidora de la conducta humana. Y con ella con el problema de la educación y de la selección o promoción de la gente. Para el verdadero liberalismo español la educación siempre ha sido fundamental. El liberalismo clásico español se basaba en una visión humanista, respetaba el mundo de los valores metafísicos, la Justicia, la Libertad, el Bien, la Belleza, cuyos valores trataba de realizar en el nivel político, social, cultural y, desde luego, personal. En la conciencia de cada hombre, para poder construir una sociedad basada en tales valores. El pilar político de la sociedad debe ser la promoción y defensa de la dignidad humana. Este ideal se expone durante nuestro Siglo de Oro en muchas grandes obras de nuestros más lúcidos antepasados. Además del Quijote, las Empresas políticas de Saavedra Fajardo, obras como El Príncipe o El Discreto de Gracián, la tantas veces “políticamente incorrecta” obra de Quevedo, o la metafísica de Calderón….  Sin olvidar la pionera y extraordinaria obra de selección de personal del doctor Juan Huarte de San Juan, Examen de los Ingenios. Baste esta muestra reducida por citar algunas de las más notables o conocidas.

En todo caso el Arte posee una gran importancia en la educación. Actúa no solo sobre la inteligencia sino también conmueve, mueve emociones, dirige hacia.

El primer documento de lo que pudiéramos considerar una muestra de derecho constitucional embrionario, en el sentido de pacto para acotar el poder, se firma por Nuño Núñez y los repobladores en el valle de Brañosera, Castilla, allá por el remoto año 824. Surge la prestigiosa institución de los jueces de Castilla y su manera de administrar justicia mediante fuero de libre albedrío. España es pionera universal de protección de derechos humanos con las Partidas del rey Sabio en las que se respetan y protegen derechos de las minorías. O el hito, insólito en otras culturas europeas, de las Leyes de Indias. Nuestra Escuela de Salamanca promueve el derecho de gentes, la libertad económica sujeta a principios morales y a la conciencia del hombre que debe ser bien formada. Critica el bastardeo de la moneda y la inflación como delitos abominables. La Economía es una rama de la Moral dirigida a comprender la realidad de la satisfacción de las necesidades sociales atendiendo a la condición humana en cada peripecia histórica y social. No una ciencia autónoma, abstracta, divorciada de la Moral y basada en postulados matemáticos, abstractos, inspirados en la mecánica newtoniana. Volveremos a este asunto, luego.

 

Y el neoliberalismo anglosajón

Sin embargo, hoy predomina por la influencia anglosajona, tantas veces nefasta, el llamado neoliberalismo. Desde luego existen aspectos comunes con el liberalismo clásico, como es el de pretender limitar el poder del Estado para de ese modo favorecer la libertad de comercio y empresa y evitar que la iniciativa privada resulte aplastada por la burocracia y la maquinaria estatales.

Pero, que sin embargo, también al neoliberalismo pudiéramos decir que le sobra una “e” y cabría calificar de no liberalismo en el sentido clásico español.  Cabe decir que se trata de una especie de liberalismo mohatrero. De un liberalismo ayuno de metafísica. Paradójicamente, una de sus obras modernas de referencia más conocidas es “La rebelión de Atlas” de Ayn Rand. Y su famoso ¿quién es John Galt?

El neoliberalismo se preocupa no tanto por los derechos humanos cuanto por la libertad de comercio y de circulación de mercancías. Es decir, por cuestiones materiales más que humanistas o espirituales. Prioriza el valor de cambio sobre el valor de uso. También el papel del dinero en la actividad económica es diferente.  Frente a la economía real, la que satisface necesidades reales de la sociedad, el neoliberalismo representa la hegemonía de la economía financiera. El cambio de mentalidad se comprende bien cuando la legitimación social de la empresa o de la actividad económica se establece en crear valor para el accionista en vez de en satisfacer necesidades reales de las gentes en forma de bienes y servicios.

Incluso del dinero, que no representa la contracorriente del flujo de circulación de bienes y servicios sino el dinero invención o de encaje, no soportado por el valor de la realidad material. Es el dinero como expresión del Poder abstracto omnímodo que se manifiesta como hierofanía cuando y donde quiere. Una simple anotación en una cuenta sin contrapartida real. En cierto modo cabría considerarlo como una especie de dinero falso. En los casos más graves origina desfalcos que hay que cubrir saqueando a accionistas minoritarios, clientes o contribuyentes en general. Un dinero falso o mohatrero que es preciso quemar con guerras, preferentes, productos financieros basuras, desfalcos de diseño con bizarros nombres ingleses, quiebras más o menos fraudulentas y abusos amparados por Estados títeres. Una de sus posibilidades, como mucho nos tememos, es arruinar la economía real.

Y con ella, la sociedad y la nación para promover un supuesto gran salto adelante como paradoja o irónicamente diría Mao, porque detrás de tal hegemonía financiera cabe colegir muy siniestras intenciones. Al final del proceso, la tiranía globalista contra las naciones estado.

El neoliberalismo no promueve la educación en valores, ni en el conocimiento de la propia tradición o Cultura ni menos el conócete a ti mismo o la igualdad ante la ley. En la práctica está desmontando el orden social nacional, atacando a la población autóctona y a las instituciones.

Más que el conocimiento de la Historia, promueve una Utopía, la neoliberal, si bien puede disfrazarse de modo transitorio y equívoco con la socialista. Contra la libertad de investigación, opinión o cátedra, promueve leyes totalitarias como la española de Memoria Histórica. Una visión sectaria unilateral con el punto de vista que más convenga al Poder. Y lograr la supuesta superación de la Historia para obtener una Utopía global totalitaria. Para ello ha de procurar la destrucción o al menos la pérdida de soberanía del Estado nacional para transformar a sus ciudadanos, ya indefensos, en una especie de siervos del gran capital financiero internacional. La peor esclavitud posible, la del esclavo que ni siquiera es consciente que lo es. Y que, en consecuencia, no intenta escapar como Cervantes de su cautiverio en Argel.

Otro de los instrumentos del neoliberalismo que denuncia su verdadera condición de anomia o carencia de valores es la promoción del multiculturalismo con la interesada confusión entre tolerancia, virtud de los fuertes y competentes, y consentimiento, defecto de los inanes o ineptos. O de las consignas del marxismo cultural. El multiculturalismo pretende la igualdad de todas las civilizaciones, y con ello, la ruina de la propia civilización occidental basada en la Ilustración y la tradición cristiana de separación entre Iglesia y Estado. Se crean privilegios para colectivos que pretenden, y a veces consiguen, vulnerar el principio de igualdad ante la ley o de presunción de inocencia.

Dado que el neoliberalismo tiene que ver básicamente con la hegemonía de lo financiero sobre lo real, el marxismo clásico con la lucha de la clase trabajadora contra el Capital ha evolucionado a la creación de, y pugna entre, diferentes colectivos más o menos particularistas, ajenos al internacionalismo proletario clásico. Hembristas, LGTBI, nacionalistas, racistas, abortistas, invasores, mafias étnicas o económicas. Todo ello favorece el desorden y la injusticia social, la creación de guetos.

No es de extrañar que una de las obras de referencia de este movimiento como la del neomarxista americano Saul Alinsky, gran gurú del Partido demócrata, titulada  Rules for radicals, esté dedicada nada menos que a Lucifer. “Que se me perdone por tener al menos un reconocimiento para el primer revolucionario: De todas nuestras leyendas, nuestra mitología y nuestra historia (y quién puede saber dónde termina la mitología y dónde empieza la historia, o cuál es cuál), el primer revolucionario conocido por el hombre, aquel que se rebeló contra el poder establecido y lo hizo de manera tan eficaz que pudo al menos ganarse su propio reino: Lucifer” (Saul Alinsky).

Alinsky fue un marxista americano con cierto componente satánico. Judío sionista, nacido en Chicago, ex mafioso de la banda de Al Capone, faro iluminador del Partido Demócrata al que ilustró sobre una forma de hacer política mediante técnicas como las comunity organizing, “una organización popular es un grupo conflictivo, su única razón de ser es lanzar una guerra contra los “demonios” que le causan sufrimiento e infelicidad”.

Pero algunos de los “demonios” a los que se refiere Alinsky no serían objetivos o sociales, sino que tienen una base subjetiva, psicológica, tales como la envidia igualitaria, el resentimiento social atávico, el odio a la jerarquía espiritual, intelectual y moral, la conciencia de la propia mediocridad, el fracaso en el proceso de individuación, en la maduración como ciudadano adulto, educado, sujeto de derechos pero también de deberes. Es decir, en los contravalores del liberalismo clásico y la educación, fomentados y explotados por la izquierda.

De este modo se abandona a la clase obrera o trabajadora en general, (componente de la economía real) como instrumento revolucionario para “empoderar” a diferentes grupos o colectivos que ya no tienen que ver con las fuerzas productivas ni con las relaciones de producción del marxismo clásico y a los que se les ofrece tribunas y eco de resonancia y representación impostada en los media controlados: pijerío comunista desaliñado, homosexuales, lesbianas, hembristas, abortistas, ecologistas urbanitas, golpistas racistas étnicos, zarrapastrosos varios, lumpen, drogadictos, chusma embrutecida, envalentonada y soez. Más que defender al trabajador, su razón o al menos coartada histórica de ser, ahora la cuestión es defender a las instituciones globalistas (Europeísmo tecno-burocrático, BCE, FMI, ONU, OTAN, “Bilderberg” y similares…).

Sin olvidar el decisivo papel del nuevo rol del dinero. Diferente sino opuesto al expresado en palabras de uno de los personajes ficticios de la antes citada obra de Rand, un empresario que parece hablar en nombre del liberalismo clásico: “el dinero es la forma material del principio según el cual quienes desean tratar con otros deben hacerlo mediante transacciones entregando valor por valor. No es el instrumento de los pordioseros que exigen llorando el producto del trabajo ajeno, ni de los saqueadores, que lo arrebatan por la fuerza, el dinero se hace solo posible gracias a quienes lo producen”.

En principio, Alinsky parecería un revolucionario más, en la línea de la ocupación de la Cultura que ya patrocinaba la Escuela de Frankfurt o Antonio Gramsci. Pero lo interesante y acaso novedoso es cuando estas técnicas de subversión son empleadas maquiavélicamente por el propio Poder real para sus proyectos de construcción del NOM, una de sus fases es precisamente emplear estos instrumentos en la fase de desestabilización, destrucción de lo que hay. Así lo viene haciendo la oligarquía plutocrática con instrumentos políticos como el Partido Demócrata americano que sirve de escuela aquí a nuestro doctor falsario e inspira a mucha de la izquierda degradada actual.

Con una serie de planteamientos tales como el pragmatismo amoral, la deslealtad, el materialismo anti-metafísico, la propaganda y la manipulación mental al servicio de la ingeniería social, el socialismo disfrazado de, o reconvertido en, “progresismo”. Y desde luego el disimulo del abuso de poder mediante la propaganda y el embrutecimiento programado.

Las socialdemocracias constituyen agentes de creación de déficit crónico y de ingente deuda mal llamada soberana que engordan la gusanera del Gran capital globalista financiero mientras arruinan a largo plazo las sociedades y anulan su soberanía. Desde este punto de vista globalista financiero resulta preferible para el Poder un socialista o socialdemócrata despilfarrador genético crónico que un liberal clásico con sacrosanto temor al déficit. De ahí esa alianza o sinergia aparentemente contra natura. Pero no deja de ser curiosa la deriva de las decrépitas socialdemocracias, vía ocupación de la cultura, hacia el travestismo ideológico de la pseudo ecología, la promoción del aborto, la quiebra familiar inducida, el nazi-feminismo, la homosexualidad, la eugenesia, la drogadicción, la manipulación genética, de la alimentación o del clima, la neolingua políticamente correcta, el animalismo o las invasiones islamistas, el multiculturalismo liberticida, sin olvidar el materialismo rampante y los ataques a la metafísica occidental. En algunos casos esa deriva se realiza de modo consciente y premeditado por los dirigentes de alto nivel, en otros puede que de modo inconsciente, mohatrero, para muchos de sus fieles. Todo lo contrario de los principios y  propuestas formativas de un Saavedra Fajardo o de un Cervantes.

Pero estos agentes de destrucción, cómplices del neoliberalismo, no se producen solo en España. Si bien aquí se refuercen con la peligrosa pinza existente entre globalistas movidos por organizaciones oligárquicas internacionales e indigenistas tribales acaparadores de privilegios y saqueadores de impuestos atrincherados en las Comunidades autónomas.

Otro de los instrumentos fundamentales de dominación es la propaganda. La consigna, la demagogia en vez de la búsqueda del conocimiento o de la sabiduría. Se emplean muchas de las técnicas de propaganda, algunos de cuyos teóricos clásicos fueron Gustavo Le Bon o Joseph Goebbels en lo político, para influir en una opinión pública poco exigente o cada vez más frívola e ignorante. Y también técnicas que especialmente en el ámbito empresarial americano desarrolló otro famoso gurú, Edward Bernays, un sobrino de Freud experto en manipulación.  Y autor de obras de gran trascendencia tales como The manipulation of american mind.  

El discurso cervantino sobre las Armas y las Letras se ve degradado ahora por una utilización de la Fuerza militar en el mantenimiento de guerras permanentes, provocadas la mayoría de las veces por acciones de falsa bandera. Una mohatra al servicio de los intereses de la industria de armamentos que no busca la paz como indicaba Cervantes sino la dominación mundial para implantar los intereses globalistas por la violencia allí donde no es suficiente la propaganda y la manipulación mental.

Convine resaltar aquí que tales cosas son posibles porque los principales media se encuentran en manos de financieros y en caso el español monopolizados por las ideas de las zurdas españolas que no actúan contra los intereses financieros y monopolistas de sus amos. Muchos media convencionales que se quejan de pérdida de audiencia y credibilidad debieran considerar si acaso ello tiene que ver con su renuncia a formar una verdadera opinión pública digna de tal nombre. Y sin opinión formada, culta, no hay verdadero pueblo en sentido político, ni auténtica democracia.

Insisto en este punto ¿Neomarxistas aliados sino cómplices del neoliberalismo? Se trata de una aparente contradicción, una supuesta incoherencia teórica. Sin embargo ya hemos visto que la creación de déficit y deuda crónicos y crecientes sirven los intereses, nunca mejor dicho, del gran capital globalista internacional. Pero también depende del plazo y proceso histórico que se contemple. La etapa de subversión presenta sinergias y tácticas comunes. A diferencia del marxismo clásico la última etapa de la revolución no sería la dictadura del proletariado y el paraíso comunista de la sociedad sin clases, sino el NOM caracterizado por la dictadura de la oligarquía plutocrático financiera, ¿también satánica?, mundial y la consecución de un sistema de esclavitud absoluta en la que, quebrado el universo espiritual, ni siquiera los esclavos serían conscientes de que lo son. Una etapa previa es la desestabilización y destrucción final de los Estados nacionales, sus economías reales y sus sociedades históricas sustentadas en la agredida clase media, a los que se les intenta desprestigiar como antiguallas a superar mediante instituciones globalistas oligárquicas, carentes de control social ni democrático, soportadas por tecnoburócratas apátridas que deciden desde su supuesta e impostada superioridad moral, tapadera de su real corrupción y encanallamiento qué es o no lo bueno para la ciudadanía ahora degradada a gentes sin cultura y tradiciones propias, indefensas como barquitos de papel en el torbellino histórico.

Es preciso comprender en definitiva que globalismo no es internacionalismo. Que el internacionalismo si quiere ser beneficioso y factor de progreso para la Humanidad debe acometerse desde el fortalecimiento de la Nación y sus instituciones culturales, políticas, económicas (de la economía real, la que satisface necesidades reales de la gente) y no desde su sabotaje o ninguneo. Desde la soberanía nacional, pero no desde su pérdida o traspaso. Que es desde la educación y la promoción del mérito, del esfuerzo, de la condición de hombres libres, iguales ante la Ley y con los mismos derechos y obligaciones, pero no de esclavos domesticados por la propaganda, habituados a la sopa boba, como se puede tratar de lograr una sociedad liberal, más justa y mejor.

 

Y para ello debemos volver a nuestro liberalismo español

En otras obras cervantinas como El Coloquio de los perros o Rinconete y Cortadillo también se hacen interesantes reflexiones críticas sobre el estado real de funcionamiento y corrupción de la sociedad española de la época, y se deja traslucir una creciente sensación de que buena parte de la clase dirigente no cumple adecuadamente con sus obligaciones. Por no decir como bien podríamos afirmar ahora que ha dimitido de su responsabilidad social e histórica con la sociedad y con la civilización.

En el Coloquio, uno de los canes sabios cuenta al otro sus aventuras y peripecias mientras se ocupó de guardar un rebaño de ovejas. Y observa, cuando trata de averiguar la verdad de los extraños ataques que sufren, como son los propios pastores quienes so pretexto del lobo matan y roban el mismo rebaño que deberían cuidar.

En las aventuras sevillanas de Rinconete y Cortadillo se describe con toda la ironía cervantina la congregación de Monipodio, que viene a ser el trasunto de una cofradía o incluso de una contra-orden iniciática, con fines poco benéficos o piadosos, por cuanto se dedica al robo y el pillaje, eso sí, bajo la advocación mohatrera de María Santísima.

Una organización perfecta en su clase en la que además de una variada tipología de elementos del hampa no faltan los funcionarios de policía y justicia que deberían reprimir los mismos delitos de los que se benefician. Desnudo de cualquier sentido moral, la realización de toda clase de trabajo se aborda allí de un modo técnico, como algo profesional que es preciso hacer bien, según una serie de reglas fijadas por Monipodio:”cosa nueva es para mí, que haya ladrones en el mundo para servir a Dios y a la buena gente” se sorprende uno de los pillos. A lo que contesta otro más experimentado: “señor yo no me meto en tologías. Lo que sé, es que cada uno en su oficio puede alabar a Dios”.

La Sevilla donde se ambienta la organización de Monipodio, que Cervantes conoce tan bien, lejos de cualquier paradigma utópico constituye el paraíso de los picaros y maleantes: muchas leyes, normas y enredos varios, funcionarios ignorantes, desmotivados o venales, para que el hampa pueda campar a sus anchas. Donde dice cofradía digamos partido político o gran empresa y donde dice Dios, pongamos democracia, constitución o economía de mercado o creación de valor del accionista y ya tenemos el tinglado mohatrero con términos actualizados. Todo un modelo de Socialdemocracia a la española.

Puede que algún observador escéptico, o que no quiera complicarse la vida, aún siga pensando tras leer estas notas que no hay sino molinos donde nosotros vemos gigantes. Desde luego nos encontramos ante un gran desafío histórico. Que solo desde los valores de nobleza y sublime dignidad de un arquetipo del Bien, la Libertad y la Justicia como Don Quijote podemos abordar.

Es decir, desde los ideales del liberalismo clásico español.

 

Pos scriptum

Sobre las relaciones del doctor falsario con el Partido demócrata norteamericano y el siniestro plutócrata globalista George Soros, puede verse este enlace que me ha pasado una querida lectora, AQUI

Gracias

 

 

 

Esperando a Godot

Entretenidos con el vodevil y comedia de enredo de la casta político-mediática española del ahora te junto, ya no te junto, voy a preguntar a mis sometidos deudos, me compicho con este terrorista y con aqueste otro golpista, quiero ser ministra aunque sea de Marina, y suma y sigue o qué pasa con el romance o amoríos del caprichoso pero apuesto abogado franco catalán y la Carmen gitana que no de Merimée,  parece que no estamos prestando suficiente atención a dos importantes cuestiones internacionales globalistas. Asuntos aparentemente no interrelacionados, pero que acaso pudieran terminar estándolo entre sí, y también con el partido franquicia del Demócrata americano en España. Me refiero a la PSOE y su no menos bizarro representante obamo-clintoniano, un tal Mister Sánchez, el yernísimo y niño de la tesis.  Se trata de dos casos dramáticos que ponen los pelos de punta.

En EEUU por fin se ha detenido al multimillonario judío sionista globalista financiador del Partido Demócrata Jeffrey Epstein. El magnate ha ido acusado de ser cabecilla de una extensa red pedófila de alto copete para el servicio de la elite globalista sionista, a cuyos miembros ofrecía sana diversión, pero luego tenía la posibilidad de extorsionar una vez grabados en filantrópico acto de servicio. Y, según las acusaciones, no solo de pedofilía sino también incluso de terroríficos sacrificios de niños y niñas en rituales satánicos. Tales presuntas hazañas se perpetraban en su isla particular, conocida como la isla de las lolitas, a la que eran invitados la flor y nata de la casta político- financiera judía y anglosajona. Entre otras personalidades filantrópicas de la élite mundial, según las fuentes estarían figuras señeras del Partido Demócrata como los Clinton. O el príncipe Andrés, representante de la puritana e hipócrita Casa Real Inglesa. O miembros y miembras del famoseo progre de Hollywood.  Incluso la estrella emergente de los demócratas, Alexandra Ocasio Cortez, ha sido acusada de alcahueta al servicio de Epstein por fuentes rusas.  Sin embargo, nuestras heroicas feministas todo a cien del yo sí te creo permanecen calladas como p.

Otra gravísima cuestión que pudiera tener consecuencias incalculables es la esperada y temida caída del por largo tiempo tambaleante Deutsche Bank. Otro súper tinglado financiero basura, en este caso alemán. Sí, tan serios que parecían los del Cuarto Reich del yelmo pincha euros. Y tan exigentes que eran con los denostados y humillados PIGS, bien que habían engordado a su cerdo y a su prusiana gusanera.

Un final de wagneriano ocaso de los dioses para la Feliz Gobernación de la Fhüresa Merkel, con hundimiento del Walhalla plutocrático incluido. Cosas de la codicia por el Oro del Rhin, robado a sus hijas.  Y, al cabo, recobrado por éstas tras arrastrar al fondo del abismo al malvado traidor y asesino Hagen.

Aún tomadas con el mejor humor y estoicismo posibles, ambas cuestiones son tremendas y pueden tener efectos devastadores como bombas de racimo, y no se sabe del todo quién podrá librarse de debacle. Del tinglado pedófilo y GLBTI, si no se puediese tapar, probablemente se intentarán acotar los daños echando carnaza de segundo nivel de gentuza.  La mayoría de los medía están en manos de sionistas compadres y amiguetes. Del desastre financiero, del que la casta anterior tampoco sería del todo ajena, si al final se produce, no creo que podamos librarnos los de siempre.

Dos cuestiones, junto con el reciente desastre electoral del felón izquierdista Tsipras en Grecia, que pueden amargar la plácida siesta veraniega de Mister Sánchez. Por muy trilero y cínico que se sea, pucherazos aparte, cabe temer que puedan pillar la esquiva bolita. O que la tremenda magnitud del escándalo demócrata o el caos económico – financiero venidero pudiera dar al traste con trileros, mesas de trile, alabancionistas y soplones cómplices.

Es tremendo pensar hasta qué punto se ha podido degradar la clase dirigente mundial.  Y el comprobar que las mayores amenazas para la sociedad puedan provenir de quienes más obligación tienen de defenderla.

 

 

 

 

De fronteras, membranas y límites

Nos explicaba Borges que el Universo, que otros llaman Biblioteca, se compone de un número indefinido tal vez infinito de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas…

También que a cada uno de los muros de cada hexágono le corresponden cinco anaqueles y que cada uno encierra  treinta y dos libros.

Según el segundo axioma borgiano el número de signos ortográficos es veinticinco.

Sea como sea, incluso el caos más monstruoso está ordenado al menos en hexágonos, anaqueles y libros. La Biblioteca incluye también todas las estructuras verbales, todas las variaciones que permiten los veinticinco símbolos ortográficos.

No todos tienen sentido al menos conocido ni simbolizan una realidad descifrable.

La Gramática, la Sintaxis, la Semántica pueden ser meras cábalas, ilusiones para hacer comprensible el caos y crear civilización o trabajo útil. Pero sin estos límites culturales a la entropía no hay conocimiento ni tampoco forma de transmisión del mismo. Sin códigos el Universo deviene en idiolecto indescifrable.

El Universo es una realidad vibratoria. Los sentidos nos permiten una especie de ventana de oportunidad para acceder a partes o fracciones limitadas de esa realidad vibratoria. Nuestro cerebro, que es Naturaleza y Cultura, traduce la impresión de esas vibraciones en ideas, sentimientos y promueve conductas.

El orden es una simple necesidad cultural ¿o también lo es de la Naturaleza? El sentido, el cosmos, que es lo que significa universo ordenado ¿es una superstición propia de la finitud humana o una necesidad de la manifestación?

La naturaleza tiene límites. Las galaxias, los sistemas solares, los planetas, los ecosistemas con sus biotopos y biocenosis se pueden definir porque tienen límites. Incluso cada criatura por pequeña o sencilla que sea los tiene como condición sine qua non para ser. Seres diferenciados en tejidos. Hasta la célula posee membranas. Y los átomos, órbitas electrónicas con límites de probabilidad.

La membrana es una pared o barrera que delimita un medio exterior de otro interior. Por tanto es una estructura necesaria para todo ser vivo, como único procedimiento para crear un medio interno. Con su propio metabolismo que permite una fisiología y el mantenimiento de una anatomía.  Los únicos seres vivos sin membrana plasmática son los virus que necesitan de otros seres vivos para su propia supervivencia.

Creemos que recordar todas estas cosas tan archisabidas viene a cuento cuando asistimos con renovada perplejidad como hoy es preciso demostrar lo evidente. Que ningún sistema sea natural, social, político o económico, puede vivir ni menos sobrevivir sin límites o fronteras, que precisamente le distingan o diferencien del medio exterior.

Sin embargo, Su Santidad Paco I El Irenista viene abogando de modo asaz impertinente, chocante y desde luego incoherente, porque no practica en lo propio lo que exige a los demás, la abolición de fronteras. Tampoco su irenismo que tanto recuerda al del oscuro payaso de ZP, el farsante mohatrero de la Alianza de las Civilizaciones inventada inicialmente por un ayatolá jomeinita, se aviene con propuesta de razón al abogar por una suerte de siniestro multiculturalismo, por el que todas las civilizaciones vendrían a ser igualmente respetables.  Una comunidad de carmelitas descalzos o una tribu caníbal. Los derechos civiles y la igualdad de todos los ciudadanos ante la Ley propia de la civilización europea o la teocrática saria islámica amparadora de normas medievales para árabes semi salvajes o de la opresión de la mujer. La libertad de expresión, cátedra o conciencia con el islam que significa sumisión, sometimiento, a una pretendida voluntad divina expresada de modo fijo e inamovible en el desierto arábigo y en lengua árabe hace varios siglos.

La conclusión final en coherencia de los planteamientos del Papa irenista supondría el final de toda teología, en cuanto significa orden intelectual de lo sagrado, y por ende, de la propia Iglesia Católica que administra y mantiene una de esas formas teológicas en la Historia.

Pero esta fase del promovido “vale todo” no puede ser sino una fase transitoria. Una fase de destrucción de estructuras y órdenes de toda clase. Nacionales, culturales, jurídicos, tradicionales, lingüísticos,… Algo parecido a la infección de una célula por un virus. El virus trastorna el ADN celular, trastocando el mensaje genético y logrando que la célula sintetice las proteínas del virus en vez de las suyas.

En este proceso llama la atención el colaboracionismo de las Izquierdas, traidoras no solo a sus sociedades y naciones sino especialmente a la clase trabajadora que dicen defender y que constituyen su pretexto político.

El final de esta transición será el caos más absoluto o con toda probabilidad, otro orden que creemos muy probablemente despótico. Otra forma de sumisión, a la plutocracia internacional.  El globalismo actual manipula el cosmopolitismo como movimiento integrador que subordina los intereses de una fracción o de una nación en los intereses de un Todo, supuestamente mejor.

Contra este desastre anunciado disponemos de nuestro sistema inmunitario. Que debe identificar, distinguir, valorar y enfrentar las amenazas. En el caso de lo cultural, es preciso recuperar la distinción entre consentir y tolerar, hoy intencionadamente confundidas. No es lo mismo tolerar que consentir.

La tolerancia es una virtud del competente y del fuerte. Del que tiene criterio para establecer los límites de lo que debe o no ser tolerado y desde luego la voluntad de aplicarlo.

Por el contrario, el consentidor es un defecto o vicio del inepto, débil o cobarde. O bien carece de criterio para distinguir lo bueno de lo malo, por lo que no tiene criterio de aceptación o rechazo de conductas, o es tan débil o cobarde que aunque lo tuviese no se atreve a aplicarlo.

Al cabo, el lenguaje nos permite ordenar la monstruosa Biblioteca borgiana. Dar sentido a la realidad, crear orden y civilización. No todos los libros de sus anaqueles tienen sentido o mantienen un relato coherente. No todos, aunque sean coherentes, resultan igualmente recomendables. Umberto Eco nos dice que la Biblioteca monacal puede desaparecer como resultado de ciertos intentos de proteger el contenido del Finis Africae del conocimiento público. Si un ciego y fanático Jorge (no Borges) sino de Burgos la prende fuego. De ella sólo quedarían unos muros humeantes. El límite, ahora sí superfluo, entre dos nadas.

La capacidad de elegir es el ejercicio de la Libertad. Hoy amenazada cuando se difuminan o quitan los límites. Cuando de un modo torticero y con cómplices encanallados o ineptos se pretende acabar con la Tradición y la Historia.

 

Otro Sí digo

Y otra más sobre lo mismo

 

 

El doble asesinato de Miguel Ángel Blanco

Cuando se cumplen veintidós años del horrible y sádico asesinato de Miguel Ángel Blanco un miembro de su propio partido, el PP ¿renovado? de Casado, traiciona su memoria votando a los herederos de sus asesinos de ETA para nada menos que la presidencia de una pintoresca e impertinente Comisión de Derechos Humanos de las llamadas Juntas generales de Guipúzcoa. ¿Herederos de etarras presidiendo comisiones de Derechos Humanos? Cosas de vascos de pura raza vasca incomprensibles para la gente civilizada. Supuestos correligionarios de las víctimas votando a los de sus asesinos, cosas de vascos de pura raza vasca incomprensibles para la gente civilizada. O con sentido del honor, la dignidad y la vergüenza que estamos comprobando les faltan a los vascos de pura raza vasca. A los hechos me remito.

Pero el traidor del PP ahí sigue en su poltrona sin que el bizarro gran líder Casado diga esta boca es mía. Sin duda este bochornoso espectáculo de traición, cobardía, infamia y colaboración con el crimen también alcanza al bizarro gran líder Casado, cuya credibilidad es menguante a medida que la osadía y desvergüenza de los irredentos rebeldes de su partido es creciente e impune.

El asesinato de Miguel Ángel Blanco supuso tal nivel de indignación en toda España que incluso obligaría a recular a los encanallados cómplices del PNV.

¡Pobre Miguel Ángel Blanco sacrificado para el medro de gentes abarcenadas y sobrecogedoras que ni siquiera le guardan memoria! Toda una segunda muerte. La de su memoria y las razones o sinrazones de su sacrificio en el sangriento altar del criminal nacionalismo vasco.

¡Qué vergüenza para el Partido Popular! No se puede caer más bajo. O sí, que diría el cobarde felón Mariano mirándose al espejo.

 

Sobre el Evangelio de la Ecología integral

De la mano del activista argentino, “se equivocó la paloma, se equivocaba…”, la bimilenaria y otrora orgullosa Iglesia Católica se va reduciendo y asimilando a una ONG más al servicio del NOM y la plutocracia internacional. Algo raro y paradójico, desde el punto de vista de su Tradición, cuando además de un Gobierno es también un poderoso Estado muy celoso de su poder material y de la inviolabilidad de sus fronteras.

Bien es verdad que tras el Concilio Vaticano II, en la época del Papa Roncalli, comenzó el aggiornamento eclesiástico extendido ahora urbi et orbi a todas las criaturas de los diferentes Reinos mineral, vegetal y animal en una suerte de renovado hilozoísmo panteísta. Una concepción del mundo muy diferente de la clásica defendida desde que existe, más propia de otras tradiciones religiosas, esotéricas o chamánicas, a las que la Iglesia habitualmente se opone o se ha venido oponiendo hasta ahora. Un cambio importante desde luego en el sentido de la redención y de su visión antropocéntrica del mundo que es consustancial al Cristianismo.

Así, entre las nuevas modas de mercadotecnia, o renovación del catálogo de productos, está la de la llamada ecología integral. A la que se va dedicar atención especial en las parroquias junto actividades anteriores clásicas más demodés como la catequesis.

Como estudioso de la cuestión medioambiental por razones científicas y profesionales desde hace más de cuarenta años, puedo decir con algún conocimiento de causa que la Ecología y su problemática también se viene usando en los últimos tiempos con intenciones bastardas, como una mohatra que con apariencia bienhechora oculta intereses espurios cuando no sencillamente criminales.

En este orden o desorden de cosas creo que se inscribe también el llamado Sínodo de la Amazonía. Con un título: “Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. Un título chocante desde luego. ¿Y por qué no otros tales como: Nuevos caminos para la Iglesia y la inversión rentable en el sistema bursátil?  Se pone como modelo de ecología integral la cosmovisión de los indígenas. Se pretende una conversión ecológica que, imitando la famosa caída del caballo del propagandista Saulo, entre otras cosas haga salir del malvado coche diésel al no menos inconsciente consumidor de servicios, electrodomésticos, fruslerías y misas. Tampoco lo de la Pacha Mama o Madre Tierra termina de encajar con la teología cristiana clásica, pero la clase dirigente entiende que la mentalidad del rebaño es susceptible de ser cambiada con buena propaganda.

Otra cuestión muy interesante que nos puede dar mucho juego es la de la llamada  inculturación para adoptar los ritos y costumbres indígenas, modificando incluso los sacramentos si fuese preciso.  Un asunto muy sugestivo y gran alcance teórico y práctico. ¿Se trata de ir abandonando la Eucaristía como comunión con sustancia placebo y buscar la adopción de sustancias enteogénicas como las de las diversas tradiciones mistéricas griegas o chamánicas? Sustancias tales como las obtenidas del soma, amanita muscaria, cornezuelo del centeno, ayahuasca, cactús San Pedro, peyote, psilocybes, datura, iboga… Con esto de la ecología integral, ¿recomendarán emplear peyote como sacramento para la comunión como hace la Iglesia Nativa americana?

Veremos qué pasa en octubre con el dichoso Sínodo ecológico, ahora bien, tal parece una nueva maniobra contra la civilización española y contra paradójicamente la propia Iglesia y su importante labor en América de la mano de España. Una descalificación radical para ambas. Otra operación globalista como la de la Teología de la liberación y la promoción del indigenismo. Pero un suicidio para la Iglesia similar al promovido por la memoria histórica en España.

Cuando una institución reniega de sus propias raíces y tradiciones es que se encuentra al borde del descabello final. En este caso no sabemos si el matarife definitivo va a ser el sectario jesuita argentino, papa negro vestido de blanco, “solo o con ayuda de otros”, según famosa sentencia.

Posdata

¿Lo de la ecología integral introducida por el Vaticano actual es una forma actualizada de Irenismo religioso?

Interesante pregunta. En realidad la Ecología es una ciencia no una religión aunque tenga ahora creyentes en cuestiones de pura fe como lo del cambio climático de carácter antropogénico. Desde ese punto de vista científico la Ecología no tendría que mezclarse con ninguna teología o doctrina religiosa.

Ahora bien en la medida que se usa o pueda usarse para debilitar la tradición cristiana puede considerarse una estrategia del anticristo, del falso profeta, del ecologista teológico o religioso…

En todo caso, el Irenismo fue condenado por el concilio Vaticano II:  No hay nada tan ajeno al ecumenismo como ese falso Irenismo que daña la pureza de la doctrina católica y oscurece su sentido genuino y cierto.

La moda simoniaca llega a la catedral de Lugo

La catedral de Lugo inicialmente construida a imitación de la de Santiago es un ejemplo de lo peligroso que puede resultar para el patrimonio artístico y cultural cuando se dispone de mucho dinero y poder pero menor gusto o criterio estético. Todo un repertorio de estilos arquitectónicos diferentes, e incluso opuestos en su forma de concebir el Arte, ensartados con mejor o peor criterio.

Parece que no soy el único, ni el más experto, en verlo así: para el profesor Lámperez la impresión general producida en Santiago, no solo por la magnitud, sino por el acierto en las proporciones y la maestría del estilo, es en Lugo menor, como de algo tosco, vario e inarmónico.

El contrato para su erección se firmó en el siglo XII entre un obispo llamado Pedro Peregrino y el maestro Raimundo de Monforte, al que debiera suceder su hijo y a quien Murguía con la fantasíosa imaginación galleguista identificara nada menos que con el famoso Maestro Mateo. La catedral sería una versión galleguizada del modelo auvergniense.

La edificación se realizó en tres etapas, completándose en el siglo XVIII en un estilo neoclásico, muy frío, que a mi juicio le pega al románico primitivo como a un Cristo tres pistolas.

Para mi lo más interesante de esta catedral es la fuerza telúrica especialmente concentrada en la capilla o girola donde se encuentra expuesto el Santísimo, el triforio, la bonita talla de la Virgen de los Ojos grandes, patrona de la ciudad lucense, así como la singularidad de un curioso capitel, del que me he ocupado en otras ocasiones. Se trata del capitel situado bajo el tímpano sobre la puerta septentrional que se puede ver desde el exterior. Este último sugiere una sugestiva coincidencia con la leyenda occitana provenzal francesa de la Magdalena, descrita por el Nobel Federico Mistral entre otros autores.

En efecto, sobre el pecho del Salvador descansa una preciosa figura femenina joven con collar y todo que nunca podría confundirse con San Juan. Sin embargo, Manuel Murguía, el esposo de Rosalía de Castro, trata de salvar la ortodoxia diciendo que se trata de San Juan:  “Vese allí el bulto de la cena por cierto que San Juan evangelista apoya la cabeza sobre el hombro del divino maestro- pudiendo…” Pero tal identificación no es exacta. La evidencia es que no se trata de un hombre. La forma citada ni siquiera es andrógina sino claramente femenina y además no puede ser San Juan porque en tal caso su figura estaría repetida ya que también se encuentra algo más disimulada en la esquina contigua interior del capitel: es la figura barbilampiña que realiza con el índice derecho extendido, análogo al de otras representaciones del San Juan, (el Bautista), del propio Leonardo como la famosa del Louvre o la del Baco iniciador en ese mismo museo. Signo vinculado a la tradición esotérica universal. Pero si en la pintura de Leonardo la figura resulta equívoca por su buscada androginia en el caso de nuestro capitel no hay duda de que se trata de una bella mujer joven.

Murguía explica que el dístico grabado en las caras del ábaco, acaso para distraer de la heterodoxia de la figura femenina, dice lo siguiente:

                   discipulus domini placidi dans membra quieti

                   dum cubat in coena ocelestia vidit amaena 

Que podría traducirse por recostado en el regazo del Señor durante la Cena el discípulo amado vislumbró la belleza de las cosas celestiales. Lo que ligaría la tradición del simbolismo de la Puerta al éxtasis, al Apocalipsis (que como sabemos significa revelación en griego) y al grial con la sagrada Cena.

Así pues, el antiguo capitel lucense nos sugiere interesantes hipótesis heterodoxas, tanto en lo referente a la hipótesis de la Magdalena como grial, cuanto de modo indirecto a la asociación de la ingesta en la Sagrada cena con el éxtasis revelador de misterios espirituales.

 

Pero, a lo que íbamos, lo de la simonía. Antes de estos grandes logros del progreso mercantilista no sucedía así. La catedral de Lugo estaba abierta en las horas normales del día a los fieles cristianos o visitantes en general. Que un templo, que no olvidemos que es un lugar sagrado, se cierre al fiel, al que se le exigen cinco euros (en otras es más caro aún) para poder entrar, parece algo verdaderamente simoniaco. Aclaro que estoy hablando de poder entrar al propio espacio sagrado, al templo, no me refiero a museos catedralicios, sacristías u otras dependencias adyacentes de más o menos mérito o interés artístico en los que puede resultar razonable cobrar entrada. En mi opinión, viene a constituir la institucionalización de la compraventa de algo espiritual, como es el disfrute de un lugar que debiera acoger al que desee un espacio y tiempo sagrados para el sosiego espiritual, la devoción o la contemplación.

La cosa aún es más grave e inmoral cuando el contribuyente español es el que sufraga con su esfuerzo fiscal casi todos los gastos del clero y sus instalaciones, salvo la pequeña parte en términos relativos del presupuesto eclesiástico aportada libre, directa o voluntariamente por los fieles católicos en forma de limosnas o donaciones. Tampoco la Institución que hace negocio con esto paga IBI u otros impuestos locales ni siquiera por inmuebles distintos de los propios templos.

Para colmo, el peaje simoniaco lo cobran los mismos que con una estulticia, frivolidad e incoherencia más propia de quinceañera con sobresalto hormonal que de sabia matrona bimilenaria exigen muy puestos en píos filántropos que desaparezcan las malvadas fronteras nacionales y que pase quien quiera sin control alguno a España y demás países europeos. Claro que soluciones vendo que para mi no tengo. Los gigantescos muros defensivos del Vaticano no han sido derribados, que se sepa. Tampoco los ingentes recursos financieros de ese extraño y riquísimo Estado se ponen a disposición de los invasores movidos en su mayor parte por las mafias globalistas de trata de personas, ahora irresponsablemente benditas por la Jerarquía.

A este paso el fiel o el viajero que quiera entrar en las catedrales u otros templos de culto católico va tener que llevar la faldriquera bien provista. Y si acaso va acompañado de su familia mejor utilizar tarjeta de crédito para hacer frente en cómodos plazos a la suma exigida.

Amén.

Polémicas judiciales y costumbres sociales

Aún no se ha publicado la sentencia del Supremo que rectifica la anterior del Tribunal Superior de Justicia de Navarra sobre el polémico y lamentable asunto de la llamada manada, sin embargo el resumen conocido ha llenado de indisimulado alborozo a las hordas hembristas y sus abducidos satélites así como de correspondiente preocupación a los partidarios del Estado de Derecho. El juez Serrano ha criticado con razonamientos de carácter técnico jurídico el adelanto conocido. Naturalmente ha sido linchado.

Al observador no ducho en técnica jurídica, y que además para formar su propia opinión no ha podido ver el vídeo en que se basó la sentencia ahora revocada, siempre le quedarán legítimas dudas sobre lo acertado o no de las decisiones judiciales. Pero hay cosas que parecen fuera de duda. Y es el comportamiento de la chusma tras cuarenta años de educación en una democracia ejemplar como la que disfrutamos.

Chusma es chusma y al parecer, a diferencia de otras etapas históricas en que trataba de pasar más desapercibida, ahora fija costumbres, genera negocio y cohecha adhesiones. Chusma es la gentuza de uno u otro sexo que va a «divertirse» follando en grupo como bestias irracionales, cosa jaleada por la progresía socialista degenerada y por la derecha amorfa. No recuerdo bien qué miembra del harén gubernamental ha pontificado sobre la necesidad de acabar con el amor romántico. Quizás una obtusa tía de rompe y rasga, una Carmen, no la de Mérimée sino la de Cabra. Pocas cosas puede haber más odiosas que una violación. Pero, aquí y ahora, ¿qué puede considerarse como una verdadera violación?

En este momento, acaso sería especular demasiado el pretender que la Sala del Supremo ha sucumbido heroicamente a las presiones del populacho, de las hordas jaleadas por los media. Habrá que ver cómo explica que no habido consentimiento explícito o tácito. Pero tras el lamentable asunto de la manada hay todo una cuestión sociológica del cambio de costumbres así como la injusticia de tratar de modo distinto lo que es semejante o igual. Cuestiones ambas que confluyen de modo sinérgico en el proceso de destrucción de la civilización en el que nos encontramos incursos. Una cuestión de destrucción del amor tradicional entre el hombre y la mujer. Una cuestión también de vacatio legis constitucional. Gracias a las presiones de las hordas de hembristas fanatizadas y a leyes inicuas, principios fundamentales tales como la igualdad ante la Ley o de presunción de inocencia son violados sistemáticamente incluso por los que tienen a su cargo la protección constitucional de los derechos civiles. La cosa, ya digo, es selectiva.

Hordas de moros secuestran, torturan y violan a chicas y tal cosa no mueve a escándalo ni se montan manifestaciones hembristas de protesta por aquello del filantrópico multiculturalismo sorosiano. Al parecer, la morisma tiene sus propias normas que hay que respetar, según dictan las mafias hembrista y progre.

Muchos hombres son despojados de su honor, ejercicio de la paternidad o de su patrimonio, asesinados o empujados al suicidio por sus criminales parejas pero la cosa se oculta o no importa.

Mafias de hembristas organizadas con lucrativas subvenciones oficiales drogan, secuestran y desescolarizan a niños y acusan en falso a sus padres de abusos sexuales, pero la cosa parece que se tapa con una leve reprimenda.

Como decían los cobardes y degradados vascos y vascas acerca de las víctimas de su terrorismo etarra: “algo habrán hecho”. Desde luego, gozan de presunción de culpabilidad por ser hombres.

Veremos cómo justifica la Sala del Supremo su decisión.

Epílogo

¿Se vislumbra en el tenebroso horizonte alguna suerte de Justicia asamblearia? ¿Podrá votar el populacho, como en Gran Hermano u otros espectáculos del higadillo, el resultado de las sentencias?

 

 

 

 

 

 

Don Miguel de Cervantes vota

Algunas personas, al parecer aún minoría, lo tienen claro: En la situación política mundial cada vez resulta más preciso intentar defender las culturas y tradiciones nacionales frente a las agresiones globalistas dispuestas a disolverlas en un marasmo embrutecedor y esclavizante. Nos encontramos ante un futuro sombrío y en el que la propia civilización occidental se encuentra en peligro de desaparición tal como la conocemos y con los valores que ha venido manteniendo durante los últimos siglos.

La creciente servidumbre de nuevo cuño nos amenaza con la peor esclavitud, la de los esclavos que ni siquiera son conscientes que lo son, y en consecuencia, no luchan por su libertad. Tal es también la situación actual española y con el agravante de las presentes amenazas para la unidad e integridad territorial nacional. Y si tal es la cuestión fundamental, que puede resumirse en recuperar la mayor cuota de soberanía posible para intentar acometer y revertir los problemas y amenazas desde las instituciones, así sería preciso tratarla con el voto, suponiendo que aún las cosas tengan remedio votando dentro de un sistema tan degenerado, corrupto y liberticida como es el tinglado borbónico actual.

La calidad de un sistema democrático es función de la de sus instituciones y a su vez estas lo son de los hombres que las representan, hacen y gestionan. De modo que no puede haber una república sin republicanos, ni una democracia sin demócratas. Y ninguna de las dos cosas sin un respeto último a la dignidad humana y el mundo de los valores metafísicos. La Justicia, la Libertad, la Belleza, el Bien Común, el desenvolvimiento espiritual, moral, cultural, social, económico e intelectual del hombre. Una sociedad progresa cuando promueve y logra una mayor realización de este conjunto de valores metafísicos en sus diferentes niveles personal, social e histórico. Y para ello es indispensable recuperar la Educación y la Cultura.

Algunos grandes hombres de nuestra Cultura nos muestran caminos. En esta campaña electoral, preñada de tanta estulticia, sandez, oportunismo marrullero y de tan malos presagios, resulta especialmente oportuno recordar algunas de las ideas filosóficas y políticas del insigne Cervantes, y mejor, hoy un 23 de abril, aniversario de su muerte, día del libro, en el que en España Cáceres celebra la festividad de san Jorge.

 

Sí. Es importante y de utilidad práctica aquí y ahora. Conviene destacar la modernidad y actualidad de muchos de los planteamientos cervantinos, propios de la moral universal desarrollada por los enciclopedistas. Cervantes puede ser considerado un pionero de la Ilustración, claramente convencido del sentido aristocrático de la cultura, en su genuino sentido griego: un ideal de perfeccionamiento propio y de la sociedad, por parte de la virtud y de los mejores, es decir, de la aristocracia del mérito, el talento y el trabajo. Algo que hoy para muchos sonará a chino pero que constituye idea fuerza de nuestra tradición desde Grecia.

Y como buen heredero de la Tradición española, Cervantes ejerce como filósofo de la voluntad, mucho antes que Schopenhauer. Ejerce la voluntad de ser libre, la voluntad de ser responsable en busca de la maestría, maestría de la que don Quijote carece en la aventura de Andresillo que tan amargo sabor deja al lector, pero que desarrolla a lo largo de sus peripecias para poder lograr el genuino ideal caballeresco: la consecución gracias a la fortaleza y la inteligencia de los grandes valores metafísicos de Justicia y Libertad, pues “las armas tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida”.

Admirador de “la libertad de Italia” y conocedor de que “en Alemania se vive con más libertad de conciencia”, trata de asociar la libertad a la responsabilidad de los propios actos: ”La libertad es uno de los más preciosos dones que los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida; y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.

Y Cervantes, en efecto, se jugó la vida varias veces tratando de huir de su cautiverio del mismo modo que su héroe, don Quijote, prefiere morir en la playa de Barcelona antes que renegar de su libertad de amar a Dulcinea.

 

El Zohar, el libro sagrado de la cábala española, que tanto influiría en la composición de El Quijote, explica poéticamente el problema de la Libertad asociándola al de la existencia del Mal: “los mundos de la emanación y de la creación permanecen encima del trono de Dios. Allí es imposible distinguir a Dios de la Schechina, porque allí todas las cosas son uno. Pero debajo del trono, en los mundos de formación y de acción, empiezan las distinciones. Como todo pecado que el hombre comete da vida a un demonio, estos demonios son la barrera que se interpone entre El y la Schechina. Pero nosotros hemos visto que el deseo del pensamiento supremo fue que cuando el hombre se arrastró a sí mismo al pecado y muerte se le permitió el libre albedrío, de manera que pudiera, poco a poco elevar a sí mismo, así como a los mundos inferiores al estado de los superiores. Pero el libre albedrío sería imposible sin la tentación al mal. De aquí que la Schechina prefiere sufrir las penas de la invasión de los demonios, más bien que debilitarlas probabilidades de felicidad eterna dadas al hombre. El Santo Rey es la belleza, mientras que la Reina, la Schechina es la actividad perpetua de las emanaciones divinas que penetran toda la existencia. El Rey es el sol, mientras que la Reina es la luna, siendo su luz la verdadera reflexión de la del sol”.

En el trance español actual, ¿cuál es el pecado, el Mal político, que puede general el uso  inadecuado o estulto del libre albedrío?  Pone los pelos de punta siquiera barruntar lo que podría pasar si alcanzan mayoría suficiente las formaciones que odian a España y a la Libertad.

Sabemos que como hombre de su tiempo Cervantes padeció en sus propias carnes los males endémicos de la justicia española, la lentitud, la llamada ley del encaje cuando no incluso el cohecho mondo y lirondo. Igual que Mateo Alemán admiraba los métodos más ágiles de la justicia islámica, que entendía por ello más favorables para el justiciable común, si bien y esto constituye un interesante contraste, mientras en Mateo Alemán, y en general en toda la literatura picaresca española, suele primar la desolación de las criaturas arrojadas a un mundo violento, humillante y hostil, es decir, la dimensión horizontal del hombre frente a la vertical, en Cervantes, el culto al ideal salva al héroe del naufragio total tras su derrota.

El enciclopedista barón de Holbach, casi dos siglos después que nuestro autor, aún clamaba: ¿Qué ideas claras y verdaderas de equidad natural podrían sacar los pueblos de ese agregado confuso de costumbres y de leyes injustas, contrarias a la razón, caprichosas, oscuras e inconciliables, como son las que forman en casi todos los países la jurisprudencia y la regla de los hombres? ¿Qué recursos pueden hallar los ciudadanos en una jurisprudencia capciosa, que sólo parece favorecer la mala fe, los empréstitos y contratos fraudulentos, las mayores picardías, y los artificios más a propósito para desterrar la probidad de los tratos y de las obligaciones recíprocas de los ciudadanos? ¿qué confianza puede tenerse, ni qué protección encontrarse en leyes que dan lugar a trampas y enredos interminables, que arruinan a los pleiteantes, engordan a los curiales, y facilitan a los gobiernos el cargar impuestos y derechos sobre las disensiones y pleitos eternos de sus súbditos?

Cervantes es partidario del principio jurídico “in dubio pro reo”. Expresado en palabras del escudero metido a gobernador:”se me vino a la memoria un precepto, entre otros muchos que me dio mi amo don Quijote la noche antes que viniese a ser gobernador de esta ínsula, que fue que cuando la justicia estuviese en duda me decantase y acogiese a la misericordia”.

 

La moral cervantina es de carácter filosófico, humanista, no confesional y práctico. Antecedente de la moral de los enciclopedistas. Con una Moral de alcance universalista, basada en lo que tienen en común todos los hombres y no en distinciones de clase, religión o nacionalidad, y de carácter aristocrático en el sentido de supremacía de la virtud, y del ejercicio de la libertad asociada a la responsabilidad, pues, de acuerdo con la opinión de los estoicos “cada uno es artífice de su ventura”.

En palabras cervantinas, en este caso de Preciosa, La Gitanilla: “en este mi baxo cobre/ siendo honestidad su esmalte/ no hay buen deseo que falte/ ni riqueza que no sobre/ no me causa alguna pena/ no quererme o estimarme/ que yo pienso fabricarme/ mi suerte y ventura buena”.

Extraordinariamente oportuna esta afirmación de auto responsabilidad cuando tanto se ofrece y se busca como ventaja electoral la sopa boba de una paguilla del papá Estado. Es la reivindicación de la voluntad, del intento de conseguir el logro a través del mérito y no del monipodio, del partido o del grupo de presión lo que permite el verdadero progreso.

 

En la búsqueda personal de la realización del Ideal y de lo sagrado, cuyo escenario verdadero es la conciencia, a veces las organizaciones son un obstáculo. Así, cuando don Quijote intenta dar con la morada de Dulcinea, arquetipo del alma y sus valores, se encuentra con que “con la Iglesia hemos dado Sancho”.

Cervantes rechaza la expulsión de los moriscos españoles, y pone en boca del morisco Ricote que “el destierro… la pena más terrible que nos podían dar”. Y prosigue Ricote: doquiera que estamos lloramos por España, que, en fin, nacimos en ella y es nuestra patria natural…no hemos conocido el bien hasta que le hemos perdido; y es el deseo tan grande que casi todos tenemos de volver a España, que los más de aquellos, y son muchos, que saben la lengua, como yo, se vuelven a ella…es dulce el amor de la patria”.

Cervantes defiende el matrimonio natural dirigido a la felicidad y el amor así como el papel libre de la mujer en la sociedad, las heroínas cervantinas suelen ser más sensibles e incluso ilustradas que sus respectivas parejas. La defensa de la verdadera dignidad de la mujer, opuesta al ultra femicomunismo enmucetado y subvencionado actual.

Para Cervantes cabe una concepción de la Política como arte dirigido a la promoción de la dignidad humana, superador del mero ejercicio pragmático de ésta, sin ideales ni patriotismo, arquetípico de la Restauración pasada y presente.

Sin el ejercicio moral no puede haber verdadera estabilidad ni progreso político. Cervantes considera que la reforma político religiosa de la sociedad es necesaria, pero sólo puede haber república si hay verdaderos republicanos, es decir gentes que deseen que su conciencia y voluntad sirvan a los valores metafísicos de libertad, justicia, amor y conocimiento, obstaculizados por un  sistema político tal como el del Antiguo Régimen  que dificulta la autoridad de la aristocracia verdadera, la del trabajo y el mérito, frente a la tiranía del vulgo, sea quien sea ese vulgo puesto que en su acepción cervantina es “aquel que no sabe”. Una cuestión que sigue siendo de rabiosa  actualidad en la era de la posmodernidad y la posverdad.

Ya Aristóteles sostenía que el mayor daño que le podía venir a una república era la venta de los oficios. Un reino sólo podría ser bienaventurado despreciando el rey su propia ganancia. Otra cuestión básica, la de la corrupción de los dirigentes. La naturaleza humana es la que es, pero puede promoverse el ejercicio de la virtud a través de la voluntad de ser mejores, logro deseable de la educación. De ahí, la importancia no sólo humana sino también política de ésta.

El arte es fundamental para educar. La poesía es un arma educadora casi tan importante como las antiguas escuelas mistéricas en cuyas fuentes ha bebido Cervantes. La poesía mueve el mundo de la emoción. El saber y el querer deben estar combinados. Es preciso educar la voluntad con generosidad para seguir la propia vocación antes que el pane lucrando.

Cervantes explica la base iniciática tradicional, y por tanto moral, de sus ideales sobre el buen gobierno, en sus consejos a Sancho gobernador en una especie de remedo de la famosa carta séptima de Platón.

De ahí su referencia externa a la ley natural en la que el sabio, don Quijote, explica al Sancho que va a ejercer la gobernación de la ínsula: “primeramente, oh hijo, has de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada”. Que puede entenderse como una probable alusión al gobierno platónico de los sabios, expresada en la carta Séptima de Platón: “los problemas del mundo nunca tendrán solución si los poderosos no se rodean de sabios que los aconsejen, siendo así que siendo poderosos es casi imposible que ellos mismos sean sabios”.

Don Quijote había disputado con cierto clérigo contrario a lo libros de caballerías la atención y la opinión de los duques. Pero como en el caso ya citado del Platón que pretende que sus ideas políticas basadas en las doctrinas pitagóricas se apliquen y a ese fin no duda en arrostrar grandes peligros y se embarca para Sicilia para ayudar a Dión de Siracusa, don Quijote intenta asesorar a su amigo Sancho en el arte del buen gobierno de la ínsula Barataria.

Pero nos dice la Biblia: El temor de Dios que significa la sabiduría (Eclesiástico 1-15…) Y también en El Zohar o Libro del Esplendor de la cábala española, citando al Salmo XXV: “está escrito. El secreto del Señor es para los que Le temen”.

En El Zohar se halla también otra acotación interesante sobre este tema, (salmo CXI): “el temor del Señor es el comienzo de la sabiduría: de buen entendimiento son todos aquellos que lo hacen (sus preceptos) su alabanza durará para siempre” pero en vez del comienzo de la Sabiduría sería más apropiado decir el fin de la sabiduría es el temor del Señor. Sin embargo el Salmista habla del grado más alto de la sabiduría que sólo puede ser alcanzado a través de la puerta del miedo a Dios. Esto se halla implicado en los versículos “¡abridme la puerta de justicia!, entraré por ella, daré gracias al Señor. Esta es la puerta del Señor, los justos entrarán por ella” (salmo CXVIII).

O también en Cicerón: ¿los hombres pueden hacer bueno lo que es malo, y malo lo que es bueno? De gran importancia ahora que se arremete e insulta la Ley Natural y se hacen cohonestar las mayores aberraciones.

La primera premisa o referencia del buen gobierno es, pues, externa al gobernante cuya acción debe tenerla en cuenta y servirla. Sea la Ley natural, un código de conducta, un sistema axiológico o constitucional, no vale todo para mantenerse en el poder.

La segunda condición del buen gobierno es la indagación de nuestra propia relación con la Ley natural: el famoso “conócete a ti mismo” del templo de Apolo en Delfos. O la pregunta que el servidor del Grial dirige al caballero buscador: ¿a quién sirves?

Es decir, la tensión entre la pauta moral y nuestra propia capacidad para actuar en las contingencias personales, sociales e históricas. En las propias palabras de nuestro caballero andante: “lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse; del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey…

También Goethe consideraba que falta de dominio de sí y autocracia están muy unidos: “quien no se domina a sí mismo gusta de someter a otros bajo su poder y voluntad”

Sancho aunque iletrado resulta un buen gobernador: “letras pocas tengo porque aún no sé el A,B,C, pero bástame tener el Cristus en la memoria para ser buen gobernador…”.

Don Quijote prosigue los consejos a Sancho mediante carta en la que, una vez sentados los principios abstractos, ahora se exponen criterios de orden práctico: “para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras has de hacer dos cosas: la una ser bien criado con todos… y la otra procurar la abundancia de los mantenimientos que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres que el hambre y la carestía”.

Es decir, todo un programa actual de gobierno: atención a la imagen y a la economía.

Y como Tácito, que consideraba “la multiplicidad de las leyes como señal cierta e infalible de un mal gobierno y de un pueblo corrompido”, prosigue nuestro sabio Don Quijote avisando al buen gobernador Sancho contra la excesiva proliferación de leyes. Mal endémico, por cierto, de la política española, puesto que gran número de nuestros políticos piensan que basta la mera promulgación de las leyes sin proveer recursos para darlas curso y hacerlas posibles en la práctica. Aunque tienen claro que a más leyes, normas y reglamentos menos libertad y más corrupción. El ya citado Holbach tenía mucha razón. Por cierto, ¿se imagina el amable lector lo que pasaría en España si un día se cumplieran exactamente todas las leyes y normativas vigentes, directivas europeas incluidas?

Pero, continúa nuestro caballero: “si las hicieres procura que sean buenas, y sobre todo que se guarden y cumplan, que las pragmáticas que no se guardan lo mismo es que si no lo fuesen, antes dan a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen…”

Y avisa: “No te muestres, aunque por ventura lo seas, lo cual yo no creo, codicioso, mujeriego ni glotón, porque en sabiendo el pueblo y los que te tratan tu inclinación determinada, por allí te darán batería, hasta derribarte en el profundo de la perdición”.

A lo que el buen Sancho le contesta para tranquilizarle que “hasta agora no he tocado derecho ni llevado cohecho”.

Cada vez parece más acertada la sospecha de la promoción de los chantajeables a lo más alto de la cucaña política, institucional, financiera o empresarial.

Finalmente, cuando Sancho dimite de su cargo, don Quijote le consuela: “ven tu con segura conciencia y digan lo que dijeren” ¿Cuántos se pueden ir hoy con la conciencia tranquila?

La ociosidad fastidiosa de los duques pone a prueba por simple entretenimiento, cuando no por mera burla, las dotes morales y políticas de don Quijote y de Sancho con buen resultado para ambos, aunque no tan bueno para los promotores, que en verdad no acreditan, ni ante el lector ni ante la sociedad racional y crítica, sus talentos y virtudes.

La conducta de los duques parece indicar que las distinciones y privilegios que disfrutan como miembros de la nobleza no tienen fundamento en el propio mérito o virtud reales, ni cabe encontrar especial sentido del honor en tratar de burlarse de un supuesto loco cuya nobleza de corazón y valor moral se encuentra tan lejos de su comprensión.

Para un hombre de mérito y talento como Cervantes, los duques de su obra magna, como otros aristócratas a los que tuvo que recurrir durante su vida, formarían parte del vulgo: aquellos que no saben. Lamentablemente, gran parte de la dirigencia y de las clases altas españolas no están a la altura que corresponde a su verdadero mérito, ni menos cumplen las exigencias que la hora actual demanda.

Por lo que se refiere al problema catalán, Cervantes lo tenía claro: En el capítulo LX de la segunda parte de El Quijote durante su aventura con el noble bandido Roque Guinart, dice Don Quijote a un asustado Sancho: no tienes de qué tener miedo, porque estos píes y piernas que tientas y no ves, sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados, que por aquí los suele ahorcar la justicia cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta, por donde me doy a entender que debo estar cerca de Barcelona.

El Quijote no es la obra de un simple intelectual, de un teórico, de un mero y empedernido lector que reelabora en su genial novela gran parte de las ideas recibidas de otros, sino la de un hombre que ha vivido y ha sufrido mucho y al que la sociedad de su época no ha tratado como se merecía. Por eso, de algún modo, toda la peripecia del noble caballero andante y su escudero con los duques posee un cierto componente biográfico. Quizás conocedor del viejo consejo platónico de que “más vale padecer la injusticia que inflingírsela a otros”, Cervantes aprovecha para explicar en capítulos magistrales de la Segunda parte del ingenioso hidalgo trasformado ya en caballero, cuáles serían  realmente las ideas virtuosas para el arte del buen gobierno. Ideas que lamentablemente, no suelen ejercer los grandes y poderosos, que olvidan que la verdadera grandeza para ser estable debe apoyarse en la justicia. Pues es la virtud la única que puede dar justos y legítimos derechos a la grandeza, de modo que en un estado bien constituido, donde la justicia sea observada, los ciudadanos más virtuosos, los más útiles o ilustrados serían los más distinguidos. El poder sólo estaría entre los más capaces de ejercerlo en beneficio de la sociedad, de manera que los cargos, los honores y dignidades serían concedidas a los que las hubiesen merecido con sus talentos y su conducta.

Como vemos, todo parecido de este ideal de la Tradición con nuestra penosa realidad actual sería simple coincidencia.

Don Quijote ayuda a Sancho en su intento de ser buen gobernador y lucha dentro del mundo enrevesado y hostil de clérigos, duques y bachilleres, por desencantar a Dulcinea. Ese ideal encantado por unos y otros poderosos hasta que se ha convertido en irreconocible para el caballero andante. Pero su verdadera grandeza estriba primero en no renegar de ese ideal en el momento cenit o de mayor plenitud de todas sus peripecias, que, según expresa Cervantes con símbolos, sucede en un espacio y un tiempo sagrados, pues ocurre en el Oriente geográfico y durante el solsticio de verano. Y en asumir, al cabo, que quizás el universo de los valores metafísicos no sea realizable en este mundo dominado por una u otra canalla, donde sin duda es más difícil encontrar verdaderas Dulcineas que mozas con algunas habilidades para salar puercos.

Sigue siendo tarea fundamental, pues, desencantar la actual España embrutecida por duques y plebeyos.

No solo en El Quijote, en El Coloquio de los perros o en Rinconete y Cortadillo, también se hacen interesantes reflexiones críticas sobre la situación de corrupción de la sociedad española de la época, y se deja traslucir a inquietante sensación de que buena parte de la clase dirigente no cumple adecuadamente con sus obligaciones.

En el Coloquio, uno de los canes sabios cuenta al otro sus aventuras y peripecias mientras se ocupó de guardar un rebaño de ovejas. Y observa, cuando trata de averiguar la verdad de los extraños ataques que sufren, como son los propios pastores quienes so pretexto del lobo matan y roban el mismo rebaño que deberían cuidar. Tremendo. Y actual.

En las aventuras sevillanas de Rinconete y Cortadillo se describe con toda la ironía cervantina la congregación de Monipodio, que viene a ser el trasunto de una cofradía o incluso de una contra-orden iniciática, con fines poco benéficos o piadosos, por cuanto se dedica al robo y el pillaje, eso sí, bajo la advocación de María Santísima.

Una organización perfecta en su clase en la que además de una variada tipología de elementos del hampa no faltan los funcionarios de policía y justicia que deberían reprimir los mismos delitos de los que se benefician.

Desnudo de cualquier sentido moral, la realización de toda clase de trabajo se aborda allí de un modo técnico, como algo profesional que es preciso hacer bien, según una serie de reglas fijadas por Monipodio: ”cosa nueva es para mí, que haya ladrones en el mundo para servir a Dios y a la buena gente” se sorprende uno de los pillos. A lo que contesta otro más experimentado: “señor yo no me meto en tologías. Lo que sé, es que cada uno en su oficio puede alabar a Dios”.

¿Les suena lo de la santificación del trabajo promovida por cierta organización político religiosa?

Es decir, la Sevilla primera ciudad española y puente entre dos mundos donde se ambienta la aventura de Rinconete y Cortadillo con la organización de Monipodio, que Cervantes conoce tan  bien, lejos de cualquier paradigma utópico financiado por los frutos de la obra española en América constituye el paraíso de los picaros y maleantes: muchas leyes, normas y enredos varios, funcionarios ignorantes, desmotivados o venales, para que el hampa pueda campar a sus anchas.

 

Así pues, Cervantes nos resulta un autor moderno de puro clásico porque ha indagado, como un verdadero gran maestro de la humanidad, en el mundo de la permanencia de los valores metafísicos, en la base de la moral universal donde debe edificarse las construcciones políticas e institucionales, más allá de las olas de la contingencia de las modas o las formas pasajeras de organización institucional.

Las ideas de Cervantes son representativas del liberalismo español clásico. En realidad lo opuesto a lo que los anglosajones y la lamentable dirigencia actual llama neoliberalismo, al que le sobra una e, porque más bien es no liberalismo.

El liberalismo español promueve y defiende la libertad de conciencia, de expresión, de cátedra, de religión. Los derechos civiles, porque poseen una dimensión sagrada que ningún gobierno despótico puede quitar, ya que se basan, como explica el Zohar, en el sagrado libre albedrío del hombre. Y en el que existe como pilar básico del orden una referencia exterior al capricho del poderoso. La ley natural, el ordenamiento jurídico o constitucional. Es lo contrario del pensamiento único. O del todo vale multiculturalista, porque cuando todo vale, nada vale nada. A diferencia de la ley del fuerte, del amo que golpea a Andresillo, con la que opera el neoliberalismo, nuestro liberalismo español tiene algo de quijotesco, de apoyo al débil contra los abusos del fuerte. De ahí, por ejemplo, las Leyes de Indias, pioneras en el derecho de gentes, calumniadas y o ninguneadas por el enemigo holandés o anglosajón.

Pero repitamos la idea básica liberal de La Gitanilla: yo pienso fabricarme mi suerte y ventura buena”.

 

Como colofón cabe concluir que, probablemente, Cervantes como lúcido representante de la Tradición liberal española, si votase, votaría a VOX como el partido liberal que más y mejor representa el Amor a España y el universo de los valores cervantinos en la contingencia actual.

 

NOTA

Este texto se basa en la conferencia del autor: El pensamiento político de Cervantes que puede reproducirse AQUÍ y en el capítulo homónimo del libro Misterios ocultos de El Quijote.

 

 

 

 

Llanto y estupor por la destrucción de un símbolo benemérito

Casi de modo simultáneo empezaban a arder dos templos simbólicos muy importantes para la Humanidad. Uno de ellos la famosa mezquita de Omar en Jerusalén de donde según la tradición Mahoma subió a los cielos a lomos de Alborak, y en cuyos sótanos dicen que los primeros caballeros templarios encontraron ciertos importantes tesoros. Afortunadamente, no ha sufrido grandes daños. El otro, el más cercano a nosotros, en cambio se ha perdido. Desgracia que conmueve a toda persona sensible, sea o no francés o europeo, sea o no católico. Notre Dame no era solo un templo sino también un símbolo de Europa. De esa Europa combinación y desarrollo históricos de Espiritualidad y Razón. Espiritualidad ortodoxa pero también heterodoxa, de alquimistas, rosacruces, pitagóricos y masones medievales. Y un símbolo de la Humanidad en busca el conocimiento sagrado. Del sentido de la Vida. De ese resplandor de la Verdad que el gran Platón, el de los arquetipos, el de la duda epistemológica, el del armónico número de oro del Timeo, asociaba a la Belleza.

Ignoramos si los dos incendios están relacionados. Tampoco sabemos si el incendio de la catedral parisina tiene que ver con el resto de atentados contra templos católicos que ha sufrido Francia en los últimos días.

Sin  embargo, de acuerdo con mi experiencia profesional, y con el propio sentido común, la inicial versión oficial sobre el origen del drama parece increíble. Ya veremos qué se sabe pero es muy de temer que nunca dirán lo que verdaderamente ocurrió. Seguramente preferirán quedar como chapuceros, ineptos, corruptos o mentirosos que como complacientes con el terrorismo o el crimen que no han sabido, ¿o podido? evitar. Preferirán achacar la tremenda desgracia a la estupidez, la estulticia, la codicia, la corrupción antes que al fanatismo religioso o político, que ciertos grandes poderes criminales promueven.

Verdaderamente terrible la destrucción de un templo y más aún cuando es especialmente hermoso y emblemático.  Pero nunca podrán acabar con el Arquetipo de Dios que mora en la conciencia de cada hombre mientras la Humanidad siga existiendo.

Notas:

Aquí una visión de la catedral

Mini vídeo de la última Misa celebrada en la catedral justo antes del incendio

 

 

 

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