Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

Dimes y diretes sobre el arancel lingüístico

le pusieron morzada porque hablabaEs sabido que la peste se extiende si quien puede no pone remedio. Y no lo ponen nuestros próceres que, al contrario, en ciertos lugares utilizan la imposición de la lengua autóctona para tratar de mantenerse en la poltrona gracias a una especie de arancel lingüístico. Un invento antiguo que acaso procede o se inspira en la etología animal más primitiva, pues, por ejemplo, se sabe que los lobos orinan en los límites de su territorio para disuadir la entrada de intrusos. “Aquí estoy yo, el territorio es mío” advierte el cacique u oligarca de turno, quizás inspirado en las ancestrales mañas del macho alfa de la manada.

Una de estas pestes es la de la paradójicamente llamada “normalización lingüística”, según la cual quien no habla obligatoriamente en la lengua autóctona respectiva es un anormal al que hay que doblegar e incluso reducir a la condición de idiota griego, si se mostrase recalcitrante. De ello se ocupa una nueva Santa Inquisición.

Esta peste de la normalización lingüística, lejos de remitir por higiene pública, se extiende infectando nuevas regiones además de las ya habituales de Cataluña, Vascongadas o Galicia. Así, incluso en Cangas de Narcea, normalizacion ling asturiana_optAsturias, también existen ahora flamantes chiringuitos oficiales para ordeñar los presupuestos apandados por los sacamantecas que correspondan. Y es que lo de la normalización lingüística es un buen negocio a la sombra del oficialismo, propio de déspotas y mediocres al servicio del caciquismo regional con dificultades para prosperar por sus propios méritos. Y además, ya se sabe, a partir de ahora quien no hable el “asturianu”, una adaptación por señoritos de ciudad de cierta versión deformada, ruralizada, del español, será un mal asturiano, un vendido al oro de Madrid.

Pero, pese a todo, aún quedan gentes que no se resignan a los atropellos, más lamentables aún cuando son financiados por los impuestos de los propios atropellados. Una de ellas es Gloria Lago, que preside la asociación pro derechos civiles Galicia Bilingüe. Dentro de sus actividades culturales de este año ha promovido un videojuego llamado Trolas de la Normalización lingüística que puede desarrollarse o jugarse en español, gallego, catalán y vascuence. Y que por lo que se ve, parece habría constituido un gran acierto. Por su propia condición técnica adaptada a los hábitos y costumbres de las personas a las que va dirigida. Y también, sensu contrario, dada la reacción camorrista que está levantando entre la carcundia nacionalista gallega y sus agrupaciones afines.  Un grupo de estas, muy amante de la libertad de expresión, ha iniciado una campaña de indignada protesta para la que ha recurrido a la ayuda de un importante medio informativo regional, también muy subvencionado por la misma Junta gallega, y que ha calificado al citado videojuego de panfleto en una reseña muy parcial de la noticia.

Confiemos en que todo se quede en mera algarabía y no en el sentido despectivo que suele darle cierto político compostelano a graves problemas de derechos civiles en España. De modo que a ningún normalizador a falta de razones o argumentos se le vaya la mano, como en alguna otra ocasión que nunca debiera repetirse.

Publicado en Periodista digital

Liberales a precio de amigo

En plena discusión de los Presupuestos, para mejor distraer la atención del contribuyente mientras Montoro nos santigua la cartera, conocemos ahora nuevos logros y mañas del permanente escándalo que ofrece la cleptocracia político bancario monopolístico mediatico borbonera que tan placenteramente disfrutamos los súbditos españoles. La de los liberales de todo a cien (o a lo que diga y pague Bárcenas). Liberales a precio de amigo.

Que_sacrificio GoyaSe acaba de saber que con los fondos de reptiles del PP se financiaban, bajo cuerda a Libertad digital, el famoso periódico digital de FJL y Luis Herrero, junto a otros compañeros mártires del liberalismo tardío a la española. Peculiar liberalismo que al parecer consiste en la práctica en destruir los derechos laborales de los trabajadores y bajarles el sueldo, mientras sus amos o próceres se lo llevan a paletadas con o sin tarjetas opacas. O en entregar las empresas públicas o actividades rentables o de necesidad social a los amigotes previo pago de la mordida correspondiente en dinero o especie, vieja maña que se esconde ahora bajo el bonito nombre tan tecnocrático de outsourcing si es parcial y de privatización cuando se trata de una desamortización completa a precio de amigo.

FJL dice que él no sabia nada. Que las acciones las compra quien quiere. Casualidades de la vida, mira por donde con dinero de los fondos peperos de reptiles se compran acciones de la empresa periodística que luego se venden y algo se queda pegado también de modo casual al bolsillo. Con estos nuevos datos se confirma la sospecha de la mohatra existente entre cierta prensa supuestamente independiente, que para más INRI presume de “liberal”, y la tenebrosa carcundia pepera financiada de modo irregular con aportaciones voluntarias empresariales, por llamar de modo suave a la vieja extorsión mafiosa.

Pero, mientras tanto, el supuesto templo de la soberanía nacional se ha convertido por mor de la política borbonera en un ruidoso patio de arrabal donde mozas del trato, virgo remendado, sobrecogedoras o de rompe y rasga, a falta de argumentos o ideas para sacarnos de la crisis total en la que nos han metido, se insultan o denuncian sus mañas tramposas con un contundente y en este caso cierto: “Y tú más”.  Para ejemplo el de hoy con la agarrada de los pelos entre la chulesca manola Montoro y la aprendiza Sánchez.

La casta vive en un creciente ¡ay! El tinglado borbonero depende de un hilo. La oligarquía empieza a preocuparse mientras trata de esconder la guillotina de la vista del pueblo soberano, antes populacho, por si acaso le da por utilizarla.

Y es que con tantos dimes y diretes, con tan pertinaz algarabía para burlar la ciega, desvencijada e impotente acción de la Justicia que se administra en nombre del rey, la tupida madeja de silencios cómplices para tapar cohechos o vergüenzas respectivas se encuentra muy deteriorada. Y cada vez más.

Cualquier jaque o antes respetable prócer nervioso o desesperado por lo suyo puede poner en peligro el bienestar de todos e incluso, su patrimonio logrado con tanta dedicación y esfuerzo tras toda una vida de saqueo al servicio de la Monarquía.

Cuando nos levantamos pensamos que ya no podemos caer más bajo, pero nuestros próceres borboneros en un cada vez “más difícil todavía” se encargan de desmentirlo con nuevas fechorías. La última marianada ha sido lo del lazareto andaluz o reposo del guerrero donde estacionar a los bizarros soldaditos imperiales gringos que puedan contagiarse en África del ébola. Una decisión imperial obedecida al primer tiempo de saludo y con los pantalones a media asta por nuestras bizarras autoridades coloniales, con Mariano a la cabeza, que ni siquiera tratan de guardar las formas ni menos un mínimo de dignidad o decoro nacional, institucional y personal.

(Suma y sigue)

 

LA OPINIÓN DEL LECTOR: El envilecimiento de la Administración y sus consecuencias

A continuación un texto de actualidad remitido por el Doctor Benigno Cossío

los curialesLLevo años tratando de identificar la causa matriz de lo que nos está pasando como sociedad y como Nación. Y quizá es más simple de lo que creía. La burocracia TIENE MALA FAMA, pero es indispensable para la realización del trabajo. La BUROCRACIA trata de RACIONALIZAR actividades y funciones para fines determinados. Y NOS CONVIENE tratar de desentrañar bien sus bondades, liberandola de la ignorancia y la denigración gratuita. El intento merece la pena. La MALA PRENSA de la BUROCRACIA es una generalización injusta e irresponsable, aunque sólo sea porque como mínimo atenúa en las organizaciones el abuso de poder del “líder carismático” o del “líder patriarcal”. Se puede tener carisma y ser un incompetente, y el líder “patriarcal” encuentra pronto su límite en la familia y el feudo, con muy dudosos resultados en el mundo moderno.

LA BUROCRACIA tiene una serie de virtudes, entre las que destaca LA JERARQUÍA (mala prensa también), que implica ineludiblemente una ESTRUCTURA PIRAMIDAL (como la del mando y control de las fuerzas armadas), que simplemente facilita la transmisión de las instrucciones lo más rápido posible y con mucho menor desgaste del que conlleva la continua “consulta” o “debate”. A alguno no le gustará la alusión del Ejército. A mi me complace. Si LA RAZÓN DE SER DE UNA ORGANIZACIÓN es la realización del trabajo, el éxito del empleo de LA JERARQUÍA es poco cuestionable. EN CADA NIVEL  la RESPONSABILIDAD del trabajo está claramente asignada y, por tanto, es más seguro que se realice. Desprovista la burocracia de características políticas, sociales o psicológicas, “EL JEFE” que tanto preocupa se convierte fundamentalmente  en el garante del trabajo a lo largo de la cadena.

Ventaja con la que no cuenta tan eficazmente el popular TRABAJO EN EQUIPO, en el que los individuos agrupados representan menos que la suma de las partes, produciéndose una DISPERSIÓN DE LA RESPONSABILIDAD Y CONFUSIÓN DE LOS PAPELES. Cuando formas parte de un equipo puedes “esconderte”, al ser la responsabilidad de todos y de ninguno.Y PUEDE SER PEOR: el <<equipo>> puede continuar formado cuando ya no se está jugando ningún partido, con lo que puede terminar creando trabajo para sí mismo sin mayor justificación. El <<trabajo en equipo>> es más popular que la <<burocracia>>, pero menos eficaz que ésta.

NO OBSTANTE la organización burocrática puede fallar. El “esqueleto” que sirve de apoyo a su ORGANIZACIÓN JERÁRQUICA también se cubre de “carne”. Formada por seres humanos, por la historia y la costumbre, es invadida por lo que conocemos como <<política de oficina>>. Y puede surgir una extraña organización de gobierno formal y realidad informal, que puede ser un obstáculo muy serio que acrecienta inútilmente la distancia entre la organización y la ejecución del trabajo y logro de objetivos.

PERO HAY UN FORMIDABLE AGENTE PATÓGENO que puede atacar a la <<organización jerárquica burocrática>> hasta destruirla: EL ENCHUFISMO, que lo contamina todo, incluido el Código Penal y su interpretación judicial. Éste es el cáncer que está corroyendo nuestra sociedad, pues HACE DESAPARECER  del esqueleto de la organización A LOS FUNCIONARIOS COMPETENTES responsables,  ninguneados y substituidos por personal “de confianza”. Por eso somos ahora un masa social informe que pone en peligro de extinción el Estado de derecho y de bienestar social, e incluso a la propia Nación
Por cierto que ayer escuché atentamente al Sr. Nuñez Feijoo en una Televisión. Y parece que entiende, y explica muy bien, cómo el Estado debería regirse por una <<organización jerárquica>> sana. Lástima que para escucharle alguna vez en el idioma oficial del Estado, que es el de todos, tenga que hablar fuera de Galicia. No lo entiendo.”

Benigno Cossío Coll
15-octubre-2014

El hermano Nicolás

No sin escándalo se ha sabido que cierto rufezno bajamanero, aprendiz en el gratificante oficio de la cleptocracia borbonera, se codeaba de igual a igual con otros jaques más adelantados en el escalafón de la casta político bancaria monopolística del Reino.

el hermano nicolasNada de tapadillo. Incluso se atrevía a saludar, no besando el anillo como es costumbre entre otras organizaciones afines, sino en Palacio dando los cabezazos rituales de protocolo al recién estrenado jayán de popa de la Cofradía.

Pero la cosa no es tan rara como parece. Hay precedentes. El caso recuerda al ya descrito magistralmente por Cervantes cuando Rinconete y Cortadillo montaron su tenderete emprendedor personal sin encomendarse ni a Dios ni a Monipodio y con gran estupor de la Cofradía. Un avisado corchete va a protestar a Monipodio de que incluso se le ha robado a una parienta en lugar no pactado o acordado. Se descubre así que el inopinado santiguador de bolsillos “no era ninguno de los nuestros”.

¿Cómo es posible que alguien se atreva a robar en estos Católicos Reinos Borbónicos sin patente ni licencia?

¿Ignorancia?, ¿atrevimiento?, ¿osadía?

Pero se trata de un emprendedor genial que ya apunta maneras. Si con solo veinte añitos como veinte soles digo preferentes, cohechos o pilla pilla, ya es capaz de tan grandes logros como ser asesor personal de Aznar y señora, la Sorayita chica, espía, auditor de cuentas y de braguetas, conseguidor de cohechos entre otras muchas conquistas cabe pensar que le aguardaban los más grandes destinos en la cleptocracia borbonera.

Pero hay más. Se rumorea que de casta le podría venir al galgo. Dicen que su inusitado éxito se debería a haberse hecho pasar por uno de las decenas de bastardos de Su Católica Majestad. Otro cuñado del Urdanga, pero capaz de operar a las bravas, a lo castizo, aún sin tenderete del tipo instituto Nóos.

La estatua derribada

Agoreros y gentes de bien pensar y mal vivir auguran que pintan bastos. Los resultados de las últimas elecciones pujol por los suelospara el rollo ese europeo así lo muestran. La cosa, el tinglado, se descompone a la vista del más topo. El  jayán de popa principal ha pedido tregua para sí,  y puesto píes en polvorosa, dejando atrás los trastes de reinar así como a otros jaques no tan adelantados en el escalafón o con menos suerte. Pero no un bajamanero cualquiera, que ya decía el pícaro Guzmán de Alfarache: “quien se precie de ladrón procure serlo con honra, no bajamanero, hurtando de la tienda una cebolla y trompos a los muchachos”.

La estatua del Virrey tirano ha sido derribada de su soberbio pedestal en un pueblo de Cataluña. No es nada original. No hay hecho diferencial catalán en este bizarro suceso por muy vandálico que parezca. Quizás debido a un ejercicio póstumo de magia simpática es habitual el derribo de las estatuas de los tiranos cuando pierden el poder y el pueblo engañado comprende el alcance de las crueles fechorías de las que ha sido víctima. Es sabido que durante nuestro Siglo de Oro la intelectualidad española brillaba más y mejor que ahora.  Así, por ejemplo, el Padre Mariana S. I. defendía el tiranicidio. Aristóteles define “es tirano quien mira más a su provecho particular que al bien pujol ahorcadocomún”. Quevedo nos advierte que “el beneficio del tirano constituye delincuentes y cómplices. El tirano por miseria y avaricia es fiera, por soberbia es demonio”.

Pero pese al derribo de su estatua, el tirano, el jayán de popa de la banda catalanista que no se contentaba precisamente con quitarles los trompos a los chicos o trincar simples cebollas, parece que sigue mandando mucho y mal.  Continúa en libertad haciendo burla y befa de escribanos, golillas, corchetes y alguaciles. Que en compensación se ocupan en el plácido perseguir del habitual menudeo de trileros y tironeros, gente en comparación casi inofensiva por la cuantía de sus depredaciones.  Aún es más: el patriótico prócer catalanista se permitió abroncar airado al Parlamento regional, con gran mansedumbre y sentido vasallaje de sus degeneradas señorías que ejercieron su derecho a decidir callándose como putas, salvo el habitual héroe: Rivera.  Algunos malpensados barruntan una especie de apaño con el Valido real para taparse las mutuas vergüenzas. Ya se verá.

El tirano, fiero, miserable, soberbio, demonio, se digna amenazar a los otros miembros de la banda o de bandas rivales. En el Reino de España todas toman rehenes mientras se reservan para la rebatiña final, periodistas, jueces y policías adictos o presuntos cohechables.  Y, al cabo debiera pensar que mejor no quejarse demasiado mientras su tiranicidio se ejecute solo en efigie.

¿Qué hacer? Su estatua de falsario puede dejarse así por los suelos, caída de bruces. Símbolo de que ninguna dominación es eterna o de la fugacidad del tiempo incluso para los más poderosos. Y icaro y templo deshabitado Concordia_opttambién excelente reclamo turístico para la foto. En el famoso Valle de los Templos en Agrigento, la patria chica de Pirandello, se ha colocado en el suelo una curiosa estatua arrumbada de Icaro que es muy fotografiada por los guiris con el precioso templo de la Concordia de fondo. La democracia busca autor aunque ningún personaje se atreva a representarla. Se la puede dejar ahorcada para mejor edificación de las nuevas generaciones, aunque no quede muy estética.

La estatua derribada pudiera reciclarse con provecho para todos. Por ejemplo, si es bronce se podría fundir para colocar los güevos que le faltan a uno de los leones que montan guardia a la fachada del Parlamento que da a la carrera de san Jerónimo. ¿A ver qué dice Mariano?

A la que eligió un capón

haren

Corrido y confuso me hallo

Por vos en esta ocasión

Que os quedéis con un capón

Por descartaros de un gallo.

No hayáis miedo que se alabe

Que la argolla juega a solas

Mas, faltándole las bolas

¿qué importa que diga cabe?

Reloj en torre empinado

Es vuestro capón, princesa

Pero sin ninguna pesa

¿de que sirve el mazo alzado?

 

¿De qué sirven tantos brios

Si en vuestro jardín de gloria

Han de subir de su noria

Los arcaduces vacíos?

 

Si es todo vuestro regalo

El capón que cacarea

Hisopo largo de aldea

Con barbas y todo palo.

Cuando en vuestro capón pienso

Pienso y no pienso mal

Que tenéis cirio pascual

Sin las bolillas de incienso

 

Vos mejoráis de ventura

Que su merced pueda y manda

Y teniendo capa blanda

Tendréis también capadura.

Saraos beatíficos, alimento de demonios

“Los padres que han puesto aquí – tanta perla, plata y oro – ¿este tan rico tesoro – sólo querrán para sí? Sí

pufY si quien esto prestó – teniendo allí gusto en vello – les ofrece el valor dello – ¿dirán acaso de no? No 

Y mirando lo que allí – se ha gastado por entero – ¿podrá quedarles dinero- de las sobras para sí? Sí

Y si pensando faltó – con piadosa y buena fe – a quien limosna les dé – ¿dirán acaso de no? No

¿Y querrán, viendo hay aquí  – quien les dé y envie tanto – beatificar otro santo –por lo que se abarcan en sí? Sí

Y si aqueste les valió – un tan grandioso interés – si se ofrecen otros diez – ¿dirán acaso de no? No”

No sé si otros diez como se barruntaba Quevedo ya en el año de gracia de 1610, pero con esto de las santidades y beatitudes de sus próceres la Obra va embalada. Tras el público revolcón sufrido esta misma semana por uno de sus más prometedoras esperanzas, el Opus Dei ha hecho una demostración de fuerza con ocasión del homenaje a Alvaro del Portillo, inmediato sucesor del fundador barbastrino y recién ascendido en el nutrido escalafón del santoral eclesiástico. Todo un aviso para el bizarro registrador escapado a China. Roma no paga a traidores. Y acaso también para la odiada y admirada competencia, los jesuitas, que frenando el poder vaticano del Opus, han colocado como Papa a uno de sus miembros.

Como delegación del reaccionario gobierno marianesco, que antes creíamos monocolor de esta pía organización del franquismo autárquico, han asistido dos ministros: el inefable Fernández Díaz, muy aficionado a la cosa milagrera y al que no se le escapa una figura de virgen o de santo sin colocarle una oportuna medalla al mérito policial, funcionarial o el que se tercie. Y De Guindos, que bien amadrinado por mozas de partido, espera impaciente su vela de armas en la trajinada venta de Bruselas. Y mientras rememora que durante su feliz dirigencia en la quebrada Lehman Brothers ejecutase una admirable variante del milagro de los panes y los peces. Pero al revés, es decir menguando ambos y desplumando incautos atraídos por los fáciles sermones de pingues intereses eternos y otras ventajas.

Sin olvidar el carisma espiritual de otras numerosas familias ejemplares y dignas de imitación por ser emblemáticos modelos de la Obra. Los señoritos jerezanos de la ilustre saga de los Ruíz Mateos de singular mérito por todos conocido. O la no menos nutrida y modélica de los Pujol Ferrasola, bandoleros de postín, padres y madres de la no menos heroica patria catalana.  Gentes tan piadosas que por pura modestia sus bocas y corazones nunca se aunaron en adorar un propio Dios.  Si la boca aclama al Cielo y su Obra, el corazón fue idólatra del oro, la doblez y la usura.

Cuando gentes de multiplicada malicia, de equívoca apariencia, de perfecta hipocresía, de extrema disimulación, han aprovechado anteriores celebraciones similares para arrebañar y santiguar presupuestos nos cabe la duda ¿También habrán pillado ciertos piadosos organizadores del acto, igual que los de la última visita papal a Valencia? ¿Quién paga el espectáculo? ¿Quién lo cobra?

En tales ocasiones de felices espectáculos, acaso demasiado superficiales y perecederos de religiosidad pret a porter, resulta muy aleccionador para la mejor edificación del personal revisar la profunda, a veces desternillante novela profética de Jardiel Poncela en la que por vez primera describe con todo tipo de detalles este tipo de saraos de masas. Un libro que sería prohibido pocos años más tarde: La Tournée de Dios. Novela casi divina.

Pero en cualquier caso el maligno acecha entre las muchedumbres enfervorizadas que se agolpan para asistir a la celebración de este nuevo sarao. Las inflamadas gentes claman al cielo: ¡Vade retro Podemos! ¡Vade de retro Mariano! Terribles demonios hambrientos, según sabio parecer de otro famoso padre jesuita expresado en su lúcido libro ¿Por qué agoniza el Cristianismo? se alimentan con las pulsiones vibratorias y emociones desbordadas de estas tales concentraciones de multitudes.

Profunda y misteriosa paradoja es que la entronización de un nuevo santo, aunque sea del Opus, engorde amén de bolsillos profanos a los demonios del aire como los llamaba San Pablo.

Gallardón se va o la Justicia se administra en nombre del Rey

p alberto medallitaHarto de la taimada crueldad propia de eunuco e hipócrita cobardía de su hasta ahora jefe, Gallardón tira la toga y sale de naja. Como homenaje póstumo a este pío reaccionario de pro, víctima del pitoniso oficial del partido y de los desamores de la malvada Sorayita, una peazo estadista de gran talla sobre todo cuando se sube a una banqueta, a continuación una Garita sobre la Justicia marca España. ¡Descanse en paz y qué disfrute de la paz que deja el excelentísimo señor ministro saliente! ¡Y qué no nos pase ná con el entrante!

 

Hace unos días con la gran pompa y boato que corresponde a tan alta ocasión, Su Majestad recién estrenada, no sola sino en compañía de otros, a falta de pantanos con agua, ha declarado inaugurado otro, aunque seco y lleno de abrojos, como es el nuevo año judicial. Allí estaban también el tenebroso Ministro del ramo hoy dimitido y su Fiscal, un hombre acaso incomprendido, asaz contradictorio, que quiso hacer de bizarro John Wayne pero gracias a las malas compañías terminó interpretando papeles de malo o villano a lo Lee Marvin.

inaug año judicialVistosos uniformes con puntillas y puñetas recién planchadas adornaban el hermoso salón decorado para tan gozoso evento.  La insulsa preñez de plúmbeos y barrocos discursos hizo parir disimulados bostezos entre la alta y severa concurrencia, ágil prez de las virtudes jurídicas patrias.

Toda una representación cercana a la farsa mohatrera cuando buena parte de las instituciones de la Monarquía presumen de gozar de impune y consentida rebelión abierta, haciendo mangas y capirotes de autos y sentencias judiciales en lo que Quevedo ya llamaba “Justicia de catalanes”.

Encadenados barcenas, blesas libres, espantadizos faisanes, patrióticos pujoles, o sanísimos bolinagas aparte; los discursos oficiales ya no son lo que eran en nuestro gran Siglo de Oro. Ahora ni siquiera adornan la inanidad falsaria de los mensajes institucionales.

Veamos, pues para distraernos con nostalgia, otros de mayor enjundia. Así tal el del morisco escapado de España ante el sultán de Estambul, emperador de los turcos, con ocasión de una asamblea de próceres y notables del Imperio de la Sublime Puerta reunida en el palacio de Topkapi.

El emigrado morisco español acogido a la hospitalidad del sultán pergeñó su discurso en el que propugnaba entre otras políticas que se “admitiese y platicase el derecho y leyes de los romanos, en cuanto no fueren contra las de Mahoma, para que la policía crezca, las demasías se repriman, las virtudes se premien, se castiguen los vicios y la justicia se administre por establecimientos que no admiten pasión ni enojo ni cohecho, con método seguro y estilo cierto y universal…”

topkapiEstupor produjo tal discurso ante la asamblea imperial turca. Entonces entre los próceres asistentes se levantó Sinán, un bey renegado, y encendido en coraje rabioso, contestó el discurso del español:

Si todo el Infierno se hubiera conjurado contra la monarquía de los turcos no hubiera pronunciado pestes más nefandas que las que acaba de proponer este perro morisco, que entre cristiano fue mal moro y entre moros quiere ser mal cristiano…

Perro, las monarquías con las costumbres que se fabrican se mantienen, siempre las han adquirido capitanes, siempre las han corrompido bachilleres…

Propones introducir leyes de romanos. Si esto consiguieras, acabado habías con todo. Dividiérase todo el imperio en confusión en confusión de actores y reos, jueces y sobre jueces, y en la ocupación de abogados, pasantes, escribientes, relatores, procuradores, solicitadores, secretarios, escribanos, oficiales y alguaciles, se agotarán las gentes, y la guerra, que hoy escoge personas, será forzada a servirse de los inútiles y desechados del ocio contencioso.

Habrá más pleitos, no porque habrá más razón, sino porque habrá más leyes. Con nuestro estilo tenemos la paz que habemos menester, y los demás la guerra que nosotros queremos que tengan; las leyes por sí buenas son y justificadas; mas habiendo legistas, todas son tontas y sin entendimiento. Esto no se puede negar, pues los mismos jurisprudentes lo confiesan todas las veces que dan a la ley el entendimiento que quieren, presuponiendo que ella por sí no lo tiene. No hay juez que no afirme que el entendimiento de la ley es el suyo, y con decir que se le dan, suponen que no le tiene.

Yo renegado soy, cristiano fui y depongo de vista que no hay civil ni criminal que no tenga tantos entendimientos como letrados y jueces, como glosadores y comentadores, y a fuerza de entendimientos que le achacan, le falta el que tiene y queda mentecata. Por esto al que condenan en el pleito, le condenan en lo que le pide el contrario y en lo que no le pide, pues se lo gasta en defensa, y nadie gana en el pleito sin perder en él todo lo que gasta en ganarle, y todos pierden y en todo se pierde. Y cuando falta razón para quitar a uno lo que posee, sobran leyes que, retorcidas o interpretadas, inducen el pleito y le padecen igualmente el que lo busca y el que lo huye…

Mi parecer es, según lo propuesto, que este malvado perro aborrece más a quien le acoge que a quien le expele”.

Y sin más “Estese a la Parte” o “mándese a la otra para mejor proveer”, otro sí digo el sultán turco decidió ajusticiar al morisco no sin antes declarar que mejor no hacer novedades en la monarquía que “pueblo idiota es seguridad del tirano. Y mando a todos los que habéis estado presentes que os olvidéis de lo que oísteis al morisco”.

Pasan los siglos y aquí seguimos inaugurando con gran pompa y boato más años nuevos judiciales. La justicia se administra en nombre del rey.  Se crían, medran y agostan ministros y más ministros como crueles plagas bíblicas pero el tinglado se mantiene sin grandes novedades de un siglo a otro, porque, ya lo dijo el sultán turco: “pueblo idiota es seguridad del tirano”.

Laffer e impuestos en nuestro Siglo de Oro

En su reciente libro “La riqueza de los Estados” el economista Arthur Laffer se cuestiona muy críticamente el rol del aumento de los impuestos, su distribución y de la estructura del IRPF en particular, en la riqueza de las naciones. Otros ilustres teólogos consideran que su colega norteamericano no tiene razón en su paradójica propuesta de bajar los impuestos para aumentar así la recaudación. Sea como fuere, estamos viendo no sin horror que la política del valido Mariano de parasitar a la clase media a base de subidas de impuestos para mantener los privilegios, el lo prometido es deudacaciquismo autonómico y el saqueo impune de la casta monárquica, está arruinando España por varios años sino décadas. La monarquía española y sus instituciones políticas se encuentran al servicio de la oligarquía de la que forma parte señera. De ahí la dificultad de reconducir la situación desde intramuros del Régimen aún suponiendo que hubiera sincera intención de hacerlo.

Aún no implicándose directa y personalmente en la corrupción y el saqueo impune de sus súbditos, si el pueblo al final se hartase el nuevo rey podría verse arrastrado por su ira y desesperación de modo que resultase también víctima de los desmanes de esa oligarquía que en verdad constituye el verdadero sistema político español más allá del entramado de leyes y contraleyes oficiales que enmascaran la realidad. Que no es otra que El perro enflaquece y la garrapata engorda.

¿Se atreverá el Príncipe a combatir a esa inmoral oligarquía que le sostiene para reconvertir al Régimen actual en otro verdaderamente democrático y constitucional al servicio de los ciudadanos? ¿En qué o quién puede apoyarse para ello?

Preguntas difíciles pero de cuyo correcto planteamiento y respuesta depende buena parte de nuestro futuro. Y es que no haría falta leer a Laffer ni a sus contradictores para comprender lo qué nos pasa en relación con la riqueza del Estado y de la sociedad. Si en su afán de embrutecer a la gente para mejor sojuzgarla el Poder actual no hubiera arrumbado a la gran Cultura española y cubierto de una capa de olvidadizo polvo y voraz polilla sus obras, podríamos debatir nuestros problemas con la agudeza de nuestros mejores ingenios históricos. Pensadores de nuestro Siglo de oro ya explicaban bien nuestras carencias y demasías porque, al cabo, en este infausto e injusto reino los problemas principales permanecen siempre porque también lo hacen sus causas. Ora apaciguados o latentes, ora con virulencia máxima.

retrato por velazquezVeamos un apólogo de la época que nos ilustra magistralmente el caso:

Cierto príncipe por motivos externos se vio obligado a imponer nuevos tributos en sus estados y señoríos. Juntó a sus favorecidos y criados, ministros y consejeros y el pueblo de su Corte y les dijo:  ya les constaba la necesidad extrema en que le tenían los gastos de sus ejércitos para defenderlos de la envidia de sus vecinos y enemigos y que no podían las repúblicas y monarquías mantenerse sin tributos, que siempre eran justificados los forzosos y suaves, pues se convierten en la defensa de los que los pagan, redimiendo la paz y la hacienda y las vidas de todos aquella pequeña y casi insensible porción que da cada uno al repartimiento, bienquisto por igual y moderado; que él los juntaba para su mismo negocio; que le respondiesen como en remedio y comodidad propia.

Hablaron primero los allegados y ministros, diciendo que la propuesta era tan sana y ajustada, que ella se era respuesta y concesión; que todo era debido a la necesidad del príncipe y defensa de la Patria; que así podía arbitrar conforme a su gusto en imponer todos y cualesquier tributos que fuese servido a sus vasallos, pues cuanto diesen pagaban a su útil y descanso, y que cuanto mayores fueron los cargas, mostraría más la grande satisfacción  que tenía de su lealtad, honrándolos con ella.

Los oyó con gusto el príncipe, mas no sin sospecha y así, mandó que el pueblo le respondiese por sí. El cual, en tanto los magistrados razonaban, había susurrándose en conferencia callada. Eligieron uno que hablase por ellos conforme al sentir de todos:         

Muy poderoso señor: vuestros buenos vasallos por mí os besan con suma reverencia la mano por el cuidado que mostráis de su amparo y defensa….conocen que su protección es vuestro cuidado…saben las urgentes y nuevas ocasiones que os acrecientan gastos inexcusables, que por ellos y por vos no podéis evitar y entienden que por vuestra pobreza no los podéis atender. Yo, en nombre de todos, os ofrezco, sin exceptuar algo,  cuanto todos tienen; empero pongo a vuestro celo dos cosas en consideración:  la una que si tomáis todo lo que tienen hoy vuestros vasallos, agotaréis el manantial que perpetuamente ha de socorreros a vos y a vuestra sucesión; y si vos, señor los acabáis hacéis lo que teméis que hagan vuestros enemigos, tanto más en vuestro daño, cuanto en ellos es dudosa la ruina, y, en vos, cierta; y quien os aconseja que asoléis porque no os asuelen, antes es munición vuestros contrarios que consejero vuestro … acordaos del que, vencido de la codicia, mató la pájara y se quedó sin ella y sin el huevo de oro. 

Ser príncipe de pueblo pobre más es ser pobre y pobreza que príncipe. El que enriquece a los súbditos tiene tantos tesoros como vasallos: el que los empobrece, otros tantos hospitales y tantos temores como hombres y menos hombres que enemigos y miedos.

La riqueza se puede dejar cuando se quiere: la pobreza no. Aquella pocas veces se quiere dejar; ésta, siempre. La otra es que debéis considerar que vuestra última necesidad presente nace de dos causas: la una, de lo mucho que os han usurpado y robado los que os asisten; la otra, de las obligaciones que hoy se añaden. No hay duda que aquella es la primera; si es también la mayor a vos os toca el averiguarlo. Repartid, pues vuestro socorro como os mejor os pareciere entre restituciones de los usurpadores  y tributos de los vasallos, y sólo podrá quejarse quien os fuera traidor.”

Tal es el programa mínimo de regeneración en estos tiempos de creciente tribulación que el pueblo reclama pacíficamente al Príncipe. ¿Se atreverán a hacerlo Felipe de Borbón y sus bizarros validos?

El otro príncipe, el del apólogo, dice la crónica que contestó a tan sabias palabras con estas otras valientes y tan puestas en sazón:

productivos“Denme lo que me falta de lo que tenía, los que me lo han quitado, y páguenme lo demás que hubiere menester mis pueblos. Y porque no se dilate, todos vosotros y los vuestros, que desde lejos, con la esponja de la intercesión, me habéis chupado el patrimonio y tesoro, quedaréis solamente con lo que trujistes a mi servicio, descontados los sueldos”.   

Los apólogos suelen tener final feliz en su afán moralizador pero mucho nos tememos que en este desgraciado y saqueado reino la corrupción sea irremediable. Asistimos a una racha de epitafios y necrológicas sinceras o impostadas. Vemos que con carácter fatal mueren o huyen de la vida pública unos oligarcas de edad provecta. Les sustituyen hijos o parientes más jóvenes pero que acaso han mamado desde la más tierna infancia las mismas mañas y querencias. ¿También con igual fatal carácter?

Jácaras

El gran Quevedo es autor de una colección de poesías agrupadas bajo el nombre de Jácaras.  En ellas se exponen aventuras del hampa del momento explicadas por sus autores con su propia jerga de germanías. Todo un maravilloso espectáculo de riqueza lingüística, de gracia y hallazgos del español como lengua vehículo de donaire e ingenio, hoy lamentablemente olvidado por nuestros próceres borboneros de igual oficio. Entre ellas:

Quevedo - Jácara de Escarramán a la Méndez_01Escarramán escribe a la Méndez. La Méndez responde a Escarramán. La Perala manda carta a Lampuga, su bravo que éste responde muy luego. Sin olvidar la oda a una dama señora, hermosa por lo rubio.  La Vida y milagros de Montilla. La Relación que hace un jaque de sí y de otros. El Sentimiento de un jaque por ver cerrada la mancebía. El desafío de dos jaques. O en la que Refiere Mari Pizarra honores suyos y alabanzas. O en la que Mojagón, preso, celebra la hermosura de su iza. O se refiere la Pendencia mosquito. Las Postrimerías de un rufián o la Jácara de la venta.

Una pena que el gran Quevedo no nos narre las fechorías de hoy perpetradas por el hampa de siempre. Las grandes hazañas delictivas de pujoles, gobiernos abarcenados, pokemoneros o gurtelidos, presuntos “indultables” y formadores de mohatra a la sevillana. El eterno monipodio patrio de la no menos católica monarquía eterna.

Aunque por otro lado apenas se diferencian las fechorías actuales con los Borbones de las glosadas por el audaz satírico durante el dominio de los Austrias. Una pena que se haya perdido quizás para siempre ese precioso tesoro de bellas y resonantes palabras. Hoy los boletines oficiales, los autos y oficios están redactados en un español vulgar, perpetrado por gente atroz, bárbara, codiciosa de lo ajeno pero asaz desconsiderada también con ese patrimonio nacional, el único que ya nos va quedando a los españoles que es su lengua: Esquinencia del esparto, encorozar, jinete de gaznates, picador, ene de palo, gurulladas, mandil, jaque, traidor de zaragüelles, honrador del estaño, mancebitos de la carda, jayanes de arredro vayas, obispada de coroza,…marca…

quevedoSí. En ocasiones hay graciosas curiosidades sobre la evolución del significado de las palabras: la gloriosa Marca España promovida por nuestros actuales próceres del Monipodio eterno, parece olvidar que en el lenguaje de germanías rescatado por Quevedo la palabra marca significa puta, ramera, iza, manceba, moza de partido.

“Solo Iglesia me llamo” o bien, “más quiero alcoba e Iglesia” es acogerse a sagrado por parte de un bandido para burlar a la Justicia. Hoy diríamos que está aforado. Con no menor tino a la Corte se la llamaba Babilonia.

Los capeadores o arrebatacapas al descuido han sido sustituidos con ventaja por monopolistas abusones, vendedores de preferentes o banqueros quebrados o sin quebrar.

Y es que estos católicos reinos constituyen singular paraíso de la doblez, la hipocresía y la doble moral. De la abismal diferencia entre los principios proclamados del orden político e institucional y lo que realmente pasa.

Abundaba una sexualidad degradada a un libertinaje inhumano y desenfrenado fruto de la represión y la hipocresía de la moral dominante del catolicismo. Y es que entonces también se trataban los mismos problemas españoles de siempre. José Deleito ha demostrado en sus obras (La mala vida en la España de Felipe IV) la corrupción generalizada de Política y costumbres en estos católicos reinos, si bien la Justicia, ciega pero no tonta, apenas actuaba contra los criados pero no contra sus amos.  Facinerosos, ladrones y asesinos se libraban de los rigores de la ley cuando eran nobles o caballeros.

Pero permanecen muchas constantes, ya digo. Así el tradicional bandolerismo catalán, tan ligado al pertinaz y corrupto clericalismo de la región, del que ya hemos hecho mérito en varios capítulos de una serie: “Después que el Padre Perea acarició Satanás, con el alma del corchete vaciado a lo catalán”.

La explotación rufianesca, hoy con nuevas tecnologías, de la gente común y sufrida por parte de la codiciosa e hipócrita oligarquía de nuestros más píos y beatos próceres: “De limosnas se ha venido tras mí la tuerta de Horgaz; sus pecados son mi hacienda: ella mi vino y mi pan. Es ejemplo de pobretas y no la conocerás; peca con mucha cordura todo el día sin chistar”.

Todo un programa de vida actual y futura el que nos tiene reservado nuestra piadosa cleptocracia borbonera. Pero nada nuevo bajo el sol que, inmisericorde, agosta las esperanzas trasformándolas en quimeras e ilusiones.

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