Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Ovidio, dos mil años después

Se cumplen dos milenios de la muerte en el destierro de Publio Ovidio Nason. Un gran poeta, un escritor merecedor del más alto concepto. Y una figura simbólica o emblemática, muy a su pesar, de las relaciones conflictivas entre la Cultura o el Arte y el Poder.

En compañía de Pomponio Macro, Ovidio viajó mucho por el azaroso y deslumbrante mundo mediterráneo. Atenas, las hermosas ciudades helénicas de Asia Menor, Sicilia. La gran isla, un continente en pequeño por el que han pasado tantas y tan diferentes civilizaciones y culturas, patria de Arquímedes o Empédocles, donde Platón fuese para ayudar a Dion de Siracusa en su experiencia de gobierno. ¿Una antigua tentativa de gobierno de los sabios? En su carta séptima, Platón lo explica así:

Los problemas del mundo nunca tendrán solución mientras los poderosos no se rodeen de filósofos, siendo así que en cuanto poderosos es casi imposible que ellos mismos sean filósofos”. La bella Siracusa cuyo templo dedicado a Atenea en su acrópolis competía entonces con el mismísimo Partenón. Agrigento, la ciudad de los templos a la que Píndaro elogiaba como “la ciudad más hermosa de los mortales”.

Sin olvidar donde fuera raptada Proserpina mientras jugaba con unas ninfas entre papiros: el lago Pergusa no muy lejos del Etna. Una pena que los antiguos y poéticos bosques de laureles hayan sido sustituidos por un circuito para carreras de motos. Y el canto de los pájaros, testigos de la caída del alma, por el estridente ruido de sus motores. Los extraordinarios misterios de Eleusis, una de las instituciones espirituales y filosóficas de la Antigüedad, en homenaje a Proserpina y su rescate por su madre Ceres o Demeter se han desvanecido en el tiempo y apenas ya los himnos homéricos nos los recuerdan. Pero nuestro poeta no parecía muy de acuerdo con algunos de los condicionantes de la celebración profana:

Llegó el aniversario de las fiestas de Ceres la doncella descansa sola en su lecho vacío. Rubicunda Ceres, que coronas de espigas tus finos cabellos, por qué en el día de tu festividad nos prohíbes los placeres?… ¿Quién creerá que se alegra con las lágrimas de los amantes y quiere ser festejada con los tormentos de la continencia?

Ovidio era un caballero y, acaso en consecuencia, pudiera ser considerado un gran feminista, conocía el alma femenina en profundidad. Y un experto conocedor de los entresijos tantas veces insondables del Amor:

“Yo compuse esta obra, yo, aquel, poeta Nason, nacido en la lluviosa comarca  de los pelignos, que se divierte en cantar sus propios extravíos. Así me lo ordenó el Amor. ¡Lejos de aquí, muy lejos, bellezas intratables, no sois público adecuado a mis tiernos versos! Léame la virgen inflamada en presencia de su prometido y el sencillo adolescente que sufre por primera vez las angustias amorosas. Quiero que algún joven, herido por la misma flecha que yo llevo clavada, reconozca, leyéndome, las señales del fuego que le consume, y tras larga admiración exclame: “¿Por dónde este poeta ha penetrado y descubierto  mis ocultos dolores?”

En El arte de Amar Ovidio glosa el anhelo amoroso:

Si te cautiva la frescura de las muchachas adolescentes, presto se ofrecerá a tu vista alguna virgen candorosa; si la prefieres en la flor de la juventud, hallarás mil que te seduzcan con sus gracias, viéndote embarazado en la elección, y si acaso te agrada la edad juiciosa y madura. Créeme, encontrarás en éstas un verdadero enjambre…

Hasta el foro, ¿Quién lo creerá? Es un cómplice del amor, cuya llama brota infinitas veces entre las lides clamorosas. En las cercanías del marmóreo templo consagrado a Venus surge el raudal de la fuente Appia con dulcísimo murmullo, y allí mil veces se dejó prender el jurisconsulto en las amorosas redes, y no pudo evitar los peligros de que defendía a los demás; allí con frecuencia, el orador elocuente pierde el don de la palabra…”   

En efecto, es posible que la causa de su destierro, con el pretexto de la publicación del Ars amandi, fuese una venganza de Livia quien dominaba la voluntad del viejo emperador. En un momento dado el poeta y su obra parecieron peligrosos para el Poder. Fuere como fuere, Ovidio nunca regresaría a Roma.

Ovidio como nuestro Cervantes u otros de los más grandes resultan ser como un faro para la humanidad, una especie de cuásares de la cultura que muestran su luz durante algún tiempo en medio de la oscuridad reinante. Gentes que nos muestran la posibilidad de ser mejores, pero también por eso mismo, con vidas difíciles, el Espíritu enfrentado al Poder.

Un Poder que ahora puede seguir encarnado como antes en un déspota y sus caprichos pero que está consiguiendo nuevas y más peligrosas estrategias y técnicas de dominación. Un Platón y sus filósofos asesores reinterpretado a su maniera por la cuerda de, entre otros, Leo Strauss y sus secuaces neocons desplegados en variados e influyentes Think Tanks. La mentira como arma de los “sabios” que ya no filósofos que controlan la caverna platónica y nos confunden con su juego manipulado de sombras. una sociedad dominada por una élite que mediante técnicas depuradas y sutiles influyan en el comportamiento de la gente y ejerzan el control de los “ciudadanos” convertidos en obedientes esclavos sin que tengan conciencia de serlo.  En estas condiciones el Arte, la Cultura se convierten en peligrosos enemigos del Poder.  De ahí,  un nuevo destierro perpetrado por el Poder contra la Verdad, el Arte, el Conocimiento y la Libertad.

Se achaca a Confucio, la que parece una sentencia orwelliana: “cuando las palabras pierden su significado los hombres pierden su libertad”.

El liberalismo, al menos en su noble significado español de nuestro siglo de oro, ha sido prostituido por la Cultura anglosajona. La defensa de la Libertad, del débil, la lucha por la Justicia y la realización de los valores metafísicos, los derechos civiles, la libertad de pensamiento, expresión, cátedra o imprenta, vienen siendo sustituidas por la libertad del comercio y el dinero y las ventajas del pensamiento único.

En 1964, un humanista nacido en el país del exilio de Ovidio, investigador de la Metapsíquica y relacionado con Eliade, Cioran o Ionesco, consiguió el premio Goncourt por su inspirada novela Dios ha nacido en el exilio. Perseguido por el régimen comunista rumano, Vintila Horia no llegaría a recogerlo. En su obra el escritor rumano habla de Ovidio, de sus temores y anhelos y de una esperanza espiritual: una hierofanía cuya manifestación ha de esperarse. Pero, en realidad, de sus propias peripecias vitales en el exilio por diferentes países: Italia, Argentina, Francia o España, donde murió.

Aquí, en España, la repugnante y mercenaria zurda sorosiana  con la complicidad de una derecha cobarde, corrupta y felona, ante la debilidad y desguarnecimiento de nuestra Cultura actual pretende introducir una nueva ley de desmemoria, manipulación o confusión histórica. Por ella, el linchamiento intelectual y social o la cárcel sustituirán al debate de ideas o la investigación. La mentira al gusto del Poder será oportunamente enmucetada.

Y nuevos Ovidios volverán al exilio a la espera de una nueva consoladora hierofanía.

 

 

 

 

 

Otro San Ildefonso

Tal día como hoy, festividad de San Ildefonso, pero del año 1995 era vilmente asesinado en San Sebastián, de donde era teniente de alcalde, don Gregorio Ordoñez, figura entonces importante, emblemática del Partido Popular. Un hombre valiente, de comportamiento heroico de otro Partido Popular, desde luego en las antípodas ideológicas y morales del que hoy regenta como una especie de casa de trata el cobarde taimado, felón, embustero y sobrecogedor Mariano el galleguista y su cuadrilla de apátridas, trepas, ineptos y o corruptos.

Algún día se hará la crónica de esta felonía, de las fechorías de Mariano. Y de un partido, antaño de héroes, hoy de abundantes bueyes pancistas y lametraseros, que no se atreve a rechistar aunque su cabecilla le lleve a una hecatombe, un suicidio colectivo como el de la secta de la de Guayana. Conviene comprender el cómo de don Gregorio Ordoñez, doña María San Gil o don José Ortega Lara hemos pasado a los Mariano, las Sorayas, las Alicias, los Fabra, los Bárcenas, los Gurtelidos, los Púnicos, los Camps, los Gallardones, los Botellones y demás nutrida famiglia. ¿Despotismo? ¿Indigencia intelectual y moral?

La leyenda de San Ildefonso, anterior a la invasión musulmana de España, y ligada a la sede catedralicia toledana, cuenta que cierta noche se le apareció la Virgen en medio de un gran resplandor y le ofreció una casulla celestial.

No sabemos qué, ni quién, se le habrá aparecido al lamentable mandamás compostelano criado en Pontevedra para hacer lo que hace y sobre todo para no hacer lo que no hace siendo su obligación moral y constitucional hacerlo. Pero la casulla que lleva impuesta es la de la inepcia, la traición y la ignominia.

¡Pobre Gregorio Ordoñez, pobres María San Gil y otros compañeros! Su sacrificio ha sido traicionado.

Pero, sobre todo, ¡pobre España, en manos de quienes se encuentra ahora su destino!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Albatros (Homenaje a Baudelaire)

Carlos Baudelaire, el “Dante del bulevar” como lo llamaba Anthero de Quintal, el maltratado poeta sufriente del que Víctor Hugo decía que “había creado un estremecimiento nuevo” es autor de un bello poema confesión de resonancias metafísicas, incluido con el número dos en sus famosísimas “Las Flores del Mal”.

Un estremecimiento acaso no tan nuevo pues no es sino el que resulta de la meditación sobre la condición humana, sobre el misterio del hombre que no es ni bestia ni ángel sino una combinación insatisfactoria y frustrante de ambos para muchos hombres que sufren. Y que padece una incomprensión metafísica, como ser de luz arrojado entre tinieblas.

 

Muchos años después de que se hubiera cumplido su famoso verso, ¡Oh Muerte, capitán, es tiempo ya levemos! Su traductora al español, Nydia Lamarque, cuenta su experiencia durante la visita a la tumba de Baudelaire en Montparnasse. Una tumba entonces anónima, sin inscripciones salvo una medio borrada de su padrastro, el general Aupick, mostrada a la traductora y admiradora por un guardián del cementerio.  Ante las protestas de ésta por el estado de la tumba, lo que entendía grave desconsideración a la memoria del poeta, su improvisado cicerone le replicó: “No importa, todo el mundo lo ama”.

A continuación la versión española del precioso poema citado de Baudelaire “realizada con reverente amor”, por Nydia Lamarque.

(Obras completas, Editorial Aguilar, página 110).

 

EL ALBATROS

Por divertirse, a veces, suelen los marineros

Cazar albatros, grandes pájaros de los mares

Que siguen, de su viaje lánguidos compañeros,

Al barco en los acerbos abismos de los mares

 

Pero sobre las tablas apenas los arrojan,

Esos reyes del cielo, torpes y avergonzados,

Sus grandes alas blancas míseramente aflojan,

Y las dejan cual remos caer sus costados.

 

¡Qué zurdo es y que débil ese viajero alado!

¡Él, antes tan hermoso, qué cómico en el suelo!

¡Con una pipa uno el pico le ha quemado,

Remeda el otro, renqueando, del inválido el vuelo!

 

El Poeta es como ese príncipe del nublado

Que puede huir las flechas y el rayo frecuentar;

En el suelo, entre ataques y mofas desterrado,

Sus alas de gigante le impiden caminar.

 

 

Buda, Parsifal y el Grial

Con el título de Buda, Parsifal y el Grial acaba de salir de imprenta editado por la Editorial Lautana mi último libro dedicado a la música, la saga del grial, el Parsifal wagneriano, la filosofía de Schopenhauer y su relación con el budismo, en especial con el tántrico y la sexualidad sagrada.  Se trata de una visión original, dentro de lo que cabe, de aspectos muy interesantes de la Cultura, tanto en Oriente como en Occidente.

Hermann Hesse, en su famoso discurso de recepción del Premio Nobel explicaba que “En lo espiritual no me siento inválido, sino unido a todos ustedes por una idea fundamental, la misma idea en la que se apoya la Institución Nobel: la del carácter supranacional, la del internacionalismo del espíritu, y el consiguiente deber de que no sirva a la guerra y a la destrucción, sino a la paz y al entendimiento entre los pueblos.

Sin embargo, no es de ninguna manera el que se anule lo nacional para dar así paso a una Humanidad espiritualmente uniforme; no, no; de ningún modo. ¡Viva la diversidad, vivan las diferencias y los matices en nuestra tierra bienanamada! ¿No es maravilloso que haya tantas razas y tantos pueblos, tantas lenguas, tantas formas de pensar y de concebir el mundo? Si yo odio y soy enemigo irreconciliable de la guerra, de las conquistas y de las depredaciones, se debe, entre otras razones, a que estas fuerzas tenebrosas exigen tan crueles holocaustos de lo que en la cultura humana hay de incorporaciones históricas, de individualización elevada, de fecunda diferenciación. Rotundamente me opongo a los grands simplificateurs, y me proclamo partidario ferviente de la calidad, de lo refinado”.

Claro que el mismo autor sostenía que “En un principio fue el  mito. Así como el gran Dios inspiraba las almas de los indios, griegos y germanos, anhelantes de expresión, vuelve también a inspirar el alma del niño”.

El mito es una manifestación espiritual que debe ir dirigida a impresionar al alma e inspirar la conducta. Uno de los mitos más fecundos de la Tradición de Occidente es el mito del Grial. Ha inspirado a buscadores espirituales, a caballeros y a sus damas, a artistas de distintas épocas.  Un mito que, como intuía Hesse, presentaba grandes similitudes metafísicas, simbólicas con otros muy sugestivos de la Tradición oriental que también pretenden la investigación y comprensión de lo sagrado.

A medida que el buscador espiritual se acerca al Uno, más próximos encontrará las ideas, los símbolos, el arte, la música, la metafísica de Wolfram von Eschenbach, Chretien de Troyes, Schopenhauer, Wagner o los budistas sinceros.

Especialmente curiosa y sugestiva y oportuna en los presentes tiempos de desconcierto inducido y destructivo sobre las relaciones amorosas entre hombre y mujer, ambos constituyen la Unidad tanto en Oriente como en Occidente, es la revisión de la concepción del Amor y de la sexualidad sagrada en la saga del grial, el Parsifal wagneriano y las concepciones tántricas orientales.

El breve libro recién nacido reflexiona sobre el papel de la Música como Arte sublime que abre las puertas de la percepción espiritual y pretende hallar puentes de comprensión entre tradiciones aparentemente diferentes en la idea de que las peripecias de la búsqueda del grial, son las mismas que la de nuestra identificación con el Ser.

Y en que es vital que nos respondamos con sinceridad a la vieja pregunta: ¿A quién sirves?

El libro será presentado próximamente en La Coruña, Cáceres, Madrid y Toledo.

 

Los interesados pueden dirigirse a Editorial Lautana, al siguiente correo: lautanaeditorial@gmail.com

 

Navidad

Es sabido que para la tradición hindú nos encontramos en pleno Kali Yuga la Era de las Sombras, la del oscurecimiento espiritual. Una edad en la que se van cegando los cauces de comprensión y experiencia espiritual del hombre. Incluso celebraciones tradicionales de profundo simbolismo se ven empañadas y bastardeadas por el mercantilismo.  Cuando se van perdiendo las ideas metafísicas, también el espíritu ha de convertirse en mercancía. Pero, pese a todo, estos días de renovación del ciclo solar nos pueden permitir momentos de plenitud si conseguimos superar prisas, aturdimientos, emociones negativas y zozobras.

Como ya he tratado de explicar en anteriores ocasiones, en nuestra Tradición navideña suelen combinarse dos formas de entender la celebración.

Para los cristianos el nacimiento de Jesús sucede el 25 de diciembre, en la que se celebra la fiesta de la Navidad. En realidad, poco sabemos desde el punto de vista histórico acerca de la biografía de Jesús. Tampoco los evangelios aclaran mucho este asunto. A falta de datos históricos, la biografía del salvador coincide con la mítica de los Héroes solares paganos. Nace en una gruta y se asimila a la del sol, entendido en el hemisferio boreal como solsticio de invierno, es decir, cuando el sol comienza a elevarse sobre el horizonte.

Tampoco se sabe mucho históricámente sobre su muerte. Desde el punto de vista astronómico, el Domingo de Resurrección cristiano es una fiesta lunisolar. Es decir, para su determinación intervienen tanto el sol como la luna. De modo que se fija en el primer domingo después del primer plenilunio tras el equinoccio de primavera. Por eso es variable atendiendo al ciclo lunar. Para la Astronomía, la eclíptica y el ecuador celeste forman una especie de gigantesca cruz de San Andrés, que el Cristianismo asimila a la de la crucifixión.

Son muchísimas las representaciones de la Navidad. También las de las tradiciones solares o solsticiales con el culto asociado del fuego: el Sol Invictus, Apolo… Pero es raro que ambas aparezcan juntas en el mismo grabado.  El que ilustra este texto procede del Siglo XVIII. En él se puede observar la concentración solar que produce el fuego, su hijo, como manifestación terrestre, a través de un espejo y la concepción de María para dar lugar al nacimiento de su Hijo, asimilado en el grabado a un héroe solar.

La siguiente imagen de la adoración de los reyes está tomada de una miniatura de la efemérides del Papa Alejandro VII, procedente de la Biblioteca Vaticana.

La Navidad posee un cierto carácter ambivalente. Ocasión de esperanza renovada, también de sombras provocadas por los recuerdos de los seres ausentes, las nostalgias del pasado que no volverá, con sus ilusiones perdidas y la pena por los anhelos de lo que pudo ser y no fue. Sentimientos que no siempre se ven compensados por la alegría de las realizaciones o posibilidades presentes.

También se ve hoy desnaturalizada, sino amenazada, por diferentes motivos. La explotación comercial desmesurada, la frigidez espiritual, la frivolidad, la rutina, la agitación o las prisas. Cuando no el violento fanatismo de algunos fieles de cierta importante religión lunar, que parece preferir el pálido reflejo de la luz en la superficie de la luna a la directa solar que celebramos.  Y que no respetan las costumbres de las gentes de los países que les acogen.

Sea como sea el escenario, el nacimiento del sol en la bóveda celeste, o de la manifestación de la divinidad encarnada, es motivo o debiera serlo para la renovación de nuestra propia conciencia. Del sol interior capaz de guiar e iluminar nuestra conducta si acompaña la subida del sol sobre el horizonte y su luz creciente. Del mundo emocional que nos hace movernos. De las energías positivas.

Feliz solsticio, Feliz Fiesta Saturnal o Feliz Navidad, deseo a todas las personas queridas o de buena voluntad.

Pinchando aquí se puede escuchar el tradicional Aleluya del Oratorio El Mesias de Haendel

 

 

CONVOCATORIAS. Intervención en el Ateneo de Cáceres. “Música y Esoterismo”. Temática: Robert Schumann / Espiritismo

Jueves 30 de noviembre 2017, a partir de las 20 horas: sesión de las conferencias-conciertos de “Música y Esoterismo”, dirigidas por Esteban Cortijo, presidente de honor del Ateneo de Cáceres, con la participación de los músicos Juan Luis Sáez Salvador (clarinetista), José Luis Castillo Betancor y Guillermo Alonso Iriarte (ambos pianistas).

Intervendrá el autor para hablar sobre el Espiritismo, la Tradición, la Metapsíquica y la constitución sutil del hombre. 

Temática: Robert Schumann / Espiritismo.

Programa:

Romanza Op. 28 nº 2, en Fa sostenido mayor, por Guillermo Alonso Iriarte (piano)

Romanzas Op. 94 nº 1 y 2, (en arreglo para clarinete y piano) por Juan Luis Sáez y José Luis Castillo (clarinete y piano)

Piezas de Fantasía, o Fantasiestücke Op. 73 (nº 1, 2 y 3), originales para clarinete y piano. Juan Luis Sáez (clarinete) y José Luis Castillo (piano)

Tema en Mi bemol mayor para piano (de las Geistervariationen, o Variaciones sobre un tema fantasma), por José Luis Castillo (piano)

 

Ética y Estética en el desastre español

En 1876 Eugenio Sellés daba a la imprenta su famoso libro La Política de Capa y Espada. Es un libro muy realista no exento de humor en el que se pasa revista a muchos momentos y anécdotas de nuestra historia. En realidad este libro nos da pistas sobre lo que pasaba entonces, sobre lo que pasa ahora y sobre lo que seguirá pasando si, gracias a la providencia divina que no a la inteligencia, patriotismo y honradez de sus dirigentes, España sigue existiendo como nación.  Sellés viene a decir, recordemos que durante la anterior Restauración borbónica, que siempre ha sido igual, o más de lo mismo. Así, por ejemplo, sobre las ahora llamadas clases extractivas, explicaba que “convertidos en hereditarios los privilegios, honores señoríos y rentas que antes fueron personales, quedaron de parte de brazo noble todos los derechos, y de parte de brazo popular todas las cargas de la sociedad civil”.

En realidad, “político aquel pueblo que empezó por aliado de los reyes contra los grandes, y acabó por siervo de los grandes y de los reyes”.

“Tememos menos a las cosas que a los nombres y guardamos más la apariencia que la justicia”. Una frase que bien pudiera escribirse ahora con los últimos escándalos de la audaz prevaricadora vicetodo promotora de un Estado de Derecho de quita y pon según le venga bien a su jefe, un galleguista acomodaticio y sobrecogedor. Toda una estadista de talla, hay que reconocerlo, cuando se sube a una banqueta. Sellés prosigue con la hipocresía y el siniestro papel en la corrupción del entendimiento de generaciones y generaciones por instituciones como la Iglesia Católica, verdadero pilar del Régimen junto a la Dinastía borbónica. La tópica alianza histórica entre el Trono y el Altar.

“Nuestro dogma es el dogma verdadero: proclamamos lo bueno y lo justo, erigimos altares iluminados por todas las virtudes, y sobre los altares el ídolo sagrado; nos prosternamos y a él se levantan reverentes nuestros ojos y fervorosas nuestras oraciones: nuestras conciencias, no; porque luego, penetrados los misterios del culto, ¡cuántos son los adoradores y cuán pocos los creyentes!

Allí lo bueno es lo útil, lo ilícito lo conveniente, la simonía lo usual, la justicia se mide por el provecho, las virtudes se ferian, la dignidad se vende, trafícase con la fe, invéntanse nuevos motes para viejos vicios y a la apostasía se llama abnegación, habilidad a la doblez, a la creencia sustituye el interés del medro, a guerra al culto, el egoísmo al Dios, hasta que al cabo el ídolo rueda empujado por sacerdotes, y de su altar se hace mesa para torpes saturnales donde se sacian todas las concupiscencias del espíritu y todos los apetitos de la materia”.

La descripción encaja con las últimas felonías impunes de la Iglesia catalana amparadas por el Vaticano, su intrigante embajador y el resto de obispos españoles más o menos trabucaires o pancistas del a ver qué pillo del concordato.

Aunque nada tan nuevo si se mira bien nuestra Historia. Carlistas sanguinarios. Curas y obispos trabucaires. Por ceñirnos a los tiempos de Sellés y su obra citada, la falsaria monja de las llagas, el eximio P. Claret, los lucrados sementales de la reina, los banqueros y especuladores corruptos, los reales cornudos consentidores, los gobiernos estultos e inanes, siniestra fauna propia de la carcundia clerical de otro anterior desastre borbónico, tampoco eran mancos, ni desmerecían a los actuales. Pero antes la cosa, la fechoría o desmán, puede que se publicara menos. La gente parecía estar más en la inopia. Quedaba algún rescoldo de decoro incluso en la esperpéntica corte de la reina ninfómana.

Algún amable lector argüirá, no sin razón, que esa tradicional alianza contra natura se ha transformado durante el reinado del Campechano en otra más laica del Trono con la casta mohatrera PSOE y los nuevos grandes del Ibex 35. Sí, pero la casta sacerdotal sigue conspirando como se acaba de demostrar ahora en la Cataluña golpista y antes con la ETA y el PNV.

Hace ya casi un siglo, Corpus Barga preguntaba en la Revista de Occidente, “¿Cuál es la Venus de usted? ¿Cuál es para usted el patrón de la belleza?” Y es que según afirmaba, “preguntarle a usted  por su patrón de belleza es una pregunta de primera necesidad”.

Sobre todo porque “Toda belleza, más o menos desnaturalizada, de cualquier edad, de cualquier civilización, está ya como la griega, en los escaparates”.

Ahora, cabe hacernos la misma pregunta de primera necesidad dirigida a la Ética, a la Moral, no sólo a la Estética. Cuando todo vale, por muy desnaturalizado que esté, es que nada vale nada.

Lewis Munford sostenía en los turbulentos años treinta que la máquina había cambiado muchas cosas, entre ellas nuestra propia forma de verlas.  El cambio no era sólo la introducción de la máquina sino de un alma a ella asociada. Una técnica decimonónica, la fotografía, también contribuye como en una especie de reacción a cierto desenvolvimiento del arte pictórico. Impresionistas, cubistas, futuristas, surrealistas, suprarrealistas, buscan nuevas formas de expresión descodificando las anteriores. Nuevos códigos intentan suplir a los precedentes. La moda surge y se desarrolla como consecuencia de la carencia de patrón o arquetipo de la Belleza. Es una hipótesis. Otra que la corrupción del Arte es otra forma programada de devastación del alma y no cuestión solo de una máquina más o menos.

Pero hoy si hiciésemos la pregunta de Corpus Barga probablemente más de uno no sabría de qué se le está hablando. ¿Estética dice Usted? ¿Ética? En España aún existe mucha gente decente, honrada, competente que es sobre la que pesa el actual tinglado político económico social y que hoy se encuentra desamparada y a la defensiva. Sin embargo muchos de los personajillos de moda y con mayor predicamento en la España actual parecen escapados de la abigarrada zoología almodovariana: Quinquis, macarras, furcias, horteras, políticos dinásticos, rufianes, golpistas catalanes, banqueros desfalcadores, periodistas mohatreros, sorayos, cortesanos, duques empalmados, chulos, invertidos, tribadas, viejas Trotayuntamientos, pijas asaltacapillas, ropillas domesticados de mirada e instrucción sesgada, santiguadores de bolsillos, sobrecogedores, trileros de las ramblas, cursillistas con y sin ERE, sindicalistas verticales, pujolones, golpistas y monopolistas subvencionados, podemitas sorosianos de ambas facciones: con y sin desodorante… no disimulan sino que hacen ostentación de su degenerada condición e imponen modelos de conducta.

En un libro verdaderamente luminoso, lúcido, humorístico, quevediano, ejemplar, La Rebelión de las chusmas, el profesor Hurtado Valero explica con pelos y señales los valores y atributos de la actual chusmocracia patria. Obsérvese, gran signo de los tiempos, que las masas orteguianas se han transformado en chusmas. La genealogía de la chusma, sus dispositivos, su hegemonía, son desmenuzados en un extraordinariamente meritorio ensayo. Una chusma ajena a las preocupaciones de Corpus Barga que también son las básicas de la propia civilización occidental.

Pero ¿tiene que ser forzosamente así? Existe una corrupción estética, amén de la Política. Es verdad que llevamos tres siglos padeciendo las fechorías y devastaciones de una pertinaz Dinastía a la que de ningún vicio ha resultado históricamente ser ajena.  En todo caso, ¿Por qué lo toleramos, lo hemos tolerado y lo seguimos tolerando?

Dicho de otro modo, parafraseando a Corpus Barga, ¿Cuál es nuestra Minerva?

Después de la Estética, la primera corrupción consiste en pudrir el entendimiento. Cuando se asocia la moral a un código religioso cerrado y este falla o se desacredita por el acceso generalizado a una mayor información sobre el origen de ese código o sus consecuencias históricas, suele producirse una anomia personal y social que termina fomentando la corrupción. Se pudre el entendimiento cuando se asocia moral a religión, o las legislaciones positivas, y no a la propia naturaleza humana y sus exigencias. Quizás sea esta una posible explicación de porqué la corrupción impune resulta más abundante en los países de tradición católica. Creo que eso mismo también es lo que nos quiere decir Sellés.

 

La vuelta a la Moral ilustrada como forma de combatir la impostura ética y estética de la posverdad.

El barón Holbach fue un enciclopedista ilustrado, encargado de los artículos sobre Química en la Enciclopedia, que estudió a fondo problemas filosóficos, epistemológicos o sociales como es el de la Moral. De forma revolucionaria para la época, sus obras fueron prohibidas, trató de fundar la Moral en la naturaleza del hombre, no en las exigencias de códigos religiosos ajenos a la Razón. La Moral ilustrada resulta así de carácter universal, propia de los hombres, simplemente en tanto en cuanto hombres, no como miembros de una nación, etnia o confesión religiosa determinados. Y, al cabo, busca la felicidad, no la represión basada en imposiciones o criterios sobrenaturales o de revelación. Se trata, pues, de una moral de carácter verdaderamente laico.

En su libro La Moral universal, Holbach expone de modo muy brillante sus logros. Un libro que pese a tener más de dos siglos podría utilizarse como un perfecto manual didáctico para una genuina educación para la ciudadanía, libre de sectarismo u oportunismo político.  Publicado por primera vez en Ámsterdam en 1776, sería considerado un libro subversivo y peligroso para la oligarquía absolutista de la época. Su primera versión española se debe a Manuel Díaz Moreno y se publicó ya en 1812, varios años después de la muerte de su autor, pero coincidiendo, creo que no por casualidad, con la constitución que fijaba y promovía la nación como sujeto político. Un autor que no es nombrado en la portada ni en el frontis, y un traductor que sólo se atreve a poner sus iniciales lo que nos da idea de cómo estaba entonces el asunto, con la Santa Inquisición aún vigente gracias a los desvelos del rey felón. El felón por antonomasia, que de un modo u otro lo son todos. En esa primera edición aparece un bello pero solitario grabadito que recoge una idea atribuida a Séneca: “Amad, para ser amados“.

Holbach insiste en varias partes de la obra en la Moral como búsqueda y condición para la felicidad.  Así, por ejemplo: “La Moral es el arte de hacer al hombre feliz por medio del conocimiento y práctica de sus deberes. O bien: La Moral es la ciencia de la felicidad para todos los hombres”.

El texto está lleno de perlas, algunas de carácter político y plena actualidad:

“La Moral para tener una base invariable debe establecerse sobre un principio común…el amor de sí mismo, la intención de estar bien en cualquier momento…

Todo gobierno justo ejerce una autoridad legítima a la que el ciudadano virtuoso está obligado a obedecer, pero el gobierno injusto ejerce un poder usurpado. Bajo el despotismo y la tiranía no hay autoridad no hay más que usurpación y latrocinio público.

La sociedad se ve forzada a sufrir el yugo que le imponen el crimen y la violencia…

La autoridad legítima es decir, la que reconocida legalmente por la sociedad contribuye al bien de ella.

El buen ciudadano es el que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a sus leyes.

El buen ciudadano es el que dentro de su esfera contribuye de buena fe al interés general, porque reconoce que su interés personal no puede separase de aquel sin peligro ni daño de sí propio.

El ciudadano debe obedecer a las leyes que tengan por objeto la conservación, la seguridad, el bienestar, la unión y el reposo de la sociedad. 

El que obedece ciegamente los caprichos de un déspota no es un ciudadano, es un esclavo. No hay ciudadano bajo el despotismo ni ciudad para los esclavos.

La verdadera ciudad, la verdadera patria, la verdadera sociedad es aquella donde cada uno goza de sus derechos sostenidos por la ley. Donde el hombre es más poderoso que la ley, la justicia se ve obligada a callar y la sociedad no tarda en disolverse.

El cortesano que decía que él no llegaba a comprender como era posible resistir la voluntad de su señor hablaba como un esclavo criado con las máximas del despotismo oriental, según la cual el sultán es un dios, a cuyos caprichos es un delito oponerse, aún cando sean contrarios a la razón.

La tiranía es el gobierno de la injusticia sostenido por la fuerza”.

Toda una serie de cuestiones que también forman parte de la mejor tradición clásica.

Así la visión del emperador estoico Marco Aurelio: “No son ni la elocuencia, ni las riquezas, ni los placeres, ni la gloria lo que hacen feliz al hombre, sino sus acciones. Para que estas sean buenas, es menester conocer el bien y el mal…ser feliz es formarse uno a sí mismo una suerte agradable, la cual consiste en las buenas disposiciones del alma, en la práctica del bien, en el amor de la virtud…” “No puedo apreciar una felicidad que sólo se ha hecho para mí”.

O la de Cicerón: “Nadie debe obedecer a los que no tienen el derecho de mandar”.

 

Pero, ¿qué hacer? Con planteamientos más modestos que los citados de Holbach, Marco Aurelio o Cicerón me pregunto cómo completar tal visión. La intención de estar bien en cualquier momento de nuestra vida nos lleva a una serie de recomendaciones personales para hacer el trago más llevadero. Así, propongo entre otras:

Formarse e informarse. Leer sobre filosofías y religiones de todos los tiempos para informarse (Templar la mente con diferentes ideas).

Adoptar una sola doctrina elegida entre las demás, pero sin despreciar las otras.

Aprender a comprender, admirar y conmoverse con el Arte.

Ver poco la televisión, sobre todo los telecuentos de noticias y menos aún leer la tóxica prensa mohatrera de papel. Una prensa que ha renunciado a su labor de informar y formar a la opinión pública.

Comprender, esto es muy importante, que formamos parte de un juego internacional. Que somos títeres y víctimas de acontecimientos que se generan en centros de Poder fuera de nuestras fronteras. Que muchas de las cosas que nos suceden tienen su explicación en intereses, políticas y decisiones ajenas a los españoles. Es fundamental tener una idea de geoestrategia para comprender lo que pasa no ya en el mundo sino en la misma España. Sin esta visión no parece posible poder entender las corrientes políticas profundas que mueven a nuestros aparentemente absurdos próceres.

Cuidar la dieta. La agricultura industrializada nos está envenenando. Este es otro de los grandes escándalos silenciados por el Poder.

No participar en campañas gubernamentales. Ahora parece que nos van a meter una constitución canallesca made in Soros. Hay que denunciarla.

Tratar de evitar ser cómplices del mantenimiento del tinglado. No votar y buscar las soluciones legales que permitan pagar menos impuestos.

Mantenerse en la vida en una posición modesta, ni opulenta ni mísera, (aura mediocritas horaciana). No llamar demasiado la atención, renunciar a famas y glorias mundanas.

Tratar de ser indiferente hacía todo y frente a todo. Los políticos y oligarcas dinásticos no merecen más que nuestro desprecio, en especial la lamentable Dinastía borbónica, pero hay que procurar no envenenarse mentalmente con las bajas tasas vibratorias en las que medran.

Tratar de contemplar sin emocionarse en la medida de lo posible y con espíritu emancipado las diferentes luchas humanas.

Comprensión del vacío (lo que no deja de ser practicar lo anagógico, elevación de lo material a lo espiritual).

Y acaso la más importante, intentar mantener una tasa vibratoria elevada, mediante la meditación, el aprecio por el Arte, la recta conducta y los pensamientos positivos.

Estos planteamientos estoicos, propios de la Moral universal pero adaptados a nuestra circunstancia histórica presente, pueden contribuir a ayudarnos a ir sobrellevando nuestra peripecia y circunstancia. Eso si Soros, nuestros políticos prostituidos en los diferentes niveles de dominación y la globalización instrumento del sionismo internacional no nos lo impiden.

 

 

 

 

 

Onomástica

La vida del santo de mi nombre, el fundador de los Redentoristas San Alfonso María de Ligorio, cuya festividad se celebra hoy el día uno de agosto, nos muestra aspectos de gran interés a los estudiosos de los fenómenos metapsíquicos.

Como es conocido, e influyó en su posterior canonización, el “milagro” más famoso de San Alfonso María de Ligorio fue un desdoblamiento astral de que le permitió asistir a la muerte del Papa Clemente XIV en Roma mientras permanecía en Nápoles.

¿Qué fenómeno es el que se trasmite con el “milagro” de San Alfonso María de Ligorio? Lo que se expresa es un fenómeno metapsíquico: la experiencia de la percepción del plano astral por personas en estado de hipersensibilidad que puede hacerse más general mediante una persona dotada de facultades mediúmnicas o especiales. Esta percepción astral se asocia a la muerte. Cosa que enunciada así, tan de sopetón, puede mover a incredulidad sino sonrisa suficiente del lector más racionalista, que no investigador ecuánime racional. Pero este tipo de fenómenos han sido estudiados por muchos científicos de talla internacional, que en un principio trataban de demostrar que se trataba de fraudes o supercherías, hasta darse cuenta que dicha hipótesis del fraude bien pudiera explicar algunos, o muchos, casos pero no todos. Así, por ejemplo, entre otros, Sir William Crookes, descubridor del elemento químico talio, el naturalista Russell Wallace, Geley, el reverendo Stainton Moses, el astrónomo Flammarion, el alienista Lombroso, Oliver Lodge o el Profesor Richet, catedrático y Premio Nobel de Medicina de 1913. Este notable y valiente profesor de Fisiología en la Sorbona dedicó gran parte de su vida a la investigación de estos fenómenos extraños que el bautizó con el nombre de metapsíquicos. Sin embargo, el término Metapsíquica que voy a seguir utilizando comenzó a ser sustituido desde el congreso de Utrech en 1953 por el más conocido hoy de Parapsicología, empleado en Alemania.  Se pretendía desligarlo etimológica y simbólicamente de la metafísica para mejor resaltar lo empírico o fenomenal.

El doctor Richet define la Metapsíquica como la ciencia que tiene por objeto los fenómenos mecánicos y psíquicos debidos a fuerzas que parecen inteligentes o a potencias desconocidas latentes en la inteligencia humana. También asegura que está establecido, es decir no es una simple hipótesis sino un hecho, que: “existen vibraciones o fuerzas en el Universo que conmueven nuestra sensibilidad y determinan ciertos conocimientos de la realidad que nuestros sentidos normales no han podido dar”. Carlos Richet descubrió, gracias a sus propias experiencias durante décadas como profesor e investigador, al menos cuatro importantes fenómenos: Criptestesia. Telequinesia. Ectoplasmia. Premonición.

Estas definiciones están recogidas de su Tratado de Metapsíquica de 1922, versión española de Editorial Araluce, prologada por el Doctor Ferrán, que constituye uno de los más importantes tratados científicos sobre este tema.

La Antigüedad ya tenía noticias de la existencia en el hombre de muchos principios y cuerpos diferentes. Tal era la creencia de los zoroastrinos, la de los egipcios y la de los griegos. También parece encontrarse en la iconología sumeria con sus conocidas e inquietantes figuras aladas. Y desde luego en la Iglesia Católica primitiva, sin olvidar el priscilianismo, aquí en Galicia.

Un moderno gran investigador de estos fenómenos, Sir Arthur Conan Doyle,  autor de la famosa saga del investigador Sherlock Holmes, médico, estudioso del mundo del esoterismo, achaca a la ignorante beatería hipócrita dominante ciertos ataques de un clero cristiano que sacrifica el Conocimiento al Poder ya que “es sorprendente que al leer los primitivos escritos de los Padres de la Iglesia, hallemos que éstos poseían ya completamente el conocimiento psíquico y de las ciencias psíquicas. Los cristianos primitivos vivían en íntimo y familiar contacto con los seres invisibles, y su fe absoluta y constante se fundaba en el conocimiento positivo y personal que adquirían con dicho contacto”.

Sin embargo, la Iglesia Católica cuenta infinidad de casos parecidos, además del de San Alfonso María de Ligorio. Así, por ejemplo, entre ellos:

San Agustín en La ciudad de Dios habla de un caso de desdoblamiento en forma animal el del padre de Prestantius. Este había comido un alimento envenenado y quedó como dormido varios días sin que fuera posible despertarle. Cuando despertó al cabo de varios días relató lo que creía haber soñado. Se había transformado en caballo y había estado llevando provisiones a unos soldados a Rhetia, dando detalles que se pudieron comprobar.  San Agustín trata de explicar el hecho: no creo que sean demonios. “Más bien creería que en este hombre el elemento de la imaginación que se transforma en fantasmas, tomaba el aspecto de las cosas exteriores, bajo la acción del pensamiento o de los sueños, y aunque incorpóreo revistiendo con prontitud maravillosa la imagen de los cuerpos, creería digo que este elemento, cuando los sentidos permanecen amodorrados o cerrados puede de manera que no se explica, presentarse a los sentidos de otro con forma corporal. Así mientras su cuerpo yace en cualquier parte, viviendo aún, pero con los sentidos encadenados más fuertemente que durante el sueño, el fantasma de su imaginación, incorporado, por decirlo así a los rasgos de cualquier animal, aparece ante los sentidos de otras personas, y el mismo se ve, como se ve en los sueños, llevando fardos bajo aquella forma…” (Lib, 18, c23)

El papa San Clemente celebraba misa en Roma cuando de pronto pareció que se durmió con profundo sueño, que duró tres horas. Cuando despertó dijo al pueblo que por orden de San Pedro había ido a Pisa a consagrar un templo. Todos los fieles le habían visto en Pisa durante el oficio que se había celebrado el mismo día y a la misma hora en que dormía en Roma.

En 1571, San Francisco Javier se hallaba en un navío que iba del Japón a China y que fue sorprendido por una tempestad terrible. Quince hombres que habían bajado a una chalupa fueron arrebatados y desaparecieron. Cuando el temporal amainó, la tripulación se preocupó por el bote, pero San Francisco Javier que estaba en oración les dijo que no se preocuparan, puesto que aparecerían pasados tres días. Efectivamente, así fue. Rescatados los desaparecidos, indicaron que no habían tenido miedo porque el santo había estado todo el tiempo con ellos, guiando la pequeña embarcación. La tripulación del navío también aseguraba que éste no había abandonado la nave en ningún momento.

Para explicar estos extraños fenómenos más allá del recurso al milagro se barajan por la Iglesia Católica dos hipótesis:

Los partidarios de la bicorporeidad real o desdoblamiento, que admiten que el alma se puede separar del cuerpo, alejarse de él y aparecer lejos, tomando la materia del medio ambiente para constituirse un cuerpo que es exactamente el doble del que permanece inanimado.

Los partidarios de la representación, la mayoría, que creen que el alma no abandona jamás el cuerpo sino en la muerte, y que es un ángel el que toma las apariencias del cuerpo para ejecutar por sí mismo los actos que se atribuyen a la fantasma. También puede darse el caso que el individuo se traslade en cuerpo y alma, y entonces es el ángel quien toma su lugar como durmiente.

El primer caso coincidiría con las ancestrales técnicas y prácticas chamánicas de desdoblamiento inducido, en este caso de los chamanes, de carácter voluntario. De modo semejante el místico extático sumido en el sueño del éxtasis permanece inerte con apariencia de muerte, mientras que en otra parte aparece vivo y ocupándose del cumplimiento de su misión. El alma tendría la facultad de separarse del cuerpo mientras el éxtasis durase. Tal vez los místicos alcanzan la visión de este otro plano dimensional cuando hablan de ser trasportados al tercer cielo (San Pablo) o a la séptima morada (Santa Teresa) por citar algunos famosos dentro del ámbito del Cristianismo auque el fenómeno de la Mística sea universal. La antes citada Santa Teresa de Ávila estuvo a punto de ser enterrada viva en cierta ocasión durante un éxtasis experimentado durante su juventud en el que parecía muerta. ¿Por qué no muere, si no está el alma? Porque no se habría separado totalmente del cuerpo permaneciendo unido a él de forma sutil. Para algunos autores cristianos hay que distinguir entre alma y espíritu. Se llama espíritu cuando tiene conciencia de su elevación y de las maravillas que Dios ha obrado en ella, cuando se purifica, se separa de la tierra para vivir hacia Dios. Se llama alma cuando se une a su cuerpo para animarle para conservar en él su vida vegetativa y animal.

La Tradición enseña características de la constitución del hombre que explicarían los fenómenos de bilocación o desdoblamiento astral. ¿Cómo está constituido el hombre? Evidentemente del cuerpo material o bioquímico. Pero ¿existen más cuerpos? Las religiones establecen que existe también un alma o espíritu.

Las escuelas y concepciones esotéricas sostienen la existencia de una especie de intermediario entre uno y otro que está en comunicación con ambos. Tal sería el Ferner de Zoroastro, el Zelén de Ruach de los cabalistas, el nefest de la Biblia, el arqueo de Paracelso, el periespíritu de los espiritistas, el cuerpo astral de teósofos y alquimistas…

Ahora bien, este elemento intermediario también puede dividirse a su vez según las diferentes escuelas esotéricas. Suelen dividir esta tipología ternaria a su vez en otras tres de las que sus límites contiguos se solaparían dando lugar a una constitución septenaria del hombre. La doctrina de la multiplicidad de cuerpos, vehículo cada uno de un alma ya era defendida por Prisciliano y en general por la Gnosis. Dentro de esta visión antropológica las almas irían descendiendo cada una en su plano hasta cada vez mayor grado de materialización.  Tras la muerte, el proceso sería contrario, si bien afectado por la metempsicosis. Por ello los priscilianistas negaban la resurrección de los cuerpos como defiende el Cristianismo oficial. Según Murguía el priscilianismo arraigó en Galicia gracias a la tradición panteísta celta, cosa que objeta Menéndez Pelayo en el sentido de que el segundo era materialista y el primero de orden idealista pues la materia era obra defectuosa de un demiurgo malo.

Ahorro al amigo lector la  farragosa enumeración de los distintos términos con los que cada escuela los designa porque nos importan más los fenómenos que sus teologías. Pero, a efectos descriptivos para la mejor comprensión del fenómeno, adoptó aquí la siguiente clasificación según el nivel de materialización y supervivencia de cada cuerpo que resulta vehículo de manifestación en su plano correspondiente del superior: Cuerpo físico. Doble etéreo. Cuerpo astral. Cuerpo mental. Cuerpo causal.  Cuerpos espirituales superiores o de alta vibración, inaccesibles a la investigación empírica. Según la terminología de los teósofos el espíritu sería el cuerpo mental y el alma el cuerpo astral. El cuerpo glorioso llamado así por San Pablo sería la combinación de cuerpo astral y cuerpo mental.

El doble etérico se disuelve pocos días después de la muerte del cuerpo físico. Por eso no se deberían incinerar los cadáveres hasta al menos pasados tres días desde el fallecimiento. El cuerpo astral, que posee forma humana, se mantiene en su plano durante mucho más tiempo. El cuerpo mental es una especie de aura especialmente brillante en la cabeza.  El Dr. Baraduc afirma haberlo fotografiado en forma de bola luminosa. El cuerpo causal no parece poseer forma definida ni se ha podido fotografiar. Sería la frontera de las manifestaciones perceptibles por el presente conocimiento humano.

Fuere como fuere, desde luego en la biografía de San Alfonso María de Ligorio hay cuestiones de gran interés para el que quiera estudiarlas libre de prejuicios.

 

 

Reinado de Alfonso XIII, notas sobre la guerra de África y el Desastre de Annual

Ahora que la integridad de España se encontraría de nuevo en grave riesgo inmediato, al parecer ya todo estaría desatado y bien desatado y el apaño perpetrado, probablemente a falta de ajustar los detalles o ver cómo y cuándo se explica la traición a los súbditos, no está de más recordar algunos otros sucesos lamentables provocados por la antinacional y corrupta dinastía borbónica que tantas desgracias ha traído a la Patria.

Más que de memoria, al cabo algo subjetivo, es mejor intentar conocer y recordar la verdad histórica, algo más objetivo, dentro de las dificultades de acceder a la realidad, tan mediatizada por tantos intereses parciales.

Uno de estos desastres históricos de España fomentados y agravados por los Borbones fue la aventura imperial africana del primer cuarto del siglo pasado, una especie de consoladora sustitución de la pérdida de las últimas posesiones españolas en América y Filipinas con la que el vanidoso e inepto Alfonso XIII trataría de compensar los desastres de 1898.

En esta absurda aventura imperialista militar en África promovida por la Corona existen varios hitos de graves crisis especiales, con importantes consecuencias para todo el sufrido Reino. Las más notables fueron la de la llamada Semana Trágica de Barcelona en 1909 y la del Desastre de Annual en 1921, ambas en julio. Un mes en el que especialmente parecen estallar muchos problemas crónicos de España.

De la primera cabe recordar la matanza del tristemente célebre Barranco del Lobo en el que la columna del general Guillermo Pintos fue exterminada por cabilas moras al mando del competente cabecilla rifeño Abd- el- Kader. La posterior leva forzosa de jóvenes pobres o de clase media que no podían reunir los seis mil reales para librarse del matadero africano provoca la insurrección de Barcelona con un centenar de muertos e importantes consecuencias políticas posteriores que condicionarían el reinado de Alfonso XIII.

Ahora vamos a dedicar unas líneas al desastre de Annual en el que perecieron el propio general favorito y recadero de Su Majestad, el Comandante general de Melilla Fernández Silvestre, y no menos de diez mil compatriotas víctimas de su incompetencia y de la estulticia alfonsina y en el que también a punto estuvo de caer la ciudad de Melilla y su población civil en manos de la morisma más feroz y sanguinaria.

Tras este desastre hubo varios intentos de tapar las responsabilidades por osadía, incompetencia e incluso corrupción, del propio rey y de buena parte del ejército. La censura, la tergiversación de los hechos para encubrir las responsabilidades del Borbón, e incluso el recurso final al golpe de Estado promovido en la sombra, (como el más reciente del 23 F), por el propio rey y ejecutado por el general Primo de Rivera. Con él se impidió que el Expediente oficial elaborado por el general de división Juan Picasso, quien había luchado por encontrar la verdad de los hechos, llegara a tener merecidos efectos devastadores para la Corona.

Como cabría suponer, la actuación de nuestros políticos monárquicos de la época cabe calificarse de verdaderamente de heroica y altamente comprometida con la Nación. El general Picasso presentó su famoso Expediente al Parlamento. El 10 de julio de 1923 se formó una Comisión de Responsabilidades que debería emitir su resolución en 21 días. Pero visto el cariz que tomaba el asunto para la Corona, sus señorías, con audaz prudencia, decidieron irse de vacaciones hasta la otoñada. (Si se me permite el inciso, ahora parece que se pudiera repetir parecida jugada con ocasión del golpe del estado anunciado y al ralentí con que nos amenazan los supremacistas catalanes que engordan trincando impunemente del presupuesto). Pero el 13 de setiembre el rey y Miguel Primo de Rivera perpetran el golpe de Estado y naturalmente la cosa queda aparcada sine die.

Sobre las peripecias y contenido del Expediente Picasso, que consta de 10 piezas y  2418 folios, puede consultarse, por ejemplo, el documentado libro de igual título publicado en Méjico por Diego Abad de Santillán. O el posterior de Juan Pando, Historia secreta de Annual.

En todo caso, el Expediente resultaría imposible de asimilar por el Régimen borbónico.

 

Pero, dejemos por ahora el Expediente Picasso y volvamos a 1921, unos días después de producirse la tragedia.  Cabe traer a colación el testimonio interesantísimo, a veces sobrecogedor, de personas que vivieron la situación como protagonistas o como testigos. Así por ejemplo, el periodista y corresponsal de guerra Juan Guixé  o el teniente coronel Pérez Ortiz, uno de los pocos supervivientes de Monte Arruit. Autores respectivos de dos importantes y valientes libros documentos, El Rif en sombras. Lo que yo he visto en Melilla, (Madrid 1922)  y De Annual a Monte Arruit. Dieciocho meses de cautiverio. Crónica de un testigo (Melilla, 1923), escrito y publicado este último tras su liberación de un cautiverio de dieciocho meses en terribles circunstancias.

Dice el teniente coronel Pérez Ortíz, (el segundo por la derecha en la foto de los oficiales prisioneros liberados) en su libro citado:

“Escribí esta crónica para darla publicidad. La idea de hacerlo así me nació durante mi largo cautiverio, dolido del abandono y desatenciones de unos, de la falta de caridad, de la odiosa calumnia, de las sangrientas burlas de otros. He padecido sed de justicia y he sufrido resignado la ofensa y la ingratitud, esperando mejores tiempos, confiado a la Providencia. No puedo tolerar el engaño ni los inmerecidos privilegios. En esto soy rebelde y lo seré siempre. La mentira, la más infame violación del orden moral, no puede prevalecer jamás ni argumentarse como necesidad de patriotismo. El callar es también un delito en los códigos cuando por hacerlo se otorga veracidad a lo que es falso y se pretende presentar como cierto. No, que no se escriba así la historia, que no se diga esto irónicamente.

Confieso que esta crónica encierra toda mi venganza; no consentir que nadie se engañe…

Para que yo señalase a los responsables del vergonzoso derrumbamiento necesitaría se me contestasen algunas preguntas.

¿Por qué se ocuparon Annual, Sidi – Dreis, Igueriben y Abarrán estando vendidas con un largo desfiladero a retaguardia, desfiladero que era la única vía de comunicación?

¿Se había pensado en la difícil situación de estas y otras posiciones?

¿Hubo imprudencia en la acción política por no apoyarla debidamente la militar, o en ésta por desacierto en la anterior?

¿Se tenía la noticia, y quién la tenía, si así era, del probable levantamiento del territorio?

Caso de resistirse aisladas todas las posiciones, ¿se las hubiera podido siquiera abastecer o, simplemente, mantener en comunicación con la plaza?

¿Cuál hubiera ido la línea de resistencia en caso de retirada? ¿Melilla?

¿Qué organización era la nuestra que en diez y nueve días, del 21 de julio al 9 de Agosto, y sin poder estorbar el enemigo el desembarco, no pudo saltar a la Restinga una columna y recorrer 25 kilómetros de terreno llano para auxiliar a los sitiadores de Monte Arruit?

¿Es verdad que se contaba con hombres y no con soldados?

¿Tan mala era la instrucción y tan escaso e incompleto el material que estos miles de hombres no estaban en condiciones de arrollar en un llano a inferior número de enemigos y con menos elementos?

¿No había en España más que dos aeroplanos?

¿Por  qué en lugar del ridículo envío de paquetes no arrojaron bombas en Monte Arruit?

¿Se sabía en Melilla cuando se recomendó la capitulación de esta posición el resultado de lo pactado en Zeluán?

¿Quién consistió las imprudencias, es es que las hubo, y quién el abandono de toda previsión?

Cuando estas preguntas y muchas más se hayan contestado podrá juzgarse en justicia…”

Al cabo, y gracias entre otras a las gestiones del magnate vasco afincado en Cádiz, Horacio Echavarrieta cerca del cabecilla Abd el Krim, se llegó a un acuerdo para un  canje de prisioneros y el pago de cuatro millones de pesetas como rescate y así se consigue la liberación de los militares prisioneros supervivientes. Al infame Alfonso XIII, co- causante de la tragedia, se le atribuye la frase: “parece resultar muy cara la carne de gallina”.

 

El libro crónica del corresponsal de guerra Juan Guixé tiene un gran interés, sobre todo para el lector de hoy por lo que cuenta en sus últimos capítulos. La especial psicología del rifeño, explicada por uno de sus notables. La situación de vicio e inmoralidad en la ciudad de Melilla, plena de burdeles, fracachelas y juergas, pero ayuna de bibliotecas. Los abusos sobre la población civil del militarismo allí dominante. La imprevisión e incompetencia de muchos altos mandos militares que no tuvieron en cuenta ni la preparación de las tropas ni menos la logística o necesidades de armamento moderno para combatir a los rifeños rebeldes en un terreno tan difícil desde el punto de vista militar. La censura militar que escondía o daba una versión desdibujada de los problemas y peripecias reales. O el problema de lo que Guixé llama “la dualidad del mando y el despotismo de tercero” (alusión encubierta al rey) con las desavenencias entre el comandante de Melilla el cortesano, protegido y amigo personal del rey, Fernández Silvestre, un hombre fanfarrón, impulsivo, acostumbrado a hacer las cosas por c… y su jefe el general Berenguer, Alto Comisionado en Marruecos, quien parece que habría sido incapaz de controlar a su supuesto subordinado: “Berenguer era menos antiguo que Silvestre en el empleo de general… la contextura de los dos generales opuesta de un modo irreductible. Berenguer es la reflexión y la ponderación mismas, con la añadidura de la cultura, encarnadas en un militar de perfecta sangre fría y de valor sereno a prueba.  Los dos hombres jamás podían entenderse. Berenguer, de alto comisario, había pacificado casi toda la zona de Ceuta y Tetuán, sin bajas apenas. Cautelosamente, con pie firme, avanzaba y planeaba ya la sumisión de los Beni-Urriaguel (una de las cabilas sublevadas más activas mandada por Abd el Krim) y el extender de un modo efectivo el protectorado a Alhucemas. ¿Quién de los dos llegaría antes? De ahí los avances temerarios de Silvestre hasta Labran y Annual…”

Prosigue más adelante Guifré criticando las infaustas actuaciones de Alfonso XIII: “En todo esto ha sonado el nombre de una alta personalidad, quizá la más alta por jerarquía, que no por entendimiento y autoridad, de la nación española. Hace tiempo, mucho tiempo, quizá prematuramente, que esa personalidad, es por culpa suya o no, traída y levada en los asuntos políticos. Se le atribuye la protección dispensada al general Silvestre y se añade que a ella se debe que España esté empeñada en la guerra de Marruecos. … comprendemos que en todo esto hay algo de turbio y hasta es muy posible que se exagere acerca de esa elevada intervención. Ahora bien, ¿de quién es la culpa de que eso suceda? Principalmente del régimen de clandestinidad en que vive la política española. Por causa de ese régimen clandestino se aplicará … la mordaza de la censura y se sigiló cuanto se pudo, todo lo concerniente a Marruecos…

El resultado de sigilar los hechos y sus causas, de fomentar e imponer el silencio en torno a ellas, es, a mi juicio, la falsificación de la historia. España, por esta causa, tiene una historia adulterada, deformada, mixtificada. Los sucesos se velan, se difuminan del modo más incoherente y disparatado; se descoyunta la lógica de las conductas y de los motivos sociales y lo que es acción liviana, lamentable y oprobiosa, se convierte en página heroica, hecho glorioso, (¿Igual que en el 23F, por cierto?) o se olvida entre enramaje de la omisión y la vaguedad. La habilidad arbitrista y maquiavélica discurre también expedientes para salvar situaciones comprometidas, a primera vista inevitables. El ardid de leguleyo y la cazurrería caciquil de nuestros políticos es fértil en estos artilugios. …

España daría una prueba de vitalidad y de sano amor a sí misma, discutiendo a la luz del día las responsabilidades, caiga quien cayere. Pero no lo hará. No tiene aquel pulso fuerte de los pueblos que caminan en la historia hacia un plano ascendente. Más bien se halla en un plano inclinado. Políticamente, ello me parece harto evidente, por desgracia…

No tenemos fuerza, este es un argumento, aparte de otras razones fundamentales de doctrina, para persistir en nuestra actitud frente al problema de Marruecos. Y como no tenemos fuerza de nada sirve que nos obstinemos en engañarnos a nosotros mismos, siguiendo la fatal trayectoria que viene costándole a España el achicamiento de su personalidad y que viene a ser una especie de liquidación española en el mundo. Esta debilidad nuestra nace de la desorganización del país, de la incultura general y de la falta de ideales. Si no tenemos fuerza, carecemos también de aptitud…”

No es de extrañar que un escéptico Guifré antes las posibilidades reales de rectificación de nuestra conducta y la escasa confianza en nuestra capacidad de enmienda, propugnase la retirada: “¿Somos capaces de cambiar? Sino, lo más fecundo, lo más cauto, mirando al presente y mirando a la historia, será el abandono”.

La psicología rifeña

Pero en la guerra conviene comprender al otro bando. Pese a la ideología buenista hoy dominante introducida por multiculturalistas o feministas, un testimonio de gran interés, y acaso aún de cierta actualidad, sobre la peculiar idiosincrasia de los moros al menos ce esa época es el que recoge el corresponsal tras sus conversaciones con algunos notables rifeños asimilados.

“El moro, suelen decir algunos españoles en África, tiene una mentalidad contraria a la nuestra. El del Rif no es siquiera heredero de una civilización opuesta a la europea; está sin civilizar y el Corán no sirve sino para estimular en él su barbarie nativa y hacerle fanático peligroso. Es, al lado del europeo, un malhechor, un bandido. En el rifeño todos los males y defectos de un pueblo desahuciado se agravan. El rifeño es un ser aparte, y aún dentro del Rif, entre las cabilas, hay diferencias enormes de psicología. ..el moro vulgar suele ser bandolero, tiene el instinto despierto del malhechor, para el cual, cosa natural es el robo y el crimen….no respetan la ancianidad ni la mujer, ni la debilidad física, sino cuando hay algo que las defienda.

En el hogar, el moro es un pequeño sultán. Practica la poligamia y las mujeres deben trabajar para él. El amor carece de espiritualidad (como revela esta conversación en Melilla):

— Manuel, por Dios grande, que ayer conocer a tus hijas, y estar cosa güena, güena. ¿Cuántos años tiene la mayor?

Trece

Manuel, tú estar tontón, si tu venderla a un moro rico, darte por ella cuatrocientos o quinientos duros —

Y prosigue el autor, “Yo no he visto pueblo que con mayor altivez y aparente desprecio de lo ajeno, lo codicie con más pasión y en cuanto puede trate de apoderase de lo que codicia. Es un género de hipocresía que el moro disfraza con orgullo y el británico con el ideal, pero en ambos, avasalladora.

El rifeño se arroja al robo con pasión. El moro desarrapado se entrega siempre que puede al merodeo y el bandidaje. El moro rico roba de otra manera, usando su fuerza guerrera y feudal y de la credulidad de los demás… la mayoría de las guerras, o de los movimientos de guerrilla que perpetuamente reproduce, los inspira, más que el fanatismo y la xenofobia, la esperanza de botín…

Es una equivocación suponer que le mueve el patriotismo que no siente ni comprende.

Su arteria y su astucia son muy grandes y lo mismo su ductilidad e impresionabilidad. .. yo creo que en ninguna parte del planeta es más fácil encontrar tan gran número de gentes dispuestas a traicionar como en el Rif. Esto explica que los mismos que estuvieron recibiendo los beneficios de la dávida española durante años, sin cosecha, se lanzaran  despanzurrar españoles y a estuprar niñas de estos.

¿Cuál ha de ser la reciprocidad de unos seres que no comprenden la compasión ni el que un país o una cabila, la cabila Hispania, como ellos dicen, asuma la empresa de suscitar entre ellos la riqueza, el progreso, el derecho de gentes?

No comprenden porqué razón España gasta el dinero y sus vidas para entrar y establecerse en el Rif, poseyendo ella por lo que le dicen e infiere, tantas tierras, tantos hombres y tanto dinero. España está tontona.

Solo la codicia del rifeño es superior a su odio. Por codicia, el español que de otro modo sería muerto irremisiblemente pasa a ser como un animal doméstico al que se prodigan cuidados para cotizarlo en el mercado. El prisionero será vendido por un buen rescate…

El testimonio de un jefe de cabila asimilado a España, Mizzian llamado El Bueno, también resulta esclarecedor.

Le pregunta el corresponsal:

Dime, ¿Cómo te explicas la traición?

Por exceso de confianza. Yo soy moro y los conozco. Los españoles habéis tratado al moro de una manera inadecuada, impropia…. En vez de agradecer lo que vosotros hacéis por él, se ríe en su interior de vosotros.

Entonces, ¿qué política crees tú que hay que seguir con el moro?

¡La de la fuerza! ¿No han matado ellos? ¿No han robado ellos? Aquí me tienes a mí, ahí tienes a mi hijo cuya cabeza han pregonado en 15.000 pesetas. ¿Crees tú que si el moro pudiera no arrasaría Melilla y nos pasaría a cuchillo a todos? Mira hay que llevar el palo en una mano y en la otra mano… el palo también. Créeme todo lo que sa no hacerlo así es perder tiempo, es dejar caer el prestigio de España y es derramar mucha sangre española. Si queréis ahorrar sangre, hay que pegar fuerte a esos bandidos…”

Una receta curiosa, sin duda, sobre todo viniendo de donde viene.

 

El llamado Desastre de Annual es un suceso más, aunque desde luego muy significativo, de un desastre mayor: el de la mortífera aventura imperialista borbónica en Marruecos. Y también de los viejos problemas endémicos que debemos sufrir los españoles bajo la Monarquía.  Un Régimen político oligárquico, corrupto, apátrida, que fomenta vicios e ineptitudes y los mantiene a lo largo del tiempo como garantía de su propia supervivencia. Otra vez se demostraría que el Régimen borbónico no resulta demasiado compatible con la verdad.

El Informe Picasso elaborado y escrito por un general honrado, digno y valiente podría haberse considerado como algo bueno del que podría honrarse la institución militar más lúcida y comprometida con la Nación. Pero era demasiado insólito en un mundo de incompetencia, corrupción y componendas; demasiado veraz  y contundente para ser asimilado por un Régimen corrompido como la Monarquía, que dio un golpe de estado para mantenerse.

 

 

La Opinión del lector. Natalidad sin orgullo

Con tanto orgullo homosexual inducido y jaleado por poderes internacionales siniestros, de Estética tan soez, vulgar y repugnante a la que no tienen empacho de engancharse políticos oportunistas, mercenarios y ganapanes de todo jaez, quizás convenga recordar el sentido de la normalidad que permite la permanencia y estabilidad en el tiempo de las sociedades. Es evidencia de razón para cualquier observador lúcido y bienintencionado que nos encontramos inmersos en un proceso de desestabilización social de gran alcance en el que confluyen causas tales como el fracaso de la educación, las crisis financieras inducidas que socavan la economía real que es la que permite satisfacer las necesidades reales de la gente y provocan paro, anomia y precariedad laboral y personal. La institución familiar también es víctima de esta conspiración desde diversos frentes confluyentes: la promoción del feminismo radical fanático o hembrismo, la homosexualidad, el aborto o de leyes fruto del oportunismo irreflexivo, el sectarismo, vulnerantes de principios constitucionales o inicuas. Y con el ataque a la institución familiar también a la demografía necesaria para la pervivencia de la sociedad y la civilización en el tiempo.  Pirámides demográficas invertidas que los mismos poderes que las inducen pretenden arreglar con inmigraciones descontroladas que provocan multiculturalismo, guettos y más crisis desestabilizadoras.

Sobre este tema de la demografía La Garita ha recibido un interesante texto del Doctor Cossío Coll que reproducimos a continuación:

 

La semana pasada se difundía la noticia de que el año anterior en España hubo mas defunciones que nacimientos. Son noticias realmente preocupantes, al menos para los que piensan en el futuro además de no pensar solo en ellos. No era la primera vez que lo comentaba, y me parece oportuno recordar este texto de febrero del 2011. Creo que contiene algún dato útil:

¿Favorecer la natalidad es de derechas?  Si no interpreto mal, parece que eso  opina el PSOE en sintonía con  los  nacionalistas gallegos frente a  Núñez Feijoo. Me opongo rotundamente al argumento  y  expongo mis  razones:

A  partir  de la  década  de los  70 la intensa movilidad  geográfica,  la prosperidad  general y las  reformas sociales diluyeron las  clases estanco  ancestrales, no dejando  ya mucho espacio para los  debates  políticos entre moderados  de  izquierdas  y  de  derechas. También surgían otros  temas nuevos como  el  sexo y la política  sexual con  reivindicaciones  de  derechos hacía  poco  impensables. Y  sobre  todo la  “juventud” pasó  a  primer plano  cuando los mayores  de  18 años  accedieron al  voto, con lo que la sociedad  consumista  se aprestó a  vivir  alegremente. Las  técnicas  de  venta, la publicidad y la  televisión  nos machacaron-y  machacan-impunemente.

Había pues  nuevos banderines  de enganche  político, y el feminismo fue  uno de  ellos. Las  mujeres ya compartían intereses con los  hombres y  además  tenían  preocupaciones propias,  como el cuidado  de los niños, la  igualdad  salarial,  el aborto,  los métodos  anticonceptivos o la  violencia  de  género.

Por  otra parte  la incorporación de la mujer al trabajo urbano fue espectacular. En 1970 en Alemania Occidental  una  de cada 2 mujeres casadas  tenía  trabajo  remunerado. Del millón y medio de personas  que  se incorporo  al mercado laboral en Italia  entre  1972-1980, 1.250.000  eran  mujeres. A mediados  de los  90 las  mujeres constituían  alrededor  del 40%  del total de la  población activa oficial en todos los países  europeos. Pero aún  tenían  que  demandar igualdad  salarial, guarderías  en el lugar  de  trabajo  y más apoyo para cuidar  a  sus  hijos, sin  desear  necesariamente  tener más. De  hecho, al aumentar  la prosperidad y el tiempo que pasaban  trabajando fuera  de  casa, querían un número menor  de  hijos y  que  su  opinión al  respecto contara  más.

Hasta  aquí  todo  fue  justo y positivo. Se  liberalizaron,  regularizaron y  hasta  se  despenalizaron muchas  cosas,  como por  ejemplo el aborto. Y  en ciertos contextos  de la  época hasta podría  verse  con buenos  ojos que el  5  de  Abril de  1971 el  semanario francés Le Nouvel Observateur publicase  una petición  que  exigía  la  revisión del  código  penal y la  legalización del aborto, firmada por  343  mujeres que  declaraban  haberse sometido a  abortos provocados, infringiendo  por  tanto la  ley vigente. Todas las firmantes  eran muy  famosas o bastante conocidas (Simone de Beauvoir, Francoise Sagan, Catherine Deneuve, Jeanne  Moreau…). La petición la  había  organizado el  Mouvement de Liberation  des  Femmes, fundado el año anterior. En  España   en 1979  1000 mujeres  hicieron lo mismo. Durante  esos  años  también  hubo  una  exitosa batalla por el divorcio. En consecuencia las  circunstancias personales  de millones  de  mujeres mejoraron  de  manera muy  apreciable,  sobre  todo  de las  pobres. Y la mujer  trabajadora  podía posponer  el nacimiento de su primer  hijo hasta  un momento de su  edad  fértil  que no  tenía precedentes históricos.

 Pero  hubo otros  resultados no tan halagüeños:  el  índice  de natalidad  en España  registró  una  caída  del  60% entre  1960-1996. Le seguían de cerca  Italia, Alemania  Occidental y  Holanda. A  los pocos  años  de las  reformas  de los  70  ningún país  de  Europa  Occidental, a  excepción de Irlanda, contaba  con un índice  de natalidad   suficiente para  sustituir a  la generación anterior (y  era llamativo el  gran  tanto por ciento de los nacimientos  extramaritales: el 52%  en Suecia, el 29%  en Francia …).

A  medida  que la  economía  se  ralentizaba  y la  emancipación de la  mujer cobraba  impulso,  la  demografía  europea  iba  cambiando con presagios  de mal  agüero para  el Estado de bienestar  en los años  venideros.

Y cuando  los  años  venideros  están ya  aporreando la  puerta, cuando  es imperativo y urgente  que la sociedad  reaccione  buscando políticas  de protección de la  familia  que  posibiliten el aumento de la  natalidad, incentivándola  en lo posible hasta cerca  de lo  imposible …. ¡Ahora  se nos ocurre  que parir  es  de  derechas!. ¿Qué pensabais que  hacía Zapatero cuando sin previsión alguna  anunció  en el  Congreso una ayuda  de  2500 €  para  quien  diera  a luz?. ¿Lo habrá  quitado porque  se  dio  cuenta  de que  era  de  derechas?

Benigno Cossío Coll

 

 

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