Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Don Miguel de Cervantes vota

Algunas personas, al parecer aún minoría, lo tienen claro: En la situación política mundial cada vez resulta más preciso intentar defender las culturas y tradiciones nacionales frente a las agresiones globalistas dispuestas a disolverlas en un marasmo embrutecedor y esclavizante. Nos encontramos ante un futuro sombrío y en el que la propia civilización occidental se encuentra en peligro de desaparición tal como la conocemos y con los valores que ha venido manteniendo durante los últimos siglos.

La creciente servidumbre de nuevo cuño nos amenaza con la peor esclavitud, la de los esclavos que ni siquiera son conscientes que lo son, y en consecuencia, no luchan por su libertad. Tal es también la situación actual española y con el agravante de las presentes amenazas para la unidad e integridad territorial nacional. Y si tal es la cuestión fundamental, que puede resumirse en recuperar la mayor cuota de soberanía posible para intentar acometer y revertir los problemas y amenazas desde las instituciones, así sería preciso tratarla con el voto, suponiendo que aún las cosas tengan remedio votando dentro de un sistema tan degenerado, corrupto y liberticida como es el tinglado borbónico actual.

La calidad de un sistema democrático es función de la de sus instituciones y a su vez estas lo son de los hombres que las representan, hacen y gestionan. De modo que no puede haber una república sin republicanos, ni una democracia sin demócratas. Y ninguna de las dos cosas sin un respeto último a la dignidad humana y el mundo de los valores metafísicos. La Justicia, la Libertad, la Belleza, el Bien Común, el desenvolvimiento espiritual, moral, cultural, social, económico e intelectual del hombre. Una sociedad progresa cuando promueve y logra una mayor realización de este conjunto de valores metafísicos en sus diferentes niveles personal, social e histórico. Y para ello es indispensable recuperar la Educación y la Cultura.

Algunos grandes hombres de nuestra Cultura nos muestran caminos. En esta campaña electoral, preñada de tanta estulticia, sandez, oportunismo marrullero y de tan malos presagios, resulta especialmente oportuno recordar algunas de las ideas filosóficas y políticas del insigne Cervantes, y mejor, hoy un 23 de abril, aniversario de su muerte, día del libro, en el que en España Cáceres celebra la festividad de san Jorge.

 

Sí. Es importante y de utilidad práctica aquí y ahora. Conviene destacar la modernidad y actualidad de muchos de los planteamientos cervantinos, propios de la moral universal desarrollada por los enciclopedistas. Cervantes puede ser considerado un pionero de la Ilustración, claramente convencido del sentido aristocrático de la cultura, en su genuino sentido griego: un ideal de perfeccionamiento propio y de la sociedad, por parte de la virtud y de los mejores, es decir, de la aristocracia del mérito, el talento y el trabajo. Algo que hoy para muchos sonará a chino pero que constituye idea fuerza de nuestra tradición desde Grecia.

Y como buen heredero de la Tradición española, Cervantes ejerce como filósofo de la voluntad, mucho antes que Schopenhauer. Ejerce la voluntad de ser libre, la voluntad de ser responsable en busca de la maestría, maestría de la que don Quijote carece en la aventura de Andresillo que tan amargo sabor deja al lector, pero que desarrolla a lo largo de sus peripecias para poder lograr el genuino ideal caballeresco: la consecución gracias a la fortaleza y la inteligencia de los grandes valores metafísicos de Justicia y Libertad, pues “las armas tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida”.

Admirador de “la libertad de Italia” y conocedor de que “en Alemania se vive con más libertad de conciencia”, trata de asociar la libertad a la responsabilidad de los propios actos: ”La libertad es uno de los más preciosos dones que los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida; y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.

Y Cervantes, en efecto, se jugó la vida varias veces tratando de huir de su cautiverio del mismo modo que su héroe, don Quijote, prefiere morir en la playa de Barcelona antes que renegar de su libertad de amar a Dulcinea.

 

El Zohar, el libro sagrado de la cábala española, que tanto influiría en la composición de El Quijote, explica poéticamente el problema de la Libertad asociándola al de la existencia del Mal: “los mundos de la emanación y de la creación permanecen encima del trono de Dios. Allí es imposible distinguir a Dios de la Schechina, porque allí todas las cosas son uno. Pero debajo del trono, en los mundos de formación y de acción, empiezan las distinciones. Como todo pecado que el hombre comete da vida a un demonio, estos demonios son la barrera que se interpone entre El y la Schechina. Pero nosotros hemos visto que el deseo del pensamiento supremo fue que cuando el hombre se arrastró a sí mismo al pecado y muerte se le permitió el libre albedrío, de manera que pudiera, poco a poco elevar a sí mismo, así como a los mundos inferiores al estado de los superiores. Pero el libre albedrío sería imposible sin la tentación al mal. De aquí que la Schechina prefiere sufrir las penas de la invasión de los demonios, más bien que debilitarlas probabilidades de felicidad eterna dadas al hombre. El Santo Rey es la belleza, mientras que la Reina, la Schechina es la actividad perpetua de las emanaciones divinas que penetran toda la existencia. El Rey es el sol, mientras que la Reina es la luna, siendo su luz la verdadera reflexión de la del sol”.

En el trance español actual, ¿cuál es el pecado, el Mal político, que puede general el uso  inadecuado o estulto del libre albedrío?  Pone los pelos de punta siquiera barruntar lo que podría pasar si alcanzan mayoría suficiente las formaciones que odian a España y a la Libertad.

Sabemos que como hombre de su tiempo Cervantes padeció en sus propias carnes los males endémicos de la justicia española, la lentitud, la llamada ley del encaje cuando no incluso el cohecho mondo y lirondo. Igual que Mateo Alemán admiraba los métodos más ágiles de la justicia islámica, que entendía por ello más favorables para el justiciable común, si bien y esto constituye un interesante contraste, mientras en Mateo Alemán, y en general en toda la literatura picaresca española, suele primar la desolación de las criaturas arrojadas a un mundo violento, humillante y hostil, es decir, la dimensión horizontal del hombre frente a la vertical, en Cervantes, el culto al ideal salva al héroe del naufragio total tras su derrota.

El enciclopedista barón de Holbach, casi dos siglos después que nuestro autor, aún clamaba: ¿Qué ideas claras y verdaderas de equidad natural podrían sacar los pueblos de ese agregado confuso de costumbres y de leyes injustas, contrarias a la razón, caprichosas, oscuras e inconciliables, como son las que forman en casi todos los países la jurisprudencia y la regla de los hombres? ¿Qué recursos pueden hallar los ciudadanos en una jurisprudencia capciosa, que sólo parece favorecer la mala fe, los empréstitos y contratos fraudulentos, las mayores picardías, y los artificios más a propósito para desterrar la probidad de los tratos y de las obligaciones recíprocas de los ciudadanos? ¿qué confianza puede tenerse, ni qué protección encontrarse en leyes que dan lugar a trampas y enredos interminables, que arruinan a los pleiteantes, engordan a los curiales, y facilitan a los gobiernos el cargar impuestos y derechos sobre las disensiones y pleitos eternos de sus súbditos?

Cervantes es partidario del principio jurídico “in dubio pro reo”. Expresado en palabras del escudero metido a gobernador:”se me vino a la memoria un precepto, entre otros muchos que me dio mi amo don Quijote la noche antes que viniese a ser gobernador de esta ínsula, que fue que cuando la justicia estuviese en duda me decantase y acogiese a la misericordia”.

 

La moral cervantina es de carácter filosófico, humanista, no confesional y práctico. Antecedente de la moral de los enciclopedistas. Con una Moral de alcance universalista, basada en lo que tienen en común todos los hombres y no en distinciones de clase, religión o nacionalidad, y de carácter aristocrático en el sentido de supremacía de la virtud, y del ejercicio de la libertad asociada a la responsabilidad, pues, de acuerdo con la opinión de los estoicos “cada uno es artífice de su ventura”.

En palabras cervantinas, en este caso de Preciosa, La Gitanilla: “en este mi baxo cobre/ siendo honestidad su esmalte/ no hay buen deseo que falte/ ni riqueza que no sobre/ no me causa alguna pena/ no quererme o estimarme/ que yo pienso fabricarme/ mi suerte y ventura buena”.

Extraordinariamente oportuna esta afirmación de auto responsabilidad cuando tanto se ofrece y se busca como ventaja electoral la sopa boba de una paguilla del papá Estado. Es la reivindicación de la voluntad, del intento de conseguir el logro a través del mérito y no del monipodio, del partido o del grupo de presión lo que permite el verdadero progreso.

 

En la búsqueda personal de la realización del Ideal y de lo sagrado, cuyo escenario verdadero es la conciencia, a veces las organizaciones son un obstáculo. Así, cuando don Quijote intenta dar con la morada de Dulcinea, arquetipo del alma y sus valores, se encuentra con que “con la Iglesia hemos dado Sancho”.

Cervantes rechaza la expulsión de los moriscos españoles, y pone en boca del morisco Ricote que “el destierro… la pena más terrible que nos podían dar”. Y prosigue Ricote: doquiera que estamos lloramos por España, que, en fin, nacimos en ella y es nuestra patria natural…no hemos conocido el bien hasta que le hemos perdido; y es el deseo tan grande que casi todos tenemos de volver a España, que los más de aquellos, y son muchos, que saben la lengua, como yo, se vuelven a ella…es dulce el amor de la patria”.

Cervantes defiende el matrimonio natural dirigido a la felicidad y el amor así como el papel libre de la mujer en la sociedad, las heroínas cervantinas suelen ser más sensibles e incluso ilustradas que sus respectivas parejas. La defensa de la verdadera dignidad de la mujer, opuesta al ultra femicomunismo enmucetado y subvencionado actual.

Para Cervantes cabe una concepción de la Política como arte dirigido a la promoción de la dignidad humana, superador del mero ejercicio pragmático de ésta, sin ideales ni patriotismo, arquetípico de la Restauración pasada y presente.

Sin el ejercicio moral no puede haber verdadera estabilidad ni progreso político. Cervantes considera que la reforma político religiosa de la sociedad es necesaria, pero sólo puede haber república si hay verdaderos republicanos, es decir gentes que deseen que su conciencia y voluntad sirvan a los valores metafísicos de libertad, justicia, amor y conocimiento, obstaculizados por un  sistema político tal como el del Antiguo Régimen  que dificulta la autoridad de la aristocracia verdadera, la del trabajo y el mérito, frente a la tiranía del vulgo, sea quien sea ese vulgo puesto que en su acepción cervantina es “aquel que no sabe”. Una cuestión que sigue siendo de rabiosa  actualidad en la era de la posmodernidad y la posverdad.

Ya Aristóteles sostenía que el mayor daño que le podía venir a una república era la venta de los oficios. Un reino sólo podría ser bienaventurado despreciando el rey su propia ganancia. Otra cuestión básica, la de la corrupción de los dirigentes. La naturaleza humana es la que es, pero puede promoverse el ejercicio de la virtud a través de la voluntad de ser mejores, logro deseable de la educación. De ahí, la importancia no sólo humana sino también política de ésta.

El arte es fundamental para educar. La poesía es un arma educadora casi tan importante como las antiguas escuelas mistéricas en cuyas fuentes ha bebido Cervantes. La poesía mueve el mundo de la emoción. El saber y el querer deben estar combinados. Es preciso educar la voluntad con generosidad para seguir la propia vocación antes que el pane lucrando.

Cervantes explica la base iniciática tradicional, y por tanto moral, de sus ideales sobre el buen gobierno, en sus consejos a Sancho gobernador en una especie de remedo de la famosa carta séptima de Platón.

De ahí su referencia externa a la ley natural en la que el sabio, don Quijote, explica al Sancho que va a ejercer la gobernación de la ínsula: “primeramente, oh hijo, has de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada”. Que puede entenderse como una probable alusión al gobierno platónico de los sabios, expresada en la carta Séptima de Platón: “los problemas del mundo nunca tendrán solución si los poderosos no se rodean de sabios que los aconsejen, siendo así que siendo poderosos es casi imposible que ellos mismos sean sabios”.

Don Quijote había disputado con cierto clérigo contrario a lo libros de caballerías la atención y la opinión de los duques. Pero como en el caso ya citado del Platón que pretende que sus ideas políticas basadas en las doctrinas pitagóricas se apliquen y a ese fin no duda en arrostrar grandes peligros y se embarca para Sicilia para ayudar a Dión de Siracusa, don Quijote intenta asesorar a su amigo Sancho en el arte del buen gobierno de la ínsula Barataria.

Pero nos dice la Biblia: El temor de Dios que significa la sabiduría (Eclesiástico 1-15…) Y también en El Zohar o Libro del Esplendor de la cábala española, citando al Salmo XXV: “está escrito. El secreto del Señor es para los que Le temen”.

En El Zohar se halla también otra acotación interesante sobre este tema, (salmo CXI): “el temor del Señor es el comienzo de la sabiduría: de buen entendimiento son todos aquellos que lo hacen (sus preceptos) su alabanza durará para siempre” pero en vez del comienzo de la Sabiduría sería más apropiado decir el fin de la sabiduría es el temor del Señor. Sin embargo el Salmista habla del grado más alto de la sabiduría que sólo puede ser alcanzado a través de la puerta del miedo a Dios. Esto se halla implicado en los versículos “¡abridme la puerta de justicia!, entraré por ella, daré gracias al Señor. Esta es la puerta del Señor, los justos entrarán por ella” (salmo CXVIII).

O también en Cicerón: ¿los hombres pueden hacer bueno lo que es malo, y malo lo que es bueno? De gran importancia ahora que se arremete e insulta la Ley Natural y se hacen cohonestar las mayores aberraciones.

La primera premisa o referencia del buen gobierno es, pues, externa al gobernante cuya acción debe tenerla en cuenta y servirla. Sea la Ley natural, un código de conducta, un sistema axiológico o constitucional, no vale todo para mantenerse en el poder.

La segunda condición del buen gobierno es la indagación de nuestra propia relación con la Ley natural: el famoso “conócete a ti mismo” del templo de Apolo en Delfos. O la pregunta que el servidor del Grial dirige al caballero buscador: ¿a quién sirves?

Es decir, la tensión entre la pauta moral y nuestra propia capacidad para actuar en las contingencias personales, sociales e históricas. En las propias palabras de nuestro caballero andante: “lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse; del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey…

También Goethe consideraba que falta de dominio de sí y autocracia están muy unidos: “quien no se domina a sí mismo gusta de someter a otros bajo su poder y voluntad”

Sancho aunque iletrado resulta un buen gobernador: “letras pocas tengo porque aún no sé el A,B,C, pero bástame tener el Cristus en la memoria para ser buen gobernador…”.

Don Quijote prosigue los consejos a Sancho mediante carta en la que, una vez sentados los principios abstractos, ahora se exponen criterios de orden práctico: “para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras has de hacer dos cosas: la una ser bien criado con todos… y la otra procurar la abundancia de los mantenimientos que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres que el hambre y la carestía”.

Es decir, todo un programa actual de gobierno: atención a la imagen y a la economía.

Y como Tácito, que consideraba “la multiplicidad de las leyes como señal cierta e infalible de un mal gobierno y de un pueblo corrompido”, prosigue nuestro sabio Don Quijote avisando al buen gobernador Sancho contra la excesiva proliferación de leyes. Mal endémico, por cierto, de la política española, puesto que gran número de nuestros políticos piensan que basta la mera promulgación de las leyes sin proveer recursos para darlas curso y hacerlas posibles en la práctica. Aunque tienen claro que a más leyes, normas y reglamentos menos libertad y más corrupción. El ya citado Holbach tenía mucha razón. Por cierto, ¿se imagina el amable lector lo que pasaría en España si un día se cumplieran exactamente todas las leyes y normativas vigentes, directivas europeas incluidas?

Pero, continúa nuestro caballero: “si las hicieres procura que sean buenas, y sobre todo que se guarden y cumplan, que las pragmáticas que no se guardan lo mismo es que si no lo fuesen, antes dan a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen…”

Y avisa: “No te muestres, aunque por ventura lo seas, lo cual yo no creo, codicioso, mujeriego ni glotón, porque en sabiendo el pueblo y los que te tratan tu inclinación determinada, por allí te darán batería, hasta derribarte en el profundo de la perdición”.

A lo que el buen Sancho le contesta para tranquilizarle que “hasta agora no he tocado derecho ni llevado cohecho”.

Cada vez parece más acertada la sospecha de la promoción de los chantajeables a lo más alto de la cucaña política, institucional, financiera o empresarial.

Finalmente, cuando Sancho dimite de su cargo, don Quijote le consuela: “ven tu con segura conciencia y digan lo que dijeren” ¿Cuántos se pueden ir hoy con la conciencia tranquila?

La ociosidad fastidiosa de los duques pone a prueba por simple entretenimiento, cuando no por mera burla, las dotes morales y políticas de don Quijote y de Sancho con buen resultado para ambos, aunque no tan bueno para los promotores, que en verdad no acreditan, ni ante el lector ni ante la sociedad racional y crítica, sus talentos y virtudes.

La conducta de los duques parece indicar que las distinciones y privilegios que disfrutan como miembros de la nobleza no tienen fundamento en el propio mérito o virtud reales, ni cabe encontrar especial sentido del honor en tratar de burlarse de un supuesto loco cuya nobleza de corazón y valor moral se encuentra tan lejos de su comprensión.

Para un hombre de mérito y talento como Cervantes, los duques de su obra magna, como otros aristócratas a los que tuvo que recurrir durante su vida, formarían parte del vulgo: aquellos que no saben. Lamentablemente, gran parte de la dirigencia y de las clases altas españolas no están a la altura que corresponde a su verdadero mérito, ni menos cumplen las exigencias que la hora actual demanda.

Por lo que se refiere al problema catalán, Cervantes lo tenía claro: En el capítulo LX de la segunda parte de El Quijote durante su aventura con el noble bandido Roque Guinart, dice Don Quijote a un asustado Sancho: no tienes de qué tener miedo, porque estos píes y piernas que tientas y no ves, sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados, que por aquí los suele ahorcar la justicia cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta, por donde me doy a entender que debo estar cerca de Barcelona.

El Quijote no es la obra de un simple intelectual, de un teórico, de un mero y empedernido lector que reelabora en su genial novela gran parte de las ideas recibidas de otros, sino la de un hombre que ha vivido y ha sufrido mucho y al que la sociedad de su época no ha tratado como se merecía. Por eso, de algún modo, toda la peripecia del noble caballero andante y su escudero con los duques posee un cierto componente biográfico. Quizás conocedor del viejo consejo platónico de que “más vale padecer la injusticia que inflingírsela a otros”, Cervantes aprovecha para explicar en capítulos magistrales de la Segunda parte del ingenioso hidalgo trasformado ya en caballero, cuáles serían  realmente las ideas virtuosas para el arte del buen gobierno. Ideas que lamentablemente, no suelen ejercer los grandes y poderosos, que olvidan que la verdadera grandeza para ser estable debe apoyarse en la justicia. Pues es la virtud la única que puede dar justos y legítimos derechos a la grandeza, de modo que en un estado bien constituido, donde la justicia sea observada, los ciudadanos más virtuosos, los más útiles o ilustrados serían los más distinguidos. El poder sólo estaría entre los más capaces de ejercerlo en beneficio de la sociedad, de manera que los cargos, los honores y dignidades serían concedidas a los que las hubiesen merecido con sus talentos y su conducta.

Como vemos, todo parecido de este ideal de la Tradición con nuestra penosa realidad actual sería simple coincidencia.

Don Quijote ayuda a Sancho en su intento de ser buen gobernador y lucha dentro del mundo enrevesado y hostil de clérigos, duques y bachilleres, por desencantar a Dulcinea. Ese ideal encantado por unos y otros poderosos hasta que se ha convertido en irreconocible para el caballero andante. Pero su verdadera grandeza estriba primero en no renegar de ese ideal en el momento cenit o de mayor plenitud de todas sus peripecias, que, según expresa Cervantes con símbolos, sucede en un espacio y un tiempo sagrados, pues ocurre en el Oriente geográfico y durante el solsticio de verano. Y en asumir, al cabo, que quizás el universo de los valores metafísicos no sea realizable en este mundo dominado por una u otra canalla, donde sin duda es más difícil encontrar verdaderas Dulcineas que mozas con algunas habilidades para salar puercos.

Sigue siendo tarea fundamental, pues, desencantar la actual España embrutecida por duques y plebeyos.

No solo en El Quijote, en El Coloquio de los perros o en Rinconete y Cortadillo, también se hacen interesantes reflexiones críticas sobre la situación de corrupción de la sociedad española de la época, y se deja traslucir a inquietante sensación de que buena parte de la clase dirigente no cumple adecuadamente con sus obligaciones.

En el Coloquio, uno de los canes sabios cuenta al otro sus aventuras y peripecias mientras se ocupó de guardar un rebaño de ovejas. Y observa, cuando trata de averiguar la verdad de los extraños ataques que sufren, como son los propios pastores quienes so pretexto del lobo matan y roban el mismo rebaño que deberían cuidar. Tremendo. Y actual.

En las aventuras sevillanas de Rinconete y Cortadillo se describe con toda la ironía cervantina la congregación de Monipodio, que viene a ser el trasunto de una cofradía o incluso de una contra-orden iniciática, con fines poco benéficos o piadosos, por cuanto se dedica al robo y el pillaje, eso sí, bajo la advocación de María Santísima.

Una organización perfecta en su clase en la que además de una variada tipología de elementos del hampa no faltan los funcionarios de policía y justicia que deberían reprimir los mismos delitos de los que se benefician.

Desnudo de cualquier sentido moral, la realización de toda clase de trabajo se aborda allí de un modo técnico, como algo profesional que es preciso hacer bien, según una serie de reglas fijadas por Monipodio: ”cosa nueva es para mí, que haya ladrones en el mundo para servir a Dios y a la buena gente” se sorprende uno de los pillos. A lo que contesta otro más experimentado: “señor yo no me meto en tologías. Lo que sé, es que cada uno en su oficio puede alabar a Dios”.

¿Les suena lo de la santificación del trabajo promovida por cierta organización político religiosa?

Es decir, la Sevilla primera ciudad española y puente entre dos mundos donde se ambienta la aventura de Rinconete y Cortadillo con la organización de Monipodio, que Cervantes conoce tan  bien, lejos de cualquier paradigma utópico financiado por los frutos de la obra española en América constituye el paraíso de los picaros y maleantes: muchas leyes, normas y enredos varios, funcionarios ignorantes, desmotivados o venales, para que el hampa pueda campar a sus anchas.

 

Así pues, Cervantes nos resulta un autor moderno de puro clásico porque ha indagado, como un verdadero gran maestro de la humanidad, en el mundo de la permanencia de los valores metafísicos, en la base de la moral universal donde debe edificarse las construcciones políticas e institucionales, más allá de las olas de la contingencia de las modas o las formas pasajeras de organización institucional.

Las ideas de Cervantes son representativas del liberalismo español clásico. En realidad lo opuesto a lo que los anglosajones y la lamentable dirigencia actual llama neoliberalismo, al que le sobra una e, porque más bien es no liberalismo.

El liberalismo español promueve y defiende la libertad de conciencia, de expresión, de cátedra, de religión. Los derechos civiles, porque poseen una dimensión sagrada que ningún gobierno despótico puede quitar, ya que se basan, como explica el Zohar, en el sagrado libre albedrío del hombre. Y en el que existe como pilar básico del orden una referencia exterior al capricho del poderoso. La ley natural, el ordenamiento jurídico o constitucional. Es lo contrario del pensamiento único. O del todo vale multiculturalista, porque cuando todo vale, nada vale nada. A diferencia de la ley del fuerte, del amo que golpea a Andresillo, con la que opera el neoliberalismo, nuestro liberalismo español tiene algo de quijotesco, de apoyo al débil contra los abusos del fuerte. De ahí, por ejemplo, las Leyes de Indias, pioneras en el derecho de gentes, calumniadas y o ninguneadas por el enemigo holandés o anglosajón.

Pero repitamos la idea básica liberal de La Gitanilla: yo pienso fabricarme mi suerte y ventura buena”.

 

Como colofón cabe concluir que, probablemente, Cervantes como lúcido representante de la Tradición liberal española, si votase, votaría a VOX como el partido liberal que más y mejor representa el Amor a España y el universo de los valores cervantinos en la contingencia actual.

 

NOTA

Este texto se basa en la conferencia del autor: El pensamiento político de Cervantes que puede reproducirse AQUÍ y en el capítulo homónimo del libro Misterios ocultos de El Quijote.

 

 

 

 

Llanto y estupor por la destrucción de un símbolo benemérito

Casi de modo simultáneo empezaban a arder dos templos simbólicos muy importantes para la Humanidad. Uno de ellos la famosa mezquita de Omar en Jerusalén de donde según la tradición Mahoma subió a los cielos a lomos de Alborak, y en cuyos sótanos dicen que los primeros caballeros templarios encontraron ciertos importantes tesoros. Afortunadamente, no ha sufrido grandes daños. El otro, el más cercano a nosotros, en cambio se ha perdido. Desgracia que conmueve a toda persona sensible, sea o no francés o europeo, sea o no católico. Notre Dame no era solo un templo sino también un símbolo de Europa. De esa Europa combinación y desarrollo históricos de Espiritualidad y Razón. Espiritualidad ortodoxa pero también heterodoxa, de alquimistas, rosacruces, pitagóricos y masones medievales. Y un símbolo de la Humanidad en busca el conocimiento sagrado. Del sentido de la Vida. De ese resplandor de la Verdad que el gran Platón, el de los arquetipos, el de la duda epistemológica, el del armónico número de oro del Timeo, asociaba a la Belleza.

Ignoramos si los dos incendios están relacionados. Tampoco sabemos si el incendio de la catedral parisina tiene que ver con el resto de atentados contra templos católicos que ha sufrido Francia en los últimos días.

Sin  embargo, de acuerdo con mi experiencia profesional, y con el propio sentido común, la inicial versión oficial sobre el origen del drama parece increíble. Ya veremos qué se sabe pero es muy de temer que nunca dirán lo que verdaderamente ocurrió. Seguramente preferirán quedar como chapuceros, ineptos, corruptos o mentirosos que como complacientes con el terrorismo o el crimen que no han sabido, ¿o podido? evitar. Preferirán achacar la tremenda desgracia a la estupidez, la estulticia, la codicia, la corrupción antes que al fanatismo religioso o político, que ciertos grandes poderes criminales promueven.

Verdaderamente terrible la destrucción de un templo y más aún cuando es especialmente hermoso y emblemático.  Pero nunca podrán acabar con el Arquetipo de Dios que mora en la conciencia de cada hombre mientras la Humanidad siga existiendo.

Notas:

Aquí una visión de la catedral

Mini vídeo de la última Misa celebrada en la catedral justo antes del incendio

 

 

 

Sobre la nueva caza de brujas

Para los más jóvenes acaso no está de más recordar lo que fuera la caza de brujas promovida por el senador McCarthy a finales de los cuarenta y principios de los cincuenta, cuando se abrió la veda de izquierdistas reales o inventados en el marco del Cine y la intelectualidad en EEUU. Así, la comisión inquisitorial creada para la represión elabora una lista negra de presuntos culpables que debieran ser purgados y expulsados de la actividad artística o profesional.

Algo parecido en cuanto a métodos y fines últimos, no en cuanto a destinatarios de la represión, se viene produciendo ahora. La caza del extremo derechista, real o inventado por parte de la nueva inquisición de las terribles zurdas inspiradas en el neomarxismo cultural y el sionismo. El globalismo actual reprime la libertad de expresión, imprenta, opinión y cátedra, mediante el abuso de los media o el recurso a leyes inicuas o liberticidas como la de memoria histórica.

Un ejemplo ilustrativo de esto lo acabamos de ver con el caso Paz y su frustrada candidatura para VOX tras el rechazo expresado por la Federación de Comunidades judías de España. O con la nueva Inquisición ad hoc montada por facebook y encargada a una UTE o joint venture de Newtral, tinglado LGTBI, con know how Black Cube, cuya cabeza visible o mostrable es la sectaria santona izquierdista de la sexta Ana Pastor.

El caso Paz reúne varias moralejas. Recuerda quien manda de verdad en la práctica, de modo probablemente irreversible desde el golpe del 11 M. Un aviso mafioso de dónde están los límites de la soberanía real española. Y de que ningún partido puede salirse del libreto programado. También de que la realidad se recrea o inventa por los prostituidos media y redes sociales manipuladas según convenga al poder real. El que, como avisa Orwell, las palabras significan lo que quieren que signifiquen los que mandan.

España se encuentra en una pirandelliana busca de autor y de argumento propio. Hasta ahora desgraciadamente sin éxito.

La gran Cultura, coherentemente ridiculizada, denostada o ninguneada por el neomarxismo actual, nos ilustra sobre lo que sucede. Es oportuno recrear la aventura de Don Quijote en busca de Dulcinea, símbolo del alma, “con la Iglesia hemos dado, Sancho”.  Con mayúscula en la edición princeps pues se refiere a la importante institución, no al edificio. Pese a lo que se aparenta, las instituciones fundamentales con su tramoya ocultan la realidad y aparecen como un obstáculo para el necesario reencuentro de los españoles con su nación. Una visión coherente con la amarga lúcida conclusión, también cervantina, de que los peores lobos son los propios hipócritas pastores cuya misión es cuidar al rebaño.

 

 

Notas sobre el Mal y los ángeles

  “Conócete a ti mismo y conoce a tus enemigos”

Muchas personas de buena voluntad se preguntan por qué van las cosas tan mal en el mundo actual. Por qué las promesas de progreso y de un mundo mejor se están viendo desmentidas una y otra vez por la Historia, pese o quizás ¿a causa? de los muchos adelantos tecnológicos de los que ahora disponemos.  Adelantos que si se aplicarán a la educación y al desenvolvimiento espiritual, intelectual y emocional de las gentes permitirían un gran salto adelante. Pero se constata más bien lo contrario, una creciente descomposición y la amenaza cada vez más cercana de un horizonte de esclavitud. De la peor esclavitud posible, de la del esclavo que ni siquiera es consciente que lo es.

Es como si el Poder, el de verdad, no el que se nos muestra como cimbel o tramoya por las instituciones sociales tales como políticas o los media, conspirara en contra del bienestar y el progreso de la Humanidad. Pero, ¿por qué?

Las interpretaciones son muchas. Para algunos, los representantes y cada vez menos beneficiados del Poder, estamos en el mejor de los mundos posibles. Para otros, sin embargo, la culpa de lo que nos ocurre está en el capitalismo, el comunismo, el terrorismo, el nacionalismo o el Islam. El proceso de globalización teóricamente pude tener muchas ventajas pero desde luego no tal como se está acometiendo. La devastación del orden cultural y social en curso está arrasando con las instituciones nacionales conocidas, vaciándolas de soberanía real o efectiva, para que sea expropiada por instituciones internacionales globalistas sin arraigo popular, no democráticas y lo que aún parece mucho peor, sin estar dirigidas al bien común.

Tras la conclusión de la guerra fría ahora se han buscado nuevos enemigos reales o ficticios a los que combatir y pretexto para mantener y aumentar la rentable máquina de guerra, en la que se incluyen nuevas formas perniciosas. La agricultura química y ganaderías intensivas sin base en el suelo o en los ecosistemas integrados. La hegemonía de la industria farmacéutica que impone nuevas pautas y protocolos médicos y actúa como si quisiera mantener a gran parte de la población con medicaciones y enfermedades cronificadas. Que promociona o perpetra modernos autos de fe inquisitoriales mediante la propaganda o la acción contra lo que denominan pseúdociencias por parte de gobiernos títeres o mercenarios como los del doctor falsario. Si olvidar los abusos de la biotecnología.

Asistimos a una dominación casi absoluta del capital financiero, incluso de dinero ex nihillo o falso, de encaje bancario, sin contrapartida de bienes y servicios, que se desarrolla de modo casi autónomo, no al servicio de la economía real, la que satisface las necesidades vitales o verdaderas de la gente sino a intereses oligárquicos de poder globalista ajenos y opuestos a los de la gente común. A una subversión en la que lo financiero domina a lo económico y esto a lo social. A su vez a la Cultura, al Arte y al mundo espiritual. La Libertad clásica entendida como virtud o capacidad metafísica de las personas se ve sustituida por la libertad del dinero y del comercio. Por la desregulación, la ausencia de la ley, el dominio absoluto del poderoso sobre el indefenso y cada vez más ignorante en el fondo. Los derechos civiles, las libertades de pensamiento, de conciencia, de cátedra, de imprenta o religiosa se ven sustituidos por el pensamiento único, la dominación mediante la tecnología so pretexto de terrorismo, usualmente de falsas banderas, es decir promovida por el propio Poder como instrumento de cínica dominación. O la hegemonía de grupos que gracias a la propaganda interesada hacen pasar sus propios intereses o privilegios como cuestiones a defender con carácter general y contra ese tal interés general.

La riqueza mundial incluso en los países más avanzados cada vez se encuentra peor repartida. Las desigualdades crecen. La clase media, protagonista del orden y organización sociales, está siendo acosada por la desestabilización económica, los abusos de la oligarquía económico financiera empresarial, las políticas de familia como el feminismo fanático radical, la promoción de la homosexualidad o el aborto, la precarización del empleo, (aquí en España, los derechos laborales que quedan son básicamente los procedentes de la Dictadura que la Monarquía aún no ha podido destruir con la complicidad de unos sindicatos mohatreros o corruptos mercenarios del sistema), la introducción de leyes inicuas e impuestos confiscatorios e injustos dedicados a mantener una clase parasitaria, liberticida y corrupta, cómplice de la oligarquía, o la inmigración descontrolada e inducida por agresiones bélicas occidentales a terceros países.

Un primera interpretación teórica de lo que nos pasa puede encontrarse en la socorrida tipología política aristotélica resumida en la combinación de dos elementos, quién o quiénes ejercen la soberanía y la finalidad de su poder. La llamada ciencia económica al divorciar la actividad económica de la Moral, como era entendida por los tratadistas con anterioridad, ayuda a considerar determinados vicios y abusos como algo neutro, fuera del orden moral y camufla la realidad social e histórica del Poder con ficciones matemáticas abstractas como los mercados. El valor de cambio domina al valor de uso. Y el objeto de lo económico escapa a la Moral. La moneda más o menos falsa crea un mundo en cierto modo virtual o supuestamente autónomo de las realidades vitales, del valor de la energía, los recursos materiales o los ecosistemas naturales que posibilitan la vida.

Cierto, pero algunos se preguntan, nos preguntamos, por las bases metafísicas del Mal. ¿El Mal está en la conciencia del hombre o es servido por criaturas maléficas que no tienen porqué ser necesariamente todas humanas? ¿Qué, o quiénes estaban detrás de Hitler o del siniestro fundador de las SS? ¿Era Hitler un energúmeno?

El investigador inquieto se vuelve a plantear ahora la pregunta que se han hecho muchos autores y estudiosos a lo largo del tiempo. El universo del Mal, ¿acaso tiene existencia propia? ¿Existen criaturas no humanas que lo forman y sirven? ¿Se alimentan con el sufrimiento, el miedo, la angustia que nos provocan? ¿Existe, en consecuencia, también un lenguaje de los ángeles?

Ciertos importantes textos más o menos históricos o legendarios así lo sostienen. Entre ellos, por ejemplo: La Biblia, el Libro de Toth, el Libro de Enoch, las Estancias de Dzyan, el manuscrito de Mathers base de la Golden Dawn, la Esteganografía del abad Tritemo, los escritos de John Dee, las obras de Pico de la Mirándola basadas en antiguos textos de Orígenes, la Cábala, o las de Nicolás de Cusa, Santo Tomás de Aquino…

Modernamente, cabe resaltar entre los investigadores españoles las obras del antiguo jesuita Salvador Freixedo, y en especial su importante libro Teovniología, que debiera servir de reflexión y debate por la gravedad de las cosas que dice.

Otras personas como Ángela Ghislery de modo más sencillo y cercano afirman tener y dan testimonio de contacto con entidades espirituales angélicas, en su caso de carácter benefactor y filantrópico. En la imagen es presentada por la moderadora durante la conferencia ofrecida el sábado pasado en Sierra de Gata. (Los Ángeles te hablan. Mensajes de amor, sabiduría y consuelo. Ángela Ghislery. Editorial EDAF)

Las representaciones angélicas en el arte, generalmente bellísimas, nos ofrecen otros curiosos testimonios. En La Flauta mágica mozartiana también aparecen ángeles como mensajeros espirituales dedicados a la filantropía. Son algunos de los momentos de música más sublime de la famosa ópera masónica.

Para Orígenes el origen del mal está en libre albedrío de ciertos seres espirituales.  Sin embargo, acerca de esto existen varias teorías:

Los pecados de los ángeles son los “espirituales” de soberbia y envidia (Santo Tomás de Aquino, cuestiones 63.2 de su Suma Teológica)

La causa de la iniquidad es el orgullo y la lujuria (Henoc y Orígenes)

Para Enoch o Henoc el problema del mal comenzó cuando los ángeles celestiales y su líder Samyaza desarrollaron una gran lujuria por las mujeres. Si hay lujuria es que hay cuerpo, se trataría de un pecado carnal.

Nefilim e hijas de los hombres.

Los ángeles pueden convertirse en hombres.

Ciertos hombres son en realidad encarnaciones de ángeles malvados.

También su misión puede resultar paradójica. Lucifer que significa el portador de luz, y que según algunas doctrinas llevaba en su frente la esmeralda de la que está hecho el grial se asocia a la rebelión de los ángeles, pero también a la caída a la conciencia. La conciencia tiene que ver con la Dualidad, con la pérdida del Uno, pero, según Orígenes, el resultado final será la Apocatástasis, es decir, la reintegración en el Uno. La Redención universal, puesto que el castigo por el pecado no puede ser eterno.

También los ángeles buenos pueden encarnar en cuerpos humanos para propósitos divinos. Sobre la corporeidad de los ángeles existen contundentes testimonios bíblicos tales como la lucha de Jacob o el pasaje de Lot con ángeles enviados a Sodoma.

El lector más positivista pensará que todo esto no son sino supersticiones de viejas.

¿Lo son? ¿Tienen algún tipo de realidad los ángeles más allá de los innumerables testimonios de la literatura sagrada o de investigadores místicos o metapsíquicos de todos los tiempos? Su conocimiento y la petición de su auxilio bienintencionado en el caso de los benéficos, ¿nos puede ayudar a combatir el Mal metafísico?

En todo caso, con patrañas tales como la posverdad no deberíamos hacer tabla rasa de nuestra Cultura y Tradición, porque precisamente en ellas se encuentra el remedio a nuestros problemas.

La antigua Tradición española, en cierto modo reactualizada modernamente por Schopenhauer, hace especial hincapié en la Voluntad. En el Querer en su doble sentido, el volitivo y el amoroso. El Querer y el Saber debieran ser los pilares de nuestra conducta.

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Aldana y Arias Montano. Dos figuras y una epístola

El viajero que pasea por la preciosa ciudad monumental de Cáceres tan plena de evocaciones y experiencias estéticas se encuentra en su asombrado caminar con una empinada calle paralela a los adarves llamada Cuesta de Aldana y en su altozano lo que queda de una casa palacio con el mismo nombre. El de una familia procedente de Galicia que se estableciese hace muchos siglos en Cáceres y su provincia. El recorrido por las solitarias calles de la ciudad monumental hasta la serena acrópolis en la noche, lejos de agitaciones y ruidos, es una memorable invitación a visitar otro espacio y otro tiempo. Una evocación de un mundo de belleza, casi mágico, del que ahora apenas nos quedan recuerdos.

El capitán Aldana y el polígrafo Arias Montano son dos figuras fascinantes, dos grandes extremeños universales de nuestro siglo de Oro. Algún avisado lector dirá, no exagere usted que Aldana nació en Italia en 1537. Según unos en Nápoles, según otros en Florencia donde se establecería la familia Aldana a partir de 1540, el mismo año por cierto de la publicación de la traducción del italiano que hiciera Garcilaso Inca de la Vega de Los Diálogos de Amor de León Hebreo, obra que tanta influencia tendría entre nuestros neoplatónicos del siglo de Oro. Era la época de la resurrección del Mundo Antiguo. Del Renacimiento y del Humanismo. Es la prodigiosa Florencia del Dante o de la Escuela neoplatónica de Marsilio Ficino. Cierto, pero Francisco de Aldana era hijo de extremeños. Como ya hemos visto, los Aldanas eran una importante familia, emparentada con militares y eclesiásticos, entre los que se encontraban el maestre de campo Bernardo de Aldana o el mismo San Pedro de Alcántara.

Pero estuviera donde estuviera siempre Francisco de Aldana se sintió muy extremeño y español, como puede verse en su famosa epístola a Benito Arias Montano, el gran sabio renacentista pacense de tan paradójica vida.

Cervantes lo cita en el libro VI de La Galatea, (p 315 y siguientes de la edición princeps). “La bella nimpha que surge del fuego y dice: mi nombre es Caliope, mi officio y condición es favorecer y ayudar a los divinos espíritus, cuyo loable exercicio es ocuparse en la maravillosa y (jamás como debe) alabada sciencia de la poesía…soy la que con inmortal fama, tiene conservada la memoria del conocido Petrarca. Y la que hizo baxar a los oscuros infiernos, y subir a los claros cielos al famoso Dante. Soy la que  ayudo a texer al divino Ariosto, la variada y hermosa tela que compuso. La que en esta patria vuestra, tuvo familiar amistad con el agudo Boscán, y con el famoso Garcilaso,…yo soy la que movi la pluma del celebrado Aldana.

El celebrado Aldana además de mimado por Caliope fue protegido por los Médicis en la Florencia considerada la nueva Atenas de las Artes y se desarrolló en el ambiente renacentista de la ciudad del Arno. Cultivó el neoplatonismo, el erotismo en sus distintas vertientes, también la espiritual, no demasiado ajeno al erotismo de Juan de Yepes en su magnífico Cántico inspirado en el Cantar de los Cantares. En Italia se formó en el Ejército como otros grandes de la literatura española como Garcilaso o Cervantes…

En Aldana vuelven a reunirse dos preciosas corrientes de pensamiento que habían tenido su remoto origen común en la Escuela de Alejandría de los Plotino, Proclo o Amonio de Saccas. La filosofía semítico-española de un lado y la de la nueva Atenas florentina de Marsilio Ficino y los Médicis, de otro. La obra de Aldana gira sobre dos grandes temas, sus impresiones acerca de su profesión militar y el Amor, tanto en su sentido religioso y místico, como en el erótico profano pleno de una preciosa y sugerente sensualidad al gusto italiano. Así por ejemplo una de sus más sugerentes  composiciones eróticas, el poema de Medoro y Angélica del que tomamos unos versos:

 Cuando Medor y Angélica, durmiendo

Dentro en albergue que les cupo en suerte

el dulce y largo olvido recibiendo,

juntos están con lazo estrecho y fuerte

el aire cada cual dellos bebiendo

boca con boca al otro, y se convierte

lo que sale de allí mal recibido

en alma, en vida, en gozo, en bien cumplido

Admirado la mira y dice: «¡Oh cuánto

debes, Medor, a tu ventura y suerte!»

Y más quiso decir, pero entre tanto

razón es ya que Angélica despierte,

la cual con breve y repentino salto,

viéndose así desnuda y de tal suerte,

los muslos dobla y lo mejor encubre,

y por cubrirse más, más se descubre.

Confusa al fin, halló nueva manera

que a su Medor abraza enternecida

y con la blanca mano por defuera

trabaja de quedar toda ceñida

dijo después la ninfa placentera:

«Paz y dichosa luz tengas,  mi vida»,

y él sin hablar con alegría no poca,

paz de su luz tomó dentro en la boca.

La paz tomaste, ¡Oh venturoso amante!

con dulce guerra en brazos de tu amiga,

y aquella paz, mil veces que es bastante,

nunca me fuera, en paz de mi fatiga,

triste, no porque paz mi lengua cante

(paz quieres inmortal, fiera enemiga),

mas antes, contra amor de celo armada,

huye la paz que tanto al Cielo agrada.

 

No cabe duda que la trágica muerte del capitán Aldana con solo cuarenta y un años de edad en la infausta batalla de Alcazarquivir junto con el Rey Don Sebastián de Portugal del que fuese asesor militar, privó a la Cultura española de la que hubiera sido la obra de madurez de un gran poeta. Fracasado en su intento de disuadir al rey portugués de su arriesgada aventura africana, la bisoña imprudencia real y el sentido de la caballerosidad de nuestro héroe que no quiso abandonarlo a su suerte llevaron a un calamitoso final para ambos. Aldana no sólo perdió su vida en tan luctuosa jornada sino obras tales como Tratado de amor en modo platónico o también Obra de Amor y hermosura a lo sensual. Fray Bernardo de la Cruz cuenta el desastre africano en su Crónica de Dom Sebastiao. Tras esa fecha de agosto de 1578 tan dramáticamente decisiva para Portugal donde desapareció no solo el rey sino también buena parte de la nobleza portuguesa surge el llamado sebastianismo, una especie de movimiento político literario de carácter casi mesiánico que pretendía el regreso del rey Don Sebastián para volver a revivir las glorias portuguesas. Años después, una intriga jesuítica proclamaría al que luego sería Juan IV como el rey prometido por las profecías.

Aldana fue amigo del eximio polígrafo y humanista renacentista don Benito Arias Montano, cuyo recuerdo bien merece otro texto aparte. El Montano es un personaje clave para comprender la cultura española del último tercio del siglo XVI y del comienzo de nuestro Siglo de oro, En El Entierro del Señor de Orgaz de El Greco hay un personaje, el que está situado inmediatamente a la derecha del pintor, lo que indicaría un especial afecto de éste, figura que llama la atención la mano derecha abierta del personaje que luce la cruz de Santiago en su pecho. Para Sánchez Luengo se trata del retrato de Benito Arias Montano. Se basa en el parecido más que notable de su rostro con otro existente en El Escorial en el que está claramente explicada la identidad del personaje retratado a la luz de la leyenda pintada en el mismo: “D. Benito Arias Montano incomparabilis”, sin firma, que se atribuye a Zurbarán. Don Benito, como el mismo caballero situado cerca de él y que parece señalarle en El Entierro también pertenecía a la Orden de Santiago.

El Montano es una de las figuras señeras de la cultura española y europea del siglo XVI.  Es lamentable, y probablemente estas cosas sólo ocurren en un país que trata tan mal a sus mejores hijos, que una figura tan notable por tantos aspectos como la suya apenas sea recordada. Y es quizás gracias a su biógrafo holandés Ben Rackers que no se haya difuminado o malinterpretado para siempre.

Pero el don Benito destinatario de la Epístola del capitán Aldana, es un personaje muy equívoco, que vivió una especie de doble vida:

La de persona de confianza del Rey Felipe II, consejero, embajador y bibliotecario de El Escorial, miembro de la prestigiosa Orden de Santiago, participante en Trento, y responsable del proyecto cultural más ambicioso del emperador: la edición de la Biblia Sacra o Políglota (hebrea, caldea, griega y latina) de Amberes editada por el famoso impresor Cristóbal Plantino.

Y la de miembro secreto de Familia Charitatis, los familistas del citado Plantino, grupo esotérico, místico, gnóstico, heterodoxo, que participa de valores de las tradiciones masónicas y rosacrucianas. Su Biblia Políglota a la que ambos habían dedicado tantos desvelos, y en la que el Emperador había comprometido todo su prestigio, había estado a punto de ser prohibida en Roma donde tuvo que ir a defenderla, y por esas fechas, debió conocer, probablemente en las reuniones de estudiosos y artistas en el Palacio Farnesio, a El Greco y a Luis de Castilla, de modo que probablemente contribuyó a convencer a El Greco para que viniera a España. El Montano siempre estuvo muy interesado por la pintura. Además de Toledo y el encargo de santo Domingo el Antiguo estaba El Escorial, a donde Felipe II estaba llevando diversos artistas italianos para decorar su obra arquitectónica.

Según la semblanza del cronista de El Escorial hasta su muerte, en 1591, fray Juan de la Orden de san Jerónimo:

Arias Montano era buen letrado y grande teólogo y muy visto en todo género de ciencias y lenguas hebrea y caldea, griega y latina, siríaca y arábiga, alemana, francesa y flamenca, toscana, portuguesa y castellana, y todas las sabía y entendía como si en estas naciones se hubiere criado”.

“Este doctor fue el que por mandato de el Rey don Felipe, nuestro señor, fue a Flandes a imprimir la Biblia Regia de cinco lenguas, en Amberes, por Plantino, impresor”.

“No comía más que una vez cada 24 horas y no comía carne ni pescado, sino legumbres, frutas y el caldo de la olla, ora fuere de carnero, ora fuese de aceite. Su dormir era sobre unas tablas, en las que ponía una estera y una manta de Bernia, y allí dormía. Su trato y conversación eran las de un santo, humilde, afable,..los hombres doctos procuraban su amistad, los caballeros hallaban en él cosas de edificación. Los oficiales, arquitectos y pintores y personas hábiles hallaban en él cosas que deprender”.

Tras su marcha del Escorial pasa los últimos años de su vida, felizmente enfrascado en diversos estudios sobre Historia, Medicina y Botánica en la Peña del Alajar. Rodeado de libros, grabados flamencos, instrumentos astronómicos y plantas que le enviaban sus amigos extranjeros.

La Peña del Alajar es un lugar mágico, donde el Montano escribió su Opus Mágnum, compendio del saber universal que caracterizaba a este renacentista español de talante europeo. A su muerte la Peña y todo lo que le rodeaba se fue arruinando. Se trata de un paraje del que dice (“De la varia república”, Amberes, 1590):

cuevas profundas y parajes abovedados formados por ásperos peñascos como hay en este retiro donde ahora vivo rústicamente, en parte debidos al capricho de la naturaleza y en parte como sospecho, ampliados y excavados por la mano del hombre cuando en estos lugares habitaban los sarracenos. Fundamento esta afirmación en vestigios de vajillas de barro junto con huesos humanos que, a veces vemos enterrados en estos antros”.

Según Sánchez Rodríguez: Arias Montano se enamoró de este lugar, no muy lejano de su lugar de nacimiento, Fregenal de la Sierra y buscó en estas alturas el encanto de la naturaleza, el aislamiento necesario para el cultivo del espíritu. También un refugio donde estar a salvo de las intrigas de sus enemigos.

Transformó la naturaleza más agreste en un vergel donde edificó un casa cómoda y amplia que llenó de obras de arte y libros, colecciones, curiosidades científicas. Sesenta pinturas de artistas españoles y flamencos, treinta esculturas, colecciones de monedas, piedras preciosas.

Gran aficionado a la Botánica procuró aclimatar flores y plantas importadas de los Países Bajos para embellecer su estancia, rodeada de fuentes, árboles y huertas, viñas y acequias. Un pequeño remedo de los hermosos jardines de Florencia en la sierra onubense.

Para su discípulo Pedro de Valencia, Arias Montano estaba iniciado en la verdadera piedad.

 

Una de las manifestaciones de la resurrección del mundo antiguo durante el Renacimiento italiano fue el auge de la epistolografía. Se estudiaban las epístolas de Plinio o Cicerón para ser imitadas o recreadas. Al principio en latín, luego en lengua vulgar toscana y española. Los dos temas epistolares preferidos de Aldana son el amoroso y el moral. Sin olvidar tratar otros que pudiéramos denominar de geoestrategia político-militar.

Aldana escribe a Arias Montano su epístola dedicada a La contemplación de Dios y los requisitos della en setiembre de 1577, solo unos meses antes de su trágica muerte en Alcazarquivir. En cierto modo puede considerarse una especie de testamento filosófico.

Aldana pensaba retirarse para llevar una vida contemplativa como el propio Montano, pero no al Alájar sino al monte Urgull en San Sebastián y trata de convencerle para que le acompañe.

Es bien verdad que a tan sublime cumbre

Suele impedir el venturoso vuelo

Del cuerpo la terrena pesadumbre

Pero con todo, llega al bajo suelo

La escala de Jacob, por do podemos

Al alcázar subir del alto cielo,

Que yendo allá no dudo que encontremos

Favor de más de un ángel diligente

Con quien alegre tránsito llevemos

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Tú, mi Montano, así tu Aldino viva

Contigo en paz dichosa esto que queda

Por consumir de vida fugitiva…

Cuando Arias Montano tuvo noticia de la trágica desaparición de su amigo escribió: “Gran pena me ha dado la muerte del capitán Aldana, y no me la ha aliviado el tener casi pasado este trago con la sospecha grande que dello tenía”.

 

A la mentalidad actual, y más aún con la creciente degeneración que supone la “posverdad” o deterioro sino progresivo abandono de los ideales o valores metafísicos bases de la civilización occidental, sorprenden personajes como Aldana o Arias Montano. Gentes de personalidad inabarcable o inclasificable, a las que el ejercicio de la contemplación mística no impide sino que potencia el emplearse con acierto en actividades políticas, sociales o estéticas de gran alcance. A las que los viajes astrales del alma a los mundos superiores, a los reinos desconocidos del espíritu, supusieron fuentes de lúcida inspiración para su vida.

Gentes con gran entendimiento y voluntad. Y gentes con honor que emplearon el español como preciosa lengua culta y sabia.

Aldana y Montano hoy son dos raros incomprendidos.

Y así nos va.

 

Alfonso De la Vega, para la Revista del Ateneo de Cáceres, noviembre de 2017.

 

 

 

 

 

 

Navidad, otra vez

Vuelve la Navidad.  Y con ella todo un momento de balance íntimo de anhelos, logros y frustraciones… un momento, salvo en los más jóvenes, de nostalgia por un tiempo y unas personas queridas que ya no están. Aunque también de esperanza y renovación de energía e ilusiones, si es verdad la vieja máxima hermética de “como es arriba es abajo” o la identidad entre microcosmos y macrocosmos. Entre el hombre y el universo ordenado del que forma parte.

La eclíptica es la zona del cielo en la que discurre el sol en su movimiento aparente alrededor de la tierra. La inclinación del plano del ecuador terrestre respecto del plano de la eclíptica es de unos 23 grados. Cuando El sol alcanza los 270 grados de longitud y en nuestro hemisferio boreal comienza el invierno, el sol parece quieto (eso es lo que significa solsticio). Pero ya no se proyecta sobre la constelación de Capricornio como hace dos mil años. La razón está, como es sabido en el fenómeno de la llamada precesión de los equinoccios, que ha originado que los signos zodiacales se vayan desplazando unos treinta grados cada dos milenios aproximadamente. A partir de ese momento el sol aparentemente comienza a elevarse en el horizonte, hasta que seis meses después empieza a declinar.

Dentro de la leyenda dorada occidental el sol representado por Febo o por Apolo posee una gran relevancia simbólica. Y buena parte de su antigua iconología fue recuperada por el emergente Cristianismo. Tal es así que si no fuese por su contexto sería difícil distinguir a veces qué representaciones proceden del paganismo y cuáles del Salvador.

Apolo era hijo de Zeus y de Leto. Cuando iba a dar a luz su madre buscó posada donde refugiarse pero perseguida por la celosa Hera no encontraba lugar seguro. Gracias al lenguaje de los pájaros y convertida en codorniz pudo al fin acogerse en una isla solitaria y desolada, una de las Cícladas en el Egeo, que luego se llamaría Delos que significa la brillante en honor del naciente divino Apolo. Dios de la Luz, de las Artes, de la Civilización, del que luego Nietzsche abominaría como símbolo del según él hombre degradado por no seguir sus propios instintos.

Uno de los primeros hechos de Apolo, el hijo de Dios, fue matar la serpiente, símbolo polisémico, acaso ese componente de la naturaleza inconsciente, soterrada, del hombre, de la que debe ser redimido. Es curioso que el héroe de La Flauta mágica mozartiana, (Tamino), también inicia su rescate del alma (Pamina) con la muerte de una serpiente.

A Apolo le gusta morar en el monte Parnaso, cuyas laderas se encuentran cubiertas de bosques, y donde dirigía los coros danzantes de las Musas inspiradoras y de las Gracias. Pero como dios que ilumina el mundo es testigo de los acontecimientos, a cuya vista nada escapa. En Delfos, a los píes del Parnaso en un lugar magnífico, impresionante, tiene su famoso templo donde hablaba su oráculo más venerado. Y lugar emblemático de peregrinación, considerado el ónfalo u ombligo del mundo, lugar de hierofanía, de conexión entre el Cielo y la Tierra y donde se celebraban los juegos píticos.

Han pasado muchos siglos, y estas celebraciones del paganismo y de la antigua cultura griega pese a su belleza e inspiración espiritual y a estar en el origen de nuestra civilización nos resultan ya muy lejanas. Cuentan que la famosa Oración de la Acrópolis de Ernesto Renán no fue algo espontáneo producto inmediato de la contemplación de su solemne pureza de líneas, de su belleza resplandor platónico de la verdad, sino algo posterior, elaborado, fruto más de la razón que de la emoción. Pero esa emoción, ese conmover, ese movimiento del alma hacia, lo ha venido renovando el Cristianismo durante los últimos siglos, no obstante encontrarse también ahora amenazado por las nuevas serpientes.

Serpientes que tienen también una interpretación astronómica. Los astros de nuestro sistema solar trazan en el espacio una especie de línea serpentina o epiciclo como decía Hiparco. Los planetas giran elípticamente alrededor del sol y éste alrededor de otro centro en el universo, cuya combinación forma un movimiento de apariencia serpentina. De unas serpientes que vuelan como aves en el espacio infinito. Puede que de ahí venga la representación de Quetzalcoat o de la serpiente emplumada del arte precolombino. Y que algunos de sus más importantes monumentos una figura de serpiente aparezca en relieve en determinadas efemérides solares como esta de la imagen en la pirámide de la ciudad maya de Chichen Itzá.

En el ciclo del eterno retorno vuelve otra vez la Navidad. Y con ella una cierta sensación de inocencia perdida. La sabiduría de María Zambrano ya lo decía: “Si en el amor naciéramos y permaneciéramos siempre no habría lugar para la consciencia”. Uno de los retos mayores de nuestra civilización en estos tiempos inciertos, azarosos, de zozobra o precariedad espiritual, creciente debilidad intelectual y moral, donde pretenden imponernos la posverdad, acaso sea recuperar el equilibrio perdido entre Amor y Consciencia. El hombre es un animal de nido. Nido que debe estar amueblado con símbolos enriquecedores, que hagan crecer.  Y de esperanza. Y con el Amor de las personas que quieren y son queridas.

A partir de ahora la Luz empieza a crecer. Lo hace en su renovación cíclica el Universo. Ojalá también nos ayude para renovarla en el escenario íntimo de nuestra consciencia.

Tal es mi deseo para todos mis amigos, personas queridas y de buena voluntad.

Nota:

Las dos imágenes de nacimientos corresponden a sendas fotografías realizadas por el autor durante su visita a la preciosa exposición de Belenes del palacio de los Golfines de abajo, en Cáceres.

El escudo heráldico procede de una fotografía de la casa del sol tomada en la acrópolis de la ciudad monumental de Cáceres.

 

 

Las Hilanderas

El famoso cuadro de Velázquez ha dado lugar a múltiples interpretaciones. Muchos críticos consideran que constituye una interpretación mitológica de la leyenda de Aracnea y de su dramática relación con la diosa Atenea. Como tal aparece, si es que se trata del mismo cuadro, en un inventario del montero real don Pedro de Arce. Para Ortega pudiera tratarse de las bodas de Tetis, quien era capaz de metamorfosearse a voluntad y Peleo, uno de los argonautas. Para otros más, la alusión mitológica tiene que ver con las Parcas. Sin embargo, en su conocido libro sobre el pintor sevillano, Camón Aznar rechaza la interpretación mitológica y entiende que es un cuadro fundamentalmente costumbrista o naturalista, una de las primeras representaciones de la actividad fabril en el Arte. Con ciertas similitudes técnicas y de composición con Las Meninas, Velázquez nos muestra en Las Hilanderas la vida de trabajo en un taller madrileño, la fábrica de tapices de Santa Isabel.

Aracnea era hija de Idmon, famoso por su habilidad para teñir la lana con la púrpura de Focea. En los tiempos de Homero las mujeres griegas tenían a gala saber tejer e hilar y a la diosa Atenea como su sublime maestra. La finura de su hilado era comparada a veces con las de las telarañas. Pero Aracnea no se consideraba discípula de Atenea e incluso en un momento de ensoberbecimiento llegó a desafiar a la propia diosa.

Atenea se transforma en anciana y dirigiéndose a Aracnea le intenta hacer ver que no todo es malo en la vejez, que la experiencia es fruto de los años. Y le aconseja: “bien que aspiréis a la gloria de ser la mejor entre los mortales, pero no pretendáis igualaros a una diosa. Pedid perdón y Atenea os lo dará”. Pero Aracnea no se arredra y le recrimina porqué en vez de ella, una simple anciana, no se presenta la propia diosa. Entonces ésta se descubre ante el estupor de todos menos de la joven hilandera. Y se retan a ver quién teje la mejor pieza.

Atenea elige un tema central con Júpiter en majestad rodeado de los dioses y en sus cuatro esquinas varios temas relacionados con el atrevimiento, el desafío, la altivez, la usurpación y su posterior castigo divino.

Aracnea representa el rapto de Europa así como otras conocidas aventuras amorosas de Júpiter, recordatorio, acaso imprudente para la ocasión, de las flaquezas de los inmortales. Consigue una obra maestra insuperable y Atenea se indigna y en un arrebato la rasga.

La ofuscada y desesperada Aracnea se intenta colgar pero Atenea suaviza la trágica situación y transforma a la hábil hilandera en araña.

Este relato de Ovidio parece ser el antecedente mitológico de otra famosa metamorfosis, la de Kafka. Mas dejemos al checo germano parlante moderno héroe del absurdo meditando sobre las causas, los vicios, por los que los hombres pueden transformarse en irreconocibles bichos inmundos ¿la soberbia es uno de esos vicios? mientras pasea hacía El Castillo entre la niebla que diluye las figuras fantasmagóricas del puente Karluv sobre el Moldava. Y volvamos a nuestros antepasados griegos.

Salvo por la alusión a la metamorfosis que se da también en la leyenda de Aracnea no se entiende muy bien la citada asociación del cuadro con las bodas de Peleo y Tetis. Pero sabemos que para asustar a sus pretendientes la bella Tetis podía metamorfosearse a voluntad en diferentes animales más o menos peligrosos o escurridizos: ¿Las circunstancias de la vida que se escapan a nuestro control o voluntad o al menos nos aturden o dificultan nuestros logros? ¿Acaso distintas formas de su cuerpo astral? Sin embargo, Peleo logra sorprenderla dormida y someterla para lograr que Tetis se case con él.

Las Parcas, auxiliares de Júpiter y tejedoras de la vida humana, vienen a significar la personificación del destino. Pero, ¿Velan por el orden natural de las cosas en su sentido espiritual y físico o ceden a su capricho?  Ellas otorgan o niegan bienes e infortunios. Prescribían la duración de la vida humana, a veces descubrían, otras ocultaban nuestras suertes. Las Parcas suelen representarse como tres hermanas, Cloto, Láchesis y Atropos. Cloto es la hilandera que mueve una gran rueca y expresa el inevitable encadenamiento de los sucesos en la trama de la vida. Láchesis se asocia el azar, la suerte que sostiene el copo o los husos y en algunas representaciones mitológicas aparece auxiliada en su labor por otras figuras femeninas. Atropos tiene unas tijeras ¿para cortar el hilo vital.

Las peripecias humanas tienen un componente de incertidumbre, acaso de fatalidad, que desafía a nuestra comprensión. Para los griegos había un componente de azar, cierta veleidad de las Parcas, auxiliares instrumentales de los dioses.

Sin embargo, la tradición hindú lo interpreta como el karma. De algún modo, son nuestras acciones presentes o pasadas las que tejen nuestro destino. Nosotros somos artífices de nuestras vidas aunque no seamos conscientes en todo o en nada de las consecuencias de nuestros actos del pasado y de nuestras actitudes del presente. En el Bahgavad Gita el propio avatar Khrisna lo explica al dubitativo héroe Arjuna, el mejor y más valiente de los Pandevas que se encuentra en el campo de batalla. Se transforma ante él y se muestra como un océano de causas y concausas, de acciones y efectos, de fastos y nefastos, de logros y fracasos. Y le anima a hacer lo que debe ser hecho. Aunque parezca tremendo. No importa qué guerreros pueda matar en legítimo combate, si mueren durante la batalla es que ya habrían de estar muertos en el otro plano.  Cada hombre debe cumplir con su deber.

¿Podemos nosotros los hombres desafiar al mundo espiritual?  ¿Hasta dónde llega nuestra libertad? ¿Cuál es el coste del ejercicio de esa libertad?

Las Hilanderas es un lienzo extraordinario.  No deja de ser curioso que Antonio Palomino no lo comente en su Museo Pictórico cuando habla de Velázquez pese a relacionar Historias de la Metamorfosis de Ovidio con un cuadro de Rubens reproducido en Las Meninas. No obstante, Las Hilanderas casi siempre ha sido considera una de las joyas del Prado madrileño y reconocida como una obra maestra, propia de un gran maestro de la Pintura en la plenitud de su destreza, en la última etapa de su vida en la que desarrolla sus logros técnicos adquiridos durante su segundo viaje a Italia. Velázquez ha vuelto a una corte en decadencia, y en este cuadro podamos intuir una especie de concesión a la nostalgia de su actividad italiana, dedicada a la investigación y libre de etiquetas o huera prosapia. El recuerdo de un mundo de luminosa Belleza comparado con otro más prosaico, el del viejo Alcázar de los Austrias no exento de cierta penumbra de toque monacal.  El propio Felipe IV prefería el Palacio del Buen Retiro.

Contemplamos un primer plano iluminado con luz cernida, discreta, un ámbito intermedio más bien sombrío y al fondo una estancia colmada de luz, todo pintado en un plano sin que las luces de matiz diferente se superpongan, se estorben ni confundan, para llegar a la habitación del fondo luminoso la mirada tiene que transitar por el ámbito en sombra ayudándose de las formas sumidas en la penumbra. Con algunas similitudes técnicas y de composición con Las Meninas, al igual que en el Entierro del Señor de Orgaz en Las Hilanderas existe un plano arquetípico, espiritual, el de las Ideas platónicas, en el que se manifiesta la sentencia de Atenea que aparece con el brazo levantado en presencia de tres figuras femeninas, ¿Las tres Parcas o solo simples damas que pretenden hacer encargos en el Taller de Santa Isabel? Y al lado del tapiz con el rapto de Europa tejido por Aracnea, justo cuando va actuar contra la hábil hilandera. Y otro plano terrestre,  fabril, material, en el que parece mostrarse la sentencia hermética “cómo es arriba es abajo” divulgada por la Academia de los Médicis y su maestro neoplatónico Marsilio Ficino. Aquí se muestran varias figuras femeninas atareadas en sus quehaceres que no parecen prestar atención a dicho plano arquetípico, ¿Son las tres Parcas ayudadas por otras dos mujeres? ¿Son simples hilanderas que se afanan en las tareas ajenas a todo lo que no sea terminarla?

Ambos planos están magistralmente unidos y separados a la vez por una jerarquía del espacio debida a la luz.  Una luz que en el fondo iluminado no diferencia entre la diosa y las figuras femeninas que la acompañan.

¿Podemos ver ese universo espiritual desde nuestro destierro? ¿Qué nos enseña el Arte?

A través del polvillo en suspensión que se encuentra en la escena fabril debemos seguir la luz que nos guía hacia la fuente. Hay una escalera, recuerdo de la escala de Jacob y en la grada lo que parece una viola de gamba. La Música es el Arte más próximo a la naturaleza del Noúmeno, a la Cosa en Sí, ¿A la Voluntad? En español, lengua sabia y profunda, querer significa Voluntad y también Amar ¿A la Luz? ¿Somos Luz oscurecida en nuestro plano por la Materia? ¿Los vicios como la soberbia de la fábula de Aracnea nos apresan como en una telaraña?

Algunos autores critican la bóveda y el ojo tragaluz como innecesarios en la arquitectura del cuadro. E incluso en ciertas reproducciones se recorta esta parte superior. ¿Es el “ojo que todo lo ve” aunque para nosotros desde nuestra comprensión limitada aparezca como cegado?

¿Cuál es nuestra realidad más auténtica? ¿La del trabajo y los afanes materiales y cotidianos como la del prosaico taller o la del universo de arquetípico de nuestros anhelos espirituales y nuestros sueños?

Creo que ambas. La Estética, el Arte, nos muestra la posibilidad de que el tapiz que tejemos con nuestra vida se inspire en la Belleza, en los mitos de la Tradición que son instrumentos de transmisión del Conocimiento del mundo espiritual. Que nuestra técnica y saber hacer no constituya motivo de engreimiento como el de Aracnea, sino posibilidad de deleite y evolución para nosotros y para los demás.

 

 

 

 

 

El Halloween como decadencia de la civilización

Dentro de la suicida colonización que sufre la Cultura española por la anglosajona americana, acaso la fiesta del Halloween (All Hallows´ Eve) se lleva los honores de la frivolidad, estulticia e impostura, no exenta de cierto componente tenebroso, maléfico o incluso criminal.  Todo un síntoma del proceso de devastación de la civilización al que estamos siendo sometidos.

Pero aún quedan, quedamos, algunos autores, como el estudioso de las tradiciones esotéricas e iniciáticas Carmelo Ríos, que abominan de la fatídica moda anglosajona.  El Halloween procede de una antigua fiesta de origen celta relacionada con la luz, el samhain, cuyo significado se ha pervertido:

“En la actualidad, debido sin duda a la perniciosa y aplastadora influencia anglosajona y norteamericana, esta sagrada festividad no sólo se ha profanado de su propósito protector y divino, sino que se ha convertido en su opuesto, una invocación a la oscuridad por medio de una ordalía de niños y a veces de adultos vestidos de zombis, de vampiros o de monstruos.

Añádase la ingesta de alcohol, de drogas o de mejunjes selváticos tan a la moda en la sociedad, y luego veremos aparecer los síntomas de no ser uno mismo, de de estar desdoblado e incluso de algo mucho peor, de lo que es mejor no hablar.

En esta mágica noche se abría una puerta, decían los antiguos entre el más allá y el mundo de los vivos que podían comunicarse.  En las noches de Halloween se produce una verdadera entrada de fuerzas negativas que han de ser rechazadas y combatidas con las armas de la luz, con la alegría, el bien, la bondad, la compasión y la oración.

En esas noches verdaderas puertas dimensionales hacia el plano inferior astral son abiertas y cualquier forma de obsesión y posesión puede acaecer. Igualmente se producen crímenes, secuestros, raptos y otras maldades abominables, y es sabido que los brujos  magos negros usan esas fechas para incrementar su poder.

En las noches de Halloween las personas sensibles o sensitivas pueden percibir putrefactos hedores, escuchar sonidos horrísonos, música de baja frecuencia y palabras negativas en el espacio o en el interior”.

Carmelo Ríos también ofrece estas medidas para preservarse de o combatir sus efectos más perniciosos:

“En la noche debe dejarse una luz encendida, cantar, orar, leer textos de los grandes maestros, meditar, ejercerse en la plegaria santa del corazón, decorar la casa con flores, encender incienso de sándalo o rosas, lavarse con agua de rosas las manos y el rostro y sobre todo no disfrazar a los niños de espectros, pues esos rostros y cuerpos deformados, esas máscaras ensangrentadas no son en absoluto una forma de conjurar el mal, sino de llamarlo e invocarlo abiertamente”.        

La introducción de estas tradiciones ajenas, adulteradas con la peor intención, aún resulta más lamentable cuando se pretende sustituir con ellas las de propias de nuestra Cultura de gran profundidad metafísica. En la gran Tradición cultural mediterránea se asocia Eros a Tanatos. La civilización clásica nos ha enseñado mitos tan hermosos como, por ejemplo, el de Orfeo y Eurídice, tan sugestivos para la Historia del Arte y de la Música en particular, inspiradores de Monteverdi, Gluck o Haydn, entre otros.

Una tradición española es la del famoso Don Juan, mito iniciado por Tirso de Molina que con Mozart ha dado lugar a una de las obras maestras más extraordinarias de la Historia de la ópera. Sin olvidar otra antigua tradición teatral española propia del uno de noviembre: la representación del famoso Tenorio de Zorrilla. Una obra algo ripiosa pero muy sugestiva por su teatralidad y musicalidad en la lengua.  Entre las muchas versiones puede verse esta de Estudio Uno. Para los más jóvenes o desmemoriados acaso conviene aclarar que el añorado Estudio Uno era un «siniestro» programa de la televisión de Franco que es de justicia reconocer que tenía la perniciosa manía, ya felizmente erradicada con la pertinaz Monarquía, de promover la elevación intelectual, cultural y moral del televidente. El Tenorio de Zorrilla que ahora parece tan naif fue otrora motivo de escándalo para bien pensantes.  Clarín se hace eco en La Regenta de las escaramuzas seguidas de dimes y diretes entre Ana Ozores, el Magistral y demás personajes con motivo de la asistencia de Ana a una representación en Vetusta cierto uno de noviembre. Curiosamente otro escándalo fue el protagonizado durante la lejana posguerra por la actríz Ana Mariscal cuando interpretara el papel de Don Juan en sesiones de tarde mientras hacía el de Doña Inés en las de noche.

Sin embargo, en el actual proceso de estupidización y embrutecimiento programado de masas al que se dedican la actuales televisiones y la mayoría de los media la fiesta anglosajona resulta mucho más rentable que las disquisiciones metafísicas propias de nuestra Tradición, según se celebraban el uno de noviembre.

A diferencia de las antiguas tradiciones cíclicas relacionadas con el año solar, desde la Ilustración nos hemos acostumbrado a un sentido lineal del tiempo. Al goethiano conflicto fáustico, o el mito del progreso indefinido de la Humanidad. Pero las fiestas del uno de noviembre tuvieron su interpretación griega y luego romana. Participaban de cierto carácter sagrado común. En Grecia al comienzo del Pyanepsion se celebraban las Noemenias o fiestas de la Luna nueva consagradas a Hécate, mientras se preparaban las Thesmoforias de los Misterios eleusinos. Una de las más importantes instituciones sagradas de la antigüedad que representaban un profundo conocimiento del alma y su descenso a los infiernos, tema recurrente en la Cultura y el Arte occidentales. Primero por un rapto, luego por ingesta de una pepita de granada, se simbolizaba la caída del alma en la materia. Pero parcialmente salvada luego por amor. Materno filial en el caso de Eleusis; erótico, en el de los Misterios órficos. El bellísimo e inspirador mito de Orfeo, tan ligado a la Música. Que ha dado varias obras cumbres como las ya citadas: El sublime Orfeo y Euridice de Gluck, el Orfeo de Monteverdi, considerada la primera ópera representada en Europa, o el Orfeo de Haydn.  Y entre los romanos, bajo la protección de Diana, el uno de noviembre se celebraba el festín de Júpiter.

El Cristianismo recalificó muchas de las fiestas y celebraciones del paganismo, cristianizando su elevada concepción metafísica acerca del alma. En el caso de Todos los santos, una doble concepción: la implicación dialéctica entre Eros y Tanatos.

La Muerte redimida o superada por el Amor. Por el Amor sagrado del Salvador o por su remedo el amor humano. Y ligada a la cultura española se halla la figura del Don Juan. Un mito con raíces históricas reelaborado por varios autores españoles pero que alcanza su mayor logro estético en el Don Juan del gran Mozart. Aquí también puede encontrarse la sublime idea mistérica griega del rescate del alma por Amor. Junto con unos conocimientos sobre el mundo astral, envoltura del alma del que es fenómeno el Comendador. Pero en un orden popular resulta más enriquecedor el Tenorio de Zorrilla con todos sus ripios que estas introducidas costumbres de piratas y mercaderes ingleses tan bárbaras y desatinadas.

Quizás no esté de más aclarar por si acaso que esta crítica a la dichosa fiesta gringa de marras no lo es desde el punto de vista del Catolicismo, sino de la Metafísica. ¿Puede sobrevivir una Civilización sin Metafísica? ¿Occidente ha perdido el sentido de la Metafísica y por eso recurre a banalidades comerciales como el dichoso Halloween?

Pensadores actuales como el intelectual ruso Alexander Dugin creen que resulta preciso revivir el Dasein (Ser ahí) heideggeriano para que nuestras sociedades y culturas nacionales no perezcan por las agresiones de la globalización tal como se viene entendiendo y ejecutando. Heidegger pensaba que el olvido del Ser llevaba al predominio absoluto de la Técnica y al cabo, del nihilismo.

Otros como el francés Alain Benoist propugnan cierta neo-paganización de las bases metafísicas de nuestra civilización como remedio para tratar de paliar la al parecer imparable decadencia europea. Pero lo del Halloween no deja de ser una importación frívola y al servicio del negocio y del NOM, otra muestra de la subordinación cultural y estética que posterga antes de olvidar los propios valores. Una forma de arrasar la Cultura y tradiciones estéticas de los diferentes países colonizados y envilecidos con vistas a edificar una cultura todo a cien sobre sus escombros. Es cierto que no sería la primera vez en la Historia que una Cultura sustituye a otra, a veces originando procesos de porfidización, en los que algunos materiales primitivos quedan incluidos en otros si es que no se trasforman. Así, el Cristianismo se habría apropiado por estos lares de las antiguas reflexiones clásicas sobre el Amor y la Muerte.

Así, un mediterráneo y español por la lengua, el mejicano Amado Nervo, lamentaba en un poema titulado La flauta de Pan,

En las dóricas noches diamantinas

Cuando boga Selene por el cielo

Como un sol moribundo, y en el suelo

Duerme todo: memorias y ruinas

Puebla sotos, oteros y colinas

Un rumor de infinito desconsuelo,

Una música lánguida en que el duelo

Treme y llora con gamas cristalinas.

Es la flauta de Pan, hecha de caña,

Inmortal, porque al dios le plugo en ella

Convertir a Siringa en la campaña

Y parece decir su arrullo triste:

“viandante, une tu voz a mi querella:

si buscas la beldad… ¡Helos no existe!”

Pero esta melancolía es también la tristeza de la decadencia de El viejo sátiro. Y la causada por la introducción de un nuevo rito, sustituto del poético paganismo, el cristiano que también reproduce la idea de la Muerte superada por el Amor, pero que tampoco se libra hoy de su propia decadencia:

Yo tuve un culto en Delfos, de luz eran mis manes

Hoy negros; era fácil el hoy tedioso rito

Por ti me son hostiles mis padres los titanes

Y no hay un sitio para mi dicha en lo infinito.

Ayer me tuteaban los dioses soberanos

Y yo tiraba besos a Zeus a dos manos

Bebiendo el vino dórico de mi lagar…Mas luego

Surgió cual monje estéril el dogma que me aflige

Y el diáfano pontífice Máximo, que rige

La Iglesia, uncióme al culto del místico borrego.

—-

¿Por qué siguió al Olimpo del Gólgota infecundo

La soledad y, en rapto de amores imprevisto,

Las razas empuñaron el lábaro de Cristo,

Que trajo las tristezas al júbilo del mundo?

¿Qué mal había hecho la vida a ese iracundo

demoledor? Dionisio amable, ¡hubieras visto

la sangre de tus uvas en brebaje mixto

del cáliz, y sus hojas servir de pudibundo

fajero a las estatuas olímpicas! En vano

radió en defensa tuya la espada de Juliano;

la Humanidad trocaba su primogenitura

por las lentejas… o por la gloria que se abría;

y yo, ateniense, el sello mostraba en mi tonsura

del Nazareno, esposo de la Melancolía.

Y el poeta pide reparación:

¡En esta vida no la supe amar!

Dame otra vida para reparar,

¡oh Dios!, mis omisiones

para amarla con tantos corazones

como tuve en mis cuerpos anteriores

¡Quizá ya nos amamos

Con este mismo amor en otro mundo!

Dentro de la Cultura peninsular española cabe recordar también el precioso testimonio de un gran cordobés que vivió trágicos momentos para la civilización hispanomusulmana. Se disolvía el Califato y venía la rápida y suicida descomposición en taifas. Un fenómeno que de algún modo vuelve a repetirse en nuestro presente de devastación nacional en degradadas taifas.

Ali ibn Hazm nació a finales del siglo X y además de filósofo y político es autor de una gran obra poética puesta en español por don Emilio García Gómez.

Pero, de su preciosa obra  El collar de la paloma vamos a recordar ahora algunas notas sobre la unión amorosa.

Uno de los aspectos del amor es la unión amorosa, que constituye una sublime fortuna, un grado excelso, un alto escalón, un feliz augurio, más aún la vida renovada,

La existencia perfecta, la alegría perpetua, una gran misericordia de Dios. Si no fuese porque este mundo es una mansión pasajera, llena de congojas y sinsabores, y el paraíso, en cambio, la sede de la recompensa y el seguro de toda malaventura, todavía diríamos que la unión con el amado es la serenidad imperturbable, el gozo sin tacha que lo empañe ni tristeza que lo enturbie, la perfección de los deseos y el colmo de las esperanzas.

Yo que he gustado los más diversos placeres y he alcanzado las más variadas fortunas, digo que ni el favor del sultán, ni las ventajas del dinero, ni el ser algo tras no ser nada, ni el retorno después de una larga expatriación, ni la seguridad después del temor y de la falta de todo refugio tienen sobre el alma la misma influencia que la unión amorosa, sobre todo si la han precedido largos desabrimientos y ásperos desdenes, que han encendido la pasión, alimentado la llama del deseo y atizado la hoguera de la esperanza.

Ni el esponjarse de las plantas después del riego de la lluvia; ni el brillo de las flores luego del paso de las nubes de agua en los días de primavera; ni el murmullo de los arroyos que serpentean entre los arriates de flores, ni la belleza de los blancos alcázares orillados por los jardines verdes, causan placer mayor que el que siente el amante en la unión amorosa, cuando te agradan sus cualidades, y te gustan sus prendas, y tus partes han sido correspondidas en hermosura. Las lenguas más elocuentes son incapaces de pintarlo; la destreza de los retóricos se queda en ponderarlo; ante él se enajenan las inteligencias y se engolfa el entendimiento…

Lejos del patético ¿truco o trato? ajeno al Amor, el arte nos permite conocernos mejor, superarnos, abrirnos a la espiritualidad. Amor y Muerte. Muerte y Amor están conectados por sutiles hilos metafísicos.

Al cabo, como decía Cernuda en el exilio, no es el Amor quien muere, somos nosotros mismos.  

 

NOTAS:

Ediciones empleadas para las citas literarias

Amado Nervo   Poesías completas   Editorial Biblioteca Nueva, 1947

Ibn Hazm  El Collar de la Paloma, versión de Emilio García Gómez, Alianza Editorial, 1971

Luis Cernuda Obras Completas Tomo I Editorial RBA, 2006

 

Las palabras resaltadas en color granate abren enlaces a las obras mencionadas

 

 

El capitán Trueno en el Barrio de las Letras

Aunque no suelo hacerlo esta vez voy a dedicar unas líneas a la nostalgia así como al recuerdo de un ser querido. Me refiero a mi entrañable tío Antonio, fallecido hace ya varias décadas.

De niño y en mi adolescencia, hasta la muerte de mi abuela Adora, vivía en lo que hoy es conocido como el barrio madrileño de Las Letras. En él vivieron o con él estuvieron vinculados muchos de los más grandes autores de nuestro Siglo de Oro, que han dejado sus gloriosos nombres en el callejero. Entonces no era tan famoso, era más tranquilo y recoleto, dentro de lo que cabe en una gran ciudad como la capital de España. Espejo singular de un Madrid más amable, más noble y humano, hoy lamentablemente desaparecido.  Mi casa estaba en la calle del Amor de Dios, un nombre demasiado grande para una calle tan pequeña, cerca de la sede de la Real Academia de la Historia, del cine Monumental, hoy dedicado a conciertos o del cine Doré o “Palacio de las pipas” luego reconvertido en filmoteca.

Algo más lejos el Paseo del Prado, entre Cibeles y Neptuno donde iba con mi madre y mi hermana a pasear o jugar bajo la arboleda. El edificio de Las Cortes, entonces ocupado por procuradores de los tres tercios y ahora por gentes variopintas incluidas alguno que otro Rufián o ejemplar de primitivo y feroz catalanopithecus. El Ateneo, un lugar enigmático y entonces para mi con un cierto de halo misterio o de especulaciones prohibidas. La pescadería La Astorgana en la calle León cuyos nutridos mostradores eran una especie de fascinante zoo dedicado a la ictiología. Siempre me maravilló la especialización de la antigua ciudad leonesa en la comercialización de pescados y mariscos procedentes de nuestras costas gallegas. Sobre todo entonces cuando el viaje por carretera desde Madrid a La Coruña y regreso era una aventura digna del Paris Dakar.

Y la cercana plaza de Santa Ana, donde de niño a veces iba a jugar a la pelota bajo la protección de mi abuela y de un gran árbol, quizás una pseudoacacia, antes de que se hiciese el arboricida aparcamiento subterráneo desde entonces existente, y hoy con acceso trampa de multas gracias a la bruja.

La plaza era un lugar de sosiego rodeado por el bonito edificio del Hotel Vitoria, donde paraban toreros y cuadrillas con toda su impedimenta y parafernalia y se comían unos magníficos huevos nido, especialidad de la casa. O el del teatro Español, de gran tradición o el cercano de La Comedia, famoso también por otros actos no estrictamente teatrales aunque sí relacionados con la Vida y la Cultura. También estaba la pastelería Suiza. Y, no lejos, el callejón del Pozo, donde se podían comprar algunos de los mejores hojaldres de España. Los vistosos azulejos andaluces de Villa Rosa, la de famosos saraos cuando la dictablanda. O el callejón de Álvarez Gato con sus espejos inspiradores del esperpento valleinclaniano. Hoy el esperpento no los necesita curvos: se refleja perfectamente en espejos planos. Y tascas típicas como Las Bravas, que aún perdura, o La Casa de las Gambas…

Sin olvidar en la misma plaza un conjunto de librerías y editoriales de especialidades científicas, técnicas o de ensayo, hoy desaparecidas, no sé si por algún sectario premonitorio designio de la inicua ley de memoria histórica o como adaptación a los signos de los nuevos tiempos. Es decir, como logro indudable del progreso democrático y amor a la Cultura del pueblo, felizmente reconvertidas en jolgoriosas cervecerías.

Mi tío Antonio fue un personaje de gran valía, frustrada parcialmente como tantas otras por el desastre de la guerra civil. Tras la prematura muerte de mi abuelo, no pudo seguir una carrera universitaria pero su perspicacia, sensibilidad e inquietudes por los temas literarios, culturales y artísticos, seguro que superaba a la de tantos enmucetados más o menos mohatreros actuales, que han tenido otras oportunidades más que la simple aunque meritoria de ser autodidacta.

Era buen aficionado a los toros y entendía de la Fiesta. Un rito antiquísimo y lenguaje de gran belleza, colorido y precisión, al cabo. Debatía con amigos como Tip y Coll  sobre el sentido de ella y, sobre todo, cuando ocurría algún trágico percance conmovedor, hasta qué punto era legítimo poner en peligro la vida humana. Sabía mucha Gramática. Su poeta favorito era Antonio Machado. Conocía muy bien los poemas de Campos de Castilla, y he deducido luego que probablemente se identificaba además de con los valores del paisaje soriano de donde era su padre, con el propio heterónimo machadiano Juan de Mairena. En todo caso, mi tío Antonio era un hombre en el buen sentido de la palabra bueno. Mi principal recuerdo de él es el de su bondad y generosidad conmigo.

Cuando yo era niño esperaba con cierto anhelo o impaciencia la llegada de los miércoles.

Era el día en el que salía a los quioscos un nuevo cuadernillo apaisado con las aventuras del Capitán Trueno.  Todo un gran héroe que sin embargo hay que reconocer que hoy lo tendría muy difícil. Reunía todas las papeletas de lo políticamente incorrecto. Blanco, heterosexual, sin veleidades pederastas pese a la tentadora proximidad del joven Crispín. Valiente, animoso, hombre de honor, generoso, gran militar por valor e inteligencia estratégica y táctica, paladín de la Justicia, cristiano y defensor de la Cristiandad, abnegado solidario con sus compañeros y amigos, fiel enamorado de un bella princesa nórdica que se había creído hija de un pirata y que casta pero decididamente acaba correspondiéndole. Un personaje modelo que parecía sacado de la Orden de Caballería de Raimundo Lulio. Muchas de sus aventuras se desarrollaban en un mundo tópico de términos y personajes históricos muy conocidos incluso por niños pero de vaporosa definición geográfica y escasos detalles técnicos o de erudición. Su espada no era flamígera pero sí era utilizada como símbolo de Sabiduría.

Entonces no se había impuesto el tenebroso trágala del liberticida multiculturalismo y los caballeros eran caballeros pero no energúmenos del heteropatriarcado. Y las damas se identificaban con el alma y sus virtudes a cuya defensa servía el ideal caballeresco. Los salvajes eran salvajes; los tiranos, tiranos, tiranos; la morisma, la morisma; los caníbales, caníbales… A todos ellos combatía nuestro héroe sin temor a que le llamasen fascista o españolista. Y es que los tebeos entonces eran tebeos y no comics. No había ONGs creadas o financiadas por Soros o cualquier otro filantropófago conocido u oculto, que figurarían de pleno derecho entre los villanos, bellacos, tiranos y malvados a combatir por nuestro héroe. El capitán, Goliath y Crispín lo hacían a cuerpo, dando la cara. Y como buenos españoles orgullosos de serlo, de pura raza. Con perdón. Desde luego, si el Capitán Trueno hubiera tenido una calle con su nombre, la siniestra loba comunista disfrazada de dulce abuelita demócrata se la habría quitado.

Ignoro si para protegerle del revanchismo golpista progre que nos trajo la pertinaz Transición o como otra memez nacionalista más, alguno que otro sesudo investigador paniaguado sostiene que al igual que Cervantes, santa Teresa de Ávila o Colón, nuestro capitán Trueno era… ¡catalán de Gerona!

Todos los miércoles mi tío me daba puntualmente una paga para comprar cada nuevo cuadernillo apaisado que compraba y leía con avidez, con premura, apenas sin detenerme bien en los dibujos.  Y cuando estaba la cosa más interesante ¡zas! la maldita palabra: “Continuará”.

Mi abultada colección de tebeos se perdió o desapareció en una mudanza. Ahora estoy revisando algunos episodios del Capitán Trueno en versión facsímil. No es lo mismo, desde luego, pero tampoco lo es ya mi visión de muchas cosas medio siglo después.

La colección del Capitán Trueno es un conjunto de trepidantes aventuras de acción. Pero también forma parte de la literatura de los mitos. De la lucha eterna entre el Bien y el Mal. Una pugna cuya batalla principal se encuentra en nuestra propia conciencia.

Los tebeos como los de esta saga servían para ofrecer modelos de conducta, para dar pautas de actuación cuando la vida empieza a abrirse al niño y al adolescente y con ella también se empiezan a ver los conflictos que plantea y se ha de hacer frente a las primeras batallas . Más tarde he podido comprobar como la buena Literatura con sus arquetipos y sus relatos nos enseñan muchas cosas. Que detrás de las peripecias visibles de la trama existen interpretaciones más profundas. Caballeros míticos como nuestro Don Quijote o el arquero Arjuna nos dan lecciones y muestran verdades muy profundas para ilustrar nuestra conciencia.

Ellos, o en su momento y a su modo el capitán Trueno, nos hacen ver qué queremos que reine en nuestra conciencia y conducta. Si el mundo de la Dama y sus valores: la Belleza, la Justicia, el Bien o la Libertad, o el de las pasiones y deseos causantes de sufrimiento, el egoísmo o la ignorancia. Los hábitos que producen descontrol, fracaso o profunda infelicidad, o los que promueven la salud, la sabiduría, la bondad o los del alma que ha sido desahuciada de su reino por los otros y que las actuaciones del capitán Trueno le pretende devolver.

Gracias, querido tío Antonio.

 

 

Spanish Deep State

Se conoce como Deep State al establecimiento profundo político económico financiero mediático permanente más allá de cambios de caras o representantes electos. Constituye la politeia o estructura de poder real, de carácter oligárquico y en muchos casos delictivo. Es la estructura de poder que subyace tras las instituciones visibles de carácter democrático y sometidas al menos formalmente al imperio de la Ley. Denunciada ya por el general Eisenhower entre otros presidentes o dirigentes su poder y gravedad de acciones criminales y liberticidas está aflorando de modo más claro a la superficie a raíz de la campaña electoral del outsider Donald Trump quien con él en contra sin embargo logró ganar las elecciones norteamericanas a su representante la siniestra Hilaria Clinton.

El Deep State americano se encuentra estrechamente vinculado en cuanto a representación político mediática al Partido Demócrata, un partido profundamente degradado tras la etapa del gobernador de Arkansas y luego presidente Clinton, al que acaso ningún tipo de escándalo resulta ajeno. Creación de grupos terroristas. Tráfico de armas, drogas y órganos, prostitución de menores, pederastia, satanismo. Agresiones contra terceros países, primaveras genocidas, crímenes contra la Humanidad…

El propio presidente actual está sufriendo sus embates sus intentos de desestabilizarlo, de impedirle que desarrolle su programa electoral, de destituirle o incluso asesinarle como a los Kennedy. Una de las luchas más encarnizadas se encuentra en la posibilidad de sacar a luz las pruebas de la vinculación de los demócratas del Deep State con las terroríficas redes satanistas y pederastas y sus complicidades con altas autoridades de servicios secretos y otras instituciones poco transparentes americanas.

Una lucha en la que por parte del Deep State se ha demostrado que vale todo.  Y ojalá que el actual presidente Trump logre acabar su mandato con vida.

El tinglado del Deep State se hace posible en regímenes de supuesta opinión pública con la criminal complicidad de los media de desinformación de masas comúnmente propiedad del sionismo o del peor globalismo internacional. Un tinglado mediático creador de realidades virtuales, que hace y deshace conciencias, dignidades y honras. Esto sucede también aquí.

 

El falsario presidente Sánchez es el peón en España del Partido Demócrata al que se encuentra íntimamente vinculado. Es sabido que el PSOE, pese a lo que parecen sugerir sus siglas, tiene un carácter mohatrero, fraudulento, impostor, al servicio de los más encanallados intereses de la oligarquía. Un Partido creado ex nihilo por servicios secretos para dar estabilidad al tinglado de la antigua farsa oligárquica. Es el Partido de los mayores desfalcos y escándalos y de las peores traiciones y felonías contra la sociedad y la Nación españolas.  Pero, de modo paradójico, con el infame doctor Sánchez a la cabeza está mostrando, incluso a la opinión pública más embrutecida o estupidizada su verdadera naturaleza.  En cierto modo pudiera estar haciendo un gran servicio a la causa de la Libertad y de la Nación española al sacar a la luz sin disimulos y en toda su tremenda crudeza su verdadero jaez mafioso, tramposo, mohatrero, corrupto, degenerado, pro golpista, antinacional y anti social.

La horda gubernamental sale a más de un escándalo diario. Es casi imposible llevar la cuenta. Uno de los últimos y más graves atañe a la que se ha revelado representante en el gobierno de la mafia judicial policial, un tinglado de extorsión y crímenes al servicio de nuestro particular Deep State. Poderosos jueces, fiscales, policías, periódicos y empresarios corruptos forman parte de él. Como ya veníamos diciendo en otras ocasiones el chantaje a los personajes que se deja acceder a las altas instituciones es su principal cemento de unión. Su garantía de complicidad, permanencia en el tiempo e impunidad de los crímenes.

De modo dramático, con un golpe de estado que no se quiere o no se acierta a combatir, nuevamente se está planteando no sólo la poca credibilidad y legitimidad que les queda a las instituciones de la Monarquía, sino la eterna lucha entre el Bien y el Mal.

Al cabo, tal combate, en cierto modo eterno, no sólo se produce a nivel político social o institucional sino sobre todo en lo más profundo de nuestras conciencias. Es la famosa pregunta del grial: “Y tú, ¿A quién sirves?”.

En los escalones inferiores de su pirámide de apoyo las pasiones dominantes, promovidas y jaleadas por el Deep State son la ignorancia, el resentimiento, la envidia igualitaria, la codicia, el ocaso espiritual y el embrutecimiento intelectual y moral.

En los sucesivos escalones o estadios de tal siniestra pirámide, la codicia, la ambición, la vanidad, la hipocresía, la sexualidad desviada y desenfrenada, el egoísmo que no se para ni ante el crimen, parecen las principales pasiones utilizadas por el sistema.

 

Hubo cierto juez que de niño recibía prestados los zapatos y el traje de su primo cuando desde su pueblo iba a Jaén a la consulta del dentista. Lo que no ha impedido que luego haya llegado a tener mucho poder, mucha capacidad para hacer el Bien, para luchar por la Justicia y el Estado de Derecho contra el Crimen. Y acaso se pregunte cuando un ramalazo de súbita lucidez, como un intranquilizador fogonazo de luz, se muestre en el fondo de su conciencia: ¿Por qué estoy así? ¿Cuándo me equivoqué? ¿Cómo es que he llegado tan bajo?

Una pregunta que deberíamos hacernos todos los miembros de una civilización cada vez más deshabitada, más sometida al Deep State, antes de que resulte demasiado tarde.

 

 

 

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